Texto digital de La profetisa Casandra y el leño de Meleagro
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La profetisa Casandra y el leño de Meleagro. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/profetisa-casandra-y-el-leno-de-meleagro-la.

LA PROFETISA CASANDRA Y EL LEÑO DE MELEAGRO
JORNADA PRIMERA
1. Al valle. 2. A la selva. 3 Al monte. Antes que el cerdoso Bruto se encubra, seguilde. Huid Villanos el fiero impulso de mi saña. , Huyan, pues es el temor hijo del hurto. Suspende hermosa deidad el acelerado curso, Cómo? cuando son mis plantas A de mis saetas trasunto. Suba a la esfera el sacro humo, que a la fauna Diosa le ofrece culto, luces, y hondas, aves, y brutos, víctima ofrezcan a la que supo del mayor blasón alcanzar el triunfo. Conseguí ser la primera que tu tosco humor purpúreo de Ramé. Segunda vez huyó el monstruo colmilludo de mis iras. Hy divina beldad! en vano te busco. . Dejad Villanos la presa. huid mi rigor sañudo. Huye Silvio. Autólico huye. . Huyan, porque vuelvan juntos, pues que por lana vinieron, como el refran lo dispuso. . Rinde el aliento. Fallece a mis iras. Pues quién pudo librarse de tus arpones, ya racional, o ya bruto. Hermosísima deidad, (que más piadosa te juzgo cuando irritada, que cuando más fugitiva te busco.) Ya que solo aquesta vez a tus alados coturnos reprimiste, porque use sus preminencias Mercurio. Pues mirándote en mi auxilio flechar el Arpón agudo, y pretendiendo saber quien eras, con veloz curso, Estrella errante anunciabas a mis dichas, triste influjo. Permíteme, pues, que logre en tiempo tan oportuno tus noticias: pues tus ojos retóricamente mudos, ya le han dado a mi razón de sus imperios anuncios. Habiendo cesado ya la causa que me condujo, desde Calidonia al Ida, fragoso, áspero, e inculto. Poco importará que sepas quien soy. Atento te escucho. Atalanta (de su Eneo hija) me nombro, que huyó de amor los falsos halagos, dada al venatorio estudio, si bien la triste amenaza de el Oráculo de Juno, forzando mi inclinación a hecho precepto del gusto. Pues intentando mi padre sujetarme al blando yugo de Imíneo, de la Diosa escuché este infausto anuncio. Tus tristes bodas serán de tu perdición asunto, logrando en tus ambiciones amor, ardides astutos. Huyendo (pues) la amenaza, los montes, y selvas surco, con plantas tan presurosas, que de un mis o modo triunfo de los brutos más ligeros cuando sigo, que cuando huyo, Supe que, o Eneo tu padre (Rey de Calidonia) expuso si valor para esta empresa signa de tu brazo augusto; porque indultases brioso se sus Pueblos mal seguros antas vidas como al fiero nonstruo, rendían tributo. Y animada de un esfuerzo, nacido del noble impulso de emprenderarduas empresas) de esta seguirquise el rumbo, tomando tan a mi cargo el empeño, que fue tuyo, que desde tú misma patria (vagando climas ocultos en seguimiento del monstruo aquí mi valor me trujo. Y pues que ya conseguiste tu intento, ahora procuro (en ese escondido Templo, desde donde tan confusos ecos salen, ofreciendo ha oído dulce susurro; pues tan en silencio ordena la Diosa su sacro culto, que logra que examinado sea apenas del discurso, cuando Piratas los vientos dan de sus ecos anuncios) rendida sacrificar, un casto, un corazón puro, a la Diosa más negada a varoniles concursos, que así intento, que mi afecto, sin retroceder su rumbo en suara. Suba a la esfera. Sacrifique. El sacro humo, Fervor. Que a la Fauna Diosa: Piadoso. Le ofrece culto. Y puro. Luces, y ondas. Cuando se postre. Aves, brutos. Le envidién. Víctima ofrezcan Oh imiten. A la que supo. Celo. Del mayor blasón. Tanjusto. Alcanzar el triunfo Mas (por sí con la armonía no me escuchaste) pronucio, que no te atiendo (hasta que siendo de la Diosa alumno) en su ara sacrifique fervor piadoso, qué puro, cuando se postre le envidien, o imiten celo tan justo. Aguarda deidad perfecta, que para más confusión, corres como exhalación, y anuncias como Cometa. Detén las plantas ligeras Dudas al oído ofrece el eco A usted le parece que anda persiguiendo fieras. Plejipo, primo. Que traza. - Perdí el bien, y encontré el yerro. Me tiene acaso por perro, que le he de traer por maza. Viste Meleagro acaso entre la verde espesura, una divina hermosura, que con presuroso paso, por no hajar a flores tantas, o solo por darme enojos, no quiere que sean despojos hoy las plantas de sus plantas. Cielos, qué es esto que escucho! . Ahora admiré su hermosura. Es esa una por ventura, que pregunta, y corre mucho, porque la puede esperar un Tigre, que es la señora tan cruel preguntadora, que a mí me apuró el hablar. Tú la viste? Yo la vi. y quedé a sus Luces ciego. qué es esto que a escuchar llego! . Si hablarán estos de mí. Su airosa belleza honesta fue la que al monstruo venció al paso que a mí me hirió. Si seré yo acaso esta. Pero en el valiente empeño tan distributiva anduvo, que de dos triunfos que tuvo me hace ser del uno dueño, mostrándose tan propicio mi hado, que quiere que atento añada a su vencimiento más culto mi sacrificio, cuando postrado merezca, dedicándola una fe, que dore el error de que víctima tan tosca ofrezca. Como entregado al olvido cuando a su voz me tuve no me habla? Porque te tuve por otra. Y tan malo ha sido; Mas busque a Paris, y Bato, que unos hombres han cogid a quien diestros de un perdir ganado, quitan el ato, que así será bien impida algún fracaso dañoso, no sea que Bato mi esposo me encuentre oveja perdida Mira que es indigno arroj querer con cieja opinión, que te acepte como don su despreciado despojo. Que será aceptado arguyo cuando a su deidad se ofrece pues la víctima enoblece solo el ser despojo suyo. Y así manda dividir del monstruo la testa horriblo del tosco cuello insensible, que al templo me quiero ir, donde a mi deidad sospecho que he de hallar, porque al po mirarla, empiece a encender el sacrificio en mi pecho: entre el cruel odio arda, que a aborrecerme le obliga, y yo mi intento consiga. Aquí Plejipo me aguarda. Que entre el amor, y los quiera mi estrella infelice, que el tiempo me haya faltado en que sin rencor suspire. Sin duda, que el veloz curso de aquella beldad sublime, siendo a mis ruegos instable, fue con Meleagro firme; y bien discurro, si admiro, que con dos distintos fines, en su favor diferentes especies de arpones vibre. Pero pues no solo el triunfo ique yo aspire consigue, pues opuesto a su valor, desde Calidonia vine por antiguos odios, que contra él mis sañas conciven) no ha de ser de mi pesar el curso siempre inflexible: Muera Meleagro, muera, porque logre. Un imposible intentas, si de mis uñas quieres ladrón desasirte. Qué voz esta? qué dudo? si amenace, o vaticinie. I, . Suéltale Bato. A tus pies perdón mi humildad te pide gallardo joven, pues ya mi delito conociste: y porque sepas mejor el triunfo que en mi consigues, sabe que Autólico soy, el robador más insigne, que a Mercurio su Maestro solo tributo le rinde; pues a mi arbitrio los robos, que ejecuto, se distinguen en tan diferentes formas que no hay quien los averigue, solo en este que restauras no he usado de mis ardides por alta causa, o por ser Apriamo a quien le hice: Y así en lugar del castigo que me compete, tepide mi humildad, que en tu servicio me permitas asistirte no robando más desde hoy. Justo es que tu celo estime, y que mi piadoso pecho te perdone por humilde, que aunque Pastor, mis acciones me ilustran de claro estirpe, puesto que los procederes las calidades distinguen, demanera que a los pechos, ya magnánimos, ya viles, las contrapuestas acciones les dan diferentes timbres. A estos Pastores mandar quiero, la Fiera retiren, y que al escondido Templo que en el vosque está, me guien. Nunca en perdonarle Paris mayor servicio me hiciste. No ves Enone adorada, que para mejor servirte dispone el amor, que yo tus obsequios adivine. De que le hayas perdonado, cierto que estoy por decirte, que he quedado muy contenta, sin irme, ni sin venirme. A vuestras plantas mis labios agradecimientos rinden. Pues yo solo no me guelgo, de que siendo tan terrible Paris, con un ladronazo hoy se muestre tan confite. Bato, mire como habla. Silvia, calle ella, y no mire, Pastores de las riveras del janto undoso, decidme por donde al sagrado Templo que en él, Ida, se dirige a las supremas deidades yo mis pasos encamine. Pues con esa pretensión ser Extranjero dijiste, será bien que tu peligro piadosamente te avise: pena de la vida tiene cualquier mortal, que registre sus umbrales, sin que el riesgo ni aún la inadvertencia evite. Qué escucho? o quiéran los Cie- que mi enemigo averigue, (los . al princio de sus dichas de su tragedia los fines, cuando inadvertidamente Meleagro el Templo pise. Solo fue curiosidad la mía, a causa de oírse lejanos ecos, que suaves los oídos aperciben, de sí de su sacra estancia nace su métrico origen. No te engañas, pues en él el sacro culto repiten, castas Ninfas a su Diosa, a cuyo obsequio se rinde también la bella Casandra, cuya hermosura corrige a la madre del amor, lo bello aún tiempo, y lo libre: de Príamo acompañada, su padre, y nuestro Rey mide estas campañas floridas, dando sus plantas sutiles nueva púrpura a las rosas, blasón casto a los jazmines: ahora la dejó en el Templo, y hacia este sitio dirige el Rey sus pasos, bien puede nuestro aplauso prevenirse. En premio, bella Zagala, de que mi riesgo me avises, será bien que a tu hermosura ese monstruo sacrifique, que con su rústico humor las fragrantes flores tiñe, huella su inmóvil cerviz, aunque pueda atribuirse a piedad, pues tu contacto hacer podrá que respire. Afectuoso pasajero, mal la víctima diriges a deidad, que en su holocaus solo un corazón admite. Aquí solo a las Zagalas por extraños se les rinden, afectos más monstruosos, que las fieras que tu sigues; y a veces en sus altares tan mal suelen recibirse, que es solo la víctima humo en la ara de un pecho firme. Digo, señor cazador, no fuera mejor venirse a ofrecer, en vez de un puerco silvestre, feroz, y horrible, si quiera media docena de domésticos perniles. Justo es que te cause enojo mi ofrecimiento, pues quise dar con un tosco tributo paga, a una acción tan sublim como evitar mi peligro, pero de un incomprensiblo intento, no temerarías intenciones imagines. Si imaginara intenciones de algún temerario origen, que mi cólera irritaran apenas, fuera posiblen que aún las deidades se vieran de mi fiero enojo libres. Fuera fácil, que ligeros esos vientos invisibles huyeran de mi coraje, que en los mares los Delfines anunciaron más tormentas, que las que mi pecho oprime, ni que en la tierra las fieras, formidables, y terribles, ostentaran más fiereza que la que en mi saña vive. Pues viento, mar, tierra, y fuego, vago, ardiente, instable, y firme, al terror de mi coraje, arde, brama, tiembla; y gime. Con razón admiraré tu valor, aunque colige mi pecho, no pase a más que al donaire de decirse. Cómo al estrago de hacerse a quien lo dude creible con el valor de este brazo. Mire que si la honda esgrime, a cien pasos, con un canto, da éncima de las narices. Qué haces Paris? Deja que una soberbia castigue. Donaire tiene el rapaz, Voy a soltar los mastines. Venga a dar nuevas glorias a estos pensiles; Priamo con su vista, Rey invencible, eglogas canten, por divertirle, aves, y fuentes, mimora rían, y trinen. Agradezca el Extranjero lo que mi cólera impide. Pues que las voces cesaron ya, tu relación prosigue. Pues has sabido quien soy, quiero, señor, descubrirte secretos, que entre mi madre Altea, y yo, ocultos viven, que Priamo haya causado . que del Templo me retire. Sin esta ocasión consigo . saberlos, seré felice. Sepa Plejipo, que su odio . mi inmortalidad persigue, Apenas la madre tierra, gratamente me recibe, cuando una docta Matrona me entregó a su superficie, (tributo, que apenas nacen, la consagran los Gentiles, dando a entender que por ella todo alienta, y todo vive) Vio mi madre, desde lecho, en que postrada se rinde, las tres fatales deidades, domesticas, y apacibles, que aplicando al fuego unleño. intentan contradecirse, al admirar que aún al fuego no apaguen, y que le haviven; pero cuando de las parcas no fue todo combustible? y así en la contrariedad que que muestran, su rigor dicen, pues prorrumpieron en voces horrorosas, y terribles, que mi aliento duraría el tiempo que en consumirse tardara el Leño, a quien ya voraces llamas extinguen: Pero mi madre piadosa, al ver que se ausentan, pide que su contrario elemento al ardiente Leño apliquen, haciendo, que lo que a él le sufoque, a mí me anime. Ocultole cuidadosa, de manera, que aún no dice tal secreto, ni aún al mismo, que es justo que participe de los del alma, supuesto que entrambos con una vive, haciendo que el tosco Leño en su propia estancia habite. Que aquí parentisis hagas, Gran señor, mi voz te pide, hasta que aqueste discurso vuelva a enlazarse, o a unirse. Hizo a los sagrados Dioses (que la tierra, y Cielo rigen) mi padre, un debido obsequio que su culto solemnice en un sacrificio, que rígido, o fragante explique, que no hay flor que no le adorne, sangre que no le salpique. En este (pues) culto, solo quiere el hado que se olvide el celoso Sacerdote de la deidad invencible, que Luna en su sacra esfera, Diana en venatorias lides, y Proserpina en el negro abismo triforme vive. Y irritada de que pueda a malicia atribuirse un error contra mi padre, venganza a los Cielos pide, corrida de que a ella sola víctima no se dedique. Y conmovidos de un ruego, que aún más que persuada obliga que de sus rigores use en sus Reino la permiten, con que produjo en las selvas un mostruo, que cuanto pise infeste, abenene, y postre, cuanto encuentre, y cuanto mi Esento no se miraba de sus ardientes márfiles el noble más valeroso, ni el rústico más humilde, el León más arrogante, el más orgulloso Tigre moria a su saña por solo la culpa de competirle: con que fue fuerza a los hombres, y fieras el prevenirse cotra él, siendo en fieras, y hon racionales los motines. Mi madre, pues (aquí puedes al parentisís que hice unir la razón) sabiendo que mi orgullo se apercibe para la empresa, que juzgo más fácil en lo difícil, porque animoso me arriesgue mas, en lo que más peligre, dando a entender que por ella dos veces mi aliento vive; animando mi valor, mi inmortalidad me dice, como si al que emprende un tr fuera menester decirle, que lo es, para emprenderle ha de serlo en conseguirle. imprendile, y animado e otros brazos que me siguen, elos montes de mi Patria estierro la fiera horrible; no contento, de suerte suestra saña la persigue, que empeñados nos arrastra tus amenos Paises, londe la bella Atalanta, que a mi ausilio se dirige ambién, divina hermosura quien los vientos envidien; pues en la veloz carrera tan ligera es, como firme, hoy de tan ardua facción consiguió el logro felice, mas tan equivocamente quiere el hado, que se vibren sus flechas, y mis arpones, que si quiero atribuirme el triunfo es, porque Diana contra mí solo se irrite. Este es, señor, mi suceso, y el mostruo es ese que mide vencido la verde selva envuelto en brutos Rubiés, pero no hay hados, fortunas que me ilustren, que me animen, me lisonjeen, me aplaudan, me ensalcen, me inmortalicen tanto, como las que logro favorables, y felices a tus plantas, donde puedo honrarme a un tiempo, y servirte. Alza noble Meleagro de la tierra, que te rinde en mi nombre vasallaje; y en muestra de que la riges desde este día, en mis brazos sus posesiones admite. Grande Monarca de Lidia, fértil Provincia, que ciñe tus sienes con los laureles que en ella eternos consigues. Digno morador de Troya, cuyas almenas compiten con el sacro Apolo, a quien deben su sagrado origen: Paris, Pastor de esta selvas, (y aún aborto, pues sus firmes bil rocas, en su educación, de crueles se desdicen, desde el día que a una fiera en sus brutos camarines debió cruel no deborarle, y compasiva Nutrirle) soy, que a tus plantas postrado procuro restituirte tus usurpados ganados, que juntos en mis rediles yacen libres de un Pirata, presos tanto, como libres. Ahora colgarte de un árbol manda, si Paris le dice que eres tú el ladrón. No hará. Pues yo estoy aquí que el chisme diré. Mira Bato, que te ha de pesar si lo dices. Contra Meleagro mi saña . nuevas venganzas fabrique. Suspendida mi atención dejas Pastor, cuando mide con el gusto de mirarte, el regocijo de oírte. Varias imaginaciones . a un mismo tiempo me afligen, cuando me acuerdo de aquel tierno joven infelice; quédese en aquestas selvas entregado a las terribles fieras; no se que al oír a este Pastor imagine. Premiar tu valor espero joven valeroso, sigue mis pasos, y manda que en tus selvas se publiquen los festejos funerales, que cadáraño se repiten en honra de la funesta desdichada muerte triste. de un hijo, que a mi Ciudad, y a mi anunció tristes fines. Bamos donde el Real precepto se ejecute Pues caminen, que yo me quedo aquí a ser metemuertos jabalíes. Ahora de ti he de vengarme. (te Pues nuestro aplauso repí Venga nuevas glorias a estos pe oí Prían sta, Rey inven eglogas canten por divertirle aves, y fuentes rían, y trinen. Oye, ya que a la merced de que no desbuche vive, a llevar el jabalí me ayude. Que me convides será razón si te ayudo. Si haré, de ese pie le tire: Su amenaza pagará al horror de mis ardides, conviértale en un orrendo dragón que le atemorice, e Hay santos Dioses, qué miro! contra mí el puerco revive, y por darme más horror de fiero Dragón se viste: Autólico de estas tienes? yo callaré como un Cisne. O tú, Deidad perfecta! O tú, casta hermosura! Sabiamente discreta. que peregrina es Austera clausu Te aplaude el Cielo. El suelo te examina, 1. Perfecta. 2. Casta. 1. Sabia. 2. Peregrina. El culto reverente. Él obsequio afectuoso. Tu aplauso solo intente. En sacrificio rigido, o pesa Admite afable. Y seate propicio. 1. Obsequio 2. Aplauso. 1. Culto. 2. Sacrificio. os dulces lazos, asprisiones n que prendes, y echizas corazones; ntejidos amarte acuerdos, amor olvidos. spended el dulce acento, es ignoro la ocasión n que una Deidad desluce explendor con su explendor. lando en los castos obsequios ustamente se vio, e oscurecieran las luces usando eclipses el Sol. tu Palas, a quien solo nozco por superior otivo en el retirado Ito de mi Religión! fiende tu causa, y todas id el torpe resplandor, te más que alumbra, deslumbra. , s S. Corra, huya, vuele veloz planta ligera, cruel ardor. Qué oculta violencia oprime on invisible prisión is plantas, haciendo que a raiz, lo que fue flor, atributo de peñasco si cruel desdén me dio, n vano el hado repite n mí la transformación: bien, pues, ejecuta aquí con los imperios de Dios tal violencia; quien se opone rémora a mis pasos? Yo, Casandra divina, cuya perfección añade a mis luces más ilustre ardor: yo soy elobjeto triste de tu cruel rigor. A sufrir las iras de tu fiero arpón, del Cielo desciende triste el corazón: pues no, si me amaras tú, falleciera yo. Y si resucito, oriental farol, es para volver a morir de amor: mas hoy te vengo a traer de la Esfera un Don. El de Profecia, el Supremo Dios Jove, te concede a mi petición: y dio su consentimiento la Suprema unión. De los Dioses Sacros, ante quien juró Jove, el juramento del estigio horror: que no te faltará nunca tal jurisdicción. A fin solamente que de un fino amor anuncies firmezas en su duración: si un Dios aspirar merece a tanto blasón. Confusa tu voz me deja, pues es fuerza que mi voz adorne la repugnancia con viso de estimación; justo es, que de los Supremos Dioses, admita el favor; pero al conseguirle tú, peligra mi pundonor. Cuando el supremo concurso de los Dioses te ilustró con el Don de Profecia, precisa la aceptación, hizo en ti, pues ilustrarte no arguye ningún baldón. De suerte, que el aceptarle es preciso. Sí. Pues no será justo que parezca el soborno pretensión; y sabe, que si a las iras de mi desdén falleció tu más leve pensamiento, tu más firme inclinación, de oymás. Qué dices? De el pecho. Cierta es mi dicha. El rencor. Prosigue. Ostente. Piadoso más clemencia. Más rigor, porque es vil pretexto, y es temeraria sinrazón para lograr la deshonra, sobornar con el honor. Y si el Cielo me concede este profetico Don, como de el Cielo le admito, pero como tuyo no; Porque en vano te acreditas firme en mi anticipación, cuando de un Dios el intento jamás se profetizó, pues dan esta preeminencia con aquesta propensión. Y así aceptando contenta este supremo favor, y castigando cruel tu interesada intención viviré, si hasta aquí libre de la ira del ciego Dios, haciendo de sus prisiones a mi libertad prisión, repitiendo con las Ninfas, que aquí vuelven, del valor de Príamo acompañadas. , . Corra, huya, vuele ve la planta ligera, el cruel ardor. Aguarda, no esquiva imites aquel laurel vencedor, imita a Clicie, porque la siga esta vez el Sol. Mas ya que de mi alto sen se burla tu presunción, y solo soy inmortal, para serlo mi dolor, ejecute la vengazza de tu ingrata sinrazón, que aunque el don de un Dios Supr jamás se retrocedió, yo introduciré en los pechos incrédulo rencor ntra tus ciertos anuncios, no haya mortal, que no uche su realidad si crédito de ficción, n que ninguno te crea nque lo desee yo. ahora eclipsadas mis luces stase el viento de horror, ira que la oscuridad, que pudo el resplandor eslumbrar tantas bellezas, gre enigual confusión umbrar las ceguedades su contraposición Acudid todos al Templo, guidme todos. La voz e Priamo es esa, ya introduce mi furor. Todas al Templo acudid. O permita el ciego Dios, pues sin ser visto en el Templo entré, que logre mi amor ser a la hermosa Atalanta. Y castigad la nuición del sacrílego, que rieve pisa sus umbrales hoy: por cuya causa enojado el Cielo, todo es horror. l . La primera que su estancia examine seré yo; pero qué miro? Divina belleza, a quien te rindió el alma por sacrificio en su firme adoración, No añada más circunstancias al crimen tu ciega voz, aumentando tus razones al castigo más razón. Entrad todas. Entrad todos, pues os privilegia hoy para hollar estos umbrales la presente precisión. Aquí el sacrílego está. Aquí está el fiero agresor. Dioses, qué miro! Qué veo! Tú eres el infeliz? No es es el infeliz, aunque lo parece; pues un Dios Supremo es el que en el Templo causa tal perturbación Aunque sé que esto es verdad, . no sé que fuerza interior me mueve a que no la crea. Aunque libertarle hoy A Meleagro pudiera, no sé qué oculta razón hace que a mi hija no crea lo que nos dice su voz. Ya comprobado el delito tiene con su turbación. Qué delito, que no es él el que le cometió. No te creemos. Villanos, qué es lo que decís? Que yo soy Ca como Atalanta lo vio. Pues su delito confiesa: prendeldle. Fiero rigor! Esta es venganza de Apolo, pues sin duda se vengó de mí, con que no me crean. Vengareme. Sin mí voy. De la rigurosa muerte que a mi hermano Tojodió; Primo, tu desdicha siento. No temo ningun baldón mientras al Leño apagado no consuma cruel ardor. Bien dices, yo iré por él. soy el que he entrado en el Templo, mientras que tú en el rigor de las prisiones padeces. Conducilde a la prisión de Palacio. Qué pesar! Qué insulto! e Qué confusión! e Qué ira! qué pena! qué qué violencia! qué rencor! es el que encierra mi pecho al escuchar el baldón de que mi verdad creída no sea, bien se vengó tu saña irritado Apolo; pero no importa que un Dios porque yo sea constante blasone de vengador.
JORNADA SEGUNDA
segunda jornada SEGUNDAI 4. Vístase el suelo. De Cielo. Sean las flores. Candores. 4. Y los resplandores que lucen en ellas. (tes Estrellas Serán en el Cielo fragran- brillando en la tierra la luz en las flo- Y Venus sea (res. quien vea su premio ufana. Más vana; ya Palas engaña. A Juno se ofrezca. (rezca 3. Dichosa haga Paris ala que me la esperide rica, discorde manzana. Mercurio avisa a Paris con acentos acordes, que a su judicatura nos envía el concurso de los Dioses Dile que Palas viene a que beldad la nombre, y a vengar por Diana, de Atalanta, y Meleagro los errores. Avísale que Venus viene sola a que logre su arbitrio afirmar, cuanto. de ella repiten de la fama el bronze. . A que efecto las campañas, vestidas de resplandores, aumentando están del Sol el resplandeciente orden. Digo yo que será a efecto de disculpar los errores con que ayer fue noche el día, siendo hoy de día la noche. Paris mi voz escucha. Quién pronuncia mi nombr Eso tiene el muchacho, que en el tono que hablan él responde Mercurio, Embajador de los sagrados Dioses, que a Palas, Juno, y Venus, aquí conduce del pelio monte, a donde vengativa la deidad más discorde de Tetis, y Peleo las vodas perturbó con sedición envidiosa de que a su deidad desdoren los Dioses, que la excluyen del vanquete que explendido dispor y para que su enojo mejor su intento logre, del huerto de las cuatro esperides, horribles, y feroces sobre las sacras mesas esta manzana pone, en quien la astucia grava en oro, la discordia en sus renglor para la más hermosa dicen que se disponen, seguras las rencillas de afectos propios que se reconoce Y así a tu arbitrio quiere el soberano Jove, que entre las tres deidades la que merece el justo premionombr 3. . A grande riesgo, Paris, te expones, si juzgándote humilde no obrares noble. ̱. . Singulares hermosuras, y deidades superiores, en quien concurren iguales, Imperios, y perfecciones, cuando un Pastor que se reconoce, humilde, ha logrado tan altos blasones, como puedo merecer arvitrar entre tan nobles hermosuras, a quien no hay arvitrio que no se postre, cuando un Pastor, Permitidme, pues, que omita una empresa en que conoce mi pecho ser imposible ejecutar ecepciones. 3. En vano reúsas el sacro orden, en que son inviolables las precisiones. Dueño serás de cuanto avaro el centro esconde, si en mi favor se muestra tu justicia desnuda de pasiones. Haz lo que Juno dice, que siendo yo tu Norte. segundo Prometeo, haré que a Febo usurpes los fulgores. Si tu justicia, Paris, no usas con trato doble, de la mayor belleza haré que adquieras lícitos favores. 3. Justo se muestre tu pecho dócil, para que el justo premio mi mano logre. . ̱. Aquí del refran se pasa hoy su ambiciosa codicia, pues piden las tres justicia, igualmente por su casa. Supuesto que a mis preceptos rendiros Diosas queréis, será bienque os desnudéis de vuestros propios afectos: porque los mudos conceptos cuando al pincel se dediquen, y este caso signifiquen, si os dibujaren desnudas, borrando profanas dudas, sola esta intención expliquen. Opulencias me promete (Juno) tu sacra hermosura, mas si ella el premio asegura, del premio, premio no acepte; a ti sola te compete este discorde tesoro, pues pretende tu decoro, cuando riquezas franquea, dar a entender, que desea el premio solo, y no el oro. Ciencias, Palas soberana, ofrecistes infundirme, y hará mal en no rendirme a ellas, mi ambición ufana, tu deidad el premio gana, ceda al saber, la opulencia, y pues en mi inteligencia es ladigna tu constancia, no incurra en una ignorancia quien premio espera de ciencia! Mas de ti, belleza suma, admita el suave ruego, nieta del cielo, del fuego madre, y hija de la espuma, digna sola te presuma del oro que el centro cría, ya Juno, en vano porfía, Palas, su intento recate, Da si tu amor me das que abate riqueza, y sabiduria. Tú, justicia me pediste, tú, justicia en mí buscaste, y tú, justicia en mi hallaste; que en obrarla en ti consiste; cese pues el ceño triste, no me atribuya a malicia, obrar sin común codicia, que pues pidió cada una justicia, haciéndola en una a las tres hice justicia. Oh qué mal, Paris, disculpan tus sofísticas razones de tu pecho cauteloso intereses interiores; y así aquí, mi sentimiento explique, sin que lo acorde de mis voces, suavice lo irritado de mis voces, pues tan cruel ojeriza, es justo que ya te cobre, que en mi pecho se eternicen sus odiosas duraciones. . Oye, aguarda, escucha, espera Paris, su fuga no estorbes, que con mujer enojada no valen buenas razones. En vano la enoja a Juno el que yo este premio logre. Y en vano añadir pretendes a tu pecho presfciones, que mal encubro mi saña, mas yo me quedaré, donde de mi feudataria Diosa vengue los necios baldones en Meleagro, y en Apolo, que aunque Parisno me enoje (pues juicios de las bellezas los juzgan inclinaciones) y añade ira, a otra ira, y rencor, a otros rencores. Mucho me espanto, que Pala no metiese el pleito a voces armando algún pelotero, y que mudando su nombre, las palas volviera en palos. En vano tus persuasiones, Venus divina, ser quieren rémora de mis temores. Paris, nada te asuste, te entristezca, te espante, ni te asombre si a Venus tienes, que a tu auxilio atenta, te ofrece gustos, premios, y favores. De la espartana mortal hermosura, (a quien se humillan las más superiores, que hace felices, con solo que escuchen, hiperbolizadas las comparaciones, prenda robada del noble Teseo, en años tan tiernos, que evitan que logre violar el sagrado de tanta pureza, que Castor, y Polux, restauran conformes. Elena en efecto, beldad peregrina, tuya ha de ser, aunque el hado lo estorbe, y aunque en tu ofensa valientes se alisten juramentados ilustres varones, Que aunque una fiera te dio el alimento entre el inculto verdor de este monte, púrpura regia tus venas encierran de quien adquieres augustos honores. Y aunque hay deidad, que a mi voz le limita, que ahora te diga tus progenitores, para decirte quien eres, espero más oportunas otras ocasiones. Y yo agradecido, que Autólico premies, y su delito piadoso perdones en mar, y tierra, puntuales te ofrezco, brutos que nadan, y naves que corren; y hoy en el premio que a Venus le diste, sé que aprobaste el intento de Jove, no hay porque temas divinos enojos, pues en tu auxilio diremos conformes. , . París, nada te asuste. te entristezca, te espante, ni te asombre si a Venus tienes, que a tu auxilio atenta, te ofrece gustos, premios, y favores, Hh paris, no me dirás que has ganado en este choque en que tanto ruido ha habido: En que te suspendes hombre? cuando cada día vemos volar estos pajarotes? dime, pues, lo que has ganado; no lo dirás. . Confusiones que mi discurso atormenten. Allí está Paris Enone, De la más bella hermosura dueño he de ser. . Qué es lo que oyen mis celos. . Yo he de olvidar a Enone. . Fieros rigores! Cuando olvidada Enone, y su belleza, Paris, vivir pudieres, ese río atrás volverá el curso con presteza. . Janto, vuélvete atrás, volved con brío hondas, pues que de Paris la tibieza olvida a Enone con cruel desvío. Miente el acento que me da desvelos. (los. No mentirá el influjo de los Cie- Qué Estrella podrá influirme tan crueles constelaciones, que del lienzo de mi pecho tu divina beldad borren; pues tu temes? Desimule de mi pecho las pasiones. Bato, no me dices nada? No estoy ahora para flores, que quien ha sido mirón de un pleito, que los señores Dioses enviaron a Paris; está muy diferente. Pones duda en mi fe, que inmutable mas que esos soberbios montes es. Solo temo el influjo de tus hados. Todo el Bosque he corrido en buestra busca Seas bienvenido. Oyes, mucho te alegras de verle? No toca eso a los mirones. De dónde Autólico vienes? Vengo, Paris, de la Corte, en ella los funerales juegos, Priamo, dispone, donde diz que han de admirar mil lúgubres diversiones cuantos los vieren, porque a un delincuente, feroces fieras han de combatir, hasta que su vida postren; este dicen que es Meleagro, que yace en duras prisiones, por el crimen que en el Templo cometió, y ha echado el golpe en él, su Diosa de suerte, que nadie la ve, ni la oye. Deífovo, de Priamo hijo, que ahora ha llegado de nobles conquistas es (Icorebo gallardo, y ilustre joven, que desde lidia su Patria viene a las sonoras voces de la fama a pretender de Casandra los favores) quien mantiene los funestos tristes plausibles errores. Mas la mayor novedad que traigo es, que con baldones todo el Pueblo, de Casandra los presagios falsos oye; pues el Profético Don adquirido de los Dioses dicen que tiene, mas todos de tal suerte reconocen sus profecias, que aunque suceder suelen, conforme a su Oráculo, ninguno las cree por más que las toque. También la bella Atalanta dicen que está en las mansiones de Palacio, en compañía de Casandra hermosa, donde tiene poblados de Estatuas terreros, y corredores. Si pretendes saber más, a otro Paris que te informe, que el hilo de estos sucesos aquí mi industria recoge, porque no me eche la culpa de que duda el que no oye. Vámonos Enone a Troya, pues, Priamo, en estos bosques mandó publicar que fueran los juegos los Pastores le las riberas del lanto. Vamos, pues. Qué me respondes? Que ya tu dictamen sigo. . Silva, quédate en el Bosque. ̱. Quiera el Cielo que mis altos vensamientos hoy se logren; ven Bato. Ya yo te sigo; quí mi industria me esconde pará averiguar mis celos Mi Silviaquerida goce ste rato de tus brazos. A tu gusto estoy conforme, lato se escondió en la selva. ̱. Miren que par de pichones. No importa, a este lado ven- Qué aguarda mi furia dócil? Conmigo ven. t. Vive Baco, que se la lleva: traidores iguardad, que no hay licencia para que ninguno robe en fiesta donde entra Paris: que haces viejo el paso; oyes, seguirele? l - t. Pues tras mí viene la presa transforme; en viéndote libre vuelve a buscarme. Suelta torpe? adrón, a mi Silvia ̱. Bato y la tienes a tu orden. . Infame, toma. Villano, ruin, infame, picarote, en una mujer de tanta edad tú la mano pones; te he de arrancar las orejas, y pelarte los vigotes. . Este Autólico no sabe si no introducir Dragones, solo en el gruñir, que es esta mi mujer se reconoce. . (nes Porque, tirano amor, cruel dispo añadir más prisiones a mis prisio- pues que Priamo impío (nes, en esta me sujeta el albedrío, que para pena tanta me dejan los desdenes de Atalanta; ni aún a Plejipo debo, que piadoso me asista, en este sitio pavoroso, a las luces negado, bien el antiguo odio declarado en mi infelice suerte, (muerte; de que a su hermano Tojo diese si bien con causa justa; o duro leño! de mi precisa vida, mudo dueño, si yo para abrasarte, pudiera mis suspiros enviarte, naciendo en pena tan esquiva, y rara, que tu ardieras, y yo no suspirara; s. 1. . Siempre de amor se queja. (ja. 2. . De amor su triste pena no se alé Mas que dulce concento aquí resueña, si pirata el viento, porque sonoro arrulla; enamorado le habrá en esta mansión aprisionado. (noro, Franquee esta prisión canto so- si otra rompió copiosa lluviade oro; pero mi intento adorne, canto que adverma, no oro que soborne. Paraqué, o métrico acento usas tan sonoro echizo, que a él me suspendiera, aunque restaurara mis sentidos. . 1. . Vive, Baco, que me duermo. 2. . Vive, Jove, que me rindo. al sueño. 1. Pues adormece, aqueste canto es divino. Duerme noble Meleagro, mas de suerte, que advertido te represente la idea cuanto yo te significo. Por mi padeciendo estás oprobios de mi delito, cuyo sentimiento trae a Apolo tan deslucido. Cómo, si yo violé el Templo con mi amoroso designio, oscurecerme pretendes un crimen tan bien nacido? Tu ignorante de tu riesgo ibas, y yo, no del mío, con que ofendí los respectos del sagrado, y el peligro. Tú como deidad obraste, yo mortal he delinquido, y siempre fue lo inferior consecuencia del delito. Deja, deja la prisión, pues soñoliento este sitio, los bostezos de sus puertas te franquean el camino. 3. Meleagro. Qué ilusión! con imperioso dominio, me persuade como halago, me violenta como echizo. De Casandra, y Atalanta . son las dos voces que he oído; más Casandra ignore, que pisa Atalanta este sitio, y yo, pues no hay profecia en contra de lo divino. Cómo entregada al silencio ayudando mi designio, Yace la oscura prisión en los bracos del olvido, dar al noble Meleagro la libertad determino. De que suprema deidad . (al incomprensible arbitrio en quien la alta profecia nunca antepone su juicio) se franquea esta prisión, ayudando mis motivos; pero prosiga mi intento. Pero mi intento prosigo, Meleagro. Quién me llama? Piedad noble. Afecto pío. Que tú libertad procura. Qué solicita tu alivio? Eres el divino Apolo que ahora entre sueños he vise No. No me respondes? Vella, Casandra. ̱. Me has conocido? ̱. Pues quién si no tu pudiera pertarme el albedrío, Atalanta soy. Qué escucho! Y si mi nombre te digo, ; porque en obedecerme ote suspendas remiso. Pues por mí estás padeciendo e estas prisiones lo impío pagando un delito, que lo Apolo ha cometido.) l o, ̱ Sigue mis pasos. Detente. Bello asombro. Suabe echizo, ve fuerza es seguirte, pues res mí dulce atractivo. Que sin guiarme tu mano omo acortare el camino e mis dichas. Sea Norte, i conctato cristalino ve al feliz puerto me guíe. Sigue mi voz. Ya la sigo. Cruel sentencia te aguarda y en el agonal circo. Mira que has de ser despojo y de un sangriento vestiglo, Oh pese a mi favorable eno, pues hace propicio recisión en mi valor os resguardos del peligro! has no por eso ha de huirle ni esfuerzo nunca vencido, que si dejo la prisión es, porque me dan permiso para ello los sacros Dioses, pues en fantásticos visos Apolo me aconsejaba lo que Atalanta me ha dicho. Ven, pues. Y no este favor juzgues de mi pecho indigno; que no borra una piedad noble, el pundonor esquivo. Ya Atalanta, y Meleagro . se ausentaron. No indeciso te detengas. No tan presto me conduzcas al camino en que tu mano me deje mas que seguro perdido. Es bienque un mortal padezca por lo que un inmortal hizo? Y es bien que un Dios Soberano de ti merezca el desvío? Pues tú sabes la pasión cruel de Apolo? Como el mismo. Y sabes tú si es venganza de sus rencores indignos, que nadie crédito dé a mis ciertos vaticinios? Sé que si tú le creyeras fueran de todos creídos. Qué he de creer? Que te adora. Quién lo afirma? Yo lo afirmo. De ti no lo creo. Pues él mismo no te lo ha dicho? Cuándo? Cuando yo en el Templo entré amante, y atrevido. Ya sé que por Atalanta entraste tú. En vano finjo, por ti fue solo. Qué dices? Disculpado mi delito, mas de que le cometiese tú también la causa has sido. Cómo? Cómo yo soy quien. Prosigue. De horror vestido por ti arrastro tristes lutos, si por climen pellico. Qué escucho? Traición, traición. 1. . Quién causara tanto ruido? 2. . Iré a ver que estruendo es este. . Ya tómara por partido adivinar tus traiciones solo, y no otros baticinios. Por eso esa preminencia a tu profecia limito, y antes que nadie se acerque a este pavoroso sitio ha de lograr la violencia lo que no pudo el cariño. Dioses, amparadme! Ya a tu favorme dedico Casandra. Esta es la primera felicidad que consigo. Vete. No huyas ingrata, que será rigor impío que una vez no te suspenda mas que mi poder, tu arbitrio. Ya te obedezco. Dichoso yo. Por lo que no adivino conjeturo que es deidad quien solicita mi alivio. . El fiero agresor de la prisión. De mi altivo rencor, y el de Diana, no se librara fugitivo. Dónde estás bella Casandra? Cercad puertas, y cam Soldados, ved que es en la diligencia del sitio obsacro de la prisión, el agresor no ha salido; id a la prisión, que en ella le hallaréis. Cielos, qué he oído! Como aquí no me conoco Apolo; pero es preciso que quepa ignorancia en quí tanta porfía ha cabido. Entrad todos. Mas qué veo! Cielos, qué es esto que mí! Mirad si os miente mí vo mirad si mis vaticinios son falsos, este es el fiero eñala agresor, atroz, impío, que el casto Templo violó. Qué dices? todos nos vin que fue el agresor Meleagro pero como aquí has venido o tú, que a falsos anuncios nos das aparentes visos! Como soy el que Casandr ce, siendo quien altivo pertad a Meleagro dado. Cielos, qué he oído! . ero que temo, si ya Leño traigo conmigo, cual no abrasé, por no trecer tan vengativo, le a Meleagro le evitase ignominía del suplicio. Quién eres? Un Extranjero mante, que solo aspiro premio de padecer, ve es ya lo que solicito, ves no ignoro, que por ley este Reino me es preciso ve yo la pena padezca el que liberté. Un Divino llos (a quien lo inmortal sirve e máscara a sus delitos) ve riesgo padecer puede i temer? Tu desvarío creditan tus palabras i es deidad, porque tu esquivo ictamen le acusa reo; de la pena es indigno? Sin duda que lo fingió, Gran Señor, por divertirnos, cuando a Meleagro todos juisimos seguir. Has dicho bien, y para convencerte ya que en el agonal circo nlos aguardan) de las leyes e han de cumplir los precisos decretos, puesto que es fuerza que ya que no el fugitivo agresor muera) tú seas quien padezca su castigo: id a avisar que se empiece el funeral ejercicio mientras a él nos acercamos. . Declararme es ya preciso, . Gran Señor, darte pretendo modo, con que compasivo, y cruel, a Meleagro castigues, y más benigno de este bizarro Extranjero borres el noble designio. De qué suerte? Ya te acuerdas que en aquel frondoso sitio del Ida, de sus sucesos Meleagro relación te hizo, descubriéndote que vive de un Leño al rústico arbitrio, Yo que lo supe, y que soy su más cruel enemigo, (por causas que acá en mi pecho bien oculto, y mal reprimo, aunque diré, que la muerte dio aleve a un hermano mío, que en fe del guardado Leño ejecutaba delitos.) En un ligero Bajel sulqué los helados vidrios, donde en breve, a Calidonia llego, y para que mi altivo rencor consiga su intento, nobles, parciales, y amigos convoco, y al Real Palacio boraces llamas aplico, hacia donde estaba el Leño, que era un pequeño retiro, a quien espumoso el mar combate a penachos rizos, con intento de que en él se abrase el Leño escondido; cuando desde mi Bajel prorrumpir oigo a un gemido; ya que yo muera, no sea este incendio vengativo, (que la ojeriza de Diana ha sin duda introducido por los antiguos rencores de un solemne sacrificio, en que injurió el Sacerdote su deidad con un olvido de una ausente vida estrago, parca de un amado hijo; y así reciba el cristal este apagado prodigio, porque le dé contra el fuego tanto golfo, fiel auxilio; pero fue vano el intento, pues a caer el Leño vino en mi Bajel, que amarrado estaba a aquel edificio. Nadie extrañe de este caso l te. el suceso prevenidos, que no hubiera admiraciones si no se vieran prodigios; y sin duda hubo deidad que ayudase mi disignio, porque en sus delitos sea lo que resguardó castigo. Y así mira, Gran Señor, que determinas, pues quiso el Cielo (porque se evite de este joven el peligro que tu venganza, y mi saña se ejecute a un tiempo mismo. Viva Paris. . Paris viva. Sea el fuego mi sacrificio, Ya han empezado los juegos. Pues no es tiempo que remisos nos detegamos, y así de una vez me determino, a no apurar más quien seas; llevadle al funesto sitio, y en cuanto a tu arbitrio, ahora Extranjero solicito, (aunque crédito no doy. a tu rencoroso aviso, pues que no abrasaste el Leño) que se ejecute tu arbitrio pues está en Troya Meleagro, Tú verás si son fingidos mis rencores. Mas deespacio. que me informes solicito. Deífobo viva, que a Fla en la carrera ha vencido. Viva Paris, que al luna bruto venció sin peligro. Vamos, pues. Así por ti mis altiveces humilllo; ingrata. Y así por ti, tirano Dios vengativo, mis verdades se baldonan. Apolo, ya que atrevido mi culto violastes, no blasone tu ser divino de porfiado. De suerte que tú a vengarte has venido. No os detengáis, y una ban cubra el rostro, al que el destino se entrega infeliz, porque del vulgo no conocido ocasión algún motín. Cuando mis lucientes visos tal eclipse padecieron, mas si es de amor mi delito, que extraño las ceguedades si en ellas mis dichas miro. Arda la voraz hoguera, flamante ardor activo, onde el que sacrifica de ser el sacrificio. l. Qué aguardáis? Ya te obedecen os. Y ya yo te sigo. Puesto que ya se repite. De mi pecho vengativo. 4. Arda lavoraz hoguera. Al fuego de mis suspiros. Quiera amor que dé señales. 4. Del flamante ardor activo. Con que al peligro me entrego. O si viera a mi enemigo! 4. Adonde el que sacrifica. Entre llamas extinguido. Dioses, sacadme piadosos tan ciegos laverintos. vosotros dedicado 4. Ah de ser el sacrificio. . Lidie paris con Deífobo. Yo lo acepto. Y yo lo pido: oca al arma. Al arma toca. Ahora entro yo, ea hijos. Raro valor. Cruel esfuerzo. Viva Paris que ha vencido. Rabio de enojo. Quien quiere quemarse, señores míos. 4. Arda la voraz hoguera. Suspende el sonoro estilo, y del velico rumor, cesen los tristes gemidos, (suspendiéndose la lucha también) porque dividido en trozos, el delincuente sea, del fiero vestiglo. Quién será el que ha padecer biene mi crimen, divinos Cielos. Sin duda a Meleagro, . segunda vez al destino le entregó su inadvertencia, puesto que apenas salimos de la prisión, le deje, y él en su fuga remiso, en el pesar de mi ausencia temía el mayor peligro, El Leño de Meleagro arroje al fuego encendido el que desde Calidonia le trujo. Qué es lo que oído! Mas quién eres tú, que el rostro ocultas. Quién ha venido de Calidonsa también (irritado, la voz finjo) a decirte, como es cierto, que es aquelle Leño el mismo que de Melagro encierra, el hado infausto, o venigno. de la muerte de su hermano Tojo, se venga Plejipo esta vez, mas en mi sana ha de encontrar el castigo. Descubre el rostro. Primero intento ser el Ministro que al vivo incendio le arroje: Suelta. Sabré yo impedirlo. Malógrose mi deseo, . con este asombro no visto, de los mortales, pues creen que arde el Leño, mas mi altivo enojo nuevas venganzas trace, con cuyo designio, para lograrlos mejor a mi Templo me retiro. . Descúbrete pues. Yo soy Qué es esto Cielos! qué miro! Una estatua soy de hielo. Lidia villano conmigo, haber si pueden tus iras competir con mis destinos. Conmigo ha de lidiar pues un cierto rencor contigo, quiero ahora vengar, en parte donde nadie ha de impedirlo, que quien venció ya a Deífobo, no teme a nadie. Entre vivos volcanes de envidia rabio: como a un Pastor atrevido no doy la muerte? . Detente Repara que inadvertido a un hermano nuestro intenta quitar la vida. Qué has dicho? Que Paris es el Infante, que a mercedes del destino, a Arquelao le entregaste por evitar tus peligros, a que las fieras le diesen triste tumba, o rudo abrigo. Que me obliga a no creeí cuando en la idea averiguo tantas señas de verdades: Qué es esto? Falsos avisos. Nadie te cree, a la lucha. Llega a mis brazos Plejip Ya yo aguardo tu arrogane Tú probarás mi castigo, Suelta, suelta el cruel lazo, que el corazón oprimido, de suerte tienes, que exala su vigor por los sentidos: Yo muero. No es nada, y cómo le aprieta. Paga el delito entre mis brazos de ser a tu sangre fementido. Viva, viva, Meleagro, Y esta hazaña su delito borre, pues ha dado muerte a quien engañarte quiso, pues ya se apagó la hoguera, y está Meleagro vivo. Retirad ese Extranjero Ya de mi intento desisto, ves el Leño en mi poder guro a Meleagro miro.) Quién será joven a quien . ata fineza he debido. Mas yo he de luchar con Paris or si su arrogancia humillo, de el obedecer a Venus; . esta manera consigo. Ea, de que te suspendes. Digo que acepto el partido. A la lucha. Ya se cansa estar ocioso mi brío. No basta ofenderme Apolo, no a mi hermano. Qué he visto? yo de ayudar a mi amo, que tiene traza este lindo le acabar con él, según u fisonomia miro: señor, yo te ayudo. Quita illano. Yo nunca quito. Logre Paris su hado, y quede el vencedor indeciso, así el mandato obedezco de Venus. Ay amo mío. Qué asombro! Qué maravilla! Qué portento! Qué prodigio! Cielos, el divino Apolo . es a quien debo mi alivio, pues con este asombro, aquel auxiliar sueño averiguo, y el Leño del cruelardor, sin duda reservó él mismo. Mirad si de mis verdades son falsos los vaticinios: mirad si es Apolo el que colocado en su epicielo yace en la sagrada esfera, y si otro que tu hijo no fuera, lograra verse entre Planetas, y signos iluminado. Perdí a Paris, pues veo cumplido de Venus el amoroso prometimiento que le hizo. Absorto quedo. Suspenso callo. Muda no respiro. . Pardiez que mi Bato al Cielo se fue como un pagajarito. Cesen los juegos, y vamos averiguar los motivos, (con que hoy tantos portentos usan los Dioses divinos) al Templo de Palas, donde hallar intento mi alivio. Nadie os dice más verdades que yo. Envano es persuadirnos. Absorto de confusiones soy un ciego laverinto. . Cómo de Casandra logre p el premio que solicito, y crea ella mis finezas, mas que no crean sus juicios. Ay de ti Troya! pues ya. Ay de mi Cielos! pues miro. Se acerda tu fatal ruina. Sin esperanza mi alivio. Pero llore. Pero sienta. El descrodito. El desvío. De mis ciertas profecías. De un amante fementido.
JORNADA TERCERA
terCERA JORNADA s Cielos, piedad! Con métricos acentos suavice la armonía sus lamentos. Cielos, piedad! Con ecos más veloces. confundan a sus ruegos vuestras voces. Cielos, piedad! Padezcan, sufran, sientan, los que a los hados violentar intentan. No. . . Padezcan. Flutuen desdichados. Sufran. Los que obedecen a los hados. Sientan, flutuen. sufran, y padezcan, para que así a los hados obedezcan. Ya ha perdido con torpe desvarío, el indice de piedra; el norte frío, Ya en riesgo tan severo, el gobernarle pierde el timonero. Para aliviar su pena, advertildes su nautica faena. Para más confusiones, y tormentos, confundan vuestras voces sus lamentos. A babor. . . A estribor. Amaina, aferra. Iza, al vaupres. Al puerto. . . Al golfo. A tierra. Parece que al deseo dichas concede el alterado Egeo, pues sosegando su furioso estilo, la boca nos descubre ya del Nilo, donde pisemos, entre tantas penas, del canavico Puerto las arenas. Llévenme, pues, al Puerto, donde tierra me den, pues estoy muerto. Que así Venus su torpe intento logre. Juno sus iras rígidas malogre. Ya se aplacó la inquieta espuma cana al ruego de su hija soberana; pues es Venus, sin duda, quien las borrascas en vonanzas muda, cuya dulce armonía, el eco a nuestro oído conducia. No es tu discurso incierto. Ya el Puerto se descubre. Al Puerto. Al Puerto. Cómo Venus a mi intento te opones, pudiendo más, que en mí un odioso rencor, sola en ti una vanidad. No es esto oponerme a ti, que un alto ser inmortal, no ha menester el soborno para usar de la piedad. Si así agradecer intentas el dorado premio, ya no llegaste ha merecer lo que has venido a comprar. Yo a Parisno aconsejé que robase a Elena. No hay diferencia, entre el mover Venus, y el aconsejar. Yo la más bella mujer e ofrecí, viola, y lograr ondo el ardor que añadió en él la dificultad. l. Pues yo he de ofender. Pues yo he de amparar. En tierra. En fuego. En viento. En mar. l. Aunque el viento baje la profundidad. ̱. Aunque el mar apague helado el volcán, pues no puede menos. Pues no puede más. ̱. Un agradecer. Un fiero vengar. Obligar mi pecho. ̱. Mi saña obligar. ̱. Y ay de aquel que sus hados llegue a despreciar. (Ya hermosísimo prodigio que te supo respetar el destino en las espumas por segunda hija del mar) cobrate de la fatiga de tanto nautico afán; no en los piélagos te dejes (para enriquecerlos más) el nácar de tus mejillas, de tus labios el coral. Ay infelice de mí! que mal puedo disculpar un error, si no le dora la precisa voluntad con que el hado me violenta a su infalible crueldad, que a pesar de mi decoro yo misma he de ejecutar. Si el influjo de mi Estrella quiere, que atento, y galán (Paris ) llegues a mi Corte a tiempo, que ausente está mi esposo en Creta (ay de mí) llegándote a declarar conmigo, de que tu pecho encierra púrpura Real, (y que en mi propio Palacio te hóspede, porque era ya preciso, tal hospedaje a tu noble sangre dar.) Qué culpa tiene un decoro, (que hecho roca racional los embates resistió de un continuo porfiar) de que sea fuerza que llegue el hado a precisar, que su influjo se ejecute sin distinguir calidad, y que salga vencedor de lo noble lo fatal. Y qué culpa tengo yo (de que me llegue agarrar lleyándome por los aires un alambre; y alacran) para que contigtu . me traigas solo a pasar en el agua mi enemiga aquesta calamidad, diño y otros que diré, supuesto que no nos quiso dejar aquel volador venzejo, hasta que con Venus da, a la cualte entrega, como doncellita por casar, y alcabo me da con un garrote, sin más, ni más: supuesto que aqueste Leño tanto nos manda guardar, que aún aquí para secarme le excuso del pedernal; y luego para tú adorno, hermosas Ninfas, te traen galas; para que te pongas en traje de enamorar, diciéndote, que eres hijo del Rey Priamo no más, averiguando en Casandra aquí solo la verdad, y a mí no me den siquiera un sayo de tafetan; di para que me trajiste, que algún crífico dirá, que el traerme aquí, fue solo para suple soledad, pues a fe que te he servido de mucho, pue aunque entrar pudiste, sin mi figura, hubieras robado mal no hay que hacerse tonto, porque aquesto bien claro esta. La precisa guerra temo que previniendo estarán contra ti, y contra tu Patria los Príncipes, que a jurar llegaron, que vengarían juntos, a aquel que lograr pudiese mi mano, haciendo la envidia fidelidad. lo Cómo la divina aljuya (de tus ojos) celestial (no cese la batiera, que con dulce suavidad, en un reperido herir, logra un continuo agradar) no temo que cruel guerra me persiga, pues podrá borrarme el suso de aquella el placer que en esta hay. En vano nos detenemos: vámonos a la Ciudad. Vamos, pues tan poco dista Deténeos, dónde vais? Que si no sustos no halle otra cosa que tragar. Que aquí está quien llega a ejecutar, preceptos de Venus, que en mí están demás; venid, que os aguarda la felicidad de lograr aplausos que os esperan ya. Indeciso mi temor yace en mi pecho neutral, que si un asombro le asusta, le hace otro asombro alentar. Oh Venus, y cuanto debo a tu piadosa deidad! y cuanto Mercurio estimo tu diligencia leal! y así, pues piadoso el Cielo (a los dos brutos nos da con que del viento cortemos la baga diafanidad.) No con nuestra detención demos a entender que hay muestras de no agradecer, en un remiso aceptar. Yo este escojo para mí. El veloz curso parad. Quién será aqueste espantajo? s. Quién es, o tu deidad, de con sonorosa voz obarde temor nos das. Nereo, hijo del Ponto, Tetis soy, que a nombrar le llegaron las edades, antiquisima deidad e mi piedad conmovido, rudente os vengo avisar ve vuestro riesgo evitéis, mi consejo admitáis. n Troya, y sus moradores, ruelmente ha de causar lfuego de vuestro amor tro incendio más boraz. ni disforme Paladión, scrificio de maldad, un tiempo víctima, y ara tuel hoguera será. lo desprecies los avisos ve mi profecia os da, escuchad de mis Neredyas is cláusulas que dirán: ened. Tened. e. Sentid. Sentid. Y llorad os riesgos de una ncredulidad. Que en bóbedas ondas e frígida nieve, iáfano cristal, hoy a repetir, orque me creáis? ened. Tened Sentid. Sentid. Y llorad los riesgos de una o incredulidad. Zambullose el viejoverde a transformarse en Caimán. No temáis los riesgos, pues acreditar con la senetud quiere la verdad. Bien Mercurio me aconsejas, porqué como temerá los riesgos, quién de las dichas tan favorecido está? Bien dices, yo voy en este. Tu conmigo en él irás; sube tu primero Paris. Ya yo te obedezco. . Ay de quien (aunque sus desdichas huya ha de considerar) que a ellas con el huir se viene acercando más, Yo te ayudaré señora. Ven dulce prenda. Allá va, agárrese bien a él, y si le llega abrázar no importa, échele la culpa ahora a la casualidad. Sube tu conmigo. . Mire que el Pegaso trotará, por Júpiter que lleve a su paso natural. Vamos Mercurio. Que seas feliz. Puedo serlo más. Después que el Cielo propicio, (por alivio de mi daño, quiso con un desengaño aceptar un sacrificio) (cuando a mí triste quererla pudo excusar el agravio, moviendo su hermoso labio Venus en su estatua bella) mandándome Palas, que, y aún Diana con crueldad rara) a Meleagro desterrara, cuyo orden ejecuté, después (repita) que espera mi amor un hijo adorado, (que de una fiera arrojado piedad halló en otra fiera) triste no vivo, hasta que en mi Corte a Paris vea, donde mostrarle desea mi pecho su amante fe. No en vano en la amenidad del Ida, escuché propicio aquel día tanto indicio con aplauso de verdad. Venga en buen hora, señor, porque logre mi Ciudad, con obsequios de criado, de ser su hermano el honor, donde de aquel vencimiento la contrariedad se vea, en que de mi parte sea voluntario el rendimiento. Bien su valor inmortal (con singular valentía) en los juejos desmentía groserías del sayal. Bien Casandra en tu presencia ser Paris tu hijo anunció, más ninguno la creyó. Mas que baldón, fue violenci has mandado fabricar el grande Paladión, que en sacra satisfacción de Palas sacrificar nos manda? Ya mi cuidado atento te obedeció, y el precepto ejecutó, (señor) de haber enviado a Creta a un tiempo, y a Lidia, quien manda a sus Escultores que ejecuten sus prisiones con la ambición, o la envidias (que para mayor blasón del arte) a que se dediquen les insten a que fabriquen el sacro Paladión, (que presto sacrificado quieres ver) y podraser, puesto que suelen tener siempre alguno fabricado, (por los muchos ejercicios que en ellos usa la fe inb de los mortales) con qué frecuentan sus sacrificios. Aquel que con más destreza (mas al arte se dedique, y disformemente explique en la suya mi grandeza) será el que vendrá a aceptar mi poder, que a Palas quiero aplacar. 1. Un Extranjero dice que te quiere hablar. Necia la dilación es, ntre, pues, con causa justa, lregocijo me asusta. Dame Gran Señor los pies, Alza del suelo. Gallardo ven. Bizarro. Brioso. Nadie me conoce ya, . ve yo a mí no me conozco, logre con esta industria mis intentos amorosos. No dilates la noticia ve sé, al paso que la ignoro, ves aún no llega al oído uando la creen los ojos. l. Paris, que el justo renombre e Alejandro victorioso dquirió entre las montañas, que más hiciera en el solio) a en tu Corte, a mí me envía que logre el venturoso remió, que en ser el primero ve te dé tal nueva logro. Qué dices? toma mis brazos, ve aunque mis imperios cortos izgo, para recompensa haya, de los alborozos ecibidos, siempre son llos los premios más prontos. Por honrrarme los acepto. Señor, participen todos no de tu alegría, pues s tan debida en nosotros) no es del tiempo en que afable has de conceder piadoso ercedes a cuantos lleguen pedirte; y yo antepongo a la mayor que hacer puedes el ruego más afectuoso: ya sabes que de mi patria vine (con afecto pronto) a pretender de Casandra divina. Cielos, qué oigo! La ilustre mano, y así humilde a tus pies me postro, pidiéndote que concedas a mi dicha el feliz colmo, perdonando lo atrevido, la ambición de venturoso, Y si mis ruegos, señor, (son aquí tan poderosos, que une a los de un hijo, los de un Soldado victorioso que viene de conquistarte nuevos mundos, y tesoros) persuádate a que concedas (propicio a mi ruego, y pronto a mis servicios y la dicha que Corebo espera. Solo les faltaba esta zozobra . a mis ardientes ahogos. Cómo puedo yo negarte mi hija, cuando conozco que a tanto merecimiento es su mano premio corto; pero hasta que Parissepa tus intentos (que no ignoro los apruebe interesado) suspenderlos es forzoso; tu noble joven espera, . premios que en tu arbitrio pongo, y vamos a recibir a Paris, busquen mis ojos en verle mi primer dicha, y mi último reposo, Ven Corebo. Ya te sigo gallardo joven brioso, . (pues tan válido de Paris eres, que logras tú solo, siendo su noble enviado, los parabienes honrosos que en ti se anticipa, dando por tu voz, el noticioso anuncio de su venida) te ruego, que mi afectuoso intento le digas. Cielos, esto me faltaba solo! no hallo yo que sea acierto sujetarte al enfadoso profético estilo suyo con que granjea el oprovio de que en ella se vea ya mas que lo amable, lo odioso. Si dice que es cruel venganza de una alta deidad, que todos no la creen (sibién calla la causa de tal enojo) porque quieres que yo tenga su estilo por defectuoso; si es preciso que ella anuncie, y no creerla es forzoso: pero ya a esta estancia sale, ahora verás el asombro con quien el Cielo equivoca sus esplendores lustrosos. Vea Casandra la fineza . con que a su desdenme postro. Ayúdame a persuadir sus desdenes rigurosos. Seguir a mi padre quieren mis suspiros, mis ahogos, pues ya su ruina; qué miro! Ya me conoció. Ah engañoso! Detente cruel belleza. Espera divino asombro. No al Sol le niegues tu luz dejándole pavoroso. No anochezca tan temprano tu aurora a un amor ansioso. Ninguno ha de conseguir (lo que intenta) devosotros Détenla tú. Aqueso intento. Con eso seré dichoso. Escucha, pues, a quien llega a ser rendido despojo de tus iras. Retrocede tanto impulso presuroso. Si has de ser en breve tiempo (reducido a ardiente polvo tú, y todos cuantos Troyanos se entreguen al mudo ocio del sueño, una fatal noche, en que un Griego promontorio logre, que todo un volcán sea de su vientre aborto) que pretendes de mi mano el inútil premio corto: quitad, no me detengáis, porque sea justo estorbo de que entre Paris en Troya, y haga que mi padre pronto a Meleagro restituya un tan sacrílego robo. No buscaras en mi daño los fingimientos más propios, que siquiera equivocaran lo cierto con lo dudoso? a sé que porque tu hermano no añada propicio el voto, ve al suyo juntar pretende u padre en que sea tu esposo) mpedir quieres su entrada; ves para que finges otros notivos, que tu desdén xpliquen, y mis enojos? No construyas mis verdades Corebo hacia tu desdoro, cuando a que huyas un peligro iadosamente te exhortó: lejadme ir. Detente. Aguarda. Es en vano. ̱. Oh riguroso tado! Que ni aún un Planeta . nuya el influjo de otro? cuanto te ha dicho suvoz tan cierto es cómo forzoso? huye de Troya. ̱. Pues tú a crees? Sé que animosos ya los Griegos han poblado de embarcaciones los golfos. Es en vano persuadirme a creerla, solo conozco en lo incierto de su anuncio, las verdades de su odio. . Ya contra mí mi venganza resulta, pues que yo propio a Casandra ya no puedo acreditar en mi abono, viven esas permanentes luces, mas ya el alborozo (de los Troyanos, que a Paris festejando están gozosos) se escucha. Pues el placer (hoy les da licencia a todos de que a Palacio registren el camarín más remoto) esperemos a que Paris llegue, Enone. O riguroso destino! Si cojo a Bato tú verás cual te le pongo. Venga Paris, venga a lograr dichoso, si aplauso en las selvas, obsequio en los solios. Disfrazados de Pastores (de Troya los más heroicos manceyos, por lisonjearle, y las mujeres, y todo) al festejo que previenen, vienen cubiertos los rostros a este salón; ponte ya la máscara, Enone. Modo me dé el Cielo conque a Paris pueda hablar. Aquí dispongo quedarme a ver de una ingrata los desdenes rigurosos. e Venga Paris, venga a lograr dichoso, si aplauso en las selvas, obsequios en los solios. De Pastor disfrazado, en la festiva tropa introducido, ya mi intento he logrado, pues que ver Atalanta he conseguido, ya que de aquesta tierra la ojeriza de Palas me destierra. Cese, o Elena el llanto, que perturba con tal melancolía hoy re gocijo tanto, de tu cielo amanezca el claro día al Re ino que te espera, y ya como a su Reina te venera. Admite posesiones, que te tributan, cuantos a mi ejemplo rinden sus corazones (por sacrificio) en el suntuoso templo de tu constancia pura, (ra. en quien es simulacro tu hermosu- Oh Paris fementido! Para que se hace ahora mogigata si todas han sabido, que en el fuego de amor que Paris trata (con amante cuidado) es la mejor figura que ha robado. El temor riguroso el sufrimiento al sentimiento apura, de que presuntuoso el bulgo, funde en mí la conjetura, de que en mi resistencia, no fue decoro, lo que fue violencia. Si a tu recibimiento, con alegres festejos, y solaces, todo el bulgo contento, (con mil sonoras salvas, y disfraces aplauden tu venida) en que presumes ser mal recibida, a los Dioses pluviera, que con más que mi ausencia yo paga Qué escucho, pena fiera! . el ospedaje, y la fineza rara, que nunca he merecido. y que como Extranjera he recibido Prosiga, pues, el festejo de vuestro alegre festín, y pues ya en Palacio estamos vien os podéis descubrir. Todos te obedecen. Cielos, D qué haré! Ea proseguid. Venga Paris, venga. Qué intentáis así, descuidados moradores de la Ciudad infeliz, contra quien previene el hado ardiente trágico fin. Es posible que así quieres con tan loco frenesí tanto festejo turbar? Es fuerza, y así ha pedir llego ya, por la postrera merced que espero de ti, que tú, y todos me escuchéis. Prosigue pues. Pues oíd. Menelao (gran Rey de Esparta en quien llegó el hado a unir, a glorias de Majestad? propensiones de infeliz) llegó Decreta a su Corte apenas (y apenas sí, pues hallo, en lo que no hallo mas injurioso motín, que el que domeñó animoso en la cruel guerra civil, he de sujetar venía) uando junto contra ti contra el cruel Pirata esu honor, los que cumplir retenden el juramento evalientes asistir su venganza, y de dar Troya trágico fin. Igamenón, Rey invicto le los Argivos, a mil viento y cuarenta Bajeles ogra valiente a regir, formando sus gallardetes un tan instable pensil, que aún la profecia duda si el Mar se volvió Jardín. En el gran Puerto de Aulide (Ciudad de Beocia, y solo capaz entre cuantos contiene el Griego Pais, para tantos instable Leño, sustentar, o resistir. Dio fondo la gruesa armada para repararse allí de las furias, que en las hondas Diana llegó a infundir, Irritada de que osado Agamenón en la lid venatoria, diese muerte a una Cierva, causa vil! de que inocente Esigenia: Mas esto ahora no es de aquí. solo intento persuadirte a ti (ya cuántos me oís) que no admitáis, el astuto Paladión, que introducir en Troya, un aleve Griego, intenta, con trato vil, pues de la ocasión valido (en que mandas concurrir, de diversos Escultores el artificioso ardid) la traición mayor intenta, que cruel pudo discurrir, la venganza de los Griegos infalible ya (ay de mí!) Acreditad esta sola verdad, en que consistir pueda una noble defensa, contra un ardiente motín. Manda, pues, padre, y señor, tus escuadras prevenir, y abastece tu Ciudad de viveres, y advertid (todos cuantos me escucháis la verdad, que no admitís) que del voraz elemento, que ha de ser de Troya fin, vuestro daño ha de nacer aunque le queráis huir. Pues tú irás, bella Atalanta, donde la ambición civil, (de tres pomas de oro, de el Espíride Jardín) pup hará, que de Juno helado en ti se llegue a cumplir, Tu Elena (cuya belleza perfeccionó el Cielo en ti, si dichosa en el triunfar, tan infausta en el rendir) por sentencia de tu esposo (que el azul campoturquí altera con los suspiros de su continuo gemir) jal. serás entiegada, a fieros Ministros, que contra ti despedirán duras piedras, que se sabrán convertir en cera al ver tu hermosura, Mas no te consuelo así, que quién cometióun delito primero le ha de afligir que que de la muerte el dolor, el cruel modo de su fin. Tu Paris en Lemnos; pero que te podré yo decir, si la ojeriza de Juno se muestra tan contra ti? Y de todo esto, la culpa. tiene, quien con trato vil, la máscara del delito aquí le llega a encubrir. Este el último presagio mío es (y pues conocí en vuestra incredulidad lo mal que le recibís) iré a llorar mi desdicha, iré mi pena a sentir, ya que tan bárbaramente incrédulos os rendís al dominio de los Astros, y ciegos no discurrís, que el Sabio, a los Astros puede predominar, o regir. Nadie en tanta falsedad se anticipe contra sí, ni aún al temor de la duda el susto del discurrir. Solo es fuerza averiguar quién eres, o tú a quien vi rato ha encubierto, por quien sin duda llegó a decir, Casandra, que eras motivo de tantos daños, y así, (supuesto que puede haber llegado a saberlo, sin adivinarlo, pues vimos muchas cosas, que ha decir llegó resultar verdades por saberlas, pues en fin, en Casandra lo que no es profetizar, no es fingir.) Descúbrete el rostro. Detente, que quien se ha de descubrir soy yo, pues por mí lo dijo. Solo Casandra por mí habló, sea el primero que no la llega a desmentir. Cómo Meleagro te atreves (sacrílegamente así) de Palas a profanar el mandato? Presumí que hoy el común regocijo me llegase a redimir, de la sentencia que dio al crimen que cometía Yo fui solo quien el Templo profanó, yo solo fui quien en la oscura prisión quiso tu fuga suplir; quien fue a la cruel palestra a menospreciar la lid; quien estorbó que en la llama se llegase a consumir tu Leño, y el que con Paris sulcó el diáfano zafir, porque la deidad de Venus quiso mandármelo así; en vano ajenos delitos a Meleagro atribuis, (y pues postrando mi ser, no he podido conseguir sino una venganza, que resulta tan contra mí) a las supremas deidades procuraré disuadir de sus intentos crueles, porque no vea abatir os muros que fabriqué el fuego al ardiente ardid. Este es el divino Apolo. t. Él es bravo volatín, y hablador, pues todo el hilo debanó que pudo hurdir: oye, tome su tizón, que estoy en asquás aquí con él. Qué Leño es aquese? Uno que llega a incruir muchas cosas, que el Dios Polo le entregó a Paris, y a mí, con orden de que jamás le soltase. Qué es lo que oí? Supuesto que tan piadoso Apolo se fue añadir a nuestros votos su ruego, todos al Templo venid. Cielos, no es aquella Enone! Con Silvia está. Si sutil logras quitarle Pastor a ese hombre que llega aquí aquel Leño, serás dueño de cuanto quieras pedir, que yo a la mira te espero para llegarte asistir, porque consiga la fuerza lo que no pueda tu ardid. Pues déjalo por mi cuenta. Qué Parisme olvide así? Vamos, pues, al Templo. Ahora acabo de recibir, gran señor, aqueste pliego de Creta, en que la feliz nueva tengo, de que ya te ha conseguido servir, un Artífice, que un grande Paladión, conducir intenta a tu Corte, cuya grandeza figura en sí un portentoso caballo, que se atreve a competir con el Olimpo, según los renglones que leí de Sinon, que es el que en Troya le pretende introducir Ya no ay que temer de Palas el ceño, si conseguí, así (oh Vasallos) su culto todos mis pasos seguid, y con la acorde armonía también podéis repetir, llegue el gran Paladión. , . Llegue, Dichosamente a rendir. , . Dichosamente, Flamante afecto con que a Troya Flamante, (encienda. De celoso fuego, con ardiente fin, , . De celoso, Y repitan todos, una vez, y mil, al son de la caja, y el hueco clarín, viva Palas, pues sabe producir la oliva en la paz, la saña en la lid. No pretendas saber más Enone, y déjame ir con mi amo. Y también tú Bato me olvidas a mí? Ahora es ocasión. . No Silvia desde el punto que te vi. Suelta el Leño. Ladrón, daca mi garrote. Vesle hay; a Meleagro iré abuscar. El diabro que pare aquí. que aquesto es darme culebra. . A Bato quiero seguir. Yo iré a llorar mi suerte (que pues al lanto debí que de su Ninfa me diese el nombre) de mi gemir los raudales a sus hondas, procurarán dar en fin nuevos golfos, en que pueda mi triste muerte adquirir. . , l Ya Venus logrado se ve mi cuidado, porque no presuma (ma el que triunfo con tu auxilio en la espu- que del incendio voraz ha triunfado. Y ya a tu despecho la elección ha hecho Priamo imprudente del cauteloso Paladión ardiente, que encierra volcanes en su helado pe- (cho. h - Y aún a verse alcanza el mar en bonanza, que ofrece a la vista (en las señales de cierta conquista las consequencias de fiera venganz Ya va tanta quilla (por más oprimilla rompiendo la espuma (suma formando una puente (con copia te desde una orilla del mar a otra or Qué importa que tus rencor logren su ardiente dictamen, ni que tu cruel venganza pueda Palas acercarse, si han de ver antes en Troya la defensa más admirable. Aconseja a Menelao, que con banderas de paces llegue (pacificamente de Priamo a los umbrales, a quien demande, que su prenda robada le vuelva Paris. Solo tú me aconsejaras; que yo tal le aconsejase tan indigna remisión, en pechos nobles no cabe sino vengarse de tan tirana injuria a fuego, y sangre. Pues yo voy a que sus iras los sacros Dioses aplaquen, ya que funesta la noche sus negras alas esparce, porque no se hallen ma más ciertos los peligros, que las piedades. Ya la armada de los Griegos llegó a la dorada margen, y al disforme Paladión dentro de la Ciudad traen, que en muda cárcel a la muerte la guía su propia imagen. Y ya Casandra) dejando el blando lecho suave) a persuasión del peligro sus voces entrega al aire, mas tan en balde, que el sueño no acredita sus realidades; lográronse mis rencores. Hoy llegarán a vengarse, Diana, nuestros desprecios. Ya que el injusto desaire. Con las voraces llamas, que las enciende nuestro coraje. Arma, arma, guerra, guerra. 1. . Esta es Soldado la parte mejor, donde el Paladión puede estar. 2. . Salid, y nadie en Troya quede con vida, ya que por distintas partes han comenzado a encender (los valientes Capitanes, que a tierra han saltado) algunos altos edificios, que arden abrasando las Estrellas en llamas piramidales, y en negros montes de humo. 3. . Perezcan a fuego, y sangre los Troyanos. Guerra, guerra, venganza publique el aire. Sacudid el blando sueño, o en cuya prisión suave os prende el delito de vuestras incredulidades: Troyanos a mis gemidos despertad, como al coraje de la Leona sus tiernos disformes hijos infantes. Recordad a los lamentos de quien os da vida, antes que el sueño en voraz teatro represente lo que ensuye. Ya acosta de vuestras vidas averiguéis mis verdades, ya a mis tempranos avisos llegará el crédito tarde. Mas a la Playa se arrojan cautelosos Capitanes, avisando a su valor tanta Atalaya brillante. Ya al Templo entran, donde roban de Palas la sacra imagen, por quien la Ciudad gozaba seguras inmunidades, Traición, traición. Fuego, fuego. Alarma. Ya llega tarde vuestra prevención (pues dueños los Griegos, de balvartes y almenas) su cruel venganza publican a fuego, y sangre. Mueran los Troyanos, mueran. Sacros Dioses amparadme; pero Casandra, ay de mí! tarde creí tus verdades. Salgamos a la defensa ya que tan terrible trance nos asalta. Vamos hijos antes que el fuego se explaye. Cielos, si el cruel incendio se irá acercando a la parte donde escondido mi Leño dejé, después que cobrarle por medio de aquel Pastor pude! Divinas deidades socorredme. DED De Atalanta es aquella voz, que hace mi valor, que a su peligro no acudo valiente, antes que al mío. Socorro Cielos. Cercado por todas partes de atroces llamas Deífovo la vida rindió, y mi padre; donde huiré tanto peligro. Por donde podré escaparme. Aguárdame Bato. Silvia sopla si es que te quemares. . que vien hizo Enone en irse . con Autólico, al instante que vio que no era posible, que sus intentos lograse, Atalanta. No soy quien sospechas Meleagro amante. Casandra? Sí, Huye este riesgo, que mejor es entregarte prisionera de los Griegos (como están Elena, y Paris) que no morir al enojo de tanta llama volante. Ya me voy absorta, donde mi destino me llevare, que previendo este castigo no huyese? pero cobarde me detuvó el fiel cariño de mi patria, y de mi padre. Cómo remiso Atalanta no busco. Seguisme en balde traidores, cuando mis plantas burlan el vuelo a las aves. Allí la escucho. Valedme Dioses! Quién eres? Quién yace muerto al rigor de su pena, mas que al incendio que arde, pues no he podido lograr (cercado de inexorables llamas) el dar a Casandra socorro, hasta que arrojarme determiné de esta Torre. Noble Agamenon, no ultrajes mi honor, de tu prisionera goce las inmunidades. No es esta Casandra? cómo Cielos no voy en su alcance! pero es en vano mi intento, pues sin poder sustentarme tropiezo en mi muerte, si hay celos, para que hay volcanes. Corevo, mas ya a sus iras falleció, sacras Deidades, esto permitís crueles, y de mi vida ausiliares estáis reservando un Leño que en tanto volcán noarde? no son Priamo, y Deífovo ya ceniza? Elena, y Paris prisioneros no padecen, una afrentas, otro ultrajes? Casandra de Agamenon no está expuesta a los desaires? y Atalanta fugitiva? (ea penas, acabadme! que por no padecer celos, no quiero inmortalidades) perseguida de los Griegos no se queja? pues qué hacen vuestras piedades, que no dejan ya de ser piedades. Pues aquí tanta desdicha recópilo, porque nadie dude, que más infeliz es ser menos ignorante, si todo es ceniza, es humo, es polvo, es fuego, es coraje, es venganza, porque aquí no es con crueles igualdades mi vida humo, fuego, y polvo, porque con todos acabe? qué me respondéis, que ya llego de mi vida el trance postrero? Sí, que en mi pecho interior ardor se esparce, reduciéndome a pavesas los espíritus vitales. Ya Palas has conseguido que caduquemos iguales aquí una racional vida, y allí un Leño vejetable; pues no ignoro, pues no dudo, que de la escondida parte donde mi Leño dejé llegó el fuego a poderarse, Yo muero, socorro Cielos, mas ay de mí! que a escucharme, solo llega quien me ofende, y ninguno que me ampare; qué rayo oculta mi pecho, que haciendo de serlo alarde, cónsume el alma, y se deja entero el yerto cadáver? Ya en tan fiera desdicha, con crueles contrariedades, lo que me aviva, me ofende, lo que me apaga, me aplaude; el corazón es ceniza, el pulso hierto nolate, ya todo el aliento es humo, todo espira, todo arde. A merced del Cielo, convertido en ave, pise Meleagro los sacros umbrales, a quien sus hermanas también acompañen, llamadas del vulgo Meleagridas aves. A embarcar, puesto que Troya reducida a polvo yace. Mas qué sacros resplandores? Qué iluminados canbiantes? Qué divinizadas luces? Qué risueñas claridades? 4. Suceden a tanto incendio cuando ha llegado a mirarse, (oh divinos Dioses, que) llamas con llamas se apaguen! 4. Cuando del gran love las sacras piedades, a sus lucimientos esplendor añaden, pues aunque ya Troya es baldón del aire, crueles ojerizas es justo se acaben. Ya Paris cesó en mi pecho el irritado dictamen. Y va Meleagro a mis ruegos del Cielo es bello caracter. Pues yo Casandra, dejando indignaciones amantes, te vuelvo de Profetiza las ciertas inmunidades. Qué agradecimiento a tantos favores será bastante. El dar fin a este festejo, porque prolijo no canse. 4. Lo tragido borren los ecos suaves, que acordes repitan sulcando los aires, que de nuestros Reyes Real estirpe pase, Estrellas, y arenas de Cielos, y Mares. Tenga fin dichoso el festejo afable, y otra vez repitan hombres, y deidades. Que de nuestos Reyes Real estirpe pase, de Estrellas, y arenas, de Cielos, y Marés.
