Texto digital de San Nicolás de Bari, obispo de Mira (segunda parte)
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Nicolás de Bari, obispo de Mira (segunda parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/san-nicolas-de-bari-obispo-de-mira-segunda-parte.

SAN NICOLÁS DE BARI, OBISPO DE MIRA (SEGUNDA PARTE)
JORNADA PRIMERA
, , s, Soldados viva el Imperio. e. Amigos, viva la Patria, mueran los Soldados. . Mueran los Ciudadanos. . Al arma. Cuerpo de tal, cuál se pegan! cual se zurran! cuál se cascan! Mueran todos. Todos mueran. . Cielos, notable desgracia! Quién impedirla pudiera! Entre el furor, y las armas crece el fuego. . Y le echan leña, ya se ve, pues que se rajan. Nícolas, Obispo Santo, pues a todo el mundo amparas, ampara nuestra inocencia, Esta es otra, y no es la vaya. Derribad de los Soldados s gargan Nuevo accidente me estorba: allí la justicia saca tres hombres, y al cadahalso los va encaminando, para darles muerte, aunque sin culpa: ya esta injusticia me llama. Pues mire, que no se puedo repicar allí campaña del rebato de un motín, y disponiendo tres almas, ir aquí en la procesión. oos aza, iza, amaina, amaina, que se va la Flota a pique, Nícolas. . Arde la fragua? a un tiempo piden milagros, como si fuesen de estampa. Oh quién piadoso pudiera remediar esa borrasca, esa injusticia, y aquel tumulto! . Cómo se parta por regla de tres, bien puede. con tiempo. . La soberar quemos, misericordia invo que perece. . Andarlo payas. De hambre el Pueblo, Estos clamores me impiden también. Ya escampa, cero, y van cuatro. . Y de todas cuatro desdichas me arrastra mas (aunque todas a un tiempo quisiera aquí remediarlas, por un impulso, que el Cielo me concede, y me recata) esas Naves, porque juzgo, que al tomar Puerto en la Playa, de todas cuatro tormentas han de traer la bonanza. No es nada, de solo un vuelo llega, y corona las jarcias; (oh Santelmo!) a todas luces el que te invoca, te halla. De otro vuelo a los verdugos (ya las diestras levantadas para ejecutar el golpe) los admira, y embaraza. De allí al tumulto de el Pueblo (como a la liebre que salta) ya mediando diferencias, que se encienden, y se apagan: (que cuando el demonio quiere, de entre los pies se levanta) él solamente se olvida de los míseros, que claman por pan, y no pueden verle en su boca (que es extraña ponderación) como sí ven el pan, cuando le mascan: Y aunque aguda mi malicia. podía correr la espada hasta el pomo, sobre que al pobre nadie le ampara; en Nícolas es misterio profundo, dando enseñanza, que si acaso por su ruego no le concede, u dilata Dios, será porque conviene, o porque el mérito haga logro en la resignación mayor de la confianza; y así, nadie desconfíe: mas here aquí la algazara en que el Pueblo se defiende, y los Soldados le cargan mucho, y no puede con tanto, pues que se echan con la carga. a Arma, arma, guerra, guerra. Mueran, pues que así nos tratan Soldados? Perdidos somos: ha Nícolas? cómo tardas? No tardo, hijos, suspended la razón, la ira, la saña: no ofenda el golpe, ni hiera más veces con la amenaza. Padre, superior impulso incomprensible me aplaca, me suspende, me retira, me sufoca, y me acobarda. El mismo impulso me estorba A todos fuerza más alta, sin tu precepto, nos fuerza. Y al Pueblo, pues nos ampara un Obispo Santo. Hijos llegad, mis brazos aguardan, ejas, como padre, os satisfaga. Mucho abraza, y mucho aprieta, no hace así quien mucho abarca. Hacedme, pues, noticioso, decidme las circunstancias de este motín. . Atendedme, Ya os habrá dicho la fama, que soy Galicano, cuyas victorias, la Europa, el Asia, y África celebran; pero no quisiera malquistarlas, aunque sean tan notorias, con esta propia alabanza: Siendo otra victoria más con modestia recatarlas, que no falta quien las diga, cuando el mérito las calla. General de Constantino soy, a quien el Magno aclaman sus virtudes, sus empresas, tan en fiel equivocadas, que en el concurso de grandes, en la excelencia son tantas, que no se muestran mayores, porque todas se aventajan. Yo soy Galo, y soy sobrino de Augusto, hijo de su hermana, Temente de Galicano, a quien mi afecto acompaña. tanto, como mi obediencia, por si aprende mi eficacía en su Militar Escuela su fortuna laureada, que si con valor se estudia, con majisterio se alcanza. Pasamos a esa Provincia Scitia, la más celebrada en antiguedad, y triunfos, que puede la historia humana ensalzar en sus historias, dando ejempl Porque siendo del Romano Señorio tributaria, y violenta en el dominio su no vencida arrogancia, rota la obediente rienda, se despeña, incierta, y vaga, a fatigar el Imperio, pues sus límites abanza con hostilidades, tanto, que intenta dejar frustradas para el perdón, aún rendida, las frágiles esperanzas. Esta conquista me fía Constantino, aunque arriesgadas más conseguida, me ofrece En Himeneo a Constancia su hija, que es la Deidad a quien mi amor idolatra, y por quien, aunque peligre, seré victima en sus aras. A mí a la divina Elena, su hija también, que ingrata a. me corresponde, y espero ofrecerme salamandra víctima en sus luces, o mariposa de su llama. Este es mi empleo, y llegando a ese Puerto, con mi Armada, y cincuenta mil Soldados, al tiempo quie desembarcan, con el pretexto, que Mira de trigo está tan exausta (por la hambre, que padece general esta Comarca) esa Plebe inobediente, de su soberbia obstinada, a los decretos se opone de Augusto César, que manda; que en los transitos precisos se apresten las vituallas, del erario, hasta que salga a los términos de Scitia, en cuya ópima campaña, a costa del enemigo, quede mi gente alojada. De esta cuestión las resultas (aunque de muy leve causa, por no entender el decreto) fueron resultas infaustas, que en el ardor del combate, si hubo casual desgracia de algunas muertes, o heridas, por no ser preme diradas, no es crimen, que corresponde a esa crueldad Ciudadana, pues da muerte a tres Soldados, licenciosa con infamia. Y en un público suplicio, (que es más baldón, que venganza;) por lo cual, juré irritado sacrificar en las ramas de aquese laurel de Apolo, que vaticina, y declara lo más dudoso, los cuellos de esa Plebe, y sus gargantas, como trofeo afrentoso, ponerlas luego en mis Armas: y pues que vuestro respeto, unido a superior causa, me ha suspendido las iras, ya en mi fuego amortiguadas, la satisfacción que os pido pues tan rendida se halla la Ciudad) son las cabezas de ese motín, que en escarpias, cuando de su atrevimiento, las tres cabezas cortadas, la ofensa en mi oprobrio digan, digan también la venganza. Y al mismo tiempo, que pronto se disponga, y satisfaga el transito, que la ofensa, en el rencor incitada, resuscitar puede incendios de cenizas, aún sin llamas. Muy de vuestras prendas es la generosa templanza de perdonar al rendido, que es la más heroica hazañas Hoy quedaréis satisfechos, yo obligado: traigan, traigan, Ciudadanos, a esos tres Soldados, que a la eficacía de la Oración, el Poder de Dios indulta; doy gracias a tu gran misericordia, pero más mércedes faltan, que si no hay trigo, que pueda a esta malicia indignada proveer, para los rencores quedará viva la causa. Señor, vuestra providencia es mayor, que mi esperanza. 3. A tus pies, Santo Arzobispo, pues la vida nos restauras, estamos. . Miren si un poco con el milagro se tarda, adonde van sus cabezas. Maravilla soberana, aunque Gentil, con mis brazos mi carino la afianza. Cómo el mío. Eso milagros los hay de sobra, a Dios gracias; pero si me piden trigo, les he de dar calabazas, que es natural providencia, que estas sobren, si aquel falta. En Dios, todo Poderoso, confío, que fiel os traiga a conocer que es su Fe za. la que más triunfos alcár oned el socorro, porque salgan esos Soldados de Mira, sin dilaciones. . No es nada! los Artículos le pide al revés, y no se halla una fanega de trigo por un ojo de la cara; y aún hay tuerto que le diera, cegando de buena gana. Id a descansar, señores, (cómo dueños! a mi casa (no huéspedes) porque quiero que se disponga la marcha con el socorro. . Los Cielos os guarden. . Padre, qué fragua? Despache a los proveedores. Qué despacho, ni que haca? Con el trigo. . Los graneros limpios de polvo, y de paja están. . Pues confie en Dios. Dándome trigo, y cebada a fanegas: qué, rogando? No pierda la confianza. . La fianza es la que pierdo, que no tengo quien la haga. Buen fiador tiene. . Ojalá, con eso tuviera capa. Se enfada de la capilla? Si no hay que comer, enfada. Deme los granos, que basten a veinte y cinco jornadas, Ira de Dios! mire usted, que será comedia larga, su tasa son nueve seenas, no más. . Aquesta es la tasa. Oh qué tal será la sobra! Callen barbas, y hablen cartas. Cuánto es menester? . La cuenta está en la mano ajustada. l Usted la traerá en la uña. No gaste conmigo chanzas, que es un forzado. . Qué habla? Porque tiene buena pluma, o tiene mejores garras. Yo sirvo al Gese. . Acabemos, que aunque proveedor se jacta, no es lo que piensa: oiga un cuento. Cierto padre se quejaba de un hijo, que no quería seguir las Letras, las Armas, la justicia, ni la Iglesia. Quiere contármelo en plata? Eso quisiera, o en oro. Acabe, explíquese. . Vaya Apurando los oficios a que el padre le inclinaba, Pregonero eran las Letras, Atambor eran las Armas, la justicia era Verdugo, y Enterrador, con su hazada, por la Iglesia; aplique el cuento, que aunque Proveedor se llama, equivoca su servicio con lo noble de la Plaza. Hónrese, yo doy licencia, pues que no me cuesta nada, y Dios, en fin, le provea con el trigo. . Ya me cansa, he aquí la cuenta. . Y razón, aunque no parezca blanca. A cincuenta mil Soldados, corresponden otras tantas raciones, por veinte y cinco días, la justa prorrata son sesenta mil fanegas. Las recibe mensuradas? Con sus colmos. . Regatea, como ve al ojo la paga. Tomaré setenta mil por creces. . Echad realadas, Alcalde. . Y si me detiene, le he det todo el Ejército, que le coma un lado. . Zarazas! aunque fuera de veneno el Frangollo, no dañara. Brava flema tiene. . Tenga, que siendo flema, no es brava. Deme el trigo. . Vaya usted echando por esas parbas. Mas que le cojo; y le hago entre mis manos migajas. Frangollo soy; y me hará! bien, por ser de buena masa. No sea necio. . Ese es el chiste. No sea tonto. . Esa es la gracia. No sea simple. Ese es el cuento. Ya mi paciencia se acaba. Diga, señor proveedor, por su vida, si faltaran algunas cuantas fanegas, se cumplia con pagarlas a buen precio? . Señor, eso es hablar buenas palabras, acabemos, aunque falte todo, no importa. . Y las plazas de los Soldados? . Los Cabos Bula tienen. . No es del Papa. De composición. . No hay trigo, mas se remedia esta falta con que no hay un real tampoco. Cómo qué? me da matraca? le mataré. . Mate, y mire también, que su trigo mata, que no habrá quien se le entregue. Lleve el demonio tu alma, ya me voy desesperado, flemático de la trampa, sin trigo me ha dado como, la diferencia no es mala. Bien dicen, que no se pierde en tanto qu pues solo se pierde el tiempo, y aquí sin trigo se gana. voy a que haga un prodigio el Santo. . Arroja las anclas, pues en el muelle de Mira nos arroja la resaca. Tierra, tierra. . Unos Bajeles van echando las amarras, y la gente salta en tierra. Madre común deseada, con este agradecimiento toda esta deuda se paga. O pese al Infierno; pues de mi enemigo a las plantas llego. . El socorro es del Cielo. Padre, a tu imagen sagrada la vida reconocemos, pues te vimos en las gabias impedir con ese traje, sumergidos en las aguas, nuestra ruina, volviendo las tormentas en bonanzas. Hijos, el Cielo dispone prodigios, que no se alcanzan, para mayor gloria suya: pero decidme, qué cargan vuestros Navios? De dónde son? . de Alejandría, y pasan todos a Costantinopla, y con vientos, y borrascas arribamos. Pese al Cielo, que cuanto más excusaba este lance, intro ducido en Atrio el Heresiarca, que niega en las tres Personas de la Trinidad Sagrada una igualdad y cuando solicitaba, Presbirero degradado, formar ruidosa venganza de no haberme colocado en la Mitra de mi Patria Alejandría de Egipto, y con solicitas trazas inducir en Constantino este error, por que se halla, Carecumeno Cristiano por si con la repugnancia de entrar Herege al Bautismo, las colunas desquiciaba de Nícolas a la Iglesia, por veredas tan extrañas, querrá el Cielo de mi triunfe, en conferencia arriesgada. El trigo habéis de dejarme. Padece tan suma falta Constantinopla, que el César pena de la vida manda, que no se extravie alguno, pues las cubiertas selladas por sus Presidentes vienen con las Imperiales Armas. Si no es más que eso, romperlas, que tenemos buenas ganas. Miren si socorre al pobre Nícolas, no olvida nada: no desconfien, y pidan, pero han de pedir con gracia. Es hacer traición al César, que su esigre de medarla viene en el trigo. . Su efigie? pues habrá más que vaciarla? La imagen del César? . Sí, que no es traición, cara a cara. Hijos, los bienes comunes en necesidades tantas son, y os doy el justo precio, mi esperanza, el peligro en que tropiece este Monstruo, o en que caiga, pues no me conoce. Es cierto, que tan venerables canas, con lo que ruegan, obligan; con lo que influyen, arrastran: y más cuando el beneficio es del común, por la extraña necesidad, y se excusan violencias, con la abundancia; de esos Soldados, dejadles el trigo, que satisfaga a todos, que Augusto César lo premiará, pues se atrasa su servicio en deteneríos. Mi arbitrio aquí solo alcanza a tener ciega obediencia, sin romper leyes sagradas del Emperador. . No pueda mas el riesgo que amenaza, que la ruina que se impide, y fiad de mi palabra, que el César no os haga cargo, y que suplirá la falta más parte, que se me entregue. Pues es acción tan hidalga, todos quedaréis mejor. Vos, señor, haced que vayan a sacar el trigo; y vos, la violencia protestada, cumplid con los instrumentos, que dando precisas causas, dejáis el trigo, sin nota de inobediente inconstancia. Así le empeño a que rompa a. las órdenes que quebranta, y ofendido el César, puede, por veredas bien extrañas, disponerle en los castigo a mi agravio la venganza; y cuando no, por lo menos mientras le prende, o le llama, cesa en las operaciones con que al Infierno batalla. O pese a mi ardor, y o pese a mis fuerzas limitadas, pues solo artimado a un cuerpo puedo influirle amenazas. Sea como lo mandáis, pero el secreto os encarga mi obligación. . Cien fanegas de trigo, amigo, nos bastan. Qué es eso de ciento? Cómo por su mano no lo gasta, no sabe de cuenta; mire, que setenta mil demandan solamente los Soldados; luego, la necesitada Ciudad, que aún para Frangollo. con cien fanegas no hay hartas. Pues Dios nos dio la semilla, haciendo el todo de nada, puede también, Poderoso, en mucho multiplicarla. Guíe al muelle. . Que me place, y haré la zanca de arana de la violencia, y recojo (si es fuerza la patarata) mejor que haldas en cinta, hasta los hombros las haldas. Qué despacho es este? . Firma, que es la donación de Roma al Pontifice. . Ya asoma llora. la piedad, que la confirma; que como tinta segura de mi corazón, sucinta, cuando se borre la tinta, queda la sangre más pura; y si por otro accidente no se halla escrito papel, se hallará instrumento fiel) en el alma permanente. Este es nuevo privilegio a los Obispos. . En tanto que el proceder fuere santo tengan su parte en lo Regio, porque no salgan injustos los decretos en estados, consulten mis Magistrados (aunque sabios) con los justos, Estos profesan pobreza, cuya independencia indicia, que tendrán en la justicia el don de la Fortaleza. El acierto se afianza en los dos con evidencia, que no basta su Prudencia, si no tienen su Templanza. Al Gentil, como al Cristiano, mandas que el día de Apolo guarden festivo, por solo el Misterio Soberano, que llaman Resurrección. Mudando el nombre en Domingo, la festividad distingo, no ocasione confusión. Tal día no se dé al hombre, criatura del Criador, sea el día del Señor, su triunfo advierta su nombre. Esté siempre en la memoria el Misterio, de tal suerte, que cuando diga su muerte, diga también su victoria. El Concilio General aseguras en Nicea, C mi fe la unión paternal. d Silvestre da su opinión D por cierta, Arrio da la suya, y cuando uno al otro arguya, no dan la difinición. En cuyo infelice estado es precisa consecuencia, que va con la diferencia uno de los dos errado. Aquella Cruz misteriosa, que venció en mis Escuadrones, siguen las dos opiniones, dejando mi fe dudosa. Quiero verles argüir, pues ellos me han de enseñar la opinión que he de dejar, la verdad que he de seguir. De Alejandría ha llegado, señor, en errante flota, el trigo, que el Presidente enbia a Constantinopla. Gracias al Cielo no en vano Mensis granero es de Roma. El Cabo, que le conduce, (mas y Artio, aquel que en nuevos dog- explica de los Cristianos las Escrituras, y glosas, piden tu licencia. . Entren; el regocijo se asoma a los ojos, por que el Pueblo tenga alivio en sus congojas, que la hambrienta Plebe estaba afligida, y querellosa, Vuestra Majestad me dé señor, sus plantas heroicas a besar. . Al mismo tiempo Arrio, gran señor, se postra en ellas. . Llega a mis brazos, que la fama (aunque remota) me ha traído tus noticias; y aún qu tu opinión, en tanto que en un Concilio se apoya, o condena; mi grandeza, pues discernir no le toca, le toca favarecerte: En que mi intención piadosa cree, que todos caminan con buen celo, mas no contra la verdad; y siendo la senda algún despeño, lo estorba, reduciéndose al camino de Dios, queda más gloriosa la Fe, debiendo a la duda lo que a la evidencia sobra. Es propio de tu grandeza, señor; exaltar con honras, y más cuando mi opinión queda (en medio de las otras) sujeta a mejor censura. Miente mi voz cautelosa, . que es sembrar nueva cizaña, para coger más discordia, pues el Cielo me permite esta astucia monstruosa. Traes el trigo? . Sí señor, y aunque en cantidad muy corta; no viene cabal. . La causa refiere. . Es, señor, notoria. Al salir de Alejandría, la tormenta procelosa me atrojó a Mira, y su Obispo (con pretexto de las Tropas, que a la Ecitia Galicano pasa, y la menesterosa hambre, que padece el Pueblo) manda, que los sellos rompan, y saquen el trigo. . Calla, que la lealtad, que abandonas, castigaré en tu cabeza, pues mis decretos no ignoras, en que no es lo más el robo, si el atrevimiento: Hola? . Señor? A ese vil Ministro. Vuestra Majestad me oiga, que ni sospecha de culpa tiene. . Pues cómo se abona? Con la violencia: (aquí vierto . áspid la cauta ponzoña. ese Nícolas Obispo, que hipócritamente logra con milagros naturales toda el Aura populosa, y afectando ser divinos, arrastra, inclina, y convoca los Pueblos en obediencias, y a dar preceptos se arroja: tanto así, que soberano (pues no halla quien se le oponga) contra tu Imperial decreto, que miré intimarle, y contra diversos requerimientos, que de estos papeles constan, . Muéstralos, y disimula, . que esto a los dos nos importa, que Nícolas está en Asia, es Obispo, y no le obsta. Rompió el sello a los Bajeles, diciendo, que en las forzosas necesidades los bienes son comunes, y con pronta violencia, sacando el trigo. Esa opinión sediciosa con el poder Imperial se castiga, y se deroga. Juliano, al Presidente de Mira escribe, que ponga a su Arzobispo en prisiones, y con segura custodia: mas oye a parte. Aquí logro otra máquina ingeniosa, porque un milagro no crea de Nícosas, que le apoya Galicano, por el trigo, que produjo tanta copia; que en ida, en estada, y vuelta tuvo mucho con la sobra. Y aunque Gentil, al Laurel de Apolo, con fe dudosa, aplica el milagro, puede Constantino, con devota piedad, creer de Nícolas el prodigio. . Se conforma tu precepto a mi obediencia, adelantando las horas. Aunque primero veré a mi Elena, a quien adora el alma en ofrenda amante, culto que al fin se malogra, que al partir Galo, mi tío se la ofreció por esposa. En el estado presente mas al Infierno le importa, que se dude este milagro, que se crea la engañosa ficción de Gentiles cultos. Quedemos, señor, a solas. Despejad. . Nuevas quimera mi oculta malicia forja, porque dudoso atropelle la piedad con que se porta. Señor, mi lealtad callada fuera traición silenciosa, cuando se arriesga el Imperio (y aún tu vida) si se logra. Galícano el General, que a Scitia su gente escolta. Deja, cerrare estas puertas, ir porque el alma temerosa resuscita de su orgullo, no quiero con las mejoras, las traiciones de Licinio? pues tuvo indicios de todas. Fue su hechura, y fue su amigo, y tanto valor me asombra: Di, qué sabes? . Cuando en Mira arribé, con esa flora, concurrieron los Soldados, y a licencias, y a lisonjas militares, pregonaban, al son de cajas, y trompas, los triunfos de Galicano, y a voces tumultuosas referían (por sus Armas, tantas veces vencedoras) añadiendo, que en el lazo, en que esabonase esposa a la divina Constancia, digno premio de su gloria, si no le haces compañero; ciñéndole otra corona de César, como a Licinio, en pago de sus victorias, le aclamará la Milicia, aunque a más riesgos se exponga. Para este fin, se aprovecha de májimas generosas: llaneza gasta con todos, pues solamente le nombran compañero, y en las marchas jamás a caballo monta, a los enfermos visita, con los infimos razona, por sus nombres los saluda, hace por igual las postas, su tienda es común a todos, no hay pobre a quien no socorra; su mesa tienen los Cabos, causas ligeras perdona; y aunque con rigor castiga, afecta miscricordia. Dice, que el trigo se aumenta, fingiendo, que es religiosa mero de ese Nícolas, que goza la fama de Santo, siendo la producción del que roban a tus Bajeles, logrando, con el pretexto que apropian; si Galicano la fama, Nícolas la vanagloria. Peligren los dos, peligren . con las prendas que se adornan, que no basta que procedan bien, si hay malicia, que glosa los blasones, inclinando a mal fin las buenas obras. Oye, que sonoros ecos, Jn, de caja, pifano, y trompas, en cadencias militares se confunden, y se estorban: . quién puede ser? . Galicano, y Galo, con misteriosas apariencias militares vienen guiando las Tropas al compás de las vaquetas, (no entendida ceremonia) pues cenidas las dos sienes de Diademas Imperiosas, solo al César permitidas, a las cláusulas sonoras triunfantes marchan: ya muero, pues vencedores me roban pe mi triunfo, ay de mí! . Al aplauso, y al riesgo centellas brotan - mis iras, qué a Galicano a guerra tan peligrosa envie, por si con los riesgos me quitaba las zozobras de traidoras novedades! A espacio, inquieras memorias, que a no esperarle tan presto, por ser Nación belicosa la Scitia; pero qué digo como el recelo me postra, si la Majestad, en lances más arduos, puede ella sola de la traición más cobarde conseguir mayor victoria? Tomo asiento, que este Trono al delincuente sufoca, o Tribunal de justicia, fi los traidores embota. Llama a mis hijas, que puede a . Constanza ser protectora en mi riesgo; pues la estima, mis recelos se compongan. Viva Constantino, viva. Aunque esta voz me reporta, también dudosa me inquieta, pues me ofende, y me alboroza. Dura pensión de quien reina, pues que de la imagen propia forma las desconfianzas, de luces mintiendo sombras, en el estado precisas, si méritos se transforman en ofensas, que en batalla a los dos afectos chocan, siendo el yunque que padece, el secreto en que se forjan. A tus plantas. A mis brazos llegad seguros, custodias de mi Imperio: la aprensión . desvanecida me asombras Rara pensión! . Porque tenga triunfos de Amor, y Belona, Yo los mismos, pues mi afecto tan grandes favores logra. Ay, origen de mis ansias, . aunque breve, qué penosa es la ausencia! . Ay dueño amado, con los ojos se equivocan las acciones! . Cuantos siglos ha que no veo esa gloria de mis penas? . Por su culpa, ha muy poquísimas horas Cómo así? . Porque no templa liberalmente mi solfa, o el organo de mi gusto, o en el traje la riorba. Pobre, no entiendo esa tecla. Pues que los fuelles no toca; métase Lego. . Si haré, que su flema en mi persona hizo hábito. . Qué galán viene Galicano! cobra, hermana, el perdido aliento a en mi agravio, que amorosa le estimo, aunque lo recato; y aunque Galo me enamora, y Juliano mi Estrella no los admite. . Me postran, . después de ausencia, los celos. Ah infiel hermana, que borras el blasón de la fineza, de la sangre, y de la honra, que esta alabanza es voneno, que viene en dorada copa. Ay, Constanza, que mi pecho, ap aunque no le correspondas, fue el crisol donde la ausencia. dio el refino a la memoria! Refiere el suceso. . Atiende. a tres voces, que le informan, concepto de Julio César, tan grande, como sus obras. i vencí, y volví, tan luego, que en las tres cláusulas cortas cupo la hazaña más grande, que la Milicia ingeniosa llegó a conseguir, ejemplo de fábulas, y de historias: Y porque, señor, no extrañes las Diademas, que blasonan nuestras frentes, y en la duda la malicia nos disponga sombra en lealtad paliada, por no incurrir en la nota, su misterio explicaré. Llegué de Mira a las Costas, y sabiendo, que los Scitas, faltos de medios, despojan del magno Templo de Apolo oro, plata, perlas, joyas, y todos los ornamentos, que a táreas espaciosas rindió en ofrendas el culto, porque en piedades retorna beneficios a miserias, cierta la Fe, que se logra con el don, con el afecto, mucho Cielo a poca costa. El sacrílego aparato (aunque en las Aras piadosas ofrecen restituirle por deuda, no por limosna) infunde tal parasismo, (oh conciencia escrupulosa!) que lleva la cobardía vinculada en la memoria. Previniendo, que estás gentes podían supersticiosas rendir el Laurel, juzgando, que el mismo Apolo revoca el patrocimo a la Scitia, por el delito que forma: mande, que de aquel en cuyas sagradas hojas se leen de varias Lenguas las preguntas más dudosas; el Laurel digo, que en Mira por todo el Orbe pregona ser Oráculo de Apolo, ya en voces dulces, ya en roncas, ya enfáticas, ya en inciertas, ya apacibles, ya horrorosas; mandé, que cada Soldado fabricase una garzota, que, hasta la ocasión, guardase para cierta ceremonia. Llegué a Scitia, salió al paso con sus Huestes belicosas el enemigo, y al trance de una batalla convoca sus Escuadras a las mías, resueltas, y valerosas; y al estrecharse los Campos, y al embestirse las Tropas, hice que a un impulso mismo las dos sienes vencedoras se adornasen de los verdes Laureles, que las corona. Mal puedo explicar, señor, los dos efectos, que aborta una tan ligera causa, pues mis gentes, como actoras, presumiendo que castigan, con facultad Religiosa, el crimen, a su influencia se alientan, y se provocan. Por el contrario, a los Seitas, en tu temor, y zozobra, sirviéndoles de fiscales los dones de que se adornan, juzgándole delincuentes, se retiran, y sufocan al ver que cada Soldado, con el Laurel se transforma Apolo, vengativo, como flejibles ondas, o ya débiles espigas cuando el viento las azota, que fáciles titubean, ya en temolinos, ya en olas; así se mostraron, siendo Garza errante en vaga zona; que torpes círculos gira, que vagos espacios corta, al ver que el Sacre desnuda las sangrientas uñas corvas, el adunco breve pico, con que la apresa, y debora. Yo, viendo que mi designio se consigue, y perfecciona, porque no burle el reparo una ocasión tan dichosa, toco a seguir el alcance, a cuya infamia notoria, restituidos los Ecitas, siendo estímulo la honra, (que no les defrauda el tiempo, aunque accidentes se opongan) se alientan, se unen, se estrechan, como suele la cerdosa fiera Espín, cuando veloces eazadores, que la acosan, que para buscar salida, oprimida entre las rocas, ofuscada entre las ramas, entre los dogos furiosa, y embarazada entre redes, que la carrera le estorban, estrechando sus extremos espumas mordiendo brota, rayos en la vista amaga, corvos cuchillos asoma, cerdas crueles esparce, agudas puntas arroja, hasta que vence dejada, o hasta que muere briosa; costando el triunfo más vidas; que vale el trofeo en glorias: así el Scita su defensa honestaba a su deshonra, fabricando en su ruina el carro de su victoria. Yo, viendo desesperada la Nación, que belicosa quería vender su sangre a tan excesiva costa como la de mis Soldados, (tremolando banderolas. de paces) con un Trompeta; condiciones decorosas les propongo; y honestando, que el triunfo no los desdora por ser de Apolo, y no mío; pues en su Oráculo invoca mi devoción el progreso, dando el laurel que blasona, como en feliz vaticinio, por prenda de la concordia: rindiéronse, en fin, con pactos decentes, sin que una gota de sangre costase, donde juzgué, que segunda Troya fuese a mi valor la Scitia, obstinada, o ambiciosa. Tributarias al Imperio quedan sus Provincias todas; y hasta su Real familia, pues para firmeza, y pompa a Demetrio, unica rama se de sus Reyes generosa, traigo cautivo a tus plantas, por seguridad: y ahora, estas Coronas, que están en nuestras frentes impropias, sean, señor, de tus huellas magnificentes alfombras. Y pues quiso mi fortuna concederme esta Corona, para merecer la dicha del mayor triunfo, que colma mi felicidad, permite logre la oferta preciosa de Constancia la Princesa, hija tuya, y mi señora. Calló el milagro, ya logro a . el fruto de mi discordia. Alza del suelo, Demetrio, y no cautivo de pongas la majestad, pues que hallas en mi cariño lisonja. Tú, Galo, aunque se dilaten, tendrán su logro tus bodas con Elena. . Albricias alma, . tu nombre, señor, se ponga vitorioso en ambos Polos. Ya mis esperanzas locas . han fenecido a este acento. Mis esperanzas, dudosas, como flores se marchitan, desvanecen, y deshojan. El Cielo guarde tu vida, . gran señor. . Pues por que lloras, cuando mi piedad te alienta? Es el eslabón, que toca el pedernal de mi pecho cuyas centellas arroja en fuego, y llanto a mis ojos, cebándole en mi memoria, que no por ser la cadena de oro, menos aprisiona. Ve a descansar, Galicano: Esto a mi designio importa, . que no he de darle a Constancia, que me cause más zozobras; demás, que sabiendo que la idolatria me enoja con los blasones Gentiles, todo el mérito abandona. Señor, pues no me concedes lo que mi fe afectuosa te ruega? . No, Galicano, que hay embarazo, que estorbar Podré saberle? mi pena en tanta duda me ahoga. No, ni aún preguntarle. El tien po es quien descifra, y pregona g la arcanidad de los Reyes, no ideas penetradoras de la ambición adivina, que aunque Águila se remonta; o se despeña engañada, o se ciega licenciosa: que el Rey es Sol, que da luces; pero nadie se las roba; y el que Faetón pretende gobernar presuntuosas estas luces, a más rayos muere errante mariposa. Cielos, con nuevos azares a mi esperanza se malogra, que hay quien lo estorbe, le dijo mi padre, será traidora mi hermana, pues se dilata su Himeneo; ah cautelosa! ha ingrata! ah tirana! ah fiera, que toda el alma me robas! Aunque tarde, amor, el premio, mi fortuna se mejora. Puedo vivir de la duda, a si era mi muerte forzosa? Aunque callado mi afecto, con cláusulas que se notan se han trasladado a los ojos muchas frases de la boza, que en la suspensión bien pueden resuscitar cariñosas las ansias que me fatigan, las tristezas qu Acuérdese de este pobre. Si es pobre, Dios le socorra. e Oh cruel! no halles, si quieres, un amante de limosna. Ya no veré de mi amada Patria la Regia Corona, pues cautivo de desdichas, moriré en Constantinopla. Ah Nícolas! pues amparas Gentiles, mi Fe te invoca piadosa, como Cristiana, que ya es mi intención muy otra. . ̱ Infierno, toda mi astucia ha hecho poco, si no borra con heréticos despeños los caracteres, que forma Constantino de piedades, a sentencias rigurosas. Esto medra quien bien sirve, mas si es el premio a la moda, no debes, señor, quejarte ni oyes, ni ves, pues te arrobas. Ay de mí! . Mas ay de mí! más parece, que te ahorcas, pues con las uñas me abres; espérete una Leona. Estoy vivo, o estoy muerto? o es engaño del sentido? Mienten la vista, y oído, mienten mi lealtad, y acierto; en mi confusión advierto de mi ruina un testigo, cuando el mérito enemigo juzgaba el premio evidente, y halla, como delincuente, no el premio, sino el castigo, Dioses, como la crueldad atropella la justicia? y si hay engaño, o malicia, e esta vuestra Deidad? donde la seguridad, que forme los desagravios? dónde los decretos sabios? si vuestro poder no alcanza, dudaré de la bonanza, pues permitís los agravios. Yo burlado? yo ofendido? yo con baldones ajado? Yo del triunfo degradado, habiéndole conseguido? Yo a mi Constancia he perdido! Mas lealtades, con desvelo templad la pluma a mi vuelo, que hay despeño más profundo; y aunque me atropella el Mundo puede defenderme el C
JORNADA SEGUNDA
Tu ceguedad es tanta, que no ves que al jardín baja la Infant Deja que recatado penetre el laberinto enmarañad del pensil indistinto, en que halló cada flor su laberinto Creo que te desvelas por echarle la mi el a las ojuelas; (cios has perdido el juicio? a la sospecha añades nuevo indi Y aunque estás inocente, este exceso te marca delincuente. Gobiernas el destino, porque acabe, si empieza Constantino, (a En mi lealtad no duda. Si es verdad, por ahora está desní. Ver, y morir intento. (mento. Pues si quieres morir, no te argu Música triste se oye, Sint será, si no respe Ven, muerte, tan escondida, que no te sienta venir, porque el placer del morir, no me vuelva a dar la vida. Ven, muerte, tan escondida. De este enigma singular mi vida afecta la llave de su cifra, mas no sabe como se puede explicar: morir, y resuscitar, quiere amante presumida, consuelo busca en la herida, pues dice Fenixalada, en Cisne disimulada. Ven, muerte, tan escondida. Que no te sienta venir. Es recelar, o es temer? Ni es temer, ni es recelar la muerte, solo es dudar si es Fénix, como ha de ser, muriéndome por querer, Cisne, y cantar, y sentir lo que no puedo impedir, (oh muerte) y si no se excusa, no has de venir tan confusa. Que no te sienta venir, Porque el placer del morir. Amor Fénix muere, y ama la hoguera en que se renace, sin poder decir que yace, si halla otra vida en la llama. Con su contrario se inflama? Con sombras quiere lucir? Gloria tiene en el sentir, Cisne de su padecer? Porque el morir del placer? Porque el placer del morir. No me vuelva a dar la vida. Muera yo, y muera de amor, no Fénix, para argüir, que no es amor de vivir, cuando es morir de temor: muera a fineza mayor, Cisne, canoro homicida, no halle asenso en la caída, no en la desgracia hallé suerte, y la duda, que no es muerte, no me vuelva a dar la vida. Señora, habéis escuchado lástimas, que ha prorrumpido mi corazón afligido, de tanto golpe postrado? . Cielos, qué veo! . Y notado en sus frágiles lamentos los errantes fundamentos, en que la muerte buscáis, pues en ellos me agraviáis. Oh acabe a mi sentimiento! . Solo falta a mi dolor, cuando tanto mal le aqueja, que adolezca vuestra queja del achaque de mi amor. Hacéis la culpa mayor, que debiera castigar con mi olvido, a imaginar que ponéis duda en mi fe, siendo tan constante, que ni en la muerte ha de faltar, porque hecho el primer conceto amante, de mi procede el amor; y así, no puede, si hay causa, mentir su efeto. Qué siga tan vano objeto! mas no me rinda inconstante, por si cautelosa amante, a su amor introducida, puedo, a costa de mi vida, quedar vengada, o triunfante. Dáis a mi pena consuelo, pues dichosa se destierra: falte el favor en la Tierta, no me falte en vuestro Cielo. Sí, mas me queda el recelo de el estorbo de mi hermana, que, en mi sospecha inhumana, he llegado a presumir, que el logro quiere impedir, u de amante, n de tirana. Pues de qué es la presunción? Vuestras prendas encarece, yo las suyas, pues merece mas. . Suspended, que es baldón vuestro, y contra mi elección. s Ay de mí! . Tiene ventura, y no es fea. . Os asegura mi fe, que no la he mirado con el contraste cuidado, que quilata la hermosura. No es Elena más hermosa. Desconfío. . Es más discreta? No lo sé. . Y es más perfeta? Conforme fuere dichosa. Sin causa estáis recelosa. Ya es insufrible el tormento. . El sumo merecimiento de vuestras prendas, que adoro, lo acreditan sin desdoro suyo. . Acabó el sufrimieto; . y tanto duelo en mi daño, es más oprobrio escucharle; y así, es mejor estorbarle con mi venganza, y su engaño. . Si ha escuchado, aquí hay araño; todos tres se han compungido. Si mis afectos ha oído? Si ha entendido su desprecio? Verduleras de lo recio, habrá repelo, y chillido. A un pésame, Galicano, dos parabienes tributen glorias, porque de los males justo es que los bienes triunfen y aunque mi padre hoy estorbe, embarace, y dificulte el premio de la victoria, sin sangre, que la murmure, sin riesgo, que la condene, para que el Amor la ilustre, por sí misma ella se aplaude, ella se adorna; y se induce al propio conocimiento y da entre sombras más luces. Y es, que al Amor la Fortuna riesgos, y escollos descubre, (Deidades, en fin, opuestas) porque en bonanzas fluctue. Constante ha sido Constancia en vuestra ausencia, no os turbe el que os hable con certeza, e que me debéis (sin que adule) una voluntad sencilla, pues pido al Cielo, que junte el amor vuestras dos almas en el lazo indisoluble; que puede ser; que el estorbo con que mi padre interrumpe vuestras bodas sea reparo de que timbrando las Cruces, con ceremonias Gentires hagáis los triunfos comunes, y querrá dar tiempo a que de tantó error os alumbre el Cielo; y en dilatarse también mi unión, se presume que es por celebrarlas juntas, aunque ahora se dificulte. Su amor con la Religión es preciso, que se frustre enfre afectos, y embarazos, por si mi amor se introduce. Señora, de vuestras prendas generosas no hay quien dude, arte de la desgracia, que influye azares, son más primores, que vuestra excelencia arguyen: y así, mi agradecimiento dichosamente asegure el alma, y vida. . Cobardes . mis afectos se confunden, que no creo de mi hermana, que alevosa disimule su amor; pero la apariencia corresponda incerridumbres. Amiga, tanta fineza, de que satisfecha estuve, te pagará mi cariño en los lazos, que tributen estrecha amistad. . El alma (te arrancara) reproduce nuevo vinculo. . El recelo es más, que mis inquietudes. Felice yo! pues que Elena vence la imposible cumbre, que embarazaba el recato, que tanto el amor destruye, me valdré de su fineza. Torciose la pesadumbre de mal vinagre en buen vino, no tengo con quien consulte la dificultad: o for- tunilla de medio a cumbre! cl que echar un busón un brindis con Príncipes tan ilustres en lances seríos o amantes, aunque Poetas lo usen, es impropriedad de taco, sujeta a que la calumnién. Señora, por ti pregunta tu padre. . Mi amor tribute en las Aras de mi afecto más idólatras perfumes. Adiós. . El Cielo te gu El permita, que no duren los rigores de mi Estrella. Fiad, que el Cielo os ayude como deseo, que es logro de amor, o venganza ilustre. Qué galán! Qué hermosa! el alma es mariposa en sus luces. Los pasos muevo cobardes. Yelo en mis plantas se infunde. Todo un Vesubio es mi pecho, que aunque con nieve se encubre, el Volcán, apenas puedo que el fuego se disimule. Oígame usted mil razones contra las dos que es costumbre pedir audiencia, que tengo medio millón en el buche, y en maravedís. . A ochavo las oiré en breve resumen, y en tres tercios, como cuartos de casa, y paso que dure, Cierto? . Cierto. De verdad? De verdad. . Pues será inútil, que es mentira la verdad que tenéis en el estuche, donde hay de toda herramienta mayor, y menor de embuste, Miente, y empiece a contar. Qué? el dinero? . No me apure: las mil palabras en plata, o en oro, lengua más dulce. Están en bellón. . Pues venga, en tanto que se reduce. Son en prosa. . Qué? Romances? Latines son, no se asuste. Construyalos, pues lo entiende. Mi bolsilio mal construye esa Griega gerigonza. no espere que la en la ciencia del amor, hasta que a su costa estudie. Cursar quisiera de gorra. Antes que las Aulas curse, aprenda el A, B, Ca Doa Recelo que lo murmuren, que en el guardar soy Maestro, y no es bien me discipule. Pues váyase norabueña, o noramala. . No dude, que me iré antes, que me envien, como pobre, a que me espulgue. Pues parta. . No estoy de parto, para no dar, Dios me alumbre. Es un necio. . No me alabe. Un pesado. . No me adule. Un tonto. . Es engrandecerme. Un tacaño. . No se burle. Un grosero. . No me engañe. Un ingrato. . No soy Duque. Y es, en fin, un miserable. Ya me colocó en las cumbres, Doy al demoo su flema. Esto aprendí. No me brume. De aquel Frangollo pelmazo, matraca de sacabuche, que a su martillo de corcho fueron mis cóleras yunque. En noche oscura, y borracha, mal hacer leña podemos; pues antorcha no traemos, aunque ya traigamos hacha. Salir al campo, es error, que aunque no comprendo el fin, es ir a ruin de rocín, de Pastor a Leí dígame, qué carabana es aquesta, o qué derrota? Qué parte quiere hacer rota con aquesta partesana? No entiendo esta confusión, Calle, que quiero fiel derribar de este laurel la Gentil superstición. Derribe, sin que aproveche la salsa a las aceitunas? Una Cuarisma en ayunas nos deja sin escabeche? No basta quitar los Templos? Mas quito en las ocasiones de vanas adoraciones, que se dan con los ejemplos; que este laurel, como injusto, tiene el Gentil por su Norte. Cierto que es famoso corte el pie de un árbol robusto: y si podremos los dos? que yo tengo poco brío. Yo en mis fuerzas no confío, sino en el poder de Dios. Qué se enmarane este anzuelo, mucho el diablo ha de sentir; mas que lo llega a impedir? Defienda su causa el Cielo. Muchas veces se ha intentado derribar, y lo ha impedido el Infierno prevenido, y el Gentilismo engañado. Deme el destral. . Tome, pues? la barba hacerse pudiera con él, no es como tijera amolada de un Francés. que en la piedra, que es su Flota, la gasta (porque lo entiende) que en la tienda no la vende, si en la muela no la embota. Doy en el Nombre del Padre el primer . Detente. Quién eres, voz ignorada, que tanto impulso suspendes? . Las dificultades oye, antes que ciego te empeñes, que atrasa la Religión el buen celo muchas veces. Quiero averiguar primero aquesta voz, que estremece el acierto escrupulosa, no con el fervor me ciegue. En la Ciudad la armonía funebre, y sorda parece, según lastimosa pulsa, que al vivo el golpe le duele; pero a estotra parte se oyen otras cláusulas cadentes, alegres, dulces, sonoras, con que argumento me fecit. . Corta el laurel con que ciñes la Fe de laureles. a. Cesa, que verdes sus hojas adornan las sienes. Aquella voz de Cristianos regocijada me aliente; pues que la voz de Gentiles por su tristeza me ofende. Corta, que aunque faltan Templos al deleite, en árboles busca el Idólatra el culto irreverente. Cesa religioso, que no le convence al Gentil la fuerza, pues con halagos más se desva- nece. orr el 1s que sigue frecuente, lleva Idolatria, mezclada en las licencias placeres. Cesa, que es quitarle méritos fieles a los albedríos, es bien que ellos elijan, no fuerzen. Corta, que el pretexto ha dañado siempre, y hace las maldades, no por mejores, si por conses cuentes. Cesa, divertirse al Pueblo consienten, que alivie, y no postre la obediencia, con acto indiferente Corra, que es profano tropiezo a la plebe sacrílega, y sigue, empezando por cultos, cuando emprende. Cesa, que irritada, ofendida puede formar la venganza, con motines, y robos cuentes. Corta, que la honra del Cielo precede, y es menor reparo, que todo falte, como el reine. Cesa, que la da con la ruina pierdes, y queda la duda del alma, que aventuras e muerte. s l de más persuadirle con el corte, o con el cese, porque a los golpes el árbol en su palabra se tiene. Corta, Cesa, Hasta aquí pudo la duda incitarme, y suspenderme sin mérito, más ahora que funebre la doliente voz con menos eficacía, confundida retrocede, al no hallar razón que impida el impulso, que me mueve, y solamente mi riesgo da por reparo eficiente, sacrificándome a Dios con el auxilio, que excede a eficaz (aunque bastara con mi celo el suficiente) no arriesgo el alma, si en culto víctima la vida ofrece. El Padre el Hijo, y el Santo Amor mis brazos aliente. Corta, Cesa, Téngase, Padre. . Qué hace? pues el golpe me detiene? No, mas un reparo, y una duda tengo de repente. Qué es el reparo? . No ha visto el Mundo en danzas, vanquetes, y lascivias, en la copa de un árbol, donde pendiente está una campaña, y pronta con su guadana la muerte enarbolada? . Sí. . Pues aqueso mismo parece, Corta, No acaso, pues estas ramas insultos no diferentes ocultan, por donde el golpe, que las derribe, merecen: no me estorbe. . Entra la dudas si con el golpe estremece el árbol, y como cubo de agua, de golpe se viene, sin el agua va; y le coge de medio a medio; qué peje pillamo? diga? . Desvíe, que mi buen celo no teme, cuando hace una buena obra, los futuros contingentes. Corta, Cesa, . Cayó, mayor la ruina es, que la eminencia siempre, porque lo que ocupa de aire, solo en la tierra se advierte. Gracias te den las criaturas, Señor. . . Qué esperas? Oh pese al infierno! con prodigios siempre este monstruo me vence; pero mi furor el fuego, como invisible no enciende de los Gentiles? quebrando los límites a las leyes, que este afiló, donde el crimen halló sin castigo albergue, arruinado por la Fe de ese Santo de las gentes: los Gentiles, presumiendo con dictamen diferente, que fue su intento quitarles, no el culto, no sus placeres, no sus gulas, no sus vicios, si su refugio, impacientes pasen a vengar su agravio, donde en temores crueles. pierda más vidas, que a un golpe piera venganza clemente. ̱. No lo estorbo, aunque pudiera, que a más alto fin conviene tu violencia. Pues no estorbas, como yo en tanto me vengue, furias, confundid el Mundo, y venga lo que viniere. h Atoro muerto, estocada de puño. . Porque no quedé memoria de tantos cultos, como en aras infieles han dado a una vegetable criatura, y ciegos, o aleves se los niegan al Criador de todo; Frangollo, deme lumbre, que comó el becerro, en ceniza he de volverle. No basta le descuarticen, sino que después le quemen? No, pues a Dios quita el culto. Pues muera como un Herege. No enciende? No es menester, que como fiesta solemne, tiene sus vísperas, con luminarias, y cohetes. Experimente su daño, aunque mis sombras desprecie. Mérito será más grande, si la constancia las vence. Pero atabales? no paso, ua ni tigres, onzas, ni sierpes, ni monstruos, que no es posible que las retraten pinceles en un lienzo del Juicio tan al vivo. . No se altere de esas diabólicas trazas; que como el Infierno siente, que le quito en esas ramas las más eficaces redes de Oráculos, que en problemas tanto engañan, como prenden; no es mucho que esas quimeras perspectivas aparentes, con sombras nos amenacen. Para mí son de relieve, que se acercan, y los temo muchísimo. Por qué teme? Porque me queman, me abrasan, me tragan, me engullen. . Deje esas locuras. . Locuras? creo en Cristo, que me muerden. Con la señal de la Cruz, le aseguro que no lleguen. Más Cruces, que en diez Ermitas tengo (de Baco! que es fuerte ponderación, y no sirven. Diga Jesús muchas veces. Jesús, pero aquestos diablos a los conjuros se vienen, como los Moros a pasas: si serán diablos de gentes. Vecinos de Mira, al campo salid, porque algún rebelde ha derribado el Laurel de Apolo, que nos defiende, Aqueste es otro cuntar Acudid, porque se vengue el sacrilegio. . Ove, Padre, peor vestiglo es aqueste para mi miedo. . Por qué? Porque son Gentiles duendes, que con la mano de hierro, y no de lana, dan siempre Ya la amenaza es el golpe. Mas resistencia previene. Mueran los que el sacrilegio han cometido inclementes. Hijos, tened; el engaño no os arrebate, no os ciegue: Nícolas soy, vuestro Obispo. Aunque veneración debe la atención a tu piedad, que tanto nos favorece en nuestras necesidades, re opones irreverente a los inmortales Dioses, y al seguro que concede el prodigioso Laurel, que lo oscuro hace evidente: con que pide el desagravio esta ofensa, y no se debe, por los bienes limitados, dejar los ommpotentes. 2. Este lleva el instrumento, No llevo tal. 2. No lo niegue. Si quiero, que tiene filis negar la verdad patente, que la duda no se niega, pues negada se concede. 1. Llevadle, porque en prisiones le castigue el Presidente el sacrilegio. . Por Dios padezco gustoso. . . Puedes con el misterio quitarme el placer de qué padece? Sí. . . Cómo será? Torciendo el fin de aquesas silbestres fieras, que fingiste en sombras, dándolas garras, y dientes, naturales, y fe que deboren, que despeñen a esos Gentiles, y sea auxilio de convencerse. O pese a mí, que tal hoy pero pues tengo pendiente más ocasión de afligirle, sembraré entre los Jueces, que con diabólicas artes obra prodigios urgentes. Padezca en tanto. Es ceñirle sus méritos de laureles. Yo le dispondré más riesgo con el combate. Es ponerle más Coronas. . . Con algun se desmaya, y retrocede. Pues intenta. No me olvido; y en tanto, al lóbrego albergue me retiro. . . Cómo yo a las Regiones Celestes. Vuelve la máquina Real. 1. El Cielo, sin duda, vuelve por Nícolas. 2. Todo el Orbe se desquicia de sus ejes. 1. Que nos deboran las fieras, huyamos. . Porque me dejen, me alegro, que al abejón jugaban con mis cachetes. Ve como el Cielo su causa, cómo tan justa, defiende? Pudiera haber empezado antes, que de este jarrete me quitasen una Pues está herido? . Parece que sí, porque estoy mojado, y aún podrido según huele. . Por esta parte los bultos se muestran. . Ellos son, dense a prisión. Este laurel tiene las raíces verdes, pues que retoña milagros basiliscos. . Obediente me tenéis. . Así obedezco a las Imperiales leyes, porque prenderle me mandan, y remitirle con fuertes prisiones, y a un tiempo mismo cumplo también con la plebe, que el destrozo le atribuye, y estorbo en los accidentes el riesgo de su persona; venid, padre. . Con alegre resignación. . Yo con triste repugnancia. . Se defiende? No puedo, que si pudiera, yo le rompiera al Corchete. Qué? . Las presas, o la caja, a puñadas, de los dientes. No se acuerda de la flema del trigo? . Hombre, tú eres? di, cómo estás aquí? porque el crítico no coteje, que te ibas con los Soldados? Traje la orden de prenderle, que en premio de mis servicios (dos años de pretendiente) merecí esta comisión. No eras Proveedor? . En cierne Y hazme reír de Galicano? De todo sirvo. . Se infiere, y eres casado? . Sí, más por qué lo dices? . Parece, que ha que si es por el interese los salarios en el aire hallarás, cuando te peines. este sitio retirado, poco en Palacio frecuente, mi celo os llama prudente, y aunque prudente, restado. No ignoráis cuantos honores del Emperador recibo, pues tanto en su gracia vivo, que son riesgos sus favores. Bien lo sé, mas di, a qué efecto nos llamas? . Lo mismo digo? Dudaréis que por su amigo, sabré todo su secreto? 2. No. . Dudáis que me debéis afecto experimentado? 2. Menos. . Pues esto asentado, si el secreto me ofrecéis con voluntad prevenida, le descubriré oportuno, vida, y Reino importa al uno, y al otro la honra, y la vida. Pues por qué la voz dilatas Qué te suspende? . Rez que nos oigan. Corre el velo al misterio que recatas. Oídme? Mi pecho errante, siguiendo un delirio vi lujo le previene A no desperdiciar instante, por si logra mi esperanza en tanto afecto tirano el amor de Galicano, o mi rencor la venganza. Siguiendo viene mi amor, para mitigar mi pena, el Sol hermoso de Elena; por renacer mustia flor; mas la acción ha suspendido, sea descuido, o cuidado; o halló el paso embarazado: quiero aplicar el oído. A mi Elena cuidadosa vi pasar al mirador, del Mar, y aunque su rigor tiene mi fe sospechosa; se recata mi quererla al logro, que se dilata, por no hacerla más ingrata, que es fingirla menos bella; cuando de esta dilación dudo la causa: mas Cielos, apuremos los recelos, oyendo con atención. B. No los quiero interrumpir, si recatada esperar, por si consigo explicar mi amor, y ahora quiero oír. Sospechoso Constantino de mi lealtad inculpable? prosigue, pues. . Atendedme, para más desdicha, sabe que tu Ejército en la Ecitia quiso César aclamarte l resuelto. . Pero también sabrá, que con mis lealtades no lo consentí. . Eso ignora, o no lo cree; o el Arte lo disimula, que estando de la fortuna en el auge de su rueda, hay más peligro; pues pretende castigarte el mérito, y más le han dicho, (entablo nuevas maldades) . que pretendes con Demetrio, y esas tropas retirarte al Asia, donde en cuarteles las hóspedas que te aclamen César, partiendo el Imperio, por fuerza robando amante en matrimonio a Constanza, pues te la niega mudable; y en caso que te se pongan las Legiones militares, que ofensiva, y defensiva liga con Demetrio haces, para lo cual a Demetrio, contigo quieres llevarte. Rara traición! . Grave empeño! Todos mis celos me abrasen. Retiraos, que estos indicios pueden ser luego Fiscales: mira si importa a tu vida, y a tu honor, que antes repares el daño, que te amenaza, y no menos, como parte. interesada, a Demetrio, que aunque pueda disculparle, que intenta su libertad, valeroso a todo trance, en las razones de estado, ningunas razones valen: advertiros vuestro riesgo, es lo que está de mi parte, y de la vuestra impediros las amenazas fatales. Cielos, como ignoro el crimen de una traición semejante? Sabiendo de Constantino el más oculto dictamen aviso? Contra mi amor, y mi padre, robar a Constancia? o pese al ardor de mis Volcanes. Qué esto los Cielos consientan! Qué esto sufran las Deidades! Hablad bajo, no nos oigan. Vengareme. . Tan cobarde, y dudoso se halla el pecho, que el corazón se le parte entre lealtad, y desgracia, en dos opuestas mitades. Apenas puede la lengua articular palpitante razones, que me disculpen, o remedios que embaracen mi daño, cuando me admiro tan leal, como ignorante. Oh Palacios! La lisonja en vuestras flores es áspid, pues que pagáis con tragedias muchas veces las lealtades. Ya no se oye, pero sea en la duda lo bastante para impedir la traición. Ya no puede hacer examen el oído en mis recelos. Qué pendiente de este lance está mi amor, y su vida? Qué proceder bien no baste? Oh Cielos! . Con el silencio se vencen dificultades. Qué la envidia. Hablad más bajo. Mienta, y forme estos azares? No se oye lo que confieren. Ya sordos se satisfacen; pues solo advierten los ojos su cuidado en sus semblantes. No oigo lo que resuelven, mas siempre será constante de mí Qué resolvéis? Nada, en mi duda dejadme; que entro con varios afectos en la batalla más grave. Fuera hablaremos, que ahora por este paso del Parque vi a Elena. Guardeos el Cielo, 2. Y a vos los Cielos os guardo Voy a prevenir al César, dando por indubitable la traición, que mi malicia forjó, por asegurarme de la producción del trigo, por si mi injusto dictanien, a título de celoso, en el César variable halla la gracia, que acredite la opinión que sigo errante. e Solo queda, ahora puedo con mis celos declararme, que con poca insinuación en mi grandeza es bastante, y si no me corresponde, he de pasar a vengarme, alentando las sospechas de que intenta novedades. Solo quedó Galicano, pero confusa, o cobarde Elena, de hacia el retrete, como indiferente sale. Casto es mi amor, pues camina a unir con dos voluntades un himeneo, y si él libre esta indecencia culpare, le recuso, y solo admito la censura muy amante. Neutral hasta el movimiento, tengo en grillos de pesares. Quiero atenderlos. . C daré lugar a qu Galicano, por si puedo hablar a Elena, y quejarme de sus desdenes. . Señora? mucho es que vuestros celajes como rayos de más soles, atentos no me cegasen, Sois discreto, y cortesano prendas, que con el esmalte de lo valiente, y dichoso, tanto, señor, sobresalén, que embarazan otras luces a otros ojos perspicaces. Casi he explicado mi afecto. . Cómo el transito es distante, no les oigo, mas advierto, que con muestras agradables, se preguntan, y responden: o celos, pasión infame! No sé de esta acción que infiera, . porque la ofensa no es dable, ni en Elena, ni en mi punto: mas que agudos son los males de los celos! . Yo me arrojo, pues que mi lealtad aplaude, ya segura, y no me deja escrúpulo imaginable de traición con la lealtad, quieta, sin morderla el áspid del escrúpulo, ni el golpe, he de prevenir culpable; obre el Cielo, y solamente de mi amor he de acordarme, pues como justa promesa de Constantino, es más dable, sin parecer delincuente, que tanta deuda me pague, o muera de fino, que en lo preciso es más fácil, que diga amor, aquí muere, que la calumnia, aquí yace; y así, un papel prevenido, y recatado he de darle a Elena, porque a Constancia lo dé, bien puedo fiarme de su fe, pues ella propia se me ha ofrecido galante. Qué os suspende? . No enojaros, y si excedo, perdonadme, señora, pues que mi amor tanto os debe, ha de ampararse de vos, y si esta licencia fuere atrevimiento, dadle la disculpa, que merece por desgraciada, y amante. Todos para lo indecente . de sus afectos se valen. Este papel en mi nombre, por ser de mi amor alarde, dad a Constanza, y decilda, que la fortuna mudable me dejó este bien. . Qué veo, Cielos? . Cielos, que pesares sin el oído, los ojos me informan, y persuaden? Qué oigo? o malaya, amén, . el decoro de lo grande, que rémora de la ira, aún no permite quejarme! Decidla, que mis temores, y esperanzas formidables, en tanto riesgo recelan, que el secreto se declare, que excuso lances de amor, por no arriesgar en los lances el perderla; mas que crea, que en cariñosos altares, idólatra el pecho tiene firme esculpida su imagen. que invisiblemente arde en Mongibelos del alma; se asoma por dos Volcanes de mis ojos. . Ya no puedo, Cielos, con tantos desaires, ni que atención, ni silencio hagan al honor cobarde. Cielos, para más tormento Galo llegó a embarazarme; pero como esposo, tiene mejor pretexto en su ultraje; más vengaré en Galicano tan a ofensa con su sangre. Ingrata, pues no bastaba dilaciones, y crueldades? Vive el Cielo, que me ha oído! Si no que para matarme del heciizo de los celos, de nuevo puñal te vales; pero pues ra degeneran. Solo baldones infames me falta oír. . En agravios, si llegan a descifrarse, aunque atropelle el respeto, que se debe a las Deidades, amante, e interesado, como esposo, y como amante, te he de quitar el papel, instrumento indubitable de tu traición, y después en su dueño he de vengarme, asegurando la vida del Emperador tu padre, y mi señor, deja. . Cómo atrevido? Ambos dejadle. Válgame el Cielo, qué veo? Yendo a mi enemigo a darle la muerte, encontré a mi tío, que embarazó de este lance la ejecución a mis iras. O a tantas penas acabo mi vida! . Que atrevimiento lisonjero os persuade a no temer mis rigores! y después (riesgo notable!) decid que os mueve, que muerta la razón, hyerto el semblante, viva la queja, confusos hacéis el caso más grave. Hablad, decid el motivo, que os ha descompuesto, antes que entre la evidencia, o duda, os castigue, u os ultraje: decid? . Señor, Galicano, . Demetrio: o pese a mis males? Mal empieza, que traidores son, pues Arrio en este instante de su intento la noticia me dio. . Quiero anticiparme, porque me vengue mi ofensa de todos, torciendo el lance el sentido: Yo señor pasaba, ha pocos instantes, por esa pieza, que al Mar, como teatro agradable, es mirador eminente, pues rematando en su margen, registra al Bosforo Estrecho Galeras Fustas, y Naves, barloventeando, cediendo, tirando, y en sus errantes laberintos levantando mil monstruos de sus cristales: aquí los divertimientos buscaba, sin los afanes del teatro, la valla, el circo, e; el coso, el monte, y el va Calificando mejores los recreos naturales, sin la pensión, o el fastidio. de asistirlos, una tarde, sin fatiga, al pretenderlos, pues se dejan, cuando cansen; Divertida, y presurosa oigo murmúreo distante; suspendo el paso, el aliento recojo, pendiente al aire dejo la acción, dando al bulto presunciones de cadáver: quito a los cuatro sentidos la operación, porque encarguen al oído la experiencia, que excedido, y vigilante, los conceptos de las voces al común sentido estampe. No aprende, y porque extraña, que al Palacio se quebrante la inmunidad, cuidadosa doy pasos, si no cobardes, tan del silencio, que el ruido eficaz, y penetrante por las bóbedas confusas le trasladaba las frases. Busco el cancel de un biombo, por hacer mejor examen de el eco, que difundía con retrogrados remates, de más voces, que conceptos, tropelias por el aire. Llego, oigo, y averiguo, que equivocos, y arrogantes, Galícano con Demetrio, le influye, y le persuade una traición, pues resuelve partirse al Asia, y llevarse. a Constancia, y que sus Tropas César de Oriente, le aclamen. Arrio a este tiempo pasaba, él avisó, disculparle. quiero, para que el delito en Galícano recargue, que no añado circunstancia, pues le digo lo que sabe. Vive el Cielo que es verdad: . Oh traidores desleales! Atrio me lo dijo. . Al verme; por dos estancias distantes discurren, quedando en esta Galicano; y al mirarme, con aquella reverencia, que se debe, y que se aplaude, se le cayó con descuido este papel, y al quedarme sola, no tanto curiosa, como leal, como amante tuya, no miente la voz, pues por amores fue el lance, quise abrirle; a cuyo tiempo Galo, mi primo intratable quiso, con noble ardimiento obtenerle, y estorbarle con la eficacia, que viste, diciendo, que ha de vengarse de su dueño, asegurando tu vida: de aquesto nace, que oyó la traición; es fuerza a at. como celoso, y amante, que aplauda lo que yo finjo, que groserías vulgares fueran desmentirme: ahora, solo resta, que embaraces. tu peligro, y averigües de esta traición los quilates: y el dueño de ese papel, por si es cómplice, que añade indicios (como instrumentos) dañosos, o favorables, Pues me ha disculpado, lo fingido he de perdonarle, y seguir lo que acredita, que en dos balanzas iguales debo atender a la dama, cuando, aunque es caso tan grave, sabe el César, quien le ofende. Dime, pues, lo que escuchaste a Galicano, que luego leeré el papel. Mis lealtades dicen lo mismo, que Elena, aunque solamente añaden, que el Ejército en la Scitia quiso César aclamarle. Dejo el juicio pendiente, por si quiere descifrarme las líneas de aquel papel, que es vasilisco, siendo áspid. Yo, señor, oí lo mismo que Elena, y Galo. Excusarme no puedo, pues que es el César . primero. . Para el examen rompo la nema, así dice: Señora (el Cielo me ampare, que es para Costancia) Amor permita, que sin azares la experiencia, que dispongo, se logre, porque triunfante, yo tu esclavo, tú mi dueño pueda inmortal coronarse: y si acaso es el estorbo la Religión, no embarace mi Himeneo, que a quien tiene tanta fe, no ha de faltarle. Respóndeme, que no temo rigores, aunque contrasten a mi fortuna, y se pierdan mil vidas en este trance: corta ofrenda a tanto asunto, que en sacrificio más valen, que dichas de conseguirle; los blasones de intentarle. Galícano, cad son indicios eficaces, que su delito evidencian; pues aunque no se declare, bastantemente comprueba, que en vínculo inseparable, con la mano, que pretende, áspira al Solio arrogante. Pues al remedio, antes que se haga el daño irremediable. Galo, Juliano; al punto llevad la gente, que baste, y a Galicano a esa torre (dónde tenga estrecha cárcel) conducid; luego a Demetrio sea el cuidado su Alcaide, en tanto, que su intención con el tiempo se declare; y haced que sirva a mi mesa; que quien desprecia mudable mi gracia, merece ingrato, que como a siervo le trate. Voy a obedecerte. . En due quedan mis celos. Dejadme ilusiones, que el Imperio, mirado por esta parte, tiene esta pensión, y tiene el temor, que se disfrace el veneno; y el cuidado de guerra, y paz, siendo Atlante de tanto peso: y en muerte, la zozobra de dejarle, siendo ideas sus lisonjas, sus cuidados realidades. Bien el Tirano Dionisio la Majestad deleznable en geroglifico mudo cifró en la mesa abundante, músicas, aparadores, y ostentaciones Reales ro a la silla, en el trono Real, de un cabello frágil puso pendiente un cuchillo, cuya punta penetrante amagaba la cabeza del Rey, porque los manjares gustase con el acibar del cuidado inexcusable, de sí se quiebra el cabello, de si el cuchillo se cae. Padre, y señor, cuidadosa de la novedad, que esparce riesgos tuyos. . Esa carta lee para ti, templarme quiero pues que la ocasión di a Galicano, insaciable en sus intentos: y ahora quiero decirte (aunque tarde) Constancia, que ya no puedes con Galícano casarte; porque Ícaro atrevido, con necias credulidades, ha unido a plumas de cera muchas traiciones de jaspe. En esa vecina torre ya puedo decir que yace, por que un verdugo muy presto la cabeza ha de cortarle. Cielos, es verdad, o es sueño? o que viviente cadáver lo hallo certeza, y mentira, pues que siento los contrastes, y los admiro insensibles, a golpes ineficaces. Yo que a Galicano quise, por precepto de mi padre, vencida casi imposible la constancia inexpugnable de ser Cristiano? de un corte aquellos nudos tenaces, que unen la fe, y el amor los rompe un suplicio infame? Pues no ha de ser, que resuelta con una maestra llave, que tengo de este Palacio noble, abstrayendo de amante, le he de dar la libertad, para que no diga nadie, que el que aspira a merecerme, lava sus manchas con sangre: que no es nuevo en las mujeres, en este noble certamen aventajarse a los hombres con primorosos realces, que es más hazaña al juzgarlas en todo menos capaces, que los perfiera, y en tanto, Cielos, valedme, guiadme, daré un blasón a la fama, daré un timbre a los Annales, un asunto a las Historias, y un ejemplo a las edades.
JORNADA TERCERA
Padre, qué misterio es este? pues que los guardas nos dejan, y las prisiones al cuello, como si fuese apariencia, se han hundido, o han volado. Y antes que al teatro vuelvan, (como diablo que se hunde a representar tragedias) S huyamos. De a Dios las gracias, que mayor prodigio encierra. Si es milagro, es de misteri llegamos a onde el General Concilio ontra Herejes se celebra, ees el primero en su orden; e ha de confirmar la Iglesia. Diga, y qué tienen que hacer omates con verenjenas? caerse las prisiones a Concilios? . No se acuerda de este misterioso libro, que dio el Cielo con expresa calidad, que sustentase u escritura verdadera en el primero Concilio? Si más llueve, más aprieta mi dificultad. . Pues diga, si en la prisión estuviera, pasara a Constantinopla, (donde esas guardas me llevan por orden de Constantino? y mal defender pudiera de aquestos cuatro Evángelios la inefable consistencia. Sin la huéspeda, parece que ajusta errado la cuenta. Por qué? Porque son Gentiles, y es menester que lo crean, que no entienden de milagros, antes, Infieles, los echan a mágicas infernales: o mire la cantaleta, que por el laurel de Apolo nos dan en la residencia. ̱nt. Dios, suma sabiduria, dispone sus providencias, disus ocultos juicios, por ignoradas veredas, para más gloriosos fines encamina. . Yo quisiera, que estos milagros claritos, sin comento al margen, fueran, porque en tanto que se explican, nos van dando a buena cuenta tantos Gentiles garrotes, que las agallas nos quiebran. El mérito es tolerarlos, para alcanzar la diadema del Martirio, que no es menos Martir el que lo desea con repetidos tormentos, que uno que se experimenta, y en padeciendo más golpes, es multiplicar ofrendas. Eso es ser Martir más veces; . pero ármese de paciencia, que este tumulto recelo, que martiriza sin prenda; porque serán nuestras Guardas, que al romperse las cadenas nos cortarán, con los grillos muy apretados, las piernas. No son, si no Labradores de esas vecinas Aldeas, que cuando pasaba a Roma, con caridad, y pobreza me hospedaron. . Y pagó la posada? . No, que atenta su sencillez, de limosna dieron la costa. . Que apuesta que vuelven arrepentidos a cobrar con las setenas crías, y por crías, logro cesante de la moneda. Ya se les habrá olvidado. Si fuera suya la deuda, les faltara la memoria; mas no, siendo deuda ajena, que son villanos. . Vencerlos con palabras alagüeñas, pues no hay otra forma. . Cómo? no son de oro esas camuesas, o pomos del libro? pues yo apuesto que los desuellan, por no decir que los mondan, que quien monda, algo deshecha. Padre, pues te conocemos, amparenos tu presencia, que es tal la fe que en tu nombre tenemos, que nos alienta la esperanza, confiados en la caridad que ostentas. Alzad del suelo. . La Cruz que hiciste en las herramientas, fue su temple, pues quedaron tan firmes, y tan enteras, que ha seis años, no se gastan, ni se cansan, ni se mellan. Y guardarán la virtud, del tiempo, y trabajo exentas, tanto, que en futuros siglos se den en dote, y herencia. Buen oficio es ser herrero del Lugar. . Para más deuda, ese monte, esa campina, tan ópimo, como bella, por haberlas dado el nombre de San Nícolas, en muestras de nuestra fe, aunque era esteril, los frutos nos acrecienta. Pues traíganos las primicias. Pero. . Este pero no espera. El Infierno con envidia (pues no puede la influencia esterilizar del fruto) con los rigores se venga, Cómo así? . Porque los pozos, que por ignoradas venas, daban en dulces cristales a la sed risueño néctar, los ha secado, y frustrado el afán a la taréa; los que nuevamente se abren, tan agrios se experimentan, que es preciso se despueble; por esta falta, esta tierra. No es malo tener Salinas, para ahorrarse una gabela. Es más falta la del agua. A mi poco se me diera, que como haya vino, y carne, yo comiera el pan a secas. Deme una hazada, En el nombr de la Trinidad eterna, te mando, madre común, que sin tardanza obedezcas a mi ruego, tributando el humor con que alimentas las escondidas raíces, que en tus entranas se ceban, y en cristalinas corrientes, dulces, claras, y risuenas, perennes, y saludables, en edades venideras, abundantemente sacien estas comarcas sedientas, siendo común me dicina de enfermedades diversas. Ve aquí el agua de la vida; que ignorada la receta, es salud de todos males, si Dios quiere que lo sea. Qué me quieres, Nicolas, que en mi centro no me dejas? dónde iré, que no me aflijas? me avasalles, y me ofendas? Adonde a las criaturas no persita tu violencia. Para templarse el demonio, tenía hecho represa, o estanque de esta aguardiente, que así el diablo se refresca. Padre, a tantas maravillas, quien tu virtud no venera? Rendid al Cielo las gracias, que como estamos a cuenta de Dios, al último trance socorre nuestras miserias. Vaya de gira, vaya de fiesta, y hagámonos rajas con las casta- 1. Atiendan, y oigan, (nuelas. escuchen, y vean, como se da a un Santo una cantaleta. Qué es esto? . Las Aldeanas, que agradecidas festejan al agua, y el sonecillo, da a las tabas su dentera. No puedo más, que bailara con este son una Dueña, una Beata. . Qué hace? Qué? bailar. . Tenga modestia, mire el Abito? . Un Obispo, iten más Santo, la tenga, pero su paje de alforja no se ha visto en la Comedia. 1. Un Obispo Santo érase que se era, que en hacer milagros, son cuentos de viejas. Vaya, 2. Cómo par de pollas, casa las doncellas, la pobre, y la hermosa, la rica, y la fea. 1. Inventó el ayuno tan desde la tera, que de aí las gentes, quedaron hambrientas. 2. En la vida, y muerte Virgen se conserva, y con estas canas, de grado, y de fuerza. Mirad que humilde gusano soy. . Si es día de su fiesta, le han de decir sus elogíos, calle, y oiga, y no consienta. 1. Prudente, y templado y no es cosa nueva esas dos virtudes, en quien come acelgas. 2. Fuerte, y justiciero, dóiselo a cualquiera, que guarde justicia, no teniendo renta. 1. Prédica Evángelios, sus textos contexta, no hay más que decir, pues dice sentencias. 2. Confesor, al hombro las culpas ajenas se echa, y sin su culpa, hace penitencia. Vaya, Aún apenas los atiendo, remontado en más esfera, pidiendo para el Concilio la gracia de suficiencia: Frangollo, hable de otra cosa. Que estoy cansado agradezca, pues el que bragas no usa, las costuras se le asientan. 1. Al Doctor, y al Cura ha echado por puertas, que no sana el uno, y el otro no entierra. 2. Con aceite, y agua cura las dolencias, con que las Bóticas en drogas se quedan. 1.. Aquestos milagros, con ser a docenas, a un Jesús los hace; mas a él se los echan. rda, y extraño los niega a logro, que así le tiene más cuenta. 1. Por innumerables los canta la Iglesia, cuantos serán ellos, pues no se numeran? 12. Todas las Naciones los piden, y llevan, y siendo Gentiles, Cristianas las deja. 1. Sus milagros ponen allá en las Estrellas, cáscaras, qué tales son, pues que los cuelgan! 2. Por deuda ejecuta todas las promesas, y las que se olvidan, muy presto se acuerdan. 1. Confesor, y Mártir será, cuando muera, que el martirio tiene en acto, y potencia. Vaya de gira, Sin duda les ha picado la tarántula, pues cesan menos rendidos, que muertos: cuando el que baila se huelga? En lo eminente del monte fórmese con reverencia, un Templo en la vocación de Nícolas; para muestra de este milagro, porque admirable ejemplo sea, que se dé en la Ley de Gracia (para mayor excelencia) a un Santo en la mortal vida, antes que goce la eterna. . A María dedicadle, Señora, Abogada nuestra, Madre de Dios, limpia, y pura en su formación primera, con nombre de Concepción, dedicándosele fiesta en las edades futuras, caminando a la evidencia, y el misterio se declare, cuando al decreto convenga. Padre, sabe qué reparo? que ya estamos a las puertas de Nicea, y que los Guardas echaron por otra puerta, que es la droga de que usan, cuando no quieren de veras encontrar el descamino; pues el que quieren encuentran, si no se lo pagan. . Vamos a cumplir con la obediencia, que no es el prodigio acaso. Dígalo como lo entienda. A presentarnos. . Qué dice? no ha oído; que solo hay buena una Presentación? . Cuál? La de la Virgen, en prueba, que no hallo algún presentado, que después no se arrepienta. Pues dónde quiere que vaya? A retraerse a la Iglesia. Deje locuras. . Locuras? oiga, Padre, esta advertencia: Entre la Iglesia, y la Cárcel, el pobre reo en la trena, ha de hacer lo que el Juez quisiere; mas si está afuera, lo que pudiere: ahora mire, si es boba la diferencia. Quién huye el cuerpo, da indicios de delito, n de flaqueza. Mas vale salto de mata, que ruego de la ercetera. Palacio de Constantino es este. . Eche la derecha mano, como el pie derecho no se nos torne la izquierda; que es bendición, que a sus nietos echan caducas abuelas, y añaden buenos caminos con su alforja de veredas. Qué ha decretado el Concilio? Gran señor, en las primeras sesiones Gentiles cultos, como vanos, se condenan; pues mal pueden ser Deidades en su forma, o su materia las hechuras de los hombres, que a sus prolijas taréas le dan el ser, al arbitrio de buriles, y turquesas. Con la verdad, disfrazada va la más fina cautela, pues de los cultos Gentiles no consigue mi experiencia sino martirios, laureles, silicios, y penitencias, con que el Cristiano corona la vida para la eterna, y de los cultos Cristianos, dándole a los hombres rienda, heregias, opiniones, vicios, rencores torpezas, con que es más triunfo al Infierno cualquiera que se condena. Esas hechuras, que ofendes, las Deidades representan de los Dioses. . Las Deidades en su imagen se respetan. Ya mi celo no permite, que me niegue a la defensa. Siempre habrá, sie argumentor, y bonetes como piedras, y es muy del caso la grasa, para que el golpe no ofenda, que así Letrados que rinen, se pagan, y no se pegan. Vuestra Majestad Cesárea me dé permiso, y licencia de responder. . Cómo aquí Nícolas? Pese a mi afrenta! Quién eres? . Soy Nícolas Obispo de Mira. . Cesa, Nícolas eres? pues cómo, dime, libre te presentas? cuando he mandado prenderte, por haber roto la nema a las Imperiales Armas, que mis Presidentes sellan en el trigo. . Tus Soldados darán por mí la respuesta. Aquí entró yo. Esta mañana, . cuando las Guardas aprestan la jornada, en ese verde laberinto de la selva se nos perdió, y aunque prontos discurrimos la maleza, no le hallamos. . Para otra, abra los ojos la bestia: más es del caso ver poco un casado de la legua. Yo le echaré más prisiones. Para qué, si ellas se quiebran? Yo, señor, cumplí, juntando al precepto la obediencia; y pues para los castigos, que delincuente merezca, ay tiempo, y a este Concilio se convocan las cabezas; yo como indigno Prelado, con debida reverencia, debo asistir, con tu gusto. Prosigue ahora, pues llegas, a ocasión del argumento, que no en suspender la pena o a la justicia. . El Cielo lo dispone. Bien pudiera, decir de aquesas mentidas Deidades las indecencias injustas, con que les dieron delincuentes las diademas; siendo tiranos los unos, las otras siendo rameras, otros ladrones; y todos con engaños, y torpezas, vicios que aplaude el Gentil, y que en sus Dioses venera, para tener la disculpa de seguir la consecuencia. Asentado este principio, que Gentiles no le niegan, de este argumento infalible se arguye con evidencia, que no puede ser Dios, el Dios que puro no conserva suma bondad, no mezclando vicios a su ommpotencia; luego otro Dios infinito hemos de buscar por fuerza, de tres Personas distintas, y una voluntad, exenta de impresiones delincuentes, porque inseparable tenga el Padre el poder inmenso, la sabiduria inmensa el Hijo. . Corto el discurso, porque a cortarle me empeña mi opinión: sabes quién soy? No lo sé, más por las señas, te he visto en Mira, y tu nombre ignoso. . Porque lo sepas, soy el Presbitero Arrio, que defiendo. . Ten la lengua, que con sutiles discursos, puede engañarse blasfema. Yo dispondré el lance comó a me vengue, y él se arrepienta, Lo que es fuerza de argumento, no hagas invencible fuerza, proponiendo, y decretando, con imperio, y con violencia; para concordar las dudas, se forma la controversia, se propone, se distingue, a una, y otra conferencia; porque si tú eres Romano, es forzoso, que resuelvas tu opinión, y Juez, y parte, das por nula la sentencia. Argúyeme con respeto. Atiéndeme con modestia. Dices: Dios, primera causa, fue una simplísima esencia abreterno, y como Padre, desde el principio en su idea engendra al Hijo. Darasme ejemplo humano, que tenga en tres distintos sujetos un principio? . Sí. A la prueba. Te bastará que un milagro tu incredulidad convenza? Conforme fuere. . Visible. En esta forma pequeña de este material ladrillo; qué te parece que encierra? Tierra arida, seco adobe, barro tosco, o simple arena. Pues mira como te engañas, que desde su ser conserva la tierra con que se forma, el agua con que se mezcla, el fuego con que se une; pues si advierte la experiencia, que en tan ínfima criatura desde su principio obtenga tres Elementos distintos, unidos a una existencia, (aunque es limitado ejemplo para cuestión tan inmensa, que solo alcanza la Fe, con perspicacías de ciega) mejor puede en el Criador caber la unión más perfecta desde su principio, sin principio, ni diferencia. Raro portento! Prodigio extraño. . Clara evidencia! En vivas llamas me abraso, . mina mi pecho, revienta, pues concluyó mi malicia, y ha malquistado mi ciencia. Todo lo niego. . Protervo, Infiel, tenga la blasfemia el merecido baldón. No me haces a mí la ofensa, al Emperador la hiciste, con desprecio, y con soberbia. Raro atrevimiento! . Grave maldad! . Extraña indecencia! más castigue la justicia, no la ira, que la ofensa que se hizo a la Majestad, Constantino no la venga. Como piadoso te arguyo, señor, porque a tan opuestas ofensas de Dios no alcanzan otras medicinas lentas, y es mejor que fuerte dome la malicia mi violencia. Señor, para el desagravio, mi rostro ultrajado muestra las cinco manchas, que en rojas líneas torpes descompuestas, del Sacerdotal est re presentan la tragedia; ju sticia, señor, justicia. En tanto, que se decreta por el Concilio al exceso la correspondiente pena, en su nombre, a ese Arzobispo quitad (mas con reverencia del alto oficio que tiene, pues a Cristo representa) el libro, el báculo, y palio, que aunque castigo merezca, como hombre que ha errado, en tanto la dignidad se respeta, y aunque puedo castigarle, como absoluto en la tierra, el crimen, tenga en su fuero legírima residencia. Padezca, que este es mi intento. . Padre, la hemos hecho buena? Dios sabe, que fue mi Fe la que me dio su influencia. Y si entre aquestas, y esotras le degradan, y me cuelgan? Todo ofrecérselo a Dios; pues que corren por su cuenta los impulsos, y este ha sido por no consentir su ofensa. Ponedlo en oscura cárcel. . Arrio, ven por esta puerta, que te he menester a solas. Voy a prevenir cadenas, y si se rompen, esposas. Esposas? para tus muelas: Soldado de mil Soldados, que es peor que mil catervas de demonios del Infierno, me has tomado por tu cuenta? Estoy corrido. No hay duda, pero nunca le corrieran, a no andar a comisiones Gima, llore, sufra, y sienta, . que así formo mi venganza, y así dispongo su afrenta. Cierra esa puerta, y atiende: bien sabes con el afecto, que tus letras he estimado, y que he premiado tu celo. Sé lo que basta, señor. para que humilde, y atento, el alma, y vida tribute a tu gusto. . Pues supuesto lo agradecido, y que augusto; como poderoso, puedo excederme yo a mí mismo con el castigo, y el premio, de lo que intento fiarte, has de jurarme el secreto. Si juro: me hallo dudoso, . aunque su intención penetro. Ya sabes que a Galicano en mi Corte dejé preso, por la traición que tú mismo, como leal instrumento, delataste. . El buen vasallo. cómplice fuera, sabiendo crímenes de la Corona, sin dejarlos manifiestos: o juicios de los hombres, a estos engaños sujetos! Sabes que a las evidencias, de testigos (tan exentos de calumnia) está concluso con legal forma el proceso? Sí señor. . Qué negativo está, aunque convicto en reo? No lo dudo. . Pues ahora, por no malquistar mi acierto, el suplicio he dilatado, sagaz dando tiempo al tie que déclate en sus espacios, si hay cómplices a tormentos; o que la verdad se muestre, por no aventurar al yerro perder la fama adquirida. de piadoso, y justiciero: y viendo que no hay indicios de otros cómplices, pretendo lo que me niega la fuerza, que me lo diga el ingenio. Ya sabes que soy tu hechura. A la reconvención vuelvo de mi premio, o mi castigo, porque de tu ciencia creo, que puedo quedar, juzgando sin temores, satisfecho. Tú me has dicho, que estudiaste la mágica, a cuyo ejemplo, con decreto he permitido adivinos, y agoreros. No lo dudo: pues no estorbo a su Cristiandad, le despeño en errores. . Pues ahora, en fuerza de mi decreto, no Rey, amigo te mando, que en teatro verdadero me representes la cárcel de Galicano, imprimiendo en la vista, y el oído las voces, y los objetos. Lo que desear pudiera mi malicia, con el ruego se hace eficaz, y tributa más engaños al Infierno: si haré, señor, más advierte, que puede este movimiento, como extraño. . Es agraviarme, con presunciones de miedo. Esto toca a mi lealtad, y eso toca a tu denuedo: ea espíritus, las formas traed al entendimiento, que impriman en los sentidos, sin confusión, los acentos, El caso, el susto, el asombro, . me han dado el primer recelo, que mi valor, no vencido, ha padecido suspenso. Para qué dura la vida, que multíplica el tormento, si con la muerte, era alivio el dejar de padecerlo? mas como frágil me rindo, con el cobarde argumento; si yo, ejemplo de valor, ya triunfando, ya emprendiendo, hice las dificultades motivo de los ascensos. Desesperado se queja. Indicio de lo soberbio. No fuera mejor de un golpe quitar al impulso el riesgo, o el triunfo, siendo yo propio, homicida de mí mismo; pues que fui tan desgraciado, que no logré por trofeo el bien, pues al conseguirlo, fue consecuencia el perderlo? Ya su traición va explicando. Es muy libre el pensamiento. Pues qué espero? que no rompo con mis propios instrumentos, sino la imposible cárcel, mi corazón en el pecho? Oh pese! Pero qué digo? si tengo mi amor impreso en él, haré, con romperle, un amante sacrilegio contra su deidad. . Ya explica otro delito otro exceso. Demás, que si los auxilios, que de van encendiendo la llama, que desde Scitia conservo, por el milagro del trigo, que creció con tanto aumento? Oh pese a mí, que tal oigo! . Calla. . Qué pudo supliendo abastecer la Milicia muchos meses, siempre entero el número de fanegas, hasta acabar el progreso, prodigio de Nícolas, a quién favorece el Cielo? Señor, basta de experiencia. No basta, que ahora compruebo otro milagro en el trigo; pues produjo en sus graneros, no tan solamente lo que consta en los instrumentos, sino tanta inmensidad, que a un tan numeroso Pueblo ha dejado abastecido: o milagro sin ejemplo! Oh prodigio de los Santos, . qué invidioso retrocedo! Pues siendo esto así, y el culto obliga por su precepto a no ser yo de mi vida (para quitármela) dueño, bárbaridad del Gentil, que halla infamia en el trofeo; como, como infiel verdugo desesperado lo intento? demás, que es valor cobarde sufocar yo mis alientos, acabando con la vida, la constancia, y el tormento; luego es más valor, sin duda, la tolerancia al empeño, y a golpes inaccesibles ajarlos con sufrimientos, que puede ser que la vida, n las mudanzas del tiempo, consiga más altos triunfos, por tan extraños rodeos: hay mi Constancia! . Ah traidor! Bien muestra sus sentimientos. Obligada de mi punto, de mi estado, y mi respeto, dejando altiva mi agravio, no eficaz, por ser de celos, pues en pasando a venganzas, quedan arrepentimientos, como instrumento alevoso de la tragedia, anteviendo, que a tan generosa causa doy tan mal nacido efecto. Con esta llave maestra, que de este Palacio tengo (pues no hay seguro en sus guardas, si las permiten sus dueños) recatada de mí misma, hasta la prisión penetro de Galicano, por darle una vida, que le debo, que se la quité a una voz, y he de pagarla a un silencio. De mi afecto combatida (dejando el amante afecto, que donde reina el heroico, todos los demás son menos) no habiendo hallado oportuna ocasión, que con secreto pudiese dar libertad; a quien sus merecimientos le dibujaron más grande, sin que accidentales riesgos, le puedan quitar la gloria, que los aplausos le dieron, Ahora que ausente mi padre, y que el Alcaide en el sueño, con el descuido, acredita que el más recatado encierro se falsea, si se opone al cuidado otro desvelo: vengo con tímidos pasos (aunque con valor resuelto) a dar una libertad a quien le debí un afecto. Atiende, que por distintas puertas dos bultos advierto: mujeres son, que a los rayos lucientes de cera, y fuego, con los rostros recatados penetran con pasos lentos al lóbrego calabozo, que de la torre es el centro: gran traición! . Si pierdo el todo no perderé, por lo menos, que irritado Constantino le quite (de enojo muero) antes que sea Cristiano, la cabeza de su cuelio. Ay señor, mayor tragedia por mi ciencia experimento! Explícate. . Son tus hijas. Calla, que viven los Cielos, que si en sus traidoras vidas, por la distancia no puedo vengarme, podré empezarla en quien pudo desatento tan cara a cara pintarme mi agravio en traidores lejos, Pues señor, sea mi vida el desagravio primero, y para no ser testigo de más oprobio, te advierto, que es mejor dejar en sombras, sin colorido, el bosquejo. No, porque es ya lo dudoso, más activo, mas severo veneno; y así, de un golpe será piadoso el vener Hay mi Constanza! 2. Qué oigo? Amor, tan dulce recuerdo? Iras, tan cruel embarazo? Enigmas, prodigios, Cielos, . o todo, pues todo junto, en breve esfera contemplo: enigmas, pues ocultando la Deidad dos blancos velos, constituye más Deidad en su ignorancia el respeto. Prodigios, pues a una estancia, permitida solo al celo de su Alcaide, la rompéis (dudando el como) los fueros. Cielos, porque no se acuerda el mundo ingrato de un preso, y solo el Cielo piadoso le ministra los consuelos: qué motivo? . Ya ninguno, pues crédula comprendo, que caminamos a un fin, aunque por distintos medios: logre esa Deidad el triunfo, por ser más noble su afecto; Constancia es: ah ingrata, ah fiera! . toda cruel impedimento! Elena es: ah traidora! siempre estorbos, y tropiezos! mas está de más la queja, que si generosa intento, y no amante, mal, o en vano de su firmeza me quejo; pues me dejáis libre el campo, y miro en ese instrumento otro asunto de piedades, no las vendáis a mal precio, ni pierda acción tan heroica el justo agradecimiento. No estrague la cortesía el favor, que no merezco, explíquese generoso, n el corazón afligido, anunciando está, diciendo; g que es mi Divina Constanza, uno de estos dos misterios. El imposible vencido, por no confundir el ruego, os digo, pero ocultando quien soy, que el peligro vuestro es evidente, y que al punto os le estorbéis, admitiendo esta llave, que a un postigo franquea el paso a ese ameno bosque. . Para que partamos, favor, socorro, y obsequio en su campaña hallaréis, con dos bridones ligeros, un criado, y unas joyas, que den salida a otros riesgos. Antes que resuelva noble su admisión, o su desprecio Que no hallo pretexto acaso, que el lanze deje suspenso? Ah ingratas hijas, qué os rinde a tan indecente exceso? No he de admitir los favores, sin saber a quien los debo. No es posible por mi parte. Menos por mí, que reservo la noticia, y hago noble la ofrenda sin el recuerdo. Ah de las Guardas dormidas Den de ese homenaje soberbio donde Galicano tiene su custodia, o monumento? despertad, que siento ruido extraño en tanto silencio. A la Torre, al homenaje. De este peligroso estruendo (antes que sea el indicio) tímida errante me ausento. Hermana, que va el recato, este azar fuera grosero, y más siendo asunto heroico, sin lunar de vituperio; pues que tenemos dos llaves del Palacio, una podemos dejar, porque Galicano con presteza, y con secreto busque la campaña, y prontas con la otra volveremos a nuestros cuartos, adonde se desmientan los recelos. . 2. Adiós, Galicano. . Oídme, que yo, sí, no, . Ellas son. . Quiero, Para dejar el teatro en duda, tengo el pretexto. Mas este acero. Ea sombras. Ay de mí infeliz. Qué has hecho? Yo, sevor, llegué hasta adonde pudo la ciencia. . Oh severo pesar, que vea mi agravio en la venganza suspenso, y en duda si ha conseguido Galicano (qué tormento) la fuga? más como en tanto al mal no busco el remedio? Arrio, llama a mis sobrinos. A mi pesar te obedezco; voy, señor, pues por un hombre, . por un Gentil me divierto, cuando Nícolas, nostrando la verdad del Evangelio, va condenando en Concilio mis errores con su acuerdo. Oh quien en distintas partes, como estoy con mi deseo, pudiera estar castigando! Señor, notable portento! raro prodigio! . Qué dices? hacen los de concurrir en sumulto, pues siendo más, se hacen menos, porque se embotan sus filos, homicidas de sí mismos, dejando al cuerpo insensible multiplicados tormentos. A Nícolas, Arzobispo, mandaste prender. . Es cierto, En oscuro calabozo con cadenas le pusieron. Así lo ordené. . Y apenas humilde besó los hierros, cuando juntando las manos, firme la vista en el Cielo, como en oración mental. vi que los Cielos se abrieron, y con dulce melodía, mil Paraninfos suspensos, en vaga región del aire, con la agilidad del vuelo, el cetro, el libro, y el palio (quitados) restituyeron, y mandaron, que al Concilio con los mismos ornamentos, y las cadenas quebradas fuese, y los cuatro Evángelios defendiese contra Arrio, que Heresiarca. . Primero, que me informes (pues tu primo lo fenecerá) que inquieto estoy, toma el Regio anillo, y a Constantinopla luego parte, pues tan cerca estamos, dos cosas te prevengo; la primera, que un cadahalso, se haga, en tanto que yo llego, en la Plaza de Palacio; la segunda, harás apresto de galas, joyas, y fiestas, que he de casar, al momento onstancia, y qu llo Elena, porque no quiero tener este peso más sobre el globo del Imperio. Cielos, ya logro mis dichas, . a mi Elena en himeneo, aunque el papel, que no he visto, me da cuidado, y recelo que contiene. . Gran señor, . al Concilio concurrieron de Nicea los Prelados en número de trecientos y diez y ocho, y estando altercando, y difiniendo, entró Nícolas vestido de Pontifical; al tiempo que le habían degradado, por el arrogante exceso. Admirados del prodigio de haber confirmado el celo de su fe, le veneraron, y habiéndole dado asiento, entró Arrio, y disputando, uno, y otro a su argumento, Arrio quedó condenado en su opinión; pero ciego propuso, que en testimonio de su verdad, por contexto, en la Iglesia Catedral ha de dar la vida a un muerto. Mira, señor, el concursó, que sigue. . Vamos al Templo, que en le evidencia consiste mi propio conocimiento. En nombre de Dios, te mando alma, que al cadáver hierto, te restituyas, mostrando al Mundo, como desiendo. Ten, no a tu voz, a ese nombre, (como en juicio supremo) os desengaño, y os digo, que al interés de un talento, estando con vida, y alma; (de Arrio al importuno ruego) me fingí difunto, y prompto ejecutado el entierro, por la permisión Divina, se vio el alma en el tremendo juicio de Dios, en donde, como cómplice de reo, condenado en su justicia salí para el fuego eterno. . No tendrá muy buen Verano, mas tendrá peor Invierno; si por aqueste se dijo: Ira de Dios, que se levanta el muerto? Gran prodigio! Raro asombro! Viva estatua soy de hielo, Y ahora, para que veas otro segundo portento, por último desengaño de tu error, en que compruebo la verdad, los dos Prelados que en el inter fallecieron, que se celebró el Concilio con título de Niceno, que yacen en los sepulcros, firmarán este misterio, Tres Personas, una Esencia, y solo un Dios verdadero. 2. En la Sinodo, y congreso nuestro parecer firmamos, siendo de un parecer mismo con los Padres. . A que esperas, que no haces el juramento que me ofreciste? . Ya le hago, en mi dictamen perplejo. . Si tu Fe es cierta, juraste bien; si impía, te protesto, que Dios te condene. . Amén: si ya lo estoy, nada pierdo. . De este acto se dio la forma, cuando se jura en los pleitos. Padre, un cuidado me llama de mi casa, y del gobierno, venid a Constantinopla conmigo. . Señor, yo ofrezco (en visitando el rebaño) ir a serviros muy presto. Mirad que espero el Bautismo, que ha dilatado mi celo hasta la evidencia, ahora pedidme algo. . Que a mi Pueblo aliviéis de los tributos. Yo os enviaré el privilegio. Echadle al Mar, que mi Fe asegura, que primero ha de llegar, que yo llegue. Id con Dios: partamos luego, que el áspid de mi cuidado voy abrigando en mi seno. Padre, pues vamos a pie, echemos por esos cerros, o echemos por esos trigos. Ande, y rece. . Es echar verbos, mejor es que discurramos, porque en rezando, me duermo, Qué quiere discurrir? Diga, en qué dan los privilegios los Reyes? . En pergamino. No tienen pendiente un sello de plomo? . Sí. Dos reparos se me ofrecen, uno de ellos, que mojado el pergamino, los caracteres impresos se borrarán? . Fío en Dios, que inteligibles, y enteros lleguen a Mira. . Es el otro, que los plomos (que son necios) rémoras del pergamino, se irán a fondo a su centro. Con lo mismo le respondo, y ya con certeza, puesto que enjutos llegan a Mira. Si hay milagro, no argumento, y pues tanto hemos andado, será bien que descansemos. Descansemos; pero hay s! otro milagro tenemos, sino es algún basilisco, o pisado un vivorezno. Una tragedia me llama. Padre, me deja en desierto? Si dejo, camine a Mira. Pues caminar es buñuelo? Presto le veré. Pues vamos; que falta me hacen aquellos hermánicos negro, y blanco! pero ya estarán diciendo mortales, aquesto somos! con licencia, mosqueteros. h, El Emperador del Orbe, Magno, y justo Constantino a un triunfo, y a una tragedia, cifra su premio, y castigo. No es crueldad, porque es justicia, . hago a los Cielos testigos, para exceder la lealtad, y acobardar el delito. A Galo, y a Juliano sus dos amados sobrinos les da a Elena, y a Constancia, mayor premio a sus servicios, Gobernar pude un Imperio, . más gobernar desconfío dos mujeres, tengan dueños, para que yo tenga alivio. Aquel papel a mi pecho fue un áspid desconocido. Galo, para que no manches el honor más puro, y limpio, que el Sol, aqueste papel fue el que os quité en el litigio, para que estés satisfecho. , qu . Señora mondonga, envido; quiere casarse? . Si es pobre, vaya a la sopa. . A ser rico, no fuera un póbrete. . El bueno no es malo para marido; yo lo miraré despacio. Con mi labio el bien confirmo, Aunque fue Elena mi objeto, . nunca des a Constancia, y obediente agrado; y un bien consigo. En funebre cadahalso, a un tiempo en teatro distinto la justicia representa en sus balanzas sus filos. No es baldón ser justiciero, a n ser cruel fuera delito; pues del peso los dos Polos sustentan un Cetro invicto. Por traidor de Majestad da Galícano al cuchillo, en premio de su soberbia, y por tálamo el suplicio. Bien sabe el Cielo que pago crimen que no he cometido. No lloro el perderle, porque . de mi padre es mi albedrío, y la Majestad no tiene para el himeneo arbitrio, lloro que me despreciase, con lealtad, o con delirio, la libertad, que mi afecto quiso darle compasivo. Yo lloro de esta desgracia . ser instrumento asesino, que no lloro, no, el perderle, pues era ajeno, y no mío. A Nícolas con mi fe, en la oración le he pedido me favorezca, pues sabe en semejantes conflictos amparar a la inocencia, y pues me pone en olvido, convendra. . Para más pena, tan grande tragedia miro; olas? io y esta afrenta. 2. N Suspende el golpe, Ministro de la justicia. . Qué asombro! Qué milagro! Qué prodigio! Constantino, Galicano muere inocente a ese indicio: Arrio. . Qué mandas? oh pese . a las furias que respiro! En nombre de Dios, te ordeno que el espíritu maligno, que arrimado al cuerpo humano traes, de otra forma vestido, separado, haga evidente el engañoso principio de esta tragedia. Si haré; pero primero consigo, que, reventando este monstruo Heresiarca, al mentido juramento simulado, ampenitente, al Abismo infernal bajé, Este es premio, . de mi falsedad indicio, condenado voy. . Ahora a tu mandato (ha enemigo) declaro, que ese infelice, de mi malicia inducido, a Galícano, y Demetrio propuso el traidor arbitrio; y aunque alentó su templanza, ellos leales, y amigos la despreciaron, y Elena con aparentes motivos la confirmo; y pues en todo se confunden los juicios, triunfe de ellos la verdad, y triunfará a un tiempo mismo Nícolas de mis cautelas: por no verle me retiro. . Tienes, señor, desengaño? Bastante para el Bautismo, que Catecúmeno espero. 4. Todos, señor, te seguimos. Galícano, darte el premio que ofrecí. . Señor invicto, del Mundo desengañado, quiero fundar nuevo hospicio, donde Monje, de mi hacienda se alimenten peregrinos. Eso es lo que te conviene, que has de lograr del martirio la corona. . Por mi acierto quédate, Padre, conmigo. Dios me llama, porque en Mira tenga los días cumplidos. Yo, Padre, en el Monasterio de Sion tengo ofrecido de ser Monje, no me dejes; llévame, Padre, contigo. Si haré, que al poder de Dios todo es fácil. Qué prodigio, porque dé fin la Comedia, cuyo Autor, agradecido de tres milagros del Santo, estas dos Partes ha escrito; dadle el perdón al Devoto, a San Nícolas el victor.
