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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El sitio de Betulia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/sitio-de-betulia-el.

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EL SITIO DE BETULIA

JORNADA PRIMERA

JORNADAPRIMERA o hijo de Canbises, soberano Rey de Asiria, gloria de Ninive hermosa con tantas vitorias rica, Cuyos generosos hechos, cuyas hazañas invictas no a siglos, no a tiempos largos, a eternidades aspiran. Cuyas heroicas virtudes con tanta igualdad se miran, que pienso que unas a otras se trasladan, o se imitan. Tú mismo poder te salve, que salvarte no podía en otro poder aquel, que solo en su ser estriba, Después que Arphajad soberbio miró sus gentes vencidas, en campos de Ragaud, que el Enfrates fertileza: Después que tus mensajeros volvieron de las Provincias de Jerusalén, Damasco, de Samaria, y de Cilicia, y otras, que niegan rebeldes, lo quedarán oprimidas, despreciando tu clemencia, y ocasionando tu ira. Sin mirar que a tu decoro justamente se debía, en liberales tributos dar obedientes primicias. Sin mirar desvanecidos cuanto mejor vivirian en voluntaria obediencia, que no en sujeción cautiva? Me mandaste, que juntase tu Ejército, tu Milicia, para general castigo, para universal conquista. Y en cumplimiento obediente, te presento reducidas abreves ejecuciones, leyes que a mi alma obligan: Ya cientoy veinte mil hombres cubren los campos de Asiria, que con alas de su amor a tu venganza caminan, Doce mil caballos fieros tiemblan la tierra que pisan, que tascando frenos de oro, espumas de plata entizan. Ya fuertes camerlos cargan de tu riqueza infinita, oro que al Sol oscurece, plata que la Luna envidia, Qué sintiendo la grandeza del Señor que los envía, su soberbia los levanta, cuando el peso los derriba. Y en abundantes manadas cabras, y ovejas lascivas pacen en campos de rosa; beben cristales con risa. Cuyas nevadas guedejas parecen cuando las pisan casto lecho de la Aurora, blanco tálamo del día. Ya tus banderas tremolan de tu rigor las insignias, incendio, y muerte amenazan, llanto, y dolor pronostican, Ya me parece que veo muros, y torres altivas, por defensa levantadas sin resistencia caídas. Ya tiembla el mundo tus armas, porque la fama anticipa glorias a tu vencimiento, temor a su cobardía. Y por el trono en que asistes, por la Majestad que miran; mis ojos, de donde nace ese valor que me anima, de no volver a los tuyos hasta que todos te rindan, no solo obediencia humana, sino adoración divina, Tu corazón airado puede de mis enojos ir armado, mata, vence atrevido, y acuérdate que vivo mal sufrido; sea general susto iber que llego yo a tener disgusto: onvierte en humo luego embrando fiero esa región de fuego en Samaria, en Judea, matar las llamas con su sangre vea Jerusalén altiva; enciende, acaba, postra ya, y derriba el mundo, y en amagos teman lejas Provincias sus estragos. Verás, señor, tu fama tan grande como tú, y que te llama de esta parte primera a la que es en el mundo la postrera, mas tu grandeza grave estrechamente en muchos Orbes cabe; ya espero sin recelo coronarte de Astros en el cielo, este cuchillo fuerte ocio será espantoso de la muerte, no ha de encontrar con vida sin que antes no la tenga ya ofrecida a su poder tirano, mi mano hará el oficio de su mano; y asiendo del cabello, al mundo segará de un golpe el cuello: Ve, Capitán valiente. Adónde mi furor hallará gente que le resista, viendo que soy de tu valor divino estruendo? sienta el suelo desmayo, que de tu esfera me descuelgo rayo; y haciéndola yo guerra, en brasa volveré toda la tierra. Mi aliento te acompaña, desafiar a Marte en la campaña puedes, yo voy contigo. Quién me resistirá si vas conmigo? 1. Fama es que ya camina, y casi a nuestros campos se avecina. 2. Y que tan numeroso Ejército le sigue? . 1. Poderosa, no vio jamás el viento desde que es elemento en su campo sut bleves, o graves con ordenado vuelo tantas aves, ni la noche tan bellas multitudes, y números de Estrellas, como aqueste enemigo armados escuadrones trae consigo, parece dominando al Horizonte cada camello un monte, trayendo por decoro sobre animados montes montes de oro, parecen sus ganados langostas de las selvas, y los prados; cuando beben sus gentes, y animales, de tal suerte empobrecen sus cristales, que como secos, y aridos Estíos consumen fuentes, y destruyen ríos: un soberbio insolente disciplina crueldad en esta gente, y porque más te asombre, todo esto sirve a un hombre, que negando a los cielos la excelencia, se atribuye deidad en competencia, mira como a nosotros será humano el que para los cielos es tirano? 2. Si es soberbio, sacrílego, y blasfemo, digo que ni le aplaudo, ni le temo, porque sus vencimientos, es solo acumular atrevimientos, poniendo a la memoria en injusto laurel infame gloria, tras de cuya alabanza acecha el vituperio, y la venganza, los pasos que camina, subiendo baja con fatalruina, y su misma grandeza es materia infeliz de su bajeza, como estar no es posible la tierra sobre el cielo inaccesibles porque de tanta alteza es la suya incapaz naturaleza, siendo su movimiento menos posible cuanto más violento, a su centro volviendo hasta llegar ha de venir cayendo: así el hombre, que encierra en esencia mortal forma de tierra, cuando de su violencia arrebatado, y en su misma soberbia levantado, sobre las luces santas pisa atrevido con airadas plantas, es fuerza que subiendo sobre su mismo pelo descendiendo, vuelva de aquesta suerte lo mortal a la muerte, y la tierra a la tierra: este es el fin que la soberbia encierra, 1. Mientras tus opiniones apoyas con discursos, y razones, el otro a quien el hado tiene sobre los cielos levantado, llegará, y en su mano triste serás despojo del tirano, sujeto a cautiverio el cuello al yugo del forzoso imperio; si no es que mude estilo, y en vez de yugo, te acomode al filo. 2. En la desdicha es dicha no poder esperar mayor desdicha, dichoso el desdichado, que yace humilde sin temor del hado, en la rueda importuna, que revuelve sin orden la fortuna, aunque insufrible, y duro el más bajo lugar es más seguro; y así ha de ser forzoso el más alto lugar más peligroso; miente la confianza, que promete fortuna sin mudanza. Edifienen el viento, sombras abraza el vano pensamiento, imagines concibe, que el fuego engendra, y en el agua escribe. Quién busca a su memoria en la gloria mortal inmortal gloria: vive el injusto cuando más glorioso, del mismo que es temido, temeroso permiten las deidades violencias, pero no seguridades, que tal vez escondido. esturo en el vencer el servencido, su mano es lazo de su pie nefando, que fiero resbalando en la sangre que vierte, caminando a matar, cae en la muerte. 1. Suelen ser los tiranos ministros de los cielos soberanos, y así en brazos mortales temiendo estoy rigores celestiales. 2. Este temor es justo, pero el cielo santo vuelve piadoso al sacrificio, y llanto, vamos a dar entre preciosos fuegos al cielo justo víctimas, y ruegos. 1. Vamos, ay dolorosa Tarsis, hay patria bella, y no dichosa! Del Rey de Siria Sobal un lucido mensajero, y otro, que según infiero es de la Siria Oriental, esperando están licencia de entrar. . Que de Embadores hacen venir los temores! entren luego a mi presencia, y lleven ya que vinieron asus Reyes que admirar; harto tendrán que contar solo en decir que me viero Guarde el cielo. Eso no importa decirlo aquí; a ti te guarde, que a mí basta que me guarde yo. Qué soberbia! . qué osadía! Perdona, que ol No con siento que te disculpes. Ya siento la muerte en la sangre fría: a lo que vengo diré, señor, si me das licencia. Si acaso tengo paciencia para escucharte, lo haré. La Siría, Príncipe excelso, cuyos términos divide, sobre esferas de oro el Tauto, y en venas de piata el Tigris, cuya espaciosa Provincia, que los Notivagos miden Polos, y Zonas diversas, de esta suerte la describen. Está a la parte Oriental la Mesopotamia insigne, a quien el Tigris, y Eufrates bañan, fecundan, y ciñen. Esta por el Occcidente se termina en los confines de Celesiria, y después las tres Arabias se siguen. De Oriente al Austro feliz la una, los dos infelices hasta donde el monte Casio, y el mar de Egipto las ciñe. De su tierra, y a la parte donde Aquilón brama, o gime, conse cutiva a Cilicia esta Damasco en quien vive la riqueza, y la hermosura, de cuya elegancia dicen, que en ella están reducidos a efectos los imposibles. Y declinando hacia el Austro un poco más, se prosigue Palestina, y Filistea, riberas del mar Fénice. Entre aquestos dos extremos, Galilea, y Samaria asisten, a quien términa el Jordan por el mar de Tiberiades. De estas Provincias ilustres, los Reyes, que no permiten en tu presencia nombrarse de corteses, y de humildes, con los tesoros que gozan se te ofrecen; de que sirve que lo que amigos te dan ememigo lo conquistes? Ya los montes de Saba para tu Templo aperciben, en colunas de diamantes capiteles de rubios. Hijas mejores del alba, perlas te ofrecen, y rinden, que sobre sus mares llora, aún más que en sus campos ríe. oro para coronarte, y balsamo para ungirte, los campos de Jericó guardan en vaso Fénices. Para estatuas, para historias el Habáteo te erige, mas pórfidos, y más jaspes, que tiene el Indio márfiles. Ya. Palmirena en sus campos procura que se cultive el árbol de tus nitorias memorables, y felices. Todo Príncipe te adora, todo se te humilla, y rinde, como a dueño te conoce, y como a Señor te sirve. Corona de paz tu frente, pues que no es menos insigne la oliva para laureles, que el roble que agora ciñes. Vence, gran señor, tu enojo, y así dirás que venciste, pues solo tu de esta guerra eres la parte invencible. Cautiva a lo generoso las almas, que mejor sirve un cautivo de obligado, que atado en prisiones libre. Del vencer, lo más heroico es el perdonar admite dos glorias en un laurel, dos blasones en un timbre. Detén el golpe severo sobre la garganta humilde, que sencilla, y temerosa, si huye, ni se resiste. suspende el acero noble, yadvierte que si le tines, lle mancharás, y el honor singriento agravio recibe. Cuello de tan mansa grey, lan humilladas cervices, blando yugo persuaden, ave coyunda piden. Dijisteis vuestra embajada? Sí, señor Pues decid que vuestra embajada oí, (que no respondinada. Con razón nombre te dan hombre de injusto, y tirano, puelve, Príncipe villano, ne, indigno Capitán. Cusan, repórtate un poco; que no es tiempo, ni ocasión sedar quejas. . Con razón uedo de ofendido loco. sliste al campo tan bella, he te jura toda flor brrosa con resplandor, con ámbar por estrella, la la pura ardiente huella el día festivas aves iintán aplausos suaves iendo tu beldad, señora, e olvidan de la Arora, idoran tus ojos graves. per de aquel arroyuelo tu espejo cadasperla, le pudo desvanecerla testampa de tu velo; heera de ver el desvelo plas claras ondas fieles, sinas de qué pinceles te hurtaban; por ti el cristal de plata fue bernegal coronado de claveles. Divinos tus ojos son, Josaber, porque tu gloria acaricia la memoria, y atrae a la inclinación. Viva mi imaginacion: fijamente te venera, y si posible la fuera, que de ti no se acordara, no quererte imaginara, o imaginar no quisiera. Tema es mi amor, es furor, retrato del propio abismo, es retrato de sí mismo, que es la propiedad mayor: Cuerda locura es amor, fuerte mal llego a sentir, si entre el penar, y él vivie vengo por tu causa a estas, loco para porfiar, y cuerdo para sufrir. Bastan, señor, tus mayores excesos de encarecer, y si has llegado a querer, con fingir no lo desdores, Sirena de tus menores acentos has parecido: yo que los he consentido, en ellos he reparado, que despiertan el cuidado, y atormentan el sentido. Mas cuando amenaza fiero el Asirio a nuestro amor, y al mundo, en tanto rigor nada de ventura espero, amarte sabré, y primero que te olvide, se hará atrás el Eufrates, que jamás para, su rápido Curio S qu ta, no pudier a vivir más. No temo el morir, que yo ya sé que nací a morir, solo quisiera vivir, porque esta vida te amó, tuyo soy, y mío no; mas si el bárbaro en despojos no te lleva, mis enojos tendrán especies de dichas; mientras nos dejan desdichas, hartemos de amor los ojos. Yo, Cleón, te he de perder, porque el altivo, y osado es el primero soldado, que va a morir o vencer. La ocasión de padecer quien no la puede excusar, no la tiene que llorar, ni esforzarse a resistir, que es imprudencia el huir el mal que se ha de esperar. Sentirelo yo llorando, que te arrojes a la muerte. Morir será entonces verte, aunque es el rigor más blando, yo seré invencible cuando alientos me preste amor, desechando el vil temor, que sin duda decir puedo, que en la guerra tener miedo, es el peligro mayor. Si con amor te aventuras, llévame a morir contigo. Si vas, Josaber, conmigo, de la muerte me aseguras, con lágrimas me procuras, a más penas reducir, solo te puedo decir, que en la gran necesidad la mayor seguridad es atreverse a morir. Voyme. . Pues lloras? . No sé, cuando llegue a llorar más, pues de mis ojos te vas, si a llantos los perderé. Yo, señora, volveré a ver tus luces hermosas, que hacen empresas dudosas, felicidades temidas, y por no ser atrevidas, parecen dificultosas. Librete el cielo, señor, que yo voy. . Adónde, di? No puedo saber de mí, preguntaselo a mi amor. Espera, dulce rigor del alma, espera, que ya temblando la vida está, no del Asirio el poder, sino de ver que sin ver tus ojos, se acabará. Cleón. . Señor. . Donde? A morir, porque es razón con ella muera Cleón, para poder morir más. Consolarle es fuerza aquí, que es mi padre; muerto estoy, los consuelos que le doy, . he menester para mí. Deja, señor, la tristeza, y corrige el pensamiento, porque tanto sentimiento parece en un Rey flaqueza. Al arma toca, levanta hasta el cielo los pendones, ordenados escuadrones forma, y Ejércitos planta. Vea el Asirio tirano, que esgrime alfanje desnudo con arrogancia, y escudo embraza el fuerte Persiano. Muestra severo el semblante, parmado el pecho valiente, de cuantas eres prudente, sé alguna vez arrogante. y Furioso estás, invencible muestras tu grande osadía, mas nunca fue valentía acometer lo imposible. No ponderar la grandeza del peligro, es reguedad, porque la temeridad es vicio, no es fortaleza. Retrata formas presentes el más cristalino espejo, prepresenta el consejo mejor peligros ausentes. Que la prudencia es el peso donde ajusta la razón los principios de la acción con los fines del suceso. Pues que victoria, que palma ganará quien tiene, di, pebelada contra sí la mayor parte del alma? El más cobarde, yo digo, que atrevido puede ser, pensando que no ha de haber ppiedad en el enemigo? Y en tal caso la osadía será desesperación, que el miedo de la opresión incita la cobardía. PPorque temiendo fatal de la fortunia el desdén, desesperado del bien, solicita el mayor mal. Y así a sentir me acomodo, que tanto culparse debe aquel que todo lo atreve, tomo el que lo teme todo. Demos ya un filo, una llama al valor, y nuestra suerte hara, de una ya forzosa muerte una heroica ilustre fama, Si eres bizarro, animoso, jamás te verás postrado, pues dentro de ti encerrado traes quien te hará victorioso. Que cuando el silo inhumano veas sobre ti violento, con despreciar el tormento, afrentarás el tirano. Y entonces con más honor tu fama contra el olvido dirá: aquí triunfo un vencido contra el mismo vencedor. Solo temo la inclemencia, Qué fácil dificultad! muriendo de voluntad, se muere bien sin violencia, que cuando a mayor poder no se puede re sistir, el remedio es consentir lo que por fuerza ha de ser? El consejo es soberano, pero bien se librará el que tan cerca está ya del cuchillo, y del tirarno. Pruebe con todo rigor a usar de todo poder, que no tiene que ofender en matando al ofensor. Y así la mayor crueldad, lisonjeando su ira, cuando a más venganza aspira, dispensa la libertad. Más debieras presumir de sabio, si en tal lugar dieras lección de matar, como la das de morir. El saber es importante, lo que es más dificultoso, y más cuando es tan forzoso Soy tu hechura, y semejante, digo que tienes razón, dispón ya, señor, de modo para que tu Reino todo te obedezca. Oye, Cleón, dispon con dú ce prudencia mi Reino al yugo, verás que en la sujeción hay más reparo de la obediencia, Voy, pues, aunque tus soldados lo han de sentir con rigor. Ve, que solo mi valor sale al encuentro a los hados. Fortuna, en duyas mudanzas las más levantadas glorias, apenas de ser historias les ha quedado esperanzas. Tus mentirosas bonanzas, y tus placetes violentos dicen, cuando más contentos siguen tus locas hazañas, que como sombra acompañas. los humanos pensamientos, en cuya rueda oprimidos los ambiciosos cuidados suben a medir los grados, que bajaron los caídos, donde en estando subidos, es forzoso descender, tanto, que no es menester, si bien se llega a advertir, mas que comience a subir, para empezar a caer. Tiemblan de tu imperio injusto las Coronas de los Reyes, que no perdonan tus leyes Solio excelso, y Cetro Augusto, Pasa el mando, y llora el gusto; porque cuando más estable, es de mar tu rostro asable, tu firmeza de la Luna, que solamente, fortuna, eres firme en ser mudable. Siempre a levantar te inclinas máquinas de admiración. y en su misma confusión desmientes lo que imaginas; son tus fábricas ruinas, que como no tienes ser, las obras de tu poder, siendo de ser incapaces, solo entiendo que las haces por tener que deshacer. Huyendo, enemiga, vas del que apenas tu bien toca, que eres tan instable, y loca, que aún en ti misma no estás. Das al que es menos lo más con temerario poder, y en tu ingrato proceder eres justamente odiosa, pues pudiendo como Diosa, te mudas como mujer. Quién de tu gloria cayó, y a tu misma gloria áspira, contra ti mismo conspira peligros que no entendió, mudanza le derribó, y otra mudanza también le podrá subir; mas quien en gloria tan vana insiste? pues el bien que no consiste, no tiene razón de bien. Vaya presto en cadena hasta el menor cautivo. Ya de su hado esquivo sienten la dura pena los que yendo al destierro, (rro quiere llorando enternecer el hi El varón más robusto se vio en la guerra osado, tan triste como airado, llamando al cielo injusto, arde, tiembla y suspira a veces de temor, aveces de ira. ̱. El que ocupaba gozoso el tálamo florecido, deshecho el blando nido, va solitario esposo (so. donde le lleva opreso tu cadeda, y su amor dos veces pre ̱. Los ya caducos años para ser de la, tierra mejor que de la guerra contados desengaños, van míseros despojos, (ojos. lo que no anda los pies, andan los Entre blancos cendales se ve alguna hermosura, dando en sutil clausura indicios virginales, a quien encubre el velo, (cielo. como la noche al Sol, la nube al Del rigor ofendida, del rigor recatada, tanto más deseada cuanto más defendida, parece a las Estrellas (mas bellas. cuando por medos tocadas, son El ánimo turé muestra el rostro afligido, la jazmín encendido, lo ya clavel nevado, adonde la tristeza sún añade belleza a la belleza, Todos ya por su suerte la tu gusto ofrecidos muestran ser tus vencidos. En desdicha tan fuerte si ofender no pensara tu rigor, su dolor me lastimara. ̱. Que gusto me habéis dado en haber referido de ese Pueblo vencido el miserable estado; que son a mis orejas dulces acentos sus amargas quejas. Ya sale el Reya darte su Cetro, y su Corona. No quieras indignarte, antes, señor, perdona a quien se viene sabio a rendir a tus pies su humilde labio Norabuena venga, norabuena venga el vencedor; venga norabuena a estos Reinos hoy. El que en el Oriente dicen que nació, nieto de la Aurora gran hijo del Sol. Norabuena venga, venga norabuena el vencedor. venga norabuena a estos Reinos hoy. Humillado a tu grandeza, pongo, señor, como ves esta Corona a tus pies, y en tus manos mi cabeza. Tantos Reinos te ofreciera, que al Gran señor que te envía a estar en la mano mía el mundo todo le diera. Este que tuve prestado de errada fortuna arguyo señor, que siempre fue suyo por destinación del hado. Desde luego me rindió tu fama, que el siglo adora, no me has vencido, no, ahora, porque ya lo estaba yo. Y en fe de que esto es así, confiado en tu valor, a ti me vengo, señor, para librarme de ti. Que pues yo de ti conmigo. no me quise asegurar, razón es que venga a estar seguro de ti contigo. La fuerza de tus razones de tanta eficacia ha sido, que detener ha podido la mayor de mis pasione: levanta. . Todos llegad, y al Príncipe mi señor agradeced el favor. Levantad: quién es este joven? e Es tu esclavo (oh cuanto me aflijo!) y en ser tu esclavo, mi hijo. . Pues gusto que me ledes, y déjote todo cuanto es tu Reino en esta tierra, para lustre de esta guerra llevo tu hijo . De llanto cegaré yo. Señor, digo. . que obligas con tu elección, y le empeñas a Cleón a no dejarte enemigo. Ay triste, cual lo temía el alma! . Yo quiero haces mercedes, pedid, por ser de hacerlas dichoso el día. Ya sabes que te he servido. Ya sabes que te he obligado, Yo nunca he sido premiado. Yo que me premies te pido. Qué pedis? . Esta divina. hermosura. . Yo esa elijo. No basta quitarme el hijo, . si no también la sobrina? ̱ De nadie es una hermosura, mas yo la quiero llevar, y sabedla conquistar con amor, o con ventura. El ae de los dos hiciere gala de sufrir mejor, ese tendrá más amor, fortuna quien más pudiere. En batalla donde lidia tan igual la competencia, al desgraciado licencia le sobra para su envidia. Pues yo que adoro a Cieón, de nada me he de obligar, que una afición se ha de hallar sola con otra afición; porque vea mi firmeza gusto me lleve con él el Asirio. Cielo cruel; a peligro la belleza pones de mi hermoso dueño: ha que pena! ah que rigor! dos contrarios con amor, o cómo temo el empeño! Convengo con lo que ordenas, Ajustome a lo que mandas. Oirá mis cariclas blandas. Direla mis duras penas. Que llevas, señor, advierte en estas dos prendas mías, toda mi vida, y mis días ya se acercan a la muerte. Basta que el Reino te deje, di de mi parte a tu vida, pues hoy no ha sido ofendida, que de ninguno se queje. Señor, qué es esto? . He caído ayudame a levantar, Mal, señor, podrá ayudar a levantar un caído. Que ha sido Ry Cayó su Alteza. ̱. Sobre esta piedra pisé, y cal torciendo el pie. Así la humana grandeza verás en cuan poco estriba, si a uno tan eminente tan pequeño inconveniente le descompone, y derriba. Mira, señor, como vas al lugar que vas subiendo, porque si subes cayendo, muy bajo te quedarás. Aconsejete el espejo de este fácil desengaño, porque siempre espera el daño a que se vaya el consejo. Ve que caído estuviste, y advierte, que puede ser remedio de no caer, acordarte que caíste. Consejo me das a tua mí? que necio pesado estás, como atrevido me das lo que te ha faltado a ti? Ignorante, impertinente, abatido, desdichado, aún día de escarmentado hablas ya como prudente; apaende a ser venturoso, que solo es sabia la dicha. No hay para el hombre desdicha. como ser siempre dichoso, quien nunca ha visto, señor, el rostro a la adver sidad, sabe su felicidad; pero ignora su valor. No hables más, que en este día verá tu suerte importuna, que yo mando a tu fortuna, y tu obedeces la mía. No tienes que me avisar, que el fuego que ya me atiza hará las piedras ceniza, y no habrá en que tropezar.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Príncipes, y Sacerdotes, Pues lo de lirael, escucha de mi aliento tus desmayos, y de mi voz tus injurias. Ya me conocéis, Judir la retirada viuda, hija soy de Manases de Merarí, a quien ilustra el Tribu de Simeon, cona estirpe clara, cuya Opre altiva generosa, es hidalgamente pura. Yo soy un grito del cielo que os protesta, que os anuncia venganzas de sus enojos, nacidas de vuestras culpas. Yo soy una queja vina de vuestra condición dura; que Dios tal vez se lamenta por voz de sus criaturas. Yo soy fuerza de su amor, que en lo airado disimula lo tierno de sus deseos, que en mí os llama, y por mí os busca? A ti, o Príncipe, me quejo que sabiendo que consultas en infamia de ti mismo y en ofensa de Betulia, garla injustamente quiero saber en que fundas tan vil hecho, de que nace el tener fe tan perjura? Estas obligado, Ocias, a elvidar por desventura, que el Dios que guarda a Istael, por suvalor se intítula León de Juda, y que pudo de un Pastor en la espesura. de un monte, hacer un Moisen, que en nombre de Dios insulta a todo Egipto, obligando al Rey tirano que usurpa la libertad de los nuestros, aque la opresión injusta. dejé del Pueblo, y después de hacerle guerra importuna, manchas echando en los aires volviendo las aguas turbias? Aquel soberbio rebelde que a Jirael puso coyundas, siempre avisado en prodigios, pero escarmentado nunca, en aguarque fabricaron con flejible arquitectura, golfo de móviles peñas, y monte de undosas grutas le precipitó, a quien ciego de bien formidable tumba le sirvio, ya despeñado cristal tosco, y plata inculta? Sabes, que el gran Josve sobre el sitio de la dura Jericó, cuyas almenas al cielo estaban tan jantas, que pareció que suspenio por fábrica más segura, le sustentaba en Gigantes, o le apoyaba en colunas, cuyas torres atipvidas fueron violenta estrechura de los Austros, que temieron cau romperse en sus puntas, Garza barrenando el aire llegó jamás a su altura, pájaro siendo de fuego, o siendo Estrella de pluma, asomando la cabeza a las moradas eburneas, adonde estábala Aurora, o mal compuesta, o desnuda. Las perlas que lloro entonces hasta ahora estoy en duda, si las lloro de vergüenza, o si las sudó de angustia. Con el rumor solamente de las Religiosas tubas, resonando belicosas del viento arrogancias muchas, de repente se cayeron, que hace Dios que se confundan a soplos, como si fueran seca arista, o leve espuma? Sabes, que en una batalla donde cinco Reyes juntan armas, poder, resistencía, riquezas, valor, industria, un día al tiempo que el Sol iba a esconder su hermosura. al mar, que en senos de vidrio, o le esconde, o le sepulta, para acabar de vencer (porque a tan alta fortuna, no es bien que le falte el día, ni que la noche le encubra) al Sol mandó se parase: la celeste criatura terrestre imperio obadece respetando al que promulga ley al cielo, freno al tiempo, yugo al Sol, pasmo a la Luna, siendo la naturaleza con belleza tan confusa, nuevo caos de delorden, en quien las criaturas volviendo a ser por milagro, hallaron creación segunda? Y a este tiempo el Capitán, como por Dios se aventura, sobre la tierra pelea, y sobre los cielos triunfa, para prueba, para ejemplo, si algún ingrato me escucha, que el cielo puede parar la fe que los montes muda? Sabes, que en campos de Asiria ay Ángeles que destruyan sus Reyes, sabes que Dios ni se altera, ni se muda, porque es el que es; si esto sabes Pueblo sin fe, de qué dudas? de que estáis cobarde tanto? que os embaraza; y ofusca? Yo, pues, porque no se diga que no se halla (qué injuria!) donde hay tantos hombres flacos, que de los riesgos se excusan, si quiera una mujer fuerte que armas viste, acero empuña, con este que ves del cielo amenaza, rayo, y furia. Fiada en que Dios es Dios, y en su Providencia suma, de enemiga sangre aleve derramada por injusta, he de manchar esos campos las flores, y la hermosura, y en el más ardiente signo al subir con fuerza adusta. Ha de beber sangre el Sol si es que bebe lo que enjuga, y en los más rémoros mares he de teñir las espumas, de plata, porque después en turbios vapores suban a sérnubes, que deshechas en el mismo humor que sudan, bajen muertes sobre Asiria de veneno de sus lluvias, que el Sol, las flores, el mar, de las venganzas más justas han de ser testigos fieles, historias serán seguras de las victorias de Dios para ejemplo de otras muchas, para escándalo de Asirios para gloria, y honra tuya, contra Holofernes, señor, sale Judir de Betulia. . oz Espera, espera mujer, adonde vas, que no veo armas para tu trofeo, sino irte sin temer? En Dios siempre confiada su presunción meritoria, para alcanzar la victoria la va sobrando la espada. Después que enviudó del día aún a la luz desconoce, sino es que en su virtud goce otra de más alegría; porque en sagrado respeto del cielo contemplativa, tiene el alma luz más viva en el retiro secreto. Al Pueblo dirás, Ofiní, que se valga del ayuno, no haya en Betulia ninguno que al cielo no aplaque así. La gala será el silicio, el adorno en la conciencia, vénzase con penitencia injusto imperio del vicio. Entre tantas confusiones, rompan el pecho lamentos, lleven al cielo los vientos sentaidas satisfacciones. Haré las atas exalen en sacrificios vapores, destierra tú los temores que viles miedos esparcen, ofrézcate tu memoria sucesos de otra ocasión, que de Moyses la oración fue en Josné la victoria. Ya esta cercada Betulia, ya la trompeta, y el parche siembran horror belicoso, ardiente amenaza esparcen, Ya busa el caballo alion, si no es que lozano dance por lo que sacude el pie, por lo que la mano bate. Ya está la gente dispuesta, ya azota los tafetanes de tus pendones el viento, que imitan ondas al Ganjes. Mira el campo, cuyos varios, verdes, y rojos plumajes, o llamas son de las nubes, o Alcides son de los aires. Adónde verás de pluma a los Mayos arrogantes, a los Abriles valientes, a los Diciembres galanes. Jamás los campos han visto tan floridas variedades, tan bellísimas soberbias asombros del mejor traje. Mira el Ejército grueso, y más por aquella parte, adonde robustas astas, forman montes formidables, en cuyas puntas el Sol centellea, y Fénixarde, fecundándose las luces en los aceros brillantes. Antes que rintos los veas, y antes que en rebelde sangre en ondas de carmesí sierpes de coral desaten. Advierte, porque después el consejo será inhábil, de lo que bien se previene el acierto siempre nace. Según acuerdan escritos, este pueblo incontrastable tiene su origen antiguo de Caldeos: mas tratarte de que Un tuvo principio, de que fue Abra han su padre, de que a Josephon Egibto de esclavo penalidades le aquejaron, y en Vitrey hicieron trueque sus males, de su arbitrio ejcenciones tiran copiosos percances. Miran, y admiran en él doce que siguen parciales Calas, o Tribus, la suya adonde a multiplicarse vinieron tanto después, que otro Rey pasando edades del número forastero, temer supo, y recelarle, por cuya causa tirano los sujetó a varios males, hasta que el cielo escuchó sus voces, y sus piedados. Y referirte prodigios de aquel Caudillo admirable, que al mar rasgando las olas, tan corteles los cristales fueron a su dulce imperio, que le ofrecieron pasaje, y a los contrarios, que iban pertinaces en su alcance, os oprimieron de plomo líquido peñascos graves, donde quedaron eternos sus olvidos memorables. Finalmente el reducir a relación estos lances, no hay Maremático estudio que para sumarlos baste. Señor, deja aqueste pueblo, que aún las mujeres te hacen guerra, pues cada hermosura es de los sentidos cárcel. Cuando por entre estos muros suelen llorando asomarse para verte, entiendo yo que como el Aurora salen, porque si el alba con perlas tan hermosamente nace, ellas con su mismo llanto imitan sus calidades. Mas con novedad, pues veo (para que más las alabe) si por la tarde se asoman amanecer por la tarde. Qué bella luce la flor en su ramaly que fragante guardada está de la espina contra las manos vulgares! Aunque en el bucaro de agua la depositen, quejarse del sacrilegio precioso en voces de nácar sabe. En la posesión se vicia. el deseo más amante, y con el trato, y el tiempo la rosa solo es cadaves Fuera, señor, de que intentas tetribles temeridades, porque este Dios de Ilrael es fuerte Dios, no profanes su pueblo, su pueblo deja, teme que airado el semblante te mire, porque escuadrones fuerzas, y valor constante todo es poco, todo es nada, que a una sombra, que a una imagen aún ralgo de su potencia lo más imposible es fácil. Solamente es su querer ejecución inviolable, da ser alo que no era sin dependencia de nadie. Si Israel no le ha enojado, la victoria ha de costarte precio tan extraordinario, que con desdicha lo pagues, Bárbaro, villano, infiel, que Dios en defensa fuerte de este brazo de la muere podrá librar a Ilrael. Blasfe maste la deidad del gran Señor que ofendiste, como a poner te atreviste dudas en su potestad? Ingrato, vil, fementido, como si pudiste ser tan cobarde en el temer hablaste tan atrevido? Sujeto a muerte, y desgracia te has hecho por tu malicia, ya reo de mi justicia eres indigno en mi gracia. (ra, Muera Achlor, Muera, mue por su osada necedad. Porque dije la verdad me tratáis de esta manera? Segunda vez testificas ese Dios que has predicado? segunda vez obstinado le alabas, y magnificas? Muera . No muera esta vez, por que importa al gran Señor que le mate vencedor; y que no le mate Juez. Llévenle a Betulia, y viva entre aquesa gente infiel, adonde ese Dios cruel su pueblo vende, y castiga. Y cuando con el rigor conveniente a su maldad, esa gente, esa Ciudad cubra de sangre, y horror, y con poderosa planta pise la arrogancia Hebrea, y cuando este ciego vea el cuchillo a la garganta, confesará, aunque no quiera, que Nabucodonosor solo es Rey, solo es señor, y entonces mando que muera Llenadle, y júntese luejo del Ejército el poder, porque tengo de perder esta gente a sangre, y fuego, que del mundo el señorlo consiste en esta batalla: Dios de esta infame canalla, yo te aplazo, y desafío, en vano el poder se esfuerza de tu divina sustancia, mal puede hacer repugnancia el cielo contra mi fuerza. O monte, que ambicioso de más luz, te levantas poderoso sobre eminente esfera a coronarte de la luz primera! Advierte, presumido, que no siempre es honor haber subido, que aunque estás en el cielo, tu principio de tierra está en el suelo, Mira que esa grandeza le sirve de embarazo a tu belleza, porque esa misma lumbre, que luego que salió, doró tu cumbre, cuando llega a mirarte, solo te resplandece en una parte, quedando inavertido en otra mayor parte escurecido. Porque te desvaneces, si cuando más te ilustras, te escureces? y en tan vano trofeo a un mismo tiempo estás hermoso, y feo? Como tan ciego áspiras a tan mentida gloria, que no miras, que ilustre desventura es tener en fealdad esa hermosura? Acuérdate del prado, que yace humilde de tus pies pisado, adonde veces tantas, para obligarte, floreció sus plantas, que vive deseando la misma luz, que tú le estás quitando. Qué blasón erernizas, cuando bien tan común le tiranizas? un rayo le permite de aquella luz, siquiera no le quite tu poderosa mano beneficios del cielo más tirano. Indignamente ruega quien pide a aquel que con imperio niega, y ociosa aclama cuando imposible piedad está aguardando, porque andan con locura juntas la ingratitud, y la ventura. Prado, siempre ofendido con desprecios del monte de sabrido, no pierdas la esperanza, que quien espera, humilde honor alcanza: y cuando el Sol ardiente suba más, te verás tan excelente, con más clara influencia, gozando su bizarra providencia en tu margen florida, y no de escasa luz, y luz partida, que en diferente modo serás todo hermosura, luces todo, y con vistoso alarde lograrás más honor, aunque más tarde. Y tú, monte olvidado de ti mismo, a los cielos levantado, mas tu grande ignorancia de este Asirlo retrata la arrogancia, si tu advertencia mira, verá esa luz, que en el Ocaso espira, con cuya triste ausencia al mayor, y al menor sin diferencia llega la noche fría, y una noche los cubre al fin del día. Al fin, quieres atreverte aromper por escuadrones? si en Dios la esperanza pones, poco temerás la muerte, Vamos, que hoy he de mirar del Ejército el poder. Por ser mirada, y por ver me subiera yo arriesgar. Amor para mis agravios, si acaso son tus despojos mis enojos, dalos licencia a mis labios, como la das a mis ojos, que es razón que de sufridas mis penas más recaradas, bien logradas se vean por referidas después de verse calladas: ay Cleon! ay dueño mío! como puede el pensamiento estar contento, si no puede el albedrío excusar tu sentimiento? yo te adoro, y tengo honor de que le desacrédito, pues admito que otros me digan amor, y yo le haga delito: sois Afirios porfiados, aunque asaltéis los oídos aborrecidos tú me cuestas mis cuidados tú me embargas los sentidos, mucho debes a mi amor, cuando por disimular por pesar ellos compran mi rigor, y yo no te sé olvidar. Por no aventurar tu vida, con su inhumana fieraza nii fineza, quieres que no sea creída por recelar mi flaqueza, como ha de cicer mii amante que el oír ajeno amor si está cerca de inconstante quien no repara su honor. En las desdichas que lloro, y en lo que muda padezco desmerezco, pues se ofende a quien adoro, y agrado a quien aborrezco, Pues desengañar ahora temiendo sucesos varios, estos contrarios, mi amor ningún riesgo ignora con intentos te merarios. Cómo he de poder vivir con pesar, y dolor tanto? cielo santo acabe ya de morir vida que todo es llanto. Amor, sabrás tu dar medio si a los afligidos vales a penas tales? mas cuando fue tu remedio mayor que fueron tus males? que triunfo, amor ni que palma sacas de una alma ofendida, despedida de la vida, porque el alma más feliz sola halla vida? Hagamos contra los daños algo difícil, y sea, que no crea mi dueño por desengaños los engaños que granjea. Perdone el hado importuno, perdonen mis desconsuelos, y desvelos, que oír requiebros de alguno, ya es dar a mi amante celos. Bien sé que te arriesgo así, venid, penas, de tropel la más cruel, sea no acabarme a mí, verle con peligro a él, lla margen me retiro aquella fuente sonora, se enamora, oique cuanto yo suspiro, no lo siente, lo llora. Aquí pasaré burlando de memorias que pretendo ir huyendo; corre, cristal, murmurando de lo mal que me defiendo, Con qué varios primorés compone Abril las plantas, y las flores! y al pie de esta montaña, aunque más lisonjea, nunca engaña, el Alba agradecida sale tanto a las flores parecida, que en semejanza alguna es imposible hallar beldad tan una, pues en rayos ofrece candores tan dorados, que parece que sus manos hermosas borrando están crepúsculos con rosas, en diáfana esfera parece el día ardiente Primavera, y los campos quedora rústicos cielos con silvestre Aurora, aquella clara fuente con pureza inviolable su corriente, que es espejo de plata, informafiel de la verdad que trata, engañoso veneno, pocas veces se esconde en claro seno. Dónde va mi osadía? en los ojos de golpe me dio el día, Qué haces, mujer hermosa? quieres humana, di, mirarte Diosa en esa fuentecilla, loca de amor deberte a ti en su orilla? con el brindado espejo. risueño su cristal te hace cortejo. Dormida yaces, sí; o niño ciego, no tiene mi cuidado su sosiego! que haré para atreverme? que me detengo, y no sé detenerme, Bellísimo sujeto, que me das el amor con el respeto, hago una acción que muestra más amarte; el quererte obligar con grosería. quédate, que en dejarte que torpe amor sería Al pie de aqueste monte quejarme de amor quiero, aunque mis voces pisen las plantas de an soberbio, Mis amorosas quejas las guardan estos senos, y los peñascos duros podrán jurar de tiernos. Mas apenas mis penas lastimado refiero, cuando por no sufrirlas, que sin remedio las despiden los ecos. Tempestad rigurosa de justos sentimientos, ni al amor dejabríos, ni al corazón alientos. Cual veloz navecilla, que en salobre elemento es risa de los aires, y de las ondas juego. Ya zozobrelo el alma derrotada sa ento en golfo de congojas, en piélago de riesgos. Salgan, pues, diligentes. testigos de mi fuego, lágrimas de los ojos, suspiros de mi pecho. Si de mis males todos cualquiera es el más recio, solo para matarme ninguno sea el postrero. Por dar a mis diseresos. el paso tan abierto, me endemas contrario mi propio pensamiento, Aquello que confirmo lo estoy más desmintiendo, que lo mismo que culpo, lo mismo es que defiendo. La parte que me vale es la del fingimiento, la que me desayuda del daño verdadero. La fe de mal contenta desdeña los esfuerzos mas debe más al llanto, que no al entendimiento, (suelo mil penas vienen; mas ninguno Vasallo de las iras del enemigo Cierzo, en la estación más verde es el galán almendro. Rosa fue mi fortuna, que madrugó con tiempo a ser dolor del campo, y destrozo del cielo. Herédale al Verano melancólico Invierno, que desde el clavel joven tala al pampano nuevo: Retrato de mi vida es el que va huyendo; y el mal; que veloz llega, que nunca se fue lejos. Adónde sin fatiga la vista volver puedo; a desengaños lince, y para agravios ciego? Que me queréis, pesados, y costosos tormentos, mayores publicados, mas vivos socretos? que no hay silencio, porque falta cordura donde ai celos. Mucho le he debido al sueño, pues me ha quitado el sentido: quien está aquí: ya el dormir perdono por verle dueño. señor, mi bien, y mi esposo, sutan triste, cuando yo e adoro, y busco? mas no y placer todo gustoso: que tienes? . Josaber mía, lengo amor, amor: hah cielos! ya a decir, tengo celos; mas el amor más se fía e la voz, y de los labios, orque se dice mejor pena que nace de amor, que mal que nace de agravios. Cómo en mi fe duda pones? a qué ofendida me dejas! idarte, señora, quejas, epedir satisfacciones: beo el peligro, y no veo la certeza en el fingir. Yo me atreveré a morir, si mi muerte es tu sosiego: diré a voces que es mi gusto, siendo mío el ser yo tuya. Qué dijo? que no hay quien huya de recibir un disgusto! que haré? el mayor acierto es darme por no entendido, sóbrame el ser desvalido, sin quejarme de agraviado, que yo buscaré ocasión de vencer, y de obligar, solo procuro atajar a dos opuestos: Cleón; Josaber, que hacéis pasando en este monte eminente tanto tiempo? . De esta fuente gustamos el cristal banido: si nos oyó . Yo me holgara, Risueña la fuente está, hoy de murmurar no para. Es porque a ser lisonjero su aljófar se aplica manso. Antes el dulce remanso por ser claro, es verdadero. O lo que cansa este hombre! Cleón, ven conmigo. . Yo iré a servirte, Eso no. La novedad no te asombre de verme privilegiado. Pues me elige por su primo, su mismo desdén estimo, Quede ya desengañado; De dulce fuego, de violenta flecha doliente canta en olmo populoso tan diestramente el Ruyseñor celoso, que es música el dolor con que se endecha; su pena, y duda en algo satisfecha deja con su gemido armonioso, pues sacó de silencio lo quejoso, sin dejarse morir de su sospecha; tendrás, o Ruyseñor, menos tormento, formando consonancia de tu agravio, y fiando del pico tus enojos? mas ay! de quien forzando el sentimiento la queja, que retira, y niega al labio, la dice reventando por los ojos. . Es muy bella? . Señor, sí. Qué tanto? Poco es el cielo. Sabrás pintarla? . Recelo. No receles. Oye. . Di. Era, señor el tiempo, cuando el día tan entre dudas de nacer estaba, que el ave que antecede el armonia, Profeta de la luz, no le anunciaba, cuando mostraba que salir quería, parece que en las sombras tropezaba, y al tardo ingreso del incierto paso, el mismo Oriente se dudala Ocaso. Cerca de esta Ciudad, que Reina espera de aquel monte en la parte más profunda, poco cristal a mucha Primavera, sirve una fuentecilla, que no inunda: un Mayo producia la primera perla, si Orientes muchos la segunda por lisonjear a una mujer hermosa, halle que todo el monte era una rosa. Vila, y en solo pensar que verla pude, se enflaquece desuerte aún el aliento, que he menester que su deidad me ayude, si imaginada aquí la represento: yo, pues, que la vi, no es bien que dude, que pudiese sin noble atrevimiento morir de gloria, es dulce parasismo, sientonces no viviera de eso mismo. Es la disposición, la compostura. de su talle gentil, una armonia de miembros consonante la hermosura, tanto, que entre si no competía celestial animada arquitectura, que a desvelos hel arte desafía a su curioso pie con mil primores, donaires despertaban a ser flores. Suelto el cabello por la espalda hermosa, esplendor derramando de su esfera, dorada inundación, luz procelosa para naufragio de las almas era peligro blando en suspensión gloriosa al que incendios fluctua, o considera, bien que padezca la atención desmayos, el cielo en ondas, y la mar en rayos. Alba su frente en su candor más bello, sobre cuya blandura tremolaba hermoso desperdicio algún cabello, rayo sin orden, que en el viento erraba, descuido, que el cuidado pudo hacerlo; dulcemente parece que bajaba por más hacer sus márgenes amenas lluvias de oro en campos de azucenas. Sus mejillas son patria de la Aurora, a quien el Sol aún excelencias debe, pues nuncabio de la Región que dora lucir mejor la rosa, arder la nieve: allí joven el año se mejora, serenidades, y hermosura llueve, donde dulce enámora, dulce impera en flor el cielo, en luz la Primavera. No en púrpura, en rubies, y en corales hallaron el color los bellos labios, que de aquel paralso son umbrales, callando honestos, como hablando sabios; mas aunque estén en ocasiones tales en las comparaciones los agravios, me pareció, ya sé que es desvarío, clavel que el Albale bebió el rocios Bien se ve que la mano que compuso en su rica, y elegante vestidura adorn os que el Hebreo tiene en uso, se miraba al espejo en su hermosura: galas al fin, que la elección dispuso sin vanidad para decencia pura del aseo, y honor, donde el vestido tanto como galán era advertido. Tejido en tomasoles, y camblantes, de varias sedas fuiminana el oro, costosoincendio, ardían los diamantes mejor que cuando ilustra el Sol el Toro, y en palestras de luces arrogantes con victoria ninguna a su decoro, mezclando rayos cándidos, y lojos, fuera cielo a no estar allí sus ojos, en quien el So. . Ya no digas más, porque en tu relación dispones el corazón incendios a que le obligas. Ella viene, tú verás sino excede a cuanto digo. Si belleza trae consigo, no busque otro Imperio más. Salve. Príncipe excelente cuyo heroico nombre ilustre adora el mundo, y la fama le rinde aplausos comunes. Salve otra vez, y tu planta deja besarte. . No turbes, Hebrea, al cielo, inclinando hasta mis plantas sus luces. Qué soberana belleza! y qué majestad tan dulce! que milagro tan hermoso! que de almas se difunden! que de vidas que se vierten! que de flores que se unen! que de agrados que se mecclan! que de Soles se confunden! En su rostro las Auroras jazmín, y clavel producen; clavel, que se abrase en nieve; jazmín, que se hiele en lumbre. Di, a qué veniste? ya siento que en blandas esclavitudes, que en dulces lazos me pones, porque de mi vida triunfe. Yo, gran señor, obligada. de tu Majestad, hoy supe; que perdonas los sujetos, y los rebeldca destruyes, Y al tiempo que esta mañana. descifró en valles, y cumbres el Sol las plantas confusas, mientras que las testituye la noche, con cuyas sombras lóbregamente las cubre, hasta que rayos desata, y alegre los distribuye en escuadrones de rosa, en tan bellas multitudes de colores, que imitando cuantos la tierra produce, estaba el cielo, si estaba, bordando en campos azules selva roja de arreboles, o jardín cultó de luces. Entonces, que yo dejando esa Ciudad, qué presume defenderse; aunque sin fuerzas, vanamente lo repugne. Viendo en ella populares, se diciones, y que suben las quejas, y los suspiros a penetrar esas nubes. Y viendo tantas desdichas, que no es posible las sumen cuidado de las historias, que a otros siglos se divulguen. Y viendo que todos dicen que para una muerte ilustre el sepulcro no es sepulcro, sino voz que honor pronuncie, Yo como flaca mujer, en quien se disminuye el aliento, en cuyo peso más temores se difunden, vengo a tí para librarme de fatales servidumbres aque tu piedad me encuentre, sin que tu favor me busque. De tu fama, señor, nunca blasón más grande se escuche, que el perdonar es victoria, que es más que vencer descubre. Quiero darte agradecida noticia de cuanto gustes, de cuanto en Betulia tratan sus Pontifices, no dudes de que tú serás su dueño sin que un soldado aventures, sin que una flecha dispares, ni de tu mano te ayudes. Ya dentro de cinco días será tuya, no apresures glorias a tu vencimiento, con que el gozo no desfrutes. La tierra espera temblando a que la pises, o juzgues, si encima el pie no la pones, no hayas miedo se asegure. Aunque mi pueblo, señor, valerosamente sufre los golpes que los afligen, los daños que los producen Viendo su enemiga suerte, tu verás que no tehusen tu imperio, que contra el hado es la obstinación inútil. Que menos artificiales, que ardientes solicitudes negociarán, que no mienta la fortuna, o no caduque. Cuando se declara ingrata, no hay cosa que no resuite en contrario, ni una ofensa jamás de otra ofensa huye. Que tienen gran parentesco entre si las pela dumbres, pues donde va la primera, todas las demás acuden. No te parezca, señor, que en sentir males discurro mi ingenio atrevidamente, y que animado prorrumpo mi triste voz, de que tanto nos aprieten, y atribulen tus rigores, porque nadie hallarás que se mesure con penas, aunque los gritos, y los efectos le acupen, que le dicen sin querer, porque no ahoguen, ni ecupen al alma los sentimientos; con piedad, con mansedumbre los oye, y solo permite el que mal se di simulen, porque un lastimado pecho, cuando las quejas excuse, va a reventar poco a poco cuando los tormentos cubre. Finalmente ya Betulia, sin que de cielos consulte, sin que ardides imagine, sin que pretensiones busque de librarse, será empresa de tu brazo, no la insultes, no la ofendas por rendida, no por infeliz la injuries. Aunque pudiera dudar, Hebrea, ya tu hermosura, mucho más que me asegura, me está ofreciendo que amar, Has templado mis enojos, porque después que te vi, nada a mis ojor debí, que adorarte con mis ojos. Con verte suspenderé mis iras, hermosa Hebrea, el tiempo que no te vea presumo que no podré. Que hermosas damas que tiene Ista el dichosa, tierra de amores, toda la guerra por Genetal suyo vienes. Pídeme, porque jamás de negar favor me acuerdo, viéndola, se que me pierdo, . sin verla perderé más. Bien, soberano señor, desmientes la sequedad, que cuentan de ti, verdad no debe ser tu rigor. Y pues hallé tu clemencia, tu licencia he de lograr, que para sacrificar. a mi Dios pido licencia. El que ocasion: a pedir, se obliga a condescender, porque es como prometer, que se sujeta a cumplir. Tube leza es poderosa, haz tu gusto: oye Dios, y mirar con arte; aquí no es arte viciosa. Vusted, que no es tan rogada, será más agradecida; que la hermosa, y la querida tiene soberbias de honrada. Pues quien te ha dicho que soy menos que el Cielo, ni un punto? Yo a nadie se lo pregunto aquello que viendo estoy. Que le parezco? . Así, así Y no más? qué poca cosa: se yo que soy muy hermosa, que me lo parezco a mí. Perdida vas por extraño camino, muchos por él van; pero mírate fiel, al vidrio de un desengaño, y si tu cara se mira, como se debe mirar, no te podrás engañar, porque hallarás tu mentira in clara, tan trasparente, que de verla así tan clara, habrá que le descontente. Visitó la mona un día a la zorra, el visitarse suele también uiarse, según buena memoria; y la visita en sazón, fue de haber parido horra de todo gusto la zorra diez hijos de maldicione Violos la mona, y riendo, vituperolos burlando, porque muchos mormurando están, cuando están cumpliendo Sintiolo, como debiera la zorra, y con gran razón, mas no perdió la afición, porque mucha, y propia era; Llegó el tiempo de parir la falsa mona maldita, y a pagarle la visita, la amiga, para cumplir, fue, y como los viese a los monillos, callós mas no los vituperó, porque enojo no tuviese. La parida mal sufrida, de que no las alabase, riñola; ella por vengarse, respondió así a la parida: No te engañen tus deseos, que si feos para ti son mis zorros, para mí serán tus monos más feos, Deja de hacerlos regalos, y deja de hacerlos amor, o parezcante mejor, los que te parecen malos. Este ejemplo te dirá, que cada cual engañado, vive de su amor pagado, más viéndose, no caera. Gran discurso! como un mazo. es tu ingenio de futil; no es tan lucido un cándil. Soy famoso sujetazo. Ve, y advierte, que me deja tan fuera de mí, que voy contigo; y conmigo estoy, por acompañar tus quejas, que no las quiero dejar, pues las llego a merecer, vete, oye, has de volver? Señor, si . Pues a esperar voy a mi tienda, ve pues a orar, licencia te he dado, ve aliviar: un cuidado, que muchos cuidados es. Amor, tus fuerzas adoro. Señor, solo en ti confío. Amor, tuyo es mi albedrío. Señor, tu favor imploro. Niño eres, y te enojas. Dios eres, si no te olvidas. Cómo ofendes tantas vidas? A tus contrarios despoja. Vete ya, que no podré mandarlo después. . Ya honraste tu esclava. . Ya me porraste alma, y ojos con tu pie.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA El número de la gente, que cómbate el fuerte muro, no está con razón seguro, pues es viciosa vilmente. la suerte de este tirano, es fugitivo contento, que puede un ligero viento quitársela de la mano. Solo le ofrece, y le feria falsos aparientes bienes, porque llora sus desdenes, después en baja miseria. Que así ofenda el General, los tristes! humilde hazaña! No es menester mucha maña para introducir el mal; el bien si se dificulta, que el mal se hace de repente. H. Cuando escapó de imprudente, el que obra sin consulta? Porque como está dispuesto a ofender, y no dudar, haciendo mal para errar, siempre lo acierta más presto: porque fue contigo cruel? Porque le advertí al ingrato, que el más leve desacato lo venga el Dios de Israel; mandó, que a ti me entregasen, paraque cuando viní ese, tu Ciudad sus plantas bese, y vencido me matasen. Pues tema el impío tirano, de su daño el presto vuelo, que suele poner el Cielo, al pie del humilde, el vano: grandes escuadrones planta, acomódate a esa parte. Con grande aparato Marte se ve entre fiereza tanta. Ponte a mirar desde aquí el más fuerte, el más gallardo ejército, que jamás el Éufrates vio en sus campos. Y aunque su grandeza admira, es de lo que más me espanto, ver la multitud, y el orden tan juntos, siendo contrarios, Ve al Príncipe, aunque enemigo, con que maña va buscando, que sergalán con descuido es presumir con tecato. No de la templanza fe til, no del Oriente más claro, más comblantes saca el día, ni más colores el Mayo. Generoso bruto opiime, parece ligero, y bravo, que ha castigado los vientos, y que amenaza a los rayos. Mara que furioso corre, mira que humilde, que manso, pero que compuesto queda de rostro, pues cuello, y manos, que bien regido, y brioso va escupiendo, y arrojando por las narices el Euro, por la boca el Occeano. Que vertido sobre el pecho siendo el mismo su naufragio, del espumoso peligro parece que sale anado. Cuando desprecios escuchas del enemigo tirano, le alabas inadvertido? mas de ti que de él me agravio. Quién le alaba? Pues ahora no estabas representando su grandeza, y bizarría? Sí pero yo no le alabo, como la sombra no tiene ser de sí misma, y es llavo, qué donde hay sombra ha de haber cuerpe que la esté causando: así no hay gloria, no hay fama; no hay alabanza, no aycsaro nombre, donde no hay virtud, que forma, y ser esté dando a la alabanza, y aquesta que en esta vez es engaño, porque a veces los sentidos sueñan lo que están mirando, que todo lo que es no siendo, las ideas lo formaron, porque puede ser que sea la fuerza de imaginarlo. Y así del ser, y no ser la definición sacando, verdaderamente es nada lo que falsamente es algo. Solo merecer la gloria es gloria heroica triunfando, la virtud en la virtud se ciñe laureles saeros. Que la riqueza es fortuna, y aquello es preciosa en vano, que está temiendo los tiempos, y esta temiendo los casos. Fiolofo has discurrido, con gusto estoy escuchando tus políticas razones, y tus pensamientos sabios. No has visto una fuentecilla, que del monte en lo más alto nació lisonja de plata, lisonja del Sol dorado? de cuya risa el Aurora bebió con hermosos labios el rocío, que después vuelve en lágrimas al campo? porque seguir la tristeza al gozo, es tan ordinario, que aún en las fuentes la risa es pronóstico del llanto. No has visto que presumida de haber compuesto, o lavado las guedejas de su monte Rey del valle, honor de el llano, estendida, y licenciosa de los términos pasando, que la grandeza permite, y las leyes observaron, sus márgenes que encerraban en ya conocido espacio el cristal que defendían salir prudentes acaso, con presunción de ser río mal celosa de su daño, que la ambición es origen de peligros voluntarlos, de su altura se despeña, y en sí misma deslizando, porque el curio de las aguas se parece al de los años, entra en el mar, donde luego se olvida, en quien se ve claro que aprieso va lo que muestra, qué pasa cuando ha pasado? No has visto un vapor que siendo de elementos transformado, metamorfo sio sutil, parece entre demo, y raro, agua leve, y aire grave, que el Sola fuerza de rayos sublima, porque los Reyes pueden levantar mirando. y subiéndose hasta donde en el aire congelado; es más poderoso el frío, son Y huyendo de su contrario, se muestra en forma de nube; cuyo umbroso cuerpo opaco, entre la vista, y el cielo siendo espantoso intervalo, escurece, y rinde al Sol, opuesto al Rey de los Astros, sin mirar que de la tierra tuvo principios tan bejos, y en lágrimas convertido, porque si bien lo miramos, es el fin de la soberbia principio del desengaño, vuelve a ser agua a su propia materia, que todos cuantos violeutamente subieron, naturalmente bazaron Este, pues, sombra sin cuerpo, fuente de ambición, nublado de confusión, que amenaza miedo, angustia, pena, y llanto, sombras le verás huyendo, pobre cristal despeñado, verás que en el mar se olvida nube a ser vapor tornando. Verás que el Sol le consume, que para ejemplo más raro mirando deshace el Sol lo mismo que hace mirando. Mas ya es su alabanza injuria, porque cuando los vasallos aborrecen, con respecto infaman con el aplauso. Has discurrido prudente; pero ya es más necesario que el ver ejemplos curiosos, mostrar alientos gallardos. Pues vamos, que mi valor sale al encuentro a los hados, morir, y no ser vencido. es el rigor menos malo, Llega zarpando el perecí lo, nuevo, y aún no la golósina áplica al diente, cuando de caña, o cañamo pendiente con gozosaca del que muerde cebo. Tarde a mis ojos desengaños veo, viendo en otra fortuna mal presente, mas que me niego al mal, al mal me llevo, Que mano ha de apartar al presto rayo? o qué presunción basta a una mancilla? que el cielo la dispuso, y amor quiso. Ya el esfuerzo es volver, mas desmayo; lloro mi dulce libertad sencilla, ciega al engaño, y más sorda al aviso. Ya se que has visto a la Hebrea, que en tus ojos lo he leido, y que viéndola, has bebido mil rigores dejalca. Vila, mas tan secreto, que aún no sintió mi rumor de que allí estaba, de que amor siempre es alma del respeto. Y hacía cuando la viste? Como yo a decirlo alcance, oye. . Atención al Romance, que es un mesurado chiste. Ayer, al tiempo que el Alba aquellas primeras hojas, no bien nacidas al mundo, parece que las aborta. Entre celajes, que entonces, ni los pinta, ni los dora, ni bien confirmada en luces, ni bien confundida en sombras. Cuando a los más dulces ojos le representan las formas, tan dudosas, que parece, que aún ellas mismas se ignoran. . Visti Entonces, pues, yo que había pasado la noche a solas, si hay soledad donde hay penas, penando la noche a solas. Tan ajenos los sentidos, las potencias tan remotas, que por olvido presuino se me quedó la memoria. Y aunque tan dado a mis penas, fueron mis quejas tan pocas, que un suspiro no sacaron a mis anlías amorosas. Porque los vi contra afectos de causa, que el alma adora, y es malograr las finezas desperdiciar las congojas. Yo, pues, conmigo, y sin mí, porque cuando una alma ociosa adonde vive no anima, juntamente falta, y sobra. Salí de mi tienda errante, peregrino de esta hermosa campaña, que al Alba en señas de que agradece, y retorna lo que a sus ojos debe, cuando sus espacios borda, cuanto recibió de perlas, está pagando en aromas. l Y no muy lejos hallé; vnd quien vio, quien tan poderosa admiración de los ojos? Señor, viste alguna cosa del otro mundo? . No, alguna mujer demonia, vieja con rizos? qué aquesto es visión muy espantosa. No. . Viste a gún hombrecillo, que naturaleza decta le haciese estando de burlas por júguere de sus obras; para llendre de un gigante con presunción de persona, todo voz, todo ruido, no siendo en el mundo cosa? Nada de eso he visto. . Pues que has visto? . Escúchame ahora: Bagao, decirte que vi un epílogo, una copia de las bellezas del mundo, reducidas a una todas. Decirte, que vi una imagen de la Primavera hermosa, lozana en su juventud, y ufana en su mayor pompa; y decirte, que vi un Sol, cuando de rayos corona su frente, Rey que preside un Imperio en cinco Zonas; y decirte, que vi un cielo, rayo, Estrella, Ninfa, o Diosa, son de la beldad que vi comparaciones impropias, que hermosuras, primaveras, juuentudes, rayos, pompas, Orientes, Zonas, y cielos, Estrellas, Ninfas, y Diosas aún no valen para rasgos, aún no valen para sombras, que tan gigante hermosura no se mí de bien con otra; pero direte que vi a Judir, siendo ella sola comparación de sí misma, y excelencia de si propia, que mal pudiera sin ella pintar otra tan hermosa. Iba por aquellos campos tan bizarra, tan airosa, que de moverse, a los cielos pienso que les daba forma. Sus pies llevaron mis ojos, y dejéme la alma toda en su sandalia, que apenas borró a la hierba la aljófar, A sus plantas vi a las flores, y más dulce vida cobran, que uno es vivir para ver, y otro para ser dichosas. Milagros de su hermosura no los dudo, mas me asombra, que de lo que muere una alma, pueda vivir una rola. Así llegó hasta una fuente, adonde unas peñas toscas, vestidas de yedra, muros la ciñen, o la coronan. Aquí se entró, yo imagino que es costumbre, o ceremonia de su Nación bautizarse, para orar al Dios que adoran. Dirígime al sitio, adonde por entre resquicios de hojas curioso quise, aunque fue curiosidad peligrosa, profanar aquel Misterio, siendo el mayor que hasta ahora consagró a la soledad la honestidad vergonzosa. Y dando a mas largo trecho la vista, encontré una roca de cristal, peligro vivo, adonde el alma zozobra. Vi un Cisne, que dulcemente celebraba en voces sordas mi muerte, porque se diga, que quien me mata, me honra, que tiene el amor tormentos, que aprietan más, cuando afloja, y como venenos dulces, cuidados tiene piadosa. En fin, Judir se lavaba, dije mal, Judir se moja, pero las aguas se laban, y tanta blancura cobran, que desde entoces la fuente soberbia de venturosa, a candores desafía las perlar que el alba llora. Vila, y dije ayá en el alma (no me atrevi con la boca) como puede ser que un cielo ve elemento le esconda? El agua cendal de nieve dificultad luminosa de aquella imagen, burlando la arención, la vista informa. Por crepúsculos haciendo culto a su deidad provoca a venerar lo que debe, y a desear lo que estorba. Andaba tan diligente, lisonjera, y furiosa, que pareció que advertida sintiendo el bien de que goza, En el corter discurria, tanto que de bulliciosa pasó a descortés, ni culpo el serlascivas las ondas. Con tanta beldad desnuda, digo que al rostro orgullosas unas aguas se atrevieron de favorecidas locas. Así de pobres cristales soberbiamente se arrojan; a subir desvanecidas hasta morir de ambiciosas. Turbó le aquel Sol, y viendo acción tan sobrada, invoca su cielo a su mismo cielo contra el agua que la enoja, y la mano cielo suyo a quien esta acción le toca borró Estrellas con Estrellas limpiando una luz con otra. A pocu espacio sacó una criada una poma, donda digo yo que habría alguna vnción olorosa, entonces me vine, miento; me ausente, yesra la boca si lo dice; me aparté; menos lo dije, aqueso es cosa imposible, porque yo soy de aquella luz la sombra, soy la tierra de aquel cielo, materia de aquella forma, Y en efero soy a quien tantos pesares le sobran, que haber penaba en las penas, y agora peno en las glorias. Ello está bien referido, y no bien con siderado, o que tiempo mal logrado gastó tu amor comedido! no fuera yo . Pues qué hicieras tú? de qué necio haces gala? Echar mi amor nora mala, y mi respeto a galeras, tener mucha cortesía con hambre, y quedarme ayuno, por eso de hacerlo alguno hiciera una boberia. Ven acá Bagao. . Aquí estoy no me ves? . Tú la has de hablar, pues que nada a embarázar te bastará . Cuando? Hoy, persuádela a que la adoro. Eso yo no lo diré. Di por qué? . Acaso sé yo que la adoras? . No lloro, no suspiro, no en lo quezco después que la vi? Es así que lo dices, maeno vi quien lo hiciese. Yo padezco en el alma estos rigores, que es verdadero sentir. Nunca acabáis de morir, y todos morís de amores los amantes. . Yo que muero mas no sé porque yo vivo, pues mayor muerte recibo en vivir: dila. . No quiero, perdóneme tu presencia, aunque te provoque a ira, que yo no sé si es mentira; y es cargarme la conciencia; pero pues me promete tu amor ser cierto, sre hoy sin escrúpulo, que soy muy verdadero a cahuete. El servirte solicito, si esto en mí tan solo buscas, diré que ya tu chamuscas, y que de amor estás fritos ella viene . Qué suave suspensión de mis sentidos! que aplausos tan merecidos pide su hermosura grave! Señor, si ninguno nace para si solo, que fuera grande culpa que naciera el que para otro no nace; tanto a mí me satisface el cuidado que te cuesto, que mi natural sispuesto no me recató a tus blandas caricias, y a ver que mandas he madrugado tan presto; Cuando bello el Sol se va todo sombras, y desmayos, el mundo ausente a sus rayos. dicen que en olvido está, la tierra que se ve ya sin los alegres colores, Más soldado que amante, porque esta campaña vigilante parece tumba de horrores por quien funebres, y graves hacen exequias las aves, y visten luto las flores. Orme en la tiniebla fría el enfermo, que padece. males que la noche crece entre su melancolía: en fe de que llega el día, obra tanto en su pasión de la luz la aprensión, que a fuerza de la belleza, el que enfermó de tristeza rá de imaginación. Yo mundo menor aquí estoy, si tu Sollo advierte, temeroso de no verte no más de porque te vi. Con qué dolor (ay de mí!) he llorado tu tardanza, mi amor, como el mundo alcanza para lutos, y lamentos, aún es en mis pensamientos, y flores en mi esperanza. Yo soy el enfermo, en quien secreta fuerza, y virtud de tus rayos da salud, a un mal que tengo por bien; ahora veniste, ven, que la vida me has traído, y sabe que en mi sentido solo en tu ausencia doliente, ha de vivir solamente de saber que ya has venido, entendrás a dar doctrina a tus soldados. No, belísimo dueño, otros cuidados mi corazón encierra; solo amor en mi pecho toca aguerra, por ti el alma se halla en suaves asaltos de batallas, yace postrado con humilde brío preso en la voluntad del albedrío, y al son de la cadena llora lo que discurre, y lo que pena, y aquí tengo entendido, que es parte de vencer el ser vencido, que hay glorias en amor tan bien fingidas, que aún antes son gozadas, que tenidas; es furor la porfía, obstinación el desear terrible, a imposibles empeña lo imposible, que hay empresas de humor, que sin vencerlas, da alivio la ambición de acometerlas, y toda esta congoja consiste en que perdona, y no se enoja, que no estando contigo, no tengo mayor mal que estar conmigo; y ahora que te veo, se enciende en el mirar nuevo deseo, desuerte más, y más que tu hermosura la vista que la bebe no la apura, y este más desear que el alma inspira, no es por defecto, no, de lo que mira, sino efecto que nace de lo infínito que infínito hace, y en honesta avaricia, que engendra tu riqueza en mi codicia, con ansia de amor fuerte viéndote estoy, y deseando verte, y viendo en tu presencia cierta deidad, que infunde reverencia, y en majestad suave un proceder de vanamente grave, de acciones tan señoras, que a un tiempo reprendes, y enamoras, recelando enojarte, tal vez no me atrevo a imaginarte, encerradas mis quejas, dentro del alma claman tus orejas, y dentro te buscando se asoman a la voz, más tan callando, que el alma no ha podido deter minar jamás lo que ha sentido, y entre el silencio, y leyes del decoro, de no poder llorar otra vez lloro. Retírase el deseo, y es engaño de amor, que elige por remedio el daño, no amarte por respeto, es amarte otra vez contrario afecto; porque si bien se mira el respeto es amor, y amor le inspira: un fuego es todo, mas desmiente el fuego el tener la quietud con más sosiego; y así por esta parte te estoy amando, y no quisiera amarte, y amando; y respetando mi amor contra mi amor está luchando. Príncipe soberano, en quien son lo prudente, y cortesano. galas sin excelencia, nacidas de tu ingenio, y tu clemencia, tu pasión escuchando estuve siempre a tus acentos dando, cuanto mejor podía vergonzosa atención por cortesía, y digo, que parecen tus razones políticos estudios, atenciones sabiamente advertidas de ejemplos, más que de pasión vestidas, desdichas tan bien dichas no las queda razón de ser desdichas, pudiera el que mejor sabe sentirlo, que son bien tenidas por saber decirlo, mas si todo valor vuelve premiado en su misma virtud, y almaosado, hoy en ardiente guerra fiera Nación se juzgue en fiera tierra, o en náutico instrumento dé preceptos al mar, leyes al viento, o sea en paz prudente sabio Legislador de inculta gente, es premio esclarecido de haber sido famo lerlo sid an si en la guerra de tu pecho ardiente tú de ti mismo vencedor valiente, que vive infiero, que se halla arguyo; premiado tu deseo con ser tuyo; tu alma poderosa contra sí misma ostenté poderosa, tener con excelencia hasta los desvaríos con prudencia, confieso en lo que has sido recarado, que has mi pecho obligado, y en lo de afectuoso a que sé es punto más cultoso; esí darás licencia para dejarlo con indiferencia, que fuera arrojamiento decirte todo lo que siento. De manera has respondido, que el alma suspensa, y mí, se viene a quedar en duda de aquello mismo que ha sido, y de suerta viene a ser, que le ha venido a faltar, silencio para callar, y voz para encarecer. Invicto Príncipe, yo por ley, o razón fundaa, bien puedo estar obligad. pero confesarlo no, Qué darse pore tenea de obligada una mujer, es lo mismo que tener la ejecución consentida. onoce prudentemente, que en una deuda de es? consiste pagarte mal solo en pagar fácilmente; y advierte, que nunca es mucha la voluntad mal sufrida, y quue no está desvalino una s queja que se escucha, D. Ya, mi cobarde osadía do se hay reve a replicar, que no quiero dar lugar a que pienses que es porfía; que en tu ofensa de ordinario ando tan escrupuloso, que pago en lo temeroso la culpa de temerario. Quépate en paz Judir bella, que después de estar aquí a poder irme sin mí pudiera también tenella. También de ti me despido. Sin eso te puedes ir. Contigo es bien el cumplir, que soy hombre muy cumplido Eres majadero a caso? Puede ser que yo lo sea. Quién habrá que no lo crea viendo tu rostro, y tu paso, de los necios es verdad, y entendes lo encarecen, lo son los que lo parecen, y de esotros la mitad. Tienes famoso capricho, lógrate en chiste más nuevo, y quédate. ̱. Oíd, manecho, no hay más de lo dicho dicho, Señor, esta noche espero de este bárbaro triunfar, esta noche he de segar su cabeza con su acero. Ven conmigo, y trazaremos de todo el Pueblo el rescate, y antes, Habra, que le trate bien es al cielo ebliguemos, ̱. Tu valor, y tu hermosura iguales son. . Al señor voy a pedir el valor. l Al peligro vas segura. Cual corza fugitiva huye los cazadores, y a llanos se derriba con pasos voladores, dejando el riesgo entra en otros más peligros que se encuena de estos Asirios vengo (tra, huyendo así porfías, por defensas prevengo ningunas, para más aliviarme he venido a este Pueblo, que espera ser vencido Hermoso dueño, adonde el paso así apresuras, en ti misma te esconde a ver si te aseguras que esa Ciudad apenas conocerá mañana sus almenas? Vuelve ya los tiranos, que con aquestos amantes proceden cortesanos, compiten arrogantes, diles que eles tesoro (ros que aún la codicia lo ama con deco- Resuelta estoy, perdona, Betulia me reciba solo el morir me abona, porqu no quiero viva, porque vean más mis ojos quejas que aún no las miran mis Contigo voy, y siento (enojas, que de verte ofendida, mas el atrevimiento alguna vez fue vida, o quieran ya los hados (dos! gocen dicha una vez los desdicha, Ay dulce enemiga, que en desengaños tales, no menguas mi fatiga, porque de amor los malos crecen para más daños a rigores, desdenes, desengaños, Desvalido me dejas, cómo sabré obligarte? no se obliga con quejas si te ofendo en amarte, mejor favorecido que desdeñado alcanzaré olvido; mi amor es ya desuerte, que aunque más me aborrezcas, más tengo de quererte; no espero te enternezcas mas ya, que nada alcanza (ganza, mi amor, venio quererte por ven si no te obliga el ruego, y recaba tan poco, sabe que tu despego de amor me tiene loco, si intentas mi castigo (gor haz que tu aborrecer viva conmes Así dejas el puesto? Tú así también le dejas? Qué amante tan molesto! No me estorban sus quejas. Quien no antepone al uno, celos no puede darlos a ningunos Sin hablarle; yo quiero volverme a la campaña. Traición de aqueste espero, si el miedo no me engaña. Solo amor me desvela, mi cautela anticipa a tu cautela. Amor ardides tiene, todo amor es porfía, prevenirme conviene antes que llegue el día: Josaber a buscarte voy para defenderte, y no enojarte Que oscura está la noche, y que de luces que tiene, mas rayos de las Estrellas a las tinieblas las vencen. Holofernes mi señor me dijo, que le trujese a la Hebrea, que a su Dios reza allí sus misereres. Mi sía Judit hora es ya que en la tienda vuarced entre a ser yugo más suave de la cerviz más rebelde. Entre aquel golfo de olanda poco descansa, aunque duerme, que acostarse con cuidados, ser sosiego falso suele. Ya cumpliste con tu oficio, con Habra me deja, y vete. Voyme, porque no estorbar es la mejor de las leyes. . A ti, o gran Dios de Israel, me vuelvo, o Sol refulgente, negras nubes de las culpas tempestades nos previenen. De las nubes más preñadas los partos de agua proceden, mas ya los mortales ojos han vitado sus corrientes, Mira lágrimas del Pueblo que borrar castigos deben, que en ti el llanto es canto, y tu rigor adormece. Si para llorar nacimos, advierte, señor, advierte, que a las armas de los ojos, ni los tuyos se defienden, a quien tu diestra no asiste si altivez le desvanece, verá canas las olivas, y aristas las verdes fuentes: llego allecho. Aquí descubro este fiero monstruo, este que pone el cielo en mis manos, y a su venganza me impele. Oh sueño imagen igual, y viva representación del morir, con privación del discurso racional! Que bien el original retratas, si bien se advierte, equivocando de suerte la vida, y muerte fingida, que eras una incierta vida, sino una dudosa muerte. Si ofreces algún contento, es tal, que después asombra, que se encoge como sombra; y se huye como viento: alivio del sentimiento eres, porque en mucho olvido le sepultas si vencido dajas, o sueño, al sentir condenarás a morir con el descanso al sentido, Este que duerme retira supacciones al sosiego, solo sugliento, que es fuego, el mismo bebe, y respira: ata bárbaro la ira, que satisfacerla piensas con inhumanas ofensas, en ambición más crediendo, mas duerme, porque durmiendo duerman pasiones inmensas. Señor, este brazo es tuyo, y este tu opuesto enemigo, sirva instrumento al castigo el luciente acero suyo, recto ahora; adonde arguyo que me da su desacierto las armas; porque consiento su fin, dormido le hallé, si agora le mató haré que muera estando ya muerto. Bizarra mujer, adonde su silla el aliento tiene, la fama para tú esfuerzo su voz en clarines siete. siegole el cuello, y osada de la melena pendiente saca la cabeza, en sangre trondo el cuerpo se revuelve. Ya venció Dios, de este brazo, rigió el trance tan fuerte, que no hay instrumento flaco cuando su valor le impele. Caminemos a Berulia, y acomoda ese valiente, desmayo de los alientos, pasmo grande, y pompa breve, 1. Qué soberbio está el tirano con la suerte poderosa. 2. La suerte más venturosa puede perder una mano. 1. Caducas glorias alcanza el que se ve en la grandeza, tan sediento de riqueza, que siempre a más se abalanza: cuya vana hidropesía, y solicita ambición, veneno del corazón, en el corazón se via. La fortuna puede hacer opulentos, y encumbrados; pero son bienes menguados los que se pueden perder: ya que esta noche de guarda somos, el tiempo pasemos en algo: 2. Este que tenemos en pasar nunca se tarda, porque apenas ha venido, sin parecer que ha llegado, cuando veloz, y callado ya que se siente se haido. Juguemos que así no entregó el sueño a muerte fingida, la vida, bien que la vida pasa como sueño, e juego. No seas Filósofo ocioso con afición oportuna, pues atiende a la fortuna del infeliz, y dichoso. Puesto que no la ha de hallar de los dos igual ninguno, verá en ella lo que uno de esotro viene a distar. Ha de la guarda. 1. Quién es? A toda Israel decid, que Dios venció por Judie la viuda de Manases. Venid, y vercidla gloria de poder tan soberano, ganada por flaca mano una divina victoria. Qué dices, mujer valiente? Qué dices, o fuerza hermosa Dejé los muros de Betulia triste, de Dios? Diya, valerosa Redención de nuestra gente, que te ha sucedido? Aliento das al pueblo. Una deidad te acompaña. . Ahora escuchas todos, y tu estame atento. de Jesús afligidos Cludadanos, Alto Señor, cuando partir me viste, pasé los montes, y pisé los llanos, cuando la noche al Alba se resiste luchando con sus rayos soberanos, tanto, que en la batalla, y la porfía dudaba de nacer nacido el día. Con pie osado al Ejército furioso del bárbaro llegué, que le alojaba con tan rico aparato belicoso, que la grandeza de su Rey mostraba: viase a un tiempo tan feroz lo hermoso, y lo arrogante tan bizarro estaba, que nunca vi, si bien reparo en ello, de armada variedad horror tan bello. Allí joven gallardo con destreza giraba al arco cierto a las señales, que inventó la soberbia, y la fiereza. en burlas con furor juegos fatales: examinaba allí la ligereza del que bebió del Tigris los cristales, rascando en oro bruto sin sosiego fogosa espuma, y espumante fuego. El oro en tela, tela en pabellones era a viviente honor flamante pira, siendo la más cruel de las acciones usar de galas con afectos de ira: y para no gastar ponderaciones, vi una verdad, que pareció mentira, y una grandeza vi, que se mostraba menos posible aún cuando la miraba. lasonando victorias del incuentes dentro de marfír en rica silla estaba el opresor de tantas gentes, ante quien tanto numero se humilla, ofrécime a sus ojos imprudentes, doblando reverente la rocilla; y aunque me levantó corrés, y humano, tirano fue pensando ser tirano. A la mucha atención con que miraba, y al modo con que acciones repartía vine a entender que el Príncipe enviaba de su vista a su alma lo que via: de invencible, así mismo flaco estaba; de cobarde, a sí mismo se rendía; y el que fue basilisco en dar enojos, moria del veneno de sus ojos. Lo demás de sus bárbaras pasiones, que él llamaba finezas, y verdades, quede a la presunción, que aún con razones temo tocar lascivas Majestades: arrojado Daniel entre los Leones, Misael en flamiferas crueldades me vi, más libre del tirano ciego intacta vengo del León, y fuego. Esta noche que el Pueblo, y los sentidos con viva propiedad significaron imagen del morir; porque oprimidos de mayor importancia se mostraron en más oscuras sombras detenidos, a tan fácil Ocaso caminaron, que viviente cadaber parecía sombra con alma, y que vivir fingía. Y con este cuchillo, que pendiente del lecho que oficiaba prevenido, ser de torpeza tálamo insolente trofeos de un deseo mal nacido, desaté presurosa la corriente de su sangre, y en ella bien teñido de letra roja, esta sentencia escribe durmiendo muera, quien durmiendo vive. Todo el blasón de Asiria es polvo, y nada su gloria yace en sombra escurecida, la que fue Babilonia lezantada, ahora es Babilonia confundida, esta del mundo fue telvida espada, esta del mundo fue cerviz erguida, vencie el Dios de Israel, ya veis delante muerto al Asirio, y a Judir triunfante. 2. A ti, gloria de Israel, se debe tan grande empresa, honor grande, y fuerte brazo, de nuestra Nación Hebrea, A ti, alegría del Pueblo, tan bizarra sobre bella, hará tanta acción famosa, y tanta hazaña hará eterna. Oh milagro de las gentes! Oh valerosa belleza! Oh prodigio inmemorable! Oh mujer robusta, y tierna! Dejad los vanos aplausos, y en un palo esa cabeza poned, para fiero espanto, para miedo, para pena de los bárbaros, que ya el estrago que les deja esta mano, para asombro. les buscará, y para afrenta. Feliz Pueblo de Israel, hoy una mujer os llega apedir albricias. Y hoy os las doy también con ella, De Mesoporamía soy el Príncipe, y aquesta mi esposa, que por despojos. fuimos del bérbaro prendas; difunto yace en su lecho, difuntas ya sus violencias, así entre confusa huestes, mas que se llora se sueña. Ya los Asirios el campos, y el cerco apretados dejan, salid, salid a lograr la copia de sus riquezas. Bien es, señor, que este día libertad se les conceda a los dos oz Ya la tenéis. Dichosa Nación Hebrea. Oíd las voces medrosas. Al Genetal en la tienda han muero, vencidos somos. Rompan los aires trompetas, de ordenados escuadrones. Canten todos de esta guerra la victoria a Dios. . Victoria, Y aquí acaba la Comedia, dando principio aloores a aquel que rigió mi diestra.