Texto digital de La reforma trinitaria
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La reforma trinitaria. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/reforma-trinitaria-la.

LA REFORMA TRINITARIA
JORNADA PRIMERA
En el fogoso Hberno oscura habitación de mi gobierno, publiquen esos bélicos metales la guerra más cruel, y a las señales de sus ecos tonantes, y guerreros, empuñen mis alumnos los aceros. Vomiten de la Libia más ardiente el Áspid, Basilisco, y la Serpiente con las bascas mortales de mi llama el tosigo, que al orbe más inflama, hasta que mi furor Luciferino el trofeo consiga a mi destino. El trisauce Cerbero con ladridos atruene al Orco fiero, temiendo de otro Alcides más valiente, que oprima su cerviz inobediente, y a los truenos horribles del ladrido todo Tartaro salga prevenido. Salgan todas mis furias pertinaces, mis valientes ministros, y secuaces, al combate feroces, y crueles, en alas, en gauillas, y tropeles, y den a mi altivez, y vanagloria con mi aliento, y sus fuerzas la victoria. El eco belicoso se repita en el centro cabernoso a los fuertes impulsos de mi furia; convorando al despique de la injuria, que temo, lloro, y siento por afrenta al esfuerzo de mi aliento. Y salgan a mis voces escuadrones de Tártaros atroces con el rostro de fieras muy zañudo, que empuñando mis fuerzas por escudo, vibren rayos, incendios, y centellas, que abatan de su esfera a las estrellas. Oh Príncipe, y caudillo, aquí tienes mi brazo, y mi cuchillo, y en el Tartáreo Reino tenebroso con ánimo voraz, y venenoso mas que de Tigres, onzas, y Leones, y a prontos infinitos escuadrones. Manda, decreta, ordena, que el abismo a tu voz se desenfrena, y en fogosas centellas se desata, abrasa, corta, quema, rinde, y mata, que en tu causa, defensa, amparo; y celo, colérico se opone contra el Cielo. Oh Discordia Lucero entre mis Astros, y adalid primero, que mejor en venganza de mi afrenta, los acerados filos ensangrienta, tu brazo inexpugnable estimo mucho, que es fuerte el enemigo conque lucho. Ya sabes quien me incita al enojo que así me precipita, que es el celo de un hombre soberano, que a mis luces desmiente ser humano, y alentado de aquel Amor celeste apague los incendios de mi peste. Pero porque tu fuego se enfurezca con más desasosiego, y tus fuerzas empeñes vigorosas, escucha sus hazañas prodigiosas. Este Joven valiente a todas nuestras fuerzas eminente, es Juan Baptista, mas no el primero; que del Sol humanado fue Lucero, retrato si tan suyo, que casi en resplandor igual le arguyo; porque sigue a pesar de mis horrores de aquel Astro las luces, y candores, gozando, cuando niño la excelencia de perfecto varón en la prudencia: pues desde los seis años he notado, que al campo retirado con la leña de afectos, y fervores, y el fuego que exhalaban sus amores grato al Autor de todo beneficio, el alma le ofrecía en sacrificio. En el ayuno siempre fue portento tomando solo pan por alimento, y de esto si excedía la instancia de su madre le vencia; cuando a tomar ansiosa le obligaba, tal vez otro alimento que le daba. No usaba de otra cama más que el suelo, por librarse el descanso para el Cielo. La cabeza en un canto reclinaba, que solo en la aspereza reposaba. Cilicio se ceñía riguroso que no excusó acícate el cuidadoso, y por aquel que a Sancto le destina, tomaba con rigor su disciplina. Piadoso ejercitaba su cariño, con los pobres mendigos desde niño; pues burlando galante mis contiendas, les daba sus almuerzos, y meriendas: Y a uno que encontró desarropado, una vez en el Templo retirado, con él a una capilla compasivo, con fineza de Amor bien excesivo se supo desnudar a toda prisa, y darle cariñoso su camisa. Aquí toda mi fuerza se amilana, porque al tiempo de acción tan soberana, que puede eternizarse en los annales no tenía dos lustros aún cabales: Que si acaso de alguno desespero, siempre es del Limosnero, pues la limosna, y escacez se asienta ser el cargo, y descargo de la cuenta: y el que en piedad se esmera tan temprano, bien temo que se exima de mi mano. De nueve años también con entereza, hizo voto perpetuo de pureza, y por desalentar a mi osadía, fue delante una Imagen de María. O pese a mi furor cómo aquí crece! Mas no se desnanece, que antes mejor emprendo la conquista donde juzgo poder que me resista. El estado tomo de Religioso, que a todo nuestro abismo es horroroso, y con su buen ejemplo, y sus sermones me privó de infinitas posesiones gastando fervoroso en desengaños, por pueblos andaluces doce años, y así alcanzó grandeza preminente, porque obrando enseñaba juntamente. Mas lo que sobre todo me revienta es la nueva Reforma que hoy intenta, y si siempre su aliento en ansias se exhalaba de este intento, hoy se ánima esforzado, porque tiene abierto ya el camino, y le previene con declaradas señas porque dando un Convento en Valdepeñas Don Alvaro Bazan, y con el pacto, o con aquel contracto, que todo religioso que en el viva, ha de observar la regla primitiva, se admitió por entonces con agrado, nombrando a Juan Baprista por Prelado. Oh cuanto esta Reforma me amohína, porque es de aquella regla tan divina, de aquel orden tan celico, y sagrado, que es por Dios solamente fabricado, como acaso por más que conjetura, Innocencio Tercero lo asegura. Siempre en este temor he vacilado, después que a Juan le vio profetizado, Sancto reformador mi gran desuelo de la reformadora del Carmelo. Ya dije de este loven las proezas, y la que más asombra a mis fierezas, Pero qué es lo que digo, así desmayo! No soy tan fuerte rayo, que a mí cola arrastre de las alturas a la tercera parte de hermosuras? Qué puedo pues temer en mis debates? Ea discordia mía a los combates, siembra de las porfías la cizaña, arma lazos, y redes con tu maña, los venenos áplica del engaño, que evite firme el daño de esta Reformación, porque preveo, que ha de ser mi ruina, o mi trofeo. Pues tu ciencia no ignora el desamparo en que ya se halla ahora, no dudes de mi fuerza traza, y modo, que todo lo deshaga, y venza todo. Ea pues siempre al arma ni un instante la suspenda tu brazo vigilante, que así nuestro desuelo, logrará la victoria contra el Cielo. Oh gloriosos Juan, y Felix, pues por vuestro lucimiento en el cielo de la Iglesia os halláis brillantes pebos, excitad con vuestros rayos luces, y explendores bellos en la luz de la observancia de vuestra regla, y preceptos. No permitáis Sanctos míos, que se malogre este intento, y de las dificultades, allanad los altos cerros. O exceso de la humana malicia del universo que se opone más constante, al acto que es más perfecto! Mas cómo, de que conviene es este el indicio cierto, elevan vuelos mayores, las alas de mis deseos. Estos Señor bien conosco, que no son míos son vuestros, pues de mi propia cosecha, nada puedo tener bueno. Por mí mi Dios no os suplico, que nada por mi meresco, por mis Sanctos Patriarcas, que esforcéis mi pobre aliento, pues turbado con las sombras de tantos impedimentos, descubrir no puedo el norte del rumbo de mis anhelos, y como de vuestro auxilio no sople el propicio viento se va a pique mi esperanza, en la borrascas que siento, y no podré proseguir sin vuestro socorro luego. Yo te ayudaré, prosigue. Qué es esto mi Dios, que es esto, oisteis mi petición? O si pudiera mi afecto humilde daros las gracias, que corresponden al vuestro. Pero como en la nobleza de vuestro cariño imenso, como bien ejecutados, se premian nuestros deseos, de que son los de Abrahan evidente manifiesto, pues como si ejecutarán el golpe gozan los premios. Mis deseos admitid y recibid mis afectos, que propongo morir antes que aflojar en mis intentos. Padre si me da licencia (perdone mi atrevimiento) quisiera de la Reforma, preguntar lo que hay de nuevo, porque temo del Márquez de Sancta Cruz, el que viendo ser imposible se logre nos obligue a que dejemos esta casa, pues la ha dado con ese pacto, y concierto: y volver a ser calzados, será nota, y sentimiento. De la grandeza, y piedad de su Excelencia, no creo, que cuando se malograra, no quedará satisfecho, quedando siempre esta casa de observantes recoletos Solo con esa noticia podré vivir con consuelo, porque a las contradicciones que se ofrecen mucho temo, que sea de la Reforma imposible el cumplimiento. No sé sube a la eminencia, si se temen los despeños, que no hay acenso glorioso, sin allanar los tropiezos. No puede ceñir Laurel, el que no triunfa del riesgo, que por las oposiciones, se regulan los trofeos. Así hermano, para que a aquella cumbre lleguemos, donde el deseo vincula, dulce mansión a su vuelo, y para alcanzar un triunfo de tan sublimado aprecio; es fuerza trepar montañas, entre asperezas de entredos. Y al esfuerzo del combate, vencer contrarios esfuerzos. Mas esto siempre ha de ser, con la fuerza de aquel dedo, que encumbra valles humildes, y abate montes soberbios. Solo en este poder fío, y no en mis merecimientos, ser aunque indigno, y tan flaco de esta Reforma instrumento, que es estilo soberano, eligir flacos los medios, para que así se conosca, que obra su poder supremo. Con esa resolución sumamente estoy contento, siendo cierto, que me holgara de poder ser parte en eso aunque a toda costa fuera de peligros, y de riesgos. Y puede ser tenga parte si vuecencia está resuelto a ir a Roma a recabar, del Pontifice el Decreto y me llevare con sigo, por súbdito, y compañero. Esa especie me parece de un prudente pensamiento. Yo no se de quién salió, sé, que muchos la vertieron, y también por lo que juzgo, que no será desacierto, si a Roma se va por todo, vamos nosotros por esto. Todo hermano puede ser pida se lo a Dios le ruego en todas sus oraciones. Así padre se lo ofresco. De su caridad no dudo, que cumpla el ofrecimiento, que este hermano religioso, es de gran virtud, y ejemplo. Del arbitrio de ir a Roma, he formado tal concepto, que determinado estoy de ejecutarlo bien presto, porque parece imposible, que la caridad, y el celo, del Papa Clemente Octavo, no me aprueve los intentos. Dije estar determinado? O que mal dije. Fue yerro, sin impetrar de mi guía el patrocinio, o consejo. Madre de misericordia, Señora de Tierra; y Cielo, aunque tarde no imagino, que vengo fuera de tiempo. En tú sola procteción, se afianzan mis sucesos, pues te tomé por patrona para que me salgan buenos. Renovar quiero las luces de dos lucientes Luceros, de cuyos rayos no siguen, aquel esplendor primero. Y aunque para adelantarme de esta empresa en el progreso, una voz divina tiene, alentados mis alientos, invoco siempre tu auxilio, que el Altísimo gobierno, gusta de que se consigan, los favores por tu medio. Y así Señora el viaje, que hacer a Roma pretendo, no lo haré sin tu permiso, sin tu amparo, sin tu esfuerzo. Ea Madre de la gracia, atiende, y oye mis ruegos, porque sin tu Patrocino, a nada mis pasos muevo. A nadie Juan, que pretenda mi procteción, se la niego, que nunca falto a ser Madre, al que procura ser siervo. Tus intentos no difieras, prosigue constante en ellos, que como patrona tuya mis auxilios te prometo. Qué es esto que me sucede? Qué glorias experimento? La excelsa Reina de todos, a un vil gusano, qué es esto? Yo Señora no esperaba tanto favor, tanto exceso. No bastaba interior luz, para avivar mis incendios? No bastaban tus influjos, sin llegar a tanto extremo, pues impelen eficaces, de tu influjo los imperios? Esto juzgo que bastaba, mas con favor tan expreso, se asegura mi flaqueza, toda fuerte en el empeño. Haré luego la jornada, contra embarazos, y miedos, aunque aplique contra mí sus fuerzas el Orco fiero, porque librado en tu asilo es seguro el desempeño. Válgame todo el abismo. Pero, qué digo? Blasfemo. Válgame sola mi furia, que es más que todo el infierno. Para que es enojo tanto, si no han vencido mi entredo? Es posible que me digas, que a tus trazas no vencieron? El genetal Comisario, de la Religión, que ha hecho? De su intento acaso a Juan sus razones le movieron? Pues que juzgas, por tan poco obligarle a los extremos, de dejar la prelacia aunque haya sido pidiendo, para si solo la vida del primitivo modelo? Ese lance no me acuerdes, porque de pena reviento de no haber movido entonces le depusiesen del puesto, pues no lograra en tal caso el viaje que está haciendo. No se atrevió su Prelado, con razón tan poca a hacerlo. Por ventura nuestra astucia persuade a los aciertos? Es verdad, mas no se logran si no se doran los hierros, que sin visos de triaca nunca se traga el veneno, y sin capa de virtud andan bien pocos defectos. Así por esta razón fue buena traza el pretexto de que fuese a Argel a ser de los cautivos consuelo, para que así divertido en la caridad tan lejos, entregarse no pudiese de la Reforma al empleo. Yeso no se consiguiera si le impusieran precepto? No lo dudo. Pues por que nuestras trazas no lo hicieron? Es que Dios no nos permite todo aquello que queremos. Mal haya el poder que pende, mas que solo de sí mismo! Mal haya. Tente no exclames, que es estar medroso temo. Nunca puede a mi osadía atrevérsele algún miedo. Nunca temo, porque exclame, no me apago que me enciendo en volcanes de más llamas, para oponerme a los Cielos. El combate prosigamos, que hasta el fin no despero pues se muda el más constante si padece contra tiempos. Ahora que parte a Roma, de Alicante al movimiento, veloz que el viento le impele a mis designios adverso insensiblemente fácil, aunque con fuerza rompiendo, del piélago de Neptuno el líquido cristal hielo. Enfurescamos la mar, formen batalla los vientos, aborten rayos, centellas, preñadas nubes con truenos. hágase astillas la nave, muera Juan, y el compañero. Sean los rayos que caigan, hijos de nuestros alientos. Las centellas que granicen seamos nosotros mismos. V Las áncoras luego aferra, amarra que nos perdemos. , s, Señor, clemencia, piedad. Virgen sagrada valednos. Posible es que asoplos míos no un diese la nave al centro? De que te espartas si fue en día del nacimiento de María, cuando Juan también en él ha dispuesto se ofreciesen sacrificios, que en esto fue previniendo el Cielo contra el naufragio segura esperanza, y puerto? Oh pese a mi indignación, pues me confunde el suceso! Que el peligro se permita, que se anticipen los ruegos, y hayan de ser a María, para mi mayor tormento! Confieso ahora Señor, que no alcanzo tus secretos. Pudiendo no permitir la tempestad a que efecto dispones que se anticipen sufragios para el suceso? mas, qué pregunto, que digo? que parece que flaqueo? no supe lo que me dije, no sé como estoy, blasfemo, estoy con mi furia loco, estoy con mis iras necio. Vuelvo a decir, que no exclames, espera, y da tiempo al tiempo, pues por ahora, si adviertes no es ya triunfo tan pequeño retardarle este viaje. Bien advertiste, ya templo la pena; porque también es mi orgullo ta soberbio, que del vencimiento saca más alentados refuerzos, y como furioso León siempre voraz acometo. Símbolo de la inconstancia es ese undoso elemento, que parejas en lo vario corre la mar con los tiempos. En esa nao me embarque felizmente dirigiendo mi vinje, cuando en breve furiosa la mar a vuelcos, entre montañas de espuma hundirla quiso en sus senos, y no juzgo, que librara de los terribles encuentros de sus ondas por industria sola de los Marineros, si la Estrella de la Mar privilegiando el festejo de su natalicio día no hubiera influjo interpuesto, y también los astros todos del más alto firmamento por mí, por toda la nave sus ruegos interpusieron. favor que al tienpo alcancé de mis sentidos ajeno, para que tan gran peligro contemplando, y conociendo humilde a todos los Santos les rinda agradecimientos. Estos no os puedo rendir Sanctos con afecto intenso: mas si el aprecio equívale podéis recibir mi aprecio. De otro favor no me olvido que en mi dictamen no es menos, que es antes que sucediese ser prevenido del riesgo con el anuncio también de recuperarme muerto, que son los naufragios muerte, resurrección librar de ellos. Considerando este caliz de penas, y de consuelos, que gracias daré al Señor por lo que conmigo ha hecho? siempre invocaré su nombre todo caliz recibiendo; porque es caliz de salud, aún el de amarguras lleno, que es lo amargo saludable si lo acepta el sufrimiento. Mas si ahora no conviene hacer el viaje atento a tu voluntad Señor, siempre habré de suspenderlo, que estoy prompio y no turbado, para cumplir, tus preceptos. Y así en esta suspensión hablaré a mi Compañero, que espero por su virtud me hablarás en sus consejos. Quiero ver si acaso viene, que estoy con desasosiego . por retardarse, parece, que viene hacia mi derecho. Gracias a Dios que ya libre de este cuidado me veo, que estaba con gran zozobra con la ausencia de este Lego. Bendito sea el Señor, que a ponerme a tus pies llego, después de siglos, que siglos tres días me parecieron. No me espanto, porque estuvo en el peligro más tiempo, que siglos siempre parecen de un peligro los momentos. Mucho verle deseaba, por verle del riesgo esenpto; y porque también quisiera saber si suspenderemos nuestro viaje, o tratar de volvernos al Convento; porque seguir su dictamen en este punto he resuelto. Si eso Vuecencia me manda me ha de dar lugar primero a que lo medite. Y sea orando con todo anhelo. Vamos luego, y con fervor la luz de Dios impetremos. Pues ha de volver, que importa se haya vuelto a su Convento? si permanece en su intento mi furia, que se reporta? porque el hiso no le corta del laberinto frondoso de su afecto, de que ansioso insta salir con trofeo? mas porque, que si es Teseo yo monstruo más poderoso. No importa, que esté resuelta la vuelta a Roma, y la siga; porque sobre su fatiga hemos de dar otra vuelta. hallaremos rienda suelta en el nuevo Compañero, que es distinto del primero, menos, aunque Sacerdote en quien ha de hallar garrote, así como me lo quiero. Este tal como sentido de unas sanctas reprensiones por tomar satisfacciones ser su Socio ha pretendido. Haz cuenta, que has conseguido, que en cuerpo disimulado te tenga Juan a su lado con Socio tan arrogante porque es a ti semejante quien se atreve a su Prelado. Y si con su compañía, y el trato no le pervierte, le dará por fin la muerte. Esta, y mayor tiranía espero de la osadía de aquel furor conque anda. Saldremos con la demanda; porque es experimentado que es bruto desenfrenado el Fraile que se desmanda. Con socorro prevenido a ese Fraile asistiremos, y el fuego le atizaremos cuando esté más encendido. Y pues sin ser ofendido se juzga con destemplanza, procure a mi semejanza vengarse con mano extensa; pues sin Dios hacerme ofensa procuro siempre venganza. Mas tanta disposición confianza aún no me ha dado, que nunca estoy confiado por mi ciencia, y condición. Pues no es desesperación, porque aliento nos previene. El aliento que contiene no asegura la victoria. Jamás el vencer da gloria si duda el vencer no tiene. No lo duda mi arrogancia pues donde hay duda mayor solo emplea su furor con más fuerza, y más instancia. no fue dudar inconstancia, ni flaqueza del aliento, fue conocer que al intento no se asegura salida; porque hay gloria conseguida, que duda el entendimiento. Que es grande aliento no niego de ese Fraile la intención, que es de venganza invención, y es siempre de mucho fuego. Mas cuando no prenda luego lo dicho dicho a tizar, porfiando en batallar ya con una, y otra traza; porque se pierde la caza tal vez por no porfiar. Eso no es razón perdone. Ande vaya no me enfade. Es posible que Vuecencia con ese modo me trate, habiendo con tanta instancia pretendido acompañarme en esta jornada? Ahora estamos en eso Padre? Hé de asentarle la mano pues supo asentarme el guante: todos por ser Guardianes? quiere siempre ser mandón, también es bien, que yo mande? El mandar no es lo mejor, si el obedecer, pues sabe, que es más que sacrificar. Luego si es cosa tan grande como está mandando siempre sin obedecer a nadie? Aunque del antecedente la consecuencia no sale, para notarme de malo en probarlo no se canse, que yo lo confieso, y basta la confesión de la parte. Mas no por esto es razón, que más por mandar se afane, pues de la obediencia hablando, dice S. Gregorio el Grande, que ella vence a los Demonios, A todo esto, que es tan cierto las más virtudes combaten: y así siempre el obediente cantará en su lid triunfante. Todo eso no me convence, . Lo mejor siempre es callar porque es a fin de exhortarme y porque es también constante, que lo mejor es mandar sin que cosa se le iguale. No ve tantos que se mueren . Solos estáis. por ser solo un año Alcaldes? . Nos veremos Todos por ser Consejeros, y todos por ser Oidores, que oyen todos lo bastante? No ve las ansias de tantos, que mueren por ser Apades? Los otros por ser Rectores, Y muchos que no lo fueron se han visto morir de hambre. Nada en fin que malo sea tiene el mandar si no cae en un hombre que revoce escrúpulos cada instante, que estos hasta las virtudes suelen castigar por males, o en otros que torcer sueles la cabeza más con arte de que los tengan por buenos que no de justificarse, para que de ellos se acuerden cuando alguna cosa vaque: y si estos una vez llegan en el gobierno a ocuparse cabezas torcidas son de córcoba irremediable. no tiene que replicarme. Escuche, y verá si tengo. Qué quiere decirme? Calle. cuando la razón no vale. . a que siempre le obedezca, . No malogres la ocasión que aquí tienes de vengarte. Pudiera vengarme ahora, . mas tiempo habrá de vengarme. los dos en más soledades. . que nadie se cree ignorante? . Como mi esfuerzo permite que la venganza dilate! Y pues calla, la jornada prosigamos adelante, aunque puede divertirse un rato hasta que descanse, que de la comodidad no he de perder un adarme, ya que dicen los del siglo, que nunca la pierde el Fraile. Vaya a descansar Vuecencia cuanto quisiere, y gustare. Rabio, mas no desespero . Mal haya la fortaleza, de que más no ejecutase, que siempre es más alevosa ̱. Este por Socio eligí, para tan largo viaje? Mas como no soy Profeta, no soy Sancto; ni soy Ángel, nunca prevenir podía caso tan extravagante. Es dable; que un Religioso a la obediencia así falte que con tal desembarazo haga del Prelado ultraje con señas que me motivan, recelos de que me mate? Si es posible, porque el hombre es frágil, es inconstante, y aunque Religioso sea, si solo deja llevarse de su propia inclinación, no hay respecto que le ataje, no hay razón que le refrene, ni temor que le acobarde. Luego también es posible, que este Religioso pasa conmigo al mayor extremo de que llego a recelarme. Eso no dudes, y así dispon volverte al instante. A que deje la jornada el temor me persuade. Mas que pienso cuando es todo májima para engañarme, que diabólica astucia se introduce con buen aire. Aquí pues a mi constancia tu gracia Señor me ampare. que así mis fuerzas rebate. la venganza que es más tarde. .̱. Si el edificio empecé de la Reforma se acabe, que el que empieza un edificio, crimen hace en no acabarle. Las dichas no se consiguen sin peligrosos afanes, que dulzuras no merece quien lo amargo no gustare. Usa Señor con mi Socio liberal de tus piedades, y al Demonio, pues le ciega, que es el autor de este lance no le permitas más fuercas, que se me opone gigante: o no me ferte tu auxilio, para que firme batalle, y merezca, que la gloria crece creciendo el combate. Tanta constancia en un hombre no quieres tú que me agravie, siendo por naturaleza todo hombre de masa frágil? Quiero que no desconfíes de que el trofeo se alcance. Es negarse inteligente quien desconfiar no sabe si es que puede desmentirse de inteligencia el realce. Es ofender al poder no esperar salir triunfante, y cuando a la confianza no le falta en que fundarse. La confianza no es necia si fundada la probares, y por esto a mis reflejos veré como satisfaces En la casa donde Juan hizo una noche hospedaje de esta vez en Villanuena, que llaman de los Infantes, hice tan horrible estruendo con mis furias infernales, que me causara pavor a ser capaz de espantarme, y se mostró tan exento de temer a mis debares, que el horror que concibió fue como si lo soñase. Prosigue, y prosiguió firme acrisolando quilates al fuego de la discordia de su Socio intolerable. Y para que la jornada hoy menos se le embarace, halló al Duque de Maqueda, que ofrece patrocinarle, conque refuerza el aliento si llegó a menoscabarse, todo a fin de que se cumpla a pesar de mis pesares la profecia de aquella Reformadora del Carmen. Mira si esto es fundamento para poder confiarse. A todas esas razones respondo con preguntarte, el Compañero de Juan desistió de su dictamer? Omitirá la venganza que del propuso tomarse? Sus desprecios, y porfías no le pusieron en trance de temor, y de pensar, que era mejor que dejase la jornada, y aún estuvo en esto resuelto casi? Enfadarse es corto indicio, pues en llegando a enfadarse por más templado que sea habrá alguno que se alabe, que resiste del entado los motivos por instantes sin que a mis fuerzas rendido la paciencia desbarate? Que tenemos conque el Socio no desista, y Juan se enfade? Pues si esto no es fundamento ociosos son los combates. Aunque la lid no se logre es fuerza que se batalle, pues siempre está publicada la batalla por mi parte, y no permite mi orgullo la infamia de retirarme. A tus dictámenes cedo, como no cese el combate. Eres hijo de mis iras en seguir ese dictamen. Al arma pues. Dices bien vuelva a repetir tonante el imperio de mi voz: ha del abismo, ha leales soldados, y alumnos míos no faltéis a los ataques de esta plaza: y tu Discordia preside a mis Generales; porque donde tu gobiernas no se ven treguas, ni paces. A Juan has de ver rendido a los golpes de mi alfanje. Muera cuando otros impulsos su intento no desbaraten. . No todos son de gusto los Señores la flor se les antoja de los berros, y no gustan algunos de otras flores: así Maqueda hechó por estos cerros gustando detenerse en Badalona, Lugar que no es de cuenta, dejando a Barcelona Ciudad tan opulenta pasando estas dos leguas adelante, que fue gusto por cierto sazonado, y por lo extravagante Vuecencia se lo habría aconsejado, para tenerme aquí mortificado. Cede al afecto la razón más justa si el afecto se inclina: cuanto no es de su gusto le disgusta, que a ceguedad destina la pasión, que constante persevera. Así Vuecencia, como opuesto en todo a mi dictamen, forma esa quimera condenando a su modo por imprudente acción la que es cordura: que quien las aficiones de la discordia apura, por estar en continuas desazones, toma sin ocasión las ocasiones. Mas no siempre ha de hablarme de puntillas excuse la carcoma de contiendas, disgustos, y rencillas, partiéndose si quiere solo a Roma, que le doy desde ahora mi licencia donde podrá esperarme; pues por corresponder a su Excelencia detérmino seguirle, y no apartarme, hasta Civita Vieja, que divide el rumbo de los dos en la jornada. No es nada lo que pide. Pues verse de mí libre no le agrada? No se lo verá el ojo camarada. Tanto a mis consejos se me opone, que no me admite alguno? Cómo quiere si necio los propone? cierto que es importuno. Confieso, que conoce mi ignorancia; porque como indiscreto consejo no propongo que haga instancia. Con hipócrito aspecto me sabe responder para engañarme haciendo sumisiones? Con Vuecencia no sé como portarme. No se meta conmigo en opiniones, que como a necio le enseñe a mójicones. . ̱j. Pues tanto del enojo se arrebata en porfías frecuentes, que un prodigio será si no me mata: Las razones le ofenden más prudentes, hablando, ni callando se sosiega: así viendo que crece en sus furores, le dije que fuese, y se me niega por solo condenarme a más rigores. Consejo fue divino, que el Sabio en sus proberbios nos ha dado, en donde nos previno, que al hermano dejemos, que es airado: y nadie es bueno mal acompañado. Mas Señor, si por alta providencia con tan contrario viento permites que le engolfe mi paciencia aliéntame benigno al fufrimiento de este Socio, que tanto me provoca con su furor extraño, que cansi la paciencia me sufoca. Pues si contra este daño A el poder de tu mano se interpone el combate no temo más terrible. ni en todos los horrores que me pone suceso alguno, que ser pueda horrible: que para tu poder no hay imposible. Ahora bien, aquí vengo. Sea Socio bienvenido, No vengo más que a decir que esta noche determino no dormir en la posada. Solo me deja, que dijo? Solo le dejo; porque me lo tiene merecido; pues sobre sus disparates no es sufrible el desatino de posar en una casa sin morador grande, o chico, habiendo ofrecido el Duque con galante afecto hospicio. ̱. No era conforme a mi estado un hospedaje tan rico. Pues fuera delito? Cierto, que tiene raros caprichos. Cuando no fuera bastaba, que pareciera delito. Todos los hombres debemos pesar con grande juicio las acciones en el fiel del estado en que vivimos. En cada acción de un Descalzo se nota especial registro, por esto ha de ser muy clara sin sombra de malos visos. No es lícito al Religioso lo que al seolar permitido; porque de la perfección debe seguir el camino. Y aceptar un hospedaje en que es forzoso el bullicio, fuera imperfección pudiendo conseguirle en un retiro. También pudiera decir, que está casa solo quiso, para ocuparse en las noches en oración, y suspiros. ̱. Qué razón halla Vcencia, que cóndene este motivo? No gusto de repreguntas: pero con todo le digo, e si al infierno se va le han de abrir a chasco, y grito, lo que con buena razón no pueden hacer conmigo. Es más que gentil la chanza, . es un solemne delirio. Mas ya que le agradan tanto todos esos ejercicios le dejo solo, porque pueda desollarse vivo dando más recio el azote, y más nudos al cilicio, pienso que esto es darle gusto. otra cosa es mi designio. . Espera, aguarda, que en fin con la suya se ha salido! mas con dejarme aquí solo podrá tener fin maligno? Quiero discurrir por ver si se ofrece algún indicio, dejarme solo será para volver vengativo de la noche en el silencio a ejecutar golpe iniquo? No me parece que es esto cuando con más albedrío pudo en las noches pasadas ejecutar esto mismo, y también pudiera en esta, si es que no se hubiera ido. Esta razón me convence, para no temer peligro: mas ay que en el corazón siento no sé que latidos, que parece que me dan de una desgracia el aviso, que de algunas suele ser el corazón adivino. y así será conveniente duerma en casa de un vecino, y que esta deje cerrada: porque así el temor evito. que al corazón sobresalta con movimiento prolijo. . No has visto Discordia, como se burla Juan de tu arbitrio? Para que me lo pregunta: si no ignoras que lo he visto? Es para hacerte argumento si bien, o mal desconfío. Es excusado, pues sabes de nuestro tesón altivo, que esperando, o no esperando nosotros siempre seguimos los combates hasta el fin contra nuestros enemigos. Es verdad, pero es tormento en que jamás me reprimo, y así cuando exclame nunca me repliques. No replico. solo me parece ahora, ya que es el tiempo perdido con nuestras trazas, y ardides que obre la fuerza, y el brío: esta noche ha de morir. Eso así lo determino. Qué es esto Señor, que siento el pecho todo oprimido? Ea muera sin remedio. Mal puede dar un suspiro. Que no le puedas matar? Jesús, Jesus Señor mío, válgame aquí tu piedad. A ese nombre no resisto, o pese a todo el poder de las furias del abismo. Es posible de tu alfanje, que no cortén más los filos? Y que al furor de tu impulso a Fray Juan dejases vivo? Es posible, que a los rayos, y a las centellas que vibro no lograse ver a Juan a ceniza reducido? otra vez al arma toca. Al arma siempre repito: ha furias Luciferinas; pues sois de mis iras hijos, asistid con vuestro aliento en esta guerra que sigo. . Toda la noche pasada fue un confuso laberinto de que no juzgué salir sin perder la vida el hilo; porque solo el corazón entre ahogos, y conflitos porfiaba en respirar con mortales parasismos. y fue salir con aliento en mi concepto prodigio. Y de hallar la casa abierta ahora me certifico, que fue el no haberme quedado por solo impulso divino; pues de dejarla cerrada. y estar la llave conmigo no es acaso estar abierta, que fue caso prevenido. Oh Señor, pues me libraste de todos estos peligros, para tu servicio sea: y en este a que me dedico de la Reforma me asiste con tu poderoso auxilio. que para tu mayor gloria la deseo, y solícito. .
JORNADA SEGUNDA
ACTO SEGUNDO. Cómo di, Discordia, siendo Alumno mío, y Caudillo de los primeros cosarios, que navegan el Cocito desconfíes del trofeo? Atiende, si no confío, a mi razón, y sabrás, que el desaliento es preciso. Aunque tu razón prevea, que la digas te permito. En el Puerto de Colibre estuvo Juan detenido tres meses, porque aquel tiempo fue de rigor excesivo, y tan sobrenatural, que el de Maqueda predijo, sin ser profeta ser todo a impulsos suyos, y míos, diciendo a Juan que sin duda era el común enemigo quien tanto le destemplaba para por este motivo embarazar el viaje, temiendo, que conseguido es para bien de las almas, y para Dios de servicio. Mas ay, que siendo más triunfo de la astucia conque esgrimo, cuando se hubiera logrado, que se entendiera el designio es caso de menos punto no lograrle ya entendido. Así por nuestra desgracia lo que entonces conseguimos, fue ver que Juan asistía con fervoroso cariño a los enfermos, y dando consejo a todos, y alivio, los ayudaba celoso en el término preciso, que es entrada para el Cielo, y puerta para el abismo. En esto se ejersitaba sin embarazo del frío, que hacia intenso, no haciendo . De lo que pasó en Colibre reparo en su poco abrigo, y si bien suele la nieve darse conforme al vestido en esta ocasión se puso en evidente peligro y a no ser por aquel fuego en que se abrasa continuo, que el frío mortal venció cuando se halló de improviso helado de medio cuerpo en el fuera ejecutibo aquel feudo que a la Parca otros allí le han rendido. Después de salir triunfante en esto, y lo más que has visto por lo que me desaliento aunque más furor respiro es por que logró del Socio lo fuese en el ejercicio de confesar, y asistir a los enfermos begnino. Este es un dolor terrible que no sé como resisto, y esta la razón porque mi desaliento confirmo, pues pudo el Socio tan poco, que olvidado de sí mismo entonces de la Discordia tuvo envainado el cuchillo: y moverse a tanto cuando de mi estaba revestido, (siendo para aquella Lid instrumento electo mío) fue lo mismo que vencerme con el rayo que fulmino, y ver con su propio alfanje otro Gigante vencido. a pesar de mis arbitrios, aunque eso lo sentí mucho no es lo que más he sentido. Lomas es aquel milagro de no ser destituido Fray Juan del vital aliento cuando se eló: que pridigios nunca suceden acaso, y este luz tiene de indicio de pronóstico infeliz en esta empresa que sigo. Mas con todo no desmayo, que mis orgullos altivos siempre el trofeo me ofrecen aunque se oponga el Impíreo. Y así dejando discursos, presagios, y vaticinios de nuestro combate, vamos multiplicando los tiros, para que de la Reforma no se edifique el Castillo, porque ahora se halla en Roma pretendiendo con ahinco, letras de Glemente octavo en que estriba su edificio. Qué pronósticos no hagamos de nuestra Lid bien has dicho, pues aunque menos se sienten males que son prevenidos, que menos, o más podemos sentir de lo que sentiremos? Vamos pues a lo que importa. Estaré siempre con tigo. Convoca al abismo todo. Está pronto al menor silvo. Reniegue como dije muchas veces, de que vuelvan al cántaro las nueces. Deje la pretensión a que ha venido, mire que va perdido. Dejémonos de Historias, y de cuentos, reforme los intentos, no prosiga adelante en ser Reformador, o reformante: porque si le descubro sus quimeras sin duda le condenan a galeras. La Reforma está bien premeditada; y entiendo para mí que a Dios le agrada. Sobre este fundamento no puedo con razón mudar de intento, y por más que se oponga, y más arguya la hará su Majestad que es obra suya. Ande Padre que falta a la obediencia pues sin tener licencia la Reforma pretende: esto en Roma es bien público, y se entiende por caso manifiesto, pues ven que los Calzados se han opuesto, y así hablando verdad, aunque se asuste, se tiene cuanto dice por embuste. Mi libertad licencia no la toma, porque con la del Papa vine a Roma, y siendo esto evidente no me puede llamar desobediente: y aunque la Religión me contradice, no se infiere bien eso, si se dice, porque sin ser los hombres tenemerarios le ven en los dictámenes contrarios. Buena la traza ha sido de haberse de un decreto prevenido, por donde al Comisario se le veda que sobre su persona entender pueda, para con ese modo poder con libertad lograrlo todo. De esta solicitud tan cautelada se infiere su intención que está dañada, pues muchas prevenciones proceden de segundas intenciones. Estando el Comisario declarado debía cautelarme, que es Prelado, y de mano tan fuerte no me pudo amparar la razón con otro escudo: y exento de esta mano sigo en la pretensión camino llano. No tan llano le juzgue, que imagino que tiene mil tropiezos el camino con sus altos, y vajos, y se le ha de salir por los atajos. Así de eso no trate, que es contra los Calzados, y es dislate, pues también desde luego por ellos me declaro a sangre, y fuego, Ser no puede ofensivo, que se entable observar lo primitivo, antes bien de los Sanctos fundadores es lustre renovar los esplendores: y haciendo la Reforma separada será la Religión más propagada, será más aplaudida, pues de la luz primera revestida brillando con flamantes resplandores, logrará más plausibles los honores. Calle, que es un enorme; que él solo será bien que se reforme: y cierto que me espanto, que no se desengañe, que no es Santo, para ser Fundador de una Reforma, y dar fancta instrución, y nueva norma. Esto es verdad, que como su enemigo sin temor, ni respecto se lo digo. Y si con la advertencia no desiste y lo tiene por chiste, sin que milagro sea, de regalo cien palos le he de dar con solo un palo. Ya no temo sus trazas, porfías, ni amenazas: y para asegurarme iré al Carmen Descalzo a hospedarme, que el Prelado de allí me favorece, y a la Reforma ofrece aplicar con empeño su fineza: y es conforme al intento, y mi pobreza dejar por los Descalzos los Calzados, y estando especialmente declarados. Aunque en el Carmen descalzo habites no te aseguras que es continuo mi combate y siempre mi fuerza es una. ̱. Fray Juan se escapó del Socio y es rigor de la fortuna porque otra vez le tenía revestido de mi furia. No importa que dónde está previene mi conjetura más fácil a mi intención el trofeo de la suya. Entre aquellos Religiosos mantendrá más bien la lucha, porque unida la virtud es más fuerte, y más segura No pretendo por ahora despeñarle de su altura, antes bien le he de mover, que a más eminencia suba, pues si llega al ocio Sancto en lo actibo no se ocupa: y es menos mal para mí que si la Reforma funda que en aquello pierdo una alma, y en esto me pierdo muchas. Y pues aquellos descalzos lo quieren en su coyunda prosigue con tus discordias, y los estorbos apura, porque si como imposible su pretensión le dibujan puede ser que entre ellos quede, y que profese sin duda. Prosigue pues sin descuido con los entredos, y astucias. Vela sobre tu cuidado, y sobre el mío descuida, que como siempre has de ver con mi esfuerzo lo que triunfas Siempre es vencer con mis fuerzas porque son mías las tuyas. Es posible que al principio en esta Ciudad augusta tantos me patrocinaban, y que hoy ninguno me ayuda? Mas que digo, si es posible cuando veo que me impugnan de los que se me ofrecieron algunos con fuerza adusta? Qué fácilmente los hombres de los dictámenes mudan: y si el favor se interpone con nueva razón se ajustan, siendo así, que es el favor sombra que ciega, y deslumbra! Para todo halla razón aquel que no se desnuda de pasión, porque al afecto no es fácil que le concluyan. Y lo que es para llorar, que pasa por causa justa lo que dicta la aficción, y lo que la pasión juzga. De este modo iluminados están los que me repugnan, y con los supuestos, que hacen la Reforma dificultan, y tanto que es imposible la voz de todos me anuncia. Esto presupuesto así el deseo me estímula a que quede en esta casa sobre que mucho me apuran el Prior, y Religiosos: y me parece no injusta esta acción si la ejecuto, pues conforme a la escritura si en la Sancta Compañía la Sanctidad se vincula en esta tan Sancta quiero profesar, y dar soltura al deseo de estas ansias, que aprisionadas me turban. Mas qué es esto, que resuelvo? Hacer me quiero preguntas. Para que salí de España? Porque pasé con tesura del viaje en el discurso tantos peligros, y angustias? Por esto dejé el Convento, y mis Frailes? Por ventura para vuscarme a mí solo, vine con ansia tan suma? Vine más que a pretender de la Reforma la Bula? Y si solo vine a esto mi razón que es lo que duda? Duda bien, porque imposible la descálcez me aseguran. Oh Señor tu Luz me envía entre estas sendas oscuras, para que acierte a seguirte, y tu voluntad se cumpla. En nada se haga la mía, sino es conforme a la tuya. Mi Dios tu siervo soy, dame entendimiento, y me alumbra, para que en esto a tu agrado de la ejecución no excluya. tu voluntad me declara si es posible; pues que nunca otra alguna hacer deseo, ni he querido en cosa alguna. Si este Hábito no recibes que de sancto honor ilustra; morirás dentro de un mes. oró, o, o. Qué es esto Señor que veo? Qué voces estas confusas? Altercación. Sobre que la altercación? Será pugna? O será contradicción, de aquella Serpiente astuta, que a Carmelita Descalzo me tienta con traza aguda? Así lo entiendo, pues vino con cara de niebla oscura, que disfraces del demonio nunca bien se disimulan. En un espacioso campo llenos de luz, y hermosura vi infinitos Trinitarios Descalzos, y todos a una mirando al Cielo clamaban diciendo, o, o; en voz mustia al modo que los Profetas. para expresar ansias sumas en la Expectación del Verbo de las entrañas más puras, Por esta visión entiendo, que es mi Reforma oportuna a la salvación de muchos: que elademonio la barrunta; y de ser aquí descalzo que la tentación es suya. Y no es nuevo que el demonio mover tan bien acostumbra a lo bueno si con eso mayores bienes, perturba. Por la mujer de Pilatos así pretendió su astucia la vida a Cristo, porque quédase viva la culpa. y pues mi Dios por tu amor tu voluntad me insinvas siempre tu gracia me asista, para que luego la cumpla. le Discurrir a solas quiero mesclando verás con burlas, que unas sin otras me enfadan, y unas con otras me gustan. En fin Fray Juan me dejó fresco como una lechuga con habérseme escapado de las manos, y las uñas. Está en el Carmen Descalzo, rara vez comerá trucha. que en aquella Religión lo más del tiempo se ayuna. Si está contento pensando logran su intento es locura que es pobre, y notiene amigos que la pretensión le mullan. Sus contrarios no son bobos, ni un instante se descuidan, no se duermen en las pajas si hallan colchones de plumas. Pienso que dieron al Papa un memorial de calumnias, diciendo que tiene cuartos, y es más pobre quela Luna. Qué hurtó cinco mil ducados de Valdepeñas le imputan, y consiento que me ahorquen si un clavo importa cuanto hurta Que los del Carmen pretenden profese allá se zuzurra; o que linda prueba es esta para los que le calumnían. Siempre allá profesara por fin de sus aventuras, pues para el si vuelve a España, ha de ser pesada burla. A mí me obliga a que vuelva sin dispensación alguna, y esta es la gracia que lleva de Roma mi desventura. No me dio para el viaje siquiera para aceitunas, porque camine pidiendo, que es bueno contra la gula. Con dar nada si le cojo, mi indignación aún le jura a cuenta de lo que debo de darle una buena zurra. Ya que he de ir pidiendo, quiero primero estudiar la musa, pues para poder comer reguiarmente se estudia. Por los Lugares iré pidiendo como las brujas, que con capa de beatas, sacan más que para fruta. A todos he de pedir aunque no de más que zumba: solo una cosa no quiero, que es pedir la unción al Cura. no faltará por lo menos quien me de ensalada cruda, porque no me ven tan viejo, para no gastar verduras. A ratos en el viaje he de tratar con las musas, que me precio de poeta; sea, o no sea losura. Hacer pienso una comedia con sus verás, y su busa, y su título ha de ser, no puede haber mujer muda. En fin pretendo el viaje hacer alegre sin murria, porque en llegando al Conuento se me acaba la alesuya. Padre estimo la atención, que me ofrece a la consulta. Responderé cuanto alcance, pero mi atención no escucha antes de tomar asiento. Sentémonos pues que gusta. Y antes de pasar al caso quiero hacer otra pregunta, si es curiosidad perdone, que mi afecto la disculpa. Bien puede usted que no creo la pueda hacer importuna. Esa Reforma que intenta espera que tenga echura? Con felicidad espero, que se logre, y se concluya aunque la voz de imposible no puede estar más difusa, porque contra esta el demonio con sus fuerzas se conjura. Pues yo creo fuera acierto, por mucho que se discurra el dejar la pretensión. Saber quiero en que lo funda. Si su Religión es fancta como ninguno lo duda; reformarla es novedad, que parece la deslustra. Pudiendo ser sancto en ella toda esa idea se excusa: y ser singular no es fácil, sin que en vanidad incurra: si ama vida más austera porque en otra no la busca? Puede en esta en que se hóspeda o pasando a la Cartuja, y no andar con novedades que a su Religión di sgustan. ̱ . S. Juan de Mata, y Sa Felix, Estrellas de Luz fecundas, formaron un Cielo hermoso en mi Orden sagrado, cuyas Luces están mitigadas, no apagadas, o confusas, y así aunque bien resplandecen con tanto esplendor no alumbran. Luego excitar estas Luces es antes gloria que injuria. Gloria sí, pues renovadas habrá muchos que concurran a salir de sus tinieblas, siguiendo luces tan puras: y también porque la Iglesia más fortaleza acúmula, porque cada Religión es en ella una columna. Pues hay tantas Religiones, que asancta vida estimulan, no es más que ostentar virtud quien fundaciones procura. Si la intenta, porque es regla de estrechez, áspera, y dura no ve con igual rigor, que están sudadas ya muchas? Aunque logre el motu propio la Reforma no consuma, porque son sus fuerzas flacas, y las pide muy robustas. Querer fundar tan sin medios repare que no es cordura, y que es pedir un milagro, que sin causa es grave culpa. Desengañese, y repela esos fervores que pulsan; que le impiden lo que importa, pues vanamente le ocupan. Tiene en cada Religión la Iglesia grande hermosura, divino esmalte en las almas, que en la observancia se encumbran Arca sagrada, que a muchos salva dentro en sus clausuras, de aquel dilubio mortal, de que en el siglo se inundan: Escala por donde suben a aquella suprema altura, donde está lleno el deseo de grandezas, y dulzuras: fortaleza inexpugnable a las infernales furias, y un ejército de Dios, que de los abismos triunfa. Y pues las Reformas logran de perfección tanta suma, solo el demonio dirá de la mía que no es justa. Es posible que mis iras, . esto escuchen, esto sufran! No porque yo la pretendo bien la Reforma calumnia, que Dios para cosas altas con providencia profunda, suele usar de medios flacos, porque a él las atribuyan, para que todos le alaben, y el infierno se confunda. Y así le suplico a Dios, que en mí los méritos supla, para que siendo instrumento de tan sancta arquitectura, ceda este bien de las almas, en más alabanza suya. Qué replicar no me falta. Pues replique si hay más dudas. No quiero que su porfía, no es dable que se reduzga. No es porfía que es razón. Aquí quedará conclusa, acabando con tu vida, entre mis garras zañudas. Jesús. Jesús. Esa voz me obliga siempre a que huya. y. Jesús mío al invocarte, libre salí de la angustia de la muerte, que el demonio quiso darme. Oh cuán segura, y pronta es tu protección! Tu nombre todo es dulzura, nombre sobre todo nombre, siempre he de invocarle. Oh nunca de mi corazón se aparte, para siempre en él se esculpa.
JORNADA TERCERA
ACTO TERCERO. Discordia, nada importa tu combate sagaz, y mi contienda, pues Juan tus pasos corta, y me tiene la rienda, con tanta paz al rayo que fulmino, que consigue triunfante su destino. Obro desconfiado, que es escudo invencible el sufrimiento. de que siempre está armado: y así logra el portento, de sufrir los trabajos tan constante, como quien de las penas es amante. En terrible instancia, de todas nuestras Lides, y invasiones óbtubo su ganancia: que en las tribulaciones, como fueron continuas por momentos estuvo duplicando los talentos. Quiero aquí repetirte, algunas de las glorias de su suerte, pues aunque sea herirte, deseo convencerte, porque veas al mar de tu arrogancia que es roca inacesible su constancia. Repetir quiero algunos, de los altos trofeos de sus Lides, que si son importunos a las fuerzas que mides, de esperanza no lidies engañado, lidia, que es más valor, desesperado. Luego que ganó en Roma, el motu propio con mayor combate apuré mi carcoma, con tan alto quilate, que estuvo por mi astucia bien postrado, y casi a no venir determinado. Mas venciendo imposibles, de aquellas ilusiones con la gracia, con ancias indecibles, contra mi pertinacía, y a pesar del horror de mi desvelo, se embarcó con su Bula, y con su celo. Con viento bien propicio, cortó su nave el elemento undoso, hasta que al precipicio, de mi soplo furioso, de los vientos se vio tan combatida, que no fue por milagro sumergida, Entre las confusiones, sobresalto, y pavor de la tormenta, oyendo confesiones, con caridad atenta a los más naufragantes, despreciaba, el miedo a que mi voz le provocaba. La Bula arroja luego, le decía al oído si ver quieres la borrasca en sosiego: sino la arrojas mueres y es perder Bula, y vida de este modo: del mal el menos, no lo pierdas todo. Mas aunque se mostraba a mi voz como sordo, y como mudo la Bula no dejaba, juzgándola su escudo: o también por tenerme por tirano, la tuvo vigilante entre la mano. Con esta vigilancia del naufragio pasó la noche entera, logrando su constancia del author de la esfera, por doblarme las penas, y rigores, témplase de los vientos los furores. Apenas llegó al puerto cuando por los influjos de mi zaña, juzgué que fuera muerto porque logró mi maña, le diese un hombre de mis iras lleno con capa de salud mortal veneno. Visto en ansias mortales, creyendo que moría se previno, y aquí augmentó mis males el socorro Divino que del poder usando soberano, le puso a la mañana fuerte, y sano, Habiendo conocido a aquel que procuró ser homicida, descubrir no ha querido amante de su vida, rogando a Dios por él en mi castigo no con menos fervor, que por su amigo. De tanta Lid triunfante, y de otras infinitas, que no cuento prosiguiendo a delante, llegó a Madrid contento, donde tuvo embarazos de cuidado, mas con todo salió bien despachado. Al buen despacho atento, tomó la posesión de Valdepeñas de su primer Convento, donde hubo más que señas, de no ser el despacho obedecido, si el brazo secular no hubiera sido. Aquí creció la furia de todas nuestras fuerzas, y extorsiones por despicar la injuria de tantas ocasiones. Pero por la que más mi pena crece, es porque la Reforma se establece. Aquí sufrió paciente con semblante apacible de cordero, de mano inobediente, tormento más que fiero, y sus labios jamás se despegaron, aunque bien con córdeles le apretaron. Entraron alevosos, otros en el Convento, y le prendienron con los más Religiosos, y a todos los metieron en un estanque, donde con espanto se pasaron la noche en sacro canto. otros por mis destinos, de los hábitos mismos se vistieron, y por varios caminos a saltear salieron, para que la Reforma así infamada quedase desde luego aniquilada: pero Juan noticioso este mal previniendo al Cielo clama, y le atendió piadoso, renovando la fama, haciendo se supiese por mi daño, que todo fuera industria de mi engaño; Y aquellos foragidos, que obraron una acción tan depravada, todos fueron heridos con muerte desastrada; que de aquellos que al justo hacen afrenta toma Dios la venganza por su cuenta. Con horribles visiones, ocupaba de noche, y ya de día todas las estaciones, que en el Convento había pensando mi victoria fuese cierta riñendo con la cara descubierta. viendo Juan que no hallaba ya en si ni en sus Frailes resistencia, y esta Lid se apuraba, con extraña violencia, para hacer de mis fuerzas vencimiento en los transitos puso al Sacramento. Todas estas hazañas, para encender más fuego he repetido, y mira que te engañas, si acaso has entendido, que prevengo a tu espada, que no raje, porque crea que en esto se te ataje. xuito Está siempre desnuda mi cuchilla: excusado es alentarme, porque es miguerra cruda, y no puedo ablandarme; R que el espíritu siendo de Discordia no cabe en mi templanza, ni concordia. Si con grandes alientos por medio de sus Frailes se destina a erección de Conventos, sembrando su doctrina, obraré como quien es enemigo, que siembra la cizaña sobre el trigo. Y aunque es gran diligencia, que salga la zizaña bien crecida la mayor consecuencia es quitarle la vida, pues todo cuanto ahora tiene obrado, si le matas verás desvaratado. Mi esfuerzo no despido, que no está la Reformado consumada, ni todo está vencido: t no y así fuerza alentada, para que muera aplica con enfado, y deja lo demás a mi cuidado. De mi ira alumno fuerte prosigue como ofreces, que alevoso yo le daré la muerte. Porfiaré furioso, aunque el Cielo se oponga a mi desvelo Apesar morirá de todo el Cielo. Oh Dios mío cuanto puedo vuelvo a repetir las gracias, de que está la descalcez, con bien asentada planta a pesar de los estorbos, que opuso el común pirata, por medio de sus influjos, y de sus fuerzas, y zaña: pero siendo la Reforma obra tuya no me espanta, que a tu fancta voluntad toda resistencia es vana. y así espero con tu auxilio, que la he de ver consumada. Que más pretendes teniendo ya la Reforma entablada? Si de proseguir no dejas, has de morir en mis garras. 3. Nada puedes, bestia fiera, no temo tus amenazas. Pues ya verás si te puedo arrojar de esa ventana, aunque del Impíreo Cielo te defiendan las escuadras, Oh dulcísimo Jesús tu favor aquí me valga. Que presto oyendo ese nombre las fuerzas se me quebrantan: o pese ato el abismo! Oh mal haya mi desgracia! Dulce Jesús señor mío tu bondad sea alabada, que de tanta alevosía tan protamente me guarda. Tu mano Señor me asista, porque esta infernal tarasca porfía mucho, y mis fuerzas nada pueden que son flacas. Solo tu poder me pudo sacar de tantas borrascas siempre libre, y con aliento; al puerto de la esperanza. Confieso que tus favores son con exceso, y sin tasa, siendo más que inútil siervo; pues no hago bien lo que mandas. Y solo por mis tibiezas, por mis delitos, y faltas tu retiro temer debo, y estar con desconfianza, que estoy confuso de verme instrumento de obra tanta, recelando por mis males no llegue aperficionada. Y aunque solo en tu poder estriban mis esperanzas este recelo me inquieta, aunque nunca me desmaya. De mi jamás me confío, que soy polvo; y que soy nada todo en tus manos me pongo según tu bondad me ampara. Y tu Teresa gloriosa, que gozas de alta privanza, pues Reformadora has sido las luces con que fundabas me comunica, me alienta con tu espíritu, y repara en las ansias que padesco por imitar tus pisadas. Juan. Dios con tigo esté siempre Oh Teresa Virgen Sancta posible es tanto favor? A alentar vengo tus ansias, y a decirte que te goces de lo bien que lo trabajas y que esperes confirmeza tus ansias se satisfagan. De la Reforma las llaves, te tiene Dios entregadas, y así de que la prosigas es manifiesto se agrada. No ha de negarte el auxilio sobre tanta confianza, que siendo obra como suya, y de tanta suma importancia nunca llega a perfeción, con solas fuerzas humanas. La senda de los trabajos es la segura, y más clara, que por lo que se padece el premio, y merced se tasa. Nadie conoce en el mundo, a lo que el penar exalta. por eso exclamaba yo con la luz que Dios me daba o morir, o padecer, que fino amor no descansa. Y a la Divina bondad con seguridad la halla, quien de corazón la busca, y tribulación del alma. Ya sabes que es esta vida continua guerra; y batalla, y que quien lidia constante, es quien la corona alcanza. Prosigue pues con tu celo, y la paciencia que abrasas, que en esta vida a ninguno deja de ser necesaria: porque las otras virtudes con este escudo se guardan. Armado de esta prosigue con todo celo, y constancia y verás como no pueden de los trabajos las aguas, extinguir, aunque más sean, de tu caridad la llama. Que mis ruegos se interponen, para que triunfante salgas en todo, y vengas después con muchos grados de gracia a coronarte glorioso pop en las eternas moradas. Conque consuelo me dejas Sancta mía! Qué ilustrada queda el alma con la luz de tu espíritu, y palabras! Conque gozo, conque aliento mis deseos se propagan! Espero se han de cumplir pues de tu favor se amparan. Dios permita en los altares que estés luego colocada, para que en público culto de tu intercesión se valgan los fieles, y por ti logren el remedio de sus almas. 2. Aunque de ese Religioso corte plausible la fama, no juzgué que a tantacumbre su virtud se remontaba: p y así te escuché gustoso. 1. Es corta toda alabanza, porque el rigor de su vida es de excelencia tan alta, que es más para admiración, que para ser imitada. Son indecibles las penas, los trabajos, y las ansias, que pasó para fundar la Reforma Trinitaria. El demonio se le opuso con tan feroz pertinacía, que viendo no le servían tantos entredos, y trazas como te dije, y se supo ser invención de su rabia. Formando por si el empeño, y tomando formas varias, por la noche, y por el día todo el Convento espantaba, hasta que el Sancto Fray Juan, con amante confianza en los transitos ha puesto la custodia más sagrada: las infernales fantasmas. en este Convento vive, es esta la primer casa donde tan acosta suya ve la Reformada entablada: y para mayor firmeza, dijeron que hoy profesaba, conque en júbilos de gozo, verás que el pueblo se explaya, porque celebra por dicha sea aquí su primer planta. , . . . Para ejemplo, y remedio Viva, viva Fray Juan, vida tan sancta para ejemplo, y remedio de muchas almas. 2. Mas qué es este el alborozo pues tantos a un tiempo cantan? , 1. Es el mismo. Aquí esperemos, que ha de venir a esta plaza. , - . En la voz común del pueblo, Viva, viva Fray Juan, vida tan sancta para ejemplo, y remedio de muchas almas. En hora buena profese, en la Reforma que entabla nuestro Fray Juan, y la goce felizmente edades largas. Para ejemplo, y remedio Mas esto ha de ser, Dios mío, de muchas almas. Como acosta de trabajos, mas que solo a tu bondad ve la Reforma lograda, tanto la estima, y celebra, que hizo voto de guardarla. que a todo esto le obligaron . . Para ejemplo, y remedio de muchas almas. Los de este lugar gozosos esta profesión aplaudan, que asienta de la Reforma en él la primera planta. Para ejemplo, y remedio de muchas almas. Apesar de Lucifer, y de otros tales que rabian, te goza Fray Juan, y logra tu Reforma prolongada. de muchas almas. Viva, viva, y profese, vida tan sancta para ejemplo, y remedio de muchas almas. aquien la voz de Dios llaman, es la Reforma aplaudida, mi profesión celebrada. El aplauso de esa voz en nuevo infierno me abrasa, y excitando más incendios la fuerza a mi fuego apaga. Oh como debo gozarme, de que la Reforma aplauda. anadie dando las gracias de quien todo, bien dimana. No puedo sufrir ya más, que la humildad me avasalla. Y así vuelva a sepultarme en el centro de mis llamas. Y pues Señor la Reforma es obra tuya la exalta en la cumbre que deseo, y más a tu amor agrada. Y de todo se te dé honrra gloria, y alabanza. 1. Esta historia se conoce pedía pluma elevada, mas si por el buen deseo de esta perdonan las faltas, la segunda parte ofrece, si Dios le da vida, y gracia. Pero si no le perdonan, perdónele Dios que basta.
