Texto digital de El premio de la humildad y daños de la soberbia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El premio de la humildad y daños de la soberbia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/premio-de-la-humildad-y-danos-de-la-soberbia-el.

EL PREMIO DE LA HUMILDAD Y DAÑOS DE LA SOBERBIA
Al arma soldados míos, aladas inteligencias, tremolad mis estandarres, enarvolad mis banderas, tocad aquesos clarines, que ya la celeste esfera alborotada se mira: arma, arma, guerra, guerra. Ánimo Caciques míos, ayudadme en esta empresa que he de competir altivo con la Majestad excelsa de Dios, y junta su Trono he de asentarme, aunque sea a pesar de cuantos siguen las militares banderas de Miguel, que a mi valor, osado oponerse intenta. No soy el lucera hermoso, cuyo esplendor, y nobleza, es tan superior, que excedo a cuantas Criaturas bellas, en esos celestes orbes rinden a Dios obediencia? Pues como podí á Miguel oponerse a la excelencia de mi ser, cuando pretendo igualar la omnipotencia del Criador, que fabricó con su poderosa diestra estos cristalinos Cielos, que tachonados de estrellas circunda con su hermosura todo el orbe de la tierra. Ea valientes soldados, ánimo a la lid, que intenta mi noble aliento triunfar, con altivez, y soberbia, de cuantos con arrogancia hoy desvanecer pretendan el rigor de mis impulsos con osadas competencias, Astro infeliz, lucero matutino, como quieres con bárbaro destino ser con soberbia, y mísera locura semejante al Criador, siendo criatura? Antorcha, cuyo claro lucimiento oscurece tu vano pensamiento. Ingrato a tu Criador: inobediente, qué imeginas altivo? qué insolente a perturbar se atreve tu osadía, de Dios la soberana Monarquía? Praneta tenebroso, y eclipiado, con la nuve soberbia del pecado. Fementido cherub desvanecido, si hallar de tus intentos has querido el imposible logro mal mirado, del Cielo para siempre destarrado, bájarás a la noche del abismo cobarde, y temeroso de ti mismo, que en castigo de aquese aleve intento, te despeña tu loco pensamiento. Suspende la arrogancia, y considera, que no hay en toda la celeste esfera a quien no exceda en todo mi belleza, porque en mí se pasmo naturaleza, solo en ver mi hermosura suprema a toda angelica criatura. Sabiré a la eminencia de esta cumbre diáfana, y celeste, cuya lumbre ocultará el brillante movimiento, al ver de mi esplendor el lucimiento. Y así, Miguel aspira mi cuidado a mirarme con Dios entronizado, en semejante esfera transparente, siendo tanto como el Omnipotente. Biasfemo ingrato, fiero, y alevoso, quién cómo Dios será tan poderoso? que su saber inmenso tan profunda pública bien la fábrica del mundo, Pero mejor, y más principalmente, este globo de luces eminente, divulga con su aspecto cristalino, la omnipotencia del poder Divino, Despeñado caí: mas no por es a su valor rendido me confieso. Calla fiero dragón, que tu pee te tendrá para siempre sepultado en la profunda sima del infierno, castigo a tu soberbia, sempiterno. Celebre el Cielo, y el Mundo la humildad de San Míguel, cuyo valor ha postrado la altivez de Lucifer. Entre las sulfúreas llamas de esta horrorosa caberna (ha pese al infierno todo) qué de sustos me atormentan! Rabiando veneno escupo como ponzoñosa fiera, por destruir vengativo toda esa máquina excelsa del firmamento, los valles, los brutos, campos, y selvas, que para aumentar mi rabia, fabricó la omnipotencia. No cesará mi coraje, hasta que la imagen bella del hombre, que Dios formó del vil polvo de la tierra, quede al rigor de mi furia aniquilada, y desecha. Pues ya que perdí la gracia. por mi altivez, y soberbia, para destruir el mundo la ciencia infusa me queda, Guárdese el hombre de mí, que presto mi saña fiera hará que se precipite desde la noble eminencia de la original justicia a la horribles tinieblas de la culpa, atropellando sin respeto, y reverencia esa ley que ha promulgado la Divina omnipotencia. Si Rey le ha constituido en esa frondosa huerta, ha de procurar mi astucia, con ardides, y cautelas, que caiga miseramente de esa nignidad excelsa: al arma soldados míos, guerra contra el mundo, guerra. . Por la inculta aspereza de esta confusa, y lóbrega maleza, no sé donde camino, guiado de mi misero destino. Perdido voy huyendo de mí mismo, a dar entre las sombras del abismo; a donde me lleváis pasos errantes, con temores, y sustos vigilantes? O mísera infeliz, y triste suerte, acerba para mí más que la muerte! Dónde hallaré consuelo? viviendo desterrado de ese cielo, pabellón de diamantes tachonado, que también para el Hombre fue formado Del yerro, en fin, de mis pasiones sueltas candados fabriqué para sus puertas: Ay de mí! qué penoso naufrago en este mar tan proceloso de las funestas plas de la culpa, no hallara, no, mi ingratitud disculpa. Pues aunque el apetito me turbase, pudo hacer la razón que se enfrenase su brutal movimiento, despreciando tan loco pensamiento. Oh fruta para mi mal lazonada! qué pildora dorada a mi apetito fuiste, y cual otro del que antes me pusiste! Perdí la gracia de mi ser primero, por un bárbaro anhelo, conque ciego me puse en tal estado, que caí despeñado de la cumbre dichosa de la gracia, a la profundidad de la desgracia. Oh altivez atrevida, que me privaste de mi noble vida! Rey me vi, y ya me veo por el afecto de un locu deseo, triste, pobre, penoso, y afligido, de afanes, y tormentos oprimido. justo es, Señor, que aquel que atreviento tuvo en ejecutar un pensamiento con ánimos aleves, rompiendo lo sagrado de tus leyes, viva en penas, y sustos, pues siguió lo aparente de sus gustos, Pero aunque perdí la gracia, y caí de la eminencia de la original justicia, por mi altiva inobediencia, remedio hallaré en mi llanto, que en esa Divina Audiencia, a lágrimas por delitos, no se negará clemencia. De aquese ameno jardín, en que la divina esencia me hizo Rey, y Emperador de las aves, y las fieras, desterrado voy; ay Cielos! es muy justa la sentencia: pues a tan sacro decreto negué osado la obediencia. Peñascos, que me escucháis, y estáis sordos a mis quejas, no me neguéis el albergue en esas grutas funestas. Lisonjeras avecillas, que antes con dulces endechas celebrabades mi dicha, cantándome las exequias. Suspended líquidas fuentes esa corriente risueña, que el reír para quien llora, es lo que más le atormenta. Tierra, que antes producias por lisonja a mi diadema, en ese frondoso sitio clavellinas, y azucenas, cómo me ofreces espinas? Será acaso porque entienda, que la ofensa hecha al Criador la Criatura la recuerda: Tene, que yo no me olvido, que entre estas culas breñas (cual la triste Yotolilla que elige las ramas secas, por gemir con más dolor de su consorte la ausencia, oirá el Cielo mis suspiros, se enternecerán las piedras, que a restaurar lo perdido, firme esperanza me asienta. . Anegado en mis suspiros, cansado de mis sollozos, confuso me considero en laberinto horroroso de tinieblas, y de afanes, de pesares, y de ahogo: Dónde hallar podré consuelo? Dios soberano, y piadoso, consolad a un afligido; mirad, que triste, y penoso naufrago entre las borrascas de temores, y de asombros. Cómo es posible? (ay de mí!) que María (no lo otorgo!) Haya eclipsado: lo dudo, con lo horrible, y tenebroso de una culpa (qué pronuncio!) de la castidad, que noto!) de la virtud (mas qué digo!) su esplendor tan luminoso? no es posible (no lo creo!) Pero si miro: Oh penoso afán! que tanto fatigas con recelos sospechosos mis potencias, y sentidos, que ya se miran absortos. Si me congoja la vista del lucero más hermoso, será porque los temores ciegan del alma los ojos. No lo afirmo (no es posible!) aunque veo: o proceloso fiero bracán de recelos! que a tus impulsos furiosos, en el vajel de mis dudas, naufragó entre sus escollos, Veo a María (ay de mí!) preñada: Cielos piadosos, dadme favor entre tantos pesares, que ya conozco, que mentidas fantasías, ponen a mi dicha estorbos. Misterios que yo no alcanzo, en este sucese noto, que es imposible que pueda caber mácula en el solio mas puro de castidad, que el Sol mira Polo, a Polo, Pero en tantas aflicciones, un sueño, un dulce reposo parece que me convida, siendo al causancio forzoso. O quiera el Cielo, que puedan hallar vado los penosos sobre saltos que me oprimen con efectos tan ansiosos. Aquí quiero reclinarme, veré, pues, si acaso logro algún alivio en mis penas: Dios soberano, y piadoso, sacadme, que así lo espero) de este fiero, y tenebroso turbalento mar de dudas, de pesares, y de ahogos. Escucha varón ilustre, de la estirpe noble, y clara de David, oye mis voces, da atención a mis palabras. Desde la celeste cumbre de aquese imperial Alcázar me envía Dios Trino, y Uno (que siempre al humilde ensalza a dar alivio a tus penas, consuelo a congojas tantas. Sabe, que el Verbo Divino en las virgíneas entrañas de tu purísima Esposa, se ha vestido de la humana naturaleza, abrasado de su amor entre la llama. Viene a redimir al mundo de la esclavitud tirana, de la culpa original, que ocasionó la inconstancia del primer hombre, rompiendo de Dios las leyes Sagradas. Deja el vano sentimiento, no temas gran Patriarca recibir tu casta Esposa, pues gozas dicha tan alta: Quédate, a dios que me parto a mi celestial morada. Espera, Joven ilustre; Paraninfo hermoso aguarda, detente, no me suspendas lo dulce de tu embajada, Fuese? ya se fue: Mas cielos, como despierto loñaba en medio de tantas dichas unas ilusiones vanas, de sospechas, y recelos que con imaginación varia, infiero mar de amarguras, mis sentidos fluctuaban? Oh dulce Esposa! oh María! hermosa azucena blanca de castidad, y pureza; perdonad si os agraviaba mi fementida sospecha, que postrado a vuestras plantas debo estar, pues que consigo ventura tan no pensada. Siendo un pobre Carpintero, piadoso el Cielo me ensalza a la más heroica combre, que siendo dueño del Alba más refulgente, y más pura que esa hermosa, y tachonada celeste esfera de luces, de antorchas, y luminarias: Padre adoptivo del Sol Divino, que en sus entrañas viene a iluminar el mundo, el mismo cielo me aciama: Quién tal dicha ha imaginado? que a no haber sido anunciada de un alado Paraninfo, parece que la dudara. Como esposa, dulce prenda, siendo de mi cuerpo el alma pudiera vivir sin vos; quién de vos tal sospechaba? o piedad de Dios inmensa! o Diina, y Soberana bondad! perdonad si acaso fue culpable mi ignorancia en no arrojar de mi pecho imaginaciones falsas. Seré esclavo de María, que es la Aurora soberana que dará al mundo la luz tantos sigios deseada. . Él no ha de quedar encasa. Mira mojer que lo hyerras, que el bórrico es muy llocido, es muy galano de piernas. muy cortés, y muy afabre, muy resplingado de orejas, y en echarle de e lla casa. es quedar lla casa a puertas. Calla tontón, simplonazo, quien te dijo que trujeras tal pestilencia a mi casa? Mojer, yo confieso en mi conciencia, que está algo fraco el pollino; pero acaso, es falta esa? por eso quieres matarle? Mira, estando yo en lla feria de Nazaretn a conprarle, me dijo la buena vieja que le vendió, que tenía por su talle, y su presencia muy buen crédito el borrico, y que no me arrupuntiera de conprarle, que aunque estaba fraco, era de pura abstiriencia que tenía a lla cebada; no de grado, siempre fuerza. También dijo que tenía el mismo agrado, y modestia que yo tengo, y que era hijo de aquella bórrica nueva que tenía Bras Tamatro, que hue nombrada en lla tierra, y por eso yo llo truje; porque es grande conveniencia tener en casa un pollino. Hay locura como aquesta: calla, que te han engañado. Qué es engañar? si no huera como yo llo he relatado, dijera lla buena vieja llo que llo era muy mirado? Huera, que estando en lla feria, hubo allí quien conociese al bórrico, y a su agüela, madre de esotra borrica que yo he dicho, y que era en todo, y por todo el burro! de aquellas costumbres mismas, que la vieja me decía. Es posible que te creas simplón de lo que te dicen, para que de esta manera te la hayan pegado? Cómo: voto a mi capa lla nueva, que si ello no huera así, lla pusieran a lla vieja en una pícora, y lluego la enviaran a Galleras, porque no engañara a otros. Demás, que yo vi en lla feria hombres que erran muy lledinos: y mojer, porque llo creas, también había. Qué había? Unos que traían acuestas unos varejones largos, y me dijeron que eran llas josticias, yo llos vi, y que andaban dando vueltas por acá, y por acullá, porque ninguna pudiera hacer algún mal a otros. Mira si con esta treta me habrán podido engañar. Es cosa perdida esta; que me hayan casado a mí con vos, que sois una bestia. Callad mojer, no me hagáis habrar. Qué heis de habrar? Que si ella se muestra muy rellatada, conocí bien a su agüela, que también sella pegaron: De qué suerte? En esta feria, también compró una pollina, y después halló que era mellada de entrambos ojos. Calla bestia: pues qué tiene que ver eso con esotros? Norabuena: Vosaste tiene lla culpa, pues me envía a lla debesa por leña todos llos días, y como si huera bestia, no habiendo otro burro en casa yo traigo lla carga acuestas, Bien está: pero volvamos a ajustar estotra cuenta, cuanto te costó el borrico? Busque voste quien llo sepa, porque ya yo no me acuerdo: entregué a lla buena vieja el dinero que llevaba, porque pareció que era (aunque no lla conocía) mojer de buena conciencia, y ella cobró por su mano, y me volvió lla talega sin un cuarto; por lo cual, yo me salí de lla feria mas ligero que había entrado, y ella quedó muy contenta. Qué has hecho bruto es posible: hay lástima como aquesta! tontón, simplazo. Mojer. . Qué decís? Que tengáis un poco de más vergüenza que yo so vuestro marido, y he de mandar, aunque sea a pesar vueso: vorracha, desvergonzada, gran puerca, queréis vos saber mijor que yo, ni tener más tretas para comprar un borrico? pues acaso, sabrá ella con toda su sabiondura, llo que yo supe cuando era un poco más pequeñito? Qué pudo ser? No llo sabe? hacer una ratonera para coger llos ratones. Hay necedad cómo aquesta! si no sabéis gobernaros, no queréis vos que lo sienta? Cómo no? pues no gobierno mas de un atajo de ovejas, y más de medio de cabras? tellatada, parladera, mirad que se van moscueando de collera mis orejas, y os daré docientas coces. Qué ha de dar? Porquello crea, aguarde un poco, y verá que presto llo esperimenta. Tened, marido, y decidme, quien os prestó las monedas para conprar el bórtico: Parece que ya me tiemblas . qué es llo que decís mujer? qué es aqueso de moneras? porque yo nollo he escortido, y no ha de haber quien llo entienda. Que quien te dio los dineros, cuando fuistes a la feria. Mira mojer, yo vendí aquellas cuatenta ovejas, que combré de Gil Bragado. Quién podrá tener paciencia, si has hecho tal delatino? No tengamos más pendencia: Enesleuto, mojer, que es este borricó en conciencia para muy poco trabajo? Quién lo duda. Y quién creyera, que una vieja que decían que era famosa alcahueta, podía engañar a nadie? Pero aquesto se remedia con mucha faciliatura: Cómo? Volviendo a lla feria, y pidiendo a lla josticia, que lla cortellas orejas, por tan gran bellaquería, y pícara desvergüenza, y hacer que se tome el burro, y me vuelva llas monedas. Muy presto lo facilitas. Pues mojer, como ella quiera, tiene alguna enfecultad? huera, que es gran conveniencia que el burro muera cuanto antes. Por qué? Porque lla pelleja es famosa para albarcas: y aquellas cuatenta ovejas, que costó llas ahorraremos de otras ciento que me quedan. De qué suerte? Sabéis poco: Yo discurro muchas tretas; con solo poner el burro para que llos lobos tengan que comer, quedarán llibres llas cabrás, y llas ovejas, que son muchos llos que asisten en contorno de estas sierras, como tu ves, y entre tanto que comen lla carne muerta del bórrico, está seguro el ganado, y si cuarenta mos costó, mos escusamos otras tantas; conque es fuerza por acá, o por aculla, que venga a salirlla y vámonos; que ya es tarde, cuenta, no tengamos más pendencias. . Divina Aurora, dulce prenda mía, Norte de mi vejez, consuelo, y guía, Estrella la más bella, y la más pura, que le mira en la hermosa arquirectura del claro, y transparente firmamento, pues sois del mismo Dios trono, y asien- Antorcha cristalina, y más laciente (to que la luz que se mira en el Oriente, cuando el Planeta en él fija su cuna, que sois más refulgente que la Luna; pues de estas dos hermosas luminarias, padece su lucir mudanzas varias. En vos siempre constantes esos rayos, darán al mundo de humildad ensayos, criatura la más pura, y la más bella de cuantas mira el Sol de luz estrella; como de este misterio soberano, que la divina, y poderosa mano ha obrado en vos, estrella clara, y pura, no me participastes la ventura? antes bien fui de espinas fatigado, (siendo de vos vallado que sois hermosa rosa por ignorar mi suerte tan dichosa. Joseph, Esposo amado, bien conocí tu pena, y tu cuidado; mas no permitió el Cielo que yo diese consuelo a la congoja que en tu pecho ardía, aunque muy gravemente la sentía. Fue voluntad del Cielo, y convenía (oh admirable de Dios sabiduria!) que un misterio tan alto, y tan profundo, fuese secreto para bien del mundo! hasta que la Divina omnipotencia le mande publicar, por conveniencia de Adán, y de sus hijos, por librarlos de males tan prolijos. Purísima María, espejo de pureza, que tu hermosa belleza es del mundo alegría. Alba del claro día, que es vuestro lucimiento, para el seguro asiento del hombre, norte, y guía. Perdonad la osadía de mi vano recelo, si ofendió aquese Cielo con vana fantasía. Joseph, Esposo amado; dejad ese cuidado, que Dios así permite, que el justo se ejercite con grande confianza, probando su constancia como en el fuego el oro, porque logre el tesoro, que los trabajos dan con su penoso afán, y quiere de este fruto cobrar su Majestad siempre el tributo. Castísima azucena, siempre tuve en mi pena puesta en Dios mi esperanza, siendo mi confianza Piloto que regía, en tan fuerte agonía la nave de mi aliento, para salir seguro a salvamiento Vamos querido Joseph a dar gracias al Señor por tan divivo favor que nos ha querido hacer. Vamos, Esposa dichosa. Vamos mi Joseph amante. Sois estrella laminosa. Vos mi norte rutilante. . Abrasado en mi coraje salgo de esa horrenda gruta, a aquesta playa del mundo, sitio de flores caducas: Donde, a pelar de los Cielos, de cuya suprema altura fui desterrado, pretendo deshacer la arquitectura de todo humano edificio, con lo ardiente de mi furia. Temblaran de mí los montes, y en sus negras espeluncas, el más esforzado bruto temera mi saña adusta. Haré que el más hondo valle, aunque de humilde presuma, abrasado de mi incendio volcanes al Cielo escupa. Trastornaré los escollos de esas pitamides rudas, cuya eminencia el Olimpo, soberbia asaltar procura ese cristalino espejo, cerúleo mostruo de espumas, que entre montañas de vidrio tanta variedad oculta de escamosos brutos, tema los incendios que en mi luchan, que a tan altivo ardimiento quedará su playa enjuta. Confusas las avecillas, que el ligero viente surcan, cesen de formar cobardes ese hermoso Abril de plumas. Perezca el Orbe terreno, y ya el hombre no presuma presidirle, pues perdió incitado de mi furia, la nobleza de su ser; y en las mazmorras oscuras, pues imito mi soberbia, pague su altiva locura. Ya es esclavo de mi aliento: Pero no sé qué me turba! no sé qué asombro me oprime! no sé en que temores lucha el ánimo que me asiste! que entre congojas flocta el valor de mi arrogancia, y temo: pero qué duda mi aliento! hacerse Dios hombre, por librar a una criatura vil, y frágil, polvo inútil, que aunque semejanza suya, ya la borró mi soberbia, y cayó de aquella altura en que fue constituida, con tan próspera fortuna. Dios humanarse: Qué digo? no lo creo, aunque discurra mi temor, y mi recelo con ansiosas conjeturas, Qué esto ha de ser? no lo afirmo; que Dios siendo bondad suma, quiera hacerse hombre, sabiendo que toda humana natura es esclava de mi aliento, participe de la culpa, a quien Dios tanto aborrece como horrible a su hermosura? Pues qué teme mi arrogancia? cómo entre sospechas lucha? Mas ay de mí! que Daniel, y Isalas, me perturban con terribles confusiones en que mi aliento fluctua. Pero yo, qué me acobardo? sea verdad, o locura la aprensión de mi discurso. No sabré con mis astucias hacer, que aqueste misterio no se crea, o que entre dudas fluctue el mundo universo, instigado de mi furia? y que todo hombre perezca, envuelto entre las confuias, y caliginosas nieblas de las más horribles culpas? Para que Dios enojado de las ingratas locuras de todo el Orbe terreno, le aniquile, y le destruya. No será la vez primera, que supo lograr mi astucia, que un diluvio le anegase entre sus olas confusas. Tocad al arma soldados, guerra al mundo, no presuma Dios restaurarle, que todo a nuestra Imperio Tributa. Ah Capitanes valientes de esas mazmortas oscuras, disponed los escuadrones, venid para darme ayuda: Alerta esforzada Envidia, ánimo astuta Lujuria, no duerman las centinelas, que yo entre estás espesuras, como gran Caucillo vuestro esperaré, que no duda mi aliento, que a nuestro brazo la victoria está segura. No halla vado el sentimiento de mi penar, y gemir? mas llegando a discurrir con vista de entendimiento, es cierto, que este tormento que experimento en vivia, me ha de poder adquirir, junto con la penitencia, una muy gran conveniencia, luego que llegue a morir. Sufra, pues, quien inselente a uebrantar se atrevió un precepto que le dio su criador ompotente, queriendo miseramente, con ii justo atrevimiento, por un loco pensamiento de altivez tan atrevida, despreciar la dulce vida por un amargo accidente. justo es que a bapasar trabajos, penas, y sustos quien dio la rienda a sus gustos, sin querer considerar, que aquello que ha de gozar será un instante, un momento, que con breve caeciniento luego al punto ha de pasar, no pudiendo del lograr sino un horrible tormento. No deje el considerar, que en la mayor aflicción, muy mayor consolación de Dios se debe esperar. Si atrevimiento a pecar tuvo el hombre despeñado, gima, y llore su pecado, y podrá bien conseguir con el continuo gemir, el bien de que fue privado. El que pudién no quiso valerse de la ocasión, lamente su perdición, pues menospreció el aviso. Si en obedecer fue omiso, con altivez insolente, no extrañe, no el ancidente de su mísero vivir, quien eclipsó su lucir entre sombras de occidente. Dios me ha dejado a los ojos ese ameno Paraiso, porque me sirva de aviso el hecho de mis antojos. Meditando los despojos que hizo en mi atrevimiento, siento un acerbo tormento, llegando a considerar, que solas quise gozar siete horas de contento. Mas ya conjustos enojos, la tierra de mi ofendida, ofrece a mi triste vida, en vez de flores abrojos. Y en tan mísero quebranto, alivio en ella no espero, sino la riego, primero con la lluvia de mi llanto. Mas en tan triste pesar, y lamentable contienda, en la alfombra de esta hierba quiero un rato descansar: y en penoso desempeño, veré si acaso mitiga el rigor de mi fatiga, lo apacible de este sueño. Dejad amigo Tabarro, las contenciosas porfías, sobre lo que importa poco; y sabed que aquestos días, hay que hacer en nuestra Aldea: Aquí un pliego nos envía el Emperador Augusto. Tenga, tenga; quien le envía, el Empedrado: Angosto? voto a mis bragas, Melisa, que puede ser que a lla vieja, (según Tabarto imagina) la hayan dado pan de perro, que era una mojer maldita, que mos ha dejado a puertas. . Te está muy bien empleado, porque otra vez no te creas. Hombre lo muy desgraciado. Con llorar no se remedia. Pues no queréis vos que llore, si aún no quedó lla pelleja para hacer unas albarcas: grandes llobos andan cerca, pues aún no bastó mi butro para dallos una cena, y se engulleron dos borras; Aquelo ya es otra cuenta: oíd lo que dice ahora aquesta carta del César. Vaya, pues, escopenzad, que para eso tengo orejas. Dice así, pues: Otaviano Emperador, que gobierna tantos Reinos, y Provincias, manda, que en aquesta Aldea se haga elección de justicia, y hace nombramiento en ella de Alcalde a Mosquín Tabarro, que es persona benemerita, y de sencillez madura; y por buena providencia, ordena, que sus ministros salgan por montes, y sierras a prender los foragidos, so cargo de graves penas. Y agriamente en este punto les encarga las conciencias a las justicias, porque con latrocinios se infestan los desiertos, y poblados: Dada en Roma: Augusto César. u. Voto a ños, que me he alegrado, que ha sido famosa treta: quién llo dijera, señores? Tabarro Alcalde, Alcaldesa Melisa, Por diez que ya me escapé de ir a lla dehesa por leña otra vez, porque me daba muy grande pena volver a servir de burto, trayendo lla carga a cuestas. Hola, mujer, ya estó llibre, con lla josticia, pendencias no podéis tener; mas vos sos tan mandona, y resuelta, que temo no escarmenteis, y me irritéis de manera, que por no oíros, vos heche, pues so el Alcalde a galleras? Suvano, Cardenio amigos, no me dais lla enhorabuena, y un victor? Voto a mi sayo, que muy bien supo Cerezas, que era yo un hombre animoso, y de buen talle, y presencia, y un poquito rellatado, aunque Melisallo niega. 2 Victor; con salud lo cumplas. Vos, Melisa, no habláis lletra, acaso estáis enojada? Que tengáis ya más prudencia, es lo que os digo. Díralo bien lla experiencia; y digo no me traéis para que yo traiga acuestas un varejón de Josticia, como llos que vi en lla feria? Eso es preciso: aquí está la vara, capa, y montera. Y no da también lla Villa la bota, y una caldera de migas para esta tarde, qué tengamos lla merienda? Nunca ha habido aquese estilo, Pues es muy poca vergüenza, y muy poco miramiento, llo que se usa en esta aldea; pero yo pondré remedio: aquesta es lla vez primera: dacadme acá esa josticia. Tomad. Qué os parece, no me sientan muy bien estos aparejos? 2. Muy bien. Pues llo primerito, es cumplir con lla conciencia, y no permitir lladrones, ni llobos en estas sierras: vamos a almorzar, y luego mos saldremos a dar vueltas, haciendo en todo, y por todo llo que aquí manda Cerezas, Vosotros seréis ministros que este tiempo, llas ovejas las daremos a guardar, y será gran conveniencia. 2. Vamos luego al punto. Vamos, que ya los llobos me tiemblan. Válgame el Cielo! qué sueño lleno de congojas tantas ha oprimido mis sentidos, que aún durmiendo no descansan. No hay alivio para un triste, que en esta cárcel humana, soñolientos los del cuerpo, velan los ojos del alma; ay de mí! El eco de una voz triste, por entre esas verdes hayas llegó a mi oído, rompiendo del aire la región vaga. Lleguemos a registrar de aquesta inculta montaña las intricadas malezas, risco a risco, y planta a planta. Oyes Cardenio, qué oíste? voto a ños, que me da gana de volverme, no sea que haya aquí alguna embosca da de feroces lladronazos, y mos saquen ha patadas llas migas de la vartiga. Pues para qué es esa vara? ha de temblar la justicia? si la vista perturbada. al verlo, el facineroso tímido vuelve la espalda? no te acobardes, no temas. Qué es temer? más arrogancia tendré que un llobo valiente, cuando entra por lla manada. de ovejas, y de corderos, y a diestros, y siniestro mata: mirad que bulto es aquel, que veo entre aquellas ramas. Un Anciano Venerablo, a quien sirve de mortaja (aunque racional viviente) el armiño de sus canas: ya viene ante tu presencia. Fuego de diez, qué barbaza! aquí ya no hay que temer: Dígame, aguelo, en qué anda por entre estas asperezas? ha venido a cazar gangas? sabe que folla josticia, y que debe respletarla? Ay de mi Mayor dolor es el que aquí siente el alma, oyendo tales razones, pues me recuerda la causa de mi aflicción, y tristeza; yo deseo venerarla. Y dígame, por qué llora? porque no se allegra, y canta? le han quitado lo lladrones el dinero que llevaba, y dadole algunos golpes? porque es desvergüenza rara lla que se usa en estos montes, y yo vengo a castigarla. No señor, no ha sido aqueso otra más superior causa me mueve a tantos suspiros, me infunde congojas tantas. Pus hable bosted, que yo he de saber, en que anda, como vive, de donde es, y llas demás zarandajas, que me tocapescudar, pues só josticia nombrada. Obedecer es muy justo; dad oído a mis palabras. En la gloria de sí mismo, aquella bondad inmenia de la Trinidad Sagrada, Tres Personas, y una Esencia estaba, cuando dispuso dar principio a la excelencia de la fábrica del Mundo obra de su Omnipotencia. Crió en el primero día esa diáfana esfera del Cielo Impíreo, adornada de aladas inteligencias. Fabricó así mismo en él esta máquina terrena, aunque desierta de flores, de frutos, plantas, y hierbas, Crió la luz, desterrando con su esplendor las tinieblas, a estas dio nombre de noche, y de día claro a aquella. Hizo en el segundo día aquesa alfombra de estrellas, y firmamento celeste, llamado la octava esfera, en cuyo nombre se incluyen las nueve líneas que restan, siendo un Cielo cada una, porque dividir pudiera de las aguas inferiores, otras de mayor nobleza; Daridió al tercero día la cristalina vidriera, y haciendo Mar de las aguas, arida dejó la tierra. Llénola de hermosas flores, árboles, frutos, y hierbas, haciendo en aqueste día, aquella frondosa huerta del Terrenal Paraiso, Patria del hombre primera; Dos lucientes luminarias dispuso la Omniporencia al cuarto día, no iguales en magnitud, y grandeza. Al Sol hizo Presidente de la luz hermosa, y bella, y a la Luna de la noche, título la dio de Reina. Puso en el octavo Cielo las luminosas Estrellas, al primero dio la Luna, y al cuarto el mayor Planeta; Las aves al quinto día en esa región terea crió, para que formasen tan vistosa primavera. Crió en las saladas ondas, la gran multitud diversa de peces, a quienes dio distinto, y naturaleza, y también su bendición, porque procreando puedan del argentado elemento llenar la circunferencia. El lexto día hizo Dios tanta variedad de fieras, y brutos, porque adornasen la fábrica de la tierra. Y después de esto, formó con hermosura perfera al hombre, haciéndole en todo simil a su imagen bella. Diole un espíritu noble racional, imagen bella de sí mismo (como he dicho) que siendo único en esencia, componen su noble ser las tres distintas potencias. Adornole de virtudes, dándole las preminencias de inmortal, hizole justo, capaz de la vida eterna. Hízole de edad florida, como de años casi treinta, quedando joven gallardo con estatura perfecta. Hízole dueño del mundo, dándole la presidencia de las aves, y los peces, de los brutos, y las fieras, No conoció las pasiones que en lo sensitivo reinan, pues careció de recelo, de espanto, temor, y pena. Sabio le hizo muy perfecto, consumado en todas ciencias, conoció las cualidades de brutos, plantas, y hierbas, Alcanzó las propiedades todas, y naturalezas de los Cielos, y elementos, del Sol, la Luna, y Estrellas. Constituyole por Rey, y Príncipe de la Tierra, y mandó a los animales le rindiesen obediencia. Trasladole al Paraiso, huerta deliciosa, y bella, ameno jardín de plantas, y de flores Primavera. Así el cristalino arroyo, murmurando entre la hierba, era espejo a su hermosura, con diáfana vidriera. Allí las sonoras aves con músicas le festejan, y como a Rey le hacen salva, entre acordes conferencias. Allí el León coronado por Príncipe de las fieras, temeroso de su vista, le obedece, y le respecta. Allí árboles frondosos en ópimas competencias le ofrecen fértiles fructos triontando a su nobleza. Quedó a Dios agradecido el hombre, por tal fineza, y por dueño soberano le reconoce, y venera- No es bien que el hombre esté solo, dijo la bondad inmensa del Criader y el mismo día fábrico su omnipotencia para darle compañía la hermosa dama primera. Diósela en fin por esposa, porque la naturaleza humana se divulgase por el orbe de la Tierra. Mandoles que no comiesen de cierto árbol de la ciencia, porque como a Rey supremo le rindiesen obediencia. Pero una astuta serpiente, envidiosa de la alteza en que fueron puestos, quiso valerse de la flaqueza de la mujer, intentando oscurecer su belleza. La cual siendo persuadida de esta cavilosa fiera, miró la fruta vedada con curiosidad superflua. Quebrantó la Ley Sagrada, instigada de la fuerza de los venenosos silvos de aquella astuta culebra. Comió en fin de la manzana con altivez, y soberbia, y dando rienda a sus gustos, negó a su Dios la obediencia. No cesó aquí su malicia, porque es condición perversa del iniquo, persuadir a que otros también lo sean. Tomo la fruta en la mado, y con voluntad tan ciega, y lisonjeras palabras, bizo a Adan comiese de ella. Rindiose el hombre a los ruegos de su amada esposa Eva, y gustó el fruto vedado solo por no entristecerla. Mo ignoraba su desdicha, más pudo tanto la fuerza de su mal mirado gusto, que abrió a la muerte las puertas. Perdieron ambos la gracia, y las nobles preeminencias de la original justicia, por su loca inobediencia. Quedaron aborrecidos de aquella bondad inmensa de Dios, y dañada en ellos la humana naturaleza. De Reyes, fueron esclavos en tan mísera bajeza, que al admirarle desnudos, mendigaron de una higuera las hojas, para vestirse, llenos de horror, y vergüenza. Ofendidas, y enojadas todas las criaturas bellas, por castigar su delito contrarias se le rebelan. El Monarca de los brutos, las fieras uñas le muestra, y la melona erizada áspira a hacerle su presa. Las serpientes venenosas le hiban, y menosprecian; el toro feroz le asombra; y todo en fin le haré guerra. Los elementos le afligen; el vorar fuego le quema; la nieve, y agua le enfrían; y aún el aire le ventea. La tierra le ofrece abrojos, que le punzan, y atormentan; y si para su alimento quiere aprovecharse de ella, con su sudor, y fatiga algunos fructos granjea. Quedo así mismo muy pobre, priváronle se su hacienda, y que desterrado salga de su patria le sentencian. Hijo soy de tales padres, por ser, y naturaleza, y legítimo herevero de sus dlantos, y miserias. Como vivieron, yo vivo en aquestas asperezas; pues si los seguí pecando, va imito su penitencia. Parños, Cardenio, que yo me he estado lla boca abierta, zampándome cuanto ha dicho, y no he entendido una lletra; acaso has lo tu leído cuando ibas a lla escuela? porque te aseguro, que es cosa muy linda; y quisiera porque es un hembre de bien, dalle para que comiera cien ovejas, y diez cabras, que es llástima que no tenga un hombre tan rellatado muchísimas conveniencias. Mire, aguelo, yo so Alcalde, y he de escribir a Cerezas que mos lle nombre allistante por lletrado de e lla Aldea: y llo pasara muy bien. Es muy justo que agradezca vuestro favor. Dios os guarde. Sin doda que su modestia. infunde veneración, que han quedado mis potencias suspensas en escuehar, tan miserable tragedia. Gran lástima me ha causado oír la fortuna adversa que os oprime, noble anciano; pero Dios querrá que tengan a inio vuestras desdichas, que su divina clemencia consuela a los efligidos en las mayores miserias: Mas qué voces! qué suspiros infestan aquestas selvas! escuchad, que gente viene, y va a nosotros se acercan. Voto a nos que estó tembrando, y lla sangre se me altera, sin poder hablar pallabra, y temo que esta contienda ha de ser peor que esotra, que tuvimos en lla aldea, cuando yo compré el borrico. Retire monos (que llegan) hacia esta parte. Mijor. fuera estar de aquí cien lleguas. Sueñe el clarín tenebroso, berid el funesto parche de esas oscuras cabernas, valerosos Capitanes. Vosotros, que mi altivez con escuadras militares acompañáis, dividiendo entre si triunfos iguales. Animados de mi aliento, y furor, no se acobarde ninguno, que temblarán a nuestro altivo homenaje de aquestos montes soberbios, los escollos más gigantes. Mas quien se atreve a pisar de aqueste rústico Valle la verde hierba: Hola, Cardeo, y Silvano, voto al soto, que se caen mis bragas de puro miedo, que este es un lladrón infame, y mos ha de hacer gigote, yo quiero huir, qué es más fácil? quién mos mete en tener preitos? no veis el gesto que trae? venga Cereza a prenderle. Es posible que un Alcalde tan valiente como tú ha de temerí llega a habrarle con ánimo, y osadía, que aquí estamos de tu parte los dos para defenderse. La justicia ha de Turbarse para ejercitar su oficio? mira muy bien lo que haces, que haber en ella omisión el alguna ley no cabe. No hay que llegar, que ya viene su mestad acá. Ah infames: qué hacéis entre aquestos montes? y tú, caduco, no sabes qué eres mi esclavo rendido? y que mi adusto coraje sabrá reducirte a polvos, que en átomos por el aire vuelen afrentosamente para empezar a vengarme? y después aniquilar todo el humano linaje? Qué te turba? qué te altara? Injusto, aleve, tirano, porqué tanto me atormentas? Calla, y sufre, fementido villano, pues la obediencia negastes a tu Criador; te olvidas ya? no te acuerdas? fue sabrosa la manzana? Ay de mí! que aquesa voz infunde mayores penas en mi corazón, y mueve de mi alma las potencias con mayores esperanzas el llanto, y la penitencia: déjame, no me persigas. Pues como infame desprecias con lamentos, y gemidos, de mi furor la potencia? no ves que domino el Orbe? Este tiena mala llengua, no respetalla josticia: . Oye, quiere que lle prenda, y por blasfemo lle ahorque? Bruto osado, no conoces q a mi ardor los montes tiemblan? Conque no ha de haber justicia para osté? No, atrevido, porque yo ya la negué la obediencia, y nunca he de respetarla. Pues es mucha delvergüenza, y muy grande atrevimiento: Agarralde de llas piernas, echadle a todar, y luego u no tomémele acuestas, y verá que por mi mano, ducientes azotes lleva. Ay tan gran bellaquería; Será muy bueno que quiera vosasté con esos bríos no tener resplento a aquesta vara; no ve que só el Alcalde de esta Aldea? y que he de hacer lla josticia, y he de meter en lla trena a todo desvergonzado, que así llo manda Cerezas. No me ve? me ha conocido? voto al seto; no me tiembla? Qué cara tiene, señores, . este lladrón; mas quisiera no ser yo mandón aquí: Pero es cargo de conciencia no mansarle a este llos bríos; óyeme su reminencia, quiere dejarse prender, y no tendremos pendencia! Grosero, y tosco Villano, como tu atrevida lengua se atreve a injuriarme, cuando mas de cólera revienta mi altivez? arrancaré estos montes, y estas solvas; y haré que vivo te tragen las entrañas de la tierra. Suelta aquesa vara infame, uís que aquí nadie en mi presencia ha de imperar, porque tengo por mi valor, y nobleza, sujeta a toda criatura, y las indomitas fieras se rinden a los alientos de mi ardor, los valles tiemblan. Buenos habemos quedado: señor, tenga más clemencia, y no quiera aquí que yo sea josticia deshecha, porque bosté me lla roba. Mire que dirálla Aldea, que yo só un hambre apocado; y será muy grande afrenta el no verme respleutado. Para qué quiere que pierda yo aquí lla que Dios me ha dado? Solo ese nombre pudiera poner freno a mi arrogancia. . Si osté tiene freno, es bestia: Cardenio, Silvano, amigos, no es gran desvergüenza esta? que me quite lla josticia! Buenos mos pondrá Cerezas, si permitimos lladrones: tornemos, pues, otra vuelta; todos a una agarrarle. Guíanos, primero llega, pues que tienes la justicia. Fuego de diez, se mosque; quien diantres ha de llegar, si yo so josticia muerta: pero no importa: a compadre, aguarde, que llas orejas le he de cortar: lladronazo, vergantón, poca vergüenzas yo os haré que lla tengáis. otra vez a irritar llegas mis ardimientos, villano? Tenga mijor respondencia; hable un poco repullido, picaron, cara de bestia, no soy yo Mosquín Tabarro, el Alcalde de lla Aldea? él sera mijor que yo, ni de mijor parentela? será osté de más respleuto, ni más gallardo de piernas? Hh tenido este contorno pastor de más abilencias, ni más huerte? bien llo supo el Emperador Cerezas, pues que me dio lla josticia: Agarrade, que ya tiembla; yo el primero lle agarrafo. Favor aquí, que me cuenta; ha sido bosted herrero? qué cara tiene tan negra! Bárbaro, loco, atrevido, sabes que mi aliento es Etna de incendios, y de volcanes, de rabias, y de fierezas? y que reducido a polvos te dejara, porque seas de escarmiento a todos cuantos asisten en tu presencia? así pagas ta osadía. Mire, señor, que me quiebra llos huesos de llespinazo; tenga de mi más clemencia, que a saber yo que ha bosted no le era de conveniencia el dejarse ahorcar, al punto escribiera yo a Cerezas, que a bosted le hiciera gusto de echarle solo a galleras. Ay, ay, señor, déjeme, yo no quiero más pendencias, que son muy grandes los bríor y yo tengo pocas huerzas. Soberbio bruto infernal, hidra de siete cabezas, fementido cocodrilo, falsa, y engañosa hyena. Si lograr has pretendido, con ardides, y cautelas, tus diabólicos designios, no podrás; y porque veas segunda vez a mi impulso postrada aquesa potencia. Aguarda dragón cobarde, verás como experimentas, a pesar de tu coraje, de mi valor la excclencia. Qué es fiera lo que imaginas? si de la mujer primera te vengaste, tente, aguarda, que otra habrá también que pueda con su humildad, y virtud, quebrantarte la cabeza. No blasones de arrogante, pues sabes, que tu soberbia te precipitó ambiciosa a las horribles tinieblas. Sabe, que a mi cuenta tengo (fiero bruto) la defensa del Isrraellto Pueblo; y que darle auxilio intenta mi valor, contra tu astucia vil ponzoñosa culebra: huye dragón vengativo, no asistas en mi presencia Qué presto Miguel, qué presto vibras la espada sangrienta. de la justicia de Dios, contra mi osada fiereza. Mas no por eso tu brazo ha de impedirme que pueda con ardides, y afechanzas vengarme en los hijos de Eva. Si Dios quiso enoblecer la humana naturaleza, y crió al hombre ilustrado con gracias, y preminencias; supo bien lograr mi astucia, el quitarle la nobleza, y dejar con mis alientos su posteridad infecta. Vete cocodrilo infame: a las más horribles, penas. del Haberno tenebroso, que tiempo vendrá que tenga mayor premio la humildad, mayor daño tu soberbia. Y tu Venerable Anciano, cobra el aliento, no temas, que el reparo de tus ruinas, Dios leha tomado a su cuenta Presto la prelija noche. de la culpa honrible, y fea, se retirará medrosa, de la luz hermosa, y bella. Ya nació la noble vara de la humilde estirpe regía: de Jesé, quedará en fruto aquella flor, y azucena, de quien escribe Isalas, que su fragrancia, y belleza dará al mundo la salud, que ha muchos siglos que espera? Quédate a Dios. Qué placer! qué alegría el alma llena! con cuyo efecto amoroso el corazón se me altera. Oh divina, y soberana bondad! Oh piedad inmensa de Dios! para que os alabe esta criatura imperfecta, (en quien un mundo abreviado hizo vuestra omnipotencia) infamad en amor vuestro mis sentidos, y potencias. Templad aqueste instrumento, a quien la culpa perversa. privó de la consonancia de su música perfecta. Regad esta arida planta con la copiosa afluencia de vuestro favor divino, porque otra vez reverdezca. Venid, venid luz hermosa, prometida de Profetas, a deshacer de mi culpa las caliginiosas nieblas, que en el piélago profundo de mis congojas, y penas, de mis llantos, y suspiros, esa esperanza me alienta. Ya solos nos han dejado. Mi temor, y asombro admiro que ha sido suceso taro! De miedo he estado encogido; y voto a mi sayo; que era (si mal yo no lo he escorrido) uno que decía mi agüela, cuando yo era pequeñito, que hacía temer al diabro; y que estaba en el Empíreo? cual pájaro volandero: Dios le guarde dos mil siglos, porque mos defienda a todos. Silvano, Cardenio, heis visto otro mayor lladronazo que aquel, ni mayor ocico de Camello chamuscado? Voto al Soto, que imagino que era el Dimuño, y sino mos hobiera socorrido aquel pájaro, quedarán hechos cuatro mil añicos, sin tener respleuto, toda lla josticia, y sus ministros. Mas pues escapamos ya de este tan grave peligro, hueno es escorrir de aquí, porque yo ya estó melido. Vámonos, pues, que ya es tiempo. Vamos en buen hora amigos. Mucho siento Esposa amada, divina, y hermosa Aurora, el tener que hacer ahora esta penosa jornada. De Nazareth a Belén hay precisas doce leguas, y no se pueden dar treguas, ni el viaje suspender, que es preciso obedecer este mandato de Augusto, pues viene a ser de Dios gusto darbos en que merecer. Vamos, pues, a disponer lo preciso, dulce Esposa, que esta jornada es forzosa, sin que excusa pueda haber. El tiempo es muy riguroso de nueves, aguas, y hielos, favor nos darán los Cielos, y en el cansancio reposo. No temas, Joseph amado, que pues Dios así lo ordena, aliviará nuestra pena, hará dulce este cuidado. Gustosa, y con alegría iré Esposo a vuestro lado, pues que el Cielo me ha otorgado tan dichoso norte, y guía. Sois del Mundo la alegría, Tabernáculo Sagrado, quien, pues, no irá consolado, llevando tal compañía. Albricias, hijos de Adan, que ya el reparo se acerca de las ruinas que en vosotros hizo la gola indiscreta. Vístase el Mundo de gala, los valles, prados, y selvas, broten los tiernos pimpollos de flores, plantas, y hierbas. Las parlerás avecillas hagan clarines sus lenguas, y ensonorosos acentos, dulces músicas prevengan. Los trasparentes cristales de esas corrientes risueñas, formen espejos hermosos de sus argentadas perlas. Comute el furor altivo de los brutos, y las fieras, su rigor en mansedumbre con caricias lisonjeras. Humillen los montes altos esas encumbradas peñas, si soberbios aspiraban a escalar la cumbre aera, Los matizados verdores de las flores, y azucenas, formen ramilletes varios para esmalte de la tierra. Alégrese todo el Orbe, todas las criaturas bellas se muestren agradecidas con júbilos, y con fiestas. Y el hombre principalmento, pues que mayorpremio espera para recibir su Rey, vístase de gala nueva. Adorne, pues, sus caminos, allane todas sus sendas, atranque zarzas, y espinas, haga pensil la aspereza, que ya en la hermosa carroza de diamantes, y de perlas, disfrazado en sayal tosco del mundo llama a las puertas La nobleza de sus Grandes, en la Imperial Corte deja, y en prueba de amor más fino. hará su entrada secreta. Algunos amigos suyos, que antes tuvieron la nueva, con amorosos suspiros clamando están porque venga. Gran dicha el hombre consigue, pues le dará a manos llenas todo cuanto pueda darle para aliviar su pobreza. Muy presto llegará el día, en que se publique, y sepa de este Rey enamorado la más ardiente fineza. He exclamado de alegría, considerando en mi idea al mismo Dios humanado, por pagar de Adan la deuda. Desde que faltó, Cardenio, nuestra asistencia al ganado, halo pasado muy mal; que suple mucho el cuidado. Mucha parte puede ser, Silvano, amigo, la avsencia. de nosotros; mas también es muy grande la aspereza del tiempo; que están los prados. del hielo, y la nieve densa macilentos, y carecen de sus verdores las yerras. Las ovejas, y corderos, entre las nevadas sendas buscan con ansioso anhelo el Justento que no encuentran: Recogerlas es preciso a la majada. . Y en ella. qué han de hacer? Por fin, podrá mejor nuestra diligencia; con álganos verdes ramos, aliviarles su miseria, y los demás Dios lo haga. Pues dispongo el recogerlas, Mejor es, que ya la nocho. con su oscuridad funesta viste de luto los montes, los campos, valles, y selvas. Y nuestro Alcalde pasado, dónde está? Por esas sierras, me dijo que iba a cortar tres, o cuatro haces de leña, para traerlos al chozo. No hay quien a valerme venga? que me engulle, que me traga. No es Tabarro este qué fuena? A él parece. Mojer mía, que me mata, que me quema, y ya no puedo valerme, que son muy grandes sus fuerza sea por amor de Dios. Acude Silvano apriesa, que él es, y se ve en peligro. Ay que le cailía cabeza, ay que me tiene engullido, no me lleves tan de priesa, porque estoy agonizando con lla vida, y mas se alleja de mí el juicio, estó morrido, temblándome están llas piernas, descárgame poco a poco. Qué desgracia ha sido aquesta Tabatro, amigo, qué tienes? Qué quieres mojer que tengo Ya esta casi sin sentido. Habrá dos horas, y media que salió del chozo, y dijo que iba al monte a buscar leña; esto hando en un instante. No hay quien llame a lla parte del llugar, y que me ponga un emplasto en lla cabeza. Llega Silvano a la choza, y di a Melila que venga, que se ha dado un accidente. Aay desdicha cómo aquesta! qué tienes marido mío? Hay mojer, que en lla cabeza me dio más de cien bocados: recoge lla sangre apriesa, y poned ne alguna vizma en llos brazos, y llas biernas: un poco estoy mejorteito. No hay herida en la cabeza. Está de partes de adentro, y ya parece que llega el joicio y se llevanta una tempestad tremenda de reslampuzos, y truenos en mis tripas, y moliera, y quisiera hertestamento; venga Escriben de sla Aldea para disponer mis cosas No será fácil que venga, porque allá estará ocupado. No ingorta; Tabarro, empieza de palabra a declarar, ya tu voluntad postrera, que aquí seré mos testigo; Escriba su reminencia, que yo llo iré rellatando. Iten, mando llas bellejas de dos zotras que pesqué, ha dos semanas, y media; a Malila mi mojer, diez cantas, y veinte ovejas; el gato rucio, una albarda, los llomilios, lla caldera, dos cucharas. Iten, nas tres pares de alforjas viejas, un serón y cuatro platos, lla bote Pero no, tenga vosaste señor Escriben, que do me es de conveniencia, porque yo resocitando. . Mucho mejor es que tengas salud amigo Tabarro, Dinos, tuviste pendencia. con alguno, sobre el butro qué compraste? Yo no he tenido quimeras, fue lla riña de amistad. cuantos hay aquí? ay que tiemblan llos árboles: ay que hacen procesión por estas Sirras; cómo hay tantas llominarias? y van más de sobecientas candillas rellampuzando: De qué serán tantas fiestas? Dime, no eres tu Melisa, aquella Alcaldera vieja, mojer de Mosquín Tabarro, que Dios en descanso tenga? Quién son aquestas fantasmas? que llos ojos se me quiebtan, y no conozco a ninguna; Si serán almas en pena. y vienen a quellas pague, si lles debo alguna deuda? Son tus amigos, Silvano, y Cardenio. . Par diez Suenas pues no pudieran habrar, y no dar llugar, que quiera yo con tanto pescudar mollerme aquesta cabeza? que lla tengo hecha pedazos. Quéntanos ya la tragedia, pues que estás más alentado. Mirad, cuando fui por leña, yo vos pescoslé lla bota, y fui a beber tan de priesa, y sin reparar, que había un llobazo dentro de ella que escorría por llos, gaznates, y se agatró en lla cabeza, y me dio huertes bocados, dejándome de manera, que no sé donde me estoy, y habrá diez horas, y media. Él me ha puesto muy marrido, y por caridad quisiera que me llevaráis al chozo a descansar, que en conciencia siento que es muy conveniente para aliviar mi dolencia, el dormir sin despertar veinte y cuatro horas, y media, y quedaré bueno y lano. La burla ha sido muy buena, amigo Tabarro. Amigos, callar, y tener paciencia Dulcísima María, espejo refulgente de pureza, cuya hermosa belleza es del Cielo, y el Mundo la alegría. Castísima azucena, estrella pura, clara, y luminosa, odorifera rosa, que de virtud estáis, y gracia llena. Dorado Tabernáculo Divino, no ignora mi cuidado, que ese sol rutilante fatigado, irá con la aspereza del camino. Mas ya sucero hermoso, se mitigan mis penas, pues de Belén descubro las almenas, y tendremos en ella algún reposo. Joseph, amado dueño, disimula mi pena la alegría, llevando al mismo Dios en compañía, que nos ha de sacar de todo empeño. La noche apresurada de sus lóbregas sombras, sobre el Orbe descoge las alfombras, del hielo, y de la nieve nacarada. Mas esta es la Ciudad, amada espo- entrad hermosa rosa, (sa, que de su bien parece que olvidada, descansa en dulce sueño sepultada. Vamos dulce consorte, querrá el Cielo dar a este afán consuelo, que a Dios tenemos por seguro norte. Ya se templan mis fatigas, ya se mitigan mis penas, mis temores se acobardan, y mis pesares se alejan. El sol retira sus luces, y ocultando la madeja de sus luminosos rayos, en la circular esfera, permite que el claro día celebre ya sus exequias. La noche en ligero curso viene vistiendo las selvas, los montes, valles, y campos de su oscuridad funesta. Quiero retirarme un rato, y de estas azules peñas en la confusa espelunca, dar a mi cansancio treguas. No tengamiedo a las sombras de la noche oscura, y negra, quien la luz del claro día, muy presto gozar espera. No he podido Esposa amada encontrar en la Ciudad, quien nos dé por caridad aquesta noche posada. El concurso de la gente ha sido muy numeroso, y están en dulce reposo al cansancio conveniente. No el cuidado dulce Esposo te atormente; querrá el Cielo, mitigando nuestro anhelo dar a aqueste afán mposo. Llegamos al diversorio, y quiero llamar, puede ser que la Divina Bondad mueva esta gente ha piedad, y favor nos quiera hacer: Ah de casa. Quién va alíá? no reconocen que la puerta esta cerrada: por cierto que me enamora el venir a aquesta hora a alborotar la posada. Abridnos por caridad, que aunque la casa ocupada esté, en cualquier rinconcito pasaremos hasta el Alba, que la noche es rigurosa de mucho hielo, y escarcha, y viene aquí una señora que está al parto muy cercana Buena comisión tenemos; buscad en otra posada vuestro remedio, que yo no será fácil que os abra: Mujer, y cerca del parto traéis, para que la casa nos inquiete, si la coge) con sus gritos, y sus ausias: Idos con Dios. Con Dios vamos. que él mismo nos acompaña. Salid fuera de Belén, que de este mesón cercano junto al muro hay una choza, que está medio derribada, y en ella podéis tener esta noche la habitanza. Vamos Esposa querida; (Oh qué dolor siente el alma!) en veros peregrinar, dulce prenda soberana. Este es el Portal, entremos, que Dios dará a nuestras ansias aquí alivio, cumplase siempre su voluntad sacra. Lleguemos amado esposo, que quien más trabajos pasa. de la Divina bondad; mayores premios alcanza, No os aflijáis dulce dueño. dad vado a congojas tantas, que aunque la noche es muy fría, de nieve, y hielo esmaltada, templará sus asperezas del Divino Sol la llama. Entremos, pues, a esta choza, que Dios tiene preparada para su palacio regió, menospreciando la vana pompa del Mundo, cumpliendo su voluntad soberana. Lleno de temor, y espanto salgo de esa horrible cueva, donde vívoras de incendios me fligen, y me atormentan; Quién será aquesta mujer? que su humildad, y pureza, su santidad; y virtud; mi furia altiva amedrenta Receloso está mi aliento, de sí será la que cuenta Moises, Coronista Sacro, que ha de quebrar mi cabeza? como se oculta a mi astucia, a mi poder, y a mi ciencia. de este misterio sagrado, el efeto, y la excelencia? Si ha de venir el remedio, que tanto el mundo desea con suspiros, y clamores, según dicen los Profetas? como no le reconozco? como se esconde, y se aleja de mi discurso, aunque más le atalayan mis cautelas? Qué de recelos me afligen! qué de dudas me atormentan! qué de temores me asombran! qué de sustos me amedrentan! Esto apura mis ardides? esto confunde mi ciencia? esto mi aliento acobarda? y de esto mi valor tienbia? Qué Dios ha de enoblecer la humana naturaleza! y ha de humillar por librarla su Majestad, y grandeza! Y qué el hombre fementido, que se rindió a mi soberbia, consiga de Dios amante el alivio en sus miserias! Qué esto diga mi coraje! y qué de mi ardor el Etna no vuelva en pardas cenizas estos montes, y estas selvas? Mas ay de mil qué el incendio de mi rabia, y mi fiereza, teme, aunque culebra aleiva, de aquesta mujer la hucila. Ya han entrado en la Ciudad de Belén; y nadie en ella se ha movido a compasión, cerrado les harlas puertas. Mas qué mi soberbia teme? que no, no puede ser esta la que Dios por Madre elige, que ha de ser noble Doncella. de la estirpe de David, según los Profetas cuentan. Y aquesta está desposada, y a un Carpintero sujeta, y aunque llena de virtudes, no tendrá esta preminencia. Ánimo adalides míos, explorad las verdes selvas, atalayad los caminos, registrad todas las sendas. No duerman los Capitanes, velen, pues, las centinelas, no se acobarde ninguno, que mi valor os somenta. porque el mundo no consiga el remedio que desea. Qué terrible, y rigurosa con las escarchas, y el hielo, es aquesta noche amigos, el frío ha entrado muy recio. El ganado en los rediles, por la inclemencia del tiempo ronde contristes bálidos la vaga región del viento. Enciende Silvano Lumbre, tu Tabarro, los corderos registra, porque a estas horas suelen los lobos ambrientos hacer su oficio mejor. De frío me estó mortiendo: yo, más quisieza almorzar, y ponerme por adentro con lla bota algún reparo, que los llobos, eso es cuento, no he visto en este contorno, (aunque siempre llos hay buenos) ninguno más ha de un hora, porque saben que el pellejo suele quitalles Tabarro, que es pastor de grande esfuerzo: vos, Melisa, tenéis frío? Quién podrá en aqueste tiempo tener calor? cuando están los campos de nieve, y hielo esmaltados, que parecen los argentados oteros para el verdor de las hierbas, de alabastro monumento. Ay tal modo de parlar! voto a fíos que va sabiendo cada día mi Melisa algunos cantarés nuevor; pero a mi mejor me sabe un trago de vino añejo. Ya está encendida la lumbre, Melisa, lleva el caldero para disponer llas migas, que voto a ños, tan ambriento estó ya, que por abajo disparan llas tripas truenos. Razón tiene; ve Melisa. Presto dispondré el almuerzo. No es menester, porque yo ya se traigo aquí dispuesto. Y digo, no traes lla bota, que es el reparo primero? Aquí está ya, y de buen vino, vesla aquí. Deso me allegro: bien haya quien te dio sopas, porque si llegas a viejo, amigo Silvano, harás un caritativo suegro: voto al soto, no reparan, que llas cabrás, y corderos, con este terrible frío, saltando están de contento? de qué es este regocijo? Parece que amaneciendo viene la Aurora en su coche, vistiendo aqueste hemisferio de resplandecientes luces: De qué será este portento, que el día no puede ser? pues el relej de los Cielos, solo da indicios de ser algún poco más, o menos de las doce de la noche: Aquí sin duda hay misterio. Y parece que los campos, de flores se van vistiendo. Sin duda que aquesta noche, Diciembre en Mayo se ha vuelto. Si vostedes se han merido a ser Astrorlongos nuevos, yo descorriré llas migas, que a lla caldera me acerco. Pardiobre este cocharon he de pescollar primero una por una. A. Sentémonos, pues, que ya se está enfrenando el almuerzo. Quien lla mete a so merced en traerme compañeros? que yo en aquestas sonciones, mejor a solas me entiendo: daca lla bota Silvano. C. Ten, Tabarro, miramiento. Antes no quito lla vista, ni un instante del caldero. Come, Tabarro, con modo. En todo has de ser sin tiento? ̱. Es de buen humor, dejadle. Voto a ños, que no me veo satisfecho aunque más trago: Daca, Silvano, hecharemos de lla bota el primer brindís, para que escurran adentro llas migas, que me atraganto. Primero beba Cardemo, que será mucha razón. Yo no aguardo a comprimientos en semejante ocasión: quiero probar con resplento de vosastedes el vino; tiene famosos alientos, es licor muy afamado: Tómela ahora Cardenio. Una azumbre te has bebido. Aqueso es cosa de cuento, apenas llegó a llas tripas; vuelvo a proseguir de nuevo mientras bebes con llas migas, Mira, Tabarro, que entiendo; que has comido más que todos. Quién lla mete a osted en eso? Si hay quien me quiera apostar, que según ellambre tengo, me zangullo sin beber tres celemines, y medio de migas; y cuatro panes, no hay más de vamos. Por cierto que has hablado más que todos; calla, no seas majadero. Digo lo que se me alcanza: Qué es llo que sueña? escuchemos. Ya salió el Sol de Justicia en la carroza del Alba, para luminar el Mundo con sus luces soberanas. Quién ocasiona este ruido en estas incultas selvas, que con armoniosas voces los sentidos embelesan? Par diez que cantan muy bien. Y no mucho me contenta, que puede ser que tengamos quizás otra pellorera como lla de matras. Calla; que otra vez los ecos suenan; Ya amaneció el claro día anunciado de Profetas, para el Mundo de alegría, pues la culpa se destierra. Gloria in excelsis Deo, interra paj hominibus, bona voluntatís. Gloria a Dios en las alturas, y paz al hombre en la tierra. Voto al soto, que me tiemblan llas piernas de puro miedo, y que no puedo hablar lletra. Hola, Cadenio, y Silvano, no veis que ligero vuela por el aire un pajarote, y hacia mosotros se acerca? Qué llominarias que trae! hay cómo rellampaguean! qué será aquesto, Melisa? 3. Oigamos, pues, ya llega. No temáis, Pastores de aquestas montañas, escuchad mis voces, oíd mis palabras. Que os traigo una nueva la más deseada, que el Mundo ha tenido por edades largas. De la excelsa cumbre del Impíreo Alcázar, os vengo a anunciar la dicha más alta. Ya Cristo ha nacido, luz de vuestras almas, el Cielo se alegra, el Mundo se ensalza, pues viene a librarle de la culpa ingrata, y a abrir de los Cielos las puertas Sagradas, que cerradas tiene la primer desgracia. Dulce enamorado está de las almas, y a entregarles viene la Joya de gracia, que es prenda segura de la eterna Patria. En Belén está con su Madre Santa, en un portalejo entre pobres fajas. Llorando de frío el Niño Dios, canta el Cielo de ver que perlas derrama. Hallaréis Pastores, sobre pobres pajas, en un pesebrito la Gloria abreviada. Un buey, y una mula también le acompañan, que humilde desprecia las pombas humanas. Estad moy gozosos, y ofrecedle el alma, que es lo que desea de su amor la llama. Qué prodigio! Qué portento? A mí se me allegra el alma, y se me ha quitado el miedo, Oh qué dicha nos aguarda! cigamos, pues, que otra vea alegres canciones cantan. Ya de paz, y de concordo entre la tierrra, y el Cielo, entre Dios, y entre los homo se ha promulgado el decreto, Gloria in excelsís Deo, Vamos aprisa Pastores, Vamos luego al pun Vaya: voto al son hemos de hacer una danza; de placer; y de alegría. Llevemos de la cabaña, cada cual algún presente al Niño, y su Madre Santa. Yo he de llevar un cordero. Yo un gaban; para que le hagan al Niño unas mantillitas. Yo miel, y manteca. Aguarda: yo una caldera de migas, y otras muchas zarandajas. . Niño Dios Omnipotente, Sagrada Bondad inmensa, a vuestras plantas humilde. adoro vuestra belleza. Cómo, Señor, soberano, humillando la grandeza de vuestro poder inmenso, nacéis con tanta pobreza? Llorando estáis hijo mío, y los Cielos se festejan en ver que su Rey amante derrama preciosas perlas. Temblando estáis Niño Dios, del hielo a las inclemencias, para que el Mundo conozca de vuestro amor la fineza. Templad aquesos suspiros, que el corazón me penetran, y aunque en lo exterior me afligen, mas en lo interior me alegran. Tan pobre venís al Mundo, despreciando las riquezas, para dar ejemplo al hombre, que mendigáis de las bestias el albergue, sin tener (siendo Rey de Cielo, y tierra) cama, ni abrigo, ni adonde reclinar vuestra cabeza, Sacro Dios Omnipotente, postrado también a aquesas hermosas plantas; mi afecto os adora, y reverencia. Bien reconocéis, Señor, como mi anhelo desea serviros; y regalaros; pero es mucha mi pobreza. Oh prodigio de humildad! o piedad de Dios inmensa! que por regalo elegisteis el nacer con tal miseria, abrasado en vuestro amor por pagar de Adan la deuda. A la media noche, del hielo al rigor, en Belén, Zagales, ha nacido el Sol. Llegad, Pastores, llegad, este es el Portal dichoso, que el mismo Dios humanado elige por regió trono. Tributadle adoraciones, que yo el primero de todos, postrado ante su presencia con los Angélicos Coros; por Criador Omnipotente le venero, y reconozco. Dulce dueño soberano, que teniendo vuestro solio en el Celestial Alcázar, quisistéis tan pobre, y solo nacer al rigor del hielo, por dar al hombre socorro! viendo esa humildad profunda los Serafines hermosos, aunque de amor abrasados, quedan en extremo absortos. Todos, Señor, te adoramos, y con anhelos ansiosos (pues los Cielos te veneran) alabete el Mundo todo. Cantad músicos celestes, en repetidos elogios, de este Emperador Supremo, los efectos amorosos. Y vos Reina Soberana, que aquese Sol luminoso, para alegría del Mundo dio vuestro Oriente dichoso. Farol sois de Cielo, y Tierra, y de esa belleza, absortos se admiran los Querubines, y los Angélicos Coros. Dios te Salve Madre Virgen, que sois el común socorro de los hombres, deseado con suspiros amorosos. Sois jardín de Dios amante, de aguas vivas dulce pozo, mar de virtudes, y gracias, y de la humildad asombro. Dulce Niño Soberano, amoroso Dueño mío, que por dar riqueza al mundo, hoy tan pobre habéis nacido, este cordero tomad, pues sois Cordero Divino, que a quitar venís del mundo las manchas de los delitos. Quisiera tener, Señor, mi afecto para serviros, del Ofir, y de la Arabia, todos los tesoros ricos. Mas al incendio amoroso de aquesos rayos Divinos; mi corazón abrasado a vuestras plantas dedico. Y vos Soberana Reina, rogad a este hermoso Niño, que ilumine nuestras almas, por los siglos de los siglos. Sacro Pastor Soberano, que entre la escarcha, y el frío, nacéis tan necesitado de todo el humano alivio, Y por reducir al mundo a vuestro sagrado aprisco, continuará vuestro amor desde hoy esos dulces silbos. Porque vuestra hermosa Madre (para el amparo, y abrigo de la inclemencia del tiempo) os haga de él un mantillo, recibid este gaban, que quisiera que sus hilos fueran perlas, y esmeraldas, y de tela de oto fino. Perdonad Aurora bella, que humildemente os suplico, admitáis de nuestro afecto los anhelos excesivos. Yo os ofrezco Niño Dios (qué sois amparo, y asilo del Mundo, que a rescatarle venís como amante fino) aquesta orcita de miel, y más este pucherito de manteca, y unas natas; tomadlo, que no he podido traer más Virgen Sagrada) Qué perdonéis os supisco, y como piadosa Madre me alcancéis de vuestro Hijo, aquí paz, y después gloria, por los siglos de los siglos. Ahuera, voto a mis bragas, que en toda mi vida he visto, ni le hay en toda lla tierra otro Niño más bonito. Y bien conozco (aunque no he sido mucho leído con ser yo Mosquín Tabarro, y veros tan pequeñito) que igual sos a vuestro Padre; y que sois Dios Infinito. Aquí os traigo una caldera de migas, y vos soprico que os enseñéis a comerlas, pues heis de ser Pastórcito, y tendréis muchos trabajos, por guardar el ganadillo. También os traigo un cayado, y un hermoso zurroncito, una cuchara llabrada, y este famoso pellico. Yo quisiera daros más, más traello no he podido, perdonadme Niño Dios, porque soy un pobrecito. Guardadle, Señora, bien de e llos perversos Judios, que como llobos ambrientos, han de querer imagino bebelle toda lla sangre a este tierno Cordérito, y pedidle que mos dé de lla gracia llos auxilios. Nobles Pastores, yo estimo vuestro celo, y el cuidado, que vigilante ha querido con amorosos afectos hacernos tal beneficio. Yo agradezco vuestros dones, y humildemente suplico adiós Niño os dé la gracia, que es de la Gloria el camino. Y yo también de mi parte quedo muy agradecido, estimando la atención de vuestros pechos sencillos. Y aqueste Dios Seberano, quiera piadoso, y propicio remunerar los afectos conque a verle habéis venido. Parños que estoy admirado! Y yo me he quedado absorto! Gran prodigio! Gran portento! Vamos por ese contorno publicando nuestras dichas. Hagamos al Niño hermoso, y a su Madre grandes fiestas, que estó de contento loco. Vaya, pues, toca Silvano ese rabel sonoroso. Yo tocaré las sonajas. Es muy justo. Como un crozo de placer, y de alegría, salto, y brinco, canto, y corro. Qué novedad admiran mis cuidados, que en gozo comutados de mis penas se miran los anhelos! sin duda que los Cielos, movidos a piedad de mi conflicto, llovieron ya el Mana sacro, y bendito. Los montes, y collados, te ven de varias flores matizados. De gozo, y alegría, sale el Alba de aqueste claro día. Todo es paz en la Tierra, todo es quietud, y ya cesó la guerra. Ya el lobo carnicero habita con el tímido cordero, templando su fiereza. que constante le dio naturaleza. Mas qué acentos! Qué voces tan suaves discurren por el viento, que a mi esperanza infunden nuevo aliento! Ya de paz, y de concordia, entre la tierra, y el Cielo, entre Dios, y entre los hombres se ha publicado el decreto. Ya se huyeron mis temores, ya cesaron mis fatigas, ya se alejaron mis penas, y acabaron mis desdichas. A la media noche, del hielo al rigor, en Belén, Zagales, ha nacido el Sol. Ya salió la luz hermosa de aquel tan dichoso día (que el mundo tanto espera) de consuelo, y alegría. A la media noche, del hielo al rigor, No hay quien cante como yo ninguno en esta campaña: Qué te parece, no só, una calandría, Melisa? Cierto que cantas muy bie Eso, yo me llo sabia. Amigos, a donde vais, con tal placer, y allegría? Qué es esto! Osté por acá! muy llarga ha sido su vida, pues se está en aqueste mundo, Mire, Águelo, maravillas hemos visto aquesta noche: Se acuerda, pues, de aquel día que otra vez nos vimos juntos, siendo yo Alcalde, y Melisa. Alcaldesa? Ya me acuerdo. Pues ya es cosa moy destinta, entonces estaba triste, ya ha de estar con alegría con muchísima razón: y dígame por su vida, no ha visto a Cristo nacido, hermoso sol de justicia, en llos brazos de su madre, la bella Aurora María; que viene a salvar el mundo? Ay amigos, qué gran dicho qué alegría! qué placer me ha causado esta noticia! ya ha llegado mi remedio! ya consiguió mi fatiga el alivio que ha esperado por edades tan prolijas! Oh piedad de Dios inmensa! Supremo, y Sacro Mesías, por tan inmensos favores yo os doy gracias infinitas. En Belén en un Portal, al hielo, y la escarcha fría. Aa nacido el Rey de Reyes, De aquella Aurora Divina, que por alegrar el mundo, vuelve el llanto de Eva en risa. El Cielo, y mundo, se alegra. Todo es placer, y alegría, todo es dichas, y contento. Y con elogiós, y fiestas, determinará mi afecto, que por edades eternas se celebra el Nacimiento del Criador de Cielo, y Tierra. Pues todos te acompañamos. Eso mi anhelo desea. Y Villa Conejos, que es Docta Escuela de Minerva, (como pública la fama) pues florece en todas ciencias, perdone al Autor las faltas, (si las hubiere) y merezca (aunque ninguno en su Patria será aceptado Poeta) Si ha tenido acierto un victor, pues que servirla desea.
