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Texto digital de El sitio de la ciudad de Viena

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Bernardo Nicolás Quesada
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El sitio de la ciudad de Viena. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/sitio-de-la-ciudad-de-viena-el.

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EL SITIO DE LA CIUDAD DE VIENA

LOA ALEGORICAA N RRRRA COLOQUIO, ENQUE SE DE SORB E EL SITIO DE LA CIUDAD LENA DEL FELIZ TRIUNEO, CONTRA EL BARBARO MATO MET QUE EMPERADOR DE CONTANTINOILA CÓN SIGUIERÓN LAS CESAREAS ARMAS CÓN LA ALIANZA DEL. SEÑOR REI D E POLÓNIA, Y LOS DEMAS PRINCIPES, ELAÑO DE M. DO Lxx. E SCRIVLOILA DON BERNARDO NICOLAS DE QUESADA Decino de esta Ciudad de Sevilla. D EDICALA A DON NICOLAS ALERANDRO DE MESA así mismo Vecino de ella. R es es es SEROR , h Ma de Ve Mes Su más afecto servido que en diestra milicia tributa al precepto de ciega beldad, obediencias que firmes, mintiendo la duda da vista al acierto. 2. A de ese campo, que osado, que altivo, poblando de Lunas el vago elemento, sin menguas, ni eclipses dilata, eterniza memorias, aplausos, Laureles, Imperios, 1. Atended. 2 Escuchad. 1. Que os convoca. 2. Qué os llama. 1. El amor. 2. El poder. 1. La lealtad. 2 El empeño. (nes, De Ley verdadera. 2. De dulces arpo. 1. De Rito constante, 2. De airados acentos. ̱ Venid, que la Iglesia os llama. Llegad, que os convoca el Riesgo. A emprender. . A conseguir. Mucho triunfo. . Alto trofeo. 1. De bárbara osadía. 1. De un engañado celo. l. Para estrago de Insieles arrogancias. 1. Para castigo de un atrevimiento, 1. Quién eres, di, que a mi vista, 1 Quién eres, di, que a mi ceño, No abandonas el orgulo? 1. No encuentras el escarmiento? La Iglesia soy militante. e apellido el riesg en quien Alá sostituye la ira de su brazo diestro, Ya te conozco, aunque dudo (por lo que nunca te creo) que no es posible que vivas, ni que alientes al estruendo. de mi amenaza, que es rayo, que para dejar resuelto, lo que es más fuerte, en cenizas, mucho le sobra en el trueno. Qué pretendes? A qué áspiras? Si al triunfo, será error necio; si a tu castigo, es delirio, que hace culpable el pretexto. No lo ignores, pues registras por mi ser, y el tuyo a un tiempo, en mí todo cuanto es más, en ti todo cuanto es menos. No atiendes a mi dominio? En pártafos de reflejos no lo describe esa antorcha sobre cerúleos cuadernos? De cuanto obtiene la Siria, el Oriente, y Asía, dueño, desde sus primeras luces, no me está reconociendo? Al número dilatado de mis soldados, estrecho no le vendrá todo el Or De mis alistadas huestes a los aduncos aceros rmas que el valor lo ob a preservado cuello? e resistencia te anima? quién confías? supuesto que la impugnación te labra, a la vista de mi esfuerzo, con unión de cera, plumas, que en lo actuado del vuelo, el precipicio aseguren ser succesión del accenso. Mejor será que a lo débil no le repugnes el miedo. y lo rendido antepongas a el dolor del escarmiento. Mejor será que te opriman los eslabonados hierros humilde, y reconocido, que temerario, y violento. No es bajeza el humillarse, no es baldón el captiverio, no, y otro califica fin, a quien el respeto se conduce, porque sí la grandeza del objeto es quien atrae, es quien mueve, no hay duda, que aquel desprecio, que en lo humilde, y en lo esclavo articulaban los ecos, por el objeto resulta en el más glorioso aprecio. Y así pues que reconoces por lo Augusto de mi Imperio, que no me iguala ninguno, cuando lo más grande excedo; Que si permito dominios de Provincias, y de Reinos, no es porque el poder me falte, pues los abatí primero; sino porque es prevención de mi vanidad, pues quiero o5, que haya sienes, que haya se adornen, para que así (ya tributándome feudos, ya en la palestra de Marte vinculándome trofeos) me lisonjee el mirar, que a el triufo, a el ofrecimiento la Majestad les asiste, que si es el lugar supremo de la tierra de los Reyes, yo cuando a mis plantas cuento tantos Rey es, bien arguyo, que superiores mis fueros a todo lo humano, tienen con la Deidad parentesco Ríndete ya, no investigues preservaciones del riesgo; porque este (cuando a mis planta; te ponga) el conocimiento de tener dueño tan alto, mitigue el pesar, haciendo en la dicha de ser mío, felicidad lo sujeto. Mas si la te meridad te permitiere resuelto, en mis rigores tendrás el estrago más sangriento, sin que medien las piedades, sin que te auxilien los ruegos, sin que la fuga te valga, sin que te socorra el Cielo, porque donquiera alcanza mi enojo, porque los Cielos me temen, porque no caben las piedades en mi pecho; y porque ya destinado de mi albedrío, en efecto, para furstrar la crueldad, nunca me arrastran los ruegos. Y así, mientras no desistes de tu vano pensamiento, a convocar volveré a mis escuadras, diciendo: A de ese campo poblan nn menguas, ni eclipses dilata, eterniza memorias, aplausos, Laureles, Imperios. Bárbaro, monstruo arrogante, desvanecido, y soberbio enemigo, mal conoces quien soy, pues tan vano, y ciego, los horrores de la noche e tu engaño, al lucimiento de mis verdade as luces opones(inútil medio pura que triunfes, por que los explendores que oblervo, natorpe vapor se empeñan, ni a soplo airado son hielo) Lucida congregación de obedecidos preceptos es mi olimpo, donde alumbra dice Dios, sagrado incendio, que de alto espíritu goza con misteriosos alientos. Para ignorar el ocaso astividades de aciertos, esfera soy tachonada de Estrellas, y de Luceros; tuyos Planetas, y Signos, que son siete Sacramentos, y cinco Preceptos, dictan almás fiel conocimiento, un predominar seguro, una influencia sin yerro. Aquesto es cuanto a la parte de mi lustre los esfuerzos; del valor bien deducidos en la nobleza los tengo: que siempre en el ser que es noble, sin que haya en contra argumento, lo inferido del valor, nada tiene de supuesto. Pero para que la duda no te permita el silencio, sabrás, que cuando al rumor del clarín (en cuyos ecos odas las respiraciones marcha mi campo, no hay Soldado, que muy despierto para la lid, muchas almas no solicite en deleos. No hay ninguno que al peligro deje homitido el denuedo, pues como disciplinados de la Fe, Soldados viejos militan, tanto a el peligro aspiran, como a el trofeo: porque el vencido consigue inmortalizado el premio, y el vencedor con la vida reserva muchos empeños, un ardor, una esperanza, que aumentan merecimientos, Aquí la ambición no manda, quien gobierna es solo el celo; la soberbia no supone, la humildad goza más puesto, Aquí del bronce los tiros, y los golpes del acero no son quien triunfan, quien vence es un Déífico, un supremo honor, que al bronce, a la espada da encaces movimientos. Y así con aqueste auxilio, ni me asombras, ni te temo, que aunque órdenes escuadrones mas dilatados, y espesos, que en la campaña de Ceres ha dorado en granos Febo, no me vencerás, por que cuando es el Dios verdadero quien me alienta, y quien te mueve a ti, es un error protervo, no hay duda, que derribarte podré, con Miguel diciendo: Quien como Dios, que el que a Dios niega cultos, y el respeto pierde a su Iglesia, el estrago. solo se va previniendo. junt ahuestes, tiende a el us tafetanes Turquescos, que contra sus medias Lunas de gracia una Luna el Cielo llena medio, cuyos rayos sin eclipsarse en aspecto, de Trino al Sol de justicia en mi favor los contemplo; porque menguantes las tuyas, caigan desechas al suelo, y les sirvan a mis plantas de alcatifas sus fraimentos. Este patrocinio, aqueste socorro, aquestos alientos, este favor, este amparo, de esta Luna, a tu lamento le puede acordar Lepanto, cuyo torrente más crespo se vio, que de airadas hojas de tus Turbantes soberbios. Ánula, omite el destino de tu osado atrevimiento, y a tu atención horrorice la convocación, que en ecos suaves, a repetir, para que te asustes, vuelvo, asegurando esperanzas del más felice progreso: A de ese fuerte lucido homenaje, que en diestra milicia tributa al precepto de ciega beldad, obediencias que firmes, mintiendo la duda dan vista al acierto. El verte neciamente confiado, aunque risa me da, mas me ha irritado. Loco debes de estar; pues a mis iras no te embarga el temor cuanto respiras; llama, pues, a tu Dios, llama a esa Luna, que en vano te asegura la fortuna de que bien te sucela, cuando los movimientos de su rueda (tanto es de mi poder lo soberano) dependen del impulso de mi mano. No hay más fortuna, bárbaro atrevido, que Dios, esto es verdad, pues Dios ha sido, es, y será por siglos inmortales, vien consiente los bienes, y los luego si en Dios advierto la fortuna, y a Dios que tengo es ciero por la Fe que profeso, sin ninguna duda, mía, no tuya, es la fortuna, Moveré duras guerras, y sitiando tus tierras a sangre, y fuego dejará rendidas mi furor sus murallas con las vidas: toque mi campo a el arma. A el arma toque el Católico ardor. Débil a el choque desmayarátu Está auxiliado de alto poder. Y quién lo asegurado? o̱̱ Fe. La Fe, qué valerosa ofrece en la batalla Castillos, y Leones, Águilas coronadas, acero no vencido, flechas, coronas altas, oración fervorosa contra tiranas armas. Atención que al registro previenes Leones, y Castillos fiel España. un Águila Lorena para el trunfo, Imperiosa sus plumas Alemania, Leon Polonia, Águila Coronas, flechas Caballo espíritu, y españ, y del Romado Tiber en la orilla un Sagrado Pastor la oración santa; y a un tiempo unidos con mis voces dicen en la defensa de la Iglesia Católica Romina: , e̱̱ ̱. Al arma al arma, guerra marchen nuestras escuadras, viva la Iglesia viva, y triunfe de las iras Ooromanas. Al arma, viva la Igresia en mí, que la grande España soy, ya para sus socorros prevengo el metal que guardan las minas, que en Occidente dorá la delfica llama. En su defensa dédico fortalezas de murallas, pira que triufe; en Soldados, Leones, que con las garras despedacen las infieles terbices: porque si el Austria es quien me domina, y en Austria la Fe se ensalza, asudéfensa primero atude diciendo España. Al arma, al arma, guerra, marchen nuestras escuadras, tiva la Iglesia, viva, y triunfe de las iras Otomanas. España nada me asusta. Es la que más te amenaza. Yo le postraré los bríos. ̱. Son poderosas sus Armas. ̱. Al arma, viva la Iglesia, y para que remontada vuele hasta el Sol, Imperiales Águilas, por Alemania, le doy, prosiga la empresa, por defensa de la Iglesia mi nombre, que en la campaña siempre el Aleman, desnudo el acero, y de las Armas guarnecido, con la Fe pronuncia, y nunca descansa: Al arma, al arma, guerra, marchen nuestras escuadras, viva la Iglesia, viva, y triunfe de las iras Otomanas. Si Ale mania me conoce, cómo de esta suerte habla? Porque de su parte tiene a el gran Dios de las Batallas. Al arma, la Iglesia viva, la Monarquía Polaca le ofrece en cinco cuarteles, que en limpio escudo se gravan, un coronado León, una Águila coronada, un fuerte Caballo, a quien el Boreas le informó el alma; que siendo atlante del peso de ínclito Marte, a la espada, que esgrime, le abren camino para el triunfo sus pisadas; un haz de flechas, Coronas que la Majestad declaran. dictando el Heroe el León, Águila, Caballo, espada, flechas, y coronas, sin emulaciones tiranas; que en el favor de la Iglesia siempre fiel Polonia guarda fuertes rugidos, que asusten, que vuelen ligeras alas, acero de muchos filos, espíritu que lea brasa, Caballo que con las huellas al paso que el freno tasca, s, luces enciende en las peñ triun la lechas que en el aire hieran, Coronas, que en limpias aras de la Fe, como holocausto en la Iglesia hallen la llama, y todo el valor pregone en acordes consonancias: Al arma, al arma, guerra, marchen nuestas escuadras, viva la Iglesia viva, y triunfe de las iras Otomanas. De Polonia es el valor muy corto. . De sus hazañas bien pueden hacer memoria las perdidas de tus Plazas, C. Al arma, viva la Iglesia, Lorena en mí le consagra un Águila, que pública, cuando los vientos escala, en defensas de la Fe, soy sin segunda, y mis alas son batallones de plumas, a quien no quemán, ni agravian del rigor bárbarás lluvias, de infiel incendio amenazas; con que seguro repito en Católica alianza: Al arma, al arma, guerra, marcen nuestras escuadras, viva la Iglesia, viva, y triunfe de las iras Otomanas. De la presunción me río de Lorena. . De sus armas presto te verás vencido. Tú verás como te engañas. Al arma, viva la Iglesia, Pastor el Tiber me aclama de su Rebaño, mi lustre Milan en lucientes armas lo pregona; y aunque el orden militar, de repugnancia es a un Pastoral gobierno, tocando la Iglesia al arma, staré en mi oración ruegos, suspiros, y ansias, desde la cuna del Sol, hasta su Pira salada; que ansias, suspiros, y ruegos mucho auxilio de Dios ganan, y son Soldados Divinos, que con más poder batallan: Al arma, al arma, guerra; marchen nuestras escuadras, viva la Iglesia, viva, y triunfe de las iras Otomanas. En balde de la Oración serán las voces. . Son arduas, cuando de la perfección se atienden articuladas. Con aquestas compañías vencerás. . Asegurada mi victotia está por todos los que me socorren. . Calla, que ya sufrirte no puedo, ya la paciencia me falta, cierra el labio, y en Viena te espero, donde sitiada de mi poder, quedarás en las duras, y pesadas cadenas de un captiverio. Allá mi valor te aguarda, y después que esta victoria a la Fe deje exaltada, ofrezco a la gran Sevilla en un Colo quio dictarla, adonde para atender, dorar ierres, suplir faltas, favorecer, perdonar. y el aplaudir, limitada no se advierte la prudencia, la piedad logra abundancias, la nobleza tiene asiento, las voces son de la fama para el acierto, y ahora; L porque más penas te añadas, dan con la Música, la caja, y el clarín repitan todos, haciendo a la Fe la salva: Viva, impere, Reine, triunfe aquella Veldad hidalga, que es de escondidos misterios lince, cuanto más vendada. Porque con ella la Iglesia. Para que con ella España. Porque Lorena en su nombre, ̱. Porque a su vista Alemania, Porque Polonia más firme ̱n. Viva el Gran Mahomer, a quien la fama del mado sin segundo dueño aclama. en empresa que es tanda Porque la Oración ardiente, solicitando la llama. Pronuncie. . Articule. Eliu Alterne. . Con la vida. Con el alma. . Con el fuego más actir de la devoción. . Y en tanta copia de auxilios acabe el Riesgo que os amenaza: Al arma, al arma, guerra, marchen nuestras escuadras, viva la Iglesia viva, y triunfe de las iras Otomanas. t n s t. las cenizas, y las llamas, y a sus blancas Lunas postre sus Águilas Alcmanía. Tu nombre, gran señor, eterno viva. Duré tu Imperio en inmortales glorias. La mayor Majestad mires cautiva. Dilaten tus trofeos las historias. Dicha el acaso solo te aperciva. Solo en tu aplauso aliente la memorias Y a un tiempo diga la leal constancia, al son del parche, y métrica asonancia: Viva el gran Mahomer, a quien la fama del mundo poderoso dueño aclama; viva excediendo del Fénex las cenizas, y las llamas, y a sus blancas Lunas postre las Águilas Alemania. Nobles vasallos, debida es a mi amor vuestra salva, que si yo impero, vosotros, como amigos, en el alma reináis, y cuanto poseo vuestro es. . Danos tus plantas. Alzad del suelo. . Señor, fortuna grande es besarlas, porque el que a tus pies se postra, es el que más se levanta. Rara Mustafá, mi amigo, Gran Visir, segura vasa de mi Imperio, donde siempre seguro el peso descansa, de mi gobierno el primero Ministro. . Señor, a tantas mercedes y a tantas honras qué correspondencia basla? Basta el estar bien servido de tu lealtad, que es la paga mejor de un vasallo noble, en el precio de un Monarca. Y porque esta estimación quede más bien declarada llega, llega a mis brazos. . Así labras cadenas que me aprisionen: o quiera Alá que a quebrarlas la envidia, ni el tiempo llegues. Están de mi amor forjadas. Señior, yo estar gran Poeta, jacer coplas extremadas, darle a glosar a me boca vuestros pies. . Quítate, aparta. Quién sois? . Server al Vifir De qué le servís? . De nada Buen oficio. . Gostar dé. De dónde sois? . De la casa de Meca. . De Meca? . Sí, porque mi madre preniada ina de mí, cuando entrar dentro de la casa santa he darle el parto, y en ella parerme, dar mochas gracias a Mahoma, he logo oír una voz que decer clara, liamar Zancarrón al nevio, que en el logar que se guarda el Zancarrón de Mahoma, los que nacer sen desgracia como hejos quedar de Meca, Zancarronceros se llaman. Ya en fin llegó la ocasión, en que el bronce, en que la caja al golpe, y al eco rompan la ociosidad, que a mis armas el descuido puso, o la conveniencia; porque hay causas en que es política hacer, suspendiendo las camapñas, de los ocios conveniencia, y de los descuidos gala. Ya llegó el tiempo en que vuelia a conocer Alemanía mi brazo, que ha muchos días que está de él muy olvidada: motivándome esta guerra Empera que tributo me pagara. Y habiendómelo negado, esforzoso que me valga de mi poder, porque así no excuse el rendirme parias. Para este efecto nombre por mi General a hara Mustafá, mi Gran Visir. ̱. Aunque por tuya acertada es, gran señor, la elección, ellustre, valor, y fama del Gran Visir, merecida letienen merced tan alta. Y a su orden todos gustosos irenos en esta marcha. Leilan, Alí, vuestros bríos aseguran mi esperanza, que con Bajaes tan valientes, mi fortuna se declara. Este es el Real Estandarte de mi Imperio, las doradas lettas que le orlan, dicen para eterna confianza: : h Esta invencible divisa, este norte, aquesta llama, que enciende a el valor, si a el aire seregistra enarbolada, tara Mustafá, te entrego, mira por ella, y repara, que la dicha, o la desdicha está en perderla, o guardarla, Recíbola ufano, y juro pr esas esferas altas, por Alá, por el Profera ahoma, puesto a tus plantas, que primero que perderla, daré la vida; y porque en esto te satisfaga mi cuidado, atiende ahora a la copia dilatada de tu Ejército, y por muestra puede pasar el contarla, Trece mil Soldados, pues, de la gran Mesopotanía dan principio al campo, siendo con el arco; y cimitarra duro estrago de las vidas, fuerte brazo de la parca. De Asirios, y Babilonios, diestros en arpón; y espada, a cuyas puntas, y filos cuanto se ánima desmaya, catorce mil se númeran. De Suria; mas que en las armas en los caballos expertos, que el viento veloz escalan, si se mueven, dando sustos a la atención, si se paran, veinte, y cuatro mil: de Scitas de Natolía, Maras, Basnia, treinta mil, a cuyos bríos toda resistencia es vana. Diez y ocho mil Palestina, y Judea, con sus lanzas a caballo, han ofrecido, siendo para la batalla iras que nada perdonan, rayos que todo lo abrasan. Ocho mil hombres se alistan de Calicia, y Caramania, que con singular destreza juegan el arco, y la maza. Diez y seis mil de los Griegos; de nobles para mi guardía ocho mil, cuyo valor dejar puede asegurada mi vida: de Capadocía, de Abisu , y Aro veinte y qu observan firmeza tanta, que armados, se constituyen por montes de la campaña. Ay de Europa doce mil, haciendo a Marte ventaja, veinte ocho mil de los Pueblos conquistados en el Asia; catorce mil de los fuertes Tártaros, y de Balaquía, Treinta y cinco mil Parientes de los Bajaes, y Espaya, en quien la sangre, y esfuerzo, sin la emulación declaran, que en las más sangrientas lides no ven el rostro a la parca. Van también doce mil hombres por gastadores de escuadras; catorce mil vivanderos, y en efecto de alistadas personas, que al tren asisten de la Artilleria, pasan de trece mil; de asistentes de bagajes se adelantan a más de trece mil, hombres; de reclutas agregadas treinta mil que todo el grueso consta, la cuenta ajustada, de trecientos y de veinte mil hombres, siendo campaña donde la memoria deja eterno asunto a la fama. Veinte y cuatro. Galeotas, bien guarnecidas, y armadas, para furcar el Danubio; ochenta ligeras barcas, donde los viveres pasen; veinte y ocho mil vigas, para hacer puentes en los ríos, en las facciones más arduas: porque a tu poder, señor, y a tus prevenciones altas, la resistencia depongan Aire, Fuego, Tierra, y Agua. el asalto, y los foso; veinte mil sacos de lana; quinientos cañiones gruesos para batir las murallas. Morteros para echar bombas ochenta mil; las granadas, y bomvas ciento y sesenta mil; y el número de balas de cañón, ciento y ochenta mil; de pólvora afinada quintales duscientos mil; cuerdas, mosquetes, y cajas, arcos, flechas, zapas, picas, salitre, bierros, y hachas, caballos, camellos, carnes, harina, trigo, cebada; y otras muchas prevenciones para esta guerra son tantas, que en la memoria se pierden, para poder numerarlas. Y al fin, señor, todo aquesto que admira, que asombra, y pasma a la arención, aunque es mucho, con tu poder todo es nada; pues para triunfar del mundo, solo oír tu nombre basta, solo; mas a el sueño entrega su persona soberana los sentidos: Gran señor, duerme, descuida, deseansa, que una lealtad sostituye tu cuidado? . Aleve, aguarda, cobarde, traidor, así . vuelves, villano, la espalda, muere a mis manos. . Señor? Qué te inquieta, quien te agravia Una ilusión, una sombra. Las ilusiones espantan tu aliento? . Nada me asusta. Qué te disgusta? . Soñaba cirlo) (aún me corro de a Estandarte perdía Visit, y de las armas (istianas vencido, al viento asiga las plantas daba; deño, fantasía, sombra, veme incita, que me arrastra incólera, a la ira, mojo, a la venganza. Gan señor, repara, adviete, elas ilusiones vanas semsueño, no es bien que queden u voz a creditadas previdencia, en ultraje le quien soy, pues mis hazañas, lagte, y valor, no permiten, aún de los presagios, mancha. lara Mustafa, mi amigo, dpecho sosiega, basta, ueyo de tu aliento siempre etenido confianza; japesar del sueño espero aelogres victorias tantas, que para sus descriciones nonces, ni mármoles haya. aes rompa el aire la trompa, piguerta toque la caja, ea tus pres no he de volver asta que toda Alemanía atupies quede sujeta. i cuerta, guerra, al arma, al arma. n nuestro Emperador. Viva. . Repetid, que Rara Mustafá viva. . El Visir muedades dilatadas. bá̱, - Noble, le al Senado, cuyo arbitrio siempre asegurado ccierto, logro mi monarquía, mas que el dominio, religioso celo, atended, escuchad. . Nuestro desvelo a tus preceptos, sin la resistencia, lacrifica gustoso la obediencia. Porque tiene inviolables persuasiones, quien reina como tú en los corazones. Porque el que es justo Rey, a conseguido al mandar al vasallo, grato oído, Ya sabéis que hicimos liga, a los ruegos, y a las voces del Papa, España, y Polonia, y Alemania, y que conformes en defensa de la Fe, ros prometimos entonces, que a cualquiera de estos Reinos, que el Turco, con el enorme infiel rito, hiciere guerra, se ayude, y que se convoquen en su favor, de los otros dos Reinos, los escuadrones. Siendo esto así, y que en los Reyes, ni se quiebra, ni se rompe la palabra, ya llegó la ocasión en que se logre este Católico pacto, y que contra el Turco toque Polonia al arma, pues tengo cartas que me dan inferme, de que un ejército grande mueve el Bárbaro, con orden de que destruya a Alemania; su Emperador me lo expone así en sus letras, y el Papa me exhorta con santas voces a este socorro, ya veis que no admite dilaciones en riesgo tan conocido: ea, pues, vasallos nobles, el valor no ocie los bríos, mis banderas se tremolen, demos favor a la Iglesia, no os amedrente, ni estorbe el peligro, porque siend la Fe quien en él os triunfo glorioso la Parca os asegura en el golpe. Yo os ánimo, y yo el primero, ya veloz caballo dome, ya ocupe el hombro la pica, seré el que marche, el que monte. Señor, a tu voz atentos hemos estado, y en nombre de todo el Senado, digo, que la ayuda, los favores, el socorro, con dineros, con Soldados, prevenciones, con el amor, con las vidas es muy justo que se logren; pero que tu Majestad deje el dosel de su Corte, es contra las ordenanzas de este Reino, pues disponen, que el Rey no salga a campaña, si no es en las precisiones de defender de sus tierras el dominio: en cuanto importe el socorro de Alemania, todos ofrecen, y ponen a tus pies vida, y hacienda; mas que tu persona tome las armas, ninguno aprueba: estas son observaciones de Polonia, no permitas, que aquesta ley se derogue. Canciller, esa costumbre ya sé que inviolable corre, mas también sé que a mi celo le servirá de baldones el mantenerla, y así, como de mi brío es móvil la honra de Dios, la defensa de los que son profesores de su Ley, no he de excusarme a este empleo; los fervores que me encienden, más aspiran a conseguir en el choque riesgos, que lo Fiel me eles que coronen mis sienes: si estar ceñidas, debo a vuestras elecciones, para que la repungnancia de su peso no me estorbe el paso, volveros quieren ahora mis resoluciones lo que me disteis; esta es la Corona, oprima; orle méritos de nueva frente, denla vuestras atenciones a otro, que yo no quiero más Imperio, más honores, que seguir a Cristo, que sufrir, padecer rigores, y aún morir, por la defensa de su Fe, las ambiciones desprecio: y porque veáis que conmigo no suponen en nada, y que cuando dejo un Reino, porque no gocen en vuestra elección la suerte mi hijo, ni deudos, dispone mi cuidado, que a esta guerra conmigo vayan, y escoge juntamente en lo que toca a dar las satisfacciones de la paga a los soldados, que por cuenta no se anote del Reino, que por la mía corra, porque no es tan pobre mi patrimonio, que pueda carecer de cuanto monte la marcha, y más cuando en Dio mi resignación lo pone, que es te sorería adonde es fuerza que todo sobre. Alejandro, a esta empresa mi amor te llama, disponte, de tu tierno Abril emplea los jubeniles verdores en esta lid; quien te alienta es una Fe, el que socorre lo nes. a que asega Soldados, y amigos, eguid el parche, y el bronce, olantariamente os llamo, padosa llama os exhorte, Y nuevaos el ver que un Rey Cetro, y Corora depone, prsolicitarle triunfos iglesia, porque goce dluegos la Cristiandad, que los orgullos torpes eotomano, rendidos ul estrago lloren, que aspiremos al premio de esos celestes orbes, enlos inmortales siglos Cristo se aclame el nombre. Padre, señor, a tus pies aijubilo es bien pregone, qe hmás llego a agradecerte que a este empleo me con voques, de no de la Majestad altas posesiones. sues un Cristiano Marte, janque yo soy tierno joven, seado tu hijo, más rayo neacreditaré, que Adonis. llama to que tu campo, furco dé sus pendones sarte, porque en sus Lunas dirme mi espada el corte. Gran Rey de Polonia, escucha. Snsegundo Hector, oye. atiende, Cristiano asombro. Qué decís? Que quien depone. Quen desprecia. . Quién añula. n Laurel. . Un Cetro. . El nombre Por seguir de Cristo fe. . Mas coronaciones ríncula. . Mas Imperios ermite. . Y así goce ida aquesta Corona, obedeciendo tu orden, todos protestan seguirte. Senescal ilustre, noble Talentí, fiel Secretario, gran Senador, corresponda mi amor a vuestro deseo con los brazos. . Arma toque el Polaco contra el Turco. Viva nuestro Rey. . La voces con la constancia repitan, que solo victorias lo gre de Cristo la Fe. . La Fe de Cristo viva en el orbe. . No desmaye el aliento, valientes otomanos, lo sangriento de vuestras iras arda, las crueldades Palacios, Dillas, Quintas; y Ciudades a sangre, y fuego dejen destruidas, siendo estrago fatal de humanas vidas. Ya, señor, a la vista de tu poder, no hay nadie que resista. El Ungaro obediente al Imperio Aleman, ya se desmiente a su lealtad, y a nuestros Escuadrones unió sus Tropas, y sus Batallones. Aunque estar Zancarrón, ser gran soldado Pues dime, tu tamdién has peleado? A un Aleman, señior, con gran prestez yo le asaltar un fuerte de cerbeza, a otro olerle el toseno, prengar joseco en él, como con veno, ponerme una botilia sen carcoma, a la salud brendando de Mahoma. No quede de los fuertes ni una almena pondré sobre los muros de Viena, dándole envidia a Marte, el Real Estandarte, que destaempresa omite el embarazo el Conde de Serrín, dando a mi paso, con su cuñado TeRelí, el seguro de entrar en la Ciudad, poniendo al mur y a sus fábricas fuego; disfra con algunos amigo de adorno femenil. . Cuando movidos contra su Emperador, por ofendidos de su rigor, te ofre cen el trofeo, nada habrá que dudar de su deseo. Al padre de Serín, porque impugnaba el decreto Imperial, en que negaba libertad, que allá llaman de consciencia para setás distintas, la violencia del poder, por traidor: raros asombros! le quitó la cabeza de los hombros. En su justa venganza espera el buen suceso la esperanza, aumente mis memorias la succesión feliz de mis victorias. La lid no cese. . Asústese la tierra. Mi valor la amenaza. . Guerra, guerra. Yo guerra no querer, estarme quedo, que ser lo más seguro tener medo, con el del Cristianilio me retero, porque hace no poder jacerme tero. Las valas no esperar ne por asomo, porque llegar pesadas como plomo, un cañón de bater ser una pesa, que un dolor poder darme de cabeza. De Alemanea una oja ser un rayo, y al merarla causandome desmuyo, eteco presomerme en tal congoja, que he de morer cayéndose la hoja. Serber al Gran Veser, e regalado aliarme ase por todo lo creado; en su tenda haber mosecas sonoras, e para entretenerse verdes Moras, comer, beber, dormir, y andar el danza del Moro por alía con su matanza. . Duque invicto de Lorena, cuyas hazañas ilustres dan a la voz de la fama mucho asombro que pronuncie. De las Imperiales armas General, en quien descubren los que militan aliento, lse constituye Qué intentas? . Qué determín No reparas? . No descubres? Que la campaña. . Que el campo Que gobierna. . Qué conduce. El Bárbaro. . El Turco. . Es con no vista muchedumbre? Grave peso de la tierra. De esas esferas azules admiración. . A qué aguardas? Al valor no disminuye el retiro en las ventajas del contrario. . Cuanto induce al arrojo, es no dudable riesgo, que solo deslustre la opinión. . El mantenerla es prudencia. . Y pues inútil es el que desesperado a tanto enemigo busques con ochocientos caballos con que te arrojas, no dudes, que en la desesperación solo tu valor confundes. Señor Conde, de Aremberg, Príncipe admirable, ilustre de Saboya, el Turco marcha a Diena, y no hay quien dude el riesgo en que la Cesarea Persona está, y que procure el socorrerle es forzoso; ya el darle aviso dispuse por una carta, y por qué dejando a Viena, asegure su vida, ahora dispongo, sin que la furia me turbe del enemigo, embestirle por la vanguardía, que es útil medio para detener su curso, y en tanto busque, haciendo una contramarcha, ocasión en que descuide: y del resto de mis tropas, porque a su defensa ayuden, introducir en V de mí vuestro reparo, qué es esto eueridad, no la juzgue hobligación excusable, qu hay lances si se discurren, aque es culpa que el arrojo trasor le disimule. soometer con tan pocos celdados, cierto es que induce corocido el riesgo, mas cuando en el peligro luce dabitrio, y logra cuanto e el arrojo presume conseguido, poco importa eque las vidas se anulen, que si las pierde el valor, lifama las restituye. ̱. Ninguno podrá excusarse aese dictamen. . Qué influye tajusto motivo, alientos, que doblados se articulen en cada Soldado. . Marche el campo, pues se descubre terca Viena. . A estas voces ja esfuerza no se reuse nuestro intento: al arma, a ellos. a Fe de Dios nos ayude. , h : ̱̱. De mi furia huid, Cristianos si no queréis que os sepulte antes que el golpe el amago de mi diestra; como sufre ni valor, que al ardimiento, que en mis huestes se introduce, bieve tropa de caballos, vano vapor, débil nuve, se oponga, sin que la tierra desvanecida no ocupe. E valientes Soldados, todos mueran. r cumplen con su obligación los míos, ninguno al peligro huye. Qué bien los diestros caballos se mandan, que bien acuden los brazos, ya con la espada, ya con el plomo que escupen las pistolas, a la ofensa del contrario; y pues lo pude con este acometimiento detener, aunque construyé lo atento, que ha sido a costa de muchas vidas ilustres, entre las cuales faltaron (solo el dolor lo pronuncie) las del Príncipe, y el Conde A temberg, ahora que use de la contramarcha es tiempo, para que así se efectue el socorro de Viena: voy a dar orden, alumbre mis pasos Dios, pues mis pasos e solo la Felos conduce. Marche mi ejército ufano a Viena, donde en nombre de Dios, para más renombre, trinfe del campo otomano. Ilústrese vuestra fama, Soldados, pues no dudáis que en la Fe solicitáis para eternizaros, llama. Todos te siguen, señor, obedientes, y yo atento a que tu amor, y tu aliento me aseguran el valor. Confianza he de tener, que en la marcial disciplina, al Turco con tu doctrina mucho he de dar que temer, De ti no llego a dudar tanto brío, pero quiero, que mis consejos primero te lleguen a despertar. La milicia es Religión, donde tiene la obediencia la más alta consecuencia, la mejor resolución. Luce aquí la gadardía del más experto guerrero, no observando lo grosero, si usando la cortesía. El que a Dios teme, mejor del valor halla experiencia, des le asegura a la ciencia el principio este temor. aquí la virtud guarnece al Soldado, que atropella todo vicio, pues con ella sus esfuerzos fortalece. Aquí la Fe verdadera de Cristo marcha más bien, y es, para los triunfos, quien ha levantado bandera. Aquí la victoria alcanza el que mejor se dispone, y aquel que sin duda pone solo en Dios la confianza. Aquí la severidad por mal vista se baldona, y es quien el buen celo abona una ardiente caridad. Si de esta suerte militas, de todo el mundo admirado serás, y de gran Soldado verás como te acreditas. Yo observaré tu consejo. Vivas mil años, señor, pues adornas tu valor de la virtud al espejo. Así tus justas acciones a los vasallos aplacen, y así reinando te hacen dueño de los corazones. Manda, que por varios modos sujetos todos estamos el que nos mandes a todos, Aunque con eso paguéis afectos que me debéis, y aunque así me aseguréis que a mi voz os sujetáis, que entendáis, amigos, quiero, que aunque Rey soy, soy Soldado, en la bandera alistado de Cristo, Dios verdadero. Adónde con igualdad llego fiela discurrir, que humilde debe servir quien tiene más Majestad. Ya de Polonia salimos, y hoy a Viena marchamos, en el campo nos hallamos, y por la Fe nos movimos. No como Rey, como hermano os asisto, y el primero seré, que en el choque fiero me arroje a morir ufano. Y puesto que os aseguro que solo un Soldado soy, cuando a aquesta empresa voy no la voluntad procuro violentaros, que no es justo. que para esta consecuencia, de ninguno la obediencia vaya desnuda del gusto. Gustoso ha de obedecer el que aquí viene a servir, porque así ha de conseguir los seguros del vencer. La vida a sacrificar voy por la Ley verdadera, sígame solo quien quiera, quien no, se puede quedar. En ninguno resistencia hallará tu Majestad, que en todos la voluntad se ha unido con la obe diencia. Oye del campo el acento; porque su amor se ac que así marchando Viva el sin segundo aliento de nuestro Rey dilatados siglos, viva. . Ya afianza feliz mi fe la esperanza con tan valientes Soldados. . Ya es fuerza con el aviso que dio el Duque de Lorena atu Majestad Cesarea, el que salgas de Viena. El riesgo nos amenaza, tu vida, señor, reserva, porque del Turco es muy grande el poder, y a su violencia apresente la Ciudad tiene muy corta defensa, Conde Estaremberg, forzoso sua el que ya no suspenda, nidilate mi salida; y pues que la noche negra tendió su manto, sus sombras eelen mis veloces huellas. De Connemburg luego al punto tomar intento la vuelta con mi familia, y de allí a Lintz pasar, donde pues asegurar mi persona. O fortuna, que a tu rueda lo inconstante, y lo mudabl no pueda estorbar un César! Mas yo saldré a la campaña, donde el rayo de mi diestra, siendo del Bárbaro estrago, destruya todas sus fuerzas. Conde, a tu cuidado fío de esta Ciudad la defensa, su gobierno, la asegure, enruézcala tu prudencia, diénte la tu valor, y ampárela tu nobleza. ee mi precepto, pues le deja a tu cargo el que conserve mis estados, mi grandeza, mi honor, mi fama, que todo, si ya no cae, titubea. Señor, en aqueste lance, que tu Majestad se ausenta, aunque el valor no me falta, lágrimas no me dispensa el sentimiento; por qué, aunque quiera detenerlas, como es el amor quien manda al corazón, que conserva las lágrimas, no permite el amor que se detengan al acento del dolor, y hace con poca violencia, el que sean en los ojos líquida voz de la pena. Mas ya que infeliz destino aquesta desdicha ordena, y a mí la Ciudad me encargas, prometo mirar por ella. Exhórtate a los Soldados, en los muros Centinela siempre velará el cuidado, sus torres, y sus almenas procuraré coronarlas con inexpugnable fuerza. Y finalmente confío de Dios, y de su clemencia, que ha de socorrernos para que se asegure Viena. De tus alientos no dudo, Conde, la mayor empresa, guarda las instruiciones, que sobre aquesta materia te he dado, y adiós. . Tus plantas mi labio humil de te besa. Levanta, llega a mis brazos, y a diós, Conde. . Qué terneza! adiós, señor, y el triunfante que así marchando ̱ . Viva el fin segundo aliento de nuestro Rey dilatados siglos, viva. . Ya afianza feliz mi fe la esperanza con tan valientes Soldados. . ̱. Ya es fuerza con el aviso que dio el Duque de Lorena atu Majestad Cesarea, el que salgas de Viena. El riesgo nos amenaza, tu vida, señor, reserva, porque del Turco es muy grande d poder, y a su violencia a presente la Ciudad tiene muy corta defensa, Conde Estaremberg, forzoso seá el que ya no suspenda, ni dilate mi salida; y pues que la noche negra eendió su manto, sus sombras eelen mis veloces huellas. De Connemburg luego al punto iomar intento la vuelta con mi familia, y de allí a Lintz pasar, donde pueda asegurar mi persona. Ofortuna, que a tu rueda lo inconstante, y lo mudable lo pueda estorbar un César! Mas yo saldré a la campaña, donde el rayo de mi diestra, siendo del Bárbaro estrago, destruya todas sus fuerzas. Conde, a tu cuidado fío de esta Ciudad la defensa, su gubierno, la asegure, an nézcala tu prudencia, diéntela tu valor, y ampárela tu nobleza. apeño te ex mi precepto, pues le deja a tu cargo el que conserve mis estados, mi grandeza, mi honor, mi fama, que todo, si ya no cae, títubea. Señor, en aqueste lance, que tu Majestad se ausenta, aunque el valor no me falta, lágrimas no me dispensa el sentimiento, por qué, aunque quiera detenerlas, como es el amor quien manda al corazón, que conserva las lágrimas, no permite el amor que se detengan al acento del dolor, y hace con poca violencia, el que sean en los ojos líquida voz de la pena. Mas ya que infeliz destino aquesta desdicha ordena, y a mí la Ciudad me encargas, prometo mirar por ella. Exhórtate a los Soldados, en los muros Centinela siempre velará el cuidado, sus torres, y sus almenas procuraré coronarlas con inexpugnable fuerza. Y finalmente confío de Dios, y de su clemencia, que ha de socorrernos para que se asegure Viena. De tus alientos no dudo, Conde, la mayor empresa, guarda las instruiciones, que sobre aquesta materia te he dado, y adiós. . Tus plantas mi labio humilde te besa. Levanta, llega a mis brazos, y adiós, Conde. . Qué terneza! adios, señor, y el triunfante presto a tu Cortet liegar frontero a Viena, poner once baterías, para bater sus almenas. Jacer debersos aproches in para llegar con presteza a las fórtese casiones, que estar la parte defuera, Alojarse el Gran Viser en una casa muy buena, que estar en el campo, y se liamar la Favoreta. Aque el cuerpo prensepal del ejerceto, y la fuerza tener cuartel, y ase mismo en este campo a la diestra mano, que merar a Ungrea, los Tártaros se acuártelan con los Aséreos, y asotra mano, que ser la senestra, hasía el Austrea Superior, la Genezara nobleza. De tendas, he pabellones la campañía estar coberta. las tres eslas del Danovio ocupar con delegencia, para cortar el pasaje, con que no tener Viena comunicasión, ni trato con la Morabea eselesía, Aquí aguardar a que el Conde Serín la Ciudad encenda, que ase haberlo consertado cuando venera esta guerra, y el vencer al Crestianilio asegorar esta que ma. E yo mientras que el Veser con sus mosecas se huelga, que estar de tener amego siempre aquestas cantaletas, lo he dejado descoidar, e le he cogedo la vuelta. Traer aquesta botilia, para alegrarme con ella; porqué quetar que bebera el Moro aqueste lecor Mahoma? no hay quien lo entenda, mas yo juzgo que él beberlo, saberle ben al Profeta, e no querer como hay vinías, que a otro nengunó le sepa. Pues Mahoma me perdone, que no he de dejar el tema de beber, aunque me degan, que estar esto borrachera. Alía va, brava bebeda, el anema me consuela, haya otro traguilio: jala . la memoria me calenta, porque para no olvidarlo, ya lo tomar de cabeza. Encandelarse los ojos, echar la saleba espesa, el Moro bambonearse, e temblar mucho las pernas. Tener sueño, y no poder jacerle ya resistencia, sen duda tener el veno su poco de adormereras. Ya en la Ciudad el socorro del gran Duque de Lorena entró, Soldados, y ya pasó la Milicia muestra. Quince mil hombres tenemos, suficiente es la defensa, y más cuando en todos hallo voluntad que los arresta a morir por su Monarca, y por su patria; y aquesta verdad la certifico con mi arbitrio una experiencia, Mandé publicar edicto, dejando una puerta abierta de la Ciudad, que el Soldado, e, de se poco en la Ciudad, que se fuera; pero a las primeras voces la lealtad de todos presta dijo: A ninguno le sirve para que salga la puerta, que todos con igualdad arectuosos se arrestan asacrificar sus vidas por Dios, sin haber reserva de Eclesiásticos, pues todos se dedican a esta empresa. Valientes los Estudiantes acuden a las banderas; que mucho fue cuando cursan en la Jesuítica Escuela para defender la Fe muchas armas en las letras? Ya las fortificaciones he corrido, están muy buenas, la prevención no les falta, obre de Dios la clemencia. Fuego. 2. Traición. 3̱. A cobardes Viena otra Troya sea. 1. Viva nuestra libertad. Aquestos rebeldes mueran. Señor, notable desgracia toda la Ciudad se quema, que el rebelde Tejely, y el de Serín con cautela, en mujeres disfrazados entraron, y con fiereza pusieron fuego a las casas, la voraz llama se acerca a los almácenes donde las municiones se encierran. Su tirana alevosía la dado muerte sangrienta a cuatro lantos Varones Jelvitas, con que obstentan, que heretícamente osados de aquesta suerte le vengan eesta Cristiana Familia, e que libertad de consciencia en su Imperio a los vasallos el Emperador no diera. A tan preciso remedio instante no se dispensa: aquí es menester valor, aquí es menester prudencia. . Fuego. . Socorró. . A lasarn Agua. . Piedad. T Guerra, guer Soldados, ahora es tiempo de embestir, que ya las señas para entrar en la Ciudad el fuego nos manifiesta. A acometer, a embestir. Toca al arma. . Cierra, cierra. El Turco osado a los muros con su Ejército se acerca, todo es confusión, mas ya los rebeldes presos quedan: el Pueblo está sosegado, y al remedio de la quema y ha he dado orden, y así en tanto que en él se emplean vamos a impedir el paso al Turco. Arma, guerra, guerra. 1. Que me quemo. 2. Que me abraso Cómo, cobardes flaquea vuestro aliento? Porque es rayo el acero de mi diestra. Ya el fuego cesó, acudamos al Conde. . No hay resistencia, a retirar. . A canalla. va ̱. Rompan el aire los ecos de la fama, y su clarín, y alternen con la dulzura, que triunfe siempre feliz el que es de Jobe, y de Marte rayo, y admiración, el Gran Visir. Aunque así solicitáis lisonjearme, y en mí para asegurar el premio una atención conseguís; y aunque en vuestra aclamación concede que no mentís, mi vanidad, pues mi aliento, si el corvo acero a esgrimir llega, los que el gospe sienten no acaban de distinguir, si es fulminación de Jobe, o si es de Marte el sutil filo, pues abrasa, y corta de suerte veloz, que fin dilación, solo al amago no hay vida que resistir; con todo eso estoy, no sé como lo llegue a decir, disgustado? no, que nunca al disgunsto me rendí: e. corrido? fuera locura el llegarlo a presumir, que no hay pasión que me ultraje: diré que irritado? si, irritado estoy de ver, que frustrado de Serín salió el intento, y que no tuviese efecto el rendir a Viena; y que mi enojo no experimantase allí el Cristiano: o pese al hado, que lo llego a reprimir! Mas si es pielago la? que guardo en mi pecho, y el ímpetu le detuve para volver a existir, hallará en la detención más violencias el fluir. Poco, Gran Visir, importa que haya sucedido así, cuando ha de ser imposible que se deje de rendir. Sitiada la Ciudad tienes, el campo cincuenta mí! tiendas ocupan; las minas, y solos han de abatir la fortaleza mayor; la constancia de la lid no cesa; la Artilleria no deja de combatir. Dígalo la ardiente vala de un cañón, que entre otros mí una pared derribó, cuya ruina infeliz fue para el Gobernador de la Plaza, pues allí todo el grave terromoto lo recibió sobre sí: y aunque no rindió a la muerte el aliento varonil, tan maltratado quedó, que le fue para asistir al gobierno, fuerza el que se valiese del ardid, pues muchos días en silla de manos llegó a salir. Y repita este cuidado la punta del rebellín, que de la muralla cubre la cortina, con que unir el Bastión del Palacio se llega en igual perfíl con el de lebro, supuesto, que dándole fuego allí su a una mina ir a un Capitán, y a cincuenta Soldados, que en asistir de guarnición se ocupaban en aquel puesto: y decir las ruinas, los estragos, que en uno, y otro motín en aplauso de tu nombre la Ciudad llega a gemir, será querer numerar de aquese inmortal Rubí los rayos, o los diamantes de ese celestial Cenit. ̱. El Conde Serín quedó prisionero, y TeRely libre del riesgo, su gente ya la ha vuelto a conducir en tu servicio, no dudes, pues llegas a ver, y oír con la falta del socorro tan a punto de moriir alos sitiados, y que tus Soldados a omitir no llegan la diligencia de ofender, pues no hay fortín, torte, muralla, edificio que no caiga al despedir bronces, granadas, y bomvas su votacidad, que el fin dichoso aquestos principios te anuncian. . Pos para me tener en esta campanía, señior mío, un mal alfer. ̱. Qué mal alfir, Zancarrón? Escuchar, que yo deser: Josoniar ser Capetan General, o Gran Veser de un campo, que componerle de cueros más de tres mel; todos mar chaban a pe, e yo queje descobrer de cada uno el aliento, legándolos a espremer. Probarlos poqueto a poco, el anema les bebe; hallarlos con muchos humos, que a la cabeza sober, y al merarlos que tener, tan avejo a me senter el homor, que ven podera arder en cualquer candel. De ser aquestos Soldados, que en cueros querer rener, no estar no de Infanterea, que estar de Corazas, e de cada bostezo hacendo una trompeta, o claren, tocar a romper las tropas de los que en Guadalquebe bajar desde las montanías a vender ajua, y anes. jacer las escaramuzas, pero liegando a deser el enemigo agua va, al punto el campo perdé; porque luego todo cuero el Baptismo a reseber liegó, con que en Cristanda? quedarse fora de se. Mirad, señior, si este agüero Zancarrón no ha de senter, cuando al querer con sus tropas a fuer de mosqueto herer, sapo, gosarapo, he rana en el agua me volve. Deja, Zancarrón, locuras, vamos, pues, a conferir el modo más conveniento para el asalto, que sí aguardamos a que venga el de Polonia, y a unir con el de Lorena llega su Ejército, nueva lid es fuerza nos embarace: esto lo llego a decir, porque he tenido noticia que está muy cerca, y al fin los dos Electores de S. ajoní dicen que determinaron juntamente concurrir. Pero qué estruendo es aqueste? Señor, esto es proseguir tus campos las vaterias. Pues su estruendo para mí es armonía, no cese, y bosotros proseguid el canto, porque mezclando las cláusulas, y el crujir del cabado bronce, tengan para llegarme a aplaudir voz el tiro, y lo sonoro alientos en lo sutil. Rompan al aire los ecos de la fama, y del clarín, y alternen con la dulzura, que triunfe siempre feliz el que es de Jobe, y de Marte rayo, y admiración, el gran Visir. Ya con vuestras Altezas se asegura el Imperio más empresas, que un Duque de Sajonia, cuyo allento acredita de Marte el ardimiento, que un Duque de Babiera, cuya fama a la memoria inmortaliza llama, cuando están en campaña; quien lo ignora, se anula el riesgo, el triunfo se decora. ̱a̱̱ El de Sajonía viene por Soldado de un Duque de Borena. . Y dedicado al mismo empleo el de Babiera viene. Solo a vuestras Altezas le previene, para más consecuencia, mi obligación rendada una obedlencia, ̱. A facción que animó Cristiano celo, mal pudiera el Católico desvelo excusar el valor. . Acudir toca donde la Fe los ánimos con voca. (do. ̱. El Conde Estareberg. . Es gran so de los fuertes asaltos que ha tenido. En todos ha quedado muy lucido. En uno quedó herido de un flechazo, pero triunfo del Bárbaro su brazo; es singular su ingenio con la traza del medirle las minas a la plaza por la parte interior, sabio dispuso un copioso reten, este le puso cercano al Rebellín, y a los que hacían la escuadra que aquel puesto guarnet? mandó se retirasen como en forma de fuga; y que dejas desamparado el puesto: logró sele el pretexto al Conde Estaremberg, pues luevo osa el Turco, que miró desamparado el fuerte, subió al plan, y con ligeras plantas, fijó en él siete banderas: a dos minas mandó ponerles fuego Estaremberg, ejecutose, y luego con la pólvota ardiente que abortaron no quedó Turco, todos se volaron; y muy pocos no fueron, diez y seis mil el número cumplición, con aquellos que luego acomeridos del reten se alistaron por rendidos. En cualquiera batalla muchos los muertos son de esta canalla. Dígalo vuestra Alteza, que consiguió la empresa, siguiendo al TeCély, donde pasaren a cuchillo ochocientos que quedaron prisioneros entonces. . Fuga hicio los de más, y los míos se pusieron en su alcance, temiendo se arrojaron en el Danubio, donde se ahogaron gran cantidad de Purcos, y traidores Ungaros, no quedó le mis rigores ninguno exento, y fue reconocido entre los prisioneros (prevenido de cantidad de oro) del tirano TeRely el Secretario, a quien míd el tesoro quitó, que con alteza. su Mil carros se apresaron, donde en copioso número se hallaron viveres, municiones, y añadiendo blasones a blasones muchas barcas quité, que fabricadas Tejely las llevaba destinadas para echar al Danubio diligente, sobre quien fabricar pudiera puente, y dando franco paso a sus banderas, dueño absoluto ser de sus Riberas. Con todo eso Estaremberg me avisa que la necesidad es muy precisa de la Ciudad, y que el socorro aguarda, que en peligro tan cierto ya se tarda; al de Polonia aguardo, que con eso lo feliz aseguro a este suceso. Mas qué marcial ruido se ofrece nuevo empleo del sentido? ̱̱. En marcha numerosa se descubre in escuadrón que todo el campo cubre. Por sus banderas saco, que el Ejército es del Rey Polaco. ̱. Es cierto que si él viene gan día a mi esperanza se previene. ̱. Salve, Príncipes Cristianos. Silve, gran Rey de Polonia. ̱. Salve, Duque de Lorena. Salve. Elector de Sajonia. Duque de Babiera. ̱. Salve, basa milagrosa de la Fe. . Salve, constante soben de inmortal memoria. oVivid vivid, pues que llego (donde ya felice toca el Fe con vuestra alianza aseguradas victorias. ivia, vivid, pues registro qvueseras altas perlona liento una disciplina docta. Vive, vive, pues venero en tu presencia una antorcha, que claro olimpo deshaga la noche de infieles sombras, Vive, vive, pues contemplo, gran Rey, que celoso logras en lo que actuas prudente, tanto como en lo que exhortas. Vive, vive, pues te admiro, Príncipe, en edad tan corta, en la razón muchos siglos, en el valor cuanto asombra. Y pues que ya desmontado estoy, los brazos ahora aquesta unión la confirmen, Nuestra fortuna pregonan, Soldados, haced la salva, y la Artilleria toda se dispare, y todos digan, que viva el Rey de Polonia. El Rey de Polonia viva. . A la salva correspondan los míos. . Viva Lorena, el de Babiera, y Sajonia. Invicto señor, pues ya engrandece tu persona esta campaña, y el tiempo nos llama a que se disponga contra el Turco la batalla, para cuyo efecto goza la Cesarea Majestad en la oración fervorosa del Pontifice, y su Iglesia tesoros que le socorran, enviando su Santidad para el ayuda de costa mucha cantidad de plata: y de aquesta misma forma el Católico Monarca, que eterniza en las memorias remitió una grande C de oro, demos principio a que ordenadas las tropas, los escuadrones formados, nuestras armas vencedoras queden del Túreo, y la Fe se exalte, y que la Corona del César asegurada, dilate su mayor gloria. Para que esto se consiga, ya del bastón se despoja mi mano, que el que lo empuñe la tuya, es acción más propia. Admítelo, manda, rige; que de todos será honra por Capitán General tener a un Rey de Polonia. Señor Duque de Lorena, dejemos las ceremonias políticas, yo agradezco la oferta, mas si se nota el mérito en vuestra Alteza, ya por su grandeza heroica, ya por la voz de su fama, que alientan tantas victorias, no es razón que se enajene de lo que por ley le toca. El bastón de vuestra mano no salga, mi gente toda solo a obedeceros viene, no como Rey mi persona se ofrece, como un Soldado so lo quiero que se exponga a vuestra orden, con ella militará muy gustosa mi voluntad, que extrañar no podrá quien no os ignora, señor Duque, el que seáis dueño de muchas Coronas. Advierta tu Majestad, que ya se aguarda por horas al César, que a la campaña quiere asistir, y que impropia acción será que a su vista Eso pasa? el César viene? Acepto el Bastón ahora, y pues es de un General ley que nunca se deroga el precepto, lo primero que mando, es que la Persona del Emperador no venga, que doce leguas se ponga de aqueste sitio distante, porque no es justo que corra riesgo esto obedecido, puesto que mi mano goza el bastón; y de él bien puedo usar con voluntad propia, digo que lo vuelvo al Duque de Lorena, que es forzosa aquesta restitución, el Duque mande, y disponga, que en su arbitrio los aciertos, ni se frustran, ni se ignoran. Qué prudencia! . Qué valor! celo grande! . Acción heroica! Y pues consisten las dichas en el tener buena sombra, para que está no la pierda. Alejandro, en vuestras tropas ha de servir, señor Duque, que así el Príncipe mejora su fortuna, y se asegura la educación, y la sombra. Señor, mi agradecimiento es juso que no deponga a tu elección, pues en ella mi afecto las dichas logra de ser del Duque Soldado. Cómo podré a tantas honras corresponder; pero sea correspondencia más pronta la obediencia, y para que en cuanto órdene, y disponga mi dictamen no lo yerre, las disposiciones todas lograrán en tu co quello que y Vamos, pues, y toque al arma parche, y el metal rompa del aire, y formado el campo, las Lunas que so tremolan en los Estandartes Turcos declipse reconozcan. Pues ya para que se enluten centra ellas rayos se informan el Gran Duque de Lorena, ede Babiera, y Sajonia. ̱. Tiemble el Otomano, pues ontra su furia engañosa mante espíritu mueve dalto Rey de Polonia. . ̱Ea, fuertes Otomanos, tallegó el preciso día inque vuestra bizarría teconozcan los Cristianos. esta es la ocasión, amigos, dende le emplee el valor, yadonde pueda mejor hiunfar de los enemigos. de Lorena, Sajonía. Babiera han hecho frente, yen el campo con su gente mbién está el de Polonia. la Ciudad se ha de asaltar, aestos fe ha de resistir, atodo se ha de acudir, da morir, o a triunfar. ̱. Ya todo está prevenido omo tú lo has ordenado. F. Yel trofeo asegurado, señor, se ha reconocido d el ánimo que encierra ngente. . Pues a embestir. a pelear. . A huir. oca al arma. . Guerra, guerra, ociendo que esta en tanto aprieto Viena, y que el Turco (fuerte pena!) un recio asalto le da, hurtar quise en tal aprieto este rato a mi asistencia, y acudir a la clemencia de la Virgen de Loreto. ste es su Altar: Peregrina Señora, Reina del Cielo, del afligido consuelo, Sol, Auroras Matutina, Estrella, fiel medicina de los hombres, fervorosa a tus pies mi devoción llega, que es la prevención más grande, y más poderosa. Sitiada del Turco llora Viena, y en tanto asedio espera solo el remedio de ti, como Protectora. Con tu clemencia mejora, Dirgen, este afán, y muestra contra la furia siniestra del infiel Turco enemigo, que la defensa contigo tiene la esperanza nuestra. Rendido, postrado, y tierno a ti apela mi cuidado, para que así asegurado quede todo mi gobierno: de Cristo, que es Dios eterno, eres Madre, y es forzosa en ti la piedad, pues goza tu beldad, Madre de Dios, siempre el título entre nos de sermisericordiosa. Las llaves de la Ciudad son estas, no he de fiarlas, ni aún de mí, quiero entregarla hoy aquí a tu Majestad, En tanta a ti Viena enca queda, y queda asegurada mi Fe en tu favor, y acierta, pues contigo no habrá puerta que al riesgo no esté cerrada, Y supuesto que se aumenta la lid, iré confiado del triunfo, pues te he dejado las llaves a buena cuenta: quede la Ciudad esenta del golpe de la fortuna, mas ya sin duda ninguna, para hacer las luces vanas de las Lunas Otomanas, tú eres del Sol clara Luna. . Bárbara canalla, huid. Rayo de Marte es su acero. . Ea, Soldados, tiradles, bajen Ícaros al suelo. Príncipe, todos son pocos, ánimo, valor, a ellos. A tu lado será estrago de los Bárbaros mi esfuerzo. En cada golpe que mueven se desgaja un monte entero. La resistencia es en vano. Soldados, cobrad aliento, proseguid en el asalto, el muro escalad, sus lienzos arruinad, segunda Troya arda Diena en mi fuego. . he querer sober lejero, que no siempre estar galina: ay, que quebrarme los huelos. . Señor, no sé si el dolor me permitirá el acento, tu hijo, el Príncipe Alejandro, en el más reñido encuentro hizo del valor alarde, y empeñándose resuelto, no parece. . Esa es fortuna de la guerra, y pues mi celo a dios le sacrificó por su Fe, si fuere muerto mejor Reino habrá adquirido, con que frustro el sentimiento, envidiándole su dicha; y si acaso es vivo, es cierto que él parecerá: a la lid vamos, no perdamos tiempo. Ninguno vuelva la espalda, yo os ánimo, yo os aliento. Viva el gran Visir. Amigos. este es el forzoso encuentro, donde no ha de flaquear el Católico ardimiento. Soldados somos de Cristo, en defensa peleemos de la católica Fe, que ofrecer en este empleo la vido, es un sacrificio adonde asegura el premio la Divina aceptación. Y tú (oh Sagrado Cordero!) que víctima te ofreciste en él ara de uno por satisfacer del hombre la culpa, dando en el precio de tanta vertida sangre los tesoros más inmensos ala Iglesia, como a esposa. tuya; cuando defendemos su estado, como hijos suyos, porcuenta tuya el empeño corre de aquesta victoria, tuyo, Señor, es el duelo, la honra de tu Esposa es, o latuya que es lo mismo, la que nos mueve al combate; y pues tanto te va en ello, la eficacia tus piedades lepermitan el remedio. En nombre tuyo la espada contra infiel error elevo, tu poder para que triunfe le lleve los movimientos. ̱l. Cristiano Rey, ya no dudo que vencerás, pues a un tiempo aDios empeñan tus voces, y das el brío al acero. ̱̱. Pues a embestir, que si llevas de tu parte a Dios, es cierto, que al número de enemigos tu valor hará ser menos. Dios nos ayuda. . Parece que llueven Turcos, a ellos. . s . En balde ofáis a subir. Clemencia, socorro, cielos. ̱. Gan confusión. . Gran batalla. M. . Misericordia, Señor, ten de tu Cristiano Pueblo. Sú̱í̱ , , qu 1. Católicos, confiad, porque ya os socorre el Cielo. 2. Vuestra será la victoria. 1. Ya desmayan los asientos. Misericordia, Señor, ten de tu Cristiano Pueblo, no del infiel a la injuria quede en cenizas resuelto. Aunque los Turcos son tantos, no sé que Divino esfuerzo en nuestro campo ha infundido el Señor, que van huyendo. Mas una blanca Paloma sobre la torre se ha puesto de un Templo de la Ciudad, presagio es de buen suceso. Qué esperamos, pues sin duda es la Paloma del Cielo, que a dar muestras ha venido de que ya cesan los riesgos; haciendo mayor la dicha, en que en este mismo tiempo pareció Alejandro: todo nos va con bien sucediendo. Todos huyen, la victoria de nuestra parte tenemos. Pues sin orden se retiran, dejando el tren, y pertrechos, viveres, y municiones, y la noche el manto negro tiende, y del artilleria el humo lo hace más denso, cese el alcance hasta que descubra sus rayos Febo, porque eshlorror no malogre en este lance el acierto. En todo hemos de seguir or Duque, tú aunque me pesa por Dios que se acabe aqueste encuentro, porque estaba mi valor tan cebado en lo sangriento, que iba Turcos despachando muy apriesa a los infiernos. No vio el Orbe tal batalla. Digna es de inmortal acuerdo. Señor Duque de Lorena; vamos, pues, conferiremos lo que hemos de hacer mañana, no desamparen sus puestos los Capitanes, ni dejen a sus Soldados, que dentro de los cuarteles del Turco están, que con el pretexto del despojo se embaracen, que en esta ocasión es cierto, que la desorden motiva muchos ignorados riesgos. Pese a la tiranía de la infelice estrella que me guía; pese a la vil canalla, que cobarde ha hecho del valor tan poco alarde, dando la espalda al enemigo fiero: de ira, y cólera rabio, peno, y muero. Los puestos, y cuárteles han dejado, solo me advierto, ya sin un Soldado, mi riesgo confidero, y aunque mi fuerte brazo más guerrero que el de Marte del uno al otro polo lo juzgo, el haber que dado solo es cierto que en mi enojo temeridad será cualquier arrojo; y así. Bajá de Buda, amigo mío; en aquesta ocasión busco tu brío, de ti llego a valerme, no excules con tu gente el socorrerme, que los dos, caso es llano, contra el campo Cristiano valerosos le volvemos, para vencer no hay duda que bastemos Gran Visir, ya tu gente está desvaratada, y ya valiente el enemigo, viéndola que huye, con doblado valor se constituye. Ya no hay vida segura, cadacual de la muerte se procura evadir, porque ya para el remedio i nútil se percibe todo medio, y así desesperado solo he determinado sin dilación ninguna huirle aqueste golpe a la fortuna: y pues solo a lafuga me acomodo, para que tú te libres busca el modo. A traidor, a villano, ha fementido, espera, aguarda; pero ya se ha ido: aquí solo el huir es conveniente, mas qué pronuncias, corazón, detente, que el Real Estandarte en tal contiendo es forzoso que saque de mi tienda, porque el Cristiano de él no se haga dueñ pero mucho me arriesga aqueste empeña y así en adversidad tan conocida, piérdase todo, y quede yo con vida. De la sombra amparado, y en el favor de Dios solo fiado a este sitio he venido; allí he reconocido del gran Visir la tienda, en ella intento determinado entrar: mas pasos siento, qué gente, quién va allá? Quién estaredo. De qué luerte? Es que haberme proveedo un medo que tener sen embarazo, e ase ne voy, ne vengo en este paso. Quién eres? . No acordarme. Dilo, pues, si no quieres incitarme. Yo ser un Zancarrón, que estar de Rara M No senior, no lo ser. . Y adónde ahora el gran Visir está? . Aqueso ignora. estar notable yerro, huir por no llevar un pan de perro. ̱. No está en su tienda? ̱̱. No. . Así la suerte le quita la ocasión de darle muerte: asutienda me guía. . Que me place; mas mere se es Cresteano lo que jace, porque el tenda tener ben guarneceda, ese querer entrar perder la veda. , h . ̱ . En balde es el intento del entrar en la tienda. ̱. Con mi aliento oposición mayor os saldrá en vano. ̱. No hay poder resistirle. ̱. Ya mi mano ganó de Mahomet el Estandarte. ̱. Poder erme. Conmigo has de quedarte: sicos despojos en la tienda advierto, y pues gracias a Dios el triunfo es cierto, quedarme en ella pienso aquesta noche hasta que vuelva del dorado coche el curso a proseguir, dándole al prado el matiz que a la sombra le ha quitado. Ya amaneció, y la campaña de infinitos Turcos muertos toda inundada de sangre es borrible monumento. Desamparada se mira del Ejército Turquesco, que en desordenado paso hace del retiro empleo. El Tren, y la Artilleria, Cajas, Vanderas, Pendones, y Tiendas dejó su miedo, que no quiso embarazarse para correr más ligero. Ya venció la Cristiandad. y a Viena goza el fuero de la libertad, ya todos festivos con el suceso, en el campo, y la Ciudad hacen la salva diciendo. Viva nuestro Emperador Leopoldo siglos eternos. Viva el gran Rey de Polonia. Viva la Fe, a quien mi celo este Real Estandarte con todos los prisioneros, y los despojos que traigo, humilde, y rendido ofrezco. Viva el Duque de Lorena, a cuyo valiente esfuerzo se debe aquesta victoria. Vuestra Majestad el dueño es Jolamente del triunfo. Esa opinión se la debo a vuestra Alteza. . Valiente sin huir la cara al riesgo ha andado en esta ocasión el Príncipe, su denuedo es muy digno de admirarse, Enseñó melo resuelto vuestro brío, señor Duque. Duque de Sajonía excelso, grande Duque de Babiera, Conde Estaremberg, pue a conocer que bizarros, fuertes, osados, y diestros disteis a tanta victoria los mayores fundamentos, la salva os hagan mis brazos. ̱. Es tu valor muy discreto. Tanto como vences honras. En tu favor gano el premio. Del Polaco ser esclavo, yo le peder el Baptismo, que ase quedando Cresteano habrá botilia, y torrezno. ̱. Paciencia, fortuna mía, que así has postrado mi aliento. Vuestra Alteza de permiso, que los Soldados por premio vayan al pillaje. . Es justo de los despojos sean dueños, ̱. Qué liberal! Qué piadoso! No en balde lo aclama el pueblo su defensor. . Mas qué cajas acompañadas del eco del clarín rompen el aire? El César es, que teniendo por mi aviso la noticia de este triunfo, se ha dispuesto hoy a venir a su Corte. A recibirlo salgamos. Ya llega. . La artilleria le haga salva. Viva eternos siglos el César, su Imperio se dilate, y todo el Orbe quede a su poder sujeto. Invicto Rey de Polonia, a cuyo luciente acero debe el laurel de mi frente el más fijo lucimiento. Altos Príncipes, a cuya fervorosa llama advierto, que sus plumas ilustraron las Águilas de mi Imperio. Conde Estaremberg, que atlante de mi Corte, tu gobierno del valven de la fortuna pudo asegurar su peso. Mucha deuda os reconozco, pero a tanto como os debo, para poderos pagar, siendo Emparador no tengo: Que si mi honor, mi Corona, y mis Estados conservo por vuestra mano, no hay duda, que al querer corresponderos con mi Corona, y Estados, no os diera nada, supuesto, que el darlo todo sería volver solo lo que es vuestro. Aqueste imposible supían mi estimación, mis deseos, y mis brazos acriditen tan justo agradecimiento. Augusto César, de todos aquste feliz suceso ha sido, y cuando la Iglesia, la Fe, el Católico celo nos llamo a solicitar tanto triunfo, aunque tu Imperio es dueño de la victo ría, nada nos debes, supuesto, que aunque en ayudarte todos observan firmes afectos, fue la Religión quien hizo en este lance el empeño. obré sin temer el aiesgo; por Dios, porque su Ley sigo, por ti, porque eres mi dueño. Una, y otra obligación sise advierte están diciendo, que en darte aquesta victoria uce solo lo que debo. Soy tu vasallo, y así aunque cuanto pude he hecho, maberte obedecido tumplí, y en nada te adeudo. Cuando a la Cristiana liga yamí me ha obligado, entiendo, que no te hace acreedor ecumplir con el concierto. Lo mismo que el de Sajonía sigo yo, mas al pretexto de la obligación junté dier, señor, muy tu afecto. Y yo, invicto Emperador, dfiel dictamen siguiendo de mi padre, a mi valor edi este feliz empleo, donde que dé tan hallado, rfano, tan contento, (que ya extrañaré me falte Id marcial desasosiego. Por todas esas razones ne reconozco de nuevo mis deudor, y pues ha sido lo grande de este suceso pa admiración del Orbe, por más extraño, un portento, gustaré mucho de oír tomo pasó. . Pues atento escucha, César, que hacerte detodo relación quiero, ldes que piélago tan grande ptierta a surcar mi acento. Después que de Mahome: dbárbaro infiel aliento on mucha arroganeia al arma contra tu Imperio, juntando para este lance el número de trecientos y veinte mil hombres, que es de un ejército grueso, por increible que asombra, y capaz por lo soberbio de dejar en sus amagos a todo el orbe indefenso. Después que entregó el bastón para el cuidado, y gobierno de tanto campo a su grande Visir, y él obedeciendo dentro entró de tus Paises, siendo su rigor, a fuego, y sangre, inviolable parca, que no perdonaba aliento. Después que a tu Imperial Corte le puso atrevido cerco, a cuyos fieros asaltos el noble, el valiente esfuerzo de Estatemberg resistió con tan admirable acierto, que en su defensa al contrario pudo introducirle miedos. Después que el excelso Duque de Lorena, compitiendo al mismo Marte, se opuso al Túrco furor sangriento, y con sus tropas las huestes del enemigo rompiendo, cuanto le detuvo el paso a su impulso, en el asedio de Viena, tanto daba en fatales escarmientos a las Otomanas Lunas precisiones del despeño. después que la alianza de los Príncipes unieron sus escuadrones, y tropas, haciendo un lucido en Ejército, dispusimos con prevenido consejo presentarle la batalla al contrario, recurriendo las esperanzas a Dios, que a tan numeroso estruendo de enemigos, no podía vencer el número nuestro (cuando de nuestra campaña a cada Soldado ciento, y más Turcos le cabian) sin el socorro del Cielo. En fin, César, nuestro campo en forma ya bien dispuesto de batalla, la derecha ala llevé yo, al aliento del Conde Valdeh tocó la siniestra, que el gobierno de las tropas de Sajonia llevaba; iba en el cuerpo de la batalla el gran Duque de Lorena, y aiimismo los Príncipes aliados, y juntamente asistiendo mi hijo Alejandro a su Alteza: interpoló se entre aquestos tres cuerpos la Artilleria, y todo el vagaje en medio de la retaguardia: la Infanteria en efecto llevó la primera línea, la segunda con acierto tocó a la Caballeria, y con aqueste gobierno se marchó hasta descubrir al enemigo, y al verlo al arma tocando el parche, acompañado del eco del clarín, los batallones de los animados vientos, al combate, por los claros de las escuadras salieron. escaramuzas con un ímpetu muy recio, a que se siguió un combate universal, y sangriento. Dispusose la batalla entre los dos campos, siendo un horroroso teatro la campaña, a cuyo tiempo de la Ciudad los asaltos con más fuerza iban creciendo. En una, y en otra parte eran terror de lo atentó el polvo, la confusión, la pólvora, el humo, el fuego. Ocho horas duró el combate, hasta que permitió el Cielo, que desordenadamente desamparasen sus puestos los Turcos, dejando tiendas, artilleria, peltrechos, viveres, y municiones, y las espaldas volvieron. Por el dilatado campo mares de sangre corrieron, en cuyas olas nadaban infinitos cuerpos muertos. Gincuenta mil se ajustaron ser los del Turco, y los nuestros seis mil no más, y yo solo llegue a despojar resuelto la tienda del gran Visir, adonde halle el Real Sello de su Monarca, seis mil monedas de oro, y de precio excesivo otras alhajas: con riquísimos arreos vestidas cuarenta Moras, que del bárbaro deseo del General Concubinas eran, y por más trofeo de Mahoma el Estandarte saqué, que al Grande Innoc enviarlo con mi Secretario he dispuesto, dando aviso juntamente de tan felice suceso a Rey de España, a Venecía, y en los Paises Flamencos a Marqués de Graña, a cuyo calor, prudencia, y gobierno deben victorias, que al bronce inmortalizan acentos. Ganáronse mil banderas, quinientas piezas de gruesos añones, cincuenta mil siendas, y en efecto fueron las cantidades de valas pólvora, cuerda, Camellos, carros, cabellos, alfanjes, lanzas, picas, armas, hierros, fechas, arcos, piezas, tiros tantas, que solo el silencio purde numerarlas, cuando tu las voces no cupieron, Publicose la victoria, asegurose tu Imperio, la fe ha quedado exaltada, mentidos todos los riesgos, el Soldado aprovechado con los despojos, contentos los Vienenses, y el alcance del enemigo siguiendo tin nuestras tropas, y yo no he de volver a mi Reino lasta que a Constantinopia llegue a sitiar, y deshechos sus muros, el Estandarte Cristo ponga mi celo ln ella, donde dominen l voces del Evangelio. an admirable victoria lo sus anales el tiempo l la regulado, y pues solo mibuirla debemos a milagro,a al Señor vamos al Templo, Ya con festivo aparato abren sus puertas, y viendo a tu Majestad Césarca, aclamando este trofeo la artilleria, y las voces hacen salva a un mismo tiempo. Viva Leopoldo siglos eternos, y de Dios a la Fe le dilate Triunfos, Laureles, Coronas, Imper Qué Majestad! Qué gran dezal Qué rabia, qué desconsuelo! Dego que volver Cristeano con esto que estar oyendo que alía cantar moramu, y acá cantar de los cielos. Clementísimo Señor. Rey soberano, y supremo. Duice amante de las almas. De los ejércitos dueño. Sobre todos poderoso. Infinito entendimiento. Palabra que siempre existe. Luz de un explendor inmenso. Pues piadoso. . Soberano. Apasionado. . Venciendo. Dominando. . Sabio. . Fino. Dando eficaces incendios. Esta victoria, este triunfo, esta fortuna, este aliento. Este favor, y este amparo nos has conseguido; atentos aquí te rindamos gracias. ternecidos los pechos al ver tus misericordias pronuncién a tus pies puestos. R Rey de la gloria, Sacro Cordero, pues por ti la victoria consigue la Católica Fe que tenemos: Deú laudamus, te Dominum confitemur. Y dando a esta descrición ose fin el acuerdo de tan celebrado triunfo, no le dé vista al silencio. Y las faltas perdonando el Auditorio al Ingenio, volvamos a repetir con humilde rendimiento: Rey de la gloria, Sacro Cordero, pues por ti la victoria consigue la Católica Fe que tenemos: Te Devín laudamus, te Dominum confitemor.