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Texto digital de El premio de la limosna

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El premio de la limosna. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/premio-de-la-limosna-el.

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EL PREMIO DE LA LIMOSNA

Yo! como el gran Ton por ser Tipo de las tres, la mayor, y más insigne. La que alimenta a las dos, pues conmigo solo viven, que sin mi Fe, y Esperanza de poco, o de nada sirven. Yo soy la que entra a gozar entre alados Querabines del cielo, y dejo a su puerta Yo soy Dios, según San Juan en su Canónica escribe; Dios es Caridad, palabras verdaderas, y sutiles. Supuesta aquesta verdad, tan cierta, cuanto infalible, y que soy la Caridad, a quien tantos Santos siguen. Y que sin mí no podrá tener ninguno felice fin, ni gozar de la gloria, extremo fin de los fines. Cómo el mundo me desecha? como olvidándome, admite a la voraz Avaricia, bestia que mi planta oprime, dragón infernal que abrasa la tierra que le recibe? Y a mí, que busco su bien me desecha, y me persigue. Pero como mucho escoge, y como quien es elige, aborreciendo lo bueno, porque lo malo se estime. Mas yo, que siempre pretendo a mi amistad reducirle, al que me desdeña amo, y estimo al que me persigue, y esta caridad ardiente me trae aquí, adonde vive el Rico de Alejandría, para que más me acredite. Este es Pedro Telonario, conocido en sus Paises por su avaricia insaciable, y su codicia increible, tanto, que el eco no más de pobre es aborrecible de su avara condición, y de su ambición terrible; pero hoy mi caridad santa, piadosa ha de persuadirle, a que siendo limosnero, en hacer bien se ejercite. Pedro Telonario. Quien osa llamar donde vive la Avaricia; y esta entrada a ninguno la permite? Pues como en traje de Turco, dragón infernal, te vistes? Porque es símbolo este traje de la fiereza que asiste en mi pecho, que los Turcos de la crueldad traen su origen. Mas tú, que me lo preguntas, quién eres al punto dime? Yo soy la Caridad santa, que aunque la puerta me impides, he de echarte a pesar tuyo de donde así necia vives. Oh que arrogante que vienes, Caridad! sé más humilde, aunque por la mayor parte siempre los pobres son libres. Tu echarme a mí de esta casa, Caridad? es imposible, porque en ella mi avaricia ha arraigado sus raíces. Tú eres loca, él arrogante, pues que del cielo caíste con Luzbel, y sus secuaces: solo, dragón, con decirles el Ángel. Quién cómo Dios? esas esferas medisteis, hasta llegar al abismo vuestra habitación horrible. Así yo, fiero dragón, a mis pies he de abatirte, diciendo: Quién como Dios la Caridad? . Insufrible eres ya, por ser pesada. A mí tienes de abatirme, que soy la sierpe que vio San Juan en su Apocalipsi? A mí, que pasé mi silla, para que más me entronice, sobre el Aquilón, y soy aquella estrellada tigre, que por los ojos, y boca furor llora, y fuego gime, vibrando centellas viv de alquitrán, y alquibrite, a mí? . A ti, pues, Avaricia, he de hacerte, y rendirte, que no es la primera vez esta que mis pies te oprimen. siempre en todos los encuentros, que en mi oposición tuvistes, con el triunfo, y la victoria salió mi brazo invencible. Y en el presente verás, Abaricia, como ciñen mis sacras sienes laureles, en señal del Ego vicí. Oh reniego de mí mismo, y aún del cielo! pues permite que a sus pies la Caridad mi altiva cerviz humille. Oh qué cansado que estás! no he dar al pobre nada. Por qué? Porque ya me enfada el eco solo no más; que me quieren? déjenme, no se cansan de afligirme, de enfadarme, y perseguirme con qué limosna les dé? Si ellos su hacienda gastaron con los excesos que hicieron, cuando con ella se vieron; porque entonces no guardaron para en aquesta ocasión, que aflige más cada día el hambre en Alejandría, causa de su destruición? Pediles yo que me diesen algo en su prosperidad? tuve yo necesidad, para que me socorriesen! pues si no, porque he de dar, de sus voces condolido, la hacienda que yo he adquirido con guardar, y más guardar? Deben de querer también que les de yo mis riquezas, y entre su infamia, y bajezas me vea cómo se ven? Pues vengan, que los regalos que de mi mano tendrán, serán, que vacios vendrán, y irán cargados de palos. ̱. Mira, señor, que en el mundo del pobre el remedio está en el rico, a quien Jobda el nombre de Dios segundo. Porque en la pena mayor acude al necesitado, de su caridad llamado, y incitado de su amor. Si Dios remedia afligidos, ampara desconsolados, mira que descarriados, tristes, pobres, y abatidos andan en Alejandría los pobres, sin hallar quien los socorra; hazles bien, que tú verás algún día, si al pobre das con buen celo, y eres pio Limosuero, como tú con tu dinero vienes a comprar el cielo. Y pues te sobran los bienes, bien puedes distribuir: para lo que has de vivir abundantemente tienes. Mira que esta vida es venta; que apenas uno ha llegado, cuando sin parar cansado, hacer la jornada intenta, Un soplo no más decía e era la vida entre engaños, Job, y había docientos años que en este mundo vivía. Si todos dicen que es corta, y no se puede comprar, porque no has de reparar cuando el hacer bien importa? Porque no valen riquezas, ten aquesto en la memoria, para gozar de la gloria, oro, cetro, ni bellezas. Solo vale haber amado, y dado limosna al pobre, porque en el cielo se cobre, que los paga adelantado. Solo valen oraciones, ayunos, y disciplinas, que son pócimas Divinas del alma las devociones. Y de aquel que sin gobierno dio rienda a su voluntad, que tendrá una eternidad pena eterna en el infierno. (cho Aprensión ha hecho en mi pe lo que has dicho, Inspiración, Quiero la ocasión gozar, pues este mi parte ha hecho. Llegar quiero también yo, no caiga aqueste. Babel, que esta temblando. . Ya en él mi caridad inspiró, Hacer bien quiero a afligidos, pes tengo bienes sobrados. Mira que hay muchos honrados por dar limosna perdidos. Pedro Telonario, advierte, que el dar limosua granjea el cle Quién vio tal pelea? Y el no dar eterna muerte. Toma de mí este consejo: no des, que te faltará, y nadie socorrerá tu miseria siendo viejo. Ahora bien, a nadie quiero dar lo que yo he trabajado, y de mi sudor ganado, guardar quiero mi dinero. Trabaje el pobre, y tendrá el sustento, y el vestido, que siempre el trabajo ha sido el que al hombre hacienda da, que no he yo de sustentar a holgazanes, y mendigos, que son siempre muy amigos de comer sin trabajar. Al rico da Dios dineros para que alimente al pobre, y de él la comida cobre, pues le hace su tesorero. Da limosna, pues te ha dado Dios en abundancia blenes, pues cuanto adquirido tienes, gozas no más que prestaco. Y has de dar estrecha cuenta de la hacienda que te dio Dios, porque te la entregó para que cobren la renta los pobres tus acreedores, a quien estima Dios tanto, que para decirte cuanto, los llama amigos mayores, Yo me determino a ser limósnero, harto hay que dar, y no me puede faltar para vestir, y comer. Mira que puedes vivir en el mundo largos días, y vendrás como Tobía de puerta en puerta a pedir, sin que halles quien te socorra, ciego, pobre, y abatido, porque el bien ya recibido de la memoria se borra, y fuera de eso, importuno serás de todos llamado. Mírale luego premiado, que Dios da ciento por uno. Mira como da a su hijo con riqueza nuera hermosa, porque a su vejez penosa alivie este regocijo. Mira la facilidad con que la luz resucita a sus ojos, y le incita a tener más caridad. Mira aquel Rico avariento que a Lázaro despidió, como en él no dar fundó, y en el guardar su contento, Mírale, verás que luego a Lázaro le pedía una gota de agua fría, para que apagase el fuego que en el infierno padece, que ansí su suerte trocó, pues pidió a quien despidió, cuando pobre se le ofrece. Mira a David como pide al Rico Naval sustento, y él con un furor violento, rigufoso le despide. Y pues Naval no le dio comida al Profeta Rey, sin duda es del mundo ley guardar tú, como el guardó, Mira que presto se aguó de este Rico el alegría, pues muriendo el mismo día, acá la hacienda dejó. Gran cosa para con Dios debe ser la Caridad! Ahora diste en la verdad; dando el hombre se hace Dios Pues quiero dar, por tener tal don, y tal atributo. Siembra tú en el suelo fruto, que en el cielo has de coger. De vencida voy, reniego del infierno, y de mí mismo, pues no me traga el abismo con sus penas, y sus fuegos. 1. Danos limosna por Dios, si es que te mueve a piedad el ver la necesidad que padecemos los dos, porque ha más de día y medio que no comemos bocado, y tampoco hemos hallado en esta Ciudad remedio. 2. Advierte que hemos estado en Roma, en Jerusalén, y en el Loreto también, Templo santo, y consagrado; en Santiago, en el Pilar que llaman de Zaragoza, adonde el alma se goza por ver tan santo lugar. Hemos visto el santo Erario de la Iglesia de San Pedro, y el hoyo del Sacro Cedro, que llevó al monte Caluario. No hay en el mundo estación, que los dos no hemos andado que siempre nos ha guiado la calabaza, y bordón. Dar quiero limosna. Advierte que es erro te Mira que aciertas. Si das, al dar abres puertas: Si das, envidio tu suerte. Daré? . Sí. No, que es engaño, y no visto barbarismo, porque es hacerte a ti mismo con tus mismas manos daño. Si das, tú mismo te das a ti mismo la salud. Elige mejor virtud, que por esa errado vas. Si conmigo te aconsejas, Pedro Telonario, da. Esaute lo dirá, y sus lloradas lentejas, pues por ellas dio su estado, y así como las comio, luego al momento lloró lo que a lacobabia dado. Siempre el dar trae pesadumbre, tristeza, y melancolía. Luego priva de alegría el dar? Esa es su costumbre: no des limosna. Yo dar a nadie? qué desatinos! quitadme esos peregrinos delante, o haré quemar sus cuerpos en una hoguera, y de ejemplo servirán a los demás que vendrán a pedirme. 1. Guarda fuera. Idos, amigos, con Dios. 1. Vámonos, a qué esperamos? 2. Muy bien despachados vamos, Pero te amigo, los dos; pero otro modo apercibo más eficaz en pedir. 1. Pues qué quieres elegir? 2. Con que te le cace vivo, porque tengo natural en este arte infusa ciencia, yo he sacado en mi conciencia un ochavo a un pedernal. Fuéronse? . Sí. Qué cansado quedo! Dieronte disgusto? De tal manera, que el gusto tengo ya como estragado; pero dadme de comer, veré si el gusto despierta, cerrad muy bien esa puerta, no me entre ninguno a ver: que tema yo aquesta gente? quién vio sublidio mayor? Si eso te causa temor, seré hiela diligente. Qué te parece de aquesto, Caridan? Qué he de vencer. No sé como puede ser. Aún estamos en el puesto. Siéntate, y deja cuidados, y empieza luego a comer. Bueno fuera aquí tener los dos pobres convidados, que para todos había, y aún te ha de quedar sobrado, y fuera de lo gastado, otro gasto no se hacía. En otra casa hallarán quien remedie sus fatigas, que los pobres son hormigas, que buscan pan, y más pan. Siempre viven descontentos, aunque tengan de comer, y en modo de proceder son pobres, pero avarientos. Entre si nunca hay concordia, son crueles, y tiranos, y aún de sus propios hermanos no tienen misericordia. Siempre la envidia aposenta en su pecho a la ambición, pero nunca la razón entra con ellos a cuenta, pues agente tan perdida tengo mi hacienda de dar? Acaba, deja el pesar, que se enfría la comida. Come tú, y deja cuidados, y porque el gusto te avise, haz que la gula te guise diferencia de guisados. Llamad los músicos. . Hola, entrad, que aguardando está, Cantad, pues. Qué cantarán? La letra que les di sola. Quién del mundo quiere gozar, si tiene riquezas, anadie ha de dar: quien del mundo gozar quiere, y de su mucha riqueza, al pobre muestre aspereza cuando limosna pidiere; pero si importuno fuere, y es lo mismo en que me fundo, quien no da goza del mundo. quien del mundo quiere gozar, 2. Hagan una caridad a este pobre, con más llagas que tuvo en sus siere plagas Egipto; y su vez indad. Pues fuera de estar tulsido, tengo todo el espinazo tras las tripas, y este brazo de las pulgas salpullido. Miren por amor de Dios que tenía este Verano cinco dedos esta mano, y en estotra tres, y dos. Y sin estos sabañones, y otra enfermedad que espanta, hasta tener la garganta escrita de lamparones. Apiádense de mis males, duélanse de mi dolor, porque es cierto que el menor no cabe en treinta Hospitales. Si esta bolina no enseña, . lo que puede, es un Nerón, porque este modo gritón hará mella en una peña. Qué es esto, cielo enemigo? en la comida, en el gusto, para que pruebe el disgusto, me trae un pobre por castigo? Quién, infame, te dio entranda, que así mi dicha es incierta? 2. La hambre, porque no hay puerta, que esté a su rigor cerrada. Vete luego, antes que dé castigo a tu atrevimiento: vete. 2. Yo me iré. Al momento. 2. Pero luego volveré y garatusa, embeleco, ni invención, porque al pobre más bramón entiende luego la musa. Mal mi labio el valor muestr de que siempre me he precia de chanzas me hallo ahorad que le di con la maestra. No mandé que cerraras con llave, Juspiración, aquesa puerta? Si lo hice, en qué reparas? En que pues entro el pobre, la halló abierta, Señor. . Sal de mi casa, que por ti gozo el gusto ya por tasa: vete al momento, vete, pues me privas de alegría. Hacer tu gusto intento, mas tú te acordarás de mi algún día; Siempre los criados, enemigos son de casa no excusados, que cuando por despojos me da la gula de comer sin tasa, entren a darme enojos los pobres en mi mesa, y en mi casa! muerte son de mi vida, pero yo seré de ellos homicida. Sosiega el pecho un poco, olvida enojos, admite los placeres. Los pobres son mi coco, con verlos tiemblo. Sosiégate, qué quieres? Qué canten. Cantad algo. Avaricia, repara en lo que valgo. Quién del cielo quisiere gozar, si tiene riquezas; al pobre ha de dar; quien del cielo gozar quiere, que es la infinita riqueza, no muestre al pobre aspereza, cuando limosna pidiere: pero si avariento fuere, repare en este cantar; quien del cielo, Qué salvarse no puede el rico que no admite! Lo que adviertes, es cierto, la limosna navega en feliz puerto, nunca las fieras olas del hondo mar de culpas la anegaron: sus obras, que aunque solas, por Sirtes, y Caribdes escaparon, y el alma navecirla surgió con ellas en dichosa orilla. Siempre lo que se ha dado a los pobres, no ha sido agradecido, y el mundo lo ha notado. por vanidad, no por virtud tenido, pues es causa que sean vagamundos los que en pedir se emplean. 1. Veré ahora si puedo sacar de aqueste avaro alguna cosas sino me vence el miedo, la traza es compatible, y ingeniosa, alzare el alarido, que al pecho más cruel ha enternecido, Socorre mi pobreza. y la de aquestos, pues es tanta, que moverá a terneza, no digo a un hombre, no, si no a una planta, Pues eres Dios segundo, remedia estos gusanos de este mundo: dame. . En vano trabajas, Caridad, porque es mía aquesta empresa, 2. Tan solas las migajas que te sobran, señor, de aquesa mesa. Da limosna a este pobre. 2. Así te falte el mal, y el bien te sobre. Despídele, qué aguardas? No despidas sin darle algo primero, Enviale, qué tardas? 2. Dame algo por Dios. Tormento fiero! tomad, sucias arpí mesa acudistes todos los días, tomad, mal de mi grado ese pan, y dejadme aquí un momento, y pues os le he arrojado, tomadle, y salios fuera. Voyme contento, pues un pan me ha valido el mudar la voz con el vestido. Avaricia yo he vencido, pues limosna al pobre dio. Por un pan que le arrojó de enfadado, y perseguido, y contra su voluntad, quieres llevarte la gloria? Sí, Auaricia, mi victoria consistió en la Caridad; ya la tuvo, pues le dio el pan, aunque fue arrojado. Antes agravó el pecado, pues a sus pies le arrojó, y no le dio con su mano. Hola, aquesta mesa sacad, y mientras duermo, cantad que un sueño me inquieta en vano Quién a los dos compondrá será la recta Justicia. Vamos, pues. Yo sé, Avaricia, que en mi favor juzgará. Quién del mudo quisiere gozar, si tiene riquezas, a nadie ha de dar. Vámonos, porque otro empeño le enágene del sentido. Figura dicen que ha sido de la muerte el dulce sueño. e, y Ya estás, dragón infernal, en la Divina Presencia del Tribunal Soberano, y de su lusticia recta. Aquí verás, Caridad, como mi Avaricia lleva la victoria aquesta vez, y sale con esta empresa. El Juez es recto, y dará como quien es la sentencia, porque la pasión no puede, ni las dádivas vencerla. Qué queréis? Divino Teor, en tu juicio se presentan la siempre dura Avaricia, y Caridad limosnera, para que a las dos compongas. Sobre qué es la diferencia? Ya sabes Justicia santa, que son antiguas las quejas que siempre las dos tenemos. Ya sé vuestras controversias, pero proponed las dos a un tiempo vuestra quererla, que yo en fiel la juzgaré, pues esta balanza enseña mi justicia, y rectitud, sin que la pasión me venza. Haz, pues, Divina lusticia, que la piedad no intervenga en este negocio. En fiel la balanza tengo puesta. Mira, Pedro Telonario, como tus culpas sentencia la Justicia Soberana. Todos los huesos me tiemblan. Ya sabrás, Justicia Santa, pues que todo lo penetras, del Rico de Alejandría la obstinación, y dureza. Ya lo sé: pasa adelante, y en esta balanza echa la acusación de sus culpas. Son tan grandes, como inmensas. Primeramente aquí pongo, porque sea la primera de sus culpas cometidas, la siempre hinchada Soberbia. Mas pongo esta de Avaricia, pues por guardar sus riquezas, fue enemigo de los pobres, y nunca amó la pobreza; mas pongo esta de Lujuria, y esta de Ira. Mucho pesan, Avaricia, las que has puesto. Pues aguarda, que aún tres quedan, Mas pongo esta de la Gula, y esta de Envidia, que ceba en su pecho al mismo infierno, y esta última de Pereza. Mucho baja esta balanza. No puede haber recompensa? lusticia, que la equivale. Dragón infernal, espera. Que has de poner tú que iguale a lo que estas culpas pesan? Caridad santa, favor, piedad, señora. No temas: este panque de limosna a un pobre dio de su mesa. Este le arrojó forzado de su importuna miseria, porque no le enterneció la piedad a que le diera. Ya se le dio de limosna, y en su abono solo resta este pan, que pongo aquí en su amparo, y su defensa; Sobrepujó con ventaja conocida, y manifiesta a estotra balanza el pan. De la limosna es grandeza. Qué es esto, cielo enemigo? que un pan solo así me venza, y más dándosele al pobre, como quien a un perro le echa? Como puede ser aquesto, Justicia santa, y suprema, que un pan solo, y arrojado tanta gracia, y peso tenga? Venciote la Caridad, porque así, Avaricia, veas el Triunfo de la Limosna, que de aquesta suerte premia. Qué es esto infierno? qué es esto? que es esto, insufribles penas, que en llamas de fuego eterno me servís de compañeras? qué es esto, cielo enemigo? no basta que de tu excelsa altura diste conmigo en las oscuras tinieblas? sin que cada día aumentes mis cadenas, y tormentos, cerrando mi habitación con cerraduras eternas, Loco estoy, escupiré en el rostro a tus estrellas, aunque caigan en el mío, cuando resurtido vuelva. Que haré, que en furor me enciendo, y esta cólera me quema las entrañas, arrojando por boca, y ojos centellas? Destruir tengo el mundo, abrasar tengo la tierra, que de esta suerte mi enojo, y mi cólera se venga, desquiciando los dos Polos, que aquesta máquina Excelsa, como Atlante de su fabrica, sobre sus hombros sustenta. Pero aquí no está el que causa mi furor venganza fiera! Empezad luego por él, muera este enemigo, muera, quitarme quiero este traje, que mi Avaricia encubierta tuvo por sus galas Turcas, símbolo de la fiereza. Mejor estoy de Sayón, mejor mi furia se emplea en ejercitar crueldades, pues yo soy la crueldad misma; veré ahora si te libra esa tu fiel compañera. Caridad santa, socorro. Aquí estoy en tu defensa: qué es esto, fiero dragón? qué es lo que aquí hacer intentas! Matar aqueste Avariento, para que así el alma muera. Vete, dragón infernal, que yo le amparo. Que sea tan piadoso Dios con este? Es infivita, y inmensa su piedad. Y que conmigo cuando fui criatura bella, mostrase tanto rigor? Fue obstinada tu soberbia. Voyme ya (que a mi venganza, Caridad, estas opuesta) a morder montes de fuego, que me abrasan, y sustentan. . Pedro Telonario, advierte en lo que has visto, y despierta a los sentidos dormidos, que ya no es justo que duermas. Qué es esto, cielos, que he visto entre sueños, que recuerda a mi dormida memoria; para que siempre esté en vela? Yo no me vi condenado a muerte, y llamas eternas? si, que lo vieron los ojos del alma, que más penetran, y que por solo haber dado un pan arrojado en tierra, que este tuve en mi favor, se revocó la sentencia. Válgame Dios, que engañado he vivido, y que avarienta, y obstinada condición en mi tuvo tanta fuerza! que me ató siempre las manos, cuando quise a la pobreza remediar, y dar limosna con tan pertinaces cuerdas, pero lo que no hice entonces, pues que mi mal se remedia, haré ahora, dando a pobres toda mi adquirida hacienda: hola. . Señor. Haz que luego ocupen aquesas puertas los pobres que Alejandría dentro en sus puertas encierra. Qué quieres hacer, señor? Darles todas mis riquezas: toma estas llaves, amigo, y abrirás luego con ellas cofres, arcas, escritorios, y cuando los pobres vengan, darás a saco mi casa. Extraordinaria es la vuelta que ha dado! Haz esto al punto. Voy a hacerlo, pues lo ordenas. Ay dulce Jesus mío, quien tu- viera para dar a los pobres más rique- zas! . 1. Cómo te digo, me dio un pan, aunque fue arrojado. 2. Ningua labia llegó donde la tuya ha llegado, por más que pobre pidió. 1. No se escribe de otro hombre tal crueldad, tal tiranía; al avaro solo nombre. 2. Y el Rico de Alejandría le da el mundo por renombre. 1. Que sea un rico miserable, vano, arrogante, intratable, y enemigo capital con los pobres? 2. Natural es de ellos, y incontrastable. 1. Por eso yo que sé bien el arte nuevo bribón, y el Codex Transformación de Antrajis, cuando no den, y el Vocabulario Gritón, que trata de pobrería gritandís, que enocasión es vera Filosofía para los que pobres son, hice con este Avariento, que tiene puesto el contento en la hacienda, el imposible mayor, fácil, y posible por modo de encantamento. 2. Puedo escuela poner en cualquiera Villa, o Ciudad, y este arte enseñar, y leer. 1. Sé muy bien su facultad, pues por ella he de comer. Perdóname, Inspiración, que avaro, y endurecido, por faltarme la razón, de mi casa despedido, en la mejor ocasión te eché, pero ya he tornado en mí, que estaba sin mí: ya las nieblas me han dejado de la Avaricia, que ansí la Caridad ha triunfado. Grande ha sido mi alegría después que libre te veo de su cruel tiranía, pero cumplió mi deseo la Caridad santa, y pía. Ella sola manda en mí, pues lo que avaro no di en tanto tiempo, en un día, cuanto adquirido tenía, he dado a pobres aquí. Y después de haber andado con los pobres liberal, dándoles tierras, ganados a todos en general, a saco mi casa he dado. Ay cielo! dos pobres son esos, que aquí descuidados de mi piadosa intención, entre los demás llamados, no gozan de la ocasión. Entrad, pobres míos, tomad vuestros bienes, y mirad, que toda aquesta riqueza la ha heredado la pobreza, porque es suya la heredad. Estos bienes adquiridos vuestros son, que no son míos. 1. Qué es lo que oyen mis oídos? Porque no volváis vacíos, tomad aquestos vestidos, que están muchos pobres dentro, y ya no habrá que llevar, 2. Vámonos. 1. De rondón entro, y tengo de escudriñar esta casa hasta su centro. Qué contento he quedado en ader a pobres dado cuanto adquirido tenía! Oh Caridad lanta, y pía, sea tu nombre ensalzado! pues que por tu causa estoy tan trocado, que no soy el Rico que solía ser. Tú has venido a merecer nuevo nombre desde hoy; si el Rico de Alejandría era tu nombre primero por tu avara tiranía: ya señor, de Limosnero le tendrás desde este día. Ya no me ha quedado hacienda para que a los pobres dé, ni cosa que empeñe, o venda, ni en mi poder hallare dinero, joya, ni prenda. Todo a ellos se lo he dado, y de todo lo que di, la Caridad me ha quedado, que esta joya para mí solamente he reservado. Aquesta tengo guardada, que es tanto lo que me agrada, que sin ella nada soy, y a cualquier parte que voy, es mi compañera amada. Y así no es mucho que emprenda, cuando no tenga que dar al pobre que me encomienda, una hazana singular. Y es? Que a mí mismo me venda: tú has de llegar a ofrecerme, Inspiración, por esclavo. Qué dices? Qué has de ponerme para hacerlo la Sa y clavo, y como señor venderme. Mira, señor. Esto es cierto, ya no tengo que mirar. Que adviertas, señor, te advierto. No me adviertas nada, el mar, y de Alejandría el puerto es este que ves presente, adonde muy fácilmiente venden, y compran esclavos; acaba, ponme los clavos; porque desembarca gente. Boga, boga, aferra, aferra el áncora en la marina Echa la plancha, camina. San Dionis. A tierra, a tierra. A amigos, por refresco, alto a comprar de comer, porque esta noche he de hecer mi viaje con el fresco, antes que mareta impida nuestro dichoso viaje: y hasta llegar al paraje comprad bastante comida. Ahora puedes llegar, que el Capitán ha tomado tierra. Llegaré obligado de tu piedad singular: aqueste esclavo, señor, que en vuestra presencia veis, os venderé, si queréis comprarle. Decí el valor, que aunque no le he menester, me ha su persona agradado. Necesidad me ha forzado a que os le llegue a vender, es muy fiel, y servicial, y aquesto por todo extremo. Sabré bien bogar erremo. Y sobre todo leal. Ahora bien, cuanto queréis por él? bien me ha parecido. No es el precio tan sabido, para que no le compréís: de dónde sois? De Nación Frances. Y la nave es vuestra? Mía es. De ello da muestra vuestro talle, y discreción. Torno de vuelta a Paris con mucha mercadería, y también le compraria, si moderado pedís. Cien escudos. Eso no, bajar mi valor intenta, porque según esa cuenta, mas valgo que Cristo yo. Si el apostata vendió su grandeza en treinta reales, los dos somos desiguales: él es mi Dios, yo un gusano, y según esto, esta llano, que aún no los valgo cabales. Treinta reales solo fue la venta de mi Criador, acto solo de su amor, pues pagó lo que pequé. Inspiración, pues porque, si esto llegas a entendor, en más me intentas venderí torna a pedir, y tú adar; si tú me quieres comprar, en veinte y nueve ha de ser. Pues él lo dice, darás, por él veinte y nueve reales. En este bolsón cabales amigo los hallarás. . Ya con nuevo dueño estás, procura tener cuidado en su servicio, Obliga estoy a hacerlo así. Voilo a dar a pobres? Sí, porque estará muy bien dado. Quedaos con Dios. Con él vais: ya quedas en mi poder. Tu esclavo he de ser. Cómo de nombre te llamas? Pedro. Pues Pedro, ya estáis con otro dueño; y señor. Fío de vuestro valor, que como quien sois haréis. Algún día lo veréis, si me servís con amor. En este bolsillo van cien reales, comprad sustento, y volved luego al momento, que al punto se embarcarán. Con la fruta seca, y pan, en mercando le daré la vuelta, y me embarcaré. Mirad que de vos me fío. . Tuyo soy, que no soy mío, y a servirte volveré. Ya Caridad soberana, el Rico de Alejandría tiene ya desarraigada de su pecho la Avaricia. Ya no hay que guardar hacienda, dineros, ni joyas ricas, pues hoy me veo tan pobre, que aún la libertad no es mía. Todo lo he dado a los pobres, solo lo que traigo encima no les he dado también, por ser de tan poca estima. Mas ay cielos! quién tuviera mas riquezas, y más vida para darlas cada hora, y venderlas cada día? solo en este cautiverio una cosa me lastima, ques es no tener que les dar, que esta es sola mi desdicha. Dad señor hidalgo de la cara linda, a aquesta Gitana una limosnica. Juan Porido, Juan Polido, ojos garzos, cara linda, dale por amor de Dios limosna a esta Gitanilla. Ponme, la cara de rosa, aquí algo por tu vida, verás como yo te digo, si has de tener buena dicha. Oh qué buen talle que tienes! afe que no ha muchos días que eras duro, más ahora eres la largueza misma. Ojitoz de enamorado tiénez, si por vida mía: a una dama quieres bien, y afe que es caritativa. Ella te adora en extremo, tú la quieres, y la estimas, gocéis os muy largos años, en conformidad unida. Libre has sido, ahora esclavo por esta Dama garrida, mucho la debes tú a ella, ella de ti está cautiva. Eres todo manirroto, solo fundas tu codicia en el tener para dar a quien por ella te pida. Dame algo, Juan Polido, por esa Dama garrida, dame por la Caridad si quiera una limosnica. En todo mi poder tengo cosa que darte, y me obligas a que lo sienta en extremo: perdona, Gitana amiga. Ea hazme una caridad por vida tuya. Que pidan por quien amo, y que no tenga qué darles? La limósnica por la Caridad te pido. Cien reales dijo venían en este bolsón mi dueño, dárselos quiero. Ansí vivas, que me des algo. . Toma, que pues hacerlo me anima la Caridad, vuestros son, que su prudencia divina me remediará. Señor, plegue a Dios que muchos días te goces, amen:cantad, pues me dio la limosnica, Por montes de dolores, peregrino, descalzo, y fatigado, padeciendo rigores del Verano cruel, y Invierno helado ando por ti, alma mía, más buscando la noche, huyes el día, Soy Pastor soberano, y tú eres, alma, oveja descarriada, y ansí por monte, y llano te sigo, por volverte a mi manada, mira que soy la vida, no seas tú de ti misma homicida. De par en par abiertas, y verás el amor con que te he amado, tengo estas cinco puertas, con la mayor que asiste a mi costado, ven que cualquiera herida, alma amorosa, te dará acogida. Qué hermoso Peregrino! que gracia! qué donaire, y compostura? no es humano, es Divino, con verle el alma goza una dulzura, que en éxtasís la tiene: hacia donde yo estoy derecho viene. Tienes que darme acaso amigo, una limosna, que esta tierra peregrinando paso descalzo por espinos, que hacen guerra a mis pies doloridos, pues cómo ves están rotos, y heridos? Peregrino glorioso, y en todas tus acciones peregrino, pues este Sol hermoso, que reververa luz por ser Divino, y hace cielo tu cara, mas de lo que imagino, me declara. Pluguiera a Dios tuviera las Indias abreviadas en mi mano, que a tus pies las rindiera, haciendo el paso, de escabroso, llano. Qué nada, amigo, tienes? No tengo nada. Pues yo te di hartos bienes. Qué dices que me diste? Tú lo sabes muy bien. Yo? . Sí. Admirado me tienes. . No tuviste hacienda alguna vez? Toda la he dado a pobres, y vendida tengo la libertad, prenda querida. Yo también fui vendido por tu ocasión. Por mi ocasión? . Es cierto, afrentado, y escupido. También por mí? Y por tu causa muerto, que no por culpa mía, Quién eres, di? Sabraslo aqueste día. Que lo sabré este día me dijo? cosa muy prodigiosa! no acierto quien sería, solo conozco que su vista hermosa me de de todas mis penas aliviado; mas ay cielo, qué es tarde! y mi dueño querrá dar vela al viento, no es justo que me aguarde; volverme quiero al mar, mas sin sustento, como volver espero, el dir sin eso a los pobres di h ,) Venid, cogeréis las flores que lleva el hermoso huerto de la Iglesia Sacrosanta, siendo su verdor eterno. Oh qué voz tan soberana! el espíritu suspenso me tiene con la dulzura de sus regalados versos. Venid, venid, oleréis flores, cuyo olor inmenso fragrancia aspira a la gloria, y es afrenta del infierno. Allí veo en un jardín, que es retrato de los cielos, una Dama, cuyo rostro se lisonjea a sí mismo: hacia mí viene llegando, y con las manos, extremos de la blancura, y la nieve, un ramillete tejiendo. Venid, que la Caridad ramilletes está haciendo, para dar a los que son en el mundo limosneros. A hablarla quiero llegar: Dama hermosa, deteneos, y perdonad, que curioso, mas que prolijo os detengo; para quien con tantas flores de olor, y color diverso tenéis ese ramillete? Para mi amante. Si es vuestro, será la gala del mundo, porque tan alto sujeto como miro en vos señora, En mi presencia está. Aquí? . Sí. Pues como no veo su persona? No la ves? No señora. Si ves, Pedro, mírate bien a ti mismo, y verás como esto es cierto, que si soy la Caridad, las finezas que tú has hecho, todas fueronpor mi causa, todas por mi agrado fueron Ay Caridad soberana! la tierra que pisas beso, y aún no soy digno, señora, de besarla. Alza, que vengo a favorecer tu amor desde el alto firmamento. Este ramillete hermoso, de varias flores compuesto, que corté de este jardín, que es de la Iglesia recreo, y de su Altar holocausto, para ti le estoy haciendo Y porque admires su hechura, las flores decirte quiero: Estos hermosos claveles, por lo encendido sangriento, los Martires significan, que sus vidas ofrecieron en las Aras del martirio. Los Penitentes del yermo, aquestos lirios, que son de la penitencia ejemplo. Estas blancas azucenas, con estos jazmines bellos, son las Vírgenes que adoran de Dios el sagrado Templo. Estas violetas moradas, las viudas que tuvieron, quedando desamparadas, en la soledad consuelo. Y en fin, aquí hallaras flores de divino precio, que la Iglesia las escoge para su ramilletero. Bien haya jardín que lleva flores de olor tan supremo, cuya fragrancia, y color no marchita nunca el tiempo. Gózale tú, que mereces tener entre ellos asiento, y juntamente también el nombre de Limosnero. Tómale, y vuélvete al punto con él, donde esá tu dueño, y advierte en lo que te digo, que antes de llegar al puerto la parca cortará el hilo a tu vida. Qué merezco escuchar, Caridad santa, de tu boca esos requiebros? Vete, Pedro Teloriano, que hoy has de gozar del cielo que así la Limosna premia. Será venturoso premio. . Presenta ese ramillete ante el Tribunal excelso de la lusticia, porque es el memorial de tus hechos. Dónde estás, traidor esclavo, mentiroso, falso Griego, cauteloso en lo interior, y en lo exterior lisonjero? Donde estás, que aunque te busco, de mí te escondes huyendo; y con mis voces en vano rompo la esfera del viento? Vive Dios que he de buscarte, aunque la tierra en su centro te esconda, y el mar piadoso te dé favor en sus lenos. Y si mi furia te encuentra en este, o en otro Reino, he de sacar tus traiciones a puñaladas del pecho. Repórtate, y considera, que libre del cautiverio está ya tu esclavo. Dime, como puede ser aqueso, si es mío, que hoy le compré? Porque murió. Que ya es muerto? Si amigo, yendo a embarcarse, vesle aquí, si quieres verlo. es esto, cielo enemigo? Justicia santa, qué es esto? no basta haberme vencido, sino que sobre mi cuello tengas el pie? De esta suerte amanso tu furor fiero, pues para más ignominia, eres de mis pies trofeo. Mira el pan cual sobrepuja, porque sirva de escarmiento a tu infernal Avaricia, todas tus trampas, y enredos. Mira a Pedro Teloriano como ya goza del Premio que da la santa Limosna. Que mátele con el fuego, que en llamaradas horribles aborta mi infernal pecho. No podrás, que de tu furia, Avaricia, le defiendo. Que así humille mi altivez un solo pan, que en el suelo arrojó? qué hiciera más el Pande Ángeles del cielo? . Pues fue mío tal esclavo, dichoso llamarme puedo, y con esto que aquí he visto, parto a embarcarme contento. También tengo otro galán tan bello, y lindo, que en cuerpo se ha quedado, y con su talle da gloria a la tierra, y cielo. Hoy hace un franco convite, y en manjar se da a sí mismo, para que el hombre le coma por soberano Misterio. Hoy quiere que con él comas, que por verte Limosnero, y haber gastado tu hacienda con los pobres de amor lleno. Ay. Dios quién pudiera verlo! Pues corre aquesa cortina. Ay Señor, que no merezco tan soberana merced, como la que aquí contemplo! Pues con pan me regalaste, amigo, que veas quiero aqueste Pancelestial, en quien se cifra mi cuerpo. Hoy has de gozar conmigo de aquel soberano Premio, que tiene mi amor guardado al que fuere Limosnero. Hoy venciste a la Auaricia, hoy te harán fiesta los cielos, y hoy aguardándote estoy en mi soberano asiento. . Tantas mercedes, Señor, a un vil gusano? confieso que no merezco tal bien. Todo lo mereces, Pedro. De esta suerte la Limosna, Senado Ilustre, dio el Premio al Rico de Alejandría, sirva su vida de ejemplo,