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Texto digital de La restauración de las imágenes

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Comedia
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Porres, Ana y Lara Vallejo. Texto digital de La restauración de las imágenes. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/restauracion-de-las-imagenes-la.

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LA RESTAURACIÓN DE LAS IMÁGENES

JORNADA PRIMERA

Tengo que servir vuestro apetito tan enojadamente por ventura. Hierro, sillas y magdalenas al peso. No te es notoria la desventura, dejar a Constantino que murió ahorcado en pena de inventar es tu locura. Dices que puedo saber yo que ese pecado fue la ocasión de su llorosa suerte, siendo de tantas culpas acusado, un hombre que a su padre dio la muerte. No puede ser que Dios le sostiene con rigor y tan fuerte sólo por ella. Qué por mucho que la fiera le persiga, si por reinar mató a su padre mismo le avasalló porque no reinase Juro por la fe que en el bautismo que recibí que no sigo sus pisadas. O cómo le llamáis su barbarismo por ser de todo el rey no reprobadas sino por no saber si es bueno o malo, adorar como a Dios tales imágenes ni de lo que es razón me desigualo. Veré en ello y para responderles, solo tus desde hoy soy señal. Ilustradnos, nobles y fuertes caballeros, tras días pídele al rey que todos dejen a tu Dios. Muestra vuestros pesados andares y moriréis seguro en sus porfías. Que sea tal su libertad que al matarme esendespueslos Estos destruyen, y a su vez, estos, afinan la ciudad. Dicen que el rey no posee sólo por este respecto y por no estar es sujeto. ¡Contradigo mi deseo que por aquel Rey que adoro, que por ver restituidas de estas tablas ofendidas me dieran arcas de oro y no he de determinar mi camino a esta resolución. Por no mostrar ocasión de que quiero sanarme y si con tal vehemencia Dios, procurado no lo hubiera, desde que rey no tuviera para adorarlas licencia, correría a defender estos vanos que no me a curar de fieros, de villanos caballeros y de soberbios villanos. Bien es que muestres valor y no te dejes rendir vengan, ¡vengan a reñirme!, que quizá lo haré peor. Ya es noche de reunión de espadas, saldré un rato a pasear. a ver si puedo olvidarme de esta importunidad pasada. Aquí está la espada y capa. Vamos a ver la ciudad después olvida esa oscuridad que de libertad despoja, ¿qué armas pensáis llevar? Solo cascos y rodelas, César. Pues esperad a sacarlos entrad a mi cuarto a armar descansa la espada de Levión. Hombres de conversación son los que desbocados van. Anoche, madre de engaños, que de torpezas disfrazas, que de libertades traías, que de cautelas y daños, que de cesiones que ofreces honestas y deshonestas, qué de años tienes y que de espacio envejeces en la cuna del deseo. Cuando te giras, deslumbras, cuantos extremos igualas cuántas veces nos das alas que al mejor tiempo les quiebras. que ya voy y vi de lejos al merecedor de deseo oírse con atención bajo el son desencantando lo seréis pero ya ha llegado el tiempo de imágenes desterradas en que adoran a los hombres con vuestras memorias santas Ya el crece constantino, apocado perdió el alma, y ya el noble Federico tu sucesor os restaura ¿Qué buenas voces? Buenas y que suspenderme han podido, y tanto que me han movido airearme en tres estos dos. y que casi me han obligado, a que la ya verdadera canción que enterneciera el ánimo más airado Después pienso en que estos me cantarán lo que injustas pretensiones me piden tantos varones, más que todos alcanzarán. Siempre la música ha sido sin cesar. Bordón desnudo de estimarse apenas podrán contarse los ánimos que ha vencido. Bien cerco debe de ser. Oíd, que es muy de ver pues alguna solemne cena deben de estar celebrando decid si está de rumbo parece, más el alboroto crece, Están cantando y bailando de locos parece que están deseosos por saber, ¡Por Dios! ¿Qué será? entremos los dos la memoria que abriremos y del porqué sucede nos podremos informar si vuelven a vocear Vive aquí gente diversa, O quién que si es válido es muy sucio este bullicio. No es la calle de su divorcio. aunque parece que sí llama, pues no vive en ella hombre, que no sea de calidad Ya es mucha flema llamad, llamad y que nadie se asombre Si ahora quiebro las puertas. No lo oirán, pienso que aciertas. Después ya es mi entrada precisa porque peco de saber ¿Qué es lo que se hace aquí? Ya sé, nos quedamos quietos. Quizá se podrá entender bien lo que dicen todos, César. Y hablan imposible es salir a danzar con el marqués dentro, ya yo deje de ser necio, el son lo mandan las damas si ellas lo mandan, salir a tocar todo suena, si suena dentro no cesa el saltarello. Qué bien la noche se basta después, ¿no oistes que se mandó danzar a un marqués? Sí voy Pues si hay marqueses aquí después de ellos podré entrar yo ahora, llamad que os oyen, que estén atentos a la dama, que estos entretenimientos extraño gusto me dan. ¿Quién va a ser? No la abrí ¿quien es? De la corte de Toledo No admita alajos a bordo Es una boda ¿quien se casa aquí? Sois por decoro, peregrinos. No sabéis que está es su casa de Gerardo y que se casa el novio con los padrinos Decid qué hacéis cortesanos, gustáis de entrar a buscar parte en bocados no han de entrar de esos descubiertos y muy llano si en la zona de Gerardo es un hombre no ibérico y ha asistido con giro de dama, de apariencia hermosa y de mucho nombre, y no sé cómo dudaba de lo que esto se podrá decir de ella en el nuevo día. Para hoy me convidaba y dicen que entréis sin temor. No es el rey sin hachas poderoso. Sí. Ofréceselas. Dejado basta una sola espada y no los alborotes entrando. Parece que hacemos la comedia Como que no… porque no ves que el permitió el destino enturbiado. Enturbia padre y no me importa, si todo el mundo estuviera vivo. Vengan cien reyes siquiera que ni por más que esté toda la corte, vos sabéis vuestro papel. Yo sé que no quede por mí. Pues este sayo os viste cierto es, de cada yihad que alaba con él. en efecto eco de guerra haré. Pues vos no la estudiaste y encomiéndate alto a Dios Yo apuesto que te desterraría. ¿Y que, en efecto, resiste? Señora Remedios hasta ahora, ahí reinó, allí murió dice de tanto en tanto. Condenado y ahorcado. A Dios le hemos dado cantares para que ahora, este desatino enmiende y compre su puesto. Que si nuestras antonzadas dieran razones no seguiría. Por eso espero y creo en Dios que ha de deshacer esto. Lo que debe mi marido Entre tanto el afligido, es dejar el Reino, habrá de obedecer. Que no hay hombre en toda la ciudad que viendo el rigor se pasea y tensa por su desierta casa para luego tumbar el papel, solo yo que no consiento tan rencorosa sociedad, tensa con mi autoridad alfunez en mi aposento, en quien adoro contemplo solo tu rey, que eres, ejemplo de las mujeres das un virtuoso ejemplo entra conmigo y veréis lo que tantos ver desean. Pero entra, como nos vean… manda que entremos Yo sé que no está en palacio, Pues gocemos de este espacio Entremos, señora Alteza es servido, agarrémosle acompañado antes os he dejado, y desde aquí me despido. entranse los pajes haciendo su asentamiento. Con atención mire la casada, mi desdicha no deja de verla bella. No merece muy bien ser deseada con título de hermosa y bulla del alma en calma y libertada. No es posible que deje de quererla si como yo la vi, César la viera que allí vive el amor y el amor muere. Cuanto menos costoso hubiera sido no haberme callado en las fiestas con rosas muriendo voy el corazón herido, de aquellas eres la más hermosa, joven peregrina que has nacido para que a mis entrañas amorosas dispares un rayo que me abrasa, pienso en quien me trajo a esta casa. Pues entrar a este breve espacio y que te sujetes a una mujer que está bien empleada. Todas sus cosas suelen ser discretas, más esta ha sido mal considerada, Quién ha de resistir a las saetas de amor que es siempre en vuestra figura. Ardo sin cesar y por vos muero, temo, padezco espero y desespero. Pues ¿cómo te despediste si tanto gusto te daba verla? que de celos su marido me miraba y por no descubrir tan preso el fuego que ya me acalora aquí y allá. Sal como me vistes del asalto Miré qué agravio, agravio igual que no respetan a los dueños, pero algunas razones le darías. Verdad es que si no fue sueño mi luz les desdijo, pero con vuestro humilde desdén me dijo: de aquí no te desvíes, dejaré este lugar aunque muera. ¡Ahí quieto desde que me alborozo! Pienso madrugar a verla y decirle mi pena por extenso. Si viniera ella a enterar para hacerla rey de mi mismo, y pienso… ¡Ay dulce pensamiento! ¡Ay Julie bella! inmenso amor y desasosiego inmensamente amorosa y rebelde tiranía. Déjame un poco y hasta que vuelvas te digo que haré todo cuanto no ha fundado, un bien en lo que es justo. Que pocas horas permanece y dura, mirame, aquí estoy casado y no con poco gusto. Las bodas célebre con lejana amargura Rindiéndome a la hermosura de Julia y por esperar a pedirla su dote mil gustos diferentes vencí que la hacienda es poderosa y la conciencia ahora no me deja sola ni una hora, esta razón me atormenta, pues fui tan descuidado, que en lo que al cielo y a mi fe debía, mas nunca el mal sentí porque estoy cansado. A sentirme así dejaría de ser, pero promete a Dios servir para él, presagioso. Mirad que te he guardado, pues por mi mal cesado la honesta Julia me ha llamado esposo aunque ahora no estoy herido, si no solo en el nombre su marido En fin, yo me he casado en el preciso momento para que Dios no agarre lo que es suyo determinado está mi pensamiento de no ofender a Dios su primer ceso, más si de Julia huyo, qué dirá el mundo de ella y de mí si la dejo. Deme el cielo el consejo que más importa para donde ella vaya y para no estresarme, a estos gustos que vienen a matarme en que podría culparla ¿Qué haré santos, cielos, que aquí se les inician la palabras todas? ¿Cómo podré dejarla? Más fingiré unos celos del mismo Rey que se hallo en mis bodas entre las causas que todos imaginar pudiera la menos mala es esta, más cosa es deshonesta. Que yo se bien que al Rey no se venciera aunque es más poderoso Ya viene Julia finjo ser celoso. Más porque huye de mí el que tanto ha pretendido con gracia ser mi marido. Triste qué ocasión le di, Julia. Gerardo está enfadado y con gran tristeza muestra su ceño ¿Qué dueño tienes? Da igual. ¿No tienes la dicha de verme casado? ¿será Julia quien se case contigo? Ya te tengo por mujer qué es lo mismo que tener un ordinario enemigo. Mira si este casamiento será a mi gusto importante, pues en el primer instante de echarte me arrepiento pues estamos tristes, y yo busco consuelo de que conmigo te casases. Ya que tú no lo ofertaste, mi desdicha te ofrezco. Si por desdicha pudieras, porque con tal vehemencia acababas la paciencia de mis honrados parientes. Decías, pues tanto porfías que más amigos fuéramos, que no corresponderías, tan mal a lo que debías salud. Pues ¿qué has visto ahora en mí que tan pronto te has cansado será un enemigo a tu lado, enemigo tuyo público, quien viene a ver a su emperador de ser quien en mi boda se halló Si, pues llámales. Pues en tu gusto traidor que le enviaste a llamar y que vino solo a verte. Bien tiene que agradecerte y bien tengo que llorar, no quito de ti los ojos, mirando en los tuyos yo veo sus glorias y mis enojos, que tú también los miraste, con susto, pues el momento llegó donde le hablaste allí le dabas la mano. Quién duda y el te diría, que solo quería venir para enfrentarme temprano siento en las alas de Dios, que sabe que no entró por verme a mí y que nunca ocasión le di. Ahora Julia, y puedo jurar seguro, que no de he visto en mi vida No más honesta fingida Basta Julia de tanta hermosura, que él no llegará a hablarte, si no tuviera ocasión No ves que es su condición. No hay que disculparte. que la más casta hermosura, guardada de muchas suertes está en los castillos fuertes las menos veces segura. Tú sola puedes desbocar, pues a un rey al azar ha crecido Y yo me iré, pues impedido del reino para no estorbar. Mira que pensando estás imaginando ese error sé que aun tú que podrás amar. No has de gozarme jamás, es tarde. Yo no sé qué buena razón, porque si soy tu marido Mucha ocasión has tenido de tomar esta determinación, porque es cosa forzosa que tuya esperar a alguna nueva cautela, será como tu engañosa manera de mirar. Diez años prometidos monja sin obedecer a quien lo contradijese, y viéndome ahora casada aunque sin mi voluntad por la inhumana crueldad de mis parientes, forzada determiné no rendirme a tu gusto, aunque me dises mil muertes si me pudieses besar. Buen propósito si es firme si ahora salís a jurar, será en efecto, que no soy tuya. Pues Dios no vio el casamiento sin mi consentimiento Ilegítimo él me destruya. Me puso al pecho una espada mintió porque lo hiciese. Monja serás no te pese de estar conmigo casada, entra Julia religiosa, que yo gusto del muchacho por qué causa estás dudosa. No lo estés que a fe de hidalgo que estos celos sirven para quitarme de ti. Es imposible que te XXXX No porque lo que valgo acceda a tu calidad, sino que estoy obligado de un poco hasta aquí guardado. tengo por cierta la honestidad, por quererte la olvide. Pero ya ha querido Dios, que conformados los dos se quede en pie nuestra fe. Yo también entraré luego en religión al momento, que es justo nuestro intento que se ponga en ejecución. Dame los brazos dichosos que ya son seguros brazos pero jamás peligrosos Pues es tu gusto saldremos, de la ciudad con secreto y ponemos en efecto, nuestro propósito justo. Espérame, Julia aquí. a retratar nuestra ausencia gran valor de alta prudencia salió. El cielo hace por mí ya que por fuerza he casado con tenerlo todo atado, me ha dado Dios un marido con mi gusto acomodado. Gracias te doy justo Dios, pues habéis juntado dos condiciones en una que una parecen las dos. Está un criado, pase del Rey que ve quiere hablar ¿A mí? A ti. No le dejes pasar, dile que no estoy aquí. Si supiera que estás. ¿Cómo negar tu tristeza? He de esperar todo el día solo. Si disgustados os habéis quedado. Señor lo que nos traéis Devolvedselo a quien lo envía que aquí se lo perdonamos qué buena satisfacción enmendado el corazón, que no habrá, ahora que dejamos es poco que el Rey no menos quiere acordarse de vos ¿Su gran merced? Grande por Dios bien temida a lo menos No hace el menos que esto. ya en la carroca entraba para venir A la Costa Brava canta tan presto y ya llega la obligación. Al no poderse pagar el canto, Entra. Bien puede entrar. tú que ensalzas mi corazón. Pobre de mí qué dirán de esta afrentosa visita, sin duda me darán cera, los que ya a la mira están. Entró el que he llamado cobarde, ya me amenaza el sol de mi contento, ya Julia hermosa solo de esta prueba entendido tendrás mi pensamiento. Paréceme señor, cosa tan nueva, esta venida a mi posada sobre no sé qué ocasión gusto os mueva, si es por ventura que gustáis que cobre más prendas por venir a ennoblecerla, Dios sabe valorar a Julia y ser bienvenido hacia ella, forjado de ocasiones poderosas, y de una entre ellas, poderosa y bella. Pero dejando aparte muchas cosas que pudiera decir en este caso y algunas de crecer dificultosas, después que anoche os vi como de paso Muero por vos Adiós Sin duda muero. Por vos mi Julia mil disgustos paso y vengo a visitaros, porque espero que el mismo daño que majarme pudo ha de ser mi remedio verdadero, como es rapaz amor ciego y desnudo. de todos los respetas. Me siento desnudo y herido, pendiente al remedio, dime y si me ocupa el miedo que me dió aquí más que humana hermosura, me falta razón sobre mi amor. Velero, señora, por ventura si este accidente guarecer podría pues como basilisco mata y cura qué pareces que valor que pelear cada día. Te hallas en mí y cuando te subo, ¿No ves que soy casada y nací mía? Antes verás labrar con blanda cera el mármol duro y áspero diamante y sujetar al lobo la corteza, que no satisfacer tu gusto amante, y que al que Dios me dio en mi compañía, un agravio le haga semejante No ves que soy casada y no soy mía, Con qué libertad se ha caído. No he visto tal libertad, Si está la dificultad. en la ofensa del marido. Yo le quitaré de en medio y me parece, señor, que para tanto rigor, basta solo ese remedio. Pues César si soy discreto matarlo secretamente. por tu gusto se consultó, pues muera por mi despecho esta noche cuando esté toda la ciudad quieta. Por la parte que más crece y la que la coyuntura os dé, con el más tácito estilo qué César posible sería, le llevaréis a una aldea y allí me tendéis en un silo, y porque alguna cosa en mí mengua mi lengua en una mordaza que no llegaréis echar. -Está bien, a Julia hacerle llevar desde aquí donde yo pueda gozarla sin que la suceda con la reina sin ningún azar. Está bien Al alzar la voz dijo que podéis llevarla, y allí sentada aguardaba, hasta que mi demasiada pena acabe con su goce, y sea con mucho secreto, por que pretendo después estar dos meses o tres, en aquellos que secreto publicamos que me ausento por cierta ocasión precisa, porque la reina celosa, no entienda mi pensamiento y en este tiempo quien entienda a la Reina ha de dejar poderes para reinar Pues es discreta la reina mi mujer tendrá el gobierno con la rectitud que es justo y yo me iré tras mi gusto que iba a decir tras mi ínfimo desde aquí me partiré y gozaré a Julia allí, dilo. Bien puedes hacerlo así. yo lo llevaré. Volved, señora, a hablarle y si así le habéis dejado, estará el Rey muy airado y es menester que vaya yo a la calle. Queréis que por fuerza entienda alguna cosa que os pese cuando quieran ofenderme, hombre habrá que me defienda. Oh Julia que intentos mueves a volver a verme ahora y luego esperar y tenedlo, señora, Pues es nuestra ausencia es breve vuelvo rey a suplicarle, por favor, que mires mi honestidad celebrada en la ciudad, como en cualquier otra parte, y que estas visitas de servir porque yo ni las permito, si son a consenso. No he hecho ahora delito, de que con razón te quejes. Si no es delito quererte Ay mayor por ventura trátale con más cordura. Cobarde que aún temiste la muerte, para qué quieres la vida. Con un rey que de su tierra, las imágenes destierra sin ocasión conocida. Más vale volar hacia las bellas, que estar donde no se ven. Cuando la muerte nos de no es mejor vivir con ella Luego defendéis los dos las imágenes. ¡Ay por ventura si es cristiano!, que no defienda a su Dios ambos son dignos de muerte poned a estos delincuentes en prisiones diferentes. ¡Castiguenles de esta suerte! Yo de Gerardo me encargo Yo de Julia, y le ayudo pero cada cuál hará con firmedad el cargo Al final, ¿voy preso? ¡Si vas! con muy mucha razón. Yo quiero ser de mi prisión el prisionero por amor, y si no más… Adiós, Julia, y quiera Dios saber de lo qué haré en esto tras esta despedida. Tarde nos veremos, mira, por mi honor, el suyo y el de Dios. No tienes que amonestarme te lo aseguro Gerardo, duerme que el Rey no podrá vencerme, basta que pueda matarme y a mí qué pasión me envías, A veces subía a donde pienso a un árbol a coger algún fruto y pienso, que de tantas pasiones mías si no la tengo, fallezco de deseo, solo después de dárselo, sólo un beso le di. No hable más, no soy presa Yo lo sé y vos no sois presa, pero si vas, después sabrás como o cuando liberé a Leandro. Tan le soy fiel al rey a qué al fin, que os detenéis, llevadla Pues no me queréis decir esto, Ya no se os conoce. Tu vas a donde se va tu marido a morir, Y es justo hacer agravios, ya que es tan conocido y tan leal a los vasallos… Y de esta suerte va mi intento. Guiado como conviene quienes tampoco me tiene. Siento también mi lamento, ahora pienso ir tras ella, aunque no quiera y Dios sale si lo hiciera, si pudiera aborrecerla le daría un real. La emperatriz mi señora, que la en la ciudad paseaba, como suyo que aquí estaba que ahora de su litera ha salido y entra a verme aquí. Apenas me hallará en mí, ya que en mí mismo me he perdido. Soy yo el preso, Padre a pedir su libertad vengo. Es muy grande su bondad Vendrá a favorecerle a la reina Iban a ver esta ciudad y pasando por aquí, no sé por qué novedad despliego ese preso a Gerardo que ha habido hacia ti. Él me dijo que yo iba preso sólo porque defendí las imágenes, por eso alguna ocasión había más digna de tal suceso. A mi pesar que haya sido por esto que el vulgo está de lo de antes ofendido. No estaba preso en dichas horas aunque no fue su prisión por esa ocasión que lloras, que basto por ocasión, algunas traidoras… Estas las sabéis después voy a lo más importante más importante que de aquí adelante por dos mes ese portugués quedaréis en mi lugar que nadie sabrá reinar mejor que vos en mi ausencia. Deberéis esta obediencia a la corona. Y si luego te quieres ausentar... Auséntate de esta tierra porque para cierta empresa que del rey no me destierra, me ha llamado muy deprisa nuestro consejo de guerra sólo llevaré conmigo. Dos amigos, como amigos deben de honrar a los que lo son, y a los que con cuya honesta discreción en todas mis cosas sigo aceptando ese cargo honroso. Y si no se escuha esta ausencia, que tu gusto es mi reposo Ríndanse a vuestra prudencia desde el pobre al poderoso. Testigos los que estáis presentes, que lo estaréis siguiendo obedientes todos los que estamos leedla y juráis: Si juramos el cargo Desde el punto que te ausentes, Vamos, señora de aquí, que mi partida se apresta a hacer. Ya puedes irte de mí, ¡cuanto una mujer me reclama! Adiós, Reina, adiós vasallos, no hay que mirarlos a todos, Adiós, señor, de carta blanca. Adiós Ricardo. Más vamos juntos los dos hasta que el campo perezca. Hasta los caballos Voy forzada por el sino de Dios, pues sabéis la tierra que será vuestra ventura según la noche es oscura si el camino no se viera. Déjame falso traidor, Pastores por favor aquí Necio fui en venirselo a contar, favor del cielo a suelo, Aquí de Dios que un tirano me lleva donde me pierda. echa hacia la mano que quiero que me bese esta mano. Echa hacia la mano izquierda que la voz suena a esta mano, es una mujer la que vocea, algún corsario cogió la fuerza más no bastará su fuerza, no como sancho lo vea. Estos villanos, sin duda viene a favorecer la Id, amigos con ella Aquí el pastor les ayuda. ¿Quién sois a dónde lleváis a esa mujer? No os metáis en eso. ¿Quiénes sois? ¡Volveos! Tres criados del Rey Mal pecado… Creí que era algún ladrón… Váis con vuestra voluntad Señora, o vais cómo si no la tuvierais… Vivo sin ella… Amigos hay que defenderla, mostrad aquí el ánimo, mueran ellos, tened paso firme, Dadle muerte. Yo me quedo aquí con vos no temáis que libres estamos… ¿Quién sois para dónde váis? porque yo os prometo a Dios. que parecéis principal no soy sino humilde y pobre, Cielo, que durás más que el, pretendían haceros el vacío y de la corte me han sacado, de estos corsarios forzada. Bien allá la gente honrada fallecerá que de ellos os ha librado, pero a fe que su locura no quede no sin castigo Bien lo habéis hecho conmigo. Envidio esa hermosura, que aunque me veis labrador Los sabéis que soy rico. al reconocerme aplico vuestro divino valor. Quered vos y mi fe os doy, que sepa bien estimar que, aunque me veis, debéis respetarme. Señor de estos montes soy, si queréis ir a mi posada, donde seréis servida, sí allí me tenéis guardada. Yo os quiero servir allí. en traje de lavadora, Vamos, pues muy en buen hora. ¿Falta vuestro amo? Sí a muy amo a XXXX XXXX Haz. Ya atronaba el monte, respondedme, pues os llamó por que ya pensé en veros, aunque evades al difunto y volviéramos en mal punto. Si volviéramos sin vos, ¿cómo os fue donde dejastes yacer a los salteadores? ¿que es de ellos? Ya ya no hay memoria de ellos. Bueno luego los mataste de un monte abajo se echaron, y ciegos ya de sobresalto, que según áspero y alto pienso que se despeñaron. Ya señora bien podéis echar de vos el temor. Vamos de aquí por mi amo. Señora, y así descansaréis y más nosotros que estamos hartos de correr y dar porrazos. Tenemos molidos piernas y brazos Pues vamos amigos vamos. Mirad no erréis el camino lo tenéis lo más trillado posible, no desesperéis. Posible es haber errado, porque no le advirtió que iba a oscuras. Vive el cielo si le erras, que de alguna de estas sierras te ahorquen sin resistencia. Voy a gozar mi alegría, alzar la voz, que dónde me espera has de perderme fuera. Cierta tu muerte y la mía, a este paso no sé quién menea las ramas de estos robles Ya nacen villanos nobles, para que yo no lo sea cuando se vio entre serranos algunos que tales fuesen qué mujeres defendieron de las enemigas manos. Sólo contra mí se ven qué dirá el rey cuando entienda que su muy querida prenda me han quitado y mirad quién ha sido… Venís heridos. ninguno, aunque nos valió la pena para ver estas levantadas brenas, contra el asalto importuno responded. ¿Qué es aquello? Hoy, la prenda, mi señor dicen que se la han quitado. Mirad de quien he fiado mi prenda de tanto valor. Aquí durmiendo esperemos la luz ausente y entre esta rústica gente nuestra presa buscaremos a alguno de estos poblados quizá se habrán recogido. Les vi habiendo perdido oportunidades tal vez también dormís descuidados. ¿Quienes son? Si los serranos han vuelto a los combates armas ¿en que te estás envolviendo en esta ocasión? a todos podéis matarlos ¿quién nos está amenazando? El Rey que viene buscando destinos para sus vasallos cobardes. Nunca se vio desdicha mayor. el rey me tiene en sus manos, En efecto que va a serranos, te rendiste tú y tu gran valor. ¡Vive Dios que estoy movido a colgarte de una encina no duermas, pues más torpe caminas, y busca lo que has perdido que si dos horas te tardas sin que estás pérdidas cesen, mandaré que te atraviesen. Por si con sus alabardas fuera poco, por traidor confiscaré tu hacienda no vas a buscar mi prenda. Señor, si, ya voy, señor, Váyanse también con él, los cobardes que traía lleve tan fiel compañía… Hombre tan hidalgo y fiel Dad voces a ver si acude quien nos lleve a algún lugar, donde podamos hallar gente que va a buscarla. Desde aquí un giro de canto hay algunas poblaciones, Cuándo tras mis pasiones. De mi paciencia me espanto. Viva la emperatriz que ha restaurado las imágenes santas de los desterrados ¡Viva! Viva quien tanto bien nos ha causado y sus virtudes queden celebradas ¡Viva! Basta el largo destierro desdichado, cesen ya las horas tristes desdichado, que ya permite el cielo que veamos el desterrado bien, por quien llora seis años a señores, que no vemos sola una imagen que adorar podamos, y si algunos devotos las tenemos por temor de morir, las enterramos en la llorosa soledad que padecemos, y todos como es justo, la lloramos ya que en efecto, al no ver prendas del cielo aparece la pena, el dolor y el desconsuelo. Pues desde hoy, su ancestro se me ha dado mandó que las imágenes se adoren basta lo que los fieles han llorado esta desdicha sin que más la lloren mejor es ese reino desdichado y sus desiertos templos se mejoren con tablas, lienzos, láminas y papeles de nuestro mismísimo Dios. Fieles a él, haréis que luego se publique un canto alegre y voces concertadas, en que solo se adoren las imágenes sagradas y los que antes de este suceso las tenían guardadas a escondidas, puedan seguramente publicarlas, para quererlas y adorarlas. Gracias a Dios por tal suceso todo el reino se edificó. Después de que este decreto se publique, nadie en los calabozos preso será desagradecido a su divino Dios, pues colgándose en las puertas y ventanas las desterradas prendas soberanas. las aldeas vecinas sepan lo que determinó el vecino. Yo iré con tus provisiones y ganaré a tus avaricias. Ganar el cielo codicias, si a ese cargo te dispones que es bien que los aldeanos gocen también de este bien y que con ellos estén sus devotos soberanos y todos a mi secretario. Ordena las cartas vos. ¡Pues claro! Pues caminad con Dios. Viaje tan necesario, ve Luciano delante de esa y vosotros id con las fieras grandes y encrucijadas. Las imágenes sagradas en tan grande Obed que publicaréis que se adoren mutuamente y los que cuando te echaron, lloraron lastimados, ahora de alegres, lloren y no haya en toda la ciudad instrumento que no suene. Para hacer la gran fiesta conviene gran solemnidad, asi que, ¡vamos! ¡Viva la eudogia! ¡viva! ¡viva tan firme el cielo! Sólo me falta que el cielo este servicio reciba, ya que los hombres ya han mostrado algún agradecimiento. Qué importante pensamiento y que bien ejecutado, y a vuestras santas figuras Sanchotos hijos del cielo honrarán a vuestros altares que están llenos de torpes pinturas. Las matronas sacarán agradecidas vuestras tablas a escondidas, aunque rotas y deshechas. Pero ¿qué dulce armonía es esta que estoy oyendo? Eudoxia. ¿Quién eres? Soy tu fiel amiga María y como reina de aquellos que vienen a subir al terreno, en nombre suyo he venido a darte gracias por ella, has hecho grandes servicios. A Dios y a sus cortesanos cuyos ojos soberanos, te están mirando propicios, y tantos premios te esperan que bendecirás mil veces lo que has hecho, pues mereces qué hombres y santos te quieran hasta la tierra obediente. Las imágenes sagradas, que en sí tuve encerradas se mostrarán públicamente sólo con que tú lo pidas. Mandó Eudogia a este momento manifestar al elemento cuantas tuviere a escondidas Y verás tu ciudad en años, cada salvación en tablas esparcidas tablas, venirte a besar las manos Quédate a Dios y prepárate para infinitos rigores, que con fe de que en los mayores vendré para hallarme presente si Servicio tan bien pagado quien jamás hacerlo pudo tal es el premio, que dudo de si es verdad, en efecto lo hubiera enseñado, no la condesa sino a la Virgen, ahora como sagrario de Dios. No estuvimos hablando con vos y ya no me habla, señora, Pero ¿qué duda me aterra bajo esta confusión? Que me dio sobre la tierra usando de ellas sus bienes, demando noble elemento, que descubras al momento las imágenes que tienes, las que por la crueldad del sacrílego cristiano cualquiera de voto cristiano enterró en esta ciudad. Entierra obediente y di qué dudas abren tus sueños de tantas reliquias llenos, y muestra los claramente. Oh tierra, fértil tierra, agradecida, tierra sagrada venturosa y santa rica depositaria de la vida, que a darnos nueva vida se levanta. No en balde por giganta eres temida, que parto de tan gran giganta, en que produces la mayor grandeza que hasta os produciona Juraleza. Y vos reina del cielo soberana, Madre de Dios dulcísima María puerto seguro a la flaqueza sobrehumana, leal en sus naufragios no rehuías. Si sois tan alta como sois tan llana, que en las entrañas de la trena fría, halláis pobre morada tan de asiento, siendo en el cielo vuestro alojamiento. Cuál fiel devoto hizo que en tal parte os tiene, con temor de perderos depositada. Si vive ahora como se detiene ¿por qué no os viene a hablar resucitada? ¿Qué más derecho aqueste gusto tiene quién os lloró seis años enterrada? Que no yo que me callo indignamente, presente al gusto y al pesar ausente, dicen que ha sido eso, sin duda la tierra ha dado su depósito sagrado, injustamente ofendido. Que con nueva autoridad, mande qué rey tuviese que enterrarlas, por toda esta ciudad si es esto es ocasión esta increíble grandeza y que viva la devoción. Mas no me albota nada que tan bien acompañada seguro está mi aposento ¡Delante!, ¡ninguno se atreva a entrar hasta que tenga licencia para ello! Fíjese qué impertinencia, de qué sirve porfiar si es lo que hay Ricardo y Luciano… A la ciudad hay que agradecerle, Bien esa dichosa suerte. No es ese el premio que aguardo Entrarán cuántos quisieran entrar, pero esperen esta vez, qué es lo que se debe hacer. ¡Esperen todos! ¡esperen! tienen libertad los presos, Uno solo no la tiene, que es Gerardo, que no le conviene, después de que en tan alegres sucesos estaba, y ahora aprisionado lo veas, Luciano, tiene un alza y de tan bravo que de penetrar no acabó. Dicen que has mandado a la Reina. César: que se le dé libertad a Gerardo. ¿Ah, que es verdad? no es razón para que me mandes que está preso por delitos graves. Los delitos no los sabes. No, César, no los sé Vayan dos grandes hombres y tráiganmelo luego aquí. Mira que el rey ha mandado que lo lleve aprisionado Pedírmelo a mí. Dale esa llave a Luciano nadie la ha de entregar, antes yo te quiero dar la libertad por mi mano, esta noche te prometo y que de la prisión saldrás. Basta César bien está. Puede mucho tu respeto si no lo haces de esa suerte mira que me enrojece, digo que la sacaré Más será para la muerte la parte, en la que sabré que me habéis servido La reina te ha destruido poder liberarle pensó. Ahora decime el suceso que nuestro bando ha tenido ha sido bien recibido por extremo gusto A caballo nos pusimos a andar, para publicar el bando. Los tres, señora, que ves como por ti su mandado con músicas e instrumentos inquietos y alborotados cajas, trompetas o guitarras, bajos unos y otros altos seis caballos van solos cuando el bando quiere comer pero dentro de una hora se vieron seis mil caballos, ponerse en los balcones locos de contentos, las damas van danzando, hoy los galanes danzando, en otra parte se veía tocando de rato en rato a los cortesanos sus arpas, sus flautas a los aldeanos y a las hermosas doncellas, con gracia regocijadas por las ciudades curraban, contra el regazo virginal. Se mandaba en los pregones, que si alguien tuviese acaso sus de votos escondidos, debían manifestarlos. Cuando se vio de repente por la ciudad un milagro, antes de que no quede escrito en tallas de bronce o mármol, se escribió: si en la zona delego, en la misma tierra, mando. Yo pienso que en orden santa, no podrán porque son tantos obedientes al justo bando que habrán menester tres leonas Sacarlos y quitadles Vamos.

JORNADA SEGUNDA

Mucho siento yo os prometo vengar vuestra muerte y ojalá no os la diera. Es más, si sin peligro pudiera… Perdonad que estoy sufriendo, Ese estará descubierto el silo donde a decretar señor si No hay que esperar encontradlo muerto en alguna taberna espantable. esta descubierta ya una quien no enternece un suceso tan miserable. Siento que el alma me pesa de su desgraciada suerte como pudiera el rey darle muerte tan extraña como esta. Se sentirá un desdichado, que ha sido de tanta cuenta, cuando en el centro se sienta de serpientes rodeado. El gusto es del rey lo más cierto, será no tratarse de ellos. si es cosa de Reyes y puedo hacerlo Paso como un muerto aquí hasta que amanece, vigila no venga alguien que nos vea el cielo de tu parte está, que tu bondad lo merece. ¡Ah! que a eso viene tanta gente… que no es causa bien suficiente licer tanta solemnidad… ya no tienes que estar escondida del seno de esa divina señora, verás la genesio ahora lucirse. Hemos cabalgado en la vida para topar con quien me ha ayudado a darme cuenta de que soy tan particular, que soy nuevo en el lugar, que estoy del todo olvidado cuando el fiero constantino le dicen: mandó que fuesen quitadas la imágenes sagradas a quien me persiguió continuamente. Llevaron de mi lugar todas cuántas hubo en él sin dejar ni un solo papel ni una tabla que mirar. Sólo está virgen bendita porque no dieron con ella. Dieron orden de esconderla, sacándola de su ermita, la metieron en una cueva. En aquel monte es donde ahora el pueblo va, o su devoción lo lleva porque está ya pregonado que se estimen y se adoren las imagines que dios en su ausencia tanto nos ha cuidado. ¿Y quién lo mandó? ¿quien fue? La reina que es santa para diez que el cuento me espanta, pero y cómo llegan luciendo, Virgen soberana Alto vámonos pues vienen todos por vos, para la gente aldeana vuestra ausencia ha sido no poco sentida porque vos perdida todo va perdido. Mas ya nos allana estos casos todos, pues vienen por vos la gente aldeana. ¿Este es el sitio o me engaño? Se sabe si por si o por no, si la cueva queda a tiro y que no será mucho camino desde esta cruz ha de estar a veinte pasos hacia oriente. Yo les cuento cuantos, ¡veinte! Pues aquí podré acabar. La entrada está descubierta entre por ella el más suelto está más que revuelto. No fuera gran disparate entrar sin más atención donde esté algún escorpión que me emponzoñe y me mate No hay entre vosotros hombre al salir, que al temor cobarde oprima. El alcalde viendo esta situación… Quién habrá que no se asombre Yo quiero entrar a ayudarles ¡traigan sogas! entra una persona sola Yo solo de entrar atadme Cantadme bien que no quedé por descuido en la caverna delirando. Ahora dadme la linterna, veamos lo que sucede. Mirad que no os descuidéis, traed la imagen con cuidado. que no reciba algún daño Yo me condeno a la muerte si no la traes, alcalde saldré yo y entraré por ella. Eso es blasfemar al aire, ahora que me siento dentro, hacéis del muy atrevido y si estáis arrepentido, quitaos de ser avaro y ahora encomendadme a Dios, que esta vez me determino y rezad por el camino que aquí rezamos por vos al cáliz que todo lo malo ahoga. yo voto al sol no se le paga, tirad de la soga, que aún alzanza. Alcalde no hay garza que se le iguale al tirar y tirar que sale cargado y solo se detiene. Llevo tirando y quien me alcanza Ángel, la vida me dio a elegir entre la vida y la muerte entregada. ¡oh virgen santa! por vos te la redimo y la restauro, que contra el fiero centauro os hizo tan fuerte Dios aún atado ágil salí. Dios que me dio vuestra clemencia. Téngase su reverencia, que nadie le ofende aquí al calor cruces en mi Dios sagrado que para nosotros la tierra sea del Señor, Rey de Inglaterra aquí nadie le ha agraviado. Plega a Dios que él me destruya luche por darle pesar y el concejo me hizo entrar en cosa suya. Váyase muy enhorabuena, he aquí el fin del camino. Luego es cierto un desatino de un temor o de una pena. No vayáis por miedo que os ofenda que no vivo de ofender si algo hubiere menester. Aquí está toda mis hacienda Muestre la cara, señor, que se la quiero curar Llegad bien podéis llegar a esperar sin temor. No temáis que me habéis dado la vida, y por tanto, la vida os debo Quiere ir a beber. No bebo. limpie que está ensangrentado para el lunes le invito a una comida, una berza cocida, que es la más rica comida que en sus días ha comido. y yo cuidando de blanco Yo aun como vaca si puedo, más miserables que el miedo a errar. Como le hallo tan franco, ho han echado estos deber que vivo por ellos hoy y aunque las aras les doy no lo quieren entender. Yo sé lo que Judas entiende, fuese a mí cuando llegó y yo pensando que fuese alguna muestra antes que diese a fin a mi vida, grité: “Dios tirastes y el como vio que le deseaba bullado sobre mis hombros cargado harto a mi pesar subió, no os turbéis que sombra soy que no pienso haceros mal” Pues el que habla no es animal aunque muriendo de miedo estoy más fiesta habrá en el infierno que allí solo vagan almas tristes. alma que ondeando viniste De que os espantáis a decidir que si soy un hombre desdichado… Dios, si sois hombre quién XXXXXXXXXXXX en un lugar tan confuso, Un ladrón que me ha robado El dia que a propósito entró, este mancebo a lo que va, no penséis que es cosa nueva, pecer para hacer desatinos, no fue sin causa el camino. Por una imagen venimos que en esta cueva escondimos por temor de constantino. Robais una Imagen y ¿os atrevéis estando Federico vivo a hacer eso con el temido ¿De quién sabéis esa imagen? Nuestra reina ha mandado que las imágenes santas libres de crueldades tantas, vuelvan al primer estado, y ella misma por sus manos anda por nuestros lugares adornando los altares, de retratos soberanos. ¡Válgame Dios que ha venido cenar de parte del rey, ¡Dios, mi gusto se ha cumplido! que en esta noche que va oscura, Dios tal secreto se ha guardado, que también me tuvo allí acompañándolo por mi ventura. Entrad entremos por ella Pues tengo la vida, por ella es deuda de vida servirla, adorarla y verla siempre bella, devoción hacia ella. Soy yo, he de entrar. No, sino yo que la vez primera entré. Aparta, que yo entraré y a que Lucindo XXXX. Sin ella yo me prefiero a ponérosla en las manos. ¡Eh, ayudadme, serranos! Tened, yo he de entrar primero. Esto el demonio lo enreda para privarnos de bella Virgen, soberana y bella. Para que adoraros pueda el pueblo vuestro devoto y para que yo también os agradezca este bien sosegad este alboroto. Paso, ¿no oís la armonía que dentro en el centro suena? ¡Oh, Virgen de gracia llena, Sacratísima María! ¿Quién os sabrá agradecer tanta molleja, amigos? Seréis conmigo testigos de lo que Dios puede hacer. No he visto tal en mi vida, de contento el alma llora. Seáis, soberana señora, cien mil veces bienvenida. Ponedla en las andas presto y alto a caminar de aquí Puesta está. Bien está así. Tenedla en mucho y, con esto, adiós, que voy a esconderme en medio de esta espesura, contento de mi ventura que tanto bien quiso hacerme. Sin guarda estará el monte, si os queréis entretener allí os dará de comer su dueño, que es Lauridonte, cuyo mayordomo soy. Y también haré que os den el partido que sea bien que por mi mano le doy. Antes gusto mucho de ello. Ponedme en ese ejercicio, A fe que estoy en servicio de quien sepa agradecerlo. Toma un vestido, aldeano, que ese no es para acá. En el mismo monte está una casa hacia esta esta mano donde al punto os le darán. Pues vamos, vestirme he. y al amo conoceré. Por Dios muy bien, ¿cuánto os dan? Si le queréis ir a ver con la imagen podéis ir. Sí, que le he de servir y le quiero conocer. Cargad la imagen, amigos, y cuando al pueblo lleguéis este milagro diréis de que habéis sido testigos. Cantad alegres canciones conforme en esta ocasión Oíd, que va la canción. En obligación nos pones. Pueblo pobrecito desde hoy te enriqueces pues llevar mereces tesoro tan rico. Ya no me queda esperanza de hallar esta mujer, ni ya es posible volver a la perdida privanza. El renombre de traidor, Sancho Benito de mi honor, ya no se puede excusar cuya infamia ha de llegar al último sucesor. Caed sobre mí y matadme, altos y encumbrados riscos, ponzoñosos basiliscos que me oís, engonzonadme. Muera un hombre desdichado que tanto mal ha causado. No hay quien me mate, no hay quien que la muerte le viera por ser bien me va olvidando. ¡Válgame, San Salvador! ¿Qué voces? ¿Qué hacéis ende? ¿Es amor quien os ofende? Pobre de vos, fiel amor, que a mí juró de verdad, me tiene esta enfermedad tal, que si solo me veo solo loco, lloro y voceo. A muy buen tiempo llegad. ¡Pardiez que vos tengo duelo y más fracaso os desdeña alguna engreída dueña cual la mía! Buen consuelo, mas me quiero entretener con este rústico haber si olvidase mis enojos. No os matéis por vuestros ojos ni os acabe una mujer como mi salud acaba. ¿Tan mal os trata la ingrata que queréis bien? Mal me trata. ¡Pues labradora y tan brava! Habrá con ser labradora no es la que mi alma adora sino noble ciudadana. Por Dios, ¿que no es aldeana? Cortesana muy señora y desde que su amor me abraza no hago cosa que importe. ¿Y la vais a ver a la corte? Antes la tengo en mi casa que te la XXXX te adore. ¿Qué señas quiero mejores? Una noche en este monte. ¿Cómo os llamáis? Lauridonte. ¿Y vuestro pueblo? Villores. Mas ¿para qué lo escribís? Como decís que es tan bella quiero mañana ir a verla si gustáis vos. Bien decís, mas tal es la que yo adoro, por quien de continuo lloro a costa de mis enojos, que no os alzara los ojos, aunque la cubráis de oro, que aun para casar con ella puse por intercesora la Reina Nuestra Señora y apenas pude vencerla. ¿A la reina Eudoxia? Sí. Pasa delante, di. Que queda a quien mi lugar para hacer adorar las imágenes allí que a mil XXXX le den nos las ha restituido. Grande atrevimiento ha sido plegar a Dios que parecen bien. A ver este monte vengo, hacienda que me entretengo, ¿mandáis algo que me voy? Muy obligado os estoy y os pago mal si os detengo. Id con Dios, que me habéis dado tanto gusto que ya quedo libre y del pasado miedo más contento consolado. XXXX de ello a Dios queda y vuestra pena olvidad. Milagrosamente he sido al mundo restituido que estaba muriendo ya. Al rey me voy, a la aldea diré de esta engañosa para todo el mundo hermosa y para mí solo fea. Señor rey, ya están aquí los que buscaron la dama. ¿Y han hallado alguna fama de ella? Ninguna. ¡Ay de mí! Y juran que no han dejado casería ni cabaña y no hay nueva. ¡Cosa extraña! El cielo la habrá llevado. Se vio rigor de fortuna contra mí tan declarado que hayan cien hombres buscado a Julia y que en parte alguna no se sabe nueva de ella, aunque en vano se procura. Si para mi desventura es necesario perderla pues no dejaré estas selvas donde a seis días que entre cruel fortuna hasta que mi bien ausente me vuelvas. Por las señas que me han dado al rey he de hablar aquí. César. Señor. Siempre fui. Pues, ¿qué ha sucedido? Perdósie Julia. r ¿Y es cierto? ¿Dudas de eso? Pues ya ha muerto su desdichado marido. Unos serranos salieron y a Leandro la quitaron. Pues, ¿y esos no se buscaron? Sí, pero no aparecieron. Gente viene. Si viniese contra lo que espero, alguien que de mi pasado bien algunas nuevas me diese. Leandro es este. No aguardo de hombre tan desdichado cosa buena. ¿Habéis hallado algún rastro? Aun no me tardo. Rey, si tú vienes conmigo en tu poder te pondré a Julia que ya hallé. ¿Qué dices? Verdad te digo que uno de aquellos serranos que me la salió a quitar la ha tenido en su lugar hasta hoy que dio en mis manos y fingiéndome extranjero me contó todo el suceso. Pues, ¿qué esperamos con eso? Oye, rey, oye primero, a la reina hallaron. Con ella en la propia aldea si quieres que no te vea mira señor cómo vas. ¿Qué hace la reina allí? hora te diré un suceso extraño respecto de eso, aunque es algo contra ti. La reina ha restituido con su misma autoridad al reino y a la ciudad con aplauso nunca oído. ¿Qué, las imágenes? Sí. Necesario hubo de ser. ¡Qué tan piadosa mujer se perdiese por ahí! Y por hacer su hazaña más notable da en andas, va de cabaña en cabaña adornando con sus manos con músicas y cantares los del poblado XXXX de retratos soberanos. Esta será la ocasión de que en este pueblo esté. Bien dices, la misma fue ¡Qué costosa devoción! De mucho gusto me ha sido nueva tan particular, mas tiene solo un azar que en el alma lo he sentido porque de esta libertad por fuerza de castigarla que se ofende han de perdonarla la real autoridad. Y daré mucha ocasión si esta culpa no castigo de que se atrevan conmigo los de menos opinión. No solo a ti te ha ofendido la reina, porque también si otras mujeres la ven tan libres con su marido con los suyos lo serán y habrá en el mundo ofendidos por su ejemplo otros maridos que obedecidos están. ¡Muera y vivan nuestras leyes, viva la santa obediencia y obedézcanse en ausencia los maridos y los reyes! Digna es la reina de muerte. Por esa sentencia pase. A ver si le granjease la voluntad de esta suerte. Sabe Dios si es contra mí lo que en su daño se piensa, pero véngase la ofensa de la república así. Cerquen la casa en llegando porque no se huyan de ella la reina y mi Julia bella. Veneno que ando buscando pongamos en el camino de ese lugar. Tras mí puedes caminar. Y yo tras mi desatino. Otra vez me ha persuadido Lauridonte de su parte y si está bien el casarte es bueno para marido que es rico y es principal Yo os lo agradezco, señora, pero a lo menos ahora me está el casar muy mal. ¿Pues tan resuelta es posible? Esta es mi resolución. Tanto amor, tanta afición es ya tan aborrecible. Decid qué dificultad halláis para entre los dos ¿Haber prometido a Dios voto de virginidad no es bien suficiente? Sí. Y ahora que os declaráis os pido que no hagáis lo que hasta aquí os persuadí. ¿Cómo podré desviarle de tal imaginación? Decírselo. No es razón, de esa manera se enoja cuanto más que es llana cosa que a mí no me ha de creer. Le querría entretener con una industria engañosa hasta que el XXXX le diga el engaño en que porfía porque es mucha villanía tratar mal a quien me obliga. ¿Qué medio podré tomar que me sirva de disculpa supuesto que sin gran culpa no puedo con él casar? Finge que casada fuiste y que no has sabido cierto si vive acaso o si es muerto el marido que tuviste. Que envíe algún criado que la certidumbre sepa. No hay ya ingenio donde quepa consejo tan acertado sino en el tuyo no más. Finge a tu albedrío un hombre con cuyas señas y nombre ande dos meses o más y podrá ser que enfadado dejara la pretensión ¡Qué buena imaginación! A fe que te ha contentado. Cansado del monte vengo, pero ya el cansancio olvido pues la que tanto he querido en mi presencia la tengo. ¿Habéis, señora, alcanzado lo que en vuestra mano he puesto? No puede hacerse tan presto. Luego no está efectuado No, Lauridonte, que ahora hay cierta dificultad, ¿Burlamos? Digo verdad. Poco XXXX podido, señora. Fui casada y aunque creo que mi marido es ya muerto deseo saber lo cierto. Y es muy justo su deseo. Conviene a mi honestidad que se averigüe sin duda si soy casada o viuda y sabida esta verdad entonces seguramente nuevas bodas se harán. ¿Y eso dónde lo sabrán? Dentro de la corte gente habrá quien morir le vio. Pues fue a la corte, irán y certidumbre traerán de su muerte si murió. Daréis señor y nombre Del marido muerto. Sí, venga cualquier hombre aquí, se las daré a cualquier hombre De esa manera dilas su intento por muchos días Si acabasen sus porfías y mis XXXX ingratas. Libre soy, hagamos cuenta y a Dios que mudo XXXX que lengua para de XXXX Sino dice que mal de XXXX Yo no asenté en su servicio para correo de a pie para porque rico XXXX ser porquería el único oficio. XXXX amo no me lo mande que no me sabré amañar. No he de salir del lugar que para peón soy grande, Sancho el suelto como un gamo, voy a ver la infracción. Pese a XXXX no es XXXX que conozca yo a mi amo ¿Quién es este? Lauridonte, este es el nuevo criado, otro que lo hemos tomado para que nos guarde el monte. En un cabo le hallamos donde un ladrón le metió y Sancho le concertó y nosotros le ayudamos. A prueba está por un mes. Si le queredes tomar hombre el que sabrá guardar la hacienda. Justo es que del amo se contente y nos contentemos de él. Lo que he de decir que es fiel. Parece de buena gente. Yo ya estoy puesto con vos y no os debo contentar. Yo entiendo que os hallare bueno. Sí, mediante Dios A fe que me oís contentado que me parecéis varón arrimado a la razón y a la obediencia arrimado, no como lo que aquí veis que no me dan gusto en nada hasta ser una jornada de cinco leguas o seis. ¿Pues dónde lo enviáis que yo iré si basto? ¿Que irás? ¿Pues por qué no? No falta XXXX que digáis porque no quede por mí lo que se tiene de ser. Tengo en casa una mujer con quien casar pretendo cuyo marido murió en la corte del XXXX. Que se haga información de su muerte. Nos movió aqueste tan injusto intento solo porque te casarás. Gustara que me mandaras medir el inmenso viento. Id todos a llamarla para las señas y nombre del marido muerto. ¿Hay hombre que no procure juntar dos honestas voluntades? ¿Hay obra de más momento que no quita a un casamiento todas las dificultades? Leonarda y la reina vienen de ver la imagen sagrada. Llegan. Ya están a la entrada y no sé en qué se detienen. Idos vosotros de ahí que ya hay quien baja a la corte. XXXX cuando algo importe todos estamos aquí. Por cierto, con gran razón todo este pueblo tenía a esa sagrada María particular devoción. No he visto cosa más bella desde que sé conocer. Esta ha de ser mi mujer ¡Santo Dios! ¿No es Julia aquella? Dadle del muerto las señas a este mensajero cierto. Las señas me das del muerto más conocido por señas que os traeré recado aquí dentro de muy pocos días. ¿Ese mensajero envías? ¿Pues que no os fiais de mí? Pues mi fe y palabra os doy que si del mundo y a Dios, quizá tan fiel como vos, tan fiel dije y más lo soy. Si es él, en mi vida vi hombre tan su semejante. El habla, el talle, el semblante me están diciendo que sí. En todo se le parece mas ¿cómo puede ser él? Hombre es de cuidado y fiel mucho crédito merece. El color tienes difunto, debe de ser la ocasión el ver que nuestra invención haya llegado a este punto. Dadle las señas y en tanto a darle dineros voy. En gran confusión estoy. Es mujer y no me espanto a falsa enemiga mía (aparte). ¡Qué voto tan mal guardado! Le quiero hablar. ¿Sois casado, amigo? Lo fui algún día y me dejó mi mujer. Pues ¿cómo os pudo dejar? Mi ausencia le dio lugar y se casó a mi entender. Que os burláis tengo por cierto que viviendo vos no pudo casarse. Rompió el nudo probándome que era muerto. ¿Eso os pruebo de qué suerte siendo contra la verdad? Tenéis por dificultad probarle a un muerto la muerte. Muerto estoy, aunque me veis. Reina Pues ¿cómo habláis y sentís? Muchas cuentas pedís. Pues si lo estáis, no os quejéis Solo hay en esto un engaño que no lo tendré cubierto que para el bien estoy muerto y estoy vivo para el daño. Buen remedio. ¿Bueno cuál? Ojalá alguno me den. Que se case para el bien y os espere para el mal. Así lo debe de hacer porque la desconocida no fue mujer en mi vida y ahora lo quiere ser. fingió ser casta y honesta y de esta suerte me engañó Me ausenté y me olvidó, mirad ¿qué libertad está? Por mí lo dice sin duda. Fue en efecto tan traidora que para dejarme ahora se ha publicado viuda y miente, que no lo es, sino que un su aficionado me tuvo un día enterrado y resucité después. No le entiendo. Apostaré que es loco. Como si soy. Pues yo bien sin culpa estoy de este desliz. No sé, pensé yo que la tenías toda. ¿La conoces a ella? No quise yo a conocerla que bien pudiera. Podrás. No he visto más buen donaire bien XXXX cárgate a cuestas. Todas son verdades estas, no penséis que hablo al aire. Reina, ¿no ves lo que pasa? ¿Qué hay? ¡Perderme y perderos! El Rey con cien lavanderos nos ha cercado la casa. ¿El rey? El rey. Yo soy muerta, él me quiere degollar porque he mandado a adorar las imágenes. Advierta que si por mí no procura yo me pierdo desde aquí. ¡Ay, Leonarda sobre mí, llueve aquesta desventura! Yo voy a echarme a sus pies Quizá le podré ablandar. Julia. Gerardo. Has de hablar, mas desde aparte no ves que soy segundo marido. Casta, fingida, ¿qué es esto? ¿Cómo has olvidado presto lo que a Dios has prometido? ¿Quién te dijo que era muerto que tan presto lo creíste? ¿Qué falsas promesas viste para tenerlo por cierto, que aunque el rey por tu ocasión vivo me mandó enterrar el cielo no dio lugar a su determinación? No esperarás hasta ver el triste fin de mis días. que a rienda suelta volvíás a lo que es ley de mujer. Aunque si se aventuraras XXXXXXXXXXXXX XXXXXXXXXXXXX XXXXXXXXXXXXX mas con un triste aldeano, ¿qué imperios aventurabas? ¿Qué títulos esperabas después de darle la mano? Mira qué bien te ennobleces que puedes ser castigada por adúltera casada y por casada dos veces. ¿Qué te podré responder a una culpa que no es mía si lo que has visto fingía solo por no ofenderte y por no ofender a Dios? Que, aunque tal estoy oyendo, cree que excusar pretendo el agravio de ellos dos. No puedo satisfacerte porque si nos detenemos del Rey cruel sentiremos tú mi infamia y yo tu muerte. Vámonos a un aposento que yo sé el más escondido supuesto que no ofendido estás aun del pensamiento. Eso no. No he de ausentarme, aquí quiero que me halle el rey, aquí he de entregarle la que procura apuntarme. Ponte en sus brazos temprano que si has de hacerme traición los del Rey mejores son que los torpes de un villano. Gerardo, ¿qué es tu deseo? ¿Eres XXXX o quién eres? Sufre falsa lo que hoy eres pues sufro yo lo que veo XXXX soy y pretendo del alma la salvación, mas es tanta la ocasión que voceo y no me entiendo. Triste el Rey entra ya. Yo no huyo ni me voy que tan diferente estoy que no me conocerá. Basta que sin mi licencia hacéis y deshacéis leyes, ¿pues de qué sirven los reyes? Que se ha hecho la obediencia ya que han descuidado las imágenes sagradas tanto tiempo desterradas recibidas quedarán y no es bien que se resista del cielo la voluntad. Recíbase esta verdad que tantas almas conquista, pero vuestro atrevimiento no quedará sin castigo. A cualquier pena me obliga, cualquiera rigor consiento, hoy prometo agradecerte la muerte si me la dieres. Tan disolutas mujeres muy bien merecen a muerte que ha de haber algún respeto al precepto superior. Denme mil muertes, señor, que a mil muertes me XXXX. Solo te suplico y pido que como es justo defiendas las santas y preciosas prendas que al reino he restituido. Sabe Dios lo que me cuesta mostrarme tan justiciero que, aunque tanto a Julia quiero no quien menos a esta. Llévala ya, aprisionadla hasta que otra cosa mande. ¿Pues por qué rigor tan grande? Calla, villano. ¡Llevadla! Con qué gusto he de morir. Por ser por tal ocasión se me parte el corazón. ¡Quien lo pudiera impedir! Que no se puede excusar su muerte por diez, señor, que es la XXXX mayor. XXXXXXX No he de hablar, ¿no ves que es la boca mía? Es simple, no esconde nada que fuera tenerla atada como la tuve algún día. ¿Quién es aquesta mujer? Señor, mi esposa. ¿Tu esposa? En haciendo una XXXX oí licencia. Lo ha de ser. No os burléis con el villano que tiene espíritu noble. Rey sois, pero juro al robre que os la cogió por la mano. A un corsario la quité y quiero casar con ella ¿Tan presto sin conocerla? ¿Sabéis quién es? No lo sé, mas para mi calidad bastan virtud y obras buenas. ¿Y ella gusta de ello? Apenas. En efecto hay voluntad, Julia No se llama así. Leonarda es, señor, su nombre ¿Cómo te has rendido a nombre tan bajo y tan baladí? El bueno que a un rey desprecies con un desdén tan tirano y que de XXXX aldeano Villanamente te precies, pero voluntades son. Hasta que el Rey la ha querido. Dirás que por ser marido esta es honesta afición. Dices verdad que si es XXXX fuera menos bajeza servirse de la cabeza que sujetarse a los pies. Si él no manda otra cosa cásense qué bien están, que es rico, aunque no es galán y ella es pobre, aunque es hermosa. Yo estoy casi de camino. para ir a saber de cierto si el primer marido es muerto mas pues a tal tiempo vino diga que se le alcanza. ¿Pues el rey qué ha de decir? Gana me da de reír su tosca y simple crianza. Es señor un mi criado tan simple como gracioso. No ha estado poco XXXX XXXX estoy disgustado. Me mandan una cosa grave que es fiel esta información, diga él aquí su razón que un rey cualquier cosa sabe. Pues tu camino es sin fruto porque yo sé por muy cierto que el primer marido es muerto. ¿Muerto? Muerto Oí este punto, esta información os falta para casaros con ella. Falta ahora merecerla. Poco falta. Mucho falta, que es rústico y muy grosero. Rey, por quien mi bien murió no busco mando yo rústico ni caballero que esto que a decir envía a informarse o no sé qué para entretenerle fue traza de la reina y mía. A ella se lo pregunta de ella sabrás la verdad. Bien vi que tu calidad puesta siempre en tanta punta no había de hacer tal bajeza habiéndote yo adorado. Yo fui sin duda engañado de una celosa braveza. Yo tengo honrada mujer, bien me puedo asegurar ¿Había mejor de casar? ¿Tal bajeza había de hacer? No, rey, que perdí un marido si es verdad que lo perdí muy hidalgo para mí y a Dios muy agradecido. De que se ha muerto es sin duda, ya no hay quien impida en nada. Aquí en XXXX casada XXXX XXXX XXXX estar viuda cuanto más rey que eran dos los que contra vos porfías me animaban. ¿Dos tenías? Dos. ¿Quién? Mi marido y Dios. Aunque el uno me faltara, no faltara el principal. Quisiera quererte mal, que yo me desengañara. Baja por otro camino que más puede aprovechar contigo quien casar ¿Qué? Casarme determino. Pues la reina a quien adoras no es viva. Vivirá poco que a su atrevimiento la da la vida por horas. Si este me conoce aquí (aparte) no vivo solo una hora sea para bien, señora, eso es casarse eso sí. Pardiez que me habéis de llevar a que os sirva no haréis. Sí, sí, con la reina iréis. ¡César! No hay hablar que ha de ser esto mi Dios. Hago está satisfacción por la muerte sin razón que a Gerardo di por vos, marido Julia os quite, pero más amable os le doy. En bravo peligro estoy. Vamos César y haré que en la prisión donde está muera la reina. ¿Tan breve? Esta brevedad se debe al enfado que me da. Por mi gusto ha de vivir tres días Viva esos tres y muera, César, después. Si puedo no ha de morir. Buen lance os habéis echado y bueno lo echara yo si cuando aquí el Rey llegó me hallara desposado. Yo voy a darle aposento y mirad que cuando estéis con el Rey que os acordéis de este nuestro casamiento. ¿Lo haréis? Yo os lo prometo. Ya eres reina. ¿Yo reina? pues reina Paso, que te perderé el respeto. Yo soy mujer que he de ser tan falsa a Dios y a mi esposo. A Julia estoy temeroso. No tienes de qué temer, que la reina ha de vivir y yo he de guardar mi fe. Pues tengo lugar pase, no será bueno huir porque si soy conocido nos echamos a perder. Ahora lo habrás de ser. Si hasta aquí no lo has sido conmigo has de entrar, Gerardo, que importa para mi intento. Lo que ordenares consiento. Muerte o vida aquí la aguardo. Tengo una industria famosa que la Virgen me ha inspirado con que el rey mismo engañado me envíe a ser religiosa. Por tu vida, Julia. Hoy. ¿No me ayudarás? Pues no. es nuevo el hallarme yo en mis peligros por ti. Pues vamos porque no se eche de ver que solos estamos. Vamos, esposa, y hagamos hasta que del cielo aproveche. [HOJA BORRADA]

JORNADA TERCERA

Con estos lutos mostrad al Rey lo que habéis sentido haber tal reina perdido con tan notable crueldad y yo mostraré también lo que es razón que sintiese porque en mi casa muriese quien nos hizo tanto bien con que solemnes cantares se recibirán aquellos de cuyos retratos bellos poblaste nuestros altares. ¿Cuándo se ha de enterrar el cuerpo santo? Al momento, que para el enterramiento está ya junto al lugar. No quedará en todo él alma que no se halle allí. Ven, señoras, ven, que ya espera el Rey cruel para ver cómo se entierra, que ya la han venido a honrar no solo los del lugar sino de toda la tierra. Gente hay que no tiene cuento y será en gran cantidad Vamos al entierro. Entrad. Vamos al enterramiento. Aunque la entierren serranos con pompa la enterrarán. Como en el XXXX están de corte son cortesanos. de XXXX hasta en tanto que se le haga un monumento digno de su pensamiento, que fue pensamiento santo, y póngase su cabeza adonde escarmiento sea a cualquiera que la vea de su cristiana simpleza porque desde hoy las mujeres obedezcan sus maridos en este ejemplo ofendidos. Bien justificarte quieres. ¿Está la cabeza a punto? Y en parte que puedas bella Salga esa piedra antes bella y ahora un cuerpo difunto. ¡Oh, reina muerta por ser la mejor de las mujeres a despojo tuviste que XXXX de tan honrada mujer! ¡Oh, Restauradora santa, del uso santo olvidado qué mal se ha galardonado tanta piedad, virtud tanta! Pero no somos los reyes los que la sangre vertemos sino instrumentos que hacemos ejecutoras las leyes. Venga Julia porque vea la libertad que me queda para que ser reina pueda y la juren en XXXX el serrano a quien la di por su guarda ha de traerla. Corriendo viene y sin ella. Justicia del cielo aquí. Simple espera que ha sabido. ¿Quién te ha hecho agravio al verlo? Señor, que a Julia han muerto. ¿Quién la mató? Su marido. No sé quién le dio lugar de que entrase en su aposento que con tal atrevimiento la pudo el cuerpo matar diciendo no has de casarte con quien a mí me destierra, toma y guárdame en la tierra la lealtad que he de guardarle con esto en el blanco pecho le ascondió un puñal agudo. ¿ Su marido cómo pudo si es muerto? Este daño hay hecho, no sabré decir por quien, solo sé que se nombró su marido. Resucitó para matarme mi bien ¡Oh, vos, César, no hiciste lo que tanto os encargué! ¡Vive Dios que lo intenté! Decid los dos, ¿los viste? En presencia de los dos se enterró. Rey, verdad es. De los dos y aun de los tres. ¿De qué tres? Ellos y vos. La dejó del todo muerta. No, señor, más queda en eso. Se vio tan triste suceso voy la a vera vuesa puerta. Ahora es buena ocasión no se vaya en pasar tiempo reina. César. Ahora es tiempo de deshacer la invención Como aumenta el suceso noble César, tal nobleza. No se cure vuestra alteza de gastar el tiempo en eso, recójase a mi aposento donde se hallará un vestido al propósito traído. Con que se ausente al momento sola está toda la casa y casi todo el lugar que son idos a enterrar vuestra estatua en lo que pasa el XXXX del rey penoso. Id donde segura estéis que yo espero que veréis cumplido vuestro reposo que, pues por servir a Dios ya sus santos os XXXX pobre y sola como estáis ellos volverán por vos. Pues me voy. Toma esa llave. Y por más seguridad el aposento cerrad, ya veis que es negocio grave y cuando de noche sea seguramente os iréis y esto a Julia lo debéis estimadla cuando os vea. A mujeres quien afrenta vuestro ser y calidad si es tanta vuestra bondad en las cosas de más cuenta Julia concertó conmigo que de esta suerte fingiese esta muerte porque fuese a la reina fiel amigo que en lo de su casamiento de suerte procediera que ella libre quedara y el rey casado y contento esto de decir que es muerta. No sé de qué suerte ha sido en decir que su marido me parece cosa incierta mas el rey viene con ella veamos esto en qué para. Si al homicida hallara y os vengara, Julia bella mas yo rodearé la Tierra hasta verle en mi poder. Si algún bien me has de hacer en Santa Clara entierrame y para que el mundo vea más clara mi desventura, mi costosa sepultura esta misma silla sea adonde las religiosas se duelan de mi tormento y porque la muerte siento y sus ansias temerosas, adiós. El alma enternece. Adiós que muero Ya es muerta. La felicidad más cierta, más cierta desaparece. Mira, César, de qué suerte diles lo que os mande pues que su marido fue el que le dio a Julia muerte. ¿Lo ve? Le dejé enterrado. Harto nos aprovechó. Tan vivo está como yo, anda que sois descuidado. Digo que el que le trujere preso o muerto le prometo un gran premio. ¿Qué en efecto? Todo cuanto me pidiere, cuanto tengo. Y tan poco. Todo lo doy Si yo quisiera dárselo bien pudiera sin mudar de aquí los pies. Y ahora a Julia se lleve de la manera aquesta adonde se le para el bien que al alma se debe y no en la tierra escondida. Quiero que selles mi intento hacerle XXXX enterramiento aunque su valor lo pida. Estrecha senda de pasiones llena, estrecho monte cuyas altas cumbres tocan al cielo la región serena, por vos mudado el aviso y costumbres una reina camina desterrada, líbreme de penosas pesadumbres no por dejar el reino apresurado sino porque guste de haberlo sido yo una causa fiel justificada la XXXX por haber restituido las imágenes santas asustado, trabajo gloria a Dios bien admirado, solo el Rey satisfecho, aunque indignado injustamente justa me castiga por haber sus preceptos quebrantado. Castígueme mi rey, y no se diga que me castiga Dios que es suma XXXX por ser xxxx xxxx enemigo mandó el cruel cortarme la cabeza. Ojalá el noble César no tratara de señalar conmigo su nobleza que ya en el coro santo santo me hallara de aquellos cuyo celo pongo enmienda aquel que en defenderlos se declara Santos del cielo. Como no os ofenda nadie en la tierra y adoraros vea, poco importa perder vida y hacienda Reina XXXX y ahora me rodea pobreza XXXX muerte y desventura mas siendo por quien es justo es que sea. Eudoxia santa, porque estés segura que dura poco la aflicción penosa del que servir a Dios solo procura XXXXXXXXXXXXXX de hacerte favor porque lo debe. La XXXXX a tu afición XXXX tu destierro en XXXX ya será breve que los habitadores soberanos cuyas entrañas tu buen celo mueve vienen a darle el reino hoy en tus manos. Pondrán sin duda toda la grandeza que el rey te quita designios vanos, levanta hacia aquel monte la cabeza. Si dudares de lo que es pregunta satisfarás tus dudas con llaneza ves en sus faldas tanta gente junta que una delgada espada si cayera no hallara tierra en que esconder la punta. Pues si con luz tan clara no la viera culpara mi desdicha justamente y de mis torpes ojos me ofendiera. En el cielo se XXXX aquella gente para XXXX del reino que has perdido por tan justa ocasión injustamente. Toma aquesta jineta que he traído para hacerte a ti mi capitana del tercio en tu servicio apercibido. Todos te seguirán nobleza plena, entra con ellos hasta el mismo fuerte donde él reconsidere que sea llana Pues un cargo me das de tanta fuerza, dadme los pies de estrellas rodeados. Los brazos sí, que es bien favorecerte, mas vamos y veras tus restaurados y tu ejército fiel capitanea que tocan XXXX nuestras soldados Cual vos lo mandáis, así sea. Ya estamos en Santa Clara adonde pare un teatro sobre pira me de cuatro que suba a Julia XXXX, ponedla en esa columna y entre el reino alborotad a ver el sol eclipsado que oscureció mi fortuna. Poned hachas a los lados adónde siempre estarán y de resplandor suplirán de sus dos soles quebrados. ¡Qué insignias XXXX estas que el mismo rey acompaña! Qué tragedia es esta extraña. Rey, a la reja están puestas algunas monjas y creo lo que aquesto puede ser que desean saber. Se cumplirá su deseo. Allá estáis picazas yerro en vuestros picos falsetes. Ahora en gracias XXXX ¿Pues yo qué mujer entierro? Está la abadesa ahí. A que vuestra majestad me mande. Pues escuchad, estad conmigo, advertí. Aquí os traigo una reliquia célebre que el tiempo que vivió tuve por ídolo aunque en su hermosura halle un áspid. Miré sus soles como suele el águila y como no lo soy, cegué en mis lágrimas y al fin me sirve de mortal pronóstico. Mi esposa fue, mirad qué amarga pérdida que ya no me quedo si no es la lástima y para no cansaros con preámbulos en mi enemigo le envío el espíritu adonde ya es a Dios preciosa víctima. Os la traigo aquí, porque con pompas fúnebres prometo honraros y con nuevos títulos. que serán cual prodigios celebrados. Vuestra majestad ha hecho a esta casa un beneficio que con el mayor servicio no quedará satisfecho. Y así recibo esa prenda solo para agradecerla y para hacer por ella a Dios una y otra ofrenda. Que digo las XXXX mirad por su señoría que antes del siguiente día os dará algún sobresalto. Pues yo me voy comenzada vuestras oraciones santas, que siendo tales tantas serán de gran calidad y porque no las divierta el pueblo con triste ejemplo nadie quedará en el templo. Haced cerrar esta puerta. Yo misma voz a cerrarla ido vuestra majestad. Yo voy, adiós, quedad. Yo me quedo a acompañarla. Cierto. Por cosa cierta. Quédate muy en buena hora. Pues viva fue mi señora, quiero acompañarla muerta. Julia mía. Casto amigo, no sale bien con mi intento. No se vio tal pensamiento. Me he quedado contigo por disponer desde aquí mi vida. Tienes razón Me iré a una religión en viéndote monja a ti. Ya nadie podrá sacarme de este fuerte en que me encierro. Hago cuenta que hoy te entierro. No se pese de enterrarme que cumplo así mi promesa y a la tuya me dispongo. Ponte muerta. Ya me pongo. ¿Qué hay? Viene la abadesa y si hablando te halla morirá de alteración y es menester ocasión mejor para no espantarla. Ahora que está cerrado veremos esta XXXX que el cabello en la cabeza El temor me ha levantado. Ay, Dios, ¡un hombre está aquí! Yo soy, monjas, que me quedo con ella, no tengáis miedo, seguras estáis de mí. El simple debe de ser que XXXX nos llamaba. Pues no veis que me burlaba, sé que no es quise ofender, ¿segura estás? Ya lo veo. Sabes tú que en esta sea. Sé yo que por no ser fea XXXXXXXXXXXXX Como feo y enterrado más de dos horas y media y aun he visto mi XXXX día algunos que la han llorado. Esta es Julia, una mujer que por tal me cupo a mí. Por mujer. Digo que sí Nos hará enloquecer. ¿La veis con cuán muerta está? Pues no más de con hablarla me obligo a resucitarla. XXXX dispara XXXX sin duda es loco gracioso. Gracioso a uno y loco manco y tantas desgracias venció que ya triunfado victorioso. No hay que sacar cuenta de él veamos, pues que bajamos a verla y solas estamos. Esta desgracia cruel, ¡que bárbaro trató mal a hermosura semejante! Quitad, mirad no os espante. La quitaré este puñal. XXXX que resucitó Éste nos quiere espantar. Pues ha de resucitar que más viva está que yo. ¿Viva? Soy con verdad, lo veréis por el suceso. Pluguiera a Dios. Gustáis de eso. Pues Julia, resucitad, dormir os haga buen provecho, despertad que están con vos estas dos monjas de Dios. Yo le quito este del pecho. Si el rey quiere que XXXX haces mal si le quitas. Quitadle. Tal no permitas. ¿Queréis verle? Le veis aquí. ¡Santo Dios! (Se espanta) No os alteréis, mirad que estoy viva y sana. ¡Jesús, Virgen soberana! Viva estoy, ¿de qué teméis? Abrazadme por mi amor A no estar tan prevenidas corren peligro sus vidas, tanto puede un gran temor Mirad, el puñal he quebrado que apenas puede ofender esta invención podéis ver adonde estuvo fijado. Que no tenéis que temer, viva está. Hay simpleza tanta pues la que está, no se espanta, de verás debe de ser. Mirad todo el cuerpo bien no tengo en él herida. Gusto me ha dado su vida y sobresalto también, mas dinos el misterio como la real XXXX con tanta solemnidad con tanto aplauso e imperio a esta casa te atrajo. No os pienso mentir en nada, sabed que yo soy casada y el que veis es mi marido. El Rey le mandó matar y lo libró su ventura, mas porque no estoy segura dentro podemos entrar donde os contaré el suceso porque he de ser monja aquí ¿Tiene ya licencia? Sí. Yo se la doy para eso. Desde aquí le doy licencia de que pueda profesar Y con ella quiero estar debajo de tu obediencia. Y yo le recibo en ella dentro del corazón que tan cristiana intención es razón ahora de callar, pero si el Rey viene a verte como a tan querida prenda ¿qué has de hacer cuando entienda que será fingida tu muerte? Yo me sabré defender. Pues vamos XXXX dama que pues aquí Dios te llama, aquí le has de responder. Adiós casto y fiel amigo. Adiós mujer casta y fiel. Adiós, señor. Id con él. Mas ¿qué venturoso he sido y para que más lo sea tengo de ser religioso primero que el sol hermoso el otro hemisferio vea? Desde la India a la región helada a que me quitó a Julia mi ventura buscadme la mujer más celebrada en gracias, en donaire, en hermosura. Cúrese así la llaga encancerada si de alguna manera admite cura de Julia, pues murió el bello semblante cúreme herida algún su semejante. Con la mayor diligencia que sea posible daremos vuelta a la Tierra y traeremos una XXXX a su presencia. Aquí de Dios, ¿qué ruido es este quien nos vocea? No sé, por Dios lo que sea. Qué haces inadvertido que por la ciudad ha entrado un ejército formado diciendo con voz XXXX ¡Viva Eudoxia viva, viva! la que nos ha restaurado. ¿De qué provincia o nación vienen con tan loca empresa? ¿Tan desconocidos vos que la mayor duda ese esa? Brava y notable ocasión. Es la gente tan extraña que ningún hombre los ve que no se admire y engaña. ¿Y ellos qué dicen? No sé. Si son bárbaros de España. Antes de diversas gentes deben de ser porque visten XXXX muy diferentes. Para que a mí me conquisten XXXX mas son suficientes. XXXXXXXXXXXXXXXX con mil riquezas al cuello que al menos costoso igual sobre un delgado cendal puesta una piel de camello. Todas parecen gigantes cuyos semblantes divinos son al cristal semejantes sus trajes son peregrinos tanto como sus semblantes Aquí de Dios por ventura esos me vienen a espantar. En la parte más XXXX bien en mujeres a dar guerra conseguiremos su belleza roba el alma para mostrar la palma de sus hechos soberanos ocupan las blancas manos con ramos de blanca palma. Recógete rey, ¿qué esperas? Mira que vienen más bando, innumerables banderas al parecer procuran que muramos, que mueras. Cerca de palacio están y tanta prisa se dan, que si esperas un momento dentro en tu propio aposento a pesar mío entrarán. Hay mucho que ver en ello a cuya contemplación nadie se atreve a ofenderlos. Rey, los que te dije son. Alto al homenaje, a verlos. Y cerrad todas las puertas que si las hallar abiertas, peligro mi vida corre. ¡Alto! ¡A la torre, a la torre! Rey, en retirar te aciertas. Capitán, no sabremos por qué descuido o delito vuestros estandartes vemos. A mi alférez me remito. ¡Salve al alférez! ¡Salvemos! Mi capitán es la reina a quien sin causa has quitado la merecida corona haciendo a tantos agravio. Vive, aunque juzgas que es muerta, que Julia, César guiados de inspiraciones del cielo sus vidas aguardaron y estos que ves son aquellos que por sus deseos santos hoy en la tierra se adoran. Cesando ya sus agravios son originales vivos de los divinos retratos restituidos por ella con tan general aplauso vienen a volverla al reino que sin razón le has quitado por haberlos defendido contra tus gustos tiranos y como por su defensa su adoración restauraron, ellos también la defienden por pagarle en ocio tanto. Y no pienses defenderte detrás de los muros estos, que para su sutileza no hay alcázares cerrados, tampoco podrán tus armas ofenderlos ni agraviarlos que como son invencibles tus golpes serán en vano. Ya pasó el tiempo XXXX en que los cielos lloraron al invencible lo venció sobre las brasas el XXXX, y ya el precursor Bautista por el XXXX hermano del ofendido Felipo no puede ser degollado. Ni el príncipe de la Iglesia está sujeto a un tirano, ni el evangelista puede ser otra vez desterrado ni las dichosas doncellas en las sacrílegas manos podrán derramar la sangre con que tal bien alcanzaron. Restituye la corona a mi capitana y cuando procures XXXX hazlo a fuerza de brazos. Si trae la reina consigo tan invencibles soldados, ¿quién podrá, divino alférez, resistir vuestro mandado? Venga la reina en buena hora que ya no solo me allano a darle el reino y corona sino a besar sus pies santos. Con esto serán sus reinos dichosos por largos años. Ven y recibe a tu esposa. Pues a recibirla salgo. ¡Viva la restauradora de nuestros santos retratos! ¡Viva Eudoxia! ¡Viva, viva quien tanto nos ha obligado! Con vergüenza de mi vida padezco ante tu clemencia. Pues recibe en penitencia esta inocente ofendida. A Gerardo que ya es monje trátalo mejor, que su XXXX valor se conocerá después. No mató a Julia, antes ella fingió a que XXXX engaño para librarse de un daño grande que querías hacerla en Santa Clara quedó donde es ya monja profesa. ¡Ay grandeza como aquesa! Mira qué XXXX engaño y tu santa capitana mira, ¿qué quieres de mí? Vuestros pies. Mis brazos sí que esta es amistad más llana. Seré vuestra fiel cautiva Quedad con mi XXXX ahora ¡Viva la restauradora de las imágenes! ¡Viva! Ahora os pido perdón de lo hecho contra vos. Si os ha perdonado Dios, que yo os perdone es razón. El César porque perdona inocentes que condenó, genera XXXX le ordenó y mi segunda persona y aquestos brazos XXXX. XXXXXXXXXXXXXXXX ¡Viva la restauradora de las imágenes! ¡Viva, viva!