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Texto digital de El robo de la infanta Leonida

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Comedia
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El texto ha sido preparado por Benito Delgado y García Muñoz a partir de una manuscrito de la BNE.

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Cita sugerida

Benito Delgado y García Muñoz. Texto digital de El robo de la infanta Leonida. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/robo-de-la-infanta-leonida-el.

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EL ROBO DE LA INFANTA LEONIDA

JORNADA PRIMERA

¿Qué hace el Rey? Está jugando con su hija al ajedrez. Mira si están escuchando. Nadie escucha esta vez. Eterno premio te mando a Recisundo ¿Qué es esto? Que a dos fieros esquivos en palacio nos han puesto, estando sanos y vivos, para enterrarnos tan pronto, que ley que fuero seguimos. ¿En qué abismo tan profundo, tan sin orden nos metimos, cuando otros vienen al mundo? Los dos al mundo morimos, que así este rey nos engañe y deje pasar los días entre banas fantasías, y se goce y se acompañe de tus glorias y las mías; que así nos tenga usurpados la renta y la posesión de nuestros nobles estados, y llame a leve traición dos delitos mal probados. Primo, estoy tal que reviento, y te he llamado acá fuera para declarar mi intento, que la venganza fuera, da voces al cumplimiento. Si me ayudas, ten por llano que daré traza yo para asolar al villano. Ahora responde si u no, que uno y otro está con tu mano. Primo Mauricio, sospecho que me juzgaste por cobarde, pues ya puedes satisfecho de que el fuego que en mí arde, dará calor a tu pecho. Piensas que el suceso ignoro de que este rey mal fundado; con un fingido decoro quitó a tu padre el estado, cuyo caso siempre lloro, y bien sé que Portomarin era suyo y Ponteviedras perdiólo por un motín, que en tenerle hasta las piedras ver tan lastimoso fin. Y pudo la humana malicia, decir con lengua atrevida que se alzaba con Galicia, y perdió la hacienda y vida sin justicia, y por justicia puso en medio de la plaza al invicto caballero con la voz de un pregonero, a lo que verdugo traza, humilló su cuello fiero. Sé que a mi padre poco antes cruda muerte le había dado, y que el falso ha publicado que con otros ayudantes tiranizaba su estado, y aunque han pasado los días, al parecer con sosiego entre las cenizas frías crece que está vivo el fuego de tus ansias y las mías. Crece que espera venganza y que a tomarla me obligo, que si he mostrado tardanza, es por llegar al castigo con más brío y más pujanza. Pues siendo así que estás haciendo del pasado desvarío y que el cielo nos da puerto, yo vengaré al padre mío, venga tú a tu padre muerto. Y porque no lo difieras, si por dicha te embaraza el mal que el caso amenaza, para el caso como quieras, yo tengo dada la traza. Pues, ¿qué aguardas, que no dices el principio de su daño? Oye, ¿Por qué solo XXXX de mi cautela y engaño los colores y matices? Ya sabes que sirvo al Rey de secretario. Adelante. Quedarme aquí es importante, que aquí por razón y ley tendrá castigo bastante. Sé que Galicia lo más revelarse le codicia, y al fin, si ayuda me das, revelándose Galicia, señor de ella me verás, que aunque hay algunos leales que al rey muestran pecho franco, yo tengo firmas reales en blanco, y serán el blanco del terreno de sus males. Yendo pues a la ocasión de mi bien y de su daño, han de darme posesión los leales por engaño, los demás, goza ficción, siendo así que yo me entregue en lo que por mío fundo. ¿Qué habrá en mí que se te niegue ni qué temor tendré al mundo cuando todo el mundo llegue? Esa es la venganza tuya, mas, ¿cómo ha de ser la mía? Como al falso rey destruya, de suerte que en este día el alma del cuerpo huya, y porque en aqueste paso el bien de entrambos espero, vamos a lo que hace al caso; tú le sirves de copero, dale veneno en el vaso. No fuera mucho terror, pues que vengo mi deshonra, mas porque él muera mejor, darle ponzoña en la honra será venganza mayor. ¿De qué suerte? No pretendo encubrirte cosa alguna, pues veo que la fortuna, ya que la venganza emprendo, con el tiempo viene a una, que Leonida está perdida por mí. ¿La infanta? La infanta. Nueva jamás oída. ¿Este suceso te espanta? Antes me quitaba la vida. Ya te hecho algún favor. Mil favores he dejado por no ser al rey traidor. Oh cobarde enamorado, mas para mí es lo mejor, que no la has gozado en fin. Por leal y verdadero. Habladla por el terreno. De noche por el jardín, de día por donde quiero. ¡Ay falsa! Ya no me espanto que me deseches a mi pues a esto otro quieres tanto, pero bien va por aquí. Ya ves lo que me importa y cuánto primo hacer esta venganza. ¿Cómo la piensas hacer? Eso poco se te alcanza, robando aquesta mujer. ¡Oh, venturosa venganza! ¿Pero estás asegurado de que ella saldrá contigo? Si me enternezco y la agrado, que dará muerte me obligo al mismo que la ha engendrado, y porque la dilación nos dañará todo junto, sabré luego su intención si me dice que sí, y al punto lo pondré en ejecución. Yo tengo ya los papeles y lo demás prevenido. Háblala tú como sueles y la brevedad tejido. No hay que temas ni receles, asegúrate y confía, que ha de ser mía la Infanta. Mientes, por que ha de ser mía. El rey viene. En pena tanta Amor remedio me envía. Para que hable a Leonida, divierte al rey. Que me place. Bella viene. Viene linda. Primo, esta noche se te hace quesa ingrata se te rinda. Has jugado por extremo bella Leonida. Señor, tú has jugado muy mejor, pues te alzaste. Perder temo, y aunque lo que se ha jugado es solamente la fama, perderlo con una dama era picarme doblado, ya que en paz hemos salido. Cese del juego el solaz, que quedar contigo en paz, a cualquiera es buen partido. Bien te disculpas, bien haces, bien buscas remedio luego, pues la falta de tu juego quieres remediar con paces. Mejor será confesar que de corrido lo has hecho. No la pone a poco estrecha el que te llega a ganar. Eres bella jugadora. Yo me rindo, yo me humillo. Por no perder el anillo, te muestras humilde ahora. Es el guardar dulce cosa. Haces bien, que es estimado. Así vivas, que no he estado muy lejos de estar quejosa. ¿Cómo así? Porque entendía que le habías de dar luego, y anillo puesto en el juego, júzgole por cosa mía. Juzgaste bien, pues en mí y en cuanto me dio fortuna, no puede haber cosa alguna que no sea para ti. Toma, y estímale en tanto cuanto tus joyas valdrán. No te quiero tan galán, ni yo lo he dicho, por tanto, ofrecérmelo es en vano. Bastará que yo lo quiero. Con condiciones, que primero me des a besar la mano. A lo menos un abrazo, que son las mejores prendas. Mil daré como no entiendas que ha sido el anillo el lazo, más ya que le recibí, te juro por cuanto puedo que no me salga del dedo si no fuere para ti. Bien está. Lléguese el día del desposorio dichoso, que darásle a tu esposo. Tampoco se le daría. A Mauricio no habéis visto. De Leonida la querella y el gusto, señor, de verla, casi apenas le necesito, que causa alegría inmensa esa amistad pura y santa. El darle vida a la infanta es pequeña recompensa. Siempre le ofrece la mía como su humilde criado. Ya te he dicho que me enfado con tu necia cortesía. Calla. Ingrata. Recisundo, ¿habrá pelota esta tarde? No sé si habrá quien me aguarde. Sí, porque eres sin segundo. Con ligereza la juego, mas espanto ni destrozo. Yo juro que, cuando mozo, fui notable en ese juego, muy bien debes de volver, que aunque delgado, eres recio. Del saque, señor, me precio, que vuelta no lo sé hacer. Pues en algún juego corte, porque de verte protesto. Un saque pienso hacer presto que ponga espanto a tu corte. Está el partido ya hecho. Por mi casta ahora ha quedado, pero un tercero ha llegado, que me ha alborotado el pecho. Al principio yo temía, más colándome el tercero el bien que del juego espero, pero cobré fuerza y osadía. Pues abrevia, por mi vida, y haz que me avisen del juego. Tú tendrás aviso luego, en haciendo la partida. ¿Tardarás mucho en jugar? Hablar tengo al jugador, y en diciendo sí, señor, luego me deberás sacar. Deséolo, y mientras, viene Mauricio. Señor. Apresta a Navarra la respuesta, y vaya como conviene. Dirás lo mucho que gano en que don Sancho pretenda a Leonida por su prenda, mas que es tarde y es temprano, que yo le rogué primero, y temprano dijo que era; ahora que ruega y lo espera, di que es tarde y yo no quiero. Irá todo como importe, hechas tengo provisiones de las nuevas excensiones que han sido en tu corte. Sacaré fuera el recado. No hay para que lo sacar, que dentro voy. Padre amado, que nunca ha de estar ocioso, nunca del trabajo sales. Hija, los cargos reales dan limitado el reposo. Quiero acompañar tu alteza. Más gusto de que te quedes, y en el jardín entrar puedes, darás la nueva belleza, pues a donde los pies plantas, que hay nuevo abrir te confieso. Los pies mil veces te beso por tantas mercedes. ¿Cuántas? Quedas en paz. Mauricio, ven. Pues a Recisundo quiero, porque llame al jardinero. Y porque trace mi bien. Que desee muy en buena hora, que cuanto pidas concedo. Quedaste al fin. Al fin quedo. A ver, ¿qué mandas, señora? Llega, Belinda, a la puerta, porque no haya algún encuentro, y cierra y quédate dentro. La de mi bien queda abierta. Bien veo que me aventuro cuando a hablarte procuro agotar el mal salado a asir el cielo estrellado, ya talar un monte duro. Bien sé que cuando mi pena vengo a declararte, fiero que edifico en el arena, pido verdad a un logrero y piedad a una sirena. Bien si te hablo, tirano, que pido paz al infierno, la riqueza al pecho villano, nieves frías al verano y sol tranquilo al invierno. Bien sé que cuando a ti llego, para que mi amor se tase, que pido camino a un ciego, que el hielo más frío abrasa, y pido que hiele el fuego; a los pobres pido el oro siempre que lágrimas lloro a un tirano rectitud. Pido a un enfermo salud y fe verdadera a un mozo, pido que este enternecida una peña de diamante; conozco que voy perdida, pero soy mujer y amante, no habrá cosa que no pida. Conozco, Leonida hermosa, mi condición rigurosa, que tuve de acero el pecho cuando, para mi provecho, te vi blanda y amorosa. Conocido que te di enojos y que fui robusta peña, ciego de duros antojos, mas ¿qué blandura no enseña una perla de tus ojos? En el principio confieso, que temiendo del suceso, fui de mi bien enemigo, mas ya la causa bendigo, la adoro, la estimo y beso. Como indigno me juzgaba de tus glorias verdaderas, no te espantes si dudaba, que en el que quiere de veras, antes el temor se alaba. Y ahora podré mejor satisfacer a tu amor que, pues lloro el mal pasado, seré como oro acendiado en el crisol del temor. Según esto, alegrar puedes tu soberana presencia, y hacerme nuevas mercedes, pues tienes correspondencia para cuantas me concedes. Tan ajena estoy de ver que has sabido responder con ese amoroso exceso, que por no perder el seso, estoy por no te creer. Y tan fuera de mi voy, con el bien que me has puesto, que ahora dudando estoy si eres tú quien dices esto, o yo quien lo escucho soy. Que te has mudado es posible, que dejas de ser terrible. Y que me abrasa y me quemo, por ver llegar el extremo de mi descanso apacible. Por ti vivo y por ti muero, y de la XXXX alcanzar perdón espero. Mal se puede errar en nada si se mira bien primero. Ya no me ofendo ni siento deber, tibieza, en tu intento, pues hallará quien lo pruebe, en determinación breve, largo el arrepentimiento. Si te adoro por mi diosa, si eres el bien de mi vida, no podrás negarme cosa. Tendrás cuento el gusto pida, con el título de esposa. ¡Jesús! Pues ¿quién duda en eso? Por tu esclavo me confieso, y para que esto sea cierto, oye y verás de que suerte tengo trazado el suceso. Bien ves mi desigualdad para tu inmensa grandeza. No pongas dificultad, pues sígole tu gentileza la falta en tu calidad, cuanto y más, que no es acierto, juzgarte de honra dicierto. A más tu bien corresponde, tú no eres hijo de un conde. Soy hijo de un conde muerto, y cuando viviera es llano que la merced que me ofreces, me diera favor en vano, pues a lo que tu mereces no llega valor humano. Pues bien, ¿qué es lo que deseas? Que el punto de mi amor creas, y que por suerte dichosa llegues a verte mi esposa, y sin tu padre te veas. ¿Aqueso cómo ha de ser? Traza daré que nos cuadre. Mala traza podrá haber, que me tiene amor cual padre y cual rey tiene el poder. Si bien quieres, ten valor, sígueme y pierde el temor, porque en vano te inquieta que a un padre y a un rey sujeta la fuerza del niño Amor. ¿Y dónde, señor, iremos? En Galicia he de ponerte, y a tu padre avisaremos. Si bien lo toma, volverte, sino, fuertes nos haremos. Allí segura estarás de este temor en que das, pues en cualquier aventura la fuerza nos asegura, y la gente mucho más. Y determínate y advierte, que tengo considerado el punto de nuestra suerte, y esta traza ha buscado por gozarte y no perderte. Amor, a cuánto me obligas, no quiero que más me digas; mira si el alma te adora, que ha de ser ejecutora de cualquier traza que sigas. Digo que he de partir luego aunque el mundo me lo impida, que sin duda el niño ciego me incita a esta partida con arco y a las de fuego. ¿Qué tal de tu boca escucho? Puesto que con mi boca honra lucho, he de seguirte, señor, aunque los gustos de amor duran poco y cuestan mucho. Pues lo que importa es que al punto partamos. Por el jardín me espera a las nueve en punto. Tendrán mis desdichas fin, pues tanto bien me das junto. Ya muero por ver la hora. Hola Belinda. Señora. ¿Qué hace mi padre? Duerme. Vete y ven. Volveré a verme con la luz que el alma adora. Mira que a la puerta aguardes del jardín y no te tardes, que voy por cierto recado. Vete y desecha el cuidado, que no hay amantes cobardes, bien se ha hecho, vive el cielo. Oh primo, ¿qué ha sucedido? Sumo bien, pierde el recelo; hase mostrado el sol claro entre las nieblas espesas, mil riquísimas promesas que alegran un pecho avaro: un campo que viste flores, una mina que oro lleva, un bien que da gloria nueva, un alma llena de amores, un cebo que prende y liga desde el cabello a la planta, y al fin, rendida la infanta. ¿Qué más quieres que te diga? ¿La infanta rendida? Sí. Saldrá esta noche, sin duda. Pues porque yo al caso acuda, todo el suceso me di. Eso es largo, solamente conviene que en breve espacio, media legua de palacio, aguardando estés con gente, porque si sucede algo, hagamos del valor prueba. Vete, y a la infanta lleva, que yo a esa demanda salgo. Pues yo voy, el caso advierte, lleva gente, que es tu emprenda. Gente irá que la defienda, villano, y que te de muerte. Es posible que la infanta quiera perder su real nombre, y se salga con este hombre, más no es mujer que me espanta. Cielos, ¿qué habrá que me aplaque? Mas ¿de qué formo cuidado? Que apenas la habrá sacado cuando yo el alma le saque. I. Hermosa caza, vive el cielo. II. Hermosa. I. Viene medida al gusto de nuestro amo, para ahorcarse no le falta cosa. II. Que por milagro no se halla un gamo, un tigre, un oso, un lobo, alguna fiera, por rastro, por sabueso, por reclamo. I. Belanio, que te cansas considera, que no hallara caza en este monte el mismo Adonis si a cazar viniera, y sino, yo haré una apuesta, ponte con mucho espacio y fía que no halles ninguna que ande mansa o se remonte. II. Viene nuestro amo. En lo hondo de esos valles que XXXX veslo donde asoma. Diremos algo. Más valdría que calles. Si con espacio y gusto no se toma este ejercicio, nadie habría que cace. Cansado, estoy adereza que coma. En esa fuente que en quiebra nace de ese peñón, está puesta la mesa. Que no hay donde el venablo desembrace el tigre que otras veces atraviesa, el lobo astuto, el jabalí cerdoso, no se en qué va. Ven Teodoro, date prisa, que por esta ladera baja un oso con dos colmenas. Si esta fiera mato, podré llamar el día venturoso, y si la acierto mándole, Torcato, un potro de cuatro años y un novillo, el que escogieses de uno y otro hato. Tus manos beso, y veaste caudillo de un reino como eres de mil reyes. Vamos, y ojo al venablo y al cuchillo por aquí, porque el paso le atravieses. Bien sea hecho pues te ves en aqueste monte espeso. Vienes contento. Y sin seso, me trae de ufano el deseo. Vengo con todo el bien junto, con el más sumo interés, y vengo contigo, que es cifrado todo en un punto. Mas tú, mi bien, ¿cómo vienes? Por el honor temerosa, por verme tuya dichosa. ¿Mía? Por tuya me tienes, y tan de veras lo soy, que por suerte, buena o mala, el bien del suelo no iguala al que yo gozando estoy. ¿Qué es lo que este bien conlleva? Unas joyas que he sacado. Recisundo. Pues, ¿temes algo? Del hado temo alguna airada prueba, que aunque la seguridad tuya me ofrece el seguro, son las joyas gran conjuro en cualquiera adversidad; con ellas estar podrías seguro por muchos años, aunque haya aumento de daños. Tuya es la traza que das, y como tuya, me obligo de que no se viene en cosa. ¿Quieres sentarte, infanta hermosa? ¿Para qué? Aguardo a un amigo. Amigo, ¿qué dices? Sí, Mauricio sabe este hecho, y pues busca mi provecho, es justo esperarle aquí. ¡Ah, miserable fortuna, terrible mal, cielo santo! Es melindreo, es espanto. Muerta soy, sin duda alguna; descubierto has tu secreto, ¿qué fin esperas, señor? Poderte servir mejor, pues es mi primo, en efecto. Mal lo entiendes, considera que hay mucho mal encubierto. Si él me anima a este concierto, ese temor es quimera, con los dos has de ir sin duda, donde serás estimada, que yo no pudiera nada, si él no me diera su ayuda. Luego, por ti solamente no emprendieras esto. No, que Mauricio me ayudó. Mi muerte veo presente, y así, pues en el palacio no habrán echado de ver que he faltado, hazme volver. ¡Vive Dios que estás despacio, burlaste! De veras pido, por cuanto en el cielo asiste, que me vuelvas luego. ¡Ay triste! ¿No ves que es tiempo perdido? Mal tu alma considera, por acá, por acá ataja, que lleva poca ventaja. ¿Qué ruido es aqueste? Espera. Corre, amigos dados prisa, pague el falso su delito. Yo os juro, animal maldito, que habéis de dejar la presa. Perdido soy, hay cuitado. Que esta gente del rey, muera por justa ley, pues tal padre he deshonrado. Puesto que por mis excesos a la muerte han de ponerme, será forzoso esconderme entre estos robles espesos. Sí amigo, escondámonos, que tu vida estimo y quiero. Yo solo esconderme quiero, y que os quedéis fuera vos. ¿Yo me he de quedar aquí? Es forzoso y conveniente, porque si os halla la gente, no me irá buscando a mí. ¿Eso dices? Esto digo, y para lo que suceda, si estás joyas te queda, que es bien que vayan conmigo. Toma, pues te fie el alma, joya más bella, y no he hecho caso de ella; no es mucho que estas te dé. La sortija de esa mano me dan tan bien. Antes, fiero, muerte airada de ti espero, que tú la lleves, tirano. Y no importa, con ella queda. Mátale. Haciéndolo estoy. Quédate, que yo me voy do salvar la vida pueda. Vete, falto, vete, fiero. Pero tu, tierra, ¿qué aguardas que en darme la muerte tardas? Que en tus entrañas espero. Ábrete, querida madre, y en consumirme dispensa, para que vengues la ofensa cometida a tan buen padre. Cobarde es quien de hombres fía, estas miserias enreda, pero bien pagada queda la desenvoltura mía. Perdida soy. Pese al mundo, abríamos de dar en vos. ¿Qué es de nuestro amo? Por dios, ¿qué es este bosque, es un profundo? Solo otra caza es esta. Gallarda mujer. Hermosa, esta debe de ser diosa, de toda aquesta floresta. Sí, que en un libro leí yo que en otros tiempos pasados había diosas por los prados. Y esta. Si hambre quedo. Calla y el oído aplica. Guárdeos Dios, y el bien os sobre, ¿quién sois? Una mujer pobre, de mil desventuras rica. ¿De dónde sois? De León. Pues, ¿qué hacéis aquí? Un villano de esposo me dio la mano, y arrepintiose. ¡Oh ladrón! ¿Y sois mujer principal? Leonida. ¿La que así su honra fea, queréis que principal sea? No amigos, no creáis tal de villana. Me dad nombre débil y de bajo ser, que al fin soy una mujer que me salí con un hombre. Ahora pues, o yo me engaño, o sois lo que parecéis, pero sepamos qué hacéis en destierro tan extraño. La muerte aguardo. Es error. ¿Quién sois, si puedo saberlo? De estos montes cazador. Mi amo es un mozo bello, vive de aquí pocas leguas, y caza de esta manera, cuando con la simencera y la vendimia hace treguas, y no se podrá hallar. Que sea perdido a fémina, ¿tiene casa en que podría, yo mis desdichas pasar? Casa y casas y cortijos, sin que haya quien le ofenda, y un padre que tiene hacienda para cuatrocientos hijos. ¿Queréisme llevar allá para servir de criada? ¿Y aquestos? () No importa nada, que todo se quitará, que faltando la nobleza, ¿qué importa mi mal despierto? Del árbol del honor muerto, se secará la corteza. Digo que vais, que sospecho que seréis bien recibida. Gusto es de tal caída, quien hizo lo que he hecho. A las ancas de un rocín no iréis. A pie iré mejor. A las ancas grande, señor, en medio. Vamos al fin. Sola no le pese al viejo de esta mujer llevamos. Andad, acá os serviremos. Deja eso tú. Ya lo dejo. Llevo en llevarla mil gozos. Ya habrás de esa manera, cuando el viejo no la quiera, tomarémosla los mozos. Aqueste es el sitio a donde espera el puerto seguro que a mis glorias corresponde. Sea lo más yo tu juro, que vengo admirado conde, soy tu amigo y tu criado, dijísteme que era caza esta donde me has sacado, pero no veo tal traza. Paso, está más reportado ya lo que decirte quiero, me responde claramente el honrado caballero, cuando agraviado se siente, ¿que ha de hacer? Morir primero. ¿Y si el agravio es de hombre donde venganza no cabe? Desearte nada te asombre, porque ese agravio no sabe ni es bien que le des tal nombre. El rey no agravia al criado, ni el marido a la mujer, ni el capitán al soldado, ni el viejo al que nació ayer, ni el juez al sentenciado. ¿Que no hay agravio en el rey? El rey no puede agraviar, que es contra razón y ley. Pues del rey me he de vengar, y he de asolarle su grey. Puso el rey mi honra en calma, y la venganza es bien cuadre, y que ella, deshonrosa palma, que la ofensa hecha al padre, toca a la sangre del alma. Pues hay traza conveniente con que acabe infamia tanta. Brava, escucha atentamente. Ahora traerá la infanta Recisundo, mi pariente. ¿La infanta, cómo? Rendida, que por él se abrasa y muere. ¡Oh, maldad jamás oída, muera yo cuando tal viene! No es buena traza. Es cogida. Tú, pues que tan bien alcanzas de agravios alguna parte, anima nuestras venganzas, que yo prometo ayudarte. Vanas son tus esperanzas. Téngole al corazón, y el agravio no consiento; tú y los de tu profesión, sois traidores, y al momento sabrá el rey vuestra traición. Matalde, muera, villanos, y comerle ello después. Saldrán tus intentos vanos, que fio yo en mis pies, muy mejor que tú en las manos. No se os escape, atajadle, muera, dadle una lanzada, heridle, despiezadle, porque XXXX mal fundada, no la gran XXXX. No le alcanzastes. Metiose por aquese monte espeso. Que ese fue el traidor. Suyo sé. Impedir tiene el suceso. No hay lugar donde repose, Mauricio. ¿Qué es esto? Tú seas muy bienvenido. ¡Oh, si acudieras al puesto! Pues, ¿cómo, qué ha sucedido? Gran mal. Cuéntamelo, presto. Saqué a la infanta Leonida al tiempo que dio las doce, sin dificultad ninguna, que nuestra partida estorba XXXX y de masa, las puertas de acero y bronce, que la llave del amor puertas abre y muros rompe. En un caballo la puse, y en lo espeso de este monte, aguardé con ella en tanto que escurecía al alba el norte. En amorosos coloquios, pasamos toda la noche hasta que al sol salía, escurecieron sus soles. Pero como la fortuna y Amor jamás se conformen, envidiosos de mi bien, de los dos me la esconden; soldados que nos buscaban, comenzaron a dar voces. Leonida, quejas del alma para tantas sin razones, consideraciones hice para lo que más importe, breves por XXXX llegaban diciendo muera el enorme. Al fin me determiné dejar a Leonida entonces, porque encontrando con ella no me busquen por el bosque. Estas joyas que eran suyas, y yo se las tomé y quedose de punto que los soldados en su presencia se ponen, nunca oí lo que dijeron, aunque escuché tras un roble; solo vi que con respeto la volvieron a la corte. He andado un rato perdido, sin encontrar ningún hombre, hasta que ahora ya el cielo en tu presencia me pone. Ya que sabéis el suceso, en la venganza da el corte, que aquí estoy para ayudarte a que tus intentos logres. Que sin Leonida te vienes. Sigues haberla excusado. Vil cobarde enamorado, pues ¿qué valor de hombre tienes, que la dejaste llevar? ¿No ves que era un campo armado? ¿Y no era más acertado en su presencia acabar? ¿Qué importara que murieras? ¿Cómo no importará nada? Quitadle al falso la espada. Mauricio, ¿hablas de veras? Quitadsela, que os espanta al que tan mal usa de ella. Villano, no has de tenerla. Cielos, que se fue la infanta, ¿qué es de sus hermosos ojos? Perdí a luz soberana, hijo de madre villana, ocasión de mis enojos, mar que me dejaste en calma, sangre a leve XXXX, que por reparar la vida, perdiste el premio del alma. Vive el soberano cielo, vi aleboso enemigo, que has de llevar el castigo debido a tu infame celo; desnudadle asidle. Muera. Reporta tu pecho arado. Un cobarde enamorado trátese de esta manera. ¿Qué es esto, tal tiranía teniendo en tu sangre parte? Por eso quiero sacarte la sangre que tienes mía. Atadle a ese tronco. Advierte, que cierta traza he pensado, que no podrá este cuitado ser reservado de muerte. Dila. Si el Rey procurase, como lo ha de procurar, aqueste agravio vengar, y el delincuente buscase, mientras en salvo tejones, no me parece error que en que entre en este traidor. Son de hidalgo tus razones. Bien dices, vivo se quedé, y aunque mejor muerto fuera, quedando de esta manera morir muchas veces puede. atadle. Ya queda atado. ¿Las joyas? Ya están conmigo. Enamorado enemigo, cuál mereces has quedado. Qué bien quedas, no te asombres si en mí tal rigor hallaste, un ángel desampárente los hombres. Vosotros queréis seguirme, y dareos el alma y vida, será estimada y querida; Y si tiene el clavo firme, aquella voltaria diosa, yo seré rey de León. Venid, y de mi intención sabréis una extraña cosa. Si una cobardía infame es digna de un vil castigo, el que hoy por mi mal consigo remedio justo se llame, hoy mi sangre se derrame en vez del agua que vierto, y muera en este desierto porque un pecado cobarde púrgase mal y muy tarde. Y es la pena quedar muerto, si un tiempo me vi ensalzado entre el amor y fortuna, ya sin esperanza alguna a un tronco me veo atado. No muero de desdichado, que este es el mayor dolor, sino porque de un traidor quedé en el mundo dechado. Por más que fui diligente tras el oso que se ha huido, no tan solo me he perdido, pero he perdido mi gente. Cansado estoy, y es espanto lo que he podido correr, pienso que he de aborrecer holgura que cuesta tanto. ¡Ay de mí! Si es de León este caballero acaso. Hablando aun detengo el paso, temeraria visión, ¿quién eres? Señor, un hombre a quien unos salteadores han dejado así. No llores. Tu desdicha no te asombre. ¿Estás herido? A lo menos, estoy de muerte cercado de ver la afrenta en que he dado. No pierden los que son buenos por desgracias como estas. Desatado estás, ¿qué quieres? Rogarte si acaso eres lo que ahora manifiestas. Si eres ángel, que me digas dónde es tu tierra y estado, que te estoy muy obligado, puesto que a tanto me obligas. Tu presencia obliga a mucho, y pues tu alma desea saber mi nombre y quien sea, escúchame un poco. Escucho. Quince leguas de esta tierra están unas caserías, noblemente acreditadas del señor que las habita. Muchos famosos lugares de aquesta comarca misma, adornan a nuestra aldea, fértil, abundante y rica. Mansas vacas, fuertes toros, con ovejas infinitas tiene el mayoral por gusto, no por trato o granjería. Conde XXXX abundantes de larga hierba y encinas, dan sustento a sus ganados, y a sus ojos alegría. Cincuenta pares de mulas sus heredades cultivan, y mil yeguas parideras que todas tienen sus crías. De miel blanca y blanca leche ricos presentes envía a Ordoño, rey de León, por amor, no por primicias. De rubio trigo lastrojes, tanto Dios las multiplica, que cada día da a pobres y están llenas cada día. Es tan grande la abundancia de las bien labradas viñas, que para encerrar el mosto suelen faltar las vasijas. Mil hombres tiene en su casa que sustenta y XXXX, entre quien están las cosas de su hacienda repartidas. Este es mi querido padre, rico de nobleza y dicha, pues los buenos le respetan, y los malos no le envidian, su nombre propio es Manfredo, bien conocido en Castilla. Yo soy la luz de sus ojos, y él es el bien de mi vida, que el amor de hijo y padre, si es noble, a los demás priva por el gusto de la caza, que lleva la fantasía. Me he alejado de mi tierra, y lo aunque con esta confina, por perderme te he hallado. Ya está mi historia sabida. Tanto el alma se regala en escucharte y en verte, que llamo buena la suerte que el cielo me dio por mala. Y por mi bien he llegado a mirarte. Pues, ¿qué quieres? Que a la parte donde fueres, me lleves por tu criado, no me conviene volver donde nací. ¿Dónde naciste? En León, ¡ay de mi triste! Tu gusto quiero hacer, ¿pero este traje? Mudarlo, múdese el alma y vestido, que un pecado he cometido y me conviene pagarlo. Contra quién? Contra una dama. Sabráslo despacio al fin. Vamos, pues y en mi rocín, que está atado en una rama, podremos subir los dos. Mira que soy tu criado. Sea así. Bien sea ordenado, que este es castigo de Dios. No pienses que me admiro de que el príncipe me contara con cólera el suceso, qué causas del honor llegan al alma, dice don Sancho, al fin, que ha de acerguena. Está, señor, corrido en tanto extremo, que ha jurado tomar cruel venganza en hija y padre y en el reino mismo; y sin duda es efecto de su intento, aunque muy al revés de lo que piensa, en pecar a poner luego por obra, a no estorbarlo su discreta madre que ella con amenazas y consejos le estorba, le consuela, le divierte. Notables bríos de mancebo loco, gran risa ha de causar esto a la infanta. Entra y llámala tú, y cuando salga, cuéntale el caso y con afectos grandes, significando el rigor que la amenaza, porque con más disgusto le abonezca, y ella le quiso mal desde el principio y yo me enfade. También de los conciertos que pretendió para hacer las bodas, no está del cielo al fin otra ventura, para Leonida, hermosa guarda el cielo. Oh, haz el corazón de duro bronce porque no te lastime el daño inmenso, o apercibe tu brazo a dar castigo al delito mayor que vieron hombres. ¿Qué ha sucedido, que te admira? Habla. La infanta, mi señora, desde anoche falta de su aposento. Pues, ¿qué importa? Si puede estar en uno de sus damas. Ese es el mal, que dos de tus criados la han llevado. Según el caso cuentan, Mauricio y Recisundo son los cómplices de este delito enorme. ¿Cómo saben qué autores son aquesos de ese daño? Una criada, que en contando aquesto, se dio la muerte con sus manos propias; infame secretario de sus cosas, ha dicho lo que ahora te refiero. ¿Cuándo la echaron menos? A este punto, porque estaba cerrado su retrete, habiendo ella salido por la huerta. Muerte vengo a pedirte por albricias de unas nuevas, señor, que darte quiero. Escucha el masatros y cruel caso que se ha oído del norte hasta el ocaso. Tu secretario desleal, Mauricio, con otros hombres, me llamó en secreto fingiendo ser de caza el ejercicio, aunque después vi bien contrario efecto, creyó hallarme a su intención propicio, pero como a un traidor no me sujeto, apenas del suceso me dio parte. Cuando, señor, cual ves vengo avisarte, de ti forman agravio y de ti intentan tomar a tu pesar cruel venganza; y es lo peor, a cielo adura afrenta, que nace de tu hija tu esperanza, que esto la tierra a un desleal consienta. ¿Cómo no se abre el centro y fuego lanza? Al fin, con Recisundo, tu copero, se va tu hija. Oh, trance duro y fiero, conjurados van todos de quitarte, lo que yo entendí, tu reino y vida. La mía aventuré por abusarte, poniéndola a peligro de perdida, a Galicia se van hacia allajarse. La vejez ni el dolor no te lo impida, que más pueden agravio de tal suerte, que vejes que dolor que pena y muerte. Si con mis propias manos no me mato, si no pierdo la vida y la paciencia, es porque el breve tiempo que dilato, con más rigor prevenga la sentencia. Infame hija de villano traro, tal desacato y tal desobediencia, húndate un rayo, pero no te hunda, sino solo mi brazo te confunda. Permita Dios que llegue yo a mirarlos, que seré basilisco con la vista, pero, ¿qué aguardo? Celio, mis vasallos pondrás luego en ordenanza y lista, los acícates hieran los caballos, y sin que el frío y el calor resistan, al rigor de mi furia marche apriesa, hasta acabar la ignominiosa empresa. Vete conmigo, que se abrasa el alma movida del dolor que me instimula. Airados cielos, dad prolija calma al que a este viejo padre así atribula, veréis que del cruel alcanzo palma. Seré un Nerón, Trajano y un Atila, a mujeres quien más su honor os fía, funda en arena y hace noche el día. Robo de la Infanta Leonida. Segunda Jornada.

JORNADA SEGUNDA

Contento, Belanio, vienes con la presa que has hallado, y no adviertes que has dejado el tesoro de mis bienes. Con justa causa me afijo de tu penosa venida, traes una mujer perdida y me has perdido un hijo. Un oro y una mujer has sacado en este día, y por dos fieras bien sería que un ángel venga a perder. Mal lo has hecho. Mas me es XXXX que te aflijas de esa suerte, tu hijo querido advierte que no puede tardar tanto, ni te dé señor cuidado. Puesto que sin él venimos, los monteros nos perdimos, que el Señor está ganando, y como sabes, la tierra de peligro está segura. Penosa es la coyuntura, temor y amor me XXXX mas por divertirme un rato, haz que salga esa mujer que has traído. ¿Quieres la ver? Y saber su vida y trabajo. Voy por ella. () Estas pérdidas al primer requiebro y ruego siguen su apetito ciego, ponzoña son de las XXXX Suele estar el pobre viejo hecho guarda y centinela de la querida hijuela, su luz, su norte y espejo. Hacienda y vida le entrega, y con paternal ensayo, tanto la guarda que el rayo del sol apenas la llega. Mas por donde el rayo entró, y luz, vida, norte, espejo, guarda centinela viejo; todo lo hundió y quebró. Sin duda alguna que aquesta ha caído en tal error. Ismenia está, mi señor, en tu presencia y apuesta. ¿Ismenia se llama? Aquese es mi nombre desdichado. Si habéis hecho algún pecado, justa razón es que os pese; arrepentirse en la vida puede el pecado quitalle, aunque es mejor no causalle que no estar arrepentida. Ya que de mi mal notorio darme el cielo pago quiso tu casa, que es paraíso, me habrá de ser purgatorio. Permite que en ella esté y en el oficio más bajo que hubiere. Siempre el trabajo en esto el remedio fue. Yo quiero que en mi posada paséis vuestra vida al fin, que aunque hayáis sido ruin, tenéis la cara de horrada. Y pues que humillaros es de enmendaros el XXXX no tengáis humilde oficio, sino el de más interés. Las llaves de cuanto hubiera en casa se os han de dar, que Dios sabe levantar a quien abatirse quiere. Al fin, por Dios y por vos, mejoró vuestra fortuna, pero ya que hiciste una, guardaos de no hacer dos. Sed virtuosa XXXX, porque si mal lo hacéis, cual viniste volveréis, que será volveros mala. Pero basta, yo confío que haréis cual de vos se espera. Salga mi sobrina fuera. ¿Qué queréis, tío? ¿En qué entendías? En dar a unos pollos unas sopas. Siempre en esas cosas tú pas. ¿Helos de dejar piar? Vos a la he sois cruel, yo que a los pollos me aplico, veo que les dio Dios pico y que han de comer por él. Ahora yo quiero XXXX del trabajo con que vienes, pues con pollos te entretienes, con ellos quiero dejarte, y aquesta moza que ha llegado las llaves de casa entrega. ¿Qué es lo que dices? Sosiega; dáselas, haz mi mandado, a ti, Constanza, te basta tener con los pollos cuenta. Tío, y esto no es afrenta, ¿es ella de mejor casta? ¿No soy yo vuestra sobrina? ¿Pues por qué XXXX deber tal cosa? ¿Soy yo por ventura golosa, cómoos el queso o cecina? ¿No os guardo los que vos querós? Deciento yo vuestras cubas, los colgajos de las uvas ¿no están podridos y enteros? ¿Los cántaros del arrope no están con tino tapados, y los melones colgados donde ninguno lo toque? ¿Pues por qué me dais tal pago, en querer que dé las llaves? Sobrina, el punto no sabes, por eso mesmo lo hago, quiero que gaste mejor la que en mi despensa tomó; que el mísero mayordomo hace avariento al señor. Esta pondrá justa enmienda, que es de corte y tiene peso. Pues si reparáis en eso, yo gastaré vuestra hacienda. Muy mal en el punto diste, eso tampoco me agrada, que serás desperdiciada cuanto miserable fuiste. Orden ha de haber en todo, de Ismenia y de ti la espero. Darte el alma misma quiero, pues me premias de tal modo, tu criada soy y fío como a mandarme te ajustes, que vendrá tiempo en que gustes de llamarte señor mío. Seguro estoy que harás lo que a tu humildad es mucho. Eso si a la balda mucho no se quiere XXXX más. Calla, que eres una tonta. De menos no me dirán que me fui con el rufián, que es adonde esta la monta. Más que os quiero y agujero la cabeza si habláis. Más que si me la quebráis, que enviáis por el barbero. Desvergonzada, esto pasa la lengua os sacaré entera. No si no trae de fuera a quien nos eche de casa, que aprendan los zagales de vuestro ejemplo y doctrina si echáis a vuestra sobrina por una saltabardales. Yo te echo, dimaldita, que dices mil necedades. A la he digo verdades, y esas no quieren pepita. Calla, Constanza. Ya callo. (A XXXX amo, dadme albricias. Di, que bueno las codicias. Vuestro hijo viene. Andallo, por él será remediado. Venga muy en hora buena. Imposible es que sin pena, padre mío, hayáis estado; que como vivís en mí, y yo a vuestra vida unido, siento la que habéis sentido por la que yo recebí. Luz con que mis ojos ven, vida en que estriba la mía, en tu ausencia no podía hallarme con nada bien. ¿Cómo vienes? Gloria a Dios, muy bueno, aunque muy cansado. ¡Ay mísera! ¿Qué he mirado? Ah, Constanza, hablémonos. Ya primo no soy Constanza, ni vuestra prima. ¿Por qué? Calla tonta. Callaré. Todo a la he se me alcanza, también sé cuántas son doce. ¿Cuántas son? Cuarenta y dos. A mala XXXX de Dios. Tan mala que no me goce. Primo, otra tiene las llaves, vedla si la queréis ver. Qué buen talle de mujer, qué buenos ojos, qué graves. Padre, ¿cómo vino a casa? Con un hombre se salió. Mientes, necia. Hijo querido, después sabrás lo que pasa, pero, ¿quién es el zagal que traes contigo? Un buen hombre que de tuyo quiere nombre. () (Y el principio de mi mal. Como aquí ha venido a cielo, imposible es que lo crea). Yendo buscando una aldea por el castellano suelo, para medrar y servir, que es lo que da ser y honor; a tu casa, por mejor, determiné de venir. Sucedió como he querido, pues a tu hijo he hallado, y él me XXXX por su criado. Vos seáis muy bienvenido. Aunque hay mucha gente en casa, hay mucho que trabajar y ansí nos ha faltar. Tú mi vida ordena y traza. Si descubriere el suceso para hacerle matar. Pero, ¿cómo he de contar delito de tanto peso? ¡Pobre de mí! Ismenia, lloras. No sino cierta pasión se me vino al corazón, mas ya se fue. Habrá dos horas que doy voces allá fuera pidiendo el sebo y el pan, y con que hay tantos están como si nadie estuviera. Es esta casa encantada, así con flema lo tomen, pues los lechones se comen los costales de cebada. XXXX puercos tan golosos, yo voy a ver lo que ha sido. Yo les perdono el ruido por lo que me son sabrosos. Pues, mayoral, ¿qué hay de nuevo? Que vaya Constanza a dar pan y sebo que llevar. No tengo yo pan ni sebo. Envidia al menos tenéis. ¿Cómo va el ganado? Bueno. Gracias a Dios. Oh, Tirreno, ¿qué hay de nuevo? Ya lo veréis, pardiez, bellaco aparejo, hay una gran falta y robo, comiose una oveja el lobo y traigoos acá el espejo. Y los perros. XXXX en ellos. No valen nada razones XXXX con los lechones si no hay quien se encargue de ellos, cuatro costales han roto. Pues no paréis en dinero, ya buscadles un porquero para que los lleve al soto. Búsquese, que ya es enfado tan guardosa resistencia. Desde hoy hago penitencia. Aquí tenéis un criado, si ese cargo se me diese, muy a cuento me vendrá. Otro mejor se os dará, pero comenzad en ese. Por haberlo yo traído, désele oficio mejor. Por eso mismo, señor, aquese cargo te pido. Que si, señor, bien le viene, que en tu casa nada hay malo. Este oficio es mi regalo, este pido y me conviene. Guarda otra cosa. Guarde otro, solo, señor, me he de estar, que su puesto que es guardar que más hace uno que otro. Pardiez, él ha echado el sello. (). (Miente como vil hidalgo, porque si ha de guardar algo, dará mala cuenta de ello). Señor, mi gusto no impidas. Sea, pues que te contenta. Sobre todo tened cuenta con las lechonas paridas, y no penséis que es holgura tener con lechones trato, porque hay puerco en el salto como vos a la cintura; y si por él no miráis, meteraseos en un trigo. A mirar por él me obligo. Pues no a poco os obligáis. Alto pues, entrad adentro, que Ismenia os dará recado. Qué bello rostro, qué honrado. (). (¡Válgame el cielo! ¿Qué encuentro? O es Leonida, o a lo menos es suyo el retrato al vivo. Suyo es el donaire esquivo, suyos los ojos serenos. Hablaréla no más si… ¿Qué dijiste infame lengua, quieres publicar tu mengua?) Alto pues, vamos de aquí. Quédese para otra vez saber esto. Mayoral, para XXXX la canal es menester llevar pez. Constanza, esta vez primera, para que Ismelda lo aprenda, en daros recado entienda. No quiero. ¡Oh, villana espera! Entraos todos que eso pasa son estos buenos descansos ir tenéis a guardar gansos y no habéis de estar en casa. Tened, que hablaros deseo. ¿Qué es, señor, lo que mandáis? Que me habléis y me veáis. Cual criada os hablo y veo. ¿Quién sois? Soy una mujer que en punto de honra me vi, el ser que tuve perdí, y desde hoy comienzo a ser. ¿Qué tenéis en esos ojos que me han muerto? Malos duelos. Pues muerto me han. Sacarelos, si es que os han causado enojos. ¿Quién os trujo aquí? Un rigor. Declaradme la verdad. Hola, Ismenia. Perdonad, que llama adentro, señor. Llama adentro, decís bien, y aun tanto a su ardor me allego, que las centellas del fuego ya por los ojos se ven. De esta llama lleváis palma, yo lo muestro en mis enojos, que si se abrasan los ojos cual debe estar el alma, abrasado me has, mujer, mas pobre de mí, ¿qué he hecho? Lo fuerte que hay en mi pecho, así lo dejo vencer. Por una mujer perdida he de perderme, ave mate, no amor, tan gran disparate a un noble no se le pida. Yo me arrepiento. ¿Qué es esto, hijo? Pues vienes cansado y a reposar no has entrado. Ya voy. Confuso me has puesto, no vienes bueno. Señor, gloria a Dios, muy bueno vengo. Pues, ¿qué es lo que tienes? Tengo no sé qué. ¿Es algún dolor? Dolor no, ni Dios lo quiera, solo es un desabrimiento. Mas, ¿qué sería si, a tiento, diese en el mal que te altera? En este mal, por mi fe, yo de ninguno me quejo. Mira, Teodoro, soy viejo, y el mal de los mozos sé; de esta moza que ha llegado, que en hora negra sea, miraste. Menos se crea cosa vil de un pecho honrado, ¿qué importa que la mirase? Poco, pero del mirar, fuego se suele pegar con que un linaje se abrasa, y en esto no más consiste mirar bien o mirar mal; hijo, el hombre principal más que el humilde resiste. Aquesa mujer perdida, que ya estoy determinado enviar, que me han contado el discurso de su vida, de un hombre que la sacó con palabra de marido. Yo nada de esto he creído. Lo cierto es que ella salió, y en cuanto habrá estado aquesta en veinte casas ruines, hijo, miremos los fines y lo que un deleite cuesta. Bien se yo que no vas a hacer cosa indigna de tu nombre; pero al fin, hijo, eres hombre, y esa, aunque ruin, es mujer. Y de tocar una mano, si demasiado apretases, podría ser que quedases sin hueso ni miembro sano. Consejo de padre es este, tu bien quiero, y no tu mal, un deleite XXXX guarda tu salud no queste. Y si por ser mozo, al fin, algún sujeto te agrada, busca una mujer honrada y no ordinaria y ruin. Si sabes que soy tu hijo, y que en mí no ha de haber cosa que no sea muy honrosa, pues por ti me guio y rijo; nada tienes que temer. Nada temo que me asombre, pero al fin, hijo, eres hombre, y esa, aunque ruin, es mujer. Ahora vete a descansar, que de nada tengo miedo. ¿Qué descanso tener puedo, si me comienzo a abrasar? No vengo poco admirado de ver que con tal presteza nos manda llamar su alteza. A mí no me da cuidado, pues tantas sus penas son, que cercan su real pecho; que no haber locuras hecho, es lo que da admiración. Bravo caso el de la infanta. Pues es mujer, no te asombres. Sí, ¿mas ir contra los hombres? Son de baja e infame casta. Ya sé que son sangre tuya. Y mejores. Habla paso, pues se ve que aqueste caso descubre la infamia tuya. Fuera cosa contra ley, si Mauricio la pidiera, dársela. Si injusto fuera. No es tan bueno como el rey. Ahora apasionado estás. Mauricio era secretario, hijo de un hombre ordinario, eso sé yo. Y no haya más, que hemos llegado a palacio y no es plática segura. XXXX da coyuntura, pienso que no pide espacio. Oh, señores. ¿Qué aguardamos? Licencia para entrar dentro. Celio nos sale al encuentro, él dirá como aquí estamos. ¿Está el regimiento junto? Si otra cosa no aguardáis, juntos a los cuatro hayáis. Pues por vosotros pregunto. El Rey sale. Aquí nos tiene, sujetos a su servicio. En paz estéis. Tus cosas el cielo ordene, venga un asiento. No venga, apártenmele al momento, que alma que no tiene asiento no es bien que el cuerpo le tenga. Cubríos y oíd mis quejas, mis vasallos y hombres buenos; mi mal bien sé, por lo menos, que cerca vuestras orejas, por dichos y por consejas lo cuentan en cada casa. Pobre Rey que por tal pasa, a esto un padre se obliga. Cuando a su hija enemiga, no la entierra uno la casa, no por mi descuido al fin, ni por falta de regalos, ni por mis consejos malos hizo un hecho tan ruin. Dos mozuelos y un jardín me quitan vida y honor. Mas ya al quejarme es error, sola la venganza aguardo, y lo que en vengar me tardo, acreciento de dolor. Ya veis que los han buscado y que ninguno aparece. Oíd pues, lo que se ofrece es que se doble el cuidado, y a cualquiera de mi estado que presos me los trujere, le ofrezco cuanto pidiere; y que junto a mi persona tendrá en la real corona el gobierno que quisiere. Anímeos esta esperanza cuando mi amor no os anime, y el premio que mando estime aperciba espada y lanza, que yo, mientras hay bonanza en este mal alterado, pretendo estar encerrado para que el mundo colija lo que es una mala hija con el padre más honrado. Lastimoso caso. Y tanto; que de lastimosa pena acude en copiosa vena a los ojos triste llanto. Y no lo puedo esperar, maldito del cielo sea el que en tu daño se emplea; fáltele tierra que andar, tormento le brote el suelo cual al tirano de Ejipto, y porque pague el delito, con rayos le hunda el cielo. Ay, hijas, causa bastante a infamar un reino todo. Afligíos de ese modo ahora no es importante, sino que todos busquemos los infames ofensores. Si el castigar los traidores consiste en XXXX, extremo seré en buscallos; desde la más fría arena hasta donde el sol refrena el curso de sus caballos, no dejaré playa o monte que con mis pasos no mida mi provincia dividida de este y del otro horizonte. Iré donde el cocodrilo tras de los humanos corre, y desde la hercúlea torre hasta donde se acaba el Nilo. Por la redondez del suelo mis ojos vuelta darán, y si en la tierra no están, con quejas pasaré al cielo. Y con voces y clamores de tomar venganza juro, aunque el cielo yo aseguro que no recoge traidores, mas si en el mundo han de estar, y en dalle vuelta me fundo, yo voy que, aunque pese al mundo, a mi rey he de vengar. () Todo el cielo te acompañe, y, pues el amor te mueve, venga la traición en breve sin que su maldad te engañe. Yo no puedo esperar más, de enojo voy reventando. Yo te voy acompañando. ¿Tú, Valentino, dónde vas? En mi posada me quedo. Queda con Dios. (). Él os guarde. Buenos van, tanto cobarde honor publican y es miedo. Agravas mucho el delito y no lo has considerado, pues no ves que el mal pasado pide castigo infinito. Del rey la furia enemiga se ha de pagar de esta vez, porque es el cielo un juez que aunque dilata, castiga. De aquel que en la XXXX es el cielo ejecutor. Hola, Celindo. (). Señor. Haz que me den una ropa, y que la comida ahora ordenen, que estoy cansado. XXXX y un hombre embocado aquí te aguardan XXXX. ¿Embocado? Y ¿qué me espera? Y entiaje de peregrino. Lo que sea no imagino; mas cierra esa puerta afuera, y dile que entre al momento. El corazón, que es leal, de algún prodigioso mal me avisa en este momento que puede esto ser. Ya viene. Salte allá fuera y aguarda en su presencia gallarda, descubre el nombre que tiene. Conocesme. Con el alma, y en los brazos te recibo, que estás libre. Y vengo vivo para darte honrosa palma. Mauricio soy, no te asombres si mi estado consideras, de que, con los reyes fieras, se vuelvan fieras los hombres. Venganza es la que pretendo, en honra, vida y estado, pues el agravio pasado sopla el fuego en que me enciendo. Mira si en rigor ardiente me abraso y me precipito, XXXX hice el delito. XXXX seguramente ya habrás sabido del suceso y el triste fin que ha tenido. Sé que la hazaña ha sido digna de tu brazo y peso, mas, ¿qué llamas triste fin? Hasta ahora que te espanta, ¿no lo es volverse la infanta? Y por un villano ruin. ¿Para dónde se volvió? No nos fue siguiendo un mundo, y al infame Recisundo se la quitó. XXXXXXXX la infanta desde aquel día que faltó de aquesta corte, nunca ha vuelto. El cielo acorte la cansada vida mía. ¿Qué dices, no hay nueva alguna? Es verdad lo que te digo. Para crecer mi tormento se juntan cielo y fortuna. Yo soy muerto, triste agüero a mis venturas alcanza, pues de una rica esperanza fin tan miserable espero. ¿Pero qué es esto? Yo temo. Oh, vil corazón, alienta nave que en esta tormenta mi pasión a vela y remo. Que a pesar de cuanto estorbe a mi dicha, él goza de ella, que alumbra del cielo el orbe. Imaginando que estaba en esta corte he venido, que un amanta ya ofendido, que no intenta y que no acaba, que para decir verdad, yo por la infanta me abraso. Y sé de tu amor el caso, y temo esta novedad por no saber qué se ha hecho. Recisundo, aquel villano me la escondió, aquesto es llano. Mas la buscaré en su pecho, no dejaré monte o valle que con los pasos no mida; hasta que pierda la vida, o hasta que a Leonida halle. Y entre tanto al cielo juro que el que por el monte pasa, ni el rey en su misma casa, no ha de estar en mi seguro. Abrasaré los lugares, robaré los pasajeros, tendré con el cielo aceras, y con sus mismos altares, de fiero cobraré palma. Montes dejaré deshechos, seré león en los lechos como lo soy en el alma. Me voy, tío, que ya rabio por dar a entender al mundo cómo la venganza fundo de uno celos y un agravio. ¿Y cómo sabré de ti para quedar con mi hacienda? De cualquier cosa que emprenda tendrás el aviso aquí. Tuya es mi vida. Y la mía es tu sangre, tuyo soy. Ven, sobrino. Ciego voy, si Leonida no me guía. (). ¡Hola, mozos criados! ¡Hola, gente! ¡Que se quema mi cama, que me abraso! Que consume la vida el fuego ardiente que abrió desde la vista al alma paso, este rigor de fuego se consiente y del remedio se me hace caso. Padre, amigos, criados, venid luego, que me abrasa el alma, toca a fuego. Teodoro, señor, ¿qué tienes? Fuego vivo. Estaba helado y frío y abráseme. Libre estaba anoche y hoy cautivo. Osado era mi pecho, mas ya teme. Manso y humilde soy cuanto fui altivo. En bonanza me vi, pero anegueme. Fui por mirar al sol y quedé ciego. Que se me abrasa al alma, toca a fuego. Estás loco. Villano mal nacido, por el poder del cielo que te mate cuando estuvo más noble mi sentido. Noble le llama, loco está arremate, su padre avisaré. (). Que estoy perdido, atado y preso. ¿Hay quien me desate? Mujer que me miraste, venid luego, que se me abrasa al alma, toca a fuego. Señor mío de mis ojos, ¿de qué das voces, qué tienes? A dichoso tiempo vienes, ocasión de mis enojos. Teodoro, muchacho, ¿qué has? ¿Por qué alborotas la casa? ¿Qué tienes? Fuego me abrasa. ¿Que con calenturas estás? Muestra la mano. Estás frío. Así tu juventud goces. Ay padre, que no conoces de mi mal el desvarío. Tienes helada la frente. Pues abráseme el pecho. Alto el cansancio lo ha hecho, templaráse fácilmente, traedle vos agua, manos. () Y tú esos puesos telaba, refúscate, necio, acaba, vuelve a tus bríos lozanos, no tan temprano comiences a perturbarnos el gozo, que te harás viejo de mozo si las tristezas no vences. ¿Qué quiere decir que estés alborotando a la gente con un tema impertinente? Aquí está el agua. Ca pues, lávate. Ya estoy mejor, ya el accidente ha pasado. ¿Qué dices? Que me he helado, y que ha cesado el calor. Gracias a Dios vuelve aqueso. Y tú, pues mejor te sientes, busca medios convenientes contra ese mal y XXXX sigue la medrosa liebre en el alcance gustoso, o busca el ocio furioso que el lazo y lanza requiebre. Corre la osa monte, ya tigre o jabalí, venado, y el oso fiero, alcanzado, quítale la mejor presa. Si ya enfadado estás de esto, llegado a ese prado bello, gozaraste solo en vello de varias flores compuesto, pues al abrir la mañana verá el que mirarlo pruebe en las unas rosas nieve, y en las otras leche y grana. Verás luego en tus distritos que aunque hay infinitos pados, faltan para tus ganados por ser ellos infinitos. Te podrás bajar al río, y sin diligencia mucha, sacar salmonada trucha, o el barbo con mejor brío. Y antes que la noche venga, vuélvete a tu casa luego, donde no faltará algún juego que te alegre y te entretenga. Queda en paz, alza esa cara, cobra nuevo regocijo. (). Qué buen padre, si el mal hijo de Venus no me matara. Mas es predicar en vano esta plática que ha hecho, que está el mal dentro del pecho, y curanme sobre sano. Mujer divina, ¿quién fuiste, de qué deidades bajaste, con qué ojos me miraste que tanto daño me hiciste? Si te mereciese yo, pues el alma te ofrecí, mi amor me dice que sí, y tu hermosura que no. El fuego vuelve a abrasarme. Sola gente, cielo impío, ¿qué mandas? Médico mío, que vengas a remediarme. ¿Qué tienes? Fuego infernal. ¿De qué procede? De celo. ¿Y qué pretendes? Consuelo. Será remedio. ¿Y qué tal? ¿Quién te ha ofendido? Un deseo. ¿Qué ha de curarte? Una mano. ¿Será medio? Soberano. No lo creas. Sí lo creo. ¿Y cuánto ha que estás malo? Un día. Poco es el mal. Es inmenso. ¿Te piensas curar? Sí pienso. ¿Y sanar? Eso querría. Di qué tienes, por mi vida. Por tu vida que es verdad, que tengo una enfermedad de los hombres no entendida. Tengo un fuego que no enciende, un hielo que nunca enfría, un seso que desvaría y un error que no me ofende. Tengo un cielo y un abismo de gozo y de padecer, un querer y un no querer, todo en un sujeto mismo. Tengo rabia que no mata, salud que a morir condena, libertad que está en cadena y prisión que me desata. Tengo el ser vivo difunto, soy cautivo y vencedor, y en efecto, tengo amor, que es tenerlo todo junto. Mucho mal tienes, no sé si habrá cura en tus enojos. Sí habrá. ¿Dónde? En unos ojos y en un sí que se me dé. ¿Pues cómo, y con tu criada, se intenta tal desatino? Y más con mujer que vino de sus desdichas forzada. Tal tu discreción consiente, es sin razón lo que pasa, ¿tú no ves que entré en tu casa para servir solamente? Vuelve en ti, por quien tú eres, tal bajeza no la nombres; porque no es de nobles hombres violar humildes mujeres. Burlas son, y me enfado tanto en verte de esa suerte, que dejaré de creerte creyendo que te has burlado. Por esos labios dichosos, a darme vida bastantes, por su muro de diamantes y por los ojos hermosos, por la luz que sale de ellos, que hace efectos soberanos, por la nieve de esas manos y el olor de esos cabellos que te adora el pensamiento, y que son veras del alma as que he dicho. Hoy valla calma la nave de mi tormento. ¿Qué he de hacer, pobre de mí? Ahora, pues un rato advierte, sabrás la tuya y mi suerte, quién soy ahora, y quién fui. De Ordoño, rey de León, por desventura soy hija, que ser hija de los reyes, si son malas, son desdichas. Me crie libre, sin madre, aunque siempre recogida con doncellas, mas entre ellas, Venus reina y Amor priva. Hijo y madre se juntaron, yo sospecho que de envidia, en uno para mi daño. Creí los que de perdida me acreditaron el alma de un tirano que servía de dar la copa a mi padre, y a que le quiera me obliga. Muchas causas sucedieron, infames para sabidas, que las calla la vergüenza, basta que el tiempo las diga. Al fin me salió con él, y entre unos robles y encinas, de miedo me dejó sola creyendo que nos seguían. Del honor guardé la joya, aunque de otras joyas ricas el tirano me despoja sin que mis ansias le rindan. A penas me quedé sola, cuando los hombres que gritan veo que son tus monteros, y el remedio de mi vida me dio la mano de esposo, jurándome que a Galicia, tierra que un tiempo fue suya, era la cierta partida. Vine yo, y viniste luego trayendo en tu compañía de tantos males, mi daño y mi muerte misma. Esta, en efecto, es la causa de que yo a tu padre sirva, y esta es una parte poca de miserias infinitas. Si te pareciere honesto que una mujer tan perdida, con el título de esposa, de humilde esclava te sirva, tendrás el alma y la mano y una voluntad rendida a tu gusto eternamente. Mira lo que determinas. Por el cielo soberano que he quedado sin sentido, tanto bien he merecido, suerte tan dichosa gano. Tal he visto, tal escucho, tal miro, contemplo y toco, loco estoy, y que esté loco de tanto a cuerdo no es mucho. Que un bien de tan alto exceso nadie es digno de alcanzarle, ni yo supiera estimarle si no es estando sin seso. Hoy a la fortuna veo para eternizar mi ser, que me ha pesado el placer con el peso del deseo. La desigualdad que había en los estados miro, y tu balanza bajo porque igual hace la mía. Yo te adoro, y cuando fuera otro el caso que has contado, que es imposible, hoy me has dado nueva vida y gloria entera, seas la infanta o quien fueres, que, pues mi alma vendiste, no te estimo por quien fuiste, sino solo por quien eres. Dame esa mano. Y la vida para que dispongas de ella. Leonida, ay, contraria estrella. ¿Qué quieres? Que me des comida. ¿Cómo va, amigo? Muy bien, ¿qué es mi oficio sin trabajo? Es humilde. (). (Y aún más bajo merece que se le den). ¿Y en que has de llevar el pan? En aqueste costal. Muestra. (). XXXX por vida vuestra que hay seis mozos y un gañan. En el alma he deseado, amigo, saber de ti cierta cosa. Lo que es di, que haré como tu criado. ¿Conoces a esta mujer? No señor. (). Villano infame, cuando tu sangre derrame la verdad vendré a saber. Te sacaré el alma. Tente, que en todo daré razón. Es la infanta de León; engañada injustamente conmigo se vino. Basta, que ya sé lo que quería. ¡Oh, primo! ¡Santa Lucía! No inficionéis vuestra casa, tené, no le hagáis mal. Calla, loca, ¿qué gritas? Por las llegas infinitas y por el cirio pascual, que no degolléis al triste. Alza, bestia, ¿qué es aquesto? Os mueva ver su noble gesto. Allí está el pan que pediste. Lo llevaré sino quieres otra cosa. Puedes irte, ¿y el secreto? He de servirte en todo cuanto hicieres. ¿Qué ha sido esto? Cierta prueba en la vida de un malvado. ¿Y de ella qué ha resultado? A mi alma vida nueva. Constanza, acecha al momento a mi padre. ¿A cuál? Al mío. ¿A mi tío? Sí, a tu tío. Que esto escucho y no reviento. Solíades le vos llamar si no nuestro padre junto. ¿Quién nos tuerce en este punto? La manera del hablar que esto sufro y que esto pasa, justicia venga de Dios, alzaos con el padre vos como esa otra con la casa, yo tengo mi merecido pues que no la doy zarazas. En que poco te embarazas; tan tu padre es como el mío, sino que yo me erré. ¿Qué os errasteis? Me erré yo. Es nuestro padre. Pues, ¿no? De esta manera yo iré. Mal me haga Dios si tal vaya, sino que me he de esconder para ver qué quiere hacer. Ya mi mal dio punto y raya, dame tu hermosa mano para que la torpe mía enriquezca de alegría y de favor soberano con el título de esposa. Fálteme el bien de los cielos, tenga eternos desconsuelos, si yo deseo otra cosa. La ves aquí. Mano lozana, más que el prado en abril, sutilísimo marfil, sangre y leche, nieve y grana, carmín puesto en azucena, alabastro entre coral, principio al bien, fin al mal, grillos, esposa y cadena. Yo os juro a los bellos mantos del celeste firmamento, al fuego, a la tierra y viento, a Dios y a todos sus santos, de seros vuestro obediente y daros humilde palma mientras que dura el alma, que ha de ser eternamente. Y yo juro al mismo cielo de ser vuestra esposa y sierva. Ríos, fuentes, prados, hierba, aves, plantas, aire, fuego, venid, dadme el parabién de la gloria que poseo. ¿Qué tal a mis ojos veo? Malas lanzadas te den. Con ella se ha desposado, ¡por la luz de Jesucristo! Ay, que la abrazas he visto. Tal traición en un malvado a ladrón deshonra buenos. Quiero deshacer el lazo. Es posible que te abrazo. Y que lo veo yo al menos. Ah, Costanza, ¿qué barruntas del bien que alcanzo por mío? Que eres un puto jodío, pues con aquesta te juntas. Bueno quedará el linaje si con esa vil trotera te casas. Torpe grosera, tu desvergüenza se ataje, que te sacaré la lengua si más hablas en efecto, si no guardas el secreto. ¿Que he de callar esta mengua? Has de callar o matarte. Costanza, tu pecho humana, porque hoy cobras una hermana para servirte y amarte. Yo prometo desde ahora tenerte tan regalada, que seré cual soy criada, y tú mi propia señora. ¿Me darás las llaves? Sí. ¿Las del tocino y el queso? Y las del trigo. Y aún con eso, me llevarás por ahí. ¿Dónde os vais? A dentro vamos, tú quédate y disimula. No comáis mucho, que es gula. Nada de comer tratamos, que es acerca de un conjuro sobre un caso venidero. Pues entraos en el cillero, que está solo y es oscuro. Allá vamos. Bien podréis, que no habrá perro que os ladre, hola, y aunque llame padre y regañe, no chistéis. Contigo nada tememos. El diablo me está guizgando por irlo a decir volando. Ah, Costanza, acá os tenemos. Yo os voto a la luz de Dios, pues que se ha cumplido el plazo, que me habéis de dar un brazo, o que he de pegar con vos. Que es pegar allega, pues, veréis si os pego y ataño. Sois pobre encina o castaño, nogal, almendro, ciprés; sois víbora o alacrán, sois granizo o torbellino, rayo o piedra de molino, yesca o fuego de alquitrán, sois pedernal, sois acero, sois demonio que ángel fue. Nada soy. Pues, ¿qué? Mujer, y que no te quiero. Déjame, Tirreno, en paz, son se lo diré a mi tío. Haz, Costanza, a tu albedrío, lo que más quisieres haz; pero yo me ahorcaré, pues tal rigor manifiestas, y tú me traerás a cuestas. Después de muerto. Alabe. Colgado aquí del pescuezo. Y sin que puedas soltarte. ¿Y si ahora quiero abrazarte, harás tan mal estropiezo? Si ahora me abrazas, no. ¡Jesús, yo te quiero abrazar! Mas no me has de pellizcar. También a ahorcar me voy. Pellizca, mas da quedito, o mira que gritaré. () ¿Te escoció? No, alabe, ¿contento estás? Infinito, pues no hay colmena castiada, no hay bocado en pan reciente, no hay bebida en clara fuente, no hay natarón ni cuajada como Dios, y en hora buena este pellizco amoroso, que es para mí más sabroso que aguamiel, leche o colmena. Sola éntrate donde vas, no salga hermano y te halle. Antes yo vengo a buscarle. Pues ahora no podrás, que a fe que está ensotanado. ¿Con quién? Con la vil trotera. ¡Ay, si el viejo lo supiera! Y más, que se han desposado. ¡San Blas! La verdad te cuento. Voto al sol que he de contarlo al viejo, y ha de matarlo si tal tiene en pensamiento; o le han de crucificar. No digas, que yo lo digo, Tirreno. Háyanlas conmigo, que yo lo voy a contar. Tirreno, por vida mía, que no te hagas mal sin. ¿Quieres tú que los deje, al fin? Él los cogerá algún día, y les dará pan con gorra, o ya Teodoro, quizá de ella se empalagará. Dala al diablo, que es machorra y hará sus corroe locos para que venda al ventero. No han salido del cillero. Sus gozos serán bien pocos, si se lo digo al señor. ¡Ah, hideputa, cómo atizas! Mas dirás, ay, qué longanizas. ¿No seas tú el atizador? ¿Quieres entrar? Sí, quiero entrar, y abreviar, que es corto el plazo. Ah, Costanza. ¿Qué?

JORNADA TERCERA

oenada tececca del robode la Infanta Leonida salemanfiedo riniendo TrasTeodoro su hijo y el mayor al puñiendo los enpaz, pa teno perar man No me tengáis dejadme que le acabe ¡Viven los cielos que tu sangre misma tengo de hacer que aquesta mancha lave maro Señor, mantiedo por la santa crisma man que tengo de cristiano que he de hacerte un castigo que admire a la morirma dejal detio llegue y de me muerte deo si tan inorme juzga este delito dis casado estoy y me esdichosa suerte casado o que ne con no digastal maldito mayo no desonves tu casa, ya volengo con esta rabia y furor me precipito man d Yo me tengo la culpa yo la tengo llamad esa rramera desdichada de de paro sale Leonida vr Salaza ismenia? mayo d a tu mandado vengo leono quien se la ve a la infame descarada man Tratadme bien a mi mujer os digo deos que soy honrado y tengo aquí una espada para tu padre espada mian d Di. teo o enemigo man de mi maldición te alcance y la del cielo de hallále ruego a Dios venga el castigo si en a cona de las D. feo Di maro elor deos di. man maro deo d man leo y man deos mi con cea deo de mado deos esi leono man di. que no se me dañada Sois mozuelo. y no lo miráis bien con vuestro padre da llega a las rogillas por el suelo, que no quiero llegar Nital te cuadre porque te mataré decid que llegue No senos muera, si se va con padre llega a pedir perdón como el sosiegue yquiera que me case yo le pido antes mueras y yo triste ciegue quital de dedetante mal nacido o con aqueste palo Ten la mano No me mates, señor a mi marido Mando dice, cielo soberano, tanto castigo en mi vejez cansada puesto, señor, que ya rogarte es vano y que está ya la jaz en ti acabada para siempre me voy aquesa prenda guarda que es mi mujer y está preñada no quiero de tu casa y de tu hacienda cosa ninguna yo sabré adquirilla solo aqueso te doy por encomienda y pues todo es forzoso ya el decillo inígito aquel niño que está en casa es mío como así vuelve adecillo inígito es mi nieto Aquesto pasa y con engaño en casa le ha criado los secretos del cielo son sin casa con esto voy contento pon cuidado y queda Dios que ya mientras viviere pensar que he de volver es excusado esposo espera ¿Qué le quieres que espera desesperada vea yo tu vida malo d mand leond man de leonos mande casas ian costan mian costan mano do san man y a mí si más en casa te tuviere Aejo hija ordenad vuestra partida o dadños el rofían y poned trato que os baste a der la ropa y la comida que ya en mi casa se acabo el barato yceso el dar recado a los pastores y el daros voz también al dulce plaro Andaoseñora mala hacér heñores, Yo no me espanto todo va perdido que aprenden de las grandes las menores sabéis lo que en León ha sucedido sé que la mal mirada de la Infanta también con otro mozo se ha salido ¡Ay desdichada de mí, Fingios santa no quedaréis en casa, aunque ya os viese mudada del cabello hasta la planta Pues si tu gusto mi señor es ese Haced me den a mi querido hijo imagináis que de ello a mí me pese No viva yo si no me regocijo en sacudirme de tan mala casta y así que os le llevéis por bueno el ijo fi. costanza o la costanza sale costanza Nada basta para que me gastéis tanto mi nombre quees de iniguillo está en una canasta Muere aqueste muchacho por serhombre matome ayer dos pollos, y por eso sen le cierro hasta que la casa escombre del padre le ha venido el sertia vieso Quién es su padre. Sácale acá fuera quien engendió a iniquito deja aqueso? el camino tomad honrada nueva vi dla cen di. dti. costan mayo de man de leono maco de man de costan leono d mayo de man de leonos man de malo Di mian leono d y no paréis en todo este distrito porque os haré poner en una soquera A señor, tiobéis aquí ha iniquito O qué bonito es, ¡Válgale el cielo con padre abraseido aquel maldito sin dineros se va a lo que recelo temo que el tiempo no le sague a daño O hijo de mi mal seréis consuelo Ya ha llegado el castigo y desengaño de ser yo vuestra madre hijo mío, Yo al menos con la pena le acompaño pues para el mal tuvistes fuerza y brío tenel de ahora aquí el llorar es vano Pues queréis los echar de casatio pues cuál tu esclava a tu querer me allano Dame la mano y dasela a tu nieto le de de no lo podís negar dalde la mano della Dársela ahora no ha de ser de efecto vayan sin ella cuando tú la niegues las plantas suyas besaré en efecto Si aqueso es parte para que sosiegues pues que de tu partida llega el plazo a mis brazos permito que te a llegues daréosa entrambos el postrer abrazo quien no hablanda el pecho fiero cuando fuese de diamante en unaeto semejante venga mi nieto el primero Vesle aquí por él te ruego pues en él tu sangre miras que de las injustas irás temples el airado fuego ya que en desdicha tan grande secadto man de de pera leonos man se aumenta más tu pasión si estás airado león este corderote a blande causa fuide mill ofensas Pues ¿qué con tantas estoy pero cree que no soy iosa tan mala como tú piensas des y si aquesto le peisuades tras de la desdicha mía, Saldrá el sol claro algún día y se sabrán las verdades no puedo negar retrato del vivo queeslá en mi pecho que sois de la sangre hecho de aquel vuestro dueño ingrato quien os da vida y os cría de ser mi sangre da muestra pues esa ferbiente vuestra a viva la elada mía, pero quién humilde planta en tan buena sementera que oscultivar ancreicia debajo de infamia tanta el campo estuviera enjuro si os sembrarán con mi honra más senvidado con deshonra antes de tiempo da fuiro Ahora bien no vais de casa que si cesa esta mancilla seréis como la neguilla que por el buen trigo pasa acrecentarsea el señor del humano desengaño de que en el más finopaño callamancha y deshonor Dame tu mano. mis brazos y el alma que vuestro estodo sien a conde lan Di. ¿si sines man si re man si ere Ismenia y abéis del modo que os pongo al cuello estos brazos Pues mirad que así han de ser los delma tuimonio santo que no aya fuerza ni espanto para poderlos romper con indivisible amor se los dad a vuestro esposo deto mira a que yo soy celoso Yo se de ser guardador, tened por caso sabido, pues de mi nieto sois padre que os seré hermano y marido dad guardador esposo y Di sole tireno pastor deo. que es de señor, donde está que quies tireno a d Quién noshad entre tener si vuestro hijo seva Quién será señor el mozo si el que lo es se va fuera que de ninguna manera nos dará alegría y gozo deds. quién en el día de Dios d aumentara los solaces? y quien ha de hacer las paces cuando riñamos con vos quien de poca gana o mucha nos dejará que bailemos quien el día que luchemos para premio por la lucha y al fin quién será ya el hijo que os dé contento y placer si el que lo es no ha de volver dijolo el Sí que lo dijo y que no le aguardeis más y desatando una yegua corrió de un trote una legua cuál si fuera barrabas O que tanto habrá que partió man poco sire pero va a todo correr vale Yoiré y le haré volver miaco s cuando volverá estas loco tires no sabes que vive en mí man con amistad verdadera y basta que yo lo quiera para que se vuelva aquí Ahora quereldo veamos sine s ¿Qué me queréis apostar costan que no le ha centornar dete deo que aquesto por vos suframos así un hijo se despacha porque lloras man porqué lloro cosan si él no se va aroinarmoro Decid que yo estoy borracha el dará de quien es prueba Di leoní más que no lo vemos más costa loca que diciendo estás mand sola una camisa lleva costa y no ha de haber quien lespulque Viete necia a gorerá maro muy buena fama os espera costan cuando aquesto se divulque Dios os lo perdone amén sale el mayoral con recisundo d Por Dios con padre no hay traza mayo de de dar a vuestro hijo caza como así mi an ni mal ni bien malo Aquí os lo dirá mejo ven dela lora deo d. deses mian deco d man di lo que sabes acaba a la parte donde estaba llego, Teodoro, señor, y con los ojos turbados por el agua que vertía con un rostro que ponía lástima a los propios prados Dijove a mi padre y di antes que el dolor me mare que a mi amada esposa trate mejor que me trato a mí que no le sea cruel y aquel cielo nos junto que cuanto ella es más que yo ese llamas que yo yél y pues que él me destierra como padre pertinaz dejando su casa y paz voy a morir en la quera Esto dijo y piernas puso a una yegua como un viento y en un pequeño momento más de dos leguas tras puso Base a la guerra bien hace siga de Marte el consejo pues la paz de un padre viejo tan poco a su gusto aplace ponga a las armas el pecho ya los trabajos paciencia y será la penitencia de los pecados que ha hecho Vosmirad de mi mitad que en el todo de mi alma en esta molija calma remediad mi soledad ni un momento osapartéis de mis ojos hijo y madre costa decos leono decos leonos decos ¿i que en vosotros veo el padre y en mí enverme le veréis entrada llorar conmigo van de Yo te sigo la primera darte un recado quisiera de tu esposo tu enemigo Qué bien me puedes tiaer Yo no sé si es bieno mal más sirvo como leal dice que te quiere ver y pues que el partir es cierto al tiempo que el sol sencubra tu belleza se descubra por la ventana del cuerto que quiere hablar por allí para partir menos triste dirás que me lo dijiste pase y que yo no te creí No haces mucho en no creer la verdad que te he contado pues el crédito de honrado quise tan fácil perder Adome acuerdo que tenía valor contigo infinito, mas fue el animal de exito que nace y muere en un día pero desdichado yo si ha llegado en tal tormento el justo arepentimiento donde la ofensa llego No es posible porque el mal que cause fue de manera que cuando mil veces muera no es satisfación igual pero paciencia y sufrir Teodoro queda escondido sien la cone la ¿si seos de ces deos deces seod decis seo d deces deo d y su mandado he cumplido Dice que se quiereir y ver primero su esposa ojala bien le suceda y yo cuál deseo pueda servirle en alguna cosa e y sale deodoro parece de quien recisundo nadie todo está quieto des de mas ya el partir no es de efecto porque se ha trocado el mundo el viejo tu alsencia llora de modo que pierde el seso llore, pero no por eso he de dejarde irme ahora mi esposa Escuchome mal y respondióme peor tiene desigual rencor Amor tuvo desigual pero yo co mereci puesto que de ti me valgo entra como a pedir algo y di como estoy aquí? Mira que no ha de creerme Hazlo de aquesa manera que no es posible que quiera dejar de salir a verme Cielo, grande bien me has hecho en que mi padre se enoje para que luego me aroje a lo que intenta mi pecho Ya no importa que e me quiera volver al paterno abrigo que es punto de honra conmigo di At. case eee d sale la loonos deos de cis seo d decis leono deos leonos seo de costas teodos leonos seo d aquesta ocasión ligera de irme estoy determinado mientras esta suerte pasa y no volveré a su casa sino vuelvo muy orrado Infanta y recisundo el corazón verdadero secretario de la vida me aviso de tu venida dulce esposa verte quiero y yo que tengo de hacer avisar si alguno viene de cuanto tu gusto ordene Al. enmente ese cutor he de ser escondese ¿Qué es esto, mi bien ¿qué quieres? que tienes determinado que me veas más honrado Señora, cuando me viero como falta te honra a ti. no porque tú me la das mi as pero quiero emprender que yo para más nací. asomase costanza por arriba Ismenia a fuerasado Ya me mitio mandado que la aceche con cuidado hay hay, juraralo yo. Mal me haga Dios, si no es él Oiré lo que están hablando irélo a decir volando llore mi padre cruel, que a la guerra voy a donde a la guerraclaramente que en vurgos alistan gente si en a cona de la es to di. leono seos csta leonos seode leonos seo d leonos hacentodos mano mayo man leono mi ae leonos los tan don Alvar núñez el Conde Bien caro nos costaría esa nueva pretensión quies no sechar a perder amigo quien tal ordena queda esposa enhora buena que esta partida ha de ser Yo me voy. que se quiere Madre de Dios, que estoy viendo tenle de que ya deciendo y al viejo lobo a decir mi bienes para acabarme tal partida No señora si Mira si tienes ahora alguna cosa que darme d que en la partida yo juro que no aid año que remer Gente viene qué has de hacer Suyiques lo más seguro Toma, amigo, aguarda espera toma una cadena toma man fudo y costanda Haceos todos un aloma y no se os vaya, aunquequiera cogel de en medio y ques de metelde acá, aunque lepese que es de aquel mocha eho? fue se desapacible y cruel mi hijo se fue ay de mí ya la quería cuando menos quene lámpagos y tuuenos sale pase suiendo di ane leono ni can mayo mi aros deces ne cano decos costa miaro maco leoni d dearo dos tan man leonos son estos tristes decí pues a que vino a hablarme y ya por mi mal lo hizo Vos villano advenedico No fuera bueno avisarme sino venir con engaño trayendo una nueva incierta y ahora aguardar la puerta para causar nuevo daño asilde que quies hacer que noscura cárcel viva que pues de misolnte priva luz ninguna ha de tener llevade su mandamiento hice respondiendo estás llevade merezco más y así esa pena consiento no no por amor de Dios que no le lleven al cepo llevalde nada discrejo de tu gusto por los dos si hacernos mercedtepones lo has de perdonar, señor, Si sí, que hay mal olor y esta lleno de rarones Ahora que desepor ti que como el alma sospecho puedes mandar en mi pecho tanta merce receli Dame tus manos. Di dti sol talde maro pues que mi hija lo quiere y pues Teodorodo fuere Ya será busca lleen balde en tanto que aquesta ausencia sechatán a costa mía tiénenemedio algún día con su agradable presencia nos aparteis de mis ojos de mi pecho y de mi lado vos y el hijo regalado de aquel infame despojos que siendo amador fiel ya que desivo os da palma miraréme yo en vuestra alma y quizá le veré a él Dadme esa mano vení y Leonida Vanse queda recisundo de D por tu esclava me confieso, Di Leoní Yo estoy tal que pierdo el seso decos de aquesto que he visto aquí que esto la nobleza ordena hoy mi infamia más señalo, pues para un hombre tan malo hay una mujer tan buena Vorme donde mi infinito dolor mi suerte empeore y adonde de nuevo llore la cuepa de mi delito dena sale Mauricio sólo como van dolero en estas soliaa descon a abilo mares y adonde el cielo airado me destierra imitando a las fieras de la sierra que sin duda lo soy, pues las imito d. Di el fuego en que me habías hoy precipito con nuevas diferencias del aguerra deo. y amor como ver dugo de la tierra el alma castigo por su delito el rayo acelerado el curso acaba y el curso fiero delas ansias mías nuevamente me pone espanto y miedo quiétase la mar cuando estabrava di. al fin, por mi dolor se van los días y el mal que me trujeronsesta quedo que fuera de todo ha cuerdo di. me traen imaginaciones de eto. O, cómo pueden pasiones quitar el seso al más cueido Pues esto en qué ha de parar la vida por quien me rigo dl. este salrear prolijo qué fiero salto ha dedar A Infanta mas ¡ay triste, como nombro a quien me mata alma, porque aquella ingrata tan sin razón teven diste mira que te quiso mal de los pero desdichado yo que amante se goberno por la razón natural Ahora bien ya el malse hizo Di Aquí vivo, y aquí muero aquí de vengarme espero y aquí mi fama eternizo pues en las fieras hazañas Di tanto crece mi opinión que el reyes rey en león. y yo rey en las montañas no cesaré hasta quitala el cetro que goza mío salendos salte adores con Teodoro atado deres di. di. do s mane Di Di male de seo d ni ces seod ano leo mano teo mano leo mano sed man seo man seo d mane seo de a sidalgo con menos brio fuera muy mejor matalle Ya sorraramos de voces que seso aqueste pobreto que cual si fuera mulero Brama ygime y tiracoces Qué buen mozo llega acá de dónde eres del infierno y que buscas fuego eserno Pues no le tienes allá Sí más quierole mayor cualquier fuego no es bastante no para el que es amante Amor tienes y temor desatalde y donde vas por tu fe Voy a León puedo saberla intención que llevas fácil podrás el rey dicen que hecho un bando que el que la cabeza corte de un traidor que de ni corte salió y anda salte ando después de hacerle favor cualquier delito perdona secho contra la corona Ya eso vastú si señor Mira queel otro es valiente honrado y de noble pecho el que hizo un tan mal hecho mi ales seo d man de seo d mi aces leo mare leo ni au d feo male feo D di cues es traidor cobarde y miente mira que anda acompañado de tirana gente al fin, en trael compaña ruín se ve bien que no es honbado a conocerle tú aél cuerpo y al mate temblara pues mata en viendo la cara tiene aspecto tan cruel, desdijeraste del dicho si le vieras eso no has de saber que soy yo tu. si. Pues lo dicho dicho que tan poco temor tienes tengo el brazo como un roble y vengo de sangre noble si de sangre honrada vienes Nada temo. Pues advierte a lo que quiero hacer que aunque stando en mi poder te pudiera dar la muerte porque lo gres ese intento y porque tu estrella amiga a quererte bien me obliga y sin duda hay fundamento quiero que luego te vayas adonde en ejecución pongas esa pretensión después que al Rey visto ayas trae gente muestra el poder a que te obliga ese pecho y no digas lo que he hecho por hacerme a mi placer Vete en paz dital en e cna de la y seos males deos mano d seos malos desi mano Di leo miale teo alen el caso celos monto delio de suerte voy. de tu nobleza obligado que con ella me hasatado Ahora que libre estoy y es bien que mi intento deje de seto. pues que la vida te debo haslo demprender de nuevo parás que de ti me queje la palabra me has de dar a Ley de tu pecho hidalgo de intentarlo si yo valgo para poderlo intentar Yo te la doy. Altobamos pondré moste en el camino que de servir determino Esto algún día. partamos de so porque con otros no des y estos ante algo quitado como no lleva un cornado No llevas blanca así es pues de comer ydineros llevarás vente conmigo que quedo muy bien contigo vande pagallo algún día espero i en leda tan celio y un montero vi advierte que ha de ser caza general de bestias fieras Ya yo se la traza qué esperas si es que sabesa la traza esta rarde ha de partir cen do. monoso celio monto celios dess sellos dess celios dess monto el rey y estará dies días porque sas melancolías las quiere así divirtir Vete y vuelva. pase acelo así dicha ha sido y suerte buena hacer que tras tanta pena quiera el rey salir de aquí. pues desde aquella ocasión de su hija inadvertida Esta es la primer salida que habíá hecho de León mi diligencia lo hasecho pues he puesto la posible para vencer el terrible dolor que vive en su pecho al fin hoy le llevo a caza dia sale el rey ds Celio, pues ¿qué mudo intento de esla caza de tormento tienes dada ya la traza podrás subir cuando quieras puedes levieles llevar que fieras salgo a cazar yha de ser caza de fieras en todo hay la prevención que en fuscosas tener suelo Si ahora el piadoso cielo me trocase el corazón Qué buena suerte sería lan sale el monjero y Teodoro di Sosegaos que al reyos llevo si en a cona de lan des de monto res seo s des celios des d seo d des de seo des de selio s D que seso aqueste mancebo que en quererte ver porfía dice que te quiere hablar y en aquesto ha porfiado quien eres soy tu criado Gentilmoso es singular a que vienes he savido que en los montes de León anda un famoso la dión el cuál te tiene ofendido y a quien le mas aredas tras otro premio infinito perdónde cualquier de liro y a eso vengo yo y no más Pues qe que delito has hecho que buscasese rescate cuando aquel tirano mate te descubriré mi pecho Celio juro por quien soy que desdel amargo día astoamedind de la grandez dicha mía hasta este día de hoy estado en pena y tormento Empero después que vi este mozo que está aquí se ha alegrado el pensamiento o que tiene el que le traja tal quimera en el deseo que parece que en el veo algo de mi hija ingrata el cielo le habrá enviado reys seos reys seo rey deos des seo de deso selo de des de seo de reyo leo Pues eso en su talle infieres Dime hijo, ¿de dónde eres Qué buen título me has dado Tu esclavo me has de llamar soy de tierra de Palencia Pero dame esta lisencia que ya muero por matar no dejanas esa impresa por ir conmigo a mi lado tengo gran señor jurado de no comer pan en mesa de que me llamen tiaidor de no intentar suerte honrosa y de no vera mi esposa que esta es la fuerza mayor hasta vengar el delito por quien ofendido estás que aunque no te lijamás Téngote amor infinito ahora por amor de mí que dejesese cuidado Dígote que lo he jurado sólo por amor de ti y si te premio y perdono cualquier delito y ofensa sin hacer tal recompensa con nadade eso me abono Ahora yo te lo concedo Dame tu mano a besar y aun los brazos te he de dar que alegre y contento quedo pues con este hermosolazo mi fuerza y brio se alienta y he hecho gran señor cuenta que a mí mismo padre abrazo ¿Quién es tu padre. un varon si en Alo. desi des deos res celio seo de deso seos des Entiense sale mado de maro mante de hacienda y virtud de chado y mi suegro están honrado como el mejor de León estimándote voy más cuanto más te llegó a oír Luego me quiero partir si lavusencia me das Parte luego Celio mira, que le hagas dar soldados en esa fierra cursados diestros en el arco y vira dineros y lo importante para hacer está jornada No abré, señor falta en nada la fama tu nombre cante y el cielo cuál se lo ruego mejore tu dicha y suerte Tras este suceso advierte que vengas a verme luego vendré a verte lo primero Vamos, pues partirte esperas Yo acázar las bestias fieras tú acázar ese hombre fiero dena perta manfiedo y el mayoral par aligera los pies solada ospricia eo. no senos que de muerta entre las manos O majestad divinada la esfuerzo en aqueste peligro trabajoso hace que las campañas de la Iglesia las tanan aparida que las voces de los devotos rompan esos cielos, Yo me encargo de todo Dios se sirva de darle el dulce fin que deseamos cincuenta misas mando aSan licente ciento a nuestra, señora a sanbráulo ovispe de cara goz a otras cincuenta sola costanza ¿d di. señor costa sale costanza que hacías di. mian recando estoy para que Dios la alumbre costa la oración de la virgen santa marta Déjate desorreza el padre nuestro mande y avísame, si tiene parto próspero daréte las albricias Plega a Cristo costan que traiga yo las nuevas y las cobre que a fe que habéis de dar buenaginaldo pero por sí o por no tengo de acalla en el musco delecho aquesta comina que esta llena de gracias y reliquias del domingo de ramos tengo oliva yserá de la noche de tinieblas los santo se vangelios y un pedazo del asta de la lanza de conginos dlo. todo se lo pondré yodaré aviso entrase que ya con la partera está la triste sudando de dolor gotas tan que oidas man encomiéndala a Dios entra y avísame Oh, señor, por quién sois por vuestra sangre por la gran claudad de esas entiañas por el amor que os abajo del cielo y os hizo pasar muerte por loshombres que a esta buena mujer le deis buen parto falta su esposo y hago yo el oficio tiniendo el de su padre por tan propio esposo de las almas padre nuestro consolador espíritu avidalda, estimola por luz de aquestos ojos porque su trato el alma me arrobado y moríréme yo, si ella se muere vir salecostanta Di costan Madre de Dios bendita santaursula, a vos la encomende vos la librastes Acostanza que tienes elo costan man costas mayo man d mado man de cosan man maro costan mand costa mane maro de man de costan man Dadme albricias pide cuanto quisieres yo temando pues la hermana ha parido un cagalego di. pintiparado al rostro de su padre sales a su madre en la boca y en las piernas mi adod a mí que así lo dijo la comadre con padre buenas nuevas de e e e eo buenas oyo Dios vuestros ruegos y plegarias y oshadado un bello infante Dios le guarde y me le desever muy bien logrado y a vosotros os pague aquesta nueva Luego vos no pensáis pagarnos nada en albricias le doyal buen menandio dos bacas parideras y un novillo que no haya visto el yugo y la corunda cincuenza encinas que lás tale y corte dos ingadas de tiera adonde siembre Libres diez años Dadme aquesas manos ya la sobrina que la papen duelos Calla avarienta pide cuanto quieras y verás si te pongo tasa olimite pues mis albrcias no las quiero ahora mas quiero la palabra Yo la otorgo. y entremos donde esta nuestra parida des. a darle con razón lanoza buena y aregalarla con la vida y alma en cuando será el bautismo brevemente en buena fe que está de suerte el niño que puede por sus pies y yse alapila Vamos y no trabas en los cagales en estos cuatro días vengan todos a alegrar la parida y el aldea seo. entro dlo ale fuera recis celio dues Celios di. que yo confio en el sagrado cielo. que en tanto que el bautismo y fiesta pasa ha de volver Teodoro a nuestra casa di y sale necisando solo entiense dia en trestas altas montañas cuál sus moradores brutos doya los ojos tributos de mis inormesacañas entre aquestas soledades pasola enojosa vida i de mirando de mi caída las fieras adversidades las conversaciones dejo dis. con tristezas me acompaño quellas para desengaño podrán servirme despejo todo queda alborotado en la casa adonde moro y el encubierto tes oro dando el fuito deseado de parto queda y yo fiero con mis intensos dolores vengo a llevar los señores de que fui el autor primero qué ruido sueña sin duda deben de coner el monte antes que más se remonte Bazquesa tu gente acuda que heogor esta ladera busco al Rey que va perdido a buen hombre habéis sentido coner por aquí una fiera No he visto otra sino a mí, y no es poco, pues me veo alguna disdicha creo Aparte y el Rey paso por aquí deces celios deces celios decis do. dice dentro el rey de d deso de des d Ai. dentro recí que de el Rey diablo tonto Hay más rey que el de león desde cierta con juncian no estoy en repuestas pronto Al fin, señor, no ha pasado en todo hoy por este puesto ¡Válgame el cielo ¿Qué s esto? si la tierra le hatragado Boyle a buscar. ase Dios os guarde el Rey a caza ha salido y sin duda está perdido mas saldrá al cámino tarde porque son estas montañas al infierno semejantes y por aqueso abundantes de diversas alimanas Ruego al cielo le defienda de algún peligrosolance mas ¿quién viene dando alcance a un hombre por esta senda viejo es y viene suyendo de un turioso jabalí el Rey es pobre de mí alto librarle pretendo mi vida pondré por él Sola compañero hermano defiéndame aquí tu mano de aquesta bestia cruel ponte detrás desaencina que ya llego Cielo santo Muerto estuve No me espanto de veros bestia Malina Eso si morde el zurión res do recís dey y deco deys dece des de deces rey y deces desso de ces des de decis desde decos dess deces dio. Hincad en él el colmillo, que a buena fe que el cuchillo se entra hasta el corazón Caso segad, señor, de pee dede que el jabalíqueda muerto eres ángel encubierto demonio dirás mejor sin duda que te ha enviado el cielo para obrastales haito es que tras tantos males algún bien hay ha causado de dónde eres de un aldea cercana de este enciñar amigo podrás trazar como yo en ella me vea que quieres descansar quiero daréte gusto y placer pero deseo saber quienee un caballero tienes hambre con excesoo pero la se desmayor aguaay, y también, señor, pan bellotas vino y queso comerás de ello un bocado y beberás de una fuente clara pura trasparente Dios, sin duda te ha enviado Tras esto a la he de airas donde podrás regalarte y donde podré pagarte Esto que ahora me das Mucha lástima te tengo porque a lo que yo he sentido V acies dlla d es reys reci reyd delos res d deces rey d decos de recis entiense man maco d man di alos mman cansa dovastras perdido olices bien cansado vengo y debéis de sergotoso que siempre los caballeros sois de esemal herederos soy en desdichas copioso d di. Ya yo sé su complesión no conocerme es ventura pero al tiaidor desfiguia la capa de la traición al fin mal irasa pie iré a espacio, aunque con peña Ahora vamos norabuena que en hombros te llevaré mucho valor manifiestas Bien puedes venir, señor, que soy hombre que el honor de un reino le traigo acuestas si hubiera en el mundouloses que fueras en las creas ya que yo no sea en las eres tú mejor que anquises di D parde sale mantiedo y el mayora cero En efecto que traéis del mercado Muchas cosas se de de para las gentes gustosas Notable gusto me hacéis en que cuando vais por algo traigáis mucho y lo mejor Mirad yo soy labrador pero con manos de sidalgo y una vez que l son breva ha de poner diligencia Por Dios no queda en palencia tanto como tuuje acá Nobraldo así Dios os vea D derdi a parto si traigo piñones mondados mayo nueces garban costostados cañamones y grajea a la guturón confites diacitión de lo muy fino acertunas porque al vino do sel sirvan de tantos y emvites treinta libras de almenciones de de cincuenta de peladillas veinte y cuatro de rosquillas Di y veinte de canelones traigo el maza pan señor, do Manzana pera y castaña que a la gente de montaña Esto le sabrá mejor. sele de habéislo hecho muy bien man y el cura está a percebido mas aguarda revestido maro alto, pues prisa le den maro Vamos todos alaermita si porque el dulce fin se vea di. sir pante sale el Rey y reciscindo drro peraro esta señor es aldea fetos adonde manfiedo habita Qué ruido es este de fiesta deys que está el lugar inquieto llo Señor, balítican su nieto la gente en buen or dempuesta to mayo en ellome quiero hallár des de deto. que a ello estoy obligado animaos, pues a este lado decis veréis la gente pasar viro per aen todos de figurillas con todos los instruimentos cela viadores que hubiere relinchando y el cura a caballo en unpollino con un quita sol sa quen mucha plata albateo viene mán fiedo atrás con la comadre y costanca con la criatuón vir. d sirir deso. extremadamente pasa di aman fiedo mi intencio. sinten a cona de dis. decos man deo man dess man ress man do san man de d man entrande len muesamo al Rey de León tenemos en nuestra casa dices verdad d e de deo Si a la fe como este gozo resisto años aque no le he visto Mas yo le conoceré Él es por la luz de Dios Rey invicto y soberano Dame a besar esa mano Dadme vuestros brazos vos y os pedadme en vuestra aldea Quinda caza me he perdido tanto honor he merecido por bien tal pérdida sea que esto sin duda ordeno, con particular grandeza que se perdiese tu alteza porque me ganase yo más que quiero ser padrino de vuestro nieto oseñor Bien digo que tal favor desde los cielos me vino sola a vos os encomiendo de esto el cuidado y la prisa tu costancabe y avisa a tu hermana voy corriendo tu Alteza a la Iglesia venga Sará cristiano al infante vaya la gente delante Andarna diese de tenga todos con el batio salga Leonida No espequeño reguajo de esta celestial virtud pues da a la madre salud ver el bautismo de un hijo aunque el daño que he tenido dos el rostro lo manifiesta slo para sólo ver la fiesta dl me animado y he vestido le costan que el regucijo que pasa da es de este fuito primicias costan Albricias hermana albricias, que es leonos que el rey está en casa costas que rey leono el Rey de León costa ¡ay desdichada de mí, leono siempre es daño para ti. cosa de lo que nuestras dichas son verás un viejo tan bueno con sus calzas vigaradas hoy por las culpas pasadas leonos a la muerte me condeno que he de acor tiomenbía costa para que tengas recado dei. aee mara y tes pastores y en siellos recicundo la no ayo ea zagales con cuidado que no es esto cada día, o, señora en pacestes os has sabido lo que pasa sabes como nuestra casa hoy se aumenta en interés sabes que el Rey está acá Ya lo sé leono s Pues no estás buena maro d porqué lloras leonos tengo pena donde mi esposo estará Déjate deso y advierte malos que hoy emos de echar el resto daito sio acieo leonos ayo decis maro decos ni clos salen el des d an d res de man dess miare Ya el mío le tengo puesto en las manos de la muerte mas basta que yo me fío de una traza peregrina las cosas de la cociña se queden acargo mío costanza conmigo ven, y vosotros dados priesa enapercebir la mesa Eso a cáse hará muy bien Tu doristo lo primero para enfuar la bebida y dar tiaca en la comida seveedor y repostero Tú arsildose mastresala y tú que eres palaciego darásle la copa luego a parte Esa fue mi suerte mala o nunca yase la diera ¿Qué dices que no lo harás que si hace y mucho más Pues parDios ya salen fuera Sús yo seré el mayordomo parte hijos cuidiado en efecto perado an Y los demás y manfedo pareo derd el premiar a vuestro nieto Eso a mi cargo cotomo el cielo alarque tu vida que no hay merced ni favor como servirte, señore, ver que ria la parida que tanto aquese caso a dos años y baatres y ella de qué lugares Gran señor, no lo sé yo alen costan costa leonos res leono s man dess costa decos sé que habíá como diez años que ella vino a mí perdida dila en mi casa acogida bistió siempre honestos paños sé que era mujer doncella porque mi querido hijo me lojuro y me lo dijo, y al fin se caso con ella ello al principio señor, contra mi voluntad fue pero después me solgue que es moza de gran valor des. dis dira Y Leonida se hinca de modillas a los pies del parar siro Ya está aquí Ismenía conties que aunque falte siempre estado regando por mi pecado con mis lágrimas tus pies aque esto Yo estoy sin mí. de la pena del contento del gozo y el sentimiento de verte y de verte aquí que es de tu esposo no se por temor del padre airado su casa y tierra ha dejado Señor, ya le perdone mas él por hermepesar dijo que serva a laguerra di. busquese en toda la tienra sale recisundo Mas si lo quiere a horcar Señor dos hombres tapados que te han andado a buscar piden lisencia d entrar sien a cona de la de di entien reys parecen honrados deces irt Di ciaro pararde de salen Teodoro y mauricio con bandas en bocados, Do. perte conocerme, gran señor, deo No eres quien por mi servicio de fue a dar la muerte a Mauricio tu esclavo soy el menor seo d hijo mío. man esposo leono hermano costan Éste es mi marido leono de si y mi hijo mian Bien venido. dess y mi primo costan caso es llano teos Dejádmelo a mi abrazar desso Sabes como eres mi yerno supuesto que es bien eterno seos Ya lo sé no hay que aguardar que hoyes día de perdón en la batalla que has hecho ress Gran señor, por tu provecho seos trasgo a Mauricio en prisión deys ual es aqueste en bocado seo d de recisundo el traidor dess No se suyo si señor Di leos Aquí está a tus pies postrado eres túa que l hombre acaso deso que me libro de la muerte deses de cas Estraña suerte dess cesto man d reys teo de deys mi al des de de mian de costa s can costa man costa oya nueva vida paso Teodoro el cielo permite que en un punto y un sujeto premie y perdone en efecto y el rencor y enojo quite del cielo es esta ocasión Aqueste misterio es suyo y yo al suelo no le arguyó cosas que del cielo son Yo le confoirmo a tu hijo por mi yerno y heredero besarte esas plantas quiero por tan alto venfia regocijo haz ya de rey el oficio Pues yo tu valor abono ya necisundo perdono y yo perdono a Mauricio Yo le doy aponferrada pero con tal condición que no ha de entrar en leoí eselímite me agrada recisundo ordene y trace lo que más su gusto sea quedarme en aquesta aldea Mientras viva que me place y a mí me tienta el demonio aenan o lido atio estáis olvidado de lo que me habéis mandado que quies Santo matrimonio con quien con este cagal que la palabramed ¿si deso un día que me abrazo adonde man en el trasconal costas Dice bien yo se le di. deces y estimo este casamiento como a ti te dé contento cuanto tengo es para ti. man pues para leompartamos des de donde con gran regocijo se reciba hoy a mi hijo y a mi hija Señor, vamos sieo de Pues con aquesto mi vida rey descansara desde hoy y aquí, señores le doy seo d fin al robo de Leonica finde la tercera intin nada del subo aela Infanta Leonida d