Texto digital de San Pedro de Arbués
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Pedro de Arbués. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/san-pedro-de-arbues.

SAN PEDRO DE ARBUÉS
JORNADA PRIMERA
Ha de mis vicios infernal cuadrilla, que asistís del aberno en esta orilla, como al acento de mis fieras voces. no venís obedientes, y veloces? No soy yo aquel Querub, que del Oriento de aquel Divino Sol irrefulgente, convo qué contra él en sus alturas Aal número de puras criaturas, que siendo de su estrado Estrellas bellas, el Infierno poblé de estas Estrellas? Cómo, digo otra vez, a mis acentos no venís obedientes, y contentos; pues que tengo, a pesar del mismo cielo, en qué ocuparos? Con ligero vuelo vengo, celeste luz, a tu obediencia; ya tienes la Lascivia en tu presencia. A qué dime, Cerub, tu intento aspira? ya en tu presencia tienes a la Ira. Basta, no vengáis más, con las dos puedo contrastar a los cielos, poner miedo a las más ajustadas criaturas del orbe, aún a pesar de las alturas. Ya que en tu presencia estamos, y estamos a tu obediencia, dispón, Cerub, a tu gusto, ya la Lascinia te espera. Ya no cabe en si la Ira, hija de tus obediencias, que hasta ejercer sus crueldades, teme estar de la paciencia ultrajada, y abatida. Pues atended a mis penas. Hay siete leguas distantes de la Excelsa Celtiveria, o la César Augustana Zaragoza, Imperial bella, una antigua población, que alinda con las riberas del celebrado Jalón, tan deleitosa, y amena, que sus cristales opiman de fruto, y frutas diversas, tanto, que los que la habitan, a suraudal, y opulencia le están en obligación, mayor que las Primaveras. De tiempo de los Romanos es población, y en su Era fue nombrada (de ellos mismos) Seconia, y agora en esta es llamada, comunmente de todos, la villa de Epila. Fue librada de los Moros por Alfonso, y de estas guerras sacó de Conquistador renombre por excelencia. Del primero Rey Don Juan de Castilla madre excelsa fue, cuando no hay más que ser: (cuanto el alabar me pesa, si en mi pesar caber puede, a quien, de quien mil afrentas estoy padeciendo, por; pero adelante mis penas diré por quien las padezco; estadme las dos atentas, aquí empiezan mis fortunas.) Pedro Arbués, tan virtuoso, y dado tanto a las letras, que en Zaragoza, y su patria, le llaman por excelencia el Docto, y Santo: Aquí furias! aquí infernales quimeras! furias aquí que me anego en desatadas tormentas! Este (con que ansia lo digo!) es hijo (oh con qué pereza!) de (oh pesar de mí mismo. en fin de Antonio Arbués de Epila, y Sancha Ruiz su mujer, ambos de tanta nobleza, que es lo menos ser hidalgos; porque es tanta su limpieza, que de la sangre pagana, ni tampoco de la Hebrea, con ser tanta en aquel Reino, no se dejó hacer ofensa. Fue de estos dos la virtud, tan amiga, y compañera; que hasta la sin de sus días perseveró en él y en ella. Es de aquesta educación tan hijo, como lo muestra la virtud, que aclaman todos, por su santidad, y letras. Ya sabéis que Zaragoza, Ciudad isustre, y Cabeza de Aragón, está infestada de la ley caduca, y muerta de Moises, y todo el Reino; pero tengo precedencia, por el gran conocimiento que alcanzo de las Estrellas, pues aunque perdí la gracia, no pude perder la ciencia, que este (por su gran virtud y por sus heroicas letras, y enemigos de los que siguen la ley verdadera, puede venir a tener, contra la pravedad ciega del Judaismo poder, y contra las demás serás, (de quien yo soy Profector con que si él llega a ser de ellas perseguidor, perderé lo que en desvelos me cuesta, el ser contra el Criador opuesto a sus luces bellas, y que tanta muchedumbre a su rebaño se vuelva. Vengo secuaces altivos, a ser de esta nave remora, porque le lleva el destino o Divina providencia, a Bolonia, a recibir de su Colegio la Beca. Para esto os he convocado: a ti Lacivia la empresa te doy, como a mí ministro, de investigar su pureza. Y tu ira tomarás, con la capa de modestia, el contrastar su bondad; que si él a algún cargo llega de castigar ofensores de la santa, y verdadera ley de Cristo, por quien tantas almas, a quien el ovejas llama, que agrega a su aprisco, de mí en si (Hh infame afrenta!) lloraré agravios, desdichas, pesares, y contumelias. Tú Lascivia ve a Bolonia, allí su castidad necia has de perturbar, que yo he de estar en tu asistencia. Ira, tú has de retirarte, hasta que el aviso tengas de mí, de cuando has de echar cartabones en su ofensa. Ya entra en Bolonia, ya llega hasta las doctas puertas de aquel Colegio, de quien ha de recibir la Beca. Ya salen los Colegiales a recibirle, y a llega el Rector, y Familiares a darle la norabuena. del bienvenido, y humilde. Argués, a sus pies se muestra: Aquella humildad me mata! Ea, secuaces, alerta, arma contra Pedro Argués, muera a nuestras manos. Muera. Gracias os doy, o soberanos cielos! gracias os doy, por tantas que recibo de vuestra inmensa mano poderosa; gracias os doy, Señor, por los consuelos que gozo en vos, Señor, cuando en vos vivo; gracias os doy a vos Divina Rosa, fragante, y olorosa, de quien la Iglesia en elogios canta grandezas, que mi espíritu levanta a encarecer sublimes los primores, dignos de aplausos, lauros, y esplendores. Gracias os doy de verme en este estado de Colegial, y verme con la Beca; (merecedor indigno de honras tales) de mirarme os doy gracias, apartado del vano mundo, en quien parece peca el que yace dormido a sus umbrales. Los Alcázares Reales, donde gozáis, Señor, el Regio asiento; pues jamás en abrirlos avariento fuisteis; a aquel que os busca, abrid la puerta, pues del costado la tenéis abierta. Cuando mereció Pedro honores tantos? cuando hallar mereció tan gran fortuna? cuando verse pensó entre tantos sabios Doctor, en cuyas Becas, cuyos mantos peritos igualan a Alcalá, Huesca, y Osuna? No hay lengua, no, que no lo diga agritos, y sus nobles escritos; y al fin iguales en la ceremonia, Osuna, y Alcalá, Huesca, y Bolonia. De Maestro, Señor, pretendo el grado de sacra Teologia, que dispensa dispurar con cualquiera sospechoso de vuestra santa Fe, y juro de grado, morir como Carólico, en defensa de su verdad, y culto glorioso. Hay Dios! quién tan dichoso llegara a ser, que su estimada vida viera por vos, y por vuestra Feperdida! mas ay, Señor, que sin auxilio vuestro, ni lo he de merecer, ni ser Maestro! Bien pudiera, Señor, para serviros, quedarme en estas soledades mudas, adonde oyera el canto de las aves; mas no son para todos los retiros. Ni como aquí alcanzar pudiera dudas, que son al entenderlas tan suaves? del Cielo son las llaves, los Teológicos puntos, y Divinos; que al más rústico abren los caminos: porque es, Señor, la sacra Teolojia, salud, tránquilo puerto, norte, y guía. Sabiendo el señor Rector la devoción santa, y pía, que con la Virgen María, Madre de mi Redentor, tienes, por grande favor; estos versos, que un devoto hizo, a imitación de Escoto, te envía; y pienso que intenta de darlos luego a la Imprenta, y yo un trasladillo acoto. Ya sabes, que en deveción de aquesta pura Doncella, del mar refulgente Estrella, no me excedes. . . Y es razón, que en esta santa opinión, nadie ha de haber desigual; y así todo racional, diga, con Fe esclarecida: Que es María concibida, sin pecado origina. Mortales, quien ha de ser el que en tan puro candor ponga objección? No es error grande, y bajo, proceder, limitar el gran poder en Dios, y que se olvidase de su Madre, y que dejase que igual Adán a ella fuese: Yo digo que miente ese que tal opinión llevase. Obra que se dedicó a tan soberana Reina, antes de leerla quiero poner sobre mi cabeza. Ve, Mistela, luego al punto, porque he de rezar Completas, y prevenidme el Breviario. También le falta a Mistela un poquito de rezado. Pues qué te falta? . Tinieblas. Tinieblas por el Carnal? Es que tengo en la despensa un muy buen trozo de ánguila, y hago con él mi Cuaresma. . Obra que se dedicó de María a la pureza, he de leer con gran gusto, dice de aquesta manera. En el mar proceloso de este mundo nació una humana concha, en cuyo hueco una perla se vio maravillosa; y aunque en su seno, o cóncabo profundo grande, y bajo, proceder, este vaso se vio harido; o seco,. el Sol divino, en cuya Luz reposa la Gracia generosa, fecundidad le dio para tenerla. Fue esta divinaa Perla de este Sol Madre, que esta Perla cría; Chisto fue el Sol, la Perla fue María: Quien en tu Concepción, Perla divina; pondrá objeción, siendo tan clara, y pura? quien será aquel tan bárbaro, y sañudo, que intrépido buscó su ruina, contradiciendo cosa tan segura? No eres Madre Dios? Dios no es tu escudo? quien oponerse pudo a tal soberanía? a tal grandeza? celebren tu limpieza desde la cuna del dorado Apolo, hasta donde le aguaarda el Mauscolo. El infeliz Cerub tuvo osadía, por saber que en tu Claustro hermoso, y bello había de encarnar la Omnipotencia, de oponerse a su gran sabiduria; Semidios pensó ser, y al emprenderlo, fue a tomar posesión su inadvertencia; con bárbara licencia, por límite que tuvo el licencioso, al cierzo riguroso, lado sinistro, porque reservado para tal Perla estaba el diestro lado, Pues si a la parte donde, o tu María, habías de gozar asiento Regio no osó llegar este infeliz halado, como en tu Concepción osar había, viendo que gozas tanto privilegio, que llora triste, y gime congojado? En ti no está cifrado todo el poder de Dios Omnipotente? no coronó tu frente toda la Trinidad? cosa es sabida, pues tú eres la sin mancha concibida. Si el nombre de Joachín interpretado, en nuestro idioma deja declararse Lución dichosa; ser del Señoy Altísimo guardado y si el que Joachín la forma de humanarse, dicho se está que esta divina Rosa de Jericó gloriosa, con tal preparación quedó fragrante desde el primer instante; y así, Fieles, mirando tal grandeza, celebrad de María la pureza. Ana, en Hebreo, Gracia significa: como la Gracia pudo imperfecciones concibir? no es engaño conocido? claro está que del nombre Gracia implica contradicción al caso; mil razones fijas se pueden dara este sentido; repare el entendido, Ana es Gracia, de Ana Gracia el fruto, que no pagó tributo, como el pechero Adán, Reina es María, y pechar una Reina es grosería. El Ángel Nuncio, hincada la rodilla, no dijo Ave María oracia plena? no fue del mismo Dios esta embajada? Quien puede, infiel, a tanta maravilla quitar la gloria, y de ella hacerla ajena? no fue desde abeterno preservada, y en sumente criada, antes que al hombre en su ser formase, y qué a pecar llegase? Como mancha en Adán tener pudiera, si Dios la preservó de esta manera? Porcierto que es el estilo muy bueno, como concuerda, en el seguir la metafora. con lo de las sacras letras. Lo de Luzbel, atrevido a la sacra inteligencia, cuando le fue revelado, en la creación primera, el misterio sacrosanto de la Encarnación, ya sea la interpretación de Ana y Joachín por excelencia. Señor, un diablo, o lo que es, o bachiller de la legua, que dice que es graduado in utroque, está ahi fuera, porfiando en que ha de hablarte, y echa un tufo que penetra a azufre, o alquiribite, pébete de las cabernas; y si no es demonio, es sarnoso, que es de manera el tufo que de si arroja, que no hay quien sufrirlo pueda. Dile que entre. Entre busted, que ya mi amo le espera. A daros el parabién, señor Pedro Albués de Epila, del aplauso con que todos, al recibir manto, y beca os asistieron, me trae. Sacados sillas Mistela. En la casa puntual, tan puntuales no estuvieran. Siéntele vuesa merced. . Obedeceros es fuerza. Las honras que recibí de tan heroica, y excelsa Univeriidad, no son de mi merecidas, sea para gloria, y honra de Dios: Y ya que mi humildad llega hoya recibir de vos tantos favores, merezca, puesto que me honráis, señor, saber quien sois. . Cómo apesta! Yo soy, señor Pedro Arbués, de regiones extranjeras, mi patria está muy distante, heme criado entre esferas, globos, signos, y cuantantes, y entiendo todas las ciencias. En Paris me gradué, y no me ha quedado tierra en todo el ambico, que no haya corrido. . Grandeza es porcierto, dadle a Dios por ello gracias inmensas. Injurias dirás mejor, pues él en ti me atormenta. Parece que estáis inquieto, Es, que me da gran molestia. cierto achaque. . Con un leño, hasta saltar la corteza, me atreviera yo a dejarle sin un dolor de cabeza. Cuando entró vuesa merced, tenía toda la idea en este papel, que trata de María, y su pureza. Aquí de todo el infierno. Oíd, veréis que os alegra. No me alegrata, que ya sé lo que dice el Poeta en él: no es una canción real? una bachilleria? sosisteria es no más. No diréis una evidencia? Pues redúzgase a argumento, ya que apoyas la materia. Yo no blasono de sabio, ni esa altivez a mi llega; pero para defender de María la pureza, ayudado de su gracia, cuando el argumento emprenda, corta opoficion serás, si en mí su Sol reberbera. Mi estudio es en la cocina, y puesto que esa es mi ciencia, te haré, echándote en las braías, carbón, ceniza, y pavesa. Propón de la Concepción tu argumento; mas espera; que yo propondré el primero, pues sales tú a la defensa. No puedes negar que Dios de humana naturaleza se vistio. . . Ser Dios, y hombre la Fesanta nos enseña. Supuesto que fue mujer, y mujer la más perfecta entre los hijos de Adán, es sentir, que la pureza está de parte del Verbo, y que participa de ella por madre, no por mujer; porque siendo verdadera criatura, los accidentes de mujer siempre le quedan: el mismo nombre de Madre lo dice, porque no fuera Madre sin la Concepción, Bien tu malicia penerra el docto; pruebo que fue Virgen, y Madre; a la letra hablaré con Isaías; así nos dice el Profeta: Una Virgenparirá al Salvador, lo confiesas? Quién te lo puede negar? Pues oye la inteligencia: Maria concibió al Verbo: pues la Concepción fue hecha por el Espíritu Santo, Virgen intacta se queda; porque si el misterio es Dios, él, como Causa primera, entró en el huerto cerrado, los Cantares nos lo enseñan: Una Virgen parirá, es decirnos el Profeta, solo esta doncella intacta parirá virgen: es fuerza confesarlo, porque Dios de ningún modo dijera una Virgen parirá, si aquella sacra pureza, antes, y después del parto, no quedara siendo estrella de aquel increado Sol: esta conclusión lo aprueba. Dios dijo: Hágase la Luz, y luego la Luz fue hecha; encarve el Verbo en María, vistase naturaleza de la Palabra; la Luz de la Palabra es compuesta; María es Luz, y Dios Palabra, bajó del cielo a la tierra: Llegue al concibirse el Sol, y al salir por su Luz misma, aunque la Palabra tome, de muestra naturaleza, la Luz ha de quedar virgen, intacta, pura, y perfecta. Esa Luz es la del Verbo: ser Madre, es la diferencia de aquestos dos atributos. O en qué de errores te anegas! vamos al nombre de Madre; por la encarnación se muestra la Luz de aquesta verdad: Bendita, y de Gracia llena dijo Gabriel; esta Gracia es la virginal pureza de María; porque Virgen, es una Gracia tan plena, que la potestad de Dios se cine con su pureza. De esta Gracia virginal, el nombre de Madre llega a gozar la parte sacra de la Concepción; y en ella, por Madre de Dios intacta la Humanidad se conserva. Desuerte, que fue María, con la Embajada suprema, virgen por obra de Dios, intacta, pura, y perfecta, preservada de abeterno, Madre por naturaleza: Con que al ser Virgen, y Madre, son dos cosas, y una misma; pues es Virgen por la Gracia, intacta por la preserva, como lo canta aquel verso de la divina Sapiencia, que dice, si bien me acuerdo, abinitio, c ante sácula, ccatera. . Tente, escucha. No te vence esta evidencia? No lo es, que es sofisteria. Mientes, y es verdad tan cierta, que dejará de ser Dios. quién es, si cosa imperfecta hiciera, siendo quien es, en su formación primera. Con que luz de la Escritura esa doctrina se prueba? Oye un ejemplo, y no cierres, como el áspid, las orejas. Dice Ezequiel, que vio, (profética visión es esta) a Dios, cuya faz cubría de las Potestades Regias la más pura, la más sacra, y que de su gloria inmensa se llenaban los tres Orbés. Saquemos la consecuencia: María, cercando a Dios con aquella intacta tela de la Humanidad, gozaba del Cerubín la belleza. Si el Ángel miraba a Dios por el velo de la adea; María con alma pura, por su virginal esfera: Luego si es el Cerubin puro porque tiene cerca a Dios; María sagrada ostenta mayor grandeza, porque en el Áugel está Dios por virtud de la idea; pero en la sagrada Virgen está la Palabra eterna: Y así viene a ser María, por su virginal pureza, mas pura que el Cerubir pues tiene a Dios por esencia. Eua fue criada en gracia; y perdiéndola, condena. su misma especie.S. . Repara, fue de una costilla hecha. . Sí. La parte donde estuvo, al sacarla quedó buena? No ayduda,S. . Pues lo quedó, repara la diferencia de Cristo, que es Dios, y hombre, a un hombre que nos condena a la muerte; y mira luego. si la virginal Esfera; que recibió, por salvarnos; a Dios, si era más perfecta. No hay perfección, ni virtud; que de esa parte no venga. Argumenta en forma; escucha: habló Dios al gran Profeta desde la zarza? . No hay duda. La carza no es la materia? Sí. . . Y qué mábala el fuego? No, que estaba Dios en ella. Pues Muria soberana! aunque te pese. . Di Epila. Has de confesar que es zarza de mejor naturaleza; entró Dios en ella, el fuego es el amor de su esencia: Arde la carza de amor, mas la carza no se quema, que como a la ley comun no estuvo jamás sujeta esta zarza de María, por divina providencia el mismo Espíritu Santo, con su poder la sustenta: y así la Zarza fue virgen; porque Dios estuvo en ella; y ella; en su mente divina, preservada de la fiera. mancha del original pecado; con que se prueba, lo virginal, por la obra; y lo pura, por la esencia: Luego esta divina Aurora, y plenitud de pureza, es, y ha de ser concibida sin la mancha oscura, y negra de la culpa original. Qué dices, di, no penetras la culpa del primer hombre? esa te doy por respuesta: todos en Adán pecaron, María fue verdadera mujer; luego ya la toca esa original flaqueza. No la toca, escucha. . Di. Está atento, esta es la prueba: En el sacro Paraíso, que plantas fueron aquellas de la primera discordia? Según la Escritura cuenta, los árboles fuerondos; el uno, por su grandeza, fue el de la vida; y el otro vedado, fue el de la ciencia, que según en nuestro idioma, sacado del de la Hebrea, es saber del bien, y el mal. El de la vida no veda Dios a Adán? . Así es verdad, Dime, de cual comió Eua, y Adán cuando cometieron pecado de inobediencia? Del segundo, que el primero fue de la gracia suprema. Y de quién fue aquella gracia? De Dios. . . De esa manera, si ellos amaran la gracia, no fuera la descendencia humana ligada al yerro original. . No lo fuera. Confiesas esa verdad? La verdad nadle la niega. Pues mira, cuando llegó a pecar Adán, y Eua en aquel árbol vedado, el Verbo dijo en su idea: Yo no he de salir del árbol vedado, porque reprueba el original pecado su mal guardada pureza. En el árbol de la vida está la gracia, y en ella he de tomar carne humana; si Adán, como libre, peca, María es árbol de gracia, esta planta intacta, y bella es la segunda noticia; y pues la humana flaqueza es el árbol profanado, mi Madre libre se queda, pues es árbol de la gracia, donde no ha pecado Eua; y el otro de la discordia; sujeto a naturaleza. Oh pese a tanto saber! aún la duda en pie se queda, no es artículo de Fe. Seralo, que la clemencia del gran Alejandro Septimo, de Filipo la asistencia, a quien la Europa ha de dar, por méritos, y proezas, de grande el renombre, que aunque no escudriño esferas, signos, astros, y cuadrantes, tropos, figuras, planetas, es voluntad de mi Dios, que de esta en aquella era alcance este contingente futuro, que si este ruega, aquel ha de conceder, con divina providencia, festivividad a María de su Concepción suprema, con Misa y con Octavario, prefiriendo a cualquier fiesta que en los ocho de Diciembre, por grande, caer pudiera: Que como en honra de Dios, y de su Madre, ella misma ha de volver por su causa, defendiendo su pureza. Y si de un Tomas, que dice, por la Apostólica lengua de San Pablo, que en Adán todos los humanos pecan; no lo dijo por María, pues del contagio la excepta. Si dijo en la Pangelingua, que grave canta la Iglesia, nobis datus, nobis natus de una intacta Virgen bella, y pluma a quien dijo Cristo; ensalzando el vuelo de ella, bene scripsistide me Thoma, es clara consecuencia, que por sí, y su Madre habló, como Hijo de la belleza: Y como al fin honra es suya, y de su Madre, ella misma ha de volver por su causa, defendiendo su pureza: Y sé que montes, y riscos, árboles, fuentes, y selvas, valles, ríos, fieras; aves, dirán, viva la Pureza de María concibida, como soberana Reina, sin pecado original, por las edades eternas. María fue concibida, como soberana Reina, sin pecado original, por las edades eternas, Mira este prodigio, advierte de Dios la gran providencia. No importa, que aunque aventajas mi Ángelica inteligencia, más ciencia tengo que tú. Tiene muchas berenjenas. Ya dragón te he conocido: o como estaba encubierta la ponzoña en tus entrañas, y quiere Dios que al verterla se descubran tus insidias! Sierpe, o torcida culebra, pues con mi amo se mete a tu por tu haciendo piernas? vaya a hacérselas allá en las infernales cabernas: Vive Cristo, que la silla donde el perro tuvo puestas las nalgas, que he de que marla; y luego en la misma hoguera puede revolcarse el galgo. Príncipe de las tinieblas, pues ya te ves convencido, conocerá tu soberbia; que María soberana pone sobre tu cabeza la planta; volved señora por vuestra puralimpieza. Ay de mí, que a los abismos con esas voces me abuyentas! Vete con trecientos diablos mano de matar cándelas, penete de los infiernos, que he de poner a las puertas. en cada una un calvario, para que no entres por ellas: Y al que no ensalce deboto de María la pureza; por perendengues el diablo: se lo lleve en las orejas.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Ea Lascivia, ya ha llegado el día en que se ha de ocupar tu bizarría: Ea Ira, ya el día se ha llegado en que muestre el furor tu desagrado: Hoy este Pedro en Genova la bella ha de entrar, porque en ella el viaje pretende para España concertar, tan a costa de mi saña, que va electo Canonigo sagrado del Salvador, que a mí me ha condenado. Graduose Maestro en Teolojia en Bolonia, ayudado de María; esa por quien más almas que centellas hay en mi centro, en el Impíreo estrellas, he perdido, por ser intercesora del pecador más grave que la implora. En fin, secuaces míos, es mi intento, que en la parte que tome alojamiento hemos de introducirnos. El criado es a los vicios dado, a quien he de tomar por instrumento, con que de noche, y día en su aposento he de estar de vosotras asistido, tal vez mudando forma de vestido, y sejo al parecer; tal vez el traje humilde con que anda el marinaje. Si me transformo en dama, mi Lascivia, ha de ser porque tu llama su castidad perturbe, y su pureza; si en cortesano, porque mi fiereza a celos le provoque, porque aspira mi insidia infame a provocarle a ira: Si en marinero, porque cuando llegue embarcación buscando, se la niegue, dificultades mil representando, seguidme, que ya en Génova va entrendo. No hallarás la Lascivia perezosa. A servirte me prefiero rigurosa. Yo pienso con caricias persuadirle. Con mis rigores yo pienso rendirle. Si a sus ojos de dama te presentas, rendido le verás, como lo intentas. Si verle en ira quieres encendido, ponte a sus ojos de galán vestido, y que celoso buscas a tu dama, verás que se arde en iras, y se inflama. Tú has de ver que de mí el menor halago ha de ser de este Arbués fatal estrago. Venid. . Nunca las dos tiempo perdimos. Pues seguidme las dos Gloria a Dios que hemos llegado. Esta es Genova la bella, de quien refiere el refran común, que es monte sin leña, mar sin pescado, y mujer sin vergüenza, y que es el hombre hombre también sin conciencia. Aquesos son refrancillos, que entre la gente plebeya ha sembrado la malicia para provocar en ella aodios entre las Naciones, con que aborrecer es fuerza, provocados de la ira; y así te advierto Mistela, que no salga de tu boca cosa tan civil, y fea. Pues ellos no hablan peor de nosotros? en ausencia no dicen questí Españolí son un chente superbia? Y ellos, con su mansedumbre, de España con mil zalemas, de hoz, y de coz, como dicen, se entran en todas las rentas, ganando chento porchento, de su plata sanguijuelas. Eso es mormurar, ten ajustada la rienda, Ya te seguimos. (si no quieres que me enoje) en el hablar, que me pesa oír del prójimo cosa que en su alabanza no sea. Si a Místela has de tener contrito de esa manera, auré de mudar de sitio, donde mi licor se venda. Qué quieres decir en eso? Cómo me llamo Mistela, y jamás te desayunas, por mañana, tarde, o siesta, de ninguna gracia mía, que al instante no la vuelva tu estomago relajado: quisiera, con tu licencia, mudar de sitio. . . Está bien: a quien de aquesa manera habla a su dueño, es muy justo que en todo se le obedezca: Conmigo no habéis de ir a España; aquesa maleta entregádsela a un Faquín, y quedaos en paz. . Pajuelas, que no lo digo por tanto: te has enojado? . . Ello es fuerza, Mistela: en Italia vos hallaréis más conveniencias que en España, ni conmigo. Yo en Italia? guardafuera; primero me echara al mar; al cuello con una pesga. Señor, por amor de Dios, tu piensas que hablé de verás? no ves que quise probar si hacerte reir pudiera? que todo hoy te he visto con profundísima tristeza, perdóname por la Virgen. Miren, pues, por quien me ruega, para que no le reciba dentro en mis entrañas mismas. Estoy perdonado? o. . Sí Mistela; a mis brazos llega, que como a mi enamorada me nombraste, es de manera el gozo que recibí, que el alma al punto las puertas abrio de mi corazón para que entrases por ellas. Iremos a la Hosteria de Santa Marta, o a aquella que llaman la del Falcón? No vamos, Mistela, a esa, sino a la de Santa Marta, que esa insignia más me lleva, porque le soy muy denoto, y a su hermana Magdalena. No vamos a Santa Marta, allá tengo fandesea, o gorrona, que es el alma de todas mis tres potencias. Hoy es el día, nobles Africanos, hijos del Austro, horror de los Cristianos, que he de ver tremolar dentro en Tarifa las medias lunas que bordó Jarifa: Tiñan sus calles nobles Alfaquies, a borbotones líquidos rubies, que de víctima sirvan más perfecta a la santa reliquia del Profeta; que yo haré de su templo mayor mezquita, a la de Meca ejemplo; tú, Celín fuerte, alienta tus soldados, a vencer tantas veces enseñados. Yo te prometo, ilustre descendiente de Hagar, y de Ismael, que con lagente que sirven tus jabenas, y añásiles, que has de triunfar de los Cristianos viles. La fragata que anoche prisionera el bergantín condujo a mi galera, me dio aviso, que guarda la muralla Fernando, Rey de esa infeliz canalla. A tus glorias añada aquesta gloria; y Celín hoy te ofrece la victoria: A Don Juan de Aragón, que le acompaña, fuerte Español, y horror de la campaña, de Aragón, y Castilla sino Arlante, que se esmalte de sangre semejante, he de llamar alid, y entre mis brazos le he de hacer, Rey ilustre, mil pedazos. Ea, fuerte Celín, a tierra, a tierra. Arma, remo a la lancha. . Guerra, guerra. , s, Hijos de Marte, y de Belona fuertes, que la segur aguarda de la muerte, no temáis valerosos, haciendo vuestro nombre más famosos que Hércules, fundador de aquesta aierra, árbitro de la paz, y de la guerra. Numás prudentes, de la Iglesia hijos, Atlantes de la Fe, con regocijos celebrad este día, que el cielo envía a aquesta Monarquía. Hoy Alboacen soberbio desembarca, hidra de Alcides, brazo de la parca, engañando, diciendo, que Tarifa ha de ser de sus plantas alcatifa. Fuertes, y altivos todos, a quien la sangre ilustra de los Godos, resistid osadías Agarenas, convirtiendo en coral estas arenas; no borre Alarbe planta aquesa raya, que el mar sagrado dibujó en su playa. Fernando invicto, ilustre descendiente de Don laime el guerrero, el más valiente, con tu amparo Real están seguros de Tarifa los muros. Tus fuertes Españoles. son a tus lunas explendientes soles, que es cada rayo, o giro de su acero a su menguante luz eclipse fiero. Aunque el número es poco de tu gente, es regido de brazo omnipotente; y aunque blasona el bárbaro Africano, que para cien Alarbes un Cristiano no le viene a caber, vano es su intento, porque sobra un Cristiano a moros ciento. Bien, Don Juan de Aragón, el valor Godo. en vos se ve, pues vos le tenéis todo. No sentiré el morir, pues gloria es mía, si no temer que aquesta Monarquía, rendida al yugo bárbaro enemigo esté otra vez, no siendo yo Rodrigo: mas que digo, mis hierros son mayores, y de pena mayor merecedores; Dios, como más convenga, lo disponga. Acuérdate, señor de Cobadonga el suceso feliz, y en Dios espera, que de esta sacra playa en la ribera. has de ver el estrago que has de hacer invocando a Sántiago. Ya el Moro tomó tierra, y va formando. su escuadrón, y hacia acá viene marchando. Dulzainas, añáfiles, y atabales. de su albrozo dan claras señales. Recíbanles sonoras las trompetas, y hieran a los parches las vaquetas; suspendan de ese mar a los Delfines la música Marcial de los clarines. Ya llega Alboacen a tus Reales. Llegará de su muerte a los umbrales. Fernando valeroso, de Aragón, y Castilla Rey famoso, ya la ventaja de mi gente miras en número, y valor; dime a que aspiras con cuatro Castellanos, cuando con cien mil rayos Africanos a presentarte vengo la batalla, con pretejto de no dejar muralla en pie, si lo resiste tu imprudencia: Piadoso soy, si a mi Real clemencia te humillas, y te ofreces tributario, te haré favores: y si temerario; no estimando la vida, a la defensa. te pones, hallarás por recompensa furias, muertes, rigor, atrocidades, despechos, riesgos, iras, y crueldades. Alarbe Rey, tu ejército valiente, superior en el numero a mi gente, no en valor, le has de ver hoy tan confuso, y por toda esa playa tan difuso, que si esas lanchas que desde tus naves a tierra os condujeron fueran aves, no a desembárcaros suficientes del valor oprimido de mis gentes. Pues al arma valientes Otomanos. Al arma valerosos Castellanos. Este es rayo de Alá, teme su estrago. Mahoma viva. . Viva Santiago. ̱s. Cristiano Rey, si Alá rige tu acero, de tu parte la gloria considero, no atribuyas mi fuga a cobardía De Dios es esta gloria, que no mía. Del Castellano Rey la fama altiva, decid que viva todos. Viva, viva. , de els, Reniego de tu Alcoran Mahoma. Celín aguarda, no te retires, que quiero ver si lo que blasonabas sabes cumplir: Don Juan soy, Juan de Aragón te llama; solo estoy, tu alfanje corbo mide a mi luciente espada: no huyas, no te reaires, que ver quiero tus palabras ejecutadas con obras. Mi Rey, Español, se embarca, a mi Rey faltar no puedo, tiempo vendrá en que a tu playa, y costas vuelva a buscarte, donde prueves de la parca, y mi acero los rigores. Mi valor te da palabra de que en cualquiera ocasión que me busques, sea en África, o en España, o el Estrecho de Gibraltar, que mis armas a la obligación no falten de ser mías, y Cristianas. O quiera el cielo que halle, para partirme a mi patria, la tranquila embarcación, y segura de piratas que deseo! Hola Mistela, has sacado de la caja de hoja de lata la copia de María soberana, que me dio el señor Rector, cuando al despedirnos, tantas ostento demonstraciones, sintiendo mi ausencia, y falta, por lo mucho que los dos de noche, tarde, y manana en su Oratorio gastabamos las horas desocupadas? Si señor, y un Altárico, con una mésica baja; y un tafetan por frontal, por cubierta una toalla de puntas muy menudicas, al modo que sobre el Ara los Sacristanes de allende, quiero decir en España, en la sal, de que los pobres ponen los días de Pasqua, he puesto; tú la indecencia, con esas pias entrañas, sabras suplirme. . . Si haré, que a quien en ajena casa está, suplirá también la divina, y soberana Reina de los Cielos, que nunca en puntillos repara con sus devotos, que bien conoce la circunstancia con que el devoto la erige simulacros a sus plantas: Dime, adónde está el Altar Mistela? . Eece quemamas: Hermosa Niña, de quien la generación humana tantos favores recibe, pues recibe, por la gracia; Maria gracia del Hijo, que concibió en sus entrañas, rato ha que no hablo con vos; y pues que tanto os agrada oír que del Ángel Nuncio repitamos la embajada, oíd, que el Ave María repetiré en voces altas. Pues que nos alumbra el día, que de la noche nos salva, diré, saludando al alba hoy, Dios te salve María. De nuestra mayor desgracia el rememedio eres mayor, pues para darnos favor mayor, llena eres de gracia. Quebrantaste al enemigo, Niña tierna, la cabeza, pues para tal fortaleza, sé que el Señor es contigo. De la devoción que adquieres, son cortas las bendiciones, cuando por tantas razones, Niña, bendita tú eres. Pura, y limpia te prefieres, pues para darnos la vida, sola tu fuiste escogida entre todas las mujeres. Que árbol tal no viste el luto del Juierno, y su rigor, porque es bendita la flor, y bendito es el fruto. Eres del cielo el non plus, tan sola; y tan sin ejemplo, que hizo relicario, y templo de tu vientre Jesús. En la postrera agonia del primero desconcierto veniste tú a ser el puerto tránquilo santa María. En una excelencia dos, por nosotros, Niña adquieres, pues siendo Hija de Dios, eres, Señora, Madre de Dios. Y pues de estos dos favores, la tierra ser Madre alega, como Hija, y Madre, ruega por nosotros pecadores. Si ocasión fuimos del bien, premianos intercesora, Virgen, ahora, y en la hora de nuestra muerte, Amen. Aquí, aquí de mi furor; Lascivia, aquí de tu agrado; Ira, aquí de tus rigores; no veis que está arrebatado en éxtasís, que parece que en el Impíreo va entrando? Hazte presente a sus ojos. Estórbale bien tan alto, que podrá ser que entre yo sus quietudes perturbando. No le irrites de manera, que se falte a mis hálagos. Maestro Epila: no me escucha? Pedro Arbués? ya sosegado parece que vuelve en sí. Quién (ay de mí!) me ha quitado tan dulce conversación? quien está aquí? ay cielo santo! La curiosidad, señor Canonigo, ha abierto el paso para entrar hasta aquí. . A mí me ha sucedido otro tanto. A mí también, porque somos pasajeros, que esperando estamos embarcación para ir a España, y llevados de la curiosidad, juntos hasta aquí habemos entrado. Vengáis muy en hora buena, aunque cierto me ha pesado que fuese en esta ocasión, porque estaba todo dado a una cierta ocupación, que siento haberla dejado. Porque, cuando a divertiros habemos los tres llegado? No es todo uno, señores, estar en Dios contemplando, o hablar con sus criaturas. Para todo tiempo ha dado Dios, y la noche no es corta. Hablemos de España un rato, que quien de ella está tan lejos, no ay duda que deseando, estará de oír primores, y más cuando ve paisanos de las damas de su tierra, que las ay de mucho garbo en Zaragoza, de donde sois, como dice el criado. Pues el criado hamentido, que no soy de allá. Es milagro, que la parte por el todo se deje? nunca nombramos, si acaso se nos pregunta la patria, si muy nombrado no es el lugar en que uno nace, que siempre tomamos el de la Ciudad más cerca, como Zaragoza, pasmo del Ebro, y en gentileza, pues siempre se llevó el lauro en la hermosura, en la gala, en entendimientos claros; porque en discurrir sus damas a lo elegante, y realzado de las damas Toledanas, de quien dicen que dio el Tajo en néctares de sus perlas elocuencias, se han llevado. las Eberimas en todo el laurel Impíreo, y sacro. Ya que de la Celriberia tratáis, como habéis dejado, sea descuido, o sea malicia, a quien el pie el Ebro sacro besa, y con hermosas perlas. borda felice su manto? No sé por quien lo decís. Mucho esa ignorancia extraño; pues no está orillas del Ebro el más grande Santuario que tiene el mundo, en quien puso sus cimientos Santiago, erigido a la grandeza de María? yo me espanto, que gente tan noticiosa tenga esto tan olvidado. Como ahora se habla de damas, de sus estilos bizarros, no es buen modo no mezclar lo divino con lo humano: o como siento nombrar lo que aún oír me da enfado! . No? pues creed que no hay mas gusto en mí, ni descanso, que cuando de aquesta Aurora; Madre del Sol soberano, de justicia la pureza venero, enfalzo, y alabo. Qué sentís vos de esa Aurora? Ya que en eso habéis tocado, oídlo, porque me haréis grande gusto en escucharlo. Ay de mí! qué cuando intento disuadirle, le voy dando ocasión de merecer, pretendiendo derribarlo. Es esta Águila caudal, a cuantos hay preferida, pura, intacta, y concibida sin pecado original. No hay quien la iguale? No puede igualarla, no, ninguno. Pues yo te quiero dar uno que la iguala, y que la excede. Quién? . El Bautista. Es mentira. Con Cristo lo probaré. No podrás. . No? pues por qué aquí he menesterte Ira. Porque sola, y sin ejemplo, no es Madre del Verbo? . Sí. Pues como ha de igualar, di, a quien Relicario, y Templo de toda la Trinidad es? Mucho en un docto extraño tanto error: una mujer de un Carpíntero ha de ser mayor que Juan? torpe engaño! Pocos ostentas decoros: sube al carro como Elias, discurre en tres lerarquías, páseate en nueve Coros, toca del principio al fin toda esa Esfera de amor; contempla desde el menor al más alto Sera fin, cuantas almas a la vista. de Dios son claras estrellas, pon en numero con ellas. la del Precursor Bautista, cuando con más eficia. tocó méritos a premio la fatal línea a su extremo: lunta en una cuanta gracia en tantos grados se ordena, toda junta no podía llenar de gracia a María, y es ella de gracia llena. Lo que el mismo Cristo dijo, si eres docto, has de creer; demás, que quien puede ser testigo como su Hijo? Entre todos los de Adán, dice, que el Padre crió, ninguno se levantó mayor que el Bautista Juan: Nadie sabrá responder. No? Pues está con cuidado, que de ese lugar sagrado la inteligencia has de ver. Entre los hijos de Adán, dice, que el Padre crió, ninguno se levantó mayor que el Bautista Juan; no dice que mayor es, sino que se levantó, mayor señal que cayó, pues se levantó después. No pasó así con María, en pie estuvo siempre, es llano, si al caer le dio la mano Dios, que va en su compañía. Juan si cayó en el instante primero, amor profundo fue antes de salir al mundo santificado el infante: porque cuantos en pecado son, y han sido concibidos, por fuerza han de ser caídos, aunque se hayan levantado. Juan, pues, como los demás, aunque en el segundo, no, en el primero cayó; pero la Virgen jamás. Pues si ella sola en rigor no ha caído, no está en lista la Virgen con el Bautista, y él, pues, solo es el mayor entre cuantos se supieron del pecado levantar; solo se ha de comparar con aquellos que cayeron, no con ella, que no ha sido quien se levantó a ser santa: porque solo se levanta el que primero ha caído; no se levantó, señal que no cayó; no cayó, señal que se concibió sin pecado original; luego en esta jerarquía desigual de no caer; no viene Juan a tener competencias con María. Ay de mí, y mis sufrimientos! pues cuando a irritarle voy furioso, entonces le doy mayores merecimientos. Mudando de sejo, quiero ver si puedo convencer en la forma de mujer a este por quien desespero. A pedirte albricias vengo de que he topado pasaje para España: Dos navios dentro de dos días parten para Barcelona, y dos mañana para Alicante, y para Denía otros tres. Se parten aquesta tarde cinco a Málaga, y de allí diz que han de pasara Cadiz. Los que a Malaga van, llevan famosas seguridades; a treinta piezas por banda llevan, que es gusto mirarles; y aquestos cinco bajeles son del Príncipe de Oranje, ninguno de ellos no hay que no sea protestante de nuestra Iglesia Carólica; y los que van a Alicante, son del infeliz Calvino, y de Lutero secuaces: Los que van a Barcelona, repare en los estandartes, o banderolas, que son Venecianos, estos tales, como nosotros, señor, de la Iglesia Milante son hijos, y es buena gente: Yo hablé con los Capitanes, que en el muelle los hallé metiendo matalotaje, como gallinas, carneros, vino, pan fresco, vinagre; pero tengo un desconsuelo, si ha de ser nuestro viaje en alguno de ellos, que llevan la defensa frágil; a cuatro piezas por banda tienen, y es yerro notable embarcarse en ellos, que están llenos esos mares de infinitos enemigos piratas, que apenas sale el pobre bajel del puerto, cuando le llevan de calles; y a los pobres pasajeros la altura medir les hacen, que hay desde el Conves al mar, donde las bocazas abren marrajos, y tiburones, y divididos en partes los mascan, y los engullen, y hacen unos seis Jonases. Pues Dios ha de ser servido de darnos seguridades en aquesa embarcación, qué importa mucho el pasaje ser de Católica gente, que es donde Dios mora, y yace. Ve, Mistela, y llamame a alguno de esas dos naves, que tienen a Barcelona prevenido su viaje. . Yo voy. Pues mira que aguardo. Adónde se fue aquel áspid ponzoñoso, que arguyó en contra de la más grande, y realzada criatura, niña de los ojos graves de Dios? Decidme vosotras, donde aquel hombre ignorante que con vosotras entró se ha ido? . No será fácil poder yo satisfacer a vuestra pregunta. . Darle suelen unos accidentes, a quien él llama volcanes, y aura ido a mitigarlos, que para ardores tan grandes toma unas bebidas, que le vuelven en si al instante. Que mi ciencia es tan poca, que contrastar no pueda aquesta roca! Ver quiero en esta forma, si alagueña la hermosura ablandar puede una peña: Mas ay de mí! qué es vano cuanto intento, porque solo en Dios tiene el pensamiento. Mas ya que de mujer forma he tomado, mujer me vea, y el fingido agrado mueva su corazón a acariciarme, cuando a valerme de él voy, y ampararme. Amparadme piadoso Español, si os preciáis de generoso; una Española dama Aragonesa soy, que a valerme, y ampararme de esa bizarría, que dio a los Españoles el Cielo Hispano, pues les dan de Soles el renombre, aún en Climas más extraños. En España, señor, aura tres años, que un noble Caballero Ciciliano me dio de esposa la palabra, y mano, y me trujo a su tierra, en fe de serlo, y ahora me destierra de su vista; mirad que desventura! quizá para gozar de otra hermosura. Sosegad el corazón, señora, y podéis creer, que os he de favorecer en cuanto fuere razón: Si queréis embarcación para España, yo os la ofrezco; (si es que servir os merezco) y si para huir así de ofender a Dios de mí os valéis, yo os lo agradezco. De mí tan agradecido ese noble ofrecimiento ha de ser, que ya el aliento mi amor cobra reducido apágaros tan rendido con el alma tal acción; y por ser el corazón prenda de menos cuantía, daros quiero el alma mía, que es de más estimación. Señora, no ese lenguaje gastéis conmigo, que si liberal os parecí en ofreceros pasaje, la oferta vuestra es ultraje que me hacéis, porque es grosera esa acción, en quien debiera mas atenciones tener, cuando no por ser mujer, porque lo he dicho siquiera. Pues porque a desestimar llegáis lo que, a seryo vos, adorara como a Dios por ídolo de mi altar? Una deidad singular, en quien a Venus contemplo, de quien en blancura ejemplo viene a ser la tersa nieve, digo, que adorar se debe por imagen de su templo. En las dos miro cifrados la Lascivia, y el Demonio; de ello me dan testimonio estilos tan desusados. En las dos averiguados tengo ya vuestros intentos enormes, y desatentos; idos de aquí hidras feroces, que el eco de vuestras voces perturban mis pensamientos. Cómo ahora estás Lascivia tan remisa en el obrar? Ira, como en provocar a iras estás tan tibia? Lascivia, la ardiente Libia de tu ardor abrasador, adónde está aquel furor? Pero, ay de mí! qué Miguel contra mi fiero; y cruel desciende a darle favor. Pedro, Pedro, tu constancia a Dios tiene tan pagado, que me envía a confortarte; ten valor, que presto a España has de ver, y en ella dichas, dignas de ti, que envidiarlas puede un Ángel, si caber pudo envidia en deidad tanta. El Católico Fernando, que en el Reino de Granada, y su conquista está ahora, la enuestidura sagrada de Inquisidor ha de darte: porque como él con las armas, allá en Zaragoza tú, con virtud, y letras santas, conquistes del Ebraismo tantas, y perdidas almas, como su muerta, y caduca ley usarpa a la Fesanta; y tu dragón infernal; hidra de siete gargantas, que a perturbar la quietudo de Pedro, con formas tantas, te presentas a sus ojos; mira el fruto, pues, que sacas con tu Ira, y tu Lascivia: Vete a la infernal morada. Ay de mí! siempre Miguel has de ser quien desvarata, y fustra mi vano intento? Lascivia, Ira, a mis llamas venid, que allí es vuestro centro, y en quien vuestro odio descanso. , s Quédate, Pedro, en paz. El alma, Arcángel lleváis tras vos. Quién mereció dichas tantas? Yo vengo de la marina, y al embarcarse en la lancha uno de los Capitanes, dijo, que vendrá mañana, o enviará quien concierte el viaje. . . Dichas tantas, Señor, quien las mereció? Pues preben para manana, Mistela, lo necesario. Dijistele la posada? Si señor: que a la Hosteria, viniera de santa Marta le dije; y el Capitán, porque iba ya de aviada la laucha para el bajel, me respondió en voces altas, que sabia la Hosteria. Yo vengo con gentilgana de cenar, porque he comido por un pájaro; una bara de longaniza no más almorce está mañana; a medio día la holla, donde entró tocino, baca, carnero, y un salchichón, ceciña dos sopresadas, ajos, cebollas, garbanzos; sin las demás zarandajas. Deja, Místela, locuras. Señora, a daros las gracias voy por tantos beneficios, y favores como hallan mis cortos merecimientos. en vos Reina soberana. A ver voy a la coniza en cuantos grados se halla. elguisado de esta noche, y a hacer que me hagan la cama, porque por Dios que me hallo de dormir con linda gana. Ya el Capitá a quien habló el criado de este Arbués, mi enemigo declarado, dispone despachar un marinero que concierte el pasaje, y antes quiero con engaños hacer que tema; y dude, porque de embarcación, y intento mude. Ha de casa? ah de casa? Quién vocea? . Hola? hola? Quién es quién nos olea? Salga a fuera, y lo verá. Un marinero es el que nos olea vocinglero, S. . Di que ya salgo. Voy. Usted ha gastado tanto número de olas, que podía con ellas anegar esta hosteria, Quién es? Soy un marinero, que mi Capitán despacha, asaber si de embarcarnos tenéis voluntad. S. . Y tanta, que todo el tiempo que aquí me tardo, haciendo estoy falta a mi Iglesia, y tengo pena de no mirarme a las plantas de la Virgen del Pilar, en su Regio, y sacro Alcázar. Yo os estorbaré, si puedo, . con mis apariencias falsas, por mucho tiempo el pasaje: aquí, aquí de mis cizañas. Tomad la ropa, y partamos. Pagaste ya la posada, Mistela? . Si la pagué. Y a la Reina soberana de la Concepción pusiste de la manera que estaba en su hoja de lata? . Sí: De la mejor camarada me había yo de olvidar? Pues con la maleta carga, y vamos. . Sin que de aquí un paso tan solo salga, tengo de representarle el mar, navios, y barcas, corriendo una gran tormenta. Arria, arría de gabía. Hiza chafaldetes, 1. Hiza. Al baupres. 3. A la mesana. 2. Al cabrestante. No miras desde esta playa correr las naves tormenta? 3. Cala masteleros, cala. 1. Socorro, socorro, cielos! Hoy es la conjunción magna, y durará esta tormenta toda la Luna sin falta. 2. Alija, alija la nave, que nos perdemos, .̱ . Qué lástima! Vive Dios de no embarcarme. aunque por tierra me vaya. Favorecedlos mi Dios, no se pierdan vidas tantas! Señor, yo quiero volverme con la ropa a la posada. Gran Señor, si está de vos el retardar mi jornada, cumplase mil veces vuestra voluntad divina; y santa, Pedro, Pedro, no desmayes, advierte que en tu posada estás, y que aquesa bestia, que mudando formas anda, por perturbar tú quietud, aparente esa borrasca hizo a tus ojos, porque tímido no te embárcaras. El mar tiene Dios tranquilo,
JORNADA TERCERA
TERCERA jornada Dios te ofrece la bonanza; dame la mano, y al muelle ven conmigo, que la lancha, el Capitán, marineros, para embarcarte te aguardan. Rabio! peno! desespero! Pena, desespera, y rabia; que yendo Dios con nosotros, de ti no se me da nada. Esta visita, Reina de los cielos, os debe Pedro, desdé que hizo ausencia de Zaragoza; ya en vuestra presencia tenéis al que costáis tantos desvelos, y aunque no os via en dulces paralelos, en mi mente os gozaba mi asistencia. En Bolonia, y Loreto, reverencia a vuestro culto hicieron mis desvelos, no como es digno a tal merecimiento, sino como mis fuerazs alcanzaron: de no ser muchas el perdón os pido; recibid este humilde rendimiento; ya el asilo mis ruegos alcanzaron; vos sois quien de mi triunfa, yo el rendido. Pedro Arbués. Quién me nombra? Miguel es el que te llama. Dios me envía, porque quiere que sea de esta embajada Nuncio feliz, porque veas todas tus dichas logradas; esta es la capa de coro, que cubrirte con su capa quieren los Cielos, y no es para pecadores capa; con ella la posesión en su Iglesia sacrosanta, dice Dios que has de tomar; recibela Pedr Tanta merced, favores tan grandes a esta criatura ingrata, Señor, que tanto os ofende. Pedro, cuando Dios regala a sus criaturas así en este mundo guardada en el Cielo mayor dicha las tiene. . . Quién soberana deidad, toda cuanta sangre tiene en sus venas guardada, de vuestra Feen la defensa la perdiera, y derramara? Quédate en paz, y algún día esa Feverás lograda. Oh soberano. Señor! o Aurora explendiente, y clara. cuanto vuestra protección en mi favor se adelanta! Capa me ha enviado Dios, al abrigo de esta capa resistiré los rigores del Cierzo vil que amenaza las desnudas criaturas, de quien su insidia es contraria. Capa, mil besos te doy, aquestos grisos son ambar, gris que mis sentidos todos los penetra, y arrebata; y aunque esgrima del infierno el foro cruel las armas, no me ofenderá que tengo en que el golpe dé ya capa. Señora, dadme lleencia que me vaya a la otra casa, también vuestra como lo es del Salvador, porque haga la obligación que me toca, como hijo de tal casa. Señor, señor, el Cabildo todo del Aseo hoy te aguarda con el señor Arzobispo, y el Clero, con sus gramallas, los Jurados, y el losticia, y el Gobernador, que es tanta la ostentación, y el cortejo, que parece que es entrada de Arzobispo, o de Virrey; no hay monígote que no haga cuenta de lo que has de darle de estrenas; roquete, y capa de coro te esta esperando, vamos. . . No he menester capa que la tengo ya, y tan fina, que si traerla se usara de brocado de tres altos, por ella no la trocara, que esta capa está tejida en telar de tanta gracia, y perfección, que del Cielo puedo decir que es la capa. A recibir parabienes tengo de ir de casa en casa, porque es fuerza que me llamen a gritos por esas plazas el Canonigo Mistela. Póngome grave; pues vaya, que el Canonicato me toca por concomitancia. Aquí de mis rigores, y mi furia: Que los Cielos me hagan esta injuria! Con aplauso mayor, que Zaragoza jamás ha visto, aqueste Pedro goza la posesión de su Canonicato: Que Canonigo vio tal aparato como el que este ha tenido, hasta de Ángeles puros asistido! Todos el parabién le dan agritos, victores repitiéndole infinitos, y sin desvanecerse, de tantos Héroes nobles asistido, la vanidad jamás se le ha atrevido; pues con humilde agrado, por el suelo postrado, a todos agradece lo que a todos tal vez les desvanece. Ya se levantan todos, y él los pasos guía; quien lo duda! a dar gracias a María, esa por quien de Dios perdí proterbo, por alcanzar la Encarnación del Verbo, la gracia que el adquiere viviendo (? Ay de mí!) en él, cuando en mi muere? Ya a su retiro parte, y con agrado le manda a su criado, que se salga a la calle, y a cuantos pobres halle de su puerta los lleve a los umbrales: que siempre se ha ocupado en obras tales? Quiero estar a la vista, que podría ser posible estorbarle esta obra pla, pues de los pobres las impertinencias podrán causarle algunas impaciencias, Ya el criado obediente va buscando los pobres diligente, y con los que ha encontrado, viene hablando de su piedad, y su virtud tratando. Hermanos, vengan conmigo, que han de tener bravo día; si por la Virgen María le piden aura bodigo. 1. Señor, yo soy muy deboto de la Virgen. Bien está; pues con eso llevará. 1. Diga, qué? El vestido roto. Yo, señor, soy un soldado, que he perdido por la Fe un brazo. . Diga, porque ánduvo tan descuidado? De aquesta pobré mujer se duela . De buena gana; pero no me dirá hermana cuanto paga de alquiler del niño? . Razones tales no diga. . Yo sé de alguna que los concierta en la cuna por cada día a dos reales, porque saberlo deseo Diga, es ciego? . No lo ve? lléguese a mí, acerquese: lleve el diablo lo que veo. Pónganse de gozo llenos en hilera, y ella aquí. En una hilera perdí el brazo que tengo menos. Porque sale la bondad de mi amo a darles. . Qué? Caridad lleno de Fe, esperanza, y caridad. Mistela, di, no has hallado mas pobres que los que aquí están? . La Ciudad corrí, y estos pocos he topado. Pocos son, así lo creo; desuerte, Místela amigo, al pobrécito mendigo quiero, que en él a Dios veo, en el tengo el corazón: Quien las entrañas abiertas tiene al pobre, así las puertas hallade su salvación. Muy bienvenidos seáis mis hermanos, con agrado decid que sea alabado mi Dios, a quien imitáis los que alabanzas le dais; sabed que hallaréis en él, y en mi sueco, como fiel remedio, en mi temporal, en Dios expiritual; en mi por paga debida, y por su sangre vertida; en Dios la vida inmortal. Ay de mí! que cuando intento presentarle la batalla, es entonces cuando halla en Dios más merecimiento, y yo doblado el tormento; y así, o rigor! por no ver en él tanto merecer, ofendiéndome a mí mismo; a las furias de mi abismo voy, que es menos padecer. . Las rodillas por el suelo digamos el alabado del Sacramento sagrado, heroica prenda del Cielo; y a María, cuyo vuelo es el Águila Imperial, que al Sol le bebe el caudal, (rayos con Fedevida) decid que fue concibida sin pecado original. 1. Como el músico más diestro, al mismo tono que vos, las alabanzas de Dios cantamos, señor Maestro; ni quien a compás tan diestro había de cantar mal con acento desigual, en música tan subida, si es María concibida sin pecado original? Tomad hija mía vos ( que indecente estáis aquí entre los hombres. . Y a mí dadme limosna por Dios; Por Dios, por mí, por vos, dos, reales tomad, y esperad llevaréis más caridad; la holla está prevenida, que a los pobres es debida toda aquesta voluntad. Yo, señor, soy un soldado, que. . . Ya lo veo en el traje. He perdido. . Qué salvaje! Un brazo. . Qué porfiado! Por defender . . Obligado. La Fe. . . Estoy a vuestro celo, que quien pierde por el Cielo lo que él mismo le dio, es justo, que en premio de aqueste susto la tierra le dé consuelo: Tomad, y esperad también que os den de comer. Qué suerte! jamás te encuentre la muerte, por siempre jamás amén. Señor, haced que me den también a mí. No me olvido de ninguno. . Que he perdido. la vista de una sangría. Tomad. . La Virgen María. lo tenga por recibido. Esperaré la comida? Si amigo, que son iguales en los bienes, y en los males todos en aquesta vida. La Virgen esclarecida, de quien la vida nació, sea bendita. . . Cuando yo tal dicha llegué a alcanzar divina Estrella del mar! pues vuestra alabanza dio mas mérito a mis sentidos; pues mirando engrandeceros, vengo, Señora, a deberos, por la vista, y los oídos, favores no merecidos, que alcanzar nunca pensé; y así ocasiones daré para oír vuestra ala banza, en vos está mi esperanza, como en Dios está mi Fe. Tomad también vos hermano, que de ninguno me olvido. 1. Dejad que de agradecido, señor os bese la mano, que si antes os juzgue humano, ya divinas apariencias en vos se ven, y evidencias de ser traslado de Dios, cuando por él, y por vos tenéis estas asistencias. Saca Mistela, la holla. Ya, señor, entro por ella, Y con amor la reparte a todos, y de manera que no se enoje ninguno. Ellos verán mi prudencia. . Amigos, agora vendrá con la comida Mistela; quedad con Dios, y no haya en ninguno controverbas. Señor, quien ha de atreverse a hacer ninguna indecencia? Ea, hermanos, los que andáis de Tunez a la Goleta, pretendiendo el asaltarlas por trato, o por interpresa, poneos en arma, y sacad tiestos, cazuelas, y horteras. Écheme a mí que no veo. Apare, tenga derecha la cazuela, que se vierte el brodio. . Oyes, Mistela, échame a mí. . Seor soldado aguarde, y tenga paciencia. Llegue el cojo . Ya me llego, Ya sé de que ple cogea. Écheme aquí. . Oyes guiñapa, di, como no se te acuerda de que te dijo mi amo que estabas con indecencia entre los hombres? Pues como hablas de aquesa manera a una mujer? . Tornillero, si suguapo eres espera, verás que de la cocina descuelgo de la esperera un asador, y a urgonazos te echo las tripas defuera. Qué es esto? aquí de los pobres, muera este villano. . Muera. Ay, qué me matan! 1. Ay, qué me han abierto la cabeza! Hola, mirad como dais. El ciego es que tira a tientas. Pues yo juro a JesuCristo, que si vuelven a la tienda mañana, que han de llevar trasquiladas las cabezas. El Virrey de Aragón me escribe en esta, (digna de apresurarle la respuesta) y el Arzobispo, atentos al aumento de nuestra santa Fe, que el nombramiento confirme en Pedro Arbues por el primero Inquisidor, cuya virtud venero: Y por otra que tuve en otro aviso (de esto habéis de acordaros, que es preciso) del Prior de Santa Cruz, cuyos primores aplaude el orden de Predicadores, mi General Inquisidor nombrado; y con razón tan justa, confirmado por Inocencio Octavo de felice recordación, en cuyas letras dice, que conviene de Dios a su servicio, que al Maestro Pedro Arbués, del santo Oficio dé el cargo de Inquisidor primero, por su virtud, y letras; y así quiero que el título al momento se remita, y que por tal Inquisidor le admita el Reino todo, pues de la Fenuestra, piedra, vasa, y coluna se nos muestra. Despachésele el titulo al momento, y a Fray Gaspar Yuglar, cuyo talento, dicen, que es de Aragón prodigio raro, también se le despache sin reparo, el título a sus partes tan debido, que si Dios es servido, he de ver por los dos establecida la santa Inquisición, y destruida la ley del Judaismo, en cuyo barbarismo tiene el demonio ciega tanta gente, que en tiempo del Católico prudente Sisebuto a la Fese convirtieron, y inconstantes después se pervirtieron, volviendo a judaizar como ignorantes, perdiendo a Dios, si le tuvieran antes. Y así vos, Secretario, con cuidado este despacho haréis, como he ordenado; advirtiendo, como es voluntad mía, que al que comprendido en la heregia fuere hallado, sea al punto castigado, y de toda su hacienda despojado, que forzoso será sirva de rienda, mirarse despojados de su hacienda; y al que incurso segunda vez se halle, permisiones le doy para quemalle. Vos Don Juan de Aragón, fuerte guerrero, como tan valeroso Caballero, partid a la conquista de Alabar, y Cánvil, que yo a la vista estaré con mis cuatro regimientos, para impedir del Moro los intentos: Limplemos este Reino de Grañada de aquesta gente ciega, y depravada, que con el favor de Dios cobrar me obligo cuanto infeliz perdió el Rey Don Rodrigo, Invicto Don Fernando, ya el ejército todo va marchando la vuelta de Alabar con bizarría, y la caballeria delante ha ido ya a tomar los puestos para circunvalarla, y van dispuestos a morir, o tomarlos valerosos; mas ya los Moros viven temerosos de ver tanto tus armas victoriosas, por tus hazañas siempre gloriosas. El Maestre de Campo, que de la Alama tiene el gobierno, digo, por su fama, a dar calor saldrá a los bataliones de tus fuertes leones, que basta serlo tuyos, y Cristianos, para vencer orgullos Africanos. Ya con un trozo de caballeria marchó la artilleria: De Uveda, señor, y de Baeza, sale bizarra toda la nobleza. No dilatéis, Don Juan, hoy el partiros. Al punto, gran señor, voy a ferviros. e Los títulos de los Inquisidores, para que se castiguen los errores de esta gente proterba, y sediciosa, a despachar me voy. . Qué religiosa acción, y santa es! . Vos secretario venid a prevenir lo necesario. Que se excuse mi señor de un cargo, que es tan honrado, y de tantos codiciado, cómo es el de Inquisidor? Vive Dios qué es temerario! pues siéndolo, podría ser que yo llegara a tener de Fámulo, o Comisario el título; porque yo, vive Cristo verdadero! que desciendo del primero Gentil que se bautizó, y el primero fue que escuela puso de comer jamón; y así por esta razón lo come también Mistela. Que le dé asco, o ahito de olerlo a aquesta nación, cuando trocara un capón por cualquier torrezno frito? El gaznate se me ensancha cuando lo siento freir: Voto a Dios que me he de ir solo por eso a la mancha, pues su primer desayuno es una linda sarten, revosando a tutiplen de torreznos. Aura alguno a quien escuse el comerlo? Pues vive Dios si lo sé que en las nátices le dé, aunque le pese con ello! que haya Judio precito que de comerlo se excuse! y es que quiere que le acuse lo de las hollas de Egipto. Su Majestad (Dios le guarde) por esta cartanos manda, a vuestra Paternidad, y a mí, que sin más tardanza el cargo de Inquisidores admitamos, y excusara el cargo, por ser preciso que al culto haga alguna falta, porque empeñado una vez en los negocios de tanta importancia, como son los de la Fesacrosanta, no dudo, no, que tal vez por ello el coro dejara. Señor Maestro Pedro Arbués, como en vuestra virtud halla, y en vuestras letras el Rey, (qué Dios guarde) tanta vasa, en quien fundar tanto peso, como el de la Fe, era ingrata recompensa resistirse; y en cuanto a decir que falta haréis al coro, respondo, que el celo vuestro os engaña, que dejar a Dios por Dios, no es dejarle. . . Soberana Aurora, Estrella del mar, Madre de Divina Gracia, alma santa del Señor, siempre Virgen pura, intacta, Vara hermosa de Jesé, Lirio, Rosa, Hermosa Palma; vos de mi Dios alcanzad, que en esta ocupación haga, como quien es, en mi amparo; pues de su Fe, venerada Aquí de mis horrores: Que el Cielo use conmigo estos rigores! por la nación Española, he de ser firme atalaya, centínela vigilante, espía, que las entrañas del más cauto Hebreo registre, que sus insidias deshaga; y en fin un aficionado, que defiende vuestra causa. Alleluya; ya es mi amo Inquisidor, pues al arma contra estos perros Judios; Sántiago, cierra España. Aqueste el título es de Inquisidor, y las gracias, (cedes. o parabienes hoy doy de aquestas me Deo gracias, Padre Fray Gaspar, a mí las albricias de la plaza me tocan, por ser criado, y economio de la casa del señor Inquisidor mayor, y a puerta cerrada le daré a entender el modo con que ha de ejércitarla. Que el celo haya movido de Fernando, y el del Papa, para que tenga el mando contra la pravedad, y apostasía este favorecido de María? Pues sé evidentemente, que esta infelice, y engañada gente, a reducirla puede ser bastante, de la Fecentinela vigilante; mas yo provocaré a esta gente Hebrea, formando fantasías en su idea, a que le den la muerte, pues a conseguir llegan de esta suerte, que nadie el cargo admita temeroso, por ser tan peligroso, viendo que aqueste pueblo que encadeno, muerte a un Inquisidor dio con veneno. Aquí viene el que más supone entre ellos, a que muerte le denhe de movellos, que muerto él, he de tener seguros a los Hébreos dentro de mis muros. Que te parece Ebraín de nuestras persecuciones? Ya vuelven nuestras fatigas, ansias, penas, y dolores, invadir nuestros intentos: Ya están presos desde a noche mas de docientos Hebreos, y con tormentos atroces les obligan a que digan quien son los demás, que torpes (así es su modo de hablar) a nuestros ritos se acogen: confiscado han sus haciendas; pues ya que ellos, por temores de perder la vida, digan, que quieren seguir conformes la ley del crucificado, (que nos cuesta tantos golpes, de fortuna, las haciendas será imposible las cobren; porque han establecido un Fisco cruel, de adonde hacienda que entra no sale, porque los Inquisidores la aplican para los gastos de su Tribunal. Conforme a esa razón, no podremos ser ya de nuestras acciones dueños. . No será posible, ni posible, que se logre diligencia nuestra en contra de sus viles intenciones. Algún remedio ha de haber. Ya estos me dan ocasiones para proponer la muerte de este enemigo cruel, puesto que muriendo él está lograda mi suerte. La forma quiero tomar de uno de los presos, y fiándose de mí, así podré su muerte trazar. Señor lacobo? Señor Ebráín? Habéis sabido lo que nos ha sucedido de a noche acá? Ya el rigor, que nuestros Inquisidores con nosotros han usado, desde que el cargo han tomado de infieles Inquisidores, Sé. . Y sabéis, que el remedio mejor que se puede hallar, (mo? es que se haya de quitar a este hombre de por medio? . Co- Matándole. . Aura quién se atreva? No hay dinero? . Si ay. Pues yo me prefiero poneros con quien lo hará, Con secreto? Y osadía. Su peligro; yo os prometo que le haga guardar secreto. Quién es? Una fiera arpía. Juan de la Abadia, hombre de tan mal vivir, y de tan grande interés, que así se matará, si, es el mismo el que ha de morir. Este, y a aqueste compás otros que andan juntamente con él, viven solamente de hacer insultos no más. Si le damos el dinero que pide por el jornal, y se ausenta? No hará tal, porque aunque es terrible, y fiero, tiene por gran pundonor lo que con él se concierta ejecutar. A una huerta, donde estaba un agresor, digo, uno que agraviado estaba, fue arrepentido a darle lo que ofrecido le había; y luego doblado le daba, porque de hacer dejase la muerte; el fiero, y despreciando el divero, le respondió, ello ha de ser, que ante mi se concertó, y en ningún tiempo decirse tiene, no, que a arrepentirse. Juan de la Abadía llego. Y el otro le dijo, amigo no lo hagáis, cuando la paga os doy, y él sacó la daga, y le mató; yo testigo. Con que podréis de esta suerte, con mucha seguridad, darle luego la mitad, y el resto en dandole muerte. Pues vamos luego a buscarle, y muera este Pedro Arbues nuestro perseguidor. Pues yo os enseñaré la calle, y adonde le hemos de hallar. Por mi casa nos pasemos, y dineros tomaremos con que poderle obligar. Vamos apriesa los tres: No aura Moro, ni Judio que no se nombre por mío, muerto una vez Pedro Arbués. Esto ha de tener remedio. con la ayuda de María; extíngase la heregia, pues Dios anda de por medio. Con el celo, y el fervor que vuestra Paternidad persigue la pravedad, hoy señor Inquisidor enfalzada hemos de ver la Fe congozo, y quietud, que donde obra esa virtud, y de Dios el gran poder; no hay que temer del abismo sus insidias, y asechanzas. Pierda, pues, las esperanzas. que lleva el Judaismo del Demonio en la cizaña, pretendiendo establecer sus errores, y empecer con ellos la noble España. Señor Canonigo, a vos, como a Inquisidor primero de este Tribunal severo, tan imitador de Dios, en volver por su Fesanta; las gracias se deben dar de un continuo vigilar en su defensa; y espanta a todos él ver que estéis tan puntual celador al cargo de Inquisidor, y que al coro no faltéis. S. . Dios da tiempo para todo; A despachar los edictos vamos, y de los conviertos también del castigo el modo, Aquí en plata, y en oro, van docientos escudos: no ignoro que haréis la diligencia con el secreto que vuestra prudencia, y valor conocemos; y en dándole la muerte. Qué? . Os daremos lo que está prometido en el concierto. Pues ya podéis tenerle por tan muerto como mi avuelo está, y la osadía que Juan de la Abadía tiene valor, y valentía. Ya digo que la alcanzo. Estad atentos: Con Vidal Durango mi camarada, y Juan de Esperaendeo cumplido habéis de ver vuestro deseo como lo he prometido: También en mi cuadrilla es admitido Tristánico, Luis, un Mandricardo, y Bernardo Leon Francisco, otro Bernardo, y Antonio Gran, que ha dado testimonio de más valor, aún más que Marco Antonio Estos cinco podemos, bien lo fundo, valerosos matar a todo un mundo, cuanto más a un Canonigo pobrete, que no tiene más armas que el bonere: dadlo todos por hecho. Yo estoy de vuestros bríos satisfecho. Yo voy a prevenir los camaradas, y silencio bustedes. . Excusadas para nosotros son esas razones Todos son de bizarros corazones: yo, pues, hasta ver muerto este tirano, no dejaré a estos hombres de la mano. Pues que veis cuanto a todos nos importa darle a este hombre la muerte, Isac Zaporta tened la vigilancia que pide caso de tanta importancia. Arma contra este Pedro, fiero abismo, que muerto él, renace el ludaismo Místela, sabes que hora será? . Las doce son dadas, y ya han tocado a Maitines. El Breviario me saca, el roquete, y la mucera. Tengo de ir yo allá? A dar gracias también has de ir al Señor, pues que nos concede tantas. Mientras que están en el Coro . Tengo de ser Maitinante los Prebendados en altas voces cantando, estoy yo, señor, a cierra pestaña durmiendo a sumista voz, roncando con tanta gracia, Decid, cómo lo sabremos? que me río del bajón, y de sus profundas bajas que da cuando algún morete hace a los tiples la cama: señor ya voy por lo dicho. Tente Mistela, no vayas, que quiero que vamos juntos, que no quiero, no, que en casa te quedes, que estás mejor allá de Dios en la casa. yo señor sin ganarnada? No sabes, Mistela, tú lo que en oír Maitines ganas. Ahora señor, si ha de ser, yo voy de muy buena gana. venid solos no más. . Hoy yo os he traído solo a vos por aquí, porque esta puerta está todas las noches entreabierta; y en fin, como es la principal, pudiera hacer alguien reparo; de manera, que es menester andar con gran cuidado: Los demás camaradas he enviado, y es Juan de Esperaendeo quien los guía por la otra puerta de la Pabosteria; con que ya dentro todos del Aseo, ya vosotros, y Juan de Esperaendeo, iremos a buscarle con recato adonde suele estar muy grande rato arrodillado antes de ir al Coro, y en viéndole pegarle como a un moro, y ir volando a cobrar lo concertado. Pues manos a la obra. Arrodillado dejo haciendo oración a mi amo, y quiero, mientras está en Maitines, el sombrero poner, como otras veces, por almohada; y luego, como quien no dice nada, dormirme hasta que venga amaneciendo; dicho, y hecho, ya yo me voy tendiendo Ya a este cruel, que tanto me persigue, se le llegó su fin; y aunque consigue, muriendo Martir, la suprema gloria, por eso yo me llevo la victoria, pues tantas almas como reducia han de volver a la obediencia mía. Ya no ha de haber quien con u fin amargo quiera acetar de Inquisidor el cargo; porque habiendo uno muerto de veneno, y a hierro otro, ha de servir de freno, para que cargos tanto peligrosos a acetar no se atrevan temerosos. Ya los traidores, a quien fiero insisto, van hacia donde está, ya le han visto; ya rigurosos sacan los aceros, ya le acometen fieros: Dale Duran, y no en nada repares, ya le cortó las venas yugulares, y la orgánica vena, que parece la sangre río, que en la sangre crece; ya forma movimientos en los labios, o si el morir tuviera por agravios! Loado sea el Señor, y su Fesanta, por quien gozoso doy vida, y garganta: dulce Jesús: Qué es aquesto señor mío de mi alma? vos herido de esta suerte? que sacrílega, y tirana. mano; atrevida, y perjura, osar llegó a la garganta que entonó tantos elogios. a María soberana? Por vuestra Fe, gran Señor, gustoso muero. . Oh canalla! no me ha de quedar ludio en toda aquesta comarca, que no perezca a mis manos: Y he de convocar mañana la Ciudad de Zaragoza, para que tome venganza en aquesta torpe gente, ruin, y de infame prosapia: pero que música es esta? Oh pesar de dicha tanta! que a darle honores Dios mismo bajé de su sacro Alcázar? Pedro? . . Señor? Pedro? .̱ . Pedro? Señor? Virgen soberana? Arcangel? . Mi protección. Mi amparo. Mi salvaguardía. Te ayuda. Tefavorece. Te asiste. Y yo a vuestras plantas estoy gozando favores: Señor, que indignos se hallan mis cortos merecimientos de gozar de vos, temprana Aurora, dicha que nunca pensé merecer! Mis ansias infernales más apuran. Llega a mis brazos. Oh rabias! que a mi pesar quiera el cielo a un terrón, a un limo, a un nada, darle lo que un Cerubín ni lo merece, ni alcanza! Si alcanza, fiero enemigo, quien mi defensor se llama: y si no, mira quien supo sellar tus labios en tanta contradicción como hiciste a mí siempre pura, y sacra deidad? . Viviré rabiando en las oscuras moradas. Ven a mi gloria, que así Dios a sus siervos les paga, Y yo a mis penas iré a padecer penas, y ansias. En vuestras manos, Señor, os encomiendo mi alma. Acá le queda Mistela, Señor haced, cuando parta de esta vida, que esa Aurora, Espejo de Dios sin mancha, interceda por Mistela. Y Zaragoza, si paga con un vitor al Poeta, que en menos de dos semanas vida, y martirio escribió del que fue de nuestra España el primer Inquisidor, gloria, y honor de su patria.
