Texto digital de Quitar de España con honra el feudo de cien doncellas
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- Atribución tradicional
- Antonio de Zamora
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- Antonio de Zamora Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Quitar de España con honra el feudo de cien doncellas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/quitar-de-espana-con-honra-el-feudo-de-cien-doncellas.

QUITAR DE ESPAÑA CON HONRA EL FEUDO DE CIEN DONCELLAS
JORNADA PRIMERA
̱, h, A ced alto aquí, Soldados, pues la orden del Rey, que tengo, es no pasar de este sitio. Ah del Valle. Habla más recio, que no te escuchan. . Cuitadas de nosotras! . Ah Monteros, ha Pastores, ved que hay Moros a vista de nuestro Pueblo. Asturianos Hijosdalgo, Montañeses Caballeros, tra. a las armas. . Guerra, g Nadie, en fe del bando impuesto, se mueva, que yo me encargo de sosegar su recelo. Sancha grita, prevenid los venablos y los perros para socorrerla. . Antes que tomen el paso estrecho, que va a nuestra Quinta, sea quien la asegure mi esfuerzo. Mira lo que haces, ama. . Mas que va, que fina en tuerto el acaso? . Un Moro viene hacia nosotros, y debo embarazarle el camino, pues me puse en el empeño: esto ha de ser. . Un saetazo le endilga al pestorejo, mientras yo hubo. Ah mal hijo del Berraco del Concejo. Por aquí:: . Moro, o Jodio (que yo poco os diferencio, pues todos son enemigos de la Vera Cruz de Oviedo no des adelante un paso, si no quieres que el ligero dardo de mi ballestón te abrá un foraco en el pecho. Qué es, Alá, lo que he mirado? no vi jamás en el suelo igual perfección. . De qué te has quedado tan suspenso? Pues es para lo que admiro poca causa lo que veo? Hermosísima Cristiana, quién eres? te envió el Cielo acaso al mundo por muestra de cómo son sus luceros? O los ásperos peñascos de Asturias te produjeron por milagro de sus riscos, por deidad de sus desiertos? Sol, por la sobrepelliz que saca a la Misa el Crego, que es carantoñero el Moro. Calla, bobo. . No, hazañero Moro, alabes mi hermosura; pues de lo que más me precio es del valor que heredé del solar de mis abuelos, y vuélvete, sino quieres que te mate. . Qué más muerto? tan poco fuego en tus ojos supones que hay( siendo bellos) que quieres, que entren las armas a socorrer los incendios? Pero porque con mi informe quisiera templar tu ceño; yo, divina Montañesa, aunque con esos quinientos Moros, que a distancia miras, vengo a Asturias, de paz vengo como lo muestra el no haber (en fuerza de mi precepto) dado un paso más, a vista de la novedad, que han hecho tus voces en sus Villajes: y si tú eres (como creo) huéspeda de esa cercana Quinta, bien extrañar debo, que no me hayas conocido, pues poco ha, que con el mismo motivo, me hospedó en ella la urbanidad de su dueño, como lo sabrás después. Ojalá no hubiese dentro otro riesgo en la hermosura de su sobrina, a quien debo amantes correspondencias, bien que esta belleza temo, que me ha de hacer ser ingrato. Africano yo no entiendo de más historias, que hacer por mi Patria lo que debo: tente allá, y no te me acerques más, porque por el incienso con que perfuma el Altar el Preste después del Credo, que del primer saetazo te eche a tierra. . Qué buen medio de estorbar lo que procuro es darme lo que deseo! Si esto viera Nuño Osorio su amante, yo le prometo, que non fuera el Moro en zaga. Díspara, dispara presto, sin recelar, que la fuga te desaproveche el riesgo. De suerte, que morir quieres al duro golpe violento de este dardo? . Quién lo duda? Quiéres? . Sí. Pues yo no quiero. Vamos, Sol, Toribión, vamos. Mira, esquivo asombro bello, que concederme la vida, no es perdonarme el aliento. No me sigas. e Mas que cuesta el amorio un denuesto. Qué no te siga me mandas, llevándome tu despego el alma? pues cómo, ingrata, podré vivir si te pierdo? tras ella iré. Laín, padre, Gónzalo, Ramiro, Mendo, nadie me oye? Aunque más alas calce a tu desdén el viento, te ha de alcanzar la porfía de mi amor. , . Acudid presto, que viene tras mi ama un Moro. Fatigado pie ligero, de cuando acá del cansancio se deja vencer mi esfuerzo? qué haré, Cielos? Ya, divina Asturiana, que te tengo en mi poder: 1. Aquí están. 2. Muera. . Muera. Pues qué es esto? Mi padre es. . Aquí García! más disimular pretendo, hasta ver si me conoce. Mas qué es, Cielos, lo que veo! . Sancha mi hija con un Moro en el bosque? él tan suspenso, y ella tan muda? . Oh amor ha dado bulto al deseo, o este es Abdalla. . No habláis? pues si me enfado, aunque viejo, yo lo sabré de otra suerte. 3. Para qué es andar en cuentos, sino acabar con él? . Basta: y mirad vos vive el Cielo, Moro, que si no deshago mi duda con vuestro acento, he de hacer::- Pues quién sois vos, para querer tan soberbio, que os haga árbitro la ira? García soy, cuando menos, de León en las Asturias tan antiguo Caballero, que desde Pelayo acá aún no se ha atrevido el tiempo a mi solar por mirarle coronado de trofeos: mi espada, a quien ya le ha dado voto de la fama el templo, bien claro a vuestras Escuadras se lo ha dicho, cuando en medio de mil Moros, era rayo en las campañas del Duero; y en fin soy::- . No prosigáis, que habiendos oído, intento. Qué? Que este abrazo os responda. Abdalla Melique, cierto, cierto, que como los años me tienen ya casi ciego, no os había conocido. A mí me pasa lo mismo al veros pero a bien, que ya con esta acción lo enmiendo. De mi padre amigo el Moro? . muy buena hacienda hemos hecho. La primera vez es esta, que no ha mentido el contento. Penas, Abdalla en Asturias? . no viene él a nada bueno. Pues a vista de este acaso fuera delito el silencio; Don García, aquel volante armado escuadrón ligero de quinientos Moros, que hoy alto a vuestra vista han hecho, es la escolta con que hoy al Campo de Asturias vengo de orden de Almanzor; la causa luego la sabréis: y puesto que para vuestro desaire la dirá aprisa el efecto; baste decir, que asustados los Palsanos al estruendo de oír cajas, me obligaron a seguirlos con intento de quietar su sedición; pero en vano, pues habiendo sido solo esa Aldeana celo quien los avivó el re de ver Tropas::- No más, basta, pues lo demás del suceso la misma acción me lo ha dicho; y pues no es mucho, que habiendo criadose mi hija en Pravia::- Mi hija dijo! En un Convento todo el tiempo, que en mi casa (cordura, disimulemos) huésped os tuve aquel año, que para cobrar el Fendo estuvisteis en León, no pudieseis conoceros, ni ella a vos, ni vos a ella; ved si premiando mi afecto queréis repetirme el logro de favorecerme, siendo mi Quinta vuestro hospedaje. Vuestra fineza agradezco, y vos perdonad, señora, el susto. , . Guardeos el Cielo. Tendo Vela, bienvenido. Mucho, García, me huelgo de veros tan alentado. Viniendo este Caballero de orden del Rey a buscarte, le traigo conmigo, a efecto de que más presto te halle. Sois vos, ahora que os encuentro, Abdalla Melique? . Sí. A espacio, a espacio, recelos. . Si hubiera venido Osorio . (lince rapaz, niño ciego) qué otro fuera mi alborozo! El Rey mi señor, atento al mensaje, que con vos hace Almanzor vuestro dueño, en orden a que a sus armas se les facilite el Fendo de las cien Doncellas, dice, que estando aplaudiendo el Pueblo su nueva coronación, (gracias al noble denuedo de Nuño Osorio, pues él fue quien castigó el arresto de Frisnando, y Alárico que traidores, ambos ciegos, faltando a su ilustre sangre, quisieron quitarle el Cetro) no será justo mezclar júbilos y desconsuelos; pero que en breve os dará, luego que cese el festejo, la respuesta de si acaso os le concede, o no el Reino: y a vos, García, pues quiere, que se vea en un Consejo materia tan importante, os manda, que luego luego partáis a León conmigo, fiando de vuestro celo las advertencias del voto, y los logros del acierto. Decid a su Majestad, que en cuanto al término impuesto, le obedeceré rendido, esperando todo el tiempó, que gustare, mas que en cuanto a que con ningún pretexto niegue las parias, de parte del Rey mi amo le prevengo, que en faltando a esa palabra, pasará su Alteza el Tejo con tan numerosas Tropas, que entrar pueda a sangre y fuego, no solo en los de León, pero aún los muros de Oviedo. Está bien; mas vos García, qué me respondéis? Pues, Teudo, eso dudáis? al instante uncid los novillos negros a aquel carro, que entoldado está de los reposteros de mis armas, pues así se obedecen los preceptos de un Rey. . Vamos aprisa. . Quién, amor fuera con ellos . para ver a Osorio! . Sancha, Aldonza, venid. . Mi afecto apenas sabe los ojos apartar de lo que quiero. Y si a mí me cae la suerte, qué he de hacer yo? Buen remedio: no vais por doncellas? . Sí. Pues, hija mía, no serlo. . Ay Amir! que la hermosura de Doña Sancha me ha muerto. Qué dices! . Que de sus ojos el dulcísimo veneno hirió al alma. . Y qué discurres hacer habiendo tan presto de marchar? . Que pues tú eres en la pintura tan diestro, que tus pinceles aún saben dar bulto a los pensamientos, de ella me hagas un retrato, por llevar ese consuelo conmigo. . Cómo tú puedas facilitarme los medios, lo demás está a mi cuenta. Pues ven, que en mi tienda espero decirte lo que discurro. go. Callemos, amor, callemos, que yo también de su prima en los ojos lisonjeros en un instante he bebido mucho número de incendios. . El día en que está el Lugar rebozando de placer, de ser visto huyes, y ver? Poco hay, Tello, que admirar en quien sabe, qué es amor, y ausencia, pues mal podía ser logro de la alegría el que es ocio del favor. Ya sé, que es con quien te ha herido el cegato rapagón Doña Sancha de León, y que habiéndote venido de la Aldéa en que vivías a despachurrar el bando de Alárico, y de Frisnando, ha una eternidad de días, que no la ves. . Aunque sé, de en mi amor y su constancia interpuesta la distancia, o podrá eclipsar la fe, lo sé (ay Tello!) como vivo Buen lo sería, que su padre Don la trujese con motivo de las fiestas; y más cuando quiere el Rey, que en el Consejo tenga su lugar el viejo. Cuando está el Moro esperando la respuesta, en vano arguyo, que valga en lance tan fiero más voto, que el del acero. Luego es el parecer tuyo, que el Fendo se niegue. Es llano: pues como un Cristiano Re puede sujetarse a ley tan vil? . Ah buen Asturiano! atente a eso, y con la maza si se ofrece la ocasión haya golpe y coscorrón de pateo. Plaza, plaza. Sin duda el Rey ha pasado a tener la conferencia a la sala de la Audiencia. Pues también eres llamado, a Diós. Adiós; mientras yo hoy hago al mundo notorio el valor de Nuño Osorio. Volvió Teudo Vela? . No señor; pero no podrá tardar, estando tan cerca la Quinta de Don García. En su valor, su experiencia, y sus canas, aseguro el acierto de materia tan importante. . Aunque todos, señor, la vida expusieran por negar el cumplimiento de Padrón tan ruin, es fuerza ver el miserable estado del Reino. Deme tu Alteza los pies a besar. . Honor y A de Le ega, rías, l llega a mis brazos, pues debo a tu valerosa diestra la Corona que me adorna. No soy más, que hechura vuestra; pero ya Teudo, y García entran. Dichosa mi estrella, glorioso Alforto el Segundo, pues me permite que pueda ir borrando con los labios la estampa de vuestras huellas. No estéis así, que a vasallos, García, de vuestra esfera se debe este honor. . De nuevo vuestros favores me alientan. Pues al general aplauso con que la Corte me espera no es bien desfraudar el tiempo, sentaos. . Nuestra obediencia callando responde. . Oh cuanto mi sentimiento se esfuerza despejad. Como el Rey siga mi opinión, todo se enmienda. Bien sabe Dios, Caballeros, que antes de hacer la propuesta a que os llamo precisado de mi obligación, quisiera, mas que haber nacido para ceñir la Corona Regia de Asturias, y de León, vestir una pobre jerga en sus montañas, rigiendo tímido escuadrón de ovejas; pues allí el pobre ejercicio del cayado me eximiera del susto, que traen consigo las cuidadosas taréas de ser Rey (o Cetro! cuanto mas de lo que vales pesas! Ya sabéis, que aquel bastardo Manregato, indigna afrenta de Froy Alfonso, y Fabila, gloria tenga) rdoves Moro freci io el Fen ci ienDo cellas; la mitad de ella S P y la otra mitad Pecheras. Dios se lo haya perdonado, que aunque tantos males cuesta, no pasan nobles vengarzas los umbrales de la huesa. También sabéis, que no obstante cuando murió hallarme fuera del Reino, atento Bermudo, que fue llamado a la herencia, viendo en mi mejor derecho, se partió (ójalá lo hubiera hecho yo, a Saagún, en donde retirándose a una Calda, del Avito de Banito vistió la cogulla negra. Hoy, pues, que dichoso logro mirar por Nuño deshechas las traidoras asechanzas de mis contrarios, ordena quizá para mi castigo la Divina Providencia, que de parte de Almanzor Abdalla Melique venga pidiendo el Fendo ha fortuna! por cuanto diera tu diestra una dicha, sin que hiciese la costa de muchas penas!) Yo que en la ocasión presente no sé a lo que me resuelva, os he llamado, seguro de hallar en vuestra prudencia luz, que deshaga el confuso vapor de tantas tinieblas, como a mi discurso ofuscan: y pues no nos da la priesa del Maro término para dilatarle la respuesta; decid, como buenos hijos de la Pa la, lo que pueda hacar Don Alfonso el C para hono de su Diader amparo de las mujeres, y crédito de la Ig esia. Aunque parezca osalía, que antes que todos pretenda hablar delante de vos, no será mucho que crea, que estás y así con vuestra licencia, dando yo mi parecer, digo, señor, que me pesa de que en mi ocupe el lugar de la lanza la muleta, para no hacer que las obras respondiesen a las quejas: pero pues ninguno habrá, que dude cuan bien lo hiciera, a dejarme mis achaques manejar adarga, y rienda, con seguridad podré deciros, que aunque Dios llueva Moros, como cuando el Cielo cierne menudas las perlas, neguéis el Feudo; pues aunque para negarle no hubiera después del justo cariño, que se les debe a las hembras, más razón en lo Cristiano, que no exponer su flaqueza, si esposas, o Barraganas con los Alarbes se mezclan, a que muden ley, siguiendo los errores de su fecta, debieramos morir todos. Eso de que todos mueran se ha de mirar más de espacio, atendiendo a cuanto deba entre dos iguales daños abrazarse aquel que sea menos gravoso a la Patria. Ordono Juarez de Albelda bien claramente, señor, en todo lo que aconseja da a entender que no tiene hijas. Lo mismo si las tuviera aconsejara; y si en mí sacáis esa consecuencia, sacaré yo contra vos la de que es vuestra fineza más interés del cariño, que ley de la conveniencia. Lo primero es, que yo fío e las piedades inmensas de Dios, no me dé el pesar de ver en esa tragedia a una que tengo; y lo otro, que a ca la suerte en ella, no fuera la pr que en mi gloriosa ascendencia se sacrificó a la Patria. Esa es paciencia por fuerza, no es mérito. . Pero en fin no deja de ser paciencia. Nuño Osorio, decid vos qué os parece? . Cuando arriesga su fama, señor, el Reino, qué quieres que me parezca? que a todos quinientos Moros, y a Abdalla, que los gobierna, matemos a cuchilladas, antes que nuestras parientas vayan a ser sus mujeres. Suponiendo, que la empresa se logre, y nuestro peligro por ahora se desvanezca, mañana pasará el Duero Almanzor con sus banderas, y las cien hembras negadas costarán a nuestra tierra cien mil hombres. . Si cada una vale, ajustada la cuenta, mil, que importará (mirando la suerte de defenderlas) si cien mujeres se ganan, que cien mil hombres se pierdan? Mucho; pues cualquier Monarca, que tan sin vasallos queda, l Cetro. solo es fantasma de Igual para su Diadema será mejor tener muchos sin honra o pocos con ella? Nuño Osurio, aunque tan vano la pasada acción os tenga, un hombre nunca es más que uno. Si es, pues entre el que aconseja, o lidia, vale uno que obra, por muchos, que lisonjean. Conmigo en ese concepto no hablaréis, pues la Agarena vanidad sabe, q de siempre volvió mi lanza sangrienta. Yo hablo a todos, y a ninguno, quien lo entendiere lo entienda. Los juvéniles alientos del valor, tal vez disuenan de la madurez, que el tiempo ha dado a las experiencias de la edad. . No quiera Dios, que aunque estoy viejo, consienta en tan vil acción. . No es proseguirla, cometerla. Hacer otro lo peor, no es razón, para que pueda yo hacer lo malo. Quién juzgue, que mi acción::- Saucho de Dueñas, basta, y pues de cinco votos me aseguran en conciencia los tres, que negar el Fendo no conviene, aunque lo sienta: Ordoño Juarez? . Señor. Mañana así que amanezca iréis a decir a Abdalla (pues lo quiere así mi estrella) que el Fendo se le concede, y luego que se fenezcan las fiestas, procuraré empezar las diligencias, para despacharle aprisa, en cuya precisa tregua no sus Tropas hostilicen esas míseras Aldeas del contorno. . Yo, señor, procuraré dar la vuelta cuanto antes. , . Pues ya aquí no hay mas que hacer, dadnos licencia. Id con Dios. Ordono, Sancho, buena la arrogancia queda de los dos. . Qué querías, que votasen sin advertencia un decrépito, y un mozo? . Con que en fin queda resuelta la entrega del Fendo? . Sí. Dios quiera, señor, Dios quiera, que no nos pese después, como temo. . Vuestra queja, García, tan justa es como la acción lo dijera, a darme lugar el tiempo: pues bien se cuanto convenga al lustre de mi Corona deshacer esta cadena, que en cada eslabón que añade, muchas injurias aumenta: y pues ahora permite el Cielo mi fama padezca este oprobio, de ambos fío, que tomando a vuestra cuenta este empeño, tenga logro la determinada entrega del pedido Feudo. . Aunque votamos que no se diera, una cosa es discurrir y otra obedecer. . En esa suposición, vos, Osorio, porque el Pueblo no se atreva a contradecirlo, habéis, por lo mucho que os respeta, y porque os lo pido yo, de entregar las cien Doncellas al Moro. . Ved, gran señor::- Esto importa. . Es ofensa de mi valor. . No hay disculpa: y así la rodilla en tierra, hacedme pleito homenaje con todo el valor y fuerza del duelo, de que escoltando las infelices ballezas, las entregaréis a Abdalla. Yo lo juro, aunque quisiera morir antes. . Vos, García, pues importa que esté cerca Nuño de Abdalla, llevando alguna gente de guerra disimulada, entre tanto, que él da a Cordova la vuelta con pretexto de la caja, que le hospedaseis quisiera en vuestra Quinta. . Cuando es tener tal amigo en ella interés mío, ganancia será, señor, la obediencia. Yo os lo estimo. Ay Sancha mía! cuán presto podrá a la esfera de tus luces mi esperanza volar mariposa ciega. Y ahora porque no se quejen las lealtades que me esperan: adiós. Si fuere verdad lo que las Criadas cuentan del amor de Nuño, y mi hija, con casarlos se remedia cuanto antes. Vamos, señor, pues ya cajas, y trompetas dulcemente nos avisan de que la función empieza. Dios quiera, que los clarines en sordinas no se vuelvan para nuestra desdicha. Ataja, ataja, pues herido hacia al Río el corzo baja. Nadie seguirle trate, pues mi brazo ha de ser quien le remate. 1. Échale otro lebrel. Aldonza hermosa, no huyas de quien oculto en esta umbrosa maleza te ha esperado. Desconocido Labrador, que osado (sin mirar que en acción tan atrevida la gente os ha de ver de la batida) parar quieres mi planta, quién eres dime? Porque en duda tanta, ya que empeñada, como verse deja, siguiendo al corzo el escuadrón se aleja, creas que no hay traición que te amedrente, este papel informe mudamente, que en mi mano se halla. Papel para mí? . Sí. De quién? . De Abdalla: y pues él venir me hizo en este traje, porque del Villanaje nadie conozca la cautela nuestra, no de mi desconfíes. Muestra, muestra: ya yo, amor, me espantaba de que atento con algún fingimiento no se diese a mi fe por entendido. . Pues de esta industria Abdalla se ha vali- fingir solo me toca, (do, y hable el tiempo primero que la boca, por más que ayer cuando la vi en el valle, de esta mujer la perfección, y el talle con suaves enojos el corazón me hiriese por los ojos. Pues en este papel solo previene Abdalla, en tanto que a buscarme viene, que haga por vos, Amir, una fineza; ved que mandáis? La sin igual belleza de Sancha vuestra prima, a quien ya por su dueño el alma estima, me ha rendido de suerte, que de su ausencia inferiré mi muerte: y pues se apresta nuestra marcha, arguyo solo un retrato suyo, templando de mis ansias la violencia, iris pintado sea de esta ausencia. Retrato suyo? . Sí. Cómo ser puede, que haya quien le ejecute, sin que quede arriesgado el honor de su hermosura? Como siendo tan diestro en la pintura yo, que de mi pincel la sutileza da nuevo ser a la naturaleza, a hacerle me prefiero, como ponerme ofrezcáis primero de este traje, que veis disimulado, donde la última mano dé al traslado; pues como ya sus señas en la idea impresas tengo (aunque difícil sea) hecho llevar ofrezco su rasguño. Cómo podré sin ofender a Nuño, sabiendo que la adora, contra él, y contra ella obrar traidora en conocido agravio de su fama? pero algo se ha de hacer por quien se ama, cuando de Amir, su general Teniente, se interesa el amor. Ved que pendiente, hermosa Aldonza estoy de la respuesta, Cómo puedo dejar de ser::- Cuál? . Esta. O qué alegre a la Aurora celebra el valle, cuando el Sol va dorando blancos celajes: trebole, que le adulan las fuentes, trebole, que le cantan las aves. Pues habiéndose apeado, de, Zagales, muesamo v haya gita. . . Toca, toca ese tamboril, vinagre, y cante Sol. . Esas voces, que de aquí sueñan distantes, muestran, que mi tío vuelve de León, y pues hallarme con la familia es preciso, cuando su venida aplauden, idos, no sea que os vean. Cómo es posible ausentarme sin saber::- . Qué hay que saber? pues para que en cuanto cabe os sirva yo, Amir, no basta saber que Abdalla lo mande? Si supiera, que es la copia . para él? Los Cielos os guarden por la fineza. . Idos presto, que yo por aquesta parte saldré al encuentro a la tropa. Y yo porque algo adelante en el dibujo, pues traigo el lapicero, y el naipe, por si acaso vuelve Sancha, me pondré donde la alcance a ver, pues lo facilita el disimulo del traje. Adiós. . Adiós. . Es posible, de a un arrojo tan notable me exponga yo! pero cuando estuvo cuerdo un amante? Por aquí. . Por aquí. Hola, vuelva el baile. . Vuelva el baile. Oh qué alegre a la Aurora celebra el valle, cuando el Sol va dorando blancos celajes: trebole, que le adulan las fuentes, trébole, que le cantan las aves. Mucho, Zagales, estimo vuestro afecto. . Oigan el diantre: pues acaso semos tontos mosotros? . Usted se pare, y verá dos mudáncicas, que han de saberle a tomates. eñor, bienvenido. y Aldonza, con bien te halle: pero a dónde está mi hija? Empeñada en el alcance de un corzo, que con los ganchos iba atropellando el aire, la dejé: mas ella viene. Pues allí he visto a mi padre, seguidme todos. . Jamás vi mujer que más gustase de andar persiguiendo fieras. Gracias a amor, pues afable . me ha concedido la dicha de que en sus ojos me abrase. Señor, señor, era hora de que llegando a mirarte, de las penas de la ausencia nos consuele tu semblante? Llega a mis brazos. . Ay Dios! que está aquí Osorio. . Salvaje, como a su mested no das la bienvenida? . Al mirarle, quiera amor que no me turbe, . porque no malicie alguien nuestro cariño. . Conoce, hija, por lo que importare: A quién, padre? A Nuño Osorio, que es el que tienes delante; pues desde León conmigo ha venido por honrarme. Es este aquel Caballero (perdida estoy) que arrogante a Alfonso (no puedo hablar) de tanto traidor cobarde librar supo? . Si señora, y (que no disimulase su turbación) mucho más que cuando el Orbe me aplaude, el Rey me estima, y en fin me respetan los Alarbes. Agradezco a mi fortuna la de haber podido hallarme donde al ver vuestra hermosura en los decentes altares na, y otra de mi respeto nsagre. rendida atención co Ya está enten Rabiando estoy, porque canten las clopillas, que hizo el Cura. Como mi tío no sabe el amor de Sancha, y Nuño, no es mucho que no repare en sus acciones. García? Abdalla? en estos parajes a esta hora, mucho lo extraño. Como a vista de mis Reales os vi pasar, no he querido (pues no es la distancia grande) que os fueseis sin veros no es sino por ver si lograse saber si habló Amir a Aldonza. De la merced, que me hace vuestro favor, nada extraño. Sancha, Aldonza, perdonadme si viéndoos aquí, me atrevo a llegar (ay dulce afable hermoso veneno, y cuanto te agradezco el que me mates!) Conoced a Nuño Osorio, cuyos aplausos esparce la fama al Orbe. . Ya el eco de liras, y de metales dijo sus glorias. . No mucho: pues ni el valor, ni el dictamen bastó, como ya os habrá informado Ordoño Juarez de orden del Rey, a que el Fendo se niegue. . Pues el negarle, viniendo a pedirle yo, os parece que era fácil? A mí me parece, que (si ya no es que yo me engañe no era muy difícil. . Eso se viera después y baste, que tan sagradas materias no merecen que se traten tan en público, además d le que para sosegarse, L on García de León de por medio. . Zape! 1. Y pues para divertirnos no está el gozo muy distante, Muesamo. . Volved al baile. . o que ya estaban por dar vueltas brincando los carcanales. Choz me ha hecho la picarilla, y si al mirar su donaire la pongo una vez los puntos, no haya miedo que se escape. Sancha, Aldonza, en este sitio os sentad. Ea, compadres, andar, y otra vez repitan los acentos de endenantes. Como con los reflejos que Apolo esparce, cobran muchos alientos rosas, y sauces. 4. Trebole, que le adulan las fuentes, trébole, que le cantan las aves. 1. Como en toda la selva desde que él sale, los corderillos balan, las fieras pacen. 4. Trebole, que le adulan las fuentes, trébole, que le cantan las aves. Ea, bueno está y pues es hora ya de retirarse, . antes que el Sol nos fatigue con el incendio en que arde, vámonos poquito a poco hacia nuestra Quinta. . Dame, pues es obligación mía, licencia de que acompañe a Sancha. En quien ya la tiene, será el pretenderla en balde. a Pero ay Dios! Porque no logren del campo las vanidades de que tuvo al Sol más cerca, alzad. . Esa mano nadie la merece, Ni uno, ni otro, quitad. 2. Aunque::- Mi atención::- . Mi cortesía::- Ya basta. . Brotando agraces está el viejo. . Oh qué mal hice en que mi pasión declaren mis celos. . Ya de las señas, que Aldonza al descuido me hace, sé que estuvo Amir con ella. Vamos pues. . Hijas, andares. Ya te sigo. Aunque un acaso fue el motivo de igual lance, siento el disgusto de Nuño. Cantando iremos delante mosotras. . Adiós, Abdalla, Los Cielos, García, os guarden: oh cuánto esta acción me ha dicho! . Oh cuanto, o cuanto, pesares, . me da que temer su arrojo! Que no haya podido hablarle? muerta voy! Yo voy sin mí: o quiera el Cielo, que paren tanta confusión de dudas como a mi pecho combaten! tas cralta la
JORNADA SEGUNDA
JORnada segunda Dónde vamos? . A dónde ya que el retrato adelantado tiene tu amante cuidado, puedas (sin que alguien quizá te vea, ni entre en sospecha) verle acabado por mí. Como desde que amé, y vi a Sancha divina, hecha la primera mancha tengo (como este naipe asegura) hoy que acabar la pintura con este disfraz prevengo, que me pongas falta (a fin de darle la última mano) donde al pasear el ufano Hibleo de ese jardín, aceche su perfección. Pues la palabra empeñé a Abdalla de que a tu fe diese alivio mi atención, a un cuarto desocupado, que al jardín cae, ven conmigo, por si tu intento consigo; pues aunque esté destinado para Nuño Osorio, a quien mi tío en su casa hóspeda, bastante tiempo te queda de lograrlo. . Dices bien, pues nada hay que se resista al pincel de mi destreza. Posible es, que una belleza te hiriese a la primer vista, tanto, que ver y adorar uno mismo vino a ser? Pues cuando hubo menester más términos un pesar? Y Abdalla Melique, di, se acuerda de mi favor? Callarela, que otro amor . es quien me ha traído aquí. Tan fina a esa confianza corresponde su fatiga, que no hay hora en que no diga para adular su esperanza::- De las flores que al Alba la abeja encuentra, deja la menos linda por la más bella. 4. Cuenta con la avecilla; miren la abeja como busca la rosa, y huye la adelfa. Sancha ha bajado al jardín, pues ya cantan. . A qué aguardas, que en darme un alivio tardas? Pues de su ameno confín es esta llave, di a Abdalla, . que con ella a verme venga cuando ya la noche tenga en la reñida batalla de sombra, y luz, Luna, y día, lleno de horrores el viento a conseguir tu intento ven, pues la fineza mía te pondrá junto a una reja, para que estés en acecho. Aunque arda el volcán del pecho, silencio, silencio, queja; pues de saber mi afición aún no es tiempo en mi cuidado. Oh cuánto susto me ha dado oír, que dice la canción::- , . Cuenta con la avecirla, miren la abeja como busca la rosa, y hube la adelfa. Ven por aquí, y del veloz eco cese la dulzura. Por qué? . Porque mi ventura se embaraza con tu voz. De qué vienes tan contenta? Ay mi Sol! mas me he alegrado, que si el Rey me hubiera dado cien maravedís de renta. Sepa yo el bien, que a ser pasa fortuna de tu avolorio. Sabe::- . Qué? Que Nuño Osorio se queda huésped en casa. En casa? . El Rey le mandó a mi padre que le hospede, para que a la vista quede de ese Moro que llego; y el buen viejo alborozado le obedeció como es ley: páguéselo amor al Rey, que tan buen día me ha dado. Ahora, aunque nueso señor rabie, enquillotrarle, y zas. Bien sé, que él me quiere más, que quiere al Alba la flor, el pez al mar, la ave al viento, y al día la noche oscura. Pues aí solo falta el Cura, que haga tu desposamiento. Débole tanto a su amor, que en nada que no le cuadre daré disgusto a mi padre. El vien e Sancha? . Señor? Qué hacías? . Conmigo en pos lamentaba las quererlas de llevar las cien Doncellas el Moro mal le haga Dios! Ya el Rey, por consejo impío de alguien, que a su lado anda, que el Fendo le entreguen manda. Pues con ella está mi tío, de estas ramas amparado cuida de que no te vea. Si haré; y para que no sea el faltar tú de su lado reparable, vete. . Amor, o cuantos daños ha hecho un amoroso despecho Ea, pincel, tu primor resucite una esperanza. Vete tú allá fuera. . Andar: y pues en esto de amar me bulle la remembranza del pulido mandadero que de Osorio es arrendajo, perdóneme el estropajo. Fingiéndome airado, quiero . apurar si es que ama a Osorio. Para desmentir mis cuitas, . me socorran las benditas Ánimas del Purgatorio. Ya que contigo he quedado a solas, hija insulente, hembra ruin, mancha viviente de mi solar y mi estado; es este el antiguo honor con que tu madre, y mi esposa (que en el Cementerio posa del Señor San Salvador) aliciono tu niñez? pues faltando a esta costumbre, como me das pesadumbre al cabo de mi vejes? Piensas, porque te consiento con el ballestón al hombro ir a ser cazando asombro ya del monte ya del viento, que te he de sufrir también, si las, en mis ultimos di las tus barraganerías? Pues por Dios::- La voz detén, y ya que tan sin razón deja, señor, tu crueldad ajada mi vanidad, y ofendida mi opinión, dime en qué estriba igual mengua, y ten por cierto primero; que si algún invencionero, hablador de mala lengua así me desacredita, y tú a creerle te reduces, le he de matar, por las Cruces del Calvario de la Ermita. No es mentira, yo lo sé. Pues qué es lo que sabes, di? No quieres a Osorio? . Sí, P es no ha de decirse, que siendo buena la elección, de que la hice me arrepiento. Hay tan raro atrevimiento! Hay más nueva confusión . En fin lo confiesas? . Pues? A eso te atreves, traidora? r Como me escuches ahora, as que me mates después. adre Don García, a quien reconozco por ser de mi vida, por luz de mis ojos. Un día, que a caza vino Nuño Osorio, él, y yo seguimos la fuga de un corzo; al vernos a orillas de un travieso arroyo, me hirieron el alma su talle, y su rostro. Yo le quiero, él me ama, deseando en somo, que nos una el yugo de este matrimonio. Su solar, ya sabes tú, cuanto es heroico, pues su escudo adornan los triunfantes lobos. Su valor no es menos, pues con noble arrojo de un revés derriba millares de Moros. El fue solamente quien al Regio Trono restituir supo al Segundo Alfonso. Dígalo Frisnando, Alárico y otros, que ya son alfombras del triunfante Solio. Todas estas prendas, y otras que no acoto, son buenos padrinos para un desposorio. Mas si te disgusta ver el desahogo, con que mi ansia gimo, y mis penas lloro, del vendado niño hablen en mi abono el carcaj de acero, las saetas de oro. Y pues a tu gusto me consagro y postro, besucando él su puesta de finojos; este bien te plazca, o el puñal lustroso en mi pecho tiña su recato corbo. Páguelo mi vida, si te ha dado enojos un amor, que un tiempo se creyó dichoso; porque en mi sepulcro diga el mundo todo, sobre el campo blanco el letrero rojo: Aquí yace Sancha de León, y Osorio, lo uno por su padre, lo otro por su novio. Bien mi intención he logrado; . o al contemplar su ahogo, estoy ar darla un abrazo. Co que @oigo, ha estoy mil veces dudoso. No me respondéis? De suerte, que solo ha de ser tu esposo Nuño Osorio? Qué he escuchado! Aunque lo riña el decoro en hablar de esta manera, yo, señor, no quiero a otro. Alma, albricias. Pues discurro (si mis blasones recorro) que no se desdeñe Nuño de emparentar con nosotros: yo iré a verle, y::- Para qué? si agradecido, y gozoso (una vez que oí mi dicha) con las lágrimas, que al rostro va vertiendo la alegría, la tierra que pisas mojo. Levantad, hijo, del suelo. Adiós! él lo ha oído todo, mal haya mi flaco sejo. Pues aún dudo receloso mi bien, crezca la evidencia nuevas razones al gozo. Sancha, y tú qué dices de esto? Yo no tengo gusto propio, tu obediencia es mi albedrío. Pues si yo he de dar mi voto, así ha de ser: Sol, Aldonza, Laín, Criados, ola, Mozos? De qué das voces? Qué ordenas? De cuando acá este alboroto, tío en casa? . La sesera ha perdido el vejestorio. Yo por criado de Nuño bien puedo meterme en corro. Pues viniendo tanta gente, a que me vea me expongo alguien; a estotro aposento me retiro, mientras logro la copia feno za. Ti y pues lo suplicamos todos, dinos, qué es esto? Que Sancha, para que yo sea dichoso, con Nuño Osorio se casa. Qué decís? Que yo estoy loco de placer. . De mi cariño recibe, prima, en abono . este abrazo. . Ved, que son los cumplimientos estorbos. Mi placer me dejo inmóbil. . Mi dicha me tiene absorto. . Ahora bien, pues yo só en casa el Criado más sabiondo, allá va mi enhorabuena. Qué es lo que dices, zamborro? Pues déjeme usté, que a bien, que yo no só ningún tonto, y ahora lo veréis: muesama, si yo, sí, cuando, si como, Dios la haga a usté muy dichosa in sécula seculorum. No lo dije yo, que había de ser un disparatorio. Ea, Sol, en aquel lecho, en que la siesta reposo, ropa no estrenada echa, y para mayor adorno pon la telliza bordada de águilas de seda, y oro. Tú, Aldonza, del cofre nuevo saca el vestido, y el moño, que se ponia su madre el Jueves Santo, y el Corpus. Vosotros, mientras un baile con la gente del contorno se previene, id al corral, y para la cena prontos matad hasta seis gallinas, aunque lo sientan sus pollos; pues con ellas, dos cabritos, un ganso, y cuatro palomos, podrá quedarse a cenar el Cura. . Pues hay bodorrio, ama, fártate de hacer esguinces, y moscorrosíos de lir Ten ese estrivo. Mas qué estruendo es el que noto en el zaguán? Yo iré a verlo. Oye, Reina ya que somos de una casa, trate usted de no hacerme hacia lo zonzo tantos dengues. . Caballero, cuide usté de su negocio, y menos bulla. . Qué mal . aparto de lo que adoro la vista. . Con ver a Nuño . parece que me remozo: dichoso día! Un pulido mandadero, que en lo airoso ser de nuestro Rey semeja, como de un caballo tronfo, colándose por la Quinta, por ti pescuda. . Aunque solo hoy de mi ventura cuido, por si es mensaje de Alfonso, que le reciba es preciso; y así, hacia el cuarto que a Osorio le tenía prevenido, le encamina. Qué es lo que oigo, desdichas, pues que halle en él es fuerza a Amir, si no corro a embarazar el empeño. En tanto, que yo me informo de quien es, y a lo que viene, acompañadme vosotros, porque vea en mi familia el fausto con que me porto. Tras ti vamos. . Si es alguno de los que contra mi voto cuidan de entregar el Fendo, ni verle, ni hablarle escojo, por evitar competencias. Sígueme, hija. No, amoroso afecto, temas, pues ya todo ha de ser alborozo. Ay Sancha! que el corazón . se está vertiendo a los ojos. Por Dios, que si entro en el baile he de brincar como un corzo, para herir de nuevo a Tello. Oyes, Sol, pues voto al sor que si hacia allí miras, ha de llevárselo el dimoño. Por qué? . No eres muy segura, y me provocas al mozo. Anda aprisa (ay de mí!) Pues qué hay de nuevo, Aldonza, en ti? Que mi tío con todos los de casa entra a este cuarto; y pues su puerta pasa de él al jardín, por ella sal aprisa. Cómo, si de mi intento les avisa el retrato que llevo, pues recién colorido, mal me atrevo a ocultarle (ay de mí) sin que se borre? Pues con nada el acaso nos socorre, de esta ventana al hueco (hados crueles!) fía paleta, lamina, y pinceles, ocultándolos yo de esta cortina Advierte::- Que te pierdes imagina. Tus pasos sigo, pues se acerca el ruido. Seáís Sancho de Dueñas, bienvenido. Y vos seáis, García, bien hallado. Y bien; pues qué motivo os ha obligado a honrar mi Quinta con igual fineza? Respondaos esta carta de su Alteza. Tanto favor? mas como hacer me toca, otro sello la añado con mi boca: queda bueno su Alteza? Disgustado con no sé qué particular cuidado: salir resolvió a caza antes del día, y presto creo que a mi caseria llegará a descansar. . Pues si el camino era tan corto, como no previno mandarme a boca, lo que incluye el pliego? Eso no sé. Mas pues a leerle lleg él satisfará presto iguales dudas. Maguer, que este hombre me semeja a Judas. Sancha hermosa, suplid si inadvertido tardé en mostrar, que a vuestros pies rendido me tiene mi atención. El Cielo os guarde: que quieres de mi amor, pecho cobarde, . si contingencia no hay que te amedrente? Dónde Aldonza estará? pues amor siente, aunque es tan mi enemigo, no adorar su desdén. Dios sea conmigo. Qué es esto? . Hija. Señor, di, qué te altera? Llégate a mí, porque en tus brazos muera. Que agonizando yace el color dice. No acaba tan aprisa un infelice. Padre, padre. . Entre todos le llevemos, donde en el lecho temple los extremos del mal, que ya no es mucho que adivine. O, muera yo antes que mi padre fine! Dónde vas tú también, calandroñera? Qué pergeñas, simplón? . Que mi celera en la cocina, por tus malos tratos, se ha de vengar quiebrándote los platos. Pues con el asador, si me rebullo, te he de despanzurrar todo el bandullo. Mal abejón te pique, y mala peste antes de un mes te dé. Qué ruido es este? Pregunte usté, mi Rey, hacia otro lado, porque yo, o me he atordio o me he entor- (biado. . Dilo, villano. Cierto Caballero trujo a mueso señor ese lletrero; escopenzole a leer, y ansina, ansina le apretó al pobre viejo el mal de urina, con que en fin ya usté ve por socorrello, entre su hija, y el otro esto, y aquello. . Qué puede, santos Cielos, en tan breve plazo haber sucedido? pero pruebe (pues aquí unos papeles se han quedado) a ver si ellos me sacan del cuidado: carta es esta del Rey; ya en vano espero conseguir mi intención, si considero, que siendo su vasallo, . en obligación me hallo, de que no osada (aunque el pesar resista) rompa el secreto la ansia de la vista; pero estando sin nema, siendo hijo ya de García, que es error colijo no ver si con la enmienda salgo al paso al repentino infulto del acaso, por más que helado el pulsa, el tactoyerto, mal a los ojos allegarla acierto! mas que se hizo el valor? dónde está el brío? repara, corazón en que eres mío. Para mostrar, García, como dijisteis en presencia mía, que por la Patria aún es feliz la muerte, haced, que (pues lo quiso así la suerte) en esa lista, que mi nombre sella, eche una firma quien se incluye en ella, Penas, a espacio. Pues Sancho está en la Quinta, y ya tarda Amir; bien con el pretexto de visitarle en su estancia, podré: pero Nuño Osorio, En enfasis las palabras de su nuevo estilo, aún más parece enigma, que carta: pero de estotro papel, por si mi recelo aclara, me informaré. . Aunque parece, según divertido se halla, que me ha visto, es bien, que pasando adelante, no haga sospecha mi acción. Lista de las Doncellas hidalgas en quien la fuerte ha caído, para que se lleve Abdarla en cumplimiento del Fendo. Una, y mil veces mal haya el traidorne pero qué importa la ira sin la venganza? Que está leyendo celoso el papel de alguna Dama, dicen las acciones. . Pena, por qué cobarde dila el último mal? . Veamos en qué sus extremos paran. Dice así: Elvira Fernandez, . Mencia Vela, Inés de Lara, Leonor Fénix, Sol de Velasco, Casilda Meladón, Juana Velazquez, Anarda Diaz, Sancha::- (si me engaño?) Sancha de León. Mis ojos mienten, miente la pluma villana, que el nombre tiñó, y la estrella (siendo sentencia contraria) mintió más que todos, pues como cabe en su inconstancia, que esté su ardor dominante, quedando su luz esclava? Extraño delirio! pero por si averiguo la causa, he de salir. . La hermosura, a quien el pecho idolatra, ajena? León se pierda, y antes que con nueva infamia, por el jurado homenaje, entregue al Moro mi Dama, se pierda con la Corona, pundonor, sosiego, y Patria, lealtad, y::- Pues al pasar os encuentro en esta sala, decidme, Osorio::- Primero es mi amor, que mi palabra; y aunque el Cielo llueva Moros, sabré solo lanza a lanza hacer otro Solio a Alfonso de turbantes, y de adargas. Advertid, que habláis conmigo, y una atención cortesana no merece esa respuesta. Tampoco merece el Alba, que injusto vapor la robe la pompa de su mañana. Si estáis loco:: . Mi razón solo se fía a mi espada. Pues a qué aguardáis? Osurio? pero ay Dios, que está aquí Abdalla. Señora, si yo::- (hasta el brío . ha desmayado al mirarla!) Qué osadía es esta? cómo ponéis dentro de esta cuadra la mano en la espada? viven las cóleras de mi saña, vivo yo::- . Pues Osorio es el que ha dado la causa, quebrad en él vuestros ceños (oh hermosísima Cristiana) y no en mí; pues porque no disgusto a disgusto anada, me iré, previniendo a Nuño, que para lograr la instancia del Fendo, que vuestro Rey ya ha concedido a mis armas, mas que a dispurar enigmas, he venido a dar batallas. Lo dicho dicho. . Advertid, que estoy yo aquí. . Por si halla noticia de Amir mi duda, buscaré a Aldonza esperanza, buena estás, pues te contentas con una dicha pintada. Esto ha de ser. Mi bien, Nuño, no me huyas, no te vayas, sin que (pues ya soy tu esposa) en albricias, de que haya cobradose ya mi padre de la congoja pasada, me des los brazos, pues:: . Ay hermosura desgraciada! Lloras? pues qué es esto? . Esto es, para ahorrar de palabras, ser yo infeliz, y tu hermosa. Infeliz, cuando te casas conmigo? qué menosprecio! Déjame, déjame, Sancha, que aún no cabe mi tormento en toda mi tolerancia. Sin duda esa carra, que mi padre perdió, y tu guardas, trujo el mal, pues llora un mozo, cuando un viejo se desmaya. Eso no sé: a diós te queda. Mira, Nuño, que me enrabías. No me obligues a que huyendo te deje. . Estando cerrada a el paso, por donde es fuerza que salgas, yo he de ver estos papeles. No harás tal, aunque arriesgara la vida. . Sin duda son (pues tú tanto los recatas) traiciones tuyas. . Pluguiese a amor, que fuese en mis ansias culpa mía, y no mal tuyo. Y bien, como estorbar tratas, que los vea? . De esta suerte. Qué haces? Por esta ventana arrojarlos al jardín, en el interín, que baja tu padre p or ellos. . Mira::- Esto ha de ser. . Tente. Aparta: pero ay Dios! . Qué mal resisto, ojo o mi cuidado! o mí e Qué es, Cielos, lo que he mirado? Qué s era, amor, lo que ha visto? Que ha de ser (ay infeliz.) sino otra tú, que en borrón sobrando a la perfección pasó a vivir al matiz? otra yo? . Sí: no lo ves, traidora enemiga mía? Válgame Santa María! Nuño, si yo::- . No me dés disculpas, viendo (ay de mí!) cuán viva estás en la copia. No debo de estar muy propia, pues te ha disgustado a ti: mas pues no me da cuidado el engaño que me arguye, di lo que esa carta incluye. Lo mismo, que este traslado. Lo mismo? . Sí; y pues ingrata conmigo obraste traidora, pues siendo yo quien te adora, es otro quien te retrata, quédate a Dios, Dueño, esp Yo tu esposo? . Ansia cruel! Quédate quédate, infiel, y dile a ese venturoso, que no esté tan vano, no, de que venció tu desdén, pues él (ay de mí.) también te ha perdido como yo. Es posible que me aflija así tu desconfianza? La culpa es de tu mudanza. Mira::- . Calla. Osorio, hija. De qué vienes tan turbado? Sabéis quién (hados crueles! los olvidados papeles, que Sancho trujo, ha encontrado? pues el desmayo estorbó que yo los alzase. . Sí; estos son que están aquí. . Los ha leido alguien? . No: tómalos pues, e imagina, pues de hallar acabo ahora de una hermosura traidora oculta de esa cortina la copia infiel, lo que debes a quien cuida de tu fama. Y quién es, Nuño, la Dama? No sé. . Pues cómo te atreves a negarlo? . Callar trato, aunque mil penas me cuesta: pero en viendo esa respuesta, hablará aqueste retrato. Qué es esto, Sancha? . Señor (absorta, y muerta he quedado! si de Nuña: . Qué cuidado! Arrepentido el amor, dudé que hoy se fue de aquí a inflancias de alguna vana mal nacida barragana, a quien quiere más que a mí, le hizo mudar parecer, solo que soy infelice saber puedo. . Pues qué dice? Que no he de ser su mujer. . Creer que falte desatento a la palabra que ha dado, es creer que se mueve el prado, es creerque e se para el viento. pues preciso es fingir para poderla engañar, aunque me mate el pesar, al Rey tengo de escribir. Y ya que anocheciendo va, mete en aquel gavinete una luz y ven. . Promete en fin tu amor, que será mi esposo Nuño? . Pues di, como podía en tu daño no averiguarse el engaño, que ha discurrido? y así, si es tu ansia al verle notorio porque el desempeño llegue, que a Nuño Osorio te entregue, yo ofrezco entregarte a Osorio. . Entregarte dijo, ay Dios y qué dichosa seré, si él no ha olvidado mi fe mas si faltando a los dos, proseguir a mi pesar quiere su injusta cautela, or la sagrada candela, que arde en el mayor Altar, que le mate. Pues la noche tenebrosamente fría logró atropellar el día con las ruedas de su coche; y pues me franquea el paso esta llave del jardín, no tanto, no tanto a fin de que si consigo acaso hallar a Aldonza, prosiga en la olvidada fineza, con que trato su belleza, cuanto a fin de que me diga si el retrato recobro; que como me dijo Amir, quedó oculto, prevenir es bien antes que entre yo, si a la vista de la puerta, pues aún parece es temprano, está oculto algún Villano. Amor, amor, si concierta mi dicha esta vez ufana, que arrestándome a igual! llevar una prenda a de esta divina Asturiana: yo te ofrezco, para ejemplo, hacer que con su arrebol aún sea víctima el Sol de las aras de tu templo. Pero dar vuelta a las tapias es bien, por si logro acaso mi intento. Aquí, Sancha mía, que podemos sin reparo hablar, pon sobre esa mesa esa luz y escucha. Oh cuanto cada voz me asusta! Viendo, que a esta cuadra se han entrado Sancha y García, por si fuese posible escucharlos, resguardarme de esta puerta intento. . Cielos arrados, . qué yo mismo haya de ser quién solicite mi estrago Ya siento el haber tan presto (sin averiguar de espacio quién para mi muerte pudo poner allí aquel retrato) dadome por entendido con su padre; pero cuando obra más cuerdo un celoso! Pues no ha sido en mi cuidado . poca suerte, que la lista tenga medio pliego en blanco, para que cuando ella firme no vea las que han firmado en el otro medio pliego; esto ha de ser. dieo Cirlo sa o, clemencia, en mi susto una duda es da paso. e i hi desde que dijiste cuanto se resiste a ser tu esposo Osorio:: . Ella le ha contado, que aquella copia era suya. Pretendo (penas, a espacio) . sin darme por entendido de aquel suceso pasado, buscarle, para que tengan feliz principio los pactos de la boda. . Amor, albricias. . Pero esto ha de ser, llevando una firma en blanco tuya. Firma dijo? qué he escuchado? pues una cosa es mi queja, y otra mi honor. Pues mirando, que tú sin creer su enojo das por hechos los contratos, no hay duda en que::- No prosigas, que habiéndolo tu ordenado de esa suerte, en mí no hay resistencia a tus mandatos. Vive Dios que cauteloso procura con este engaño que firme la lista. . Pues a qué esperas? Quiera el hado, que no conozca mi susto, pero aunque sea temblando pondré el papel en la mesa. Pues la pluma está en mi mano, de esta suerte::- Sancha, Sancha. otro susto! otro embarazo! Qué haces? mira que esa pluma tiene violencias de rayo. Aquí Nuño Osorio? ah Cielos! . Pues como intentas osado, que a mi padre no obedezca? Como es tu mayor contrario; y pues de esa puerta oculto oí todo lo que ha pasado, sabe: . No le creas, Si Que este pape Es engaño. La lista es de las Doncellas a quien la suerte ha tocado, como a Válgame, Cielos, la Virgen del Monte! Llanto, si tú mismo lo confiesas, para qué es disimularlo? Y para que no lo dudes, mira por esotro lado el papel. Ya veo en él, que las venturas cesaron de la pobre Sancha. Padre, qué es esto? Que está empeñado mi honor, por lo que he ofrecido, en que sin ningún reparo por tu Patria sacrifiques quietud, vida, hacienda y fausto. Tú lo has ofrecido? . Sí. Ea, valor, llegó el caso de que conozca del mundo el anchuroso teatro, que hombre es el que lo parece. Dónde vas? Suspende el paso. Doña Sancha de León. . Advierte::- Pues ya he firmado, qué hay que discurrir ahora? Que no puedo remediarlo tampoco yo. . Cómo? Ay triste Cómo teniendo jurado yo homenaje de entregar a ese Caudillo Africano el Fendo, también es justo, que cumpla yo con mi garbo. Ay Di os! que co anza, que tuve en él me ha engañado. Pues escribir cuatro letras es fuerza al Rey, consolaos con que es la mayor mi pena. Elada estatua de mármol . me ha dejado mi desdicha. Traidor destino tirano, por qué me persigues? . Yo, . que tanto a Nuño idolatro, he de estar sin verle! . Yo, que he adquirido tantos lauros, . he de padecer la afrenta de ver en poder extraño a quien::- Traición, que al jardín alguien sin duda se ha entrado, pues los perros nos avisan. Tomad todos los venablos, y muera. . Traición. . Traición. Qué estruendo tan impensado es este? . Preciso es, que vamos a averiguarlo, por si es otra pena mía. Oh, si me diese el acaso en quien vengar mis enojos! . Habrá, fortuna, más raros empeños! Sin duda alguien me ha visto salir del cuarto de Aldonza; pues alterada la casa, me estorba el paso por donde entré; y pues traído de esta luz- mas qué he mirado Cartas son estas, y aunque en tan gran empeño me hallo, no me he de ir sin que averigüe lo que incluyen. Pues los ramos del jardín le ocultan, id mirando todos sus cuadros. De Don Garcia es la letra. Traición, traición. Y en sus rasgos, que escribe al Rey manifiestan. Pues abierta se ha encontrado del jardín la puerta, todos le seguid. . Al campo. Al campo. Señor, una vez que a mi hija Doña Sancha le ha tocado la suerte (qué es esto, amor?) cumpliendo con vuestro encargo, firmada la lista envío. Para qué proseguir trato lo demás, sin que destotro papel me informe? Dejando a mi padre y Nuño, quiero ver si acaso se olvidaron de la lista: pero hay triste! Hermosísimo milagro, espera. . Pues vos::- . Y ya que esta carta ha declarado que eres ya mía::- Qué intentas? Temolar, templar con tu mano este ardor, que::- De esta suerte tu atrevimiento embarazo. La luz has muerto? . No hay (pues al traidor he encontrado) quién le dé muerte? . Sí; porque pueda adular con su estrago mis penas. Seguidme todos; pues es dentro de mi cuarto el ruido. . Muerto soy. . Quién atrevino, y temerario llegó pero no es Abdalla::- Qué he escuchado, Cielo santo! Quién yace en tierra? En fin yo he sido de igual fracaso la causa? pero ay de mí! Dejad, que le dé otro lapo, porque acabe más aprisa. Rendida quedó a un desmabo e mis celos Aldonza. . Ya de en parte quedo vengado. Raro susto! . Qué podemos hacer en lance tan raro? Mas retirando el herido (mientras doy cuenta del caso al Rey) que se cuide es justo de su salud. , . Vamos andando. , . Nosotras retiraremos a Aldonza. Infelices hados, clemencia! Paciencia, Cielos. Poco a poco, sobresaltos, que aprietan mucho las penas, y no hay valor para tanto. es tan
JORNADA TERCERA
jornada tercera El veros enteramente, Abdalla, combalecido sea enhorabuena. . Al noble generoso compasivo genio vuestro, debo todos los favores, que consigo; pues curado en vuestra casa logré en estos cuarro, o cinco días cobrarme, de suerte, que ya sin ningún peligro salgo a gobernar mis Tropas. Como aunque os privó el sentido, por entonces no fue el golpe del riesgo que discurrimos, en tan breve tiempo, Abdalla, lograsteis restiruiros a cabal salud. . Pues ya, por favor tan excesivo, mi justo agradecimiento una, y mil veces repito. Para salir de un cuidado, decidme como ha podido disimularse mi ausencia? Como habiendo a Alfonso escrito yo el suceso aquella misma noche, resolvió advertido su Alteza, dijese Amir (a quien hizo participe en el secreto) que habíais ido a despediros de él a León. . Prevenciones han sido de vuestro juicio todas. . Como a vos, y a mí, nos importa desmentirlo, (y es verdad; pero yo presto . averiguaré el motivo) fuerza fue en igual empeño valerme de aqueste arbitrio. Pues ya que su Majestad desde hay er, según ne han dicho, hospedado está en la Quinta de Ordono, a donde ha venido a divertirse en la caza, y ponerme yo es preciso en público, a diós. . Teneos, pues es razón antes de iros, que me escuchéis muy de espario. Pues Abdalla con mi tío está aquí, escuchar me importa lo que hablan, por si consigo ver si del pasado lance resulta al desdoro mío algún recelo. . Ya que vuestra intención adivino, hablad. . Para que veáis cuanto es, Abdalla, distinto en mi nobleza, el que os haya en aquel riesgo servido, de que ahora quedar procure sin la menor duda el brío, decid, decid, con qué causa, osadamente atrevido, entrasteis a mis jardines, valiéndoos en mi perjuicio de llave, disfraz, y noche? pues a los Cielos Divinos os juro, que si no quedo satisfecho, y convencido, haga:: . Templad el enojo, y sabed, que de ese mismo, que parece agravio, os puede resultar algún alivio, Qué le dirá, cuando contra mi están los indicios, al ver mi desmayo? . a. Pues cuando osadamente altivo profanasteis de mi fama el sagrado templo antiguo a quién buscabáis? . A Sancha. Qué he escuchado? Sancha dijo: sin duda, por disculparme a mí, este engaño ha fingido, pues yo fui quien le llamé. Ya que Sancha ha de ir conmigo, . nada importa que su padre sepa, que amante rendido de su hermosura, por ella vivo aquel rato, que vivo. Por mi hija decís que entrasteis? no bastaba, infiel destino, la primer pena? . Sí; pues no pudiendo mi cariño lograr de sus sinrazones otro premio que desvíos, entré a violentar sus ceños. Bien lo esfuerza: oh cuanto estimo su cautela. . Y porque sea de tanta verdad testigo decid donde está un retrato, que en una cuadra escondido dejó un Pintor, a quien yo conseguí poner en sitio, desde cuyo acecho diese a mi amoroso capricho para mi ausencia un consuelo, pues no había entonces caído la suerte de ella. . Sin duda . es cierto cuanto me ha dicho: Oh qué bien temia Osorio! Ahora que crea es preciso, que no le engañan. . Pues yo (oh, cuan a mi costa finjo!) soy quien encontré esa prenda. Decidme, quién fue el indigno traidor a mi confianza, que os facilitó el camino de entrar a hurto, no tan solo vos, sino el aleve que hizo la copia? . Eso no diré, pues como noble he ofrecido callarlo pero quién duda, que el ambicioso delitio del interés, aún mayores imposibles ha vencido? Él lo ha esforzado de suerte, que casi yo lo he creído, aún sabiendo lo contrario. Ved, García, en tanto aviso, si os queda que saber? . Sí; pues volviendo a los principios, qué alivio puede ser dudo el que en hado tan impío queráis bien a Sancha? . Pues es poco, el que habiendo sido, desde que la vi, su amante, vaya con quien en continuo fino cariñoso obsequio, a todas horas rendido, consagre a sus plantas muchos reverentes sacrificios? No prosigáis, pues el rato, que de ssu pena me olvido, es solamente el que aliento. Pues venir a Osorio miro, retirarme quiero Amor, quién creerá, que habiendo sido a mi favor cuanto ha hablado, no me ha gustado el oírlo? . García: pero aquí Abdalla? Seáis, Osorio, bienvenido: que este ha sido quien me hirió, . diciéndome está a latidos el corazón. . Dios os guarde: que de mi espada los filos no acabaran con su vida! García, pues me retiro a dar ciertas providencias para la marcha, os suplico, que entre tanto me digáis, si queda algo en que serviros. Yo os lo agradezco. Ea, amor, haz que el tiempo fugitivo corra más, pues cada instante tiene duración de siglo. Y bien, Nuño, en tan infausto hado, en tan infiel destino, qué piensas hacer? . No sé, teniendo el paso cogido al consuelo la desgracia. Pues me sucede lo mismo lo po ni, so er el ti s el que haya de decirlo, mientras en las confusiones de un oscuro laberinto saben despicar los ojos ofensas de los oídos. Ya que a solas ha quedado conmigo mi pensamiento, dime, amante sentimiento, dime, celoso cuidado, para quietar mi razón, si hombre hasta ahora habrá habido, a quien le haya sucedido semejante confusión? Yo amé a Sancha, y cuando había conseguido su hermosura, a deshacer mi ventura caminó una tiranía, sin que su aleve eficacia diese de alivio un asomo; si a esto llaman suerte, como llamaran a la desgracia? Y en fin, cuando en mis desvelos padecía igual violencia, a dar más pena a la ausencia se adelantaron los celos: pues dos veces infeliz, lista, y copia (hado cruel!) el veneno del papel derramaron el matiz: pues si a dolor tan notorio ciego entre dos sombras quedo, que puedo, Cielos, qué puedo hacer en mi pena? Osorio, qué hacéis aquí? . Lamentar (ay divina Aldonza bella!) los rigores de mi estrella, las iras de mi pesar: pues a Sancha desdichada (como el suceso lo dice) no la pierdo de infelice solo, sino de culpada. De culpada? Si (ay de mí!) pues para mayor fracaso la acusa uno, y otro acaso. Ved, que quizá no es así. Cómo qué no? . Es fineza, pues de Abdalla el fingimiento disuadió mi atrevimiento a costa de su belleza. Bien con la misma verdad es justo que a Nuño intente mostrar cuanto está inocente. Ah mal lograda beldad! pues muerto de celos dejas un cariño, que:: . Eso no: y para que sepa yo en qué estriban vuestras quejas, hablad. . Qué tiene que hablar, quien culpando su infiel trato oculto halló su retrato? Quién supiere::- Qué pesar Que esa copia (aunque a su fe de inconstante y falsa arguya) se hizo sin noticia suya. Quién lo sabe? . Yo lo sé. Pues quién al Pintor, que entró a duplicar su hermosura, en parte puso segura, dónde la lograse? . Yo. Cuando todo sea así (si es que hay bien, que sea cierto) por quién Abdalla encubierto vino a este jardín? . Por mí; y aquel desmayo cruel, que tuve al mirar perdida casi del golpe su vida, solo fue:: . Por quién? Por él. Pues como contra mi honor obró vuestro genio altivo? Porque yo tuve motivo para hacerlo. . Cuál fue? Amor. En hado tan inclemente, ved que al sosegar mis celos, me causáis nuevos recelos. Al risco, al valle, a la fuente. Ya de la batida el ruido, dice, que cazando viene el Rey. . Pues salir conviene a encontrarle; agradecido a la nueva confianza, que habéis hecho de mi honor (aunque pretenda el dolor, que no viva la esperanza) ved qué me mandáis. No más, de que en empeño tan fiero obréis como Caballero. Adiós. . Adiós. Dónde vas? Qué sé yo (ay Sancha divina! que al ver tan cerca la ausencia, aún no sabe tu inocencia cerrar el paso a tu ruina. Luego has sabido, que yo siempre soy la que antes fui? estás satisfecho? . Sí. Estás ofendido? . No. Pues si perderte es forzoso, como lo ha dispuesto el hado, piérdate de desgraciado, mas no, Nuño, de celoso: pero dime, quién ha sido, en abono de mi fe, por quién lo sabes? . No sé: pero si que lo he sabido; y pues mi pena es distinta en cuanto al primer empeño, fuerte incierta: . Airado ceño::- 2. Ten lástima::- Ah de la Quinta. El Rey es, mas como suele, siempre que viene a cazar a este monte, visitar a mi padre, que consuele hoy su presencia querrá, el pesar que le maltrata. Pues quédate, y ya que trata mi amor ver si halla quizá alivio, cuando a su Alteza veas a solas conmigo, procura oír lo que le digo. Ya arguyo de tu fineza el empeño a que te arrojas, porque mis ansias minores. Aprisa, aprisa, temores. A espacio, a espacio, congojas. Por lo menos no diréis, que a visitaros, García, no vengo siempre, que a estas retiradas Alquerías me trae la caza. . En fe de esas honras, que me facilitan, gran señor, vuestras piedades, mi decrepitud respira; aunque si hemos de hablar claro, de esta impensada venida, creedme, que lo que es por hoy, perdonara la visita. A dónde está Sancha? . A dónde triste, infausta, y afligida, en las aras de la honra su libertad sacrifica. Que hubiese de ser por fuerza en las suertes comprendida, siento; pues me dicen que es su hermosura peregrina: pero oíd aparte. . Si piensa, que me complace su ruina, como fui opuesto en el voto? Cómo, si vos no sabiáis el suceso entonces? . Nunca el que es noble se desvía de la razón, tanto, que prosiguiendo en su ojeriza, se adule con las desgracias, y más cuando se conspiran contra una Dama. . Está bien; pues ya veis, que desmentida la acción, importa que Abdalla ignore, que fue la ira de Nuño quien le hirió. Dadme, señor invicto, en albricias de veros, los pies. . Osorio, ya extrañaba el que podías, estando yo aquí, faltar un instante de mi vista. Pues si ese afecto os merezco, que me escuchéis os suplica a solas mi amor. . Mal puedo negarme a cuanto me pidas despejad. 3. Qué será esto? , e he ocupado la silla, Pues y bien puedes hablar. Pesares, atención. . Si tú me dictas, amor, las voces, no dudo que la pretensión consiga. Glorioso Alfonso el Segundo de Asturias y de Galicia, a quien las historias llaman, a quien la fama apellida el Casto, pues de Cupido negándote a las delicias, rompes las agudas flechas, burlas las triunfantes iras: desde aquella venturosa juvenil edad florida, en que la razón impone preceptos a la caricia, amé a Sancha de León, cuya lustrosa familia desde Pelayo acá ciñe de blasones su divisa. Compadecida a mis ansias Sancha, aunque al principio esquiva afectase su extrañeza los menosprecios de linda, correspondió a mi fineza tanto, que de Don García conseguida la palabra de que nuestros cuellos ciña la nupcial coyunda, amor redujo en su tiranía la paga de muchas penas solo al valor de esta dicha. La noche, señor, la noche de aquel infelice día, que con vuestra carta Teudo llegó volando a esta Quinta, habían de ser mis bodas. (O como corren aprisa las horas, para que a un triste se le acerquen las desdichas!) Viendo, pues, señor, su padre, cuanto es fuerza que resista Sancha en tanta desventura poner su nombre en la lista, confuso, absorto, y turbado sin atreverse a decirla su mal, estuvo hasta que generosamente altiva, constantemente animosa, ella misma fue, ella misma, quien, sin que él se lo persuada echo en la lista su firma. Consideradme ahora vos si en la dudosa indecisa lucha de honor, y fineza, batalla de honra y caricia, entre perderla, y amarla traería la fantasía dudosa entre los extremos de, o ser cobarde, o ser fina? Que yo en fe del homenaje entregue al Moro la misma, que había de ser mi esposa, es una tan nunca vista ruin especie de desaire (por no decir ignominia) que aún antes de cometerla, me está afrentando el decirla. Y así, postrado mil veces . a vuestras plantas invictas, a ellas pongo las gloriosas hazañas de mis conquistas. Y últimamente, el haber, como la fama pública, sido yo quien castigando la traidora alevosía de vuestros contrarios, hice que el laurel Real, que ya había caído de vuestras sienes para volver a ceñirlas con nuevas hojas florezca, con nuevo verdor reviva; a fin solo de que vuestra piadosa galantería en pago de mis hazañas liberte de igual fatiga a Sancha, cuya hermosura, desgraciada por ser mía, casi sin aliento dura todo este tiempo que anima: es si este favor os debo::- pu N Nuño Osorio, prosigas, pues el Cielo sabe cuanto tus pesares me lastiman, tus méritos me persuaden, y es me obligan. tus raz Albricias, alma no hay duda en que el Rey me libra. Mas como sin ser desaire de mi honor y mi justicia, estando en este paraje podrá mi soberanía (no mi razón) consolar las quejas con que suspiras? que aunque absoluto es del Rey en toda su Monarquía el poder, debe entenderse en todo cuanto no mira a la equidad de las Leyes; pues sin que ellas lo permitan, hacer su gusto, mas es, que autoridad, injusticia: y así, pues manana quiero, por despachar más aprisa a Abdalla, que las entregas (quedándome yo a la vista del suceso) hagas tú; pues la pleitesía te obliga del pasado juramento: trata, Osorio, de cumplirla, porque esto ha de ser. . En fin, cuando yo:: . Nada me digas; pues ni hay medio en mis acciones, ni arbitrio en tus osadías. Hola. 4. Señor. . Para qué, perdida esperanza mía, empezaste a ser dichosa, si siempre has de ser perdida? A qué efecto con el Rey a solas se quedaría p Nuño? . Y pues, aunque de paso, gozar quiero las delicias de ese jardín, haced, Teudo, prosiguiendo la batida mis Monteros, que a esa puerta lleguen, pues va el día espira, los caballos. . La obediencia te responda. Adiós, García. Eso no, señor, pues aunque mis pocas fuerzas lo impidan, hasta ella he de ir sirviendo. Mucho el silencio me admira de Osorio. . A mí no, puess el motivo, que le obliga a esta suspensión. Al llano. P la fuente. . A la colina. Tó, tó- Por más que eche menos el Rey el que no le siga, a discurrir, pensamiento, nos quedemos en la indigna acción aquel homenaje, que tengo hecho, me precisa: qué puedo hacer? mas si nada le disculpa, ni le evita, mejor es, que con mi propio acero en tanta fatiga (pues no hay un rayo que quiera desvanecerme en cenizas) me dé muerte, y::- , qu Mi bien, Nuño, qué haces? así desconfías de tu valor, y mi aliento? Ay bellísima enemiga! que perder tu perfección no es pena para sufrida. Todo cuanto al Rey dijiste, oculta de esa cortina, escuché. . Pues ya habrás visto, que en estrella tan impía solo el morir es remedio. Pues cuando el perder la vida lo sea, muera yo sola, a trueque de que tu vivas. Ya eres infamia, paciencia, pues en tantas penas Prima, qué haces aquí? . Con Osorio en una aflicción continua lamentar is penas; pero pues con nada se me alivian, ay Aldonza! de que sirve que se llor en, ni se digan! Mirad, Osorio, (esto es fuerza) que aunque otra vez lo repita, os he fiado mí solo por ver si día aliviaros, pues S a cuanto el secreto obliga al que es Caballero, en vano vuestro temor desconfía. Decís bien más no es Amir el que por la galería va entrando? . Sí; y pues hablarle puede ser que solo sirva de algún nuevo empeño a Dios. Él os guarde. . Ea, malicia, amparado de esta puerta, veamos si en algo confirma la verdad de Aldonza. Habiendo llegado la despedida, pues es mañana la marcha, no quise, Aldonza divina, irme sin que, a favor de una amorosa fe rendida, os suplique una fineza. Fineza? . No lo sería facilitar al que os ama el despejo de una cinta? Como negarosla puedo, al mirar que se me pida para Abdalla, pues su amante reverente idolatria merece igual prenda? . Abdalla, señora, no necesita ya de ella, pues se contenta con el logro de otra dicha: quien la pide soy yo. . Ved, que vuestra razón delira, y a no mirar que estáis loco, vivo yo, viven mis iras, que en castigo de faltar a quien de vos se confía; hiciera:- . Baste el enojo; pues en qué, Aldonza, os irrita, quien con la verdad pretende deshacer a la mentira? En qué vendrá a parar esto? Hablad claro, no el enigma por averiguar se quede. Pues, señora, a quien codicia Abdalla no sois vos. . Cómo? Como ya ha llegado el día en que os desengañe. . Pues (tanto el oíros me admira decid a quién ama? . A Sancha. A Sancha dijo? ha enemiga! Bueno es, que pretendáis, cuando estoy tan agradecida a su fineza (al mirar, que por borrar la malicia que hubo contra mí, fingió con mi tío Don García haber entrado por ella) hacerme creer, que él había de engañarme? . Aquella copia, que en una cuadra escondida a medio acabar dejamos, por él se hizo; hacer que finja, que era yo el enamorado, fue porque vos compasiva facilitaseis la entrada, sin saber que ya os olvida. Y si nada de esto basta a quitar vuestra porfía, baste el haberle encontrado (cuando le dieron la herida) a solas con ella. . Celos, como a vista, como a vista de tanta evidencia, puedo no darme por convencida? Fortuna, qué quieres de esta ofuscada fantasía? Y ahora, pues es fuerza que de García me despida, quedad a nunca más ver; pues aunque seáis tan esquiva conmigo, llevo a lo menos el consuelo de que os diga, que aborreciendo al que os ama, amáis al que os desobliga. Oíd, esperad. Para qué? si con unas voces mismas a vos, y a mí nos ha muerto. Ojalá fuese mentira! En fin, no podéis negar, que con razones fingidas me engañasteis. . Si lo niego; pues entonces no sabia lo que ahora sé. Mas decidme, viendo igual alevosía, qué intentáis? Qué he de intentar? que aunque mi fama lo riña, y me lo murmure el Orbe, vaya esa infiel mal nacida traidora mujer con quien ha logrado conseguirla, a favores de una suerte. Primero que lo consiga, a ser vos yo, hiciera que a los volcanes que avivan los celos, no solo Abdalla en satisfacción debida pereciese, si no cuantos en las Tropas que acaudilla, aseguren su persona. Cuanto es mejor, que perdida una vez, vea que solo el desprecio la castiga? Sancha? Mi tío se acerca. Dónde vais? Donde ofendida mi vanidad, el engaño con que me han tratado gima. . En efecto, ingrata Sancha, atribuyendo a hidalguía el valor, con que alevosa te arrestaste a echar la firma, solo por ir con tu amante lo hiciste? mas qué me admira, si para ser tan traidora, supiste nacer tan linda? Pero pues ya no me queda más consuelo que decirla quien es, noble sentimiento, paciencia. Ya, hija querida, ve mañana he de perderte para siempre, y es precisa obligación en un padre el que vayas instruida en lo que has de hacer, escucha, y o quiera Dios, que permita decírtelo, Sancha, el llanto, con que baño las mejillas. Ya acatada, Señor, en tu presencia atenta estoy al vuestro mandamiento. Oh, antes de hacer tan triste diligencia me quitase la vio ntir biena Eso no quiero yo venga la ausencia, venga el ultraje venga el sentimiento con una, y otra infiel fatal herida, pues más que mi pesar, vale tu vida. Supongo yo, mi Sancha, que en sabiendo ser hija mía, os traten con decoro, y por mujer que os darán entiendo, a un pariente del Rey noble, aunque Moro. A este (no olvides lo que te encomiendo) quiérele, y no le trates con desdoro, que él de tu mal la culpa no ha tenido, y el marido por fin siempre es marido. Si tienes hijos velos con secreto instruyendo en la Ley que has profasado, y tal cual vez predícale en secreto, por si quiere crismarse tu velado: al Morillo, que Dios me dé por nieto, vautizale, y después de bautizado, pues lleva de su Fe la gloria en paga, si se muriere, buen provecho le haga. Yo creí, para honor de mi avolorio, casarte aquella noche, Sancha mía, con el buen infanzón Nuño de Osorio, valiente asaz, he hidalgo de cuantía: de tu madre la sarta de avolorio añadir a tu dote amor quería; pero pues tu te vas, quien se los ponga nuestra Virgen será de Cobadonga. En fin, sin dar lugar a alguna ofensa, defiende siempre (como no lo dudo) la antigua vanidad, la gloria inmensa de los reales Leones de tu escudo: y ahora quédate a Dios, que no hay defensa para tan cruel dolor, mal tan agudo, sin esperar que en tan tremendo lance mi bendición, y la de Dios te alcance. En fin, mi padre, os vais? Calla ese nombre; pues el oírle el corazón me pasa! Desdichada mujer! Infeliz hombre que ya no esperas alegría en casa. Pero qué hay, pena mía, que me asombre, si siempre ha sido mi fortuna escasa? suelta ̱. Tras eliz ho (i Antes a mí me has de escuchar, traidora. Pues Nuño, cómo, cuando en pena tanta es para respirar el aire estrecho, pues ni puede el dolor mover la planta, ni a articular la voz acierta el pecho, me tratas de esa suerte? o cuanta, o cuánta es mi pena mirando tu despecho Calla, calla, cruel; pues en tu daño amaneció la luz del desengaño. Si no ha mucho que yo te vi amoroso, quién ha mudado en ira la fineza? Quién, porque ya fallezca de celoso, a ser feliz (pues ya te logra) empieza: ya sé que Abdalla, que es el venturoso, llevar contenta sabe tu belleza; y ya sé que el valor con que firmaste, fue por irte con él. . Osorio, baste: pues nada sé en mi mal más de que espero, que me libertes de aflicción tan rara. Que yo te libre quieres? pues primero, que te librase yo no me matara? vete, vete con quien (de pena muero) adorándote está, que no repara ya en nada mi despecho. (te? Osorio, advierte::- Qué he de mirar tan cerca de mi muer- Estás resuelto? A no llorar tu estrago. Has de entregarme al Moro? El Rey lo ordena. Mira::- De qué te sirve igual amago? Que ha de pesarte presto. En hora buena. Que no te obligue el ceño, ni el amago? Como ni a ti te condolió mi pena. Pues si no hay medio entre dos extre- ya nos veremos. (mos, Sí; ya nos veremos, Huye, Sol, pues ya las cajas dicen que a este sitio vienen los Moros. . Si es nuestro intento el ver lo que en él socede, no es mijor, que acorrucados desde estas jaras aceche a muesama? hay pobrecilla! que con los Moros de allende te vas a majar esparto. Mira, que llegan. . Pues vete a esconder. . Dios mío, haz que no mus maten las liendres. Ay Sancha de mis entrañas! Soldados, la marcha cese, y pie a tierra y mano en brida, en el margen floreciente de este fugitivo arroyo, que undosamente guarnece el verde raso de tantos aljófares trasparentes, el Feudo esperemos ya, que así Alfonso lo previene. Si nos verán? . Calla, y mira, paparrueco. . Si pudiere. Es posible ciego niño, . que llegó el plazo de verme dueño de la más hermosa mujer, que ha visto el Sol desde que a morir en el ocaso resucita en el oriente? pero quién está aquí? Dos desventurados corchetes, pues uno es hembra, otro es macho. Y qué hacíáis de esa suerte encubiertos? . Esperar a que las parias viniesen, como si fuese preñado. Pues si a eso solamente venís, de qué lloras tú? Valasme el Señor San Lesmes! de que quedando sin ama, es fuerza que me desteten. Señor Moro, juro a ños, que en cuanto os ha dicho miente. Cómo? Queréis que os lo diga? Sí; pues tiempo no le pierde en tanto que Amir y Osorio no llegan. . El causo es este: Mire usté, esa zalamera, a quien desde sus niñeces le parece un matrimonio mejor, que un par de pasteles, viendo que no la ha tocado la suerte de ir con ustedes, llora que se despepita; y pues poca costa tiene cargar con ella a las ancas, para que vivir nos deje, llévenla con mil demonios:- A qué? . A que desdoncelle. Pues cómo, picaron::- . Basta, pues de esa cuesta desciende la primer Tropa, en que Amir, Nuño Osorio, y Sancha vienen. Sol, a nuestro escondidijo. Calla, que allá lo veredes. Ya que de las cien Doncellas pasada la lista tiene Amir, mirad vos, Abdalla (sagrados Cielos, valedme!) qué queda que hacer a quien (pues así Alfonso lo quiere) llega a parecer cobarde de puro ser obediente. Nada falta ya. . Si falta: y pues para que abrevie el tiempo, supliqué a Amir, que a tu vista me trujese, para que en nombre de todas (o quiera amor, que le empeñe . mi último despecho) hablar con todos puedo; atendedme. Ay amor! que cada instante . me enamora nuevamente. Ah Cielos! que vuestras iras . con nuevo furor me encienden. Cómo, Infanzones cobardes, cómo, Asturianos aleves, olvidando los aplausos con que os ha aclamado siempre callado grito la fan de plumas, y de cinceles, sufris que el Orbe publique, sufris que la historia cuente, que asustados al amago de los Moros Cordoveses, condenáis a un cautiverio tan injusto la inocente inculpable desventura de cien infaustas mujeres cada año, sin que el orgullo, que en torpes cenizas duerme, o escarmentando reviva, o colérico despierte? Si discurrís, que os disculpa, que procediendo obedientes (perdone Alfonso) la instancia de ajeno poder os fuerce; mal pensáis, pues a quien nunca las flechas de amor le hieren, en materias del cariño se culpa si se obedece: demás, de que siendo el Rey quien más este agravio siente, solamente se complace a quien en su gavinete quizá de miedo hace al susto, que igual desaire aconseje. Y vos, en fin, Nuño Osorio, que procediendo igualmente como Caballero indigno, como Cristiano rebelde a consejos de la honra, y a preceptos de las leyes, que en el natural derecho no quiere que se violente la libertad, cómo, como no solo no os compadece nuestra desdicha, olvidando cuanto al sejo se le debe, sino que haciendo omenaje de ser quien a Abdalla entregue el Fendo de vuestras glorias, con esta acción solamente ajáis el florido enlace de palmas, y de laureles? Es este aquel generoso antiguo explendor viviente, con que en las Tropas Moriscas supo lograr tantas veces vuestra lanza arrastrar turba de almaizares, y etes Es este aquel continuado honor, que ha tenido siempre de los vencedores lobos, que vuestro escudo guarnecen la coronada divisa? miente, digo, miente, miente el Orbe, que lo pública, y la Fama si lo cree: pues como creer es posible, si a mis lamentos atiende, que hubo tan cobarde amante, que a la misma Dama (oh pese al llanto!) que había de ser (a no estorbarlo la suerte) su esposa, a ajeno poder sin resistirlo la lleve? Qué es esto? a dónde está el brío? qué es esto? cómo fallece el ánimo? mas qué digo! si para ver si os convence nuestra razón, más persuade lo rendido, que lo fuerte. Paisanos, Nuño, Soldados, qué resolvéis? no merece respuesta nuestra fatiga? mas ay! que más claramente, que un acento que responde, habla una voz que enmudece. Pero porque no se diga (aquí mi cautela empiece) que faltó de nuestra parte rendimiento que no os ruegue. A vuestros pies::- Esto más? 1. Mirad, que esa acción ofende nuestro honor. Sancha, qué intentas? Que no en vuestro poder queden (ha cobardes!) las espadas, que ceñís indignamente. 2. Mirad::- 5. Bien lo hemos mirado. Aquí es preciso que medie . mi autoridad como Sancha::- Qué os admira? qué os suspende? pues es novedad acaso, que a las mujeres se vede el manejo de las armas? No. Luego es justo que queden huyendo de quien las haja en poder de quien las vengue. Nosotras, que en este traje animosas, y valientes vamos a donde cautivas (pues ninguno nos defiende) para volver por la honra hemos menester arneses, debemos llevar espadas. Pero esos, en cuya débil desanimada osadía solo el temor se mantiene, para qué las necesitan, si de nada servir pueden, que la costumbre las ciña, sin que el brazo las maneje? Y pues mucho más las tocas, que las armas, os competen, quedaos con ellas, y sean aves montes, fieras, peces, árboles, campañas, ríos, astros, estrellas, y fuentes, testigos a las edades de que en cualquier accidente para salir de un empeño, hombre es el que lo parece. Notable resolución! Elado monte de nieve me deja el agravio. . Y ya que es bien que la marcha empiece, Asturianos, Alá os guarde, y ved si de mis ginetes queréis que una escolta vaya (hasta que en León os deje) convoyándoos: pues el día, que haciendo tan nuevo trueque os trataron como a Damas, será razón, que demuestre yo, guardando vuestras vidas, que hombre es el que lo parece: toca a marcha. A marcha toca. Por Cristo, que los pobretes con las tocas en la mano se han helado de repente. Por Dios, que muesama es estopendo matasiete. Estamos buenos, honor? a un hombre como yo puede tratársele así, sin que cuando su enojo reviente, con cualquier mirada abrase, con cualquier aliento queme? Ea, Soldados, llegó (por más que Alfonso se queje) la ocasión de que el esfuerzo de tanto desaire os vengue. Cuando sin armas nos miras, qué es, Osorio, lo que emprendes? Pues de qué sirven los troncos? y para que sepa ese hermoso escuadrón quejoso, que aún ajando favorece, de negros penachos sirvan sus tocas; y ahora este verde robusto tronco florido, tosco retoño silbestre, blándido en mi mano, sea quien vuestro valor aliente, sin que a impulsos del enojo ni un Moro quede, que lleve de su tragedia a Almanzor las nuevas. 1. Bien dices, prueben, segundo Hércules de Asturias, pues ya con tu sana. Abdalla Melique, espera, no, no te ausentes, antes que de Nuño Osorio el antiguo valor muestre, que si ha habido quien te tema, también hay quien te escarmiente. Arma, arma. Traición, traición. El traidor es quien creyere, que Nuño Osorio es cobarde. Abanza. . Enviste. Acomete. Mueran todos. Todos mueran. Ira de Dios, qué moquetes! Tollida me tiene el susto; pero por lo que sirviere vamos a avisar al amo. Ahora que por su honor vuelven, Asturianas valerosas, es bien que a su lado enmiende nuestro valor su desaire. A ellos. El brazo suspende, nueva Palas de León, pues (muerto Abdalla) me tienes rendido a tus pies. Victoria. Victoria por los Leoneses. A dónde, Abdalla Melique, tus huestes estás, ya que d no quedó Moro con vida? Ni titere con bonete. Pero qué miro? Aunque tarde llegamos, según parece, pie a tierra. El Rey es sin duda. Al ver cuán inobediente el homenaje rompiste, qué dirá? Lo que él quisiere: a lo hecho ya no hay remedio, bien que ahora de repente se me ofrece la disculpa. De Juanelo será este el huevo. Dónde está Nuño? Donde muchas veces bese tus plantas Hola. 3. Señor. Sin que más palabra espere, llevadle preso a un Castillo. Pues qué delito comete quien te añade una victoria? El que mi palabra quiebres, y la tuya. . Yo he ofrecido mas de que a Abdalla se entregue el Fendo? . No. Pues si ya le entregué, de qué te ofendes? ha de decirse, que en balde Sancha cautelosamente nos trató, señor, a mí, y a cuantos miras presentes, como mujeres, quedando (no sé si a decirlo acierte) sin armas, y en nuestras manos sus tocas, como quien quiere mostrar al mundo, que solo es hombre el que lo parece? Eso no, señor, mejor es que mi garganta siegue un cuchillo, que no que nuestro pundonor se arriesgue: para que digan los sigios, que si entre las dos especies unas con espadas lidian, otros con los troncos vencen. Llega a mis brazos, pues siendo del modo que lo refieres, lo mismo hubiera hecho yo. 3. Bien merece que le premies. Amir? . Señor. Bien podéis partiros cuando quisiereis a Cordova. Pues Abdalla pereció infelicemente, faltando tu Majestad a lo que una vez ofrece, temed, temed, Asturianos, que de Almanzor con sus huestes el enojo las campañas de León, y Asturias pueble. . A bien, que sabéis que acá lidian también las mujeres. El Segundo Alfonso viva, por más que a Almanzor le pese. Dónde está mi hija? García, por más que venís alegre, aún quiero que lo estéis más. Cómo, señor? De esta suerte: Sancha, dad a Nuño Osorio la mano. . No solamente la mano, sino alma, y vida. Feliz, feliz muchas veces (pues una vez muerto Abdalla, no hay recelo que me inquiete) quien va satisfecho, logra lo mismo que no merece. Muchacha, dame un abrajo. ̱ RA Y a mí también, pues me debes igual cariño. Envidioso me deja su acción. Quién puede no envidiarla, cuando es digna de que el Orbe la celebre? Nadi e lo duda. Volviose he ar de a enjerga che el bodorrio. Y aquí para que solo un vitor le premie cesa el concepto, que o qu hombre es él te lo
