Texto digital de Reinar no es la mayor suerte
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Reinar no es la mayor suerte. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/reinar-no-es-la-mayor-suerte.

REINAR NO ES LA MAYOR SUERTE
JORNADA PRIMERA
JORNADA PRIMERA Hola. Bato; hola, Filene, dejad el sueño pesado, que ya la Aurora, y el Sol sedan el último abrazo; caminada la labranza, no os detengáis, porque el campo, de su dorado arrebol, le Pallaréis iluminado: y entre las flores, que son de la vista, dulce halago, cogeréis hermosas perlas, que la Aurora vertio en llanto; Mirad que los pajarillos, de esa esfera cortesanos, ya divididos en coros, están contrapún teando; parece que no me oís? zagales, hola, Allá vamos. . Aprisa. Cómo ha de ser, si venimos oleados. Mirad que ya es medio día. Luego en la Nordega estamos, que a mueso Curale oí; que nunca allí hace claro. O qué bachiller estás, Noruega se dice, Bato, que es de crepúsculo el día; pero ya Febo ha bordado con su hermosa cabellera, las florestas, y los prados. Qué crepúsculo; ni Febo, ni que florestas de diabros, si con las treinta cabrillas, también yo entiendo de Astros. Cierto que me has divertido, repártanse a su trabajo todos, que es tarde, ea hijos. id, que el trabajo es reparo de los vicios, como el ocio, por donde siempre han entrado. quédate Fabio conmigo. A tu servicio está Fabio, y de verte cada día tan nuevamente admirado, que apenas crédito doy a lo que te está pasando: ayer en sello supremo, y hoy en estado tan bajo, ayer Príncipe, y Pastor, ayer señor, hoy vasallo, cortesano haber, y hoy, rústico, y tosco aldeano. Este es el fruto que coge quien fía del tiempo vario; sus dichas son aparentes, no hay en el más bien fundado estado, seguridad. En el todos son engaños, aquel que merece menos, siempre sale más premiado; al malo lo aplauden todos, del bueno no se hace caso, como si no fuera el pobre, el rico solo es doñado. El discreto es ignorante, el ignorante avisado, y el lisonjero valido, de cuya advertencia saco, que es el mundo en lo aparente oro de quilates altos; y en lo interior si se nota, es en fin de alquimia falso. Que compungido que estás, con aquese desengaño, sin reperar en peligros puedes hacerte hermitaño, que para juntar limosna, no es mal compañero Fabio, En este pagizo albergue no echo menos mi Palacio, ni envidio mayor fortuna. pues aquí libre me hallo, de su rigor. . Esto es hecho, cada discurso es más santo. Quién en ejemplos ajenos no llegare a hacer reparo, para lograr escarmientos, los sacará de sus daños: una cauta prevención que para futuros presagios, es muralla que defiende, y es escudo que da amparo. Hay más extraño suceso! de tu lamentar me enfado; eres acaso Cartujo, quéjate como soldado; mas en fin, a toda ley aunque estás desengañado, era gran cosa reinar. Y parécete que el cargo de Rey no tiene pensión? el Rey, Fabio, es un esclavo, que más que todos padece; cuanto será más trabajo, o las fatigas del cuerpo, o del alma los cuidados? Está el vasallo en su casa durmiendo, y está el velando por defenderle su hacienda; cada uno tiene ocupado el pensamiento, conforme la obligación de su estado; mas el Rey, providamente, esta de todos cuidando, por afirmar la mejor conveniencia del vasallo. Quien a la naturaleza se ajusta, y no al aparato, halla en la moderación todo su mayor descanso. Lo demás es vanidad, las telas, y los brocados no abrigan más que el sayal; ni manjares delicados, tampo sustentan más que un alimento ordinario. Aquesto dispone el cielo, tiempo vandrá en que mi hermano o arrepentido me busque, o yo pueda remediarlo. Huyendo de su rigor, busqué alivio en los extraños, di al viento mis esperanzas, montes de cristal surcando, y tan mal me sucedio, como has experimentado; pues chocando en un caribdis, solos los dos nos libramos en una tabla, que fue de mis desdichas sagrado. Y hallándome en esta tierra, tan solo, y desamparado, sin que nadie me conozca, a servir me he acomodado trocando el nombre contigo, yo soy Fabio, y tú eres Carlos. Y por lo que sucediere, para estar más disfrazado, te entregué aquellas sortijas cuando del mar nos libramos, por ser prendas conocidas que heredé de mis pasados. Pero mira lo que haces, no rebeles este caso, que te costará la vida, solo el silencio te encargo. Como quien no encarga nada, en todo servirte aguardo, muy a tu satisfacción. Guárdete el cielo mil años; pero que alboroto es este? 1. Ataja por este lado. 2 Ataja, ataja Fabricio. 1. Suelta los perros Conrado, que se nos va el jabalí. 2. Todos su alcance sigamos. En el retiro del Duque parece que están cazando. (za Al bosque, al bosque. . Laca tiene efectos tan extraños, que es imagen de la guerra: que bien la disponen, muerto está ya el jabalí, no lo miráis? ya las manos. de una deidad que belleza tan soberana! que raro portento de hermosura! Y esotra que están su lado, monda nísperos? . Amigo, hermosa es pero no tanto. Poca gente la acompaña. Si a caso es su hija? Seralo. . Guarda el oso, guarda el oso. Como nos dejáis, solda solas en tan grande riesgonordos, No hay quien nos socorra? Fabio. Fabio; que es Fabió? con hoste fuera, guarda Pablo. (osos. Piedad, cielos. . Ya este lace es imposible excusarlo, si la vida me costaras no temáis que va a libraros, hermosísima señora, quién el alma os ha entregado. Temblando quedo de miedo, comosos Fabio y más cuando es hombre de nuevas prendas? y sin haberlas gozado, ni tener suegro ni suegra, que son diablos disfrazados? Si tal hiciera, o pensara, fuera de mi vida avaro; si el quiere ser don Quíjote, yo no tengo de ser Sancho. Baja, y venga norabuena, que yo ni vengo ni bajo: si fuera andar a estocadas, soy diestro, y tengo más ángulos, que pueden cargar diez hombres. icha herida sin reparo, y el diablo en la barriga; vive Cristo, si me enado. Luchando está con elloso, por Dios que lo ha derribado, y que le da con la daga; ahora si pesía mi sayo, le ayudaré como un Hector; pero ya viene, y en brazos trae una adivinanza; si es mujer, o si es milagro? Tabio amigo. que me mandas Trae agua para un desmayo, y mira. . No hay que mirar, por aguante yo balando, aunque sea al cabo del mundo, con osos, no soy osado. Ambas la vida os debemos, recostadla en mi regazo, mientras recobra el sosiego, lo que el susto había embargado. , s Si la vida que ya hoy, con más aprecios hálago, con mayor razón estimo, y con más dichas consagro perdiera en defensa vuestra, a un fuera feliz mihado Qué cortesano pastor! que labrador tan bizarro! Ay de mí! . Prima? señora? Sosiega, libres estamos. Despertó la Aurora viendo que el Sol la tenía en sus brazos con cuanto imperio, hay amor, mis porencias has robado. Ciego rapaz, si eres Dios, detén las flechas del arco, no te precies de cruel, sé piadoso, y no tirano. Aquesto es ballarte el agua bullendo viene en el barro. Llega, llega . Prima mía? ya cobrada del desmayo, deseo saber, a quien debemos tanto agasajo? Vesle aquí. . qué hermoso talle, A que bien hecho, que alentado. Tenedme de hoy más, señora, por vuestro humilde criado, que no ha de aguarse mi dicha, idas aunque en agua se ha fundado. a, Aparta . Toma esto, pues. Cadenita? si forzado. do, la he de recibir, señora, como forzado la guardo. Sabéis quien somos? . Señora ignorante fuera, cuando ado no conociera que sois ega Sol, y Aurora de estos campos. Hija del Duque de Mantua soy. Estela, a quien has dado, porque lo adviertas, la vida, y mi prima que ha logrado la misma dicha por ti. Mas porque quiero pagarlo, dime, si eres hombre o Ángel, porque hecho tan soberano, mas es de culto divino, que de pensamiento humano? Hablas conozca yo a quien en tan brebe debo tanto? Ilustre, y hermosa Estela, en cuyo sujeto raro, tanto soberano admiro, y tanto divino hallo; que ignorarlo, es entenderlo, y entenderlo es ignorarlo. Yo soy de aquese elemento indomito, y temerario, donde su albergue Neptuvo. tiene, en tumbas debastio siviod Mísero, e inútil aborto; oy rústico, y grofero parto, Fabio es mi nombre, y mi hacienda es un caudal tan avaro, que apenas podré decirlo, si ellas me dejan contarlo, pues se ajusta a una soldada de mayoral que aquí gano. Aquesta montaña, en fin, antes que el joven dorado dejase quejosa el Alba, sin atender que su llanto vence, como de mujer, y postra, como de ufano. Salí a despertarla gente, V y repartirla al trabajo, para agradar a quien sirvo, y cumplir bien con mi cargo: que quien flojamente sirve, siempre sirve, y no da agrado. Y después de haberlo hecho, me quede considerando, por divertir mis pasiones, acompañado de Carlos. En este hermoso tapete, que de Flora dibujado, hace fragrante un compuesto, para ostentar con lo vario. En ecos de su fragrancia, las altiveces de Mayo, y ver que si flora flor, aquese Planeta cuarto, no cómo galán de Amaltea, con oro las va bordando, ellas ufanas, y alegres lo saludan rayo a rayo. Con aquestas atenciones, de su amenidad llevado, me diverti, hasta que los latidos de los galgos, de la caza me informaron; volví el rostro, y la atención, y vi(quien en este caso; conforme siento; pudiera decirlo, y no como alcanzo) vi a Diana, mal he dicho; vi una deidad, no os alabo; vi una copia de lo hermoso, vi de lo bello un traslado, y por no errar el discurso, vi todo un cielo abreviado: que habiéndoos visto, señora, si con colores humanos, aunque con pincel divino os pintara, fuera agravio que hiciera a vuestra deidad, y ofensa a solio tan alto. porque si rosas, clavel, azucena, y jazmín blanco, diamantes, nieve, y coral, tienen tan breve su ocaso, y vuestro merecimiento, para adivino de humano, si os retratara con ellas, no hiciera vustro retrato: vídeos en fin, a vos misma envidias a Palas dando, en una hermosa acanea, y que algolpe del ven ablo, que como rayó salio del cielo de vuestra mano, rindio al cerdoso animal, su inútil vida, mecelando, con la sangre de su herida, esmeraldas, y ropacios: y que en este instante un oso falio, sin duda a vengarlo, que huyeron todos cobardes, que en el peligro os dejaron; que escuche vuestros suspiros, que mis sentidos turbaron, que me empeñé en defenderos, que lo consegui bizarro, que luchando con el oso, dio la vida entre mis brazos; con que llegue a conseguir felicidades, aplausos dichas, gustos parabienes, logros, premios, y descansos, debidos a la fortuna, de haber tal dicha logrado. Como salir pueda ignoro de tan grande empeño Fabio, como en el que hoy me has puesto pues aunque haga reparo, obras, y encarecimientos, con que pagarte no hallo. No pretendo ya más premio, que la dicha que he granjeado, en libraros de este rielgo; hay amor, si con los rayos de aquellos hermosos ojos; conquistas, que ser humano, se librará de tu imperio. Que esté en acero engastado, un diamante de tal fondo? . Admirada me ha dejado tu valor, y entendimiento, y con extremo tan raro, que no puedo persuadirme, a que no hayas alcanzado, la piedad del cielo, que la fortuna te ha negado! No os admiréis que las armas son iguales en un grado, y solo puede la dicha hacer señor, o vasallo; de más aprecio es el alma que el cuerpo, y esto es tan claro, que aún las cosas más comunes nos la están manifestando, Y porque no lo dudéis, de aqueste florido prado, mas se estimara lo fértil, que puede lo dilatado. Aqueso mesmo, supuesto, yo quiero, Fabio, llevaros. a mi Corte, porque así, si la vida os debo, Fabio, quiero que amí me debáis, que sor nuevo os haya dado. Aunque en hacer vuestro gusto tan grandes honores gano, quien está hecho a la Aldea. como ha de hallarse en Palacio? (zo Aquesto tiene de ser, no os caseis. . Pues dadme pla en que pueda disponer lo que tengo hoy a mi cargo; que no será bien, señora, de aquesta suerte dejarlo. Oyhabéis de ira la Corte? De que sirve hacer, reparo. . amor, si a su ser divino; me tienes va tan postrado. Qué dices? . qué avuestro gusto una, y mil vidas consagro. Corresponder obligada. . es justo, si en este caso tiene el agradecimiento la licencia del recato; pero si el agradecer es amor, y amor, mas paso no artícule tal acento la lengua contra mi estado: corrida quedo, de que desmán que fue tan profano; no previniese mi acuerdo: vamos Clauela, a Dios Fabio. Discurriendo todo el bosque, a vuestra Alteza he buscado, porque aunque. . Conde está bien, ambas la vida gozamos por aqueste la arador, conocedlo, y estimadlo. Señora, si a tiempo, yo llegar, que. . Conde vamos. La fineza sería, Conde, de haveros por mi arriesgado en esta ocasión, os debo, y ofrezco, si a fe, pájaros. No culpes, Clauela hermosa; no haber a tiempo llegado, que aún hasta el tiempo le falta a los que son desgraciados. A los amantes, que son atentos, nunca ha faltado. Señora. . Deja eso, Conde, antes que haga reparo mi prima en vuestras aciones, Siempre he de ser vuestro esclavo. Mirad, Fabio, que en la Corte, entréis como cortesano, para que mi padre os vea y no os tardéis, que os aguardo. En fin a la Corte vas? Fabio no puedo excusarlo, venciome amor, mas que mucho si esta mujer es encanto. Vamos muy en hora buena; pues estás determinado, y plega Dios que la Corte, no nos dé algún corte malo; pero saber que me admira? Qué Fabio? . qué el desengaño te haya durado tan poco. Quién hay que se haya librado, de las violencias de amor libre me vi, y hoy me hallo cautivo, y con tantas dichas, en su piélago engolfado. Pues mira que no te anegues que si una concha es el baso donde tus glorias embarcas correras rieigo en mar alto sise viniera a amparar Que con tan grande rigor el Rey de Tracia, tirano, trata a don Carlos su hermano, su legítimo señor? Y porque el daño advirrio, del mal que le amenazaba, de la torre donde estaba, ha seis años que se huyó, sin que se pueda saber donde ha tenido acogida, que hasta quitarle la vida no asegura su poder. No extraño su sinrazón, porque en aquesta porfía, madre de la tiranía siempre ha sido la ambición; y el rigor de una malicia, no admite misericordia; que el codicioso de gloria, es avaro de justicia; y aunque por instantes crece, por lo injusto su pasión, tiene una grande pensión, porque al que manda obedece. La injusticia es un error, que amayores daños mira, que quien sustenta mentira le sujeta al inferior. Esto supuesto, Marqués, con sigo trae su enemigo el ha de ser su castigo, su culpa ha de ser su juez. Y para perperbar este yerro en adelante, le calumnia de ignorante y de incapaz de reinar. Yo os aseguro, por vida de mi hija Estela, Marqués, que domara su altivez, según me tiene ofendida, ese Carlos de mi estado, y hasta tenerle vengado, no llegara asosegar; porque es en tanta manera, lo que una traición me ofende, que como fuego me enciende, y como propia me altera, pero ya Estela ha venido: bella Estela? . Padre amado? Tan presto la vuelta has dado? como en la caza te ha ido? Nunca pudiera mejor; aunque con un grave azar pues he llegado alograr, volver a verte, señor. Pues huno quién lo impidiese? Conde, sobrina Clauela; habla, mi querida Estela, porque mi cuidado cese. Mi prima esta fatigada, de un desmayo, y así fuera justo que a descansar fuera. Esa prevención me agrada, vete, aunque quedo sintiendo tu accidente. Dios te guarde. Haz, pues, del suceso alarde. Pues escúchame. . Ya atiendo Antes, señor, que el padre de Faetonte rrilpo se asomase al balcón del Horizonte, esparcida la hermosa cabel era, que la Aurora en sus brazos lisonjera porque no se ausentase, lazos hermosos de sus trenzas hace: antes que ella quejosa, quedase de su ausencia, y tan celosa de ver que por las flores, malógrase el primor de sus amores que en liquidada plata; tanta copia de aljófares desata, de sus dos niñas bellas, que cada grano eclipsa mil Estrellas que de tras de una rama, que lágrimas, si infiere al tiempo cuado el tierno verdoncillo yo entonces fatigada, el jamás, el canario, y silguerillo, con acentos suaves y con el sentimiento que atesora, y en fin al tiempo, cuando el tiempo es una egnima, que dudando sale huyendo del soto, ninguno discurria, si de noche era entonces, o de día, salí, como tú sabes, a fatigar los brutos, y las aves, en cuya bizarría tengo librada toda mi alegría, que la caza divierte al corazón de más avara suerte. Al bosque llegó umbroso, de flores tan ameno, y delitoso, que allí la Primavera, porque con más primores? copiase con acierto de sus flores. Ya Febo iluminaba con sus fajos, de porsí a cadarosa cada flor parecia más hermosa, siendo en igual balanza, tan altiva de todas la esperanza; en dilatar la gloria que adquirian, que aporfía crecian, y tanto al Sol llegaban codiciosas, que pudiera temerse mariposas. es facisto! soñoro de las aves, tan envanecido; porque ve de su margen lo florido, cuando, señor, mi vida, se presume monarca de las flores. Paso adelante, empiez ase el todeo, ya pocos pasos, cuidadosa veo, cobarde huye tímida una gama: son armas con que vencen las mujeres sueltan los perros, todos se alborotan y de mi prima sola acompañada, (ues y algunos caballeros, previenen la alborada en dulces cla voy siguiendo también a mil monte que el bosque discurriendo, (ros, Promne se queja, y Pilomena llora variedad de animales van siguiendo; descubro un jabalí, que alborotado, su muerte previniendo, sígole valerosa, y esgrimiendo los dos alfanjes, de márfil bruñido; a un lebrel deja muerto, y a otro he Escóndese en las greñas, (ridó: de la inculta aspereza de las breñas, mas siguiendo el alcance, apocos pasos pudedarle alcande, en cuyo breve trecho, con el venablo le atravieso el pecho y cómo de la herida se desata, hizo dechado en él la vez primera, limitada corriente de escarlata, esloresí, que cercinas estuvieron, capas al uso de su sangre hicieron. Mas luego proceloso, al parece alo a vengarlo un oso: mi prima, en pena tanta, anudada la voz a la garganta, Ḏ su mejillas hermosas, a jazminireducidas, siendo rosas; y en fin sin arreboles, los rajos eclipsó de sus dos soles, porque con tal tormento, Pasó el arroyo, que con voces graves el horror le embargó todo el aliento cayó en fin desmayada, (da mas yo menos turbada, aunque asusta que sin temer del tiempo los rigores sino postrada, en algo suspendida. y con ansia tan fuerte. (te; como que no era vida, ni era muer porque desamparada, y del bruto feroz amenazada, esperando la muerte, antes de verla pude morir de achaque de temerla Mas luego un forastero (ro: noble sin duda, aunque en sa yal grose que aunque del noble ha sido, en esta era crédito el vestido, como informa del alma las aciones es error admitir las opiniones, del vulgo inadvertido, que funda la nobleza en el vestido; mas luego que estehombre, no lo acierto Ángel será más cierto; (sanó, porque hombre tan valiente, i corte Ángel sin duda fue, no fue hombre hu luego, que hubo llegado, (mano: se empeñó tan resuelto, idenodado que arriesgando la vida valeroso, entre sus brazos dio la suya el oso: y como el Sol, que del vaporelado desuarata lo denso, y condenado, pude ver mi fatiga divertida, y a mi prima; y aminos dio la vida pregúntale quien es, para informarse excusase, y el arte, el ingenio, y persona, su ilustre pecho; y su nobleza abona y con aqueste indicio, solo me dice que es un desperdicio, del elemento elado, de donde en una tabla salio anado: obligada le obligo, a que a verte señor, venga conmigo, ofrécele prudente; mas el llesa, y en traje más decente, Fabio es su nombre, aquestos sus extremos, premiale tú, pues tanto le debemos. De desgracia tan dichosa, de tan felice suceso, querida hija, me hallo con gusto, y pesar a un tiempo, apesarado de ver ip el que padeciste riesgo, donde se pudo quebrar mi más cristalino espejo, y alegre de ver que ya libre te gozo, y te veo: ya estoy deseando ver, Estela, ese caballero, para ofrecerle mi estado, y hacerle de todo dueño, que aquien la vida te dio fuera poco darle un Reino; Conde. . Señor. . Descansa, que el cuidado os agradezco. No fue culpa en mí, señor, desgracia sí, como infiero, el no hallarme en el peligro, que a estar en el prometo, que fuera lo más en mí, por agradaros lo menos, Licencia para hablarte solo espera un forastero. d Di que entre. Por la señal. . de la santa Cruz de nuestros. qué haces loco? . Me santiguo. Pues dónde vas? . Al infierno que es lo mismo que a Palacio, entra con el piederecho. Deme abesar vuestra Alteza. su invicta mano. Ya entiendo. Este es es, señor, ay de mí, a quien la vida le debo. Llegad, amigo; a mis brazos, alzad, no estéis en el suelo, porque ya para premiaros, estaba deseando veros, seáis bien venido; ea, alzad. Cómo podré con el peso, señor, de tan grandes honras? De aquesta suerte. O qué buenos principios tiene amor, madre venturoso es el mozuelo. Favores tan singulares, sin granjearlos primero; y dichas sin merecerlas, son las que estoy poseyendo. Cuando de mi voluntad, que es lo más, os hago dueño, lo menos son las palabras, esperad mavores premios. Repare ahora tu Alteza, en mi humilde nacimiento. Aqueso a mi cargo tomo, noble es el que sabe serlo Pues en Palacio me hallo, un poco me desvergüenzo, y llego al Duque, y le pido, que me de más pensarelo, por no echar por esos trigos atroche moche pidiendo. Marqués, conoced a Fabio, y sed suyo. . Si granjeo un amigo, aquien servir, tenedme de hoy más por vuestro. Mas que puedo encarecer, señor. Marqués, agradezco. el tírulo que me dais. Ya Estela a pagar en piezo, mostrándome agradecido; a Fabio lo que le debo. Fabio, seáis bien venido. Aumente tu vida el cielo, que perfección? Qué galán? que cortesano? qué atentos? Vamos, Estela, Marqués, prevenid a Fabio luego, casa decente a su ser, a vuestro cargo lo dejo. Con mis catorce de obeja que entre pues pensado tengo, lo que al Duque he de pedir, sin duda ninguna es tiempo; deme licencia tu Alteza a que bese todo aquello de que se hacen sus capatos sin tocar al zapatero. Quién sois? . De Fabio, señor soy su maza, y su cencerro: en la batalla del oso me halle también. . Quita necio Como en la de mazagatos. Humor gasta. . Si no tengo, otra cosa que gastar, harro mal fuera no hacerlo. Denle quinientos escudos; Merced diferente espero. Pues pide. . Una comisión. Contra quién? . Contra los necios, que por tener mucha plata, sin ser de ningún provecho, diciendo mil boberias, las celebran por conceptos. Contra los ricos la quieres? Parece que no me entiendo, contra los que los celebran, y paguen las costas ellos. Cómo te llamas? . Carlillos. No Carlos? . Es muy severo y demás autoridad, que la que yo represento, y sobre todo; señor, Carlos llamarme no quiero, porque no llegue a enojarle. Quién? . San Carlos Borromeo Quinientos escudos más. r Esos son otros quinientos. Si el alma en Fabio se queda . cómo he de tener sosiego? Sin vida quedo, ay de mí. Quedaos, Fabio ivedme luego y asistidme, que tendré gusto en hacer lo que ofrezco. q, Tan presto amigo del Duque? de Estela amante tan presto? tantas dichas en un día? solo una cosa recelo. Qué? . Que siendo privado, corres de privado riesgo, más otra dificultad quiero que agora ajustemos, que es fuerza que tengas don, pues eres ya caballero, y don Fabio, a mi entender, no lo ha avido en estos tiempos, mas Estela vuelve. Así, Fabio pero qué es aquesto? . valor falta a mi grandeza? un rapaz, desnudo, y ciego ha de vencerme? ay amor, que mucho puedes confieso. Qué me manda vuesa Alteza? que ya, hay más extraño suceso? . quien ve la luz de estos ojos, que no se muera por ellos? Digo, Fabio, más no digo. . si en lo que digo no acierto, que descanséis del camino. El cuidado es como vuestro. Échale sal que lá pide. . Pero No andemos con peros, sal ya ello. . Qué me dices? Que pide sal este huevo. No ha sido cuidado en mí, y no habéis andado cuerdo, en presumir que la fuese, hay amor, disimulemos. Señora yo. . Bien está, solo el cuidado que tengo, es de mi prima, por verla, por aquesta sala he vuelto. . Cuando a penas me aseguro, y dichoso me prometo asgún alivio a mis ansias, Ícaro, y Faetón me temo; deten, amor, tu violencia, y aunque te retratan ciego, no me ciegues la razón quedándose en tanto empeño, si es de la pasión lisonja, es ofensa del respeto.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA (che, Solo estoy, no hay quien me escú y ya que solo me hallo, quiero preguntarme a solas, por mí, mas no es caso extraño, que yo a mí mismo me ignore, estoy yo perdido a caso? soy curdo, que no conocen, cuál es su derecho lado? soy estenado de ojos? soy patituerto? soy zambigo? tengo en lugar de nárices, algún alfanje Africano? soy a caso presumido? pues tampoco soy yo calbo, para que pueda dudar si soy Fabio, o no soy Fabio? Fabio soy, pero dos cosas hallo fuertes en contrario, para dejarlo de ser, y es ya fuerza averiguallo, pero pase la primera, que es estar enamorado, aunque es delito muy grande, y ningún Fabio lo ha estado, que siempre los solicitan. y nunca ruegan los Fabios; la segunda es como un oro, ven acá Fabio del diablo, estas en ti? el secreto guarde con tanto recato, sin ser de ningún provecho en la Corte, y de tu amo, que es circunstancia, y espuela que adecirlo está obligando? ya no lo puedo sufrir; si suese de algún extraño; que en mi vida lo haya visto vaya con diez mil diablos, mas de un amo, de quién es el más atento estado un enemigo encubierto, y un Judas disimulado? A puremos esto más, que se sigue de callarlo? solo pesares se siguen, y andar siempre baldonado: hola; acá, ala, aculla que erguido que está el villano, ser mormurado de todos, y ser de la envidia blanco: que por privado del Duque quieren del Duque privarlo; que se sigue de decillo? síguese andar venerado, con pompa, con Majestad, regalado; adinerado; que es donde Fabio entra en vuelta y tiene su amor logrado, y Nise le favorece, que el dinero es un encanto, que rinde las voluntades, imposibles allanando; pues si descrédito, envidia, ansias, pobreza, cuidados, se reducen con decirlo, acaricias y halagos, crédito, y estimación; prosperidad, y regalos; a decirlo me resuelvo, rompa el secreto, el candado del silencio, remediemos con decirlo tantos daños; loco me vuelvo; y a voces, pues aquien decillo no hallo, lo he de decirlo Deún de Deo de donde diere; mi amo señores es Reyde Tracia, yo soy Fabio, y el es Carlos. Qué voces, Carlos, son estas? Nise hermosa, deseando estaba verte, porque estoy tan enamorado de tu cara, de tu brío, de tu aseo; y de tugarbo, que mientras no estoy contigo, nunca contigo me hallo. La fineza es como tuya pues yo Carlillos te amo. No me engañes, la verdad. Mas no quiero compararlo, de que estabas dando voces? Estoy, Nise, reventando, y de guardar un secreto opilado tengo el bazo: más para que eches deber, que soy legal secretario, hidrópico he de morir. Ya estás desacreditado, conmigo, que necedad, habla pues solos estamos, no seas simple: secretito puedes encubrir picaño? dimelo? . No hay que tratar, no te canses, que es en vano, porque soy hombre de peso. Eso es ser hombre pesado; acaba. . Yo lo dijera, pero estoy considerando, que sois todas más parleras que hurracas en campañario: mas si tú me das palabra, Nise hermosa, de callarlo, pero chitón, punto en boca, pues con las voces que he dado al viento, descansar puedo, Jesús, que desahogado me siento, no me conozco, ahora he de engordar a palmos. Qué dices? . Nise, esto basta, no fue nada, estoy chanceando. Espera, espera, Carlillos, sácame de este cuidado; advierte, mas ya se fue, y tan corrida he quedado, de que el secreto me oculte, que le ha de costar tan caro, a rigores, y desprecios, que porque quisiera escucharlo, después me lo ha de pagar; pero si yo no me engaño, en las voces que le oí, juzgo dijo, que su amo era Rey de Tracia, y que Carlos se llama, y no Fabio. Mas esto es cosa de burla, pero no ostante reparo, en que puede ser verdad; y así halta averiguarlo, no he de descansar aunque tengo motivo sobrado, para armar, como hacen todas, de una pulguita un caballo. Mas el conde viene, apuesto, y quiero perder doblado, que quiere hacerme tercera, pero pagárame el habito. Del enojo de Clauela, como adelante ha pasado, querrá que yo sea el montante, o que pelillos echando al mar, también querra hacerme el iris de sus enfados: y es como pueblos en Francia, porque Claucla ha mirado a Fabio un poquito tierno, después que vino este Fabio, anda el diablo en Cantillana; pero es galán, no me espanto. Bella Nise? . Señor mío? Dicha ha sido haber hallado ocasión de haberte visto Aquí estoy a tu mandado. Y aquel hermoso clavel, que es dueño de mis cuidados, cifra de mi perfección, noble hechizo, dulce encanto, norte de mis pensamientos, objeto en quien idolatro; y en fin mi hermosa Clauela. Miren si lo he adivinado; . digo, señor, que del susto, que la ocasionó el desmayo, ya sabes como enfermó. Y que los dos enfermamos de fríos, y calenturas, Nise hermosa, por mi daño, pero con tal distinción, que ella en su amor ha pasado los fríos, y yo en el mío, de nuevo aumentando grados la calentura, y así me tiene tan abrasado. Pues ya en fin está mejor. Qué importa que llegue a estarlo si de su comvalecencia, ya sin frío han resultado, en mi diluvios de fuego, donde infelice naufrago; pero si tú de mi parte quisieras. . Ya estoy al cabo, querrás que la persuada, su enojo desbaratando, me y la obligue a que te vea? Sí, Nise. . Mil dudas hallo, mas vencerelas . Darete. Pues dalo, y dalo por hecho. Toma, pues esta sortija. por señal. . Con estos dados jugare toda mi vida, todo el cuerpo señalado quisiera de estas señales, pero ella viene, y hablando con Fabio. . No se que sienta, Nise, de aqueste villano, que con las alas del Duque; juzgo que vuela muy alto. Vete, porque no te vea. Yo me retiro a escucharlos. Señor Fabio, esto es verdad, y no lo tengáis a error, que es un encanto el amor, que rinde la voluntad Aunque tiene valor tanto aquese vuestro argumento, antes al contrario siento, que no es hechizo, ni encanto, sino apetito a mi ver, porque en aquesa ilusión, lo que antes fue inclinación, tema después suele ser. os Hijo es aquese concepto de quien se priva de amar, y aunque os puedo replicar, no me atrebo, sois discreto, tarlo Como apartados están, no atiendo como querría. En fin, qué manda Uiiria? Digo que sois muy galán, y que sois. ̱. A talfavor, n mi humildad no corresponde, solo sé quelo es el Conde. El Conde dijo en rigor. Y que puede sin recelos ser envidiado, y querido. Celos de mí se ha pedido, pues le he oído Conde, y celos. Ni hay en quien también se halle tal gala, y entendimiento. Deme mi amor sufrimiento. Tenéis muygallardo talle. Que no pudiese excusarme? . Hay amor. . Tal grosería de un villeno? . Vseñoria ome ofende con alabarme, porque no es decente en mí, ni puedo corresponder Precipicio suele ser . la pasión de un frenesí, pero enmendar el error, que de la que paso infiero. Digo. . Que sois un grosero pudierais decir mejor, porque si habéis pretendido dar por soberbio a entender, que llegáis a merecer. Engaño, señora hasido de algún aleve traidor, que así su malicia esconde. Traidor dice que es el Conde, y Clauela con rigor, a mi amor reconocida, lo maltrata de grosero? esperar amas no quiero, pues le ha de costar la vida. . Que no soy tan descortes, que a tal cosa me atrebiera, Señas bastantes oddiera; si no viniera el Marqués? mas queddos graverigos, que así vaya maltratado? pero de que me he admirado, si son efectos de amor? hay si Fabio me entendiera, no así el tiempo malograra Si el Conde aquesto escuchara, con menos dudas viviera. (te. Ven, Nise. . Y tengo que hablar. En razón de que? . Del Conde Pues ya mi amor te responde, que es cansarse, y es cansarte. . Que ciega, que apasionada, no pudo más declararse, mas perdone que es cansarse, si está el alma embarazada. Dicha grande, Fabio, ha sido. en esta ocasión hallaros. Mandadme, ya que obligaros, en que os sirva he merecido, que corresponder deseo, conforme me hallo obligado a vuestras honras, . Logrado, ya por vos mi afecto veo. Marqués, si por dicha mía. puedo algo satisfacer, excusarse, viene a ser especie de tiranía; y así cuando averiguada veis en mi aquesta verdad, ocupad mi voluntad, pues la tenéis obligada. A la vida nuevamente restituir me podéis. Ya deseo me ocupéis. Escuchadme atentamente. Mientras que en sucinto raro, alivio mi pena, halla, y dentro de la murralla, señor Fabio, del recato. Y de la oculta prisión del silencio, que es candado, que nunca el noble ha quebrado, de todo os doy telación. Yo adoro no a una mujer, a un Ángel, corto es amor, a un Sera fin, es error, a un tan roberano ser. Que duda el entendimiento, r si sus méritos apura, si es humana su hermosura, o si es de divino portento, porque tan rara belleza, tanto a lo humano desdice, que ella misma contradice, lo que ella misma confiesa. En fin la Estrella es mendiga, el Sol eclipses padece, Cielo también se escurece, y cualquier flor se mitiga. Desuerte que es en rigor, no siendo nada de aquesto, de todo aquesto un compuesto, Estrella, Sol, Cielo, y flor. En su condición severa, que no tiene igual se ve, ni se puede hallar, porque es tigre, es áspid, es fiera Es un escollo, que el mar de mi amor no ha contrastado; veneno en vaso dorado, que obliga para matar. Es sírena rigurosa, que para rendir suspende, pues con lo cruel ofende, y enajena con lo hermoso. Y es en fin, aunque desvela, su ser de todo esto ajeno, fiera áspid, tigre; veneno, sirena, escollo, y Estela. Qué a su belleza adoráis? bien vuestro amor lograréis así. . Vos mejoraréis la fatiga en que me halláis, como quien es su privanza, si de su injusto rigor, me alcanzáis algún favor, con que aliente mi esperanza. Que os prometo, si logrado, en esto mi afecto viera, Fabio amigo, que os hiciera dueño de mi Marquesado. Hay más extraño, pesar! que a costa de mis desvelos, esto me suceda, cielos? mas fuerza es disimular tan riguroso tormento. Qué me decís? . Suerte avara, señor Marqués, que me holgara lograr vuestro pensamiento; pero si ruegos, firmezas, suspiros, y persuasiones, ansias, desvelos, pasiones, caricias, amor, ternezas, vuestra gala, entendimiento, y en fin, vuestra autoridad, no han podido a su crueldad, vencer el desdén violento, como podrán mis razones, de mérito desvalidas, por lo que son mal sentidas, y de menos atenciones, reducirla lo severo? No tiene dificultad, que más que la autoridad propia, puede un tercero. Como el que por un papel desembozado habló, y al dueño no se atrebío a decirle lo que en él, por la vergüenza que antes entorpece la atención; así, pues, esta razón milita con los amantes. Hoy en serviros me empleo. Sois mi amigo. . Y quién desea que en esto Marqués se vea el logro de mi deseo; pues este acierto ha de ser quien desempenarme pueda, y ruego a amor que suceda. Cómo? . Cómo he menester Viváis mil años. . No tiene que agradecer Vis. si es aquesta deuda mía; pero con su padre viene. . Cómo de su enfermedad, hija, se siente Clauela? Después, señor, que la viste tan usana, y tan contenta se halló, que de su accidente en algo venció la fuerza; y él con la misma atención, cobarde con tu presencia, la permitio lisonjero, que hoy levantarse pudiera: mas como está delicada, antes que a verte viniera; la ha vuelto a postrar el mal. Y a mi adarme mayor pena: que dicen de eso los médicos? Todos aunados concuerdan que su gran mel incolía estos efectos engendra. Si el peso de los cuidados, hija, que tanto me inquietan, mas lugar me concediese, la enseñara mi asistencia, con mayor efesto, que la estimo como a ti misma. Y a no ser hija por Tobio, en cuyos hombros sustenta el gobierno de mi Estado, con tal valor, y prudencia, que desde Alejandro aca se duda, que tener pueda, con más méritos privado ningún Monarca en su esfera, ni este rato descansara. Favorécele tu Alreza como es razón, ay de mí, eso es aumentar materia al incendio que me abrasa. Pues si tu Estela le oyeras, le hablases, y le tratases, como yo he hecho experiencia en negocios de importancia, con mayor razón dijeras que merece mi favor; porque demás de las prendas que promete su pecsona, la noble correspondencia, que confas del alma tiene, su discreción, su entereza, su ingenio, y cortesanía, manifiesta su nobleza; y tanto, que da a entender, que mayor valor fe encierra en él de lo que parece. Hoy me debe una fineza, y para que la confieses; sino porque la agradezcas, atiéndeme. Confesarla, señor es agradecerla Fabio? . Señor? Sin hablarme? que novedad es aquesta? ya no sabéis que sin vos no hay gusto que me entretenga? no sabéis que sois mi amigo? Se que soy hechura vuestra; y que os debo más también, que no a la naturaleza. Enque me hablasteis del Conde? Su plicaba a vuestra Alteza, que lo volviese a su gracia. Solo vos. Fabio, pudierais . Un papel vi que le dio templar mi enojo, haded luego que el Conde a Palacio vuelva, y que las gracias os de, primero que a mime vea? queréis mar Qué pormitáis, bese vuestra planta excelsa, por honras tan singulares Mi voluntad es la vuestra. Señar. . Alzad Capitán de mi guarda . Si así premiáis la cortedad de mis méritos, de nuevo, señor, me empeñas. Estas cartas y retrato son del Duque de Florencia, pidiéndome por esposa, Fabio a mi querida Estela. Toma, daráselo tú encarécele sus prendas, y repara que en su efecto libro muchas con veniencias a mi Estado! y sobre todo, que gusto que suya sea: pero vamos, que después volveras. Aespacio penas, . porque me vais ahogando, dadme lugar a que sienta Andando a caza de amos, como quien de gangas cuunta, que es buena ganga mi amo, aunque lanza no es muy buena. Cansado llego hasta aquí, pero el Puque se lo lleva, y antes he de negociar, pues me vale una cadena, toma este papel. Cl Dequié . Vamos, Fabio, a Dios Estela. Déjome con la palabra, y peor fuera sin ella su criado muy apriesa, si esto cuidado me da, amar tengo, es cosa cierta. Más aquí esta Estela. . Carlos? Carlillos basta, mi Reina. Cómo te hallas en Palacio? Si he de darte la respuesta antes no me hallo, señora. (ma Pues cómo? . Aquesa es mí te Doñaire tiene. . Donaire? es una cosa muy fresca. Qué has reparado de Mantua? Dos cosas, y la una es esta, que de Baldovinos no haya memoria, siendo su tierra, pues todos son Baldo fue, y si algún pariente queda, se llama. . Dilo? . Señora, llámase Baldo cerbeza. . La otra Es su primahermana, quien a admirarse no llega, que siendo todo un Páis, y aquesta Ciudad tan llena de noticias, no haya hallado, sino es con avaras señas, quien de la Ciudad de como me informe con evidencias, y a mi gusto. . Gracia tiene Buen predicador hiciera. Sí, pero sin persuasiva, Porque perfecto lo seas, toma a queste anillo. . Vivas señora más que una suegra, y que una mujer de un pobre, que son ambas sempiternas, Nise, son estos diamantes? Dame. . Al diablo te diera. HAber. . Como las pinturas. han de ver estas preseas, las mujeres, porque tienen mejo res lejos que cerca. Carlillos? . Señora mía, Si un a verdad medijeras. No gasto cosas amargas, Tu amo no galantea alguna dama en Palacio? en que las noches emplea? en que se ocupa? . Señora, yo las duermo, y él las vela, mas de que las duerma yo no es mucho. . De qué manera? Un libro tengo en que leo, mas que de grado por fuerza todas las noches, con que me quedo como una pena, sino como un pajarito. Qué contiene su leyenda? El concilio de Niseno. Buenos discursos en cierra. En fin tu amo? . Mi amó, si no tiene amor lo muestra, que tiene más accidentes, que tener puede un Poeta, ya se arroba, ya suspira, ya se queja, ya se alegra, ya se sienta, y se levanta, ya se para, y se pasea, ya cansado se suspende, ya se enoja, ya se quieta, ya da voces como loco, y aquesto en tanta manera, que alborotó esotra noche el barrio, que con tal fuerza, fuego, decía, que me abraso, que me quemo, no hay clemencia, que niños, hombres, mujeres, compelidos de sus quejas, nos anegaron la casa, echando abajo las puertas, y otra vez fue menesier que a nado con él saliera. Como un oro es el Carlillos. Y con serlo, no te piendas? , Y no sabes tú la causa? Es imposible saberla Por que? . Porque siente mucho. Pues por esa razón mesma. A la trocada, el que habla mucho en aquestas materias siente menos. Antes creo, que de ese amor, la estafeta eres tú? . El alcahuete. querrá decir vuesa Alteza, hablando con propiedad, y de suerte que se entienda: Amor, si como la muerte, . a igualar a todos llegas, disculpa tiene mi culpa; si por amor puede haberla: Fabio, ay de mí más que digo, suceda lo que suceda, sea quien fuere, yo, hay amor, que de ahogos que me cuestas. Pero en hablarle esta noche por un balcón, que se arriesga? Carlillos, di a tu señor; que aquesta noche me vea a las once en el terrero, y mira. que linda flema, mudo, y ciego soy señora, siempre en cosas como esta: Vete, pues. . Un vestidillo. me ha de valer esta mueva. Sin sosiego todo el ser, desquiciadas las potencias, el avento fatigado, y la voluntad sujeta. Sin majestad la atención;, el señorio sin fuerzas, la altivez avasallada, y rendida la grandeza; me tiene, amor tu poder, mas que humana resistencia puede oponerse, ay de mí; al rigor de tus sactas? Si fuego en lugar de acero, cada arpón es un cometa: yo tengo amor, ya lo dije, otra soy de la que era; ayer lo pude vencer, hoy me ha vencido a mí misma. Descansemos, corazón; y el incendio que así os quema, los labios lo manifiesten, cúrese vuestra dolencia. Señora, de tu inquietud, si comunicarse deja; permite. . Ay, Nise mía, de ti solofiar pudiera, por conocer tu lealtad, esta pasión que me inquieta, este fuego que me abrasa, este volcán que me ciega, esta inquietud que me ahoga, y en fin, Nise, aquesta pena. No has visto cuando en el prado, la hermosa Primavera; va tejiendo de alelies, de jazmines, y mosquetas una alfombra, tan hermosa, tan concertada, y compuesta, que a la más rémota vista; veneno atractivo muestra; cuyos fragrantes olores, les paga la Autora en perlas, y que en medio de esta alfombra, lo natural más se esmera en esmaltar una rosa que toda la señorea, tan hermosa; como cuando: en su regazo desgreña la Aurora trenzas a Apolo, de su dorada guedeja; y que huyendo en fin la vista: de las flores que la cercan, por señorearse de todas, pues de todas nacio Reina, vio, sin querer; un narciso, tan perfecto, que pudiera volver a desvanecerse, si hubiera fuente alli cerca, y en fin, que viéndose libre, tanto el narciso la lleva, que si inclinarse es amar, hizo de amor experiencias? Pues así me sucedio, rola en aquesta floresta, superior a esotras flores, me hizo la naturaleza. Tan dueño de mis acciones, como ellas conmigo atentas, mas luego que a Fabio vi narciso, en quien lisonjera la naturaleza obró con el primor de su ciencia, tan tiernamente le ame, como mi afecto lo muestra; y más le debí la vida, que amor que comienza en deuda, sujeta con más imperio, y hiere con más violencia. En fin, Nise, yo le quiero, yo le estimo, y aunque sea, pobre, humilde, al amor le igualo con mi grandeza. No es tan humilde, ni pobre, señora, como tú piensas. Pues quién es? . El Rey de Tracia pero él, señora llega, todo lo sabras después. Mucho con eso me alientas. A quien la ingrata fortuna, . maltrató de la manera que a mí? qué haya yo de dar aqueste retrato a Estela? y también. . Fabio? . Señora? ay de mí, el Duque me ordena que os diese, terrible lance, . que este retrato, que os diera. Sosiega, Fabio. . Señora, como, cuando, suerte adversa. qué dices? . No acierto a hablar. Qué es lo que mi padre intenta? Que os diese aqueste retrato del bran Duque de Florencia. Dámele, pues, hay amor, con que rigor me despeñas; esta noche en el terrero, a la hora que te advierta. Quién, señora? . Tu criado, puedes irpor la respuesta, y guarda, Fabio, secreto: amor mis desvelos premia. Más del Marqués la he de hablar, para mayor experiencia. Qué dices, Fabio? . Señora, que haté lo que me ordenas; mas el Marqués me pidio, que por él te encareciera, los desvelos que. No pases adelante, que es vileza en ti de que estoy corrida, y aún ofendida pudiera, pero yo castigaré, del Marqués tanta soberbia. Nise, dirasle al Marqués, que aquesta noche en la reja del terrero lo he de hablar, a las doce. . Noche, vuela. . . Que se atraviese el Marqués, . a resolución tan necia, sin que mis ojos le diesen ocasión para tenerla? que es ocasión? mas dejemo de sentir aquesta ofensa, pues el castigo prevengo: Fabio? . Que manda tu Alteza Pues solos hemos quedado, porque divertirme pueda, dime si tienes amor? Si yo decirte pudiera, señora, a quien idolatro, no fueran tantas mis penas. Y es en palacio. . Señora; esa es la dichosa esfera, y esa la eclíptica sacra, donde sus luces hóspeda. el norte hermoso que sigo. Dime quién es? . Eso fuera. de objeto tan soberano, exceder a la decencia; mas ya que su nombre oculte, podrá ser que por las señas la conozcáis, porque es en aquesta consecuencia, una deidad soberana; a quien el alma desea. siempre para venerarla, nunca para merecerla. No alcanzo quien pueda ser, mas aunque tan alta sea, encarécele tu amor, dale parte de tu pena; no estes cobarde, porque la demás alta excelencia es mujer, y no se ofende ninguna de que la quieran, a demás, que puede ser, hoy tan tímido te muestras, quejarse, que llegan tarde; cuando lleguen tus finezas. Que más me puede decir, . hay amor, mucho me empeñas. Ea, no ocultes quien es. No señora, si aciertas en persuadirme, porque pudiera ser. . Esta es buena. . ocasión para saber aquel papel de quien era; no lo digáis pero dame un papel que en esa puerta se dio Carlillos, y así sabré bien quien te desvela. Aún no he tenido lugar, para romperle la nema, aquí le tienes. Así, Fabio. . Señora su Alteza Mi padre? . El papel esconde. Ay Dios, si visto le hubiera. ̱. Hija; qué papél es este? Uno que Fabio me enseña, y pienso que es memorial. Memorial cerrado? muestra, disimular es preciso, hasta saber el quien sea. Fabio. . Señor. . A esta carta. responde luego, y en ella, sabras como el Rey tirano de Tracia, en una carrera lo precipitó el caballo. Válgame Dios! . Diote pena? De muerte tan infeliz, cuanto a prójimo, me pesa; ya mi hermano su delito pago, y ya su soberbia, fue castigo de su culpa, siendo culpa de su pena. Dq Hija, retírate: ahora . veré el papel esta letra, y firma es del Conde, cielos; que confusiones son estas? pero salgamos de dudas, el dice de esta manera. Señor Fabio, si de ser caballero os precias; solo, y a las once de la noche os espero en el parque, pa- ra daros a entender la obligación en que están los que lo son. Si por serlo tan moderno, la ignoráis, don de veré si sois tan valiente, como atrevido. Parece que se ha enojado el Duque, según se altera: Fabio. . Señor. D Comodabas aqueste papel a Estela? Señor; no sé qué responda, . cuando acertarlo quisiera. Qué dices? . Que al recibirlo de curiosidad, su Alteza quiso verlo, y se le di. . Esta bien. Extraña pena, mas si el Marqués lo enviase, para que a Estela lo diera? un mar soy de confusión. Que el Conde a tanto se atreba sabiendo que Fabio es, quién mi voluntad gobierna? mas yo lo remediaré, sin que nada de esto entienda. Fabio, que bien estima el tal Conde sus ausencias; Fabio. . Señor. . A escribir os podéis ir en respuesta de esa carta, y a que firme podéis luego dar la vuelta. . Ya es denoche, quien hallara a Fabio, porque supiera la hora en que he de lograr el bien que el alma desea, pero él viene. Que tenemos, hay alguna ventolera? . Fabio mío del diablo. . Fuera mejor que dije tú eres mi bien, tu mi mal. (ras, Esos disparates deja, y dime. Cuanto quisieres. Mi hora. . Linda quimera, en la fortuna con seso la hallarás . HAy tal simpleza, Estela me dijo, Fabio, que aquesta noche la viera, y que tú sabias la hora. (da Dame albricias. . No hay mone. para pagarte en el mundo, yo te ofrezco cuanto quieras. Pues en fe de esa palabra, aunque poco me contenta, ya son las diez, y a las once tienes de verte con ella. Toma un abrazo, y a Dios, que a responder voya esta para ir a lograr tal dicha, pues tan poco tiempo queda. Yo lo doy por recibido, anda muy en hora buena. Amor, pues con tanto imperio rindes, y postras las almas, mas que Dios eres tirano, pues lo piadoso te falta. Inquieto el gusto me tienes, con que aliento mi esperanza; mas que mucho, si amo mucho, que el corazón de quien ama siempre desvelos padece, y siempre inquietudes pasa. Las once darán muy presto, y aunque la hora citada son las doce, esperar quiero, idolatrando la caja de tan divino tesoro, y la esfera en que se halla el Sol hermoso que adoro, ya quien he rendido el alma; mas el balcón siento abrir. Mal reposa quien bien ama, ya es hora que Fabio venga, mas si la vista no engaña, allí está un hombre. . Parece, que Estela está en la ventana, yo llego; sois vos, señora? Ahora amor me embarazas? . me empeñas en la ocasión y empeñada me acobardas? mas que dudo, si yo soy? Fabio. No ignoro la causa, ni tampoco dudar puedo; que persuadida a mis ansias, como os ha informado, y conto retóricas palabras, os lo habrán dicho mis ojos, que son las lenguas del alma; alentaréis mi humildad, si acaso en dicha tan alta puede llegar. . No seáis corto. Si fiar de vuestragala, vuestra persona; y valor podéis cualquier esperanza, que no ignoro lo que os debo. Tarde llego a la campaña, donde amor me desafía, y donde Estela me aguarda; pero detúnome el buque, hasta que el Conde me hablara, y me tiene con mil dudas, de sus caticias la causa. Porque es novedad que el Conde, con demostraciones tantas, de nuevo solicitase mi voluntad, y mi gracia; pero esto aparte dejando. si la fortuna me ampara, y tengo de asegurar con Estela mi esperanza, dándola a entender quien soy para que se halle prendada. Gente ha llegado al terrero, Pues idos. . Dicha tan alta, quién la ha llegado a alcanzar? Aún no la tenéis lograda: servid, y no os acortéis, que por ahora esto basta, y a Dios. . Él, señora, os guarde. An sí, tomad esta banda. para que de aliento os sirva. Hoy, ciego Dios, en las aras de tu altar voy a ofrecer en holocanstos el alma, y asatisfacer a Fabio, aunque era corta paga, pues por el gozo esta dicha, el oro todo de Arabia. Este es el Marqués sin duda. Yo llego, pues me depara la fortuna la ocasión, señora, sois vos el Alba, que por mi dicha amanece? perdonadme la tardanza, que quien atiende. . Villano antes la atención os falta, pues tuvisteis osadía a atreveros. . Suerte escasa. A el Cielo de mi deidad, pero quien quiere con alas de cera, beber del Sol rayo a rayo su luz clara, pricipicios solicita, aunque yo haré quebralas, quede vuestra presunción, por lo menos, castigada . Espera, espera; señora, oye, escucha, atienda, aguarda, qué es esto que me sucede? fuese; y déjome sin alma: quedamos buenos amor? mil veces, amen, mal haya el hombre que es confiado, pero quien las dichas halla, ni de ellas puede tener sin ventura confianza? bien merezco el precipicio, pues acosta de mis ansias, quise hacer experiencia de mi mal, y mi desgracia. .
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Cárlitos? . Señora Nise? vem. no me canse, que estoy para reventar. Reviente por los hijares; pues sobre que es ese enojo? He de decirlo, mi angel? pues estoy como celoso. Jesús, y que disparate, notícieme de eso, amigo: Y es para disimularse verla hablar? . Fue con mi primo. Y el otro? . Era mi compadre Esotro digo? O, esotro, Carlillos si reparase, como cosa de un amiga, nunca pudiera excusarme. Y el otro? . Es un mercadel? que me fía. . Hay tal donaire? parece que no me entiendes? esotro. . No te embaraces, que tengo mil conocidos. Y todos merced te hacen? No todo ha de ser por mal, y aunque no puedo quitalles. a ninguno me enamore, puedo con eso quitarles. Aunque es tu talle tan lindo, tienes de eso mejor talle, pero no a mí que las vendo. Tú eres Carlillos mi amante. Eso esfalso, y no presumas que has de poder engañarme. Déjate de eso. . Pues oyes, dejarme de esto, es dejarte. Pues sabe lo que ha de hacer? qué he de hacer? . De aquí adelan ni me vea ni me oiga, (te ni me busque ni me hable, porque esto ya se acabó: váyase luego que hace? que mira? qué se detiene? débole algo? esto baste, para que entienda el menguado, lo que es llegar a enfadarme: ea, que me cansa. . Ay tal. Qué dice? . Que no te enfades, y que a pesar de mis celos, ya costa de los pesares, que por tu causa mi pecho, entre vivas llamas arde, sin que el desdén de tu hielo, lo mitigue ni lo apague, te quiero, Nise, divina; te adoro, terrible lance . es este, que diga un hombre con más barbas que un salvaje a boca llena te adoro? hay más raro disparate? del tiempo de Leandro, y Ero, que fueron finos amantes; ya el amor es como juego de ajedrez, si hay quien repare, en que las piezas que juegan, mudan casas por instantes, mas si uno por sus pecados llega en fin a enamorarse, que este que llaman amor; ha dicho mil necedades, y no es un hombre Nerón para dejar de ablandarse, que ha de hacer, diga locuras, pues por más locuras que hablé, es más locura el amor con que podrá disculparse: en fin Nise como digo, sabe que te quiero; y sabe Yo se que sabe el quererme. Pero no se lo que sabes, ol más podrá ser que algún día mi curiosidad lo alcance Quiéresme en fin? . El amor: no puedo disimularte. qué harás por mí? . Cuanto quieras: empieza a mandar. . Pues dame Esta es contra del amor, no hay otra, ni puede hallarse? dírela que me perdone, mas vaya que ha de ser Flandes, ver como me pide ella; y como yo he de excusarme, pide, Nise, y no te acortes. Pues digo que me des parte. Parte ha pedido, por Dios, que es discreta, pedir sabe, que esto de pedirlo todo, lo puede esperar el Draque, digo, Nise, que quien tiene, como tú tan lindas parres, es mengua que parte pida, pero pide si te place, aunque en pedir mejor fuera, que tú me echaras de parte más dime de qué ha de ser? De un secreto, que ya sabes, el cuidado que me diste, cuando ayer pude escucharte, y si no me lo revelas, en manos de un Dios que es Padre, haz cuenta que no me has visto. Esa es cuenta inumerable haré, la lealtad perdone, que el amor es quien lo hace, Nise, yo te lo diré, pero ha de ser con tal arte, que palabra me has de dar, de no rebelarlo a naide. ̱. Si dol. . Mas no es boberia. que en aquesto me embarace, quien da luego da dos veces, Nise, para no cansarte, yo soy Fabio, y mi amo es Carlos, Rey de Tracia, estos diamantes que cuando del mar salimos, pudieron solo escaparse, me pueden acreditar, si de esta verdad dudase el tirano de su hermano, traidor a Dios, y a su sangre, siendo de menos edad, ique mayor en maldades; habiendo ya convocado para poder levantarse, a todos los mal contentos, y a la plebe, que le aplaude, cio con él en una torre, y haciendo mercedes grandes a todos sus aliados, por Rey pudo coronarse. Mas como un abismo a otro llama, trató de matarle, para estar con más sosiego, pero leal el Alcaide, dando beleño a las guardas, dispuso que se librale; los dos salimos, huyendo, mudando nombres, y trajes, y entregándonos al mar, sucedio lo que tú sabes: este es el secreto, en fin, ahora las gracias dame, pues tantas cosas te he dicho, Nise mía, en un instante. Cómo tienes tú esas joyas? y con que fin la sacastes ahora? . La preguntilla, es en verdad de buen aire, ahora acabo de comprar para que mejor se guarden, este joyel, y al ponerlas en él, vi, que pude hablarte, y sin detenerme a más, Nise, conmigo lo traje. Mira, obligada me tienes. De lo fino? . Y lo constante. Advierte que se llaman necedades en este tiempo los celos. Pero porque el Conde sale, y no quiero detenerme, quédate a Dios . Él te guarde mas ala, el secreto encargo, mira en esto lo que haces. Carlos? . qué me manda Ufía, tenemos otro mensaje? que al precio y por algo menos haré cuantos me mandares. Distes el papel a tu amo? Pues eso has de preguntarme? a las voladas, lo di, por más señas, que delante estaba el Duque. . El sin dudal. como villano, y cobarde, al Duque se lo enseñó, que hacer el Duque llamarmo y con enojo señirme, que yo lo desafiase, ciertas quidencias son, que no pueden engañarme, pero de un tosco villano, tan vil que puede esperarse? Carlillos; tú has de hacer por mí una fineza grande, que te la ofrezco estimar. Si tienes en que mandarme, no tengas mi voluntad ociosa, que en esta parto, olo en mí a tu gusto ferano! tus preceptos inviolables. Pues en esa confianza yo adoro? . Diras a un Ángel, que es la ordinaria de todos, aunque sea un olefante . No sino a una flor . Ya sé. que es un clavel, dulce cárcel de tu libertad, y aquien tus potencias entregaste, y que la naturaleza, porque no se venerase, por divina su hermosura temiendo la idolatrasen, quiso con el accidente, que hoy la postra, sin hajarle ya costa de tus desuelos, n que feudo la trioutasen. Ese es el dichoso nrte, que mi esperanza cobarde sigue, y la celeste luz en cuyos rayos brillantes, gozosa el alma desea, cual mariposa abrasarse. Pues en qué te he de servir? Un papel tienes de darle Lo imposible me disculpa para que pueda excusarme; pues nunca de su retrete he pisado los umbrales, y son tan pocas, las veces que al Duque he llegado a hablarle, que no tengo introdudión Pues a mpuede faltarte? por tu vida que hagas esto porque si tú no lo haces, para lograr mi deseo no tengo de quien fiarme! Haré por ti, lo imposible, en mi tierla de ser fácil ya he pensado como hacerlo, dame el papel, y unos guantes. Toma, y para que los compres Esormas es afrentarme, que premiar mi voluntad Docientos escudos vale Mucho más vale tu gracia, pero ya que gustas damo, que no quiero ser cansado, mas porque mi amo sale, y desde ayer no le he visto, el Cielo, señor, te guarde. Que a un tiempo me haya ofendido y obligado al mismo me halle de este villano? no sé que sienta de efectos tales, sino que su cobardía como tal los engendraste; pero él viene, y es preciso que disímule lo afable el odio, con que deseo satisfacer mis pesares, No culpo, amor; el ardor, que mi esperanza lástima; porque en podo el bien estima, que no cuesta algun dolor. Culpar si puedo, en rigor, que siendo tan desgraciado viviese tan confiado, sin considerar que queda, cuando como a mi suceda, airosolun desconfiado: que segura confianza le pudo dar a mi amor un presumido favor, para alentar mi esperanza? pero ya el discurso alcanza corrido, y arrepentido, que según me ha sucedido, no la debí de entender, más palabras de mujer, aquien no han desvanecido? tal me tiene esté pesar, que para sentir, no en vanó, lo infelice de mi hermano, aún no me ha dado lugar. Mas fuerza es disimular, que aquí está el Conde, hay amor, de todos eres error, pues tienes en tu cariño, mucho valor para niño, para Dios mucho rigor. Qué divertido que está, pues en mí no ha reparado; señor Fabio? . Señor Conde? Si como desea obligaros mi afesto; y mi voluntad, a que la ocupéis en algo, lograra . Bien satisfecho, la esperiencia me ha dejado, de la merced que me hacéis; pero si mal no me engaño el Duque. . Pues yo me voy. Id con Dios Ca Extraño caso. . que del papel no me hable, pícaro es disimulado En fin te sientes mejor? Mas aliviada me hallo, pero quien con tu asistencia salud, señor, no ha cobrado? que es como el Sol con sus flores, que vivifican sus rayos los mátices de su gala, que la noche ha lastimado. Y tu Estela, que respondes, a lo que te dijo Fabio, del gran Duque de Florencia, no es muy galán? no es bizarro? Fabio, no le encareciste a Estela? . Terrible hado; . Su gala, y entendimiento? como cuenta no me has dado de lo que te respondió? Cielos, yo vivo penando . Que puedo yo responder, padre, y señor, si en tal caso, en acertar a agradarte, mi voluntad he librado? Que me pude prometer, llegando Fabio a tratarlo? Así quiero asegurar de mi padre los cuidados, hasta que llegue ocasión, de ver mi intento logrado. Qué es esto, Cielos, que he, oído no fue mi desgracia en vano, ni los pesares inciertos, que mi dicha malograron; verdad me habló en el terrero, mi esperanza se ha frustrado, mas yo lo remediare, yéndome a mi Reino. . Fabio. Señor. . Parece que estás triste? . Cómo puedo estarlo con las honras que me haces? hay males, venid de espacio, . para que el pecho que os siente, os sienta sin embarazo; que si así os atropelláis, podrá ser, según me hallo, que vuestro intento os estorbe el deseo de gozarlo. Parece que Fabio está o triste, o apesarado; pues los ojos, ay de mí, del suelo no ha levantado? que será? válgame Dios, con cuantas dudas luchando se halla mi corazón? mas si el haber alcanzado de mí el favor de la banda en el terrero le hahclado? que de hierros hace amor. Los de Tracia han despachado embajadores, que busquén, Fabio, al desterrado Carlos, según me han dado noticia. Juzgo que no habrán de hallarlo, porque yo las he tenido de que murió. . Caso extraño! sabe el cielo que me pesa. Guárdele Dios muchos años, A- si es como Nise me ha dicho. Que en un rústico villano. . pusiese yo la atención? corrida amor me has dejado: bien haya el Conde mil veces. Sobrina, te han visitado hoy los médicos? qué dicen? Con mil discursos cansados, no aciertan mi enfermedad, pues que no la han reparado, Un médico forastero queda licencia esperando en la antesala. . Di que entre. Ya tenéis el paso franco. , , nre psts, Seáis bien venido. . Señor, si a serviros he llegado, fuerza es que sea bien venido, así lo dijo Aliano, tratando de medicinis, libro, capítulo otavo. Vuestra patria, y vuestro nombre me decid? . De muy buengrado yo soy pues que de ello gustas, de la gran Ciudad de Estrato que ilustra a la Macedonia, mi nombre es el Licenciado Perendengues nombre al uso, sin llegar a ser hilado. Si la vista no me engaña . aunque está tan disfrazado, vive Dios que Fabio es este. En mi repara mi amo, . plegue a Dios que la codicia no haga me rompa los cascos, pero vaya de embeleco: digo, señor, que en Cartago, al Gran Duque de Frislan cure en horas veinte y cuatro. De qué? . De sarna perruna, solo con uñas degato, siguiendo a Macronio Geta, que fue escritor de animalibus. Ved la enfermedad. . Esta señora es? oquemaré mis Bártulos, deme el pulso Vueltoria, intercadenoias le hallo; el otro, aquelte papel, . señora es del Conde, guardalo que soy Carlillos . Ya entiendo. Un papel vi que le ha dado, Carlillos parece aqueste. Este pusso está muy malo, y tiene sufocasión, de humor vaporoso, y lánguido; porque la cólera adusta nuevos especies mudando, puede con adiesta sangre introducirse en el bazo, y después decondensada resultarán grandes daños, como Caratumbo escribe, y afirma Garramburano; pero tenedme la orina manana, y entre tanto, esta noche cene Usia un gigótico de navos, y el bazo untará con oleúm de serpentorúin terraritm. Nabos tiene dejenar? Y acaso nabos son barro? No, pero es cuna esquisita. Yo los ceno de ordinario No será mejor? . Señora, la vista así aseguramos, el que las sabe las tañe, yo me entiendo, pues lo hago porque como vaporizan todos los humores cibsos, y estos suben al celeblo, podrán así perturbarso, y no es buen fisico, el que no previene en estos calos, dos ruturos contrientes, soy en fin quien tiene el cuidado, anda el camino, marana volvere a veros temprano, y dadme agora irdencia. id, con Dios. . Bien he librado pues di el papera Claucia, soy no me han dado de palos . Qué te parece sobrina? Señor, que el tal Licenciado Perendengue es esquisito. Nada de lo que ha ordenado soy de parecer que se haga. Perendengue, nombre extraño; hola, mañana en volviendo, haced que lo piendan, Fabio. En todo tu gusto haré Clauela, ya es hora, vamos. Pasó ya mi padre? . Sí, que tienes, que te has quedado con el rostro apesarado? la causa señora di? Ayde mí si declarar quiero, Nife, mi fatiga, no se como te la diga, para poder descansar; que hay males tan desiguales, en lograr su posesión, que entorpecen la razón, a veces los mismos males; y no son de amor a penas estas dudas en rigor, que a penas ofrece amor, el gusto, cuando es apenas. el mío te da confianza, dime tu nuevo cuidado, porrque el mal comunicado, señora, en algo descansa? No tu parecer repruevo, mas dime si algo supiste, dolo que ayer me ofreciste? Hay muchas cosas de nuevo; y porque no las ignores, Fabio es Carlos, y es el Rey de facia, por justa ley, ya pesar de los traidores; su criado esta verdad irmo, sin que te espantes, me a enseñándome diamantes que valen una Ciudad. Ay. Nise, mayor cuidado me da aquesa autoridad, que es mucho una Majestad, y vale poco vo Ducado. Mas otro es ya mi dolor otro, amiga mi pesar. Bien te puedes declarar. Se ha malogrado mi amor. Cómo así? . Anoche le hable, y le hallé fino, y amante, y hoy con distinto semblante, quizá desprecia mi fe. Si motivo no ha tenido para haberlo acreditado, advierte que su criado el nuevo médico ha sido, su intento yo no lo acierto, aunque me desvele en él, mas yo vide que un papel le dio a tu prima encubierto. Qué dices? válgame Dios, y que pena tan fatal; sintamos aqueste mal, corazón, entre los dos, porque entrambos accidentes puedan lograr sus desvelos, si morir de amor, y celos, son dos muertes diferentes. Él viene, disimular es en esto presunción, que no es bien que tu pasión llegue, señora, a alcanzar. Si aspiré, si pretendí llegar del Sol a la esfera, que mucho que así cayera, si cual Ícaro subi? En el mariposa fui, y no a su luz temerosa, mas no estéis alma gozosa de haber al cielo aspirado, si cual Ícaro he bajado, y abrasé cual mariposa. No es mi mayor sentimiento ver malogrado mi amor, ni que de Estela el rigor castigue mi atrevimiento: Celos lloro, y celos siento, pues el Marqués me ha enseñado favor que Estela le hadado, y prenda, ya viene a ser, que cuando da una mujer, muy grande amor la ha obligado. Que apasionado que está. De amor son estos extremos, o muy triste, o muy alegre, porque nunca admite medio. Fabio? . Señora, tu Alteza perdone lo poco atento, pues no erro mi voluntad, de un accidente fue el ierro. Qué tienes, que estás tan triste? alza los ojos del suelo, mírame. . Señora, yo: hay más extraño suceso? parece que estoy soñando; que esto me suceda, Cielos? disimular es preciso. (go. Qué? estás enfermo? . Y de ries Tan presto has adolecidos pues no estabas ayer bueno? Lo que va de ayer a hoy, puedes conocer en esto. Sin duda que es mal de amor el que tan triste te ha puesto; has le dicho a aquella dama, de tan gran merecimiento, como tú me encareciste, los que te cuesta desvelos? o han sido mal recibidos? dime, que ha avido de nuevo? Como a la infelicidad estoy, señora, tan hecho, y las ansias, y pesares, me sirven ya de alimento, no hay ninguna novedad, pues me sustenta lo mismo. Diote amor esos pesares? Fortuna, y amor lo hicieron, Pues ni fortuna, ni amor. ocasionarlos pudieron, que yo sé de cierta dama; que ha estimado tus deseos. El haberlos estimado, no es estimarlos. . Yo entiendo que aquesa razón no puede militar en nobles pechos. No hay ley que obligue al amor. Que más ley que los respetos. Si los respetos son leyes, contra mi se vencio el pleito, porque sé que está prendada. Es verdad, yo lo confieso, y aqueso no os toca a vos, así lo fácil, remedio de aquesta conversación; porque de paso os advierto, que el dueño de su albedrío, lo tiene de ser de un Raino. . Hay más raro labirinto de confusiones? qué es esto, amor, que por mi sucede, que ignoro lo que estoy viendo? pues aunque quiero alcanzar. las causas por los efectos, son tan extraños, que no es posible comprenderlos, y solo de mis desdichas, alcanzo, noto, y advierto, (ro que apenas vivo, cuando apenas mue Enrbusen de mi señor, que desde ayenno le veo, o en busca de las albricias, que viene a ser lo más cierto, vengo, y por disimular la busoneria de médico, por si pudo conocerme, mas él está aquí; yo apuesto que está alegre como un padre, y está de puro contento, como dice aquel refran, que no cabe en el pellejo, que esto de pellejo, y puro, es hablar en propios términos: pero yo llego: señor? parece que está durmiendo, . si el gusto de haber hablado a aquel hermoso portento, que es mucho sol para estrella; pues con los claros reflejos de los rayos de sus ojos, es niño de teta Febo, te enajena de esta suarte, mira que de todo eso, del gusto, y de sus favores, las costas me estás debiendo. Venga, señor, mis albricias. Villano, infame, envustero, engañador, de esta suerte, darte las albricias quiero. Si es burla; por no pagarme, no hay burlas con el dinero, albricias me llamo. Ahora verás si es burlarme necio y me pagarás también alcahuete el embeleco del Perendengue, pensabas, que no te conoceria? dime el intento de hacerlo? La codicia de un volsillo fue, señor, la causa de ello, que me dio el Conde, porque de su amor fuese el correo, dando a Clauela un papel; esto que digo es cierto: ay, señor, si me ofreciste que darme habías todo aquello que quisiera, bastaya, mas me das de lo que quiero. Señor Fabio, qué es aquelto? sosegaos, por vida vuestra A golpes, señor, me ha muerto bien haya Vueseñoria, pues ha sido mi Santelmo; hay, mal hayan las albricias. Alza, Carlillos. . No juego. Dejelo Vueseñoria. Pues estaba yo entendiendo que un vestido me traías, y agora sales con esto? va no haremos buenas migas. Pues estoy yo de por medio, no haya más, por vida mía. Aunque me diese de nuevo otras muchas ocasiones le amparará ese privilegio. Estela me ha hecho llamar, y detenerme no puedo, que ya sabéis que quien ama. de su voluntad no es dueño. A vos os debo la dicha, que reconocer ofrezco toda mi vida, y estad, amigo Fabio muy cierto, que llegando a ser su esposo, como ya esperanzas tengo por esta prenda, y por otras, Fabio, que lograr espero; que sabré satisfacer, como quien soy mis empeños. Aquí está Carlos, detente. Fabio. . Señor. Yo me muero. . Pues di Jesús. Yo me abraso, Pues voy a tocar a fuego. Déjate de disparates. Pues dime que sientes? Celos Qué géntil majaderia, no sientes más? Y desprecios. Si mi consejo tomaras sanaras en un momento. Dispón lo que tú quisieres. Pues pongamos tierra en medio y vamonos. . Donde? . A Tracia pues que tu hermano es va muerto, y te andan, señor, buscando. Bien dices, salgamos luego, que si vuelvo a ver a Estela, en duda pongo el hacerlo. Qué locuras son aquestas de Carlos? . No las entiendo. Pero remediarlo importa, que estando un hombre resuelto, es rayo, es exhalación, que baja, o sube a su centro. Y pues ya he averiguado la nobleza de su pecho, y gano tanto en ser suya, en serlo he de hacer empeño. Pues qué pretendes? . Ahora has de ver lo que pretendo; no me dijiste que Fabio, amiga Nise, era el médico que a Clauela visito? Aquese mismo. Pues escucha: hola Marqués, Conde, criados, escuderos, no hay nadie que me responda? padre, y señor. Qué es aquesto? qué tienes? de qué das voces? Castiga el atrevimiento de un ladrón, que disfrazado se ha entrado hasta mi aposento, y me ha robado las joyas que en un joyel había puesto. Extraño discurso ha sido. Dime quién es almomento? El médico, Perendengue, Nunca lo tuve por bueno. Carlillos era, señor. Dices bien, ahora lo advierto. Amo, y criado, señor, son ladronos encubiertos, y si lo quieres saber; con el hurto ambos se huyeron. Marqués, buscadme a Carlillos, y traédmele aquí preso, y si Fabio está con él, decilde que yo le espero, y sin que de ellos se aparte traelde también porque pienso; que ha de haber que averiguar, y si aquesto sale cierto que se han llevado las joyas espías son encubiertos. En todo tu gusto haré . No os detengáis id de presto Cielos, la banda que anoche . a Carlos di en el terrero trae el Marqués, que será? no alcanzo tantos enredos. Qué clarín es ese? . Ahora. se apean dos caba lleros Embajadores de Tracia, y quieren verte. . Entren luego. Bien podéis entrar. (do n. Honradnos, o gran señor, permitien que vuestras ilustres manos una y mil veces besemos. Alzad del suelo, que ya la causa saber espero que de Traciaos ha sacado? 1. Generoso Duque excelso de Mantua, cuya grandeza próspere, y dílate el Cielo. El Reino ilustre de Tracia, que vivio cautivo un tiempo por la opresión que el tirano de Segismundo soberbio, menor hermano de Carlos, digno señor de aquel Reino, y aquien con un precipicio a tajo Dios los intentos, viéndose libre, despacha Embajadores diversos, adiferentes Provincias, solo de hallar con deseo al Príncipe desterrado, que es Carlos el heredero, en cuya ocasión señor, nos condujo el Parlamento. al Cristianísimo Rey que os viesemos prefiriendo antes dándoos esta carta de creencia, y esta luego en su nombre, suplicando con encarecidos ruegos, que si noticia tenéis, por algún camino cierto de nuestro Rey que os sirváis. darnos las mismas, que en ello la paz del Reino consiste, y todo el remedio nuestro. Tan lastimado me tiene de vuestro Rey el suceso que no me deja decir las noticias que del tengo, porque os tienen de afligir. 2. Si por desgracia aura muerto? El capitán de mi guardía lo afirma. 1. Gran desconsuelo. El vendrá con que de todo. os informara bien presto. Vaya el pícaro ladrón, que es muygéntil embustero, y las joyas que ha hurtado las manifieste al momento. Yo soy muy hombre de bien, voto al diablo, y es mal hecho, que de ladrón me calumnien. Señor, aquí tienes preso a Carlillos, y lo hallé, que ya espuelas se había puesto, para montar a caballo. Fortunilla estamos buenos? Vengan las joyas ladrón. Y dónde está el compañero? Si es mi amo, no lo sé, y si como están pidiendo ooyas me pidiran joyos yo se los diera al momento. Buscaldo todo el vestido . Señores, el juicio pierdo . si dan con la de mi amo, se desuarata el enredo. Quite el jubón. , s. 2. Aquí están Este es el joyel, ha perro. Diga donde está su amo, oy haz que lo traigan de presto, ique aquí hay muy grande malicia, Cómo puedo yo saberlo. Di, donde fue tu señor, y llevenlo luego al cepo, donde le den . Que señor? Mil azotes. . Ni or pienso, que soy segunda persona del Rey de Tracia? . qué es esto? No hagáis caso de este loco, que es un ladrón . Eso niego, que esas joyas son de mi amo, y el ha salido al terrero, con el Conde, porque supo que fue de un papel el dueño, que yo le di, esta es verdad, yo soy Fabió su escudero, y el es Carlos, Rey de Tracia. Si esto es ansí, conoceldo. 1. No conocemos al criado, a nuestro Rey conocemos, haz que busquen a ese Carlos. Id Marqués, y traeldo luego. Señor, que alboroto es este? Aquese ladrón prendieron, porque le hurto aquellas joyas a Estela cuando hecho médico te visito, y ahora dice. por librase el embustero, que el Rey de Tracia es su amo, y el es Fabio. . Lindo cuento, pues no te llamas Carlillos; Y sabes que esta diciendo? que estás joyas son de su amo. Yo lo digo, y lo haré bueno. Prima no es mía esta sortija? Yo la conozco, y es cierto: Si enalgo te he deservido mas qué es, lo que miro Cielos? 1. O es ilusión del sentido, o es este! . Ya tienes presos al Conde, y Fabio, que a entrambos en el campo hallé tiñendo, y juzgo está herido el Conde. 2. Él es. . 1. Pues todos llegue (mo; señor vuestra Majestad nos de sus pies. . Bueno va este 1. Y pues fue el Cielo servido, que tanta dicha logremos en que te ayamos hallado, ven agozar de tu Reuno, este es nuestro Rey . Ay tal, miren si acaso yo miento. Alzad, ilustres vasallos a mis brazos que si el Cielo piadosamente dispone; que se acabe mi destierro, desde hoy he de dar principio apremiar vuestros deseos. Dadme licencia, señor, que acuse vuestro silencio, después que os bese las manos, pues pudisteis descubierto; gozar de mi voluntad, siendo de mi Estado dueño. Invicto Duque de Mantua, vuestro favor agradezco. Estas joyas son las vuestras, y ya sois Rey en efeto. Reinar no es la mayor suerte, cuando solo en careceros está la felicidad aunque todo fuera vuestro si al Marqués no hubierais dado una banda en el terrero. Yo al Marqués? a vos la di, y me hacéis este desprecio. por Clavela, pues le enviasteis a vuestro criado hecho médico, para que un papel la diese. Es engaño manifiesto, que ese papel fue del Conde, Eso es verdad. . Yo sospecho, que tenéis poca memoria, no os acordáis que de necio, y villano me tratasteis? Ellofue al Marqués. . Ay Cielos ̱. Mas que trocasteis las horas. abeón A las onza me dijeron; y por detenerme el Duque fui a las doce. Aquesto mismo me sucedio, que a las doce. había de ir, y fui primero. Pues si el favor se hizo a vos, y al Marqués se hizo el desprecio, como habéis averiguado, todo queda satisfecho, y así mi afecto premiad. Pues tantas dichas granjeo, ya es Estela vuestra Reina, vasallos, el Conde luego le de la mano a Clauela, y ambas bodas celebramos, un Rey, Duque, es vuestro hijo. Del mundo quisiera serlo, por tener más que ofrecer a vuestros pies. . Esto es hecho, Reinar no es la mayor suerte, si en la dicha de teneros por padre; y por dueño Estela, consiste mi amor premio; Marqués a Tracia habéis doir, a donde vuestros acensos corran por cuenta mía Vuestros pies Realesos beso. Señor, cuando a todos premias, como yo en la queftramo entro? A Nise le da la mano, porque aquí también sin demos, ya que advierte la experiencia, que según aqueste ejemplo, Reinar, no es la mayor suerte, cuando está amor de por medio,
