Texto digital de El pretender con pobreza
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Guillén de Castro y Bellvís
- Atribución estilometría
- Guillén de Castro y Bellvís Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El pretender con pobreza. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/pretender-con-pobreza-el.

EL PRETENDER CON POBREZA
JORNADA PRIMERA
que Gran comedia! .1. El parecerlo fue cierto. . No debe más: acaba que torpe estás! porque el ser buena, o no serlo, de pocos es conocido, aunque de muchos juzgado? en efero gusto ha dade. 2. En extremo ha parecido; es de Lope. . Eso podrá darle alabanza infinita, pues con eso se acredita cuanto se vende, y se da Quién en su patria ha llegado a tan gran felicidad como Lope? . Así es verdad 1. Pero mal se lo ha pajado, pues se queja de ella. . Pues mal su opinión considera. 1. Aquel caballero espera. Don Entrara luego: el Marqués perdió anoche Mil ducados 1. Y aún tres mil, y bien cuplidos. Y fueron tan bien perdidos como serán bien pagados. 1. Es el Marqués puntual, y no es nada lerdo quien se los gano. . 2. El jugar bien ya en el nundo es jugar mal. porque habilidad se llama lo que antes infamia era. En gente baja corriera menos peligro esa fama: pero en los altos sujetos, y aún en todos, va causando mucha mengua, y más juzgando las causas por los eferos. Llega más fue la Duquesa haber Misa? . 1. Son las tres. Es mucho lo azul? . No es h. La comida está en la mesa 1. Vue Excelencia norepara en que un caballero este esperando. . Nosefue? 1. Yo le dije que esperara, Entre pues tendrá buen día. los que en el Prado le tengan para en comiendo prevenzan un coche. . . Apobre ta mía, quecosas paso por ti! Vuestra Excelencia me de sus manos y . Cúbrase. Meconozca. . No este así. En pie me recibe, estoy corrido, pero paciencia: Sublico a vuestra Excelencia sepa por esta quien soy, y conózcame después por su serdidor verá quien soy, y tratarme ha menos grave, y más cortes. Me dirá mi calidad con cuidado, y con nobleza, si ya no es tal mi pobreza, que desmiente a mi verdad. Quién me escribe en su favor de vuesarce es un hombre, que con sergrande su nombre, es mi obligición mayor. Díceme que es gran soldado, y que viene a pretender a esta Corte, y debe ser de su Majestad premiado, siendo en sus fes los testigos de estas verdades espejos yo tengo en ambos Conselos, de Estado, y de Guerra amigos, con quie seré buen terccro en sus casas o en Palacio. y veame más de espanio. Con esa merced espero buenos sucesos. n Dios guarde a vuesamerced. He quedado en su desprecio arrojado, y en mi pobreza cobarde: i en mata me tierra oprimidos de mi corazón las alas, ni el peligro de las balas, ni el dolor de las heridas me han tenido como estoy. 1. Repertaos, señor, ya entiendo vuestro disgusto . . Perdiendo todos los sentidos voy. Apvertid . En mis pasados Ceraque estas cosas. . No hay valores P S. Mejor dijeras cuidados: vive Dios. . Callad por Dios qué he de callar? .. Si os obligo venid desfogad conmigo, estando solos los dos. Vuestro término, y nobleza me obliga que me reporte; que bien comienzo en la Corte a pretender con pobreza. 1. Aunque a su amo buscara. Ténganse, que soy honrado. 1. Estune el no haber todado por la escalera. . Rodara, más rodando. . Picaron, que lliciera? . Bájara más presto 2 Donaite ha tenido en esto. 1. Paréceme socarrón, y en eso se habrá fundado para pesar del zaguán Cuantos lacayos arran hasta el retrete ha llegado de la Infanta, y aún del Rey, la Reina, y muy en seso, en cosas de mucho peso tratado con mueva le, ̱. 2. Esto en comedia habrá sido, donde el lacayo, es gracioso. 1. Por di párate doños los ingenios lo han tenido. Sea en comedias, o no, cuando los veo a millares, no son malos ejemplares, para que me atreva yo a entrar en la mejor pieza de la casa de un señor tan tarde, siendo mayor mi hambre que su grandeza. Pues no solo dejo el ser de lacayo; y del me ofendo, pero a un amo estoy sirviendo, de quien no lo puedo ser a. Fáltanle caballos? . Sí, porque es todo infantería en su ropa, y en la mía: mas quedo, que viene allí. 2. Mas hubieras murmurado si tan presto no viviera. 1. Así lo creo. . Cumpliera con lo que debo ha eriado. Mientras no me conoció, con paciencia lo sufri pero después me ofendí, cuando en pie me recibió. Cuando apenas me trataba de merced, y en mengua mía; quiso ser quien despedía, siendo yo el que visitabe, Y aunque estas cosas en ti son de poco fundamento, que ignoras quien sey, las siento yo que me conozco a mí. 1. Fácil es de adivinar buena sangre en quien la tiene Señor. juita. . A dusto viene como en Misa he de callar. Llámome don Juan de Urrea, cuyo apellido, y blasón, por lo mejor de Aragón, en toda España campea. Y yo no he desmerecrdo la nobleza que he heredado, pues de puro ser honrado, dejo de ser lo que he sido. Llegue a esta Corte con bríos, de que en mi fueran premiados servicios de mis pasados, aunque bastaran los míos. Y por hallar con la ayuda de alguna gran calidad quien vistiera una verdad, que ya no pasa desnuda. Traje cartas bien escritas a señores diferentes, mas tales inconvementes eras visitas. Que con la queja en los labios me dejaron sus rigores, y pues cartas de favores dan ocasiones de agravios, las que me quedan por dar ahora quiero romper. 1. qué hacéis. . Lo que debo hacer 1. No os quisiera disgustar, y por eso no os lo impido. Perdonadme. . Cogerelos, pues los rompe. . Pord, cielos, nace pobre el bien nacido? Con las fes de Generales, a quien obligados dejo, presentaré en el Consejo mis servicios, pues son tales, que no tan solo en campaña bastaron testigo el sol para honrar un Espeñol, pero para honrar a España. Y si con ser infinitos no son allí de provecho, mi Rey los verá en mi pecho con mis heridas escritos. Y si también aspereza hallo en sus Regias entrañas, huecos tiene las montañas, para esconder mi pobreza, Mas no me verán los días sufrir de agravios terrero esperanzas a un portero, ni a un señor de cortesías. No importa, rompa (io) 1. No es cortesano vuestro eno Es de honor, , Pues los recojo, yo los zurcite después, , bien ocupados están aquellos dos. . Sí señor humo Simo Tendrán boní Quién es este; . Sitendran. 1. Hijo Mayorazgo es del Duque. . Hacedle llegar Hola, ola, . El olcar (qués a un enfermo. . Y tú al Mar- llega. . No dirá si quiero? quién es el Marqués aquí? Llega, yo soy. . Yo creí hallar un Marqués entero, y un cuarteron de Marqués he hallado en Vue Señoría. Donaire, por vida mía, tiene. . Si tengo. . Quié es sabed, y porque cogía. Deja de hacer lo que sueles. Tan de espacio los papeles que esotro aprisa rompía Apenas comienza a ser señor, y ya se aficiona a por tereera persona preguntar, y responder: si quiere saber quien soy, díréselo yo . Eso quiero. Pues yo soy de un Caballero criado. . . Corrido estoy Que estás cartas u. Calla loco. Callare, cerro el candado. Vos que tenéis un criado tal, quién sois? . No soy tan poco que no sea bien nacido, tanto como bien criado, con un valor heredado, y otro valor adquirido. Dios os guarde pues habláis de verás. . . Sois del Marqués A yo? . . Escuchadme pues Si haré más porque mudáis el color? . . Une Señoria me escuche tamble . Si haré. Yo donde puso su pie ojos, y boca pondría que es un ángel, y bastara de belle respeto yo pero aquín nole enseño ara, que sois vos digo que deis más generosa enseñanza al Marqués, cuya crianza a vuestro cargo tenéis. Enseñadle lo primero con estilo corresano a que sea gran Cristiano, y después gran caballero. A saber en que ocasiones ha de honrarse, y debe honrar, ya sin prometer pagar dinetos, y obligaciones. A que sea el Sol juez de su trato puntual, a ser siempre liberal, y prodigo alguna vez. Si es humilde, en estimar su persona, a no lo ser, y si es soberbio a tener la soberbia en su lugar. Y a que examine mejor en quien lo habla quien es, pero no a ser descortes, que es gran falta en un señor Vájase Uue Señoría. Harelo, pues vos gustáis Porque el Ángel embíáis que a vuestra guarda alistia? Porque le tengo el respeto que ha de perderte en los dos. Por qué? el que se pierda en vos a esta casa le prometo, que es de un Príncipe, y no ignoro, que aunque con vergüenza mía me faltó a la cortesía, no he de falta le al decoro salgamos de ella . Salgamos, satisfaré por momentos a todas los docu mentos que me disteis. . . Vamor. Vamos. 1. Pues no ha de pasarhoy esto a más. . Desdicha fuera en ayunas.d. diré lo que dije aquí. Yo lo que aquí no he podido, os diremejor allá. . 1 Mirad. Teneos bueno está. 1. Que es el Conde, y os haoído Y pues no hay obligación para el honor importante, querer que pase adelante el enfado, no es razón: y así tendrá por mi mano sin aquí, por vida mía Pues lo manda V. Señoria, yo me rindo, . Y yo me allano. Beso mil veces los pres a Uue señoría. . Yo beso las de los dos . Grande exceso: Es el Conde muy cortes, yo me voy con su licencia. . Y yo al Duque quiero ver, compite en su procedes el valor con la prudencia. venga el señor don Luis conmige. . A servirte iré. Tres cacheres tomaré . de paso. . A quién dico? oís? Si señor n Corred volad tras ese hidalén, seguidle. Y qué le diré? . Decidlo esto que os digo, escuchad. Si no estuviera en la calle con la verevenza del día la que perdiste a mis ojos te castigara por vida. No acabes el intamento, señar y los treinta evita de carcel, teme . . No temo sino a la nebreza mía, que ocasiona más agravios, y en vilece mis desdichas. Elices sola, y yo me engaño vuirlas a otras causas por fatales: de que sirve la hidalguía en la sangre de mis venas, cuando sale a mis mejillas, corrido de verme pobre, entre soberbia, y mancilla, colgado de la esperanza, y resistiendo a la envidia, viendo méritos ajenos sobre montes de mentiras, llegar a coger estrellas, hurtar glorias, sembrar dichas, y los míos apojados siempre en las verdades mías, desvanecerse, y caor, donde tinteblas los pisan? A justicia mal mirada a pobreza mal nacida! sino por culpa villana, afrentosa pordesdicha. Qué de contentos acabas! que de placeres limitas! que de quimeras levantas! que de intenciones derribas! Está el pobre avergonzado hasta del Sol que le mira, con la paciencia apurada, con la razón encogida. De paso le hablan todos, pues si para hablar se anima, está siempre quien le escucha medroso de que le pida. A cielo? . Dijiste bien, mas de lo mejor te olvidas, pues no has dicho que está hambrie- cuando los ricos convidan. (to) Descon lo meridiano cierto Sacristan decía a la hambre que a los pobres padecen a medio día. con todo a la pobreza hay algunos que la digan santa más estos tendrán a gún milagro en pues consienten dilaciones, o quicá que les envía con algún cuervo algún pan la providencia divina. Pero yo que estoy rabiando de hambre, como podría vendecilla como santa, siendo para mi maldita? Divertido te escuchaba, y por eso te sufria, calla, que tus burlas necias son malas para sufridas de quien está como yo entre menguas que me aplican al menosprecio de todos, para que agravios me aflijan. Señor, no tienes razón. como ha de ser conocida tu persona, y respetada, si ya no te determinas de etra grande a ponerte, como redoma en bótica, un rótulo en las espaldas, que tus calidades diga? Por eso el ponerse al pecho un Hábito, es cosa linda, aunque en una mala capa hasta la Cruz va corrida, como falso juramento, y aún plega Dios que no digan. Calla mentecato, calla, vive Dios, si latirizas, como gracioso en comodías de la usanzas cosa indigna para delante de un Rey, que las oye cadadía que te mate a mejicones. Ya entendí que trasponia por eso tracalle; él es: señor mío hablar quería contigo. . . Mandarme puedes. Solo vengo a que te sirvas emi amore! que en su carroza venía a ver el Duque, oyó en ella el encuentro que tentas con el ayo del Marqués, y en él tus razones dichas tan a tiempo, tan briosas, tan prudentes, y tan dignas de quedarse en la memoria, le aficionan; y le obligan tanto, que viendo que está tu persona bien nacida con pobreza tan extraña compadecido te envía a decir por mí, que gusta de que en su casa le sirvas el mejor oficio de ella, dondo verás que se inclina a favorecerte mucho, Alma tengo agradecida a esa merced: que miserias . habrá que no me persigan? pero no sabrá quien soy el Conde, pues facilita el tenerme por criado. Luego pierden porque sirvan los honrados Caballeros? Quie tal dice, extremos mira, que antes los hidalgos pobres, como a su centro caminan, aspiran a que un señor por criados los reciba. Pero en urados de nobleza ay algunas nidalguías tan mayores de la marca, que su sangre purifican, hirbiendo siempre en las venas la de Pelayo, y Arista, restauradores de España: y aunque alguna ver la entibia el hielo de la pobreza; no es posible que se rinda a sérviles sujeciones, que la galten, o la opriman. dudosamente creídas, en vuestro anorno apuradas, y en vuestra arrogancia altivas, prosupuesto que lo sean, ahora que importariaa; para pensar que el servir al Cende no os califica la persona, y el estado, pues hay otros que se dignan de servirle, y son mejores? Comenzada esa mentira, ha de morir en tu boca. Clame aquí la valentia, pues por acá viene gente a quien mate, o con quien raña. Salgamos a la ventana, que ya cansa la almohadilla. Doña Inés dejar de abrilla hiciera de mejor gana, trocando la luz del día por la de una vela sola. Bravamente le acrisola en ti la melancolía, ya tarda el Condo ya ver si vieve puedes salir. Si eso le hiciera venir, entonces pudiera ser: mas no es tan ciego el cuidado que no admira en la evidencia, que esa vana diligencia no apresura lo esperado, No será muy amoroso cuidado tan poco ciego, que no tropieza en el luego, y se alienta en el reposo, Antes engañada estás, pues de abrasado, y constante, para ver más adelante, viendo menos, mira más. Eso es difícil, doña Ana, de entender.. Pues decir quiero a quien espero esperase a la ventana, viéndome desde la calle, jazgarían sus antojos, que era más cierto en mis ojos ofenderle, que esperarle. Y eso recelas que importe en su amor siendo discreta? amante tan recoleta no es aluso de la Corte. Ah poco que en ella estoy, y con mi gusto conviene este proceder que tiene por estrella el ser quien soy, aunque ofendida de engañas. Por que ese nombre les pones? Porque ya las dilaciones me pronostican los daños. El Conde hará lo que debe a su palabra, y a ti. Oh será la vida en mí menos honrada, y más breve. Tan presto la sepuitura. previenes es por que estás en tierra extraña? . . Es lo más que la tierra la ventura. (do: No lleres por Dios . No pue mas ay de mí. . Ay desdichada aquí con desnuda espada un hombre Perded el miedo, y también la madvertencia porconad que traerme pudo con el acero desnudo sin acuerdo, y sin licencia, pues cuidado de escapar con la vida lo ha causado. Que ha sido, que os ha pasado? Inevitable un pesar: mondad certar esa puerte. acierra una criada. Ay señoras, ya cerrada está, pero yo estoy muerta. (do) Vieronos entrar? . No entien que me iero . Ay qué pena! sangro es esta d. . Será ajena. Vuestra es que va saliendo. Cuando la espada saque, fue posible herirme yo, mas no importa nada. . . No? mucha sale ay Dios! qué haré? que me desmaya. . . Poned en la herida ese pañuelo; mas yo os le ataré. . . del cielo es milagro esa merced. sentaos, que venís cansado, Algún aliento he perdido de la justicia seguido: y del peligro alcanzado. Aquí estaréis sin recelo, sino os vieron al entrar. Y como que podré estar, pues estoy como en el cielo. Si es peligrosa la herida. qué ha de ser sino un rasgaño? Y esotra sangre del pecho? Dejó a su dueño sin vida pero pues soy tan dichoso, que tras mis desdichas mismas merecí llegar a donde dos Ángeles me consuelan. Y compitiendo en los dos la piedad, y la belleza, con prevenciones me guardan, y me alumbran con estrellas, porque me alivien del todo, dando crédito a mi lengua tanto furor en la pena, desde su origen dilé los sucesos que me llevan como sin Norteen el mar, sin camino en la tierra. Yo he nacido en Zrigaza, don setqne la novleza e los acendientes míos Fueron ricos mis abuelos, mas porque yo no lo fuera, mis padres prodigamente, distribuyeron su hacienda. Murieron dentro unlaño los dos, cuando yo a mi cuenta llegaría a diez y seis, quedé con brío, y pobreza, tan repugnantes entonces, que obligaron mi pacrencia a no emplear en la paz los valores de la guerra. Salime de Zaragoza, y para lucir mis prendas, vendí las que me quedaban de mi limitada herencia. En casa una deuda mía, a quien obligó mi ausencia, deje tierno al despedirme una hermanatan pequeña. que auntres años no tenía, pluviera a Dios que muriera antes que llegara a cuatro. y no más donde me llevan mis extremos digo pues? que con moderada priesa llegué de allí a Barcelona, y embarqueme en las galeras que en Genoba tiene el Rey nuestro señor, llegue a ella. y no paré hasta Milan: a donde con su bandera, un Capitán deudo mío, comenzó mi soldadesca. Pero de allí a pocos meses, la gente visoña llega, y aquel tercio pasó a Flandes, que es el centro de la guerra. Allí de mi celo honrado, con atrevida bravoza, con heroico atrevimiento, di al mundo evidentes mu estras, hasta que el ser Capitán pude merecer Después de serlo mostre en ocasiones diversas, que se juntaban en mí el valor, y la prudencia. Perdonadme esta alabanza, aunque en parte me envilezca, cuando las quejas me obligan, cuando la pasión me ciega. Para pretender el premio de mis servicios, licencia alcancé del General, llegué a la Corte, y apenas recién venido, una noche, para mi del todo negra, me sucedió una desgracia, ocasión de que saliera de la justicia huyendo, con cuidado, y diligencia, hasta que llegué a Sicilia, donde su Virrey emplea otra compañía en mí, para que fuese con ella Sargento mayor del Tercio, con satisfacción entera. Serví esta plaza seis años, pero ya con impaciencia de no pasar adelante en mi estado, o en mi queja, pedi licencia otra vez, resultando del tenerla mayores inconvenientes, por ser mi naturaleza tan descompuesta en el dar, que al primero que me llega a pedir doy cuanto tengo, extremo que al honor cuesta la opinión alguna vez, para que vicioso sea. Con esto, y haber jugado con desdicha, y con largüeza, que un áñimo generoso, o juega largo, o no juega; llegue a esta Corte de modo, no viéndome el corazón, me juzgan por la correza, y así me suceden cosas infelices, la postrera fue haber de sacar la espada, empleando mi experiencia contra un criado de un Conde, sin que otro nombre le sepa. Riño valerosamente, gente a despartirnos llega: mas el que quedo picado, por otra calle rodea, para encontrarse conmigo, fue mi espada más ligera, y más dichosa también, tanto, que al pecho le llega la guarnición, y a la espalda vi la cuchilla sangrienta. Dando voces la justicia llegó, huyendo respetela, y para poderlo hacer, empiee la ligereza de los pres, y de las manos, algunas veces la fuerza, hasta que alentado entre por la puerta de una Iglesia, y por la otra salís y como me vi tan cerca de esta casa, que me dijo en su lucida grandeza que es principal recogime a su amparo aunque sus puertas no entendí que eran del cielo, como ahora me lo enseñan los Ángeles que me guardan; llámome don Juan de Urrea, que obligado a vuestros pies, lo que ellos pisaron besa. Este es mi hermano hay de mí. Qué tienes, señora? tiemblas? el color mudas? qué tienes? porque lloras? qué recelas! Señora, a mucha gente, y muy apriesa. Si es la justicia ve haberlo. En este aposento entra senor, . No temías, mis manos defenderán mi cabeza. El Conde. . El Code, ya temo Ve presto . . que me sucedan otras desdichas majores! No te turbes. . Estoy muerta doña Inés, este es mi hermano. Pues disimula sosiega, que entra el Conde. Señor mío. Pues V. Senoria muestra poco gusto en en esta casa; donde con canto se esperan Vengo con algúnonojo. De qué señor? . De que pierda el respeto a mi persona, de que a mi valor se arreva tanto que aún criado no me haya muerao o esta cerca de morir pasado el pecho. Y ha le sabido quién sea? Un escuderillo pobre, con más que valor, seberbia, vengo de buscarle ahora, y fue su fueres tan buena, que no le hallé, pues mandara a un lacayo que le diera. No acabes esa razón, pues yo te la impido, y piensa de ese escudcrillo pobre, que no habrá quien decir pueda que es más noblenas honrado, si que más velgos mi tenga Metadle, llegad metadle. Esperad . . Señor, espera: Tú le defiendes, deña Ana tanto mi opinión desprecias? me el pecho. Para que yo me enloquezca veo en titales extremos. Para que yo me defienda, basta mi espada no más. Matadle. . . Teneos: Si esperas, sabrás de mí la ocasión que tengo. Aquí entró. . Pues entra: suplico a V Señoría se reporte, con A Vue. Excelencia debo majores respetos, Y vuesa merced se venga conmigo, señor don Juan, a que su sagrado sea mi casa . . Beso tus pies. Con mayores diligencias me prevengo a las venganzas, y me tindo a las sospechas. Conde, no te vayas, oye. Déjame pues que me dejas. Señor. Mi amigo es el Conde Ya enojado. . Y cuando vea la racón que yo he tenido, llaro que el enojo pierda. Qué gallardo proceder el de conJuand. . Qué belleza tan soberana. . Qué llanto, para que no me enternecea: Y para que no me acabe que sentimiento me queda: Gracia tiene el picaron, Gloria pide la mozarla. Ven conmigo. . Voy seguro. Ninguna desdicha temas, yo te sacaré de todas. Y quién cómo tu pudiera? Don Juan, y de aquí a selente sufre con mayor prudencia los descuidos de un señor, que aunque con cuidado sea, lebe colerar, porque en ocasiones pueda hacer lo que hago ahora. Ya señor, con torpe lengua digo, que hierros tan graves. y que tan al alma llogan, puede causar en la Corte el pretender con pobreza.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA 1. Súplico a Y señoria sea servido de acordarse de mi pretensión, yo soy don Pedro Lopez Suarez. Cosa es justa, harelo así. 2. Mi necesidad es grande, y mis servicios mayores, soy Juan Ordoñez. . Veranse sus papeles . Yo soy Diego Chacón, he servido en Flandes, como en los papeles míos so verá. . . Yo soy. Verase. Si Crerán que soy yo? C 4. Don iñigo de Almendares soy. . Yo shoy. . Ya le conozco a vuesarced. . . A nombrarme no acierto. . Será sin duda. A la merced que me hace en su carta lo atribuyo Es el Marqués tras ser Grande de España gran caballero. Destar corrado al mirarme tan deslucido mi nomor se recita a mis pesares, que en el honrado valiente es la vergüenza cobarde. Qué hay de negocios, señor? Ligate Cotaldo, dime dame consuelo, pues estoy tal consolarme con un sujeto tan bajo como el tuyo. . Dios te guarde por el lugar que me das, y las honras que me haces. Óyeme una vez de veras, aunque de burlas me hables después cuanto tu quisieres. Ya te sirvo, di adelante. Atreveraste a saber, si hay cosa tan miscrable como llegar a decir con vergüenza en el semblante; no siendo al Rey, un yo soy de tal nombre, y de tal parte, aún cuando obligan las galas? y no desobliga el talle, cuanto más cuando el vestido hace dudoso el linaje, Es la cosa más cruel que vieron las tues edades, porque viene a ser lo mismo que decir yo soy un sastre en Madrid, como en Grañada Mahomad. . Ay tal disparate Cómo disparate? . . Cella, no es con Inigo el que sale? Oh señor don Juan de Urrea. Señor d. Iigo . . A darme sus manos le he de obligar, pues debemos venerarle a vuesamerced su sombra los que hemos servido en Flandes como a tan grande soldado. A la merced que me hace va esamerced correspondo. Pues, señor, qutas hecho? dame cuenta de tu . Estoy fluctando por los mares de las desventuras mías, la causa ya tú la sabes, que ha sido el partir mi capa con todos, y aún arrojar mil veces a dalla entera, y así no es mucho que pase reciénllegado a la Corte algunas necesidades, que me tienen encogido, y perezoso me hacen en las pretensiones mías. Oh qué lástima tangrande! Miren que cadena de oro se ha quitado para dalle. El compadecerte estimo. a cielo! y tu negociaste, don Inigo? . . Lindamente, renta me dieron, y danme parente de Capitán, para que gente levante en Toledo, y he pedido ayuda de costa . . Darte podré muchos parabienes, Y juntaniente emplearme en cosas de tu servicio; a Dios, . . Adiós, que se engañen tanto en lo aparente múcil las humanas ceguedades. Señor, no es este un de Guzmio hon esto busonizante, a quien jamás en campaña vieron Apolo, ni Marte? el que en los presidios era con todo aquel cadenaje, mequetrefe de las casas, y alboroto de las calles? Este mismo; pero como no es riguroso el jamen del ingenio, y del valor, en la pobreza cobardes, lo luciente de la seda, y decoro lo brillante, cegar puede a quien lo mira; porque anima a quien lo trae, argentando las mentiras a que parezcan verdades. Señor, perderás el seso como aquellas mis señoras, adónde te retiraste, me han preguntado por ti, y de que las visitases mostraron gusto, y también se quejan de que no saben el estado de tus cosas? Déboles mucho, ve, y dales mis besamanos, y diles, que aunque fue la herida grande en el criado del Conde, no ha sido mortal, ni saben, por ser yo tan forastero, quien le hirio, y el quere llarse a la justicia tampoco es pesible que se trate entre gente principal, y así, que me asegurase, a mi peligro obligado, me dijo el Duque bastante causa de que yo atreverme pudiese, y asegurarme, andando en mis pretensiones, que tan costosas me salen. Y no será mejor que tú a verlas te llegases, mostrándote agradecido de favores semejantes? Cerca está, y a fe, señor, que en la una vi señales de que la hiciste cosquillas, porque la vi apasionarse sobradamente por ti. Fuera sin duda el prendarme por la doña Inés: ay cielo mas si el precio de mi sangre, con pobreza pretendido, tan a los ojos me sale, el pretender en lal Corte, temerariamente fácil hermosura con pobreza no sería disparate? Bien dices, mas no ha de ser de manera que porque a toda ley, señor, es la vida cosa amable, demás, de que ingratitud sería en ti el excusarte de estimar en dos señoras favores tan estimables. Dices bien, pero has sabido quié son? . Quieson? principales como puertas, si son falsas alguna vez, Dios lo sabe. La señora de la casa está enferma, es viuda, y madre de doña Inés, y del Conde patienta: señora grave es la otra, y forastera. La doña Ana? . Si y es parte de las entrañas del Conde. Mucho de sus cosas sabes. Soy famoso esplorador, ve a verlas . . Ve tu delante, pide licencia por mí, que es el Duque, y quiero hablarle. Yo voy ven prestod, . Si haré. Mucho me huelgo de hallarte aquí don Juan . . Tus pies beso Qué hay de negocios? dejaste de dar la memoria? . . Estoy encogido, y no te espantes, Ya entiendo tu condición, déjalo a mi cargo, dame este par el de mi mano le daré, a solicitarle vuelve después, y confía que te reciban, y traten como es razón, informando yo de tu persona, ypartes. Bésar quiero lo que pisas. Escucha Don Juan, y sabe que doña Inés, y doña Ana, que fueron tan de tu parte, con mucha solicitud, envlaron a mandarme acasión para que pase mi arrevimiento a poner en doña Ana, que os un Ángel, el pensamiento, y los ojos. A tu grandeza admirable quién habrá que no se rinda? Muy de espacio quiero hablate sobre esto, vendrás a verme. Y servirte. . Confiarte, como a tan gran caballero, quiero cosas importantes. Belote los pies mil veces: qué es esto? como en los aires me llevan sucesos míos, que de mi pobrazanacen? Ocupadas? viose tal? Pues por qué? donoso eres. Ocupadas, y mujeres, en la Corte sueña mal, porque sus ocupaciones más ordinarias, que son? Eso en otra profesión de tratos, y de ocasiones, que en casas tan principales, todo sueña a maravilla. En la mejor campañilla: mas el murmurar de tales es malo, y tú que aquí estás, que figura haces en ella? Qué figura? soy doncella de cámara. . Y de qué más? De todo. . Decir de todos fuera mejor el remate. Ay Jesús, qué disparate! Hazre ahora de los Godos, no peques en melindrosa, que es falta en una mujer Pícaro debes de ser. Paco menos que tu hermosa, Oh pues si así me granjeas alabanza tan cumplida, mostrareme agradecida. Calla, escuch Qué mujer, tenendo nombre de honrada, atrevida a un hombre en su aposento retira? Quí toy más. . duros enojos! Por quien. . A oírme te allaba Apenas. . Donde Cidoña Ana, quien en mí pone los ojos, quien con cuidados tan buenos, porque es mía quiere ser cuando menos mi mujer, honra mía cuando menos, con pensamientos más sabios, siendo del valor crisol, en los átomos del sol, debe estar temiendo agravios. Escucha. . Qué dices? Digo, que quien con tal repugnancia hace culpa la ignorancia, no justifica el castigo. Mas con tal velocidad de obligar al consentir, como pude prevenir que era ofensa lapiedad. Y el defenderle de mí compasión tan extremada, que fue? . Temer que tu espada no me apartara de ti matándole a él . Y aquella disculpa que me ofreciste entonces, ahbra. . Ay triste! Dónde está? Infelce estrella! Conde, Conde, aquel, aquel. Turbaste? suelta la mano. Si le digo que es mi hermanos ay de mi otralo al: mi disculpa . No la hallas, culpada estaras, y mucho, pues dudas cuanto te escucho, y cuando te apuro callas que dices? . Mapena es mucha, que de hacer? . Déjame ya. vedo vera que hay alguno que me escucha. Basta, suelta. . Porque ingrato eres conmigo? . Doña Ana, ya he visto que eres villana, sino en la sangre en el trato, Y pues lo eres, no des con tan necia confianza tanto brío a la esperanza, cuando le cortas los pies. No aspires a casamiento de tan alta calidad, cuando a tan baja humildad abates el pensamiento. Conde mío. . No me llames cuyo . Por Dios . Nite quejes Pues me dejas no me dejes con motivos tan infames. otro achaque más honrado, si te quieres eximir toma, para no cumplir la palabra que me has dado. Y aunque sabes quien me dio un ser tan hidalgo, di, di que me dejas sin mí por no merecerte yo, y vete, pues mis enojos no te han podido vencer. Cuando llora una mujer, hechizos tiene en los ojos. pero arrójame esta llama Vete, pues sin mí te vas. Aunque ahora cuanto más me despide más me llama. En quién, si no en mí, se halla el tener para su amante satisfacción tan bastante, y no poder empiealla? De velle afligido, y velle que así me deja quedara muriendo, si no pensara cobrarle, y satisfacerle con decirle que es mi hermano n Juan, lo es resolverse tan presto a retrrarme la mano que de mi esposo me debes mas con todo he prevenido, que se amansa arrepentido quien colérico se atreve. Obligadame dejáis, y mucho. . , Mejor veréis el como me dejaréis, si en mis ojos lo miráis, Doña Ana ha llorado, o llora, Eferos son de quien ama. Ve, y si mi madre me llama avífame. . Sí señora . Qué hay doña Ana? No has oído como el Con de me ha tratado? No amiga . . De tu cuidado alguna parte he sabido, Por lo cual viendo tus ojos enterneder pedernales, con pensamientos igualos en lo fuerte a tus enojos, te suplico, si obligada por servírtono te ofendo, que aunque sea remitiendo tu pretensión a mi espada, te sirvas de mí, y verás, esforzado mis deseos, que no en todos los empieos quien más tiene puede más, Ay de Jua escucha, d. . Di, Cómo obliga ocultamente la sangrea. . Atrevidamente me rosolvia, ay de mí, Qué dudas? . . Con la pasión me atrevía, . . Que te arroja, y detiene? d . En mi congoja se detiene mi razón, cuyo estemo, como en calma, tiene medrosa la vid, pero al serte agradecida ma, que con nuevas ocasiones empleara tu valor, Para dejarme deudor de grandes obligaciones, A quién es tan puntual, yo le fío, yo le apruebo. Para las que a ti te debo, hay en mi corto caudal, pero el quedar empeñado será dioba, . . Baste ahoras don Juan, . . No basta, señora. pero después, . Quién ha entra qué es eso? (do) Yo que a la puerta he llamado. . Yo le abrí, Y el Duque se entró tras mí Tú estás loca, Y yo estoy muerta. La noche da más licencia a cualquier descortesía, perdonad, . . Simpre es de día en mi casa, y Vue Excelencia pudiera haberla pedido donde a tan pocos la dan, Buscando al señor don Juan, bien pude ser atrevido, Vue Excelencia es mi señor, y de su parte viniera por licencia, si supiera su gusto. . Ya con temor empleo la que he tomado, pues viendo en vuestros seblates turbaciones semejantes, estoy corrido, y turbado. Pércona señor. Don No os vais esperad. e . Doña Ana, espera, Aunque seáis forastera, no tan exraña seáis, una palabra querría que me oyeséis, Qué has de hacer? con un Príncipe ha de ser defensa la corcesí Ay triste . . El alma me oten en doña Ana este cuidado. Un señor determinado como estas cosas emprende. Sosiégate un poco. . . Di, si la congoja me deja. Corramos otra pareja; Rusina, llégate a mí, y será un juego de cañas entero, terrible estás. Déjame. . Llégare más. No quiero. C. abién te extrañas? pues ya he buscado dinero para las cintas. Y es harto? Pues no? la mira de un cuarto. Que aún no le truciste entero? Tus rigeres sen extraños. En veno me persuades. De aquí veré libertades para añadir del engaños, Parece que tienes celos de doña Ana. . . Penas son que hacen fuerza en la razón de su honrados recelos, los extremos a que aspiras ya llegana sin razones De no entender las razones mas me atormentandes iras, Atravios son preveniros. y soy vuestro, d . Si advertís, A estos dos maravedís añadite dos suspiros, Ricas joyas tal escucho? Que, son malas, con estoy loco Aunque se que valen poco, por Dios que descansan mucho, A mugeres a rigores de las mayores noblezas! mirad en que fortalezas se conservan los honores, ̱ . Señor baste por tu vida, de renos tendeserda honrada aún más que de bien nacida, Y si no te obliga tanto el haberre satisfecho, mira mi pena en mi pecho, mira en mis ojos mi llanto, y no me tengas colgada el alma de los cabellos. Aún más que tus ojos bellos esa resistencia hoarada. me enamora pues me abrasa, no la esfuerces en mi daño. Vete ya . . Pesa de extraño el Duqve. . . Y de extremo pasa. Concertémonos los dos. De que de este mismo modo. Esto y per remper cen todo, y perderme vive Dios. Que bien sabes granjear. S es agravio, aún que es pasión A tan gran resoltición obedecer, y callar: quedaste don Juan? . . Señor fuerea será acompañarte. Vuelve a verme. . Y apagarte con mil almas un favor. Aunque a tu desdén cobarde. mas tuyo, y sin mí me voy. En lo que te dije estoy señorad El cielo te guarde. Cómo quedamos responde. Vermo en ello después. Muerta estuvo, ay doñalnos, si lo hubiera visto el Conde. Si a visto. . Válgame el cielo Si ha visto. . . Infelice suerte! Porque haú más que oídos, ojos han tenido las paredes, y de vuestras libertades pienso que vergüenza tienen vuestros mismos corazones, que no hay más que encarecerse. Viven los cielos. . . Señor si sacisfacian suspender tu cuojo. Calla, cuando el agravio carece de suficiente venganza que satisfacción prometes? La qué baste? . . Escucha d . Escucha. y verasla . Escucharete, porque con tú misma boca a ti misma te avergüences. Didi. . Don Juan es mi hermano Jesús, y como se puede un embeleco tan grande sufrir de una boca leve. Verdad te digo por Dios De don Juan puede creerse, siendo tan gtan caballero. que a su hermana la consiente libertades a sus ojos? pero supuesto que suese tu hermano don Juan, el Duque que te busea o que te quiere, y don Juan con doña Inés que dispone o qué previene? Escucha, y sabrarla. . Mira Callad, que en mi pecho creco ya no celos, si no agravios: que hasta en los criados viese emparejados tratarse también amarosamente! es posible? como como estas cosas suceden, esto causan las desdichas, esto hacen las mujeres? Esto hate una mujer que serio mis pretende, porque le de bo el honor, y por que el alma me debe? a fortunaieres infame. ̱. Eso dices? . Y aún mereces otro nombre que en mi boca a mi casidad ofende, Si trataras de ser mía por solos los intereses del gusto para estimarme, aún fuera malo ciscomaia. Pero aspirar a tenerme en depósito el honor, inestimable interese, para perderle en mi nombre, es malo infinitas veces, alebosamente es malo, es malo afrentosamente, y es malo de tantos modos, que estoy por darte la muerte, porque quisiste afrentarme, ya que no porque me afrentes. Espera Cónde, qué haces? Mátame, matamp. . . Tente Cómo podré resistirme? De mi tales cosas crees, sabes que soy bien nacida? Pluviera el cielo que fueses una hamilde labradora, vestida de roscas pieles, solo que fueras honrada, o que honrada parecienes. Que aunque imagino que es más, y contento con mi suerte, tu valor sin tu hermosura a lorara eternamente. Mas que importa en la majer de pensamientos aleves tener limpieza en la sangre, si en la opimon no la tiene? Para que veas quien soy escuéhame. . Que me dejes quiero no más yo quero que me mates, que te vengues, si justificas tu agravio. Quitarno me basta el velle mis ojos? . Tú te engañas: Cómo puedes como puede sutrirse tan libre lengua, que tanta verdad desmiente? mas quiero irme, y dejarte, por no acabarte, y perderme. No te vayas, no te vayas. No ho de verte aunque más celos me abrasen, aunque en mi pecho revienten estos injustos deseos, que coy los agravios crecen, Colgada iré de tus brazos. Quédate para quien eres. Tuya soy. . Mi afrenta fuiste Tuya soy, aunque te pese, de buen achaque te vales para dejarme, y deberme la palabra que me diste. Pues tan desleal procedes, aunque es verdad, corazón puedo decirte que mientes. , qué hay Rusina? . Ay mi señora tu madre, tu madre viene, que a las voces, de la cama se levanto . . Conde, vete. Pero déjame sin vida: oye. . Suelta o matarete, olvídate de mi nombre, cuando de quien soite acuedos. A cruel, mi amor me obliga. y tus desprecios me ofenden. Ven doña Ana, ven por Dios. Donde mi llanto me anegue, donde mis manos me matón, pues mis desdichas me vencen
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA El señor don Juan de Urrea es vuesamerced? . . Yo soy, señor, y contento estoy de saber que hay quien lo vea, pues Vue Señoria ha estado todas las veces que ha oído mi nombre, tan divertido, que pienso que lo ha dudado. A vuesa mercodad . Bren creo que no se acuerda de mí hasta ahora que le veo No es mucho, pues aunque abona a mi nombre mi nobleza, fue una nube mi pobreza, que escureció mi persona. Mas yo se que hubiera sido mas oído, no lo dudo, si viniera bien desnudo, como vive mal vestido. Porque heridas recebí en diferentes jornadas, que aunque con bocas cerradas, hablaran mejor por mí. Mas como torpe el lenguaje te hablé, señor pues te hablaba tal, que el nombre me tragaba cuando me miraba el traje, pasabas, y a mi despecho quedaba en distancia poca con la razón en la boca, y con la queja en el pecho. Señor don Juan pues estás diciendo que te encogias por pobre, queja tendrías de tu pobreza nomas. porque yo a escuchar me aplico, como ministro de un Rey Cristiano, con una ley al más pobre, y al más rico Quién lo deda que así fue: pues la vez que en tal me vi, a ella sola me atreví, de ella sola me quejo. Porque habiendo prevenido que lo curioso se viene a la vista, y ella tiene por dentro lo más lucido, bien vi que yo no lo estaba, y otros que te hablaban sí, y que tu vista por mí como por sombras pasaba. Lúcime, y si más pudiera, con más verás procurara que en mi tu vista topara, cosa que su cent Por cuya causa hasabido, que para apurar la duda, la verdad ha de ir desnuda, y quien la dice vestido. Y en fin, de todo se entiende, que con la esperanza ciega, como su Norte navega quien con pobreza pretende. Esa es culpa natural de la pobreza encocida; mas no desfavorecida fue de mí. . . No digo tal. Tus papeles se han leido en el Consejo, y tales son, que ya de tu pretensión la consulta hubrera ido. pero en ti el solicitarlo faltó. . . Si solicité, pero en la forma que fue, porque la he dicho la callo. Pero ya en la suerte mía se previene mi esperanza, mediante la confianza que pongo en Une Señoria. Confie vuesamerce en su justicias y verdad, que lo hará su Majestra muy presto una gran merced. Y pues es tan gran soldado, como sus fes son testigos, vengale ahora conigo, y dejárame firmado su parecer donde están los de otros soldados grandes, que en cierta facció de Flandes, al Consejo se los dan. Dítelo que a mi experiencia le enseño m vicilancia. Bien va por Dios, de importancia es en todo la apariencia. Aber, porque azuleaben vayeras que le cubrían, mirándole no le vian, no le ablavan Y hoy, porque ya fin el viejo ropaje, lucido está, su parecer se verá con su nombre en el Consejo. Ea pues, ya es pordemás que atiendan a la profundo, juzgando solo en el mundo por lo aparenta no más. Gasten con varias divisas, al abrillos, y al ponerlos, los pretendientes en cuellos, lo que gastan en camisas. Los galanes den ornatos a la haz; y no al embez, no lleven limplos los pies, como lo estén los capatos. Los versificantes den a los versos buen metal de voz que aunque dijan mal, no importa, si suevan bien. Los cómicos prevenidos, debles fingidos quisates, y verán mil disparates celebrados o creidos. Sea todo desvarío, como tenga ostentación, tras la común opinión camine el libre albedrío. La dichosa nececedad triunfe de la infeliz ciencia, pues ya tiene la apariencia más fuerzas que la verdad. Tres meses de ausencia, Conde Si Duque . Sod bien venido Si soy, que al haberlo sido esa merced corresponde. El Duque, el Conde son, y aculla saledón Juan. Qué haré? pues juntos estén, salucarlos es razón, pero fuera atrevimiento hablar con el Duque al las del Conla. . Ya en la garpanta el aliento Paréceme que has perdido el color, donde. . Y quisiera, Oh veme por Dios espera, que estas sin causa ofendido. Por ti enfreno mi paciencia. En ello te quise hablar, mas no me dieron lugar ni tu enejo, ni tu ausencia: este cabaliero es don Juan de Urrea. Doña Ana no mintió, será su hermana. Su blasón Aragones es la nata de Aragón, y los cargos que hatenido en la guerra; en él han sido adorno de su blasón Tu criado, por tu vida, que dicen que le obligó de suerte; que mereció salir con aquella herida. Seguillo tú y obligarlo a responderte en la casa de aquellas señoras, pasa, si al sentillo, a perdonarlo, Porque su mucho valor se ha de estimar, te prometo, aunque te perdíó el respeto, pues no te llego al honor, cuando a mujeres tan bellas les debiste cortena. Yo per Dios que le tenía por galán de la una de ellas. De doña Inés no losé, pero de la forastera que es dona Ava; en vano fuera en él como en mi lo fue, Pues cuando la vi aquel día que entre a despartitos un cielo me pareció que llorabalo que llovia. Despuerheenciosaciente y en mi vida vi mujer más nonrada, y más prudente. Derúvela a su pesar, porque me ablara segura, aumentando su hermosura con temer, y con llotar. Y así rozones decía en tan honrados enojos, que en amorando mis ojos, a mis manos detenía. Ya de su ruego obligado, y a su respeto rendido, me fui menos atrevido. aunque más entamorado. Después con extremos cales defendiéndose me abrasa, que en las puertas de su casa hizo murallas de umbrales. Sin bastar medios extraños en las diligeneras mías, ni davivas ni porfías, ni atrevimientos, ni engaños. Tanto que yo, como es justo, la tengo en tambuen concepto, que adorándola el respecé, me deja cobarde el gusto. Qué glorias de la alabanza de lo amado, y que consuelos? . en las brasas de los celos hacen fénix la esperanza. Conde suplícaros quiero que no estéis tan enojado con don Juan, que es tan horado, y tan sino caballero. Balta que vos lo mandéis para que suceda así, demás de que hay causa en mí que me obliga, y la sabiéis Decidla. en mal puesto estabos, para después la preversto. Tenéis que hacerco or tengo. Pues entrenos juntos, vamos cos lichosa ha sio mi suerte, hay mi inocento hay doña Ana de mi vida, ya estoy sin alma por verte. Rufina, deberás lloras? mas en mujer el llorar es costumbre. . Y el estar tú sin verme tantas horas, señor Cotaldo es amor? Bien en habiendo podido andar no tan mal vestido, todos me llaman señor. Y desde que ha que don Juan mi señor luciendo pudo hablar alto, y campañudo, audiencia todes le dan, porque hablaba como enfermo mientras fue tunba. . Al hablar le es de impor tancia el andar bien vestido? co hasta en un yermo porque en los pobres es tal la desventura feroz, que hasta el metal de la voz los falta, porque es metal. Esa plática desvía, ahora di, y perdonado quedaras de haber estado sin venir en todo un día, si estrecha cuenta me das de lo que hiciste. . Si haro, lo que es cuenta si daré, como no me pidas más, Tras haber solicitado mi amo su pretensión, con más dichs, y más razón recibido, y escuchado A la comadia nos suimos, y la paga puntual entramos, y en el corral bravas sabandiras vimos, Lo primero como entró mi ao bien satisfecho de las cadenas del pecho y los ojos levantó a lo que llaman cacucla habría en ella or Estrems, mucho azucar, y cancia. Miraron bien a mi amo, que ya lucido, y galán. es de los ojos imán, y de los gustos reclamo? Y algunas, tales antojos hacía el oro descubrían; que entendí que se comian las cadenas con los ojos. Luego con no poca pena, para no quedar envianco, o en grada, por poco un banco nos costara una cudena. Y que más hubo que importe? Solo el ver representar, y por Dios que está vulgar el auditorio en la Corte. Estar oyendo, y hablando; juzgar las cosas por fe, reír sin saber de qué? celebrar sin saber cuando. Y luego por contra treta un silvo tan penetrante, que aturde un representante y descompone un Poeta. Rigor para cada día, es terrible, y no se quien, siendo Poeta de bien lo es de cómica Poesía. Viendo en estos ejemplares, que a los ingenios sutiles les den prendos tan civiles, y castigos ten vulgares. Que Poeta ahan ponrido sueras, a serlo, eso sientes? Por estos meovenientes no lo soy, aunque lo he sido, y digo mi culpa ̱ Es muy grave o inovigencia tiene, ̱ Calla que tu amo viene. e amo es? Pues saldrele a recebir. Con Claril que como una jugadera partió en viéndole venir. Lo que inclinada le está esta rapacilla, es cosa admirable, y espantosa. Comienza a inclinarse ya a los hombres, por tener a quien pida, y no es exceso. porque la mujer en eso desde que nace es mujer, Deme. . Oíste? é ha me dedar algo? . Pues no? Aquello es ir desde el nacer al pedir, y del padir al tomar. Qué compraréis? . Cierta cosa no se lo diga a dona Ana, que viene. . . De buena gana, id segura. . Estoy medrosa de azotes, . No estéis cobarde, id merendad. . Es temprano, No importa. Deme la mano. Sois un Ángel, Dios os guarde No va el de a cuarro seguro si tú quieres. . A merendar le ayudemos, . Alto, andar, habrá pastelejo puro, Señor de Juan . . Mi señora doña Ana. . Porque después no culpes a doña Inés, que está con su madre ahora, a disculpalla he salido, y también a entretenerte, Esta merced, no en mi suerte es nueva; aunque grande ha sido, Demás de que hablarte quiero a solas, y preguntarte cierta cosa por sacarte de un peligro . . Ya la espero. ̱. Tratee verdad, y mira cuan do mucho callaré, por no decirte mentira. Mas si respondo, y prosigo en lo que mi fe asegura, bien puedes estar segura de que la verdad te digo. (cho! Quieres muy bien, quieres mu- adona Inés? . . Suyo soy del todo, y corrido estoy de lo que en tu baca escucho. Cuando doña Inés no fuera la que a mis ojos les da más luz que el sol; cuando está en lo mejor de su esfera. Y cuando no la formara la naturaleza al justo, como yo para mi gusto sin verla la imaginara. Si no que fuera con vario extremo el que en llaves todo en mi gusto al reves; y en su ser todo al contrario. Por lo que mi fe es amiga de un proceder nunca ingrato, por el amor, por el trate con que me quiere, y me obliga. Porque en las duras porfías de mis pobrezas horrendas, con el oro de sus prendas hace que estimen las mías, Con tal celo obedeciera una obligación tan clara, que como Indio adorara su sol aunque sombra fuera. Y con que la piensas dar paga a esa deuda? . . Con ser suyo, aunque será deber con título de pagar. Pues siendo tan principal doña Inés, tan estimada, tan señora, y tan honrada, que es el primero caudal, olaro está que es dicha mía e la pasabra que le di de que su elposo sería a Jda. . Qué dices? A señor perdone. Dadas? no ves. La a mistad de doña Inés. que es de mi hermano el onor, porque tan gran caballeror. no es jasto que este engañado. Qué dices? que me has dejado sin alma. . Espera . Ya espero, Sabe don Juan oye . . Di, Que esa niña. . Cosa brava Que ahora con tigo hablaba. Clarilla doña Ava? . Sí, el su hija . En que darán mis cosas? . . Y no te aflija, Que me dijiste, hija hija de doña Inés ̱. Si don Juan, y a Dios, que viene. Qué hoy? válgame Dios si soñe, si estoy desperto si fue esto verdad? ay de mí Perdona el haber tardado, Pues no por mi culpa ha sido. ̱n Que un sol tan bello ha nacio para vivicecipsado Parece que te haa robado, mi don Juan todo el color paa que en la mujer la hermosura, ea contrapuesto el honor No respondes? a . Pudo ser que a mi atrenca se atrevió mas no es mucho, siendo yo mas pobre que ella mas No me quieres responder? Que puso naturaleza tal engaño en tal bellezal Que tienes don Jua que ha sido n nta ̱ A e preten tido Pues es la pobreza asida a una suerte descompuestas una materia dispuesta para ofensas de la vida: porque teniendo escondida casi siempre en los más sabios, del corazón a los labios la nunca hoy la verdad, hace a la necesidad rerrero de los agravios. Y así tú. . . Y en eso ves culpa en mí? . Si veo, y mucha Declárate más. . . Escucha. Did. Juan. . . Escucha pues, digo que tu doña Inés, viste mi necesidad, vestísteme, y más piedad fuera en mi honor no lo dudo, que anduviera yo desnudo, que vestida tu verdad Estas cadenas pusiste en mi cuello con razones tales, que de obligaciones creed que fuerana . Ay triste! Pero en él las me ofendiste con el hora siendo así, que deslumorabas en mí, atrevida a mi decoro, en la queza del oro la que te faltabas ti Tómalas . . Estas extraño. la, o echarelas. . ya sespecho mi desdicha de Y en tu pecho diera castigo a tu engaño, pero en ti no estuvo el daño, pues del querer tu belleza, rendir mi nacuraleza noble al villano interés tuve yo la culpa, pues te preten dí con pobreze. Lo demás que me hes prestado? dichoso en tenerlo he sido, porque en dodando lucido, fue cierto el F los que un mercader me ha quinientos ducados son aquí en tu nombre los pon; y advierte más que si fuera que el coracón te debiera, me sácara el corazón. Porque tan grandes rigores don Juan; . . Por qué: d. Inés? no lo sabes? no lo sabes? Pues yo qué he de ver? . no llores no disimures, mayores, san mis rabias, pues sabido un agravio, en quien no ha sido negarle disimulado, querer que sea un honrado tonto, demás de ofendido? Yo agravio? . . Siendo atrevida sobre falsa, no lo fue? el cautivarme la fe, para afrentarme la vida? teniéndola tan rompida, tú en tu honor pudiste dar, en pretender, ni en pensar, que yo contra mi decoro: aunque con motañas de oro. te la pudiera soldar Pues piensa, y aunque te humilla la mengua, el rostro levanta, que aunque fueras una Jufanta de Aragón, o de Castilla, como en ti viera mancilla de honor, fuera cierta cosa en mi opivión rigurosa no ser buena, aún siendo amada; para servir de criada a la que fuera mi esposas Cuanto más haciendo cuenta de que fuese esposa mía quien por dote me traía las premisas de mi afrenta: desdicha fuera sangrienta, porque opinión he tenido, como lo ignore el merido, que es menas daño el tener que asmitir la que lo ha sido. Pues con más culpa se atreve el que turbia ve pasar el agua, y sin reparar, en ella se arroja, y bebe, que el que en su casa le lleve, y al bebella no repara en que viera, si mirara, que enturbiándosela están, cuando a escuras se la dao, para que piense que es clara. Con este ejemplo he probado el ser más culpado esposo el uno por afrentoso, que el otro por descuidado. Pues a quién lo has aplicado? pues que te han dicho de mí? Si está mi señora aquí? Para saber tu delito, mira en ese sobre escrito si es la carta para ti. Pues ya no niegó mis culpas ya en mi desdís ha ferzosa, asi da de la vergvenza, me revienta la congoja. Don Juan lo que yo le dije le habrá dicho, y ella llora, y se queja . Ya me animo, adescubrirte verdades aunque mi llanto me ahoga tales, que veas en todas, como mis culpas hian sido mas infelice que locas. Ella se venga, y le dice mi desdicha . Qué bien lloras si no procedieras mal se, Escucha, y si puedo. Impora que a mí me escuchés proneto, porque sean en mi boca, entre las lágrimas mías, mis afrentas más piadosas, can lo el ejercito de presidio en Zaragoza, y don Alonso de Vargas trató de quitar sus cosas, estaba en casa mi trar yo más rapaza, que hermosa, aunque siempre podos años parecieron muchas glorias. Y entre los demás soldados, que la nación Española ilustraban con sus trajes, y honraben con sus personas, estaba el Conde, que entonces no lo era, aunque eran solas sus galas las que lucian arrozantes, y curiosas. De Capitán de caballos servía al Rey su persona; tan vista; y tan celebrada, que era injuria de las otras: Viome un día, adiós pluviera que en él la postrera hara viera jo, y no hacieran sido las demás tan peligrosas. Nació de esto el pasearme, precenderme, y hacer cesas que ebligaran las entrañas mas silvestres, y más broncas. Éntrose amor en las mías, correspondile en la forma pudiera serle piadosa Diome palabra de esposo, y pudo con ella sola obligarme a que siguiese sus pasos, y m congojas. De mi casa me saco, túíjome de Zaragoza a esta Corte para centro de mis bodas. En esta casa me puso, a donde me hacieron honras, que fueron precisas causas de obligaciodes forzosas. Heredo luego su citado, me anteja, que hice en mi casamiento su palabra perezosa. Lo que lla pasado después tú lo sabes, y él lo toma por achaque el no admitirme por su esclava, y por su esposa? Tres meses ha estado ausente, ya no me ve, ni me nombra, ni hay papel que siendo mío no le huya, o no le rompa. Estas son las culpas mías, y tú doña Inés perdona si descubrí tu secreto, pues iba en ello la honra no metos que de mi hermazo a cuyas plantas me ponga mi humildad para que de, o remedio a mi dechonra, o a mi libertad castigo, berriendo su sazgre propria. válgame el cielo; que has dicho? tú eres mi hermana traidora? te eres doña Ana de Urrea, a quien con edad tan paca deje, que solo añadía a los tres años dos horas, y de quien supe después astenta tan rigurosa? Luego tú no lo sabias? Yo, y de quién? Resuelta, y loca anduve d Mejor hermana. eres, que amiga, señora, Ya grme Dios en que estoya que locuras me provocan? que corduras me detiene? que confusiones me esombra? Qué haté entre dos mujeres, cuando porque son traidoras quiso altentarme la una, y hasna altentado lahotra. Buen me tratán, bien por cierto bien mis pensamientos logran, n posesión vi y en esperanza una esposa. A que extremos mi pobreza me ha traído? a qué deshonras? con pobreza preterdí mércedes de un Rey, y sordas halle en todos las orejas, solo me faltaba ahora con pobreza el pretender, como luchar con las londas, satisfacción, o venganza de una fuerza poderosa; Como tendrá auteridad mi demanda en mi persona? con que lustre en pretender presunciones tan heroicas? Adonde están los favores que por mi razón respondan: donde tendo los caballos, para que encobro me pongan si alguna cosa sucede tan del todo obligatoria, que ya de ausentarme yo? donde está lo más que importa para en tal caso? a pobreza, piega a Dios que te convacan los que te aborrec en tanto, verán que dificultoso es ser pobre, y ser honrado, donde la riqueza es honra, Aunque cobarde me atrevo, d.l esta cédula, estas jovas, don Juan, y las más que tengo, recibe, que no son pocas para esta ocasión, . . Ya fuera en mi bajeza notoria conocidos tus agravios, obligarme a tus memorias. Algunas de ellas son mías, eses toma . Bien mejoras la limpieza del tomallas, por buen camino te to los precios que en ellas tienes: déjame, que me proveca en ti un amor engeñado; ropria Y a no te doy la muerte, es por saber que se importa que tu vivas, a mi honor, verá el mundo que le cobras, aunque me aslilan pobrezas, y delante se me pengan mil montes de inconvenientes, y mil mates de concojas. Que en un velor determinado en una ocasión hodrosa, ni en los peligros repara, ni en los imposibles copa. . Bien me has pagado, doña Ana. Cómo te puedo pagar? mas deja de averiguar estas cosas, viendo, hermana, en las nuestras un estado tan infelice, que haremos? Mal sabré que hacer podemos cuando sin alma he quedado: voyme a llorar, pues me acaba, llena de llanto, la pena. Cosa ha sido bien ajena de lo que yo imaginaba Hay mi pienda soberana, que te ofendí! . Qué habrá sido? Temeroso de corrido vuelvo a tus ojos deña Ana? pero cola introducida es en amor cada anstante el ver de un ccloso amante una anocente ofendida, Con esto me animo ahora para ponerme a tus pies a que la mano me des, y me perdones, senora. a tantos días de ausencia aunque pagaste mi amor, que te ha traido, señor, tan ha milde a mi presencia? Qué novedad te ha obligado; que razón te ha reducido? si estabas tan ofer cómo vuerves tan culpado? Porque ofendido no estoy fue engaño estar quejoso, mas pues estar tan celoso dice cuan amante soy, vuelve a mí tus tus ojos bellos, pues ya se que tu arrebol hube los rayos del sol, por no ofenderme con ellos. Y quién te lo ha dicho con Quién no sabra que te amaba, siendo el mismo que me daba sospechas tuyas también. Mira que dos ocasiones, cualquiera de el las bestante, para que tenga un amante enteras satisfacciones. Ay Conde, que bien me das a entender en lo que haces, que menos me satisfaces cuando me disculpas más, pues más tu culpa condenas. Cómo? . . Mayor puede ser, que el ser en mi menester satisfacciones ajenas, tras las muchas que te di, en mi bestante cualediera, cuando yo quien soy no fuera para fiellas de mí? Sí, mas por eso amor cieno, y ya por alumbrarle, luzanas clara quiero dalle para que vea mejor. Cuél será? El darte la mano de es poso como te di la palbrad Será así la del cielo soberano. Pues tan lerga dilación donde hay tanta calidad la sufromiomatad aún menos que icpisión Perdón si me en lugar, y la ocasión que perdía. no aguardáis respuesta. . en él podrás ver como le toca el quererla de tu boca quien te envía ese papel. . Qué será? no es mal camino este para verle: ay cielos, Conde, pues tan presto celos tras tanta gloria? imagano de alguna ama será, Pues la respuesta pidió de tu boca. . No sé yo esa dama donde está, pero en él te desengaña, pues no es justo comenzar con tan extraño pesar, una dicha tan extraña. Conde para tratar contigo cier ta cosa de tu obligación, y de mí honra te espero a las espaldas de el Monasterio de las Jerónimo, con una capa, y una espada, hasta que se ponga el sol. Aún bien que llegó el papel, Conde mío, a tiempo tal, que halla asegurado el mal que yo recelaba en tl. Diversamente lo siento yo mi doña Ana . Perqué? C Porqué impedimento fue al gusto, y al casamiento. Cómo, pues que del seinfiere que lo mismo en honramía que tu gusto hacer quería, mi hermano pedirte quiere? Mas no sabrá, pues se atreve, que el que a la hovor satisfaga; no porque le piden paga, sino solo porque debe, Y mas ún el tiempo cuando ve resultar de este efeto, que le pierden el respeto, con pedille amenaza Y no es bien que piense, no, don Juan, pues se descomide, que soy tuyo, porque el pide, sino porque debo yo. Esto pudiera excusar, y procurar otro modo de facllicarlo todo: pero debió de pensar que su obligación cumplía con emprender esta hazaría, y yo saliendo en campaña, quiero salir de la mía. Perdona, que aunque adornada estés tanto de mi amor, donde se atraviesa honor, todo lo demás es nada. Oye espera muerta estoy. No es posible, pues prevengo que cuanto aquí me detengo le falto el ser lo que soy. Ire de tu cuello asida, escucha. . Déjame acaba, . Llévate el alma, y acaba de apasionarme la vida En quien se vio de esta suerte rigor que tanto condena? en quién tan disforme pena? en quien tan contraria suerte? Quien hubiera prevenido, por la estrella en que nací, que lo que hicieron por mí tan contra mi habiera sido? Qué es esto doña Ana el Conde dando voces te ha dejado? don Juan se ha desafiado, y el a quien es corresponde. a matarse van los dos cuando el Conde ser quería mi esposo, desdicha es mía. Y grandes válgame Dios que haremos? . No sé hay amiga. enviare este pabel al Duque. . . Fiate de él, tu hermano viene ay de mí Entrétenle doña Inés, cuanto puedas. . . Vete pues. Pues me han dicho que está aquí el Conde, aquí hablarle quiero de paz, hasta resultar ocasión de averiguar sus agravios con mi acero que es del Cónde? . . Dentro está obligado, y detenido. No ha salido? . No ha salido, pero por aquí saldrá. Y tú, don Juan entretanto escúchame, porque quiero, disculpando mis afrentas, hacer que parezca menos mi culpa para con tiga. Déjame ahora, a buen tiempo me entretienes. . Has de oírme mientras sale el Condeala Acielos que hechizo tienen tus ojos, que fuerzas tus embelecos, que suspenden mis agravios? acaba, dímelos presto. De hidalgos padres nací, como sabes, y por ellos hubo en mis buenas costumbres honrados merecimientos. Con un prino hermano mío trataron mi casamiento, y tardando la licencia del sucesor de San Padro, como la sangre que es una hierve con tan poco raego, el precendió mis favores, y yo para defendellos poca resistencia hice, ayudando para esto la privación, y aspereza, cuidado, y encerramiento, con que en mi casa impedian el hablarnos, y aún el vernos no pudinos, en secreto concertamos una coche que viciese a verme, exceso fue no muy grande el dar yo tan fácil consentimiento a quien ya mi esposo era, y había de ser mi dueño. Llego la noche, infelice por escura, y él haciendo una seña, conocile por la la ventana, y fue luego a la puerta una criada con desatino tan ciego. como todo estaba a escuras, que me trajo a mi aposento: no a mi primo, sino a un hombre no conocido tan presto de mí porque la cautela atribuva al silencio, hablando tan quedo entonces, que más parecía aliento que voz la que despedía, y hasta que ya sin remedio yi mi honor, y vi midaño no le conocí, que el miedo turba todos los sentidos, mas vine a quedar sin ellos cuando me dijo, señora, no soy quién pensáis: que esto, le respondí, y desmáyeme; pasado el desmayo, al cuello me hallé esta dadena, vi que me faltaba del dedo una sortria en la calle hoy moderado estruendo de espadas, cual estarra de congojas, y de miedos? por la mañana a mi primo alogrado hallaron muerto a las puertas de mi casa, cuyo amargo sentimiento mató a mi padre, y yo a todo llorando guarde el secreto de las desventuras mías, para advertillas mayores, resultando de su efecto nacor Clarilla esta niña, afrenta fue, no lo niego, que hizo infelice el engaño, pero no culpable el yerro. Ay suceso más notable? oye doña Inés, misterios son de los cielos, y mire si con ocasión me alegro Recién llegado a esta Corte, habrá siete añor, y medio, yendo tarde a mi cosada una noche, hallé que haciendo estaba un hombre una seña, viome, y hasta haber traspuesto la esquina se, se retiró, casi al mismo instante abrieron una puesta llegue a ella, donde hoy que me dijeron: qué esperáis tentred; yo entoces cogí del largo cabello aquella extraña ocasión, y después que sucedieron las cosas que tú has contado, en tu desmayo, en tu cuello estacadena artoja, y esta sortija del dedo te sadue, aunque receloso, con cuedado, con contenta de saber al otro día quien eras satisfaciendo las obligaciones tuyas, como honrado caballero. Pero al salir a la calle, halle dos hombres, que hicieron por aterme lo posible, cero apretado,) resuelto, mate al uno, y elcapeme, deje en amaneciendo la Corte, por excusar el peligro en los Consejos que en ello darme podrían, pues aventuraba en él solo el perder a Madrid algún limitado tiempo. Don Inés esa cadeva es mi. . Extraño suceso: muestra haber, y esa sortija mía es: dichoso empleo. Clarilla es de los dos. Misteriosamente el cielo ha vuelto por mi inocencia. Y a mi dichoso me ha hecho, Calla, que el Duque, y el Conde entraron. Mi pensamiento logra el cielo soberano. Ven Rusina a ver qué es esto, Bravas diligencias hice. Para todo me prevengo. Don Juan el Conde esperaba ya en el campo, ya en el puesto. Señor yo he si do engañado en todo, saliera luego, pues me daba tiempo el sol. Quién lo duda? Yo lo ereo, pero del Conde he sabido, que cuando por cumplimiento de su obrigación quería, de su valor satisfecho, casarse con vuestra hermana, recibió este papel vuestro, Díceme, que no acudiera a su honrado nacimiento, si lo que en el fuera gusto pensará que era recelo. Suplíquele que viviera. Don Juan ya decirte vengo, que se obligan de otro modn y que así lejo de hacer lo que gusto, y lo que debo, porque tú con amenazas me obligas, y no con ruegos, Lon se, la pobreza mía obliga a mayores hiertos. Como tan pobre nací, como me vi sin remedio de poner intercesiones, y sustentar contrapuestos, remiti desesperado mis injurias a mi acero. Pero ya, señor te pido muevos perdones, y dejo mi honor en la voluntad de tu gusto y de tu pecho. A ese término, don Juan; solo respondo pidiendo a mi doña Ana la mano. Ea tuya recibo, y beso. Ya no eres pobre don Juan pues su Majestad te ha hecho, con Húábito, y encomienda Maese de Campo del Tercio de Sicilia. . . De tu imparo quién pudiera esperar menos? y pues que ya rieo soy, seré, para estar contento, esposo de doña Inés, Mil veces dichoso extremo. Qué le casa mi señora? Si mis ojos, un suceso sabréis, señores, después, maravilla de estos tiempos: Rusina no nos cásamos? S. Cotaldo, A quí acabenos el pretencer con pobreza, que pide el perdón por
