Texto digital de San Bartolomé en Armenia
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Cristóbal de Monroy y Silva
- Atribución estilometría
- Cristóbal de Monroy y Silva Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Bartolomé en Armenia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/san-bartolome-en-armenia.

SAN BARTOLOMÉ EN ARMENIA
JORNADA PRIMERA
Ya, Monarca piadoso, Omnipotente, Eterno, y glorioso, Rey del Cielo, y la tierra, soberano, a quien no obedecer intenta en vano la rebelde cerviz del Judaismo, ingrato a los indultos del Bautismo. Ya, pues, tus doce Amados los términos del Orbe dilatados repartieron por suertes, ya ilustres, animosos, sabios, suertes divulgan por el mundo tu poder sin igual, y sin segundo. Pedro es piedra, en quien Alia poderosa sunda los muros de la Ley gloriosa: Jusn en Grecia pública tú Te; en Albania Bernabe predies: Acaya por Andrés su error advierte: Felipe en Scitia muerte da a la muerte, Matco en Etropia, tierra extrañas en Egipto Simón, Diego en España; la gran Mesopotanía de Tadeo es rendido trofeo: Matias en Judea la ley enseña, que su amor desea: y en la India Tomas es, por que asombre, Rosicler de los rayos de tu nombre. Yo, aquien Armenia cupo, Rey divino voy a servirte, aqueste es el camino, que entre ásperas pizarras, y jarales regastra al Sol las puertas Orientales; otro camino, gran Señor, procuro, para su conversión el más seguro; que si bien tu clemencia entiquecidos ya de gracia inmensa por el Divino Espíritu nos tiene, el estilo, Señor, que más conviene me advierte, porque indomita esta tierra, donde ha hecho Astaror sangrienta guerra, a tu poder, de tu poder publique la Majestad, y aplausos te dedique, Apostol soberano, luz, contra quien Luzbel intenta en vano oponer ciego sombras infernales, ilustre, mas que por blasones Reales, que al mundo califican su nobleza, por la virtud perfecta, y la pureza, Ya Juan, y Lucas, Coronistas Sacros, a quien la fama erige simulacros, el s vangelio, la verdad divina escriben para luz de tu doctrina; Juan la Divinidad del Dios, que adoras, y la Humanidad Lucas, que no ignoras, sigue su estilo, y dale a Armenia vida, de Astarot engañada, y oprimida. Ángel Divino, Aurora del Sol Cristo, si el Evangelio de los dos no he visto, como he de obedecerte? dime como le escriben. De esta suerte. Qué milagrosa visión! En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y Dios era el Verbo Eterno: era aquesto en el principio con Dios, por cuyo gobierno son hecha todas las cosas, cuantas tiene el universo, y sin él no hay hecho nada, vida tenía en él lo hecho. La vida era de los hombres, luz, la luz con sus reflejos resplandece en las tinieblas, que no la comprendieron; fue un hombre enviado al mundo: Fuir homo misus a Deo. S. . Envió Dios a Nazaret, que es Ciudad de Galilea, el Ángel Gabriel a una Virgen Divina, y perfecta, con un varón desposada, que era Joseph, del Profeta David noble descendiente, María era el nombre de ella; y entrando el Angel a hablarla, dijo: Dios te salvellena de gracia, el Señor está contigo, bendita, excelsa entre todas las mujeres. Túrbose la Virgen bella de escucharlas imaginando, qué salutación fuese esta. Etaír Ángelus, ne timeas, . y el Ángel dijo, no temas. Vino Juan al mundo, y vino a dar testimonio cierto de la lumbre, porque todos creyeran por él al Verbo. No era él la luz, sino solo testimonio verdadero de la luz, erar luz verá la que ilustra con su incendio a todos cuantos al mundo vienen, en el mundo mismo estaba, y el mundo que por él fue formado, y hecho, no le conoció, a su casa vino, y sin conocimiento no le adontieron los suyos. Sui eun non receperunt. Hallaste gracia en los ojos de Dios, hermosa doncella, pararás un hijo, a quien llamarás Jesús, grandeza del mundo, hijo de Dios altisimo, que la Regia silla de David ocupe. Reinará en la casa excelsa de Jacob eternamente, sin que fin su Reino tenga. Díjole María, como esta obra está dispuesta? porque varón no conozco. Respondió el Ángel, la excelsa luz del Espíritu Santo, su sacra virtud inmensa en ti vendrá, y te hará sombra, y así nacerá en la tierra. Vocábitur Filius Deí; hijo de la luz más bella. No admitiéndole los suyos, a los que le recibieron dio potestad, para hacer hijos de Dios, his qui credunt an nomine esus; los cuales, no de la sangre en los fueros, ni en voluntad de la carne, ni de varonil afecto, sino de Dios son nacidos, al sin por nuestro remedio. Mira a Elisabeth tu prima, que ya en los años postreros preñada está, siendo esteril, y este mes es el mes sexto, porque no hay cosa ninguna imposibile apud Devín. Dijo María; aquí está la esclava del Rey del cielo fiar secundum Verbún tuum. 1 Luego se hizo carne el Cerbo. Verbúmcaro factum est. Er vidi mus gloriam cius. Vimos naciendo su gloria. y admiramos sus misterios. . Cómo unigenito hijo. Como hijo del Padre Eterno. Plenun gratre, veritatis: de verdad, y gracia lleno. . Qué dices? . Que ya que Dios con tan divinos misterios, Ángel santo, me ha advertido él estilo con que debo predicar su ley, que a Armenia voy a obedecerle. . El viento romperá esta nube, vente conmigo. . Ya te obedezco. Qué competencia os inquieta? vuestros enojos no entiendo, porqué estáis siempre riñendo? Porque es viejo. Y tu Poeta, Pues es afrenta el saber? Saberno, ser loco sí. Eres un. . Callad por mí. Mas ya nieres, ni has de ser. Más faltas tienes, que días. Sí, pero es bien que te arguya, que importa una falta tuya, por todas las faltas mías. Las tuyas quiero decir, pero no te has de correr. Yo te sabré responder. Hay más bravo competir? Eres calvo. No te espantes, que el serlo me da consuelo, pues es salta tener pelo en espadas, y diamantes. Mas tú tienes, que es peor, potra; y con tenerla hallo, que nunca andas a caballo. Sí, mas ando a lo dotor, la soblera me trae encima. Enes víguela sin son, y solo tocas bordón. por no poder tocar prima. Tú estás sin uñas, porque te las comes componiendo. Tú sin dientes, que es entiendo peor, y yo lo provaré. Porque en casos diferentes, aunque lleguen a afrentarte, nunca podrás enojarte, pues no puedes mostrar dientes. Tú tomas tabaco. . Sí; mas tú lo tomas en humo, que es peor según presumo. Este es grande frenesí; peor es polvo. . No, porque es quien lo anda en humo tomando. una chimenea andando, o una cocina con pies. Tu vana opinión te engaña, en polvo da más pesar, pues cuanto peor es andar jugando a pispirigaña? Tú eres Tonel, y es probado, que de vino lleno estés. Tú eres una cepa, pues andas enrodrigonado. Tú en tu cabeza pelada traes atado el pelo. . Y esa es salta? . Sí, que es cabeza loca, pues la traes atada. A enojo no me provoco, no pienses me has ofendido, porque no hay hombre entendido, que no tenga algo de loco. Y si el pelo llego a atar, peor es quien los cuartos ata, y como loco los trata, siendo tan cuerdo en gastar. Hay más cansada cuestión? V Florilda los dos te amamos, el desengaño esperamos. A quién tienes afición? A los dos no he de quereros, que querer serán zozobras, en vos dineros sin obras, y en vos obras sin dineros. Oye estos versos, y luego mas que me desprecies. . Dis Ayer fregando te vi. este es el asunto. . Fuego. Plato, que aunque de barro, es plato ingrato, quien fuera la escudilla de ese plato; niña, si en platos tratas comunmente, muy feriada has de ser forzosamente, que quien anda con platos, todo el día de su mano tendrá la platería. Mas qué es esto? . Astiajes viene. Quién? . El hermano del Rey; iros será justa ley. T. Qué dice el viejo? . Qué tienes mal gusto en hacer coplillas, y el dinero en conclusión es Poeta. . Cómo? Son las monedas redondillas: tú me dejas enefeto. Corrido va el vejecillo. Yo no te daré un bolsillo, Pues yo te daré un soneto. Los Ruiseñores sonoros, la triste noche suavizan, que es muy propio de señores, hacer de las noches días. Dejadme, no cantéis más, no quiero vestirme; como, cuando en incendios me abraso, resisto tantos enojos, tantos volcanes reprimo, y tantas ansias reporto? Señor. . Salid allá fuera Yo también? . Y yo? Idos todos, nadie me hable, ni me vea, dejadme, dejadme solo. Cáscaras, y que enojado está. . La ocasión ignoro. Notable melancolía! No os vais? no teméis mi enojo? Ya vamos, no solamente allá fuera, sino al rollo. . Qué yo adore un imposible! que de amor ardiente monstruo a mi sobrina idolatre! Y que rendido a sus ojos no me suspenda sa sangre, cuando corrido, y absorto la busco en el desengaño, y en la vergüenza la noto! Cielos, qué amor, que deseo atrevido es este? cómo permitís que un Capitán, que los estandartes rojos de Armenia, en opuestos muros ha enarbolado animoso. Qué triunfante de los Griegos, tantas veces al sonoro me tal de la fama fue alma, alientos vida; y sopio. El que a nadie se rindió; y de quien en sacros solios tiembla el Dios Marte, por ser imagen de sus enojos. A una caduca hermosura, conque recelo la nombro! a una mujer solamente, conque vergüenza lo lloro! postre el valor, rendí el bríos de imaginarlo me corro, Esas de siertas montañas he de habitar, triste, y solo, donde en suspiros, en ansias, en penas, llantos, y ahogos, vengue con mi sangre agravios de mi sangre, pues tan loco de mi sobrina la Insanta atropello el Real decoro: A vuestra soledad huyo, a vuestro horror me recojo; grutas, admitid un rayo, montes, recibid un monstruo, por ver si en vosotros cabe, el que no cabe en si propio. Tío, y señor. . Mas qué veo! Oye, detente. . Qué miro! De verte triste suspiro, saber la causa deseo. Soy de una pena trofeo. Quién te ocasiona? . Un temor. Pues qué temes? Un rigor. Que es de amor tu mal colijo; mas tu valor? . Quién te dijo; qué hay valor dónde hay amor? A quién quieres? No lo sé. Pues quién te abrasa? Yo mismo. Qué confusión! . Soy abismos Qué amas? Lin sol que miré. Quién te lo impide? Mi se: de un incendio, Infanta, llenas arden mis mortales venas, que en tan grande padecer, infierno debo de ser, pues que tengo tantas penas, De esa suerte te vas? g̱̱ Sí, que remedio el mal que ves con estarme solo, y es mi remedio estar sinti Tan poco te divertí? Antes tanto has divertido este dolor repetido, que sin poder resistir, por darme más que sentir, me has dejado sin sentido. Yo no te entiendo. erdras Ni yo. Dónde vas, hermano? su Aguarda, Señor Qué mal te acobarda? no sabre la causa? . No. Tu prudencia? . Ya faltó. Es bárbaro resistir querer la causa encubrir. Mira, Rey, cual puede ser, pues ni la puedes saber, ni yo la puedo decir Qué remedio habrá La muerte. Pues quien con fiero rigor te ha de matar? Mi dolor. Tanto es el dolor? . Es fuerte. Por qué delito? . Por suerte, y fortuna. . Qué importuna opinión! sin causa alguna tuya has de morir? . Pues no? quien, Polemón, no pagó las culpas de su fortuna? No te reporto? . Es en vano. No te sosiego? . Es quimera. Qué quieres? . Morir quisiera. Qué fiereza! . Soy tirano. Qué cruel! . Soy inhumano. Dime, hermano, en tal acción la ocasión de tu pasión, porque la ausente de ti. Si los dos os vais de aquí, se ausentará la ocasión. Pues yo voy al Sacro Templo adónde haré sacrificios por ti. Y yo en llantos propicios seré de tristeza ejemplo, y al Dios, cuya luz contemplo, rogaré te llegue a dar alivio en tanto pesar. . Si intentas templarlo en mí, ruégate, homicida, a ti lo que a Dios le has de rogar. Aguardando a que los dos se fueran he estado. . Oh cielos! La ocasión de tus desvelos me ha dicho Astaror mi Dios. Tendrá mi pena feroz remedio? . Astiajes, si, esta mañana le vi, y me dijo la ocasión de tu tristeza, y pasión, no la receles de mí. Al fin te dijo, que adoro. A la Infanta tu sobrina. Que ciego a su luz divina. Atropellas el decoro. Oye mi amor. . No lo ignoro Yo te le he de referir. De Dios le he llegado a oír. Sí, mas su inmenso poder sabrá mi amor entender, mas no lo sabrá sentir. Bien sabes que ha dies años que en la guer he estado ausente. (ra) Y que eres de esta tierra, la defensa, el amparo; y el escudo. Que la Infanta es hermosa. No lo dudo. Que la ha criado el Roy cogran recato. Sé que a su libertad ha sido ingrato. Que no la conocía. Pasa adelante. Qué es esposa mía Crilelda. Su virtuo el Reino adora. Pues nada de esto ignoras, oye ahora. Una tarde de Julio, en que la esfera argentó el sol galán en su carrera, ardió en llama esplendiente, tremolando los rayos de la frente, y repitiendo el luminoso paso tan por la posta caminó al Ocaso, que pareció, que el ir tan presuroso, era, porque se hallaba caluroso, y el mariba buscando su sosiego, por templar con sus aguas tanto fuego. Salí al campo, dejé el dorado coche, y en un morcillo, cifra de la noche, medi a trechos del prado la distancia, el bruto con colérica arrogancia levantaba las manos a porfía, (llas y no era gala, si no cobardía, a que al formar fuego en guijas con sus huez huía de quemarse en las centellas. Corrile, y el morcillo aunque era fuerte, en la carrera se trabó desuerte, e que cuando más corriéndole me alegro él quiso ser bozal, como era negro: crimos tan a una, debió de sobornarle mi fortuna, que del furioso golpe lastimado, quedé sobre la hierba desmayado: Tur bados mis criados, me llevaron a Palacio, a la Insanta me entregaron, que hermosa, de cristal con un rocio, suspender pretendió el desmayo mío, como si agua tan poca, estando ciego, a templar me bastará tanto fuego. Del desmayo prolijo volví, y ella, vivís, señor? me dijo; yo responci: si ir cendios no rasisto, como ha de tener vida quien te ha visto? Faetón segundo soy, pues felizmente le repití su precipicio ardiente, aunque decir con juste causa puedo que a has ton mismo excedo, por que Faerón turbado en mortal guerra despeñado bajó de cielo a tierra; mas yo en feliz desvelo, despeñado subí de tierra a cielo. Hícela dueño, al fin, de mi cuidado, y sin saber de quien, enamorado di suspiros al viento, llanto a las aguas, quejas al acento; más sabrendo después mi error, quería olvidar el pesar que me afligia, pues siendo yo casado, y teniendo su padre ya tratado de Albania con el Rey su casamiento, no era posible no, lograr mi intento. Estos celos crecieron mis desvelos, porque no puede haber amor sin celos, que aunque causa no hubiera, ya es bastante para vivir celozo, ser amante, porque sin hacer humo no arde el fuego ruego es amor que abrasa sin sosiego, humo los celos son, y yo presumo, que como nunca el fuego está fin humo, así en dulces desvelos nunca puede el amor estar sin celos, Celoso al fin, y al fin desesperado, de un imposible bello enamorado, ni sosiego, descanso, ni reposo, so lícito, afligido, cuidadoso, después de esta ocasión, por si resisto con mirarla en mi pena, en dos la he visto y de nuevo me rinde hermosa, y fiera; qué mucho si la vi de esta manera? Mas pintar su hermosura es imposible, porque la pintura no se atreve a beldad tan soberana, es desprecio de Venus, y Diana. Este, amigo es mi amor, mi sentimiento, mi disgusto, mi ahogo, y mi tormento. yo muero por la Infanta, yo la adoro, . El amor es señor del albedrío. el daño advierto, y el remedia ignoro, solo un consuelo tengo en penas tales. . Yo te prometo, si hay remedio posible a tantos males. Y es, que cuando su impiedad me desprecie aborrecido, y con su desdén, y olvido compita mi vslurtad, he de tener libertad, que fue medio que advertí, es ser mía, según vi, lo podrá ser algan día, que no está lejos de mía quien vive dentro de mí, Astiajes samoso, tupena me ha tenido cuidadoso, que como te he criado, me has debido este amor, y este cuidado a Astaros consultamos yo, y Felicio, después de hacerle honroso sacrificio por tu justo sosiego, y determina. Qué Aristarco? Qué goces tu sobrina. Qué dices? . Y en efeto, porque viva inmortal este secreto, y la Infanta no pueda descrubillo, me dijo que por mí. Tiemblo de oíllo. Hará un prodigio, que será, Qué mengua! Entorpecer las cuerdas de lalengua, porque muda, no en quejas a tu hermano pida venganza de tu amor tirano; esta es buena ocasión, el Rey al Tempio le fue a sacrificar. Qué torpe ejemplo! Sola la Infanta está, templa esta llama. Mas primero es mi vida que mi fama. acento, cosa tan nueva. Qué determinas? Qué obligado quiero. obedecer al Dios, a quien venero? yo entro a apagar aqueste incendio mío, Qué muda ha da quedar? que tu delito vivirá secreto. Temo a mi hermano el Rey. Qué te desvelas? si no se ha de saber, porqué recelas? Cobarde llego. No tu amor se tarde. Mas amor es valiente, y es cobarde, a un delito me arrojo. Calla, y anda, delito puede ser lo que Dios manda. Bien dices; dueño mío, perdona este amoroso desvarío, que solo de esta suerte la ececución suspendo de mi muerte. Gran Astarot, bien tu favor merezco pues con divino celo te obedezco. Mudo Astarote prodigioso suceso! Alguna tragedia su silencio nos predice. Tema una desgracia Armenia. No quiero decirle al Rey, que en sus palabras postreras me dio noticia de un hombre que viene de Galilea, a derogar sus preceptos, y a intro ducir nueva fecta. No pudo mi sacrificio obligarle a que le diera algún al vio a Astiajes en tan mortales tristezas. ni a que formara el menor que me ha dejado confuso, pues sus piadolas respuestas jamás niega a sus vasallos. Señor, muchas veces piensa una rola un hombre, y suele suceder al reves, sea el ejemplo un cortesano, que en esta Ciudad de Armenia vive, y es tan puntual, que enviando a cierta aldea en una yegua a un criado, le dio el recado, y apenas salió de la sala, cuando dijo a sus amigos: crean, que no ha nacido, sirviente mas solícito en Armenia, ahora sale de casa, y ahora llega a la puerta de la Ciudad, que bien pica, y ha andado un cuarto de legua. Ahora llega a una fuente, y aún a veces no se apea, con tener ied, tal es él de cuidadoso; ya llega a la aldea, ya pregunta por la casa, ya se apea, ya da el recado, y que bien! ya vuelve con la respuesta; o bien haya quien de tales criados se sirve, apenas se le ve a la yeguael polvo, ya viene, ya lliga a Armenia; ya entra en la Ciudad, y ya se apea en casa de vuelta, Estaban todos suspensos, envidiando la presteza del criado, cuando entró, pidió su amo la respuesta, y él dijo, aún no he ido, porque no ha lo el freno de la hyegua. y 1. Detenedla. . Qué es aquerto? Qué miro Cielos! apenas el susto me deja vida; hija que tienes? 2. Fiereza notable! . Furor terrible! Quién te ha ofendido? 1. Sus fuerzas contrastan nuestro valor. Con las acciones te quejas, dime tu agravio, estas muda? pues quién te travó la lengua? Vive Júpiter, señores, que viene hecha una perra. Mudo Astaror, y tú muda, siendo los dos en mi idea igualmente venerados en el amor, y obediencia? Astaror calla, y tu callas? Dios, refiéreme esta ofensa, hija, dime aquesta injuria. No hay quien sujetarla pueda. señor. . Llévenla a Palacio, porque la Ciudad se inquieta, Llevadla; o pesar de quien no puede remediar penas tan justamente sentidas. Qué lástima! . Qué tragedia! Por qué os volvéis? quién impido el paso? 2. Es tanta la fuerza, que el sajetarla es en vano. Pues qué temes? qué recelas? quién te estorba el paso? Yo. Quién eres hombre? qué intentas? Sosáégate, que de paz, Rey, he venido a tu tierra; yo soy Apostol de Dios A q que Cielo, y tierra gobierna; mi nombre es Bartolomé, vengo, Pelamón, a Armenia a predicarte de Cristo el Evangelio, y que adviertas, que Astaror, y los demás Ídolos que reverencias, son demonios infernales, que en apogrifas cautelas tienen tu Reino engañado, solo es Dios el que venera el cielo, como os diré de espacio; a la infanta bella el demonio es quien la aflige, como en sus acciones muestra. Este es el hombre, que dijo Astarot. Si él manifiesta el delito de Astrajes, mi Dios, y mi amigo es fuerza, que padezcan en la fama: como a un sacrílego dejas, Pelamón, decir injurias contra nuestro Dios? Suspensa el alma está de escucharle. Parece, que con más fuerza la Infanta después que vino fatigas padece inmensas. Con más dolor se enfurece. Con más acciones se queja. Bárbaro, Dios solamente de los cielos, y la tierra, es nuestro Dios Astarot. Tiempo vendrá en que tú veas tu engaño. Mágico es este, pues la Infanta en su presencia tiene más pujo de hablar. Hia, este hombre te amedrenta, o te aflige? Que si dice. Oh villano, de mí misma cuchilla serás despojo. No le podrás, aunque quieras quitar la vida. . Ángel santo, seguro con tu desensa estoy. Qué es esto? invi sible se ha hecho, vasallos, nueva maravil la! No le has visto? No amigo, Que esto consientan los Dioses! Dónde estás hombre? Conviértete, a Diós Armenia, Por aquí lueña la voz. Por allí los pasos sueñan. Lleve el diablo lo que veo, Ven, que el cielo te reserva para mejor ocasión, en que este Reino conviertas. Ya te obedezco, y te sigo. Qué hacéis cobardes? sean arbitros las armas de este hechicero, la cabrea le dividid de los hombros. No hay, señor, quien verle pueda. Todos tenemos lagañas, a se que él es buena pieza, pues nadie lo pueda ver. Conviértete a Dios. Armenia. Qué espanto! Qué confusión! Seguidme todos, que en esa calle se ha escondido; Cielos, aquesta es la viz primera que he visto el valor postrado, del sobresalto, y la pena.
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda Ya, Astiajes, te cumplió mi Dios la palaora, ya gozaste a la que compite la púrpura, y el cristal de la Aurora, que entre Astros de zafir, al mundo da mal dormida su hermosura, soñolienta su beldad. Y ya embargado su acento, muda su voiz, no podrá intimarle al Rey su padre tu amorosa desealtad. Cómo, al fin, te va de amor? arrepentido estarás, porque en logrando el deseo, se suele el fuego apagar de amor, que su ejecución destruye su actividad. Al contrario me sucede, Aristarco, porque más enamorado me tiene su belleza singular Cruel rigor, injuria aleve fue atreverse a perturbar los rayos de su pureza; pero fue mayor crueldad enmudecerla Astaror, lástima, y dolor me da; pierdo en pensarlo el sentido. Así seguro estarás, que si son de las mujeres en cualquiera adversidad las lenguas armas, sin ella no se ha de poder vengar. Presa mi hermano la tiene, porque no hay quien sujetar pueda su fuerza indomable, y con bárbara impiedad atropella a cuantos quieren sus despeños estorbar. En esa torre soberbia, esa roca artificial a la fuerza de los siglos, y a los golpes de la edad, Ese estorbo de las nubes, que ha pasado aún más allá de los celestiales Orbes su cumbre piramidal, está mi dueño, esta tarde la he de ver, por si templar pueden amantes halagos su enojo, pues tengo ya a las guardas prevenidas. Confusión tu amor me da, mas que a mi vida te estimo, no te quiero replicar. Tu hermano viene, señor. Sacrílego amor, piedad; apague tu fuego el agua de la prudencia, y lealtad. Astiajes, y Aristarco, no he podido sosegar después que este Galileo llegó a Armenia. Pues qué hay de nuevo? Publicamente, sin temer la Majestad de los Dioses, y mi enojo, injuriándolos está. Reducido tiene el vulgo, su fecta siguiendo van los Nobles, no sé qué hacer en semejante pesar. Señor, quítale la vida, pues sabes la falsedad de su doctrina. . Él me dicen; que en seña cosas que están opuestas naturalmente a la luz de la verdad. Que hay un Dios en tres personas; que en él se convierta en pan, por medio de unas palabras: que fue hombre, por librar al mundo, y que le mataron; si al sin es un Dios mortal, que murió por ignominía a vista de una Ciudad, qué valor puede tener? qué poder, ni qué Deidad? Mándale prender, y advierte, que después que vino, está mudo Astaror de ofendido, y a cuantos consultar llegan, nada responde, porque consintiendo estás en tu Reino, este fectario, extranjero deseal, que con fábulas, y encantos engañando a Armenia va. Préndanle al punto, Astiajes, dad orden al Capitán de la Guarda, que le traiga preso, a mi presencia. . Ya voy, señor, a obedecer Qué confusión! r Qué pesar! Déjame, Aristarco, solo. De este hombre la novedad, el silencio de Astaror, de la bella Insanta el mal, suspenso, y ablorte tienen mi discurso, descansar quiero, déjadme cuidados, dejadme, no me aflijáis, sea de vuestra osadía sagrado la majestad. No a los Decreto. Divinos, de la Suprema Deidad, te opongas, bárbaro Rey, que tu castigo verás. A Pelamón. Quién me llama? quién es? todo estoy mortal, Bartalomé soy, despierta de ese letargo en que estás preso el discurso, y advierte, que si permitea, ni das facultad a tus Ministros contra mí, ni los que van siguiendo la Ley de Gracia, que les predico, verás tu muerte, que aunque es en Dios infinita la piedad, también es Dios de venganzas, no te atrevas a irritar su justicia, este cuchillo, Rey Idólatra, será de mi Martirio instrumento, y de tu muerte, si más a los Cristianos persigues, teme, Rey, tú sin fatal, el demonio es quien te engaña, él atormentando está a tu hija, y porque veas, que mi doctrina es verdad, Dios pondrá sin por mi ruego drás a su pena, hoy la te con salud. . Bartólomé el alma temblando está de verte, si tú me cumples lo dicho, confesará mi voz, al Dios que predicas. Hoy su ejecución verás. Válgame Dios! sueño, o velo? esta música que cí fue cierta al sentido? Sí. a Y quién la ha cantado? El cielo. De nuevo vuelvo a escuchar la causa de mi cuidado, cielos, o no he despertado, o estoy volviendo a soñar Un hombre, ay de mí! miré, que para que más me asombre me amenazó; (dime hombre, quién eres? . Bartolomé. Su voz me turba los pies, cónsuso estoy, y turbado: luego aquesto que he soñado es la verdad? . Verdades. Qué escucho? notable empeño! aliento, y vida perdí: luego lo que he visto aquí no ha sido sueño? . No es sueño. Cómo su ley seguiré? Confe. Y he de tratarle en efeto? Con respeto. Y aunque me enseñe a rigor? Con amor. Según eso, en tal dolor, su amistad alcanzaré con amor, respeto, y fe? Con fe, respeto, y amor. Quién satissará mi error? Dolor. Quién hará, que a Dios no ofenda? Enmienda. Quiéa dará eterna quietud? Virtud. Pues al mar de mi quietud templen el ciego furor, virtud, enmienda, y dolor. Dolor, enmienda, y virtud. qdien eres voz, luz del suelo? El Cielo. Quién es tu Dios poderoso? Piadoso. Bien tu voz lo solemniza. Él te avisa; Ya mi obediencia es precisa, pues con celestial desvelo me avila piadoso el Cielo, Piadoso el Cielo te avisa. Qué más pruebas aguardo? porqué confuse en resolverme tardo? Pero ya estoy resuelto, ya del engaño de Astarothe vuelto, el Dios que el Galileo me predica, el que triunfo feliz me pronostica, es el Dios verdadero; mas mi resolución callarles quiero a todos mis vastallos, a la torre con él he de llevarlos, que si como me ofrece, del mal libra a la Infanta que padece, prodigio tan patente reducirá sus yerros fácilmente. Ya, Señor, a Palacio viene preso Bartolomé. En pensarlo, pierdo el ieso. Muera este ingrato aleve, que a la grandeza de Astaror se atreve. A Muera aqueste tirano, que a tu poder se opone soberano, Al Dios superior agradar quiero Pues que a Astarot agradarás espero, Si dilata su vida, a toda Armenia temo reducida. Si no le da la muerte, Armenia ha de seguirlo airada, y fuerte, Sea su vida a nuestro Dios dofeo. Ya he dicho que agradar a Dios deseo a aquesa torre oscura, que es de la Infanta opaca sepulcaros le llevad, y seguidme, por que intento ver en ella logrado Qué? . Un portento. Muera Bartolomé Muera cualquiera, que al oran Dios se atreviere. Muera. . Muera. En ese lóbrego albergue, en esa prisión oscura, la luz que ciego idolatro. la gloria que adoro muda yace, temeroso llego, cuando el delito no turba? l esta luz quise valerme, por verla entre las confusas sombras, que su resplandor, o lo eclipsan, o deslustran. armeroso estoy, la sangre toda al corazón se junta, que centinela del alma le avisa de sus injurias. Yo llego. Ay de mí! Qué escucho? quién esta voz articula? quién estas cadenas mueve? quién estas quejas pronuncia? Si será la Infanta? no, porque la Infanta está muda; aunque bien puede ser ella, que cuando una pena es mucha, piadoso el impedimento, quejas permite a la angustia. Qué temo, siendo Astiajes? ahora mi valor duda? mis valores tirubean, y en mar de temor fluetuan? A una mujer temor sí. porque es pensión de la culpa, y aunque es mujer la ofendida, y está la venganza en duda, no hay ninguno, que no tema a aquel que hizo una injuria. Entro, pues, de aquesta llama sed mariposas, confusas sombras, de esta infaustatorre, Oriente en que el Sol madruga? Hacía aquí siento el ruido, en la garganta se anuda la voz, y corpes los pasos acciones de aliento frustran. Válgame todo mi amor! qué soberana hermosura! qué divina compostura! y qué tirano rigor! para cuando es el dolor infeliz de la sentencia, que con tirana inclemencia en esta prisión esconde? y triste del Reino, donde es delito la inocencia. Sin su luz la perfección de tus ojos, suspendido en tus labios el debido intérprete al corazón: y oculta en una prisión? el Sol, que zasiros dora, niegue la luz que le honora, y sepulte su arrebol, que no es bien que salga el Sol estando presa la Aurora. Errose en la ejecución el fuero de la justicia, pues perdona mi malicia, y castiga tu razón: sino es que en esta ocasión, aumentando mi pesar, te ha querido aprisionar con riguroso cuidado, por las vidas que has quitado, o por las que has de quitar. Pero permitir no es bien tu mal, que no has de estar, no, presa, cuando libre yo, aunque preso estoy también: cárcel es tu vista, en quien preso de una, y otra estrella estoy, mas no es cárcel bella, pues gustoso me ha dejado, y nadie en cárcel ha estado que guste de estar en ella. El sueño, el Cielo, el furor te suspenden con enojos la voz, las plantas los ojos, pero de todos mayor del cielo ha sido el rigor, rompe a suspiros sus ejes, sin que de ofenderte dejes, pues para más injuriarte, dandore porque quejarte, no te da con que te quejes. El sueño quiso advertido aprisionar los despojos, de los rayos de tus ojos, porque imites a Cupido: mas no, que la causa ha sido el ver que tan bella estás, que en cada perfección das. a las almas dulces calmas, y para rendir las almas están los ojos de más. Mas ya despierta, permite ejecución a la furia, que la prudencia le embarga; y las acriones le frustran. Entrad todos. . El Rey viene; será la piedad escusa de hallarme aquí con la Infanta. Astiajes, qué procuras. en la prisión con mi hea? Por averiguar las dudas de su mal vine, y por ver si en mi presencia la furia templa de su enojo airado. Oh como el alma me turban la ofensa de su respeto, y la imagen de mi culpa! ea Ya preso te remití a Bartolomé, la injuria e puedes vengar de los Dioses. Mejor será que la tuya castigue. Ay cielos, qué escucho? Toda la Ciudad se junta a la puertas de la torre. No me dices, qué procuras con aquesta prevención? él viene, ay de mí! no hay duda, a prenderme: este extranjero le ha referido mi culpa, pues me advierte, que lo sabe, quiero valerme de excusas. Señor. . Qué dices? Perdona mi yerro De qué te turbas? De la ofensa de la Infanta, sea el amor la disculpa. Qué afensa? venir a verla? pues qué importa? Aún está en duda mi agravio. Antes lo agradezco. Pues a qué veniste? . Escucha; Galileo. Qué pretendes? Que lo que en sombras oscuras de un sueño, me prometiste, en esta torre lo cumplas. dale salud a la Intanta, r Creciendo más van mis dudas. Notable aprieto, Astrajes, como este le restituya la voz, dirá al Rey su padre su agravio. Desdicha suma, así he de estorbarlo. . Cómo? Cuando este villano burla la majestad de Astarot, y sus decretos anula, cuando trae engañado el Reino con las invenciones suyas, la vida no le has quitado? mas tú si en matarle dudas, ya celoso del decoro de nuestros Dioses, su injuria castigaré, y viven ellos, que por su pecho la punta de este acero. Tente, aguarda. Oh que bien David anuncia, que un abismo a otros abismos llama, solicita, y busca; cuantas culpas se cometen para enmendar una culpa! Su vida defiendes? . Sí. que aunque tu pasión promulga defetos suyos, verás como a tu sobrina muda, y furiosa, restituye a la salud. Dicha suma será pero no es posible. Cómo puede ser? Qué dudas padece! . Déjame darle la muerte, Rey, no a las burlas de crédito de ese loco. Un merito es cada anjaria, dime afrentas Astrajas Qué piadosa es tu sortan:! Estorbar la salud quieres de la Infanta, hermano? Nunca permita ese yerro el cielo. Pues déjame, que me cumpla la palabra, y que la sane. Qué es un embustero dudas? No ves que te engaña. Yo no engaño al Rey, mal lo juzgas, el demonio es quien a todos os ciega, engaña, y ofusca, pues siendo de Dios la más aborrecida criatura, os hace, que le adoréis en la materia caduca del Ídolo de ese Templo. Y porque su piedad suma veáis su Omnipotencia, su Majestad absoluta, y su poder infinito, y al fin la grandeza suya, ved en su nombre, lo que hace un Ministro, que ejecuta sus preceptos, y su Ley os predica, y os promulga. Demonio, que de la Infanta ultrajando la hermosura, cruel su cuerpo atormentas, y sus sentidos perturbas, en nombre de Jesucristo mi Dios, de quien son criaturas todas las cosas criadas, que el cielo, y la tierra ilustras, te mando, que no atormentes aquesa alma que no es tuya, sal del cuerpo de la Infanta, su sentidos desocupa. qu El viento vago se enluta de humo. Espantosos truenos. Viva Cristo, y la Fe suya, muera Astaror, muera, muera. Qué es aquesto, insame turba? Qué un encantador os mueva: Qué un hechicero os reduzga! Levanta, Infanta, del suelo, y de Astiajes la culpa no digas, que Dios te manda, que perdones las injurias. Cristo es el Dios verdadero, deja que las plantas tuyas ese. Apostol Soberano. Levanta. Qué aquesto escuchas! Dios me ha librado por ti de las crueles, y duras prisiones, en que el demonio presa me ha tenido, suban mis afectos en suspiros a su Alcázar. . Que esto sufras! Admirado estoy! queréis, decidme, mas pruebas juntas? Luego tú estás reducido? Luego a nuestro Dios renuncias? Luego crees por Dios a Cristo? no sé que os diga. . No huyas de confesar la verdad, si Dios como amí te alumbra el entendimiento. . Tú quitas la divina, y justa honra a Astaror? Cómo tú quitaste la que es tan tuya? Calla. . Ati te lo agradezca. Qué hará, para que os reduzga, demás de aqueste milagro? Como él a ese Templo suba; y haga que Astaror mismo acredite la Fesuya, yo creeré en su Dios. . Y yo digo lo mismo. Que aún dudan la verdad que les en seno! Bartolomé, sirchuías el último desengaño, será probar la fortuna, Pues vamos al Templo. Vamos. Cristo, dadme vuestra ayuda, para que por mí esta gente os conozca, y se reduzga. Mudo está Astaror, y no ha de hablar. . El Cielo cumpla mis intentos, vamos. Vamos. Yo será acierto que huya, la Infanta ha de descubrirme, si el Ejército me ayuda, pues que soy su General, tomaré venganza justa en el Rey de este hechicero, que contra mí le conjura, Cristo me libre de mal, pues ya a su Fe reducido, contra Astarot atrevido. he hecho una hacienda tal, cual verá el vejete, pues es portero de ese Templo: a dios en Cristo contemplo, y Astaror demonio es, indigno de sacrificio, y yo puesto entre los dos, por hacer servicio a Dios, hice de Astarot servicio, Villano. Qué te inquieta? sin duda que me vio. . Ruin, sucio, impudico, y al fin te bastaba ser Poeta. Qué dices, viejo traidor? Sacrílego, de esta suerte, solicitando tu muerte. has ofendido el honor de Astaror, Dios sacrosanto? hoy aleve has de morir. Tente, aguarda, que he de oír tú sin razón es mi espanto, Sabes lo qué has hecho? . Sí. Conoces qué es hierro? . No que es milagro. Quién oyó tal locura? Escucha. . Di. Cinco días he tenido un accidente violento, pues sin ser nada avariento, como tú, he estado estrenido, Pedi a un Médico sabor, andabo en la cura ciego, desesperado entré luego en el Templo. Di envaidor. Por si en Astaror hallase ̱ ̱a remedio para mi mal; pero mi afecto fue tal, t pidiéndole me fanase, que su celestial poder, obrando en las tripas mías, sade lo que en cinco días no había podido hacer Y me tratas con rigor, cuando con tanta piedad, hoy su ruibarbo deidad me ha purgado sin Doctor. Yo entendí, que te burlabas, y que su ultraje pretendes. Con esa duda me ofendes, ves cuán engañado estabas? Ya estás de mi enojo absuelto, mas pues la salud te dio, dmponle unos versos. d Yo, ya le hecho un verso suelto. Qué gran milagro! Mamola. Hazle un soneto discreto, Cuando me vi en el aprieto, le hice un soneto con cola. Con qué pagas tal favor, Tonel? . Pagárselo espero, con ser yo su Camarero, pues él es mi servidor. No fue tu suerte contraria, pues Astaror te oyó luego. Al afecto de mi ruego fue su piedad necesaria. Lo que más me maravilla es ver que no me temió pues que siendo Tonci yo me destapó las canillas. Al fin la salud te dio. Cuando a su luz me consagro, él fue el dueño del milagro, pero yo auí el que le opró. Qué hacéis aquí, cuando al Teplo viene toda la Ciudad siguiendo la novedad ue del Apóstol, cuyo ejemplo tiene a Armenia alborotada; salud a la Insanta dio mi señora, y le volvió la voz que tuvo embargada. Gran milagro! gran poder. el cradto le consagro, mas también era milagro el ser muda una mujer. Que un embustero alborote del Reino todo el gobierno? Oyes viejo sempaterno, te he dar con un garrote? Que son Mágicos repara, sus embustes aparentes. No hable mal de los ausentes, que le cortaré la cara, Ya al Yemplo llega, y verás, como todos son engaños. Antes en tus desengaños su virtud conocerás. a - Aqueste, Bartolomé, es el Templo, aquel el sitio en que a Astaror mis vasallos le consagran lacrificios. Este es el Dios que adoramos, cuya Majestad admito, cuya imagen disfrazada, y dilatada en zasiros celestides, de quien son Astros, Planetas, y Signos majestuosos vasallos, resplandecientes ministros. Esta es la deidad que invoco, el sacro Norte que sigo; el poder que reverencio, la grandeza a quien me rindo y quien a pesar de todos cuantos dan crédito altivos a tus mágicos encantos, y fabulosos hechizos, hoy ha de ser en el Templo ruina tuya, y blasón mío. Señor, abridles los ojos a estos bárbaros, que el vicio, el engaño, y la ignorancia, los heza desconocidos. Has que nuestro Dios confiese, que es la verdad lo que has dicho. Haz que Astaror te a como tienes prometido. Con asto confirmarás esta casado prodigio. La vida, y honor importan ero. salir bien de este pelí No por mi honor, ni mi vida, que no los precio, ni estimo, sino porque conozcáis que solo el Dios que os predico es es que debéis honrar, por inmensos beneficios, porque os dio el ser que stenéis fabricando en sus principios a nuestros primeros Padres, del barro desconocido. Porque crió aqueste mundo, aqueste esférico libro, de quien son cuatro materias cuatro elementos distintos, El capítulo primero es la tierra, que en ópimos rengiones de plantas trata del poder de quien lo hizo. Del capítulo del agua son acentos repetidos, peces, olas, y su margen es la margen de lo escrito. El aire, y el fuego tienen, siendo de su ciencia indicios, rúbricas rojas en llamas, en aves parrafos vivos. Y todo cuanto contiene de riquezas, y de alivios, lo crió piadoso para vuestro regalo, y servicio. Al fin porque su grandeza conozcáis, pues me habéis dicho, que solo dais al demonio crédito, sea hoy él mismo vuestro maestro; Astaror, ingrato, ardiente ministro de los tormentos eternos, de Dios soberbio enemigo, desengaña aquesta Reino, y refiere quien es Cristo. Cristo es el Dios verdadero, de Dios Padre único Hijo, de cuyo amor se engendró el Espíritu Divino, siendo un Dios en tres Personas, dad crédito a lo que ha dicho Bartolomé, que es su Apostol, que yo soy padre del vicio; el demonio soy, que aqueste Reino engañado he tenido, pues el Infierno es mi cárcal por los siglos de los siglos. Válgame Dios! qué he escuchado? Válgame el Cielo! qué he oído? Qué maravilla! Qué engaño! Qué novedad! . Qué Prodigio! Mirad que buen Dios tenéis. Eso sí, pléguete Cristo; has oído esto, Vejrte? Sí, Tonel, todo lo he oído. Qué decir? . Qué nolo creo, porque Astaror nada ha dicho, que ha sido otra voz fingida. Todo es encanto y hechizo. Villanos, esta ocasión no ol desengaña, y advierte? por qué negáis de esta suerte a Cristo la sdoracón? No os ha dado confusión este milagro? . Antes ira, Si el suceso no os admira, admíreos la no vedad de que haya hablado verdad quien es la misma mentira. Gentiles, ciegos estáis. Mas ciegos sois los Cristianos Esos son discurlos vanos. ̱a Pues si ese Dios que adoráis no lo veis si lo estamáis por fe, y es creor, segúnté, lo que no se ve la fe: luego en tal desafosiego más errado está, y más ciego quien tiene sé, pues no ve. Poco el hombre mereciera si no creyendo adorara, si el misterio penetrara de la Fe, que mucho hiciera, cuando entonces le creyera? y penetrarle es en vano, que si es sombra el ser humano, incomprensible su ser; no le podrá comprender el entendimiento humano, Dime para qué encarró? Para morir por el hombre. La causa es justo me asombre; si culpa no cometió, en querer morir pecó, pues si él como su Fe siente, fue de su muerte evidente causa, ya arguye malicia, pues no pudo ser justicia materse estando inocente. Qué le puedes responder? Que la ofensa que a Dios hizo el hombre en el Paraiso, fue infinita, y es su ser finito, satisfacer, no pudo, y para librarle, y que pudiera gozarle, aunque es a su amor cruel, quiso Dios pagar por él, como él no pudo pagarle. Y niegas también que Apolo, Marte, y Júpiter Olimpo, son Dioses? Un Dios confieso, todos esos son indignon del nombre, y la adoración, demonios son, de quien hizo Oráculos la lisonja con la ignorancia, y el vicio. Yo te pruebo lo contrario con Homero, con Virgilio, y con todos los Poetas. Qué es esto? Poeta dijo? oye, oya, no me cite, ni me alegue, yo no escribo contra el verdadero Dios nada, y juro a Jesucristo, que si me alega otra vez, que le rompa los carrillos. Quieres que crédito dé a versos, y desatinos de Gentiles que la Fe, no conocieron? . Perdido estoy; pues si no los crees, tampoco creo en tus dichos, que ser Dios no pudo un hombre, tan bajamente nacido. Decendiente de David fue, como tiene advertido en tu Evánjelio el gran Lucas, según lo escuché de él mismo, Pues porqué nació en un Pasebre al frío entre pajas? . Porque así ocultar su Gloria quiso. Yo no le admiro por Dios. Yo por Dios no le recibo. Que bien Juan mi compañero, en el Evángelio dijo, Al fin robeldes ministros del damonio no orcéis en Cristo? . No. No es Dios Cristo. Pues procurad otro Dios a quien hacer sacrificios, porque esté en vuestra presencia ha de bajar al abismo: ve al Infierno donde tengas prisión, sepulcro, y castigo, Válgame el Cielo! Ay de mí. Cristianos vasallos míos, dad la muerte a esos villanos. Muera Aristarco, y Felicio. No los persigáis, dejadlos. pues les basta por castigo su engaño, y mirad atentos aquel Madero Divino, a quien habéis de adorar. Todo el Templo se ha vestido de Cruces. Qué maravilla! Qué milagro! Qué prodigio? menos señales bastaban, cuando a tus plantas me rindo. Seor vejete, estamos buenos? Ea Armenios Cristianos míos, viva la Fe en vuestros pechos. mirad que aunque es Dios benigno, es justiciero, temedle, escarmentad el castigo del Diluvio, pues el Arca de Nue entre aquellos riscos la veis, que en vuestra presencio que quedara eterna quiso, por memoria de su enojo. Baptismo, vaptismo, Amigos, yo os daré el agua de gracia, y cuando en fuentes, y riscos faltare, la que en mis ojos
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA bertiendo está el regorijo, no ha de faltar, decid todos, Muera Astarot, viva Cristo. Muera Astarot, viva Cristo. Barto omé, Apostol de Jesucris- . Cómo tan despacio estás, to, llegó a esta Ciudad, donde nos ha cuando inanimados soplos predicado su Fe, que sin resistencia, el clarín, alma del viento, y general devoción ha sido admiti ecos alterna sonoros? da, por la noticia que hemos tenido Y las cajas de la guerra, de los milagros que contra Astaros en acentos siempre sordos, obra en esa Corte de vuestra Ma acaudillan las milicias jestad, y por los muchos con que de tu Reino poderoso ha reducido a su predicación todas contra mi tío Astiajes, las Ciudades de tu Reino de Ar que ya resuelto, y furioso menia, que prospere el cielo, dila viene a cercar tu Ciudad; tando a siglos su vida de vuestra vuelvea aquel montelos ojos, Majestad, como a sus vasallos nos, miralas marciales tropas importa. Notable cosa! ya son los que no obedecen pocos del soberano Evangelio los Preceptos, qué gustoso me dejan aquestas nuevas! aunque esta dicha malogro con la guerra de Astiajes, que incitado de su enojo, amenaza mi Corona a la voz del Cielo sordo, de la injusta adoración del falso Astaror celoso. Oh como siento su engaño, y su torpe error! y como el ver que siendo mi sangre, me peasiga de este modo! pero qué cajas son estas? quién causa aqueste alboroto? JORNADA TERCERA Muera Astarot, viva Cristo. de soldados valerosos, que siendo vasallos tuyos, por diligencias del odio, contra tu grandeza libran curhillas, y alsanje corbos. Al fin, Rey, Padre, y señor, ya tenemos a los ojos en cada acero una ruina en cada brazo un asombro, en cada enemigo un rayo, y en todos juntos un odio, que es el contrario más fuerte, más tirano, y poderoso: qué detérminas hacer? No sé, Infanta, ay de mí! como ha de poder resistir, desapercibido, y solo me cojo, aunque la razón me enima ya del Apostol Bartolmé nuestro amparo, con razón su ausencialloro, qué is elpresente estuviera, de su virtud, milagrosos d rayos, fueran de Astiajes castigo, espanto, y asombro. Pues, Padre, y señor, yo en nombre del Dios, que por él adoro he de salir a campaña, porque con mi ejemplo todos se alienten a la defensa, no temas, pues en tu abono tienes la Fe, y este brazo, que será fin, y destrozo de desteales rebeldes a tu obediencia, y decoro. Quién entró? Aquí está el hermano Bodega, que del Aposto! es discípulo bendito. No eres Tonel? No me nombro Tonel ya, si no Bodega, que quise mudar de un modo traje. Religión, y nombre. Y mi amigo? De aqur á un poco vendrá. Luego está en la Corte? Sí señora, Cielos, qué igo? Dios ampara tu justicia. Ya no timo los enojos s de Astiojos, dónde fue? Al templo a razar devoto, que reza más que una viija. Es en todo prodigioso. De dónde venís? Hermanos, dejamos ya die y ocno Ciudades, sin los Lugares, A y aldeas de sus contornos reducidos a la Fe, y ahora vamos por otro rumbo. Tú también le ayudas? Mas hago que él. De qué modo? Porque el convierte los flacos, y yo convierto los gordos. Cómo tú, siendo tan malo, tan desatinado, y loco, sirves a tan grande Santo? Peor que yo es el demonio, y sirve a Dios, pues al fin le obedece siempre en todo. Viva el Salvador de Armenia, viva el que venció al demonio. Ya viene, pues ya le aclaman tus soldados amorosos. Que con ser yo tan buen santo, compañero de un Apostol, no solo no me celebren, si no que se junten todos los muchechos, y me tiran las berenjenas, y tronchos! Pero como soy Poeta, entenderán que soy loco, Dios se lo perdone, amén, cuayo no se lo perdono Ya, señor, entra en Palacio. Rey, y señor. Heroico escudo, amparo, y derensa de mi Reino. Ilustre Apostol, Guardeos el cielo. Has sabido. Ya. Pelamor, lo sé todo. A buena ocasión llegaste. Sabe Dios cuan cuidadosos nos tuvo tu ausencia triste. Venganzas son del demonio. Por Cristianos nos dan guerra. Dios lo dispondrá piadoso. Lo que más siento es, que siendo mi hermano tan riguroso, ciego, cruel, y sangriento, posconga a la sangre el odio. Camifue hermano de Abel, y le dio muerte envidioso; Ab ason fue de David hjo, y dando a us enojos rienda persiguió su padre: mas di, intentas riguroso dar muerte a tu hermano? Yo, defenderme intento solo. Permitida es la defensa: os abra a Astiajes los ojos. Poderoso campo trae, Más fuerte vino, y heroico Benadab contra Samaria, y un ruido, un alboroto. sin ver a nadie, una noche les obligó a dejar todo el campo desamparado, y rica con los despojos a Samaria, que antes era caos de llantos, y de ahogos, Mis Ciudades me han escrito con la obediencia, y el gozo que han recibido la Fe. Ya de esclavos del demonio son hijos de Dios. Tu nombre se eternizará en los Polos. Dies es quién obra, y así, adiós se le debe todo. Vamos descansarás. Yo tengo mi descanso solo en Dios, al Templo me vuelvo a rogalle que piadoso a sus Cristianos desienda. Tendrá mi esperanza logro si de este lo suen guerrero eres tu Moises devoto: más guárdate de Aristarco, y Felicio, que envidiosos pretenden tu muerte. No se hallan en el Reino todo. que ya fueran escarmiento en el suplicio afrentoso. Líbrelos Dios de sus obras. Ya vuelve el clarín sonoro a hacer señal. Vete al Templo, mientras la gente dispongo, que luego iré al Templo a verte. La paz de Dios sea en vosotros, Hoy verás fiero Astiajes, si en la campaña me pongo, el valor de una mujer sin honor, y con enojo. . Hermano, vamos al Templo. A qué? A orar. Ah de ser todo orar, y nunca comer? llegamos llenos de polvo cansados de andar tres leguas, los pies heridos de abrojos, rendidos, y desmayados. y hemos de orar? haya un poco de refrigerio por Cristo. Su necesidad conozco. Ya no ve que soy Porta, y tener hambre es forzoso? si él no come, o es de casta de camaleones, pues solo se susstenta de aire, yo, gracias a mi Cristo, como todo aquello que medan, y aún me parece muy poco. Pida la limosna, coma, y vaya al Templo devoto, que allá espero. . Adiós, hermano, qué apacible! qué piadoso? ya se fue, comer no quiero, aunque lo he bien menester, porque quiero componer ciertos versitos primero. Una comedia he empezado que trata de la Pasión de Cristo, aunque confusión tantos Judios me han dado. Aquesta es otra comedia que he de acabar estos días, trata del Manto de Elías. Esta que saco es tragedia del Pastor descalabrado, que es Abel, a un tiempo escribo en las tres, que yo esté vivo, me espanta con tal cuidado. e Solo Toncí de quedó, escribiendo está ̱. Quijada, nada, azada, mermelada, costrada, Felipa Rapada. No sé que es lo que escribió. Manto, santo: oficio, vicio, resquició, Adán, que matan a Abel. Qué es esto, hermano Tonel, mas que ha perdido el juicio. Oh Fariseos sin fe, vuela, y deja el Manto silias, tocan dor tro chirimías, Tenga Caín, no mé dé, Porque con una quijada dos quijadas me ha deshecho. Llévenme al Cielo derecho, no rueden, y no haya nada. Crucifije, crucifije. A no me cortó una oreja Pedro el calvo. . Ay triste vie- la muerta de Abel me astige. (ya A hermano. Jesús, Jesús, que tentación me ha venido. En qué está tan divertido? Mas aquí tengo la Cruz. Cómo le va de virtud? Bien me va, gracias a Dios, ayuno, y rezo por Dios, bien se me ve en la salud. Ruego a Dios por los que mal me hacen, ya no bebo vino, solo escribo a lo divino, y con verso espiritual. Mas hermana, donde está, diga, el hermano vejete vive todabia el pobrete? Armado en campaña, ya es de Astiajes soldado, desmintiando su vejez. Gracias a Dios que una vez lo verá tan alentado; Mas voto a Dios que es un puerco, pues tiene a Astaror por Dios, al campo saldré, y los dos. lo que durare este cerco hemos de reñir. . A vota, he injuria al enemigo? Aay no se lo que me digo, Dígame lo que estribia: Tres comedias. . Qué ese mal aún le dula? Es natural, no se espante, hermana mía. Esta es de Elías, cuando fue al Cielo; sale el Profeta subido en una carreta, y los Ángeles cantando. Un celestial carretero. al Cielo se va, sabe Dios si volverá: el viaje le da cuidado, pues como de fuego va tan cercado? por ir menos abochornado, el Manto le dejó acá, sabe Dios si volverá, y si acaso volviere el Santo, será por cobarar su Manto, ay que se va que se va, que se va, por acá, por aquí, por allí, por acá. Jesús que mala Poefía, la voz el sentido ofende. Esto es para quien lo entiende; más oiga otra, hermana mía. No oiré si me da un doblón, Es de Caín. Esta tarde. la oiré, Bercebú la aguarde, . Fuese, no tiene razón, que está bien escrita a sé, y es de todo ingenio ejemplo, voy por limosna, y al Templo, que después proseguiré. Que al fin le hemos de matar? En esto resuelto estoy, al Templo ha de venir, en el le pienso aguardar. Despreciados, y ofendidos nos tiene. ̱r. Muera el cruel, pues que vivimos por él eltrajados, y oprimidos. ̱ s, no orboare a er Astiajes nos anima por cartas, porque su amor piensa descubrió el traidor al Rey, nuestro intento estima, que a la deidad corresponde de Astarot, esto conviene, muera. Muera, mas ya viene, En esa puerta te esconde. Cristo tres veces oró en el último cuidado, y habiendo a su Padre orado, su petición no otorgó; pues de que me admiro yo, que no otorgue, triste suerte, mi ruego, y de aquesta suerte vida me libre afligida? que al fin convendrá mi vida, pues se dilata mi muerte: Envidioso estoy de ver, Señor, a mis compañeros, que tantos martirios fieros han llegado a padecer, y ya gozan vuestro ser: Diego el mayor la cabeza dio; y al menor con fiereza muerte un Madero le dio; y Felipe aspado vio vuestra Deidad, y grandeza? Ya Bérnabe apedreado murió; ya rindió el valor Andres de un aspaal rigor. Pablo os goza degollado, y Pedro crucificado con celestial fortaleza, si Pedro es cabeza, y esa la vida llegó a rendir porque el cuerpo ha de vivir, faltándole la cabeza? Ahora es buena ocasión, Yo me detérmino, y llego. Válgame Astaror! qué escucho? Válgame Astaror! qué veo? Serafines, venid, venid, (vid. y al Sol de la Armenia a los Cielos su Presto verás tu martirio, Apostol Divino, y presto el premio de tus trabajos en el Celestial Imperio. En el Celestial Impíreo. Alegre, y felice nueva, otorgó el Señor mi ruego. Turbado estoy, y confuso. Confuso estoy, y suspenso. Venid, venid, (subida y al Sol de la Armenia a los Cielos Qué dulces voces son estas, Cielos, que al entrar del Templo me han suspendido los pasos? pero qué miro? qué es esto? Bartolomé. . Oh Pelamón, escudo del Evángelio, Católico defensor. de Cristo. . Qué hacen aquestos aquí. . No sé, de ellos mismos lo sabrás. . Tiranos fieros, Idólatras obstinados, qué pretendéis? mas si os veo, sin su color el semblante, en la respuesta perplejos, mal regidas las acciones, prevenidos los aceros, para que os pregunto nada, si en la turbación, y el riesgo, mas qué pudierais hablando me decís con el silencio? A de la guarda, Soldados: El demonio os tiene ciegos Astarot es solamente Dios de todo el universo. No han de poder tus encantos reducir nuestros intentos. Oh aleves, viles. . En vano es el persuadirles, puesto que no han de creer tus voces, quien no creo las del Cielo. De un Mágico, Rey, te dejas engañar? De un hechicero te gobiernas? . Vive Dios, cuyo nombre adoro, y temo, villanos, que habéis de ser de Idólatras escarmiento. Llevadlos luego a la plaza, y a vista de todo el pueblo los matad con piedras, pues son duras piedras sus pechos rebeldes, porque el castigo corresponda con el yerro. Señor. . Aquesto ha de ser. Que los perdones te ruego. Por tus enemigos ruegas? Sí, que Cristo mi Maestro rogó por quien le dio muerte, y aquestos nada me han hecho, mira si con más razón podré rogarte por ellos, Tu cumples con la piedad. yo con la justicia. . El Cielo su obstinación infernal reduzga, pues yo no puede.. Qué ay de Astiajes? . Que ya a la Ciudad puso cerco yo he prevenido mi genite, y con Católico celo, YN por su Fe, y su Patria, todos a morir están dispuestos; Gran Dios de Israel, no permitáis que en sangrientos combater acabe, y muera aqueste Cristiano pueblo. Suras es clarín, y en ecos por los si mi cólera repita en sus acentos, amenarado a quien de aquesta suerte, trmando a Astaror, busca su muerte. Condaca Pelamón m anjusto hermano el poder de los Dioses soberano; y advierta el engañoso Galilto, que de mis plantas ha de ser trofeo. Armania, un hijo tuyo es tu contrario, indignado de un bárbaro Sectario, (da. que la tiene engañada, teme los rayos de mi ardiente espa- Muera tu Religión, que al Cielo enoja, este acero es, que en una hoja, por diversos estilos, con solos dos renglones en dos filos, (te. valiente, osada, y fuerte, tiena por nota de un rengión la muer- El grande Diocleciano, que el Imperio Romano (ofrecido, gobierna, heroicos premios me ha si de Cristo a voz borro atrevido. Sobre tus valvartes he de ver tremolar mis Estandartes, berteré tanta sangre, que ahogados puedan norie en ella tus saldados: mas qué es esto que escucho? qué trompeta la diatana región del viento inquiera? Un saldarlo, Señor, viene a caballo que Marte tendrá envidia de mirarlo, Quién será el atrevido (nido? que osado a mi presencia se ha ve , 1. Qué tiroso! 2. Qué alentado! (llegado. de él lo podrás saber, pues ya ha A ti, soberbio Astiajes, a ti, escándalo del Orbe, a ti, monstruo de la Armenia, ciego amante, loco, y torpe. A ti, y a cuantos soldados por dueño te reconocen, y barbaramente rinden adoración a los Dioses. Vengo a publicar resuelta de los ecos a las voces, ya de las sonoras cajas, ya de los cabados bronces, el engaño en que obstinado, vives, sacrilegio, norme. Por qué, bárbaro, prosigues, y por qué obstinado rompes los fueros de la razón, que a Cristo por Dios conoces? Ese esplendiente Planeta, que en las Caredras mayores leyendo está la materia de luces, y de arreboles. La Luna, que es sostituta suya en blancos resplandores, la luz que ignora le enseña a las sombras de la noche. Esos vestidos de Estrellas, argentados pabellones, que del ovillo del Sol debanan la luz conformes. No están a voces diciendo, no están publicando a voces, que hay deidad superior, a quién por Criador conocen? Pues por qué a un Ídolo falso rendís altivos blasones, permitiendo que un demonio aleves cautelas logre? Reconoced vuestro engaño, y solo al Dios de los Dioses vuestras finezas se rindan, vuestras rodillas se doblen. No penséis que mi venida es haja de los temores del Rey, que ya prevenidos para defender su Corte, sus Católicos vasallos, acaudilados con orden, con una Cruz por Vandera, con un Madero por Norte, donde el mejor Capitán salió triunfando del Orbe, vienen a intimar la guerra, y cuando no los blasones. su volor acreditaran: dentro la Ciudad esconde al restaurador de Armenia, que a la fuerza de sus voces libró el Religioso ejemplo de infames adoraciones. Él solo basta a rendiros, y yo, que solo en su nombre, si os atrevéis a salir, venceré resuelta indocil, un brío en cada amenaza, y una vida en cada golpe, no a uno, ir dos a dos, salid al campo, traidores, que a los si los de la lanza, a la punta del estoque, y al alma de la justicia, seré asombro al Horizonte, Salid Idólatras cobardes, que es afrenta de los hombres que una mujer os incite, y que un temor os estorbe. Sal tú, soberbio Astiajes, sal, escándalo del Orbe, que antes que el Sol en las playas g del mar se bañe, o se hogue, y el rosicler le sepulte en la urna de la noche, te aguardo, para quitarte d la vida que nunca goces, por mi Dios, y por mi honor, en la falda de este monte. . Notable mujer. 1. Aguarda, que en alborotos disformes el Ejército se inquieta, heridos vienen dos hombres. Astiejes valeroso. Heroico, y valiente joven. A quién rinde Armenia aplausos, A quién debe el Cielo honores. Felicio, Aristarco, como de esta suerte? Escucha. . Oye. Quién en sangrento esas canas? quién hirió esos pechos nobles? Tú nos escribiste. . Di. Qué al Galileo. A un vil hombre. Dieramos muerte. Es verdad. Los dos. Qué hicisteis entonces? Escondidos. Fue prudencia. Aguardamos. Qué valores! En el Templo Ya no es Templo? A aquel. Calla, no le nombres. Y por encanto. . Prosigue, En el viento. Qué invenciones! Se arrebató, Son hechizos. Y unas voces. Falsas voces. Cantaron. Todo es cautela. Volvimos. Qué ilusiones! Y Pelamón. Rey injunsto. Llegó al Templo. Fuerte golpe! Y por que allí. Qué crueldad! A Astaror. A, engañado hombre! Defendimos. Qué constancia! Y en lalzamos. Qué blasones! Mandó. Qué injusta sentencia! Que el Pueblo. Locos rigores. Apedreara. qué escucho? qu Los dos. A dos Sacerdotes? Y no sotros. Sin mí estoy. Aunque vimos. Qué desorden! El rigor del Pueblo. A Cielos. Venimos: Tun acierto. Dónde nos ampares. Quién lo duda? qué es esto, dormidos Diases? o posia a tal sufrimiento, es causas tengo que exhorten aque. sa guerra mi brazo, una el honor de los Dioses, otra vuestra injusta ofensa, y otra vengar las acciones que un engaño, aunque perdone porque ya a Cristo conoce Ya voy a decirlo al Rey. . cuando hay de pormedio agravio, pues a su edad, y a sus canas, se atrevieron de la vida sangrientas ejecuciones. 1. Si no me engaño, señor, la puerta que en esas torres tiene defensa han avierto. Logrose mi engaño. C de ese falso Galileo, porque aborrezco su nombre. Entrad los dos a mí tienda. mi nobleza, ha de ser hoy venganza de estos errores. A de los muros de Armenia, ha de las soberbias torres, que a los asaltos del tiempo inexpugnables se oponen. Quién me llama? Decid al Rey, que Astrajes reconoce su culpa, y que ya no quiere darle guerra, como otorgue una merced por partido, y es que sin más dilaciones le envíe a Bartolomé, por Dios; y pide el baptismo, que por su mano le logre. En venganzas, no hay traiciones, su muerte a la fama informe de su culpa, y de la injuria hecha a los dos Sacerdotes, que privilegió su nombre, está Astiajes? . Aquí esta. Cristo, Jesús, cuyo Nombre adoro, tu intento ayude. No he menester que me otorgue su ayuda Cristo, que yo sin ella. . Atrevidas voces. Ejecutaré mi intento, llevadlo, y sobre aquel monte, después de atarle cruelmente los pies, y manos a un roble, le desollad. 2. Vive? . Sí. satisfacción de los Dioses lea esta muerte. . No temo las crueldades, y rigores, no me amedrenta el martirio, solo siento que malogres el alma. . Llevadlo luego, en aquel desierto monte puedes predicar. . Qué más desierto que tus normes desaciertos? mira amigo. No quiero que así me nombres. Qué hay infierno, que es castigo de rebeldes corazones, Qué aguardáis, llevadle luego, que me molestan sus voces; vive Astarot soberano, que he de ser rayo que borre las opacas sombras de este, . Sectario, donde se esconde lla luz de la verdad sacra, pasmo seré al Horizonte, de mi furor, de mi enojo, íntempestivos rigores serán, a pesar de Cristo, vivo escándalo del Orbe. Ya llegan de mi coraje los ministros, y a ese monte le con ducen, ya le ciñen al tronco de un duro roble. V a le martirizan, pesi a mi enejo, que no postre tan riguroso castigo su constancia! qué blasones coronarán mi valor, si le resiste un vil hombre? Pero qué miro? qué escucho? el campo se descompone, el Ejército se altera, y los soldados sin orden, o amotinados se aunan, o se incitan desconformes. En gran de peligro estás, señor, que Bartolomé, el gran Mágico, sin duda, con cientifico poder, ha resistido el mártirio más extraño, y más cruel que ha visto el mundo, y ha hecho mil prodigios, dando en fe de su voz vista a los ciegos, salud a enfermos, mas es todo hechizo, aunque tu gente, viendo que en tal padecer está vivo, y desollado, amotinado se ve, y a Cristo aclama por Dios, y a Pelamón, por su Rey. Ya de la Corte ha salido contra ti, no es bien que estés en tal peligro, huyamos mientras Astaror nos dé industria para vengarnos. Huyamos, si, decís bien, pues traidores mis soldados se han levantado. . Este es el sitio donde aquel monstruo está de sollado. . Verle quiero antes que me vaya Qué constancia! Qué altivez, Ahora sí, que me iré , contento de haberle muerto. , - . El Cielo guarda en los tres Armenios, amigos, hijos, vivid firmes en la ré, conservaos en paz, y amor, . Tirano, sangriento, aguarda. sed piadosos, y obrad bien, Padre Eterno, Señor mío, perdonad si no acerté a serviros, por lo menos, y elvino beñor veréis que ya como buen soldado, en defensada mi Rey, he dado hasta el pelejo. Que de la muerte el poder sea tan corto, que esté vivo, y que desollado es él . Ya viene el Rey, vamos presto, señor no se vengue el Rey en ti y en nosotros. . Vamos. degalladlo, porque dé la vida antes que el Rey venga que no ha de volverle a ver vivo. . Señor, perdonad a Astiajes, no le deis caltigo por mi martirio, pues me ha dado a merecer . Sacro escudo de la Fe. la Gloria de veros presto. Qué aguardris? qué os suspendéis? . Tustre Bartolome, degolladlo al nunto. . Oh cuanto . sualor de mi Reino, la perdicios de lontres ya el último trance llaga, en tus manos, mi bien, lo esmírito encomienda humide Bartolome Y mudo. . Ya de le d vidió el golpe crue su cabeza, vamos luego? su defensa. . Tienbia, Armenia de mi enojo, si otra vez me ves armado en campaña con más dicha, y más poder. traidor, cobarde, cruel. Él. Aristarco, y Felicio van huyendo, porque ven que el Ejército te llama como a su señor, y Rey, pidiando el baptismo a voces. Dónde está Bartolomé? v Después que le desoliaron, viendo la constancia, y se a con que resistió la vida, el tormento más cruel, la degollaron, y ya este monte teatro es de su tnpedía, Qué miró? o al ve hermano cruel, la venganza de esta injuria por mis manos tomaré, dándore sanguienta muerte. Apostol de Dios heroico. Y Cordero dela Ley. Pues ya el Cielo te recibe, Pues tu amor premiado ves, Perduna este injusto agravio, Y perdona a también ombros el Sena lo los deseclos de qu en se humlla a sus pies.
