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Texto digital de El sitio y toma de Namur

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Pedro Lanini y Sagredo
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El sitio y toma de Namur. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/sitio-y-toma-de-namur-el.

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EL SITIO Y TOMA DE NAMUR

JORNADA PRIMERA

ces Viva el Bretánico Marte, el terror de Francia viva. Y a su feliz venida, háganle Real Salva (bran, honor de la heroica Liga. las sierpes de metal, que rayos vi- y su velico estruendo a la armonía, la persona esclarecida se junte del Clarín, y de la Lira. A muy buen tiempo he llegado a buen tiempo; pues camina a Bruselas; pues avisa esta Salva Real de voces, Música, y Artilleria, que ya a la Corte de Flandes ha dado (sin duda) vista el invicto Rey Guillermo, Preciso era que llegase del Príncipe Baudemont siempre en alas de su esfuerzo Vuese Excelencia, a las invictas empresas del Sacro Imperio, y Católicas Conquistas; y si no, dígalo Buda, y Flandes ahora lo diga, pues hoy sus Armas gobierna con aciertos. Tan precisa razón se hace, que yo llegué a buen tiempo, pues la dicha logro de que me acompañe, quien supo con valentía a la Nobleza heredada de ser rama de la invicta Ilustre Casa de Bejar, anadirse la adquirida, de ser Sargento Mayor en Flandes, y ser envidia de cuantas Naciones hoy, en su Ejército Militán; por cuya causa Don Luis de Zuniga, hace la estima mi persona de la vuestra, y os traigo en mi compañía, porque de su Majestad Británica, conocida se vea vuestra experieneia Militar, y en las continuas empresas de esta campaña emplee vuestra bizarría. Por tan generosas honras, Vuese Excelencia me permita le bese los, pies, Don Luis mis brazos es bien consiga, quien me iguala en el valor. No hay quien al vuestro compita; pero ya que mis aumentos. Vuese Excelencia solicita, lo que le suplico, es, que hasta que alguna acción digna de valor, a conocer me dé con el Rey, no diga quien soy. Pues si en eso los sirvo, no lo haré: Solo podía en un Español caber generosidad tan fina. Y Vuese Escelencia de mí no se acuerda, cuando mira que por Morcón,diente soy el Rey de las Ya sé, Morcón, que Pues digo, no es val la locura? . Sí, tal vez Pues todos tenemos día Ya al Palacio. Electoral hemos llegado. , Y ya abisa otra vez el velicoso rumor de la Artilleria, que su Alteza Electoral, con la gente más lucida de su Corte, a recibir llega la persona invicta del Rey, pues dicen las voces, al compás de la armonía. Viva el Británico Marte, el terror de Francia viva. Y a su feliz venida, Sea V. Majestad bien llegado, a que consigan en los Estados de Flandes. sus Armas, nunca vencidas, nuevas victorias, que exparza la fama a remotos climas. Vuestra Alteza bien hallado sea; para que repita nuevos triunfos a su esfuerzo, y Victorias a la Liga de las Católicas Armas, y Británicas unidas. Al Príncipe Baudemont Vuestra Majestad reciba llegad, la fama no diga de mí, que no supe dar aquel lugar, que debía, a quien por su gran valor, y su estirpe esclarecida, merece estar coronado de la hermosa rama esquiva. Vuestra Majestad por sí me engrandece; pues si a vista del Monarca de las luces, el que es Astro menor brilla, un Rey siendo mejor Sol, con milagros se acredita. Valiente, y úrbano sois. Con qué agrado, y gallardía obra el Rey. . No si no obrara como yo, que sabandija nací al mundo, hecho morcón. Vuestra Alteza me permita, que sepa como se halla Madama Sosia María Biesquí. . La Eléctriz está con la gratitud debida, deseando ya por instantes gozar de la afable vista de Vuestra Real Majestad, mas ya su gozo anticipa, pues viene aquí con sus Damas. Salgamos a recibirla. No hay para qué, pues ya llega. V. Majestad admita el parabién, de que logren estos Estados la dicha de que su Sol los alumbre, con tantas luces benignas, aprovechando los rayos de su ardiente bizarría, en castigar las osadas invasiones enemigas. En V. Aleza, señora, lograron estas Provincias, contra las contrarias huestes, Deidad que las patrocina: y de vuestro afecto, es bien los parabienes reciba, porque me los pueda dar, de haber logrado su vista, que he deseado. . La vuestra tanto, señor, regocijan estos Parses, que en muestras de general alegría, de Bruselas, las Madamas, os tienen ya prevenida una Asamblea, con que su fiel alborozo explican, por divertiros el breve tiempo, a que está reducida vuestra marcha a los formados Ejércitos, que en la Lisa ha de mandar vuestra Real Persona, y pues que no implica que la armonía de Marte se mezcle a otras armonías, Vuestra Majestad, señor, su festin es bien admita, porque logren las Madamas Flamencas en este día, danzar en una Asamblea, con la Inglesa gallardía. En no estimar sus cortejos, faltara a la cortesía, y más siendo vuestra Alteza quien el Sarao apadrina. Para dar principio, tomo Vuestra Majestad su silla. Eso no, yo he de danzar también, porque haya quien diga, que en las mudanzas que tejen Flamencas, luces divinas, se acreditan las firmezas, que ya hizo una Inglesa Liga. A que dance yo también Vuestra Majestad me obliga, por corresponder atenta a tan noble bizarría. Que no hubo tal Asamblca, dirá alguno que nos mira, ni otros episodios tales, si no fuera ya admitida licencia, adornar la historia a la Cómica Poesía. Den señal los instrumentos, a que sus puestos elijan las Madamas. . A danzar la Asamblea te precisa. En otra en Namur halló desengaño la fe mía. No está aquí Madama Clori. No me hables de ella en tu vida. Este es Don Luis: amor, quien entenderá tus enigmas? pues trayéndome a Bruselas, me acuerdas lo que me quitas. Don Luis, tomad puesto. Y yo, que el Páis llaneza estila. Los lazos que a formar llega el Vendado Dios, los compone de dos almas, para lograr de entrambas una fiel unión; que en mudantas, tal vez, firmezas halla amor. , La nieve de vuestra mano, incendio es al corazón. Cómo ha de abrasar el fuego, a quien huye aún del ardor. Quién huye? Quién se retira. Y si hay celos? Sombras son. Que en mudanzas, tal vez, firmezas halla amor. A no saber que en Namur, . Clori está, creyera yo que era ella. . Aquí no es bien . que llegue a saber quien soy. Siempre para vencer las batallas de amor, es gloria del valor rendirse a su poder, quien busca amante el galardón, que en lides de amor, no es triunfo ser vencedor. Conoceisme? . No, mas sé que en amar firme no sois. No hay amor donde hay agravios. Eso es contra la opinión de la Dama, y no es ser noble pasión, pues dice esa voz. que en lides de amor, no es triunfo ser vencedor. Qué Clarín con su acento intérrumpe el sarao, y asusta el viento? 1. Del Ejército que ahora está apostado sobre el Dender, señor, llega envia- el Conde Carlos Lestre (do (a toda diligencia) del Maestre de Campo General. Belmar le envía. Será aviso que importe. Hay pena mía, perdí a Don Luis, pues fue él quien le dio celos! sin que jamás al Conde le haya dado motivo para haberme festejado. Decid que entre al instante. La Asamblea permitid que dé fin, para que vea Vuestra Alteza, que tiene simpatia la armonía de Marte, a otra armonía. La música mejor para un Soldado, la que artícula el bronce, es inflamado; y a mí, y a las Madamas, dad licencia, señor, para dejar vuestra presencia. Permitirla es debido, aunque lo sienta, mas ved no me despido, pues antes de mi marcha, la fineza que debo, iré a pagar a V. Alteza. El Cielo os guarde, dónde vais? . Señora, a acompañaros. . Permitirlo ahora, culpable fuera en mí, reconocida, Príncipe, os estoy siempre. Vuestra vida prospere el Cielo, Si a Don Luis pudiera hablar, mas ya no es fácil aunque quiera, y más cuando es forzoso, que me parta a Namur. . Rato gustoso es danzar con Madama, si no fuera que los huesos un hombre se molicia. a Que a vuestros pies, señor, llegue, permitid. . A la persona de su Majestad llegad, que en esta Campaña, y ova si las órdenes ha dado, darle a él los avisos toca. A Vuestra Alteza he debido que su autoridad deponga en mí, pero los aciertos de cualquier suceso, en todas las ocasiones, se deben a su bizarría heroica, y militar diciplina, Nadie más grande la logra, que vos: Conde, referid lo que Belmar nos informa. Dice, gran señor, que el Campo del contrario; que se aposta desde el Lugar de Comusco, (que está en la Lisa anchurosa, hasta la Villa de Ipre, en cuyo distrito forma el Ejército sus líneas, reforzándose por horas, en número va de gente, pues la vecindad que logran nuestros dos campos al suyo, apuesto (si bien se nota) en recelo al del contrario, de que intentan nuestras tropas el pasaje de sus líneas, para alguna empresa heroica, o presentarlos batalla; y su creencia es de forma, que ha obligado al Mariscal de Villeroy, a que a toda marcha, con treinta mil hombres que mandaba su persona junto a Leuce, a incorporarse venga con los que se apostan entre la Lisa, y Comines, y anteviendo que le importa para no ser atacadas sus líneas; de nuevas obras, y reparos las previene, guarneciéndolas a costa de Artilleria, que saca de Lisa, de Mons, y otras Plazas vecinas, franqueando con ella las líneas todas, y aún no hallándose seguro detrás de ellas, manda ahora abrir una gran trinchera al número de sus obras. Esto, señor, se ha sabido de unas abanzadas tropas, que han atacado las nuestras, mandadas por la persona de Don Gónzalo Chacón, que al presente el puesto logra de Teniente general, en cuya feliz derrota los hicieron prisioneros seis soldados, que esto informan; y que el Mariscal Buflers, que campaba con la escolta casi de seis mil caballos junto a Flora, se incorpora con la gente de las líneas, destacando de sus tropas dos mil caballos, que envía a postar sobre la Mosa, porque el Conde de Guiscart, que es el que gobierna ahora a Namur, hace creible, que las fuerzas numerosas de Aliados, pongan sitio a su plaza; y esto informa a la Corte de Paris, y aunque por difícil cosa lo platican, se previene para una defensa honrosa. Importante es el aviso. El Marqués de Belmar, obra como Español, y soldado, en cuanto a su puesto toca: mas de Va Majestad, los designios, que se ignoran en tan grandes prevenciones, sepamos. . Porque se logran aún mejor ejecutados, que, prevenidos, ahora la empresa que solicito, a todos haré notoria. Relación, pues para el parlo la mejor es la más corta. Invencibles Capitanes, cuyas hazanas famosas, asunto dan a la fama para sus plumas, y trompas: Estos Estados de Flandes, y el Ducado de Borgoña, que de la Real Casa de Austria se hicieron herencia propia, siempre han sido pretensión de las Lises belicosas de la. Francia, disputando dominio, que no le toca, con las Armas, y la pluma, cuando a todo el Orbe consta, que con tan justo derecho es España quien los goza mantener estos paies, entre guerras, y discordias: no es porque son Patrimonio del Austria, que a tanta costa de sustentarlos pudiera domar el África toda, sino porque Flandes; siendo Plaza en medio de la Europa contra el orgullo Francés, es un freno que le ahoga, un escudo que defiende a Milán, y Italia toda: y un Castillo en fin de acero, en quien sus fuerzas las doma Francia, o las deshace, pues aunque su saña orgullosa invadir sus fuerzas logre, májima de estado, es docta permitir que las comprima, pues los golpes que dar logra, son lejos de la Cabeza de esta Monarquía heroica. Namur en estos Estados, Villa es capital, que logra dar el nombre a una Provincia tan fértil, tan deleitosa, que es el jardín de la Flandes, es una preciosa joya, que engastó en piedras de jaspe la naturaleza hermosa. Diola el nombre de Namur Nano, un Ídolo, a quien loca la Gentilidad dio cultos, mas déjolo a las Historias, que noticias que hermosean, tal vez los casos no adornan: Y paso a que es una Plaza Namur, de tan prodigiosa fortaleza, que se hace incontrastable, deforma, que situada entre dos ríos caudalosos, de la Mosa, y de la Sambia, la sirven de sosos de plata, contra las marciales avenidas de las enemigas tropas; pero más inaccesible la construye la famosa Fortaleza de un Castillo, colocado en una roca, Gigante de piedra viva, a quien el Sambia, y la Mosa circumbalan por tres partes su recinto, de tal forma, que su gran profundidad el piecine a la anchurosa roca, la cual escarpada, desde la planta a la gola, cae en precipicio, hasta los ríos, que la eslabonan, dejándola una avenida solo, tan dificultosa a los ataques, por ser el terreno montuosa piedra, que imposibilita de las trincheras las obras: Y además de estos reparos, que obró por si la industriosa naturaleza; el Arte, hizo a esta avenida sola, en toda su travesía, defensas maravillosas, de Murallas, Torreones, Ornabeques, Fosos, Oyas, Rebellines, Corraduras, Estradas secretas, y otras fortificaciones, diendo la más solida de todas un Fuerte Real, a quien llaman el de Oranje, cuyas obras incontrastable le hacen, y desensible, de forma, que a sus baterias, puede ceder la fuerza más pronta. Esta consideración, como la que ahora se nota, de que es el antemural esta Plaza prodigiosa de las Provincias unidas, motivó a la Francia toda, a que con noventa y seis mil Soldados, a la toma de Namur viniese, y puesto el Sitio, a la numerosa multitud de combatientes, de asaltos, tiros, y bomvas, no por ser menor su esfuerzo, por su guarnición ser corta, se rindio la Plaza, no a merced, si no es a honrosas Capitulaciones, que hoy se cuentan por vanagloria. Apenas la posesión tomó Francia de esta hermosa Plaza, a quien antes llamó la Doncella, que en idioma Español, dice doncella, porque jamás de sus tropas se vio conseguida, cuando a sus defensas costosas, nuevas fortificaciones añadió y sobre sus propias puertas puso una inscrición. Aquí es adonde provoca mi generoso coraje al crédito, y a la honra de las Armas de la Liga, y de vuestra fama heroica una inscrición (a decir vuelvo) puso, que de nota: Namur se pudo tomar, no rendir: Esta afrentosa inscrición, contra el valor de nuestras fuerzas gloriosas, y unidas, está llamando a la venganza, y la gloria de restaurar a Namur; vea la arrogancia loca de la Francia, que al esfuerzo de nuestras Armas, no hay cosa incontrastable, no hay Plaza, no hay Fuerte, Muralla, o roca, que no se rinde a su asalto, a su ataque no se postra. Dificultosa es la empresa, pero por dificultosa, en esclarecidos pechos, mas incita a la victoria: A vista, pues, de su Campo, cuyo número se forma de ochenta mil combatientes, hemos de cantar la gloria de restaurar a Namur, y pues su Campo se posta entre Comines, y Ipre, defendido de la escolta de sus líneas, por delante han de pasar nuestras tropas, con májima de que vamos a atacarlas, pues si ignoran nuestro designio, es forzoso que a defenderlas se expongan, y nos deje libre el paso: Y si acaso nos le estorban con sus Tropas abanzadas, podrán las nuestras briosas vencer los desfiladeros, con la espada, y la pistola: Ea, heroicos Capitanes, ea, Naciones gloriosas, para ahora es el valor, el Orbe todo conozca, el que partos adoptivos sois de Marte, y de Belona, la opinión vuestra os aliente, pues a veces las victorias, si las empezó el esfuerzo, quien las acaba es la honra: pendiente de esta Campaña se mira toda la Europa, al ver que juntó la Liga, para alguna empresa honrosa Ejércitos formidables, que bruman la tierra tosca, y Navales selvas rudas, que al Mediterraneo agobían, la robusta espalda, siendo en Tierra, y Mar procelosa, si los unos en campaña, rayos que Bulcano forja; las otras preñadas nubes de fuego, que Etnas abortan. Ea, a tomar a Namur, pues es una misma cosa, tomarla, o sitiarla, cuando va a emprenderlo la persona. De Majimiliano Emanuel de Babiera, a quien es corta conquista el Orbe, y Guillermo de Nasau, en cuya honrosa empresa, ya General, y ya Soldado, se exponga el primero a los asaltos, hasta lograr la victoria, y conseguir con la espada borrar su inscrición, y otra en su reverso poner, que diga para más gloria; Namur se pudo tomar de la Liga más heroica; mas no se podrá rendir, a pesar de Francia toda. En el Sitio de Namur, Vuestra Real Majestad obra, a fuer de experto Soldado, pues la májima más docta es atacarlos la Plaza capital, que así se logra, que en socorros el contrario consuma sus fuerzas todas, y que no intente el bloqueo de nuestras Plazas. . Ahora, decid, Príncipe. Mi voto con el vuestro se corforma. Y vosotros, Capitanes, qué decís? . Que se mejora a la empresa más lucida, señor, de Namur la toma. Mi parecer es el mismo, a no anteponerse ahora . el crédito de las Armas a mis pasiones celosas, contradicho hubiera al Conde, no más que para hallar forma de tener duelo con él, por ser quien el favor logra de Madama Clori, pero el tiempo me dará otra ocasión. . Tu Majestad de un Soldado Español oiga su voto. . Decidle, pues mi estimación, siempre logra cualquier Español. Pues digo, que para lograr la toma de Namur con menos sitio, los Médicos que en las tropas nuestras ay, allá se embien, que ellos mejor que las bomvas, de toda la guarnición darán fin. . Si salud gozan, los Médicos no hacen falta, Es, que enfermedades sobran donde hay Médicos, supuesto que un resfriado transforman en tabardillo al nistant y herrando la cura toda, son los tuertos de un Doctor, derechos de la Parroquia, Buen humor gastáis. Me purgo los más días con aloja de danzantes. . Vuestra Alteza con su campo, que se aposta en Celich, al punto marche hacia Comines con toda diligencia, dando vista hasta las líneas que forma el campo del enemigo, que con el mío, por la otra parte de Ipre amenazarle podré, haciéndola forzosa con los avances, y ataques el pasaje. . A mí me toca obedecer, como obrar en orden que tanto importa. El Príncipe Baudemont gobernando irá las tropas. A Vuestra Real Majestad estimo lo que me honra. De los Tercios de Españoles. que aquí en Bruselas se alojan, qué, se debe disponer? De la lealtad Española, y de su valor, se debe fiar lo que más importa, que es la gran Corte de Flandes, y exactísima custodia de la señora Electriz. Por ser Español, me toca por ellos, señor, besaros vuestros pies por tantas honras. Luego os quedáis en Bruselas? No señor, que os dije en otra ocasión, que por mis hechos quiero que el Rey me conozca. Y a mí también, por ser vino en Flandes ya de seis ojas. Conmigo iréis. . Luego que cumpla con la ceremonia de ver a Madama, intento partir, y así tambor toca a marchar. . Y los acentos digan de voces, y trompas. Guillermo, y Majimiliano vivan para inmortal gloria. Nación, la más gloriosa del Orbe, más valiente, y velicosa, pues ninguna en su gran circunferencia, a la Francesa le hizo competencia, y a aquesta incontrastable Plaza, que vuestro orgullo hizo domable, habiéndola ganado a costa del valor vuestro elevado, con una, y otra hazaña, a vista de un Ejército de España, veis la he fortalecido. de otras nuevas defensas, que he añadido a sus fuerzas, que juntas un espín a Namur hacen de puntas, para no ser de nadie contrastado, y ya de provisiones, de viveres, pertrechos, municiones la tengo abastecida, y con quince mil hombres guarnecida, que cada uno pudiera a Marte dar terror aún en su esfera, cuanto más a la inútil amenaza de la Liga, que aspira a aquesta Plaza con ansioso denuedo; pero aunque lo recelo, no lo puedo creer de la gran prudencia del de Oranje, ni cabe en la experiencis de Babiera, que si uno, y otro fía la rendición a su mucha artilleria, puede ser contingente, que nos mate tan solo alguna gente, pero no que blasone de nuestra intrepidez, el que abandone, que abra trinchera alguna, ni lo trate, sino lo logra a costa del combate, en que será forzoso se deshaga su Ejército orgulloso; y si a la bizaría de espada en mano pasa su osadía, la espalda volverá de pabor lleno, tanto por las ventajas dél terreno, como por la que logra en tal empresa a otras naciones la nación Francesa: y así, nobles soldados, a conseguir victorias enseñados, ningún temor contrario os acobarde, del esfuerzo Francés haced alarde, que yo hago pleitesía, sobre la Cruz de aquesta espada mía; y por vida del Rey, que nunca entregue esta invencible Plaza, sin que llegue a perder, antes que la vea rendida, el aliento postrero con la vida. Lo mismo protestamos cuantos debajo de tu mano estamos, Heroico Conde de Guiscart valiente. Y yo lo fío de tan briosa gente: mas que rumor militar es susto de la campaña; sabeldo. , 2. Yo lo diré: Señor, desde la muralla lucidas tropas se ven; que a brida batida abanzan hacia la plaza; y según de los trajes, y las armas se nota, gente parece de la Nobleza de Francia. Quién ser puede: Al Mariscal de Busters las puertas abrana Hechad el rastrillo. Qué oigo, Busters? mucho teme el alma; boy a recibirle. . . 1. Ya, señor, huella aquesta estancia. Conde, los brazos me dad. De nuestra fe, y alianza sean siempre estrecho lazo, qué es esto? qué inopinada marcha es aquesta? . Venir a defender está plaza con el puesto de Soldado; y para que reforzada mas su guarnición se halle; traer para acalorarla debajo de mi conduta de la gente más bizarra, siete Regimientos, que se componen de gallarda Caballeria, y Dragones. Luego hay novedad, o causa, que ponga en consternación nuestras invencibles Armas? Abanzaron nuestras líneas los Aliados? . Con tanta osadía, que los puestos que nuestra gente ocupaba para impedir su abenida; los ocupó con la espada: y divididos enados Ejércitos, que uno manda Oranje; y otro Babiera, vienen tomando la marcha a Condroy, dos cortas leguas de Namur. . Será a sitiarla? No hay duda; pues los pertrechos de municiones, de armas, artilleria, morteros, bombas, carcajes, y zapas, que en el vagaje conduce del sitio; es cierta amenaza. Qué hemos de hacer. El que viene como Soldado, no manda; a vos, que Gobernador os halláis de aquesta Plaza; dar órdenes toca. . A vos, siendo Mariscal de Francia, y tan gran Soldado, toca: y así aqueste Bastón pasa desde mi mano a la vuestra. Urbanidad excusada, es, en vos se emplea mejor. Por vida del Rey de Francia le habéis de tomar. . Su vida me obliga: pero quien causa aqueste estruendo de tiros, tan cerca de nuestra Plaza. Tomadle. . . 2. Lo que a saber dan, señor, las atalayas, es, el que dos escuadrones del enemigo batalla se da uno a otro. . Sin duda que está es cautelosa, traza de alguna abanzada tropa, para obligar a que salga nuestra gente, confiados en tenernos emboscada. Yo iré a atacarlos al punto; y a castigar su arrogancia. No habéis de ir vos. Cómo no. No veis que soy ya quien manda. Es verdad, pero antes que yo el Bastón os entregara se oyó el rumor, y dispuse en mí, como quien mandaba. Me habéis concluido, y debe el que de un puesto se encarga; para acertar a mandar, que obedecer antes haya sabido: llevad la gente que yo traigo. . Fatigada vendrá de la marcha. Pues otra vez se oyen las cargas, salid con dos mil Soldados. A mí con menos me basta. No Basta, si incomodar podéis a las abanzadas tropas que algún puesto tomen. Si haré. En tanto de la Plaza a reconocer iré las defensas que la guardan. . Pues que ya de las pistolas remitimos a la espada nuestro duelo, el que venciere dispondrá de esta Madama. Yo he de hacerla prisionera, que pues el rostro recata, se hace sospechosa a nuestro Lacrcito. . Yo he de librarla, ya sospechosa, o no sea, que el Privilegio de Dama le basta; en quien nació noble, para que deba ampararla: ya para satisfacerse hallaron mis celos causa. No es mejor que en dos mitades esta Madama se parta, y uno la libre, y el otro la haga prisionera. . Aparta Decídanlo los aceros. Eso resuelvo. Las armas. suspended, que si hasta aquí este embarazo motivarlas pudo a la lid, fue porque ni de vos quise obligada quedar a mi libertad, para no recompensarla, con fabricar un dichoso, para que ingrato le haga, ni de vos ser prisionera, por no deberos la hidalga atención, de que en llegando a descubrirme la cara, mi libertad pretendierais, que finezas cortesanas, que fueron antes ofensas, con el desprecio se pagan: mas antes que el velo corra, es fuerca que satisfaga a una objeción, que cualquiera! puede poner, no sin causa como viene mi persona sola, cuando la campaña de amigas huestes se inunda, y de enemigas escuadras, pues es la razón, que haciendo mi marcha; en fe de la guarda de un comvoy, que de Bruselas me conducia a mi casa, que es Namur, donde resido debajo de la alianza que hizo a sus moradores, cuando fue opresa de Francia, asaltado fue el comvoy de algunas tropas contranas, y poniéndose en defensa, lugar me dio, a que librara mi persona en un veloz bruto, a quien prestó sus alas el viento, porque sin duda parto le juzgo del aura, a tiempo que de las tropas vuestras me encontré cortada, (bien, que aún antes del convoy supe, que era vuestra marcha a reconocer los puestos de Namur, para sitiarla;) y pues que ya para todos dejo la objeción salvada, paso a quitarme el embozo, manifestando la causa de que mi altivez no intenta hallarme en vuestra demanda, ni del uno agradecida, ni del otro aquí obligada. Qué miro! ̱. Qué es lo que veo! a haber sabido, Madama Clori, que erais vos, no hubiera intentado con las armas risionera haceros; pues a vos sabéis de mis ansias, de en mejor guena lográis tener prisionera un alma. Para quien siente, por Dios e es buena esta mermelada. Que esto toleren mis celos; e responderá esta ingrata? de es pirata del amor, as moros, mas ganancia. Eso vos lo presumas, que yo nunca os di esperanzas, para ser mi prisionero. Esto es perderla trocada. Vive Dios que este desprecio . tiene oculta circunstancia, sin duda que ama a Don Luis, y de satisfacer trata sus celos astura; pero aunque parezca villana satisfacción la que tomo, mis celos han de tomarla, suponiendo que merezco favores de aquesta ingrata, debiéndoos tantas finezas como os confiesan mis ansias, la presunción de ser vuestro, no es culpable confianza. No desmentiros aquí excuso, porque no haya otra vez quien me defienda, que desdoros de una dama a cualquiera noble obligan, y porque puedo en campaña, pues no es la primera vez, que en su arena me vio Francia, ser rayo en la escaramuza con la pistola, y la espada, y en ella propias ofensas, sabré hacer propias venganzas: vive Dios que he de matarte. . Más favorecen, que agravian las damas cuando desprecian, y si otro. . Ya esa amenaza habla conmigo, y así respondo. Tened, a Guerra, arma. . A ellos, Ya escampa, y lluve Dios enemigas escuadras. De la Plaza hacen salida. Nuestro duelo treguas haga, y endefensa nos pongamos. De solo la retirada orden traemos, sin que se aventuren las escuadras que mandamos. Decís bien. Qué intentáis vos? En la Plaza entrar ahora, que después, os buscaré en la campaña. Chispas va echando. Menor ya es de mis celos la causa. Sustentar, que he merecido sufavor, toca a mi fama. A vista ya de Namur, a pesar de la arrogancia del ejército contrario nos hallamos, y ya acampan los nuestros en su distrito, pues los caballos, la grama de la Sambra, y de la Mosa, pacen la bruta esmeralda, Inaccesible el terreno se hace, por la enmarañada aspereza montuosa. Con el avance, y la espada, abrirá el valor camino, si los aproches nos faltan. Vuestra Majestad sus puestos a los cuarteles reparta. Vuero a Alteza con la gente de Babiera, y la que acampa ya, aquí de Brandemburgeses, entre la Mosa, y la Sambra su cuartel ocupe; yo con las Inglesas escuadras, y Holandesas, el cuartel elijo, que está en la entrada del río; junto al Castillo de Talise, que a la Plaza mas se acerca; los demás cuárteles, como se vayan operando los ataques destribuiré. . Ahora falta donde me he de acuartelar con mi gente. Vuestra marcha Príncipe, como os he dicho, (con la gente destacada de un campo, y otro) ha de ser luego, porque a la observancia de cualquiera movimiento que el campo contrario haga, acudáis; a vuestro esfuerzo, y experiencia se os encarga la operación, sin que de orden necesitéis. s Guerra, arma, Qué estruendo es este? 1. Señor, picando la retaguardía biene el enemigo a dos tropas, que fueron mandadas a reconocer los puestos; pues apenas de la Plaza descubiertas fueron, cuando en número que adelanta aún a más de dos mil hombres salieron para atacarlas, y a incomodarnos los puestos de más consecuencia, Basta, al instante nuestra gente al opósito les salga. Yo he de hir con ella. Tened, que yo he de hir. A todos llama el empeño, pues se acercan tanto, diciendo. Arma, arma. A muy buena ocasión llegó Majestrad, sus plantas me dé. Marqués de Alconchel, vos de Londres, a Alemanía no partisteis a mi vista? Sí señor, y con gran gana de emplearme en el servicio de su Majestad Cesarea; pero viendo que en el Rin ya se advierten acampadas las armas del enemigo, y las Imperiales Armas, y que no hay cosa que hacer que nos dé que decir nada, he venido a ver los fuegos de Namur, y luego que haya olgadome algunos días en dar muchas cuchilladas, en las postas en que vine, daré la vuelta a Alemanía, que al Príncipe Luis de Baden le di esta misma palabra. Mayor es vuestro valor que nos pública la fama. Un Español tan valiente, mucho el crédito adelanta al campo. Vea Vuestra Alteza que yo no supongo nada, donde un Conde de Grajal está, que Teniente se halla General, un Don Gonzalo Chacón, timbre de Orellana; que si a uno, y otro al teatro del aplauso no se sacan para asegurar sus triunfos, haberlos nombrado basta. Cierto es, que eroes tan bizarros, lustre son de esta campaña. Arma, guerra. A ellos. . Tened, que es fuerza que de la marcha C vengáis ratigado. . Bueno, las postas vendrán cansadas, que en los hombres como yo, el valor nunca se cansa en servicio de su Rey, y las armas aliadas. Su valiente bizarría a temeridad se pasa. Arma, guerra. A ellos. . Ahora veréis, que quien la casaca os volvió, os hace pedazos: a ellos Conde. . Y yo soy rana, no daré cuartel aunque sea a un zurdo. Que nos cargan. Aquí me tenéis Don Luis. Y a todos. . A ellos. Guerra, arma. 1. A este que se quedó solo. Mentís cobarde canalla, porque lidia mi valor por muchos. 2. Esa arrogancia, al fuego de esta pistola presto se verá postrada. Me herraste, y te he de matar 1. Huyamos. Qué es esto? . Nada, cortés me quitó el sombrero la hurbanidad de una bala. No os empeñéis tanto. Y vos, señor, no andáis en la danza? A retirar, que nos cortán. Ya volviendo van la espalda. Qué se ha de hacer? Qué, seguir su fuga hasta las murallas, que con eso lograremos en su misma retirada reconocer los contornos, y situación de la Plaza. Pues a ellos. . Arma. Viva nuestra liga, y muera Francia.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Casi imposible parece, que a los continuos avances que hemos dado al enemigo, sus aproches adelante tanto, que ya las trincheras que sus gastadores abren, (la una, que mira a la puerta de San Nícolas) distante de ella esté a mil pasos, y otra que al Burgo mira de Jambe, mas se acerque. . Lo más que me admira, es, que a los volante, rayos de la artilleria nuestra, y granadas, no baste a incomodarlos siquiera a proseguir sus ataques: pero qué es esto? . . 1. Señor, ya el enemigo, arrogante logró sobre la montaña, haciéndola valvarte su artilleria montar, y ya la Plaza combate con el furor de sus tiros. Poco efecto sus volcanes pueden hacer a la Plaza, siendo roca incontrastable. Cómo que no; cuando puedes sus baterias lograrle al contrario dos designios: El primero, y importante, abrir brecha en la muralla: y el segundo, incomodarles a nuestra gente, los puestos que están en los valvartes ocupando; y a la suya para operar los ataques sin riesgo de nuestros tiros, enfilarlos los abances; pero ya una bomba ha entrado dentro de la Plaza: nadie se atemórice, al mirar que en fuegos aruficiales llueva diluvios de rayos el enemigo, si arden en nuestros pechos valientes mas encendidos volcanes, para poder resistir las máquinas que arrojare. d Fuego, fuego. Qué rumor es este? 2. De los forrajes el almagacen se abrasa, encendido por dos partes de esa bomva. . Que esto mire! En llamas piramidales, el fuego, el horror, y el humo, talan la región del aire. Qué fatalidad! Qué ruina! . Qué asombro! Las lamentables voces femeniles son, quien más confusión añade A apagar el fuego acudan los gastadores; y antes que el llanto de las mujeres obliguen a hacer cobardes a los soldados, que a veces sus lágrimas son imanes que atrayendo a la caricia, también a la paz atraven, y ella a pactos afrentosos de rendirse, y entregarse, sin reservar a ninguna, o ya sean naturales de este Pais, permitidas, si de las que ya abitarle (como nuestro) de la Francia vinieron, luego al instante de la Plaza salgan, que para poder hoy franquearles el paso con un comvoy, he hallado medio muy fácil en el valor de los nuestros, y en mi altivo esfuerzo grande, con ducientos Granaderos, y tres mil soldados tales, que al ímpetu de mi arrojo en la bizarría igualen. De la Plaza intento hacer salida, para atacarle al enemigo en sus mismos aproches, y obras que hacen. Vea el campo del contrario, vea Babiera, y Oranje, que al Mariscal de Buflers no bastan a acobardarle sus vaterias, supuesto que a la campaña le sale a buscar, cuando pudiera de su invasión arrogante, no tan solo defenderse, pero deshacer sus reales. Mas vuelvo a que la salida de las mujeres es fácil, abrigadas del comvoy, pues al tiempo que el abance al campo contrario demos, es fuerza que desamparen sus puestos, y el convoy pueda lograr seguro el pasaje. No fuera mejor pedir salvo conduto al de Oranje, o a Babiera. . Qué decís, nunca un ánimo que es grande, lo que se puede tomar se humilla a pedir a nadie: Ea, a marchar. Arma, guerra. Qué es esto? 1. Qué haciendo alarde de su esfuerzo el enemigo, llega al Arrabal de Jambe; y aunque los nuestros se han puesto en defensa, a los volcanes de las granadas, las casas hechas, ya besubios arden. Vive Dios, que solo siento que a abanzar se adelantase nuestro recinto, antes que yo sus aproches le abance, pero a rechazarle iré con ímpetu: Arma al instante toquen, nuestra marcha sea por esa puerta que sale al Burgo, cuando por otra opuesta a ella el comvoy, marche con las mujeres a Mons. Arma, guerra. Cada instante mas se acerca el enemigo. Conde Guiscart, a atacarle mas, oíd. . Qué me queréis? Solicitad que nos cargue el contrario. . Ya os entiendo, Que los ingenieros saben a la retirada haré fácil. A ellos. . A ellos. Zurra, no ha de haber Frances que escape de mi valor, que no siempre precisión se hizo inviolable ser gallina en la Comedia el gracioso, y más en lance que tan pocos Españoles en esta campaña se hallen; cuando por serlo, aún los pobres . A eso un Capitán dijo, Gállegos, puestos en Flandes unos Cides son, pues luego que del Norte les da el aire, se vuelven en fuertes vinos, pasando puros vinagres: mas por Dios que hace salida el enemigo, y que trae infinita gente; pero el de Babiera, y Oranje la nuestra refuerzan, siendo los primeros que al combate se ofrecen con el Marqués de Alconchel, por la otra parte las Escuadras Holandesas, y Inglesas, gran riza hacen en los enemigos; pero a Don Luis en el abance veo allí, a ayudarle iré, más lograrlo ya no es fácil, pues nuestro campo al contrario viene cargando a esta parte. Vuestra Real Majestad tanto no se aventure. . Dejadme, Duque, que vuestro valor ejemplo me da bastante a despreciar el peligro. Pero no debe buscarle, quien con su perdida todo se arriesga, basta que mande quien gobierna, pues pelea por muchos. . Aconsejarme es bueno, lo que debíáis hacer vos; pero a las reales personas diréis, que no las valas ofender saben, que el rayo al Laurel respeta. Lo que yo sé, que es constante, que el hombre las valas tira, y Dios es quien las reparte. que en la Corte era pascante, que en la puerta del Sol, menos alcanzaban que no en Flandes. Aquí estáis vos. Pues no había de cumplir yo con mi sangre. Sangre tenéis? Los Morcones de la mejor sangre se hacen. Muy bien decís. Arma, guerra. Con valor pelean notable los Franceses. . Son mandados de dos grandes Genera Bufléis es un gran Soldado. Propio es que al contrario ensalce, quien es Soldado, y valiente: mas que veo hacia esta parte, a Alconchel carga una tropa enemiga. . Y a esta combate con los nuestros solo un hombre, su valor digno se hace de mi socorro. . Y a mí de que el mío Alconchel halle. Yo quedo hecho un zancarror de Mahoma entre dos imanes; pues no sé a qué parte acuda; pero otra vez el Rey sale deteniendo a sus soldados, no quiero que aquí me halle; y me tenga por gallina. No le matéis. Era fácil que nadie lo consiguiese, mas el Rey. . Brio notable. Pero quien tuvo valor su ímpetu a resistir, solo a vos sabrá rendir el noble acero, señor. Volvedle a la vaina, pues quien de tan brioso da muestras, desairado está el acero aún a mis pies: decid, quien sois, que aunque intente persuadirse el juicio mío, que ese rostro, es de quel brío razón hay que le desmiente; bien de mi fiar podéis. Llegándolo a preguntar vos, yo no os debo engañar conque el secreto guardéis. Decid, pues. Madama Clori soy, de la primer Nobleza de Flandes, pues fue mi padre rama de la Casa Excelsa de los Duques de Arescor; el cual murió en la defensa de Namur, pues con su sangre, y su valor no cumpliera, con menos que morir antes, que verla de Fraucia opresa: tema su patrimonio en Namur, conque fue fuerza con todos sus moradores quedarme a vivir en ella, debajo de la alianza que hizo la Nación Francesa. Mas habiendo el Mariscal de Buflers, con la experiencia militar suya, mandado que las mujeres salieran de Namur, sin reservar a ninguna, me hallé entre ellas, comprendida, y escoltada de un comboy, a las trincheras apenas llegamos, cuando fue de vuestras tropas mismas abanzado mi comvoy, y yo en noble fuga puesta; pues noble fuga es la que sin que la espalda se vuelva al retiro se hace cara; ya que no a la resistencia: Llegasteis vos a este tiempo, para que la vida os deba, y a vos os debáis, señor, ilustrar vuestra grandeza: Mas porque de este disfraz me valí, cuando pudiera venir en el propio mío; que me preguntéis es, fuerza, pues dos son las causas: Una, que como siempre en la iguerra con mi padre anduve al lado, se hizo en mi naturaleza ya, este traje varonil, como su valor herencia; que el esfuerzo de los padres, aún las mujeres le heredan. La otra causa, es, que me importa disfrazada así a Bruselas pasar a tomar venganza de una ofensa que fue hecha, no a mi honor, si no a mi fama; que aunque honor, y fama sea uno mismo, en las mujeres, ofensa del honor, sueña a otra cosa, en que manchada parece está la pureza. y puesto que os he debido que vuestra grandeza atienda a escucharme (que habrá quien por imperfección lo tenga, cuando unas armas, y otras batallán en lid sangrienta, como si no fuera dado en un General, que pueda sin hacer falta a su puesto inquirir en las sospechas de una mujer disfrazada, si hay ardid, o no de guerra. Y puesto que os he debido (vuelvo a decir) que suspensa vuestra atención haya estado, el favor es bien os deba de que Tened, que si es que yo tomé por mi cuenta la ofensa de vuestra fama, yo lo haré, que se hace deuda en cualquier hombre que es noble. satisfacer las ofensas de las mujeres; y así, decid, quien causa fue de ella, que yo sabré deponer la Majestad, y grandeza, que antes nací Caballero, que Rey. Las propias ofensas piden propias las venganzas, que si no, nunca se vengan: Lo que os suplico, señor, es, que después que resuelta haya muerto a mi ofensor, me ampare vuerta grandeda. Esa palabra os empeño. Pues yo me parto a Bruselas, no decir que está en campaña . mi enemigo quiero cuerda. Pues para que en los ataques no estorben la marcha vuestra, aqueste anillo tomad, en que están mis armas Regias, que os dará salvo conduto. Tómole, para que pueda reconveniros con él, cuando delincuente sea a camplir vuestra palabra. Segunda vez os la empeña mi grandeza. . Adiós. Adiós, a vengarme estoy resuelta quedándome ahora en el campo. . No he visto en igual belleza, igual valor. Que nos cargan. A ellos, que a nuestras fuerzas se retiran. . Mas que veo, retirando viene a nuestras tropas las de el enemigo, mi valor va a socorrerlas. Arma, guerra. Mariscal de Buflers, no se os acuerda la prevención que me hicisteis, de que en la lid más sangrienta me retirase. . Es verdad mas como nunca está hecha mi valiente bizarría, a ceder palmo de tierra al enemigo, abanzaba olvidando las cautelas; ahora es tiempo. . A revra? alanceses. Lno sí, pesia al diablo, que ya duraba mucho la furia alancesa, señor apretar la mano. Ya se hace Marqués. Pues llueva Dios cuchilladas: Don Luis de Zuñiga, y de la Cerda, cumplamos como Españoles. Bien lo obstenta Vueselencia, siendo émulo de su padre, cuyas hazañas celebra España, y Oran aplaude, pues que le debió a su diestra, defendiéndola valiente, que el Moro hoy no la posea. Lo que obra el valor por sí siempre es la mejor herencia. A eso me atengo, pues otro ninguno a la parte entra en herencia que es tan noble. Que los Españoles sean los que sobresalén más en esta cómica idea se disculpe, por la parte adonde se representa, cuando a los Brandemburgüeses, y a las Naciones Inglesa, y Hlandesa, son a quien se deben las más prohezas, y de su grande valor, otras mayores se esperan. Pues qué rechazando vienen otra vez las tropas nuestras, a ellos, pues. Jesús mil veces. Preñada aborta la tierra todo el fuego del abismo. Pero los Franceses llevan la peor parte; pues la mina reventó antes por la cuenta, y van volando Monsiures por el aire, que es belleza. Gusto es verlo. . Qué prodigio! Ha ofendido a V. Alteza el incendio de la Mina? A mí no. . La enorabuena me doy; y a vos Alconchel? Solo mi casaca queda abrasada; mas la doy por bien empleada, a cuenta del buen rato que he tenido Buen rato? Sí. No se acuerda Majestad, que dije, que venía a ver las fiestas de los fuegos de Namur, pues ya voy gozando de ella. Raro valor. . No dirán eso las de las cazuela, y la ven en el corral. Esta ha sido estratagema cobarde en Bufles. . No diga eso, señor, Vuestra Alteza, que permitida fue siempre la obstilidad en la guerra de cualquier suerte, supuesto que nuestra Armada Holandesa con las máquinas de fuego reduce a frágil materia sus puertos, y decir puede lo mismo: Mas quien inquieta con nuevo rumor el campo? 1. Señor, al ataque llega un Cabo Frances, trayendo delante de si un trompeta, el cual con salvo conduto (que pide) según se observa siempre en la Milicia, dice, que viene a hablar a su Alteza de parte del General Villerroy, con advertencia, que sus tratados son solo con el Duque de Babiera. Qué será? . Sabrase presto, y porque no se suspenda la noticia, podré estar oculto aquí. En hora buena, decid que llegue ese cabo. 1. Ya llega a vuestra presencia. Quién es aquí la persona de el Elector de Babiera. Yo soy, qué extraña arrogancia! decid la embajada vuestra. El Mariscal Villerroy, Par de Francia, que gobierna sus Cristianísimas Armas en Flandes: A Vuestra Alteza noticia, que de su Rey tiene órdenes expresas, par a Bombardear las Plazas, contrarias, en recompensa de la injusta obstilidad que las Nabes Holandesas están haciendo en sus, Puertos, cuyas murallas de piedia a pavesas reducidas, ya son del viento materia: y esta prevención os hace, para cumplir con aquella noble urbanidad, que siempre la Nación Francesa observa con Mádamas de Real Sangre, pues siendo así, que a Bruselas el Bombardeo destina, hallar allí no quisiera a la señora Electriz, a quien reservar desea. También pasa a noticiaros, que si sus Plazas no intentan ver las Armas de Aliados convertidas en pavesas, que el Sitio a Namur levanten, para que las suyas cedan al Bombardeo, a que ya van marchando a toda priesa. Al Mariscal le diréis, que estimo sus advertencias, y para deliberar en una, y otra propuesta con el Británico Rey consultaré; y la respuesta daré dentro de tres horas. No traigo orden, ni aún de media Pues decid, que al Bombardeo se disponga de Bruselas, mientras con las armas voy en persona a defenderla. Presto llorará su ruina. Y la Francia su soberbia. Para que gima más presto, a marchar toca, trompeta. Que a este Francés, de enviado le valga la preeminencia, para no haberle mi espada cercenado la cabeza. Hay tan grande atrevimiento. Luego al instante a Bruselas he de marchar. . Eso apruebo, el que marche V. Alteza luego al opósito, pues con el campo que gobierna el Príncipe Baudemont incomodará la empiesa del Bombardeo, y no dudo lo consiga su experiencia Militar; pues que logró la retirada más nueva, que halló el Arte Militar, para no ser de las fuerzas de la Francia derrotado nuestro campo, al ver que era superior el de el conttario. Baudemont, en todo acierta; pero ya, señor, en mí se hace culpable dar treguas a la marcha. . Yo he de ir a acompañar a tu Alteza. Todos lo mismo ofrecemos. El Marqués de Alconchel venga solo. . Haceisme dos mil honras. Duque, a marchar, que aquí queda mi persona a adelantar los avances a la empresa de Namur. . Para el asalto presto daremos la vuelta. Quedando vos asediarla, ya la Plaza doy por nuestra. Don Luis. Qué es lo que mandáis. Que deis a Morcón licencia, por hallarme sin criado, de que vaya en mi asistencia. Él es el dichoso, Y mucho. . Por qué? Ya a las Vibanderas se les acabó aquí el vino, y le hay del Rin en Bruscias. Adonde vais. . A asistir en la marcha a V. Alteza. Con tal favor, es preciso el que victorioso vuelva. En este ameno jardín, en cuya estancia vistosa, ascua fragante es la rosa, nieve olorosa el jazmín, puede, señora, tu Alteza, dar treguas a su dolor, que en ausencia, nunca amor halló alivio en la tristeza; Mal podré, si estoy penando, y está risueña esa Fuente, porque en su espejo luciente, siempre el Sol se está mirando. Vese aquella Rosa ufana, porque amante allí un clavel, su afecto la explica fiel, con retórica de grana. La Yedra aquel olmo abraza, y en su amorosa pasión crece más, porque su unión con berdes brazos se enlaza, y como ninguno siente de la ausencia el cruel desmán, por eso alegres están, la Rosa, la Yedra, y Fuente. Si en su amena variedad crece la melancolía, podrá la acorde armonía vencer la pena. . Cantad Tortolilla que cantas, y ausencia sientes, calla no cantes, que amor no puede juntar, música, y llanto, en quien padece. Cierto es, pues en la armonía de amor, fuerza es que disuene la dulzura de la voz, con el llanto que enternece, Ay Duqué amado! en tu ausencia. que de ansias mi fe padece. Luego en defensa se ponga la Plaza. Qué estruendo es este? e 2. Señora, del enemigo el ejército, nos viene bloqueando a toda Bruselas, y lo que llega a temerse, por el asedio previsto, que Bombardearla pretende. No es posible, pues caber en la urbanidad no, puede de las generosas armas de un Rey de Francia, en quien siempre Qué temes si estás conmigo! se vio ilustrar lo cortés, con lo bizarro, y valiente; que sabiendo que en Bruselas yo resido, a quien se deben por hija de Juan Tercero, Rey de Polonia excelente, por Electriz de Babiera, tantos respetos corteses, que a Bombardear esta Plaza sus Armas heroicas lleguen. Y así a la plebe decid de mi parte, que se quiete, que el campo contrario es fuerza , que mi persona respete: Volved a cantar, que a mí valor nada le estremece, sola la ausencia del Duque hace que el pecho se altere. Mas canta Tortolilla, que si la ausencia es muerte, en sus exequias canta el Cisne cuando muere, que amor, bien puede juntar música, i llanto en quien padece Mas qué es esto! 2. Ya en la Plaza ha entrado una Bomba. Miente ese estrépito ruidoso, que causaron las preñeces de ardiente vívora infame, que haber entrado no puede en la Plaza, estando yo en ella: La letra vuelve a proseguir Flora tú, que ahora a cantar sola debes. Estoy temblando de miedo, y que yo prosiga quieres. Yo, lo que las más mujeres, que se asustan en oyendo solo disparar un coete. Prosigue, pues. . Ya prosigo. Creer lo que oigo, es ofenderme No cantes abecilla, que es forzoso se mezcle la voz de la armonía con el ay que se siente, que amor no puede juntar música, i llanto, en quien padece Jesús mil veces! Qué estruedo! . Qué horror! Qué asombro! . Qué suerte! Ah hecho a V. Alteza daño esa ardiente Domba? . Ah débil . corazón; pues no te basta que Sangre Real te alimente, para no asustarte? Pero ya temo algún accidente que mi sucesión malogre; disimular me conviene. No responde V. Alteza? Qué daño había de hacerme, pues cuando las Reales Armas de la Francia no respeten mi persona, fuego, y valas me respetan de tal suerte, que a mis pies templan las iras de su actividad ardiente. 2. Qué valor. Dadme un caballo, que alentar quiero a la plebe con mi presencia, y que sepa la Francia, que a las mujeres de mi calidad, no asustan esas encendidas sierpes de metal: Mas qué rumor velicoso el aire yere? a saberlo id al instante: algún contento parece, que Astrólogo el corazón me pronóstica, o previene. 2. Ya su Alteza Electora. entró en Bruselas. . A verle vamos bien me dijo el alma. Ya llega. Mil parabienes me doy, Duquesa, al mirar, no eclipsan los rosicleres de vuestro semblante hermoso los riesgos. . A quién os tiene en el pecho, no le turban de las enemigas huestes las invasiones: Bruselas, ya perder el temor puede con vuestra vista. Al Marqués de Alconchel conoced. . Verle deseaba a Vuexcelencia, pues la fama muchas veces noticia de su valor me dio. Lisonjearme suele, mas esta vez en servicio de vuestra Alteza, he de hacerle a la fama que no mienta, aunque a la envidia le pese: Mas vive Dios que el Francés diluvios de fuego llueve. Así lloviera perniles, y vino puro de Yepes. Que se abrasa la Ciudad, y las iglesias perecen. Ya la plebe gime. . Que haremos. . Porque se aquiete, salir en persona yo por las calles, a que aliente en su desmayo. . Eso ya Vuestra Alteza obrado tiene cuando entró en Pruselas, ahora otro remedio conviene. Con los tercios de Españoles, y la destacada gente que en nuestra escolta trujimos, vuestra Alteza a mí me deje el que salga al enemigo a hacer que no Bombardee a cuchilladas la Plaza, u a que el demonio le lleve. Propio valor de Español. Haralo como lo ofrece, que en las Alucemas, hizo aún mayor arrojo que este, pues a vista de seis mil moros demolió dos fuerte. Fuera gran temeridad. En los peligros urgentes. es la desesperación, quien los casos arduos vence. Yo voy. Tened; mas que aviso ese Clarín nos previene. 2 El Príúcipe Baudemone entra con alguna gente en Bruselas, y aquí llega. Ya V. Alteza me tiene a su orden, bien que ya el enemigo parece previene su marcha, pues anteviendo, que no puede Bombardear tan a su salvo. a Bruselas, por haberse apostado ante mi campo en el puesto preeminente a la Plaza, y que no es fácil que adestacarme de el llegue, escarmentado quizás el de Villerroy, que hubiese mi experiencia militar, y resolución valiente, retirándome a su vista, el malograrle la fuerte de haberle dado a la Francia el triunfo más excelente, de designio habrá mudado, pues que su marcha previene. Pero cual será el que toma cuando su ejército mueve a otra parte? . De una espía he sabido, que resuelve ir a Bombardear a Gante. Pues socorrerla conviene con mi persona. . Señor, Alteza no es decente vaia al socorro. . El Marqués dice bien; pues no se debe un Capitán General empeñar, cuando no tiene evidencias de un asedio, y en Namur se halla evidente, que hace falta V. Alteza. El Marqués de Belmar puede ir a oponerse al asedio. El Marqués luego le lleve el orden. . Iré al instante. Pues mi marcha será en breve. La mía, al aviso. . Y yo iré a apostar con mi gente cerca de su plaza, porque los movimientos observe del Ejército enemigo; y si necesario fuere reclutar su guarnición, la acalore con mis huestes. Toca tambor a marchar. Los brazos a darme vuelve amada Esposa. . Con ellos el alma os doy en reenes. Duquesa, quedad con Dios, El Cielo con bien os lleve, Príncipe, Marqués, adiós. V. Alteza, con Dios quede. A que vine yo, señores, pues fue el incendio de suerte, que de pólvora del Rin aún no he cargado el mosquete. Solo en mi varonlí mi noble aliento, caber pudiera lo que osada intento, mas a obrarlo me llama el crédito perdido de mi fama. A el Conde Carlos tengo a aqueste puesto llamado, por papel que le he supuesto de Don Luis, pues habiendo yo sabido, que el duelo que dejaron prevenido aún no le han acabado, quizá porque cumplir debe un Soldado con el servicio de su Rey primero, que con su fama, aún siendo Caballero; del supuesto papel, pues me he valido para que salga el Conde, persuadido que es Don Luis quien le saca a la campaña, adonde en ella vea, que mi saña, mi cólera valiente, como supo decirlo, le desmiente. Mas la perezosa noche ya su estación va mediando, y está en la precisa hora en que el Cónde está retado: pero dos bultos se acercan hacia esta parte, si engaño no es de la vista; mas ya los distingo, hacia este lado retirarme oculta intento, pues no es el Conde, es bien claro, que no viniera con otro, cuando solo fue llamado: hablando vienen, oiré lo que dicen. No os he enviado yo papel ninguno, puesto que hallándonos empeñados en los avances, que cada instante a la Plaza damos, no dio lugar, a uno, ni a otro; para cumplir con el garbo de fenecer nuestro duelo. En nombre vuestro me han dado. un papel; y aunque la letra, si es vuestra, o no, estoy dudandos. por no haberla jamás visto, habiendo en los dos quedado pendiente un duelo, fue fuerza creer me llamabáis al campo; y viendo que ya se hacía hora, y que estabais despacio hablando con unos hombres, os hice señas, guiando a este puesto prevenido. Ay suceso más extraño! que un caso tan contingente mi venganza haya frustrado. Pues lo que estorbó la guera; nos facilita el acaso, y ya a campaña salimos, nuestro duelo senezcamos con el acero. . Eso elijo; Ya un medio fácil he hallado, pues noche, y disfraz me ayudan, para excusar en entrambos el duelo, y hacerle mío, solo la voz es reparo; y esa mudarla sabré: Tened, y escuchadme ambos, antes que incitéis las iras. Qué intentáis? Desengañaros, a vos Don Luis, de que no sois quien al Conde ha retado, y al Conde, de que soy yo quien hoy le provoca al campo. Don Luis de Zuñiga es quien me reta. . Yo me llamo Don Luis Zuñiga también, y apellido, y nombre es dado hallarse en los dos, pues siendo de un tronco ramas entrambos, tendremos un apellido, y en el nombre no hay reparo; solo le podíáis hacer, si el papel por quien llamado sois, fuera de Don Luis la letra. . El empeño es razo, suspenso está mi valor hasta apurar este acaso. Yo a Don Luis conozco, y es quien pudo haberme retado, por duelo que antes tuvimos. No quita haberle entre ambos. El duelo que hay en los dos, decid, antes que riñamos. Como no es satisfacer (que nunca lo use en el campo) digo, que vos a una Dama soberbio habéis disfamado, diciendo, que merecisteis sus favores. . Sustentarlo . debo, si es Madama Clori, su favor digo que alcanzo, y que. . Digo que mentís, puesta la espada en la mano. Quitándoos la vida yo faré mís asrabios. . Tened. Apartad. . Si no os detenéis, con entrambos he de reñír. . Qué decís, Que mi duelo anticipado es, y con migo ya os toca que batalléis. . Yo no hallo anticipación, pues ya la lid los dos empezamos. Pues duelo que es de Madama Clori (por razón que callo) satisfacerle me toca, y así he de reñir con ambos: con vos; porque le causasteis: y con vos, porque bizarro el garbo de que le vengue me quitáis. . Con mi contrario solo riño. . Con los dos, yo írrito el acero osado. (cha Hacia aquí el ruido se escu- de espadas. Llegad, Soldados. 1. A su Alteza Electoral os detened. . Qué he escuchado! en la confusión, bien puedo dar a mi fuga los pasos, para no ser conocida, y pues público el agravio de mi fama se ha de hacer, pues es fuerza contar ambos la causa del duelo, debo ya dar muerte a mi contrario de cualquier suerte que pueda, como al tiempo dejo el caso. . Qué es esto, decid quien sois los dos. . Yo el Conde Don Carlos Lestre. . Yo soy Don Luis de Zuñiga. . Pues Soldados tan expertos, y valientes, por propio duelo hacen campo, en ocasión de tener al enemigo sitiado. Por vida del Rey de España, que en un público cadahalso haga cortar la cabeza al que otra vez haga campo sobre este duelo; y así amigos quedáis entrambos. La causa. . Saberla excuso. Al arma, guerra. Y más cuando nuestro Ejército se mueve a rechazar al contrario de algún abanzado puesto. Acuda el Maestre de Campo Gurdín con toda su gente a ocupar espada en mano la trinchera, que está entre la Sambra, y Mosa. Llamado soy de mi escuadrón. Nosotros acercándonos al campo vamos. . . Arma, guerra A ellos. Ea valientes Soldados, a desocupar briosos de la trinchera al contrario, pues ella nos incomoda a dar el último asalto a la Plaza, por las brechas que abrió por ambos costados al Baluarte de San Roque la batería. A ellos. Rayo es cada cual; pero quien más sobrésale, es un Cabo del Escuadrón de Curdín, pues con valor estremado con las Escuadras Inglesas, y Dragones va atabando al contrario. Mas que miro, sin duda alguna el caballo le han muerto, y a pie pelea; quién será aqueste Soldado? 2. Ya a la escasa luz que da la Aurora veo a sus rayos que Don Luis Zuñiga es Sargento Mayor, y Cabo del trozo de los Dragones. Ya Baudemontme había dado del noticia, aunque me dijo, que hasta señalarse osado en alguna sacción grande, no pretendía bizarro darse a conocer conmigo; mas ya a conocer se ha dado, llevadle un caballo mío para que en él monte, en tanto que premio dé a su valor. Franceses, a retirarnos. Ya abandonó el enemigo la trinchera, y se ha alojado nuestra gente en ella. A buen tiempo llego. . Es cierto cuando ocupada esa trinchera que servía de padrastro está ya de nuestra gentra, y dar mejor los asaltos a la Plaza lograremos: mas de Villerroy el campo de bombardear a Bruselas dejó. . Mas con grave daño, y toda la plaza hubiera puesto en el último estrago, a no haber con gran valor el de Baudemonte tomado puesto enmente; por cuya causa puso en marcha el campo contrario, mas con designio, se está recelando de ir a Bombardear a Gante, mas a Belmar he ordenado vaya a socorrerla al punto, y Alconchel ha ido a avisarlo. A avisarlo va Alcanchel? Mas me vuelvo sin lograrlo como quisiera, supuesto que su designio el contrario mudó de Bombear a Gante y a Dixmunda con su campo va a poner sitio. . No dudo que se defienda, entretanto que Baudemont la socorre, y pues juntos nos hallamos, con intrepidez, intento demos el último asalto a la Plaza, por las brechas que ha hecho por ambos costados al Baluarte de San Roque nuestra Bateria. . Vamos que por subir animoso por las escalas ya rabio. Yo por no subir, pues nunca fui Grúmete. . Solo hallo un inconveniente. . Y es? Que el Foso ha de inconmo- para llegar a la brecha. (darnos Ya le tengo desangrado; y aunque alguna agua sostiene, un puente podrá enfilarnos hacia la brecha. . Y la estrada encubierta ha de costarnos mucha gente en recazar de ella al contrario. A porrazos, y al fuego de las granadas se vence. . Pues al asalto Soldados, que hoy es el día en que vuestro aliento osado le dé al Clarín de la Fama voces para vuestro aplauso. Al asalto todos Arma, guerra. . A ellos. Santiago, y a ellos. Qué brabo día, para verlo desde el Cairo. A la defensa. . Al asedio. Franceses, desesperados rindamos la vida, antes que la Plaza. . Ya al asalto se previene el enemigo. Será imposible lograrlo, sin que la estrada encubierta tomen. . De ella han rechazado a nuestra gente. . Pues hijos esta brecha defendamos, que es por donde puede entrar el enemigo. Es en vano, pues con tesón increible nuestros fuegos despreciando. a cuerpo ya descubierto del Baluarte han llegado a su recinto. Ea, amigos, id las escalas echando. Ya en la muralla prendió la mía, el primero aguardo ser que entre dentío. Lo mismo lograr todos intentamos: Dilubios de fuego arrojan, Nadie desmaye, Soldados, pues a nuestro esfuerzo bajan muertos, y vivos rodando. Hijos, a vencer la altura. A no temer el estrago del incendio arrojadizo; pero ya el fuerte le entraron: 3. Victoria. Tened, que antes que se dispute el asalto, capitular pretendemos, como honrosos sean los pactos. Yo honrosos os los ofrezco. Pues a abrir las puertas vamos. Ya es la Villa nuestra. . Todo se debe al valor bizarro de Soldados tan valientes. Solo darse debe el lauro a tan heroscos, tan grandes Generales. . Y en aplauso de tan nastre Victoria- De triunfo tan elevado. Repitán las voces. Vivan Guillermo, y Majimiliano. Decid, que viva la Casa de Austria inmortales años.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Imposible es resistir tan incesantes ardores. Las Bombas, y las Granadas fuerca es que nos incomoden. Desamparemos los puestos. Qué es esto, Babaros nobles, como Hlándeses bizarros, sin reputación, ni orden, desalojáis vuestros puestos, dejando a los gastadores, sin que en las obras de aquesa trinchera los acalore vuestro valor: Volved hijos a defender las labores. Mantener es imposble el puesto, a las invasiones de la opuesta batería. Volved amigos. Qué voces son estas? Esos Soldados, (si es que el renombre honroso de serlo, quien comete el ciego desorden de volver la espalda al riesgo) abandonan con temores sus puestos, desabrigando los gastadores, que rompen esa trinchera elevada de comunicación. Qué oye mi justo enojo; pues como desabrigan las labores, que al Castillo nos acercan, cuando en sus operaciones consiste su rendición. Vive ese estenado móbil, que haga al instante, a cualquiera que su puesto desaloje, que a la boca de un cañón de munición sirva, porque dé escarmiento a los demás, cuando el fuego le debore. V. Majestad, señor, no se admire, que abandonen sus valerosos Soldados sus puestos, a los horrores de tanta lluvia de incendios, pues a sus llamas atroces, el elemento del aire muda sus constelaciones, en elemento del fuego, que abrasa cuando más corre; pero yo a escoltarme ofrezco osado a los gastadores, porque en las obras prosigan, que es sin razón que esos hombres en su afán estén, sin que haya quien los acalore. Ya al Fuerte de la Casota llegan las líneas. Si el nombre de casa del diablo logra, yo haré al diablo no lo estorbe. Cualquier casa que es de juego, casa es del diablo en la Corte. Yo voy. . Y yo iré también. Tened ambos, que ya al Conde Carlos veo desde aquí, que los Soldados recoge, y a ocupar sus puestos vuelven. Pues para que se mejoren, vamos. . Tened Alconchel, Don Luis, tened, que en mayores empresas debe emplearse de uno, y otro el valor noble, porque si de vos Marqués la fama pública a voces las hazanas de Don Luis, bien es también las pregone; pues le vi ocupar un puesto con esfuerzo tan disforme, que me dio envidia; que hay envidias dignas de Heroes. Beso a Va Majestad los pies, por favor tan noble, y por el caballo, siendo premio Real de mis acciones. Las lluvias incomodaron adelante los aproches, y estar nuestra artilleria montada ya en los pontones. Ya hay sobre los parapetos mas de ducientos canones, y más de treinta morteros, y hoy es cierto que se monte lo demás: Pero que estruendo espantoso es el que se oye? El Coronel Carlos Lestre se acerca a este sitio. Cónde, qué es esto? Señor, apenas los Soldados puse en orden, y la trinchera ocuparon, a escoltar los gastadores, cuando del Fuerte del Diablo, o Casota, que es por donde se abanzan más nuestras líneas a sus obras, y bestiones; un tonel el enemigo arrojó, cuyo disforme vientre abortó de si propio en encendidos fulgores, un Mongibelo de llamas, un Etna de municiones. Si es de la casa del Diablo, será preciso que aborte las zaurdas de Plutón, y aún el río de Aqueronte. Mas la pólvora, y granadas que su inventiva componé, hizo más ruido, que daño, en Soldados, y labores. Dicha ha sido, mas su fiera imbasión, porque no logre intento luego dar orden, para que la Artilleria, de Bomvas, y de Cañones, incesantemente batan ese Castillo de bronce. ces Arma, guerra. Mas qué es esto? 1. Señor, con seis Batallones el contrario hace salida, y según se reconoce, a atacar en las trincheras nos viene a todo galope, A rechazarle salgamos todos, para que malogre su intento, y tengan castigo más presto sus invasiones. Vuestra Alteza dice bien, vamos, pues esos ardores nacen, de que ha tiempo que con él no andamos a golpes. Arma, guerra. Ya más cerca su velico estruendo se oye, Pues Marqués, a ellos. A ellos. Castiguemos sus furores. Donde V. Majestad sus pasos conduce? Dónde, a recazar al contrario. Eso es, querer que blasone, que para atácar sus tropas, un Rey su persona expone al peligro. . Y no dirá también, cuando se le antoje, que un Elector de Babiera su esfuerzo en su ataque pone. Vamos Duque. Si ha de ser, vamos. Que nadie me estorbe a mí, que vaya, o no vaya A a hacer al Francés gígote. Arma, guerra. A ellos, Franceses, vuestro orgullo no abandone la noble reputación que os da de intrépidos nombre; de su trinchera al contrario, vuestro esfuerzo desapropie con el acero; y el plomo, que oprobio nuestro es, que logre irse acercándonos tanto con sus obras exteriores a las nuestras. . Mariscal de Buflers, no se maloje con nuestro mismo valor el día, luego que choquen las tropas del enemigo, abriendo los escuadrones nuestros, con la batería, no ha de quedar de ellos hombre; Eso dejo ya dispuesto. Arma, guerra. No nos corte el contrario. A ellos. A ellos. Escapar, ya no hay por donde, por Cristo que los Franceses pelean como leones, por todas partes pegando vienen, mas los nuestros rompena por las escuadras contracias espada en mano, y los golpes que sacuden, son de suerte, que parecen en el choque nacieron en Lavapiés, pues todos son Zurradores: DE NAMUA Mas como me estoy aquí hecho un propio Don Quíjote; para cuando es el aliento Morcón? mas los escuadrones suyos abre el enemigo, ahora entro yo con mis once de obeja. . A ellos. . Aellos. Mas ha cobardes traidores, que os valéis de los ardides. Aunque escupieran los bronces encendidos rayos, no por eso el aliento noble desmaya. Arma, guerra, guerra. A ellos, valiente Conde. Franceses, a retirar. La invencibles naciones, a ellos, que huyen. Qué es esto, Duqué? Estas son traiciones del contrario; pues apenas notó en la lid los ardores nuestros encendidos, cuando abriendo sus Batallones con alguna Artilleria que tema en sus aproches, nos ha muerto alguna gente, y en venganza de este doble! ardid, los nuestro los siguen con coraje. . En el desorden de abanzarlos puede haber trave riesgo, luego toquen tirar. a Ah Soldados, a retirar. Que sea el orden de la guerra tan preciso. Si no lo fuera Qué noble ira es esta, Capitanes? Vuestra Majestad perdone, que no habiéndonos vengado, ha sido sin tiempo el orden de hacernos retirar; pues según todas las Naciones de Aliados peleaban, y los presentes Campeones, a más de veinte Franceses nos salieron por un hombre, que hemos perdido en aquesta valiente refriega. . Corre riesgo empeñarse tal vez, Marqués, sin tiempo, en facción, que la perdida ser puede mas que el triunfo que se logre; pero si es el sentimiento vuestro, que no corresponde la venganza, a que el contrario nos ha muerto algunos hombres. yo a todos satisfaré, con lo que antes del choque dejé prevenido Vos Don Luis iréis con mi orden a hacer que los Artilleros, con todo el grueso de bronces, y bomvas (como ya dije) batan esa altiva torre, que es estorbo a nuestras iras, porque blasona de monte? Voy a obedecer, Muy presto verán esos torreones, que apostaron con los siglos inmorees duraciones, como al rigor del incendio, no hay fuerta que no se postre. Ya los ingenieros hacen señal, a que a los sogones fuego den. Terrible estruendo. A los mismos resplandores del fuego viéndose está la ruina, que en los bestiones la incesante Batería causa. . Ya se reconocen las Brechas que ha abierto el plomo. Ya tiene pantes? por donde se entre el Castillo. . Ese fue mi intento. Mas los bronces cesan en la Batería. Descorteses los cañones son, pues ventosean recio. A anticiparnos la noche llega el humo. Es que ya es hora, de que el Sol sus explandores nos oculte. De las densas sombras amparada, al Conde mi enemigo a buscar vengo, porque mi venganza logre con su muerte, pero allí le veo, esperar disponer mi ira, a que solo quede. Vuestra Majestad el nombre dé antes que se retire a su tienda. . Que le toque darle hoy a vuestra Alteza quiero. . Si así lo dispone vuestra Real Majestad, sea propio nombre de Españoles Santiago. . Santiago es el nombre. . Pues ya la noche llega, vamos a las tiendas. Vamos; pues. Ah señor Conde. Decidme, que me mandáis? Ablaros he menester? Decid. Aquí no ha de ser. Pues guiad donde podáis lograrlo, si os sirvo en esto. Dónde ha de ser me seguid. Si es a reñir me advertid. Yo os lo diré en mejor puesto: pues apartados ya estamos bastante de las escuadras, que nuestras líneas defienden, y que el ruido de las armas es imposible que oigan, la lid, que ya comenzada en la campaña dejamos, y el de Babiera estorbarla pudo, a que ahora se fenezca aquí os provoca mi saña. Luego sin duda que sois el que dijo se llamaba Don Luis de Zuñiga? . No soy el; porque allí hubo causa para suponer que era Don Luis, y ninguna se halla para serlo. . Pues quién sois? Quién la ofensa de su fama, como suya satisface, pues pide propia venganza. Luego sois Madama Clorl. Yo no puedo ser Madama Clori, hasta satisfacer A mi ofensa. . Vuestra vizaría osadía, ya me dice que lo sois, y a vuestras plantas, por triunfo del vencimiento os rinde mi fe la espada. Esa no es satisfacción que a mi pundonor le basta, pues una vez que dijisteis que mis favores lograbais en público, aunque ofrecierais desmentiros, no se salva mi crédito ya perdido con menos (es cosa clara) que con daros yo la muerte; y así a cobrar vuestra espada volved, y de mi ira ardiente os defended. . Con las Damas nunca en campaña he reñido. Yo no soy en la campaña Dama, si no quien irrita. el acero en su venganza, y así defendeos, o vive mi ira. . Tened; que a las armas de vuestras luces divinas, toda un alma está postrada. Ya eso es burlarse de mí; y juro a esas luces claras, que siendo del Cielo ojos están viendo vuestra infamia, que de la suerte que pueda tengo de tomar venganza, no tan solamente ya de la ofensa de mi fama, sino también de que hagáis desprecio de mi arrogancia; pues desprecio es, que enamore, quien villanamente agravia. Y así muere vil. A 1 Quién va. . La tulla. Que mi saña encuentre siempre un estorbo para vengarme. 2 No se habla. . Amigos. 1. Qué amigos? diga el nombre. . Santiago 1. Basta, para que a mi obligación no falte; y pues en él habla os conozco, señor Conde Carlos, que cumpla me falta con deciros, que su Alteza, que os busque también me manda, porque en vuestra tienda, no os hallaron. . Dos palabras que hablar tengo aquí, yo iré. 1. Que de vos no me apartara, su Alteza, me mandó. . Ay tal precisión: Bella Madama, perdonad, que sea preciso, que mis afectos se vayan sin satisfacer ahora tanta injusta queja, y tanta hermosa amenaza. . Sola mi queja se desagravia, dando la muerte a un villano mal Caballero. . Ya pasa. de rigor ese. . Muy presto será en mis iras venganza. Pues haced lo que quisiereis, si no os obligan mis ansias. Si haré, y pues que ya he jurado por esas antorchas claras vengarme de cualquier suerte, y instrumento no me falta, que sin prevención cobarde le oculta aquesta casaca, y de él me he acordado, como me acuerdo, que ejemplo se halla, que en un Palacio Real, y de la Corte de España, exponiéndose al castigo, del que un Sagrado profana, una mujer, por vengar otra ofensa de su fama, mató de un carabinazo a su enemigo, Madama Clori, también en la misma tienda Real de la Campaña de su Alteza Electoral, renovará aquella hazaña; mas discurriendo en mis propias ideas imaginarias, a la tienda de su Alteza he llegado; retirada aquí esperaré ocasión, pues se ven ya aquí Tan ardua empresa, solo al valor, Conde, vuestro se fiara. Digo, señor, que agradezco el favor a vuestras plantas, y que el puesto iré a ocupar, con la gente que me manda. Vuestra Alteza. Ahora es tiempo: muere, cobarde, a mi saña. Herido estoy. Qué traición es aquesta? Aa de la guarda, matad luego a ese villano, mas no, prendedle. Mi espada me sabrá librar. . No es fácil que esta sangre que derrama, mi valor, venganza pide. Tened, Conde, que una infamia, una traición tan aleve, en un suplicio se paga mejor, y así. 1 Señor, preso queda en el Cuerpo de Guardía ya el delincuente. Pues luego que de arreboles el Alba se corone, a ese traidor arcabucead, sin que haya descargo que se le admita; pues para su muerte, basta profanar el Real Sagrado de mi tienda. . 1. Lo que manda Vuestra Alteza se hará. Cónde, cómo os sentís? Solo falta al valor hace la sangre. En mi vienda restañarla podéis: Señor, a la mía ir bien puedo, que no es tanta la flaqueza. El. Cielo os guarde. Cielos, si será Madama quien me hirió, pues fuera dicha de mi amor, la que es desgracia. . Tan osado atrevimiento, sin duda que tiene causa superior, mas no le indulta del suplicio, al que profana mi Tienda Real; y así muera, sin que descargo le valga. Señor, que de guarda estés ahora. . Tú, dónde has estado toda la noche ocupado? que en servirme en fin no des, después que Alconchel consigo a Bruselas te llevó, por ser trasto. . Trasto yo? Que eso digas, te consiente mi valor, por criado fiel, que a mí me llevó Alconchel, no por Busón, por Valienta; y si otra cosa dijera, o pensara otro, que tú, creo que con Bercebú almorcando ya estuviera; pero déjolo, porque cotidiano se hizo ya, que siempre des en reñirme, como en servirte yo mal: y paso a darte noticia, de cosa que importa más, diome el de Alconchel ayer, porque en todo es libetal, ocho escudos, porque sabe, que sé el manojo mandar; túvelos apenas, cuando los pasé a depositar en un Sargento Holandés, que me tiene otros allá, porque el demonio lo quiere, o mi desgracia infernal que los treses sean su suerte, cuando los ases mi azar. En el Cuerpo en fin de Guardía de su Alteza Electoral le hallé, y al punto a los dados nos pusimos a jugar; cuando a este tiempo a la Guardía un Soldado muy galán trujeron preso, porque había en la tienda Real de su Alteza, al Conde Carlos herídole no muy mal, aunque de un pistoletazo. Que oigo, si acaso será . el que dijo se llamaba Don Luis de Zuñiga allá en el campo, en que pendiente se quedó su duelo, mas quien a reñir a campaña al Conde supo faca,, no le hiriera así. Prosigue. Gana, pues, de desaguar el foso humano me dio del bebido mostagan, cuando al pasar por delante del cepo, que son acá los grillos que más se usan; por mi nombre Bautismal me llamó el preso, y notando le supiese, cuando ya todos me llaman Morcón, porque he llegado a engordar de modo, que soy ya atún, si antes solo fui cecial; a él me llegué Y que te dijo: Que te dijese no más, que un Caballero Flamenco te necesita hablar, en ocasión que su vida peligraba. . Quién será? Te aseguro, que la voz melisa, y el rostro es tal, que persuadirme pudiera a otra cosa. . Ven acá, como al punto no veniste a avisarme. Porque mal el dado toda la noche me dio, y perdiendo, jamás me he levantado. Pues viendo a un hombre en peligro igual, no lo dejaras. . Qué dices, pensándose desquitar el que es tahur, no lo hiciera con su padre natural, aunque supiera le habían de sacar a arcabuccar. En el pecho el corazón . dando latidos me está, si será Madama Clori? Mas como llego a pensar arrojo tan temerario, de mujer tan principal? Mas de su valiente brío, cualquiera temeridad puedo creer, sin ofenderla, pues su pundonor es tal, que una vez que pronunció que se había de vengar del Conde, lo habrá cumplido; qué puedo hacer? pues dezar no puedo la guarda; pero el de Alconchel allí va, llamarle intento: Ah señor Marqués. e Pues qué me mandáis? (po Yo estoy de guarda aquí, a tien- que me ha enviado a llamar para valerse de mí un delincuente, que está preso en el Cuerpo de Guardía, y aunque me encuentro neveral, en si es el que yo imagino, si lo es, llega a ser más persona de lo que puede creerse. . Si es el que está preso, según he sabido por la aleve atrocidad de haber herido en la tienda de su Alteza Electoral al Conde Carlos: ahora le sacan a arcabucear, sin que se sepa quien es; pues solo ha dicho no más, que por cumplir con su fama, al Conde intentó matar. Qué decís: Mádamo Clori . es sin duda, abrá pesar igual mío! . Decid, que os inmuta. . Que me v la vida en saber si es quien temo, y no poder lograr favorecerle, y más cuando se ha valido de mí va; qué debo hacer? . Excelencia me aconseje. Aconsejar no os puedo, que abandonéis el puesto que aquí guardáis, pues antes debe cumplir el que es Soldado leal con su Rey, que con su fama, y así en caso tan fatal, que os llama una obligación, y un puesto ocupando estáis, lo más que podéis hacer, es, a un amigo etubiar, y para eso aquí estoy yo, que pediré al Capitán de Campaña, que suspenda el castigo, hasta que hablar pueda yo a ese delincuente. La vida, y el ser me dais. Pues volveos a vuestra guarda. que Morcón conmigo irá, para que avisaros vuelva que ha habido, con brevedad. El Cielo os guarde. Morcón, tú no hay duda que sabrás quién es este hombre. No es hombre. Qué es lo que decís? estás en ti. . No he almorzado aún Pues qué es? Capón natural, y jos Capones no son hombres en la realidad: Mas al tal, sin duda que le sacan ya a arcabucear, pues las destempladas cajas nos lo están diciendo, Y ya aquí se acerca. Hasta que llegue al Suplicio fatal, manifestar no pretendo quien soy, porque desleal vea el Conde mi enemigo, que a una mujer principal como yo, en tan grave afrenta puso, por acreditar falso, que logró favores que no consiguió jamás: y porque vea el teatro del orbe también, que hay mujeres, que a las historias sucesos que escribir dan, tan extraños, que habrá quien por fábula los tendrá. Mas que Don Luis no viniese llamado de mí, es lo más que siento, mas si no sabe soy yo quien le envió a llamar, de Caballero ha faltado tan solo a la urbanidad, Yo llego a hablarle; Aa Soldado, 1. Señor, qué es lo que mandáis El Capitán de Campaña, dónde está? 2. Adelante va, qué queréis? Yo necesito a este delincuente hablar. 1. A V. Excelencia, no puede nada negarse, llegad. Caballero, seáis quien fueréis, que de serlo indicios da, quien ofensas de su fama las sabe osado vengar: Don Luis de Zuñiga, a quien enviasteis a llamar, se halla en la guarda de un puesto; por cuya causa no ha venido a saber de vos, en qué os puede mejorar de fortuna; a mí me envía, que profeso su amistad, el Marqués de Alconchel soy, y os podéis de mi fiar. El que sea V. Excelencia quien viene, también me está como si fuera Don Luis. Pues quien sois me declarad, y qué queréis? Ni uno, ni otro lo puedo manifestar, sino solo al Rey Guillermo, llevadle a su Majestad este anillo, en que sus Reales Armas cifradas están, que quien soy, y lo que intento por este anillo sabrá. Hay enigma más extraño . al Rey se le iré a llevar, mas él viene con su Alteza: por un rato, retirad a la Guardía aqueste Reo, mientras al Rey llego a hablar. 1. Ya lo hacemos. ya Deciararme fue fuerza, ya en trance igual. Se confesó ese hombre tiple con vuestra paternidad? Luego dar he pensado asalto general. Ya publicado por todo el campo está, mas me parece que el enemigo más se fortalece en sus aproches mismos con in- miensas obras nuevas, que añade a sus de- fensas, conque es muy contingente se pierda en el asalto mucha gente. Por eso intento, con la batería de todo el grueso de la Artilleria, de bombas, y granadas mantiatarle sus trincheras, de suerte que a forzarle llegue a que se retire, cuando el estrago de sus obras mire. Marqués, decid, qué os parece? Señor, el parecer mío, es, que antes las baterias desaprochen del recinto del Castillo a los contrarios. Eso es lo que determino. En tanto que el caso llega tengo, señor, que pediros. Pedid. Pues un delincuente que ahora llevan al Suplicio. Pues ya no está arcabuceado ese aleve. Qué delito cometió? En mi propia tienda de un carabinazo ha nerido al Conde Carlos. Al punto le den la muerte. Este Anillo, en que vuestras Reales Armas. están gravadas, me dijo, que antes que muera él os diese, Anillo mío, qué miro! Madama Clories él esta mujer es prodigio. Buena la hubieramos hecho si ejecutado el castigo estuviese. . Pues por qué? El delincuente no ha dicho quén es? . No, ni más descargo ha dado (en lo que he sabido) que por vengar de su fama una ofensa, al Conde quiso matar. . Pues su culpa, yo soy quien más la ha cometido, pues habiéndome fiado su duelo, anduve remiso en no imbestigar quien era el que le había ofendido, y haciendo mío el empeño, revitadole el motivo, El profanar el Sagrado de mi Real tienda, es delito que pide castigo enorme. Eso no lo contradigo, mas antes del Real Sagrado de mi palabra, ha tenido de haber de favorecerle en cualquier lance preciso: además de esto, por sí logra tan exclarecido privilegio, que no puede padecer ningún castigo corporal. Decid quién es? Madama Clori? Qué he oído! Acertela, vive Dios, que a faldas me olió al principio. A Don Luis, luego lo avisa Al punto voy a decirlo. s De la primera Nobleza es de Flandes, y el cariño de la Electriz. El Marqués, pues ha sido su padrino vaya por ella, porque con el decoro debido venga. Voy a obedecer. Qué es lo que haremos? Si herido no estuviera el Conde. Ahora a mi tienda un criado mío llega, que del Campo viene de la observancia, y ha dicho que el Príncipe Baudemont- con su gente, ha dirigido la marcha a Namur, Alguna causa habrá, mas como herido estando dejáis el lecho? Cómo me dieron aviso que dar asalto intentabais, y los hombres de mis bríos, solo muertos faltar pueden a un empeño tan preciso. Es de cuidado la herida? No señor. Pues yo os suplico como Caballero. Si es la amistad con quien me ha herido, como no sea Don Luis de Zuñiga. A haber el sido me tocara a mí ese duelo, siendo quien os hizo amigos. . Que una celosa ilusión de Don Luis me haga enemigo. Lo que os pido es, me digáis, que ofensa habéis cometido contra el honor de Madama Clori? . Que diga es preciso verdad, siendo Caballero, haber en público dicho, por merecer sus favores, que los tengo merecidos. Luego vos la amáis? No hay duda. Ya está el duelo senecido. Aquí está Madama Clorl. Ella fue quien os ha crido. Feliz soy. A agradecer vengo, señor; mas qué miro! el Cónde aquí! No os turbéis, que el Conde vuestro enemigo no ha de ser ya: vos, Madama, cumpliendo con aquel brío de vuestro padre heredado, con vengar habéis cumplido la ofensa de vuestra fama, mas vuestro honor casto, y limpio nunca quedará bien puesto para el bulgo inadvertido, pudiendo decir, que hubo hombre que en público ha dicho, que vuestro favor merece, y así, para que bien visto quede vuestro pundonor, pues la amistad siempre vimos se afianza en darse las manos, que uno a otro la dé os suplico; vos de esposa al Conde Carlos, y el Conde a vos de marido. Siendo Vuestra Majestad quien lo manda, no replico, y más viendo que es forzoso por lo mismo que habéis dicho; más antes que yo la dé. atisfacer determino al Conde Carlos, de que galanteos permitidos en Flandes, nunca han pasado de decentes sacrificios. Por Don Luis lo dice, y ya . mis celos ha disuadido: satisfecho quedo, dándoos la mano. Y yo lo confirmo con la mía. Aquí quedaban el Rey, y el Duque. Qué miro! Madama Clori, y el Conde dados las manos! . Amigo, esto es llegar tarde. Nunca a mejor tiempo, si es visto, que un desengaño produce siempre de amor el olvido. Si esto a mí me sucediera, me metiera Capuchino. Qué estruendo es este de cajas, y clarines? Ah inquirirlo vayan. Señor, a campando, no lejos de este distrito, el Príncipe de Baudemone biene su campo, y él mismo llega a nuestras líneas. Grande motivo ay! Sus pies invictos, me dé Vuestra Majestad. Príncipe, qué causa ha habido para apostar vuestro campo junto a Namur? He sabido, que el Mariscal Villerroy, después de haber sosprendido a Dismunda, y a Deinsa, por traición, o por delito, F3 de de haber vendido las Plazas sus Gobernadores mismos, con pactos bien afrentosos, (que el Francés aún no ha cumplido; puesto que a sus guarniciones negó el rescate preciso, ahora su marcha mueve a Namur, con el designio sin duda de incomodarnos la toma de su Castillo; y así, al opósito vengo de su campo con el mío. El asalto general demos luego, porque altivo cuando Villerroy llegare, halle tomado el Castillo, y nuestra a Namur. A eso me atengo. Todos decimos lo propio. Vos Baudemont, a esforzar con vuestro brío, volved vuestro campo. Yo, en el asalto imagino ser el primero. Halla haréis falta. Aquí aré lo mismo, si no cumplo con mi esfuerzo, y el campo queda al adbitrio de el de Belmar, y no es nadie más valiente, ni advertido, en cualquiera empresa ardua. Todo el grueso de los tiros, y bombas, en sus ataques arruinen al enemigo. Por cuatro partes intento dar asalto, a un tiempo mismo, a ese Gigante de piedra, e para toar su obelisco. Madama Clori a mi tienda! que os retiréis os suplico. Vuestra soy, y a vuestro lado he de morir. Eso os pido como esposo, y como amante, que os retiréis. . No replico, pues ya para obedecer solo me han quedado bríos. . Ea, Naciones eroicas, al asalto. . Hernes invictos, a morir como valientes, o alojarse en el Castillo. Al asalto. Al arma, guerra. A ellos. Eroicos hijos de Marte, ilustres Franceses, para ahora son vuestros bríos, no amedrente a vuestro esfuerzo ese espantoso, y continuo fuego, que está amenazando nuestro último conflicto, si ganaron los ataques, poco importa conseguirlo, pues imposible es que puedan asaltarnos el Castillo, pues escalas no permite. Ya abanzaron al recinto de la Casota. 1. Por cuatro partes, su obstinado brío el asalto intenta. Pues con fuegos arrojadizos, su intrepidez la rechacen. Todos, al asalto hijos. Por las escarpas subamos. A ellos. A ellos. . Ríos de alquitrán, polbora, y brea se desangran del Castillo. Venciendo su altura vamos. Ánimo, soldados míos. 1. Ya la desesperación nuestra, es infame delirio. 2. Rindamos el fuerte. Qué oigo! Yo me siento mal herido. Pues Guiscart, capitulad por vos. Ah del campo imvicto de Aliados. Di, Francés, qué es lo que intemas? Pediros treguas para hablar. Ya cesan las armas, di tu designio. Con el Duque de Babiera, es con quien los tratos pido. Ya Majimiliano Emanuel te escucha, pero advertido, desaber quien eres. Soy el Conde Guiscart, que rijo el Fuerte. . Pues habla ahora. Pues capitular contigo, este Fuerte de Cochorna quiero. De todo el Castillo, capitular solo intento. o al asalto te apercibo; al arma otra vez. A ellos. . Mueran. Mas treguas pedimos. Ya por todo capitulo, como sean los partidos tan honrosos, como fueron los de la Villa. Cumplirlos honrosos ofrezco, como entreguéis luego el Castillo. Rehenes, de una, y otra parte se den, y lo que permito mientras los tratos se firman, en la forma que hemos dicho, que entre un Cabo que eligieres, y en el homenaje mismo de ese Castillo, enárbole bandera como rendido de las Aliadas Armas, y el Rey Católico. Digo, que así cesa ya el asedio, y al Conde Carlos envío, a enarbolar la bandera. Y nosotros nos rendimos. Pues las capitulaciones nadie ignora, y admitido es en la cómica historia, síncopar el tiempó mismo; presto se verá del Fuerte, salir todos los rendidos. Victoria, victoria. Vivan, para gloria de los siglos nuestras Aliadas Armas, nunca vencidas, Qué ruido de alboroto es este? 1. Que la señora Eléctriz vino a Namur; y dando al Cielo gracias de este triunfo, hizo ya en la Iglesia, que se entone aquel Soberano Himno, del Te Devín Laudamus. Todo el triunfo se ve campnido, pues su Alteza con sus Damas, llega aquí. Mi regocije, a V. Real Majestad le da el parabién debido, de tan celebre victoria. A tantos exclarecidos Capitanes, se les debe dar la gloria; pues sus bríos, han conseguido este triunfo, y que ya en ese Castillo, vatiendo nuestra bandera se oiga. Aliados invictos, Namur por el Rey de España, que viva inmortales siglos. Viva, y reine siempre eroico. Saliendo van los rendidos. Pues la gente se escuadrone. Quince mil antes del sitio eran, y solo a dos Tercios, su guarnición se ha estingido. Y aún amenos. DE NAMUR Cómo? . Porque Buflers, prisionero mío ha de ser, prendelde luego. 1. Daos a prisión. Qué designio os mueve, para prenderme solo a mí? . No haber querido Villerroy que se rescete, faltando al trato que hizo la guarnición de Dismunda, y Deinsa. Mientras lo pido a mi Rey, en represalía quedarme es fuerza, al arvitrio de Guillermo de Nasau. Y Rey Británico invicto. Y mudando la inscrición, que puesta a sus puertas vimos; dirá, que Namur se pudo tomar hoy de nuestros bríos, mas no se podrá rendir, jamás a ajeno dominio. Dando fin a la comedia, de la Toma, y de su Sitio.