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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rescate del hombre. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rescate-del-hombre-el.

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EL RESCATE DEL HOMBRE

que tanto me maltratas, desde Adán me persigues, razón es que mitigues el violento castigo; cobiy mas no sé lo que digo, que un pecado al bajel vital en calma, es lima sorda, que cónsume el alma. Errante, y fugitivo, en tantas penas muero mientras vivo, infeliz, desdichado; mas qué mucho que pene, si he pecado? Sueño fui de alegría, del placer, del contento; mas hoy día soy desdichado dueño, que si nos falta Dios, la vida es sueño: que el que de Dios quebranta el Divino Precepto, zano es un cadaver frío; y así, es gran desvarío, si sueño el hombre nombra a aquello, que es la muerte, y no la sombra. sus hijos parti que siempre justifican, que pecados de el padre paga el hijo; opero si bien colijo, hay vez en que se ofrece, que el padre por el hijo lo padece. Comiendo de aquel fruto, me vine a transformar en tosco bruto: el hambre, y sed me dan desasosiego, siendo a su tiempo adversos nieve, y fuego. En este laberinto de penas indistinto, no hallo a mi mal consorte: qué mucho, si en la noche no hallo norte? De cuantos al umbral del mundo llegan, de cuantos le navegan, fue acreedor el pecado, sin haber quien de él se haya librado, Si la memoria mía no se borró con vana fantasía, en antiguos escritos de Profetas, y Santos infinitos hallado, que Dios Hombre se ha de hacer, (gran Renombre para mí: Sacro Cielo, vela amainada, a penas dad consuelo) y de una Mujer Virgen ha de nacer, y serlo eternamente, sin que el pecado intente a la puerta del Mundo señalarla iracundo con el sello cruel. Vivo quejoso, mientras el amoroso espíritu no criare esta Doncella, del Sol Divina Matutina Estrella. Ya cuentan seis edades, que en infelicidades padece el hombre lamentable vida: Señor, de esta homicida nos librad, no seamos sus despojos, templad las iras, mitigad enojos. No vendrá al Mundo el Celestial Mesías, según las profecias, oín y el hasta nacer esta Divina Aurora, de los Cielos Señora, de todo el Orbe Reina, de cuanto la aura peina, de cuanto el mar desata en raudales de plata, y de cuanto ilumina el anhelante fuego, que camina siempre a su excelsa esfera, y en cuanto reverbera el Sol con bellos rayos, cuanto dibujan Mayos, todo se postra, todo se sujeta a esta Mujer en todo tan perfecta. Quiero, por si ya el Cielo ha enviado este consuelo, preguntarle hoy al Mundo por este Bien, de bienes tan profun que borrará este traje, que el pecado me puso de salvag Ah del Mundo. , . Quién llama? si corré Quién desea saber si conef de haber llegado a vuestro Imperio fuerte la que venció al pecado, y le dio muerte. No. Sí. No, y si repite el proferido acento; el mas discorde parece el instrumento: engañado escuché quizá, yo vuelvo, informarme resuelvo. Dudosa voz, por si engañado vivo, repite tus cadencias, pues estrivo en tu acento; pendiente de tus labios estoy confusamente. En tanta confusión el alma ignora a quien seguir ahora, v y en dos extremos lucha, por haber de un si a un no distancia mucha. no quiero elegir; pero yo yerro, pues en tanta grandeza me destierro. Elijo él n, y confío en Dios, que el error mío lavará con la sangre de sus venas, y morirá en la Cruz por muchas penas. En fin, en tanta duda, no sé a qué extremo acuda: A quien, a quien en tan contrarias voces he de e A mí, pues me conoces. No sino a mí, que respondí a tus vo- Ciego de luces estoy: (ces Divino Lucero, aparta, que con tus luces me ciegas, que con tu vista me halagas. Quién eres tú, que también con tu presencia me espantas, con tu voz me atemorizas, y con tu vista me matas? Acabad de responderme, porque de escala en escala van subiendo por mi pecho congojas, penas, y ansias. Suspende la voz, no temas: Dios, que te consuele manda, y te diga, que no solo ha nacido aquella Infanta, de quien Dios ha de nacer, sino que ya en sus Entrañas está, y en breve se cumplen tus deseos: qué te apartas? Indigno soy de tu vista. No lo creas, que te engañas: yo soy a quien el primero llamaste tú con voz alta, porque te desengañase, que si una Virgen intacta había ya nacido (como los Profetas lo declaran) por qué nacida concibe al promeso en sus Entrañas? con lo cual se contradice ser Virgen, y estar preñada. Con esto echarás de ver, que soy quien te desengaña, y quien desea que aciertes a conseguir mi esperanza. Mundo aleve, déjale, que tiene grande esperanza: no temas, que Dios al Hombre le reconcilió en su gracia. Dichoso mil veces yo por las nuevas deseadas, que de vos recibo, Excelso Embajador de la Sacra Majestad, que como el yerro de la inobediencia ingrata nos enajena del bien, ignoramos por qué causa nos pudo venir tal dicha. Por la Reina Soberana de todas las Jetarquías, que si una mujer os daña, quiso Dios, que otra Mujer os libre de pena tanta, y que sea Madre, y Virgen. Madre, y Virgen? cosa extraña! Tan extraña, que ella sola gozará el nombre de Casta. Porque eches, Hombre, de ver, que todo aqueso es fábula, atiende a aqueste argumento, y repara en su eficacía. Como, di, se compadecen dos cosas en si contrarias? Quien dice Virgen, no niega el ser Madre? Y si se llama Madre, no es porque perdió el ser Virgen? Luego es llana la consecuencia, que son contradictorias entrambas, porque ados contradictorias no pueden ser simul falsas, ni simul verás; de donde la consecuencia está clara. Ten, que eres un ignorante. Adiós se reserva nada? No: Luego si puede hacerlo su Divina Omnipotencia, dudarlo es grande ignorancia. No has visto el cristal, que guarda el dístrito de una puerta, el cual el Sol le traspasa, sin que se rompa el cristal? Así, si Esposa la llama el Espíritu amoroso, al cristal de su observancia traspasa, sin que reciba en su pureza tan santa, ni lesión que la desluzca, ni aspecto de immunda mancha. Y ella tanto la estimó, qu ve con ser cosa tan santa la de ser Madre de Dios, si su pureza faltara, aún no permitiera el serlo. En fin, por qué no te cansas, mundo aleve, confesando vencida ya tu arrogancia, dando libertad al Hombre, que halle a su Dios por la gracia? No puede ser, que le tengo preso en cadenas tan bravas, que no se me podrá ir. Ángel Divino, desata los lazos con que el Demonio quiere impedir mis pisadas. No te ha de librar de mí, si primero no declaras, que lo que yo digo es cierto. Eso fuera, bestia ingrata, a no estar yo de por medio a castigar tu arrogancia; y para que no te pongas a argüir en esta casa, has de confesar primero, antes que de mis pies salgas, sujeto como te tengo a mis valerosas plantas, como esta Mujer valiente es pura Virgeno intacta. Empieza, cobarde, empieza a confesar la luz clara de esta Virgen. Déjame, Cabriel, que muero. No te dejaré un instante, si no confiesas primero lo que yo te preguntare. Si confesaré. . Pues dí: Confiesas que aquesta Virgen es la misma, que declaran la Escritura, y los Profetas en sus Historias Sagradas? Si confieso. Confiesas también, que es Santa, pura, limpia, y concibida sin rastro de immunda mancha? Si confieso. Confiesas ser descendiente de aquella Estirpe tan rara de David, y que ella ha sido la que mereció tal gracia? Si confieso. Confiesas, que es el Aurora, del Maná Sagrado Arca, que venciendo tu soberbia, te ha de poner a sus plantas? Qué es lo que dices, Gabriel que me abrasan tus palabras? Quien estuvo junto a Dios, cómo ha de ser? que te engañas, Soberbio, loco, arrogante, lo que te digo confiesa, o verás como a mis pies estarás con crueles penas. No me atormentes así, que me abrasas, que me quemas. Pues confiesa, Dragón fiero, la Inmaculada Pureza de aquesta Virgen, la cual te ha de quebrar la cabeza. Déjame, que ya confieso su Poder, y su Grandeza. Pues dejándote vencido, como cuando de la excelsa Cumbre te arrojó Miguel a las oscuras cabernas, adonde vivirás siempre, sin que la Divina Esencia de Dios deje sin castigo tu altiva, y cruel soberbia, me voy; y porque con ansias vivas desde hoy más, espera, porque antes que te entregues a las oscuras cabernas, has de ver como conmigo llevo al Hombre, sin que pueda tu atrevimiento ofenderle, que la que es de Gracia llena le libró ya del pecado, que tú con falsa cautela le hiciste que cometiese, quebrantando la obediencia. Ve, Hombre, a aquella cabaña, a los Pastores les cuenta, de como ya sale al mundo de una Virgen la Luz be la cual te ha de redimir, que yo les daré las nuevas, diciendo: Gloria en lo alto, y paz al Hombre en la tierra. No es junto a Belén? Sí, Hombre. Iré con grande presteza. Allí volveré yo a hablarte. Darás alivio a mis penas. Albricias te pediré. Mi amor te las tendrá ciertas. Presto saldrás de este aprieto. En esto estriban mis medras. Con los Pastores te espero. Con los Pastores me espera. Para que alegres:: Contentos::: Podamos cantar con fiestas unos Motetes, y Psalmos::: De las celestiales nuevas::: A aquel, que por rescatarte se transformó en carne vuestra. Alto, arrogante, altivo triunfo Cabriel de mí; mas poco importa, que si Dios es el que hoy está nacido, mi pecho invuido en rabia no reposa, hasta ver en prisiones sumergido al Hombre inútil; y si Dios reporta el castigo a su aleve atrevimiento, contra Dios haré guerra, y su elemento. Y tú, villano, aunque hayas recibido palabra en que confieso esa pureza, que dices tiene la que ha concibido a Diós, sumo Poder, suma Grandeza, no pienses, que el haberme así vencido, será causa de hollar mi fortaleza, antes es mi rencor más obstinado: niego lo que a tus pies he confesado. Mas qué sirve cansarme, ni afligirme, ni alabarme de todas mis grandezas, si esta Virgen, que viene a perseguirme, deslustre vendrá a ser de mis proezas? Mas no puedo dejar de consumirme, que con verdades luzcan sus Grandezas; y si eso es como dicen verdadero, mi pena es fuerte, pues rabiando muero. El Ángel dijo al Hombre, que se iba, que a unas cabañas luego le esperase, mi industria, mi valor, que en esto estriba, me valgan contra él, porque escaparse de mi poder no pueda, (Ay, suerte esquiva!) . que fingiéndome yo con otro traje, haré, que lo que el Ángel les dijere, no lo entiendan, y duden lo que fuere. Mas ay! ay de mi triste, y miserable, que esta Virgen me mata, y me molesta! Qué confusión! qué rabia tan notable! qué muerte! qué congoja tan violenta tengo en mi pecho triste! la cual arde, por ver de esta Señora, que en mi afrenta, encubriéndose en su sagrado pecho, haya Dios de salir ya Hombre hecho. Qué es de ti, Lucifer? cómo te afliges? donde está tu furor, y tu grandeza? y siendo tú quien arrogante riges la máquina del mundo, y su riqueza, y quien del Cielo las Estrellas fijas desquició con valor, y con presteza, haciéndolas venir en tanta suma, como átomos da el Sol, el Mar espuma? Yo voy aprisa, sin tardanza alguna, que me amenazan. Ah triste fortuna! pues ya no puedes darme más dolores, la tierra tiemble en timidos temblores, que voy a revolver todo el Infierno, por saber si ha nacido Dios Eterno. Venís cansado, Joseph? Cómo puedo, si conmigo os traigo, mi dulce bien, dulce Esposa, y mi alegría, descanso del alma mía, de mis trabajos alivio, bello Ciprés, bello Armiño, Arca de nuestro remedio, bella Oliva, bello Cedro, Azucena blanca, y pura, hermosísima Creatura, Flor entre espinas, Señora de aquesta alma, que os adora, Lirio hermoso, matizado Sol, que has de dar luz al prado, Estrella luciente, y clara, de Salomón vivo Templo, nueva Arca del Testamento, Fuente de agua, que da vida, Escala, y firme subida de aquel, que de ti se ampara, porque si bien se repara, por ti al Cielo es la subida: Aurora:: Basta, Joseph, dulce Esposo, dejad algo en que yo diga, no seáis tan presuroso, que os alzaréis, por mi vida, con el triunfo de amoroso; y así es bien que pretendáis, que yo también mis finezas he de decir, si gustáis, porque fuera en mi tibieza no daros lo que me dais. Y así, Varón justo, y Santo, no sé qué pueda decir, que os estima mi amor tanto, que aún no podrá discurrir la confusión de su encanto. Sois mi Esposo, y mi alegría, sois mi Dueño, y mi Señor, sois Vara, que florecía en vuestra mano con flor. Sois Estrella rutilante, de las doce la mayor, que entre sueños bello Atlante miró vuestro Antecesor, sujetándolas triunfante. Sois merecedor también, que con esto se echa el resto, ser Padre de un Dios mi bien, que contra el pecado opuesto, nacerá de mí en Belén. Vos sois Padre Putativo de este bien tan fin segundo, y sois mi Esposo querido, que con esto sabrá el Mundo, que Vos lo habéis merecido. Qué puedo decir, si todo en vuestra persona está? Sois::: Dulce Esposa, basta ya, que eso es pagarme doblado, y pienso está el Lugar cerca, que los gallos han cantado. Descansad, amado Esposo, que el camino, y el venir a pie, será ya forzoso no lo podáis resistir. Cómo puedo yo cansarme, llevando en mi compañía la que es Norte, la que es Dia del aflicto Caminante? Mas antes yo ya colijo, Virgen Pura, y Soberana, Aurora de la mañana, que a Vos os aflige el Hijo. Empero no he dicho bien, que antes no sois la afligida, y en dicha tan merecida antes se os da el parabién; más consolaos, Señora, que siendo breve el camino, llegaréis donde convino que nazca la bella Aurora. También, Esposa querida, echo de ver, que se acerca vuestro Parto, Sacra Puerta para la Celeste Vida; y ha sido bien reposemos del trabajo del camino, que no faltará un vecino a quien posada lleguemos a pedir; porque trayendo adiós, que es nuestra alegría, Virgen Santa, en compañía, la darán, así lo entiendo. Descansad, Esposa amada, que parece que el camino ha ofendido, y fatigado al hermoso Rostro, o Cara. Mi dulce Esposo, con Vos no me puede fatigar el camino, ni cansar. l , , Por éncima de aquel lomo pienso que ha de ir el camino; nunca yo tanto destino he tenido; ya en mi abono pienso que veo las luces del Lugar, cerca estará; alguna Suegra será que anda a coger abestruces. Dios vos libres de caer con mujer, que tenga madre, porque aunque el hombre más ladre, lo que ella dice ha de ser; quiero llamarla, por ver si compasiva me enseña la senda que he de coger para acertar mi camino. Ah, suegra de algún Pollino, Vieja de las que se usan en el mundo, que se toman de los años, y del vino, y de aquellas, que pregonan, cuando los dientes les faltan, que es corrimiento, y desdoran las arrugas de su cara con decir, que son herencia, y los disgustos las canas; y de aquellas de a setenta que barro comen, y mascan, y claman continuamente quejándose de dolores de las muelas, y los dientes, y en sus bocas yo aseguro, que maldito el que ya tienen, y con esto disimulan la vejez impertinente, engañando a más de cuatro con un disímulo aleve. En fin, Vieja sin colmillos, quereisme decir por donde tengo de echar, por adonde, para no errar mi camino? Parece, hermosa María, que oí ya la gente hablar, andemos para el Lugar, por si alguien nos da acogida. Vamos, Esposo querido, que vuestro gusto es el mío. Aquí me parece justo el estar ahora escondido: quién serán aquestos dos? un Viejo es, y una Mujer, y pienso yo que vendrán a obedecer a su César en el pregón publicado, en que manda, que so pena de que tengan dos, o tres Suegras al cabo del año, que es el castigo más cruel, que pueden darle a un Cristiano; y más pesado, a mi ver, manda, que todos sin falta se empadronen, o entapicen, para que el César con esto él tanto venga a saber de la gente, que en su Imperio están sujetos a él. Oh qué linda es la Señora! es más bella, que un crabel; pues el Viejo me dirán, es un César por mi fe, aunque mi amo me riña de que he tardado esta vez, he de saber por mi vida, qué es lo que intentan hacer. Quiero llamar, Virgen pura, a esta puerta, por si hay quien posada nos quiera dar, para que Vos descanséis; y porque pienso el Infante, sumo Dios, y sumo Bien, da priesa ya por salir a rescatarnos de aquel pecado, y culpa primera; que causó nuestro primer Padre, pues que por su culpa todos venimos a ser esclavos de Satanas, llamar quiero, pues, mi bien, a estas puertas. Ah de casa. Quién llama a tal hora? quien Un pasajero es, amigo, que os suplica tengáis de él piedad, y por esta noche pide posada le deis. Váyase con Dios, hermano: qué engañoso, y lindo pie se habrá tomado el ladrón por robarnos! Por mi fe, . que tienes más traza tú de ser ladrón, que no él. Esposa, aquí no hay remedio de que posada nos den: quiero llamar en estotra, que un pariente he de tener, y diciéndole quien soy, posada tendremos de él. Ah de casa. Quién va allá? Decid, amigo, que es un pariente de vuestro amo, el Carpintero Joseph. Pues bien, qué quiere a tal hon Que le pide por merced, que por esta noche helada, posada, amigo, le dé. Váyase con Dios, hermano, si no quiere que le dé la posada que me pide con la que no le esté bien. Hombre ingrato, qué es aquesto como desprecias al que viene a morir por salvarte del poder de Lucifer? Cómo es posible que seas tan bruto, y tan descortés, que desprecies de ti mismo lo que a ti mismo está bien? Repara bien lo que haces, que es echarte a ti a perder, y desazonar el gusto de Dios, que por ti ha de ser muerto en Cruz por malechor; y por qué piensas, por qué? por salvarte de la culpa que cometes contra él. Hh desdichados de aquellos, que no conocen el bien que Dios hace cuando llega a visitarlos, y a ver! Ay de mí, dulce María! qué es lo que mis ojos ven? que no repare esta gente en que en Vos viene el Joyel, Rescate rico del alma, Divino Melchisedech, para que con rigor tanto nos despidan, y nos den tan desabridas respuestas! qué hemos de hacer, dulce Bien? Qué es aquesto, Esposo amado? así os entristecéis? dejad tristezas a parte, no os desconsoléis, Joseph, que si a Dios la puerta cierran, él nos sabrá recoger. Hay cosa más lastimosa! este Mesonero es el piloto del infierno, o el alma tiene ya en él. Qué responda de esta suerte a esta Azucena, y Crabel, que a mi parecer los Cielos su hospedaje podían ser! voto a mí, que si tuviera donde poder recoger a la Señora, y al Viejo, que los había de hacer unas migas tan garridas, que las pudiera comer él so Cura de mí puebro, y aún el mismo Sacristen. Vamos, Esposa querida, pues entre esta gente infiel no hallamos posada alguna, entre animales me iré, por si tienen más piedad del mismo que les dio el ser. Vamos, pues, Esposo amado, que Dios nos ha de valer. . Ya se fueron, ya me salgo, porque antes de amanecer pueda comprar el recado para poderme volver; quién ha visto tal rigor? Que es posible que haya quien a tal Señora despida, sin quererla recoger! mas a tal puerta llegaron: él no es mesonero? pues bastale el nombre que tiene para piedad no tener. Quiero ver si de mi haro algo se puede perder, porque despachando aprisa me pueda presto volver. Acítera, Vinagrera, y bota, alhajas de quien debe cuidar el buen mozo por siempre jamás, amén. Todo está, nada me falta, quiero volverlo a poner en mi alforja, y caminar a la Ciudad de Belén, que me aguardará mi amo ya por horas, como aquel que por instantes espera, que le lleven de comer. Tras este triste mendigo ando sin tener sosiego, posible es que este enemigo vuelva en llama el vivo fuego del furor con que le sigo; pues atrevido, no entiendas, que cuando al Cielo te subas, pondré a mi furor las riendas, que subiré hasta las nubes, cuando allá subir pretendas. De aqueste triste Pastor me pienso informar de hecho: Qué enigma es este temor, que causa dentro del pecho un tan notable temblor? qué Varón, o qué Doncella son estos que me maltratan? o qué reluciente Estrella es la que dicen, que trata salir de una Virgen bella? esto mi furor abate de suerte, que me consumo, y el fuego que me combate se convierte todo en humo, sin saber quien esto trate. A este Pastorcillo quiero preguntar, si de ellos sabe. Ah Pastor. Válgame el Cielo! qué ronca voz tiene el ave que me habró! mas si es becerro? Un Pastor soy, no te asombres, que por este prado ameno guardo ovejas. Pues qué quieres? Que me digas, porque peno, si es que hacerme favor quieres, quien son estos pasajeros, que fueron por aquí ahora? Par diez, señor, por lo menos, es una linda señora, con unos ojos serenos: una zagala hay allá en el Lugar donde vivo hermosa, mas arre allá, con ella no vale un higo, aunque más pólida está. Lleva un Viejo en compañía, detán grande autoridad, que parece sin porfía, un Profeta en santidad, y un Rey en su gallardía. Pero quién, señor, sois vos, que con preguntas tan raras saber queréis de los dos el linaje, y lo que pasa? parece, si no me engaño, señor, que tenéis dos caras: juro a non de Dios, zagal, que pienso acá a mi pergeño, si no se engaña leal, le dais a él, y a su dueño noticia de que oléis mal, y así no sois de mi gremio. Calla, Pastorcillo simple, que me incita tu simpleza a aumentar más mi braveza, y a que mi fuego se incite: vete, que por no ensuciar mis manos te dejo ir. Muy bien lo podéis decir, que estoy hecho un muladar. Cómo ladrón cuando quiere, ayudado del silencio, escalar alguna casa para robar lo que hay dentro, y como teme culpado, aunque se arroje resuelto, cada sombra le parece un gigante Polifemo, cada luz una escopeta, cada rumor un portento, cada bulto un hombre armado, cada paso más un riesgo, cada linterna una escuadra, y cada susurro un trueno; así yo, ladrón del alma, que desde el instante mismo en que Dios quiso crearla ando por robarla, y vengo: ahora más, que otras veces, todo de temores lleno, de confusiones, y dudas, cuanto escucho, y cuanto veo pienso que son nuevas gracias, nuevas mercedes, y nuevos auxilios, que quiere Dios, bajando del Empireo Cielo, hacer al hombre (ay demí!) De aquí acecharé, si puedo, de estos dos algún resquicio de sus santos pensamientos, por divertir a los míos, que están vertiendo veneno. Ahora con alegría entra el miserable Viejo en un portalillo pobre lleno de paja, y de heno. Digo ahora, que mis penas se han mitigado con esto, que Dios no había de nacer en tan miserable puesto. Empero ya la Doncella con lágrimas de contento, parece que da a entender la gloria que oculta dentro. Mas ay de mí! como ahora tan descuidado me muestro? vengan todos mis secuaces a deshacer este enredo: ya hasta los animales reconocen el Lucero, que quiere salir almundo. Válgame todo el infierno! parece que ya la Virgen acomoda el pobre lecho; y aún parece que la gloria se ha trasformado del Cielo. Gloria a Dios en las alturas, y paz al hombre en el suelo. Y para mi rabia, y penas, que me ardan en vivo fuego. Qué es lo que mirando estoy! que misterioso portento es este, Cielos airados, que así me abrasáis en fuego! Dios nacido en carne humana! cómo puede ser aquesto? venir a tanta miseria, quién es el primer supuesto! Dios, Principio de las cosas, Causa primera en efecto había así de humillarse! no lo creo, no lo creo. Luzbel arrogante, y loco, piensas tú, dragón soberbio, que Dios te había de dar luz para saber el Misterio de su santa Encarnación? no hay pensarlo, ni creerlo, que por eso el mismo Dios disfrazado así se ha puesto; y pues ves a Dios nacido, puedes ser el mensajero, anunciando a los Pastores, que Dios ha venido al suelo. Bien haces, falso enemigo, burlarte de mi bien puedes: mas pues he sido testigo de mi mal, haré que quedes de mi gran poder vencido: y haré de tal suerte yo, que aunque el mensajero seas, diciendo que Dios nació, duden eso que deseas, si ha sido verdad, o no. Haré a los mismos Pastores, que dieres tú la embajada, que desprecien tus loores, y que no sirvan de nada tus embelecos traidores. En hábito pastoril enredaré tus promesas, y con mi maña sutil haré, que lo que confiesas no lo crean más de mil. Ea, belico escuadrón, salid del oscuro centro, y con mañosa invención haced guerra por el viento, que ahora es fuerte ocasión; romped esos parches roncos, y con el ronco instrumento los soldados más viciosos guerra clamen contra el Cielo: las banderas enarbolen, y del temeroso infierno mis valientes escuadrones salgan vestidos de acero, que bien lo habrán menester, si pelean contra el Verbo, si es que verdad pudo ser lo que dijo el Paracleto. Salga, pues, la Astucia mía, que con su ayuda pretendo derribar una muralla, que Dios en el Hombre ha hecho; y mi poderosa Envidia, como soldado tan diestro, tendrá el oficio de Alferez en la guerra, que hoy intento; y todos mis Capitanes salgan hoy a echar el resto, pues que yo salgo a hacer guerra contra Dios a sangre, y fuego. Ea, soldados, pues todos estáis dentro de mi pecho, todos juntos la venganza intentar conviene luego, porque no es razón que L habiéndome hecho dueño desde la culpa primera del Hombre arrogante, y fiero, quiera ahora perdonarle, aunque le pierda el respeto en quebrantar lo vedado de aquel divino precepto. Dios muy mal anda conmigo, sosiéguese un poco el pecho, y en el Hombre haga justicia, pues conmigo es justiciero; por su culpa condenado estaba el Hombre a destierro, no es justo revoque Dios lo que una vez ha propuesto. Voy, pues, a dar mi batalla, voy a prevenir mi ejército, que si mi Astucia me vale, cierto tengo el vencimiento. . Como el monte es intrincado, muy mal el ganado pasa por su aspereza robando sus bellas cándidas zarzas. Silvio, vuestra habitación, como estáis en la montaña, es áspera, y combatida de brutos, y fieras varias. En el pasto más copioso, que tuvo aquesta comarca, pudo hacer su habitación, y no en aquesta tan mala. Por eso me amparé, amigos, de vosotros, por que al alba salgamos en compañía a visitar las distancias, donde pasta mi ganado, que las fieras me amenazan gran ruina, y gran perdición en mi apacible manada. El hielo es mucho, y la hierba consumida con la escarcha, ni bien sale de la tierra, ni bien se muestra su cara. Llegó Almodrote? . El zagal, que os sirve es gran camarada mío, tiene bravo humor, él dice que baila, y canta, que dispara bien la honda. Mejor la bota dispara, siempre tiene hambre canina, siempre sed, como el que rabia. Él es linda pieza a fe, y te aseguro se pasa harto trabajo con él, Menandro: que esta mañana le envíamos a Belén por aceite, pan, y vino para aliñar de comer algunas migas, siquiera con que podamos vencer este frío intolerable. Y es cierto será muy fácil, con que después de comerlas las remojemos en vino, que puede abrir una peña; pues comparado con esto, que en el contorno se gasta, no es mucha alabanza esta. Pardiobre, Silvio, que yo padezco esa misma falta. Pero ya viene Almodrote. Bueno. Es grande hombre de bulla; recogistes el ganado antes de venir? . Ya anda nuestro zagal con gran priesa recogiendo nuestras Cabras, no hay diablo que las resista. Buenas noches, camaradas. Cómo ete has tardado tanto? Par diez, que en Belén me está abierta la boca viendo tanta gente como andaba, con más bulla que otro tanto, sobre la lista, o duana, que el César intenta hacer, para saber cuanta gente sujeta tiene en Belén, y en su comarca, o distrito; y así manda el dicho Rey, el que todos sus vas se entapicen, o empadronen. Gran novedad es sin duda. Hay más de nuevo? No hay blanca: quien tiene dinero reina, quien tiene Suegra se mata, quien lisonjea está rico, quien dice verdad le matan, quien es pobre no halla amigos, y quien los tiene, y los halla, son los que lisonjeados disipan, triunfan, y gastan con ellos lo que no tienen: mirad qué amistad tan rara! En fin, todo es embeleso cuanto dicen, y cuanto hablan; la justicia al pobre solo procura quitar la capa, al caído no le ayudan, sino siempre a que más caiga; el más amigo la pega, como quien no dice nada, y todos en esta chusma usan la ley de latrampa. Los Mesoneros ahora se podrán hacer de plata. No se descuidan, señor, oye, pues, bien lo que pasa: casi cuando el Sol quería encapotar su luz crara, una crueldad vi que usó un Mesoñero, que basta el nombre para advertir lo que mi silencio calla. Llegó pardiobre al mesón una mujer tan gallarda, tan hermosa, y tan garrida, que no me pareció humana, si divina, que su rostro hermosas luces mostraba. Veis Gila, que es la más bella reina de esta campaña? es en comparación suya su cara de la mí haca, pues el cabello pulido, con una trenza de nacar preso, y sus lozanos rayos me pellizcaron el alma. Luego un venerable Viejo, que solo en su vista daba muestras de veneración, llegó a pedirle posada; más el uraño hocicudo, que hasta en razones araña, le dijo que no la había: repitió otra vez con ansia, que de limosna le deje en el umbral de su casa; responde, que no se canse, (que siempre quién pide cansa) y con la puerta en los ojos le dio: Qué tigere hircana usara tal crueldad! el pobre Viejo, y la Dama fueron buscando su vida, y contando las aldabas. Todo es interés el mundo. Solo el amor no se paga. Allá en la Corte, señor, por el dinero se ama: si el amante no da el pago, los vestidos, las olandas, como entre perros, y gatos, que ya riñen ya se arañan, anda el amor titubeando, hasta enviarle noramala. Mucho has notado, Almodrote. Traes recado? Lo que mandas todo puntual lo previne. Almodrote, y las sonajas? Dejadle, porque si empieza, hará a la cena mil faltas. Vaya un poco de festín, que después la noche es larga, y prevendrá lo que dices. Vaya, Lisandro. Pues vaya: A qué son? . Al que tú quieras; pero has de cantar las bravas seguidillas que tú sabes. En hora buena. . Pues vaya. Por mis pecados, señor, . me casé con una dama, es del Tribude Judea, muy hermosa, y mala cara. Cómo, necio, puede ser ser hermosa, y mala cara Cómo? yo os lo diré; porque de noche en el tacto, cuando más oscuro hace es hermosa; y al contrario, de día tiene una cara, que de mirarla da asco. . Prosigue. Tiene los dientes postizos, y una potra en la garganta, que parece por mi vida, que allí se le fue la panza. Esta tal tiene una madre, que permitió mi desgracia, que de mí se nombre suegra, que es tener el diablo en casa: porque la suegra mala es como la vida de la aldea, de que suelen decir, que Dios se la dé a quien la desea. Victor, grandes gracias tienes. Sin duda que yo he llegado donde lograré el deseo; qué hacéis, amigos Pastores? Válgame Santa Susana! Al monte. Ya no podemos. Ya yo me yo por las bragas, que térito que me arrugo, que las tripas se me enjuagan: este salvaje qué intenta? quien pudiera hacerse araña, y caminar por el techo, sin que me viera, ni hallara. Qué os asombra? el Hombre soy. Es verdad que se trasladan en lobos de en cuando en cuando. Qué dices? . Ahora me traga. Buena holgura. Qué holgura, o qué niño muerto? yo más la tengo por ganga. h . Que se allega donde estoy, esto es hecho; gran Monarca de cuantos coros la tierra ha ocultado en sus entrañas, no me tragues por tu vida, que te empeño mi palabra de darte mi Suegra al punto, si quieres ir a mi casa, siquiera por que mequites una perdurable carga. Qué lindas vienen! qué miro Válgame Santa Susana, Santa Leocadia bendita! Misericordia. Esa aguarda mi fe. Ay dolor! . El dolor de mis pecados me salva. Esta pasión. . De ella espe sea rescate del alma. Eres Ángel? . A él espero. No esperes con tales patas, sacanos de aquestas penas. Penas tendré hasta que nazca Dios. . Di, qué Dios? A él pretendo venerar en mis entrañas. Brava forma de visión. Perdón. . Ese solo falta para alivio a mis tormentos. Para alivio a nuestras ansias. Llegad, llegad, no temáis. En aquesa confianza llegaremos a servirte. Danos a besar tus plantas. Levantad, hijos, del suelo. Señor Hombre, qué buscaba a estas horas por el monte? sin duda que andaba a caza. Espero mi bien aquí. Por desesperarnos anda, y con eso no cenamos quedándonos de la galla. Los manjares más augustos serán que honre la cabaña el Hombre con su presencia, y sus venerables canas. Con las migas que venía, huí el fuego, y di en las brasas. Coma, que hay dada sentencia desde Adán, el Patriarca, que coma el Hombre, so pena de pad ga, cer muer te ar que dulce nunca la hubo, sea de hambre; o de rabia. Por daros gusto lo haré. Acetó de buena gana: no lo decía por tanto: no dejará una migaja en metiendo el cucharon de su manopla, o cuchara, que si come como viste, es de una bestia su traza. Sentaos, y vaya de fiesta; traes la bota? Esa me rasga el corazón, porque pienso no llegará a mi garganta. Agradezcoos festejo, tanto aplauso, y alabanza. Descuídense en comer todos, que a mí, y al señor nos bastan las migas que están presentes. Y cual queman las bellacas. Pues el ajillo, cual pica. Todo la bota lo apraca; como calla tanto el Hombre? No come bien quien no calla. Brava prisa hay a la fiesta. No es mucho, que el hambre es brava. Tostones me hace la boca: venga la bota, que pasan nece sidad los gaznates. Beba el Hombre. Cuál se enjuaga! él se traga su porción. A mí me toca empinarla. Barrabás, y cual empina! No me hagas beber con tasa; vaya, Menandro. Allá va, Lisandro. Y qué buena flauta! qué bien empina! no llega el licor a mis entrañas. Qué bravamente consuela! vaya otro, Lisandro. ̱. Vaya: a tu salud, Almodrote. Brindada tengas el alma. Duélete de mí, Lisandro, que eso es ya beber sin tasa. Bebe, Almodrote. Oh qué gloria! o qué contentos! qué gana! qué regalo! qué dulzura! Pardiobre que ahora calla; adónde vas? que te pierdes. Él se ha quedado sin habla. Almodrote, deja algo. Ya a mí el vino me dejaba; bravo licor! yo me apuesto, que tal vino no se halla en cuantas tierras anduvo la dehesa de las parras. Mas señores, qué es aquesto? muchas luces me acompañan, muchos cándiles me cercan; para qué son tantas hachas? la cabeza se derrienga: hola, no miráis las danzas de Suegras, que a los infiernos van a la posta por cartas? el mono sale corriendo; y cual toca las sonajas! a fuera, que sale el toro. C Hazte a fuera, aparta, aparta: o qué bravo! o qué ligero! oh cuál corre! . La zorraza que has cogido. . Siempre ofende al Hombre beber sin tasa. Valiente lobo has cogido. Mas que eso la vieja pasa: adelante, que yo soy el Alejandro Monarca de Roma: hola, criados, no me seguís? qué tardanza! estad a fuera, gallinas; guerra, guerra, al arma, al arma. Buena va la noche, amigos. Fuera, fuera, aparta, aparta, córranse luego los toros, aprisa jueguen las cañas, por que soy el gran Señor a que en se rinden las parias por el mundo, y por ser la fuerza de las armas: cierra con él, ya se matan, ya tocan las chirimias, y ya roncan las cajas, que todo es alegría, si está llena la panza, a fuera, a fuera, aparta, apar Que no te canses! Dejadle. Tú eres solo quien me Oíd, santos Pastores; vuestro celo obliga a Dios, que por mi voz os diga, que Dios en un portal pobre, y al hielo se ha hecho Hombre, y a pagar se obliga deudas, que al Hombre echado habían del Cielo: Hombre, alégrate ya, pues se mitiga tu pena, y tu dolor, vencedor eres, sigue mis pasos si adorarle quieres. Ángel divino, tus pisadas sigo. Todos te seguiremos, Amigo, por que tanto bien gocemos. Señor Ángel, yo os ruego, que su amigo procure que otra vez no me dé espanto. Adónde está el valor? . Ya me mitigo. Todo me infundo en el Querubín santo: cualquiera de vosotros sea testigo de esta grandeza, Celestial Renombre, que he de gozar a Dios viéndole hecho Hombre. Vaya de fiesta, vaya de alegría, pues es nacido Dios. . Qué gran contento! Naciendo el bello Sol, la noche es día. Venid a ver el singular portento en brazos de su Madre, que es María, a quien quiso escoger por instrumento la suprema de Dios sabiduria. Vamos allá con gozo, y regocijo, pues a la tierra Dios envió su Hijo, vamos a celebrar tal conveniencia. Rajas me pienso hacer en su presencia. Y yo coplas haré a su bienvenida. Pues yo por él haré cuanto me pida. Venid, que el vivo amor siempre sin tasa le abrasa el pecho, el corazón le abrasa. Tarde pienso he llegado a ejecutar la astucia en que me anego, pues mi pecho abrasado quisiera hacerlo todo un vivo fuego. Mas de qué hay que quejarme, si la ocasión no es día los Pastores con prisa a Belén aceleran su viaje alegres, y con risa, guiados de aquel Hombre, aquel salvaje, que a Dios por el pecado ha venido a ponerle en tal estado. El Infante nacido me viene hoy a quitar lo que yo heredo; y ya que embravecido en él mismo no puedo (de no sé qué impedido) ejecutar mi saña, y mi denuedo, en el Hombre, pues es su semejanza, ejecutaré altivo mi venganza. Lágrimas de sus ojos apoyen el valor de mi cuidado. Todo soy iras, todo soy enojos: mi prisionero es por el pecado, a mí le sujetaron sus antojos, y viviendo en pecado hasta la muerte, mío ha de ser sin duda de esta suerte. Y aunque el Diciembre, Mayo se hace con su venida, no me asombra, que el furor de mi rayo sale cual bella matizada alfombra, que no han de brillar sus bellas flores en competencia de mis resplandores, Ya la envidiosa trompa cecbezn sueña de Herodes en el pecho altivo, porque las venas rompa de inocente raudal que fugitivo parará su belleza en el soberbio mar de mi grandeza. Ya los Pastores vienen calzando plumas en abarca tosca; o qué alborozo tienen! aquí el ardid en mi traición se embosca, y aunque el Hombre los guía, haré que crean todo es fantasía. Alegrad, prados amenos, al recién nacido Infante, pues es Dios, aunque hecho Hombre, teniendo Madre, y no Padre. Salten las fuentes, repitan las aves con voces alegres, y cantos suaves, alegría a los Cielos, y al Hombre pacess Con voces dulces los aires en varios verlos gorjean a la tierra, porque tiene adiós disfrazado en ella. El Hombre suspenso sigue los impulsos de su idea. En felicidad tan grande no es mucho que se suspenda. Que me maten, si este bruto no ha errado ciego la senda, y nos trae a despeñar a las profundas cabernas; n pero allí diviso un bulto: hola, ao, su remenencia sabrá decir, que si hará, de Belén la angosta senda? Aquí lograre el deseo, pues este con la simpleza mis órdenes seguirá. Almodrote, pues te quedas? Infórmome del camino. Amigo, mira que yerras, que aunque ese espíritu hermoso os guía, advierte, que os lleva a despeñar desde un monte, que en lugar de flores bellas, aborta abrojos, y espinas, y luego en puntas de alesnas, con coral ensangrentadas, tienen rompidas sus venas; en un lago de sal caen; y después en unas ruedas todas llenas de navajas le dan aprisa mil vueltas. Válgame el Cirio Pascual! válgame la Cananea! habrá mayor novedad! hase visto mayor treta! así Dios haga ha busted un gran señor, que detenga los pasos mientras aviso a mi compañía necia, que van siguiendo aquel Ángel que a despeñarlos los lleva. Ven presto, que aquí te aguardo. Hh camaradas, no esperan? miren que van a morir, porque el Ángel, que os enseña, por Dios, que es lindo lagarto, por Dios, que es muy linda piera, que os lleva a hacer picadillo en los tajos de las peñas. Qué hay, Almódrote? qué diee Pardiobre que es linda flema escuchadme atento un rato, y os declararé una treta, que aquel hombre que está allí me contó: o ventura inmensa! Has dado un salto a la bota? Trasladaste a la cabeza el vino? qué esas locuras algún licor las conjela. Ven diligente, Almodrote, gozarás de nuestra fiesta. Ven, a qué aguardas, amigo No vienes? en qué te elevas? Qué dudáis? qué os detenís? mirad que la hermosa Estrella va por campaña de flores dando luz a las Estrellas. Venid, pues sois tan dichosos, que llegáis a la grandeza de ver a Dios hecho Hombre derramando, por él perlas: venid, Pastores dichosos. Señores miren que yerran, y miren que van perdidos, que con razones intentan llevarlos al matadero, como dicen en mi tierra: miren que aquel Hombre dijo, no que a una montaña suprema nos llevaba el Angelico Ángel, mas de patas Juengas, a despeñarnos, y luego fuesemos de peña en peña haciéndonos cardenales quebrándonos las cabezas; mirad, que os cuento verdades, no atribuyáis a flaquezas del vino aquestas razones, que un buen señor me amonesta por librarme del peligro: venid, que él dirá la senda. Bueno, bueno está, Almodrote A fe que agarró la presa con buena gana el amigo. Vámonos, que nos esperan el Ángel, y el Hombre, acaba. Ea, Almódrote, despierta. No vienes? en qué te paras? Aguarda, detén, espera, y mirad que vuestro amigo Almodrote os amonesta lo que está bien, no haya luego quebradero de cabeza. Dejemos ese borracho, prosigamos nuestrafiesta. Pues toca las sonajas, y yo las castañetas. No lo han querido creer. Ay, amigo, si supieras el precipicio adónde van! Ea matadme, cautelas! ea abrasadme, rigores! ea atropelladme, ofensas! ea, infiernos, consumidme! pues ni bastan las promesas, ni los rigores obligan, para qué son las diademas de mis victorias, antiguas, si atrevidos atropellan unos Pastores mi imperio, mi industria su rustiqueza? Digo, en qué se ha embelesado? conoce las influencias del Tauro, del Capricornio? cuenta acaso las Estrellas? No, amigo, que aunque bien puedo, no me causa esa tristeza eso, sino el gran Belén. Pues no recibe gran fiesta? Ahora usemos de engaño para burlar su simpleza. La tristeza que yo tengo de Belén, es que quisiera ser ave para volar, y registrar sus almenas. Diz que es muy lindo este Niño. Su alabanza al pecho es flecha, . ven, y no me digas más. Pues la Madre diz que es bella, y que pudo bien parir sin ser menester Parte Ya no te he dicho que calles? Como digo, en hora buena parió, y machacó los cascos al diabro, que es la culebra, que engañó en el Paraiso a la nuestra madre Eva: que si mal no me he engañado, nuestra Santa Madre Iglesia nos lo dice en los Maitines cuando cantan las Compretas. Calla, o por vida del Cielo, que te confunda en la tierra. Ay! que siento en los tobillos un parasismo en las piernas, que de un reto tan furioso las tripas se me derriengan, y el asadura en el pecho de miedo se bambolea. Qué temes? no vas conmigo? Pluguiera a Dios no lo huera. Quiero fingirme amoroso, porque este bruto no entienda quien soy, y deje el camino, y no me vengue, en que muera. Ahora está imaginando por donde ha de abrir las venas para no errar. Buen amigo, lo que digo es que no temas, que son pasiones del alma las cóleras que me ciegan. Esas cóleras par Dios que ni aún una recoleta pudiera, señor, sufrirlas. Vamos por esta vereda. Dónde? Dónde mis venganzas ejecuten con fiereza el rigor de mis astucias, y el ardid de mis cautelas. Y a mí me dé unas abarcas del pellejo de mi Suegra, que si de baca no duran, de ella sí, que es sempiterna. Mi Niño, y mi Rey, hijo de mi vida, que tan cara os cuesta el alma perdida, no lloréis amores, dulce prenda mía, que es gran desperdicio, que esas perlas finas, que de vuestros ojos caen tan aprisa, caigan entre pajas, siendo tan divinas. Mas no hay que espantarme; si vuestra Divina Persona humanada en ellas se abriga, por dar a entender, que en vuestra partida os daréis en Pan a vuestra familia. A Vos, Virgen bella, dulce Esposa mía, que nos dais tal Graño, como tal Espiga, acallad el Hijo, pues que fuistes digna, y entre todas hembras la más escogida, de llámaros Madre de un Dios, que sus iras trueca ya en placer para nuestra dicha. Dulce Esposo mío, ya no es maravilla, que padezca presto quien tanto lo estima; pues baja del Cielo, y encarnando aprisa, en mi carne toma, para ser vertida por los pecadores, con la cual los limpia del primer pecado, que causó la altiva, y vana soberbia, la invención maldita de aquella serpiente, que a Eva le incita, leréis como Dios, si del árbol quitas la fruta, y la comes, aunque Dios lo impida. Temeraria acción, mas ya reducida la tenemos hoy en la Prenda mía. Hijo de mis ojos, toda mi alegría, de mi amor descanso, vida de mi vida. Mira, dulce Esposa, que la mucha grita, que traen los Pastores con tanta alegría, nos da ya a entender, que vienen con prisa a adorar, Señora, al Santo Mesias. Alégrense las aves, los peces del mar, que Dios es nacido en un pobre Portal. Todo Hombre nacido, y todo mortal rendido a su imperio le venga a adorar, pues del sacro Cielo hoy quiso bajar a la tierra humilde por nos rescatar. Ya llegaste, Hombre, a ver el portento que deseas. Dichoso por ti mil veces, o Dios, que mi descompuesta acción enmiendas, naciendo de aquella Madre Doncella! Pastores ved el tesoro que encierra esta pobre hacedle la salva alegres. Qué hermosura! qué belleza? Llegad a adorarle todos, sea el corazón ofertas, que ofrezcáis en sacrificios en aras de su clemencia. No os turben divinidades, de quien es la vista dueña: el organo de la voz, siendo música la lengua, tocad, que vuestras razones, aunque más rústicas sean, Dios los corazones quiere, no repara en consecuencias, pues le movió solamente con voluntad muy entera, para rescate del Hombre, bajar del Cielo a la tierra. Disfrazado en un Portal están el Rey, y la Reina, a quien los Ángeles todos adoran, y reverencian. No sé yo cierto qué don mi humildad ofrecer pueda, que convenga a tal Infante Dios de la naturaleza. Esta olluela, Virgen pura, que es de una blanca manteca, recibid, con ella el alma, porque es la mejor oferta. Pastores, los corazones son los que mi Hijo aprecia. Esos recibid, María, y la voluntad, que es buena. Por mi Hijo lo recibo. Aquesta cuajada fresca, que hizo Silvia mi mujer, os traigo, bella Sirena, para que deis al Chiquito, que derrama hermosas perlas. Yo por Padre Putativo de este bien tan sin segundo, os doy, Pastores, las gracias, y el afecto estimo mucho, que aunque pobres las ofrendas, ricas las puedo llamar, pues con voluntad fincera, y corazones humildes hoy a Dios hacéis oferta. Zagal, que al mundo venís por guardar a las ovejas, que sentís mucho, Pastor, que se despeñen, y pierdan, este cayado os ofrezco, que es insignia manifiesta del oficio que tomáis para ser nuestra defensa. Llorad, Señor, por mi culpa, que ya la elegís por buena, pues por mí queréis nacer, y honrar mi naturaleza: yo no tengo que ofreceros sino es el alma, que es vuestra; mas qué mucho en serlo hará, si tanto, mi Dios, os cuesta? Vos me ofrecéis mucho más, si esto bien se considera, que poniéndome el pecado hecho salvaje, hecho fiera, queréis nacer en Pesebre, porque llegue como bestia a comer de Vos bocado lleno de gloria, y clemencia. Hombre, levanta del suelo, que hoy la suprema grandeza de mi Hijo te levanta a los Cielos, de la tierra. Emperatriz soberana, cuya Real planta sujeta al Dragón tan infernal domando su feroz testa, déjame besar el suelo que tu hermosa planta huella. Desde hoy quedarás en gracia, pues Dios a morir se apresta. Yo por ese favor quiero, (y esto sea por oferta) que una Salve te digamos: Ea, Pastores, en tierra las venturosas rodillas, con oraciones muy tiernas digamos todos la Salve, porque obligando con ella, nuestra ventura asegure, siendo nuestra medianera. Yo, pues, comienzo el primero. Aurora del Sol Divino, que a alumbrar al mundo vi con sus rayos, Dios te Salve. Hija del Eterno Padre, Reina de inmenso poder, en ti mereció tener nuestra dicha, Reina, y Madre. Adiós pusiste en concordia con el Hombre rebelado, sacándole del pecado, Virgen de misericordia. Tú quitaste la amargura de la fruta triste de Eva, porque en tu amor goza; y prueba el alma, vida, y dulzura. Aunque nuestra culpa muestra el castigo que esperamos, seguros contigo estamos, que eres esperanza nuestra. Por defensa te tomamos, sin ti no valemos nada, y si esto, Virgen, te agrada, Madre nuestra, a ti llamamos. Pues de los Cielos airados eres la llave maestra, haz como en la patria nuestra te gocen los desterrados. Y pues eres Madre nueva de nuestra gracia, y perdón, hijos tuyos solo son los que fueren hijos de Eva. En tu Hijo ya esperamos ese Infante que suspira, y cuando a su Madre mira, Señora a ti suspiramos. Si lágrimas derramando ganó el Cielo el que es más fuerte, tus hijos están, advierte, Madre, gimiendo, y llorando. Para que en ti siempre halle protección todo Cristiano, le haces salir con tu mano de este de lágrimas valle. Si nuestro consuelo muestra tu presencia, Virgen pura, santísima Creatura, también Abogada nuestra. De Dios templas los enojos, y en tus ojos la paz vive, que nuestra vida recibe, muestranos esos tus ojos. Que si fueron rigurosos los de la ira de Dios, esos tus Luceros dos serán misericordiosos. Alegrando nuestro luto, tú que eres Árbol de vida, nos darás con paz cumplida a Jesus bendito el Fruto. Porque cuando nos encuentre el enemigo cruel, tendremos remedio en él, por ser Fruto de tu vientre. Oh Palma! Oh Ciprés! Oh Rosa! gozo de nuestra esperanza, Luna llena sin mudanza, Oh clemente! Oh piadosa! Oh Aurora de nuestro día! Oh Arca del Testamento! Oh Estrella del Firmamento! Oh dulce Virgen María! Con tus favores benignos, Señora, ruega por nos, sagrada Madre de Dios, para que seamos dignos. En el mar que el mundo ha visto donde la culpa se embarca, pues de Noé eres Arca de las promesas de Cristo. Amén. Esta Salve, Virgen bella, por oferta recibid, bella Torre de David, del Cielo brillante Estrella. Hombre, y Pastores, recibo la voluntad que mostráis. Es mucho lo que nos dais, pues nos dais un Dios tan vivo; y así nuestros corazones, aunque en oferta se os den, es andar corto con quien nos da doblados los dones. Levantad, hijos, del suelo, que la voluntad recibo hoy por Padre putativo del que es Rey de Tierra, y Cielo. Y prometo de rogar a mi Dios, y Sumo Bien, que en un Portal en Belén hoy nace por nos salva os pague la voluntad, y reciba la intención. O Santo, y Noble Varón! pero qué es esto? callad. Este es, Pastorcillo simple, el camino que te enseño, desde aquí el Portal dichoso podrás mirar. Ya contempro sus grandezas. Calla, aleve, que el mucho poder que tengo ahora verás. Pues qué intentas? Hacerte átomos del viento. Que me despeña, San Cosme. Niño hermoso, Infante bello, valed al que hecho pelota juega con él el Infierno. Pide favor, que no importa, porque verás si al esfuerzo con que te arrojan mis brazos hay quien pueda defenderlo. Ay triste de mi borrico, qué mólido tengo el cuerpo! las tripas se me derriengan por las partes del trasero. Presto acudamos, Pastores, que un Hombre, según entiendo, bajó despeñado al valle por las faldas de aquel cerro. Amigos, corred aprisa. Vamos a ver el suceso, y acudamos, si es posible, con diligencia al remedio. Muy bien remediado estoy, bien lo dice mi gargüero, pues sin mentir me han salido tres lobanillos y medio, que lobos deben de ser, pues acuden al pescuezo. Quién sois, amigo, decid? Señor cara de guíneo, déjeme por vida suya, así goce del infierno. Si la noche no me engaña, Almodrote es el que veo. Almodrote? Asperges, diabros, que os conjuro sin ser Crego. Hay otra zorra, Almodrote? Que es zorra asperges: qué veo! a redro vayas, demonio, que me fino, que me muero: hermósito Chiquitito, Infante del orbe excelso, sacadme de aquesta angustia, que si no, en ella me quedo. Sin duda ha perdido el juicio, y de ese monte soberbio se arrojó precipitado. Lastimoso es el suceso. Amigos, llegad, llegad, y alzadme de aqueste suelo, llevadme al recién nacido. Salud tendrás con aquesto, que este es el Dios de la vida. Es engaño manifiesto: como no pudo librarle cuando le arrojé a los vientos? Por mostrar más su grandeza, que antes de arrojarle, es cierto, si prevenía el peligro, era menos el trofeo: luego será más el triunfo sanándole ahora. . Cuando:: Que ya no me duele nada. Qué maravilla estoy viendo! mi valor se desvanece, iras arroja mi pecho. Cómo es posible que sufra tan excesivos tormentos sin ir a vengarme yo? Ea, pues, abrios, Infiernos, y sepultadme entre llamas, que aunque están grave el tormento, quiero más no ver mi ofensa, que penar como aquí peno: Infiernos abrid la boca. Niño hermoso, qué es aquesto? No temáis, santos Pastores, que el Demonio, como ajeno de tanto bien, pretendía deslucir vuestros intentos. El Ángel dice muy bien, si no díganlo mis huesos, pues me quiso despeñar, porque no llegara a verlo; mas dejadme dar las gracias, que aunque es el traje grosero, tengo habilidad también de hablar culto, si yo quiero. Loco de contento está. No es mucho en tan grave aprieto. Celeste Escuadrón lucido de Dios te da aclamación, y yo en tan bello Escuadrón por el cabo me he metido; admite, Niño querido, pues se ha venido rodado, de mi afecto fiel guiado, (como en el suceso ves) mi corazón a tus pies en tus ojos abrasado. Dejad, mi Niño, y mi bien, que os bese las plantas bellas, y dad licencia que en ellas lágrimas vierta también: recibid el parabién, que os da mi afecto amoroso, ya que llegué venturoso a adoraros en Belén. Tu inocencia, amigo, fue la que te libró del riesgo, y el poner la confianza en el Soberano Verbo, que es juzgado por mi Hijo por Soberano Decreto; y así todos los mortales reconozcan el inmenso R beneficio que les hace siendo su Padre, y su Dueño. Por Rey le adoramos todos, él es solo nuestro Dueño. Bien decís que es vuestro Dio pues que formó como dueño la máquina de las nubes luminándola con Febo, dando a los peces cristales, a hermosas aves el viento, a las tierras las guirnaldas, esmaltes de su recreo. Vivid en paz, y seguros, asegurándoos un Reino celestial yo por mi Hijo, pues viene para remedio del Hombre, y su descendencia aqueste encarnado Verbo. Yo agradecido a bien tanto soy su esclavo, y lo confiesto por mi verdadero Dios, pues redime el cautiverio, que ha tantos años que sufro, por que brantar el precepto. Agradecidos quedamos. Yo por el Orbe universo voy a convocar las gentes, que alaben vuestro trofeo: Pastores, quedad en paz. . Par diez que será mal hecho apartarnos de esta holgura, si después se ha de ir al Cielo, y ahora estamos en él: ahorrémonos el dinero, que nos costará el viaje, porque dicen que es muy lejos. El acuerdo es como tuyo; mas lo que ahora debemos solicitar, pues está Or ya concluido el Misterio, es pedir al Auditorio, dando fin al Nacimiento, q , el perdón de nuestros hierros