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Texto digital de Sol del Oriente, San Basilio Magno

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Atribución tradicional
Pedro Lanini y Sagredo
Atribución estilometría
Pedro Lanini y Sagredo Probable
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Sol del Oriente, San Basilio Magno. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/sol-del-oriente-san-basilio-magno.

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SOL DEL ORIENTE, SAN BASILIO MAGNO

Camine, he mano Alcaparra. Padre Frien por Jesucristo que ya verigo despene Ande, que ya descubrimos los desiertos de Celarea. Miren que venta oh cortijo, donde tomar un refrese Tanto arroyo cristalino no le brindan con su plata? ranas cría, y tenacuajos. ̱ Qué galle ese humor Pues digo, a no gastarle era fácil, Padre Efren haber venido acompañándole, a pie, y sin bara, desde Egrpto a Césarta, que es de Griente a Occident Yo lo estimo el trabajo que ha pasado por mí. . Qué famoso alivio, para las garas que traieo Pues de qué? . De estar ahira mas ya que habemos llegado al desendo distrito de los Termos de Césarca, de este Varón peregrino, que a buscar su afecto viene, quien nos dirá el propio sitio a donde habita . . La lus del Sol que buico propicio, no se oculta a nadie . Pues solicitemos por Crillo hallarle, y presio, que temo (según el aspecto miro del Cielo) algún terremoto, pues de horrores, y prodigios están pieñadas las cruspos; mal derecho el parto vino, de antubión nos la ha pegado el Cielo. Qué intempestivo horror. que anegue estos montes temo. Por esto se dijo, ya escampa, y llovían chinarros; mas lo que car es granizo. Granizo? . No si no huevor: mas válgame San Cirilo. Qué relámpago. . Y el trueno monda nísperos? . . Contritos pidamos a Dios, que temple si ira. . Solo le pido, que nos de dende ampararnos de este herror. . . Allí diviso la breve concabidad. de un peñalco, él nuestro asblo sea. El Monte Calvario me valga, que a un estallido se abrió el risco! mas qué veo Qué asombro! c̱̱. la deCristo, el monte pare salvajes. No te admire, que este risco me aborte humano portento, si me concibió prodigio; aunque infernal fiera soy, que opuella al Cielo, a diós mismo, a deslustrar las grandezas vengo del Magno Basilio. Quién eres, extraño asombro, cuyo bruto desaliño, ni bien te dismiente fiera, ni bien de hombre das indicios La piel del Diablo será, pues lo acredita el vestido. Disfrácenme mis cautelas . para la empresa a que áspiro. Racional portento soy, a quien veneran rendidos, por deidad humana, cuantos saben que dado al contindo afán de la decta Magia con mi ciencia (y los nocibon secretos de tantas hierbas que este venenoso sitio de los desiertos del Ponto fértil produce) consigo, no solo mover los montas, parar el curso a los ríos, perturbar los elementos, eclipsar al Sol sus visos, mudar los hombres enfieras, sino animar los ya fríos cadaveres; y tal vez (que es más extraño prodigio) eternizar a los hombres, sin que en sus semblantes mismos aquellos surcos que deja el arado de los siglos en sus rostros se conozcan, como estás viendo en el mío; y si con la Magia obro lo que a la experiencia libro, pues moví esa tempestad, hice dócil ese risco, con la Astrología alcanzo a saber, cuanto previsto en esas celestes causas está de Astros, y Signos; de modo, que sus influjos, ya adversos, o ya benignos, antes que un siglo sucedan, yo al Orbe los baticino. Y porque mejor conozcas, que nada está al juicio mío por eculto reservado, quien eres sé, y los designios que te traen a estos desiertos, y sabiéndolo, me admiro, que siendo tú (oh docto Efren!) en los desiertos de Egipto digno Abad de tanto Monje, siendo ejemplo esclarecido de virtud, y perfección, siendo quien ha merecido, por tus al tas penitencias, del Cielo tan exquisitos favores, ya en Celestiales visiones, y ya en auxilios, atraído de los ecos de aquel lisoniero hechizo de la fama, que tal vez engaña con el sonido, seas quien vengas a ver desde los Vermos de Egrnto, a un hombre humano. . . Susi la voz, que no es mi delirio tan grande, que venga a ver solo a un hombre. Etnas respiro: a quien buscando Pu A quién enviado ha lido del Cielo como otro Filias, a ser valienta Candillo de la Iglella, a ser Sol, que con sus rayos encendidos, destierre de la heregia las nieblas, con que el iniquo Arrio, borrar intentaba el Santo Nombre de Cristo, Al que criada luz fue, para alumbrar con sus visos al ámbito de la tierra, y aclatarnos los Divinos Misterios de la Fe Sacra, auspirado de Dios mismo. Al que naciendo ilusttado de dones de gracia, hijo fue de la virtud, pues fueron sus padres esclarecidos, y abuelos, gloriosos Santos, timbre que heredado hizo, su virtud, y penitencia, que en él se viese adquirido, Al que ya joven habiendo conseguido en los retiros del desierto altos favores, el Caracter del Baurismo fue a merecer al Jordan; y apenar el fiel Ministro el cristal sagrado fue a tomar cuando advertido notó, que hevando el aire, descendia del Olimpo una cándida Paloma, Geroglifico divino del Santo Espíritu, que con lásalas, con el pico, después de tocar las aguas a las sienes de Basilio, diadema se pasó a ser, o hermoso penacho rizo, a quien un rayo de fuego cimera de luz la hizo. Mas ya te he dicho su nombre, con que en su nombre te he dicho, que es al que buscando vengo de la Gracia el fiel Ministro. Al primer Legislador, que después de isucristo Leyes Monásticas dio, Preceptos puso Divinos al Estado Religioso, de quien fue su Autor el mismo Cisto, que a la Religión Ceno ítica principio dio; si Basilio fue quien la ilustro, siempre así dido del Cielo, dándoles Reglas, ali lándolos propicio por Soldados de la lpelia, por Adálides invictos de la Fe, halla morir en su defensa a los filos de la tirana crueldad, por el laurel del martirio. También mando, que en Clausiara viviesen todos unidos; que a Prelado sujetasen su voluntario albedrío; que los tres Votos hiciesen que instiluyó el mismo Cristo, de Pobrera de Obediencia, y Castidad; que en servicio de Dios se empleasen siempre, en glorioso beneficio de las alma; y que orando estuviesen de continuo, para gloria, exaltación del Altísimo Divino, para horror de los herajes, para terror del abiimo, para envidia. . Basta, basras mas si vienes persuadido que esas altas excelencias, y favores peregrinos en Balilio has de encontrar, mal hallaras a Basilio. Cómo no, si esta ilustrado del Santo Espíritu mismo? A mi clara inteligencia reservado, ni escondido nada se da, y así se; mas no quiero dar motivo de que tu virtud presuma (si los defectos te digo de ese que tienes por Santo, por bueno, por escogido de Dios) que es emulación mía y así, solo libro el desengaño a tus ojos, ellos fiscales, testigos sean de sus culpas. Yo, siendo fiero balilisco, sabre inficionar los tuyos del contagio de los míos, para que en Basilio juzgues, que son las virtudes vicios, seal y su descredia Haces bien en no decirlo, porque no te había de creer. Harto ha dicho en lo que ha dicho. Tú me creerán. . . Nada creo. Vamos, Padre, que Basilio de aquí habita: a muy cerca. Pues de qué lo ha colegido? De que el señor Astro Diablo tiene cosas de vecino. Que ahora no elté en el desierto Basillo, siento infinito, porque el desengaño hallases más apriesa. . Ay tal hinco! No ella en el delierto? . No; al Emperador ha ido a hablar. . Pues Juliano está aquí . En estos distritos alto ha hecho con sus huelles. Que le vaya a hablar me admiro Balilio, siendo un infama Apostara; mas qué suido marcial es este? Una tropa de Soldados, que el invicto Juliano envía, a que den la posesión de un antiguo Templo, que es de los Cristianos (ya a la pena le apeicib) a los Arrianos. . . Qué dices? Pues como Templo, que ha lido dedicado a Dios, le da Juliano a los enemigos de la Fe . Verarlo ahora. Qué es verlo? por Y su Cristo, que primero haré taladas al Emperador. . . Qué ha dicho? está loco? . Vamos, Padre, Vamos, que ver no imagino tan sacrílega maldad. Si hallar quieres a Basilio, puedes buscarle en Cesarea. Quién desde Egieto ha venido a admirar su santidad le sabrá buscar. . Corrido volveras, no hallando en él lo que a la fama has creído. Mas de lo que ella pública creo hallar. . Los Soldadillos se acercan, Padre si quiere que dé un buen día al maldito, verame matar herejes, si aguarda. Venga conmiga Empiecen mis furores, mis cautelas, ardides, y rencores, a perturbar las glorias excelentos de Basilio, con triunfos diferentes, Logren los Arianos las Aras profanas de los Cristianos, y víctimas sangrientas sean sus vidas, para más afrentas, de sacrílegas manos; pues incitando ahora a los Cristianos a la defensa de este Sacro Templo, del herega furor setán ajemplo, Veamos ahora, pues por cuenta corja de Basilio su Fe, si los socorre; mas no hará pues estando con Juliano (como sé) socorrerlos será en vano. Mas ya marchado al Templo se encamina, que yace en la cerbiz de esa colina el tumulto Arriano: ya aquí llega; y así, si del Cristiano el celo ha de incitar mi ardid, que aguarda mi rencor, que este triunfo me retarda? y más cuando a la empiesa me provoca el belico rumor, que a marchar toca. Viendo la contradicción que hacen con tanta porfía los Carólicos, envía el César elle escuadrón, para que al Pueblo Arriano la posesión justa de de este insigne Templo. . Aunque de su poder soberano nadie se debe quejar, poco a mi valor fio, porque gobernando yo a Césares, basto a dar, no tan selo al Arriano el Templo, mas la Ciudad, Alguna temeridad temió en el celo Cristiano. Mal el César lo miró, pues a su invicto poder, quien se había de atrever, ni a su Real mandato? Yo; pues siendo contra la Ley Carólica, en razón hallo, no esta obligado el vasallo a obedecer a su Rey; antes la vida arriesgar debe animoso en defensa de la Fe, y así la ofensa de su Culto he de ellorvar dedicado está a María, Madie del Verbo humanado, este Templo, y profanado no ha de ser de la heragia, Por conservar el honor de la más leve mujer, debe el que es noble perder la vida: pues si en rigor a ello el noble está obligado, al que es Cristiano, que hará, si ve que a violar se va de María el fel Sagrado Y así, Hipólito contigo consulta lo que has de hacer, que el Templo he de defender de tanto hereje enamigo. Eotuva ha sido lograr motivo tan superior, para poder mi valor así a Hipólito matar, pues galanteando a Teodora, a quien yo adoro conflante, para hacerlo, me es ballanto causa, saber que él la adora. Pues como Placido, siendo de la primera nobleza de Cesarea, tú te opones a las ordenes supremas de Juliano? . Y como tú, cuando a Cesarea gobiernas, al derecho de las leyes faltas, el cual nunca niega término a la apelación, o suplica? . Quién apela de lo que obro yo? . El Gremio de la Católica Iglesia por Basilio, que a pedir va al Emperador, suspenda el orden, de que este Templo se de a Arrianos. . Y de esto notificación doy fe, que se la hice en presencia de estos señores herejes, como Doñado, y Colega del gran Basilio. . Quién es Balillo, para que pueda obligar a que Juliano falte a la palabra Regia que dio una vez? . Es Basillo la Antorcha de la Fea el terror de la heregia. Y es hoy Abad de noventa mil Monjes, que si alistados se pusieran en defensa, no quedara herega a vida, Estorbar que no posean el Templo los Atrianos, ya no es fácil. . Esa empreña a mi valor toca, pues halla que Balilio vuelva, ninguno osara intentarlo, Pues al mándato del Calas serpone muera. . Matadle. Qué es matar Ya esto es de verár: Padres del desierto, ha Padres, todos con garrotes vengan; mas qué veo? no es Balilio? Qué admiración! Qué extraneza! Por a donde vino En una silla volante, o calesa, Suspended la indignación, que solo para vencer esta lid, se han meneller las armas de la Oración; ellas son quien han de dar el triunfo a uno de los dos Pueblos, aquel a quien Dios se sirva de declarar. Vosotros (oh vulgo errado! este Templo el ciarrcido, para dar culto rendido a diós, le habéis deseados si fuere su voluntad, que volotros le deis, la pretensión que tenéis, a una experiencia librad. Ciérrense al Templo las puertas, y una, y otra Religión haza su deprecación: y el que las puertas abiartas (sin tocarlas) a su ruego logre que de ese sea el Templo, ese le posen, sin dispura desde luegua pero si unos, ni otros merecieren tal favor, si le dio el Emperador, sea el Templo de vosotros. Del César cuanto he logrado esto es, y para su efecto, traigo aqueste Real Decreto, que entregarte me ha ordenado. La Fe de Basilio es rara, en aperiencia como esta. El Decreto manifiesta cuanto Basilio declara: qué decís de esto, Arrianos? ̱. . Que a tan extraña experiencia libramos nuestro derecho; pues cuando el Templo sus puertas no abriera a nuestra oración, no lo hará (cosa es bien cierta) a la de Basilio. . . Pues de término para hacerla, tres días tenéis, y sola una hora el Pueblo tenga Católico. . Lo aceptamos. Pues prevenios a la empresa, y empezad desde mañana. Nuestra fe vencer espera. Que fe es la vuestra, borrachos, que los Artículos niega? Quien un Templo consagrado adiós, y a su Madre excelsa defiende con tal fervor, es bien que de si defienda cuanto a él consagrarse intente: mirad pues que ella advertencia presto la habréis menester, Placido, no vuestra ciega pasión un mérito eche a perder con una ofensa, que quizás os hará esclavo del Demonio cometerla; y a diós, que el César me aguarda, que con halagos intenta persuadirme a que yo siga de Arrio la falsa Secta. A Padre? . Basilio? . A Padre? mas ya está de aquí una legua: que en tales postas caminen los Santos, y anden en bellias los pecadores! . Extraño pasmo. Pero que advertencia será esta, que Basilio me hace? Pues si festeja mi amor a Teodora, aunque su virtud es manifiena, que esté consagrada a Dios ignoro. . Diga, en qué piensa, Placido, que se ha quedado como amante a quien le pesca la justicia? no habla? . Hermano Galápago, no son estas maravillas de Balilio, para no admirarse? . De ellas suelo yo tener algunas, y milagros de reserva: mas le dura aún el amor de Teodora? Tan contenta voy Flora, que no esentido del camino la aspereza, con ser tan grande. . Yo sí, pues ay su cuarto de legua desde Cesarea al Convento, de donde es Abadesa la hermana del Gran Basilio; pero en fin, vienes resuelta a entrarte Monja? . Sí, Flora, en logrando la licencia de Basilio, digno Abad de tanta pura Azucena consagrada a Dios . Y digo, qué hará Placido? . Tu intentas malograr en mí el cariño que te tengo pues acuerdas de Placido, cuando sabes; pero. . No es si no camueda, que es él. Cielos, no es Teodora? Camina por esa senda, no nos vea. . Ya no es fácil, que nos ha visto. . Anda apriesa. Esto es huir de las brasas, y dar en la lumbre. . Bella Teodora, huir no intentéis de aquel a quien ya le lleva robada vuestra hermosura toda un alma; pues es fuerza que cariñosa la vida, tras vos se vaya, y tras ella: y así. . No me detengáis, señor Placido, que arriesga mi honor mucho en que os toméis en tal sitio estas licencias. Es más que en un despoblado? qué tacha para quien ruega. y con Matrimonio! . Nada arriesgáis, con quien espera ser vuestro, . De qué os halléis lejos de serío, pudieran haberos desengañado mis desdenes, y tibieza. Calor, que le falta mucho de madurar a esta breva. La Rosa, Reina del Prado, de rigores su pureza arma siempre, y mientras más defendida de asperezas, o espinas, ve su hermosura, la mano que la desea, sin temer el riesgo, aspira mas el gusto a poseerla. Rosa armada de rigores contemplo vuestra belleza, y así os adoro más, cuando en vos hallo más defensas. Eso sí, madurativos, y a ello. . Es toda durezas. No entiende de esto la Hermana, Por qué no quiere que entienda, si soy mujer? . Mujer dijo? de cuándo acá? . Desde que era tamaña. . Se engaña, pues no es mujer la que es doncella, pues ni es carne, ni pescado, Seré fruta. . Es cosa cierta, y fruta en flor, que se pudre cuando no hay quien la apetezca. Un imposible intentáis, porque no puedo ser vuestra. Por qué? . Porque ya soy de otro. De otro? . Sí, si no aprovechan para con vos los desdenes, los desengaños os venzan: de otro soy, y la palabra he dado. . De quien no sea mejor que yo, aunque empeñada vuestra palabra se vea, no habéis de ser. . Qué decís? Que vuestras divinas prendas. ninguno ha de merecer, que más que yo no merezca, Pues merece más que vos, Nadie en valor, y nobleza me excede en Cesarea; y si es Hipólito (que os festeja) quien consigue tanta dicha, porque a Cesarea gobierna, o porque acaso es más rico, vive amor, que es Dios que reina en mis iras, que al volcán de mi ardor muera pavesa, Jesús, y qué tempestad de celos! mil anathemas no han de poder con jurarla, Vuestros celos os despeñan a creer lo que os está mal, o a juzgar en mi bajezas indi gnas de mi decoro: al que fe, y palabra cierta di de esposa; y a quien ya le consagré mi pureza, es a Cristo; ved si es mejor que vos, y si ofensa puede hacer a vuestra sangre, quien por Dios a vos os deja. Pintó a melón esta boda, pero ha salido badea. Sin mí estoy, el corazón casi en el pecho no alienta: consagrada a Dios Teodora! no fue vana la advertencia que me hizo Basilio; pero en qué repara mi ciega pasión; cuando la idolatro? Si es buscar en la inclemencia de vuestras ingratitudes cautelas que me con venzas a olvidaros; es en vano. Las mujeres de mis prendas jamás de engaños se valen, para no pagar finezas: Vos me veréis Religiosa tan presto, que no os parezca este engaño. . Es impiedad querer que la vida pierda, perdiéndoos a vos. . En nada me perdéis si tan ajena de ser vuestra he estado siempre, Mis ansias os compadezcan. No soy mía; que ya soy de Dios. . Adiós sirve aquella, que estado perfecto elige: Sacramento es de la Iplesia el Matrimonio. . No hay duda, y el primero, así no fuera la Cruz que trae tan pesada, y más si es con suegro, y suegra. De qué lo sabe el Hermano? De los muchos que se quejan. Cielos, qué desasosiego . es este que el alma inquieta, pues no me sueñan tan mal de Placido las ternezas? pero como mi costante fervor ahora flaquea? Qué respondela? o es Dios, y así esta respuelta, para no atenderos más, la última mía sea: ven, Flora. Esperad. . No puedo. Ya Teodora es de las nuestras; tras ella voy. . Seguirante mis ansias, y mis ternezas. qu No es fácil, que hay quien impida que constante la sigáis. Si irtras ella me estorbáis, os ha de costar la vida. Es inmortal mi valor, y al vuestro en todo os prefiero, Pues sacad presto el acero, y veréis cual es mayor. Vueliro valor no le ignora el mío; aguardad, que a quien os detiene, le está bien que vuestra sea Teodora. Pues como estorbar queréis que la sigan mis desvelos? Muy ciego os tienen los celos, cuando no me conocéis, Quién sois? La forma he tomado ̱ de un Mágico que habitaba el Ponto, a quien consultaba tal vez Placido engañado: Lucindo soy. . La porfía de mi cruel desasosiego me tiene en todo tan ciego, que hasta aquí no os conocía; mas no es mucho, que os transforme el traje en que os vi. . Es verdad. para entrar en la Ciudad, me he vestido de esta forma. Pues decidme, qué intentáis, cuando padecer me veis, y remediarme podéis con la ciencia que alcantáis? Que confidáis en tal calma a Teodora . Qué decís? si esa palabra complís, os daré la vida, y alma. El alma . Si vuestra es ya. Nada en dármela a mí hacéis: como la sacrifiquéis a Luzbel vuestra será eodora. . Qué estaño horror otro remedio no tiene, si a Teodora no previene perder vuestro firme amor. Ser Religiosa ha votado, y no alcanza el poder mío a forzar el al bedrío que Dios libre al hombre ha dado? pero el Príncipe podrá de las tinieblas hacer que mude de parecer, y os responda. . No habrá otro remedio? . No alcanza mi ciencia a dar otro medio. Pues si no hay otro remedio, resucite mi esperanza, aunque obre la atrocidad mayor, que en la obstinación de una amorosa pasión intentó la ceguedad. No os determináis? . Ya acabo de hacerlo, que en tanto empeño, por ser de Teodora dueño, seré del Demonio esclavo. Así el logro se asegura vuesiro. . Pues como mi fes consiga a Teodora, haré cuanto gusteis. . Escritura le habéis de hacer. . Caso raro! de qué . De dar a Luzbel el ama, y de serle fiel esclavo. . En nada reparo: digo que la haré, que ciego estoy; mas si logro ahora la hermosura de Teodora, no ha de ejecutarme luego el Demonio cauteloso; y si lo intentare hacer, para que se hizo el poder de Dios, que en todo es piadoso? En fin, ya resuelto estáis Si lo estoy. . Pues qué firmela falta el contrato que hacéis. Resuelto yo, qué aguardáis? guiad. . A mi habitación venid. . Fuerza es que ya os liga? ha Cielos a lo que obliga . lo ciego de una pasión! Despeñose: si podrá valerle ya la clemencia de Dios, cuando sin violencia, esclavo mío a ser va En nada mi horror repare, Mi habitación ya sabéis; pero siempre me hallarrís, que vuestra voz me llamare. Eusebio, nuestro Pielado, Arzóbispo de Cesarea, muere, y quedarme a asistirle no puedo, porque me llama la obligación de acudir a la Oración aplacada con los Arrianos. Pues porqué son ahora esas ansias? porque muere el Arzobispo? No he de sentirlo? . No ha nada que se me murió una abuela, que para Obispar estaba, y no lloré. . Sus locuras son extrañas. . Cómo extrañas? si vive dos días más, con una Mitra la sacan. Pues por qué? . Por hechicera: mas la en fermedad no es causa de que muera el Arzóbispo. Pues cuál es? . No es cosa clara que con tal Doctor se cure. Pues no es Médico de fama Sambel? . No es Judio? . . Sí. Pues quien a saber no alcanza, que diezmán a los Cristianos, aquesta Hebrea canalla, y que a él le tocó la suerte entre otros? . . La Arriana invocación, cuan inútil será para que les abra Dios las puertas de su Templo. Aún las del Cielo cerradas están a su error. . . Bien dice. El Demonio los engaña. No hay que temer. . Eso es buenos con la Cruz, Padre, y el agua jamás le temí. Qué fuera del mundo, si les faltaran esas armar a los hombres contra mí, cuando venganzas soy todo? pues de Basilio a oscurecer hoy la fama de su virtud vengo. . Padre, por Dios que a las veinte marcha; vamos convidados? . . Sí, a ver de Dios ensalzada la Grandeza en sus milagros, pues tengo en él confianza, que a nuestra Oración del Templo se abran las puertas. . Qué rabia! de alguna luz Celesti es la mente iluminada de Basillo, pues confía, que las puertas se le abran, cuando ya a los Arrianos tan corto término falta para su deprecación: de esta victoria que aguarda conseguir Teodora, sea la que baste a dilatarla. Cómo suele Cierva herida, que de veloz flecha airada va huyendo del riesgo, cuando es ya de la flecha aljaba; así de las persuasiones de las amorosas ansias de Palacido vengo huyendo, y de una pasión tirana, que en mí se introduce, a ser desasosingo del alma; pero en Basilio hallar pienso el remedio. . De la casa. del Arzóbispo, dijeron, que salías pero aguarda, que aquí está; señora, llega a hablarle, pues retirada dal concurso de la gente es esta parte. . Postrada humildad, Padre, merezca por su refugio estas plantas. Qué hace, hermanar alce del suelos No he de alzarme, hasta que grata su piedad. Padre, me otorgue licencia, de que en la Sacra Religión, en que Macrina, su fenz, y santa hermana, es digna Abadesa, hallen el puerto mis esperanzas, que deseán, hallen a Dios, a quien tengo consagrada mi castidad. . . De la tierra alce, Teodora, que errada en su propósito viene, pues nadie de las borrascas del mar, del mundo se libra, por más que con tiernas ansias en el seguro bajel de la Religión Sagrada procure salvarse. a trae la pureza del alma de ilícitos pensamientos a la Religión manchada; pues consagrar poco imp adios con fe, con palabra la corporal entereza, cuando se halla amancillada la pureza espiritual, aunque hay diferencia entre ambas perdidas; pues la entereza corporal, si una vez falta, recuperar no se purde con el dolor, ni las ansias: mas la espiritual pureza, por el medio de la Gracia, se restituye a su ser, y este Don de Gracia alcanza el llanto, con él procure cobrar el candor del alma. Cielos, que mi interior culpa se la revele la sabia inteligencia de Dios a Basilio, avergonzada estoy. . Yo desesperado, de que a un vil gusano haga tan alto favor el Cielo: pero empiece de mi saña a obrar la infernal alucia; vea el mundo, que se engaña tal vez en aquello mismo que oye, y ve, siendo la causa mi ardid. Aquí está Basilio. Pues a hablarle, Padre, vaya; pues para hacerlo, siguiendo le venimos. . . No repera, que está con una mujer hablando? . Eso le embaraza? hable con ciento. A Teodora seguía mi amor, y es tanta la gente, que al Templo parte, que la perdió mi esperanza en el tropel; mas qué miro? con Basilio está: qué hablan oiré. . Confusión sus voces han de ser equivocadas: cuidado. . Borrar sabré la ciera pasión tirana, que fue inquietud de mi pecho; y rendida, enamorada solo seré, Padre, suya: de aquel seré, a quien palabra di una vez; y porque vea cuanto mi afecto la ama, que otra cosa no apetezco; mi hacienda, mi vida, y cuantas con veniencias tener pueda, las postro luego a sus plantas, de ellas disponga, y de mí; que como logren mis ansias el fervoroso deseo de verme siempre empleada en su amor, en su servicio, tendré vida. . Si esa llama, que está encendiendo su celo, el tiempo no la apagara, sus afectos admitiera; pero sé, que ha de entibiarla otra pasión. . Qué es lo que oigo? si es esta apariencia vana de mis celos? . Oye. Padre, no me parece muy santa esta plática. . . Qué dice? santa es, que en Basilio nada puede ser malo. . En los dos, efecto hacen las palabras; esfuércense mis cautelas. Si seguras confianzas diere el tiempo de mi firme amor. . . Entonces, palabra la doy, de que vea su intento logrado. . Ya desairada está mi paciencia; muera este hipocrita. . Mis trazas se han conseguido ya. . Cómo al al; pero quien embarga mi voz, para que no injurie a este hombre? . . Qué intentaba decirme, Hrpolito? Hable. Que como al Templo dilata ir, cuando a los Arrianos tan poco término falta, y un Pueblo, y otro le están, Padre, esperando? . . No tarda, quien vencer tan presto espera: yo la veré. . Confiada quedo, Padre, en su piedad. Hasta tener averiguadas mas mis ofensas, suspendo de mis celos la venganza. Vamos, Hipólito. . Vamos. Vas, señora consolada? Si voy; mas es de mi propia de quien voy desconfiada. Ni santa, ni buena, Padre, fue la plática. . . Qué habla? crea que Basilio es San y lígame: a mí me engañan mis sentidos, o no es este el Varón que yo buscaba, mas mis dudas a otro examen libran la desconfianza. Ya en vano puede el Cielo quitarme la victoria, de que pueda mi ardid, logre mi anhelo, deslustrarle la gloria a Basilio de Santo, con oprobrio tan feo, baldón tanto; pues Efren persuadido, (oído, Hipólito celoso, por lo que este ha escuchado, aquel ha tenerle ya es forzoso por lascivo, e impuro, y en el voto que hizo por perjuro, Eclípsese su fama, para que el Orbe crea, y tanto Monje, que al que ejemplo llama de santidad, se emplea en actos deshonestos, en culpas, y en errores manifiestos, Mas pese al Infierno todo, y pese a mi indignación: de qué sirve en mí este puro ser, que el gran poder de Dios quitarme no quiso, cuando de la gracia me privo? Si es él quien me está forzando a que asista mi furor, transcendiendo de una parte a otra, sin dilación, o tiempo a ver, como viendo contra mi pesar estoy ya ese Templo, y que sus puertas cierra a la deprecación Arriana? Mas qué mucho, si sus ruegos al Señor enojándole están, cuando dan motivo de irrisión a los Católicos, pues oigo que dice su voz. Ya a la Olación Arriana el término se cumplió. Vuestras plegarias ofenden, aún más que obligan a diós. Volved a hacerle más gestos, sacrílegos, Del baldón Católico huyamos, hasta ver si vence su Oración. Aguardad, Vulgo obstinado, con venza se vuestro error, al ver la piedad que usa con nosotros el Señor. Luego a tus ruegos esperas que se abrán las puertas? . . Yo, de la grandeza lo espero de Dios; y porque mejor lo veáis: Pueblo Cristiano, con humilde devoción doblad la rodilla todos, y decid conmigo: Dios Santo, fuerte, inmortal, apiádate, Señor, de nosotros, y en nosotros se vea tu exaltación. . Abrid las puertas, abrid? Príncipes, gloriese amor, de que se ensalce en su Templo el Alba del mejor Sol. Ya cortando el aire. El viento veloz. Las puertas abrimos, que ya la Fe abrió; y en gloria tan alta nuestros ecos son, sonoros clarines, clarines del triunfo mayor. Ya las puertas se han abierto. Qué pasmo Qué admiración! Qué portento Qué prodigio! Por no ver mi indignación eltos triunfos de Basilio, huyendo al abismo voy. Engañáronme mis celos, que este es divino Varón; mas cuantas veces la Magia estos engaños obró? En lo que he visto, y he oído, hay grande contradicción. Todo este sitio se po de música, y explendor. Rara maravilla. . . . A vista de tan Celestial favor, los Misterios confesamos de la Fe, y de nuestro error deliltimos. . . Qué decís? Las gracias, Señor, te doy; pero qué veo, en un carro más flamante que el del Sol, María triunfante huella esa diáfana Región. Arrebatado Basilio de alguna sacra visión, suspenso se ve en el aire. Que no la alcance a ver yo? Basilio? Señora mía. Aunque es gloria del Señor, que Templo, que consagrado fue a la que es Madre de Dios, los Crillianos le posean, este singular favor de ser suyo, te haza mi Hijo, por mi grata intercesión Tantas honras a un humilde gusano? . Tu gran fervor digno te hace de más premios, El árzóbispo murió de Cesarea, de su Iglesia su Pastor has de ser hoy. De tal honor soy indigno. Esta es voluntad de Dios, queda en paz. Aguarda, espera, pura Flor de Jericó; mas ya se ausentó. . Qué es esto, Padre? . . Qué Dios se llevó ya a Eusebio, nuestro Arzobispo, Puer quedamos sin Pastor, nuestro Arzóbispo Basilio sea. . . Resistirme no puedo, que en serlo obedezco precepto más superior. Hijos, en el Templo entremos, y cultos nuestro fervor dé a María, pues sus triunfos son glorias del mismo Dios, JORNADA SEGUNDA e . Mujer aborrecida, déjame, que me quieres? Que me oigas, pues rendida me ves. . Jamás esperes, por más que tierna llores, hallar en mi rigor más que rigores pues tanto te aborrezco, como te quise tanto (en nada lo encarezco) que si el horrible espanto del Infierno aquí viera, menos terrible que mirarte fuera, Mas qué mucho, si viendo en ti estoy el delito más gravide, más tremendo, que de hombre ya precito puede dar testimonio, pues esclavo por ti soy del Demonio? Mi Placido querido, de entenderte no acabo: quien dice inadvertido, que es del Demonio esclavo? Yo pues le hice en tal calma, escritura de serlo, y darle el alma por ti. . Qué es el pecado en que vivimos siento, quien tu discurso errado ciega así: el Sacramento podrá del Matrimonio desterrar esas nieblas del Demonio, Matrimonio? contigo yo había de casarme? Sí, pues noble te obligo. Que acabe has de obligarme, cuando así me enfurezco, de una vez con aquello que aborrezce? Cúmpleme la palabra de esposo que me has dado, y en mi rigores labra, que como restaurado mi honor vea, la muerte a costa de ser tuya, tendré a suerte elto a tus pies postrada, te pido enternecida, mi llanto. . Qué cansada! Te conmueva. . Por vida. No jures. . Del Demonio. Por sí jura, y no es falso testimonio. Pues teme la justicia. La de Hi polito amante tuyo? Tu malicia tal error no adelante; la justicia que digo, es la de Dios que te dará el castigo. Aún esa me nos temo. La de Dios . Qué te admira? Que en todo eres blasfemo. Si en mi empleó su ira, de su misericordia nada espera mi error en tal discordia. De Bansió mi llanto se valdrá, porque él mueva tu corazón. . Por Santo? muy buen camino lleva tu intento. . De quién puedo valerme? . Del Demonio. Ya da miedo. No te vas? a qué esperas? mujer cansada, quieres probar mis iras fieras? Qué oprobrí tal esperes. vamos. . Placido, mira, Irritada no puede más mi ira; aguarda. Huyamos, señora. El Cielo a tus ceguedades luz dé. No sino el Infierno: qué mis rencores no acaben de quitarme, o el Demonio esta mujer de delante! . Placido amigo. . A buen tiempo, Lucindo, te hallan mis males. Qué se te ofrece? . Saber, si a la obligación, que al grande Príncipe de las tinieblas hice, puede haber gravamen mayor? . No hay ninguno, puea a su dominio postraste alma, y albedrío. . Yo no puedo desapropiarme de la vida? . Sí. Y que tome posesión del alma antes? ̱. No hay duda; mas qué te afligo a hacerlo? ya no lograste en amorosas delicias, y en blandas tranquilidades os favores de Teodora? De haberlos logrado nace. Siempre de un grande amor, vemos oducirse un odio grande: no nace si no es de que mi infernal alucia a nadie jamás los deleites dio, sin la pensión de pesares. Sea, o no esa la razón: el odio es tan detesable que tengo ya esta mujer, que solo porque delante de los ojos me la quite el Demonio (pues vallante no es mi esfuerzo a conseguirlo, por más que lo admiro fácil) la media parte de vida ofrezco sacrificarle a Luzbel. . Y sabes tú cuanto vivirás, que haces ese contrato? . El Demonio, que todas las ciencias sabe, por la Astrono mía puede conjeturarlo. . No es fácil, porque la vida del hombre conilando de un soplo frágil de disposición divina, depende ya en dilatarse, o abreviarse; y esto dado no es a la ciencia de Ángel, que es limitada, y en Dios infinita, y inefable. Tan desesperado estoy, que a ser capaz numerarse la vida a término fijo, vuelvo a decir, que la parte. Ten, que con menos que hagan de tu memoria borrarse podrá ese aborrecimiento, y que a ser olvido pase. Pues qué puedo obrar? el medio Lucindo, no me dilates. Tú a Teodora no aborreces? Con el extremo que antes la quise. Y dime, con ella te casaras? . Qué es casarme? Pues ya ni agravios, ni celos de sentimiento capaces en ti serán? . Es muy cierto, Pues Teodora ya a otro amanta rindió fácil su hermosura. Qué dices? ah mujer frágil! será a Hipolito. . No es, pues Juez su delito antes averiguar solicita; y si tú. . Tiempo no gastes en decirme lo que debo hacer; es más que matarle a él, y a ella? . No es eso lo que es importante, pues no sabida la culpa, es hombre tan venerable, que su muerte atribuyeran dolo a atrocidad infame, y haciéndote odioso a ti, le hiciera a él más loable. Pus qué puedo obrar? . Que seas testigo, liendo tu parte, para que se justifique su culpa, que yo llevarte puedo, donde oculto veas su infamia. . Hombres de mi sangre, y calidad, jamás fueron testigos en casos tales; y más contra una mujer a quien quise. . Si ella es fácil, demás es ese respeto, cuando se pasa a agraviarte. Quién es su galán me di, que puede ser que me allane a ello: por saber quien es esto digo. . A los umbrales de su albergue estás. . Qué miro! esta es esfera de un Ángel, pues de Balilio es la Casa. Pues Basilio es. . Mas no me hables en ello; y ahora conozco, aunque lo conozco tarde, que eres el Demonio, o hablan sus astucias infernales en ti, puesto que en Basilio humana culpa no cabe, ni tal afrenta en Teodora. En fin, no te persuades a ser testigo? . De qué? de tu maldad? Si pasases a verlo, creerarlo? . No; pues solo creeré, que es arte del Demonio. . Sabes que eres su esclavo? . Sé qué forjarse en la fragua de su astucia pudo el hierro, que ignorante hice. . Ya que a persuadirle no han bastado mis sagaces engaños, pues por testigo a Hipólito presentarle ofrecí, porque se logren mis astucias infernales, a un Ministro mío haré, que con la forma, y semblante de Placido, cuanto intento ante Hipólito declare: mucho has perdido conmigo, Placido, pues quien le trae por acá? . Lucindo? Quién? . Raro asombro! Que me extrañe invilible intento, porque de reconocer acabe, que es mi esclavo, y yo su dueño. Juvisible se hizo. . Nadie aquí ay; qué tiene? . Ando malo, Ya ese en él es viejo achaque, no se harte de porquerías, que la virtud satisface, y es salud del alma, y cuerpo: yo apuesto que a confesarse viene, pues tiempo era ya, que de la conciencia vacie tanta inmundicia. . No vengo para eso. . Es un orate: pues diga, a qué aguarda, cuando le murmuran por las calles, que de Cristiano no tiene mas que el Sagrado Caracter? que jamás entra en la Iglelia, ni que le ven santiguarse, aunque vea una tarasca con perendengues, y jaque? Vive mi rencor, que a este villano tengo de allogarle, porque aún mal dichas, con mueven la Católicas verdades. Mil disciplinas me he dado por él; tanto, que un tomate el puerto del rabanal hecho tengo ya. . Mal hace. Doyme yo, y lo siente, Hermano? Ay hipócrita más grande! Mire, hermano, que le engaña con sus delicias el padre de la mentira, pues da entre jazmines, azares, que es cautelosa serpiente, que es un basilisco, un áspid, una dueña enjerta en suegra: pero qué esto? la calle del tragar se me ha cerrado; que me ahogo. Vil infame, en ti mi ira se despica. Que me ahoga el Diablo, Padre Basilio, socorro. Hermano, qué voces son estas hable. El rencor que tengo a este hombre, de su presencia me hace huir siempre, más ahora voy a lograr sus ultrajes. Al ver a Basilio, inmóvil estoy. . . Qué le ha dado? acabe. Padre, un flato del Demonio ha selicitado ahogarme. Flato? . Pues de qué se admira? mal es, que en autorizarle han dado todos, y llaman flatos las ventosidades. Sería otra cosa. . Bueno, flato natural fue, Padre, que nace de lo que ayuno. El ayunar, no hizo a nadie mal nunca. . Pues a mí sí, que se me llenan de aire las tripas, y todo soy ventosidad perdurable. Hermano, váyase al punto, y no diga disparates. No haré algún remedio? . . Estese en Oración. . El zumaque es mi remedio. . . Qué dice? zumaque? . De cepas, Padre, venedicite: mas digo, ha de escribir? . . A esta parte me traiga recado. . Voy a obedecerle al instante. Placido, ya mi fervor anuncio fiel le previno al fatal torpe destino a que le inducia el amor; pero por más que su error ciego le haya despechado de un pecado a otro pecado, y de un abismo a otro abismo, siempre Dios es uno mismo, a perdonar enseñado. No desconfie imprudente de su piedad grande; pues misericordioso es, manso, apacible, y clemente. al hombre tan tiernamente ama, que si de él se aleja, Dios le busca como oveja perdida, que entre los dos, el hombre es quien deja a Dios, Dios al hombre nunca deja, Cierto es, Padre, yo dejé adiós, que él no me ha dejado, mi ceguedad, mi pecado causa de perderle fue, ya esclavo mi error se ve del Demonio. . . No afirmó, que Dios no es quien le dejó? Así es. . . Pues puede dudar, que Padre a Dios vuelva a hallar quién ingrato a Dios perdió? Ya no es fácil. . . Con el llanto, el dolor, la penitencia, a diós tendrá. . Qué clemencia puede hallar delito tanto? Ponga de su parte cuanto pueda. . Es mi corazón piedra. . . Pues su conversiós espero. . Tarde será. Muy presto me buscará, y contrito. . Es ilusión. Oiga: de este pecador el corazón obstinado, sea, Señor, quien ablande vuestro auxilio soberano; así lo espero de vos: mas ya que solo me hallo, a la tarea gustosa vuelvo, en que soy inspirado de Vos mismo: mi Dios, ya de los Himnos, y los Psalmos con que os ensalzó David, y los Apostoles Santos usaron, para orar dejo (como ellos lo graduaron) distribuadas las Horas Canónicas, señalando a la mañana, la Prima, Tercia, Sejta, Nona, y dando a la tarde; y noche (porque siempre os están ensalzando) Vísperas, Completas, Laudes, y Maitines, en que allano tenga alguna intermisión la oración, pues fatigado siempre el espíritu en ella; dejará de ser humano el hombre, que así, Señor, cumpliendo vuestro mandato instiruido en la Iglesia, lo dejó determinado: que nuevo modo instituya al Sacrinicio Sagrado de la Misa; Vos también me habéis, Señor, ordenado, mas no en cuanto a la subilancia, como nos representaron los Apostoles en él vuelira Pasión, si no en cuanto sus ceremonias, a cuyo modo menos dilatado me habéis, señor, asistido con vuestra presencia, dando luz a mi corto discurso: y así, para que tan alto modo prosiga en aciertos, y a vuestra al istencia aguardo; y más cuando al caso llego en que vuestro Soberano Cuerpo, y Sangre consagrasteis, instituyendo el más alto Misterio de los Misterios, hhabiendoos Sacramentado; a cuyas cinco palabras, que vos pronunciasteis, cuando dejando de ser el Pan, fuisteis Divino, y humano en tan alto Sacramento. (Defé es) que como Ordenado de Sacerdote esté el hombre, bajaréis siempre a sus manos. , , que Si bajaré, que no puede faltar mi palabra. . . Oh, alto, y Soberano Señor en luces desciende, y astros la Gloria al suelo. . Basilio, de fe es, que mi Sacro Santo Cuerpo, real, y verdadero, gozará transubstanciado al hombre feliz; y porque de ello testimonio claro de la Iglesia Gliega luego que el Sacrificio acabado de la Misa tengas, quiero que todo el Pueblo Cristiar realmente mi Cuerpo vea bájar a tus propias manos. De tan inmansos favores soy indigno. . Mas aguardo hacer por ti. . . Pues en fe de esa palabra, postrado os pido, Señor. . Basilio, pide. . . Qué Sacramentado debajo de las especies de Pan, vuestro Cuerpo Sacro logre ponerle en Custodia, porque puedan adoraros así patente los Fieles. El primero que ha logrado serás, ponerme en Custodia: ya te tengo eso otorgado. Pues porque consiga luego un bien que es tan soberano, el Sacrificio acabemos, yo escribiendo, y Vos dictando, No es tiempo, Basilio, ahora, porque una afrenta aguardando te está, que por mi padezcas, en satisfacción de tantos oprobrios como por ti padecí. . . Si vuestro amparo no me falta, vengan penas, Mi amor nunca te ha faltado: queda en paz. . . Aguarda, espera, Divino Sol, Encarnado en las más Divina Aurora. A Padre? . . Qué busca hermano? Hablarle quieren. . . No sabe, que le tengo ya ordenado, que estando escribiendo, a nadie deje entrar? . Padre, es el caso, que como el Doctor Samuel no es, que ese esta enseñado a esperar, a nadie digo que espere. . . El tema en que ha dado con el Doctor Hebreo. Es qué importa al fin del caso: mas Teodora es quien le busca. Dígala que llegue: cuanto siento ver, que su pasión ciega la hobiese arrastado al precipicio que hoy llora! Como a asilo, como a ampara de afligidos Padre, llega, mas que mi ruego, mi llanto de su piedad a valerse: sin honor, Padre, me hallo, Placido de él se hizo dulno, siendo sus falsos halagos los que vencieron el fuerte de mi conslacía, y recato: diome palabra de esposo, y ingrato, aleve, y tirano, faltando a su sangre, falta a la obligación pagando mis cariños con desprecios, mis finezas con agravios. Quién juega soble palabra, si paga, siempre es forzado. Teodora, quien a Dios deja por cualquiera gusto humano, pensando que ha de hallar rosas, encuentran espinas de engaños; que lo que ofrece el deseo, núnica lo encontró la mano. Vocación tuve de ser Religiosa, y el incauto hechizo de una pasión guío mis errados pasos al precipicio que lloro, y al desdoro en que me hallo. Si ese amor que ahora confiesa le servía de embarazo para entrar en Religión, de quien se queja su llanto? pero no se desconsuele, hermana, que presto aguardo que Religiosa ha de ser. Religiosa . En enviudando de cuatro, o cinco maridos. Cuando mi hanor deslustrado esta, solo me conviene de dar de esposa la mano a Placido; y así, Padre, de sus piedades me valgo, para que su autoridad interponiendo, o mandando, haga a Placido me cumpla la palabra que me ha dado. Placido, hermana no tiene libertad, pues le hizo esclavo su torpe pasión; y así, es lo mejor, mas acertado, que de su delito haga penitencia y que su llanto buique a Dios, que es el Esposo que más la conviene. . Estado sin crédito con el mando, cómo he de quedar? . . Buscando adiós, que es quien da más honras, la del mundo no haga caso, pues todo es acusaciones con que intenta di famarnos. Entremos; pues con Tendora dicen está, y comprobado queda su delito. . Aquí está con ella. . Es en vano persuadirme a que yo deje de ser suya, cuando amando le estoy de suerte, que fuera (aunque sea más ingrato) querer arriesgar la vida, que apartarme de sus brazos. Qué más probanza haber puedo de su deshonesto trato, que lo que escucháis . . Lleguemos, que evidente se hizo es cargo. . De celos rabio! . . A quién busca, Hipólito, aquí? . Buscando vengo a quien vistiendo humilde la piel de cordero manso, lasciba fiera recata la culpa mayor. . . Errado viene, si a mí no me busca con esas señas de malo. Pues a él, Padre es a quien busco; pues hipócrita afectando santidad a esta mujer habla con lascivo trato, y escandaloso. . . Qué dice? Sin duda viene cargado el señor Gobernados (no? de zumaque. . Qué habla, herma- Digo que almagrado viene, Señor Hipólito, cuando ignoráis mi nobleza, mi honestidad, y recato, os pudiera persuadir a no hacerme tan vil cargo el desvío, con que siempre vuesta pasión he tratado. De tu culva tengo, ingrata, y la de Basilio tantos indicios, como tesligos. Mirad bien. . Ea llevadlos presos a todos. . Qué es presos? Ved, que la palabra, y mano me ha dado de ser mi esposo Placido, y tal desacato sabrá vengar. . Bueno es eso, cuando Placido ha jorado contra los dos. . Qué decís? hay más fiero desengaño. Placido ha jurado? . . Sí. No hiciera esa infamia un calvo, En fin, que a la Dignidad de Arzobispo, de Prelado os atrevéis? . Vuestra culpa es quien se atreve a intentarlo. Quién mi culpa abona? . Quién? los testigos que este cargo os hacen. . . Demonios son, que forma humana tomaron, no hombres. . Cuando no fueron diablos los testigos falsos? Determinado a prenderme estáis? . Si estoy. . . No me espato, pues acusar de lascivo solo pueden a un Prelado de la Iglelia los Demonios, y prenderle un Arriano: vamos. . Pues deja prenderse? A Cristo, Cordero manso, y inocente, le prendieron, le vendieron, y injuriaron; pues si a ser Cristo en la tierra las Ordenes me elevaron de Sacerdote, y de Obispo, razón es que a Cristo en algo ímite, pues se entregó, no siendo en nada culpado, a sus propios enemigos: vamos a la cárcel. . Vamos. Lo que en ese prendimiento hien San Pedro con Malco, he de hacer; oreja a vida no me ha de quedar de tanto sayón. . . Hermano, qué hace? Desorejar Arrianos. Prended también a ese loco. Qué es prender? por San Hilario, que tendo de hacer tajadas a estos Herejes. . Matadlo, si no se da. . Preso a mí? porqué? . . Por amancebado con la hermana compañera, Conmigo? Hombres de los Diablos, a mí, que Virgen, y Martir soy? . . Él está borracho: Virgen, y Martir? . Es cierto que lo soy, y está probado; Martir, en la resistencia; Virgen, en lo que no he obrado. A hablar vengo a este portento de santidad. . Pues cercado de un tropel de gente sale aquí. . Por amancebado a mi preso, y a un Pastor del Católico Rebaño de la Iglesia? . . Qué es lo que oigo? Que a Basilio por humano preso llevan, con la propia mujer que hablar le escuchamos. Que tan afrentosa injuria useis conmigo. . Vengado así, cruel ingrata, quedo de tu rigor. . Pues tirano, yo sabre, aunque soy mujer, satisfacer mis agravios. Gustoso por Vos, Señor, ella cruel afrenta paso. En, vamos. . Presa a mí, sin comerlo? . Y yo ayunando? Basilio por tal delito preso así? . De qué hace espantos? es hombre, y querrá hacer Santos, ya que él no lo es. . . Un precito es, si en tanta austeridad esa culpa llega a creer. Ello hay prisión, y mujer, y Dios sabe la verdad. Siempre los jultos, y buenos del mundo son perseguidos, injuriados, y abatidos. De esos soy yo, poco menos, Cielos, como puedo se que en Basilio (luz que al Orbe de Dios mismo fue enviada, a desterrar con candores las nieblas de la heregia) se hallen sombras de la nocha? En un elquelero vivo, cuyas mortificaciones, penitencias, disciplinas, le desfiguran de hombre, pueda caber tal torpeza? Lascivo, quien no conoce las blánduras del regalo, ni las delicias menores? No es posible, y más si advierto que es este mismo aquel hombre (si hombre puede ser quién de Ángel logra tantos explendores) que porque un monte estorbaba a un Templo los resplandores de la luz, ungir se hizo a un yugo, y preso al inmóvil embarazo, de su cent media legua aparto el monte. No es el milmo a quien Valente, que Emperador fue del Oabe, queriéndole condenar a muerte, al formar la inormo sentencia, falto a la pluma siempre el licor negro porque ni caracteres la afirmen, ni finrazones la apoyen? pues si prodigios tan grandes de Bsilio cuenta el Orbe como siempre que yo a verle llego a su virtud se oponen nieulas que me la oscurecen? Sin duda que se interpone entre mi vida y su clara santidad (porque no logre saber cuan grande e Basilio) defecto que me lo estorbes darse en el ninguno puede; Luego ya en mí se supone; pues hasta que yo consiga ver los puraa explendores de tan gran Varón tan justo, no han de cesar mía clamores al Cielo y en penitencia he de el a de día y noche, halla que favor tan sunmo la piedad de Dios me otorgue, Hermano Alcaparta, vamos, Deo gracias sepamos donde. Al Yarmo a haber penitencia, Pues Viencia me perdone, que aprendar a hacerla quiero de Basilio. ESus neciones, quien puede imitarlas . Quién quisiere parecer hombre Venga, que en esas malicias el Demonio es quien le impone. Solo de amor, divino amor mismo, es dulce prisión. Y así de la cruel dura cadena que aprisiona tu inculpable persona, ya libre te asegura, quien tratarla procura a más alto favor; pues selo de amor Ya de la rigorosa cárcel tienes abiertas las duplicada puertas, porque ahora milagrosa tu libertad diclla la atribaya el fervor? pues solo de amor. Celestiales Aeros puaros, a havores tan iuntemos como en mi irilión me hacéis, trueco el padecer contento cuantas injurias y afrentas los humanos paderieron Basilio, Dios premia afí el con tante sufrimiento con que esta injuria pedecen por su amor y el breve tiempo de tu prisión le minoran tus propios merací mientos. Qué múlica tan suave es esta pero qué veo? que Caba leritos moros, Padre mío son aquestos, cuya modesta virtud es su mejor lucimiento? que de estos conozco pcos, con ver tantos en el Purblo, Amigos nuestros. . Amigos? bien se ve pues de los presos le acuerdan: y traen viledes algo ahora que doblemos? , Caigan en tierra las puertan de la Cárcel, y libremos a nuestro Santo Arcóbilpo. Aquella es otra. . . Qué estruendo es este? . El Puebo movido de Cribiano, de fiel velo, a sacarte de la Cárcel viene, en paz te queda. . Bellos Paran infos esperad. No los detenga aunque excelsos Ángeles sean: salgamos a recibir Padre, a estos, que a sacarnos de la Cárcel vienen pues tengo por cierto, que hombres que hacen buenas obras, también Ángeles son buenos. Milagro milagro. Abie tas están las puertar entremos, Libre aquí de las prisiones nuestro Padre está. . Qué es esto, hijos, qué intentáis? . Poner en su librtad a nuestro Arzóbispo, pues por justo Varón, por Santo, y perfecto, no es capaz de humana culpa. Bien se ve que vienen ciegos? el más justo, dice Pabio, que siete veces expuesto está a caer en el día; y así, no intenten, les ruego, mi libertad . Cómo no? vamos de aquí. . Ya sabemos, que la acusación es falsa, y los testigos supuestos, pues con mi nombre depone contra el Padre, en el proceso Ea un testigo. . . Fue el comon enemiga, quien al ciego Juez engañó. . . El odio grande, que Hipolito tiene a nuestros Ritos Sagrados, sería quien más le movió a prenderos; y así, luego en libertad os ha de poner el Pueblo. (me Vamos. Padre. . . Hijos, dejad- en mi prisión. . Bueno es eso; salgamos fuego de aquí, pues mandamiento tenemos de libertad. . . No violéis de la justicia los fueros: mirad, que Hipólito al César se quejara. . Cuando el mismo Juliano le acaba, Padre, de enviar un mensajero, avisándole, que pasa por Cesarta, con el grueso de su Campo, a castigar otra vez los movimientos del Persa; como se puede ofender de lo que hacemos? Qué es lo que el César me manda? Que le embien algún refresco de pan a sus huestes. . Solo con el que servirle puedo, es el que mis Monjes comen, De cebada es cuando menos? mas si envía el poco que hay, los Monjes ayunaremos. Por dar al mandato Real del César el cumplimiento, de la prisión salgo: vamos. Y Trodora? . . Ya fue Aurelio a ponería en libertad. Padre, vamos. . Id diciendo, que viva Basilio. . Viva Basilio, Alzabisno nuestro, . Por más que esos veroces acentos den en voces elogios a la Fama de Basilio, que el Orbe justo aclama; por más que su inmocencia haciendo de la mía cor secuencia, acredite el Crisliano celo, a nesar de Hapolito tirano, del mismo aplauso huyendo, me he salido a este sitio, pues habiendo perdido, abandonado ya el crédito una vez, habiendo estado presa, como pudiera mujer común, o pública ramera, recobrar es en vano el pundonor perdido, pues es llano, que aún más que honra, infama el público pregón que da la fama: Y así, porque se ofenda el Cielo de mis culpas, la vil riendo dejando libre al punto, y al recato, me ha de ver el Teatro del mundo, la mujer más licenciosa, más vengativa, mas escandalosa, que jamás vio correr sin freno alguno el campo de los vicios oportuno; Pues ciega, despechada, ofendida, colérica, burlada, me entregaré en los brazos, con lascivos, con torpes, tiernos lazos, del primero que muerte dé a Placido, Ninguno obedecerte sabrá melor que yo, que enamorado de tu hermosura, viendo te ha injuriado (si a promiar mi fineza te prefieres) mataré a ese traidor. Hombre quien eres, que en este sitio oculto, y apartado, de mi enojo el acento has escuchado? Soy quien el Sol ha mucho que enamos de tu beldad, bellísima Teodora, (ra y Clicie así venía la luz siguiendo, que es candor del día; y en fin, quien arrestado vengará tus ofensas Gué impensado impulso es el que aviva tanto la saña de mi furia altiva? qué tú le darás muerte? De tu ofensa sabré satisfacerte, pues ya es bien que por mía se atribuya. Pues si a Placido matar, seré tuya Precípito e ya, De mis enojos toma satisfacción. . Hoy a tus ojos morira: o, si pudiera darle muerte. Mas ya que la revera justicia Celestial no me permite, aunque mi esclavo es, que yo le quite la vida; mas mi mana a avivar volverá la muerta saña de un contrario, que siempre suyo ha sido, a este haré le dé muerte, persuadido de mi aliucia infernal. Qué te suspende? Pensaba, que aún el Cielo no se ofendo en darle muerte. Deja ese recelo, que poco importa que se ofenda el Cielo. Pues sígueme, Prodora. Ya te sigo: (migo. del Cielo he de vengarme en mi ene- Qué del Cielo vengarte también piesas? Lisonja será mía sus ofensas. Bie a mi oído suena estas voces: . más pesia a mí! que escucho las veloces de Efren allí, que son dulce armonía para el Cielo y afrenta propia mía; por no escuchar su música sonora, huyendo iré. . Qué esperas? Ven, Teodora. Si a la lluvia se sigue, que se serene el Cielo, a la del llanto apelo, Señor, por si consigue, que sin nieblas que empañen la pureza de Basilio, en vos vea la grandeza, No es razón que confunda su luz culpable sobra, cuando su celo asombra, y su virtud profunda: Desterrada de mi vista los horrores, pos que vos le adornalléis de expledores. Ya, Efren te concede Dios lo que la pide tu Fe fDe favor tan Soberano mi humildad no es, Del que luz enviada del Cielo al Orbe fue, los candores verás de su virtud, de su pureza, y fe, Del que al Sol más Divino Áquila el soficler, beben puros misterios, el remontado vuelo hoy has de ver, Del que en su ardiente celo lengua de fuego es, a quien asiste el Santo Paracleto, verá su ciencia en él, Del Gran Basilio, en fin, Jeroglifico fiel de su virtud, es este Pirámide que al Cielo elevar ves, Tal es Basilio el Magno, su Santidad tal es, que de un Orbe a otro Orbe a ser llega Columna de la Fe, Qué asombro. Pero Divino Candor puro, aguarda, ten, no te ausentes: mas qué veo? Justo Varón, a tus pies se postra Efren. . . Mi humildas está a los tuyos, Efren: pero en los brazos descansa mejor el amor: ya sé te ha manifestado el Cielo el Soberano Poder de Dios en sus criaturas; pues siendo yo a vista de él un vil gusano, ha querido mi humildad engrandecer, hasta elevarme en la cumbre de su favor. . . Cuando es tan profunda tu humildad, y tu penitencia. . . Ten, que no hay mérito ninguno en el hombre, de Dios es cuanto en el hombre se admira; solo en su Grandeza fiel se deben glorificar las obras de su Poder; y pues de Egipto a Cesarea me has venido, Efren, a ver, y a admirar las maravillas de Dios, te trajo la Fe Sus maravillas alaber sus maravillas. . . Ya que agradecido, de parte de Dios es fuerza te esté; di, qué guilas que le pida que haga por ti la lengua Griega quisirra, y hablarla, para aprender de tus venerables Monjer la alta Doctrina, de que iluminados los tienes, para lo cual, detener me quiero en este felice desierto, donda podré, dando algún descanso al alma, le logre el cuerpo también, para valverme a Occidente. Ya el Idtoma Griego, Efrén, te concede Ilíos que entiendas, y hables. .̱ . Por tal merced, deja que a tus pies me humille. Los bracos me da otra vez, y queda en paz. . . Pues tan presto te avientas? . . Fuerza es bo ver a la Ciudad, que me espera un Capitán del Infiel Emperador el cual pide, que algún refresco les dé a sus hueres. . Y di, cuando te volverá mí fe a ver? Cuando glorioso subir a la gran jerusalén me veas, pues de mi vida el Sol le va ya a poner. Aguarda espera, Divino Sol del Oriente: mas qué admiro! ya se ocultó en su mismo rosicler. Señor, y cuán excelsas son tus maravillas, pues para exaltación gloriosa de tu Iglena, y de tu Fe, para terror del Herege, y para luz de tu Ley, de un hmumílde barro labra la Columna de la Fa CE DJORNA Hijos no os desconsoléis, ñad de Dios el remedio, que aunque a su Pueblo permite angustias, y desconsuelos, es para purificarle, y enmendarle los defectos; porque a vista del castigo, se enmiendan mejor los hierros, Su escugido Pueblo era el de Israel, y su afecto derramado en benencios, todo era favor; y ciego con el regalo abulaba de sus favores inmenios; que en la próspera fortuna, son los hombres de tal genio, que juzgan deberse a sí lo que es beneficio ajeno. Por esto Dios como Padre, con el castigo severo corregido, le libraba de sos enemigos fieros, dándole muchas victorias; porque en fín, era su Pueblo. Enmendemos nuetar culpas, que así aseguraros puedo, confiando en su piedad, que del estrage aengriento con que amenaza a Césarta el Emperador soberbio, los ha de librar Dios. . . Padre, el César airado, y ciego ha jurado por los Dioses, que de los Persas volviendo vencedor, no ha de dejar (para ultraje, y escarmiente) Muro en Celarca Edificio, Altares, Cultos ni Templos, que ceniza no se miren de la cólera del fuego. Y para más confusión (no de su estrago contento) ha de hacer, que como Brutos, Ciudadanos, y Plebeyos, pazcan la hierba del campo, en venganza, y vicuperio de que el Padre a sus Soldados, en lugar de secorterlos (como pido) le enviase pan de cebadas diciendo, que los tratas camo brutos, para su mayor desprecio. Quería que le enviasen pan de Ballecas Qué bueno! No fuera peor de mijo, de que le hartan los Gallegos? Muy mal su queja ha formado? pero que ha de ver un ciego? De mí se queja, y no mira que lo estéril de los tiempos lo ocasionan Yo embíe del que mis Monjes comiendo, y yo ellamos, que no hay otro, y a Dios le doy gracias de ello, que en fin vivimor, y cuida con él de nuestro suliento. Él nos trajo la langosla. Qué langosía? . Bueno es eso; un ejército, que hizo que hoy los Monjes ayunemos. Dios es quien ha de librarnos, si hoy obligarle sabemos: y cuando por nuestras culpas vencedor vuelva, podremos con las joyas, y preseas que en mi poder habéis puesto, templarle, que su codicia dobla el rigor que al cohecho: no digo esto porque en Dios no confío, que es remedio solo eficaz; pero quiso que también el hombre, haciendo de su parte, ponga cuanto cabe en los humanos medios: uno, y otro amados Hijos, hemos de hacer; y supuesto que ya los medios humanos para sobornar tenemos al César (cuya ambición se paga con el dinero) obliguemos los Divinos, con fe viva, a cuyo efecto a todos he convocado a este Soberano Templo de María, en cuya gracia también el favor espero, y en la intercesión piadosa de nuestro Patrón excelso San Mercurio, que en él tiene también sepulcro su Cuerpo. Sus Armas, y Lanza adornan las paredes; y yo creo (que más que adorno) su Lanza aquí viene a ser masterio; porque un Soldado de Cristo, que defendió su Evangelio, con ella glorioso, en fin, sabrá también defendernos. Aquí nuestra penitencia ha de ser sagrado puerto, que nos libre de este monstruo, del Orbe escándalo nuevo. Tres días hemos de ayunar, y otros tantos con el ruego de la Oración, obligar la piedad de aquel Cordero, que en la Cruz murió por todos. Qué decís? . Que a obedecerlo toda Celarra ha venido y para mayor consuelo, hasta Teodora, que es ya el escándalo del Pueblo. Muere, aleve, muere, infame, que así mis efansas vengo. Traidores, vuelita intención habéis de lograr muriendo. Moscas. Padre, aquesta es otra penitencia. . . Qué es aquesto? Muerto soy. Pues me he vengado, dejando a Placido muerto, intento de la justicia huir el preciso riesgo. Espera, aleve traidor, que no me falta el aliento para quitarte la vida. Tened. Pero ya no puedo seguir; perdí vida, y alma. No lo permitan los Cielos. Ya te cumplí la palabra, pues ves a tus ojos muerto a Placido. . Nunca pudo dudarlo de tus respetos, porque quien me la ofreció, sin pasar a los groseros lazos de amor, con vencersa arguye más vencimientos; pero asegura tu vida. Ya nada que temer tengo. Difunto está, pues no chista. Parece que cobra aliento, Hombre, pues que tienes vida, si articular los acentos de la voz no puedes, pide allá dentro de tu pecho perdón a Dios de tus culpas, que si consigues hacerlo, tendrás su misericordia. Alcanzarla ya no puedo. Esa es desesperación, confía en Dios. . Soy ajeno de mí, y no puedo obligarle, Cómo no? . Porque le he hecho al Demonio una escritura de darle el alma. . Qué oyendo estoy? . Y será preciso me ejecute al cumplimiento. Pues como pudiste tú hacar tal, contra el derecho de Dios, que es suya? Quién puedo obligar lo que es ajeno? Bien pado hacerlo, pues Dios se la dio; y es caso cierto, que la prenda dada, queda enavenada del dueño. No pudo, porque aunque esclavo por el pecado primero quedo el hombre del Demonio (como hombre humano muriendo) Dios le rescató, pagando, por el infinito precio; y contra precio infinito, no valen finitos precios. Él con su libre al bedrío, por gozar amante ciego la beldad de una mujer, por un público instrumento se hizo esclavo del Demonio, Yo soy causa de su yerro. Y habiendo aquella escritura, ha de ser suyo. . . Eso niego, porque no puede tener él en el alma derecho Por el pecado las almas no se condenan? . . Concedo. Luego la que se condena es del Demonio? . . Eso niego, porque aunque por el pecado las condena justiciero Dios, no dejan de ser suyas, que es de todo funmo, dueño, y como Juez allí obra, sin que dqbiera algún derecho el Demonio, que no es más, que del castigo instrumento. Ante mi hizo escritura, y la firmó. . Es un entedo: testimonio de verdad puede dar el Diablo? . . Fiero Dragón ya te he conocido, trae la escritura. . No quiero. Departe de Dios te mando, cua la exhibas, porque intento conozcas, que nada importa. No puede tener remedio este hombre, que ya es mío, por la escritura que ha hecho, y no estando cancelada. Monstruo horrible, aspí eso, remedio tiene pues que es capaz de arrepentimiento: la escritura exnibe. No lo has de lograr. Por el viento viene un papel, Que haga Dios en foavor del nombre esto! Bamio, esta es la escritura, que a mi pelar lo confieso. Ahora verás como tú de nada puedes ser dueño, y que estr inctrumento es humo. Para mi no es lino incendio: Ya me has vencido, Basilio, y alí de ti voy huyendo. Verbúm Caro. Allá va el Diablo a parar a los Infiernos. Engaño fue del Demonio cuanto toco y cuanto veo. Dios de las mi sericordias, de mí a tu clemencia apelo: Padre, a tus plantas postiado, Alza, Placido, del suelo. Pido a Dios misericordia con todo arrepentimiento, su intecesión me alcance. Con el dolor verdadero de haberle ofendid tanto, poniendo por medianeros ona pe lese y que Dios le perdonara: y en fe de lo que prometo, con la señal de esta Cruz, y su peder siempre inmenso, sanará de sus heridas. Cielo, sin dolor me siento, ni indicio de ellas, las gracias le doy de lo que le debo. Adiós solo deben darse, que su clemancia lo ha hecho, Raro caso! Extraño asombro! Piacido, aqueste suceso, para no ofender a Dios mas, le sirva de escarmientos con la penitencia obligue su piedad. . Yo se lo ofrezco, y confesa ado mis culpas, pues adquiero otro ser nuevo, puscar propongo advertido camino más verdadero. Qué es esto que por mi pasa? yo a la perdición me entrego, cuando habiendo hecho por mí Placido tan grande yerro, camina a la penitencia? su ejemplo seguiré: Cielos, dadme dolor de mis culpas, pues el desengaño os debo. Hijos, vayan a dar gracias, por tan alto vencimiento, a Dios, y confien en él; pues quien vencio aquese fiero enemigo común, no dudara fuerte, inmenso, de librarnos de Juliano, cuando su poder es menos. En él, Padre, confiamos. Vayan, que quedarme quiero aquí solo a darle gracias. Ya todos obedecemos. Y Galapago ha de irse? Sí, Hermano, vaya con ellos. A dar gracias? . . Quién lo duda? Después de comer las suelo dar mejor, y así a la vida la voy a echar un remiendo. . Cómo, Señor Saberano, podrá mi rude talento daros por esta victeria todas las gracias que os debo? pero a divinos favores, quién halló agradecimiento? que habéis también de librar aquesta Ciudad, espero, de la indignación del César; y más, Señor cuando tengo por Protéctarra maría Madre vuestra a quien mi afecto vio (en este Templo) triunfante sobre un carro de luceros, cuyo anuncio me asagura (para más aplavio vuestro) sea ella quien a Cesarea dé este feliz vencimiento. Basilio. . . Pero qué escucho? quien con dulce voz rompiendo la diafanidad del aire, me llama? . Yo, que tu afecto puede tanto con mi Hijo, que hace por ti estos extremos, Cómo en tanta indiguidad caben tan altos excesos? Tu grand. Fe todo alcanza. Faveres son siempre vuestros. Sube a la región del aire, e que mi Hijo en sus Decretos, quiere veas la Batilla, que da a los Persas resuelto Juliano. . . Inescurables son sus juicios, por inmensos, Arma, guerra, guerra, arma. Siguid, pues que descompuestos eltán, la victoria, amigos. Arma, guerra. Qué es aquesto? Ea, fuertes Macedones, no quede ninguno. . A ellos, que huyen. Juliano viva. Viva Perlia . . Qué estoy viendo? los Persas dejan el campo, cuando Juliano siguiendo va la victoria: Ay de mí como, Señora, a ver esto me traéis? pues si Juliano vence, vendrá más soberbio contra Césarca. . No temas su arrogancia. Ya, ni el Cielo me quitará esta victoria. Presto lo verás, blafemo. Horroroso asuste el parche, tiemble el Sol y gima el viento; mueran todos los que siguen a Jesús el Nazareno. Mercurio, Martir Sagrado de mi Hijo, ya está lleno el número del pecar de este infeliz: ya el proceso está cerrado; a tu lanza muera, que así lo ha dispuesto mi Hijo. . Acabe de Cristo el nombre, a quien aborrezco. Ahora, blafemo, verás su poder. . Mas qué violento rayo contra mi fulmina sus flamigeros a Muere, Apostara traído que así castiga severo Dios a quien niega a su Hijo. Vencísteme. Galileo; mas yo con mi propia sangre, escupiéndola hacia el Cielo, tua glorias eclipsaré, apagando tus luceros. Así triunfa Dios. . No triunfa, cuando su poder afrento: rabiando muero. Ya queda obedecido el Precepto de Dios, Señora. . Ya libre Cesarea está. . . Vuestros ruegos todo, Señora, lo alcanzan. Basilio, tu ardiente celo premiará mi amado Hijo por mi intercesión, haciendo que de su Divina gloria huy presto: vayas a gozarm queda en paz. Aguarda, espera, hermosísimo Lucero, no te ausentes. Raro asombro Padre, qué hace aquí suspenso? De qué vienen asustados? Del más extraño suceso que ha visto el mundo jamás. Qué ha sido? Estando en el Templo, se oyó gran ruido de armas, y belicos inlaumentos, a cuyo son Militar, y nunca esperado el ruendo, de San Marcurio el sepulcro se abrió solo por sí mismo, de que salió mucha luz. Denle a Dios gracias por ello, y de que libre Césarea del amenazado riesgo está del Emperador, que San Mercurio le ha muerto. Qué dice Padre? qué dice? De Dios fue mandaro expreso. Que ya acabó su seberbia. Para que vean que es cierto, vamos al Templo a dar gracias, a sangre del Tirano: y afiance este suceso, ver que preseas, y joyas, que en mi poder suyas tengo, por no ser ya menester, a todos volverlas quiero. Ninguno ha de recibirlas; y así, Padre, como dueño, de el las disponga . . Esa voz, que a todos recurrió a un tiempo, es movimiento Divino: tres partes de ellas haremos; para los pobres la una, que son de Dios el espejo; otra para el Pueblos otra para el Cultó de este Templo: porque empleadas así, mucho más ricos quedemos. Todos, Padre, lo aprevamos, Qué virtud! Qué raro ejemplo! Vamos, hijos, a dar gracias. Todos vamos muy contentos, Yo más, que algo ha de tocarme en este repartimiento Oh cuán ciega he vivido! y de mi horror, cuan tarde, el desengaño por mi mal he tenido: más nunca tarde fue; mi mayor daño es hallarme en la enmienda tan cobarde, pues como a Dios se busque, nuca es tardes mas son tan horrorosas mis culpas, que a decirlas se avergüenza la voz por afrentosa, que la embarga entre el labio la vergüenza; pues no tuve temor al intentarlas, y le tiene al dolor al confesarlas: y así, no habiendo hallado modo de confesar tantos delitos, libré a un papel cerrado trasladar mis errores, y así escritos, se le entregó a Basilio mi desvelo, inspirada mi fe del mismo Cielo; y postrada, rendida, le rogué, pues que puede con Dios tanto, que con fe esclarecida, pues escritas mis culpas he con llanto, y riesgo tanto en que me pierda corre, pida a Dios, que mis culpas me las borre, Recibió enternecido el papel, al mirar la pena mía, y con celo encendido, me respondió: Que a Dios le pediría por mí, que en este sitio se aguardase, mientras pedía a Dios me los borrases y así, aquí le aguardo. Ya no hablo a Bamio ahora? qué buica? . Busco el remedio del alma. . Pues si es limosna, ya repartió nuestro Padre la tercer parte, que toca a los pobres del teloro, que en dinero, plata y joyas junto el Pueblo para el César; y así, Hemana, ya no hay cosa. No le pido nada Hermano. Soberbita, y pobretona? son las pobres vergonzantes, unas vivientes esponjas, cuyo vicio de pedir se les quedó desde mozas, y a estafa con manto pasan desde mujeres de estofa: Hermana, Dios la provea. Ya le he dicho, que limosna no pido, que a nuestro Padre solo esperan mis congojas, Espere, pues ella es plaga las mujeres, y lanaostas. Cómo? . Porque el mundo arruinan las unar como las otras: Juús, Dios me libre de ellas; mas veamos si conforma con el garbo lo demás, al Sol la cortiva corra. Somes plaga las mujeres, Las feas, no las hermosas; Basilio viene aquí con Hapelito. Que ahora encuentre este estorb . Si es de las Reliciones todas la Católica más julta como permite a Teodora ser escándalo en Celarea, cuando las culpas notorias se hacen a todos i al que es justo Prelado, le toca corregirlas: al calligo no ha pasado mi persona, como Juez, para que vea quien de Cristiano blasona lo que en su Ley se permite. La Justicia es tan piadosa de Dios, que la enmienda espera del pecador; pues más gloria suya es, que el hombre se salve, y así algún tiempo le otorga para el arrepentimiento; Y para que reconozca, Hipólito, su error ciego (cuando nuestra Ley baldona) que en su culpa es tenaz solo el que es Herejes Teodora es esa, oígala, y verá su conversión venturosa. El amor que antes la tuve le trocó en odio, de forna, que aún oírla siento. . . Hermana, con ansias afectuosas me rogo, que a Dios pidiese, que es quien las culpas perdona, que las que en este papel su cóntrito dolor copia, siendo su suna vergüenza quien confesarlas estorba, el Señor se las borrase, por su gran mi sericordias Conmovido de sus ruegos, sus lágrimas, y congejas (abiéndome el Cielo ya hecho todas sus culpas notorias) con se grande pedí aDios, tomando a mi cargo toda la pena de sus delitos, que por su Sangre preciosa se las perdone; yo he hecho de mi parte con Dios todas las instancias que he podido, ahora de su parte ponga las que a su dolor convienen: no le pesa fervorosa de haber a Dios ofendido, por su gran Bondad? . De forma mepesa, que el corazón, de dolor, y de congoja, se exhala en rojos rubies, o se desata en aljófar. Eso sinllore, que el agua del llanto las culpas borra: si de sus hierros le pesa, al papel la nema rompa, que yo espero, que borradas las encuentre. Extraña cosa! Con temor le abro. . . Por qué nqu Porque quien con Dios marece tanto, soy tan grande pecadora, que indigna aún soy del Infierno, por ser pena metitoria, que Dios la da. . . El papel vea, Ya lo hago: maraviliosa es la piedad de Dios, pues borradas mis culpas todas están; mas ay! una queda, siendo la más afrentosa, pues falte al voto, y palabra, que hice a Dios de Religiosa. Pues métase Monje luego, ya que dejó de ser Monja. Pues, hermano, yo hice cuanto pude con Dios. . Si una sola culpa mortal es bastante a perder a Dios, qué importa que tantas vea borradas, si una al alma la malogra, que amiga sea de Dios, que se prive de su Gloria? y así, Padre, otra; y mil veces a sus pies mi fe se postra, rogándole, que a Dios pida, que de su misericordia use conmigo. . Admirado me tiene su prodigiosa enmienda: este es fanto auxilio, Hija, si Dios no me otorga, que esa culpa se le borre, en cuanto a la meritoria justa pena corporal, cuando le perdona otras, cierto es, que con él no alcanza mas mi humildad. . Qué congoja! Padre, ya sé lo que puede con Dios su fe milagrosa, y no he dejar sus pies, anegándolos en ondas de llanto, hasla que otra vez su ruego fiel interponga con él. . Qué llama anegarnos en agua? llorela de Coca. No se descónsuele, hermana; entre esas incultas rocas del desierto, encontrará un justo Varón, que logra altos favores del Cielo, a él le ruegue afectuosa, que alcance de Dios le borre ese pecado que llora; su nombre es Efren, no pierda el tiempo, que esto le importa, Resignada mi humildad a obedecer esta pronta. Vaya en paz. . Y ha de ir a pier Cómo he de ir? . A la moda. Hermano, cómo? . En calesa, que de cochero le ahorra. Señor, tus piedades busco, guía mis acciones todas. Ya oyo cuan arrepentida Teodora está, y así ahora reconocerá su error, que el pertinaz, el que enoja mas a Dios, es el que niega sus Misterios, pues no goza los auxilios Soberanos de su gran piedad. . Las obras de Dios ya veo cuan altas son, y cuan maravillosas; mas sin eficaz auxilio suyo, para que conozca, que es su Ley la verdadera, el confesar no me toca sus Misterios, y más cuando sustentando estaba ahora el Doctor Samuel; que es Rabí de su Sinagoga, y el Físico, a quien la Grecia por más excelen te abona, que el Mesias verdadero no fue Cristo. . Es un Idiota, diezma Cristianos. . . Qué habl siempre así de él! . Es qué importa para el caso. . . Si Samuel desistiere de su erronea ceguedad, y confesare, que es de Cristo la perfama el Masiás verdadero, qué hará entoncer? . Si lo apoya Samuel, yo confesare los Masterios que pregona la Fe Católica; pero si con vencerle su docta ciencia. Padre, nunca pudo, como espera hacerlo ahora? Cómo, el tiempo ya llegó. Pues yo le deje en la lonja de ese Templo, y por aquí pasará. . A andar la noria de los enfermos, pues es tan beslia, como su propia mula, si aguarda al Mestías. Cielos, qué mortal congoja es esta, que de repente me asalta? Divina Aurora, ya me cumplís la promesa que me hicisteis, pues la hora se me acerca de gazar de vuestro Hijo la gloria. Qué es esto, que demudado el color, Padre, denota en él gran mal? . . Esto es ser la vida trémula antorcha, que cualquier soplo la apaga, cuando luce más vivosa; morir es esto. . Qué dice? Llama a Samuel. . Cuado pronta la enfermedad, y la muerte no vino, pues ya ella asoma en el Médico, vean todos si Samuel es de la hidoria. Qué es esto? . A Basilio ha dado un grave mal. . . Ya le toma el pulso, él le diezmará. El mal la vida le acorta: qué padece, Padre? . . Una complicación rigorosa de un helado sudor frío, y un ardor que me sofoca. Lo intercadente del puiso, le denota, Padre, solas tres horas de vida. . Qué? pues le diezma por la posta? vive Cristo, vil Judio, que te mate antes. . . Tres horas de vida tengo? . No más; porque fuera contra toda la Fílica, pues faltando le va la cuerda forzosa al reloj, que da a la vida las determinables horas. Si viviere yo más tiempo? Esa es confianza impropia, pues de potencia ordinaria no puede ser. . . Mucho ignora? en la admirable potencia de Dios, imposible cosa no ay, que todo lo puede. Su operación nunca estorba Dios a las segundas causas: si le importara a su gloria que viviera, Padre, Dios siendo la causa de todas las causas, no enflaqueciera su débil pulso de forma, que le fuera fuerza hacer un milagro, y Dios no obra, sin necesidad, milagros. Tal vez, porque se conozca su Poder grande, los hace: cuando tomo humana forma, y Meirias verdadero al mundo vino, hizo obras milagrosas. . Quién se engaña, si ha venido, o no, en tres horan lo sabrá allá. . . El infeliz, el engañado en su leca ceguedad es él, pues duda que vino, y humana ferma temó, siendo Dios, y Hombre, en las Entranas preciosas de una Doncella. . Sí es tan grande su Fe, a una sola experiencia remitamos, cual de los dos la dudosa Ley sigue, o la verdadera: si vive más de tres horas, Padre, yo confesaré, que hyerra la Sinagoga en esperar al Mesías verdadero. . . Ya la hora llegó, Hipolito. . De qué? De su conversión dichosa, si pende de que Samuel a Jesucristo conozca por Mesias verdadero: venga acá, no se conforma de que si viviere más de tres horas, con fe heroica confesará los Misterios de la Fe Santa? . No ponga duda en ello. . Pues mañana, después de salir la Aurera, le diré Misa en la Iglesia. Algún frenesí ocasiona . ese delitio en sí, pues es sobre natural cosa, volviendo a observar los pulsos, el que viva. . . La Fe obra prodigios. . Es imposible. Veralo. . Pues si lo logra, diré, que su Ley es cierta, y las demás engañosas. Yo confesaré lo mismo. Vamos, pues. . Si se le antoja, vivirá hasta que se muera. Señor, vuelve por la gloria de tu Fe, para que el mundo tu Poder grande conozca. Cielos, la senda he perdido de este intrincado desierto, y en vano encontrarla acierto por más que lo he pretendido, pues habiéndose eciipiado el Sol, una nube fría con su palidez al día, hoy la noche ha anticipado: quien en tal trance se vio perturbada el alma esta; Cielos, quien me guiará hacia el bien que busco? Yo. Ignorado Peregrino, sepa mi duda quien eres, que en lo apacible del rostro, aún más que humano pareces? Soy quien viendo tu aflicción, conducirte grato ofrece hacia la senda que buscas. Como saber lo que viene buscando mi afecto? . Cuando de mi inteligencia fuese ignorado, te guiara por senda, que solo encuentres el bien, y no el daño. . Dime, que causa puede moverte a hacerme este bien . Qué sepas, que si hubo intención aleve que te guio al precipicio, cuando otra vez imprudente la senda del bien perdiste, ahora que la senda pierdes que hacia la enmienda encamina, quien a ella te guíe tienes. Mucho te deben mis ansias. Nada en lo que hago me debes, que es mi obligación. . Bien dices, que más que humano pareces, pues Ángel es el que guía al bien. . Cree lo que quisieres, Quién me mandó aquí venir, me ordenó, que no perdiese el tiempo; y así camina, Custodio que así te debe llamar mi fe, pues mi guarda vas siendo. . El tiempo no pierdes, pues a recibirte sale el que a buscar tu fe viene. Ande Hermano. . Ya lo hago, que me ha dado en el caletre que a la Tebaida de Egipto vamos. . . La gana que tiene de que allá volvamos. . Diga, no he de tenerla si advierte que son las ollas de Egipto mejor que el carnero verde de este desierto; pues es hierba la que nos mantiene? A recibir solo voy una visita. . Y la tiene chocólate? . Este es el justo Varón, que buscando viene: ya el Cielo le ha revelado cuanto tus ansias pretenden; háblale, que aquí te aguardo. Visita, y de mujer? . . Llegue, Hermana, que ya yo sé cuanto declararme puede: Basilio la envía a mí, para que al Señor le ruegue, pues le ha borrado otras culpas, que la que un papel mantiene solo escrita se la borre: no es esto lo que pretende? A eso Basilio me envía, y aunque mi error no merece su piedad, Padre, este llanto, aqueste dolor vehemente de haber a Dios ofendido, le mueva a compadecerse de mi pídale al Señor ya que tanto con él puede, que me barre este delito, para que en su gracia quede: esto a sus pies rendida le súplico humildemente. Hermana alce del suelo; alce, y no le desconsuele, que Dios es todo piadoso, y le borrará clemente esa culpa, por los ruegos de Basitio, que merece mucho, es cierto: vuelva a él, pues lo que con Dios no vence Basilio, como lo había de alcanzar yo? Porque hiciese penitencia la envió a mí. . Padre, no me niegue este biena . Hermana, vuelva a Basilio si pretende que el señor borre su culpa, que así dispueso lo tiene con su Altísimo poder. No replicar me conviene, pues no sé qué inspiración me precisa a obedecerle. Pues no se detenga, que temo, que a Balilio encuentre ollando el último ocaso de su vida. Qué me advierte? de pena muero. . . No tema, que quien guiándola viene, presto la pondrá en Cesarea: vaya en paz. . En ella quede. Ven, Teodora, pues ya has hecho mérito para que premie Dios tu Fe. . Su voluntad se haga en mí. Al Vermo se vuelve, Padre? . . No, a Cesarea vamos, a ver al Sol del Oriente espirar. . Muere Basilio? A vivir glorioso siempre. Fénix renace, si mortal espira Basilio a mi pesar, pues venturoso, cuado él arde en el fuego más glorioso, ardo yo en el incendio de mi ira. De Aromas él amante labra Pira; de envidia yo, de furias horroroso; para vivir, él muere más glorioso; para penar no más, mi ser respira: Pues si logra este triunfo un vil gusano, formado de inferior naturaleza, a la Ángelica mía, no es injusto que así me fuerce el Cielo soberano, a que vea mi envidia, mi fiereza, su transito feliz su premio justo? Mas pese a mi ardiente enojo pese a mí, pues ya mirando estoy para más afrenta mía, mas indigno agravio. Todo el Pueblo de Celarra, con movido a ver el pasmo, que viva Basilio, siendo sobre natural milagro, y que al Templo (como dijo) a celebrar el Sagrado Sacrificio de la Misa haya venido, logrando que se convenza Samuel a tan grande asombro: rabio de pena, y mas cuando todos salen diciendo en su aplauso. Basilio el justo Varón Santo el Basilio. . Y Santazo; pero, Flora, ahora parece Pues por qué hace ese reparo? Por si acaso le hace otro. Pues respondo, que los pasos no he seguido de Teodora, por no dar que hacer al Diablo. En la absoluta potencia de Dios, Samuel, no hay humano imposible; doce horas he vivido más de plazo de el que la Fisica suya me tenía señalado: ahora qué dice . Digo, que es mara villa del Alto Poder de Dios; pues no siendo obra suya, es caso llano, Padre, que ni las tres horas viviera: y así, postrado, protesto es la verdadera Ley la de Gracia, y sus Sacros Misterios confieso a voces, a todos manifellando, que el verdadero Mesías es Cristo Crucificado. Y yo a su ejemplo también confieso los soberanos Misterios de la Fe. . Asombros logra Basilio. . . A mis brazos lleguen los dos, pues ya están admitidos al Rebano de la Católica Iglesia. Las gracias, Padre, le damos, Dénselas aDios, pues todo lo obla, habiéndome alargado la vida, para que vea lo que he deseado tanto, como ver su conversión. Padre, yo me persuado que de Dios es tan amigo, y sus méritos son tantos, que si quiliera vivir eternamente, ea bien llano, que de su muerte, jamás llegara el último plazo. Viviera hasta el fin del mundo, y después otros mil años. Para morir nace el hombre, que es la muerte en los humanos forzosa sati facción de nuestro primer pecado. Si es pensión la muerte en todos, no es bien que la esté estorbando, por acreditar con migo que obra Dios en sí un milagro, pues creo los grados de gloria que le están, Padre, esperando y así pase de esta vida al verdadero descaso. Que se muera, Padre, dice, para que se entienda claro Le importa ahora que viva a quien estoy esperando, y así no puedo morirme; más presio pondré en las manos de su puro Criador el Ama. . Antes que al Ocaso llegue de su feliz vida; Padre, a sus plantas postrado le ruego. . . Qué es lo que pide, Placido? . El Abito Sacro en su Religión. . Guiloso que le concedo, y encargo a mis Monjes se le den. Y a mí no me deja algo, Padre mío, pues se muere Ya le dejo el desengaño de nuestra frágil materia; pues se va en mi desplomando ya este caduco edificio; ya al corazón va faltando el continuo movimiento; ya balbucientes los labios no articulan la voz; ya se llegó el último plazo; yo muero: jesús. . Qué pena Qué dolor! . Qué gran quebrato! Llega, Teodora, ejecuta lo que te tengo mandado, que Basilio espira. . . Llegue, Hermano, verá el Sol claro de Basilio espirar. . Padre, si Pedro digno Vicario de Crilio, hizo con su sombra tan infinitos milagros; quien es de Dios tan amigo, los podrá hacer con el tacto: y así, sobre el corazón pongo este papel, manchado con mi culpa porque Dios por él borre mis pecados. Ya el Señor te lo concede. Qué asombro, el papel en blanco está todos mis delitos el Señor me ha perdonado, por su gran mi sericordia: Teodora soy, Ciudadanos, la Pecadora y la que será penitente palmo, siendo Religiosa. . . Hijos, que amen a Dios les encargo, y mi bendición a todos les alcance. . . Padre amado, pues nos dejas? . Qué dolor! Mi espíritu en las manos tuyas, Señor encomiendo. Te Deúmlandamus, Te, Dominum connitemur. Todo el aire se ha poblado de Música, y explendor. Divididas se ven cuatro Antorchas. . Esos Fañales, que el transito iluminando están de Basilio son cuatro Doctore Sagrados: que si la Vida de Cristo cuatro Evángelistas claros la escriben, la de Basilio la escribirán cuatro Santos. Y tú, infernal fiero monstruo, pues has visto ya los lauros de este justo, a los abismos baja. . Ya rabiando bajo. . Y porque triunfante suba Basilio al Sacro Palacio, cantemos dulces Querubes, en conceptos al ternados. Y porque triunfante suba, y en vuelos alados, ascienda glorioso al Alcázar Sacro, el Sol, el Lucero del Oliente claro: Volad, volad al sunmo descanso. Qué ventura! . Qué contento Qué dicha. . Qué fe iz lauro Yo a publicar a Occidente iré sus méritos altos. Y aquí tenga sin glorioso, ilustre, docto Senado, la Columna de la Fe, el Sol o