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Texto digital de El renegado de Carmona

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Lorenzo García
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El renegado de Carmona. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/renegado-de-carmona-el.

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EL RENEGADO DE CARMONA

JORNADA PRIMERA

Veinte años ha que en la Africana playa soy Moro robador, lobo inhumano, y tengo cuatrocientas Atalayas, cautivas en Árgel del Rey Cristiano, y en sus coros, fronteras, y sus rayas, con invicto valor, fiero, y tirano, tengo postradas hasta los cimientos sus torres levantadas por el viento. Midiendo a pies las Andalucias, he cautivado más de mil personas, las cuales he pasado a Berbería; y en Argel, donde tengo mil tahonas, el verlos trabajar es mi alegría, que allí los tengo, y en lugar de bestias los hago trabajar con mil molestias. Unos traigo en mis huertas, en sus norias sacando agua las noches, y los días, rque se rieguen coles, zanahorías, armiulles, verenjenas; y a porfías les hago, celebrando mis victorias, dar vueltas con terribles agonías, a puro azote, al lerdo despedazo, dándoles a comer vizcocho bazo. A otros hago remar en mis Galeras, y tanto a que trabajen les obligo, con entrañas tan rígidas, y fieras, que algunos quedan muertos del castigo, para alimento de marinas fieras, siendo la muerte en ellos fiel testigo; y el ver morir a muchos con el susto, acrecienta las glorias a mi gusto. Cuando yo tengo alguna pesadumbre, con un revenque voya dar en ellos, veinte años ha que tengo esta costumbre, y les meso las barbas, y cabellos: mi soberbia me ha puesto en tanta cumbre, que por no reservar ninguno de ellos, persigo a Cristo, y a su Madre Santa, como otro Pablo, a quien la Iglesia canta. Tengo trato de Negros, y de Esclavos, algunos de ellos vendo, otros alquilo, a unos los hierro con ardientes clavos, y a otros con tijeras los trasquilo: unos ay, que regalo como pabos, y no sin gran misterio es este estilo; estos son los bermejos de altos bríos, que los vendo muy bien a los Judios. O, quien tuviera cuatro mil Cristianos, todos bermejos, gordos, y en cadenas! qué de escudos contaran estas manos! mis arcas de doblones viera llenas: que los Judios, de codicia vanos, los precian más que al oro, y a sus venas, que los que habitan el Imperio Arménico, me los compran, y pagan para el Senico, Cuélganlos de una viga por los brazos, en medio de una sala, y en pelota, un verdugo cruel a revencazos fieramente los hiere, y los azota: y en habiéndolos dado mil porrazos, hasta que por sus venas sangre brotan, y sobre padecer tanto tormento, me dicen que les ponen cierto unguento, Déjanlos presos tres días de la viga, sin comer, azotados, y al sereno; pasados los tres días los desliga el verdugo, y les da cierto veneno a beber, con que tanto les fatiga, que a sudor les provoca, y en el seno los meten de una estusa, y mientras muere, sudán, y de ellos sacan lo que quieren. Si Alá no lo permite, tú, Mahoma, por qué no das lugar para traellos, pues es mi trato, desde Argel a Roma, el cautivar Cristianos, y venderlos? aquesta causa por tu cuenta toma, para que aumente mi caudal con ellos. Mahoma santo, dame este contento, y haré en medio del mar tu alojamiento. Aquí viene, señor, un Peregrino, en un libro leyendo por el prado. Oh, si fuera bermejo al adivino! Y medrara muy bien el desdichado. El dejar que nos vea, es desatino. Escondámonos presto hacia este lado, que con la ayuda de Mahoma, espero que ha de ser en Argel mi prisionero. Deús, in adiutorium meum intende, Domine, ad adiuvandumme festina. Deténgase, si de ello no se ofende. Suspenda el paso, y diga do camina. Responded, Peregrino, qué os suspende? El presagio infeliz de mi ruina. Decid, adónde vais? Señor, a Roma. En Meca santo adorará a Mahoma. . Y a qué vais? A pedir sobre una muerte, con humildad, perdón al Santo Padre. Qué es vuestro oficio? Oh, caso duro, y fuerte! yo, Moro noble, soy denuestra Madre la Iglesia Sacerdote. Buena suerte! roes daj sioio es bien que os cuadre: y queréis mucho a Cristo, Sacerdote? Mas que a mi corazón. No os alborote. Y de qué Lugar sois? Soy de Carmona. Detente, por el Dios, que está en el Cielo, que estimo más ahora tu persona, que a cuanto poder hoy tengo en el suelo: ser de Carmona, tu persona abona, su Corona me cuesta algún desvelo, porque Cármona de derecho es mía, desde que pasó a España Berbería. Un bisabuelo mío la ganó, y este en paz, y quietud gozó su Tron y el hijo la perdió, que la heredo, por un infiel vasallo, cuyo encono quitarle la Corona pretendió, que a no ser de esa Villa, a quien abono, fuera yo Rey, si de Agarenos Moros fuera España, en quien tengo mil tesoros. La gente estimo mucho de Carmona, por ser Solar de mi abolorio todo, en tanto grado, que viendo una Matrona, descendiente del noble estirpe Godo, que del mundo pudiera ser corona, y de mi ser gobierno, por su modo, yendo desde Carmona hacia Granada, la cautivé al hacer primer jornada. Era hermosa, era muy bien compuesta, jamás vide en mujer mayor belleza, aventajando a todas en lo honesta, que en la mujer es la mayor grandeza: la llevé a Argel, y con solemne fiesta la hice renegar con gran presteza, de Cristo, y de MARÍA, y al momento con ella efectué mi casamiento. Hice solemnes fiestas, y torneos, hubo juegos de cañas admirables después que renegó, con mil trofeos, a quien Argel intítuló notables: quísela mucho, y ella a mis deseos correspondió en caricias agradables, amela mucho, una hija tengo de aquesta Dama, que a contarte venje. Jarifa se llamó la Renegada, y habrá dos años, que Mahoma santo me la llevó a su gloria deseada, la que los Moros aguardamos tanto: y esta hija, que tengo muy amada, es de belleza admiración, y espanto; si tú, Andaluz, pues es tan virtuosa, la quisieres, tendrasla por esposa. Yo te daré a mi hija muy querida, y trecientes esclavos Andaluces, y una casa muy rica, y proveida, con que seréis de Argel preciosas luces, gozando dulce gloria en esta vida, si a renegar de Cristo te reduces, y treinta mil zequies de orofino, y un pabellón de seda Damasquinio. Darere cama de márfil bruñido, dos fuentes de cristal, donde te bañes, y una tapicería, que he traído de Grecia, y Palestina, no lo extroñes, que poco es para ti lo referido y en no aceptarlo temo que te eng ,y P orMahón e jus de amarte mucho más que a mi persona. Yo te agradezco, Moro, esos presentes, y ya que a tu rigor estoy rendido, que reniegue de Cristo no lo intentes, mándame lo que tu fueres servido: y contra mi Ley justa no me afrentes, que me mandes dar muerte solo pido, con dardos, lanzas, fuego, o con veneno, antes que renegar de un Dios tan bueno. Adiós he de adorar con reverencia, y humilde corazón, en quien contemplo tres Personas distintas, y una Esencia, dando al mundo leal, y fiel ejemplo: al Padre, se atribuye la Potencia; al Hijo, de quien soy indigno Templo, el Saber; y al Espíritu Divino, el Amor, de alabanza justa digno. Que el Padre es Dios con viva Fe confieso; creo que el Hijo es Dios; y juntamente, por la Ley Soberana que profeso, que el Paráciito es Dios es evidente: y aunque son tres Personas, no por eso son tres Dioses, que un Dios Omnipotente son todas tres Personas, y un Dios solo le reconoce el uno, y otro Polo. El Hijo Soberano bajó al suelo, a encarnar en MARIA Inmaculada, para darnos favor, vida, y consuelo, y rescatarnos de la culpa airada, en que nos dejó Adan pena, y desvelo: pero está obra fue tan realzada del Espíritu Santo, que procede del Padre, y Hijo: quién negarlo puede? Vistió, al fin, nuestra carve el Verbo Eterno tomando nuestras culpas por su cuenta, y padeciendo desde Niño tierno tan terribles tormentos, tanta afrenta, por librarnos de penas del infierno, hasta pasar en Cruz muerte violenta, redimió del pecado a los mortales, derramando mil fuentes de corales. Quedose, porque más su amor se note, su Majestad en Pan Sacramertado; yo, como he dicho, soy su Sacerdote, y habiendo las palabras pronunciado, que dijo Cristo al darnos este dote, se queda el Pan en Dios transubstanciado, porque su Carne, y Sangre coma el hombre, quedando en gracia, aunque al infierno asombre. Mira tú si será cosa acertada, dejar un Dios tan justo, y Soberano, que obrando redención tan deseada, fue dulce vida del linaje humano: y allá en la Patria de Angeles poblada nos espera, con premios de su mano, llenos de dulce bien, y eterna Gloria, al partir de esta vida transitoria. Cómo es tu nombre? di. Martin Manzano, y Licenciado en Santa Teología. Con cuidado me tiene este Cristiano hoy has de renegar en Berbería, y adorar a Mahoma soberano. En Dios Eterno mi esperanza fía; tu voluntad se cumpla, Dios Divino, pues de llegar a Roma no soy digno. Vaya el Cristiano al mar, y regiso tremos por aquestos contornos todo el día, por si le ofrecen más, y alerta estemos; y si no hay otra presa, a Berbería a vela, y remo luego naveguemos. Mahoma santo, tú mis pasos guía, porque de aquestos deleitosos llanos lleve presos a Argel dos mil Cristianos. Ay, Albucen, oye advierte, y mira, que al Poniente la vista de Levante, descubro hacia la Playa de Algecira una Escuadra de gente muy pujante. Señor, antes que llegue te retira. Este es Fajardo, loco, y arrogante, que viene con su gente en busca mía. 2. Alto a la mar. . Arrima la sactia Cuando me parió mi madre, como acostumbran las Moras, mando que con una aguja pintasen mis carnés todas. Tengo infinitas lavores, y dibujada una Hostía, y un Hombre en una Cruz puesto, entre mis dos pechos forma, y un Niño sobre unas pajas, todo cercado de rosas. Tengo en el brazo derecho dibujada una Señora, que está subida en un Trono, que de unas nubes se forma, y tres Señores la ponen una preciosa corona. En aqueste brazo izquierdo tengo una Cruz misteriosa, con dos cañas, y una tiene oja. una lanza, otra una espe stro de Hombre, siene en fentado en un lienzo, o toca, y en una Columna un Gallo, ambién tiene una Manopla, y arriba tiene unas letras, que ellas deben de ser Godas, porque yo no las entiendo, y tiene otras muchas cosas. Misterio tiene el dibujo; y esta tarde, estando sola, en un espejo acabé de contemplar mi persona; y por mi fe, que me holgara de dar fin a esta congoja, y saber por qué mi madre pintó esto, y no otras cosas. Dos años ha que murió, y Alá la llevó a su Gloria. Hay, madre del alma mía, y como sin ti estoy sola! Qué noble, y qué bien hablada, y qué discreta, y qué hermosa! Qué visitada fue siempre de nuntes Turcas señoras! Qué amorosa era con todos! con sus hijos qué piadosa! y del rigor de mi padre aplacaba mil zozobras. Con los cautivos Cristianos mostraba misericordia, que era su merced Cristiana, y natural de Carmona. Criome con gran regalo, cabal en todas las colas, y arrodillada a los pies de estos que traen la limosna, la oí decir muchas veces: Soy, Padre, muy pecadora. Otras veces la vi estar en un aposento a solas, dándose con una piedra en los pechos muy devota. Visitaba los cufermos, y el Hospiral de las obras; y a los cautivos Cristianos daba en secreto mil joyas. Y debajo de la tierra, en aquesta parte propia, lo que sacaba, y guardaba, cubría con una Josa. Y como yo era rapaza, muchachuela, y juguetona; cunca jamás reparé en esto, ni en otras cosas. Diome un salto el corazón, cuando al jardín entré ahora, y he de ver lo que tenía, por el Divino Mahoma. Ya la losa he levantado, y por mi fe que me alegro, que hay un cofrecillo negro, sin llave está, ni candado. Yo juzgo que escondería aquí algunas, joyas bellas, que las damas, todas ellas las tienen de gran valía. h . Diferentes joyas son de las que yo imaginaba: con aqueste se azotaba, como si fuera ladrón. O, madre mía! y aquí ay una Cruz con un Hombre, que yo no le sé su nombre, ni en toda mi vida vi. Oh, mujer disparatada! lo que aquí dejó metido, si se había aborrecido, o estaba desesperada? Porque mujer que se daba con una piedra en los pechos, mujer que de noche ha trechos ella misma se azotaba, yo no puedo imaginar la intención con que lo haría, las joyas son de valia, volverlas quiero a guaidar. Válgame Alá, y qué sueño, que me ha dado tan pesado! Si este es tesoro encantado, y aquel que le guarda el dueño? En este estrado de flores quiero recostarme un rato, que es de una alfombra retrato, y convidan sus colores, Hija Ay de mí! Pienso que a mi madre he visto; si eres Jarifa mi madre, dame tus brazos queridos. Hija Argelina, Argelina, yo vengo del otro siglo a que te vautices, hija, y sigas la Fe de Cristo. Yo, mísera pecadora, Doña Violante me digo, hija soy de Don García, y de Doña Inés Carrillo. Natural soy de Carmona, y yendo a cierto camino a Grañada, sobre un pleito, tu padre, que era Caudillo de sus Galeras de Argel, saliendo de unos lentiscos, adonde estaba emboscados él me cautivó atrevido. Enamorose de mí, como poderoso, y rico; llevome a Constantinopla a ver al gran Turco, vilo, y aquel breve Mapa Mundí, que está en un globo metido. Hízome muchas caricias, y placeres infinitos, para que la Fe dejase de mi Redentor, y Cristo; nunca me pudo vencer, y diome tantos castigos, que al temor de su crueldad hizo de mí lo que quiso. Negué la Fe de mi Dios, casose el Moro conmigo, y arrepentida después, isé de aquesos martirios. Confenaba, y comulgaba, en retretes escondidos; ayunaba, y liberté mas de quinientos Cautivos: Y a la hora de mi muerte tan grande fue el dolor mío, que pude aplacar a Dios con el corazón contrito. Estoy en el Purgatorio entre unos ardientes riscos, que va condenada estaba; mas la Virgen Sacra quiso, por el Rosario que siempre la rezaba, de su Hijo alcanzarme este perdón, con condición, hija, oídlo: Que si vos os bautizáis, iré libre al Paraiso, y si no, estaré penando hasta el día del juicio. Por la Pasión que pasó aquel Redenptor Divino en el Árbol de la Cruz, que hagas lo que te pido. Oh, Virgen de los Remedios, haz abreviar su Bautismo, pues en esta Mora está tan alto remedio mío! Hija, llámate María; vautízate, sigue a Cristo, entrégate a la verdad, que te acogerá al proviso, que con los brazos abiertos Esus te aguarda propicio. No por las vanas riquezas, pierdas el Cielo Divino, que esta vida Mahometana es del aire desperdicio Ay, triste! Yo qué he de hacer? no sé, madre, qué me has dicho; válgame Alá soberano, y qué sueño que he tenido tan pesado! Adónde vas! Que me vautice me dijo; madre, madre, vuelve, mira que me has dejado partido el corazón: no me aguardas? dónde vas? Esclavos míos, no volvéis? vení a buscar la causa de este prodigio. Del Sol que alumbra los Orbes, de cuanto la tierra tiene, y del trono de Mahoma blasfemo cuatro mil veces. De cuarenta años de edad, y de cosario los veinte, con seis Galeras, que traigo surcando esos mares siempre, con un solo esclavo quiso mi fortuna que volviese a Argel, cuando con ducientos no es posible me contente? na Oh, mal aye mi fortun que en esta ocasión rebelde se ha mostrado contra mí, habiendo mostrado al verme con tanto orgullo su rueda, tan favorable otras veces, a el rayo de la cuchilla, que esgrime, este brazo fuerte! fasa aquí, esclavo. Aquí estoy am servicio obediente. Aguarda; qué cerco es el que en la cabeza tienes? ̱̱. Corona, que no merezco. Por el Dios que nos mantiene, que es Rey. Soy Sacerdote, como te he dicho. No niegues nverdad tan notoria. ̱. Que es Rey, es cosa evidente, que Corona, y de Carmona, bien la consecuencia viene. ̱. No hay duda, que coronado, yaspecto tan eminente, la Majestad representa, que se requiere en los Reyes. Si queréis saber quien soy, ecuchad, que brevemente esharé un discurso cierto de la verdad, que es aqueste. Jonará de padres nobles (omo he dicho muchas veces) erla Villa de Carmona, Paria, que mereció siempre ramada por lo ilustre, ypor lo afable que tiene. (ristoval Manzano es mi padre, de sus parientes, de todos muy amado, sus nobles procederes. madre fue una matrona, eDios en el Cielo tiene, Inés Velez llamada, efue ejemplo de mujeres, avirtud, honestidad, losas acciones prudente. ome mi padre a estudio, edo de edad suficiente; poreché el tiempo, muchos testigos hay que lo aprueben, pues en menos de seis años, quiso el Cielo darme suerte, que estudiase Teología, ciencia, que su objeto tiene en Dios, cuya porestad Cielos, y tierra mantiene. Ordeneme Sacerdote, dicha que a todos excede, pues Vice. Dios en la tierra el que ordenan rectamente es, y con cinco Palabras a sus mismas manos puede hacer que baje a una Hostía el Señor Omnipotente, y en Carne, y Sangre de Cristo la substancia se convierte del Pan, quedando de Pan tan solos los accidentes. Esta es la causa de estar coronado, como adviertes, que aquesta Corona, ponen siempre a hombre que tuviere Ordenes Sacras, porque le conozcan, y respeten. Esto es cuanto a la Corona, y la causa de ponerme a peligro, de que así cautivo a Argel me trujeseis, fue, que yendo a holgarme en casa de cierto amigo, y pariente, una noche me encontré con un hidalgo: o bien fuese, que el demonio revestido en su corazón viniese, o fuese, que esta desdicha había de sucederme, me dijo: Seor Licenciado, trate usted de defenderse, que ha de morir, voto a Dios, si no lo hace diestramente. Yo le dije con palabras comedidas, y corteses: Diga me vuesamerced de ese disgusto que tiene la causa, porque yo sepa el martarme que le mueve. Respondiome: Tengo aquí en esza casa de enfrente una que ama, a quien adoro, y tan solamente el verle en estaa calle ha causado en mi celos tan ardientes, que he de matarle, o morir primero que el puesto deje. Yo le respondír Primero que a la ejecución se empeñe, por la fe de Sacerdote, doy palabra, y juntamente juro por los altos Cielos, que no trato de ofenderle, ni a dios, ni a vuesamerced, que en esta causa no puede culparme, ni condenarme, ni el pensamiento más leve. Apenas le repliqué, cuando, como rayo ardiente, furioso enviste conmigo. Yo, acordándome, que siempre la defensa es natural, procurando defenderme, en pago de su soberbia, quiso el Cielo que le diese, por arrojarse furioso a querer darme la muerte, una estocada, de que murió sin poder valerse; téngale Dios en el Cielo, que yo no quisiera haberme hallado en tal ocasión, porque me pesó de verle, que sin poder coniesarse el pobre hidalgo muriese. Fui a mi casa, y a una hermana que tengo, al instante breve le di cuenta del suceso, porque mi padre está ausente, con ciertas mercaderías, que en una nave ha tres meses partió a vender, con gran gozo de Misa Cantano verme. Tomé dineros, y al punto partí a Roma, por poderme valer de la absolución del Pontifica, que tiene para perdonar delitos, del mismo Cristo las veces. Apenas en el camino puse los pies, cuando quieren al dar los primeros pasos, los Cielos, que me prendieses, y me trajeses cautivo, por mi desdicha, o mi suerte: que mientras un hombre vive en aqueste valle leve del mundo, donde jamás firme instado permanece, ni en lo próspero confíe, ni en lo adverso desespere. Esto soy, y no soy Rey: y el pretender que reniegue, es querer contar los rayos de las Estrellas lucientes, porque he de seguir de Cristo la Ley verdadera siempre, aunque me quites mil vidas, dándome otras tantas muertes. Tu relación he escuchado, pero no, no he de creerte, porque fingir mil engaños todos los Cristianos suelen. Por los Astros soberanos que eres Rey, y desde hoy puedes mandar en mi voluntad, yo he de ser tu esclavo siempre, yo te he de servir a ti; y antes de mañana tiene de lograrse mi esperanza, y he de hacer que tu Ley dejes. Aquel Mercader, que trujé . con engaños aparentes, desde Málaga cautivo, sin duda es el padre de este. Pues no sabe lo que pasa, disimular me conviene, porque no sepa que está cautivo, hasta que reviegue Está todo prevenido? Sí, señor. Mi hermano viene? Ya está en el retrete. . Bien todo viene a disponerse. Piali. . Señor. Y el cautivo? Está, que es lástima verle Y los demás? . Todos gimen y lloran amargamente. Bien está? llama a mi hija. Es justo el obedecerte. Hijo, no tengas tristeza, muy bien alegrarte puedes, pues viene la primavera a ser luz de tus deleites. Padre, y señor, qué mandáis? Hija querida, que llegues, y al Rey de Carmona ilustre, humilde la mano beses. Rey de Carmona, señor, quién es? . El que está presente, Señora, yo no soy Rey, solo soy quien no merece besar la tierra que pisan vuestros Reales pies. Qué tienes? que me has robado del alma las potencias, y no puede ser libre ya mi albedrío, porque solo tú le mueves. Hija, dile mil requiebros, que ser tu marido tiene, que es Rey, por Mahoma santo. De mi voluntad mil veces; mi bien, si has de ser mi esposo, llega a mis brazos, no niegues un bien, que con fe amorosa hoy mi voluntad merece. No me trates de esa suerte, que ser tu esposo no puedo. Por qué? Porque no consiente mi Ley, que pueda casarse el que Sacerdote fuere. Deja tu Ley, y podrás. No es posible que la deje. Ea, no seas ingrato, mi bien, no estés tan rebelde, pues mil glorias, y riquezas gozarás, como lo aceptes. Qué importan glorias humanas si el alma en ellas se pierde? Ea, que no perderás. Será imposible el vencerme. Hola, corred las cortinas, que mis rigores ardientes ha de probar; o ha de ser quien este Imperio gobierne. Mal hace en tener pesares, quien puede tener deleites. Bien es, quien placeres ve, que en tristes rigores pene. Ahora de estos lugares elige el que más quisieres, o gozar de los placeres, o padecer los pesares. Aquí se canta la gloria del placer, y del contento. Aquí el tirano tormento tiene viva la memoria: aquí el deseado fin nunca le vemos llegar. Cuando nos has de acabar, parca, hermana dé Caín? Llega, muerte meritoria, que se acaba el sufrimiento. Del placer, y del contento aquí se canta la gloria. Mira de una, y de otra suerte cual te agrada de las dos. Por no renegar de Dios, aperezco el de la muerte. Mira, Martín, que te pierdes. Qué me pierdo? cosa extraña! Tú mismo afecto te engaña, goza de tus años verdes, llega, mi bien, a mis brazos, pues te quiero más que a mí. Ya la libertad perdí, y entre tan hermosos lazos, digo, que quiero dejar mi Ley, por gozar tu ley. Cante el Cielo la victoria por la tierra, y por la mar. Voto a Dios, que está borracho, pues a Dios, a quien adoro, deja, volviéndose Moro, por una Mora, el gabacho. Corred las cortinas luego, y vamos a la Mezquita, donde Mahoma permita que arda en su amoroso fuego. V al! las ceremonias debidas, y acostumbradas se harán. Jurara yo, que pudiera resistirse a su poder de Argelina. Una mujer qué risco no vuelve cera? Vamos, mi querido esposo, dichosa yo, que te gano. Vamos, dueño soberano, sol divino, cielo hermoso, hoy por ti dejo mi Ley, Lo mismo hiciera por ti. Hasme de amar mucho? Mi Rey na eres. GUNDA

JORNADA SEGUNDA

Ya sabes, padre, y señor, que al Rey le pedí licencia para merecer los brazos de Argelina hermosa, y bella, adquiriendo con valor, con aliento, y diligencia, fama, honor, ricos despojos, y laureles que ofrecerla, para requerir las Costas de las Cristianas Fronteras. Diómela, y este Bastón de General: Quién creyera, que hiciera esto con un hombre, que había llegado apenas a su Corte, sin saber los afectos que le alientan? Partí con seiscientos hombres, que en tres famosas Galeras alojé, soldados viejos, y dignos de fama eterna. Tuve el viento favorable, tanto, que en su ligereza aves se hicieron las Naves, y con sus alas de velas, cortando vientos de espumas, muy más que los vientos vuelan. Y en tres días descubrimos dos Naviós, que a Venecía el de Piperni conduce de sus Islas, con preseas, tales, que a la admiración con isuspensiones eleva. Dimos con valor en ellos, y Mahoma nos alienta de modo, que en pocas horas los gané sin resistencia. Llenos de riquezas vienen, de brocados, bellas sedas, terciopelos, y damascos, y tantas preciosas prendas, nácar, corales, y aljófar, tanta multitud de perlas, de tan grande estimación, y tan subida riqueza, que solamente lo mueble de tan estimable hacienda, en cien mil zequies de oro los que lo entienden lo aprecian. Y el Duque de Piderni viene, para más grandeza de mi Rey, cautivo, y preso, rindiéndome la obediencia, con todos los que venían haciendo guarda a su Alteza. Esta ha sido mi victoria, mi primer hazaña aquesta, porque vea el Rey tu hermano, y que todo el mundo vea el valor que me acompaña, el ánimo que me alienta, el noble honor que me rige, y el fuego con que mi diestra esgrime este fuerte acero, que ha de ser rayo, y cometa de todos cuantos Cristianos la Fe de Cristo profesan. Vamos, besarás la mano al Rey, y a Argelina bella la darés tiernos abrazos. Merced soberana es esa. Más aguarda, que imagino, que el Rey con la Guarda llega. Plaza, plaza, aparta, aparta, plaza, plaza, afuera, afuera. Noble Ataráez valiente, un Soldado me dio nuevas de tus felices victorias. Permítame tu grandeza, que humilde tus plantas bese. Levanta, a mis brazos llega. Será, con tanto favor, ley antarme a las Estrellas. Piali. . Gran señor. Al punto las cárceles se prevengan, y a cuantos cautivos ay, los grillos, y las cadenas les quitad. . Harelo así. . Porque hoy permito, que vean en el Soldado mejor, la más heroica fineza. Venid luego a la Mezquita, que pues mi gente, y Galeras están de escolta, y de guardia, antes que salten en tierra los Soldazos, y Cautivos, quiero, que con gozo, y fiestas se celebren vuestras bodas. E mércedes tan inmensas, mil mundos fueran muy poco para darte en recompensa. Albucen, lo necesario sin dilación se prevenga luego al punto, y sea todo al paso de mi grandeza: vamos, venid, qué aguardáis? Harase, como lo ordenas. Decid todos, Viva el Rey. No digáis de esa manera; decid, que Ataráez viva. Viva. Pues ya es de la Regia Corona de Argel Atlante. Viva Ataráez. Y mueran los que niegan a Mahoma oblación, y reverencia. Quién nos mandó soltar de la cadenas El Rey de Argel lo ordena, porque es su regocijo tan sin tasa, que está llena de gozo la Real Casa, porque dicen que casa hoy Argelina, que es hija de Albucen, y su sobrina. Quién es el desposado? A voces dicen, que es un Licenciado, que es Clerigo de Misa. Sacerdote, y renegó: no había un buen garrote en esos intérbalos, con qué molerle a palos? voto a Dios, si a mis manos le cogiera, que había de cascarle en la mollera. Y de qué Páis es? Por grande hazaña le cautivó Albucen en nuestra España, y un mes ha que llegó. Y el desdichado ya renegó de Dios, de un mes llegado? De eso, señor, te espantas? apenas en Argel puso las plantas, cuando por una Mora, de Cristo renegó con fe traidora. Oh, Sacerdote villio, mal Cristiano! Es un pícaro aleve, es un tirano; no es acción de envidiar, por Dios Eterno que allá se lo dirán en el Infierno. Ven acá, Pina, y has considerado si hay mucho que comer? Ese cuidado os mata siempre a vos. Es mi gobierno pabos, perdices, pollas, y pan tierno, sabes la hambre, que aquí hemos pasado, pues hoy, que casa aquese Renegado, y es día de su boda, y a darnos libertad hoy se acomoda el Rey, por su sobrino, no comemos, Pina, en suceso tal, dime, qué haremos? No ha de faltar comida en fiesta tanta, porque la tienen de valor, que espanta; hay gallinas, capones, y empañadas, ollas de macho, y cabra bien guisadas, anades, pabos, gansos, codornices, corzos, tórtosas, mirlas, y perdices, y hay famosas terneras, y aguas de olore, de dos mil maneras, dulcísimas, y claras, sacadas de alambiques, y alquitaras, y pan tan blanco, y bello, que aliento da el comello. Todo eso es bueno, Pina, solo falta de puercos la cecina; que donde no hay tocino, y una pipa de añejo, y lindo vino, aunque más comida haya, pensar de beber agua Habéis oído decir ese atrevido, que ha renegado, a dónde fue nacido? Eso te lo dirá muy bien Cardona. Todos dicen, señor, que es de Carmona. De Carmona? Ay, de mí! quisiera verle, porque si yo llegara a conocerle, pudiera ser que aqueste me dijera, si acaso lo supiera, si estaba muerto, o vivo un hijo que dejé, por quien recibo muchos tristes desvelos, que viva con quietud ruego a los Cielos. Yo sé que si supiera de mi prisión amarga, horrible, y fiera, que él mismo se empeñara, y de este cautiverio me sacara: Ay, ma Martín! ay, hijo de mis ojos! a dónde estás, que no oyes mis enojos? De qué modo, señor, os cautivaron? Oíd, que de esta suerte me engañaron. Estando en Málaga un día, aprestando diligente mercancias que llevaba a Tunes, adonde siempre tuve sucesos felices, sin que nadie me ofendiese, que en sus tratos siempre fueron sus Mercaderes corteses; llegó este perro Albucen, este bárbaro insolente, este engañoso traidor, este burlador aleve, en hábito de Español, y me dijo: Si venderme quieres las mercaderías, que para embarcarte tienes, ven, que yo soy Mereader de Sevilla, y si quisieres de las que tengo en mi Nave, las que fueren convenientes para tu trato, daré todas las que tu escogieres; y sino, te daré joyas, y mil drogas diferentes, que traigo de Berbería, cosas con que doblar puedes. tu caudal, sin que el peligro de porte, ni mar arriesgues. Creime de sus engaños, que el pecho del noble, siempre, por no recelar agravios, suele peligrar a veces. Metió que previno, para hacerme la traición, que ejecutó con sus cautelas aleves. Fuimos a su Nave, en ella me hospedó con accidentes exteriores muy bizarros, cuanto en lo interior crueles. Zarpa, zarpa, dijo a voces, boga, boga, con que en este lance me hallé preso entonces, sin que nadie me valiese. Trájome a Argel, donde estoy pasando penas crueles, no tanto de estar cautivo, como por que el alma siente el no saber de dos hijos, que dejé: Cielos, valedme! una hija, a quien el Cielo de virtudes enriquece, y un hijo, que mereció por sus estudios, que fuese Sacerdote, que no hay más aquí, que decir se puede. De veinte y cinco años era, cuando la Misa solemne primera cantó: ay, de mí! . Amigos míos, no os pese de ver que así me enternezca, suplid mis faltas: de aqueste . quisiera saber; no sé qué incultos secretos tiene mi alma llena de penas, con muchas ansias de verle. Pésame de verte así. Dios tus pesares consuele: retirémonos a un lado, que ya parece que vienen los Reyes de la Mezquita. Y también los novios, que este es su casa acostumbrada, pandorga, baile, o sainete, que hacen por acá los Moros, cuando un perro, como este, reviega de Jesucristo. Mas repara bien, y advierte, que traen un Estandarte, tan blanco como la nieve, impresas gotas de sangre de este Renegado aleve, que así dicen que lo hacen, porque confirmado quede mas en la fe, y Alcorán del falso Mahón dar su sangre a un Zancarrón, que fue un barriero siempre, y negársela a Dios Padre: maldita sea la leche que le crió, y voto a diós, que preciara más cogerle adonde nadie nos viera. Qué habías de hacer? Ponerle a palos hecho una alfeña, aunque luego incontinente el cuerpo me camuscaran sobre mil llamas ardientes. Alí, de Ala guazana, guazana, guazana. ̱. Martín llamarse Moreco, y renegar de su Ley, a ser su padrino el Rey, e todos hacerlo reco; Mahoma estar borreco, que no ver nostro zalé. Alí, de Alá guazana, guazana, guazané. El Moro Ataráez llamarse, el que mar, he terra asombra, Crerigo no se nombra, que no querer lo matarse, con lo novia quere holgarse, veda de gloria tendrá. Guazana, guazana, guazana. Cielos, qué es esto que he visto? Confuso estoy, y admirado, y no sé si es lo que he visto ilusión, o desengaño; pero no, no puede ser; que su nombre van cantando avoces aquestos perros, ay de mí, para mi agravio? Clerigo de Misa dicen, que es este que ha renegado: Martin van diciendo (ay, Cielos!) Virgen Santa del Rosario, de quien yo devoto soy desde que los Cielos Sacros uso de razón me dieron, y vuestro Sacro Rosario os rezo todos los días; si en algo en mi afecto falto, perdonadme, Aurora Inmensa, y rogad a vuestro amado Hijo, que me dé paciencia en lance tan desdichado: Y que a este mal Sacerdote, traidor, y precipitado por las sendas de justicia, pues que va descaminado, por su clemencia le vuelva a su Divino Rebaño. Ánimas del Purgatorio, a quien quiero, y amo tanto, que cuarenta y ocho Misas se os dicen todos los años, que de los bienes que Dios me da, la limosna pago; ya que no pueden allí vuestros ruegos aliviaros, y daros allí socorro, y porque os le den lo hago, pues podéis rogar por mí, dádsele a este vuestro esclavo, pues en gracia estáis con Dios, a su Majestad rogando, que a este Apostata cruel le dé auxilios soberanos, para que deje los vicios, y atrevidos desacatos, que contra su gran poder sigue loco, y temerario. Mi hijo es este, que necio mi linaje ha desfamado, un Martín dio a Dios la capa, mas en lo que ha profesado, este quitará a Dios muchas, robando Templos Cristianos. Oh, traidor! o, fementido! plegue a Dios; mas reportaos, Cristoval, que maldecir un padre a un hijo, es pecado muy grave, que a la justicia de Dios toca el castigarlo: loco estoy, no sé qué nacer. Señor Cristoval Manzanos reportaos. Decís muy vi venid conmigo, hijos míos, consoladme como sabios, que en tan duras aflicciones, en penas, y horrores tantos, si el consuelo falta a un triste, quedará de juicio falto; mas ya lo estoy yo: Traidor apostata! Juliano! Vuelve, mi Dios, por tu Iglesia, pues de tu mejor rebaño los más finos Labradores, se han vuelto lobos selváticos. En esto vino a parar estudio de tantos años? Adonde están tus Sermones, Filósofo condenado? Adonde está tu doctrina, que te pensaba por Santo? De encarnado te has vestido, color de sangre has tomado, que de un sangriento animal nacen pensamientos bajos. Pina, llevemos de aquí a este hombre, que estoy temblando, según crece su locura, que ha de inquietar el Palacio, y nos han de sacudir por él cuatrocientos palos. Vamos. Dejadme, y veréis el estrago que en él hago, pues con su propia cuchilla le he de matar con mis manos; la mesa he de derribar, aunque me hagan mil pedazos: Aguarda, Martín Lutero. Vamos de aquí. Amigos, vamos, que aunque en pesares me anegue, no será justo enojaros. Muerto soy, vasallos míos, que al corazón ha llegado la vala; válgame Alá! Mahoma me dé su amparo. Quién habrá sido el traidor, que ha hecho tal desacato? Dos mil zequies daré a cualquiera fiel vasa o, que me descubra quien es el que al Rey la muerte ha dado, tan vil, y alevosamente: Por Mahoma soberano, que si sé quien es el vil agrasor de este fracaso, que con mi propia cuchilla le he de hacer tantos pedazos, que a las Estrellas excedan, y arenas del mar salado: Busquese al punto al traidor, salgan al punto Soldados, publicando este suceso, y atajen todos los pasos de las Fronteras del Reino; y si acaso fuere hallado, por el divino Mahoma, que le han de ver castigado, para escarmiento, y ejemplo de homicidas, y tiranos, en pez, y resina ardiendo, sin otros castigos varios, hasta tomar con su muerte la venganza de mi hermano. Yo muero, Ataráez valiente, yo muero, Albucén, el sacro Mahoma te dé prudencia, para regir, como sabio, este Reino, pues me heredas, por no haberme Alá dejado hijo ninguno: Mahoma, en tus soberanas manos hoy mi espíritu encomiendo. Ya espiró. Suceso extraño! Alí, Piali. Cran señor. Llevad a la cama al Rey, y después que sepultura con funeral aparato. a nuestra usanza le demos, se proseguirá el aplauso comenzado. Eternos siglos. vivas. . Vamos. . Vamos. Señor, aqueste papel lee, que un hombre embozado me dio, encargándome mucho, Válgame Alál qué será? Leele, señor, y sepamos lo que dice. Así lo haré, Ataráez, la nema rasgo. Vuestro primo Muley Zequí. Viose mayor insolencia! Si mi hermano tan tirano anduvo con él, no es mucho que los Cielos foberanos. permitiesen su castigo. Hoy sin duda se ha eclpsado para mi bien esta Luna, puesto que este Reino gano con su muerte, y para ti es dicha de grandes lauros, pues has de heredarmo tú, después que yo haya pagado la deuda, que de la parca todos los Reyes pagamos. Vamos, y haremos las honras que se deben a mi hermano, pues después de proseguir de tu bodas los aplausos, consultaremos los dos lo que importa más de espacio. ̱. Señor Cristoval Manzano, dejad, dejad de llorar, que tedas vuestras congojas, yo espero en Diosquelas ha de remediar, porque siempre su Divina Majestad atude a los que le sirven sen inmensa caridad, cuando del socorro tienen orno la m Si renegó vuestro hijo, apostata desleal de Cristo, y su Ley Divina, no es justo desconfiar, que hasta la muerte, bien puede darle un auxilio eficaz, con que vuelva arrepentido, echos sus ojos un mar, y si a Dios pide perdón, al punto le alcanzará, Buenos consejos, o Pina, en esta ocasión me das! o cómo te lo agradezco! Dios te lo pague. . Si hará. El Pina es hombre muy docto. Y tanto, que en su Lugar estuvo el año pasado muy a pique de obispar, porque como es de Alaejos, y allí tan buen licor ay, en bebiendo media azumbre un hombre, de modo tal se pone, que en su concepto es Obispo, y Cardenal, Rey, Emperador, y Papa, hasta que se va a acostar; mas dejemos estas cosas, y demos en merendar. Oh, buen Cardona! traes algo qué comer? Y no muy mal, traigo una paba caliente, acabadita de asar, carme, y otras zarandajas, que sé que os han de agradar: Pero la mayor hazaña ha sido el poder hurtar esta, que un perro tenía guardada en su almazan, colgada de un garavato, castigada sin pecar. Ea, que se nos enfría, señor Manzano, sentaos. No tengo yo gana. . No? replicar es por demás; sentaos, sentaos, y tengames un poquito de solaz a costa del R hoy con Mahoma a cenar; si no lo hacéis, voto a Dios, que me tengo de enojar. No juréis. No juraré; pero sino lo aceptáis, y no hacéis lo que os suplico, juro a Dios, que he de jurar. Porque no juréis, Cardona, yo lo acepto. Bien está, esta es buena, y esto es lindo, pues la fruta. Bueno va; cómo lo pescaste? . Ahora de contarlo no hay lugar, meren demos, que después lugar de contarlo habrá; bendecidlo, seor Mauzano. Dios, por su immensa Bondad, lo bendiga. . Amén. Qué buena, y que sazonada está la paba! no hay diacitrón que la iguale. Así es verdad. Bebamos, seor Manzano; aquesta tino de más, bebed con ella. Si haré; más Cardona, hiciste mal en traerla, que si acaso los que en el Palacio están la echan menos, y la buscan, y la viniesen a hallar en nuestro poder, no hay duda que caro nos costará. Yo la guardaré de modo, que no sepan donde está. Viles, quien fue el atrevido esclavo que osó robar la copa con que bebía nuestro Rey, que en gloria está? Señor, aquí no tenemos sino está que miráis. Una guitarra, que tocabamos allá en nuestra tierra, que daba al tocarla gran solaz. Quién os dio aquesos regalos? Los envió el Preste Juan. El Preste Juan? Sí, que es hombre de muy grande caridad. Por dónde se toca esta? No las usan por acá? No, cautivo. No? pues mire, por aquí se ha de tocar. Decidme como se toca. Cómo? aguarde lo verá. No oigo nada. Toque usted, que si la toca, lo oirá. Por aquí las consonancias va haciendo, y gusto me da. Toquela; que es instrumento muy digno de celebrar. Si se emborracha este perro, . será hazaña singular. Vaya otra vez. . Eso sí, y verá como le va: o, qué bien, que ha de ponerle mas alegre que un truhan! Este perro no ha pecado . contra Mahoma jamás, pues no sabe lo que hace. Él se ha de hacer un carmán. Oyes, son aquellas mierlas? Cuáles? Aquellas, que van por cima de aquel tejado; más cuculillos serán: por Mahoma, que me admira de ver todo este zaguán tan lleno de chirimas. Quién ha visto cosa igual! el Moro se ha hecho un cuero, y con esto ha de olvidar la taza; y si no la olvida, le tengo de amenazar con lo qu te le hará callar. feriame aquesta guitarra. Cuánto por ella me das? En este volsillo juzgo que diez patacones van, tómalos, y me la llevo. Dácalos, y vete en paz. Digo, ayudadme a salir de esta sala, porque hay unos riscos atrampados, que no me dejan andar, que en poniéndome en la calle, yo me andaré lo demás. 2. Vamos: a diós, Moro noble. Con Alá, amigos, quedad. Amigos, aquesto es hecho. Temo algún pesimo azar. Que no hay que temer ninguno, que como dice el refran, audaces fortuna subar. Y ahora os he de contar como pesqué de la boda polla, carne, vino, y pan, y me salí, como visteis, imitando a otro jarán. fuime al Castillo encantado, donde al Rey llorando están, y en una cueva profunda asando vi a un Negro estar la doncellita que os truje, en medio un fuego infernal. En una encantada olla vide herbir con grande afán el pedazo de ternera, me vino conmigo acá. bijele al Negro: Qué haces? Y él me respondió: Gua,gua; ya respondí: Marrañao, dándole con un puñal. Desencanté polla, y carne, tomo valiente Esplandian; y volviendo la cabeza, e una horca mortal vide ahorcada la Reina, que llevó el Moro bozal atrueque de diez de a ocho, qe en este bossillo están. vide la copa de plata las manos de un rapaz, quitésela, y de un puñete sesos le hize saltar. La fruta, de un azafate la tomé, que vi llevar a otro rapacillo, que me la dio sin replicar. Andando más adelante, vide un tablero de pan, que me dio aquellos molletes, hermosos como un cristal. Y nada me da cuidado, porque soy de Madrigal, hijo de Marí. Dominguez, y de Benito Pascual. Por qué me llaman Cardona también tengo de contar, que como sabéis lo menos, es bien que sepáis lo más. Dicen, que cuando nací fue mi madre a estercolar, con los dolores del parto, y que se salió a un corral. Al pie de un cardo me hallaron, y así me han dado en llaniar Cardona. Soy desde niño valiente como un Roldán. Muy bien nos hemos holgado; vamos, y advertid, que más vale un rato de placer, que trecientos de pesar. Vamos. Ay, Cielos Divinos! el que tiene un hijo tal, que de Cristo ha renegado, cómo consuelo tendrá? Argelina, esposa mía. Dueño mío. Cómo estás? Cómo contigo, que das a mis ojos alegría. Con Mahoma no estuviera mejor, si yo fuera suya, como contigo, que es tuya mi alma, con fe verdadera. Eres galán, y discreto, noble, ilustre, bello, airoso, y eres mi querido esposo, adorado de mi afecto, y tan libre, y venturoso. Te pesa de que lo seas? Por qué? Porque otras no veas, ecelos es mal rabioso, os dé aunque el amor te convide. Celos la Turca me pide: . por Mahoma, que te adoro mas que a mí, y tanto te quiero, juro por Mahoma amado, que en faltando de tu lado, en tu amor me abraso, y muero. Tuya es la vida que vivo, y tuya el alma, y la fe. Que tú me has comprado sé, y vengo a ser tu cautivo; porque si no me corriera esta admirable ventura, en una mazmorra oscura en tu servicio muriera, lo cual por gloria tuviera, sirviéndote, esposa, a ti:- Mis hijes están aquí. Y dicha muy grande fuera. Qué hacéis, hijos? Gran señor, yo, del candor que atesora, estoy viendo del Aurora su soberano esplendor. Yo, con activos ensayos, del Sol de Ataráez valiente, me estoy contemplando ausente de sus soberanos rayos. Bien me parece, y es llano. que de esa suerte os améis: y pues ya que soy sabéis. heredero de mi hermano, en albricias quiero, hijos, de este admirable trofeo, de cuanto rijo, y poseo haceros dueños: cortijos, casas, esclavos, y haciendas, Ataráez, te quiero dar, y las Galeras del Mar, con que mis Costas defiendas. A Portugal arruina, Francia, España, y Lenguadoca, a mil lástimas provoca desde Cadiz a Mecina. Quema, abrasa, tala, hunde, y haz al fin como mi yerno, llamente horror del Infierno, todo lo abrasa, y confunde. Ven, poseerás las Galeras, y lo que te he prometido. Al Sol me verás subido, y sobre las once Esfera he de arbolar tus Vanderas; guárdese el mundo de mí, que aunque en España nací, he de abrasar sus Fronteras, hijo de Mahoma soy. Tuyo es todo mi poder: ven, y te haré obedecer, sabiendo lo que te doy. Tú les Cielos criaste, Dios Eterno, el agua, el fuego, el aire, y tierra fría la luz, y claridad le diste al día, y a los Planeras su feliz gobierno: Penas, fueno, y horrores al Infierno, y a tu Cielo Imperial el alegría: el Sol engendra, y las criaturas cría, y nos calienta en el helado Ibierno: El oro purifica, el pan da vida, que es de los sustentos el más digno, el mar da el agua, el fruto las olivas Todos los hijos nacen con sus Signos, para servir a Dios con fe muy viva: ay, hijos, los que sois de Dios indignos! Nací para renegar, y pues la varia fortuna tan alto me hace volar, hasta el Cuerno de la Luna me tengo de levantar. De aquesta tierra famosa mi suegro es Rey desde ayer; él me ha dado vida, y ser, tengo la mujer hermosa, que más puedo pretender? Y pues ya yo renegué de JESUs, y de su re, a cuchillo, sangre, y fuego a Cristo perseguiré por congratular mi suegro. Mi nombre ha de ser eterno, vuele por el mar mi fama, mis fuerzas, y mi gobierno, que ya mi valor me llama a ser terror del Infierno. Si Cristo es Dios, y sabia que había de renegar si a mi Albucen me prendía, muy bien pudiera estorbar el traerme a Berbería. Mas pues no lo quiso? que al destrozo de mis manos morizan cuantos Cristianos le llegan a obedecer. Este es mi hijo (ay, de mí!) pluguiera a Dios no le viera, para no mirarle aquí tan otro del que antes vi, perdido de esta manera. Hijo, bárbaro, cruel, apostata, desleal, precipitado Luzbel, como a Cristo Celestial, y su Ley dejaste infiel? Nunca el ser te hubiera dado, pluguiera al eterno Cielo, que el haber a Dios negado, es el mayor deseonsuelo para el padre, que es honrado. La hacienda que gastaste con tus estudios, no fue, Martín, de ningún provecho, pues Martiniano te has hecho, negando a Cristo, y su Fe. Viéndote Misacantano, ya Vice Dios en la tierra, que estuve gozoso es llano, porque el mayor bien se encierra en favor tan soberano. Y cuando te ponderaba de la Iglesia fiel columna, a Dios mil gracias le daba, más mudose la fortuna, que tu inconstancia miraba. Tú, por los gustos humanos, dejaste el gusto mayor, a que aspiran los Cristianos, teme de Dios el rigor, y el castigo de sus manos. Su justicia rinde, y doma al soberbio más atroz; mira a Pablo, que a su voz se volvió blanca Paloma, cuando era León feroz. No imites a aquel malvado Apostol excomulgado, que al mismo Cristo vendió, y a los infiernos bajó para siempre condenado. Mira lo que haces, y advierte, que Dios con su brazo fuerte premiar sabe, y castigar, Ya nadie puede faltar el transito de la muerte. e dirá de ti Carmona, y toda el Andalucia, donde la fama pregona, que de la gran Teología es prodigio tu persona? Tu vil discurso se ataje, que solo en tu bien consiste, aunque Mahoma se ultraje, porque no digan que fuiste deshonra de tu linaje. Mas esto lo menos es, dale a Dios tu corazón, pues tus grandes culpas ves, que el alcanzar su perdón es el mayor interés. Hijo, mis consejos toma, deleites mundanos doma, que de las acciones dos, más vale adorar a Dios, que al Zancarrón de Mahoma. Dios nos da glorias eternas; Mahoma qué puede dar, si por su ley te gobiernas, cuando es su centro penar en las profundas cabernas? Tú mismo te descalabras, y tu eterna muerte labras, pues Cristo poder te dio, con que a tus manos bajó con solas cinco palabras. Y tú con intentos vanos vas imitando a Luzbel, con afectos inhumanos, pues loco, bárbaro, infiel vas huyendo de sus manos. Por el Santo Sacramento te pido, que te conviertas a su Amor Divino, atento a que tiene cinco puertas para dar vida, y aliento. Por la Virgen Sacrosanta, cuva soberana planta es destrozo, del pecado, te pido, que a Dios Sagrado te vuelvas. . Loco, levanta. Mucha mi cordura ha sido, viejo vil, en escucharte; grande paciencia he tenido en el dilatar el darte la muerte, por atrevido. Hijo tuyo viejo cadueo, y malvado, viéndome en tan alta cumbre, sin mirar la pesadumbre, y el deshonor que me has dado? Mas yo te castigaré con castigos diferentes, caduco, porque escarmientes, para oprobrio de tu Fe, porque otra vez no me afrentes. Vive Dios, que he de cortarte los miembros con que naciste, y la lengua he de arrancarte, los ojos con que me viste, ni orejas he de dejarte. Narices, brazos, y pies también te pienso cortar; entra en la mazmorra, que es donde te he de castigar, y allí como trozo estés lleno de una, y otra herida. Virgen Santa esclarecida, vuestro gran favor invoco. Entra, perro, viejo, loco, que ella te dará la vida. Adónde el viejo estará? Adónde estará? Rezando, que tiene más devociones, que cien Beatas. Un santo es el hombre. Y como que es; todo en Dios tiene el cuidado. Lástima le tengo a fe. Y con razón, que le ha dado grande pena el ver su hijo en tan miserable estado. El tuvo poca razón en renegar. Es un zafío. No fuera mejor, que el necio, valeroso, y arrestando, muriera por Jesucristo, siendo Sacerdote, y sabio, y no renegar, por darse buena vida algunos años? Y si le coge la muerte, que puede ser, descuidado, al Paraiso de Mahoma vaya con todos los diablos? Cuál será ese Paraiso? No lo sabe No lo alcanzo. Ni yo; mas que será entiendo adonde están emboscados Caín, Nembrot, Holofernes, con Herodes, y Pilato, Arrio, Calvino, Lutero, un Judas, un Simon Mago, y Gestas, haciendo gestos; y allí estará el gran Tacaño Mahoma muy cortesmente, rogándole, y suplicando a un Herrador, que le vaya a herrar un bórrico pardo que trujo en su harriería. Cardona, en lo cierto has dado: Mas dime, no renegaras, si con muchos agasajos te hicieran un Gran Señor? Aunque me hicieran pedazos: Mira, Pina, yo imigino, que todos estos menguados, que del Sunmo Dios reniegan, son locos, o están pensando, que han de vivir para, siempre; mas la cuenta que yo hago, es, que el tiempo que he vivido, no vivo, que ya ha pasado; el por venir yo no sé si le veré; solo alcanzo, que se vive aquel instante, que un hombre está respirando, y si aquel respirar falta, que un soplo es la vida alcanzo. Soberano Dios inmenso, estos dolores que paso, os ofrezco por las Almas del Purgatorio. . San Gallo! No escuchas aquello, Pina? Ya lo escucho. Esto va malo, Manzano está en la mazmorra, sin duda le están pegando alguna vuelta de azotes. Bueno será retirarnos, que si el Verdugo nos ve, con los dos hará otro tanto. Ya queda, como merece, a mi gusto castigado, sin tener quien ac a librarle de mis manos. No es aquel Martín? Él es. Oh, insolente bárbaro! Éntremos en la mazmoria; mas por Dios que está cerrado el postigo. . Malo es esto; viose perro más dañado? Yo llego a llamarle. . Llega. Señor Cristoval Manzano. No responde, él está muerte. Oh, Verdugo endemoniado! Si esto hace con su padre, ay, de los que son extraños! Mas oye, Pina, no escuchas los Soberanos aplausos. con que los Cielos parece alegran aquestos patios? Cristoval, vuestra paciencia con Dios ha podido tanto, que su Madre Sacrosanta baja del Cielo a curaros. i, , , h; - Cristoval, tened valor, que mi Hijo Soberano permite aquestos rigores, y estos penosos presagios muchas veces con sus siervos, para que su Nombre Sacro, y su poder infinito sea notorio entre cuantos el Sol circunda, y rodea, luces dora con sus rayos, y para que se conozca ser Clemente, justo, y Sabio, sino quedarás, Cristoval, con la virtud de estos lazos. Oh, Princesa Soberana! de todo cuanto hay criado, adiós, y a Vos, bella Aurora, os den con sonoros cánticos alabanzas infinitas los Cielos, y Tierra, Tan estima mi amado Hijo las limosnas, y su fragios, que por las Almas le ofreces del Purgatorios que en pago quiere enriquecer tu casa con blasones tan realzados, que durarán para siempre. Y ahora aquestos regalos toma, para que repartas a los benignos Esclavos, que en estas duras prisiones hoy te están acompañando, por la devoción que tienes con el Sacramento Santo Cuándo, Señor, merecí, favores, y honores tantos? Sois mi luz, y sois mi gloria, sois mi salud, y mi amparo: a ser tu Esclavo de nuevo me resigno, y me consagro; favor para conseguirlo te pide este humade anciano. Gran milagro! Gran portento! El favor es grande. Es raro. Es como del Cielo. Es como de tal mano. El Manzano es muy dichoso. Merécelo, que es un Santo, y es digno de que lo amemos, le estimemos, y sarvamos, y que todos le bes emos. las suelas de los zapatos.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Reposen miscriados, no haya ruido alguino, mi Argelina, que falto de cuydirdos en esta guerra, entre sus varias un rato quiero no haya en casa: mas que la paz. Esto, esposa, te a encomendarle y vuelve luego a donde de flores Dulce esposo el darte gusto es todo mi consuelo, ninguno hará ruido, bien puedes recostarte sin recelo, que yo haré, que avisidos, te sirvan con silencio tus criados: Fuentes, que estáis corriendo, aves, que estáis cantando entre las ramas, al sueño estoy rindiendo mis sentidos: olor, tú que derramas, trasciende por la estancia, y al dulzor dormiré de tu fragrancia. Esta Gloria es verdadera, que esotra es perecedera. 1. Quién del mundo se terira, y a la Gloria eterna aspira, aplaca de Dios la ira, y sube a gozar su Esfera. Esta es Gloria verdadera, que esotra es perecedera. 2. Quién al Santo Sacramento adora con firme aliento, y hace limosnas contento, eterna Gloria le espera. Esta Gloria es verdadera, que esotra es perecedera. Válgame Dios! qué es aquesto? Sueño, o velo? estoy en mí? que me parece que vi estar de rodillas puesto a mi padre, y le asistían dos Ángeles (qué favores!) y una Corona de flores en su cabeza ponian. Ilusión es, bien se ve, vano es aquese alborozo, pues hecho un mortal destrozo por mis manos le dejé. A el sueño vuelvo a entregar mis potencias, y sentidos, que estos estorbos fingidos, qué cuidado me han de dar? ay , Cual seetannto. No lo sabe el alma dormida, avive el seso, y despierte, que no perdona la muerte a nadie en aquesta vida. Viva alerta, y contemplando, que cuenta le han de tomar, y la muerte ha de llegar sin saber cuando, callando. otra vez me han inquietado horrores, que me atormentan con los sustos que me han dado. Este es el que más horror me causa, y mayor espanto; este me da más quebranto, este me da más temor; pues la música me advierte con voz triste, y dolorida: Recuerde el alma dormida, avive: el seso, y despierte. Luego a la verdad unida, me avisa de aquesta suerte: Que no perdona la muerte a nadie en aquesta vida. Con mi alma deben de hablar, pues prosiguen alternando: Viva alerta, contemplando, que cuenta le han de tomar. Las voces van asentando, y refieren (fiero azar!) Y la muerte ha de llegar sin saber cuando, callando. Pues, Martín, si ha de venir la muerte sin resistencia, si hiciste de Dios ausencia, qué excusa has de prevenir de tus yerros, y pecados, cuando Dios venga a juzgarte, pues mandará sepultarte con todos los condenados? Mas, pensamientos villanos, como así me maltratáis, pues deshonores le dais al terror de los Cristianos? Yo amagos de arrepentirme, y ser contra el Pueblo, y Rey, de su crédito, y su ley? yo soy firme, yo soy firme. Yo creer en sueños vanos? yo vana superstición, viendo que los sueños son ciegos con estos livianos de una vana fantasía, que allá en el ent sin razón, ni fundamento tn leve vapor los cría? Corrido estoy, y afrentado. Esposo, qué ha sucedido? Nada, un sueño me ha tenido, mi bien, desasosegado. Nunca des crédito a sueños; mas no tienes que admirarte, pues veniste a recostarte a la sombra de un cermeño. Pues siempre he oído decir, que el que se acuesta a su sombra, sus propias locuras nombra, fin un punto desmentir. Conmigo estarás mejor debajo de aquesta parra, que honestos olmos agarra, que es símbolo del amor. Ya reposar más no quiero, sino ir a ver mis esclaves, amansaré los más bravos, que por castigarlos muero. Y aquel viejo, a quien corté sus miembros, veré si es muerto, porque si no lo es, es cierto, que su vida acabaré. Vamos, mi querido esposo, y no te den más cuidados aquellos sueños pesados, pues eres tan poderoso. (̱. Yo quiero daros, hermanos, Rosarios, roscas, y rosas, que de estas joyas preciosas gozan los buenos Cristianos. Y pan también os daré tan blanco, y tan sazonado, que solamente un bocado sustenta al que tiene fe. Tan bueno es el pan? Tan bueno. Pues, Cristobal, de ese modo, tomiendómelo ahora todo, no se quedará al sereno, ni le hallaré ahormigado, ni le comerán ratones. Ponéis con mil preten nsione en comor solo el cuidado. Con un Rosarió en la mano jamás os veo rezar; y el Cristiano debe otar a Cristo Dios Soberano. Razón, Manzano, tenéis, y os debemos estimar, agradecer, y tomar los consejos que nos deis. Nombre de Cristo es el vuestro, pues Cristoval os llamáis, y así los consejos dais, como Cristo fiel Maestro: y sois Manzano, que dais panécitos por manzanas. De manos más soberanas os viene el bien que alcanzáis. El piensa que no hemos visto su suceso milagroso. Es el Cristoval famoso. Él es un siervo de Cristo. El Rosario os encomiendo, que a la Virgen le recéis. Yo lo haré, como veréis. Así de todos lo entiendo. Cuando quiere amanecer rezo yo entre doce, y Noña, y aunque me llaman Cardona, Carraspada puedo ser. Aquí en este calabozo le hallarás. Hame espantado, que le dejase encerrado, hecho su cuerpo un destrozo, con cadena a la garganta, que sin ojes le dejase, y la lengua le cortase, y fuese su dicha tanta, que se escapase! o es ave, o se lo tragó la tierra, o para darme más guerra algún gran encanto sabe. Que aunque ave se convirtiera, si mi rigor le cerró, llevando la llave yo, salir de allí no pudiera. las y M quiero escuchar lo que hablan. Esta es devoción felice del Padre Santo de Roma, tomad, amigos, la hechura del Sacramento Sagrado, y alabadle con agrado, que es nuestra gloria segura. Con debido acatamiento lo tenéis de venetar, y en ella habéis de alabar al Divino Sacramento. Cien días de perdón gana, hijos, el que algo rezare, y aquel que lo publicare, que los gana cosa es llana. Cada cual con gran cuidado en el pecho la traerá; y lo mismo ganará el que la trajere, hallada. Mirad que habéis de decir por mí una Salve Regina. Yo la diré muy divina. Y no me habéis de mentir, pues mi alma en él se recrea: Por siempre sea alabado el Sacramento Sagrado. 2. Por siempre alabado sea. Bárbaro, falso, enemigo, mal garrotazo te den por siempre jamás amén. A quién? A Mahoma digo. Ven acá, viejo atrevido, caduco, desvanecido, qué hechicerías son estas, con que a esta gente molestas, cuando te ves perseguido? Qué hechizos, o encantos tienes, que te libran de mi furia? Mal Sacerdote, a qué vienes? Áspid, sierpe de lujuria, entiendes que a tus báibenes mi espejo te ha de quebrar? Yo sirvo a un alto Señor, a quien siempre he de adorar? ceniza te has de tornar, y no te tengo ter Mata, hiere, desbarata el cuerpo humano, y terreno, mi humilde carne maltrata, que si mi Dios no te mata, es, porque es inmenso, y bueno. Y aguardando coyuntura de que se enmiende su hechura, no lo hace; mas la muerte, viendo tu descuido fuerte, su astuto golpe asegura. Y su guadaña vibrando, por momentos va llegando; y si te coge en tu error, en el lago del horror estarás siempre penando. Allí no te han de valer honras, pompas, y riquezas, gusanos te has de volver, que otras mayores cabezas que tú, lo han venido a ser. No me des consejos, perro, porque dármelos es yerro; por el Profeta Mahoma, y por Alá, que te coma: hoy tengo de ser tu entierro. Qué embustes del Sacramento pones en el pensamiento de estos míseros cautivos, a quien quiero dejar vivos testigos de tu tormento? Sacerdote fui en Carmona, consagrado, y de corona, y ya soy yerno de un Rey; y sabed, que vuestra Ley es falsa; y cualquier persona, que en ella creyere, yerra. Cristo fue un engañador, su Cuerpo se volvio tierra, ni es Rey, ni es Dios, ni Señor, sino un principio de guerra. De lo que creí me pesa: Mahoma es Profeta santo, que el Orbe así lo confiesa; repatad, y mirad cuanto Turco su Alcorán profesa, que al mundo le causa espanto. Yo, la misma potestad que tuve en la Cristiandad, cuando en vuestro Dios creí, esa misma tengo aquí. Si fue su Ley de verdad, daca un pan, y verás, perto, esto la consagré en Pan a Cristo, no es Pan el que habéis visto, sen Cristo, a quien destierro le mi alma, y de mi estado. risto es el Pan consagrado, sgún vuestra Ley Cristiana lo confiesa, y la inhumana pchilla, que tengo al lado d Pan despedazará, donde vuestró Dios está. Muere, Cristo engañador, de mi Ley disfamador, bajo el espacio estarás de aqueste Pan encubierto: quíte he de acuchillar, y a los perros te he de echar. Ay, Martín, por ti fui muerto! ̱. Cristo te ha de castigar. Ya el Ídolo cayó en tierra de este Gentilico Templo. ̱. Manifiesta está su guerra. Pan, en quien a Dios contemplo, Sacro, en quien Dios se encier- san de Vida, Pan Divino, (ra, lan Santo, aunque vo soy digno de llevaros en mis manos, con intentos soberanos, y un corazón de amor fino; aotra parte he de llevaros, prlo que suceder puede, que no es justo que aquí quede un alto bien, y adoraros. san, que gloria nos concede. Colmena de Gracia llena, faliz, que es sabrosa miel, que a el alma de si enajena; lanal, que Sansón en él halló la dulzura buena. Sustento del alma mía, me a la eterna luz nos guía, cuando de este cautiverio ta tu Soberano Imperio se oirá la dulce armonía? Cuando los daños tiranos, que estos lobos inhumanos lacen a vuestras ovejas, cesa arán, y tristes quejas de vuestros Pueblos Cristianos? Cuando, Soberano Rey, ha de ser toda una Ley, un Rebaño, y un Pastor, que diga a tus pies: Señor, Domine memento meí? Ayudad a levantar a aqueste Pueblo caído, que ya comienza a a llorar; clemencia, mi Dios, te pido: Dios Soberano, piedad, que ya vuelvo a la obediencia de vuestra Gran Majestad con humilde reverencia, el emencia, Padre, clemencia, piedad, Dios mío, piedad. Ya de mí quiero arrojar el vil traje que vestí, Moro no me han de llamar; Cristiano soy, Cristo fui, y Cristo me he de tornar. Fuera, galas inhumanas, de Ninave, tierra injusta, que ya por la voz te ganas del Profeta, aunque Dios gusta de asosar tu barba cana: Pero pues lloran tus ojos, perdonarate el Señor, y aplacará sus enojos, que lágrimas de un dolor, son de mi Dios los despojos. Muera el enredador gusano, y de su carcoma, cubierra de mal olor, saldrá blanca la Paloma del alma del pecador. Yo fui el gusano, que arme el capullo de la seda, y yo propio me enredé, y en la cárcel me hallé de mis culpas: Pero pueda mi contrición, y dolor sacar blanca la Paloma de este humilde pecador, que de Ministro de Roma, bajó a púpilo de amor. Qué haces? Vuelvo a mi centro, o a la Fuente Di que a el mar de Dios me encamina, adonde la gracia encuentro de su esfera cristalina; un Rey de Jaspe nací con Corona, y plateado, y en ceniza me volví, de quien nace un Sol dorado, figura de lo que fui. Pues, traidor, no renegaste de Cristo, y su Ley dejaste? Era de noche, y dormía: pero ya que he visto el día, me vuelvo a mi Iglesia. Baste. Mi padre el Rey lo sabrá, y de ti me vengará. Eso pretendo, Argelina, a decírselo camina, que a mi honor importará; yo propio me he de entregar a la muerte, que merezco. A. Mi Dios, tú me has de ayudar, que al sacrificio me ofrezco de tu martirio ejemplar. Adiós, mis hermanos caros; adiós, España famosa; adiós, Santa Inquifición, digna de eterna memoria. Yo, yo propio me sentencio públicamente en persona de la gran traición que hice adiós, y a la Iglesia toda. Padre mío, adónde estás? Dame tus brazos, y torna a dar el ser, que perdió aquesta fruta sin hojas. Cristo JESUs, yo pequé contra ti. Virgen piadosa, no por mis merecimientos, porque ninguno me abona; pero por los de mi padre, mi atrevimiento perdona, a quien yo martiricé dormido, y ciego en mi erronea. Ay. Argel terrible, y fuerte! sin segunda Babilonia, imita a Jerusalén, vertiendo mi sangre propia. Clerigo de Misa soy. a Cristo bajo en la Hostía; Cristiano soy, no soy Moro; ya reviego de Mahoma, reniego de su Alcoran, y de sus Mezquitas todas; Moravitos, y Alfaquies, Cristo es Dios. 2. Extraña cosa! Tercero soy de la Orden de Francisco, y en sus copias está mi nombre alistado, y en su Milicia famosa soy Soldado General. Francisco, dadme victoria, Cristo es Dios, Francisco amado, Cristo es Dios. Argel se asombra. Cristo es Dios, ladrón ventero. Asombrado estás, Cardona. Yo no sé en qué ha de parar aquesta espantable historia; a polvos huele mi espalda, pues ya se ahuma la choza: vamos a majar esparto. Metámonos en mazmoria. Por Alá, que estoy contento de tener tan gran soldado por yerno; jamás he visto hombre con alientos tantos. Notables riquezas tiene en los Navios bazarros del de Piperní; y lo más traerle preso, en que aguardo cien mil doblas de oro fino por su persona, y criados. No ha de quedar en las Costas, según su poder gallardo, Pueblo, que a mi ley no rinda, que en su poderoso brazo su espada es rayo, que abrasa los Fuertes más levantados. Tan ricos como los míos están sus bellos Palacios, con las joyas, y preseas, que con su esfuerzo ha ganado. Ya de Ataráez tiembla el mundo; juro por Mahoma santo, que con ser yo sin segundo en mi Imperio, y mis Estados, que casi llego a envidiarle, porque los Cielos le han dado felicidades supremas, para emulación de cuantos iratas la espuma blanca abollan del Mar salado, y de cuantos en la tierra los Militares aplausos de las cajas, y trompetas siguen con lanzas, y dardos, bombas, tiros, y arcabuces, escopetas, y venablos. Mas como es de mi Argelina esposo, a quien ama tanto, es fuerza estimarle mucho, y como a hijo apreciarlo. Mucho tarda ya Venecía en cumplir lo concertado por Piperní; si no viene, juzo por Mahoma santo, que le he de hacer renegar por fuerza, o por agasajo. Poderoso Rey de Argel, tan discreto, como sabio, del África gran Monarca, del Cristiano azote, y rayo, perdona las malas nuevas, que de tu yerno te traigo. De mi yerno? Sí, señor: ya no es Moro, ya es Cristiano. De las almálagas Turcas, al turbante, y sus penachos se ha desnudado, y cortiendo va por las calles descalzo, ceñido con una soga, y cubierto con un saco, todo lleno de ceniza, por todo Argel predicando, diciendo a voces, que Cristo, a quien él persiguió tanto, es Hijo de Dios Eterno, y que Mahoma es un falso. De nuestro Alcorán reniega, y una Cruz lleva en la mano, y con la otra, en los pechos grandes golpes se vadando. Qué es lo que dices, Pialí? aquese extremo ha llegado? Yo lo he visto, gran señor, de que he quedado admirado. El volvió a su natural, do hay que fiar en Cristianos; a pediadas muera el perro, y después en Cruz clavado. Que el Cristiano que reniega de JEsús, y de sus Santos, y después arrepentido luego vuelve a confesarlo, primero que reducirlo a nuestro Alcorán Sagrado, hará mover una peña, como ya he experimentado. Matadle, acabadle, muera, porque en él los Renegados escarmienten, y a su ejemplo tiemblen los más encumbrados. Notable suceso ha sido, como Cristiano habéis hecho. Escondedlo en vuestro pecho, Padre, pues os le he traído. A España lo llevaré, y por mi Fe singular, que os tengo de rescatar. Hacedlo, Padre. Si haré, aunque me costéis mil Moros de los mejores que el Rey tiene en sus Naves. . Oh, Ley de Dios! por los mismos poros fuentes de Sangre saltaron al punto que el golpe dio, cuando la tierra tembló, mis venas se atormentaron: el brazo levantó airado, dio el golpe, y cayendo en tierra pienso que dio fin su guerra, y que ha su culpa llorado. Dios le convierta. En él fío, que usará de su clemencia. Al Patriarca de Valencia, que es un grande señor mío, la mitad del Pan daré, y en la Virgen del Remedio, de la otra mitad el medio en su Sagrario pondré, y llevaré lo demás al Padre Santo. Sea así: qué ruido es este? Ay, de mí! Noble viejo, adónde estás? Qué hay de nuevo? Acción Divina! eñor Cristor ya tu hijo, por Cristiano, derecho a morir camina. Apedreándole le llevan por las calles, yo le vi, que el Rey lo ha mandado así, como a otro Divino Esteban. Ya está en una Cruz clavado, de cuatro garsios pendiente, dice el común de la gente: Muera, muera el Renegado. Sobre un Pino levantado aquí junto al mar le mira, no hay Moro que no le tira, vesle aquí crucificado. Hijo mío, a quien di el ser, Imagen de Cristo Santa, pimpollo, que en esa planta mereciste florecer. Hijo, como hombre pecaste, que muchos cual tú se han visto, y después volverse a Cristo. Tú eres joya con engaste del Padre Eterno, y será el oro tu cuerpo santo, tu esmalte ese rojo manto, que matizándote está. Tu alma es la piedra fina, en quien Dios se ha de mirar; tu linaje has vuelto a honrar, camina al Cielo, camina. Ruégale a Dios por tu gente, deudos, amigos, y hermanos, y por todos los Cristianos, que hay desde Oriente a Poniente. Y lo que te encargo más en este acto transitorio, las Almas del Purgatorio, que el premio de Dios tendrás. Martín santo, que hoy en Cruz recibes muerte, y pasión, ofrece alma, y corazón a JESUs, que es nuestra Laz. IEsUs sea contigo siempre, Esuo te reciba el alma, Es Us tu espíritu ayude, Es Us te infunda en su gracia, y Esuo te ampare, y conforte; las ilusiones aparta de los malos pensamientos, di ESus, alma Cristiana. JEsUs sea conmigo. Amen. Ah perro de mala casta! eres Cristiano en efecto; y Presbitero, que basta. Véngueme el Cielo de ti, que he de darte una lanzada, porque parezcas mejor a aquese Cristo que llamas. A mi mano acabarás, que una mujer enojada a cualquier hecho se arroja: Aguarda, Argelina, aguarda. Pues tan bien has merecido. la soberana guirnalda por justa ley de derecho, la Gloria será tu Patria. Sube a gozar nuevo Imperio; sube, que en mis propias palmas. hoy tengo de presentar tu alma en el Sacro Alcázar. MARÍA, Señora, escucha, MARIA, señora, aguarda, tente, espera, que me dejas cautiva en tu amor el alma. A quién has visto? A MARIA Madre de Dios Sacrosanta, que al Martir de Dios conrona; aquesta noche soñaba que mi madre me decía, que al punto me bautizara, y que el nombre de María en el Bautismo tomara. Quiéres vautizarte? . Sí: presto, Cristiana, Cristiana; dame el Agua del Bautismo. a. Ven te daré al punto el Agu erra, Criador del C las Soberanas Escuadras de Espíritus Celestiales, que en ese imperio os alaban, de estos prodigios os canten con dulces voces la gala. O, inmenso, y Supremo Dios! qué bien vuestra Madre Sacra me consoló en mis tormentos! y con qué dulces palabras me dijo, que había de ver ennoblecida mi casa. con soberanos blasones, y honores de eterna fama. Por vuestra piedad los Orbes os canten mil alabanzas, con Celestial armonía de sonoras consonancias. Notables sucesos son los que veo, y los que pasan? Oh, Cielos, y que dichosos. los que a llegar alcanzan a merecer los favores de vuestras Esferas claras, y por el martirio gozan vuestras luces Soberanas! Escucha, Rey, y señor, que aunque traigo nuevas varias con la lealtad con que sirvo a tu Majestad Cesarea, suplico que me perdones. Pues qué nuevas traes? Muy malas. Todos traéis malas nuevas, mi pecho en ira se abrasa: qué ha sucedido de nuevo? Escucha, que:- Dilo, acaba. Tu hija se ha vuelto loca, Argelina disparata; y también confiesa a Cristo y con su esposo se abraza. Mi Argelina? . Sí, señor, los Cautivos de tu Alcázar la han bautizado. Qué es esto, Mahoma? dime, qué aguardas? velas, duermes, o estas dloco, pues volcanes no disparas, sos aleves, vierdo que todos te ultrajan? Qué desdichas, qué presagios hoy suceden por mi casa? Por Cristo llora, y suspira, Per Cristo? dame una lanza, que este Cristo es como el fuego, que sise prende en un alma, porallí se encienden todas, y searmina una Patria; antes que a mí se me atreva, con aquesta punta airada, hede aplacar este incendio, que i Alcázar quema, y tala; al vereno de mi enojo ha de morir. . Toma. Daca. Albucen va hecho un Tigre; vive Cristo que le temo, pues por la boca, y los ojos vaderra mando veneno. A ser Verduno camina per esas cases, diciendo, conuia lanza en la mano, mas que un demonio soberbio: Muera Argelina alevosa, de Mhoma vil desprecio, que blandiendo aquesta lanza, la hedes atravesar el pecho, pues va siguiendo los pasos de aquel Renegado perro, que de Cristo renegó, y ya a su Cristo se ha vuelto. Toa Árgel es un prodigio de milagros, y portentos, toda es confusión, y asombros, dichas aquí, allí desprecios. O, quien pudiera escaparse de estos rabiosos podencos! Al pobre Martín Manzano todo el tumulto soberbio, a pedradas, y a flechazos hasta el puesto le siguieron, adorde con cuatro clavos en una Cruz está puesto. Estos perros son trasunto de los Españoles nuestros, que si sale de una casa un pequeñuelo gañiendo, no ha comenzado a gañir, cuando otro sale mordiendo, y al estruendo salen orr y cogiendo al pobre en medio, en lugar de meter paz, lo que hacen es, todos ellos le muerden, y despedazan. Pues Argelina, yo pienso que ya la pobre estará hecho mil piezas su cuerpo. Mas, Cielos, no es este aquel Moro con quién hice el trueco? Sí, él es; o, pobre Cardona! con cien palos me contento, si se acuerda que me dio los diez patacones bellos por la bota que le di: deme su favor inmenso el Cielo. . Qué haces aquí? No hago nada. Ya lo veo. Pues si lo ves, para qué me lo preguntas? Ven presto, que el Rey mi señor me manda que se les cargue de hierros a cuantos Esclavos hay en el Palacio. Esto es hecho. De esta vez me crucifican, si de Cristo no reniego, o me cuelgan de una almena; mas válgame aquí el ingenio. Moro, leamos amigos; yo sé, y es caso muy cierto, que un amigo te vendió, no ha mucho, cierto instrumento lleno de un bello licor, a la verdad vino añejo, por más señas, que te dijo que era guitarra: no es esto caso que negarlo puedes; y bebiste tanto de ello, que subiendo sus vapores del estomago al cerebro, te emborrachó de tal modo, que te pareció, que lleno estaba todo de mierlas, y grullas el aposento; esto no puedes negarlo. Es la verdad, y me acuerdo, que al que me le dio, le di diez patacones en precio. Pues si es la verdad, y sabes con el rigoroso extremo que el Rey castiga al que coge en semejantes sucesos, haz cuenta que no me has visto; vete, que yo iré al momento en casa del Redenptror, y estaré oculto con eso; porque si preso me pones, le he de contar todo el cuento al Rey, y ha de castigarte con cruelísimos tormentos. Cómo te llamas? Yo? . Oh el que me dio el licor? Telmo. Pues era muy parecido a ti, si mal no me acuerdo. No tienes razón, que el otro era corcobado, y tuerto, y de un diente remellado. Pues, Gil, para que excusemos disensiones con el Rey, tu del castigo soberbio, y yo porque en las prisiones aherrojado no te dejo, vete en paz, y calla, amigo. Amigo, calla, y callemos. Victor Cardona, esta vez me salgo con lo que quiero. Ahora quiero ir a ver, hecho en ligereza un viento, el suceso de Argelina. Señor Dios, sacadme presto de entre estos viles perrazoss que si me sacáis, prometo, poner un cardo de cera en vuestro Altar en mi Pueblo. Esta Soberana Prenda mi madre siempre adoraba, guardadla, Padre, no quede entre esta gente tirana. Ten fuerte, ilustre Matrona que ya osÁngeles c tu victoria, no desmayes, cuando esperas glorias tantas. Soberano Sacramento, dulce Manjar de las almas, que Vos sois Cristo confieso, y Cristo en esa substancia de Pan, como reconozco de Vos, Señor, inspirada. Sois Dios Divino, y Humano, a quien con íntimas ansias pido perdón de mis culpas. Ya las tienes perdonadas, y en premio de tu martirio, te envía aquesta guirnalda. O, Soberana MARÍA, Virgen Pura Innmaculada! tú eres centro de mis dichas, y Puerto de mi esperanza. Ven a gozar de los bienes, que en el Celestial Alcázar te aguardan, que tus victorias ya los Serafines cantan. Victoria por María, cuyo martirio alcanza, que goce eternas glorias en la Divina Patria. Hija Argelina, que ya María eres, por la gracia, que del Espíritu Santo has recibido en el Agua, hoy sale por ti tu madre de las penas en que estaba. Quisiera yo no haber sido en hacerlo así tan tarda. Nunca es tarde, cuando llega el bien para quien lo aguarda; y por tus ruegos, Cristoval, y tus devociones santas, de penas del purgatorio, mil y cuatrocientas almas salen al descanso eterno, por cuyos ruegos alcanzas estos divinos sucesos. Por ti, Fuente de la Cracia; tantos favores recibo. En tus manos Soberanas, dulce JEsuo de mi vida, y en las tuyas, Virgen Sacra, este espíritu encomiendo. En ellas vas colocada hasta el Trono superior de la Bienaventuranza. Ya espiró. Bernardo, escucha. Virgen Divina, qué mandas? Estos dos Mártires lleva a la Iglesia dedicada a Santa Tecla en Carmona; y allí en llegando, se haga una suntuosa Capilla, adonde estén veneradas las dos Prendas, que han de ser honor, gloria, y luz de España, que así mi Hijo lo ordena. Emperatriz Sacrosanta, cúmplase su voluntad. Así a su Bondad se agrada; Cristoval, tus devociones siempre las observa, y guarda, que el premio tendrás seguro del que castiga, y regala. Por Vos, Señora, le vienen tantas hobras a mi casa, por mí los Cielos, y tierra os canten mil alabanzas. Gran milagro! Gran prodigio! Detente, señor, aguarda. Espera, señor, escucha. Dejadme, aleve canalla, que este acero de tu pecho dividirá la garganta. Adónde estas, hija vil? Adónde estás, hija ingrata? Tente, Albucen. Ay de mí! quién mis rigores ataja? Quién los soberbios derriba, y los humildes levanta. Válgame Alá? qué es aquesto? Al entrar en esta cuadra parece que via lina, y a Violante, acompañadas de una Señora Divina, más bella, y Pura que el Alba, rodeada de Luceros, y Celestes luminarias. Fray Bernardo. Gran señor. Sabes (no me niegues nada) adónde esta Argelina? Veisla aquí. El Cielo me valga! cuanto más la aborrecía, tanto más la llora el alma. Cubrela, que se enternece el corazón al mirarla: Qué impulsos son estos, Cielos, que acá vacilando andan en mi pensamiento? Dime, cuando te vas a tu Patria? Solo falta tu licencia, gran señor, para que parta, y tu orden. . Pues si quieres, bien puedes partir mañana. De Ataráez, y Argelina quisiera llevar a España los cuerpos. Sea en buen hora. Se me ha acabado la plata, y no puedo rescatarlos. No quiero que me des nada por ellos; y ese a quien yo engañé, quiero que y Vayan libres todos que ay en Argel, sin qu por su rescate un despejad aquest , . Ya Fray Bernardo. Qué nos mandas? Dadme los brazos. Con tantas mércedes nos honras? . Sí, amigos, porque me llama a vuestra Ley no sé qué; llevaos el oro, y la plata, y todas las demás prendas que trujisteis, que antes que haya dado diez vueltas el Sol, padre feliz de las plantas, vuelta al mundo, he de seguiros con mi poderosa Armada, y las mejores riquezas, que haya en mi Palacio, y casa, fingiendo que voy a ser horror vuestro, y fiera parca. En Carmona me he de estar, acrisolando mis manchas con el Agua del Baurismo, Y seguir vuestra Ley Santa, si el Justo Alá lo dispone. Él os guarde. Con él vayas. Cardona, Pina. 2. Señor. Ya estáis libres. Oh, bien haya la madre que te parió. Y tú, Pina, con tu faza. Pues qué es lo que falta ahora? Petición es excusada enfadar al Auditorio, porque el Noble siempre paga deseos en los aciertos, como es virtud, honra, y fama. Y aquí acaba el Renegado de Carmona, dando gracia por tan felices sucesos, de eterna al