Texto digital de La restauración de Buda
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- Francisco Antonio de Bances Candamo
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- Francisco Antonio de Bances Candamo Segura
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La restauración de Buda. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/restauracion-de-buda-la.

LA RESTAURACIÓN DE BUDA
JORNADA PRIMERA
Venga en hora buena con victorias tantas el Rayo de Alá, la Pompa Otomanas repitiendo todos, a Cosos, y ontadada, da guerra, arma. Generoso esposo mío, en cuyo aplauso la fama, inflama a alientos sus bronces, ventila a soplos sus alas: Heroico Bajá de Buda, por quien, con razón se ensalzan a iluminar nuestas Lunas el firmamento de la Austria. En hora felice vuelvas victorioso, a cuya causa hoy como triunfo, aunque triunfo corto a tus grandes hazanas dicen las sonoras voces, que en aplauió tuyo cantan. Venga en hora buena. con victorias tantas el Rayo de Alá, la Pompa Otomana. En hora feliz, señor; restituyas a tu casa tu persona victorioso. Ay Amúrates, qué vanas de lo breve de tu ausencia . salieron las esperanzas! En hora felice vuelvas, (digo otra vez) y las altas prendas que te ilustran, hallen ocasiones duplicadas en que lucir; que aunque es dicha tener prendas soberanas, es dicha aparte tener ocasión en que ostentarlas; cuyo aplauso solemnizan sonoras cláusulas blandas, Repitiendo alegres, en coros y zambras, arma, guerra, guerra arma. Ay Jarisa, qué tumulto de penas me sobresalta an la sivil tiranía, g. que has introducido al alma: Aunque tan festivo estruendo debo estimar (bella Zara) como aplauso de tu amor, permíteme que te haga recuerdo de mis proezas, a cuya soberbia hidalga le parece, que es desapre, que con dulces consonancias un trofeo tan humilde, como triunfo se le aplauda. Salir con algunas Tropas, que infestasen las campañas de Ungría, donde el Danubio T orres, y Muros engasta, que ya tenazmente entosca, ya robustamente abraza: Quemar todos los forrajes. de las tierras ocupadas del enemigo de suerte, que en Barltan su Plaza de Arma donde van juntando el grueso de las Milicias Cristianas, les pudo avisar el fuego, que iba encendiendo en las llamas; No es hazana, ni es victoria, para quien lograr aguarda victorias, y hazas juntas; pues siendo distintas ambas, hazana hay que no es victoria, victoria hay que no es hazaña, Pero por no desairar fineza tan cortesana, la admito. Todos se sienten, Bien mi rendimiento pagas. el Inclito el Baja venturoso hoy con sus. Tropas gallardas vuelve victorioso a Buda, donde sonoras le aplaudan. métricas de la voz consonancias. Júbilos le repiten alegres los Clarines de la Fama, y dando el eco a las penas, que sus aplausos dilatan, Músicos en el bronce le cantan. Celebres le consagre trofeos en generosas estatuas la Fama, y para su triunfo incesantemente bata trémulas de sus plumas las alas. Míseros los Cristianos, en las cadenas pesadas giman, siendo en sus oídos los lamentos, y las ansias pájaros más sonoros del Alba. Repitiendo todos en coros, y zambras. Guerra, guerra. Guerra. Arma, arma. Arma. Qué es esto. . Yo lo diré, pues de batir la campaña con la partida, de quien quedar por Cabo me mandas, vengo; y al querer vencer la cumbre de esa Montaña, que verde Dique al Danubio, es Padrastro de esmeralda, entre las penas escucho de los timbales y cajas un balbuciente murmúreo, que todo el contorno vaga, de suerte, que no percibe el oído en la distancia, si es aumor de los sentidos, o si es viento, que maltrata los árboles, y ellos forman oprimidos de su sana, aquella cobarde queja en susurro disfrazada. Mas declarado el estruendo, oigo las Trompas bastardas, que en los cóncabos resuenan mal, que el eco, en voces bajas, parece que las murmura, sin atreverse a imitarlas. El Ejército Imperial descubro, y en la emboscada de la interpuesta maleza le voy costeando la marcha, Pero apenas el Presidio de Pest, Plaza tan cercaba a Buda, que solamente el Danubio las aparta; bien, que entre las dos un Puente es broche que la enlaza. Apenas la Guarnición (digo) descubrió abanzadas en los Caballos ligeros las Tropas de la Vanguardia, cuando abandonó el recinto cobardemente villana, introduciéndose en Buda, sin que se les disputara a los Cristianos designios puesto de tanta importancia? Alojados, pues, en Pest, intentan fortificarla, y a tomar los demás puestos con tal ímpetu se abanzan, que aunque yo ha brada batida he venido hasta tus plantas a traerte la noticia, temo que halles ya ocupadas las más surtidas, según en los cortornos se acampan, Ay Jarifa! solamente A tu peligro me acobarda! Esta desmandada espía, que coriosa se alargaba a observar nuestros motivos, pude apresar, porque traiga quien diga lo que no pudo llegar a saber mi mana. En su multitud en fin se verá Buda anegada, pues según el gran concurso. de tantas Naciones varias, moriremos del tu multo mucho más que de las armas. Ay Amurates, que cuando, tu ausencia sienten mis ansias, vienes a aumentar mis benas: Cielos, Buda es la sitiada; por cuanto (ay de mí!) no diera donde hoy estoy la desgracia? Di Cristiano. U. Aquí entro yo, y plegue a Dios que bien salga, ya que de espía perdida escondida entre unas ramas. mi miedo me hizo conejo, pues los podencos me cazan. De dónde eres? . Yo, señor, supuesto que ser me mandas Coronista de mí mismo soy Ungaro, por la gracia de Dios, mi nombre Vberto, generosa mi prosapia, que no hay Coronista alguno, que no haga la suya hidalga. Ese Ejército qué gente traesa? . Si verdad se habla, yo lon muy mal contador, ni aún los azores contaba cuando muchacho en la escuela, mira como tendré traza de saber que gente tiene. Pues si no sabes contarla, en un petro ajustaras la cuenta mejor. . Zarazas, ya la tengo yo en la una. Con estos, y los que aguardan, ochenta mil hombres son en todos, los que a la Plaza vienen a echar un cordón con nudos de gente armada. El que ahora ocupó a Pest, es solo un Cuerpo, que manda el Elector de Babiera, que se ha dividido a causa. de algunas operaciones. que ha ejecutado en su marcha. Ahora falta Lorena, y si a Pest, en fin se traga una bocanada sola. de gente, que la garganta de Barlcán ha despedido, yo tengo por cosa clara que se ha de sorber a Buda. la segunda bocanada. Generosos Musvimanes, cuyas acciones bizarras han puesto freno a la Europa, si han impuesto ungo a la Anas confiesoos que me ha causado gran novedad la impensada resolución del Cristiano, pues veo que la arrogancia suya, sobre estas almenas dos años ha, castigada, si pudisteis destruirla, no lográis escarmentarla. todos creimos que aura en dos Cuerpos separadas sus Tropas (por no juntar los dos Héroes que las mandan) atacasien civididos los dos a Alba.Real, y Agria, y quedando en medio Buda con las fuerzas reservadas, a acalorar sus socorros, y a fomentar su constancia, tan aparotoso estruendo con que (no solo embarazan nuestro terreno sus filas, sino que en banderas tantas, aún el viento nos estrechan las Águilas de Alemania quedará desvanecido. sin fruto pues cosa es clara, que dividido su grueso en dos empresas tan arduas, por intentar conseguir entrambas, perdiera entrambas. Ya sucedio de orro movo, que las acciones hmumanas (si a los hombres discurrirlas) toca al Cielo ejecutarlas; y en cualquier suceso tiene el hado sendas extrañas, que jamás se describieron de la prudencia en los Mapas. Si toma el Cristiano a Buda, cuanto la Puerta Oromana hoy en Europa domina, al torrente de su sana queda expuesto, que si el Dique, que le refrena contrara, en imperuosa abenida puede mundar toda el Asía. Luge mil hombres tenemos dentro, ya están reparadas las brechas, que sus cariones rompieron en las murallas. yo tengo hecha una cisterna bien cubierta, por si el agua faltaré, que el artificio enseña en tales instancias sangrar las venas que cruzan de el abismo las entrañas. No hay materia combustible (donde prendiendo las llamas, ingratamente boraces, a quier las surtenta matan que no haya yo retirado; las canes desempedradas tengo, y los tejados todos cubiertos de tierra, para impedir el duro efecto de las bombas, y carcasas, que ya volantes cometas, cuando despeñados caigan, si la tierra los ahoga, el pedernal los rechaza. Viveres, y municiones hay dentro para una larga defensa: Ea Nobles Spuáis, y Genizaros, gallarda Milicia, en quien fundó siempre el Sultan sus esperanzas. Vosotros no sois los mismos, que (dos anos ha) con tanta bizarría os defendisteis de asaltos, bombas, y valas, que vuestros aplausos quedan vinculados a la fama? Pues qué os asusta? Ea, amigos, salgarnos a la campaña a endivar que tomen puesto; hega costar nuestra espada cada namo de terreno un mar de sangre Cristiana. Pan innoréis cuanto es en los sitios de importancia aleja: al Enemigo, es torbándole que vavan cerrándonos sus aproches. ganen con sangre, si ganan las obras muertas, que fuera de los recintos se abanzan, pues defendiendo el terreno, cuanto el sitio se anata, da más lugar al socorro: Y no dunemos que haga el Gran Vilir en su empresa el mayor esfuerzo, a causa de que el Sultan pierde en Buda el Antemural de la Austria: y a esto se añade también ser Buda Plaza ocupada del Gran Señor en persona, con que no podemos darla sin incurrir en la nota de irreverencia, y de infamia. Ya sabéis las experiencias que he adquirido en las pasadas guerras de Persía, y Europa; y también brumé la espalda del Mar Adríático, y Jonio en tres Navales Armadas. En todas las ocasiones que se ofrezcan, ya la zapa mandando, y ya el brazo altivo vibrando la cimitatra, de Soldado a Capitán sabré alternar las distancias. Y por el Sacro Alcorán, que en breve volumen guarda del Profeta de Ismael tantas sentencias Sagradas: por la gran Casa de Meca, que de las cenizas santas de Mahoma es Panteón: por el hueso, que en la vaga essera suspenso yace, a quien todo el viento es Ara: Por vida del Gran Señor, que en su defensa arrestada mi persona, peleará con valor, y con constancia a todo trance, sin que riesgos, miedos, ni amenazas, a capitular me obliguen, husta que envuelto en mis ansias con el primero suspiro el último aliento salga. Ved, Soldados valerosos, si será razón que haga vuestra ira todo esfuerzo, porque no vean lograda los Austriacos empresa, en que perdéis, si ellos ganan, honra, livertad, y vida, Religión, Príncipe, y Patria. Yo te prometo, señor, (ya que a mi valor se encarga por ser Aga, o Coronel de la Noble, y la bizarra Genizara Infantería el gobierno) acaudillarla, de suerte, que al fuego interno de su valor, y su rabia, en sangre humana encendidos los Ungaros campos ardan. De ti, Ibraín, lo confío. Dónde la obediencia habla, son elocuentes las obras, y son necias las palabras: La Caballeria de Sfháis, que está a mi obediencia, osada frecuentará las surtidas. Que va que con sus brabatas se le ha olvidado el ahorcarme? Aunque el temor me disvada, señor, tu valor invicto, no sé que me dice el alma, que en interiores latidos, sin entenderla, me habla. Que mucho en tantas angustias, que incesantemente lata, prima el corazón, que vivo reloj de la vida humana, en vez de veloz volante, mueve las trémulas alas. Ay bellísima Jarifa, tan hermosa cómo ingrata! ̱ Vamos a los muros; tú ese vil Cristiano guarda, hasta que con otros sea sacrificado a las Aras. de Mahoma. Yo a Mahoma? o una, y mil veces mal haya la piedra imán del Sepulcro, que por milagro de tabas tiene ahorcada del viento de su zancarrón la caña! Luego hablaremos, que hay mucho que sepas Cruel tirana fortuna, si de Jarifa no me has quitado la gracia, no hay tormento que lo sea; que a pesar de tu inconstancia, sino son de amor desdichas, no hay desdichas en quien ama. Cielos, piedad . Favor. Arma, arma, guerra, guerra. 1. En llamas de mi ardor arda la tierra; 2. Fuego prenda en los árboles, y flores. 3. Aún el viento le encienda en mis ardores, 4. Abrase la campaña el furor mío. 5. Llamas en vez de espuma corra el río. El que quemar a tantos Turcos fragua, no me les dé lugar que pidan agua, porque es voz, que al nombrarla bomitaré del asco de escucharla. 1. Pierres qué haces aquí tan retirado? Muestra el furor osado, ya que de un León tienes la presencia. Yo pensé que de Lobo, en mi conciencia. 2. Quién es este? . 1. Un Soldado, gran borracho. Tu nombre sea loado. 1. No ves, que con crueldades tan extrañas vamos poniendo fuego a estas campañas, que forman del Danubio las orillas? Ya veo que veo murhas candelillas, 2. Qué hay? De beber un poco de cerbeza me ha dado un terre moto de cabeza. 1. Muy otro estás de lo que te he dejado, El mismo soy, si no que estoy trocado: Voyme, que aunque yo ignoro porque sea; todo el mundo a mi ver se bambolea, pues que se mueve ya con desvarío el prado, salta el monte, y tiembla el río. , o Sea, Señor, . Alteza bien venido. delineadas estatuas la memoria, Y . Alteza esté muy bien halla y de aquel, que venció con tal fortuna cómo en la marcha ha ido? Habiéndose mis Tropas abanzado ofrezco a V. Alteza, y a su Alteza, de Baricán (oh gran Carlos de Lorena, cuyo nombre resuena de la fama en los bronces inmortales, Buda mi habitación, o sepultura. egue a Pestiencóntrele abardonado, llo solo por perezoso, o descuidado, un Aga, con cuarenta Turcos fieros, con que va defendisteis a Viena. el puente, dio en mis manos, y destas supe los intentos vanos conque el Baja feroz disputar naza . Príncipe Luis de Vaden bien lo creo. a las Augustas Armas esta Plaza. A Pen finunque, y barando un Puente en sus Palacios alojarme intento, en la líquida espalda transparente por donde la otra vez con tanto arres- dirigi mis ataques, y trincheras, (to que me tiene satisfecho, donde llegando vos con las hileras de todo el grueso, espero ver rendida General de las Tropas de Babiera. a Buda, y que con furia acometida de tanio heroico aliento, corone con las Águilas el viento. Yo (Duque generoso que en años tan floridos de Seipión joven, a quien da en la histo . (dos los entoscados riesgos de la cuna) Di o la riaza ganada, o mi cabeza perdida, que ha de ser en mi ventura que eterno harán el eco en los Anales) . Bien, Conde Siaremberg de vos (brío, lo fío. Dígalo la prudencia, esfuerzo, y q e a pasar se quedaron los postreros . Teñido de la púrpura Agarena, o de mi propia púrpura teñido, (do. muerto me verá el campo, y no venci- Si igualan los efectos al deseo, o sus ruinas serán mi monumento. del Dapubio pasé a ocupar el puesto, . Conde Serení, vuestro heroico pecho que menos ardimiento no os hiciera Encendida la Plaza en mi ardimiento, tumba de sus cenizas será el viento, émula ardiente de la altiva Troya. (ya, Noble Príncipe Eugenio de Sabo- de Babiera, magnánimo, y glorioso, Grande de España, y Grande en todo el mundo, los blasones dejáis oscurecidos (ria en vuestro aliento mis victorias fundo. a que juntos estamos, antes que en los Cuárteles dividamos la gente, nuestro intento les diga V. Alteza. . Solo atento a las ordenés vuestras he venido, (tado, y a gran dicha he tenido en tres Campañas, que hemos mili- de General tan grande ser Soldado: Vos sois Lugar. Teniente a del César, y no es bien que nadie intente hablardo de estáis vos . Yo oshe de cuatos buenos sucesos hle tenido? (vido y norque a ser Soldado vuestro acierte, empiezo a obedeceros de esta suerte. Generosos Capitanes, y Soldados, cuyo brío no puede hallar competencia, si él no se vence a sí mismo: La Ungría a quien aspiramos, es Reino tan estendido, tan poderoso, y tan grande, que en los tiempos más floridos, él solo resnur pudo los choques enfurecidos del Turco, pues refrenando el ímpetu, con que quiso tantas veces mundar la Europa, rechazo fijo de bárbaras avenidas el torrente sucesivo; porque los dos grandes Heroes, Uniades, y Corvino, cien mil Ungaros Caballos (del Boreas adustos hijos) juntaban, que eran (formando vago muro movedizo) de los Confines Turquescos volantes Torreones vivos. Ay Ungría Superior, y Inferior, que los Antiguos llamaron las dos Pannonias; confinan con sus distritos a Oriente la Transilvanía, y la Rsicia el curso frío del Dravo, cierra el Costado del Austro: Luego examino al Septentrión la Polonia, y a Occidente los dominios de Austria, y Stiria: Mirad si debe ser atendido Reino tan famoso, que es (teniendo tantos contiguos de toda la Cristiandad propugnáculo preciso. Resplandecen las entrañas de la tierra con los visos de metales, que los montes engendran, pues en lo umbrió del siempre concabo vientre venas de oro ha producido? Contextura formidable del cuerpo vejetativo. O nunca las concibiese! Pues (como Seneca dijo) la naturaleza docta, en las cabernas no quiso encerrar el oro, y hierro, como ndrumentos no ero, de nuestra muerte, y nosotros anhélames atrevidos a que a luz salgan del ce los mayores enemigo de la vida, pues el oña tirano es, que ha introducido las guerras las Monarquías las Armadas, los Naviós, muertes horrores, y estragas y el hierro es cruel ministro, que ha ejecutado del oro los decretos darisivos. De los Unganes vario el origen en los libros: Los Humnos (gente tan fiera; que hay quien diga, que nacidos en las Isleras, que forman con humido undoso de la Laguna Me los verdinegros bagios, fueron monstruoso concepto de una Scita, y de lascivos íncubos demonios, que ansiosos de perseguirnos, buscaron medio tan torpe de formar demonios vivos.) Los Hamnos (vuelvo a decir) de las rocas desasidos. del Caucaso, dominaron la Ungría, y después unidos. a los que del Monte Yura Bajaron, todos amigos, (juntando de los hombres. este complejo alusivo) se llamaron Angros, que hoy el uso ha corrompido en Ungaros, de quien siempre. Buda Metrópolí ha sido, que es la que oprime arrogante la espalda a ese escollo altivo, brazos a esos Peñascos, cerbiz a ese Risco. ena Montaña de Torres, ese escollo de edificios, ese gigante de piedra, nina atrevido que ve le coronan, las q Olimpo: C Es nuda, a quien unos dicen, que llamaron los antiguos Sicampría; aunque otros afirman que es la Curta, que el Egipcio Prolomeo nos señala, y hoy los Alemanes mismos la denominaron Ostem, que en el idiomasestivo quiere decir Corte y ella lo fue de Reyes invictos. Dicen que Buda, el hermano de Atis monstruo abortivo, eotros, que la recon arla quiso la su nombre por triunfo suyo. Ah! cuán vistos del vencido la fortuna, pues la Plaza de un contrario tan altivo, la memoria del estrago admitió por beneficio! Lo más cierto es, que este nombre conierva,, por haber sido poblada de algunos Scithas, que vinieron forajidos a la Pannonia, abortados de lugares esparcidos al margen del Boristenes, que llaman Pueblos Budinos. Quien la fundó no se sabe, y no porque inadvertido. el olvido oscureciese su origen; antes colijo, que la memoria (al querer retroceder, en los sigios) sus principios venerando, no se atrevió a sus principios, que al verla tan poderosa dominar tantos distritos: qué memoria habrá tan necia, u de tan raro capricho, que a un poderoso se atreva a acordarle lo que ha sido? Yace a la siniestra orilla del Danubro cristalino, que del Norte a Oriente corre velozmente fugitivo, ya aprisionando Ciudades, y ya engañando edificios, hasta que disuelto en bocas (émulo undoso del Nilo) muere en el Mar Negro donde en prueba de cuan esquivo dolor, cuan fiero tormento es morir, quien muere rico: brama en las rocas, sintiendo (ya en espumosos deliquios, y ya en líquidos desmayos) sus undosos parasismos. Desde una eminencia baja al llano con artificio, (bien como precipitada por el pendiente declivio) la población, que cansada de descender aquel risco, parece que se desata por las márgenes del río. A esta la llaman, Ciudad de la Agua, u de los Judios; de quien, en forma de alas, salen otros dos recintos, el de Medio Dia incluye el Real Palacio, Castillo, que eminente a las demás fortificaciones, quiso de portentosos Escollos ser delineado Obelisco. Y al del Septentrión se estiendo el Arrabal, cuyo giro costea otro muro fuerte de rebellines cenido. Desde aquel anguio extremo de Occidente, más propinquo al Castillo, otro Arrabal se va formando, estendido hasta el Danublo: La frente Meridional cine altivo el Monte en que San Jerardo, se corono del martirio. Sobre la opuesta Ribera se mira Pest, tan vecino a Buda, que entre los dos, (a excusar quizá litigios) el Danubio solamente fue parentesís de vidrio. Soliman Segundo (aquel heroicamente aplaudido Bárbaro César de Oriente, que sobre Viena vino escondiendo en sus Turbantes, dos los montes, y los cami: el que (con ansia de ver añadida a sus dominios la Ungría) sobre Cigeta, de lo mal que había vivido, se quedo muerto; (Tirano, que dado a todos los vicios, solumente fue piadoso en ser tan cruel consigo.) Solimán Sultan en fin la ocupó con artificio, viniendo a favorecer contra Ferdinando, invicto Rey de Ungría, y de Bohemia, y después de Roma, al hijo de Juan Sepusio Baiboda, que quedó desposeído del mismo que lo amparabas Que error fue tan repetido refugiarle del Tirano, sin advertir, que es delirio despeñarse, por no estar recelando el precipicio, y que anticipar el riesgo no puede servir de alivio? Después de esto, varias veces de los Cristianos ha sido sitiada, y aún de nosotros lo fues si bien lo prolijo del sitio, las pocas fuerzas, que en aquel año tuvimos, por estar los Auxiliares distantes, y divididos, teniéndolos justamente (quizá por nuestros delitos) las invasiones de Flandes suspensos a otros motivos, frustraron nuestra esperanza. A su vista os lo repito, por acrecentar la ira, que en pechos esclarecidos lo difícil de la empresa es generoso incentivo. e Pero ahora, que expuguada Neusel, nos inflama el brío, no hay hazana más capaz del aparato excesivo de tanto Marcial estruendo, (cuyo portentoso ruido, en éxtasis tiene el Orbe suspenso a nuestros designios) que Buda, pues una vez rendida, queda larbitrio del César toda la Ungría, y quizá muchos Presidios. se entregaran sin asalto, o confusos, o aturdidos, que el golpe de la cabeza deja el cuerpo sin sentido. Es mágica Militar, es. que han observado ellos mismos, atácar siempre la Plaza Capital, pueden decirlo en Chipre Nicosía, en Persía Babiionia; y qué testigo mejor que Viena en Austria? Yo he de imitarlos, en sitio que importa un Reino; demás, de que es empeño preciso despicarnos de la grande resistencia que nos hizo dos años ha, y que cobremos aquel crédito perdido. La onmión es el mayor Ejército, si examino que ella pelea también, y es bueno llevar conmigo la Fama de lo que puedo, que en desnudando los filos, vorce es crédito a lo menos la mitad del Enemigo. Ea, penerosos Soldados; ea. Cristianos rea, amigos, este liraóo de Oriente, que cemenzo en ser Caudillo de Rúsicos (que eso quieren Turcos) que Vandidos, de los Montes, y los Mares, en tan infame ejercicio numeraban por victorias sus aleves latrocinios, hasta que inundando el Orbe; soberbiamente atrevidos todo el Orbe poseyeron victoriosos Peregrinos, tanto, que por sus jornadas se contaron sus dominios. Caiga de aquella potencia, pues si a un tiempo acometido es del Persa, del Polaco, y el Moscobita: y si miro el Mar, ya oprime venecía el Arcipiélago rizo con Navales Selvas Rudas, que alados monstruos marinos; ya con remos, ya con velas, en elementos distintos, con alas de Aberos nadan, vuelan con plumas de Lino. Nuestro César Soberano, Augusto, Feliz, y Pio, reine en Buda, donde ufano. vea el último exterminio de la Otomana Corona; y este monstruo vengativo de la Europa despojado, de la Asia desposeído. aunque haga temblar el Orbe al horror de sus bramidos, a tener vuelva por centro los montes de donde vino. Si a mí el primero me toca responder, yo me anticipo a disponer mi Cuártel, síganme todos los míos que han de mirarme triunfente, o no han de lograrme vivo. Viva el Duque de Balviera, y viva Leopoldo sivicto. Yo, que Mariscal de Campo General soy, determino tomar el segundo ataque con los leales Caudillos. Brandembúrgüeses, que ya el corazón ha latidos de la victoria; me está palpitando baticinios. Yo tomo el tercero. . Y yo (pues a los órdenes míos esta la Caballeria todo el Páis enemigo correré, y siempre seré el que emprenda más activo todas las opetaciones. Todos decimos lo mismo, hasta que a cadaco polvo su homenaje reducido, para fabricarruinas se desplomen edificios. Pues al arma. . Pues al armas Diciendo todos conmigo. Viva el Duque de Lorena, y viva Leopoldo invicto . El Emperador del Orbe, el Monarca de la Tierra a la gran Corte del Mundo en hora dichosa ver Viva el gran Mehemet Suitán, viva, reine, traunfe, y venza. ̱. Estamos ya solos? . Solos estamos, que está pieza del Diban, en lo interios del Serrallos pero deja que me admire de que tú, que la autoridad suprema del Gran Visir gozas, hoy (dia en que el Gran Señor llega de Andrinópolí, volviendo a ilumipar su presencia a Constantinopla, Corte de la Otomana Grandeza, y a la entrada del Serrarlo le aplauden, y le celebran las principales Sultanas, después de tan larga ausencia) te retires. . Ay, Mehemer! no extrañes mis tristeaas, cuando sepas que mi dicha mi mayor peligro encierra. Usan todos los Sultanes castigar con ira fiera todos los malos sucesos de la paz, y de la guerra en los primeros Visires, de suerte, que en su soberbia viene a ser delito, el ser desgraciado el que gobierna. Mira qué me ha dado, pues, la fortuna, si la excelsa dignidad de Gran Vinr cercada de tantas penas, aún no me deja gozarla con el temor de perderla? Buda esta mada, y cuando me acercaba en su defensa a Belgrado, a prevenir los medios de socorrerla, el Gran Senor me llamó, mandándome que viniera con él a Constantinopla a sosegar las sospechas de un tumulto; y pues están tan postradas nuestras fuerzas, que apenas para el socorro de todas nuestras Fronteras se podrá sacar un grueso de mediana consecuencia, y esto sera tarde: tú, que los espíritus fuerzas ( curiosidad que aprendiste al peregrinar la tierra a los Sagrados Lugares de Jerusalén, y Meca me has de mostrar el estado de la Plaza, por si llega a tiempo el locorro, que mi actividad le prevenga. Ya sabes tú que a nosotros no son vedadas las ciencias, y así yo nunca he sabido la Magia, más cosa es cierta, que es usado enfre nosotros saber conjurar las negras sombras del Abismo; y esto a nadie nuevo parezca, sabiendo que entre nosotros supersticiones se observan. Hecha en efecto esta salva, yo haré, que no solo veas los ataques Imperiales, mas también cuanto suceda, en las partes que las Armas del Gran Señor se manejan. Y no habrá quien diga, que esto en la Historia no concuerda con la verdad? . Que cómo lo que yo te muestro sea verdad, el como lo muestro no es circunstancia de esencias que el ser una Historia hermosa, no impide ser verdadera: Y si fuere paso visto, y hay alguno que lo advierta, de las claves generales no puede la más atenta puntualidad apartarse; fuera de que con ser viejas las letras del ABC, siempre se escribe con ellas, y teniendo cada vez colocaciones diversas, con ser las letras las mismas, distinas cláusulas sueñan. Pues ya aguardo. . O tu funesto espíritu, que a violencias del pacto, forzado asístes, ven, y a los dos nos eleva, donde veamos lo que pasa en las Imperiales Tiendas. Viva la gala de España, viva su heroica Nobleza. Vuestra Alteza tiene aquí al señor Duque de Bejar. Hoy, a besar vuestra mano, heroico Príncipe, llega desde España por la posta, quien no solo por la empresa heroica, en que a defender bizarramente se arriesga la Religión, y la Augusta Gran Casa de Austria, vinicia ufano, si no por ver al Herpe, a quien hoy celebra la Campaña por su Marte, y por su Atlante la Iglesia. Qué generosa arrogancia! . mil veces en hora buena vengáis, señor, donde todos vuestros efectos veneran la fama, de quien en Flandes quedará memoria eterna. Si quien solo ha profesado la erudición de las letras, dado siempre a los estudios, y viene a que en esta guerra, si teórica fme la Historia, sea práctica la experiencia; merece seguir la sombra de las triunfales Banderas, en mí tenéis un Soldado. Y es el Marqués de Villena, con el de Valero. . Yo, siempre a las órdenes vuestras. estaré si mereciere militar a la obediencia del nuevo Alemán Ecipión. Cuyas heroicas proezas. divulga al Orbe la Fama, pluma toda, y toda lenguas: Don Galpar de Zuñiga, es hijo de la Casa excelsa del Marqués de Avila.Fuente, el que a vuestras plantas llega. Oh Españoles generosos! ya me admiraba que hubiera contra los Infieles Liga, en que parte no tuviera esta Nación, y más cuando hay más de quinientos de ella, que de Aventureros sirven. Arma, arma, guerra, guerra. . Pero qué alboroto es este? Si no me mienten las señas, es que ha hecho una salida el enemigo. Qué espera mi valor: Ea, Españoles, ya es ocasión de dar muestra de nuestro valor invicto. Ya todos a Va Excelencia seguiremos repitiendo. Arma arma, guerra, guerra. Ya del Ejército has visto el poder. . Tal, que recela mi valor que a tal concurso, de la escogida Nobleza de toda la Cristiandad, resistirse Buda pueda. Ahora has de ver lo que pasa, pues también el socorrerla aa preciso, en Mongarz, en donde sitiada queda la esposa de Tebelí, de Ungría infeliz Princesa. Los años dichosos, felices, y breves de la Reina hermosa de la Primavera numeren gloriosos, (ra, del fuego, del aire, del agua, y la tier- las llamas, las plumas, las flores, las perlas. Aunque bloqueada esta Plaza por los Imperiales sea, si blanco a tus fuertes iras, teatro a nuestras tragedias; ya que en todos los combates he sido yo la primera; que vestido el coselete, a sus avances opuesta. su fiereza castigando, escarmiente su fiereza. Hoy Ungaros generosos, pues que mis anos festeja vuestra lealtad, quiero que veáis cuan poco me alteran las Banderás Alemanas, que mis contornos infestan; y así en el sarao podéis ir prosiguiendo la fiesta. Cielos, qué es esto, una bomva de las inuchas, que a violencias del artificio enemigo, pájaros de fuego vuelan, cayó en el retrete. Cielos, socorro! Cielos, ciemencia! . Ya has vista, como en Mongarz corre peligro que pierda el Gran Señor otra Plaza. Ya he visto, como en diversas partes, solo perseguirme sabe la fortuna adversa. Pues aún falta más. Qué falia? Ver la Armada de Venecía, batiendo de Navarín el Puerto, y la Fortaleza. i , , Dale fuego. . Vira al Mar. Iza a Bante. El ancla aferra. Arma, arma. . Boga, canalla, y en la punta de esa excelsa roca, después que el cañón retiren de las riberas los Turcos, que se os oponen; tierra toma. Tn. A tierra, a tierra. Ea espíritus, todo esto (. al aire se desvanezca, durando los ecos solos, que tanto riesgo le adviertan. 1. El Emperador del Orbe, 2. Los anos gloriosos, Ya he visto ay de mí!) va he visto que se opone en Mar, y Tlena la fortuna a mi privanza; pero supuesto que es fuerza perderla, cuanto es mejor, que con la vida se pierda. Yo he de socorrer a Buda, puesto que tanto interesa en ella el Sultan, aunque tantas Naciones emprendan su expugnación, aunque esté Mongarz al peligro expuestas y aunque la Armada Naval, costeando nuestras riberas, todos, os Puertos conquiste: pues entre tantas deshechas fortunas, y en tantas andas, aún pueden ser más mis penas; pues crecen las penas, cuando falta el valor para ellas. JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
1. Dale fuego. 2. Muerto soy! Arma, arma. Cielos, valedme! 3. Ninguno en el puesto pare, pues al fuego que desciende del Muro sobre nosotros, no hay remedio más prudente, que la fuga. . A las Trincheras. Al Cuartel. . Tened, no dejez vuestro valor a la fama, que tal desdoro se cuente de vosotros. Cómo, Nobles Bárbaros, de aquesta suerte el puesto abandonáis? . 3. Cómo no es posible defenderse del fuego, que el enemigo nos arroja: si pretendes, señor, que de tus Soldados el pecho heroico se muestre, a un asalto, a una batalla será mejor que los lleves, a morir peleando, y no a morir sin que peleen. . A retirar. Aguardad; pero quien habrá que enfrene furias de una plebe, y más siendo Militar la plebe? Qué es aquesto, señor Conde de Serení? Quién os mueve a dar voces? . No lo sé, pues no es posible que acierte a decir, que esos Soldados, viendo que del muro vuela de fuegos artificiales tanta copia, y que crueles, alquitrán, pólvora, y brea, diluvios de llamas llueven, abandonando las labores, al precepto inobedientes, dejando a los gastadores, que en las densas lobregueces de la noche, adelantaban las trincheras: mas no debe admirarme, si examino, que granadas, y mosquetes, menos de un cuarto de hora mataron, con inclemente furor, cuarenta Soldados. Lástima es que expuestos quede los gastadores: Amigos, al fuego . El diablo me lleve si yo no hiciera lo mismo: porque en viendo que alguien viene zurrándole la badana, quien hay que a sus confidentes amigos, por más que sean gastadores, no los dejen? Señor Conde no os admire, que viendo cuanto se arriesguen a los volantes volcanes, que en tempestades lucientes, con fuego, trueno, y estrago, el mismo efecto hacer suelen que el rayo, que del preñado vapor aborto desciende, se retiren los Soldados, porque es fuerza que les cueste gran dificultad vencer el horror de ver que truene la tierra, como los Cielos, y que en traidoras preñeces de humo, de pólvora, y fuego, todo el abismo reviente. Si el temor es natural, quién habrá que no se altero de que disfrazada en llamas, ande volando la muerte, cuando en contagios de plomo inficiona a cuantos hiere? Pero Vi Excelencia vaya seguro de que no queden descubiertas las lavores en toda la noche, y demo licencia para quedarme, entre tanto que amanece, con cuarenta Voluntarios a guardarlas. . Aunque debe admirarme, ver que a todo los Españoles se ofrecen, ap más estimo ver que entrambos, disculpar la fuga quieren de pgente, o generosos Príncipes! en quien excede, al paso que se compite, lo valeroso, y prudente. Qué respodéis? . Perdonadme, que mi afecto no consiente poneros en tal peligro, pues pierde mucho, si pierde la Casa de Austria, en vosotre? Capitanes tan valientes. . Qué la licencia negase! No será razón que cesen las labores, y que digan, que a cubrirlas no se atreven, Soldados tan valerosos? Mejor será que se acerque nuestro valor a guardarlas, y digan lo que dijeren; qué dices tú? . Que no ignores, que en todo he de obedecerte; como a quien en la Milicia, más experiencias adquiere, siempre en Flandes veneradas. (. Quién habrá que no se empeñe . con V. Excelencia? . Ea, hermano, ocasión es conveniente, para lucir el valor. Adónde quiera que fuere V Excelencia, mi ardimiento, cumpliendo con lo que debe, sabré seguirle. . Sobrino, buena ocasión se te ofrece. Digo, y yo sigo también? . Sí. Pues por si me durmiere, mande Vi Excelencia, que estos borrachos no me despierten co sus tiros. . Es muy justo, que no es razón que te inquieten. este es el puesto sin duda. Sí, pues tan cerca se advierte de la palizada, que bien los Turcos darnos pueden las manos. Y más, que ahora son manos de morteretes, segun con ellas disparan: Desde que sintieron gente, de fuegos se munda el aire. Qué ardol del demonio es este, que con granos de Vizcaya, grañadas de luego llueve? Vive Dios, que los sitiados con gran tesón se defienden. Tal Plaza es la que dominan. Mucho pierden si la pierden. Lástima es, que Reino tal sujeto esté a los Infieles. Desde los Rómanos, no hubo. Imperio que más creciese, que el del Turco; mas si todas las cosas del mundo tienen aumento, y diminución, y en un punto nunca pueden estar, pues el Otomano llegó al auje más potente, quien duda que ya decline? El Persa llego a sorberse. al Afirio; y al Caldeo, y a todos ansiosamente anegó el Romano Imperios arruináronle crueles. los Godos, al de los Godos. los Sarracenos, y a este otra vez los Españoles. Los Turcos fieros, y aleves, de las ruinas del Romano, los cimientos, y paredes de su Imperio han fabricado, tiranizando el Oriente. Pues quien duda, que Romano que hoy en Leopoldo florece, segunda vez vuelva al auje, a pesar de los rebeldes, porque un Augusto se ensalce, dónde un Tirano fallece? Cuánto envidio tus noticias! Los siglos antecedentes resucita el aplicado a la Historia, con que siempre el que lee mientras vive, vive todo lo que lee Muchos Espáñoles han venido. . Y todos valientes. Bien los Marqueses lo dicen de Llaneras, y la Verní. Y el valiente Don Rodrigo de los Hérreros, que el Puente de Esel emprendió el primero, con hazana tan solemne, en aquella competencia de Españoles, y Franceses. Don Juan Fráncisco Manrique, a ninguno en valor cede. Bueno es, que a conversación se vengan dónde nos tuesten? Aquí solo con el bulto peleamos. Jesús mil veces! Qué es esto, primo? . Una vala, que pasando velozmente, me llevo el sombrero. . Malo. Pero no hay porque os altere, que no me hizo mal alguno; antes será bien que empiece a vengarme, disparando (pues la palizada fuerte tan cerca está) las pistolas. Todos imitar pretenden tu valor. . Pues si disparan, yo disparo de otra suerte: válgame Dios, qué buen trago! q , Del muro el incendio crece. Pierres, qué es lo que haces? Cargo, mientras disparan ustedes. Llamas inundan el aire, que en sus reflejos crueles, co lo que la noche alumbran, la vista nos oscurecen. Segunda noche es el aire, mas las timeblas se encienden, y el fuego de las granadas infaustamente amanece. Tanto es el fuego que temo; que entre la lluvia luciente, la oscuridad, no tan solo se encienda, pero se queme. Qué haces? Echar otro taco, aunque el canón se reviente. . Arma arma. . A ellos, Turcos, no a la estacada se acerquen. Sálida han hecho los Turcos. Pues bien será que escarmienten de una vez a nuestra ira. Aguardemos que lleguen. Qué mal las erres pronuncio, aunque estoy erre, que erre: cada parpado me pesa dos libras; mas que se peguen, que yo he de dormirme, ya que me he emborrachado adrede. A ellos. . A ellos, Españoles. Mi furor ardiente prueben. 1. A retirar. . 2. A la Plazas 1. Pero qué bulto es aqueste? 2. Un Cristiano muerto. 1. Pues otros por aquí vienen; despojémosle. . 2. Bien dices. 2. Pues presto, que acude gente. Arma, guerra. . A retirar. Al rastrillo, al muro, al fuerte. Perdí al Duque en el cobate, y así aquí a buscarle vuelve mi valor estos son Turcos, mis iras experimenten. qué arma es esta? . Los sitiados nuestras líneas acometen. Los Príncipes Españoles (que las lavores guarnecen, por más que lo repugné) son los que furiosamente les rechazan les surtidas. Qué aguardo, que a socorrerles no parto, si me permite la noche que los encuentre? . Este coraje Españo! (Conde Serení) me tiene a cada paso con susto, temiendo que han de perderse Príncipes tan valerosos: enviadles alguna gente que les dé calor, y vamos porque no se desordenen con la noche, y con el arma) dando vuelta a los Cuárteles. 1. Por aquí es el arma? . 2. Sí: mas qué hay aquí en que tropieces 3. Un muerto es. . Ay! 1 Que habla el muerto; y hay quien las dueñas moteje? . Señor mío, cada muerto se queja donde le duele; pero arma tocan. . Perdido entre las contrarias huestes, a la contra escarpa pude acercarme; o si pudiese ser yo a quien acometiendo sus paranetos rebeldes, siosa mural corona gi emle las nobles sienes! esa aquí? ̱. Un alma en pena, qui: que va huyendo, porque teme, que un vivo le dé dos muertos. . Pues el Duque no parece, halla encontrarle otra vez hasta el mufo le quie está aquí? . quién a todos (. con alma, y vida agradece el cuidado de buscarle. Señor. . Primo? . qué os suspende? siguiendo a los fugitivos llegué hasta el muro, y halleme solo, pero bueno estoy, aunque del diluvio ardiente, mi sombrero, y justacor pasado esta muchas veces. Yo, buscándote me hallé solo también, y a la frente de la contra escarpa, donde fue fuerza que me valiese de todo mi esfuerzo, para romper, y desenvolverme de tumulto de enemigos. A mí, cuando a socorrerle iba, me cercaron tantos, que perdido llegué a verme. ̱. Cargados los enemigos en fuga, a encerrarse vuelven en sus fortificaciones. Haciendo que el campo anegue su sangre, cuyos raudares salpican nuestros arneses. Cuando tres Grandes de mpaña uno Cabeza excelente. de los Zunigas, el otro de la gloriosa progenie de Pachecos, y Girones, y yo, en quien se atienden de Saisona, y de Saboba, timbres que el tiempo veneres cuando Títulos tan Nobles, y tantos Suldados fuertes de la Nación Esañola concurren a que se lleve a fin una expedición, de quien hoy esta pendiente todo el Orbe, es muy preciso, que cualquiera desempeñe de la Nación, y el Monarca la opinión; mas no conviene, que en todos trances personas. tan principales se arriesguen. Esto dirá Va Excelencia al Duque, porque no tienen remedio sus siempre altivos arrojos, he intrépideces. Pues si un hombre como yo, por donde quiera que fuere, no se señala entre todos, diciendo cuantos le vieren, allí va el Duque de Bejar: no era mejor que estuviese en su casa? porque tengo por cosa muy indecente decir, que el Duque de Bejar solo a ser otro más viene. Bien está, pero. Ove, aguarda: tú, que me lo reprendes eres más templado acaso? Porque vive Dios, que aunque eres prudente en las ocasiones, se te olvida lo prudente Vamos de aquí, y plegue a Dios. Qué? . Que Bada no nos cueste tu vida. . Oh quién tan dichoso fuera, que lograr pudiene morir por la Fe, que solo este deseo vehemento, este anhelo y estas ansias, y no vanidad, me impelen al mayor peligro, donde he de morir o he de verte, Euda coronar de Cruces tus Torres y Capiteles. . Yo no entiendo los efectos, que produce el dolor mío pues de la vida que muero, nace la muerte que vivo. No me plerdas. . Ya te sigo Y por eso me darán cuatro mil palos? . No harán, que he de llevarte conmigo, y te he de dar libertad, ya que el jardín me franque. tu amistad, para que vea de Jarifa la beldad; que pues celosos extremos Ibrain al alma cuesta, la ausencia que está dispuesta; esta noche emprenderemos, y así se remedia todo. Yo como fiel jardinero, por amistad, y dinero a servirte me acomodo, ya que desde mi tragedía me supe poner a oficio de jardinero, ejercicio de Príncipe de Comedia, cautivo; y así, señor, cn tivar ahora quiero la flor de ser tu rercero, que yo no entiendo otra flor. Quién canta? . Anda por aquí Zara, y con susurto blando sus Damas la entan cantando; pero que mucho, si hoy que aún los Turcos muy ufanos, cuando sin pelear están, de noche en las brechas dan muncas a los Cristianos? Eso hay aquí cada día. Yo digo que esto sucede, porque la múlica puece hacerle a alguno armona. Ay que exhina mi pena, en mal tan esquivo, lágrimas, ansias, penas, y suspiros Sapa esta que esta es la hora en que Amurates me dijo, que en el jardín aguardaba, ya que Zara se ha dormido con la música, y ya que el manso apacible ruido del Céfiro, en el silencio de la noche, con suspiros, a los árboles que pulsa, está inspirando gemidos, vengo a buscarle. . Quién es? Amurates? . Quién (divino bello imposible adorado) puede ser, si no quien fino, de la noche en el silencio, viene a verte? A verte digo, a pesar de las tinieblas, porque como está tan fijo en mi idea tu retrato, con la memoria te miro, con las palabras te hallo, pues en ecos conocidos, por el tacto de tus voces pudo encontrarte mi oído; con que trocada la acción, alternaré con quien dijo. , . Yo no entiendo los efectos, que produce el dolor mío. Dejemos de tus finezas, Amurates, lo exquisito, y vamos a lo que importa. El Baja le ha prometido. a Ibrain mi mano. Calla, que un áspid, un vasilisco, que me muerde el corazón, enroscado a los sentidos, introduces en mi pecho. Cómo, di (ah falsa!) has querido volverme a acordar mis celos? Cómo siendo ya preciso, diciéndolos, para que lea remedies, que te obligo creo. Calla, ingrata: no sabes, que es dolor tan excesivo el de lon celos, que siempre que llega en amante a oírlos, liega a señurios de nuevo? Hay tirano dueño mío! ves que en mis desconfianzas, en mis ansias, y martirios no me atrevo yo a saberlos, y te atreves tú a decirlos? Ay Amurates! no culpes en mí, lo que no he podido remediar; ni ingrato hagas de mi fineza delito. harto es lo que yo padezco en tu ausencia, y mi retiro. , . Pues de la vida que muero; nace la muerte que vivo. Pero con ser este tanto infortunio, en el carino nuestro, aún no es el mayor mal. Ay de aquel dolor impío, donde aún los celos no son el tormento más esquivo! El Baja como es tan grande Soldado, y tan aplaudido, intenta ahora que vayan viejos mujeres, y niños embarcados a Belgrado, siguiendo el curso del río; así porque no consuman los bastimentos precisos gente inhábil al manejo del Militar ejercicio, como porque sus Soldados (acaso compadecidos de mujer de hijo, u de padre) depuesto el coraje, y brío, no se inclinen a los pactos. Ya sé que están prevenidos barcos, para que mañana (cuando de su cristalino lecho muestre el Sol al monte los rayos medio dormidos) salgan todas las mujeres. Mas no sabrás, que no quiso el Bajá privilegiar su casa al común edicto, y que con todas las otras también Zara, y yo salimos. Ay infelice de mí qué amenazado me miro de unos celos, y una ausencia! Mas si venirte conmigo, adonde de nuestras bodas se lograsen los designios, tenmas dispuesto, qué importa que (pues ya hay otro motivo) apresuremos la fuga? Yo tengo ya discurrido modo para que salgamos del jardín; pues de un cautivo, que le guarda; me he fiado, y siendo yo conocido Cabo, no habrá quien me impidar salir fuera del distrito de los Muros de la Plaza, de donde a pasar me anmo al Campo de los Cristienos. Cualquiera es mejor partido, que el de los celos, y ausencia; y pues hay tan nunca vistos casos, que para acertarlos conviene no discurrirlos; antes que Zara despierte salgamos. Vano delirio! si es soñado este contento, como son todos los míos, permite que duerma, y no despierte hasta conseguirlo. (das? Uberto? . Señor, qué man- Abre, y sígueme. . Abro, y sigo. Adorando las paredes (. del imán de mis sentidos (después que de una salida con algún daño he venido) estaba, y sintiendo abrir los jardines de mi tío, vengo a ver quien anda en ellos: Quién es. . Ya somos perdidos, porque es Ibraín, que viene, poniéndonos tanto hocico, bramando, y no sé si brama de celoso, u de marido. Fuerte lance! . No responde? Toda soy un mármol frío! Yo no entiendo los efectos, De esta suerte lo sabré. De esta suerte he de decirlo. En el jardín hay espadas. Hacia aquí sueña el ruido. Yo me voy, porque no sepan, que de todo causa he sido. . V Muerto soy. Pues de Aarifa no pueden tener indicio, y es imposible levarla, por estar ya conmovido todo el berrarlo, la fuga . me valga. Yo voy contigo, que aunque vas tan mal guisado, peor estaré yo bien frito. . Hacia aquí sonó. . Qué es esto? De rondar todos los nitios más peligrosos venía, teniendo bien entendido, que no hay Soldados despiertos con Generales dormidos; y al entrar en el Serrallo oí un rumor indistinto de espadas, y voces. . Eso os yo, que en el retiro de ese cenador hermoso de murtas; verde obelisco, me rendí al sueño, por ser parentelís del martirio, que si me mata esperando, que hará (ay de mí!) sucedido? Tente, espera, que a la vista se ofrece un cadaver frío, espectáculo funesto a teatro tan florido. Ibrán es. . Es verdad: quien, Cielos, pudo atrevido, dentro del mismo Serrarlo, dar la muerte a mi sobrino? Retirad ese cadáver, . y haced que por todo el giro de la Ciudad, cuidadosos mis Soldados, y Ministros, buscando al agresor, digan. 1. Todos os venid conmigo. (to, Quede el Bajá preso, o muer- sino se diere a partido. (ja Qué es esto? . Hasta aquí se arro- todo el vulgo enfurecido de Genizaros. Pues cómo, apenas ha amanecido, y a esta estancia os arrojáis osados? . Cómo venimos a que opedes muerto, o preso, sinoce das a partido. 1. Abdi Baja, viendo a cuanta opresión hemos venido, perdida la Villa Baja, los iilvartes batidos de la Alta, y la misma tierra, que con temor oprimidos, preñada de tantas minas, aguardando a que encendido, y roto el concabo vientre, bostece todo el abismos la gente, que en repetidas salidas hemos perdido, lo difícil del socorro viendo, y viendo que ahera altivo nos quitas para un destierro, adaes, mujeres, y hijos, nos obliga a que vengamos a pedirte, que a no indignos partidos te des, supuesto que imposible es resistirnos: y así resueltos están cuantos hoy vienen conmigo. A que quedes preso, o muerto, sino te das a partido. Yo solicitaba ahora, Nobles Musulmanes míos, llamar al Diban a todos, (mal la cólera reprimo! para consultar con todos, si es razón que nuestro brío aguarde con más constancia de la gran Puerta el auxilio, o si al eligro presente ateniendos pues colijo, que es, en tan estrechos lances, gran consejero el peligro) era bien rendirnos; pero no es razón que enfurecidos; con las armas en las manos, perdáis a vuestro Caudillo el respeto: Ea, deponedías, que hablarme no es permitido en voz de tumulto, cuando tengo obligación de oíros como Padre de la Patria, sin algázaras, ni gritos. Id, y volved al Diban, (oh Consejo) que hoy admito a todos en él, y el voto de todos será atendido. 1. Pues a deponer las armas, venid, diciendo rendidos. Viva el Padre de la Patria, viva nuestro Baja invicto. . Tempestades de verano son los tumultos nocivos de la plebe, duran poco, aunque causen mucho ruido. Es el vulgo Militas como el ímpetu de un río precipitado, que cobra más violencia resistido; pero sangrando las venas de su curso cristalino, se divierte su caudal, y su poder: Este anillo toma, Mustafa, y con él harás que a los que atrevidos tumultaron, den la muerte, no quede ninguno vivo. Qué haces? . A los que temí juntos, matar divididos; pues como he de poder yo, siendo mal obedecido, resistirme a los extraños, si me hacen guerra los míos? Las mociones populares fueran de grave perjuicio (la vez que conoce el Pueblo, insolente, y vengativo, cuan poderoso es) si Alá no supiera desunirlo. Pues no ves que te harán falta? Más falta hace su castigo para ejemplo de los otros, que quizá hicieran lo mismo; pues con esta acción, en que doy de mi justicia indicio, castigo pocos traidores, muchos leales corrijo: demás de que aquel Soldado, que me obedece remiso, y enseña el temor a otros, es mi mayor enemigo. No podré yo hacer que temples en mí sola, dueño mío, el bando de que salgamos todas? . Ya está decidido, Zara, y no tiene remedio; bien verás cuanto me aflijo de esta dolorosa ausencia, pues sabes que te he querido; pero primero es la gloria de la Patria, y el servicio del Gran Señor, que esta Plaza fio a mi valor invicto. Sí, más generales bandos también se entienden conmigo: no hay excepción para ti? No, que yo también me obligo a guardar la ley que doy, y gran política ha sido empezar por la cabeza la ejecución: incentivo es para el Soldado, ver al General comprendido en los comunes preceptos, pues si les quito un alivio, y yo me quedo con él, murmura el más advertido, que cuesta poco el mandarlo; pero si yo de él me privo, hacer lo que hiciere yo, nadie podrá resistirlo: . A embarcar han hecho seña, vete en paz. . Qué tal desvío halle en ti ahora. . Es forzoso. Valednos, Cielos Divinos? Ya los del tumulto mueren, Ninguno ha de quedar vivo; Mis suspiros no te mueven? No es tiempo ya de suspiros. Infelices de nosotros. Pues plegue a Alá, que tú mismo muerto a las Cristianas manos, des a tu vida el castigo. Ni tu ruego, o tu despecho, ni los míseros gemidos de esos cobardes traidores, podrán hallar leve indicio de piedad en mi constancia, que a pesar de tu cariño, a pesar de sus traiciones, y a pesar de los continuos tiros, y asaltos, que baten la Muralla, y el Castillo, he de defender la Plaza, hasta que en cualquier conflicto triunfe de mi vida antes la muerte, que el enemigo. . Lo que he dicho a Vi Alteza es cierto. . Es en puridad, y si no fuere verdad, yo tengo aquí mi cabeza, que si lo que el Turco traza no tiene salida bella, haga el verdugo con ella pepitoria en una Plaza. Y por qué de Buda en fin saliste? . Porque no dio fruto un muerto, que plantó en los cuadros de un jardín. Precipitome a este intento, Duque invicto, una pasión de aleves celos, que son áspides del pensamiento. Hoy a mi Cuartel llegó rendido al amanecer, humilde me vino a ver, y descubrir ofreció por donde la Plaza encierra, en las minas escondidas, siernes de fuego torcidas, que nan taladrado la tierra. Ahora será mejor, que vaya donde le guarden, y le agallajen, que luego podremos examinarle: Llevadle vos a mi tienda, generoso Luis de Badena y pues también nos ha dicho; que por el Danubio salen, con sus joyas, y su ropa (pensando mejor salvarse en Belgrado) las mujeres, y ninos haced que pasen a apresarlas brevemente los Dragones de Budian;: nos deje vagar las ondas esa República instable, ni que una Ciudad inmóvil produzga Ciudad vagante. Venid. . Ya, señor, os sigo? Ninguno en mi pena extraño que quiera ver a mi dama cautiva, mas que distante, y ausente; pero qué mucho, si hay en amor tales lances, en que el pesar de la dama es fineza del amante. Puesto que la batería de este Cuártel, en voraces llamas se ha tragado el Muro, haciendo brecha bastante a un lienzo de la Ciudad. Alta, bien es que se trate Y4 (aunque los costados tengo de dos altos valuartes bien defendidos, de dar a su recinto un avance. M. Yo ne soy de ese sentir, pues aunque sus senos rasgue el Muro, y pensemos, que para recibirnos abre caduca boca en sus ruinas, al ver que la brecha yace, entre dos fuertes rondeles, que de pedernal Gigantes, humo bostecen a nubes, fuego escupan a volcanes, ardiente plomo granicen blas de paren, en esa funesta boca abre el Panteón que nos trague. Qué importa, si del valor Cristiano debe esperarse, que a montar lleguen la brecha, venciendo dificultades, y que, o los Moros derriben, o las almenas escalen? Duque excelso de Babiera, joven Alcides que a Atlante sobstituis, y por quien se espera que en Estandartes corren el viento al Oriente las Águilas Imperiales. Carlos de Lorena, invicto Alemán, glorioso Marte, por quien hoy la Cristiandad espera, que la alta sangre de Godofre de Bulión, que en tus nobles venas arde, te estímule a la gloriosa empresa de que rescates de Jerusalén las sacras abujas Piramidales. sea Demos el asalto, y la Plaza a nuestros combares infeliz triunfo, de suerte, que solo para quejarse del estrago pavoroso, por bocas de ruinas nable. Que yo el primero seré, que penetrando arrogante la brecha, a pesar de tantas lastimosas tempestades, procure osado, y altivo, con despecho, y con coraje, que tus elogíos se erijan donde sus cenizas yacen. Nosotros le seguiremos. Yo agradezco lo galante, y brioso, con que siempre, arrojándoos a los trances mas peligrosos nos dais a conocer los quilates de vuestro valor heroico; pero esta vez perdonadme, porque no he de consentir, que a algún infeliz desastre se exponga la consecuencia de tan grandes personajes. Alteza venga, para que ordenemos al instante el asalto. . Bien hicisteis en que no se aventurasen personas, que en cualquier riesgo, mas que la victoria valen. Y en fin, qué habemos de ver, y estar ociosos? . No hable Excelencia en eso, y pues es sabido que no alcanzan a quien voluntario sirve los preceptos Generales, vamos al asalto. . Duque, aquí no hay si no acordarse de las Navas de Tolosa, que yo espero que arrogante, la Cadena de tu Escudo a Buda también enlace. Ea, heroicos Españoles; quien al riesgo se abanzare, ha de alcanzar la Corona de vencedor, u de Mártir. A morir vamos resueltos en tan heroico lance, por la Fe, y la Casa de Austria, si es que pueden separarse Fe, y Casa de Austria, supuesto, que en la consecuencia iguales, si falta la Casa de Austria, puede ser que la Fe falte en tantos Reinos, a quien sombras sus Laureles hacen. Arma, arma. . Ya los clarines al asalto señal hacen, Pues atanjes, y rodelas tomemos. Ea, Alemanes. valerosos, a la brecha. A daros calor bastante quedo yo aquí de mampuesto, y a recrutar, si faltare gente, empeñando más Tropas. Y yo, porque no os rechacen, acudiré a mantener el puesto que se ocupare, Pues a la brecha, Santiago. Ya que intentan abanzarse a la brecha, a estas dos Minas da fuego, para que ataje su orgullo. , qu , Je sus mil veces! A ninguno le acobarde ver que preñada la tierra monstruos del abiimo pare, Ninguno se asuste al ver, que la flossa a vno, y el humo a pesar del Sol, quiera anochecer al aire. Santiago, Españoles fuertes, Pues que pasan adelante, toda la Mosquetería de los Torreones les cargue. Hijos, animo. . Ya entraron la brecha. . Ea, Musulmanes, a ellos, que van entrando. Ya en llamas furiosas arde. una palizada, que detrás de la brecha cae, en defensa de los Turcos: Sí, más fuerza es, que el corago ceda a la gran multitud de Infieles. No, no, desmaye, amigos, por verme herido, vuestro valor. . Pena grave! Qué es esto? El Duque de Bejar cayó herido. . No se pasa adelante. A retirar tocad, que su vida vale tanto como el buen suceso. Llevole su ardor flamante tan adentro del peligro, que es difícil retirarle. Don Gaspar de Rebolledo (llegando ahora a ayudarle, Don Joseph Martín) es quier sobre sus hombros le trae. Qué dolor. . Qué pena? Cielos, el mayor de mis pesares llegó, el Deque mi señor herido está. . No os ataje esto para volver, pues feliz soy en que derrame mi sangre sacrificada con ánimo tan constante por Dios, por la Fe, y el celo heredado de mis padres, por la Casa de mi Rey, y la opinión siempre grande de la Nación Española. Ea, heroicos Capitanes, Buda es del César, que el Cielo, siempre atento a sus piedades, espero que no querrá, que goce más el Alarbe los Bárbaros Muros, que hoy purificó mi sangre. Llevadle donde se cure: que espectáculo tan grande, . no puede sufrir mi vista. Qué dolor será bastante, que desquite equivalente a una perdida tan grande? Parece que estáis herido? La herida más penetrante para mi fue la del Duque. Y para mí, aunque me pase el pecho esta aguda flecha, sierpe de acero volante. Una vala la cabeza me mordió forzado áspid, habiendo quedado heridos, en lo ardiente del avance, Manrique, Morán, Herreros, y otros muchos principales Españoles . Y de nuestras Familias, no hay quien se escape de herido, o muerto. . Yo juro a esas luces celestiales. Y yo prometo a los Cielos. Yo aseguro de mi parte. Yo ofrezco a los Españoles, generosos, y leales. Y nosotros a los Cielos hacemos pleito homenaje. Que a mi mor. . A mi iras A mi sana. . A mi corage. A la furia que mop- Al rencor que me persuade. Araliento que me inspira; Al enojo que en mi arde. Vean en Buda infelice, las posteriores edades, la venganza más cruel, entrada a fuego, y a sangre. JORNADA TERCERA , e . -
JORNADA TERCERA
Del Austria el Atlante, galante, y bizarro. Muchos siglos viva. De las Lises Sacras la pompa florida. Muchos siglos viva. 2 Y pues ilustra su pecho glorioso valor, y hidalgunía, y piedad, y cruelded alternadas a un tiempo ejercita. (viva. Viva muchos siglos, muchos siglos Tened, que música es esta, teniendo tan a la vista un asalto, de que todos volvemos? . Es muy precisa en nosotras esta acción, si advierto, cuanto rendidas debemos estar, a quien (desones que en las olas frías del Danuibio, cuyas aguas, velozmente fugitivas, pensando que hacia el sagrado, hacia el riesgo conducian nuestras barcas, que apresadas nos volvieron a la orilla: mas cuando fue más felice quien de agua, y fortuna sea sus esperanzas, si entrambas, en lo vario parecidas si son tal vez firme es porque de ellas no se diga, que para bienes, o males, ni aún en lo estable son fijas: Después (vuelvo a decir) que todas las barcas cautivas volvieron a tu poder, tú, Señor, en quien se mira igualmente lo furioso, al horror de la Milicia, que lo airoso en las hidalgas corteses galanterías, generosamente noble. Dije, que a cuantos venían pusiesen en prisión, menos a las Turcas, que asistidas en uno de estos Cuárteles mandé que estén, y a la mira a de Salvaguardía una Escuadra, que por su decoro impida las Misitares licencias; que aunque Religión distinta profeséis, cser mujeres trae una prerrogativa, que habla con todos los Nobles, en todas lenguas escrita, y yo a las damas no sé prenderlas, sino servirlas. V Agravecidas nosotras de nenar ta cortesanía en los extraños, y más teniendo tan a la vista la ingratitud de la Patria, que va de sí nos retira. De este agasiato obligadas, y de aquelio ofendidas, contra nuestra misma Patria, hoy al verle acometida, y entrada por las tres brechas, (o poder a qué no obligas!) . pues bastaba ser mujeres para ser tan vengativas: car tevan os tu victoria sin que ahora contradiga con la armonía de Marte mezclar dulces armonías, porque nunca donde hay damas los regocijos implican; y así, deja que en tu aplauso nuestras cláusulas repitan. (bizarro Del Austria el Atlante, galante, y de las Lises sacras, la pompa florida, viva muchos siglos, Viva el Augusto Leopoldo, y sus Generales vivan. . Tened, oíd, que estas voces mejor aplauso me avisan, Cómo ha ido en vuestro ataque? Deme V. Alteza albricias, pues alojada en la brecha queda mi gente. . La mía también, por la Ciudad Alta la brecha montó. . Y imitan los Brandembúrgüeses bien tal ejemplar, pues con ira también su brecha ocuparon, Indecible es la porfía del Bárparo en su defensa, pues volando nueve minas, y acudiendo a las tres partes del asalto, con continua asistencia su Baja, duró cuatro horas prolijas el avance; pero en fin, ya nuestra gente domina sus propios Muros, volviendo contra ellos su Artilleria: acción a que fervorosos concurrieron los Jesuitas, revueltos en el asalto, y en el interin que había heridos que retirar con furor se defendían: qué mucho si por el celo, con que en todas las Conquistas de Ungría, a los que convierten Sacro Jordan administran el César escribe al Papa llamándoles sus Baptistas; mas quien sabrá encarecer las glorias, y bizarrías de la Nación Española? V. Alteza siempre estila honrarnos; pero esté cierto, que siempre a todos instiga la noble, la generosa ansia de perder la vida, a imitación del de Bejar. No ese valor nos repita vuestra cordura, que tanta lástima, y tan infinita perdida, a sentirla vuelvo cada vez que llego a otría. A quien no ha de enterneces ver la ardiente lozaa de su espíritu, apagada en su juventud florida? Solo en perdida tan grande es fuerza que nos asista el consuelo de ver como murió; pues vivio dos días, y empuñando un Crucinjo, en la diestra mano invicta, y una pístola en la otra, a todos nos persuadía a morir por la Fe; pero que mucho, si cuando iba desde esta vida a la eterna, mi tío Ruy Gómez de Silva, se llego mi hermano al lecho, diciendo: No le pedía mas, si no que si se viese en la presencia Divina, le alcanzara que llegase a verter la esclarecida sangre suya por la Fe. Cuya Cristiana, y altiva petición, en Buda ahora, parece que vio cumplida. Pero pues en mi dejo también su sangre, encendida. en su celo, aún se ha quedado al Duque, mi señor, viva sangre, que ofrecer a Dios, pues le ha quedado la mía. En cuya prueba, hoy al riesgo expuesto, tuve la dicha de ganar este Estandarte; y es bien que en premio le pida a V Alteza licencia de que a Madrid lo remita, a colocar en su Ilustre Santuario, en la Capilla de la Soledad, adonde, como Bárbara reliquia esté pendiente, mostrando que mi valor determina vengar a mi hermano, pues será venganza lucida, en ocasión tan sagrada, que es Rengiosa la ira. Quedó el Marqués de Llaneras, entre las orimeras silas con Mantique, herido; y cuando el asalto disponia Don pernando de la Verní, conoeido en las Milicias de Catalana, y de plandes, de Extremadura, y Galicia, que en esta ocasión gobierna, con la experiencia sabida, un ateque de Babiera. Ya las flechas fugitivas, Don Marco Morán, y yo, aunque es muy leve la herida. Barón de Creus. . Señor. Id, y por la batería mía, haced una llamada, intimadles que se rindan, primero que de Nénsel el infausto ejemplo sigan. Dadme, Príncipes heroicos, las plantas. Amor, albricias, que he visto a Amurates! . Penas cesad, que he visto a Jarifa! A mí me den sus Altezas, mercedes, y Señorias, las plantas, aunque de plantas no se hace caso en Ungría. Qué traes de nuevo? . Fiado en que ha sido mi venida al Campo de algún provecho, pues dije donde tenían sus minas los de la Plaza, y advertí donde caía el gran Almacen, a quien fue una bomba dirigida, que prendiendo en su materia, volando su oficina, infaustamente pobló el viento con sus cenizas, os pedí, señor, licencia para irme con esta espía; pues yo, como Turco, a quien tampoco conocerían por fugitivo de Buda, rena nido, en fin, más puericia del Pais, y del idioma, más bien le penetraria Al Ejército enemigo (a tomar en él noticias de sus designios, y marcha) parta, y en las estendidas campañas del Sabo, y Drabo; que con vil tiranía, rudo el Páis que aprisionas accundan, y fertilizan, dalé al Gran Visir en marcha, con toda la Infantería del Presidio de Belgrado, Varadín, y las vecinas Plazas suyas, y trayendo a ropas de Caballeria de Timatis, o encomiendas del Gran Señor, repartidas en sus purpúreos Turbantes, viene encendiendo la Ungría. Ya pasó de la otra parte de Esel, en donde la altiva Puente Augusta (fabricada por la soberbia avaricia del Gran Soliman, a ser pasadizo de Turquía dominando el Drabo hundoso; tiene en opresión continua (robusto Bárbaro yugo sus cervices cristalinas. Selenta mil hombres forman los dos cuerpos, que acaudillan el Visir, y el Serasier y acercarse determinan, a ver si furtivamente pueden penetrar la línea, oculto según sus huestes; pero viendo que ya distan dos marchas de aquí tan solas, vengo a avisaros, que elija vuestro valor, y experiencia, modo con que al darnos vista, su intento se desvanezca, y su orgullo se reprima. Válgame Dios, qué de cosas mi pensamiento fatigan! los sitiados se defienden con constancia nunca oída, el socorro ya está cerca con fuerzas tan excesivas. Bueno fuera, bueno fuera, que después de consumidas tantas Imperiales Tropas, en empresa repetida sin fruto otra vez el Turco, con ánimo, y osadía, la Plaza socorra, y más cuando la campaña espira, y será ocasión bastante que Buda no se consiga, a que todo el Cristianismo se entibie, y con tanta prisa se tronquen nuestros progresos, y se disuelva la Liga! Bien conocéis vos. Señor, cuan grave culpa sería a toda la Cristiandad, y aún a vuestra honra misma, pues solo en nuestras victorias vuestro poder se acredita con los Infieles. . Habiendo hecho llamada, os suplica el Baja Gobernador, que a la Plaza se remita persona con quien el trate los pactos para rendiria, y en tehanes un Aga con un Intérprete envía. Pues id, Barón de Creús, vos, y haced también que os siga este Soldado por lengua. Vamos, más gran bobería será, si voy allá dentro, no zamparme en sus cocinas, y probarles sus guisados, ya que por lengua me envían . Plegue al Cielo que el Bajá, ya fatigado, se mida al semblante de sus cosas; Conde de la Infanteria se aparten veinte mil hombres, que nan de quedar en las líneas. Príncine, al Conde Crapara, que con la Caballeria campea, haced a visar que venga, pues determina mi valor ira encontrar al Visir. Oh hazaña digna de la Fama. o gran Campeón de las somistianas Milicias, con quien de Pompeyo, y César tantas victorias antiguas, si tienen envidia, tienen gran vanidad de la envidia? Yo reforzaré el Cordón en tanto, para que impida penetrarle al enemigo, y procurará mi ira, tocando armas a la Plaza, refrenar sus avenidas. Yo haré lo mismo en mí ataque. Voy con la Caballeria a campaña. . Y yo, supuesto que a mi dirección se fían los Dragones. . Dónde todos con esfuerzo, y valentía lidiaremos. A la campaña. . A la Plaza. . Al Castillo . A la Colina. Tente, aguarda, no tan presto, hermosísima homicida, quieras matar de tu ausencia, a quien vive de tu vista. Advierte, que no podemos hablar, porque está a la mira siempre, por decoro nuestro, una Escuadra que nos priva esta licencia, Qué es esto? cuando (aún mal convalecida mi salva) ha Cielo injusto! de las pasadas heridas, que me dejaron por muerto; al Campo Imperial me envían en reenes, entre tanto que en la Plaza se práctica la rendición: unos celos encuentra mi suerte impía! pero escuchemos. . Si estás, (hermosísima Rarifa) conmigo acaso enojada por verte por mi cautiva, mi amor siempre ciego. . Calla, no en disculparte prasigas, que a las damas tal vez se hacen unas ofensas tan sinas, que al paso que son agravios, por rendimiento se estiman. Luego seré esposo tuyo? Mi mano te loconfirma, Eso no, que antes sabrán los filos de mi cuchilla matarte (ah ingrata! qué presto, cuando tu ausencia sentía, para perderla de nuevo volví a encon rar esta dicha! Ay de mí! en vano me aliento. Traidor, qué es esto? aún vivías? Aún vivo para matarte. Hacia el Cuartel se retira mi turbación. Allí sueñan espadas. Cómo atrevida vuestra locura aquí esgrime el acero? y más si mira mi atención, que vos sois quien ahora en reenes venía, y vos quién llegó rendido al Campo? Cómo es precisa acción defenderse, Como con celos no hay quien resista su dolor. . Cómo con celos? Como hallé a mi Dama misma, y quizá a mí misma esposa favoreciéndole. Mira si da esta pasión acaso lugar a cortesanías. A este Turco poned preso en tanto que se averigua la ocasión: y vos Ibraín podéis tener hoy a mucha dicha el seguro que os asiste. Cruel hade! . Suerte impía! Oh a cuantos despechos mueve la hermosura que es esquiva! Oh en cuantos empeños pono la hermosura que es benigna! tente son riesgos ̱ Con qué igua! los desdenes, y caricias. Yo Paja no he traído , , , oens para admití otro partido, , ni arbitrar puedo en cosa de tel peso; Perdo adme, señor, el deteneros hasta ahora, que lo que he de responderos estaba consultando. Poco imperta, y más cuando gon casé, atroz, y vino, entretenidos hemos estado muy bien detenidos: Esto es venir por lengua? oh Turcos raros! lenguas me haré desde hoy para alabaros. Poco hay que consultar en casos tales, cuando términos miro tan fatales reducida la Plaza en este estado. Yo he sido harto infelice, y desgraciado. en hallarme (después de tantas glorias, como me han adquirido mis victorias, de la Puerta Oromana abandonado con tal poder sitiado, de dos Príncipes hoy tan Soberanos, el uno el Gran Visir de los Cristianos; y otro, yerno del César, que tan fuerte Ministro de su brazo fue la muerte, y en mi mano no esta cosa tan grave, como entregaros Plaza, que es la llave hoy de Constantínopla, en daño nuestro, y aún del Sepulcro del Profeta vuestro, pues de ella según tndos comprenden) docientas leguas de Pais dependen: Pero si essitio levantar intenta vuestro Visr, atenta mi amistad, le hará dar (por la fe mía) otra cualquiera Piaza de la Ungría. Y, si a esto, solo aspira su arrogancia) aún no haré repugnancia en darle a Buda; pero de manera, que por aquesta oferta, el César quiera que la paz le establezca en los Estados, con todos sus amigos, y aliados, y la gran Puerta, en fin, que es la vielenta guerra, monstruo voraz, que se alimenta de humanas vidas, demme pierden todos cuantos jugaren pues por varios modos, (i ajusta lo que el fuego ha consumido) aún el que gana queda destruido; porque un teloro rico, y opniento, en pólvora, y en humo lleva el viento. bien es verdad que me parece exceso, que seáis los Torcos tan desvanecidos, que leyes queralo dor, sienso vancidos. Qué es eso de vencidos? todabia vibra mi ardor la cimitarra mía: dueño soy de la Plaza, y aunque osados los muros me batís, tengo Soldados de cuyo esfuerzo estáis bien satisfechos, y no hay más bervartas que los pechos. Según el orden tengo yo solo, Abdí valiente, a saber vengo, si es que intentas rendirte, ahora mira no acudas tarde a mitigar la ira de los Generales, y en tus gentes el horror de Neviel experimentes. Qué puedo hacer yo a eso? Ay, que le encogió de hombros! mal sucesa ahora le ha prometido, lo que le hablan los hombros al oído. Cara, Cristiano, que aquí hablar es a nosotros quizá nos hagan noche, mengue. Calla, Tuico, que yo vengo por lengua. Ah Curisiano, soberbio, y arrejado la paz del Gran Senor has despreciado? que callada encamina su polvora, a que pueda descuidados volarnos, y en las ruinas iepultados de un estrazo tan fuerte, nuestro primer aviso es nuestra muerte, pues según la experiencia ya nos muestra. solo la guerra es contramina vuestra. Quién habrá tan osado, que viendo a su enemigo fatigado le deje descansar, si esta advertido, de que él después le ha de embestir dormido? Lleguen, pues, los Cristianos, Sí; pero advierte, que si guerreamos, cuando una Plaza, o Reino os conquista y que por mi valor, y por las minas mos, es cortaros un brazo, que aunque viva el cuerpo, siempre en su miseria esquiva defectuoso a quien le ve se ofrece, pues la perción cortada nunca crece; pero a nosotros, cuando así nos vemos, y una Plaza perdemos, o batalla, es lo mismo que si hicieran, que la barba, o cabello nos rayeran, que crece luego con mayor violencia. Por eso la Cesarea providencia se entretendrá en la Ungría en haceros la barba cada día. Dame licencia, en fin. Qué, ya te vuelves? Sí, pues a nada te resuelves, y per conversación, ya basta esto, No te quisiera ver partir tan presto, Hermosa es la Ciudad, haz por tu vida que nos la traten bien, no destruida lleguemos a ocuparla. . Haz tu primero, que según nuestro esfuerzo altivo, y fiero en su defensa vidas rrropella, queden Cristianos para entrar en ella. Bellas fábricas ay, como serían sus nobles edificios, que lucian altas fachadas, ricos frontispicios, si aún las ruinas hoy son edificios? Pues no harás noche aquí? Y que a troche, y moche, No puedo detenerme porque es tarde: quédate, Bajá, en paz. . Alá te guarde. Adiós, señor Bajón. (de. . Hable más quedo. Sí, porque es vuestra paz oculta mina, . No quiero, que soy lengua, y hablar pue- La paz del Gran Señor ha despreciados oh Manoma, a qué tiempo hemos llegado! la amistad despreció: dolor profundo! del árbitro que da leyes al mundo; ya marcha el Gran Visir a socorrerme, que aunque no me socorra, si he de verme (si mi valor rendir la Plaza intenta) muerto a la ira del Sultan violenta, cuanto mejor, si a mi furor atiendo) será morir matando, qué sufriendo? verán que salen sus intentos vanos, su monemento son estas ruinas. . Qué es esto? como a mis ojos cuando de tanto poder te nombré por Serasier, no solo sin los despojos Cristianos, que el vencimiento digan, vuelves presuroso, pero con son doloroso gime en Sordinas el viento? Cuando a socorrer venía a Buda en esta aflicción, de cuya conservación pende la cabeza mía; y cuando ocho mil Soldados B2 de entregué, que me ofrecían, que muy valientes serían, porque eran muy bien pagados; cuando ofreciste romper la línea, fiero pesar!) muy resuelto a pelear, hasta morir, o vencer, vuelves así? Ya imagino. lo que es: oh fiero dolor! Esto es, que no hay, Gran Señor, defensa contra el destino. Las líneas acometí, resistencia heroica hallé; y si resuelto llegué, escarmentado volví; mis designios conocieron los enemigos infieles, y fuera de los Cuárteles doblados ya me ocurrieron, logrando (con el poder que sopieron prevenir) al principio resistir, y después acometer. Del combate en el ardor huyo la Caballeria, dejando a la Infantería expuesta al cruel rigor; y de ocho mil hombres que saqué del Campo resuelto, ni aún los quinientos han vueltos considera, pues, si fue poca la desdicha mía, pues la ocasión se perdió, y el enemigo saqueó (cion vagaje, y artillecia. . Por Alá que la tray estaba ahora por lacarte del pecho, y por desplumarte las alas del corazón; pues como, traidor, así, perdiendo ocho mil Soldados, . mis designios malogrados, vivo vuelves? ̱. Ay de mí! suspende rigor tan fiero. ̱. Como si al dolor esquivo muerte es la vida que vivo, pues de esta herida no muero? Mis Turcos dejan esclavos? Perdido dejan el tren? Haced al punto que den garrote a todos los Cabos. Disimula el sentimiento, Señor, en desdichas tales, que se acobardan los males. cuando se les muestra aliento, Solamente la arrogancia contra el hado aprovechó, que no hay desdicha que no se venza de la constancia. Bien dices; y pues suceso contrario nos dio el destino, el socorro determino intentar con todo el grueso. Toca, Trompeta, a marchar, que el socorro introducir pienso, o tengo de morir, o en Buda me he de alojar: Qué es esto, fortuna mía? Oh como cae con presteza. cuando a fallecer empieza. la más alta Monarquía! pues la que llegó a tener mas dominios que ocupar, tiene (si va a declinar) más peso para caer! . Al rebelde Telte (como a quien, con la traición que fomento, dio ocasión a estas desdichas) prendí; y me alegraré (pues vanos son los medios de la paz) que su mujer en Mongarz de en poder de los Cristianos. Desde que yo a tu deseo en sombra, la presenté, de ella a saber no llegue. Aún permanece el bloqueo a la Plaza, que ya está muy débil, Quieres que yo te muestre su estado? . No, que para contarlo habrá tiempo otra vez, y no hay duda, que es yerro en esta ocasión, quitar la imaginación de los sucesos de Buda. Arma, guerra. . Mas qué es esto? ̱. Que con la victoria ufanos, con sus Tropas los Cristianos a acometer le han dispuesto tu Vanguardía. . Pues amigos bien es que ahora os empeñéis todos (pues todos seréis hoy de mi valor testigos) en acreditar mi fama; que ya, a morir, o vencer, a todos puede encender el aliento que me inflama. Con ánimo altivo cierra, pues te sabremos seguir, hasta vencer, o morir. Arma, arma, guerra, guerra. . Ea, valientes Soldados, hoy ha de ser nuestro el día, Huid de la furia mía. Rayos bajan desatados de la esfera. . Hoy a mis fuertes golpes moris. . Qué tormento! Iras son cuantas aliento. Cuantas yo respiro muertes. . Ea, que los nuestros destruyen sus Ejércitos copiosos, y los Turcos valerosos, qué valientemente huyen? estos llevan buen despacho; brava anda la colación! para el pícaro ladrón que ahora estuviera borracho. bueno estoy, pues a correr acierto, esto importa poco, que no hay borracho, ni loco, que no se sepa entender. Ya los Cristianos Soldados, como desmayar los ven, para zurrarlos muy bien, los tienen muy atacados. Mas pues ya los derrotaron, como otros muchos haré, y el despojo gozaré de lo que otros trabajaron; Señor, retírate presto, porque infelizmente aquí se pierde todo. . Ay de mí echó la fortuna el resto; mucha gente hemos perdido, y así toca a retirar, ̱̱s. que es preciso conservar Ejército tan lucido: Para alentar los sitiados, de su vista no me he de ir, sin que llegue a introducir buen número de Soldados. Cristianos nunca Turquía tantas victorias os dio, desde que el Asia abortó la Otomana Monarquía, Tal siglo como el presente la Cristiandad no ha logrado, pues va al Oriente han volado las Águilas de Occidente. Mas qué mucho es ver que ufanoa tantas glorias consiguieron, si en ningún tiempo tuvieron mayor Sultán los Cristianos? Su Romano Musti esta contra nosotros unido, el Polaco enfurecido, también invadiendo va con el Moscovita fiero nuevro Páis, el Persiano; Hereje, Mahometano, osado, altivo, y severo, el Asia empieza a inquietas, y haciendo en la Mórea guerra inundar quiere la tierra la República del Mar. Qué es esto? pues qué cruel fortuna nos persiguió? Mahoma, qué es esto? Cayó todo el Pueblo de Ilmael? Pero yo espero algún día, si a Ungría puedo volver con más robusto poder, abrasar toda la Ungría. . Digo otra vez, que de luces vuelva a coronarse el viento, llamas se vista el Danubio, encendido en sus reflejos, para que los de la Piaza (si acaso no percibieron de las salvas Militares de el regocijado estruendo de la Artilieria, que quedó en el feliz reencuentro su esperanza desauciada, y su socorro deshecho. lo entiendan; y haced llamada a sus Murallas, que intento que lo sepan de mis voces, primero que de el efecto, que esta gustosa noticia anticiparles pretendo hoy por mí, cuanto la voz es más veloz que el suceso. No es posible que ahora deje de rendírsenos, supuesto, que rechazado el locorro, ni aún le deja, a lo que entiendo, las esperanzas que puede fabricar su debaneo. Qué importa, si le ha quedado su obstinación? . Os prometo, que el Baja cuando le vi, estab a a morir resuelto, anes que entregar la Plaza. Parece que respondieron a la namada: ha del Muro. Quién llama? . Decid os ruego a vuestro Gobernador que me escuche. Ya te atiendo, Corimano: qué es lo que dices? Que veas cuan poco empeño el Visir en socorrerte hace, puesto que el primero, y segundo tentativo rechazado, ya se ha vuelto a sus Cuárteles corrido, con que no queda pretexto para esta renacidad. Si no me dices más que eso, ya yo lo había conocido; pero has de saber que tengo perdida ya la esperanza, y mayor valor adquiero ti la desesperación, pues para causar esfuerzo, sueloier en tales casos do gran socorro un despecho; Oh qué bárbara constancia! Posible es, que hombre tan cuerdo, y valeroso, pretenda hacer enjusto desprecio de la piedad que le ofrecen los Generales? Primero he de morir, que entregarme; y assí, en pago del consejo que me das, te he de dar otro. Y cuál es? . Que acudáis presto a las armas, y al asalto, porque en esto perdéis tiempo. Notable valor por Dios! Lástima me ha dado verlo. Por qué Porque ya imagino (según le he virte protervo) que no he de poder lograrle rendido, Pues cómo? . Muerto. Viva Carlos de Lorena, vira el Gran director nuestro. Gran sucede! . Con mis brazos, Duque invicto, le celebro, dándoos muchos parabienes. Todos serán triunfos vuestros, rechazando al Gran Visir por dos veces el intento de forzar la línea, le hice retirar. Mas no tan lejos, que no vuelva a darnos vista, pues ahora etra vez le vemos coronar esa Montaña de tantas Lunas. . De nuevo querrá tentar la fertuna. Pues, señores, ya no es tiempo de aguardar a dilaciones: el últime asalto demos por los tres Cuárteles, que hay (habiende el último esfuerzo) a vista del Gran Visir, tengo de alojarme dentro, Yo soy de ese parecer. Yo le admito. . Y yo le apruebo, Conquistar Plazas tan grandes, cada día lo seemos, y hemos visto; pero a vista de Ejército tan inmenso, en que el poder Otomano aplico todo su esfuerzo, hazana es que hasta hoy no han visto las Corónicas del tiempo. A acaudillar el asalto a mis ataques me vuelvo. . Y yo en seguimiento suyo también ire a disponerlo, Con qué gozo lo oy en todos? Vuestro generoso aliento Soldados no necesita de que en frasislo en todeos, o la elocuencia lo impire, o lo persuada el afecto: para llevar la novicia a Constántimopla, tengo de Torcos sesenta mil estigos, que os están viendo, con que solo he de deciros brevemente, que al empeño de vuestra reputación conviene, que con denuedo os aloséis esta noche. . Dónde? En Pada o en el Cielo. A Badaro al Cielo. Unu etro te ofrecemos. Oíd, aguardud que dos mí! reales de a ocho le ofrezco al Suidado que al Baja vivo me entregare, y preso, que el valor de el enemigo, es honra del vencimiento. Así lo naramos . También, que dejéis la vida dvierto al Teniente del Baja, pues demás de estar enfermo, ha implorado mi ciemencia. Oh Príncipe en todo excelso, y hasta en la piedad insigne! Pues arma. A Buda, o el Cielo. Ea obes Musulmoces, animo. Amigos a ellos. A todos tu brío inspira. s Arma, arma. A Bada, o al Cielo. , Acudámosles nosotros, que hoy el día ha de ser nuestro. Vamos: Ea fuertes Soldados, que hoy en los Muros soberbios de Buda, tendrán su nido las Águilas del Imperio. , s- Puesto que por mi Cuárte! hemos hallado dos gruesos Muros, que impiden la entrada, bien es que los escalemos, pues se resistón Al Muro, que yo he de ser el primero, que sus Almenas domine Todos seguirte sabremos. Ea Bárbaros generosos, animo? Con qué despecho van subiendo la Muralla? No lo resilten con menos los sitiados: bien será, . que a darles calor entremos. Victoria, tis a Leopoldo. Antes me me mate el eco de esas voces, haré yo que me dé muerte el acero. Rinde: . Date a prisión. Estraga he de ser viciento de los Cristianos. . Maradle, que va es mucho atrevimiento su resistecia. Ay de í! pero matando, y muriendo, te degenero o fin el dierado progreso de mis anos o Mahoma, que ya resistir no puedo. . Qué es esto? . El Abdí Baja, que sin atender a medios, hidrópico de su muerte, mis Escuadrones rompiendo, con dos alfanjes furioso en la precisión me ha puesto de hacer que le diesen muerte, Sí, pero guetoso muero a manos de tus Soldados, viendo, que hasta tal extremo, cumpliendo con mi Monarca, y mi obligación cumpliendo, antes la espiración me ha faltado, que el aliento. . Qué constancia! . Qué valor? Pudiera servir de ejemplo a Cristianos. Nadie quede con vida. Cónde, qué es esto? Que van pasando a cuchillo los Soldados todo el Pueblo, sin que reserve su saña edad, persona, ni sejo. . . Piedan, señor. No hay piedad, uete todos. . Pues qué es esto? Cosa de trescientos Turcos, señor, que se recogieron en un torreón del Castillo, arrejando por el suelo las armas, piden piedad, ̱. Concedaleles a esos la vida, que en los rendidos no cortan nobles aceros. Yo en su nombre a vuestras plantas humillado os lo agradezco. Su Alteza lo ha de decir. Quién ocasiona ese estruendo? Encontraron los Soldados de Cribianos Extranjeros un buen número en la Plaza: y su furor deteniendo, des dije, que los dejaran, hasta que con más consejo vuestra Alteza dispusieso lo que se ha de hacer. . Ponerios en pristn, que vive Dios, que he de hacer justicia de ellos, e hecho será, pues hay anos, que den somento al s reparar, que es engrosar el inmensa Ocecano de ambición, que ha de tragárseles luego. Oíd, Soldados, oíd: Buda por el César nuestro. Viva la Gran Casa de Austria, cuyo fervoroso celo, alma es de la Religión, gloria es de la Fe, supuesto, que en el Católico, y Celarco Reino Columna del Imperio es hoy su Imperio, Música ahora? Si señor: no venga a poner severo objeciones, cuando es ocasión que nos holguemos. Hoy, señor, que a anque cautivas a nuestra Patria volvemos, so emnizamos el gozo. Y yo puesto que me veo por vos de aquella prisión libre) gran señor os ruego, me concedáis a Jarifa por esposa recibiendo antes el Sacro Bautismo. Esto más, Divinos Cielos? Cesen, señor, los estragos. Todo a todos lo concedo, en fe de tanta alegría. Porque no falte con esto boda en Buda. . El Gran Visin su Ejército va moviendo. No se escapará, que yo marcharé en su seguimiento hasta alcanzarle, y pues queda rendida hoy al César nuestro la gran Corte de la Ungria, despues de usurpada ciento y cuarenta y cinco anos, de Bárbaros Agarenos, celebremos la victoria muchas veces repitiendo. Viva la Gran Casa de Austria; cuyo fervoroso celo, alma es de la Religión, gloria es de la Fe, supuesto, que en el Católico, y Cesarto Reino, Comna del Imperio es hoy su Imperio;
