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Texto digital de Resucitar con el agua

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Resucitar con el agua. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/resucitar-con-el-agua.

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RESUCITAR CON EL AGUA

JORNADA PRIMERA

No me mates Pedro, aguarda, envaina en piedad heroica el puñal, que en un rendido se dislustra la victoria. Quiero pues llegar. Detente: no me mates, que es deshonra anticipar la venganza. cuando la ofensa se ignora: sepa pues porque me matas, antes que el impulso pongas, que es morir a costa mucha, el morir sin culpa propia. Qué es esto hermosa Beatría? que sentimiento ocasiona a que heridas del dolor tus luces viertan aliófar cuyas lágrimas son sangre, porque la pena las llora. Ver que pretendes tirano, al soplo de tu discordia, de la luz de aquesta vida apagar la ardiente antorcha que al calor de tus cariños ardía con vana gloria. Qué dices? matarte yo? no ves que es acción impropia que llegue a herirla violencia lo que la pasión adora, pues los filos del rencor en el cariño se embotan. Luego matarme no intentas? Mi amor solo te responda: mas sin duda que soñabas, y triste letargo en sombras dio enfantástica ilusión a tu temor esa forma Es verdad que yo soñaba, al tiempo que mis congojas huyendo de tus rigores encontraron tu persona. Dime pues lo que das soñado? Escucha lo que me asombra. A la margen de ese arroyo, que nace cristal de roca, de ese monte que alambique le va destilando aljófar; a descansar de la humana fatiga de estar ociosa, me senté, donde en las flores que me sirvieron de alfombra, hallé tan blando el sosiego, que fue el cansancio lisonja; y divertida en mirar como al nacer de esa tosca montaña el cristal seríe, siendo el llorar ceremonía mas propia en lo natutal, estuve un rato gustosa: mas dando en mi voluntad el reloj de la memoria a la tarca de estar con tigo volvió amorosa la idea que de tu imagen dibuja siempre la copia, y llevándome el compas a esta música, que forman mis sentidos ese arroyo, que es de esos ricos tiorba, fui rindiendo en su quietud las potencias carinosas a ese imperio de Morfeo, cuya política es docta, pues siempre labra un sosiego cuando un tributo no cobras y apenas pagué mortal aquesta deuda forzosa, en que a la vida se hurta lo que al descanso le sobra; cuando el sueño me fingió: (aquí el dolor aprisiona la lengua, quiza por libre en la cárcel de la boca) el que tú, rara desdicha! desnudando, que congoja! el acero, lance fuerre! pretendias, que zozobra! darme muerte, y yo cobarde huyendo de tu discordia, desde ese risco eminente, que organizándose goza escuchar antes que el mundo los arrullos del Aurora, me despeñaba hasta el valle, donde en una, y otra roca hecha pedazos servía de lástima fabulosa, pues de el Oriente bajaba al ocaso de las sombras esto he soñado otras veces, y así el horror que me enoja tiene. . Detente Beatriz, no prosigas que desdoras la fineza de mi amor con dar crédito a una sombra; y pues sabes que aunque soy caudillo de aquesta tropa de bándidos, que tiranos viven de aquello que roban, acuyas muertes, y insultos acompaña mi persona, no obstante sabes que es mi nobleza tan heroica, que aunque mis hechos la callan, ya la fama la pregona pues es mi sangre en Italia la que más aplausos goza; pero como la fortuna los estados perficiona, previno que un Potentado de los que en Italia adoran, en público me agraviase, pero sentir mi deshonra, y haberle dado la muerte casi fue una misma cosa, y como la sangre es fuego se fue encendiendo de forma en nuestras casas, que en bandos ardía Palermo toda: no hubo crueldades, delitos, muertes, culpas, ni discordias, que no ejecutó la ira que ciega lo que apasiona, y por huir del Virrey vine a ser con vanagloria. Capitán de estos Bándidos, que a mi dominio se postran. Avisasteme tu entonces, como con violencia impropia te habían forzado los tuyos a que fueses Religiosa, y como estaba en mi afecto aún muy viva tu memoria fui antes que profesases a libertar tu persona, pero encontrando difícil la entrada para mi gloria, al Convento puse fuego, y con arrogancia loca te saqué en mis brazos, siendo Eneas de aquella Troya, condujete a esta montana, donde por Reina te adoran los más, y de mi albedrío el imperio también gozas, pues si de tus luces bellas soy errada mariposa, que temes? qué te acobarda? Nada temo, cuando logra. mi dicha, que mis temores se conviertan en lisonjas. Ya el amor que le tenía aqueste temor le borra. De Beatriz siempre ha vivido mi cautela rezolosa. Muera. . Matadle. Ay de mí! . Qué es esto? Que te alborotas, mas que se maten. . No ves que desde esa peña tosca en su muerte tropezando baja un hombre. Extraña cosa. Válgame todo el infierno. Quién eres hombre que imbocas al infierno en tanta riesgo, y al Cielo el favor le estorbas. Qué miro? Carlos es este, el ampararle me toca, pues nunca la compasión se olvida de lo que adora. Un hombre soy que codicio el ser bruto desbocado, pues busco precipitado sin temor el precipicio: soy, y con razón lo fundo, quien para vengar su ofensa, por si la desquita, piensa ir matando a todo el mundo: soy quien este acero irrita con arrogancia espantosa, y quien con no ser gustosa aún su muerte solicita. Pues que con tanto deseo morir, o matar procuras, y pues mi paciencia apuras te he de matar. . No lo creo. Veré así si fácil es, porque aquese herror destierres. Tira, y mira no me hyerres que te he de matar después. Matarle así mo es blasón, déjale Pedro en mi nombre. En Palermo a queste hombre . tuve secreta pasión, y así su muerte baraía mi estrella, que así lordena, De el valor es cosa ajena querer matar con ventaja. Pues sacar quiero el acero. Eres Pedro de Mazara? Padro soy, riñe. . Repara que te quiero hablar primero. Ya mi saña está templada di, que después morirás. Puesto que treguas me das, envainar quiero la espada. Noo sé qué oculta razón . hace que mi enojo fuerza. A quererle me hace fuerza aque lla antigua afición. Siolo que escuches pretendo que te he menester prudente. De tu voz estoy pendiente. Pues atiende. . Ya te atiendo. Palermo, aquesta Ciudad que ilustra este Reino augusto de Italia con sus familias mucho más que con sus muros, pues no autoriza el adorno a quien no se debe el culto, es mi patria, mas mis padres callo, pues lazen cifuntos, porque ya que con mis culpas su nobleza desilustro, fuera error que el ser yo malo venga a ser delito suyo, y más cuando en su dotrina ser yo tan malo no estuvo, pues mi padre enamorado de mi madre, que fue juzgo tan divinamente hermosa, que al corejarla el estudio se para la admiración cuando camina el discurso: le dio palabra de esposo, y antes de unirlos el yugo, que hace siendo tan distintos ser dos albedríos uno, naciyo, más porque entonces no lo supiesen los suyos, que siendo contrarias casas, era el negarla seguro, a criar me dio mi padre, a un criado que fue suyo, que era casado, y por raros disinios que no dibulgo hasta que murió mi padre el niatrimonio detuvo, conque criándome fui hasta tener cuatro lustros en la educación de aquel que mi estrella me dispuso por padre, mas fue tan mala mi inclinación, o mi influjo ta perverso; que de trece años era tal mi orgullo, que con un templado acero que asiló el rencor sañudo a mi maestro maté, por castigarme, que hay muchos a quien hace, si es que es tarde el castigo más injustos. Fui creciendo en mis maldades, y con escándalo, no hubo atrocidad que no hiciese de muertes, robos, y insultos. Ya todos me aborrecían, ya me temblaban algunos, y ya la justicia andaba por prenderme, mas no pudo, que siempre se libra el malo a la sombra del que es justo: hasta un día que me hallé sin que jugar, que este juzgo, que es el vicio por adonde se vienen a perder muchos; llegué a mi adoptiva madra con el acero desnudo para robarla, mas ella temiendo el airado impulso, sin saber que era mi intento, si no llevada del suyo, me dijo (aquí es menester que me atiendas más profundo, sin que el asombro del caso te entorpezca allá el discurso No me mates Carlos (que este es mi nombre) y luego al punto un secreto tediré que sé qué te importa mucho: adormeciose mi ira en la mitad de su curso, y ella ya cobrada dijo; sabe que aunque (pero mudo el labio, calma el acento al pronunciartal absurdo: perdona que no prosiga el periodo, y recluso en mi silencio el informe se quede, porque me turbo yo propio con el horror del caso; tú en tu discurso fábrica, forma, y supone el mayor error que cupo en la ceguedad más grande; que aunque el más torpe, el más duro fabriques, no ha de igualarse con este (que no pronuncio) porque es tan raro, que para vivir en el yo, no pudo sin encontrarle el acaso imaginarle el discurso. Pero paso a declararte lo que a buscarte me trujo (que haberte dicho primero mi maldad, es porque busco tu amparo, y si tú eres malo te obligaralo sañudo, pues jamás con la virtud el vicio amistades tuvo,) De una dama enamorado, cuya hermosura, si supo formarla el Cielo perfecta, también envidiarla pudo: vivo con tan grande extremo, que con ser ciego mi impulso, no llega la adoración a pasar de lo que es culto. Mas ella sorda a mis ruegos, sin desvanecerla el humo del sacrificio, ha pagado mi amor con desprecios suyos. Y si hasta aquí el sufrimiento hacerse mérito pudo; ya sabiendo que se casa desesperado procuro antes que al tálamo llegue a lograr otros atrullos robar su beldad esado, y hacer la violencia gusto. Para esto con un criado, sabiendo que en este rudo peñasco estabas, venía en un caballo tan muro por lo robusto, y lo fuerte, que es diamante, pero viuto, aquien con su sangre labra el acícate oportuno, a pedirte que me ayudes a conseguir este hurto, cuando tus bándidos fieros sin admitirme el indulto de decir que te buscaba, me maltrataron, en cuyo empeño saqué el acero, y envistiendo con algunos fueron las balas, y puntas que me tirana su orgullo tantas, que a ser menos fuerte, y defensino el escudo de las armas que interiores siempre ciño (porque muchos acasos como este obligan a tal prevención) no dudo que muerto hubiera a sus iras; más retirándome astuto, tropece, y precipitado desde ese risco que mustio es pardo estorbo del viento: vine a tus pies a er triunfo, y aunque fue acaso, fue dicha, cuando tu amparo procuro. Aquesto es alo que vengo, mis hechos los que dibulgo, mi afecto el que te he contado, mi intento el que te he pronuncio y así piadoso, o cruel, consulta allá tu discurso, o ampara me, o dame muerte, que ya el acero desnudo. Aguarda, que tu valor, y a tupersona inclinado, mas que matarte he intentado dar a tu empeño favor: a ser tu amigo me obligo. Pues tus pies mi labio sella. No sé que fuerza de estrella me conduce a ser tu amigo. Mi dicha, sin duda alguna, aunque nunca la hetenido. Con ser mi amigo has vencido el mudar ya de fortuna. otra mujer, que desvelos! quiere aquese, que rigor!, apenas le tengo amor cuando tropiezo en mis celos. Esta noche esta mujer en tus brazos gozarás. En mí un esclavo tendrás, si es que lo llego a vencer. Huyendo de aquestos fieros bándidos, vengo sin fama, que Carlos, como una dama gusta de despeñaderos; Mas otro hallé, cosa es llana, y así yo escurro señores, todo el monte es curtidores donde zurran la badana. Cararro aguarda. Repara, si estas vivo. No lo ves? Aqueste ladrón, quién es? Este es Pedro de Mazara. Y dí, seguros estamos? El ampararnos ofrece. Y esta? . Su dama. Merece, que a ella todos nos rindamos. la gata de Mari Ramos. Este es un criado mío. Y valiente en conclusión. Valiente? . Ved que es busón. Mas mirad que no soy frío. Ser valiente no deseas, pues tienes temores sumos. qué es no? Yo tengo mas humos que las siete chimeneas: ahora di un tajó sin miedo aún hombre diestro ahi abajo. Y por qué le diste tajo? Es mi espada de Toledo. Mal el miedo disimulas, pues corrias sin valor. Correr? Yo arranco mejor que un coche de cuatro mulas Contigo aura buenos ratos por acá, que no hay busones. Ni aura tampoco ratones. Por qué? Porque hay muchos gatos. . Bulcade, y muera. Mal astro. Por el rastro lo primero de este monte. . El matadero estos buscan por el rastro. s. Aquí está. . Muere enemigo Difícil es de emprender. Quién te puede defender? Yo. . Por qué? Porque es mi amigo. Es ultrajar mi valor si no le mato, que ha muerto dos bandidos. . Esto es cierto. Estudió para Dotor. No importa, que yo le amparo y nadie le ha de ofender, antes su amigo has de ser. Mal mi cólera reparo. El ha hecho brava riza. De bizarro tendrá nombre. Con justa a este hombre . ya le he cobrado ojeriza. Usted gran corredor es, según se vio. . No soy cojo, y como vi vuestro arrojo eché mano de los pies. Ven Carlos a reparar de la caída el dolor. Yo Pedro estimo el favor con que me llegas a honrar. Esta noche habemos de ir a robar tu dama bella. Di que a mejorar de estrella si lo llego a conseguir. Ven a mi albergue conmigo, tu Beatriz a recogerte. Ya yo voy a obedecerte. Ven Catarro. Ya te sigo. Cielos que pasión es esta. que ha turbado mi sosiego y un amor que era ya olvido le han despertado unos celos? Cielos Beatriz está sola, decirla mi amor intento, que es fortalecer mi pena callar el mal que padezco. Mas declararle mi amor elijo, que no es remedio en accidente tan grande curarse con el silencio. Yo llego; que balbuciente tiene la voz el respeto: hermosa Beatriz, ya que mis ojos no te dijeron mi amor, porque sin cuidado nunca se entiende el afecto; sabe pues que yo te adoro con tan grande rendimiento. Aguarda, qué es lo que dices? Yo te digo lo que siento. Pues que has hallado en mis ejos para atreverte tan ciego? Un fuego que se ha encendido en la región de mi pecho. Si yo te oculto la llama, apajerase el incendio. Qué importa, si mi pasión va tu desvío siguiendo. Huye tú de tu cuidado, y harás descuido tu afecto. Como atento he de olvidarte si en mi memoria te encuentro? Sabes que pedro Mazara es mi amante, y es mi dueño? Si lo sé, pero mi amor es antes que mi respecto. (sible.) Yo he de amarte. . No es po- Sabré obligarte. Eres necio. Porfiaré. . Roca he nacido. Sabré ablandarte a mis ruegos. No ha de oírte. . Daré voces. De tus quejas iré huyendo Aguarda. Ve, que en mis iras vas buicando el escarmiento. No hay peligro en tu hermosura, si no encuentro tu desprecio. Pon esa vela lsavel sobre ese bufete luego, Deja que la despañile, porquelegún luce, entiendo que con lágrimas de cera llorando esta por su avuelo: pero matela. . Qué dices? Más el pavilo no ha muerto. soplaré a fuer de doncella, por si la enciende mi allento, DéSalo, que el hietro suyo ha venido a ser acierto: viste si duerme mi padre? Ya señora esta durmiendo. Mucho temo que dispierte. Tiene amor? . No lo sé cierto, Porque el afecto liviaro tiene el sueño muy ligero: mas ya que a decirme vienes el grande aborrecimiento que tienes a Carlos? . No, más fío de tu secreto. Ya sabes que Ludónico es mi amante, y es mi deudo. Muy bien lo sé, y que los dos os habéis de casar presto. Pues licencia para verme le he dado, que aunque es tan ciego el amor, donde ay decoro, nunca pasa del respecto. En la puerta del jardín ha de estar, y así pretendo, que abriendo con esta llave le dejes entrar; y esto sea de suerte, que el ruido no eche a perder mi desvelo, Porque el como de esperar no le lleve tanto tiempo, para obedecerte a ti. A mucho me detérmino, mas no sé que tiene el ruego del que pide con cariño que vence con rendimiento: pero si ha de ser mi esposo Ludóvico, nada arriesgo, que anticipar las finezas merece agradecimiento; pero en la maldad a veces suele ocasionarse el riesgo de parecer el cariño facilidad del afecto. Mira que en la cerrarura, dejé la llave. . Ya entiendo. Mas ruido escucho. Anda aspacio, porque no nos sienta el viejo, Adónde mi dueño, está? Aquí está; pero habla quedo, que aunque ronca mi señor le despiertan los requiebros. Ludóvico? . Dueño mío? Felice yo que merezco venir a ser en tus ojos salamandra de tu fuego. Siendo tan decente el culto, la fineza te agradezco: por si despierta mi padre vete Isabel allá dentro. Pues yo voy a echar los naypes, para gastar bien el tiempo. . Este favor es razón que yo te agradezca atento. Cree que este atrevimiento es hijo de mi pasión. Ya tuya, la facultad de tu amor quiero saber. Muy bien puedes aprender, que es mucha mi voluntad: mas dime con experiencia lo que aprende tu primor. Es que sintiendo mi amor se explica con elocuencia, Amor con dulces despojos, nunca es grande, si es callado. El que mira con cuidado ya le conoce en los ojos: de los sentidos veloz, la vista es la principal; y así en el bien; o en el mal habla aún antes que la voz. Pues logro esa dicha ufano, permíteme por favor, que este fuego de mi amor se temple en tu blanca mano. En tu atención la templanza solitala constante, pues te basta para amante la gloria de la esperanza. Culpa fue de mi pasión. Vencida será trofeo Es mal sufrido el deseo cerca de la posesión; pero que ruido es aqueste? No lo sé. . Saberlo intento. No hagas tal, que el inquirirlo puede servir de más riesgo: Isabel sería la causa. Mucho dudo. . Mucho temo Señora, . Isabel qué dices? Mi señor se esta vistiendo engañarlos solicito por si al ruido esta despierto. Escóndete dueño mío. No he de esconderme, supuesto que no importa que mi tío me vea, cuando tan presto has de fermia. . Qué dices? ve, que en mi recato al riesgo que llegue a ver el delito de tan grande atrevimiento: yo te lo ruego rendida, Mucho me vence tu ruego. A mi cuarto le retira Ilavel. . Ya yo le lleno. . Adónde estas corazón; que te busco; y no te encuentro, y turbado pronósticas mucho más de lo que temo? Más vale salto de tapias, señor, que ruego de buenos. Por el jardín nos fue fácil el entrar. . Pues saber quiero para que has hecho que haga yo esta entrada. . Porque puesto que tú has servido a Violante sabras esta casa, y tengo en ti quien me guie adonde habita su hermoso cielo, porque si ho Pedro entrara, y los demás bandoleros. Yo doy por esas paredes, si a escuras voy discurriendo: (do) mas anda. ruido he escucha. Pero hacia aquí pasos siento, Isaber? . Esta es Violante. Más quién es? Válgame el Cielo! Un amante tuyo soy, que de puro querer ciego sin sufrimiento el amor se ha pasado a atrevimiento. Quién eres hombre atrevido, que turbando mi sosiego quieres hallar la caricia donde produces el miedo? Quién eres? . Carlos tu amante, un vasallo de tu imperio, que sin tener albedrío te idolatra por su dueño. Pues como atrevido pasas la línea de mi respecto, y hasta aquí has entrado, cuando pudieran con escarmiento, si no estorbarte mis iras, detenerte mis desprecios? Es que es caliente de boca, y no la detiene el freno. Nunca el peligro he temido, solo tu hermosura temo. Pues para atreverte a entrar, quién te ha dado tanto aliento? Tu hermosura. Mi hermosura? Sí, que en tus ojos es riesgo. Dices bien el que es peligro, pues que la apetecen ciegos. Paga amante mis cariños. Es imposible el hacerlo. Pues vencera la violencia lo que no ha podido el ruego. Aguarda, Cielos que haré? si doy voces yo me pierdo, pues si sale Ludónico (peño) mi honor pongo en mucho em- En vano librarte intentas. Detente, o viven los Cielos, Ya Violante tira tacos, encendiéndose va el fuego. Hacia aquí el ruido se oyó, sacad luces. . Malo es esto. Mi padre, triste de mí! Yo mientras riñien, pretendo detras de aqueste tapiz esconderme. . Vete presto. Qué es irme? Pues di qué intentas? Matar a tu padre intento, para gozarte sin sustos. Qué dices? . Esto resuelvo. Yo engañarle así procuro. . si te vas, pagar prometo tu amor. . Eso será engaño a que te fuerza tu miedo. Esto es premiar tus finezas. Yo solo que finges creo. Pues mi llanto te lo ruegue, por si se ablanda tu pecho. Si hara, porque en las mujeres son las lágrimas veneno conque desmaya el impulso, si es que las bebe el afecto. Pues vete. . Di, y el ser mía cumpliraslo? Cumplirelo. Pues por gozarí a de lograr mi gusto dejo. Yo pagaré esa fineza: vete aprisa. . Ya obedezco. . De raro lance he salido. Ruido he sentido, y resuelto salgo a ver quien le ocasiona. Al entrara este aposento ruido he oído, y inquirirlo intento con el acero. . Mas con la espada indignada haré examen del recelo. Ruido junto a mí he escuchado Cuántos serán ya los muertos, para avisar la Parroquia. . Más qué es esto? Mas qué es esto? Tentar mi espada he sentido. Tentar advertí mi acero. Mas con los aceros limpios, ya se tirán como puercos. Quién eres hombre atrevido, que a mi afrenta vas haciendo camino, por tan extraño rumbo, que aún no le penetros Quién eres? Mas como mudo aún no hablas con el acero, y remiso en lo cobarde tu delito estás diciendo. Cielos aqueste es mi tío! Defiéndete de mi aliento. Cielos mi padre ha encontrado con el hombre que aborrezco. Mas ya te hallé, riñe aleve. Así defenderme intento. Rin Si ahora sale Ludóvico verá evidentes sus celos Aquí está la luz. . Qué miro! corrido estoy vive el Cielo! Yo estoy muerta . Yo sin mí Pero ya mi males menos. Cortados están los dos, aunque sin sangre los veo. Vive Dios que este no es Carlos ya estoy temblando de miedo. Como atrevido profanas de mi honor el noble templo, donde en violar su decoro se viene a hacer sacrilegios Como antes de ser tu esposa Violante, tu afecto ciego rompe con la adoración el coto de su respecto? Y como tú aleve hija, a tu recato, rompiendo los límites de entendida te has humanado a sus ruegos, empañándose tu honor al vapor de su deseo: Mas pues mi enojo ocasiona vuestro infame atrevimiento, encendiéndose mis iras a los soplos de mi aliento, vengarme en ambos procuro, antes que en dulce himineo del tálamo los arrullos llegue a lograr vuestro afecto. Señor mira. Padre advierte. Mi amor. Mi pasión. . Mi ruego. Cesad, porque ya el cariño paternal obra en mi pecho; mas son espejos los hijos, y el furor se templa en ellos. Pero porque no ocasione la dilación estos hierros, mañana habéis de casaros. Señor que faltan prevengo algunas cosas forzosas? Suplalas el cumplimiento. Deja sacarse las vistas, para que queden más ciegos. Si Carlos antes lo sabe a el pondrá el Impedimento. Mira señor. Qué réplicas? Sin mí me tiene el recelo . de aquel golpe que escaché. Esto ha de ser. Quiera el cielo que el acaso no lo impida. Retírate tú alla dentro para disponer el modo, ven con migo. . Ya obedezco: a Dios mi vida. El te guarde: mortal me tiene el suceso: ven Isabel, si se ha ido mi enemigo saber quiero. . Ya se fueron y así salgo a ver si escuparme puedo, que temo siendo Catarro estas cóleras del viejo. Yo no sé por donde irme, pero ya discurro el medio? dos balcones de esta casa son bajos, y así pretendo descolgarme yo por uno, porque no me cuelguen ellos. O quien encontrara a Carlas para contarle en el riesgo que está su amor! pero ahora escurrir el lazo intento; en esta sala han de estar los balcodes, pero un necio cae mal en cualquier cosa, y así voy a ver si acierto. . Corrido estoy de que dure tanto tu vida. A mi aliento que te defiendas me corro, Mas Carlos. . Amigo Fedro. Si tardas más en hablar vas a cenar al infierno. Si no hablas, de aqueste rayo muerto hubieras al incendio. Más por qué me acometiste? Porque me envistió tu esfuerzo? Dando vuelta a aquesta calle, vi que aquella puerta abriendo salia un hombre, y como a ti no te esperaba (es bien cierto) a que por ella salieses, al ir a saber resuelto quién eras, me respondiste con la lengua del acero. Pues fuera causa, que yo buscando la escala a tiento para volver a salir, encontre esa puerta, a tiempo que hallando a tacto la llave salí por ella tan ciego que sin discurrir que tú mudado aurias de puesto, juzgando que otro sería te acometí con mis celos. Y Cararro? . Allá se queda Pues quéntame tu suceso. Persuadido de Violante a que pagará mi afecto, porque su padre venía me vine: pero no abrieron aqueste valcón. Y un hombre se a atroja. Ay que me he muerto. Antes moriras que al golpe a la saña de mis celos. La caida de este cuarto tiene mal recibimiento: mira que Catarro soy. Pues levántate. . No puedo. Pues qué sientes? . El azar. El azar? Sí que le tengo, con no ser Mendoza en dar en tierra con el salero, Acaba. Aunque estoy picado jugar los brazos no puedo, Por que? . Los tengo valdados. Que te has hecho. Qué me hecho? ver lo que en servirte gano; y cuer ahora en ello. Siendo tan bajo el valcón (no te has maltratado? . Eso esbue si caigo a plomo no es fuerza el que me matase el peso: pero dejando las chanzas, escondido por mi miedo, he sabido que a Violante mañana la casa el viejo con Ludódico su primo, porque le ha encontrado dentro con ela. Qué es lo que dices? de ira; y de rabia muero, pero antes que se case entrar a robarla iutento. En todo te he de ayudar. Con tu valor nada temo. Pues para determinarte no obre el discurso primero. Dices bien, ciegue la ira los impulsos de lo cuerdo, vamos que con esta llave fácil la entrada tenemos. Yo cumplo con avudarte. Yo la fineza confieso; quedan prontos los amigos? Ya prevenidos los dejo. Yo a Isabelentro a robar, que pues su desdén me ha muerto, para huir de sus desvíos será bien hurtarla el cuerpo. . Mañana ha de ser Violante sobrino, tu amada esposa, y pues ella nació hermosa sé tú también fino amante. Atento adorar procura su belleza sin rigor, y no por propia tu amor delestime su hermosura. Mujer honrada el desvelo no la halla si se colige, hermosa el hombre la elige, pero buena la da el cielo. En Violante puso grato el cielo con atención; en el trato perfección, y hermosura en el recato. Sabe pues gozarla sabio, sin desestimarla necio, que el que logra con desprecio ya haciendo senda a su agravio Como amigo este consejo no como viejo te digo. Bien se ve que eres mi amigo pues te tengo por espejo. De Violante la beldad forzoso es amarla atento, pues tiene ella entendimiento, y yo tengo voluntad. Yo siempre de tu atención, y tu discurso confío. De tu violencia, tirana socorro a los cielos pido. Na diete podrá librar. Padre, esposo, Ludovico. No es mi hija? No es mi esposa? Quién aleve? Quién altivo? Te ofende? pero mi aliento sabrá vengarte atrevido, Te ilutraja? pero vengarte sabrán los alientos míos. . En las aras de mi honor antes será sacrificio mi vida; que tu deseo llegue a lograr su disignio. En vano de tu rigores puedes ya lograrlo esquivo, pues obrando la violencia no hay respeto en el cariño. De qué suerte has de intentarlo? Robando el Cielo divino de tu hermosura. Traidor porque fuerzas mi albedrío? Por que tu desdén le fuerza a ser mi amor tan altivo. . Padre; esposo. Nadie puede ampararte. Ludonico? Ya Violante te socorro. No es muy fácil conseguirlo. Fulminando aqueste rayo abrir intento camino. Para robarme ladrón tienes amor. . No has oído decir siempre que no hay gato que no tengaro madizo. Cómo haces esto traidor? Esto lo hago de vicio, mas anda que eres pesada para cargaryo contigo. . Aunque me entre por sus panrtas lo he de estorbar, Ludovico? Primero hallaras tu muerte. Pues morir matando elijo; mas ya herido en este brazo en vano la espada esgrimo. Mas ya a mi caduco aliento le van faltando los bríos. Pues ya Carlos se ha escapado retirémonos amigos. No huyáis cobardes. No huyáis villanos. Cerrando hacia mí esta puerta todo su furor impido. . Pero la puerta han cerrado, y hacia allá cae el pestillo. Oh pesía a todas mis iras que ya no puedo seguirlos. Pues el honor me quitáis, volved, matadme atrevidos, y pues que no sois valientes no os preciéis de compasinos. Volved, matadme cobardes, y os quedaré agredecido, pues si me lleváis el alma, para que la vida estimo? pero rompiendo la puerta, saliendo de aqueste sitio procuremos convocar deudos, parciales, y amigos, que habitan de aqueste Reino lugares circunvecinos a Palermo, porque sean de mi venganza testigos. Asi irritados mis biros, Aunque le trague la tierra. Aunque le oculte el abismo. Al que el honor me ha quitado. Al que aleve me ha ofendido Cruel. . Arrojado. Valiente. Despechado. . Atrevido. Marándole he de labar la ofensa que he recibido. Con su sangre he de apagar todo el fuego que respiro (pios, Y pues castiga el cielo los im venganza al cielo de mi agravio. (pido.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Cesen ya Violante mía de tu rigor los extremos, y enjuga tu hermoso llanto en la llama de mi pecho: mira que una ingratitud es impropiedad del cielos: y siéndolo tu es preciso, que pagues mi rendimiento. Si horron te ocasiona estar de esta montaña en los riesgos, ver tuyo cuanto la habita, te quite el horror, y el miedo. Déjame monstro tirano, no me oprimas, que primero que a tus alagos me rinda, y me enternezca a tus ruegos, has de hacerme más pedazos. que tiene erenas el centro del mar, átomos el Sol, y aves la esfera del viento. Fuego de Cristo que furia, señor, según los efectos tú eres aquí la dama, y Violante el bandolero. Necio calla, que en las damas es hermosura el imperio, y suele ser el desdén el imán de los afectos. Que es imán, yo no lo dudo, pues hacia alli van tus hierros. Estando ya en poder mío son en vano tus desprecios. En vano son tus porfías si de ser quien soy no dejo, que siempre vence el honor villanos atrevimientos: y aunque como bruto vivas, mi razón, y mi respeto te enseñaran a guardar de mi decoro los fueros, o la atención que me debes solo por mujer. . Intento aunque el esfuerzo me sobra no usar Violante el esfuerzo contigo, si no obligarte rendido, amante, y atento; pierde el temor que te dan mis fierezas, advirtiendo. que vive amor muy cortes, en este traje grosero. Pierde la esperanza tú de mis favores, sabiendo? que Ludóvico mi primo es de mi albedrío el dueño, y que tengo su retrato en el alma tan impreso; que ni el tiempo ha de borrarle, ni hacer que le olvide el tiempo Callla ingrata, calla aleve, no apures mi sufrimiento, que cuanto me templa amor, me destemplaran los celos, Y si hasta aquí todo ha sido atenciones, a ser cuerdo, todo desde aquí será. prevenirme al escarmiento que merece tú altivez. Ya que en tu poder me veo, y entre tu amor, y mi honor tengo de eligir un medio, ha de ser el de morir a tus crueldades, primero que empañes de mi nobleza tanto cristalino espejo. Cuando te escucho, y te miro . Carlos que es esto? . Violante en tus labios, y ojos bellos, si allí mi cólera, aquí tu veneración encuentro; y cuando a irritarme voy en la confusión me anego, de morir de lo que oigo, y vivir de lo que veo. Pues para estar siempre en paz, yo daré un arbitrio bueno. Cuáles? . Hacerte tu sordo pues ella te tiene ciego. Carlos, y Violante están hablando, de envidia muero. De suerte, que está en mis ojos tu vida? . Así lo confieso. Pues yo me los sacaré para darte muerte. . Niego que haya mujer, siendo blanca que quiera parecer cuervo. Vete, y déjame Catarro. Si haré, que tienes buen dejo. Ya tu resistencia es tema. Yo la tema te egradezco. Pues no ves que estoy resuelta a morir? . Y yo resuelto a sujetar tu albedrío. Mi albedrío está sujeto a quien puede ser que vengue algún día tus excesos. Pues porque más no te fíes en tus locos debaneos, veamos como te libra de mis manos, y este riesgo ese amante a quien estimas. Así de ti me desiendo. z, - esa de cuya fiereza aprende a tener dureza el mármol, como el diamante: esa que tantos desvelos, y penas me ha ocasionado, y cuyos ojos traslado son del Sol. Muero de celos. Aquí mi amor despreció, siendo como hermosa ingrata. Tanta hermosura me mata, Y así Beartiz me obligó a intentar con la violencia, ya que no ha podido el ruego templar de mi amor el fuego que aviva su resistencia. Pues te confiesasrendido no emprendas con el rigor favor, que solo es favor por finezas merecido: o quien pudiera apartar a Carlos de su afición, y decirle esta pasión que me da tanto pesar: cuando a tu ingeio, y tubrío, tu talle, y tu gentileza la más superior belleza rendir puede el albedrío. Llega Carlos confiado de Violante a imaginar, que muy presto ha de trocar tanta esquivez en agrado. No la ceguedad te obligue a locas demonstraciones, que de amor en las pasiones, quien sufre, y ama, consigue. Así será bien que empiece . de se intento a disuadirle, mientras me atrevo a decirle esto que el alma padece. A tu parecer me ajusto, y el Consejo te agradezco; desde hoy veré si merezco lograr amando este gusto, si bien temo los rigores que su ingratitud de fienden. Las damas con nada ofenden sus desprecios son favores. Eso no puedo negar; ni dejarte de advertir que ellas para no admitir no han menester despreciar. Dices bien, que es imprudencia aún que haya aborrecimiento, que falte agradecimiento de cortes correspondencia. Yo conozco una mujer que tu fineza estimara, y que por ti aventurara la vida. . Quién puede ser esa a quien tanto le deco? en aqueste monte hay más qué Violante? . Tu dirás si hay otra, que no me atrevo a declarártela yo. Pues si no eres tú, no sé a quien le debo esa fe. Carlos mi afecto entendió, mucho yerra mi pasión en llegarse a declarar, pero quien supiere amar me disculpará esta acción; y si a tu mucho valor a mi inclinada me hallaras, dime Carlos, no estimaras a mi agrado este favor? Rendido te agradeciera la fineza, y la estimara, si ya clicle no me hallara del Sol que el alma venera; pues aunque sin esperanza será eterna mi porfía. Ya con migo es grosería de Violante la alavanza. Yo debo así hablar con tigo por el que amante te obliga. Yo soy de Pedro enemiga. Yo de Pedro soy amigo. . Qué es esto que estoy mirando? mal haya el deseo necio que se aventuró a un desprecio, aunque viviera penando; mi voluntad declarando tuve tanta ceguedad, mal haya mi voluntad si en odio no se convierte, para que a Carlos dé muerte mi razón, y mi crueldad; porque si a las sinrazones de aqueste bárbaro advierto, que a Pedro le dirá es cierto lo que oyó de mis pasiones. Aquí pues de las razones que tengo para la ira. nada ya el discurso mira, que una mujer irritada, hasta mirarse vengada es rigor cuanto respira. Pero allí Fabricio viene, vien será, pues él se muestra amante mío, fiarle fingiendo alguna cautela, de mi agravio los efectos, y de mi rencor la empresa. Beatriz, que causa te obliga a que esas menudas perlas desperdicies? cuando el verte a aquesta parte me acerca, sin que mi dolor te obligue, ni mi llanto te enternezca. Ya se Fabricio que he sido de bronce a tus asistencia de mármol a tus suspiros, y de diamante a tus quejas, mas cumo diamantes, bronces, y mármoles, a la fuerza del tiempo no se resisten, cesaron mis resistencias: ya desde hoy me hallaras agradecida, y resuelta para escuhar de tu amor, bien mis disinios comienzan . las ansias y las congojas. Permíteme que en tus huellas ponga mi labio en señal de que agradezco la deuda que a tu favor reconoce mi fe. . Los brazos te diera a no temer que a este sitio puede venir quien nos vea: una cosa he de pedirte que hagas por mí. Solo resta que tú el precepto pronuncies para que yo le obedezca. Pues has de saber que Carlos amante me galantea, y qué irritado de oír que mis voces le desprecian, me dijo que de tu afecto tiene claras evidencias, y aún de que yo correspondo mostrando en ojos, y lengua que amenaza a nuestras vivas; mira si es justo que tema de su proceder infame algún riesgo, y que pretenda que tú a él le des primero la muerte. Cuando no hubiera más razón, que la de ser tu gusto lo que me ordenas, bastaba para que yo en su sangre vil tiñera estos riscos, y dejara en finos rubies vuelta esa esmeralda que visten los árboles, y las hierbas. Fabricio, contra quien es esa tan cruel sentencia? Ay de mí que nos ha oído - la sangre se elo en las venas. No sé porDios que decirle Beatriz yo, con nada encuentra el discurso. Ya una industria halló el mío: de las fieras que en estos montes habitan es la conversación nuestra; preguntanale a Fabricio, que es lo que su esfuerzo hiciera viendo peligrar la vida de una dama a las fierezas de un León? y el respondió, que en su sangre vil tiñera estos riscos, y dejara en finos rubies vuelta esa esmeralda que visten los árboles, y las hierbas. De su valor no lo dudo. O que traza tan discreta . encontró para el engaño. Que siempre halle yo sospechas de que esta traidor me ofende, vive el cielo que si llegan a ser más, he de quitarle la vida. Pedro, en qué piensas? Pienso en lo que hiciera yo si acaso ese Leonfuera. En ti no tuvieran riesgo las damas. . Nada respetan los que Leones se miran: ya disi mular es fuerza hasta averiguar mis celos. Pedro en el semblate muestra, y palabras, que ha escuchado, o que malicia su ofensa. Dios te guarde, Pedro amigo, Carlos, bien venido seas. Desde aquella cumbre he visto que hacia esta parte se acercan muchos de nuestros parciales, que traen a tu presencia a dos, o tras pasajeros. Si harán, que es gente tan buena que a los más por aliviarlos los traen aquí a hacer venta. Vamos pues a recibirlos. Ya los pasajeros dieran por recibido el favor; no hay que ir que ya ellos llegan. De aquí Beatriz te retira. Oh si a no verte más fuera! Habiendo Carlos tenido noticia que tu deseas persona a quien preguntar lo que en Palermo se cuenta de Violante, traigo aquí a dos hombres, que confiesan venir de allá. Yo te estimo Lamberto la diligencia. Para irse a los infiernos esta, y otras como esta importan mucho a los hombres. s , O qué contraria es mi estrella) pues cuando Roberto, y yo toda la familia nuestra. falimos a convocar por los Lugares, y Aldeas, a busca del agresor de mis celos, y mi afrenta, nuestros intentos impide ser de estos bándidos presa. Ay de mí! Cuerpo de Cristo con su alma, así se quejan? Hay más desdichas! fortuna siempre me has de ser adversa? Ludóvico yo estoy ciego, o el robador de la prenda de nuestro honor está allí? No, no te engañas, o pesía el hado cruel, que quiere que yo mi deshonra vea cuando vengarme no puedo! Catarro, no es el que intenta ser esposo de Violante el que miro? Y padre de ella el viejo que le acompaña. Pues a que aguardamos? mueran Tente Pedro no los mates, mayor castigo es su afrenta. No las vidas nos perdones, que sin honra las desprecia el valor. No han de morir, solo por que lo desean; T Bisponlo tú, que mi brazo por el tuyo se gonierna. Qué su muerte soliciten? no vi pretensión más necia. Mira que haces contra ti, porque si libres nos dejas, tomando armas, y gente volveremos con presteza a la venganza, y verás anegadas estás selvas en tu sangre, y la de tantos que tu sinrazón alientan. Porque de todos los vuestros ninguno con vida vuelva me olgaré que los juntéis, yos perdono la soberbia: Lamberto? Qué es lo que ordenas? Que los dineros, y prendas que a estos hombres has quitado entregues, y hasta la misma parte donde los hallaste acompañes. Lo que ordenas cumpliré al instante, vamos. Vamos a donde prevenga mi saña vuestro castigo. Ved que la mía os espera. . Y yo para darte muerte de la noche las tinieblas. . Ven Catarro a prevenir que este suceso no sepa Violante, que sera dar nueva causa a sus tristezas. . Voy, que ya mi corazón por contárselo revienta. . Y el mío por encontrar lo que de Beatriz recela. a. Ya que el Sol ocultó su ardiente coche, ayudenme las sombras de la noche para lograr mi intento, haciendo dar a Carlos fin violento, y pues Pedro ha quedado de su sospecha poco asegurado, aquí donde no puede haber indicio de que aguardo a Fabricio, oculta quiero hablarle, y con fingido amor asegurarle, para con este engaño vengar desprecios, y cuitar mi daño. Ya en las noturnas aves presagios oigo de desdichas graves, y pienso que son ecos sus acentos, que de Carlos repiten los lamentos. Mucho Fabricio tarda. Si no me engaño, ya Beatriz me aguarda. De esta aleve los pasos he seguido, y quiero entre estas ramas escon dido averiguar mis celos. Yo soy, Fabricio llega sin recelos Qué es lo que estoy oyendo? Dudando estoy Beatriz lo que estoy viendo, por que como el hallarte es dicha mía aún oyéndote hablar no la creía; mas que mucho que extrañe tus favores cuando enseñado estoy a tus rigores. Ya puede en ti vivir la confianza. Ya en mí se hace justa la venganza. Bien mi fortuna puede decir que a la mejor fortuna excede. Esta noche he querido hablarte en un aviso que he tenido del riesgo en que se advierte mi vida, si dilatas darle muerte, a quien la mía intenta. Ya mi valor se afrenta de aguardar más informe. Esta noche el castigo más inorme has de ver en su vida ejecutado. Yo te quitaré presto ese cuidado. Solo a tu vizarría tanto empeño fiársele podía, agradecida estoy, llega a mis brazos. Mueretraidor en tan infames lazos. Muerto soy! . Ay de mi! donde mi vida libraré de tan bárbaro homicida? Señor, Señor, a pronunciar no acierto. Aún no has quedado muerto? Pues aunque tú te alejes, . Por San Francisco, Pedro que me dejes para pedir perdón un rato vivo. Solo ese nombre pudo ser motivo, para que yo el impulso suspendiera: ahora mi crueldad verá esta fiera. Ya mi infelice suerte mira el ceño horroroso de la muerte, de mi vida conozco el desvarío, pequé, Señor, pequé, piedad Dios mío. No aura quien de este bruto me defienda? Quién aura que a mi gusto ponga aunque te ampare de la tierra el centro. pero que es lo que encuentro! que cuando voy siguiendo mi deseo tropiece de la muerte en un trofeo! . Qué importan los horrores? Quién puede ocasionarme a mi temores? El Cielo me socorra, ay de mí! El Cielo fue la primera voz, que de mi anhelo parece que ha intentado disvadiame; . pues ni aún el mismo Cielo ha de impedirme que logre mi apetito. Ya castigado queda tu delito. Todo es admiraciones. 1. Lleno este monte está de confusiones. Mas los sentidos dudan. 2. Todos hacia esta parte al ruido acudan. delitos, que ya el olvido Señor que alboroto es este? Carlos que ha sido la causa de esta inquietud? . Solo sé lo que las señas declaran de ese cadaver. . Fabricio es el muerto. . qué desgracia! No soy sino yo. De miedo. Mucho hueles, pues lo alcanzas Quién será el que se atrevió a ejecutar maldad tanta? Vamos a inquirirlo todos, y no quede en la montaña parte que no se registre. Teneos. . Pedro de Mázara? Yo le di muerte a Fabricio. El hizo mal en tomarla. Teniendo para la acción muchas razones que calla el labio, por no volver a renovar de su infamia los entregó a la venganza; que agravios hechos a un noble, nunca es bien que las palabras los publiquen, cuando hay castigos que los declaran: el de ese traidor lo diga, cuyo pecho de seis balas atravesado rindió el vil aliento a mis plantas. Y dígalo el de Beatriz, pues de esa cumbre más alta, hasta el valle más profundo bajó ya precipitada. Notables arrojos tienes, así una hermosura tratas? Pues por Dios que la mujer no era para arroejada. De la pólbora el estruendo, las quejas que se escuchaban, hallar a Fabricio muerto, y que tú de aquí faltabas, fue causa para que yo a los nuestros alentara, juzgando que a Ludóvico, y Roberto en la campaña teniamos ya. . otro efecto hubo, que tú no declaras. Y cual fue? . El de que Violante no se llame ya violada. Apartate, y calla necio. Pues cuando los necios callan? Y así supuesto que ha sido, no lo que yo imaginaba; porque no es fácil empresa de rendir nuestra arrogancia, si no lo que tu públicas, haciendo tu razón clara, con las razones que dicen lo que con ellas recatas: no solo me he conformado con esa acción tan bizarra que tu ira ejecutó de tu nobleza alentada; mas me holgara, vive el Cielo, antes que a ti te costara de la noticia el disgusto tenerla yo, porque hallaran en mí el castigo, y tú vieras en mi pecho acreditada la verdad de aqueste nudo que nuestra amistad enlaza. Todos lo mesmo decimos. Menos yo, que en estas danzas nunca me entremeto donde los cascabeles son balas. Vuestro valor reconozco amigos, y no esperaba otra respuesta en vosotros, ni en Carlos. s. Así del alma pudiera arancarte yo las pasiones conque amabas a Beatriz, para que luego no padezcas la batalla de tu afecto, y tu crueldad, porque en amorosas ansias tiene lástima el cariño de lo que el rigor maltrata. Eso será si el enojo es por leves circustancias. No sino aunque no lo sean, que de amor las vivas llamas una ofensa las oculta, mas no siempre las apaga. De lo contrario el ejemplo esta en mí, pues sepultadas tengo en el olvido ya las memorias de esa ingrata. Tú con el tiempo verás mi verdad. Tú mi mudanza. Yo si encuentro que almorzar, porque ya pienso que el alba viene riyendo de ver que en esta ocasión se hallan estas tripas bandoleras, como tripas ermitañas. Catarro, qué haces aquí? Crecer, porque es cosa llana, que de noche, y al sereno crecen los catarros. . Chanzas puedes decir, cuando toda la gente esta lastimada de Fabricio, y de Beatriz? Mas lo están ellos. Ya escampa. Dime Isabel, hasta cuando se ha de resistir tu ama de Carlos? . Hasta mo rir. Y tú de mí? . Hasta que gana tenga de quererte bien. Yo entiendo que por pesadas Violante, y tu moriréis como Beatriz por liviana. Por no verte me holgaré. Yo por no oírte me holgara. Mucho tu fineza estimo. Es deuda a quien agasaja. No creeras cual te aborrezco. No creeras lo que me cansas. Qué amante tan verdadero! Qué voluntad tan pagada! Qué donaires de Catarro! Qué gracias de resfriada! A Dios busón. . Dónde vas? Donde mi señora aguarda a que yo lleve noticia. de estas cosas. Desdichada de ella si aborrece a Carlos, y de tisino me amas. Y por qué? . Allá lo veréis. cuando bajéis despeñadas. Pues aunque en la cumbre esté. no has de llegarme a la falda. y Qué tormento es igual a mi tormento? Ni qué fortuna aura como la mía? Pues tengo de rendirme a una porfía, o tengo de morír de sentimiento. Acabe ya mi vida el mal que siento, o temple su rigor la tiranía; que a tan cruel linaje de osadía, en mi será valor el desaliento. Oh qué ciego es amor! pues ha intentado tener un imposible por trofeo, vencido por tan bárbaras pasiones: Pero si bien lo advierte mi cuidado, on Carlos no hay amor, si no deseo; que amor solo se paga de atenciones. Y así llego a discurrir Ya estoy señora informada. de la causa de aquel ruido. Ya yo también la he sabido, y así no me digas nada: el suceso de Beatriz estoy ahora envidiando, que a los que viven penando es la muerte muy feliz. Ese deseo divierte que de la razón te olvida, pues no hay bien como la vida; ni mayor mal que la muerte. No dices bien, porque es cierto que la vida se desea para que gustos posea; aunque el logro sea incierto, de quien tenerlos no espera, que está su dicha en que muera; y su desdicha en vivir: cuando la fortuna varia suspendera el movimiento, que su rueda a mi tormento ditige siempre contraria? Cuando tendré yo ventura de que venza mi porfía? Y de hallar Violante mía: más agrado en tu hermosura? Cuando no ha de darte enojos. verme Fénix abrasado. de amor, y sacrificado en las luces de tus ojos? Carlos, mal se compadece ahora ese rendimiento con otro medio violento que tu crueldad apetece, Pues tú llegas a dudar, que aque aquí para poseer no es menester pretender, ni pedir, si no quitar? Aparta loco: Violante estas mudanzas de afectos siempre son propios efectos del que es verdadero amante; porque como es niño amor, y ciego, sueleguiarle el apetito, y llevarle por la senda del rigor. Pero ya que más atento solo a la razón atiende, y su firmeza pretende mostrar en el sufrimiento, mi suerte, ni tu desdén no han de poder ofenderme, ni ser el aborrecerme estorbo a quererte bien: desde hoy mi fe constante verás con cuanto cuidado procura en el dueño amado mas dicha que en el amante. Eso te quiero estimar, y aún quizá lo agradeciera, si el corazón no tuviera tantas penas que llorar. Aquí será bien que el alma . finja menos esquivez, para engañar su altivez mientras salgo de esta calma. Si pagas mi voluntad ha de gozar tu belleza del Poro sí la riqueza en quieta felicidad. Aceptarlo te conviene, porque aquí no hay que dudar, que mi amo puede dar, y ofrecer lo que no tiene. Pedro, que causa te obliga a tantas demonstraciones? Dejadme todos. . qué es esto! Siempre ha de haber quien estorbe mi gusto, cuando pretendo de Violante los favores? Carlos buscándote vengo: nadie de cuantos nos oyen quede aquí. . Luego al instante os retirad. . Vase, y voyme. V Perdona tú el apartarme Violante de tus dos soles. Dios te guarde. Ella se holgara de darle muchos perdones (mos como este. . Pues ya queda donde nadie nos estorbe puedes de esa nueva causa hacerme Pedro el informe, porque deseo saberla. Pues atiende a mis razones. Ya sabes Carlos amigo que desde ese altivo monte cuya cumbre a las estrellas sube a usurpar resplandores bajó Beatriz despeñada a ese oscuro valle, donde según su profandidad pienso que de los horrores del abismo es un traslado. Y también sabes que el nombre de San Francisco fue causa, de que yo el segundo golpe de mi ira suspendiese, para que Fabricio entonces pidiese perdón a Dios de sus culpas, que dispone la Providencia Divina muchas veces, porque logre un alma su salvación, todas estás prevenciones. Ya lo sé. . Pues oye ahora, que quiero Carlos que no tes que las batallas que tú me preveniste interiores de mi ofensa, y de mi amor fueron ciertas: mi consorte apenas vi que faltaba de mi lado, cuando inmóvil en las acciones quedé, como sin Luna la noche, como fin el Sol el día, como el prado sin verdores; y en fin, como quien amante contempla en las perfecciones de quien ama, cuando es ya imposible que las goce. Determíneme (ay de mí!) loco en mis ciegas pasiones, a bajar (qué grave pena!) a lo profundo (qué horrores!) del valle, donde el deseo claras, y distintas voces de Beatriz me proponía, y al articular su nombre para llamarla (qué espanto!) Fabricio a mi voz responde, diciendo que de mi vida en mendase los errores, antes que el vital aliento la parca horrible me corte, porque una condenación me está aguardando, conforme al numero, y gravedad de mis delitos atroces. Y así amigo, pues un alma puede con intercesiones para tan justos pretejtos con seguir que Dios le otorgue licencia para volver al mundo, y que no se pone duda en que tales avisos son altas disposiciones, no será bien que este auxilio yo rebelde le malogre; porque es desesperación ver del castigo el azote, y no romper de la cárcel de la culpa las prisiones. La Religión de Francisco tiene vecino a este bosque un Convento, y pues yo tuve desde niño inclinaciones a su Hábito, he de ver si en su rebaño me acojen, para hacer de mis pecados penitencia; y pues conformes Carlos amigo hemos sido en todas nuestras acciones no en esta desconvengamos, pide a Dios que te perdone, Detente Pedro, no intentes imposibles; como un hombre tan malo como yo, puede presumir que los favores de Dios no le han de faltar? (bre) Y como en el mundo hay hom. que desconfíe de Dios, siendo Cristiano? Ese nombre no me toca a mí. Pues como naciendo de padres nobles, y Carólicos, según tengo noticias, me pones ahora en tal confusión? Porque de ella salgas, oye. Bien te acuerdas de aquel día primero, que en este monte solicitando tu amparo, de mi vida te hice informe? Muy bien me acuerdo, por señas que al referir tus atroces delitos, uno ocultaste, que por grave, o por inorme no te atreviste a decirle. Pues para que nada ignores, escucha ahora de mí lo que no te dije entonces. De aquella adoptiva madre a quien debí los primores de mi educación primera supe, cuando al fiero golpe de mi temerario impulso se miró, que desconformes ella, y su esposo vivían en la ley de Dios, pues dócil ella la abrazaba, y él de vamas supersticiones guiado, seguía ciego de Lutero los errores; en cuya falsa doctrina niegan que da gracia al hombre el Bautismo; y esto fue causa de que a mí en la noche de aquella culpa de Adán me dejase, sin que logre, ni aún la primera señal de Cristiano, y aunque entonces pude aplicar el remedio a mi dolencia, conforme lba ya tan desbocado en los vicios, que las voces del Cielo, solo servían de más desesperaciones que al precipicio. . Dentente, no prosigas, pues conoces el bien que te falta, como advertido no te acoges a la Soberana Fuente donde esta la Gracia; y donde laba el Católico Fiel de la culpa los borrones? Porque estoy muy bien hallado con ellos. . No reconocos el riesgo que te amenaza, y el peligro a que te expones? Sí, más de Dios desconfío. Pues no adviertes que es renombre suyo la Misericordia, y que por muy pecadores que sean, cuantos la imbocan la consiguen, como lloren sus pecados. Será eso cuando no son tan disformes como los que ha cometido de mi apetiro el desorden. Dios usa de supiedad, según las disposiciones de los que perdón le piden, y los delitos mayores que a la Divina Bondad injustamente se oponen los escribe la justicia; pero como el alma llore, logra que de la piedad el atributo los borre. Pues si un llanto ha de costarme el que Dios se desenoje, tarde será, por que yo tengo el corazón de bronce. Con el agua del Bautismo le enterneceras. . El Orbe dejara de ser primero que yo sus transformaciones admita. . Pues yo confío verte a la razón más dócil, y convencido a mis ruegos. Yo sío que tú no logres ese deseo. . Supuesto que a condenarte te exponess por mí una cosa has de hacer Para todo estoy conforme, menos lo de bautizarme. Pues ya que en ti reconoce esa denda mi amistad, solo pido que tú torpe apetito con violencia, no solicite favores de Violante. . Esa palabra te doy. . El cielo reboque el ina duertido curso de tus barvaras acciones. La muerte sola hacer puede que mi soberbia se postre. Antes quiera la fortuna que tú mi verdad apoyes: a Dios Carlos. . Dondevas? Dónde mi vida mejore. En fin nos quieres dejar? Divinas inspiraciones me llama. . Pues a Dios Pedro. El de tu vida reforme las torpezas, y te guíe como verdadero norte. Él mis deseos permita. Él tus deseos estorbe. Voy donde mis gustos siga. Voy donde mis dichas logre.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Ya que perdí el asiento a que aspiré en el alto firmamento, dónde de luz vestido con mi supremo ser desvanecido, guerra publique a Dios el día segundo, avn antes de la fábrica del mundo. Y ya que el dilatado cóncabo penetre pricipitado, que hay desde el postrer cielo, hasta el grado más infimo del suelo, en cuyo triste, y infernal abismo, yo propio soy asombro de mí mismo. Tome el furor venganza, si no en Dios en su misma semejanza, en el hombre, que ha sido iqa i tan a su imagen hecho, y parecido, que porque más mi espíritu se asombre, dueño del mundo tiene por renombre. Mas ay de mí! qué cuando, al hombre (cuyo mal vivo deseando) tiene la culpa en calma, sombra de la virtud, noche del alma, a un pequé bien sentido (pena fiera) esclavo soy de quien mi esclavo era. Bien esto se acredita con este Pedro, en quien juzgué infinita la culpa escandalosa, pues va de la tormenta borrascosa del mar de mis cigaños se ha librado, o pese a mi saber pese a mi estado! Que no basto nogarle de Francisco el sayal, cuando tomarle pretendió por engaño que obró mi ardid para labrar su daño, fingiendo al Guarcian, que ser podía la intención falsa conque le pedia. Para que con su intento fin tuviese también mi sentimiento, sino que de estas peñas austero habite las incultas breñas, adonde su virtuo (que siempre crece) cuanto más me resiste, mas merece. Qué es esto furia mía: Ea engañdlo espíritu porfía contra este misteriosov extremo de virtud portentuoso, hasta que en breve, o dilatado plazo vuelva a mi estlavitud, vuelva a mi lazo. La forma, y el semblante de Beatriz (esa dama a quien amante olab un oo celoso, de aquel monte precipitada, humano Faetonte arrojo a la caberna más sumida, dor de murió en pedazos dividida) Finja mi ardid, y vea ueanno si así consigue el logro que desea mi espíritu, primero, valiendome de aqueste bandolero, cuyo absoluto dueño siempre he sido, pues el cristal Sagrado no ha admitido. M obre pues ya mi engaño, arda el el monte en fieciones, porque el daño de este justo, memoria venga a se de su ya p asada gloria, que pues el Cielo cansa mi desvelo, guerra perpetua le ho de hacer al Cielo. Digo que a Beatriz miré, y que yo no me he engañado. Déveslo de haber soñado. Una, y mil veces diré que hacia esta parte la vi. Y hablástela tú? Eso no. . Por qué? Porque no sé yo si ella me buscaba a mí: después de muerta querías que la hablase? Lindo cuento Eres Cobarde, No intento yo con muertos valentias. Aguarda, aguarda, bien dices, no es Beatriz? Válgame el Cielo! Llega, no tengas recelo; Tengo miedo a las Beatrices. No os alborotéis, que yo: comience el engaño mío, . soy Beatriz. . Cascome el frío. Beatriz? No temas. . No, no, en mi vida tuve parte de temor, que si me ves suspenderme aquí, no es temerte, sino admirarte. Yo jamás tuve recelo, ninguna sombra me asombra, que mal temerá una sombra quien no teme a todo un Cielo. Y porque. No digas más: advierte que Beatriz soy, no estoy muerta, viva estoy, en vano admirado estás Tú viva después de haber bajado precipitada esa cumbre en marañada, cómo; cómo puede ser? Pedro no te despeñó desde esta cima eminente? No mediste infoliamente su altura? No te oí yo pedirle favor al Cielo? Es verdad. . Pues cómo, di estas viva ahora aquí? Cómo dio a mi desconsuelo remedio el Cielo: es engañoA. que no me dio si no es males. De qué suerte en trances tales obra el Cielo? Si el extraño suceso de mi caída quieres saber, oye atento. Catarro avisa al momento a todos de la venida de Beatriz. Cosa extremada: señor, como puede ser; Mira, que aquesta mujer huele a pajvela quemada, como el demonior Infinita es tu locura ignorante, ve, y trae contigo a Violante. Mejor fuera agua Bendita. Calla, y vete: ya predengo atención, Oyeme pues, sabrás mi suerte, y después a lo que a buscarte vengo. Desde la cumbre eminente de ese monte; cuyos hombros son trono del Sol; pues son del Sol de Justicia Trono . me a rojo bien puedo aquí decir que su dueño propio, pues todos cuantos le habitan (que son sus hechuras todos) cormo a señor absoluto le obedecen unos yotros. La causa de mi desdicha que la sabrás ya es notorio, porque cuando la ocasión de un infortunio, es de modo que su noticia al culpado le sirve de más oprovio, son los que la saben muchos, y los que la ignoran pocos. Ya sé qué Pedro movido de un desvarío celoso te arrojó desde esa cumbre: lo que dudo; y lo que ignoro es cómo quedases viva? Oye pues, y sabras como. Ya que cifré mi caída la alegoria depongo. Aunque bajé de la cima no examine lo orroroso del valle, porque a mi muerte sirvió de feliz estorbo, la firme rama aunque debil de un lentisco, a cuyo tronco asirme pude, y volver escalando lo fragoso del precipicio, a la cumbre que juzgué mi manseolo. Mas remiendo que si Pedro me veia, riguroso se gunda vez volveria a vengar en mí su enojo, ausentarme detérmino del monte, y dando a mi asombro la luz del Sol de otro día algún pequeño reposo: llegué hasta Palermo, donde he vivido el tiempo corto que ha que falto de este sitio, a cuyo distrito torno con dos pretestos: el uno es darte aviso de como con sus parciales, y amigos, vienen el padre, y esposo. de Violante, a la venganza de su honor perdido: el otro, es pedirte, que por mí con Pedro intercedas, solo a fin de que en la constancia conozca con que le adoro, que mi amor es verdadero, y sus celos engañosos: este es todo mi suceso, mira pues menos absorto si será cierto que vive quien te da cuento de todo. Dame los brazos Beatriz, que tu suceso dichoso en mí avuido, a un tiempo mismo la admiración con el gozo. s. Beatriz vivales imposible. Hasta verlo por mis ojos no lo he de creer. Como no: en la fábula está el lobo, veisla aquí. Nada receles que ya Pedro de nosotros se ausento después la causa te contaré. . Yo la lloro. Llegad todos, y a Beatriz dad el parabién gustosos de la vida que posee. Admirado estoy! Yo loco! En horá buena. Con bien. Pise el monte. Alegre el Soto. Quien con su vida nos tiene contentos cuanto dulosos. Yo el contento os agradezco y de la duda en que os pongo saldréis luego. Y tu Violante porque los brazos dichosos no das a Beatriz? . Amiga? Que esto haya de ser forzoso: goza la vida mil siglos con tan apacible logro, que iguale en ti eternamente lo afortunado, a lo hermoso. Si con el favor me obligas, me ofendes con el elogio, que aplauso no merecido, mas es que aplauso, desdoro: bien en mi engaño prosigo. Ludónico de este modo esplaremos ocultos el estado en que este monstruo tiene su gente, porque la nuestra, que cautelosos emboscada hemos dejado en ese valle remoto prevengamos. Oye, aguarda, porque (si mal no me informo) aquí esta Carlos. Pues muera. Detente, que en tal arrojo el logro de la venganza se arriesgará con lo heroico. Dices bien: más no es mi hija la que miro? Fuerte ahogo! Violante? Pues Carlos muera. Tente, que si en tal oprobio no estoy menos desairado, no has de andar tu más airoso. De suerte que de tu honor no ha profanado el decoro? Pues si ha profanar llegase de mi honor limpio, y lustroso las aras, no hubiera hecho yo en mí misma tal destrozo que todo el monte cubriese mi sangre de esmalte rojo? Qué enojo es ese Violante? Ninguno Si es tal, que poco importará que lo sepas: con mí misma es el enojo La causa? Oh pesia mi saber todo. . pues no previne este lance. Fue que Beatriz pregunto, si rigurosos mis desdenes proseguían contra ti, a que la respondo la verdad; que concuistarlos será tan dificultoso, y imposible, como verse en la azul esfera troncos, en el verde prado estrellas, y en mi nobleza indecoro. Admiró Beatriz, que tú cortesmente carinoso (tolerando mis desvíos) a mis justas quejas sordo, a mis lástimas diamante, y a mis lágrimas escollo, no hubieses ya de mi amor profanado el noble solio; a que dije, que si ciego violentamente injurioso robado hubieses del alma mi más felice tesoro, yo propia dado me hubiera muerte, y en mares undosos de mi llanto fabricados echado mi vida a fondo. Esto decía arrastrada de mi pasión, este es todo el enojo que tenía: hoy padre! ay querido esposo! Luego el honor en Violante aún vive? Cielos piadosos! Luego no hay contra mi hija otro mal si no es su robo? Qué felicidad! Qué dicha! Violante, de mi penoso sufrimiento he de intentar hacer acto meritorio contigo: no por fineza, si por cumplir cuidadoso la palabra que di a Pedro mi amigo: que con que otro no goce de tu hermosura alivio a mi mal dispongo, porque no me darán muerte desasosiegos celosos; y ahora donde Beatriz pueda descansar vamos. Si hoy tomo venganza de este tirano feliz seré. L. Yo dichoso. Vamos Ludóvico. . Vamos Roberto, que los arroyos. presto a teñir volveremos con la sangre de este monstruo. . Malogre en parte mi astucia. Mal mis pesares rebozo. Aguarda Isabel querida que tengo que hablarte un poco Lo que me enfada este loco, quieres no hablarme en tu vida? Que estás engañada advierte, pues yo que llego a dorarte, no quiero en mi vida hablarte, si no en mi amor que es mi muerte. Tu necedad considero, yo a nadie he de querer. . No? pues yo sé a quien quieres. Yo, a quien Catarro? Al dinero y aquesto no es patarata; pero al fin eres mujer Pues me has visto tú querer dinero amí? . Cómo plata; pero si el amor me ayuda que te acatarres espero. Será por que si te quiero andaré siempre desnuda. Metienes por tan abaro que vestirte no querré? lindas selpas te daré. No que te costaran caro; más finalmente no estoy yo de parecer ahora de quererte Tú señora, y tú, según viendo voy moriréis si bien se infiere de una misma enfermedad. Y cuál es? A la verdad será la que Dios quisiere. a. Pues ya me introduje en forma de Beatriz, con todos esos Bándidos, cuya maldad los avasalla a mi imperio, Procure ahora mi engaño trazar modo, buscar medio para que el bajel dichoso en que surcando, y corriendo el mar de la penitencia camina a seguro puerto; este Pedro que en los grillos de la culpa tuve preso tanto tiempo, contrastado de el uracan lisonjero del vicio, y deleite pierda el rumbo que va siguiendo, y al blando de la dilicia dulce aire, soplo alagueño, a ser vuelva mi vasallo el que fue mi prisionero; esta es la gruta en que vive, esta la cueba en que ha puesto a mí veneno triaca, y a su desdicha remedio: llorando esta, y tanto vale con Dios su arrepentimiento, que cada lágrima es oro, si cada culpa fue yerro. Oh pese a mí! que no solo pide por sí, más advierto que por el Bautismo ruega de ese infausto bandolero, que por carecer de Crisma vive a mis leyes sujeto. Mucho temo que consigan las instancias de su ruego su ventura, a mi disgusto, a mi pesar su deseo, porque pide con ventaja quien pide con rendimiento. Pero si mi engaño solo es de quien valerme puedo en esta lid, a que aguado, derramaré su veneno: con la forma de Violante le he de divertir, fingiendo su voz propia. , Hh de la gruta? Pedro de Mázara? Pedro? (O si mi ardid se lograse a pesar de todo el cielo!) Que voz, si no es la sonora de esos claros arroyuelos, de esos pájaros canoros, y de esos aires parleros, que dando gracias al Sumo Criador del Universo, repiten dulces elogios en mal pronunciados versos, puede lo inculto del monte penetrar? Quién el silencio de esta quietud alborota? Aquí de todo mi esfuerzo, Quién me llama? Una infelice, o Violante que es lo mismo. Violante, tú aquí? pues cómo? quién te trajo? o a que efecto? búscasme a mí? A ti te busco para que mi amparo siendo, libres mi honor, y mi vida de tirano cautiverio; tu virtud sé, y en ti fío que has de ampararme, supuesto que a Dios sigues, no ignorando, que con él, en todos tiempos ha sido la caridad crisol del merecimiento, con migo Pedro has de usarla: que dices? Que no te entiendo: de quien pides que te libre: De ese monstruo, de ese fiero, de ese tirano, ese injusto en cuyo poder me veo, si para el contento muerta, viva para el sentimiento. La muerte (porque yo así mi honor rescate del riesgo! da a Carlos, que no, no es culpa contra la virtud, ni el cielo atropellar un precito porque se guarde un precepto y no pienses que su daño resultara en mi provecho solamente, pues venganza de cuanto te esta ofendiendo tomaras. . A mí me ofende Carlos? cómo? Cómo ha vuelto al monte. De aqueste modo sagaz irritarle pienso. Beatriz viva, porque aunque tú a pricipicio violento la entregaste, no murió, y con ella amores tiernos está logrando lascivos; mas si oírlos quieres, y verlos vuelve los ojos que entrambos divertidos con su afecto hasta este valle han bajado, pero yo me oculto de ellos. Espíritus infernales tomad sus formas. Ya veo a Carlos, que con Beatriz hablando está. Pues atento escucha, y verás la causa de tu ofensa en sus requiebros. Aunque lo veo lo dielo, . y aunque lo dudo lo veo. Adoro Beatriz hermosa tan contento tu belleza, que no se lo que es tristeza después que te vi amorosa: vive constante, y gustosa en tu amor, y con mi amor, pues te consagra el fervor de mi firme voluntad un alma en seguridad de mi fineza mayor. Tu esclavo soy, y me alavo de serlo; porque yo creo que el mayor lustre poseo en confesarme tu esclavo. Nunca de aplaudir acabo en pago, y en recompensa del bien que amor medispensa mi feliz suerte, y ventura, porque iguala a tu hermosura, y tu hermosura es inmensa. Hás escuchado tu agravio? ves si lo que dije es cierto? mira si Carlos te ofende? y rompiendo el lazo estrecho de la amistad que contigo profesó, aleve, y resuelto tu propia dama enamora, festeja tu propio dueño. Qué dices de esto? Que dudo Violante lo que estoy viendo; no puede ser, ni que viva esté Beatriz, ni que necio Carlos con ella me ofenda: pero que digo? estoy ciego? como de Carlos me agravio? cómo de Beatriz me ofendo? el cielo me valga! . Dudas lo propio que estás oyendo? lo mismo que estás mirando? pues escucha que ya han vuelto a hablar, y Beatriz liviana paga su villano afecto. Aunque es tan grande tu amor, nada te quedo a deber; que cuando ama una mujer ningún afecto es mayor: yo te adoro, y el valor de mi amor firme, y leal es (querido Carlos) tal, que me atrevo a asegurarte que (no quisiera enojarte) es a tu mérito igual: Tendreto a mi corazón tan eternamente unido, que ni te bortre el olvido, ni te arroje la traición; imitando en mi aficien a la yedra enamorada, (que del álamo abrazado es de la firmeza ejemplo) del niño amor en el templo me verás eternizada Dichoso yo que he llegado a merecer tal favor: más sácame de un temor que me tiene desvelado. Y cuáles? Si has olvidado a Pedro, o vive en tu pecho? Puedes estar satisfecho de que quererle fingí. Qué es lo que pasa por mí? A qué aguarda tu despecho? cómo tal ofensa sufres? de los filos de este acero haz instrumento que vengue tu agravio, y aún mismo tiempo mi libertad, y mi honor asegura; en que suspenso estas? . O si de la culpa pusiese el consentimiento! No te irritan sus traiciones? no te apasionan tus celos? mátale, el golpe ejecuta. Libreme Dios de mí mismo; que notable desvarío! sin mí he estado, y en mi vuelvo tan sin mí, que ni aún a mí en mi propio no me encuentro, porque pudo la memoria borrarme el entendimiento. Sombra, ilusión, o fantasma, que impuro espíritu ha hecho para intentar mi ruina, siendo de la luz que llevo en la Penitencia Sacra, nube oscura, y vapor negro: ya he conocido tu engaño, y pues penetré tu intento, por la señal de la Cruz, (cuyo Santísimo Leño fue instrumento de tu mal, y de mi bien fue instrumento que me dejes, y de aquí te apartes. De mi reniego, con las infernales furias los espíritus soberbios bajén al profundo abismo, Venciste, mas por lo menos si contra mí has conseguido victoria de tanto precio, no lograrás el Bautismo de ese Carlos, pues primero morira que le reciba. No lo permitan los Cielos, Señor, pues vuestra grandeza es tal, que en auxilio nuestro blasona de lo piadoso aún más que de lo sebero. Pues tanta máquina inmensa de culpas, y desaciertos, como el siscal de las almas nos fulminó en su proceso: borrasteis con vuestra sangre, y aplicasteis por remedio el indulto de enclavaros al insulto de ofenderos. No permitáis en un alma tan infelice suceso que por no lavar sus culpas examine sus tormentos. No un espíritu blasone tiranamente soberbio, que del Cristal consagrado pudo apartarle, naciendo en la tierra de tu Iglesia, de cuyo jardín supremo son los Pieles bellas flores, y el Bautismo rocio bello con que luego que han nacido el Divino Jardinero del soez Paño las limpia que al formarse recibieron. Dadle (Señor) vuestro auxilio; no permitáis que el eterno fuego se anticipe al agua, líbrele el agua del fuego: y a mí vuestra Gracia, de este dragón que intenta soberbio lograr en mí sus astucias, cuyos peligros huyendo, partir detérmino, donde volver a pedir intento el Hábito de Francisco, cuya bandera siguiendo, poder resistir aguardo de este apagado lucero, de este adalid engañoso tanto ejército de riesgos. . a Si harás, pues ya mi furor aparta el Cielo de ti, y consigue contra mí tu mérito su favor: mas si logro la ventura de confundirme al abismo, no conseguira el Bautismo que dar a Carlos procura; pues primero al golpe airado de Ludóvico, y Roberto i afelicemente muerto, le advertirá, y condenado: pero el propio que previne parece su infauste daño. No sé qué rigor extraño tan fuera de mí me tiene hoy. . Tú suceso infeliz. . Que en triste, y confusa calma embargada tengo el alma Yo finjo: Carlos? Bentriz? Qué tienes? Qué tu semblant pública algún sentimiento. Está triste que es contento. Aflicción será de amante mal pagado, porque en fin no hay otra pasión. Si hay tal. Cuál Catarro? Un Hospital mas allá de Antón Martín Calla tú. Beatriz, la pena de mi mal pagado afecto es ya tan continuo efecto en mí, que no me enajena los sentidos, aunque siento tan insufrible rigor, pues la gloria de mi amor da algún allvio al tormento; de aquesta tristeza que ves en mí, la causa ignoro, sé que no es de lo que adoro, pero de lo que es no sé Solo confusa me advierte la varia imaginación si en mí esta nueva pasión será sombra? De la muerte ninguno se libre. . Quien con acentos tan crueles, presagiando mi ruina mi jurisdicción promueve? Que preguntas, cuando el monte todo poblado de gente miras? Setán Ludovico, y Roberto, que previenen tomar venganza. Bien dices, pero vendrán a perderse, porque hallaran de mi acero en cada golpe mil m er sígueme Catarro, y tú retírate. . No, que trueques las suertes será mejor: Beatriz vaya, y yo me quede, Ya al peligro se ha entregado, que desesperadamente la vida arriesga! o si el Cielo su perdición permitiese. Brava va la danza. . Y tú Catarro, en qué te detienes? Porque de Carlos al lado no te pones? Y valiente como los demás le ayudas? Dios le ayude si quisiere, que yo no ayudo a matar, sino a morir. . Cobarde eres; ea vea reñir. . No quiero, vaya usted si le parece, que yo no riño sin gana. Si haré, para que te afrentes: todo el infierno me asista, A. o si lograse su muerte! 1. No quede vino ninguno. 2. Muerto soy. Pues que le entierren. Huid cobardes. Yo Huiré de aquí. , Cararro detente que alboroto es este? . Aquel. Y aquel que alboroto es? Este. . Pues que hay en el monte? Zurra. Y quién la ha causado? . hele. Así tomo yo venganza de quien a mi honorse atreve. Cielos no es de Ludóvico esta voz:o si quisiese librarme de aqueste monstruo: mas que dudo cuando vienen el, y mi padre, tiñendo con Carlos; felice suerte si vencen será la mía, a su lado he de ponerme: suelta cobarde el acero, que cuanto en ti se envilece, se ilustra en mi padre, esposo nuevo valor os aliente. . Andallo pabas. . Cobardes aunque sois muchos, no os teme mi valor. Muere traidor. Con vosotros estoy, vengue, sino mi honor vuestro enojo el amago de ofenderle. Ha Violante, tú me pagas así el respecto que siempre te he tenido? Al monte amigos, que son muchos, y nos vencen: retirémonos. No logre el retirarse, que puede librar la vida en lo oculto, del bosque; la luz alegre del Sol se oscurezca, horrores pronuncie el aire, y bostecen las nubes exhalaciones de fuego, porque no acierte, ni a valerle de la vida, ni a librarse de la muerte. 1. De horror se ha vestido el Cielo, Ira de Dios como llueve; para Catarro, mejor es el vino dos mil veces que el agua, salvarme intento. . Aunque cobarde te alejes al rayo de esta pistola morirás. Cielos valedme! Ya se logra mi deseo pues del plomo al golpe fuerte vace en mortal parasismo. Ay de mí! que tristemente acabándose mi vida mi valor se desvanece. Terrible trancel terrible aficción, o duras leyes de lo humano, que en un punto trocáis en males los bienes! Ya la fábrica pesada de mi cuerpo se estremece, y en tuina fatal intenta a su principio volverse Ya falta el vital aliento, que haré? Ay triste! cuanto siente verse en el fin de la vida quien en él no temió verse. Sebero juicio me llama en el Tribunal Celeste, sin que tenga en mis errores descargo de que valerme: pues aunque el pesar de haber a Dios ofendido, puede granjear su perdón, borrando culpas que a todas exceden, a mí no sé si me basta este pesar, sin que llegue a bañarme del Bautismo en la Soberana Fuente. Mas ay de mí! que aunque pida sus ceistales, socorrerme nadie podrá, porque nadie a mi triste voz atiende. Yo haré que nadie te oiga, porque nadie te remedio (auvilio eficaz) del aire la turbación se acreciente, para que en ella perdidos todos, ninguno le encuentre. 1. Mas la tempestad se aumenta. 2. Todo el Cielo se oscurece El diablo anda en Cantillana Pader, esposo. Somos duendes? porque yo ando tamañito. Cielos usad lo clemente con quien invoca rendido vuestro favor, no se niegue vuestra piedad en mi amparo Ay de mirriste, que aqueste deseo puede servirle de Bautismo, a mi ira pese: mas yo le perturbaré de modo que desespere de salvarse. En balde ha sido la diligencia de haberme determinado a subir el monte, pues el Celeste manto cubierto de horrores sus luces desaparece Ay de mí! Pero que triste lamento escuché No esperes remisión de tus delitos. La voz de Carlos parece. Misericordia Señor. No la tendrá Si la tiene. Hay rriste? Dragón aparta. Qué nueva luz resplandeces Pedro, no acaso llegaste a este sitio, donde puedes dar a Carlos, cuya vida cumpliendo su plazo breve, postrada yace al Bautismo que Dios por ti le concede. En cuya Sagrada acción puros Espíritus vienen a asistirte. Bien así pública lo grande siempre Y tu monstruo, a las tinieblas del abismo baja. Pene, i rable en él, quien de tantos ardides el logro pierde. Alegrías hagamos, pues en la muerte bautizándose un alma renace Fénix. 1. Qué portento hay en el monte? 2. Hacia esta parte parece que es el prodigio. 8. El horror todo en gloria se convierte. Mas qué es esto? Aquí está Carlos. Y lástima causa el verle. Carlos, Carlos Quién me nombra? Quién de tu pena se duele, y que te salves procura. Feliz yo que llego a verte, Pedro amigo, en ocasión que el agua que tantas veces te contradije te pida, error fue ya se arrepiente mi corazón, el Bautismo lave mis culpas, porque tanto mal remedie. Pues sea. ya que el acaso la ofrece materia a tal Sacramento el cristal de esta corriente de adonde el agua consiga. Quién del Santo Bautismo recibe el agua a lograr resucita vida de Gracia: y aunque en la muerte bautizándose un alma renace Fénix. Raro caso! Gran prodigio! Oh cristales transparentes que os presentáis favorables a quien os huyó rebelde, ya vive el alma: mas ya el aliento desfullece. Señor, tu gracia consiga quien pesaroso de haverte ofendido; en el Sagrado. Sacramento conque muere la salvación se asegura, pues que tu se la prometes. Ya murió, Mi alma como la suya que el Cielo adquiere. 1. Gozad mortales todos. la dicha que os ofrece el agua consagrada; remedio de las gentes. 2. Labad vuestros errores. en la Divina Fuente, que es de la Gracia vida; y de la culpa muerte. Pues veis que ensus cristales dichosamente bautizándose un alma venace bénix. 1. Ya el espíritu de Carlos. goza la presencia alegre de Dios, Pedro. Qué ventura! Por ti la logra, que quiere Dios que conozcan lo hombres cuanto valor con él tienen los méritos de los buenos. Con piedades se engrandece. Vete agora donde logres el rico sayal ponerte de tu abogado Francisco, cuya vida penitente imitaras, que así el Cielo lo dispone. Quién mercedes tanigrandes suyas recibe dichoso se llame siempre, Portento extraño! Qué asómbro! Ese cadaver se lleve, a Palermo, porque goce de sepoltura decente. Violante dame los brazos En ellos, padre, mi suerte mejoro. Ya mí la mano, pues bien sé que permanece tu honor limpio. Taya soy. Y pues se ha visto que puedo resucitar con el agua quien con el Baptismo muere, consigan vuestro perdón tres plumas, que humildemen de San Pedro de Mazara gloria, y aplauso os ofrecen.