Texto digital de Quien es quien premia al amor
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco Antonio de Bances Candamo
- Atribución estilometría
- Francisco Antonio de Bances Candamo Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Sevilla, Lucas Martín de Hermosilla, s.a.).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Quien es quien premia al amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/quien-es-quien-premia-al-amor.

QUIEN ES QUIEN PREMIA AL AMOR
JORNADA PRIMERA
ee Hasta llegar donde pisen mis ojos vuestras estampas (si lo invisible se copia las veces que se trasiada; el bracán de esa pesta perezo sísima calma me ha parecido, aunque dando mil latidos a mis ansias (como si ayudara al vuelo) bate el corazón las alas. En hora feliz, pariente (terminando la campaña con gloria; tan victorioso volváis. . Qué mueno, si estaban santas belizo in fluancias, porquien los Astros se mandan, precisando las victorias 2. Qtan selo con desearlas! Lisonjas traéis de afuera? qué bien hacéis! que nos cansar las de acá, por unas mismas, pues a las más cortesanas les falte el mayor sainete, cuando el ser otras les falta. No así llaméis a las mías; que en unas prendas tan altas nada hay que a lisonta llegue, cuando aún la rerdad no allanea, no digo yo a encarecerlas, pero ni aún solo a espeicarlas, Quiero dejarme ser linda. que será modestia falsa discurrir contra mi gusto en deshacer mi alabanza. y en desmentir mi hermosura nunca he sido porfiada. Desde el Tocador la Reina por los cristale que al aura la invisible tez del viento en diafanidades cuajan, os vio venir por la Posta, tan veloz, que las rizadas lumas que ondean los vientos de volante espuma vaga, vuestra cabeza trémola, su pre parece que calza: y viendo que de sus Tropas noticia es fuerza que traiga vuestro cursa, que a saberlas a la Antecámara salga me ordena. . Lograd que tenga la noticia anticipada su Majestad, por vos sola; que si a ese imperio no se ha las almas con elecciones, qué será con repuonancias? y así, después de poner mirendimiento a sus plantas, eniréis, Laura divina, que vuelven de Dinamarca sus Banderas victoriosas, no solo en campal batalla. sae pero en dureciendo el mar la constelación elana del Septentrión, hizo el Norte cristal de Roca sus aguas; tan Roca, que en prisión dura trasmutaron conjeladas sus transparencias de vidrio en solideces de plata. Firme el Hiperbóreo mar, dura su aterida espalda, quieto, sufriendo sobre ella. no solo de sus escuadras, sus Cavallos, y sus Carros, la nunca más vista marcha, sino el Treín, y Artilleria; que a monstruo de tanta saña solamente la dureza le pudo inventar constancia. Carlos Gustabo, su Primo, amprendida rara hazaña, que aún al valor conseguida, al juicio le es temeraría, sin que borte su esadía el suceso, que arrebata a la pasmada fortuna, sorprendida a su arrogancia. Holló soore mármol duro las ondas aprisionadas, que en medio de su bullicio, empedernida la escarcha, el movimiento esculpido les dejó en olas viciadas: y a los bramidos del golfo, poniendo el hielo mordaza. el silencio les condensa, la serenidad les cuaja. En fin, su Ejército Carlos transfirio desde Judlandía a la Islade Alfene, desde esta a la de Lanlant, cercana, de donde su bravo orgullo (pisando los mares) pasa hasta la Capital Isla de Jelando y las murallas de Copenagen (gran Corte, y Metrópolí de Danía) bebidas en los visuales rayos, a corta distancia dentro de su vista ardieron merepidnmente airada, que en las furias de sus ojos las concibe y las abrasa. Saqueó, talo, y uestruyó Villajes, Casines, Plazas, y finamiente prendiendo en uno a Leonor, hermana del Daque de Holsterm, vuelve hoy a Suecia, con tantas glorias, dejando en su ausencia tan seguras las espaldas, que a la entre sus enemigos cuada venciendo su fama, pues de a la Reina Cristina mas triuntos esta jornada, que logré Gustavo Adolso, su padre, en la Pometania. Y en fin por teniros mucho sus cale en pocas nalabrás, diréis, que sin más destino, que el que a su fuerza se labran, inenitables vencieron (como armas suyas) sus armas? hay de quien las más violantas loso satre, y cuerdo Sata? Gran novedad llevo, y puesto que ya empiezan las sonatas, . que en Obués, en Violines, Clarines, Timbales, Flantas, y otros instrumentos, hacen la confusión consonancia, y ha hecho venir la Reina de la siempre celebrada fecundísima inventora de habilidades, Italia, voy, que ya se está tocando. , , s. Cantad, que sale Madama: Ya la soñolienta Aurota con esperezos de nácar a los dejos de la noche está bostezando granas. Y sompiendo el nombre sus alboreadas, tocan en estruendos de campal batalla. Rrecojer las sombras. Y las luces a marcha, marcha. Cala cuerda, tambor, cala cuerda. Arma, arma, clarín, arma, arma, Diles, que entre copla, y copla hagan los Músicos pausa, y todos los instrumentos sueñen, que así no embaraza la voz al compás, y en uno de otro la atención descansa. Lauras qué trae Federico? Lanteles tuyos, y Palmas, A Madámosela de Holsteim, nos la trasladan acá (no sé yo en que lengua) solo sé que a estas estancias e muy bien prendida con rogeria descuidada: que hollaron el mar del Zonte tus Tropas en ordenanza. y sales quedó el menguado helado como unas natas. Llegaron a lo sé qué Islas, ni sé como se llaman, o adón dé viven, que nunca tomé una mano a los Mapas; y el hombre con referir sus nombres tería traza de hacerme a mi Gacetera, siendo para esto tan mala, que sabré mantir apenas para el gasto de mi casa. Qué cosas tienes tan tuyas? no hay cola como tú Laura. Primero se t ansparenta, y después todo se rasga, de la noche el manto de humo a la tez de la mañana. Cala cuerda, tambor, cala cuerda. Arma, arma, clarín, arma, arma. Y no más que eso te engríe victaria tan celebrada? Tantas espero de mí, que una no se le hace extraña a ánimo, capaz de muchas. Ignoras tú mi constancia? no sabes mi pecho y que hay tan profundas distancias en corazones de Reyes, que de sus afectos nada a los ojos se rebosa. o al semblante se derrama? Ay Laura! el ánimo mío tanto el corazón ensaucha, que lo que en el mundo no cupiera, en él se di ata. A mí se me llena el mío tan al tope, y tan de gana, que alegría, o pesadumbre por bora, y ojos se vacía. Tú pe adumbre? en mi vida, te vi triste, siempre andas vertiendo alegría en riras Y converte siempre cantas es perenne, porque nunca se te cayó de la cara la risa esculpida en ella. Pues por si me haces estatua, hija más que de elculpida, me precio yo de entallada. V y de razón muy preciadas, sabéis sentir que es un juicio. Bien sé que es filis de Damas un dejo de mal humor; pero no hay en mi palabras, que leguen a ser razones sin pasar por carcajadas. Por eso me gustas tanto, pues en tu edad no te halla mejor aferte que el gusto, más discreción que la gracia, y es un semblante festivo otra hermosura con alma. Al verse en el mar desnuda. y en púrpura arrebujada, de si se ría, y las fuentes le beben la risa en plata. Cala cuerda, tambor, cala cuerda: Arma, arma, clarín, arma, arma. Dejadme suelto el cabello, ondeando libre la espalda, y en un lazo solo arriba con descuido airoso ara de esas detramadas hebras la riza muadación vaga. Nueva moda! Cómo mía, arrogante, y descuidada. Sí, mas como tuya, airosa, y libre. . Tanto me artastra de lo marcial la afición (siendo a estudios inclinada) que aún al traje se asoma esta propensión bizaba, tan propia de Reina. . dierto, que esta, señora, que salta el estudiado descuido, con que airosamente hajas todo! tesoro, que en ondas donde los ojos naufragan, a tempestades volantes haces que el Césiro esparza. Lisonjas a mí? Ay Señora, no es afectos de criada; pero alma tan gentil tienes, que se te trasluce en cuantas acciones ay, y visible, aún en tu bulto se estampa. El espíritu semblante tiene en ti, y allá en el alma el aspecto se te tiñe, la Majestad se te baña. Mas con todo eso, no es cierto, que prendas tan elevadas no truecan por tu hermosuras Qué curiosidad tan rara? Conmigo misterios? no te valgas de risas falsas, que aunque esa frase es de perlas con parente lís de grana, lo que me confiesa es todo, lo que me responde es nada. Pues a qué fin lo preguntas? Al de saber si es alhaja la hermosura, que ya en quien esté demás entre tantas. Y (vamos claros, Señora) que nada dejatan vana a una como ser hermosa, pues como sobre esto caiga si es discreta qué prodigio. y si no entiende que gracia! 1. Y rompiendo el nombre. 2. Sus albortadas. Tocan en estruendos, 4 De campal batalla. A recoger las sombras. Las luces a la marcha, marcha, la cuerda, tambor, cala cuerda, arma, arma, clarín, arma, arma. Pues si esas dos perfecciones con extremo en tise hallan, por qué de tantos rendidos e como a tus ojos consagran mil votivos corazones, que están ardiendo en tus aras, no has admitido cortejos galantes, y los desairas, siendo así que es en Suecia esta libertad usada, y que en la Corte de Europa es moda ya tan anciana, que aligapara admitida prescrinción de tolerada? Te has levantado curiosa hoy, por decir me mandas lo que amí no me pregunto yo que esto de ser ingrata, como se hace sin querer, no necesita de causa. Lo has de decir por mi vida. Tu vida una vez jurada, delito de amor, y honor fuera en mí la repugnancia; y así, es mayor motivo de no admitir quien me aplauda, la mucho que me honras, puesto que atenciones cortesanas, que a pasiones se introducen solo con un baño de ansias, no creo que le me inclinan por mí, sino porque eratan de cortejar a ojos vistas tu gusto en mí misma cara: en traje de pasión mía su oculta ambición disfrazan, y con suspirar por mí, creen que a la fortuna engañan No creen mal, por que no puede tener en mi afecto entrada quien no gustare de ti. Por lo mismo no les paga mi afecto si no mi garbo y pues mis aplausos andan buscando tu agrado en mí, yo les doy en él libranza. Ay si supieras por eso cuanto el ser Reina me cansa! Pues qué quisieras ser? Una de vosotras Si te agradas de ser yo, sírvete luego de mí; de muy buena gana haré el cambio, sin que deje en mi cosa reservada. No solo los que pretenden mi mano, mas los que alaban mi discreción, o hermosura, y las perfecciones varias, que en mi pintan (ya de ser en todas Ciencias versada, de poseer once idiomas, y en fin lo que más extrañan. que es hacer versos en todos) juzgo que tanto lo ensalzan por ser Reina de Suecia; y así de los más me enfada (cuanto es más en carecida) como ambición la alabanza. No me basta a mi ser yo? ha menester mi arrogancia mas estado más fortuna, que ser Cristina Alejandra, y a no serlo, no supiera mi orgullo hacerme Monarca? Esta gran alma: Señora. Ay Laura! que me atrevas? tanto este despecho, que dirá algún día la fama cuanto soy yo más que yo. Porque serenes la saña, y de tu boca el hermoso arco de púrpura, y nacar, desplegado en risas, sea. el iris de la borrasca, prosigo con mi capricho. Si a cortejos me inclinara, no hallara un hombre a mi modo con quien tener en tanlada. la diversión más ligera. Por cierto que tú eres rara. Mira que entre tantos dejas toda la Corte agraviada. El hombre a quien yo permita morirse por mí en mi gracia, y sin saberlo su vida logre buen sigio su alma, no ha de haber amado a otras que es cosa muy desairada, de otra pasión no bien muerta venir yo a encender las brasas, y que al soplarlas me ciegue con las cenizas pasadas. Quererme por ejemplares? no en mis días, no faltaba mas que compararme siempre con la que fue, y que yo entrara experta de lo que olvida a sufrirle lo que ama. Y no has encontrado un hombre, en cuyo pecho no se hayan de ardientes inclinaciones jamás encendido llamas? Mucho; mas tales son ellos, que cuando menos les falta el chiste, la prontitud, la libertad cortesana, aquel desenfado airoso, que al rendimiento acompaña; sin peladez la razón, el brío sin amenaza, la osadía con respecto, entender lo que se calla. construir lo que se mira, decirlo todo sin habla; que nada de esto hay en pecho de la juventud gallarda, adonde porfalta de aire no enciende el Amor su fragua: con que ninguno me gusta, pues en acciones contrarias, sinosabe amar, no sabe, y si sabe, me da rabia: y es papel el de el galán, que en la palaciega farsa, si se ensayó, no se extrena, se yerra si no se ensaya. Oye yo te diré uno bueno (y a quien estimara que honrases) él tiene todas las amables circunstancias que pades, y nunca amó. Quién es el que se halla peregrino? Tú lo ignoras, cuando todas lo reparan? Tu primo el Conde de Doña. Y es efección extremada. Aún no he repatado en sí es, o no como le retratan, por vida de él, que es la cosa que tengo más olvidada En cuanto aque es contesano, rendido, atento, y que gasta una discreción chistosa, sin pesadeces de sabia, es la verdad; pero en cuanto a que nunca amó, se engaña. Habéis vosotras sabido inclinación conocida de Federico? En mi vida gesto suyo he conocido. Nunca mariposa en giros le vi a los rayos acir. Ni aún yo te podré decís el color de sus suspitos, ni le conozco pasión; pero su cortesanía, airosa gaiantería, y galante discrevión con las Damas, no importuna, su lisenja cembrada, y el ver que a todas agrada, sin conocer que ame alguna, claro me dan a entende: (aunque ignor? su pasión) que en tan noble corazón ya puso Amor su talle; y así que es amante infiero de sus modas cortesanas, que de aquellas siligranas solo Cupido es Flatero. Es hora ya de que entremos al tocador? Beltrán, si; pues hay hora para ti? Es bueno cuando tenemos victorias que celebrar, huéspedas que recibir, gastar el tiempo en pulir, en prender, y matizar belleza de tal primor, que como se deje ver nunca menor ha de ser, nunca puede ser mayor: hay tiempo más mal gastado? Aile más bien divertido No digas eso, que ha sido el ser belta tanto enfado, que no hay quien se sufra a sí, ni quien tolere el afán de un Tocador. Ay Beltran! déjame gustar de mí, y no en el prolijo aseo, sino en que si bien se apura, no gozo yo mi hermosura si no el rato que la veo Tú me has concluido. Di qué personas hay afuera? En la Antecámara espera Federieo. Antes que aquí entre, dime una verdad. Mucvo me mandas, no sé si obedecerte podré, porque está de calidad el tiempo que cuesta caro: verdad hay que un ojo vale. En cuanto a llamarle sale Énrica, di si reparo has hecho de inclinación, que en él hayas conocido, a alguna Dama. Ao ha havido tan rebalde corazón, que tan cértil se publique: yo digo que su desgarro tiene el pecho de guijarto. Yo digo que de alfeñique. Laura en esta tema ha dado. Y tengo de conseguir secarla a luz: hay más de ir observando con cuidado sus acciones? Tú, Beltran, ses pasos has de seguir, y cuanto hiciere decir. Buena comisión me dan? pero a ibar determino cuanto emprenda y cuanto hable: haz cuenta que saparable lleva a latere un vecino. Si merezco (ay pasión loca!) por mi mayor interés, que la estampa detus pies oculte, y selle mi boca, yo, que, cuando. Federico, vos os turbáis? Pena atroz cuanto no cabe en mi voz en mi turbación explico. cuando a vuestros pies felice mi rendimiento se ofrece, que un respeto se encarece mas, con lo que no se dice: y en vos, Señora, se apura, que tanta benignidad suaviza la Majestad, pero no la desmesura. No viertas más escondidos . secretos, al pecho graves, corazón, que en él no cabes, y le rompes ha latidos. Fedérico, sosegad, que en mí no habéis visto enojoso Son incapaces mis ojos de tan alta Majestad, y así ciega su arrebol con resplandor celestial; que toda luz material se apaga dentro del Sol. Sabed, que Carlos Gastabo Palatino, a cuyo peeno, y valor aún viene estrecho todo el tenombre de Bravos, pues sus gloriosas acciónas no es fácal que te limiten a cláusulas, ni permiten ceñirse de explicaciones, que por la Posta veloz venga, manda, y Ya es en vano, Conde, pues traslado ufano mi rendimiento a mi voz, que en la vuestra no cabrá, Vuestra Majestad me de su mano a besar, en fe de que en nieve sellará mi eselivitud, sin señal de buerro, que no admitio tan alta elección sino con caracter de cristas. Seáis, Carlos, bien venido con tanto heroico basón, que desde que os di el bastón supe yo que había vencido. Y la victoria aclamada, que hoy me consagráis a mí, a mi elección la debí aún antes que a vuestra espada. Desuerte, que entre mí, y vos la fama podrá decir, que en lidiar, y en elegír es el triunfo de los dos. Vuestro es, Señora, no solo el triunfo sino el aplauso; yo soy solo el instrumento de impulso tan soberano, y a la fortuna la obliga vuestro gusto, y no mi brazo, Aunque al Donde por la Posta con la noticia adelanto, envidio su de su suerte, en que ha de lograr tan alto favor, que puedan sus ojos beberos, y retrataros, con impaciencia leal le seguí veloz, ollando las mismas, aún no borradas, estampas de sus caballas, por llegar a vuestros pies, avaro de mí pues cuanto soy sin mi elección, es vuestro, y así en mi nada os consagao, si por mérito no alego el ser, señora, un esclavo. que está bien sin albedrío, y equivoca al renunciarlo el gusto de lo preciso con la acción de voluntario. Deme tu Alteza, señor, un pie, no para glosarlo, sin o por dar a mi boca este indulto de zapato, si ha deunquido pariera. No, Beltran, Te has acordado de mí en campaña? No solo me has debido muchos ratos memoria, pero aún envidia. La memoria te la pago, la envidia si es de mis ojos, a con servar el Retrato, que borraban en no viendo, y copiaban en mirando, engargados te los diera; pero veslos aquí en blanco de la soberana Conta que enviaste; no sea el diablo, que tengas para mis niñas tus tentaciones de grajo. Vale, Beltran, el concepto esta cadena. Tu esclavo me hace, y si no los líquida mi huésped químico en cuantos, verás que toda mi vida tus eslabones arrastro. Toda la alma está en los ojos, a ellos mi vida arrebato, desierto está de acción todo cuanto en ma no es vista, y cuanto en dulcísimo embeleso, o me suspendo, o me pasmo, que aún no pienso en lo que miro; pues de tan bello milagro ni a la fantasía puedo comunicar el traslado, para que adore la idea la imagen metal que estampo. Transportado Federico se eleva en la Reina; aspacio curiosidad, que este empeño no ha de pasar a cuidado. Er fin, Carlos. vos traéas, después de tan gran estrego, presa a Iconor? ̱ tm Al nombrarla pulsándome esta presagios el corazón, no sé si es simparia, o sobre salto. Si señora, y a adnmar ha llegar quise anticipado, por tomar de vos el orden que debo guardar, en cuanto a conducirla, a qué sitio, con qué pompa, o aparato, por Princesa de la sangre Real de Danía; y observando que Fedérico Tercero (su Rey) es su primo hermano, y su Reina Amalia Sophía, es por el renombre claro de Lunebrig, su parienta en la marcha la he tratado con todo cuanto respeto, pompa, auteridad, y fausto a tan Real Princesa debe tan generoso contrario. Aveishecho como vos, que todo lo cortesano ( sin ejemplar yencarenco solo en no que lo comparo. Y porque veáis que mi voto favorece vuestro parvo, y que más que encareciendo le se aprovar imitando, a recibirla saldré desde Esto Rolmo, a Palacio de Upsal, donde (a diertirse en la caza) está alojado el Embajador de España, a quien tanto estimo; vamos a encontrarla, experimerite mi estamación, y agasajo su adversa fortuna; que de las armas en lo vario, Enemigos detal suerte, de quien los rinde, los lauros aumentan con ser vencidos, mas no con ser desdichados. . Laura hermosa? bella Enrica discreta Carlota? oh cuanto ocioso mi rendimiento sin vuestro precepto ha estado! pues todo aquello que vivo sin serviros, vivo en vano, y no parece que logro instante de la que paso. Vuestra A teza, Señor, tiene lo cortés muy temerario Por qué? Porque en vos se treve a competir lo bizarto, fiendolo con tanto exceso. Siemple en vos están lidiando de galán cortesanías, y arrogancias de soldado. Antes las ponéis en paz. Perdonadme si me aparto de vuestra honra, que es fuerza legar primero a mi campo que la Reina, Laura a Dios; pero que estáis reparando? La moda nueva, que en esta campaña habéis estrenado. Y hay misterio en esto? Siempre de los amantes reparo se hace en novedad del gusto. Del traje as la que yo traigo, A la moda del capricho tal vez se muda el ornato. Hay mucho en mí que mudar, y tiempo muy limitado fue el de mi ausencia. Es verdad, y hay que mudar muchos trastos cuando se muda un Señor Yo os responderé de espacio? Ay! que ni yo de mi entiendo, por más que conmigo hablo; ni se lo que siento, y siento mucho más de lo que alcanzo, pues todo mi entendimiento aún no es capaz de mi daño. . No va el Príncipe gustoso: mal hiciste en apurarlo Me muero por un misterio que no importe, y ponderado piense uno que no es discreto, si no sabe descifrario, presumiéndose entendido con refugiarse a lo falso. Cuidado, Beltrán. . Ya entiendo: el diablo del Conde es zamo, y el mal humor trae escrito del rugoso echo en ralgos; bueno es atisvas de lejos, que si trae hierro a la mano, y advierte que por sus ojos me alomo a su pecho incauto, puede ser que la sospecha me quiera raer del casco, y con a abanzas luego le remiende un Cirujano. . Todas al dichoso aduran, de mi ninguna hizo caso; hasta Laura mi parienta al alma le estuvo hablando, y bien al alma, pues era de:: pero como profano entre mí misno su nombre, no solo con pronunciarlo, mas con pronunciarlo, para hacerle tan nuevo agravio, como que quepan a un tiempo, sin un escándalo extraño, mis celos en mi memoria, y su ionido en mis labios? Yo adoro solo contento con lo sumo, lo elevado de mi elección; otro fin en afecto tan hidalgo no cabe, que el de la gloria, que el entendimiento sabio tiene en el conocimiento de objeto tan seberano, cuyas altas perfecciones están en iguales grados, la razón comprendiendo, y la voluntad amando. Ame, lo no el otro, qué importa, si el dueño que yo idolatro es imposible, y si todos sin esperanza le amamos? Donde el objeto es inmenso todo amor es limitado, y al de otro con excederlo me libraré de enviasarlo. Quitemos de un golpe al mundo la razón para que osados no haya otros que me compitan asunto de amor tan alto; porque si no es imposible conocerlo, y no adorarlo; que en empresas imposibles poco estorban los contrarios. y antes bien su competencia, de mi elcción es aplauso. Selle mi amor mi silencio, porque yo no alpiro vano, ni al false aparente gusto del blasón de publicario, sino al verdadero gozo que de tu elección preciado concibe el entendimiento, conociendo, y adorandas las amables perfecciones en mentales simulactos; y así sin el dueño tengo mi contento yo en mi mano, que a quien acertó a elegirlo que le queda ya en que errarlo? . Alto las tropas han hecho a vista de este Jardín, y alna su verde con fin que haya de llegar sospecho la Reina; que cortesana, y con rendidos piadosa, se mostrará cenerosa en recabir a mi hermana. No corrames más Señor, pues tu osadía prefieres a fingir tú que lo eres, siendo yo el Embajador que el Rey a Suecia envía toma a tu cargo su enojo. Pues mío ha sido el arrojo, la pena, Oión, será mía. Temo a Cristina enojada, y a nu estro Rey ofendido; el uno por mal servido, y la otra por el gañada. Nada temas, que Cristina Reina en Europa aclamada, de muchos solicitada, es por su beldad divina, y por su Corona; pero del Reino es fundamenta! ley, que sea natura! el Rey, y todo Extranjero queda por esto excluido. Como a Dinamarca aprecia por porción suya Suecia, (porque en fin un Reino han sido) tengo acción por esta ley, y a la Reina inclinación, y ayuna mi pretensión con sus instancias mi Rey. En ocasión que a mi hermana traen presa, y En bajado? vienes del Rey, no es erro? su hermosura soberana dejar de ver? podrá ser que mi hermana mi partido esfuerce, pues ha vencido una discreta mujer, lo que mis sabios no harán, ni extrañará esta fineza un Rey, cuya gentileza le hace heroico lo galán. Qué es esto? . Poco distante, tropel de Caballeria borra el camino, y el día de polvo en nube volante. Por donde el tropel violento. la nuberompe, y clarea, nos muestra ya su librea. de la Guardia el regimiento. La Reina es. . Las guarniciones brillán, pues corriendo van, y a nubes de polvo dan relámpagos sus galones Sobresaliendo a las olas de gente (al Céfiro inquietas) distingo de los trompetas casacas, y banderolas. Ya en las desnudas espadas la luz hiere, y reverbera, y de la fila primera arde el día en las celadas. Entre las tropas brillantes en aseuas de oro se ven las Carrozas. . Y también las luces relampaguear de las Damas en hogueras de uno, y otro matiz vivo, que vienen por cada estribo rebosando primaveras. De la Reina es descubierta la Carroza. . Su arrebol la guerra de Sol a Sol hacer al día concierta. Mucho corre. . Las niñeces hacen en la travesura más viva toda hermosura. Volcose. Jesús mil veces. A qué aguarda mi fineza, que el susto la ha suspendido. Ya de otro mayor ha sido, o la dicha, o la presteza. Mirando señora el brío con que (anticipada al vuelco) os arrojasteis del coche, a preguntar no me atrevo, si os hicisteis mal, porque con el mismo susto temo, que mi atención acredito, y vuestra arrogancia ofendo. Don Antonio Pimentel, en vuestra atención no es nuevo de la ocasión de librarme hallaros tan en asecho, como si a vos el acaso os revelará el suceso, Dios os guarde, que aunque yo briosa me arrojé, a tiempo llegasteis, que vuestra mano, la caída suspendiendo, de la intención del destino pudo disvadir el riesgo. Bien dije yo, que el corres tanto, pararia en esto. Te has hecho mal? . Noseñora. Pues de qué son los extremos? De qué hemos de despeñarnos un día, y así lo siento antes, que más me acomodo a suso, que a sunimientos. Ay, Federico! el socorro tan puntual os agradezco: no os arrepintáis, mirad que yo la culpa no tengo de no ser otra. . Muy mal premiado mi rendimiento queda de esa falsedad. Qué otro llegase primero. . Ay señora, qué en tu coche ha sucedido? . Eso es bueno, no lo digas, que un acaso le preguntan tantos luego, que es más enfado el contarlo a todos, que el padecerlo. Con dos infelicidades recibido en vuestro Reino se halla un nuevo Embajador; una del susto de veros en tanto peligro, y otra de ver que cuidado ajeno anticipase al socorro la acción, pero no el deseo. Esta Carta de creencia de Fedérico tercero de Dinamarca y Noruega, os dirá como sabiendo qu es prisionera Leonor, a tratar con vos los medios de su resente me envía, el pasaporte pidiendo al Comandante de vuestras fronteras; a cuyo intento, previniendo antes las armas. quiere anticipar los ruegos, porque no puedan quejarse de su prudencia su afecto. Bien sé que habrá en Dinamarca quien no admitirá consuelo (por mí lo digo, pues sabe . Cristina que la pretendo; de que adonde estaba yo debiese nada al cortejo de un Español . Pues decidle que temple ese sentimiento que aunque él donde vos se hallara le sucediera le mismo, y ninguno dondo yo este llegará primero a tados, que si es Ministro es impulso de su dueño, más acción debo tener en todo el mundo si viendo a ve Rey, que ciñe en su mano la esfera del Universo. Que esta respuesta le sufra sobre el tratado secreto que se trasluce de España. Ya Otón de la carta advierto quien sois, y a lo que venís; mas pues estos instrumentos dicen que llega Leonor, detérmino responderos en su presencia. Qué haré? que mi hermana, no sabienno mi industria, dirá quien soy. En buen lante nos ha puesto. Venga en hora buena el Sol, a cuyos rayos violentos los carámbanos lloraron, y los ampos se corrieron. Tanta tibieza señora, os merece tanto incendio? la ocasión para robarme se la debisteis al hielo; ved vos lo que esperar puede vuestra ansia de tal tercero. En hora dichosa, prima, en nudo en lancen estrecho mis brazos, las perfecciones que en la idea no cupieron, como rendiendo más prodigios el tacto, que el pensamiento. Dejad que una prisionera, blasonando tales hierros, bese vuestra mano. . Azad, y haced cuenta que a mi Reino no os trajo prima la guerra, si no la elección, a efecto de hacer con comunicarnos amistad el parentesco. Y porque veáis que a este fin trataros de espacio quiero, la respuesta oíd quedaba a este Embajador. . Qué veo? Pues la novedad la ocupa, primero que hable pretendo ver si la puedo advertir de mi cautela. Aunque creo que vos me habréis visto nunca, por estor siempre en manejos fuera de la Corte, yo soy Otón, señora, y vengo a tratar vuestro rescate por el Rey, de que os advierto, porque sepáis su fineza, y que nada que hacer tengo con el Duque vuestro hermano, pues solo del Rey dependo, y espero que me tratéis como lo que represento. Ay señora, no es el Duque? Calla, Flor, que aquí hay misterio, y aunque no entiendo cual sea, que debo callar entiendo. Dios os guarde, que en mí siempre tendréis aquel tratamiento que se que os debo. . Decid al Rey, que me resuervo a enviarle libre a Leonor Y como antes había dispuesto) porque dice, que a su armas praviene a tan alto empeño, y nunca a mis enemigos estorbo los lucimientos. Demás de que mi altivez jamás ha escuchado ruegos, cuando confunden sus voces de las armas el estruendo. Vamos a Esto Rolmo. . No hagáis señora a mi obsequio tal desaire. Ya la noche descoge su manto negro, y en las pavezas del Sol empieza a encender Luceros. Vuestro el Palacio que habito es, y sé que a no estar dentro yo, os alojaráis en él: no pierdas sus privilegios por ser yo su Alcaide . Cómo, decid, podréis atreveros a hacer a tres Casas Reales el obstentoso aposento tan derrepente, y de noche? Aunque es el Palacio vuestro, en cuanto le hábito yo Alcázar le considero del Cuarto Pilipo el Grande, y yo que le represento, ya que su grandeza no es capaz de encarecimientos, para mostrar el Gigante en la dimensión de un dedo, que honréis su Casa os suplico, no porque a expresar me ofrezco su poder en esta acción, sin ejemplares contemplo, que aunque puede demonstrarse no se difine lo inmenso, mas cuando no su grandeza. mi atención, señora, expreso. Por mostraros, Don Antonio, cuan gran amistad profeso con España, y cuanto estimo a Monarca tan supremo, cuyas prendas personales están en él compitiendo a la grandeza del Rey, el aire de Caballero, de vuestra cortesanía ganerosamente acepto la bizarría Española. otro torcedor más, celos? También vos, Embajador, sois convidado. . Agradezco la oferta. . Porque no andeis lo que pasare inquiriendo, y si es que habéis de contarlo, mejor cumpliréis con verlo, Vamos. Con vuestra licencia, sola una pregunta quiero hacer al Embajador. En el jardín os espero. Tampoco quiero estorbaros, Ojos, vámosla siguiendo. Cuando serví en Dinamarca al Conde de Rebolledo, de este Embajador vi el rostro, y de quien es no me acuerdo. Qué es esto, Enrique? Ay Leonor? qué me preguntas, sabiendo mi amor, y que vengo a darte, o libertad, o consuelo en la prisión. . Dios te guarde por la fineza, mas pienso estimársela a este clima antes que al cariño vuestro. Cómo? . Cómo no sé yo si hicieras el mismo extremo a no ser la prisión mía en Suecia. . No merezco esa duda? . Ni mereces mi favor para este empleo, si a quien debes confiando quieres obligar mintiendo. Tan necia soy, que no sepa, que hay Cristina, y que hay Cetros, que obliguen a que se midan las ansias por los arrestos? Pues tu discreción penetra de mi corazón los velos, debate yo, hermana mía, una amistad, que. . No quiero, que no gusto de que a mí me hagas cargo de un afecto que distinas a tu Dama, y a voces diré. . Qué es esto Que no eres Embajador, si no un amante encubierto. Leonor de mi vida, escucha. Sospechas, que estoy oyendo? La Reina, señora, aguarda. A avisar lo mismo vengo: no estoy en mí de admirado. Cielos Santos, si le oyeron? haced lo que he dicho, Otón. . Ya, señora os obedezco: que mal principio fortuna? Qué presto Cielos que presto, me avisáis de que es amor la novedad que padezco, Solo me has dejado, y pues inseparable conservo de Cristina (oh cuanto más que por Reina la venero por su nombre, de quien bebe el corazón dulces ecos, y por no desperdiciarlos se ahoga con los alientos) de Cristina un mudo agravio, que pretendió ser bosquejo; y como está su belvad de la imitación tan lejos; no hay forma de publicarla, pues ni es en tanto portento principio de semejante lo último de lo perfecto. Hablemos de su hermosura, pues solo escucha mis ruegos la Copia que huir no puede, y acá entre mis devaneos, de lo benigno, y lo inmóvil fingiéndome estoy lo atento. Solo está. Vecino andanté soy: a asecharle me acerco. Entre dos cristales traigo (como que azaso es espejo) su Retrato, y le descuoro con un muelle tan secreto, que solo yo sabré abrirle. Él se ha quedado suspenis. y retrato, o relicario me parece que está viendo. Aún entre su dulce agrado me estoy figurando, el ceño que pondría, a mis suspiros si se les parlase el viento. Para que sea Relicario no es tan devoto el sujeto. Échole el muelle, y le guardo. y huye, Sin registro no, que a eso hay guardas, y descaminos. Que has hecho traidor, que has hecho? Corierte el retrato antes, y ahora a ti, si siguiendo mis pasos fueres. Si haré, aunque te escondiese el centro del abismo. . Nunca yo en tanta hondura me meto: y me has hecho más alcances contando, que no corriendo. Ya te aprese. Soy perdido. Suelta, Beltrán. . Nunca suelto, que soy lagarto de muelle. Pues, vive Dios, que este acero Aay que me matan, señores, confesions vnción. Qué es esto Vos, Federico, en Palacio tenéis tanto atrevimiento contra un hombre de quien gusto Pues si no sales tan presto medio palmo de amolado no le emvañasto en el cuerpo Muerto estoy. Ya que Madama ha hecho suyo este duelo, el de haber sido en mi casa para otra ocasión teservo. Qué es esto, digo? . Señora, el Conde, haciendo miljestos, estaba a cierto retrato, y con suspiros muy tiernos (quien de su casa no pone algún ribetillo al cuento? estaba todo mimoso anegándole en requiebros. Llegué, y echele la garra, por cumplir cierto precepto, (que de Damas no he sabido quebrantar ni un mandamiento) él me siguió, y:: qué se yo? a no ser por tu respeto, hubiera hecho un disparate que es disparate el no hacerlo. Este es retrato; el Conde si queda ofendido de esto, sepa que soy un Beltran, . que entre el polvo no me pierdo. Veamos prodigio, que sabe causar tan raros efectos. No te dije yo, qué amaba? Señora, si, cuandos un hielo me cubre. . De qué os turbáis? Si con vos algo merezco, ay Dios! que no sé si eché . el muelle. Tan descompuesto vos? . No veáis el Retrato. Por verle me estoy muriendo. Veamos este suspirado prodigio: pero que veo por uno, y por otro lado solo contiene un espejo. Ycamos ese mote. . Dice: por ti vivo, y por ti muero. Ya que habéis porfiado, no culpéis a mi rendimiento, sino a vos; pues lo que adoro cuando yo de mí lo celo, se le preguntáis vos misma a vuestros ojos parleros. Pues qué es lo que aquí adoráis? La Imagen que incluye dentro ese vítil transparente. Si porque yo a ver me llego lo dirá este loco? hagamos . de la osadía desprecio; mirad lo que a Federico cuenta tan finos conceptos, debe tan sordos suspiros, que aún no los revela al eco. Un espejo es. . Y en el dice: por ti vivo, y por ti muero. Con quién hablará? . Consigo, pues amante de sí mismo, por poder de sus finezas tener de su mano el premio. él se adora, y él se para, buen gusto de Caballero. . No sino con todas pues concibiendo aquel reflejo, a cuantas en él le maren a adorar está disouesto a la primera que llegue, que galán sois tan del tiempo. Conde, quereos que sois lindo. . Y aún que el decoro es primero no seáis conmigo ingrato, que os debéis muchos extremos. . Todas seburlan de mí, llevándome a mi despecho, el alma en aquel Retrato; mas puesto que no le vieron cóbreme del susto, y vuelva a amar mudo, y callar ciego; pures como cabrá en la voz, amor a quín viene estrecho, (aún para callarle) todo, lo infinito del silencios ORN ADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
En tanto que a la batida unos las armas previenen, otros conceptos discurren, que a las damas de quien fueren sirviendo de celadores, sus afectos tanto expresen, que aún los celebren, y estimen las que saben que los mienten; yo vengo a estudiar conmigo, como los oculte, y cele, pues son tales, que a un los goza el alma que los padece. Qué al revés de otros amantes soy! mas que mucho, si tiene tan rara causa mi amor, que de nadie imitar puedo sentimientos? pues llegara tanta Deída a tenderse de el ejemplar y del culto, irritándole dos veces; una en que yo le consagre, y otra en que ella no le estrene, A estudiar vengo el callar, ciencia, que no hay quien la enseñe, y en lo que menos se sabe, es en lo que más se emprende. Canemos que en quí en adora soberanas altiveces, es locura ser sensible, y es delito se rabelde. Ni el amor ha de explicarse, ni ha de dejar le tenerse, que un pasión soberana es, en alos diferentes sacrilegio, si se dice, sacrificio, si sosiente. Qué más hay que conseguir de la Reinas labio tente, no por dignidad la nombres, que parece que pretendes, que de Majestad tan alta (cual niño) amor se amedrente, y que yo mismo la aparte de mí, cuanto más la eleve Qué más ay que conseguir de Cristina?: dulcemente su nombre mi misma vida de mis acentos suspende, que quisiera al pronunciarlo hasta los ecos beberme, y almibares del oído, mi voz derrama al ambiente. Qué más puede conseguirse de esta Deidad, que estar siempre mirándola quien la sirve, cierto de que no se ofende, del cariño de criado, y que dentro de esta especie, hasta grados infinitos. puede mi amor estenderse, y trascendiendo de amante no pasar de reverente? No hay voz suya que a mi oído su discreción no revele, de mi lealtad bien se: vida. afable conmigo vierte su rostro en risas, y agrados, benignidades perennes; pues si no hay más que lograr en lo imposible, a qué asciende mi amor en mi voz? qué falta a tantas ansias ardientes? que ella sepa que la adoro? necia diligencia emprende el cariño; que ella sabe lo mucho que lo merece, Y que cuanto se le obstinan tienen ojos que los fuerzen, y debiéndose esto a sí, no tiene que agradecerme Carlos Gustabo, que es hijo del Palatino en dos Puentes, nieto de Juan Casimiro de Babiera, a cuya frente el Rin por su Palatino fecundó tantos Laureles, y de Catalina, hija del decimo Carlos fuerte, de Suecia, Gocia, y Bandalía, Rey a Cristina sucede en esta Corona, a cuyo título la sirve, y tiene por casamentera suya a la fama, y a la plebe, que han ajustado más bodas, que la voluntad aveces; mas si la Reina intentara ser su esposa, y que a sus sienes fuese (en el tálamo unidas un Laurel coyunda verde, no hubiera resuelto ahora con un acto tan solemne, que por Principele juren; de que bien claro se infiere que no intenta, que la logre Carlos, si no que la herede. Este Real competidor exeluso, quien hay que niegue, que deja lugar a otros, en quien (como en mí) de Reyes la sangre aún por tantos años trasminada resplandece: en cuya suposición mi amor pudiera exponerse a declararse, no solo amante, más pretendiente: pero no lo haré en mi vida, que un noble amor no consiente mezclarse de una Corona con los altos intereses; y así sin más fin que amarla, amarla entre mí, resuelve mi pasión; que a las Deidades en afectos tan corteses. no irrita lo que se adora, si no lo que se pretende. Mas quién está aquí? . ninguno. que yo soy sombra viviente, y parlante. . A qué me sigues? Solo a parlar cuanto viere, y aún de lo que imaginare le carrelaré un ribete. Y qué harás si yo te rompo la cabeza? . Toma veinte escudos por que te atrevas. Vive Dios. . Mas que reniegues, que está mi cabeza a prueba de amenazas impacientes; pues la gracia de Madama le sirve de capazose, Bien dice que si de él gusta, como puedo, ni aún en este dejar yo de venerarla, sufriéndole, aunque me pese? Atrévete, y tú verás como a las iras pereces de un ceño suyo buido? que cuando ella se eniece, con almaradas de luz es todo cuanto mira hiere. Dios nos libre. . Pues Beltran, hijo amigo. . Ven ustedes lo que el gusto de una Dama con los más ariscos vence, almibarando vinagres, azucarando las hieles Seamos amigos. . Seamos, que como por bien me lleveno yo soy un alma de Dios. Ya sé qué discreto eres, tomo Español. . Yo. Señor, antes soy un inocente, y me destruyes si dices que se. . Pues por qué lo temes? Porque me vale el ser loco, que me den, y me celebren, y los más graciosos chistes que le ocurren a un caletre, si por lozura se aplauden, por discreción se aborrecen; pues dejar ser loco a uno, a la envidia no le empece, más dejarle ser discreto, hasta en el alma le duele, Ahora bien por uno, y otro, porque de seguirme dejes, este Reloj de Diamantes toma, hijo Beltrán, y vete. Qué lado es, y como brillan las luces que al Sol le bebe: pero es gran ousto el pariar, y es fuerza el desposeerme de él, si tomo tu Reloj; no, no, más costa me tiene e callar. . Qué? me desairas? Por no ser impertinente le tomo: válgame Dios! que bascas de hambre me vienen. La Princesa de Holstena esta calle, que guarnecen de uno, y otro lado tantos encubertados cipreses, ( haciendo en estos jardines melancólico aún lo verde pasando viene, no quiero que mi soledad inquieten, que si yo no estoy conmigo, estoy de Cristina ausente. . El Reloj es bueno, pero imposible es que no trueque, que aunque tachono mis labios con diamantes, o claveques, (que yo no sé lo que son) por más que los claveteen, y el miedo me los remache, mi estomago se revuelve; Jesús mil veces, que aosias? Pues las ramas entretejen de parras, yedras, y murtas tantos frondosos canceles, donde al querer penetrarlos hasta la vista se enrede, aquí podemos hablar. Huyendo iré de las gentes, por no despuchar palabras; pleque a Dios que no rebiente. En fin, no dirás hermana, por qué tan contraria eres a este amor? . Contraria yo? no soy sino diferente. Qué más desear mis mares, que desamparar mis bienes? Eso, Enrique, quiere maña, yo no la tengo si adviertes, que no soy en tanto grado dircreta, como me crees. No eres discreta? ay Leonor, si de mis ansias supieses tanto como en todo sabes, con migo menos crueles de mi pasión se burlatan tus galantes esquiveces, que quien de un dolor no sabe, que mal de él se compadece! Dios te guarde, que te estimo muchísimo el que desees, que yo sepa de unos males, que es imposible que lleguen, no digo a mi sentimiento, sino a mi oído. . Qué quieres que diga si tú me apuras? Ay, hermano! si la fiebre de amor, con decir mayores desatinos se encarece; mas que a aumentarla me induces a que el sanar te aconsele; es tan mi amiga Cristina, que nada habrá que me niegue, pero tanto me ha cansado la falsedad de venderme, que por mí has venido, cuando son otros tus intereses, que mi castigo es dejarte a solas con sus desdenes, Ay! que es más de el que tu juzgas, Mira, cuanto más ponderes, me ofendes más . Por qué causas Aún las Damas que no atiendon a finezas, ni capaces son de que en ellas se empleen, rendidamente atrevidas osadías reverentes, se enfadan de que los hombres a las otras no cortejen con el respeto más fino. Tú eres mi herma no, y no puedes dudar mi cariño, y aunque a hablar en amor no acierte, quien no sabe porque estudia. sino porque comprende; como quieres que engañar a una amiga por ti intente? pues conveniencia, y no amor es quien hace que te empeñes, y cuando a ella finges ansias, a mi finezas me mientes, y el que no sirvas muy fino aún siendo hermana me ofende. Que en favor de el sejo olvidas lo que a mi cariño debes! Los privilegios de Dama, ni aún al parentesco celen. Aunque se dice que Carlos, porque el Reino le compete, te casará con Cristina, esta sospecha se miente ver que sucesor le juran, para que el Reino se aquiete; y no soy, Leonor, tan necio, que o no sepa, o no sospeche otros disinos, al ver cuanto Carlos te festeje; y así no te estará mal que yo obligado te quede, para este tratado, en que por ti haré cuanto cupiere. En fin cuanto a ti te importa por fineza a mí me vendes, pues cuando tus presunciones de Carlos verdades uesen, por quitarte ese contrario lo harás. . Qué de mi tal pienses? Por ser yo quien soy, Enrique. mi fineza te promete ser tuya más no por ti. Que siempre a mal tiempo lleguen mis celos! . Por tu amor solo intento favo ecerte, que Carlos vive muy lejos de mi atención. . Bien se infiere pues acosta de mi agravio satisfacciones merece otra quizá no tan fina. Vuestra Alteza se modere, y crea que pues le dejo, y me voy sin responderle, de la Princcia a la vista su aprensión se desvanece. Y por que en satisfacción mi respecto hacerle intente un agravio, que me estame, le desmiento::: lo que cree. . Oíd esperad. . Teneos: quien lanicencia os concede para esa cólera? . A nadie vi esperar a que le diesen licencia para sentir, Son casos muy diferentes, que sientan los corazones, o que los labios se quejen. Si a vos me hubiese quejado dijeráis bien; pero a ese Embajador, o lo que es, (pues pretendéis que me acuerde de que ilguna vea dijisteis, no advirtiendo que os oyese, que era un encubierto amante, por qué no podré atreverme a quejarme de que os dé (quizá con más descorteses sentimientos ocasión (ay Dios! y de satisfacerle, a costa de mis desaires? perdóname que destemple mi sentimiento en mis voces, que arguyera un dolor le ve, o poca fuerza en la causa, o razón poca en quien siente. En vuestra libre osadía no me irrita solamente que contra mi estimación penséis; si no que se arriesgue quien ama a Cristina a darme tales quejas, que aún no tienen la disculpa de locura, no habiendo quien la fomente, para que se despreciasen por ofensas de otra esperie. Amar una, y celar otra, curiosidad me parece, y es más que sentir de amante, murmurar de maldiciente. Con desaire de otra Dama satisfacer no resuelve mi pasión a vuestra duda, y así es forzoso que apele al suceso, él el origen os dirá de este accidente, cuando en mi furor veáis azulear aquellas sierpes, que a mi aprensión enroscadas desde ella el pecho me muerden. Oíd, esperad primero mi justo enojo os advierte, (no me alegro de que Carlos, que el Duque es mi amante piense, que basta que os diga yo, que no hay en cuanto aprende vuestra sospecha verdad: ved si pensasteis de verme esta, no satisfacción, sino confianza, y si aleve del Embajador queréis tomar alguna más suerte, me daréis a conocer, (por si otro caso ocurriere en cuanto estima la mía, A quien otra después pretende. . Qué es lo que pasa por mí, que de mí mismo no sé? es verdad lo que escuché, o es mentira lo que vi? él me satisface, y ella, (bien que envuelta en Majestad) me da otra seguridad tan airada como bella. Persuádeme mi razón, que en mis furiosos anhelos, ya que no sintió mis celos, temió mi imaginación: Y tuvo al ver mi sañuda cólera, mal satisfecha, o aversión a mi sospecha, o lástima de mi duda. De Leonor en mi entendes el primer favor es Cielos bien he menester los celos, por no morir de places! que de un dueño superión entre la alegría rara, quizá si no se dudara matara el primer favor A la volan te Abejuela quiso registrar Cupido de hilar el humor del Cielo el ignorado artificio: huye de las Abejas travieso niño, que pican al vuelo, y están escondidos, de miel en curiosidades, de el aguijón los peligros, Huye de las Abejas travieso niño. Hacia aquí viene la Reina y los Astros que floridos de este jardín en la esfera a sus luceros divinos, ardieron iluminados, su tez apagó marchitos. De aquí me retiro para volver luego, pues la asisto en la batida. Prosigue. que el tono me ha divertido, En el bálsamo de flores. ver cono se cuaja quiso la quinta esencia que al Cielo el aire libró en rocío. Huye de las Abejas travieso niño, que pican al vuelo, y están escondidos, de miel en curiosidades, del agüijón los peligros. Cuya es esa letra? . Mía, Tú también, Laura, has sabido hacer versos? Qué te admiras, si a tu imaginación vivimos? y desde que tú, señora, en nuevos metros, y ritmos, o el furor divinizaste, o autorizaste el delirio, es moda en todas las Damas hacer versos. . No había oído, que la habilidad del genio, fuese moda del capricho. Ya es trasto del tocado? el Arte Amandí de Ovidio, y ya las voces más crespas se prenden entre los rizos. Musas se venden de muelle, genios se fingen de vidrio, y un numen de pitiflor prenderse por pluma he visto. La metafora es galante, de fingir que salga herido amor de puro curioso. Ay qué habla quizás conmigo? . Pero que cosa es tan tuya hacer con genio festivo la copla muy feria, y muy de júguete el estribillo. A ser todo serío, fuera muchísimo hablar en juicio, y no hay en mí tantas verás. Prosigue, pues. Ya prosigo. Curioso se asoma al corcho, cuando el enjambre novicio cala en su sangre aguijones, en la dulce miel teñidos. Muere en la venganza, toda Abeja que le ha mordido, y él dulcemente picado, se inflama más en sí mismo. Viendo su dolor hallado en su deseo cumplido, con risueña compasión, Venus al ranaz le dijo. Huye de las Abejas travieso niño, que pican al vuelo, y están escondidos, de mi el en curiosidades del ahuijón los peligros. Huye de las Abejas travieso niño. Y él responde lloroso, mas no arrepentido, de las puntas bañadas en mieles, qué mal me retiro, si en el mismo dolor me en golosino. Que pican al vuelo, y están escondidos, de miel en curiosidades, del agüijón los peligros. Linda letra! Ya señora, está todo prevenido. Y todos a tu obediencia. Menos yo, porque me rindo, cargado de tantos palos, con haber en mudecido. Esta batida he dispuesto, en el frondoso distrito de este Palacio, que es uno de mis Reales sitios a quien el Báltico mar hoy retrata endurecido, porque espejo de Diamante, tenga de piedra un Narciso: Y os confieso, Don Antonio, que a desempeñarme espiro de aquel hospedaje vuestro, en que se vio competido, el gusto de lo curioso, y el primor de lo exquisito, uniendo a excusas de pronto, manificencias de rico. Y puesto que el Carnabal en Suecia ha permitido cuanta libertad decente plausible hace el regocijo, cada dama ha de llevar al Venatorio ejercicio por cazador un Galán, de monteros asistido, que la sirva, y la defienda. Pero antes quiero deciros una merced, que os he hecho? De tantas como recibo, no basto a estar obligado, ven qué será agradecido? Yo cierto horden Militas pienso dejar a los siglos, que se llame la Amaranta, y de ella ser determino yo misma la gran maestre, por ilustrar sus principios; y así de esta insignia quiero por Caballero elegiros. Y esto a una parte, Leonor, siendo Carlos mi sobrino, quien más supone en mi Reino, os doy lo que más estimo, porque os lleve de la mano. Carlos muy desvanecido de servirme, con amarme . hace ruego el sacrificio. Yo de su gentil persona hago un aprecio infinito, pero de su afecto no, que a sujeta: no me inclino Y mi altivez, tan soberana viviré como he nacido. Mas con todo eso estoy vana, y este triunfo que conquisto bien como hermosa lo aplaudo, mas, como yo, no lo admito. Esta vez por mi deseo se ha mandado mi destino, y así a vuestros pies la mano aguardo. . No lo resisto porque la Reina lo manda, Tan violenta vais conmigo? Tengo alma, y un triunfo ajeno con escrúpulo le quito. No le quitáis que él se os da. Laura, ve con Federico. Cuándo fui yo más dichoso? Ay! ésperaos un poquito, me prenderé vuestro espejo. Ay mi Retrato perdido! Que por que no con violencia sigáis hoy los pasos meos, ya que os adoráis, no quiero que vos, de vos, dividido, estéis un día sin veros, amándoos con tal cariño: y así os habéis de ir copiando en su lienzo cristalino siendo pinceles los ojos, y la luz el colorido. . Conmigo. Antes que digáis quien va con vos, os suplico (no el Embajador de España . la lleve, pues desconfío de que hacía su Rey se forma contra mi amor un partido, que veáis, que habemos quedado dos Extranjeros Ministros; y siendo mi Rey (aún que hoy, por accidente, enemigo) vuestro cercano pariente, no es razón que a tal vecino. otro remoto, y extraño quede de vos preferido; y así esa mano. Esperad, que yo sabré concluiros. Antes es bien que os la bese, por la merced que habéis dicho de haberme hecho Caballero del Orden intitulado, de la Amaranta. . Es verdad. Ya que con el labio imprimo en ella mi rendimiento, defenderla determino, y no dejársela, a otro que vanamente atrevido, preferir otro Monarca, donde yo estoy quiera al mío. Cómo? En nombre de mi Rey empiendo más no compito. Quién dijere. . Bien está, ved que yo no he recibido de mis enemigos leyes, y más contra mis amigos. Este embajador de Danía. me cansa de entremetido. Yo mi despique sabré fiar después a los filos; y ahora nueva amistad busquemos, que un desválido aún de las ruinas pendientes, fiarre suele al abrino. Ya, bella Énrica, que aquella noble competencia, hizo mi puesto, y no mi persona, ofrecerla solicito a serviros. . Yo la acepto Flor, a iros sirviendo aspiro. No puedo el lugar negaros. Lo dichoso en lo preciso me deja con vos la suerte. Yo, Ricardo, la confirmo Estos perdigones, todos están ya grande, con chico, igualados, solo yo he quedado para Obispo mirón de estos desposorios, y así a todos los bendigo. Todas podemos del bosque: en las sendas dividirnos a todas las avenidas, haciéndonos más festivo lo sangriento, que el ojeo confunda en todo el recinto con músicos instrumentos, de los marciales el ruido. Música, y caza? dirán los que no lo hubieren visto, que si esta es selva encantada: dígolo porque lo digo. El estruendo sonoro confunda los ecos distintos, diciendo al son de la vocina ronca, y del clarín al sonoro suspiro a la cumbre, a la fuente, al valle al risco. a la cumbre, a la fuente, albarle al risco. s, - Ya al Rey, y a Doi. Luis de Haro, Don Antonio, he respondido, de mi mano, y en su idioma, que vos les espreseis fío mi igual reconocimiento de cuanto les han debido de aprobación, mis deseos, de protectión, mis designios, En vuestros años señora, no es lo que me ha confundido, mirar de vuestra memoria agotados tantos libros, babidas notieias tantas, y que ese ingenio florido en tantas prendas es monstruo, siendo en cada una prodigio, lo que me confunde es ver un Reino tan estendido, de vos también gobernado, y que tienen en camino las quejas de los vasallos tan franco a vuestros oídos, Después de eso quien dirá, que (cuando tratáis conmigo unas materias tan altas, y de tan graves motivos; que la Europa aún sin saberlos; se pasmará al discurrirlos) tan hallada en estas fiestas estéis, y con tranquilo semblante como si en vos todo el ánimo movido, en olas de pensamientos, no flutuara el albedrío? Son los Reases pechos, como prespectiva, en quien miro, que Jrarte a espacio muy bieve da fondos de in comprensivo. Alma de un Reino es un Rey, y así, como la alma, asisto toda yo en todas las partes, en ninguna me divido, y aún a la menor acción entera me participo? Es la diversión forzosa, para llevar el prolijo afán de tanta taréa, y demás de eso, es oficio popular el de los Reyes, y divertir necesito con fiestas mi Reino, pues con el agrado benigno. dejándome ver gustosa, en los animos domino; y obedecen más alegres vasallos más divertidos. Todo cuanto no os respondo, encarazco en lo que admiro El estruendo sonoro confunda los eces distintos. Sentir que corteje a otra ya es de algún agrado indicio. Quién as ha dicho que sea el conocerás sentirlo? Yo, que quiero lo que veo desmentir con lo que finjo. Quién a su arbitrio es dichoso corteje solo a su arbitrio. . A la cumbre, a la fuente, Siendo mi interés, ni aún tengo el mérito de elegiros. Ay tantos en vos que en ese que os niego, ninguno os quito. . No ablanda el suspiro el hielo; Está muy empedernido, y tanto, que en él cuajado se queda el suspiro frío En fin no creéis, señora; las verás de mis gemidos? Ni a creerlos, ni a dudarlos, mis atenciones aplico. En fin Laura, que me vuelvas ese espejo aún no consigo? No has de verte en ese espejo dice aquel adagio antiguo. . 1 Herido ya el jabalí. Pues por mí puesto ha venido, yo ha de ser quien le remate. Y yo quien le huya más listo. pues deja impresa en los troncos su rabia con su colmillo. . Duqué? . Qué, Leonor, me mandas? que Enrica en el laberinto del bosque se me ha ocultado. Carios se hadesparecido tras de el jabalí y en tanto que da vuelta a este distrito quiero suplicarle, que del suceso acaecido con el Ministro de España no hagas duelo. No es preciso, si sobre el desaire el trato que con su Rey se ha sabido (o la malicia ha inventado, viéndole viudo, al bullicio de conferencias ocultas) me ha enroscado un basilisco al alma? . No solo en eso no hay verdad, pero ni aún visos, en que traslucirse pueda, Quién lo afirma? . Yo lo afirmo, que de Cristina lo sé; y así no tu desvarío haga cosa en que se pierda; pues de susto aún no respiro de de el lance; y porque quedes reportado, yo me obligo a hacer, de tu verdadera amiga, con ella oficios. Dos alborozos me has dado tan grandes, que si no explico mi gratitud con mis brazos parece que la límito: . no no estoy en mí. Estás loco? no ves que lo entretejido no estorba a la vista el paso? Nadie lo ha visto. . . Si ha visto, y la vi la que a mis ojos sobró date a vuestros silos. . Ya de esos celos me canso, si ot a vez os satisfizo mi voz. . Qué es esto? teneos. Toda soy de mármol frío. pPues vos llegáis tan a tiempo veréis que en los dos despiro mi furia. . A tu lado estoy. Yo contra quien te ha ofendido. Retírate que tú sobras Tres son contra, dos, yo elijo mediar, pues contra mi honor obro, si a Carlos no asisto. Al Príncipe defendamos. Yo me pongo en el partido de los más. . Teneos. Gillanos, como así o endéis mi brío contra dos hombres? ninguno vibre el acero bruñido, Qué es esto? Sin alma estoy. Si no sa es yo los virlo, que a los volos soy un diablo. Perdona que no repito, por no ofender un decoro, la razón de un precipicio. Oí, esperad, qué es eso de decoro? quien es hizo para blasonar de atento tan remerario lo fino? No digáis quien soy. . Perdona, que a consentir no me animo por tu vida, ni un instante, mi desdoro presumido; mi opinión es lo primero. Duque, Enrique hermano mío lega a los pres de la Reina, porque ninguno, atrevido de mi pundonor, sea osado a formar concepto indigno Tu hermano? pues como oculto burla con aleve estilo mío confianzas? y como, siendo Embajador fingido, la pública fe ha violado: En ma perso na mentiros pude, pero no en mis tratos. A quí está Otón, que es quien vino Embajador de mi Rey, yo le usurpé el ejercicio a él; a vos, ni os engañe en las cartas que he traído ni en la embajada que he dado; si bien con otros designios, de que os iré dando cuenta: ocultarme solicito. Por Embajador estáis en mi Corte recibido, y así para que tengáis de Embajador el alilo, no conoceros por vos cordura me ha parecido, que aún yo misma entre mi tiembio de el enojo que concibo. Habla como Embajador, que si alguna vez altivo queréis ser vos, de vos puede ser, que os divida un cuchillo. Señora. . Bien está, ahora con migo podéis veniros, sin que esto adelante pase: bien que de Carlos colijo, que el origen de sus iras tiene ya desvanecido. . Yo. No más, tomad los puestos; aunque a Carlos no he querido ver que riña por Leonor, según el lance percibo, no siendo capaz de invidia mi pecho, y ánimo invicto, me ha dado un enfado en algo a la invidia parecido, y después aún de tenerle me he enfadado yo con migo. Embajador vamos; ven Enrica, no interrumpirnos puedan, Don Antonio. Vamos Hados sedme más propicios. , , , n Vuelvo a mí puesto, de donde todo cuanto pasa atisvo, pues tanto ha que con un chisme no paladeo el ocico. En fin, el Embajador era el Duque esclarecido de Holstcim? . No mereciáis que atiempo lo hubiese dicho de sosegaros. . Sentisteis, quizá, que hubiese creído lo que temí? . De cualquiera sentado lo mismo por mi decoro . Y no más? Preguntadlo a vuestro juicio, que a vuestro gusto interpreta cuando el acaso ha ofrecido, y si él os da los favores, no habéis menester destino. Lo cierto es que me ha enojado lo que del más alto, y limpio decoro, desconfiasteis; y que muy claro averiguo cuanto me habéis estimado, en lo que habéis discurrido. Hy señora; estas sospechas, de estimación son indicios. El defecto de fe puede ser mérito del martirio? Sí, que el ánimo sereno arguye un afecto tibio. No, que el temor de una culpa concepto indure no digno. Sí, que es amor el temor. No, que e tenerle es delirio; y en fin Carlos en mi enojo conocen ya mis desvíos el lugar que habéis logrado, por aquel que habéis perdido. . Después de perdido, ay Cielos! me da vuestro pecho impío, a conocer ese bien, sin más acción que sentirlo? mas si volver no pudiere aocupar aquel vació, que en vuesto pecho he dejado. le llenarán mis suspiros, El estruendo sonoro consunda las ecos oístintos, diciendo al son de la vocina ronca, y del clarín al sonoro suspiro, a la cumbre, a la fuente, al valle, al risco. A la cumbre, a la fuente . Muchas veces prima mía, que me vuelvas te suplico ese espelca que te cuesta dar a mi pena este alivio? y en fin hacer un dichoso solo con un desperdicio? Que haya dichosos me cansa, mira cuanto más fastidio será hacer yo de mi mano, los venturosos hechizos? Qué te va a ti en esta tema? Solo un galante capricho; y en fin en tu misma instancia, y el mote haber conocido, que hay misterio en el espejo que aunque antes, nos persuadimos a que tú mismo te amabas, ya advierto, que es sacrificio, pues otro cristal cualquiera. te diera en rostro lo lindo. El misterio que y en él es solamente haber sido alhaja de cierta Dama. Esa es la que yo averiguo, y por él he de sabería. No me hagas ser atrevido, pudiendo esta te obligado Solo en el gran desatino de haberlo dicho lo eres. Pues si ya has hecho el juicio; y en cobrar mi alhaja, nada puedo ya perdes contigo, será de esta suerte. Suelta: mas qué es esto? . Estoy perdido. Un retrato me revela, rotos los velos del vidrio con el golpe. No le veas, que a mí me haces gran perjuicio, y a ti no te importa . Todo eso sabré si examino mis ojos: válgame Dios! qué te netarras testigos! aún no me atrevo a creerlos, con no poder desmetirlos. Tú el retrato de la Reina? Sí; de qué te has suspendido? canto te ha escandalizado que se alore lo divino? Sí, que a los ojos humanos, de la niebla en tupecidos, aún borran el simulaceo los humos el sacrificra. Eso va en los que le miran, no en los que le han ofrecido, que la Deidad, más Deidad es entre inciensos votivos. Siempre es profano aquel culto, en que apetece el sentido. Por eso aún de mi deseo mi pensamiento he escondidos Cómo? Como el ver que acrecio no es señal de que codicio. En dificultad tan grande siempre el amor es delirio. Con que para amar pondremos la sanpre en un aquilibrio? Cada uno ha de amar su igual. A estareso establecido, no amaramos por las piendas, sino por los apedidos, y ociosos frueran las ojos, inclinandones los libros El juicio, No digas eso, qué voluntad se ha ceñido a la igualdad de la esfera? Yo para amarla distingo como parece una Dama, pere no como ha natido. de minorarme el amor, el aumentarme el motivo, Ss a ser amados no nacen, a qué nacen los precnios? ni como es posible, que (haciendo efectos disintos) disvada la volunta! del mérito lo excesivo? Un objeto soberano, y en perfeceron peregrino con la plenitud de causas arrastra los albedríos, y lo que en él es violencia, no ha de ser en mi delito. El delito, es sacrilegio consiste solo en decirlo, que ya es pretender el premio sacar a uz el martirios y aún ofender el objeto, creyéndole compasivo. Y así, aunque a Cristina adoro, no la ofendo, ni la irrito, pues callo lo que padezco, solo ebstento lo que sirvo. Cielos! quien de mi creyera, que tanto nuviasesentido hallar verdad tan odiosa? para dolerme este aviso desdichada diligencia de bien lograda ha salido. Como, traidor como, aleve, como falso, y fementido, has tenido atrevimiento (yo no sé lo que me digo) de hablar así en mi presencia de la Reina? . No des gritos. Si quiero, traidor, si quiero. Guardad, Pimentel, el sitio en cuanto miro que es esto. Laura qué te ha sucedido? Pregúntalo a ese Retrato, que en el cristal guarnecido trae Federico diciendo, . portí muero, y portivivo; y mira si mí porfía fue verdad. . Sin alma animo. Co quién Laura dabas voces? Aquí fue on los chillidos. Brío es; necia handuvo Laura; qué he de hacer, Cielos Divinos! que no se ha visto jamás - mi decoro en tal conflicto? Si el ve que satro su arrojo, parece que le permitó; si he de castigarle, no hay en el rigo: mas impío satisfacción que no deje más vano se orgullo altivo fuera de que amar callando entre mí no lo acrimino, y antes Laura hace su obsequio con mi vanidad malquisto, Qué haré? . Mi muerte consulta. Cielos! templada la miro. Esto ha de ser; pague yo error queyo le he in fluido, ni le dé a entender que sufro, ni al decoro sea preciso verter sangre de un vasallo que me adora, y me ha servido, aunque me cueste la mía; pues más repara mi brío en sufrir un indecoro, que un dolor que no es notivo. Con el vidio que está roto al deseuido un dedo pico, hasta que la sangre pueda dejarle en corales tinto. Qué te suspendes, señora? Pienso en lo que me ha dolido, y que tu excusar pudieras, Si disculpa necesito a lo que no está en mi mano, pues callo si no resisto, searo. La disculpa dad a la dama, Federico; porque yo no la conozco. Cómo no la has conocido? No basta que yo lo diga? Si señora, no réplico. Al da me el quebrado espejo un dedo me herá en el vidrio, y con la sangre borré el rostro, y en el vestido, o no la conozo, o no me creo lo que imagino, me ha parecido sagrada paedra en los indicios; y como yo en la conciencia no puedo tener dominio de las devociones vuestras no hemos de formarlitigio Veis aí el rostro borrado: . estaréis, Conde, advertido, de que yo no pude verle, puesto que de vos le fío; y que esa sombra, de quien en el semblante propirio, quiza por consentimiento, el silencio habréis tenido, mi sangre es quien os la borra, no olvidéis el baticioso. Misteriosamente, Cielos y despreciado, sin que en enojos vengativos le tengan mis rendimientos, ni aún la costa de lo esquivo. Amor ya no habrá en mi pecho aliento sin parafismo. Beltrán, cómo tan calado? Con diamantes me han cosido los labios. . Cómo? . Acabose, pues los de los me han mutido ya me volverán las bascas. Cuanto con él me reprimo contigo debo irritarme; qué imprudente desvarío es darme delante de él mi Cocia haciendo exquisitos misterios de lo que a todos mis vasallos permitido es, qué es en tener mi Retrato? que hay en esto de ofensivo? lo que en todos es respeto en tu parle te es delito? Sí, que no le trae en él la lealtad, sino el cariño. Estás loca? . Es ser vasallo hacer amante lo fino y escribir en el retrato, portí muero, y por ti vivo? (de. No es quien me ama quien me ofen- sino tú, que me lo has dicho. y para explicar su amor atrevimiento has tenido: cómo mis iras no temes? y como tal desatno te atreves, di, por mi gracia a introducir en mi oído, sin que tu vida se apague en las iras que respiro- Tan temeraris osadía a castigar no me aplico, por ver que no cabe toda la culpa en algún castigo. Señora. . No, ya conozco de que nace tu delirio, y por eso libro parte de la venganza al desvío O yes? canta, Énrica, a Laura lo que en aquel estrivillo de curiosidad picado respondió a Venus, Cupido. . Y él responde lloroso, mas no arrepentido, de las puntas bañadas en mieles qué mal me retiro? si en el tozmo dolor me engolosino. Parece que a vuestro ceño se desmesuró lo arisco. Pícaro::: mas qué venganza de este infeli sol cito! perdí a la Reina, y aún temo que a mi misma me he perdido. . Adiós; las gracias de Laura paran en estos respingos? mucho fue que en agrío dejo no dijese: Ay el cochino! .
JORNADA TERCERA
Jesús mil veces, el diablo lleve a aquel, que dio la industria de estos Patines, con que rompiendo el hielo en sus puntas, vaya un hombre deslizando y sin pies cual sierpe) escurra. Metime a Patin por ver que mil máscaras se aunan a correr, y a ver corres sobre la espalda robusta del mar Báltico, que aún yace en garapiña cerúlea; y he dado tal costalada, que sin Vargas son Machuca, estas aguas berroqueñas, y como si fueran fruta las pobres costillas mías con agua se me maduran Con el disfraz de Indio, corro las arenas mal enjutas de terrero de esta playa. Luzga, señor Conde, luzga el Airón de Argos rizado, y el tonélete de pluma. Esta me conoce; todo, si lo dice, se aventura. Beltran cuenta ese bolsillo. y en tanto no me descubras. . Ya da lumbre De Persiano el traje es bien que me encubra. Señor Don Carlos de Percia, quien se muda Dios le ayuda. Beltran me conoce, Cielos, y el disimulo se frustra. Beltran con ese diamante tus propios ojos deslumbra, de suerte que no me veas. Su luz me dejará; a escuras: con tan ricas cataratas ninguno regar rhusa. De antiguo Español el traje me disfraze. . Por ventuta, el Conde Fernan Gonzalez estuvo en Holsteim nunca? Sí, Beltran, y en este traje depositó su cordura esta caja de diamantes para los que disimulan. Brava me salió la treta de ir hoy por las casas suyas heliendo de que diefraces todos los Príncipes usan, y haciendo a pocos doblones de este secreto ganzua. Qué haya pícaro que quiera ser puntoso? ni quien sufra honra ajustada; y forrada en necesidad desnuda? Por saber que soy parlero, toces estos me tibuta. fuera yo honrado, y dijeran, qué callada criatura. no hablara palabra, y nada me dieran en esta fucia: con que el ser bueno es ser tonto, si en un secreto se apura, que al que calla no agradezcan, y al que parlan contribuyan. En tanto que a los Trineos, Leonor, bajan os, y juntas en ellos correnos, esa quejada campaña pura, donde hoy Carrozas resvalan, si ayer Bajeles fluctuan; de esta hermosa Galería veamos las tropas confusas, que en tantos Parines todos con varios disfraces) cruzan del mar Báltico esta parte que la gran arrictetura de mi Real Palacio asombra; y en la dimensión que ocupa tanta tierra, al Cielo esconde cuanto cuerpo al aire abulta. Aquí romper les veremos a Tetis la rez que dura le bruñó el hielo, cuajada de los ampos de la espuma. Y en tanto cantad. . Qué puede cantar quien muere sañuda pues si el dolor no adormece, en vano en la vaz le arrulla? Ya los balcones la Damas en luces de nieve inundan; Música habrá, si ellas cantan, voz vestida de hermosura, de mermeladas de solfa, el aire que rompe enduiza. Ah de él Alcázar de Chipre! Ah del Hableo Pensi Dónde en los Astros de púrpura no hay arder sin influir. Quién llama al Palacio? quién llama al Jardín? A Venus decid: En tantas citaras de acordes perlas. En tanto aligero vivo clarín. . Ay! . Ay! Ay hermosura! ay de ti! ay que el amor se ha hecho Patin! Qué corre veloz. Qué resvala sutil. Y al amor que encuentra hielo le es muy fácil el desliz. Ay que el amor se ha hecho Patin! Ay que el amor se ha hecho Patin? Lin dos picos! . En efeto, con Dinamarca se ajusta la paz? Sí, Leonor, y solo mi deseo la repugna por perderte . El Rey contigo mi rescate capitula? Eso me propone; pero su preposición rehusa mi afecto. Por qué? . Por qué? yodiple es, que eso preguntas? porque quiero yo que sea la libertad que tu buscas, dadiva mía, Leonor, no galantería suya, En el mar helado, en que ha estilado el telestial transparente viril aquel sudor frío que ha cuajado en el rocio a la Alba el llorar, y a la Aurora el rear. Quiso amor un día romper la tez fría, batiendo sus alas de rosa, y jazmín. Ay que el amor se ha hecho Patio? Señor Don Antonio, mucho ha que os busco en esta bulla, que de disfraz os juzgaba. No fe porque me discurras, Beltran tan ocioso. . Sea para bien esa purpúrea banda, que en el pecho vuestro visos del Sol arrebuja. La insignia es de la Amaranta. Pues Vuecelencia no duda, que el Conde de Revollado (que con vigilancia astuta, es Embajador de Danía, y a esta Reina le consulta sus versos a vueltas de otros negocios de más altura me envió con un libro suyo; y su Majestad, que gusta de hablar conmigo en las lenguas que me ha enseñado la tuna (pues hambre que peregrina pedir, en todas estudia) me mando quedar; y que la correspondiencia oulta con vos no esconde de mí, por Español (la Coruña lo diga, donde me dieron mil papillas en la cuna Beltran, solo al casó. . Aora, que dan licencia las burlas a ocultarse, y para vernos, es la mejor conuntura; me manda que os de este pliego. Su intento el cielo conduzca. Luego que lo siente el mar tra sparente, el yelo al calor, empezo a detretir; el amor se anega, y aquel golfo que navega convierte en undosa hoguera Turque que en vuelo veloz, el incendio atroz. hasta en el hielo llegó ha introducir. Ay que el amor se ha he ho Patina Para el señor Don Luis de Haro (que es la primera columna, sobre quien de su mudanza la gran machina se funda) esta carta es, que de mano propia escribe, e intítula. Señor mío, y mi primo, Y. E ha tenido tanta parte en mi buena dicha, que no puedo decirle, si no que ya queda feliz- mente acabada; os doy las gracias del cuidado que os ha costado, y os enco- miendo lo que resta, suplicándoos, me conservéis siempre en la memoria de el Rey, y continuéis vuestro afecto. No me queda que ofreceros sino una verdadera amistad, que no os puede importarmu- cho, no teniendo necesidad de ella, cuan- do poseéis el favor del mayor de los Reyes; pero no teniendo otra cosa, os su- plico la recibáis de quien es verdadera- mante. Primo, y señor mío. Vuestra aficionada amiga Oh qué honradora es la Reina. Pues toda la letra es suya. Ah del Alcázar de Chipre? Ah de Hibleo Pensil! Donde en los Astros de púrpura, no hay arder sin influir. Quién llama al Palacio? quién lama al jardín? Vi a Leonor, y Clicie erranta sigo el nol de su luz pura. Mariposa de Cristina, mi vuelo tu luz circunda. Aquel disfraz es del Luque: quitar un lazo procura mi industria a la Reina; vea que yo a sus ansias acuda, porque él también mis designios, en cuanto al Príncipe, cumpla, A V ertus decid: En tantas ciraras de acordes perlas. En tanto aligero vivo ciarín. Leonor de disfraz lalgamos, máscatas los rayos cubran, y entre vapores teciors el Sol de tu rostro anubia; que del nacar en Carrozas, de Venus concha segunda) el mar corretemos, dando con el verro que le surca a la frente de Neptuno mayor ceño, en más arrugas. A encontrarla iré, pues sale de disfraz, como aseguras. . Ay! . Ay? Ay hermosura! ay, ay de ti! ay que el amor se ha hecho Patin! Que corte veloz. . Qué resvala sutil Y al amor que encuentra hielo le es muy fácil el desliz. Vamos; la cinta le arrojo? Ya la Reina las afusa. Ay que el amor se ha hecho, Soltad Máscara. Soltad. Yo (puesto que estoy en muda, y en el pecho de los dos crece) apelo a que mi fuga a Federico dé cuenta, que temo que ha de haber zurra. . ̱ Soltad, Máscara, el favor. Es mío. Ese es desvarío, La fortuna le hazo mío. Harale mío el valor. Cómo ha de ser, si el terrero la espada impide sacar? Saliendo de él a lidiar. Si haré; mas soltad primero la cinta vos. . Eso no. Sed, Máscara, cortesano. No hade, salir de mi mano, que sebre eso riño yo. Pues de las manos salgamos, y en ella la cinta esté, hasta llegar donde dé Marte la ley. . Vamos. Gamos. Él es, según el vestido: mas no se con quién está. Este as, y el otro que va con él, será conocido. Señor. . Señor? . Que hay Otón: Qué hay Ricardo? Peregrina sale de disfraz Cristina, no pierdas esta ocasión; que yo su traje observé. Leonor a llamar te envía, porque quiere que este día la vayas sirviendo, en feo del disfraz. Hay más rigor! la ocasión he de perder? Cuelos, cuando ha de tener otro igual lance mi amor? Qué dices? . Que tú de vista no la pierdas, que ya iré. Qué respondes? . Dile que aquí es forzoso que asista un instante, y que ya voy. Si haté. . . Si baré. . Que esto pueda suceder? . Qué esto suceda? Sin mi quedo. . Sin mí estoy; no soltáis? Que he de soltar, cuando hacéis mayor i aresto? Pues llegad al sitio presto, que muera ya por matar Del amor más firme en el Carmaval, ser desconocido es chiste, en que la suerte consiste, y la mudanza es disfraz, que el que más se muda, es el más galán. Este es. . . Novenis? l. En vano quiero eslorzarme, ya os sigo. El Duque es ya tan su amigo que van los dos de la mano. E la es la Reina. ̱ . Quién ir pudiera? Siempre constante, mudo Gírasol amante, sus pasos he de seguir- En que vendrá a parar, amo tan losos deseos? Ocupemos los Trineos, pues ya llegamos al mar. De el amor más firme . en el Carnaval, ser desconocido es chiste, en que la suerte consiste; y la mudanza es disfraz, y el que más se muda, es el más galán. Pues ya estamos Caballero, en buen sirio, que aguardáis, que la cinta no soltáis, si de ella dais al acero la decisión? . Solta! vos, y pongámosla en el suelo, No haré tal, porque recelo, pues no os conozco, por Dios, que os la llevéis. . No temáis, y sabed con quien reñís. . Y vos con quien competís tarabién es bien que sepáis. . Príncipe? . Duqué? . En porfíar, qué daño me habéis traído! Buena dicha me he perdido por venir a este pesar A los dos librar podéis de él, con dejar el favor. Ves primo será mejor, que mi suerte me dejéis. Ved que no es vuestra, y es mía, Mía es, y vuestra no ha sido, Ved si en vano competido me hallo de vuestra porfía, pues es de la Reina . Aunque la había creído mi amor de otra, tampoco un favor de la Reina cedere. Cómo, cuando habéis servido a Leonor, a quién amáis? ya que de esto me obligáis a darme por entendido. No es eso de aquí. . Sí es, porque no es mujer Leonor a quien le atreva el amor con traje de otro interés, ni para que piense altivo quien la sirve, en otra dama. Hermosura de tal fama, y de rigor tan esquivo, ni aún se permite nombrar al reñir, que es modo extraño de hacerla causa de el daño, y dejar que murmurar; y así riño porque quiero, y no más. . Dien: pues deja. la canta. Esa es necedas. A esa responda el acero. Bien decís. . Mi guarnación la suya desvía en vano. Que me haga falta esta mano, para hacer la conelusión Que esta mano embarazada tuno Pues no mato, o muero para que la espada quiero El brazo si era de espada. Ya es de la fuerza el afán. Luchar se ha vuelto el reñir. Qué hacía aquí los vio venía fue lo que dijo Belirán Qué es esto? teneos, señores; como en lucha, y no embatalla mi cuidado a los dos halla . De bravo tiene el valor extravagantes extremos Mas para que concluyamos el duelo, Conde, en que estames; y al acero le flemos, vos el Arbrito seréis, guardando (si el Daque quiera esta cintar al que venco de los dos se la darcía. Aunque sea subdato vuestro él, Conde, en fin, es quien es, yo se la doy: mirad pues, esta confianza muestro . (Conde amigo) por mi honor, y mi razón se acredite, que es Carlos quien le compite, y es de la Reina el favor. Cielos, la salida ignoro de este lance: qué es en vano que ninguno de mi mano prenda de lo que yo adoro. Que así dure a mi fiereza! . Que así mi furor detiene? Qué es esto? mi espada tiene a su lado Dn Alteza. . Apartaos. Ved que a esta lid soy Arbitro: dejad que lidien con igualdad. Pues ves con migo reñid. Porqué? . Porque nunca vio reñir, no riñando él, Don Antonio Pimente! y si no el lance estorbo; porque ver de acero a acero matar dos hombres de fama, es vista para una Dama, mas, no para un Caballero. Fuera de que me acordé de que en mi casa un puñal sacasteis: hicisteis mal, y hasta aquí disimule, por Ministro, aunque Scldado: mas quien sufriera (decid) cuando en el campo, y en lio halla a quel que le ha enojado? y así reñio esta vez, o por esto, o porque soy quien estorba un duelo hoy de que vos os hanéis juna. en buscas causas en vario el discurso satgáis, sobra que me provocáis con el acero en la mano; y así os protesto, que osado contra vos no seresgrimió, Carlos, mi acera, si no de quien está solo al lado. No me estorbeis el reñar, y sea lo que vos queráas. Puesto que no me estorráis no tengo que discuréir ̱. Qué valor? . . Qué osado! Que lea estorbo a mis desteo: esta batalla? . Teneos? la espada se os ha quebrado, tan junto a la guarnición, que imposible es resistiros; desarmado no he de heriros. Yo estimo tan noble acción. Dad Federico, la espada al Duque, pues ves sois Juez. Yo no lo soy, que esta vez a sulado está empeñada mi persona. . Ni yo puedo dejar de reñir. Ni yo, con quien la vida me dio que pueda reñir concedo, aunque otra espada tuviese, pues darme sin ella pudo el Príncipe . No lo dudo; y así nuestro duelo cese: Federico, ese favor es mío. . No puede ser, En eso hay mucho que hacer. Premio fue del vencedor, y yo lo soy. . Es verdad; pero si a mí de padrino, me hacéis segundo amagino que hay otra dificultad; pues riñendo a su lado su honor está a cuenta mía, y así dura la porfía, pues que yo vivo he cuedado, y está en mi mano el tabor. Y a eso es fuerza que yo añada defenderle aún sin espada. Cómo, si fue mi valor quien os concedró la vida? Eso es para no reña, mas no para conseguir dar mi prenda por perdida, sin que me matéis primero. Pues al Conde mataré si no me la da. . Ved que que conmigo eigrime el acero, y otro no le ha de embestir, o yo lo defendere. De él la cinta cobraré. . Primero sabré morí: , , , q . Teneos, señores Téneos. ! Oh cuánta gante ha llegado! Ved que la Reira ha parado allí en fiente los Trineos, y a dividiros envía la justicia, a esta pendencia, y señir en la presencia de ninguno es cortesía. Tú sin espada, señor? toma la mía. . Si haré. . Con la tuya reñire E proseguir es error, ya el paseo alborotado, y así para no volver el favor esto ha de ser. . La cinta el Conde ha llevado, mas pues remedio no tiene yo la cobraré mejor. Pues Carlos va sin favor disimular me conviene. . Segurtelos, no adelante pase el duelo. Tras el voy. Al lado del Duque estoy. . No es posible que ya aguante el callar, por mejor hallo dar a cara Caballero su alhaja: el alma es primero, y yo reviento si callo. A buscarlos voy veloz, que el callar ya es necedad: no hay más fiera enfermedad que una retención de voz. . Por eso dijo el criado que con mi hermano reñía? Sí señora. . Hay más pesar pues la Reina se retira, o cansada del paseo, o a que el relance se impida, di que a este jároin le llamen, No es menester que lo diga, pues él es es que allí viene. Retírate tú, y avisa si ves venir a mi hermano, Si haré. Corazón albricias, que el mismo norte de la alma es ya escollo de la vista. Estáis ya desocupado de otras cosas más precisas? Ninguna, como serviros. Ya es ociosa esa fatiga. Pasó la ocasión tan presto? mas que mucho si era mía, y mis ansias de dichosa la alcanzan desvanecida? Ahora sabéis que va expuesto entre las perezas tibias, quien no viene cuando sirve a llegar cuando fastidia A Carlos vi entrar, y quiero saber de el más advertida la causa, para que el lance:: mas co Leonar se divisa hablando allí; con Leonor? que el corazón vaticina, siendo en avisos que pulsa, presagios cuanto palpitas Quién duda que a quel empeño con más gusto os detendría? Fuesto que hay aquí una torre de murtas, que entretejidas entre sus resquicios dejan mil frondosas celocías, del Gruresconicho ocupe la contabadad varia, ya que a su viviente umbrosa ve de pared se avecinan. Los empeños del honor no ignoráis a cuanto obligan. Vuestro honor fue interesado? He de sufeirla osadía de que otro amante favores en público me compita? Explicaos por vida vuestra, que, o yo soy poco advertida, o no me atrevo a entenderos; y aún ceme mi vizarraa, que a saber mi razón llegue lo que mi susto imagina. Vos no me servís . Es cierto, Ahora llega a mi noticia? en fin bueno es saber. . Vos no supisteis que la cinta era de la Reina? . Sí. Pues como esto se concilia, que dos acciones opuestas fuerza es que se contradigan, y es preciso que me ofenda la verdad, y la mentira, Que serví siempre a la Reina mi verdad os testifica; mas no por inclinación, sa no por galantería. Buena está mi vanidad. Pues viendo que el pueblo insta en que nuestras almas queden con nuestras manos vnidas, por pertenecerme el Reino después de sus largos días (que el Cielos a siglos dilate con prosperidad tranquila, empece yo a cortejarla con el fin de reducirla a mi amor; pues si con otro se desposaba, excluia, oh alejaba de este Trono con su surcesión, mi línea. Infame es quien a una Dama sirve, de tan peregimas prendas (o a la más vulgar, como en público la sirva) para no dejarla airosa, con cuantas cortelantas, su servidumbre con todos ha de a creditar de fina, aunque en celosos afectos cuanto no padere fieja. Pues como dejara a otro cifavor siendo creída pasión mi razón de estado? o por donde la malicia mi disimulo excusara de despego, o cobardía? Buen desempeño, a sentirlo lo obligada, y no lo altiva. Cómo (dice) perfecciones tan grandes, tan exquisitas juntándose a ellas un Reino de que confesáis codicia, sin amar, servir pudisteis? Perfecciones tan divinas cada una por si me pasma, y por muchas no me inclinan; que el alma no acierta a amarlas en tanto que las admira, y a vista de su respeto se mesura la caracia Lo infinito que la debo es lo que amarla me evita? ta es de la voluntad la libre soberanía, que aún juzga que es servidumbre la razón que amor motiva, pues donde hay obligación es paga, y no simpacia. A vos en quien la pasión con la elección se arredita, adoro, y a vos. . No más, que es muy necia grosería servirme a mí a horto de otra, y que yo. . No lo repitas, que yo, Leonor, excusarte quiero con Carlos la ira, que se que has de seatr; tú verás como le castiga mi alevez. . Muerto he quedado. El pecho hielos ruspira. . Si yo Si yo. Bien está, Carlos el Duque ejereita un público ministerio: se cual suere aquí!! riña, fuerca es que conmigo sea cuando con él se prosiga. Y en vuestro amor tomaré resolución bien aprisa: idos, pues; a qué esperáis? Cruel hado! . Suerte impía? A Reina a quien debo tanto me haces estar ofendida: Cuando un corazón conquisto me haces perder tal amiga? Mas dicha de un triste cuando no acaban en siendo dichas? 2 Quedamos bien, vanidad estamos bien orazón que toda mi perfección se esconde en mi Majestad? ella es más que mi beldad? pues como no la procura aborrecer mi cordura? que aún siendo prenda es odiosa la que competirnos osa la discreción, y hermosura. Que, siendo yo tanto a mí mi estado sea superior, y para vivir mayor me estorbe lo que nací? Aquí de mi genio, aquí? que si mi altiva nobleza, poder, Corona, y riqueza huella con mis plantas hoy, verán que, en mí sola, estoy superior a mi grandeza. Carlos mi cosona amó, y a mí, no por mí, ha servidos hay necio! que él no ha sabido lo que como yo, soy yo. La vanidad me ofendió y me engañó en la experiencia, que un Rey no sabe por ciencia el que le ama con verdad pues quien sabe que es lealtad, si es la lealtad conveniencia? Supongo que en mi razón tanto tiempo ha que me ha instado a esta mudanza de estado por punto de Religión; pero es tal mi condición; que el Reino con que ras? también senunciara así, con tal generosidad, por hallar una verdal, que a mí me digna por mí. Con no ave yo de rendír a hombre humano el corazón; sentí que por ambación Carlos me llegue a servir. Querer en triunfos lucir lo belio, no es de extrañar, que a eso se dejamirar: si esto llega a suceder en quien no ha de agradecer, ay que hará en la que ha de amar? pero helérico, y Laura sus pasos aquí encaminan, apele mi vanidad a experiencia más propicia escondiéndome. Que tú en esta estancia florida me esperabas, me dijeron. Sí, que avisarte quería ( buscar ocasión de hablarle mi pena así solicita que el gran Maestre de el Reino (Dignidad no succesiva) de morir acaba; y pues la Reina tanto te estima, yo la hablaré, si tú quieres pretender, . Nos prosigas. Yo, Laura (ya que tú sabes cuanto mi pasión delra) de Madama no pretendo más premio, que el de servirla. Yo razón con intereses de mi pasión la hidalguía? Yo hacer comercio mi afecto, ni que la ambición se vista del culto de amor supuesto religiosa hipocresía? Fuera muy bueno, que la ansia de su hermosura divina, no atreviéndose a deseo, de generase en codicia. Oh cuanto de aquel despego esta pasión me despica? hermosura ya lo eres, pues tus triunfos lo acreditan. Qué impertmente de hidalga tu pasión escrupuliza? de una Reina por amarla hay quien favores no admira? Yo, Laura, no amo a la Reina. Pues a quién? Solo a Cristina, que yo por ella la adoro, sin otra prerrogativa, ni otro fin, que el de adocarla, y todo cuanto suspiran mis ansias, premia en exceso con dejarse ver benigna: pues cormo mi entendimiento se halla lleno con mi vista, y de amar las perfecciones concive tanta delicia, él con su elección se premia, sea, o no la Dama e quiva. Advierte que hablas conmigo, y de otra. . Y eso que quita a mi amor? . Mucho, grosero, que es muy necia villanía dejar a uan Dama, de otra la pasión encarecida. Pobre, Laura, que ya sabes cuanto ser curiosa pica! Cuando la Dama ignorare que otro el Caballero sirva, será; pero cuando tiene otra pasión conocida, más airosa está con todas, cuanto la obstenta más fina, y sirviendo atento a una, en una a todas obliga Yo entre mí mismo a saber mi pasión no me atrevía, siendo entre duda, y exceso propriamente presumida. Tú te metiste a saberla, y cuando más pretendías venir a ser embarazo, te elegapor compañía, pues ya tengo a quien decir cuanto adoro, y así, prima, perdona que a todas horas esta pasión te repita, pues tú misma con saberla, te condenaste a sufrirla A saberlo ella, no fuera capaz venganza tu vida de su enojo. Pues por eso mi silencio determina esconder de sus oídos mis quejas Lo que imagmas aún irrita su desdén. No irritará, pues previsa ella misma a que la adore. Si irrita, traidor. . No irrita. Que no irrita dices? Sí. Tanto una Reina confirma? Muerto estoy, No es quien lo dice la Reina, si no Cristina, que es lo que ama Federico. Y te precias de quérida? Sí, Laura: que no sé que haya otro con tento en ser linda, y la hermosura para algo se pule, prende, y matiza, pues no se esmera en ser bella para ser aborrecida. En Damas tan soberanas es en quien menos peligra saberlo, que el verse amadas no las disuade de altivas; y a eso nacen las que nacen de la admiración tan dignas, donde es lo más de el amor una lealtad excesiva; como no llegan al Cielo impresiones peregrinas, las pasiones de los hombres miramos tan desde arriba, que aunque el amor divisamos. no alcanzamos la osadía; pues la mayor, o no llega, o llega desvanecida. Sospechosa está de sí quien se acoge a ser arisca, que quien de sí se asegura, no se rañe lo esparcida. Yo estoy, Laura, yo estoy, Conde, en resulución muy fija de peregrinar la Europa, por si mi orgullo averigua, cuanto más que por mi Reino me veneran por mí misma. De lo que me amáis los dos me he dado por entendida, porque de vosotros es de quien mi afecto se fía; y elcarmentada de hallar. en la laaltad la avaricia, a quien me quiera por mí, mis secretos se confían; no a quien me quiera por Reina, y de ser leal desista, en no siéndolo. Ya, Conde, no soy yo la que selía: ved los dos que en más dichoso tiempo, cuando Dios quería, servisteis una gan Reina, si amáis una peregrina. Tuya soy. . Tu nombre solo mi esclavitud autoriza. Pues yo: pero Carlos viene; ven Laura. Tú no me sigas, que yo aquí daré la vuelta. Adiós, locas fantasías, de la Rey la he sido si empre, ella es antes que mi envidia. 2 A buscarte Federico, me ha traido mi furor, y en la locura mayor todo mi enejo no explico. Al Duque el despojo rico diste de la Reina? Yo . Pues no se le has dado? No. . Luego tú le tienes? Sí. . No le creo. Vesle aquí. Pues mi industria se logró, sin que palabra repliques entra conmigo a esta pieza de las burlas. Si haré: Cielos que prevenciones son estas? . Los dos van solos, yo atilvo, . que temo que algo suceda. , . Esperad un poco. A qué cerráis con llave la puerta? De esta ventana en el poyo hallaréis la llave puesta, si me matáis. Los jazmines que cnredaron esta reja me sirven de celosía. Qué intentas? . Aunque pudiera sácaros a mejor sitio para cobrar esa prenda. no solo es mi mayor punto no salir de aquí sin ella; pero aquíen huye en campaña es precisa diligencia adonde le halle encerrarle: No agéis así mi nobleza, que la espada, o la pistola ninguno jugo más cerca que yo de los enemigos, y observando vuestra escuela, de mi espalda vive Dios que ninguno os dará señas. Aténgome yo a la mía, que la pongo con rodela. A la puerta del jardín con un caballo os espera un criado, a quien el orden dejé de que os obedezcas escapad si me mataréis, que dinero, y joyas lleva para que en cualquiera parte os libréis. . Esa es muy necia prevención; pagar mi muerte, mal haya yo si lo hiciera. Mi Príncipe, y General sois, ved si estas praeminencias puede romper mi valor. La Corona de Suecia tenunciara; este bastión que de mi arrojo rompiera, si a no teñir por mi Dama me obligara su erandeza, pues no habrá Rey, que por serlo; dejar de ser hombre quiera, y en mí los agravios de hombre por Principeno se vengan, y así defiéndete, en caso que el favor por mí no cedas. Ni ha soldados, ni a vasallos. tengo yo por cosa cuerda que enseñeis a ser cobardes: fuerza es que con vos lo sea, y pues me habréis menester tan valiente como era, contentaos con que este lazo vuelva a poder de la Reina, que así quedáis bien, y yo, sin que de vos mismo apienda alguna cosa, señor, que os pese de pues que sepa. Qu e prudante le reporta! Ninguna razón me templa, y ya desnuda la espada, . ni a escucharla es bien que atienda, Vos me precisáis de modos que sacar la mía es fuerza, y al mismo tiempo tirar la vaina, pues cosa es cierta, que quien con su soberano a sacar una vez llega, no ha de volverla a la cinta, y así es la vaina superfiua. Pues defendeos. . Eso no, de mí el furor me enajena. Pues para que la sacáis? Por si ella acaso os acuerda las victorias que os ha dado, y en su acero reberberan, delante os la pongo, por espejo, y no por ofensa; el espejo templa al hombre si la cólera le ciega; miraes en él, y veréis todo lo que en vos se arriesga. Mas dentro de ella me irrito, Pues mejor será romperla, que si en fin con obligarla a ser traidora se premia, . pues de defensa no sirve, no es bien que sirva de afrenta. Qué has hecho? . Pues que no sirve a que honra, y vida defienda, no sirva a que vos digas que me matasteis con ella. Demás de eso mi lealtad viendo en vos esa fiereza. no se fía de lo que a mi espíritu aconseja el acero, y tomo amigo peligroso se deserha; y así si avera de matarme, que estoy indefenso sepan, y que con la sangre mía manchasteis la sangre vuestra El valor me hielas, hombre; pero no es bien que pretendas obligarme a ser infame, o a salirte con tu tema. Yo a reñar vine contigo, y esta salva, una vez hecha, si no me das el favor te matare como pueda, pues tu atrevimiento pasa la línea de mi paciencia, obligándome a una infamia. De esa impetuosal violencia a este bastón que arrojaste, por returso último apela mi brazo, ya precisado. Contra mi traidor empleas ese instrumento? . Tus puntas: quitaré de esta manera. Aquí me han puesto la llave, y pues ya puedo cogerla, abro, y doy gritos: Señores, que se matan sobre apuesta. Qué es esto? . La Rrina, antes que yo abrió con la ma estra, y pues no sirvio esta llave, quede para otra Comedia. Esto es, señora, después de dar a las plantas vuestras este lazo, porque nada. de mí a mi principio ofenda, restituirle el bastón, que no siendo arma de ofensa. si no de defensa, pudo indultarme de su faltena, como en fin hecho a amparar tantos Reinos en su diestra: pues cuando matarme quiso, me reservo su clemencia su bastón para reparo; y este solo lo fue en prueba de que subrazo solo el ser súbdito es defensa. Bien está, y pata que cesen de una vez estas contiendas: Carlos ves el Reino amasteis, no a mí; y siendo cosa cierta que yo a mí me estimo en más que a Cetro, ni a la Diadema, ma amor lo que vos amasteis (renunciando el Reino) os deja, y en él o que merecéis por vuestra Sangre, y proezas; no a mí, porque no hay en vos cosa que a mi merezca, Qué dices, señora? Nadie oponérseme pretenda, que yo al mundo peregrina, con la proteciión suprema de Españe paré a entender que me ha sobrado Suecia para ser por mí adorada, y no por la conveniencia, El Duque que está presente, también me quiso por Reina, si enérico por mí sola, y así, no habiendo quien pueda merecerme, y siendo yo incapaz de estar sujeta lo que ofrezco a Federico es que siempre le agradezca su amor, y que de él me sirva; y porque conmigo venga, del Giien de la amatanta quien la vanda y la venera las dos res de Alejandría nombre que mi altivez precia enlaza, con los diamantes que asegura su firmeza, y que es dulce en la memoria dice orlándole una letra) de el Orden de la Amatanta (cuya Religión profesa al Rey, a la Patria, y Dama servir con mayor fineza) le hago Gran Muestre; viendo que en esto a todos exceda, y cuanto puedo le doy, que en imposibles empresas el mayor premio de amor es que le areten, y crean- Ni ese lo es, que en quien adora las más soberanas prendas, su elección es su fortuna, y el conocimiento de ellas es el que basta a premiarle, quiera la Dama, o no quiera, y así el amor con el probrio entendimiento se premia, cuando es tan alto. . La mano le dé a Cerlos, Leonor bella. Y mira Carlos qué más puedo haces, si hago que tengas la Dama que tanto adoras, y el Reino que galanteas De dichoso estoy cormdo. De admirada estoy sospensa. En fin es Reina mi hermana. En Amvera mi residencia vamos a hacer, Don Antonio. Rico voy, sigo tu estrella. Los motivos generosos de tanta muranza hoy muestras, otros se sabrán por gloria Eo de España, y aún de la iglesia, a si conseguimos en tanto a que haya probado a raea y quién es quien premia ti amor? o aplauso, o perdón merezca.
