Texto digital de Santa Teresa de Jesús
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- Juan Bautista Diamante Segura
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Santa Teresa de Jesús. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/santa-teresa-de-jesus.

SANTA TERESA DE JESÚS
JORNADA PRIMERA
El infierno me reciba en su pavoroso Reino, de quien mi misma soberbia. me dio la corona, y certo, Segunda vez he caído, cay de ese Impíreo Cielo, siendo entre brillantes luces el más celestial lucero. Y ahora me precipita desde aquel olimpo excelso que es gigante de esa hermita de María del Carmelo, una hermosa copia suya. que puso a mis ojos ciegos, un simple hermitaño, que pedía limosna, siendo la fuerza de aquellas luces bastante solo, a que hecho un globo de fuego baje desde ese riesgo opulento al margen de aqueste río, que sirve de claro espejo. A Avila ciudad insigne, cuna feliz, noble centro de una mejor, un milagro, en quien al formarla al Cielo, gastó todo su cuidado en fabricar un portento, de Teresa, cuyo nombre es en elidiona griego Tarasia, cuya voz dice milagrosa mugur, de esto se originó mi temor; y desde su nacimiento la asisto, pues conjeturo atendiendo a los sucesos de su niñez, que ha de ser de santidad el ejemplo mayor, a quien los mortales, han de venerar suspensos. Y tanto en fin le ha costado su fervor a mi desvelo, que después que su hermosura cumplió tres lustros he hecho que olvide aquella virtud, obligandola a leer, versos profanos, libros de historias, amar los divertimientos, y vanidades del mundo en la gala, y el aseo a gustar de que la aplaudan la hermosura, que es un ierro propio en cualquier pasión, que le comete el más cuerdo. Mas aunque aquesto he lo grado, estoy corrido, estoy ciego, de examinar en Teresa un nuevo prodigio, siendo excepción de los humanos, y admiración de mí mismo; pues las que fueron en otras culpas, y delitos feos, en ella para ilustrar su virtud, y vida fueron. Pues los libros, y las galas, los aplausos, los festejos solo sirven de apariencia, sin llegar a ser defecto. Si la festejan, no hace en su corazón efecto; si la aplauden, es el gozo sin que haga armonía dentro; si se compone, del alma no desluce el limpio aseo; si la miran, solo mira sin atender al objeto. Pues que misterio encerrado en Teresa tiene el Cielos Qué causa, que no la elcanzo y apura mi sufrimientos Pero no ha de desmayar por eso mi ardid, pues tueog para su daño elegido el más eficaz remedio en una mujer, que es su amiga, y parienta, siendo mía también, pues se olvida de Dios con vanos afectos. Esta, en fin, la persuade, que se de al divertimiento, a la vanidad, la gala, que el amor, y el deseo e Carlos pague, que es vien la idolatra más ciego Para lo cual he tomado aqueste traje, fingiendo que soy forastero aquí, y de Isabel el más tierno amante, por ser la amiga de Teresa, pues con esto engaño su voluntad, para conseguir mi empeño, con Carlos me he introducido por amigo verdadero, para avivarle la llama de la región de su fuego: y hoy que Teresa a este sitio con Isabel baja, he hecho que venga Carlos hablarla, porque así vencerla entiendo. Carlos tarda; su descuido me cuesta un oprobrio, puesto que a no buscarle en la hermita no encontrara mi desprecio; pero ya llega hacia aquí divertido con su afecto. Atención mortales, que hoy la batalla le presento en esta forma a Teresa, y en su perfección al Cielo. Enrique amigo del almas Que lo soy mucho, confieso, pues no buscara tus gustos, a no quererla mi anhelo. Mucho te estimo el favor de que a la pena, que siento el alivio solicites, Siempre le puse al que quiero para lograrle más mío, la ocasión junto al deseo. Si habrá venido Isabel, y Teresas No; no más creo que allí de un coche se ape No lleguemos, hasta que de este concurso se aparten, vamos oyendo lo que hablan. Dices bien. bajose a la tierra el Cielo. Que ameno aquel campo está. Como no ha de estar ameno, si al conracto de tu pie produce flores el suelo. Tomaron de tus mejillas el color, y de tu aliento la fragrancia, con que a ti te deberán lo perfecto. Si yo pisara esas flores, se convirtieran en berros. Que a doña Guiomar de Ulloa no hallasemos? Yo me alegro, que me cansa de esa viuda la virtud con tanto extremo: mucho es, Teresa, que Carlos no labre, siendo discreto, con el buril de sus ansias la dureza de tu pecho. Mira Isabel, el amor un hechizo es lisonjero, pues oculta lo tirano en aquel álago mismo: es una ruina del alma, un engaño manifiesto, pues nunca encuentra la mano, lo que prometió el deseo. Pues porque me he de rendir a aqueste tirano, haciendo esclavo acá a mi albedrío de este yerro de mi afecto: con aquesto me disculpo . del temor que al Cielo tengo. Que en esta mujer se halle. tan cuerdo el di vertimiento! Que dé más fuerza a mi amor aqueste recato honesto! A ser el amor de Carlos indecente, fuera bueno que formara silogismos la facultad de tu ingenio. Pero amor, que rinde cultos tan decentes, tan honestos, se libra de esa objeción: no es don Carlos Caballero: Es verdad. No es muy galán: Isabel yo lo confieso. No te quieres Así lo juzgo. No permites que alagüeño tu belleza aplauda? . Sí. No admites sus galanteos? Es cierto. No te divierten sus amorosos festejos? No lo sé. . En tu hermosura pone el mayo más aseo, que tú de flores, irosas: no son las galas objeto de tu cuidado: Es verdad. Pues el melindre apuremos en tirdinos, de que nace: Reconocer yo que es yerro, y no poder remediarle. No has de tomar con el tiempo estado? No has de casarte: No tengo el gusto dispuesto. Qué bien que la persuade! Mucho a Isabel sé que debo. Se Monía, pues mi señor sabes tú que gusta de ello, y padre te persuade con caricias, y con ruegos. em ras un auxilio verdadero, pues sin él es la elección linaje de cautiverio: a Diós pido que me ellía estado, y de Dios le espero, que sobre consejos tantos solo aguardo su consejo. Nunca decir has querido, como te iba en el Convento, donde te encerró señor. Yo te lo diré a su tiempo, y vamos, esto dejando, de la Aurora del Cármelo a la hermita. Carlos llega a hablarla: estorbarlo intento, que saliendo adivertirse, tenga este devoto celo. Vamos. . Con el Hermitaño divertirme un poco espero. Mi amor con ciegos desmayos pretende, Teresa hermosa, abrasarse mariposa en las luces de tus rayos. Y así al fuego que venera mi amor, concede lo esquivo, que pues no me quieres vivo, deja que a tus rayos muera. No les quites el obrar, veme si quiera morir, que es crédito en el lucir, saber también abrasar. A mis jos sin enojos solo les permito ver, pero no llega a atender el recato de mis ojos. Enrique, a tanto favor mi afecto te da por palma un alma Isabel, el alma es la que busca mi ardor, porque si nuestra; pasi del alma no son efectos, no parecerán afectos seguros, si no atenciones. En qué te puede ofender aqueste amor qué habilito? En obligarme al delito de haberle de agradecer; porque si tu afecto trata de rendirte con pasión, no agradecer la atención, me califica de ingrata, y hallo que es dificultosa en mí, Carlos, está empresa. Culpa fuera en ti Teresa, a no amarte para esposa. Quién podrá de estos desvelos con que el pensamiento lucha, librarme? Mi pena es mucha La Virgen del Carmen, Cielos el amparo hallé que estimo. Siempre la ocasión me quita el Cielo. . qué ay hermanita? Cómo va hermano Racimo? qué pide? . Para alumbrar a la Virgen del Carmelo, que gasto mucho, pues suelo yo también despavilar. Tanto gasta? . Mas de mí! luces tengo, y con deleite para mi gasto un aceite que arder puede en un candil. Sola una lampara ha a vido ( siempre en la hermita. . No qui que una sola haya en la hermita, si hay muchas en mi vestido. Porque otro no compras L decirle la causa quiero no me visto condinero; y por eso no me visto Que nos regale le intimo. Agua fría les daré. Y tiene ubas? . No sé, Inés tiene en mí un racimo. La agua es fría? . Es maraví Tiene en cueva la tinaja? (lla, Yo tengo en la caba baja, hermana, la cantarilla. Y da chocólate antes? Y de cárpeta ha de ser. Qué es de cárpeta? Rac mujer, es aloja de danzantes. Diga, como se acomoda. ser hermitaño, y lampiño? no ve que es gran desaliño; Soy hermitaño a la moda. Ysabel, ven a la hermita. Iré, su beldad siguiendo. Aquí mi poder me valga, que pues no se vence al ruego, al peligro ha de vencerse, como lo dirá el suceso. Ministros de mis engaños, de aquese blandón Febeo apagad la luz, y el aire, desarrebujando el negro capuz a la noche, cubra de horrores el firmamento. Cielos, qué asombro es aqueste! De repente todo el cielo con negras nubes se empaña Qué horror! . Qué asombro! Qué miedo! Adiós luz, buenos quedamos Aprisa nos emparemos de la hermita, ven, Inés, Teresa . Isabel. Qué es esto sin duda que las basquiñas las mujeres han abierto, pues relámpagos son todos los que se ven en el cielo. (o Ya a la hermita hemos llega eso es lo que yo deseo; ahora con la apariencia la he de abrasar. Fuego, fuego. La hermita toda se abrasa, sin hermita, Virgen, quedo hecho hermitaño de anillo. qué haces, Carlos, llega presto, saca a Teresa en los brazos? Bien dices, que me detengo viéndola en riesgo tan grande; Con esto logro, con esto dos intenciones, la una, que en sus brazos alagüeños, el recato que la asiste, se equivoque por lo menos; la otra, que agradecida. le quede a su vida, puesto que el peligro ha de labrarle su mismo agradecimiento. Socorro Cielos. Te Socorro Ya un vasallo de tu imperio, Teresa, te le previene, y así en mis brazos resuelto te sacare. . Tente, aguarda: primero alboraza incendio daré la vida, que yo me llegue a entregar en ellos, por no manchar la pureza del recato que profes que esta pasión, y este celos Esa es desesperación, no mérito para el Cielo: mira que si lo dilatas no has de hallar socorro luego. Yo le espero. . Di, de quiéns De este soberano cielo de María, que pues Virgen fue sin mancha, ya es empeño si yo, que mi honestidad no la tenga, y de este riesgo me libre pues a ofrecerme desde aquí voy a su templo, que tantos favores solo así pagarse los puedo. Opese amí, que esto escucho! Carlos, vámosla siguiendo, que para siempre la pierdes. Vamos Enrique. Qué es esto: Esto es ir agradecida Teresa a dar con su cuerpo donde Dios fuere servido. Inés vámos la siguiendo ay Enrique! Mal me pagas. Váyanse, que yo me quedo a ver si me ha camuscado mis alhajas este incendio. . (sa, Carlos te escribe? . Si Lul- y licencia para hablarme pide en aqueste papel. (tes. Qué querrá; señora? . Án- no acabo de discurir su intención, pes aunque amante es de Teresa, sabiendo qu ligiosa esta tarde Re ha de ser, es imposible, siendo el discreto, que trate embarazarle su intento, pidiéndome que la hable; fiado en que soy su amiga, que con él ahora se case. Esta tarde es Monja? . Sí. Mucho temo que disparen los mosqueteros . Porque Porque tan presto se pase desde una seena a otra scena, lo que entre jornada cabe. Si en aquesta humana vida pasa un siglo en un instante, nadie pondrá laobieción, que estás mutaciones pasen de la vida de Teresa tan presto, y más que sabe que son tantos sus prodigios, que, o al silencio ha de dejarse, o si es que escribirse quieren, no puede guardarse el arte. i. Yo lo confieso, pues lenguas Avila toda se hace, diciendo que es un milagro Teresa. . Por si no sabes los asombros de su vida, escucha sus nobles padres; fueron Alonso cepeda, (gre, y Beatriz de Ahumada, en san- y en virtud tan excelentes, que aún los elogíos más grande; solo de sequito sirven, sin ser aplauso bastante. Desde niña a la oración se inclinó, con tan loable celo, que fue admiración, o envidia de los morrales. Y tanta fue su virtud que faltándola su madre, se fue a la Virgen, diciend que por hija la adoptase. suya, y sin duda su afecto Marla premió con darle merecimientos de hija en portentosas señales, pues siendo de aquesta edad, quiso al África pasarse con un hermanito suyo para merecer de Martir la corona, que aunque aquesto parezca niñez, no obstante tiene luces de virtud, aunque en tierna edad se hallén. Greció con ella en Teresa la hermosura, y el donaire; y crecieron los peligro; de su alma, pues no sabe la que desea hermosura, lo que desea, pues nace con mil riesgos la belleza de que el deseo la manche, y el apetito festeje sus mismas fragilidades. Bien se vio aquesto en Teresa, pues no perdonando el arte las galas, y los aseos, tal vez escuchó a su amante, siendo Isabel su parienta quien ocasionó estos males en su reparo, que a veces un mal ejemplo es bastante a cometer un delito, que de natural no sale. Pues en Teresa jamás fueron culpas, que pasasen de lo exterlor, siendo en ella solo una apariencia el traje. Mas como juez alos ojos, y no a la razón se hace, viendo aquesto, temeroso en un Convento, su padre, de Agustinas la encerró, porque aquellas vanidas de su hermosura, y sugala no desluciesen su sangre. En su clausura, Teresa, del mar, en que nanfragante incierta barquilla andaba sojeta a tantos embates. Para salvarse halló el puerto en la persuasión constante de una Santa Religiosa que la obligó a que dejase las vanidades del mundo, y fueron tan eficaces los consejos, que llegaron a convencer su dictamen: Pues saliendo del Convento pocos días, a donde antes seglar vivía, hoy resuelta en la Encarnación entrarse determinó, por tener en ella una amiga grande, y por ser la Encarnación de la Religión del Carmen. Y esto con tan grande afecto, que repudiando los trajes, las galas, y los aseos, y los aplausos vulgares, todo es consagrarse a Dios con tan divinas señales de santidad, que ha de ser pasmo de nuestras edades. Señora, Don Carlos llega. Muerto vengo, pues el padre Fray Pedro Alcántara dice que Teresa aquesta tarde toma el habito. Qué pena! Carlos, tu amor no desmaye tan presto, que en breve tiempo se mudan las voluntades: habla a Guiomar. a lo espero. Si consigo embaranarle a Teresa, que sea Monja, no verá el Cielo mi ultrajo. Sin duda es mi amor delito, pues me tiene tan cobarde. Don Carlos, que soliciio mandarme vuestra atención porque extraño la razón de merecer tal visitas Señora, si un noble amor decirle en vuestra presencia no es culpa, pues la decencia sabe dorar el error; sabed que adoro rendido a Teresa, tan constante, que me faltan, siendo amante, méritos para admitido. Esposo de su deidad ser quisieran mis verdades y hacer de dos voluntades una misma voluntad: mas hoy con resolución negada a mí fe amorosa, Teresa a ser Religiosa se ofrece en la Encarnación; y así a pediros venía, pues con Teresa priváis, que antes vos la persuadáis a que sea esposa mía, que aunque su mucha virtud a ser Monja la ha obligado, es muy difícil estado para su poca salud. Aquí para entre los dos, me admiro que haya quien quiera hacer mi atención tercera de una ofensa de mi Dios: pues si en buen duelo de honor agravio se viene a hacer, que a uno quiten la mujer que solicita su am que es mayor ofensa arguyo la vuestra, pues queréis vos quitarle una esposas Dios, cuando sois esclavo suyo Llegad, Garlos, a enmendar vuestro pensamiento altivo, que aunque Dios no es vengativo os puede bien castigar. Y así buscad cuidadoso otra más posible empresa, pues veis que tiene Teresa más calificado esposo: y otra vez mirad que no con pocas urbanidades persuadáis a necedades a mujeres como yo. Ca corrido, y muerto he quedado, con migo mi muerte acabe. El valor en las desdichas se califica de grande. qué he de hacer ya sin remedios Al sufrimiento esforzarse, y quererla, aunque sea Monja, porque el amor más constante se acrisola en lo imposible: ellas a su casa salen, y pues no guardan clausura, es más posible alcanzarse el logro de tu deseo; con mi astucia no: cobarde tu valor, fía de mí. Solo deseo que acaben con mi muerte mis desdichas matadme, cielos, matadme. Que hay, Inés quien la dijera habrá ahora cuatro años, entre galas, y entre engaños, que fuera demandadera. Eso no meda cuidado, siempre yo lo prevenía, cuando desde niña hacía a los vecinos mandados. Teresa ha sido bastante, desde que Monja entró aquí. Y ella también me ha hecho a mí hermitaño demandante. La vida se pasa aprisa, y es culpa gastarla en flores. Ya somos arrendadores. De qué hermano? De la sisa, muy como amigos debemos vivir según eso, afe. dígame hermana por qué? porqué? porque no quebremos Y dónde va? A prevenir mil cosas para el Convento. Rac mucho su trabajo siento: mas para medrar, servir. Quede en paz De este contorno apartarme, Inés, no puedo, por si me llaman al torno, Triunfe del cielo, triunfe de Teresa en lo más vivo de la lid sangrienta, cuando me juzgaron más rendido, dentro de la Religión la vencí, sin que el auxilio de retirarse a sagrado le valiese a su delito, que aunque en la oración devota se empleaba a los principios, como tiene la virtud tan dilatado el camino, dejó la senda, tomando la del error, el delirio de vanas conversaciones, de pasatiempos nocivos: pero que estoy discurriendo, si de esta suerte la miro? Si mi capricho no miente, que es este Enrique imagino, de aquellos que huimos los más, por que los vemos caidos. Qué canse el andar apies cierto que llego molido. A ver a Teresa vengo a Avila: pero qué miro? divertida está en la puerta; que sepermita el estilo de hablar en la portería así, mas de qué meadmiro? si no se guarda clausuras Y pasó al pie delo escrito. Fray Pedro Alcántara es este, que a esta ocasión venga, estimo porque vea en lo exterror de Teresa su delito. Ca Ahora, Teresa, debes agradecer mi cariño, porque quien sin esperanza se acredita de tan fino, ilustra en la adoración al objeto por divino? Yo, Carlos, esa atención no la agradezco, la estimo, por no estorbarle a tu afecto el blasón de bien nacido, pues si al agradecimiento se encamina tu designio le des luces con cobrar tributos del beneficio estas cuestiones ama a son hijas del cariño, pues para saber un arte, darse al estu dío es preciso, que pensar que estás palabras tienen tan sabio artificio, que el corazón no las siente, y las dice el ocio mismo, es error, ya hay en Teresa si no pasiones, indicios. Teresa me comunica el alma, y en ella he visto, tan sin mancha la verdad, que aunque este obstáculo miro en ella, solo estas voces de amor, tienen en su juicio con sentido la razón, y la intención sin sentido. De agradecer, y estimar, que difinas te suplico la diferencia. . Si haré. El agradecimiento hijo es siempre de la pasión; la estimación un testigo, que abona la urbanidad, con que estimando, colijo que no falto a lo cortés, ya la pasión no me rindo. Si un imposible idolatro en tu deidad, con tan limpio afecto, que está el deseo tan lejos de ser delito; cuando amante agradecieras aquestos extremos míos, siendo el culto tan decente que arriegas en lo rendido? El que camina a la cumbre, aunque de la el precicipio mas atrás, no por aquesto hace menor el peligro, si yo supiera de agrados, la atención con que te estimo desvanecida podía caer en mayor delirlo. Con la nube del recato el fuego oculta encendido, mas las llamas a los ojos se asoman. Bien lo que he dicho con aquesta resistencia se confirman, de culpa la he de esto prar: irme ahora solicito por excusarla el disgusto de que vea que la he visto. Padre Fray Zóquete. Qué hay? como va hermano Racimos que gordo está. Para estarlo tengo un famoso ejercicio. Y cuál es? Como mucho hermano, Y qué come? Lo que siso. Deje los vicios, y sea un santo. . Ya me reprimo, Que se va Fray Pedro. Adiós. Adiós hermano Racimo. Yo espero que esa crueldad venza mi afecto rendido. Es imposible. Mi pena hará tu amor compasivo, No lo esperes. Yo lo espero. De qué, dimes De tú mismo decoro. . Por qué? Porque es ajarleso si le das la imperfeción de ser ingrato con migo. Sí, este afecto estimo, y aún. Qué dices Teresa? . Digo. Ya aprecipitarse va Teresa. Qué es lo e mien! mucho quierea esta mujer. El Cielo, pues, el auxilio mayor que puede esperarse, la previene en el peligro, de cuyas luces huyendo van los sentimientos míos. . A Carlos siguiendo voy. pues suele dar a Rácimo para aquello que pisado se sacará de mí mismo. . Ah Teresa. Quién me llama? . Yo. De temor no respiro, porque en viendo al Juez el reo, le acobarda su delito. Habiendo visto, Teresa, que has dejado el ejercicio de la mental oración, en cuyo lienzo divino pincel la idea dibuja mi pasión tan a lo vivo, a representarla vengo a tus ojos, que he querido que a la luz de esta verdad puedas mirar tus delitos. En mi Corona verás, que las puntas que blaso e as firmes me coronan, son las que me hieren más. Esta con rigor violento, ponérmela permití, por poder librarte a ti de tu vano pensamiento. Este dogal afrentoso, que mi garganta a tormenta, por excusarte una afrenta, me puso el vulgo engañoso. De este madero, que asombros causa en los senos más bajos, por aliviar tus trabajos, el peso encargué a mis hombros, causando el llevarle en mí, mil caidas, que a mi ver quise con dolor caer, para levantarte a ti. Las heridas, que en mis manos los clavos duros hicieron, sus hierros tiranos fueron, no los Clavos inhumanos. Porque el que me sigue, entienda, que a mi dolor no prefiere aquel yerro que me hiere, si no el que el hobre no enmienda. Y pues tanto padecí por ti, de enmendarte trata, porque te acuerdas lo ingrata, cuando te olvidas de mí. V e Mi Rey, mi señor, mi dueño, bien veo que os he ofendido, y que merecen mis culpas severo vuestro castigo: mas si estas lágrimas mías, cuyo llanto enternecido, al mirar mis culpas, baja por mi rostro tan corrido, bastan, señor, a lavar las manchas de mis delitos. Que me perdonéis, mi Dios a vuestra clemendia credito es de vuestra sangre, porque sé la habéis vertido por la redención humana, y yo me pierdo, Dios mío, los méritos se malogran de vuestro amor compasivo, mas si es atributo vuestro ser piadoso, y ser benigno, culpa es la desconfianza, teniendo el devoto asilo de María Madre vuestra, y de Joseph adoptivo Padre vuestro, de quien yo tan devota siempre he sido. Y así; aunque no lo merezco, que me perdonéis, confío por vos, señor, no por mí, que es interes en vos mismo perdonar un pecador, cuando os busca arrepentido, pues vuestra misericrodia se ilustra en lo compasivo: y así, señor, mi dolor, mis lágrimas; mis suspiros, mi grande arrepentimiento, mis temores, mis gemidos, la vergüenza que padezco en haberos ofendido, recibid en recompensa de mis culvas; y delitos; (fío, y pues en vuestro amor señor, con- tened de mi piedad; clemencia os (pido.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGU Valedme vos soberano, sumo bien que mi temor solo esperar el favor puede de tan grande mano: desde que vieron mis ojos vuestras luces amorosas, culpando las licenciosas acciones de mis antojos, livianas las llame, ay Dios! que es liulandad a mi ver, todo lo que no es tener el al ma siempre con vos. Desde que os vio a la garganta el dogal tosco añudado, al hombro el leño pesado, desnuda la tierna planta, reprendo a mis sinrazones, creyendo que solamente mi error puso en vuestra frente los sacrílegos cambrones. Mas vos dándome propieios favores a multirudes, premiáis mis ingratitudes como si fueran servicios. Tan de la suerte que os vi, en mi alma estáis luz bella, que el teneros dentro de ella, me tiene fuera de mí. Y es fuerza que no sea vano mi temor, cuando imagino, que sois huésped muy divino para albergue tan humano. Todo es temores, Señor; de no entenderme a mi propia, en mí vive vuestra copia, y yo vivo en mi temor. (to Cuando a orar me pongo, es tan- el placer que siento, Dios, que enajenada de vos, llama mi olvido a mi llanto. Muerto de gozo el sentido, la vida me deja en calma, y la suspensión del alma deja el cuerpo amortecido. Oigo, y responder no puido, veo, y loque veo dudo, busco el la bio, y le hallo mue yr acobarda el miedo, evaos entender, glorioso Señor, en tal turbación, que género es de oración este desmayo amoroso. Allí está, el amor anima, pues sin que nadie te vea, venciendo dificultades, te he traído a su presencia, De todos el sueño triunfa, y solo triunfa Teresa del sueño, todos descansan, y solo ella se desvela: ella se desvela, y yo, que la material pavesa (pre de mi envidia, ardiendo siem- ni se extingue, ni se quema. Qué aguardas? las dilaciones de su omisión me atorment llega. . Pues yo, Enrique a qué? Cómo con esa tibieza templas aquí los volcanes con que ardías allá fuera: No sé. . No tienes amor? Muero en mi amorosa pena. no es Teresa la que adoras? Es de mis glorias esfera. No te obliga su retiro a este arrojos , Él me aconseja. No vienes a ser dichosos A eso vino mi impaciencia. No esta sola? . No, pues quien, la acompaña aquí? Ella misma, su honestidad, su recato, su respeto, su modestia, su virtud, su devoción, que como estas son las prendas de su hermosura, no puede su hermosura estar sin ellas. Ayde mí! pues como tú en eso reparas icierta es tu santidad, mujer, y admirable, pues su fuerza enfrenando un apetito, hace que un ciego la vea. Mas yo desmayo: ea Carlos, no permitas que se pierda esta ocasión, y repara en que no hay como ser puedas dichoso, si no es así, pues su estado no dispensa amor, que no sea delito, si hay delito que lo sea en amor: y en cuanto a estar con la compañía necia, qué dices? pues qué te estorba! no sé yo que tú la vieras nunca desacompañada de sus tan comunes señas, y pues tuviste osadía para intentarlo con ellas, para lograrlo, no hay, razón de que no la tengas. Dizas muy bien. Gran batalla, mujer, es la que te espera, Cómo no llegas? He visto. . qué? Que de mi amor la aleja otra nueva compañía. Y quién es? Mi reverencia, pues desde mi adoración mecelada con su pureza lo que me enciende el deseo, la reverencia me hiela. Reverencia, y amor, don se compadecen? lenesta regla tan sin excepción de las Regl Ah Cielos! Pues qué resuelves? Volverme. . Veré si de esta manera le precipito. Bien haces, y pues te deja la pasión libre el discurso, dóname, que te advierta, eera muy grave el delito, e intentabas, con que es fuerza en este conocimiento tirar al amor la rienda, y no ver desde esta noche mas a Teresa. . No verlas que dices, hombre? Qué fuego en tus palabras se mezcla, que afuer de rayo la vida perdona, y el alma quema: no verá Teresa? Pues mis ojos de que sirvieran; Pues cómo ha de ser? Zanjando torpe, y ciego cuanto sea impedimento a mi amor, (nas, que entre asombros, y entre pe- entre pasmos, y entre horrores no hay horror, no hay extrañeza, asombro, ni confusión tan grande cómo no verla. Así son los nombres, cuando la obstinación los despeña, y así el demonio que astuto, porque quejarse no puedan, da las advertencias, cuando no sirven las advertencias mas qué de agravar la culpa, porque ignorancia no sea. Dónde vas? A ser estrago de tu luz Presunción necia. Porque, si a tu luz áspiro? Porque con a las de cera présumes llegar al Sol, sin re Pues quién me amenazas Dios. qué asombro! Respiro apo Tu osadía. . Qué prodi Si otro paso das. . que pe Castigará . Qué temor! De suerte. . Qué ansia! Qué cedas al castigo la esperanza de tu presunción soberbia. Pues antes que Dios promul la rigurosa sentencia de ti huiré. Detente, aguarda, que un acaso te amedrenta, mira que no habla contigo. Enrique, cuando así sea, el susto en torpece al labio, el temor pasma la lengua, el pasmo ata el corazón, el horror el alma hiela; pues cuando no hable conmigo, tengo quien me avise en ella, que a otro paso más será escarmiento mi tragedia. Pues qué intentas? Por ahora ir donde el alma divierta de este sobresalto. . Dime, y tu amor: Porque me acuerdas de mi amor deja una vez que hay prodigio que le venza, que de mi pasión descanse, aunque en mi amenaza sea. . Ya te sigo, qué infeliz! qué limitada! que estrecha es la infausta monarquía de mi poder! quién creyera, que Carlos con un amor tan grande, y con mi asister to esta frágil fortaleza; te guarnecida de Dios ehace tanta resistencia? Inclínele; mas no pude violentarle a la torpeza, y Dios, porque no turbase de su amante la serena tranquilidad de gozarle, dio en él poderosa muestra de que siempre puede el hombre volver el rostro a la enmienda; como quien a todas partes su libre albedrío lleva. Gima yo en tormentos tantos, arda; pero tu Teresa guárdate, que aunque aquel riesgo te faltó, muchos te quedan; yo haré a tus dudas ministros e mi enojo, y de tu pena, sfavores desconsuelos, sobresaltos las finezas. Dice aquí, que cuando pasan en la oración las potencias al sumo contento de una tranquilidad alagüeña, es que está Dios en el alma de quien está horando, o ella está en Dios, y que divina, y sobre catural está oración, por el sosiego y paz con que el alma quieta a oración de quietud por lo que al alma sosiega. Y luego dice que cuando crece el gozo, de manera que enajena el albedrío, ocupando con su fuerza toda el alma sin dejar acción libre que lo sea, es que se une Dios al alma con un abrazo, que estrecha olos a uña unión, y que así se llama esta oración de unión, porque se une Dios el alma en ella. Válgame Dios! Si mis culpas, Ahora es tiempo cautelas. No fueran tantas, pensara que había hallado las señas de mis dudas te merosas, saliendo dichosa de ellas, puesto que está explicación de oraciones es la misma que buscana mi cuidado, cuando tanto se semeja a lo que dentro de mí pasa, que a un tiempo me cuentan el libro lo que ve el alma y el alma lo que él enseña: pero soy muy mala yo. Ahora a desvanecerla. Para abrazo tan divino. Tú no eres si no muy buena. No soy tal. Que esta mentira virtud, y no culpa sea, Dios es el que unido a ti tu alma regala. . Esfuerza, pues los efectos lo dicen. claro esta porque en Dios, fuera injusticia no premiar tus amorosas ternezas. Dios cómo ha de ser injusto? Tu mérito le granjea benigno. . Eso no discurso, que no hay nadie que merezca por si de Dios los favores, vuelve a recoger la rienda, porque volveré a decirte: donde vas presunción necia que al Sol quieres a cercarte, por qué con a las de cera le quieres contar las lú sin recelar tu tragedia. Mira que Dios, si otro paso audas más, hará que ceda al castigo la esperanza de tu presunción soberbia. Estas eran las palabras, que a Carlos pasmaron; y estas son las que a mí me suspenden, y en tan difícil empresa, y a nadie extrañeza cause, que palabras de tal fuerza, que aún hombre amante le paran, al demonio le suspendan! Mas como me rindo yo? discurra horrores, envuelta en confusiones, i sustos. . Ay de mí infeliz! Qué fuera que al enemigo común, Dios poder dado le hubiera atendiendo a mis delitos para que con sus cautelas de la mental oración, mi espíritu divirtiera con apariencias fingidas. Pues cómo dudas qué es esa la efectiva causa, que con alegrías supuestas te aparta de la oración? Virgen purísima bella, - madre del Sol de justicia, y madre mía, como esta angustia me consentís? no es Virgen de la tutela obligación defender a quien os dio su defensa, cuando por hija, señora, me acetastéis? No fue deuda de vuestra piedad mi amparo? no sois poderosa! Reina de Ángeles, y Serafines? pues como olvidáis mi penas como mi temor no os mueves cómo mi amor no os empeña? de mi parte, o soberana sbeta señora; ton a vuestro precioso Hu- reconozco mi obediencia, pues como el astuto áspid, a quien la cerviz soberbia holláis pura, pisáis limpla, tiene poder, tiene fuerza para saltear los caminos que avuestro Hijo me lleyan? Teresa, tu corazón consolará la clemencia de mi soberano Hijo. Quién a tantas evidencias del favor de Dios aguarda: No huyas infernal bestia, que Dios para ultraje tuyo quiere que su favor veas. En este rayo de luz que a tu vista representa mi mano, azucena pura, el Amor de Dios se encierra: con él en el corazón me manda Dios que te hiera, porque de su amor herida en su caridad te enciendas, a tus temores cobardes traigo en él la fortaleza para resistir las dudas, que tu espíritu atormentan recibe el fuego divino, ( y tocada del no temas, (. que esta llama misteriosa siempre a lumbra, y nunca quema. a. La voluntad del Señor (v se haga ahora, y siempre en su fier Ya que me queda que hacer; pero que digo! Si c no está, cuando estos favores ricibe que la enajenan, Terela, fueradea, yen Dios puesta demanera, que con el alma no más los goza, pues de la misma fuerte que tuvo las otras, por engaños también tenga por engaño este, y vacile de nuevo con mayor fuerza, Este corazón partido que en la dulcísima hoguera de vuestro fuego amoroso arde mariposa tierna, os rindo en gracias, Señor, y como a honra tan suprema es, aunque sea agradecida, una boca basa estrecha, y corto instrumento, vos para que ingrata no fuera a favor tan soberano, y a tan amante fineza, con el penetrante fuego, y con vuestra providencia en mi corazón hicisteis otra boca, porque pueda con dos bocas publicar vuestro favor, y mi deuda Háprima. . Que haya de ser tan descuidada, que sea menester llamarme, vamos, Descansa de la tarea que tu espíritu ha tenido esta noche. . Bueno fuera faltar a la obligación del coro, desamanera, págara bien del Señor las soberanas clemencias, no progongas ignorancias discurso, vamos Teresa . O pese a mí, y pese al Cielo con la ardiente fuerza que ya que su corazón encl mis amenazas desprecio Teresa, tan puesta en Dios, que ningún lugar le deja a mi esperanza este auxilio, que de mi horror la reserva; pero yo le inventaré trabajos, discordias, penas, descréditos, y baldones, y ya que su alma exenta quede de mis asechanzas, mi justa venganza sea su afligido cuerpo: can. soy, eterna omnipotencia, que impedido de vengarse en la mano con soberbia, la piedra muerde, vengando sus injurias en la piedra, Deo gracias Rácimo herma Bien venga hermano Zoquete, que cierto que es un pobrete. Soy un indigno gusano. Si dijera en conelusión, que era el hermano mosquito, creyera yo al hermanito. no se haga, hermano, moscon. No lo escupo . Yo tampoco. qué ha hecho hoy? . Por el lugar a Don Carlos fui a buscar, que anda el hombre como loco, Dicen que nace la slama de su disirio profundo; de que en el juego del mundo, le sopló Dios una dama. que le ha muerto el desdichado; pública con caridad. debe de ser verdad, pues ella se fue ha sagrado, desde que Abadesa a ser llegó, aunque él la apetece, rece que la aborrece, porque no la puede ver, y en fin Teresa? . Teresa? es gran Santa. . Y con razón fuera grande su opinión, a no ser la mía tanta. Déjeme reír. . Pues ría, pero sea con conciencia que nadie hace penitencia tan grande como la mía. Qué penitencia? . Lidia? con cien Monjas, cada una mas que todas importuna; pues todo es Racimear. Dice una vieja, Racimo, traiga este ochavo de miel, otra moza, este papel lleve a casa de mi primo: dice otra en tenor, aprueba un melón grande trairá, y pague la cala allá, que para eso un cuarto lleva: otra tartamuda; harás esto toto to en la tienda, y así quiere que la entienda, sin decirme nunca más. otra gangosa, por mí, que compre luego otra manga como esa, y de la tal ganga no sobra un maravedí. otra en fálsete fingido, me mata todo el verano, diciendo, sepame hermano, si almendrucos han venido. Luego me dice una sorda, tome, y traiga de camino este ochavo de tocino, que me haga la olla gorda. Todo es preguntar, gruñir, moler todo, y porfiar, mandar todo, y desmandar, de suerte, que quien sufrir, puede a Monjas con paciencia, aquí para entre los dos, hace en servicio de Dios una honrada penitencia. Y eso no deja ganancia? Y muy grande, le aseguro. Qué vales Un bizcocho duro, y alguna rosquilla rancia. Ay alguna novedad de prodigios? . Solo ayer lugar tuve para hacer, uno bien grande. En verdad: Y qué hace! . ponerle aquí, que se me había olvidado. Pues qué es esos He comenzado una comedita. . Así? pues hacia versos antaño? No, pero hogaño tampoco, Pues sin versos (está loco) escribe? . Si yo me amaño, y si en suma me remedia, mi habilidad, porque nos A seré el primer hombre yo, que hace de otras su comedia: que yo aunque mal en efecto mis concetillos diré. Concetos él? . Oye uste, pues de molde está el secreto; pero pobres de nosostros, que viene el padre Fray Pedro de Alcantara, y si me ha oído se ha echado a perder el cuento, que aunque es santo, es hombre en fin, y siente con grande extremo, que la santidad le puje. Yo diré que aquí le espero, pues me lo mando. . Inesilla viene por acá, qué es esto? donde va hermar Esta cesta tome; y ton este dinero en comprando estos recados dará la vuelta al Convento, que a mí me importa llevar este papel luego, luego a nuestra madre Teresa. Y de quién es? . Peor es es- yo padre. (to, De qué se turba? No debe de ser muy bueno. Cuyo es? De Don Carlds, padre. Aguarde el porte. Hay tan ciego precipicio: mas forzoso es hablarle ya; supuesto, que la virtud de Teresa no le aparra de sus hierros. Vaya, y el papel la lleve, que aunque embarazarlo puedo como su confesor, tanto confío de sus aciertos, que sé que llega a sus manos el tosigo sin veneno; y si acaso en sus renglones hubiere algunos despeños de amorosas osadías, según Dios la ampara, creo que la trocará las letras que fueren atrevimientos, porque a su pureza nada pueda llegar sin respeto. Qué tan santa es, padre mío? Es de la virtud ejemplo: dígame hermano. Racimo, si será picado esto. Pues llevar un papelil! de un galán, había de serlos y a una santa? cuando mucho se irá, hermanita, al infierno, Pues no le llevó mi cesta, venga hermano, y mi diñero? Tome también su recado. Padre el alma es lo primero. . Mucho tarda, y se hace tarde, Pues él dijo, que al momento venía: mas cuando vamos de esta, padre mío? . . Luego hermano, que hable a Don Carlos que solo a eso me detengo. Pues hérele. . Y con el ot su camarada; este pienso que sahunia las camisas con pastillas del infierno. Con qué, hermano? Con pasuelas. Que hayáis aguardado siento, aunque no fue culpa mía, padre mío, deteneros, si no un negocio de Enrique; pero ya a serviros vengo, decid lo que me mandáis. e Temblando estoy, que el consejo de este singular varón, me quite este hombre, y por eso embarazar esta junta pretendí, mas no pudiendo, no escucharla solicito; que yo volveré a tal tiempo, que no desairado pueda embarázar sus intentos. Habiéndole vos llamado, y a esta parte, es caso cierto, que solo le buscaréis, y así embarazar no quiero: en acabando, Don Carlos, en vuestra casa os espero. Id en paz. No puede ser, porque rabio, porque peno en los extraños prodigios de esta mujer, a quien tengo tanto temor, que aún su nombre a pronunciar no me atrevo. . Hermano? . Deo gracias. Vaya aprevenir para luego mi viaje, y él. . Deo gracias. A servir a su Convento. Deo gracias. . Deo gracias. Vayan. Pues se va, veámonos luego. Adiós. . Adiós. Ya que solos . hemos quedado, le ruego que me diga lo que manda, porque me tiene suspenso la extrañeza de buscarme: hay soberano portento de ingratitud, y hermosura! que me han muerto tus desprecios. Señor Don Carlos, yo os busco, porque a suplícaros vengo cosa tan justa, que están en ella demás los ruegos. A mi padre? A vos. (co Decid: que como pueda os ofrez estate a vuestro servicio. Para el de Dios os prevengo: hablemos claro, Don Carlos, porque no se pierda tiempo, y sufridme a mi advertido, pues Dios os sufre a vos ciego. Vos sois de Avila el asombro, pero que no es mucho veo ser asombro de la tierra, hombre que es horror del (cielo, Vuestra pasión despeñada os tiene deyos tan lejos, que cometéis los de él y no conocéis los yer No los conocéis, no Carlos, porque fuera conocerlos, y no enmendarlos, pasar de hombre a demonio; supuesto que el demonio solamente no tiene a rrepentimiento, y no hay hombre, ni será tan bácbaro, tan soberbio, tan malo, que alguna no se arrepienta de serío. No conocéis vuestra culpa, Don Carlos, o por lo menos, su gravedad ignoráis, y así advertiros laquiero. Abrid todos los sentidos, sin perder de mis acentos, aunque os molesten la parte que pensáis que importa menos. no por parecer míos los despreciéis, advirtiendo, que dentro de mí los dicta quien busca vuestro remedio que yo solamente aquí vengo a ser un instrumanto por donde Dios os avisa de su queja; y vuestro yerro. Vos, desde sus tiernos años masteis, no lo condeno, a una flor, que en su pensil el Agricultor supremo plantó con divino estudio, para que a merced del tiempo diese el fruto agradecida que Dios ahora está cogiendo. Y no condenar que entonces la amaseis, es, porque infiero, que no supisteis que Dios la plantó para sí mismo. Esta es Teresa, Don Carlos, cuyo singular ejemo a perfección; y cuya nera, cuyo fuego lamor de Dios, a todos en ciende a fines honestos de oración, y santidad, y solamente a vos ciego, lo que en todos los deshace, os mueve a torpes deseos. Mientras aspirar pudisteis al no merecido empleo de su mano, disculpables serlan vuestros afectos, pero una vez Religiosa, y dada una vez al templo de Dios, que para sagrado eligió de tantos riesgos, como en el mundo amenazan en los humanos sucesos, No es osadía, no es descortés atrevimiento, no perdonar su recatos sacrílegamente clego? como de vuestro delito no os estremece el recuerdo? vos a la Casa de Dios le queréis borrar los fueros? Faltan maneras de culpas a los precitos, qué es esto, si lo divino se ultraja, para qué se hizo el respeto: A quien de Dios se ha valido, se atreve el hombre soberbio, pero es propia condición de él torpe natural nuestro, y es evidente señal para nuestro fin eterno, agravar con circunstancias el pecado, porque es cierto, cuando Dios le desampara, que es para el hombre indiscreto, culpa más aperecible la que hace mayor estruendo. los, o e a que haga de ella desprecio el hombre! Haqué ciego engaño! Y que común es en viendo que hoy espera Dios creer, que mañana hará lo mismo: pues quien esto piensa, olvida, que en el divino decreto tiene término el pecado, y que si llega al extremo, convierte irritado Dios lo piadoso en lo severo. Mirad, Don Carlos, por vos, y pensad, que esos alientos que vivís, es muy posible que los respiréis, a ruego de aquella paloma pura, que con arrullos al tierno Esposo por vos le pide, que es su fervor tan atento, que cuando vos le olvidáis, cuida de vuestro remedio. Que mueve vuestro apetito, si vos amaráis el bello resplandor del alma limpia, fuera, el que ahora es defecto virtud, y virtud tan alta que dorara vuestros hierros. Mas si su alma no amáis, que a máis unherido cuerpo, llagado de los silicios, de los azotes sangrientos, enjuto de los ayunos, ajado de los desprecios ti Válgame Dios! Cuán trocados quedarán vuestros afectos, si allá a vuestra fantasía se presentara el objeto de aquel cadáver viviente, y de aquel vivo esqueleto. Ea, Don Carlos, no más, lejadle al amor inmens el Pastor su corderilla, basten ya los debaneos. Válgale de Dios la Casa a Teresa; y nada os ruego por ella, que en sus peligros están sus merecimientos. Por vos propio os lo suplico por vos propio, os amonesto, y por Dios, a quien hacéis, con el delito más feo, la más sacrílega ofensa, y el error más desatento. Ved, que está Dios injuriado, satisfacedle, y sea presto, que yo habiendo ya cumplido en estos advertimientos, con vos, y con migo, voy a lo que me ordena el Cielo, Tengo ya más qué esperar? Ahora llego a buen tiempo para asistirle invisible, piérdase este por lo menos. El Cielo tan ofendido, y mi amor tan en el centro de mi alma que no bastan humanos advertimientos, ni aún divinos a borrar este caracter impreso? Esperar, es esperaraza, de imposible fundamento; no querer más, imposible: pues que haré en tantos, tormentos? Acabarlos con la viva. Vengue de una vez el Cielo en mí su injuria, y Teresa! pierda conmigo los riesgos de su quietud, los asombros de mi pertinaz deseo olviden los que me culpan, y con una muerte demos satisfacción al delito, final vanos anhelos, sepultura a los pesares, motivo a los escarmientos. Ea corazón, en ti consiste el postrer remedio, y en ti alto risco, a quien sirve todo este río de espejo; recibid puros cristales en vuestro apacible seno todo el fuego que me abrasa. Dónde vas, osado, y ciegos A morir porque te adoro. Paga a la piedad del Cielo, Ay de mí infeliz! Qué excusa el triste sepulcro eterno de tu almas ya la mía muda todos tus afectos, que yo, si este polvo horrible: olvidas, que llamas bello, y a mi alma solo atiendes, de parte de Dios ofrezco en su clemencia fiada, a tu enfermedad remedio. otro soy con tu presencia, y ya con tus luces veo la torpe cadena, en que me tiene mi culpa preso: pero es mi amor tan ardiente, que deseara estar ciego, por no ver los eslabones de mis amorosos hierros. De eso sanarás. Y cuando, si tú no alivias el pe- de mis ansias? . A otra vez que vuelvas a verme . Presto se acabarán mis desdichas, si consistieran en eso Pues en eso solo estriban, queda en paz. Asombro bello porque me dejas? Porque me busques. Vágame el cielo! Válgame el infierno almi! Seguiré los pasos bellos que adoro. . No seguirás si yo impedírtelo puedo: don Carlos, como tardabas receloso de algún riesgo, volví a buscarte. . Enrique, que no me impidas te ruego, que una dicha que me aguarda amante vaya siguiendo. Espera. No puedo ahora. Ni yo detenerle puedo. Rara mujer, que me quieres, que no sola de mis fueros te libras si no por ti huyende mi cautiverio los esclavos más esclavos? aquí sin duda hay misterio, y fácil de penetrar, y así importa, que estorbemos, dolor la última vista de estos dos: que quiere el cielo de mi desdichas no bastan los baldones, y desprecios con que me trata Teresa, sino librar por su medio a un hombre tan obstinado, tan pertinaz en sus hierros, que fuera peor que yo, si acaso pudiera serlo? O pese a tanta piedad! y pese a tanto amor. helo por el olor le saqué, que huele a medias de pelo acabadas de azufrar. n. Esta llega amuy buen tiempo amor, cuando yo estoy abrasándome de celos. Manda otra cosa Isabel? El trabajo le agradezco que por mí toma. . Pues yo con su licencia me vuelvo, que aunque aquí había ocasión de manosear el gracejo, ni lo permite el asunto, ni hay licencia para hacerlo. . Cómo vos, señor Enrique, tan olvidado, o tan lejos de mi cariño vivís? yo que os amo, yo que os quiero, os busco, y os solicito, que en una mujer es menos, en diciendo ella que quiere, que lo digan sus extremos: qué es esto Enrique; pues como lo fino olvidáis tan prestos precipitaisme al peligro, y me dejáis en el riesgo? Estas mudas soledades testigos de vuestro afecto fueron algún día, y hoy lo son de vuestro desprecio. Si os disgasta mi fineza, no la paguéis, pero atento fingid como antes, que yo os perdono el fingimiento: qué es esto, Enrique! . Isabel, vengue en esta mis tormentos, pues la trae su precipicio a lisonjear mi fuego; Prosigue . Digo, que yo desconfiado había hecho propósito de sufrir mis amorosos deseos. Mas si tú me das palabra de ser mía, desde luego enmendaré las tibiezas, y animaré los afeo pues yo no soy tuya? como tengo de saberlo; Confirmándolo esta mano, y mi palabra, en que dueño te hago del alma, y la vida. infeliz de ti! en efeto, eres mías El alma, atenta a tu adoración ofrezco. Quién lo asegura: Esta fe: mas hay triste! qué me quémo! que me abraso, suelta, Enrique. No soy Enrique; del cielo se vengan en ti mis penas. Teresa. A su nombre tiemblo. Teresa i Isabel. Teresa, socorreme en este aprieto. Búscame, y fía de Dios. (tro Qué otror! qué prodigio! el cen me descanse de este asombro. A mover los pies no acierto, pasmos bosteza la tierra! amenazas forma el viento! Teresa a buscarte voy, que quien con la voz de un riesgo tan grande librarme pudo, con la virtud; y el ejemplo, asegurará mi vida de tan triste desconsuelo. diga, hermana, como ha entra Pues es, madre, novedad? (dos No, pero es ociosidad no habiéndola yo llamado. Mucho sientó amante Dios, ver sin clausura, y sosiego vuestra casa, y que mi ruego, esto no alcance de vos. Quiere que le haga la can Hecha está ya. Ella jamás la deshace, mucho más es su virtud que su fama. Váyase con Dios a hacer lo que es de su obligación; que es día de comuvión, y me quiero recoger. Su vida a todos espanta. Si hará, que muy mala soy. De haber aquí estado, voy con mis humillos de santa. . Señor, esta libertad desconsolada me tiene, porque no sé si conviene tanta libre voluntad. Mas estrecha me ordenad regla en que os pueda servir, que no puede consentir mi deseo fervoroso, el camino licencioso de este modo de vivir. Lutero Infiel, contra vos trémola sus estandartes, hagamos, pues, valvartes en que se defienda Dios: hagamos, señor, los dos, a honra vuestra, y ansia mía, cuando el bárbaro porfía en vuestra persecución, que os vuelva mi Religión lo que os quita su heregía. Mas ay! qué indigna me miro de deberos este gusto, cuando de vuestro disgusto me avisa vuestrio retiro. Muchos sigios ha, señor, que siglos son para mí, los que ha que no merecí de vuestro trato el favor. Y aún que a loseph, mi Abo le encargo la pena mía, de mi maldad la porfía tendrá su ruego callado. Señor, por que los favores me retiráis que apetezco, bien sé mi Dios que merezco de vos desprecios mayores. Pero vos sois Dios, señor, y yo Teresa, mirad en esta desigualdad, como estará mi temor. Venid, pastor soberano, quena esta afligida ovejuela, solamente la consuela la gracia de vuestra mano. Teresa, tudesconsuelo, es regalo para mí, que es muy sabroso el acento de tu amoroso gemir. Ya vengo, paloma mía, al arrullo que oigo enti, para colmar de favores tu desconsuelo feliz. De la gracia de mi mano, pediste el favor, y aquí vengo para que tu ardor logre su amoroso fin. Espiritual desposorio. con tu alma hago, que así, solo de ser más mi amor, te puedo reconvenir. Dame la mano de esposa, que de este clavo el matiz rojo de mi sangre en artas te da mi fineza aquí. Hasta hoy no has merecido, este alto favor de mí, pero desde hoy le mereces: dulerte, esposa gentil, que desde hoy has de mirar; amante, por ti, y por mí. Dulce esposo, señor mío, como puede resistir un alma gozo tan grande: vos mi esposo? Esposa, sí. Sí, paloma hermosa mía, y por que puedas decir lo que me debes en esta fineza que hago por ti? Mira entre los afligidos, el lugar que prevenir te pudo el torpe camino, que empezabas a seguir. Mi amor de aquí te sacó, y mi amor te puso allí. Mira el premio que te espera lleno de gloria sin fin. Ay mísero de mí! que lo feliz dejé por lo infeliz! 2. Tus misericordias cantan uno, y otro serafín, infínitamente santo, soberano Adonaí. Ay mísero de mí! Gloria, eterna al Padre Eterno, y gloria al Hijo, sin fin, gloria al Espíritu Santo, dan los Ángeles así. Como en el principio era, y como será en el fin. Ay mísero de mí, que lo feliz, estas esposa, se Esposo sí. Pues más quiero asegurarte. Pues hay en qué? En permitir, que tu Religión reformes, estrechándola a vivir en la premitiva Regla, que Alberto le dio, y así parte esposa, enconfianza, de que aunque contradecir te quieran, has de lograr, lo que ya te prometí. Mi obediencia es tuya, y hoy, por las que muestras en mí, tus misericordias cantan, uno, y otro Serafín, infinitamente santo, soberano Adonar. ERA JORNADA
JORNADA TERCERA
Esperar aquí es mi intento junto al lugar. . que me place. Ah visto el frío que haces No lo he visto, mas lo siento. En tierra de Burgos es el frío de esta manera, que adelantarse quisiera. Pues diga la hermana Inés, quería por tal distrito venir sola? Era desgarro? os Pues por qué bajó d r Por calentarme un poquito, Por calentar se! qué herror! Deo gracias ermana Inés. entro de malicia es. si, mas sobre cuerpo hechor. Un mal paso había, u dos, y huyo mucho de caer. Hermánica, eso ha de ser encomendándose a Dios, demás que en nuestra aflicción, por que nadie peligrara, san Joseph nos avisara, como hizo en otra ocasión. Entonces, si no es por él; el despeño nos quebranta. Todo lo debe a la Santa, porque es su devota fiel: a todas las fundaciones de Jesús, o de María, da el nombre. En Burgos confía suavizar las disensiones. Que mucho, si luego es visto que vocalmente, y no cesa a nuestra madre Teresa, la alienta su esposo Cristo. Dígalo aquella Ciudad de Avila, donde empezó afundar, y reformó su Regla a la antiguedad; esta fundación me encanta que a ella solava con fe. mire sin un real, no sé en que se funda la Santa. que es grande su entendimiento en sus casas bien se explica porque ninguna fabrica que sea sin fundamento. qué es esto hermanas llegar nuestras madres, y esta aldea recibirlas con el gusto que en las demás donde llegar adre Fray lu ro le la Cruz viene con ellas. En todas las fundaciones nos ha asistido. . Y atenta, Religiosa ya Guiomar, siempre ha sido la primera: mucho se ha tardado el carro. Cómo la madre Teresa no viene buena; anda a espacio. Bien sabe Dios que me pesa. Como estrella her- mosa la madre Teresa, sea bien venida, bien venida sea. 1. Madre Teresa, no pase adelante, porque hiela mucho, y aunque somos pobres una sazonada cena no fatalrá. Je sucristo se la dé a quien la desea. Aquí podemos quedarnos, hermana, que no va buena, y admita estos agasajos. A Burgos llegar esfuerza esta noche, porque andan aquellas cosas revueltas, y así es preciso pasar, aunque me sienta indispuesta, yo os agradezco, hijas mías de vuestro afecto la oferta. 2. Desconsoladas quedamos de ver que va tan enferma, y a padecer mucho trecho. de ella nocue la inclemencia, todos puestos a sus pies egan. Mándéselo padre; en virtud de santa obediencia. Madre, así se lo propongo. Y yo es fuerza que obedezca; levantad, no estéis así, ya me tenéis en la Aldea esta noche. . Gran palabra. Mil siglos su reverencia viva. Si Dios es servido. mañana a buen tiempo llega, Su salud importa mucho. Y debe mirar por ella; y más cuando ya tenemos del Arzobispo licencia para aquella fundación que aunque haya mil diferencias, Dios que en todas la ha ayudado, no la ha de faltar en esta Acuérdese que otra vez que empezó a mostrar flaqueza, lo sintió mucho su esposo, y vino a darle las quejas. Es verdad, y así confío en su grande omuipotencia, que pues me mando venir lo tomará por su cuenta. 1. Vamos al ingar que est mucho hay de aquí a que anoche esperad. Yo me adelanto a ver donde nos huspedan. . no es mejor que vamos todos? No, Guiomar, un poco espera, que me divierte la vista de estas encumbradas peñas sin saber. . Pide a la Virgen (e me ampare, madre Teresa. Qué lástima! . Despeñado un pobre hombre ha 1. Hay madre, que es mi mari- que venía solo a verla. (do, Hay madre que compasión: amiga tenga paciencia, que para tan gran trabajo! la ha menester muy deberas. 1. Qué haré, cuitada de mí, con seis criaturas tiernas, la menor de quince años. Ya tenerlas él pudiera. 1. que pensa miento era el tuyo, que veniste por la sierra? No le riña, que otra vez no lo hará perdónele esta. No ven que ha muerto, que están quebrándole la cabeza? Encomendémosle adios mientras nuestra madre reza, que es lo que importa. Señora, Virgen del Cármelo; Reina de los Ángeles, por verme, su infeliz muerte granjea, que intercediera con vos, fue su palabra postrera vuestro amparo pidio a voces por mi mano, a vivir vuelva, pues sois vos a quien lo pide. y soy yo la que os lo ruega. Lo que puede la oración. , e. Por Cesito que se menea. 1. Virgen sagrada. Milagro. Aura veréis mi obediencia: Madre Teresa, portento de virtudes, y excelencias, la sacratísima Virgen me manda que os agradezca esta nueva vida, que hoy a darme otro aliento empieza: por vos vuelvo a respirar, las gracias, madre Teresa os doy, pedid a la Virgen, que me ampare, y me defienda. Por ser santa nuestra madre, el milagro experimenta. Viva nuestra madre, viva, Dios favorece a su sierna. Hijos, a nuestra Señora dad solo gracias inmensas, no a mí que soy pecadora, y no hay porque las merezca. Vamos al lugar, que aunque mucho del día nos queda, ya es hora. . Vamos. 1. Pues todos digamos, que a nuestra aldea. Cómo estrella hermosa la madre Teresa, ida, sea bien ven bien venida sea. Aguarde hermano Racimo. Enrique, por esta tierras Por donde ha venido este hombre sin que ninguno le vea: Cómo va de fundaciones; Ya me apuran la paciencia, porque ha mil siglos, Enrique que andamos de ceca en meca. Ya sabe como la Santa fundó en Avila, contenta, de San Joseph el Convento, después de muchas reyertas, siendo el año en que lo hizo, digno de toda advertencia, r pues fue el mismo en que los Tú tomaron a Chipre, ayo su ob un Convento que aula en ella, no habiendo quedado otro de la primitiva Regla del Carmen, dando a los Turcos castigos de esta manera. Nuestra madre desde acá, puesto que a la ocasión misma, que aquel en Chipre se acaba, este en España se empieza. Nadie como yo lo sabe, prosiga: que tantas penas me deis. Señor, Así. Fray Diego de Yepes lo cuenta: desde Avila a fundar fuimos, sin llevar blanca, ai media. Dónde? A Médina del Campo, y después nos dieron priesa, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, y esta fundación fue duplicada, que hay dos Conventos en ella de Descalzas, y Descalzos, que también funda Teresa. Pasamos a Salamanca, y después de mil contiendas, fuimos prosiguiendo en Alba de Tormes, Segobia, y Veas. En Sevilla, y Caravaca, y en efeto en Villanueva de la lara, y vamos hoy a Burgos, que Dios lo ordena, Después de haber concluido en la Ciudad de Palencia, y en otras partes que callo, porque ahora no se me acuerda. Qué ha de ser preciso oírle? Por qué, diga, a hablar no llega a nuestra madre? . Porque quiero que antes me refiera de esta mujer los prodigios, como si no los supiera. . Y para eso me detienes Sí, que obedecer esfuerza a Dios, que así me la manda, porque humille mi soberbia, mas no es posible humillarla, aunque más tormentos sienta. Pues, si no quiere más de eso, vaya usted teniendo cuenta, y si fuere breve, es solo por no a largar la comedia. Lo primero (y esto es cierto) es la Sauta gran poeta, con que se infiere bien claro, que profesará pobreza. De las gracias gratisdatas, es dotada, demanera, que interpreta la Escritura Sagrada con cierta ciencia. Es sabia, tiene gran fe profetiza, y muy discreta, los espíritus conoce, sana, y habla varlas lenguas. La gracia de hacer milagros es tan evidente en ella, que hasta los ciegos la han visto, y es para ver como quedan. Cojos, mancos túllidos lo saben, y es de Terela tal la fama, aún en los mudos, que se están haciendo lenguas. Carrotillos, tabardillos, tercianas, crisipelas, sarampiones, flujos, y otras enfermedades diversas, en poniendo ella la mano van huyendo Cielo, y tierra: a cada instante, Jesús, y MARIA e. Cesa, cesa, calla villano, detente, que ese nombre me ato y asn desde aquí estoy mirando sobre mi cerviz sus huellas. Este hombre es algún demonio, y según el olor echa, debe de venir con sarna, o con el remedio de ella. Si hablas, te daré la muerte. No es fácil, aunque usted quiera. Pues quién te podrá librar hoy de mis manos. Terosa, dónde estás? Oye mis voces. Algún Ángel dio respuesta, más vale escurtir la bola, pues embelesado queda, y hemos llegado al lugar: Jesús, y que mala bostia . Teresa? . Esta es Isabel, que ya arrepentida llega sola por esos caminos, buscando las advertencias de este prodigio del mando; pero yo haré que se buelva, singuiendo como hasta aquí los cariños, y finezas, que esta forma humana, torpe aparentes representa: mas conso podrá errerme, si de quien soy le di muestras, todos mis intentos fustra el señor, pues cuando ciega juzgue se desesperase dándola a entender quien era, fue para su contrición el motivo que la alienta: si vuestro auxilio no falta de que sirve la licencia que me deis? Ignoro yo que la que ampara vuestra diestra no he de poder contrastarle no lo ignoro, ni pudiera a vista de tanto ejemplo; pero como lo confiesan mis sobérbios al tideces, si me opuse de más cerca a vos mismo? Nada importa la caida que en embresas arduas, aunque no se logren, triunfa aquel que las intenta ya llega, aquí del infiernos Dónde estás, madre Teresas Isabel así me pagas? sabiendo lo que ma cuestas de cuidados, y desvelos: sin vida, y alma me dejas: pensabas que yo no había de hallarte, aunque te escondieras ingrata, ya a mis cariños, en el centro de la tierra. Virgen del Carmen, valudme. que me quieres sombra fieras no me engañes otra vez con esa humana apariencia, Qué dice? estás en ti: no me conoces? Ya es fuerza conocerte, pues tu propio de tu ser me diste señas. Yo cuándo: Algún frenesí de vio de inquietar tu idea. No fue ilusión: ya sé que eres príncipe de las tinieblas. Teresa vuelve por mí, que ya te busco, Teresa. Calla, mujer, que me abrasas. Socorreme. Qué mis fuerzas selimiten de esta suertes pero yo haré que no pueda, pues Dios me lo permitido, formar palabra, aunque quiera, no ha de explicarse: Ah Sen or qué soberano ordenas que la deje? vamos iras a perturbar lo que intenta Carlos: su espíritu logre, antes que también le pierda. . Hacia aquí se oyen las voces. Una mujer se lamenta. Isabel es, Ya sus plantas, sin poder hablar da muestras de algún achaque penoso. Bien hace en llorar, que es buena medicina el llanto ahora para el mal que la atormenta: llora Isabel, que te importan mas los ojos, que la lengua. En los extremos que hace tu contrición manifiesta. Hija, buscas el remedio a tu enfermedad de veras; pues di con el corazón para sanar tu dolencia: qué, Señor contra ti, tu misericordia inmensa le valga, no se malogre esta hechura tuya, tengan perdón mis culpas: Dios mío, en el corazón me pesa haberte ofendido, firme propongo desde hoy la enmienda. Por mí tu preciosa Sangre dio matiz rojo a la tierra, no quede para mí solo en blanco tanta fineza, arrepentida te busco cemencia, Señor, clemencia. No eliges en este pleito por tu Abogada a la Reina de los Ángeles María, para que haga tus defensas? pues ya el Soberano Juez te dio en favor la sentencia. habla, que bien puedes ya. Oh piedad inmensa! Para siempre, Señor mío tu Nombre ensalzado sea, Ángeles, y hombres te alaben en los cielos, y en la tierra. Ya otra razón me persuade, ya otro espíritu me alienta, viendo en mi conformidad. de mi ser la diferencia. No me dejes de tu mano, ten, Señor, conmigo cuenta, que ha muy poco que te busco, y están mis pecados cerca. Virgen, pues a vos os debo verme libre de las penas, que mis culpas merecían, mirad que desde hoy empieza otra vida en mí, amparadme, porque a la antigna no vuelva. Y vos ejemplo divino de virtud, y penitencia, que el corazón me inflamsteis, siendo retórica lengua, que sin estruendo se explica, para que mejor se entienda. el Hábito del Carmelo os pido, a las plantas vuestras. de ese sagrado sayal me adorbad, para que pueda siempre en vuestra compañía ver aquello que me ciega. la ces co, hija y para que al punto tenga logro su buuna intención, vamos. Mi fervor aumenta, Virgen Sagrada. . Qué dicha quien la invoca, nogranjeas Qué merced no alcanzará la intercesión de Teresa. Rácimo, Dios le haga bueno. Bien tiene que hacer en ella. . Dondo, Teresa, mi suerte otra vez podrá mirarte: hasta cuando no ha de hallarte mi dolor: Hasta la muerte. Hasta la muerte? Qué impío acento mi pena esmalta si tu remedio me falta que remedió tendrés El mío: Enrique (válgame Dios!) Vos en Burgos? Qué extrañáis? si aquí también os halláis? Yo vengo solo per vos. (ros Por mís . Por vos, que en tene conmigo, estriba mi palma, y podéis creer, que en el alma sintiré mucho perderos: preciso ha sido buscaros, y más habiendo tenido noticiado que han venido, siguiendo os para mataros los que juzgan que sois vos el que robó aquella dama de Vallado id. Su fama solo siento, vive Dios, y el sabe cuanto se erró el que así lo ha imaginado, ya el aviso me habían dado, No fuera el primero yo Mas siempre vuestro he de ser La paga hallaréis en mí, y a estamos los dos aquí. decid, qué intentáis hacer? Busco a otro mal, que no cesa en mi sentido el remedio. Y cual puede ser el medio para sanaros? . Teresa. Disuadirle de este intento me es preciso, mucho extraño que aún dure en vos ese engaño. En verla estriba mi aliento. advertid, que es ya la edad de Teresa, en conclusión, mas para veneración que otro motivo. . Es verdad, mas siempre hablando los dos, me habéis persuadido a bella. Entonces lo hacía por ella, y ahora lo hago por vos. Aún de lo hermoso el primor ostenta. . Nada me apura, como ver que su hermosura cada día sea mayor. No es su belleza, aunque muero quien me trae a donde está. Luego no la queréis ya? Ahora es cuando más la quiero. Explicaos, por que está en cal ma mi discurso. . No os espante, que ya solo adoro amante la hermosura de su alma, y así, pues ella me dijo que al ver la otra vez tendría remedio la pena mía, y es esta, según colijo la casa dondo se hóspeda, dejad que la vuelva a ver, ya que no ha podido ser hasta ahora. . En pie se queda mi duda: la habéis buscado! Sí, y jamás ver la he podido Eso engañaros ha sido (do, Verla en su muno no ha esta. porque cuando lo intentaba cercado de incovenientes, a lerazón aparentes no sé quién me lo estorbaba. En Valladolid, no sé como verla no pudistes el tiempo que allí estuvisteis. Para nuevo riesgo fue. Mejor será que os volváis, que ella, si no ha de págaros (ros vuestro amor, como ha de da- remedio al mal que pasáis? Eso no lo he discurrido, ni sé como pueda ser, mas la he de volver a ver. Advertid que vais perdido. Si el remedio me ofració, porque no queréis que sane, y que perdídome ganes Porque he de perderte yo. Pues perdonad mi pasión, porque he de ver, si rendido me cumple lo pometido. Larlos, aún no es ocasión, Pues aguarde a que lo sea, quien como ha de ser ignoras No es ocasión? Pues ahora me importa a mí que la vea. La razón que me habéis dado, me ha convencido, y pues ella os ha de sanar al bella; que os tiene reportado? Quién al remedio camina no ha de apresurarle, pues. no aprovecha, si no es a tiempo la medicina: yo juzgué que era ocasión, y labascaba, mas ya he sabido, que no está mi mal con disposición. No sea la priesa asunto para que nunca se aplaque; que no le sana al achaque el remedio, sino el punto; y así, ya que a la verdad lo hyerra quien le apresura si ha de matarme la cura, mas quiero la enfermedad. Esperad, no estoy en mí; porqué sin mirarla os vais? Porque vos no me perdáis. Pues más bien os pierdo así Quién eres hombres quién eres? que tu voz así me ajusta, lo que quiero no te gusta, y lo que no quiero quieres? ya en otra ocasión te vi, de uno, y otro parecer, al querer yo, y no querer, defiéndame Dios de ti: (das. Aguarda. Son poco cuer- tus voces. Si hallarte espero; porque te vas? . Porque quiero, que para siempre me pierdas. Carlos, Carlos más en vano mis persuasiones le exhortan, que mucho, si está asistido de fuerzas más poderosas. Teresa, tú has de vencer, pero será a toda costa de sentimiento, y ahogos el triunfo de te victoria. Y a la fundacién que aquí hacer queríala estorban los Ciudadonos de Burgos desconfíe en sus discordias, aunque apesar de mis ansias ha de triunfar como en todas. Deo gracias, Enrique como se torna sin hablar entrando en casa? ya está su Isabel muy otra, Esto solo les faltaba a mis ardientes ponzoñas, que ha de ser fuerza señor hacer visible esta forma; para atormentarme más? Si la viera cuan devota está en su oración, había de quererla más ahora. Es posible (estoy rabiando) no ha de haber quien la conozca, Dios puede hacer una Santa de una grande pecadora, dígalo yo que tan mala; he sido, y ya es otra cosa. Inés, una diligencia se me ha acordado forzosa, y así es preciso volvermo hasta otra ocasión, perdona, Vaya conDios. Benedicite, hermánico. Hay más congojas. Mas que viene a que prosiga de nuestra Madre la historia Todo el infierno me valga! Dicen que quien calla otorga, y ya vendrá arrepentido de aquellas palabras locas que medijo la otra vez, bese el hábito; le arroja? vive Dios que ha de besarlo. Tu embustero me baldonas en ti he de vengar mis penas, n Qué hace hermano? Que me ahoga. . Está loco? En ti también me vengaré enredadora. Jesucristo, que me mata! Emparéjonos la ropa. Socorro, hermano Racimo, El diablo que la socorra. que así me estorbéis, Señor? Reniego de mi deshonra. Inés, este es el demonio. Y nuestras almas dichosas, Rácimo, porque a los buenos siempre trata de esta forma. No es el hermano Zoquete aquel? . Él es, quien lo ignora. Deo gracias, siervos de Dios, Padre mío, tantas honras. Sea su paternidad muy bienvenido a esta choza. Cómo están sus reverencias? Muy bajas, que se usa ahora. Y nuestra madre? . Jamás la he visto con tal zozobra, todo se le va en llorar, al mirar que no se logra esta fundación en Burgos Una nueva muy penosa la traigo. . Aunque me perdone, su cara no es de otra cosa. Dígame que hace la Santa, pues así la dejan sola: Escribiendo está un librico, que de las Moradas nombra, habiendo acabado ya otro que intítula ansiosa, Camino de perfección, que escribió para sus Monjas; también escribe si la obedeciendo muy pronta a su Confesor, y a Dios, que bocalmente a ella propia se lo mandaron. . Y otro de sus fundaciones todas. Serán muy doctos La Santa ha hecho siempre buenas obras Y dónde está? . Vela allí: que aún escribiendo se arroba. Deve el Espíritu Santo de inspirarle. . Es cierta cosa, y que algún Ángel la tiene la escribanía, pues toda está en el aire, y no puede ser de otra suerte. Ya llora. . Esta fundación la sin sentido. (trae Harmanos oigan sin perturbarla . Señor no olvides a vuestra esposa, mirad que ya mi esperanza, si no se pierde, zozoora, viendo las contradiciones de tantos que me lo estorban. No te ha de olvidar en esta, quien se acordó de ti en todas. e Teresa. no desconfías. Vilgame Santa Polonia (do que time hermano? 2. No ha oí- de Fray Pedro la voz propia? Pues qué importa que la oyese Yo sé muy bien lo que importa. Teresa. to 1. No sé le nuevo espíritu me informa: quién es quien me llamas Yo. . Ya escampa. Qué tiene? . Ahora se lo diré, si me siguen. Vamos. Pues hermanos, corran. Esta voz es de Fray Pedro, ya voy a tus plantas pronta. Gustoso aguardando estoy. Deja que mis labios ponga en tus pies, Santo Varón; que me mandas? Que me oigas de tu amado Esposo Cristo unas quejas amorosas. Quejas de mi dulce dueño? serán vienrfundadas todas. Cómo con extremos tantos al sentimiento te arrojas? De que sirve la paciencia si el sufrimiento no logras? Padecer, y no sufrir pone al mérito en discordia, no conformarse en los males, mayor peligro ocasiona. Conforme, no desalientes, que en las mayores congojas, la conformidad ensalza, y el desaliento desdora. Qué importa que disensiones te embaracen; si de todas las que el demonio ha intentado has sálido vencedora. No te dijo en otro lance, que te a lavas de esta forma, Cristo, yo no he de faltarte, el que he sido soy ahora, y siempre he de ser el mismo: Pues de qué Téresa, lloras? es nuevo en tus fundaciones las diferencias que hoy notas? no estuvo para extingurse tu Religión, cuando ansiosa fuiste de Sevilla presa a Toledo, y poderosa la mano de Jesucristo no desvaneció las sombras de tanto altivo contrario, saliendo tú con victorias Pues si has visto tantas señas de que Dios como a su esposa te defiende, como te hallas con tan poco aliento ahora? Qué mujer ha merecido como tu ser Fundadora de Religiosos? Grandeza, digna de eterna memoria. Que milagros en tu casa no ha obrado Dios por ti sola? Teresa, Cristo te quiere, y fino amante se goza de tu amor cobra el aliento, que él te dará la Corona de tus trabajos bien presto: y pues tu merecedora fuiste de ver el lugar . que te previene en su gloria, confía en su Real palabra, y queda en paz muy gustosa, que yo vuelvo. A dónde padres que tu asistencia me importa. No adonde yo merecía, si no a donde la piadosa clemencia de Dios me puso por sugran misericordia. Padre, padre, mas qué veo? su espíritu el aire corta. Que muerte feliz la tuya pues eterna vida logras! Señor cual será la mía, si mis pecados te enojan? Este sentimiento grande, no es porque no se conforma mi voluntad con la tuya (bien se yo que no lo ignoras) si no porque de mis culpas, tan sin medida es la copia, que temo perder por ellas tus repetidas memorias. Y así, aún que el valor desmayo en medio de mis zozobras, y me postre la aflicción con tan ardientes congojas: No desconfío de ti, desconfío de mi propia. Pero si esto te ha ofendido, aunque mis penas conozcas: dueño mío, esposo amado, ten de mi misericordia. 1. Tera Cunca tu amante tenadé faltar, que blasona de enamorado y no falta quien en el afecto sobra. 2. Ahora ve as su fineza donde es bien que reconozcas que tal vez debe el cariño valerse de ceremonias. (vides, . Este premio no ol- llega, y ahora, vea tu entendimiento morla. con la ega amante, esposa mía, llega, cándida paloma, que quiero de tus trabajos oy ponerte la Corona. Tanta merced, dueño mío; a tu esclava tantas honras? Sí, que todas las mereces, y no han de ser estas solas, porque has de subir conmigo otra vez, a tener otra visión intelectual de las divinas personas de mi Trinidad Sagrada. Quién como yo tan dichosa! Tú sola, y así Teresa, pues de mi cariño gozas este premio, no te olvides. h. 1. A no estar certificado, que a Carlos vi, no dijera, al Convento. junto quer- que así nos hu afamado. 3. De Albr no hemos de la: sin matarle. Mucho ha sido haber la ocasión perdido. tantas veces, pues al ir- con segueidan bastante a ejecutario, parece que el Cielo sefaporece, quitándole de delante. Puede ser que no sea cierto, robaso a aquella enemiga, 2. Que en Valladolid se diga; basta para haberle muerto. 1. Pues la ocasión no perdamos, que ya está cerca el Convento, 2. Ahora verá su escarmiento: ha hermana infiel! 3. Vamos. 1. Vamos. Muere, si no se remedia, nuestra madre. . Qué dirá el que supiere que está ya en Avilas Que esto es comedia, y que aunque en Burgos se vio poco ha, se ha de notar, que aquí no puede pasar el tiempo que allá pasó: en fin, porque allí acabó, defundar, salió de allí, y vino aparar aquí, donde juzgo que paró Hay madre del alma mía! Hay madre, que lo es de padres! Tú fuiste madre de madres, en toda la madreria! Aún no ha muerto, Gloria es bella como está, yo apostaré, que de hoy no escapa. Por qué? Porque lo ha dicho así ella. Oeno años ha, sin engaños, que lo sabe su desvelo. Linda cosa es ir al Cielo. Pero ha de ser de cien años. En fin, esto Dios así lo ha dispuesto. Quién pudiera: Pues si otro lo dispusiera, a dónde huyera de mí? turgos la fundeo le cuesta la vida, Padre, (dre Mucho ha que está nuestra ma con grande indisposición. Pluguiera a Dios que se fuera a Avila, como quiso, y no a Alba. . . Preciso era, que si obedeciera al Vicarlo Provincial que se lo mandó a Teresa, a ruegos de la Duquesa de Alba, que hoy está mortal. viéndola sin esperanza de vida. . El camino todo lo pasamos de mal modo, no anduvo buena la danza. A Alba vino sinfuerzas. Muy poco llegó a comer. Que estomago habían de hacer sola mente higos, y berzas. Mucho se pierde en su vida. No hubo en ella, siempre grata, mesindre, ni patarata. No era la Santa aturdida, mil veces me dijo, tomé, ya sabe lo que le estimo, al muerce, hermano Racimo, que hano ayuna quien mal come. Enlas Monjas hay gran llanto, y estí la Casa desierta la pierta reglar abierta (panto, se lan dejado. . No me es- que al alboroto, y temores dejan todo de esta suerte. Él es llegad, dadle muerte. No seráfácil traidores, q Muy cerca están del portal. Cierre la puerta. . Ya voy res a uno? Muerto soy! Padre, ya está aquel en sal. Por qué se va deteniendo: Aguardo no sin malicia, que no pesque la justicia a este hombre que entra hubendo. Padres, válgame el Sagrado de esta Casa. . Cierro, pues. Padre Fy Juan. Carlos es. (rrado, que ha hecho. . Ya está ce- Cómo acción tan atrevida ha intentado? Estoy mortal? Que haya quien pregunte tal, importándole la vida: Padre, no ignoro que debo reverenciar a este sitio, si quebranté su clansura; por guardar mi vida ha sido, no por ajar el respecto, que en el alma le dedico. Tres hombres darme la muerte intentaron atrevidos, juzgando que yo, mas esto pide más lugar que el mío, quiso el Cielo, o por decir mejor, el Cielo no quiso, que un accidente que guardo en el alma introducido. deje de ha lar el remedio, pues por tan raro camino he entrado donde ver pueda (cuando más de ello excluido) a nuestra madre, de quien está pendiente mi allvio huyendo de la justicia, y de mi vida el peligro, porquedar un hombre muerto este sagrado he eligido, al ver abierta esa puerta, (caso de extrañeza digno) que solo pudo venirse, para mi bien dirigido, así Padre, pues es fuerza (de aquí a que hallemos arbitrio, para que salga sin riesgo) estar aquí detenido. Le su pico que me ponga donde pueda, sin ser visto, lograr de mi mal la cura, mirando al Cielo divino de Teresa, que al mirarla, de este ardor sanar confío, como ha mucho que ella misma me lo tiene así ofrecido. que mi mal se templaría, al volverla a ver me dijo, mil veces lo he procurado, y jamás lo he conseguido. Este acaso es misterioso, merezca yo Padre mío, que se logre, no se quede lo que me ofreció en aviso. Y para que a lo piadoso le mueva lo compasivo, yo me hielo, yo me abraso, yo fallezco, yo respiro, yo estoy lince, yo estoy ciego, yo desmayo, yo me animo hallándome al discurrir la causa de mi martirio, neutral a la nieve, al fuego, a la congoja, al allvio, a las luces, a las sombras, al desaliento, y al brío, equivocado de suerte en tan opuestos delirios, que el gusto de ver que muero, me da el pesar de que vivo. Que en vano pese al infierno, estorbarlo solicito, cuando mis trazas, y ardides se han buelto contra mí mismo. Aunque alguna repugnancia muy dentro de mi sentido, halló también grande impulso, que me mueve a su designio, y así pues la reverencia, no se haja estando conmigo, acerque monos a donde pueda verla, sin ser visto. Catorce horas ha que está absorta. Raro prodigio! No lo es menos una estrella, con resplandeciente giros, que sobre la Iglesia misma ahora se ha aparecido: también junto a su ventana pasó un rayo cristalino, de rara hermosura y otras dos luces de ardientes, giros. Prodigioso caso! . . Esas, y otras señeles que ha habido, cuando está para morirse, de su gloria son indicios. Dígalo yo, que rabiando vengo a ser de lo testigo. En fin ella muere en día del Seráfico Francisco. Y en el año que los tiempos reformación han tenido por nuestro muy Santo Padre, y gran Vicario de Cristo, Gregorio. Decí motercio, con que en lugar de ser cinto del mes, mañana contarse quince de Otubre es precise. Reformación Gregoriana dirán todos que está ha sido. Andaban diez días de soba, que confundían el sigo. Para qué queréis Señor que asista invisible al filo de mí de honra, no bastan tan continuados castigos? Ya puede verla. Qué asombro! Toda es un paraíso. Ya del éxtasis parece que vuelve. Qué olor divino! Hijas no lloréis mi muerte, que yo siempre he de asistiros. Madre como el sentimiento faltara, si nuestro afivio perdemos,; . No le perdéis, y porque en mí vaya vivo, hijas, y señoras mías, con toda humildad os pido el perdón del mal ejemplo que os he dado, y os suplico, para que acertéis en todo, no aprendáis de mí, que he sido la pecadora mayor que pudo haber en el siglo, y la que más mal (ay triste!) observo, como habéis visto, su Regla, y Constituciones, que las guardéis os intimo perfectamente por Dios, obedeciendo el dominio de todos los superiores, con paz, quietud, y cariño. Las mismas palabras dice su Coronista en el libro. otro aliento voy cobrando. Atended sin hacer ruido o apostaré que se queda Y al fin como un pajarito. Reniego de mi poder, pues ya sin fuerzas me miro. Que no olvides a tus hijas, Madre mía te pedimos. Mi Esposo os tiene a su cargo, es hora ya, Señor mío? Si Esposa mía, ya es tiempo, porque ya el ibierno impío de tu vida va pasando, y empiezan sin artificio a parecer las hermosas flores que alienta el rocío de la Primavera alegre de la gloria que eternizo: ven Paloma mía, ven agozar de mi . Mi Hijo te esta aguardando Teresa, y un escuadrón siempre invicto de Martires, que a tu muerte te asisten agradecidos. Querida Madre, ya voy, a Dios hijas, cantad Himnos al Señor, y pues advierto mi transito tan propinquo, desuniendo de alma, y cuerpo este lazo hilo a hilo: y tu Dios de la verdad, que a tu sierna has redimido, en tus manos encomiendo firme el espíritu mío. pere los infernales abismos. Te Deún laudamus te Dominum confitemur, te aternum Patren omnis terra veneratur. Qué gloria! Qué desengaño! ya Teresa me has cumplido la palabra, ya estoy bueno, que me alcances te suplico, proponiéndote la enmienda el perdón de mis delitos. Un hábito le pondré, con que saldrá sin peligro. Esto es lo que de su vida mas al cuento ha parecido de comedia, porque para decir todos sus prodigios, una es pequeño volumen, y no bastará decirlos un flux de ellas, que tuviera cincuenta y cinco, y el ci
