Texto digital de San Nicolás de Bari, obispo de Mira (primera parte)
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Nicolás de Bari, obispo de Mira (primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/san-nicolas-de-bari-obispo-de-mira-primera-parte.

SAN NICOLÁS DE BARI, OBISPO DE MIRA (PRIMERA PARTE)
JORNADA PRIMERA
Ojos, es verdad? es sueño? es perspectiva, es delirio, la majestad, la hermosura de este Templo, este edificio? Porque tirando las líneas al centro (al común sentido) desde la circunferencia, tal maravilla no he visto. Será sueño? No, que advierto realidades, y motivos de materia, y forma en tanto proporcionado obelisco, que no da el sueño conforme, antes con tal desvarío miente las formas, que deja los objetos confundidos. Será verdad? No, pues cuando el deseo discursivo quiere averiguar la esencia, estorbado, y suspendido, sin ver la causa, el efecto se le frustra fugitivo. Mas pues dos Jóvenes bellos son alados Paraninfos, y pueden satisfacerme, no haga un error presumido; que preguntar al más sabio, no es desdoro, y es aviso de que no se sabe todo, y que mucho es adquirido. Jóvenes. Mas la armorra . de rémora en blandos dominios, al impulso de mi labio le ha puesto agradables grillos: Oigamos, que puede el caso dar solución por sí mismo, y quedará, a menos costa, si la pregunta, advertido. 1. Morado res del Mundo, corred. 2. Peregrinos del Orbe, volad. 1. Pasajeros, venid. 2. Viadores llegad. 2. A merecer la silla, y el palio de la Fe, la Esperanza, y Caridad. A merecer la silla, y el palio de la Fe, la Esperanza, y Caridad? 1. La Fe sustenta al amor en hombros de la verdad; y asegura en la Corona el bien de una eternidad. 2. La Esperanza en el temor tiene la seguridad, que acompaña la virtud hasta la inmortalidad. 1. La Caridad en pobreza crece a tal inmensidad, que la afianza el blasón de suma felicidad. 2. A merecer la silla, y el palio de la Fe, la Esperanza, y Caridad: Volad, corred; venid, llegad. Advertida mi ignorancia, cesó una dificultad; y ahora. , h Matadle. . . Traidores, de sinrazón inducidos, qué blasón será el dar muerte. Válgame qué miro? En tan desigual contienda a un hombre? Pero el asilo, Nícolas, de vuestra casa, me valga. Por si al abrigo, . vívora, aborto el veneno infernal. iá , , Aunque ofendidos de agravio superior, tantos sangrientos airados filos, no forman un desagravio, por muchos en un rendido, Basta darle vuestra casa albergue a un advenedizo, grosero, y crédulo; tanto, que, popular, ha insistido en pretensión de unas Damas, por tema de su capricho, pisando con los arrojos los términos del cariño en mi desdoro; y porque, aunque de amante dio indicios, dejando en duda el objeto, en mi vanidad confío la quimera de su engaño, la ficción de su delirio. Mas viendo que vuestra casa le ampara, logre su hospicio la inmunidad que merece; pero advertidle, os suplico, deje la Ciudad, porque, como noble, vengativo, al prevenirle, en mis ojos puede hallar su basilisco. Me ofende, Arnesto, que este hombre tanto se haya defendido. Lo mismo siento, Lidoro, pues queda sin el castigo; que la una de las tres Damas, como el imán peregrino, me arrastró el cuidado. Amable en todas hallé un hechizo: no he visto en tres hermosuras tan extremado lo lindo. El Cielo os guarde. . Y a vos os dé vida. . Algún divino impulsó mi acción detuvo, que le toco, y no averiguo. Hasta acabar con las verás, no hace la chanza su oficio: qué es esto, señor? Frangollo, son los azares del siglo: llame a aquese Caballero, que a otra pieza fugitivo se retiró, Pensamiento, poca batalla conmigo tienes, que es proporcionado el sueño, con el designio de amor, temor, y pobreza, tres áncoras, en que afirmo en el golfo de este Mundo este natifragante pino. Por una Dama tapada, salid, señor escondido: salid, que ya estáis seguro. Porque en obsequio tranquilo me sacrifique obligado en la ara del beneficio a vuestras plantas. . Mi pecho puede ser mejor indicio del beneficio, y la deuda en lo que doy, y recibo. Llegad a mis bra Para que en ellos un desválido, monstruo de infima fortuna halle favor, halle abrigo. Me transformo en traje humano, por si esta virtud desquicio. . Mucho enemigo tenéis, pues demás de ser Filipo galán, noble, y poderoso, para mayor riesgo, es hijo del Presidente, que en Mira (Metrópolí del Distrito del Asia Menor) gobierna lo supremo, por Licinio, Emperador del Oriente, Cólega de Constantino Magno (mas por sus virtudes, que por sus triunfos, invictos) y pues que por forastero no tenéis igual partido, dado caso, en el decente galanteo, que en indicios me insinuó, como cuerdo, os aconsejo, os suplico, no le deis más ocasiones, que a poder, mi patrocino os las excusara todas; pero hay lances tan esquivos, que la ira en la prudencia, en la palabra el aviso, y en la atención atropella los témunos prevenidos; y así. . Señor, perdonadme, que aunque cuerdo os necesito, mas os quiero noticioso; porque acertado el juicio, no me culpéis inmodesto, pues me notáis atrevido; quedemos solos. . Frangollo, fuera espere. . Contra estilo cómico, a no ser escucha, que soy criado, y amigo; y si he de verlo, y callarlo, mucho mejor es no oírlo. Mi nombre es Lucio. Esto solo es verdad en cuanto finjo, . que Lucio, y Luzbel no es más que una voz, y dos sentidos. Es mi Patria Babilonia: corra también lo alusivo, para mostrar al humano, que las verdades que digo, son, para engaños, problemas; dudas, para precipicios. Noble nací, más inquieto de ingenio, ambicioso, altivo, y rico: y lo perdí todo, por soberbio, y presumido. Llegué a Mira. Oh nunca fuera para tanto oprobio mío; pues un día, que en el muelle de ese monstruo cristalino, que a blandas serenidades, risueñamente atractivo, desmentía las tragedias, no acordando los peligros; que los músicos estruendos de sus olas en sus riscos, son las menntidas firenas, que cantan para el hechizo. Digo otra vez, que en el muelle que está a ese Templo vecino, vi tres Damas, y la una al no sé qué de lo lindo, con un favor no esperado rindió amante mi albedrío; que de un casto amor el garbo es invisible motivo, que se introduce en el alma por tan extraño camino, que no ha menester pretextos comunes de los sentidos. Di principio al galanteo, y di a la nota principio, la atención luego al discurso dio murmurados indicios, pasó a escándalo el cuidado, mi ceguedad a peligro, el riesgo a lances, y todo del empeño al precipicio, en desdoro de la Dama, cuya mano solicito, que es el punal que más siente el centro de mi carifio. Siendo esto así, como noble, debéis ampararme fino, por vos, porque en vuestra casa mi vida ha tomado asilo; por la Dama, pues restaura su honor, que advierto perdido; por su padre, pues se estorba su desdoro en los juicios; por mí, porque a vuestras plantas amor, alma, y vida rindo; o por forastero, a quien debe amparar el patricio; y por todo, porque el duelo obliga a los bien nacidos a deshacer los agravios, manteniendo con el brío, y con la espada en el campo el duelo; porque esculpido quede el blasón en el Cielo, que también es sacrificio a los Dioses. . Calla, torpe, que de furia revestido, con la capa de virtud vienes afectando el vicio. Qué oigo! pese al Infierno: . de mi astucia desconfío, pues el Cielo me descubre. Dime, traidor Cocodrilo, que para morder un pecho, vas alagando el oído; si sabes que soy Cristiano, y que en el Dios Uno, y Trino creo, como me propones los simulacros mentidos? Quién, infiel, aconsejara por la senda de un delito una buena obra? quién da la vida en parasismos? quien persuade inhumano venganzas del enemigo? quién? . . El diablo, el demonio. Pero ya el acaso ha dicho quien eres. . De los acasos quieres hacer vaticinmos? Digo que no le conozco. Ya otra voz ha desmentido tu presunción. Pese al Cielo, . que me afrenta con prodigios. Hola? . Señor? Quién estaba al fuera hablando? . Patricio, aquel viejo, más curioso, que libro verde un vecino, y a la fuerza de un conjuro, que me redujo a litigio de hijas tres, un forastero, cuestión una, y hombres cinco, le respondí descompuesto de calicanto a su ripio. Fuera espere. La verdad saber así determino, que del Cielo iluminado, a Luzbel he conocido. Con el femor de mi Fe, de parte de Jesucristo Dios, y Hombre Verdadero, Hijo único de Dios Vivo, te mando, espíritu impuro, de esa apariencia vestido, digas el fin que te mueve. Oh rigor de mi destino! A este engaño? . Si diré, para mi mayor castigo, pues el precepto me intima invisible un Paraninfo. Miguel, ya obedezco, embora tantos interiores filos. Ese Templo, en cuyas Aras se ofrecen los sacrificios a Diana, tan cruentos, que no bastando al cuchillo mucha copia de animales, haciendo el Altar suplicio, los más improprios verdugos, de su culto compelidos, ofrecen tiranos padres en víctimas a sus hijos. Ese Templo, digo, en cuyas Aras logran mis designios en el concurso indecente, aunque casto instituido, por actas las privaciones, frutos oscenos, si opimos, de la castidad en lazos frecuentes del apetito. Prevmiendo por mi ciencia, que intento Cristiano ha sido quitar en tanto desorden pretextos al Gentilismo; porque en su laurel Apolo en Oráculos predijo (con más superior impulso, pues iba faltando el mío) que sus Templos, y otros Templos, del Asia hasta el monte Olimpo, ca hasta el Atlante, del A y de Europa hasta el Casino, en que daban sus respuestas, de mi cautela influidos, enfáticos simulacros, agoreros, y adivinos; que a oraciones eficaces de un Santo, de Dios Ministro, de un Obispo Nícolas, arrastrados, y oprimidos de invisible impulso, a un golpe sus vistosos obeliscos, sus dorados capiteles, con silencioso estallido, hallarían su destrozo, y su ruina en el Abismo: porque en su nombre olvidados, a los Católicos ritos, darían la vocación en aras del beneficio con religiosa piedad a este Nícolás Obispo. Este dolor, y estos celos de ver mi culto extinguido, o en los pechos muerto, porque en los Templos no está vivo; que aunque de ritos Gentiles al Idólatra ejercicio, no es más lo infiel, que el logro del festejo, y regocijo, en la licencia es lo más, por ser origen preciso de vicios inseparables, que en movimiento continuo, torpe el deseo en lo oculto, arde en hogueras lascivo. Previniendo tanto golpe, al ver que va el Cristianismo estendiendo su doctrina en el Romano Dominio a precisas tolerancias del Piadoso Constantino, quise estorbar el el que me amenaza, el peligro de este Nícolas, que el Magno han de celebrar los siglos; y aunque ignoro que tú seas objeto del vaticinio, pues ha de estar en tu nombre, tu nombre es a quien persigo, estendiendo tales redes en lazos del artificio, que en vano consiga el logro, o en su efecto interrumpido, tarde en conseguirle tanto, que ofuscado el albedrío, dar pueda tiempo al acaso, que doblegando el instinto, obsten las incertidumbres los decretos al destino. Y pues el Cielo me fuerza a que te dé estos avisos, y a que cara a cara nunca pueda batallar contigo: Sea temor, o constancia, o privilegio instruido. de quien puede darle, y puede infundirme parasismos; sin embargo, a tanta fuerza imperiosa no me rindo: y pues que libre el precepto, en mi impulso vengativo deja las operaciones sujetas a mi dominio; daré forma a los incendios, a rencores, a castigos; daré más plagas al Pueblo, que ciego padeció Egipto. Y porque el mayor oprobio que siento, es, haber corrido el velo a la duda, cuando hasta la duda es martirio de si eres el Nícolas los Cielos prevenido para excusar mis oprobios, deme el lóbrego retiro máquinas con quien batalle al Mundo desde el Abismo. Señor, que se cae la casa, porque ha dado un estallido tal; mas todo está seguro. Dulce Jesús, Dios benigno, bastante para mi intento en poco espacio me ha dicho el sueño, y después el caso, muy al sueño parecido. Venga acá, quiere seguirme a ese yermo convecino a ser Monje, por salir del Mundo? . No, que estoy vivo: Monje en desierto, o qué bueno! Monje en poblado, o qué lindo! Te burlas? . No. Estás durmiendo? No estoy. . Estarás sin juicio, porque galán, noble, mozo; poderoso, y entendido, meterse Monje? aquí hay trampa. En qué? . Te enmulas de vicio. Ay hijo! superior causa me está llamando ha latidos, que el corazón no se engaña. Puede engañarte el maldito. En qué? En volverte inconstante, al año Apostata al siglo, o a pocos meses profeso, despeñarte arrepentido; y así, antes que te cases, mira lo que haces, se dijo; y aquel es censo al quitar, cuando enviuda un marido, y este es perpetuo. O me favorecen propicios, inflamando mi dictamen con eficaces auxilios. En fin, hemos de ser Monjes? Sí. . Pues poquito a poquito vamos aquí resumiendo lo superfivo, y lo preciso: Primero gran Monasterio, con su poco de dominio, amenidades, y frutos, celdas capaces al sitio; rentas para lo forzoso, criados para el servicio, Monjes para el Refectorio, mulas para el individuo, regalos para los Padres, y estos para los Novicios: . Y si algo falta, seremos dos espárragos divinos, tu Adan, y yo la culebra, sin Eva, por el peligro. Oh qué material discurre! cuando el principal motivo es, dejar el Mundo, y fuera llevar al yermo conmigo el Mundo en comodidades, sin los azares del siglo: Diógenes fue Gentil, y con superior instinto, le sobró todo en el barro, que aún le pareció prolijo. Luego más bien el Cristiano con el precepto instruido de Dios, en tener pobreza tendrá más conforme alivio. Y qué has de hacer de tus bienes, que en términos estendidos pace tu ganado el campo? Venderle, porque el residuo sirva a pobres, que es la haciend para el Cielo humanos grillos. Funda el Monasterio, y deja tenta en patrimonio fijo de tu hacienda, pues es tanta. Fuera engañarme a mí mismo, pues darla a Dios, y quedarme con ella, es acto indistinto; o es confirmar simulado, que es profano el sacrificio; con el vínculo piadoso. No lo entiendo, o soy indigno pecador: pues darla a Monjes, no es hacer a Dios servicio? Sí, pero soy el primero, y pueden agradecidos en pensiones de lisonjas transformar los beneficios. Sabe que necesitados. son acreedores precisos de la limosna? . Es engaño, que inméritos, y ofendidos murmuran, cuando a otros pobres se da, envidiosos, y esquivos. Empieza, y en poco tiempo quedas de dinero limpio, y de paciencia, al enjambre de pobres, con el chillido, den a este enfermo, no manco, que es de los Cielos tullido; a esta pobre, porque tiene de la Inelusa cuatro ninos; a este holgazan, que el trabajo de tiene gafo impedido; a este tuerto, que el un ojo le sirve de Lazarillo; a este ciego, y su criado, que está viendo de asesino; a esta suegra, que rescate su yerno, que está cautivo. Y otros con flores distintas; que eslabonando embolismos, equivocan la mer con lo falso del tonillo. Pobres busco vergonzantes. No es mejor buscar ruido? Será hipócrita limosua, con desmérito previsto, y necesita secreto. Calla, que se te ha caído, como dicen, la limosna en la miel: ese Patricio, ese viejo de los cuentos, noble desde el Rey Perico, si no del Rey que rabió, (dos Reyes introducidos para apoyo de antiguallas) tan pobre es, tan abatido, (o ejemplo de lo que acaba la carrera de los siglos!) que del blasón de su escudo; que adornaba el frontispicio de su casa, no han quedado (ya heredado, y ya adquirido con las armas, mas señales, que la cimera en vestigio, el morrión sin celada, y el peto de orin no limpio; tanto, que decirse puede, yo te conocí edificio: tiene, para desconsuelo, tres hijas, las dos archivos de discreción, y hermosura; y la tercera, te afirmo es tan limple, como hermosa, que es el lunar de lo lindo; con que si las dos portentos, es la tercera prodigio: porque viven tan honestas en su recato, y retiro, que aún el Sol, con verlo todo; no dirá que las ha visto. Estos pobres la merecen, y pues lo caritativo te inclinó a hacer bien. Mas dime, aquel hombre qué se hizo? que no le veo. . Primero salga, y mire si Patricio salió ya de la antesala. Cómo? que está pensativo en la silla, que a su espacio son dos ciertos silogismos. Vaya a despedirle, y diga como yo por el postigo de la otra calle (librando su vida) le eché advertido. Esto conviene, y importa el recato, y el sigilo de los secretos del Cielo, por si piadoso consigo impedir esta deshonra, que en la miseria hay peligro; me desharé de mis bienes, y entre pobres repartidos, serán más interesadas en el concurso que intimo, doncellas pobres, porque hallen amparo en mi patrocinio. Vuestras cautelas, y engaños, hijas frágiles, han sido causa de haberme ofendido: dije mal, mis torpes años. Cómo lavará el dolor, sin valor, aunque me inflama, a lo noble de mi fama esta mancha de mi honor? Cómo podrán impacientes ya carear mis cuidados tantos blasones pasados, con los agravios presentes? Las nobles hijas ahogarlas, si han de causar este duelo: o no las conceda el Cielo sin bienes para dotarlas! Padre, y señor, qué razón tiene ese llanto; y desdén? quién le ha ocasionado? . Quién? Hijas de mi maldición, no me quitéis la paciencia; que a vista de la deshonra, desquiciar puede la honra los ejes a la prudencia. Señor, qué engañado indicio te ocasiona dolor tanto? Dejadme, que en este llanto dé la vida en sacrificio; que si me hallara Infiel, sin vínculos de Cristiano, siempre excediera inhumano de riguroso a cruel; porque no fuera inclemente, piadoso fuera en rigor. Aquí me tienes, señor, a tus plantas obediente. También mi obediencia prome está a tus pies. Qué contento! por mí ha sido todo el cuento, porque digan que soy tonta, que todo lo hago al revés, que obro, y digo mil errores; miren si los dos favores, que di, han parecido tres. Al desorden afianza créditos la cobardía, yo aseguro, no tendría parte al exceso Constanza: no por cierto. . Pues yo había de escandalizar hermosa? Cuando es día de la cosa, al aplauso es la bobería, en todo halla coyuntura de disculpa que convenza; y en perdiendo la vergüenza, es discreción la locura. Mira, señor, que inocentes estamos de tu disgusto. Que se limpién de este susto . las señoras reprudentes. Cómo inocentes, tiranas? y el escandaloso ruido, con que le habéis ofendido todo el decoro a mis canas? Sí señor. Así le incito. . Con mi dolor me enajeno. Esto poquito va bueno. . Donde hay cuestión, hay delito, ya lo pregona mi llanto, pues todos dicen que ha sido por vosotras. . Han mentido. Es engaño. . Haga otro tanto la discreta en sus trevejos tiquis miquis; pero aquí qué habré hecho? nada, si no lo ven los Melgarejos. Pues se logró con fortuna, me tendrán por Salomón, que en su provecho es razón que no sea tonta ninguna. Decirlo es el mejor medio, para acreditar su engaño, y mi mana. . Dime el daño, para buscarle el remedio, Faustina. . Yo retirada, en la oración divertida estaba. . Yo entretenida, en mi labor ucupada. Me tratan con tal rigor mis mayores, que me llaman doncella, pero no aclaman lo doncella de labor. De esto nace mi quererla a la voz que me desdora; mas yo me pondré a señora, y no me dirán doncella. Constanza? . Lo participo, y verán que yo sé más. . El lance no me dirás quién le ocasionó? Filipo, el hijo del Presidente, te busca. . En buena ocasión, que mi propia discreción . es mejor que otro la cuente. Mas airosa queda en mí, pues dirá que está en su centro. Pasad las tres allá dentro: dirasle que entre. Ay de mí! Sabes la causa? . No sé, Constanza? Cuando me cuadre, sabré quien mató a mi padre, y lo diré, o no diré. Guardeos es Cielo, Patricio, Filipo, guardeos el Cielo. Quiero escuchar. . La llaneza perdonadme del asiento, porque en mi escasa fortuna tan mísero me contemplo, que hasta un asiento me falta. Pues me falta el sufrimiento . al dolor, de que presumo que todos están leyendo en mis canas mis agravios, en mis ojos mis desprecios. Bien se cuanto la fortuna con su errado movimiento injusta os ha despeñado desde lo eminente al centro; que su ciega providencia, sin ver los merecimientos, es monstruo de los acasos; enlazando en dos opuestos la opulencia con desgracias, la miseria con trofeos: y equivocando castigos en el lugar de los premios, torpemente corresponden a una causa otros efectos. Esta dañosa experiencia en vuestra nobleza advierto, pues a más obligaciones es su providencia menos; y aunque soy Gentil, y vos sois Cristiano, no por eso V puede faltar la virtud de la caridad, que en feudo provida naturaleza nos inclina por precepto. Esto supuesto (asentando que a causa oculta me muevo, y que mal de impulso propio tuviera este atrevimiento) os suplico, que admitáis de mi cariño, y secreto estos escudos, que alivien algo de tan grave peso s . como causa la miseria al noble desasosiego, que tiene un anciano padre, a los forzosos recuerdos del estado de tres hijas, sin más favor, que el del Cielo. Bien entablo mis designios. . Ah Lazarillo discreto. . tu acabarás con las niñas, pues empiezas por el viejo. Señor Filipo, confuso la fineza os agradezco, mas no recibo la oferta, porque desgraciado, temo que la exterior medicina tiene mortifero centro; bien así como en las flores basilisco lisonjero se oculta, y con la fragrancia introduce su veneno: en que es preciso ofenderme, por el bastardo concepto que habéis hecho de mi punto; porque de esta acción sospecho, me introduéis más agravios del que formó vuestro duelo. Con equivocas palabras a descifraré este secreto: Y aunque suele el ofendido ser el sabidor postrero de su oprobio, lo hizo el caso en la duda manifiesto, para mayor dolor, pues al impulso de saberlo, ya que no puedo vengarlo, dos veces sentirlo puedo. Las fuerzas, que torpes años quitaron a mi ardimiento, con eficacías del brío, no es culpa; aunque la padezco. La culpa fuera, si ahora con deliberado acuerdo, yo propio el cómplice fuera, prestando el consentimiento: que en las desgracias los hombres, como en la hacienda, tenemos dos créditos diferentes, en sus causas tan opuestos, que uno estriba en la fortuna su diminución, o aumento; y otro puede conservarlo nuestro albedrío, o perderlo: y pues que halláis tan ajados mis honrados privilegios, no hagáis nuevas experiencias, con errados argumentos, de la nieve de mis canas, que convertidas en fuego, pueden hipócritas minas reventar en Mongibelos. Idos con Dios. . El ser pobre no es delito, el ser soberbio . es el crimen. . Todabía no tiene sal este huevo; si este viejo fuese vieja, se sazonara más presto. La ofrenda que sacrifica generoso mi desvelo, desprecia la hipocresía, con quimeras de pretextos; y aunque mi altivez no debe en nada satisfaceros, no por vos, por vuestras hijas, que de virtud son ejemplo, manifestaré el acaso, por si quedáis satisfecho. Dos meses ha, que pasando por ese vecino Templo de Diana, en que el concurso, girando, y retrocediendo por frondosos laberintos; impedia los recreos, en que mayor el estorbo al júbilo considero en la hermosa variedad, por la confusión de objetos. A este culto, y alborozo, entre los que concurrieron, y más la atención robaron, fue un gallardo forastero, aunque necio, y porfiado, (que sin porfía no hay necio) pues mirando que a tres Damas en decente galanteo concurrimos por acaso, bien prudentes, y modestos, porque en aras de Diana mal se sacrifica a Venus; pues rémora aquella línea, que religioso el respeto señala para decencias, no pisa en atrevimientos. Pretendiente, y temerario se declaró al mismo tiempo, y aunque el recato en los lances le dio favor, y desprecio, con escándalo insistia, a cuyo arrojo, más cuerdo de lo que pedía el lance, di treguas al rompimiento, hasta que viendo atrevido en calle, esquina, y paseo ser mi sombra, y que mis dudas ya eran iras, ya eran celos: al pasar por vuestra casa, puesto en la mano el acero, sin ver la desigualdad en el evidente riesgo de mis criados, y amigos, con desesperado esfuerzo, suplia para el certamen la falta con el denuedo. Pero valiente oprimido, al mayor poder cediendo, en casa de Nícolas buscó abrigo, y halló puerto. Este es el lance, y si acaso os ofendéis indiscreto, (careando las tres Damas, por ser un número mismo con vuestras hijas) si hay causa, corregidla más modesto, más advertido, y prudente, para que con el silencio el que murmura lo calle, como dudoso, o atento. Y porque vuestra soberbia me ha dicho vuestro desprecio; a en mi poder el oro, con liga de vitupe de ofrecerlo, y no admitirlo, es desairarlo el volverlo. Recibidlo, y como pobre, dorad acaso los hierros, que forjó necesidad, poniendo el honor en precio de vuestras. . Tened, que vive Dios, que sois mal Caballero, pues con presunción. Caduco, suspende el vil instrumento, je no ofendas como mujer; y pues débiles cedieron tus fuerzas, sean mi triunfo, por no malquistar mi acero en sangre caduca helada del organo de tu cuello. Faustina, Constancia, Libia, impedid gran mal. . Recelo, tirano, que si me dejas la vida, es por más tormento, que si es muerte la deshonra; ya muchas veces me has muerto. A estas voces, la amistad de Filipo. . Deteneos. Padre? . Señor? . Agradece que el imán, a quien venero, y que acero errante sigo, me suspende el movimiento, que con tu muerte quedaras gustoso, y no satisfecho. Oye? si ofende a mi padre, se deshará el casamiento. Ya no le ofendo, que tienes en mi impulso tal imperio, que cediera más agravios, para más merecimientos. ̱. Ay Arnesto, más perfecta me ha parecido que realza la hermosura con el recato lo honesto. . Venid. . En cierne la boda, ya la prueba el señor hierno; y luego dirán benditos, que son los agrios los suegros. Ah hija fácil! por tu causa estos desdoros padezco. Yo no le quiero por mal, que para esposo le quiero; porque me llamen doncella. Levanta, señor, del suelo. Si antes caduco, pesado me faltaban los alientos, con carga de tanto agravio, menos podré con el peso. Oh acabe mi vida a tantos infelices escarmientos! No te aflijas, porque dicen los duelos con pan son menos, y aquí hallé con que comprarle, No le llegues, porque temo, que en vaso de oro el Abismo quiere brindarme el veneno: arrojalo. . Ni por lumbre, se dice, en cas del Herrero, por el tizne más del oro hasta el humo dora el hierro; no quiero arrojarlo. . No te opongas a los preceptos de mi padre. . Desvaría caduco, como está viejo. Ya en tu ignorancia hay malicia. A nuestra tema volvemos? como con sus discreciones no han puesto un día el puchero? Deja el bolsillo, ignorante, que solo para consuelo me queda la poca luz que tienes de entendimiento: que en la desgracia se halla disculpa a los desaciertos, si para formar agravios, faltaron conocimientos, no quede en casa el delito, ni ocasión de cometerlo; que el socorro a la miseria está de parte del Cielo. Ay qué lástima, qué es oro! tira piedras? solo es bueno tanto arrojo en la locura, que hace, u dice sacrilegios. Ten modestia. . Que la tenga el que se hallare el dinero. Pues ten paciencia. Al que gana, que estoy jugando, y perdiendo en el bolsillo mi dote, que yo saliera muy presto de una cosa. . Muy gustoso quedo así. . Pues yo no quedo, que en aqueste solo instante tenía hechos los mementos. De qué? . De qué? de ser ama; que ser doncella no quiero. Es rema de tu locura. Muchas hay que la tenemos, que hasta los Predicadores la sienen, y son discretos. Saca una luz, que la noche viene su manto tendiendo. Rato ha que he quedado a oscuras de novia, con los recuerdos de una gala; y si alcanzase, de un cochécito pequeño. Ay mi bolsillo! Una seña en esa ventana hicieron. Hay más penas, más cuidados, que opriman mi pensamiento Un canto le han arrojado, en que se estrelle los sesos; pues no tropezó en el oro, cuando es el mayor tropiezo, Un pomo de oro. Es mentira. Verdad es. . Pues no lo creo, que quien prodigo lo arroja, cómo ha de hallarlo avariento? Llegad. Ay, que es como un oro la manzana! ya me acuerdo, que si el uno es de Filipo, aqueste es del forastero, dame mi pomo. . Detente, que adivino más misterio en oro que da la tierra, sin la insinuación, ni el ruego: no sé si puedo tomarlo, aunque mudo está diciendo que es lícito, como hallado, no ilícito por su dueño. Ay tal desgracia, señores! que salga mi hallazgo huero, y este apunte pollo! o es tesoro de encantamiento; pues ya diligencias hice, no era para mí. . otro nuevo ruido he sentido. No puede, porque no hay galán en tercio; o será despertador de los cuartos que están dentro, otro pondo es. Y es de oro: dame mi pomo, mostrenco. Por qué? . Por la quesicosa, que yo les diré muy presto, Yo me le hallé, con que es mí Señor, que falta el tercero para Constanza, no sea, como dice aquel proverbio, el mejor tahur sin cartas. Ay mi dote! . Por si puedo averiguar quien piadoso tributa con tal exceso el oro, y oculta el brazo, frustrando agradecimientos, por esotra puerta falsa cortar sus pasos pretendo, que aunque pobre, por honrado, quiero saber a quien debo. Cero, y van tres, y de tres, (aunque tonta) errar no puedo: oro es, obispó mi coche, mi gala, y mi casamiento; que no quiero ser doncella de esta casa, pues ya puedo mandar, señora, en la mía; que anduvo entendido, es cierto, en no dejarnos quejosas, pues la discordia, por menos, destruyó a como se llama. Troya, ignorante. Qué bueno! solo en saber que fue Troya está todo lo discreto? Solo sabe el que presume que no sabe. . Oíganme un cuento; que para mi gasto sé ainda estos cuatro dedos. Criose con mucho mimo una doncella a los pechos de su madre, y como tata, exprimia estos acentos: Maye mía, maye hermosa, hay maye, formando quiebros: casose, y cuando su esposo halló embuste los chiqueos, enfadado de los mimos, correspondió con despegos. La madre quiso enmendar el vicio de su tareo, y en presencia de su esposo, la dijo, como riñendo: Tu bien sabes decir madre, di madre, que es otro tiempo, ya no eres niña; a que airada respondió la hija con ceño: muy claro sé decir madre, pero decir maye chero. A la aplicación añadan que por mí sola riñeron (porque les di dos favores) Filipo, y el forastero; y por eso me regalan en público, y en secreto. Y sáquen me cuatro aquellas, la primera, del repuesto de dos, por si falta el uno; la segunda, que un enredo no lo han hecho ellas, con toda su presunción de embeleco; la tercera, que he sabido callar, por decirlo a tiempo; y la otra, que son los tres pomos míos de derecho. Vive el Cielo, que la vida . me habéis de quitar primero. Mi padre es el que da voces. Oh tengo de conoceros. A costa de mi desdoro, os valéis de mi respeto, reportaos, porque las canas, no las fuerzas, reverencio; dejadme, y sabed que noble; y Cristiano os favorezco, porque a esas tres hijas vuestras deis decentes casamientos. No me basta, porque ignoro, si puedo admitirlo, puesto que quien el rostro recata, muestra delito, o recelo. Ni uno, ni otro os embarace. pues distintos fines tengo. Saber me importa esos fines. Pues yo decirlos no puedo, que aunque no hay delito, puede formarse sin el secreto. Raro proceder! . Dejadme. Si haré, como os llevéis esos pomos de oro. Qué es llevarlos? Por más imposible tengo uno, que otro. . Padre mío, con mi dote no burlemos, que es hidalgo como el Rey, no sé por qué privilegio, y no le tengo obligado. Decid vuestro nombre. Menos. No hay partido. . Él de dejarme, Pues así nos estaremos. Yo a todo daré salida. Quita, necia. . Quito, necio mayor, lo que va de padre a hija, que es mucho, y bueno: mas si os estáis de tapiz, cómo de duda saldremos? Ahora lo veredes: tú haces de no descubrirte, empeño: y tú de no separarte, sin verle, le tienes hecho; pues ahora bien, llego, y que hago? os quito los argumentos, sin quitar, ni poner Rey; pero haciendo lo que debo, ayudando al que me hizo, y con mi dote me quedo Nícolas? . Patricio? . Cómo, si piadoso te merezco este premio, en tu recato haces sospechoso el premio? ya sé la virtud que ostentas con silenciosos reflejos, que sin hipócritas sombras, multíplicas lucimientos; pues por qué das a la duda otros indicios opuestos? Ya que glose la malicia incertidumbres del dueño, permíteme agradecido, que se adelante mi afecto a ser de lo generoso de esta hazaña pregonero: vecinos de Mira. . Calla, que más esas voces temo, que la evidencia. . Mi labio obedece tus preceptos. Qué este era Nicolasillo? no le conocí, por cierto Quédese, pues. . Doce años justos ha que no le veo, y entonces no era tan grande. El lance en nuestro secreto, Le conocí Frailecillo, y ha crecido en un momento una, dos, tres, cuatro manos. Deja discursos molestos. Tú eres siempre la discreta, yo la simple, pues troquemos; que también dizque es locura discreción a vela y remo. El secreto te aseguro. Jura. . Por el Dios inmenso, te juro de no quebrarle, só pena, que me sujeto, a no ser creído, con descrédito de mí mismo. En nombre de Dios lo admito. Él sea el Juez. Yo lo acepto, con él os quedad. No olvides el veámonos de los ciegos: por si arrojare otros muchos de pomos con los recuerdos. Hijas, silencio, y recato. Humildes te obedecemos. En saliendo de doncella, tendré prudencia, y silencios y en tanto que mi marido. me diere coche, y no celos. Y quiera el Cielo piadoso, que consiga con acierto Fe, Caridad, y Esperanza en la pobreza que emprendo,
JORNADA SEGUNDA
Seas tan bien venido, como el deseo te esperó afligido. Y tu mejor hallado. Qué ocasión dio el progreso dilatado, para que el regocijo diligente borre el dolor de ver un hijo ausente? Tuve causa distinta, que oirás, señor, en relación sucinta. 1. Los que hablan de la Mar, hiperbolean, cuidado a lo que dice, y no lo crean. Salí de Mira con cuarenta Naves, obedecí a Licinio, ya lo sabes; busqué su Armada, donde incorporado se juzgaba en el Piélago el cuidado, discordes en la unión, si no violentos, me lo impiden contrarios cuatro vientos. Sobresáltase el Mar al accidente, silba el Levante, quéjase el Poniente, el Noto brama, el Ábrego se alienta, la confusión anuncia la tormenta, gimen los cuatro, empiezan la ruina, fatal destrozo el hado determina, y siendo el Golfo cristalina balla, de poder a poder dan la batalla. Búscanse con aliento, y encontrados concurren en un centro embarazados, crece el furor, discurre la violen y obran más, con la misma resistencia; haciendo en los Bajeles tal estrago, que es golpe de la muerte cada amago. Sin gobierno, sin velas, se ofuscaban, unos con otros en la Mar chocaban, y cuando más enteros se impedian, volaban, pero no retrocedían, a cuyo fatal golpe, o parasismo, ya la esfera procuran, ya el abismo; pues temieron los Dioses vigilantes otro asalto naval de otros Gigantes. Ya este Bajel sin agua, en el profundo halla una puerta para el Nuevo Mundo, y no hallando embarazo al entrar dentro, por un brazo de Mar penetra el centro, y al remanso con aire, que le sorbe, taladra a vela, y remo todo el Orbe. Aquel violento, dando un estallido, surcó el aire del agua despedido, con tan disforme impulso, que elevado, en un Lucero se quedó estrellado, cuya trémula luz muestra en sus lejos, que dan las vidrieras en reflejos. otro gira tan alto de la Esfera, que hasta el Sol no paró con su carrera, y como con su flama el Bajel topa, al pino, jarcias, cables, brea, estopa, les pegó fuego el Sol, pero tan luego, que exhalación corrió de sangre, y fuego. otro más alto sube, pues no sabe si es de su Armada la celeste Nave, busca el Norte, que informe errante huella, cuando inculcando la una, y otra estrella, llega cerca, y al hierro de su porte (por ser imán) quedó aferrado al Norte. otro que lento con el aire sube, más sosegado se quedó en la nube, que hecha catre de espumas mengua, y crece, y el Bajel ya se arrulla, ya se mece, cortiendo con ella el Horizonte, como guirnalda se quedó en un otro de un Uracán de agua sediento, en astillas potables fue alimento, tan deshechas, flejibles, y sencillas, que se bebió de un golpe las astillas; pero con prontitud, sin embarazos, las bomito en las nubes a pedazos. otro corre tan firme, que la tierra con el duro espolón corta, y asierra, y dando vuelta al Mundo a su despecho, hizo espacioso al Mar mayor estrecho. otro de dos violencias prevenido, al separarse se anegó partido, y aunque las dos mitades tan sin arte, cada Uracán despedazó su parte. Bajó a beberse el Mar un torbellino, y cercando el Bajel al remolino, chupó el agua, y a vueltas de su comva, puso el Bajel, como anbelante bomva, en las nubes, y al uno, y otro ensayo, subió vapor a despeñarse rayo. Y en sin pronto un Bajel con alto vuelo le remontó una onda al primer Cielo, y en la Luna (previéndola turbante) no halló firmeza, por estar menguante, resbaló, pero fue con tal fortuna, que se quedó en las puntas de la Luna. Todo era confusión, quien más vivía, en el temor más riesgos padecía, que el morir, y acabar tan dura suerte, era aliviar el daño con la muerte. No bastando remedios peregrinos acudió la piedad a los divinos: los Lares se invocaron Semidioses, misericordia se pidió a los Dioses, que sordos, o impedidos del extremo, sin fe, se les dudaba lo supremo viendo que a los lamentos, los gemidos cerraban con los ecos los oídos, que a los Dioses, que niegan sus piedades, no es mucho se les quiten las Deidades. Pero al clamor, al desconsuelo entre la confusión, duda, y espanto, una nube cerrada, de oprimida, del continente de otras despedida, prorrumpió en roncos ecos, si veloces, estas articuladas tristes voces: Filipo, como dudas, que inhumanos fomenten la tormenta los Cristianos con la Magia infernal, porque inundada quedó en las ondas la Imperial Armada, cuya Flota navega por destino contra el poder del Magno Constantino, que a la Cristiana Religión celoso hoy favorece por blasón piadoso. No culpe tu malicia, o tu imprudencia de los Dioses la suma omnipotencia; pues de tantos Bajeles su cuidado, con misterio profundo, ha reservado el tuyo, porque logre tu esperanza en tu brazo, Filipo, la venganza. A este impulso eficaz, último acento, el Mar se sosegó, se calmó el viento, hallome sin Bajeles, o perdidos, en trozos muy distantes divididos, y al Céfiro, que lentamente sopla, en la Bara de Constantinopla. Al César le doy cuenta, que irritado este edicto promulga, y que en su Estado (que parte lindes con el de Occidente) se ejecute inviolable en todo Oriente. Surto el Bajel para el cruel certamen, alcé las anclas, desplegué el velamen, surco las ondas, piélagos navego, llego a esa playa, y a tus plantas llego, donde en estrechos, y amorosos lazos ofrezco mi dictamen en tus brazos. Hijo, llega a mi pecho, descansa, que agraviado, y satisfecho quedo, que en casos tales realzan el valor golpes fatales abro el pliego obediente, que en Licinio tiene mi ejecución su patrocinio. Mi Presidente del Asia Menor, considerando, que los Cristianos de Oriente, abandonando la gracia de consentirles sus ritos, han sole- vado a mis vasallos, para que me nieguen la obediencia, y se la den a Constantino en las pretensiones que movemos, valiéndose de ar- tes Mágicas, para anegar mis Baje- les: Por la presente os mando, los desterréis de mi Imperio a Islas des- pobladas, y a sus Maestros pongáis en duras prisiones, para que faltan- doles su abrigo, olviden su Reli- gión, y se reduzgan a la adoración de los Dioses inmortales; y en su defecto, daréis sus gargantas al su- plicio en premio de su culpa. Filipo, luego al instante es fuerza, que nos partamos a ejecutar el decreto del César, toma a tu cargo el destierro, que del mío queda el ir aprisionando los Monjes, y Sacerdotes; y en estando ejecutado, busca Bajeles, y pronto la gente irás embarcando, que este acierto no lo fío menos que de tu cuidado. Conducelos a las Isias del Mar Egeo,, dejando guarnición, que les estorbe a otras Provincias el paso; que aunque el decreto es cruel, yo no puedo moderarlo, que el César es el impulso, y el Presidente es el brazo. . Mi obediencia te responde: ay mi Constanza, qué caro ha de costarme tu amor con afectos encontrados! porque si obedezco al César, a la ley de amante falto; y si a mi amor obedezco, falto a mi lealtad. Oh hados! Oh Cielos! Oh Dioses! Cómo con los decretos contrarios me dais amor, me dais celos, me dais ausencia, y en tanto, me dais lealtad, que embaraza mil discursos temerarios; pero qué dudo, ni temo? No estoy elegido Cabo de este destierro? Pues fino, con pretextos dilatados, me quedaré en el destierro, que es mi patria; porque amo, y solo en mi dueño vivo, Clicie fino de los rayos del Sol, que Águila venero, o mariposa, anhelando en el fuego de sus luces viva apacible holocansto. Demoio, si no me deja, ha de llevar con el cabo, no brodio, si no tal golpe. Ah desmedido villano! no ha de guisar, pues el Cielo . permite estos embarazos. Parece que lo ha sentido: no le duela un golpe en vago, que es espíritu sin cuerpo. Si soy. Será el mismo diablo, y así lo que más le duele la limosna es, que reparto a pobres. . Es virtuoso? Tengo fe con que adelanto la esperanza, y caridad de Nícolas. . Ajustando vamos cuentas de descuidos, que ha de salir alcanzado, porque me pague de pronto toda la deuda, por malo, que no cobro del que es bueno. Pues vaya haciendo los cargos, como demonio prudente; pero no juegue de manos que llevará (sin riznarle, pues ya lo está) sartenazo. . Sabe qué es Cuarisma? . Sí. Sabe también que ha guisado con la manteca de puerco los hormigos? . Es del caso, soy Frangollo, y si es de puerco de mi manteca hago un sayo. . Espinacas, y lentejas guisa también. . No reparo, pecado es de la lanteja, no es gordo como garbanzo. Tiene más? . Está prohibido, sabelo? . Su tanto cuanto; pero a los Monjes les sabe que rabia. . Ah ocasionado muchos pecados. . Comellos. Nacen mal. . Pues vomitarlos. Pesó por la vanidad de aquel lisonjero aplauso de buen cocinero. . Tenga, que ya se acabó el pecado. Cómo? . Comiendo. . Comiendo? Sí, porque ya volqué el tarro, y no hay manteca en los fines, que el dolor no lleve al cabo. otro cargo es porque hurta cuanto puede. . Es para darlo de limosna a pobrecitos, que me lastiman. . Es falso, que en perjuicio de tercero no puede adquirirlo, y darlo: demás, que roba el carnero, hipócrita simulado, y da los pies de limosna. No he dado, si no las manos. Pero lo demás se come. Es por no desperdiciarlo, tanto sabe como yo, este demonio es diablo. Hay más? . Pidiendo limosna en las parbas le he encontrado rozarse con mujercillas. Ese es descuidillo parvo, Las persuade, y manosea. Cierto? . Sí. Es por darme un chasco de tentación resistida. Tropieza, y cae. . Me levanto. Pone intención. . No la pongo, ni escrúpulo el menor hago, y es por no pecar en seco simplemente, que si parto, parto solo a cosa hecha, como el toro amadrigado, y en cayendo, humilde digo arrepentido en el lazo, el demonio me engañó. En qué, diga, está el engaño? En que me pone las redes para caer como flaco. No tiene libre albedrío? Sí. . Se lo fuerzo, o arrastro? No. . Pues aquellos impulso; del apetito guiados caen en las redes de objetos por su elección voluntarios, que es disculpa impenitente, y no la tiene el pecado. Demonio, y pr licador ímplica. . No, que es más cargo del pecador noticioso, que incurre precipitado: haz tú lo que yo te digo, y no hagas lo que yo hago. Con que el diablo apetito es mío, y parece extraño, pues que se halla cada uno en su demonio tentado. Tiene más? . Sí, que se apropia con malicia los milagros de Nícolas. . Qué inocencia! pues no sabe, que al obrarlos Nícolas, los niega? . Sí. Pues si de lance los hallo, como milagros mostrencos, el que posee beato, y pues el título es justo, qué me falta para santo? Virtud. Mas que se la pego, y que al estilo ordinario, como le duele responde. Qué le he de responder? Palo. Ah mal nacido! a tu cuello haré de mi impulsó un lazo. Ay que me ahoga. El aliento. Si me aprieta, no lo paso. Te he de quitar. . Nícolas socorreme. . Será en vano. Sin cocinero se queda el Monasterio. . Ah villano! Y era mejor sin Abad, dame treguas, porque en tanto tome su voto a los Monjes, que a su sentencia me allano. Ah Nícolas, que me ahoga. Espíritu condenado como en mis Monjes, impulsos no veneras soberanos. Ya le dejo, pero advierte, que te ha de salir más caro este vencimiento. . Cómo? Los animos inflamando de Herejes, y de Gentiles, pues ya en la Mar he sembrado, como oráculo, discordias, porque en prisiones, y falto de aliento, y de fe, te rindan la constancia los trabajos, primero como pastor, y luego por tu rebaño. Por ser tan sensible el golpe con dictamen reservado. debo creerte, en la parte, que en las discordias, tirano, sembraste en el Cielo, y pronto a la tierra transplantando la semilla, coges frutos de tu malicia colmados; pero la misericordia de Dios será el embarazo: y ahora por más tormento, en Nombre de Dios, te mando que de murallas adentro de este Monasterio Sacro de Sion, jamás penetres, porque donde es alabado el Dios uno, y trino, el genio infernalmente contrario no debe asistir. No importa, que yo puedo retirado, penetrando el edificio de sus Monjes con recato, influirles, que son hombres inconstantes en su estado, y en dejándoles pasiones, yo sobro para inquietarlos. Mire el diablo del infierno, y con que poco trabajo quiere hacer fuego en su fragua. Sea para desengaño de que frágil su descuido va cayendo, y tropezando. Soy un flaco pecador, Mire quien anda en el Claustro inquietando en el silencio de mis Monjes el cuidado. Ay. Padre, que el Presidente con gente a pie, y a caballo viene, fustibus armis. Pues yo a recebirle salgo: máquinas del enemigo común, para más estrago, son, la voluntad de Dios se cumpla. . Bravos porrazos llevó el diablo a buena cuenta: él saliera deslomado, como el Abad lo tuviera, que yo ya estaba debajo. Nícolas, con desconsuelo soy instrumento ordenado. del impulso de este orden, pues me manda ejecutarlo el Emperador Licinio; ved su rigor en sus rasgos. Y aunque la virtud venero vuestra, y de los retirados e Monjes de vuestra familia, soy Gentil, y sois Cristiano; soy Presidente, sois reo, y soy del César vasallo: perdonadme, si os ofendo, ante de culparos estoy, que he de agradeceros primero, que, con el cargo cumpláis, señor, del oficio; que no es de vuestro cuidado lo justo, o injusto del Señado, y Pueblo Romano: También el ser instrumento de otro decreto más alto del Cielo, pues no se mueve (ya sea en potencia, o acto) sin la permisión Divina leve la hoja en el árbol: En que es preciso conforme a dictamen resignado mis potencias, y sentidos, juzgando el decreto humano por lo piadoso del Cielo; y cuando más, ajustado. Luego el golpe del azote debo, señor, estimaros, mas porque yo lo merezco, que porque le he deseado para padecer por Dios, y en ambas causas reparo, el uno efecto preciso, y otro efecto voluntario. Uno es castigo, otro es premio, y aunque méritos entrambos, pago en uno lo que debo, debo en otro lo que pago. Y aunque con alegre afecto el albedrío consagro a padecer los castigos al compás de los amagos, lloro, y siento los indicios, porque han de alcanzar a tantos inocentes Religiosos, y afectuosos Cristianos, en desdoro de sus Templos, (para más dolor) faltando incrventos sacrificios, agradables holocaustos. Y pues no puedo impediros, a costa de mi quebranto, y de mi vida, el efecto, no lo dilatéis, y vamos alegres a la prisión Soldados, aseguradlos, Venga el motilón. No venga, ni vaya. . Váyase a espacio, que si no por fas, por nefas, aunque parece un cuitado, diciendo, que es resistencia, daré fe, como Escribano. Y qué pena tiene? . Tiene docientos, sin otros gastos. Cara comida! . Pues calle, y le saldrá más barato. Si es más caro el regateo, déjome ahorcar, y callo. A la lóbrega prisión de ese castillo cerrado los llevad. . Dígame, qué es aquello lóbrego? . Opaco. Dijo uno, declaro que lo enturbio. . Pues no está claro? Responde derechamente, el redador comentario, que me dejas más oscura la dificultad en blanco. Es tenebroso. . Demonio, no es más fácil decir, pardo, o negro, que son colores que las entiende un Cristiano. Señor, vuestra voluntad se cumpla. Aunque oculto el llanto, voy, en medio de rigores, en piedades anegado. Al Sol, primera hermosura, le realzan en el tope, los diamantes en reflejos, y en variedades las flores. Llega el espejo, qué hermosa he salido de la noche! que al Alba de cada día, es cuando lucen mis Sol es. El diamante busca el torno, que, como el oro, le adorne, pues sus fondos no lucieran sin el arte en su orizonte. Qué bien me asienta la gala! estos aquellos sin orden qué bien me están! Qué os parece? ajusta bien el escote? Las flores piden el culto, que en el tosco de su broche, ni matizaran fragrancias, ni nerfumarán colotes. Cierto que está como nuevo, se habrá hecho en algún molde? si, que los Sastres no tienen traza de tantos primores. La más bella sin adorno, no consigue perfecciones, pues siempre compone el arte lo que el natural dispone. Con muchas felicidades, hermana mía, lo goces. Rompe con salud la gala. No quiero romperla. . Oye romperla es lisonja. . Pues no quiero que me lisonjen: Ay tal tema! . No te alteres, Bien sé vuestras intenciones en vidiosillas, por niña (desgracia de las menores) queréis que rompa la gala? no quiero, no quiero, porque es más justo que me sirva: y si se gastare; entonces habré de tener paciencia, porque sirve, y no se rompe. No te ofendas, que es estilo, que más político corre, rompa con salud la gala. Pues no, no quiero esas voces, ni que me llamen aquello, que es desgracia de las pobres, y aún de las feas. Un cuento. Dile. . A esas frases. Ya te oyen. A una mujer de un Pintor, discreta de capirote, la dijo un Gentil: señora, por cumplir mis devociones, quisiera de buen pincel, que su marido me forme a Júpiter con sus rayos, en su carroca a Eretonte, a Diana con sus Ninfas, y al Amor con sus arpones qué me costarán? Mas ella columpiándose de goznes, dijo: Pues gasta el dinero, gastelo a mi gusto, porque va mi marido no pinta imágenes de esos Dioses, ni esas porquerías; pero gasta mejor los colores, en pepinos, bellas ubas, y en ricos melocotones, Apliquen el cuento, y sepan, que no pinto a troche moche porquerías que no entiendo, forque son mis locuciones, pan por pan, vino por vino, que aprovecha, pues se come. Los clavos, los petendengues, las manillas, y los broches; Nise, abánico, mas no dame los dos perantones, Para qué dos? . Pues no tengo dos manos? Sí. . Estén conformes; qué ha de hacer una ocupada; y otra sin ocupaciones? Las vueltas. . Las arándelas a uso de la Villa, donde las vueltas son de podeneo, y en las Aldeas de gozque: cuando yo gusto, hecho verbos a uso de Palacio, y Corte: los guantes. . Aquí los tienes. Ves como dos se componen para dos manos? . Los guantes han de ser dos. Sean doce, más salgan a su abanico. Será a razón de catorce. No me gaste filosías, que no quiero que me aojen, por no ir correspondiente esto, y esto: que pensiones las que somos muy hermosas tenemos! . Sí, no te enojes. Si quiero. . Mira al espejo tus hermosos esplendores, te quietarás. Que me place; bien dijo el otro, que es noble antídoto de la ira un espejo a cualquier hombre, que no debe ser Narciso, aunque sea el más Adonis; mire que hará en la hermosura con mucha gala, y un coche u vida, en hermana, que te reportes, que suele la vanidad derribar soberbias torres. Moralita? bueno, lindo, dónde prédicas? adónde? no perderé tu sermón aunque me enague, o me enlode. Hijas? Señor, qué pesares tus lágrimas nos proponen de sus nieblas, que tus ojos exhalan por sus vapores? Esto yo no sé decirlo, bien haya quien se conoce. Metafora fue el espejo. ̱ . Cuantos dicen lo que oyen, y no entienden lo que dicen Papagayitos de Corte? Qué tienes, señor? . Gran mal. Dalo al acento? . Se opone. Quién lo ocasiona? . Los Cielos. Quien lo ejecuta. . Los hombres. Declarate? . Cómo puedo! ̱. Tan grande es el mal? . Enorme, Empieza. . Ignoro el camino. Di una palabra. . Hallo torpe la lengua. Alienta. . Recelo, que el aliento me sufoque. Para las dificultades tengo mi piedra de toque en un famoso aquellico: mas que sé en pocas razones lo que te aflige? . Lo sabes? Sí. . Y es? Que no hallas mi coche. Ay señores qué desdicha! . Salen ciertos mis temores, Filipo, con diez tropeles, partidos en escuadrones, cercan la casa, y ya entra. Hago restigos los Dioles, que temo la infamia vuestra, cuanto las ejecuciones, qué da la muerte el amago ruidoso, y no la da el golpe: ay Constanza, cuanto siento a el pesar de tus baldones! Pero Cielos, tanta gala en una casa tan pobre, aunque hermosea, deslustra con dudas los esplendores de su virtud, o mis celos transcienden las intenciones. De Libia el Sol con la gala . se ha vestido tornasoles; pero dudoso el origen, es nube que se le opone, y en tanto, sea el silencio quien los opuestos conforme. La belleza de Faustina arrastra los corazones, que no ha menester en gala delito con que se adorne; o nunca hallara en sospechas tristes imaginaciones; y en tanto, sean desvelos de esta novedad crisoles. Prisión? Filipo, es venganza? pues no es hazana de nobles. No es venganza, que es decreto del César, que manda. . Oye, es el destierro a las Islas a los que el Cristiano nombre tenemos? . Patricio, sí. Pues ejecuta, y no borres con el honor de mis hijas mis heredados blasones. Pongo por testigo al Cielo que no habrá el menor desorden en su custodia. . Pues vamos, que al seguro de tus voces seguiré con alegría de mi Fe el glorioso móvil, que padecer por Dios, cuando al casto honor no se opone, mas se ilustra, que padece, porque el celo se mejore. Dónde vamos? A las Islas. Qué son Islas? . Unos montes dentro de el Mar. . Y se mueven? No es fácil, aunque los choque la márea. . Si hay maréas los montes serán montones, Venid, señoras, no el llanto os aflija, oprima, y postre, que no os faltará el seguro dable a mis obligaciones. Basta, pero es el más firme . Constanza, porque es mi norte. Mis ojos dicen mi pena, . llorando sus aflicciones. Basta para desgraciada la hermosura. . Hija, no llores? no lloréis? Permita el Cielo, que los males se revoquen. Contenta como una pascua voy, aunque no me conocen, que en todas partes la nieve (como haya con que se compre) enfuía, el carbón calienta, y en todas partes se come. Castillo encantado, en donde cuatro sentidos no sirven; y solo el tacto los golpe del azote siente, y gime al compás de esta cadena: s pese al Vúlcano insufrible, que forjó a su tosco yunque el mazo que me martille. Ay! . Qué tiene? Esta cadena, que rigurosa me oprime, y no puedo desecharla de mí. . Frangollo, imagine conforme, que no la tiene, porque el Filósofo dce; que hace la imaginación el caso. . Pues el belitre Filososilio, que miente, póngásela al cuello, y firme, haber como la sacude con opiniones sutiles. Ay! . Pues ofrézcala a Dios. Ya la ofrezco, y no la admite, y aún por milagro en su Templo Pues cuando le mortifique más, tendrá mérito más. Son muchos más, que se siguer uno a otro. . Tenga fe. Si tengo, que lo acredito, mas pocas fuerzas en tantos tormentos, que nos afligen. Son quimeras los pesares, que la voluntad nos finge, que el que padece conforme allana lo más difícil; la nieve como la lana da el Cielo, de que se sigue dar la Cruz como los hombros, para que no los desquicie, Un ejemplo de consuelo quiero darle, en que se mire, y coteje. . Ajenos males no son bienes para un triste, imagen p saldrán feas las efigies, que el mal de muchos agrava, cuando por engaño alivie. Sus hermanos, que padecen entre Scilas, y Caribdis de esos Mares, en el remo de su miseria. . Qué dice? al remo? será en Galera, adonde por pan los sirven bizcocho, a falta de tortas, que no es el trueco muy triste. Pan de dolor comerán. Mas duro, y negro se admite. Cómo así? . Cuando es ninguno, que es peor pan, no porfíe. Adiós se rindan las gracias, Después de comer se rinden, que antes no se estila, Padre: acuérdese, no se olvide, que al salir del Refectorio se daban? . No desvaríe. Pues mi paciencia no come, es forzoso que delite. Misericordia, Señor, tened de aquellos humildes hijos vuestros que padecen en el destierro. . Qué pide? pida para sí, que es vicio cuando tanto le persiguen, peca contra caridad. Cómo así se contradice? Pues la caridad no empieza de sí mismo? . Ay infelices! S. Quién se queja? . La pregunta es boba, pero aquí es simple. Por qué? . Porque tantos Monjes, como Católicos cisnes, padecen, lloran, y cantan funebres el Parce mihí, Miserere meí, 2. . Me place, y pues no se me prohibe que eche una ronca a tenderla voy al sueña, a que se sigue el olvido de mis males, que no hay vida tan terrible, que no tenga tercia parte de sueño, en que el mal se alivie, y aún despierta algunos bienes, como sin pasión se mire. Y por el contrario, exento laurel no habrá, que se libre de contrapuestos pesares, más grandes, por más sublimes. Señor, pues que la violencia. del Gentil subsiste, indicia que el móvil de la justicia es de vuestra omnipotencia. Ázote es, y es consecuencia: que su golpe ejecutado, sobre justo; es limitado por vuestra clemencia, en donde mas piadosa corresponde. la pena con el pecado. Pero asentado, Señor, la gravedad del exceso, vuestro rigor tiene el poso, y la balanza el amor. No os arguyo pecador, mi delito castigad, que irritó la Majestad hasta mi condenación. y en ley de resignación; cómo he de pedir piedad? Por el Pueblo desterrado la misericordia os pido, no por él como oprimido, si por él como arriesgado: que sois más interesado, que el Pueblo, no dificulto, pues si hiciere infiel insulto de Majestad ofendida, el Pueblo pierde la vida, y en la Fe de un Dios el culto; Pues de justicia es blasón antes, Señor, perdonarle, como después tolerarle de justicia, y de razón: Perdón, Señor, que el perdón, guía al puerto en el incierto golfo de su desacierto, que el Católico olvidado, puede quedar anegado sin fe en el golfo del Puerto Mas el barro miserable, frágil materia, se rinde a la pensión, que no puede excusar, en cuanto vive. Oh sueño, a la muerte imagen; que vencedor en las lides eres rayo, que más vence a lo que más se resiste. Cuanto menos te deseo, mas me batallas, y oprimes; y porque padecer gusto, con el Pueblo, no permites que padezca, pues me robas el sentido (en que consiste el padecer) con extrañas falsas quimeras esfinges. Pues despierto consigues, Nícolas, como duermes, cuando pides? El rebaño padece temores insufribles, y en levantadas ondas tormentos más terribles. e, lágrimas invencibles piden misericordia; y no hallan imposibles, Y pues tu patrocinio invocan apacibles, anuntienles el Puerto mis ecos infalibles. Pues despierto, Iza, amaina, que la nave sin remedio se va a pique. A la volina, a la escota. Echad al Mar el esquise, porque el General se salve, aunque los demás peligren. Piedad, Cielos. Piedad, Dioses. Hijos, mi cariño elige vuestra fortuna, en que os pago el vuestro, con resistirme. No es así, porque es Constanza aa la rémora que me impide, y si muere, un epitafío en un sepulcro nos cifre. Piedad, Dioses. Piedad, Cielos. Pues las ondas se compiten, y en montañas de cristal abortan lo que conciben, y el remedio, por humano, se intenta, y no se consigue, pídase al Cielo piadoso, que nos ampare, y nos libre. Dios, piedad. Misericordia, Señor. . tarde pues quedaréis anegados en las Africanas sirtes. Piedad, Cielos. ̱. Piedad, Dioses. Estos lamentos humildes con el error de los pechos se ostentan, y contradicen, padezcan, giman, y lloren. Ay mi Constanza infelice! . En tanto tropel de males, solo falta, que ministre celos a estos tres amantes, pues mi astucia incomprensiblo hizo el galanteo, porque honrados, se precipiten. Piedad, Cielos. ̱. Piedad. . Mueran, y tanto rigor confirme su engaño, pues que no invocan Deidad que les patrocine. Nícolas. . Pese al proverbio: que el nombre me atemorice! Socorrenos, pues amparas a Infieles, y a Gentiles. No podrá. No es mal balcón, como diera estos esguinces más sosegados, al modo de un coche. Qué no te imprimen los temores (ignotante) de morir? . Mientras se vive, no se muere; y si se muere, di, cómo puede sentirse? porque la muerte es un golpe fatal, que parte las lindes, y hasta que llegue, no quiero con los temores partirme. Pero mí fe en las entenas mira un Monje, que corrige la confusión de las velas. Ah tirano, no me quites este triunfo, mas al agua al Timonero, que rige la nave, arrojaré, y puedo al mismo tiempo vestirme del forastero la forma, para que amantes se irriten, y gobernando la nave, en mares inaccesibles el timón contra las velas, no será mucho desquicie su gobierno. . Mas conforme los rumbos el Bajel sigue. Oh Santelmo! Pero agravios, como mis iras permiten a este forastero? . Cómo se ha introducido invisible este villano? . Este monstruo cómo mi temor le finge? Pero salga del cuidado, De esta suerte se redime mi pena. . En tanta zocobra, de aquesta suerte me alivio. Demonio, quién acá echote? mas siga, pene, y suspire, 3. Muere, villano, a mis furias, isten No sois los tres quien me arroy me precipita, y me impide el gobernarle, que el Cielo con decretos invencibles me estorba, y despeña al golfo infernal, que me recibe. Amen con oposición, y mátense como chinches; mas en el agua los celos va encendiendo el alcribite. Ya Santelmo nos ampara. Si es que esperó que a Anfitrite sacrificase mi ofensa. Festejen nuestros clarines la bonanza, que la aplaudo, porque Faustina se libre. Yo por Libia. . Por Constanza Yo. 3. Aunque más desconfíe de su virtud. . Nícolas, como quieres invisible equivocar con las luces, que en piélagos carmesies han mundado las jarcias, que se presuman, y apliquen a un Santelmo imaginario a quien las gracias se rinden: no hagas idolatra el culto, siendo Cristiano el origen. Ya se ve tierra, las proas a su Norte se encaminen, dando abrigo a los Bajeles, que a la tormenta se rinden Padre, gran desdicha! Padre despierte piadoso, y mire a nuestro Alcaide afligido, que con mucha fe le pide un milagro, que ha de hacerlo (pues para nobís no sirve) para vobía. Nicosas, este joven, infelice hijo mío, desde un alto balcón, que al Cielo compite, al descuido del cuidado deslizado el pie flejible, hecho pedazos, el suelo lastimosamente oprime, y a tu presencia le traigo, Padre, a que le resuscites, que aunque Gentil, tengo fe de otros milagros que hiciste. Joven, despierta del sueño, que perezoso te oprime, en nombre de Dios. Porque este milagro publique tu verdad, y en el Bautismo, que te pido, se confirme. Humilde también le invoco, Cuidadoso de que insiste Nícolas en confirmar los ánimos invencibles de los Cristianos, pretendo con ofrendas persuadirle a que desampare el culto, que como su fe derribe, derribo el nombre Cristiano cuando en su Fe desconfíes mas con el Alcayde hablando está, oculto quiero oírles, sin que sepan que los oigo. En ser Cristiano consiste, por qu al Cielo te remontes, que es el premio del humilde. Qué oigo? Pero es preciso, que ser Cristiano publiques; lo interior con lo exterior corresponda, no se impliquen, aunque al martirio te expongas: Padre, mis intentos rige, que aunque la vida tribute, el alma quiero se libre. Ya no puede el sufrimiento. . Villanos, qué frenesíes os arrojan al suplicio? pues cuando más insufribles los tormentos con que el César os contrasta, y os aflige, os arrojáis, incapaces, a tormentos, que os extinguen. ̱. Poco temo tu amenaza: a qué aguardas, que no esgrimes los rigores del martirio? Por qué el laurel no me ciñes? Qué esperas? A esta evidencia piadosa mi fe subsiste. Yo también pido el tormento. Todos lo mismo te piden. Las coronas del martirio nuestros triunfos eternicen Oh valerosos Soldados de Cristo, con ese timbre p colmáis el blasón de glorias, sin los mortales eclipses. Ya se acaba el sufrimiento, ya las piedades se visten de los crueles amagos, porque en concursos civiles se derriben los pretextos, que en tantos cuellos delinquen. Soldados, con las prisiones gad los Cristianos vi es, vayan adonde el suplicio les dé el premio de su crimen. Te Deúmlándamus. Te Dominun confitemur. . Oh bárbaros infensibles, pertinaces, que os arrojan las esperanzas esfinges al cuchillo, donde un golpe vuestras cabezas derribe. Echa el serro, pues nos vuelven los decretos infalibles a Mira, con la tormenta, cuyo misterio predice mayor causa. . Justo el Cielo por nuestra inocencia mire. Desembarquese la gente, hasta que mi padre explique con la novedad, no acaso, el rumbo que ha de seguirse, Su tanto cuanto me alegro de volver donde permiten hermosas, porque en las Islas solo hay fieras como Circes; y la que es fea no quiere que una hermosa se le arrime, que pocas veces se hermanan las Damas como perdices. Mas Cielos, qué es lo que veo? como a mis ojos volviste esos viles desterrados? Porque vencer fue imposible una tormenta, en que el Cielo a rigores se compite, y luego en felicidade pues que la flota re arribando. No es acaso, que truncadas sus raíces quedarán en el suplicio, si no es que le sacrifiquen a Diana, por ofrenda, sus contumaces cervices, tributando adoraciones. La eternidad os anime, y la vida momentanea el valor la purifique. Morir primero queremos, que adorar esas efigies, Dioses táreas del Arte, a turquesas, y buriles: que no en vano Nícolas en la Gabia apareciste, Prodigio Santo! Oye, Padre, trueca las manos, y pide a Cristianos basiliscos, y milagros a Gentiles? Viva el Dios, que es Trino, y Uno y Ah Religiosos Alcides! tened la Fe en vuestros hombros, para que no se desquicie. Ya se irrita mi paciencia, qué os suspende? qué os impide? que las aras de Diana no matizáis con rubies de esa temeraria sangre? Venga el Morilón. . No tire. Que ha de morir con cuchillo de palo. . Primero afile la herramienta, que a un verdugo torpe el vulgo le maldice; demás que el crédito pierde. Cómo? . Si no tiene filis nadie a su a que ahorque con melindre; y a otra vez, esté muy cierto que a otro verdugo he de irme. Gracias te den las criaturas: imitadme hijos, seguidme. Empezad por ese cuello, para que se justifique en los demás a su ejemplo; que aunque tan ciegos le siguen, pueden ceder temerarios. Pero primero averigue esta novedad: suspende el golpe. Un pliego os remite Constantino Magno, leedle luego. . El orden así dice. u , h Suipende el rigor, que el César los indulta, pues me escribe que en libertad los ampare; y aunque el cuito contradice de los Dioses, que en mi pecho guardo en gravadas efigies, he de obedecer su orden. Los amantes Serafines os alaben, Señor, pues por rodeo tan difícil vais disponiendo los medios, para más gloriosos fines. Al cabo tiró los restos de milagros: que lo dije. Decid que el gran Costantino viva. . Cajas, y clarines acompañen. Constantino viva. . Será con un brindis a la salud del Monarca, que hay poco de beba a vive. Albricias alma, que puedo (pues Constanza se resiste y te. con imposibles finezas coronar un imposible. No me pesa de vivir, que aunque a la Gloria se aspire, siempre hay muchísimo tiempo sobrado para morirse. Ay Faustina, mi esperanza con tu vida resuscite. Ay Libia, mi pecho amante de su desmayo se anime. Que si hallara desengaños, Que a no recelar eclipses en tu honor. Yo te pidiera por esposa. Mi amor firme pretendiera, que Himeneo dos almas uniera a un timbre. Hijas, venid. . Señor, vamos. Dónde mi afecto se explique en e No sabremos de qué estos necios se ríen? locos son, pues no ha un instante, que todos estaban tristes: con que yo soy la entendida, que lo uno, ni otro me imprime. Venid, para que el decreto se ejecute, y se autorice. Vamos a Dios a dar gracias primero. Ea repiquen las campañas esta fiesta. Porque luego peregrine a Jerusalén, y a Roma, donde mi Fe se dirige, a ver los Santos Lugares, en que el Misterio Infalible se obró de la Redención; y en que Pedro, y Pablo imprimen la Fe de Dios con su sangre, porque la Fe se eternice.
JORNADA TERCERA
Aqueste es el Santo? Y tanto, que con el mayor conviene. No lo creo, porque tiene pocas barbas para Santo. Empezó desde muy niño. Cualquiera Santo pintado está de barbas cerrado, pero de sienes lampiño. Nícolas (lindos desdenes) desde la barba al cogote es lampiño de vigote, pero cerrado de sienes, y viene muy barbihecho. Es Monje. Será lisonja, que quien se rapa de Monja, aunque Santo, es contrahecho. Los Santos han de ser magros, con barbas, Dos mil Doncellas casó. Cómo quieran ellas, yo me hiciera esos milagros. En mancos, y en impedidos muchos milagros ha hecho. Siendo para su provecho, ya no hay mancos, ni tullidos. A mil ciegos (no me arrojo) ha dado vista. No insista, porque yo tengo ruin vista; y abro al dinero tanto ojo. A los muertos sabe hacer vivir, y resuscitar. A los muertos del Lugar también los hago comer, por robarlos: mi desvelo a tres tiene salpresados, que como pidan pescados, han de tragar el anzuelo. Oye? los milagros crea que se hacen por Jesucristo, Yo esos milagros no he visto; los creeré, cuando los vea. Vea otros más peregrinos, a Roma vamos contentos, a pie. Vendrán los jumentos al paso de los pollinos. Es prueba de la humildad, pues de limosna comemos. Gentil escote tendremos. Y cómo, de caridad: de Jerusalén traemos muchas Reliquias, que damos en palmas, con que pagamos toda la costa que hacemos, que dinero no hay un real. De gracia? no tiene cuenta, que no es Hospital la venta. Pues la haremos Hospital. Salgan, gentil empañada. De cecial? Pues que no escota, muy fresca de la picota. Es de rollo esa pescada: no la quiero. Pues a Roma, que un Ventero mal se une con un Santo, que le ayune, buscando un diablo que coma: y sepa, que más adoro (cómo Gentil) en mi esfera, que en los milagros de cera, en los Ídolos de oro. Pues disponga de comer, que todo se pagará. Y qué se aderezará? Todo pescado ha de ser. De la hijada tengo atún frescal, que dar a los dos. Si fuere salado, adiós la Cuba de Salagún. Todo, porque os satisfaga, Cristianos, y con limpieza daré; mas en su pobreza no hay que fiar en la paga, que son ricos, y avarientos. Lleva luego aquel pescado, y tú más disimulado deguella los dos jumentos: míralos en el pesebre, gordos, y lucios están, por ternera pasarán mejor, que gato por liebre. Las pieles para un coleto, (y coman de caridad) y yéndote a la Ciudad, te culpo, y queda en secreto: que me has entendido, infiero. 2. . Sí, pues voy a obedecerte. Cuidado, que de esta suerte da su limosna un Ventero. Hombre inhumano, infiel, que montaraz, y civil, a lo infiel de Gentil te has excedido cruel: qué Tigre Hircana la piel te dio en aliento feroz? Qué Troglodita veloz te enseño el manjar cruento, para el preciso alimento en el sacrificio atroz? No basta, que tu crueldad disponga aleve el hospicio a tres niños, que un suplicio tienen por seguridad? No basta, que tu impiedad todas las leyes prescribe cómo ladrón? y derribe homicida el hospedaje, sin que la razón se ultraje con apetito Caribe? De tu delito es fiscal hasta el horror presumido, pues excedió, nunca oído, el termino natural; de Dios en el Tribuna! clama esa sangre inocente, voces da el robo inclemente, el alimento da gritos; con que estás por tres delitos e condenado delincuente. Y Nícolas, basta el rigor, . que a la luz de la verdad, descubierta mi maldad, me delato pecador: piedad te pido, Señor, del crimen, que por mí mismo, provocado del Abismo, con secreto ejecuté; y pues lo sabe tu Fe, dame tu Fe en el Bautismo. No cree que hace milagros? Lo mismo pedimos todos. En las aguas del Jordan del Bautismo (qué alborozo!) quedarán todas tus culpas borradas, y por más logro, donde están los tres infantes a quién diste muerte? . Solo en esta tina, y la mesa, hechos diferentes trozos. Dame el plato. Aquí le tienes. Echa aquesos con los otros. Ya te obedecí. En el Nombre de Dios todo poderoso, Trino, y Uno, que el Cristiano venera en Empíreo solio, os mando, trozos pequeños, que unidos, y vigorosos, con vida, y alma salgáis de ese estrecho mauseolo donde yacéis, porque al Mundo dé el milagro testimonio, que es el Dios de los Cristianos, el verdadero, y él solo, h Pesado sueño he tenido. 2. . Apenas abrir los ojos puedo. 3. . No sé adónde he estado, pues me juzgué tan remoto, como si fuera en el Limbo. Para milagros es mozo? y para Santo? . Es prodigio, que patentemente toco. Frangollo, antes que amanezca partamos, pues: y vosotros . . os prevenid al Bautismo merecedle fervorosos, y abrigad esos tres niños, que tendrán frío. 3. Nosotros con el ardor de los pechos tenemos calor más propio, porque hemos de ser Cristianos. Ese ardor es misterioso de el alma, más busca el cuerpo abrigo; por ser más tosco: hijos, idos a la lumbre. 3. Te obedecemos gustosos. Ay qué lastima! Qué Herodes hizo deguello a su modo de los pobres inocentes? No los ve sanos, y hermosos, al Mundo restituidos? Padre, entendámonos todos, que yo hablo de los hermanos jumentos, que algún furioso aerón hizo carne, y sangre, y en términos, por mi abono, mírelos cabeza abajo. Vaya hermano, que está loco; despache, y vamos. Qué es vamos? sino es que vamos en otros, que bien puede por los nuestros, (si puede) cantar mortuorios. Cómo así? . Yo fui también quien mandó hacer codicioso el estrago; mas remedio tiene, que daré en retorno dos mulas, en que decentes caminéis, pues veis tan pronto el edificio de Roma, y entrará pie será oprobio al hábito. . Os engañáis, pues cuando entró victorioso mi Dios en Jerusalén, en un jumentillo tosco, y ajeno entró, para darnos documento meritorio de la humildad, y pobrezas pudiendo entrar de otro modo; (vaya, y a los dos jumentos, con Fe humilde, afectuoso sus desunidas cabezas junte a sus cuellos de modo, que las cosa bien, que fío en el Divino socorro, que me han de volver a Mira. No habré menester antojos para estas vaínicas, pues se han de hacer con hilo gordo, que por aquesto se dijo, remendaba Juan Redondo. Ahora quiero aconsejarle: deje el trato, en que su oprobio tiene, que aunque en todos puede salvarse, es más peligroso para el Cielo aquellos lazos, que le frecuentan estorbos, pues prontos están llamando, como influyendo remoros, para un despeño propinquo en las redes del demonio. Tus pasos seguiré, Padre, si no estorba escandaloso al hábito mi ejercicio. Dios no desecha en su coro a nadie, ni para el Cielo, hay favores, ni sobornos de las grandezas del mundo, pues Dios vino para todos. Bravo oficial de remiendos, para echar calzas a pollos, pero un trabajo me cuesta, que vengo sudando a chorros: harre, projimos? Ligeros han salido como trompos: Mire si hacemos milagros, mas quien de cortados troncos, labrados, no hace jumentos? que aunque tengan más escoplos, el que se cortó para asío nunca fue más ingenioso. Qué ha hecho, diga? y Qué? un milagro, que también tengo en el rollo estos dedos. . Cómo ciego trocó las cabezas? . Co Benditísima sea mí ánima, por lo curioso. acia? . Ay vera más extraño! . Como topo fue a escuras, que por aquesto dijo el uno (no sea el otro) lo que denoche se hace; pero han quedado vistosos, un tablero de ajedrez, blanco, y negro, con su poco de cenefa de coral: no me los hagan mal de ojo, quien tuviera dos higuitas de azabache? . Venturoso soy, pues que tantos delitos arrepentido conozco. Dígame, Padre, están buenos? No ve su yerro? . Y qué poco, si tiene enmienda. . Y cuál es? Descoser, porque lo roto es peor, que lo descosido, que yo no soy perezoso, y trocando a cada uno lo que es suyo, correspondo con ambos, porque primero es el alma. No sea tonto, ni ofenda a Dios, que pedirle milagros, sin ser forcosos, es ofenderle. . De cuando acá predica a Frangollos? Sepa que de hacer milagros mas sabe en su casa el Socio, que el Ventero en el ajena. No lo dije por oprobio, antes para los Gentiles C (que tan incrédulos somos) conviene, que este milagro nos de claro testimonio del poder de Dios. . Bien dices, quitar quiere de la duda, a e con la evidencia, el escollo; vamos, hijos. . Hermanitos, si algunos menesterosos vienen de Roma por algo, vamos a Roma por todo. No se cansen que ha de ser, pues si hicieron los balcones, fue darnos las ocasiones en las casas para ver. Deja las necias porfías, que ofendes con los arrojos. Oyes? Dios hizo los ojos, los hombres las celosías. Por ellas es permitido ver sin ser vistas. . La fea es bueno que no se vea, porque se clave el marido: mas la hermosa en el paseo, y la rica en el concurso, van previniendo al discurso, aquí hay bravo galanteo, que oigo decir con quererlas a doncellas que se atrasan, pues sus padres no las casan, querrán que se casen ellas. Deja, hermana, que me asombre lo has de buscar con deshonra? No, mas esto de la honra no es más de cuestión de nombre, Eres necia sin recato. Yo lo tengo hasta la liga, y bastará que lo diga en la calle mi zapato. Eres libre. . Qué se atusa? de día quiero, y de noche tener recato en un coche, no libertad en estufa Vean mi brío, mi talle, mi hermosura, y gentileza, que el guardar una belleza es arrojarla en la Y más cuando sin delito, ni aún de intención me divierto, que oí decir a un experto: privación causa apetito; y con solo recatarme, sin querer, puedo moverle; y así, es mejor no tenerle, en saliendo con hartarme, Disfrazada, hermosa, y sabia, de Diana he de ir al Templo a chancear, que el ejemplo del disfraz sabe, que rabia, Con un favor presumido se tiene a un bobo engañado, y más si oye: esto ha durado lo que mi Dios fue servido. Y cuando su pensamiento de favores hizo alarde se halla, pasada la tarde, figura de paramento; y de tonta no me aparto, que el tema es casarse todas, pues trataré de mis bodas si viene derecho el parto; vamos allá con primor, pues por todas me anticipo. El empeño de Filipo me está acordando el temor, y no fuera maravilla encenderse mayor fuego, que es muy arriesgado. . Luego han de herir por la retilla? vamos. . Pero quién ha entrado? Yo soy. . Con tanta licencia, Quien viene a pedir audiencia mejor está en el estrado. Insistir es exceder? Un sermón me ha de llevar: diga, pues sabe sacar, Cómo no sabe volver? aquel oro que arrojó mi padre, cruel, o injusto, pues que fue contra mi gusto; como no me lo volvió? yo me lo hallé. . Ya lo sé, porque lo oí retirado en la calle, y recatado el fin del lance esperé; y por si te obligo así (dejo más fineza en calma) el oro en salva del alma te da mi afecto. . Ay de mí! que entró mi padre. Señor Filipo? . Grande infortunio! De esta se queda, que quien tomó tres, tómara uno, por la regla de los cestos. Ya se apura mi discurso, pues no basta un desengaño a vuestro arrojo importuno? qué os obliga a esta licencia cuando estáis, y estoy seguro? que una ignorancia sencilla, que si el Cielo ilustrar pudo con luz de razón, no quiso, ni desvastar el estudio; que los primores del arte, contra Celestes influjos, son esmalte en plomo, que finge más tosco el carbuncio. Mucho sabe, como es viejo, pero nunca sabrá mucho, a te, sino le pilla el bolsillo, o a lo menos los escudos, que en la aquella no reparo. Reprimid, pues, el orgullo; atropella agún amor (que lo dudo) reprimid las osadías, y obre con primor el punto; que es lunar de mi nobleza, que pretendáis ascluto mi desdoro, cuando pueden las empresas de mi Escudo competiros, y excederos, si la fortuna a su curso no me negara, y me diera la hacienda, como los triunfos. Esto supuesto, es delirio, que solicitéis astuto a mi hija por rodeos de escándalos mal seguros; que era rumbo más decente, quitándome de los sustos, mandara el ruego, honestando la pretensión con el yugo de Himeneo, en que hace Amor de dos coyundas un nudo. Recobraos, y ese interese retroceda, como injusto, el golpe, pues más, que el golpe, suele ofender el impulso: y pues tenéis consecuencias. de mi desprecio, os arguyo que estáis muy hecho al desaire, pues porfíáis, como el vulgo; que amar sin tener que dar, es frenesí, que murmuro: mas dar cuando se desprecia, es locura de más punto, es delito, es sacrilegio, pues se ofende con el culto; Y si prudente, otra vez me despreciáis resoluto, otra vez también constante me hallaréis. . Bello disgusto sobre dejar su dinero! tardara, que yo aseguro, que hubiera poca pendencia sobre tomarle. . No excuso templarme, por responderos, sin despeñarme iracundo: que amo a Constanza, es verdad, y que la adoro, y procuro con fineza, ya lo han dicho sin rebozo los discursos: también lo es, que fino amante tuve decentes anuncios de ser su esposo, que el Cielo con ignorados susurtos me allánaba inconvenientes del mismo diamante bruto, siendo el sencillo pretexto el más natural asunto. En medio de mis indicios (de aquel forastero intruso) quise embarázar los hierros, que con su pretexto pudo forjar la necesidad, a cuyo torpe recurso toca la disculpa el oro, y hallando el metal impuro, descubre el yerro el contraste, mostrando, que es de oro el humo, que con liga de la afrenta dora los hierros del gusto. No se entibió mi fineza al desaire, que graduo. honrado del sacrificio, ya en las delicias del vulgo, ya en el rigor del destierro, que despreciasteis, en cuyos desengaños más decente me estudiaba más seguro. Mas viendo que en todas partes. hallo sombras, hallo bultos, que para el honor son riesgos, y para el amor son sutos; aunque no tengo evidencias, pues los objetos confundo, sin averiguar verdades hallo otros vivos trasuntos, en que la desconfianza pone cimientos profundos; y en que remonta edificios de perspectivos dibujos, al ver que de algunos tiempos a esta parte aquel difunto Lustre de vuestra nobleza, reñaciendo lo caduco en ostentaciones, galas, y otros gastos que al concurso, como callan el origen, se murmuran; mas no es mucho no dar milagros del Cielo transformaciones del Mundo; porque llegar a las dichas por breve camino oculto, es desgracia, que atribuyen a delito los orgullos: y hasta que con evidencia este recelo confuso tenga noble desengaño, suspendo el logro oportuno de mi empleó. . Qué decís? alma, es cierto lo que escucho? . Que como noble os lo afirmo. Pues yo os dejaré seguro, y satisfecho. . En qué forma? Dando tiempo al tiempo, en cuyo parentesís querrá el Cielo descifrar lo más oculto. Si me pongo haldas encinta, . el secretillo descubro, quitando otra capa al vuelo, pues solo en quitarla estuvo el acierto de quedarse el oro: pues por qué dudo? Quién lo estorba? . Mi palabra, y un secreto, en que aventuro no ser creído, en más daño, que el primero, Y lo diréis presto? . Cuando quien el precepto me puso, me de facultad. . Lo acepto: y como en feliz presudio del premio, admita Costanza, en ofrenda de mi culto, o en arras del matrimonio, el don que le constituyo, No lo estorbo. No buriemos: . Qué de los Cielos discurro! . pues que bastó el intentarlo, a cuyo acierto renuncio el silencio, y más aprisa soy novia, con disimulo salgó de doncella, y entro a ser ama de más rumbo; y a título de ser tonta, se lo cantaré al descuido. Érase una noche, cuando Nícolas era del Mundo, que ya es Abad de los Cielos, por la reja del estudio, para casar con decencia cada una con cada uno, nos echó tres bolas de oro. Calla, ignorante: qué absurdo! Ni lo dudo, ni lo creo, aunque su virtud no dudo, ni la fama, que su hacienda partió en dotes en concurso: pero sois todos Cristianos, y podéis mentir astutos. Por esta Cruz, que es verdad. . He menester más seguro. Ya corresponde la pena, que al precepto se le impuso: mas de quién has de saberlo? De mis Oráculos sumos, que pueden los sacrificios obligarios oportunos. Las diabólicas respuestas, como enfáticas, tefuto, y como Cristiano creo, que Nícolas tuerza el curso errado del vaticinio, rogando a Dios Trino, y Uno te dé, para ser Cristiano, más luz con sus atributos. Eso no es del caso, de ela para que se case al punto, y más que vaya al Infierno, en saliendo de este Mundo. Admito la tregua. . Cierto, . que una libra de disgusto, no digo bien, una azumbre, no, una vara (todo es uno.) Dolor con peso, y medida llevo, de que pase mundo, y Filipo no se case, que hay riesgo en que pase punto. Y cierto no lo merece, que es noble, rico, y al uso tiene bravo calambolís, corambobís, digo. . juzgo, que en Diana he de hallar amante el desengaño que busco. . Todos iremos, que sordo me llama ignorado impulso, a ver (no como profanos) esos Gentiles concursos. Oyes, allá vamos todas, con que salimos del susto de guarda el coco de padre, aunque empalagado el gusto, no les hallo a las licencias, la sal que tienen los hurros; que un disfraz, un medio ojo, un desgarro, y un rebujo, sabe, díganlo las Damas, que se precian de buen gusto, Pues que Dimas se ha llamado, dígame, si es devoción de imitar al Buen Ladrón, en la Pila confirmado. Su necedad me atormenta: deje eso, y pues solos vamos, recemos. . No, discurramos? Judas se perdió en la Venta? Ay tal tema! . Le hago salva; en la Venta él se ganó, y el mal Ladrón se perdió; con que el Buen Ladrón se salva, Ya me apura. . No haga pena de lo que ha de hacer blasón, y seame Buen Ladrón, porque el malo se condena. Discurra, sin esas gracias, de Roma, mientras asoma Nícolas. . Tiene la Roma más Indulgencias, que gracias. La limosua se ha gastado. Fue poca, en fin Peregrinos. Que la den en los caminos, y la roben en poblados? ̱. Eso con muchos litigios, aunque más milagros se hagan. Los Gentiles no se pagan, habiendo oro, de prodigios. Muchos se han hecho? Notables. Refiera. . Es nunca acabar, como el que habla de la Mar, porque son innumerables. Silvestre Romano Papa honró al Santo. . Es maravillo honrar una gran Capilla? Mire ni tuviera Capal De qué han tratado? Eso es bueno, de enmendar el Mundo. . Cómos En un Concilio Nicomo. No hay tal. Pues será el Niceno. Esta es Barí, setecientos años he de estar en Mira, y después en este sitio, en Sacra, y decente Pira han de descansar mis huesos: Iten más tiene, adivina a los futuros contingentes con el Don de Profecia: y pues sabes tanto, dime aquella grande, y fornida Columna, que echaste al Tibre, formando la Cruz encima, con el precepto que fuese a Mira, ha llegado? . Mira. si ha llegado. Si ha llegado, pues está larga, y tendida barbeando todo el Muelle, y no a más de cuatro días que salió de Roma, y hay mil y cuatrocientas millas hasta Mira: para posta, lo que pesaba valía. Quinientas leguas? . Mas Cielos, qué es lo que mis ojos miran? t. Vaya de fiest pues la casta Diana, a licencias amantes es menos esquiva. Todo el fervor de mi Fe no ha podido esta sentina de ofensas de Dios postrar, aunque más lo solierta; mas no apuro los secretos de Dios, pues veo extínguidas, por su poder, y mi celo, otras Aras infinitas de Gentiles, y esta quiere, (porque esta más me lastima) estando en mi Pueblo, que más delincuente subsista; cúmplase la voluntad del Señor. . Qué bravo día tiene la gente! . El concurso es grande en la fantasía. Vaya de fiesta, Para sembrar más rencores, en que se logren mis iras, mezclado en tanto festejo, de esta idólatra porfía encenderé nuevas llamas, pues que la ocasión me brinda, y que Nícolas ausente no estorbará con su vista mis Májimas. Dios benigno, í . estas ofrendas impías, este sacrílego culto borrad de la idolatria. Vaya de fiesta, y o La Diosa Diana Casta se decía, debía de ser cuando era muy niña. Vaya de fiesta, Hoy, sin ofender a Dios, me he de holgar toda la vida. Esta ofrenda mi humildad reverente sacrifica en vuestras. Aras, Diana, porque descifréis la enigma de mis evidentes dudas, que con mi amor confundidas, embarazan lo que creen, no creen lo que acreditan. s Poco importan tus deseos, cuando media mi malicia, Vaya de fiesta, Crecio en hermosura, y dio en la manía de hacerse salvaje montaraz arpía. Vaya de fiesta, Padre, allí viene Filipo; o quien fuese ya Filipa! que me corro, que doncella me juzguen cuantos me miran, que mis hermanas, por mosa, lo cantan en las visitas. Vaya de fiesta, Y como lo útil a lo honesto implica, implicó a lo honesto lo util de rapiña. Vaya de fiesta, Lidoro, la honestidad, y sospecha de Faustina, es rémora de la lengua, pues que amante no se explica. Ay Arnesto, el mismo efecto as, me causa el amor de Libia, pues embaraza la duda, y el recato desanima. Argos seré a sus acciones. Lince seré de su vista. Vaya de fiesta, un cierto Anteón, que salido había a caza de gangas, me pescó a la Ninfa. Vaya de fiesta, Las ceremonias profanas me cansan. . A mí me irritana A mí me alegran, porque en tanto veo, y soy vista; y al Dios te bendiga, voy recogiendo tantas higas, Vaya de fiesta, De verla desnuda, Endimión vestida, gozo en sus favores soñadas primicias. Vaya de fiesta, Porque estos Amantes culpen esta Cristiana Familia, y resulte en Nícolas descréditos de asistirla, me introduciré, que en redes mas la ignorancia se liga. De aquestas resultas, casi arrepentida, cuando no envidiosa de ajenas caricias, el culto de Venus tólera, y dedica. a su castidad en aras votivas. Vaya de fiesta, c. Oh humanos, estos errores, vuestra licencia fábrica; y para dorar la culpa, se vale con hironia de ejemplos, poniendo note en la castidad más limpia. Señor, como permitís, que los Cristianos asistan a estas sacrílegas juntas? que aunque la Fe, siempre viva, en el afecto no muera, en lo curioso, peligra. Cielos, es fantasma? Es sombra? No murió en las cristalinas ondas del Mar? A este monstruo producen cuellos de hidra, y en mis celos mis agravios, Pues así nos desestima, muera otras mil veces. 2. Muera. Con tu desdén no permitas mi muerte. . Mas que se muera, que no me falta una pizca para salir de una cosa, y me dan arras encima. Este favor? tengan celos, . y agravios, mueran de envidia. Fue acertar de dos la una; con que llegó más aprisa la de Filipo. . No pueden con más mis ansias esquivas. Vaya de fiesta, Señor, volved por el culto, que ya no puede, oprimida, sufrir mi Fe vuestro agravio. Seas verdad, o mentira; otra vez te he de dar muerte, pues me la dan tus porfías; que basta para el agravio, que se presuma, o se diga. 3. Muere, villano. No es fácil, que mi valor. . Qué desdicha! Quién me ha metido en agujas, estando yo entre vainicas? Hijas, salgamos del Templo, que juzgo que se desquicia a plomo. . Aquestas son otras mil y quinientas desdichas. , s Piedad, Señor. Piedad, Cielos. Nícolas? Toda la erguida fábrica cayó. Los Cielos me valgan. Con mi osadía veré si puedo a Costanza (aunque a costa de mi vida) amparar. Pese al infierno. Pues cierto linda torrilla ha hecho el Templo de Diana. Es apariencia fingida. Verdadera es, y no a longas. terras más longas mentiras. Todabía de Gentil tiene el Ventero sus briznas. Padre, se desquició el Templo? Si hijos, que la infinita piedad oyó mi oración, que fervorosa pedía, que en las sacrílegas aras quedasen constitiudas las Cristianas, Religiosas, cándidas, puras, y limpias. Ah Nícolas, qué me quieres, pues que mis Templos derribas? Mas perezcan tus Cristianos. Pero qué mis ojos miran? Cristianos también fallecen, que curiosos discurrían, entre el concurso; Patricio perece con sus tres hijas, y Filipo (aunque infie!) y los que con él venían, a quien atenciones debo. Piedad, Señor, que peligran. No es fácil. Tanta materia juzgué que fuese mi pira; mas llegó un Monje. . Sacude el polvo; qué grosería! y bien podía caerse el Templo con cortesía. Un Monje detuvo un mármol, impidiendo su caída, o mi muerte. El mismo Monje, dando aliento, discurría, y nos libró. . Por un Monje me veo restituida. Un Monje? y a mí otro Monje reverendo en perspectiva, que amagó a darme la mano, como una persona misma. Dios piadoso, Dios inmenso, doite gracias repetidas, . pues preservas a mi ruego tanta gente. , . Mas me irrita este indulto, que mi ofensa; y pues mi crueldad estriba en nuevas máquinas, donde sin embarazos subsista, pondré fuego a la Ciudad; que cuando el milagro diga, que la piadosa Oración de Nícolas me derriba mis Templos, dirá también, aunque mi agravio repita; mi venganza en las disueltas fáciles hiertas cenizas; si allí fue Troya, aquí fue la Metrópolí de Mira. Mucho lleva en mi memoria. que apurar la fantasía. Esto no es acaso. El Cielo, cuando más se necesita, en casuales desgracias, misericordias ministra. Vamos, hijas. Padre, vamos, a dar a Dios repetidas gracias, al piadoso Templo. . Vamos, pues. Fuera mancilla, que la tierra se comiese con palma esta bizarría; que aunque diamante, muy bruto es sin labrar la más linda. . Señor, como permitís, que el padre de la mentira se vengue, pues por un Templo, que a mi ruego se le quita, tantos vuestros desvanece con el incendio que atiza, es castigar mi omisión, viendo que no proseguía la Oración, cuando mis brazos perezosos se rendían? Pues no, Señor, y en juicio vuestra gracia no permita, que el enemigo común se oponga a vuestra justicia, No cesare de pediros, con fervorosa osadía, misericordia, porque el Gentilismo no diga, que es venganza de sus Dioses, que nuestras culpas castigan: mas ya obedezco al Supremo Señor de las maravillas. Frangollo, mire que el Padre duerme. En las pajas sería, que ha cobrado buena fama. Parece que no respira. Perezca Mira, porque al agravio que me incita, aún sea de la venganza escarmiento de sí misma, Está muerto? No, que el Padre se va al Cielo cada día en éxtasis por su gloria. Los pulsos no le palpitan, ni las sienes, y las manos pesadas atemorizan. Quién se arroba, no se aonza, y así estarán pesadillas. Qué hemos de hacer? Qué? dejarle, para que después no riña, que su gloria le quitamos, y durmamos a porfía. Soy pecador. . Adelante pase, que ya se ve, Dimas; que como nuevo en milagros, cada instante desconfía. e , , La confusión, los lamentos, las muertes, y las desdichas, cuanto mi furor recrean, tanto mi rigor complican. Monstruo, poco esas violencias; fiera, poco esas delicias te han de durar, pues el Cielo, come piadoso, me inspira, que mi espíritu advirtiendo esta angustia, esta desdicha en Barí (donde piadoso providente determina, por el rigor Mahometano, que descansen mis reliquias) venga a impedir de estas llamas tantas voraces ruinas. Templaos en nombre de Dios. Adónde las maravillas han de llegar, Nícolas, con que los Cielos humillan mi soberbia, y engrandecen lo que tú Fe patrocina? Hasta que tu desengaño voluntariamente rinda a tantas operaciones las máquinas ofensivas. Ya lo siente mi experiencia, pues me deja introducida la cobardía al impuso de la mayor jerarquía. Nícolas, ya pido treguás. Sin embargo, tu malicia de la cofecha de engaños ha de arrancar la semilla. Si me llamas, mi soberbia involuntaria, o precisa te obedecerá, que ahora se acobarda, y se retira. Y yo en espíritu al cuerpo; pues las llamas extinguidas en los corazones muertos, ya parece que respirán. Frangollo, mucho ha dormido: mire que es muy tarde. . Dimas, si yo mucho, él ha velado poco. De qué lo averigua? De que lo vi sobre mesa menudear ambrosías Griegas del Greco licor blanco, y tinto. . Él no bebía; Con mis medidas avaras le llenaba las medidas. Todos lo bebemos. . Probo, y aún por eso ha andado lista la Máquina Real, formando Teatro de tropelías. Qué ha soñado? Que mi tierra L. en vivas llamas ardía; si no es que lunte algún Cirio estupendo a candelillas. Yo soñé, que Nícolas en espíritu asistía, al incendio, y que apagaba con su Fe caritativa los volcanes, que el mal genio vomitaba, y encendia. Durmiendo está. Diga, Padre, tiene el alma ambulativa? Ya parece que se mueve, pues con aliento suspira. Ay, que la gota tan grande en maná suda, u destila! quiero empapar este lienzo, que es en males medicina. Sin duda que hace milagros. Como muerto vivifica. Esto, es calor, que en las llamas ninguna helada hallaría, que es motus causa caloris, excepto en las garapiñas. Arropese, porque suda. Ay, hijos, con qué alegría apague el mayor incendio! Mire si lo soñé: chispas. Vamos, hijos, que el impulso de ver mi pobre Familia me arrastra, que cuidadosa estará en tantas fatigas. Quiere llegar presto? . Sí. Pues con su Fe en la Marina eche el manto, y pasaremos por mar en carreta. . A orillas del manto? . Y en poco tiempo sin dilaciones prolijas; que por no parar en Ventas, sujetos a sabandijas, y a que nos desuellen vivos, todos los hombres habían de enseñarse a hacer milagros. Las salobres cristalinas ondas del Mar, en el nombre de Dios, y de aquesta insignia, obedientes, sin tormenta, en sus hombros, nos reciban, y en Mira nos desembarquen. Entrad, hijos. . Pues lo afirma el Padre, entremos; y crea, que se navega a la sirga de la Fe; mas quien flaquea en la opinión, agoniza, Moradores dichosos de Mira con fervoroso afecto venid, y atended al Decreto del Cielo, en voz misteriosa de alado clarín. Vuestro Obispo dichoso descansa en lecho de Estrellas, Catre de zafir, porque su Silla el mérito ocupe, y desde su Oriente anunció su Cenit. Micolas, el que surca cristales basto con manto sut que en los pedernales imante, y apaga el rubí. que el Templo a Diana ruina el culto Gentil, he que here de su nombre rtriunfo feliz. ad su nombre a los Templos profanos, que arruina en el uno, y el otro confín; y pues la oración los batalla, y derriba, merezca el laurel que tributa la radores, Raro prodigio! las aguas en cristalina Faluca muestran un manto, y tres Monje sobre su espalda cerulca. Será el Obispo, que el Cielo misterioso nos anuncia. Con el deseo fiel, en mi pecho se divulga. Padre, y señor, a tu ejemplo quién su afecto disimula? Tenga Fe, y húndase el Mundo, porque el manto no se hunda. Quién incrédulo a evidencias, en ignorancias fluctua? Muchos, que quieren ahogarse simplemente, por la duda. En hacimiento de gracias, mis rendimientos tributan este cariño a la tierra, por si en los Cielos se encumbra. Nícolas, por nuestro Obispo te aplauden, y te saludan. Ven aquí porque se dijo, pescar a bragas enjutas. Viva nuestro Obispo, vi va. Hijos, teded; qué pronvinci vuestros labios? . Los decretos, del Cielo. . Quién lo asegura? Un Paraninfo. . Será la imaginación, que os buría. No engaña, por tus milagros como a Santo te pronuncian, Nícolas. . Los hace Dios, aunque a mí se me atribuyan. Por deuda será. . La ignoro? La vida en la sepultura de la ruina del Templo te debemos. . Os adula el cariño. . Del incendio a: dejaste las llamas mustias. Mal pude ser yo, si estaba en Barí. . Aunque atribuyas los milagros a otra causa, mira la gruesa columna, que el Mar arrojó a la playa en tierra, un que la grua la elevaste, y mira el manto, que matizado de espumas te trajo al Puerto. . Y murió vuestro Arzobispo? . En la urna de inmortalidad descansa. Esta amorosa ternura explique el dolor, aunque erradamente se funda, cuando la muerte del justo con regocijo se anuncia; y por la parte del Cielo, en honra de Dios redunda. Pero, hijos, mirad la empresa; que el fervor os desalumbra; mirad, que en mis pocos años esta elección se aventura, y será más acertada. en otra virtud robusta. El decreto de los Cielos en nuestro afecto se cumpla. Ruéganle con una Mitra, y está pidiendo corufas? Al Palacio Arzóbispal (adonde le constituyan Palio, y Báculo, Arzobispo) vamos. . Al mérito junta la Ciudad lo que le debe. Todas sus virtudes triunfan. Si al Cura llevan en hombros, lleven en palmas su Ayuda. h . Todo es fiesta; mas la fiesta de mi boda so me arruga, con que me quedo vestida, y sin casar. . Ten cordura. Ya está duro el alcacer para tampoñas. . Qué ruda! Tú como te hallas casada, estás contenta, . Te burlas? Conm, quién? Con tu entendimiento, que es razón hable locuras. . Busco un noble desengaño, y cuando más la fortuna su alienta a favorecerme, me eltraja con nuevas dudas? gues este vil forastero, a quien dos veces mi furia ha herido de muerte, intenta tercera vez, con astucia, dármela a mí, pues no alcanzo. como incorpóreo se frustra, para más cuidado mío. Cielos, para qué es la lucha; si ha de vencer Nícolas? Para qué es la nueva injuria de que en este humano traje, con los demás, me introduzga a ver sus triunfos? Oh pese a las cabernas oscuras, que a la ofensa del Infierno, el desagravio no buscan! Qué esperáis, que al Arzobispo no traéis las vestiduras? Siendo precepto del Cielo, mi obediencia no repugna; y para gloria de Dios, le pedí, al trono concurra Luzbel, porque a su despecho evidencie sus calumnías. Haviendo andado el Palacio, . sin dejar estancia alguna, que no buscase mi afecto, con desvelo, y con industria, las vestiduras de Obispo no pude hallar; que se usa, que en muriendo alguno, luego concurre plebeya turba, que hace el Palacio despojo de su interés, con su fuga. Esta mañana, sabiendo la muerte, que se divulga del Arzóbispo, a un instante, siendo el estilo disculpa, despojaron el Palacio. Mas que se quede a la Luna también la función, pues yo quedo doncella, y viuda para tía. . Poco importa la solemvidad augusta formal, cuando nuestros pechos la esencial no más gradua. No es ya Arzobispo? Sí. . Pues todo lo demás es guía. Mas Cielos, porque no falte quien la cirzunstancia supla, otros parentes milagros esta elección aseguran, E , s , 1. Continentes, atended, que esté el merecer. 2. Penitentes, reparad, que está el acertar, 1. Confesores, advertid, que está el conseguir. 2. Y Martires, publicad, que está el coronar. 2. En amor, en temor, y pobreza, que cinen laurel a la felicidad. 1. Nícolas, ya tienes Palio Arzobispal, que ha de ser blasón de tu caridad. 2. Porque no te falte Cetro Pastoral, se da a tu esperanza esta dignidad. 1. A tu Fe este libro, que ha de sustentar e en primer Concilio tu Fe, su v Los tres pomos de oro, blasón singular, que en dotes repartas a la honestidad. 1. Con las tres virtudes has de coronar, en triunfo mayor, una eternidad. 2. Que está el merecer, que está el acertar, que está el conseguir, que está el coronar, en temer, y amar. Con pobreza ciñendo laurel a la felicidad. 2. Con pobreza, Nícolas, aquel precepto, que en mi secreto vinculas, le guardé, hasta que ignorante Constanza, en una disputa le rompió por accidente; y aunque es mi culpa sin culpa, ya padecí de la pena las no creídas resultas. De aquí nace, que Filipo, y otros esposos, excusan el dar la mano a mis hijas: porque recelosos juzgan, que el matrimonio (que en dotes liberalmente aseguras) como en ilícito empleo se lo adquirió su hermosura: y viendo que la evidencia con el milagro no usurpa tu modestia, y que en dos daños, es preciso, que se acuda a remediar el mayor, e juzga; humilde te ruego, Padre, . que porque se ostente pura la fama de mis tres hijas, tanto secreto descubras a sus tres dueños, aunque en el silencio vinculan Lidoro; y Arnesto. . Oye, pues que ya la piedad suma abre el camino. Dragón, . que con falsas conjeturas de apariencias simuladas, la evidencia desalumbras? Qué me quieres? no te basta el decreto, que promulga el Cielo para evidencia, sin que de nuevo introduzgas más desengaños? No basta. Pues si ha de ser, no me arguyas. Oíd, vecinos, de Mira los recelos que os perturban, las sombras que os envanecen, los engaños que os ofuscan. Yo fui el infernal Ministro, que con palabras, con plumas, con apariencias, con sombras, y con májimas ocultas confundía, y malquistaba aquella caridad suma de Nícolas, desmintiendo, que ampara, socorre, ayuda doncellas, que en himeneos decentes a su fortuna, logren esposos amantes en las edades futuras. Y pues pronta mi obediencia, todo el secreto artícula, al Abismo retirado llevo más pena en mi injuria, , , s Padre, a tanto desengaño, el Bautismo, que procura, le da a mi Fe. Mi ignorancia, entretanto que se educa, pide tu aplauso, rindiendo, o ya la Estrella me influya, o ya el milagro me fuerce, o me obligue la hermosura, la mano, y alma a Constanza mi esposa. Oyesme, nunca esperes para casarte, que te digan la soltura del sueño. El Cielo piadoso con sus piedades anuncia el estado de mis hijas. Si merece mi fortuna a Faustina, pues mis ojos han descifrado mi oculta pasión. Si merezco a Libia. 2. Dichoso en feliz coyunda; Vuestras son. Mi mano es esta. Andarlo. Porque se cumplan de Nícolas las promesas. 2. Con mi dicha no se dudan. Pues yo lo fragué, me deben un marido cada una, y han de pagarle. Donccllas, pues la ocasión oportuna os brinda, pedid al San remedio desde la cuna; que estos novios de milagro San Nícolas os los busca, que el Cielo le dio manzanas, eficacísima fruta para engañar a un marido. Vamos adonde se luzcan vuestros piadosos afectos. Y a re petir alesuyas. Así, que se me olvidaba, que quien ampara, fecunda: porque dé fin la Comedia, cuya devoción produzga un perdón, para que escriba su afecto Parte segunda.
