Texto digital de Los siete infantes de Lara
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Alfonso Hurtado de Velarde
- Atribución estilometría
- Alfonso Hurtado de Velarde Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los siete infantes de Lara. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/siete-infantes-de-lara-los.

LOS SIETE INFANTES DE LARA
JORNADA PRIMERA
Infantes Callad vos desmesurada, ved, pues que lo tal dijistes, y siete hijos paristes como puerca encenagada. Hay sin ventura de mí, más amarga que la hiel, dejadme llorar con él no me le arredréis de aquí. Dueña de alta guisa, ohí, la mi parienta atendé. Conde y señor dejesme, dejesme ansiada de mí. Albarfañez, ha parientes, a mal logrado dolor de tal mancibía, señor parad a mi cuita mientes. Y catad si fue lanzada la que en el rostro le dio, Dueña que le vide yo, que non fue si manotada con que la fizo farina los dientes de tal manera, como si fuera ciuera, Mosamele cedo aina. Ya no nay que vos mosar, que bien lueñe de vos yace, Conde cuido que vos prace en tal guisa me matar. Amosamele villanos, que vos faré, he vive Dios que me he de ir en pos de vos, y matarnos con mis manos. Dueña fermosa. . Maligno, por la cuita que me aflige, vil, non supe lo que dije, non me embargües mi camino. Triste fago, que vos siga, mala culebra ensañosa, barrunto gusta tal cosa, y ha de urdir una gran liga. Entre los linajes dos, que sin yo poder valellos he de ver triste sin de ellos, entre de por medio Dios. Qué boda con fines tales non se si se sirve de ella, mi amigo es él, deuda es ella los demás son mis iguales. Y aunque mis vasallos son en sangre buena honorada Dios ni ve que tal poñada non se la diera Sansón. Válgate por Conzalvillo el señor san Juan de Ortega, si donde su mano llega non llega un porro, o martillo. Diola mi fe con razón, la sibraja le abondaba, vio que sin armas estaba, y atreviósele el sollón. Encogía de la llorona, que le daba gran solaz en llamarle de rapaz, El porque non se ratona, Porqué lanzó mejor quel un bofordo en el tablado, Ay de mi triste cuitado, dónde encontrare con el? A señor de mis entrañas acodí a la praza cedo, acatá con que denuedo se destruyen las compañas. De Salas y Villaren, acodí señor en antes que hayan armas los Infantes, que gritan que se las den. Andad por un solo Dios, catad que si se las dan a Burgos asolaran, andad, que viéndoos a vos Auran paces, non lo dudo Garcifernandez buen Conde, pues sois el mayor adonde mengua del Rey don Bermudo, a los moros Arrayaces, que a fiestas venidos son, a señor por tu pasión que faga el Conde las paces. Non me llegue nadie aquí, acatad que es gusto mío, que le castigue su tío, Nonca yo vos merecí. De la tal guisa aborrirme, que este, asaz, yo le maté, por lavar el mi honor fue, e non volváis a ferirme. Aunque mal gorgojearos, y a mi padre se lo pida, que vos costará la vida, por aquesta cruz de Dios. Oh atrevido. . Castigadle, Prometoos dún soberbioso, que habéis de ser omildoso, Non en la cabeza, dalde, En esos lomos coñado, dalde cien mil bastonadas padre, por la vida de mi madre, que pues os lo he avisado, Acodí, acodí coñado, Gonzáluico, . Señor padre, Non le mates, . Non faré, por acataros mesura, aunque cubrante mi jura, vil sin Dios, nin ley, ninfe, Levantedes vos coñado Salas, Villaredo, andar que le ha muerto, Non hay entrar, pues haya yo aquí mal grado. Si el que de aquí me colare no le costaré la vida, Cuido que es la mi ferida de muerte, si yo finare. De ella a mis hermanos ruego, non vos demanden la muerte, Soy algún home por suerte, comunal, pues derrensego. De las obras del dañado, quel que más, en bien, o en mal fablare en fecunda tal tiene de ser castigado. Por amañador de males en facienda de solaz, desmesurado rapaz, soberbioso en cosas tales. Qué es de vuesa madurez, y que es de vuesa valía, y en cualquier barragania, ha de mostrar su prez. Acabaos de desnartar, a caña mala por suerte diéronle sin culpa muerte, al que pugnáis por vengar. Non sabéis que profacio al que jamás supo mengua, y con su dañada lengua, los baldones que le dio. Non fuera bueno acatar si estaba delante mí, que estaba su padre allí, y le podría castigar. Cuando el culpante finara, Así le castigué yo su padre me lo mandó, Tiraduos, no es cosa clara. Que de cortés lo faria, he si non juramentadle, que cuando vos decía dalde, que non le dieses decía. Que un padre en tal ocasión si es noble su lengua; apaña a querer de ajenos sana, y non de su corazón. Y catad lo que vos digo cuando él su mando ficistes en el corazón le distes, y en la cabeza a su fijo. Acatad non vos sigaas si honorado queréis ser, por antojos de mujer, en cuanto vida tengáis. Con amor, o desamor he non en aquellas cosas, que de chicas y omildosas no se alcanzan al honor. Que si en las ganadas vais al paso de su querer, honorado podréis ser, mas dudo que lo seáis. Tomá ahora por espejo, si es que yo soy creído, lo que hoy ha sucedido que ende me tiene perplejo. Mosad la mano, Rodrigo, y vos la vuesa, Gonzalo, vaya el malo, para malo, y catad que yo me obrigo. A volver aquí criado, digo dentro de dos horas, y apaciguar las señoras, que cuido se auran mesado. Venid Gonzalo tras mí, faré que cuiden de vos, Solos fincamos los dos coñado. . Coñado sí. Sabido sois ha de más, si acatáis la mi razón, non vos demando perdón, porque se que le acaráis. Y aunque de más la tenía, aquí me fagan la guesa, si non fuera gana vuesa, non le ofensará la mía. Mas cuidé que pracer vueso era que le castigase, es paraque escarmentase, que es como un Satan travieso. Yo coñado creigonos, juro a la mi salvación, mas mi gana en tal sazón fue prometovos a Diós. Le castigaséis, amigo, de lengua, pero con mano, y bastón como a villano, non lo quise es Dios testigo. Pero solamente a mí lo sufrira el garzón tal, que es por el santo misal el más omilde que vi. A mi voz teme, no en más, mas si en su contra otra via, de cacheres se daría con el propio satanas, Ahora coñado ya es hecho, Sí, mas limpiad vos la cara, A aleve quien labra en la sangre de tu pecho, pero yo la labraré, Qué decís señor coñado? Qué faciéndole saber, Almanzor el miliado como quería ser casado, asaz le dio de pracer. Y porque non disgustase tanto la facienda mía, me mandó que me daría lo que de ella se menguase. En despensas, y en presentes, aunque más fuese el yantar, y el sesudo presentar, para yentes y vinientes. Ya ahora ya habéis casado, lo que vos digo mi hermano mi pundonor en mi mano, ademas soy digustado. Ahora querría saber coñado, si vos pluguiese, en como Almanzor sopiese de llano el su prometer. Ed non para otra cosa, paraque buen cobro traiga, si non que por ello vaya una persona honorosa. A quien en él mi lugar el moro vergüenza cate, si vos prace, y que non cate mas en el vueso fabrar, Yré luego en fe de Dios, Él vos faga alegre, y ledo, Conado despachad luego escribí, . Que yendo vos de boca se lo diréis, más bueno es vuestro advertir, yo se lo quiero escribir, y luego vos partiréis, Sea en hora buena alimpiaos, que vienen muesas mujeres, Así logre mis quereres, Ea coñado lavaos, Quién me endona agua aina, Bálame mueso Señor, con el vueso mocador, mojadle en escopetina. Por mí fe non hay lugar. Ahora nobre gentio, por solo el egravio mío os havedes de abrázar. Yo Conde de buen talante al mi hermano otra vegada, Y yo a la recién casada, Yo a mi hermano y al inistante, A mi esposa. . Hay coitada es sangre de Gonzálvico la sangre que en el focico tiene mi hermano cuajada, Non es suya, mal pecado, que non vos prometo a Dios, non por vida de los dos, de la nariz lo ha sacado. Y de una manotada que Gonzálvico le dio en después que lo firio habiéndoselo quitado, Cuanto vos ádamo ved, pordo la sangre salía la boca puse y se via, para apagar vuestra sed, Pues aún no lo está apagada marido, que la sed mía es sed de una, hidopresía que está en un alma ofensada, Pues yo vos la apagaré Basta que el Conde lo dijo, mas si sangre de mi fijo fuera, non haya merced Dios de esta alma pecadora, si con él mi gañivete de la suerte que acomete el lobo ambriento a desora. A la res, no arremetiera, y le vañara la cara con sangre que del sacara, por pavorosa manera, Dejadme facer a mí, Paso mi Sancha por Dios, Duré la paz entre vos mil años. . Buen viejo ohí, digo a vos Nuño Salido, ya vos mi señor coñado, De suerte lo vi amañado, que cuido qviera roido. Gracias a Dios por el fin, Que entre parientes rencillas nunca alboroto las villas Aliñadme el mi rocín. Y acatad que en cuanto y non que vuelvo, que non salgáis en facienda que fagáis de su querer y opinión. Vos nin los mis siete infantes, Ay que non me hauraembrado doña Durdinado fue, Con sus monteros se fue ensañosa a su cercado, No tenéis más que encargarme, Ni tengo más que encargar. Pues vamos cedo a aliñar los escritos de vengarme, Si vos queredes entrar perdonedes prenda mía, que a se que por más de un día, vos heis de desmaridar. Pues todo ha fincado en bien, si a vos agrada velado, a mí también viene a grado. Por siempre jamás, amén. Digo que es gracioso el Conde Do queréis ir él mi amigo? Entraduos dueña conmigo, decirbos he dueña a donde. Yo quiero por buena fe cazar por estos oteros, las aves de mis agüeros, por ver si sale en buen pie. Gónzalo el mi buen señor, que este non ha buenas mañas, traidores en las entrañas, y el ademas es traidor. Mira señor lo que faces, no te engañe este tirano que aunque te llama de hermano tiene cara con dos faces. Recostado está Rodrigo, de pechos sobre un Altaré, según barrunto, cuidando, poco bien, y mucho male. Con pluma, y tinta parece, y al indomito Arrayace mensaje quiere escribir, válame Dios, que seráen. Mas hay coitado que viene, a dentro me quiero entrare, que tal modo de escribire la mala espina me daré. Escribano moro amigo, en cifras de tu lenguaje, a tan solas partes cuatro, que no quiero escribir mase. La primera parte diga, Almanzor del poder grande, Ruyuelazquez el de Lara, te vende sus siete Infantes. Y si has fecho la primera, diga la segunda parte, a mediado el mes de Abril en campos de palomares, La tercera parte diga, con la vida no se escapen, la mi mujer baldonaron, y mi honra con su sangre. En la cuarta parte diga el cuervo que la carta trae, por mi pro, y el vueso grado al mensajero matadle, Cata que fío de ti la mi facienda y honor. Por la vida de Almanzor te puedes fiar de mí, Cuál si enmudecido fuera, o en fin para hablar más cierto, cual si fuera un cuerpo muerto, y en el sepulcro estuviera. Ahora acataste bien, como a un muerto te lo digo, muchas gracias cielo amigo las mis palabras te den. Endóname acá ese escrito, como a un muerto, bien ansí, me dices que fíe de ti, pues ya finco libre, y quito. Alto y poderoso Dios. . Es vero que es muy poderoso Alá, a muerto, muerto está, sobre los mis somos quiero. Bajo mi lecho llevarle, hasta que la noche triste, que de niebla al suelo viste, para poder soterrarle. h , . No he visto pájaro alguno, en hora mala vengáis, y que latidos que dais mochuelo triste, importuno, Sobre el robre se poso, y se encara para mí, oj norámala de ay, a mano diestra voló. Y a Burgos va encaminado, en circular caracol, a que grado llega el sol? llega el sol al cuarto grado, Gran desuentura se ve, si sale en aqueste día con la su mandadería mi señor, por buena fe. Lo tal le quiero anonciar non vais aunque vos lo rueguen Gónzalo Bustos, que quiere que me arredre del logar. Cantando mi ahorería, bien dos millas de aquí es, mi fe que son buenas tres, cáleme andar a porfía. Si cualque grande desmán, no quiere que le suceda, quiera Dios que llegar pueda a tiempo, aunque tome afán. Cómo vos digo coñado, non tenéis más que atender, si non partir, y facer en como volváis privado. La carta, que non atiendo a más, . Dios vos de pracer, A la mi amada mujer, y fijos, vos encomiendo. Curad de ella, y curad de ellos, a ella regalaréis, y a ellos castigaréis, fasta que yo vuelva a bellos, Que ya se lo he dicho yo, y humildosos vos serán, y vos obedeceran como amí, en do quier que vo. Él mi querido coñado, poned las mientes en al, que de la facienda tal a demás finco encargado. Que yo les castigare, Con que prisa. . Lindo amigo tiene de ser el castigo, y a Sancha regalare. Y el como heis menester que vos digo, es cola llana, que si non como a mi hermana como a la vuesa mujer. Pues por tanto fincá a Dios. Él con bien coñado os traya, y vuestro tardar mal haya, santos que facéis con Dios. En la su eterna región, espíritus ledos y tristes, si atentos ojos tuvistes a la mi afrenta, y baldón. La mi venganza acatad paraque me desculpéis, y vos tiempo herguí los pies, y plumas faced volar. Llega donde mi ofensión ya que mi fado me quiso, más visible de improviso, tome la satisfacción. Doña Saucha, non plañades, que non sois la sola vos, que antes damas a dos desmaridadas fincastes. Que yo, y la mi gente toda, creo que hemos de ir aina, a ver a doña Durdina, la niña fermosa Goda. Que se ensaño demanera; porque sola la dejamos, cuando a la huerta bájamos, cual si veinte años tuviera. Y luego hemos de partir a dar vuelta a mi Castilla, y bella vi la por villa, y cuido también ha de ir. conmigo el vueso velado, Pues si sola vos fincades, alegrareme que os vades, a folgar al mi heredado. A Barbadillo os iréis, dueñas que mantenga Dios, y los Infantes con vos, a donde os solazaréis. Con la caza, y pesquería, que asaz vi de ello abastanza en las riberas de Arlanza, y dentro en la huerta mía. Por salirnos de la villa donde siempre es ajuntada la gente, la más granada, que hay en la nuesa Castilla. Y abrázar santos cuidados, iremos, que non por al que dueñas parecen mal en fuelga sin sus velados. Ahora sea por lo que fuere, por solo mi gusto iréis y a Burgos non volveréis, en tanto que no volviere. Y con tanto fincá a Dios, Buena ventura vos siga velado, que Dios bendiga, Adiós. . Él vaya con vos. Malos agüeros catastes, he sin tiempo habéis venido, en tomad Nuño Salido, en porque vos detardarles, Tomad, de ansiado dolor muráis tal cual le tenéis tomad, que ahora perderéis al vueso nombre, señor. Tomad, pues yantáis su pan, y en nada le sois de pro, ha desuenturado yo. Qué hacedes aquí, que están pescudando los Infantes por vos, por todo el logar, ved que quieren cabalgar, tíredes tras mi denantes. Que se empine más el sol, Esto es fecho, adolorido? a a pajarote aborrido qué volaste en carácol? Deshazle, y con otro vuelo, daba vuelta a mano aviesa, hacia Cordova atraviesa, vuelto el pico alegre al cielo, Ello, fe de Dios non es más vegada no he catado, agüero que haya acatado, ni anuncio menesteres. Celarlo quiero, y orar a nueso Señor por él, que él es su siervo fiel, y cuido le ha de ayudar. Venid, que siempre fabláis, con vos, como encantador. A rapagón, envaidor, atendé a mí, non fuigáis. La mi señora cormana, si a Salas vos queréis ir, en que vos queráis servir de mí, que vos bien engaña. Lo que en gana a mí me viene solo es con el vueso agrado, ir a Salas mi heredado, en tanto que Bustos viene. Y ahora en antes, y después, os podéis servir de mí, y aquesto entende de mí, Cormana, si tal queréis. Vades con mueso Señor, Él sea en ayudar las dos, mis fijos parto con vos, los mayores, y el menor. Fincan para vos guardar; y serviros como buenos, y si uno queda menos, so hayo finca en logar. Del, que llevo de más yo los cuatro que van tras mí, la noche serán aquí. Valga vos quien ser os dío, Servios de ellos allá, Todos siete de consuno sin que faga falta alguno, tienen de yacer acá. A facer el vueso grado que ansí me lo castigó a solas cuando me habró el mi querido velado, A mí lo parló también, Pues tornedes me a abrázar. Ya fice el vueso mandado, aliñado el palafren. Y herguidos los escoderos, los infantes aliñados, vuesos fijos, mis criados, Non quiero más deteneros. El cielo os libre de mal, y presto buena ventura Estrella buena, y ventura, os endone otro que tal. La fruta para yantar, mi fe vos traigo. . O mi Antón, Endoneos la bendición, el que vos la puede endonar, comé de vueso yantar. Lindo tienes el vergel. Es gloria el fincar por él, ese pepino cortad, que hay pepita dentro de él mayor que de calabaza. Hay fruta, hay pesca, hay caza, más amarga que la hiel. Sangrienta memoria mía, dejesme, quien tal sufrio que el que amigo me mató me faga a mi compañía. Ay de mí triste coitada, que si yo obiera marido, tal non obiera sofrido, ay de mi deshonorada. Que digo, cazando están Gónzalo, Diego, y Fernando, Gónzalo face bañando él su azor. . A barragan Quien en tu sangre sollón, mil vegadas le bañara, y fambriento le cebará después en tu corazón. Mi hortelano, así yo viva, que el gaban sueltes del hombro, y un luengo, y recio cohombro, le hinchas de sangre viva. Y para tomar solaz, con Gónzalo, llega a él, y endonarasle con él de en medio en medio en la faz. Ay mi señora, ay Dios mío, tal no mande su merce, pardiez que de un puntapie me lance dentro del río. Tírate, que non fara, que es por chufar yo con él. Yo no conozco el doncel, pardiez si sañioso está, Que a vos también os zabulla, Fazio, y vente para mí, Antón, porque contra mí no hayas miedo se rebulla. Yo faré el vueso agradar, mas si son malas cosquillas, y so de vuesas faldillas me havedes vos de amparar. Farelo de buena fe, Herguí el dedo. . Vesle aquí. Pues yo voy por sangre allí, y un borro vos matare. Por verle, Dios le destruya, manchado de sangre ajena; engañare yo mi pena mientras se vuelca en la suya Si el villano atina a hacerlo, endemas me ha de agradar ir quiero de este logar donde pueda mejor bello. Dónde yace padre mío, Gonzalo, . Fijo Fernandez, védesle su Azor vañando en el orilla del río. Acatá que zaga está el horrelano agachado, non se le espantes coitado, que al demonio te dará. Mi fe ferido le ha, non se con que, vesle huyendo, él viene tras el corriendo, y el Azor volando va. Válgame vuesa mesura, doña Alambra amparame, Tené Gónzalo tené, Fuestedes vos por ventura la que a lo tal le ensistio? si pues que le favorides, Vos don Gónzalo mentides que tal non le ensistiyo, Pues descobigedesle dinos la verdad brutal desacobija el brial si en somo vos matarle, Malos años para vos, y toda vuesa mesura, Oh pese al vil. . Virgen pu muerto soy válame Dios Asaz de bien muerto está, y yo triste que faré mezquina de mí, doiré, ay de mí quien me valdrá, Dos legiones de Dañados, Y el resto que ha de facer, si non venille a valer, Mirá por muesos pecados, esta fembra se casó con vueso tío Rodirgo, Amigo hortelano, amigo, Arredrémonos de aquí. Y yo do me arredaré, mezquina de mí, do iré? quién se dolerá de mí? Quién me podrá consolar? hay mi difunto cuitado, pues fincáis deshonorado razón es vos honorar. Non quiera él mi amado Dios que en medio de tales males fin que yo con penas tales, y con tales paños vos. Cubramos mi desuentura que a mí en penoso afán up los paños me cubriran de vuesa corta ventura. Ay mi Dios que gran roido, hay mi difunto coirado, si es venido mi velado, hay que cuido que es venido, Mas hay ensaña de mí, do tengo velado yo? no estó viuda? viuda estó, no murió en somo de mí. La cabeza so el mi brazo, si el mi velado non fuera, este morir non pudiera como murió en mi regazo. Quién plañe valasme Dios, mi amada porque fois, Mis homes. . Por quién decís? Por vos velado por vos, tiraduos que me asombráis si por mengua de obra buena mi velado andáis en pena, decidme por quien penáis. A quien sois en cargo amigo que yo se lo pagaré, alma en sueño respondé, respondé, que yo me abrigo. Como vos vais en foida donde a veros non acierte, que he de honraros en la muerte mas que vos a mí en la vida La Cruz de Dios sea en mi ayuda esto tal, que puede ser? queréis vueso cuerpo ver alma afligida, alma muda, este non es mi hortelano, Acatad coitada yo, las feridas que vos dío, Gonzáluico aquel villano, aquel que fizo otra tal al mi buen hermano amado, ese vos ha desmembrado, el fue quien os puso tal. Sin bastar yo a defensaros, por espantarle el su azor, tiraduos de ahí señor, non volváis a lastimaros. Que yo en las tierras ajenas, buscaré con que os vengar, iduos alma a descansar, fincare yo en las mis penas, Bien entendidovos he y a Dios, ya vos os prometo, que en público ni en secreto ademas descansaré. Non ledo seré jamás, pena que a cualquier instante que el pie vaya a echar delante, se me vaya para atrás. Y pena, que sin honor, viva y muera, y mayor pena, que non tenga cosa buena en vos, o mi lindo amor. Nin tenga gozo de vos, ni el alma que vos desea, suelta del cuerpo se vea Quinta parte. delante la faz de Dios. Si non ha de ser tan fiera mi venganza en quien tal fizo, que a ser Dios espantadizo, espanto de bella qviera. Y emprometo a su pasión; y a su Cruz fago homenaje, que de todo su linaje, non ha de fincar varón. Non fecho por mano ajena, si non por mi propia mano, ved si me diréis en vano cuerpo muerto, y alma en pena. Que muerto por la venganza, este mi cuerpo será, y el alma que en él está, alma en pena en la esperanza. Ya casi repiso estaba, de venderos, por tal via, y con mi mandadería a Almanzor se lo avisaba. Mas pues tal, ni ver ni oír, coitado he visto, y oído, non hay treguas, nin partido, Dios vive que han de morir, Hora sus, alma, llega, entraduos por mi contento, no en ese cuerpo sangriento, en cuerpo garrido entra. Llegad ahora a abrazarme, Ruiuelazquez mi velado, cumpliréis vueso jurado, que a fe que habéis de guardarme, Y por lo que debo a diós, Pues entrémonos Rodrigo, tirad de hay ese mendigo, y llevade entre yo y vos. Di a mi bella Rojalana, la ocupación en que estoy, cesen las fiestas por hoy, quédense para mañana. Que este negocio es forzoso, tiene de ser despachado, y bien hemos celebrado su nacimiento dichoso. El cuerpo Andaluz es, digo, El Cristiano valeroso, cuñado del venturoso, Ruyuelazquez nuestro amigo, Mirad en que se entretiene, decil dle que me entre a ver, que muero ya por saber la embajada con que viene. Perdonedesme Almanzor, que vide en una ventana a Arlaja vuesa hermana, guárdela mueso señor. Qué buena es para mirar porque así que la acaté espantado me quedé tal que non puedo fablar. Cien saludes retornarle, maguer que me saludó, Es tan cortés como yo, Ahora la su merced calle, Y atienda la mi razón, Ruyuelazquez mi coñado, y su espósica a sulado, en vuestro servicio son. Y de más que me parlaron, que en hucia de esta lo inoro, Para vos el buen Rey moro, tal escrito me endonaron. Si non me mandéis posar señor Rey por buena fe, que ende yo me posaré sin que atienda a más mandar, Extraño caso. . Pesado, Hay miserable, hay triste, sabes a lo que veniste Cristiano desuenturado, A daros lo que catáis, pero plugome asentarme, que ante vos quiero honorarme, pues que vos no me honoráis, Lástima tengo a tu suerte, llega siéntate en mi estrado, que aquel que fue en mi vida honrado razón es lo sea en muerte. Prendeldo. . Valasme Dios, por solo que me pose Almanzor juro a mi fe que soy mejor que non vos, Llámenme un verdugo aquí, que ante mí le descabece, Qué gorgojo te ensañece, Rey fiero, en contra de mí. Como Rey podes facerlo, más facés como villano, Que lejos está el Cristiano del lazo que trae al cuello. A lástima me pronoca, por el gran Dios de Abrahan, dime fuerte capitán, Harto te ha dicho mi boca. Con que non suele facer, ni aún ahora lo hiciera, si en tal ocasión tuviera, Ya te conozco Gonzalo, y no hay moro principal que no sepa por su mal si eres bueno, o si eres malo. Si eres valiente, o cobarde mas cualquiera valentía opuesta a un siniestro día vale poco; y llega tarde. Pero dime, que pecados, que desafueros hicieron, que vileza acometieron el día de los velados. Tus hijos mal dotrinados con doña Alambra. . Señor vendido me ha aquel traidor, por los santos que omillados Faz en delante de Dios, que es hordiembre del demonio, y un tan grande testimonio como Rey moro sois vos, En medio del blanco ha dado, bien sabes como se yo la mano que te firio, caballero desdichado. Pero como puede ser que él me escriba de esta suerte, que en llegando le dé muerte sin ofender su mujer. Almanzor creaisme, o non, si en jamás fuere fallado, en los mis fijos pecado contra su buena opinión. Ni en cosa de su mujer, el tu verdugo me lleve a enorcar como aleve donde ella lo pueda ver. Y en prueba de esta verdad mira que tan solo abonda, non quiero que otro responda, si non es tu majestad. Es verdad que te escribio que mis fijos le ofensaron? Sí. . pues si ellos lo pecaron, es bien que lo pague yo. Si yo me quiero culpar fablo en contra de mi fe, si en soras yo le ofensé, hasme tú de castigar. Si yo ofensé aquel traidor, que sabe el cielo que miente, es tu Rey prepotente, su sayón, o voceador. Si ya fice el mal allá, y el como Alcaíde condena, es el sayón tu persona que face justicia acá. Mi fe soy de parecer, ya me otorguéis vida, o non, que si la suya es traición, mas que traición esta ser. Que él solo es amañador, y el que a él viene a pecar non se atreviera a amañar sin tener cobijador, Yo no se que sea traición, y se, que muy mal hiciera, si a un traidor favoreciera y cuádrame tu razón. Perplejo estoy te prometo, que a un antojo de mujer, al honor suele perder, y a la razón el respeto. Estos al fin son antojos, y quien los ve, en lavar para la vergüenza de la cara conlágrimas de los ojos. Esta sin duda es pasión, que preñada fácilmente, de un frenético acidente, ha parido esta traición. Gran traición recrecerá, si yo en mi pecho la fundo, desde las lenguas del mundo, hasta los ojos de Alá. Y en pago de mi pecado, seré yo en todo rigor, en este mundo traidor, y en el otro condenado, La Reina parece allí, Mira Galue donde va, Con tu hermana vine acá, Qué puede quererme a mí? Qué puede querer la Reina? Es mucho a tu parecer, que quiera la Reina ver el que en ella vive y Reina? Ruégáselo te conjuro por las cosas que más quieres, fiero verdugo, qué quieres? vete de ahí, que yo juro. Oh santo Alá omnipotente, da el negocio por deshecho, mira que hará un mal hecho Calla echa fuera a esa gente. Ya este verdugo sangriento, ante los pies de tu Alteza, para cortar la cabeza al rigor de un pensamiento. César la fiesta mandaste, ceso como fiesta mía, quies ensangrentar el día, que a mi fiesta consignaste. Muy bien con mi amor conciertas, y en el tuyo me declaras sobre mis alegres aras ofrecer víctimas muertas. Si eres tú el preso, el contento, el derretido, el amante, el que en día femejante celebras mi nacimiento. El día que los presidentes, suelen perdonar culpados, quieres castigar los sanos que a ti te son inocentes. Todo, mi señor, lo he oído, Mi Rojalana, no más, Déjalo ahora, que estás ajeno de tu sentido. Y no te enagené yo, como tu sueles decirme cuando quieres engreirme, un traidor te enajenó. No te quiero más hablar, que si se te ha de creer, visibles tienes de hacer milagros de voluntad. Y no me rindas la palma de tus vencidos despojos, ni les llames a mis ojos dueños de tu vida y alma. Bien se yo Almanzor quien eres, y aunque tus culpas matices, no me quieres como dices, mas como haces me quieres. Pues si aquestas cosas sabes, porque me dices mil veces, que me gozas, y padeces, como si no me gozases. De nuestro Alcalde Esmael supe el caso, y la razón de tu propia confusión, te quiero rogar por él. Por tenerlo por agüero, respeto de ser mi día, y advierte que lo quería, mas ya Almanzor no lo quiero. Espera Rojalana, espera, mira que me descompones, uies y quieres con tus razones que ofendido de ellas muera. Que cuando mandé quedar las fiestas para otro día, no fue Rojalana mía por dejar de celebrar. Tu dichoso nacimiento, ya que no pudiera ser conforme tu merecer, conforme a mi pensamiento. Y así cuando recibí la carta, enojada bella, si supe que venía en ella trágueme el infierno aquí. Pues mira tú de que suerte un pensamiento atrevido, sin ser en nada ofendido, pudo volar a ofenderte. Vuélvete ahora hacía acá, que a fe de hidalgo moro, que como a Alá, bien te adoro, y te quiero como a Alá. Y si por agüero tienes dar muerte a este caballero, para mí, que más agüero que la pena que tú tienes. Pero ten por cosa cierta, que librarle, y dejarle ir, solo servía de abrir a mi perdición la puerta. Que este es, Rojalana mía, aquel Cristia no valiente, a quien llama nuestra gente el cuervo de Andalucia. Que hasta nuestras puertas viene con su pendón de dos Cruces, y a mis moros Andaluces mata; y de eso se mantiene. Y si le das libertad, ile dejas con la vida, Quinta parte, da la mía por perdida, esta es la pura verdad. Que es tanto su atrevimiento, que así preso como está como en su casa entrará a matarme a mi aposento. Piensa, y decreta, señor, como con seso maduro sea libre, y tu seguro, que esto ha de ser en rigor. Maduro seso, y muy verde le tengo, y quiero ordenar que no venga a madurar, y ansí de verde se pierde. Pero si quies procurarle, que estoy con seso confieso, y es decreto de mi seso, no matarle, ni soltarle. Todo lo demás te niego, y es por no perderte a ti, Ro jalana, vesle ahí, vivo y preso te le entrego. Pero hasme de hacer muy cierto, que para cualquier suceso le tienes de volver preso, o cuando no preso, muerto. Yo soy contenta Almanzor, y esto me atrevo a decir, como vos queráis salir por vos, y por mí, fiador. Que si respeto guardáis de valiente y principal, seréis cortes y leal, aunque serlo no queráis. Que tal fuerza y valentía, sola ganarla podía la providencia de Alá a vuestra gran cortesía. Gonzalo. . Valasme Dios, la tal cosa que será? Llegaos caballero acá, sois el fiador de los dos? Si Reina, y quisiera ahora para un noble proceder dos sacos de agradecer, y una espada cortadora. Y la espada antes de él sí, que ahora non presta nada, y los sacos con la espada para endonaros aquí. Gracias por tanta merce: y si la espada tuviera enantes que él si dijera, el Rey sabe paraque. Los que no le conocéis, Alcaide llegaos acá, porque en la humildá que está presto le conoceréis. Pues que ya, a mi parecer, segura está su partida, pues mujer le da la vida, su Alcaide ha de ser mujer. Valasme tú que me matas de enamorado y celoso; que quies bulto prodigioso, ejemplo de almas ingratas. Pues en aquella más baja torre donde ayer subí a ver a Guadalquiní, le has de tener preso Arlaja. Mi hermana muy en buen hora, no diera yo Alcayde tal, mas no me lo trates mal hermana. . Reina y señora, Si sois de ese parecer yo hago aquí juramento de hacerle el tratamiento cual si fuera su mujer. Vamos lleva preso a Marte, Muy bien lo puedes creer, ya no tienes tú que ver, capitanes a una parte. Eso si por vida mía, que es el primer condenado, que mi Rey ha perdonado por causa de mi alegría. Vente pues conmigo hidalgo, que en más esquiva prisión tienes tú mi corazón, de razón y juicio salgo. Cuando te contemplo preso, hay valeroso Cristiano, que mi vida está en tu mano, terrible ha sido mi exceso. No rezonguéis dueña, anda; que al entrar, cuando os caté, asaz de amor os cobré. mas ya finándose va. A manos de mi ofensión viene a ser mediado Abril, Pocos son cuarenta mil. Suficiente gente son. En gente es bien no repares junta buena copia de ella, que habéis de llegar con ella al campo de Palomares. En aquella vega llana, do ahora un año alojamos, que entre nosotros llamamos los campos de Arabiana. Lo que más procuraréis, es, que os veáis cara a cara con Ruyuelazquez de Lara, que por mi saludaréis. Aguarda el orden que os diere en el dicho, o en el fecho, en cuanto a nuestro provecho saluda. saludable os pareciere. Y el respeto y cortesía que me guardáis y tenéis, le tendréis, y guardaréis como a la persona mía. Todo el tiempo que durare estar en la guerra allá, y sin vosotros yo acá, y en gente no se repare. Torno a decir, y en dinero, Besamos tus pies Reales. De dos Capitanes tales una grande empresa espero.
JORNADA SEGUNDA
La muerte va en muesa guía, vedesos do vuelan damuos, non vamos allá, non vamos, que este non es mueso día. Vuelta, vuelta caballeros, acojámonos a Salas, que cabalgadas son malas con tan astrosos agüeros. , o, , x, Qué vistes? . Triste semeja, muerte cierta, sinos tristes, vedesos, si non los vistes, al Buo, y a la Corneja. Ella picándole va, y el ciego triste pretende defenderse, y se defiende y al fin en mal parará. A ciegas vamos criados, que en mis suertes vive Dios, que el Buo vos cupo a vos, y la Corneja a los fados. Qué persiguiéndovos van, jurovosas mil vegadas, por mis canas honoradas que moros vos mataran. La vuesa fabla me place, mas así para bien crezca, que el tal si no non empezca, sino al que la hueste face. Sobre el caudillo será vuesa suerte, padre mío, el caudillo es mueso tío, y a él el mal atañerá A coitados de vos tristes, dad tornada para tras, que non volverés jamás al lugar donde salistes. De Febros en la ribera vos lo vuelvo a denunciar, Dios bien lo puede borrar, ma de muerte es la carrera. Sano es el vuestro consejo, padre, cuido vive Dios, más empero volveos vos, que fincáis ademas viejo. Qué mala, o buena la suerte no es mueso honor retornar, y a Ruiuelazquez dejar en las manos de la muerte. Que si malos sinos traen sobre las huestes los fados, non son a los aleados, sobre los caudillos caen. Y si le han de mal parar, muera quien atras volviere, que más sano es si cayere ayudarle a levantar. Quiero los amenazar, y anunciarlos que me iré, si non dan vuelta, en mi fe, que ansí les faré tornar. Que poco valgo con vos, poco vos luce mal grado, haberbos yo dotrinado, mis fijos fincad a Dios. Levantal de si cayere, que antes de noche cairéis do no vos levantaréis, tirá donde vos pluguiere. Y desme por despedida, un abrazo cada cual con vueso paso mortal, pues así aborrís la vida. Finca a Dios. . Váis norabuena, Decildle a la muesa madre, pues avés de bella padre, que deciente una novena. A la Virgen de la Vega, porquemos mampare Dios, el vaya padre con vos, Oh joventud vana y ciega. Queradesme perdonar, que encontré en Val de la peña la vostra dona Dorindeña, y volvila a acompañar, Pues mis amados sobrinos, cará, si iremos medrados, llenos yacen de ganados los campos, y los caminos. Guisémonos de manera que vamos en dos cuadrillas, vos por aquellas orillas, yo por esta costanera. Que por largo lo es mejor, Pues que es de Nuño Salido, Buen señor hase escorrido, vuelto se ha a Salas señor. Que cato por maniviesa, sus agüeros, y en la suerte fallo señales de muerte en muesa contra, y la vuesa. Y ademas nos castigó, para tornarmos de aquí, Nunca menos del temí, que siempre me contrarló. Y hora lo fara mejor, con su mochuelo, y corneja, por ver que se me apareja, pies para crecer mi honor, Que non fagáis caso de él, catá que donoso aliño de viejo se es vuelto niño, y non posa seso en él, Non fablés de tal manera, Si él se fallara a esta empresa la mano en su barba presa, Yo se cuál se lo dijera, Si en la empresa se fallara, o hideputa villano, al levantarnos la mano la mano, y faz vos segura Infamado el ayo mueso. Con ellos logré el vivir, con ellos he de morir, si no triste fado havieso, Veis el mágico tornado, Siempre vos me contrarláis, Non digo, que non seáis escodero mal fablado. Que vos quebraré la hiel en el cuerpo con el puño. Yo fablo ahora con don Nuño, que volvedes vos por él. Calladuos hora y catá non detrás vos. Oh villano, Con que le dio. . Con la mano Está muerto. . Muerto está, Grande cordojo tenés, por el vueso desconcierto dos homes me avedes muerto, y con este que son tres. Por mi desconcierto non, por su desmesura sí, y non digáis vos a mí, Rodrigo la tal razón. Que ansi me perdone Dios que crece el cordojo mío, y sin ver que fos mi tío también vos dé muerte a vos, Oh rapaz. . Oh amparador, de viles desmesurados, nonedren los mis pecados. Gonzalo, . Fijo, . Señor, Retiraduos para tras, acatá, que si se ensaña, y cual acotro se apaña, non fara menos, ni más De vos que del fizo. . Hermano, Demosa por amor mío, lamano. . Él mi señor tío demósame acá la mano. Y habédesuos de barazar, y si esotro mal fabló, ya Gónzalo lo pecho que querés vos caloniar. Alto sus abrazaduos, acatad a Caín, y Abel. a él mi sañoso lebrel tengabos del collar vos. Saca de aquí este villano que de sopito murió, y nin fablo, nin pabló, Él tiene promo en la mano, Sobrinos non se que tiene, empero cuido en mi fe que gran priesa llevaré, pues en la mi ayuda viene Nuño abés de ir allá, . Yo tengo de ser el primero, quizas que el siniestro agüero, en este home se ensolvio, Ora sobrinos amados prez y amparo de Castilla, echad por aquesa orilla, tomemos dambos costados. Yo en la costanera iré. Paréceme señor tío, que aquel es mucho gentio. Non receléis que en mi fe. Que son villanos herneros, que cuidan que acá pasamos, y sus ganados robamos, llegan a aquellos oteros. Atordiendo de alaridos, que lanzan por su desmán como otras armas non han, los aires, y los oídos. Entra por aquí a robar, que yo entraré por allí, Emos de entrar presto? . Sí, non temáis que he de tardar. Mirad, él mi corazón, algún desmán adevina y quizás que será ahina, que este vos face traición. Yd poco a poco, y catad aquella enseña primera, no os coja la delantera, que yo sabré la verdad. Ved cual yo por tierra el pecho, a la verdad descubrir, pues bien ansi he de subir ensomo de aquel repecho. Merá grande sabidor es mueso ayo, en fe de Dios. A la mi fe cela nos, como quien nos tiene amor. Él su castigo tomemos, Dios sea con nos, que ya entramos, Hermanos en guisa vamos, que non nos desajuntemos. Tiraduos dueña de aquí, non basta ofensar por vos, a la mi mujer, y adiós, qué queredes más de mí? Quiero de ti, que me quieras de la suerte que te quiero, hay Cristiano Caballero, del mal que me matas mueras, De que mal vos fino yo? De un grande excesivo amor. Dueña, por mueso señor, que en la Cruz por nos murió. Que en tosigarme querés, querés de mí por ventura, que vos faga otra criatura, como ya cinta tenes. Non se que vos faga dama si emprento so el vueso brazo, la siesta en vueso regazo, la noche en la vuesa cama. Por perplejo ademas me fallo, mientras apostro en la riga, que a la yegua, Arlaja, amiga, nunca la cubre el caballo. Y non vos fartáis de mí; Dices Cristiano verdad, que es hombre de voluntad, y nunca la he visto en ti. Y cuando conmigo estás, que estés conmigo deseo, porque en mis brazos te veo de mí, mil mundos, y más. Téngote, mas tengo nada, abrázote, mas al punto te vuelves cuerpo difunto sombra triste, piedra helada. Y el alma, el sentido, el ser, como sin amor está, tras la voluntad se va donde no lo puedo ver. Y en verte que estás ansí tan gran escaso amad lo que había de ser amor se vuelve temor en mí. Verte de lienzo cubierto sin alma, y sin corazón, no es bastante información, que estoy con un cuerpo muerto. Pues tu muerto, y yo mujer, yo ardiendo, tu helado y frío, no es cierto Cristiano mío, que te tengo de temer? Qué es esto, que no lo entiendo, y en quien tal se vido, o cuando, que en un punto esté adorando, y en un punto esté temiendo? Por el cielo te conjuro, por tus males, por tus bienes, por la fe, si alguna tienes, por mi amor fincero, y puro. Y ansi permita Alá eterno no mueras en tierra ajena, que me digas si esta pena puede haberla en el infierno. Mas calla que del extremo que sin medio hay en los dos, conozco que eres mi dios, pues que te adoro, y te temo. Y si esto es ansí, dios mío, en mí todo omnipotente, templa en mí este fuego ardiente con las sombras de tu frío. Y por tu deidad suprema, y por tu ley verdadera, que hagas que no te quiera, o quieras que no te tema. Dueña soy de parecer, prometo a Mueso Señor, que non abrés más mi amor si non vos vais a asoluer. Pero non se pordo va mi razón en buena fe, Cregos entendí que había, y asoluedores acá. Yo fo vueso Dios? mentís, mas pues non le conocéis, non es mucho que fabléis de la guisa que vivís. Y ansí lo que es Dios dejad, y entendé que vos entiendo, y se que me estáis pidiendo que os ame de voluntad. Polida, y hermosa mora y por celestial misterio en cualquiera cautiverio la voluntad es señora. Non presta para tenerla vos, ni yo, aunque sinque en mí, nin ponerla aquí, ni allí, cautivarla, nin prenderla. Por fuerza, que tanta tiene, que en los gustos, y en las penas se buría de las cadenas, y exenta se va, y se viene. Non hay prisión que aproveche, ni entre moros, nin Cristianos esposas para sus manos, como ella non se las eche. Y si va a decir verdad, el que la quijere, atienda que la voluntad se prenda de su propia voluntad. Non otros brazos la apañan, si con su propio cariño, que la voluntad es niño, que con fálagos la engañan, Y si lueñe de los dos, Arlaja, yace la mía fálaga, o me la porfía, sabémela engañar vos. Que a tener yo parte en ella, por más, y mucha que fuera, por mi fe que vos la diera porque sois garrida bella. Y en los pechos que vos crecen verés que digo verdad, pues fago sin voluntad obras que suyas parecen. Y cuando me veis mortal, non lo hayáis a maravilla, que es ida el alma a Castilla, donde el cuerpo es natural. Mas en el punto que viene, bien claro me echáis de ver que la fago entretener donde el cuerpo se entretiene. Y fago de mí, y facéis, por menudo, y por entero, yo con vos lo que no quiero, vos en mí lo que queréis. Y para tanto afanar bien será que echéis de ver, que yantar es menester, dadme ahora de yantar. Y de todo corazón vos acostá en los mis brazos, que me cuesta de abrazos querer yantar con sazón, Mi ventura sea alabada, cuatro mil te querría dar, Non se en lo que he de para con esta mora encantada. Vente a comer mi regalo, Como quien non dice nada, mora en cinta, y non amada tenés que agradar Gonzalo. Bien, y asaz de bien me está el traje, pues quien me viere aquí, y non me coñociere, por moro me juzgará. Y bien es que vista ahora el mi cuerpo a la falsia pues que el face alevosía también tiene el alma mora. Aunque me emporta facerla un luengo bien, sin medida, que tener alegre vida, y en el podré non tenerla. Y para cedo acabar de vengar mi corazón, atendé con atención lo que vos vengo anunciar. Y lo primero será caudillo y nombre Adalid, que yo non seré en la lid a toda mi voluntad. Empero, por si allá fuere, apregónese este día, que se cate cortesía a quien banda roja oviere. Que yo la cuido llevar atravesada al paves, pordo me conocerás, si non me puedo excusar. Lo segundo vos aviso si querés cedo apañallos, que les mates los caballos a los siete de improviso. Y al viejo se le matad, que me había desacordado que este también me ha ofensado, maguer de crecida edad. Y avisonos lo tercero, que non bien los apañes cuando los descabeces desde el primero al postrero. Lo tal faced por mi amor, y fechos sus cuerpos piezas llevarades las cabezas a empresentar a Almanzor. A quien mi serviz se humilla, y a quien prometo en mi fe, que yo la empresentaré antes de un año a Castilla. y con tanto fincá a Dios, non sientan mis homes buenos, que me haurán echado menos, que finco moros con vos. Vaya Alá con vos Rodrigo, Y con vosco sinque Alá. luego encometé, y lidia, luego face lo que digo, A tornadizotraidor, cuanto te endonan por nos, Sentido me han vive Dios. A vasallo de Al manzor. Vístome ha Niuño salido, y encarado viene aquí, a desdichado de mí, si me alcanza so perdido. Judas atendé, atende veré lograr mis deseos antes que los fariseos nos prendan, volvé, volvé. Adiós, pues que permitís que muera con mis criados, perdoná muesos pecados si de lo tal vos servís. Y si tal non vos agrada. todo poderoso Dios, fágase cumplida en vos vuesa voluntad sagrada. Qué imposible es escapar, o mañoso lobo artero, sumido en piel de cordero do nos la siste a guardar. Vedes el campo cercado de gente de satanas facia delante y atrás facia aquel, y el otro lado, Valasme Dios soberano en quien es todo el poder, si non cuido debe haber cien moros para un Cristiano. A los pobres siete hermanos, que me vienen a buscar, A don Nuño andar, andar. Andar vos, pues sos livianos. Y a tal fue el vueso perder. Oh nombre Nuño Sálido, que cuidé haberos perdido, ansi Dios vos dé pracer. Erraron vuesos sentidos velque de ellos tal cuidado, que non soy perdido yo, que todos somos perdidos, Cómo an sí padre honorado? Porque aquel amañador de maldad, aquel traidor, aquel Cristiano embozado. Aquel vil, aquel infame, aquel crudo, aquel impío, aquel, que aunque es vueso tío, non es bien que se lo llame. A Almanzor vos ha vendido, por estos ojos le vi ahora fuiendo de mí, a la morisca vestido. Eso por lo tal juzgáis, catá que vernía a esculcar buen campo para lidiar otro en contra no creigáis Que nunca tales resabios vos puede facer perder, que siempre abés de tener llenos de leche los labios. Que nunca de vos han sido las mis verdades creidas vendidas son vuesas vidas como Cristo fue vendido. Si va campos a esculcar, y quererse informar de ellos, do se pone en contra de ellos, Visted ese vos fablar Con algún moro? . Con ellos, por la Cruz verá de Dios, que en la guisa que os veo a vos lo vide con los caudillos De Almanzor acarearse, y queriéndose tornar dempués de un largo fablar al escorrerse abrazarse. Y echar a correr de mí por la senda del atajo, que cruza el Pevar abajo, por encubrírseme allí. Y si non, quereso ver, ved como los moros crecen, y sus señas non parecen, nin la verés parecer. Y los moros que deviso, tanta tienda y pabellón, mis buenos fijos, non son aliñados de improviso. Lo tal es vero en fe mía, moros de espuelas doradas sobre yeguas aleñadas moros son de Andalucia. Padre que hemos de facer, Ahora que me creéis, sijos lo que facer tenéis, solo es morir, o vencer. Vencértenés o morir, si non hemos de aliñar, pues no hay como volar portillo por do salir, Y de mi prometonos, por lo mucho que vos quiero, que he de morir el primero por non ver morir a vos. De Santiago mis criados, solo quiero que os membréis al defensar vuesa vida, de la sangre ennoblecida que en vuesos cuerpos tenéis. Y que esta gente no es tal como la que a Dios merece, ya por nos vencida fue en la lid del cascajal. Y lo más, y lo mejor, que vos habéis de membrar, es, que vades a lidiar por la vida y el honor. Y también castigonos, pues tenés la muerte al ojo, que non se aparte el ordojo para olvidarnos de Dios, y a Dios, que los mos moros vienen en cuadrillas deranchados. Santiago mis criados, que negra ventura tienen. A el cielo malgrado endone aquel que nos ha vendido. A noble Nuño ingrato mueso señor vos perdone. Tan solos nos han dejado muesos buenos escuderos, A reposar caballeros, a aquel cerrillo peinado, Paraque es el reposar, mueso Señor vos mantenga, es paraque un viento venga que mos pueda resfriar. Pues cuidad hermanos míos, ca la muerte non se siente con un ordojo caliente, al lidiar apercebios. Non será mucho mejor, para achicar el quebranto, pedir treguas por un tanto a las gentes de Almanzor. Y si nos las otorgaren vayáis vos hermano mío, a Ruyuelazquez el tío, y a los que con el fincaren, A pedir a corro. . Sí, quizás que se engañaría el nueso ayo, y non vería lo que fabló. . Pues partí tan solo para arriedrar de nos la sospecha mala, Yo almenos, que Dios me vala, non tengo que sospechar de su buena vegedad, que en la su fabla sesuda, la duda dice por duda, y la verdad por verdad. Ora que se perdera? Sabedes hermanos que, que refrescada la fe de la su lengua, mal da. Merimos airados de él, y Dios ensañoso mira a los que finan con ira, y estos no posan con él. Pues decí, non es peor que muramos en sospecha, tenés para qui deshecha, No es mueso hermano mayor. Vaya Fernando, y pesquise, por las treguas, y dempués faciendo alas de los pies, a Ruyuelazquez avise. Y porque saldrán cien mil, viéndovos ser lidiador, lleva el vueso mocador, empinado en el astil. For la semeja de paz, y en cuanto vos atendemos allí nos solazaremos si hay en la muerte solaz. Finca a Dios. . Sobre vos caiga su bendición. . Faced breve, El Señor con bien vos lleve, Y el Señor con bien vos traiga. Entre todos los finados, non fallo ninguno yo, este viejo los crío, y ellos son los sus criados. Pues dime válgame Alá tan valientes mozos son, que han deshecho un escuadrón, y a ninguno muerto está. Son reliquias de los Godos, nobres, valientes, y yo enmaravillado esto, non vos haber muerto a todos, Que Ansí como los villanos siluestres, sandios, monteses, son segadores de mieses, ellos son de los paganos. Pues no le valdrá a ninguno fuerza, o mano a lo que siento, si han muerto por uno ciento, mil hay vivos para uno. Y quedarán en la vega todos siete hechos piezas, digo menos las cabezas, que han de ir en esta lega Donde si os adelantastis, ya libre de sus cuidados aguarda vuestros criados, cabeza que los criastis. Vamos donde pueda bella el capitán principal, que aunque con ella está mal, haurá de estar bien con ella. Qué treguas vos otorgaron aquellos moros sin Dios? Si porque venía ante vos las mías armas me quitaron. Ved si vueso fecho abona desarmada, y por tal via venir la persona mía ante la vuesa persona. Mas paraque sean menguadas las lenguas que dicen mal, acodí a facienda tal con vuesas gentes folgadas. Non diga el mundo de vos en sus consejos, y chistes, Rodrigo que nos vendistes como sudas vendió a Deos. Y si alguno os ha ofensado, Rodrigo que non lo sé, por solo aquel lo facé que murió crucificado. Acatá que nos ha muerto toda la muesa compaña, si un tuerto facéis con saña, desfaced con saña un tuerto. Acatá que ya es sinado mueso ayo Nuño Salido, ya tan solo este partido, a los solos han dejado. Que si dentro de horas dos ayudarmos non querés, y aún non viviremos tres, por Alá, que dizque es Dios. Esas dos horas quijera, por Alá, vivo vos juro, que ese caudillo perjuro de vagar non vos la diera. Pero por solo un momento que más la quiera alargar, yo se quien lo ha de pechar de la vida, y del contento. Y por el mismo Alá eterno, que ese prazo que vos da, el ánima mía estará en las penas del infierno. Y duos a buena ventura, que mala vos la de Dios pues non hay vergüenza en vos, si non es poca mesura. Porque non vos desmembrastes, deshonor de gentes Godas, cuando en Burgos en mis bodas a Albar Sanchez me matastes. Y vuesa barragania en medio deel mi solaz, dejó mi honrada faz bañada en la sangre mía. Porque vueso seso insano, non cara, pues que fue ayer que en faldas de mía mujer matastedes mi hortelano? Y porque non vos membrast que en la fuente los Enebros, par de la vega de Febros un mi escudero matastes? Si de esto gente perdida, non se vos recuerda nada, lr cuidad que una alma ofensada su ofensión non se le olvida. Pues que la mía ofensastes, gente vil de bajo ser paraque os querés facer del honor que profesastes. Dad a Dios, y a la fortuna, vueso fecho dende aquí, tiraduos dende, y en mí non tengades fucia alguna. Nin tú la debes tener en Dios que nos mira astroso, o vil, infame, alevoso, el mayor que puede haber. Non te quiero maldecir, que aunque me sobrarazón me amonesta el corazón, que cate que yo a morir. Cierto se que amorir vo, así el cielo permitiera, hermanos, que se ensolviera todo el mal en morir yo. Como vivierades vos: empero esto es por demás, vaya arredro Satanas, y vaya conmigo Dios. Quinta parte. , z Ah visto el Sol por ventura dempués que el cielo rodea, maldad tan dañina, y fea, empinado en la su altura. Non le habrá visto nenguna, ni amañada por tal via, el Sol corriendo de día, y por la noche la Luna. Gran cuita me da por Dios el non hira defenderlos, non quiere el favorecerlos, favorezcamos los nos. Vuesa cuadrilla toma, que yo tomaré la mía, mosemos muesa valía, que Dios nos lo pagará. Decís bien, por buena fe Sancho vámonos a armar, que non consiente vagar. Mis caudillos atendé. Que también tengo yo de ir, aunque tal fue responder, que sabé, que es menester que se enseñen a sofrir. V Dejaldes, tomen afán, otro poco enseñense, que yo los acorreré, Oh mañero varragan. Este quiere que difuntos sinquen cuando allá salgamos, pues a excuso del vos vamos cuatro centenarios juntos, Qué fabláis? . Qué será ansí, que vos en tal menester, los yredes a acorrer, Que sí, vení en pos de mí. Elos a los desdichados, somo el otero sobidos. Somos Fernando acorridos, non si vendidos coitados. Sobir quiero do son ellos, y pues non han de escapar entre ellos quiero fincar, porque Dios me lleve entrellos Santiago. Santo Alá, Alá, que esta noble gente Galue noble, y valiente, prendidos a todos los ha. Entraldos uno por uno, en mi tienda, aparta allá. Señor Capitán, mira no los ofenda nenguno. Que me rasga el corazón ver, por Alá omnipotente, vendida tan noble gente, por tan extraña traición. Sentaos nobles caballeros, sin alma ni aliento están; dadme vino; y dadme pan De fuerza he de obedeceros Mas mirá que ser podría; y digo que con certeza condenáis vuestra cabeza y ha de peligrar la mía. Come, no queréis comer? No se ablandaran las peñas de ver que piden por señas, tales hombres de beber. Paguevoso Dios del cielo, ruegolo a Nuesa Señora, Moros matanos ahora, De vuestra sentencia apelo. Comé que habéis de vivir aunque me cueste la vida, o alma fiera fementida, si me pudieras oir. Pues merá de aquí, aquí sandió, brutal Capitán, que antes que llegue san Juan, vos acordarés de mí. Vístonos ha aquel traídor y jurómela, y se fue, y yo se la pagaré si se quererla Almanzor. Poco se me diera de él, aunque hubiera hecho al doble, más vale morir por noble que matar como cruel. Mas como a saberlo acierte, Almanzor con buena fe, no por noble moriré, por traidor me darán muerte. Pues morir yo por traidor por salvar a otros la vida, D es necedad conocida, quia de las grandes, la mayor. Estáis ya más alentados? V Para decir, y facer, Por Alá que debéis ser por extremo desdichados. Y el sabe que si tuviera siete vidas, almas siete, por el alma de Amete mi buen padre, que os las diera. Y fue tal vuesa fortuna que quiere el cielo importuno, que os quite una a cada uno quien diera a cada uno una. Hidalgos comido habéis, y descansados estáis, y ahora es fuerza que muráis, si defender no os sabéis. Yo no puedo más hacer de poneros en lugar donde podéis pelear hasta morir, o vencer. Mira moro valeroso, por Dios vivo que te creo que hemos visto el tu deseo nobre, y a tan honoroso. Bien has usado con nos, si más non puedes usar, l hermanos a pelear, galardonetelo Dios. Hace señal de arremeter, en dejándolos llegar, que yo me quiero quedar aquí, no los quiero ver. Ya están de moros cubiertos, ya está tendido el mayor el alarido, el clamor, lanzadas de cuerpos muertos. Ya no habrá pieza con pieza, ya estás vengado traidor, que el sayón tiene al menor, para cortar la cabeza. Por Alá que se le ha suelto, y le ha quitado la espada, o cielo, o que cuchillada, en el polvo, y sangre envuelto? de , Atras mis moros, atrás, O si el mi Dios permitiera, que en él mi cuerpo tuviera dos libras de sangre más. Ya que al fin fin se vertiera, pues menguados y escarnidos, vos fuimos tan mal vendidos, que bien que vos la vendiera, Mas ya. Matadle, . Aún no cayó. Llegaduos Canes aquí, porque os arredráis de mí en el postrimer desmayo? Llegar facia allí nonoso, temiendo la muerte fiera, que mejor que en la barrera yace el buey en medio el coso. Y non cayó a Dios merce, en que sin lidiar me enfrío, y ya se me mengua el brío, y sin matar moriré, Allá veo, atendé, atendé. Una lanzada le han dado, en el siniestro costado. Dios habed de mi merce, Ya murió, o mozo valiente, ya esta solo el tronco hierto. Veinte y seis moros ha muerto, con el último accidente. Nuestra empresa se acabó Y ahora qué hemos de hacer No otra cosa si no ver al traidor que los vendió. Y esas cabezas llevar a nuestro Rey presentadas, presentadas y compradas no hay aquí más que aguardar. Lo que perdemos en fil viene con lo que ganamos, ocho cabezas llevamos, dejamos más de ocho mil. Qué hace Arlaja. . Señor está labrando de prisa, el cuello de una camisa, Para él su hermano Almanzor? No, señor, si para vos, Cuanto mejor se labrara, por las vuesas manos, Zara, linda sois, guárdebos Dios. Lávese vuesa merce que estoy muy de priesa, Ay Zara quien el alma os entregara en premio de vuestra fe. No es más linda la que os ama? A mí non digades tal. tenéis vos faz celestía, sois Ángel par de vuesa ama. Lavesa vuesa merced que estoy muy de prisa, Ay Zara, quien vuestro cuerpo gozará, Oh traidor sin ley ni fe, Queréis vos gozar a mí. Y que yo de vos goce, Temo, que han de ser las doce antes que vaya de aquí. Zará que sois porfiada, si ya non es de honestidad, pues rezame una verdad, garrida, fincáis usada. Oh fincades en cabello? Si yo estoy doncella, o no, Ay lo que le pregunto, Paraque quiere saberlo. Para si menester dama, Bastale a mi parecer, a vuesa merced saber, si lo está, o no está mi ama. Y mejor sería acudir al dolor que la fatiga, que le crece la varriga, y se le acorta el vestir. Dama, que mantenga Dios, mal medre quien no quisiera, porque a ella non le creciera haberbos la fecho a vos. Oh se lave, o no se lave, acabe si quiere ya, Con mi recabado está, como con vos se recabe, Lávese vuesa merce. Zará non fagades tal, Qué doncella tan leal, y que amador tan sin fe. Verté el agua en las mis manos, suente fuente de agua, y mar de fuego, cuando la vio un home ciego entre Moros, nin Cristianos? Verté más ferviente fragua, y decí me si vos place, si el agua del fuego nace, o el fuego nace del agua? No se que os diga, por Dios, mas digoos hielo del mundo, que aún el fuego del profundo no sacará agua de vos. Y esto quiéroslo provar, no hay en el infierno ahora fuego como en mi señora, y no os le puede sacar. Qué despacio que os limpiáis mañana delante de ella, Gónzalo; entraré por ella? Dama atendé, non suiais. Y tu fiera, que destruyes mi vida con tu desdén, si porque te quiero bien te sigo, porque me huyes? Fermosa Arlaja atendé, que Dios os dé luenga vida, que la mi Cruz se me olvida en la mía cama, por mi fe. Llégate Cristiano acá. Zara dueña, por una tobaja, me fizo venir Arlaja, Yque en este aposento está. Que lindo que eres esclavo, quien su tormento engañase contigo, Lope, y sacase un clavo con otro clavo. Ven acá sabes querer? Quinta parte. Si se adamar pescudáis? bien más de lo que cuidáis Qué tanto será? . Al mi ver, Non tiene cuento, ni par, Si yo ahora te diese una que aún más te quisiese? Non podréis vos tal donar. Si a dicha no fuese aquella que tiene el mi corazón, más linda que cuantas son, más garrida, limpia, y bella. Y esta non la tenés vos, nin menos la conocés, Dime el mi esclavo quien es, Esta es la madre de Dios. Vete de aquí mostruo fiero, Con tu ayuda al mi sentir, aunque vos pese me he de ir, y aunque pese a un mundo entero. Si Lope amor non tuviera, Mora sin ley, y sin fe, al fijo que yo engendre otro padre se le diera. Será mucho que otro padre le de yo, Cristiano exento, si antes de su nacimiento le quies tu dar otra madre? Vi lo que a Lope fablaste, Yo lo que a Zara dijiste, Ay triste de mí. . ay triste de mí, pues que me engañaste. Yo fablaba por burlar, Yo por vengarme hablé, vete. . Arlaja. . Déjame, Ya vos quería yo dejar. A fe, con Zara me vistes? Si ansi te me guarde Dios, Pues yo os vi con Lope a vos, y ohí cuanto le dijistes. Yo también lo que entre entrambos paso. . Pues sendas tenemos, dambos, señora, callemos, pues dambos a dos pecamos. Y tornémonos a amar, y hora me avés de decir, eso que avés de parir, cómo se podrá encelar? No te dé pena mi amor, Bien será que os apresteis, don Gonzalo que hoy coméis a la mesa de Almanzor. Valasme la Trinidad, y sus fuerzas prepotentes, Alcayde burlaste, mientes, Señora digo verdad. Duda ninguna no tiene, y si no lo quies creer tu hermano te puede ver, Viene mi hermano? Ya viene. Dóname mi manto aprisa, Lope el tal desmán mal haya, sin poner tengo la saya, y mal puesta la camisa. Oh grande y nobre señor. Oh valiente don Gonzalo. Rey grande, de un tal regalo non soy yo merecedor. Tú mereces mucho y más, y más si tienes prudencia, en tanto que de paciencia no estás malo, bueno estás. Fáceme tanta merce, la mi Alcaidesa, señor, ca non puede ser mayor, Por mi fe? . Por vuesa fe. Huélgome por todo extremo, Yo, señor, en luengo grado, que en haberme visitado la luenga prisión non temo. Non puede mucho turar, según barrunta mi seso, que cuando el Rey ve al preso cedo le manda soltar. Ahora bien Cristiano amigo, de tu parecer estoy, que suelto de verás hoy pues has de comer conmigo. Bien puede tu majestad salir, que está aderezado. A noble Cristiano honrado, muro de la Cristiandad. En mí, y en tu dicha espera, que hoy ha de ser tu partida, sino te quita la vida comer la fruta postrera. Vente conmigo Cristiano, dame la mano, y conviene, como esta mano te tiene, te tenga Alá de su mano. No vos entiendo señor. Digo Gónzalo, que entiendo que has menester en comiendo mostrar tu mucho valor. Aprisa, de prisa amigos, Aliacan Aliacan corre tú y súbete el alcuzcuz, el arroz, y el pan de higos. Teneos atrás. Sentá al Cristiano valiente donde estemos frente a frente, Estó aquí bien? . Bien estás. Come y alégrate hidalgo, y acabado de comer, advierte que se ha de ver lo que tu vales, y valgo. Come, que suspenso está. Falta de estomago siento, que está lleno de contento, y non puedo yantar más. Y antes lo quiero dejar para ver el tu querer, que manda de mi facer acabado de yantar. Que no has podido sufrillo? lo que una sospecha pesa: mira bien por esta mesa no se quede algún cuchillo. Quisiera ahora Cristiano, por Alá, y por su poder, mas que a Castilla, tener tu corazón en mi mano. Por medir, y ponderar con madura discreción, cuanta carga de pasión y pena puede llevar: y después que le mi diese pesar también el pesar que ahora te quiero dar, paraque mayor no fuese. Pero pues que ser no puede, no quiero que esperes más, que veo que esperando estás que suceso te sucede. Sábete Gónzalo Bustos, que entre tu gente y la mía, en campos de Arabiana murió gran caballería. Traido me han un presente, y mostrártelo quería, son estas ocho cabezas, por ver si las conocía. Oh valasme Dios del cielo, valasme santa María. No lo dije yo, muerto está, vañalde con agua fría. Paraque me abés mojado, que esto afrentado en fe mía, Vólveme Dios a valer, y vos Virgen, pura, y limpia, Tenelde. . Arredraos amigos que non es la mi valía para omillarse al dolor. Tené que da otra caida, Arredrabosme de aquí, non cuidéis moros, por dicha, que es tan menguada mi prez, dejesme por vuesa vida. Que en Cordona os he fallado don Nuño, gran mal semejo, quesde mis fijos buen viejo, dónde los avés dejado? Boca buena respondé, fáblame lengua fincera, que si la fe se perdiera se fallara en vos la fe. Estad a cuentas conmigo en él mi traspaso amargo, siete lijos es el cargo, que dais por descargo amigo? Vos cuidando ser estrecha la cuenta de entre los dos apelastes para Dios, pero non vos aprovecha. Que yo del dolor que siento iré sin mucho tardar. al alcance el esquitar delante su acatamiento. Non cuidedes ser pastor, que en matándole la oveja apaga con la pelleja la caloña del señor. Solo tenés un derecho contra de mi triste yo, que el lobo que os las mató lo mismo de vos ha fecho, y ansí, solo os notefico en la mi necesidad, que me digáis la verdad, como murió Gonzáluico. Que yo también, mal pecado, lo confieso en tal sazón: Almanzor mis fijos son los que me avés enseñado. Suer Gonzalez el mayor es este, y Martín va luego, este es Fernando, aquel Diego, y este es Rodrigo señor. Aqueste, señor, don Bustos, y este es el prez de los Godos, Gónzalo el menor de todos, y el mayor para mi gusto. Ay cabezas, triste yo, y en si no triste nacido, que en el corte he conocido el cuchillo que os cortó. Oh fidalgo con falsia, Apártaselas de ahí. Eran valientes, decí? Querés ver su valentía. Y lo que pueden difuntos? mirá que ficieran vivos, Sí. . Canes fieros esquivos, ven iduos para mi juntos. O yo para juntos vos, tras de vos iré aguarda, Válame el poder de Alá, Y a mí también, si Alá es Dios. Tente. . Atended. . Oh, Viara guárdate, muerto le ha, Teneldle, que loco está, y a mí me saldrá a la cara. La espada se le ha quebrado arremeted, y mataldle, No me le matéis, dejadle, entrade aquí dentro atado. Decís vos diera contento ver su valentía pintada, y en empresentasme una espada que se quiebra en un momento. Usado avés de rigor, y si lo querés pechar mándame señor matar, mandadme matar señor. Mandaldo señor, que es cierto, que que sin poder defenderlos seis moros mató, y sin ellos vuestro capitán ha muerto. Oh canalla inadvertida, de seso y razón ajena, no es al doble mayor pena que se quede con la vida. Vete, y no estés aquí más don Gónzalo, pues es cierto, que si estás loco estás muerto, si cuerdo, te mataras. Vil fuera yo, y de vil suerte, si dijera el mundo vano, que me había tornado insano, por non sentir vuesa muerte. Mis fijos y mi alegría, cuerdo estó, y querría vivir mil años para morir, dos mil muertes cada día. Y esto he querido decir, ligar an sí el mi denuedo que ya que matar no puedo, almenos podré morir. Mas yo me defigaré y aunque non es cierto, cuando yo os vengaré rabiando, o llorando moriré. Libertad me dio Almanzor, bueno será gozar de ella, quizas quel tiempo con ella, podrá curar mi dolor. Quiero a Castilla tornarme, como podré yo facer, que a Arlaja pueda ver? cómo podré desigarme? Como podré ver aquella, que con prendas de amistanza tiene mi incierta esperanza sepultada dentro de ella? Fiero iracindo Marte, quien te tiene de esta suerte, soltarte para prenderte, y atarte para soltarte? Cuando te prenden se fían de mi cuidado y tú sí, y cuando suelto de ti, di, de mí no se confían? Sabes que ha sido, y que fue, que preso, y en guarda mía, amarrado te tenía la cadena de tu fe? Y como ya se ha rompido por el más fuerte esabón querer de la obligación de un hidalgo bien nacido. Paraque con tu desvío, ya que la virtud mantienes, no rompas la que me tienes, te han atado, dueño mío. Lo que no viniera a ser, si por alguna manera, con amor que te tuiera, yo te pudiera creer. Llega quitarte he el cordel, que no supieron, yo fío, que eras Gónzalo, árbol mío los que te ataron con él. Dueña desaligado estoy, y el dolor que me fatiga no me deja que te diga mas de solo que me voy. Si por partirme de ti no apartas de mí tu fe, non me pescudes porque, ya non se parte de mí. Y si alguna parte se, es, que en cuanto, preso estuve amor, nin fe non te tuve, y suelto te lo torné. Que cuando allí me tenías, non catabas tan de verás, Arlaja fermosa, que eras sepulcro de prendas mías. Y ahora lo cataré en tal guisado estuviere, que en tanto que non te viere contento non viviré. Y ansi te encargo, que entiendas, que de brazos de la muerte, Arlaja, volveré a verte, y a desempeñar mis prendas. Pero porque ser podría suceder, lo que non sé, y ser, como siempre fue, corta la ventura mía. Cuando a verte non volviere, si parieres sin lesión o sea fembra, o sea varón, en fin lo que a Dios pluguiere. Con esta media sortija que allá me lleve por fe, al llevador cataré por mi fijo, o por mi fija. Non plañas amargo yo, pues yo por amor de ti non me fago un amor aquí en la pena con que esto. Non plañas, que mataras el niño, si ansí te aquejas, Ay Gónzalo que me dejas, ay Gónzalo que te vas. Arlaja muy cerca voy, que aunque cuidas que me alejo, non soy más de lo que dejo, lo que dejo es lo que soy. Déjame ceñir tu cuello, Ciñémele mil vegadas, o mis prendas empeñadas, Oh bulto hermoso, y bello, estos abrazos primeros para señal recebí de que os quiero más que amí. Ay que puede Almanzor veros. Viene. . viene? . Veise allí, Gónzalo pobre me hallo, un cautivo y un caballo te enviaré, vete de aquí a vestirte de camino. Que digo Arlaja, escóchame, y si podés, enviame para el pan y para el vino. tes de Lara.
JORNADA TERCERA
Mentiste como villano, Qué te debe si mintió? Esta muerto Galbe? . No, mas ha dicho el cirujano. Que no vivira dos días, ACTO TERCERO DE LOS SIETE INEAN- Cómo que vivo está? Tente sobrino, . Apartá mal haya las manos mías, Madre no queréis dejarme no me tengáis señor tío, Repórtate hijo mío, Qué tengo de reportarme? Pesar del cielo, que espero entre vosotros? qué aguardo? sea legítimo, o bastardo conocer mi padre quiero. Que pues tan noble es mi madre, y vos me llamáis sobrino por Alá eterno y divino que soy hijo de buen padre. Pues si noble padre tengo, y es verdad aquella historia que lástima mi memoria, como, o porque no le vengo. Mil veces me habéis contado de su desdicha el tenor, y enmascaraisme el traidor, y callaisme el desdichado. Si es amor que me tenéis advertí Rey Almanzor, que no puede ser amor cuando le consideréis. Que los ojos de quien ama quieren ser la cosa amada, rica, próspera, y honrada, en hacienda, vida, y fama. Pues si vos me conocéis pobre, encogido, afrentado, porque os habéis levantado, Almanzor que me queréis? De qué sirve regalarme? de qué sirve que me honréis? si en cuanta honra tenéis no ha de ser posible honrarme? Mi padre vendido y preso difuntos mis siete hermanos, y yo nacido con manos, dejadme que pierda el seso. Y no me vais a la mano, que no os guardaré decoro, la mitad tengo de moro, y la mitad de Cristiano. No hay en la vida medida, porque la muerte es exenta, y si la tiene a mi cuenta vivir en mi media vida en servicio de mi madre, no aura quien negarlo pueda pues la media que me queda he de servir a mi padre. Pues entiendes por ventura, que no hay más de tu querer? tú no acabas de entender que has muerto al Rey de Sigura? Es tan grande tu simpleza, que entiendes que ansí te has de ir, y que se podía partir tu cuerpo sin tu cabeza. Y tú, por ventura; entiendes que hay Alcázar, torre, o muro, donde estés de mi seguro, Almanzor, si tal emprendes? Es tan mala mi intención, es tan vil su proceder, que no quieres conocer que le maté con razón? Pues el que la razón niega a su sangre negará no me tengáis, aparta, Tú, señora, se lo ruega. Mudarra do queréis iros? que ausencia queréis hacer? Voy por honor, y por ser para volver a serviros. No os quiero yo más honrado, Yo se que si me queréis Señora no porfiéis, que él está determinado. Si en lo escuro y ignorable tu padre vas a buscar, Mudarra quien te ha de dar claridad para hallarle? Informate de tu madre, que eres valiente, y no sabio. De la lengua de su agravio sabré yo quien es mi padre. No entiendas que me despeño sin considerar mi mengua, que la injuria tiene lengua para afrentar a su dueño, y no fueron tan pequeñas las que mi padre hicieron, que si las peñas las vieron, no me lo dirán las peñas. A que Cristiano, a que moro, a que monte llegaré que contando lo que se no me diga lo que ignoro? Pero por no andar vagando por los disformes extremos con que los dos padecemos, yo rabiando, y vos llorando. Madre, que vos me alumbréis, y advertid que si voy, madre, preguntando por mi padre mucho crédito perdéis. Este se ha de volver loco, si lo que digo le niego: esfuerza partirte luego? Mudarra esperate un poco. No me detengáis señora, si de mi sangre cubierto no pretendéis verme muerto. Un año solo, . Di un hora. Pues, mi hermoso enemigo, retrato de aquel cruel, si quieres irte con él, y es fuerza, vente conmigo, Y en mi aposento sabrás de mis males, y mis bienes el noble padre que tienes, y adonde le hallarás. Él es valiente, y honrado, De su cólera reniego, El verá a su padre ciego, que de llorar ha cegado. Sabeiso cierto señor? Es sin duda, fuerza es ir, señora, a verla partir, que es importante a mi honor. Que entiendan en el camino, y aquellos de donde viene, como trata, y en que tiene Almanzor a su sobrino. Mas a esta parte señor, Esto bien? . Sí, que vuelta la faz allí gozarés del sol mejor. Llámame sin detardanza al cantador. . Aquí está, Pues buen cantador cantá La mi triste remembranza. Sácome de la prisión el Rey Almanzor un día, posarame a la su mesa fizome gran cortesía. Los manjares y adovados muchos fueron a su guisa, y desque ovimos comido diome la sobrecomida. Sábete Gónzalo Bustos que de tu gente y la mía en campos de Arabiana murió gran caballeria. Traido me han un presente yo enseñarte le quería, ellas son siete cabezas, por ver si las conocías. Preséntolas a mis ojos escorriendo una cortina, conocí mis siete sijos, y el ayo que los regía. Traspáseme de dolor, empero porque atendían a ver mi pecho los moros me esforzaba y non podía. Diome después libertad, juré a Arlaja en mi partida, que me vengaría rabiando, o llorando moriría. Lo primero non cumplí, por ser corta la mi dicha, muerto estó de llorar ciego, cumplí la palabra mía Mas pues Rodrigo el traidor se contenta, non se olvida de darme a manojos penas fáceme buen Dios justicia. Que porque mis fijos cuente y los plaña cada un día, sus homes a mis ventanas las siete piedras me tiran. Elos que tiran señor. O escuderos de un aleve, sube el mi Ácates en breve, lánzalos un pasador. A gentes aleves fieras viles esperedes vos, que te diera yo mi Dios, porque mi vista me dieras. Pero pues estó sin ella, por los mis pecados graves, tú debes saber, y sabes, que me es sano non tenerla. Valasme mueso Señor, en quien es todo el poder, como podré yo saber de la hermana de Almanzor. Quién de Arlaja me dirá? quien me dirá amargo yo, del infante que pario, que fue de él, o dónde está? Sin duda debió morir, que sia dicha non mueriera non dudo que me escribiera, como me solía escribir. Doce años a que non se de su estado cosa cierta: también debe de ser muerta, si, también se moriria. Fasta aquella Goda bella, que me solía visitar también se debió fartar; mil días ha que non se de ella. Pues a la buena verdad veinte años, y más tuviera el garzón, si vivo fuera; ya fuera de buena edad. Ya el pan es adarga y lanza supiera desenvolver, si ya pudiera al mi ver alentarse a mi venganza. Mas es tan triste mi suerte, que cuanto me da solaz, como si comiera agraz, la rapa en agraz la muerte. Valasme la Trenidad, esto tal que puede ser? A si Dios vos diera el ver, por la su santa bondad. O si la vista os prestara tan solo por un momento que de vida y de contento Gónzalo vos abondara. Con ver tan solo un morisco vuestro como un pino de oro, que a ser vivo, y a ser moro, vierades a Gonzálvico. Y aún en su nobreza es tal, pues con trecientos de guerra, trascuela por vuesa tierra, sin querer facernos mal. Cerrad en hora menguada las puertas ved lo que pasa Gónzalo, que vuesa casa yace de moros cercada. Perdonedesme señor por vuesa santa pasión, que mis enemigos son que los envía aquel traidor. Vedesos que dentro están, Perdones me Señor Dios que mal peque contra vos, Las mis gafas donde están. Hombres de vosotros tres por mi mal cual me dirá Gónzaló Bustos do está, Denodado moro, este es. Yo so fijo vesme aquí, dedesme la muerte luego, mas si sois nobre vos ruego, que non matéis más de amí. Y en antes de me matar al que parece entre vos a un mi fijo, que me dio Dios: dejedes mele abrázar. Ya que non le puedo ver y deisme la muerte luego. Como que viene a ver ciego a quien me dio vida y ser. Valiente padre y señor dadme a besar vuestros pies Como padre, a moro quies, traspasarme de dolor. Noble ser que me dio ser. No a darte dolores vengo sino a mostrar el que tengo de que no me puedas ver. Pues nunca ofendí a mi madre ni a ti te he visto dos veces, padre porque me aborreces, que no me puedes ver padre? Allégate más amí, eres mancebo, si a fe. Tanto a ti me llegare que me entraré dentro en ti. Qué edad tienes? . No he cumplido, veinte años. . Y aquella dama tu madre cómo se llama? Arlaja. . Estoy sin sentido: finca buena? . Buena está, que tus pies y manos besa. Diote dicha alguna empresa al partirte para acá? Diome esta media sortija. Demuésala, que conviene ver si esa partija viene bien con acotra partija. Que aunque ciego aunaré; bien viene allega tu faz, el mi fijo, él mi solaz, desempeño de mi fe. ̱. Mi fe, y mi bien figurado, a lo que ordira el concejo: valeme vos sant Alejo que me estoy yo aquí pasmado. Amigo. . Padre y señor, Fincas moro? . Padre sí, la ley guardo en que nací, y que me enseñó Almanzor. Pues yérguete el mi querido, que antes de más abrazarte, es mi agrado en batizarte, que en tu ley andas perdido. Que luengas espaldas tienes, y que travazón de brazos, un oso faras pedazos, si a ser home cabal vienes. Mídete con este palo: mi fe que vienes cabal, en el cuerpo es otro tal, que él mi hijo don Gonzalo. Sabes en como murio con los más tus seis hermanos? sabes que es entre Cristianos vivo aquel que los vendió? J. Si padre. . Sabes que es a ser sidalgo? . Señor sí. ̱. Sabes que me vendió a mí? Si padre. . Mucho sabes. Sabes que están por vengar, y que en tanto que atendía yo a su venganza, y la mía de llorar vine a cegar? ̱. De vuestra boca lo sé, que es como haberlo yo visto. En ti con no verte, he visto, que buena vejez terné Se que vuestro fijo soy, y que cuando no lo fuera; por ser vuestra la creyera, tan rendido a vos estoy. Cómo te llamas? . Mudarra Mudarra quiere decir la manera de vivir: otra vegada me agarra. Y endona abrazos trecientos, Padre a lo importante vamos, pues que conformes estamos en almas y en pensamientos. Ya me has dicho padre mío por un honrado rodeo lo mismo que yo deseo, Que lo entendiste yo fío. Que eres sesudo garzón: que he dicho en cuanto he fablado? Padre, que estoy obligado a vengar esta traición. Y aunque ha nacido de amarte la gloria de conocerte, no vino tanto por verte, como vine por vengarte. Y así te pido licencia; no he de estar más punto acá ya se que en Burgos está, Paciencia fijo, paciencia, tan de sopito cuidáis tomar venganza de aquel deshonorado, cruel, mi fijo non acatáis. Que es prima la su mujer del Conde mueso señor, junto con vueso valor añagaza es menester. Y apañarle con cautela, que le cela una cuadrilla de lo bueno de Castilla, y de la su parentela. Yo no hago caso de ellos, si en sus parientes se fía, yo llevo en mi compañía más parientes que cabellos. Ruégale Alá que me guarde, que debe de ser tu amigo, Mudarra, que te digo, atiende. Que quies que guarde. No será bien encrismarte primero, porque estés ciego más bien le pida en su ruego a Dios que quiera ayudarte. Moro le he de dar la muerte, porque importa a tu decoro padre que le mate un moro, para hacer igual la suerte. Y si vos mata el a vos? Si él me mata, no habrá ley ni justicia en Alá, Cállate que es Alá Dios. Mi fe, si non fueras moro que te penaran porende, Quién tiene azar quien defiende: verdad, y razón, inoro. Guárdete el cielo. Mi fe, que es sobitano el garzón, por vuesa santa pasión buen Dios guardedesmele. Acates carga de mí, y en volandas da conmigo en la Igreja buen amigo. Váis bien de esta guisa? Sí, y cata que si yo veo que le mata, buen amigo luenga fe para conmigo, non por fuerza del deseo. Si de justicia y razón, faz juntar tanta cuadrilla de regocijo de villa, para el volver mi garzón. El tambóril y el salterio, y faz que apresten zagales y entolda con mis poyales la Igreja y el cimenterio. Y escombra mis pratos todos y faz que se busque en breve gente buena que los lleve al uso de muesos Godos. Cedo, pues, non haya falta, cará, que llegará ahina la Goda doña Durdina, grande, rica; de prez alta. Cedo pues, bien está ansí; haya mal el vueso empacho: cedo que es un marimacho y subira en heransí. Veis, non vos lo dije yo, bien lo podedes dejar, que ya escomienza a entrar, do la tal mujer se vio. Vendrá la muesa mesura cansada posedes vos. Mejor vos ampare Dios. Non presta la buesa jura, que en la fe de bien nacido, que os eis de posar primero. Ahora pues facerlo quiero, dóname un asiento herguido. Qué jamás me poso yo, si en alto cual mis pasadas, si non algunas vegadas, cuando entre fembras estó. Y en fin que tal vos haido en León? . Cuanto bien pudo: vide al Reye don Bermudo, y ha me mucho favorido. Y llévome a las montañas, porque yo se lo rogué: donde en cuatro días mate treinta, o cuarenta alimañas. Y ya farta de cázar diome agrado al quinto día tornarme a la mi alquería, y non me quise tornar. Sin ver a Burgos ya vos. Vedes me al vuese servir y cuando vos cuidáis ir? Mañana placiendo a Dios. Que si va arezar verdad, caza tiene a maravilla León, y buena es Castilla, más mejor la mi heredad. Mi fe tengo de ir allá a cázar con vos un día. Yd hora en mi compañía, que non me caloñara Nenguno, que ya es sabido que los homes aborrezco: porque aquel que yo merezco non debe de ser nacido, Notá bien su presunción, en fasta en los movimientos. Soberbia es de pensamientos, Quinta parte. y altiva de corazón. Gracias Alá, que esto es hecho. Tírate a fuera pagano, Aparta perro Cristiano, que te barrenare el pecho. Qué bella, y hermosa cara: Qué brava feroz presencia. Conde con vuestra licencia Ruibelazquez el de Lara. Quién es aquí Yo soy moro. . En el turbado color, se te ve que eres traidor, por Mahoma, en quien adoro. A ti pues el más aleve Cristiano que hay en España, y a despecho de los cielos sustenta la tierra ingrata. A ti que contra tu honor contra tu Dios y tu patria a mi buen padre vendiste con las cifras de una carta: Y en eterno vituperio de tu sangre, y de tu alma vendiste mis siete hermanos en campos de Arabiana. A ti que a mi noble padre triste y ciego por tu causa siete piedras cada día le tiras a sus ventanas. Yo don Mudarra Gonzalez hijo de la mora Arlaja, y de don Gónzalo Bustos, te pido campo y batalla. Y te reto de alevoso en el cuerpo, y en el alma, sentado, en pie, muerto, vivo, aquí en el campo, en la plaza. En tu tierra, y en la ajena, en los llanos, en la montaña, en esta casa en el templo, en la comida en la cama. En obras, en pensamientos, en fementidas palabras, al cielo, si alzas los ojos, a la tierra do los bajas. Y te lo haré conocer cuerpo a cuerpo en la estacada, y llevaré tu cabeza en el yerro de esta lanza, Y a ti Conde de Castilla, Válame la Virgen santa. Advierte lo que te digo, siéntate. . Si quieres fabla. Quiero Conde que en tu tierra no le valgas ni me valgas, no le ayudes, ni me ayudes, por igual justicia guarda. Señalanos campo y día, retos padrinos señala: mira que yo te lo pido, y lo requiere la causa. Mentides como bastardo. Calla traidor que te engañ que en mi ley es matrimoní la voluntad de las almas. Agradece mozalvillo donde estáis, y agradecé, Silencio no digas, que aquí no importa decirlo. Guisa como vos saluar. Próspere Dios vuesa vida, que no tiene edad cumprida, la que me puede afrentar. Oh lleno de toda maldad, o infamia de los Cristianos, para vender mis hermanos miraste si eran de edad. Non más fablas don Rodrigo en hora menguada armaduos, que no podéis excusarnos, cedo, facé lo que digo, o darenos por traidor, juro a la mi buena fe. Non vi jamás, ni cate home aquíen tomase amor Salvante aqueste garzón, por san Sancho, y san Rodrigo, que es vero lo que vos digo. Garrida es su perfición. Pues que de fuerza ha de ser, en para salirme armar me querades dar lugar. Razón pedís al mi ver. Y el campo de vos parece que será? . Si hay farto espacio delante el nueso palacio. Este garzón me ensandece. Quién por padrinos queréis? Conmigo Conde vernan. . Y yo? . No me faltarán, Yo lo seré, si queréis, Los pies te quiero besar, agradezcatelo el cielo. Cuido que ha de ser señuelo este paza me cazar, Estó por tirarme aparte. Gaso será neregrino, no aura moro, ni Cristiano que haya visto cuerpo humabo tener padrivo divino. Viéneme en gana honorarte, Vive Dios que me parece que tal mercéd no merece, sino un hijo de Dios Marte. A señor que se nos va. Quién seva? . Corre señor, que se nos va aquel traidor. Quién? . Ruyuelazquez. Tirá empos de él mis escuderos. Mi yegua amigos trae. Por dónde va? . Pordo fue? . Mis caballos mis monteros. . En su caballo subio, y partió a todo correr. Non se me puede esconder, si al cielo non se subio. . V Cuela del rivazo al llano, ya queda; o como te alejas, noble caballo y me dejas con las riendas en la mano. Quéreres del cielo son en paraque a cuenta esté de cuando yo quebranté las riendas del corazón. Y non dudo que sean tal es, que en la mi contra parece, que la tierra se estremece, y braman los animales. Non le puedes apañar, a coitado pecador, cuido que será mejor en esta espesura entrar. En cuanto la noche viene, más contra de su costumbre que el sol blanco y rubio tiene. En para me descobrir: mas no so valiente yo, malo de mi donde vo, quien me enseñado a fuir. De un garzón de leche suyo: vive Dios que he de tornar, y para me disculpar dar a mi ser lo que es suyo. En que ya veis entedados que vos place, pues que aguarde non hay cosa que acobarde tanto como los pecados. no aunan Toma este caballo Alí, y ese fuera del camino entre un haya; y un espino, no te me apartes de hay. Cómo te saliste vil huyendo de la ciudad: mas quien hizo tal maldad hará cuatrocientas mil. Quiero facerme de suerte moro astroso por sacarte en esta encelada aparte, para mejor darte muerte. Pocas palabras. . Oh aleve cuerpo a cuerpo me pediste campo, paraque trujiste ocho para mí; y tu nueve? O nigromántico fiero qué dices? . Sedme testigos cielos, que nueve enemigos son en mi contra, o artero. Vente solo para mí arriedra la tu cuadrilla acata que te amancilla venir en mi contra ansí. Válate el demonio el hombre quiero volvena mirarme: traidor quieres asombrarme, pues no hay cosa que me asombre, Oh malino a los tus lados los tienes, y quies celallos, tú non ves ocho caballos, y siete mozos armados? Y un cano delante de ellos, cada cual con la su espada, la su persona iniestada, y erizados los cabellos. Santo Alá es esta ilusión? mas por tu santidad que debe de ser verdad, que mis siete hermanos son. Qué imagines orrendas a sus ojos se presentan, sin considerar que afrentan en tal ocasión mis prendas. Y si es ansi hermanos caros, por cuanto a buenos debéis, que os vais, y que me dejéis que solo sabre vengaros. Mirá que afrenta sería trato doble, fraude, y dolo, para mi enemigo solo venir yo con compañía. Por mi sangre y vuestra fe, por Alá terrible, y santo, no le mate vuestro espanto, que yo me le mataré. Y si de mí no os fiais almas, como escarmentadas, envaina vuestras espadas, veréis lo que deseáis. Don Nuño si vos me oís y entre almas ledas, o tristes, como los cuerpos registes, también las almas regís. Repartid entre mí, y ellos esta empresa, y advertí que el cuerpo me toca a mí, y el alma le toca a ellos. Vuestra justicia me valga, y ese prodigio estupendo mátele el alma en saliendo que yo haré por do salga. Oh marrano; en contra vas de tu buena fama, aleve, yo voy fuiendo de nueve, Que yo solo soy no más, Que se los sorbio recelo la tierra, nobre señor Si que un moro, y un traidor non se hauran sobido al cielo. Non al moro comparéis, con el traidor, Conde amigo, que es lindo Dios me es testigo, Cuido que amor le tenéis. Mentides Conde, señor, mas si en alguna manera amor con homes obiera, este tuviera el mi amor. Y aunque no puede tenerlo mucho de bien le deseo, y ahora como non le veo, me siento mal de non velle. Maldigo, mucho mal siento, aunque me parece a mí que como le viera aquí, se me fuiera al momento. Y así Conde compraria que en mal non estropezase, aunque por lo tal pechase, toda la facienda mía. Y a fe si fuera Cristiano, que a fe si Cristiano fuera, yo se que me le dijera, en puridad, mano a mano. Vos decís que non amáis, non vos creigo en buena fe, A Conde, busquémosle, si de tal vos agradáis. Y si non mi pena crece, yo le quiero ir a buscar, Ya es nacido al mi cuidar Durdina quien os merece. Buen Conde, dejesme; que aunque vos estoy oyendo, ni os entiendo, nin me entiendo, ay Dios dole fallare. Queréis venir empos de ellos. Habremos en balde afán, si non dicen donde están los que pesquisan por ellos. Ay dolorido, hay coitado, Buen escodero tené, fallasted esos? . Falle el cuerpo descabezado. De quién? mal dito escodero de quien digo, responde cata que vos mataré, Pluguiese a Dios verdadero. Oh señor quien vos vengara: a cuyo cuerpo encontrastes y sin cabeza fallastes? a Ruyuelazquez de Lara O la tu lengua mal muera mejor fuera que llorar estrenas me demandar, que rico home te ficiera. Y el moro por dónde fue? Síganle venturas malas Con la cabeza iría a Salas, a ver a su padre iría. A ti te sigan astroso, Non le matéis por mi amor home malino aviloso. Quéredes Conde señor, ir a Salas tras de mí? Mi buena señora sí, Por mi fe? Por vueso amor. Non por mi amor, por mi fe, Yo lo he de facer por vos, sea por cualquier de los dos, Vení en pos de mí. Atendé. Que la mi venganza es cierta, Atendé. . Atendé mi fe, maguer ciego atinaré, almenos fasta la puerta. Que tú le viste segar la cabeza aquel traidor? Catá por do vais señor quereisuos despepitar? Non dice que viene acá. Si la cabeza adevina que la traen a mí, enmagina, que se descabullirá. Descabullirse tenía, Cata que es recien segada, y non será desmañada de las mañas que sabia. Faced los pratos guisar, y la lanza otro que sí, paraque en llegando aquí, le fagamos encrismar. Vedes la aleve cabeza y el vueso buen fijo aquí, Miredes señor por mí, non me mate el alegresa. Hijo bueno. . Padre amado, Ponme la cabeza aquí, y engarráfate de mí que me caire de mi estado. Que ahora acabo de creer lo que non podré atinar, que como mata un pesar, puede matar un placer. Toma la cabeza padre, y advierte bien que mi pecho, aún no queda satisfecho, por la parte de mi madre. Amado padre, qué haces? Él mi fijo, y mi solaz, pesquiso por la otra faz, que suele tener dos facos. Ah cabeza infame, aleve, fementid, sin verdad, o sangre mala, curad mis ciegos ojos en breve. Que si es buena melecina, que hay alguna por ventura contrario a contrario cura, v os me sanaréis aina. Pues veinte anos debe haber que no hay, testigo es Dios, contrarios como yo y vos, fueras de lluciser. Y esto tal juraré yo, y lo afirmaran los cielos: curedesme sangre y pelos, del can que mi honor mordió. Dalde vos señor licencia con vuestra santa palabra, para ver si al en vos labra la maldad en la inocencia. Fijo, maravilla extraña, amado fijo, que veo Como le engaña el deseo: Mi fijo que no me engaña, mi sijo mira cual vo derecho sin estropiezo, a apañarte del pescuezo, non te apartas? . Quién tal vio? padre, y si allí me pasase? Yreme yo allí también. Que ves ya padre muy bien, Muy bien. mejor que antes que cegase. Qué tengo ahora en la mano? Tiénes la ahora empuñada este es moro; aquel Cristiano! Este es luengo, aquel no tanto, este es blanco, aquel moreno: yo soy malo, Dios es bueno. De este milagro me espanto, Tal te espanta, triste yo o cuanto mejor sería que te espantase algún día cuidar que por ti murió. Pues pésate de su muerte? Non fablo yo del traidor, si non de mueso Señor, que él me sanó de tal suerte. Que non la sangre infamada de esta cabeza maldita, tiralda de ante mi aina a do sea soterrada. Con el cuerpo la llevad, y atalda con una viga. Non quiera Dios que se diga que en mi posa la crueldad. Que entre soberbios y astrosos entre ancianos, y nobeles, son cobardes los crueles, y valientes los piadosos. Y en esta, y toda sazón son por los mismos te nores nobres agradecedores, y viles ingratos son. Y para yo non lo ser, y que tú menos lo seas, te ruego que en mi ver veas quien fue quien me endono el ve Y escomienzes dende aquí a seguir él su fendero, y así dedo estamos quiero que al templo vayas tras mí. Paraque encrismado seas y bañado en agua santa, El yugo de mi garganta es hacer cuanto deseas. Bendígate el hace dor de cielo, y tierra, glorioso, valiente eres, y humildoso, serás del mundo señor. ̱. Salgan los que han de llevar los pratos, y jarros cedo, y los más que con denuedo han de tanjer, y lanzar. Valga vos la maldición, que bien adobados van. Tirantan, tin, tan, tarantan, viva la gala del garzón. Villanos, Todos los que aquí fincamos, y los demás del lugar, tan solo vueso agradar vemos, decimos, y abramos. Y pues non se nos excusa, nostrar el pracer que habemos, en cuanto le demosemos, son sigades varausa. Y porque nuesa intención, in la obra la verán. . sin tarantín, tin tarantan, sina la gala del garzón. Pues no hay al que atender, salasme Dios y que ruido si el mi zaguán he oído, al cosa que podrá ser? Que viene el Conde señor, Ylla huerte Goda bella, Vamos por él, y por ella, rez de mi linia, y valor. Bien lo puedes excusar padre, que ya están contigo, Dónde es él mi nobre amigo? Al moro he yo de abrázar, Si por el tal pesquisáis vedeso aquí, . A fe que veis, Si abrazarme a mí queré is dama hermosa que aguardáis. Que no volveré la cara a tan crecida ventura. . Valgabos la Virgen pura don Gónzalo quien cuidara ver como hemos visto nos, que sopito visto habéis. Dame a besar vuestros pies, Lanzaos a los pies de Dios. Que en el público solaz que en este tiempo luengo con todo cuanto haber tengo vos daré a besar mi faz. Paso Nuño Bustos, paso, que razón es la que ohí, fablastedes la vos? . Sí, Gran suceso, extraño caso. Extraño llamáis lo tal, Pues non, en el vueso pecho, Pues buen Conde, ya se ha hecho el extraño natural. Que ya sabéis que soné que de un moro de alta guisa tinta en sangre una divisa, y tornadizo a la fe. Y de mí por santos modos vendrían fijos que honorasen, y sobre el cielo empinasen el renombre de los Godos. Valientes a maravilla, tales que muchas naciones cerraran con los blasones de nuesa nobre Castilla. Y yo con sueño despierto he visto ser la soltura de mi sueño esta ventura, pues todo lo veo ser cierto. Porque el ser de linia nobre, lo dice el padre que cobra; que tengo yo, y que me sobra que el no tenga que le sobre. Ser moro de llano está, ser tornadizo también, que ya dice que le den, el bautismo que non ha. La devisa muy mejor la he visto en él, y se ve, pues que tinta en sangre fue la devisa de su honor. Y así estó determinada, que improviso Conde amigo si el quiere casar conmigo, fincar yo con el casada. Que aunque non sea fe el mi sueño por un gusto que non sueña me folgare de ser dueña como goce de un tal dueño. Pues yo ante mi padre, y vos con una razón concluyo, que como sea siervo suyo, lo seré de vuestro Dios. Pues yo digo por la mía que a ser consintiente vengo, de que cuerpo, y alma tengo, bañados en alegría. Pues yo non vos digo menos, si non que si gusto habéis, dambos a dos vos gocéis, por muchos años y buenos. Que yo por lo ver me fino, si non catá el mi deseo, que de boda, y de bateo, me agrada ser el padrino. Galardonevose Dios, Cómo yo se lo agradezco, Yo señores no merezco hablar donde estáis los dos. Daduos las manos en tanto, Eso non, así yo viva, primero es bien que reciba agua del Espíritu santo. Yo también quiero primero que no duerma mi esperanza que y dar fin a la venganza por quien vivo, y por quien muer Galbe llégate a mí: Mi gente, y mis deudos lleva, a Barbadillo, o Burueva, donde por amor de mí. Prende a doña Alambra luego, y pues nació la traición del fuego de su pasión, entregalda viva al fuego, No tengas lástima amigo, que me importa que sea así y en el punto vente aquí, viva Galue, viva digo. Ahora podréis hacer señora a vuestro albedrío, pues que ya sois dueño mío. Non lo debías tú de ser. En fasta que aquel caudillo fablaste el mi lindo amor, Alomenos de mi honor bien pudierades decirlo. Pues qué detardanza es esta que la ocasión nos avisa, que el vautismo sea de prisa y que sea espacio la fiesta. De la boda, y tornaboda, Dad al tambor más calor, Para la boda el autor convida la gente toda.
