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Texto digital de Servir para merecer

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Juan Bautista Diamante
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Servir para merecer. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/servir-para-merecer.

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SERVIR PARA MERECER

JORNADA PRIMERA

Ya en fin habemos llegado dende con mejor fortuna, PRIMERA halla ra dichosa, alguna esperanza mi cuidado. Ya donde de aquesta acción, ya que no me atreva a ti, me he de echar la culpa a mí, que sufro tu condición. A Milan, señor, llegamos, y en la posada nos vimos penas, cuando salimo; por Alberto preguntamos, y las calles discurriendo, sin saber, como, ni donde aqueste Alberto se esconde: vamos. Ya, Galban, te entiendo, razón tiene tu porfía. En, que estoy reventando, y pierdo el juicio, cuando Príncipe ilustre de Ungría, solo a mí, para fervirte, me has traído a esta jornada, sin entender de ella nada, mas que la pensión de oírte, suspirando ese desvelo, que en tu confusión se encierra, ya contemplando la tierra, ya desoliinando el cielo. Habla, señor, pesia tal, da fin a las quejas mías, pues tu se creto me fías, no me reserves tu mal? A la lealtad que en ri veo, fuera ingrata mi nobleza, si negara a tu fineza lo que pide tu deseo. Príncipe, como ya sabes, nací, de Ungria heredero, y aplaudido, que mi sangre labró mi merecimiento. En el ilustre ejercicio que requería mi empleo, llegue a parecer dichoso, coronado de trofeos. Dejo aquí alabanzas propias. a que las publique el tiempo, que aunque tal vez las verdades. puedan decirse sin riesgo, las de esta esfera, Galban, deben callarse, supuesto, que las propias alabanzas en la boca del discreto, son limitadas, y son excesivas en el necio, perdiendo aquí de remisas, y allí de vanas perdiendo. Y así, yo callo las mías, ambicioso de más premio, que entre las mejores partes, la mejor es ser modesto. Del Estado de Milan, llegó Embajador, Alberto, siendo voz de su embaja una cartade su dueño: la bellísima Leonor, cifra de todo el Imperio, de la luz, alma del día, divina afrenta del cielo. A Crotaldo, deudo suyo, que en los pasados rencuentro de el muerto Duon, y mi padre, vino a Ungría prisionero, a coude razón de estado de el Duque, le tuvo a intento de no sé que disensiones, que en contraron sus afectos. Pedia, significandó, que su edad, y su respeto, para su poca experiencia. era el eficaz remedio; pues ya difunito su padre, sola, y en años tan tiernos. expuesta a muchos peligros sentía muchos recelos. Y viendo mi padre entonces el ya acabado pretejto de la prisión de Crotaldo, al Embajador, atento se le entregó, disculpando su retención, y admitiendo por régalo de Leonor, no por rescate, un pequeño cofre, o mineral de joyas, cuyo espacio fue argumento de la hermosa perfección con que el Sol retrata bello su forma en otra materia, pues mirando sus reflejos dijera el más entendido, en tanto luciente exceso: cuidado ha sido del Sol contra el embozo funesto de la noche, o ambición, pues por no faltar discreto, al mundo se sustituye en tantos Soles pequeños. Cómo te diré que vi a Leonor, en un perfecto rasgo de pincel divino, en un hermoso bosquejo, callando solo; por no manchar, o tosco, o grosero, tanta beldad soberana de humano encarecimiento. Guardé la adorada copia de mi idolatrado oblero, y singiendo otra ocasión me recogía mi silencio. Allí fue, donde en batalla desigual, el pensamiento, dificultaba peligros, y facilitaba riesgos. Allí fue el segundo asalto donde conocí el primero, pues aunque ya de la llama era rendido trofeo: como nunca a mi noticia había llegado el fuego, conocí el incendio en mí, por las señas del incendio. Conocí, que era mi mal, amor; pero como ciego solo al retrato debía el aviso, y no al sujeto, porque ignorando quien fuese de tanta pena instrumento, idolatrava la causa, no más que por el efecto. Resosul buscar alivio a mi afan, y parti luego al cuarto, en cuyo retiro se daba al descanso Alberto. Dile parte de mis ansias, obligándole a mi empeño, y supe como Leonor era del retrato dueño. Pedi amparo a su nobleza, a su edad pedí consejo, y entrambas a dos fortunas conseguí dichoso, a un tiempo. Pues aunque Alberto me dijo, que enamorado, y atento Enrique, Duque de Ursino, fiado en el parentezco, o en la fortuna, aspiraba de Leonor al noble empleo. A cuyo fin en su Corte. con públicos galánteos, gozaba las permisiones del estilo Palaciego. Me dijo también, que Enrique era con Leonor, objeto, mas de ofensa, que de agrado, mas que de amor, de desprecio. Y en fin, venciendo razones, y atropellando respetos, entre los dos resolvimos, que yo llegase, fingiendo nombre, y estado, a Milan, donde él tendría dispuesto con Leonor, que me aguardaba, dándole a entender discreto, que por raro, y peregrino pintor, a servirla atento, de Ungriame aviasacado, para mi fácil empeño, pues tú sabes el primor Esto los dos conferimos, y paral legar a efecto, de Alberto luego el viaje se dispuso, a quien yo en trueco del régalo de Leonor, sin igualdad en lo bello, hasta ser suyo, previne. otro con más rendimientos. Qué piedras, mas que primores, almas, todo pensamientos, todo mores, todo enigmas de mi honor, y mi tormento de cierto Estado el gobierno Partió Alberto, y yo quedé a numerar desconsuelos en las horas, a sentir tardanzas en los momentos. Y en fin, sin poder sufrirme, enemigo de mí mesmo pedi licencia a mi padre, para venir de secreto a Milan, sin otra causa, más que curiosos deseosa Partí, y llegue, como has visto, En fin ya resuelto estás? tarde, Galban aunque a tiempo para la disposición tratada entre mí, y Albreto. Esta es de mi firme amor la intención, este el suceso peregrino de mi vida, está de mi fingimiento es la causa, esta la astucia por donde llegar espero de el blasón de la firmeza, al nunca alcanzado premio. Señor, estás un sentidó? mira hombre que estás ciego, o tienes de enamorado perdido el entendimiento. Jesús, que de disparates imposibles todos. . Nec por que imposibles los llam que logra mi estudio en esto. . Pues no se está dicho ello quieres que no te conozcan en Milán? . Eso pretend Pues di, Crotaldo, señor, que estuvo en Ungría preso y con Alberto ha venido, no te conoce? Confieso que me conece Crotaldo, más también, Galva te advierto que no ha de verme, por que a disposición de Alberto, fuera de la Corte ocupa Quiero que eso sea así, aquí no tienes remedio di el retrato que enviaste, y en poder de Leonor, creo no ha de descubrirte? . N pues a más de ser mi intento dar indicio a su sospecha; no a la evidencia me arriesea porque es muy posible que haa parecidos dos sujetos? Si Galban, ya estoy resuelto Pues espera. . Donder? Aquí cerca, y vendré lue Aqué? Gra buscar una viza y a prevenir un Barbero Conmigo temes, cobarde No señor, conmigo temo mas porque veas también cuanto en servirte me emp aunque tan valientes sean tengo de vencer mis miedo que es lo más que puedelo un sirviente por su dueño Agora sí, que me obliga Pues no aguardes, te aconsejo si de este modo te sirvo, a que se mude este viento que cómo ha poco que soy valiente, y ha tanto tiempo que me conozco gallina, si sete descuidas, recelo que en vez de dar con las manos tengo de dar con los guenos: mas cómo te has de llamar? ̱. Ludóvico. . Soy contento, y yo cómo? . Juan Galban. No Filipo, no lo apruevo, que si a ti por el amor desbautizado te veo, yo, que con él, y contigo por mi destino peleo, por ti; por él, y por mí; de desbantizarme tengo. ̱ Deja necio disparates, y vamos donde mi aliento, en la aventura más alta empeñe todo su esfuerzo. A buscar a Alberto vamos, que pues el amor ha hecho de un engaño mi esperanza, con una verdad espero que ha de premiar mi osadía, en cuya distancia apruebo, morir sufriendo, y amando, martir de mis pensamientos. Vamos, señor Ludóvico. i así has de llamarme. bueno y aún de Niquea. . Por qué? Porque en tus andanzas veo resucitar la preez de los andantes Caballeros. . Alegres están las flores. Si vuestra Alteza las pisa. no han de copiar de su risa alegrías, y colores? Blanca, no tan lisoniera, que nada me debe a mí, quien está gozando en ti tan hermosa Primavera. Las músicas gran señora, de el de Visino, y tuya, están prevenidas, cantarán? . Sí. Celebrad nuestra Aurora, Arder corazónsarder, que yo no os puedo valer. Por mí esta letra se dijo. . Tira la vienda al dolor. Ay Flora, que no hay valor, para dolor tan prolijo. Arder corazón arder, que yo no os puedo valer. Di, Laura que no prosiga ese músico lamento, que no me alegra el acento, y el concepto me fatiga. Sagaz examinaré . si es el Duque a su amor grato. De haber visto aquel retrato el efecto callaré. Es pasión de un corazón que no puede socorrerse. Por eso, que ha de vencer se del discurso la pasión. No halla él que se queja medio a la pasión con que lucha? Entristecer al que escucha nunca puede ser remedio No, prima, mas puede ser con la queja descansar. La música ha de alegrar, pero no ha de entristecer. De la música, se cuenta, que al que escucha su armonía, alegre, añade alegría, y triste, tristeza aumenta. Luego bien hago en mandar, prima mía suspender lo que puede entristecer, hasta que pueda alegrar. Luego estás triste? . no, y sí. No; yn? no lo entiendo. . Yo tampoco. . Tú, como no? Como no me entiendo a mí. Pues que tienes? . No lo sé. qué has visto? L. eso es lo que siento Declara tu pensamiento. Eso no, prima. . Por qué? Porque aunque es naturaleza sentir cualquier accidente, cuando hay grave inconveniente, el pronunciarle es flaqueza. Y así; yo a callar me ajusto este mal, porque en efeto, si ha de arresgarme el respeto me sale muy caro el gusto. Pues conmigo este cuidado, cuando tan amigas fuimos? Sí. que aunque primas nacimos, nos diferencia el estado, y el superior enseñar debe a todos, prima mía, a tenerse cortesía; para hacerse respetan. Y así, déjame sufrir lo que me ves padecer, que ni tú lo has de entender, ni yo lo puedo decir. No porfíó a tu entereza. No es entereza . Pues que? Es doctrina de la fe que se debe a la grandeza: cuya está música es? Es, señora, del de Visino, tu primo, amante, que fino. al paso espera cortés. E, ha ingrato, mas no me ofende, aunque sí, que me da enosos, que desprecie por los ojos, quien por los ojos no entiende Quiero, y no saben que quiere yo solo sé que me muero. Parece que el corazón me explican aquestas voces a que en mis penas atroces han leido mi pasión, pues aunque, como es razo callo mi dolor severo, le pronuncio, a lo que infier yen lo que callo, explicando el dolor que siento cuando Quiero, y no saben que quien Porque aunque yo sola sé, el tormento que me aflige, cuando el sentimiento dia sin duda el mal expliqué, mas no, que aunque ponde mi tristeza, considero que ignoran, a lo que infiere la causa del accidente, pues de lo que elma siente Yo, soló sé que me muer Quiero, y no saben que quiero yo solo sé que me muero, No cantéis. . no prosig selle el labio mi tormento que vo nioriré contento de saber que vos gustáis: Volveos todos, y el dolor sufra en si mi resistencia, que es en amor la obedienci el sacrificio mejor. Por qué os vais? Por no ofenderos. Disimulemos pasión. Hay vana imaginación yo no me ofendo de veros. . Luego os obligáis. . Tampoco Pues decid que no lo entiedo: como, ni obligo, ni ofendo, que lo dudo, aunque lo toco? Direlo pues que gustáis, para que no lo ignoréis: callando, no me ofendéis, y hablando, no me obligáis. De veros, sin oblígaros, contento estará mi amor, opues le basta ponfavor la gloria de no enolaros, aunque sí, como escuchié, pierdo aquel mérito hablando, que me esperaba callando, yo, señora, callaré: y así para obedeceros. vivira mi amor dichoso, de no oblígaros gustoso, a la luz de no ofenderos. Yeso es no ablar? . Si señora Pues, decid, que puede ser? Es, señora, responder. Yo muero de celos Flora . Pues Duque en resolución, responder sea, o hablar, en lo que habéis de callar es solo en vuestra pasión, que se ofende mi pacienzia de que lleguéis a entender, que os tengo de agradecer lo que es vuestra conveniencia, sin más premio que adorar. Amante os sirve mi fe. Y porque adoráis? . Porque es cortó el culto de aman. Y a quién toca esa acció loca? Al merito que en vos veo. Y a que os obliga? . Al deseo de un bien, que en divino toca. Luego ya es más que adorar lo que queréis? . No, señora. Pues no dijisteis ahora, que pasáis a desear? Mal debisteis de advertir, porque se debe entender, que deseo merecer solo, que os dejéis servir. Pues si eso habéis deseado; presto lo conseguiréis. Cómo? . Como no me abléis más, Duque, en vuestro cuidado. Buena esperanza le da. Muera, pues muero, el cruel Mírenle cual está él, y miren cual ella está Solo en no hacer resistencia juzgo que os sirvo, señora. Si Duque. Más falta ahora. . Qué? Que vos me deis licencia de ausentarme. . que fatiga: . Porque mi fineza intente, que os pueda servir ausente, quien presente no os obliga. Siempre licencia tenéis para el logro que pedís. Añadid este que oís. . alma al mal que padecéis. Yo volveré a dar al mar esta firme barca, a quien la rafraga de un desdén solo pudo zozobrar: llevaré, para serviros, por remos, mi diligencia, y ayudarán a mi ausencia el viento de mis suspiros; y óxalá, que el mar piadoso de verme morir cansado, me recoja lastimado en su centro proceloso: o que al acabar la quilla de correr Provincia tanta, buscando tierra a la planta falte a la planta la orilla; lo que de vuestro desdén muera, si muerto no estoy. Qué decís? . que ya me voy. El cielo os lleve con bien. Flora yo muero. . Impaciente tu dolor, señora, está. La vida, Flora, me va en que el Duque no se ausente, Que causa será importe a poderle detener? Añade al ser de mujer, las diligencias de amante. Bien esta: mas que advertida . A tanta deuda, confieso, intenta tu confianza. Que No perder la esperanza . No aimas paga a mis intento ya que se pierde la vida, y así tur pero después te diré lo que he intentado. Dar alivio a tu cuidado es mi mayor interés. Cruel, señora, te advierto. Blanca, si esto es ser cruel, mejor es serlo con él, que conmigo; pues es cierto, que no hay dolor tan pesado como obrar sin libertad, y hacer, que la voluntad parezca razón de estado. sujetar yo mi albedrío al gusto, es acción piadosa: pero hacer, por ley forzosa, ajeno, lo que es tan mío, es crueldad de pecho infiel, y así la excuso, que no hay razón para que yo sea conmigo cruel: pluguiera al cielo, que así . de esta locura que siento arrastrado el pensamiento, se templara el frenesí: pero que digo, si ciega me rindo a un alivio incierte haz. Laura, llamar a Alberto El, señora al jardín llega. A qué aguarda mi pasió, sagaz intento saber de llegar a mi poder el retrato, la intención: pero que necia repito, calle la voz, sienta el labio, no haga la impaciencia agravi el que amor no hizo desito. Allí la Duquesa está. que es corta paga la vida. que serviros, y añadir otra corona a mi dueño: la llaneza; por forzosa suplid, y esperad, que quiero decir como habéis llegado, y estudiad el fingimiento por si su Alteza gustare, que hoy la veáis. . Aquí espero O qué divina hermosura! parece que todo el cielo todo el celestial estudio puso en rasgo tan perfecto. Ya nos podemos volver, pues ya has visto que es más bello el original, señor, que el retrato Ya no es tiempo sino de morir callando, u de merecer sirviendo. Dios te perdone, que eras muy buen hombre cierto Quejosa vuestra tardanza me ha tenido. . Mi deseo nunca está lejos, señora, de adorar vuestros preceptos pero aunque yo no he asistido a vuestro servicio atento, he asistido en daros gusto. Cómo. . El pintor diestro que ofrecí por extremado a vuestra grandeza, tengo señora en Milan, que hoy llegó de Ungría a este efecto. De Unoria? Señora, sí. No sé que en el alma siento, a . Dile de eso, que va lindo. a Ungría, que debaneo: y donde el pintor esto? Señora, sin alma llego, . a vuestras plamas. Qué miro? . Rendido. Parece sueño, oh fantástica ilusión, qué representa el deseo. Llego de Ungría. No vi retrato tan verdadero A ofrecer una corona en mil nobles rendimientos. Cardenillo, hombre del diablo que echas a perder el cuento. Confusa estoy. . Sin nal vivo que hermosura! Alzad del suelo. Aquí empieza mi esperanza. Aquí me muele los guesos. Para serviros, señora, tan de buena gana vengo, que por vos dejó mi Patria, y no hago mucho, que es cierto, que no hace mucho por vos, quién por vos no deja unRcino que dicho estará con esto, Gracias a la habilidad, o al destino, que me han puesto en acción de merecer por premio un retrato vuestro, este será a mis fatigsa el logro de más trofeos: si a mi pincel permitís la licencia, que aunque temo, que al mirar vuestra deidad me deje tanta luz ciego: Para cópiaros, señora, no necesito de veros, que haciendo una perfección, vuestro retrato abre hecho. cada vez que oigo nombrar . Con nuevas dudas peleo. En mayor fuego me abraso. Bien explica su concepto. Bien va hasta aquí la tramoya si no se aclara el enredo. Que en fin de Ungria venís? Si señora . Pon el tiento. Y sois natural de Ungría? Y aún legitimo. . Así intento descifrar de tanto enigma la duda. . De Ungria fueron mis principios, y mi estudio debió a Ungría los aciertos. Cómo os llamas? . Ludónico Y yo Galban. . quita necio. Si me lo ha de preguntar después, no es mejor, que luego lo sepa sin aguardar al siempre paso perpetuo de entre Reyes y lacayos: de donde sois? de Marruecos, aunque nací en Normandía: pues como puede ser eso? porque aunque yo nací aquí; fueron de allá mis avuelos: Señora, Galban me llamo, si hoy no gustáis, para cuando gana os diere de saberio, Donaire tiene. El criado parece hombre detenvuelto. No tiene imhay malas barlas la de los negros ojuelos. Y a que modo de pintar os inclináis? . Con extremo soy inclinado a retratos: y aunque antes tuve a los lejos inclinación, desde agora la cercanía aperezco, en que espero mejorar la fatiga; pues granjeo lo que va de sombra a luz, si logro lo que pretendo. Hbéis retratado mucho? Un solo retrato tengo, que entre otros, de mi mano solo de aquel hago aprecio, porque a más de que el pincel corrió en él las líneas diestro, me costó mayor cuidado, y entre todos le venero, porque me tiene de costa, señora, lo que le quiero. Él se declara, yo y todo soy pintor, y porque quiero excusaros las preguntas, digo, que con grande extremo a todos hago ventaja en pintar monas al fresco. Y en que la ventaja estriba? En que las pinto, y las duermo. Para que le haga favor . a Leonor, decir intento, que es hombre noble, con que mas a su deidad le acerco. Qué divertida, nuestra ama, le mira Laura. . Yo entiendo que ella le ha de retratar, si él se descuida en hacerio. Muy suspensa está Leonor. Cuál está mi amo? Alberto. . Señora. Que en fin es este el pintor de tanto acierto, que me dijisteis? . Muy faci ha de ser mi desempeño: si vos le queréis mirar correr la brocha en el lienzo y para que más le honre, a vuestra Alteza, le advierto que sobre aqueste primor, es ilustre Caballero, sin que este ejercicio sea en su nobleza de efecto, pues a más de ser él noble por sí en Ludónico es cierte que granjea más valor del que en si tuvo, pues vemo que el que le usa, es quien da al arte el merecimiento. Qué dirá Alberto, Galban? No lo sé, pero lo temo, mucho miran, apostemos que nos ha vendido el viejo. Que necedad. . Y aqueste quién sois, Ludóvico? . Buen Qué escucho? . Por que vea? No miro, y tomo dociento o Apostol numero trece o Conde Julian, bermejo. Porque veáis cuanto estime la virtud. Aliente el pecho Eso sí, que ya podían ahogarme con un cabello. Por gusto mío estaréis en hospedaje de Alberto, con título de asistir a mi servicio, que intento honraros mucho, por vos, y por quien os trae. . Aceto señora, las ocasiones de ser muy esclavo vuestro. Vamos prima. . Ya te sirvo, Flora, a disponer entremos algún remedio a mis males. Solo servirte deseo. Ven, que un papel ha de ser . Mudar forma el sentimiento, principio de lo que intento. Quedaos vos a descansar. Ley haré vuestro precepto. la razón en que consiste? Aclararé tanto enigma. Aspiraré a tanto cielo. En la duda. . En la esperanza. . De Palacio fue el reclamo Siempre muda. . Siempre atento según te dije, y yo vi Daré el castigo a mis ojos, que causaren mis deseos. Veneré la luz hermosa de sus divinos luceros. Adónde vais? . A serviros. Ved que a Ludóvico Alberto debo atulealtad fiel, guste de honrar, por honraros en hacerle guésped vuestro: no sé que llevo en el alma, que mil novedades siento, o si así fuese el de Ungría. TillO que bellísimo ricigo, Cuidado lleva Leonor. Venid Ludóvico. . Ciego a tantas luces voy. Cuál se va poniendo esto. Me río del alfeñique con que soberano imperio vuelve a mirar. . Blanca vamos pudo dar. . Qué hechizo tan alagueño. , V álgate Dios por pintor en que confusión me has puesto, Deidad, u déjame el alma, u llena contigo el cuerpo. Hambre, o déjame sin ti, ven camíname al tinelo.

JORNADA SEGUNDA

JORNADAI A Palacio otra vez vienes? Sí, que con ados mejos hoy presumo hallar favores, los que ayer hallé desdenes. Pues qué causa ha suspendido Fiama. noco cruel, de tu viaceciara ento? ser favor, el que fue olvido. Cuál es, porque sepayo En un papel que hoy me diste, sin saber quien te le dio. una mano, y luego oí, Floro dale ese a tu amo. Mas que decía el papel? aunque me encarga el secreto, te lo diré, que en efeto según la esperanza vi, toda esta satisfació. Muda tendré la atención, pues dice el papel así: Quien conocé vuestro mérito os advierte, que suspendáis el via. ge, si es verdad vuestra fineza, buscando para con todos alguna disculpa de no auséntaros, y ha- ciendo que se desengañe de que obe decéis el aviso, sin darle a enten- der, ni aún a quien os parezca que le Raro modo de escribir, y no fácil, a mi ver, es el pápel de entender. Aunque me hace discurrir no porfío en entenderle, quiza por no aventurarme, que me manda no ausentarme, y es fácil obedecerle. Será de Leonor? . No sé. Y qué intentas? . Observar firme el precepto de amar. Sabes lo que pienso. . Qué? Que tiema de verme aquí. que te ha dicha el papel para detenerme a mí: pero que causa has de dar de suspender la joriiada? Téngola, Floro, extremada. Cuál es? . Es acreditar, que a este celebre pintor grande obligación, debí, y que encontrándole aquí debo ser su intercesor, suplicando a la Duquesa que le honre, encareciendo su primor. . A lo que entiendo muy frívola causa es esa. No ves que no es menester asentada la intención del papel, que sea razón, si no que lo pueda ser. Y dí, el pintor que distante de tu pensamiento va, que dirá? . Tan mal le está, que yo su aplauso adelante. Nada me hace maravilla mayor, que tu confianza. Esto es tener esperanza, más Blanca llega. . Y Florilla. Si recibio el papel? . Sí. De que lo discurres, Flora? De verle en Palacio ahora, y con Floro, a quien le di a descubrir su intención. Advertida llegaré. Cuidadoso callaré de hallarme aquí, la ocasión, Duque. . Señora. Aún se atreve vuestra porfía a intentar. Escollo soy para el mar, incendio para la nieve. Ausente os había juzgado. De intención, Blanoa. Ya a visto el ato acierto, Porque lo quiso un cuidada Yo os doy, Duque, el parabl si es precepto de Leonor. Nunca yo áspiro al favor, de quien adoro el desdén. Es muy amante trofeo. En el moriré gustoso. Dios os haga tan dichoso, Duque, como yo deseo, a enemigo. . . Más por fiel en lo que preguntáis, diré, porque lo sepáis, lo que me hace detener. Ese pintor; que llegó a Milan, señora, es hombre a quien debo, y no os asombre algunas finezas yo. Nunca ocasión he tenido de hacer lo que he deseado, y por él he disculpado el haverme detenido. Porque vengo a interceder con su Alteza en su favor. Yo presumo, que el pintor Duque, no os ha menester. Bien finge. . Dales con esa Bueno va esto. . No Flon Por qué? . Por que falta agor verle hablar con la Duquesa. Mas ocasión he juzgado. Cual pudiera ser mayor? Es el Duque mi señor, hombre poco ocasionado. Algo mayor puede ser, si quiena mí me ha contado, que sentía vuestra ausencia, os ha dicho sus cuidados. No te despeñes. . No har porque importa mucho al caso asegurar el secreto, para alentar el engaño. Fle esto es deando. Leonor ap algo le ha comunicado, y a un tiempo hacer experiencia de ver si el secreto guardo: pero con una malicia quedaré desengañado. Sentir que me ausente yo, dejadme, Blanca, dudarlo, y perdonad, que mi duda contradiga vuestro labio, sin que peligre, señora, vuestro respeto en mi daño, que un desdichado no aspira a parecer Cortesano. No tenéis. Duqué razón de llámaros desdichado, cuando estáis favorecido, uno es que estéis olvidado lo que sois, y al bajo estilo del sentimiento ordinario; viviendo al uso de todos, el favor os haga ingrato, que no lo que no se desea nunca fue dicha gozarlo. Yo favorecido? . Sí. Albricias pasión. . . Y tanto que costáis muchos desvelos. Ten, que te vas despeñando. Vive Dios, que tienen traza de querernos mucho a entrambos. Feliz mi suerte se anima. Señor, ya no hay que dudarlo. Leonor se muere por ti: A otra falsedad aguardo aclarar la confusión, que recelo, y que idolatro. Si esa hermosura a quien debe mi fortuna ese agasajo, conociera yo, sin duda, que en rendidos holocaustos sacrificara a sus plantas afectos, que en duda callo. El e declara contigo. Así intento embarazarlo por si es cautela, hasta hallar algún indicio más claro; luego no la conocéis? conmigo, Duque, estáis falso, Yo, ni discurro quien sea, aunque deseo alcanzarlo: Lo deseáis? . Si señora. Pues yo afirmo. . declaraos qué habéis de saberlo. . Cómo Obedeciendo, y callando. La Duquesa. . Seré mudo. Amor alienta mi engaño. . Qué nice Milan? . Señora, desea todo el Estado sucesión a vuestra Alteza: impaciente o temerario, esta circunstancia es mía, . para dar a mi cuidado fin, y sirviendo al de Ungría aumentar estos Estados. Esta ocasión logaré para el suceso que trazo, hay Ludóvico, si fueses el que tengo imaginado. Cómo va, señor? . Galban. Ciego estoy de enamorado, pues rezo a fanta Lucia. Calla loco. . Cuerdo, callo. Prima. El de Urbino está aquí. Antes que hagan el reparo quiero hablar, porque no juzguen, que el estar aquí es acaso: Ludónco, a lo que oyeréis, no digáis nada en contrario, que importa. . no os entiendo Presto saldréis de cuidado. A todo estaré dispuesto. e ha dicho ese menguado? Calla. . Por ajena causa, bien podré sin disgustaros volver a vuestra presencia, pues el precepto que guardo es no hablar en mi pasión, y por observarle paso, bien puedo a vuestra presencia llegar mi pasión callando. Si Enrique, mas qué queréis? Quiero un favor suplicaros. Decid, que querrá pedirme? Algún dinero prestado para ayuda del camino. Confuso su voz aguardo. Ludóvico, gran señora, cuyo pincel soberano para ser honor de Italia, creció en su estudio milagro, es quien pudo suspender a mí motivo los pasos, porque al querer ausentarme supe que había llegado, y quise para con vos ser a su fineza grato, que le debo alguna. . A quién? este hombre está endemoniado: si te ha tenido por otro? Nada en su intención alcanzo. qué intento será el del Duque? . Ya salí del sobresalto. Válgame Dios como siento ver tan cierto el desengaño, . verdad es, que no podrá ser tan feliz mi cuidado, hoy apuraré esta duda con cautela, y con recato. Esto me volvió, señora, a vuestros pies, confiado de vuestros favores. . Duque, afirmo, que me habéis dado placer en lo que pedís, porque deseo obligaros a conocer que os estimo, y así ese término hidalgo de amparar a Ludóvico, dejadme, Enrique a mi carg que si es lo que yo presumo, y aún lo que deseo tanto, yo le honraré de manera, que quedemos bien entramb Es prodigioso en el arte, conmigo, sin duda, ha ablado, ya me ha entendido, fortuna pues predominas los astros, haz que sea verdad presto, que quedemos bien entram Aunque para tanto empeña no os he servido, obligado a lo que parece, digo, no Duque, a lo que no alcan que os estimo la memoria, aunque al verme tan honra de vos, como me conozco en esto que está pasando, (tal es mi suerte) presumo, que padecéis mucho engañ pues, o me tenéis por otro, o hacéis que pueda pensar Este rendimiento es hijo de vuestro discurso claro, no penséis, si no que vos por vuestros primores raro me hacéis deudor de valer y que lo estoy procurando; para que cuando veáis lo que emprendo, o lo que alce si faltare algo al deseo, lo supláis, imaginando cuando oblígaros procuro, a lo que estáis obligado. Confuso estoy, De esta suerte va más seguro el engaño. Y sufres esto, señor, vive Dios, que está ojizambo el que dijere, que ha visto en todo el mundo a mi amo, que en toda su vida no salio de su tierra un paso. Mucho os estima mi primo. ̱. En celoso furonardo. Mucha merced nos hiciera si no nos quisiera tanto. Inquieto el Príncipe está. . Quiero, con intento falso, que entienda, que por el Duque a Ludóvico agastajo, por disculpar a mis ojos, si alguna vez arrastrados sin licencia del decoro, se atrevieren al recato, y por ver si en el semblante de este de mi vida encanto, descubro alguna noticia a los recelos que callo, hoy me habéis de retratar, porque el Duque vea cuanto su intercesión ha válido, Bi Aunque es bien tan soberano, sin la intercesión del Duque no me atormenteis cuidados, ap pudiera lograrle yo. Mira que te has demudado. Estoy sin mí. . Ten paciencia, o va la tramoya abajo, claro está, que sin el Duque, muy bien ha dicho mi amo, y aunque dijera; sin vos, teniéndome a mí a su lado, no dijera mucho, pues con poquísimo trabajo yo me atreviera a que hiciera. Qué Galban? . qué? mi retrato Un poco frío es el chiste. Hay la de los ojos zarcos. Zarcos tengo yo los ojos? Perdone que no la agravio, Y con que el yerro disculpa. Soy pintor, y no es milagro, que no entienda de colores. Y es verdad, porque en el cuadro de un brindís le vi una vez tener lo tinto, por blanco. Alberto, a solas tengo que ablaros Nunca estorba quien estudia en no parecer cansado. Siempre obedece quien vive solo de ser vuestro esclavo. Vamos Flora a prevenir esperanza al mal que paso. Hablaré al Duque, Galban, para saber de este engaño el fundamento? . Experiencia haré del bien que he juzgado en pedir a Ludóvico de la Duquesa el retrato. Guarde el cielo a V.A. Vamos celia. Cel laura vamos Hidalgo allá fuera espere. Nunca esperan los hidalgos. . Ya, señora, estamos solos, Pues escuchad, aga el labio, ap con estudio cauteloso examen. . Tu voz aguardo. Bien os acordáis Alberto de que mi padre pagando el tributo de la vida pasó al inmortal descanso, a tiempo, que por mi edad el gobierno de mi estado sio de vuestra experiencia con providente reparo, pues a más de ser mujer, en mi juventud el cargo de un Reino era peligroso, y así mi padre dejando vencida esta oposición por sustituros, en tanto que yo crecia, dejó mi respeto, y vuestros años, Ordenó en su testamento, que para cerrar el paso a contingentes peligros, tomase el preciso estado que a mi estado es conveniente: y preciso le he llamado, porque la que ha de casarse. por sentimiento contrario, viene a hacer necesidad el que hubo de ser descanso, que pocas vec es ha sido lo forzoso voluntario. Pero aunque así lo dispuso, no dejó Alberto ordenado, que este casamiento fuese a mi inclinación contrario; porque como era discreto quiso reparar los daños, que el poco gusto acarrea de un precepto mal fundado, y no admiréis, que este estilo caber pueda en mi recato, que aunque es verdad, que parece que mi autoridad agravio en dar a entender que puedo en los afectos humanos sentir algún accidenta, también es verdad, que el sacro decoro, el Real precepto para no verse ultrajado, debe hacer, que los estorbos no obliguen a ser reparos, que se ofende la grandeza aún de menos que el amago. Fuera, que de aqueste riesgo, aunque es mío el sobresalto, es ajena la razón, pues si yo diese la mano a injusto dueño, es preciso, que no siéndome a mi grato, tampoco a Milan lo fuese, y fuera rigor extraño, a vasallos que me estiman darles un señor ingrato, que aunque los hierros del Re puedan tocarle al vasallo, na de ser sin que el Rey quiera que a más de ser lo contrario sinrazón, es imposible, que no abrá Rey tan tirano, que quiera ver de su culpa el castigo en sus vasallos. Pues siendo esto así, y que y he de eligira mi agrado dueño, que al gusto de todo? ocupe el solio a mi lado: quiero Alberto, que de vos, así mi sospecha aclaro, quede pendiente en mi alín el peso de este cuidado. Salga Milan de esta duda, no juzgue, que lo dilato por no partir el dominio, que a vuestra prudencia en ca yo quien me adide procuro y sobre quien cargue tanto peso, en hombros temeniles mas que natural, bastardo. Proponed, Alberto, vos, más proponed, reparando, que ni aún en las voces que? mi albedrío desairado, Príncipos hay en Italia, y pues de vos he fiado tanta acción, a vos os toca Alberto, desempeñaros no crea Milan, que injusta al conocimiento falto de que ha menester señor debajo de cuyo brazo vuelva a renouar memoria de sus gloriosos aplausos: pero tampoco presuma, que por templar su liviano sufrimiento, ha de rendirse de mi albedrío el peñasco, porque si el cielo no fuerza, si los signos inclinaron sin violencia, si hay remedio contra el dominio del ado; y en fin, si cielo, hado, y signos sufren precepto más alto variando sus efectos, dominio, violencia, y astros, también abra resistencia para impacientes vasallos. Oyéndoos, señora mía, aquí logro la intención, ha estado mi fantasía, por señas, que el corazón dijo al rostro su alegría: pues aunque nunca dudé hacía el común la clemencia, que hoy en vuestra voz hallé, creo ya por experiencia, lo que creya por fe, y en lo que me habéis honrado, aunque aquí indigno me veo, sabed que me habéis pagado, que afe, que vuestro deseo me cuesta mucho cuidado, fingir así detérmino. Pues pedís mi parecer, cuando en su ser imagino si alguién puede merecer vuestra mano, es el de Uibino. Mal me salió la ficción. . Así su intención advierto . Nada acierta mi pasión, . lejos está del acierto el que yerra la elección. Esto es proponer. . Y se la proposición cansada. Casi la llego a entender. no os agrada? . No me agrada Pues quédese en proponer el de Ferrara, que ufano adora vuestra hermosura. Hay rigor más inhumano. . Si el mérito da ventura, es digno de vuestra mano. Que lo eráis en preferir su mérito, afirmaré. Si novos acierto a servir, también con el callaré el que falta por decir. Ya el resisor tal porfía . es ser conmigo inhumana: quién es? . Ea industria mía. Decid. . demuí buena gana es el Príncipe de Ungría, atenta mi vista atiende. . Su nombreme ha suspendido . De esta acció el logro pende. . Pues vos de qué habéis sabido, que el Príncipe me pretende? Cuando de vos enviado promro, señora, a serviros, por Crotaldo, llegué a Ungría en aquel presente rico, acaso un retrato vuestro llegó a manos de Filipo. Este es sin duda el retrato que yo tuve por perdido. . Viole, y como era forzoso, quedó a su beldad rendido, que resistir tanto imperio no cabe en un albedrío: significome su afecto, y yo de ver compasivo su corazón, y ambicioso gran señora, de anadiros una corona, que ya mal hallada en su dominio, de las sienes de su dueño, tal su deseo imagino, está saltando por ser esmalte de vuestros rizos, le ofrecí con vuestra Alteza ser a su afecto propicio, a cuyo fin, por si el tiempo le diese ocasión conmigo, un retrato suyo traje de mano de aqueste mismo, pintor, que os sirve, señora, aquí nuevo engaño sinjo, . pero con tan poca suerte de parte de su destino, que aunque con mucho cuidado. le he buscado, no ha podido, ni encontrarle mi deseo, ni lograrse mi designio, que aunque antes en el suceso de este retrato que digo os hable, diciendo el dueño, nunca os revelé el motivo de traerle, y le callara siempre, si atento a serviros. de mi disculpa, no fuera vuestro precepto testigo. En nuevo encanto me anego, a pe que en fin este pintor mismo hizo al Príncipe el retrato? Siseñora. Al más abismos. es posible, que haber pueda dos hombres tan parecidos, y este a Filipo servía? Que le estimaba os afirmo, de ellas dudas de Leonor mucho cuidado imagino: pero guardaré el secreto que al Príncipe le he ofrecido, pues no hallo riesgo en callarlo, y puede haberle en decirlo. Oí quiero ver más despacio a este encanto con que lidio, que puede ser que mis ojos se engañen, ay Ludovico si como al Príncipe, fueses a su sangre parecido. Que responde vuestra Al en esta propuesta? . Digo, que hasta otra ocasión, Albe que de suspenso el juicio, porque hoy gustaré de ver lo que habéis encarecido en Ludónico, avisadle para que esté prevenido. Yo le diré lo que vos en su duda me habéis dicho. Saldré de esta confusión, Daré al Príncipe este abiso A vuestra Alteza he buscas señor, para agradecerle. el logro de merecerle en mi alabanza, cuidado. Que aunque de su nacimien sea liberalidad, como a tanta autoridad ignoro el merecimiento. Y como porque no fuese. en dejarme honrar abaro, me dijo vuestro reparo, que en nada os contradijes Confusa, mi admiración del caso, intenta saber, de que pudo proceder la causa. . Tiene razón vuestra duda. De diez puntos le ha de llevar. . decía al En que bodegón, bidalgo. Avemos, comido juntos, es mohina. . Es por saber. Llevará por vida mía. Como usted dijo, que uno me había visto beber, lo preguntaba. . Y es llano. Yo soy flaco de memoria, aquí se acabó la historia. Busted me ganó de mano. a Por razón que no os importa saber, aquello fingí, que fue necesario allí. Mal mi pasión se reporta. Y pues me habéis excusado de buscaros la ocasión, quiero lograr la intención. qué será? . . De mi cuidado la Duquesa a honrarme atenta, hoy se deja retratar: vos le habéis de suplicar. i. Qué es lo que el dolor intenta? . Que pues por mí merecéis el bien de copiar su cielo, como en paga del desvelo, que me costó, intercedáis con su Alteza, siendo al trato de mi afecto agradecido, diciendo, que os le he pedido, que merezca este retrato. Tiene mérito el amor . como que sufra delante un amante, de otro amante, y sin culpa del valor, contra el blasón de su fama, porque hay razón que lo impida, que cara a cara le pida los favores de su dama: no, que es más, que no vivir, pero en el dolor que peno, triaca haré del veneno, y viviré, de morir. De qué os habéis suspendido? Qué sufra yo lo que escucho, . pero tengo amor, no es mucho, quiero ganar lo perdido. A la Duquesa, ay de mí! vuestro afecto le diré, y el retrato pediré, por lo que me importa a mí. Y creeo (dolor paciencia) que obedeceros pretendo en lo que mandáis, haciendo de lo que os quiere, experiencia. Desde aquí mi estado os doy. Ea tormentos aleves, ay Leonor, lo que me debes, por no perderte me voy. Si consigo este favor por vos, logro el amor mío. Voy a serviros, hoy fío de una experiencia mi amor. Floro a Dios. . Allá me espera qué soy tu amigo imagina. . Si busted no fuera gallina, no faltara quien lo fuera: Si te concede Leonor el retrato, es evidente, que es suyo el papel. . Detente, que en duda tan superior vive la esperanza muda, y así yo, con cuerdo intento, no permito al pensamiento, que haga discurso en la duda: ni creo, que suyo es, ni dudo, que suyo sea, que aunque el alma lo desea es tan supremo interés, que si puede ser, corrido me ha de dejar el primor de conseguir tal favor, sin haberle merecido, y si no es advertida, mi fe se debe ofender de no saber merecer lo que me importa la vida, con que a padecer me ofrezco, siendo, o no, mi frenosí, siendo, porque meredí, erezco. no siendo, porque ni Sea, y no sea, señor, si te agrada, o no te agrada, que a mí no se me da nada, sin favor, ni con favor, mas vuelve a ver el jardín, verás con varios primores, que entre mil humanas flores. es Leonor él será fin. Bien dices, que celestial entre todas, su luz pura, con milagrosa hermosura. solo en si tiene su igual: Todo el imperio de Flora, haciendo a su deidad salva, para tenerla por alba, no duda más que la hora. La rosa; que prevenía a su castidad el broche, juzga, que pasó la noche, y es que la tiene por día: como de su pie, el jardín tan sin mérito se ve, hace alfombra de su pie, di la hoja de un jazmín: la clicie, que del favor del Sol vive en su esmeralda, al Sol se vuelve la espalda. para seguir a Leonor: tocar a su falda vi un alelí, y junto a él, porque le olvidó un clavel, cedio en pompa al alelí. Hacia aquí llegan. . Al paso como acaso me pondré, y esta dicha lograré por lo que tiene de acaso: El Duqun. . que en mis desvelos tampoco el mérito alcanza; que buscando una esperanza, encuentre con unos celos. Laura, en esta verde estancia di a Ludóvico que espere. ̱ porque en ella salir quiero de tanto asombro. . Ignorancia fuera preguntar, señora, viendo que de vos salía, porque es tan hermoso el día, que os merece por aurora. Ay de mí! si la razón de deteneros ha sido Ludóvico, conseguido el fin de la intercesión: que aguardáis? . Trance severo En que os ofenda no sé. Pues yo, Duque, os lo diré? Aquí, Flora amiga muero. a Injusto es vuestro rigor. Llamadlo naturaleza. Aplaudir vuestra belleza no es hablaros en mi amor. No, Enrique, pero es injusto que quiera vuestra locura dar aplauso a mi hermosura en ofensa de mi gusto. Si no lo remedio aquí, la cautela del papel se declara. El ser cruel Leonor con vos, según vi, es por pensar, que al favor no os mostráis agradecido: ya. Enrique, habéis entendido. Sin vida oí su rigor: ya os entiendo, que engañado me tuvo el rigor cobarde, el cielo, señora, os guarde. Ya salí de este cuidado. Id con Dios. . no hay entende esto? . No lo has entendido? no señor. . Pues esto a sido servir para merecer, Flora ven, que en un engaño que agora he pensado, estriba mi esperanza, haré que viva a pesar del desengaño. Vamos. . Por si tu desvelo en que te dejen consiste, te dejo, prima, que al triste es la soledad consuelo. , discreta eres. . De unallama las dos el rigor sentimos. . Dejadme. . Ya te servimos Con mosca que da nuestra ama. Ya estoy sola, y ya podré dar al silencio licencia, que el dolor en los suspiros, si no se olvida; se templa: flores perdonad si el ruego, que mi corazón engendra de vuestro intacto candor agostare la pureza. Disculpadme todas, sea razón, sea disculpa morir en la resistencia. Ea amor, pues ha triunfado de mi tu poder, posea tu tiranía el laurel, goza el triunfo de la queja, perdone el Regio decoro, salga la pasión, y sea disculpa la soledad del delito de la lengua. (ta, que no es culpa grave, que el recato sien si no es el alivio, contra lamodestía. Yo vivo en tal laberinto, que el alma discurre apenas, ni cual puede ser la duda, ni cual sea la evidencia: pues aunque cautelas busco cuando presumo; que templan el dolor contra el alivio, me resultan las cautelas. Icha, que es tal de mi suerte la enemiga fle que tira al alivio, y al dolor acierta. A un retrato me rendí, fuese delirio, o estrella, no es delito nuevo amar, que doy que delito sea: en recatarlo merece justo aplauso mi entereza, que menos es no sentirla, que disimular la pena. (dan, Porque no sentirle muchos ay que pue y haypocos, que hagan al mal resistencia. A un Príncipe me incliné en su retrato, no verrá mucho, quien la inclinación disculpa con la grandeza, creció el afecto en la vista, y a no remediarme atenta, creció la dificultad al paso de la tristeza. Que el que dificulta en lo que desea, no hace más de dar al deseo rienda. En este estado mi vida estaba cuando (aquí entra mi tormento) Ludóvico llegó a Milan: quien creyera, que siendo tan semelante al Príncipe, no me fuera alivio, sino disgusto, consuelo, si no impaciencia. Ina Pues discurran todos cual será la pe de ver lo que inclina, si perderlo es fu Verdad es, que aquel retrato, Cerza. amé, que fue aquella mesma semejanza, de mi vida la confusión lisonjera: más qué importa si faltó el alma de aquellas senas, pagarase la razón eza del color de la apariencia? No, que pierde mucho, contra su fine. quien desea menos de lo que desea. Pues presumir, que es Fllipo Ludóvico, aunque cupiera en los disfraces de amor, no quiere el amor que quepa: pues tener prendas tan nobles Ludóvico, sin que sea Filipo, se contradice en un hombre de su esfera. Jua, que el noble en sus obras el credito lle que la acción descubremucho la noble Pues haber tan parecidos Iza. dos hombres, aunque pudiera ser, que doy, que sea posible todo a la naturaleza luego habían de nacer de mi confusión tan cerca; que uno causara la llaga, y otro el dolor añadiera (fuerza Donde vas discurso, mas dirás que es si sirves al alma, ir donde te lleva. El Príncipe es Ludóvico crealo mi vida, crea contra el destino mi suerte; que hay bien que posible sea: mas no decírmelo Alberto como puede ser, pudiera. haber razón de ocultarlo, ea sabias experiencias. Ya estala en ellitio, ánimo cautelas. o perder la vida, o rendir la fuerza. Del Príncipe aquí el retrato traigo, que con el intenta mi experiencia, registrando. unas senas, y otras señas, salir de esta confusión vendado díos, pues ya reinas en mi albedrío, permite a tanta duda enidencia. pga, Y no te desdeñes de oír quien te rue que el que ruega, añade lustre a la grande. (a Ludónico gran señora, solo aguarda tu licencia para llegar. . Ea atenciones que ya estáis en la palestra, di que llegue. Ay dueño hermoso. Ya está aguardando su Al Toma pinceles, y tabla, y la ocasión aprovecha. Ay Galba. . Pues lo per barrate, señor, de verla. Mi vida, o mi muerte estar pendientes de esta experienci a serviros, mi atención trae por retrataros fiel; obrando con perfección un deseo por pincel por lámina un coracón, ya en el, con diestro primor dibujada estáis señora, que es grande artifice amor. Pues proseguid. . Falta a dar al dibujo color. El cabell Ea ojos míos atentos idcoteja Es golfo. . Mis desvarío Adónde están zozobrando infinitos albedríos. Puede ser que el pincel miente No; qué providente el cielo porque su grandeza aliente; hizo dosel de su pelo a la verdad de sufrente. Que no dijo, si aconseja el acaso en mi favor. Si mucho se le semeja, para rendir el amor tiene un arco en cada ceja. O son del deseo antojos, o habla conmigo, sentidos. Verdad es, dulces enojos, que si salen parecidos, serán perfetos sus ojos. Y así, con mi confusión, descanse, pues, la cautela. Sin duda es él, que no puede faltar tan clara experiencia. Yo soy, quién hoy copia al mundo la más superior belleza. , Ludóvico, suspended el pincel. . Sí vuestra Alteza se cansa, descanse. , digo, que en otra ocasión; ha estrella! acabaréis el retrato. Aquí aclaro mi sospecha, pues cuando e Duque de Urbino en pago de la fineza de haberos servido tanto, señora, por premio espera merecer este retrato fiando en mi diligencia, que os lo suplique mandáis que su esperanza suspenda en la dilación. . Callad. Por Dios que le da con ella. Callad, que se ofende el alma, de persarque en vos cupiera tal bajeza: sin mí estoy. Andar, soltose la presa. Albricias alma. . Señor, mucho adelgaza esta nebra, aprieta un poquito más. Pues yo, señora, que ofensa os pude hacer, en pedir para quien tan presto espera ser vuestro esposo, un favor que él me mandó que os pidiera: que respuesta daré al Duque? Dadle al Duque esta respuesta: ten Laura, yo me engañé, que no es posible que sea noble, en quien imaginada pudo caber tal bajeza, como ofrecer los favores de la dama que desea a otro amante, ha desengaño, y qué caro que me cuestas. Cuál va. . Déjame, Galban, que el alma, de gloria llena, no sufre tanta alegría. Temores, ya es vuestra fuerza menos, ya es más mi osadía, cesa en este estado, cesa fortuna, que aunque no alcance más lugar que este en tu rueda, en él, firme, amante, fino, con le altad, y con firmeza serviré gustoso, dando, si el mérito lo granjea, a esta esclavitud la vida, porque el tiempo me conceda servir, para merecer el premio de mi fineza.

JORNADA TERCERA

JORNADA III. El retrato de Leonor ha de ser el instrumento del desengaño que aguardo, y pues ya me ha dicho Alberto, que sabe que en mi poder está, en mi mano pretendo que le vea, averiguando en su acción mi desempeño. Vuelve a mis ojos, traslado de aquel imposible objeto, solo en ti, imitados viven lo riguroso, y lo bello, qué propio está! como puedo vencerse tan dulce riesgo? Enigma de mi cuidado, que en efecto desigual, mintiéndote original, te desmientes de traslado. Tan fielmente retratado te acreditas mi omicida, que en perfección conseguida admiran mis suspensiones, con una alma, dos acciones, en dos almas, una vida. Vida te dio la destreza, alma le dio tu hermosura, y fue una beldad pintura de los tres, naturaleza. No te dio el arte belleza, pues llegas a merecer, cuando te miro, exceder los límites de admirarte, de ese ser que te da el arte dar tú al arte mejor ser. Discurriendo mi amor sabio, cuando te ve tan perfeto, se ofrece al cuidado inquieto de verte mover el labio. De este origen, el agravio que siento, nace severo, y aunque por hablarte muero, es lo que puede engañarme, pensando que vas a hablarme. aguardar que hables primero, Tan vivo estás, que en lo ingrato mas tu semejanza siento, pues en no oír mi lamento, solo pareces retrato. Dichoso fuera este rato el afan de mis sentidos, y acaso compadecidos se ablandarán tus enojos, si el que retrató tus ojos no copiara tus oídos. Ay Leonor; pero ya sale de su cuarto, así pretendo ién. que me vea, fingiré dormir, para estar despierto. Que ausentase a Ludovió mandé prevenida a Alberte para hacer nueva experien a mis dudas: mas qué veo? no es aquel? pues como aqu parece que está durmiendo. F ya me ha visto. Leoy en la má dejó, embargado del sueño, no sé qué, que antes miraba, según de la acción lo infiero que será? quiero llegarme, pues está dormido, a verlo. Ya se acerca, ea fortuna. Qué miro, válgame el ciel Ya vio su retrato. . Este no es aquel retrato mesmo, que está en poder de Tilipo, según el aviso tengo? Mas no, que siendo pintor de tan superior acierto Ludóvico, bien podía este retrato haber hecho. Mas sí, que en la caja noto el desengaño más cierto, mas no, que bien pudo hacer otra el artifice mesmo. Mas a que fin Ludóvico guiará este atrevimiento? a fin de obligar a Enrique: nueva confusión, qué es esto? Su duda estoy registrando, para aumentarla a su tiempo. Quitarésele, mas no, que si dispierta me arriesgo a que me vea, en acción de faltar a mi respeto. Volvereme; pero como con estas dudas intento vivir? pero ya he pensado nueva industria, con que espero aliviarme, con el nombre del Príncipe llamar quiero, para ver si me responde. Y si respondiere, es cierto que es Filipo, con que salgo de este golfo en que me anego. Qué intenta Leonor? Filipo? . Señora, válgame el cielo! fuese el labio a la verdad, más enmendarlo pretendo. Sois vos Filipo? . Señora. Bien me ha salido el intento. No soy Filipo, más como de vuestra voz el acento a mi oído llegó, y como llamando desde algo lejos, llegó a mí el hombre, confuso os respondí, presumiendo que me llamabáis, señora, y no es grande el desacierto, pues si bien lo reparáis, habéis de hallar en los ecos, que Filipo, y Ludóvico. tienen mucho parentesco. Engañose mi advertencia, . que también puede ser esto. Acabó de declarar de conocerme el empeño. . Fingiré, por si alcanzó a penetrarme el intento. Si hallo ocasión, le diré quien soy. . No decir resuelvo que vi en su mano el retrato hasta otra ocasión: muy cierto es Ludónico el discurso, que a vos os llamaba; pero no nombré a Filipo, y la causa fue, que hoy he tenido un pliego de Ungría: haré en su semblante. pruebas a este engaño nuevo, en que se nombra a Fisipo, y porque saber pretendo de vos esta novedad, divertida en el suceso, y en su nombre divertida, dije el suyo por el vuestro. Despacio seguridades, . que puede ser que sea cierto: yo, de ese intento distante, a otra cautela me atrevo, . volví a Palacio, señora. Ya, Ludóvico, os entiendo, mas yo, por serme forzoso, para saber de vos esto que solicito, intentaba que os buscasen, mas si ha hecho la suerte que me veáis; ya estáis libre del destierro. Saber la causa querría, cuando serviros pretendo, del castigo, No sepáis más de que estáis libre, puesto que es necia culpa querer averiguar los intentos. Yo tuve un pliego de Ungría, en que me avisan de cierto, que su Príncipe Filipo, está en Milan encubierto: vos sois . Si me ha conocido. Quién . aguardaré resuelto a conocer la intención. Puede saber el pretejto de esta verdad, pues de vos se habrá valido, que siendo su vasallo, prevenido os fiaria el secreto. Esto es para lo que os llamo, decidme lo que hay en esto, o en mi castigo temed de mi indignación elceño. Pues me descubre el camino p. su cautela; en el pretendo fundar mi esperanza. . Hablad, de que os suspendéis? . Recelo, señora, vuestro disgusto. Pues qué disgusto hay en eso? por salir de este cuidado supliera lo desatento. Que el Príncipe haya venido, señora, al dichoso empleo de serviros, no es culpable su bien nacido deseo. que escucho! luego es verdad? Si señora. . Hay más extremo de confusiones! decid, y a que viene? . Amereceros, sirviéndoos amante, aspira. No cabe en un sufrimiento tal tropelia. . Parece que os disgustáis de saberlo: Fingiré, no, Ludóvico, que antes págaros espero, con palabra de que fiel me guardaréis un secreto. Yo ofrezco, si es de Filipo, que si vuestro labio mesino no se lo dice, lo ignore. Eso ofrecéis? . eso ofrezco No se ofende aquí el decoro, pues solamente ver quiero . si Ludóvico, y Filipo son dos, o si es uno mesmo. Pues fiada en que, guardéis la palabra, ver deseo al Príncipe, y así, vos podéis llevarle al terrero esta noche, de manera, que hable conmigo, entendiendo que soy otra dama, a quien os permito el galanteo. Aquí intento declararme: lo que os afirmo de cierto, es, que al Príncipe habéis visto, y le habéis hablado. . Esto es decir que él es Filipo, no pasar de aquí resuelvo, porque se ofende el recato lo que se alegra el deseo. Pero si verle queréis? No prosigáis, que no quier verle ya. . Esto es decir que me ha entendido, prete porque discurra, que sola quede con sus pensamiento guarde el cielo a vuestra Alte Guardeos, Ludóvico, el ci si esta experiencia ha mentio en otra ninguna creo, Sí, Príncipe; en su hermosur alguna piedad encuentro, llegarán mis esperanzas al idolatrado puerto. Saldré de este caos. . Señor template. . Ningún remed me puede dar esperanza si no la muerte. . Qué es e prima? . Cógiote en el hur De qué nacen los extremos que tus palabras publican? Viva estatua soy de hielo Habla, que tienes? tu Flora aguarda a fuera. . obedez señora diselo todo, y podrá ser que con eso, el que ahora temes castigo, te salga después consuelo. Que yo sé que a la Duquesa no se pese de saberlo, que en este achaque es alivio un enfermo, de otro enfermo Sin mi estoy. Ya estamos solas, habla. . Pero que recelo. Ya sabes, que soy tu amiga. Pues de ese nombre pretendo valerme, que en la amistad nunca peligró el respeto Yo me incliné, ya lo dije, perdona, si desatento se atreve el fuego al recato, pues si notas que el incendio está en el alma, señora, que no admirarás recelo que del incendio del alma salga el humo en los acentos, Yo me rendí, mas sin culpa, y si puede haberla en esto, es tuya, pues si tú a Enrique no trataras con desprecio, nunca creyerá mi engaño, posible mi debaneo, desuerte que este delito entre las dos le hemos hecho a Enrique en fin. . Y dí, prima, sabe Enrique? . Ya te entiendo; dirás mi pasión, señora, no, que de oírte me acuerdo, que si la pasión es tal que ha de ofenderse el respeto, en que la diga la voz, debe callarse, supuesto que no se pueda olvidar. Con que yo en mi pena viendo que peligraba el recato de las voces al estruendo, muda siempre, aunque afligida, lidiando con dos afectos, he conseguido callarla, ya que olvidarla no puedo. No es grave el delito, Blanca, prosigue; pero recelo que llega el Duque a esta sala. Pues prima, no ver resuelvo al Duque, que como aquí te he dicho a ti que le quiero, quizá revestido el labio de el color de aquel afecto, dirá, en fe de haberle dicho, otra vez mi sentimiento. Y así, porque no peligre en leyes de desatento mi recato, en lo posible, me ausentaré, que no quiero, aunque infalible le halle de tanta costa el consuelo. . No soy yo sola quien calla su mal, quien me iguale tengo en la pasión, mi recato halló en el de Blanca ejemplo. Ya vengo desengañado, Floro. . qué discurres pienso la verdad, chasco fue, y grande, y por escrito. . Yo quiero ver a Blanca. . Par a qué? Para que sepa que intento luego, dejando a Milan. Eseñor, la Duquesa. . Cielos; qué haré! pero vamos, Floro. Mira que mira. . Por eso. Duque, pues así os volvéis? Si os hace falta el desprecio con que me tratáis, señora, gustoso a escúcharos vuelvo: Yo venía a que supieréis, aunque no de mis acentos, que de Milan me ausentaba, pero si el hado ha dispuesto, que sin culpa mía sea yo propio mi mensajero, cuando advertida quedáis, y cuando yo sé, que tengo tan cierta esta permisión, guardeos, gran señora, el cielo, Volved, Duque. Qué mandáis? Por Dios que le dio de recio. Ya le miro sin horror, y es que le presumo ajeno. Hazte de rogar, señor, pesia mi alma, aquí es ello. no os vais Duque? alma que oís. No hagáis que vuestro despecho os eche a perder la dicha que os tiene guardada el cielo. Ea, que aguardas, señor, daca la capa, el sombrero, si te estorban, y conmigo salta, y brinca de contento. No fuera locura, Floro, dejar de parecer cuerdo en esta ocasión, si no con desiguales extremos de alegría, acreditar el buen gusto de discreto. Ay Leonor! ay dueño hermoso, perdóname si me atrevo en tu nombre a tu decoro, pues que me diste el consejo de no mal lograr la dicha que me está guardando el cielo. Vamos, Floro, a repartir esta alegría, que siento tan llena de gusto el alma, que la cantidad recelo, que en fe de mucha, examina todo su espacio pequeño, y si crece en la esperanza, temo que me rompa el pecho. Vamos, señor, pero aguarda da parte de ese contento a Ludóvico desfoga, no revientes, sea el primero, pues llega a ocasión. Bien dices, que a su diligencia debo el logro de esta fortuna, y pagársela pretendo. A que, volvemos, señor? A buscar. Galban, a Alberto, para conferir con él este último suceso. Pues volvámonos. . Porque Porque está aquí el Duque. Infiero, que no me vio Ludóvico: oíd. . No tiene remedio, que no podamos librarnos, que querrá? llega a saberlo; este Duque, desventura, que en todas partes le vemos Disimula, que mandáis? Ya sabéis, que haceros debo favor por la intercesión, aunque no tuviese efecto, del retrato que pedisteis. Donde irá a parar con ello. Sé que no lo conseguí, y que logre mi deseo en la diligencia, dándoos el desengaño. . Que cierto le creísteis? pues sabed que es lo más que decir pued que os tengo que agradecer y que aguardo, que muy pre ha de ser vuestra fortuna igual a mi desempeño, El cielo os guarde, mas dudo desdichas, que será esto? lo que decís. . En que duda si ve a mi amo contento, y si sabe que aspirando al dichoso casamiento de la Duquesa. . Ay de mí! echó la fortuna el resto; pero averiguemos males, con sumo gusto, a tormentos el parabién de mi muerte. os doy, si como recelo, la Duquesa, mi señora, atenta al cuidado vuestro hizo feliz elección de vuestro merecimiento. Nunca. Ludóvico, ha sido decir el favor acierto, no digo que hizo elección de mi indignidad, mas creo mas acción en la esperanza de aspirar a tanto empleo. Buena la ha hecho mi amo, dimos con todo en el suelo; ha señor. . qué es esto males, tuve al amor por tormento, mas ya veo que es alivio comparado con los celos. Mataré al Duque, que estorba mi dicha, mas para esto, porque el valor no se injurie, y para lograr a un tiempo, que sepa Leonor quien soy, para ver si en sus afectos se han engañado mis ojos, está cautela resuelvo; si Señor Duque, agradecido a la deuda que os confieso de honrarme sin conocerme, como ya obligado, debo advertiros de un descuído en que tenéis mucho riesgo. Yo riesgo, cómo? Y muy grande. sabéis mi valor? . Confieso que es igual a vuestra sangre, Qué intenta mi amo? . Pero hasta que me aseguréis, que oculto en vuestro silencio quede lo que habéis de oírme, no podréis, señor, saberlo: De esta manera aseguro la intención para su tiempo. Hablad, que yo os doy palabra de no faltar al secreto. Pues debajo de esa fe, sabed, Duque, que en cubierto está el Príncipe de Ungría en Milan. Dolor, qué es esto! el Príncipe en Milán? . Sí. Ya que fin? . Lo que sé de eso es, que amante de Leonor vino a merecer su cielo. De furor ardo: pues cómo en mi opoficción, sabiendo quien soy, intenta Tilipo tanta acción, sin que en el fuego de mi cólera abrasado. Señor Duqun, aunque os advierto el peligro, en la amenaza del Príncipe no consiento, que soy yo vasallo suyo, y pues servido os contemplo, en paga de esto os suplico, que templéis el ardimiento, considerando, que en mí miráis el Príncipe mesmo. Sacó el duelo de Palacio. Por no agraviar lo que os debo la voz corrijo, y porque trocar brevemente espero a ejecución las palabras. con el Príncipe y supuesto que vos sabéis donde está, y que ha sido su pretejto merecer a la Duquesa, le diréis, que yo defiendo en campaña abierta, a cuantos fueren capaces del duelo, Que si hay alguno digno de tan soberano empleo, ya que el enojo lo dicta, soy yo, y desde luego espero que de mis armas conozca mi mayor merecimiento. Eso decís? . Esto digo. Pues de su parte os ofrezco. Qué? . Que tendréis a Tilipo, Duque, por aventurero, y por él os doy la mano, con advertencia, que puedo, en fe de vasallo suyo, y en fe de ser Caballero. Yo no dificulto nunca en las materias del duelo, nada que toque a lograrse el peligro; o el empeño. Del Príncipe esta es la mano. Por del Príncipe la aceto, ya queda el Campo ajustado. Sí; pero falta el concierto de la victoria. . A su acción todos los partidos dejo, pues si tengo de vencerle, con esa ventaja quiero que sea porque le urua de castigo aquello mesmo que propuso para aplauso. Yo espero, Duque, qué presto desengañado quedéis, y porque en aqueste puesto no crezca más la porfía, digo; que el Príncipe, luego que amanezca al estacada se presentara resuelto. En el aguardaré antes. Llegaréis, Duque, primero, por ser el Mantenedor. Por todó. Verlo deseo. Ya estoy ardiendo de enojo. Ya de cólera reviento. No le avisáis, Ludóvico? 11 Tan cerca está, que recelo, Duque; que os está escuchando. Pues decidle que le espero: Señor, que intentas hacer con esta locura? . Intento lograr tres cosas, Galban, la primera, del veneno de estos celos defenderme: la segunda, en el suceso, por preciso, que conozca Leonor quien soy, y si venzo al Duque, por condición sacando, que quede expuesto el vencido, al vencedor, haciendo a Leonor el dueño dé la victoria, saber si le quiere, pues es cierto, que por templarle el dolor de vencido, con extremos demonstrará en las acciones de su pena el sentimiento. Bravamente lo relatas, que no se nos vuelva, ruego como moneda de duendes, o como el sueño del perro. De lo que toca al valor, estoy, Galban, satisfecho, cumpla agora la fortuna de los hados, el decreto. Vamos, señor, que por Di que de verte tan resuelto, tan bizarro, y tan valiente, estoy temblando de miedo. Que en fin dijiste tu mal a la Duquesa? . Sí, Flora. Y qué respondió señora? A mi sentimiento igual, fue su prudencias sufrio mi osadía, y condolidos de mi pena, los oídos a mi queja permitió. ti no más de eso? . No, que luego llegó el Duque, y yo constante me ausente, que en mi semblante temí que leiese el fuego. Y no mostró desazó? . No. que lo dude consiente. . por que? Porque es evidente que todas, en conclusión, solemos aborrecer cuando nos vemos queridas, y en estando aborrecidas nos morimos por querer. Que aunque en el Duque condeno de aborrecerla el renombre, no sé que se tiene un hombre que se mira como ajeno. No hay acción que no de susto, si se nota hacia el olvido, que el hombre, aún aborrecido es trasto de lindo gusto: Pero esto agora dejemos, y pues vuelve la Duquesa a su cuarto, agora puedes estando donde te vea, averiguar su intención. La esperanza que me queda es tan poca, que ya juzgo que no sentiré perderla. No desmayes, ten valor, en algún acaso espera, que suele saltar el bien de donde menos se piensa. Por ser pública en Milan, le refiero a vuestra Alteza la bizarria del Duque. Mejor nombre mereciera de locura, y a no ser, por lograr una experiencia, o castigara el arrojo, o el campo no permitiera. Fuera obrar contra el estilo. Pues así el destino ordena quesalga de tantas dudas, cumpla el hado su influencia: y que es la empresa de Enrique? Es mantener a cualquiera aventurero, que habiendo quien vuestra beldad merezca es él más digno que todos. Aún me faltaba esta pena, no escuchas mi muerte, Flora? Si señora, mas paciencia. Pues qué opositor tendrá el Duque, que su soberbia. contradiga, o su ignorancia? Muchos Príncipes hubiera, que en el término aplazado demostraran sus finezas, pero hoy que es el primer día, en que armado se presenta aguarda competidor. Bien claramente se muestra, que este el Príncipe será, y más cuando mi advertencia ve que Ludóvico falta, con que es preciso que sea el de Ungría, Ludónico, salió mi esperanza cierta. De la Duquesa el cuidado se descubre en la cautela, con que desen salir de la confusión que muestra: Pero hoy hará mi lealtad que sea de Ungría Reina: señora, es muy necesario que permita vuestra Alteza que se de campo seguro. Si permito, y porque sea mayor la seguridad de la singular contienda, os nombro; Alberto, por Juez. Humilde los pies os besa mi agradecimiento justo, y pues en eso me emplea vuestra Alteza, le suplico, que de no faltar, licencia me dé, a tal obligación. Id Alberto, norabuena. ̱. Voy a asistir a Filipo, ya que de mi afecto crea, que hoy será Duque en Milan, vencido, o vencedor sea. . Confusa, Blanca me mira, no me admiro, si en la fuerza de mucho amor, cabe mucho sentimiento, de que sienta Blanca. . Señora. . del Duque solo la vida desea, que de aliviarte tus males: está la esperanza en ella, : Ya el terrero, gran señora, que lleno de gente espera la novedad de este día, echa menos tu belleza. Vamos, prima, Laura, vamos. Hoy ha de haber brava fiesta. Ya entre dos riesgos me veo a dos afectos sujeta, a un amor que me maltrata, y a un temor que me atormenta. Ya de salir de las dudas, que en mis confusiones reinan, esta que hoy espera el alma es la última experiencia. . Este el último cartel es, que en toda la ciudad falta. . De esta necedad, este el último papel en que se pública ha sido: ya los postreros están puestos, Floro? . Sí, Galban pero hasta aquí, aún no he sabido. lo que dicen. Estás loco, pues no sabes leer? . Yo no amigo. . Cómo que no? Ytú, Galba? . Yo, tampoco. y as de tornear? Gatengo miedo. pues cuando yo me apercibo, por qué no? . Porque no vivo en la calle de Toledo. ya el Juez, y los Reyes de armas se van acercando al sitio. Público ya a la Ciudad queda, Alberto, el desafío, y el lugar. . Y ya impaciente queda esperando Filipo a que llegue Enrique, Floro. Señor. . Di que prevenido el aplauso de Milan. espera al Dunque. . Imagino que tardará poco, voy a avisarle. . Ga a Dios amigo. Tú, di al Príncipe, Galban, que de la caja el aviso reciba. . Voy al instante. . Aqueste rumor festivo, pública que la Duquesa. sale ya. . Por el de Urbino todos piden la victoria. Es el Duque muy bien quisto q Grande concurso, señora, Paso por este martirio solo por desengañarme. Que no siento finjo, y finjo un imposible, ay de mí! Ya, señora, aquel aviso dice que el mantenedor llega. . Sin alma respiro. Prima, pídele a la suerte que salga el Duque vencido. Si es contra el Duque, señora, mal acertaré a pedirlo. Airoso ha entrado por cierto. Calla Flora, que si vivo, es, que de mucho sentir tengo torpes los sentidos. Esto es que hay aventurero. Este sin duda es Filipo, que el corazón al cuidado lo está diciendo a laridos. Ya es de cierto la batalla. Verdad dijo Ludóvico, ay, Leonor, si he de perderte pierda la vida contigo. Galan el aventurero ha entrado. . Si compasivo eres amor a mi pena atiende esta vez propicio. , s, Señor, apretar los puños, que ya yo estoy ramanito. Leonor, de no merecerte será mi muerte testigo. Solo tu licencia aguardo, señora. . Hagan su oficio los Reyes de armas. . Publique la razón del desafío. Esta del duelo es la causa. . Enrique, Duque de Uibino, digo, que supuesto que haya cosa que imposible afirmo, Príncipe que merecer pueda por premio divino, a la Duquesa, Leonor, de Milan, soy yo el más digno de este empleo, y a cualquiera con las armas contradigo, que presumiere oponerse a la razón, o al motivo. Eso es lo que yo defiendo. Un aventurero, digo que asentado que haber pueda cosa que contra el juicio se acredita, quien merezca a la Duquesa, es Filipo Príncipe de Ungría, y que con las armas contradigo a quien niegue esta verdad, y que para premio; elijo de la victoria, que quede a la elección el vencido del vencedor Esto dice. Y eso es lo que yo confirmo. Yo aceto el partido. . Pues dendas cajas el aviso de la batalla. . Aquí es ello. que , s Vitor el Duque de Urbino, vitor el aventurero. Raro valor. . Grande brío. Sin ventaja conocida sus fuertes brazos admiro, ya se declaro la suerte. De Amigos, muera quien al Duque ofende. Soldados, ved que es Filipo, Príncipe de Ungría, a quien os oponéis atrevidos. Vasallos, no le ofendáis. Tened los infames bríos. Viva el Príncipe de Ungría. Yo me confieso vencido, y a vuestra elección. . Así mi presunción averiguo, yo a su Alteza os doy por Juez. Y yo a Blanca os ruego primo, que deis la mano, que es quien vuestro afecto ha merecido, que yo al Príncipe la doy, en fe de que es de ella digno. por mi elección, mas que todos Yo con el alma la admito. Y yo el parabién os doy. Por vos logro el amor mío. Duque, no hacéis lo que os ruego? cuando ya imposible os mir quiero pagar este afecto. Vuestra soy. Lindo capricho, con casarle se castigan, como si fuera delito ser soltero. . Y aquí acaba, si acaso acertó a serviros, y si merece perdón el Ingenio agradecido, la Comedia, si dichoso en servir ha merecido.