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Texto digital de La soberbia de Nembrot

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La soberbia de Nembrot. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/soberbia-de-nembrot-la.

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LA SOBERBIA DE NEMBROT

JORNADA PRIMERA

Hijos de Sen, y de Jufer. Quién llama, que de los mentes de Arfagad aclama el nombre de Jafer? No os dijo el viento, batrenando el furor de este elemento, que soy pasmo del día, agar Príncipe de la regia Monarquía, pertento a la fortuna, Emperador del Catro de la Luaa, que de este monte fiero mido la luz al mayor Lucero? Nembrotus habla; hijo de sí mismo, asombro de los Cielos, y el abismo, que de paz ha venido el plazo prometido, a verse con vosctros. Pues ateja el verde valle, y de ese olimpo baja, que de pez te aguardamos. Los descendientes de Cabaam bejamos, Ese esqueleto vivo, primer pagel en quien piedad escribo, ese anciana, que nieve la barba peina, pues al Aláis bebe, Calmana, valiente, el Príncipe fingido del Oriente, tu padre es triste, libertad le he dade, el concierto le sirva de sagrado; pasa Sema tu Ejército, valiente. Hijo de Cus, soberbio descendiente de Canaan, si libertad me has dado ya queda satisfecho tu cuidado. tu hermano Setirán tienes delante, y ya queda triunfante, tu campo rigoroso, pues libertad le ha dado generoso valor, si de Calmana Princesa del Oriente soberana. Ya tienes de tu parte (oh valeroso Marte!) mi valerosa espada por el vil cautiverio sepultada, declaramos tu intento. Di, Nombret, que rigor, que pensamiento en tu memoria ha sido tan fiero, y atrevido, que haya juntado a todos por tan esquivos modos. sin que pueda saber nadie tu intento Declara ya de tanto atrevimiento el designio valiente, terror del mundo, espanto del Oriente Todos juntas estamos. A lo que importa del suceso vamos ese monte eminente ya dórica columna de Poniente. ese peñón horrible, Bandera de los vientos inmobible, que por ser tan constante de medio arriba se volvió diamante, es mi Palacio altivo; ya os he pintado el sitio dende vivo: escuchad, si no ignora vuestro sentido lo que digo ahora, quien soy quiero deciros, ne sé si viviréis a tantos giros de mi aliento exhalados mas yo procuraré vayan templados; ese veloz infante, centinela es del mundo vigilante esa antorcha nevada no sé yo si del Sol con luz prestada; ese cuaderno hermoso de Luceros Imperio poderoso, todos estos que digo, cada cual entre si tan enemigo, que vuelan a porfía sobre la azul campaña que fue mía, tanto en si desiguales, que pierden los asientos principales, todos juntos me hicieron, y apenas en mi fábrica se vieron, cuando perdidos todos a cada cual pesó por varios modos; y entre el odio importuno se quiso deshacer uno por uno: mas yo de todos parte burlé lo natural, y puse el arte, y porque no faltaran, y la celeste fábrica dejaran, las luces me quité que ellos me dieton y desde entonces a su ser volvieron. Esta es, pues, mi ascendencia; para escucharme ahora os doy licencia que vya que es he contado casa, y padres; estoy determinado deciros mi poder: stadme atentos, más basta que lo estén los elementos Ese campo de nieve, imán cristal, que sin cesar se mueve, es un arco volante y todo junto en sí, con ser diamante, a tener no bastara el velumen del mundo cara a cara, si yo en él no estuviera; y así, cuando valor faltaa su esfera, bajo al bravo sombrío de esa gruta cruel, y al centro frío en hombros le levanto, y verdadero Alcides de este encanto, el glebo a tener vengo, y así el desmayo al Cielo le entretengo cobrán fuerza los Astros, almanse otra vez los alabastros de las columnas bellas, respiran con aliento las Estrellas, y dando yo una vez al monte fiero, se queda el mundo como fue primero. Cuando se enoja el Cielo, y se enmaraña el cristalino vela de racimos de nubes, que son de esa región varios Cherubes, y veo mis ganados valar con el dolor por esos prados; subo a este blanco risco (ya pedazo de el Cielo su obelisco) levantando el brazo, lunar de el Orbe, de la nube abrazo, y dando al rededor con ella un vuelo, le refresco el calor al cuarto Cielo. Vuela el abe rapante, ruje el León soberbio, y arrogante, el Tigre se embravece. la onza salta, y el bramido crece, erizase el Espín, el Toro brama, el Jabalí se llama. el dragón abre el filo, del acerado estilo, el Eléfante gime, Y cuando al monte oprime. eleco tacianal, que está criado, señoreo su voz desde un collado, procuran halagarme, con el silencio quieren seludarme, y si acaso me enfado, lago teatro el monte, y el collado: mas están ya de suerte, que los mató primera que la muerte ni vista: y la victoria legana la lisonja a la memoria, y en estos desaciertos (tos. cuan lo llega mi brace, ya esán muer- Deza el poder, la vana vizarría, escándalo mayor queue fue del día, y al caso solamente, que ha de ser tu Ina, pasmo del Oriente vamos, que la pintura, lo variable fue de la locura: a qué nos has juntado? Concedo: pues escucha mi cuidado. Cese el pincel, la novedad me llama; escuchad el intento de mi fama. Dice Noe vuestro padre (si bien fábula aportuna) que todos los descendientes de Can, que hoy en la espesura de Arsagad viven, son todos, Y así lo dice, y divulga) maldiros, y que vosotros tenéis, porque de ello gusta la bendición de una causa primera, que con segura majestad manda los Orbes del Imperio de la Luna. Yo juzgo muy dierente, de esta cuestión, o dispura, procede la enemistad de nosotros, y ha que dura muchos sigios: yo sabiendo, que esta República injusta de las gentes, hoy no tiene sujeción, yugo, o coyunda; viendo que andáis derramados por las tierras más adustas, sin justicia, ni razón, quiero, pues que de ello gusta mi idea, ser Rey de todos, a estos llamo en esta junta, ya lo he propuesto otras veces, pero muy presto se mudan cortos ingenios al mal, cuando del bien dificultan, Ya se vuestros pareceres, mas ya demando la dura terviz, que os detiene, quiero con la paz que os asegura, con venceres con razones, ya que no puede la injuria. Esa tropa de las aves; plumajes, que en esa pura tampaña, rasgan los vientos, por Reina de ellas se jura el Águila ceronada de una Diadema que usurpa Majestad, gala, y soberbia en el cerco de unas plumas, Esa República horrible, que descansa en esas grutas, Príncipe tiene arregante, que de todas ellas triunfa; la insignia nos desengaña; que naturaleza sunma sobre los hombros levanta, ya parda, nogra, o acusta, La abeja, que retirada en su fábrica confusa asiste, tiene su Rey, que la gobierna, y la ilustra; las cosas inanimadas; en su esfera cada una, mayeral tiene, que luce, y obedecen todas juntas. Este distinto valiente, que con el valer se ajusta, dio luz a mi pensamiento; solo el hembre, la ventura mayor le falta, y el bien, pues siendo la arquitectura de más primor se ha quedado sin Emperades que supla sus desaciertos, y juez que a justicia los reduzga, señor, que los engrandezca, monarca, que los acuda, que los defienda, y ampare; y como en la parda cuna la Imperial ave recaje sus hijos, y cen las piumas los ampara de los aires, y de toda cuanta furia arrojan los elementos; así el Rey, viva figura de la Majestad excelsa, os guardará, y siendo junta la piedad con el rigor, hallaréis verdad segura. Este Rey os falta, y yo le soy, y a mí sien Augusta es corta esfera ese globo, Pajacio corto ese vena de topacio, que descansa sobre sus alas difusas. No ha de quedar de vosotros, aunque bélica trasuma Calman a libraros, sangre de Sem, y Jafer, si muda vuestra lengus no eligiere Rey, porque con esto cumpla. mi razón lo que la espada por si ofendida ejecuta. Rey he de ser de las gentes, la parte Oriental reduzca su entendimiento a mis brazos, que de él no estará segura la descendencia de Adato, porque cuando se sacuda de este yugo que le aguardo, yo burlaré su fortuna. y sepa el mundo, y el Cielo que Nembrotdesde le cuna fue señor de los dos Polos; no des luger que mi furia estrelle aquese puntal de Armenia, con la columna del Libano, no aguardéis a que revuelva la turba de los elementos, siendo esa campaña colura espectáculo del Cielo, no deis lugar a que surta mi cólera su arrogancia, que la melena rubia. desenteje del asiento, con que ahora nos alumbra; y chocando las Antorchas unas con otras se pulan: la ecasión tenéis presente, la dicha tenéis segura, la Majestad os aclama, abrazad razón tan justa. Porque si queda memoria en la sucesión futura, del nombre del Rey, seréis, aunque la fama os arguya de inconstantes, quien blasone del rigor de la fortuna. Casa, padres, valor, noder, intento, borror, pasmo, portento; soberbia, y tiranía, locura, fantasía, de tu idea has contado, tu pecho has declarado, oye, Nembros, el mío, sino con más horror, mas señorio. Mi Palacio es el mundo, mi peder, mi valor, mi ayuda, el Cielo La política armonía su autor mi Rey, a quien de todo apelo natural mi valor sin ser fingido, escucha aere, que atención te pido. Tus fuertes escuadror es dividides en dos nuevos blasones. añadena tu fama (aclama jafer, mi amante, a quien el mundo amparo del Oriente, ten cúmero de gente, contra el uno pelea, yo sigo el etro, porque amor desea partir con él la gloria, en un nibel tenemos la victoria. No trato la pintura, hable aquí la cordura, que se eleva el pincel en los colores, y son si le repara siempre flores, que halagan el oído, aplica la razón a mi sentido. Después que el Auror Divino de la Damascena tierra; hice a Adám, primer Menarca de cuanto el Orbe sustenta. Después que cesó de obrar la polabra de la Eterna sabiduria, sacando de aquel caos de las tiniablas la luz, y después que Adam por obedecer a Eva quebró el precepto de Dios, fin de la humana grandeza; gobertó el libre albedrío la sabia naturaleza, con tal primor en el hombre, que siendo igual toda ella, a la sojación villana jamás el valor su eta. De aquí nació que los hombres antes del Diluvio, eran señores de su ricen mi padre Sem, en él mi valor fundo, si bien per mayor fineza. amán, quieren, y veneran, y así para gobernarse, entre sí. todos ordenan jueces que los asistan, mas jamás el nombre aceptan, de Rey, materia que entre ellos fue tenida pontan buena, que nunca la Majestad fue en ella Divina, o regia, Vivieron en paz las gentes sin Rey, en la edad primera, hasta que el diluvio vino a castigar su soberbia; quedándose el Arca insigne en esas sierras de Armenia, por voz de aqueste castigo por cosa que representa misterios, que solo a Dios que los sabe, se reservan. Los descendientes de Can, que sois vosotros; las peñas de Arfagad tenéis por casa, mas no es mucho que las tenga quien es bruto con los brutes, quien es con las fieras fiera. Naciste tú para ser prodigio del mundo, y cuentan los ancianos, que tu madre, surcando montes, y fieras, de su gente le apartó, y causada, en una cueva le dio el parto, y tu rasgando sus entradas, de manera fatigaste el seno hortible que tu madre, con fiereza fatigada de las ansias, y rodeada de fieras, que acudieron a las voces, con los dientes, ella misma, y con sus manos rasgó, porque más presto salieras, la urna, que lastimada hurtó al abismo su esfera; pero tú, revuelto en sangre, dejando a tu madre muerta, diste una voz al salir tan desigual, y tan fiera, que turbó la compañir, y puestos todos en rueda, de una raya no pasaron, y de miedo, o de flaqueza te halagaron con rugidos, te saludaron con quejas, te albergaron con vapores, te ennoblecieron con fiestas, te acallaron con bramidas, y te mecieren con señas, Mas una onza, que andaba entre el cebo, con violencia, estragó la bizarría de todas las demás fieras; llegó irritada, y alzando la mano, horrible, y sangrienta, quiso asirte; pero tú tomándola de la oreja, la desviaste dos pasos, y entre ella misma ravuelta, la hiciste besar el suele, en señal de la obediencia. Esta, dicen, te dio el pecho, fue tu arrullo esas dos sierras, tu sustento, caza horrible, tu abrigo la misma cueva, tu mesa la hierba, y grama, y tu cristal la ribera del Río Tibris, taza del Ganjes, en quien tus ardores templas. Pero creciendo en edad, los Foragidos te cercan, los perdidos te buscaron, y siendo tu sangre misma. te admiten por general, poblicas al mundo guerra, Rey quieres ser de las gentes, y con la nueva Diadema traes alborotado al Orbe. Pero yo, que me gobierna mejor espiritus digo, que el mundo no lo consienta; libres nacimos, no es bien que nuestra naturaleza, se sujete a un hombre solo; y cuando Rey se eligiera entre nosotros, no es bien ser hijo de la soberbia, niero de la tiranía, porque para quien gobierna. la ira es mancha del alma, que al corazen queda impresa. dlijos de Sem, y Jaser, Calmaná es habla, y alienta, lo queremos Rey de sangre Cancan, Nembrot sea el mancipado del nombre, que ha estendido por la tierra. El Criader es nuestro Rey, que esas máquinas sustente, fábulas son las hazañas de tu poder; cuando quieras. aponer al suyo altivo, pnes a ser grave presencia no hay eje que no desmaye, tolumna, que no se tuerza, nonte, que no se espeluce, luz, que su candor no pierda, mar, que no tiemble a mirarle; una, que no se escurezca, Sel, que no cubra sus rayos, relo, que no se estremezca, espititu, quene pasme, Estrella, que luz prevenga, Lucere, que brille al Alba, fiera, que no busque cueva. ibe, que el vuelo no ebata. Usa, pues, de tu soberbia, pues oyes el desengaño, que tú la campaña te espera. Calmana, rayo del Asía, le todo el Oriente Reina, señeta de estas Mentaras, que es de tu Imperio Cemeta, de tu Majestad asombro, mina de tu altiveza, preligio de tus rigores, perdicién de tus proezas, tastigo de tus estragos, y pasma de tus grandezas. ̱. Qué no me aúmites por Rey? Qué Rey si en el alma Reina lsu, en quien idolatro. Eso me cas por respueste? eso dices? . Esto digo. Aborreces la Diadema del Oibe? . A Jaser adero. La Corona Real desprecias? Qué aguardas e a la campaña solcados. Qué estás resuelta a la guerra? pues el mundo hoy se guarde de mi diestra. De la mía tus soldados. Mal el alma te aconseja, toca al arma Al arma toca, guerra por Calmana. Guerra per Nembrot. Ea, soldados, a las armas. Nembror muera. Muy bien lo han hecho por Dios, mientras los campos se pegan, que si harán, quiero mirarlos desde la más alta peña, porque no hay gusto mayor que ver en alto la guerra, y contarla a letra vista. diciendo, halleme yo en ella; Crimán me llamo, y ahora quiere el miedo que lo sea; la gente se va moviendo, todos apunto de guerra: si esta sierra es la más alta aquella es baja, y pudiera ofenderme tanto ruido: las cajas, y las trompetas se deshacen en los aires, a caballito en la peña, que con llenarme de sangre de la gente que hallé muerta, pasaré plaza de nadie que no llegó a Julio César. Baje el Ejército al valle, que aquellas tejas Vanderas son del Eljército altivo de mi esposa, las Estrellas, en el campo nacarado lo dicen, y manifiestan. Quién, habla atriba señor? Soidados, bajad apriasa que corre peligro el alma; quien eres bárbaro . Llegas a linde tiempo Nembrot con Clamana en esta gurra. Pues como la dejas tú, haciendo al valor afrenta? Tengo con ella un disgusto, ve presto que ahora empiezan. Pues subistes de cobarde bájarás de esta manera, Soy yo Faetonte, ay de mí! 1. Al monte 2. Al valle. 3. A la fierra. Ea, soldados, valientes. Seldados, lubí a la sierra cercad de allí el enemigo para que con este tenga fin la estirpe de Jaser. Mires cual anda la guarra, que les sirvo yo de alfembra, quebrándome la cabeza. Detente que estoy yo aquí, mal te ha salido la empresa, porque estoy de escolta ye. Quiér? . Tu enemigo. Aquí empieza la guerra para mi solo. Iafer soy, de qué te alteras? Mayores triunfos aguardo, qué aguardamos? Y ser muera. El gígote que se guarda, quien pudiere, quien pudiera ser hormiga en este trance, que en el centro de la tierra hace burla de estas cosas. Ya en el valle hay más cabezas que flores, ya los arroyos langre en vez de cristal llevan. Mueran los hijos de Can. Qué es esto? qué nube denía, preñada de mármol gira pedazos de las Estrellas? como victuria, villanos, ha de mi campo, no esperan los cobardes? . Aquí muero. Vive yo, que todes trepan estos olimpos, en daño de mi Majestad excelsa, o reniego de mí mismo, quién está aquí? Quién quisiera acabar esos cobardes gallinas, liebres en selva; Caiman soy. Habuen leldado, que tu solamente esperas cara a cara a tu enemiga. Sí, señor, tengo nobleza, muy mal cos maltrata el Cielo, Ya su campaña diverla se ha taladrado con rayos. Aquestas nubes nos ciegan. Oh pesar de mi fortuna los vapores en mi ofensa, cuando el fueje de mi vista mayores daños engendra, el pavimento del día eeñudamente pulsea, y el pabellón de la noche su faz hermosa desprecia, mi Ejército numeroso entre sí mismo tropieza, y barajado de rayos, diluvio de nácar huella. A Arfegad, soldados. Todos los campos de Senar dejan, y tropezando en las nubes, s las colocadas peñas, buscando el remate, tanto el nubarron se empereza. Sígueme. Caimán. . Camina: quien dejara esta rodela de mármol, este peñasco nube Eja nube densa, hija de la cobardía, yo seguille, linda nema, ciez mil demonios me lleven, si un paso de aquesta peña me apartare; yo seguirte? Oh qué espanto la tormenta! todos huyen a Afagad, y la victoria celebran puestros valientes soldados, ta, tayos de la esfera de Calmanó. . Este me coge cono perro entre la peña. Gente hay en aquestos ramos. Aquesto es hecho él se llega. Quién está aquí? . Yo. Quién es? . Yo, que quiero entrar en la peña a dar muerte a dos Joldados de Nembrot. De Nembret, presa el de importancia, desvía, Qué descíe, buena es esa, tu vide importa, la mía que se pierda, o no se pierda importa poco . Él se entró. El cierta con otra peña. Quién va? Jafer que te adora. Tarde a locorterme llegas Venciste a Nembrot? . Venci. Yo en esta guerra seberbia a cuel, no a dar valor a tu divina belleza, sino solo a recibillo. Pues mi bien como no llegas a mis brazos? Ellos son el premio de mi firmeza. Ya los soberbios gigantes dejan la hermosa ribera del Tibris, y en los sagrados montes de Arsagad, y Armenia se han recogido, por sí tea la victeria cueda. Venciste a Belo. Vencí. Como en la hermosa ribera del Éufratres te quedaste? Al poniente di la vuelta. Pues sepa yo la victoria. Dices bien, estame atenta. Supe que el escuadrón de Belo hacía alto en el campo de Senar y el paso que llevaba, señora, a media día, era más detraición que de fracasa, envió al campo una secreta espía, pasa el Tibris veloz, tambiém le paso, supe su intento, su cristal navego la noche llega, y a su campo llego. Eran con Belo ochenta mil gigantes, y apenas treinta mil de mis soldados del cielo no brillaban los diamantes, pues estaban, obrutos, o eclipsados; mas como nos sintieron arrogantes puestos en pie, sembraron los nublados en la región de el aire de manera que se juró de abismo aquella esfera. Eramos pocos, mas diez mil faroles llevo, que encierdan en mis buestes luego señoreando al aire nuevos Soles, túrbanse a tanta luz, y a tanto fuego, campean los Divinos arreboles, y el Ejército loce, altivo, y ciego entendió, viendo en átemos el día que esta máquina abajo se venía. Trábase entre ellos mismos la batalla, crece la confusión; el ruido crece, Belo arima la bárbara canalla, y el eco por el viento desvanece, parte la muerte cuanto encuentra, y halla sale el Alba, mi industria se escurece, más presentole al luminoso coche cuarenta mil cacaberes la noche. Discurro la batalla; pero Pelo se atrojó de un peñasco al campo vago, y manchando de espuma el primer Cielo se abalanza en un bruto sobre el lago; mas la corriente, que empezó atruyuelo, subió tan alta, al paso de el estrago, que talcando el caballo coral fino, entapizó de purpura el camino. Alzó el alfango, y atrevido intenta herirme el pecho, pero fue mi espada a dar de el pulso tan veliente cuenta, que al corazón le dio pueva posada; el espíritu a la ira se lamenta, pero la muerte viendo ejecutada la flecha, ya cadaver el Gigante miro la herida, y pasó adelante. En un nevado monte organizado, hijo del Nilo, Veterel se pone, primogenito suyo, cuyo airado movimiente, paber al mundo pone tan promontorio viene descollado, que el mayoral Lucero se dispone a mejerar del Orbe la fortuna, y así bebió las luces a le Luna. Blandiendo un pino, y exa lando rayos, en el volumen negro se pasea, y el bruto diestro al son de los ensayos llamas éxhala, cóleras babea, lo marcial a su vista da desmayos, rechina el monte, el mármol titubea, y al estallido que techaza el eco, se empereza el salón del pardo hueco. Con el acero corbo, o con la nube, abollando la grana a todo el valle, el dragón descendiente del cherube, que en todas las regiones hizo calle, para teñir conmigo a un monte sube, y se temió sin duda que al bajarle se trastornara el Dan, pues torció elvuelo y se midió de bruces con el suelo. Diamante al tope con el Cielo vuelve, sacudiendo el cabello denegrido, la vista al campo belico revuelve. de la facción disbólica corrido, el pino lira, el brazo de envuelve llevándose del golpe combatido, todo un terció de Infantes a otro monte, con que doró de grana el Horizante. Al cerro de Amatín cometa sube, para animar las huestes valerosas, y yo vapor de su espantosa nube, las breñas trepo de Amarín famosas, arrójole al cristal, en él anduve, luchando con él, y a la valiente fosa de un remolino, sorbe los cristales. ya con su sangre líquidos corales Elige Capitán en la Montaña. este fue Belo, a quien seguir deseo, mas la espesura, y la malicia extraña del montr, derogó nuestro trofeo, doy vuelta al medio día, en la campaña de Senar, militar estruendo veo, llego, y hallo vencida la victoria, y quedo coronista de su gloria. Nunca mi amer prometió menos de ti, no tardaste, que ya vencí con tu aliento divididos los Gigantes, desbaratado Nembror por esa campaña yacen: Descora mi hermana viene. Si no sigues el alcance de Nembrot, somos perdidos, porque si los homenajes de Arfagad le guardan, puede hacer otra vez alarde, pongamos remedio en esto, y caigan los baluartes de esos caucasos de nieve, antes que en ellos se guarda este moustruo, que procura beber nuestra propia sangre. Ciérrele el paso a este bosque, que en medio de dos puntales hace del Abril corona, porque esta es precisa parte por donde pasa la gente de Nembroti luego con arte por esa verde fresueda, propla lisonja del aire, en media Luna camine nuestro Ejército triunfante, caigan al saelo esos riscos, que a los Celestes diamantes miden la luz, den al suelo esas rocas Orientales timar aldas de los Cielos, y de la Luna pluijes. Y si no dame licencia, que de mi ciencia admirable sse en aquesta ocasión de mi Mágica arrogante, nuestra de sí, y ese globo, o pabellón de diamente selite, caduque, tiemble a mi voz, yo haré que en partes se dividan esos montes, que se estremezcan los Mares, y a los fieros estallidos la artilleria teonante del Cielo, se descuaderne de la esfera doude nace; y haré que surquen les ríos cilubios de nieve, y sangre, y que se vistan de luto los zafitos, y cristales del firmamento, y que sea un teatro la mentable ese torreón de atena, que está en los hombros del Ganjes. El enemigo está cerca, la ocasién está delante, en bonenza la fortuna, el Cielo de nuestra parte, el enemigo perdido, gustosos nuestros alardes; qué aguardamos? . Ta valor: o qué bien muestras la sangre que de Calmana te asisto! tu ciencia no es bien que gaste el que solo en Dios confía mi bien, conviene que merche en seguimiento de Belo, mi gente siga el alcance de Nembrot, es suyo sea antes que al Ocalo baje, esa rodela de fuego, porque yo pienso alargarme a la ribera del Tibrís, la fame, y honor espente de dividir a los dos, quiera el Cielo que se acabe este linaje de fieras, por quien dulce paz abrace mi valuntad, y la tuya el yugo alegre, y suave. de esposo, . Quiéralo el Cielo, y pues llevan gusto marchen al Aquilón tus soldados, Dete el Cielo buen viaje. Ya ti te vuelva a mis ojos. Ja más el alma se parte, que con saber que eres mía. Con saber que eres mi amante. Con entender que te adoro. Haré que el tiempo consagre. Nuevos triunfos a tu nombre. Nueva Diadema a tus sienes, y a tu gran deidad alteres! a Dios mi vida. . Él te guíe qué rígual amor me amapare. Honor. . A los dos desvía. Amor. . Llora estos pesares. Marcha al Aquisón, tambor, Y el mío al criente marche.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Bien te puedes retitar que este firio es apacible En aqueste monte horrible te quiero, hermana, aguardar, de mi ciencia quiero ver en el libro de los Cielos si sen falsos mis recelos. Tu ciencia no puede ser sino quimera nacida de un fantástico desfeo. Con todo tal vez lo creo. De mi no lerás creída, que la Mágica jamás pudo encerar cosa buena verte en esto me da pena. Graciosa por Dios estás, correré el monte, y veré si viene Jafertu esposo. En este valle fragoso aguardando te estaré, Ya que dejo sosegado mi campo, quiero salir a este valle, a divertir mi pensamiento, y cui; dado en poco espacio de tierra, hoy descanso de la guerra, y este pado quise ver, porque ha de venir Jafer por lo alto de este monte. Qué hermosa la Primavera sale a dar luz al Abril, siendo este prado gentil lisonja de esta ribera; qué hermosa, qué lisonjera a este arroyo se desata, y en hilos de blanca plata ensarta el lirio, y la flar arroyo con tal humor nunca tuvo el alma ingrata. La esmeralda, muro hermoso, de su nube desasí la, parece con ella asida laberinto milagroso; el arroyo presuroso, mejorado cada instante, es custodio vigilante con la capa de albelí, que en caja de tal rubí solo pudo haber diamante. Esta estancia milagrosa, acierto del Paraiso, la naturaleza quiso darle parte misteriosa. La clavellina, y la resa Divino albergue han tomado, y este sitio es consagrado al velo azul, pues parece, que él mismo al Cielo se ofrece en azáfate dorado. La amenidad me convida al descanso, que bien puedo gezar de ella cuando puedo con aciertos de la vida, deme su alfombra florida lugar entre este laurel Diadema firme, y fiel de Jafer, mi dulce amante, porque le aguardo triunfante del Ejército de Bel. Áspera sierra es aquesta, sin duda aquestos peñascos habitan monstruos horribles. Son de mi soberbia un ralgo, una cifra de mi ser, y es una escala en quien paso a visitar las regiones. No te abrasas en la alto? porque el Planeta, a ninguno han respetado sus rayos. Notablemente sin duda que el copete está fijado en el Obe de la Luna, que arroyo tan dulce, y manso. Dime por tu vida, aquí ay algún monte envidiado? hay algún cristal rubí? hay algún firo alabastro, que dé su humor colunvino? ̱ Mira como bajo al prado ese giro de los Cielos, que se viene despeñando de los bostezos del Sol. Que no haya Planeta en tantos que suspire, o que bastece, o que sude de lo alto como tú dices, lo que un sarmiento ha destilado? que no puedan las Estrellas dar lo que ha dado aquel palo nudosa, siendo en el Ciela ela un espejo claro, de los diamantes asombro, y de las piedras milagro? dónde vamor en efecto? De Arfagad ha nos bajado a ver el campo enemigo. Para ello es acertado el escándalo que dices; volúnmonos a lo alto, aunque choque con la Luna, aunque roce con los Astros, y aunque sea . Espera, tente, que si acaso ya no me engaña junto ha aquestos Zinamomos a mí solo cuusagrados, veo una mujer. . Sin duda que es de estas selvas encanto. La Diosa de los amores es, qué miras? . Mas si acaso con esta hermosura, o cebo de la perdición, el campo del enemigo está de escolta, y cuando más descuy dades estamos, vamos de un vuelo a cenar dea quí todando, qué habemos de hacer? Espera, que estoy loco, Cielo santo! No es Calmana la que miro, que en un laurel recestada hace gloria dilatada, todo este jardín que admiro? en tan dichoso retiro duerme el nieto de la espuma; pero Coronista en suma ha sido esta fuente clara, para que no le faltara como la espada la pluma, Pudo hacer naturaleza, con el poder natural pietura tan principal de tanta gracia, y belleza, sin duda que su destreza se vio en tan alta ventura turbada, pero asegura en su acierte, y su desvelo, pidió pinceles al cielo; y si acertó su pintura. Quéjase el poro cristal que en senda hermosa desata este piramid de plata, que logra su aljófar mal, mas el Fabonio imperial le inclina a suboca hermosa, pero el alba que envidiosa se siente de este faver por maravilla de amor hace concha de su rosa. Una maripesa bella hace cerco milagroso a su tostro, que gozoso la vioruió por estrella, o la luz se engaña en ella, o la quiete despertar, mas no me puede engañar, si otra llama ha de morir, quiere enseñarse a vivir para de otra luz triunfar Ay demí! quién es? . Detente, que soy Nembror que ha venido a ser otra vez vencido, de tu valor. . Si mi gente. Aunque tu temor intente llamaria, parece error, teniendo en tu resplandor que da al Sol tantos demayos, más ejércitos de rayos que tiene Senar de flor. En qué funda tu belleza el despreciar la corona, cuando el misma Sol le abona contanta na tu ralza? en qué fundas tu altiveza, sa soy el mayor señor que pisa el orbe inferior, a quien por divina ley el nombre de primer Rey me da el mundo con temor? Ves ese fuego engastado, en la faz del firmamento, que con tapto movimiento alumbra cuanto hay criado? ves ese campo berdado de copos que el Sol nevó, y esa lampara que dio tremula luz a su modo? pues Reina serás de todo, porque soy tu dueño yo. Quién es Jufer mi enemigo, si no un cobarde villano, hechura de aquesta mano a quien aborezco, y sigo, es con parado conmigo, ver en el rojo arrebul, y en el divino crisol de aquese cenit primero, o la mancha de un lucero, o todo el cuerpo de un sol, Si juntos en Arfagad, monte a monte nos ponemas, yo toco los dos extremos del rayo con igualdad, el tira sin majestad las saetas, yo al cogellas hago un penacho y con ellas, por ser galán con el Sol, al arco de su arrebol las pongo y le tiro estrellas. Cuando los dos caminamos por el desierta arenoso, y ese Planeta fugoso abrasa cuanto sembramos, viendo que el agua no hallamos; Jafer, que por ti le tuve respeto en mi mano sube; y porque de sed no muera le voy trayendo en la esfera, be y bebe la misma nube. Puas si esto esto es así, Calmana como quieres despreciar el más sapremo ingar, siendo Venus, y Diana? quien la Corona profana, no es discreta, si es hermosa, yes desdicha rigorosa; jázguelo el sabio sentido que falte a lo agradecido quien tiene parte de Diosa. Ese poder con que altivo, hasta el Cielo te levantas, ese bárbaro despecho, esa inclinación bizarra, ese espíritu atrevido, esa pertinaz constancia, sen ilusin de tu vida es vanidad de tu infancia, es sueño de tu letargo, y es una imegen que pasa desde el ser a la memoria, desde la memoria al alma. Esa Damascena hechura, esa arquitectura varia, ese Endiosado vapor, ese polvo de la nada, ese torreón de miembros, ese fartástico Alcázar, ese erchivo de preceptos, ese Bajel de borrascas, ese Norte de desdichas, esa animada montaña, ese caucaso de arterías que con las dos luminarias del collado Olimpo bebe el nevado llero al Alba es desprecio de la muerte. Quién eres tú, que a la Sacra República de luceros te opones, y su luz manchas? Ese escándalo del viente volumen que se levanta para pabellón de Siria, y para toldo del Asía. Esos dos pinos nudosos que los ejes desencajan, cuyas Damascenas hojas, en esa bóveda opaca, o son blaudones nocturnos, oh Monjibelos con aías. Como han de ser preferidos si tengo el alma ocupada, de un semejante apacible, y una imagen soberana? qué importan Reinos, ni Imperios de los mayores Monarcas, si lo principal del gusto entre su riqueza falta? Llore la Aurora sus perlas, engendre la Luna plata, haga entre la arena el oro, el Cárbunelo de la llama. Arroje Ceilán tubies, respire olores Arabia, produzga alabastro Grecia, y esa máquina bordada aborto de luces eche, que viene a ser en dos almas, todo fin el gusto poco, todo sin afecto nada, que donde no reina amor todo ofende, todo causa. Y así de la pretensión desiste, que no se paga desprecio con Monarquía, con valentía, mudanza, con escándalos, amor, desdenes, con arrogancia, con imposibles, un gusto, con poder, una constancia con fuerza, una fe invencible, que ni aún la muerte le acaba. Pues vivo yo Sol del mundo, que si viniera la Escuadra del firmamento, y de el Orbe, de las flores, y las tamas, formara Ejércitos de hombres; yo con mi diestra quitara el poder a los dos mundos: detrás de aquesta Montaña está mi Ejército, Reina has de ser de toda el Asría, y mi esposa, mi puder conocerás en mis armas; quiero llevarte a mi campo. Sobes que mi campo marcha a este valle? . No le temo, Caimán. . Ya entiendo la caza, yo no la espanté jamás. Si los Cielos no me amparan seré de este risco . Tente. Desvía, bárbaro. . Aguarda. h , pero qué nube a los golpes del cierzo se desencaja, de esa lóbrega región? No está est. Garza cogida? Qué fuerza mi fuerza tiene? quien en este escollo baja enlutando las Estrellas? Que se mecen las Montañas. Délbora mi hermana ha sido quien con la cienciac restaura mi vida en esta ocasión. Cógeme la nube parda, Calmana. Señor, qué es esto? qué selva es esta encantada? Haré pedazos la nube, que aquestos prodigios causa borron del Cielo. Detente que mi ciencis da a Calmana libertad. . Quién etes el? que de esta debla Mantaña sobre un cometa de fuego mis intentos desbaratas? quién eres? que sobre el viento rayos huellas, y entre tantas mariposas de la luz deshaces mis esperanza? Délbora soy, mi poder mayores protigios causa. Aquí la sangre de Sem me persigue, espera, aguarda, haré quedes en Armenia dende quede tu arrogancia. No prosigas, vuelve al Norte este prodigio del Asía. Sin duda se vuelve loco, y me arroja del aldaba del firmamento al abismo. Piedra a piedra este pirata del Cielo, ste monte al suele, ha de venir, y la plata de este arroyo ha de inundar toda la campaña rasa del mundo, pesar de mí no hubiera aquí la villana sangre de Sem, con quien yo mi cólera ejecutara? Ásperos montes de Armenia, de las nubes embarazo, atalaya de los Polos, y piedra imán de los Astros, deparad senda, y camino, para que llegue a mi campo, pues vencedor, y vencieo abicol vengo a gezar de los rayos de mi esposa. Vivo yo que es Jaser el que bajanda viene al valle, Jafer, si, él es, hombre desgraciado ha sido en esta ocasión, que este está dado a los diablos. Gente está en el valle, amigos. Amigos, baja a lo llano, y te darán la amistad. Mucho el camino has errado que este ha sido el de tu muerte. Qué es esto que estay mirando? vive el Cielo que es Nembror Solo tu vida, villano sosegará mi dolor. ol No será bueno dejarlos que soy tan mal coronista. Traidor ha sido mi campo. Solo estoy, de qué te alteras? el dío está retirado yo solo te daré muerte. Qué solos los dos estamor? t Sí, qué miras? Yo aunque estoy no estoy, porque estoy baldado, en el consejo de guerra. Arreja ese roble al campo que entre mis brazos te espero. Otorgo el partido. n. Agravio es de mi valor reñir con un hombre solo. . Tanto es tu poder? Vive el Cielo que sin Norte, ni Astrolabio has de medir la región. Cuande baje acá le aguardo, Tu mancharás de la Luna ese papel plateado, bastezo del mismo So Era calle un ordinario, y está muy limpia la Luna, que ande siempre per lo alto la pluma de este Poeta; Dios por gatiento en tus manos, Oble el valor. . Dices bien. Hárete dos mil pedazos Que desde pequeño tuve una condición de un diablo, que nunca he metido paz, aunque ríñese mi hermano. Fuerza invencible, qué es esto? como en un poder humano hallo yo tanto valor Terrible monstruo, no he hallada hombre que así se resista. De verlos estoy temblando. Ya que mi valor oprimes, baja al centro despeñado de aquesta sima. Qué irtentas? que será mover un mármol. He movido las colvmaas de los Orbes soberanos, y tú te resistos Sea de esta manera, vi lano. Tragóselos el abismo ay de millindo despacho, ay de ellos, que abajo dieron si dan veces, desplomados fueron a brazo partido, no llega el eco aloido, mas o valor honra, y ser, así dejas a tu amo? bajaré viven los Cielos a socorrelle, si el salto fuera diez veces mayor, porque el pundonor llegando la vida importa muy poco, voy el vestido arrojando, que mejor iré desnudo, que al fin iré más liviane; esto es honra, lindo es eso soy noble, si soy criado, esto ha de ser, voy por Dios que es locura ir allá abajo; si han de estar muertos los dos tómo? me lleven mil diablos si no tiene dos millones, de leguas el atajo, pues bien, qué importa morir? esto es lo más acertado, morir es honra; eso fuera si fuera en un campo raso, más encubado, qué duelo me obliga, y siendo criado, a arrojarme de pies? E, que la cabeza abajo será muy gran desatino, que suele haber a los lados de las cuevas unos picos; pero yo soy un borracho, quién es Nembror? quién? un bruto y al fin, al fin, es mi amo, mi amo, si mi enemigo es, y derecho hallo que debo ayudarle, a qué? a que no suba a lo alto; voyme a llorar su desdicha, pero si acaso en el campo me dicen que le ei muerte, pero no que de eso he dado muy bastante información; ha señor, ha de allá abajo, estarán hechos tortilla, explorador a piellano he de ser, voy a llorar suceso tan desdichado, aunque criado que llora, sin duda que va tantando. . Como el campo lo pide con tanto extremo, como lo dicen las veces que van taladrando el viento. (cho Diva Nacor. . No lo escr Soldados, de pena muero, soldados, viva lafer, vuestro legítimo dueño. No prosigas, no prosigas, ya ha faltado ese Lucero, ya se ha eclipsado esa luz. No es Nacor el que revuelto en su misma bizarría, sobre una sierpe de fuego deshizo el campo de Ainón, batallando cuerpo a cuerpo con el monstrue? no es Nacor el que con su propio acero desde su misme caballo de un revas tan grande vuelo dio a la cabeza contraria, que articulando los ecos postreros, fue a dar la nueva desde un cerro hasta otro cerre a Nembror, que había perdido como la vida el Imperio? no es Nacor? Detente, basta, no es Jafer del Asis espejo? no es Jaferel que en el Dan, y el Jor, dos fuertes que dieron nombre al Iagrado Jordan: ganó la batalla a Nembror, y cojiéndole en lo alto de Amana cogollo excello, del Sol batallando un día natural la ganó el tercio del damalceno cuchillo y dividiéndole el medio cuerpo fue todando al Dan y el otro al jor, donde vieron sus dos divididos campos a su Capitán deshecho y de rabia, y de coraje su cobardía oprimiendo; unos bebieron su sangre y otros comieron su cuerpo! pues quien se opanes Jafer es delito que el ejército se adelántase diez horas, no se ha de saber primero si es muerto su General? Deja ahora las extremos, Viva Nacor. . Jefir viva. Mi campo seguir pretendo. Eso dices? . Esto digo. Guerra, pues, e sangre y fuego, Contra quién? Contra tu campo. Míralo, hermana, primero, Yo he mirada mi valor. Pues toca al arma que el Cielo Favor ecerá mi causa. Velverá por mi consejo. Amparará mi constancia, Estimara mis intentos. Acábese todo y mueras hasta las aves del viento. de Atrevidos monstruos fieros, en quien se mira y se ve, como el valor, el esfuerzo, como el ánimo, el poder, que disigno os ha traído a inquierar ese dolél de abismo, ese borrón de la tierra horror, en quien se deposita la nocha, cuando comien, a a cejer la túnica renebrosa émula del rosicler? Qué ocasión habéis tenido para bajar con tropel a vestiros de tinieblas hollando convuestros pier los encantos lobregosos que en esa gruta se ven? De esto te admiras? los dos bajamos con el poder que nos asiste, que somos yo Nembrot . Yo Jafer. Nembror, y Jafer, qué escucho? qué decís? porque no esté: vacilando en tu discurso yo soy la sangre de Seto, y Nembrot de Canaan. Todol entiendo muy bien, heridos los dos venír. En esta sangre que ves, nueva gair de mi ira. La mía de mi altivez, de qué te admiras? La causa escuchad, y oría diré. Esa bóbeda del mundo donde salimos les tres en quien se estrechan los aires si bien a tanto vaiven; tal vez caduco ese olimpo, y esa montaña tal vez: es la escuela pavorosa, de Cus el único Rey de la Mágica, y tu padre Nembror; aquíen todo el ser debes. . Prosigue adelante; yo soy hijo del poder, del poder de mí mismo, y no conozco en el mundo quien pueda igualarme. Te engañas, porque Cur tu padre es, diez lustros ha que da vuelta al luminar rosicler, al campo de los Luceros que vivimos juntos bien, como en dos compuestos alma que de las potencias tres le jebiernan por un móvil, tan igual en los dos es, la amistad, aquí aprendí la Mágica, aquí noté el poder que a Cus asiste, ya enmarañando cruel esa campaña del día, y ya trastornanda el Ex en que estrive todo el Orbe, ya levantando del pez maritimo el elamento, ya marchitando la míes, y de guejo levantando, con el Cierzo, ese dosél de Armenia, toldo del Asía, y de los rayos broquel. Andando un día tu padre por esas sierras, Berel tu abuelo en sombra se puso delante de Cus, si bien sombra a sombra, por lo horrible se pudieron cometer. La voz fantástica asida en el aire, dijo: veo, Cus, conmigo, a ser prodigio de aquel Divino Bajé! que descansa en esos montes aquella Arca de Nué, instrumento paveroso, per donde vino a caer el Género humano, siendo archivo solo de ahquel Patriarca, y de sus hijos, borra este monstruo cruel no sea albergue sagrado de otrra Diluvio otra vez. Deshizose por el viento la voz de Cus, y el poder uso de su ciencia, quiso esta fábrica romper; acometió muchos días a subir la sierra, bien que al subir se la cubría una parda nube, y él; o por la fuerza del hado, o por desgracia, perder pudo la esperarza, siendo tanta su pena, que en él jamás pudo la alegría debido asiento tener. Con estas tristezas Cus vivía, temiendo ser desprecio otra vez del mundo al diluvio, que aunque de él, nos asegura aquel arco de jazmín, y de elavel, que hoy en la frente del Cielo divinamente se ve. El porazón temeroso no se esegura, está, pues, pasión del alma, me mueve, a despertar infiel vuestros corazones, siendo inadverrido, si Juez contra este leño valiente: si bumillar los dos queréis este prodigio, yo os hablo en nombre de Cus, y Caidem, soy la voz espantosa de Lebiatan, y de aquel Dragón, que su asiento quiso sobre los Cielos poner. Ea, Príncipes del Asía, en, Nembrot, y Jafer no amenace más el mundo este sagrada Bajel, voz de penitencia cuando al mundo espera tener, el vicio como tenían intes que fuese Nué. Nuestros padres este estorbo puede el orgullo ofender, estragar la bizarría, los gustos quitar, y el bien, niquilar los deleites, y derogar el placer. Subid a Arsagad, Soldados, ella escala acometed, estoque de las regiones, y caiga aquella pared de diamante, hecha ceniza al dosel de vuestros pies. Qué quitando este prodigio, de vuestra vista, tendréis vida, contento, y descanso, lbertad, gezo, y placer, aumente, riqueza gloria, sin que el celo de Neé or impida, ni os inquiete del lamenta de Lamech, del intento de Caín, perque con esto seréis, Príncipes. Reyes, Caudillos, y con belico poder, os coronarán las gentes con el sugremo laurel. Absorto quedo de oírte, Májice, y sabio Caidén. ̱. Yo no estoy en mí de oídlo. Mía es la emoresa, yo iré a hazer átomos el Arca qué dices? . Y tu Jafer. l. No es empresa pala mí, antar yo defenderé el pasto a la sierra. Como? te la quieres defender? Oué importa que la defienda. Al fin es sangre de Sem. Pues por solo que allá vayar la muerte no te daré en el valle. Allá te aguardo. Ay de Sen, guarte, Jfer. Es generación rebelde. La tuya en todo cruel, es maldita de la mano del Señar . Goza ese bien. De él estás desposeído. Nembrot no le ha menester; guía por esa Montaña, repara tu campo bien, que va el Dragen del Oriente. Por ese cerro se ve tu Ejército, ve, y ánima todo el bárbaro tropel, que va sobre ellos el rayo de la región de Jefer. CC

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Vasallos míos; ya sujeté el Oriente ya ciñe el Imperial laurel mi frente, mi nombre Regie, y solo escrito dejo en uno, y otro Pole; razón será premiaros, y a mi amor, y grandeza colocaros, Yo soy el Rey primero que coronó de rayos el Lucero del Antorcha Febea que en mi nombre redea, penacho de mis glorias, Divino Coronista a mis victorias pues cesó la guerra, y del valle, y la sierra, a la Ciudad valiente, primera fundación en el Oriente, hemos venido, quiero, que estos esclavor, que domé severo, que sujeté valiente, conozcan mi poder en el Oriente; yo quiero consultaros un caso, y declaratos lo que de nuevo intento. Declaranos, señor, tu pensamiento, Legislador primero, a costa de tu sangre, y de tu acero; tu veluntad es Ley, decirla puedes, pues solos ti con el poder te excedes, tu Rey no está presente. Pues escuchadme ahora atentamente, Ya sabéis, rayos del mundo, que Dios, causa principal, como dicen los antiguos del Orbe Sacra Deidad, sin principio, ni sin fin, enojado de etier al hombre, con un diluvio auegó toda la faz de la tierra; ya sabrís, que ese caballo del mar quebró el marítimo freno, y desbocado, y voraz. por las campañas del Orbe, quiso basta el Cielo anegar. Ya sabéis como Nué, aquel Padre singular. hizo un Bajel, dende pudo ocho personas librer del ázote de las aguas: también sabéis, que lea! al desagravio del mundo, al Cilne primere, al mar rozo todos los escollos, y en la punta de Arfajad, o de Armenia paró cuando ese vapor inmortal sudó grana por rocío, y dio el Arco por señal, del pacto eterno, que el Cielo hizo al mundo con la paz precepte que ya no guardo ti lo guardaré jamás. Yo con siderando todo, cuento he dicho, una Ciudad fundé en estos campos bellos de los Mayos de Senar para mi Palacio, y quise en medio de ella, formar la torre que se va haciendo; aora diréis, que ya hasta lo que está labrado; mas yo pienso declarar a todos mi pensamiento mi atrevimiento escuchad Esa senda de los Cielos, ese Divino cendal que apacigua los diluvios no es línes fija; ne está segura la tela humana de que se pueda ralgar al golpe de otro diluvio; esta Torre ha de guardar el mundo, si acaso Dios nuevo golfo de cristal arrójate de las nubes; yo en ella me he de guardar que soy antidoto suerte de este elemento, este ya pensamiento poderoso quiero luego excentar sin más consejo que el mío? subité al campo Imperial con la púrpura, y laurel, y sabré, con escalar los Alcázares de vidrio de qué forma, o qué metal son los Cielos, vivo yo que he de llegar a tocar ese hacha plateada, que poco a poco se va bebiendo la luz de nieve, y con mi poder entrar en la sala cuarta, y ver el día que rayos da. Bueno será que yo esté sujeto, a que pueda dar Dios castigo a mis validos, no ha de ser así, de hoy más la Arquitectura Celeste. será mi Alcázar Real, será mi Corte su rayo; causado estoy de habitar en la tierra, ver pretendo ese Divino Balaj, qué paises son, y quien es asiste, qué deidad los gobierna; allí estaré ibre de tanto cristal, si se enoja, o no se anega el mundo, tenga la mar jurisdición sebre gente sin valor, que yo Imperial silla merezco en el Cielo: úntese todo el caudal de mi casa, y mis estados, y mis esclavos, que ya sabéis que son todos cuantos de lafer, y Sem, tomar sangre pudieron; trabajen en la Pabrica Imperial, maya persora en el mundo que aquí no venga a labrar aquesta torre soberbia: tempase con brebedad esa bóbeda que opaca, cristalina se está afeitando en las Estrellas, lenga estorbo aneste, ya Cemeta del Cielo, cruja heterna velocidad de os vientes en su altura, y el torbellino, que va sin embaraza vegando campos de sino cristal, choque con ella, detenga la atrevida libertad, y sepa que hay en la tierra remota de piedra, y cal que inmóvil le desvanece la soberbia, y vanidad. Prosígase, pues, la obra, y no pueda blasonar el Sol en la cuarta esfera, que debana sin cesar los paralelos del Cielo, que por furrza ha de llegar tal vez este pasadizo para la velocidad, que me cansa tanto vuelo como tiene en rodear el Oriente, y el Poniente, cese tanta actividad desahóguense los Astros, y para la inmensidad de ruedas que los asiste, que para todo hay lugar. Ea parientes, y amigos, ecasión, y libertad tenemes, no la perdamos, que he de saber, genera! de mi misme, si esa llama plateada, que se está muy señora de las aguas reinando sobre la mar: si la luz que tiene es blanco si el mismo Sol sela da, y hacer que tenga desde hoy firmeza, y no que le va ya al Oriente, ya al Poniente, ya al Aquilón, sin fijar su Trono en parte ninguna, haciendo desvaríar los ingenies más discretes, y yo le pienso quitar el ser de las aguas Reina que es lo que me lleva allá quesborrezce los erucios, ia y los tenge de borrar de los Libros ce les Olbes, aurque el buril más igual, del Lucere mis constante los haya escrito en la faz de la quinta esfera, pues sujeto a mi brezo está este lucido ciemante, que comienza a campear, antes que comienze el cía entre lechos de azchar, en los brazos del Aurora con amagos de coral. Esto se ha de hacer, vasallos, que soy ira, ceguedad; perdición, desdicha, pasmo, vituperio oscuridad, terror, asombro, desmayo, de todo cuanto la mar ti ene en su esfera oprimido, y de cuanto tiene, y da la tierra vil en que asisto; y adelantándose más mi poder de todo cuanto puede hallarse más allá del pestrero Cielo,, si acaso hay fuera de allí lugar. Yo dige, que solo ha sido tu pensamiento valiente, hijo que abortó el Tridente en la región del olvido, y que escales, valeroso los Imperios Celestiales, pues son a tu ser iguales. Yo digo, que el podroso Edificio comenzado, no se prosiga a tocar, el diáfano lugar a diós solo consagrado. Yo dige, que tu arrogancia imposible de vencer es hija de tu poder. Y ye, que la consenarcia de esos Planetas Divinos son cifra de mayor mano, Ye cigo, que el Soberano Artífice, que los finos asientos hizo, ha de ser quien a su tiempo derribe esta máquina, aunque prive por ahora otro poder. Yo te afirmo que no hay fuerza en la humana pesadumbre, que a la Celeste techumbre la veloz carreta tuerza. No porque soy tu enemigo. te tengo de aconsesar, lo que te puede dañar, y así te aconsejo, y digo; que cese este torreón, susto de piedra constante, que ya argolla de diamante, o ya dórico eslabón, pretende ajar este velo, volante toca del Sol, de más que el rubio arrebol, de la lumbrera de el Cielo: como le puede tocar la torre si en ese huzco donde forma el Cierzo el eco, que es un rápido lugar. Es tan fuerte, y tan vecino del aire que ha de oprimir ese Edificio al subir, y volalle de camino. Nunca de tu cerazón consejo mejor aguardo habrá grandeza, Calmana, como salir, y mandar ese supremo lugar, casa Regis, y sobera, habrá grandeza más vana, cemo hacen fiesta al criso! del Alba, y que su arrebol sea tu afeite divino, y ponerte de camino por jeya divina al Sol. Habrá mayor vavidad que mandar Estrella, a Estrella la cctaba esfera, y entre ella faudar Corte, y Majestad? habrá mayor igualdad que hacer de la Luna una, y en viendo mudanza alguna en su blanco rosicler, despedazarla, y hacer de Luceros otra Luna? Habrá mayor vanagloria que temolar el Sol desmayos, y de las pasados rayos que no le quede memoria? hHabrá, en fía, mayor victoria que llevarle por tu guía, si su fuego porfía lembrar de luces el Cielo, y que por ti tenga el suelo un Sal para cadadía. Habrá blasón más galante. que sin ciencia no entendida, liber que materia unida siene el Cielo? o si es errante? Habrá triunfo más constante, que templar esa encendida tancordia, y estando unida, fijar el hombre en su idea, u salba, para que sea el médico de su vida? horá Republica igual que la de aquese rubí, estir el velo torquí, eber néctar por cristal, hucerse un hombre inmortal, V selo acaso también, er gela del desdeo, no saber del mal vivir para siempre; dónde ha de ir? el hombre, que esté más bien, Tus atrevimientos son, así lo siente mi brío, locuras de mi albedrío, oh injurias de la razón, mi invencible corazón no se rinde a ofrecimientos, que es lisonja de los vientos, si ya por varios caminos comenzando en desatinos paran en atrevimientor; contra el cielo has de openerte, de este aviso te socorre, tu vanidad es la torre, que ha de acabar con tu muerte, ella en su arrogancia advierte (cielo bien lo sabéis vos) el peligro de los dos; y cuando Luzbel segundo ímite su borror profundo, bárbaré, quién cómo Dios? Qué temeroso discurre tu desdén en mi deseo, esta es latorre, vasallos, ya he nombrado los maestros, suba, suba ese prodigio hasta la región del fuego, en paco tiempo han labrado un Imposible; el consejo de mi corona esté aquí, los materiales diversos no falten; Nacor ya tiene a cargo todo el soberbio monte de Arfajad, que ha dado tanto levantado cedro; Jafer tiene el sobre estante de esta obra; todo el peso restante tiene mi mano; esta puerta, que primero portillo fue de la terre, ha menester un portero, Caimán lo será, la puerta segunda que guarde quiero, pues va a mi sala Real, el fundamento es tan recio como lo cicen las peñas que le abrazan. Yo portero? La noche ha bajado, todos os recoged; yo te advierto que esta puerta poderosa cae por la parte de adentro al Tigris, bajando a un lado ay cierto despeñadero para castigar delitos, la principal te encomiendo, nadie por ella ha de entrar sino yo. . Yo quede bueno. Damos. Mi bien. . Bien está avisen a todo el pueblo para hacer lo que te dije. Vuelva por su causa el Cielo. La llave es esta. La llave, yo pertero, yo portere, muy buen oficio me han dado, vive el Cielo, vive el Cielo que se havenido la noche, y sin más, ni más me quedo a velar aqueste abismo; este cuatro según pienso, será el de mi sepultura. esta ventana; qué es esto? doce mil estados hay al Tigris, y de aquí al suelo, digo al agua, es piedra viva, aquí hay una antorcha pienso con luz, muy gran pecador soy, pues que vive a portero, pues salirme de Palacio no es posible, vive el Cielo que tiene cien mil caudados. la torre, cerrado quedo por todas partes, en aquel despeñadero soy perdido, qué he de hacer? y de mí! Cómo qué es esto? vive el Cielo que han llamado segunda vez, y más recio ha sido ahora, señores. Abre aquí Caimán. . Yo mue abre aquí y a media neche, quién a portero me ha puesto? Abre, digo . Que no abra es solo lo que pretendo, diré quién llame? sí, quien llama a estas harás? no puedo pronunciar uno palabra, todo me ha cubierto un velo, algún demonio es sin duda. Haga la ciencia su efecto. Vive Dios que abrió sin llav y que se ha entrado acá adentro, ay de mí! qué es lo que miro? Conocesme? . Soy porten que no conozco a ninguno. Muestra esa llave. El Infierno está muy cerca sin duda, no he visto animal más fiero. Abre esa puerta. . Si tú eres también cerrajero que sin llave te has entrado para qué es la llave. . Necio muestra la llave . El aquí. Llégate no tengas miedo. No tiene miedo un difunto, y que lo estay te prometo, Este cuarto es de Nambror. No le conozco, aquí muero. Al Rey primero del mundo no conoces? . Soy grosero, notraté con Reyes nunca. Cobarde al fin. . Soy un necio. Desvía. . Si desvío. Ve delante. . Yo no veo. Por qué? . Porque ciego so desde que nací. Pretendo. . Yo no. Guía digo. . Guío. Entra en esta cuadra. Entro. No temas que voy contigo. Téngo lo de nacimiento, y quedé así de un espanto que cuando niño me hicieron. Esta puerta he de abrir. Abre todo el Palacio, qué es este? Nembror. Quién me llama? . Yo. Quién? como? . Detente. Pudo por lo horrible de la cara, por lo espeso del cabello, por lo horroroso del traje, por le desigual del cuerpo, por lo fiero de los ojos decir a mis pensamientos que otra vez te ha visto el alma. Puedes. . Según eso es cierto que eres Caiden. . Caiden soy. En qué pareja estoy puesto. No tengas a novedad venir a verte, que vengo a solo reñir descuidos. No te entiendo. Yo me entiendo; sabes que diste palabra de borrar del mundo el leño de Armenia, voz que pública en los venideros tiempos mayor Nave según dicen, os azules pavimentos. Bien se que obligado estoy, a romper ese portento, más ocúpeme en la torre que es mayor blasón, pues vemos que uno es, dividir un pino, otro es, escalar los Cielos. Bien me parece la escala, más durará poco tiempo, no quiero desanimarlo; prosigue, prosigue en ello, y da la batalla al Sol, arrastrando del cabello, su luz que tiene valor, para mayores trofeos; mas la nube poderosa del Arca importa que luego, hagas pedazos su hechora dándole que hacer al viento, Podréirme? No. Esta luz que es un fantástico fuego toma en la mano, que en ella se termina. Qué? . Tu Imperio fuego invencible se llama, si en tu mano están el incendio dilatado; es que han querido la veluntad de los Astros eternizar tu corona. Muestra, pues que en mi es eterno su resplandor. Apagose, no obró la ciencia su efecto, aguarda. . Cómo qué aguarde? que soy Caiman qué es aquesto? Voy aquejarme del hado, aguardando otro decreto ay de ti, Nembroti que el Cielo, derogó tu monarquía con inviolable decreto. Bajemos y confundamos y atrevido pensamiento, este edificio soberbio. Qué confusión se ha sembrado. en tado el campe, que ciegos a la luz del Alba todos se retiran de los cercos, y oficioas de la torre? Todo el mundo anda revuelto Qué articulan en las voces? qué dioma es este, cielos? Sin duda se han vuelto locos oficiales y maestros arquitectas de este encanto. A mi guarda. . No veo que te obedezca ninguno. Castigo ha sido del cielo. Qué es esto Jufer? . Llover Dios castigos, y portentos sobre la gente, y sembrar varias lenguas en el pueblo; no ves poblado ese campo de varias gentes y en ellos un a confusión no vista, en ningún pasado tiempo? no ves tropas agregadas, no ves que ya los maestros, y artifices de la torre, yerran el orden diverso que tenían, y percal, dan ladrillo? no ves sueltos los edificios del ser, del ya confuso arquiteto? no ves de Babel la casa que es confusión en Hebreo, perdida deshecha, y rora mas triste y más prodigioso para dar al mundo ejemplo? no ves castigado el vano, de querer mandar el Sol? no ves perdido el de seo diabólico que formaste, para asaltar esos Reinos de zafir, solo de Dios y tabernáculo Regio, cortina que el Cherubí aún la miró con respecto? no ves . Calla no prosigas, bárbaro atrevido y necio, la torre está confundida, mi pensamiento deshecho, la primer causa me oprime, el dedo de Dios: el dedo es el que a todos castiga no le creo, no le creo, lanzas de fuego le arrojo, diluvios, y monjibelos salgan y en llamas ebrasen esos Polos contrapuestos: revirgo de mi valor, y de mí mismo teniago, no hay alguno que me mate, sacad, sacad el acero, y esta púrpura abrasada borre de Babel el trueno; el brazo de Dios, el brazo del Soberana Arquitecto, de esta forma me castiga. pues ya que no tuvo efecto el intento de la torre, yo sacrílego al precepte, yo incrédulo a su poder, yo pertinaz a su ejemplo he de acabar con el arca, la idolatria es mi centro; Dios soy, y adorado he sido pertal y por Rey primero del mundo, él mismo me ha dada la Corona Real, y Cetro: Armenia me aguarda allí, desbarataré su leño, para que no signifique nave demayor misterio; arrojarela del monte con un soplo de mi aliento lasta el monte de Judea sias arca de testamenta; escupiré a las Estrellas; y manc haré con mi aliente os luminares carbuncos, la que no puedo cogerlos con mi mino, y arrastrarles de los dorados cabellos de un eje en otro, ninguno ne siga, Caiman al cerro de rmenia guía, que el mar eshoy pequeño elemento pira mi fuego, rabiando voy contra todos los cielos. ̱. Sígate el mismo demonio. ero lorojos me ha vuelto. ovoy de muy mala gana. Ay avimal más soberbio. Bruto notable, y feroz. No la ha conocido el tiempo, desde que Dios sacó a luz luno, y etro hemisferio. Qué hiremos? Si guir sus pasos, mitalle a sangra, y fuego, ofender el Arca, es rrílego atrevimiento. es bien cerca se mira monte de Armenia el pueblo Dios se vá ya juntando, en un escuadrón soberbio ja el campo poce a poce, pues ya confusos, y ciegos los gigantes se dilaran por el mundo, y pues los cielos de Hebor, que es nuestro, queda aquel idiome Hibreo que habló Adán, vengué mos todos el agravio que se ha hecho al Señor. . Muy bien has dicho acábese este portento. Muera este azote del Asía. Pues camine a Armenia el pueblo, Señora dónde vamos? en qué páis estamos? a dónde me has traído? Al centro del honor y del olvido, este es Armenia, el sobre cejo hermosa del Asía, y del Europa. Este fragoso monte que miro. . Sí. pues bien qué quieres.? Cobarde, Carmán, eres. Linda pieza, ánimo no me cio naturaleza. Pues yo te ladaré. Cómo es posible hacerme a mi valiente? es imposible, que tengo el corazón muy apretado, El Arca de Noé me da cuidado, y esa busco, Caimán. El Arca ahora, cuanto tanto atesora de brutos animales, el Arca buscas tú. Las Imperiales tesoros no estimara, como el Arca, Caimán, Que no la hallara tu designio quisiera el Arca de Noé, liuda quinmra, si el Arca algún tesoro de diamantes, de perlas, plata, y oro, tuviera en casos tales, vaya de busca al fin como animales, . Yo no lo creo, como Tigres, Leones, Serpientes, y Dragones, HOuzas, Osos. Espines, y otra gente de rapiña, que fieramente, y esto sin decir nada, uno con un colmillo, o manotada, dan que hacer a las aves, no son teseros graves para buscarlos hombre de sentido. Qué es esto? son para mi victorias, y blasones, Quién la mueve? con todos he luchado, cualquiera será amigo. Eso será contigo, no conmigo, el mismo Bercebú. gáñate tú esa gloria, los animales. . Ves esa posada de brutos, y animales coronada, es para mí de gusto, y de recreo. Para mí no será, ni aún lo deseo. Tú has de lochar con un Leon pues . No escuchas? conmigo, y valor tienes. (vienes. Quién llama? Yo valor, estás loco, ese teloro, ci lo sé, ni toco jamás a su grandeza, yo luchar con León; todo es bajeza adónde el Arca está? demás que no hay León. Tiemblen su nombre, Que no se rinda al hombre. y con hálagos todos se sujetan, y a mi todos, Caiman. Qué? . Me respetan. Sitio fiero, y terrible. La sierra es esta. Ḻ. Por mi mal la vee, Ve guiando Caiman. eres loco, que guíes tan despacio, del tremendo palacio. cuarenta mil demonios salgan luego y me sepulten en su eterno fuego, si la fierra subiere, cobre esafama, y nombre quien quisier Nembrot, Nembrot. Al primero escalón hemos subido . Ya mi temor va echando todo el resto ves esos Tigres Odos, y Leones, . Trémola voz. Herrible. El demonio sin duda que me lleve, en la sierra, en el valle, monte, y prado pues que paso por tantos desatinos que siempre me depare estos caminos No me nombraron? que suelen ser muy flacos de memoria A ti solo sin duda te llamaron, y según fue la voz de delicada, por viedra azufre viene destilada, Nembret, Nembret. Yo el Arca de Nué, yo ganar san Yo abuscarte he ve rido. Mi palabra he cumplido, cuanto profeso. . Tú serás testigo . Sígueme. . Guía, qué valiente has de ser si vas comigo, que todo el mundo va en tu compañía y tu Caiman, haz del valor alarde, valiente te he de hacer, no seas cobaro Ay de mí que me llevan . a los infiernos hoy, y en mí se ceban Labiatan, y Almocen, hay quien quiera sacarme de este empi notable mante, y su maleza herrible. . En buena sarta voy puesto. Ánimo tienes hereico. Soy Nembror, de qué te espant Sibes dónde estamos? Tomo de partido el ir todando toda Armenia con un soplo, de cualquiera de los dos, No es este monte espantoso, alma de Armenia, no es este el embarazo, y estorbo de las nubes, no descansa en sus levantados hombros el Arca de Nué? . Sí, este es el monte fragoso; pero, porque sepas, Rey, un amego, un rasgo solo del diluvio; ha del abismo. Ah del abismo, y a todo se comienze a trabucar. Ya vuestro favor invoco, craja el eje donde estriba ese pavimento hermoso, ya la Aurora hermosa, y bella en lóbrego, y negre solio sele a los campos del mundo cubierto el cándido rostro; vista lutos, y tinieblas, per el mundo el suelo todo pues mueven polvo, y agua; quien nació del agua, y polvo, ya lo que fue nieve, y nácar, perla, roció, y pimpollo, de jazmines, y claveles, s honor, pasmo, y asombro, Ya desatadas las nubes en diluvios espantosos montes de cristal despiden, siendo cada vena un poto, Ya el Area surcando vidrios, sobre el elemerto solo, le que está vestido el mundo toca el uno, y otro polo. Ya se sepulta la tierra, ya es postrer desmayo tado, el firmamento la ayuda para que cierte los ojos: ya viendo el fiero elemento, perdido el mundo del todo, ruega al aire que mitigue el ardimiento furioso: ya calman los elementos, ya descubre el Cielo el rostro, ya el agua ocupa las venas de la tierra poco a poco, ya los montes se descubren, y del cristal rigeroso, viéndose libres saludan la tubia madeja de oro; vuelva otra vez el blandón de los Cielos luminosos a dar nueva luz al campo, y nueva vida a los troncos. Ya el bajel paró en la punta de ese empinado cogolle, y de los azules vidrios se despide temeroso. Ea, Nembrot, mira el Arca, encallada en ese umoroso cerco de esmeralda, pisa su volumen misterioso; pues eres la Idolatria, y la soberbia, el decoro pierde e esa voz que cubierta está ahora de un rebozo Divino, para que seas de otra voz el mayor coro figura. . No prosigas que en atomos hechos polzos, hoy la verás por mis brazos. Bárbaro, atrevido, y lo co, el Area nadie la ha visto, esta es su sombra, y yo solo que le asisto noconsiento ni aún en su sombra su oprobrio caiga de Cus el encanto. Que me llevan los demenios. Y vuele el velo del Arca . a recar entrambos Polos. Qué es esto Jafer . Qué? dar el mismo Dios testimonio de su castigo. Nembret, despeñado cayó al solo, de esa caba confundido en su soberbia. . Dichoso suceso para los hijos de Sem, y Jafer, Ya todo el mundo ha quedado en paz, y pues el cielo ameroso, y bena volo se muestra, acaben tantos oprobios como nos dio la fortuna, con ser de Calnata esposo. Yo de Delbora. Y aquí da fin, Senado heroico. la soberbia da Nembrot, prodigio de los dos Polos