Texto digital de Santa Olalla de Mérida
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- Atribución tradicional
- Francisco González de Bustos
- Atribución estilometría
- Francisco González de Bustos Probable
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Santa Olalla de Mérida. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/santa-olalla-de-merida.

SANTA OLALLA DE MÉRIDA
JORNADA PRIMERA
Viva el grande Diocleciano, nuestro invicto Emperador. Viva siempre vencedor el Cetro Augusto en su mano. Cese el aplauso, y atended, sol. dados, que el César (cuya vida aumente Ana- les) hoy que ve sus Imperios propagados Y para que con más voluntad siga (por virtud de los Dioses inmor- tales) quiere que en humo, afectos exhalados suban a los Palacios celestiales; y víctimas envueltas en la llama (en honor de los Dioses) le de fama Hoy (valientes Centurios) es el día . Si te obligo, a obsequio de los Dioses dedicado, aunque atienda la envidia. PRIMERA sueñe festiva (en todos y la alegría, conozcan, que es de César el cuidado, que no los hombres dan la Monarquía, de los Dioses es todo derivado; pues de esto mis victorias da indicio, publique su deidad el sacrificio. Cien cádidos novillos (a quien debe festejo el campo en rústicos bra- midos, y de su piel imitación la nieve, entre (casi) infinitos escogidos) han de ser sacrificio, y aunque leve a triunfos de los Dioses recibidos, sepan, que si les debo lo que valgo, (ya que no en todo) que les pago en algo el afecto, que a hacerlo me arrebatal la el pueblo todo, aquí tu voz les digaa la victoria, que Imperios me dilata, que un buen suceso, a todos los obliga (mas que victoria deja de ser gratas) el suceso refiere. Di. . Ya digo. Queriendo hacer aparte Monarquía el yugo sacudir pretendió (en vano por Leucotón rebelde) Alexandría. D. el Imperio, negándote Romano; sin ver, que contra si su tiranía levantana tu brazo soberano, que la ambición en lo absoluto ciega, por el laurel a la razón se niega. Para aprobar, y conseguir su intento ejército levanta numeroso, puebla de tafetanes todo el viento; (aún en él no cabiendo lo ambi- cioso) mandas que salga a su ímpetu violento, obedezco, y por ti salgo animoso, encontró al enemigo mi osadía, fue encontrarse la noche con el día. iría, Pues como, cuando con la negra sombra idado, (imperando y la noche desafía irquía, atinieblas al Sol, con que le asombra, salla. hasta que a lucen la deshace el día: ío, apenas en tu ejército se nombra tu nombre (al enemigo cobardía) eve ta- frente, cerrados en (unidos) escuadrones, le el enemigo mejoró su gente los, de elefantes, cubriendo batallones; reforce de caballos los costados, lgo, en algo mas con valor, y con esfuerzo ar- búscole osado, y el que honor pre- diente; ad siga! rrebatal la ventaja supliendo tus legiones, acometen osadas, de tal suerte, les diga dilata, muerte. obliga gratas) dado, la. polvorosa tinienla al Sol levanta: vímosle de sus luces apagado, mas fue la llama de el acero tanta, que subiendo en centellas, esparcida; vertiendo muerte, le volvió a dar vida. Gime la trompa, fatigando el viento, truena en contorno el golpe de la espada, no hay sano escudo de el furor vios lento, ni defiende los silos la celada: viose entre lagos de el humor san. griento una vida con otra sepultada, y el nubloso vapor que despedía, luto le viste al roficler de el día. De una fuerte loriga, armado, fiero se mostró Leucoton en la batalla, rayo, que entre relampagos de acero, tuvo a la Parca (orrenda) por vas- entre sus tropas, oprimia un obero, que armado el pecho de luciente malla. tantas (corriendo luces esparcia, cuando solo a la luz de tanta gloria que exhalación de fuego parecía. te aseguraste el triunfo, y la victoria. Tanto su vista anima los soldados, Puestos (los fieros) campos frente a que la fortuna en su favor suspende, con muertes, los medrosos vuelve osados: (que el valeroso acaba lo que emprende) tende, el eseudo embrazando, empuñó un pino, que al primer choque se cansó la y cual rápida flecha a mi se vino. En un fuerte Bueéfalo le espero, Envuelto entre las iras, no ay Sol de coraje Español, yqel tostada, cuya bruta hermosura, en lo ligero, que no tiña en su púrpura la planta, sin duda, que de pluma fue engendrada: temblando el suelo de los pies hollado larga clín, cuello corto, pecho en- de ojos grandes la testa hermosendea abierta la nariz que bebe el viento, con que enciende la llama de su aliento. Tan feroz, tan extraño fue el en- , cuentro, que Marte (si le diera) se asustara, tembló la tierra al golpe, desde a- dentro, mas que si airado Júpiter tronara, las fieras, se escondieron en su centro, y la tierra (a poder) se retirara, mas de las herraduras oprimida se vio, como con grillos detenida. Dos escollos armados en las sillas, las aceradas lanzas encontraron, que rotas en los pechos las astillas, hasta el cielo veloces penetraron: mas supliendo su ausencia las cu- chillas, en los yelmos los silos afilaron, Leucotona vencer furias provoca, cegando el Sol, con humo de la roca. Lluviosa tempestad, siendo mi es- pada, (ga, de heridas, en su rojo humor le ane- y aunque admiro su frente desar- mada, sedió al peligro, y al temor seniega: volvió a envertir con furia arres batada, no viendo, que a la muerte más se llega, porque antes que acábara de mirarlo, se halló muerto a los pies de su ca- ocuallo. Muerto, un golfo de miedo se de- trama por su gente, que ya a lafuga apela, se la arranque de delante, con la victoria se estendió tu fama, y se la peguedetras. que por el campo en altas voces (ma, vuela, (ya Alexandría) por su Rey te acla. (y con muchísimo exceso) y solo en tu obediencia se desvela, ve cedoras tus armas han quedado; y solo con servirte, yo premiado. Grande la victoria ha sido! alza, y no estés humillado; que a tan valiente soldado, debo estar agradecido: que al que sirve con valor, cuando el Monarca es atento, dándole agradecimiento, hace su poder mayor: que aunque en los Reyes está la gloria con la dorona, el vasallo que la abona, viene a ser quien se la da. Honrado con tal favor, (con que al cielo me levantas) por alfombra de tus plantas, pondrá el mundo mi valor. Bien confía mi grandeza de lo mucho que hay en ti. Vuestra Majestad en mí tiene una grande cabeza: yo al lado de Daciano mate más de siete mil. Cómo os llamáis? Yo? Cándil. Qué sois tan valiente? Es llano, pues de matar, satisfecho, con los milagros que hacía, sané a un Inglés, que tenía unia corcoba en el pecho. Cómo? . Soy un Barrabás y de un rebes muy pujante, Está bien. Mas lo estuviera, si otro más raro suceso vuestra Majestad me oyera. Cuál fue? Vio mi vista lista dos calbos de esta manera: el uno con cabellera; pero el otro a calva vista: el que pelo no tenía, era un calbo muy honrado, el otro era un renegado, que a Pilatos parecía: y de suerte lo dispuse, que de una estocada fiera, le quité la cabellera, y al mondado se la puse. Muy bien ajustado está, tomad, y vedme después. Beso, gran señor, tus pies. Quitanecio. . Bien está, en ella tan torpe fuego, en tanto que los Aromas de los árboles sabeos, pastillas, que en humo suberra a empañar el claro espejo, adonde se mira Apolo, Dios de las luces supremo, y en tanto que los bramidos de los toros, y becerros solicitan entre llamas. respuesta de el cielo en ecos, Quiero (Daciano amigo) decirte mi sentimiento, que es tan grande, que a tu manos volverá el culto a los Dioses, sola le fío el remedio: que importa, que yo alos Dioses los que siguieren a Cristo, (en las aras de mi afeto, y en las de piedra) consagre víctimas de tanto incienso? si cuando busco su culto, con obras, y con deseos, en viles pechos Cristianos más profanado le veo? A un crucificado adoran, que en horrorosos tormentos dio la vida entre ladrones a los rigores de un leño: a este veneran por Dios en deshonor de los nuestros; y porque se llama Cristo, Cristianos se llaman ellos: que hasta su nombre les debo esta lisonja, y respeto deira, y de cólera rabio! viven los Dioses supremos, y vivo yo, que han de ver (con mi enojo) de sus cuellos. nacer en fuentes de sangre rigurosos escarmientos. España es donde va echando más raiz este veneno, y si acaba de prender no ha de poder apagarle todo el resto de el Imperio: que es nación tan indomable, de tan invencible aliento, que nunca nuestros pasados el yugo que la impusieron pudieran lograr, si ella no viniera en parte en ello. A esto has de partir a España, todo mi poder te entrego, junta en ella las legiones, que fío de tu gobierno: y si torpemente ciegos, no torcieren el intento, admirente sus teatros en horrorosos tormentos, deponiendo lo piadoso asido a lo justiciero, pura que me tema el mundo, y de el castigo severo, quede a la posteridad. un temeroso escarmiento, estínguidos los Cristianos, y los Dioses satisfechos. A la merced que me haces, otra respuesta no tengo que dar, mas que obedecerte. En ti aseguro mi acierto. Al instante he de partirme por postas, llevando el viento. Si he de ir allá, no hagas tal, que viento es aire, y yo temo. Qué temes? Que soy Cándil, y de un soplo morir puedo. Daciano, a prevenirte, que el despacho se hará luego. Pues a tu deidad le juro, y a las supremas de el cielo, que en mi han de ver los Cristianos un rayo, que en lo sangriento sea de su Dios estrago. De tu valor lo prometo. A ti voy, España noble, madre de el vino más bello, teme este rayo, que va, a no dejarte pellejo. Sobrino, tan de mañana, levantado? . Si señor, que la cama, y el calor, se llevan de mala gana, con alguna más razón te lo pregunto yo a ti? Costumbre vieja es en mí. Y en mi (tio) inclinación, yo madrugo a ver el Prado (con alfombras de colores) como matiza las flores, que el Aurora ha dibujado: madrugo de buena gana (entre uno, y otro arrebo!) a ver como nace el Sol, con celajes de oro, y grana. Madrugo al Alba lucida (entre escasos resplandores) a oír tantos Ruiseñores, que le dan la bien venida. Madrugo (por más apoyo entre una, y otra corriente) a ver reirse una fuente, de que mormure un arroyo: y con ser lo que he pintado, tan cigno de ponderar, mas me obliga a madrugar la violencia de un cuidado. Tu cuidado? Hay prima mía! ay! Holalla de mis ojos? nunca para más enojos llegar a deberte el día; si no es contra tu decoro el incendio que en mi creces, porque ingrata me aborreces, al paso que yo te adoro? Sobrino, no me dirás, que cuidado en ti se ve? Ninguno. . Ya yo lo sé, ya sé, que a las fiestas vas, que al supremo Emperador, hace Merida este día, por venir de Alexandría su ejército vencedor. Adónide sus ritos vanos (si en ir allá perseveras) les ofrecen a las fieras gran número de Cristianos: y aunque es tan cerca de aquí, ir haberlas fuera error Que mal conoces, señor, el cuidado que hay en mí, siendo nosotros Cristianos, (de Dios por el gran poder) me dices, que voy a ver castigos tan inhumanos vive Dios, que si pudiera, y a mi valor se dejara, que a Diocleciano matara, y a su Reino destruyera. Pues sobrino, atiende, escucha, que ya que solos estamos, he de ajustar de una vez tu remedio, y mi descanso. Ya sabes, sobrino mío, que por muerte de mi hermano mayor (de cuya memoria es cada acuerdo un estrago) veniste a mi casa? sí, de poco más de seis años? Adonde con la enseñanza, la blandura, el agasajo, el amor; la obligación, y el natural, que te ha dado Dios (que viene solamente de su poderosa mano) como si fueras mi hijo, cómo padre te he criado? ya sabes también, que tengo para alivio de mis años, para norte de mis ojos, y placer de mis trabajos, un ídolo en que me miro, espejo en que me retrato, un Aura con que respiro, un árrimo en que descanso, una hija, en fin, una Holalla, cuya hermosura es milagro, cuya prudencia es prodigio, cuya virtud es encanto: y esto es lo mejor que tienes, que lo demás no lo alabo, que hermosura, discreción, brío, cara, talle, garbo, (sin otras partes, que son dala hermosura el ornato) aala mentira de el mundo son unos bienes prestados: y la virtud aprovecha aquí, y allá, pues es llano, que al virtuoso en el cielo se le da el lugar más alto, y de la muerta hermosura, nadie hace en el mundo caso. En fin, retirada vive en esta quinta, gastando las horas en oración con Julia, que es un traslado de su virtud; Julia digo, pues las dos se imitan tanto, (como criada con ella desde niña) que no hallo diferencia entre mi Holalla, y Julia, pues les ha dado Dios una misma pureza; y cuando juntas las hallo en ejercicios debotos, ven coloquios soberanos, parece que su virtud nació en entrambas de un parto, Yo, Feliz, tengo bastante con lo que el cielo me ha dado, para pasar, aunque sea no más de lo necesario; ya tiene mi Holalla edad, juntos os habéis criado, de el corazón la mitad (y aún el todo) sois entrambos, A esta quinta me he venido, por excusar muchos gastos, y reservaros la hacienda, que para vosotros guardo; y así, para que los dos viváis en dichoso estado, es Feliz mi voluntad, que a Holalla le desla mano. Sí señor, y yo a tus pies, . (que presto se ha declarado mi amor! como calentura reventó de el pecho al labio:) digo. . Qué? Que si es tu gusto, obediente a tu mandato. Ya te entiendo. De mí prima. . No digas más . Hija? Holalla? . Prima? Seré esclavo. Qué difícilmente encubre . una pasión, el más sabio. todo el cuidado de Feliz era estar enamorado de mi Holalla, y el remedio mejor ha de ser casarlos. Levanta, Feliz, que ahora lo que falta (en este caso) es darle cuenta a mi hija, que como quiera, está llano el casamiento, y al punto (sobrino) he de efectuarlo. Hay prima! quiera los cielos, . que pagues mi amor. . 1. Al llano. 2. Guarda el León, que furioso baja por esos peñascos. Sin duda, que de las fiestas esta fiera se ha soltado! Valedme, cielos divinos Mas que miro? cielos santos! mi prima es la que da voces; pues que espero? pues que aguardo, que no voy a socorrerla? Qué miro: pese a mis años! mi Holalla en tan gran peligro, y sin poder remediarlo mi aliento? que mi vejez grillos les pone a mis pasos: hija mía. . Fiero bruto, aunque los acicalados puñales, airado esgrimas, será tu rigor en vano! Qué brioso le acomete! que valiente! qué alentado! ya le dio muerte, que dicha! Ya, señora; estáis en salvo. Ay triste! sin aliento se ha quedado. Sentémosla en esta silla; Julia, tenla. . Ay, tristes años, sin sentido está. Ay amor! porque me ciegan tus rayos? como tienen tanta fuerza, estando el Sol eclipsado? Hija? . Mi Holalla? Dios mío, dónde estoy? . Cielos sagrados, ya volvió! . Padre, y señor, vos triste? vos suspirando? porque causa, padre mío? Hija, de buena has librado! la vida a tu primo debes. Sabe Dios, que se la pago en lo mucho que le estimo. Ea, esperanza, alentaos; esto escucho loco estoy! Mas como el mundo es engaño, solo a Dios le doy las gracias; porque siempre en los trabajos los remedios solo vienen de tan poderosa mano. Dios es vida, y así a vos la que hoy me da le consagro; porque la vida de el mundo (como es mentido teatro) es vida solo aparente, como lo son sus alagos: y así de el vivo hacía Dios, al vino hacía el mundo; hallo que no va menos, que va de serlo, a representarlo. Pero qué ruido es este? Hija, si yo no me engaño, es que Bretón se desposa con Matilia, y los serranos festejan aquesta boda. Ya salen. Yo no me hallo, Dios mío, si no es en vos, que sois centro de mis pasos. Vivan muchos anos Bretón, y Matilia, que él es muy erguido, y ella es muigarrida: demieros, y choznos pueblen estos campos, muchos años vivan, vivan muchos años. Matilia de Barragan, que sos (a más no poder) mi proprietaria mojer, como quiera el Sacristan: mas os quiero que a la holla, que los a las maravillas, mas tientra, que unas natillas; más branca, que una cebolla: reventando estó de enojos, que ya me dan parabienes, de queso duro de sienes, por ser vos tientra de ojos. Bretón, el mijor de el hato, que sos (por ser tan vonito) más juguetón, que un cabrito, y más barbón, que un chibato: yo os do palabra segura, muy apretada, y estrecha, de no hacer cosa mal hecha, si no me lo manda el Cura: y para seguridades, de que namorada estoy, de ventaja esposo jos doy ausencias, y enfermedades. Bretón? con feliz estrella (pues sois de Matilia esposo) el cielo os haga dichoso. Aquese recado a ella. De contento estó, que brinco Yo para su dore hoy cuatro novillos la doy. Y conmigo serán cinco. Ven, Matilia, a la bacada, todo mi ganado a ver, que tú los has de escoger. Vamos. Bretón. No me agrada, yo quiero quedarme aquí. Por qué? . Porque temo, que si en la bacada me ve; me escoja el primero a mí. Ven, Matilia. . Ya te sigo. , , s, a Vamos, mi Holalla. Ya voy. Ay cielos! sin alma estoy, a declararla me obligó mi amor. Prima? Holalla? escucha una palabra. Ay de mí! tu tienes que hablarme? . Sí. H. Con mil confusiones lucha . el alma. No puedo ahora, (el corazón se acobarda) . porque mi padre me aguarda. Óyeme, por Dios, señora. Qué pretendes? Adorarte. Qué atrevimiento! Soy firme. Ni tú tienes que decirme, ni yo tengo que escucharte, quédate, a Dios. ( Ay de mí! Dime, estás loco? ̱. Y no poco, escúchame, pues por loco. Ya te atiendo. Escucha. . Di. Decirte, prima, mi amor; que constante persevera, yerro el explicarlo fuera, y callarlo fuera error: entre uno, y otro temor vacilante mi sentido, mudo hasta aquí me ha tenido; pero mi amante, cuidado, si ha de morir de ignorado, muera esta vez de entendido. A tu padre (prima mía) por esposa te pedí, el me dio (ay cielos) el sí, porque el corazón me via: solo dijo, que ponía en tu gusto su elección; si te mueve a compasión un alma que vive en calma, o vuélveme, prima, el alma, o llévame el corazón Bien saben los cielos, primo, (de mi afecto verdadero) que por el deudo os venero, y por la sangre os estimo: si yo de vos me lástimo. (Feliza bien lo sabe Dios, mas de casarnos los dos en vano el intento ha sido, porque tengo ya elegido mejor esposo que vos, . Como (ay Dios) no me enajena mi locura, y mi furor? poco le debo al dolor, pues no me ha muerto la pena! mi prima otro esposo? sí; (ay triste!) yo lo escuché, quien en Merida se ve, que pueda igualarme a mí? de otro esposa a verla llego, y de mi amor no hace caso? que me abraso; que me abraso! que me anego; que me anego! Oigan las voces que da, (el tiene gentil despacho) sin duda que está borracho. Bretón? . Señor? Venaca, has visto (ah fiero dolor (sombras la idea me pinta) . entrar de noche en la quinta algún hombre? Si señor. . Qué dices? Y disfracado. Esto me faltaba solo, quién es? villano? Es Bartolo; que viene con el arado, otro entra por mil caminos, esta no ha de dar en seco. . Quién es, infame? Es Berrueco, el que guarda los cochinos. Vete, villano, de aquí: hoy, prima; hay ingrata fiera! quien de tu virtud creyera tan gran liviandad en ti? pues vive Dios, que he de ser Argos de tu muda planta, que aunque te tienen por santa, en efecto eres mujer: de otro esposa a verla llego, y de mi amor no hace caso? agua, cielos, que me abraso; cielos, piedad, que me anego. Bizarro lobo ha cogido, por mi fe, que va hecho un cesto! pero Bretón, qué es aquesto! que a Feliz se le ha caído? Ay! qué hermosura tan rara! por Dios, que me da pracer, no vi tan linda mujer! y voto al Sol, que jurara, que a Holalla se parecia, porque mucho aire la da, alguna Virgen será, quién lo duda? Virgen mía: pues a Feliz, poco a poco, loco le ha vuelto el desdén de su prima, yo también quijera volverme loco, haced, por san Sebastian, (como en vuesa mano esté) que Matilia no me dé celos con el Sacristan: de un Sacristan hace caso, y en mi frente a verlo llego? e. Agua, hermitas, que me anego; cielos, vino, que me abraso. Infierno, ya de mis furias es tiempo. Yo infeliz astro, (que de las puras esferas fui a lo impuro derribado) pues en la virtud de Holalla, fuerza, ni poder alcanzo, contra su opinión intento asedios, y temerario, va que no mella en el alma, la he de hacer en su recato: ya tengo celoso a Feliz, y esta noche a Daciano que con un criado pasa a Merida caminando) hago que pierda el camino, y hasta esta quinta le traigo a ser de mi engaño escudo, y de mis intentos brazo. Y pues Feliz cuidadoso (celoso, y desesperado) Argos de la quinta es, sus celos averiguando, porque imagina, que hHolalla (aquí de cólera rabio) tiene otro esposo, (cuando ella la fe, y palabra le ha dado a Cristo de serlo suya) así yo con este engaño haré cierta su sospecha, con esta forma que traigo de galán, y de esta Holalla, rompo los intentos castos: mas si no miente la vista, ya (abiendo el camino errado, llega Daciano a este litio, bsen sucede lo que trazo. Por quererte adelantar (huyendo el recivimiento) andamos agora a tiento, buscando aqueste lugar: que sin saber el camino, quisieses venir sin guía! mira bien, si tu porfía nos ha sacado de tino. Tu caballo, de cortido) ya no se puede mover, pues el mío, el alquiser, le tiene muy bien servido, que es caballo de tal modo, que desde que entré en España, no he visto (con tanta mana) quien carga como el en todo! Pues ya los dos han llegado, . en la quinta he menester entrar luego a disponer lo que ya tengo trazado. . Poco Merida ha de estar de aqueste puesto, Aunque esté una legua, di con que la habemos de caminar? porque sobre estar cansados los potros (que no se tienen) son quien desherrados vienen; cuando nosotros errados. Ya de ese arroyo a la orilla: pueden haber descansado. No abran, que no se han sentado? aunque los dos tienen silla; y advierte (con vista atenta; si quieres mejor mirarlo) que aunque trae silla el caballo, es la silla quien se asienta. A Merida; aquesta noche es fuerza haber de llegar, que de día no he de entrar: Pues alquilemos un coches, que en aqueste despoblado le hallaremos fácilmente. Mira, Cándil, si ves gente: Estoy de luz apagado; o! si un Dios fuera servido; que yo borracho estuviera! Para qué? Para que viera la gente, estando encendido; mas ten, que allí (por mi cuenta; aunque no con luz distinta) se ve una casa. Si es quinta? Tomaramos fuera venta: Lleguemos a ella a llamar, que podrá ser, que haya gente? Que de España un. Presidente; quiera de este modo andar, que hace a la razón de estado, que te reciban, o no? dieran melo a mí; que yo lo tomara de contado. Necio un ministro, no es bien que se deje agasajar. Pues que mal me puede estar, que me traten ami bien? Un ministro es diferente, pues quien viene a gobernar, si se dejara obligar, obrara muy imprudente, que es fácil que halle culpado, en delitos a un amigo, y no es fácil dar castigo, a quien le tiene obligado: y así en el cargo importuno ha de ser (por varios modos) el Juez padre de todos, pero amigo de ninguno: mas esto no es para ti, llega a esa quinta a llamar, por si hay a quien preguntar; cuanto ay de Merida aquí. Válgame el Dios, que en el cielo estuviere más a mano! y si encuentro algún Cristiano, y doy con todo en el suelo, que hemos de hacer! qué son malos y conociéndote a ti, viéndonos solos aquí; nos puede matar á palos? Quién se había de atrever, adónde está mi valor? Quién le tuviere mayor, que es cosa que puede ser, pero está la puerta es; mas tente, que un bulto sale. Muere, sombra, o ilusión, que el pecho que en celos arde, . Eso es excusar cobarde te resolverá en cenizas al fuego de mi coraje. Los hombres de mi valor, Loco parece, la espada desnuda en la mano trae; que será? mas prevenido mi acero enquentre delante. Tu dar la mano de esposo (que no ha merecido nadie) a Holalla, viviendo yo, sin qué primero me mates? Esta es la primer cautela; ea, infiernos, ayudadme. Tente, hombre, que no sé que te mueve afectos tales! Tu atrevimiento, y mis celos, para que los dos te maten. Hombre, fantasma, o quién eres, de el tribunal de el valor mira que has errado el lance, él está loco, sin duda. Pues mira, no acierte el cabe, y te sacuda en la bola. De disimulos te vales, (como Holalla) asiste, adonde es el sagrado inviolable, quien te animó a tanto empeño, (adondeson centinelas para que atrevido amante (ciegamente inadvertido) tanta clausura violases? Reporta el impulso errado, porque antes de despeñarte, mas advertido el juicio en lo que dices repare, que no soy yo con quien hablas. la obligación de las manos. Oigan, lo que hace de darle. no pueden en ningún lance, donde la opinión se arriesga perderla entre lo cobarde: mas adonde no se sigue, como aquí, ningún desaire, porque el no ser conocido, ni haber visto estos umbrales, ser unos celos los que al arrojo os persuaden, no haberme yo enamorado, para ser el que los cause, bien por lo que toca al duelo mi valor se satisface: y creed, que si lo fuera, aunque la vida arriesgase) ni os diera satisfacción, ni os consintiera arrogante; porque el que la estima, cuando padece el honor ultraje, saca sentencia de infame: y seguro yo de mí (porque conozco mi sangre) os digo (por no mataros) que no soy el que pensasteis. cuando en la quinta te encuentro . Tu temor busca disculpas, divino centro, en que un Ángel pretendiendo que me engañe en las mismas evidencias; porque si en la quinta entraste, mis celos, y mis pesares) y encontrándote yo en ella, doy el acero al coraje, das el tuyo a la defensa, y retirándote sales de mi valor, que te sigue hasta aquí, fin que haya nadie. con quien mi acero (irritado) llegar pueda a equivocarse, como quieres que te crea, siendo los indicios tales? Por Júpiter, que me corro, . de haber querido quietarle, dándole satisfación. Señor, a qué aguardas? dale. Por la pena el loco es cuerdo, dicen adagios vulgares, y puesto que mi razón a templaros no es bastante, pedid a vuestra locura, que os libre de mí. . No hay nadie, que socorra a dos amigos, que se están pegando un mate? e, , Juro años, que sueñan mucho El ruido es a esta parte. Quién riñe aquí? a este asador (sino quieren que llos ase) se tengan, o a la justicia de al de cualquiera parte. Sobrino? . Señor? Qué es esto? Que a aqueste tiempo llegase . Caballero si en vos son. . Que aspecto tan venerable! respeto pone su vista. Aquestas canas bastantes. a templaros, os suplico, que esto adelante no pase, y vos, Feliz, deteneos. Mucho ha de ser reportarme. De Roma los dos vénimos. Calla necio, no declares. quien soy. Pues no es bien que sepan, que tu hechos Romanos haces? Eso ha de ser a su tiempo. Hay empeño más notable! . declararme no es posible, porque aunque es, mi tío, es padre de Holalla, y decir mis celos es hacerme a mí el desaire: que disculpa en tanto ahogo para que no imaginase contra Holalla, y contra mí celos míos podredarle? más que consejo los celos, siendo pasión, pueden darme? No me respónde ninguno? Ese hidalgo es quien lo sabe, decir yo la causa, fuera (aunque aquesto me tocase) no cumplir mi obligación; pues que sé yo, si este es parte, y diciendo lo que ha sido, le ofendo con declararme. No podré saber quien sois? Soy señor un caminante, que paso a Merida. Y lleva de salario quince reales. Liberio ignora quien es, . solo Holalla es quien lo sabe. Pues si pasajero sois, (perdonad, que agora os hace un argumento mi duda) como (en airado semblante) los dos reñiáis? . Aquese caballero es quien lo sabe. Sálida me de el ingenio, . que pues a Merida parte, si le disculpare aquí, en ella podré matarle. Señor, este caballero llegó a esta parte a ampararse de algunos que le seguían, (debió de ser por robarle) a la puerta de la quinta estaba yo en este lance, (cuando tú en ella durmiendo) y los ladrones cobardes huyeron, viendo que yo contra ellos salí a ayudarle. Hay más tremenda mentira! no la dijera así un sastre. Pues como los dos riñendo estabáis? . Cuando llegasteis le estaba yo deteniendo, puesta la espada delante; y me hube menester todo, porque seguir el alcance quiso, sin temer el riesgo. Pues caballero, ya es tarde, para que sin compañía queráis pasar adelante, y así en mi quinta esta noche habéis de quedaros, baste el riesgo que habéis tenido, que cuando puede evitarse, aunque el valor lo desprecie, es temeridad culpable, hacedme aquesta merced. Yo lo estimo, y perdonadme no poder obedeceros. Mirad, que es el riesgo grande. Señor, a este caballero tengo yo de acompañarle, que en mi es empeño preciso el haber de asegurarle, matarele, vive el cielo. Este quiere que lo mate, . pero ya no me está bien, porque el cargo que me trae a España, templa el valor, que vivo en mis venas arde: yo os lo estimo, mas conmigo no consiento vaya nadie, que también me importa ir solo. Esto más, celos infames? porque no sepa quien es (sin duda algunay lo hace. Si tanto os importa ir solo, no porfío, Feliz, baste, dejad que este caballero siga (sin vos) su dictamen. Yo os lo agradezco. Id con Dios. Ciego estoy. El cielo os guarde. En Merida os buscaré. . . No os dará gusto el hallarme. Yo sabré vengar mis celos. No será conmigo fácil. . Ven, sobrino. Ya te sigo, rabiando voy de coraje: Holalla, aunque no he podido en esta ocasión vengarme, si este es tu amante, yo le daré muerte a tu amante. .
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Ya que en Merida Colonía Augusta, cuya grandeza excediendo la de Roma) hoy todo el Orbe celebra, a quien cabeza de España hizo (el grande) Augusto César, ya quien Tubaldió principio (desde su primera piedra) se ha publicado el edito, (que el Emperador ordena) contra el que a los sacros Dioses la justa adoración niega, será bien (Valerio) que se despache a toda priesa, cartaa las demás Ciudades, porque se publique en ellas con orden a las justicias, que el que al punto no obedezca, declarándose Cristiano, con todo rigor se prenda; y el plebeyo, que se hallare. sin consultarme, procedan. contra él, y si a los Dioses. no sacrificare, muera, y al noble me le remitan; que en la sangre noble, es fuerza proceder en el castigo; con autoridad atenta; porque el noble en el delito rara vez de infame peca; que hasta en lo malo, a sangre: del común los diferencia. La atención es como tuya; al punto haré lo que ordenas, las legiones que en Eisboa asisten a la defensa del mar, por aquesta cartar de Emillano se quejan, Qué dicen? Que no les paga; y que con rigor gobierna; piden (que atento a esta causa) les mudes otra cabeza. Valerio, de los soldados es muy común esa queja; Emiliano ha servido con valor en paz, y en guerra, sin tener más que la espada, que ser suyo decir pueda: yo lo sé; porque lo he visto, y fuera poca prudencia, porque lo dice una carta; (que viene de pasión llena) mudar un cabo, que ha dado de su valor tantas muestras: esto es lo que sabe el mundo, pues como queréis que crea lo que me afirma una carra, si todo un mundo lo niega. El pagar a los soldados es (señor) precisa deuda. Es verdad, pero la paga nunca está (del cabo a cuentas) cuando faltan los socorros por necesidad del César, y debieran los soldados (con censura más atenta) disculpar su Capitán, que no el pagarse remedia. con que les muden el cabo, si no con que haya moneda. El gobernar con rigor, siempre la milicia altera. Quién merece los rigores (por ser malo) es quien se queja; cuando debiera quejarse de ser el que los merezca: y el Capitán ha de obrar con tal arte, que lo teman, que en milicia, sin rigor, no puede haber obediencia. Luego si obra así Emiliano, (mas que rigor) es prudencia, allí importa su persona tenga agora) paciencia; que muy presto habrá dineros, y satisfaré sus quejas. Voy a hacer lo que has mandado. O, pensión del que gobierna! de qué le sirve, de qué ser varón de heroicas prendas, si jamás justo le halla la malicia que le acecha? Ande el bribón, si es Cristiano. Adónde el gentil me lleva? A darle soga. Antes pienso, (según lo que tira de ella) que me la quiere quitar. No lo ve en lo que le aprieta. Tiré usted cristianamente. Hárelo con gentileza, es Cristiano? Y bautizado. Es posible, que consienta un hombre, que le echen agua? Luego usted no lo sufriera? No, que soy puro gentil. Vendrá de alguna bodega el sayón porque si es puro, no vendrá a la taberna, Qué es eso, Candil? No es nada, un Cristiano es que reniega del agua que le parió Señor, vuesa revererencia no crea tal, que está borracho. Pluviera a Dios, no mintieras; como puede estar borracho, quien con un Cristiano llega cargado de agua? Qué agua? La que le echaron a cuestas. Luego eres Cristiano? . Yo? Como el agua lo confiesa, clárito. . Y el ser Cristiano, tiene (acaso) alguna pena? El édito no has oído? Yo halto? de qué manera; si ha dos días que no como? Graciosa está su simpleza, . no has oído echar un bando, que a (infeliz, muerte condena al que adorare, y siguiere a Cristo, y por Dios le tenga; Luego usted es el que manda, que en Jesucristo no crean? Yo soy. . Lo que es la facha es de paso de Cuaresma. Así al Presidente hablas? no dijo más en Judea el sayón, y tú lo eres, porque sabes a la pega. Qué hizo el sayón? Hizo un sacrilegio, contra el que era la verdad, y por decilla a Cristo? Detén la lengua. , Ile pego una bofetada. Y no se vengó? En paciencia, que entonces Cristo venía a enseñarnos a tenerla. Y un hombre afrentado así quiere que por Dios le tengan? Sí, que el sufrir, una injuria, y dar un cielo por ella, solo en un hombre, que es Dios; tan grande extremo cupiera. Calla, villano, al instante le quitad de mi presencia, despeñade; no sé qué poder, o qué oculta ciencia tiene este Cristo, que aún siendo un tosco el que le confiesa, en llegándole a argüir, confunde con la respuesta. Ando el aguado, Cristiano. A señor sayón, trompeta, para que tira la loga, si ha despeñarme me lleva; no ve, que esto es ahorcarme? No es si no cosa muy cuerda. No le lleváis? Venga, digo. Por Dios, que esto va de verás: no, si usted quiere que vaya, habrá de llevarme a cuestas. Por qué? . Porque si he de ir? ha de ser de esta manera. . Yo haré, que usted selcuante a patadas. . Que te cuesta (layón de el diabro) dejarme? con mi muerte, que remedias? Que no me báutice el vino. Pues yo soy tu tabernera. Y peor que un bautizado es unas Carnestolendas. Amos míos de mi alma, rogad por mí, que me llevan. Quien son tus amos, dejadle, esto no es en mi clemencia, . que si este villano sirve, puede ser, pues el confiesa, que es Cristiano, que sus amos con el mismo error lo sean, y él los descubra, que basta ser criado, y que lo sepa para no callarlo, y hago la justicia más sangrienta. Señor, son mis amos unos amos Prosigue, no temas. Usted me ha de despeñar? Contigo usaré clemencia, si lo dices. . Dicho, y hecho, a maldita sea mi lengua, que no pueda callar nada. Villano, no te detengas, di, a quien sirves? . A Liberio, hombre que tiene por señas el ocico hacia delante, y la espalda a la caguera, alto, bájito de cuerpo, la persona bien dispuesta, fraco, gordo, negro, y branco, y más que no se me acuerda. Es rico? . Como un Indiano debe de valer su hacienda veinte y dos marabedís, que es una famosa renta. Tiene de solo ganado de bueyes, bacas, y ovejas, tantas, que al río Guadiana, si van a beber, lo secan, solo de lana de cabras (cuando el esquíleo llega) hace treinta mil colchones. Lana de cabras, no mientas. Pues de tanta barba horrenda, será mucho que lo crea? Y es él en su casa solo? Tiene una hija doncella, hermosa a las maravillas, porque holalla es la belleza de la Ciudad; es de el Sol su rostro, lucida afrenta es quien da rosas al Mayo, es quien florece las selvas, es quien le da siempre Abriles floridos a aquesta tierra; porque donde vive hHolalla todo el año es primavera, cielo, todo lo que pisa; y sol, todo lo que alienta. Quién, rústico, te ha enseñado, a que hables de esa manera? Holalla, porque el nombrarla, solo quita la torpeza. Tanta es su hermosura? Es como una santa, y si me deja, le enseñare una que traigo, que es su cara. Ti1 A verrenseña? Vela aquí, que es una imagen, a quien Bretón se encomienda, que en el campo me la hallé. Qué hermosura tan honesta! eres deidad mal pregunto, que hermosura tan perfecta, a no ser deidad, al alma tanto respeto no diera: y dime (ay temor, que ya al alma cuidado cuestas) es Cristiana? . Mejor que él. Mientes, villano. Ay tal tema. Una hermosura tan rata, una beldad tan suprema, que aspirar puede a ser Diosa, había de vivir tan ciega, que rindiese culto a un hombre crucificado? tu lengua miente, que nunca lo hermoso está sujeto a la afrenta. adonde vive. . En Ponciano, que es una heredad muy bella. de su padre, donde a tiempos con la labor, se recrean. Ay amor, nunca en el arco . ociosas están tus flechas! tú has de llevarme a la quinta, que hablar a Holalla quisiera. Yo no sé. . Villano, nada. a mi poder se reserva; a la quinta he de ir, y tú me has de guiar. . Mejor fuera ir solo con mi jumento, que no con tan grande bestia, como usia llevará. Cándil? la carroza apresta. Este gentil es un santo, pues con mi imagen se queda! . Holalla, quieran los Dioses, que tu retrato no mienta, y que mi cuidado te halle menos Cristiana, que bella. Hay hombre más desdichado, quien en el mundo se vio con más confusión que yo, celoso, y en amorado? Holalia (ah fiero dolor!) me desprecia, y a otro quiere, y en confusos celos muere (sin saber de quien) mi amor. Si es sueño? si es frenesí? no es posible que a otro quiera, que su recato no hiciera alarde. Mas ay de mí! ella misma no me dio a entender, que a otro quería, diciéndome, que tenía mejor esposo que yo; quién será? mas su virtud parece que lo desmiente, que nunca el amor consiente al pecho tanta quietud. Mas yo (en la quinta) no hallé un hombre con quien reñí? es verdad; mas aún allí mis celos no averigue: y aunque hoy en Merida he estado, y averiguarlo he querido, saber quien es no he podido, ni señas del hombre he hallado; sin duda que no es verdad, que aquella virtud compuesta, aquella hermosura honesta, y aquella pura beldad, no es posible que a la guerra de amor (injusto) su vuelo rindiese, que lo que es cielo, no se sujeta a la tierra. No hay astro, que contra mí no se conjure a porfía; pues aún lo que poseía; infelizmente perdí, que era de Holalla un retrato, que al vuelo sacó un pintor, que adonde da ingenio amor, no contradice el recato. Ay, hermosura adorada! porque tan duro castigo? es posible; que conmigo aún no te halles retratada? Vive Dios (prenda querida) que si en alguno te viera, (aunque culpa no tuviera) te comprata con la vida. Julia, con aquestas flores, (hermosa gala del Mayo) que el divino jardinero (sin fatiga) ha cultivado, he de adornar el Altar. Prima? . Feliz? Que milagro (de la quinta, a dar al Sol luz con tus hermosos rayos) te ha sacado? . Las lisonjas (Feliz) de lo cortesano dejad, para otro sujeto, que yo, primo, no me pago de vanidades, que a voces están cubriendo el engaño. Flores lleváis? . Del jardín Julia, y yo en sus verdes cuadros los cogimos. . Error fue, y malograr el cansancio, buscarlas en el jardín; pues hallarás más a mano las rosas en tus mejillas, los claveles en tus labios. Feliz, primo, esas palabras no dicen con mi recato. Ya sé, Holalla, que te enoja cuanto digo, cuanto hablo es ofensa de tu oído, es en tu amor desagrado, y mal creído mi afecto, (aunque lo da el alma al labio) como sale aborrecido, muete aún antes de escuchado. No te entiendo. Cómo está en otro dueño empeñado tu amor (prima) que no entiendas otro afecto, no lo extraño. Feliz, perdona el no oírte, porque te vas despeñando de grosero a descortés, y en un hombre de tu garbo, bastaba que una mujer le hubiera desengañado. Luego es verdad? Quien lo duda. Qué tienes, prima? Eso es llano. otro esposo? H. No lo niego. A quién quieres? A quién amo. Pues, y mi fe? . No la estimo. Mi amor? No puedo pagarlo. Eres fiera? . Soy de bronce. A mi pena. . Soy de mármol, y en fin soy una mujer, que te esta diciendo claro, que tengo dueño a quien sirvo, y tengo esposo a quien amo. Oye, escucha, ay infeliz, Julia, tenla. . Será en vano, Pues óyeme, Julia, tú. Qué me quieres? Mi cuidado, que no sosiega, me trae (de ira, y enojo rabiando) del oscuro centro mío; (pese a mí! pues me ha quitado Dios, con tan grandes auxilios esta Holalla de las manos:) mas pues no puedo en su alma, (porque Dios toma a su cargo su defensa, le haré guerra con Feliz, y con Daciano sus amantes, rabién todos, pues que yo de enojo rabio. Feliz esta ya perdido de celos, y ahora traigo. a Daciano a esta quinta, de un retrato enamorado de Holalla, que por mi industria. . Sígueme, pues. acalo le dio un villano: Feliz, engañado, piensa, que es su enemigo Daciano; y yo con esta ocasión, la misma forma tomando. de su vestido, he de hacer, que en Feliz dure el engaño, hasta que se desespere, y que peligre el recato de Holalla; porque después, yo haré, que tormentos tantos padezca, que a sus rigores el Orbe quede asombrado: Eso dices? Feliz, si, no porfíes, que es en vano. Ay rigor más infeliz! ingrata, de celos rabio, no supiera yo quién es? Feliz, yo soy tu contrario, . yo soy quien a Holalla adora, y a quien palabra le ha dado de ser suya (o si esto fuera verdad) y si temerario no desistes de la empresa, hoy moriras a mis manos. Como escucharte he podido, sin que primero en pedazos a dar átomos al viento mi furia te haya arrojado? Sabes quien soy? Sé, que eres, indigno de haber pensado: merecer a Holaila, y sé, que es aqueste acero rayo; y que aunque el demonio fueras, eres la causa, que hay penas, el fuego con que me abraso, segundo infierno te diera, si en uno no tienes harto. Esto no ha de ser aquío Pues donde quisieres, vamos. Ya te sigo. De la quinta he de apartarlo, vamos a ese valle umbroso, A. que para lo que he trazado, importa echarle de aquí. . Cómo en mi venganza tardo? A que aguardas, ven tras mí. Pues de mi amor te has burlado Holalla, en tu amante pienso vengar los celos que paso. Padre, y señor, que te aflije, que las nobles canas riegas con el cristal de tu llanto? parte conmigo tus penas, tu hija soy, los pesares siempre callados se aumentan, y comunicar el mal, alivia, si no remedia. Ay, Holalla! ay hija mía! el mirarte, no me deja esplicar dolor tamaño: que como la causa seas de mi cuidado, al mirarte aumenta más su materia, y no halla lugar la voz para aliviarse en la queja. Si yo (señor) soy la causa de tu llanto, no te ofenda, muera aún antes, que a tu oído se desculpe en mi inociencia. Ay hija! no es mi dolor, no, porque de ti me ofenda, aunque de mi sentimiento que en naciendo del agrado, dan muerte, como si fueran del odio; porque en lo humano nada al pesar se reserva, ni el logro que dan las dichas, ni el contento de tenerlas. Declárate más conmigo, no con la duda me tengas entre el decirlo, y callarlo de mayor temor suspensa. Llegó a Merida Daciano (ay hija) airado cometa, que en torbellino de errores (sañuda) abortó la tierra; opuesto al nombre de Cristo, y de condición tan fiera, que asombro siendo del Orbe, sangre humana le alimenta: no hay Cristiano, a quien sus iras en ceniza no resuelva, siendo aún antes que a la llama de sus enojos pavesa: solo descubre el álago con el que medroso niega a Cristo, y ofrece culto (bárbaro) a estatuas de piedra; ardid, que tuvo el Demonio, introduciéndose en ellas, para mirar adorada su mentirosa soberbia; que como por el pecado quedó la naturaleza de el hombre a la ceguedad tan torpemente sujeta, y el Demonio es su enemigo; quiere con esta cautela, que negándole a un Dios solo la debida reverencia, dandósela a él en estatua, con este engaño se pierda. Yo viendo, que a los Cristianos persigue de esta manera, conociendo tu virtud, el llanto aquí no me deja hablar, viendo tu peligro. Suspende la voz, que es mengua, que la palabra en tu pecho esté del dolor sujeta: dirás, que yo soy Cristiana, (que gustosa lo confiesa el alma) que soy tu hija, y que temes que lo sepa la crueldad de Daciano, y que inhumano me prenda, que porfíe en que a Dios niegue, que con rigores me venza, procurando, que a sus Dioses sacrificios les ofrezca: este es tu temor; fundado en que por mujer, y tierna, no podré tener valor, para hacerle resistencia; si le resisto, muriendo, es preciso que me pierdas, y los cariños de padre mal a aquesto se sujetan; es esto, señor? Sí, Holalla; mira si es justo que tema, pues no tanto de este monstruo sentiré (ay Dios) verte muerta, como siento el no saber, si tu valor. . Cesa, cesa, eso has de decir, señor, cuando sabes, que en mis benas hay sangre tuya, que a tantos héroes gloriosos alienta? Vibre el tirano rigores, estudie para mi ofensa tormentos, todas las furias contra mi sañudo mueva, que siempre firme, constante, valiente, altiva, resuelta, me ha de hallar contra sus iras, que no es posible que venza, a quien se arma con la Fe, y a quien a Cristo confiesa, y a quien pagará su amor con la sangre de sus benas. Hay hija del alma mía! abrázame, llega, llega, . dame valor con tus brazos, para que con ellos puedan mis flacos cansados años alentar, ay dulce prenda! Cristo no es Dios verdadero? Siempre el alma lo confiesa. No obró nuestra redención? Y dio su vida por ella. Pues que mucho, que nosotros; cuando él hace estás finezas, demos la vida por él, siendo más suya; que nuestra? Jo, burra desatinada; miren el diabro cual va, solo corre, cuando está cerquita de la cevada. Gracias a Dios, que ha llegado, Bretón, seas muy bien venido, como en Merida te ha ido? Como quien viene cansado, salí con bellaco pie de allá (para que me aburra) andaba poco la burra, y por eso me apee; como sin carga se vio, porque más no se la echase, y más presto despachase, una carrera apretó: y aunque más voces la di, nunca me quiso entender, con que me ha hecho correr, desde Merida, hasta aquí: y esto lo peor no ha sido, (mueso amo) porque la parda echó a respingo la albarda, y yo acuestas la he traído. Siempre de humor has de estar? Pues no es esto lo peor. Qué falta, pues? Que un señor, desde allá te viene a hablar. Quién es? . Es un enemigo, Ni una seña puedes darme? A mí quijo despeñarme, no sé lo que hará contigo; yo soy de memoria fraco, y mis palabras son rudas, pero su cara es de Judas, y su presencia de caco. Es Daciano? . A la verdad, así le llama su gente, que en gobierno es Presidente, y demonio en propiedad. Esto es hecho, la ocasión que temí; ya se ha llegado, o como nunca ha burlado mi sospecha al corazón! Lo que hemos de hacer, sospecho que es echarnos prestamente, por sí viene el Presidente, que halle este trabajo hecho. Qué es tan riguroso? Quién? si alguno quiere librar, le manda luego empalar, y ha negociado muy bien. Pues cómo? No esté amarillo. Pudo saber? . Que seyo. Dónde estoy? . Lo pregunto, y yo debí de decillo. Hija? (ay dura ceguedad!) ya este lance se llegó, y pues Dios lo permitió, cumplase su voluntad. El tirano (en conclusión) ha de venir donde estamos, bien será, que los dos vamos a armarnos de la oración. Decis bien, y yo me obligo a su pertinaz porfía ser diamante. Ay, prenda mía! vamos, hija. Ya te sigo. . Yo negocié lindamente, mas que fuera que llegara a la quinta. Para, para. Estelo aquí el Presidente. Adelantose el villano, y sin perderle de vista, mi cuidado, y mi atención, vi que se entró en esta quinta: él es. . Sea bien llegado su merced, o señoria. Cómo, di, te adelantaste? La culpa tiene la borrica, que siempre que a casa viene, como un dímono camina. Ve luego a llamar a Holalla, y a nadie quien soy le digas, que te mataré, si a alguno le das aquesta noticia; pues vengo encubierto, solo por ver a Holalla divina: llámala al punto, villano, a qué aguardas? Menos prisa. Porque lo que tardo en verla, tengo eso menos de vida. . Porque yo estoy en mi casa, y si mucho me amoina, voto al Sol, que le despeñe, o le ponga en una pica. Dile, que la busca un hombre. El diablo que se lo diga, . si tal dijere, me den con un garrote de encina. . Ay, Holalla, quien dijera, que de una idea fingida, (porque el pincel las más veces encarece lo que pinta) tanto fuego introdujeses en el alma. Ella lo diga, posible es, que esta hermosura, esta gracia peregrina, estos ojos, pueden ser ficción de ajena malicia? eso es imposible, fuera de que el alma lo acredita, y entre la vista, y el pecho, poco importa (ay prenda mía, que un sentido te baldone, si un alma te califica. Ya que me abraso en tus ojos, háblame, mujer divina, no con el silencio anadas fuerzas a tu tiranía: mas ay de mi! calla, calla, porque hablándome, es precisa razón, que mi corta suerte sienta el rigor de tus iras, y al verte muda, parece que te hallo menos esquiva. e. Apenas con mi enemigo de este valle a la vecina estancia bajé, (animoso) para quitarle la vida, cuando al lacar el acero, (instrumento de mis iras) no le vi más, y parece (si no me engaña la vista) que aquí se entró; mas que mir él es, que las señas mismas tiene que el otro, y parece, (según está suspendida su atención) que es un retrato: quiero acercarme, que miran mis ojos? (cielos piadosos) no es el de Holalladivina, y el que yo perdí? qué aguardo, (cuando volcanes respira el alma) que mi valor tanto agravio no castiga? Retrato, en quien se cifró todo el poder de los cielos, dime (aunque me des más celos) quién era tu dueño? Yo. Quien (con cautela atrevida) pudo hacer tal desacato? Quien te ha quitado el retrato, y te quitara la vida, otra vez a este hombre vi, . y en esta quinta le halle Si no me engaño, este fue un hombre con quien reñí: . villano, aleve, traidor, con lavida págaras tu atrevimiento Oy verás, que cobra vida mi amor. Tú, oponerte a mis deseos? En tu poder mi retrato? Muere a mis manos ingrato. - No será fácil. Teneos, primo? señor? qué locura es esta? . De celos rabio! Mintió el pincel en su agravio, porque es mayor su hermosura! ol. Tente, primo. . Ay, inhumana! porque a tu amante no ofenda. O me ha de volver mi prenda, o he de matarle. . Ha, tirana! Qué prenda? que nada arguyo de las razones que das. Qué disimulada estás, aqueste el retrato tuyo, que a tu amante le quité, porque primero fue mío. Y le ha de cobrar mi brío, o la vida perderé. Dios mío, si este retrato . (hecho por ajeno intento) fue sin mi consentimiento, volved vos por mi recato: desuerte, que llego a ver, (en lance tan singular) que uno le quiere cobrar, y otro no le ha de volver? Esto ha de ser, vive Dios. Renir, solo es el remedio. Esperad, con este medio quedáis bien puestos los dos; tú, primo, de tu cuidado, nunca esperanza has tenido, infeliz tu suerte ha sido, pues estás desengañado: y vos querer pretender (a costa de mi recato) cobrar agora el retrato, perdonad, que no ha de ser, y en lance tan importuno, (en que un empeño recelo) quedando ajustado el duelo, no ha de quedar mal ninguno: tened paciencia los dos, pues quedamos (si se advierte) yo pagada de esta suerte, y ajustados, vos, y vos. Ingrata, ya te he entendido. Loco estás, y descompuesto! Holalla? Feliz? qué es esto? A que mal tiempo ha venido, . si le digo la ocasión, y mi lengua no la calla, precisamente de Holalla aventuro la opinión; pues matar a mi enemigo aquí dentro, no podré, porque aunque muerte le dé, dirá la causa el castigo: a fuera le he de aguardar, y entre mis celos, y enojos, con el fuego de mis ojos, al salir le he de matar. Aguarda, espera. . Detente, . He sido. . Entendido estáis. Detenerme será en vano. Aquí quedó el gran Daciano. Esta, sin duda, es mi gente, . es abrir puerta al perdón: que encubrirme no he podido. Ay, cielos! Daciano es. Danos, gran señor, los pies. Valerio? seas bien venido, ya el seguirle será error, . y para cumplir conmigo, y con mi gente, el castigo desímule aquí mi amor. Vuecelencia (gran señor) en esta pobre cabaña, mucho mi humildad extraña, que le hagáis tanto favor. Liberio, aunque a veros vengo lo que es del César, al César. hoy de un afecto traido, mayor causa me ha movido. Siempre serviros prevengo, Ya noticia abréis tenido, que el supremo Emperador me envió por Gobernador y fue la elección mayor, que pudo hacer su grandeza, atento a vuestra Cabeza, y yuestro mucho valor. Pues como cuando sabéis, que está el gobierno en mis manos vos a amparar los Cristianos, locamente os atrevéis? y vano, arrogante, y necio (con traidor, y aleve trato) del soberano mandato hacéis injusto desprecio? Señor. . Nada me digáis. Quien dijere. Nada habléis. Que yo. . No me lo neguéis, Si no escucháis mi razón? En tan grave culpa, excusaros la disculpa, noble sois, quédese aquí, que la culpa que tenéis, (cuando por vos no enmendéis) la abréis de enmendar por mí. Vos me hacéis cargo, que he sido aleve, y traidor al César. Siempre es traidor, quien no cumple lo que su mandato ordena. Con quien no falta a servirle, mal ese nombre concuerda. No le sirve el que a sus Dioses no da adoración suprema. Yo a Dois doy lo que es de Dios, Pues que a los dioses les das, si la adoración les niegas? Yo, solo aún Dios verdadero, doy sacrificios, y ofrendas. Y los demás que te han hecho, para que no les ofrezcas? de España. . Ya lo he sabido, . Porque son deidades falsas, y solo un Dios es quien reina. Un Dios solo, como puede gobernar tantas esferas? Porque es un Dios, sabio, inmenso de infinita omnipotencia. Todos los Dioses que adoro, con infinidad gobiernan. Dónde hay numero, no hay infínito, que es sin cuenta. Lo infínito, en cada uno de mis Dioses, se contempla. Ya lo infínito faltara, si en otro caber pudiera. Mal defendido estarás, si con solo un Dios te quedas. Antes el que muchos busca, no tener ninguno, es fuerza. Calla, que al oírte falta al sufrimiento, paciencia, es posible que los Dioses, aqueste agravio consientan, sin que la furia infernal, (que ya en mi pecho revientas) no abrase en voraces llamas aquesta frágil materia? Caduca estatua, a mi enojo caiga tu ambición deshecha, pide a ese Dios, que de mí si es posible) te defienda. Qué importa vencer el cuerpo, como el ánimo no venzas? Señor, como en un anciano tanto la cólera empeñas, es triunfo de tu valor, rendir dónde no hay defensa? Bien dices, deidad humana, (mejor dinina dijera) que al cristal de tu hermosura mi enojo, ofendido) templas, a tu deidad, como alilo la vida tu padre deba, alza del suelo. Más bien hallado estaba en la tierra, que como el cuerpo es preciso que a su mismo centro vuelva; ya cansado de la edad, descansaba en su materia. A Holalla debes la vida, a darle las gracias llega. A Dios solo doy las gracias, pero es preciso que sienta ver, por unos falsos dioses a tu obstinación tan ciega. Si ingrato con las deidades de ese modo perseveras, yo haré que las reconozcas, Valerio, Cándil. Qué ordenas? Que a este ciego, ingrato, y loco que a nuestros dioses desprecias, preso a Merida llevéis, y en una dura cadena reconozca con los hierros cuanto, en no rendirse) yerra. Tu voluntad soberana (Dios mío) si así lo ordenas, se cumpla. Ay, hija querida, . en el peligro que quedas! Señor, si mis ruegos valen contigo Tened, que ruega Holalla (ay amor, que mal, . contra ti el rigor pelea: mas esto ha de ser, llevalde. Señor, no con tal violencia el enojo os precipite, merezca con vos, merezca. Que llora Holalla, dejalde. Es prisión de ceca en meca? Que no alcanzará, si Holaila su libertad paga en perlas? . Para que Holalla querida, a ese tirano le ruegas? no ves, que el morir por Cristo, es nuestra mayor defensa? Calla, caduco, llevadle, venguen los dioses su afrenta. Mira, señor. A este llanto, quién ha de hacer resistencia? dejalde. . Si llora Holalla, quién no juega a las muñecas? Amor, para triunfos tuyos, . mas en su prisión se acierta, que quedando Holalia sola, tu victoria está más cierta: retirarme quiero, adonde. llorar mi amor no la vea, que es poderoso su llanto, y tiene el amor gran fuerza: llevalde luego, soldados. En Dios el alma se alienta. Gran señor? Perdona, Holalla, . el riesgo de mi pureza, que esto me importa que sea. No llores, hija, ese llanto en mayor bien le aprovechas, que así a morir voy por Cristo, Dios me envía en este trance, y está demás esa pena. Yo sin ti, señor? . Holalla,, ven conmigo, esposa suya, mejor padre, en Dios te queda. Pues, señor, en él confía, que también estoy resuelta a morir por él. Hay hija, pídele, que te de fuerzas, . Custodio santo! contigo gran batalla te amenaza. Dicha será verme en ella. Eres niña? Dios es grande. El de su mano te tenga. Ea (Holalla) ya tu padre. va preso, para que veas, que no hay poder en tu Dios, pues en el riesgo le deja. Pues que pretendes, tirano, monstruo cruel? Que no seas an pertinaz, y a lo dioses sacrificios les ofrezcas. Eso es tan difícil, como juntarse el cielo, y la tierra. Esto sufro? ea, soldados. a mi casa vaya presa, que he de ver si la reduzgo (yo mismo ya que se convierta a la ley de nuestros dioses, (a mi amor mejor dijera) a que os detenéis? Cristo mío! si este tirano me lleva: a su casa, solo temo libradme de este peligro, señor; Holalla, no temas, a que por tu causa vuelva: que aunque el martirlo deseas, no se ha llegado la hora, de que por la Fepadezcas. ya no hay peligro que tema Daciano? . Qué dices? Digo, que solo quiero que entiendas, que hay un solo Dios, y es quien me libra de esta manera, Gran prodigio! Grande asombro! Sin duda, que es hechicera esta mujer! . No lo sé, solo sé, que a mí me lleva el alma, y hasta buscarla, denme los dioses paciencia.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Pavorosa oscuridad, helada caberna bruta, oposición de el Sol mismo, opuesta a las luces suyas. Inhumana habitación, bárbara venganza injusta de la fiereza, alimento de el azote de las furias. De qué vives? ya lo sé, pues si vives tan a escuras de la razón, solo vives a espensas de las injurias. Mas que mal de ti me quejo. prisión dichosa te juzga el alma, pues con tu sombra mas sus potencias alumbras. Cadena, que compañera me sois, mas que prisión dura, dejad que os vista por gala, quien ya la vida desnuda. Gala os llamé? sí, bien dije, gala sois la más segura, que adorno que gana al alma, mejor al cuerpo le ilustra. Por Dios, os llevo gustoso, no, no el tirano presuma triunfar de mí, que con vos solo Dios es el que triunfa. Oh como con vuestros hierros descubre el alma la astucia de el acero venenoso, que esgrime el demonio en puntas; gaste el acero en su daño, y yo vuestro peso sufra, porque cuanto más le gaste, mas el hierro se descubra. Que bien de hierros cargado está, Señor, quien os busca, que como imán de las almas, el entendimiento os juzga, y el imán lleva a si el hierro: dejad (mi Dios) que presuma, que a vueltas de aquestos hierros, a vos mi espíritu suba: solo un sentimiento tengo, que el gusto, Señor, me turba, yes, que hHolalla (ay, hija mía, que batalla me atribula, el corazón se deshace, y en triste sangrienta lluvia, lo que es porción del valor, éxhala el miedo en ternura) quedo expuesta del Tirano a la violencia sañuda, al rigor de la torpeza, al peligro de la astucia, al temor de la amenaza, y al riesgo de la hermosura, que es el peligro mayor en que la virtud fluctua. Mas vos, Señor soberano, (que mi fe en vos no lo duda) volveréis por esta causa, que ya es más vuestra, que suya; que hará Holallas si habrá dado oídos a la importuna persuasión de aquel tirano, que la ruina procura de nuestra sagrada Fe? si su honor terrible lucha) se vencerá? (no es posible) mas como lo dificulta mi temor todo es, que dé oídos a tan injusta persuasión, que pocas veces resiste mujer, que escucha. Oh, Señor, y quien pudiera, mas que voz sonora ocupa el aire en dulces acentos, y aquesta prisión oscura baña de luces. . Liberio? Quién sois, divina hermosura, que a luces de vuestros rayos. aquesta prisión se ilustra? Soy el Custodio de Holalla, que (de las esferas puras) a consolarte me envía Dios, que viendo tus angustias, (y que del triunfo de Holalla. tu temor Cristiano duda quiere que tus ojos vean en lo que Holalla se ocupa: no temas, que mayor lauro, Dios a su virtud víncula: vuelve los ojos, verás, como en oración tributa a su Esposo efectos tiernos, que orando el amor estudia. Dulcísimo Jesús, Esposo amado. soberano Señor cual fue el desvelo, que enamorado, del Imperio, al suelo del serde Dios al de ombre os abajado efetos son Señor) de mi pecado, y vos, divino Amante, con anhelo (por borrarle de mi vertéis el cielo en lluvias del amor por el costado: quien. Señor) os pagara la fineza debida a tanto ser, y a tanto empeño; mas quien habrá mi Dios) que os sa. tisfaga? ninguno, porque es, tal vuestra grandeza, que solo vos, que sois de todo dueño, de vos mismo podéis ser justa paga. Oh inmenso Dios soberano, alavente las criaturas, quién no se deshace en gozo? quien en vos no se asegura? toda es el alma contento todo es el pecho dulzura, todo es alivio el trabajo, y todo es gloria la angustia. Paraninfo hermoso, que al Sol bebes luces puras, dale por mí a Dios las gracias, porque mi lengua es muy ruda. Alienta, varón dichoso. Ya, señor, nada me turba. Y tu Merida, feliz; no de el tiempo las injurias temas, pues teda en Holalla. patrona, que te asegura, y el riego de Martir, tanto en dichas te hará fecunda. Dios mío, cuando Liberio mereció gloria tan suma? lluevan sobre mi trabajos, si tu, Señor, de ello gustas. O, inmenso Autor, soberano! alavente las criaturas. , s, Dempués, señor Feliz, que el diabro de Daciano va a todo pobre Cristiano, dando curra por la fe, y dempués, que (como ves) a tu tío tiene preso, y dempués de todo eso a ti, que es otro dempués) te busca para casarte, porque le mostraste brío, (que yo de su amor confío, que ha de venir a ahorcarte) an damos de peregrinos. (para aliviar nuestros males) de noche por los jarales, de día por los caminos: no me dirás, a que intento (con un bordón empalado) me traes de leña cargado, como si fuera jumento? 2 Después que a esperar salí, para matar atrevido de la quinta. Ya he sabido, que al salir tu tío de allí, te fuiste a esperar muy fiero) a tu enemigo, impaciente) y por ser el Presidente, te salió tu intento guero. Luego que supe quien era, y que a mi tío prendió. Te escapaste, porque no también a ti te prendiera yo, que ablorto, lodo, y ciego estaba (si reparaste? con mucha priesa tomaste (señor) las de Villadiego. Necio estás, si yo me fui, y del sitio me aparté, (ciego, y loco, fue porque riesgo ninguno temí en Holalla, pues es llano, (según de ello tuve aviso) que aunque llevársela quiso, no lo consiguió Daciano: porque aunque más la buscaron, por diligencias que hicieron, todas tan ociosas fueron, que en efecto no la hallaron. Luego si presa quedara, fuera malicia, y error dudar tú, que mi valor la vida no aventurara; y así este traje he tomado (el corazón se lástima) para buscar a mi prima, como el más disimulado, que en la quinta no la halló mi cuidado. No hay que andar, quisola el lopo cazar, y ella sin duda boló, esto no llegara a hacer Matilia, mi esposa entera) porque de cualquier manera se déjara ella coger. Que necio tu humor está. Su mucha virtud encanta lo que es Matilia, es tan santa, que habrá renegado ya. Eso dices? . Y ando escaso, pues sin temor de castigo (la pobrecilla) conmigo renegaba a cada paso. Tu esposa es mujer de bien, y de ello da testimonios. Eso, mucho, mil demonios cargen con su cuerpo, amen: o qué bien Daciano hiciera, si al momento la ahorcara. Por qué? Porque yo la hallara con tanta lengua de fuera: pero volviendo a tu amor, en este traje en que estamos, buscando a tu prima vamos? Me ha parecido mejor ir de esta suerte advertidos, y que este trade llevemos, pues con él Bretón) seremos los dos menos conocidos: yo a mi prima he de buscar, o he de morir de mi amor. Solo una cola (señor) te quisiera preguntar: si tan ciega tu prisión el corazón te rastima, quien va buscando una prima, para que lleva bordón? Deja locuras, y dí, (el dolor me desatina) que hará mi Holalla divina? Diceslo de verás? . Sí. Pues para que estés ufano (tu prima, según yo entiendo) se estara. ̱. Qué? Entreteniendo a los cientos con Daciano: Villano, ese es el descanso, qué ofreces a mi dolor? vive Dios. . Digo, señor, que hablé por boca de ganso: yo pensaba, que Daciano. a su casa la llevó. Te engañas, porque sé yo, que no está allí Holalia. Es llano; que si aquí, ni allí no está; es cierto según barrunto.) Qué discurres? dilo al punto, Que en otra parte estará. Vive Dios. Qué se alborota? De burlas ahora estás! Digo, que a Holalla hallarás, pues has hallado mi bota. De aquesto vienes cargado? Pues acaso es desatino, cargar un hombre de vino? Que en todo has de ser pesado? porque la defiendes tú? Sí, por caballero notas, este licor limpia muelas, camina tú con espuelas, que yo quiero llevar botas. Por aquí el camino va Gente hacia aquí va llegando. Bebamos, y lleguen, cuando el hombre arrobado está: . vaya un trago de buen gusto. Si la vista no me miente, Valerio es. Y el Presidente: . No. . Pues ya se tragó el susto. Labradora, libre irás, si dices donde está Holalla. Dile tú, que si la halla, buen hallazgo le darás, mas ay Dios, Matilia es esta, todo el secreto boló. Señor, no he sabido yo, donde está. Jurado a esta. Villana. Yo me he turbado, lástima de mi tened. Háganme ustedes merced, de ponerla a buen recado. Que esto sufra mi valor! Déjala con Barrabás. Pues a la cárcel irás. Allá lo dirá mejor. Ya el sufrimiento callar no puede aquesta mujer vean los dos como ha de ser, que yo me la he de llevar. Tente, hombre de Belcebú, si yo con ser su marido, defenderla no he querido, Sin duda os arrebató de repente el frenesí, pues queréis llevarla así, cuando la defiendo yo? Pues defendedla, villanos, (si podéis de mi valor. Cascales muy bien, señor, que todos son Dacianos. Rayo el peregrino es. Huyamos por escapar. No podéis de mi librar, sino apeláis a los pies Con todas sus cuchilladas, huyendo van los lebrones, que bien suenan los bordones al tiple de las espadas: valiente soy, vive Dios; que mi bordón es divino: Quién será este peregrino? Solos quedamos los dos, diga, labradora, honrada, de dónde es, si viene a mano? De aquí cerca de Ponciano? Esta bien, diga; es casada? Si leñor, mi mala estrella. lo quiso; pero porque lo dico? . Porque en usted no hay cosa de ser doncella; diga, y quién es su marido? Un ignorante, un pandero; un tosco, y un majadero. Bien me parece, eso pido. Un hombre, que no me agrada, y un Bretón. . Bravo deleite, un vinagre, y un acelte, y acabose la ensalada, pues no os hace mil regalos? Quien sois vos, quijera ver, sois su amigo? Soy mujer, quien os dará muchos palos. Ay, Dios mío, que me mata Bretón, ten de mi clemencia, No hace poca penitencia, quien a su carne maltrata. Conmigo tus sinrazones se estrellan tanto; porque? Mujer, no es nada, yo haré que os sepan bien los bretones, echemos el susto abajo, luego os volveré a moler. Vino traéis? . No, mujer? Pues qué es eso? El estropajo. . Estropajo? Qué os espanta? Ese es vino? Aqueso niego, no veis, Matilia, que friego con el mi sucia garganta: manos, pues, a la labor. Tente, hombre de Barrabás. Ya, Matilia, libre estás; pero qué es esto? . Señor, son de Bretón desconciertos, que con enojos altivos me ha dado mil palos vivos. Os engañáis, que era muertos, Deja las burlas, Bretón, y dime, Matilia, agora, dónde queda tu señora? hay prima del corazón! Viéndola Daciano esquiva, llevársela quiso ufano, pero el cielo soberano, (como hHolalla con él privas) de manera la ocultó, que aunque la casa miraron, y a porfía la buscaron, ninguno con ella dio: y a mí, presa, como viste, me traían por negar. Solo a ti te había de llevar, que tú nunca te escondiste. En la quinta queda, y llora de su padre la prisión, de manera. . Ay, corazón! alentad un poco ahora. Que ha de venir a perder dime, y porfía Daciano en su amor? . Como ha de ser, si no se ve donde está, aunque más la busca? . Y dí, ella pregunta por mí? Y siente tu ausencia ya. Y por Daciano? . El decoro es tanto que en ella crece, que hasta su nombre aborrece. Y yo el desengaño adoro, . válgame Dios! si es verdad esto que pasa por mí? yo con mis ojos no vi de mi prima la crueldad? ella misma no decía, (cuando yo hablándo la estaba) que a otro dueño idolatraba, y qué otro esposo tenía? en la quinta no reñí una noche con Daciano, no hallé el retrato en su mano, que acaso una vez perdí? luego es cierto mi cuidado, pues según lo discurrido, Daciano es el preferido, y yo soy el desdichado. Válgame Dios! yo no fui quien a Daciano quité el retrato verdad fue, no salió mi prima? sí, desairado no le vio? luego si su dama fuera, el retrato le volviera, cuando a mí me le quitó? pero este no es desengaño, por disimular haría, que allí su afecto fingía: es engaño, no es engaño, pero que engaño ha de haber en lo mismo que yo he visto. la vida. . Trance inhumano. V Solo quiere Holalla a Cristo, que no es Holalla mujer. Solo quiere Holalla a Cristo, que no es Holalla mujer? voz; que en soñora armonía, enigmas al aire aumentas, no con la duda, callando, dejes al alma suspensa; como no es mujer Holalla? declárame lo que niegas. El que se transforma en Dios, ya no vive de si a cuenta, porque de humano a divino, muda la naturaleza. Fei. El que se transforma en Dios, ya no vive de si a cuenta, porque de humano a divino, muda la naturaleza. Luego Holalia. No es mujer? Quién lo dice? . Su pureza. Válgame el cielo! qué escucho? ya la enigma esta disuelta, que si Holalla vive en Dios, el no ser mujer, concuerda, pues si quien ama en lo amadó, se transforma por la fuerza del amor, y Holalla vive de Dios amante no es ella, porque quien vive hacia Dios, tanto en él lo humano eleva, que transformado en su vida, con ser divino se alienta, y como todo está en Dios, no es hombre, aunque lo parezca Oh cuanto en vanas porfías mi atención ha estado ciega, y tenaz al desengaño se alimentó de quimeras! mejor esposo, que yo, decirme, Holalla, resuelta; y yo obstinado negarme a la virtud que la alienta, quién engañarme ha podido? mas que pregunta tan necia! yo mismo, porque el engaño. nace con el que desea, yo contra tu casto amor (prima) conspirar ofensas? mas no, que lícito amar, Tú esposo pretendírser, que mal pronunció mi lengua! que adonde es Esposo Cristo, aún es pensarlo indecencia: quien pudiera, prima mía, (con ser pretensión honesta) no haberte querido nunca, para que a Cristo le dieras; un alma tan pura, que aún llegara a su presencia, sin el achaque de haber puesto mis ojos en ella. Perdona, Holalla, perdona mi ceguedad desatenta; goce tu honesta hermosura el Esposo en quien te empleas, que pues yo obstinado, y loco hice a Cristo tal ofensa, con dar la vida por él he de pagarle esta deuda: vamos a Merida; amigos. Qué dices, hombre, eso intentas? no ves, que está allá Diano, y nos dará para peras? Ay, Matilia, hoy te desuellan. Malos años para ti. No tenéis que tener pena, que cuanto al desuello, en vos es cosa que está muy hecha. . Cándil, Valerio, Estacio, ha de la guarda! como mi aliento tanto se aco, barda! hola, no hay quien responda? qué es aquesto? (to El Presidente llama acudid pres- nunca ofende en lo que intenta. . Gran señor, que nos mandáis? Di, qué ordenas? (nas. El aliento a la voz dispenso ape Qué tienes? . Qué te asusta? Qué te enoja? Aún la queja me niega la con- goja, no habéis visto a los Dioses (que por. tento!) que articulando voces en el viento, tanto en su mismo ceño se encen- dían, que rayos fulminantes despedían? Nada he visto, señor, sueño a. brá sido. Apenas los sentidos, sin sentido del cansancio obligados con deseo me entregaba al descanso de Morfeo cuando una voz, que el aire a true- nos rompe, el sueño me interrompe: por mi nombre me llama, y mal d el pierto; de asombros el retrete vi cubierto; pues el fuego, y el humo con que ardía, bostezo del abismo parecía: Nada temo, sígueme. . llamo al valor, responde con recelo, pruebo a cobrarme, y hallome de hielo, conocí, que hay valor rendido al miedo. Los ojos alzo de pavor helados, y en un trono de incendios vi sen . Indigno Presidente, tados a Júpiter divino, Isis, y Apolo, que descendiendo del celeste Polo, por la boca arrojando torbellinos (sin ser humanos) se mentian divinos. Muera (dijeron) este loco, y necio, que haciendo de nosotros vil desprecio por el poder incierto con álagos civiles, consiente tanto a estos Cristianos casi estás muerto, viles, suspendiendo el enojo, que a su mano en Roma esperas, No bien fue pronunciada está sens si cuando victorioso habías de verte tencia, cuando un hombre se ofrece amipres truecas la suerte, sencia, desgajando una clava desde el hombro Como en tantos errores la misma llama que descubre enluta, encendido carbón eran sus ojos, cada vez que la ira le movía, de encender más el fuego le servía: horrible me amenaza a mi despecho yo, que ministro soy del soberano llamas arroja, llégase a mi lecho, diciendo a voces. te coger en mis brazos, h. Yo dije, que digo. Este soldado es. Visión terrible! Si os espanta mirarme tan ho. desaparezca el día, trible, cual será mi castigo al enojarme? si es la muerte de todos el mirarme? y el ánimo negado a mí de nuevo . Que intentas, sombra, di, que me persigues, pues huyendo de ti, tanto me sigues? a quien el César dio (por más valiente) el desagravio de los soberanos Dioses, a quien desprecia los Cris- tianos, como con tanto repetido aviso su culto no procuras? qué remiso de un hombre que murió, que triunfo, que obación encargó (denosotros) Diocleciano. que laurel en tu frente consideras, de Marte, en el amor y de Holalla rendido, sombra animada de fatal asombro, trofeo vil de una mujer ha sido? humo arrojando por la boca, o gruta de Júpiter no tiemblas los rigores, sabiendo, que su ira castigos flecha, cuando rayos gira, cuyo parpado negro en sus enojos, teme a los Dioses, obstinado, y loco teme a los Dioses, pues, y si esto es poco, Júpiter, rayo ardiente de su mano, la clava esgrime, de temor me aflijo si torpe en los amores persevera, y este persido vulgo no me altera, y en ellos he de hacerte más pedazos, que tiene en su camino estrellas ese globo cristalino. Mueran, pues, los Cristianos, (nos, teme el castigo de mis fuertes ma- tiemble la tierra de la saña mía. Qué asombro! . qué portento! Qué pena! qué rigor. De sana el viento, capuzfunesto al Sol fiero ha vestido que aguarda mi rigor con tanto olvido, los Dioses enojados; con la amenaza doblan mis cuidados. Ministro suyo soy, aqueste aviso, culpando mi gobierno por remiso, con la amenaza intenta; que con sangre se lave tanta afrenta. Acabe, pues, esta canal a fiera, muera el Cristiano ciego, muera, muera; ceda mi amor, los dioses son primero guerra contra este vulgo loco, y fiero que su deidad desprecia, mal resisto, el nombre he de borrar de aqueste Cristo, que no admitiendo en el poder segundo) a su feva rindiendo todo el mundo: este laurel para mi triunfo espero, rojo de sangre le ha de ver primero, que verde el Capitolio soberano, vuelva el culto a los dioses por mí mano Valerio? . Gran señor. Haced, que luego los Cristianos que habitan ese ciego calabozo, en prisión al templo vengan, y los Aromas (sacros) se prevengan, Pues qué intentas hacer? Que reverentes sacrisiqué a Apolo, y si imprudentes resistieren (osados) mis intentos, que mueran a lo atroz de los tormentos A obedecerte voy. Júpiter santo, hoy del Orbe he de ser terror, y espanto, y Merida (Colonia celebrada) en sangre de Cristianos inundada, a mi rigor, y estragó escándalo ha de ser con el amago. Ea, soldados, repetid ufanos, vivan los Dioses, mueran los Cris. tianos. Vivan los Dioses, mueran los Cristianos. Qué oscura que está la noche! Julia, para nuestro intento, aunque se opongan las sombras sus luces nos dará el cielo. No dudo, holalla (divina) yo, que tu ardiente deseo, luz de las tinieblas haga. Con el lóbrego silencio, sin ser sentidas, mejor a Merida llegaremos, caminemos más aprisa, porque me holgara en extremo de estar en Merida ya, tanto por lograr mi intento, como por ver a mi padre, que en la cárcel está preso. Si será aqueste el camino, Holalla, que a lo que entiendo, temo que habemos de errarlo. En Dios, Julia, confiemos. Con la noche no distingo si es él. . Pues Julia, el remedio es caminar con la fe, que aunque oscura la contemplo, es virtud tan soberana, que si de ella nos valemos, en la oscuridad mayor da más seguro el acierto. Por acá el camino va. Quien piadoso en lo más ciego de la noche, para guía nos da voces? Quién el riesgo vuestro, al ver que vais perdidas, está (zagales) temiendo? o pese a las ansias mías! que yo soy el que me pierdo, Holalla, y Julia caminan a Merida con deseo de dar la vida por Cristo. Yo estorbaré sus intentos, volved hacia aquesta mano, tomad de mí este consejo: o si por ser de enemigo, le tomaráis por primero! mirad, que ir por donde vais, es temeridad, y yerro, porque todo ese camino está de fieras cubierto; y si pasáis adelante, daréis en sus manos luego. Pastor, de vuestra advertencia la piedad agradecemos, sabéis el camino vos? Ya se logran mis intentos, . y como que sé el camino, y este será el de perderos, seguidme. . Vamos. Ay Dios, las plantas mover no puedo, no sé que me dice el alma de este pastor. . Ea, infierno, . victoria, pues con mi astucia. a Holalla engañada llevo; no me seguis? . Cristo mío, en ti aseguro mi acierto, pues eres Sol de justicia, danos un rayo, un reflejo de tu luz, porque seguras lleguemos, Señor, al puerto. Mas que prodigiosa antorcha el aire ilumina, haciendo claro día de la noche en más flamantes reflejos? Válgame el cielo! qué miro? Esta luz no es sin misterio, volvamos, Julia, volvamos, y por norte la llevemos. Pese mi enojo, que a Dios . siempre le he de hallar opuesto a mí, y en favor de Holalla, venidme las dos siguiendo, que este es el camino. Ay, Julia, si fera verdad aquesto? Holalla, confusa estoy. No sé, que en el alma siento, que entre la luz, y su voz, no sé cual siga primero; pero no la luz sigamos, y en Dios solo confiemos. No me seguis? No, pastor. Mirad, que yo. Nada vemos. . Os pondré, Os cansáis en vano. En el camino. Es incierto. No me dais crédito? No. . No hay remedio? No hay remedio. Pese a tu mucha constancia, pero pues no me aprovecho de esta cautela, con otra he de vencerte, si puede Holalla hermosa. Quién sois, que así me habláis, cuando vengo sin querer ser conocida? Yo soy de un cercano puebro, que está vecino a Ponciano y aunque no te le encarezco) un aficionado tuyo, y de tu padre Liberio: y sabiendo, que esta noche (porque así me lo dijeron) a dar la vida por Cristo vas a Merida, resuelto en este traje que ves, salí (Holalla, con intento de sacarte del camino, y solo me movió a ello ver tu hermosura, y tu edad, y no creerás lo que siento, que por una tema sola malogres tus años tiernos: pero pues estás resuelta a ir a Merida, y es cierto ese camino (que ya negártele fuera yerro) lo que te aconsejo (Holalla) es; que sacrifiques luego a los Dioses, y a su oculto el debido rendimiento ofrezcas, que es compasión, que una mujer de tu aliento, de tu hermosura, y tus gracias, abandone otros empleos, y quiera ofrecer su vida; cuando vivir es primero. Oh como entre tus razones, áspid. se abriga el veneno; pues en los remedios mismos está el engaño encubierto! ya, Dragón, te he conocido, que mentiroso; y soberbio quieres envozar el mal con la capa del remedio: vete, serpiente infernal, a tus lóbregos encierros. Venciste, holalla, venciste. válgame todo el infierno. Triunfar quiso el enemigo. Dios estorba sus intentos, o dulce Jesús del alma, quien por vos, querido Dueño, diera la vida al martirio. O quien lograta este premio, anticipadme las horas. Julia, por más que el deseo tus pasos ha adelantado, he de morir yo primero. Oh como (olalla) tus glorias te está revelando el cielo. Aguarda, que ya la antorcha se desvaneció en el viento, y en Merida, Julia, estamos: no ves el confuso estruendo de gente que hay en la plaza? Luminarias ay, y fuegos, y hacia acá viene el tumulto. Pues áquinos retiremos. s. Cese el estruendo, Romanos, de vuestra lealtad ejemplo, y pues llegamos al templo de los Dioses soberanos, no en las Arabias perfumes (que a ser Aroma ha nacido, quede, que en el incendio sus (sacras) Aras no ahume: corred el velo al Altar, que yo el primero he de ser, que incienso ha de ofrecer: y haced, que a sacrificar los Cristianos vengan luego, que si a su culto no dan sdoraciones, serán sus vidas materia al fuego. Salve Apolo, a quien el Alba (entre uno, y otro candor) a tu eterno resplandor es quien primero hace salva. Salve, y el incienso que (al trono celeste sube) en más olorosa nube lleve, a tus rayos mi fe. Todos con grande alegría (Señor) a tu ejemplo solo llegaremos, salve Apolo hermoso, padre del día. Llegad a mi imitación, y ofreced en mi presencia con la humilde reverencia debida a su adoración. Qué torpes hierros, tiranos! Qué bárbara ceguedad! . Que confusión. que maldad! Llegad, míseros Cristianos. Ay, Julia, mi padre amado no es el que mirando estoy? estatua de mármol soy, el alma me ha quebrantado. Miserables, mi clemencia la vida (que no tenéis) hoy os dará, si ofrecéis a los Dioses reverencia. Pues su piedad os convida, necio será si se advierte) quien escogiere una muerte, pudiendo librar la vida. Llegad, locos, al Altar a darles adoración, y por última razón, morir, o sacrificar. Porque (tirano) si has visto mi firme resolución, te cansas? la adoración solo se le debe a Cristo. Este es el Dios que venero, a él solo sacrificamos, solo a este Dios adoramos, él es el Dios verdadero. Como mi furor resisto, blasfemo, loco, hoy verás, si pueden mis Dioses más que ese Dios, que llamáis Cristo. Nada temo. . Ea, soldados, despojo del fuego sean, llevadlos, para que vean sus errores castigados: que aguardáis? esto ha de ser, muera este vulgo villano. Por más que intentes, Daciano, te falta más que vencer. Más qué vencer falta? . Sí, conociendo mi valor. Mas te falta que vencer, que falta vencerme a mí. Válgame el cielo! qué miro? . mi Holalla aquí, no lo creo. Bárbaro, cruel tirano, voraz lobo carnicero, que de ofender a los justos das a tu saña alimento. Ministro de la maldad, Cándillo atroz del infierno, que con la voz de Sirena estás la maldad fingiendo. que te han hecho los Cristianos! monstruo cruel, que te han hecho para que así los persiga tu idolatria? si es cierto, que es la ley que siguen santa, y sus ritos verdaderos? como no te abren los ojos tantos repetidos hierros, y sacrificios ofreces a esos frágiles maderos? si idrópico de su sangre Cristianos buscas sediento; yo lo soy, a Cristo adoro, a que aguardas, que resuelto contra mi vida no vibras la saña de tu veneno. Corta (tirano) divide en trozos todo mi cuerpo, que por ser hecho de barto, fácil te será el hacerlo. Pero no podrás el alma, que esa es de Dios, a quien diero sus manos eterna vida de inmortales privilegios. Mudo al oírla he quedado, ay, Holalla, a que mal tiempo te ha encontrado mi fortuna, pues cuando te hallo, te pierdo! como puedo, si te adoro, tratarte mal, dulce dueño, y delante de los Dioses tratarte bien, cómo puedo? A qué aguardas, yo también a solo Cristo confieso por Dios, constante le adoro, y a tus Dioses aborrezco. Como consientes, Daciano, de los Dioses el desprecio, sabiendo, que de sus iras no está seguro tu aliento? mueran estas dos blasfemas a los rigores del fuego, pues con esto cumpliras de los Dioses el precepto. Perdone amor, su amenaza . ya en el alma estoy sintiendo: ea, Holalla, a Isis, y Apolo, (que miras presentes y luego has de ofrecer sacrificio, (de su poder en obsequio) o por víctima en sus aras darás al cuchillo el cuello. Tirano, de aqueste modo tus mandatos obedezco, caigan las viles estatuas, indignas de aqueste puesto a mis pies, mira el poder que tienen tus dioses, puesto que con mi voz los injurio, y con mis plantas los huello. Raro valor, hija amada. Ya no es de cariños tiempo; viva la honra de Cristo. Que has hecho, mujer, que has hecho? como Júpiter no vibra iras en rayos de fuego; pero yo tengo la culpa, sacrílega, pues pudiendo quitarte esa infame vida, el rigor tuve suspenso, teniéndote compasión, y ya soy yo el que la tengo: dime, porque de los dioles la ira, y enojo temo, con la vida has de pagar tan bárbaro atrevimiento, si tu vida puede ser de este agravio desempeño: quitadla de mi presencia, padezca cuantos tormentos ha inventado la crueldad. Eso solo te agradezco. Por Dios moriré contenta. Qué aguardáis, llevadlas luego Venid, infames. Dios mío. Piadoso Señor inmenso. A morir voy por tu causa. Dame valor. Dame aliento. Anda. . No tiene razón de quererme así llevar. Agora me ha de pagar- los palos de su bordón: señor, este peregrino es aquel tosco villano de la quinta, y por Cristiano le he preso en ese camino. Señor; en mi vida he visto tan grande embustero. Y niega. Mire usted, el que reniega, no es Cristiano, juro a Cristo Empalade. . Ese es el pago que me da busted aquí? De dónde venís así? De rezar de Santiago. Pues sacrifique el bellaco, o luego le empalaré. No hay en sus dioses de usted uno que se llama Baco? Y de fama esclarecida, que eso en su discurso quepa? Es el Dios de mejor cepa, que he conocido en mi vida. Si ofrecerle solicitas, aquí en el templo ha de estar. Yo siempre le suelo hallar mas alegre en las hermitas. Empalade. . A qué tono? Venga al punto. No me agrada, como; empalarme, empalada. sea el alma que le parió. Las burlas que hace a gentiles, el que es Cristiano declaran. No pensé yo que atizaran aquí tanto los Cándiles. Qué aguardáis, llevalde, ea, porque su castigo asombre. Mira lo que mandas, hombre que soy Gentil, voto a Dios. Si tú lo estás confesando, libre estás no te condeno. Agora digo, que es bueno renegar de en cuando en cuando Aunque a Bretón he perdido, que en el camino dejé, viene resuelta mi fe; mudando traje, y vestido. Dios mío, con firme pecho, y fineza agradecida, a págaros con la vida las injurias que os he hecho. Pero a Bretón miro allí, que con el tirano está, válgame Dios, que será, quiero escuchar desde aquí. Det. . Gran prodigio! grande ason bro! . Qué voces, Dioses, son estas Valerio? . Señor? Qué ha sido? El asombre no me deja hablar. . Tirano, esta es de mi Dios la providencia. Habla, Valerio, que aguardas Mal de explicara mi lengua de tu presencia, señor, llevé esta mujer a penas al riguroso suplicio por sacrílega, y blasfema, cuando entre muchos tormentos (que con no vista paciencia) padeció, en un horno ardiente la métimos, porque fuera (de su llama abraladora) bien consumida panesa: y volviendo de alli a un hora, pensando que ya estuviera hecha ceniza, la hallamos alegre, ufana, y contenta. Pasé tanto por las llamas, como si en un prado fuera, y de los sagrados Dioses, diciendo tales blasfemias, que irritados la sacamos del horno, y a tu presencia (como juez y la traemos, para saber lo que ordenas, y entre tan grandes prodigios, lo que hemos de hacer con ella. Cielos! no es esta mi prima? Mujer, di, de que manera te has librado? . De mi Dios esta es hazaña pequeña, donde están tus falsos Dioses, (tirano) para que vieras repetir segunda vez con mis plantas sus afrentas? Calla, sacrílega, calla. Aquí nos asaetean, . esto furres? Bien decís, ya de mi rigor revienta la mina, quitadla luego des el vestido, a la vergüenza la poned, y pues de Cristo tan amante se confiesa, a su imitación (soldados) en un vil madero muera. Dios mío, el verme desnuda es mi más sensible pena, socorredme, amado Esposo. Qué aguardo Holalla, no temas, pues esta capa me sobra, sirva de velo a tu afrenta. Qué has hecho, infame? Cubrir la desnudez más honesta y hacer que la ley de Cristo en mí quede descubierta. Quién eres, aleve?̱ . Soy quien morir por Dios intenta, y quien constante en su fe viene a dar la vida en ferias de la ceguedad que tuve; y ojalá, que mil tuviera, para ofrecerle a mi Dios más sacrificios con ellas. Ya te conozco eraidor, y por Marte, que me pesa, según lo que te aborrezco, de que más vidas no tengas, para que con más castigos, escándalo al mundo fueras. Pues idolatra obstinado, a que aguardas, que no empiezas? Calla, villano; llevadlos, quitadlos de mi presencia. Vamos de aquí. Feiz Cristo mío, dadme valor. . Dadme fuerzas, No dirán de mí los Dioses, que no tomo por mi cuenta su culto, pues doy castigo a esta vil canalla fiera, que con indignos oprobrios su altivo poder desprecian. No dirán, que no pospongo mi amor a su reverencia, mi cariño a su deidad, pues a Holalla (quién pudiera sin nombrarla disnadir del sentimiento la queja) pues (ahHolalla, otra vez digo) a dura muerte condena mi rigor, abandonando la ley de naturaleza; porque querer, y no usar con lo querido clemencia, si bien se mira) aún no es política de las fieras. Que querrán de mí los dioses, pues sacrifico con ella mis potencias, y sentidos? pero darán por respuesta, que aunque esa es prenda del alma, del pundonor es aquella, y en los hombres de mi sangre tanto esta valanza pesa; que hace al crédito fiscal, y como la honra gobierna, pronunció el fallo, y salió por los dioses la sentencia. Ay, Holalla! mas qué digo? el pecho respira un Etlna: tu padeciendo, y yo vivo; tú alos rigores expuesta de tanta sangrienta mano; de tanta cruda violencia, que en el cándido jazmín; que entre rostro de azucena formó caracteres viles, y sin piedad, sin clemencia vuelva en lirios los claveles, y las rosas en violetas; pues no ha de ser, venza amor, aunque los dioses lo sientan, y aunque contra mí su saña. iras en castigo lluevan. Ha soldados, aguardad, vuestro rigor se suspenda, a Holalla le dad la vida, que toda el alma me lleva; esperad. Ya, gran señor, se ejecutó la sentencia. Cómo así? porque ya todos, entre tormentos, y penas. murieron, menos Holalla. Qué dices, viva la dejas? Alza los ojos, señor, y verás de que ianera. Dulce Señor soberano, agora si que soy vuestra, pues estas lluvias de sangre son caracteres, son letras con que escribis vuestro nombre en esta humilde corteza de este tronco, que animaron vuestras piedades inmensas. Daciano, mírame bien, no el rostro a otra parte vuelvas, conóceme; porque cuando estemos en la presencia de Dios, de aquestos tormentos mi premio glorioso veas, y de tus grandes crueldades el castigo que te espera. Mas ya el aliento se turba, y el último plazo llega, ya el corazón desfallece, ya van faltando las fuerzas, en vuestras manos, Señor, mi espíritu se encomienda. Gran prodigio! Grande asombro! Qué prodigiosa firmeza! Cándida Paloma, el alma triunfante a los cielos vuela. Dejadla en la Cruz, dejadla, que yo me voy, donde yo sea escándalo de los hombres. . Y aquí acabó la Comedia de Santa Holalla, señores, perdonad las faltas nuestras. FFN.
