Texto digital de Preso, muerto y vencedor, todos cumplen con su honor en defensa de Cremona
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- Antonio de Zamora
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- Antonio de Zamora Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Preso, muerto y vencedor, todos cumplen con su honor en defensa de Cremona. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/preso-muerto-y-vencedor-todos-cumplen-con-su-honor-en-defensa-de-cremona.

PRESO, MUERTO Y VENCEDOR, TODOS CUMPLEN CON SU HONOR EN DEFENSA DE CREMONA
JORNADA PRIMERA
s RNADI IMERA Pues desde aquí se descubre Versello, hagamos Soldados alto a vista de sus muros. Pues con lo demás del Campo llega el Príncipe, la salva sea voz de sus aplausos, El Príncipe Eugenio viva. Viva, viva. . Alto, alto; En hora feliz, señor, llegue vuestra Alteza a darnos nuevo aliento con su vista. Aunque la lisonja aplaudo, no dejo de conocer señor, que lo es; pues estando vuestra Alteza aquí, ya veo la poca falta que hago. A vuestros pies. . Coronél Ofman, llegad a mis brazos, porque ellos solo son premio de tan valeroso Cabo, Ya Caneto, aunque lugar poco fuerte del Mantuano, queda con la guarnición conveniente, asegurando su defensa el Hollo, en quien rizando el cristal penachos con las avenidas, hace casi imposible el esguazo. La facción que me merece el más principal cuidado, y más el día en que el Duque de Modena abandonando a Versello, cuyos muros, a pesar del intrincado ceño de ese bosque, estoy viendo desde aquí a pedazos; solo es, señor Comercí, saber si el Príncipe Carlos de Lorena, cuyo aliento degenera de sus años, habrá sin contradicción tomado en el Parmesano alguna Plaza, en que pueda con los cuatro mil caballos que lleva, facilitar una empresa, en que afianzo, si la consigo, un anuncio del triunfo que deseamos. Del esfuerzo de su Alteza no hay que temer, y más cuando alojado en sus Cuarteles el Ejército contrario, es menos el riesgo. . Este no es susto, si no reparo: y ahora para que en Versello entremos, echad un Bando, en que pena de la vida mando, que a ningún Paisano se haga perjuicio en hacienda, casa, frutos, ni ganados: Y pues a vista de tantas marchas es justo el descanso, cese la de hoy. es señor para animarnos, el ejemplar en los riesgos, y el primero en los trabajos, quien dirá con tal doctrina, que ha visto el rostro al cansancio? Cuando no fuera costumbre en Alemania arrestarnos los Generales en todas las dependiencias del cargo, mi espíritu no sufriera Príncipe, el estar mirando, que otro antes que yo buscaba dentro del peligro el lauro. Bien lo sabe el mundo; pero como pudiera dudarlo de un Príncipe de Saboya? Dejadnos solos, y en tanto, que de volver a la marcha llega el tiempo, un breve rato me escuche tu Alteza. Dadme licencia si yo embarazo. Qué es embarazar, quien quiere como yo no arriesgar cauto la interpresa que máquina, como puede no fiaros la idea, porque vos como Oficial tan veterano, la logréis con el consejo. En los favores que alcanzón de vuestra Alteza, no es nuevo, que me honréis como criado. Caballeros; ya a la auropa, (mal dije) ya al gran teatro. del Orbe, con esta guerra el Emperador nuestro amo, hizo público el empeño de sus armas, arrestando todo el poder de sus Tropas, y el caudal de sus Erarios en favor de los derechos de su hijo segundo Carlos, glorioso Archiduque de Austria; pero para qué me canso en referir el motivo, si nos le están acordando, difunto un Carlos Segundo, vivo un Luis Decimocuarto, y aclamado fácilmente, un Quinto Filipo: oh cuanto muda el tiempo las Ecenas de su farsa, equivocando los ejemplares del Solio con las cenizas del mármol! Acordaros las fatigas, las taréas, que ha costado a nuestro Ejército dar en Italia cada paso, también es ocioso; pues no fuera fácil lograrlo, a no haberse mantenido neutrales los Venecianos, por cuyas tierras vertidos al Imperio de los Lacios, nos vieron Adiche, y Mincio quebrar, esguazando a entrambos su undoso cristal, el peso de Infantes, y de Caballos. Hoy, pues, que sin gran facción, sino estamos desairados, no estamos gloriosos, quiero que a lo menos emprendamos una empresa, cuyo logro. los dé senas del amago. El Príncipe Vaudemont mi amigo, y vuestro cuñado, en el Milanés refuerza sus Escuadras, desfrutando los Cuárteles del Ivierno, para orgullos del Verano. Mi primo el Duque después, que en Charí le rechazamos, acampó en el Piamonte sus Tropas, con que quedando solo a nuestra vista el cuerpo, que tiene para resguardo del Cremones en las Villas de Soncino, y Vardolano, el General Villarroy, parece que es necesario despertarlos al estruendo, para que pasmen al rayo, este ha de ser intentar por interpresa (pues claro es, que en la guerra la industria no es desaire aún siendo engaño) tomar a Cremona, cuya Plaza fuerte, es entre ambos, si para ellos Antemuro, para nosotros Padrasto. Y así, habiendo discurrido cuanto puede, si la ataco, costarnos de tiempo, y gente, una conducta he pensado, para cuyo antecedente a más atención os llamo. Madama Cucelí, a quien cortejé en Milan, estando sirviendo a España en su Estado, ya fuese porque su Padre, mereciendo el agasajo del César, viniese a efecto a Alemania, o porque el trato de mi amistad en su ceño abultase algún halago, siempre a mi correspondiencia atenta ha vivido; y tanto, que cuando creí que hubiese ya mis especies borrado la distancia, hallo, que atenta a las leyes de su garbo, no solo me avisa haber cuatro meses, que ha pasado a Cremona a desfrutar la herencia de un Mayorazgo: si no, que cuantas noticias adquiere astuta, por mano de otro confidente mío me subininistra; y dejando suelto este cabo, pasemos, para que se apriete el lazo, a coger en la noticia el extremo de otro cabo. Un desertor: mas qué ruido es aqueste? 1. Que ha llegado. Quién? 1. El Capitán Patricio Magdalen, y adivinando, que trae buenas nuevas, toda la gente se ha alborozado. Cuanto me alegro que él sea; y no otro. Si besaros merezco el pie, de mi suerte estaré, Hector Saboyardo, premiado, y favorecido. favorecido, y premiado de ella, y mi amor en mi pecho hallarás más agasajo: Qué traéis de nuevo? . Nada, que no resulte en aplauso de nuestras armas, pues va corriendo mi cuerpo el Campo de Parma, el Príncipe queda según orden, alojado en Rocablanca, y Gibelo, Pueblos, que por más cercanos a Cremona, vuestra Alteza mandó ocupar, con que dando noticia, que tanto importa, me ha el Príficipe despachado con el aviso. Yo estimo el aviso; y pues estamos hablando de la materia, porque veáis que os la pago, pues facilitarle el riesgo os el premio del Soldado; sabed, que a vuestro valor he de fiar un encargo de todo arresto. . Mi vida, ciego, gran Señor consagro a vuestra obediencia. . Pues oíd, que para informaros, el cabo que dejé suelto, ya que le rompí, le ato. Un desertor, que a mis Reales paso del Campo contrario, me ha dicho, que hay en Cremona, en elterraplen cercano al valvarte que defiende la puerta de todos Santos, para desaguar el Foso, un conducto subrerraneo, cuya mina, por estar contigua, va por debajo de la casa de Madama Cucelí, de quien hablamos, a cuyas bóvedas tiene comunicación un ramo de su fábrica, bien, que por no serle necesario, cuando el ocupó la casa en tiempo de Ciudadano, no averiguó del vertiente el paradero, ignorando donde desenvoca; pero que si al valor, o al engaño, granjeando la voluntad de Madama, averiguarlo le era posible, podía, sin dar a Crémona asalto, tomarla por interpresa, en sus Murallas rizando del Águila de dos cuellos los Imperiales penachos. Esta es la noticia, y pues estoy resuelto a intentarlo, no solo en fe de mirar, que es menester dejar algo a la suerte, si no en fe de tener asegurado el fiar de Margarita Cucelí, a quien debo tanto, para que el paso conceda. Capitán Patricio, veamos con qué industria, qué cautela osáis entrar disfrazado en Cremona; pues si una vez lo conseguís, llevando carta de creencia mía para Margárita, es llano, que diciéndola el designio, (os facilite su garbo la noticia de la mina, por cuya rotura aguardo introducir en su troya nuevo sinon, nuevo estrago. Qué os parece? . Hable primero el Príncipe. . Que no acaso unió el Cielo tan distantes extremos, para lograrnos la importancia de su empresas y así mi voto es, que en cuanto ha propuesto vuestra Alteza, no puede haber más reparo que la dilación. . En mí, ni aún ese hay; pues procurando serviros, a la ribera del Pole robaré un Barco, con quien mezclado entre otros, que llevan para su abasto viveres, lograré entrar en ella disimulado en traje de Barquerol, Cómo vos habéis callado Coronel? . Cómo mi queja ha enmudecido mi labio, pues no merezco. . Está bien, que esos celos por honrado son la gala de los nobles; y pues no hay duelo entre ambos, y más eligiendo yo creed Ofmán, que haber nombrado a Patrio, es por haber estado ya acuartelado en Crémona la Campaña, que siendo Soldado raso, dio a conocerse en el sitio de Valencia; y pues ya tardo en facilitar los medios, venid, porque de mi mano escribiendo a Margarita, os diga a boca el tratado, que la habéis de proponer. (mos Siguiéndoos voy. . Si logra, la intención, no es mal principio de campaña. . No descanso Príncipe hasta ver triunfantes los Escuadrones Cesareos. Raro ardimiento! . Fortuna, vete alguna vez despacio, y a los que alientas sirviendo, no los avises bajando. Flora oye. . No me detengas, Cómo quieres que mis ansias no busquen en ti el alivio. Mejor fuera cuando mi ama cedió del desdén, que tú no despertases su saña, volviendo al cortejo antiguo. Bien presto desenojarla lograré, si este papel pones en su mano. . Aguarda, y déjame ir, qué a decir me envía a su amiga Laura, que entre el puente, y la Casina de Ludóvico Ferrara la espera esta tarde. . Luego concurre con las Madamas a los márgenes del Po, donde ha de tomar la Barca prevenida el Mariscal Villarroy? como una Santa; pues qué quieres, que la otra se esté metidita en casa? pero adiós. . Oye. No es quien habla con la criada de Margárita Cucelí el Cónde Launinguen? Alma, si me despiertas la envidia, por que me culpas la rabia? Esto Flora he de deberte; toma; y dila de palabra, que así pudiera yos hay triste! cejar mi desconfianza, a vista del continuado festejo, que la consagra el Varón de Crenan, desde que con las Tropas de Francia entró en Cremona; como ella puede estar asegurada, de que Leonor no me debe más atención, que la que hasta no tocar en sospechosa, se mantiene en cortesana? No haya miedo que tal diga, y a Dios hasta que te traiga la respuesta del billete. O mi cólera me engaña, o la dio un papel. . Ve en paz. O quiera amor, que mudada mi estrella; pero el Varón. Dolor disimula, y calla. Porque no me precipite mi pena, es bien que me vaya sis hablarle. El sobresalto con que me mira, declara su desconfianza. . Fingid celos. . Morid esperanzas: fuese; quien dijera celos, . que la complejión ingrata de Margarita; pero ella ultrajándole al Sol, baja los rayos, con que al Enero va liquidando la escarcha; esperarla al paso quiero, por si de una vez aclara mi amor el riesgo, y la duda. Cuidado si ves a Laura Celia, y si atrevido el Conde nos siguiere, avisa, y calla. Aúnde la otra noche dura la pendencia? pero aguarda, que aunque el Conde no parece, otro Moro hay en campaña. Ouién? . El Varón de Crenan. Oh cuanto ese hombre me enfada Qué haremos? . Pasar de largo, Por que esquivamente braña Madama huis, de quien quiere, qué sepáis que os idolatra? Porque hay finezas Monsicur, que con lo que obligan cansan, y mi desdén. . Si ese fuera tan general, que tratara con igualdad los afectos, decíáis bien; pero si gasta conmigo las iras, y a otro le envía las confianzas, por qué queréis, que no culpe vuestro disímulo, y. . Basta, y ved que habláis con quien solo conoce de amor la aljaba, para quitarle en las plumas la vanidad de las alas: ven Celia. . No ha mucho que podía probar cuanto es falsa esa proposición. . Sí en desmentirme la saña halláis consuelo, argüidme con la verdad, pues vengada me dejara en vuestro arrojo saber, que en vuestras instancias sois hombre, que solo enfuerza de los ejemplares ama. Dándome vos la licencia, no me culparéis, que lo haga. Si estáis loco. . Quién lo duda. En mi hay iras. . Quién lo extra- Que sabrán. . Que. (ña. Margarita. Oh cuanto te estimo Laura, que a libertarme de un necio vengas! Pues acompañada ya de esotras, ni argüirla puedo, ni desenojarla, a asistir al General iré: fortuna contraria. dame medio, de que pueda, cumpliendo con mi palabra, mostrar si el mío la ofende, que otro deseo le agrada. . Qué ese Monsicurte decía? Qué se yo; mas que te halla mi amistad, y desde aquí (por ser poca la distancia) se deja ver la nadante. vaga población de Barcas, que rizando al Po las ondas, le añade al tiempo más canas, vamos llegando a la orilla. Béndito Antonio de Padua, que de las cosas perdidas eres Abogado, trata, pues nada lo es más que Nise, de hacer que parezca. Aparta. Quita. Ya ruido, y clarines avisan, que a tomar baja el Mariscal su faluca. Mas no es aquella? sí, gracia? al tiempo. Si te divierte oír dulcemente mezcladas las liras con los clarines, con los ovoes las cajas, guía tú que ya te sigo. Ce Nise. Ay Dios, que es Piñana quien cecea, guarde Dios el palo de la alabarda. No me reveles semblante el disgusto, que me causa ver contra el César; pero osado corazón calla, que tiempo vendrá de unir las obras con las palabras. . Oyes pícara. Sargento, qué se ofrece? . Que a tu ama digas, que el Gobernador mi señor venir me manda a disculparle, de no haber bajado a buscarla por la ocupación. . Ya entiendo, y sepa ve, pues no esrana, que a las terceras se han de dar los recados en plata. Tiene razón que la sobra, mas quien me mete en demandas, y respuestas, cuando veo la bizarría, la gala, que por puerta Margarita arroja de sí a la Playa Cremona en los Oficiales de las Milicias de Francia, que galán mi amo vatiendo viene al General la estrada, y que serío el Senador viene enterrado en las barbas. , , , s. Ya de la Plaza comienza la artilleria, la salva, y ya el compás de los roncos instrumentos de las Guardías, las músicas en el río para festejarlos cantan. Si en feliz maridaje Velona enlaza de Leones, y Lises hojas, y garras; al arma, al arma, al arma; y destronque en su aplauso laureles, que gaste la fama en tejerlos guir- naldas. No sé como ponderar, señor Don Diego, el atento cortés agradecimiento, con que me deja el mirar cuanto Cremona ha aplaudido mi venida, cotejando cual será su gozo, cuando, si, según tengo entendido, su Majestad, qu pasa a Milán, luego que quieto Nápoles este. Siempre parecerá tarde a Italia, aunque lo consiga con la brevedad que espera; pues solo esa dicha fuera consuelo, de la fatiga que trae la guerra consigo, logrando su buena ley ver el rostro de su Rey. Aunque es fuerte el enemigo, pues del Alemán la sana es cuanto atrevida ardiente, yo creo, según la gente, que ha de haber esta campaña, que aún sin tan grande somento, casi indefectible es echarle del Milanés. Es verdad; mas pues su intento, según se deja entender, es atácar a Cremona, como callando pregona la gran novedad de haber, (teniendo lo principal del Ejército en Ostilla) tomado ahora la Villa de Caneto el Goneral Príncipe de Cometcí, haciendo pie en el Mantuano, será bien no dar de mano al recelo, de que sí ocupó en el Modenés, como dicen, a Versello, no hay duda que piensa en ello; pues ademas de que es Plaza fuerte, donde tenga segura la retirada, queda Crémona cortada, sin que le cueste el que venga haber de pasar el Po por de esotra parte ya teniendo a Versello ya. Lo que puedo ofrecer yo de mi parte a Va Excelencia, ya que de su Majestad me honró la benignidad, confiar a mi insuficiencia el Gobierno de esta Plaza, es que tengo dentro de ella de morir, u defenderla. No ese denuedo embaraza el hacer las prevenciones, de que asistan los villajes más cércanos con forrajes, viveres, y municiones, que ya sé yo, como quien conoce a V. Señoría, el garbo, y la bizarría con que acudirá también a enfrenar a el Alemán, pues en la guerra pasada, son fama de vuestra espada las memorias de Orbazan; y de las Tropas Francesas es la guarnición que ha entrado, tal, que cualquiera Soldado bastará a muchas empresas. Mas que no hará, si con él viene el valor sin igual del Teniente General, Monsicur Cónde de Rebel? El día de la ocasión dirá mejor su alabanza; si bien esta confianza mas se le debe al Varón de Crenán, que está presente. En mí no hay más experiencia, que aprender de Va Excelencia. Y yo de ambos, porque aumente razón a mi vanidad. El Regimiento de Irlanda, a quien Monsicur Praslín manda, es de buena calidad, y puede V. S fiarse de él si llega el caso. Costarale cada paso al Aleman, si porfía en acechar a Cremona, más sangre, que la que piensa. Pues tan heroica defensa su seguridad abona, por lo que toca al Senado, pueden Va Excelencias creer, que nada quede que hacer, para que a ningún Soldado falte cuanto sea preciso dentro de su alojamiento. Así lo creo, y atento a sulealtad, daré aviso de ello al señor Vademón, cuyas Escuadras están reforzándose en Milán; y ya que mi obligación es, ir a reconocer las Plazas de la ribera del Po, desde la primera, que es Forcerlo, espero hacer expreso al Rey mi Señor, del estado que estotiene; y pues ya tomar conviene la Falua, ved señor Don Diego, qué es lo queresta por lo que a Crémona mira. Que pues de ella se retira Excelencia, aunque con esta precisión, con brevedad volváis a favorecerla, alojándoos dentro de ella, De parte de la Ciudad esfuerzo la pretensión, por lo que en ello intereso. Estame a mí también eso, que no perderé ocasión de restituirme en breve a lograr festejo igual, como incluye el Carnabal, porque no es bien que se lleve del Enero en el rigor todo el tiempo la fatiga; cuando la urgencia no obliga a ello. Piñana. . Señor. Encontraste a Nise? . Sí. Qué te dijo? . Caballeros, mirad que sin deteneros yo no he de pasar de aquí. Hasta llegar hasta el Río, que es advierta Va Excelencia imposible la obediencia. Está bien. . Pues no porfío, que ceder yo entre los dos, para mi es mayor laurel: hasta la vista Rebel: Concha, a Dios. . Señor, a dios. Yo os ofrezco volver presto, porque ha de ser para España, y Francia buena campaña la que viene. . Cómo es esto, pues no volver los timbales, y la música, en qué topa? Dale fuego Guarda Ropa, que se entran los Generales. Ya otra vez a nuestro oído adulan los instrumentos. Aprieta, que en estos cuentos, lo que hace ruido, hace ruido. Si infeliz maridaje Ahora si que entre falsetes los tronidos sobresalén: Válgame Dios lo que valen media docena de cohetes! Ya el General a la orilla llegó, y habiendo abordado, la Falua va de lado, rompiendo el cristal la quilla: a en ella entra; mas qué incento, sin advertir que es error, que prosiga Relator quien ha empezado Sargento; y pues mejor de más cerca lo veré, hagamos ingenio de una via dos mandados, que es servir a mi amo, y luego ver si hallo a Nise. Por que a este desviado puesto, no acabada la función, te retiras, no advirtiendo, que pueda ser reparable? Ay Laura, no sé qué tengo! mas si sé, pues a latidos el corazón en el pecho me está avisando algún susto. Melancolías tenemos, bueno va. . Pues ya que tú, o por gusto, o por misterio te apartas, dame licencia, que dar una vuelta quiero al margen, por si por dicha lograre hablar a Don Diego. Ve en buen hora, que en el mismo sitio en que estamos te espero, Presto volveré ven Nise. Fatigado pensamiento, que me quieres, tengo yo acaso la culpa? ah Cielos! de que instable de la suerte, el vago círculo a un vuelco trastorne toda la inquieta redondez del Universo, está en mi mano? Señora Qué hay Flora? . A buscarte con un cuidado. . Qué dices? Que habiendo con tu orden vuelto a casa, entró preguntando por ti un hombre a lo que creo Barquerol, y exagerando que importaba hablarte presto, conmigo le traigo, mira si para saber su intento quieres que llegue. . A mí puede buscarme (disimulemos susto) hombre desconocido, y en este traje? . Si miento, por su boca es. . Llámale, ya que sin testigos puedo saber la verdad. . Llega. Ya que en vuestras señas veo ser vos Madama Cucelí, si las quetraigo cotejo con las que hallo, será ocioso malgastar el tiempo al tiempo, sino aprovecharme en solo entregaros este pliego, pidiéndoos que me digáis, adonde en anocheciendo queréis que aguarde respuesta. Mal a admirirle me esfuerzo, sin saber cuyo es. . De amigo. Decid. . Del Príncipe Eugenio, cuyo precepto me obliga, a que atropellando riesgos, haya entrado en este traje. Bien está: Flora, al momento te vuelve a casa, y vos para entrar en ella, a lo lejos seguid aquesa criada. Allí retirado espero que me haga la señas astucia, ya hemos logrado a lo menos el medio, quiera la suerte que se siga el fin al medio. Qué es esto Flora? . No sé. Mas que es que juegas en terció, y con una carta blanca te alzas con todo el dinero. Piensa el ladrón. . Quién creerá; ay de mí infeliz! que tiemblo al romperla nema de este sellado enigma, en que han hecho igual efecto al tocarle, el alborozo, y el miedo, el recelo, y la alegría? Y quien no creerá, que siendo mujer, no sepa un instante tener oculto un secreto, pues en fe de que el paraje es retirado, me atrevo a ver lo que incluye? Flora; pues aguarda el Forastero en qué te detienes? . Voyme? Oyes, tenemos de repuesto allá otro papel en casa? Bien puede ser, y es lo cierto, . pues está el del Conde a mano para encajarle a su tiempo La firma, y la letra son del Príncipe: o si a mi aliento diese la suerte ocasión, de que en favor de mi afecto mostrase; mas pues no es de aquí esta plática, leo. Por saber lo que el papel incluye, diera dos dedos de la mano. Las continuas experiencias, con que han hecho lugar en mi confianza, una fe, lealtad, y celo. Sin duda que a Margarita dio Flora el papel, pues veo, que habiéndose la otra ido de aquí, queda ella leyendo. Me obligan a suplícaros, que escuchando al mensajero en razón, a disponer vos la traza, y yo el arresto. Donde ira a parar fortuna esta prevención? Habiendo visto que se aparta Flora de este sitio, pensar debo que en él está Margarita; y es verdad; pero silencio amor, antes que las ramas la revelen elacecho. Facilitéis una empresa, en que me va cuando menos el logro de esta campaña, asegurándoos el premio que corresponde, de parte del Emperador mi dueño. El Príncipe Eugenio. . Enojos qué miro! mas qué mis celos dudan, pues si la criada a buscarla volvió, es cierto que a darla el papel del Conde fue, pues vencido su ceño, leyéndole está. . Pues Laura parece que tarda, y Febo se deja ir a media tarde, entibiando del Invierno, dame Celia la Careta, con que defender del Cierzo los helados soplos. . Cómo, pues con el papel la encuentro en las manos, no decido aquel pasado argumento, de sí para otros son logros, los que para mi desprecios? Pero el papel. . Aquí está quien le cobrara del suelo antes que vos. . Pues vos como; ay de mi infeliz! . Qué veo Cielos! no es Monsiento reñán, quien libremente resuelto mi papel alzó? . Advertid señor Varón (mal me aliento!) que no es de quien. . Por saber cuyo es, y lo que trae dentro, me he atrevido a levantarle, solo para convenceros, de que no es tan invencible vuestro rigor; y pues tengo tan a la mano un testigo. Qué intentáis? . Leerle. Primero moriré yo vos conmigo tan osado atrevimiento? Si me disteis el permiso, por qué culpáis el despecho? Buena anda la rebatiña. Ya es fuerza salir. . Teneos, porque el papel. . Cuyo es? Mío. otra desdicha! . otro enredo! Y habiéndolo dicho, cuando en vuestro poder le encuentro, solo tienen que argüir las lenguas de los aceros. Quién logró aquel desengaño, logrará vuestro escarmiento. Varón, Conde, ved que; ay triste! cuando, yo; valedme Cielos! Hay mi ama, no hay quien estorbe tres muertes juntas? Qué es esto? Castigar una osadía. Vengar un atrevimiento. , , N Crenan es, a vuestro lado nos tenéis. . . Ved Caballeros, que estoy de por medio yo. . Y yo. Pesares, qué veo! Margarita. Ya a vuestra voz me suspendo señor Don Diego. . Aunque sea a mi pesar, obedezco. Y para que entre nosotros se ajuste mejor el duelo, hacedme señora Laura favor, si es que os lo merezco, de conducir en mi coche, pues no está su casa lejos, a vuestra amiga. . Aún sin él interés de obedeceros, por mí sola estaba yo en obligación de hacerlo. Llegó ocasión, en que sean las damas los metemuertos. Sargento, id acompañando vos el coche. . Estar suspenso el lance que veis, disculpa el no iros todos sirviendo. Guardeos Dios. Si no anda apriesa, doy dos palos al cochero. Ya que se han ídolas damas, no sabremos de este empeño la ocasión? . Yo no sé más, de que ni arguyo, ni cedo, hasta que aquel papel mío cobre del Varón. . Si es vuestro cómo está en su mano? . Oíd, que porque veáis que mi intento ya conseguido, no aspiro mas que a mostrar el desprecio, con que trato alhajas vuestras, hecho pedazos le entrego al suelo, de quien le alcé, pues para que vos soberbio me busquéis, este segundo desaire añado al primero. Cóbrele ahora, que después en el campo nos veremos. Eso no; pues es preciso, que yo para componeros, vea lo que incluye. . Vamos tras el Varón, ya que esto por ahora ceso. . Ya os sigo. Qué quede señor Don Diego el papel en vuestra mano no importa; pues no teniendo circunstancia, que desaire el pundonor de su objeto, luego que os haya informado, podréis entregarle al viento; pues aunque es mío, a mi mano, no es bien que vuelva, no habiendo teñídose en mi venganza, más presto dirá el efecto, (pre que entre hombres como yo siem- obran más los que hablan menos. . Estando V. Señoria de por medio aquí, no tengo que hacer yo, si no advertiros cuanto importa estorbar cuerdo, que arrojos de la milicia anden inquierando el Pueblo. . Qué será lo que el papel incuye? mas pues le tongo en mi poder, aunque en dos pedazos partido, entremos en noticia del acaso, para mediar el empeño en este. . Ya señor queda en su casa, y. . Calla necio, que ahora toda mi atención se retrae a mi silencio; así dice: las continuas experiencias, con que han hecho lugar en mi confianza vuestra fe, amistad, y celo, me obligan a suplicaros, que escuchando al mensajero. Hasta aquí poca luz da de si esfavor, o son celos; más seer estotro conviene. Según lo que en mí amo advierto, él quiere buscar criada, y las cédulas que ha hecho las va repasando, para echarlas en los Conventos. Facilitéis una empresa, en que me va cuando menos el logro de esta Campaña, asegurándoos el premio que corresponde, de parte del Emperador mi dueño, el Príncipe Eugenio: Honor! Qué le ha dado que hace gestos? Aspacio, que en poco vaso me ofreces mucho veneno. Oiga el diantre. . Muda estatua soy de inanimadohielo! Ah señor, están bien dadas las señas? . A quién, adverso destino, se dio hasta ahora en los ojos el tormento? Las manos secas, y quedas, señor mío. . Qué haré? pero pues el Conde dijo a voces, que era suyo, como puedo dudar, que es suya la infamia, y mío el desasosiego. Ahora bien, aquí no hay más que hacer, que ponerle preso; sabiendo de Margarita, que era quien estaba enmedio, como a manos de Crenán llegó; pues fuerza es saberlo, el día que su desmayo autoriza mi recelo. Piñana. . Señor. . Al punto ve, y dando orden en el Cuerpo de Guardía, de que contigo vayan veinte Mosqueteros en casa de Margarita, me irás a buscar con ellos, pues de la noche amparado te espero allí. . Voy corriendo, aunque digan que soy Cabo del paso del prendimiento. . Habiendo fiado el Rey a mi valor el Gobierno de esta Plaza, hay quien cobarde, infame, mal Caballero, se arroje a decir delante de mi atrevido, y resuelto, que es suyo el papel, no solo haciendo gala del yerro, si no para que le lea, dejandómele a mí luego, como quien dice, que nadie basta a embarazar su intento? pues vive Dios; mas por qué en discursos me detengo, si hoy he de hacer su castigo, lengua de mi desempeño? . Fuese Laura? . Así que vio que del desmayo habías vuelto, tomólías. . Esa luz deja ahí, y vete allá dentro. Si haré, y muy de buena gana. . Aquí no hay otro remedio, arrojo, pues ya estará mi designio descubierto, que intentar con un peligro ir desarmando otro riesgo; donde Flora al Barquerol tienes? . En ese aposento. Pues llámale. . Ce- Quién eres? Quie quiere, que de ese encierro salgáis; pero no salgáis, que en aquella puerta siento ruido. otro susto desdichas, sí; pues a lo que infiero, esta puerta que al Jardín cae de mi cuarto, han abierto, quien será; ay de mí! Quién puede, ingrato alevoso dueño de mi amor, y de mi! vida ser, si no quien loco, y ciego, hasta que muera matando, es fuerza vivir muriendo. Hombre aquí? Y pues esta llave, que en otro más feliz tiempo, abrió paso a tus favores, ha abierto hoy paso a mis celos, No me he de ir sin que. Si alguna vez merecí a tus afectos alguna fineza, Conde. Calla, calla, que sabiendo, que hay quien en fe de tu agrado, se atreve a tomar del suelo mi papel. . Tu papel? Nada de lo que dicen entiendo. Sí, traidora. Señor, mira, que el que me diste le tengo aquí en sal, y el que leía era otro cuento de cuentos. De suerte, que imaginando, que era el que estaba leyendo este, has dicho que era tuyo el que perdí? . No lo niego. Le has cobrado? No, que para ver si en nuestro duelo hay medio, le guardó el Gobernador. (cho? Que has dicho Conde, y qué has he- Qué ha sido en fin? Que por darme a mí la vida, te has muerto. Bien empleado está el peligro, si es por excusar tu riesgo; mas dime como. . Ya sabes, cuanto favor, cuanto aprecio debió sirviendo en Milan mi Padre al Príncipe Eugenio, Ve adelante. . Ella le cuenta mi mensaje. . Pues habiendo muerto mi Padre, y venido yo a Cremona con mis deudos, porque de más cerca de ambos se tratase el casamiento, fue nuestra correspondencia, a fin de que con secreto le avisase. . Abrán aquí al Gobernador. . San Pedro. Qué ruido es este? . Sin duda te han visto entrar aquí dentro; y habiendo leido el papel, en que eres sin culpa reo, prenderte intenta. . Qué haré en tan impensado aprieto? Pues para que no lo logren, a este aposento pequeño me retiraré. . Aí no puedes entrar. . Cómo que no puedo? otro acaso. . Cómo yo de esta suerte le defiendo. Mas que también ahora dices; hah fementida! teniendo un hombre encubierto en casa, que yo soy el que padezco segundo error; mas mi espada lograra entrambos. . Tencos, que aún hay remedio, si ambos queréis usar del remedio. 2. Cuál puede ser? . Pues no abren, echad la puerta en el suelo. Ay señora, que a la puerta. Ya lo sé; y pues el estruendo crece, abre esotro postigo que cae al patio. . Si el miedo me deja libre oiga el diantre los huéspedes que tenemos. . 2. En qué te detienes? . Conde, ese Soldado encubierto, un emisario es, con quien - el Príncipe Eugenio, atento a conseguir una empresa, en que dice, que yo puedo ser el todo, envío el papel, que Crenán osado, y necio, robándosele alacaso, guardó para el menosprecio, si persuadido a que era el que diste a Flora. . Presto, que abren ya. Has dicho que era tuyo, el que has perdido es cierto, patria, hacienda, honor, y vida; y pues cuanto mal contento con la fortuna estás, vives a mis designios afecto, sálvalo de una vez todo, en fe de que te prometo seguirte, en sabiendo dondo toman tus desdichas puerto: mi casa, como tú sabes, es cómplice en el secreto de una mina, cuya boca, hoy mal parada del viento, sirve al desague del Foso, con que otra entrada teniendo por las bóbedas de un cuarto excusado, si a su centro te entregas, podrás. . Espera, que en tan conocido riesgo poco arbitrio ay, y más cuando, culpándome yo, desmiento ser tuyo el delito: hidalgo, pues ya ves que no podemos salir de otra suerte, ved si os atrevéis. . Yo me atrevo a todo, y más cuando miro, que el designio con que vengo, es reconocer la mina. Pues a qué aguardáis? Entremos, que ya rotos los pestillos, nos dejan el paso abierto. Ah Margárita, y qué caro tu amor me cuesta! Esto es hecho. . Guialos tú. Ya no es fácil, sin dar con ellos primero. El valor nos dará paso. Perdonad, si es que el respeto, atropellando una Dama: mas qué miro! daos preso. De esta manera respondo. Matadlos. . No es fácil eso, Ea hijos. . La luz apago, y denos Dios buen suceso. Aa traidores! . Capitán? ( Sí. . Seguidme. . Quedo, y nadie dispare a bulto. Cremona, ya que te dejo, guárdate de mí, que voy con agravios, y con celos. Pues el designio logramos, astucias dísimulemos. Flora, Ernesto, Favio Celia. A la mina. . Pues mi intento conseguir no puedo a oscuras; tomad la puerta, y sitiemos la calle. . Santa palabra! Ya que anda todo revuelto, Dios en esotra Jornada nos dé buen alumbramiento.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Donde está el Cónde? . Esperando que le conceda licencia tu Alteza para llegar. Decid Capitán que venga, pues lo que me habéis contado de su suceso, me deja bastantemente curioso. Llegad, que su Alteza espera. Ya señor, con esta dicha, pocole tendré a mi estrella, que acusar los disfavores, pues plácidamente observa, que solo con una ventura me desenoja, y me premia. Alzad del suelo, y creed Conde, que para que os favorezca, sin el mérito que en mí, vuestra estimación granjea; basta que vuestro peligro, pues de todo me dio cuenta el Capitán servido haya de defensa al riesgo de Margarita. Aseguro a vuestra Alteza, que en albricias de esa dicha, doy de barato mi ausencia, que no es poco en quien pensaba, señor en su mano bella, desarmando la esperanza, coronar a la fineza. Ahora os compadezco más, que ventura tan inmensa, como ser su dueño, no es dicha para que se pierda; pero esperad, que a ese daño le prevengámos la enmienda, si parcial de mis designios me facilitáis la empresa de Cromona. . No tan solo en los medios para ella seré parte, por lo mucho que vuestro favor me empeña; si no por lo que me anima mi amor; pues de esa manera, tiranizando la capa volveré a cobrar la perla; y pues solo por la mina por donde salimos, queda paso abierto a la conducta de conseguir su interpresa? lo que falta es, que aclarando la boca, que tiene cerca del terraplen por la parte de la Ciudad, se desmienta el designio de aclararla con otro pretexto. . Esa es poca dificultad, como Madama consienta, que encubiertos en su casa algunos Soldados puedan, saliendo por el conducto, que corresponde a su cueya, ir trabajando de noche en limpiarla. . Si eso resta; solo por mí, y Margarita, ofrezco, que en cuanto cuepa en lo posible, halléis pronta, como la fe, la obediencia; mas porque es bien que avisada esté de lo que se ordena, me permitiréis que yo, por la misma mina vuelva a Cremona; pues teniendo la salida a legua y media de la Plaza, en el frondoso retiro de una arboleda, cuyo enredado boscaje, o la desmiente, o la sella, podré entrar sin ningún riesgo, mayormente cuando cerca de ella está una quinta mía, que es donde para la vuelta a vuestro Campo, tomamos los caballos; pues en ella, estando encubierto yo, hasta que la noche venga, podré abanzarme a la mina, fiado en la llave maestra, que de casa de Madama casi hace a todas las puertas. Siendo eso así, cuando el Sol cayendo la tarde vea, que otro medio Mundo alumbra, porque este medio anochezca, habéis de partir, llevando Conde, por lo que suceda, otro Soldado con vos. Que va, que el Príncipe intenta entrar con él en la Plaza. Y para que no se pierda instante, vos Coronel, de la gente más experta del Regimiento, escoged hasta otros ocho, que sepan el Idioma, para que yendo vos por su cabeza, disfrazados de villanos, podáis con esta desecha entrar en Cremona, para que dándoos antes las señas de la casa de Madama, os introduzcáis en ella, a fin de allabar la mina; pues así. . El Príncipe llega. Retiraos Conde, que no quiero, hasta que el triunfo adquiera, darle noticias del triunfo, y veámonos. . Mi obediencia a todo responda: honor, ya quete he perdido, deja que vuelva a Cremona; pues para vengar una ofensa, mas que mis cariños son mis celos, los que me llevan. . Habiendo señor sabido, que retirado en su tienda vuestra Alteza estaba, no quise interrumpir en ella su quietud. . Yo os aseguro Príncipe, que la materia que en ella trataba, pide toda atención. . Bien se deja en vuestro cuidado ver, y más cuando ya de vuelta está el Capitán; que va adelante la sorpresa de Cremona? . Pues despacio os daré noticia, y priesa está dando el logro, ya que bien guarnecida queda Versello, y Acuartelado nuestro Ejército campea en el Mantuano, dad orden de que el Campo se prevenga, porque repasando el Hollo por Ustiano, tomar pueda los Lugares de Ba Castel, Ponzón, y Lobera; desde ellos, pues, en tomarlos no puede haber contingencia, se harán dos de estacamentos, uno de la más experta parte de los Regimientos de Seguint, y Vami, hasta cerca de ducientos Granaderos, con algunas Mangas sueltas de Fusileros; de suerte, que entre unos, y otros no excedan de seiscientos hombres de armas, cuyo cuerpo en esta empresa comandará el Capitán Megdalén, y así que vuelva al Campo, luego que haya hecho cierta diligencia, el Coronel Ofman otro, para que el triunfofenezca, de dos mil hombres; y este, por ser partida más gruesa, se hará de los Regimientos de Ermestein, y Lorena, Baní, y Criban, a quien sigan dos Batallones, que tengan mil, y ducientos Corazas, quedarán a competencia los Regimientos de Tasi, y Neoburg, cuyas hileras manden el Barón Freibergo, y el Conde de Mercí, en prueba, de que a ellos solos les fío hacer frente de Banderas. A los Usares, con quien he de ir yo, dejando fuera a guardar las avenidas sus Tropas, según convenga. Y pues este es el pequeño Ejército, con que intenta mi ardor tomar a Cremona, si aprovecha la cautela discurrida, en tanto que ordeno con un Trompeta a vuestro Joven pariente, Carlos Tomas de Lorena, que luego marche con la Caballeria ligera, pues de esotra parte se halla del Po, para que a la misma hora, atacando su puente en la orilla contrapuesta, nos abrigue, haced, señor Príncipe, que se provea lo conveniente a la marcha, para que luego que vuelvan al Campo, pues es preciso hacer esta noche ausencia a la sordina, nos vamos acercando a sus almenas. Pues dónde, señor, sin mí parte V. Alteza? . Es fuerza autorizar mi designio a costa de mi experiencia. Bien discurrí, que no había de fiar a vista ajena el examen. . No replico; y para que no intervenga dilación en lo que tanto importa a la fama nuestra, toca marcha. . Toca marcha; Y cuando, señor, ordena Vuestra Alteza mi partida? Luego; y para disponerla, venid por el orden, pues mañana en la noche espera mi ardor encas de Madama aguardaros con la cena. Allá nos veremos. . Ya deseo hallarme a las puertas de la Plaza. . El primer día de Febrero, porque tenga buen principio, nos ha de amanecer dentro de ella. Pues anunciando el trofeo diga el valor. . Guerra, guerra. Vaya, vaya de bullicio; donaire, júbilo, y fiesta, que en alegría como esta, es loco quien tiene juicio, Vaya, vaya de bullicio. Dónde vas? . Eso preguntas, cuando tan cerca de casa una, y otra danza pasa? Pues no es mejor verlas juntas en la contrada del Domo, en quien son los escalones el centro de sus festines? No de mala gana tomo el consejo, por mirar, pues nuestra casa es aquella, que habrá tiempo entrado en ella, de poderme disfrazar. Tu disfrazar, a qué fin? Al de seguir a cautela a Nise, Madamisela del Sargento Trapolín. Deja locura, y di, qué dijo Laura? . Que pues cosa tan precisa es, como yo la encarecí, el que en parte reservada, tu cuidado hablar consiga a Margarita su amiga, luego que la haga cerrada la noche, al señor Don Diego, encas de Madama espera, por salir de esta quimera, Lo cierto es, que no sosiego hasta averiguar mi afán, por lo que resultó de él, como llegó aquel papel a las manos de Crenán: y más cuando no ha logrado mi astucia saber, por donde se pudo escapar el Conde. Pues la danza se ha parado, bien es discurrir ahora, para que Nise querría las pistolas. . Si venía de parte de su señora, fuerza el no negarlas fue; si bien en recelo igual, tu hiciste, Piñana, mal en entregarla las que gravado mi nombre tienen, Por más pequeñas creí, que eran más de mujer, y. s, . No prosigas, porque vienen las mascaras hacia esta parte otra vez. . Ay tal vicio! Vaya vaya de bullicio, donaire, júbilo, y fiesta. No vienen tal, que la esquina doblan. . Pues buscar es bien a Crenan, ve tú también, y hasta encontrarle imagina, que a casa no vuelvas. . Vaya; pero qué le he de decir, y a qué en su busca he de ir? Que en mi casa, así que haya anochecido le espero. Lindamente; mas por Dios, que pues hemos de ir los dos, me he de disfrázar primero, en fe, de que en su bullicio aquel solaz manifiesta. Que en alegría como esta, es loco quien tiene juicio. Confusa imaginación, qué me quieres, qué me quieres, si ya, ay infeliz! no eres delirio de mi razón? Crenán, con quien tantas veces me declaré, solo ha dado por respuesta, que obstinado de las necias esquiveces de Madama, levantó del suelo el papel, creyendo ser del Conde; el Conde viendo que después, que le arrojó, queda en mis manos, porfía en no negar, que era suyo; luego que ignoraba arguyo, lo que el papel contenía: sí, que a saberlo no hubiera, mudando de parecer, dejadole en mi poder; pero como si no era suyo, se resiste a dar motivo con su prisión a nuestra satisfacción, teniendo para lograr su fuga un hombre embozado, a quien Margarita esconde en su casa; mas si el Conde era, a quien se había enviado el papel, como le deja, arriesgando vida, y fama, en las manos de su dama? Cielos, si puede mi queja obligaros a piedad, deshaced en tanto abismo dudas, en quien soy yo mismo mi mayor dificultad. Ved, pues, que si tanta impía sombra no aclara mi pena, siendo la traición ajena, será la desgracia mía. Mas pues con Crenan intento esta noche averiguar el fondo de mi pesar: demos vado pensamiento al dudoso frenesí. que ocasiona mi sospecha, y hasta quedar satisfecha de que no es. . . Dáncese aquí. Qué cansada esta alegría, solo porque no la sigo, da en que ha de encontrar conmigo; mas quien creyera, que día que fuera en otra ocasión de mi aplaudido, por dar con los festivos, lugar de adorar la perfección de Laura, por un acaso tan infeliz día sea, que huyendo de que me vea me retiré; y pues al paso una cuadrilla se ve, no con su solaz mezclemos mi mal. Para que dancemos, Sonador, toca un minue. Ay amor, qué dulce es la saña de tu sinrazon ay amor, pues cuando maltrata, lo mismo que mata, anima el rigor. Aquella, que disfrazada de jardinera, acredita mi recelo, es Margarita, si no mintió la criada, que me dio el aviso. . Pues lleguémonos, ya que el día da licencia a la alegría. Dios me dé tiento en los pies. Tened, pues antes advierto, que otro consiguió llegar. Máscara, queréis danzar? Del Caballero encubierto es lindo el traje. . En mi abono, con él mil ceños humillo. No se parece a Tintillo, cuando se viste de mono. Heme disfrazado así por gustazo. . Pues no es justo lograr aquí tan mal gusto: idos. . Qué me vaya? . Sí. No quiero, que en la Plazuela hago yo también papel, Qué cortesaño, que es él trasto del Purichinela. Si él solo, por poco atento, esa dicha no logró bien por lo contrario yo aspirar a ella intento, si entre tantos venturosos lugar a uno más se da. Ay Jesús! venimos ya cansadas de hacer dichosos. Bien del desdén en la escuela parece, si por mi vida, que ha aprendídola Vándida ceños de la Pastorela; más ved vos, que solo fiel, os sale mi obsequio al paso, para serviros, si acaso se os cayere otro papel. No os entiendo: mis oídos apuraron mi sospecha, Qué decís? Que no estoy hecha a servirme de atrevidos, Digo, Rey mío, esrazón quitarme la vez a mí? Idos Trápolín de aquí, si no queréis:? Mesuí, alón? que aunque ahora tan huecas van, ellas rogarán después. Laura, ese embozado es, Quién? El Varón de Crenan; y porque no su osadía, antes que Don Diego venga, segundo arrojo prevenga, adiós; pero así que el día espire, en mi casa espero a los dos: quien, Cielos, quien creerá, que se avengan bien lo que ánimo, y lo que muero? Así lo haré; y porque ahora se disfrace tu intención, volvamos a la canción, pues cuando el designio ignora creer que es moda, y no pretexto, le hará ceder esta vez. No dirá vuestra esquivez, qué es lo que responde? . Esto. Ay amor, Seguidme, pues a ir tras ellas esta novedad me mueve. Qué airosa la Vandolera maneja el traje! . Ea Fieles, a ellas, que huyen. . disimulo pues el Gobernador quiere esta noche averiguar los enigmas de mi fuerte, a pensar excusas, que hagan mentiroso lo evidente. Adiós, Trapolín del bosco. Adiós, Pastorela en cierne; y hasta encontrar otra danza. Qué? Pues Juan viene, que atruene. Ven tras mí. . Qué intentas? Ver en qué paran sus desdenes. . Máscara, si farigada de esa negra nube débil, cuya sombra os hermosea, al paso que os oscurece, os retiráis, no tan presto sea, que a mí se me nieguen con las licencias del día, los acasos de la suerte. Caballero, aunque la moda esos indultos concede, perdonad, pues a excusar vuestro cortejo me mueve superior motivo. . Cuando el paso tomado os tiene mi arención, creed, que pasar no habéis sinfavorecerme. Torceré el camino yo. Cuando en tales días puede embarazar un criado? Cuando su dueño no quiere servirse de él. . No obstante eso, ir por lo que se ofreciere tras vos es preciso; y más cuando esas armas me advierten, que vais de pendencia. . Quién será este hombre? Sea quien fuere, sígueme, y calla. . Esperanza, ya antes de morir salleces; pero porque no de vista las pierda, es bien acelere el paso tras e Mira, que a este pobre hombre mueles, si andas tan aprisa. . Donde vais, máscaras, de esa suerte? Dónde el aplauso del día me lleva. . Mas que el Vejete quiere danzar. . Esperad, y no añadáis ciegamente un delito a otro delito. Pues el Potestad detiene a la encubierta Madama, veamos que intenta. . Quién viere, que contra el estilo antiguo del Carnabal se le vede a un máscara ir embozado a donde, y como quisiere, creerá, que sois en Italia forastero. . Y quien advierte, que sabiendo que no es permitido, ni decente llevar armas, a traerlas vuestro descuídose atreve tan públicas, pensará viendo, que se le consiente, que no hay justicia en Cremona. De las que veis, no se infiere más, que un filete del traje. Sea, o no sea filete, o habéis de entregar las armas, o para que no recele de vos traición, he de veros el rostro. . Uno, y otro tiene dificultad. . Raro empeño! pues es preciso, que intente embarázar su desaire. Sin que las armas entreg he de pasar, ya que sois grosero con las mujeres. No es serlo, no permitir un ejemplar, de que puede originarse mañana, si el mismo caso sucede, mayor daño. . Desarmarme no habéis, ni reconocerme. Pues voamos como ha de ser: hola. . Señor. Nadie llegue, antes de escucharme a mí. Salió a punto el matasieres (los! Qué intentará este hombre, Cie- El Conde Rebél es este, pues parlerá la casaca, mal el Cordónblu desmiente. . No hallé a Crenan; pero aspacio pues me avisa mudamente la sena de las pistolas, que esta es Laura. . Qué os suspende? hablad pues. . Hasta que ellance sepa, no salir conviene. La culpa de esta Madama, no es el que contra las leyes del Carnabal traerose pistolas? . Sí. Pues por ese delito; primero es bien prender otro delincuente. A quién? . A mí, que en defensa suya mataré al que diere el primer paso en su agravio. Aunque su arrojo me deje envidioso, mi sospecha al mismo paso que él crece; Qué haré Cielos! qué intentar, como era justo, prenderle, es exponer a un tumulto la Ciudad. Que aí ya que pienses mirando su demasía, muera. Esperad. . Trance fuerte! Que habiendo llegado yo, es preciso que se medie el empeño: hagamos ahora espaldas al accidente, que después podré saber la verdad. . Cómo pretende vuestra cordura, señor Gobernador, que me temple a vista de igual desaire? Callar, y oír me conviene, hasta ver en lo que para. Para que bien puesta quede vuestra dignidad, no basta el que yo las armas deje? Por lo que mira al primer empeño; no hay duda. . Dame amor salida, con que tanto peligro remedie, y a Don Diego satisfaga, a vista de quien parece, que con intención me sigue. Pues qué intentáis? . Atendedme señor Don Diego: esas armas, que en fe de vuestras merecen, que las haya honrado yo: tomad, y pues solamente sirvieron de adorno, es bien siempre, que a su dueño encuentren, mostrar, que a la misma mano, de donde salieron vuelven. Oíd, esperad. . Para qué, si cuando tenéis presente, que sin licencia mía, o me sigue, o me defiende, quedáis con armas iguales para poder conocerle. Yéndose ella, ya es muy otro el lance. . Cuanto refiere esa Madama, es señor Potestad tan evidente, como gravado mi nombre, asegura: y pues parece, que quedando en mi poder cesa vuestro duelo: empiece el mío, máscara. . Cielos, el Gobernador se pierde, si intenta que se descubra. Yo no puedo, seáis quien fuereis, irme, sin saber quien sois: y así. . Tened, qué pues cede mi potestad vos tampoco habéis de reconocerle. Cómo no, cuando él es quien mayor delito comete, valiéndose de las armas. Cómo hay quién le privilegie? Quién puede ser? . Esta insignia Quién creera, que así me empeñen los acasos de un acaso? Ya su acción calladamente, que es Rebel, me ha dicho. . Pues siendo General Teniente, prenderle no puedo, hagamos mérito de no prenderle. Esta banda azul, de quien la blanca Paloma pende, que Orden de su Rey adorna los Caballeros Franceses, como en el pecho la he visto, aunque en sus retratos fuese de mi Rey Philipo Quinto el Grande, a quien Dios próspete a tanto amor me provoca, a tanta atención me mueve, que a ser mayor el delito, le perdonara, por verle a sombra de este sagrado; y así, Monsieur, libremente podréis iros, que en efecto, cuando leal las venere, es bien, que de indulto sirvan las insigmias de los Reyes. Cuerdamente reprendió mi arrojo. Aún no he de volverme sin saber, con qué motivo siguió a la Laura. . Ya que de este nuevo empeño la prudencia del Potestad nos absuelve, será bien que descubierto, señor Don Diego, os proteste, que a esa encubierta Madama la seguí tan casualmente, como se arguye, de no conocerla: y pues parece, que entre ella, y Vueseñoria hay algún misterio, y entre los dos no cabe disgusto, será justo, que me ausente vano, de que en estorbar, que su gusto se violente, os haya servido a entrambos; pues si de otra suerte fuese, no fuera fácil, que yo respondiera de esta suerte. Qué poca atención de amor los empeños me merecen, pues no le sigo! mas quién, siendo Caballero, puede preferirlos, a los que siendo de honor, tan peligrosa; es bien, que todo el cuidado se lleven: y pues abreviando el paso a mi deseo, anochece hoy mastempran buscaré, y: o quiera aleve mi estrella, que en tanto abismo un rasgo de luz tropiece. s , RBIBIUR ̱g. Cielos, valedme! . No tan presto huyas, asustada beldad, por más que arguyas, que es hoy dos veces mi intención traidora. Pues di, quién eres hombre? . Quién te adora. Cónde? . Sí. . Ay infelice! que más cuidado me causas conocido, que ignorado. Por qué, si a idolatar tu luz divina, ayudado otra vez de llave, y mina, rendido amante vengo. Porque de los pesares, que yo tengo, es origen tu amor. . El temor deja; y pues calla mi mal, cese tu queja: estás sola? . Aún de Flora, de quien fío mi pena, está distante el susto mío. Pues sabe, que conmigo, a fin de verte, viene. . Quién? . Quién procura de esta suerte recompensar, Madama, la fineza, que os debe. . Pues señor, como tu Alteza aquí, si, yo. . Perded todo el recelo, que bien segura estáis. . Válgame el Cielo! Cuando al Gobernador mi susto espera, se entran de esta manera el Príncipe, y el Conde en mi aposento; qué haré valor, recobrame el aliento. Aunque no nos admira ver, que vuelta en pavor toda la ira, mi venida os espante, restituid a la nieve del semblante el nácar, que ha robado la fatiga. Qué es, pues, tu voz me diga lo que te asombra? . Nada, que soy mujer, y vivo despechada; y pues, porque el asombro se doncluya; mi vista es vuestra, y mi fineza es tuya: sepa lo que uno, y otro arrojo intenta, endo Madama, cuanto está a mi cuenta vuestra seguridad; y más el día, que vuestro esposo vive a sombra mía, a pagar vine la lealtad que os debo por esa mina, porque en mí no es nuevo arrojo igual; y pues reconocida una, y otra surtida, nos resta, que su boca, por la parte que mira a la Ciudad, aclare el arte; decid, si unos Soldados, en traje de villanos disfrazados, os han buscado con creencia mía, a fin, de que en su oscura estancia fría, trabajando de noche con secreto, logre suafán, el fin que me prometo. Nadie, señor, hasta ahora ̱. Luces, Flora, me ha buscado, que pueda. . que viene Laura. . Pues aquel acento, que viene gente avisa a este aposento, serábién retirarnos. . No quisiera: ay infeliz de mí! que tan afuera os quedaséis, que hiciese algún descuido público mi dolor; y así te pido, Conde, que retirados más adentro, mientras a Laura yo salgo al encuentro, quieréis mi susto. . Estar podéis segura, cuando nada en quedarnos se aventura a la vista, de que en cualquier empeño, primero la cordura obre, que el ceño, Su sobresalto indicia, que entre ella, y Laura puede haber malicia; y porque más con mi temor no luche, me he de quedar donde su voz escuche. Mirad que llega. . Entremos. . Esta puerta cerrada es bien que esté. . Déjala abierta, y acude a cortejar a tu visita. Cielos, hay más pesares! Margarita, como tan retirada, que aún a la diversión de una criada se niega tu tristeza? Hízose mi pesar naturaleza, y solo estoy gustosa de esta suerte. Nada a mi ama, señora, la divierte, es cosa rara ya su impertinencia. Habiéndote pedido antes licencia, y dadomela tú, no el que conmigo venga el señor Don Diego, y ese amigo extrañarás. Ni que, pues el que aguarda una dicha, aunque vuele, cree que tarda, a entrar me atreva yo, donde discreto llegar pudiera solo mi respeto. Mucho a Vueseñoria estimo la atención: hay pena mía! Si para esta fortuna a mirar llego, que un patrocinio le valió a Don Diego: que yo de dos necesitaba arguyó, pues el de Laura me valió, y el suyo. Dios os guarde, Monsient: mi vida acaba! Si esta era la visita que esperaba, con causa persuadia, que me escondiera. Aquí el Varón? Ah infiel! ah ingrata! ah fiera! No os alteréis; y puesto, que para más que oír, aún es muy presto, sepamos su intención. . En fe de que esta ventura me encontró tan indispuesta, que en mi fatiga, que será sospecho indispensable retraerme a ellecho, perdonad: ay de mí! no el que os despida, si no el que os ruegue. . Ya estás entendida? que sabiendo, que es plática importante a la que vienen, quieres que delante no haya ningún testigo; y pues habiéndolos traído conmigo, debo no embarazar: guardeos el Cielo. Cuando pudiste tú ser de recelo para mí? . Nunca; pero ahora arguyo, si no me engaña el sobresalto tuyo, que la ocasión, que aquí los ha traído, aún es materia indigna de mi oído: A serviros. . Mis criados allá fuera me esperarán, y excusados son en tal ocasión los cumplimientos. . Obedecer nos toca. . Sentimientos, a dónde irá a parar mi suerte injusta? mas si los dos me amparan, qué me asusta? llegad sillas, y a fuera esperad a que os llame. . Esta es quimera, pues cada pobre de sosquín se mira. Pues ya toda la gente se retira, saber qué hemos de hacer es importante. Nada, Conde, se os ponga por delante, que a todo estoy con vos. . En todo caso, npor conviene el yerro, y el acaso. LIDEdI Madama, aunque las mujeres, en quien su respeto mira como Caballero, tienen tan altas prerrogativas, que aún pareciendo culpadas, deben estar defendidas: se anula este privilegio, cuando la culpa se indicia contra el Rey, pues en tal caso, no habrá ninguno que diga, que faltando a la lealtad, se atienda a la cortesía. Aquel papel, que perdisteis, pocas tardes ha, en la orilla del Po, y parando en mis manos; aseguró la malicia, de que algún pecho cobarde alguna traición máquina; fue el que dio motivo para intentar en esta misma estancia prender al Conde, en fe, de que cuando afirma ser suyo, contra sí todas las sospechas acredita, que no conseguí el intento, vos lo sabéis, pues mentida. fe traidora, haciendo espaldas a su fuga, y nuestra ruina, logró escaparle; y pues para que en esta instancia prosiga con más seguros informes, me faltan vuestras noticias: decid, como a vuestras manos llegó el papel? que por vida del Rey, que en cuanto no sea desaire de la justicia, tenéis mi favor seguro. Si al que arguye con mentira se niega el principio, como procura Vueseñoria, para convencerme, que el argumento se prosiga? Quién hubiere dicho. . Oíd, que quien en fe de la misma salva pasada asegura, que vos el papel teníáis, soy yo; y si a decir, que miento vuestra cólera os incita, haced, que parezca el Conde, y así veréis, cuan aprisa, quien una culpa confiesa, una verdad autoriza. Si insisten en la demanda, mucho temo, que mi ira me despeñe. . Mal del Conde os podré yo dar noticia; pues desdé esa misma noche no le he visto. . Quién tenía tanta licencia Madama, que en vuestra casa apadrina su traición; como es posible salir de ella, sin que a vista de su peligro no fueseis parte para conseguiela en su fuga? . Ya os he dicho; esforcémonos fatigas, que ni sé qué papeles el que decís, ni a mi vista el Conde ha vuelto. . Pues cómo si nada en el duelo osiba, de él, y Crenan os hallé a un parasismo rendida cuando llegué? . El sobresalto de una tan no prevenida pendencia, en mi ocasionó el desmayo. . Eso soria; pero mirad, que una vez, que mi obligación me insta a saberlo, no me he de ir, sin que vuestra voz me diga adonde está el Conde. Aquí. Echó el resto mi desdicha. Mucho me alegro de hallaros, para que aquí se decida cierta duda. . Todo cuanto dijisteis a Margarita, he escuchado; y pues venís a encontrarme hoy en la misma parte donde me dejasteis, que tengáis cosa es precisa; por mentirosa mi fuga, en fe de que mi hidalguía nunca pudo huir el rostro; Aunque aventuro la vida, he de defender a entrambos. De cada acción se origina un nuevo empeño. . Supuesto, que vuestra disculpa mira, a hacernos creer, que de aquí no salisteis desde el día del primer lance, no veis, que se opone a que la admita, ver que el Soldado, que dentro de esta pieza os defendía, hoy falta de ella. No falta, que a su lado solicita mostrar, que mantiene el puesto; Bien de vuestra bizarría se arguye; y pues. . Esperad, que primero que prosiga el primer intento, quiero ver como; sin que lo impida el respeto de esta Dama, allá fuera se ventila cierta cuestión. Aunque estando aquí como Juez, podía rehusarme, a quien sospechoso obra, y encubierto lidia, siempre hago yo lo mejor; venid, pues. . Sin duda aspira a vengar sus celos. . Vamos. Mirad, que mi honor peligra, si vuestro arrojo. . El recelo perded, en fe de que apriesa volveré yo a consolaros. Esa esperanza me anima. Sacándolos de la casa una vez; se facilita su prisión. . Ahora verá Crenan, como se despica mi rencor. l ̱. Pues del suceso penden mi muerte, o mi vida, injusta estrella contraria, indignada suerte esquiva, piedad. Aquella es la casa, pues las señas lo confirman, que traigo. . Pues qué aguardamos? Tened, que el ruido acredita, que de ella a la calle sale gente; y así, en la escondida parte, que de la Muralla el cubo nos facilita, esfuerza escondernos. Ya que nuestro intento apadrina la noche, en cuya tiniebla ni una estrella nos registra, qué intentáis? . Matar a quien, con sus arrojos motiva, el que de mí se presuma una culpa tan indigna de mi sangre. . Ese soy yo; y pues miráis concedida la culpa, vengad la ofensa. Si haré. . Embarazar que riñan mal puedo, pues de salir resulta, el que conocida mi persona, se aventure la conducta, a que me envían. Aunque ver que calláis tanto, anade a la que tenía otra sospecha, reñid. Lo que mis voces no explican, dirá mi espada. . . Notable valor! . . Rara valentía! Allí es la pendencia, Todos acudamos a impedirla. El Cielo me valga! mucho tarda la venganza mía, a vista de igual desgracia. Tened las armas. Que, aún tiran? Y decid quien sois. . Quién un atrevimiento castiga. Quien una traicición convence. Y quien un volcán respira. Concha, y Crenan. 2. Sí señor. No hay quien saque una bugia, y nos veremos las caras? Y pues el que de una herida en tierra yace, es el Conde Launinguen. . Fortuna impía! el Conde Launinguen dijo. Retiradle a toda priesa Soldados, a ese primer Cuerpo de Guardía, y prosiga el primer intento. . Aupa. Con que, el que con saña altiva mantiene el puesto, es preciso que sea el Príncipe. . Aforquiña. Valor, qué haré? . Hidalgo, ya que salvo nuestra osadía el riesgo de la persona, entregad la vuestra. . Abispas. Soldados, ya es ocasión, de que nuestra fama invicta, nuestro Genetal defienda. Si en la ventaja se fía vuestro esfuerzo, en esta puerta racional Muralla viva me hallare Pues muera en ella. No es fácil, que hay quien le libra Este es Ofmán, a su lado rayo será mi cuchilla. Segunda traición es esta. Buena anda la saarracina. Mueran. Desacoto estorbos, que esa es la ley del gallina. A ellos. Dónde vas? . No sé, si no es que a morir me guía el pesar de mis pesares. Esto es echar tu fatiga la soga tras el caldero. El estruendo nos avisa de las espadas, que en una acción tres vidas peligran. No dirás cuatro siquiera? Ya que la gente esparcida queda: mas quién va? . Qué tarde mi desaliento respira! Madama? . Sí. Hasta encontrarle, pues quiso que se divida la oscuridad, no dejemos el puesto. . Aí va esa cuadrilla. Ofmán. . Señor. Pues qué tenemos ya otra vez la gente unida, a escarmentarlos. . Eso es querer que la bizatría valga más que la razón; y pues tenemos la mina tancerca, quedando en ella yo, y mi gente, a toda priesa tu Alteza escape por ella. Pues la sombra los auxilia, sacad luces, y por varias partes el valor los siga. Quedando muerto, o herido el Conde. . Suerte enemiga, qué he oído? . He de retirarme? Sí señor, pues conseguida la intención, podréis volver con la gente que se alista, a darle la libertad. Que a vuestra opinión me rinda es fuerza. . Yo os guiaré. Ved que llegan. . Margarita, a Diós, y creed, que bien presto ha de libertar mi invicta fama al Conde, o la Ciudad he de volver en cenizas. Seguidme todos. . Preciso, aunque el decoro lo riña, es hacerfrente al empeño, en tanto que se retiran. 3. Por aquí fueron. . Qué es esto? Si no es ser yo la ojeriza del hado el infeliz blanco de las flechas de la envidia, qué puede ser? Entretanto, que por partes dividida mi gente, los tres seguimos, a los que el rumor motivan, Señoria, señor Potestad, pues por justicia le toca, toda esa casa registre, por si por dicha en ella se han ocultado. No solo, pues ya malicia mi recelo la ocasión, veréis como se registra, sino como yo a Madama, poniendo guardas de vista, aseguro en ella. . Vamos primero que cojan lías. Venid, Madama . Pues ya abrán tomado la mina. Pues ya tengo preso al Co En tal susto. . En igual dicha. Presto verán, que este es trueno del rayo, que sefulmina. Presto a veriguar podré tan complicados enigmas. la fa lo ha
JORNADA TERCERA
JORnada tercera De Monneur Villatroy Gran Mariscal de Francia, viva. . Viva, No a mí ese aplauso se me dé, Soldados; antes bien en acentos alternados, diga el clarín, que es voz de la Campaña; Viva Philipo Quinto Rey de España: Viva, y al mundo asombre, siendo inmortal la fama de su nombre. Sea tan bien venido Vuecelencia a Cremona, señor, como en su ausencia de nuestro afecto ha sido deseado. Bien de Ufiria creo ese cuidado, por lo que su amistad me favorece. Igual ha sido el Jubilo, que ofrece, señor, vuestra persona; a el impaciente afecto de Cremona: Su lealtad muestra, viendo ya cuan unas España, y Francia son, que en sus fortunas igualmente interesa; pues anteviendo el logro de esta empresa en mí, aplaude a mi Rey. . Sois brazo suyo, y con razón arguyo, que en su impulso venera el mundo entero un fulminado amago de su acero. Crenán, Praslín. . Responda con los brazo; nuestro amor. . De su vínculo los lazos estreche mi amistad; y pues a costa de mi cansancio, por tomar la posta con tanta brevedad, me restituyo a Cremona, por ver, según arguyo de sus destacamentos, que son del enemigo los intentos, cogernos descuidados, pues Bodemón con ocho mil Soldados de esotra parte está de la ribera; y Comercí, y Eugenio, a la ligera marchan con prisa rara a tomar a Lobera, y a Bañara; pero antes que el descanso me permita, registrar mi cuidado solicita las fortificaciones. Inútiles serán las prevenciones del Alemán, pues de tan fuerte Plaza, y más cuando el Invierno lo embaraza, es muy costoso el sitio. . Así lo siento; mas con todo, con vuestro Regimiento, señor Praslín, es bien cubráis el puente, que sobre la corriente del Po, para defensa de Cremona, encadenadas barcas eslabona. Luego que descansado del viaje; a Vuecelencia deje en su hospedaje, haré montar la gente. . En vuestro aliento, mas que defensa, encontrará escarmiento. Aunque en cuanto a que intente el enemigo algún insulto, vuestro juicio sigo, también el de Don Diego apruebo, en cuanto a que estamos seguros, hasta tanto, que abra el tiempo. . Mañana, el día primero es de las variedades de Febrero: y pues, nevando almendros, acelera el paso a despertar la Primavera, no muy distante el plazo se previene. Oídme, señor, a parte. . Pues qué tiene de nuevo Uueseñoria? En fin, el Conde en el valvarte preso está de San Miguel? . Su loco exceso a esa ruina le indujo Margarita; ya en vano mi cariño solicita acordarme tu riesgo, que en mi fama, es primero mi honra, que mi Dama. es cierto, si repa de ambos la admiración. . Suceso raro! Y en fin, señor, qué providencia hay dada? Uno está preso, y otra asegurada; porque ambos convencidos de su traición, veamos si incluidos hay otros en delito semejante. Pues materia, no es bien, tan importante, que se trate de paso, en mi posada nos veremos después, porque informada mejor mi duda veamos si consigo, no hacer escandaloso su castigo; y ahora, pues de la noche los horrores van atezando el viento, ved, señores, si hay algo que advertir de aquí a mañana. Luego que pinte de jazmín, y grana nuestro Horizonte el viso de la Aurora, buscaré a Vuecelencia. . Y pues ahora es deuda en nuestro amor acompañaros: venid. . Por no cansaros con mis excusas otra vez, intento dejarme honrar. . Vuestro aposentamiento, por ser casa capaz, mi fe destina, en la de Feliberto Varlasina. En cualquiera estaré yo acomodado, que estoy hecho a la vida de Soldado. Vuelva la salva. . Con mi gente aguardo, de mi ánimo gallardo daré un obono en la ocasión primera, si Bodemón avista a la ribera. Vamos, pues, Caballeros. Deuda en nosotros es obedeceros, cuando repite aquella salva altiva. Mariscal de Francia viv E Esta, señores Soldados, es la puerta, en que nos toca la guardia de media noche; y así, todo el mundo coja su tancho, y nadie se duerma, por si viniere la Ronda. 2. Dormir? buenas van cayendo, 2. Seor Sargento? . Seor Baroja? 2. No es esta, y usted perdone, que soy flaco de memoria, la Puerta de todos Santos? Ella misma, mas qué cosa? Dígolo, porque a esta parte tiene el Aleman sus Tropas; y si le diera la gana de dar un salto a Cremona, se estrenaba con nosotros. 1. Déjele, que venga: voto a el hijo de los Demonios, que con solo mi tizona, si viniese, de lechugas, le quemara yo con hojas. Seo Irlandes,, que le parece a usted la peste? 3. Zan homva. 2. Qué hora será? 1. En mi cabeza, el cuarto de la modorra. Quieren ustedes que sea despertador mi bandola? 2. Eche usted la de revientes. Pullas ay, si fueran ronchas. 2. Al llamo. . Nadie me chiste, que va el albarillo. . Corza. Descosido tiene el cuerpo a tijeradas gorgolla, muy cerca de ensabanar los bienes, y la persona. A su cabecera asisten Atuñón el de Zamora, Zangullo, y Garabatea, la pulga, y Maripizorra: Dios me ayude. 1. No se hará una Cruz en esta boca? Es grande, y no está a la mano el bastón de San Cristobal: mas qué es eso? 1. El Julandés, que tempía. . Fuego, cual sopla! D. No dirán si no que hinche los carrillos con la bota. Hombre de dos mil demonios, dime si truenas, o roncas? Despierta, Siete durmiente de a par del Norte. 3. Zanbomba; 2. Puro estaba. . En el aliento trae toda la uba de Loja. 1. Vuelva usted a lajacarilla, Vuelvp. No hagas ruido, Flora. Si no le hacen los traspieses, que da mi sueño, es ociosa la prevención; pero a qué salimos a aquesta hora al mirador? . A saber, como hoy en una acción sola echa el resto la fortuna al envite de mi honra. (viendo Tu honra? . Sí: o como antes tanto empeño mi congoja, late el corazón a impulsos del propio susto! 1. No toca? Tocarán, que no son bestias, No ves, como se remonta ya aquel lucero, y la línea, que nuestro Horizonte forma, se va emblanqueciendo ha trechos con las gasas de la Aurora? Qué he de ver? cada pestaña me pesa más de una arroba. 2. Eso me gusta. Apagad las vejetables antorchas, en quien es rústica cera, tanta trasudada goma, pues ya amanece. . La gente en muda quietud reposa. Nunca más que hoy de la muerte, será el sueño imagen propia. Jurara, que en la pared. de enfrente. . 1. Vaya de droga. Reverberaba una luz. 2. Candelillas se le antojan: de máscara viene el zorro. Oye usted, pues no haga mosa del cuento. 2. Si los Soldados Imperiales fueran moscas, pudieran entrar volando; mas sin tenerles de costa un sitio, como nos pueden atacar? d De aquesta forma. Ah traidores! . Alba eso. Muerto soy! . Dios te dé gloria. Traición, traición. . Mueran todos. Ay Dios! qué es esto, señora? Que ha de ser, una venganza, en quien al ver, que me estorba este traje, ser yo el móvil principal de la victoria, enojos el alma escupe, iras el pecho revosa. Por no ver tantas tragedias, me voy. . No dirás lisonjas? Ya a nuestro arbitrio la puerta queda; y pues por ella sola espero al Príncipe, echadla al suelo. . Su estorbo rompan los picos, y los arietes. El enemigo en Gremona. Traición, traición. O. guerra, guerra Aquella marcha pregona, habiendo oído el estruendo, que está nuestra gente pronta, Soldados, hoy es el día de inmortalizar la heroica fama nuestra. . Ya en la puerta cedió la materia tosca, a la porfía del brazo. Y ya por ella os informa nuevo espíritu, cuyo aliento a más laurel os provoca. El Príncipen Eugenio es este, Hoy conocerá la Europa, qué imposibles facilita el Alcides de Saboya. Eso dirá la fortuna. Si hace vuestro valor sombra al nuestro,, el tropeo a cuenta de vuestros influjos corra. Traición, traición. Arma, arma. Anter que en armas se pongan los Ciudadanos, Ofman, atacad a Puerta Mosa con vuestra gente; porque cuando llegue con sus Tropas Carlos de Bodemont, halle franco el paso. . Nueva Troya será la Plaza al incendio, que en nuevas centellas forja mi pecho? . Magdalén, vos, aunque seará toda costa, dominad la batería de San Salvador, pues toda sla Ciudad, a quien el ruido de las armas alborota, es confusión. . Contra ellos veréis, que su bronce arroja volcanes de fuego, y humo. Noble pasión amorosa al remedio, pues la suerte tu temeridad apoya: Príncipe Eugenio. . Quién llama? Quién móvil de vuestras glorias os avisa, porque al Conde mi esposo, en libertad ponga vuestro orgullo. . Proseguida Que ya de tan peligrosa herida convalecido, el valvarte, a quien nombran San Miguel, os la prisión, en cuya instancia le postra mas el grillo, que le oprime, que el baldón que le desdora: Y pues no, sin causa quiso mi fortuna, que en mi propia casa esté presa; entre tanto, que de la verdad informa el tiempo; para que pueda dar este aviso sin nota, contando a la noche más los instantes de las horas: Acordaos. . No Madama prosigáis, sin que os responda la acción: Príncipe, el empeño, a cuenta del valor corra de V. Alteza, entre tanto que mis Coraceros toman la Torré del Domo, y casa del Pretorio, que una, y otra son precisas; porque de una el Campo se roconozca, y en otra a su Sepador Potestad se le proponga los medios para la entrega. Aunque su prisión señora, como es un Valuarte, fuera los Muros de Babilonia, erced, que el Príncipe la hallane de Comercí. En esa sola fortuna, mi amor aguarda el desempeño de todas. Viva España: El Austria viva. Y pues dar calor imp a mi gente, estad segura, de que aunque me ausento ahora, vuelva a libraros. . El Cielo os de gran señor victoria. Si dará, pues aunque Marte Deidad Marcial los socorra, cedera hoy a mi fortuna el Imperio de Velona, porque en repetidos ecos (. diga la fama. - Zanbomba. Franceses, hoy es el día de dejar en las Historias nombre eterno. . Abanza, abanza Dale fuego. Monta, monta. Válgame Dios Caballeros! y qué regalada cosa es ser muerto sin la carga de la cerilla, y la estopa, la vieja que le corcuse, y el pisón que le jorova! Oh bendita mortecina! Oh venerable temblona! y como. Por qué fortuna de mi valor tan en contra autorizas tus mudanzas? Si el centro no los aborta, por donde han entrado Cielos Escuadras tan numerosas? Toda es confusión la Plaza. Señor Rebél. 2. Señor Concha. 3. Qué es esto? Que ha de ser, que por esa mina, o alforja, que tragando las máreas desagua las acesorias, entraron. . C allá cobarde, y no otra vez en tu boca se doble nuestra desgracia. Lo peor es, que la señora Margárita, con las voces del Cura de la Parroquia les dio paso, y a nosotros nos la pega golpe en vola. O pese a nuestro descuido, y a la deslealtad traidora del Conde, pues él sin duda tanta tragedia ocasiona. No, que es chanza. . V. Excelencia por lo que a su puesto toca, con las Escuadras Francesas, como siempre vencedoras, salga al opósito, mientras yo para morir con honra hago lo mismo con las Irlandesas, y Españolas. Dónde estará el General? Yo allado de su persona, si logro hallarle, seré quien la primera pistola emplee en el enemigo. Franceses, aunque se oponga todo el Imperio, creyendo que así nuestra fama borra, San Dionis, y a ellos. A ellos. Venerada fama honrosa, que en la Cordovesa Patria de antiguos blasones, honras las armas de los Venegas, los Paveses de los Conchas; hoy es ocasión, de que en la defensa gloriosa de esta Plaza, con mi sangre fecunde la desdeñosa rama verde que del Vetís, estiende hasta el Polas hojas: Y pues el nombre del Rey en leales pech cual noble estímulo, en prueba del amor con que le adoran: Decid Españoles míos, para que la fama os oiga, que el Quinto Philipo viva: Viva, y Dios dé a su Corona los Príncipes a docenas, y las victorias a arrobas. Ciudadanos a las armas, A buen tiempo los exhorta el vejete, cuando habrá hombre que esté durmiendo en pelota; pero en que me paro, cuando empieza la mazamorta, y hará falta mi alabarda, qué es linda ayuda de costa? Viva el Imperio. Santiago. . S. Dionis. Pues de esta corva cuchilla, el impulso ya vuestra cadena destroza, y rendido el Valvarte estáis libre, ved ahora que queréis hacer. Morir, porque fuera acción impropia, cobrando una vida, no pagar con lo que se cobras y pues el suelo me ofrece armas, con que hacer notorias mi deuda, y mi obligación, bien presto os dirán mis obras quien es el Conde. . Mi ira ya me acusa estar ociosa. Adiós señor. . Cónde a hasta que de la victoria os dé el parabién. . Crenán, guárdate de mi ponzoña; pues solo por si te hallo, me separo de la Escolta que me asegura. . Arma, guerras Adónde enojada Diosa ir podré, en tan impensada ruina; pues la espada rota, si a incorporarme a mi gente quiero pasar, me lo estorban las partidas enemigas, al ver. . . El paso le corta, que es el General. . Ya en vano; como aquella voz me informa; es imposible salvar la vida, sin la deshonra; y pues el honor es antes que la vida, ella se exponga al riesgo. Daos a prisión, si no queréis que las bocas de estas áspides de acero, con el tosigo que arrojan, os den muerte. . Capitán; pues dicha fue que os conozca; ya veo (pese a mi aliento!) que es (máteme mi congoja!) imposible defenderme, pues mi espada victoriosa, dejando en la mano el tronco, dio al aire su media hoja; mas si queréis ver cuan presto vuestro estado me mejora, diez mil Luises os ofrezco en cambio de mi persona, y un Regimiento. . Monsievi; el honor nunca se compra, de más, de que a mi amo sirve como vos al vuestro, y todas las riquezas que en sus minas ceilán, cuaja, y ofir dora, no es rescate de tal presa; y así, pues por ella sola venimos (así le engaño, por si mi cautela logra llevarle vivo) no haga yo que arda en mayores discordias la Plaza si os resistis. Tanto al Imperio le importa mi prisión? . Solo sé, que al punto que la voz corra de que vais preso; volviendo al centro que los aborta, se retirarán los míos. Pues vamos; pues ya que contra los Imperiales el ceño de mi destino me estorba ser rayo que los deshace, ser árbitro que los doma, a lo menos ya me deja la apreciable vanagloria de que mi libertad sea el rescate de Cremona; y para mostrar, que aún siendo contra mí me hace lisonja, quien despreciando intereses, cumple con lo que le toca. Tomad aquesta sortija, y veráis que de esta forma, quien los Soldados aprecia, a los Enemigos honra. Imperiales a la mina. Venga V. Excelencia. . Europa buena novedad te espera; mas pues sé, que no desdirán los acasos de la Guerra al honor dirá la Historia, que no son hazañas dignas desesperaciones locas, Esperad aquí; que aquí saldrá en avisando yo quien a llamar os envió. Qué es lo que pasa por mí! cuando siguiendo al amago del golpe la actividad, es esta infeliz Ciudad toda susto, y toda estrago, cuando por mi puesto empiezo a buscar su alivio, y hoy con cada paso que doy en un cadáver tropiezo; En fin, cuando en tan notorio riesgo conducido me hallo. de veinte hombres de a caballo a las casas del Pretorio, como sondará mi ingenio la causa de este vaiven, y averiguar podré quien me llama. El Príncipe Eugenio. Señor, sí, yo, . Alteza. No os asustéis Senador, pues tenéis en mi favor segura vuestra cabeza. Menos susto en tan crecida desgracia señor tuviera, si de tanta ruina fuera medio el perder yo la vida. Padre, y Juez del Pueblo soy, por Senador Potestad, y al ver con mi autoridad cuan poco alivioles doy, lloro en males tan prolijos su destruición, y mi afrenta, pues justo es, que un Padre sienta el ver morir tantos hijos. . Pues si cual Padre queréis vencer el mal que lloráis, por qué no le remediáis? Pues puedo yo? . Vos podéis. Cómo? . Conociendo el día que domino la Ciudad, que abusar de mi piedad, es irritar mi osadía, la Francesa Guarnición, muerto habrá ya en la demanda, y de las Tropas de Irlanda, que gente pagada son, poco queda que fiar al deseo de vivir, con que es precisorendir el cuello a vuestro pesar; y pues el marcial rigor Potestad, ha establecido que haya de estar el vencido a arvitrio del vencedor, haced publicar un Bando, en que pena de la vida, a los Pasanos se impida tomar armas, evitando, que ensordecido a su ruego, si lisonjearme no sabe con esta obediencia, acabe con todos a sangre, y fuego. Demás de esto, habéis de hacer que contribuyan atentos con todos los instrumentos que hubiere yo menester, como son espuertas, palas, zapas, picos, y hazadones, con las demás municiones de cuerda, pólvora, y valas; previniendo, pues ya es mía la Ciudad, a quien triunfante ocupo, tengo bastante para la Caballeria. Bien, como porque mi gente repare el velicoafán, diez mil raciones de pan; si a pacto tan decente la Ciudad se niega, vive mi enojo, que haré que arda, siendo el castigo que aguarda, aún mayor, que el que recibe? En este mismo recinto de la casa del Senado el Pendón se ha enarbolado de mi Rey Philipo Quinto; a su nombre, y su Corona juró ya fidelidad de Cremona la lealtad; pues como podrá Cremona, aunque tenga de la Parca al cuello el filofatal, sujetarse desleal al centró de otro Monarca? nicómo, aunque discurrir pueda tan vil proceder, pudiera yo proponer lo que debo resistir? Alteza, a quien la suerte las empresas apadrina, advitro de nuestra ruina, podrá lograr nuestra muerte; mas no lograr al rigor de tanto amago mortal, que quien siempre fue leal, ahora haya de ser traidor? Eso respondéis? . Es ley. Eso decís? . Esto digo. No os asombra mi castigo? Nada es antes que mi Rey. Si la Guarnición cedió, quién daros socorro puede? Con un Soldado que quede, sabre defenderla yo. El honor de esa gramarla menos pelea que aboga. En desnudando la toga me podré vestir la malla. Viendo tan injustos modos, la Ciudad quemaré altivo, porque nadie quede vivo. Pues asi arderemos todos. Idos ya, que vive Dios, que el escuchar me provoca vuestra decrepitud loca. Y en qué quedamos los dos? Yo en no querer ya partido. Qué soberbio! . Qué cansado! Príncipe Eugenio cuidado, que hasta ahora no habéis vencido. . No sé como mi ardimiento ha podido, Coronel, sufrir tan loca porfía? Gran señor? . Qué hay Magdalen? Que todo hasta ahora es fortuna, pues prisionero está. . Quién? El General Villarroy, de cuya facción logré yo el triunfo, para añadirle a mifrente este laurel. Dónde para asegurarle le habéis enviado? . Con diez Soldados por el conducto de la mina, le saqué de la Ciudad. . A mis brazos llegad una, y otra vez en premio de tal hazana. Ya de uno, y otro Cuarte! desalojado señor el denuedo del Francés, con sus mismas baterias los hacemos aire; bien, que en Puerta Mosa se ha hecho tan fuerte el Capitán Lenz, que rechazando el avance (porque al fin es Irlandes) a nuestra gente, señor le fue preciso ceder. Lo que no puede el esfuerzo, pueda la industria: volved, y pidiéndole primero plática de paz, podréis de mi parte asegurarle, que si se rinde, le haré las mércedes que me pida, y a la gente que con él estuviere. . Arma, guerra. Ya el velicoso tropel cerca de nosotros sueña. Pues salgamos a vencer Alemanes; todos mueran, pues ya no hay piedad con quien aún es soberbio vencido. Pues entre todos logre hallaros ahora Crenán, quien es el Conde sabréis Launinguen. . Si para eso fue el buscarme, ocioso es, que ya sé que sois traidor. Salvar la vida ha merced de la industria no es traición; y presto os daré a entender mi valor con vuestra muerte, Si pudiereis bien haréis. El General no parece. Al Revelín. . Al Cuártel. Mucho duras. Ay de mí! que vibrando áspid cruel de fuego enroscado al pecho, une el quemar al morder: muerto soy! . Cónde? . Señor. Qué es eso? . Qué puede ser, si no empezar a pagar con el despojo que ves la libertad que recibo. El Varón de Crenán es, quien agonizando yace. Sí, mas no postrado, pues el incendio de su pecho le resucita otra vez. Pues aún vive, retiradle, dando antes palabra; y fe de estar a estilo de guerra, por si la fortuna infiel nos desalojare. Celos, a lo menos ya os vengué. Príncipe, en qué estado estamos? No vi calle en Cremona, que teñida no esté de sangre; si bien la heroica altivez de os Soldados de Francia, alentados de Rebel, Concha, y Crenan, recobraron el valvarte San Miguel, desde cuya batería no nos dejan hacer pie mas que en Puerta Margarita, Cuando pensaba yo ver entregada ya la Plaza, decís eso? . Si el desdén de la fortuna dispone, que desde el amanecer, hasta las dos de la tarde, no haya avistado el reten de Carlos de Bodemont, qué arvitrio queda? . Volver a recobrar lo perdido, pues entretanto, desde el revelín de la gran Torre del Domo registraré yo el campo, por si descubro el socorro. a Coronel, alentad por esas partes la gente, mientras también yo por estotra la animo. Servir es obedecer. V Que aún esta satisfacción, Cielos, hubiese de ser por mano ajena, acertando la ardiente saña de aquel áspid volante de plomo, con mi enemigo; mas pues en las leyes del valor, el intentar es vencer, busquemos a Margarita, amor, pues es mi primer obligación amparar su vida, y su honor. De quién, asustada perfección, huis? . No sé: ay de mí! no sé, pues solo sé, que el asombro de este impensado vaiven, fugitiva de mi casa, me precisa a pretender indulto, en fe de la digna preeminencia de mujer: y si como dice el traje, sois Alemanés; tened. lástima de quien a precio de esas joyas, quiere hacer ferias a su vida, y. . Basta, que no hay razón, para que aspirando yo a servir, caminéis vos a ofender: no temáis, segura estáis, como presto lo veréis, si decís, donde gustáis de que os asegure. . En fe de vuestra galantería, solo intenta merecer mi ruego Pero qué marcha, a lo lejos escuché? Alemanes, ya descollado capitel, que piramidal taladro es del viento, alcanzo a ver de esotra parte del Po montadas Tropas; y bien se deja ver en su orgullo, que el Príncipe Carlos es. Con su socorro a la vista, hacer conviene el postrer esfuerzo. . Ea Comercí, pues sois Marte Lorenes, mostradlo ahora. . Seguidme. Y ahora, qué haremos? . Correr, Cómo, si el espanto tiene puesto un grillo en cada pie? Por más que las baterias, jugando en mi daño estén, , abanza, Caballeria. La gente, que defender creyó el puente, se retira, para no morir en él. Segundo riesgo es el humo, pues embaraza el poder librarnos. . . A retirar, Soldados; y para que no entre socorro al contrario, cortad el puente. Volved, volved Soldados al riesgo, pues en mi valor tenéis quien os mande. . Pese al ceño de mi fortuna cruel, pues roto el puente de barcas, frustrado mi enojo ve el socorro que esperaba. Ay de mí! . Y de mí también: Pues sin quien me ampare estoy. En vano intento No estás, que uniendo cortés; con los cultos de mi Dama, las lealtades de mi Rey, moriré en defensa de ambos. Y yo, que ya que le hallé, hoy he de echar como un perro al gato mi cascabel. Seguidme, pues, En vano intento mover la planta, si Conmigo y toda Cremo ha Ca si me falta aliento. ais: venid. . En riesgo tanto, ona es susto, horror, y espanto: arlos de Lorena, tu tardanza, marchitó a mis laureles la esperanza! Anden, pléguete Cristo. . Ea, Soldados, pues fieles resistis, morir honrados. Daos a prisión, Monsient. . Linda partida, Primero que el honor, daré la vida; que este invencible acero, mas hecho a vencedor, que a prisionero, no se sabe rendir. . Pues de esta suerte, . antes que tu prisión, verás tu muerte. Huyamos, Nise, de este riesgo. . Al llamo. Que va que dicen, que deje a mi amo, pues nadie tire tajos a mi fama, que primero es acompañar su Dama. La tierra le ha faltado. Ríndete a buen cuartel, noble Soldado. Aunque la suerte injusta me maltrata, esta espada responda. . Mata, mata, que es el Gobernador, y en esta gloria se incluye la mitad de la victoria. Ved, si solo, y herido os da recelos mi valor. . Muera, pues. . Valedme, Cielos! Príncipe, pues cortado tiene el puente el Varón de Praslín a nuestra gente, tocad a retirar. . Toca trompeta. . A la puerta. . A la mina. Pues la inquieta confusión de la gente me embaraza la regular defensa de la Plaza, a morir o vencer, Soldados míos. Presto verá el contrario, que en mis bríos tridaje acero, y pluma. he mirando estoy! . Desgracia suma! Concha? . Don Diego? . No en tan triste suerte compadezcáis mi muerte, pues gustosa mi saña, rinde la vida por el Rey de España. r. A ese cuartel le retirad primero. efensa nos faltó en su acer Mucha defen No faltó, pues cuando va prisionero Villarroy, y en defensa de Cremona muere su Gobernador, por Teniente General más antiguo; me tocó mandar las armas. . En ellas verá el caemigo hoy su última ruina. Arma, arma. Pues logramos la facción; a emprender otra, Soldados. Cómo así dejáis, Varón; vuestro puesto? Cómo habiendo cortado nuestro valor el puente, con cuyas barcas se via brumado el Po, inhabilitando el paso a Carlos de Bodemont, a servir de algo en la Plaza entró. . Y a buena ocasión; pues desalojado ya de los puestos que ocupó el Imperial, es preciso, que cortado su comvoy, le echemos a duchilladas. Pues qué aguardamos, señor? Ya nada, que hacerlos fuerte no sea, pues en veloz desorden hacia este puesto viene uno, y otro Escuadrón, Viva España. Aunque en el paso se fortalezcan, mi ardor vencerá mayores riesgos. Hoy verá el Mundo, que soy, entre Muerto, y Prisionero aclamado Vencedor. España viva. . Sacudo, bella enemiga, el temor, pues ya estás libre. . No siento, Conde, en tanta confusión perder de una vez descanso, hacienda, patria, y honor, como perder mi venganza. No del todo se perdió, pues la muerte de Crenan también es satissacción. Y bien, dónde vamos? . Donde el arbitrio superior del hado nos guía, en fe, de que en mí tenéis las dos un escudo, que os defienda. No era mejor un doblón? Mas, pese a mi vista! pues a pesar de polvo, horror, humo, y distancia, a ver llego; que del Imperial tesón, cediendo el orgullo, llega hasta este sitio el rumor. Eso tenemos ahora? Afligido corazón, ánimo, que aquí comienzan las fortunas de mi amor. A retirar, Alemanes. Qué es retirar? vivo yo, que antes que deje la Plaza he de morir. . Ved, señor, que no se enmienda el destino con la desesperación. Ya con mil Soldados menos, el día que nos faltó, cortado el puente, el socorro, nada podrá ser mejor, que no aventurar el resto. Del Príncipe la opinión es la más segura. . Conde, aquí estabáis? Y en los dos, a vuestras plantas ofrece dos esclavos mi intención. Seáis bienvenida, Madama; y porque resuelto estoy a no salir de Cremona, sin que a boca de cañón los demos la despedida: Osmán, ved, que os fío a vos su seguridad. . Venid conmigo. . Cremona, adiós, pues ya quedas con mi susto vengada de mi traición. A ellos hijos. . Mueran todos. Tan fácil es? Muerto soy! Patio, albricias, que ya han dado en caperuza al traidor. En fin, de mis precipicios, airados Cielos, llegó la última ruina. . Con este van tres muertos sin Doctor. Pero qué pierde la vida, quien ya perdió en la opinión? Ahora bien, doile otro cabe. No le matés, porque son los agravios del vencido, desdoros del vencedor. El Conde Launinguen es. Llevadle, donde el rigor experimente, si vive, de mi castigo. . Afusón. Ya Cielos, con el aliento, me va faltando la voz: ay Margárita! qué caro que compró mi amor tu amor! Y ya que el ardiente filo de esta espada rechazó los dos valientes contrarios, de avance, y conjuración, repetid: victoria España. Y una, y muchas veces yo la salva duplique, en fe, de que iguales triunfan hoy, la Cristianísima Lis, y el Católico León. Bien de vuestro afecto creo tan fina demostración. En fin, murió Concha? Sí. . Gran perdida! Un dedo estoy de llorar. Qué escucho, Cielos! más reprimamos, dolor el llanto, que ya a los ojos envía mi compasión. Ay mi amo! 3. A vuestras plantas tenéis, invicto Campeón, a quien hizo prisioneto al Mariscal. . Y quien no lo estuviera, a no haber sido el engaño, y no el valor, quien le rindió en Puerta Mosa, donde a proponer llegó los medios para su entrega. La cautela, no es traición: más decid, como lograsteis apresar a Villarroy? Cómo sin armas, y solo le encontramos, se rindió, antes que al riesgo; a a industria de asegurarle, que por su persona solamente veníamos, con que en dos peligros, por no arriesgar a Cremona, se entregó. Eso sí, que de otra suerte, no era fácil suprisión; y pues con esta noticia, a despachar postas voy a España, y Francia: Praslín, mirad de la guarnición, qué gente falta? La mina, que pudo ser vil padrón de nuestra ruima, se vuele. Que en efecto se escapó Margarita? . De venganza nos sirva su deshonor. No obstante, bueno es vivir. Y en igual aclamación, de quien Prisioneto va, de quien Vencedor quedó, y Muerto vive en su fama, repita el alegre son de cajas, y trompas, que Preso, Muerto, y Vencedor, en defensa de Cremona, todos cumplen con su hor
