Texto digital de El redentor cautivo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan de Matos Fragoso y Sebastián de Villaviciosa
- Atribución estilometría
- Juan de Matos Fragoso Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El redentor cautivo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/redentor-cautivo-el.

EL REDENTOR CAUTIVO
JORNADA PRIMERA
Vistele pasar, El vira? Si le vi, y aún llegué a hablarle por la reja, que a esa calle la esquina divide. . Mira si acaso vuelve a pasar antes que mi padre venga: Preciso es que se detenga tu padre por el lugar, como es tan recién llegado de la aldea. . Ya desea verle mi amor, y aunque sea de noche, de tu cuidado, Elvira, el acierto fío, que verme pueda, y hablarme. Don Felix. No hay que encargarme un oficio que es tan mío; y pues digo que me habló, ya tardo, señora, un siglo en contar lo que le hablé, y en parlar lo que me dijo: mas qué miro? él viene, cielos, entróseños de improviso. Gracias a Dios, Margarita, que vuelvo a verte. Qué miro? tú seas muy bien llegado. Siendo tan bien admitido, dichoso fue mi viaje: como en mi ausencia te ha ido? Como al día sin el Sol. Quién vio corazón más fino? Deja un brazo para Elvira: y cuando veniste dinos? Dos horas habrá que entré en Valencia, y yo te afirmo, que aún no he mirado su cielo hasta que tu rostro he visto. Como lo has pasado en Flandes? Oye atenta. . Brevecito, que puede venir Don Pedro mi señor . Sal tú al camino, porque avises cuando llega: prosigue, Felix. . Prosigo: Después, Margárita hermosa, que a Flandes partí, vencido de tus ojos, pues en ellos tuve sueldos más divinos siendo soldado de amor, pues para poner el sitio, alistaba pensamientos, y conquistaba desvíos, siendo mi firmeza el fuerte, centínelas mis sentidos, muro el pecho, foso el llanto, de donde en incendios vivos marchaban hacia tus ojos en escuadras mis suspiros. Desta suerte temeroso, por no perderte atrevido, te gane el primer agrado, aquel natural carino de un afecto, que no es más que un semblante agradecido, que se tiene, y no se sabe, porque se tiene al principio. Creció el amor con el trato, oblíguete enternecido, correspondiste obligada, dando a sal pasión oídos por un jardín las más noches, mas con recato tan digno de tu belleza, y tusangre, que aunque en tres años continvos al puro aljófar del alba bebí en tu calle el rocío. Tan de los dos fue el secreto de un amor correspondido en los licitos favores, que no excedieron su oficio, ni la fama en divulgarlo, ni la envidia en el sentirlo. En esto me partí a Flandes, que por verme desvalido de la fortuna, no quise pagarte afectos tan finos, casando contigo pobre, que para quien tienebrío, y pocos años, es mengua, y vive el valor corrido de no hacer su patrimonio de la espada al duro filo. Allí en la escuela de Marte serví al Monarca Filipo, mas referirte no quiero, por excusar lo prolijo, lo que supo obrar mi acero en cinco anos de servicios, que debi heroicos alientos al Alba de España, invicto a su Duque al gran Toledo, Alba feliz, por quien vimos, para amanecer victorias, troncar los Franceses Lirios. En todas las ocasiones vi la cara al enemigo, solicitando los puestos de ira reconocer sitios, de examinar los teraenos, que en el Marcial ejercicio no es soldado el que no hace pretensión de los peligros. En tres batallas campales cuatro asaltos, y seis sitios me hallé, y en once socorros, de quien son sieles testigos catorce heridas que tengo, que el ardiente plomo activo, como suele en las Imprentas estampar copiosos libros, me las imprimió en el pecho; y es que al verme desvalido, para cuando pretendiese los memoriales me hizo. Volví a España, donde apenas hablé al Rey, cuando consigo mas de lo que pretendía, pues que premió mis servicios con mil ducados de renta, haciéndome de un castillo Alcaide, merced que puede hacerse de un Grande a un hijo. Y por llegar a tus ojos, acelerando el camino, hallo un pliego retardado, que a Flandes me habían escrito mis deudos, en que me avisan de la muerte de mi tío Don Diego, y de Don Fernando, y Felipe, mis dos primos, por quien les entro heredando dos mayo razgos lúcidos, por sucesor inmediato, donde otra dicha examino mayor, que heredarlos, que es el heredar sin litigio. Y cuando vuelvo a tus ojos victorioso, honrado, y rico, hallo, bella Margarita, los bandos más encendidos de nuestras familias, cuando Acá me he puesto de un brinco: tu padre, señora, ha entrado, que no te vea es preciso. Felix, aquí retirado puedes estar. . Y escondido podré escuchar lo que te habla. Estos días que he asistido, Margárita, allá en la aldea, traigo un cuidado conmigo, que decírtele quisiera, por dar a mi pena alivio: El vira, salte allá fuera. Voyme, si en eso te sirvo. . Qué es lo que querrá mi padre? si acaso a Felix ha visto? Quiero cerrar esta puerta, que no es bien que haya testigos en cosas que han de ser solo de los padres a los hijos. Si acaso me vio Don Pedro entrar? yo me detérmino adeclararle mi intento. Escucha, hija, mis disignios, ya que hemos quedado solos: Muchos días ha que vivo muriendo, que cuando son achaques los años mismos, en cad luz que amanece debe el cuerdo prevenido mirar su postrera aurora, examinando advertido, que son las canas caducas calde este humano edificio, y antes que al punto postrero llegue el indicio preciso, que nuestra vida señala, darte estado detérmino, que igual, Margarita, sea a tu sangre; ya elegido te tengo esposo. Qué escucho, cielos! Y porque no áspiro a la conveniencia solo, que aunque sé que el gusto mío hará siempre tu obediencia, no he de forzar tu albedrío, porque sé que un matrimonio, cuando el paternal dominio le une, y no le une el amor, no es unión, sino martirio. Digo, que casarte quiero, pero con quien no te digo, que antes que tus bodas trate, he de usar, hija, contigo la hidalguía más bizarra, que hasta en padres se ha visto. Hoy quiero que al campo salgas, de la Ermita al verde sitio de la marina a un festejo, que te tengo prevenido, donde irás con la familia, y ya que haya el Sol caído, yo he de ir, Margarita, a verte, y aquel que vieres conmigo, es, hija, el que intento luego hacer de tu mano digno, y hasta ver si es de tu gusto, a él tampoco detérmino declararle mi intención, que si no es de ti admitido, por si acaso no confrontan sus prendas con tu cariño. ni él quedará desairado, ni yo quedo deslucido. Esta es mi resolución: ninguna hija ha debido mas a su padre, que a mí me debes, pues si repito la desdicha de tu hermano, que aún notenía cumplidos dos anos, cuando (qué pena! dejándole un día dormido en una casa de campo cerca del mar, que escogimos en los dos ardientes meses tu madra, y yo por retiro, faltó sin saber (qué pena!) por diligencias que hicimos, si fue despojo de fiera, siluestre, o monstruo marino, sino es que fue lo más cierto gran crueldad, grave martirio, que por quitarle una joya de muchos diamantes ricos, que tu madre le había puesto aquel día, algún impío ladrón le mató sin alma: o fue, según discurrimos, que aquesta aleve venganza la trazó algún enemigo de nuestro bando contrario de Minvartes, que quiso, como en la postrera sangre, distinguir el apellido de Ánglesolas, y cruel hizo en él este homicidio. De un golpe quitó dos vidas, pues este suceso impío costó la vida a tu madre, y entonces para mi alivio quedaste tú de dos años, retrato suyo tan vivo, que no he querido calarme, mira lo que me has debido; porque heredases por sola los dos mayorazgos míos, que serán tres mil ducados de renta: y pues solicito casarte, antes que la parca corte a esta los hilos, que del polvo del viaje traen ya blanco el sobrescrito. Yo no he de hacerte violencia, que muchas hijas se han visto por obedecer a un padre, no obedecer a un marido. El darte esposo a tu gusto, Margárita, es mi disignio, y así toma el coche luego, y al sitio donde te he dicho, me espera; pues esta tarde. has de consultar contigo, si aquel que conmigo vaya, tu elección ha merecido, para que con él lo trate, y pues hasta haberlo visto, no me has de dar la respuesta, tampoco yo te lápido: y ahora a Dios que te guarde, que de tu discreción fío el acierto de tu estado, y de mi pena el alivio. . Espera, señor, espera: fuese; a quien ha sucedido tal genero de tormento? que dirá Don Felix? Digo, que obedezcas a tu padré; que mal mi pena resisto! pues cuando a tus ojos vuelvo, y dichoso me imagino, a otro dueño te propone. qué importa, si está a mi arbitrio, que sea otro el propuesto, si has de ser tú el elegido. Siendo del contrario bando de Minvarte, es preciso que tu padre me aborrezca. Qué importa, si yo te estimo? Y estarás constante en eso? No habrá roca, escollo, o risco que el mar en escalas de agua burla a saltos cristalinos, como mi pecho, Don Felix. De esa palabra me fío, mas haz algún juramento. Si en eso mi fe acrédito, juro a esos cielos hermosos, o a sus Luceros Divinos. de no faltar a tu amor. Ya creo que has de cumplirlo; que es jurar por sus luceros; jurar por tus ojos mismos; mas temo. . Qué temes, Felix? Un poderoso peligro. Cuál es? Que pueda tu padre a los rigores precisos de tu pecho hacer mudanza. Mal mi amor has conocido, no así mi firmeza ofendas. Perdóname este delito, que el amor todo es temores. No cuando es correspondido. Yo soy, por lo que he escuchado. dichoso en lo que he temido. No irás esta tarde a verme al Grao? . Y allí detérmino. Que, Don Felix? . Que tu padre sepa de mí los motivos que me llevaron a Flandes. Eso es buscarme un castigo. No es culpar tu inclinación decirle que yo me inclino. No sé, Felix, si lo aciertas, Porque? Por los enemigos bandos. Si da él si tu padre, yo apaciguarlos me obligo. Con esa palabra, Felix, ya es otro el aliento mío. Y ya es otra mi esperanza si hoy esta dicha consigo: que ceño tan amoroso! Qué agrado tan peregrino! que discreción! Qué belleza! . Qué fineza! Qué carino! ̱. Qué gala! Qué perfección! Si le advierto. . Si la miro, de todas es envidiada. De ninguno es competido, A Dios, Margárita hermosa. El vaya, Felix, contigo. . A esta Hermita retirado, y a este saco reducido, estoy muy arrepentido del tiempo que fui casado. Aquí por mayor quietud, después que empino el puchero, duermo más que un majadero que tiene mucha salud. Desde que las doce son, duermo hasta el Ave María, y afirmo que cada día me levanto a la oración. Delante de nadie como, por cobrar de santo fama, y soy. . Hermano. Quién llama? 1. Yo soy, Hermano Palomo. Hermana Maripascual, que se ofrece? a qué ha venido? L. Ya sabe que mi marido. es Prioste en el Casar, y como es costumbre hacerles un sermón a los muchachos, que hay carida, y con despachos, de queso, y pan, no hay tenerlos, que como traviesos son, y se van a la pedrea, siempre les tiene el aldea en el campo su sermón; y así el sermón les suplico, si es que admitirle le agrada. En la caridad pasada pedriqué el pan, y quesico. 1. Y a todos cuanto decía dio agrado: Mil gracias tiene. Cuándo es? 1. El sueves que viene. Tengo ocupado este día, no acepto sino hay régalo. 1. Sea si hay ocupación el día de la Ascensión. Ese día he de estar malo. 1. Malo ha de estar? y a saber lo llega antes? son extremos. Los virtuosos sabemos cuando habemos de caer. 1. Un cuero de vino lleno, y un jamón le traigo aquí. Ya he vuelto en miacuerdo, y ese día he de estar bueno: yo iré allá. 1. Ea, a Dios se quede, y coma, pues le traigo el jamón. . Y está cocido? 1. Sí. . Qué es lo que me sucede? 1. A Dios. El la dé salud: el jamón me huele a rosas, vele aquí, con estas cosas se me embota la virtud. Hermano. Quién me ha llamado? Quién le buscapor su bien; Dios se lo perdone. Amen el rato que me ha quita do. Qué hacia? Apurando estaba cierto secreto Qué brava es su virtuo! No hable de eso, que así de quien soy me acuerda Qué es esto? . Ventosedad. Y aquí qué hay? Por mi maldad, todo esto es carne con cerda. Silicio es que se ha quitado, sin duda con el pellejo No es si no tocino añejo, esta bota que me han dado: velo aquí. Así en estos tomos lee Palómo? . Sí, a compás como de esto, por ser más humilde que otros palomos: no comen en sus casillas ellos algarrobas? . Sí. Pues yo más humilde aquí solo como algarrovillas. Bueno es que un Cristiano fiel coma eso. Ya me amohino: hombre, que te ha hecho el tocino, que tan mal estás con él? de Cristianos estos empleos son, y así en vano me quiebras la cabeza, que estas hebras no las comen los Hebreos. Oiga, a que he venido aquí? Será, si no adarme como. Escuche, Hermano Palormo, Tenga, que yo lo diré. El vira, de verte aquí salto, y brinco de contento. Escuche, Palomo, atento alo que vénimos. e Di. Vaya luego al punto hacer prevención en la cocina. Voy. La Elvira es peregrina. en todo; no hay tal mujer. Ya sabe cuan deboto es mi amo de aquesta Hermita. Cada vez que la visita da limosna para un mes. Y aquí muchas tardes se halla. Yo de todo soy testigo, y aún ha tratado conmigo, que quiere reedificarla: por él vivo, y por el como. Esliberal, santo, y fiel. Pues si no fuerapor él, El vira, voló el Palomo. Sepa, pues, que mi señora Dona Margarita viene todo hoy a estarse aquí; y tiene el vielo; como la adora, prevenida una comida, que es pasmo; hay pabos, tortadas, pastelones, empañadas, garrafones con bebidas; y ay de ensalada una artesa repelada, y muy gustosa, de cien hierbas olorosa, toda hecha a la Ginovesa, que los destanación siento. Qué? Que tan sutiles obran, que hasta de las hierbas cobran también el ciento por ciento; y para que sean luquetes de la sed, hay mil pescados, anchobas, sollos, lenguados, ostiones, y salmonetes; y hay entre otras chucherias pescadirlos entre almejas, que el nombre ofende a las viejas. Cuál es su nombre? Acedias, y ay, más no quiero contallo: si después ha de comerlo, podrá Pálomo saberlo. Andallo mi Elvira, andallo. y tu ama? No ha llegado. yo delante me he venido a traer lo refetido. Yo soy hombre desdichado! Porque, Palomo? Porque no me dejan unos flatos comer, pero habiendo platos, de uno, y otro picaré. Ganas de comer no tiene? no habrá a eso un cuentecillo de los que suele? . Si oíllo quiere, a propósito viene: Un Portugues, como un galgo fidalgo, se iba a las tres en cas de otro Portugues, que no era tan sidalgo, y usando de fantasía siempre que en su casa entraba, por la sala se paseaba, mientras el otro comía; coma algo vuesamercé, le decía, si es servido, y él decía, ya he comido, pero yo pellizcaré; y como andaba en pie la mano metía, y lo mejor le comía cada vez que pellizcabas y como vio el otro el modo no uiado con Berberiscos, porque apuro dar pellizcos, se lo ibatragando todo. San Volome de Viana, le dijo un día afligido, si después de haber comido le queda tan linda gana; mejor es, si se reparte el hambre que le desmaya, que a comer venga acá, y vaya a pellizcar a otra parte; y así yo. No hay que aplicarle, que el cuento está ya entendido. Mudando lengua, y vestido a este hombre intento engañarle que como he estado cautivo en España, y se la tierra, este saco ha de ser saco de los cosarios que esperan del mar en aquestas calas hasta hacer alguna presa luego que yo les de aviso. Y tu ama vendrá cerca? No tarda, que como viene hoy la familla con ella, vendrá de espacio, Deo gracias. Qué manda su Reverencia? Yo fui, señor, en un tiempo ermitaño de la legua, y quisiera acomodarme para barrerle la celda en su compañía. Quién miro numildad tan perfecta? Cierto que me ha edificado verle con tanta modestia: recíbale, que es buen mozo, y a Dios, que mi ama llega. Adónde vas? A prevenir entretanto la merienda. Venga acá, en que ermita ha estado? En una Hermira muy buena estuve un tiempo cautivo, Cautivo? Y en tierra ajena, Adónde? En Constantinopla. Dónde cautivo? En Ballecas. . En Ballecas? Sí. . Qué dice? Lo que oye su Reverencia: mi libertad dejé en manos. De quién? De una pañadera, que llevaba cada día en un serón, y una yegua el pan a Constantinopla, que es un Convento muy cerca de la cárcel de la Villa. Allí estuve una Cuaresma por Sacristan, donde via, como trataba concera, velas de Constantinopla. y daba caza con ellas a unos vasos enemigos. En qué parte? En la taberna. Yo que ría examinarle, por ver si sabe las Reglas de ermitaño, y sabe más que yo; recibido queda desde luego por mi ayuda: cómo se llama? . Cancleta. No, yo me llamo Palomo, y pues es mi Lego, sea su nombre. . Cuál? Palomino. Seguiré en todo sus huellas: bien he logrado el intento, pues si hay ocasión de presa, desde aquí daré el aviso. Bueno va, si no se enreda. Ya mi señora ha llegado, y la música con ella viene haciendo unos pasajes, que toda el alma deleita. Que amor dos efectos hace, no lo duda mi tormento; de amor mi tristeza nace, y amor causa mi contento. No cantéis más, hasta tanto que en aquella estancia amena, que al mar guarnece la orilla, vuelva a pediros la letra. Sea usted muy bien venida, que estaba sin ella seca toda esta patria florida, y reverdece con ella la ermita, y el ermitañor pienso que consentí; ha perra! yo, yo te castigaré, Como no ha ido por la cera, Hermano Pálomo, a casa? En sus dedos, de Venecía la trae su merced más fina, que como se transparentan, encienden los corazones. La lisonja ha estado buena. Algún demonio cerero es este que aquí me tienta; no contiento, no consiento, en vano es tu diligencia, que aqueste fue un primo primus, no hayas miedo que me venzas, que por no ensuciar el alma, he de echar por otracera. Mire, como he estado solo, y ha avido algunas novenas estos días, no he ido allá, ya que sirve mis ausencias el Hermano Palomino, muchas veces iré a verla. Hoy por compañero he entrado. De virtuoso da muestras. Huélgome que tenga ayuda. De costa fuera más buena. Vamos del mar a la playa, y en aquella estancia amena, mientras que mi padre viene, iréis cantando la letra. Venga, Hermano Palomino, porque lo que ha de hacer sepa, Qué he de hacer? Qué? sacar agua, y barrer toda la Iglesia, que el señor Don Pedro es deboto de la limpieza. Yo lo barreré también, que no quede nada en ella. Que amor dos efectos hace, Señor Don Pedro Ánglesola, lo que me mandáis deseo saber. . Yo solo serviros, señor Don Felix pretendo, Vamos, Elvira. Mil sitios mudas. En ninguno de ellos hallo consuelo a mi mal: venid cantando a lo lejos. . El disimular importa, no sepa Felix mi intento, hasta ver si a Margarita le agrada este Caballero, que ha labrado su fortuna con su valor, y es discreto. El callaa lo que me trae, mas según le estuve oyendo hoy en su casa escondido, diciéndome está el deseo, que me trae aque me vea Margárita, mas no creo, que a mi Don Pedro me elija. El saber de algunos deudos de Flandes, señor Don Felix, me ha dado este atrevimiento de sácaros hoy al campo: tratasteis mucho al Sargento? De qué casó con Madama Juana de Balóis, un pliego tuve suyo habrá tres meses. Está mí primo muy viejo? Tan cano está como vos. Ambos fuimos compañeros de una misma edad en Flandes. De vos me hizo mil recuerdos. Bien puede, que cuando mozos . Dudando estoy lo que veo: fue testigo de mi aliento; en la toma de Malinas subi yo de los primeros a espada, y ródela, mas entonces era otro tiempo. Pues que tanto me pregunta, y no me dice su intento, yo al camino he de salir: tenéis hijos? . Una tengo, mas no hablemos de eso agora: es vivo acaso el Flamenco? Y es casada esa señora? No señor. Esto es más nuevo, preguntarle lo que sé. . El vira. . Señora. Cielos, no es el que está con mi padre Don Felix? . Espera, el mismo. las atenciones de dueño. Quién oyera lo que dice. No podrás, porque están lejos. Allí miro a Margarita mi hija, por Margarita fui a Flandes, y hablarla quiero: perdonad señor Don Felix. En todo he de obedeceros. Hacia acá viene tu padre. Alguna novedad temo, como se dije a Don Felix que aquí me esperase. Presto podrás salir de esa duda. Hija. . Señor. Muy contento estoy de verte en el campo. Aquí en oloroso aliento corren los aires más puros. Aquél es el Caballero que esta mañana te dije, que elegipara tu dueño. Don Felix Minvarte? El mismo. qué es lo que dices, señor? Yo lo he mirado; él es cuerdo, noble, galán, mozo, y rico, entra contigo en consejo, que a mi parecer no hay otro que te merezca. Ay suceso semejante! que mi padre me pida con tanto esfuerzo lo que yo estoy deseando? Qué dices? Ya yo elegido le tengo a Don Felixpor esposo, y porque el responderte presto no parezca ligereza; muchos días ha que debo a su fe, y a su memoria, con lícitos galanteos, con festejos de galán Válgame el cielo! qué escucho? Todo cuanto ha dicho, es cierto; solo atraer muchos premios para merecer su mano. Pues hija, ya esto está hecho, dale la mano a Don Felix. Tuya es la vida que tengo, bellísima Margarita. Cumplió la suerte el deseo. Nadie merecio tal dicha. Para ti la guardó el cielo. El permita que los bandos contrarios cesen con eso. Quién es aquí el señor, que llaman Don Felix, un nuevo Capitán, qué ahora ha llegado? Yo soy, que queréis? . Yo vengo a deciros, como os andan buscando unos deudos vuestros, todos Minvartes, del bando contrario al señor Don Pedro. Tendrán por no haberlos visto queja de mi algunos de ellos. Si eso es, ahora importa el salirlos al encuentro, por evitar pesadumbres el día que es de contento. Dices bien, no es bien que sepan esta dicha que poseo, hasta que yo haga las paces, esta enemistad venciendo: aguarda, querida esposa, que en despidiéndome de ellos, volveré luego a tus ojos. No tardes, Felix. . Siguiendo sus pasos iré a lo largo, hasta que los dos al puesto volvamos, por ayudarle, por si tiene algún encuentro: voy con él. A Dios, esposa. Presto, hija, volveremos. Señora, ya que has casado con Felix, que albricias tengo? Un vestido, y una joya te ofrece, Elvira, mi afecto. Ya mí que me das, señora? Pálomo, un habito nuevo tendrás. . Por tanta merced vivas más años que un pleito, y más que el pájaro Fénix, que es tan dichoso en su incendió, que sin Dotor muere, y tiene sin comadre el nacimiento. Solo falta que el Hermano, y yo en la boda bailemos mientras los señores vienen. Toca, y vaya de contento, Andujaré. Que la novia es muy linda. Andujaré. Qué es él novio muy bello. Andujaré. Que ella es Sol de este día. Andujaré. Que buen día tenemos. Agora es ocasión, llegad, 1. Mientras despojan el Templo acercaos todos vosotros, y esta presa lograremos. Daos aprisión, Cristianos, antes que nuestros aceros en vuestras vidas se emboten, haciendo estrago sangriento. Bárbaros, tened la furia, no así cobardes, y fieros, intentéis por verme sola aquí, ofender mi respeto, 1. Ea, llevadlos al punto. Palómino, a tu Maestro vendes así? tu eres Moro. Como tu Cristiano. Haperro! . Ea, venga. El Palomino para mí se ha vuelto cuerbo. Los Músicos con la fuga escapamos de estos riesgos. Hay prisión más desdichada! Hay más infeliz suceso! Felix, señor, padre mío, esposo, querido dueño. 1. En vano tu voz los llama, porque de aquí están muy lejos. Dame libertad, y lleva, Moro, cuanto oro poseo. 1. Nada me ofreces de más, pues llevándote, lo tengo. Muévate mi triste llanto. 1. Si más hermosa te veo llorando, en vano te vales, Cristiana, del llanto tierno, pues por fea te dejara, y por hermosa te llevo. Déjame, Moro, pues ves aquesta cara que tengo. 1. Por hermosa te dejara, y por ser feate llevo, que con la dicha de fea, tendré rescate más presto: llevadlos, no os detengáis. Yo no te daré provecho, no te darán por mí un real, si no es que lleves mi ingenio al mentidero de Argel. 2. Venga, y no replique el Lego. 1. Ven, Cristiana, que en mi esquife buen trato hacerte prometo. Corta ha sido mi ventura, Felix, pues ya en cautiverio en el día que te gano, amado esposo, te pierdo: Felix, señor. Qué desdicha! . Valedme, piadosos cielos! Déjame ir por un Rosario, Moro, que olvidada dejo, a Valencia. 2. No replique, que la cortaré el pescuezo. 2. De buen riesgo hemos librado 2. Si no me avisáis, él mismo riesgo que todos corría en tan trágico suceso. 2. Pues del mar iba a la playa, sin duda diera con ellos. 3. Hay más desdichada suerte! 2. Lástima me causa el verlos. 1. Ya han entrado en los esquises. 2. Qué hará Felixal saberlo? 1. Ya las van echando esposas. 2. Ya las velas dan al viento. 1. Ya los remos van sonando, y los cautivos gimiendo. 2. Quién vio mayor desventura? Decid, decidme qué es esto? 1. Señor, que a tu espesa llevan cautiva. . Como no muero, si esto es verdad? Como vivo, si lo que he escuchado es cierto? Dónde va? En esos esquifes, Yo me arrojaré tras ellos, que si pierdo a Margarita, para que la vida quiero? 1. Tente, que es desesperarte. Qué intentas? . Que me trague el mar soberbio, o librar a Margarita. Yo también haré lo mismo. 1. Tente, señor, que es lo que haces? Señor, señor. 2. Cobra aliento. Dejadme que con él muera, que no cumplite con menos, pues de amor, y de fineza es el ejemplo más nuevo Don Felix de estas edades. 1. Ya montes de olas venciendo, de un barco le echan un cabo, ya le recogen. . Ya es menos mi pena, si Felixvive. 2. Ya va en el barco postrero. Si él, y Margarita faltan, como vivo, y como aliento mirando tantas desgracias, mas puesto que las da el cielo, y da vida para verlas, el dará a todo remedio.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Cada cual su fatal daño pruebe, pues infeliz fue. Acuérdate, Hamete, que fuiste mi sotahermano. Vaya el villano al afan. Advierte, Morillo aloque, que en la Hermita de San Roque comiste un tiempo mi pan. Calle el bribón, y trabaje. . Pega con menos rigor. . Ay de mí! . Mas que rumor es este? . Morosalvaje, de algún Cristiano fiel será el mísero lamento. No lo alcanzo. . Oye un cuento: mientras le hablo, no es cruel. De límosna, y sin dinero, la barba hacia a un pastor con la navaja peor, desazonado un barbero; como la navaja estaba con mil mellas que tenía, el cabello no partía, mas el rostro desollaba. Conocio el pastor el yerro, y sin poder estorbarle, en este tiempo en la calle le daban palos a un perro; que será aquello, decía el barbero a sus oídos, viendo que con alaridos el perro los aturdía? Respondió el pastor; allí a aquel perro se lo escarba, deben de hacerle la barba de limosna, como a mí: áplico agora. No aplique, y lepa que nuestro dueño ha de bájar a este sitio. - Ya sé que el Bajá Mahometo, porque Florinda cumple años, su prima, aqueste festejo la intenta hacer, y también porque Hacen divierta el peso de su gran melancolía. Hacen es el valimiento del Bajá. Gallardas partes puso en supersona el cielo. Es el joven más galán que tiene Argel, y en extremo inclinado a los Cristianos. Que deudo; o qué parentesco viene a tener el Baja con Hacen? . Ninguno, pueste que con su prima Florinda. le intenta casar, mas esto no es agora para aquí: tened con arte, y aseo regados todos los cuadros, los cenadores compuestos, el suelo lleno de flores, a todas partes abriendo el artificio del agua. Todo, Hamete, está dispuesto, como lo puedes mirar. Aprenda del compañero, que es un bribón perezoso. Morillo de los infiernos, quieres dejarme por Cristo, A porrazos, y a desprecios le pienso hacer renegar. Pe. De ti, y de tu alma reniego, perrazo, fondo en lobillo, si rabias, o estás hambriento de carne Cristiana, vete a roer los viles huesos del cancarrón de Mahoma. Hipocritón, vil santero, perro me llamas? pues toma esta vuelta de podenco. . Pues ves que me están pegando, y te estás quedo que quedo, sin meter paz? Mire, Hermano, aqueste últraje sufriendo, gana con Dios más aplauso, y así quitarle resuelto que le maltratasen, fuera quitarle el merecimiento. Pena tu alma, eso dices, después que a palos me han muerto? esa es caridad Cristiana? tu serás gran Caballero, pero muy mal toreador. Lo que sé, es solo que temo que me ha de costar la vida Palomo, este cautiverio, y que infelice he nacido, pues cuando esperaba el premio de mis fortunas, la suerte por impensados rodeos burló de mis esperanzas todo el bien, que lloro, y siento. Tú quisiste ser cautivo por tu gusto. . No lo niego, pero pensé defender a Margarita, y muriendo a sus ojos, dar al mundo de amor el más firme ejemplo; pero como en los bajeles. a los dos nos dividieron ni ella pudo saber nunca mi fineza, y yo preso saber tampoco he podido de su fortuna el suceso: con que, ay de mí! entre mil dudas a manos de un rigor muero. Yo he sido el más desdichado, pues en este cautiverio tú te entregaste de gana, y a mi infeliz me vendieron. Qué mal hallado está un triste! ay de mí, piadosos cielos! pero aquí viene el Baja, aquí retirarme quiero. Hoy, Florinda; que tus años celebra mi rendimiento, por noble, por sangre mía, que es la razón de este empeño, quiero que un gusto me debas, que ha de doblarte el contento. Celín Soliman turío, que con imperio violento te usurpo todo tu Estado, hoy tuve aviso que ha muerto, con que el de Tunez, a quien estaba Celín sirviendo, reconociendo la herencia que te toca por derecho, te harápor muchos motivos de todo tu Estado dueño, y al verte restituida a tu antiguo privilegio, podrás lograr con hacer las bodas, que ha tanto tiempo que solicita el cariño del amor que a los dos tengo. Al favor agradecida, noble Baja, de tu afecto, quisiera que mis fortunas aún más allá del deseo pasasen, para tener que ofrecer por desempeño de los dones, y finezas, que en ti cade instante veo. Por Margarita lo dice, aquella esclava a quien quiero, porque después que ha sabido la inclinación que la tengo, me la ha ocultado a los ojos. Señora, si un pensamiento suele borrar una dicha, de la que de vos espero, ya no me queda esperanza, pues mi fineza ofendiendo, hacéis caso de un acaso, como si fuera desprecio. Oyendo aquesta disculpa, venturosa soy, si en esto se ha engañado mi discurso. En el divino sujeto de tu hermosura era impropio pensar que pueda un lucero dejar de sertributario del Sol. . Jacen, lo que pienso, es que en los Astros no cabe lo que en los humanos pechos. Así es verdad, mas también suele haber mudanza en ellos, y hay pechos que son más firmes. Yo guardo para su tiempo la respuesta. . Yo la estimo. Qué amor puede haber sin celos? Ay. Española divina; por ti vivo, y por ti muero! . En vano intenta Florinda obligan lacen, supuesto que con haversión la mira, y como prudente, y cuerdo finge corteses agrados. Desde que a aqueste mancebo en la playa de Valencia le cautive niño, y tierno, en él miro cadadía de valor; y entendimiento racciones, que las envidio, pues quisiera haberlas hechos la Música proseguid, y aquella estancia ocupemos que mira al mar. En su golfo miro el de mis pensamientos. Un año con alegrías parece un soplo ligero; pero sin dicha, un instante son mil siglos de tormento. Esto a merienda me huele, que aquestos como son perros Moriscos, roen que rabian, he de ir sus pasos siguiendo, por si hay alcuzcuz a pasto, que estoy por el alto cielo para reventar de hambre; que en estos jardines frescos no haya si no solamente yerbas para los enfermos, y plantas medicinales? el sen, polipodio, enebro, culantrillo, pempinela, salvia, palomina, ajenjos, llanten, sándalos, mosqueta, cañafistola, romero, y otros seis mil badulaques, que apurado todo aquesto, es para curar ahitos, que no para los hambrientos. Morillos de mil demonios, arbolarios del infierno, cultivad para los sanos, sembrad cosas de sustento, lechugas, navos, pepinos, ajos, cebollas, pimientos, escarola, y verenjenas, rabanos, fresas, y puerros; sembrad también huevos duros, que de todo esto revuelto, se hacen lindas ensaladas, y se expelen; que es contento. Un año con alegrías, Un año con alegrías parece un soplo ligero; pero sin dicha, un instante son mil siglos de tormento. Sin duda que quien compuso aquella Canción, sintiendo estaba también sus males, como yo, pues si contemplo de mi juventud florida los pasos, y los extremos de amor, con que a Margarita festejé en tan largo tiempo, solo a fin de ser su esposo, parece un soplo ligero. Y si al contrario discurro mis desdichas, y sucesos, que no hay quien de mí fe acuerde en aqueste cautiverio, que no he podido saber de mi esposa, que no tengo quien de ella me de noticia, son mil siglos detormento. Esta es la segunda vez que desde aquel duro encierro, salgo haber estos jardines, que hoy la prisión han abierto a las cautivas, por ser de Florinda este festejo. Y a mí que me favorece mas que a ninguna, así quiero presentarle de estas flores un ramillete compuesto, con cifras de agradecida; mar cielos, que es lo que veo? allí un infeliz cautivo, triste, confuso, y suspenso, lamentando su desgracia, me acuerda mis sentimientos. Flores, que os volvéis abrojos para mí, y en color negro trocáis el nácar vistoso, para daros a mi dueño os cogí; perdonad, que que no estoy para componeros, que adonde viven congojas, cesan agradecimientos. Si los ojos no me engañan, o me deslumbran los lejos, en Español traje miro una Cristiana, que a un lienzo da lágrimas, y sulpiros; saber de su pena intento, que males comunicados, suelen servir de consuelo. Noble cautiva, que en traje de Cristiana te estoy viendo, dime quien eres, no escondas con lo triste del silencio el semblante, que tu queja desuerte me ha herido el pecho, que lastimado de ti, y el llanto que estás vertiendo, trasladará en mí tus males por verte padecer menos? Una infeliz foy, que lloro memorias que están muy lejos; soy quien siente un bien pasado, que no fue, y dejó de serlo, pues antes de poseido, le desvaneció el severo influjo de mi desgracia, con que es mi mal sin remedio, Y tú quién eres, señor, que con los propios extremos parece que adoleciste de las ansias que adolezco? Yo soy, gallarda Española, quién; pero, cielos, que veo? Cielos, qué es esto que miro? Si es fantasía? Si es sueño? Si es engaño de los ojos? Si es ilusión del deseo? Qué me detengo? Qué dudo? tú no eres Felix mi dueño? Y no eres tu Margarita? La misma soy. Lazo estrecho haga amor de nuestros brazos. Y no los divida el tiempo: que fortuna te ha traído a este infeliz cautiverio? no quedabas libre, cuando me cautivaron? qué es esto? no me respondes, señor? que suspensión, que silencio te ha embargado las palabras? No es suspensión, si no afecto del amor, que artificioso quiere dar lugar al pecho para que salga el pesar, porque entre todo el contento. Contento? de qué? . De verte, con que mi dolor es menos: Margárita, enjuga el llanto. Es solamente el que vierto de verte llorar a ti. Pues bien mío, según eso yo debo de hacer lo propio? Que en este estado nos vemos? Es violencia del destino. Pues qué remedio tendremos? Por agora no le alcanzo; llorar solo es el remedio, pidiendo al cielo socorro. Y entre tanto? Sufrimiento con valor, y Fe. Bien dices, lloremos los dos. . Lloremos. Si es que el tiempo, y la memoria permiten al mal consuelo, quisiera que me contaras de tu fortuna el suceso. Al tiempo, dueño querido, que prisionera te hicieron, viendo imposible a mis ojos tu defensa, loco, y ciego me precipité a las ondas del mar, solo con intento de morir en tu defensa, o de restaurar tu cielo, como el jabalí, que herido entre venablos, y perros va abriendo anchurosa senda por entre el boscaje espeso. No de otra suerte mis brazos, contra el salobre elemento, nadando montes de espuma, iba tus pasos siguiendo. Viendo mi delirio entonces, por no perder en mi el precio de un cautivo más, los Moros desde el veloz navichuelo me echan un cabo, de donde me así casi en el postrero parasismo de mi vida, y al bajel me recogieron, que hay piedades, que las via mas el interés, que el ruego. Viendo, pues: más gente llega. Al inslante nos veremos. Dices bien, . Mira que luego yo te volveré a buscar. . Junto a la huerta te espero. De su gente Hacen se aparta, y el paso guía a este puesto. Entre estas ramas oculto, lo que pasa escuchar quiero. Retirado de Florinda, vengo los pasos siguiendo de Margarita; allí está. Yo sinjo que no le veo, yo me voy. Detente, aguarda. Con tu licencia, primero es asistir a Florinda. Que me escuches solo intento, que tiempo habrá para todo. Si se le atreve este perro con alguna acción indigna, que se oponga a mi respeto, vive Dios que he de matarle. A Hacen acechando vengo, y con la esclava Española. se paró a hablar, escuchemos. Noble, y gallarda Española la inclinación que te tengo no es de intentos materiales, que usa el vulgar rendimiento, amor de esfera más alta vive en mí, porque si atiendo a los hidalgos primores con que te estimo, y venero, por razones que no alcanzo, hallo que no te merezco. No áspiro a favores tuyos, ni quiero de este amor premio, porque con solo pensar que te adoro, estoy contento. Que confrontación de Estrellas, que amistad, que parentesco tiene mi sangre, y la tuya, que esta inclinación no entiendo? pues siendo como el de todos este natural afecto, tiene un nosé que de noble, y un género de respeto, que sin interés te busco, y sin pretensión te quiero. Mas que mucho, Margarita, si cada vez que te veo, miro el cielo en tu semblante, el Sol en tus dos luceros, la Luna en tu bellafrente, el Alba hermosa en tu cuello, el Aurora en tus mejillas, y todo el Mayo en tu aseo? luego si al cielo en ti miro, no es mucho adorar al cielo. Así, traidor, mi amor pagas? no he visto amor tan honesto. Veré lo que le responde. Señor, si todo el Imperio del mundo se avasallara. a mis plantas, con intento de que admitiese un suspiro, de que escuchase un requiebro, por la ley que he profesado, veria en mí su desprecio. Y aunque es la razón más fuerte la que referí, no es menos la que toca a mi decoro, y la que a mi sangre debo por Cristiana, y por honrada, y en su defensa no temo. amenazas, ni castigos, ni me obligan rendimientos de fingidas humildades; que aunque esclava te parezco, Reina soy de mi albedrío, y en fe de este privilegio, noble Hacen, te desengaño: y así, pues eres discreto, te pido, que ese amor calles, sino quieres ver a un tiempo mas grofera mi porfía, y más sin triunfo tu ruego. Con esto, cielos divinos, se ha asegurado mi pecho: si todas fueran ansí, no hulera en el mundo celos. Estás cruel. . Esto es justo. Ingrata? . Hago lo que debo En qué te ofendo? En buscarme, Pues no es fineza? Es tormento. Yo por Cristiana te adoro? Yo por Moro te aborrezco. Puedo darte libertad. De tu mano no la quiero. Qué enojada estás conmigo! que será que no me ofendo de tu rigor, Margarita, y qué estimo tu desprecio? sin duda que esto contiene algún oculto secreto; quiero dejarte, y no ser en mi porfía grosero, que si el darte gusto estriba en mi retiro, y silencio, porque lo logres seguro, de aquesta suerte obedezco. Agora, noble Española, me da los brazos, supuesto que en tu honor he conocido lo infinito que te debo. He de ver en lo que para la novedad que estoy viendo. Lo que pasó con lacen he escuchado, y te prometo, que si estuviera en mi mano tu libertad, que muy presto vieras en mi ejecutado la dicha que te deseo. Pero en cuanto al estimarte, y a que logre tu respeto, a mi lado los indultos, que por mi sangre poseo, cree que ninguna ha de ser preferida en los secretos de mi amistad, si no tú, y que desde hoy te prometo, que de amiga, y no de esclava tengas lugar en mi pecho. Señora, en fe del favor que a tus piedades confieso, otro quisiera pedirte, que sirviese de remedio para mi pena, y la tuya, que si lo otorgas, es cierto, que con él logro mi dicha, y tú aseguras tus celos. Dilo, no temas, acaba, que te aseguro el hacerlo. En Valencia patria mía, a un gallardo Caballero di la palabra de esposa, y el día que los conciertos se celebraban alegres, que para mi tristes fueron, me cautivaron los tuyos, y para más desconsuelo, hoy supe como mi esposo estaba quitambién preso, con lo cual es imposible, señora, el rescate nuestro, si tu favor no nos vale, con el Bajá intercediendo, para que permita que vaya a Valencia mi dueño por la cantidad bastante para rescatarnos, puesto que allá nos dio la fortuna hacienda con que podemos comprar nuestra libertad a costa de todo precio, porque para la fianza de que volverá muy presto con el rescate, o sin él la vida por prenda empeño, y todos cuantos cautivos aquí se hallan, quedaremos por él, poniendo las vidas con todo peligro, y riesgo al voluntario suplicio de que gustare Mahometo. Para una cosa tan fácil pero dónde está tu esposo? quién es? Un esclavo vuestro, señora, que a vuestras plantas. pública agradecimientos. Bien puedes apercibirte. para el viaje, supuesto que aqueso queda a mi cargo, que no será grande exceso en mi fineza allana: cosa que tanto deseo; pues con tu rescate solo se aseguran mis recelos. . Para piedades mayores 1. Los mares conjurados, guarden tu vida los cielos, qué? te vas? Sí, porque es fuerza ir a Florinda sirviendo. El alma, mi bien, me llevas, La mía en prendas te dejo. Volveré luego a buscarte? (do! No me olvides. . Cómo pues Sin ti no quiero la vida. Sin ti ningún bien deseo. Pues a Dios, dueño querido. A Dios, y permita el cielo, para sus triunfos, y aplausos que este imposible logremos. contra el bajel fe irritan enojados, de la violencia heridos del viento, que quejándose abramidos echa la nave en tierra. Piedad, cielo Divino; amaina, aferra. Mal haya el que primero , s fio de la inconstancia de un madero la amada, y dulce vida, bárbara introducción, mal permitida de la codicia humana. O mar! o ambición vana del hombre que se atreve por espumosos paramos de niene a abrirsenda importuna, buscando en infortunios la fortuna! Llórelo yo, pues cuando iba en feliz bonanza navegando, para entrar en Argel de paz, los vientos turbando con furor los elementos, y borrascoso ultraje, se oponen contra mí, siendo el viago al fin de rescatar la prenda mía, si es que vive (ay de mí!) pues desde el día que ha faltado a mis ojos, no he tenido noticia alguna de mi bien perdido. Ay, Margarita mía! qué cruel hado. marchitó tu hermosura, y mi cuidado? no cese el dolor mío de llorar mi desdicha, y tu desvío; y pues solo en mi llanto te estoy viendo, salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 1. Señor, ya que la suerte tan contraria los rumbos nos divierte de esta infeliz jornada, volvamas a la patria deseada, que otra vez querrá el cielo, que halle el mar sosegado tu desvelo: a la patria volvamos, que en vano contra el aire porfíamos. Sin mi prenda querida como podré volver, si a la partida propuse no tornar sin saber de ella? Amigos, pues me sigue adversa Estrella, y la suerte enemiga quiere doblarme a pausas la fatiga, dejadme entre estas penas morir solo, pues de la desventura a la porfía perdí mi bien, perdí mi compañía. Dos hijos la fortuna me ha quitado a la orilla del mar, y no ha dejado noticia de ninguno, mas no quiero repetir la memoria de esta pena, que el alma a eterno llanto me condena. Mirad si estos dos golpes de fortuna los podrá resistir persona alguna, fin que con embarazos se le haga el corazón muchos pedazos. Vamos, y perdonad mi desvarío, que al alma este dolor le está diciendo, salid sin duelo lágrimas corriendo. Escuche Valedme, cielos Divinos! Moro, acaba de matarme de una vez. Qué es esto, Hermano? Hermana, fragilidades. Qué le hasucedido? la causa de mis pesares: Bien sabe que hoy es el día de la Cruz de Mayo, y sabe que los Cristianos cautivos se han de juntar esta tarde, pera celebrar el día con villáncicos, y bailes que en este retiro ameno del baño será muy fácil, pues yo que soy Mayordomo, para algún refresco darles, quise hacer unos buñuelos, que se me han vuelto vinagre, pues entrando en la cocina del Baja por un alnafe, y una sarten, sin saber que fuese delito grave, acusaronme al Bajá, diciendo, que yo iba a echarle en la comida veneno, y para aquesto al instante, no sé cómo te lo diga, mandó que me bapulasen con cuatrocientos no más por detrás, y por delante, que aquí en Argel, hija mía, dan los jubones papales. Y qué más? Qué más querías? lleve el demonio el salvaje que te hizo, si no soy yo; querias que me matasen? Mas no es esto lo peor que le espera. . Qué es? No sabe, que Felix volvió a Valencia a buscar nuestro rescate, con licencia del Baja, haciendo pleito homenaje, de que dentro de dos meses volveria del viaje, y se va cumpliendo el plazo, sin que venga, con que es fácil que nos empalen a todos, porque quedamos los tales por fiadores con la vida? San Blas mi gaznate guarde, que me ha dado mala espina el ver que tanto se tarde, Es hora que empecemos la fiesta, amigos, que a la Cruz hacemos? Si lograrse pudiera lo que os quiero decir, yo sé que fuera celebrada la fiesta de este día, con más consuelo, gusto, y alegría. Eso a todos conviene. Pues, amigos, sabed que el Bajá tiene en un retrete oculto una Imagen de Cristo, un sacro bulto postrado en un rincón con indecencia, entre otros militares instrumentos, que ocupan del retrete los cimientos, y como en parte indigna miré aquella Imagen peregrina, el quitarla de allí he pretendido, mas como está cerrada, no he podido: si hubiera quien a Hacen se lo pidiera, yo sé que nos la diera, que como sangre tiene de Cristiano; mas, cielos, que pronuncio? el labio vano no se atreve a decirlo por Mahometo; que me importa la vida este secreto. Piedad notable con nosotros tiene! Amigos, callad todos, porque él viene. Ya no dirás, Margarita, que mi amor no te obedece, pues viendo que te cansaba con mis acentos corteses, no te he visto en muchos días, porque conozco que en verte, al paso que yo me alegro, tu desdéñola te ofendes. Mas como ignorabayo, que Felix tu esposo fuese, me admiraban tus desvíos, mas hoy que sé lo que debes a los decoros de noble, ya las finezas de Felix, estimo en más tu hermosura, el vendrá muy brevemente con el rescate, y los dos os podréis volver alegres a vuestra patria, que yo quisiera ser, si pudiese, quien con mano poderosa hoy la libertados diese. Si con retiros obligas, di, señor, como te vienes al sitio de los Cristianos, a tu persona indecente? Hoy de un cautivo he sabido, que una fiesta hacéis solenine a vuestro Dios, y yo, amigos, que inclinado he sido siempre a los Cristianos, me holgara de oír cantar los moretes de la música Española, que confieso me divierten. Para esto en secreto vengo, en cuanto pasa el ardiente curso del Sol, y Mahometo la siesta olvidado duerme. Aquí entra agora mi ruego, permita el cielo que acierte; yo sé que harás bueno el día, si una merced nos concedes. Yo que puedo hacer por ti? Que una Imagen reverente de Cristo crucificado, que guardada el Baja tiene, nos la des, porque con ella tengamos la fiesta alegre, porque es el Dios verdadero que adoramos, y indecente lugar ocupa, señor, haz esto si bien nos quieres. Adónde está? quién lo ha visto? Yo le he visto en el retrete que caya los cenadores. Yo os la daré brevemente, que para hacer esto aquí, no sé qué impulsos me mueve. Agora el Baja reposa, y es hora más conveniente para aquesta acción, supuesto que llave maestra tiene de este Palacio mi mano, aguardadme aquí. Si es este Morillo algún Ángel bueno en traje de matasiete? mientras vuelve, a ensayar vamos en la mazmorra de enfrente, la Solfa, un estribo bravo hice, que es un pasmo. Haverle. En los pasos de garganta, el chicho para mi es niente, a pesar del alcuzcuz, y apesar del cancarrón, cántese el Ririeleisón. Vamos siguiendo los pasos de Hacen. El Morillo tiene mil señales de Cristiano. Casi en todo lo parece. Ha si pudiera decirle! pero la voz no se atreve. Yo le pienso convertir antes que la noche llegue. Hasta el retrete he llegado, y para abrir el retrete, no sé que respeto oculto, con mil dudas diferentes entre atrevido, y cobarde, me conduce, y me suspende. Yo llego a abrirle; mas que miran mis ojos? qué tiene este Hombre crucificado, que me atemoriza el verle? Hombre, bulto, o Deidad, que venerarte me conduce la lástima de verte, si pudiera llegar a comprenderte, nunca, nunca déjara de admirarte. Contra toda mi ley me inclino a amarte, al paso que me enseña a aborrecerte, razón debe de haber para quererte, pues tantos la hallan hoy para adorarte. Que pecho sin piedad, que mano pudo ensangrentar un pecho tan hermoso con ultraje cruel, con hierro agudo? Yo no fuera contigo riguroso, que aunque te veo así pobre, y desnudo, señas reparo en ti de poderoso. Cristianos, llegad, que aquí tenéis vuestro Dios presente. , s Aqueso solo aguardamos. Cielos, qué miro? no es este el Cristo de nuestra Hermita? Sin duda el mismo parece. Pensando que era de oro, le han robado estos aleves, que si saben que es de bronce, no hicieran el tiro: ah infieles! Vos, Señor, también cautivo, cómo yo? Jesús mil veces! allá, y aquí compañeros somos en males, y bienes: ya que esta ocasión tenemos, cantemos un Himo alegre. La paz primero he de ir dando con esta Cruzibese, bese, bese él también, ermanito, qué besó? mi mano tiene sin duda virtud oculta para convertir Herejes: venlo? no lo dije yo? que acabar de creer no quieren que soy gran varón? amigos, celebradme. El Himno empiece. Redempror Soberano, que del poder rebelde de Faraón libraste tu pueblo felizmente. Antes que hable al Baja, me he venido hasta el albergue de los esclavos, por darles la nueva de que ya viene en mi mano su reseste; mas no será conveniente interrumpirles la fiesta, que a Dios humildes ofrecen. De aquite cautiverio nos llevad, donde siempre de tu piedad cantemos los triunfos, y laureles. Aquí Hacen con los Cristianos? esto algún misterio tiene. Amigos, tomad las armas contra estos viles rebeldes, y de mi castigo libre Cristiano ninguno quede en mi Palacio; este ultraje? como, vil canalla aleve, usais los ritos Cristianos contra el rito de las leyes qué profesamos? atodos los encerrad, y allí prueben con hambre, sed, y fatiga los rigores más crueles. Y tu ingrato, que inclinado tanto a los Cristianos eres, que en fe de tu gran cariño a tanta injuria se atreven, no estés más en mi presencia, vete de mis ojos, vete, que me irritan tus piedades, pues te he dicho muchas veces, que con Cristianos no trates, ya mis avisos rebeldes, ni tu inclinación neprimes, ni mi precepto olledeces; pero yo haré que algún día de este suceño te acuerdes. Yo me iré, pero advertido de que no puedo deberte mucho amor, pues me límitas de piadoso los laureles. Guardad ese bronce mudo, donde jamás puedan verle. A nuestro Dios adoramos. Quitadme de aquí esta gente; si es uro Dios, cómo no le rescatáis? Eso quiere mi fineza hacer ahora, y por todos responderte: Con tu licencia, señor, parti a Valencia a traerte para el rescate de todos la cantidad suficiente, que en oro, y plata ha venido; pero agora aquesto cese, porque ya de este rescate el empeño es diferente. Lo primero que queremos que se rescate, es aquese retrato de nuestro Dios, que indigno en tu poder tienes, porque ignorando nosotros, que aquí en tu mano estuviese este precioso tesoro, que nos saquearon tus gentes, de él no tratamos primero, tu agora nos le concede, para que con él volvamos, por el precio que quisieres, que a todo nos allanamos con Feviva, y celo ardiente, Este es el Dios verdadero que adoramos, el que muerte padeció en Cruz por nosotros, y por todos, y si vieres que es corto caudal el mundo por joya tan excelente, toma el rescate de todos, porque luego nos le entregues, que a ser otra vez cautinos volveremos muy alegres, con que esta Imagen Divina en tu poder no se quede: no decís aquesto, amigos? Lo propio diremos siempre. Callad, callad, que me írrito, el ver que tan ciegamente estiméis un bronce mudo. Retrato de Cristo es ese. Mucho debe de valer cosa que tanto estos quieren: tratad de vuestros rescates, que esotro precio no tiene. La libertad no queremos sin él. Que aquesto consiente mi sufrimiento encerradlos, y entretanto entregue Felix la cantidad prometida, a que vino solamente. Así lo haré; mas repara, que mientras tú no nos dieres aquesta Hechura Sagrada por el precio que quisieres, que libertad no queremos. Mejor es morir mil veces. En vano es vuestra porfía: llevadlos. . Ya te obedecen. Señor, este afecto puro mi voluntad os ofrece. . Venga a machacar esparto. En tu garganta se estrene. . Que en fin, señor, no te ablanda nuestro llanto? no te mueve el ser que tienes de humano a piedades tan decentes? En ningún precio repares, que aunque he debido a la suerte pocos bienes de fortuna, hoy tuyos serán si quieres. Vereme en ello primero, que joyatan preeminente, como encarecéis que es esta, pide espacio para verse. Sigamos, Felix, sus pasos, que un ruego todo lo vence. Esta empresa es la que sigo; aunque mil vidas arriesgue. No hay que temer imposibles, si el cielo nos favorece. Pues a pedir. . Allorar. Apersuadirle. . A vencerle A obligarle con suspiros, Eso he de hacer solamente. Que irnos sin nuestro Dios, bien se advierte no es libertad, si no es prisión más fuerte.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Escuela he puesto de niños en Argel, que es un contento, porque Geminis rapaz muchachos me está influyendo, en la gruta de la palma, por ser retirado puesto, con todo secreto yo, y ellos sin ningún secreto. A jugar allí se vienen, en tu Luna estoy Lucero, porque el juego de las Lunas es el juego de los perros. Unos entran arezar, otros jugando en acecho se quedan, y allí debotos, las rodillas por el suelo, sin que lo sepan sus madres les enseñó el Padre nuestro; Mahoma les quitó el vino, y el tocino, o mal harrierro, que descaminadas llevas las cargas de tus preceptos! En lugar de pasas yo, les régalo con torreznos, que los frío cuando duermen, aunque siempre estén despiertos. Con polvora de Chinchón hago que se enjuagen luego, y así el yerro de su fera descubren como unos truenos. Aprenden que es bendición, y callan como unos muertos, y en bebiendo los Morillos, escapan como Tudescos. Esta cartilla esconder, porque se resuma, quiero, donde el guzquillo de Hamete no la huela, por ser perro de ocico veleta, pues se gobierna por el viento. Palomo. . Señor Hamete. Adónde ha estado el podenco? Que siempre en cosas debotas me encuentre aqueste sabueso, Dónde viene? De las Cruces. De las Cruces dijo? al cepo. Pues eres tan buen amigo, juguemos a cepos quedos, quiera Dios que no me huela. Venga que el gran Mahometo con Florinda a los jardines quiere bajar, y tenemos mucho que hacer. Del estrado babla este perro faldero. Vaya por las alcatifas. Esclavo de gran talento debo de ser, pues me encargan las cosas de mayor peso. . No sé a que huele, Palomo, que no tiene muy mal dejo: este ha dado en metedor, y yo como guarda, quedo a aguardar en esta puerta el descamino. San Pedro. El vuelve, cógile vivo. Mal haya el Autor sangriento, que el uso invento de esclavos, pues por malo conocemos sin que la razón le tuerza, que es uso de todos tiempos. Buito en las espaldas. Malo. Qué es esto, Palomo? Bueno, una berruga. . Berruga? Si señor, siendo pequeño fue creciendo aqueste vulto, porque no me le exprimieron. Veamos. . Qué es veamos? Tentarle. Cuita Hametillo ligero, que yo soy muy buen Cristiano, y que me tienten no dejo. De amantes ausentes, callados afectos, el dolor se éxplica mas en el silencio. Agradécelo a Florinda. Al Músico lo agradezco. Allá fuera lo verás. Allá fuera lo veremos. De los corazones el amante fuego muestra en los suspiros. su apacible incendio. Por el ausencia de Hacen, bella Florinda en tu cielo los dos más hermosos soles. del vapor del sentimiento eclipsados con las nubes de tu amante llanto vieron. En juga el liquido aljófar, que en desperdicios más bellos al albale tiranizan el más soberano Imperio. Victorioso vuelve Hacen, coronado de trofeos, que quien por amor batalla, se asegura el vencimiento. Despojó de tus Estados al tirano de Marruecos, que con bárbara arrogancia contra mi poder opuesto, en su misma sinrazón labró el mayor escarmiento. En tierra, y mar ha perdido. la Nobleza de su Reino, que el desdichado peligra. en todos los elementos. Hoy, que con tantos despojos triunfante a mi Corte ha vuelto, ya que la mayor fortuna tu mano le está ofreciendo, merezca tu blanca mano, para que diga discreto, el que tiene a la fortuna: de su mano: con aquesto El darle una compañía, para un Genetal no es puesto. Tan valeroso soldado, que el valor dice ser vuestro, cuando fin el noble esmalte de los soberanos fueros, adorno que ilustra más al que los conoce menos, se hallará, a tu voluntad mi albedrío más sujeto se viera para observar tus soberanos preceptos, porque nunca en la atención es desaire el rendimiento. Con linda fuerza las Moras. abrazan los casamientos. El metal sonoro avisa en reforzados alientos, que llega Hacen. (nus Siempre Marte a los oídos de Ver trocó en hálago el horror de sus Marciales estruendos. Esto de marchar con cajas es cosa de confiteros. Oh cuanto, Español galán, debes a mi amor! Mi pecho no encubre del corazón los bien nacidos extremos, A tus pies, o gran Baja, dos vec es triunfante he vuelto, oye, que en breves palabras, te referire el suceso. No le refieras, que ya, de todo noticia tengo. No le maltratéis, dejadle. Bárbaros, al que el respeto perdiere a mis nobles canas, aún en mis brazos reservo salientos para el castigo. Mirad, amiges. Qué es esto? aprofanar el Sagrado con bárbaro atrevimiento, quien en Palacio se atreve? Eses Morillos sardescos de tu Guarda, de las hastas se dan con un pobre viejo. Tened, villanos, que hacéis? como atropelláis groseros de aqueste anciano el decoro? de esta suerte. . Con encuentros obligan a barajar en alzando estos fulieros. Hija del valor fue siempre la piedad en nobles pechos. Bravos cabes ha tirado! por Dios que el llacen es diestros que bravo gusto que hace el ver cascar a un Tudesco! Así, villanos, sabréis como habéis de obrar. . El suelo que pisas, hijo. En mis brazos. Hijo te llame? El afecto perdone, señor, que el gozo equivocado en mi pecho con el llanto, y la alegría, por pasar lo que te debo con los cariños del alma, que es el más seguro premio, el corazón te tributa aqueste amoroso feudo, ufano de haberte visto con gener osoardimiento, volverpor un triste padre, a quien piadosos los cielos para mejorar mis males, que perdiese permitieron un hijo suyo fue el fruto, y asíme le quitó el cielo, dichoso yo si he podido pagarle lo que le debo. Qué novedad en el alma, cuando en él reparo siento? Que miro en él que así roba del corazón el aliento? Natural es el dolor. Mas es de lo que le debo, aqueste gozo ignorado. Hacer en mí tanto efecto, su vista, que puede ser? Enternecido, y suspenso el noble anciano haquedado. Lloráis, señor? . Hijotierno con tu memoria mi vida tiranizas los alientos. De dónde sois? . Valenciano. O que de paisanos tengo. Cómo os llamáis? Gran señor, yo soy el triste Don Pedro Anglesola. Que es lo que he oído, la infiera injuria del tiempo tiranizó de su rostro los naturales aseos. Este es el padre de Hacen, mi señor, y antiguo dueño, a quien serví desde niño, y en el día que al festejo salimos a la marina, con el Infante pequeño, cautivos nos trujo a Argel el Bajá, y al niño viendo con cariño le ha criado, y su ley le enseñó, haciendo que yo pena de la vida, le calle aqueste secreto, cosa que he sentido más, que mi propio cautiverio, A qué a Argel venís? . Señor, dos hijos cautivos tengo, Don Felix, y Margarita, a quien los Nobles del Reino, con ánimo generoso, para su rescate dieron todo el caudal que Don Felij pidió, que en los nobles pechos la llave de la piedad franquea los desempeños. Viendo que se dilataba su vuelta, venía resuelto en un bajel, que a la vela se hizo en el Grao, cuyo dueño, con tu Real pasaporte pudo asegurarme el riesgo, y aunque al principio contrarios, hallé irritados los vientos, piadoso el cielo a mi llanto, volvió por mi causa el cielo. Padre sois de Margarita? Señor, como esclavo vuestro. Oh quién decirle pudiera que es su hijo! mas no quiero de las iras del Bajá probar el rigor sangriento. Zulemilla, y Benajay si habrán repasado el Credo? Queréis ver a Margarita? Señora, en su busca vengo, que informado que en Palacio está, y en el cuarto vuestro, con la ocasión de la entrada del grande acompañamiento del General de las Armas, quise introducirme a tiempo que este noble joven quiso librarme de tantos riesgos. A Margarita llamad. Y a Felix, que hacerle quiero aqueste agasajo noble. Parto de medio correo, pues con una bota sola mi postillón voy corriendo. A solas esta noticia le revelaré si puedo. Volved a cantar, no cesen vuestros festivos acentos. Hacen, y Florinda gocen de Himeneo dichas que coronen sus nobles afectos. s Viva el valeroso Hacen, y Florinda en lazo estrecho. Dulces lisonjas del alma son para mí estos acentos. . Detén, hermosa Atalanta, el veloz paso ligero, que correr mucho las Damas, es habilidad del tiempo. Padre, y señor, cobre el alma en tus brazos nuevo aliento: amantes los corazones, estrechándose en los pechos, unidos la norabuena se den, como saben ellos, porque no malogre el labio la razón de sus afectos. Hija, Margarita mía, y Don Felix? . Nuevo empeño; si cautivo le han traído, es doblarme el sentimiento: dame tus plantas, señor. Levanta, hijo, del suelo: hijo; que embarazo puede haberte negado el tiempo de no haber vuelto con mi hija a Valencia? . El que yo tengo de la Fe, que amante guardas. haga contigo lo mismo. Qué te detiene? Un cautivo. . Cautivo? Sí. . Pues que deudo tienes con él? El deberle el ser. Y ese Caballero solo funda su rescate en ti? Ha llegado a tal tiempo, que con tener infinitos que le sirvan, hoy tan lejos se ve, señor, de los suyos, que si yo con mis esfuerzos no le rescato, se mira en peligro manifiesto. Y con que caudal intentas su rescate? . El que yo tengo para libertarme a mí, ya mi esposa. . Desatento, primero que Margarita ha de ser nadie? . Primero ha de ser el que te digo. Sin duda has perdido el seso. En sabiendo tú quien es, me acreditarás de cuerdo. Quién puede ser quien prefiera a mi hija? Un Rey supremo. Pues qué Rey es el cautivo? Es el Rey de tierra, y cielo. Quién es el cautivo? Cristo. Cristo cautivo? el aliento no respira; adonde, hijos, el Inocente Cordero está? Ay de mí! En esta casa. Y quien al Tesoro Regio en precio llega aponer? Quien le trata con desprecio, quien su Deidad no conoce, ese tirano Mahometo. Bárbaro, villano, esclavo, como atrevido, y resuelto, delante de mí te atreves a profanar mi respeto? Ha de mi guarda, llevad aquestos Cristianos luego a las mazmorras, y allí con castigos más sangrientos paguen a costas de injurias sus delitos siempre ciegos. No se reserve ninguno, hasta Margarita quiero padezca en triste prisión con más rigor sus tormentos. Señor. En vano conmigo han de ser los rendimientos. Ten piedad de aquestas canas. Florinda llega a buen tiempo. Cuanto el verlos me enternece! Yo he de remediar si puedo este enojo en el Baja, por lo que al anciano quiero. Pague yo solo, señor, tu enojo. Florinda, al ruego tu piedad acuda. Mueran. . Hacen. Aquí de mi aliento, Margárita, no desmayes, que en ayudarte me empeño. Noble Hacen, pues de ampararme el camino tienes hecho, usa en mí de tu clemencia, harás más hidalgo el ruego. Llevadlos, o las cabezas mandaré que os corten, perros, Florinda, para el perdón sola a tu piedad apelo. Yo la palabra te doy. Yo la palabra te empeño. A Dios, y el cielo que os libre. A Dios que os libre del riesgo. 2. Bajen luego a las mazmorras. Valor, ilustre Don Pedro. Hijas al rigor no desmayes. Cómo, si tu sangre tengo, récelas de mi valor, que me asuste ningún riesgo? Los brazos me vuelve a dar, que agora con más esfuerzos, en ti mis cansados años cobran el lustre primero: Señor, de vuestra clemencia la libertad me prometo. Por rescataros a vos, admitid, Señor, el ruego. No esté el Redenror cautivo. . Por la señal de la Cruz. Qué postrados ofrecemos. Vendernos, por vos, Señor. Ya que el hombre os pone en precios digo que el hombre es maestro. El Sol con lucido alarde, brillante siempre aporfía, por madrugar con el día, se recoge por la tarde. Hora es ya que mis chiquillos vengan a hacer la reseña, o les cargaré de leña, porque aprendan los Morillos. . Estas firmas de jamón, Por Pálomo no presuma ninguno el que no soy diestro, pues ven, que para Maestro, lo menos en mí es la plumas. Con estilo peregrino la Doctrina les enseño; y la sabe el más pequeño y an porpan, vino por vinos ya salende dos endos. Sea el Señor alabado. 2. Jesu Cristo sea ensalzado; Mil gracias le doya Dios, pues con tal solicitud estos Morillos humanos. saldrán famosos Cristianos, así tengan la salud; hincando las dos rodillas, empiécense a presinar. 2. No es primero merendar? Saquen luego las cartillas. 2. Yo tengo una sed mortal. 1. De hambre, señor, yo no veo. 2. Yo tampoco deletreo. Digo que no aprenden mal. Palomo aquí retirado, que hará? Presínate Hamuz, por la señal de la Cruz. O qué famoso cruzadol no es menester más testigos; Decid, libranos Dios nuestro de todos los enemigos. De todos los enemigos. Pues con tanta devoción se han presinado, ahora quiero darles. Haperro embustero! partan esos dos molletes, y correse torreznillo con el dentado cepillo limpiad aquesos zoquetes. 1. Lo gordo me da, y no puedo tragarlo ya. Ese es milagro; nadie me ha de llevar magro hasta que sepan el credo; los dedos chupan hambrientos, esa buena señal es. de ser Carólicos, pues. repasan los Mandamientos. Con los instrumentos quiero coger a mi buen Pálomo. El tocino es bueno. Y como. Y el vino? 2. Así me lo quiero. Morirás, perro, empalado. Alegre bebe mi gente. 1. Mire que aqueste aguardiente. señor Maestro, está aguado. El harriero me asegura, que es Moro. Ha fiero inhumano! 2. Yo pruebo que no es Cristiano. Aquesa es la verdad pura: Pero ya la llave echada he dejado: qué bebéis? Agua. Y vos no lo sabéis; qué es de la Puerta cerrada? Vergante, todo lo he oído; yo lo parlaré al Bajá. Pues que tan discreto estás, no se de por entendido. Qué es del vino? Sed testigos. Perro, de que lo han de ser? De que el que les di abeber era aguardiente de higos. Yo he de probarlo. No bebas. Solo es olor no es bastante. Señores; este informante no se perderá en las pruebas. Acaso ha sobrado alguna torrezhillo? Torrezcillo? De la sarten. Hametillo, son macartones de Atún. Amigo, si he de callar. : Qué dices? Para entre nos, solo de este Atún por Dios me quiero dejar untar. Coma, y calle. . Saberbién; en que calle sazonado se topa aqueste pescado? Solo en la de la farten. Venga un trago, no se pierda; de aguardiente. . Linda oruga! Es aquesta la verruga. Y tu gaznate la cerda. Un saborcillo a ese almagre tiene el dichoso licor. No beba tanto, señor, mire que se va a vinagre. Hamete, Palomo. . Malo. Pichones, cerrad espico. Callad, o no habrá aguardiente. Todos se vengan conmigo. Y hemos de irnos sin beber? Parece juego de niños. Callad, sino quieren verse como yo tope el tocino. Denos abesar un ala. Dios los haga palominos. A la robusta tarca de este ameno hermoso sitio, me despiertan con el Alba los sonoros pajarillos. Hacen en la galeria solo parece que miro; llevarle quiero estas flores, y si puedo sin registro le diró como es su padre el venerable cautivo, que del Bajá la crueldad tiene en prisión; mas él mismo por esta parte le acerca. . El corazón oprimido. de un cuidado, que le ignoro, de un pesar que no imagino, sin mí me tiene (ay de mí! qué será? mas si un suspiro me cuesta, mucho es el mal pues me dice aqueste aviso, que es el dolor ignorado, el más sangriento martirio, pues le niega a la razón de la razón el alinio. Señor. Turbar mi alegría? Hacen. Vencerme a mí mismo? Mira. . Qué pena! Repara. . Sin mi estoy! Que esos cautivos. Qué dice? . Tienes. Hacen. Hermoso dueño querido. Que Florinda esta noticia venga a estorbarme! Propicio a mis ruegos el Bajá, luego a Margarita ha dicho, que de la prisión la saquen, y que la traigan conmigo a mi cuarto; las albricias de aquesta nuevate pido. Fuego de Dios cual enfrían estas frasquerás de vivos! que mal en los calabozos sueñan por Junio los grillos! A tus pies, bella Florinda, mi pecho llega rendido a pagarte la fineza, que te debe mi cariño. Despejad de estosja nes la gente. . Después, cautivo sabré de ti lo que aquí quisiste decirme. Aviso que te importa una Corona, es el que he de darte. Amigo, aquí me busca. Si haré: a Dios, El vaya contigo. . Hacen, Florinda, ya he hecho todo cuanto habéis pedido, ya están de la prisión libres esos míseros cautivos. El perdonarlos, señor, fue acción de tu pecho invicto. Nunca de ti esperé menos. Señor, ya que he merecido el tener por abogados a vuestros nobles sobrinos, mirad como padre en ellos la razón de lo que os pido. En mi poder vuestro ruego imperio siempre ha tenido: que es lo que queréis de nuevo? Pedir por otro cautivo. Ya por él me ha hablado Hacen, y porque en día festivo de vuestras bodas no digan, que entre los demás cautivos se queda sin libertad ese que llaman su Cristo, pues el peso de oro ofrecen, vengan con él mis ministros, y en fiel valanza se ajuste el valor luego. Propicios cielos, amparad la causa del que poderoso os hizo. Pues el mejor Cortesano. sois de cuantos han nacido, tratadlos ligeramento a aquestos perros, Dios mío. A ejecutar esta orden ven Hacen, y aqueste anillo para franquear las puertas, puedes llevar: Los cautivos no pueden tener caudal que iguale a lo que ha pedido el Bajapor esta Imagen; y así darle detérmino a Don Pedro algunas joyas, que en empeño los Judios le darán cuanto pidiere, sabiendo que yo le fío. Prenderme? porque razón? 1. Por ninguna. . Así imagino; que se prende en esta tierra. 2. Libres salgan los cautivos de los calabozos. . Poco le duró a Hamete el oficio. Con cuantas verás, Florinda, sabes premiar mi cariño! Mas le debo a tu atención. Señores, quien tal ha visto? no hay oro en las Filipinas. para rescatar a Cristo, que como es todo de bronce, fuerza es que pese infinito. A tus pies llega, señora, un nuevo esclavo rendido, que es ley de la voluntad el no tener albedrío. A tu piedad le debemos la libertad, pues ha sido tu intercesión el decreto, que del rigor más impío, no solo indultó lo humano, mas se pasó a lo Divino. Don Felix, el cielo os guarde. El cielo vaya contigo. Entre bárbaros asisten, gran Dios, vuestros beneficios; Hacen piadoso estás joyas supo darme compasivo, por si el caudal nos faltase del rescate; mas que miro? Por el dinero, Palomo, parte presto. . En el camino ajustaremos el peso, que yo entiendo de guarismo, y aunque cuento por los dedos, sé muy bien cuantos son cinco, Qué suspensión a Don Pedro le tendrá tan divertido? Qué tendrá mi amado padre? La joya, cielos Divinos, que fue causa de la muerte de mi malogrado hijo, no es esta? . Padre, y señor, tu de esta suerte afligido? Margárita, si te acuerdas; mas no, que los dos muy niños eráis entonces. . Qué dices? Veneno para mi han sido los diamantes, el secreto del retrato peregrino de Doña Blanca mi esposa descubrirá este tornillo; si es ella, que fácilmente se venció al Impulso mío? mira de tu noble madre el retrato más al vivo. Esposa, si allá con Dios tu virtud ha merecido el lugar que con su sangre nos quiso feriar él mismo, tú como madre le pide, para templar mi martirio, pues me descubrió una hija, también me descubre un hijo. Sobre esa mesa ajustad el peso, y del triste sitio sacad vosotros la Imagen luego. . Mal haya el Córito que el martirio de la espalda dejó tan introducido. Viendo que es tan grande el peso, intentáis desvanecidos querer rescatar a oro la Imagen? ciegos delirios! Dónde, míseros esclavos, habéis de hallar compasivos caudal que iguale al rescate? cuidad de vosotros mismos, y no malogréis el tiempo de la libertad, cautivos. Cuando al peso celestial no iguale lo que he adquirido, mi esposa, mi padre, y yo de nuevo, señor, pedimos, que a pregones por las plazas nos vendan vuestros ministros. La libertad no queremos, dejando cautivo a Cristo; diga a voces el pregón en acentos repetidos, que por rescatar aDios, se venden estos cautivos, que es ley del que firme adora, venderse por lo querido. Y pues por culpas del hombre, que os vendiesen, Cristo mío, permitisteis, esta vez logre mi amante cariño, el ver vendiéndose el hombre al Redemptor redimido. Si yo me vendo, quisiera topar con algún Judio, que por Navidad la renta púsiese en Argel del vino, porque aquestos su ganancia o en el prometido. Llegad vosotros Cristianos, y si puede vuestro brío, poned en el peso luego al que adoráis. Eso pido. Cobre nuevo aliento el alma. Aquí, pues, de mis Morillos. Vos os quedad, que los sanos no permiten, padre mío, el que logre el corazón usar de tan noble oficio. Eso me dices, Don Felix? no debes de ser mi hijo: yo solo le he de poner en el peso, que mis bríos. de aquesta nevada escarcha todo el cielo han encendido. Mas que tiene el viejo verde unas fuerzas de sotillo. Grande número de Moros mover no pueden del sitio la Imagen. No hay levantarla. La resistencia no admiro, que no es bien que lleve aDios, el que no le ha conocido, Déjaros llevar del Templo, mi Dios, como un Corderito, y aquí resistiros tanto de estos peeros, vive Cristo que tiene razón tan clara algún misterio escondido. Llegad vosotros, Cristianos, Ayudenos vuestro auxilio. Yo voy a estorbarlo todo. . Ya llegan, y ya les miro postrados, que el pie le besan, ya los cuatro compasivos el grave peso levantan, o misterioso prodigio! los que tantos no pudieron, tan pocos han conseguido? Extraño asombro! No estrañes engaños tan conocidos. Sobre los hombros le sacán, y ya en el peso le miro galán pastor, que por gala sacaste el blanco pellico de los rubies más puros. sálpicados los armiños. Pésame de no haber puesto otropar de Villáncicos. De los ruegos de la culpa, por reducirme a tu aprisco, pendiente de ese cayado. todo tu cuidado miro; que liberal que franqueas los tesoros más divinos, pues con aquel que te pide, siempre manirroto has sido. Qué haces Hacen? Qué respeto arrebato el albedrío, dejándome libre el alma, robándome los sentidos? Cómo de su falso engaño. sigues, bárbaro, los ritos? Con ellos irme a Valencia esta noche detérmino, ya que sé que este es mi padre, y que Cristiano he nacido. Oh quién pudiera abrazar a Hacen, pues sé qué es mi hijo, que de lo que dijo Alberto, es la joya fiel testigo. Que lleguen a persuadirse, que pueda cuanto han traído igualar a tanto peso? con qué lástima los miro! que mal logrados en estos están todos los sentidos; ajustad esas valanzas agora, fieros ministros, echad oro de una vez. Ayudenos vuestro auxilio, Usad de vuestras piedades, señor, con los afligidos. En vuestro nombre, señor, mi pecho llega rendido. Con tres monedas, que acaso de las manos se ha caído, igual el peso ha quedado, quién vio más raro prodigio! Cabales son treinta reales las tres monedas por Cristo, Estando en el peso el fiel, fiel de peso tan divino, vino hacer que del tesoro, oro sobre a sus amigos. Cómo en un pobre pesebre nacisteis, Grano divino, no pesa más que una paja la espiga del mejor trigo. Por treinta reales, Señor, Que os vendan habéis querido. Por ajustar redimido. El precio de Redentor. Fineza de vuestro amor. Siempre más enamorado. Es la de haber igualado. La veta entre el hombre, y Dios. Porque halle vendido en vos. Lo mismo en que fue comprado En el número divino os admiré el más ingrato, que precio, número, y trato solo es uno, siendo trino: vuestro amor más perens rino me descubre la verdad, al ver que con majestad porque la Fese dilate, asiste para el rescate uno de la Trinidad. De entre las manos, la dicha sin esperarla se vino. Todo es mentira, y engaño, quitad, fieros enemigos, que no ha de pasar mi enojo por hierros tan conocidos. Aquesto solo queréis que pese, pese a mí mismo, todo aquel bulto? mentís otra vez, fieros Ministros, volved a poner el oro, que yo propio aquí advertido, quiero por mí, y por vosotros usar de este indigno oficio. Quién vende adios con desprecio, precio no busque infinito; infínito con quien trata, trata le venda en lo mismo. En el aire, Gran Señor, nos habéis dejado ricos. Cómo hacen lucir el oro las manos del buen Ministro! no sé que he visto, ay de mí! Contad presto; mas que digo, esas monedas, que quiero ver si iguala con lo mismo que quité del primer peso. En treinta monedas igualarse quiso el valor del cielo, dos veces vendido. Treinta monedas, Señor, son las delpeso. Eso mismo es lo que yo por mis manos hallo, que pesó al principio; Cristianos, la libertad os conduce mi dominio; no quede esclavo en Argel por mi decreto cautivo, y en esas dos galeotas, ligeras garzas de pino, venid conmigo a embárcaros, porque yo quiero asistiros, hasta que toquéis la playa de Valencia. Y yo te sigo. . Padre, merezca tus brazos quien de ellos ha carecido. La sangre, mas que el amor, que eras mi hijo me ha dicho. Llega a mis brazos, hermana Margarita. Aquesto mismo me pronosticaba el alma. De nuestro Dios son prodigios. Si el Cristo llevo a mi Hermit seré en poco tiempo rico. De esta historia verdadera por caso tan conocido. Matos, y Villaciosa, humildemente rendidos. Si le disculpáis los hierros los afectos de serviros. Aquí el más dichoso fin tendrá el Redenror Cautivo.
