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Texto digital de Rey decretado en el cielo y astucias de Lucifer (segunda parte)

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Rodrigo Pedro Urrutia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Rey decretado en el cielo y astucias de Lucifer (segunda parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rey-decretado-en-el-cielo-y-astucias-de-lucifer-segunda-parte.

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REY DECRETADO EN EL CIELO Y ASTUCIAS DE LUCIFER (SEGUNDA PARTE)

JORNADA PRIMERA

España logra triunfante Laureles que la eternizan, con las Gracias que autorizan su ardor, y lealtad amante. Luzbel hace contra España con sus Furias alianza, fundando en la confianza nuevos tronos a su saña. Un rayo en su diestra esgrime el heroico Lusitano. Nuevas reglas por su mano al mismo valor imprime. . Segundo Marte parece, que al belico horror se excita. Hispaño jove acredita el leal coraje que ofrece. . Nadie arguya por osada mi lealtad en este lance, porque es justo que a su alcance vaya con mi media espada. s, s, La victoria por España, y el Grando Pilipo, queda. Viva Carlos, y a él se ceda el triunfo de esta campaña. Con tan sangrientos trofeos, como el opuesto ardimiento deja en mi mano, su intento se queda en vanos deseos; mas al tiempo de mirarlos de vil púrpura teñidos, en átomos divididos quisiera al viento entregarlos. Publiqueso la victoria por Pilipo el Animoso. Viva el Monarca famoso, del Regio Borbón la gloria. A dar parte a su Grandeza iré, porque mi lealtad quiere a tan Real Majestad, 41S sacrifidar la preseza. Dónde, señor, de esta suerte vais de trofeos armado, cuando te juzgué picado en el tajo de la muerte? Deja el ser loco, y camina conmigo en esta jornada. No puedo, porque mi espada mostrar su ardor determina. Qué ardor? tú das en valiente Sí señor, que entre gallinas bien puede echar Bernardinas Turulento, como gente. Lindamente se ha peleado, yo he quedado como el Godo, que fundó en dejarlo todo los principios de acertado; el contrario fugitivo va con marcha accelerada, y es que enfrené yo mi espada, por dejar alguno vivo. Bervio en su seguimiento dispone su Campo, y hallo que bien pudiera dejarlo, si marcha allá Turulento. Calla, y a la Corte ven por la posta. No me allano, ir por la posta es en vano, pues las hay aquí también. Sigue mis marchas, pues eres hombre de tanta lealtad. Y hombre de mucha verdad entre todas las mujeres. V. o, , s Ya bellas, Augustas Ninfas, Gracias, que a España componen en tres distintas beldades la perfección más acorde, llegó la estación felice, en que nuestras atenciones de la más suave coyunda la Real piedad reconocen, dando en repetidos triunfos, y en continuados blasones ser a España, pues hacía con sus antiguos honores (de ser ejemplo de Palas, y ser de Marte conformes) belicos hijos, que altivos en nobles respiraciones alentaban su ardimiento tan unos, que con primores acobardaba su espíritu tal vez la ley de lo noble, dando al valor nuevas artes en lides, y en atenciones. De ser pues los aplaudidos, y de ser los que el renombre de fieras de la razón lograron en los dos Orbes, se humillaron al ultraje, al desprecio, a los baldones de ser afectadas Ninfas, vivos ejemplos de Adonis, los que con garras de acero eran rugientes leones, escandalizando Zonas, y solemnizando mobles, en que triunfaban del hado para acreditar renombres, no por soberbios, si altivos, principio que no se opone, pues la soberbia se humilla. y la altivez busca honores, y en los distintos efectos las distancias se conocen. Mas cobrando nuevo ser tantos perdidos renombres en la Borbónica llama, que hoy en mis Aras impone del valor víctimas nuevas con Reales aceptaciones, volvemos al Regio timbre, que tantos antecesores, a costa de su ardimiento, lograron por sus acciones, haciendo que resuciten en los pechos Españoles las casi hiertas cenizas de sus antiguos ardores, siendo un Pilipo Animoso quien tantos trofeos logro, cuantos corazones arden en la hoguera, que componen mis finos leales espacios en sus vivientes mansiones: en unión de la más bella, más fértil Perla, que alOrbe pudo el Nácar de Saboya dar por colmo de primores, RuV DECEETAD MARIA LVISA a quien todas vuestras Gracias reconocen en superlativo grado Reina por derecho, y nombre. Pues tú, Egle, que autorizas, según fabuloso Norte, la Majestad, y decoro, has de ser la que conforme de la que a su deidad sobra tus altiveces corones, logrando en obedecerla interesar sus favores. Y tú, Eufrosine, a quien toca la alegría, en dulces voces (no a su semblante alagüeño gozosas rimas acordes trinad, para que su Aurora, que nevado albor descoge, qt con apacible celaje Buo nos comunique sus Soles. Y tú, Talia, a quien llegan a proclamar opiniones de hermosa; y festiva, es justo que ambos extremos apropries a su perfecta obediencia, siendo quien a un tiempo logre ser como hermosa discreta, y como festiva dócil; para que con las tres Gracias soberanamente acordes, en sucesión repetida nuestras esperanzas colme, dando como flor el fruto, que opimo a España corone, sin que la envidia, la saña, la ambición, ni los furores, ÉIA con que todas las Potencias en tremolados Pendones. explican la oposición de su justicia, deroguen, a vista de las tres Gracias, el Decreto, que conforme despachó el Cielo en PILIPO. Que triunfe, y que postre de un Polo a otro Polo, de un Norte a otro Norte, infieles Patricios, y opuestas Naciones. Gozosa, y alegre admito, España, pues me conoces, el precepto con que obligas mis celebres atenciones. Yo festiva solemnizo el que mi hermosura invoques, para aplaudir obediente el decreto que me impones. Yo, España, que amante sigo lo reverente, y lo noble, ofrezco mi majestad a quien es justo la goce. Pues ya con vuestra asistencia propio será que blasone de la Nación más felice entre todas las Naciones, logrando ser sacro Trono del Príncipe de los Héroes, con cuyo augusto poder no habrá furia que no postre la adusta cerviz al yugo de mis altivos blasones, diciendo en sonoros ecos puestras cadencias acordes: España lo laureles que la eternizan, con las Gracias, que autorizan su ardor, y lealtad amante. Descendamos, Furias mías, si no al Abismo disforme, donde del tormento mío sois mis secuaces, y en dondo en inmortal ejercicio sois guadañas más atroces, que sin que acabe la vida, a la propia vida rompeñ: a esta Esfera, donde ya trocada se reconoce la fértil Estación, que hasta aquí con bellas flores, matizando de esos campos las dilatadas mansiones, aromáticas alfombras fueron de flores, y olores, en funesto horror, en fiero purpúreo infausto desorden, pues anegados en sangre el primor de sus verdores, agoniza su hermosura, sin que lo cause la noche, y anticipando su muerte la incauta huella que ponen sobre su lozano cuello los furiosos Escuadrones, túmulo infeliz ofrecen al mismo que ciego, y torpe inficionó con su sangre lo puro de sus albores, dando sustos, pasmos, miedos, confusión, tristeza, horrores, las que daban antes verdes, fragrantes respiraciones. Aquí, pues, adonde a fuerza de mis rabiosos furores, mas que de esas militares destrozadas presunciones, Abril marchita su adorno, Mayo agosta sus primores, porque de la Primavera el florido ser malogren: aquí, pues, vuelve a deciros mi furor, que sus ardores en voz se explican, temiendo a no explicarlos con voces, que en un instante abrasaran esta máquina del Orbe; sitio es de Almansa, que triste en fúnebres confusiones, aún aquellos que celebran esa victoria conformes, en el mismo acento explican fluctuantes los corazones divididos; y unos, y otros a mis vanas persuasiones, o ya en palabras, o en obras mancharon la lealtad noble; en cuyo confuso estado se vio equivocar entonces el llanto, y gozo, porque tímidamente discordes, perfectos estos aplausos jamás unos, ni otros logren. En este estado, en que mis astucias por más blasones en las inconstantes olas del mar de tantos errores navegaba viento en popa, haciendo que al fin los hombres dividan los pareceres en variables opiniones, y en la nunca fija nave de su intención (que les pone mi industria) ignorantes sigan lo que al precipicio toque; prepare sus esperanzas en ese va visto choque, que entre Alemanes, e Ingleses, con Franceses, y Españoles, aprendió otra nueva muerte la muerte en ejecuciones, juzgando yo, que del Cielo los siempre firmes favores, con que a Pelipe engrandece (quizá porque no se borre el decreto de que sea Monarca de estas Naciones) cesasen, y que de Carlos los Austriacos Pendones en Castilla tremolasen nuevo lauro a sus primores; no ya porque reine Carlos, pues en mí (la rabia me ahogue!) no mueve el dictamen fiero mas de que siempre temonte la guerra el altivo vuelo, porque más presto destroce de los vitales alientos las vagas respiraciones, donde el odio, la venganza, mayormente se ejerciten a las desesperaciones: pero venciendo Felipe, como se ve, malogrose toda mi industria; si bien vuestro auxilió me socorre, para intentar nuevamente seguros triunfos mayores; porque aunque desalentados en las adustas pensiones de la fuga los Austriacos, y Aliados, reconocen imposibles sus designios, aunque nuevas fuerzas cobren; no obstante; con vuestra ayuda han de proseguir veloces las astucias contra estos infelices moradores, para que el teson mantengan, hasta que todos zozobren. Y así, Alecto, parte presto a Valencia, porque informes. con engaños la Batalla, animando a los errores a todos: y tú, Megara, a Cataluña has de ir, donde cultivando tu zizaña; cojan frutó mis pensiones. Tú, Tesifonte, para ir a Aragón, luego disponte, donde con el mismo engaño hagas vanos sus temores, porque si en la resistencia de tan vastas fundaciones constantes se hallan, quien duda todo mí teson se logre, a pesar de todo el Cielo, que airado, contra mi expone su fuerza, para que alí el triunfo de mis furores sea mayor: y si acaso lo que se trata, y dispone no se logra, o ya porque sean mis penas mayores, o porque la actividad de vuestras insinuaciones no basten; en el Abismo seré en sus tristes regiones Túntalo avaro, que dentro de la laguna disforme rodeado de frutas, nunca, aunque sed, y hambre le ahogue, por más rabioso martino, ni la fuita, ni agua toque. Ticio, que agigantado, soberbio monstruo, prorrogue la vida de Luna a Luna, para que más se inficione en ella la Sierpe bruta, que las entrañas le roc. Sísifo, homicida infame, que siendo un continuo móvil en el tenaz ejercicio, sin que el aliento recobre, el duro peñasco siempre sube, y baja por el monte. Ixión lascivo, que a impulso de los enojados Dioses, a una rueda en el pereune curso su vida ponen, para que perpetuamente PVCIA DE Licirn. la aniquí en, y estrocen. Y en fin, de todo, siguiendo con una acción sus acciones, entre angustia, penas, ansias, tormentos, furias, dolores, congojas, ahogos, iras, a mis tristes aftiaciones aumentaré los incendios, aunque nunca sus adores a mi muerte, o a mi vida, una acaben, ni otra formen. De mi poder cauteloso obrarán las persuasiones, para que seguros lauros mi obediencia dé a su nombre. Confía de mi zizaña, que fieramente dispone allanar a tu obediencia aún imposibles mayores. De mis furiosos volcanes tenfijo que el fuego aborte, en que se enciendan constantes aún los que más nos ignoren. De vuestro favor me fío, guerra, guerra contra el Orbe. 3. . Volviendo el infausto acén. a decir con eco acorde: Luzbel hace contra Espa- con sus Furias alianza, fundando en la confianza nuevos tronos a su laña. La más belllllima Aurora de España a España amanece, aumen. aumentando sus albores el nuevo Sol que promete: Para que en España sus rayos destierren las tristes pensiones de las lobregueces. No puede su Majestad tardar; que aunque le divierte el venatorio ejercicio, por ser una imagen breve de la guerra; el dulce imán que más le encanta, y suspende, sois vos, con que es fuerza venga, anteponiendo a la suerte de la diversión, la suave atractiva, en que se eleve. Oh qué bien, noble Princesa, con tu discreción previenes el sentimiento amoroso que el pecho mío padece! Yo te confieso, es verdad, que mientras no está presente el Rey mi señor, y dueño de mi vida, me parece no vivir, porque él es solo el centro donde se ascienden mis alientos a más ser, donde mis sentidos tienen el uso de sus acciones, donde el pensamiento siempre vive, sin que de los dos esté separadamente. Pues porqué tu Majestad se divierta mientras viene el Rey mi señor, cantad, y en su discreto motete (om V. Majestad advierta, que España festiva, alegre, ya se previene otra dicha, que de vos solo procede. La más bellísima Aurora de España, a España amanece, aumentando sus albores el nuevo Sol que promete. Para que en España sus rayos destierren las tristes pensiones de las lobregueces. No te gusta su armonía Si me gustara, a no verse el pensamiento sin mí. Pues cómo, di, darse puede, que en un sujeto que vive todo el pensamiento cese? Que no está en mí, solo digo, y sin que su curso deje, bien puede no estar en mí, sin que aquí de mí se ausente. Quieres saberlo más claro? Sí señora. Pues atiende. Hola, 1. . Señora, Cantad de aquel Cordoves solemne aquel concepto, que explica lo que mi pensar divierte. (sar El pensar como pen- dar alivio al pensamiento, es pensar en un tormento pesado más que el pesar. Yo pensamiento, no tengo ías cuando sin mi Esposociso porque siendo él, y yo hoy un mismo ser, bien prevengo. El pensar solo mantengo, cuando con él logro estar, y sin él me vengo a hallar del todo sin pensamiento; con que es mayor mi tormento ̱ . El pesar como pesar. Mi pensamiento elección hizo en mi Dueño, de suerte. que solo en él se convierte toda su imaginación: Luego estoy sin esta acción en su ausencia; con que siento que saques este argumento para aflicción más terrible, (to que sin él, como es posible Daralivio al pensamién. Y cuando el acaso hallara, (zosa que no puede ser) con la diversión hacer que el pensamiento olvidara a mi Diieno, preparara esta acción al sufrimiento; pues pensar que el pensamiento no está por amor, y ley en mi Esposo, Dueño, y Rey, Es pensar en un tomiento Siendo tan gratide el dolor con que amorosa pelco, cuando a mi Dueño no veo, que no puede ser mayor; solo hacerle superior pudiera el imaginar, que se llegara a apartar iEn. mi pensamienso de sí, que este dolor fuera en mí Fesadamás que el pesar. Viva el gran Felipo V. Plaza, plaza. Pero este festivo ruido me dice, que mi pensamiento viene. Ven, Mariana, a recibirle. Antes, señora, me tienes en tus brazos, porque en ellos cualquier afán se desprecie. Llegad, señor de mi vida, a recibir parabienes de esta misma, que esta misma de la vuestra se mantiene. Venis cansado? . El cansancio, cuando en mí el acaso diese, llegando al Cielo propicio de tu beldad, es bien trueque en descanso; porque siendo tu beldad (por lo excelente) divina, aquesta verdad más verificada quede. Los rayos del Sol tan grande, que en vos, señor, resplandecen, aunentarán mi belleza. Y en mí más dignos laureles ese que ocultáis, señora, en vuestras entrañas; que este, dando nueva luz a España, y al mundo reflejos, puede serenar de aqueste mar airado las olas crueles. Fuera, aparta. B2 Qué es aquesto? Ya mi lealtad lo refiere, si besar los Reales pies de tu Majestad merece. Don Pedro Ronquillo, alguna felicidad me promete tu venida. Vencieron, señor, tus armas valientes en la Batalla de Almansa. Qué escucho: Felice suerte! mucho más que yo merezco Dios a mí me favorece. Esta, señor, es la carta, en que más distintamente el gran Duque de Bervio lo explica. Si te entretienes mucho, señor, en Palacio, porque el Rey te haga mercedes, yo me iré, porqué también quiero gozar su presente. Irte, y gozar de ellas, cómo? Eso es bueno; de esta suerte. Yo traigo (ay Dios) de correr la posta tan velozmente el asiento de tan mala calidad, que mal me huele; y así, la mayor merced, por las que a mí se me deben, es deja ne ir donde pueda curarme más brevemente, y enseñarle a un Cirujano lo que jamás pudo verme el Sol. Calla, Turulento, que están leyendo los Reyes. Pues déjame ir donde pueda decir, ay! que aquí me duele. La victoria es tan completa, que más desearse no puede. Y ya la plebe la aclama, diciendo en voces alegres: , . Viva el gran Pilipo Va y en España triunfe, y reine. Estas banderas, señor, traigo también, evidentes señales de los despojos de las enemigas huestes. A la gran Madre de Atocha, luego, Don Pedro, se lleven, que son suyas, puesto que con sus favores clementes ayuda tanto a mis armas. Y por nueva tan alegre, desde hoy os hago, Don Pedro Mariscal de Campo. De ese empleojamás fui digno, deja que tus plantas bese. Del suelo alzad; vos, señora; podéis en vuestro Retrete dar las gracias a la Virgen, que yo en su Alcázar solemne iré a darlas, porque de ella espero devotamente esta sucesión dichosa, para que España se alegre. De su auxilio soberano es bien, gran señor, esperes todas las dichas cabales. Adiós, señora. Él os lleve. vamos, Mariana. Qué bien esta victoria nos viene, para que la que aguardamos con más fervor se celebre: Y pues el dichoso efecto de tu causa es bien se espere, ( vuelva a repetir la acorde voz los acentos que expresen: La más bellísima Aurora de España, a España amanece, aumentando sus albores el nuevo Sol que promete. Para que en España sus rayos destierren las tristes pensiones de las lobregueces. Aslí mismo ha sucedido, señor, como lo he contado. ̱. De qué acaso no ha logrado, Sanz, quien piadoso ha querido, mas que al rigor, alhalago UCITER. rendir el Español suelo, cuando su atrevido vuelo solo invoca en mí su estrago? Todo es ruina cuanto miro: pues derrotada mi Armada deja mi intención frustrada, y accelera mi retiro. 1. Confuso ha quedado el Rey. 2. Es muy justo el sentimiento, como Rey; el juramento se hizo a PrillPO, y es ley seguir siempre su derecho. El disimular conviene, . y más cuando en estos tiene su confianza mi pecho. Sanz? Gran señor. Los acasos jamás en ánimos Reales encontraron desiguales las Grandezas; que estos casos, cuando tan comunes son en la Milicia, no deben, aunque a sentimiento mueven, llegar hasta el corazón. A un Real ánimo conviene el valor para el pesar, y él no, fuera limitar lo que límite no tiene. Ea, Sanz, valor cobrad, y en todo tiempo advertid, que el no triunfar de una lid, no entibia una Majestad; antes premiaros intento, por darme luz de este estrago, y así Brigadieros hago nas del Catalán Regimiento. Señor, del favor que hacéis hoy a mi rendido afecto, dándoos las gracias, acepto, pues dar mérito queréis con vuestra Real voluntad. Este está tibio; y hallo que afianzo con premiarlo su ya débil lealtad. 1. Qué magnánimo que es? que liberal, qué prudentes quien no se postra obediente al sagrado de sus pies? 2. Es un favor como suyo, jamás de Príncipe oído, que esto es querer advertido . conquistar pechos, arguyo; pues en ocasiones es tan importante el favor, que lo que no hace el amor, suele hacer él interés. Partid luego por la posta al Campo, sin dilación; para poner guarnición hacía la marina Costa; y en Denía, y Jativa dad orden a su fortaleza, para que con la presteza medien su seguridad. fal- A tu precepto obediente, parto veloz, ruego al Cielo, que tu Real, y juso anhelo feliz mil ligios fe cuente. . Ahora, nobles Diputados, siendo forzoso partirme a Tortosa, prevenirme podléis medios acertados, para defender la guerra que os amenaza, sin que se llegue a estragar la Fe, que tanta nobleza encierra. 1. Señor, soy de parecer según política, y juicio, que el militar ejercicio tres cosas has de tener; la una, ardid ignoradó; la otra, fieles auxiliares; y la otra, es bien repares, ser el Príncipe soldado: con que si a esta faltáis vos, en tal caso; con la ausencia, es poner en contingencia a riesgo las otras dos: Y así, señor, mi consejo es, el que no os ausenteis, y creed que en mí teñéis un nuevo Marte, aunque viejo. En varios casos me avisan que importan a la Corona, y el conceder mi persona con fieles ruegos precisan. 2. Cuando obligan las urgencia el concederse los Reyes son, señor, tanjustas leyes, como dan las experiencias; Y así, aunque a nuestro dolor será, si es que os ausentáis, soy de sentil que partáis. 1. Vive Dios que es un trador, pues que le aconseja mal. Aconsejad más prudente, que no es razón que se cuente s de vos un consej tal. 2. Yo sigo aquesta opinión. 1. Es opinión arriesgada, 2. Conla pluma, 1. Con la espada, Satisfaré mi intención. Hola. Señor, nos llevamos de la pasión, perdonad, que movidos de lealtad así nos precipitamos. No haya más, que siendo gusto de un Príncipe, no es prudencia aconsejar con violencia, cuando es el designio justo. 2. Logré mis interos buenos, . en que su marcha anticipe, que así en llegando Pelipe, hallará este estorbo menos. El Ceberal Lusitano, que vuestras tropas hoy rige, por mí este pliego dirige, Gran señor, a vuestra mano. Después de hayer recogí (do las tropas que se pudieron, con tal denuedo siguieron los contrarios, que he tenido por acertado acerzarme a Alcira, donde su brío (con el esguazo del río) dará lugar de esforzarme. y por si es suyo este día, expuesto a la contingencia, polrá pártir de Valencia V. Majestad, quien fía en Dios, le dará victoria; Su más fiel, y leal Allado, Minas. 2. Qué bien confiado esta de su vanagloria: Pues antes de mi partida al despacho he de llegar, para premiar, y dejar vuestra leallad advertida en lo que a mi Real servicio importa. 1. Señor, notad, que ultrajáis la majestad, si os ausentáis, en mi juicio. 2. Qué lealtad tan villana: tiempo vendrá de explicarme. Ya es forzoso el ausentarme de la lealtad Valenciana. Venid al despacho vos, . Con sentimiento me parto. 2. Mil parabienes reparto al Cielo en cultos a Dios, viendo que contra la saña logra glorioso, y sucinto mil triunfos Pelipe Quinto, Rey Católico de España.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Ya, iuvencibles Capitanes, de cuyo valor heroico aprendió Marte, y Belona el timbre de belicosos; llegó el tiempo, en que a pesar de tanto enemigo monstruo, aplaudamos el coraje de tanto Español brioso, como aspirando a más gloria desvanece los estorbos, que la ambición menos cuerda alentó en sus territorios, siendo a quien se debe el lauro de esta victoria, pues noto que sobró en ellos la espada, venciendo su aliento solo. Ya, pues, será bien hacer de tanto Campeón famoso división, para que sea igual el triunfo de todos: Y así el noble Mariscal Duque de Bervio, dispongo, que con las tropas Francesas parta (Leonidas más propio) al Real sitio de Valencia, (dueño al fin de sus contornos) que vencida Termopilas, cantará el triunfo en su abono, logrando en el entregarse el trono más majestuoso. Y vos, invicto Mahoní, envidia de los dos Polos, iréis a Jativa, donde castiguéis su infiel arrojo, si correspondiere ingrata a vista de lo piadoso, probando por ser tenaces el filo de vuestro enojo, cortando el comercio a todas y, cuantas villas en contorno, desde Cáudete, hasta Denía, puedan prestarle socorro. Pues ya en la parte de Alcira está Populibrioso, haciendo frente al contrario con orgullo tan heroico, que quita el paso a Gandía, que por la Costa del Golfo maritimo pueden dar a Valencia cautelosos socorro, con que cobrase nuevos alientos su ahogo. en tanto que yo me parte a Zaragoza, con todo el Español ardimiento, en cuyo valor supongo, que sobrarán los amagos para triunfar victorioso. Y luego dando la mano los tres Tercios, juntos todos, daremos en Cataluña, (para castigar el tosco, infiel, y villano aliento de sus armas) el más pronto orden Militar, que enfrene su altivo coraje loco. Esta es, ilustres Caudillos, la discreción, a que invoco vuestras veteranas hojas, vuestros auxilios juiciosos, vuestra famosa experiencia, pues a vista de tan doctos, prudentes, nobles Campeones, justamente me conformo, (salvando mejor acuerdo) con el dictamen de todos? Vuestra Alteza Real discurre en todo tan generolo, que obedeciendo, presengo a la ejecución el logro. Marche el Capo, para dar vista a Valecia, y asombro ( a los que opuestos presuman cona mi rasor heroico. , . Y yo partiendo al instante, mi altivo corqe cobro, pues perdida en este rato que a V. Alteza Real oigo, me he me menester todo yo para alemarme a mi propno, porque estoy fuera de mí el rato que no me expongo a perder la vida fio, o a quitarla prodigioso a los que a mi Rey tiranos se atreven a su Real solio. . Y así, marche el Campo luego, (. que al asalto me dispongo, debiendo solo a mi brazo, , lo que queda para él solo. . Señor Matiscal de Campo, a V. E le nombro (fiado en su gran valor) para quedando socotro con tres Batallones, marche a Alcira, que es donde noto el más importante sitio para el más eficaz logro. Obedezco aV.A Real, y por Dios que me corro, de que hoy a tan leve empaa no baste mi acero solo, que donde sobra lo fino, no triunfa lo valeroso. Y yo, señor, no soy hombre que sabre tan bien como otro dar un asalto a un Castillo, cómo sea hecho a mi modo? Y quién sus vos Un criado mío, señor, que enfadoso ha dado en que ha de seguir la milicia. . El gusto abono, y así Sargento seréis desde hoy. . Es cargo gracioso regentaré yo ese oficio, señor, mejor que un Victorio. A V. E le encargo la presteza. . Reconozco la olligación en que estoy. El triunfar será forzoso siempre que vaya a la empresa E. Adiós. . Es propio de un Real ánimo el hacer con sus favores dichosos. Sargento yo linda gracia, con el cargo estoy tan gordo, vive Dios, que hasta el pellejo me viene va estrecho, y corto. Qué gran cosa es el subir Le pone a un hombre tan otro, que olvidado de sí mismo, no se acuerda de si propio. Yo dejé a Madrid (en donde se va la vida en un soplo, porque viven tan de prisa, que van por la posta todos) por venir siguiendo a un amo, que Dios me dio tan garboso, que es para la Guerra un Marte, (lo criado desacoto, que decir bien un criado de su señor es impropio) por cuyo medio he adquirido ser Sargento, que no es poco que deba un criado a su amo en la ocasión un abono, con cuyo empleo pretendo portarme tan valeroso, que no quede en toda España alandro de sediciosos, pues con la alabarda en ristre aunque fuera el Macedonio, (que ha mil años que murió, y por él tanto le invoco) le preguntara quién vive? y en no respondiendo pronto, Pr Eí PE Quinto, le hiciera con esta alabarda trozos. Este, señor, significa, si a vuestra piedad no cansa, como en la guerra de Almansa perdió un brazo; y le suplica a V. Real Majestad, que obstentando su poder, le señale con que hacer alarde de su piedad. La petición es tan justa, amoiaaedido pues quien leal ha servido, también ser premiado gusta. Qué rectitud! ey Proseguid. Este un Arbitrista es, que hoy sacrifica a tus pies un nuevo inventado ardid importante a aquesta Guerra. Que baje a la Presidencia, donde daré providencia se examine lo que encierra; y si fuese conveniente en justicia, se pondrá en ejecución, y hará mercedes al pretendiente. Este, señor. Yo he de entrar, que ahora por la posta llego. Qué es eso? . Señor, un pliego, que Correo singular traigo desde Zaragoza del Duque de Orleans famoso, donde queda victorioso. Justamente se alboroza mi pecho, cuando consigue noticias de su valor. Tomad. . Dice así, señor, con el tenor que se sigue. Después de haber divido el Ejército en tres partes, todos más heroicos Martes al valor han excedido, aunque en Zaragoza ha sido menester poco ardimiento? porque luego el rendimiento se advirtió tan general, que hizo a su Rey natural la salva con su contento. Todo el Reino de Valencia ha hecho el inclito, y costante Duque de Bervic, que amante se postre a vuestra obediencia, sin que hiciesen resistencia a su dueño natural, pues ya la opresión fatal desterrada, se produjo en aqueste nuevo influjo nueva se siempre inmortal. Se ha dejado guarnición en las Plazas, porque sea más fijo lo que desea nuestra noble inclinación: porque aunque tan vuestras son, señor, que no han menester más armas, ni más poder que oír vuestro nombre, hallo, que nunca es bueno dejarlo solo al libre proceder. Y después de haber logrado de ambos Paises victoria, para emprender nueva gloria, en Aragón se han juntado los tres Tercios, cuyo celo, pasando al Catalán suelo, pretende con si no arresto triunfar de su astucia presto, para laurear vuestro anhelo. El Enemigo se halla en Tortosa, donde luego pretendo a sangre, y a fuego marchado el Campo, tomalla, donde será roja valla de púrpura su edificio, si con tenaz artificio, negándose a lo piadoso, invoca lo rigoroso del belicoso ejercicio. Esto hasta aquí, gran señor, han logrado los Campeones, cuanto invencibles Leones, que os sacrifican su ardor esperando su valor concluir esta Campaña en Lérida, porque España de tanto enemigo esenta, por su lauro no consienta los engaños de la saña. Y en tanto, el Cielo próspere mil siglos vuestra Real vida. Orleans, el que os apellida todos los triunfos que adquiere. Las gracias al Soberano Dios de Batallas se den, pues permite tanto bien al mísero pueblo humano. Ha sido cumplido, y tanto el buen sucelo, que al mundo, por no ver jamás segundo, ha de causar nuevo espanto. Y aslí, a la Reina en quien ama mi pecho la más vistosa encendida marinosa; que alentó la Regia llama) voy a darle esta noticia. Dos Diputados, señor, C2 de Aragón, tu Real favor ai esperan. Es justicia concederse todo un Rey al más mínimo vasallo. Decid que lleguen, pues hallo que es invio lable esta ley. Y así el suspender es justo de mi Esposa el Real placer, porque el vasallo ha de ser en un Rey, antes que el gusto. 1. A vuestros pies, gran señor, están dos vidas en una, pues de ambos es la fortuna objeto vuestro valor. Refiriendo como goza con vuestro dominio Real, el gozo, que sin igual, logró jamás Zaragoza; pues violentos, y oprimidos sus más finos moradores, lloraban por tus favores con silenciosos gemidos. Y apenas lugar hallaron, en que mostrar su fineza, ofrecieron con presteza la fe que os sacrificaron, interesando el lograr de tu clemencia el favor, pues ellos con fiel ardor al otros proclamar, nuevo valor recobraron, tanto; que fue su ardimiento solo en amago; escarmiento con que al opuesto aterraron. por lo cual hoy tus favores invoca nuestra lealtad, pidiendo a tu Majestad nos conserve los honores. Por él tanto dar prevengo a Aragón Cancilleria, para que goce este día de las leyes que mantengo en las Castillas, honor con que ya comunicar podrán los cargos, y dar más empleos a su amor. . 1. Nuevas leyes nos previene su Majestad; esto ha sido discurrir medio advertido, que nuestro orgullo refrene. 2. Sí, más remedio no tiene, por ser nuestro gusto el suyo, y así reverente arguyo, y es fácil de comprender; que huyo del fiel proceder, si es que de su gusto huyo. , s 1. Sonoros acentos hacen salva a los buenos sucesos, que los amantes excesos siempre al gusto satisfacen. Para alborozar el Alba al Español Emisferio, con un nuevo Sol dispone acreditar lucimientos; siendo su influjo quien termine esperanzas de nueve lustros. 2. Letra gustosa, y sonora, b i. pues en ella nos predice, dar con su parto felice la Reina nuestra señora un nuevo Príncipe a España. 1. Ya vuelven sus instrumentos, y con ellos los acentos, si el oído no me engaña. De la Aurora Saboyana propicio ha nacido un Sol, cuyo radiante arrebol da luz a la Esfera Hispaña. 2. Hoy el placer aperciba nuevas artes de placer, puesto que ha logrado ver tan gran dicha. Viva, viva nuestro Príncipe heredero. 2 . Viva, para que en el mundo sea en triunfos sin segundo, siendo en España el Primero. . Pues que su influjo termina la esperanza de nueve lustros. Justas las albricias son en vuestros pechos leales, pues al regocijo iguales os hallo en el corazón. Secretario, despachad por la posta aquese pliego a Paris, para que luego ar. lo sepa la Majestad de mi invictísimo Avuelo. Gran señor, es muy preciso tan feliz, y alegre aviso. Ahora mi piadoso celo, a los que al fin olvidados del afecto que me deben han vivido, desde hoy queden por el propio perdonados; pues los Cielos soberanos su auxilio les comunica por este favor que aplica con tan liberales manos. Y así, pues me ha dado un hijo, indúltelos su favor, porque admirando mi amor, le expliquen con regocijo. De la Aurora Saboyana propicio ha nacido un Sol, cuyo radiante arrebol da luz a la Esfera Hispaña. Y aquellos que encarcelados esperan Reales favores, los logren hoy superiores, de la prisión indultados. Y esto en justicia se vea, porque si tenaces son, no da el Principoocasión para que yo injusto sea. , . Cuando su influjo termina la esperanza de nueve lustros. Dejad que de la Esfera (región Celeste) las divinas luces aquesta llama fiera cos imala la mn a d el funestos reducida al espanto, se encienda mi dorlor, y mi quebranto. De la Stigia laguna las turbias (del ondear) aguas Leteas, salpiquen una a una esas Antorchas, que en pavesas feas feneciendo su ardor, los leves trozos linsonjearán el ay de mis sollozos. Y si por imposibles, saliesen vanas presunciones tales, ahóguenme las terribles olas del Flegetón, que en infernales movimientos a mi ira la trasmonte con envidia al Cocito, y Acheronte. Pero en vano porfío, si del tenaz gemir de mi tormento es el dolor impío quien forma Salamandra a mi ardimiento, y en fulgores disformes de el Abismo, yo mismo a mí me excito de mí mismo. Aunque yo en Aragón, Y yo en Valencia. En vano os disculpáis, que mi impaciencia no es ya porque rendidos al yugo de Piln P reducidos esos Reinos se miran, que ya sé que conspiran los Cielos en mi daño, y sus favores, a mí más penas, y a el triunfos mayores, si no porque obedientes, con humildad extraña, apagaron de la ira la cruel saña, y de uno, ni otro estrago siquiera conseguí ni un leve amago. Eso no lo ha logrado IELO E. el Catilín saler, cuando exhortado de mi impulso furioso, no temera el castigo, que horroroso or instantes le aguarda. Nada en fin le acobarda, pues tal denuedo rigen, que antes de darse, ya el morir elig Eso sí, mueran todo; mi pretensión es esa, que en tan crueles modos mi triunfo más heroico se interesa. Viva Pelipe Quinto, y la Saboyana pues han dado un dichoso Príncipe a España. Mayor es mi tormento! ya de estos ecos, otro sentimiento anuncia mi desdicha, Celebre España tan segura Ya en acentos suaves los más finos pechos, amantes tributen al Príncipe nuevo, lealtades, constancias, carinos, y afectos. Venid, que aunque porfío contra el sumo poder de todo el en otra astucia fío el logro de mi anhelo. (dicha. (Cielo, Siempre en tu nyuda estamos. Latrres venid conmigo, vamos Vamos. Señores, donde serán estos armónicos ecos, que encalabrían los sentidos? Mas cuando ha llegado el tiempo de tanta sestividad, que pregunto? pues es cierto, que no habrá Ciudad, ni Aldea, Pueblo grande, ni pequeño, que al recién nacido, no haga sinos bailes, y festejos. Y así yo con mi alabarda, armado como Sargento quiero introducirme, donde pueda lograr un recreo. Mas será bien que entretanto de estas alsorjas saquemos l la calabaza; que en ella traigo vino porque entiendo, que a pesar de todo Agosto, se ha de conservar más fresco. Y a la salud del chiquillo, pero no, porque no quiere hacer agravio a su Padre, ni a si Madre: y pues que tengo bastante para los tres, vaya este trago primero a la salud de PraELIPE Desde este sitio; que excelso soberbiamente presume ser Titán del primer Cielo, observaremos de España los festivos movimientos; pues presumo, Furias mías, que saque mi industria de ellos. Muy grande ha sido este trago; sin duda que por aquesto no se dijo: Bueno, y poco, que esto ha sido mucho, y bueno. Y si al primero, y segundo ha de acompañar, no dejo munición bastante para proseguir con el tercero. Y por si acaso el refran de que no se halla hombre cuerdo puesto acaballo, sucede en este lance, protesto que mi intención desde ahora, antes de beber, bebiendo, y después de haber bebido, es (por si acaso en dos tiempos no pudieren ser) que en uno vaya Hijo, y Madre, diciendo: A la salud de la Reina MARIA LOISA, y de nuestro Príncipe LoiS. Viva, viva. Y en acentos suaves los más finos pechos amantes tributen al Príncipe nuevo, lealtades, constancias, cariños, y afectos. ( . Parece que han respondido con un canto a mis intentos, que sin quebrarme los cascos, me han aturdido; qué es esto? Válgame Dios en los ojos parece que nubes tengo: hola, hola, y como anda la tierra; o soy yo mismo? qué sé yo, aquí parece que hay un pedazo de suelo, adonde podré pasar la borrasca de mis sesos. En hora dichosa, España goce del Príncipe nuevo, que de PriILIPO, y MARIA piadoso le envía el Cielo. Ah de la vaga región, donde lisonjeando el viento, es centro de quien instable solo le habita con vuelos. Quién llama? Yo, que mi nombre repite el eco, diciendo: España, que en dichosa hora goza del Príncipe nuevo, que de PraJLIPO, y MARIA piadoso le envía el Cielo. Goce en hora buena con tanto contento, que Cisne le cante. sin morir perpetuo. Cullosa en tal ocasión, obedezco tus preceptos. Ah de la florida estancia, hermoso pensil ameno, que en fragrancias, y matices la flor paga suaves seudos? Quién llama? Yo, que mi nombre repite el eco, diciendo: España, que en dichosa hora goza del Príncipe nuevo, que de PriILIPO, y MARIA piadoso le envía el Cielo. Goce en hora buena con tan suave afecto, que a la flor imiten fragrancias del pecho. Nunca yo podré faltar, España, en tanjusto empeño. Ah de la mansión Venerca, en cuyos húmedos senos la concha, y la escama son ciudadanas de su Imperio? Quién llama Yo, que mi nombre repite el eco, diciendo: y . España, que en dichosa hora goza del Príncipe nuevo, que de PrIILIPO, y MIRIA pudo holo envía el Cielo. Gore en hora buena con tanto folliego, como el mar tranquilo, por siglos eternos. Ya en tu presencia me tienes compañera en tus aumentos. Ya, pues, hermosas doncellas Ninfas, que en los elementos puras mantenéis los siempre intactos candores bellos, sin que la Tierra los cause, sin que los ultraje el Viento, sin que los desdore el Agua, sin que los consuma el Fuego. Obedeciéndoos la Tierra, con fino, y justo respecto por Juno, de quien las tres traéis divino parentezco. Sacrificándoos el Agua los puros cristales tersos, por reconoceros hijas de la hermosísima Venus. Reverenciándoos el Aire en desicados efectos por Júpiter, cuyo padre hoy tenéis las tres por vuestro. Amándoos el Fuego, quien por los referidos deudos, os sirve en adoraciones suavizando los incendios. Y en fin, Gracias, en quien todo se refiere con solo esto, pues sois Amistad, Amor, y Paz, en cuyo compendio se incluye (como en si no omo) todo cuanto hay más perfecto para el aplauso que os llamo. Ya, pues, a deciros vuelvo. que nos hallamos hermanas, obligadas del afecto, en mí ha nacido; que dicha: el Príncipe LolS, que nuevo milagro del Cccidente, mi ser acrecienta, puesto que en nueve lustros, perdido, y esperado a un mismo tiempo, aunque nunca falto causa, hoy solo se ve el efecto. Dia del glorioso LoiS, que en alfombras de luceros hollando, es cada paso nuevo milagro en el suelo; porque en España se vea un Monarca Luis Primero, que heredando en el valor los primores, los alientos del grande Felipe Quinto su Padre, y de su Avuelo el Cristianisimo LVis, (sin que deje en este tiempo de participar también el piadoso, y Real afecto del cariño de su Madre María Luisa) tendremos los tres sujetos parciales unidos en su sujeto. Yo suspendida en el gozo, como obligada al festejo de solemnizar amante Ce sgue a o os llamo, porque conmigo unido el auxilio vuestro, en festivos aparatos tenga seguro el empleo. Y pues que según dijisteis, vuestro ánimo está dispuesto a seguir de mis impulsos tan acertados intentos, sea el Alcázar suntuoso el teatro de mis deseos, donde alabando a Felipe, y al Príncipe Luis, logremos sin el temor, sin el susto, sin sobresaltos, sin miedos, exhalar en regocijos nuestros leales alientos. Todas alegres en ti, España, celebraremos esta dicha. . Pues venid con los ecos repitiendo: En hora dichosa España goce del Príncipe nuevo, que de PILIPO, y MARIA piadoso la envía el Cielo. Habéis escuchado? Sí, que intentas: El ir siguiendo (para lo que yo imagino) el norte de sus acentos. E introducidos los cuatro en el festín; pero esto lo dirá el caso por mí. Venid, pues. Ya obedecemos. Lindamente lo he dormido, y según a lo que entiendo tarde es ya, porque la noche haciéndolo todo negro viene, yo me voy; mas qué es lo que escucho? o qué buenos Música, y fiesta? allá voy; y pues mi viaje prevengo, a buscar solo festines, daré fin, si en él me entro a mi lornada, hasta que me haya de volver al Tercio.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Hoy será nuestro este día, y si se logran mis intentos. Renego de la alabarda, y aún de mí mismo reniego, pues me ha servido de estorbo para lograr mil trofeos, desnudando tanto Inglés como hay en ese terreno, que agoniza a borbotones por no morirse de presto. Y ahora para correr me sirve de estorbo, y medio; que aunque es mucho mi interés, es un punto más mi miedo, pues opuestas correrías discurren por estos cerros, que es echar por esos trigos querer lograr sus intentos, por ver si su vana gloria prede triunsar de los nuestros. Y lo que yo más sintiera, fuera que astutos, y fieros un rácimo racional hiciesen de Turulento. Mas ya se acercan, ya llegan; entre aquellas matas quiero librarme de este peligro, que importa mucho un Sargento. Hasta tanto que la noche, esparciendo lutos negros a cise túmulo de antorchas venga horrorizando el suelo, ocultos en este Bosque nuestra marcha solle guemos, dando forraje a los bautos de las mieses, que eslo; Pueblos en este contorno tienen para su mantenimiento, expuestas a los estragos del belico contra tiempo; hasta que dando la ena ocultamente pasemos esta noche a dar principio a su ruina; cuyo intento logrado, ha de eternizar vuestro Lusitano esfuerzo. 1. Teniendo tan buen Caudillo, es seguro el vencimiento. O si no dígalo Almansa, que es el testigo más cierto, , que . Señor, aqueste Soldado de los Fenemigos Tercios, dice que pretende hablaros, y tomar partido luego en vuestras Tropas, . Decid la causa que os mueve a eso No más, señor, que avisaros como en gran riesgo estáis puesto; pues dando aviso una espía a Berbich, de que encubierto estabais en este Bosque, un batallón ha dispuesto enviar secretamente, el cual muy cercano creo que estará ya, . Donde iré, que no halle luego tropiezos! Si tropiezas tantas veces, que alguna caeras infiero. Una alabarda caída hacia este otro lado advierto, - y es muy impropio lugar. . El acaso vino a tiempo; y así a tu fino cuidado premiarle con ella quiero. Es acaso de los Diablos, que cargüen con vuestro cuerpo? Estimo las grandes honras que me hacéis; disponed luego la marcha antes que os obligue. De embestir la seña han hecho: Toda mi intención ha dado en un abismo de hielo, pues desarmados nos cogen, y es induvitable el riesgo! venga un caballo, en que pueda librar mi vida, que entiendo, que a no ser por vuestro aviso no pudiera; y así quiero, que no se pierda lo más, ya que se pierde lo menos. D ve Cristo, que he quedado sin mi alabarda muy fresco. Hacia esta parte ha de estar el Marqués: Turulento; qué hacéis aquí? le habéis visto Tarde venís, porque él viente cortando va en un caballo, que es abe por lo ligero, Pues todos seguid su alcance Ya prontos obedecemos. Cabal el triunfo, señor, lograra tu fiel acero, si un infame Desertor al Marqués, todo el suceso no lo hubiera referido, que yo a esa parte encubierto, (temiendo no me quitasen mis saqueados arrapiezos) mas de seis horas he estado sus Bernardinas oyendo, las cuales referiré, señor mío, a mejor tiempo. Vive el Cielo, que un infame le ha quitado a mi ardimiento el mejor triunfo! pues para ser este en todo perfecto, solo me saltó prender al Marqués, pues que le habemos derrotado el Escuadrón sin menoscabo en los nuestros, quitándole los Caballos, los forrajes, y pertrechos. Y así pretendo seguirle, por ver si a PlilbnPo puedo, dándole un Vasallo más, dejarle un contrario menos. . Y yo te quiero seguir, solo para ver si encuentro al que mi alabarda empuña, para colgarle de un fresno, pues se hizo Sargento contra la voluntad de su dueño. Pero Cielos, qué nublado de relámpagos, y truenos es este, que sobre mí viene, a pesar de mi miedo: quiero ir a buscar si hallo Compañía, pero creo, que el irme a buscar sestines es por ahora lo más cierto. Esta salva Real, que hace nuestro alborozado aliento al Nacimiento feliz del Príncipe LVis primero, que viva siempre triunfante. , . Viva por siglos eternos. Ah de servir de terror a los enemigos, siendo en ellos pesar, lo que es en nosotros nuevo aliento Y más cuando el Rey se sirve de que vuestro gran esfuerzo, poniendo a Lérida sitio, se corone de trofeos. Señor cuando mi furor al Marqués iba siguiendo, después de haber derrosado todo su Destacamiento, oyendo la salva, quise venir a informarme luego de la causa; por la cual mil norabuenas ofrezco, señor a tu Alteza Real, y a todos del buen suceso. Recíprocas las admito de vuestro bizarro pecho. De quién tan celoso sirve, son iguales los afectos. Es su generosa espada leal, y cortés a un tiempo. Con tantas honras, no dude que se eternice mi aliento. Pues ya, nobles Generales, se ha cumplido con el celo de tan preciso alboroce con la salva que se ha hecho, marche el Campo para dar liberal el cumplimiento al Decreto Real del Rey, pasando muestra primero de Auxiliares, y Españoles los vistosos Regimientos, con viveres, municiones, Artilleria, Morteros; Hornos, Tiendas, y bagajes, con todos cuantos pertrechos para esta empresa requiere el belicoso ardimiento. V. E. puede ir, . señor Mariscal, haciendo para levantar el Campo lo que convenga al intento. Y Va E se exponga, . con su acostumbrado aliento, que o Lérida ha de tomarse, o ya las vidas perdiendo, de este Celeste Zafir leales Patricios seremos. (. Pues a la empresa; que allá se acrisolara el esfuerzo, de un Soldado, que ha sabido dar envidia con su acero. Pues al Sitio, Gran Señor, que allá todos nos veremos. Venid a los sumos festejos, que ofrece España gustosa, al Sol que trasciende en puros albores, en rayos ardientes, el dilatado, y vasto Emisferio de tantas Coronas, que fina com- que goce por Lustros, (prende, que por siglos cuente, por edades logre, sin que el tiempo deje, en estancias firmes, en mansiones fieles, de trocar en Abriles de flores los perozosos Eneros de nieve. El fuego le ensalce simpático al Fénix, porque de su incendio las actividades perpetuas herede. La tierra le sirva de ameno tapete, con laurel, y flores, (sienes. que adorne su diestra, y corone sus El aire le adore, y en suaves baibenes le ofrezca las Aves, con varios matices, y voces alegres El agua le rinda cristalinas fuentes, y del mar tranquilo, sin conchas, ni escamas las perlas, Pues la estival estación (y peces. hoy sus influjos ardientes, miñorando los incendios enfervoriza los siempre debidos justos aplausos de festejos tan solemne; y oculto (quizá envidioso) ese Planeta luciente (al ver que otro mejor Sol me ilumina, y ennoblece, exento de las pensiones, libre de las esquiveces del denso vapor que anuble sus rayos resplandecientes) los ardores de sus luces no nos estorban, ni ofenden, por el florido Pensil, que en el delicioso albergue de esa floresta, ese prado bordada alfombra previene, podemos ir prosiguiendo los festines, y moretes. . Atentas estad, o Furias, a lo que mandado os tiene mi industria. 3. . Y a ella estamos tadas prontas, y obedientes. Prosigan las consonacias, diciendo en ecos alegres: el Venid a los sumos festejos, que ofrece España gustosa al Sol que trasciende en puros albores, en rayos ardientes, el dilatado, y vasto Emisferio de tantas Curonas, que fa com- prende A tiempo llejo, sin duda, de poder también meterme a bailar, sin el estorbo de la alabarda, que suele aún para los más ligeros embarázar muchas veces. Toda España es regocijos, no hay sitio que no se alegre, por haber nacido Luis, lo cierto es, que él lo merece. Hacía allí de Labradores, y Aldeanas, sin esquiveces, ni melindres de la Corte, un bailecillo previenen. Y hacía allí, si no me engaño, hay otro de más copete, pues Caballeros, y Damas sin duda alguna parecen. Ahora bien, yo elijo aquel por más sencillo, y dejo este, porque a mí de molde nunca los cumplimientos me vienen. Aunque pudiera admirarme, si acaso lugar tuviese la admiración en mi ser, no lo hago; porque no pienses, oh Zagala; con tu astucia divertirme, o convencerme. Y así, hasta saber la causa que te obliga, y que te mueve a usar del mismo poder, con que mi poder a veces de este pasado elemento usar a su arbitrio suele, no quiero ofender mis nunca ofendidas altiveces. Qué mal, hermosa, Eufrosine, hicieras en ofenderte; cuando no intento agraviarte! Yo soy quien solo pretende (usando el propio dominio que sobre la tierra tienes) conozcas que mi poder tanto como el tuyo puede. Esto supuesto, y que solo es mi anhelo quien pretende vivir contigo en la unión de una amistad permanente, por esa hermosa campaña el cuidado, y vista estiende. Ya lo hago. Ea, Luzbel, haz que la astucia no hierre: No miras que Portugal armadas huestes previene, a más de las que la liga le asegura; y le promete, y que a su disposición marchún diligentemente a guarnecer cuantas Plazas la entrada suya defienden? j1p. Porque el volante ejercicio, que ya Pitónicamente rompe las vagas Esferas, conmigo, Zagala; ejerces? No sabes que esta Región, de que te vales, suspende a mi voz el curso? . Sí. Pues si lo sabes, no temes que airada con justa causa de esta Región te destierre? Cuando tu enojo causara; debiera solo temerte. Pues qué intentas? Qué dilates la vista un espacio breve por los dilatados campos de tanto ameno deleite. Ya lo hago, y advierto, que el hermoso Pais me ofrece de Francia. Y en él no miras, que el Príncipe Eugenio viene marchando sobre Tolón; con daños muy evidentes? Hasta aquí me has conducido, sin que yo sepa quien eres, ni qué intentas; y si hasta ahora, o por desorden, que mueve curioso el dictamen mío, de saber que causa tienes para conjurar el agua, porque en vapores cóngele tejida nube de gotas. en que más seguramente conducirme has conseguido; o porque ignorante pienses, que mi poder es tan corro, que se humille, y se suete al que tú. . Ames que pases adelante, hermosa Egle, escucha, porque pretcudo a inrlatissarerte. No ignbto que tú en el agua por tu dominso me excerles, ni dejo de conocer, que hasta sabes que pretende mi inteneio, has suspendido los airados ceños crueles. Esto supuesto, sabrás que mi nitención es, que pienses en lo noble de mi trato los ascctos más corteses, y que veas en el teatro hermoso, que ya le ofrece a tu vista mi poder, como recogiendo gente los Generales aliados del Archuluque, pretenden reparar los leves daños, que no impensados padecen de la batalla de Almansa. Y en fin, como prontamente las impastodas las Plazas las refuerzan, y guarnecen, y en Lérida un prueso cuerpo, escogido entre sushuestes, ha entrado, y que animos el Arelm que ruvelve retirarse a Barecionia, esperando que en muy bieve el valor de los sitiados la empiesa impida. Impraente, qué tal premancie ni labio, sin quemilviras te quemen Es ello a lo que ichasiraldo? Es eslu cen lo que quier persuadirme Yes con ello ̱. cirí lo que plensas atraemne Sí. Pues tomiras cuan falsas lor tus quemgas, siadrienes el ejércto de España, y en sus Caudillo, valientes la resolución bizarra, sn que abimosos resuelven sirlar a Lérida! Sí, mas no es vano que lo intenten, cuando tú misma has mirado la prevención. Ea, selle tu sabiló con el silencio la infame voz maldiciente, que con lsonjero halago tantó mi decoro ofende, y pues ti intención conorco, huiré de ella. Pues no adviertes que todo esas defensas mi bastan a deten serse del Marqués de Bay, que marcha vencedo: ya tamas veces, cnno puster la Faria, sin que nada leurajbre, a litiar udad Rodiigo, y que apenas de slis huelle el furor sufren los muros? No miras como acomete al asalto tanto armado, duro Campeón valiente? No atiendes, que ya tomada la brecha, esgrimiendo ardientes el fatal acero, siguen los enemigos paveses? Ya horrores su brazo aborta, y el rojo coral que vierten de tanto cobarde pecho, es librea de la muerte. Ya entran el Castillo, y ya cansados de herir, conceden la vida a los que rendidos la piedad solo pretenden. Tomaron en fin, la Plaza contra tres mil combatientes. Pero reparo. Ea, calla, que ya entiendo cuan aleve tu disfrazada intención las realidades desmiente; y porque los menosprecios que a mi decoro previenes, contra ti misma esta vez se conspiren, y revelen, sin más escuchar tu acento, de ti huiré. Pues no previenes que el valeroso Tese baja con tan excelente copia de gente (ademas de la que solo para este efecto en Tolón se guarda) que en todo al poder excede del Príncipe Eugenio? Sí; pero gran riesgo padece. Ea, calla, y de la voz el uso traidor suspende. Donde el riesgo, cuando ya tanto escuadrón diligente de una, y otra parte cine la Provincia, y velozmente el enemigo levanta Sitio, y campo, atento siempre a evitar su propia ruina: Que ya apetecer no puede más victoria, que no ser deshecho en su marcha breve. Y por no escuchar los torpes acentos que la encarecen, de ti huire. . Cómo podrás? De esta suerte. t. Inadvertido Zagal, que con imperio pretendes interrumpir los festivos actos que en mi lealtad crecen; quién eres? que antes que pase de los límites que vierte en desecha undosa aljófar el cristal de aquesta fuente, lo he de saber. Qundo el gusto tuyo es el que me nueve, cómo he de contradecirte? Y porque desdé aquí empieces a satisfacer tu duda, en este verde tapete podrás sentarte. Si haré, Di quien eres. Pues atiende, Yo soy la curiosidad, que noble hija del deleite, procuro fnquirirlo todo, sin que oculte, ni reserve el Mundo (en los los escondidos cóncabos senos terrestre,) cosa, que por mis Aduanas notada, y vista no quede. Y aunque yo en cualquiera parte puedo estar, sin que se esente ninguna; y al mismo tiempo, por más seguridad tiene mi graudeza en su servicio la vigilancia que velo, la presteza que examine, y el cuidado que penetre; de forma, que aunque el descuido (si tal vez me sucediese) pudierse recatar algo de lo que el gusto apetece, los Argos que he referido, continuamente obedientes, linces de mi genio, prontos satisfacen sus placeres. Y dueño de las noticias, cuantas hoy el Orbe tiene, las participo curioso, o las reservo prudente. Admirada te escuchado; y aunque pudiera ofenderme tu arrogancia, quiero ahora perdonar que te atrevieses a interrumpir mis aplausos, porque otros mayores pueden hoy conseguir mis afectos, sabiendo distintamento el estado de las Armas. donde va mi lealtad cree, que en todas partes el León Pr JL LlPe, que me defiende, saldrá vencedor sin duda: y tan gran recrco es erte para el amor mío, como estarle aplaudiendo siempre. Siento que en opinion vivas tan delicada, que puede arriesgarse cada instante que tarda a desvanecerse. Pues nada me digas ya, que en tus razones comprende mi juicio un borrón oscuro, que contra la tersa nieve de mi lealtad, hoy intentan mancharla; y yo. No te alteres. Contra España mis astucias imposibles me parecen el oír. Nada he de oírte. Deja que tus plantas bese. Vigilancia, bienvenida. Qué traes? Qué diligente el Portugués, hoy prepara Ejército, con que quiere guarnecer todas las Plazas; de que con razón se infiere, no podrá perder ninguna: y por lo que sucediese, otro Ejército prepara. Es falso tu acento aleve: Y porque de tu argumento convencido en todo quedes, sabe que el Marqués de Bay, juntando muchas valientes leales milicias famosas de la Andalucia, quiere con las tropas arregladas, que para este efecto tiene, llevar sus conquistas, hasta donde inchado el Tajo vierte copia undosa de cristales en el imperio de Tetis; y así osado prevenido. está ya. Los pirblentes recibe, hermosa Eufrosine; que tan a tiempo vinieses, Para evitar la desdicha, que esas Alemanas Huestes amenazan en la Francia no le hallaréis fácilmente. El Príncipe Eugenio, en fin, fuerte, y osado. Detente, inadvertida Zagala, y no prosigas, si quieres, que el aliento que te influye ni te influya, ni te aliente. Qué importa el Aleman esta empresa manifieste, si solo podrá lograrla allá imaginariamente? Tese, con un numeroso Cuerpo de osados Franceses, (que aún el agravio intentado, solo castigar pretenden) Caudillo de su valor, timbre que él solo merece, baja a atropellar su furia, que resistirla se atreven los de la Plaza, sin más auxilio que ser fieles. Y en fin, poniendo a la vista del enemigo su gente, hace que de su orgullosa intención la intención cese. Y viendo cuan imposible era la facción, se vuelve, Asrbcras n Lucirn. perderdiendo en el retirarse muchas tropas. Mal pretende mi astucia vencer a España, si el Cielo la favorece. España? Curiosidad? Qué me mandas? Qué me quieres? Consolarte. Prevenirte. Con que sepas. Con que pienses, ̱. Como el de Orleans. los Aliados. Consiguió. Todos pretenden, En Lérida. Con valor. Poner sitio. Defenderse. En calla, que al constante pecho de España, no pueden mis intentos perturbar el ánimo. Hermosa Egle, y tu Talia divina, que con vosotras se aumente mi fervor he conseguido. Y pues vencido te adviertes, curioso Zagal, en todo cuanto has propuesto. Suspende la voz España, y no ultrajes el deejo que se debe a mi Grandeza. 1. Haria el Prado. 2. Ataja; atarr a la fuente.) Estas voces son sin duda de caza; o si yo supiese de cierto, que el Rey estaba por este sitio Quién eres? Quién he de ser? un Vasallo del Rey de España, que viene a traer al Rey mi Señor noticias. Si esta tal, porque se atienden las voces de caza, y son de la batida que hoy tiene en ese Bosque; y así podéis iros libremente, que en él a su Majestad encontraréis. Olgareme: Adiós; qué bellas muchachas: si pudiera detenerme las regalara; no es tarde, que tiempo tras nempo viene. . Pues porque desengañados tú, y tus secuaces hoy queden, he de hacer que al Rey escuches: Y así antes que más se acerque, retirémonos. Que mal, que mis intentos fenecen! Viva Felipe Quinto, porque no cese de reinar en España con triunfos siempre, El que llegue a tus pies hoy me permite, y que ellos mis labios sellen. Qué noticia habrá venido? Alguna que nos alegre. De Lérida se ha tomado la villa, con que en muy breve, Gran señor, discurro yo, que sus castillos se entreguen. Viva nuestro Rey invicto. Pero qué ruido será este? Deme Va Majestad licencia para que llegue a besar sus Reales pies: y este pliego, señor, puede dar noticia por menor de unas nuevas tan alegres. Señor, dispuestas ya todas las prevenciones, que debe el militar ejercicio, para dar asalto al Fuerte de Lérida; cuyo estado les obligo a que rindiesen las fuerzas, capitulando Crezo, según yo les permitiese. Y no resistí, deseoso que vuestro dominio llegué en los Catalanes campos hoy más sosegado a verse, Y en tanto que a vuestra vista mis nuevos lauros florecen, guarde Dios la Real persona de Va Majestad. Siempre de los favores del Cielo espero triunfos como este. Venid conmigo, Marqués, que a mi Esposa es justo lleve yo propio aquestas noticias. Pues ponednos por mercedes a sus Reales pies a todos. , Qué donaire! aquí se queden dando al Cielo sumás gracias. por lo que nos favorece. Viva su Real Majestad. Un Santo es. 2. . Es evidente: (le. Volvamos a nuestro bai- Qué fuese yo tan zoquete, que no le pidiese algo! Mas gocemos del presente baile, que no faltará ocasión de que me premie. Venid a los sumos festejos que ofrece España gustosa al Sol que trasciende, en puros albores, asrcias oeLécir. en rayos ardientes, el dilatado, y vasto Emisferio de tantas Coronas, que hna com- Que poce por lustios, que por siglos cuente, por edades logre, sin que el tiempo deje en estancias firme, y en mansiones Feles, de trocar en Abriles de flores los perezosos Eneros de nieve. Zagales, que en mis estancias sois moradores vivientes, celebrad de tantas dichas como toronan mi siente, en el Reinado felice que por siglos se numere, del Grande Felipe Quinto, afable, justo, y prudente, cen su bellillima Esposa, Marla Luisa, que adquiere en las gracias que la asisen, la que ella sola pinmete. Y tn el Puíncipe Luis Primeio, porque goriemen, triunfen, venzan, y anquilen cuantos contrarios, e infieles, incautos, como soberbios, contra sus armas se atreven. Que yo, pues centro de suego me llaman, en el luciente Sol de mis diarios triunfos, T repetiré alegre siempre. El fuego le ensalco simpático al Fémx, porque de su incendio las actividades perpetuas herede. No porque vencidas sean mis astucias, es bien cesen, que en perseguir los mortales, vencedor me quedo siempre. El Aire le adore, y en suaves arbene, le ofrezca les Aves con varlos matices, y voces alegres. ̱. . La Tierra le sirva de ameno sapete, con REY DECEETAD con laurel, y florés, que adorne su diestra, y corone sus sienes. El Agua le rinda ciistalinas fuentes, y del Mar tranquilo sin conchas, ni escamas las perlas, y peces. Y pues en aquesta idea han visto historicamente los verdaderos sucesos de España, y que ella fuerte AS ASTUCIAS DE LUZBE con realidad desvanece, lo fantástico del numen de adorno servirá siempre a esta obra; de la cual ISIVCIAS DE LUCILA el ingenio humildemente pide perdón de sus hierros, siquiera por lo que cree REY DECRETADO CIELO al RoY FEEPE Valiente. Y porque dé fin dichoso, digan los ecos alegres: , . Venid a los sumos sestejos, que ofrece España gustosa al Sol que trasciende, en puros albores, en rayos lucientes, el dilatado, y vasto Emisferio de tantas Coronas, que fina con prende.