Texto digital de La protomártir de Iconio y sol de la fe en Seleucia, santa Tecla
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- Juan Cantón Salazar y Setién
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La protomártir de Iconio y sol de la fe en Seleucia, santa Tecla. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/protomartir-de-iconio-y-sol-de-la-fe-en-seleucia-santa-tecla-la.

LA PROTOMÁRTIR DE ICONIO Y SOL DE LA FE EN SELEUCIA, SANTA TECLA
JORNADA PRIMERA
Álgame el Cielo! que amor Y me reduzga a tal destino que estando fuera de mí, ni sé si muero, o si vivo! Tan elevado, Señor, tan absorto, y pensativo de poco tiempo a esta parte estás, que cierto me admiro, y más cuando retirado te veo de tus amigos, sin saber a tal mudanz que accidente te ha movido Tú que eres el non plus ultra de lo galán, y entendido, bizarro, cortés, y atento, estimado, y bien querido de toda Iconio(con ser forastero) tan marchito? Yo no sé lo que me diga; si acaso aquel Cupidillo, de la Espuma, y senus, tan ciego, como atrevido, te ha dado algún virotazo, que te ha dejado sin juicio? porque esto de arquear cejas, suspiros, y más suspiros, y de cuando en cuando dar (sin saber porque) dos gritos, no me agrada, y así temo, que me casques cuatro chirlos, si alguna vez furibundo te pones, como imagino. No hablas, Señor, qué es aquesto? Déjame, que divertido en la causa de mis penas, cierto tan otro me miro, enajenado de mí, que el consuelo en los suspiros solo hallo, sin que pueda dar medio a lo que imagino. Ay Tecla! prodigio hermoso, y dulcísimo atractivo de mis potencias, que no merezca mi afecto fino, siquiera de compasión, ya que no de agradecido, ver ese Rostro risueño! antes con desdén esquivo pagar mis finezas, cuando te quiero, adoro, y estimo tanto, que si por ti muero, por solo adorarte vivo? Ay idolatrado Dueño! hay imán de mi albedrío! duélete de un corazón rendido a tanto martirio; pues solo en que tú me atiendas la paga de mi amor libro. Ay qué Tecla, qué has tocado? enamoradito estás? yo aseguro, que tendrás un poco de mosqueado. Si es que te pica el amor, te tengo lástima a fe, porque en él solo se ve penas, ansias, y dolor. Si es que la Dama es esquiva, y sientes al gunos celos, tragarás como buñuelos de cólera la saliva. No fies de sus caricias, mira, que te han de dar paló, y suele ser su regalo acivar en las delicias. Y pues de Tecla el recato no sufre ningún desliz, es seguir esa perdiz buscar cinco pies algato? Mira, que yo sé de cierto Tamiride la pretende, y así a lo que digo, atiendes porque llegas a mal puerto. Su Madre (por ser tan rico se la tiene prometida, y así amigo de mi vida, no hay que torcer el ocico. Aquí en Iconio hallarás quien te estime, y quien te quiera y aunque sea aventurera, quiérela con Barrabás. Mira, Señor, lo que haces, no te cojan en la trampa, pues Tamiride ya campa, y es difícil lo embaraces. Tú eres pobre, aunque galán, y de Emperadores vienes, mas por Dios Baco no tienes, para darla un balandrán. Con la mujer el galán hará lo que la campaña, cuando por tarde, y mañana está tocando din, dan. Pues no tiene estimación la gala, ni la nobleza, sino es cualquier buena pieja, a quien adorna el doblón. Esto es lo cierto, y así apártate de quimeras, porque sentiré que mueras sin despedirte de mí. Estos son consejos sanos, y si admitirlos no quieres, muérete como pudieres, desde aquí labo mis manos. Raros son tus disparates, mi paciencia también rara, e podido sufrir, piema disparatada. uventura piensas, Tito, elo que me has dicho, basta, aque mi aliento pueda ceder? linda chanza! posigue, y verás que presto uompen la calabaza. En iconio ha de haber quien eda dejar desairada anoble intención, sin que e de vengar mi saña, el indicio más leve lana presunción, que vana isiere ajar de mis bríos lu siempre airosa gallarda Hescasa, que me han cedido pos filos de aquesta espada? Adónde entierra este guapo? . bueno va: envaina Carranza; por cierto que lo ha tomado por su cuenta el camarada. juzga Tamiride, que aoro, y riquezas tantas la de ceder mi valor? a, y mil veces se engaña. es, ea valor, alerta, De este prodi- que y vay. alerta paciencia, a cuenta de lo que siento el sufrimiento, que en tanta; penas, que contra mi unidas me congojan, y maltratan. No me dirás, quién es esa hermosísima Madama, por quien es cierto que echas tantas roncas, y brabatas? Pues sabes, que ha poco tiempo que en tu servicio se halla mi persona, y enterado no estoy de las prendas raras que he oído que a esa belleza (aunque Gentil) la acompañan, Solo Tito, porque veas, que con razón idolatra mi amor esta Imagen bella de Anajarte, y de Diana he de hacerte relación de las prendas, que la esmaltan; escúchame Tito, un rato. Dime, Señor, lo que pasa, hazme relación de toda su bizarría, y su gala. Atiende pues. Ya te atiendo, como no sea muy larga. e bello Lucero radiante, dligioso diamante, yo esplendor me tiene ya tan ciego, te en mi vivir aún no hallo algún consuelo; le este milagro de hermosura rara, el cual si se repara, Astro brillante, tantas luces gira, que hasta gajes de Cielo Tecla tira. Iconio fue la Patria, y claro Oriente, Ciudad antigua, noble, y eminente, que a las faldas del Tauro altivo monte, atalaya feliz de ese Horizonte, domina sus campañas tan ufano, que sirve a la Ciudad de pasamano. Las Ciudades de Isauria, y Licaonía la Pisidia, y Silicia (por Colonia émulas de sus glorias de celebres triunfos, y victorias) por suya la pretenden; no es lo menos que sean sus terreno; Sa 1c feliz emulación, a quien aspiran por tanto lustre, como en ella miran. Absoluto Señor del sacro Imperio era el Infiel Tiberio. (Indigno suecesor de Octaviano, por cruel, e inhumano, siendo el primero de su nombre altivo imagen muy al vivo de un cruel Troglodita, y su modelo, pues vertir sangre humana es su desvelo? cuando nació esta Rosa: Tecla digo, y en darla este epitecto verdad sigo. Si la rosa purpúrea flor fragrante se ostenta rozagante entre espinas, guardando sus candores coronada por Reina de las flores, su purpúreo color envidia dando a cuantos su belleza están notando; así Tecla prodigio de hermosura en su honesta clausura cercada de desdenes (Porcia ingrata, y de mi corazón cruel Pirata) flor hermosa se muestra (hado tirano! quién pudiera lograr su blanca mano!) esparciendo fragancias de su aliento, a quien envidia tiene el sutil viento, el Céfiro la ádula (suerte rara!) pues ámbares su aliento le dispara. Si la Rosa es la reina de las flores, y en purpúreos colores envidia es del jazmín, y la azucena, esta hermosa Sirena encanto de potencias, y sentidos tiene a todos rendidos, y todos sin ultraje la rinden muy debido vasallaje; y viendo en su belleza la alta cumbre, se desmaya el jazmín de pesadumbre; y la casta azucena en tanta altura tributa su candor a su hermosura; (feliz si yo lograra, que en cadenas de amor me aprisionara!) De esclarecido tronco de nobleza y de mucha riqueza salió esta excelsa rama, a quien por sol aclama la Ilustre Ieonio, por belleza tanta, que a todas las Matronas se adelanta, Su Padre fue Ger Tarracónense aspaña tan de Ilustres hijos, a quien semprs aclama por sus hazañas la volante fama, que en los Anales sus heroicos nombres, y aplaudidos renombres de nobles, y valientes adquirieron lo que por sus hazañas merecieron. A su Madre dio Grecia Ilustre cuna colmada de los bienes de fortuna, su rostro, tan perfecto, y tan hermoso, que parecía pasmo milagroso, en quien el Cielo se esmeró al formarle, sin poder hallar yo, a quien compararle; pues si al Sol la asímilo, y a sus rayos, a su vista padece aquel desmayos? y así puedo decir, que este hemisferio dos soles tiene de beldad Imperio. La sombra, que la asiste, (ya que su natural no se resiste) es la bárbara, y ciega idolatria a quien sigue; y su hija compañía la hace en error tan fiero, y detestable, (quiera el Cielo, que no sea durable;) la educación de tan heroica prenda esmaltada de honor, lustre, y hacienda, fue el objeto feliz, a que aspiraban, pues en ella sus timbres ensalzaban. Tecla pues (aunque niña) tan atenta, su lustre en sus acciones representa, que todas las Matronas en imitarla logran sus coronas; más faltando la Fe sacra, y divina, que puede ser todo esto si no ruina? Este aplauso, esta gloria, que lograban, en ver que a Tecla todos celebraban por discreta, y hermosa en grado tanto, que de cuántos la miran es encanto, la fortuna inconstante, he invidiosa, que aún a los más sublimes más acosa, los repartió un azar, (hado inclemente!) que al impulso fatal de un accidente esta unión separó con tal denuedo, que un dulce amor en breve le hizo acedo. Murió el Padre de Tecla: (asombro cierto ver un joven galán cadaver hierto!) Quién ponderar pudiera de tanto asombro la desdicha fiera, en ver dos voluntades separadas, do de ospiran pceloradas en la edad floreeoa vida (de quien el ser la dio) ponderar puede el fracaso, que a Tecla la sucede, sin que le ahogue solo el sentimiento en querer referir tanto tormento? viendo el Cielo de Tecla tan discreta privado en breve del mejor Planeta? Ponderar de su Esposa yo el lamento, no es ahora de mi intento; basta decir, que firmes se adoraban, y que en quererse bien siempre pensaban. siendo el difunto amado por galán, y bien quisto celebrado. Huérfana de su Padre quedó Tecla en poder de heroica Madre, que atendiendo a su lustre, honor, y fama, toda Iconio la aclama, porque en su educación atenta mira el heroico esplendor, que en ella gira. Qué felices las Madres, que en sus hijas logran las atenciones siempre fijas, para seguir el rumbo peregrino, que las conduce al más feliz destino! No dos lustros cumplidos (aunque en su educación muy bien lucidos) tenía Tecla, cuando la fortuna, imagen prodigiosa de la Luna, la privó de su Padre, firme amparo, de valor, y nobleza espejo claro. A su Madre obediente, y en virtudes morales eminente, era de toda Iconio celebrada por humilde, por bella, y recatada, el Ídolo de cuantos su hermosura, y temprana cordura admiran en edad tan floreciente, viéndola en todo rara, y excelente. Oh qué feliz fue el día que en mi querida Patria Antióquía la principal Colonia de los Siros, (aunque a costa de penas, y suspiros) estas noticias, que refiero atento, me infundieron aliento, para adorar este prodigio hermoso por trofeo glorioso de todas mis potencias, y sentidos, a su lustre, y beldad siempre rendido Con la noticia solo de su fama tanto de amor me avasalló la llama, que el instante que en verla dilataba de poco amante a instantes me culpaba; y aunque el ser yo Cristiano, y ella Gentil, pudiera dar de mano al empeño, a que amor me precipita, el mismo amor me fuerza a que le admita con la esperanza que mi ley sagrada siga Tecla del Cielo iluminada. Con esta idea, que mi amor retrata, a Iconio vine, a ver, si tan ingrata como hermosa se obstenta: (suerte dura, que lo ingrato acompañe a la hermosura!) y hallé que es tan esquiva, y tan tirana, que en su esquivez retrato es de Diana. Un día, que a sus Dioses festejaban, y olorosos perfumes tributaban, la vi en el Templo, y casi por Divina tuve su perfección tan peregrina. Como por Diosa no la han colocado (pues Ídolo es de amor tan estimado) decía yo a mí mismo en tal desvelo, cuando a mí me parece el mismo Cielo? Concluido el festivo regocijo del afecto a sus Dioses (Norte fijo de aquellos corazones que a Deidades fingidas rinden dones.) Salió Tecla a las flores dando aliento, pues de su tacto logran el aumento, excediendo en el garbo (ay dulce prenda!) a beldades que admiten casta ofrenda. Por forastero llego a su presencia, y al hacer la experiencia de lo que la parlera fama publicaba, cuando sus perfecciones alababa, vi, que su discreción, y su hermosura de mi elección publican la ventura. Esta es la deidad, que yo venero, radiante lucero, y más luciente Paro, pues es de honestidad espejo claro. Aún no tres lustros hoy tiene cumplidos, y oráculo es de sabios, y enendidos; por eso he de adorar tanta belleza, por más que la riqueza de Tamiride sea quien me asomb que no es razón la nombre a vista del valor que me acompaña sino es que el corazón traidor me engaña y si es que la codicia la oblígare a mostrarse algo propicia (que no puedo asentir a error tan fiero sabrá el brillante acero sacarle a la campaña, donde pueda mi saña vengar mis celos; o este noble aliento he de perder en tan bizatro intento. Ahora que te he escuchado, digo, que razón te sobra para quererla, mas temo que si la Dama te sopla; voló el juego; y así antes es peeciso que dispongas modo, para que te caiga, Señor, la miel en la sopa. Si yo fuera le cascara cuatro tajos en la bola, diciéndoleezas candil, amigo, dejar la polla. atro into D. Tecla la Madre, temo, que por agarrar la mosca, a la Luna de Valencia ha de dejar tu persona. Lo mismo por mi recelo, pues a Paula la fregona la quiero, como si fuera alguna mujer de forma. Y un pícaro de Pantuso, estoy cierto que la ronda, y tengo una linda gana de audar con él a la tror mi albedrío, por lograr o Hy Tecia! si tu Cielo mereciera lograr mi leal desvelo, sacrificando amante un corazón en el amor constante! Vamos Tito, que yo tengo de hablarla, pues imposible es dejar de amarla, por más que su desdén esquivo quiera, que a su esquivez amante infeliz muera. Yamos, Señor, que cierto estoy perdido, y a veces sin sentido, por una Gorroncilla hermosa, y picarilla; y si pide, será preciso darla, sino fuere vestido, haré tocarla. Ay Pausa, que tú eres (no es lisonja) la alhaja más querida de mi sonja! Hay prenda amada! hay si mi voluntad fuera estimada! Hay la mi fregoncilla, si me amara, como a su voluntad sacrificara cuanto tengo, que es nada, y fuera igual a ella, que es no nada. . e ̱ ̱ . la e ̱ad gent COM2DA dmuieta mi pecho altivo? as muero, o si vivo loda de mil desvelos. duda que tu rigor glivez no ha conocido, do en mí has introducido cos issos de amor eno has de lograr, tirano, rendida, no, no, pedo atenderé yo inllustre soberano. vende pues el combate en mi pecho, porque biren los Cielos) haré rúmismo arpón te mate. e flejandro pretendes metar la discreción, pla de hallar en mi afición, lo piensas, mal entiendes. sisú gala, y bizarría y quisieres enfalzar, m ellas no has de lograr e en tu tiranía. abende el vuido arpón, lpetendas trivofar (euien no ha llegado a amar, cn por iiragincción. la samiride mi Madre le pometió por Esposa, dque sea venturosa, puero es, que a mí me cuadre. llutaso que yo eligiera satuno de los dos, quien gura quererle bien, que Alejandro fuera. sa qué es esto? como intento Luel amor mi despeño, sendonando el empeño ustre nacimiento? lo cerdarme del amor? sie no la vida no pierdo! purdo de este vil me acuerdo o ofensa de mi honor? le al amor, cuando he vivido Fenta del cautiverio Esn tiránico imperio, rendirme a su partido? Cama pues, y ojeriza 1VRV2 contra este tirano fiero, rapaz, alado flechero que las almas tiraniza. Muera el traidor. Muera el trasgo, que es un pícaro embustero, si contra mí se revela el ciego camandulero, por vida de treinta Sastrea he de zurrarle el pellejo. Váyase muy nora mala el pícaro lisonjero: yo querer? qué bueno fuera a no en mis días; no me meto en danza, que las mudanzas son causas de muchos hierros. Que bueno fuera que yo encontrase un majadero, muy preciado de valiente, y aforrado de lo mismo, que con cuatro pataratas introdujese en mi pecho un amor, que me rindiera a ser su Daisa, y respeto? y después que me dejara a buenas noches? buen cuento Vayan todos nora mala a otras con ese hueso. Mas si he de decir verdad en medio de todo esto, al criado de Alejandro algún cariño le tengo. Él es Tito; mas presumo que no querrá darme perro. Paula, parece estás loca? por qué tantos devaneos? qué es lo que dices? qué piensas? Señora, yo hacia acá dentro me írrito contra el amor, por ver que tú haces lo mismo, y toda criada debe seguir los buenos consejos de sus Amas. Calla, loca: Dime, Paula, allá en el Templo cuando fuiste a aquella fiesta, no vistes a un forastero, que se llegó a hablarme? Tan galán como discreto, airoso talle, que solo observar sus movimientos pudiera, a quien le mirara, dar motivo a algún incendio, que inquietara, sin pensarlo aún al más helado pecho? y a no estar (como tú sabes) el mío de amor exento, temiera: pero qué digo! si Tamiride, mancebo noble, y galán, no me debe ni aún el más leve desvelo; como puede imaginarse, que vista de un forastero pueda asaltar la muralla de mi diamantino pecho? Digo, que tienes razón; aí, que sal quiere este huevo! . mas si vieras, que placer, que alegría, y que contento recibí, al ver aquel garbo, aquel filis, y meneo! ya, que en todo es donoso, y como de alcorza hecho. A mí con ser una pobre me hizo cosquillas, el verlo; pues el criado, aseguro, que me enamoró de lleno, Aquel mirar a lo zaino, con aquel pisar tan rieso, tan rendida me dejó, que me sirvió de embeleso, para no atender a cosa de las que hubo en el festejo. Calla Paula, no prosigas de tu amor en el empeño, si en mi compañía quieres estar. Y sales con eso? yo juzgaba, que a Alexandro le mirabas de buen gesto, así como quien no quiere la cosa, teniendo intento, que se la lleven acasa. Cesa infame: yo quererlo? si otra vez me le nombrares, te aseguro, vive el Cielo! que te he de sacar la lengua. Patarata, y embeleco. qué lindo dengue, que gasta! Pero yo se las entiendo. Yo mirar bien a Alejandro! yo enamorada! recelo, sin duda has perdido el juicio. El sermoncilio va bueno. . Y juro, que si es que acaso tuvieres atrevimiento (ni aún por acaso) mentarle, te he de sacar bien me esfuerzo a fingir) el corazón a pedazos; y recelo el manifestar la llama, que ha introducido en mi pecho, sin saber cuando ni como, la libiandad de un afecto. Y solo por divertir este desvanecimiento, esta idea, esta congoja, este delitio, que temo sea de mi pundonor un notable desacierto, en que parece zozobra mi discurso (por el riesgo, que en el mar de amor el Noto en tafagas de desvelos, siendo la nave velera. introdujo airado, y fiero) he salido a esta floresta, no es razón, que un amor ciego sea quien me dé el aviso, cuando no tenga remedio, Oh mal haya el día, que recibí el papel envuelto en las flores! basilisco, que comunicó el veneno, que llegando al corazón me ha causado este embeleso. Paula, no está bello el campo? Entre tantas flores veo, que a todas haces ventaja, y al prado le das consuelo. Para qué eres lisonjera? No es, Señora, que es muy cierto, que al contacto de tus plantas odo una, nacen ciento. allí vienen dos hombres; e el manto, que creo alejandro, y con él o el picaro: ay que gestos de haber de más de marca, no gasto cumplimientos; eso al primer envite el criado me llego. Ay de mí! que huir quisiera; a parece que no acierto: a amor! y como rindes un al más ingrato pecho! Que Tecla al campo ha salido a divertirse, noticia he han dado, y por si logro ver su hermosura divina, en su seguimiento vengo. o si lograra la dicha, que a mi fineza se ablande un condición esquiva! allí parece que está con su criada; albricias alma, y me conceda el Cielo que me atienda compasiva. Lleguémonos hacia ellas, por ver si alguna partida hllamos para la cuenta, que tengo en vista, y revista. Allá me voy de antuvión por hablar con mi Paulilla, que la tengo algún cariños socorroncita es la niña con su poquito de fea, melindrosa, y relamida; mas al fin así la quiero, y haremos muy buenas migas. Parece que se detienen? ya extraño la grosería de no llegar a nosotras. Tecla es la bella homicida, (centro de todas mis ansias) aquella que se divisa, quisiera hablarla, y recelo.::: Pues para qué te retiras? Temo su esquivo rigor. Para cuándo es la ovadía? audaces fortuna iuvar, dice allá una regla antigua; apropinquémonos luego; yo, aunque fueran estantiguas; las envistiera; qué haré, pues es mi Paula querida, y el corazón me reroza, al ver aquella carilla? Entremos en la batalla, y sea con valentía, que lo demás es disiate. Dices bien. Pues anda aprisa; y decirla cuatro chanzas? porque se muera de tisa. Hermosa, y bella Deidad, Linda flor. Si combatida la nave de las furiosas olas, pretende acogida, donde logre descansar de sus continuas fatigas: nave racional yo llego fluctuando. Usted prosiga. A lograr el feliz puerte en esas aras divinas; prodigio sois de hermosura; ay si lograra la dicha, de que la nube del manto dejara la peregrina belleza de vuestro rostro esenta para más dichas. Aprieta, por qué va bueno, y aguza la taravilla. Sin duda engañado estáis, y cierto, que es cosa linda, que sin verme me tengáis por hermosa. Alicantina nos quiere dar; y será mala noche; y parir hija. Señora, mi amor constanto es sin duda, que adivina, que sola vos sois el dueño de mi albedrío, y que esquiva a mis ansias. Dale bola; será alguna lagartija de las que a gozar el Sol salen cargadas de tiña. No os entiendo. . Pues, Señora, insistiendo en la porfía, solo por desengañarme, mi rendimiento os suplica. Por suplicación empieza, ya nos dará aloja fría. Os descubráis. Linda tema, si la fortuna le auxilia, es la de Alexandro, mas es tema con cortesía. Linda forna! no gastara yo tantas filaterías, sino zas, el manto fuera, y corrida la cortina. Señora, dale ese gusto. Déjale, Paula, que insista en su tema, que con eso puede ser, su gallardía me venza. Yo así lo creo; y más si el amor la pica. Yusted, mi Reina, querrá descubrir esa carita? Vayase muy noramala a cuidar de la escovilla, con que en lugar de la almohaza campa en la caballeriza. Partiome de medio a medio . la pícara relamida. Es posible, que mi amor no alcance a lograr la dicha de ver al Sol sin la sombra? Ay qué linda es la fatiga! Ya os he dicho, que engañado estáis. Dale golondrina: el píquete, que me ha dado esta chula, me lastima, y si me amostazo un poco, yo la envisto, como hay viñas. Señora, si ha de ser tarde, ea luego. Aunque me riña mi pudonor, lo he de hacer, pues basta que tú lo digas. El amor es quien me fuerza a hacer esta demasía; ya hago lo que pedís, pues por más que me resista vuestra atención vencerá de mi condición esquiva el rigor. Cayó la torre al tiro de las caricias. No hay si no tirar a ella, que está buena la tortilla. No dije yo, que eran ellas pues vamos a la pesquisa; la pícara socorrona de Pavia, qué linda niña!) solo por darme un picón, cómo hacía la gática? Mirad, como me dictaba mi amor, en lo que decía, que eráis vos el deseado objeto de mis delicias, el imán de mis potencias, a quien con lealtad aspira una alma, que a vuestro Cielo humilde se sacrifica. Alejandro, yo os estimo vuestra bizarra hidalguía. Albricias, amor, pues logro tanto favor, tanta dicha. Échate el manto, Señora, porque sino, vas perdida. Tamiride viene allí, y temo una tremolina entre los dos. Ay de mí! No temas, mi fe te afirma, que siempre en vuestra defensa sacrificaré la vida. Y yo pajas: aunque vengan mil hombres; la culebrina sabrá espantarlos las moscas, si ellos hacia acá se arriman. Allí veo dos mujeres, que sea Tecla recelo la una, y aunque aventure la vida, tengo de verlo; pues aunque a Trifena adoro, no es razón huya el empeño cuando con otro está hablando. Caminemos hacia estos, que vive Baco, que es Dios, que por de vivo venero, que a aquel pícaro de Tiro le he de poner aquel cuero como una criba a estocadas, que es un gallina pendejo. Parece que se detienen! vamos de aquí, que recelo, que Panturio me sacuda. Alejandro, yo me ausento, pues así puedo lograr, el que se eviré el empeño. Antes perderé mil vidas, que alguno os pierda el respeto. Para salir de una duda, que me molesta, confieso me precila ver el rostro de esta Lama Caballero, me parece que os preciáis con Damas de poco cuerdo, y vive Dios, que me admiro, de que hayáís tenido aliento, para pronunciar tal cosa delante de mí. Laus Deo, aquí ha de haber cuchilladas, . cuando yo de miedo tiemblo. Y supuesto no os importa, no os empeñéis en ello. Que me importe, o no, creed que ha de ser. Señor, en eso te detienes? linda flema! tiéndela bien, ea aliento, cáscale una cuchillada, y verá, después de hecho, si le inporta lo que diere, porque le cure, al Barbero. Prescindiendo si os importa, bástame a mí el sentimiento, que esta Dama ha de tener, para hacer yo este concepto. Ay Señora, estoy temblando! y ya me huele aquí a entierro. Calla, a ver en lo que para. Yo he de salir con mi intento a pesar de quien lo impida. Ea guapó tente tieso. A palabra tan altiva, respondo con el acero. Que a divertirse salió Tecla al campo, me cijeron. Mas qué es esto? las espadas desnudas dos Caballeros, y a Tacla, y a su criada echados los mantos veo? Tamitides, y Alejandro allí riñen, qué es aquesto? Trifena viene, aseguro, que no ha venido a mal tiempo. . Caballeros, como así (de cólera estoy muriendo) en presencia de una Dama, en las manos los aceros? Vos Tanmide; pues cómo? rabio de cólera, y celos, enmedio que sé, que Tecla no estima sus rendimientos; agradezco tu fineza, y también del nuevo empleo os doy mil enorabuenas. Quisiera evitar el riesgo, y hacer, que no la conozco, me parece el mejor medio. Quién no le saca los ojos. Señora! aún hablar no acierto: . el acaso. No lo dudo; no digáis más, ya os entiendo, pues solo por divertiros, salisteis al campo, a tiempo que sin pensarlo lograsteis tan felicísimo encuentro; y si es que Tecla supiera, Penéis este nuevo empleo, qué dijera? Yo, por vos solo, Señora, lo siento. Aún bien, que estamos pagados . Qué sufras este oesprecio, y no le peles las barbas? Calla, y escucha. Ya atiendo, y si yo fuera que tú al grandísimo embustero, por solo vengarme de él le arráncara los gargüeros. Porque veáis, cuán acaso para mí ha sido este empeño, si gustáis, que os acompañe, será cuanto yo deseo. Ni será razón, que yo os prive de ese embeleso, por quien tanto os arriesgáis. Os juro por los Supremos Dioses, que no sé quién es! Cierto, que de eso me alegro. . Señora, no le creáis, porque es lindo martullero; y así no hay más que a las barbas darle dos tirones buenos. Pues Tamiride, porque vecis, cuan fácil os creo, venid conmigo: así queda . Técla ahora sin recelo de que la haya conocido. Sirviéndoos voy, Ay qué bueno! vete con todos los diablos, que carguen con tu pellejo. Como a norte de mi amor. Yo lo estimo, y eso quiero. El va muy bien despachado, Trifena libre de celos, mi Ama libre de susto, y yo riéndome de ellos. Retirados, al gallina le he de zurrar la badana. Aunque con muy poca ganm allá va la culebrina. Si le apunto a la natiz, se la meto por la boca. Por allí, cuando me toca me como yo una perdiz. Ea, defiéndase, y calle, que si no le mataré Ay Dios, por donde huiré, que ya no veo la calle? Ay qué linda mermelada? guárdese de ese reves. Pues no me valen los pies, llévese esa cuchillada. No juzgué que tan valiente eras, te juro en conciencia. Eso sí; y en la pendencia . ya daba diente con diente. Guapo eres, amigo Tito, y riñes como un León . Porque eres como un lebrón, de ti no se me da un tito. Lo que un buen discurso hace, pues ha llegado a lograr, que queriéndole engañar, el mismo engaño le place. Señor, muy bien se ha conpuesto, sin que su intento lograse. Me admiro se aventurase, y haberse al peligro expuesto, en porfía indecorosa de una Dama contra el gusto: Para eso se llevó el susto, de pegarle una ventosa. Y tú, Tito, dónde vienes? Linda pregunta por cierto, cuando dejo un hombre muerto? Qué lindas chanzas que tienes? A Pantuso aquel pobrete dejé rendido en el campo; lindamente se la entrampo. . Reñirías por juguete, sino hubieramos oído el golpe de los aceros. Guardabamos los gargüeros, y así no se oía el ruido. Señora, me alegro; cuando libre del todo os contemplo, del susto, que os dio Tamiride. Alejandro, así lo creo: por ventura juzgáis vos que le estimo, o qué le quiero? ̱. Yo solo sé, que porfiando estuvo en tan raro empeño, por lograr que vuestro rostro se mostrase descubierto. l. Y que culpa tengo yo de sus desmanes groseros? y más cuando el desengaño has visto. De qué? no entiendo. ̱. De que no he de ser su Esposa, pormás que firme el anhelo de mi aladre se mantenga, Y quién lo asegura? El tiempo, y yo que lo cumpliré. ̱. Pero cuando considero la oferta de vuestra Madre, para que en dulce himineo podáis lograros, no dudo, que podré tener recelo, que de vuestra parte ha habido algún amor encubierto. Los preceptos de mi Madre, ni los dudo, ni los niego; mas no habéis de adelantaros en un espórico Impero, que pueda forzar una alma solo un materno consejo. A demás, pues esto fue, Alejandro, antes de veros, no es razón, que de este acaso podáis ahora hacer duela Con eso quedo seguro, que admitís mi rendimiento. Solo por ahora os digo, allá lo pensad; supuesto, que aquello, que vos pensaréis, me obligaréis a creerlo. Conque. Señora, (ay tal dicha!) . sal fineza pagar puedo? uestra bizarra atención, que la estimo, manifiesto; y no es peco en mi esquivez: y en otra ocasión prometo, hablaremos más de espacio, ya que por ahora no puedo. Y tu Pavia, qué me dices? Ya me está temblando el cuerpo de solo hablarte, mi Tito. Ay cómo mientes! qué enredo! si es, porque poco te he hablado, te aseguro, que lo creo. Permitid, Tecla divina, el que te vaya sirviendo, hasta que lleguéis a casa. No puede ser? bien lo siento.) . Señora, sino gustáis, (aunque me pesey obedezco. Mas siento, que no me diga! este Tito algún requiebro; mas tiempo vendrá, que yo cuando me encuentro, me encuen- y de todo lo pasado (tro, en lo presente me vengo. Adiós divina hermosura. Qué guardaréis el secreto, de vuestra atención no dudo. Guardaré siempre el respeto debido a vuestro decoro. Seréis firmo? El firmamento podrá faltar, antes que el amor, en que me anego. Pues con eso voy contenta. Y yo de ver este entedo, . cierto, que estoy aturdida, pues por él he descubierto la hilaza; quién lo creyera! mi Ama traer el seso a la ginera! chitón, no hay que hablar, aquí lo dejo. Alejandro, vuestra vida guarden los Dioses supremos. . Seo Tito, hasta más ver. . Adiós hermoso lucero; y lo creerá la boba con su cata de mochuelo. Risa me da, estas chulejas como ere en lisonjeros, sin reparar las engañan, haciéndolas cuatro gestos, cuatro libritas de fruta. y dos cuartos para queso. Una, y mil veces feliz en el logro de mi empeño he sido, si la fortuna el continuo movimiento de su rueda parar quiere en tan dichoso suceso. Yo voy siguiendo a mi Amo; mas en mi conciencia remo, que hemos de llevar un chasco allá al freír de los hueyos. . Oo
JORNADA SEGUNDA
De ese seno profundo, calabozo infeliz del otro mundo, de esa cueva horrorosa, centro de la desdicha tenebrosa, a que estoy condenado, in feliz hado! por haberme atrevido loco, y desvanecido a querer asaltar la sacra esfera, objeto de mi audacia, y mi ceguera salgo, por ver si puedo de un recelo, que inquieto trae mi infeliz desvelo, aniquilar la causa, que hoy asusta a mi cólera adusta, viendo en Tecla señales, que aumento temo, sean de mismales. Oh pese a mis desvelos! que solo el nombre cause en mi recelos! una Mujer me ha de asustar! qué es esto? y más siendo gentil! yo estar expuesto a desaires cómo este! ea aliento: que mis astucias lograrán mi intene si bien al ver, que Pablo su dostrin en tode peregrina ha sembrado en Iconio (dolor fíe recelo aquí perder mi antiguo fues Guerra conra estos dos, guerra público, con esto mi intención dañada explico, para que de ese Pablo la dostrina, aunque más la publique por divina, no tenza acemptación? antes castigo logre, y desabrigo en cuantos comunique; no consiga el logro, qué merece su fariga. Al arma pues, y muera quien se opone a mi dictamen, porque no blasone, que el Príncipe del lago tenebroso, que el laurel adquirió de victoriso en muchos lances, hoy su aliento rind a quien con nuevos dogmas hoy los brinda, y a una Mujer, que solo ser hermosa es el mayor blasón de prodigiosa; mas aquí sale; esfuércese mi aliento, porque se disminuya mi tormento, consigiendo de Tecla el precipicio, y de Pablo el cruel raro suplicio. no sé, qué doctrina es esta blo, que desvelada que, después que oí azones bien fundadas! prazón ha latidos sa, sin saber la causa; que yo presumo, que Grna tan elevada estancias más remotas un corazón avasalla. quirla quisiera; mas Gentilismo me arrastran ritos; pues tantos Dioses, en nuestro favor se exaltan, no pueden despreciarse, securrir en la rara deidad, de quien quiere, etodo lo nuevo aplazca. ltiplicidad de Dioses estro Gintilismo abraza; mas cuando considero, corte, auxilia, y ampara, ún aquel atributo, dele compete a sus aras. alo Marte, que auxilia apeligrosas campañas: llutón, que hasta en los abismos enigno Dios nos ampara: eptuno, a los que fluctuan u procelosas borrascas, puerto feliz los trae, londe logran su bonanza. polo Dios de las ciencias, e al que tributa sus ansias or culto a tal deidad, debar suele a la alta nobre de la estimación, iter mayor Mo Cielo, y tierra, con su violencia arajan presunciones de Gigantes, que hasta el Cielo se adelantan? dejo otros Dioses, a quienes adoraciones sagradas el Gentilisimo tributa, pues para mi intento basta. Pablo Doctor de las gentes por el contrario declara, que a un solo Dios Trino, y Uno, en quien, dice, que se hallan tres Personas, y una Esencia, se ha de rendir vida, y alma sujetándose a una ley, a quien nombra Sacrosanta. Y este Dios, dice, que es del Cielo, y tierra Monarca, quien el Universo todo le hizo todo de nada: sabio, justo, y sin principio, pero principio de cuantas Criaturas en su globo todo el Universo abarca. Como ahora indiferente mi corto discurso se halla? pues me consta, que los Dioses cuyas Sagradas Estatuas veneramos, fueron todos, con diversas circunstancias, entregados a los vicios, que desdicen de la alta Deidad, que los adorna cómo a personas sagradas? Pues como ser sabio puede, ni excelente, a quien le falta el atributo de Justo por sus acciones profanas, siendo escándalo de cuantos su Deidad avasarla Luego si solo el que Pablo prédica, contiene cuantas circunstancias concurrir deben en la Sacrosanta Deidad, es cierto fuera cualquier Criatura ingrata, si a otra Deidad, que a esta, su vida sacrificara. Pues como no admitiré esta nueva ley de gracia, que Pablo por el Bautismo dice, se infunde en la alma? Ahora, que ambigua está Tecla, necesito aconsejarla, que de Pablo la doctrina es incierta: Astucia, al arma. No creas las novedades de ese Pablo, que te engaña, persuadiendo con doctrinas fingidas, y en todo extrañas. Mas si en los Dioses yo tengo patrocinio, auxilio, y cuantas mercedes desear puedo, no será beleidad rara seguir uno, que quizá no pueda ampararme en tantas congojas, como me cercan en idea tan extraña Eso es lo cierto, y así mira, que tu honor ultrajas en mudar de ley. Qué es esto? mi casa no la reasza, el que mis progenitores ayan logrado la palma de Nobíes, y virtuosos, siguiendo la ley, que abraza multiplicidad de Dioses? pues como puedo estimada ser, si sigo otra, que dice, que en Cielo, y tierra alabada debe ser la que a un Dios solo teverencia, quiere, y ama, y este los bienes eternos por premio feliz señala? Todas son dichas fingida, y así no le creas nada Si acaso es fingida está tan realzada esperanza No puede ser, pues la admír mi corazón con mil ansias otra dodtrina de Pablo aún me hace más disonancia : De la virginidad, dice, que no es precepto guardarla cuando el himeneo sacro en estrecho lazo abraza dos corazones; y así hoy a todos a encargarla por consejo, llega Pablo, y en esto hace alguna instana por ser virtud tan heroica, que los Ángelos la alaban, el mismo Dios la ennoblece, y a todas hace ventaja, y a seguir esta virtud yo me hallo determinada. Qué es lo que escucho pese a mi furor, y rabia. mejor es el matrimonio; y pues Alejandro trata, que le elijáis por Esposo, os ha de notar de ingrata si le dejáis: aquí Infierno: que esto va de mala data. Que lo sentirá Alejandro no lo dudo; mas si halla, que no doy la mano a otro, verá que no soy culpada, pues le dejo por su Dios, a quien él venera, y ama. Dale la mano de Esposa, pues en ti sola idolatra. Tanto amor como me ties con estimarle se paga. O pese a mi furor, al Cielo pese pues no hallo rabia, que a esta contrapese, perdiendo a Tecla, si este estado sigue ay de mí triste! cuanto me persigue dostrina de Pablo ece más extraña, Juando que de una Madre Sacrosanta, el Redentor del mundo o, y tierra Monarcha. cómo puede ser? y Madre? qué ansia! . plica Pablo, diciendo, tomo la vista alcanza, qe los fayos del Sol, e sus luces dilata, uan puro cristal, que detrimento haya; esta fragrante Rosa, hayos de luz dispara, Vientre Virgibal ió pinaudita gracia!) oprodigio, y asombro de tanto honor se el malta) Jesús qué pasmo! da qué dicha rara! spíntu Santo: ay Dios! do Virgen intacta. lla mujer; que mis iras, sus palabras me matan priven de la vida! ana lleña de gracia. de a mi eterno furor! puesto eligió a esta Rosa y para su Esposa no agricultor! Rtanto haya aprovechado ablo en los documentos, si frustrar mis intentos! lhaya su cuidado! lesus fruto bendito Santísimo Vientre. pe mi astucia ya no encuentra que engañarlal me irrito. de nuestro Salvador como Pablo predica.) Mita, que cuanto pública, Ario, y es error, pues mi idea adivina (si no me engaña mi infeliz recelo) que ha de ser para mi fatal desvelo! ara mi fatal desveso Pues penetra el corazón su doctrina, es verdadera, y la infalible carrera de celestial perfección. Jesús, Hijo de Dios vivo, es quien me ha de dar la vida eterna, que yo perdida tengo, si no le recibo por mi Dueño, y mi Señor; y así en él he de creer, y también he de poner todo mi afecto, y amor. Pues a que aguardo, si grato me espera su fiel cariño? como a mí misma no riño, este remiso conato? Mándame pues renunciar a mi Padre, y a mi Madre; luego cierto es, que le cuadre las galas menospreciar, y así desafirme intento de estos superfiuos ornatos, pues que no pueden ser gratos a tan santo documento. No es razón, que carga tanta me prive subir al Cielo, cuando es mi feliz desvelo seguir su Ley Sacrosanta. Ea pues, Tecla, al despego de los temporales bienes, pues en renunciarlos tienes toda la dicha, y sosiego. No reparas, qué abatida serás de quién hoy te adora? Pues mi dicha se mejora, del Cielo seré aplaudida; del mundo el aplauso que me importa, si a Dios agrado? Al mundo que desagrado en esta mujer se ve? qué impresa en el corazón tiene la sacra doctrina! Paloma hermosa, y Divina, en quien toda mi afición pongo, María de gracia llena, del Verbo Divino Madre, y el feliz camino para evitar mi desgracia, guiad mis pasos, Señora, para que el mundo dejama vaya algunos pasos dando hacia a quien mi alma adora, Por no oír esto, el pros abismo me trague ufanoy Ay mi Dios, y cuán en seguí falacias del mundo! él este huella, Sigue de Pablo la ce pues es de Cristo la mejor centell cuyos giros señalan el camino para tu salvación más peregrino; prosigue en tu feliz ardiente celo que la paga tendrás de tu dés Alienta el fervor, y sigue el camino liz, y divino erfección a de, Recibe el Bautismo puerta primera, autorcha, y lumbrer? u salvación de Queda en paz, pu de Seleucia fiel amp Ya que la pompa del mundo constante he dado de mano, sin que en mi dictamen nunca retroceda ni aún un paso; as preciso recibir al Sacramento Sagrado del Bautismo, en que se borran los cometidos pecados, detestando el Centilismo, y todos sus Dioses falsos, para adorar un Dios solo, a quien de corazón amo, estimo, y adoro, a quien mi vida, y alma consagro. Oh qué feliz fue aquel día que el vaso de elección Pablo de Onecifero en la casa se hóspedó! pues no fue acaso, sino alta providencia, el que estando predicando, le oyese yo de más cerca, sin perder de mi recato, por estar junto a mi casa la de Onecifero: o altos juicios de la Omnipotencia, qué incomprensibles os hallo? paro. pues aunque intentó mi Ma (teniéndolo a desacato evitar, que yo pudiese oír sus Sermones sacros, no pudo lograr su anhelo, poniendo yo más conato en oírle, porque todo era el todo de mi agrado. Y así airada contra mí no permitió, que del cuarte salga, porque a Pablo no hoy pues dos Discípulos malos (causa lástima decirlo) Dorman, y Hermogenes, ingratos a su Maestro, tanta zizaña han sembrado contra su dostrina, que el Pueblo escandalizado, el amor, que a los principio le tuvieron, se ha mudado en dicterios, que propalan infames, y temerarios contra quien de sus errore los había libertado. Irritados contra él de tal suerte se hz revaso que atado a duras cadenas, como mal hechor, le han dado castigo, que no merece. Si bien el invicto Pablo himnos sacros a Jesús canta, como enamorado, contento de padecer por su Maestro Sagrado. Señora aquel forastero. Quién dices, Paula? Alejandro. Dile, que entre. Voy corriendo. . Volverá desengañado, que primero es Dios, a quien mi virginidad consagro. El corazón late a impulso de un recelo imaginado, de que Alezandro ha de ser para mí el mayor contrario. Mas la voluntad de Dios se cumpla, que los trabajos padecidos por su amor para mí son gran regalo. ondio Obrenida la licencia, que me ha dispensado el garbo de vuestra atención, diré, (pues tanta dicha he logrado) lo que se me ofrece. Pavia, mira, si es que de su cuarto sale mi Madre, que temo su condición. Asechando estaré, porque esta vieja nos ha de dar un mal rato, pues en condición, y ley parece la piel del Diablo. Prevenido este recelo, podréis hablar, Alejandro: primero tomad asiento. Por obedecerte, lo hago, Tu Paula arrímate a mí. No quiero, que eres bellaco, Qué linda alhaja que eres? Y tu trasto desechado, la ardiente llama, en tanto os ama; Punderar de mi amor lo podré hacer, como quie mas pues del caso no es, paso a otra cosa. Ay qué cara que tienes de golosa! Calla, y escucha, no seas menguado. Referir los sucesos, que han pasado, servirá de molestia hoy a tus ojos, pues tienen los desaires por despojos; y así dirá mi afecto ya inculpable, que yo soy infeliz, y vos mudable. Solo es del caso ver, que retirada según, de cierto sé, nada os agrada, sin que a tal novedad halle el discurso, (ni aún para paliarla) algún recurso; sino es que arrepentida queráis ser homicida de quien sabéis, os ama tan constante, que olvidaros no juzga, ni un instante, o que intentéis, hoy sea el venturoso Tamitide, que quiso ser tu Esposo. Pues habláis, Alejandro, en mi perjuicio, sin duda alguna habéis perdido el juicio. Negar no puedo, antes lo confieso, con su sacra doctrina, que venero por de mi ceguedad sacro lucero. Que a Tamiride nunca tuve afecto lo ha dicho de estimaros el efecto; y así la novedad se ha introducido, de haber de Pablo la dostrina oído, quien prueba con razones eficaces, (porque en mi novedad no te embaraces) que el guardar castidad, es virtud alta, que al eterno Zafir feliz exalta; y así, Alejandro estoy determinada (pues tanto esta doctrina a mí me agrada! a seguirla, guardando interín viva, virtud, que adquiere la celeste oliva, cotonando de rosas, y de flores a sus Esposas Cristo, Dios de amores; y así podréis estar siempre gustoso, pues solo os dejo por eterno Esposo. Estatua soy de hielo: no sé qué responder! válgame el Cielo! cuanto habéis dicho, no dudo que es claro; y solo es mi reparo, que el santo Matrimonio de que se halla sagrado testimonio en las Divinas letras (a que asiento Pablo) por ser la fuente de que dimana nuestra ley sagrada, que debe ser en todo respetaba entre los Sacramentos del pecho de Jesus sacros portentos, es también nominado Sacramento sagrado, para evitar falacias del Demonio, cuyo infeliz osceno patrimonio es tentar con la carne, siendo esta enemigo de la alma, que molesta continua a los mortales, con excesivos males: luego, Tecla, bien puedes, (si lo dicho concedes) elegir este estado, sin cometer en su elección pecado? Que el Matrimonio es santo Sacramento, Catecúmena soy, y así lo siento, y que hace bien aquel que le eligiere, pero mejor aquel que virgen fuere: Luego, si lo mejor elegir quiero, no tienes que argüirme tan severo; y pues resuelta estoy a lo que he dicho, sabréis que es elección, y no capricho. Vive el Cielo! tirana, pues os mostráis ufana en no atender a mi cariño amante, en que mi voluntad está constante, he de vengar el menosprecio hecho, aunque en mi pundonor sea mal hecho. Y si tú haces lo mismo, te prometo . que te he de componer ese coleto a puras bofetadas, mal recibidas, pero bien sentadas: Conmigo no te burles, zalamera, que te haré recoger en la galera. Hay cuitada de mí! yo estoy temblando recelosa, que cuando me coja sola, el pícaro farfante, por vengarse de mí, me siente el guante. Ay Paula! en el alma siento contra mi Maestro Pablo ver alterada la envidia, siendo tantos los agravios, que le han hecho, que Cestilo Presidente ya ha mandado, (creyendo satisfaria a sus émulos malvados) ponerle en duras prisiones. No hizo lo mismo Pilatos con Cristo, Señora mía? y porque de su pecado, no se arrepintió el mal luez, se fue a cenar con los Diablos. Vamos, Paula, que a la carcel tengo de ir a ver a Pablo. Y de Alejandro qué dices? Es ya su porfía en vano; primero es Dios. Yo lo creo y si mi Ama, que es un Diablo, llega a saber todo esto? En el poder soberano de Dios confío, que puede librar de cualquier trabajo. Yo también, si bien recelo, que me ha de moler a palos, esta vieja endemoniada, si llega a oler el guisado. . No dudéis, bella Trifena, hermoso adorado dueño, que de todas mis potencias sois el verdadero objeto. No admito yo esa lisonja, Tamiride, que es muy bueno, que cuando vais a buscar por otra beldad empeños, queráis por fino venderme un afecto lisonjero! Permanece prenda amada, de un acaso aquel cenepto? Pues como puden borrarse celos en el alma impresos? Advirtiendo, que el acaso no hace el caso verdadero. Por si acaso te sucede, toma para ti ese ejemplo: si bien fundada en mi amor, ya parece, que te creo. Bien podéis hacerlo así, que no os daré yo más celos. No dudo lo cumpliréis: de Tecla aquel raro imperio en que estado le tenéis, pues reinaba en vuestro pecho? Bien sabéis, Trifena hermosa, que no seré yo el primero, es oora su gudo ay. eligido un cautiverio. Siendo tan hermosa, dudo, que digáis verdad en eso. Fue antes de haberos visto. Eso fuera si portento fuera yo de la belleza, como es Tecla; mas dejemos esto aparte; aquel disgusto de Alejandro, no sabremos, en qué paró? Ya sabéis, que no hubo en el lance duelo, que en adelante pudiese causarnos algún desvelo, y así pudieron amigos lograr entrando por medio; que a nuestra antigua amistad volviesemos. Yo me alegro. Ay qué lastima! qué horror! no sé como viva vengo. Gala, qué te ha sucedido? sosiégate. Cómo puedo. Pues dinos, qué novedad te obliga a tales extremos? Me parece la mayor, que se ha visto. Dilo luego. Qué Tecla, que Pablo, aquel: no se lo que diga: el celo: digo, que por la doctrina de Pablo aquel extranjero, cuyo celo es predicar a todos un Evanjelio, Tecla ha seguido este norte, como fijo, y verdadero sin que su Madre pudieso disuadirla de su intento. Y sin ser vista, ni oída, se fue a ver a su Maestro a la cárcel, y su Madre luego fue a dar cuenta de esto al Presidente, que airado echa de su boca verbos. Mi Ama está dada al Diablo, Tamitide como un perro, Alejandro otro que tal; y el Presidente: qué bueno; a Pablo le ha condenado, a que le diesen doscientos; y después de esto le falla para conterá un destierro. Lástima es ver a Teoclea Madre de Tecla: lamentos daba, cuyos ecos pueden llegar hasta los infiernos. Diciéndole al Presidente (en presencia de sus deudos! que quite la vida a Tecla, que llevada de un afecto, que a Pablo tiene, no quiere apartarse de él, siguiendo sus pisadas, sin tener a su pundonor respeto: una vil, y deshonesta; y otros infames dicterios. Quemada muera, le dice, que no es castigo severo cuando siguiendo a ese infame, se abrasa en osceno fuego. Turbado el Juez, aquietarla procura en su debaneo, mas viendo, que la apadrina Tamiride en su deseo, a fuego la ha condenado. Y es castigo muy pequeño a tal maldad; por los Dioses, que yo he de ser el primero, que aplique más, y más leña, porque no cese el incendio. Parece que estáis celoso? No son celos; si deseo de acabar con esta infame; pues es raro vilipendio de nuestra nobleza. Es sin duda un notable exceso no propio de vuestras prendas contra una Mujer: lo mismo (si es que yo Cristiana fuera! hicierais conmigo? Eso está ahora por ver; me en lo que ahora contemplo ludefensa de mis Dioses, Agrimiera el blanco acero otra mí mismo. No dudo, dcadiendo a vuestro genio, ejecutaras así. Falto ahora a lo que debo, erado de mi furor. En vos faltas? ni por pienso; es veo por ahora asobra de vuestro ceño: porque veáis vos, cuanto ecla estimo, y venero, ho por si acaso librarla pedo de un rigor severo. No te detengas, Señora, prque en la démora temo, que Tecla ha de peligrar. Ol cúmplanse mis deseos. . diós, Tamiride. . Vamos. Trifena, gurdeos el Cielo. Adiós seo mata doncellas, y por ahora le ruego, que la cólera suspenda, imas con mujeres; sejo, que por lo frágil; merece cualquier perdón; y con eso tunca hallará quien le quiera, sle miran rostrituerto. Que sea tal mi desgracia! denme paciencia los Cielos! que aborreciese a una dama, que para el dulce himeneo me daban! y cuando puse emotra todo mi afecto, parece que disgustada se halla, juzgando exagero de Tecla el delito; cuando me parece corto quedo. Mas poco a poco hacia el campo he salido; así divierto el erojo de la una, y de la otra el sentimiento. s Mas allí vienen dos hombres con una mujer, y lejos se alcanza a ver mucha gente; por ver lo que es, yo me llego. 2. Aquí ha de ser el reatro, donde esta infame Cristiana manda el Presidente Celio, la arrojemos a las llamas: atiza bien esa hoguera. 2. Antes de mucho, tostada la hemos de ver. 1. Cumpliremos de esta suerte lo que manda. Dioses, qué es esto que veo? sin duda es Tecla: a malvada! que así abandones tu honor? ha infame! ah vil! ah tirana! Mi Dios, amparadme ahora! María Madre de gracia, no desamparéis a quien en vos esta confiada! No tenéis que recelar que el fuego a mí me acobarda; y así en nombre del Señor a él me arrojo. Qué haces bárbara? pretendes, que nuestros Dioses castiguen esa arrogancia? Solo uno castigar puede, que es el Dios de las venganzas, Trino en Personas, y uno en la Esencia. Infame, calla. Y espero en su piedad no ha de tocarme la llama de este voraz fuego; ante, estoy ya tan confiada, que como en carte de flores, he de descansar. Tirana, cierra esa boca. Aay mi Dios! favoreced vuestra esclava. no t No temas, Tecla, no temas, ya te aliento, Esposa amada. Señor, mi deseo es, que me aliente vuestra gracia, pues esa me ha de librar del fuego que me amenaza. , s, Qué tormenta es esta, Dioses, que parece se desgajan los quicios del firmamento? 1. Huyamos, que va de mala, y esta hechicera, parece, que quiere darnos matraca. 2. Dejémosla que se abrase, porque crece la borrasca, no aguardemos, que la nube nos anegue en piedra; y aguaba Asombrado estoy, de ver como el fuego no la daña; por no verlo, me retiro a costa de muchas ausias. e Clemente, y Divino Esposo, a quien mi afecto consagra una voluntad; que siempre se ha de mirar resignada en la vuestra, como puedo daros las debidas gracias? Esas Escuadras Celestes inteligencias sagradas, en nombre mío os tributen las debidas alabanzas, Omnipotente Dios de las alturas, alabente las puras criaturas: del horno Babilónico a los Niños el fuego los dejó puros armiños: respetando su ardor, a quien la llama de vuestro amor el corazón inflama. Angélicas voces con dulce armonía aplaudan tu nombre, pues logran la dicha Vengan, Señor, más fatigas, si me asiste vuestra gracia, y pues me han dejado sola de Onecifero la casa me ha de servir de acogida: espero lograr las ansias de ver a Pablo, esta dicha el Cielo quiera otorgarla. . Ya que Alejandro ha logrado el haber sido elegido Gobernador de su Patria Antioquia, y le miro siempre celoso de Tecla, espero con artificio poder vencerla a que deje de su intención el camino. Mas aquí sale Alexandro, de verte zarte, quererte, y amarte por eternidades de siglos, y días. (por lograr mi intento finjo, y por si engañarle puedo, que soy de Iconio vecino. Señor Alejandro. Quién sois vos galán Peregrino, y que me mandáis? decid. Es mi principal motivo el daros la enhorabuena de vuestro empleo. Lo estimo: y mirad si en algo puedo en Antioquia serviros, De dónde sois? En Iconio algún tiempo he residido, mas de más alto es mi origen. Y no me diréis que ha habí de nuevo, después que yo ausenté? Ya habréis sabido me Tamiride murió. Sí; y el haber fallecido no Gentil, aseguro esolo lo que he sentido, esoy descoso de per lo que sobre vino ques que Tecla salió desión de aquel castigo luego, a que fue arrojada? señor, yo solo he sabido, eluego se retiró Ouecifero al auxilio, otuya casa hallo a Pablo, quien me han dicho) que el cariño e sus afectos la roba, yen quien halla todo alivio. otro Demonio tenemos? ino, que habrá caramillo. Y que los dos han dispuesto estidos de Peregrinos seitarse a esta Ciudad. Hay más raro desatino! Y así como Juez os toca sastigarlos. Es preciso. Pues ahora dadme licencia. Id con Dios; mas advertido que castigaré maldades, que lleguen a mis oídos. Eso es lo que yo deseo, anque dudo conseguirlo; de vuestro celo no dudo ciplitéis con vuestro oficio. . Válgame el Cielo! no bastan desaires, que en Tecla bella infuye mi adversa estrella ln celos, que me maltratan? como puedo yo creer, que el amor de un Peregrino aya robado el cariño, de quién me llegó a querer? De la Ciudad a la puerta en mi pesar divertido spesares, qué me queréis? sa saber como he salido; y sino engaña la vista, aquí viene un Peregrino. Mujer es; viven los Cielos que es Tecla; rayos respiro, quiero fingir: bella Tecla? recibe de quien ha sido tu amante los brazos. Tente: sin duda que algún delirio ofusca tu entendimiento? tu descompuesto conmigo, sin advertir el empleo, qué tenéis? también el sitio, que pudiera refrenar ese raro desatino? y más que todos mis pasos (debéis estar advertido) que por voluntad del Cielo hacia esta Ciudad dirijo. Pues vive el Cielo, que ya que me habéis dado motivo, para castigar tu arrojo, como del César Ministro he de vengarme de ti. Teme a Dios, quien el castigo ( sino obras como Juez recto) te puede dar. Basilisco, vete ya de mi presencia: temo, si no me reprimo, me precipite el furor a hacer algún desatino. Guárdete, Dios, Alejandro, y te haga más advertido. . Ello me he de vengar, mas con tal arte, que no se ha de decir, que tengo parte, Lindamente has quedado! santamente, bien sabes, que te he hablado aunque decir verdades a quien manda, es ministrar acibar por vianda. El Presidente me encarga os diga, que está esperando. Ahora le he de encargar, averigue con cuidado los pasos, y la intención de venir Tecla con Pablo. Déjalos, Señor, con Dios, que los dos son unos Santos, y sus pasos, e intención son dignos de venerarlos. Los dos juntos, que sé yo. No des de comer al diablo, que si Pablo hace prodigios, Tecla en todo es un milagro. Pues averígüelo el Juez, a quien toca por su cargo; y puesto que pierdo tiempo, voy a buscarle a Palacio. . Yo no sé qué presumir en conciencia de mi amo; mas allá se las avenga, que a mí no se me da un cuarto. A mi Paulilla me atengo; quisiera darla una mano, porque a Pantuso le mira así, así: mas no reparo en cosas de poca monta; pues si supiera, que el Diablo la tentaba, y le quería, yo le rompiera los cascos, porque nunca he sido amigo de ir a coger cornabarios. Yo me voy a ver que ha habido de nuevo, pues temo infausto sea lo que contra Tecla pretende ahora mi Amo. Mas aquí vuelve; qué es esto? Ya mi intención he logrado; . pues el Presidente atento a mi relación, ha dado sentencia contra esta ingrata, por su decreto mandado, que la arrojen a las fieras en público amiteatro. Soltad las hambrientas fieras, para que la hagan pedazos. Qué voces, Señor, son estas? Qué ha de ser? que los Soldados cumpliendo del Presidente el riguroso mandato, a lo soraz de las fieras a Tecla habrán arrojado. Ay qué lástima! y que iniqua es la sentencia! a porrazos si pudiera, lo vengara con esta, que tengo al lado. o? Ya que las fieras tan mansas en su presencia han estado, sin atreverse a tocarla; en el Estanque veamos, si llega a perder la vida. Sin duda que se ha librado de las fieras, y al Estanque, que monstruos marinos varios ocupan, parece qué los Verdugos la han echado. Mas qué es esto? ya las nubes abortan lucientes rayos, a cuyas llamas los monstruos marinos se han auyentado. Atada a dos fieros toros, su cuerpo despedazado hemos de ver. Antes ciegues Sayón de todos los Diablos. Pues aún al rigor del yerro los toros no dan un paso, con desnas bien caldeadas puncen sus partes, veamos, si de esta suerte podemos lograr, que la hagan pedazos. Fuego de Dios! quién ahora llegara a asirlos del rabo? verlos dar en un coleto sus puntadas, fuera un pasmo. Pues al rigor de las lesnas el últimó aliento han dado sin moverse, y sin que Tecla haya recibido daño, dejadla libre. Qué es esto? estoy absorto, y turbado. Mas vale tarde que nunca reconozcas tu pecado, Alejandro, qué es aquesto? Dejadme, dejadme, penas. . s. Pues cómo tan retirado? Qué mandáis, bella Trifena? Solo, Alejandro, se ofrece por ahora daros cuenta cuantas honras, y favores he recibido de Tecla; pues viéndome combatida de la extraordinaria pena de verla expuesta al rigor de las iracundas fieras, se me apareció mi hermana ya difunta, y me encomienda juplique a Tecla la gracia, de que por ella interceda a la Majestad Divina Ycosa rara, y estupenda!) y que así conseguiría a felicidad eterna; y esto habiendo fallecido idolatra, y así en ella phizo Dios alarde de su saera piedad inmensa; y así pedí al Presidente me hiciese favor, que Tecla viniese a mi casa, y luego la concedió la licencia. En ella está tan querida, como merecen sus prendas. Admirado estoy de todo: ay como, mi Dios, me pesa . de cuanto contra ella he hecho! creedme, hermosa Trifena, que en frutos de santidad Tecla hermosa se descuella. Lo mismo dijera yo, con ser un pobre trompeta, y que la tengo por santa aún estando acá en la tierra. Yo digo lo mismo, que es una santa doncella Prothomartir de mujeres del Cielo estimada prenda. Después de lo que ha pasado, deseoso estoy de verla, para peditia perdón de mi loca inadvertencia. Vamos, porque quiere a Mira partirse, por si es que en ella halla a su Maestro Pablo; hay cuanto siento su ausencia! mas si así lo quiere Dios, cúmplase lo que la ordena. Su voluntad es primero, por más que mi amor lo sienta. Gala, pues me quieres tanto, no haremos algo que huela? Vereme en ello, que a mí, sino me dan no me alegra. Pues si te doy una mano, no podrás estar contenta? Cortada la tuya, infame, por si es pulla. Calla necia, que te quiero, y te requiero. Pues dejémonos de arengas, Tito, que tiempo vendrá, que si tú me quieras, quiera. Pues con eso voy siguiendo a mi Amo. Me contenta, y yo también a mi Ama, que me echará menos. Ea, a diós Cala de mis ojos. Adiós, Tito ventolera. NADA
JORNADA TERCERA
Astro luciente, luminosa esten, del Cielo la más bella, que en esa azul campaña a en lucir te tengo por extraña, y obstentando fulgores, nos guían hoy tus bellos resplandores, adónde nos conduces? Yo, Señora, me estoy haciendo cruces: de Selencia hasta aquí nos ha guiado, y en lo alto de ese monte se ha parado. Yo en un monte metida, dónde las fieras tienen acogida? Ay que león que baja aquel ribazo! un soponcio me ha dado, y mal de bazo; cómo honde a la cola! ay que ojos echa! parecen de Beata contra hecha, de las que con halagos suelen hacer muchísimos estragos. Allí viene un león: fuego, que moscas! y nos viene a picar haciendo roscas. Por aquel lado corre un toro fiero, para mi es mal agüero, porque la media luna me ha mostrado, divisa puede ser de algún casado. Calla, Paula, no hay que tener miedo. Si estuviera en poblado, lo concedo; pues aunque hay muchas fieras, hacen el daño en ser algo parlerás, y con lenguas malditas aún suelen ser más fieras las bonitas. De aquellas fieras ya pasó el encierro, pues todas se han subido hacia aquel cerro, y pues se pasó el miedo, di el motivo de este tan raro, y peregrino arribo. Escucha lo que ignoras, porque quiero estés segura, que mi honor venero Después que a Pablo Apostol dejé en Mira, cabeza de la Licia, que respira glorias de su grandeza en lo antiguo de su ilustre nobleza, volví a Iconio, por ver si es que lograba, (pues tanto el corazón lo deseaba! ver a mi Madre, reducida (ay Cielos!) al gremio de la Iglesia; los desvelos, que me costó esta empresa, mi sentimiento expresa; más viendo, que razones no la vencen, ni ejemplares convencen, salí deI conió, encaminando el p (donde espero logras feliz Ocaso) a Seleucia Ciudad esclarecida por ilustre de todos aplaudida; visité en el camino aquel Sepulcro, en todo peregrino, o cueva, donde Pablo (retirado de iconio! todo dado a la oración, y ayuno, en compañía de Onecífero, y toda su familia vivió un tiempo (ya lugar sagrado) por haberle este Aposto! habitado. Del Evánjelio el grano en ella procuré sembrar, en vano, pues sus habitadores dados del Centilismo a los errores, tienen por norte, y guía la perversa, y fuez idolatria, y conociendo su infeliz destino, hacia este monte dirigi el camino. Esa brillante antoreba es, quien nos guía, mira, Paula, si es buena compañía? el monte, donde estamos, es el Clamón, o Rodión, pisamos su falda deleitable, en él espero el asvío más firme, y verdadero, (según el Cielo me promete afable) en una cueva para mi agradable, la cual ansiosa busco. Yo buscara una cocina, por si en ella hallara unos pollos guisados, y ahorrando de cuidados de que un gato goloso los comiera, por la cena mi estomago los diera. Yo temo morir de hambre, hay quien hallara un poco de fiambre! La confianza en Dios, es bien, que tengas. No me metas arengas, porque mi hambre canina aún es peor, que la hambre estudiantina, y si siento algún ruido, ya me parece rompen mi vestido, y bajando las fieras en cuadrillas, se los quieren llevar para mantillas. Consuélate con Dios, Paula querida, que ese puede guardarnos nuestra vida. Los hijos de Israel, en el desierto no ha llaron feliz puerto? El Mana deseado. a su aflicción no dio dichoso vado? manó para alimento piedra dura, aceite, y miel en líquida blandura. Señora, así lo creo, más ahora solo veo, que si hemos de comer la hierba sola, nos sirve de repollo, y de escarola, de cárnero, de vaca, y de tocino, y para la cocción nos falta el vino, con que al beber en una fuente fría de nosotras, no es mucho, que se ría. Todos cuantos trabajos, y aflicciones nuestro Dios nos permite, son favores, que agradecer debemos. Ay, Señora, que aún eso no tenemos; yo quisiera el trabajo de menear un poco el estropajo por limpiar una holla, que no gasto bambolla, y la aflicción tomara, de quemarme, si alguna polla asara. La oración, y el ayuno es firme guía, que nos ha de amparar de noche, y día, para lograr de nuestro Dios divino el más feliz camino. Y no hemos de comer cual que cosilla? que será maravilla, que me sustente solo a lo divino, no teniendo siquiera pan, y vino. El alimento espiritual de la alma nos ha de mantener en feliz calma. sino es no Ahora que en el desierto se halla Tecla, me es preciso ver, si mis ardides pueden reducirla a otro destino, por si acaso lograr puedo audaz, valiente, atrevido introducir en su pecho aquel antiguo cariño, que a Alejandro le mostraba; para esto ahora me finjo su persona. Tecla hermosa. . Por dónde ay Dios!) hah venido ano es por el aire, este Alejandro, sin sentirlo? Es posible, prenda hermosa, es posible, dueño mío, que no atendiendo a mis ansias, mis suspiros, y cariños, engañada de una idea, de una sombra, y de un capricho, abandonando tu honor, y tu hacienda; qué delirio! te hayas retirado a un monte? (pena me causa decirlo;) ahora si que con razón (si bien con el mismo estilo) os pudiera decir yo, le que habéis perdido el juicio Tecla, pues mi dicha Luarte ha metecido, asúplico como amante duuestras piantas rendido, q os retiréis luego puestro Solar antiguo. s Jenclea vuestra Madre atierno amor compasivo prcibirá en sus brazos, laverte será su alivio, erespondes? Payde mí! e discurso oprimido a, para responder usalsos coloridos mal fundadas quejas laen oprobio mío. sque te hallas convencida. es así: si bien colijo, e responderte aventuro, micrédito al motivo, eque para vivir bien este monte eligido. Mira bien, si se conoce, ueesepretexto es fingido, Cando mejor en tu casa puedes lograr lo que has dicho. Envide en hora mala, qme se ha hecho algo mohíno. Válgame el Cielo! si acaso Juel común enemigo, que en sigura de Alejandro uiénde mi precipicio? o no sea, a sus cargos dresponder es preciso: ejandeo: Jente, Tecla, seya tengo conocido lalo que vas a parar Iminención, y tu designio; silo que yo pretendo y Bluir de el artificio lde tus palabras; y pues liresolución has visto, lla respuesta ha de ser, que la punn partas conmigo, dorde todos tus Parientes te aguardan. Qué lindo Niño! En este fragoso monte vivir siempre determino. Yo también, que lo demá lo quiero dejar por Cristo. Señora, al salir de Iconio tu Madre ansiosa me dijo, que no volviera sin ti; quisiera con el cariño de su maternal amor persuadirla: pues indicio no puede tener de que ha tiempo que ha fallecido No dudéis, que el sentí de Madre, a quien tantoe me llega al alma: ay mi Dio y como el llanto reprimo, al considerar, que terca a mis instancias no quiso detestar los falsos dogmas del perverso Gentilismo. Ya lo ha hecho: así la engaño Monarca eterno, y Div pues he logrado la dicha, que mi Madre al sacro asilo de vuestra sagrada Fe se haya feliz reducido, mil gracias os doy Oh pese a mí, y a todo el abismo. Por verla Cristiana, yo lloraba a moco rendido, y por más que la exortaba, ella tijeretas dijo. Qué es lo que resuelvos, Tecia Lo que yo puedo deciros, que una cueva de este monte es la casa, que he elegido todo el tiempo que viviere, para dar en sacros himuos gracias a mi eterno Dios, por favores recibidos de su gran mi sericordia. Oh recíbame el abismo! . Ay Dios, qué cara que pone! y cómo tuerce el ocico! o, lo. timiento estimo, Dios! N. vino, e, con esto no he logrado . la tema de mis designios, hagamos otra experiencia. Cerquemos el monte, amigos, que en él está Tecla, y si hallarla ahora consigo ha de morir a mis manos. Qué es esto, Cielos divinos! mas si logro vuestro amparo, el temor es desvarío Yo juzgo, que estamos ya cogidas en el garlito. Ay pobre de mí, que temo nos han de dar cuatro chirlos, que nos sacudan la caspa, que hallaren entre los rizos. Este es Tamiride, Tecla, sabiendo, que entre estos riscos quieres habitar, querrá acompañado de amigos llevarte en su compañía; ea cautelas, bien finjo! Ya conozco tus falacias, Luzbel ingrato, y precito. Qué hacemos aquí, Señora? que yo de miedo agonizo; entrémonos en la cueva, a ver, si hallo un rinconcillo donde esconderme. No temas No Señora, que tírito. No que de tronco, ni rama, que no sea desperdicio de nuestra saña. María, en vuestro sagrado auxilio la libertad de este riesgo espero logran, Dios mío! favorece imo. S Qué es esto? mal mi cólera resisto. Tecla mía, persevera en tu acertada elección, pues hallarás en mi Hijo auxilio, amparo, y favor. Oh pese a todas mis ansias! . pese a mi eterno furor! qué no consiga mi intento! Qué ojazor que me echa! ay parece garo que asecha (Dios! al descuidado ratón. Hay mi moño reguilado, que del primer repelón yo temo, me le levante. Señora, con tanto amor habláis a una esclava vuestra? bendito sea el Señor, que para nuestro consuelo amparo, y dicha, nos dio entre todas las mujeres Madre de tal espiendor, pues en su primer instante de luz cercada se vio, siempre feliz, y sin sombra, haciéndola sombra el Sol. Que la ira no me ahogue, . pues me atosiga su voz! Tecla, en mi siempre hallarás patrocinio; ten valor, y resiste a los embates de ese soberbio dragón. auxilio Ánimo Tecla, pues te ampara pía la Sacra Emperatriz Virgen María; el rumbo sigue de elección felice, para que la marice el mérito, que en esa oscura cueva a la gracia, y la gloria te promueva. gueti Sigue, sigue tu destino, peregrino, no desmaye tu valor, le el favor ya María te asegura, y la ventura ha de estar en tu fervos. La verseverancia encargo en este sitio que yo pediré te favorezca mi Hijo: con esto a Dios. l Ay Señora, quien pudiera alabar tu perfección! Rabio de enojo, y de ira, pues todo es en mi baldón. Reina de todo el Empíreo, y Madre de todo uu Dios, bendecid a vuestra esclava. Ay que embobada que estoy? viendo la dicha, que logra mi Ama. Fiero dolor! que así el Cielo me castigue! reniego del mismo Dios, pues hace, que se malogre la idea de mi ambición, Esa dicha que María te concede en tu aflicción, pues es rara, y peregrina aliente tu corazón, y así ardides de ese Alcides infernal fiero dragón frustrará tu perfección. Y tu venenosa hidra, cuyo tenaz fiero ardor, esgrimiendo siete cuellos, pretende poner pavor a todo el género humano, para lograr tu intención, baja al abismo. Qué ira! qué rabia! qué indignación! de corrido, y afrentado, por frustrarse mi rencor, me resiro, hasta lograr, (si puedo) mi persuasión. . Mil gracias Reina del Cielo, (dulce objeto del amor, imán de los corazones de Cielo, y tierra esplendor; María Madre de gracia, de excelencias el mayor concreto que puede hallarse después del Sacro hacedor) os doy por tantos favores como me hacéis; así yo agradecida supiera corresponder; mas mi Dios (espero! me dará auxilios, para que sea el dolor de mis culpas aceptable, y el castigo sea menor. A Señora! a diós, quedose elevada en el amor de su celestial Esposo, pues le ama de carazón. A Señora? Qué me quieres? No me dirás el rumor, que por el monte se oía (poco tiempo hal en qué paró? que tengo un miedo cerbal. No conoces fue ficción del demonio, por lograr su deprabada intención? y así demos a Dios gracias en fervorosa oración. Me conformo; aunque estoy tal, que se puede hacer jabón de mi saliva: ay si hallata una pella, o un capón, y para ahogarla mi traguito, con eso rezara yo como una santa: paciencia, y manos a la labor. Dulcísimo Jesús mío, mi amado, y mi Redentor, concededme, que yo sea (pues sois el blanco de amor! blanco de vuestras piedades; permitidme, gran Señor, halle la cueva, que busco no fean mis culpas, no impedimento a esta dicha que la anuncia tu favor. Ánimo, corazón mío, . pise la planta veloz de este enmarañado monte, sin que haya planta, ni flor que ambiciosa no registre, hasta hallarla. Ay entro yo, que aunque moverme no puedo Adónde sin camín mujeres, os con cansada de la oración, por hallar un refrigerio, me fuera al monte Tabor. Sígueme, Señora. Vamos. Adiós mundo, alón, alón; penetremos la maleza. Ya te sigo con valor. Mi Jesús, mi amado Dueño, amparenos vuestro amor. ino, ni carrera, sduce la ceguera de vuestro arbitrio. Ay, y qué hermitaño! si guarda en este monte algún rebaño, y este par de obejitas las quiere a él agregar por esquisitas? y teniéndonos ahora por perdidas, quiere seamos de las recogidas? Una mujer tan noble, acompañada de sola una criada metida entre estas breñas? no son muy buenas señas. Yo, que sé vuestro intento, os puedo reprender el pensamiento; y porque no extrañéis, lo que os digo atendedme, por ver si os obligo, a mudar de dictamen: quien lograra que Tecla el monte hoy desamparara! Yo siento, que mujer tan virtuosa, tan discreta, y hermosa, huyendo de su Patria tan querida, en un monte lograr quiera acogida; será razón, que infiel abandonando su pundonor, y crédito, habitando esté una horrible sierra, que atrevidos solo la pisan cuatro foragidos? teniendo por guarida una profunda cueva guarnecida de matas muy espesas, donde recogen las hurtadas presas: y aunque la falda de él en su camino es un jardín de Chipre peregrino, hasta en el nombre, que es el de Roseto de delicias objeto; es bien que os prevenga, (porque mi prevención agrado que lo demás es todo una maleza, que solo verlo causa gran tristeza; y pues yo le he habitado, de la Magia al estudio siempre dado, preveyendo por ella vuestro anhelo, quiero desengañaros, que el desvelo, de que no perezcáis en su maleza, es el que obliga a haceros tal fineza, y tomad mi consejo con advertencia que es de un hombre viejo. con advertencia que Razón tiene el hermitaño, pues no es bien nos enfrasquemos, donde presumo encontremos sin remedio nuestro daño. Si es que damos con las fieras, temo nos quiten la piel, y como a otra Jezabel nos monden las calaveras. Pavia, no tengas pesar, y advierte, que son ardides de aquel infernal Alcides, que nos pretende engañar. Pues mire el barbas de zorro con la labia que nos habla! así sus drogas entabla el hermitaño modorro. Pues báyase noramala al infierno el embustero, por si falta el compañero, a cuidar de su antesala. Mira, Tecla, que te engaña esa aprensión vana, y loca, y pues al pundonor toca, el lograrla no es hazaña. Vuelve a tu Patria querida, no en un monte lograr quieras, por seguir vanas quimeras, quizá malograr tu vida. Calla eclipsado Lucero, juzgas lograr tus ardides, cuando mis dichas impides? pues no, que Dios es primero. Calla, mujer, que mis iras ahora no logren privarte (porque mi baldón descarte) del aliento, qué respiras? No has de lograr la victoria; pues en nombre de María de un hombre viejo he de postrar con fepía tu ardid, y mi vanagloria. Y así en su nombre vendito, a quien rendida venero, huye infernal Cancerbero, sagaz, soberbio, y precito. Hágolo; mas confiado que he de lograr mi intención; y así en mejor ocasión volveré a tentar el vado . Siento que no se me ensaya. a este diablo marrullero, (pues para mí es mal agüero) darle un poquito de vaya. Con la Cruz de mi Rosario, (si es que vuelve) le aseguro, le he de echar mi buen conjuro con el fugite adversario. De este monte lo intrincado penetremos. No quisiera encontrar alguna fiera, que me diera algún enfado, y por darme algún picoce me rondara la zaguera, y de mis carnes hiciera para cenar un gígote. Ay Señora, ya he encontrado entre estas matas la cueva. Mi Dios te pague la nueva, pues mi consuelo has hallado. Pues si hemos de entrar en ella haz tu primero la guía. Sea en nombre de María, que es de Cielo, y tierra estrella. Adios Mundo, adios amigas, cuanto siento la partida, y para la despedida allá van esas dos higas. Gala, que afligida estoy por ignorar el destino de Tecla. Y yo de mi Paula cada día siento, y gimo mas su ausencia, porque era el todo de mi cariño. Mas aquí sale Alejandro. Trifena hermosa, prodigio de discreción, y belleza, no dudo, que el desatino de Tecla en hacer ausencia de Iconio, tendrás sentido. Ay Alejandro, no dudes (según el afecto mío) que al corazón me ha llegado tan notable desvarío. Gala, mira, que han llamado, y no dudes, que he sentido su ausencia, y que con gran susto me tiene. Aquí un Peregrino dice, que quiere besarte la mano. Yo no adivino quien puede ser. Yo tampoco. Dile que entre. Señor mío, mi. Señora dice entréis, cuando usted fuere servido. A vuestros pies. Levantad. Que solo ver si el designio de malquistarlos con Tecla . (como deseo, consigo, me obligue a este abatiminto! Pues que deseo serviros, decid lo que se os ofrece. Ahora mil quimeras finjo; Señora, peregrinando diversas Ciudades, sigo de un extraordinario gusto un bien fundado capricho. Pasando pues por Seleucia el Presidente Paulino, me dio esta carta, con orden, de que no fuese remiso en ponerla en vuestras manos. No sé que de ella colijo. Qué mal huele! este hombre tras los escarpines podridos. El corazón en el pecho está saltando ha latidos. Paulino dice, que Tecla está retirada a un risco, y desde allí a predicar la ley sagrada de Cristo baja a Selencia, y a los Lugares circunvecinos, del César no obedeciendo los promulgados edictos. Y por su decoro calla otras cosas que he oído. Quiere apostar que este hombre nos mete en algún conflicto, y a todos nos viene a dar de repente un parafismo? Buena va la danza Alcalde dando en la albarda el granizo: No quisiera, cuando yo, Señores, que por decirlo. No temas, recobrate que yo te ofrezco mi auxilio. Y yo el ampararte en todo. Yo le enviara a coger grillos, porque no nos traiga cuentos, que levanten caramillo. Fiado de esa promesa, os diré lo que en corrillos públicamente se dice en Seleucia, tan indigno de una mujer de sus prendas que escaudaliza el oírlo Adónde irá a parar esto? el parece lindo chsco. Dicen que habita una cueva donde para sus lascivos aperitos, un galán dolo sus cariños la acompaña, y la sustenta solo con sus larrocinios. Calla bárbaro; que Tecla es espejo cristalino del honor, y la nobleza. Barrabas para su pico: tómate esa peladilla, ylímpiate los ocicos. ̱. Señor, a saber yo que santo habías de sentirlo, tallara. No, no, prosigue. Cielos, apenas respiro! y aunque oigo oprobrios de Tecla, nicreo, ni los admito. Baja también a Selencia sola, casi de continuo, y para encubrir su idea, suele salir con un Cristo predicando por las calles, usando de este artificio, porque la tengan por buena. pero tiene su retiro en una casa, donde entran nuchos mancebos lascivos, con quienes de su codicia sacia el osceno apetito Hombre, o demonio, qué dices? La verdad, Señores, digo, porque mis obligaciones no me permiten fingirlo Oh quién los cinco jazmines le imprimiera en los carrillos! Confusa estoy, y turbada, valedme, Cielos divinos! Vete ya de mi presencia, que vive Dios, si me irrito, es haré menudas piezas. Mejor fuera los ocicos deshacerle. onadme, si en algo hubiere ofendido. Id con Dios, mas no creáis lo que ahora nos habéis dicho, pues dimana de los que hoy con Tecla están malquistos: yo responderé a la carta. Pues con eso me despido. Ahora que la zizaña han sembrado mis de signios, (por ver si se logran) voy a inventar nuevos cocitos. . Alejandro, que os ha dado? Una furia, un parasismo, un horror, un susto, un pasmo, una locura, un delirio tanto parece, me vence, que aún no sé, lo que imagino: desde que aquel hombre entró, un mongibelo respiro Y dime tú, que presumes de lo que a este hombre has oído? Asegurote, Trifena, me hacen perder el sentido los celos; y hasta saber la verdad, solo te digo, que aunque la vida me cueste, he de ollar peñas, y riscos, (vive el Cielo! por si encuentro con mi cruel enemigo. Válgame el Cielo! sin duda que Lucifer vengativo contra Tecia, nos dispara estos venenosos tiros. No puede ser otra cosa, porque tales desatinos solo el Demonio pudiera inventarlos, y decirlos, Partirme tengo a Selencia, por ver si acaso averiguo, de donde dimanas pueden dicterios tan atrevidos: desde allíir a ver a Tecla, que en sus santos ejercicios espero hallarla ocupada. Y lo demás es delirio. Del Presidente a la carta el esponder es preciso Yo apuesto, que si la coge predicando, el enemigo de Jesús, y su ley Santa, que la ha de dar un justillo de escarlata con doscientos pasamanos tan malignos, que a las espaldas se peguen, sin que puedan desasirlos. Es Caballero, y prudente, y atendiendo a los prodigios del fuego, fieras, y estanque, (que no dudo lo ha sabido) aunque como gentil pueda atribuirlos a hechizo, es cierto la amparará. Antes por eso imagino, que por hechicera mande ponerla un moño postizo, y que pasee las calles por graudeza en un pollino. Dios la librará de todo. Yo tengo eso por más fijo, si bien yo no me fiara de estos Gentiles malditos. Vamos, Gala, que el anhelo de ver a Tecla imagino me tiene fuera de mí. Yo también lo mismo digo, y así vamos despachando. Concedédme lo Dios mío. Clemente Dios, Trino, y Uno, Padre de misericordia, ay, y cuan favorecida me hallo, desde que trémolan mis manos este estandarte de la redención, y ahora con vuestro auxilio he logrado; que los Idolos, que adoran de Selencia los Gentiles, ya sean escarnio, y mosa: pues el Ídolo infame, que adoraban, y en su culto perfumes tributaban, (que con el nombre de Sarpedón era venerado por toda esta ribera, siendo una Peña su infeliz archivo, y colocado en este monte altivo) he conseguido verle derribado. y con gusto de muchos profanado. Una Torre el Oráculo ocupaba de la Diosa Minerva, a quien amaba todo el contorno por Patrona suya, porque en sus pretensiones los insluia. Yo confiada en vuestro Nombre Santo, con la Sagrada Cruz le pise espanto al soberbio Dragón, que allí habitaba, abultando la estatua, que ocupaba. Con mi predicación he conseguido, que multitud de gente haya seguido tu sagrado Estandarte contra el Infierno firme baluarte, Díganlo de Selencia las Matronas, que de Virgines logran las coronas, Jevarquís, y Martana, con la bella Susana, Dionisia, y Teudola, con Trifosa, que en unión misteriosa siguiendo tu Fe santa, as cada una de tu Iglesia planta. es primera soy yo, uiendo tu derrota, quedado en el color astada bellota. Jesús, mi amado Dueño, catractivo de todas potencias, como puedo cuando mi fe os adora) mios tantos favores. Y yo cierto estoy absorta, ber como todo el valle miéndoos por Protectora) sima, y os venera, vuestro corazón roba aenciones de todos, sando con una Cruz sola inncos, tullidos, ciegos mis cosa prodigiosa) lo que al pobre Galeno aforismos le embotan, ni aún para echar ayudas, provecha tantas drogas. Sos Médicos de Iconio. en los quitas las curas, de hacer dos mil locuras, le han de dar al Demonio le Seleucia, en severa No sé que mas a venganza de no como si te llegan a coger, te han de enviar a una galera. Sabes, Dios es quién los sana? Y tú el instrumento eres, con que parece que quieres te sacudan la badana. Las gracias a Dios eterno se han de dar, que es quien los cura, pues de toda criatura es el principal gobierno, y así logran su fortuna si Dios atiende a sus ruegos. Y a los malos sus despegos será la infernal laguna. Y que he de lograr yo triste, pues mi mal se aumenta ahora sino locura, y furor, al ver que Tecla abandona todas cuantas conveniencias el mundo a sus plantas postra. Pues ea valor, al arma, no desmayes, pues ahora, espero que la lascivia ha de lograr la victoria. que ardor el corazón inflama, antes que la llama pueda manchar lo puro de mi anhelo, de la oración la apague el santo celo. Mi Dios, pues todo sois sagrado, y puro no permitáis me manche amor impuro! cándida Aurora, Celestial María, del Cielo admiración, en quien confía mi afecto, y mi humildad, aquesta nave, a quien el peso grave de sus culpas oprime, amparad pía Estrella sois del Mar Virgen María. Cuanto el oír su nombre me amedrenta, pues es mi ruina confusión, y afrentas ya no puedo vencerla, de afrentado me voy, no quiero vería. Ya parece que me hallo sosegada: cuanto os debo mi Dios! Virgen sagrada, pues sois de la pureza espejo claro, en vos he de tener siempre mi amparo. mal hur Fuego de Dios que más nuelo si ha llegado alguna posta del infierno, cargadita de azufre, y pez las alforjas? Mas allí veo dos hombres, quiénes serán? linda droga; hombres en este retiro? No receles nada ahora, ya sé su intención. Bien pueden llegarse ellos a nosotras, que los he de carmenar la lendrera de la bola. 1. Tecla, tú tan retirada! cierto que es muy linda tema; donde tienes el galán, por quién sufres tantas penas? Señor, estos vituperios, que ahora tólero, sean en desevento de mis culpas. 2. Y a ti Paula te festeja algún galán cómo a esa otra? Váyase con Dios, no venga a inquietar a quien del mundo ni aún por acaso se acuerda. Qué modo de hablar es ese, el grandísimo badea? 2. Ea, Paula, no te alteres, tu buen gusto, es bien, que sepa. Las dos vivimos aquí metidas en esta cueva, mortificando los cuerpos, pues no se come, ni cena, ni se gasta chocolate, sino es que sea de hierbas, y la cama, que tenemos, tan blanda como una piedra. De disciplinas, y ayunos estamos tan macilenas, mi amparo. que tantum pelís, osa nos ha quedado en la feria. 1. Con eso encubrís vosotras tan infames desvergüenzas; y así entre tantos, nosotro, entraremos en la fiesta. Calla bárbaro; si juzgas, que no habrá quien nos defienda de vuestros lascivos brazos, te engañas. 2. Linda Sirena, pues quien ha de haber, que ahora se ponga en vuestra defensa? El Cielo, que esgrimirá contra acción menos honesta la espada de su justicia. 1. Oyes, linda va la fiesta! ahora lo veremos. Tente, no profane tu violencia mi honor, bárbaro atrevido. 2. Tu gastas muy linda flema no conoces, que es ya dengue su fingida resistencia? Qué llama dengue? si a mí se llega el cara riberas, con estos cinco jazmines le he de arrancar las guedejas. Mi Dios, socorredme en ranta aflicción como me cerca. No temas, Esposa amada, que yo te amparo; esa peña abriéndose, te dará asilo, para que puedas dejar frustradas impuras intenciones, que se empeñan en perseguirre. Ay Dios mío! peñasco como breva a hablandado: cosa rara! ven dos mitades se muestra, ono quien tragarnos quiere e con la boca abierta. Entrad dentro: lograréis cúmulo de finezas. Vuestro precepto obedezco. r , llá voy: no hay que me tenga? pues recelo dentro hallar pa mi el requien eternam. Qué es esto, Dioses supremos? uramos de su presencia. Mucho alcanzan sus encantos, pues el gozarlas no niegan; vamos de aquí, porque temo, que nos sepulte la tierra. . Qué fragosidad de monte, aunque su falda deleita por lo florido, y hermoso. Ánimo, Alejandro, y vea mi Tecla, cuanto la estimo, pues solo vengo por verla. Y yo también a mi Paula: así me tuviera cena prevenida: mas aquí que puede haber si no hierbas, para hacer una ensalada, que comerla no pudiera n Hermitaño modorro? Los cascos a la gineta mi amo parece que tiene, pues viene a ver una Vieja, que según el tiempo ya lo puede estar esta Tecla. Alejandro, no reparas, que, si no engañan las señas, aquella que se divisa me parece, qué es la Cueva? j. Y no reparas también, que por medio de dos peñas dos mujeres han salido? y parecen Paula, y Tecla. Yo me retiro, hasta ver . de Alejandro la quimera. Con qué, Señor pagar puede tanto favor mi bajeza? pues me habéis manifestado cuando, esta perecedera vida, he de dejar, pasando a gozar aquella eterna, que en vuestra piedad espero lograr. Ay que morenas están las dos! salchichones parecen en chimínea. Qué es esto, Tecla? en un monte tan sola? tú tal bajeza? sin atender a tu honor, a tu lustre, y tu nobleza? es mucho valor sin duda. Tente, Alejandró, y advierta tu ceguedad, que a quien Dios asiste, no es bien, que tema peligros del Mundo. Ay Dios! qué querrá este ventolera? Pues por saber, si estáis solas, yo he de registrar la Cueva. Adónde irá a parar esto, pues su entendimiento altera? Ya te entiendo. No presumo, que en verla nada te ofenda. Ofendes a Dios, teniendo por verdad una quimera, toda en descrédito mío. Ahora te vienes con esa? Qué mal olor, que aquí hay! si acaso son las pajuelas, que gasta para alumbrarse Paula, por ahorrar las velas? Pues para que reconozcas como es ficción, y cautela del Demonio, entra conmigo. No hay lugar; que mi nobleza so fufre estos desacatos; y quien atrevido intenta perder el respeto, a quien logra en los brazos de Tecla, en dulce lazo, sus glorias? Sin duda por esto era, infame, Circe engañosa, resistir la entrada. Fuera, que a ese compadre yo solo he de cortar las orejas. Muere a mis iras. No es fácil, que tu logres lo que intentas. Ay Dios! qué hombre será este, que ha entrado sin verle. Ea, Paulilla, no te parece, que es muy linda la angulema? Tito, que estoy inocente. A la vista está la prueba. Mi Dios, mi Señor, mi Dueño, mi Esposo, como me dejas en empeño, que mi honor zozobra? Ya nada temas: Y tu soberbio Dragón, bestia horrible, sagaz fiera, en nombre de Dios te mando, que en pública voz refieras tus ficciones, tus falacias, tus entedos, y cautelas. A mi pesar lo declaro: de Peregrino tomé el hábito, y engañé::: Ea Luzbel, hablar claro. A Alejandro, y a Trifena, la forma toné también de Alejandro, por lograr, ver si podía engañar 2 Tecla. Y salió muy bien. Quise engañar de hermitaño a Tecia, en el monte, y no logré mi intento. Así yo, si se descuida, le araño. De Selencia pervertí los Médicos, y así ennviaron dos Mancebos, que intentaros Pervertirnos; no es así? Mil prodigios, y portentos confieso, que Tecla ha obrado. Y yo, que he estado a su lado, se los vi hacer por momentos, Y pues tengo declarado cuanto mandas, me retiro a mi centro Etnas respiro. Ya salimos de cuidado. Queda hen paz, Tecla, y adviere, que se va acercando el tiempo, en que de tu eterno Esposo tenga el premio tu desvelo. . Déjame adorar tus plantas, de la virtud claro espejo, y a ellas rendido el perdón os pido de mi recelo. Dame los brazos amiga, enterada de mi afecto. Paula de mi corazón, cuanto he deseado veros! Gala, cuanto te lo estimo? mucho es lo que te debo. Embobado estoy de ver tantas cosas en un cerro, vivera de lagartijas, y acogida de mochuelos. Ay Trifenal ay Alejandro! y cuanto agradezco esto, a tiempo que ya las fuerzas me van faltando: ya muero: más confiada, que voy a gozar de un Dios eterno; Esposo mío, en tus manos mi espíritu os encomiendo. Dichosa Tecia, pues logras o tu virtud todo un Cielo Felices también nosotros, ves para nuestro consuelo, la dicha de un desengaño hemos tenido; y más siendo el término, a que aspiraban nuestros amantes deseos Ay Trifena, si tu mano fuera el feliz complemento de mis dichas, a esas plantas. Estad cierto, que si en eso te parece que consiste, flejandro, yo lo acepto Siempre, Trifena, seré un humilde esclavo vuestro Pues nuestros Amos se casan, quieres tu Paulilla al sesgo mirarme y darme esa mano Yo, Tito, no trato de eso hay tienes a Gala. Envido Pues, Tiro, toca esos huesos. ̱. Pocos logran lo que yo, pues mientras casado, tengo tala, con que campar pued Por eso te si la sacudes el polvo. A tu proceder apelo. Señora, pues mi Ama falta espero hallar el consuelo en vuestra casa. No dudes, que te tendré todo el tiempo que viviere. Ese favor espero te pague el Cielo Dando primero en la cueva sepulcro a este santo cuerpo, a nuestra Patria volvamos, a publicar los portentos de esta insigue penitente, quede la Fe por el celo) fue Proto Mártir de Iconio, Sol de la Fe, que venero, en Seleucia, siendo asombre de virtudes, y portentos: y aquí la Comedia acaba de un Burgales corto ingenio, Y por él, y por nosotros, todos a esas plantas puestos, humildemente pedimos el perdón de tantos hierros.
