Texto digital

Texto digital de El socorro de los mantos

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Carlos Arellano
Atribución estilometría
No es posible No concluyente
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XXXI de Nuevas escogidas (1669).

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El socorro de los mantos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/socorro-de-los-mantos-el.

Logo BICUVE

EL SOCORRO DE LOS MANTOS

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA , s. Lleva luego ese recado a mi prima . Al punto voy. . Señor Don Diego, yo estoy muy fuera de ese cuidado, excusad el darme a mí disculpas. . Has de creer, que me debe otra mujer tenerte quejosa a ti? Yo sé bien vuestros intentos. . Hubo dudas del favor? Vive el Cielo, que si yo. Cuando no te apadrinó la cupa de juramentos? Que una fe tan verdadera? No dudo de su valor, pero es ya deuda ese amor de Doña Juana de Herrera: costaraos pocos afanes, que es para franquear favores, aunque de grandes primores, dama de muchos galanes. Qué Doña Juana? ni sé quién es, ni se donde vive, ni si da, ni si recibe. Yo donde vive os diré, es porque busquéis el fin de ese fuego, que os abrasa, la Calle Mayor su casa, y un coche su camarin; En el de día, y de noche a sus gustos se de dica, y aún harto se mortifica en no dormir en el coche. Pudo mucho su beldad? Venció su garbo primero? Desmentidlo, Caballero, con decir una verdad. Que no he de poder librarme de tan injustos recelos? Esto no es pediros celos. Eso, Beatriz, es matarme. Hubo miedos del recato? Y decid, su garabato andaba muy prendador? Hay tan prolijo pesar! que no te has de persuadir? Qué poco sabes sufrir! Qué bien sabes tu matar! Hubó el melindre afectado, hubo el ceeste sacudido, hubo el mirar condolido, y hubo el justillo estudiado? Ya es rigor viven los cielos! Que no le llaméis rigor, Hay mayor gusto en amor, que ser martir de unos celos? Decid, y al desembarazo de tanto crespo adean, desempa, nasteis galán lo civil de conceptazo? que es vulgar ostentación, caducar de primoroso, y el hablar conceptuoso; siempre es necia discreción. Beatriz, no ar que estar ufana me debo correspondencias de lo falsa, y presumida, que no conocí en mi cida; mujer, que se lla me Juanas Señora, gran mal te espera: (dol finos lazos de amistad tu hermano. . Caso impensa. mi obligación, a que venga Por la puerta falsa ha entrado, y sube ya la escalera. Idos por la principal. Como si en el corredor esta ya? . Fuerte rigor! que haremos, que estoy mortal? Esto tiene mal remedio, opues no hay donde le esconder. Buen ánimo, que ha de haber en tanto aprieto algún medio: puertas a dos calles tiene esta casa, y he de hallar modo para ejecutar lo que mi industria previene: quitate ese manto, Luisa. Si eso has menester no más, presto obedecido estás. Póntele, Beatriz, aprisa. Que efecto ha de conseguir vuestro intento? caso extraño! Con un cauteloso engaño de este empeño he de salir: acaba, cúbrete presto. Confusa, y turbada estoy. Vete tu adentro. . Ya voy; no sé en que ha de parar esto. . Pues qué hemos de hacer así? como el daño he de estorbar? Lo que has de hacer, es callar, y déjame obrar a mí él viene; ya va de industria. Nada, Doña Juana, temas, que aunque estás aventurada, de noble, y no he de sufrir, que tu honor duda, padezca. Don Fernando de Albarado, vive aquí, con quien estrecha esperemos, que en su amparo, se asegura tu defensa. (do? E D Diego? . Es D Fernan mi suerte os trujo a tan buena ocasión. . Pues en qué os sirvo? De vos mi cuidado espera el desempeño de un lance, que algunos sustos me cuesta. Esta dama, en quien concurten de calidad, y belleza prendas grandes, me fio el remedio de una pena, que en la ley de su decoro, se quiso atrever a ofensa. Llevabala a cierta casa, y al igualar con la vuestra, pudo peligrar, en que dos deudos suyos la vieran, que de apasionados daban no poco evidentes muestras, Yo, amigo, por excusar, que pudiesen conocerla, la recaré en vuestra casa, y en esta sala primera de vuestro cuarto esperaba, con intento de que pueda salirpor la puerta falsa, y vos, y yo por la puerta principal a prevenirnos, cuidadosas centinelas, porque del campo enemigo, ningún contrario se atreva a algún desmán; y ella vaya por esotra calle, ajena de deslucir la opinión, que en ser conocida arriesga. Esto os suplico, excusad alguna injusta sospecha, que aunque la verdad la extrañe, Bt Rabiando estoy. la esforzará la apariencia. De vuestra desconfianza estar quejoso pudiera, pues para que a vuestro grsto promta mi obediencia atienda, preguntasteis al cochero, es menester, que os valgáis del ruego? qué diligencia tan impropia! disponed con prevenida cautela lo que a la seguridad de esta dama más convenga. Decidme, no es Doña Juana de Herrera, cuya belleza, a nuevo imperio reduce la ley de vuestras potencias, desde que os habló aquel día? que Doña Juana de errera? Esa es buena falsedad, pues entre amigos cautela? como a mi hermana conozco aperder. . Porque veáis, (echa a mi alección esa ofensa. que puedo jurarque es ella; esta es aquella embozada, que de hermosa, y de discreta alabasteis en el Prado, con retórica elocuencia. No, no tengo de callar, no tenéis que hacerme señas: y esta es la que os dio una lima, Y a quien vos agradecido, dijisteia En recompensa, otra limas, Reina mía, desenlazan las cadenas de as más fuerres prisiones; mas la que me dais, aumenta grillos auna libertad, que vive ya de ser vuestra. Advertir que yo. Que nada hay que advierta; y porque lo diga todo, con curiosa diligencia dónde vivía, y quién era? y ha de posar hacia el Carmen, enfrente de unas cocheras de una casa principal, junto a un Relator, y en esta calle os hallé cuidadoso el otro día, con muestras de amante mirad ahora, sabiendo estás menudencias, que importa, que me digáis, que es Doña Juana de Herrera? Ah ingrato! como fue cierta . Fuego de Dios en los hombres! mi sospecha. Qué decís? . Fuego de Dios en tan recia porfía! qué presumáis, que en mi cuidado pudiera sujeto tan inferior despertar orrespondencias a esta dama. . Este hombre me de amante? qué hagáis no sufro Hh falso! . Pues advertid, que será más conveniencia, que se quede con mi hermana, hasta que segura pueda salir convos, y no sola. Luisa. . Señor, que me ordenas? (mí mirad, que bien se me acuerda. . Llama a mi hermana. Ay de Esto es peor, mirad, que arriesga en detenerse esta dama mucha opinión. . Más decencia no será, que se la entregue yo a mi hermana? Yo estor muerta! Luisa, ve a llamarla al punto. Aguardad por vida vuestra, no veis, que os precipitáis. a una grande inadvertencia. Si acaso no es esta dama, tan recatada, tan cuerda, como fuera justo, es bien, que vuestra hermana la vea, ni que sepa que en el mundo se usan mujeres como esta? Bien decís, es el reparo hijo de vuestra prudencia. En queriendo apresurarlas, nunca las cosas se aciertan: encargadla a esa criada, que eso basta. . En nada ceda, quien tiene tan buen amigo. Luisa, oyes; sin que lo sepa deatriz, disponpor tu vida, con mañosa diligencia, que salga luego esa dama por esa puerta secreta. Todo se hará como mandas. Vamos, Don Diego, que es necia la dilación, cuando importa la brevedad. . Buena queda de celos Beatriz conmigo: pero quien ama de verás, apocas satisfeciones se olvidará de la ofensa. Que gran susto te has pasado. A, Julia, que estuve muerta! gran socorro es de mao ca bea one comeda Con él podemos hacer que a cualquier hora anochezca; pero que estomago te hace la Doña Juana de Herrera? No muy sentida, picada los tales celos me dejan. Tibiamente disímulas, cuidado te dala pena, pues la dices con la cara, si la callas con la lengua. Que siendo los hombres tales, haya mujer que los quiera? mal haya quien los estima, bien haya quien los desprecia: que no hubiera hombres ingrato? si hubiera mujeres cuerdas; porque siempre sus mudanzas nacen de nuestras flaquezas. Señora, ya no se vian hombres, que quieran de verás, porque como son verdades, ninguno gasta finezas. Pues ingrato de mal gusto, a una mujer de mis prendas dejas por una, que es muchas, para cuantos la desean? De que te pagaste, fácil, enamorado de verla en el estribo de un coche, muichistosa, muy risueña, muy de todos, y muy suya, siendo su común belleza, embarazo de los ojos, y tropiezo de las lenguas? Tu hermano vuelve, señora, plántate muy circunspecta. Luisa, hiciste aquello? Ya te obedecí, y navega por el golfo de Madrid, velozmente desenvuelta. Y en mi cuarto entras tapadas? No os dije, que no la viera Beatriz. . Señor, mi señora. Vos sois gentil majadera. Tú eres quien tiene la culpa: porque la riñes a ella? Dime es hacer buen oficio de hermano mayor? es buena observancia del decoro. que mi obligación profesa, permitir que entre en mi cuarto, o a Atocha, o a visitar ni en mi casa, ni una legua de la calle en que yo vivo una mujer, que en la estrecha clausura de mi recato, su mal ejemplo pudiera profanar indignamente lo sacro de mi decencia? Es bueno que sepayo, que haya mujer tan resuelta; que a prófanos desahogos dispense indignas licencias? Cuanto, hermana, se conforma alguna tapada, dice, con tu virtud esa queja: con que justificación vive siempre tu advertencia: si como tu fueran todas las mujeres, no estuviera el mundo tan estragado. a ser precepto inviolable, que obediencia sercvela? No hay gesto como engañar . ellas bien pueden ser malas, a un hombre de esta manera (tu ama, Hay tan gran desvergüenza de mi señora, insolente, no digo si no no bien; y óyeme una consecuencia. Tu ama vive en la Corte, donde las niñas matierdas se encelestinan de embustes, con ayuda de las viejas? luego tiene buena cara, luego tiene una docena de amigas de estas que ayudan a enmarañar las conciencias, con que no hay fiesta ninguna en Madrid que ella no vea, y esto es diciendo, que va a cumplir una promesa, alguna Beata enferma, devociones, que yo sé, que a muchos maridos dejan, o al Signo de Capricornio, o a la Luna de Valencia, y luego en volviendo a casa, más enflautada, y severa, que un Corregidor virote, tomando una te sidencia por cualquiera niñeria, como es que en su cuarto entra que es muy grande irreverencia, que profanen su clausura; de suerte que ella es de aquellas de veanme en todo el mundo, y en mi casa no me vean? Todas estas circunstancias, Pues contra aquello que llega y otras muchas menudencias, que porque de cuenta pasan, no quiero que entren en cuenta; pero no parecen buenas. Luisilla. . Grande emoustera es . Mucho debo a tu recato. No agradezcas lo que es deuda, Cuanto lucen si se hermana dices mal? Dios no lo quiera, la hermosura, y la modestia! Qué bien de mi salsedad he logrado la cautela! Yo quedo muy obligado, Y yo de celos voy muerta; ha falso fingido amante! pero que necia quererla; quien le fábrica sudaño sola de si tenga queja. . de mi asbedrío, que en él Con tanto acierto mi hermana imperiosamente reina. ha madrugado a la cuerda, que en las flores de suedad lleva frutos de prudencia. Eso por más que milagro será razón que se tenga, que virtud, y guardrinfante no tiene correspondencia, porque el guardainfante ensancha; ya que esta ingrata me niega pero la libertad estrecha. Nunca amigo Don Fernando, porlasenda de marido en mis cuidados acierta el alma con los alivios, hasta que de mi dolencia busco en vos la medicina. Pues qué disgusto os inquieta? Don Pedro, con tantas verás. que va os escucho asustado: Mostachón, vete allá fuera. En los secretos de mi amo . A mi cuidados de amor? no tengo entrada: paciencia; la cayo desde hoy seré de llave capona. Y llega a ser vuestra pena mucha? Ved vos cual será mi pena, siendo de amor. . Y la dama, que tanto cuidado os cuesta, quién es? De Don Diego Osorio hermana es la ingrata bella, en cuya deidad amor todo su poder ostenta; no habéis visto su hermosura? Nunca he visto su belleza, aunque conmigo su hermano estrecha amistad profesa. Pues amigo esta pasión, que en mi pecho se alimenta, volcán que incendios aborta, tan rebelde se apodera Y así pues vos sois amigo de Don Diego, no quisiera de medio tan eficaz malograr la conveniencia, proponecle mi persona, mi caidad, y mi hacienda, porque en tan penoso estado, favores por lo galán, quiero que mi amor pretenda licitas corresponencias. Que a lo viejo estáis templad porque ya es grande flaqueza enamorarse los hombres Luego avos ningún cuidado de amor os dosaso siega? soy muy poco tierno: buena penalidad, para quien vivir muy suyo desea. Sí; pero advertid que amor no es arbitrio, si no fuerza. Para quien no se resiste, que no para mi entereza. Escuchad un breverato, amigo, por vida vuestra del modo que yo procedo con las mujeres que si esta doctrina en lo fervoroso de vuestras llamas severas no pudiereis observarla, no os pesará de saberla. Con las mujeres me porto sin amor, mas con decencia, el sombrero doy a todas, y el alma a ninguna de ellas, que es atención muy cortes, jseguridad muy diestra, seramante de ninguna, y sergalán de cualquiera. Etimarias ha de ser. costumbre; pero quererlas hade ser comodidad, y ha de parecer fineza. Yo juzgo, que la mujer de más robadoras prendas, no es buena para cuidado, solo para gusto es buena. La que por lo lindo mata, rayo a rayo, y flecha a flecha, con solo un Dios te bendiga, me libro de su belleza. La que pide será hermosa, que aunque tenga desvergüenza, la adiviria, no la acierta. yo sé que no tendrá cara para pedir una fea. Y así doy a las que piden diamantes, rubies, y perlas; pero es cuando en un Romance. Y porque hayadistinción las hago Autoras, o Estrellas. No las busco de pulsado, los acasos las ofrezcan, gusto, que ha de ser pesar, no ha de costar diligencia. Si bien, aunque no pretendo, alcanzo, que mi entereza no deja de conseguirlas, aunque de seguirlas deja. El bien si viene, admitirle; el mal, huirle, aunque venga: la mujer es bien, y es mal, admitola, y huyo de ella. Porque esto de enamorarse solo se usa en las Comedias, o en las selvas encantadas de Don Belianis de Grecia. Quién habrá que no condene por facilidad muy tierna, que porque la otra sea hermosa, se muera un necio de pena? Si es hermosa, si es bizarra, si es un Ángel, que lo sea; han de ser en ti desgracias, las que son gracias en ella? Y, hombre, siendo dama arpía la que tanto te enajena, como te ha dado en el alma, sicira a la fanriquera? Tiemblo el jugo de casado, porque es muy costosa empresa obligarse un hombre a ser de una mujer dueño, y dueña. Es la majer una enigma, que aunque después salga buena el que con ella se casa, Mujer, dos veces mujer, vn martir marido lleva, que pesa, cuando es pesada; y cuando es liviana, pesa. entre lo que hay diferencia, en su estado a cada una graduó de esta manera. No codicio las casadas, que cuando a franquear se llegan, son ya sobra de otro gusto, platos de segunda mesa. Y no es bien que cada noche con todo un marido duerma, y que a la mañana yo lleno de escarcha amanezca. No aperezco a las viudas. porque sin sazón ostentan en madureces de Otoño, resultas de Primavera. Y alhaja que cuando muere el marido, aún no la deja por manda, quien ha de haber que la acepte por herencia? Iba ha decir, que me tiran mas las señoras doncellas; pero están fuera del mundo, y no hay quien hallarlas pueda. Las solteras no me prenden, porque como andan tan sueltas, que ellas se pierden por todos, quién se ha de perder por ellas? Madrugue, pues, el cuidado, donde el peligro se acerca, que en el golfo de Madrid hay atractivas Sirenas. Y así quien con ellas cauto, y corres seguirintenta seguro rumbonegado, a fatales inclemencias, ni extremó ser en amarlas, ni extremo en aborrecerlas, ni viva con ellas mucho, ni viva mucho, sin ellas. Más que admirado me deja vuestra grosera opinión, razones tan sin razón, a todas tendrán con queja. Contra las mujeres tal capricho, es mucho desdén, yo las quiero a todas bien. Yo, amigo, ni bien, ni mal: de buena razón se arguyen los pareceres, que fundo. Sí, más también se destruyen. A quien más que a una mujer . Que hallas en Don Juan Chacó se debe veneración? Mirad, esa estimación in cuidado puede ser. el que a una hermosura adora? . Su braveza no codicio, Digo, que el que se enamora es necio, mas de buen gusto. Vos, aunque lo desmentís, llegáis como yo a querrellas, No quiero, vivo con ellas, vos por ellas os morís. No os arguyo, que estáis ciego y ya no os reduciréis, solo quiero que tratéis de hablar al punto a Don Diego remediad de mi pasión el amoroso accidente, antes que obre más ardiente el fuego del corazón. Venid, que vos triunfaréis del sujeto que adoráis. Si vos lo facilitáis, nueva vida me daréis. Di que presto he de sanaros; a legre, Don Pedro estoy, que pues a casaros voy, voy a desenamoraros. Extraña es tu condición. De este melindre adolezco a cualquier hombre aborrezco con rebelde obstinación. Porque a Don Fernando deja con tan ingrato desvío? Porque ese no es galán mío. Pues de quién? De sus guedejas. No pagará liberal tu amor Don Juan de Ribero? Ellas no pueblan el mundo? . No hermana, que es Caballero, y sabrá pagar muy mal. Ser mal acondicionado. Y en Don Pedro de Alvarado? Ser de buena condición. Y decir, que es necio, es justo . No es bravo Don Luis de Castro? que estos valientes de oficio, me suenan a hombres del rastro Con el Capitán te aplaco; merécete agradecida? No me nombres por tu vida hombre, que toma tabaco. A quién habrá que no asombre melindre tan importuno? pues cuál es bueno? . Ninguno que el mejor de ellos es hombre. Siempre los sufre pesados quien los admite amorosos, cuando amantes, que enfadosos; cuando dueños, que enfadados. Si los efectos desdicen de lo que sus quejas mienten, dicen más de lo que sienten, sin sentir lo que se dicen. Si malogran un intento, con que adverrida malicia esfuerzan una caricia al golpe de un juramento. Y el que en despegos se siente lejos de favorecido, con un seré tu marido, lo es anticipadamente. Pues si en daños tan crecidos, estos penosos afanes se pasan con los galanes, que será con los maridos? Que será ver con enojos un Neronaco impaciente, con el ceño hasta la frente, y el sombrero hasta los ojos? Que será ver que atropella lo justo con lo tirano; y en fin tener tanta mano, que usa muchas veces de ella? Buscarle en su golfo incierto; a ruegos compadecido, es dar voces en marido, que es lo mismo que en desierto quien tu mismo estado goza, Y es rigor de un matrimonio, que seaun Ángel la mujer, y que haya de responder cuando la llaman demonio. Justo es que justa te nombres, por tan justos pareceres, que el ser malas las mujeres es delito de los hombres. Mujer en quien nunca iguala la razón lo que condena, si acaso no has de sar buena, por Dios que sepas ser mala. Seguras verdades hablo; la más sagaz esté atenta, mira si el diablo te tienta, saca provecho del diablo. De amantes con atención número elige oportuno, el gusto ha menester uno, el gasto más de un millón Al confiado, engañarle; al celoso, despedille; al que te quierte, pedille; y al que te da conservarle. Si quieres provecho honrado sin estorbo, a esto te aplico, o busca algún viejo rico, o busca algún Licenciado, Por suspiros haz donaire del que intentare obligar, porque quien se ha de pagar de lo que se lleva el aire? Por cuchilladas, ingrata siempre al valiente has de ser; que esta guerra se ha de hacer, no con acero, con plata. Por músicas, bien conoces, que el que favores codicia, como no tiene justicia, reduce su pleito a voces. Y en fin, esto te a conseja sino ahuchas cuando moza, perecerás cuando vieja Mira si Don Diego está en casa; pero no pases adelante: lindo encuentro. arte Su hermana es esta. . Buer bien merece dos lisonjas. Que esperada está en lo grave su rigor graniza suegras, y alesuyas su conaire. Sus ojos, son dos mosquetes, cada uno de los cuales tiene por bala un Dotor, por taco un Plaricante. Su semblante criminal, dirán cuantos le miraren, que tiene en cada facción toda una Sala de Alcaldes. Su frente; todos la temen, que es el lugar donde hace su dedo los juramentos, de que no ha de vivir nadie. Sus cejas, son dos riberes de bayetas funerales, que el estanco de los lutos anuncian a todo amante, Sus narices, la trompeta del juicio final; su talle, facistol en que se entona todorequiescant inpace. Sus dientes, gente menuda son; cuando los labios abre los Niños de la Doctrina, que a enterrar galanes salen. Buen gusto tiene el Don Pedro; por Dios que he de hacer examen de lo que estale resiste, pues es posible serfácil. Ines, quién se ha entrado aquí? que atrevimiento tan grande. Perdonad, bella Deidad, que hasta lo sacro llegase de lo que de vuestra esfera es juridicción; si es grande el horror de que resulta un acierto, castigadle, que enojos de vuestros ojos darán la vida, aunque maten. Es de verás? . No soy necio Caballero, vos errasteis la casa, no erréis también lo cortés, y pues esfácil en mendar el desacierto con volveros, ya es culpable vuestra detención. . Señora, aunque un negocio importante, que os toca a vos, me condujo a pilar estos umbrales, iré me hasta que otro día menos rigurosa os halle. Aguardad; negocio mío os ha obligado a buscarme? Y con no poco desvelo. Porque durmáis declaradle, decidle, que ya os atiendo. Que ya le digo, escuchadme, asómbro de la hermosura, que hacéis merecido ultraje de lo humano. . Deteneos, no paséis más adelante; vos no venís de negocio, si no de ocio: ese lenguaje, que de brillantes lisonjas vanamente puebla el aire, para engastar un Soneto es mejor, que para darme noticia de lo que pueden resultar materias graves. Alabar vuestra hermosura es culpa? . Es ocioso alarde, que yo para ser hermosa no es menester que me alaven. De verdades, quien se ofende? Quien sabe que son disfraces de la falsedad . Pues vos podéis temer, que os engañen? Temo que habrá quien lo intente, sé que no habrá quien lo alcance. Con todo esto he de deciros, que sois tan bella, que . Baste, ya me lo ha dicho el espejo, no tenéis vos que cansarme. Polvora tiene la niña, bien despara lo picante. Si os cansan cortesanías, quiero deciros verdades: Va de embuste, que me envida lo hermoso con muy buen aire. Dos años ha, de que dudo? por qué temo? mátenme antes los peligros de atrevido, que los miedos de cobarde. Dos años ha que os adoro: ya lo dije, no os espante, que no quepa en el silencio lo que en el pecho no cabe. Yo no he podido más tiempo suspender el declararme, y agora vengo resuelto a escuchar prolijidades, que ni el cánsaros es justo, ni acomodado el cansarme. Esto en efecto es mi amor, ya os irrite, o ya os aplaque, si canso, morire ausente; si obligo, viviré amante. Si me admitis, seré vuestro, y si no, de mis pesares: supuestos, pues, mis disinios; supuestas, pues, mis verdades; y supuesto, que por vos postrada mi vida yace queréisme? . Estáis loco? ̱. Quedo, sin enojaros, mi Ángel; no me queréis? vuestro gusto no es ese? pues Dios os guarde. Oíd, esperad, teneos, sois torbell no, o amante? vuestro amor más que enternece, estremece. . A mansa el aire, que estilo tan furibundo, tan rígido; y erizante a un Faraón, a un Herodes, pudiera dar maldemadte. Bolvedme a decir lo mismo, que me habéis dcho, conarte, mas del amor con cariño, mas del ruego, que obligarme tan por la posta, es querer que muypor la postaos ame. Cayó el pez. . De tal anzuelo pocas pudieron librarse. A galán tan repentino, no será malo amansarle. , Pues escuchad el concepto, señora, que de vos hace un corazón, en quien vive esculpida vuestra imagen. Hermosísimo portento, que en diuma humanidad, cabes en la voluntad, mas no en el entendimiento. Solo ignorar lo que siento de ti dispensa el decoro, no sé entender lo que adoro y solo adorarla sé. Que mi noticia es la fe con que creo lo que ignoro, pero si ha de conocer primero el que llega a amar, como te podré adorar, si no te puedo entender? mas ya llego a comprender que arguye grande excelencia lo que de ser evidencia, tiene tanta repugnancia: Y así la misma ignorancia me sirve de inteligencia. tu soberana Deidad, que en misterios se ha escondido, nunca novedad ha sido, y siempre hace novedad. Todas sin felicidad las hermosuras quejosas, de ti dicen envidiosas, con lloroso desperdicio; hermosa eres con perjuicio pues no dejas que haya hermosas. Ahora lí, que ese amor me merece favorable; razón será que os responda mas breve seré, escuchadme. Afecto tan bien sentido, estilo tan bien hablado, amor tan bien ponderado, y ardor tan bien padecido por galante, por lucido, tanto llego a exajerarle, tanto me obligo a estimarle, y tanto a corresponderle, que me huelgo de saberle, solo para despreciarle. Al maestro cuchillada? por San Onofre que hallaste la orma de tu caparo: diote con el mira Zaide Quedas corriente, o corrido; quedas picado, o picante? La bellaca es de mi humor: vive Dios que he de esforzarme a combatir este fuerte, sagaz, valiente, y constante. Este es brío de mujer, y no las facilidades de estas, que al primer mi vida dan con sus trastos al traste, y en dos requiebros porgrillos, y una lisonja por cárcel, adoran un cautiverio en el Argel de un amante. Hoy entro en nueva conquista. Cosa que te enamorases? Que locura. No es posible? Es disícil . No es un Ang esta mujer? . Podrá poco. No es discreta? Más tratable. . Si se rinde? No rendirme. Si no se rinde? . Empeñarm hasta poner en sus muros victoriosos estandartes, porque no ha de haber mujer, que de mi industria se escape. Galán que muchas veces va? la fuente, o vendrá sin la bolsa, o sin la frent JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

En fin vienes con intento de ver a Beatriz? . Pagar una visita, es guardar los fueros del cumplimiento. Procede siempre sin tasa en amontonar amigas, porque con eso te obligas a no estar un punto en casa. Pero mira estoy dudardo (achaque de quien ignora) si esta visita, señora, es a Beatriz, o a Fernando? Maliciosa necedad; yo a Fernando, yo a un amante, que quiere que en un instante le amen una eternidad? Yo a un hombre de tal furor, que cuando enámora fino, es un trueno repentino, con relámpagos de amor? No, Ines, no conseguirá mi gracia ese Caballero. Pues sin tu gracia no espero que a tu gloria llegara pero no es su daño eterno, que hay Purgatorio. No admito ese alivio, está precito, y así merece el infierno. Yo sé que por ti se muere. Él lo dice, pero es atrición su afecto, pues aunque me quiere, me quiere tan grosero, que procura, en su propósito injusto, intereses de su gusto, no aprecios de mi hermosura. Y así, pues le juzgo ajeno de todo afecto lucido, para siempre le despido, para siempre le condeno. Per omnía sécula, Amen, con todos sus requí sitos entre galanes malditos, va a padecer tu desdén. No dilatemos, Ines, la visita. . El condenado Don Fernando de Alvarado viene hacia nosotras. . Pues tapare, que si en su casa nos halla, presumira que estoy muriéndome ya por él. . Y si a extremo pasa la curio sidad, y intenta reconocernos? Tu ahora la figura de señora con gran juicio representa, que yo el papel he de hacer de tu criada, que así, pues nunca te ha visto a ti, no nos podrá conocer. Aunque de prestado es me envaino en autoridad, infundame gravedad. la hinchazón de un Portugues, Buen encuentro. A despachar que ya tienes negociantes. Embuste, y a ellas: brillantes lisonjas me han de costar. Deidad, que en sombra alumbráis, dicha sin duda seréis, pues a un tiempo os ofrecéis, y a un tiempo mismo os negáis. Aunque más os ocultáis, poco el embozo os resguarda: mi fe, que no se acobarda, dirá en tan decentes modos, bien se ve que no es de todos, la que de todos se guarda. Doncella cuando lo fue, que ya no se acordará, diga por donde se va a lo fino de su fe? Fe la pido? poco sé de lo que falsa blasona, cuando el discurso pregona en acción tan declarada: niña, pues eres buscada, bien se ve que eres buscona. Mirad que desperdiciáis lisonjas malempleadas, pero como en vos las dice, o la costumbre, o la gala, mentiras no más se pierden; poco importa malograrlas. Si lo que de bien sentidas, tuvieran de bien pagadas, yo fuera más venturoso, vos fueráis menos ingrata. Rendimiento tan aprisa? que sensible sois. . La cansa no es primero, que el efecto: luego más apresurada, que la queja del que muere, es la crueldad del que mata. Vos me matáis; luego vos sois la que más le adelanta? Sacrificado en mentiras está mi amo. . Que esto pasa. en el mundo? . Que se sufra. cautela tan desollada? Llévale el humor, Ines, que es su condición extraña. Dígame; por vida suya, señota Sotatapada, podré saber por la pinta si es de oros, oi de espadas? que el saber de que manjar, me incita a brujulearla. Si acaso anda a la rebusca de moscateles, picaña, pique de aqueste racimo, y verá el jugo que saca. Obispa, o Abispa, eso es confirmar sin dar gracia, pues no echas la bendición, y pegas la boferada? Que tufo a mujer de mal Il echa de si la bellaca. Cómo queréis, Caballero, que al crédito me persuada. de vuestro amor, si sé yo que un nuevo empeño embaraza todas vuestras atenciones? Vive el cielo que os engaña, señora, quien os induce en presunciones tan falsas. Pues Doña Leonor Osorio no os cuesta infinitas ansias? Doña Leonor? esperad: no caigo en ella . Entre tantas no es mucho que esa se pierda; pero si queréis hallarla, en el libro de memoria de vuestras damas, buscadla en la tabla, letra Ele, que allí el numero señala el folio, donde hallaréis. escrito su nombre, y gracias. Así, decidme, no es esa quien blasona mur ufana de aborrecer a los hombres? Esa misma. . Es extremada su condición: yo os confieso, que por caprichosa dama la festeje con intento solamente de engañarla, porque jan ás me ha debido, ni una lisonja con gracia, ni un concepto de buen gusto, ni un suspiro de importancia. No dijeráis eso vos si ella os oyera. . Engañada estáis: de este mismo modo se lo dijera en sucara. Qué tales desprecios oiga? bien castiga mi arrogancia. Es la Leonor toda extremos, finisimamente falsa, tan preciada de lo infiel, que aún por eso no es preciada Está rica de trofeos, pero en todas sus batallas, por no rendirse, no vence; por no perderse, no gana. Que no hay quien la rinda, dice y es, aunque más lo recata, querer que todos la sigan, decir, que nadie la alcanza. Buena me ha puesto; que escud injurias tan declaradas? Así habláis de las ausentes? Prometoos, que esta me enfad con sus caprichos, desuerte, que me obliga a despreciarla tan sin rebozos, Que en fin vive tan desestimada aquesa pobre señora? Hasta su nombre me cansa: está tan lejos de mí. Que está en vuestra misma casa, Jesu Cristo, en la ceniza hemos dado con las trampas. Vaya de eso, que os escucho en cada razón cifradas mir razones; ya yo sé que me sobran muchas faltas, mas de que vos lo digáis, vengo a quedar tan ufana, que desde hoy soy más dichosa, por ser convos desdichada, porque como vos hacéis, a todas las buenas malas, la que de vos no se libra es la que es más bien librada. Y querrás decir aora muy presumida, y muy falsa que no te había conocido? Pues si yo quedo obligada para que son las disculpas: Y será muy linda gracia en verdad que no me creas: injustamente me agravias que por Dios bella Leonor, que a ti, y a esotra embozada os conocí luego al punto: aquesta verdad me valga. ̱. Pues la embozada quién es? Quién es? es Doña Bernarda de Acuña, tu grande amiga, Acertasteis. Cosa clara. que acerté, así tu aciertes aanimar mis esperanzas. Pues si como vos decís acierta, errará la paga. Ya escampa, y llueven serpientes en sigura de tapadas. Que lin do conocimiento tenéis. . Aunque se declaran contra mí Don Diego Osorio para entrara verte aguarda (los! licencia . Mi hermano, hay cie Pues, Leonor, en esta sala te oculta, quel nego oiras satisfacciones de un alma, que es tuya. . Advertid, que yo vine a ver avuestra hermana, no se oponga mi decoro otra sospecha. . Si aguardas mis disculpas, tú verás lo que te adoro, . No basta esta experiencia? . No creas lo que en apariencias falsas contra mi verdad, . En vos hasta la verdad engaña. Tuya es mi vida. . Mi muerte aún fuera menor desgracia. Yo apelaré a mi razón. Yo apelaré a mi venganza. Amigo mientras enos no buscan serena playa un mis cuidados, siempre ignoran la senda de la bonanza. Pues que desvelos, Don Diego, vuestra quietud sobresaltan? Fernando, quien en la Corte es Alcaide de una hermana, que en los peligros de hernmosa, con pocos años naufraga, es bien que al cuidado deba tan atenta vigilancia, que él tenga tantos recelos, como ella tuviere gracias. Este riesgo me daprisa, y así, amigo deseara abreviar su casamiento, por aliviar tan pesada, y costosa obligación, porque es empresa tan ardua el guardar una mujer; que si cada Guardadamas, fuera una Guarda Tudesca, aún no era bastante guarda. Habéis elegido novio? Pedro Albarez me agrada, él es rico, y yo no pienso averiguarle otra gracia, que ya no con las personas, con las haciendas le casan todos: a esto me resuelvo, y para no errar en nada, os vengo adar parte de ello; que mi elección no bastara, si vos no la confirmaseis con vuestro parecer. Mala. conveniencia hallará en mí que aunque Leonor con templanza inclina mi voluntad, en mi capricho esto basta para estorbar que otro pueda (. conseguirla: aquí me valga . una industria. . Que accidente, que suspensión os embarga la voz? . Perdone Don Pedro: Don Diego, en la confianza de una amistad verdadera; no es amigo el que recata verdades, cuando hay peligro en dejar de averiguarlas. No os esta bien, que caséis con Pedro a vuestra hermana. qué decís? . Lo que os importa: y así sabed, que a una dama bien principal de esta Corte debe obligaciones tantas, que tiene en ella dos hijos, y de casamiento dada palabra, forzosa deuda; que de ecuivalente paga no ha de poder eximirse. Esto es cierto, ved si es causa paraque de vuestro intento la fábrica se deshaga: Decidme, y esa mujer es de mucho porte? . Iguala su nobleza a su hermosura, siendo bien lucidas ambas. Y casarase con ella D Pedro? . El bien lo excusar pero ella tiene parientes de tan briosa, y bizarra resolución, que es muy cierto, que con él han de casarla. Y en fin, eso os consta a vos Yo tengo evidencias claras de esta verdad. . Pues hoy cesa nuestra boda. . Es acertada resolución suspenderla. Infinitas gracias os doy por aqueste aviso. El darosle me tocaba, perdonen otros respetos. Esa amistad no se paga con ninguna estimación: voy luego a excusar que se hagan unas ciertas diligencias, que encarguén con grande instando para este negocio. . Oídme No quiero oíros palabra, no he de detenerme, que es cosa de tanta importancia, que se avecina el peligro, si el remedio se dilata. Bueno va Don Diego, amor no has de vencer mi constancia yo no estoy enamorado de Leonor, ni tal desgracia temo; pero he de lograr, aunque se resista ingrata, el gusto de conseguiria, sin el cuidado de amarla. Fernando, amigo. Don Pedro. Mal sosiega quien bien ama: ahora vique salía Don Diego de vuestra casa: hablasteisle en mi negocio? decidme, si puede el alma animar los desalientos de una débil esperanza. Yo he hecho cuanto he podido Conjurose airada (por vos contra mi dicha la suerte? o benignamente ingrata, permite fácil el triunfo de esa beldad soberana? No sé, vive Dios, Don Pedro, como os diga lo que pasa. Ya esa preñez es en vos presagio de mil desgracias. Tenéis algún enemigo? Yo a ninguno he dado causa para que lo pueda ser. Pues yo no sé de que aljaba juzgue que pudo salir mentira tan mal fundada, que le hayan dicho a Don Diego, que con una cierta dama de esta Corre de secreto estáis casado, y que agravan esta obligación dos hijos, que eterno vínculo enlazan; que esto se sufra en el mundo, y que haya tan malas almas, que ya que mienten, no mientan con concierto, y con templanza! Y de eso os estáis pudriendo? Pues quien no culpa, y extraña tan grande bellaqueria? Una mentira recata. la verdad, no la escurece, si solo en eso repara Don Diego para no hacerme feliz dueño de su hermana, con remitira un informe el desengaño, se aclara esa niebla, que la luz de mis dichas embaraza: hay más que ese inconveniente? orro de más importancia, y es, amigo, que Leonor se muestra poco inclinada a admitiros por esposo: desistid de porfiarla, que violentar veluntades nunca fue posible hazaña, porque en ellas predominan influencias soberanas. Al paso que más deseo salir de aquí, me embarazan nuevos lances este intento: Don Pedro es este, o si hallara, aunque a mi decoro ingigna, ocasión a mi venganza! Bien decís, necios consuelos busco en penas tan airadas; que en fin Leonor me desprecia; que en fin Leonor es ingrata? Leonor, Don Pedro, es rebelde; Leonor, Don Pedro; es tirana; Leonor, no quiere ser vuestra; Leonor, no quiere, olvidadla. Pues quién os ha dicho a vos, que yo no quiero? qué brava me pintáis; pues cuando yo no he sido siempre muy mansa? Leonor, Don Pedro, es benigna; Leonor, Don Pedro, es humana; Leonor, Don Pedro, es mujer; Leonor es esta, miradla, no piense que es tan feroz, como vos la hacéis. . Extraña resolución. Pues de donde, o como tan impensada novedad? Señor Don Pedro, ya es tiempo de que aquí valgan re compensas merecidas a finezas de claradas. Yo escuché desde el estrado de Beatriz, con quien estaba en vilita, los deseos de vuestro afecto, las ansias de vuestro amor, los ardores de vuestro incendio, y a tantas obligaciones, rebelde fuera yo si menegara agradecida. . Dejad, que se dedique a esas plantas el corazón, sacrificio indigno de vuestras aras: Dejad que bese mil veces. A mi no me deislas gracias, si no al señor Don fernando, si a mi hermano nos allana, para vuestros intentos su consentimiento saca. Quién me dijo, que Leonor poco de vos se agradana, sin duda fingió también vuestro empeño a la otradama, para di culpar conmigo el negaros a su hermana; ces por la cuenta a quien solo este empleo no agrada: y aunque cesan los contrarios, prece mi desconfianza, porque seve de Don Diego la voluntad más contraria. Dadme los brazos, amigo, que estrechos nudos ensazan. de amistad, que de vos solo pendiente está mi esperanza y estando en vos mi ventura, no dudo que he de lograrla. No me dais mil parabienes? que esto escucho? . no os alcanza gran parte de esta fortuna? Siendo vuestra, es cosa clara. Y no la celebras mucho? Hay por fía más cansada? . No estáis muy contento? No, porque os juro que es tanta mi pasión, que a ser extremo y a ser ya locura pasa: no estoy contento, estoy loco: mirad por Dios si esto basta. Si no basta, en vuestra boda bailará seis Zarabandas, diez. Canarios, cien Guineos, y todas cuantas mudanzas hay bailables, y tañibles, exceptando por aciaga la Capona, que es un son de muy malas consonancias, que Capona en una boda, aún no sueña bien vailada. Perdonad, bella Leonor, que tantos extremos haga quien está fuera de sí que en dicha tan no esperada me postrara como loco, si cuerdo me reportara. Antes procedéis galante, y advertido, que quien ama no ha de estimar los favores con tan modesta templanza, que en excesos no publique lo que en sentimientos calla. Hablad a mi hermana luego, que yo voy tan obligada, como os he dado a entender y tened más confianza que yo no soy tan cruel, que justificando causas, de sino un galán sentencie con altiveces de dama. Un venerado silencio tanto favor satisfaga. Vive Dios, que estoy corrido: . Por no hacerme sespechoso, ya el sufrimiento es infamia Vamos, Ines. . Sien te vengas. Muera el traidor, como mata: . Qué decís? a acompañarme salís? quedaos, Don Fernando: basta que vaya solo conmigo y es razón Dejad ahora ceremonias excusadas. Advertid, que. . No hay que hablar, bien las obras lo declaran . no pasaréis de esta sala; no, por vida de Don Pedro Echó el resto la tacaña. Vos, que me habéis de ayudar, Por Dios que la bellaca me ha picado. Hecho veinte gigores te ha dejado, me estorbáis? dejad que vaya con ella, que quiero a solas tener ocasión de hablarla: y pues os debo lo más, debaos esta circunstancia. es fuerza quedarmera falsa! pues vive Dios. Que es necio quien embaraza empresas de amor ya os dejo ir tan bien acompañada. Don Pedro. . Estáis en mi casa, Vos hacér muy buen tercero; bien se luce vuestra maña. . Vos hacéis muy buen amigo, Vos hacéis muy buen galán, bien lo dicen vuestras trampas. Vos quedáis como mil monas, y ellas van como ml Pascuas; quien duda que de amor a sangre, y cstupas, te habrán sarampionado las abispas? que son para avivar tibios desvelos, de la fragua de amor fuelles los celos. Aunque de su armeria ha despedido celos por flechas el señor Cúpido, arme de más violencias otra aljaba, que tan mío me estoy como me estaba. Un Diocleciano con las damas eres, pues no es muy hombre el qué huye de mujeres: y tú con ellas tan feroz blasonas, que aunque llovieran sobre ti Amazonas, Porcias Romanas, y aún Elenas Griegas, fuera lo mismo que llover Gallegas. Con todo eso ninguna le ha costado tanta perseverancia a mi cuidado. Hermano, tan airado a dónde te conduce ese cuidado? es desvelo de amor? . Qué gran locura! cuando yo me he rendido a la ternura. de un afecto amoroso? yo blando; tierno yo yo cariñoso? parece bien un hombre enamorado sueña bien un suspiro en un barbado? Poco en mi altiva condiciónreparas; hay para mí en el mundo buenas caras? haz con cepto de mí menos liviano, conóceme mejor, pues soy tu hermano. A Toledo me huele el disparate, poco, o nada va de esto a ser orate. Esta es buena ocasión; Luisa. . Señora. (velos. Dame el manto. Pues dónde vas ahora? . A donde mis des me llevan a vengarme de unos celos, que este engañoso amante, solo en hacer ofensas es constante: que este ahora muy fino, y lisonjero con una Doña Clara de Ribero! Sales en fin? . Aunque el decoro pierda; que cómo puedo estar celosa, y cuerda? Qué hubiese algún peligro no querría, mira que es muy de día, y no yendo en el coche. No fuera peor que fuera muy de noche? Y si tu hermano en tales ocasiones. Habrá más de mentir dos estaciones? Mira que es travejura peligrosa. Mira que estás ya tu muy enfadosa; y de quien sirve, Luisa, solo quiero lo obediente, que no lo consejero. A tu voto, señora, me remito, que el decir la verdad es gran delito. En casa dices que ha entrado? La escálera sube ya. Pues este hombre a que vendrá después de lo que ha pasado? De enredos con un tropel vendrá, como suele hacello, a no pasar él por ello, aunque ello pasó por él De suprisa no me espanto, quele tiraste a matar. Él aún no nos da lugar para quitarnos un manto. Oyes abajo te queda, y si su hermano viniere, o otro lance sucediere, avísame, porque pueda de cualquier riesgo salir. Eso se entiende, si yo de un miedo, que Dios me dio. me pudiere desafir. Solo con veros pudiera reportarse mi furor, aunque el extremo mavor bien disculpado estuviera. en la ocasión que me dais, porque según lo que hacéis, o a mí me desconocéis, o devosos olvidáis. Vos hacéis, por vida mía, de vos muy digno concepto, que el perderos el respeto es muy grande alevosía. Los desaires, si el hacerlos es gala, no el resistuios. Mi Rey, para no sufrirlos, procurar no merecerlos. A más que desprecio pasa: que por un Don Pedro, a quien. Tratad a Don Pedro bien; por si es dueño de esta casa. No es posible vive Dios estar en mi pena tal Pues si en vos os halláis mal, para que os estáis en vos? Eso ya es ingrataud, y esto es morir. . No os quejéis que buena muerte tenéis, morís con linda salud. Pues no he de estar, tan sufrido. Tomplad, templad el desmán, que en un día de galán; aenéis ciento de marido. Y no aún queréis disculparos de haberme hecho tantos tiros? Mirad, no queriendo oíros, si querré delenójaros. . Pues has de oírme, que hoy quiero sacar mi verdad triunfante, y pues me dudas lo amante, me has de sufrir lo grosero. Tú en mi casa, Bearriz mía? que novedad, que suceso te ha podido ocasionar a tan indecente exceso? de que vienes tan turbada? Antes que os diga, que vengo a ser necia, que aunque busque embozos al sentimiento, riñendo vuestros desaires, mal podré negar mis celos, me habéis desacar de insusto (dos? Pues quien te obligaa esos míe. En esta calle viahora a Mostachón; yo sospecho que inducido de mi hermano me habrávenido siguiendo, porque el anda ya estos días no sin algunos recelos. Vos os habéis de informar, como que es para otro intento, de Mostachón, que no es hombre que sabrá guardar secreto, de la intención con que está parado en la calle, haciendo fiel la pregunta; el cuidado de saber de su amor; menos desasosiegan los daños averiguados, que inciertos Sacadle, pues, de esta duda a mi cuidado, que luego para reñie sinrazones sobrará razón, y tiempo. Que siempre desacredites, con mal informados celos, un amor, que se consagra a duraciones de eterno? Como os armáis de lo falso, sin ver que os falta primero mucha gracia en lo fingido, mucho lindo en lo Don Diego. Hay verdad más desdichada? que no me creas? . Ya os creo lo mentiroso, que en vos esto solo es verdadero. Si no te adoro. . Dejad para luego esos afector: y informaos de ese criado ahora, que estoy temiendo mil dabos. . Presto verás, que solo al divino imperio de tu beldad sacrifico la ley de mis pensamientos. Ay injusto amor, a cuantas indign dades, y riesgos se rinden, las que se rinden a obedecer tus preceptos? Ya es en vos esta porfía mas que descorté extremo. Oye mis satisfacciones, aun que no las creas. Cielos, mi hermano es este: ay de mí! Pero qué es esto que veo? que las digáis a esta dama será más debido acuerdo, pues siguiéndoos avos se entra hasta mí mismo apolento. Siguiéndome a mí? qué dices? bueno es que de ese pretejto te valgas para negar socorros a tanto incendio. Yo estoy muerta, ya librarme de este peligro no puedo. Pues de que a mí no me buscan tapadas, es más que cierto: Pues si no te busca a ti, busco a tu hermano Don Diego A Don Diego? no advertís, que es mi hermano más atento, y que no lo permitiera, siquiera por mi respeto? Yo sé qué busca a tu hermano, que en el garbo, en el despejo, conozco, que es la embozada Doña. Clara de Ribero, una dama a quien él debe de amor forzosos empeños. Que una vez no se quedaran mis celos en solo celos! Prevenid otra mentira, que no lo parezca. Luego por fuerza me ha de buse R car a mí esta mujer? No creo, que es por fuerza Don Fernando por gusto si . Vive el cielo, que de ella misma has de oír desmentidos tus recelos: Mujer, que en ofensa mía das voces con tu silencio, descifra estás confusiones? dia quién buscas? . Este apriete me expone a tan gran peligro, que por imposible tengo salir del, sin que mi hermano sepa quien soy, y así quiero decir por señas ahora le busco a él, que si luego me conociere, tendré prevenido este remedio, para honestar con alguna leve disculpa este hierro. Acaba de declararte, no peligre en tus misterios mi verdad: dime, soy yo a quien buscas? malo es esto. Sivos con vuestras preguntas ladabáis tan gran tormento, no hizo mucho en confesarlo, no cumpláis con los despegos de buscado: va de embuste; mentidla algunos requiebros; que tener quejoso a un Ángel, es tener contra si al cielo Pues ves esto, que me arguye. culpado. . Yo lo condeno. ̱. Pues mucho más debes darme gracias, que quejas por ello: mira en Madrid no hay galán; que no tenga en sus empleos uno solo de cuidado, y mil de entretenimiento. Búscame esta dama? pues eso mismo es argumento n de que no la correspondo, que desatenta a mis ruegos, si yo la estimara más, ella me buscara menos. Y también has de advertir; que para hallarme en mi centro, no fue a buscarme a mi casa, vino a buscarme en tu pecho, que allí muero muy de paso, yaquí vivo may de asiento. Pues mujer, a quien no oculto noticias de que venero estos umbrales; mujer, que de venirme siguiendo no se ombaraza, no juzgues que será de las del gremio del cuidado, y pues no lo es, aga mis finezas, viendo que a ella de engañarla vivo, ya ti de adorarte muero Vos lo mentís con aliño; pero sin dicha. . Ya vengo contento de más que miro, Fuerte caso. . Peor es esto. Por Dios que mientras hablaba con Mostachón, que suceso tan extraño! estoy sin mí se ha subido en seguimiento de su hermana, que no enbalde vino ella con tantos miedos. Hay tan impensado lance! que me ala hallado; qué aprieto! con Leonor, y que un criado no me avisase primero? Mucho suspende el enojo; Mucho detiene el acero. Teblando estoy mil desdichas Mil daños estoy temiendo. Pero yo llego . Yo le hablo Fernando. Amigo Don Diego. Amigo, en esta ocasión? Tan templado en este empeño? Él sin duda disimula. Él sin duda, honrado, y cuerdo, se da por desentendido. Apenas a hablarle acierto, Pues por si puedo lograrlas; a mis industrias apelo. Sabed, que pasando acaso por esta calle, y que viendo en ella esa airosa dama, le vino a mi pensamiento atrevida una sospecha; imaginando, o crevendo, que de algún cuidado mío era la tapada dueño. Séguila con atención, y reconocí de lejos, que entrándose en vuestra casa se frustraban mis deseos No niego la necedad, y os confieso, que grosero me atrevia entrar a buscarla, hasta que en este aposento con la beldad de Leonor a la que he seguido encuentro, y mirada desde cerca, que no es la que pienso veo Que ella me conoce a mí, y yo la conozco es cierto, pues recatada en el manto, y entregada a su silencio, solo ha explicado con señas, que embarazo sus intentos, mandándome, que a la calle me vuelva sin perder tiempo. Leonor dice, que esta dama la decía, que de un riesgo en que se hallaba venía presurosamente huyendo, y que aún de vos la pidió, que guardase este secreto: con que de los dos, ninguno debe de ser de provecho. Y yo me bajaba ya, obediente a su precepto, ya vuestra hermana el perdón la pedia de mi hierro: Vos, Fernando, como amigo, disculpad mis desaciertos, porque de haberla enojado no poco cuidado llevo. En todo lo que he fingido, . bien sabe, Leonor, que miento, por excusar la sospecha de haberme hallado aquí dentro, Y sacándole de aquí, esa mujer descubriendo, podré averiguar, que son sin fundamento sus celos. En lance tan apretado. mas si fuese verdad esto? pero que lo sea, o no, en disimular que pierdo? con sacarle de aquí excuso de Beatriz el riesgo, y vengo a poner las evidencias en paraje de recelos, y evito yendo a su lado el que la vuelva siguiendo. No tratéis de disculparos, mi hermana, y yo somos vue tros, y fío de su cordura, que será ocioso mi ruego. Y también, que acudirá de esta dama a los empeños, con la fineza a que obliga la elección que de ella ha hecho vamos, señor Don Fernando. Venid, pues, señor Don Diego Hasta que pasen la calle, mi señora, doteneos, y porque no pongáis más vuestros pies en este puesto, que no entrará Don Fernando jamás en él os prometo. Y en pago de este agasajo, descubierta quieto veros, que es desaliño del gusto, cuando a serviros me ofrezco, déjaros ir sin saber a quien hago este cortejo. Por quitaros el cuidado, bella Leonor, obedezco. Qué es esto hermosa Beatriz Amiga, los debaneos a que obliga una pasión, y a que empeñan unos celos, que los tengo de tu hermano, por mi desdicha confieso. Vine a buscarle, y tope con el mío; y de este riesgo nace el quedar tu segura, y yo ofendida de nuevo; tu dichosa, yo infeliz, pues con más dudas me vuelvo, y no poco sobresalto, por lo que en mi hermano temo De que eres tú la embozada va Fernando muyajeno: dime, que quieres que diga; Beatriz amiga a Don Diego? Ya paroce que es forzoso, por ambay ir concediendo con lo que mi hermano dijo, y también que es fuerza veo el confesar, que con él fuiste tú también fingiendo, porque cuando aquí me hallaste tus ruegos me persuadieron a descubrirme, y no pude negar la pasión que tengo, ni la causa que me trajo a tu casa. . Dispondrelo como mandas, y a tu hermano le contare; que en saliendo los dos de aquí, la tapada se fue sus pasos siguiendo; y aunque quedo asegurada, iré esforzando el enredo. Voy con esa confianza. Yo iré avisitarte presto, Ayudémonos, pues ya nos hemos visto los juegos. A Dios, señora embozada. Gran socorro al manto debo. JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Esperad, señor Don Pedro, que me quiero asegurar primero de que no os vea mi señora. . Aquí estará librando en tu diligencia el alma su libertad. ̱u Temblando estoy: que de sustos padece quien obra mal! Quién supiere, que es amor, cuando insiste pertinaz un desenfrenado impulso de un afecto irracional, sabrá que obra sin razón cualquier amante, y sabrá que en él no es culpa emprender la mayor temeridad. Yo, pues, que de sus rigores soy destrozo, y vengo a estar para la vida imposible, para la pena inmortal, con un violento remedio, o he de morir, o sanar, que está muy notorio el riesgo, y da mucha priesa el mal Leonor se ha portado siempre con tanta de sigualdad, que si hoy favorece algo, mañana desdeña más. Y así lo que no la fuerza, la industria ha de conquistar; con Ines tengo dispuesto, que me récate en lo más retirado de este cuarto de Leonor, donde he de estar, sin que ella llegue a saberlo, Fuera de esto, tengo ya escrito un papel sin firma a su hermano, que sin dar señal de que quien le escribe soy yo, le persuadirá, que quien mira por su honor, con atención, y a mistad, le avisa de que en el cuarto de su hermana oculto esta un hombre, a quien ella admite? con título de galán, y a quien el para cuñado le pudiera desear. Con esto los constituyo en tan urgente, en tan gran empeño, que si al remedio mas decente, y eficaz, atienden, bien en favor de mi amor resultarán los efectos, porque cuando llega el honor a enfermar, las menos escandalosas medicinas, son las más cuerdas, que es tan delicado, tan melindroso este mal, que el desmentir, que se cura, ses acertarle a curar, que en sabiéndose el remedio, se sabe la enfermedad. De este medio se han valido mis penas, si acaso hay quien le repruebe, ignorante del imperio vivirá de amor, que a su vengativa, a su indignada Deidad no hay quien resista valiente, no hay quien cautele la paz la elección del albedrío, la ley de la libertad, pues ya con verás de Dios, ya con burlas de rapaz, ya con despeños de ciego, ya con riesgos de mortal, veneno de áspidoculta en florida amenidad; vence, engaña, pierde, mata, y de su incendio voraz despide con furia ardiente, arma con saña fatal, en cada centella un rayo, y en cadarayo un volcán Quiero está el cuarto, en mi sola mil reboluciones ay; pero yo soy gran cuirada, que delito es ocultar en el cuarto de mi ama a un hombre? ella no podrá En sucreciarse, si él hace algún Tarquino desmán. Ines, hase declarado mi suerte hay seguridad de mi dicha? hay esperanza de que se ha de coronar mi amor? qué respondes? toma esta cadena. . Aumenta grillos a una esclava vuestra. Di como trazas el dar logro a este intento, Ines mía? Este aposento, que está inmediato al de Leonor, es donde os habéis de entrar; pero disculpadme a mí, si a caso sucede mal el caso. . Ocioso recelo, pues de eso me has de avisar? Entrad, pues; y amor os dé buena batalla campal. Ofrecesme nueva vida: albricias amor, que ya, o bien vamos a morir, o bien vamos a triunfar. Gomía de dificultades es el oro, o gran metal! los hierros que por ti se hacen, dorados hierros serán. Dadivas ablandan peñas, dice el adagio vulgar, pues si a las peñas ablandan, a las Ineses que harán? Tu enamorado? eso dices? Y aún esto siento, que es más? Escollo desmoronado, yo te admiré pedernal, ejemplo de lo que puede el ceguezuelo rapaz. De lo que fuiste primero tan desconocido estás, que por ti mismo, a ti mismo te puedes tu preguntar; pero Inesilla está aquí. u Flujo de galanes ay: apares andan los necios. Ines mía, podré hablar a tu señora? . Pues como se ha de atrever, cuando está con miedo de que su hermano. ̱. Pues esa dificultad. has de allanar esta vez; toma este diamante . Ya bien se ve que ama de verás mi amo, que en un galán no hay juramento que apoye tanto el querer, como el dar. Pues cuando yo os merecí tanto favor, merced tal? Esto es ser agradecido, la voluntad, que es lo más, estima, . Y hay para mí algo de ese Don? I. Si hay: contigo quiero partir: dos cosas tu amo me da, la voluntad, y un diamante, pues tómome, por no errar, el diamante, y doite a ti lo más, que es la voluntad. Esa no es dadiva, antes retención se ha de llamar, que la voluntad, picaña, se tiene, que no se da. ̱. Ines, no ya de esta dicha el logro suspendas más: avezíname a los rayos de esa divina beldad. l Esperad, veré si acaso con ella puedo alcanzar, que salga a veros. Pues eso luego lo conseguirás, que lo que es salir, y ver, presto una mujer lo hará. En fin, ya tú has hecho flux; ya de puro blando estás cual digan brevas. . No fuera bruta insensibilidad, no fuera proterbo olvido de la razón, el negar culto a una hermosura, siendo rayo de divininidad, que de rivado de aquel inmenso piélago está, siendo misterioso indicio de su imperio celestral? Si es mundo abreviado el hombre, por su hermosa variedad, quien duda que la mujer cielo abreviado será? Sí; pero como los hombres, con tan necia ceguedad, por la puerta de ese cielo van al infierno a parar? Que al genero femenino quieras ya bien, que es un mal necesario en este mundo, vaya con los diablos mas guárdate de no incurrir en un yerro garrafal, que es la necedad mayor, que hacen los hombres. Y cuál viene a ser? Es el casarse. Si para facilitar esta dicha, a que hoy áspiro, no hallare mi voluntad ni otro rumbo, ni otro medio, cómo lo podré excusar? Vive Dios, que eres un necio, fondo en marido; quien hay que no tiemble a una mujer, que es sin poderlo excusar, mía para los pesares, suya para lo demás? Mujer, que es siempre una misma, y tan misma en el camar, que aunque de cuarenta pase, siempre en sus trece se está? Quien come siempre carnero, porque no se estiende a más regalos su pobre bolsa, tiene un gran alivio, un gran socorro, para que nunca pueda llegarle a cansar, que es hacer de él mil guisados, oy le come en un dishoz de albondiguillas, mañana en gígote, y así va sabiéndole a muchas cosas lo que es una sola; mas el que tiene una mujer, y no la puede guisar, ni hacer un pastel embote de ella, para tolerar el comer siempre mujer a secas, sin variedad de algún brodio, en que parezca que muda sabor, o faz; como ha de vivir gustoso, y como no ha de buscar, o más sal en este gusto, o más gusto en otra sal? Leonor no cansará nunca, siempre con ella estarán hidrópicos los deseos. Ella, y todas las demás, bien se sabe lo que son; pero no lo que serán. Mira, Ines, que podrá ser que mi hermano. . Estaré alerta, o si no cerrar la puerta: y así no habrá que temer. A estas horas en mi casa, señor Don Fernando? pues no veis, que este exceso es riesgo que a escándalo pasa? Cómo quieres que de aviente sufra la penalidad. quien de adorar tu beldad, vive, y muere juntamente? Pues es debida atención de un amor interesado, que templéis vuestro cuidado a costa de mi opinión? Ya a ser locura pasó, Leonor, mi pena amorosa, fueras tú menos hermosa, y fuera más cuerdo yo. Mira que tienes en mí un rendidísimo amante. Es a mí o es al diamante? Es al diamente, y a ti. Pues jamás suya me nombre, que un galán partido en dos; cábea medio a migo a Dios, y que yo no quiero me dio hom Tay mada de las taimadas, guárdate de mí, que yo, lo que por mis puños no, granjearé por mis puñadas, Vos amor? qué ociosidad, tan de mal gusto, no es justo, que vos reduzgáis el gusto a sola una voluntad. Que un amor tan declarado pueda parecer dudolo? En vos creo lo amoroso; pero no lo enamorado. Que no merezca obligarte voluntad tan verdadera? oye, como aunque no quiera, no puedo dejar de amarte: Bella Leonor, ya es deuda en cuidado, y no fineza lo reconocido, que es precisa la acción de agradecido, en el estrecho empeño de obligado. Mi amor, a eterno incendio destinado, impulso es de los Astros prevenido, y así nuncablasona de lucido, que es forzoso una vez, y otro forzado. Mas si amando me hallara dependente de la ley de mi arbitrio, el olvidarte, aunque difícil, fuera contingente. Seguro, pues procedo en adorarte que ni puede estorbarlo un accidente, ni estará en mi elección dejar de amarte. Qué recompensa queréis del amor que exajeráis, si una obligación pagáis, ya una estrella obedecéis? No porque es mi amor forzoso, deja de ser voluntario, Leonor mía. Abre aquí Inos. . Qué es esto? Lance apretado, (pes. mi hermano es. . Oyes los gol- No doy por mi vida un clavo. Qué haremos? . En esta pieza será forzoso ocultaros. Abre; o rompere la puerta. Ninguno podrá estorbarlo; que siendo suya, bien puede hacer de su puerta un sayo. Ve volando a abrir, Ines; entrad presto, Don Fernando: sin alma estoy! él sin duda sabe que estáis en mi cuarto. Pues nada temas, que en mí tendrás, Leonor, buen resguardo. u. Buenas estamos condos majaderos encerrados. Bravo es el miedo que tengo aunque no es, sino muy manso: a claras de hueno, y puntos me está oliendo los cascos n Que de temores me cercan, que de desdichas aguardo. Parece que siento ruido, si habrá venido su hermano? desde aquí, sin que me vean podré curioso acecharlos. Idos allá dentro vos. Este no es muy buen presagio. Qué aguardáis? Ya te obedezco. Ya el mal está confirmado: vil afrenta de mi honor, es cuerdo, es digno recaro de una mujer de tus prendas, tener en tu mismo cuarto oculto a un hombre, con quien pudiendo haberte casado, cuando a ser marido aspira, dejas de admitirles cuando sirve galán, le franqueas, llicitos agasajos? No sé como, vive Dios, de enojo, y colerarabio! no sé como de un puñal el limpio acero no mancho F en tu infame, en tu alevosa sangre, pero si lo airado. de mi furor, se reprime es, porque en tan grave caso, necesita mi opinión de remedios más templados. De uno de dos modos tengo de redimir este agravio, o casándote con él, u dándoos la muerte a entrambos. Mira lo que determinas, que en riesgo tan declarado, solo un instante tendra tu resolución de plazo, Yo confieso, que de amor el poderoso, el tirano. No me hables en el delito cuando del remedio trato, di presto lo que resuelves. Yetros, que puedo enmendarlos, siguiendo tu gusto en todo. Será dándole la mano? Yo vengo en dársela luego: amor, pues con Don Fernando. me caso, menos costoso, me viene a salir el daño Con esto nada hay perdido, que yo siempre he deseado, que se case con Don Pedro, bien así mi honor restauro, Que a gusto de mis deseos, esta ventura he logrado, hay hombre tan venturoso cómoyo? Puesto, que te hallo conforme a ti, ya es error no abreviar lo que dilato, pues puedo entrar. Deteneos, que yo a obedeceros salgo, tan rendido, que ya en mí tendréis desde hoy un esclavo. Qué es esto? grande desdich Qué miro? suceso extraño! Y pues en medios tan cuerdo estáis convenidos ambos, bien podré, señor Don Diego, de este atrevimiento daros disculpa, y satisfacción. Vuestro intento es excusad que pues no han de remitirse al acero los descargos de esta osadía, no es justo, que se remitan al labio: la satisfacción será en este empeño casaros con Leonor, esto ha de ser, o vive Dios. . Cuando gan cuando intereso en la dicha, de que hoy me hacéis dueño tan me podéis temer dudoso, me podéis dudar ingrato? Pues advertid. . Yo estoy muerta, cielos, por donde habrá entrado este hombre? es verdad, o es sueña esto que me está pasando? hay mujer tan infeliz! Hay hombre tan desdichado Esta es la beldad, que adoro? Esta el cielo, que idolatro? Viven los cielos aleve! Tuya soy, mi Don Fernano Mi muerte eres, enemiga. Solo a ti se ha sujetado mi albedrío. . Bien ahora lo está diciendo este agravio. Sin culpa estoy. . Yo la tenge pues di crédito a tu engaño. Vos lo disponéis. . Leono dale a Don Pedro la mano. ̱ Morral estoy! . Vive el cielo, que es mengua en un hombre honrado sufrir a sus ojos esto. Mostachón, ponte a milado, y cuidado con la puerta (blo? Que intentas, hombre del día- Dale la mano, qué esperas? Grave pena! fuerte caso! No estar presente a mi afrenta, pues así puedo excusarlo. Qué es esto? válgame el cielo! re. Qué lance tan impensado! Echó el resto la fortuna. J Por Dios, que estoy tiritando, la capa se me ha caído, si hasta ahora me habrán dado alguna estocada? ya debo de estar pasado: Habiéndome sucedido tan gran desdicha a que aguardo? la puerta he topado, cielos! penas, huyendo excusamos un casamiento a disgusto, y un enojo de un hermano. . Ines, Mendoza, Rodriguez, sacad luces. . Esto es malo. Mira que no hables palabra, aún que te hagan pedazos. No he de pedir confesión, si aciertan a darme un palo, siquiera porque se uia pedirla en tales fracasos? Mal podrás hombre atrevido, escaparte de mis manos, ̱. Mostachón Quién Mostachea? Sígueme, que ya he ropado la puerta. . Llámala Puerto de este nocturno naufragio. . No sacáis luces, qué es esto? Don Pedro? . Don Diego? . El diablo anda listo. Pues por donde se pudo haber escapado este hombre? o por donde entró tan resuelto, y temerario? No sé qué presuma, cielos! No sé qué recele agravios! No sé qué me tengo, miedos! Ven aca . Yo estoitemblando! Sabes tú quien era el hombre, que a profanar lo sagrado se atrevió de este aposento? dilo presto. . Este es mal caso: pues yo de que he de saberlo, si agora de adentro salgo? solo vi . Dilo que viste. Al entrar ahora en tu cuarto, vi a la luz de esa bujía bajar muy alborotado a un hombre por la escalera; pero iba en cuerpo, y es llano, que era de muy poco porte. La capa aquí se ha dejado: algo desmiento mis dudas, si bien en ella reparo; vete allá dentro: Pedro, . aunque ha podido obligaros lo aparente, lo exterior de un lande tan no esperado, a fabricar, a creer, uenos seguro, que cauto, fantásticas presunciones, discursos imaginarios, si a lo más cierto se atiende bienveis, que es indicio claro esta capa, de que el dueño es hombre de humilde estado. No dudo que ese desposo. claramente esta informando de la verdad más segura. Luego ya de algún bastardo recelo sosegaréis? Esto no, que esta sospecha. . puede mucho en mi cuidado. Ciaro está, no hay quien lo dude; pues estáis averiguando, contra inciertas presunciones, evidentes desengaños. Yo voy por Leonor al punto, con ella Don Pedro, salgo a que efectuemos la dicha, en que tanto interesamos. . No te despenes tan ciego, amor, vete más despacio, porque en ir tan presuroso. va mi honor aventurado. Salir un hombre a estas horas, atreverse temerario olol a tan peligroso empeño, no se ve que es arrojado, y animoso desahogo de un noble aliento bizarro? Y si de esta capa argure el discurso lo contrario, también llega apresumir, que pudo ser de un criado. Pues si le esfuerza este indicio de mis escrúpulos tanto, que somentando la duda, se engendrad ella el agravio, Si el peligro esta tan dentro de lo posible, a qué aguardo? huyamos la ejecución, pues se previene el amago, La benignidad del trueno, escuse el rigor del rayo, que es más cuerdo el escarmiento, cuanto más anticipado. Esto solo me faltaba, vive el cielo que no hallo en casa a Leonor desdichas, A ya de una vez acabamos con el honor, con la vida, y con todoro golpe airado! o vil mujer! así afrentas, así desluces lo sacro de un blasón tan generoso? Aunque me hagan mil pedaz no me he de casar con ella. Pero aquí importa el recato Don Pedro, la novedad, el susto, y el sobresalto que este impensado accidente pudo haber ocasionado, tiene a Leonor indispuesta, mejor es que suspendamos hasta mañana la boda, que yo fío de vos tanto, que en la dilación no creo que puede haber ningún daño. Antes bien en diferirla, juzgo que habéis acertado, que así Don Diego podremor prevenir lo necesario, para que con más lucidas ostentaciones cumplamos con todas las ceremonías forzosas: bien me he librado de este empeño. . Bien así mi afrenta voy cautelando: morral estoy. . Pues Don Dio quedad sin ningún cuidado, pues yo de esta obligación no podré jamás negaros ola deuda . Ni yo tampoco a presumir he llegado de vuestra galanteria proceder menos hidalgo. A Dios, pues. . Guardeos el A vista de un desengaño necio será quien espere, mayores riesgos amando. . Buenos quedamos honor, fortuna buenos quedamos: a quien le abransucedido en solo un instante tantos peligros, tantos tropiezos, tantas penas, tantos daños, originados, nacidos todos del vil, del profano antojo de una mujer? Ni sé qué hacerme, ni alcanzo de que suerte conducir lo ciego de mis cuidados: quejarme, no es buen alivio; buscar remedio, es en vano; dar parte de esto, es despeño; callar, es solo acertado: y así, mientras en el mar de mis desdichas naufrago, será el silencio piloto de bajel tan desdichado, Admirada, y suspensa me has dejado con lo que me has contado. Pues, Beatriz, esto pasa, y yo vengo a ampararme de tu casa, que es el Puerto dichoso, que en este mar descubro proceloso, donde mi nave con adversa suerte, zozobro en los escollos de la muerte, Aquí más defendida, seguridades hallará mi vida, y aquí con más aliento, granjeara desahogos mi tormento, hasta que a deshacer tan grave daño, amanezca la luz del desengaño. Ya sabes, mi Leonor, que soy tu amiga, esta atención me obliga a no excusar por si ningún empeño, tan tuya es esta casa, como el dueño, con llaneza desde hoy en ella vive, y no tanto esa pena te cautive: al sentimiento alivia el accidente de tus pesares, que en quietud decente, en segura amistad, y noble trato, con secreto, y recato podrás pasar aquí. . Eso quisiera, amiga, y que mi hermano no supiera, que he elegido tu casa por sagrado, pues solo este cuidado me podrá ocasionar algún desvelo. Asegurarte puedes de recelo, si cuando de tu casa te saliste, a ninguna criada le dijiste, que a la mía venías; en vano del secreto desconfías; Demás, Leonor, que tu defensa es llano, que corre ya por cuenta de mi hermano; y cuando de lo amante. no blasone galante, para no peligrar en lo grosero, leyes observara de Caballero. y así en cualquiera riesgo, en cualquier parte noble, si no galán, ha de ampararte. De todos modos das a mi esperanza ciertos indicios de feliz bonanza: o cuanto una dolencia se mitiga con el consuelo de tan buena amiga! Entra, y descansa, que en tan grave pena, presto en el mar verás playa serena. O si dejaras ya de estar tan ferme, fortuna, en perseguirme, mas siempre tus pesares obstinados, unos en otros van encadenados! Advierte, Luisa, que has de llevar luego un papel a Don Diego. Escribe, pues, lo que tu amor decreta, que ya sabes, que yo soy tu estafeta. Pardiez, que venimos buenos. Aún no acabo de admirarme de tan extraño suceso. Ni yo en tan terrible trance acabo de persuadirme, aunque no topen la sangre, que no estoy un si es no es, pasado de parte a parte. Que una mujer principal, con proceder tan infame, tanto su sangre desluzca, y tanto su honor profane: que en su cuarto a un mismo tiempo a dos hombres recarase, que a uno le mienta finezas, y a otro le finja verdades? Pues sabes lo que es Madrid? de eso, señor, no te espantes, con solo un galán de tenta, que mujer quieres que pase? Que justamente merezco padecer estos ultrajes, pues habiendo preve nido el daño, quise engolfarme en un mar, en cuyas rizas crespas ondas fluctuantes, nunca prometerme pudo menor infeliz parajé. Don Fernando, podré hablaro en un negocio importante a solas. . No hay quien lo estorbe, (a que vendrá este hombre? ) alte allá fuera, Mostachón. Hay mujeres, cuan nos traen vuestras flaquezas! no hay hombre, que de vosotras no laque por cada adarme de gusto, cien arrobas de pesares. . No creeréis, Fernando amigo, cuan extrañas novedades hay en mi amor, aquel fuego, que con llamas penetrantes ardio rebelde, a cenizas reducido apenas yace. En fin, yo vengo a deciros, que dejéis de hacer mis partes con Don Diego, porqueya con Leonor no he de casarme, aunque aventure mil vidas. Qué decís? pues de que nace en vos mudanza tan nueva? A vos nada ha de negarse: Estando anoche escondido en una pieza, que sale a su cuarto, a un hombre vi, a quien ella (oh fiero áspid!) recataba en su aposento. Mirad si es causa bastante para que reprima afectos, que pueden precipitarme tanto? . Pues una mujer de sus prendas, de su sangre, como puede presumirse, que a otro galán ocultase la misma noche, que vos tuvisteis entrada (oh fácil mujer! ) en su mismo cuarto? Porque ella estaba ignorante de que me ocultaba yo en su casa. . Luego entrasteis tan evidentes verdades. en ella, sin que Leonor lo supiese? . No os espante, que amor, que es todo despeños, que emprenda temeridades. O si acaso mis rece los a ser inciertos llegasen! Decidme todoel suceso, que de materias tan graves, y tan vuestras, quiero yo noticias particulares. Digo, pues, que sin saberlo Leonor, quise aventurarme a emprender, que una criada hasta su cuarto me entrase, y escribiún papel sin firma a su hermano, que hice darle, para que a su casa fuese, y que en ella me buscase, y los riesgos de Leonor a casárnos le obligasen. Conseguilo todo, como lo imaginé, pero antes. de lograr mis deseos, quiso Dios de ellos librarme, porque el ver salirá un hombre de su aposento, en el lance me detuvo, refrenando aquel incendio implacable, que en mi pecho repitió ardientes actividades. Juzgad aon si es bien, Don Fernando, que me case con mujer, que se permite a tan indignos desmanes. Jesus! fuera grande error, y aún gran peligro casarse con ella: hay tan feliz suerte! que he llegado a asegurarme de que Leonor no me ofende! albricias amor, pues salen al encuentro de una duda, Vos procedéis advertido en no pasar adelante, Don Pedro, con ese intento, cuando amenaza un desaire, excusarle es más cordura, que no después enmendarle, que no se hace un buen marido. de un escrupuloso amante. El consejo es como vuestro, el seguirle, el observarle, es ya en mi reputación, cuidado tan importante, que voy luego a prevenir todos los medios más suaves, que de tan costoso empeño. puedan mejor excusarme. Es prudente prevención. Es remedio inexcusable. No le dilatéis un punto. Tiene gran riesgo el achaque, y no sufre dilaciones: a Dios, Fernando. El os guarde. Gracias al cielo, que ya sigo otros rumbos distantes. Que tan impensadamente este desengaño hallase! Hay tal ventura! hay tal dicha! Que ya Leonor, no es mudable? Qué siempre Leonor fue firme? Que nunca ha sido inconstante? Seguro, pues, el deseo entregue al viento el velamen, surque golfos, huese espumas, mida escollos, venza enbares, pues puede ya sin tormentas. navegar de amor los mares. Vepor tu manto, que aquí te espero. . Vuelvo al instante. . Querazón ay, Beatriz mía; Aunque murmure el decoro, que es despeño el empeñarme en aquesta diligencia, no la he de fiar de nadie, enviaréa llamar a lnes, y de ella, aunque sea en la calle, sabre todos los disignios (n de mi hermano, hasta informar de todo, por si pudiese mi cuidado asegurarse. Por un papel me ha llamado Beatriz, y aunque en mis pelares en mis cuidados pudiera olvidar leyes de amante, a tan penoso tormento, un breve instante he de hurtarme Ay de mí! qué es lo que veo? mi hermano, desdicha grande! Pero sin duda, aquí está, si, que arguiendo culpable mi tardanza, habrá querido salir resuelta a buscarme: yo llego. . Yo estoy mortal que de riesgos me combaten! Beatriz, si en venirte a ver he tardado, no lo extrañes, que una pena me ha tenido tan sin mí, que aún a negarles obediencia a tus preceptos pudo grosero obligarme. Por Beatriz me tiene, cielo el riesge es inexcusable: ya fortuna de una vez acabarás de vengarte. Hoy Leonor ha de ser mía, yo tengo de declararme con su hermano esto ha de ser iré al instante a buscarle. para que así te recates de mí? si hablar no me quieres, para que ha sido el llamarme? Beatriz mía, dijo, cielos, y es Don Diego fuerte lance! Advierte mi bien. . Primero que desluzca los esmaltes de mi honor esa osadía, borraré con vuestra sangre este agravio, porque solo al que a merecer llegare de Beatriz nombre de esposo; le sufriré ese lenguaje. Pues detened el acero, porque si puede enmendarse. este yerro con que al punto con vuestra hermana me case; desde luego vengo en ello. Qué luego os casaréis? (se Antes de salir de aquí. Pues solo podrá mi enojo templar con remedio tan decente, tan cuerdo, y tan importante, que así remedio esta ofensa. Y así viene a confirmarse nuestra amistad, pues el deudo la eterniza más constante. De todos modos será esta dicha inestimable. Y en mí de todas maneras es la conveniencia grande. Qué hare yo, cielos, ahora en confusión tan notable? No te descubras, Bearriz, dale la mano al instante. (tas? Hay tal desdicha? . A que espe Ay suceso semejante! Mira, Beatriz . Ya Leonor vengo a decirte. . Cómo cielos! Leonor es? sí, que no en balde. se recatava de mí, vive el cielo, hermana infame, vive el cielo, falso amigo. A una mujer que se vale de vos, Fernando, amparad como noble. . Y como amante, que se matan, llegad presto, Don Pedro. Teneos, no pase adelante este desorden. Primero. . Reportaos, y antes de empeñaros más, mirad si será enmienda bastante de esta ofensa, darle luego la mano a Leonor, si en lance tan vigente tenéis este por buen remedio, a casarme luego estoy prompro, y si no pasará el duelo adelante. Yo solo eso pretendo, y así no es razón que pase a extremos esta contienda: Pues la mano habéis de darle vos a mi hermana, a la vuestra así mi amor satisface. Esta es mi mano, Leonor. En conformidad tan grande, yo vengo a sobrar aquí. Vos, y yo, llegamos tarde. Don Pedro a satisfaceros me obligo vuestros desaires; si anoche os quité una boda, hoy he de ser quien os case con mi prima Doña Juana, a quien de las Indias traen- cuarenta mil pesos, que alivien vuestros pesares. Por la merced que me hacéis, mil años el cielo os guarde. JesuCristo, que de bodas; ya son seis las necedades, dad el pésame a los novios, y aquí la Comedia acabe. del Socorro de los mantos, y algún victor que la ensalce.