Texto digital de Siempre cela quien bien ama
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan de Vega Beltrán
- Atribución estilometría
- Juan de Vega Beltrán Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Siempre cela quien bien ama. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/siempre-cela-quien-bien-ama.

SIEMPRE CELA QUIEN BIEN AMA
JORNADA PRIMERA
Mientras en sus primores la atomática poma de las flores, sortija relumbrante, a la rosa el capillo de diamante, haciendo por el prado maridajes con verde, y nacarado. A ese arroyo os sentad, culebra ondola música de cristales bulliciosa, que al estar solfeando, serpiente de márfil se va tronchando, y entoscado en la grama, al salir de la flor, deja la escama, pareciendo el raudal con modo franco, en el rostro del prado lunar blanco, y si corbo se pierde, De pecho tan leal aqueste ha sido afecto producido, paréntesís de nieve en margen verde; siendo el arroyo en suma, transparente violín, arpa de espuma; y al moverse galante, cristalina víguela, laud brillante, y siendo a un tiempo, cuando se dilata, víguela, violín, serpiente, y plata, dónde cantéis sudves, dando envidia a las aves, pues al Parque ha bajado hoy mi Rey, que es Monarca deseado, a quien con ser profundo, por heroico lo aclama todo el mundo. porque ilustres afectos, de la nobleza son graves efectos. Calla ignorante. . Un plato dgrosura. Carlos, llega a mis brazos. Hoy mi dicha consiste en estos lazos, Qué tumor escuché por esta parte, De Carlos que ha venido, Ya llego de la empresa. Deme los pies señor, hoy V. Alteza. No le pidas los pies tan solamente, que si aquesto se alcanza te lo llevas hoy todo de codirlo, que mi muerte confieso, Cese la voz violenta, porque la desdicha siempre a la ventura combate. es pena que es mal de males, aquel que le vio en aumentos, verse sin prosperidades. pide de hacía la parte del tubillo, llegando a consentillo, y de esto haremos los dos con gran corduia. y también del codillo, de la oreja, pescuezo, y rabadilla, higado, y pajarilla, y una poca de tripa, ombligo, y panza, siendo en lo violento sutil barreno que taladra al viento? gravie señal este clarín ha sido. que así con el discurso me atormienta, no más en el oído se aperciba, ni en el papel del viento su eco escriba: mal haya, amén, la pluma; qué tormento! que tanto ha ponderado el sentimiento. del belicoso Marte, y tremplando estandartes, se vio trivosando de todo en campañas de Amutates, Procedió la suerte adversa después de tiunfos tan grandes, Hacer bien a un infeliz, Fue a la guerra el Español, Salí a dispover mi gente Pentra hlinco ya se asggoso d Toma tortas, si acaso el Rey las diero Oiga, señor, tu Alteza Ay de mí, ya os escucho, Por Dios que aquesta es novedad estraja al tiempo que valientes se quitaron el pecho, sale exhalado banos de espuma le arroja. plateados casquetes troncha, que al pimpollo de más garbo que sin melindres se adorna, verde bucaro, que es sin jubones peleaban, y en camisa, y así a mí me dejaron, los jubones, pues esta encamisada fue la deseada, pareciendo en camisa cada uno blanco parche en la calva de Neptuno, en un gaballo, que brota por boca, y narices humo, pues el fuego que acrisola a tiempo que se atizona, siendo todo ltmo menos, los dos hilos de la boca, que porque no le quemara, pues tal ha sido mi infeliz suceso. si Carlos ha llegado victorioio. porque si pan no hubiere, no sufra dilación nuestra comida. y así en esta partida mal harás, si al tomarlas te reportas, porque a falta de pan, buenas son torar esta feliz, y desdichada empresa. en un gran mar de confusiones lucho que yo en esta comedia sin hazaña, de la guerra ante el Rey haya venido? pero forzoso ha sido, porque soy Palitoque, y allá todos, con vatoniles modos, aunque provoque a risa, Tan airosamente el bruto puso la herradura cucima, y sin ahajarle el aljosar, lo peinó el blancorocio, y saco su trencha roja. Migente en fin ya dispuesta, y ya embarcadas mis tropas, salí con veinte navios, cuya bulliciosa pompa ha examinado los puertos, y recortido las costas. Cisnes de lino, y de haya surcan las hinchadas ondas, y las banderas brillantes ligeras siempre tremolán, del mar siendo Primavera, lustran su líquida aljofar, y escarcha cándida, Doris pema las nevadas popas. Delfines cruzan el viento, toda la máquina umbrosa, y gerifaltes de lienzo exhalan, rompen, y sondan el ambiente, cuyas alas son tendidas banderolas. Floretas logra la armada sobre la palestra ondosa, rizando montes de nácar en las cristalinas trompas. Las velas, pabón hinchado, a quien grato el aire sopla, volante cambrar enjugan lágrimas que hizó la Aurora. Tal valor, tal arrogancia muestra la valiente copia, que al verla el mar se retira, la tierra al verla se asombra, Y así los dos elementos le reduzón, y conforman en su concabo, quedando, al pasar tun galeotas, na, y mes divisa en partes, el prado etrante garzota, huecos, bara Y apenas el Altía esplica, informa, propone, y nota en catedras de zafir purpérea lección de rosa, cuyo cuaderno estendido tiene diamantinas hojas. Cuando ardiente Febo explaya en la campaña arenosa sus rayos, siendo del globo el Sol fugitiva antorcha. Y cuando en el mar diviso una vaporada tropa, que sobre la ondosa bruma ya se encrespa, o ya se entorcha. Tal vez me parece a trechos, cuando Lunas la coronan, firmamento de acá abajo, del círculo ovado; pompa nadante, copo de plata, en cuyas velas heroicas viene el cuchillo del viento, pues ya por el aire corta. Desengañada la vista, con más acierto se informa, pues levantando montañas en el mar de crespas olas, es torreón de jazmín, es de Turcos Babilonia, que con azotes de plata la escamada espalda azota. Pues en campos de zafiro, hueca, y jarifa, la tropa, de los boleados turbabres da al Sol purpúreas garzotas, al tiempo que mis plumajes pira encarnada tremolan. En fin ya reconocidos, todos al borde se asoman, y el plateado alfanje corbo, dorado el sol torna sola. onuestros ya con aliento de str malas cuasbolan yeadiquel sestijno (quira la taa la mul gu m alista latiemola ue edl duslo huita el haraia dle buicázanse los volos con lariste sa mosa qeioo setile en huno, savenacnsi se alniori, subiendo tanto las nios a la legión suego toda, que se que matan vizarras, y le aprasarán fogolas, si guanto encienden los cielos no lo apiguan las ondas. En este panto un viliente Jurco, conbraveza herorca, me dijo llega Cristiano, que en mi estriba tu vitonia. Y yo aplicando animoso esta espada cortadora, le arroje el cuello atrovido desde la popa a la proz. Con que le dije triunfando a otro que hellaba sin otra, sírvete de esa cabeza, pues te he quitado la propia. Que aunque cuajaron de Jetis esa Monarquía espumosa, yo triunfante domerlé la humilde cerviz que brota tan realzados pensamientos, como humilde el que provoca. Mas no hay que admirar, que siempre el que disensiones forma, el que animos inquieta entre turbas belicosas, ese es el que puede menos, que es cierto que se eslabona en lo humilde lo valiente, y así el que más alborota, según de aquesto colijo, es siempre el que mienos obra. Vencedor vengo del Jurco, mite neze mil parsonas, simpiras tantas que quiedan en tan infenz lerrota, que está aguardando su muerte a solo que habrán lus bucas. Queme la hueste enomiga, todas las naos se destrozan, y en vasos de voraz flego, unas le brividan a otras. Halla aquí ha sido señor, mi desdicha venturosa, y habrá quedado en desdicha, quizá porque nos importa. pues al tiempo que engostado me hallé con tanta victoria, Palemo gime atrevido, el mar temolinos forja, y tanto eleva las aguas por las marítimas costas, que le vi de el centro al mar, y es aminé sus alcobas. El cielo brota centellas, las nubes rayos abortan, Neptuno ya se estremece, Cadúceo se alborota con tu armada, que nadaba ya por la esférica bola. En fin Rey, en fin señor, solo libro a mi persona una infeliz navecilla, para que en esta derrota sienta el pecho más pesares, sienta el alma más congojas que el Tamáis lleva en perlas, que el Británico en aljósar, que el Apenino en cristales, y que el Ligústrico en gotas. Alista nuevos soldados, prueven más erguidas tropas, que he de pober a tus pies Calla, no prosigas más, más glovadas laureolas que le han visto ni se ven en las Águilas le Roma. Sea en ni favor la fama, y repita valerosa, que si ni infelice suerte fue vencida, y vencedora, sabrá tevir en campaña, negando el pecho a la cota. Sabrá animar el acero, sabrá blandir una trompa, sabrá embrazar la rodela, disparar la tercerosa, y pelear cuerpo a cuerpo, siendo azote de Mahoma. que en esta mísera suerte, cada voz es una muerte con la pena que me das. Porque parece importuna De tan infeliz empresa esa acción que miro en ti, De que te hayas perdido Carlos ha quedado hierto pues ha echado contra mí todo el resto la fortuna. Y a culparte no me inclino, pues venciste con desvelo, pero lo que hizo el cielo, sin duda que me convino. Y así en aqueste ardimiento, que yo sienta no te asombre, que en fin es propio del hombre el natural sentimiento. vive el pecho condolido. sabe el cielo que me pesa. en este mísero trato, pues el Rey le ha dado gato, y también un perro muerto. Y si quieres con primores aqueste trance pasar, una purga has de tomar, Apenas el alma puede, y también los lamedores. Toma acelte, y miel colada, toma agua zalza parrilla, y también una calilla, y atutia preparada. Y aunque hoy el remedio entiende, mi astuicia no te es cobarde, pues yo te he dado de balde lo que tu doctor te vende. . en tan infeliz destrozo, articular las palabras, y penetrar este golfo, en que mí seto fluctuo, en que afligido zozobro. Pues es tunta mi desdicha; y ha sido tanto mi anogo, que juzgo soy inmortal, si no me mata este enojo. El Rey triste se retira, y no repara brioso que contra causas del cielo no puedo tener soborno. Fuera de que si deshecho salió aquella vez el Moro, en esta pena que intimo, y en esta guerra que noto, el Jurco salió vencido, para salir victorioso. Mas de que al mundo me quejo? qué refiero? qué propongo? qué siento? qué titubeo? que temo estrella, o que noto, si a nadie agrada lo justo, y cuando agrada, es a pocos? Ursino se retiró algo triste, y pesaroso, más fue engaño, porque aunque señaló su pena el rostro, fue hálago de lo que el pecho tiene en su ser venenoso. Auséntose, que terrible! dejomociste y no ignoro, que nunca de los caídos se acuerdan los poderosos. Otavio en esta ocasión se alegrará festejoso, pues yo ausente, y él amante, Blanca mujer, él heroico, yo despreciado, el valido, yo infeliz, y el venturoso, habrá rendido lo terso, de sus mejillas aborto. Ay de mí que aunque no fuera tan noble, ni valeroso, para conquistarla tiene serrico, y ser poderoso, que es lo que hace discretos, lo que disimula tontos, y lo que suple las faltas, y lo que lo allana todo. Palito que se retira también poco temeroso, más es criado, que basta, para que en este malogro, viendo al amo desvalido; se retiré algo gustoso. Pues si le acuden constantes, es porque están codiciosos de alcanzar algún estado, en que tiene mando solo, y en viéndole sin poder le dejan los suyos propios. Pero triste, y afligido hoy me retiro a ese soro, donde un peñasco se eleva, dorada cumbre del globo, que de esgrimir con los aires mácar desliza en arroyos. Y allí podré mas que digo? dejarál Rey es impropio, ouuidar a Blanca, en balde y pena dejarlo todo. Y en fin ponerse a que oy Dace la for pibón de le matar, o mis pensamientos logro, y a penas en pimpo lo se mejora qiando en finaos ustes vive Autio déndose de mibigesde ysana no la veo, ni la toco, que como soy desgraciado. nunca a la dicha conozco. por ver si en estos destrozos, angustias, pesares, muerte, desdenes, lástima, ahogos, cuidados, celos amor, desprecios, penas, y golfos, o logro mis esperanzas, Que si es noble, y es mujer, y está obligada, es el todo que la fortuna me ha dado, cuando infelice zozobro. Pero si es suerte de un triste, Y así hay blanca, no me ausento en la ausencia me antepongo. a Dios Blanca de mi vida. a Dios Blanca de mis ojos. Y aunque me ausento, te llevo en el corazón de modo, que si lo arranco del pecho, veré tan vivo tu rostro, que pueda otra vez de ti estar amante, y celoso. Mas yo me quedo en Palacio, que si ella tiene el soborno de la obligación en sí, dará alivio, y dará abono. el que ayerme vio triunfoso me vea mísero, y triste, y en tan desválido trono. Es ponerse el que galán lució con su ser vistoso a que le vea sin galas el que le vio con adorno. Pero amante, y desvalido, mris listado de la nieve en grana, Cupidillo del Alba entizó Flora, símola esfera, pues naciendo llora olhaber de morir, por ser lozaba. Siguió tu vanidad a tu caída, y tu pompa galán murió en tu suerte, dejándote lo hermoso destruida. (te, Con que no hay quien distinga en trance fuer si esa muerte que es muerte de tu vida, es vida de la vida de tu muerte. Bentriz empieza a cantar, por aliviar tus enojos. Son tantos, que es imposible que me puedan dar socorro. Y aunque yo por aliviarme contemple en preludio hermoso a una flor, en ella misma, Blanca, hallé objeto penoso. El divertirte es alivio. No divertirme es forzoso. El canto espanta los males. Mas con el canto me enojo. Pues qué es, señora, tu mal? Blanca, mi mal es penoso. Sin duda que el amor labra en tu pecho. . En el zozobro, más es en mí solo afecto este desvelo amoroso. Y esto te he dicho, ay de mí, obligada al desahogo que en la música me ofreces; y otros cuidados que a logro pone, quien obliga a un pecho que de suyo es generoso. Y así, pues sabes mi pena, con la amistad que es notorio te he tenido siempre; hay triste, fío de ti mi mal penoso, para que no cuidadosa pretendas mis desahogos. Y para que veas que aunque Sonda el cándido vírtil soy de soberano trono, estimo a Carlos, no tanto que lo quiera como a esposo, que de esto solo es el Rey el que con su Real adorno gozará el lecho, pues fue condición, que el Reino todo sacó al poner la corona en sus dos sienes triunfoso. Y si tiene dilación el casamiento, es que ha poco que mi padre (de este Reino antecesor) fue despojo de la Parca: mas dejando a parte estos episodios, gustosa a Carlos me inclino, con un lícito alborozo de verle, y pues que se tarda, juzga si será forzoso el cuidado en mí, y estar tan bien con otros ahogos, que hay tiempos en que naufraga más triste el pecho, que en otros, y así como a mujer triste fuerza es me agrade lo solo. . un bajel, que se desata, chocando rayos de plata en prólogos de márfil: errante pompa de Abril entre las ondas se mueve, el néctar salado babe cuando le abate la bruma; quedando escollo de espuma en el Centauro de nieve. Cruza la nevada falda un silguerillo brillante, organizando el diamante con su pico de esmeralda: la color cándida, y gualda una flecha atesoró, y así que el golpe acertó A Blanca en este trasunto Qué hay Palito que? y tu amor Hoy te quiere pregonar, la Infanta me desbarata, la inundación me maltrata, y el Enero me anegó. quiero hablar, aunque no espero. pues me entró como mísero en la casa de un difunto. pues te ha empezado a buscar hecho espín, podenco, y gamo, viendo estampas de mi mal bajel, ave, arroyo, y fuente: pero en pena tan patente un escollo me postró, una flecha me pasó, cándido eclipse de armiño en calabozo de plata. Pasé el mar, Carlos ausente, viví triste en pena igual, a supechio de cristi, con puriles de coral a pabel campo dort. Es un aroyo en el puado, eutre la flor, y alesí, fugitino tahall, que estí deguías borlado y quindo más aigentado luce su hier noso raudtal, el Enero le hace mal, siendo con crespo viril, aniñeces de marfil, travesuras de cristal. Una fuente determina aquela margen umbrosa, besando el rostro a la rosa, y el labio a la clavellina: mariposa cristalina, en lo ruidoso se trata, la inundación le maltrata, quedando con claro aliño Y a cuál tiene más amor? En eso solo se doma, Dime pues su criado eres, Sí señora, mas son ellas en aquestas acogidas, él las tiene repartidas a catorce mil por hora. porque el que enamora toma para si lo más peor. Pues a una dama, a quien hace la dueña de su poder, dando lo que ha menester para que otro lo mandase, se envía entre carne, y col, acelte, miel, arraihan, pasas, sevó, soliman, vino, estoraque, alcohol, cabrá carnero chorizos, ajonjull, y songanizas, dos pantorrillas postizas, y quince dientes postizos. aunque tose, no se queja, El gozo me tiene muerta, Ha venido, y revenido, Y así con duros enojos, hoy te busca en los calzones, a veces en los añales, a veces en los costales, y a veces en los serones. entre una, y otra espesura, días entre la basura, días en la faltriquera. y tanto el buscar le obliga, que busca a varás, y a palmos, busca a veces por ensalmos, y a veces por rogativa. ha tenido damas bellas? cosa de cien mil mujeres. Y como tanto enamoro dime, Carlos ha venido! y amante de puerta en puerta, Te busca con gran quimiera y porno decir que es vieja, reme no pedirle antojos. Rodetes con ala mares también gasta su ser bello, y así embargado el cabello de Iglesias, pilas, y Altares, con que tocada de Ermita la vide, en el cual trasunto, tal olor dio de difunto, de cera, y agua bendita, que por más que echó pastillas al tocado algo brillante, ser de tiñosa, al instante conocí por las postillas. Pero aquesto no te impida a dejarlo de querer, porque en ti tiene su ser. Ya de mi amistad se olvida. Mas te quiete que a un dolor. Mas vale que eso sea así. Mas vale un maravedí. Palitoque, no es error. Si no en estos sobresaltos, con cual harás más ganancia, con el amor, y constancia; o con doblones, y cuartos? Mis lágrimas no le mueven? Aqueso no, vive Dios, que yo sé que más de dos a llorarlas hoy se atreven, a vestir, comer, calzar, tañer, ver, cantar, reír, pasear, andar vivir, trepar, correr, y saltar. Qué desgraciada que soy! Ya he dicho que eres mujer. Desdicha ha sido mi ser. Triste con mi suerte estoy. Años ha que a Carlos quiero. Bueno es el vino de edad. Mucho hizo en mí su amistad, Mas hago yo con dinero, Falta me tiene du hucer. Más salta te huza un diente. Gusto yo verle pivdente. Más gusto yo de conter. Atrevido pensamiento, Aqueste es Carlos, el alma Este es mi dueño, y al verlo, Toda soy un vivo Etna. Blanca. . Carlos; qué placer! Amante mi amor se alegra Esos celos son fingidos, No llores, porque mi fe No puedo, porque los ojos a donde el curso me eletialsa, siendo imposible que yo después de tan larga ausencia ni halle a Blanca con lealtad, ni halle a Blanca con firmeza? es fuerza a su centro vuelva, que aunque de verlo me alegro, como a quien quiero; que penal juzgar lo estima la Infanta, a que no le hable me fuerza: que es cierto, y sin duda, que quien bien ama, siempre cela. amor mudanzas recela, mas yo lo atropello todo. de verte, pues siempre amante, ya me alivia tu presencia, aunque siente el alma, hay triste, Blanca, contemplarte ajena. y son vanas tus quimeras, cuando a mi pecho le impiden gozar tu correspondencia. solo en verte se alimenta. son del alma muda lengua, y con lágrimas explica el sentimiento que engendra. Aunque como combatida, Carlos, estoy con mis penas, se está sangrando hoy el pecho Qué es lo que escucho? Mas un instumento siena, Será hearía que ha tardado Estoy penado? . Estoy ciego. Esquivo lance! Iriste suerte! Infeliz pena Soy un Volcán. . Soy vi Etna, Fuerte mal desde que la Insanta mesma se mando que algo cantaste, Qué es esto? A ingrata, que matas áspid, no ablandase? y con cautela es lo que va distilando. agua que ablanda las piedras, y fuego que a los de bronce los va volviendo de cera Cupido nunca compona Qué hombre, de una mujer . vido las lágrimas tiernas, que a su corazón esquivio No es eso, si no que dan a ingrata, que eres Sirena, que con ese llanto encantas a mis celosas potencias. lágrimas que aquí distilan, tácitamente alimentan Y atendiendo a la sangría que hace quien ama de verás, amor sangrado, y rapaz se pone en los ojos venda. tus ojos ya con violencia, a otro esperanzas vivas, dejando mi dicha muerta. su arpón de aquesa manera. Que cuando una mujer noble en querer firme se arriesga, en dos balanzas iguales pone querer, y nobleza. por los ojos, y estas tiernas Quien no sabe que es amor. Ese es el mote. . Pues digo, señora, de esta manera. Teloso tu amor me culpa, cuando mi honor te condena, y no hallando disculpa, yo soy quien lleva la pena, y tú quien tiene la culpa. Celos, ingrata, es mi ardor, mi mal empieza a labrar, que en tan penoso dolor, mal me puede remedia: Vivir en ser tan penoso, es quien me hace padecer, que para un pecho amoroso, mas pena no puede haber, que estar amante, y celoso, Rendido confieso ahora que amor obra con rigor, y cruel en su efecto mora, que nadie que tiene amor Quien no sabe que es amor Qué a gusto Beatriz canto! Que a tiempo vino la letra! Pero en los últimos versos yo me explico. . Pero en ella mi dolor he de explicar. Blanca, pues has dado muestra del gusto con que este mote ha llegado a tus orejas, oye un concepto, que de él hace mi amor. . Hoy me alega mucho que digas tu mal, dejando de la cuartera los dos versos, y repito eso que glosar intentas. lo que son celos ignora. por aliviar su tristeza. lo que son celos ignora, que un perro en el campo llora si ha perdido a su señor. No te entiendo. . Ya expliqué Blanca, mi dueño señora, se nos reduce a la lengua. te prometo que me pesa que llegues a imaginar que el olvido me alimenta, Pues es tan grave el ardor, en que el desvelo se quema, que me corriera infinito que a otro hombre el cielo le diera tanto amor, por no decir que tiene igual competencia. y así es imposible que cuando en el alma está impresa tu imagen, que pueda yo Que un perro en el campo llora, La que se juzga olvidada, mal sosegará mi pecho el dolor que me atormenta, porque nunca las mujeres tenemos hora contenta, más vale que presurosa, en suerte tan desdichada, sea sin amor dichosa, que con amor desgraciada. Mi pecho teiste no ignora, que el trono te ha de abatir, y si pierde a quien adora, también he oído decir Siente el alma que el quererte es causa de no lograrte, pues pudiendo merecerte, de ha de mudar el hallarte en el pesar de perderte. Es golfo de mi dolor el placer que veo deshecho, y pues me impiden tu amor, hasta que lo que sentimos si ha perdido a su señor. olvidarte, pue eres causa de que vivía, siendo tú mi vida misma. Carlos aquí no ha entendido de mi cuidado la nema, mas no la digo, que pueden mucho el Reino, y la grandeza. No te ablandan mis palabras? Nunca has amado de verás. Firme vive mi cuidado. Hablas siempre con cautela. La verdad mi labio dizo. Es verdad no manifiesta. Testigo es ya mi dolor. Olvido tu amor me enseña. Qué mí humildad no te mueve? Tienes Carlos quien te mueva. Blanca, no tengo más blanco que contemplar tu belleza. Mucho estimo esos favores. Muy poco, Blanca, lo muestras. Temo. . Qué? Que he de perderte. Pues dueño, aqueso no temas. Soy amante, y soy mujer. Soy noble; y tengo firmeza. Ruego a Dios. Quieran los cielos. Tus enojos. . Tus cautelas. No me abatan. . No me humillén. Pues me hieres. Pues me ciegas. Cupido el arpón dispara. Niño dispara las flechas. Amor, la herida asegura. Amor, detén las saetas. Porque a la gloria me subes. Porque la dicha me enseñas. Cuándo temo tus mudanzas? Cuando temo tus violencias?
JORNADA SEGUNDA
Viste d Blanca? . Sí la vi Que la hallaste? . Sí la hallé. Ynablartela? . Si la hable. Dies de quién fue? . Pue de ti, y medijo algoa turbada mesperes aquí, y en fin, que vendrá por el jardín y llevare una criada. Aver la vi entre las flores hacer un ramo, oguimalda de ellas, dando a la esmeralda los matices, y colores. Aunque con pompa lozaba, entre licientes tomillos, la esmeralla eran los grillos, y el delincuente la grana. Pero en fin, en el jandín una espina le pico en un dedo, que llegó dando genvidia al jazmín. Cuis herida, aunque fue breve, con fragancia, y con aliño, hizo encamado el armuo, hizo rosada la nieve. Oh que vizarra acción era para un Poeta! . Oye atento, porque gustoso al intento, compuse de esta manera. Cinco flechas de marfil Filis le tiró suave al jazmín, y el jazmín grave le franqueó su viril: trabó batalla ciml con la mano, en quien miró su ser, y en ella quedó tan perfecto por de dentro, que en fe de estar en su centro, una espina le tiro, Famosas están, por Dios, Mas la flor que fue a mirar su transparente candor, contemplando su color, no se le atreve a picar: Filis empieza a buscar el jazmín blanco, y ufano, y a su color soberano tanto le pareció en fin, que portomar el jazmín, tomava su misma mano. Y como tanto maltrata la espina, desnuda hoja, rayo de carmín arroja el dedo, nube de plata: la herida sangre desata, y como Filis la vio, otro dedo le aplico, empieza más a salir, y sin poderla impedir; de ambos de dos se burló. más sabes el accidente de tu Blanca? . Ayer prudente estando hablando los dos, me dijo estaba achazosa, pero hoy la vi en el jardín, dando blancura al jazmín, y tosicler a la rosa. Y así feliz nueva espera mi amor. . En terrible ser, basa que sea mujer, para que nunca se muera. Y así, bien es que la espere tu dicha, que con rigor, si la hembra es lo peor, cosa mala nunca muere. Y aunque esté más afligida, es de notar, y advertir, que nunca se ha de morir en los días de su vida; y si morir se quisiere, la vida le ha de costar. Dime, se ha vuelto a sangrar? ̱. Eso el barbero dijera. Una lanceta con mengua al pie hico padecer. Mejor es que a la mujer la sangratan de la lengua. Y pues la dieta tenoca la cura por esta vez, la venda pongo en los pies, y cabezal en la boca. Aunque con fiera contienda, con venda la venda dan, y así sangradas están, pues siempre nos dan con venda. Y si tanto nos provoca, el mayor castigo es ponerle venda en los pies, y cabezal en la boca. Oye en el golfo que lucho a la sangría, que fue rojo correo de a pie, una décima. . Ya escucho. Li si juzgando angustiado el pie que el cristal penetra, le dije: al pie de la letra viene el color encamado: la grana, no demasiado, tenga su valor ufana, porque con suerte lozana hoy, Lisi, en tu pie se ve manar como agua de pie, pre de carmín, y de grana. Palitoque, ya de amores, porque me estoy abrasando. La Infanta te está estimando. Solo acepto sus favores, por no hacerle un desaire, pero ay de mí, no la estimo, que solo a querer me animo Tarde es ya. . Tanto, que espero, Mas la llave del postigo En este jultante nací, Abre el postigo al jardín. Palito que, abrió la llave, Yo ir, evidente encuentro, Jú has de entrar. . Con cortesías Quiero que vayas a oír No llegues nada a temer, No quiero ser más molesto, Ahora qué oculta el Sol a mi Blanca. . Gran donaire tienes, y ya no te asombres de acetar su padecer, porque suele haber mujer que quiere a docientos hombres. según siempre aquí me ve, que buenas migas haré con el Lucero miguero. de este jardín tengo aquí. a señores, ya he nacido. Y así, porque más me cuadre, denme la teta, y lo digo; porque me faje el hombligo, y me cure una comadre. Mira que estás en la calle, acaba. . Yo llego en fin. y cuidadoso has de entrar, y con discreto sentir, a mi Blanca has de decir que más no puedo esperar. porque aquí salida halle, que mientras ando en la calle, no me has de ver allá dentro. no andemos, porque tú has de ir. si hay ruido. . Mucho porfías, porque yo te guardo el puesto. empiézote a obedecer. madeja intonsa poblada sus rayos, dejando surta Carlos. . Aqueste es el Rey, Sin duda que no me oyó. Qué señor, tu Alteza manda! Qué hacéis en aqueste puesto? Es cosa en mi siempre usada, Yo siempre, Carlos, te estimo, Mi suerte ha sido bastarda, como es tiempo de Verano, salir a tomar la cana vítela que esparce Cintia, primer aliento del Aura. y aquí lo hallé, y otras veces que he salido a estas ventanas, lo he visto en aqueste sitio. pues ui hombre a mí se acerca, y me ha de impedir bastaba taber amor, pues se unen el amor, y la desgracia. según lo infiero en la habla. la otra noche por aquí mi persona acompañando, del Olimpo la campaña. Por cuya muerte Latona, de tinieblas coronada, fúnebre pompa le erige, nocturna obsequia levanta, siendo lo etereo blandón, que en honras del Sol se abrasa, a ver a mi Blanca vengo, pues sus dos soles me abrasan. A la Infanta, hermosa flor, de esposo la di palabra; mas como la he de cumplir si me tiene Blanca el alma Y fluctuando mi pecho, zozobrando entre borrascas, elija un medio: qué miro! un hombre el puesto embaraza, sin duda que es este Carlos, que aunque las sombras bastaban a desconocerlo yo, lo infiero, porque pasaba que no fuiste tú la causa de la perdida, si no el cielo, que con ufana acción dispone prudente siempre más que lo que alcanza todo humano entendimiento: y así excusando palabras, has de saber, ay de mí, que de un pesar que me abrasa solo en ti estriba el remedio; pero temo. . Que me encaiga tu Alteza? e Recelo, hay triste, Eso es evidencia ciara, de que vuestra Alteza en mí hoy capacidad no halla para fiar un socreto. Tan fuera estáis de mis ansias, que dudo. . Cielos, qué es esto? El deciros. . Pena extraña! Mi amor. Mortal osadía! Porque a vos. . Grave dosgracial No os consta saber quien es la hermostra que me mata. Sí es esta Blanca? qué pena! . pero es error, que no andan tan contra mí los pesares, que puedan tener mis causas. A Blanca, cristal con vida, rendí cuidadoso el alma, vivo sin hallar defensa, que no es fácil cuando ama, el que un hombre se dofienda de una mujer que es bizarra. Aquesto he licho, porque vengo amunte a visitarla por este postigo, y mientras la visito, tú a la Infanta has de ir, donarlos, a hablar, porque ella, si tú le hablas, entretenida, no irá abuscara Blanca. . Aguarda, y aduserte que este postigo Por eso yo pata abrirle Qué es esto que por mi pasa? Qué os detenéis? . Yo, señor, Qué decís? . Que como puede Al tu Alteza no repara Oh qué importuno que estáis! En obedecerte gana Pues que ya he quedado a solas, mi persona: que a mi agravio le vaya a guardar la espalda! . mientras con más eficacia Carlos previene mi suerte, quiero meditar las galas que en ese jardín compone natualeza gallarda. Qué crespamente el laurel, rizándose entre espadañas, es en el Orbe de Flora compuesto galán del Alba! Y un arroyuelo risueño, trinando allí su fragancia, a los arrullos del Austro, le mecio en cuna de plata. Pero que mucho que tengas la Primavera argentada en tus coloridos lustres, está cerrado, y las tapias del jardín suben a ser del fir mamento atalayas. traigo aquí una llave falsa, y así no dudéis el ir. no puedo; matadme ansias. ser cierto hallar a la Infanta, ni que yo con solo hablarla la detenga? . Id a buscarla, y dadme en fin este gusto. en que yo. . Muy discursivo estáis Carlos. . Es que hablaba atrevido en estas dudas, porque tu Alteza mirara que es mejor quedarme aquí, que de este puesto me vaya. Amor, y celos de suerto Pero yo llego al postigo; Aguarda, o jardín, si tú ores gala de tanto penacho rojo, y tanta garzota blanca? a mi espíritu maltratan, que amante como yo mismo, vengo; suerte soberana! hacia este postigo, a dondo dé Blanca caen las ventanas, Un hombre diviso, ay cielos! . por ver si puedo, ay de mí, verla, porque cuando abrasa amor, de suerte combate a quien al amor se allana, que le engendra celos, pues siempre cela quien bien ama. más abierto está extremada ocasión de ir a gozar mi mayor ventura. tente, señor, donde vas ya tenemos en la jaula al pájaro, pues con liria dio aquesta vez en la trampa. Y así, desde aquí adelante, don Carlos, ten esperanza, pues yo tan hermosa he visto hoy a tu Blanza. . Palabra no he de hablar, pues ya conozco que don Carlos galanteaba a Blanca, y que por aquesto el irse tanto dudaba. en el postigo, que rabia! hablando está, aunque las sombras alimentan mi acechanza. Y así oculto hacía esta parte he de ver en lo que para, i. Escucha como la vi que nate culo aunque anda sinque seas recogido porlas penas deramadis. ya sabes que es el cabelo de Blunca una trencha vaga, con quien, si es calvo Faetonte, se puede cubrir la calua. La frente, mapa de armino, es campo de dos espadas, tan negras, que con sennegras, tienen libertad extraña, pues bulliciosas me pican, y garañonas me rascan. Los ojos Etiopes son, y de pobladas pestañas, y si otros en carnes vivas, en niñas vivas se andan. La nariz, sin ser mocosa, blan pide, y olan gasta, siendo una malva que puso naturaleza en su cara; y es cierto, que son narices que nacieron de las malvas. La boca es fina como un coral, sin que sea bellaca, jubón de azotes por justa, pues salió diciplinada. La barba, barba de armiño, a todos jazmines barba, y así, sin ser barba roja, de su rostro es barba cana. La garganta, limpio Cisne, es tan bella, que lozana, por ser quebradiza, y débil, en bellacos pasos anda, pl aia a ala ao, poue tia la larianda migena y porque ay de mí quuesas sonbus soncuua de mitrlo, sn que queden las formas aveniguadas Amor, yo sigo mi estrella. Sígueme pues, y pisadas la melena tan cercana de la mano, aquí juzgué que tu dama se mesaba, y le dije: no te arañes, detén las burlas rapaza, porque tienes lindas manos para echar a pollos calzas, Entre estas dudas, en fin, señor, divisé tu banda. que en la otra mano tenía, y como dormida estaba se la quité, aquí la tienes, segura tienes la caza, entra en fin, y en fin verás que yo no te miento en nada, pues porque veas que fui, solo te truje la banda. da quedo, porque no sieritan tu persona. . Suerte astraña Del rostro no hay que decir, si no que ha sido tan dama, que de bucaros, y tierra pretende la media nata. A esta, don Carlos, con quien es una potroza el Alba, una alcagueta la Aurora, una visca la mañana, una lagañosa Flora, y una bocona la plata. La vi dormida, que gloria! en brazos de una almohada, y que dos blancas bujías en un bufete alumbraban. Y las tuve por estrellas, porque el Sol en trausmontana, de rubí a Ocaso de armiño dorados desquidos daba. La mano aplicó a las sienes, y entre las manos manaba belleza, y como le vi Él que tiene amor, hay triste, Vive el cielo; qué ponzoñal cuan mal con celos se halla! que son pensión del querer los celos, y en esta calma, del amor que siempre es fuego son los celos, si se allana, una llama, y si por ella cualquier incendio se saca, por los celos el amor se juzga que son su llama. Luego si yo estoy celoso, la consecuencia se saca que tengo amor, luego celos tengo celos luiego acaban mis dichas, luego morí, morí? luego en pena tanta perdí el ser porque el ser pierde quien vive sin esperanza. Vuelvo al postigo, si acaso (muriendo me estoy) entrada me prometo, si yo gozo esta vez mi prenda amada. que el decoro le profana, a traidor aleve ingrato; a Blanca, mujer tirana, no en balde tú me desprecias; mas la puerta emparejada del postigo está, que espero, tuvió el Rey? pero es engaño, que por esas antesalas no entro rayo animado a impedir, ardiente brasa, la ocasión? pues con los celos que se engendran en el alma, podré aniquilar su intento, siendo injuriosa borrasca. y más que sospecha, extraña quiinera vuelto a esperar atcriado que esperatía; e. Todo está surto, y aquí, Qué es esto que me sucede? , h Por saber Señora, si te antepones mas si está abierto, es error, entro a lograr mi esperanza, y a ver gira sol amante los dos soles que me abrasan, que aunque haya celos, y injurias, nunca olvida quien bien ama. señor, la vi recoltada, espérala tú que a mí los dos ojos se me andan, y lagrimones me piden, como quien come mostaza, me acueste, y yo lo he de hacer, y sin detenerme en nada, mientras tú estás babeando, voy a darme una hartazga de sueño, que no soy Velez, para que ande en velada. . yo soy Rey, y amor me mata? yo soy Rey, y amor me ciega? yo mandando, y él me mandas yo Imperando, y él Imperas yo vasallo, y él Monarca? de que me sirve el ser Rey, si el amor todo lo igualas Mas aquí a Blanca no veo, y por estas antesalas la he de buscar. vienes a honrar esta sala, desde este puesto salí a recobirte. Me hallaba cuidadosa de saber como de tu achaque estabas. a honrar ne es cola únclara, Discúrres!o tan prudente al Rey quitar temeraría la corona. . Qué es aquesto? sin duda que soy anciana, pues la Infanta no me juzga para servir de importancia. Pabón, soñora, es lo hermoso, que el tiempo todo lo acaba. como discreta lo alcanzas. Mas dejando aquesto a parte, quiero decirte, no ingrata te he menester, cuerda sí, más excusando palabras, hoy de mi parte le di a don Carlos, que la usanza de inclinárseme que pone; ha sido de mi estimada: de este Astro que me ultraja soy inclinada, no intento Y adviértote, que aunque yo que ruido es este? ay de mí, Los males en ti no pueden, boyante, y méttico labra; rejuvenecido brilla con el tiempo; y flortemprana, cuando lo anciano contempla, queda Primaverá baga: Y así la unión que desmientes, por no negarme la palma de hermosa; el tiempo lo vence, solo con verte goce Blanca, alimentar formada esfera, que como siempre unmal de otro mal se paga, no puede el mal con el bien hacer unión, y se saca por cierto, que siempre es don de la hermosura tu gala, y pues excluyes la unión, no puede ofenderte en nada. la salud que yo esperaba. Señora, yo por saber A mí me trujo esa causa, Si acaso el Rey ha entendido Quién el Palacio prosana He de conocerte, anique Señor, tu Alteza me tiene Al ruido de las espadas Cómo así de noche agravia tu Alteza el honor preclaro de Blanca? . Tú como embarga de noche el casto pensil del ser que a mi ser ensalza? a Otavio ciuel, que siempre me des pesares! más basta el estarte aborreciendo, para no acertar en nada, que un aborrecido, siempre trae consigo la desgracia. de los achaques de Blanca, he venido hasta este cuarto. y al venir, ay triste, hallé un hombre que me embaraza los pasos, y porque no limpio el honor peligrara de Palacio. . Ya os entiendo, todo soy ardiente llama. que quiero a Blanca? . La vande hoy me iates. . Temeraría resolución! de tu vida sea tu límite esta espada. rendido, y está a sus plautas este acero, que emprendió tal error. . Ya vuestra infamia Carlos, está conocida. entré por ese postigo, gran señor, que abierto estaba; no en balde yo tuve celos, mis sospechas no son vanas; quien de los dos hoy me ofende; que a mí me dio Carlos, tiene el Rey, un fuego me inflama, quien la llevo a su poder La banda; qué pena! enlaza el Rey, aunque fue favor que yo di a Blanca, bastaba ser mujer, que en toda suerte cualquier mujer es mudanza; más Otavio, cielos, como en aqueste puesto se hallar otro nuevo mar de celos me está combatiendo el alma. Quién dio esa banda a tu Ateza? A mí me ha dado esta banda un criado. . La disculpa, hay cielos, me despedaza. Qué Blanca así me aborrezca! La Infanta aquí me embaraza. Que celos me den a un tiempo! Que así lo quiera la Infanta! Cómo al Rey informaré; Que no me odedezca en nada! Pero yo llego: Señor, lo que tu Alteza me manda hago, y a Blanca no hallé, supe que en visita estabas con Blanca, y yo para darte la respuesta te buscaba. Si la ocasión no lograste de lo que mandé, en tal calma, con Blanca aquí quedarás, para poder informarla. Que aunque una sospecha tengo, la cual no es de importancia, ya de tu mucha lealtad satisfecho amor te encarga este caso, porque juzga que con acción soberana te hizo el cielo mi vasallo, y a mí me hizo tu Monarca. En ti mi desvelo pongo. A obedecerte me allana Que yo a un amante que adoro Yo quiero dejarlos solos. De dejarlos solos trata Ciego, tu rigor amaina. Amor, el tiro asegura. Muerto voy, a fiera Blanca, Amor, yo llego. . Yo le hablo. Ya me aguarda. Ya me aguarda. Más vuelvo. . Pero volvamos. Que antes que todo es quien ama: Pero si la di palabra. De hablarle, cielos, qué espero? De hablarle, qué amor aguarda? No pidas celos, tirana, Tú a mi celos? . Celos tú el ser tu esclava. Que yo he de llevar a mi dama amores de otrora que espera el pecho que no se ralga? por otra he de hablar! que aguardan los ojos, que no se rompen, y sus lágrimas no arrancan: amor, tu Blanca divina, antes que antorcha Diana al Argos celeste deje, y el Sol vuelva a la campaña, te recoge, porque yo, a imitación cortesana, te he de acompañar. . Señor, ya te obedezco. . La aljaba pon, Cupido, en mi favor. que no te obliguén finezas! más eres cruel, que basta. . pero si palabra di. Carlos, la Infanta te estima. cuando al Rey es a quien quieres, cuando el Rey tiene mi banda, y cuando Otavio. Detente, que la Infanta te idolatra, y no son celos el que obedezca a quien me manda. Oh qué bien Blanca, te esquitas! Oh Carlos, que bien me pagas! Luego de verás lo dices? Luego de verás lo hablas? Pues dile que eres mi dueño. Puede mucho. Amor me mata. Es Infanta. . Poco importa. Espera Carlos, señor, es que me dijo la Infanta que el galanteo que le haces estima, y que ya inclinada vive a tu ser ea congojas, lo que puedo yo, villana correspondencia, es hacer lo que fuere de importancia. Yo llevaré tus papeles, yo serviré de criada, y yo en fin haré tus partes, y yo en aquesta desgracia desearé amante en su amor te goces Fénix de Arabia. Cuando la Infanta. Luego a tus celos te vuelvies? Luego en tus quimeras andas? Etes cruel. . Eres terrible. Yo terrible? Yo tirano? Advierte que el Rey, hay triste, Cuando el Rey. te adora; ya las palabras hechas un lazo cordel, rodearon mi garganta. En fin el Rey ya te estima, que tu presencia gallarda solo merece ser Reina, a Dios mi Reina, a Dios Blanca. mira que el amor me inflama, y que para ser amante tomás terrible venganza. Pues lo que es cierto, ay de mí, me dijo, matadme ansias, te dijese, ea desvelos, C Ya Palitoque está aquí, Dime cómo tu amo está? En pie, durmiendo, asentado, Responde en forma. . Estar? Y su mando? . Poco labra. Dejarte a ti es imposible. El mando todo lo acaba. El amor todo lo vence. Y su poder? . No me agrada. Mi Blanca, siempre recelo. Mi pecho triste naufraga. Porque se en fin como amante. Porque conocen mis ansias. Que cuando hay amor perfecto Si ardiendo el fuego del amor violento Qué le diré? . Qué te adoro. Y su desvelo? Me agravia; mas como preguntas haces a quién la respuesta aguarda? siempre cela quien bien ama. en mi pecho se mira en tal estado, ya fató a ser amor, pues no ha dejado gusto al principio para ser contento. Antes tenga del mal conocimiento; y tema su pesar; pero si ha entrado por discurso el amor, ya está engañado de lo mal que miró su entendimiento, De nuevo contra si aquejarse empiece, sienta la pena contra si del daño quien la culpa del daño no merece. Que siempte ha de morir con modo extraño la que tan ciega en el amor padece, que tiene la verdad por el engaño, que vieno paso entre paso, que como no estoy tullido, señora, he venido andando. o limpiándose los dientes, si no es que está roncando. coscándose, y lo más claro, porcierto, si no está muerto, Ay cielos, a Carlos veo. Amor, apresura el arco. Sanchuelo con su rocín A tus pies tienes, señora, Qué discreto, y qué vistoso! Qué hermosura! . Qué bizarro! Soy muy vuestro. Cortesmente me ha mirado. Vete a fuera Palitoque. Señor, ya despejo el cuarto: Loco pensamiento mío; y a otra quiero enamorado. aquesta vez se ha encontrado. al más humilde vasallo. sois muy galán. que luego topen conmigo aquestos enamorados! mas sin duda alguna cosa que huele mal he pisado, y por no poder sufrirme, me echan fuera, y yo me salgo. será que está resollando. a donde vienes guiado de esta altivez, que te lleva altiviamente tan alto? Si en Blanca tengo mi dicha, si en ella mi suerte hallo, de que me sirve venir de aquesta ambición llevado a ver a la Infanta, solo por haberme dado mano en que la vea, y la asista, y en galanteos usados en la Corte, se me inclina amorosa, y con cuidado? Probemos, amor, probemos, que no es quien quiera su estado, y querer hoy a su Alteza, no es error, ni será agravio, pues a una quiero en el trono, Ay de mí, notable empeño Soberbio lance ha de ser Pero firme como amante, Señora; fuerte ocasión! Grande ha sido este fracaso, No será bien parecido, No os explicáis? . Es forzoso será si yo me decluro. si yo me explico en tal caso. Es posible que tan alto Solo con el pensamiento un arduo modo he hallado en mi amor, Carlos sabed Ese secreto de mí qué confuso está el Palacio, por vivir amor en vos ocirto, y no declarado. Si a vos os lo hubiera dicho, Y así en nombre de las damas doy este anillo esmaltado, y dádselo a aquella que es vuestro imán soberano. que decís? . Digo que quede el anillo en vuestra muno. ea acabad. . Tomarlo ahora, y darlo después, no sé que diga. . El labio propone mucho. . Es que temo el deciros. Declaraos, que si es el secreto vuestro, os prometo será de ambos. Mucho le animo. . Cobarde es mi amor, pero el recato que debo como a señora, me está atajando los pasos. si me explico muera a manos de mí mismo atrevimiento. es vuestro amor, que no puede ser de una vez explicado? puedo, señora, alcanzarlo. solamente podéis fiarlo. ya estuviera declarado. A obedecerte me allano, Yo se bien que sois dichoso. Yo sé que soy desgraciado. En qué está vuestra desgracia? En lo que se ve. . Ah ingrato, Y aún aquese breve tiempo Algo infelice os juzgáis. Si lo soy, no os cause espanto. que eres dichoso, y discreto, si, que por mi mal lo paso. don Carlos, vedme después. hay Blanca, que amante en ti Esplicose, sin mí estoy. Dadme licencia. . No os vais. Porqué señoras Es que un rato Fuerte ley. . Terrible trato. gusto de veros, y así es fuerza cospunicaros. para mí será soñado. Me elevías. . Me precipitas. Al golfo de tanti pena. Da socorro. . Dame amparo. No me reviontes altivo, No correspondas soberbio, Neco amor Pues sienmo de vanciio. Pues siendo suprema Infauta. Me das tan ilustre estado. Humilde me consideras. Ten las flechas. . Ten el arco Muere entre el pecho, y la voz Muere entre el alma, y los labios Pues sin mirar mi humildad. Pues atendiendo a lo humano. A la luz de cantos rayos. para caer de más alto. pues te he hecho soberano. firme espero. . Qué gallardo! Pues Carlos con amor fiel, Mas con esquivos recelos Eso es cansarme, y cansarte, muestas, según yo lo infiero, la respuesta de ti espero, que misuienes? . Tengo celos ya de parte de su amor,
JORNADA TERCERA
No tengo, no, de escucharte. Aguarda un rato, y escucha. Ya es esa arrogancia mucha. Detén, o Blanca, el rigor, y dime en aquesta calma, que desvelo te desalma, di que tienes. Tengo amor. di que tienes, que molesta das con acciones vivientes, mostrándome largos dientes, con capote la respuesta. contra celos, y rigor, receta hizo de un papel. Aquí lo tienes, y cuadre el tomarlo en esta duda, que te servirá de tuda si te diere mal de madre. Y si él Dios que ciego humilla, da contigo de hócicos, que es Dios que sangra bonticos, pues se arma de ballestilla. Has de usar de ardid, y modo en la cura de amor vana, porque mal de amor se sana siempre comiendo de todo, Y el dolor tanto provoca, si bien se llega a advertir, que blanca, en eso es morir el querer guardar la boca, Ya él papelen sus pimoroo Anes congiando porfía, Ella ha tomado jalea. G. Ya no te tengo de oír. Señora, este papel fiel Esconderlos me contiiene. A que mal tiempo veniste. qu - Fuerza me es disimular. Un Etna en el pecho toco. recibe, y la setra esulga, que to servvá de purga Ambos papeles son poco Mas yo me pongo delante, si tomás los lamodores. Si yo aquí los puedo leer, Al hablarme no me vio, Ella hace por ocultarlos; . A donde le he de buscar, Estoy sin mí. aqueste papel que ves, para que tú se lo des, Pantoque lo trata, donde digo mi sentir, diciendo que no me vea. recibe que en ser lozano, al recobirlo tu mano será mano de papel. Hay mayor tranco Y pues el que tú me diste recebí. La Infanta viene. para poderme limpiar. porqué no los pueda ver. cumpliré con ser amante. Blanca, hablástele a Carlos? porque el Rey nos impidió. pues anda ve, y más deespacio le puedes ahora hablar. que sé que no está en Palacio. S . qu . De verlas me voy corriendo, Al Camarero mayor En ir un hommbre a buscar Cuando tú eres mandada, Es que quien me vicro ir Mucho en hacerlo te va que el que me está succelendo? Cielos, que a mí no me toque. y no hay hombre que me alcanco. Presente está Palito que, luego ve, Blanca, a llamar. Yo te lo he mandado a ti. puede peligrar mi honor. Ya te obedezco señora: nadie podrá presumir. no verá que voy forzada. Ya los papeles empollo, que en fin sabe donde está. Los papeles ha encubierto, Palito que, en ti está ahora mi remedio, ponte aquí. Mas que me quiere pegar Llégate acá. . Hay santo cielo, y si el papel huevo fuera, de cada papel saliera, en vez de papel un pollo. y lo tengo de llamar. hoy la Infanta un petro muerto. no puedo ir en tal hado, porque me tiene agarrado un garábato del suelo. Y así en esta acclón fatal, pesa en el ser que me arroba, cada juanete una arroba, y cada hueso un quintal. Y con agravado exceso, pues tanto llego a pesar, yo no me puedo llegar, que al fin soy hombre de peso. así bien es que me entallen. ̱. No sé que escollo animado Obligado del amor, intrépida se alboroza, y en sus elogios caduca. alearabión hoy me nubla los letidos, que nublado No guardo yo más billete, La letra que llego a ver aquesta no es de mujer. que de todos riesgos triunfa, a caricteres de armino dio oscuro esmalte una pluma, explicando que yo a Blanca firme estimo, mas con junta de dos papeles, la Infanta está haciendo que calumnia en mi fábrica el amor, que torte alta, y robusta, es de mujer, y su nombre no dice y porque me asombre Alcalos pues. . Lo mitigo, Apalta a un lado. . Detente. Quita, no seas impiudente, Llégate acá. . Por adónde? porque en tan esquivo fuego, el amor, palo de ciego le da siempre al alcáhuete. . Aparta a un lado. . Me anegas el cual me impide al bajar. porque los tengo de alzar. ella quiero, y barbas callen cuando dudas, y apartar no me puello, que a pesa he llegado mil fanegas. que un bulto junto al hombligo como un al muid se me esconde, medad. . Que hablen papeles Enos papeles infielo s. Señora, lo que propones Don Carlos. tu pechos pero qué es esto? estos celos que me ofuscan dirijan dentro del pecho fúnebre pompa, nocturna obsequia, y en fondo negro, débil pira, y triste tumba. no penetro. No articulan perfecto sentido en mí tus palabras. . Pues hoy luzcan en lo contumaz las letras de este papel, y en clausura de rasgueados pinceles estos papelas, que turba mi aliento, que en cada voz inaccesible slectua, Ya en vuestras plantas Blanca. . Ya en vuestros ojos Como fue mandado vuestro, razones que esmalta el labio, cuando hechos os deslustran. Carlos di como tú a Blanca escribes, y tu enfecunda ofrenda, di, como a Carlos franqueas, víctima adusta, prómete infinitas lluvias? En cada palubra un miedo temerosamente anuncia, que soy hermosa, pues que soy infeliz, que se junta en vinculado certamen la desdicha, y la hermosura. tiene realco mi hechura. gozo mi mayor ventura, y a quien llamasteis. . Callad, que esas palabras se hustran, yo señora. . No se esculpa el buril de vuestra lengua en pronunciar las injustas y en terrémoros voraces legrías deslustra, Este es el de Blanca, ay cielos. Este es de Carlos, o injusta calamidad que me ofende! Leedlos pues. . Esa es injuria, porque yo de sus renglones haré retórica muda. Haced en fin lo que os mando. De amor la fuerza membruda me despedaza, las quejas aqueste peligro sufran. La poca correspondencia de un hombre tan poco amante, que hace natural el darme celos, sin conocer la esfera de amor, me obliga Carlos. Tenga la letra su curso, que no entiendo la mensura de sus renglones, señora, Blanca aquí ha puesto confusa mi ignorancia porque yo. Pues que los celos no turban tu amor, es inútil queja, no os espantéis, que madruga la quimera de los celos en las amorosas dudas. No lo digo porque celos formen la unión que vinculan, si no que estoy ignorante de este papel, y así duda el alma si acaso es Blanca la que aquestos rasgos funda. Me obliga, Carlos, a suplicarte me olvides, pues granjeas en ello lo mas que deseas, y yo lo más que estimo. Dios te guarde. Bebí el veneno, que rayo despedazó las profundas esperanzas, que mi ser en su arrogancia tributa. A Blanca, yo no te entiendo. Basta ya, tu afecto luzga, Ay cielos, en que espelunca Se efetua Ya su rigor se ejecuta. Amor, señora, que amor se somen Proseguid. Para que tiempo Y aunque, Blanca, te mues- Don Carlos, tened pruidencia, Blanca, en aquesos renglones. he dado? Ay de mí, qué es esto? señora yo. solo en fin lo que yo mando. ta rapaz en su combate, aliviador te ofrece un fino amante a tus mayos res desprecios. Y aunque Blanca. La razón en mis agravios sobertiiamente caduca, cuando tú a mí me has querido? tú me estimas? tu fecundas amor en mí? tú me quieres? ea, Carlos, que la pluma batalló divilitada en ficciones, pues altura busca de amor, cuando tiene más Norte que la conduzca. la Parca guarda su turda? tras ingrata, vivo diamante a las mudanzas de una mujer que firme adoro. Dios te guarde. Biboras el pecho inflamen, y brotando varias lluvias, piélago de ahogos rinda los golfos que me circundan. y advertid que no se excusa nunca la pena, en quien hace tan ciegamente la culpa. Y si amando proseguís, mis rigores tan a una veréis en vos, estobasta, mirad, don Carlos, que ilustran estos Palacios pendones de eclipsadas medias Lunas. A un triste todo le turba. No Blanca, no le ocultéis, Señor, no es cosa ninguna; Señor, tu Alteza procura Que de lealme divulgan Temo lances. . Temo riesgos, Temo penas. Temo injurias, Quién en Palacio da voces? Mucho temo. Mucho antuincias. Tengo celos. . Tengo amor. Tengo agravios. Tengo dudas. Carlos, qué es eso que ocultas? Blanca, aquese que aquí arrugas por ocultarle, a qué esperas? que yo. Qué es lo que decís? mis blasones. . Acabad, dame ese papel, y tú, Ese papel me disculpa. Ese papel es ingrato. Este ficciones bartunta. Deseos son de un amante. No son si no penas juntas. Juya mi Blanca, es la vida. Estarás contenta, Blunca? Detente, porque no triunfan Don Carlos, mucho apresuras a Don Carlos, y a tu fortuna se mejoro pues me pierdes. bien los celos de mi amor. mi lé. . Luego tú me estimas? que en una quijer es mucha resolución lo que hacéis, y que al honor le perturba cualquier hierro porque al vidro un soplo le descoyunta. yY vos, Blanca, hoy advertid s. Mis desgracias, y mis quevas Amor mis desdichas sufra. e. Ay de mí, que es lo que he viso, que en pechos que nobles triunfan el mayor castigo es hacer pública la injuria. que sois noble, no desluzca un afecto vuestra sangre, mirad que sé que os círcula Cupido el pecho; y mirad que se vuestro error, y en una mujer noble hacé al caso que sepa un hombre su culpa. . a los centros me confundan, sino querer por ventura. Don Carlos, ya he conocido la enigma de esto y mi Augusta persona, siempre atendiendo a quien sois, en campañuda acción os castigará, Y vos, Blanca, hoy advertid que aquí un vasallo menapa mi mayor gusto! que aquí, a quien por dama procura, el pecho de este tirano la halle celosa! ya es mucha su arrogancia; pero cielos, aunque laurenla ajusta mis dos sienes, y aunque el mundo su población me tributa, no puedo torcer estrellas, querer sí, porque se anula amor, que forzado quiere, y no es amor en tal lucha amar por obligación; en qu ui dltera, oy Queimpo si lo quiero ver? justa acción de un Rey! . Fuerte lazoo P nas A Otavio algo divertido Divina Blanca. . Qué pena! Que siendo mi mal mortal Siempre que grave, y canora Muerto estoy en esta calma, todo mi gusto desluzcan. y Blanca ingrata homicida, para que me das la vida cuando me llevas el alma? sin mí, y sin ti se desalma el ser que en tu ser perdí, sin mí estoy, y estoy sin ti, porque no me hallo en los dos, no en mí, porque vivo en vos, ni en vos, porque estoy sin mí, Los ojos por mereceros mueren en lo que conquisto, y si mueren de haber visto, él los sanarán cón veros: imposible es el perderos de vista, y en este ser, imposible es merecer en buscaros más enojos, que pues os traigo en los ojos, ya no os busco para ver Mas como estoy despreciado no hallo favorable medio, mas cuando halla remedio el que vive desdichado? amante, y enamorado me dejas en tal partida, y no me espanto, no nicida; viendo mi amor no se aprecia; porque la mujer desprecia siempre que se ve querida. he visto, notable hado) que siempre ande sobrado el que vive aborrecido! no te obliguo? . De tu mal te prometo estoy ajena. El mal de mi pensamiento, Las flores nunca amorosas Esa quimera es en fin Pues dime, a que enamorado entre matices, y olores vas alimentando flores en los Imperios de Flora, ves mi pena. . Grave error es el de tu sentimiento hermosa Blanca, es amor, y como le aumentas tantas plantas al florido Mayo, así digo en este ensayo que ves mi amor en las plautas. se componen. . Di, brillantes no están ufanas, y amantes en sus pimpollos las rosas? natural de tu cuidado. no le es palestra el jardín? No se mudó por amor en el cipres si Pariso, en el Narciso Narciso, y Atis también en flor? Un arroyo no fue Diosa, tubió el clavel azucena, alto el álamo Sirena, y antes no era Ayaj la rosa? Larosa, botón quebrado, que fue ayer por la cizura, y ahora es en la hermosura tuibio bucaro del prado. Amor tiene ese arroyuelo, que es perezoso raudal, por gozar de su cristal, todo se convierte en hielo, El clavel, que calabozo es de carmín a la Aurora, y luego la Diosa Flora le va caitelando el bozo. Amor tiene aquesa fuente, nunca del amor se excusa, pues fue ayer Ninfa Aretusa, Qué es propia esencia de amor? Solamente ser de hielo. Ah ingrata, que a tu placer Amor es ciego, diste la esencia! y espero que tienes amor, no hay duda, pues cuando amante festojo La ventura en el amor Anor es todo un engaño; pues si es engaño, bien vemos, que entre dos que hay engañados, hay una codicia, luego, Blanca, para que yo a solas comunique mis festejos, necesito de que tú tengas amor? . No te entiendo, que también puedes pensar en tu dolor. . Manifiesto es tu engaño, porque amor no es esquivo. y cuando infunde a lo más, son pesares sus efectos, Desgraciado en el amor eres, y según entiendo, en balde son tus palabras; cuando no admito tu celo. nace aquí de dos extremos; y uno ha de ser el amor, para habendos alimentos: y hoy es cristal su comiente. esave que en fuma esquila fue a la mañana, siendo con pico de grana organo o clarín de pluma. Anortiene, pues si flores, fientes, arroyos cristales, todos explican sus males, cuando se tratan de amores. Porque ni que ingrata sabes será vistas al rigor, no has aprendido el amo de arroyos fuentes, y aves? El vivir hoy infelice Ese discurso amoroso No labra para conmigo Señora, no tan ingrato se remonta descompuesto; Sirviéndole ponrémate la media Luna del cielo, En catedra cristalina, de peces errante gremio de amor infunde a las plantas, mil amorosos preceptos; pues solo en fe de enseñarlo; y solo en fe de tenerlo, Blancos penachos de escarcha de plata le eriza el Cierzo. que tu fábricas risueño, se releva cuidadoso al blanco de tu deseo; porque ese aparente halago, es solo en aqueste empeño Soberbia, y loca hermosura, de sus montantes de hielo. a tus divinos desprecios, y siendo esquiva en oxceso, en exceso eres amante, pues siguiendo tu desvelo, a true que de darme amor, me frunqueas un desprecio. tu sosístico argumento. se fabrique tu desvelo contra mi amor, porque todo tiene amor, y está sujeto a su ser, y solo en se de estar al amor atento; Ya es turbante Guadarrama de la cabeza del viento. Esquiva siempre me ofendes, y basta en aqueste medio, que para mí seas hermosa si es para mí tu desprecio, el cristal que hoy a tus ojos tu persona, eres de mármol, no ha de ser causa de hallar leyes en que no hay derecho; pues cuando amantes se tratan rosas flores, y arroyuelos, Camascos son los riscos, y airones los robles secos. Ni porque arguyan amor falta el aliño del tiempo, dibujándoles sonoro los bien matizados pechos: antes refieren suaves, y con el amor contentos, Que estar desnudos los troncos es la gala del invierno. El adorno de su pompa no es desnudez, pues entiendo que Cupido en los vestidos siempre se compone atento. Y así, despreciando esquivos de amor amantes requiebros, Huyen de ser los arroyos de sus árboles espejo. Advierte, divina Aurora, que el dejarlos no es por eso; sino que es tal la codicia del amor ingrato, y terso, que los abate rapaz, y los desprecia soberbios Porque se miran tan pobres, y tan galanes les vieron Pues tome ejemplo tu dicha. Sigo yo mejor Lucero. Si es imposible, es locura. Lo imposible es alimento. Eres necio; y porfiado. Soy porfiado, y soy vecio. Pues yo me retiro. . Aguarda hermosa Blanca, mi dueño, no quieras que sin mi acabe a manos de tu desprecio. A tus plantas hoy rendido Vos amante? . Gran señora, Que son celos? celos yo? Concedo, notable lance! Yo anillo? qué es lo que dices? Pues este que fue instrumento Cómo a mi atrevido, aleve, tienes con nobles afectos al más humilde vasallo. que en amorosos extremos, el Dios, nieto de la espudía. en vinculo amante ha puesto. no con mal fingidos celos me ultrajes, porque aquí son malogrados devaneos. qué es aquesto? loco, necio, mirad bien lo que decís, que si presumís soberbio subir mariposa altiva a mi soberano fuego, podrá ser que sin cabeza midáis cadáver el suelo. que estos en mí no son celos: pero si acaso a tu Alteza diera un anillo, que en cierto tiempo me dio, para que, ay de mi; terrible empeño! amante yo se lo diera a la dama a quien venero, que sintiera (trance fuerte!) tu Alteza de aqueste empleo? de subir Águila ilustre al solio de tanto cielo, sea, señora, en la elección la explicación de mi pecho. me ponderáis vuestro afecto? Que vapor quiso subir soberbio al balcón Etereo, que lisonja de los aires, no nanfrágara deshecho? Qué exhalación! ay de mí; el Rey viene hacía este puesto, y no quiero que te vea Rendido a tus pies, señor, Ay Blanca, solo en tus ojos por ser día en que tu Reino has bodas felice rrata, Digo, señor, que mi dicha He de vencer esta estrella, . que a Carlos por los cabellos casi forzada me lleva, cuando amorosos afectos los dos reciprocamente componen en lazo estrecho, tiene realce mi pecho, que no en balde siempre tuve aquesta altivez por hierto, resultarían, hay triste, cuando Carlos, que tormento! y Blanca amorosamento componen vinculo estrecho, como de aquellos papeles que leí me es manifiesto, tiene en vos tranquilo puerto. Si nuestras ilullros boras el conclave de los Guandes junta, sobre que es ya tiempo de que gocemos esposos el tálamo de Himeneo. Pues he conocido ya los daños que de mi intento por mandármelo tu Alteza, gran señora, te obedezco. hasta ahora no se han hecho, porque tu disunto padre, Rey de aqueste excelso Reino, ha poco que de esta vida adquirió el vale postrero, aora, sola esta causa me puede obligar, hu hecho conmigo; de celos peno, y asír ocuileante. . Aquí esoy, amor, en notable empeño: Qué es esto que por mi pasa? Aunque pudo ser en tiempo hasta la vida aborrezco. lo que aquí hoy me sucede, que me costara desvelo, ahora no porque mis bodas quiere celebrar el Reino, y ala es fuerza hacer mercede, pues Orabio tan resuelto por merced hoy me ha pedido Qué es menos inconveniente, con los pesares tan cuerdo, que les alimente el ser, a true que de no estar muerto. que hoy a la vida desprecio, que como soy desdichado, la vida me es detrimento. cuando tan ciego padezco, morir de una vez, que andar Y no te espantes de ver Y así yo como infelice Pues digo. . Notuble empeño! Que así en dilatado encomio te son alfombra el umiverso que premies, o gran señor, el amor más verdudero que en las tablas del olvido imprime estampas de eterno. A Blanca hoy por esposa me concode, y si mi ruego te ensordece los oídos, negandómela por premio de mis cariñosas penas, y mis amantes deseos. Arráncame con la espada hoy el corazón del pecho, que me servirá, oy de mí, de natural alimento. una merced que contento te pido. Llega a mis brazos Otuviio, y alza del suelo, y dime qué es lo que pides? Señora. . Rabiando estoy. Di qué dudas. . Cómo aquesto Aunque sea de aquesta suerte, Pues esta noche ha de ser Blanca, como tú tan triste Ya señor toda la Corte no es cosa para una hora, sino en mí ha de ser eterno, así es fuerza que imagine lo que he de hacer primero; que muchas lloran deespacio, por dar él sí muy de presto, exponerme a tantos riesgos, tu Alteza me atienda un rato, porque yo notable espeño! son volátiles torneos, me festejar más porque eches de ver lo que aprecio tu persona, le da a Otavio la mano de casamiento: con aqueste lance yo aquí de Blanca me vengo. por esposa a Blanca. Acierto seraque a los dos estreche el vinenlo más bonesto, en remontados festojos te salva, y todos los Grandes, y también los caballeros particulares celeblan tu placer, que este contento, por el festín de tus bosdas, el Reino, Monarca, ha hecho. tu desposorio, te ruego que me des dos mil escudos si quiera, para que luego, saliendo de Pantoque, llegue a ser jubón entero. te muestras, cuando hoy el Reino en músicas, que del aire rofanar, hay triste, las dos llaves del silencio. Ires años ha, gran señor, que libo el néctar Hlibleo que a los candores de Blanca lo hermoso rinde por seuido. Tanto, qué hubo vez, qué pena! que el Sol algo soboliento con sus parpados de rola me halló Clicio a su terrero, sin bastar a disuadirme de este mi amoroso intento, la niehe, que matutina rompió de la Aurora el seno. Porque aunque fueron montañas de transparentes fragmientos, fueron en aquellos lances poca nieve a tanto fuego. Correspondido de Blanca, de esposo palabra tengo, dejo largos episodios, y solo al suceso vengo. Porque juzgo gran señor, que el tiempo me falte adverso, y no será novedad en mí hoy aqueste suceso, que a un hombre que es infelice, suele faltar hasta el tiempo. Supe en fin que Otavio, hay triste, a tu Alteza, que tormento) le busca, rabiando estoy, para pedirle, qué hierro! por esposa, fuerte lance! a Blanca, de celos muero! que en todo tiempo los tiene quien tuvo amor verdadero. Y así yo, para saber si Blanca consentimiento tenía en aqueste caso, buscándola, ay de mi entro en el cuarto de la Infanta, no la hallo y encubierto señor, desde ese postigo, pe estido escichando arento, uo por muélced Oranio a cjjanca te está pidiendio, para que esposos los dos gocen amantes requiebros. pero si tu Majestad hoy intenta concodorlo, con esla daga que ahora da al Sol flamantes reflejos, el estambre de mi vida cortaré infeliz tan presto, que negármela, y matarme, cuando sin suerte padezco, adibas serán una cola, pero ninguna primero. Mas si procuras. Detente, Carlos, esposo, mi dueño, que yo si aquí el Rey pretende que sea su esposa, tan presto verás que con esta daga visitó mí triste pecho, que no haya, no, distinción entre amagarme, y hacerlo, Mas, Carlos, si tú te matas, excusado es este medio, porque como estoy en ti, moriré estando tu muerte, y así en ti me matarás, mi Carlos que es lo más cierto. Qué dices de aquesto, Oravio? Señor, que yo no pretendo que sea porfuerza mi esposa, antes de mi parte os ruego, premie vuestra Majestad tan bien logrados afectos, que lo serán si se casan. De amor han sido portento. No parece esta señora Y a Ursino, y a Otavio luego Beso tus plantas mil veces. Y a Palito que, que recto Vivas más años que un mono, Solo de Rey tan cicello Que bien Carlos hu encubierto lllanca a Carlos dé la mano y a Carlos en otro acuerdo den mil escudos. . Supremo que un Religioso portero, que un doctor, que un sacamuelas, y más años que un cencerro, que por no tener badajo, les den Títulos de Condes, premiaré: bien disimulo será tu nombre que siempre el Rey me mire severo! no le aprovecha al harriero. Y aquíos pide hoy el Poeta perdón, por tan grandes ver? estar en mi cuarto oculto! lo que este sucoso siento. siempre en Palacio ha asistido, de las damas de estos tiempo que hay mujer que sin hacer escrúpulo de su dueño, true tapada de medio ojo, mil hombres al retortero. de esposa, pues tanto ha hecho su amor que a Otanio le hace que no prosiga en su intento. Y pues en esta ocasión es su amor tan manifiesto, no será bien que me oponga, ni por mí quede el hacerlo, pues traen sospecha los Grandes de mi amor. Serás cterno siempre en lenguas de la fama. esperara tal merced.
