Texto digital de El premio de la virtud
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El premio de la virtud. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/premio-de-la-virtud-el-2.

EL PREMIO DE LA VIRTUD
JORNADA PRIMERA
Bien medraré de esa suerte, pues cuando te envío a arar así el leer te divierte: las coplas te he de quemar, que dan en enloquecerte. . De qué provecho han de ser las coplas, que así te dan tanto contento, y placer, si aún para ser Sacristan, el fin de ellas no han de ser? La verdadera lición es arar, pues aún los bueyes sabes que míos no son, que en el trabajo sus leyes puso la misma razón. Un buey solo tengo, y tengo Biblioteca Nacional de España este pobre pegujar, con que te visto, y mantengo, y no puedo trabajar, aunque a reprenderte vengo, Que los años, y la edad no dan lugar al esfuerzo: Padre, y señor, perdonad, aunque en estas leyes tuerzo la ley de mi voluntad. Porque desdé que nací, nací aleer inclinado, y tan desdichado fui en ser vos tan desdichado, que mi inclinación torcí. Ya se, padre, que el un buey que tengo, gana jornal, y que el serviros es le y, mas mi inclinación es tal, que sueño a veces, que el Rey Biblioteca Nacional de España A me A El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos me hace muy grande fabor, por las letras, y del sueño recuerdo con tal valor, que siendo humilde, y pequeño, me juzgó un grande señor. Esas, Pedro, son locuras, que los sueños, sueños son, y en vano seguir procuras esa vana inclinación. Mi padre tiene razón, arar quiero, y sustentarlo, que seguir mi inclinación no he de poder sin dejarlo, y es servirle obligación. Venid aguijada en suma, y tras los bueyes leeremos, sirviéndome vos de pluma, de la razón no excedamos, que con vos no hay quien presuma. Solo a Bamba florecio en la mano el aguijada, pero no soy Bamba yo, que aunque es mi familia honrada el de los Godos no soy. Viviré con mi sudor, que esto es lo más acertado, vamos a nuestra lavor, que mal podrá ser letrado el que nació labrador. Que siempre por ti me pierdo. otro camino se junta aquí. . Pues haces? pregunta. Si echaste por el izquierdo, porque me culpas a mí? El camino que deseo, que el derecho ha de ser creo, Dice a mí? tonto, aunque te pese a ti; que el camino que imagino, inmortal hará mi hazaña, Linda gracia, y hay de ti mísera España, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos si encuentro con el camino que deseo. Pasa buey. No hallo quien nos encamine. No sé a que a la Corte vine, pues así me trata el Rey. Llorando sale el Rey Chico, un Martes por la mañana, (a bragado) y de las Torres Bermejas, vuelve a la Alambra. Allí está arando, señor, un labrador. . Lo que canta arando está el corazón, y rompiendo mis entrañas. A buen hombre. . Su mujer, y madre le acompañaban, y el Rey llorando decía: queda a Dios, bella Granada, A labrador. . Dale voces, que con las suyas me mata. Hola, hao, hao, a quien digo, no me responde palabra? La madre le respondía, pues como hombre con las armas, defenderla no supiste, llora como mujer flaca. Tuvo su madre razón, que un Rey si es cobarde, es causa de mayores desventuras, por él se perdió en España la Monarquía mayor, que tuvo gente Africana; y por el esclavos viven sus hijos, con penas tantas. Hola, gañan. Dice a mí? A vos digo, por vuestra alma, que nos mostréis el camino de Granada. Linda gracia, Biblioteca Nacional de España el De don Penro Guerrero el camino que lleváis, amigo, a Toledo pasa, y aquel que a mano derecha, junto aquella cruz estaba, es el camino que siguen los que van a esa jornada, y es fuerza que vais perdidos. Cómo mis intentos salgan como deseo, yo iré ganado. . Una legua larga habéis rodeado, y más. Jesús, qué visión extraña! De qué te santiguas? . Luego que vide a ese hombre la cara, un miedo se infundió en mí, martir que me llega al alma. Miedo te da un labrador? Parece que me amenaza, y que la muerte me da, válgame Dios. . Cosa brava. Amigo, de dónde sois? De ese lugar, cuyas casas, con pajizas cabelleras, no envidia soberbias cuadras: y vuesa merced, señor, de dónde es? . Soy de Granada, y soy Veinticuatro en ella. Bien esa persona hidalga lo muestra, y señor, por dicha, en ella, y las Alpujarras, que dicen, hay descendientes de Moros En copia tanta, que pasan de ochenta mil. Y esos, señor, llevan armas? Algunos, y de la Corte traigo cédula firmada de su Majestad, en que me da licencia que traigan ciento que yo señalare: armas también. . Fue mal dada esa licencia, y perdone el Rey, y si yo mandara Biblioteca Nacional de España De don Penro Guerrero en la República, afe, que les quitara las armas, y el traje, y lengua, y hiciera a Dios, y a su Iglesia santa un señalado servicio, y a la Religión Cristiana. Bien gobernado estuviera el Reino con vos. No es falta del gobierno, no acabar esa gente, que profana, poniendo en tierra los Templos, los Sacramentos, y trata solo de engaños, y vicios? De qué te santiguas? . Luego Pues dejad vuestra alabanza, y a Granada podéis ir a regirla, y gobernarla, que ella tuviera con vos gentil gobierno. . Si el alma, si la túnica del cuerpo, tosca, grosera, y villana, pudiera dar a entender, lo que de este caso alcanza, ya estuviera esa nación, tan doméstica, y tan llana, que se admirarán de verlo. de dónde es? . Soy de Granada, Quizás seréis como Bambas cómo os llamáis? Yo me llamo, Pedro Guerrero. . Por armas seréis dichoso? . Por letras, si yo pudiera alcanzarlas, dicha quisiera tener, y vuesa merced se llama? Don Fernando de Valor. Pues como ampara la causa de los Moriscos? . Yo soy de los Reyes de Granada decendiente, y soy Morisco de nación. . Él se retrata. armas también. . Fue mal dada Pues, señor, lo dicho dicho. . Oh tosco villano, aguarda: bien te dije, que tenía miedo de verle, pues habla de esta A Biblioteca Nacional de España premio de la virtud, y sucesos prodigiosos pobre mancebo. Con tu dote no más ricos estamos, gusto, y amor los dos aquí buscamos, y con gusto; y amor todo lo apruebo. Pues yo atu voluntad así me ajusto; no hay riqueza, ni hay oro, si no el gusto. Ya que en Salamanca estás, dime, Pedro, qué es tu intento? Estudiar: . Tu entend miento es tal, que hacerlo podrás en breve tiempo, pues veo, que apenas leer sabias, y que ya me desafías. Cómo aprendo con deseo, me aprovecha la lición. Pues qué tenemos de hacer para vestirte, que el ser estudiante con razón, y con modo, Pedro amigo, consiste en el traje honesto. Dios, Torote, que me ha puesto aquí, pues intento sigo, tan de mi gusto, y tan bueno, él de vestir me dirá. Eso, Pedro, bueno está: pero también no condeno, que el hombre se ayude a sí, pues dicen, a Dios rogando, pero con el mazo dando. Ya te he traido hasta a quí, como lo has visto, pidiendo limosna, ahora procura encontrar con la ventura, que de tantos anda huyendo, Plega a Dios, Torote amigo, que Dios me deje pagarte el bien que me has hecho. . Darte quisiera, y de esto es testigo Dios, aquesta sotanilla, aunque aquí en el cordoban, me quedara hecho un Adan, Biblioteca Nacional de España premio de la virtud, y sucesos prodigiosos Dios ensalza al que se humilla; yo agradesco esa intención, y quiera Dios, que algún día yo te pague con la mía parte de esta obligación, si por mis estudios medro. En mí un amigo tendréis, como vos no me neguéis: No os negaré, aunque soy Pedro. Dime que hemos de hacer, que ya sabe toda España, mi suceso? . Cosa extraña; que hay esposo que temer? confieso que estás por mí en este mísero estado, m porque el dinero acabado. el gusto lleva tras sí. Pero, señor, considera, otu que si el dinero se acaba, en mí te queda una esclava que por ti vender se espera. Conozco, que tus parientes por mí están alborotados, y que los gustos pasados, enfadan a los presentes. Si estás cansado de mí, yo empiezo a quererte ahora, que como el alma te adora, de nuevo renace en ti. No te dé nada disgusto, si a caso tu gusto di. Biblioteca Nacional de España Ay de mís . Ya no te doy, esposo del alma, gusto? sin duda. . No por tus ojos, sino, que como me veo pobre contigo, y deseo ser de esas plantas despojos, y deseo ser contigo l un Alejandro, quisiera, que su poder mío fuera, para gastarlo. . Ay amigo, que De don Pedro aolorgil que mayor riqueza, amor, que ser tuya hasta la muerte? que los disgustos convierte el alegría en temor, y así podemos los dos tras tormentos tan injustos, sati facerlos disgustos que el tiempo nos causa. . Dios me dé, doña Ana paciencia. Su mano es piadosa, y franca. Mi bien, pues en Salamanca estamos, de una advertencia me quiero ahora valer, que mucho me ha de importar: yo de hábito he de mudar. Y de qué efeto ha de ser? Aquí hay deudos estudiantes, y el Retor de las Escuelas es mi primo. . Con cautelas te he de gozar? . Note espantes, porque la necesidad es de trazas inventora. Pues qué has de hacer, Quiero ahora en está Universidad matricularme, y fingir, que curso, y de aquesta suerte, la necesidad me advierte, que podré a gusto vivir contigo, estando encubierto, y así me socorrerán todos mis deudos, que están en Salamanca. . Si acierta a salit bien el enredo, triunfamos de la fortuna. Con esta traza, ninguna hallar en el mundo puedo: mas de qué habemos de hacer lova, y manteo? a Vendiendo un vestido mío. . Ofendo así tu amor. . Si vender me quieres a mí, aquí estoy, Biblioteca Nacional de España De don Pedro yGuerrero. vende don Diego esta esclava. Discurriendo que faltaba, ya que a aqueste engaño doy principio, y a ello, señor, que un gorrón viene a faltarme, que sirva de acompañarme, a la lición, y a la hora, y ese yo le buscaré esta tarde en san Esteban. Viento nuestras cosas llevan, buen puerto el cielo les dé, vamos mi amado estudiante. Quiero, mi bien, por favor, ser pasante de tu amor, mas que de letras pasante. Licenciado Rebañada, venid, tomemos lugar. Hoy me tengo de estrellar con todo el mundo. . Qué pueda un hombre honrado sufrir un necio gramaticón, y que le den más porción. Siempre tienen de venir estos gorrones primero, delante me he de poner. Alabado sea el Señor. Este brodista me enfada siempre con su voz mirlada. Aquí Pedro. . Ese favor estimo, yo estoy aquí tan llegado como vos, amigo, al plato de Dios, y si falta para mí, no importa. . No saltará, que el padre portero tiene el cuidado. . Si conviene, que me vaya, Dios dará Biblioteca Nacional de España para mí, que en san Bernardo, y en El premio de la virtud, y y en san Francisco también, hacen a los pobres bien. Solo que se vaya aguardo. Váyase el, y no se vaya Pedro Guerrero, que es hombre de bien. Basta, no me asombre. De lo mejor de Vizcaya tiene su estirpe. . . Torote, bueno está, por vida mía. Fuera de la portería Bien, padre, gracias a Dios. le aguardo, y no se aborote. El cielo, padre portero, Vamos, y fuera rumor. Ya habíamos de ser idos, aguarde vamos comidos, y reñiremos mejor. Yo soy de ese parecer. Yo, mi padre, estoy aquí. Aguárdese, porque quiero empezar por el postrero. Pues lérelo si es ansí. Deo gracias, hermano, tome. Dice amí? . No digo a él, a Pedro digo. . . Siempre el es el primero que come, téngase padre, que están aquí mil hombres honrados, de brodistas graduados. Tome más pan. Aún más pan, reviente con él. . A padre, otro poco más: mi madre no supo también guisar. Tomen ellos. . Qué bien que huele. Esto no come? . Comiera si dejármelo quisiera. Pues dígame, siempre suele comer así tan mirlado? El comer es bien que sea templado. . Cuando se vea, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos o Canonigo, o Prelado, mirlado puede comer: mas ha de saber, que aquí tiene de comer así, y ansí tiene de sorber. Cómo va, Pedro Guerrero? Bien, padre, gracias a Dios. Cuidado tengo de vos. El cielo, padre portero, me traiga a tiempo, que pueda pagarle tanta amistad. Todos con Dios os quedad, Pedro, este panque aquí queda, guardad para colación. Dios se lo pague a vuesencia. Su encogimiento, y prudencia, me causan admiración. Torote toma este gan, que si otra cosa tuviera, con el alma te la diera. De todos los que aquí están, quiero un criado elegir, que parezca hombre de bien: díganme de todos, quien tendrá gusto de servir a un caballero, que viene a Salamanca a pasar? Quién es? . . Yo. Puede mandar a todos los que aquí están, que todos criados son Tomen ellos. . Qué bien que huele. de vuesarced, y si aquí se quiere servir de mí, no hallará tan buen gorrón, hoy en toda Salamanca. Yo doy contento, y placer, y de comer, y beber, y todo sin costar blanca, Biblioteca Nacional de España Cómo así? . Porque me cuel reales. . . Pues sin dinero, De don Pedro Guerrero. Biblioteca Nacional de España para criado no os quiero. Tal pregunta, a tal respuesta, pues yo soy acreditado en esta Universidad. Si aquí va a decir verdad, entre los dos me ha agradado mas el licenciado. . . Yo? No digo, que tiene estrella? de todos, triunfa con ella, muy gentil cosa os agrada. Ahora bien, queréis servir? Sí, porque el servir ha sido puerta para ser servido, y para saber sufrir. Que el que sirviendo nació llegando a mandar criados, tiene en los ojos colgados espejos de que sirvió. Y cuando desvanecido, se ve de su estado lejos, mirándose a estos espejos, se acuerda de que ha servido. Y ansí yo, para acertar a gobernarme, y sufrir, quiero aprender a servir, por si viniere a mandar. Pero con tal condición, que no tengo de perder la lición. . . No os quiero ser estorbo a vuestra intención. Que me ha agradado de suerte ese cuerdo proceder, que en lugar de amo he de ser vuestro amigo. . . De mi suerte es hijo aquese favor. Llamaisos? . . Pedro Guerrero. Venid conmigo, que quiero significaros mi amor. No son indicios muy chicos de su estrella esta merced. Fiado en la discreción, Pedro, que en tus obras muestras, De don Pedro Guerrero. Biblioteca Nacional de España pues de ti puedo fiarme, quiero que mi intento sepas. Soy de un Título de España hermano tercero, y fuerza de mi estrella rigurosa, que aún hay rigor en estrellas, me hizo degenerar de mi virtud, y nobleza, que la virtud, y el honor, son casi una cosa misma. Las partes, y la hermosura de una discreta doncella, aunque jamás se hallan juntas la discreción, y belleza, de tal suerte me rindieron, que casándome con ella, por su ocasión, he venido a ver la mayor miseria que poseyó gente humilde, que tienen las leyes nuestras, de bárbaras muchas cosas en el modo de usar de ellas. Pues la virtud en los pobres, con ser soberana prenda, no tiene la calidad, que siendo ricos tuviera. Fue fuerza dejar la Corte, porque el caso no viniera a orejas de mis hermanos, que la Corte es toda prejas. Saquela en fin, y en Medina, muchos días encubierta la tuve, mientras duraron un cintillo, y dos cadenas, y algunos escudos de oro, que contra el rigor lo eran; y como en los pechos nobles es la avaricia bajeza que un poderoso avariento, contra Dios, y el mundo peca. Estas joyas fueron sombra de empezar con tal presteza; quel El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos que del bolsillo a las manos, casi se vieron apenas abrir los ojos, y vime, noble, y pobre, en tierra ajena, con mujer hermosa, que es lo que más al alma llega. Desesperado la puse en un cache, y a esta tierra la truje, donde bebiendo estoy en sus ojos perlas. Y por ser mi primo hermano el Retor de las Escuelas, de esta suerte me he vestido, para que el caso no entienda. Antes le pienso engañar, para que me favorezca, hasta que se canse el tiempo de hacerme males, y ofensas. De haber con vos encontrado le pesa al alma, y se alegra: se alegra, de ver quien sois, y de vuestro mal le pesa. Mas, señor, considerad, que Dios los casos rodea para remedio del hombre, cuando él lo contrario piensa. Y si el parecer de un pobre, es parecer que se aceta, porque no hay pobre en el mundo, que cuerdo, y prudente sea, ya que estáis en Salamanca estudiad, porque en las letras, como en las armas, el mundo sus maravillas encierra. Que aunque vuestros dos hermanos os persigan, y aborrezcan, El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos lo que con ellos perdéis, podréis granjear con ellas. Pues sabéis que hay en España Cancillerias, y Audiencias, donde los hobres se amparan, id y las virtudes se premian. Cl Bien tu consejo me agrada, C pero es tanta mi pobreza, doo Pedro, que no he de poder horob estudiar. . De puerta en puerta lo buscaré para vos, a trueque que no se pierda, señor, tan buena ocasión: i sosegaos, no tengáis pena, que el plato de Dios es grande, y grande su omnipotencia. Ay. Pedro, dame esos brazos. Cuando en Granada te veas, o en Valladolid premiado, quiero que memoria tengas de mí. . . Ay. Pedro, si quiere Dios, que garnacha merezca, tuya ha de ser la ganancia. En tu intento persevera, que para Dios todo es poco: yo la comida, y la cena te daré todos los días, sin que tu crédito pierdas. Vamos, que aguarda doña Ana. Vamos. Quién habrá que crea, que un pobre, a un rico enriquece? El trabajo siempre alcanza lo que pierde la pereza. Sin duda en ti verá el mundo la gran fuerza de una estrella. SE GUNDA ORNADA
JORNADA SEGUNDA
Será vuesa merced, señor Alcalde la paz de esta Cindad, que en bandos viles, imita otra Farsalia, y otra Roma, Biblioteca Nacional de España SE GUNDA Su Majestad de mi cuidado fía aquesta diligencia. Toda Cuenca, sabiendo que venía de Granada Alcalde, se alegró, que en su clemencia, confía Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. colori confía tan reñida competencia. (medio Yo espero en Dios, que todo por buen se vendrá a componer, dando castigo al que fuere culpado, mas qué es esto? quién son, señor, aquesos rotulados? Aay una oposición de Calongía, y a los opósitores que concurren han rotulado todos sus parciales, y han venido, señor, grandes opuestos, dignos de verse en más supremos pues- Y cuántos opositores hay? (tos. Son nueve. De Salamanca quién? El Licenciado Catedrático de Vísperas, don Pedro de Mendoza, del Colegio de Quiedo, y del de Cuenca, don Juan Perez de Guzman: de Alcala, viene don Diego de Castro, y de Bazan, Retor, que ha sido del Colegio mayor: y dos Canón igo de Avila el uno, y otro de Cigüenza. Quién es el de Cigüenza? nedid Ese se llama, sospecho que el Doctor Pedro Guerrero, que una Catedra lee en sus Escuelas. qué me dice? aquí está? si el Rey me huuie (ra dado la presidencia de Castilla tanto como de oillo no me holgara. El gusto te ha asomado por la cara? Débole a ese Canonigo el estado en que me veo, y soy agradecido: por el tengo está vara, que fue causa, que yo estudiara, y el con sus limosna me sustentó tres años, hasta tanto, que el Rey me mandó dar mis alimentos y el enojo pasó de mis hermanos: es de virtud, y letras mar profundo, pues muchas veces, cuando le faltaba la vela, o el candil, si hacía Luna, a la Luna estudiaba, y no dormía, prueba de su virtud, y afrenta mía, en fin, en breve tiempo el ha estudiado Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. cim? de suerte, que se opuso a lo que hoy tiene. Y sin duda, señor, quedara en Cuenca, porque con su sermón dejó admirados los Canonigos todos, y en el punto, y argumentos, a todos ha excedido: esta, señor, la voz del pueblo ha sido, ámanle todos, y hasta los muchachos, cuando va por la calle, victor dicen, Pedro Guerrero, y da tantas limosnas, que admira al pueblo. Si limosna hacía de la limosna misma que pedía, que mucho que la haga, cuando tiene algo que dar, aunque sarenta es poca? dichosa comisión, pues hallo en ella la cosa que más amo, y que más quiero, Vitor el Doctor Guerrero, victor don Juan de Guzman. Iguales los dos están en votos. . Eso no quiero, porque un voto tiene más mi amo. . Es nulo. . Por qué? En tiempo dado no fue. Cuando se ha visto jamás anular voto ninguno de Canonigo? . Este sí. Bueno está, quédese aquí. (ra Es siempre el ser importuno muy de pobre, i guales son El gusto te ha asomado por la cara? nuestros votos, y ansí quiero tener, como caballero, más parte en esta elección. Porque es caso cierto, y llano, que el Rey me mandó dar mis alimentos que habiendo discordia, sea preferido, un noble, y crea, que le prefiere un villano. Porque disponen las leyes, en fin, en breve tiempo el ha estudiado que un noble, si hay competencia, exceda con la licencia B2 Biblioteca Nacional de España que El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos que a un noble le dan los Reyes. Los votos con igualdad los dos estamos, y es bien, que a mí la elección me den, por tener más calidad; de vuestra acción desistid, porque es cansaros en vano, que soy noble, y vos villano, y tengo en Valladolid, en la Cámara, parientes. tan cercanos, que os darán a entender, que soy Guzman, y aquellos son descendientes, de los Reyes de Castilla, y aún de ellos decienden Reyes, cuando vos de entre dos bueyes, y de una pajiza villa salís, a querer conmigo iguálaros, os dirán todos, que siendo Guzman; soy malo para enemigo. Contenteos lo que tenéis, y pues en Cigüenza estáis, más cargos no pretendáis, porque no lo merecéis. Y si esto a pleito quedó ida la Corte, que allá quien sois el mundo verá, y vos veréis quien soy yo. Señor don Juan de Guzman, escuche, espere, que aquí si ha estado la culpa en mí, mis humildades podrán satisfacerle. . Has andado, muy sufrido, y vive Dios, que yo. . . Suframos los dos, quien más sufre, es más honrado. Cuando uno se desvergüenza a otro en civil batalla, si humilde le sufre, y calla, al que le afrenta avergüenza. Déjale, que la pasión, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos de si le aparta, y altera; tuoo y yo sé, que antes que muera; o vendrá a pedirme perdón. cupla Podré llamar mi venida nol homp dichosa, solo por esto, señor Canonigo. . . Ay Dios: dueño mío, y señor mío, buimos na por acá? no desconfío nad de nada. . . Quién a los dos esto un tiempo nos dijera? Y Y quién me dijera a mí, cuando sirviéndoos me vi, que a tal estado subiera? La virtud tal premio gana, y para lo que merece, el tiempo nada le ofrece. Con esta pobre sotana le satisfago a mi estrella, pues teniendo, señor, tantas, se de la cabeza a las plantas, cubro mis faltas con ella. No la humildad la usurpó el nuevo estado . . Señor, hijo soy de un labrador, él esta humildad me dio: como queda mi señora doña Ana? . Queda muy buena; Biblioteca Nacional de España de gusto, y contento lleva. Ve como el cielo mejora el tiempo? . . En que han quedado los votos? . . Uno me dan mas que no al señor don Juan de Guzman, y aquí ha pensado aniquilarme, diciendo, que soy un tosco villano: y como es negocio llano, antes me honro, que me ofendo. Con favor, y con dinero hoy le tengo de acudir, y ha de ir a la Corte, a donde: han de dar la Calongía, De don Pedro Guerrero. el mundo, y el infierno, Si flaqueza toloigi Contento estoy con la mía. Esto a mi honor corresponde, tome quinientos ducados. Señor, teme, y repara, Ese parecer no apruebo. A cuenta de lo que debo, para que vista criados, con honor, y con desencia, tirivo y una cédula daré si le faltaren. . Qué haré? en justa correspondencia para pagarle el favor, y la merced que me hace? Haciéndolo, fatiaface Todas son vanas sombras, diis a Si de esto no te asombras. con el suyo, y con mi honor; aceo Entraré a llanto eterno, vaya a la Corte, que en ella muy bien le ha de suceder, Entrose, hazaña loca, y allí se ha de echar de ver la gran fuerza de una estrella. Al fin, como soy criado. obedecer es forzoso. Parta contento, y gozoso; que ha de mejorar de estado. Yo solo le pido a Dios aquello que me esté bien. Yo le pido eso también, señor Doctor, en los dos tendrá dos amigos . Creo, que es piedad. . . Antes amor. Lo que me dieréis, señor, para pobres lo deseo. Alcanzarle es mi intento. Si corre con las alas de las flechas; será alcanzar el viento. Por la cueva se entró. Caol Si ver sospechas el gamo, es imposible, porque es la cueva lóbrega, y terible, do jamás hombre ha entrado que muerto no quedase en la aspereza que es puerta que ha labrado, Biblioteca Nacional de España Guerrero. el mundo, y el infierno, Si flaqueza a me impidiera, no entrara, uio mas he de entrar. Señor, teme, y repara, mira que de estos riscos han visto cada noche mil visiones, los penores Moriscos, tal vez han visto fieros escuadrones, tal vez hombres armados, y tal vez caballeros despeñados, y un Morisco contaba; que tal vez vio un Rey, cuya corona, de su frente quitaba uno cruel, y contra su persona venía con fiereza, y después le cortaba la cabeza. Todas son vanas sombras, hermanas del temor, y luz del miedo. Si de esto no te asombras. entra, que yo la entrada te concedo. do Entraré a llanto eterno, si esta es la puerta del oscuro infierno Entrose, hazaña loca, miedo tengo, que llegue a la garganta de la espantosa boca, brava temeridad, cosa es que espanta, su fortuna le valga: mas yo pienso, si ha entrado, que no salga llegar quiero a la cueva, y darele una voz, han, no responde? ha, señor; que más prueba? que alguna gruta, cóncabo le esconde aquí aguardarle quiero, y ver si sale, pero no le espero. Después dé haber por la cueva caminado largo espacio, entre gigantes de sombras, y entre confusión, y espanto; a estas cuadras he salido, don Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y donde de pórsido, y mármol, sobre dóricas colunas, se ven frisos relevados: y en cuadros de piedras verdes, por adorno de los cuadros, prelados varios, cubiertos de cortinas de damasco. Si los Españoles Godos lamon:que eol esto aquí escondieron, cuando y l nuestra gente pasó a España; si es ilución, o es encanto? la puerta por donde entré parece que se ha cerrado, y desde aquí se divisan otros dos hermosos patios. Quiero dar voces, y ver, V si este encantado Palacio, tiene gente, hola, ha de adentro, hola, hao, el eco dando en las últimas paredes, forma voz sin tener labios. Quiero volverme a salir: pero la puerta no hallo, y parece que tras mí veo mover graves pasos. Mas de donde se ha caído esta Corona, presagio de algún próspero suceso, y de algún dichoso caso? Es oro? de oro parece, y estos parecen topacios, y estas son letras, y son Arabigas, caso extraño. Dicen juntas: Seré tuya; seré tuya? cielo santo, mía ha de ser la Corona? aún parece que burlando Majestad infunde al pecho; parece que me ha trocado la condición: o Corona, asombro, y muerte de tantos, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos poner os quiero en la frente: , d , . mas ay de mí, que me abraso, y en humo se ha convertido la Corona entre las manos; ceniza, y polvo se hizo: a cielo, y que breve espacio ay del Reinar al morir, u diono mas al fin morir Reinando. ol al lo olannq tanque Ay, ay. Que acentos tan tristes hancía está parte sonaron? mas un negro busto viene Cula oy triste vayeta arrastrando: en la mitad de la sala la luz ha puesto, y de espacio nig se vuelve; y por otra puerta vuelve otro, y hace otro tanto: avelo Válgame Dios, qué es aquelto? parece que estoy temblando, YMTI siendo en mi imposible ya: vuelven los dos, y en los brazos cargan una negra tumba, El uña? y al suelo la van bajando i poco a poco entre las luces: Ya se arrodillan llorando los dos, y entrambos por señas me llaman, cielos que aguardo? llegare? sí; mas apenas calor vital me ha quedado, y un monte con cada pie Biblioteca Nacional de España me parece que levanto. El cabello se me eriza, los dos me piden la mano, Cosebio sin duda que es de amistad, más bien puede ser engaño. Jol Mas qué engaño puede haber? las dos quiero dar a entrambos: pondré la espada en la cinta; poloigibo De don Pedro Guerrero. si alolo? eme al que me hielo, que me abraso, eres Citia lerés infierno? soltadme. . 1. Ya te soltamos. @r dol Habláis? . Sí. Quién vase aquí? Aquí yase, don Fernando del Valor, valor del mundo, cuya vida en breves años, para dejarle la eterna, cortó la muerte, quitando el postrer Rey a Granada. Qué decís? si estáis hablando con él, cómo yase muerto? J. Por qué es este un desengaño de su juventud, y mira tu verdadero retrato, debajo de esa cortina, postrero entre Reyes tantos. A mi semejanza misma en el cuadro estoy mirando, y en el traje solamente aquí nos diferenciamos. La Corona que vi tiene, que hecha Fénix en mis manos, en tu frente ha renacido; que bien el traje Africano le asienta, a quien se viera con el vestido gallardo: como es tu nombre visión? Cuando Cristiano, Valor me llamé, y hoy que soy Moro, me llamo el Rey Avenabo. Aquese ha de ser mi nombre, Biblioteca Nacional de España si me veo coronado. A pesar de la fortuna, y de sus sucesos varios, Rey has de ser, aunque tienes, De don Pedro Guerrero. Fernando, enemigos tantos. Por tu vida, que alguno vea entre tantos. Este es el primer Obispo de Grañada, de san Pablo dicípulos juntamente, por san Pedro consagrado: los demás sin descubrillos, en silencio te los callo, p hasta este que descubro, don Pedro Guerrero, que es principio de nuestros daños. Cúbrele, que este Arzobispo me promete un grave daño. Este nos ha de quitar el traje, y la lengua, dando principio a guerras civiles; y tú por él, coronado te has de ver. . . No se en que parte he visto aqueste retrato: cúbrele que le aborrezco. A este sigue don Juan Mendez, don Pedro Vaca de Castro, tras él, en cuyo dichoso tiempo un monte hallarán Santo, de Martires infinitos, que será un divino erario. Tras este, vendrá don Pedro Gonzalez, que al nombre dando de Mendoza mayor gloria, verá en su tiempo acabados los nuestros de todo punto, y al África transmigrados, y a otras diversas Provincias, si con atención mirarlo quieres, su retrato es este: Harele dos mil pedazos, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y y a ti también si me esperas: Mas válgame Dios, soñando qla np he estado, sin duda alguna, s anqué pero ya los ojos abro del sueño en que estaba, ay Dios, aquestos no son peñascos? estos, árboles no son? pues los dóricos Palacios dónde están? mas yo imagino, que en mi idea se formaron, extrañas quimeras son las que he estado fabricando, cuando vengo a cazar fieras, imaginaciones cazo: gentil locura, por Dios, dónde estáis? hola. sardo. smorque ofo Aguardando a que salgas de la cueva. Dónde está la cueva? Un rato de aquí. . . Venid, si es verdad algo de lo que he soñado: de mí se guarde Castilla, y entre sus colunas Carlos. Hablaros, gran señor, he deseado? Qué parentesco os tiene? Es primo mío. Será gran caballero. Y gran letrado. Si vos lo aseguráis, de vos lo fío: y en que Universidad, decí, ha estudiado? Señor, en Salamanca. Si del frío Tormes agua ha bebido la experiencia sabio le hará, que cuanto lleva es ciencia y quién lo contradice? d . Igual en votos: con el salió un villano, un ignorante, y moviendo motines, y alborotos, quiere ser a mi primo semejante, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y y sucesos prodigiosos sus padres son tan viles, como inotos, solo le ilustra el ser buen estudiante. Armas, y letras, crian la nobleza, y ellas suelen mudar naturaleza. Si vuestra Majestad gusta, mi primo le besará la mano: Entre en buen hora, que ya por vos, como es razón, le estimo. Yo le voy a llamar. Mucho enamora la virtud a los Reyes, es su arrimo, que con favor, tal vez, se esmalta, y dora, sabio será don Juan, y gran letrado, mas con favor a mí viene esmaltado. Vuestra sacra, Real, Májima, Augusta! Majestad a besar me dé Dul TVI Es don Diego oz vuestro primo? . . Señor sí. Es muy justa causa acudir a vos. . . A esos pies llego. Levantaos. . Señor. Ya se que gusta, im como ve que mi gracia no le niego, vuestro primo, que os dé la Calongía. Es justa obligación. Y es deuda mía; vuestro competidor quién es? Un hombre humilde, tan humilde, que una aldea, de la Arrioja, que aún no tiene nombre) le dio principio. Mucho aqueste afea a su contrario, y para mi es renombre el que le da, cuando le vitupera, no tuviera virtud si no temiera, y pues este le teme, es virtuoso: cómo en votos estáis? Señor, el tiene un voto más, y es nulo, y sospechoso. Pobre virtud, cuando desnuda viene Biblioteca Nacional de España y que De don Pedro Guerrero. y qué hombre es, es docto? Es estudioso, y esto con su bajeza no conviene: y es tanta, que hay quien vio, que el campo araba, y de estudios, ni letras no trataba: gorrón fue en Salamanca, tan desnudo, que mil veces las carnes, de vergüenza buscaban que cubrirle. No lo dudo. Y ahora que es Canonigo en Cigüenza, con lo que tiene contentarse pudo; mas es su atrevimiento, y desvergüenza tan grande, que se opuso en Cuenca. Hh sido, si en votos os excede, no atrevido, antes como es razón, debe estimalla el mundo su osadía; aprovar quiero lo que pedís, y a el desengañarle, de como con razón aquí os prefiero. Beso tus pies. Alzaos, i da llamarle: (rero. y llámase? El Doctor Pedro Guer Doctor por Salamanca? Allí ha estudiado, mas de Cigüenza es, gran señor, su grado donde por va real hacen Doctores. Y el por estar sin ellos, no lo ha sido por Salamanca? . Pueden tus favores dejarle, gran señor, ennoblecido. Necios son para mí los pretensores, cuando diciendo mal, han pretendido, abatir al contrario: el que pretende de pensar ofenderle, a si se ofende: la Calongía es vuestra, llamad luego al Doctor: qué decís? Cuando yo entraba, si al sol de esta merced no estaba ciego, solo en el corredor pienso que estaba. De vos tendré cuidado, que a don Diego que en Cuenca veros tanto deseaba le tengo voluntad. . . Soy su criado. Tras esto, vendrá luego un Obispado, Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. Dame esos sacros pies. Daros la mano, para haceros favor. . Hoy he de darle vaya en su casa, al rústico villano, y la merced, y cédula enseñarle: ahora verá aquí lo que yo gano por noble, y principal, por afrentarle, porque aunque la virtud por si es hermosa, con sangre principal es más dichosa. Ydos con vuestro primo, A los que afuera aguardan, daré parte del suceso. . Si la lisonja en las orejas diera lugar a la virtud, con tanto exceso la mentira en los Reyes no cupiera. Deme vuestra Majestad las manos, digo, los pies. Quién sois? . . Señor: Levantad. Ya me voy. . Volved. Si es yerro. Aquese vonete alzad, cubríos, estáis turbado? sosegaos, y no os turbéis: sois vos el competidor de don Juan? . Yo a Cuenca fui, solo a oponerme, señor, y algunos votos allí, mas por hacerme favor, que por justicia quisieron cuando diciendo mal, han pretendido, igualarme con don Juan; y ellos la culpa tuvieron, pues a mí el premio me dan, que sus letras merecieron: que es un insigne letrado, y es muy grande caballero. Qué diferente este a hablado, mas anda muy bien Guerrero, cuando el tan villano ha andado: le tengo voluntad. . . Soy su criado. Tras esto, vendrá luego un Obispado, en efecto consesáis que es gran letrado. . . Señor. Biblioteca Nacional de España la El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos la verdad digo. . Y pensáis. que merecéis tanto honor cómo él? . . Señor. Qué os turbáis? Túrbome con gran razón; que ese aspecto soberano causa en mí tal confusión. Vos quién sois? . . Ser hombre llano es en mí el mayor blasón. Mi padre tenía un buey solamente, y yo labraba con el: y viendo a su Rey, que se turbe, uno que estaba en el campo, es justa ley. Yo a quí, señor, no viniera, si cierto amigo, forzado, no me incitara, y hiciera venir; atrevido he andado, pues sé, señor, que no fuera. justicia, premiarme a mí, y aniquilar a don Juan, viendo que pobre nací, Aquí la merced le envía y él del linaje Guzman. Si vos lo sentís así, digo que sois el primero, que su contrario acredita; id con Dios, Doctor Guerrero. Por merced tan infinita, besaros las plantas quiero. En efeto ya, señor, es tuyo el Canonicato? Hízome tanto favor, amigo, que seré ingrato, sino público su amor: del modo que yo contigo estuvo hablando conmigo; hízome Dios mil mercedes, Canonigo a voces puedes llamarme. . Tu gusto sigo; pero preguntarte quiero, cuando sepa la elección, Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos que dirá el Doctor Guerrero? Dirá, viendo mi razón, que en justicia le prefiero. Qué corrido quedará el villano, cuando vea la cedula. . . Claro está. Para que la verdad crea, tienes, señor, de ir allá, que así le habemos de dar temeraria cantinela. Por acá, sin avisar Señoría? Indiscreta cosa ha sido, no llamar, pero como traigo ansí nuevas de gusto, me entré sin avisar; deme aquí las albricias. . . Cuando dé la vida que asiste en mí, no queda V. Señoría. de tanto favor pagado. Aquí la merced le envía su Majestad. . . Hoy me ha dado su mano esta Calongía, mas que la del Rey. . Quisiera, que cómo es ella, don Juan, este un Obispado fuera. Merced hecha de un Guzman, por Guzman lo mereciera. Venid, que llevaros quiero a Palencia. . . Hoy he de dar matraca al Doctor Guerrero. Oh que feo ha de quedar. Ya por correlle me muero. Loco ha de quedar en bella. Qué gentil contradicción. Mas que eso un noble a tropella; Faltole en esta ocasión la gran fuerza de su estrella Ea, ensillar, y partir. Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. Harto bien has negociado, si vas tan mal despachado, a pie nos podemos ir. Torote, quien me ha metido en tan grande confusión? Don Juan Perez de Guzman ya no más oposición. Cuando muy desvanecido la razón tengo alterada, la templanza he de perder, y pienso que he menester, que me saques la aguijada. Que te saque la comida dirás mejor, si es que habemos No quisiera haber venido de partir. . . Qué comeremos? Ya yo tengo prevenida la comida necesaria. Mas qué me das lo que sueles? Aquí tengo dos pasteles, que es la comida ordinaria de los estudiantes todos: aguarda, y pondré la mesa. Mucha flema, amigo, es esa, deja cortélanos modos: para mí, gallardo, y franco hoy en la comida has sido. Con dos de a medio, he traido dos pellas de manjar blanco, y unos rabanos, que son de Olmedo, que un rabanito, sirve al mundo de apetito, y tablilla de mesón. Siéntate, Torote, aquí, y evitemos la grandeza, que solo todo es llaneza. Pondré el jarro junto a mí. Quién en tan dichoso estado otro envidia? . Bien venía con todo la Calongía, y si fuera un Obispado, mejor. . . Con eso me enojas. Dios más que eso puede hacer. Qué haces? . Esto es, coger Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. me El rabano por las hojas. Don Juan Perez de Guzman viene a verse aquí contigo. Dile, que para tal huésped tengo aposento muy chico: alza, Torote, la mesa. aún. No quisiera haber venido a esta ocasión. . . Los humildes de esta suerte nos servimos: no repara más en plata, como los platos sean limpios, que no son malos de aquello de quien Dios los hombres hizo. El barro, coma en el barro, porque esotro es artificio, la plata ofrézcale a Dios, porque solo de ella es digno. Cómo está, hermano Torote? Con aquestos rabanitos de Dios, aquí como él, estoy algo entretenido. Y a que bueno por acá viene vuesa merced? . . Quiso su Majestad, de mis letras darme el premio merecido; por eso a mostrar le vengo, para que quede corrido, su cedula. Ansí es verdad. Mire si me ha preferido a mí el Rey, porque los nobles, desde el día que nacimos, llevamos esta ventaja a los villanos. . . Lo mismo he dicho yo, señor, siempre. Biblioteca Nacional de España Yo también, señor, lo he dicho. Mil años vuesa merced la goce, hasta que su primo en mitra trueque el vonete. El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos Ya también me ha prometido su Majestad Prelacia. Diga, seor Torote, ha visto aquí quién tiene más votos? El Doctor los ha tenido, si no que: Bueno está, basta; que pues el César invicto ha honrado al señor don Juan, sabe que la ha merecido. Pues diga, no le parece, que la merezco? el conmigo en competencias? él es quién ponerme pleito quiso? váyase el canonicaso, de quien a penas es digno, y coma en su servilleta, con el criado, y amigo, y no aspire a Dignidades, a que yo con causa aspiro. Ya no le puedo sufrir, vive Dios, que ha merecido el Doctor mi amo tanto como Sansón, y Longinos, y los seis Sabios de Grecia: mal he dicho, que son cinco. No pienso yo, que en Cigüenza admiren en su Cabildo hombres que no lo merezcan, pues vemos, que hay infinitos letrados, y caballeros. También hay advenedizos. Vive aquí el Doctos Guerrero? Sí, mi señor, aquí vivo. Su Majestad me ha mandado, porque estabáis de camino, que os diese aqueste papel. A mí viene el sabre escrito, papel a mí?a mi papel? que yo de papel soy digno Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos de su Majestad? . Qué es esto que el César le envía, primo? Yo no lo sé. . . Ay de mí, muerto soy. ̱ . Algo le ha escrito su Majestad de pesar. an Sin duda que yo he leido mal, y no puedo creello. Muerto está por encubrillo, lo que os escribe he de ver. . No por Dios. Que ha sido, algún disgusto sospecho. Yo no creo lo que ha sido, vealo vuesa merced, y verá de que me admiro. Tres renglones solos tiene, y escritos del César mismo. Digo otra vez, que es pesar. Doctos Guerrero, Arzobispo sois de Granada, enviad por las bulas: de corrido no oso levantar los ojos, mi soberbia el cielo quiso, con el ejemplo presente, castigar, perdón se pido a V. Señoria, ponga lque sus pies en los labios míos: con V que el premio de su virtud, nO hoy con mis ojos le he visto, y de mi grande soberbia, el merecido castigo. Dios los humildes levanta, y aníquila los que han sido soberbios. . Todos estamos al César agradecidos, porque ha sabido premiar Biblioteca Nacional de España la virtud. . De oír me admiro lo que dicen, que el Doctor es, señores, Arzobispo! de Granada. . Que me dicen? que he de perder el juicio, quiero dar mil castañetas, JORNAD A De don Pedro Guerrero. a mil zapatetas, y brincos. Corridos los dos volvemos, cuando a correr lo venimos: Dios los soberbios abate, y ensalza los abatidos. V. Señoria Ilustrísima ahora ha de ser servido de ir a mi casa. . . Señores. No se excule de ir conmigo, o a haced llegar el coche, para el señor Arzobispo de Granada. . . Aquesto es sueño? Elección del cielo ha sido, que su profunda humildad, así Dios premiarla quiso. Señor, si en Grañada hubiere Canonicatos traidos, ERCERA De don Pedro Guerrero. uno me ha de dar en premio de mis muchos beneficios. Ya el coche aguarda. Porque estoy desvanecido dame la aguijada. Aquí la tienes. Yo soy el mismo, el que los campos araba con vos, y aquí, amigo, os pido, que en medio de mi soberbia, siempre me sirváis de alivio. Profunda humildad. En esto que a este hombre ha sucedido, la gran fuerza de su estrella, y de su virtud se han visto. JORNAD A 2. Ninguno tiene perdida,
JORNADA TERCERA
Vengáis, don Fernando, de las Alpujarras, como viene al mundo, el Sol tras del Alba. Aquesos vestidos, a Cristiana usanza, ruego a Alá que sean ricas almalafas. rien El sombrero sea monte de vengalas, cuya pesadumbre, bellas plumas traiga. Corbo alfanje sea la teñida espada, y el que es Veinticuatro, Rey sea en Grañada. Esperad, no cantéis más, que las piedras lengua tienen. 1. Todas las Moriscas vienen, si aquí licencia les das, a celebrar tu venida, Biblioteca Nacional de España ERCERA con una gustosa zambra. A, si fuera en el Alhambra. 2. Ninguno tiene perdida, de cuantos miras aquí, la esperanza, de llamarte Rey en ella coronado. Ruego al cielo, que sea ansí. Ay Granada de mis ojos, en cautiverio vivir, guildí, guildí. Cuando tus ojos tendrán, todos libertad en ti? guildí, guildí. Cuando de sangre Cristiana al mar correrá el Genil? guildí, guildí. Por los ojos de las fuentes, vuestras desdichas llorad, hay, hay, hay. Hasta que Fernando os gane de otro que os puede ganar, Biblioteca Nacional de España hay, El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos hay, hay, hay. Generoso don Fernando, nuevas traigo de pesar. Qué nuevas me puedes dar de pesar? qué estás dudando? qué temes? nabla? . Señor, el Arzobispo, que ha entrado en Granada, ha despachado, con crueldad, y con rigor al Rey, para que nos quite las armas, el traje, y lengua: mira si esta infamia, y mengua se consiente, y se permite. No basta que en cautiverio, Granada, vivan tus granos sujetos a los Cristianos, en tan grande vituperio? si no que quieran también la lengua con que nacimos quitarnos, y si vestimos, traje que nos está bien, quitárnos los de esta suerte, antes que los desnudemos, y nuestra lengua dejemos? venga primero la muerte. Que ya Arzobispo ha venido a Granada? . Ya está en ella: y de manera atropella nuestro lenguaje, y vestido, que si por las calles vamos, tanto miedo le tenemos, que a veces nos escondemos, y a veces, señor, callamos. Luego que llegó a Granada, señor, en el Albaicín nos hizo juntar, a fin de vencernos. . Todo es nada; callad que yo le hablaré, y le diré, que se meta en sus cosas. . El Profeta santo, el galardón te dé. Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos Qué hombre es? . Es de buen talle, enjuto, carí aguileño, los ojos como con sueño, cuando los tiende en la calle. La barba no con cuidado, aunque limpia, bien conpuesta, habla con la voz modesta, blando el cabello, y tostado, grandes cejas, ancha frente los dientes no muy iguales, Todas esas son señales de riguroso, y prudente. Es llano, y es limosnero, que tantos dones encierra, y ha venido a hacernos guerra, porque se llama Guerreso. Con la relación me has dado gana de verle, y prevengo hablarle, y diré que tengo de vuesto amparo cuidado. Que él, sabiendo que yo soy, os amparará por mí. Yo ruego a Alá que sea ansí. Adiós, porque a verle voy. . Ven acá, es cierto, Miguel, lo que dices? Es tan cierto, que quí del daño os advierto, para que pongáis en él remedio. . Yo os le daré. De qué suerte? . De esta suerte: dándole, amigo, la muerte. Cómo? . Yo os lo contaré, Yo que soy, como tu dices, de cuantas hay en Gravada, mujer mozá, y celebrada, es justo que me eternices: he de ira verme con él a solas. . Y eso a qué intento? Fingiré, que un pensamiento fiero, lascivo, y cruel, abrasada de su amor, me tiene, y que he pretendido Biblioteca Nacional de España verme De don Pedro Guerr verme con él, y he querido merecer del un favor, y si acaso mi hermosura no le ciegua, yo tendré un puñal que llevaré para hacerlo más segura. Y dándole por el pecho, su intento se atajarí, y a mí a quedarme vendrá fama eterna con tal hecho. Porque si habéis de vivir, hechos vuestros ojos ríos, morir por salvar los míos, es un dichoso morir. Aunque es gran temeridad, tu gusto aprover queremos, y así escarmiento pondremos a otros que vengan. . Callad, que con gran silencio quiero, aquesta hazaña emprender: si es hombre, yo soy mujer, guerra soy, si él es Guerrero. Si ha salido el Arzobispo, que ahora dijo la Misa? si ha dado audiencia, y limosna, que pedírsela quería por aqueste memorial, para el dote de una hija que tengo ya grande, quiero que me haga su Seoria limosna: también aqueste que viene, es quien con el priva; y si acaso no hay lugar, pienso volver otro día. Dios guarde a vuesa merced. Con bien venga. . Yo tenía ese memorial, y por aqueste. . Por vida mía, que se descubra, que pide en esta? . Señor, quería Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerr o. de vu sojo etie estos el que es la m pondreme estos anteóculos. Antojos dirá. . Qué linda necedad, eso la pleb lo dice, no lo platicar Arzobispos, ni Canonigos como yo. . Ignorancia es mía: qué dice vuesa merced? Qué es la letra bastardilla: mas con todo, que esta parte tiene mala ortografía, ponga una gdonde dice dino, porque digno diga. No está el memorial bien hecho. No está la plana muy lisa: con que la alisa? . Con uña. Alisarla con la mía más buena estuviera. . Es cierto, que siendo tuya, sería la de la gran bestia. . Tengo gracia en ella peregrina: y yo imagino que fue una gran bestia mi tía; pú, pú, de puro estudiar no me ha quedado saliva, sabe quien soy? . No señor. Pues que no hay quien se lo diga, se lo diré: yo me llamo, Con bien venga. . Yo tenía como verá por mi firma, el Licenciado don Cosme Torote: a pu, pú, que perdida tengo esta boca. Torote. Qué es lo que manda Visia? Retirarme quiero un poco, que vengo de las visitas con inquietud, y cansado. Biblioteca Nacional de España premio de la virtud, y sucesos prodigiosos a un hombr idolatria: pano erced Lo que otros días: Qué años tiene esta doncella? Ya tiene la edad cumplida para casarse, y sin dote, cosa imposible sería. Ese vestido lo dice más bien que el papel. . Con risa. Haz que le dé el limosneto, por señas de esa sortija, para el dote, cien ducados, y a él, para que se vista; treinta. . Dame los pies. Los brazos es cortesía. Quién de tan grande humildad me ha subido a tanta dicha? todo el pueblo me respeta, los señores me visitán, los Canonigos me quieren, y escríbeme cada día su Majestad, y me llama de su Consejó: de ricas telas, mis Cámaras cubro: como, en soberbia bajilla, y sobre esplendidas mesas, extraordinarias comidas: mi Majestad, mi grandeza, mostraba gloria, enemiga, aguarda, dónde me llevas? que fiera me precipitas? la soberbia se apodera, la humildad va de vencida, el alma se desvanece, y la razón va perdida: por mi vuelva, entendimiento, vuestra prudencia divina: Biblioteca Nacional de España premio de la virtud, y sucesos prodigiosos hola. Señor. . . Hoy que tengo que comer Lo que otros días: un capón de leche siempre, y una lonja peregrina: te tengo al fuego dos anes, una alada, otra cosida. Un gazapo, y un gigote, señor, de cuatro tetillas de dos perdices, dos torras, un plato de albondiguillas: la olla, y dos empañadas de Ingalaterra, y Castilla; manjar blanco, con un plato de dulces, y de tortillas de sarten. . . Basta, tened, que solo oillo me aira, todo se reparta a pobres, solo en mi mesa se sirva la holla, que olla le basta al que cebollas comía. Y de aquí adelante, sea olla mi ordinario. . Mira, que dirán. . Holla me basta; no es la templanza abaricia. Jesús, que ciego que estabía: y en barro, porque se limpia mejor me den de comer: la plata se venda, y sirva a los pobres de sustento, que está ocupada; y perdida, solo dejen, por si hay huésped, seis platos, y una salbilla, siete jarros: también vendan aquestas tapicerías, que aquí se echan a perder, y son costosas, y ricas. Y esto ha de ser al momento, Biblioteca Nacional de España que me agravia quien replica. a Yo voy a mandar que se haga: que humildad tan peregrina! otro De don Pedro Guerrero. otro se desvaneciera. Caballos, carroza, y silla se vendan también, que a mí, pues apie a los campos iua, con una mula me sobra, que esto todo a Dios se quita. Vos, Camarero, excusad el gasto de las camisas, que si es lienzo muy delgado, no me calienta, ni abriga. Y haced que un colchón doblado se me ponga en la camilla, que yo me acuerdo, que un tiempo, de un arado cama hacía, plio o y del arado a esta cama, ha sido muy gran subida. Voy a hacerlo. Amigo, ahora que solo en mi compañía neji quedas, dame el eguijada, que me alegra, y mortifica. Mira que la vanagloria, y el poder, me martirizan, ia y dejarme vencer de ellos, será muy grande desdicha. . De un Clerigo humilde, y pobre, a esta dignidad aprisa subí balfante distancia, para muy más larga vida. Cuantos aurá con más letras, más virtud, partes más dignas, mejor sangre, que pretenden en mil años una mitra. y no la alcanzan? pues yo, que la tengo sin pedirsa, como a Dios no le agradezco las mércedes recibidas? Ya la aguijada está aquí, y pienso que florecida Ay espejo de mis años, hay memoria de mi vida Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. la p Mil besos os quiero dar ononp báculo, en que el alma estriva, el alma en estas grandezas, carnestolendas hacía. Mas vos aguijada sois, de mi frente la ceniza, ejercicio quiero hacer, im ay Dios si me acordaría: ponte aquí, amigo Torote, que tú quiero que me sirvas. De buey no, que es mal agüero, óígame V. Señoria: Torote, aunque bestia, es noble, y tiene la frente limpia. Aqueste es mi pegujar, y aquella de allí, es la viña de Gil Gonzales, labremos, que la sementera es rica; porque quien siembra humildad, coge en gloria las espigas: Dios abate al que se ensalza, será muy grande desdicha. . Dios levanta al que se humilla. El alma misma se me alborota en el pecho, solamente con su vista. Aquí el señor don Fernaado de Valor, a V. Señoria quiere hablar. Vengo a besarle las manos. . Llegad dos sillas, siéntese vuesa merced. El verle me atemoriza, que algún mal me viene a hacer: como supe su venida, vine de las Alpujarras, a hacer lo que es deuda mía, Yo, mi señor don Fernando, estimo aquesta visita, porque muy grande deseo de conocerle tenía, Biblioteca Nacional de España que El premio de la virtud, que ha muchos años, señor, que nos vimos otro día, hoy tratamos de este caso, de quien el alma imagina, que a tratar viene. . . No pienso, que he visto a Vi Señoría otra vez. . . Pues quiero darle de mi persona noticia. Cuantos años ha señor; que vuesa marced venía de Valladolid? . . Habrá quince, o diez, y seir. . . Ya dicha perdido el camino? . . En tan largo camino, si perdería. a armil diono Acuérdase de un villano, cuando perdido venía, que arando estaba, y cantando de Granada una letrilla? y después le preguntó, por los Moriseos que había en este Reino, con quien go tuvo muy largas porfías? Bien me acuerdo. . Pues yo soy el mismo, que Dios me envía a conseguir mi deseo; y lo que arando decía, hoy Arzóbispo he de hacerlo. Válgame Dios! . . Dios humilla los soberbios, y engrandece los que en su palabra estriban. Mire, señor don Fernando, quien le dijera aquel día, que había de ser de verás, lo que en burlas me decía? secretos, investigables son de Dios, hola, que grita es esa? Estos dos villanos, hablar a V. Señoria quieren. Vengan, dejados entrar: Biblioteca Nacional de España sucesos prodigiosos hay padre del alma mía. Ay hijo, que en llanto sale por los ojos mi alegría. mar enos Señor Regidor. . Par Dios, que allá nos dieron noticia de su suceso, y par diez, bos oílo ip que luego en sendas borricas, Oeo V con perdón de su merced, que como mulas caminan, ilas si par Dios. . . Siéntese padre: hola, arrastiad otra silla, para el señor Regidor. No me siento yo en tan ricas, el suelo, o la albarda a mí me sobra. . . Aay tal desdicha, que este villano viniese a hacer lo que yo con risa dije, burlándome de él, de verás? Señor, ole iré a decir que los vistan? supa Muy bien en su traje vienen, que antes esto me autoriza: hoy conmigo ha de salir por Granada, porque digan, que Dios levanta a los hombres de tan humilde familia. Mientras os desocupáis, hijo mío, oiré una Misa. Vuesa merced me perdone, señor, la descortesía, l que es mi padre, y es razón; que le prefiera, y reciba, antes que a nadie. . . En el pecho se abrasa el alma. . . Quería, volviendo a nuestro negocio, ho Biblioteca Nacional de España que vuesa merced les diga a esos, que tras sus engaños, ansí sin rienda caminan, que dejen de voluntad la lengua, y traje, y que sirvan De don Pedro Guerrero a su Majestad en ello, y aviseles, de que aspira a ello por fuerza. . . Cómo? si por mércedes antiguas, de los Católicos Reyes, mandan que no les prohiban el vestido, ni la lengua? me parece que sería no bien hecho. . . Bueno está, que el Pontifice, y Rey, miran la justicia, y la razón. Pues no es razón, ni justicia. Váyase vuesa merced, que hará que me descomida, que por la honra de Dios sabré volver: qué me mira? yo lo digo, pastor soy de estas ovejas perdidas. A pesar de la fortuna, no en vano a este hombre temía cuando le vi, pues ansí su palabra es profecia: pero si el Rey esto intenta otra vez, verá perdida a España. . Ay quién me hable? s Fuera aguarda una Morisca, y doña Ana. . . Qué doña Ana? n Doña Ana de Bobandilla, imes mujer del Alcalde muerto. labisa Grande deseo tenía de darle el pésame, entre, y apercibiida una silla. V. Señoría me dé la mano a besar. . . Señora pésame de ver, que ahora mo nvon tan sola, y sin dueño esté. No me puede a mi faltar, viviendo V. Señoría, dueño jamás. . . Deuda es mía, y la tengo de pagar: que el hábito no ha mudado, Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero ir sega señora, mi condición, y debo esta obligación; y aunque tanto os ha faltado, yo jamás os faltaré: aolol o en fin, en Cuenca murio? Y tan pobre me dejó. No hay Juez que rico esté, si jamás tuerce la vara, o e cuando la justicia mide, y la ambición no le impide, con su condición avara. asio viO har Yo acudiré a su remedio; que quien pudo en Salamanca hacerlo, sin tener blanca, pondrá a sus desdichas medio, ahora que rico está; que esto de los pobres es. Dadme, señor, esos pies. Ali Hoy vuesa merced vendrá a casa, por mil ducados, o piata que contados estarán, y otros tantos le darán, estos, señora, acabados. Por su virtud, Dios le ha puesto en su luger. . De Dios soy, lo que me ha dado le doy en los pobres. . . Tan modesto es V. Señoría ahora, como en Salamanca. . . Allí si hay virtud alguna en mí, ue uni cup de vos la aprendí, señora. to No quiero más enfadar, porque es ora de comer. p Podrá a la tarde volver, que yo mandaré contar el dinero. . . Aquesos pies besar mil veces deseo. Esta hacienda que poseo, toda para pobres es. nolanca quer Deme vuestra Señoria las manos. . . Pues bien, hermana, D2 que Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos qué queréis? . Causa liviana, y bien pequeña es la mía. Liviana? cómo? . Quisiera que solos. . . Muy bien estamos. Señor, las mujeres damos en flaquezas. . . Qué se altera? Yo soy la Morisca hermosa, señor, en todo Granada, más notable, y celebrada, y vengo. Qué estás medrosa? A que si mis partes son para enternecerte parte, quisiera mi vida darte. Que terrible tentación; quiero taparme los ojos. Mira que muero por ti. Echa esta loca de aquí. Así verán tus despojos, muerto a mis manos ingratas, dando a tus hierros castigo: Muere, tirano enemigo, pues nos persigues, y matas: mas ay de mí, que la punta, y los filos del cuchillo, daquolno cosa que me maravillo a Pancaya, y Chipre junta tienen en si mis errores, omo que fui engañada, perdona, y has del cuchillo corona, pues es cuchillo de flores. De los Morisco ha sido oza Supo traza, para darte muerte, pero Dios de aquesta suerte, te ha librado, y defendido. Cristiana pretendo ser, pues aún no estoy bautizada. Por dar ejemplo en Granada; contigo quisiera hacer una gran demostración: mas porque seas Cristiana Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos te perdono, más mañana, has de entrar en Religión, donde salvarte procura, el que los hieros perdona, que en la Religión abona lo que dañó la hermosura: porque matarme quisiste, v te perdono. . Por mi suerte cuando te daba la muerte, did tú la vida a mí me diste. p Dislue Señor, de su Majested llega a la posta un correo. Vamos, que saber deseo, onp amigo, esta novedad. Llegando inadvertida, por un liviano gusto, a darle muerte a un gusto, he cobrado la vida, como la cierva herida ivelobcnp al agua he de arrojarme, que conozco por fe, que he de salvarme. Hay varón justiciero, omo cómo das paz, llamándote Guerrero? loca; y sin advertencia, eñadial defendiendo un engaño, o quería hacerle daño con tan cruel sentencia, a la misma inocencia! más Dios le ha defendido, Cristiana pretendo ser, y a mí con flechas de su amor herido, pues flores dio el acero, y él, paz me da llamándose Guerrero. Qué ofrezcan mil ducados de una vez los señores: necios, y confiados hacen tales errores, i que si sus Contadores, poñabí la verdad les dijeran, y al darlos, ellos los dineros vieran, yo se que se acortaran, y me- Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. y menos se atrevieran, y alargaran. Y este como en su vida Ya fatigando el viento, mil ducados no ha visto, como el pesar refisto, con ellos le convida. Quiero que la partida, Oh que que dichoso he sido, toda junta la vea, porque viéndola junta, no lo crea, que mil ducados juntos, olan?. avarientos harán a los difuntos. Allí ponerlos quiero, que a mí me ha parecido, quitará arrepentido lo que dio de ligero, y viendo que el dinero, que allí ofreció, fue tanto, envuelto en avaricia, y en espanto, ern con cogojas mortales, lo revoca, y dará docientos reales; mas él sale. Qué es esto? quien para darme enojos delante de mis ojos este embarazo ha puesto? desocupadme presto la sala. . Están contados en todo esto que ves, los mil ducados: esto de una vez mandas a una sola mujer? liberal andas. Su intento he conocido, y castigarle quiero, este es todo él dinero que había prometido? Jesús, estoy corrido, de mí mismo me espanto, es muy poco. . Señor. Sol ot Dal de otro tanto. Mira. . . Tendreos por loco, que para Dios, mucho dinero es poco, dalda otros mil ducados con esos, al momento, Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. Ya fatigando el viento, los pregones son dados, y los Moriscos cercados, con varias algazaras, la pesadumbre asoman por las caras. Oh que que dichoso he sido, pues mi deseo se verá cumplido. Solo se ha quedado, no esta es muy buena ocasión. mil Estos cabos he juntado. Aay tan grande perdición? no hay en mi casa cuidado, los cabos se han de perder: venid acá, cada día no los podéis recoger? Limosna a pedir venía, oann mas ya me quiero volver, que hombre que riñendo está tos por cuatro cabos de vela, qué limosna hacer podrá? t ebo P A buen hombre, porqué os vais? Gran señor. Por vida mía que la verdad me digáis. Limosna a pedir venía, y como vi que guardáis los cabos de vela ansí; y que tan airado, y bravo, reñir por tan poco os vi, dorp dije yo: quien llora un cabo que para Dios, mucho dinero es poco, de vela, que hará por mí? Biblioteca Nacional de España y por eso me volvía. b Aquel que no desperdicia, tiene que dar otro día, yo tengo aquesta avaricia, y no tengo cosa mía. Los cabos que hago juntar, que hago en que se perdieran? que habían de aprovechar estos y sucesos prodigiosos El premio de la virtud, estos cabos que os alteran? a mí me dan para dar: no sois el que ayer pidió, para el perdón de una muerte que vuesto hijo causó? Si señor. . Pues de esta suerte junto para daros yo: decid que os hagán contar cien ducados. . En tu escuela puede Alejandro estudiar. Con estos cabos de velas busco limosna que dar. Señor a V. Señoria nada se le ha de encubrir. Qué hay nuevo, por vida mía? Acábanme de decir una insolencia. . . Y podía haberlo yo remediado? Despidiendo a don Martín. Por que? a un paje tan honrado? Por deshonesto. . A que fin me pones en tal cuidado? Todas las noches duerme en casa con su amiga. Calla, que aquese es error. No sé como te lo diga, más verlo será mejor. La gente que en casa está es justa, es cuerda, es honesta; pero la culpa, en mí está: que si a caso es descompuesta, de mi aprendídolo ha. No trates por cortesía de eso más, déjalo así, que quizá engaño sería. Solo digo lo que vi. Y ha de ser la culpa mía: vendiose la plata? . Ya, señor, se vende, y con ella la tapicería. . Aurá para pobres, que sin ella, Biblioteca Nacional de España y sucesos prodigiosos más rica el alma estará. De la Corte llegó ahora un despacho. . Voy a verlo. Dios sus virtudes mejora: aguardando está el correo. Que le despache es razón. Suele el Arzobispo ver los aposentos? . . No amiga, no temas eso te obliga a temer? . . No es el temer por temer, mas por respeto que a su persona se debe. Mucho su presencia mueve, que es poderosa en efeto: pero visto que nos viera, que nos había de hacer? hombre soy, y tu mujer. Al punto te despidiera. Cómo tú no me despidas, no hay disgusto para mí. Don Ma tín abrid aquí. Quién llama? Abre al Arzobispo. . . Yo, jamás entender podía, que fuese Vi Señoria. o Aquesta mujer que entró aquí? . Señor. Bueno está. Señor. . Martín, esto pasa? saca esa mujer de casa, que ella la suya dirá, porque la acompañes. . Vamos. Señor, la enmienda prometo. Esto ha de ser con secreto, ya solos los dos estamos, Biblioteca Nacional de España Y así postrado a tus pies, a voces perdón te pido, pues mi negligencia ha sido acá. De don Pedro Guerrero. ocasión de que ansí estes. Dios mis maldades declare, y de esta venganza espera, porque si yo bueno fuera, ansí no me castigara. Y pues la culpa está en mí, quiero darle de la ofonsa ahora la recompensa, pues traigo el verdugo aquí. Esta es la justicia, que hace Dios, porque el vicio se estrague, quien tal hace, que tal pague, pues a Dios ansí se aplace. Ropa a fuera, ropa a fuera. Téngale . Señoria, que siendo la culpa mía, la satisfacción me espera. Porque mis disculpas notes, yo para mayor disculpa, tengo culpa de tu culpa, y esa me condena a azotes. Yo soy grande pecador, Dios en ti me ha castigado, que la virtud del criado, dice quien es el señor. Si yo, amigo, bueno fuera, tu fueras bueno también. Señor, el brazo detén, sino quieres que aquí muera. Que esos golpes en que estás mostrando tanto rigor, si a ti en el cuerpo, señor, en el alma me los das. Bueno está ya. . Quiero, amigo, viendo aquesto que contemplo, si no te obliga mi ejemplo, que te obligue mi castigo. Ya esto es hecho, y pues ajeno estoy de aqueste regalo, desde hoy, pues que soy tan malo, Biblioteca Nacional de España De don Pedro Guerrero. enséñame tú a ser bueno. Escucha señor, espera, aguarda, véngate en mí; el suplicio espero aquí, venga la sentencia fiera. Yo peco, y tú te castigas, cuando me has de castigar: pero quieresme afrentar, y ansí, señor, mas me obligas. Como con tantos rigores te castigas por mis gustos? mas hay que siempre los justos pagan por los pecadores. Castigándote, me dejas lleno de envidia, y de amor, que es propio del buen pastor, padecer por sus ovejas. Enmendar quiero mi vida, en mis lágrimas repara: buen pastor desde hoy ampara esta ovejuela perdida. No ha de desarmarme a mí el mismo Rey. . No? pues yo lo haré en nombre de mi Rey. Si en cada mano mil dedos, y en cada dedo mil más, y en cada alma mil deseos, y en cada deseo mil ejércitos, y con ellos mil muertes, no mudarian mi propósito. . Confieso su valor, y su nobleza, mas soy mandado, y no puedo exceder por esta carta, señor, del orden que tengo. Su Majestad me ha mandado, que desde el grande al pequeño, dejen armas, lengua, y traje. Eso, por mí no se entiende; Biblioteca Nacional de España que puesto que soy Morisco, soy d El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos soy noble, y soy caballero, de los Royes descendiente. Vuestra nobleza, y esfuerzo, ya toda España lo sabe Lo que es, señor, quedar preso, yo lo haré, mas dar las armas es muy grande vituperio: y sobre eso, al mismo Rey se he de perder el respeto. Basta, yo quiero dejarle, pues le veo tan resuelta: pero el señor Arzobispo viene, y el pondrá remedio en este daño. . . Si el mundo viniera junto. Qué es esto? vuesa merced empuñando, y airado así, y descompuesto con la justicia? . Justicia es, señor, la que yo tengo, que la demás no lo es. Mándame por este pliego su Majestad, que les quite armas a todos aquellos que decienden de Moriscos, sin eceptar previlegio: don Fernando de Valor, loco, arrogante, y soberbio, no lo quiere obedecer. ̱. Y a mí me escribe lo mismo sajestad, y es razón, a obedecerlo: dese sus armas, y espada vuesa merced al momento. Yo por la punta la doy. Yo por la punta la quiero, nujel Biblioteca Nacional de España El premio de la virtud, y sucesos prodigiosos que en la defensa de Dios, no hay gigante tan soberbio: deme la espada. . A esos pies, con tanta infamia la ofrezco, que no sé qué fuerza tienes contra mí, que dudo, y tiemblo cuando te miro, si acaso no es respeto, lo que es miedo, toma la espada, y aquí con solemne juramento, digo, que tengo de ser de España segundo incendio, guárdese el mundo de mí. Agradece, que me ausento de Granada, porque voy por orden del Rey, a Trento, al Sacrosanto Concilio, que yo hiciera; mas si vuelvo con vida, tu llorarás de verás sus menosprecios. que hoy Soldado soy, tu letrado. Letrado soy, más Guerrero. Eres Guerrero en el nombre. Paz con el nombre te ofrezco. Tú me pagarás, Granada, esta afrenta, si yo puedo. Que estruendo, que voces vivas alborotan a este tiempo? si es por ti? Todo el Cabildo, con grande acompañamiento, aguarda a V. Señoria. Granada, a dios, que me ausento de ti, y para la vuelta, segunda parte prometo, donde veas con mi muerte de sus Reinos los sucesos, Biblioteca Nacional de España la
