Texto digital de El pronóstico de Cádiz
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El pronóstico de Cádiz. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/pronostico-de-cadiz-el.

EL PRONÓSTICO DE CÁDIZ
JORNADA PRIMERA
Ya que dices que es temprano para el peligro que intentas, ivas a hablar a una dama que conocerte desea, y que no sales de día porsa pasada pendencia, que con el Arráez tuviste cuando saltamos en tierra, pues sabes la Astrolojia, y que en Cadiz la profesas, diciendo, que eres sobrino del Doctor Arias, emblema que no entiendo; has de decine de este monstruoso Cometa los prodigiosos efectos. Primero es razón, que adviertas para poder persuadirte a Cristianas evidencias, ya que temes sus influjos, y que vulgarmente yerras, la verdad más asentada en las Católicas letras. Albumajar, Doroteo, Paulo Alexandrino, enseñan a Venracel, Efestión, y otros, que las letras Griegas escrinen, Caldeos Aarabes, y Egincios, que en las Estrellas de pende la mayor parte en tis propias influencias, de operaciones humanas. Tulio, con loca agudeza, dicen, que los que nacieren: (escucha, y no te debiertas) debajo de la Canícula, ni padecerán tormentas, ni pereceran en agua, y en sus paratrases muestra. Favio Estapulense, que significan los cometas, falta de mantenimientos, desdichas, muertes, y guerras, alteraciones de gentes, vientos, Bubias; pestilencias; y que cuanto más terribles en sus aspectos se muestran, mayor rigor pronostican. Procio, un Sabio de la Grecia discurriendo por los signos del cielo, y de los Planetas, trata el dominio que tienen en nuestra naturaleza; y algunos se han dilatado tanto en aquesta materia, que han dicho, que el que naciendo, (qué engaño!) ruviere ciertas constelaciones, tendrá de minio contrala fiera idra, que bárbara, y loca, formó con Dios competencias No digo de Prolomeo, los engaños, y blasfemias, ni de otro, por no obligarme a mayores advertencias. Todas estás impiedades, y atrevidas incertezas en su Ciudad Agustino, doctamente las reprueba. Por idolatras las tiene el gran Doctor de la Iglesia Gerónimo, y San Basilio, vaso de sabia elocuencia, San Juan Crisóstomo, Euseblo, San Ambrosio, y los condena el Concilio Toledano, y nuestras Leyes lo aprueban. Y quien cientificamente, escribió en esta materia, fue el Conde de Mirandilla, cuya admirable agudeza nos dio a entender los dislates de la Judiciaria Ciencia, que llaman Astrolojia. Agora probar es fuerza la verdad de este discurso: Aristoteles nos muestra en sus Meteoros, que estos cometas se engendran de las cosas naturalos; sin que aseguren, ni adviertan ningún presagio futuro. Y pues de esta naturaleza escribió tantos secretos; es cierto, que no halló senda, rastro, señal, ni razón contra esto, que si fuera, do hubiera escrito, no ay duda. Pues di de qué se congelan? Del aire, que se divide en tres regiones diversas. La más alta, está conjunta con el fuego, en cuya esfera un calor intenso admite, y en la inferior reverberan los rayos del Sol; que hieren con más rigor en la tierra. Y la otra, que está en medio, se participa, y condensa del fuego de la más alta, y del inferior la fuerza del Sol, que los dos extremos en ellase reconcentran. Dirás que ha llovido sangre, como las historias cuentan, que vio Cordova tres Soles juntos, y también Venecia, y le han visto por el aire figuras de horribles bestias. Y esa es causa natural. Es que alguna nube espesa, casi convertida en lluvia, una distancia pequeña está del Sol, cuyos rayos la hiere, y se imprime en ella su forma naturalmente, como si un espejo fuera: y conforme a nuestro aspecto. o la distancia, le enseñan los tres Soles que le han visto. En cuanto a las apariencias de los monstruos, que parecen con figuras tan horrendas, tratando de exhalaciones Plinio, que por ser ligeras dejé, porque concluyamos, que son cálidas, y secas: y que por aqueste causa la mayor región penetran, y encendiéndolas el fuego, se forman, y representan ala vista varias formas, como son hachas, cabezas, havios, lanzas, espadas, y prodigiosos cometas: estas satisfecho? Digo, que no sin causa celebran tu talento, y tus estudios. Algún trabajo me cuesta. Como a mí tus pretensiones. Ya tus locuras comienzan. De solo porque has hablado de noche por esa reja a llavel sin conocerte. De día no puedo verla por causa de las horidas de aquel hombre. Tu confiesas que desde Toledo vienes picado de su belleza, y alzaste también figura, y dices (graciosa flema que con ella ha de casarte. Lo creerás cuando lo veas. Solo aquí el Dios sobre todo asegura tu conciencia. Pero dime, Badulaque, hablaste a Ilavel? . Hablela, y el galán que halló en Toledo una noche, dice que eras, y el que le opuso después a la bárbara insolencia de una tropa de soldados, que junto a la Ciudad melma pretendieron atrevidos concuatar la fortaleza, que tir aban cuatro brutos, por no decir cuatro bestias. Muy advertido anduviste. Y mucho, pues lo confiesas, no dije que has de embarcarte con el Duque de Maqueda, a servir a Barcelona en la Armada que se apresta para castigar rebeldes Bien hiciste, porque entienda, que no tengo otros empeños, ni busco otras conveniencias: y estime de más a más de mi amor esta fineza. Ni le dije, que te has hecho con tales estraragemas, sobrino del Doctor Arias, y en su casa te aposentas, y fin que gastes un cuarto, P te régala, y tofesteja. Tiene deudos en Castilla, de quien le dilarga cuenta, y por eso lo ha creído. Ruégale a Dios que no venga el sobrino verdadero, cuyo papel representas, porque si viene, por Dios que has de dar con todo en tierra, si bien cocubrirte importa, porque temo que te prenda. la justicia, que el herido. me dicen por cosa cierta, que le entra la tierra adentro para artarse de la tierra. Oye: díjome Isabel. que aquesta noche te espera, si bien reparó, diciendo, que será poca advertencia entrar un hombre en su casa. sin conocerle. . Es discreta. Mas si es noble, como dices, (dijo con mucha prudencia) sabrá guardar el decoro a mujeres de mis prendas. Mas si quisiere valerse del auxilio de la fuerza; para defender mi honor, valor, y avento me queda. Qué hora será? . Son las diez. Ya homos llegado a la reja. , No te entiendo. No me espanto que no me entiendas, Leonor, porque es el primer amor, sia decirlo me adelanto, que se ha visto, sin saber los méritos de su dueño. Peligroso es ese empeño en una honrada mujer. Amor que el alma conquista del pecho más divertido, si puede por el oído no se remite a la vista, porque es una aprensión del objeto, que se estima. Cuándo se conoce? . Prima, no hay regla sin excepción, tal vez la curiosidad pone en un lance pesado a un ingenio reportado. Isabel, dices verdad, pero es distinta porfía en la que estamos. Leonor, también es curioso amor. Al entra la hipocresía; si de las Indias esperas a tu padre, y a mi hermano; y que has de casarte, es llano, con él, como perseveras en esa temeridad? que puede ser, no te asombre el que hablas algún hombre. sin partés, ni calidad. Don Juan no te galantea? Confieso, Isabel, que sí, y también le espero aquí. Pues bien puede ar que sea. Cadallero como él, y merezca mi cuidado. Don Juan pienso que ha llegado. Es el corazón muy fiel. Aquí te puedes quedar. Vere, Leonor, en buen hora. Digo que es ella. Señora, si puede un hombre llegar, confulo, turbado, y ciego, a tan divino esplendor, cuando ha sido mi temor salamandra de ese fuego, Permitios más humana, que se acorta mi humildad viendo tanta majestad en deidad tan soberana. Y en la ciega confusión de la noche, y sus desmayos, dan más claridad los rayos por la misma oposición. Si pudiera concederos esa lisonja, me holgara, que esa luz os de en la cara para poder conoceros. Dos meses ha que llegue a Cadiz, y no he podido veros, ni os he conocido, siempre de noche os alcé; y así, de esta confusión deseo que me saquéis. Pues yo sé que me tenéis una honrosa obligación Con eso mis inquietudes aseguran los indicios. De los grandes beneficios nacen las ingratitudes. Venís solo? Solo estoy, y me acompaña un criado. El melindre es extremado, Esperad, que a abrios voy la puerta, porque mi tío esta en su cuarto. Esto es hecho. Sosegado tengo el pecho. De tus locuras me fío. Calla necio, y no te espantes de lo que vieres hacer. Los dos vendremos a ser dos necios extravagantes, A tu santo silencio, o noche, apelo, el negro pabeslón se vista el cielo, porque las luces bellas no brillen de luceros, y de estrellas; que en epicielos de bruñida plata; en dosel de escarlata, en canviantes reflejos reverberan, y en los celestes Orbes perseveran; dando en breves despojos, apariencias visibles a los ojos; para que en su concepto, se aperciba la forma en el objeto; porque así la memoria pueda restituirse a nueva gloria. Un hombre me parece que ha llegado, Que venga a aquesta hora me ha mandado, Doña Leonor, si bien en tanta calma, solo a Doña Isabelle rendí el alma. Entradlo Parece que a la puerta están dos hombres, mi sospecha es cierta. Entra no seas cobarde. Mi desengaño no ha llegado tarde, entraronso, por Dios, que he de espera los, y luego he dematarlos: en Cadiz puedrhaber hombre que pueda hajerme oposición sin que preceda la ejecución primero, de mi furia? Bajeza es varbir riquesta injuna: o pesía los villanos, pedazos llos haré con estas manos, da puerta han vuelto a abrir, verán agora. Sois vos, señor son Juan? nolí Cielo, si ignora que he visto su traición! mas llegar quiero; el mismo soy, que en este sitio esparo: sois Isabel? . Hay mar villana hazaña! . O esta mujer es facilió me engaña. Entrad, y quien soyos diré luego En tu casa entrara de Troya el fuego. Para qué os afligis? Señora mía, no se espante, que tengo hipocondría. Mal de lindos tenéis? . No son antojos, donde pongo los pies, jmigo los ojos, Seguro estáis . Elta palabra es santa, un nudo habéis quitadon mi garganta. Vuestro amo, y mi señoro vienen luego. Ya me siento mejor de mi sosiego, el antídoro sois de mi alegría Todo aqueso me huele a cobardía, cómo os llamáis? Mi nombre es Peregrino, tuvo su onigen del Archirectino. Horcame parecéis. Respero os tengo, porque en efeto, con quien vengo vengo. Vuestro nombre docid, no se Ser necio, es lo mejor, que p conocéis a los Rsales, gente rica, y principal? No son, si amor no es igual, los gustos accidentales. Cómo pueden seriguales si falta la confianza. Mas seguridad alcanza quien como prudente, y sabio, o se pretione al agravio, o se advierte en la mudanza. Poco, señora, asegura es alivio, o el pesar, quien así intenta atajar los pasos a su ventura? La fuentecilla más pura, que en desperdicios de perlas se muestra ufana al verterlas, aljófar menudo llora tal vez, viendo que la Aurora se ha anticipado a cogerlas. Sube exhalación violenta a los imperios del Sol, y Luzbel de su arrebol; mancilla: su luz intenta. Y aperas se representa al celestial ornamento, cuando sin logaar su intento el Sol, que a sus líneas llega, la deshazo, y se la entriega hecha pedazos al viento. En neviros de cristal gime, y llora Filomena, y publicando su pena hace e dolor inmortal. El canario celestial con dulce acento enamora, y alegrando el campo Flora, ni se admira, ni se espanta. de ver que el canariocanta cuando Filomena llora. Así, pues, mi pecho ardiente se dispone a imitación, de abrasada exhalación, en tan dudoso accidente; derrama aljófar la fuente, llore; o no en su soledad el ave, que es liviandad, y casi precepto injusto, buscar conveniencia al gusto, y ofender la calidad. Adónde hay correspondencia nunca supone el temor. Mi ama es; y tú señor. Qué cansada competencia! Casilda? Aquí estoy, señora. De tus lealtades me fío por sí viniere mi tío, aunque está en su cuarto agora, en esa antesala espera, y luego puedes viduer Yo te voy n obedecer. El peligro considera. ya que mis resoluciones antepongo a la opinión, y pago una obligación con tantas obligaciones. Ya que en mi casa has entrado, y tu patria, y nombre ignoro, sin ofender el decoro a mis prendas, y a mi estado, me puedes decir quien eres. Hombre en esta casa? . Sí, entrar a dos hombres vi, no hay que fiar en mujeres. Repórtate por tu vida, y mis intentos sabras, ya que tan quejoso estás de ofensa no cometida. En esta sala se ha entrado. un hombre. Temblando estoy. Quién es? ̱. Badulaque soy. Mira si vengo engañado. Cierta mi sospecha fue. e . Certada la sala está de tu tío, y puedes ya estar segura. Qué haré? o villana! vive Dios que la que habla con él es mi sobrina Isabel; la muerte daré a los dos. En lo mejor de Castilla tuvo su solar mi padre, casa, y nobleza heredada con el valor, con la langre de sus nobles ascendientes, que en las minas de diamante: esernizaron su nombre, y ostentaron sus lcaltades. Para saber sus intentos, quiero agota reportarme. ̱. Por no alborotar la casa, quiero templar el coraje. Sin duda que es de Isabel el no conocido amante. Don Diego Carbajal es mi apellido, ya sabes por excusar los discursos, la tragedia lamentable, cuando Don Fernando el Cualto, para Tribunal más grave fue emplazado; como cuentan nuestras Historias, y Anales. Nací segundo en mi casa; que aún en serlo, quiso darme menos mérito la suerte, mas advertencia el examen. Viéndome, pues, desvalido, me conforme con los males, por no despreciar los bienes si algún día los gozase. Fui a Salamanca, estudien las mejores facultades, que con tanta aprobación aquí es justo censurarme. Que da el sabio presumido motivos al ignorante; a que en lo público dude, y que en sus retiros hable. Y un descrédito adquirido es dificilrestaurarse, que en la aprensión el vulgo tiene propiedad de Ángel Cansaronme en fin los libros, y aquestas habilidades, estas ciencias, este estudio, troque en alientos de Marte. Fuia Madrid, a tiempo que partió el señor Almirante a Fuente. Rabia, adonde venció las dificultades del imposible mayor, con la vitoria más grande, que en nuestra España se ha visto contra el Francés arrogante. Volvía la Corte después. con algunos Capitanes, a quien hizo mil mercedes su Majestad, Dios le guarde, y yo que serví también, no merecí que hallasen premio entonces mis servicios, si bien sape reportarme, que el pretendiente advertia, nunca tiene de quejarse, de que el Príncipe no escuche, o que las honras dilate; que como tienen los Reyes el Imperio, y vasallaje, siempre la elección es suya, de no la razón aparte, que es en ellos policia, y esto no puede obligarte. Finalmente importunado de mis muchos memoriales, usando de su grandeza, quiso premiarme, y sonrarme con un Abito, y tres mil ducados, con que al instante, para que hiciesen las pruebas, salieron los informantes; y viéndose en el Consejo, fue breve el despacho fácil. Mándome también salir de Madrid, y hacer viaje a Barcelona, y salí para ir a Toledo un Martes. Por hablar allí a un amigo, o porque segure dictamen. que ay imaulios que ocasionan dichas y fencidades Llegué a la Imperial Ciudad, cuando el Planera radiante; para dar luza los Indios, murió entre pardos celajes. Y la perezosa noche con bostezos formidables, daba temor a los montes, miedo, y horror a los valles. Y apenas llegue, aquí empieza, porque tus dudas se acaben, la obligación que me tienes, porque agradecida pagues; que si tus merecimientos sondignos de que se quejasen, que a más alta esfera lleguen, y a mayor bien se consagren. Talvez la encarnada rosa, Reina absoluta del valle, entre espinas; entre abrojos, sale del bosón fragante el blanco jazmín, que al Alba en líneas de aljófar nace, al ponerse el Sol marchito llora inclemencias de el aire. La fuento cilla risueña avarienta de cristales, el vochorno del estío la cónsume, y la deshace, El relampago exhalado por esa región del aire, a la promoción del trueno suspende la luz flamante Rosa, jazmín fuente, fénix, que de sí mismo renace, eres, y no reconoces en las humanas deidades; ni mayores atributos, ni más imperiosas partes; y si ciegamente llego a los átomos brislantes de ese Sol, porque en sus llamas, como caro Faeron me abrase; y soy vapor encendido, que muere al primer achaque; innti pimposo, adonde la flor que vierte corales, alimentada de Venus te sirve de maridaje. Promontorio dilatado; o vejetativo esmalte; que nació en cuña de vidro, vánuete en tumba de jaspe. Amor, que todo lo puede, dispensa en las calidades, y sin excepción procura hacer las almas iguales. El parentesís perdona, que no hay rendido que calle, cuando afligido pretende de su dueño las, piedades. Llegué a Toledo una noche, como dije, y tú llegaste a la posada del Sol, mejor diré a la del Ángel, o ambas cosas, porque no puedan las neutralidades en la lisonja impedirse, o en la verdad le disaten; porque donde asistes tú, no hay más bien que desearse, ni más cielo aque rendirse, ni más gloria a que gozarse. Saliste del coche, y yo lleguén cortés a hablarte, dijisteme que venías a Cadiz porque tu padre está en Lima, y pretende con su sobrino casarte: y un lienzo entonces, ha cielos! a los ojos aplicaste, para llenarle de perlas, riqueza más estimable, que el teloro de las Judias, ni de Zeilan los diamantes. Y al sácar el tienzo vi caerie en el sueio un guante, funda de cinco jazmines, o cincora yos brillantes: levántele apenas, cuando, llegó tu tío, y dejaste con tu ausencia. Que esto sufro! que esto en mi presencia pase! hola, sacad unas luces. Malogrósele el romance. Pero yo saldré pon ellas, Aquí importa el ausentarte, Tu gusto sigo Casilda, toma esta llave de el jardín. Venid conmigo, Ay suceso semejante! Muerta soy, mi padre viene Desdichado. Badulaque, en que apriero estoy metido, vere si puedo escaparme. Para agora es el valor. Mal haya amen mis divates. Ya vuelve mi tío. Hh cielos! Apretado ha sido el lance. o , Vil forastero; que pisas por mi afrenta estor umbrales. Tened, señor Don Alonso. Hay engaño semejante! Al mayor traición! o aleve! . Ay suceso más notable! pues cómo, señor Don Juan, en aquesta cala entrasteis, fiado en esas quimeras? los Villabicencios hacen para afrentar a los nobles, semejantes disparates? l Vos Don Diego Carvajal, famoso engaño forjastes en vuestras ciegas ideas, indignación, villenguaje, torpe empeño, hazaña injusta, pues con ella asegurastes dos culpas con un desito, con un pesar dos pesares, con una pena dos penas, y en uno dos penetrantes cuchillos, que con dos filos el corazón me traspasen. Para entrar en vuestra casa, no pienso que fue importante, tomar ajeno apellido para sufrir un de aire. No me deissatisfacciones, que el reo, que satisface, o pide el perdón humilde, o teme el daño cobarde. Ya sabéis que soy quien soy, sino queréis escucharme. Cielos, en que han de parar mis desdichas! Fuerte lance! A quién seráis? . A Isabel No tal, tío. No hay tal, padre. Sus engaños me disculpan. Sus traiciones lo declaren. Salgayo de aquí, que luego el remedio será fácil, el buscar a este Don Diego, y si porfía, matarle. Quién os en ró aquí? Ilabel. . otro embuste. otro diclate. A tal hombre! Hay tal quimera! Amor no estima verdades, perdone Leonor. . Ah ingrato! la resolución sabre. Non cierto a determinarme. Tin; y señor, no le creo. Padre mío, no le engaño. Ahora bien señor Don Juan, porque adelante no pasen los agravios, ni las dudas, de vos tengo de fiarme: venid, que yo os buscare mañana, porque estos lances se han de concluira solas, con vos iré hasta la calle. Es muy vuestro el pensamiento. Guardeos Dios. El cielo os guarde. Gracias a Dios que he llegado a puerto de claridad, y de la temeridad de mi amo me he escapado. Fuese? Sí en la calle queda, guarda la llave. . Hay rigor semejante! qué tu amor a la obligación exceda? En que me jlzgas culpada, si nunca a Don Juan hable? tú no le entraste? Ya sé, y es bien que me persuada, que otro hombre contigo hable Qué avenmás de hacer? Sufrir. Mi señor torna a venir. Aquí no quiero estar yo, al Doctor Aasiré mañana, si advierto el daño, y de todo aqueste engaño Dime, mujer liviana, y no te asombre, que te dé aqueste nombre, porque ya no eres digua que te llame sobrina; a esto a Cadiz veniste? así te persuadiste, porque más bien te cuadre a ofender los decoros de tu padre? Túeres la recogida? o mal haya la ley tan admitida, en el aplauso humano, en el noble, y villano, que es la majer de imperfecciones llena, (perdone la que es buena) que ofendersa no intento, funde su honor el hombre más atento. La pasión en los viejos, se reduce a sentencias, y consejos. Que sentirá tu padre sile escribo tan villano motivo? Dirá, que soy mujer, y que no es justo, que me obligue a casar a mi disgusto. Y es mejor que un extraño, o forastero arienda suelta gaste tu dinero, que Don Pedro mi hijo? . Señortío, libre me ha dado Dios el albedrío. No es Don Pedro tuigual? He reparado señor, que pocos primos se han gozado; solo en tiempo de Adán, si se gozaban, y hermanos con hermanas se casaban; es la razón, y en lo que yo me fundo, que había falta de hombres en el mundo; y supuesto que en él hay tantas gentes, es necedad casarle con parientes: yo sé bien, que mi padre se holgara, que con este Don Diego me casara. De enredo semejante no es el autor Don Juan? Si lo de el guante no hubiera referido, entendiera, que cuento era fingido; pero decirte puedo, a la letra pasó lo de Toledo, Mañana te has de entrar en un Convento. Harélo, si con eso estás contento. Si lo haces, verá lo que te estimo. Como yo no me case con mi primo, dispuesta estoy a darte gusto en todo. La ley le ha echado encima de este modo. Mi hermano de esta unión se satisface. No hará mi padre lo que Dios no hace; forzar la voluntad, es tiranía, librenemente ha de obrar siempre la mía. Aqueste hombre halle escondido en mi aposento. Nunca hubiera yo nacido! malaño, cual está el viejo. Cómo le quedó el criado? Señora, yo no lo entiendo. Tantos testigos ha avido de mi infamia, santos cielos? dadme paciencia, si es bien teneria, cuando me veo con el honor, y las dudas, ni vengado, ni resuelto. Tropiecen unos conotros, los ahogos, los desvelos, vuelvan furias, caigan rayos, murtiplíquese el tormento, porque todo junto llegue con el tosigo, o veneno! al corazón afligido, y ala fuerza del incendio: los espíritus que asisten, prevenidos a su aliento, tanto le aflijan, que muera sofocado en ellos mismos: como entraste aquí? Señor. No te turbes, habla presto. Hallando la puerta abierta, que lo mismo hace el perro, Aquién sirves? Sirvo a un hombre. Cómo se llama? Don Diego de Caravajal, un joven tan gallardo, tan discreto. No te pregunto eso agora. Callo, si no importa al cuento, a las Californias pasa, que dicen que es el Gobierno mejor de aquellos Pailes. Vive aquese Caballero en Cadiz? En Cadiz vive. Qué calle? lunto al Colegio de la Compañía. . Escucha: saber la cala pretendo, y hablarle, vente conmigo, no me alcanzará Tudesco; si tomo calle, por Cristo. Luego, que la luz de Febo corone los Hhorizontes, por asegurar mis miedos, iré hablar al Doctor Hanias, y buscaré este Don Diego. El obrar con discreción. es el mejor desempeño: vamos. . De aqueste criado no tengo muy buen conceto. El Pronóstico ha de ser de mi amor, según vopienso que en Cadiz nos han de dar ladrillazo, o pan de perro
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Qué invención es ella, di? Solo por asegurarme, si el viejo llega a encontrame, que no me conozca así. Tan to temes su crudeza? Puede dare en que entender, aún al misme Lucifer: gracias a mi livereza. En la calle le dejastes? Como cortí se quedó, y a su casa se volvió. Por buen modo te escapaste. No ha estado mala los dos. Por qué? Porque de otra suerte era fuerza el conocerte; mejor lo dispuso Dios: dime por donde saliste, que aunque siguiéndote fui a la larga, no te vi. Con el miedo, no me viste. Dices bien, si yo estuviera en tu pellejo, afe mía, que la moza fuera mía: y por el cabello asiera la ocasión porque aquel lance pocas veces se ha de hallar, pero quisistenos dar (do, culebra con tu romance. Necio estás. . No has repara que siempre valió, señor, en las quíno las de amor, lo que es de golpe doblado. En la gente principal no corre esa villania. En amor no hay cortesía. Cuando es el contrato igual. Si yo con ella estuviera, otro gallo la cantarar Que he de ponerte en la cara edta mano, con sidera Siempre cansa la verdad: Eres boca de verdades. Y que no te periuades, que hiciste une necedad? Sí me apuras mas haré si que aquí te he referido. Eso es darte por vencido? come un muerto callaré, mas ricencia me has de dar, sin que vuelvas a enojarte, para poder preguntarte, en que tiene de parar esta invención de hacerte del Dotor Arias sobrino, si no es que aqueste camino buscaste para perderte: pues sin mirar los desprecios, que llegas a padecer, veniste a Cadiz a ser un estafermo de necios? De día, y de noche estás oyendo mil disparates, que en el Nuncio los orates, ni hacen más ni dicen más. Así pienso entretenerme, hasta que la suerte quiera darme el bien que el alma espera. Y si no queré? . Volverme a servir a Barcelona. Tu tendrás gentil despacho. No preguntes más, borracho. La buena intención me abona Necio, pues aunque te abones que hay casos has de entender, donde llegan a ofender las mejores intenciones. Pues de hoy más, para no errar, y en este mundo vivir, propongo, y lo he de cumplir, de oír, y ver, y callar, y porno te dar enojos, porsí a caso te los doy, de la manera que estoy, daré luz a entrambos ojos: guardo el parche por agora hasta mejor ocasión. Llaman? Dos mujeres son. , s. Échate el manto, señora, patece el criado que anoche en mi casa entró. z La una de ellas reparó en mí, el parche me pondré. Sois vos el señor Dotor? Sí, yo soy para serviros. La puena opinión, que en Cadiz de sabio habéis adquirido, me obligaa comunicaros; no se si os diga un delirio, un cuidado; o una pena, o todas tres cosas: digo, que una penasó un cuedado, o pasión, o desvarío, suele oca sionar la muerte, o prevenir un alivio; sentémonos, porque pueda este ahogo referiros. Dadme licencia que vaya primero por unos libros para poder responderos. Discretamente habéis dicho: que galán, y cortesano. Marándome de hito en hito está esta mujer. . Señora, o yo vengo sin juicio, o es aquel capigorron aquel criado que dijo que pasa a las Californias, y que a mi señor le hizo la burla a noche. A hidalgo, Habla vuesarced conmigo? Ay Jesús! yo me he engañado. Tú tienes raro capricho. Qué me mandan sus mercedes? No os mandamos nada, amigo, que somos las dos muy pobres. Caudal es aquese brío, y no hay mujer que no tenga. Habiad. Quién le paga el pico? Oigan lo que el diablo ha hecho yo juzgara que era e mismo. Llega aquel búfete, y sillas. No ha estado malo esarbitrio. Sentaos, y decidme agora lo que me mandáis. Prosigo: Dos meses habrá que vine a esta Ciudad donde asisto, a esperar mi padre aviente, ya casarme con un primo. No os digo que le aborrezco, pues os oirán mis disignios, si le aborrece el afecto, o le apetece el cariño. Su padre del desposado, que está en Cadiz, y es mi tío, tan atento a su codicia, anda tan cruel conmigo, que no pudiora ser más el más celoso marido, si bien todos sus rigores se guían a otros motivos, que el amor, y el interés nunca son buenos vecinos. Dejemos en este estado agora lo discursivo, que la pasión en la sangre, tiene más cerca el peligro. En una polada hablé a un hombre, tiemblo el decillo! una noche, estoy mortal! viniendo, estoy sin sentido! de Castilla, perdonadme, que la vergüenza ha querido, con el temor, y el respeto, malograr el regocijo. Cielos! esta es llavel? suerte dichosa he tenido. ̱. Vino a Cadiz, y una noche, entre otras cosas, me dijo, que una obligación le tengo: yo, que confiada vivo, que a penas me ha visto el Sol, si bien, como Sol me ha visto; dudé, y remí, que tal vez, hay forasteros fingidos, que engañan a lo discreto, y enamoran a lo antiguo. Viome otras noches, que entiendo, y en su recato colijo, o que es Antipoda amante, o como yo tiene tío. Y por que siempre me precio de agradecer beneficios, desde que el discurso dio a la urbanidad principio. Y por salir de una vez de este encanto, y de este hechizo, dilugara que bolú ese a hablarme, y en fin vino a dejar mis atenciones en un piélago de abismos, de su vida, y de mi muerte, largarelación me hizo. Entro mi tío, dio voces, fuese, quedando en el sitio, otro Caballero, que pretende desvanecido llegar con halas de cera, a los rayor cristalinos, para que en humo, y ceniza, le fogren sus precipicios. Yo, que entre dudas navego, y con temores me irrito, entre confusiones muero y en confianzas me animo, como mujer, y obligada de la fuerza del destino, vengo a saber, si la Ciencia tiene en los Astros dominio, si podré en tantos ahogos, salir de este laberinto. Con notable sentimiento, vuestra relación he oído, y aunque es verdad, que las letras, uiando del Artificio, que en estos casos escriben los Filósofos antiguos, en sus sigiificaciones, las causas atribuimos, y por ellas los efectos, para hacer mejor juicio, cómo lo dispone el arte, es forzoso descubriros el roltro Pues si conviene, que le veáis, os permito. Ay semejante belleze! . donairo más peregrino! honestidad más notable! parece que de improniso toda la Región del fuego al pecho se ha conducido, y a que hora le hablasteis? Que fue a las diez imagino. La astronomica figura comenzare a dar principio. Profesáis vos esta ciencia? Si mi reina, en todo imito al señor Dotor mi amo. Y hacéis Pronósticos? Lindos, y ordinariamente acierto, De qué suerte? Porque escribo al rebés los reportorios, que mi amo, y si él ha dicho que habrá muy buenas cosechas, yo que habrá muy poco trigo. Si escribe que habrá tercianas, virvelas, y garrotillos, satampión, y alferecía, tos perruna, y romadizos, pluvias, eclipses, tormentas, yotros mil achaques, digo que será en la Trapisonda; y si por pecados míos, o suyos, mi amo acierta. los que mi Lunario han visto, disculpan piadosamente entonces mis desatinos, diciendo, que por no dar malas nuevas, me corrijo; si bien, otros dicen, que estaba harto dovino; y no viven engañados, que lo cuelo a dos carrillos, Si dice que reina Marte, y que tiene por vecino a Saturno, que con sangre se alimenta de sus hijos, hago Rey del año: y por consorte le aplico a la mujer de Bulcano. El Ciclope in advertido, que como a perro entre redes cogió, como dice Ovidio, para alegrar a los Dioses al Planeta referido. Hay mayores disparates? Benevolos, y propicios están estos dos Planetas, de trino aspecto los miro Mercurio, que en el segundo cielo está, y tiene el dominio, en los metales se inclina, aunque de Saturno miro, y Marte las influencias contrarias a sus disignios; mas Júpiter las corrige, piadoso, afable, y benigno, que como virtud en medio, yace en transparentes giros en el sejto cielo. . Hay hombre mas sabio, y más peregrino. Una jornada harto honrosa he dejado por seguiros. Lo mismo me dijo anoche. La misma verdad os dijo, Qué edad? Será de mí talle, y edad, y favorecido por su valor, y nobleza del Gran Monarca Felipo, mas con vos llegará a ser tan dichoso comorico. Y está en Cadiz? No señora. . Qué decís? Al puerto ha ido de Santa María, adonde le régala cierto amigo, y conviene asegurarle, quele amenaza un peligro si si acaso sale de Cadiz en el marcial ejercicio. A los que son desdichados se les cierran los caminos, las diligencias les faltan en el lance más preciso. Alentaos, cobarde pecho, y dejad los mal nacidos temores, que os atormentan, si el desengaño habéis visto. No eclipséis las luces bellas de esos luceros divinos, que yo buscaré remedio, sosegaos mientras escribo. Dígame, y no me tenga por cansada, el achaque de ojo fue pedrada? Mala te la dé un zurdo, o un Gitano, un cirrio, dijo que era un cirujano. Hame hcho reír . Y es cosa llana, que otro me le curó por almorrana. Y lo ha creído? Yo todo lo creo. No ve con él? . No, muy poco veo. El amigo que he dicho le detiene, diciéndole, que agora no conviene que vuelva a Cadiz por algunos días. Para aumentar así las penas mías, y no hay remedio? Fácil le he hallado: escribid un papel, y ese criado, que es de satisfacción pasará al puerto. A agradeceros el favor no acierto, mas yo os lo serviré. No tratéis de eso. . Agradecida soy. Yo lo confieso; escribid el papel muy amorosa. Así lo haré Y que seréis su esposa. Con mucho gusto a escribir me animo. Y si luego os casais con vuestro primo? Máteme un rayo si su mujer fuere. Si quiere vuestro padre? Si él quisiere, él se case con él. . Eso me agrada. Qué hemos de hacer, que vieneuna tapada? No por eso se estorbe nuestro intento; entrar podéis. . Adónde? A ese aposento, que recado hallaréis para escribirle? Y que seré su esposa he de decirle; con esto vendrá? No tengáis duda. Suya tengo de ser, si amor me ayuda. Sola con un criado me he venido, y en esa primer casa se ha escondido, porque mi padre acuso no le vea. Que le diré verdad vusted me crea. Aunque son disparates, yo me allano. Venga la mano. . Aquí estala mano. Sois el señor Dotor? . Si Reina mía. Oídme una palabra en cortesía. Sentaos si sois servida. . Sois discreto, ya sabéis lo que importa aquí ún secreto, que soy mujer de bien, y no quisiera, que mi cuidado a nadiese dijera. Yo acudo en todo a mis obligaciones, Hijo es este temor de mis pasiones. Acabe, que me tiene ya cansada. Esta que tienes línea atravestada, no me parece bien, no te alborotes, coroza te prómete con azotes. Malañopara el pícaro embustero; mucho tarda mi ama, hablarla quiero, despacha presto, mira que ya es tarde. De mis recelos puedo hacer alarde, Casilda no es aquesta? ella ha venido, por saberlo todo me ha seguido, llaber la envió con este intento Retiraos por un rato a ese aposento, donde salir podéis de esos engaños. Sin duda es confesión de muchos años. Mujer que constante ha sido en el peligro mayor, bien merece que el amor favorezca su partido, mas en mí viene a tener ya sin esperanza alguna, más derecho la fortuna. Siempre es de sabios temer, que en confusas confianzas, crueles como sangrientas, se han de excusar las afrentas por no lograr las venganzas. En la injuria averiguada, o una duda escrupulosa, bien puede vivir quejosa una mujer desdichada; pero será cobardía si la causa es superior. En los imperios de amor no es crueldad la tirana. Pregunto, y si el corazón ve su lealtad ofendida? Donde no hay honra perdida, no implica ajena agnación. Según eso, no habrá celos? En los entendidos no. Muy necia vengo a seryo, en sentir estos desvelos. Entre el amar, y el temer, es justo privilegiar la prudencia para obrar, hiel a ma para querer. Yo no vengo a discurrir con quien es tan entendido;; oídme si sois servido. Hay tal modo de decir? Un criado me avisó, que siguiendo a Isabel vino, que en el cuarto del sobrino. del Dotor Arias entro; aquí está hablando con él: que divertidos están! Ay cielos! este es Don Juan, Señora Doña Isabel? Lindo estorbo le ha venido! Hh ingrato! No respondéis, De que aquesta casa honréis me confieso agradecido. Dios os guarde, a mí me importa hablar aquesta mujer. Advertí d. Esto ha de ser. Señor, la pasión reporta. . Entra, y la espada, y broquel de allá dentro me traedo Mira. . No repliques más. Voy por ella, y voy por él. Quién solicita saber lo que su fortuna ordena, o al desprecio se condena, o su agravio quiere ver, si no es que por merecer su fe, quiere introducir en la pena del sentir, porque a más meritos nace, te mor que se satisface entre el dudar, y el fingir: En un buen duelo de amar en opuesta resistencia, es mayor la competencia por la fuerza del pesar. Mas quien llega a consultar pena, o pasión que se ignora, su misma opinión desdora, porque es atencior fingida engañar lo que se olvida, y ofender lo quese adora: Perdonad que os hable así, y perdonadme también, Isabel que os quiera bien desde el instante que os vi. Ya supeanoche, ya oí hacer de otro inceridio alarde, y si es bien que me acobarde el premio que mereció, si mi amor tarde llegó, porfirme no llegue tarde. Premiad una ardiente llama, que alimenta el corazón, sujetad la inclinación a las plumas de la fama. Iras el pecho derrama; que aquesto sufro! . Hh cruel! Quitad el manto, Isabel, apartad el negro velo para serenar el cielo, Aquí esta espada, y broquel. Esperad, no os descubráis, porque es mucha de masín, viendo que esta casa es mía, y su inmunidad gozáis, que así se os pierda el decoro, yos fuercen la voluntad. Conocéis mi calidad? Vuestra calidad no ignoro, Puesto que me conocéis, cómo así estorbáis mi gusto? Porque ese gusto es injusto. Vos. Tened, no os arrojéis, que es necedad confirmada, y en el noble grande mengua, que intente vengar la lengua los defetos de la espada. Y es mejor, si no os provoca la pasión, que os considero, que se remita al acero lo que quiere obrar la boca. Vos conmigo? vive Dios. Doblados son ya mis males. Reñid con armas iguales, tan bueno soy como vos. De una criada he sabido, que vino Isabel aquí. Este es mi padre, ay de mí! El negocio va perdido, Tened los dos, basta digo. Basta si vos lo mandáis, ya tan buen tiempo llegáis. Mis propias afrentas sigo. Qué ruido es este? Aquí escán tu tío, y Don Juan, señora, que habemos de hacer ahora. Que sea tan necio Don Juan! Válgame Dios! qué he de hacer? Aquí importa la prudencia. La causa de la pendencia no la pretendo saber, que otras razones de estado a esta casa me han traído. Si el viejo me ha conocido, yo me doy por degollado: este es río de Isabel. A Qué dices? Lo que te cuento. Escuchad, sabréis mi intento. El cielo me libre de él. Para que me persuada a lo que tengo de hacer, primero tengo de ver quién es aquella tapada. Ese es mucho arrojamiento. Bien lo sabré sustentar. Con la fuerza del pesar se multíplica el tormento. Señor Don Juan. . Qué decí Oíd aparte. . Esto es peor. Mucho me aflige el temor. Si con empaño viuis con la dama, que procura aqueste buen viejo ver, yo sé que es otra mujer, si con verla se asegura. Que no es Isabel? . Creed que no es ella, y que esto es cierto. De aquí sale el viojo muerto si pone pies en pared. Mucha merced me habéis hecho. En fin, qué determináis? Que vuestro gusto hagáis, porque viváis satisfecho, que ni cosa mía fuera, es razón muy conocida el dar primero la vida, que el del aire consintiera. Quiero reportarme cuando. contra mi honor estoy viendo que Don Juan me está ofendiendo, y mi sobrina engañando. Ya no queda a mi afligido pecho más que padecer. Qué desdichada mujer! De cólera estoy perdido: De qué vil mujer se cuenta acción tan escandalosa, atrevimiento tan grande? dime, cruel, dime ahora, para desmentir tu culpa, por despreciar tus congojas, para dorar tus traiciones, por no sentir tu deshonra, por lograr tus advertencias, o tus pretensiones locas, que los propios intereses a estos rigores me exortan? que calarte con tu primo no es discreta ceremonia? que a Don Juan no le conoces, que un Don Diego te enamora, que tu padre lo consiento, que en un Convento te ponga, dónde vivirás contenta? Por no estar de mi quejosa, dale, villana sobrina a estas canas que te honran, mas desaires, mas pesares, y al corazón más ponzoña: mas no hagamos campo aqueste, o palestra rigurosa, de bajezas, que te infaman de razones, que me sobran. Basta que los circunstantes. a mi enojo se reportan, que aún con el más enemigo es la razón poderosa. Aparta el infame velo de esa esfinge venenosa, de ese áspidsordo, que duerme entre el matizado aljófar, que en los agravios creídos, los disfraces poco importan. Buenos documentos das a mi hija, que no ignora que añades culpas aculpas, si es su virtud tan notoria: quita el manto, no me obligues a que los respetos rompa; que los decoros, ay cielos! mintió mil veces la boca, que dio injustas alabanzas a quien juzgué vencedora de impulsos tan mal nacidos, pues ya al oprobrío se arroja, para que yo pueda así morir de mi pena propia. Qué te parece Casiida? Que es Leonor muy virtuosa. Sa tiene amor, no me espanto Pues con su panse lo coma. Mienten las casta. Lucrecias, las Penelopes, y Porcias, y aunque más las acrédite, ya el aplauso, ya la historia, cualquier Penelope es necia, cualquier Lucrecia engañosa. Señor. . Qué notable yerro! No me hables, ni respondas. Vine. . No tengo de oírte. Sin que yo. Tus hierros doras? Todo al revés me sucede. Buena ha estado la tramoya, esta es prima de Isabel, Válgame Dios, que de cosas ocutren a un mismo tiempo, que el espíritu alborotan! l Tu muerte he de ver villana. Aunque la razón os sobra, sin examinar la culpa, o la ofensa que os provoca, conviene que os reportéis. Yo sé bien lo que me importa, que he de averiguar si he visto hablando con vos a solas mi hija? . Estáis engañado, pues que la sangre os abona, y casarme con Leonor ningún respecto me estorba. Si ella os dijere, que a mí, oya obligada, o celosa, como decís, me ha seguido en apacible concordía, prometo de ser su esposo. Qué desgracia tan dichosa! Porque excuse de una vez resolución tan heroica, en vos el pesar ardiente de las penas que os ahogan, en mi mayores empeños, y de Leonor las congojas. Cumpliréis esa palabra? Mis palabras son mis obras. A vuestros pies quiero echarme Eso a mí solo me toca. Rettrémonos Casilda. Leonor queda ya hecha novía, pero buen susto le cuesta, y se casa a toda costa. Vamos os iré sirviendo. Ese favor por agora excusad, hasta que yo lo necesario disponga, informado de Isabel. Ya estoy menos cuidadosa. Sígueme, y échate el manto, no porfiéis. . Esto importa: pagarámelo el villano Astrólogo. . Voy medrosa, porque en amorosos lances, cuando es la verdad dañosa, la sencillez es delito, comodidad la discordia: Un Astrólogo, o un diablo aquestos enredos torja. Don Juan a lsaber buscaba, todo el incendio de Troya está abralando mi pecho. Señor Dotor. Mi señora. Aquí está la carta escuita. Ha cielos! cuán a mi costa dispongo tantar finezas, pues crece mi agravio en todas, yo haré lo que he prometido. Sirvaos este de memoria. Por ser vuestro lu recibo. Perdonad si es paga corra. No consintió Don Alonso que le acompañase, y torna mi venganza? santos cielos, es esta ilusión, o sombra? por dónde entró esta mujer? Don Juan ha vuelto, Esta es otra Escucha, ingrata Isabel, y si verme te apasiona, culpa tus facilidades, que en advertencias honrosas, suelen lastimar el alma las aprensiones solas. Cuando hay honor de por medio, desvelos de muchas horas, en breve instante fenecen de la suerte que la antorcha, si la materia le falta su recio vracan le sopla. Pues cómo, señor Don Juan, de esa manera se arroja segunda vez? . Esperad, porque a mí solo me toca satisfacer ese duelo, que de nuevo os alborota. Señor Don Juan, escuchad, no gastéis tan larga prosa; pensamientos tan sutiles, si no es que la vanagloria, para mayor enseñanza, prodigamente blasona. Ni sé que vuestro cuidado a mi gusto se anteponga, ni de vuestros galanteos nunca he tendo memoria. Mi prima Doña Leonor os desénoje, y responda, anoche os entró en su casa, servidla, porque os adora, puesto que en vos las palabras, como decir, son las obras. Estos son celos sin duda, claro está, pues se apasiona. Si de aqueste mismo cuarto yo, y vuestro tío. . Cogiola. en el gárlito. , Salimos. Si es curio sidad, no os toca; yo vine por donde quise, No os mostréis tan rigurosa, vamos os iréuruiendo. HElijo el volverme sola; ven Casilda, Dios os guarde. No hay áspidmas venenosa. Este Don Juan es su amante, y de su pecho le arroja, que su amor desconfiada, tiene la atención medrosa; Badulaque: Qué me ordenas? Partamos a Barcelona. Como nos habemos de ir si no han venido las tropas, que se esperan, y las naos? si de esta verdad te informas, les estan dando carena. Buscar mulas. . Esta es otra; si te has de casar con ella, como el Pronóstico exhorta, para que la dejas? . Calla. Señor, un rato reposa, sanarás de resfriado, que te inquieta, y te alborota; que como es miedo el amor, hacegigantes las sombras. Cuando son los celos vivos, las quietudes alborotan, cansan las comodidades, y los gustos se malogran. Y sabiendo tu desprecio, Doñallabelse desposa con su primo el que está en Lima, y de valde el pesar compras. Si lo hiciere, diré entonces con palabras lastimosas, que heusado malde la dicha, porque ella cuando las oiga, vengada, o arrepentida, haga las piedades sordas.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA l , , Ya te he contado, Isabela, como a Don Juan tengo amor. Hablar puedes sin temor. Conozco tu pecho fiel, mas de tal manera ha sido. este amoroso cuidado, que en mí fue mal declarado; de Don Juan poco admitido; y sin darte parte alguna, yo te confieso, que erré: neciamente me arrojé a correr mayor fortuna. Piensa, que no lo he sabido. . Conviene dilimular. Sien te puedes declarar. Felizmente ha sucedido. Al Doctor Arias busque; ese ingenio peregrino, y cuando hallarle imagino, de la suerte que juzgue, un anciano venerable, con más canas que despejo, por lo prudente, y por viejo, severo, y menos tratable: y juzgando en conclusión, hallar en la edad; y el trato, un admitable retrato de Diógenes, o Platón, hallé en distinto sujeto, un joven cuerdo, y prudente, un Colegial pretendiente; y un Cortesano discreto; y por no cansarte más, sucedió lo que he contado. Mucho a empeñarte has llegado, aunque disculpada estás, resistirse es valentía, cuando hay riesgo en la opinión. A consejar sin pasión, Isabel, es bizarría. No lo niego, aunque es etror, prima, y discurso muinecio, precipitarle a un desprecio, por engañar un temor. Prevenirse en el agravio, que es cuerda ocasión, no niego, mas a costa de un sosiego, se arriesga tal vez él sabio. Que en fin, Don Juan prometié celeorar el casamiento? Y mi padre muy contento, como he dicho, lo aceptó. Y qué pretendes hacer? De ti me he de aconsejar. Pues déjame, prima, obrar, yo lo sabré disponer de tal manera, Leonor, que Don Juan, reconocido del amor, que le has tenido, llegue a pagar tanto amor; además, que está obligado, a no tener trato doble, porque es noble, y como noble, su fe, y palabra ha empeñado, y acudirá de manera, que se excuse mayor daño. Pronóstico de este año del Doctor Arias. Espera: Casilda, aquel hombre llama de los Pronósticos. Voy. . Medrosa, y dudosa estoy. De discreto tiene fama Don Juan demás que mitío, tiene aliento, y valor tanto, que sabrá satifacerte de su ofensa, y de su agravio. Digo, que no es del Doctor este pícaro el criado. Que me ponga por instantes, estos peligros mi amo? Llegad, qué vendéis? Señora, el Pronóstico de este año de cuarenta y tres, y a fe, que es un papel extremado. De qué suerte? Oíganme, que voy al caso. En la sejta esfera se halla Júpiter, que es Rey del año, Estrella, según escribe Abderraman, y Esculapio, noventa veces mayor que la tierra: Alberto Magno, el Horóscopo de Siria, y el Moro Rasis del Cairo, dicen, que habrá gran cosecha de suegros, y de cuñados, y ochenta eclipsis del Sol. Válgame Dios! Y otros tantos de Luna, no serán todos en aqueste Meridiano, solo se verán los treinta. Habrá esquinencia, y catarros, sarampión, y sabañones, dolor de vientre, y de bazo, virvelas, alferecía y antes de haberse empreñado, no parirán mujeres. Yo me dijera otro tanto. Morirá una gran cabeza, antes de Pascua en el rastro, porque la triplicidad del Planeta en Sagitario, por sus significaciones, aseguran el fracalo. Veranse veinte comeras, que desde el signo de Cancro, ceñiran por ambos Orbes, las dos Colunas de Carlos. Habrá dolores de muelas en lo conjunción de Marzo; temblara la tierra un mes, habrá abundancia de navos, en Urrera, y en Carmona muchos morteros de barro. Mira que son Bernardnas todas cuantas ha contado. Todo está escrito de moldes Leonor, de aqueste criado, para nuestras pretensiones me he de vaer, yo le hablo: oíd a parte una palabra: Que me place, aunque sean cuatro. No conoces este loco? Que le he visto he reparado, pero no me acuerdo adonde. El que antes de a noche hallamos escondido; y que a señor, por disimular su engaño, dejó en la calle: . Qué dices? Digo en suma, que en un barco vine con el desde Puerto, es un mancebo gallardo. No responde a mi papel. Que es responder; como un rayo partió luego, que leyó sus lígneas, diciendo, vamos, que yo tengo de hablarla. Y dónde queda? En el cuarto del Doctor Arias, mi dueño. Vete; y dile, que esperando estará aquesa criada esta noche, ya mi cargo el satisfacerte queda. Más vale pájaro en mano, porque promesas se pierden, entre catada, y el labio. Yo cumpliré mi palabra. Isabel, has negociado? Sí, Leonor, ya está dispuesto de manera, que salgamos victoriosas. . Quiera el cielo, que así sea. Seor hiralgo, esta noche quiero hablarle. Amí? . Sí, que me ha obligado aquerer ebien. Por qué? Por autor de embustes tantos, Es mú, propio de mujeres aperecer lo más malo, como las lobas, que escogen el lobo más viejo, y flaco. Téngale por dicho el lobo A envidar el resto estamos. Ay, señora, señor viene! Válgame el Santo Sudario! y las palabras del Credo, menos el Poncio Pilato. Pues de qué os turbáis, amigo? Eso, señora, es el diablo, tengo por vicio el turbarme; el viejo me mata a palos. Sosegaos. El parche aplico. No sosiego hasta tanto, que esta inquietud asegure; decidme, a que habéis entrado en esta casa? . Señor, estas damas me llamaron, porque Pronósticos vendo, y otros papelillos traigo curiosos, y entretenidos, el testamento del galló, el libro de Celestina, coplas del ratón, y el gato, el Zurdillo de la Costa, las virtudes del tabaco, de Tarraga una comedia, del marido asegurado, antojos de larga vista, de un ingenio Sevillano: Pierres, y la Magalona, y un gracioso epitalamio, de dos novios de a noventa, una chara, y otro chato: en Mantua sale el Marqués, con un villáncico al cabo, del Sacristan de Toledo, coplas de más que te cascó, con los sueños de Queuedo, y Alguácil endemoniado, Don Quíjote de la Mancha, los trágicos de Gerardo, el libro de Para todos, y el entremes celebrado de la Infanta Palancona. el arriero iban de Prados; relación muy verdadara, de un Monje, que empreñó al diablo. Tened, que de disparates, amigo, vais ensartando? Pues no he llegado a lo fino. Esos papeles guardadlos para gente más curiosa, para ingenios más bizarros; las doncellas re cogidas hacen a su honor agravio en leer aquesos papeles, pues tal vez se libertaron las hijas más obedientes por ejemplares hallados en la invención del que escribe siendo el dictamen contrario. También para los devotor, Beatas, y Congregados, traigo aquí del Padre Soto, el breve Confesionario, la cuna, y la sepultura, de Quevedo, y de Carrasco, Universal vedención, la vida, y muerte del Santo, que el hueco de una escalera trocó por mayor palacio: recuerde el alma dormida, la devoción del Rosario, los Autos de Valdivieso, la vida de San Amato, que estuvo en el Paraíso Vete Ilávela allá fuera. y tu Casilda. . Ya mi muerte espera el temor, o la culpa. . Ya nos vamos. mas de cuarrocientos años. No prosigáis, ni volváis a esta casa, que haré daros, si otra vez en ella os veo, otros cuatrocientos palos. La benevolencia acepto; Dios me libró de sus manos. . Con los veinte que le diera, no quedara hueso sano. En gran peligro estamos. Presto, que el Sol apresurando el paso a las puertas se llega del Ocaso, a Don Juan buscaras, porque he de hablarle. No hay noche, que no asista en esta calle. Ya que quiso la suerte, o fácil hija! que llegase a verte manchado tu decoro, y aquello siento, y lloro: quiero buscar el medio, que convenga mejor a tu remedio, la verdad solamente, en la ocasión presente, quiero que digas, el daño con sidera, no hagas mayor tu culpa, o más grosera. Tu padre soy, Leonor, de mi refía, asegure tu honor la atención mía, refiere mis agravios, vomita la ponzoña por los labios, y el temor no te impida, tu honor es antes, que mi propia vida. Padre. . Mal comenzaste, culpada estáis, pues padre me llamaste, que así te persuades, juntarlo licencioso a las piedades. Que fue Don Juan confieso, el autor de mi exceso. . Solo saber deseo, si ha pasado a delito el galanteo, que no es acuerdo sabio, fundar la conveniencia en el agravio. Nunca tan torpe intento, ha consentido el mismo pensamiento. Quién de esperanzas viles se alimenta, tacitamente consintió su afrenta, porque el amor es cosa averiguada, que le transforma en la cosa amada, y puesto que a quererle te inclinaste, al mismo instan e tu opinión manchaste. Mas aquestos escrúpulos dejemos, y a mayor accidente no pasemos, que es acción del sentir menos dañosa, tener a la verdad por sospechosa. Veré a Don Juan, si ya estoy informado, cumplirá la palabra que te ha dado, y si no la cumplir acaso intenta, su propia sangrelavará mi afrenta. El corazón padezca, ya millares; vengan las aflicciones, los pesares, las penas, los desvelos, las dudas las sospechas, los recelos; el desprecio, el engaño, y llegue tarde, o nunca el desengaño, porque en tanta porfía, yo mi ima muera de la pena mía. Aunque la palabra he dado a Don Alonso, el rigor, y el peligro del honor; adársela me ha obligado, pero si el hado enemigo quiere que la cnmpla, así diré, que vino por mí la venganza, y el castigo. No porque Leonor, no es digna de mayor empleo, sino porque mi deseo, se funda en otro interés. Mas en lances tan costosos, en riesgos tan cvidentes, crecen los inconvenientes; para ser más peligroso. Busco a Isabel, cuando crece en ella el fiero rigor dejo a quien me tiene amor, y busco a quien me aborrece: y aunque en la desigualdad, mis resistencias apura, a costa de una locura, solicito una crueldad. A Don Juan voy a buscar; que Isabel mandó, que fuese a su casa, y le dijese, como le quiere hablar, y es forzoso obedecer, que el ir sola me asombre, que es muy noche; allí estáun hombre A quíviene una mujer. Veré si es Don Juan Para saber lo que pasa ver si salió de esta casa. A que llegue a hablarme espero. Sola, y tan de noche? Eles, mucho obliga la ocasión, yo le he de dar un picon, aunque se enojo después. . Son celor? Y bien fundados. Aseguradlas mejor, no anticipéis el rigor a vuestros ciegos cuidados. Quien su pasión no declara, y de prudente hace alarde, no tiene amor, es cobarde. Antes mejor se repara, si advertido se apercibe, y se resiste sabaz. Y vivirá en haz, y en paz, si tanta flema concibe, no dicen que amor es fuego? Si mi Reina. Pues es bien que se esté abrasando, quien padece el desasosiego, del fiero, y celoso ardor, que se incorpora en el alma, y estando el señvido es calma se sujete a un vil temor, cuando el accidente es tal, y tan voraz el tormento? Alabo afe el arguiento. De mujeres el caudal. Pero decidme por Dios, sois de aquesta casa? . Sí. Y a quien buscáis? Solo aquí os busco Don Juan a vos. Casiida piros a esta hora en la calle? . Men obligó, y que os buscase mandó Daña dsaber mi señera, y me dijo, que oy advierta como ela os quiere hablar, y queyo misma he de estar esperandoos a la puea y dadmedicencia, que hago falta, y es muy tarde. Casilda, el cielo te guarde. Alpunto o ausaré. En la calle estoy, procura no dilatarme aste bien, a las puertas del desdén echa el hado una ventura. Por constante, y por sufrido he salido vencedor, pues llego a ver un favor, ni penado, ni creído. Ya de Isabel la violencia no temo, ni sus rigores, que hace las glorias mayores tal vez una resistencia. Sin duda ha sabido, que ser su esposo prometí a Leonor, y quiere así prentiar Isabel mi fe- Lo que te he dicho pasó, sentencia en favor ruviste. Admirable traza diste. Famosa, pues se logró de manera, que promete por el papel ser tu esposa. De mi atención cuidadosa no hay parte que no sujete a su adorada hermosura. No sea fingida atención. Donde hay amor, no hay traición. Ni amor donde no hay locura. Si abrió Casilda la puerta? Espera, un hombre llego ala puerta. . Entró? No entró. Está abierta? Si está abierta, como lo puedo yo ver, si es tan de noche? Verdad, y será te meridad quererle reconocer. Por no dar nota entre tanto a esta parte esperaré. Este es Don Juan, que haré? Ba Volverte. Yo no me espanto, que ese consejo medes. Pues cómo prensas entrar? De la calle le he de echar. Peligroso acuerdo es; mas de qué modo? Ya viste el disgusto que tuvimos los dos, y que ayer reñimos; Ya sé que con él reñiste. Pues con aquesa ocasión que le busco he de decir. Para que? Para reñir. Lances mu, pesados son. Del puesto piensosacarle, y reñitemos. . Bueno vas. Y luego tú llegarás, porque has de estar en la calle, y pondraste en mi lugar, y mientras rines con el iré yo a hablar a llavel. Reñir? qué? No hay replicar. Dime, y si al primer atajo, si aquesa invención te agrada, me envebe alguna estocada en el bulto unas abajo y a la Luna de Valencia me deja, que hemos de hacer? Yo re vendré a socorrer. Hay más notable inocencia! Y si mientras vienes tú sucede a guna desgraeia, podrás, aunque tengas gracia en virtud de Ber cebú? Esto me importa. A mí no. Seguro puedes estar. Sueño, dejese ahorcar vusted, que aquí quedo yo. Puesto que es la noche oscura, que soy yo puedes fingir, y con el puedes reñir. Hay más graciosa locura? y si llegándole a ver, aunque darte gusto quiera, me conoce, considera que te engaña Lucifer. Retírate no te vea, y piense que vamos dos. De verás vajuro a Dios, hay quien tal locura crea? que en fin te resuelves? . Sí, ya digo que voy a hablarle para echarle de la calle. Duelgle el cielo de mí. A Cabaliero, escuchadme. Gran resolución! quién es? Un hombre que os busca, piense Don Juan, que me conocéis. Por el nombre no os conozco, y por la voz decís bien, pero no me detérmino en que ocasión os hablé. Sobrino del Doctor Arias soy. . Así, pues decidme, que, se os ofrece! . solamente, venirme a satisfacer de un desaire, que en mi casa, Don Juan, me hicisteis ayer. Por Dios, que sois alentado, y es mucho de agradecer, que las letras, y las armas iguales vengan a ser. Mas yo tengo cierto empeño, y en Cadiz verme podéis, y por agora quisiera pediros, que os reportéis, y suspendáis ese duelo, porque os podrá suceder algún disgusto pesado. Ya parece, que tenéis muy seguro el vencimiento y no es mucho que hab éis con tantas satisfaciones, ved, que sucede tal vez muy al contrario. . Yo tengo cierta ocupación. . Ya sé lo que intentáis advertirme. mas no me pienso volver sin reñir con vos ahora, y porque el daño excuséis, o el pe igro, y que su tío no os conozca de Isabel, en esta calle primera reñiremos, y después, si victorioso quedaréis, al puesto os podéis volver. Si ha de ser fuerza mataros, seguidme. . Así lo haré. Señores, que esté yo sano, y con ganas de comer; muy sosegados los pechos, gordo, como ustedes ven, la color del rostro bueno, sin mancha, ni amarillez, que puedo dar cuatro hligas al Médico de más fe, que en mi vida me he purgado con ruibarbo, ni con sen, polipodio, ni antemonío, ni con jarabe del Rey, y tengo tal complisión, que si me meriendo un buey, le desbararo endos horas, sin que abitera me de; y que estando de este modo, pretenda Don Diego, que me canten en la Parroquia el no me recordéis, y quede mascando barro, por siempre jamás amén? y que aquesto le ocasione, con el rescipe cruel de un esto que vengativo, que sin poderme valer, me horade la barriga, para derramarme el vez del póleo el perégil, qué sale por el emves? Que lindamente se cascan, a esta parte me pondré, para estar más prevenido. No vi lengua más cortés, ni espada más bien regida; muy cansado me tenéis. Llega, qué aguardas? Ya llego: . válgame el justo Jues! qué es esto? puto que rata! por Dios, que de tres en tres las tira, como si un Turco fuera el que riñe con él. Ya he dicho que estoy cansado, el acero suspended unrato, porque podamos volver a reñir después de haber descansado. . Ahora seor Don Juan conoceréis, si soy de los hombres yo, que saben decir, y hacer. Descansad enorabuena, que es razón que descanséis, que yo no tiño con hombres cansados, y que al primer tapón me piden alasía: iros a casa podéis, yenhabiendo descansado, sios dura el cansancio un mes, podéis avisarme luego: mas no, que yo os buscaré que sentiré que volváis. acánsaros otra vea; reventando voy de crudo. No le sigo por volver, presto, que espera Casilda ahablar a Doña Isabel: casi me deja corrido, yagradecido también, válgate Dios por Dotor, no he visto hombre como él. De Doña llabel no entiendo tan extrana prevención, sunecia resolución. estoy dudando, y temiendo. Alforastero avisó, y dentro en su cuarto está, a Don Juan le hablé ya, y que le espere mandó: y estando sutío en casa, como los ha de hablar, que el viejo ha de procurar saber todo lo que pasa. Ella lo dispone así, por su cuenta ha de correr, y solo el obedecer es lo que me toca a mí. Bien la palabra cumplió Don Diego, bien me ayudara, si Don Juan me degollara. Un hombre en la calle entró. Pero sucedió mejor por ser yo tan alentado. Acá viene, es el criado del Astrólogo Dotor? El mismo soy. Pues enirad. Obedeceros intento. En el primer aposento a mano irquierda esperad, que luego hablaré con vos. Solo vuestro gusto sigo: si el viejo encuentra conmigo, le he de matar juro aDios. Más segura mi esperanza se promete en sus empleos, pues ya vuelan mis deseos con muestras de confianza. l. Como arroyo bullicioso, cuyo violento raudal, mueresenda de cristal, fugitivo, y presuroso. Y a que el peligro apercibo. Ya que el favor con sidero. Raudal presuroso muero. Con nuevo espíritu vivo. Bajeza es el sufrimiento. Cobardía es el temor. Donde hay honor hay valor. Sin fe no hay atrevimiento. Un hombre he visto llegar hasta la puerta? . Sois vos, señor Don Juan? Vive Dios. . Yo soy. Bien podéis entrar, porque aguarda mi señora. Don Juan es? Venid conmigo. Como a mi norte te sigo. Ya se entraron; o traidora! agora, agora rigores, atormentadme, afligidme, no permitáis al alivio; que discurra, o qué imagine, que a la piedad se prevenga, ni al consuelo se anticipe; dejadme morir de honrado, antes que el dolor me prive de esta vida tan penosa, de este incendio que me aflije: pero motir sin venganza, es dicha más infelice, y es vanidad de la injuria si el agraviado se rinde. Suspendamos lo violento, si la pasión lo permite, y adudamos al castigo de esta firena, que finge, de este ladrón de mi honra, venzamos este imposible. Entraré por el postigo, y aunque la vida me quite, se ha de casar con Leonor pues me ha dicho que la sirven! perdone Leonor, perdone, Junto al cuarto de Leonor le dejé, como dijistes. Si en mis agradecimientos merece que se acredite un pecho rendido, un alma en vuestro amor invencible; dadles el premio, señora, que reconocidos piden por vos misma, que con vos el alma se alienta, y vive; vuestro papel he leido, ser mi esposa prometistes. Dueña soy de mis acciones, y cumpliré lo que os dije; de que sirven los recelos, los temores de que sirven, cuando las seguridades en mis prevenciones vistes? Seré obediente al precepto Sois discreto, pues seguidme bien lo dispuso mi prima, así mis penabrédime. . Solo mi obediencia puede ser poderosa, y posible para lograr mi esperanza, sin que el temor la marchite. De principios tan dichosos se esperan alegres fines. Cuando amor quiere, aún de nod tiene los ojos de lince: quiéro me entrar, que estará el criado hecho un tigre del Doror. Finja quien finge, y engañese quien engaña, La elección del alma eslibre tu prima en mi pecho vive. Con estas ansias, con estas pesadumbres que me oprimen. Ay cielos, este es mi padre. Mirio es aqueste, ai rriste! Yo con Leonor? qué es aquesto hablar a Isavel no vine? Este no es el Doror Arias? Aquí el aliento me incite, aquí el valor se prevenga, (o y la esperanza se anime. Quien trujo este hombre a mí cua No se a cual párto me incline para ejecutar mi furia: señor Don Juan, bien cumplistes la palabra. . No procuro excusarme, ni eximirme. Y tú, vil sobrina, dime, de aquesa suerte procuras honrar tu gloriosa estirpe? a un Astrólogo antepones a tu primo, y no te obligue! Señor, si la verdad mía merece que se examine, y el crédito de mi honor en tus atenciones vive. Considera; que este hombre debe de ser invisible, y para que reconozcas, que mi afecto no le admite, nile he llamado, a tus pies me llego, y me postro humilde. Muera el villano. . Mi espada es justa razón se aplique asemejante castigo. Señor Don Alonso, oídme reportaos, señor Don Juan. Que nos reportemos, dice? muera el traidor. A mi amo? será forzoso acudirle. Ya dio en tierra el edificio. Primero que se averiguen con los aceros las culpas, y el mío no se resiste, oíd, escuchad piimero, para que se justifiquen estas verdades. Yo soy, porque mejor se confirme, Don Diego Caravajal, que siguiendo a Isabel vine desde Toledo, y por ser forzoso aquí el encubrirme, he fingido ser sobrino del Dotor Arias, y quise de aquesta traza valerme por otros honrosos fines. Ademas, que en esta casa lo mismo otra noche dije, y por excusar las dudas, este guante califique tan honroso desengaño. Mi esperanza resucite. Señor Don Diego, es aqueste? porque en mi fe se acredíres es ya mi esposo, perdona. No le ha estado mal el brindís. Oh valerosa mujer! tu fama el mundo eternice, que no hay dama que a su tío diga lo que tu dijiste. Señor Don Alonso, aquí la prudencia se autorice, a lo hecho no hay remedio, mi palabra ha de cumplirse: la mano daré a Leonor, y a Don Diego permiridle, que con Isabel le case, para que así se confirmen el deudo, y las amistades. Con esto llegó acumplirse el pronóstico, por Cristo. Cómo noble procedistes; soy vuestro esclavo. . Don Juan, ya mi voluntad se rige por la vuestra. Aquesos pies llegaré a besar humilde. Vamor, porque se celebren los desposorios. . Publique la fama aquesta victoria. Ya ningún temor me aflije. Y Lisardo de sus hierros, que le perdonéis os pide.
