Texto digital de El príncipe don Carlos
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- Atribución tradicional
- Diego Jiménez de Enciso
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- Diego Jiménez de Enciso Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El príncipe don Carlos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/principe-don-carlos-el.

EL PRÍNCIPE DON CARLOS
JORNADA PRIMERA
, z Solo España hallar podría en su lealtad, y valor tal Rey para tanto amor, tal fiesta para tal día. Hoy que es el de san Segundo cumple vuestra Majestad años, y una inmensidad viva para bien del mundo. Duque de Alba alzad, que espera el presidente. . No puedo que pesa mucho un Toledo. De rodillas persevera. Quien sino un hombre tan vano tal acción pudo intentar? Si no os podéis levantar? padre, yo os daré la mano. Y yo la beso señor, por talmerced. . Ya estáis viejo No al labio, al silencio dejo los efectos de mi amor. Señale España este día con piedra blanca, que en el contra el olvido cruel imprima su monarquía. Pues Dios cuyo poder fanda todo el bien por su consuelo, dando hoy un Segundo al cielo, dio a la tierra un sin segundo. Bien está. . La adulación del Cardenal le ha causado, hoy mi deseo ha igualado señor a mi obligación. Eterbo hiciera este día a ser Dios. . De vos lo creo RuiGómez. . . Necio deseo, largo martirio sería, que sola una eternidad puede sufrirse del Cielo, mas para el común consuelo. Viva vuestra Majestad cosa de sesenta años, que es muy de necios vivir mas tiempo y causa adquirir contra el tiempo desengaños. Estos basten, y estos quiero goce vuestra Majestad, que es sobradísima edad, para quien tiene heredero. Bien habéis dicho don Diego de Cordova Dios os guarde: que hora será? . Ya es tarde; cubriran las mesas? Luego; que hace el Príncipe? . Señor, por divertir la cuartana, ha pasado la mañana jugando en el corredor a la pelota. . En el día que se hace fiesta a mis años no me asister desengaños son de la grandeza mía; decildle que venga aquí. Dios a vuestra Majestad le dé salud. . Bueno estoy. Bueno señor, pero triste, remedie la causa Dios. Duque no os toca eso a vos. Soy padre; y se en que con siste viene Ruy Gómez? . ya viene Y el Príncipe. . Está su Al. con gran dolor de cabeza. (reza Remediar esto conviene. Está en la cama? . En pie vistiéndose de camino. (está Enpie, y no viene? . Imági- que va esta tarde a Alcalá. (no Sin mi orde? . La cuartana es toda melancolía, quizá tendrá mejoría en el campo. . Qué inhumana condición, huye de mí naturalmente es opuesto. Su Alteza estara indispuesto, pero yo lo traeré aquí, diciéndole, yo lo sé, el gusto que en verle tiene vuestra Majestad ya viene. . Enojado estoy que haré? Que así me pierda el respeto Carlos, fiado en mi amor? o como el Emperador mi señor era discreto. Siempre le pareció mal su ambiciosa condición, pocas veces la razón hace fuerza al natural, Fuerte hombre sois vive Dios, sufrirá un viejo valiente el infierno. . Qué impaciente. Ya nos escucha a los dos su Majestad; con el frío su Alteza se ha levantado, por hacer lo que ha mandado vuestra Majestad. Rey Confío en Dios, que no ha de ser nada; cómo estáis? . Bueno señor. Mostrad: no es mucho el ardor La enfermedad es pesada. Comisteis ya? . Señor sí. Cómoos supo? . No se cierto Rey gustaisd algo? . Deestar muer Dios os guarde; y dos de aquí. Cerrad la puerta con llave, tomad ese escabelillo, que estáis malo? . No ai sufrillo con su propio hijo es grave. Mas a gusto estoy en pie. Pues en pie os podéis estar. Esta deidad de reinar. Escucha Carlos. . Si haré. Obedeciendo a mi padre, y señor, que hoy reverencio, case en Portugal, con hija del Rey don Juan el Tercero. Doña Catalina, hermana de mi padre, abuelo vuestro, fue madre de la Frincesa María, que esté en el cielo. Dios fue servido de darnos (quizá por bien de estos Reinos) sucesión el primer año, viváis lo que yo deseo. En Valladolid nacisteis un Miércoles, bien me acuerdo, víspera de san Quintín, año de mil y quinientos y sesenta y cuatro, Carlos os llamé por vuestro abuelo, nombre que viene de charle, que signisica en Flameneo. Robusto, y triste, que en vos cuadró bien con el sujeto, y con la encendida sangre que os dio el infeliz Gofredo. Matastes a vuestra madre, comó bibora, naciendo cuya elevosa inocencia fue a España triste portento. Fuerza fue partirme a Flandes, dejando en este gobierno a mis hermanas, y primo, ilustre Rey de Bohemios. Fieles vuestra crianza, y llevados del afecto del amor, cuidaron más del gusto, que del provecho. Solo a la salud atienden, sin mirar que un heredero de España; si ha de ser malo, mejor estuviera muerto. Por la parte que le inclinan, se encamina el árbol tierno, gran culpa de Agricultor, que no le inclino a lo bueno. Y más árbol que ha de dar en tan dilatado Imperio recta sombra de justicia, y fruto santo de ejemplo. A la niñez licenciosa mal le puede poner freno la juventud arrojada, amado Carlos teneos, Casemé en Ingalaterra segunda vez reduciendo a la Iglesia aquel rabaño sin Pastor tan largo tiempo. Enviudé, di vuelta a Flandes, dejé sus Estados quietos, volvía España, y en vos halló más edad, y menos seso. Puseos casa como es justo. maestros doctos, hayos viejos os di, procurando enmienda, si es posible al primer yerro. Con vuestra prima doña Ana de Austria concertado tengo casaros, de quien aguardo alegre vejez con nietos. En fin yo he hecho por vos, hijo Carlos, lo que debo, como amigo, y como Rey, y como padre, y maestro. Quiero saber que es la causa que os obliga a serme opuesto en las mayores acciones, y en los menores intentos. Desestimáis lo que estimo, aborrecéis lo que quiero. decís mal de lo que alabo, y bien de lo que desprecio. Si hablo paso, habláis a voces, sois libre si soy compuesto; si soy grave, sois liviano, fácil sois, si soy severo. En los vestidos, huis de los trajes que yo apruebo, la vianda de que gusto la tenéis vos por veneno. En el premio y el castigo le doy al amor el cetro; vos en la crueldad y el odio queréis coronar el miedo. Yo a las leyes que nos rigen, como es justo, me sujeto, y en vos Carlos no hay más ley que esto quiero; esto no quiero. El cuidado de mi oficio me lleva lo más del tiempo, y a vos os lleva el cuidado el tiempo, y aún el respeto. Finalmente gustáis tanto de no imitarme, que pienso que solamente sois malo, porque pensáis que soy bueno. Que fiera, que planta, que ave, a quien le dio el ser primero no pareció? solo en vos mintió el orden: no lo entiendo. Si es secreta oposición de las estrellas, venceos, venceos, que soy vuestro padre, y más que a mi vida os quiero. Diérala amigo por vos, pero por mi mal advierto, que el obligar a un ingrato es impedir su remedio. El día que toda España celebra mi nacimiento, os retiráis, y si os llamo, respondéis, que estáis enfermo. Y aunque es verdad que os perdono como padre, como puedo perdonaros cómo Rey? abrid los ojos, qué es esto? Advertid que os aborrece tanto, tanto todo el Reino, que ya la lealtad de España yace en el último esfuerzo. Y con razón, pues que vano, desagradable soberbio, extraño, intratable, loco, libre, atrevido, y resuelto. Dáis la noche a las ciudades, dais el día a los desiertos, a la cólera el enojo, a la indignidad el premio. Y yo, si no os enmendáis, seré en contrarios efetos, en mi templanza animoso, en mi obligación severo, en mi piedad riguroso, y en mi sangre justiciciero. Deme vuestra Majestad licencia de que me vaya sin responder, que estoy malo: y son lazo en mi garganta mis penas, que a la razón rendida a un padre, dan armas, con que obligando a respeto, defendiéndome, me matan. (go; Volved, responded. . Me aho- más salgan del pecho, salgan quejas, a quien el silencio hizo ponzoña en el alma. Tan malo soy, tan perverso, de costumbres tan dañadas, de condición tan terrible, de tan crueles entrañas? Qué bárbaro Troglodita, que indomables fieras trata, que habita cuevas oscuras, que esgrime robustas armas. Pudo pintarle tan malo? el amor nuncar etrata feo el objeto que quiere, que bien pinta quien bien ama. El odio dio los pinceles, los envidiosos la tabla, en engaño las colores, y mi dicha la estampa. Que debo, que debo a un padre, que con tal rigor me trata? que fieramente me riñe, que injustamente me agravia. Grande obligación por cierto es la forzosa crianza de un hijo solo, heredero de los Imperios de España. Darme ayo, darme maestros, ponerme una humilde casa, casarme en teniendo edad, es demostración que basta. Son beneficios que obligan. que fiera, que hombre no ama a sus hijos? quién les niega estado, doctrina, y casa? Arrojárame en el campo, o entregárame a las aguas del mar, y fuera en su centro triunfo vil de aleve saña. Si vivo triste, si estoy desabrido, si me cansa todo, vuestra Majestad, siendo mi padre, es la causa. Porque, porque en estas Cortes vuestra Majestad no manda que por Príncipe me juren, pues su heredero me llaman? No solo Príncipes, Reyes hicieron muchos Monarcas a sus hijos en su vida, por hacer menor su falta. El Cardenal Espinosa, Ruy Gómez, y otros que alcanzan por privados cuando quieren, y en mi ofensa se levantan. Merecen mejor que yo de un padre, de un Rey la gracia, para que manden el mundo con majestad soberana. No fuera mejor ministro yo? y con más justa privanza, introducido en negocios, a ser buen Rey me enseñara? Del ocio, y la juventud, que padre prudente aguarda, rendido al valiente vicio, y la virtud coronada? Naturalmente los hombres, y más de sangre tan alta, quiere mandar, mandar quiero, no es ambición mi arrogan cía Y aún siéndolo, pues son toros, que corre la edad la capa, arroje amor, no garrochas no que irritan, y no matan. Y si la razón de estado de los padres, o la gana de querer mandarlo todo, no permite que se parta el Reino, ni con sus hijos, permitáseme que vaya por Gobernador a Flandes, pues me casa en Alemanía. Un padre que me despide, una esposa que me llama, animan mis pensamientos, y yo pondré freno a Italia. Los belicosos Flamencos, a quien dicen que Cantabría dio generoso principio, fruto de valiente planta. Son altivos, son gallardos, no caben en sí, son llamas, que sin respetar al cielo, por donde quiera se exaltan, Yo y ré a quitar sus designios, sangre de la Casa de Austria, quieren señor natural, que si castiga, regala. Pero aunque convenga a todo, cuanto han propuesto mis ansias por decirlo yo es locura, por desearlo arrogancia. Piérdase, piérdase Flandes, llore mi prima dona Ana, manden tres hombres el Reino, no jure Príncipe España a don Carlos que mi muerte, sino lástima, venganza dará al mundo, mas qué es esto por mis venas se derrama Un frío, que me ha dejado tronco inútil, muda estatua, tiemblo, y no acierto en mis quejas a dar forma a mis palabras. Eláronse las razones: apriétame la cuartana, estoy. . Alzad el sombrero. Por matarme. Alzad la daga. Los guantes se os caen, que es esto, tened la capa, y la espada, Jesús que descompostura, qué tenéis? cólera extraña. Perdido habéis el color, hijos, amigo basta, basta, no más Carlos, no más Carlos, que si yo he dado la causa al mal, la daré al remedio, soy padre al fin no me habla: válgame Dios, está helado, llegaos a mí; cosa extraña. Hola, Ruy Gómez. Señor. Haced llevar a la cama al Príncipe que está malo. . El accidente se agrava menos; pues señor, qué es esto? Una cólera, una rabia, a quien oprimió el respeto. Hola postas para hacer jornada a Alcalá. Yo aviso al Rey. Hermosa Violante aguarda. (dazos Rompo el papel, aumenten sus pe- inumerables átomos al viento (zos No les pongas al pie que será la- los favores d un Rey a tu ardimiento yo he d djar la carceld tus brazos por la fácil prisión d un breve aliento deja que pise bárbaras razones? que en mí serán despojos, no prisiones. Que el Príncipe porfíe, que me escriba contigo, que a Alcala vendrá esta tarde, que verme quiere, que en mi gusto estriba su bien, haciendo de su amor alarde: piso el papel mil veces vengativa, como toro feroz, que hombre cobarde, entre el peligro, y furia se le escapa, y venga sus enojos en la capa. La piedra muerde el can, cuando la mano que la tiró se burla de su furia, pague el papel la deuda de un tirano, leve venganza a tan pesada injuria: sabe que el elma te entregué, y la mano te pienso dar, y que atrevido injuria a don Fadrique Osorio de Toledo, rayo de un Alba, ea que ilustrarme puedo. No lo sabe, Violante no lo sabe, mas yo se que un contrario poderoso, que sirve altivo y solicita grave, no permite quietud, niega el reposo: en mi amor, mar inmenso, es breve nave la esperanza, que en mar tan proceloso, con proa errante sigue norte incierto, rocas hay el mar . También hay puerto. Que puerto ha de esperar el que navega contra el poder de los airados vientos? o loco aquel, que bárbaro se entrega al poder de los varios elementos: un Príncipe de España es el que llega a conquistar mudables pensamientos de una mujer, que puerto, que esperanza, si tiene la firmeza en la mudanza? Qué dices? qué cobarde marinero despide el arte a la primer tormenta? tu Piloto he de ser, librarte quiero? aunque tu necia condición me afrenta: considero el poder escollo fiero, concedo a la ambición ola violenta, pero si vas seguro en mi mudanza, no anegues en el mar tu confianza. El Duque de Alba, Castellano Alcides, gloria, lustre, y honor de esta Corona, es nuestro tío, y si favor le pides, su sangre ha de amparar en tu persona: que yo, si ausente peregrino mides en torno el globo de la ardiente Zona, firme he de estar. . Si ele timpo lo consiente que es un Albafría a un Sol ardiente? Mal conoces al Príncipe, Violante, mal su resolución, mal su aspereza, no guardará los términos de amante, no el respeto debido a tu nobleza: que importa que lo débil sea constante, que oponer la humildad a la grandeza, tu muerte me propones por remedio, la mía no será más fácil medio? Deja, deja que burle mi esperanza, burlaré de los males de mi suerte, que no ha de esperar bien el que no alcanza aún para alivio la precisa muerte: mas ay que ya extrañaba la tardanza de mi enemigo, ya el rumor me advierte, que amante corre, que gallardo llega. Socorro cielos, que mi bien se anega. Verle de varias plumas coronado, curiosamente de color vestido, correr, no en su caballo, en su cuidado, soberbio, victorioso, y presumido: ya en el zaguán, brioso se ha apeado, ya sube la escalera, ya ha vencido, que no hay mujer que a la ambición se niegue, ya llega dónde estás? . Pues qué hay que se llegue? en tirano Jesús. . Buen agüero ha sido en amor, no os cause enojos, que a donde vengo sin ojos, no es mucho que haya caido, Sea mil veces bienvenido vuestra Alteza. . Mi Violante qué es esto? a un Príncipe amante las piedades de la mano en las iras del semblante? Cruel sois, mas cómo estáis? Señor, muy de vuestra Alteza No es leal vuestra belleza, pues con ella me matáis. Qué es esto celos, que os vais muy de priesa a ser agravios? o como los hombres sabios no han de fiar de mujeres, pues siempre en sus pareceres huye el alma de sus labios. Salios todos allá fuera. Solos se quedan los dos. y yo también? . También vos. que esto escucho, y que no muera? a cielos: y quien pudiera morir, pues no se olvidar: a solas la quiere hablar, y Violante no lo impide: pues noquiere amor que olvide, amor me quiere matar. . La admiración, y el respeto me tiene señor turbada, en público la jornada, y la visita en secreto: a malicia, que conceto tendrás de mí sin razón, la poderosa ambición tal cetro en el Orbe alcanza, tal, que la ajena esperanza juzga propia posesión. Galán, gallardo, atrevido, corriendo rayo animado, de criados rodeado, de sin razones ceñido: a visitarme ha venido, o a afrentarme vuestra Alteza? falta a mi sangre nobleza, falta aliento al corazón, desengaño a la razón, y desprecio a la grandeza? Un padre que en una cama tengo, en prisiones de edad, a quien previenen deidad cano valor, limpia fama, temple la encendida llama del mal resistido ardor, no es mío, suyo es mi honor, y tan to España le debe, que en vuestra Alteza se atrue a su respeto su amor. Mueva vuestra Alteza el labio, llame esa gente, que intento que no ajuste el pensamiento al término de mi agravio: no ofende el amante sabio, no afrenta el Príncipe justo, no obliga nada a lo injusto, y así ofendido mi honor, hizo el mundo de amor provincia libre mi gusto. Necia has andado Violante, soberbia incitas tu daño, no es defensa el desengaño contra un poderoso amante, la cera con el diamante quiere formar competencia: si es flaca la resistencia, cordura es no resistir, y sin rendirse, rendir sino el honor, la aparencia. Viste del Deciembre frío repetida nieve helada, de la cumbre despeñada por la piedad del Estío: arrancar, lograda en río, la encina altiva inclemente, que opuesta al raudal valiente; despojo fue de esta injuria, y al junco vence su furia con solo humillar la frenta: viste airado rayo ardiente, que en libre región se cansa, que apenas es horror la causa, cuando es castigo el efecto: del levantado conceto, del presumido edificio, ser violento precipicio, cuando la choza pagiza en lo débil eterniza la humildad de su ejercicio. Tu olvidada de este ejemplo, ostentas valor robusto, niegas, las alas al gusto, das a la soberbia templo, derribada te contemplo en tu misma presunción, finge amorosa pasión, muestra encendido desmayo, que amor que es raudal, y rayo, se esfuerza en la oposición. Deja murmurar mi gente, deja tu padre en la cama, no te ofende quien te ama; humilla al poder la frente; yo encendido en nieve ardiente te sirvo amante dos años, mas me debo que a tus daños, en vano me persuades, yo no te pido verdades, mujer eres, dame engaños, una esperanza fingida, un mal formado favor se debe al más leve amor, ay Violante de mi vida, hacha soy, muero encendida, y aunque muero, quiero arder, tuyo, tuyo es mi poder, postro el raudal a tus ojos, poniendo el rayo a tus enojos, morir quiero no vencer. Yo en vencer, y no morir, palma he de ser combatida, no es morir perder la vida, quien muere para vivir; no se amar, no se fingir, no sufre honor esperanza. El tiempo todo lo alcanza. Troya lloro su furor. Sí, mas no tiene en mi honor juridición su mudanza. Tome el caballo brioso vuestra Alteza, y en la Corte siga más seguro norte en mar menos proceloso. Vive Dios. . que riguroso baña el alma en su aspereza, que indignidad, qué fiera? ánimo honrados aceros, llamar quiere; a caballeros, el caballo de su Alteza. Qué caballo, cuando airado corrido vuelo en mi aliento con tus voces lleva el viento un amor tan mal premiado; villanamente has tratado la victoria de un rendido, venganza en mi agravio pido, castigo doy al rigor, cobardes hace el amor, descortés el olvido. La puerta quiero cerrar. qué es lo que intenta? ay de mí, padre, señor. . Yo vencí. Piedra soy, no acierto a hablar Si pesa al mudo he de entrar que es servicio de su Alteza. Esto sufre mi grandeza? Cielos. . Violante da voces que ha de costarme dos coces una puerta? . La cabeza Duque, vos sois? . Cómo es esto A mal tiempo habéis llegado. Sí, pues está retirado con Violante, y descompuesto vuestra Alteza; si dispuesto a su padre quiero honrar, en aquel cuarto he de entrar: sobrina, cuerpo de Dios, advirtierais selo vos, id al momento a avisar. Bien esta, i dos. Señor, su Majestad me ha enviado. con mil quejas, y un recado a vuestra Alteza . Ay amor; efetos de su rigor serán no de su terneza. Jura España a vuestra Alteza por su Príncipe heredero. Gran favor, déjaros quiero en albricias la cabeza. No se ha de entrar donde estoy surioso, si no temblando, disimulad obligado cuando a ser Príncipe voy. Sin duda olvida quien soy vuestra Alteza, y que he servido tantos años y que he sido Basta. . Basta. Ay mi Violante, en tu olvido voy constante. Yo en mi valor ofendido. Señor Mons de Montení, el Rey está en su aposento a solas, y retirado, mas ha de un hora escribiendo. Ya le dije que le aguardaba vuesa merced con el pliego de Madama Margarita, y dice que saldrá presto. El Rey escribe a estas horas; no hay flema, ni yo la tengo para poder aguardar. So mudanzas que hace el tiempo la flema anda en Español, y la cólera en Flamenco. Si ahora no duerme el Rey, no es mucho que un escudero no duerma. . De esa manera llora España mil sucesos, No puede tener negocio mas importante este Reino que mi despacho, y ha un mes que a palacio voy y vengo. Sin haberme dado audiencia y soy tan libre, que pienso decirle a su Majestad su error, y mi sentimiento. Ah hablado otra vez al Rey y merced? . No . . Pues que si a mirarle se atreve, (creo, se ha de morir por lo menos. No hay en todo el mundo un hom tan atrevido, y resuelto, (bre que sin turbarse le hable. Turbarme, reirme quiero. Turbarme de heblar al Rey, yo que no conozco miedo, y siendo parto del mar, soy ciudadano del viento. Yo, que en las continuas guerras burlé del plomo, y del fuego, solicitando peligros, doy al contrario escarmiento. Vive Dios, que no me turbe, si en formas horribles veo cuantos espíritus viven en el aire, y en el fuego, En esta antesala aguardo que salga el Rey. Mucho debo a mi paciencia, pues sufro en Montení, y en mi dueño, un necio; y un porfiado: todas las noches me acuesto cuando se levantan todos, Esto es dormir? harto temo alguna revelación, llegó el f razo bostezo, y la cébil cabezada. Pues luego aura algún asiento sino la silla del Rey; apenas tenerme puedo en pie, yo quiero sentarme: si sale el Rey? si me duermo? el sueño es como la muerte, que a nadie guarda respeto. Hola, no hay nadie en la sala? don Diego fuese si ha vuelto el Duque? si trajo a Carlos, que por verle estoy despierto. Oh pensión de mi grandeza, pero qué es esto que veo? un hombre duerme en mi silla? que arrojado, que soberbio, Quién será? don Diego es, que gracioso atrevimiento; no tiene España a mi gusto Cortesano más discreto. No sé aquíen le debe más, a su sangre, o a su ingenio, demos treguas al cuidado, divertirme un rato quiero. Quiere Vuestra Majestad recogerse? . . Bueno es esto, lindo humor gasta a estas horas, yo quiero fingir que duermo. Mire vuestra Majestad (1o que es muy tarde, . . Caballe dé el memorial a Ruy Gómez, que yo con el Rey no puedo, ni aunque me deje dormir; Si sueña, graciosocuento. Eso es señor, excusarse, que todo el mundo está lleno de que es su mayor privado solamente el nombre tengo, que soy privado de anillo como Obispo de Marruecos. Soy su deudo, y de su patria, y así más favor merezco que otro ninguno, es verdad, y aunque todos en mi puesto hallan deudos, yo he hallado muchas más deudas que deudos Bien goza de la ocasión, quejas son de palaciegos. Que el Rey es un Alejandro, no hay tal, que el Rey es discreto y Alejandro fue un menguado, y a lo antiguo un majadero, pues daba cuanto tenía, y no sirvió ningún tiempo el dar, demás que comprar (. ingratos por los dineros. Vuestra Majestad se siente, que despierta descompuesto y enojado. . . Estoilo mucho que es fuerte cosa don Diego, que dejando me vestido os durmáis, dadme al momento. la silleta, y las chinelas, y el reloj, Rey. Para que efeto el reloj? que un Rey tan sabio, que no da, no es buen consejo el tener tan junto a sí quien le de tan mal ejemplo; yo tengo gran resistencia en ese vicio, y no temo pecar en cosa tan necia. Esta vez quiero ser necio, diez mil escudos os doy. Jesús; señor no lo creo, y la prudencia. Rey mío? En daros poco la tengo: los Reyes que somos pobres en conciencia no podemos dar mucho, pues lo que damos, quizá do Diego, no es nuestro. Es como el reloj el Rey, a cuyo dar está atento el pueblo, porque en el dar está el bueno, o mal gobierno. Dan sin orden mil campañas, sin que nadie advierta en ello, y al punto se alteran todos, si da el reloj más, o menos. Soy Rey, y es forzoso el dar, pero soy reloj del pueblo, y me dirán que estoy loco, si acaso me desconcierto. Echad polvos a esa carta, y cerralda, que os prometo que me ha costado trabajo. qué es eso? . . To qué los frenos. y por polvos eché tinta. Fuese sin hablarme, creo que se ha enojado conmigo, su paciencia igualó al yerro, sin duda se cansó mucho. Borró mi suerte el bosquejo que formaba en mi ventura la mayor mano del suelo, ireme? no, que el delito sueun descuido, un rayo espero. Oh vida de los que sirven, malicia, ambición, y miedo; de un borrador a gran prisa copia la carta, y yo tiemblo, que de la risa al cuchillo, no hay en su entereza un dedo. Con solo un mirar airado son ceniza los que fueron roca altiva en su privanza, fácil victoria del tiempo. Ya sale con otra carta. Don Diego este es el tintero. Huélgome de conocerle para serville. . Haced pliego. Saldrá muy grande escribano vuestra Majestad muy presto, si yo soy su Secretario: ríase que estaba muerto. Riase, ríase más vuestra Majestad, que pienso que es Rey de tapicería eternamente en sí mismo. Cerrastes? . . Ya está la carta puesta oblea, y con su sello. Sobrescribilda. . . Señor, no es acto de caballeros. escribir bien Castellano, y así escribo mal, y en Griego, y no hay quien mi letra entienda Mostrad no estaba aquí dentro Montení? . . Allí fuera aguarda. Decid que entre, . . Ahora ello Deme V Majestad. . su mano pues feliz llego a besarla en tan dichosa ocasión. . . Perdió el aliento, Decid, sois vos Montení? Un mes ha que alegre espero este día. . Sosegaos. Traje de Flandes un pliego de su Alteza, en que da aviso (do. de un gran daño. . Ya os entien- Parece que está de prisa vuestra Majestad, y temo. No temáis, de espacio estoy: Estos guantes se cayeron a vuestra Real Majestad. No so míos, . El gobierno de Flandes; no estoy en mí, la soledad, y el respeta mehan turbado. . o la conciencia Perdido ha estado el Flemenco Queréis decir, que mi hermana me da aviso, del intento de algunos inobedientes, que seciciosos, y inquietos quieren alteran a Flandes, gustaré que no seáis de ellos. Venistes a conferir conmigo un prudente medio para estorbar sus desinios, y ha más de un mes que os detengo Sí señor, y quiero irme. Pues no os podéis ir tan pres- Por qué causa? (to. Porqué importa; dulce patria de extranjeros de España. . Hago en Flandes grade falta. Entreteneos, entreteneos Montení. Si sabe el Rey mis intentos Velvereisme ahablarde spacio Yo cumplo con lo que debo a mi sangre, y a mi Rey. Bien os estará; qué es esto. Empiezan los regocijos, que se hacen, al juramento del Príncipe. . Si ha venido, dalde esta carta don Diego en su mano; ay hijo Carlos, plega a Dios que con mi Reino? si tienes de ser buen Rey, goces di mundo el Imperio. . Este no es Rey, es fantasma, que hede hacer? . . Entreteneos entreteneos Montení; que debéis de estar enfermo, pero advertid que a los Reyes, sin otros mil epitectos, llaman médicos, que curan, y matan con los remedios.
JORNADA SEGUNDA
Fadrique. . Señor. . Yo mue parte al punto, y di a Violante, (ro; que soy Portugues amante, sino adoro, y tierno espero, que mañana a solas quiero hablarla di comó estoy, y que han de jurarme hoy por heredero de España, que temple mi amor su saña, o allá sabrá a lo que voy. No vas? haste suspendido, y en tu prudencia elevado, cuando en hielo traspasado di en humo leve el sentido? arguirás que injuria ha sido, hacerte infame tercero de tu sangre, de que infiero, viendo lo que hay de ti a mí, que tú quieres para ti lo que yo para mí quiero. Yo señor? . Vete. . El amor no es a la traición disculpa. Ni en los celos haurá culpa, ni me ofendes en rigor, vete pues. . Voyme. Señor, su Majestad. . qué hay don Diego? Pide respuesta del pliego que di a vuestra Alteza. . El día que me han de jurar, envía por respuesta? . . Y que sea lue Muy de priesa? (go Muy de priesa? . Pues decildle que rompí el pliego. Pero yerro? . Sí, yerro fue. . . Mucho me pesa No os pese. En este intereso gusto: y con grande sentimiento, encerrado en su aposento, espera su Majestad. Si espera, y siente, cantad, que también yo espero, y siento. Increible oposición en una naturaleza Tono, y letra es de su Alteza. Causas de desdichas son, es sueño, o es ilusión, quien me mira por la red del patio? Puño, y pared metió de un golpe en los ojos del que miraba, despojos de su cólera. . Tañed. Ignorando mi tormento, y sintiendo mi castigo, mas de lo que entiendo digo, y menos de lo que siento. Que os parece el pensamiento Que la respuesta se tarda, Cuál sentís más, una albarda, o una copla? . Qué aire sopla Conforme fuere la copla. Vive Dios. . . El Rey me (guarda. Esperadme privadillo de nonada. . Va huyendo. Mirán otra vez? . Parriendo está un hombre. . No hay sufri- privados son mi cuchillo: (lló, llamadme ese bartendero; si son privados, qué espero? tendrá el Rey en sus cuidados heredero, y no privados, privado, o no herederos. , , (ua Ya está aquí. . Diquién mira por la red del patio? . Un hon extranjero, no se el nombre (bre Fuese de allí? . Alfí queda, dado al diablo, y reparando la sangre de las narices con un lienzo. . Bien lo dices: idipor él, y eres en fin? Yo? monseñor galopia, gran pelador de perdices. Bue humor gastas. . Señor, no he sido rico, ni honrado, ni en mi salud ha logrado recipe ningún dotor, Triunfa este traje este humor del oro, y la medicina, que no hay cofre, ni hay gallina. como vivir de este modo: porque se burla de todo un pícaro de cocina. Filósofo natural soy con luz de mi razón, mis platos son mi Platón: mi bien no temer el mal: siempre estoy al tiempo igual, y en un eterno sosiego, duermo, como, río, y juego, que un pícaro cuanto atiza, echa la honra en la ceniza, y la riqueza en el fuego. Nadi me ha enseñado tanto: y es tu nombre? . Tejoletas, con que de algunos poetas tonos pongo, y letras canto. De verte encueros me espanto di porque no traes camisa: Soy pícaro de alta guisa, y vengo así disfrazado: vuestra Alteza ha malogrado un gentil golpe de risa. Di a Ruy Gómez que te de doce camisas, y di que has de volver luego aquí con todas doce. . Si haré pero no besar el pie a vuestra Alteza, es recato, pero no anublar el zapato del sol, cuya luz venero, con la tizne del puchero, o con la grasa del plato. Vete ahora, y vuelve luego, que gusto de ti: no he visto tan sucia filosofía, ni tan culto desaliño. Señor, aqueste extranjero supe que era el que miraba. Luego ha sido Montení el hombre que me escuchaba? A vuestra Alteza suplico perdoné que en su presencia, por no poder no resisto la sangre que va corriendo de las narices. . Herido estáis? quién sois? . Montení Parecéis Flamenco; fingo que no conozco. . Señor, Flamenco soy, y he venido a negocios de importancia. Ajenos, o vuestros? . Míos algunos, y otros de Flandes: que yo también solicito. cuanto ha que estáis en la Corte? Casi un mes; somos perdidos sive el Rey nuestros intentos. Quedo; decid que desiníos tiene Flandes? . Yo deseo representar mis servicios a su Majestad, y Flandes desea también lo mismo. Vistes a mi padre? . Sí, cuyo semblante divino me turbó, y con mi silencio le dije mi culpa a gritos. Por vida de Montení que os turbastes? . El sentido perdí, no le di las cartas de Madama . Bien, que os dijo? Tales razones, que en ellas hallo horror, y busco olvido. Qué esperáis de este negocio? Mal suceso. . Qué poquito os altera sosegaos. Segunda vez ha venido el pícaro. . Decid que entre que gusto del infinito. Qué hay? querras darme (do las gracias. . No las ha concedi- su santidad de Ruy Cómez, y solo doy las que digo. Las camisas? . Qué camisas que está por hacer el lino. (envía Cómo? . Ruy Gómez me tan desnudo, y tan sencillo, como la antigua verdad y viéndome así un perdido, dijo: sin duda qué es esta la verdad de nuestro siglo, mal desnuda, y peor tiznada. (so Luego no las dio? . No qui Llamadme luego a Ruy Gom- presto, Ruy Gómez conmigo (ez Vive Dios, con mis enojos si quieto estoy, ni me visto: y Cisneros, el autor de comedias? . No ha venido a Palacio desde ayer. Aún hoy me falta este alivio, viniendo todos los días? Buscalde mientras me visto. No está en la Corte Cisneros: Sin mi licencia se ha ido? Desterrole el Presidente. Qué decís, porque delitos? No quiere que haya comedias. No quiere, gentil juicio. Pues qué importa que el no quiera si quiero yo? que atrevido, que arrojado, que grosero, que imperioso, que ministro. Tuvo para desterrarle ocasión? . Lo que he sabido es, que llamando la gente a la comedia, no quiso sufrir que todas las fiestas le despertase el ruido del tamboril. . Buen melindre. por esos habiendo yo dicho lo que gusto de Cisneros: todos son mis enemigos los que privan con mi padre; por Dios que el licenciadillo me lo ha de pagar: volved, decilde que yo os envío, que le tragáis luego aquí: y decilde de camino al Capitán de la guarda, que toque en el mismo sitio del tamboril, cuatro cajas desde las doce a las cinco de la tarde: qué aguardáis? haceldo como os lo digo, Pícaro, salte allá fuera: quedar con vos he querido ahora, para culparos a solas, y por reñiros. Célame tanto mi padre, que apenas un hora vivo sin guardas, ni centinelas, suele haber muchos testigos curiosos en esa red, que dan a mi padre aviso de todo cuanto me pasa: y furioso, y ofendido, quise quebrarle los ojos, y fue el yerro como mío, pues tiré a quien aborrezco, y di el golpe a quien estimo. Mal agüero es red, y sangre, pésame que hayáis tiñido con vergüenza las mejillas, y con sangre esos ladrillos. La vergüenza no será de la herida, que habrá sido de ver que tembló de un hombre quien me tiene por amigo. Pesia vos, que ha de saber mi padre? es algún delito que el Emperador me escriba, siendo mi suegro, y mi tío. Con vos, que pase a Alemanía a casarme, si le pido licencia al Rey tantas veces, y no me la da? y evito yéndome, mil pesadumbres, la culpa es no habermeido. Yo soy por naturaleza tan indomito, y altivo, que no cupiera en el mundo, a no caber en mí mismo. Es verdad que quiero a Flandes, y no es gran cosa que a un hijo le de un padre, de un Imperio, un pequeño rinconcillo. Si yo procurara, aleve, como otro Carlos lo hizo, conspirar contra mi padre los Reinos que no son míos. Fuera vil acción de un pecho. Real, que ha de ser tan limpio como el Sol y vive Dios, que si al más sutil resquicio De mi lealtad, se atreviera algún pensamiento, indigno de quien soy, que me matara, y aún me pesa de haber dicho. Que tal pudo sucederme; si ambicioso, o vengativo, pasastes con otro intento a España, ni lo he sabido. Ni me espanto que temáis de mi padre algún castigo, y aguardo haberme jurado Príncipe buscadme arbitrios para que salga de España: y no os turbe el haber visto rayos de un sol que se pone, pues yo que salgo os ánimo. Señor, Ruy Gómez es este. Fuerza es que estéis escondido. meteos en ese retrete, no os vea. . Extraño peligro. Aquí tiene vuestra Alteza a Ruy Gómez. Bien, que os dijo un pícaro de cocina de mi parte? . Un desatino; pidiome doce camisas. Si os las pidió en nombre mío, que aguardabades. Ruy Gómez? Ruy Gómez? Señor. Ya os digo Ru Pensé. Que no os confiéis nmi padre. . Siempre sirvo, Qué os estará, mal. . si Dade las camisas; . Digo Que le deis treinta camisas, dalde cuarenta. . Suplico. Cincuenta, setenta, ciento, no una menos; y decildle a mi padre . Si lo manda vuestra Alteza, no réplico. . Hola, Tejoletas, cobra cien camisas, que te libro en Ruy Gómez, . Cién camisas? novedad tiene el capricho, el ajuar de la tiñosa, todo en cosías, lindo arbitrio. Mudad hábito. . Con solo el hábito de un donativo se muda un hábito viejo, con más de mil adquirido. Yo soy pícaro profeso, no puedo volver al siglo, sopena de apostatar de mi religión, y oficio. Señor, los pícaros somos como el pecador antiguo, que aunque conoce lo malo, se deja estar en el vicio. Descuido, y cocina quiero. Yo que te vistas de limpio, y me sirvas. dalde al punto cuatro partes de vestidos. Laváreme, y besaré a vuestra Alteza un tobillo. Qué me manda vuestra Alteza? Conoceisme? . Que ignora la deidad que España adora por ley, y naturaleza? Mucho la pregunta extraño. Sabéis lo que gusto yo de Cisneros? . Señor no; Si sabéis, que ese es engaño, y venga al momento aquí Cisneros; Lo conviniente debe hacer un Presidente. Que en sí delante de mí? yo os lo mando, yo. . En verdad que es acción viendo el Rey, que no es conforme a la ley debida a su autoridad. Vuestra Altezano se arroje con tanta resolución, no sepa la sin razón su Majestad, y se enoje. Curilla, vos a mis fieros? pues vive Dios, si me hacéis, que os haga que me soñéis, aunque os despierte Cisneros. Vos me respondéis a mí con tanto brío? Qué es esto? el Príncipe descompuesto trata al Cardenal así? Id al Consejo de estado Duque y ved cual de los Grandes será bien que vaya a Flandes, que está ya muy declarado. Que vaya al Consejo, o no, ya lo he visto, y poco tiene que ver, porque no conviene que vaya otro si no yo. Eso lo verá el Consejo. Yo voy. . Cardebal, Señor . Sentaos, y cubríos. Gran favor. Cubrios. Oh luz, o espejo de los Reyes reportado, todo en una acción lo dijo. Que prudente enseña al hijo, y satisface al criado. Ahora podéis hablar con el Príncipe más bien. En pie estaba yo también, Bien os podistes sentar. Ya yo he besado la mano a su Alteza, y no tenía negeció que me impedia, Y dos pues: cuando un Cristiano hace un acción tan indigna, no hay que esperar: no veis vos que es Rey del mundo, y que es Dios un Cardenal Presidente? Vámonos que está en ojado Hay quién nos oiga? . A quién ve vuestra Majestad? . No os dé el preveniros cuidado. Quiero que hablemos a solas, porque vuestras causas trato, si es el juez recto, y senero, y es padre piadoso, y blando. Deseo excusar testigos, porque estemos excusados, vos en el decir del pueblo, yo en la piedad de juzgaros. Y cuando más no se pueda, procuro así, que estos daños no pasen a escandalosos, si llegan a declarados, Envieos con don Diego de Cordova, procurando vuestro remedio, un papel, que os escribe de mi mano. Contenia la respuesta de tres quejas, o tres cargos, que me hiciltes, y no creo que se os hayan olvidado. Que olvidáis mal estas cosas: yo le escribí, procurando satisfaceros, y vos con notable desacato. A la Majestad de un Rey, a la piedad de un Cristiano padre, y amigo, rompistes el papel en mil pedazos. Quiseos decir de palabra lo escrito llameos, llamado no fuisteis estáis perdido, y an sí he venido a buscaros. Y aunque entrambos disparates puede castigar, dejando vuestra queja a la inociencia, y el menosprecio a mi agravio. No quiero que el poco seso de un mozo inconsiderado, logre los atrevimientos, malogre los desengaños. Tres quejas me distes una, que no estabades jurado heredero de estos Reinos, hoy lo estaréis obligaros quiero y ver si se remedia el benesició al ingrato, aunque agradándoos a vos; no sé si a Dios desagrado. Porque yo con que conciencia puedo hacer que los vasallos os juren Rey, si dáis muestras mal Príncipe de Rey malo. Pero disimule ahora la justicia, mientras hago de peligrosa experiencia un costoso desengaño. Pienso que os he satisfecho al cargo primero, vamos al segundo, en que os quejáis de mí y de mis privados. De mí, porque en los negocios no os introduzgo al despacho: de ellos, porque a vos os quitan el lugar que les he dado. Los negocios que decís pudierades despacharlos, o como dueño, o ministo; ni uno, ni otro es acertado Como dueño, no lo sois mientras que yo Rey me llamo: como ministro, tampoco, que esa es acción de un criado. Si vos fueredes modesto, apacible, reportado, muy piadoso, muy benigno, muy sagaz, humilde, y blando, asistiéndome a mí solo. como a quien puede enseñaros, tuvierades vos en mí dotrina, yo en vos descanso, que un Rey a su hijo debe enseñar con gran cuidado a ser buen Rey: mas si el hijo no lo aprende; y temerario tan desenfrenado corre, siendo en acciones contrario. Queréis, dando el tiempo al ocio que ciego a vuestro regalo, y a vuestra ambición entregue el gobierno, y los estados? Quebuén despacho tendrían con vos negocios tan arduos, si aún yo no puedo asistiendo noche, y día despacharlos? Por esto Carlos asisten los ministros a mi lado, que llamáis privados vos, y lo son, que mal hago? Para el gusto, y el gobierno, los Príncipes soberanos es bien que los tengan ved las historias: los más sabios Políticos que escribieron de las materias de estado, veréis historias, y ejemplos, con experiencias, y casos. Dios, que es ejemplar de Reyes, no iguala a todos, pues dando lo debido, y lo gracioso, les da a los priviligiados. Y vos, sin más ocasión que vuestro efeto contrario, aborrecéis este nombre de modo que, hasta un caballo, que por ser de gusto mío, le llamaban el privado, aún no se escapo del odio, de que pocos nos libramos. Había mandado yo, que estuviese reservado para mi persona, y vos, sin respeto a este mandado, burlando al Caballerizo Mayo, y habiendo jurado por vida de vuestro padre no hacerle mal pudo tanto Con vos este juramento, que abservante, y recatado, desde la Corte a Alcalá, corristes, hasta matarlo: Pero jurastes la vida que aborrecéis, y he pensado que hicistes el juramento no más de por quebrantarlo. En fin la tercera queja, fue, que no quiero enviaros a Flandes, yo no lo quiero, que vos lo queráis me espanto. Fuera prudencia de Rey, o amor de padre, dejaros único hijo, heredero de tantos, Reinos, y Estados? Que se dijera en España de nuestra discordia? cuanto contra los dos discurriera la pasión de los extraños Será bien que ocasionemos, que se dividan en bandos los Flamencos, si nos ven divididos, y encontrados? Que pongamos a peligro la opinión, ocasionando que la Religión padezca, pues los herejes fectarios. Entonces más insolentes, con la ocasión que les damos. vos en Flandes, yo en España que dirán desvergonzados? Condiciones indecentes a la Majestad que guardo, la rectitud que profeso, y la santa Fe que ensalzo. Razones que en vos militan mucho más, porque en vos hallo un natural inquieto, sedicioso, alborotado, con ambición de mandar, y otros defetos que callo. No me digáis que os contemplo con odio, y que así os retrato; no aborrece un padre a un hijo, aunque temo vuestro daño, pero os amo cuando os temo, bien que os temo cuando os amo Y si no es más la jornada que a casaros, ya enviado por mi hija aquí podéis corregiros, y casaros. Príncipe sois, el Rey vive, regir los desenfrenados ímpetus de vuestro afecto, ambicioso, y temerario. A la Majestad eterna, que por puntos destinados inmóvil lo mueve todo. mientras va el tiempo pasando, Ya sabéis aquel certamen de antigos tan celebrado, donde con una luz sola corrían por orden tantos. Llevaba pues la luz uno, y corrían, y en llegando en el fin de su carrera al término señalado, Le daba la luz al otro, el cual desde allí llevando la luz también, comenzaba su curso como el pasado. Hasta acabar de correr, yendo así de mano en mano y de uno en otro la luz, sin nunca haberse acabado. Mas no daba el que corría la luz otro antes del plazo, porque con una, y a un tiempo mal podían correr ambos. Yo reino ahora, yo llevo la luz de Rey, y en llegando en el fin de mi carrera al término señalado, La luz os daré encendida, con que corráis, hasta tanto que vos se la deis a otro que también corra sus años. Luz hay para todos, todos corremos en el teatro del mundo, yo voy corriendo hasta el fin de mi Reinado. Dejadme correr ahora con la luz, que en acabando de correr, entraréis vos a correr como yo, Carlos. Estoy por no responder, pues será justo que deje las razones al silencio, como la vida a la muerte. Mas salga mi verdad clara; como el sol deshaga aleves, nubecillas, que se oponen de argumentos aparentes. Pero temo que esto propio dé más causa a aborrecerme, que convencido el que arguye, si lo contrario defiende, Está mirando con odio al propio que le convence, porque se mira vencido, y el vencedor se aborrece. Quisiera cerrar los labios, mas la razón impaciente da voces, y no hay modestia que cufra, callando siempre. Príncipe me juran hoy, y es mucho que no le niegue vuestra Majestad a un hijo lo que conceden las leyes. Dios, y la naturaleza; y aún en este caso, en este halla vuestra Majestad conciencia, que duda, y teme. Yo no aborrezco privados, que descansan, o entretienen a su Rey, sino unos hombres que el favor hace insolentes. Unos necios, que entonados con unas y otras mercedes, sino a la persona, el gusto de su Príncipe se atreven. Imaginando atrevidos, no sin injuria evidente que a vuestra Majestad hacen, que le sirven, si me ofenden. Razón es que haya privados, y es así que Dios los tiene, pero no privan con Dios sino los que lo merecen. Es bien que el Caballerizo de vuestra Majestad, piense que si reserva un caballo, este preceto se entiende Conmigo, cómo con todos? Pues a mí, porque se viese que en las reglas generales no he de entrar yo, ni lo quiere Vuestra Majestad, ni es justo, me pareció conveniente desmentir estas sospechas, mostrar que me favorece Mi padre, tomé resuelto el caballo, y aún perderle, pues se gana esta opinión, cuando el caballo se pierde. Pero vuestra Majestad, en vez de favo recerme, despide al Caballerizo, cuando esperé que dijese: El Príncipe como dueño lo pudo hacer, mas no ofrece el odio a los buenos fines, en quien obra, y así suele Mi justicia, y la pasión que vuestra Majestad tiene en su crueldad, y en sus ojos hacer visos diferentes. Yo no trato de ir a Flandes, tema discurra, condene vuestra Majestad peligros, multiplique inconvenientes. Junte razones de estado, los gastos, los parecerer diversos de las naciones, la inquietud de los rebeldes. Las novedades del vulgo, la división, que enflaquece los Reinos, y la insolencia de los sectarios herejes. Que todo aquese edificio que elije sobre tan leve fundamento de sospechas, el mismo al suelo se viene. Que si yo pasara a Flandes, quien había de atreverse a mi padre, y a mi Rey, siendo yo quién le defiende? Y si acaso he procurado ausentarme, es por no verme con título de mal hijo, con nombre de inobediente. Que cuando dos condiciones se oponen naturalmente, la misma paz las divide, para que en paz las conserve, Mas ya no trato de Flandes, no quiero, no quiero ausente, ni presente bien ninguno: vuestra Majestad parece Me mira, no como a hijo, sino como a quien sucede en sus Reinos; viva pues vuestra Majestad, y Reine. Llevando la luz a solas, sin tocar eternamente la mortal línea postrera: y ruego, a Dios que yo llegue, Antes de llevar la luz, al término donde queden encomendadas mis culpas al olvido, y a la muerte. Y cuando propias desdichas este descanso me nieguen, yo haré en mi engaño advertido, que mi pasión no me inquiete. Que los amigos me lloren, que los privados le huelguen, porque mataré la luz si ella misma no se muere. Carlos, siento como padre el veros (Dios os remedie) tan obstinado; decís, negándolo indignamente, que no tratáis deir a Plandes, y se yo que van, y vienen por mano de Montení muchas cartas. . Qué pretende vuestra Majestad conmigo, apurarme por perderme? Ni se quien es Montení, ni le conozco, y me venden traidores. . Bueno está Carlos. Señor. . Bueno está, que crece la indignidad por momentos: que sangre es esta? . Qué fuerte inquirir. . La sangre va hacia allá dentro; allí hay gente; hola, salid acá fuera. Es una mujer. Conviene averiguarla. . Esto es hecho. Ah de salir sea quien fuere. Señor. . No os pregunté yo si había quién nos oyese? Carlos, este hombre que veis es Montení, conoceldle, porque otra vez no digáis, si otra vez se os ofreciere. Ni se quien es Montiní, ni le conozco, este es este: velde bien, que es gran fealdad, que la respuesta se yerre, cuando preguntare un Rey, y un Príncipe respondiere. Y dos Carlos a vestir, que es tarde. . Que así le viese, de corrido no responde. . Qué hacéis vos en el retrete del Príncipe. . Un extranjero procura curiosamente ver lo admirable. . Está bien, que mayor prueba de aleve, que mentirme cara a cara? traidor es quien al Rey miente. Don Diego, Italia idolatra los mármoles, y pinceles. Mons de Montení es curioso llevade, admire, y contemple lo que hay en los camarines del Príncipe, y mientras vuelve, y yo no mando otra cosa, encerraldle en su retrete. En Montení mi secreto? yo haré, pues Carlos lo quiere, que los vasallos lo juren, y Monrení lo escarmiente. Vamos Montení. . qué es esto? Divertilde, entretenede. Señor, ya lo he visto todo. Veldo otra vez. Si me prende? Entreteneos Montení, pasareislo alegremente. Tu descortés conmigo? así te vas? . Así me voy Violante, suéltame. No te has deir, que loco amante. He de irme vive Dios, suéltame digo. Ya he dicho que no quiero. Porfía ociosa a voluntad resuelta; suelta Violante, Violante suelta, suelta. Yo he dicho que no quiero. Ya viste la embajada de Carlos, cuya frente coronada, lauro serán tus sienes: de Carlos, que mañana entre mil bienes, a solas otra vez en tu aposento celebrará contigo el juramento. Mañana gozaréis, mientras yo loco, el favores de ti, tú del mercedes, testigos tus domésticas paredes, que oyeron mucho, y no dijeron poco: ya te he dado el recado, y el criado que ha de esperar después que dio el recado? Luego no vienes con licencia mía, como primo, y esposo, sino como tercero licencioso de Carlos, qué te envía? bien por cierto Padrique, bien por cierto: cuando entendí que tierno me ayudaras en las funebres lágrimos que viert por última piedad de un padre muerto. Fiero te vas, cruel me desemparas: así Fadrique, un tiempo fiel amante, consuela a su Violante la alegra triste, y sela la acompaña? Oh falsa prima! un Príncipe de España consuelo es a tus lágrimas bastante: y si son para ti nuevos consuelos, quererle, y darme celos, en mi hay celos de que puedes vengarte: yo en el dulce recado que has oído, uno, y otro consuelo te he traido: mira si también vine a consolarte: yo si que solo lloraré mis males, sin consuelos iguales. Ay Fadrique, Fadrique, ni el honor hable ni el valor replique: todo eso es ilusión de tus antojos, y así, pues celos son, cesen enojos; ea, que tu creerás a la experiencia, ahora haz penitencia: de presumir tan vano, pide perdón, y bésame la mano. ga, qu Con la vista que mañana aguardas estás contenta, y burlas mi deseo. Estás desvariando? pero creo, porque amoroso nuestra paz celebre, que es desvarío de amorosa siebre: presto declinará la calentura. Por qué cruel, tu falsedad me apura? porque, si a Carlos amas, ardes conmigo en aparentes llamas? condición de mujeres, nada quieres perder, todo lo quieres. Yo a ti te quiero, por quererlo todo tan loco estás, que ya te falta el modo, el seso, y cortesía, mas a falta de seso se atribuya, si a ti te quiero mío, es por ser tuya; Luego tú has de ser mía? Sí, que siendo tu esposa, el yugo adoro, y la prisión forzosa; que importan fuerzas de poder injusto, si de estos fueros es exento el gusto? si están los corazones reservados a impulsos más divinos; considera dos árboles vecinos, que en la unión de sus ramas apretados los desteje divide, y desermana grosero golpe de seguir villana, que cortando estas ramas, o estos lazos, deshace sus abrazoe; pero con esperanza de abrazarse con lazos más felices, se consuelan, juntando las raices a donde golpe de seguir no alcanza: si te amo, y me amas, no ves que es todo andarse por las ramas? Oh música alevosa de firena, que mata dulcemente al que enajena; basta el engaño, la lisonja baste, de que te escucho y no me voy me espanto: a Carlos le dirías otro tanto, cuando a solas le hablaste: el oficio hice ya de mensajero, dame respuesta, la respuesta espero. Dice Fadrique bien necia porfía: contra una voluntad que así resiste: un recado de Carlos me trujiste, no es bien que vuelvas sin llevarle el mío ahora dile a su Alteza, que si piensa que amor no tiene contra el poder defensa, que atrevido se engaña; que si a él le juran Príncipe de España, en otro Imperio, a ti más soberano, de alma leal, y firme sé, seguro Rey, y señor te juro, donde él se quiere introducir tirano; si allá la lealtad dice: viva, viva, acá la injuria aclama, muera, muera, y la Corona, que soberbio espera, no goce, ruego a Dios, su frente altiva entre mayores males, si pisare mañana estos umbrales: que le aborrezco a él, que a ti te adoro que en este lazo otra coyunda ignoro, esta respuesta le darás ya esta no esperaré que tú mes des respuesta. qu . Ya sabéis cuan antigua es la costumbre de jurar a sus Príncipes España; el señor Rey don Juan que de este nombre fue el primero en Castilla, llamó a su hijo Príncipe de Austrias, hasta en aquella edad llamado Infante, (hijo, catorce juramentos ha hecho esta Corona; y así Carlos, mi carísimo será, placiendo al cielo, mo cuarto Príncipe; juraldle, juralde, que yo espero, que si llega a ser Carlos mi heredero, será buen Rey, y ejemplo inescrutable de sus predecesores. con la divina luz de sus mayores. Oíd oíd, oíd esta escritura, que leida os será de juramento, y de pleito homenaje, y obediencia, y de fidelidad, que prestan, y hacen aquí la serenísima Princesa de Portugal, el muy ilustre, y alto señor don Juan de Austria, los Prelados, los Grandes, y los Títulos, y el Reino los que presentes son juran conformes por orden, y mandado del Rey vuestro señor, al serenísimo, y esclarecido Príncipe don Carlos, su hijo primogenito, por Príncipe de estos deinos, durante sus dichosos días y después de ellos por señor natural, y Rey legitimo. V. Alteza Princesa serenísima de Portugal, ha de llegar primero. De buena gana, Conde de Oropesa. Venid a acompañar a la Princesa. Alto está el bonete, y entonado Ya V. Majestad me dio licencia por enfermo, y por viejo. No tan grande. quítrosle Conde, que aún no sois Grande. Cardenal, vos sabéis las ceremonias que he de decir Que vuestra Alteza jura por esta Cruz, y Santos Evángelios, de cumplir, y guardar lo contenido, en la escritura que se le ha leido, Si juro: . Que tal día no lo inquiete, y mire en el tamaño del bonete. V. Alteza señor me dé la mano, Con este abrazo tía, quedo ufano. Llegue el señor don Juan. Lo mismo juro. El Duque está suspenso, y retirado. La mano pide quien el alma ha dado. Los brazos tengo yo para mi tío. La mano tomo yo del dueño mío. Yo lo juro también. Vue Señoría o Ilustrísima llegue. Vuestra Alteza la mano dé a quien le es más obediente. Guardeos Dios Cardenal, y Presidente. Llegad pariente vos. A Vue Excelencia se debe ese lugar, y preeminencia. Yo soy también Cristiano señor Conde si juro a Dios, y siento siento mucho hacer cualquiera juramento. Juro lo contenido en la escritura. Haced que llegue el Duque. El Duque tarda, si es intención, o vanidad, que aguarda. El Rey lo manda, V. Excelencia llegue: El Rey hará que jure, y que reniege. El Duque llega. Con semblante airado me mira. Duque, mucho habéis tardado. Estoy medio caduco, y divertido, vuestra Alteza perdone, que fue olvido: ademas, que es ociosa diligencia, que jure yo a mi Príncipe obediencia. Decís bien, abrazadme. Los presentes hacen también el mismo juramento: vuestra Real Majestad así lo acepta, así lo jure; y mande que se guarde. Así lo acepto, así lo juro, y mando; Carlos, Príncipe sois. La voz se aviva del pueblo. . Viva Carlos. Y el Rey viva.
JORNADA TERCERA
Esto respondió Violante. Siendo Fadrique el tercero, siempre de Violante espero ingratitud semejante. De lo mal que corresponde infierno, pues me atropella, que tu respondes por ella lo que ella por ti responde. No entres en su casa más, ni en mi camara. Señor, celos te di con amor. Tú con celos me los das. Vete luego si han salido los Consejeros de Estado? No señor. Mucho han tardado, ya presumo lo que ha sido. Revoluciones hay grandes, no hay cosa que no me ofenda: que el Duque de Alba pretenda contra mi gusto ir a Flandes? El día del juramento consejo? si es contra mí? dónde estará Montení? que le hallase en mi aposento Mi padre? corrido estoy, más bien la intención me salva: llamadme aquí al Duque de Alba. fuerza a mis tristezas doy. Los males no prevenidos en los hombres engañados ofenden inaginados mucho más que sucedidos. Acabad de apresuraros males, que deseo teneros, pues excuso en padeceros el mayor, que es esperaros. Dadme una espada, y broquel hola; no hay nadie, cerrado está el retrete, cuidado parece: si hay gente en el? abrir con mi llave quiero. Qué es esto? quién está aquí? válgame Dios Montení muerto en mi cuarto, que espero? Rigor del Rey fue, y malicia, que así severo procura decir, que no esta segura mi casa de su justicia, Muerto Montení, si es sueño? y con garrote, esto pasa? quien no respetó la casa, se le atrevera a su dueño. A que culpa, a que delito castigo tan inhumano? un papel tiene en la mano, carta es, y con sobrescrito. Cielos; al Emperador dice, mi señor, y tío: este sobrescrito es mío, a mi tío, y mi señor. Tengo de ver si confirma con la firma mis injurias: Carlos Príncipe de Asturias mi nombre dice la firma. Pero yo no la escribí, no sé lo que puede ser: la carta quiero leer. Por mano de Montení he recibido la carta, en que vuestra Majestad manda que con brevedad, secreto a casar me parta. Con cuya resolución partirme luego era justo, si yo; según ley del gusto, fuera el dueño de esta acción. Mas no lo soy porque en ley de inviolable reverencia, debo a mi padre obediencia, y fidelidad al Rey. Y ansí primero conviene comunicarle este intento, que yo partiré al momento que padre, y Rey me lo ordene. No digo tal, es rigor de mi padre, bien se infiere que es treta suya, esto quiere que escriba al Emperador. Todo lo llegó a saber, y todo lo contradice, y de esta suerte me dice lo que debo responder. Ya de cólera reviento, ya no lo puedo sufrir. a Flandes me tengo de ir, esta injuria en mi aposento? Con la cólera perdí fuerza, y aliento, qué haré? Señor, qué es esto? . No sé. llevad ese hombre de ahí Pues qué fue? válgame Dios. Sentir entre enfados grandes que queriendo yo ir a Flandes, Duque, pretendéis ir vos. Sosiéguese vuestra Alteza, que tiene el color robado. No habéis de ir vos. Soy mandado. . Qué importa? Extraña fiereza. Si me lo manda mi Rey, no importa? . No importa, no. Si me lo manda, he de ir yo. Mi gusto, también es ley. Y pues el vuestro se arroja contra el mío, yo haré así que no vais. Pobre de mí, si vuestra Alteza se enoja. La daga se me ha caído. No, debiola de arrojar vuestra Alteza, por guardar a quien tan bien le ha servido. Esta es la daga, y el pecho, que recibiera la herida cuando no fuera mi vida al Rey de tanto provecho. El Rey llama a vuestra Alteza; Qué quiere? . Señor no sé, Andad, decid que yo iré, o pesar de mi flaqueza. Templó mi cólera ardiente su edad, y su proceder: mas vive Dios que he de ver esta noche si es valiente. Carlos la daga sacó contra el Duque? es el exceso tal, que aunque es Carlos travieso sin duda ocasión le dio. La edad le hace licencioso, y aún se quejan cada día, que falta en la cortesía, remediar esto es forzoso. A todos habla de vos: oistes algo? . . Nada hoy. Decid verdad. . Solo vi descompuestos a los dos: Estábase entreteniendo Montení, mientras llegaba su Alteza, y lo que pasaba escondido estuve viendo. Mal esta muerte ha llevado, mucho a Montení ha sentido. Ansí quedará advertido, y Montení castigado. Pesada carga es reinar, (mos. quién fuera vos. . . Pues troque Carlos se tarda, qué haremos? Vivir, dejarle tardar. Dejar de ser padre un poco, aliviar un rato el peso de Rey, que hablar siempre en seso, es para volverse loco. Y si he de decirlo claro, no sufre tanto gobierno un mozo, y un padre eterno, solo es para el Verbúncaro. Siempre estáis de buen humor. Siempre vuestra Majestad se está en su paternidad respetado, que es peor. Divirtamos, don Diego. De qué hablaremos? . No sé. Pues si no se ofrece en que, yo quiero inventar un juego; Tinjámonos caminantes, y que a la Corte venimos. Qué haremos, si lo fingimos? e Tratar cosas importantes, Decir del Rey mucho mal. Alto pues, caminar quiero. Buen viaje Caballero, hace frío? . Pesi a tal. Dónde bueno por aquí? Hacia la Corte me llego: es vuesa merced don Diego de Cordova? . . Creo que sí. Y vuesa merced quién es? Un Caballero Andaluz. Parece por esta cruz un fidalgo Portugues, o molde de contador. cierto que tiene figura de bulto de sepultura. Yo soy muy su servidor. Esto es pasar el camino. (bre Qué cosa es el Rey? . . Un hon de bien, que tiene gran nombre, venturoso desatino. Llámale el mundo el Prudente, por cuatro bachillerias; hanle alabado estos días un acción impertinente. Trujo cierto contador una cuenta de gran suma, tomó de espacio la pluma, y viéndola por menor, Dijo como no advertís, que no viene bien sumada? porque esta plana está errada en cinco maravedís. Sutileza, vive Dios, indigna de un mercader porque el Rey ha de saber que es cuatro, ni tres, ni dos? Esos extremos son buenos, que no cuidara jamás el vasallo, de lo más, si el Rey no mira en lo menos. Censure con más piedad vuesa merced esa acción. Yo no tengo obligación ninguna a su Majestad. Soy un privado mochuelo, que siempre de noche privo, ministro que no recibo, brujo que sin unto vuelo, Ahora he de pretender un grande oficio en palacio. Oh como camina a espacio. Él me debe de entender. Quitole al Caballerizo mayor su plaza, y pretendo serlo, porque al Rey entiendo, y no haré el yerro que el hizo. Todo hombre que no prestaré, ni diere, le agradará. Camine, que es tarde ya, vuesa merced, no se pare. Vuesa merced ha de ser servido, deme esa mano, pues es tan gran cortesano, de darme su parecer. El Rey me hace gran faver; pedirele que por paga de mis servicios, me haga Caballerizo mayor. Que es plaza que yo codicio por premio a mi buena ley. Pienso que no lo hará el Rey, porque es muy grande ese oficio Y así si he de aconsejar como amigo, por su vida don Diego que no lo pida, porque no se lo ha de dar. Acábose la jornada. Pues quiere quedarse aquí vuesa merced? . . Señor sí, a Dios, que esta es mi posada. Su Altezabiene. . Ruy Gómez prevenid al Duque de Alba, y al Cardenal Espinosa, decidles que no se vayan. Llegad una silla; Carlos venís causado? . No cansan trabajos que al cuerpo llegan si al espíritu no pasan. Mis tristezas me fatigan. Es humor de la cuartana: deseo viváis con gusto, ya os juró Príncipe España, ya su Alteza vuestra prima ha salido de Alemanía: ya para satisfacer a vuestras quejas, me falta daros parte en los negocios, grave y inexorable carga, a quien hace la ambición, y la costumbre liviana. Siéntome, Carlos, cansado, y viejo, pero la cama de un Rey, es este bufete duro campo de batalla. No me recogí en mi vida hasta dejar despachadas las consultas, comenzad desde hoy a poner la espalda al grave peso de un Rey. Que condición tan extraña; cuando pensé que enojado para reñirme me aguarda me da lo que más deseo. Oh enimiga no declarada; convenciéronle mis quejas, y sin duda que me aguarda con los negocios más graves, en las materias más arduas. Llegad, ved esos papeles, que es eso. . Son unas cartas. Mostrad, mala ortografía, esta está mal apuntada, advertid que se traslade. que menudencia. . Esta es falta de noticia al General de san Gerónimo llama Provincial el Secretario, notad esta circunstancia, no hay Provincial en su Orden. Puntualidad afectada. pero qué es esto? con migo estos negocios despacha? Esta venta de un lugar de beetria está errada llama don al que la compra, decid que sin don se haga, que en lugar de betria (za no hay dó. . Vive Dios que es tra- para divertir mi intento. La nomina de la paga de los Consejos es esta. No viene bien apuntada: líbuanle todo este terció al médico de la casa de Castilla, y murió antes, ajústese esta libranza: rendido estoy. . Qué es esto? estos negocios se tratan con un Príncipe heredero? ansí burla mi esperanza? ansí engaña mi deseo? O acción dos luces falsa; que tendrá en este escritorio? la llave está aquí olvidada; bien duerme, yo le he de abrir: papeles ay, y una caja, este es todo de su letra, que ausencia, que así me falta el corazón, qué es aquesto? . culpas por mi averiguadas contra el Príncipe, qué es esto? o sacrílega privanza; sale de noche embozado, indecente se acompaña con hombres facinerosos. A caso, de una ventana le echaron agua una noche, y mandó quemar la casa; sirviéndol: don Alonso de Cordona, su semana, porque no acudió tan presto, no oyendo que le llamaba, quiso echarle de un balcón; dio una cruel bofetada a un caballero que el nombre por la autoridad se calla. A su ayo don García de Toledo, que enmendaba sus excesos en Ajeca le trató mal de pulabra. Y quiso poner las manos: ha escrito diversas cartas, a los Títulos y Grandes de España Flandes, y Italia. En que les pide favor, a mi hermano do Juan de Austria, cahonicó estos intentos, pidiendo que le ayudara. Al Cardenal a Ruy Gómez, a Montení, con quien trata sus desiguios; hay más culpas, para que me acaben bastan. Si despierta, mas qué importa; la caja tendrá guardada la sentencia, letras tiene, esta fue la mejor manda. De mi abuelo, y mi señor, que será? la Imagen santa de un Crucifijo, y en sangre su disciplina bañada. Oh fuerza de la verdad! respeto y temor me causas, templado me ha lo que he visto, de esta suerte peleaba El Emperador mi abuelo, nunca imitado Monarca, conque diferente afecto padre, engañado te amaba. Que tu amí, pues por tu amor siendo César se hizo nada: sus Reinos te dio en su vida, porque su piedad fue tanta. Que no fue Rey por ser padre, tú eres Rey, tan Rey, que pasas, siendo Padre a ser juez; que malicia, que probanzas tienen las culpas que dices, que así ponderás, y agravas. Es más que pedir a Flandes? que bien por mí te quedaras en Yuste, con una celda, monumento hoy de la fama. En que tus recelos fundas, porque de mí te recatas? Carlos soy del mejor Carlos, al tronco imitan las ramas, que intentara la malicia de ti misma ocasionada, en otra edad, con sospechas aparentes, aunque salsas. Qué imaginas que sospechas? o quien te manifestara lo más íntimo del pecho. Vos que en lo culto del alma veis los secretos que apenas de sí mismo un hombre alcanza. Bien sabéis que no hay intento contra la piedad sagrada que debe un hijo a su Padre, con que majestad descansa. Oh suspendida grandeza que mientras duras te acabas, o sueño común, que todo como la muerte lo igualas. Que me representas sueño, que así en imagen acabas la luz con que corre un Rey al término donde para La vida como es posible, o padre de mis entrañas, que por travesuras mías tan fácil te persuades Que la muerte te deseo, si me ofende imaginada una sombra de tu muerte, que en el sueño se retrata, no puedo oprimir el llanto, voyme por que libre salgan mis suspiros, que detienen, o tu sueño; o mi desgracia. . Carlos Carlos, hijo, amigo, donde me lleva el amor de padre, si con rigor mas que con piedad le obligo? fingi Carlos que dormía, porque el descuido leyeses. tus travesuras, y vieses que tus intentos sabia. Quise obligarte, y te ofende lo que te debe agradar, pues siempre ha de comenzar por lo fácil el que aprende. Rey y padre te corrijo, rinde Carlos la altivez, que si es ser Rey ser juez, poco importa que seas hijo. Holá, al Cardenal llamad. llegad, cubríos, los dos estamos solos de vos saber quiero una verdad. Decídmela pues sabéis cuanto lo contrario siento: a que os llamó a su aposento Carlos hablad, bien podéis. A besar la mano fui a su Alteza. . No os llamó? no pasó más? . Señor no. Rey Bien sabéis que no fue ansí: i dos luego a descansar a vuestra casa. . Señor, no merece ese rigor quererle yo disculpar. Fue falta de reverencia, fue ponerme en ocasión de errar, fue casi traición, idos. . A morir; paciencia. El Duque de Alba está aquí: el Cardenal salió muerto. Si en tan gran caso no acierto, que dirá el mundo de mí? decid que entre. A muy buena hora vuestra Majestad me tiene en palacio. . Ansí conviene. Alto pues. . Decidme ahora, pues sabéis con que cuidado, y amor a Carlos corrijo; que os pasó hoy con el. . De un hijo a un padre fuera excusado, sino me lo preguntara a quien no pudo mentir: por Dios que lo he de decir, aunque me salga a la cara. Sobre ir a Flandes, o no sacó la daga; yo estuve muy en mí, el brazo le tuve, quítósela, o se cayo. Sin duda se le caería, y aunque es de esa condición, sin darle vos ocasión, no sé si. Carlos lo haría: sois terrible. No le he dado ocasión, sabelo Dios. Todos se quejan de vos. (do De mí? . De vos. . envidia; de muchos soy por mil modos, pensión de la virtudes. Dicen que no sois cortés, y llamáis de vos a todos. Eso es ya sobra de edad, no falta de cortesía, que más tiene señoría que vos, o paternidad? Mas si eso os enoja a vos, yo haré lo que vos mandáis. Ni aún a mí me perdonáis, basta Duque andad con Dios. Agua va; pesi al bellaco: qué ay Tejoletas? . Cubriome de la cabeza a los pies un nublado de las once: que triste salió de casa Que quieres, no soy de bronce: quién viene aquí? Una comadre de parir, a donde ponen las pollas a nueve meses, porque no se sepa donde. Y aquí? . Viene la Corneja del Parnaso, un pajarote, que de las plumas ajenas atrevido se compone. Y en esotra casa? . Un diente. Y más arriba? . Un esto que, un médico, y un marido, que uno mata, y otro come: aquí viene el Duque de Alba, espantajo de la Corte. Esa casa es la que busco: que hora será? . Son las once. Orá es ya, hola poneos en aquesa esquina en orden, que he de probar si es valiente: veamos que Rodamonte envía mi padre a Flandes. Vuestra Alteza me perdone, que en mi vida he sido amigo de burlas, ni de cuestiones. Diceslo de verás? . No, deje verá como corre cuando vaya tras de mí. Hachas viene. . Acabose, él es. Prevenid las armas. Oh quietud de mis tizones. Hola, parad con la silla. Parad, nadie se alborote. Matad las hachas. . Mataldas, Dios nos dé muy buenas noches. Vuélvase toda esa gente. Vuélvase, notable hombre, idos. . V. Excelencia advierta, que hay contra el valor traidores. Idos, que he de ver a solas quién es este marquésote, solo, y a escuras estoy, hablad antes que me enoje, porque ya solo no tengo, ventaja que me lo estorbe. Duque. . Señor . Alteza? Jesus Jesús, qué desorden? a estas horas en la calle? Tengo en ella unos amores secretos, y vengo solo: quiero, porque hay quien la ronde que me guardéis las espaldas. Gentil muchachón escoge vuestra Alteza, empero vaya, haremos que se remocen los bríos, que aún en las venas bulle ardimiento de joven. Lo que es darme de porrazos seis horas con diez, o doce, yo le ofrezco a vuestra Alteza. Bien haya quien tal responde, no hay Español como vos: allí se han puesto unos hombre; qué haremos? . Irnos de aquí. Cuanto la edad descompone. El puesto queréis que deje Duque a mis competidores? esto es lo que me ofrecistes? hielos son vuestras razones. Andad decid que se vayan. Si haré; a gentiles hombres váyanse de hay que estorban. No queremos. . Qué responden? Que no quieren. . Qué decís? Lo que vuestra Alteza oye. Descompuesto estoy de risa: decildes que no os conocen, que sois el gran Duque de Alba. Harémosles que se asombren. Id. . El Duque de Alba soy, hacedme gusto, señores, de iros con Dios. . Linda flema. Qué dicen? Ay quien ignore, que de noche somos todos Duqués de Alba? Concluyome. Qué dicen? . Dicen, que todos son Duques de Alba de noche. No he tenido mejor rato: echad esos habladores de la calle a cuchilladas. A cuchilladas, y a coces, que hasta ahora vuestra Alteza no me había dado esa orden: la flema se me ha acabado, vuesas mércedes perdonen. Que me mata, que me coge. Dejados Duque, dejaldos. Jesús, nadie me socorre. Callinas, como huis, siendo tantos Españoles? Notable gusto me han dado. Ya se fueron, enamore vuestra Alteza a quien quisiere. Tarde es ya: dos ocasiones me ofrece amor, no es posible que ambas a un tiempo se logren: espérame en Alcalá mi Violante, Duque voyme. Eso me dice en mi cara vuestra Alteza? daré voces. Aquellos pícaros eran criados suyos, burlome; hablando está allí con ellos, ya en un caballo se pone. Ya voy a avisar al Rey, así se tratan los nobles? el Rey ha de ir en persona, o no habrá quien lo reporte. En fin Fadrique te vas del Príncipe despedido? Voyme en busca del olvido. Dónde? que en ti le hallarás. Violante, engañada estás, que antes, aunque me remedio olvidando, no hallo medio, ni olvido para no amar: que era el remedio olvidar, y olvidóseme el remedio. Si Carlos en alto vuelo, con loca ambición de cera, presume tocar la esfera de amor, inmediato al cielo, le echaré arrojado al suelo, rayos vibrando, y centellas, pues verá no solo en ellas, en firmamento mayor errantes luces de amor, si no fijas de honra estrellas. Ay Violante, si al poder opones hoy la porfía, no puede ser que algún día te mudes de parecer? y culpas pudiendo ser que tema como no infieres, aunque monstruo entre mujeres, fénix de firmeza seas: que sin amor me deseas, cuando sin celos me quieres. Si no temiendo discreto, desconfiado advertido, cuan larga distancia mido de la promesa al efecto: yo me voy yo te prometo de no vivir, ni volver. Ni quieres creer, ni ver, ni esperar. . Antes no espero Violante, porque no espero viendo, obligarme a creer. Ya llega el Príncipe, mira cuan cerca estaba mi daño. Pues espera el desengaño. Ya es fuerza, aunque sea mentira Niégate pues a su ira, que él se entrega a mi desdén; escóndete. . Amor preven o muerte, o satisfacción. Oh cuán obstinados son los miedos del querer bien. Vuelvo otra vez Violante, sino con mayor gusto, con mayor se; ya es justo que lo que niegas libre, des amante: no de su vesistencia (cia, más fuerza en la opresión a la violen yo corro libre, y ciego, burla la fuerza, obligarás alruego no se como te atreves a resistir altiva alientos de se viva: (ves; paga a los brazos lo que al alma de- solo abrazarte quiero, cortés aguardo, escúsame grosero sino es que tu desvíó, siguiendo ajeno amor, huyes de el qué importa la amenaza, (mio. y injusta tiranía, ni que en vana porfía ate el rigor lo que el amor no enlaza: bien sabe vuestra Alteza, que no se ve a sí misma la belleza, que es como la serpiente, qtiene en si elveneno, y no losiente. Violante amor desea amor ejecutado, lo que ya he comenzado, dejé otra vez en límite de idea, ya erraré si la dejo ahora como entonces en bosquejo deja ese pleito vano, y así será la acción postrera mano; dame una tuya, qué esperas? a que yo te la bese . Señor. Aunque te pese, (quieras, vive Dios, que has dedarme, aunque no la mano que he pedido. Antes dará la vida su marido; ya es fuerza que lo diga, (ga: a tanto extramo vuestra Alteza oblí en lazo ya dichoso me hizo de Violante la obligación amante, la sangreprimo, y la palabra esposo señor, Violante es mía. (día Detúveme hasta ahora en la osa de tu loca insolencia, y ahora me suspendo en mi paciencia: pues vive Dios, aleve, que has de morir. . Huyendo, por fuerza me defiendo. Téngase vuestra Alteza. Monte breve te opones a mi furia, (ria. quita que en ambos vengaré mi inju Tras el furioso sube, huye mi bien: caí no le detuve: No se llegue a esa parte vuestra Alteza, desvíe no se fie del balcón, no me escucha aparte aparte, furioso va corriendo, Fadrique, estebalcó se está cayendo en vano los advierto, (to. cayó el balcón, Jesús sise auranmuer Ya el daño es manifiesto, gente acude al ruido, el Príncipe ha caído, (to? el Príncipe seha muerto, que es aques Qué es esto? . . Caso extraño, muerto su Alteza. Oh fiero desengaño. Quizá no será muerto, llevémosle a la cama. A hablar no acierto. Tras Fadrique corría el Príncipe celoso, Fadrique era mi esposo, yo a voces le avisaba, él no me hoya cayó el balcón con su Alteza; si vuestra Majestad, si la grandeza, el caso desdichado, (bado: si el amor de mi esposo, heme tur mas si pias orejas. oyen humildes labios, si de indignos agravios permite el sentimiento justas quejas, si es fuerza que reviente en dilatada voz alma pací querelláreme loca, que el corazón se exala por la boca. Desde mis tiernos años amaba yo, y me amaba Fadrique, a quien llevaba el destino preciso a tantos daños viome el Príncipe un día, ardió en la llama en que Fadrique ar juntos, señor ardieron, (día, juntos quisiero bien, juntos muriero, la providencia culta a tal fin los destina, que en su misma ruina la tierra que los mata, los sepulta: ya vivos, ya difuntos, contra mi fe se conjuraron juntos no se cual fue más fuerte, el amor en juntarlos, o la muerte, Retirose ofendido mi padre, y en la cama límite dio a su fama, mas no estuvoseguro en el olvido vino a Alcalá su Alteza, donde humilde, triunfede sugrandeza: mas subiendo su intento, le arrebató a mipadre el sentimiento. Murió; mas no olvidado del valor que consigo llevo de su enemigo, justicia aclama adios diciendo hay (tado: crié dentro del seno; el Basilisco que me dio el veneno. Justos cielos venganza, pues pagó con mi afrenta su crianza bastaba a su fiereza, que cuando fui su ayo, dio el golpe, temió el rayo el homenaje de mayor nobleza: sin respetarme anciano, los amagos prové d osada mano y aunque en eterna calma, carácter se imprimió dentro del Mírole el justo cielo, (alma. y en mi amor no piadoso, quitó a Violante esposo. Príncipe a España, a un padre con- yo soy quien lo ha causado, (suelo: justo es que muera el Príncipe venga la muerte pido, y sigo; (do: aunque en mi ser premio, no castigo Ydos, que temo el dolor, si bien en vos no hay malicia, soy Rey, vos tenéis justicia, soy padre, yo tengo amor; de la piedad, y el rigor, la santa justicia es madre, mucho ha de ser que le cuadre a un padre, de Rey la ley, yo os perdono como Rey, no me atrevo como padre. Dejadme que está rendida al dolor la Majestad, y revienta la piedad, de la grandeza oprimida? si Carlos perdió la vida, cómo guardará el sentido? cielos, un hijo he perdido, si en él me matáis, sea luego. e lmo el bríncipe; don Diego? i dos, que ya os he entendido. No volvió, pues que calló, más ay, que estoy sin sentido, no es mío lo que he perdido: Dios lo dio, Dios lo quitó. Volvió el principe? . Volvió Fadrique. . Dios sea loado: y Carlos no? . Aquesto ha da- (do esperanza más segura. No Duque, que esa ventura fue hacerme más desdichado. Casada doña Violante, y a don Fadrique, y creed que los he de hacer merced. Oh constancia de diamante! Oh Duque, bien el semblante dice la desdicha mía, si fue extremo la porfía, con que a Carlos despreciaba, mas sabe Dios que le amaba más, cuando más le reñía. No me atrevo a preguntar si es muerto ya, mas que espero, Diego santo en vos espero, y a Carlos me habéis de dar: el dolor: en vuestro altar sacrificará mi ruego, en medio sus manos, ciego busqué luz, siendo vos sol, fe tengo, y sois Español, dad Príncipe a España, Diego. , h , .̱̱̱. Carlos, Carlos. . Quién me llama? que voces son aquestas? duermo, o velo? yo desnudo en la cama? que unión es esta con que enlaza al cielo el placer, y el pesar, hay loco amante, si a Fadrique maté? qué es de Violante? Loco jurara que me vi vestido en los desnudos brazos de la muerte, fantástica ilusión de mi sentido, lisonjera porfía de mi suerte: la memoria tenaz, contra el olvido miedo fatal, solícito me advierte de aquel certamen, que mi padre dijo, sucediendo la luz de padre a hijo. Dos funestos prodigios he soñado que la espada, y el Reino que deseo, mi padre no es posible, me ha quitado, aún ahora parece que lo veo, con mi propia mujer le vi casado, y correr en la luz que no poseo, al dilatado fin de su carrera, no dándosela y a Carlos, que la espera. De nuevo me atormentan ilusiones, que enigma es esta, que furor, qué grima? cielos, son fantasías, o visiones las que veo, no es mi padre, no es mi prima? Mi padre así divide corazones, que en cuerpo dos, un alma sola anima? mi padre con mi prima de la mano? tronco de un árbol, que se estiende ufano. Pasando va, la luz lleva encendida, ya llega al fin, pedirle la luz quiero; mía, mía es, la luz perdió la vida a quien la daba Felipo Rey Tercero, como dichoso joven, concedida le fue la luz de Rey que en vano espero. Diego, Isabel, Fernando, Catalina; pasa veloz, y con la luz camina. Quién es quien le acompaña Margarita, de quien procederá Carlos, Fernando. Ana, y María: y ya con la luz marchita a los últimos pasos va llegando, a quien le da la luz que a mí me quita? Felipo Cuarto dice: estoy soñando! cuan dulcemente en su virtud reposa, breve carrera fue, pero dichosa. Oh ruego a Dios, mancebo floreciente, que largos siglos la concedida vela viva en tu diestra mano resulgente, que así tu vista mi dolor consuela. Oh cuanta sucesión de gente en gente procede de Filipo, y de Isabela: mas hay que nueva luz nuevo ruido, alumbra, y despierta mi sentido Embajador divino Diego santo, que en zafir puro el trono del Sol huellas. y de tu vivo ardor recibo tanto, que lleno de tus rayos, y centellas, de lo que ciego ama sin luz, me espanto; gracias serán los que hasta aquí querrellas. Padre amigo señor. Qué es esto? Un hijo que a tus pies el cielo ha puesto? huelle pues la bondad de un Rey tan justo la indomable cerniz de un hijo altivo: la vida libre, que a la ley ajusto. le debo a Diego padre por el vivo: canonícele el Papa. . Con qué gusto os oigo, y en mis brazos os recibo: hoy volvéis a nacer, yo haré que luego canonice el Pontifice a san Diego: abrazadme otra vez . . Toda la Corte trujo a Alcalá la nueva desdichada. Quién hay que en tanta dicha se reporte? Violante con Fadrique está casada. Ya voy siguiendo diferente norte, sueño fue el de la luz, mas no es soñada la luz que gozo en nuevos desengaños. Decid que viva Carlos muchos años.
