Texto digital de Sancha la Bermeja
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- Atribución tradicional
- Luis de Belmonte Bermúdez
- Atribución estilometría
- Luis de Belmonte Bermúdez Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Sancha la Bermeja. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/sancha-la-bermeja.

SANCHA LA BERMEJA
JORNADA PRIMERA
Ya te sacan el pendón; y te sale Alfonso a ver. Mucho llego a merecer. A daros mi bendición vengo, Saucho; y si advertía muy sin gusto me dejáis: Sancho, riguroso estáis, pues que el alma me partíe. Quien, como sangre y amor, valor os pudien das? Ese no me ha de faltar. que heredo el vuestro, señor? Mi villa de Velez cercada, será de vos socorrida; su fortaleza perdida, y su esperanza burlada. Conozcan Sancho, de vos lo que le espera de mí pues con vos la socoris con tal vena de los dos. Ya os he dado caballeros, buen Sancho, que os serviran, o. Rey Alfonso, haran lo que dirán suraceros. Con lo de Dios soberano os cubre mi bendición; y recebid el pendén hijo Sancho de mi mano. Prometo a Dios de seguirlo y de no desamparallo hasta morir, o plantallo: en Velez, o su castillo. Sancho, ya no hay que volver paso atras, sin resistir; y así vencer, o morir. Señor morir o vencer. Hoy h auhas de ser de la sucesión de Agar. Tondos me habéis de amparar, y me habéis de socorrer. A siete Condes te ha dado hoy el Rey tu padre en guarda, a quien ni muerte acobarda, ni el Dios de fiereza armado. Siete viday perderemos, fiera mil; el valor juvenil, pe aquí to las ofrecemos, Antes que la tuya nites den el peligro mapor. Comizco vuestro valor. Es justo que dél te admires. Mar he el campo, y mi pendón sigan los que van comigo. Tú mismo has de ser restigo Sincho, en cualquiera ocasión. Bizarro mozo se muestra Ordoño amigo el infanto. Ánimo tiene arnagante. Imiratá a quien le adiestra, que es muy bravo don García. Es muy sagaz y discreo En cualquier cosa os prometo que muestra gran bizarría. e qué tenemos? . crece el fuego con esta ausencia inhumana, Toquemos una campaña paro que te vendan luego con toda el agua del Tajo, No se mitiga con agua mi pecho. Pues será fragua de herrero . Umilde y bajo es siempre tu proceder; en lugar de remediarme pretendes necio matarme. Pues yo qué te puedo hacer? Decirba: aquí de que suerte puero ter eo la parrida a l que rige mi vida. Y si ella no puede verte, como la has de poner ver? naedo es la que imagino, Es un retrato divino S . Luego no es mujer. da al mismo Sal, y es bien que a su luz me rinda. Si el mismo. Sol es Arcinda, no le faltará arrebol. otro amer tienes flamante. Arcinda el alma me lleva. Doña Laura, doña Euseba, doña Sol, doña Violante. Qué dices? . Mas de trecientas te la llevan, es notorio; ella es alma en purgatorio, y son las mujeres cuentas. Sola Arcinda, en conclusión, dueño del alma se halla. Aurá tenido al sacarla Arcinda mas devación. De allá el escudero sale. No es poca suerte la mía. Buena ya la insantería; no hay quien a su orgullo igoale. O buen diejo. sin lo alarde. Sordo está el buen Betancor: ved que os habla mi señor. Si ello er a mí, Dios le guarde. El viejo es interesado para que le guarde Dios. primero ha de hablar con vos. De mucho menos me enfado. Oiga el viejo manual. Bárbaro, quieres dejarlo? Pues piedrai mán del caballo, ya vos os hacéis mi igual? Dejadle por vuestra vida; y decid, porque ocasión no ha dado luz al balcón Arcinda, que la florida gente que tu alarde pasa, bien merece que la vea, cuando luz del mundo sea. Mal podrá, si no está en casa, ni en Toledo. . Adónde está? En su aldea, auratres días Qué bien tenilas Ordeñe, y cuando vendrá. Hallase en el campo bien, no hay quien de esqur la prive, matando animales vive. Y matando hombres también. Es mi señora tan bella, cuanto animosa y gallarda. A ese peso me acobarda el valor que miro en ella. Que una mujer animosa, tarde se rinde al amor. Manda otra cosa, señor? No pienso que hay otra cola. C Y de qué juridición es la aldes? . Buen deseo. No se en mi anima, creo que cas junto a Belenchón, pueblo de Velez muy vecino. Cielos, hay mayor ventura! mi dicha tengo segura. Tomad buen viejo. Sobrisio, qué es lo que había menester? Lardo es el escuderito. Si hay algún papel escrito, yo lo pondre en su puder. Blanco no se atreverá por el riesgo, aspado estés. Adiós. Amigo no ves el bien que trazando va mi fortuna; sin que deje el compo, ni me echen menos, he de gozar los serenos ojos de Arcinda. Es gran peje el vejazuelo, quien duda, sabiendo que vas a Velez, tanto puede el interes, que a engañarte el gusto acuda, Espántome que no dijo que viene a estarel lugar adonde te has de alojar. Posado estár, y prolijo. Es esta la vez primera que en el campo se entretiene. Arcinda? el alma me tiene. Pobre Ordoño. Arcinda, espera. . Mas necio que amante estás, permás que te rinda amor. Zara hermosa, no hay dolor imaginado jamás, que el tiempo no lo consuma. otro linaje de pena es la mía; no la enfrena el tiempo: nadie presuma que he de olvidar a mi esposo, mientras me dure la vida, vivo a su memoria asida, y así llorarle esforzoso. Mira Alcaide cuan sin fruto tu loca esperanza espera. Que no merezco siquiera ver tu hermoso rostro enjuto? Suspende un momento el llanto Zara, aunque me mates luego. Procuro apagar tu fuego con él. . Es mi fuego tanto que fuera imposible el mar apagarle. . Y yo imposible escucharte. . Estás terrible, Vete, y déjame llorar al hombre mejor que España vio en su primera ruina. A su alabanza te inclina amor, aunque amor te engaña. Que aunque tuvo nombre y fama tu esposo, menos valor tuvo que el competidor; pues manchó la verde grama con sangre suya: y pluguiera a Alá fuerayo el primero que viera a Ordoño. No espero cuando valor te infundiera Marte, que hazaña alguna hiciern tu brazo. . Así tratas a un hombre que aquí tiene a sus pies la foltuna? Muy poco firme la tienes cuando sobrado en valor está vivo el vencedor de mi esposo. . No previenes si quiera un favor pequeño a mi dichosa esperanza? que yo te diera venganza del Cristiano. Es burla y ueño. De manera me parece imposible tu promesa, que me confesara presa de quien el alma aborrece. Si del Cristiano homicida gandras Jola una pluma. Tan bajamente presuma de mi fama conocida; la que por dueño pretendo del alma, que así me afrentas Zara, que no te contentas de ver que jamagne ofendo de tu rigor y desdén. De esto nace el nu estimarte: en eres el blasón de Marte? de Venus dirás más bien. Sabes que uo Cristiano solo. mató a mi esposo hite escondes? arroja Castilla Condes que ciegan la luz de Apolo. Hy escuadrones armados, viene al Dey Alfonso en ellos, para que puedas temerlos en los muros levantados De Velez; pues de qué blasonas con que mi llanto aplacas? que yeguas al campo sacas? que estandartes abandonas? De rojas Cruces, no miras que aunque es tan niño el amor sabe premiar el valor? A saber, mibien, que áspiras a la venganza que pides; desde los muros de Velez hubieras visto a mis pies todos los Cristianos lides, Pensando pedirme aquí montes de imposibles llenos, me has pedido, cuando menos lo que es más fácil en mí. Mañana cuando el oriente borde el Sol con rojas puntas verás mis escuadras juntas buscur de Alfonso la gente. Los azules tafetanes verás tremolar al cielo, y medir sangriento el suelo los Cristianos Capitanes. Y vorás si el enemigo viene a cercarme esta vez. otro campo de Jerez, donde se perdió Rodrigo. Qué basta que el corvo alfanje juegue, en las escuadras viles para ser en Traya. Aquiles, y otro Alejandro en el Ganje, Y al fin he de coronar a Valez de cabezas rojos, para que en ellas escojas en que te puedas vengar. Aunque es corona cruel, sabré estimar el favor; pues en el triunfo de amor te servira de laurel. Ordoñó detente. . Espera. Pues qué pretendes? . Vivir. En que estriba? . En no huir. Moriras. Quién te incita? . Tu belleza, Ciego estás, . Y tu terrible. Suelta ya. . Será imposible, Oh, flaca naturaleza la de una mujer que estriva el bien de su castidad en la fuerza, y voluntad de un hombre! No hay quien derribe, bella Arciuda, el casto muró de una mujer principal, pues tiene desensa igual al cielo. . Si está seguro, como a decribarlo aspiras? Derribarme yo es mi intento; para servir de cimiento. Mas me asombras, mas me admiras; eres cimiento, y te entronas sobre la más alta piedra? Amor me convierte en yedra, pera igualar las coronas, la de tu frente y la mía. Yo soy Reina? . Si Rey soy de mi alma, bien te doy la corona que te envía la fe más pura que ha visto amor, si amor puede ver. Y amor cuando supo hacer. fuerza? . Sin fuerza conquisto. Fuerza es prisión: . Es verdad. Presa me tiene tu mano, pues que me haces fuerza es llano. No fuerzo la voluntad. mi bien ni el alma tampoco, prendo el cuerpo, porque igualas al viento, siendo las alas. tu desdén. . Intento loco. Mas valiera que pudieras prenderme la voluntad. que sin prisión de amistad las demás son muy ligeras. Demás que si a Laura adoras, porqué buscas nuevo amor? Págale, Ordoño, el favor, pues que la suerte mejoras, que no es bien que sienta pena? tan peregrina hermosura. Mi fuego, Arcinda, se apura mientras más mi amor condenas. Suéltame, que el tiempo robas que debo a la raza amiga, Espera a que el curso siga a las marinas alcobas. El Sol que ahora del cielo sobre la mitad subido, el aire deja encendido, con que nos abrasa el suelo, Deja que su fuerza pase. Pues su aigor te dapena? Temo que la ardiente arena el nevado piete abrase. Estos sagrados laureles, que visten de sombra al prado, cuyo lienzo variado muestra del Sol los pinceles. Y esta fuente que se ríe de ti, porque me desdeñas, que vasalpicando peñas, porque su calor se enfríe. Te darán sombray descanso, y aún por agradarte más, como Flora gozaras soplos del cebro manso. Ya este campo me conoce más bien que Toledo a mí. Qué buscas en el? . A ti. Mejor mi esperanza gace que yo tus palabras, crea. Tu campo quiere marchar: mira que no has de ganar nada; como alguien te vea solo en el campo comigo. Dónde te has de ir desde aquí? Allugar donde salí. Luego irás. . Ordoño amí amo y ose sentare; ya que de cazarme privas, Temo que en el viento escribas mi poco premiada fe. Temu. Arcinda, como sueles dejarme burlado y solo; que abrace, como otro Apolo, estos ingratos laureles. Como es tu desdén extraño, que por Dafne te confieso, unil veces sus troncos beso; pero mil veces me engañó. Jura por el cielo santo, porque pueda estar seguro. De que lo estarás, te juro: posible es que aprietes tanto? sierra socorredme vos. A, falsa, que no te liga el juramento. . No obliga cuando en él se ofende a Dios. Seguirte pienso. . No intentes seguirme, mozo liviano, que haré que en el verde llano las fábulas acrecientes. Tan animosa me pinto, con la castidad que adoro, que perdiéndote el decoro, haré que olvide a sacinto el Sol, con tu muerte fiera, a Adonis, Venus lasciva; porque tu muerte se escriba donde mi honor persevera. Pues si te prestan alas mi amor y tu desdén imita a Palas. Juega el venablo esquivo, que ya me afrento porque tanto vivo; porque el furor dilaras, mata una fiera, si las fieras matas: cazadora tirana, en la hermosura vences a Diana. Si cazando la plutó en los collados de la verde lluto, tú le llevas mil palmas, pues caza fieras cuado tú las almas. Baja por los despojos, que ya me ha muerto tus serenos ojos? cazadora deciende. Umilde agrada, si soberbio ofende. Harás ofrenda honrosa al saero templo de la blanca diosa. Cuelga el triunfal despojo de este timpres, imagen de mi enojo; porque en el árbol veas funesto el fruto que coger deseas. Hovor temed la lucha, que no es muy casta la mujer que escucha: mis pies y mi firmeza me valgan de esta sierra en la aspereza. Escúchame, señora. (lloras Oh, como encanta amor, cuando amor Mas; ay, cielos, qué es esto! quien a mi libertad cndena ha puesto? escuché neciamente, más salga a plaza la razón prudente. Bellos árboles míos a Arcinda defended, prestadle bríos para que libre pueda huir de amor . Que ciega noche hereda la máquina del mundo, del alto monte, al valle más profundo floridas plantas bellas, mostrando sombras y cubriendo estrellas, Que a mí tiniebla iguale; porque mi noche del abismo sale: flaco discurso mío. sin hierba el campo, sin cristal el río, veréis de aquí adelante, porque los cielos que sustenta Adlante, toda virtud les niegan, soles abrafán, si las sombras ciegan. Dejome Arcinda; ay, triste! que alegre huye, porque a amor resiste. re se figres, coronadas flores, adelfas y lenfistos, crespos copetes de entonados riscos. Pisa Velez la sierra que ifende el Moro con sangrienta guerra trepa peñascos altos. e siguiendo al corzo, que los mide a saltos: que aunque es ya delvarío, te ha de ir siguiendo el pensamiento mío. Oh cuerpo de Dios comigo! porque das voces, señor? Robome el alma el amor. Y era menester testigo para que me hayas quitado el sueño? . Jufelice dia. Vive el señor; que dormía mas que un ercader quebrado. Cuando me ves padecrí, te burlas de mi pasión. Merendó? . Yo, Metendo? vmedor quisiera ser. Porque, merendón, es llano; que es después de hauer comido: mas yopienso que he vivido con el santo nombre en rano. daños Darme el pueblo pe el hombre de merendar, es lo mismo que llamar secretario al hablador. Solo el nombre adelantado me da siempre el despensero, comecabtricio postrero, Si te aflige ese duidado, cómo duermes todo el día? Holos que no réo, señor. Si te fastmara amor, hecho albarda, hían podría. Válgate Dio con un venablo enlaman huyes? ni de un tigre bleca huyera yo, . Puedo ser que haya salido algún oso de la sierra. . Huyendo va mas que el viento; quien será, Pastores, muy enfadoso suele ser el que pregunia; y así recelo enfadaros. Pues, qué queréis? Preguntaros. Ya mi capricho barrunta lo que pestudarnos quiere. Vistia doblando la sierra, como diosa de la guerra, una mujer? . Y que tiene alas en los ples os digo. Apenas toca la planta en la hierba. . Es Adlanta, en vano sus plantas sigo, cuando tan veloces van? huya alslo como es ladrón. Pues qué os flova? . El coracó Sí, que es mojer gabilan. Importa alcanzarla mucho. La vida no más. . Yoiré si queréis, y os la trieta. Cielos, mi remedio escucho. Mas tanto blencie ofrecéis labradora generosa, que vive el alma dudosa. Pues aún no la conocéis. Esperidme aquí un inomento, veréis, si os truigo el ladrón, donde os lleva el corizón; porque aunque igualabnal viento, pasó bien cerca y no vi que lleve nada en la mano. Llévalo en letra. Villano estás. Esperadme aquí vosotros que si les pesa a cuantos de Taranzón liuchón hoy por suya la uchasa Amigos, victoria espero, que iguala en la priesa al traje. Sí que palece salvaje en puerta de pastesero. Quién es esta labradora, vestida de pieles rudas? Dícenlo las peñas mudas, y sale con eso ahora? No hay aldea de Toledo, ni pueblo en toda la mancha, que ignore el nombre de santa, pone hasta los montes miedo, Las pieles de que se visto son de animales que mata, Gallardámente retrata el valor que en ella asiste. Afo que no se le vaya A por pies la que va huyendo. Pardiós ya va trasponiendo el cerro: . Salga a la playa del Tajo, y aunque huyera cual toro en la brama herido, la alcanzara. Sancha ha sido famosa en nuestra tibera. Yo espero en muesa Señora que emos de ver la dehesa gento traviesa mís a en Belinchón. Qué es ahora vuestra diferencia, amigos? Sobre una defiesa es, nuestra, que serán pardiez. hasta mis burros testigos. Sois algún testigo ver? Sí, pardiez testigo soy. Mil parablenes os doy. Y aún aquí ha más de dos. La dehesa es nuestra; y quiero pues este nombre conserva, que tenga el ganado hierba, y beba siempra primero. Remitamos a los leños los coidados que nos dan, veremos si nos dirán en Tarancón salobreños. No tienen joridición, en saliendo las goteras, y andan ordiendo quimeras. El juez será la razón. Esta vez no lo será sino yo, que asta el Diciembre lo alcalde. . Coemo no siembre sisaña. . Bien jozgara. Yo juzgare derechero, no penséis que con bollicio he de corromper mi oficio; haceros josticia quiero, Pira que me tíaes asida, si vengo de buenagana. Que haya dado una villma a mis esperanzas vida! No veis cómo la agarró? Pala podenco es ramosa. Llegad cazadora hermosa; que quien por vos me envió dice que le habéis robado. Si por ella se imagina, la he de colgar de una encina. Hurto el de menos cuidado. A vos os dará bien poco, mas noa quien dejáis con él. Ya vengo menos cruel. A ofenderos me provoco, si la prenda no volvéis. Pues qué prenda le he robado? Un corazón. . Es gayado con sida? A fe qué tenéis buen oficio, cazadora os fingís por ser ladrón. De más consideración me robó otra prenda ahora queniBrcil, l Hablid traro a la josticia, y no us quejéis de malicia. No sois importante aquí alcaldes porque no son hurtos que os tocan a por. Si tocaran, juro a Dios, porque es mi joridicción, y no es razón que perezca la josticia, . Pues asillos. Será menester abrillos, para que el hurto parezca. Dejadme. alcalde, con ellos, que yo lo ho de aueriguar. Vos lo podéis soplicar, por vos dejo de prenderlos? En lo demás no aduertís juez pagar mucha razón, el bien que de Torancos de contino recebis. Mucho perdéis el decoro amigos a la amistad; no veis que es temeridad, tempiendo tan cerca el Moro, tener ofros enemigos cómo los de Taranzón? iz0 Sancha ha tenío y todos somor testigor, Id con Dios, que a vuestro gusto os he de poner en paz. Eres, Sancha, muy sagaz, y lo que dicer es justo. Sola habéis de ir? Sí, Lisario. Y si os sucediese habieso? jamás, yo reparo en eso si de mi valor me amparo; que soy Sancha, y basta aquesto. Y mis fuereas conncidas vidas, para quitar quitro jamás han echado el Pues qué dejid Sani, q esponder. Luego, Sancha, podririr, y avisareisme en secreto, li viven esos de horrar, que los quisiera aborcar, porque me tengan respeto. Santha, amiga, el hurto niega. Con el alma lo confieso, ya el corazón traigo preso, (. porque viene el alma ciega. Decid bella cazadora, porque le robáis así? adónde está el hurto? . Aquí. Dádselo. . No puedo ahora, que tiene otra prenda mía. Volvédsela, corresano. No está el volvella en mi mano No entiende la algarabia la villana. . No queréis? pues yo os he de concertar. Dejadlos vos abiazar, y sin queja los veréis. Decís muy bien a fe mia; ea llegad a abrázaros, si así habéis de concertaros. (ria, yo aquí estoy. . yo no quer A bellísima señora, llega ya a totar mis brazos; y serán los tuyos lazos para el alma que te adora? Humildemente llegara don Ordoño a conocer que no tiene otra mujer lugar en tu pecho, Es clara la confasión que te ha hecho el alma sencillamente Ay; cielos! no le queñente el alma dentro del pecho. po yanda verde os dio V a y no es bien la olvidéis o esa vuestra me dais, triunfaré mil veces yo del amor con el olvido de Laura. Ara Darosla quiero. c. También el abrazo espera por pagar agradecido. Pena me da que se llegue la cazadora a abrazarlo. No acaba de confesarlo. Por mí más quese concegue. Llega a mis brazos mi bien. Con ellos a Arcinda honráis. Si de esa suerte cobráis, yo os podré pagar también, Celos tiene la villana por san Cosme. Sancha espera. No cobran de esa manera en mi lugar cortesana llevaos el hurto en buen hora, o arrojaldo desde hay Esto nos faltaba aquí. Ae La villana se enamora de Ordoño, con nuevos celos me quiere el amor matar. Ya quiere el campo marchar; tendrán envidla los cielos del bien que gozando estaba. Pero la honrada opidión; a la más alta afición destruye. e Que bien dodana, el corazón, de este bien como no le merecía. Llegará en Toledo el día que pague Arcinda más bien Y la voluntad que has mostrado. Eso es despedirme? . Si es, que el amor no es interes honroso de buen soldado. Dame tus brazos, y adiós; que llama quien me destierra de tu luz. . Por mí es la guerra? Quéréis que vaya con vos? que quien persigue las fieras, también sabrá pelear. Quien le pudiera abrazar. Que se enamora de verás la villana No es tazón que olvides a tus pastores, Tus brazos serán mejores: señora, tengo razón? Miren a quien lo pregunta. Ordoño, adiós. Bella Arcinda, ya no hay amor que me rinda, sino el tuyo. Ya varunta que la villaba pretende a Ordoño, y parte celosa. 2 Si es la caza rigurosa imagen de Marte, ofende el tierno amor mi valor, si impide que no le siga. Cielos, a mudarme obliga el traje un celoso amor. . Celos me han de hacer soldado vea concertar la dehesa Sancha amiga. Tenéis priesa; mas que se pieada el ganado, Famoso Ordoño, por dicha, porque por dicha ha de ser. Temo que ha de suceder, Condes, alguna desdicha. Entre esos riscos y peñas al Infante emos perdido, En fuerte ocasión ha sido, que los pendones y enseñas buscan ya nuestro escuadrón. Pues quede en guarda el pendón y nosotros el ligero curso siguiendo celoces, a don Sancho buscaremos de la falda a los extremos de la sierra. a nuestras voces podrá ser que Saucho ocuda, Seguid vosotros el Tajo, que yo, aunque con más trabajo halladle pienso, sin duda; que no hay penasco en la sierra que no me conoces a mí Tú sabrás buscarle? . Sí Es espejo destadiertal Pues, Serrana, muestra el brío en buscar a tu señorri Dárame el cielo favor, Príncipe don Sancho, al río Mi oficio, aunque es delantero, paso entre paso se entiende, que la mucha priesa ofende, según lo nota un barbero al higado; y mi señor lleve a paso temerrio un lacayo di que no me obligo en rigor a ser lacayo correo. No hay hombre más bien librado que el lacayo de un letrado, sale poco y a deseo; lo demás es gran trabajo. Y es majadero el que viene A a servira hombre que tiene de cincuenta años abajo. Que al fin hasta los cincuenta tiene un hombre el casco abierto; y queda un lacayo muerto cuando de sentir se sienta. Aunque ahora por la guerra dicen que me quede atrás; carta de menos y más vengo a ser, tomo esta fierro. En la mano, o en los pies, y donde hubiere más sombra sirva la grama de alfombra, y acuda el sueño a quien es. Si ves que a una fiera sigo, mujer, sin duda estás loca. Por esta quebrada roca he de entrar, y yo me obligo a daros el Clo muerto si llego a brazos con él. Ya eres comigo cruel, que por el peñasco abierto se ha entrado huyendo el Oso, y se ha de escapar sin duda. Como yo vaya en tu ayuda, será el matarle forzoso. Entra, pues, me serviras de guía, . Mis pasos sigue: si fuese Sancha. . Qué obligue tanto el sueño, es por demás, cuando toca a recoger las pestañas, sombra amena, y la de una parta es buena. Aquí pretendo poner por un rato la cabeza: válgame una Letania donde el Tajo se desuía, y a correr más llano empieza. Saucha y el Infante están con una fiera lidiando, aún desde aquí estoy temblando, que ellos mismos lo dirán. . La cuchilla honró mi nombre, cansado me deja el fiero animal; ya con el ansia mortal hiere el cielo, y mide el prado. Gracios doy por levictoria, adiós, bizarra mujer: ella me ayudó e vencer. Digno de perpetua historia su combre eternice el mundo en su memoria inmortal. tiene elmudo esfuerzo igual? Ya muostra el valor prosundo del pecho. Señor? . Amigo; Sospecho que turetiras, porque a gruar solo uspiras las victorias. . De enemigos habían de ser den Gateja. Avoia usí el valor ensayas, no es razón señor, que vayas sin la ilustre compañía que el Rey Alfonsutedio. Claro Oldoño mal pudiera vencerme libestia cuando en mi ssparo miro tu sombra, y de amigos tales; perdime al seguir la ser del río. . La justa enmiendo con escarmientos ignases, de nosatros tonartemos. para no dejorepunto. La vida y la fuerza junto, perdió el oso, ya Ercenemos a quien mostrar de la empresa debido agradecimiento. A vos las aves del viento, y de la modraña espesa las fieras doden, señor; repdirle. Eroica mujer por ti he pedido vencer. Es conocido el valor de Bancha. Mata un lechón de una pescozada, y menos. Entre tantos hombres buenos que van siguiendo el pendón de Castilla, no padieras llevar Sancho a una mujer, que sela ha sabido hacer temblar del monte las fieras. Verás, si una espada ciño, como en la Batalla medrás, y que basta las mismas piedras con sangre Morisos tiño. De la noble soformación de tu valor soy testigo. y a premiar tú so me obligo. Ese es el mayor blasón de Sanicha Qué tierra es esta? quetimagino que tenemos cerca el Moro, pues que vemos del Tajo la gran floresta. Aunque en razones toscos: os ditemos, señor, lo que estudiamos de las torcidas roscas del Tajo y sus orillas que habitamos; donde a ser cuerpo España, es la vena más noble que le baña. Ya de su nacimiento, hauiéndose arrojado de las breñas, y el curso turbulento pasado con presteza por las peñas, de una fámosa sierra, riega, auque pobre y poca, noblatierra; Albalate en que al alba edificaron templo los fientiles, porque le hacen salva. los pájaros acordes menestriles, su nistal humedece, y de Jauces y chopos la guarnece, Después lava las plantas de Zorita castillo de Cristianos, cuyas almenas santas fueron emulación de los Remanos, y mi eseis razones adreditar pudieran dos Cipiones. Tras ella está Almoguera, cuya antigua nobleza es conocida, la extremada Estremera, de sus mismas otillas guarnecida, en su cristal retrata entre cenesas de oro y de escarlata. Aquí sobre el oriente la antigua Belinchón está fundada, cuya soberblagente la bárbara nación tiene asombrada, de suerte que no hay fuerte que ses parezcs menos que la muerto. Tarantón y Velez luego; de cuyo Alcaido las veloces yeguas son Cometas de fuego, al medir la distancia de las leguas, por los altivos montes, robando los vecinos orizontes: adonde llegar pudo para claro blasón de su memoria, del sanso Rey Belmodo. la más famosa y singular altoria que tuvo Rey Cristiano, ya de la Zarza y Santa Cruz usano. Pues en la Cruz qué haña en tejas sistas, el pendón que guía la flor de nuestra España, llevo esperanza del dichoso día, que del Morisco fiero hollarle vencedor la frente espero. Ya al son del claro parche pasó ayroso el escuadrón valiente. Haced que el campo marcho, y una legua de Velas pare la gente; porque de Velez los muros. nunca han de estarde mi valor seguros Las que en la villatienen tanto valor y tanta bizarria, que con ella mantienen el nombre de su fama y de la mía; yo haré que no la borre el dueño, bien de su enemiga torre. Allí, samoso Infante, la se verás del grande don García. Yo, de tu imperio Adlante, sustentaré tu fama con la mía, Pues yo haré que provoque a noble envidia mi desnudo estoque. Ordoño caballero, nacido Sancho al fin para laguerra, con nombre de guerrero. soy; mprometo de ensanchar tu tierra; que tengo por blasones ser rayo de las bárbaras nacionos. Pues, si me das licencia, iré a poner en paz a mis pastores, de cierta diferencia; que antes que el alba a las dormidas flores con lágrimus despierte. para asombro del Moro vendré a verte, El valor te acredita, tu vuelta, Sacha, para honrarte espero, Amor al fuego imita; quedaos con Dios ilustre caballeros mirad que vuestros ojos me causan penas, y me dan enojos, NDA
JORNADA SEGUNDA
Paréceme que os he visto, otra vez, y aún otras dos? Bien puedo ser. . Vive Dios que es Arcilda. . Mal reristo. mi amor, pues buscando vengo - tan nueva aventura; amigo queréis ya deciruis? . Digo. Buen humor tenéis. . Si lengo- Aunque os parezco suldado sin experiencia; podéis. Antes no lo parabéis. Presumir que soli honrado. sado de un Capitón como Ordoñor os aseguro que suba el primero al muro. Sí, como venís galán, vivieráis barbado, creo que negociaráis mejor. No está en la barba el valor. Yo con las barbas peleo. Será invención peregrina. Y no al valor contradice; porque en las barbas se dice a un hombre, que es un gallina, Y así, como interesadas en el oprobio, es razón que vuelvan por su opinión. Demás, que los camaradas se afrentan de ver a un hombre calvo de rostro. . Ventura es mía. . Menos lisura quieren, para que se asombre el Moro cuando a su encuentro salga el escuadrón gentil; sino es que sois alcaucil, que tenéis las barbas dentro. Aunque mientras mi señor da la vuelta, si os agrada, os haré mi camarada: Mas no hay más de un cobertor en todo mi alojamiento? con él nos abrigaremos, si el Eío hiciere extremos, Calor por ahora siento, yo os agradezco el favor. otro camarada viene, que yo imagino que tiene neesidad de Doctor, mas que de barbero. Cielos, esta es Sancha. . Oh; Merendón. Vienes a buena ocasión. Abrasada estoy de celos. Esta mocita, mocito quisa decir. . Cómo veis que estoy sin barba queréis afrentarme? . No es delito equidocarme; que ayer, con sanísima intención dice a un soldado capón, apartaos buena mujer. De ocultas no ha de juzgar un hombre, basta que toque tad liso como un bodoque, un rostro para pensar. Y no con so s pca, esa que tiene es tondo igualdad; que la otra curiosidad a la comadre le toca. Digo, Sancha, que entretanto que vuelve Ordoño, os llevéis este hidalgo. bien podéis. No es bien que se obligue a tanto una mujer. . Yo os prometo que podéis estar segura, No me parece cordoras Cómo os perderá el respeto quién a serviros se obliga? Es, que podéis desmandaros. Yo me obligo a los reparos, eceto pared, o viga. Es hermano de un cuñado de la mujer de un sobrino de mi señor, y imagino que viene el mozo quebrado. Pues quiere soldarse acá. Con intención tan honrada, yo le haré mi camarada. Con esta ocasión podrá desengañarse mi amor, Digo que os he de servir. Primero quetra morir, que no encubrir su valor. Oh, valerosos Condes de Castilla! sabéis si a vuelto el Cónde don Ordoño? Ya no puede tardar, si la fortuna no se muestra con el jtan avarientar que en alguna emboscada de enemigos empeñe su persona valerosa. De cualquiera suceso desgraciado tendrá la culpa, pues que solo quiso reconocer el muro. S Dios le traiga. Bien pudieramos ir a socorrerlo, por sia caso los Moros le acometen. Y quien soya von que os ofrecéis al ries- Sol un amigo suya, queé e venido (go? a servir al Jufente en esta guerra. Poca o menenéis, Ya a satisfecho Mirad amigos Condes, si fue cierto el peligro de Ordoño; de emboscada una cuadrilla de valientes Muros. al paso les salió: las nuevas trujo una vela del campo. A Conde Ordoñol el temerario esfuerzo que te rige te ha llevado a la muerte. Caballeros ahora es tiempo que mostréis al Moro el valor de Castilla, intes que pueda recogerse al amparo de sus muros. Seguidme todos, que lidiando espera el mejor Capitán que a disto España. No es medestes que tu personceuenes claro don Sancho que los ruyosbastan; librando. Ordaño, a matizar el campo con la sangre Morisca. El imposible que deje de provar el limpio estoque en los candillos bárbaros. Bien puedes que el soldado menor de los que riges pondra sobre el castillo tus pendones. Acómete señor que Ordoño obliga a que moramos por librarle todos. Esvos dejaro por blasón los Godos Menor obligaión que a mi les mueve, iquuder mira porque me obliga an en el riesgo mayor Ordoño espera. Muchacho adónde vas? Llame Ordoño. No lo hace muy mal para visoño. Que un hombre solo ha podido dejar con envidia a Martel valeroso esfuerzo tienes, con que tuviera el Infante cien hombres de tu valor. El menor de los que trae, si el manchado estoque empuña, me ultraja a mí de cobarde. Un soldado soy sencillo, con bríos de eternizarme, al claro ejemplo de aquellos que han de afrentar tus alfanjes? Y viene entre ellos Ordoño? Ordoño había de quedarse? Huélgame que Ordoño venga. Querras vengar de Albenzaide la muerte? . Y con sangre suia pienso teñir los adarbes de mi castillo. . Bien puedes; si con el al campo sales. He menester su cabeza. Él también la de otro Alcaide, Qué talle tiene que rostro? Casi mi rostro y mi talle. Dime alguna hazaña suya, que gustaré que le alabes, para estimar la victoria cuando en el campo le mate. No bastará que te diga que el bravo Pedro Beláez fue su abuelo, y que heredó el esfuerzo con la sangre? Nombre de guerrero tiene, porque ha venido a alcanzarle por sus victorias: escucha la menor. . Será notable, como Cristimos la cuenten. A vista de los cristales del Tajo, pordonde nega a Pontidueña y sos parqués; prometio Albenzaide un día a su dama Bencerraje. llevar su cabeza a Veles? mas sue promesa arrogante. Iba en un potro, que hay duda que el céfiro le engendrase; datilado borceguí, y plateado acícate. Y sobre una jacerina entre cabos de volentes, terosada una banda azul. que su pasión publicase. Salio Ordoño a te cebillo delante de los más graves Caballeros de Castilla. Y apenas los arenales pespuntó con dos carreras, procurando convidarle, cuando terciando lalanza, y cubriendo el pecho el ante, Ledio un golpe en el escudo, sin que pudiese falsarle, puso al caballo las piernas Ordoño, porque dejase el zurso de su carrera, Pero volviendo a acercarle, halló descobierto al Moro, mas que avisado arrogante, Diule una herida tan presta, que sin poder repatarle, con el mustio carmesí daba a las flores esmaltes. Al fin arrogante el Moro, lleno de rabia y coraje, hecho un rayo, sobrevino como en Flegra,a los Gigantes. Mas de su estudo cubierto, sin que el descuido le engaño, vio la ginota del Moro poblar a trozos el aire. Apenas se ulo san ella, valiéndose del alfanje, cuando aunque fue con presteza, echo de ver que era tarde. Porque cortándole Ordoño seis vengalas; y el mevante voló al suelo con las plumas, porque su fama bolase. Midlo con la frente el campo para que las piedras bañe. mientras indignada el alma rompe dal cuerpo la cárcel. Estu es su menor victoria, mira si es razón que aguardes que en el campo te descubra. Antos pretendo buscarle, para ver como blasona; quiera Alá, que no se escape huyendo. . Dame licencia para que vaya a ayudarle, y verás si huye Ordoño. Pero temo que el rescate ha de impedirme la vuelta: triste del que pobre nace. Cinco Moros has muerto de diez que te acometen, yas podido matizar el desierto con esfuerzo y valor jamás vencido, de sangre Sarracena, y un mísero rescate te da pena. No me ha de dar cuidado el haber de pagar cien doblas, Moro, siendo un pobre soldado, y aquesa cantidad, tan gran tesoro, que la pena me doblas diciendo que he de darte las cien doblas. Cuando con no tenerlas, (des. Moro, el volverlas a buscar me impi- Pues dejarte hir por ellas. es. Cristiano, pensar que el viento midos, o hacer que el Sol se baje. (j. Aquí baré de valver, pleito homena- Contigo estoy contento. Cumpliras con llevarme a una mazmor y librarme es mi intento, (ra, di quien eres, por si hay quien me socorra En Velez soy Alcaide, por el famoso Cordones Turbaide. Oh, nobles caballeros. Oh gallardo soldado. Fuertes Moros, cuyos limpios aceros merecen con razón justos decoros aún del Cristiano altivo, a hablar vengo de paz a este cautivo. Cautivo, y por rescate no salgo libre a socorrer la tierra. (ra; Si quieres que se trate de un medio, pues es lícito en la guer escuchadme, que a todos está el partidobien por muchos modos. Vaya este caballero, en le del precio que estará tratado: y traigaos el dinero, que yo, como su amigo aficionado, en su lugar cautivo quiero quedar si tanto bien recibo. (res. Digo que acepto el trato, Yo estimo como es junsto esor favo Que hlede enmer sugrato si pagas olvidando mis amores, para ofender los cielos. (. con olvido mi amor, mi fe con celos! Llevadle con presteza al dueño de mi amor de parte mía. Marcha a la fortaloza. llleba amigo esta espada, porser mía; y pártete al instante: porque importa la vida del Infante. Una dama en Toledo (. Ordoño, me mandó que te sirviese; yo hago cuinto puedo, que a su cuenta me dijo que pusiese. la pena recebida, (a. Arcinda, a nigo es dueño de mí ví Valiente don García. Fuerte don Sancho al arma. Santiago. (go Ya la venganza mía, Cristianos, os previene nuevo extra- mayor que el que habéis visto. Eternafama aquesta vez conquisto. , d , (dio, Laín, Pelai, amigos; Jimen, Martín, qué es esto? cuando os llo cercado de enemigos me venís a faltar? Mi nombre infamo, si cautivos, o muertos, no pagáis vuestros locos desconciertos Sin duda que esta espada en dichosa ocasión me ha dado el cielo para verla empleada con el justo valor y limpio celo que a su Ley debe Sancha, por hija de su padre, y de la Mancha, 2. Qué rayo, o toruellino es aquesta mujer que los socorre? Mi valor peregrino pudieran envidiar los que la Torre en Babilonia hicieron; y el mismo cielo conquistar quisiero, Detente mujer. 1. Para; no nos mates. 2. Espérate, quién eres? Sancha, Sancho os ampara, afrenta de hombres, y honra de mujeres. Brava los desbarata. Todos le huyen porque a todos mata. Valgo para Corocista, lo que me quisieren dar: esto si es acrisolar los hechos de una conquista. Muy bueno fuera en verdad. divertirme peleando entre mil bárbaros, cuando importa a la calidad. De la historia, mi quietud no se me ha perdido hevilla, agradezcalo Castilla a mi gran solicitud. Que si yo me apartara de la batalla un buen trecho, que le faltara sospecho quien la escribiera y cantara. Mas he hecho yo en mirarlos, que ellos en pelenar hicieron, pues que por mi merecieron que pueda la fama honrarlos. En mucho, Sancha, os estimo, Por mí y por mi tierra, testigo vos, en la guerra mis enemigos oprimo. Yo por vos la espada esgrimo, inmensa gloria del Godo: mas que peséis de tal modo. cabe en justicia y en ley, pues que carga sobre un Rey el peso de un Reino todo. Tinta en sangre estás, mujer. Que bien pareces manenada. Está Sancha acostumbrada a destrozar, y a romper. Sé matar, y se vencer un lobo, como a una oveja; y le alcanzo, si se aleja, aunque se adelante más. Sancha, muy bermeja estás. Seré Sancha la Bermeja. Pide, pues, algún favor. Lo que yo os suplico aquí en premio de tanto amor, es, mi Sancho y mi señor, que de aquestos caballeros toméis consejo, si veros deseáis con mil venturas: porque para desventuras son muy ciertos los agüeros. Cumpliré tu petición. Con esto satisfaréis lo infinito que debéis a mi fe, y a mi afición. Marche el amigo escuadrón en busca de Ordoño a Veles. Vos, Sancha, vedme después. Después, Sacho, os verá Sancha que el corazón se me ensancha cuando beso vuestros pies. Merendón, tienes acaso un vestido? . Para qué? Porque no descansare (. con el fuego que me abraso, hasta que dé libertad a Ordoño; porque en efecto tendrán a un hombre respeto, Parece te la tuya, cuando vencido se retira, como ves el Moro; partes a Veles? Solo pretendo un vestido. Que si es de Ordoño, verás que la túnica de acero que se viste el Dios guerrero, no puede animarme más. Que si yo la planta estampo donde su pendón se arbola, verás que a mi vista sola tiembla el muro; y teme el campo. También una banda verde como la que Ordoño lleva, te daré, que fue una prueba de amor. . Harás que me acuerde de pagarte el bien mayor que has hecho a mujer jamás. Pero también me dirás, si fue la banda favor. como la que al cuello lleva de Arcinda. . De Laura fue, otra dama, cuya fe, con otra afición más nueva ha albidado, como has visto. Si yo la vengo a heredar, quizá pedré despertar (. su mor que ciega conquisto. No te he de pedir tesoros para paga del vestido; que solo, Sancha, te pido cuatro docenas de Moros, Que tengo que repartir en Toledo a damas mías, Tarde las conquistarias cuando llegasen a oír que es victoria ajena. Imito a un cazador, y aún a dos; que por milagro de Dios pueden cazar un mosquito. Y haciendo ostentación de una prodigiosa caza, la compran muerta en la plaza, por no perder la epinión. Jardineros de mi padre, que intricados laberintos formáis de Troya, en que Elena pudiera haberse perdido. Los que con diversos lazos entre listados Narcisos, obedeciendo el amor, vais significando el mío. Al murmurar de las fuentes, cuyos cristales nativos se humedecen con mis ojos esas plantas, y esos riscos, Haced que trepen las parras, y que cubran los racimos, si de sustento no sirven a los simples pajatillos. Que esas murtas y arraihanes, guarniciones de sus nidos les defiendan intricadas, los mal desenvueltos hijos. Y ese cautivo Cristiano que por su daño ha venido, por si a caso no lo sabe, en señal de vuestro oficio. Y maltratal de si yerra, que de su nombre me indigno; que estando muerto mi esposo, los aborrezco infinito. No me mandes maltratar, que no soy yo tu cautivo; aúnque mis quejas, señora, abren puerta en tus oídos. Don Ordoño, mi señor, fue, Zara hermosa, el vencido, peleando con diez Moros, habiendo muerto los cinco. Qué dulce voz lamentable! que acentos enternecidos, a imitación de los fines, con que comienzan los míos! Querido de los Cristianos, y de los Moros temido; el muerto Moro Albenzaide fuera de esto buen testigo. Y mientras por su rescate Ordoño mi dueño haido, vencido de fey amor, me tienes en tu servicio. Si de se y amor te vences, escucha Cristiano amigo, que aunque contrarios en ley, somos en fe parecidos. Ya que yo hacerte favores, ya a mis siervos no les digo que te maltraten Cristiano, que te acaricien les pido. a prisión me enternece, es es prisión sin delito; que hierros que son de amor con su disculpa han nacido. A, Celimo jardinero, traeme ese esclavo que vino para recibir consuelo, si le tiene en mis suspiros. Ya Zara hermosa le llevo. Zara tu favor estimo: pues de esta oscura maz morra voy a ver el cielo mismo. Consuelo os está pidiendo, si en el mundo le ha tenido a su imitación o cielos! un imposible que sigo. Muerto Albenzaide, su amor, como hacéis que estando vivo cenizas haga en mi pecho, siendo de ellas obelisco. Mil años te guarde el cielo, A ti te dé muchos siglos, Cristiano, de libertad, y felices bienes ricos. Y así los cielos te cumplan tue deseos ofendidos del amor, que no te canses de escuchar mis dosatinos. Viste alguna vez mi esposo cuando aquel Cristiano altivo de su victoria arrogante hizo triunfos, mis suspiros. No le conocí, señora. Pues perdóneme Cupido; porque en el alma le tengo de la suerte que le pinto, Era bizarro y galán, discreto, amable, enrendido; y lo menos, siendo noble; era Cristiano, serrico. Y dudo que se halle un hombre s? aunque si alguno, le excede el Cristiano vengarivo De ese caballero Zara, porque su amistad estimo, y debe estimar la mía; por compañero y amigo. Quisiera contarte yo. con tu licencia, que pido sus prendas, porque el amor suele, aunque mudo, dar gritos. Di lo que quisieres de él; que aunque es mi fiero enemigo, siempre la nobleza adoro, y siempre el valor estimo. El Cónde Ordoño, señora, es en España bien quisto, temido de los contranos, y de los suyos querido. La nobleza de su casa ha dado a muchas principio; su brazo muchas vitorias. su valor blasones ricos. A tu querido Albenzaíde mató con gallardo brío; perdona, que le aventaja el vencer al ser vencido. Ya me atorenta el deseo, por ver este Ordono invicto, que si la razón se ciega, no es señor el albedrío. Qué señas tienen las armas? De amor es favorecido; una banda de una dama, que mucho en Toledo quiso. qué color? . Verde, señora. qué dama? . Arginda he labido. que es el nombre de la dama, como uno fuera el mío. (. Lisencia pide un Cristiano, que en un Andaluz tordillo, llega para hablarte al muro; Si es de paz, o es desafío? Dice Célimo que llegue a esta parte del castillo, desde donde podrá hablarme. Quién será en los divinos! Peregrina Mora escucha. que aunque es tu ser peregrino, libres del lazo de amor pocas son las que se han visto. Si quieres dar libertad a un Caballero cabtivo, que poblando sus mazmorras le acompaña el amor mío. Pagaré todo el rescare que en su nombre haya ofrecido, que su libertad pretendo, como su amistad estimo. Y de negarle, bien puedes, si a caso tienes dominio en los Moros que te amparan, capitanes y caudillos. Decir que los muros dejen, que un hombre en su sangre tinto los iguardaba Iea ba, en fingular delafío. Y que si el temor de verme imagan de un rayo mismo, los turbare, al campo salgan cuatro a cuatro ycinco a cineo. Que como con sos fabezas pagar aquí determino el rescase, por las doblas, dobladas cabezas pido. Este. Zara, es don Ordoño; la banda verde no has visto su tase hermoso no muestra qué es el mismo que tu he dicho? Verdad es cuanto Cristiano de sus partes he sabido, bázate a Velez, si quisieres verde espacio a tus amigos. Que tú libertad es cierta, mi cautiverio lo ha sido; que amor que las almas prende tiene poder infinito. Vete al punto coballero, sin duda alguna has nacido debajo de lo influencia de algún amoroso Signo. El Cristiano quiero darte, y el alma también te rindo; y no has de maravillarte, que el amor es atrevido. El interes que me ofreces, caballero, te remito; que el mayor que yo granjeo, es huerte conocido. Señora, en correspondencia, ningún hombre me ha vencido; que en mi jamás tuvo fin la fe que tuvo principio. La Mora está aficionada, (. amor es gran laberinto; y esta verdad, por Ordoño, perdone Amor si la finjo. De la suerte que ves. Mora, que la amistad de un amigo me trae, vendré por la tuya, sin el temor del peligro. Dame el Cristiano, y prometo, si en su libertad le miro, emplear hermosa Mora, mil vinas en tu servicio. Parte seguro, Cristiano. que haré lo que me has pedido, en fe de lo cual verás con el gusto que le envío. Dios se guarde. Alá te lleve; y el eco de mis suspiros te notifique Cristiano, con la afición que te sirvo. Ya va pisando la maegen del arroyo fugitivo, que con su risa calebra la gloria de haberle visto. Con escarzcos aguarda, mostrando su pecho altivo, salpicando con la arena el tafilate amarillo. Ya imita a mi pensamiento el veloz caballo herido, con las plareadas puntas, del agícate Morisco. Ya le encubren envidiosos los verdinegros olivos, coronando su cabeza, por el triunfo que ha tenido. A Cristiano caballero, suspende un poco tu brío; porque el alma se asegure, que gustas de su martirio, Alá Cristiano te guarde, entanto que el llanto mío obliga al viento a que lleve a si mis tiernos suspiros. . No queráis perder la gloria, Moros, que el cielo os envía; que la mayor valentía es conservar la victuria. El Cristiano de corrido hace marchar su escuadrón, por ganarnos el pendón que de cobarde ha perdido. Las tropas desordenadas, la confusa vocería, ver en su sepuloro al día, entre luces limiradas. Mirar en el mar su coche. y por nuestros origontes. arrastrar luto los montes con las sombras de la noche. No hacer con su miedo treguas, las moriscas azagayas; brillar las adargas bayas sobre las pintadas yeguas. Me han obligado a dejar el caballo en la espesura; porque pueda más segura lo que pretendo escuchar. 1. Por aquí. . seguid las guías. Aquí, Sancha, no hay temor, que esta noche os da el valor la gloria de muchos días. Esta cuena me asegura, mirad fuerte corazón que es la determinación madre de buena ventura. Y el verme determinada no es bien que a ninguno asombre, pues soy Sancha, voy como hombre, celosa, y enamorada. Pues nos favorece Marte caminad amigos todos, pues que lleváis de los Godos el crucifero estandarte. Nuestra es la mayor ventura; ya le espía industria dio conque al Cristiano engañó, que nuestra muerte procura. Pues pensó que le guiaba por parte fuerte y segura, y fue a ver su desventura cuando menos le pensaba. Que bien cargando sobre ellos, siendo de África blasón, cogimos de la ocasión de la frente los cabellos. Siguiendo nos vienen todos para reparar la injuria; guardémonos de su furia, que son valientes los Godos. Socortámonos del valle, hasta que la luz del día nos salga a servir de guía. Procuramos de escaparle, que servira de despojo de Cordova en la Mezquita. Ya aquesta hazaña os incita contra el estandarte rojo; seguidme, y dadmele a mí, que yo amigos morire sin duda, o le escaparé. Eso nos ofreces? . S De Veles estamos gran trecho; pocos somos, y ya guía el carro a la luz del día. Y no ha de ser de provecho la hazaña que emprendio Abenamar atrevido; porque el Cristiano ofendido cobrará lo que perdió. Por la boca de esta cueva me seguid todos. . Camina, que hazaña tan peregrina tras ti tu valor nos lleva. Volver atrás, que hay celada. Algún demonio está dentro, o es sin duda de su centio, aquesta cueva la entrada. M Vive Alá que es solo un hombre y por mil hombres pelea. Y así haré que se crea, para que más os asombre. Rendidos me dais favor, y debo estimarlo en parte, pues dándome este estandarte, me hacéis Comendador. Muera, pues, que le perdí; y a Veles con afrenta voy, Sancha la Bermeja soy, decidlo en Veles ann. Hasta volverlo a cobrar, y hasta ejecutar mi intento. Todos, Sancho; os aseguran. Voy a morir, o a vencer. todos, Sancho, lo han de hacer. Moriran, o vencerán. Gloria, y honra de León. Oh, Sicha. . Famoso Infate tu pendón tienes delante: yo restauré tu pendón. Sobre la luz que acrisola el Sol, se ponga esta hazaña; cante tu valor España, pues basta ser Española. Pues como el traje has mudado? Para ganar, gran señor de hombres el perdido honor, Sancha su ser ha trocado. Divisa que a Dios honró, y sus contrarios destierra, y que a Dios puesto en la tierra, del polvo le levantó. Antes de veros perdida os prometo a Dios en vos, pues se gana para Dios, de perder por vos la vida. Clara insignia, en que se ve que a los cielos nos guíáis, antes que vos os perdáis, mil veces me perderé. Pues yo como caballero. prometo por justas glorias escrebir vbostras victorias en la hoja de mi acero. Cómo cobreste el honor que yo perdí. . Honra teneys que dar al mundo; sabréis que fue del cielo el favor. Porque entrando por la boca quien ya su llanto reoneún, de una escura y honda cuena; al pie de una excelsa roca, Los dejé de gloria inciertos, y en propia sangre teñidos, quedando mueños vencidos. y no pocos Moros muertos. Ahora pedir os quiero; si es que vos gustáis también: que le hagáis a Seocha un bien Hacerte favor espero. Es, señor, que honréis mi choza humilde y limpia, aunque pobre; donde no hay bien que no sobre donde la verdad se goza. Blanco pan, queso, y carnero! y una magra de tocino, con el oloroso vino, aunque en estilo grosero, no faltará a vuestra Alteza pero no le vendrá al justo. Favorecerte es mi gusto. guín. . Estimo tal grondeza. Y en habiendo recebido tu bospedaje partiremos; que es justo a Ordoño busquemos que temo que se ha perdido. El pendón de la Cruz bermeja Sancha le lleva, Sancha lo lleva.
JORNADA TERCERA
Válgame Dios, que portentos predicen mi muerte aquí! su amarilla imagen vi entre pendones sangrientos. Sombras que siguiendo vais al Príncipe de Castilla, ni el mismo infierno le humilla, cuando a ofenderle salgáis. Esperad sombras confusas. Seños, de quién te quererlas? Mi muerte contemplo en ellas. Pues de nosotros te excusas, lu fanter del pabellón saliste turbando el cielo a voces. Un torpe hielo ocupa del corazón la parte más noble, amigos Condes, ya ha llegado el día de vuestra muerte y la mía. Vencidos los enemigos temes? . Así lo ha ordenado el cielo; la flor de España muerta en la roja campaña, tendrá munumento helado. Mirad que me van siguiendo las sombras. . El sueño suelo porque un alma se desvele, mil máquinas ofreciendo llevar a la fantalía imágenes de temor. Dilo que has visto señor? Si sosiego, bien podría. Amigos porque veáis, no porque acredite agüeros; que agonizando he de veros en el lugar donde estáis. Extraña ilusión. Refiere lo que has visto, si te deja la congoja. . Algo se aleja la temerosa pasión. Ya que a las puertas de un profundo sueño llegaba el alma en el silenciosro toda banada en aguas de beleño, vagarosa prisión del albedrío: al pie de un monte que miro pequeño, al Caucaso feroz sonaba un río, que arrebatado entre peñascos feos, vencio Aquerontes, y olvidó Leteos. Sorda tinsebla visitaba en torno, negra espelunca, cuyo polvo grueso le sirve el terno de tapiz y adorno, humo arrojando de la boca espeso: como en Liparia el inflamado horno, fragua feroz del esquedrón travieso, allí en modo pinc el mire mi estrago, como el Troyano que arribó a Cartago, Cual suele docta mano entre dorados lienzos, de Marte dibujar la dura, feroz imagen que a su planta hollados, muestra despojos de la muerte oscura: sangrientos coseleres abollados, que aún mueven a piedad en la pintura; altas banderas, por humildes, bajas, cascadas trompas, y rompidas cajas. No de otra suerte en lienzos del sanguino campo se muestra el Moro formidable, abriendo sobre cuerpos el camino, para que al hecho su venganza entable: ya juzgan esperarle a desatino, siendo su ausencia el medio saludable, y el miedo tanto con que al campo trata que el fiero Alcaide con la sombra mata. Mide el sangriento campo con la fría, cardena frente el bárbaro arrogante, mientras Pelay socorre en la porfía de vuestra España al desdichado Infante: con ardiente valor a Escauro hería, sin que de Fez le defendiese el Ante, cortándole entre belicos despojos la adarga a ruedas, y el alfanje a trozos. Pero Abenamar que furioso advierte adverso el día, y el mortal fracaso, sus legiones arroja, y en un fuerte caballo volador abrevia el paso: amenazando viene estrago y muerte, con el temido alfanje, que en el raso campo ajustaba mil Cristianos cuellos, estos hiriendo, tropellando aquellos. Mas perdiendo el estribo el Mero inormo con la medrosa mano el campo escarba, sin ver queel cielo a sus gemidos duermae. mientras muere, mezclando arena i baro no hay Moro ya, que enel valor no enterme que Ordoño junta en amarilla parba más cuerpos por los álamos y chopos, que nieve en Seiria se desgaja a copos. Queda vencido y muerto el campo armado porque contarse mi victoria pueda, mas con trágico fin, que ni un soldado, para avisar de nuestras muertes queda en los campos de Velez sepulcro helad pasado el pecho nuestro Infatc hared y vosotros también con mil heridas, ganando palmas, y perdiendo vidas. en agüeros jamás creyó el Cristiano Siendo, don Sancho, voluntad del ciel prueba a librarse de la muerte en vano toda criatura, mientras pisa el suelo. Ordene en mí la poderosa mano toda su voluntad, que tarde el hielo del vil asombro vencerá a García. hará famoso nuestra muerte el día; Por Dios que tengo temor de la tragedia que espero? mas si entrase en el agüero también el historiador! Mas no se habrá visto tal desde que escribió Turpín, grande estrago triste fin; yo he de andar muy liberal, viendo los golpes y heridas, por no defraudar la historia, en mi libro de memoria, con las hojas conocidas. Como otro César diré, llegamos, acometimos, peleamos, y vencimos; pero yo no peleare. Aunque viese junto a mí con un parasismo a un Moro; porque es perderle el decoro a la pluma, yo nací. No porque miedo presuma con influencia templada; y aunque es muy buena la espada yo me entiendo con la pluma. En mi vida meti paz que fin el porte saliese, aunque la pendencia fuese entre hermitaños, sagaz. Es el ciudadano que echa la tranca en viendo reñir, más tratemos de escribir del monte a mano derecha. Fue la primera batalla estando el Sol en el Signo. de Piscis, y sobrevino la noche muriendo Audarla. Luego Sancho afojas treinta tocó apriela s recoger; luego faltó de comer tres días solio cincuenta. Ordoño al campo salió solo, que él solo se atreve; perdiose a hojas diez inueve? y a las veinte pareció. Tu injusto temor destierra en la presente ocasión, que aquestos sucesos son los sucesos de la guerra, Ordoño? Pelay, Jimen. En hora buena te vean los que tu aumento desean, y te den el parabién. Guardeos Dios. Qué Moro es este? Este caballero es el noble Alcaide de Velez. Yo es justo que manifieste caballeros, la nobleza del Conde, cuyo valor se muestra al mundo mejor en causas de más grandeza. Que a un mismo peso recibo el favor que viendo estoy, cuando su cautivo soy, y cuando fue mi cautivo. Como Oídoño le prendiese. Peleando le prendí. Con el valor me vencí, Ordoño que me venciste; pues con verte pelear borrando vidas y famas, a las más esquivas damas pudieras enamorar. El cielo te guarde. Conde, yo hago como quien soy, qué el renombre que te doy, a tu valor corresponde. No tienes pocos testigos, pues fin muchos que te lloran, tus hazañas enamoran a tus mismos enemigos. Quién, Pelay, me llora? Quién? toda la flor de Castilla te tuvo duelo y macilla. Pero, Pelay, y Cimen, llegaron más a mostrarte el alma de su afición, pues fue su resolución para morir, o vengarte. Cuando siguiendo al Infante en ese valle os dejé, con treinta Moros topé de ánimo y traza arrogante. Y por la parte que cruza ese arroyuelo de plata, que mil victorias retrata, trávamos la escaramuza. Adonde muertos y heridos mas de la mitad quedaron, y al Alcaide nos dejaron, sin poder ser socorridos. Pero por su libertad le pidio la de un amigo. En todo, tu gusto sigo. Es debido a mi amistad. Ya se que he de hallarte aquí, don Ordoño mi señor, tus pies beso, que el favor que he recibido de ti, digno es de ser ensalzado. Pues cuando, Ordoño, ha de ser el que te ha de agradecer tan grande amistad, soldado? Como aquesta que recibo, pues con liberalidad, en se de mi libertad has querido estar cautivo, Me das las granias a mí. ̱. Yo te agradezco el honor, pues pública tu valor, que de ti la recebí. ̱. De mí? . De la esclavitud que tuve, no poco estrecha, me sacó de amor la flecha, como yara de virtud, Estarás enamorado de Zara más que lo estás, como, Ordoño, encubrirás, si tú mismo lo has mostrado? Qué te pareció la Mora? Mil cosas me estás diciendo, que cuando no las entiendo, tú mismo ser las ignora. 2. Tan presto olvidas la fe que prometes a las damas? nira que la ruya infamas, o porque presente esté o, a quien está cometido ui gusto por quien te adora, ejes de honrar a la Mora, ve es justo, y lo ha merecido. Olvida a Arcinda que ausente siempre el amor es cobarde. Quién bien quiere, olvida tarde; y más si ama tiernamente. A Arcinda quiero, es verdad; esto, amigo, te confieso: pues ha de faltarme el seso primero que la lealtad. Sabes cómo está? has sabido si me olvida, si me quiere? Del mal de tu avsencia muere, aunque no lo has merecido. Cómo? . Negarás que no? si cuando su amor deseas, en otrandamas te empleas, estando presente yo? No te acabo de entender cuanto procuras decir. Que buen modo de fingir es no quererlo saber. Pero pues de mí te aparta tu misma seguridad, sabe Ordono la verdad del dueño de aquesta carta. Si cumplen como prometen los caballeros Cristianos la fe que dan a las damas, igual a la que me has dado. Cumplir don Ordoño debes la que justamente aguardo del cielo de tu nobleza, como divino milagro. Prometísteme volver, yo te prometí el Cristiano: el satisfará por mí lo que tú sabras de entrambos. A, cielos! qué intenta Zara? que monte de injustos celos carga sobre el alma, cielos: quién tal de su amor pensara? Yo volver, dónde? Al castillo donde prometiste. . Yo? Bueno es que digas que no. Si se burla el caponcillo? Yo, amigo quiero que sea; pues puede hacerlo verdad el verte con libertad. A quien tu gusto desea no tienes que escurecer el curso de tus hazañas, conque al tiempo y muerte engañas. Bien hay, Pelay, que aprender, Podrá ser que de tu sama, pues tanto con ella pruebas, hayan llegado las nuevas, Ordoño amigo, a esa dama. Y que te quiera obligar con enviarte a tu amigo. Aquesto es sin duda, y digo que se lo quiero pagar. Alcaide, mi obligación, aún que otro la lanza vibre, quiere que esta vez te libre de tu forzola prisión. Que estoy muy agradecido a la nobleza de Zara, Quién tanto bien esperara? El silencio, y el respeto por mí, Ordoño, te respondan; que así es bien que corresponda a tal valor y sujeto. Alargue el cielo tu edad. Envidia tu esfuerzo Marte. Alcaide, quiero obligarte a estimar mi voluntad. Vere en paz. Con tu licencia. . A Sancho emos de ir a hablar; sabrá como has de llegar Oh doño, a su real presecia. . Velor el Moro ha mostrado. Permás que el discurso ahorres sé que te darán las torres, Ordoño amigo, cuidado. Son altes. . Muy fuertes son, y se siguen por un muro del mismo tiempo seguro a engendrar admiración. Señorean a la villa, cuya gente valerosa en la hombre rigurosa ni le vence, ni se humilla. Sabe, amigo, del Infante, si Ordoño le podrá ver. Voilo al momento a saber. quiere Amor que el mundo espante, y que yo sepa de mí lo mucho que a mí me debo, pues cuando el dolor tenuevo, vuelvo a pasarlo por ti. A, Ordoño, ingrato y cruel; hijo de tu mismo engaño! dejararme con mi daño. Mas quién me escucha, si es el? Él es, sin duda, que el talle con que vence a Amor lo muestra; y mi desdicha me adiestra a que lo mire, y que calle. Pero no puedo fingir, que ese es el rigor de amar, verle sin llegarle a hablar, ni ya hablarle sin morir. Oh, Caballero! . Oh, señor! Cómo os semís? cómo estáis después que libre os halláis del Moro, y de su rigor? Porque la libertad es digna de estimarse en mucho. Cielos? qué es esto que escucho? Cuándo salistis de Velez? Cumplio la palabra Zara? faltó en algo a mi deseo? que hiciera falta al trofeo en que ya mi honor repara. Vistes acaso la villa, su muro, antiguo blasón, con sus tres torres, que son otra Octava maravilla? Qué es esto que estoy oyendo, de prisión, torres y muro? por quien soy, señor, os juro, que aunque os oigo, no os entiendo. Ya no es bien que yo os acuerde lo que ofenderos pudiera; más conocerse debiera, señor, esta banda verde. Si yo en mi vida la vi, cómo la he de conocer? Cómo le daré a entender que la libertad le di? Cautivo no habéis estado vos en Velez? . En mi vida, La libertad recehida tan presto se os ha olvidado? Vos, señor, os consultad a vos mismo que oí prometo que habéis ecrado el sujeto, y entretanto perdonad. . Yerro manifiesto fue, pues que fue gloria perdida; cuando a costa de su vida hizo alarde de su fe. Llotar quiero sola y triste, ingrato por ny por vu pues la gloria que te di, fue la pena que me diste. . Pues, a las mujeres dejas de tu castillo la guarda? Zalema, a quien no acobarda de tantas Cruces bermejas las banderas qe trémola el ejército Cristiano? Ya te ha presentado ufano la batalla. . En ella sola vive la esperanza mía. Pienso que fuera mejor esperar dentro el furor. Hector, de Troya salía; y en las manchadas riberas del Simois, con sus pendones, vencio de los Mirmidones valientes escuadras fieras. Los bravos hijos de Atreo, mil veces al mar vecino huyen del valor divino: de Troya nunca el trofeo gozara el hijo de Aquiles del abrasado llión, si del astuto Sinon faltaran las trazas viles. Fuera es mejor esperarlo. Como los tuyos se animen. Pues quieres que al muto atrimen otro engañoso caballo? Y en lugar de tapetes de la franca primavera, dárselos mi brazo espera de manchados coseletes. Tiemble el confuso orizonte entre mortales gemidos, que me han de ofrocer tedidos, yerba el prado, y peña el monte, Seberbio Sancho se vo que se va acercando al muro. Pues pos los cielos tejuro, que no ha de tocarle el pie. Pagarle puedo el intento, pues hoy a tus ojos, Zara, dirán mi vitoria clara las voces que esparce el viento. Aunque en el cielo te encumbres por tu hermosura arrogante, hoy he de ser un gigante cóntralas celestes rumbres. No importa que te remontes, si tanto en mi ofensa ganas, que de cabezas Cristianas he de ir fabricando montes. Véncete tus asperezas. que antes de la noche negra volvere este campo en flegra, y en Olimpo las cabezas. . Ya una tropa se adelanta de caballos Andaluces, con plumas, bandas y cruces parece que el mundo espanta. No a quien sabe pelear; Orfindo una banda arroje de gineres, porque afloje la furia, que hoy me han de dar Laureles Marte y Amor. . Gallardo sale a embestillos Olfindo. Sabe regillos, que es sobrino de Almanzor. . Ya traban la escaramuza. gallardo es el escuadrón Cristiano. Perdió el pendón entre los caballos Muza. Esperad Moros cobardes a que mis escuadras mueva, Santiago. Eroica prueba para que el Laurel me guardes, haré, Amor, con nuevo estrago en los Castellanos Condes. A tu valor correspondes, A ellos, Zulema. Santiago. . Buen don Sancho, hoy es el día que le des blasón a España; cubierta está la campaña de Moros, claro García. Jiien, Ordoño mirad que peleáis por la Fe; allí la guerra sesé mas encendida, llegad. Que Sancha a lidior se arroja, aunque la disfraza amor: buen don Sancho mi señor a ellos. . Fiero se enoja el cielo, pues otra vez quiere humillarme a tus plantas. Tarde a pedir te adelantas clemencia, que agravio al juez que e ha condenado a muerte. Quién tiene poder en mí? Si ya una vez te rendí, será milagro vencerte? Ya no hay lugar de amistad, ya eirá en peligro el Infante. Cruel estás, y arrogante. Ya es mi blasón la crueldad. Cielos dejadme que pueda ver virorioso a don Sancho: mas no querran mis desdichas, si ya le han muerto el caballo. Pasado de mil heridas traigo el pecho, cuando traigo ánimo de darle ayuda. Santiago, Santiago. Condes, honor de Castilla para vuestro Infante aguardo vuestro favor dónde estáis? Pero si morislidiando no es culpa vuestra, que el cielo de alguna ofensa enojado os va quitando las vidas por las enemigas manos. Claro Ordoño adónde estás? ya dieron fin los cuidados de amor, porque el alma es justo que lo olvide en tales pasos. Sancha, si la muerte aguardas, porque ta apartas del campo a morir? buen Sancho espera, para que muera a tu lado. . Si el caballo vos han muerto subid Sancho en mi caballo: mirad que crece el gentio; aunque yo muera salvaduos. Tarde viene ya el favor cuando está cubierto el campo de los Católicos cuerpos, ya casi en mis propios brazos. Pelay, Jimen, y García murieron, aunque vengaron sus muertes. . Alá permita que alcance el campo Cristiano la victoria. . Ordoño amigo, ya llegó el último plazo a los vencidos, la muerte nos llama a voces. Muramos . en defensa de la Fe. . En Cristianos gallardos. mirad que el amor me obliga a que os ampare en mis brazos. La mayor victoria mía es ver ya muerto en el campo al Moro que me persigue, Ya la esperanza restauro, de ver a Ordoño; aunque el cielo parece que vierte rayos de furia contra Castilla. Ya de troncos desangrados está la arena cubierta; del uno, y el otro bando quedan tan pocos, que ay duda sobre quien merece el lauro. Mas yo daré la victoria, . aunque haya solo un Cristiano que sagoce: aquestas llaves serán asilo y sagrado. Cristianos, los de la villa, encerrados como esclavos, tomad las llaves y abrid a vuestro Infante don Sancho. Que ya podrá ser que el cielo traiga a Ordoño libre y salvo, que solo con ver sus ojos quedará mi amor premiado, Pues ahora te descubres bella Arcinda, ejemplo claro de firmeza, cuando el cielo va ejecutando presagios. Pero el bien de conocerle quiere mi dicha templarlo con las mayores desdichas que lenguas significaron. Dieron la vida los Condes, y el animoso don Sancho que en la confusa batalla rindio el alma hecho pedazos. Pero que voces resuenan que ya entre gemidos tantos le dan victoria a Castilla. De la villa emos salido, porque nos dio franco el paso la piedad de una mujer. Pues a buscarle, soldados, que ha de triunfar en Velez. Señor, con Arcinda aguardo mientras al Insante buscas. Mi bien, el alma y la mano de esposo os daré en volviendo. . Yo, señor, soy la que gano. A que Santo, por tu vida rezalte? Yo, a muchos Santos, a quien tengo denoción. Es, porque pienso acorarlos a la margen de mi historia. Y quisiera saber cuantos: porque escaparse tu esposo después de tan varios casos, aunque mis ojos lo han visto, importara acreditarlo con alguna aparición de San Lázaro a caballo: que aunque soy el Coronista, hay muchos opasienados y se podrá murmurar. Do qué? Que me cohecharon. Vítova por Castilla, y el Infante, aunque la fama su tragedia cante, entrad en Velez, señor, que ya vencedor os llamo, pues que perdistis la vida os al pie de sus muros altos. Coma el castillo os abrí, tener quisiera un palacio en el alma, para darle a vuestro Infante don Sancho. Si le ha costado la vida, las vidas les ha costado a mis Capitanes nobles, que hoy han muerto a vuestras manor. Pero pola oranto el reros. que ya mis lágrimas guardo para lletar de contento; mirad si olvido el agravio. Sola, don Ordoño, quedos vuestro proceder hidalgo me aúpate. porque no pienso volcerduba. Ora Agravió, hiciera yo a mi valor, que sin cumplimientos vanos desea serviros; si aquí no procuramos tratarlo, disponed a vuestro gusto vuestras cosas. . El Cristiano nombre me agrada, quisiera guardar vuestra ley. De sabios. es el pensamiento vuestro, y debe el mundo estimarlo, el Rey don Alfonso es justo que es honre en el nuevo estado. y si pretendéis marido, supuesta que soy casado por las manos de los Reyes lo tendréis. . Es soberano el favor, aunque en el gusto pierdo lo que en honragaño. Y vos espola gallarda, vecin, porque el tierno llanto vuestro ayude a las obsequias del malogrado don Sancho. Detente Ordoso valiente con Arcinda te has casado. La vida, Sancha, le debo, T y págole con la mano. Nunca del campo saliera, o de algún morisco dardo tirado impensadamente, vierami fin desdichado. Crey te obligara. Ordoño, ver que hasta las muros altos de Velez salí por librarte, con hábito disfrazado Pero, pues ingrato has sido, vive el cielo soberano. de aborrecer a los hombres, por si todos son ingratos. Bella Sancha perdón pido, y lo que por irhe ganado, te pagaré con que ojfao le de premio a tus trabajos? y por ellos la dehesa que tú pueblo ha procurado. Y amigos, que el cuerpo invicto de Saucha, honor Castellano; es bien que sepulcro tenga en blanco y liso alabastro. Y que su fámosa historia y resuene del Tile al Bato, mientras diere luz el Sol. Ya quí, discreto Senado, da fin Sancha la Bermejas admiridla y perdonadnos,
