Texto digital

Texto digital de Sirena del Jordán, San Juan Bautista

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Cristóbal de Monroy y Silva
Atribución estilometría
Cristóbal de Monroy y Silva Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Sirena del Jordán, San Juan Bautista. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/sirena-del-jordan-san-juan-bautista.

Logo BICUVE

SIRENA DEL JORDÁN, SAN JUAN BAUTISTA

JORNADA PRIMERA

JORNADA Monarca Omnipotente, gran Sabaor, a quien continvamente los Angelicos coros con dulces voces, cánticos sonoros; en que amantes compiten, tu nompre aclamí, tu poder repiten. En el Templo Sagrado tu pueblo de Israel se ha convoca para ofrecer propioio, (do debido, y reverente sacrificio, y yo indigno instrumento lleno de turbación, falto de aliento PRIMERA soy (bien mi fe conoces) intercesor de sus homildes vo- Quien gran Señor tuviera (ces. fauro de bendició que te ofreciera? Ilustre Zacarias. aquí el incienso tienes. Culpas mías par a grandeza tanta entorpecen la voz en lagarganta Dejadme mientras llego a ofrecer el incienso, que en el fuego cual fenis le consumo, cobrando vida en exhalado humo. Señor, si es porque asombre tierra, polvo, ceniza, y humo el hon cuando así os obedece, (bre, os ofrece su ser, pues humo ofrece. Válgame Dios, qué miro! perplejo me acobardo, y me re- un Ángel, qué recelos! tiro, sobre el Altar, que tímidos desvelos suspende bello, novedad extraña! mi intento, el pecho la congoja, si será, que misterio! (baña, por ser yo indigno de este misterio, y Dios, que confusiones! (nes, le envía a suspender de mis accio la atrevida osadía, helada titúbea la voz mía, como cuando se atreve, (nieve. helado no ha de estar quien todo es Zacarias, Zacarias, no temas, que tu oración feliz despacho ha tenido en el Trribunal de Dios. De tu Esposa Elisaber nacerá un justo varón, que será Juan Juan, que es gracia, pues la de Dios mereció. Muchos en su nacimiento se alegraran, será voz del Verbo, y de su venida soberano Percursor. De la mesa Celestial convidado ilustre, no bebará cidra, ni vino del Espíritu de Dios, verá en el materno albergue el glorioso resplandor, nuevo Elias de Israel, será Juan, pierde el temor Zacarias, pues el mundo tanta dicha mereció. Y como sabré que es cierto lo que dices, siendo yo vivo Diciembre, en quien ya falta el invenil ardor, y siendo estéril mi esposa, quien de un seco tronco vio en tierra, que no esfeeunda, opimo fruto sin flor? Dame soberano Nuncio alguna señal, que estoy incrédulo en tanta gloria; dudoso en tanto favor. La blancura de la mano dio a Moises en señal Dios, por ver florecer la vara, creyó la embajada Arón. Gedeón por el rocío, y Ecechias por el Sol, no fueron a los misterios rebeldes, merezca yo lo que Gedeón, y Moises, lo que Ecechias, y Arón. Yo soy Gabriel Zacarias, y glorioso Embajador, que continnamente asisto a la presencia de Dios. Y porque incrédulo has sido mudo has de quedar desde hoy, hasta que mires cumplido lo que te ha dicho? . Señor. Enmudece, que si Juan ha de ser voz superior, y sin voz no puede hablarse, misteriosa prevención es el que falte la habla hasta que nazca la Voz. Mucho tarda Zacarias, pero que es esto señor, que tienes, que te suspende: Quien Sacerdote de Dios te enmudece? Habla, no puedes? aflijete algún dolor? que no dices pues quien es la causa? Al Cielo miro. Te premia el Cielo, o castiga? como respondes, que no, y qué fi? Como es posible tan contraria oposición, que sientes pelaro gusto? gusto? y grande? y quién te dio ocasión a tan extraño regocijo, y placer? Dios? 1. Qué si dice, extraño caso! 2. Postrado al Clelo miró. De tan milagroso efecto misteriosa es la ocasión. 1. Conque alegría por señas rir de gracias al Señor. 2. Que agradecidos los Cielos muestra en afectos su amor. Que vamos dice prodigios del divino Sabaor, le entorpe cieron la lengua, le emveccieron la voz, Hombre, o detmonio. . Deten- De suerte me persuades, (te! antipoda de verdades, que aunque manifiestamente tú común mentir me admiro, hablas con tal propiedad, que no diciendo verdad pienso que nada es mentira, Zabulón. . No quiero oírte Leuadura. . Hay tal exceso! oye un extraño suceso, que pretendo referir. No quiero. Pues no hablaré, a lo que ampara volvamos, que es tratar de nuestros amos, murmuremos. . Biene afe, a mormurar, por huir de mentir quieres pasar, pues di cuando el mormurar es opuesto delmentir? sirvo a Filipo el Infante. Y al Príncipe Herodes yo, y tan su opuesto nació, que solo porque es amante Filipo de la belleza de Herodias, y pretende su luz Herodes se ofende? Y en una, y otra fineza ánimás sus pensamientos. (tuna, No es mucho, aunque te impor que dos quieran a un si una suele querer adocientos. Será porque le faltó el amor que la mujer resuelta sabe querer, Si mujer conozco yo, que amaba a un hombre de modo, que siendo él en amar vario, con ardid extraordinario, fue dueño de su amor todo. De qué suerte? . No tenía narices aquesta dama, y por disfrazar su llama, disfraz de natiz hacía. Tenia casas diferentes, y el galán que imaginaba, que a muchas damas hablaba de navices aparentes, andaba siempre engañado; íbase a una casa ella, y puesta una nariz bella, aumentaba su cuidado. El ciego amor que le doma a otra casa le llevó, adonde la misma halló con otra nariz muy roma. Siguiendo su natural fue a otra casa, donde entró, y en el mismo rostro vio otra natiz garrafal. Como en ser vario se empeña, se fue a otra casa apartada, donde la halló disfrazada de otra nariz aguileña. Y siendo el hombre en querer tan mudable, como escuchas, juzgaba que tenía muchas, y era sola una mujer. Ay dispárate mayor! como esa mujer sabia, cuando él se despedia dónde iba? Ese es necio error, que como ella que la amaba, porque no lo escrupulices, tena tantas narices, por el rastro le sacaba, Pero aquí viene el Infante. Habéis visto en estas selvas al bello Sol, de quien son los sentidos, y potencias Clicies, que rendidos siguen los rayos de su belleza? al objecto soberano de mi esperanza? a la bella Herodias, habéis visto? Señor, entre aquellas peñas, en la margen de una fuente daba por cristales perlas, y después se fue siguiendo un venado. . Si por señas, que el venado a quien seguía, corrió con tal ligereza, que al correr clavó en un olmo las dos puntas de la testa, Sí, has de mentir? Señor, ya es en él naturaleza. V. Alteza esta engañado, si presume que no es cierta mi relación; en los montes suceden cosas diversas. cazando: yo hallé una vez en la falda de esta sierra durmiendo una corra; y cierto, que presumi estaba muerta. Aficióneme a la piel para un zurrón, y con la diestra mano la desolle, sin que por entendida se diera. Y habiéndole vaquitado con astuta diligencia todo el pellejo, al llegar a desollar la cabeza, se empinó, y me dio un bocado en la mano con tal fuerza, que tuve por bien dejarla, e irme huyendo por la selva; y esto no es nada, señor, qué es mentir? . Dejadme solo; hay amor! lo que me cuestas, Vamos. Zabulón, y oíras. No he de oírte. Aunque no quieras tienes de oírme. . De Sastre pudieras poner escuela. Herodias, cuyos ojos son ocasión de mis penas, Venus de aquestas montañas, Diana de aquestas selvas, dónde estás? oye a un rendido; no perdida busques fieras, aunque si las fieras buscas, que vayas perdida es fuerza, pues a ti no te has hallado, siendo tú la más sangrienta. Filipo te busca, aguarda, deten el paso, refrena, o suéltame el corazón, y correrás más ligera. Pero que miro! un León a un cordero que fiereza tan sangrienta! despedaza, que matizando las hierbas, blancas flores diciplina, cuando esmeraldas argenta: aguarda, bestia feroz, indomable bruto espera, que de mis armas. afectos diferentes, Filipo, dónde vas? A dar sangrienta venganza a un León, siendo de la más cruel ofensa castigo. . Déjale. . Ah in- que otra vez. . Calla, no mientas que mal en tu diligencia (grata! el rigor se encubre, pues sin que la piedad te mueva favoreces la crueldad, y desprecias la inocencia. Bastante ecasión, Filipo, me disculpa. Cuál es? . Esta, Esta mañana cuando del Aurora de Febo precursora, la púrpura luciente era tapiceria del Oriente, sino boca, que en cadidos desmayos, el fulgor pronunciaba de sus rayos. Cuando al nacer el día, sobre esmeraldas, lágrimas vertía, siendo niño al nacer, su oficio hace, no hay niño que no llore cuando nace Por divertir mis penas (nas, a estas montañas de aspereza lle- salí a caza, y el Príncipe tu herma que aspira ala lisonja de mi mano, (no me siguió al tiempo mismo, que tú de celos un ardiente abismo, siendo los dos; quien fuera dueño de dos bellezas, que os rindie. a Herodes por galante, (ra, a ti por más amante, a el por más celoso; a ti por más afable, y amoroso, a un tiempo adora el alma, (ma, equivocando en tan confusa cal- (nientes. , nunca hubiera en amor inconve- , , Del Príncipe temiendo la amenaza con que tu muerte en mi conquisa ta traza, y de ti recelando la congoja, conque al verle tu amor ciego se eno y en igual advertencia, (ja, huyendo de los dos la competencia, desde el monte de palmas coronado en señal de que triún fadese prado, al valle decendí, donde una fuente con métrica corriente, es violín, que entre flores se dilata, cuya música al fin por ser de plata en cariños suaves, con codiciosa sed buscan las aves. Vi salir de su lóbrego aposento a aquel León sangriento; no es León, golfo es mar proceloso, su aliento huracan tempestuoso, en fieros movimientos repetidos, los bramidos del mar, son los bra- la sacudida cola (midos; eran los golpes de una y otra hola, y la melena enmarañada en suma, era por lo ligero crespa espuma. A este tiempo un Cordero, sino animado copo del Enero, tras la cándida oveja, de cuya ausencia tímido se queja, nevando la esmeralda de la grama, a bálidos la llama, acierto repetido, que a bálidos se queje un desvalido. Bajel era el Cordero por lo airoso, sino por lo ligero, remos los pies, y manos, que navegan lozanos, vela la blanca lana; donde el viento logró su pompa vana, que tu riesgo conocido (uido, y del rostro en la popa con enojos, eran fanales los humildes ojos. Llega almar el bajel desprevenido todo asustado, todo suspendido, llega el León cruel desde que nace, y entre las garras de olas le desace Tiembla el Cordero, el bajel pequo, va podrás colegir en este empeño, si estaria cobarde, y temeroso, (so. bajel tan corto, en mar tan proceso- Pierde el bajel el brío queuo cobra; ya naufraga. y zozobra en sus uñas sangrientas (mentas. que el golfo del Leon todo es tor- el navichuelo cortoa quienmaltrata el mar, a los combates desbarata, la vital trabazón, y en desiguales golpes, se apaga el agua losfanales Ya el mar entre combates inhu- (nos, manos, con las ánclas se enviste de las ma- ya de la lana vuela mal tendido, el velamen en hebras dividido, ya se ve cozobrando el buque entre los dientes palpi- (tando. Ya ciego tírubea, la sangre entre la espuma se pasea, ya los brazos del mar son fiera so- que con lazos le ahoga, (ga, ya el pirata con furia repetida le despoja el tesoro de la vida, conduciéndole fuerte (te. del puerto dela vida, al de la muer Yo que vi su sudor, yo que miraba del carnicero mar, la sana brava, disculpé su fiereza, que si el bajel conoce la aspereza del mar, es osadía, y precipicio es de su porfía, se exponga a tanto piélago arre- que el perdonar a quien los riesgos es piedad sospechosa, (osa, y fuera el mar cobarde. si su cruel rigor no hiciera alarde, pues pudiera dudar el que lo via, que era el no sumergirle cobardía. Bien de tu desdén severo se descubre la intención, pues disculpas a un León, en ofensa de un Cordero. No aplaudas su agravio fiero, que es ofender tu valor en el sangriento rigor, que gustosa has repetido: quién no se inclina al rendido? quién disculpa al ofensor? Si quien hace confianza no debe ser engañado, el bajel, que el mar salado corre en tránquila bonanza, ya que fía su esperanza del mal, no era justo que el le engañara siempre fiel, mas es traidor alevoso, pues le convida piadoso para matarle cruel Aguarda, traidor Fiipo, que de mi espada sangrienta será despojo tu vida, porque osado ne te atrevas a la beldad que idolatro. Tu hermano viene, que pena! que confusión? . Herodías, no te acobardes, no temas. Recelo tu muerte. . Poco del gran valor que me alienta fías. . Es cruel Herodes. En mi hallara resistencia. Es un Hector. . yo un Alcides. Es un volcán. . Soy un Etna. Es Príncipe. . yo su hermano, Nada teme. . A mi pudiera. Por ese monte deciende, corriendo con tal violencia, que el caballo lastimado los hijares bermelea, sin que la rienda corrija, lo que provoca la espuela: vete Filipo. . Eso dices? Vete mi bien. Eso intentas? . Mira. Válganme los Cielos! Más que miro! (ay de mí) muerta estoy, despeñado baja, como Faeron a las selvas. Ícaro segundo ha sido, que a lliz de tu belleza, deslumbrado el frágil vuelo desvanece; espera espera, Herodes, que a darte vida va, quien tu muerte desea. Traidor, villano, atrevido. Injusto hermano, que intentas? Tú a mi dama? tú a Herodias tienes amoren mi ofensa? tu animando mi esperanza, y logrando tus finezas? Pero como me reprimo, y permito que se vea el coraje de las armas, embarazado en la lengua? muere traidor. . Tente. vive el cielo. . Suelta, suelta, Cuando voy a darte vida, me tratas de esta manera? mas no sabe la crueldad ser agradecida, llega. Suspende Infante el enojo. Deja que a mis manos muera. Mil vidas he de quitarle. Que corregiros no pueda de una mujer el respeto, que los dos decis que es vuestra? Rendido a tu luz haré; de la obediencia fineza. Príncipe, mira que estás. herido. . No es nada, suelta. Cuando el Infante por mí . No a mi sentimiento iguala suspende el enojo, intentas desacreditar tu amor, con no suspender tu ofensa? Es más mi amor, y es mayor de mis celos la violencia. El mío es de más valor. El mío tiene más fuerza. (lo? quieres verlo? . quieres ver- Pues escucha. . Pues espera Quién sirve, y rendido ama, al, paso que amor le enciende, con más desvelo pretende ser obediente a su dama: Luego la amorosa llama llega a desacreditar, quien no obedece en amar, pues es fácil de inferir, que no quiere conseguir, quien no pretende obligar. No tiene perfecto amor, quien no acredita con celos sus amorosos desvelos, ambicioso del favor: Si los celos dan valor del amor a la violencia, saca tú la consecuencia, verás que es mayor mi llama, pues sin celos nadie ama, y en los celos no hay prudencia, Mas valor es reportar entre rendidos despojos, de los celos los enojos, sufrir, y disimular, es valor más singular, lo mismo que sientes siento luego será más violento mi dolor, a quien no excedes, pues tú la voc le concedes, y yo le niego el aliento. el tuyo, pues en el pecho no cabe por ser estrecho; y así por la voz se exhala; ella mis celos señala, y ellos en ella zozobran; luego en mi más feudo cobrans pues tiene si te contrastan, tú los celos que te bastan, yo los celos que me sobran, Río venturoso, Jordan cristalino, cantadle la gala al recién nacido. Celebrad a voces la Voz, que dichosa al mundo ha venido aser precursora del Sol soberano Aurora del Cielo, y gloria de Cristo. Que dulces voces son estas, que en acentos repetidos, son suspensión de mis penas? Que música en nuevo estilo suaviza el viento, poblando de melodía estos riscos? Que novedad tan extraña, de tan sangrientos designios, suspende la ejecución? Las voces oigo, y no miro a nadie. . A nadie descubro, por más que el monte registro. Gran Príncipe de Judea. Ilustre Infante Filipo. Oye atento. Atento escucha. Qué tienes? Qué ha sucedido? Ya sabes, que Zacarias el Sacerdote divino. Calla Zabulón, que vengo reventando por dar gritos. De la saña de mi pecho, templado el incendio miro. Zacarias. . Zacarias, que es de Elisaber marido. Siendo estériles. . Porque jamás han tenido hijos. Por un oculto milagro. Por un oculto prodigio. Concibió Isabel su esposa. Y en este instante ha parido. Calla Leuadura. . Calla Zabulón. . Sin confundiros, decidnos lo que sabéis. Parió al fin. Parió al irincipio. Al fin parió pues al fin de su vejez ha parido. Al principio parió, pues es aqueste el primer hijo. Jerusa en admirada. Con aparatos festivos. Su navimiento celebra. Solemnes fiestas previno; Y los climas más remotos. Qué locura? . Son viudas, . Pues idos los dos, que yo que no han de tener maridos? En el aire. . Y en la tierra dulces voces se han oído. Y tanta es el alegría. Del nacimiento del niño. Tan manifiesto el placer. Tan inmenso el regocijo, que en Jerusalén se han muerto de risa dos mil y cinco; los montes todos florecen, porque a pesar del Estío hoy en la jurisdicción de Junio, se ha introducido Abril, tan fecunda está la tierra, que yo a un membrillo quité una rama, formando un bordón para mi arrimo; y aguzándole la punta, vi que bajaba del risco un jabali colmilludo; tiré con pulso tan lindo el bordón, que atravesé la fiera, y junto a un lentisco se quedó el bordón clavado; y volviendo por el sitio dentro de un hora hallé preso al bordón, y con membrillos. Príncipe, merezca un Ángel hallar en tu amor propicio agasajo, templa, templa los celosos desatinos. No es posible, será efecto de mis rigores Filipo. Conocerás de mis iras el enojo vengativo. Vuelve Herodes a la Corte. Sin tu luz, no detérmino volver a Jerusalén. Y los más remoros elimas. . Yo he de seguirte rendido. por diferente camino iré, sin dar ocasión a un celoso precipicio. Mi bien, porque no me acuses:4. Dónde está el recien nacido, de inobediente, te sirvo. Porque conozcas, que amante 1. Vamos a decirle amores. te obedezco, no replico. Pero si el Infante vuelve? Si el Príncipe sus designios, no ataja? . Excusad razones. Tendrá en mis celos castigoo. Tend a en mi celos vengaza. A Dios Z.bulón amigo. o, . A ser de sus odios causa, o quien no hubiera nacido! o quien no los conocieral pero perdene Filipo, que la ambición de reinar, al Príncipe me ha rendido. A las montañas pastores, que a dar al mundo alegrías, le ha nacido a Zacarias, un niño como unas flores. 1. Ya no puedo bailar más, que estó pardiobre atordido, 2. Al niño recién nacido, le endilgará copras Bras. 3. Y nuesamo el mudo. 4. Ven Bato a su aposento entremos. 1. Vamos todos, le daremos por señas el parabién. 2. Pero aquí viene Ismael. Seáis bien venidos pastores, que en vuestros castos amores se acredita el pecho fiel. 3. Adonde el chieote está, que esto por velle, atordido? que tan to pracer mos da? 2. Y a ver la anciana parida. Cómo el niño se apellida? Estame atento pastores. Nuestros dueños ya sabéis, que siendo estériles, Dios ha querido honrar los dos con el Infante que veis, Cinco estériles, y a seis con Elisaber gozaron cinco soles, que ilustraron todo el mundo, pues a él Sara, Repeca, Raquel, Eluma y Ana le honraron. A Isac Sara mereció, Rebeca a Jacobglorioso, Raquel a Joseph dichoso, Eluma a Sansón nos dio, y Ana a Samuel parió; que la divina grandeza quiso, que tanta fineza se debiese a su poder, sin tener que agradecer nada a la naturaleza. De estos, pues cíneo, parece que quiere recopilar Dios, el valor singular, en el que hoy al murdo ofrece. Será, pues tal bien merece, Isac en obedecer, Jacobamante en querer, Joseph sabio en gobernar, Samuel en profetizar, y al fin Sansón en vencer. Hoy llegó el parto dichoso, hoy Elisaber parió el Ángel que atesoró en su vientre milagroso. Llévele a su mudo esposo la nueva, y como no pudo caber en la voz (qué dudo) este gozoso accidente; por no hablar menos que siente, se holgó entonces de ser mudo. Nuestra huéspeda María recibió al nino en los brazos, que en repetidos abrazos, mil requiebros le decía. Al mismo Sol parecía el niño, a quien enamora, y nadie que es Sol ignora, viendo en ella su arrebol; mas cuando no sale el Sol en los brazos del Aurora? Zacarias le pretenden- llamar, nombre de su padre, y Juan le llama su madre, cuyo misterio no entienden; si Juan es Gracia, le ofenden en estorbarlo, notoria es su gracia meritoria; tenga el nombre la eficacía, que es bien que se llame gracia; quien nace para dar gloria. Pero aquí está mi señor, y de él el nombre sabremos; qué celestiales extremos! 1. Qué milagroso favor! Señor, el gozo interior con acciones manifiesta. 1. Bien se emprea nuestra fiesta. 2. Cómo al nino has de llamar? Pluma pide para dar por escrito la respuesta, por señas agradecido el pecho en lágrimas baña, 1. Señor, toda la montana afestejar ha venido al niño recien nacido, que es de las selvas crabel; prega al cielo; que Isabel para si quiera un millar, Dios se lo deje lograr, y tenga viznietos de él. Ya está aquí el recado, escribe el nombre, que darle intentas, pues tu ilustre casa aumentas, por el bien que en ella vive. 2. Con que contento apercibe la pluma! ya lo escribió. En breves letras cifró, nombre en quien glorias están; Juan escribió, viva Juan. Juan, Juan. Milagro, que habló. Bendito el Dios de Israel, que su plebe ha visitado, su piedad has alcanzado, casa de David fiel: así lo predijo él por sus Profetas, y ya logro a sus promesas da, y la salud nos ofrece de mano del que aborrece, glorias que envidiando está, Su piedad se recordo de su antiguo Testamento, de Abrahan el juramento; y la promesa cumplió; porque sin temor que dio del contrario la impiedad, sirvamos con libertad su deidad siempre propicia, en constante fe, en justicia, en amor, y santidad. Y tu Niño, tu Profeta del Altísimo Señor que preparas a su amor camino, y senda perfeta; darás a la plebe inquieta ciencia, a las culpas perdón, por la entrañable afición del que la tierra ilustrando bajó, a los hombres librando de la mortal confusión. Milagro de Juan ha sido, señor el que llego haber; si esto hace Juan al nacer, que hará después de nacido? Voz es mi hijo querido, Voz contra el rigor feroz de la muerte siempre atroz; y si es la Voz, que no dudo, como puedo yo estar mudo, naciendo de mí la Voz? No suspendas la alegría, manifestad el placer, cantad, mientras voy a ver a Elisaber, y a María. 1. Rajas me haré este día. 2. Los pies bailándome están. Pastores entrando van, la música se aperciba. Viva Juan divino, viva la Sirena del Jordan.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA No te divierte el jardín? la variedad olorosa de flores, y de las aves, dulces músicas sonoras, no templan de tus tristezas las repetidas congojas? Déjame Raquel. . Advierte. Amiga, déjame sola. La soledad a los tristes. Vete, y déjame, . Señora; ya te obedezco. . Ambición mal gobernada, que postras los triunfos de la esperanza, y aplausos de la memoria. Mal corregidos deseos, no pretendáis de esta forma de la quietud; y el sosiego victoria tan a mi costa. Filipo mi esposo (ay cielos!) atropellando discordias, con que su hermano en su ofensa, me solicita yme adora. Al Rey su padre (qué ahogo!) con lágrimas amorosas, por esposa me pidió; pero que padre no otorga ruegos de un hijo que obliga, cuando más que pide llora, Cruel el Rey con mi amor, que aspirando a la corona, a Herodes correspondía; con revíprocas lisonjas, de mi florida esperanza marchitó las verdes hojas, atajó a mi amor los pasos, estorbo a mi bien las glorias. Pero si el amor es niño, no es mucho que de esta forma, le diera Herodes la muerte, que su saña rigurosa, ejercitada en los niños, ni aún al niño amor perdona. Murió el Rey, y en la prisión de las no esperadas bodas, he vivido con Filipo, del sosiego tan a costa, que a no ser freno el honor de mi ambición ciega; y loca, ya soberbia, y desbocada atropellara por toda la fama libre y exenta de los riesgos que la estorban. Pero si mi amante Herodes, ya es dueño de la corona; si su amor me solicita, si con finezas me adora, con esperanzas me alienta, con favores me provoca; qué temo? qué me acobarda? suba mi amor a la gloria del reinar, aunque se ofenda mi esposo, que ciego adora esta infelice belleza; pues el valor le hace escolta del nuevo Rey, viva, viva Herodes en mi memoria, y muera Filipo, muera, pues el laurel me malogra. Pero una mujer; en quien compitiendo valerosas, la opinión, y la nobleza viven, es bien que se exponga a los desaires precisos de quien sus verros conozca? de quien sus designios culpe? de quien calumule sus obras? Ay de mí! qué batallando entre mortales congojas, como el arroyuelo soy, que al viento frágiles olas, escamas por más adorno, o espeluza por más pompa, a quien a impulsos del cierzo el Enero desadorna, y en carámbanos se cuaja, cuanto discurro en aljófar; y lastimado el Abril, a petición de sus rosas se desembarga, porque apacible entre ellas corra: y aunque de la variedad de las flores la sisonja, con hálagos le detiene, y con caricias le estorba, precipitado deciende por la selya, hasta una tosca pena donde despeñado muere en desunidas olas, siendo mortaja la espuma, y siendo pira una roca. Así yo a los galanteos de Filipo, ciega, y sorda, sin que su amor me suspenda, atrevida, y licendiosa por el campo de su amor voy atropellando todas las flores de sus finezas, hasta llegar con las olas de mi sucesivo llanto al monte de la corona; de donde ruego a los cielos, que, no imiten mis congojas al arroyo cuando caiga, y le imite cuando corra. Filipo tu esposo viene. Herodias, dulce esposa. Señor. . Solo de tu ojos la luz borrara las sombras de mis tristezas. Qué tienes? No sé es mi pena tan sola, que mientras más la examino, mas el discurso la ignora. Reparte tus sentimientos conmigo, porque quejosa no viva la voluntad. Desde que de nuestras bodas celebró serusalen la grandeza festejosa, con dulces epitalamios, y con festivas lisonjas; no sé que temor me aflije; no sé qué pena me estorbas el gusto de celebrar tu belleza. . Raquel, toma un instrumento, y divierte con tus voces tus congojas: no te entristezcas Filipo. Aumenta de aquesta alfombra las flores, que entre tus brazos se desvanecerán todas mis penas. Ya Raquel canta. Y el alma la atiende absorta. El Troyano más amante, robando a la hermosa Tlena, fue destruición de su patria, oy fue escándalo de Grecia. Dejadnos entrar. Teneos. No es posible. Quién estorba nuestro sosiego? . Filipo, el Rey manda, que a tu esposa llevemos luego a Palacio. Pues villanos, de esta forma os atrevéis? Esto manda el Rey? Filipo reporta el enojo; pues no ofende quién obedece. . Penosas ansias, como tan prudentes sois? estoy muda, y absorta! Cuando apenas el tirano se ha ceñido la corona, en su sangre de esta suerte heroicos blasones cobra? Ya mi ambicioso deseo; . sin culpa mía se logra. Vamos señora. . Villanos, antes que salga mi esposa del jardín. Docientos hombres armados tu intento estorban. Son pocos para mí esos. Detente, vamos señora. Dárele muerte al traidor, que tirano me deshonra. Qué es esto? dejadnos solos. Tirano, el dolor me ahoga; injusta, la voz se anuda; cruel, el pecho cozobra; hermano, que mal he dicho, señor. . Calla, que provocas mi indignación con tus celos; mas me incitas, mas me enojas, cuando atrevido pronuncias quejas, que solo le tocan a mi amor. De suerte ingrato, que es tan ciega, y rigurosa la venganza de tus iras, que no solo me despoja del bien que estimo, no solo me tiranizas mi esposa, me arrancas el corazón, me usurpas el bien que adora el alma, si no pretendes, que con ansias lastimosas suspenda mis sentimientos, y reprima mis congojas? No te acuerdas que dijiste, que el dolor que se reporta en las prisiones del pecho es mayor? pues si es ahora tanto el tuyo, no pretendas deslucir con quejas locas, dolor que más se acredita, cuanto menos se blasona. No te acuerdas, ciego amante, que tu defendiste en contra de esa opinión, que no cabe en el pecho una penosa, pasión, cuando es tan inmensa, que por los labios se astoma? pues déjame, que a suspiros enternezca duras rocas, déjame que a sentimientos ablande las peñas sordas, Y déjame al fin quejar contra mi opinión ahora, pues seguir tu parecer, es hacerte una lisonja. Lo que tú puedes decirme, es que te quito a tu esposa, y ese rigor, si es rigor, tu inobediencia le abona. Herodias era mía, antes que tu pasión loca la ámara, y para ser mía, aunque ella no corresponda; basta imaginarlo yo: ausenteme, y con mañosa diligencia, sin guardar el decoro a mi persona, con ella te desposaste; tus lágrimas amosas ablandaron a mi padre; eres segundo, no importa: vine, hallete desposado, aguardé que la corona sacra cínese mis sienes, Murió mi padre, memorias en quien ama pueden mucho; quise olvidarla, fue ociosa diligencia, divértime con otras damas, y todas me han enfadado; picado de Herodias, ella sola puede templar tanto incendio; yo la quiero, ella me adora, no quiero que tú la goces, tus pretensiones me enojan; hice llevarla a Palacio, desde hoy ha de ser mi esposa; puedo hacerlo, quiero hacerlo, soy Rey, nadie me lo estorba; tiénesme ofendido, estoy resuelto de suerte ahora: que te aprovechan tus quejas? esando yo de esta forma? Monarca de Galilea, hermano, señor, perdona ofensas pasadas, oye cuando atus plantas me arroja el dolor, el sentimiento, el ansia, que el pecho ahoga; dame a mi esposa, que firme, como rendida la adora el alma; por qué no temes la justicia rigurosa de Dios, Juan que en las orillas del Jordan, con voz sonora es Sirena, que las almas, en dulce yugo aprisiona, nos prédica penitencia; siendo entre montañas toscas Sol, que a la luz del cristal apaga las negras sombras de la culpa. . Calla, calla, no te he dicho que me enojan tus finezas? no te he dicho, que tus celos me alborotan? que se me da a mí de Juan? sus avisos que me importan? tanto te fías de mí, que me das celos? . Mi esposa te pido. . No es si no mía. Pues que ley hay que disponga? Los Reyes no guardan leyes. Pues con qué ocasión derogas mi matrimonio? . No basta mi amor? . Tu amor? Basta, y sobra, vete de Jerusalén. que al fin quieres con mi esposa casarte? . Ya estoy casado. Y es aquesta acción heroica? No me canses. . No reparas? No me enfades. . qué conozcas te pido. . No me molestes; con Herodias hermosa voy a casarme, si quieres ven te hallarás en las bodas. Cielos, como permitis un tirano, que me roba toda el alma? montes, como no ablandan mis congojas? hombres que tenéis amor, dadme por consuelo ahora la lástima de mis ansias; que me abraso, que me ahoga el dolor espera, espera traidor detente, reporta el paso, que va tras ti, aunque tu poder lo estorba, todo un infierno de celos, que han de ser mortal ponzoña, que te quiten el sosiego, y te rompan la corona. . Dulce penitencia mía, que sois dulce, aunque cruel, pues solo verbas, y miel como en la montaña fría. Sed piadosa, cuando osado sigo a Juan, que luz me dio, que no soy pestiño, yo para andar siempre enmelado, La cólera me importuna, y me molesta cruel, que desde que como miel no tengo flema ninguna. Dos meses ha que dejé de la Corte la grandeza, y me vine a esta aspereza, donde a Juan divino hallé predicando noche, y día con dulzura, que como él de ordinario come miel, prédica con melocia. Aquí después de Sermón, todo pañal me respeta, porque me ha dado el Profeta contra avejas comisión. Cuando por el yermo inquiero la miel, que el tronco encubrió, me pican, como si yo fuera oso colmenero. Aquí vive la conciencia, quiera como alfajor, aquí es mérito el rigor. Penitencia, penitencia. Ya sueña, ya sus veloces plantas el monte le ofrece; no sé como no enronquece de audar siempre dando voces. Lev dura, como estás? poco enmendado te veo. Sabe mi Dios, que deseo ser santo, no puedo más. Olvida las arrogancias del mundo, su error te asombre. Eso de ser santo un hombre, tiene muchas circunstan las. Porque al desierto has venido? A un prójimo con enojo di una estocada en un ojo, y vine a estarme esconddo, y en la culpa cometida, tengo hermano gran disculpa; porque aunque es criminal culpa, el ser un hombre homicida, el desprecio con enojos, mi espada, que era cara. y quise que la estimara en las niñas de sus ojos. Saliendo de la conquista, mi herino se quererló, y me vine, porque no me condenaran en vista. Dos eran con quien reñí, y uno de ellos era tuerto, esotro menos experto, fue a quien la estocada di. Con la punta le saqué el ojo, y su camarada el tuerto una cuchillada me tiró, yo reparé; pero volví con enojo, tírele con osedía, y en el ojo que tenía vacio, le encanjé el ojo. Esto al fin me ha sucedido, y que fue piedad advierto, que había muchoque era tuerto, y esotro no lo había sido. Mantiras hablas así? das riendas a la falsedad? Bien pudo no ser verdad, pero solo aprendi esto de la aprensión, tiene uran fuerza; ayer tarde de palomas un alarde. volando por la región. Dije entonces, quien tuviera ballesta con que tirara; alcé el bordón (cosa rara!) y apunté como si fuera ballesta, y torciendo el vuelo, me vio un pálomo turbado, pensó que le había tirado, y cayó muerto en el suelo; y fue justo su temor, porque ya me conocía el pálomo; y ya sabia que era yo gran tirador. Tirador? . Sí, en el ejido una flecha despedí. y a un gamo en el pie le di, y le atravesé loído. Pues dime, como pudiste, si heriste el pie, atravesar el oído? Es buen dudar, pero no es dar en el chiste, pie, y oído atravesé; porque estando yo apuntando, se estaba el gamo rascando el oído con el pie. Hombres, hijos de Abrahan. no seáis al cielos avaros; venid, venid a laveros a las aguas del Jordan. Buscad con celo divino vuestro inmenso Criador, mirad que viene el Señor, apercibidle el camino. Profeta ilustre, mas bello. que la púrpura del Sol, pues excedes su arrebol desde la planta al cabello. Tu gran santidad adoro, bien esa piel te conviene, pues eres cofre en que tiene guardado Dios su tesoro No des voces, pues conoces, que todos siguen tus bienes; y pues tan buen pleito tienes, para que es meterle a voces? Tus manjares escogidos, son pañales mal formados, que al fin ser apasionados de dulce, es muy de entendidos. No siento que comas miel, y hierbas, que a tu alimento son; solo el vestido siento, que es de un camello la piel. El camerlo me ha enfadado, que es su fealdad sin igual; no habrá otra piel de animal, que no sea corcobado? Quien los desiertos habita, los regalos ha de huir, mi mayor gasto es servir a la Deidad infinita. Así te vas? qué crueldad! porque señor te retiras? Como atendera a mentiras, quién prédica la verda? Si mi maldad te provoca, no solo no mentiré, mas por no hablarte traeré aquesta piedra en la boca. Cuando el hablar es error, mejor es vivir callando; quien no habla aprovechando, tenga en el caller valor; la un tud callando medra. Un Sastre que sera mi amigo, dijo una vez; mas que digo, vuelvo a encajarme la piedra. Gran Profeta ilustre Juan, dónde estas? no te ausentes. Voy, que aguardan varias gentes en la margen del Jordan, y los aflige mi ausencia. Ay, qué por hablar reviento! Ven, y no mudes de intento; penitencia, penitencia. . No lo acabo de entender, el es hombre singular, a su padre hizo hablar, y a mí me hace enmudecer. Desierto yermo, y áspera montaña, que la corriente cristalina baña del Jordan dilatado, tesoro hundoso del florido prado Oíd a un infelice, de cuyo llanto el doloroso curso será tanto; en dos continuas fuentes, que del Jordan inunden las corrientes; pero no, mejor es callar mi pena, cuando la misma queja te condena. Sin honra estoy, sin vida, sin esposa, nunca fuera Herodias tan hermosa, sin dicha vivo, sin valor, sin fama; nunca amor me abrasara con su llama! Huyendo vengo de un injusto hermano, nunca reinara el bárbaro tirano! todo soy confusión, todo desvelos, nunca fueran de amor sombra los celos, Si miro al Sol, parece, que ya su rosicler no resplandece, y al ver la pena, que sin culpa tuve, se desmaya de achaque de una nuve; Si mi deshonra, ausente el rojo coche busca las densas sombras de la noche, al huir de la Aurora, parece que por mí la noche llora, Si vuelvo al monte, veo la fuentecilla, líquido trofeo, que a mis tristezas grata, en lágrimas penosas se desata. Si atiendo al prado, hallo en él el río, cuyo raudal es llanto al dolor mío: Sol, noche, monte, prado, con discreto cuidado, como saben el fuego en que me anego, agua me dan para que apague el fuego, o como el llanto es poco en mis enojos, con lágrimas socorren a mis ojos. Pero aquí recostado, el sueño dará treguas al cuidado, que no será pequeño favor de mi pesar, rendirse al sueño. A Salen, bella esposa, por huir de la plebe escandalosa, con que murmura en Galilea acciones hijas de mis pasiones, retirarme he querido unos días. . Amor, ya he conseguido por ti el laurel, que la ambición abona, a ti solo te debo la corona: mucho, señor, murmuran. Si no pueden vencerme, qué procuran? Viendo que tus finezas se adelantan. Si no saben amar, de qué se espantan? Culpan este retiro. Es vulgo, hace su oficio, no me admiro, Sedienta estoy. Pues bebe de esa fuente, mientras una guirnalda floreciente formo, porque con ella ciña segunda vez tu frente bella. Ya te obedezco, . Flores, la Diosa coronad de los amores: pero que miro! dormido Filipo sobre una peña, su seutimiento desdeña, pues al sueño se ha rendido. No aduvo poco advertido el pesar de sus recelos, pues previniendo desvelos sobre piedras quiso echarle, porque no puedan faltarle piedras a tan locos celos. La muerte le quiero dar, que aunque bárbaro rigor parece, mas es favor, pues le suspende el pesar? si viviendo ha de dudar su sentimiento, vivir sin tiendo es más que morir; luego ya, si bien se advierte me agradecera la muerte, porque le estorbere sentir. Seré el primer fraticida. seré solo el que inhumano quité la vida a un hermano que quiere verme sin vida. No habrá piedad que me impida: qué aguardo! qué estoy dudando! muera, pues, quien vive dando celos. Válgame el cielo! Luego dejaran los celos de hablar, aunque sea soñando; pero darele la muerte, aunque los cielos lo estorben. , s. Pero que miro! prodigio notable! quién eres joven? quién eres suspensión bella de la iras de mi estoque? Qué majestades disfraza, o que deidades esconde esa tosca piel, que es nube de diversos resplandores? desde la planta al cabello, eres todo admiraciones. Quién eres pasmo del día? habla deidad de los montes, milagro de los desiertos, no me suspendas, responde. El hijo de Zacarias soy, a quien dio muerte torpe tu padre, porque piadoso me escondió de tus rigores. De tres años al desierto me vine, donde pregoné misterios en mis palabras, y penitencia en mis voces. Como Rey, como Tetrarca de Calisea te escondes a la luz de la verdad, en las sombras de la noche de la culpa? Por qué osado le usurpaste, amante torpe a tu hermano su mujer, y con bárbaros rigores escandalizas al Reino; y a cuantos tu amor conocen? Por qué sacrílego amante, ciego atropellas, y rompes las leyes del matrimonio? Teme a Dios, teme los golpes de su justicia divina: Penitencia, Rey Herodes. Con qué donaire predica! con qué suavidad responde! Escondida he escuchado de este atrevido las voces, y me corro, vive el cielo, de que en mi ofensa se enoje, y de que le sufras tú con necias desatenciones; bruto racional, humana fiera, parto de este bosque, a la Majestad Real te atreves? Calla, que esconde no sé que Deidad en sí, que aunque el decoro perdone, que profanado se mira, en sus necias reprensiones, a injuriarle no me atrivo. Penitencia, injusto Herodes. Esto escuchas? esto sufres? Grande fuerza sus razones tiene. . Pues quédate ingrato que yo. . Detente. Del bosque seré Faetón despeñado, pues desprecias los favores, con que a finezas antiguas mi firme fe corresponde, cuando ajena me estimabas, siendo mi beldad tu norte, cuando tuya me desprecias, uso común de los hombres; vive el cielo. . Dueño mío, mira. . No quiero favores. Advierte. . Ya no te creo. Esposa. . Deja ese nombre Yo te adoro. Bien lo encubres. Tu esposo soy. Bien lo escondes. . Escucha. Un erna es el pecho de rabias, y confusiones. . Juan, perdona, no es posible atender más a tus voces. aunque no puedo negarte, por vida de aquellos soles, que has enojado, que gusto de escucharte; mas perdonen tus avisos, que si amor es creyendo en los favores, vivo caracter del alma, cómo quieres que se borre? . Ha Rey tirano, y rebelde a las soberanas voces, conque en mí te avisa el cielo! plega a tu piedad que llores arrepentido tus culpas, porque el decreto derogue. Qué dices, habla? . Pues das licencia para hablar, ove, aunque temo que me escuches, porque pienso hablar de golpe, que desde que traigo piedra descalabran mis razones. De Jerusalén, de aquella gran Ciudad, gloria del Orbe, a quien envidian los Perias, los Afirios, los Sidones, los Trapisondos, Gallegos, Gar mantos, y Etiopes, de aquella insigne cabeza de Judea al tiempo inmoble, de aquellagran población rica, aunque sus posesiones, porque solo de esperanzas entienden sus moradores. Con una emvabada vienen dos Fariscos disformes, porque embajada, ministros, e intención sea todo doble: unores blanco, otro moreno, aquel día, aquesta noche, uno nieve, y otro tinta, uno azucar, y otro arrope, el uno yo le conozco, tan jarifa, tan disforme. tiene la natiz sañuda, que siempre lo malo sobre, que no había salido él de la Ciudad, y en el monte estaban ya sus narices enfadadas de oler flores. Llegaron los Fariseos al Jordan, alborotose la plebe, fueron sonados por la natiz en los montes. Temió el Jordan, y aúmnpresumo, que dijo, si viene este hombre a bautizar sus narices, es preciso que me agote. Calla hablador, es posible, que tan falsamente informes: para hablar con el Bautista, no medirás las razones? Cómo es posible medir una nariz tan disforme? Ponte la piedra. No quiero, que lo sabran los riñones, y se quejaran de que tengo piedra sin su orden. De Jerusalén a hablarte vienen dos Embajadores. Di que lleguen, y las sillas, y el aparato perdonen, que no hay más adorno en quieo tiene por Palacio un bosque. 1. Sacerdotes, y Levitas del gran Templo de Sion, viendo la heroica opinión con que tu fatna acreditas. Nos mandaron a los dos, por venerar tu poder, que vengamos a saber si eres Cristo, Hijo de Dios? No soy Cristo. 2. Eres Elias? No, su tiempo no ha llegado. 1. Eres Profeta sagrado? No soy Profeta: Esaias Voz me llama. . Desacierto notable! . Oh pueblo feroz! 1. Di, quiéneres? Soy la Voz del que clama en el desierto. 2 Si no eres Cristo, ni Elias, ni Profeta, como dices de que las gentes bautices con vanas hipocresías, que cansadas. . Yo cual veis bautizo en agua, mas ya entre vosotros esta aquel que no conocéis, con quien es supueblo ingrato, y yo en su amor singular no merezco desatar la correa a su capato; de este bautismo es mejor, dámosle con diferencia, yo en agua de penitencia, más él en fuego de amor. Ojos estáis engañados! que miro! mi dicha infiero: hombres este es el Cordero de Dios, que quita pecados: Señor, feliz gloria tengo en veros en el Jordan. vos en mi desierto? . Juan, a que me bautices vengo. A qué os bautice, Señor? que humildad tan singular! pues como ha de bautizar la criatura a su Criador? yo, Señor, tengo de ser de vos bautizado. . Primo, cumplir la justicia estimo, no la derogue el poder. Cuando obedecer intento, temo. . No haya resistencia, Juan. Yo a vos? mas la obediencia disculpe el atrevimiento: yo a vos? palabra a quien dan las criaturas grato oído. Por ser Palabra he querido pronunciarme en tu voz, Juan, Vos sois el pañal fiel de Sansón? . Sí, Juan, y aquí vengo a que gustes de mí, como su manjar es miel. vos sois aquel Ciervo herido de amor, de la Esposa ciego? Sí, que por templar mi fuego cual Ciervo al agua he venido. Vos sois Flor del campo? Es cierto, Flor soy, que en tu campo esta, vos sois Mana? . Es el Mana para quien vive el desierto: Juan, lleguemos al Jordan. Qué humildad! qué confusión Feliz mil veces Sion, pues has merido a Juan. Así pagar detérmino una deuda peregrina: María fue mi madrina, yo seré vuestro padrino, y mejorado en los dos quedaré, pues porque asombre, si fue madrina de un hombre, yo soy padrino de Dios. Serafines, bajad de los cielos, y venid, venid al Jordan (los, a ver el fuego que abrasa entrece. y aplaudir las grandezas de Juan. Este es mi Hlijo querido, de quien estoy agradado. El Espíritu ha bajado, y la voz del padre he oído, las aguas diluvio han sido del ya sagrado Jordan, donde de las culpas van, acabando los desvelos. Serafines, bajad,

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Hoy gran señor, que es el día en que celebra contento el Roino tu nacimiento con festejosa alegría: es bien que de los rigores se olvide tu condición, muchos que en dura prisión solicitan tus favores en aquestos memoriales tu piedad invocan. Di, 1. Presos Jacob, y Leví, padecen por desiguales culpas, pues los dos riñeron; uno de ellos salió herido, y al ofensor y ofendido, por orden tuya prendieron. A los dos fue bien prenderse, a este porque le hirió, y a aquel porque le faltó valor para defenderse: estense presos. . Aquí su pena un preso te advierte; pero a su padre dio muerte. A su mismo padre? . Sí. Suéltenle de la prisión, yo le perdono, y remito, porque tan grande delito tuvo muy grande ocasión. otro robo una mujer casada, y se fue con ella, y el marido se quererla. Pues suéltenlo, y haz prender al marido. 1. Crueldad rara! No te parezca desdén, que si el fuera hombre de bien, su mujer no le dejara; adelante. . Manases, un mercader, que quebró, pretende en este, aunque no ha pagado, que le des libertad. . Que la consiga. 1. Tiene muchos acreedores, perderanse sus fiadores, si de nuevo no se obliga. Ningún acreedor pretenda cobrar de él, pues su dinero dieron, miraran primero de quien fiavan su hacienda: hay más? . Muchos quedan. Pues . suelta, y deja de cansarme; buen modo de festejarme. L.. Como en tal fiesta te ves, la ocasión buscaron ellos. Pues si hoy les despacho, di, es hacerme fiesta a mí, o es hacerles fiesta a ellos? Temblando vengo, señor, furibunda catadura. Quién eres? Soy Leuadura, que en otro tiempo mejor te recentava la risa. Cómo dejaste a Palacio? Eso es para más de espacio, fue la ocasión muy precisa. El color tienes perdido. De la penitencia es madra, tengo cierto mal de piedra, que me trae descolorido; de Ángel me voy ensayando. a Dios vivo, al mundo muerto, no quería ir al desierto, mas me llevaron volando. Porque te fuiste? . Señor, que diré, que estoy cobarde? . salí a cázar una tarde, que yo soy gran cazador, una gran laguna vi, y la red sobre su plata arrojé, más no fue ingrata, pues doce patos cogí. Patos con red encareces? mal. . Mi mentira no fragua; señor, si viven en agua, no han de morir cómo peces? Con la prisa repentina, dos a dos, y tres atres, sin atarlos por los pies, los colgué de la pretina. Ellos viéndose colgados, graznaron, y sin recelo alzaron a un tiempo el vuelo, y me llevaron volando. Bien la vida habrá enmendado, quien no se enmienda en mentir; a que vienes? . A decir, que Juan divino ha llegado, y pide le des licencia para hablar. . Di que otro día vuelva, que entre el alegría, sueña mal la venitencia, y aunque le estimo, no quiero que divierta mi placer: no te vas? . He de traer un cuentecico primero al propósito. . Hola, echad. de aquí este loco. Me admira, que desprecie la mentira, quien no estima la verdad. . La vida nuestro Rey, inmortal al mundo sea, eternizando sus glorias de Herodias la belleza, y con músicas dulces, y alegres fiestas, solemnicen sus Reinos su fama eterna. No dejéis de celebrar en vuestro festivo acento de mi esposo singular, no os canséis, no de alabar a quien mil siglos posea el Reino de Galilea, decid que por justa ley. , . La vida de nuestro Rey inmortal al mundo sea. Los aplaosos y alegrías no atiendan solo al vesor, que se quejará el amor, si os olvidáis de Herodias: las mavores glorias mías proceden de su fineza, decid, pues, que mi grandeza se conserve en las memorias, , . Eternizando sus glorias de Herodias la belleza. Muchas veces, Rey Herodes, en público y en secreto he reprendido tus vicios, con amenazas, y ruegos: y en esta ocasión en este ciego desvanecimiento, que dédica a la lisenja la vanidad de tu Reino. Pues a Baltasar imitas en lo profundo, y soberbio, mis dedos has de mirar, en tu convite opulento. Que si bien a Beltasar le señalaron los dedos la muerte, cuando los míos señalen en el Cordero la vida, es por advertirte en la vida, y muerte a un tiempo lo que debes elegir, sin negarle al escarmiento la atención; repara, advierte la diferencia en los dedos, unos dan muerte, otros vida; huye aquellos, busca aquellos, que unos escriben castigos, y otros te señalan premios. Como es posible tirano, que tus apetitos ciegos se ensordezcan a la Voz, del que clama en el deierto? Con la mujer de tu hermano, escandalizando el Reino, y el mundo, vives casado, atropellando, y rompiendo leyes divinas, y humanas, ciego en lascivos deseos; busca el agua del divino Jordan, que si amor es fuego, en sus misteriosas olas se templarán tus incendios. Si ha de ser espejo el Rey, dando luz, dando reflejos, donde componga el vasallo sus acciones a su ejemplo; que ejemplo das a los tuyos? Como no han de vivir ciegos, si al querer mirarse en ti, ven empañado el espejo? Cuando ambiliosa Herodias, permitiese tus intentos, contra la fe prometida, contra el debido respeto a su legítimo esposo: tu engañado de un deseo, regido de un apetito, y gobernado de un necio error, era bien dar causa a un incestuoso afecto? No ha avido hermano, no a avi- desde que del universo (do, la fábrica fundó Dios, quien te pueda dar ejemplo a tal delito: Caín quitó la vida sangriento a Abel, pero no la honra, como con Filipo has hecho. Los hermanos de Joseph su misma sangre vendieron, mas no le dieron la muerte, y tu aprecio de un intento lascivo, la noble vida de la opinión de tu mismo hermano vendiste osado, ciego, atrevido, y resuelto. Esau contra Jacob en campaña puso fiero un escuadrón; pero así que miró a su hermano, tierno, lastimado, arrepentido le abrazó; cuerdos intentos, pues empezaron en odios, y acabaron en afectos. Ha Rey, que engañado estás! pues desprecias así el tiempo de la enmienda, que después procurarás sin remedio. Tu nacimiento celebras, convocando de tu Reino los Príncipes, para dar mayor aplauso al festejo: dél sin huyes? al principio te vuelves, retrocediendo el natural curso? el Sol, asqua, que a sus movimientos enciende aquesos zafiros, torna solados primero, que en la cuna del Oriente, despierte a la noche el sueño en la pira del Ocaso se sepulta cada aliento, es un paso; que a la muerte nos conduce; pues quien ciego, ambicioso de la vida, podrá defraudar el tiempo? Aunque bien haces, que como ves cuan torpe, vano, y ciego el camino de la vina has andado, al nacimiento vuelves, que para andar bien quieres andarle de nuevo. Si no te obligan tirano los favores, y los premios, con que el cielo sus rigores suspende, dándole tiempo a la enmienda; advierte, y mira el trágico fin volento de tantos Reyes, de tantos Monarcas, que osados vieron, por ser rebeldes ingratos a los auxilios del cielo, su muerte en sus precipicios; su mina en sus despeños. Miran a Faraón, de quien fue sepulcro el mar Bermejo: en Senaqueribrepara, por temerario, y resuelto perdido, pues una noche de su ejército sangriento ciento y ochenta mil hombres degolló un Ángel excelso. Mira a Ocias, que murió todo de lepra cubierto, contagio de que no pudo librarle el poder, ni cetro. Atiende a Jeroboan, pues el y cuantos siguieron su idolatría, acabaron despedazados, y muertos, y las garras de las aves, y las bocas de los perros, de sus ciegas vanidades fueron vivos monumentos, Mira a Nabuco intentando coronarse de reflejos, y después bestia acosada, paciendo hierbas hambriento. Mira al ambicioso Amón, muerto a manos de sus mismos criados: mira a Saul de un asta pasado el pecho: repara en Avimelec, otro Goliar soberbio, muerto al golpe de una piedra. Y mira a Joran sangriento, de una flecha atravesado el corazón, cuyos ciegos intentos, por irerrador, se castigaron con hierro. Como no temes Herodes, si en estos Reyes te advierto indicios de tus castigos, motivos de tus recelos? Si estos tuifieron el fin que has oído, como necio Tetrarca, tirano Rey no te desengañas, siendo tan inormes tus delitos? Pues a un mismo tiempo veo en ti un Faraón rebelde, un Senaquerib soberbio, un Ocias atrevido, un Geroboan blasfemo, un arrogan te Nabuco, un Abimelec resuelto, un envidioso Saul, un Amón, y un Joran ciegos. Qué aguardas? qué dudas? teme aDios, pues que tendrá advierto de muchos la pena, quien de muchos tiene los hierros. Basta Juan, necio has andado, pues atrevido, y resuelto, con obstinadas porfías me has enojado, sabiendo lo que siento dar pesares a Herodias, dulce objeto de mi amor, y no ignorando lo que a sus finezas debo. De esa suerte le respondes? tan grosero atrevimiento, disimulas apacible? cuando entendí de tu pecho ver corales desatados a los filos de tu acero? Cuando presumi arrancaras su mordaz lengua sengriento, o que entre tus mismos brazos le cespedázaras fiero, sin fiar de tus ministros castigo que merecieron atravidas libertades, de profanados respetos, le rines tan reportado? le culpas tan halegueño! Mas pueden señor, contigo sus voces, que mis afectos: mas pueden. . Tiel es razón, no de tu semblante bello las siempre purpúreas rosas deshoje mi bien el cierzo de la ira, y del enojo: hola. 1. Señor. . Al momento prended a Juan. . Dios te libre de ti mismo. . Mas que es esto! cuando a Juan estimo, cuando, aunque me ofende, venero su virtud, así le injurio? así le pierdo el respeto? no le aprisionéis, dejadle. Tan presto, señor, tan presto tu fineza se malogra en el arrepentimiento? poco estimas a quien amas; pero. . No te enojes, dueño de mi libertad; prendedle, llevadle. . . Obediente espero la cruel ejecución de tu rigor. Como cielos . ofendo a un Ángella un hombre, cuya virtud reverencio! aguardad, no le llevéis, dejadle, vete al desierto, Juan, no vuelvas a Palacio. Esto miro! esto consiento! libre dejas, a quien libre atropella tu respeto? no me quieres no me estimas; pero mis ojos. . Qué veo! no, no te enojes, no llores, suspende el aliófar bello, que de la fragua de amor aumenta el llanto el incendio. Reina, esposa, mi bien; hola, cómo no le lleváis pieso? que os suspendéis? qué dudáis? 2. Ya, señor te obedecemos. Meños con él ha podido mi voz, que su sentimiento: vamos, ponedme en prisiones Soldados, triste del Reino donde vive perseguida la verdad; de tu amor ciego eres esclavo, y a mí mandas ponerme los hierros. Confieso, que soy cruel, que soy tirano confieso, pues a Juanzola. otra vez vuelves? No mi bien, no vuelvo, sino a decir, que a una torre le lleven; ya, ya va preso: estás enojada? . No, pues conozco que te debo, mas que la afición de Juan. O si se fuese al desierto! . o si le soltaran loyes, di a los Ministros. 1. Ya entiendo. Que le suelten, que lo prendan. Qué dices! . Nada. Perplejo esta su rigor, señor, vamos, ya es hora. Estoy muerto! . Del conbite. No agradeces? Si señor, si lo agradezco. No estás persuadida, a que te adoro? Dudar no puedo tu amor, ni mi obligación: Soy tu esclavo. Eres mi dueño. Rendido estoy a tus ojos. Yo obediente a tus preceptos. Sabe amor lo que me cuestas. No ignoro lo que te debo. O lo que pueden llorando, cielos unos ojos bellos! . O lo que puede en el alma, la venganza de un desprecio! No le suelten, no le prendan, suéltenle, llevenle preso, ola llevadle, volvedle, asidle, vayase luego: válgate Dios, Rey veleta. Con que cobarde recelo vengo, el Infante Filipo, mi señor, que de secreto, disfrazado de Lisanía viene a lo que yo no entiendo, por espía me ha enviado a Palacio; pero cielos, no es Leuadura el que miro! él es, volverme quiero. Zábulón, Zabuloncillo. Peor es huir. Qué te has hecho? dónde has estado? Después, que fue Tetrarca mi dueño de Ituria, y de Tracontía, por decreto del Imperio, a Galílea me vine, que al fin la patria, y los deudos pueden mucho, aunque se ponga el ambición de por medio. como estás en este traje? No has sabido mis progresos? No, No? hay mucho que decir, mas oye el principio de ellos: una pedrada le di en la frente a un Tavernero, y aunque el cutís, y membranas le rompí; raro suceso! no saltó gota de sangre; cosa que dejó suspensos a todos, y fue la causa; que tomaba el Tabernero mucho tabaco, pues como represado estaba dentro el rabaco, restañó la sangrer Calla embustero. . Escucha. Dime, hay quien tome tabaco en aquestos tiempos? Así será la mentira mayor. . Oírte no quiero, solo te ruego me digas, que alborotos son aquestos, que traen revuelta la Corte? Celebra su nacimiento hoy el Rey, y ha convidado a los grandes de su Reino. Qué prisión fue la de ahora? Has de saber, mas qué es esto! de cuando aca hablo yo verdades? Di, a quién han preso? Zacusón; aquesta no he cenó el Rey mucho, y temiendo la cena, por digerirla, comió muchísimo queso: un ratón, notable o fato tienen, viéndole durmiendo se le fue a entrar por la boca al estomago; a este tiempo despertó despavorido, aquí de mi guarda, dijo el Rey, pero no pudieron prenderle, hanle amaitinado, y pescáronle el coleto ciertos gatos de Palacio, que los hay por todo extremo. Válgate herce u. . 1. Hola. Levadura, venid luego a la cárcel. . Quién lo manda? 1. La Reina. Espántome cierto, porque prédica verdades hizo prender mi Maestro, si por hablar verdad prende, cómo puedo yo ser preso? ejecuten esa orden en Zábulón, que es opuesto de las mentiras . Yo huyo, que peligran los intentos de Filipo. 1. Vamos. . Tengan. e Asidle. Escuchen atentos. 2. No replique. . Un Albañil. 1. No hable más. Un Pastelero. 2. Venga preso. Ay que me llevan; sin quereroirme un cuento. No borran tiempo, ni ausencia las ofensas del honor, que no hay prudente valor, que baste a su resistencia. De Ituria la presidencia, de Tracontía el poder me dio el César, que he de hacer? Como en tan grave pesar sabrá Reinos gobernar, quién deja su honor perder? Matar pretendo al tirano. que me agravia escandaloso; aunque es intento alevoso verter mi sangre en mi herma (no. El ambicioso y liviano, precipicio de Herodias, aumenta las ansias mías, que si me tuviera amor, no se dejara su honor conquistar de las porfías. Muera la queja en los labios, que hoy vengarán mis desvelos, en Herodias los celos. en Herodes los agravios: no es de cuerdos, no esde sabios vivir sin honor. Aquí pienso que mi nombre oí: quién eres? sin vida estoy! Traidora, Filipo soy. Esposo, esposo, ay de mí! Desmayada, y sin aliento sobre mis brazos cayó; dárela la muerte? no, mas que dudo en tal tormento! Esposo dijo su acento, esposo en su boca oí; más teniendo dos aquí, no averiguo, no coligo, si por Herodes lo dijo, o si lo dijo por mí. Si el decir esposo, esposo, era llamando a mi hermano, porque estorbase tirano mi disignio riguroso? Si fue requiebro amoroso, que me dijo su belleza? siendo así, será fiereza matarla: pues no permito por castigar un delito, injuriar una fineza. Confuso está mi rigor, pues no puedo en lo que veo desengañar un deseo, ni acreditar un favor. Bien pudo ser, que el amor del Rey gozase violento sus brazos, y que su intento no haya mi honor ofendido; de parte de amor se ha ido la duda del pensamiento. No es posibles, pues debías contra violencias de amor, antes que rendir tu honor, perder la vida Herodias, y ya las sospechas mías cree en mirando cruel sin alma tu pecho infiel, pues viviendo el Rey en ti, me dejas el cuerpo a mí, y el alma le envías a él. Del desmayo he colegido, que eres complice en mihonor, y por huir mi rigor de ti misma te has huido. Muere pues la causa has sido, de que mi fama perdida, se ueje de ti ofendida; que importa en tan triste calma, que este tu cuerpo sin alma, porque este mi honor con vida. Detente traidor; qué es esto? Estoy confuso, y aesorto. Hola, matad este aleve. s. Será tan dificultoso, que antes verás de tu sangre regar el tirano solio. Dejadle, que es cobardía, pudiendo matarle solo, valerme de mi poder: apártate. . Dueño heroico, no sea yo causa de que viertas tu sangre, en tu proprio hermano. Darele muerte. No podrás, que estoy celoso. Señor, señor. . Herodías, tus intentos desconozco, contra Juan me irritas, contra Filipo templas mi enojo; no penetro los intentos de tu pecho, pues le noto riguroso con mi amigo; con mi enemigo piadoso. Por ti no le daré muerte, mas tan poco le perdonó, pues la vida pretendía quitarte; llegad vosotros, desarmadle, y prendle. Qué es préndeme! llegad todos que yo he traído de escolta cien foldedos valerosos, que a las puertas de Palacio me aguardan, y aunque son pocos morir matando pretendo, pues las iras de mi enojo ha querido la fortuna, que hayan tenido malogro. Aguardad viles cobardes. que he de ser terror, y asombro de Galilea. . Matadle. Qué temeridad! qué arrojo! Vive el cielo. . Dueño mío. Seguidle. . Cielos, qué oigo! Si se retiró, dejadle. Seguidle, sea despojo su vida de mi valor. . Señor. Calla, que tus ojos son imanes que arrebatan mis afectos amorosos. . O si el corazón se viese libre de tantos abogos! De la prisión me he escapado aunque a gran riesgo me expongo, ya se fue Filipo, y ya sosegado el alboroto, el Rey con sus convidados, aunque está sañudo, y osco, está tratando de no tener los dientes ociosos. El olor de las cocinas es de mis pasos estorbo; quien se hallara en un banquete tan esplendido; ay que adobo! que haga mal el comer que de capones, que pollos, que perdices, que falsanes tienen, as olor me arrobo: cielos, quitadme el oífato, o la hambre; mas ya todos los convidados se sientan: que aparatos majestuosos, de bajillas, que manjares, que lucimientos, que adornos; si en el convite me hallara comiera más que diez lobos, que yo soy gran comedor. En cierta fiesta entre otros manjares, una empañada (fue suceso prodigioso) llena de pájaros vivos me dieron, y yo que como sin mascar, no reparé la burla, y los tragué todos; a poco rato salía del estomago un sonoro tropel de música, a cuyo estruendo me quedé absorto, y boquiabierto, y con esto di lugar, que unos tras otros. fueran saliendo, y en suma sin estorbarme el aliento, los pájaros en el viento forman Abriles de plumas. Arroyuelo que corres ligero, aguarda, dete, suspende el cristal no corras más, que se ofenden las flores de que atropelles su adorno; y beldad. El dulce deleite rinde, señor los sentidos todos, y así danzara la Infanta, si gustas, porque los ojos en la opulenta grandeza, que asisten, no esten ociosos. Dance la Infanta, y después volved a cantar vosotros. Qué diestramente ha danzado! que despejo tan airoso! que fazonado donaire. Tus favores reconozco. Pídeme lo que quisieres, Infanta, que tan gustoso me has dejado, que no sé que favor no será poco ahora para pagarte tanta lisonja a mis ojos: pide, que yo te prometo, Infanta, conceder todo cuanto quisieres pedirme, aunque del Reino que gozo pidas la mitad. Aquesto has de pedir. Cuidadoso me tienes, habla, qué pides? di, que todo será poco. La cabeza del Bautista. Qué has dicho inhumano monstruo? qué has dicho engañosa esfinje? qué has dicho áspid venenoso? viven los cielos! . Señor. Dejadme, llamas arrojo, no quiero; pero no puedo negar lo que pide, como quebrántara el juramento un Rey, perdiendo el decoro a su grandeza? entregadle; penas, venid poco a poco: entregadle la cabeza, (qué pesar tan doloroso!) la cabeza del Bautista. Vea Juan lo que puede el odio de una mujer ofendida. Dejadme, dejadme todos: o felicidad humana, quién te goza sin asombros! Consejo fue de Herodías, mas si rendido la adoro. por que me acobardo? un hielo mortal discurre por todo el pecho: sin vida estoy. Ay Juan! perdona este oprobio, que bien conozco mis hierros, y bien tu virtud conozco: cruel soy, no puedo más, mi palabra (estoy absorto!) está empeñada (qué dudo!) Voz que clama es Juan heroico, contra su voz mi palabra se declara, y yo penoso por no romper la palabra, la voz del que clama rompo. Ya murió el Bautista, aquí está su cabeza. Qué oigo! toma Infanta esa cabeza, que me pediste, piadoso castigo, y con Juan cruel he sido. . Tu amor conozco. Yo en nombre de Dn Cristoval de Monroy Senado heroico, pido perdón de las faltas, cuando a vuestros piesme postro.