Texto digital de Poder y amor compitiendo
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- Juan de la Calle
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- Comedia
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- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XXXVII de Nuevas escogidas (1671).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Poder y amor compitiendo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/poder-y-amor-compitiendo.

PODER Y AMOR COMPITIENDO
JORNADA PRIMERA
Cansada noche, y terrible! tracias a Dios que he llegado hver las luces del día, del Sol los bellos rayos. con razón dicen que el sueño de la muerte retrato; sumba la noche en que están suerpos vivos sepultados: sste estoy. . Señor, que tienes fuetan desasosegado sasas las horas, y el lecho ioco ocupas, pues no ha dado muestras Febo de matiz a las flores, y a los campos, y tú con tu vista ya has alumbrado el Palacio, y a tus vasallos también, que eres sol de tus vasallos? Las horas que hurto al sueño, y al apacible descanso las restituyo a la vida, y las dédico al trabajo, que un Rey siempre ha de velar, siendo un vigilante argos, que ha de ver conmo hos ojos al gobernar sus estados. Señor, aquesa in vietud, que en vuestra olteza miramos será de amor, porque son efectos de enamorados el tener poco sosiego, sin permitir al descanso hora alguna de contento. Nunca conocí don Basco, al amor, y sus efectos, ni he sentido, ni he admirado, después que pagó mi padre a la muerte el censo usado; y gozando eterna paz estrellas está pisando, me siento tan oprimido, tan confuso, tan extraño en esto, que te prometo que quisiera en mis cuidados. haber nacido hombre humilde, y no Rey, porque el cuidado del gobierno y la Corona hara rendir al más sabio. En vuestra Alteza, señor, con razón se está admirando discreción, y entendimiento. Gracias a Dios que te he hallado: buscándote como loco por toda Lisboa he andado cual perro de muestra, agora te saqué por el olfato. Oyete, que está aquí el Rey. El qué? . El Rey. Yo estoy turbado, no me ha visto, yo me vuelvo, señor, a fuera te aguardo; columbrome. . Qué buscáis? quién los? . Soy un hombre honrado, que a don Garcia le sirvo de tercero de lacayo, de paje, de gentil hombre, de despensero, debrabo, de amo, de mozo, y cochero, de furiel, de secretario, de picador, de portero, de mayordomo, y de cuanto quisieres imaginar, y en fin soy sus pies, y manos. Llegad, no tembléis. . Yo lle Antes os vais apartando. Con los Príncipes, señor, de esta suerte me he portado, ni mucho Sol que me abrase, ni sombra que quedehelado, porque es rueda de fortuna la privanza, y va rodando; si subo; es fuerza caer, pues quiérome estar abajo, por no encontrar un encuentr que azar sea, así me aparto, no sé si me has entendido de mi ingenio los amagos. Ya os entiendo, no caeréis, si vos le ponéis un clavo de esta cadena a esa rueda. Deja que imprima los labio no en el cordoban del pie, si en la suela del zapato. Dirá dos mil desatinos, porque es un loco. . Dejad es tu nombre? . Carámbola Alteza no haga espanto, soy un portento, un prodigio, por esto así me he llamado; a un mismo tiempo servían a mi madre tres barbados, y en este tiempo preñada. se hizo, vamos al caso. Cada uno de los tres, y de por sí, se juzgaron en la esfera de mi madre, Fénix por lo solitario, y cada cual su apellido que me pusiera intentaron: por cumplir al fin con tedos mi madre, y no disgustarlos, junto a los tres, y les dijo con despejo, y desenfado, porque era muy despejada, Dios la tenga en su descanso: si en una mesa de trucos tres a un tiempo es están jugando, no es juego de carámbola, pues sin embargo de embargos, cumpliendo con mi conciencia se ha de llamar el muchacho Carámbola y desde entonces Caramvolilla me llamo. Humor tiene. . Es un grosero. Señor, soy un mentecato, ̱. Volvedme a ver Carámbola otro día, ma despacio, que gusto mucho de oíros. Cuéntame ya por tu esclavo. Don Basco, aquesta tristeza quiero divirtir cazando entre esos bosques. . Señor. oye, doña Ines me ha dado mil quejas, y dice, que vayas luego a verla. . Cuando gusta, señor, vuestra Alteza desalir a ver el campo? Al punto, y sin dilación, no os apartéis de mi lado, que no me hallo sin vos. Siempre he de seguir tus pasos Hoy verás a doña Ines. Claro está. . Pues en llegando a la sirviente Leonor, gloria de los estropajos, apacible, y cariñoso la he de dar dos mil abrazos. Don Garcia, mucho tarda. Pues, señora, ahora ignoras que se le hacen las horas mis siglos a aquel que aguarda? y como esperas también te parece que ha tardado. Triste estoy. . Es el cuidado de aquellos que quieren bien. Después que dejó la Corte mi padre, y en esta Aldea toda su quietud emplea, y es de don Garcia el norte, te prometo que he vivido gustosa en la soledad; y el Palacio, y la Ciudad también he puesto en olvido. Hay gusto como el estar de la Corte retirada, y solo ser celebrada. de aquel que llega a adorar? porque no hay mayor desdicha que un prolijo galanteo, cuando quien ama en su empleo tiene fundada su dicha. En esta aspereza ordena, amor, toda mi alegría adorando a don Garcia, sin mirar quien me dé pena que quien sus amores goza, Leonor, con tanto reposo le parece suntuoso Palacio, una humilde choza. No es condición de mujer la que ahora en ti se admira, pues que huye, y se retira de no dejarse querer que en esto de ser servida. toda mujer interesa; va cual en el mundo pesa, señora de ser servida? De nadie me dejo amar, a todos muestro desdén, quiero de verás, y quien llega a enamorada estar, como estoy, claro se advierte que de amor en las conquistas le ofenderán con la vista y así amor de aquesta suerte, en su dorada cadena, preso oprimido me tiene, cuando a verme tal vez viene hay en mi gloria una pena. De mi padre es la pensión, y como el peligro veo, siendo gloria a mi deseo, es pena a mi corazón. Extraña estás por mi vida, delahógate de amor, pudiendo estar con savor es gusto andar desabrida? y mira que es gran desaire andar al uso, que esto es justo, y do no puntas al gusto échale el amor al aire: no seas boba, acaba ya, y deja lo enamorada con voluntad reservada, a uno amaga y otro da, que por la fe de Leonor que anda un pobre caballero, pero decirlo no quiero mas sé que te tiene amor, y a mí me ha dicho, señora, (yo no quisiera enojarte) que te diga, que a dorar te dejes, y. Calla traidora que te haré dos mil pedazos, y de tu infame cabello cordeles haré, que al cuello te tirvan de viles lazos: infame, aleve, a tu vida. Tanto te enfadas conmigo, por lo que digo, y no digo? Yo te quitaré la vida. Digo que de hoy más Leonor, ha de ser señora mía, para acordarte a Garcia un nuevo despertador; yo seré mi fiadora, abonada lega y llana, si eres Crisuna. Cristiana soy, y Mora fueres Mora: vive de hoy más descuidada; perdona, si necia fui, que yo siempre me perdí por ser bien intencionada. Ruido pienso que siento. Tu amante albricias señora, Pues por albricias agora perdono tu atrevimiento. Entra con el pie derecho. Mi Ines? . Señor, don Garcia Ese nombre, prenda mía, ocultadle en vuestro pecho; como puede ser señor, quien es vuestro humilde esclave Ya mis venturas alabo si merezco tu favor. Atí te falta el contento, y el alegría a tu Cielo? En mi temor un recelo, me causa un desabrimiento. Leonora, llégate aquí, de qué huyes? qué te alejas? que no te ablandan mis quejas peña dura? . Peña a mí? Sí, que al cinzel se resiste de mi amor por varios modos; siendo alegre para todos, solo para mi eres triste. Tus locuras, donde van? en oírte me desmayo. Aquel vérmelo la cayo, ingrata, di es más galán? Bien está? . Estáis sin verme, señor aquestos tres días, y queréis muestre alegrías sin dejar entristecerme? Que estoy culpado confieso, mas esta culpa ha nacido de la privanza, ellaha sido la que me ha tenido preso, que como su Alteza da muestras de lo que me ha honrado, no me aparto de su lado, y esta ocasión. . Bien está, disculpa fuera bastante esa para mi desvelos, pero aflígenme desvelos, que en hombre que es tan galante tan discreto, tan cortés; en la Corte, y su privanza ocupará esta tardanza en mucha damas. . Ines, no pronuncie tal tu lengua. Y yo de ti, qué diré? Lo que quisieres. A mi firmeza ese agravio? que en un Ángel soberano en tu divina hermosura goza, no es pensar locura que lo deje por lo humano? aquesa desconfianza que amor, o cuidado empieza se entiende en corta belleza, o en quien tu hermosura alcanza? pues cuando al limpio cristal te mires tu rostro hermoso, que conozcas es forzoso; que no a y otro al tuyo igual; y así lo que hubiere muerto el amor con tu aspereza, con tu divina belleza que le has de dar vida es cierto. Con tu mismo parecer he de probrar lo contrario; desdichada, de ordinario, la hermosura viene aser; y si es verdad que hay en mí la que dices, claro está que desgraciada será mi buena gracia, y así formo en aqueste temor, y en mi duda dos recelos, el uno el sentir los celos, que es propria pensión de amor, el otro en ser desdichada y tener poca ventura, la belleza, y hermo sura, y en esta razón fundada acrédito mi verdad, porque si hay feas queridas, y hermosas aborrecidas, belleza no es calidad. Que te puede responder quien admira en tu sujeto un ingenio tan discreto junto a tu divino ser? que aunque han estado reñidos la hermosura y discreción, ya en ti se ven, con razón, juntos, y bien avenidos. En que entre tienes el día cuando te apartas de aquí? En estar pensando en ti, que eres toda mi alegría. Dichosa yo, si merezco tanto bien tanto favor. Y no viéndome Leonor, que dices? . Que te aborrezco. Las horas mi bien que tengo. desocupadas de espacio adoro desde Palacio esta Aldea, y entretengo mi vida, viendo la esfera de mi amor, donde me anego, y en efeto, Ines sosiego ni ausencia de esta manera, hasta que cumpla el deseo, mi bien, de verme en tus brazos, siendo tuyos estos lazos firme el dichoso hemíneo. Con que gusto te entretienes, cuando entre aquesa aspereza, te está esperando tu Alteza? Pues dime, con el Rey vienes? Si mi bien, quiso salir a aqueste bosque a cázar, que an sí imagina aliviar su tristeza, y divertir, que después que el Rey su padre murió, está de tal modo, que le enfada, y cansa todo, y no hay cosa que le cuadre: y así apartarme es forzoso, mi gloria de tu presencia, porque en la noche de ausencia vive triste, y sin reposo; cuando el Sol se vaya al mar a bañarse en sus espumas, le pondré al caballo plumas, y tu sol vendré a gozar: porque si el Sol entristece con su ausencia el mundo, a mí me alegra, pues gozo en ti otro sol que me amanezca: queda a Dios. . Y con él parte. Qué disgusto! . Qué tristeza! Qué desdicha! . qué extrañeza! Es no verte. . Es no mirarte. Y yo de ti, qué diré? Lo que vuesarce quisiere, jamás, Carámbola, espere favor de mí. . Pues por qué tanto desprecio, y rigor? yo me abraso en fuego ardiente. Pues échate en una fuente. En ti me arrojo Leonor. No dices, que el fuego dan mis ojos a tus tormentos? Dos de los cuatro elementos en tu ingratitud están; el fuego con que abrasarme, y el agua con que se apaga, y así quien me da la llaga medicina puede darme. Carámbola, no me enfades, para esclavo no te precio. Pues con aquese desprecio penas a penas añades; no te conduce el deseo a quererme? este donaire ay fuelles que den más aire que yo llevo en el paseo? Ese lacayo a quien quieres es más galán, y entendido? mírame que bien prendido? pero en fin, en fin mujeres, que apeteces lo más burdo, pues tienes puesto tu empleo en aquel lacayo feo, calbo, parituerto, y curdo. Esos son vanos despojos, como celoso le miras, tan malo, y seo le admiras, si le vieras con mis ojos muy galán de parecer, y a ti de mala presencia, que es grande la diferencia de querer a no querer; dígolo más claro así, yo le quiero, y te aborrezco. Pues por eso te apetezco, que no hay cosa buena en ti. Pícaro, a mí ese desaire? con justa razón me aflijo; sabes que por mí se dijo, valentía en el donaire? En llegándote a enojar, diré, dejando desdenes, que la valentía tienes, y donaire en el mirar: tienes postrado, y rendido a vuestros pies el amor: tal triunfo, y gloria, Leonor, quién cómo vos la ha tenido? Acaso en el mundo habrá competencia a esa belleza, brío, gala, gentileza, quien como vos la tendra? mas dejando lo glosado, dime, Leonor, se ha templado de aquese pecho el desdén? Todas han sido quimeras, porque por ti vivo, y muero. ̱. Pues agora no te quiero, niquiero que tú me quieras, Pues por qué? Aquesta es mi excusa, desprecio a quien me apetece, yadoro al que me aborrece, porque es lo que ahora se usa; di, me quieres Leonorcilla? Cómo tengo de decillo? pues no es malo el hombrecillo. Bonita es la fregoncilla: quieresme? . Téngote amor; de esta floreres el Mayo. Cuidado con el lacayo no tope con esa flor. , , a, divertir una parte de mis males; Qué jaba li he perdido por ser tan arrogante, y tan ligero! Fuerte, y embravecido concoraje bañaba el marfil fiero, y la arena anegaba (con el humor sangriento que dejaba. . Del galánteo Su se pulcre habrá hallado e el claro cristal de aqueste río. Mira que estás cansado, que este peñasco ofrece. laguarde en la espesura se ese bosque la gente retirada, ibizando la frescura ceesa corriento he de aquesos pardos riscos, para abrázar los pies de estos lentiscos y nosotros pasemos Bueno está. . Ni medio bien; entre estos olmos el ardiente fiesta, pues ocasión tenemos, y alfombra nos ofrece esta floresta, cuyas hermosas flores forman un laberinto de colores, Allí, si bien me acuerdo, un pie de un arrayan baña una fuente, y agradecido, y cuerdo un pabellón le ofrece a su corriente un sauce desgreñado, gentil hombre de aqueste hermoso prado; aquí podrá tu Alteza pasar del Sol la furia, y amenaza, que ya fuego bosteza, y en el Ceres hermoso se embaraza, en tanto que decline su furia ardiente, y hacia el mar camine Sentaos aquí Garcia, que aquesta soledad nos hace iguales, don Basco aquí; querría no quiero entristecerme, (me. decid algo en que pueda entretener Acertar a serviros quisiera mi lealtad, y mi deseo, más para divertiros, de que se tratará? que tiene don Garcia, y don Basco también, por vida mía. Señor, pues vuestra Alteza atreguas al descanso en el sombrío gusta de eso yo digo que he rendido tributo a la fiereza Retirémonos, pues, bien me parece del Niño, que tal vez Gigante ha sido, por despojos le he dado los efectos de un firme enamorado. Pues pinta la hermosura rmosa despeñada, de la dama que admiras en tu idea. Aunque sea locura aqueste encarecer, tu Alteza crea; que en su rara belleza todo el poder cifró naturaleza: es hermosa; cual fua es entendida; con sus ojos desprecia al Planeta que da a las plantas vida; pues si los espereza, él se esconde de envida, o de tristeza: de mi dueño, que solo un Abril reverbera en sus mejillas de bruñida plata; aquesta Primavera una línea divide, y la dilata: y es su hermosa frente de un cristal tan sutil, y transparente; que pasa sin defensa como vidro a la vista a esotra parte; y en su boca despensa una cárcel el cielo, en que reparte dos víriles de perlas, y abre un rubí, porque pudiesen verlas. Tu Alteza no se espante de aqueste parecer, pues disculpado estoy con ser amante, y el que está, como estoy, enamorado, pintando a quien adora, dirá lo mismo que yo he dicho ahora. Bien lo sé, pues lo siento, Di Ines el lujeto es a quien ama, (ma y causa mi tormento, penando siempre en una ardiente lla de desprecio y olvido, que él es amado, y yo el aborrecido. Después que de la Corte su padre retirado en esta Aldea vive ya, no hay que importe para mi dicha, que ingrata emplea en mí sus disfevores, coronando a Garcia de favores. Los sutiles pinceles de vuestra lengua, don Garcia amigo, muestran que hay otro Apeles más superior Que soy tu esclavo digo. Pues que para su inengua, si él pintó con pincel, vos conla pinte Basco el sujeto (g del dueño de su amor, y su cuida A tu Alteza prometo, que pienso que Garcia lo ha copia es hermoso en el uno, y otro Polo De esta pintura hermosa es Ines el sujeto, vive el Cielo, soy Águila dichosa. que en los rayos del Sol de aqueses me miro, y si osadía tuviera alguno, aquí le abrasaria, Garcia me ha entendido, pues no quiero que entienda que le (tiene Allí siento ruido. Una corza es señor, que pasa que tu gente la inquieta. (yend Quiero tiralla, dame esa escop Pues los dos la aguardamos a la falda del monte, que guarnece aquese río, vamos, ven Basco, pues agora se me ofrece ocasión, solo os digo, que pues vuestro lo soy, seáis mi amigo Buen tiro. . Tiro bizarro. A canzó su ligereza. Venció en fin su valentía. El plomo de la escopeta. El plomo ardiente, y veloz. Aquí cayó entre estas peñas. Entre estas peñas cayó. Pero qué mujer es está! Cielos, un hombre está aquí! yo me vuelvo. . Aguarda, espe El Rey es, qué haré estoy muerta de repente, cosa es cierta. En toda mi vida he visto mujer de tanta belleza; quien eresr a donde vas, Aldeana hermosa, y bella? ̱. No quiero que me conozca; soy de esa pequeña Aldea, de un labrador honrado hija, y a aquesta ribera salimos mi padre, y yo, y en esa fuente risueña, que con pies de plata al Tajo apacible, y lisonjera tamina, sin mormurar, por ver su muerte tan cerca, esperabamos sentados aque pasase la fiesta, pasó una corza, seguila, y con el plomo alcáncela, y pienso que entre estos ramos ha caído, y vine a verla. y Engañada estáis, que en mí empleaisteis la fiereza del tiro pues quedé muerto sin ninguna resistencia. Vos sois caza, o cazador? a. Cazador: pero ya ordena mi desdicha, o vuestra suerte, que agora la caza sea, y será la primer vez que quede en libertad ella, y en prisión el cazador (qué crie aquesta aspereza tal portento de hermosura, gala, brío, y gentileza!) Qué presto os morís que presto os dais a prisión intenta vuestro estilo cortesano adular las de la sierra? ̱. Muertes de improviso no hay? Caso es llano quien lo niega? o muerte, hay amor Pue en ti está el amor cifrado, y en mí con rigor emplea, de los arcos de tus ojos, siendo el blanco negras flechas. Por acá las Aldeanas no entendemos esas lenguas, emplead esos conceptos en la Corte, y sus grandezas, porque entre aquestos peñascos todo es, señor, rustiquezas; mi padre me está aguardando a la falda de esa sierra, guardeos el Cielo. . Escuchad. Perdonad si soy grosera. Escuchadme en cortesía. No se usa en esta tierra. Señor, vuestra Alteza (ay cielos) dio muerte. . De qué te admiras? A la corcilla? (ay de mí! . Ines con el Rey, qué intenta?) Garcia, hermosa mujer! Ay amor! mi muerte es ciertasA Doña Ines aquí qué es esto? . No miras esta extrañeza de bermosura y discreción? (Ay de mi cierto que es bella. Que al Rey no diga quien soy no sé como le dijera adon Garcia. Ve, y dile. El pecho veneno prueba. . Que el Roy, soy, y que te diga quién es, y que dé licencia para que la vaya a ver aquesta noche a su Aldea. Voy señor Basco, . a importame que no sepa el Rey que esta es doña ines, y el preveniros en fuerza el secreto. . Bien está, vuestro gusto es mi obediencia. Ay Cielos! . Don Basco escucha. Oíd, Aldana bella, escuchad a un desdichado. Qué queréis? . Morir quisiera, a hablar no acierto. Qué dices? Ines, ya estarás contento con haberme dado muerte, el Rey me envía a que sea tercero de sus amores, y testigo de mis penas. (soy? Pues le has dicho al Rey quien Yo no pero es cosa cierta que se lo diga don Basco, que es quien tabién me atormenta: a que saliste a este bosque sabiendo que en esta selva el Rey estaba cazando, y si te via era fuerza el abrasarse en tus ojos, pues el que amirarte llega, si no te quiere, y te adora de ignorante dará muestras? Aqueso pasa, don Basco? Digo que tu Alteza emplea. con justa razón su amor, que es un Cielo en corta esfera (de envidia el alma se abrasa. . vive Dios que se requiebran a mis ojos, que he de hacer, de cólera, y rabia muera quien muere de amor, y celos; penas tengamos paciencia,) Mi padre tuvo, mi bien, la culpa de que saliera a entretenerme a estos montes, ojala me hallarás muerta, plubiera Dios, y no aquí, pero valga la cautela, este es el mejor remedio. Carcia halló resistencia Aldean a en que es pensar (es cosa cierta) que le encarece mi amor; con justa razón se emplea mi privanza en don Garcia, lo que debo a su nobleza! Ya no lo puedo sufrir; pues señor, si tú supieras lo que trata, mucho más le estimaras, ya revienta el pecho, por descubrir su amor, que así ser pudiera que el pierda del Rey la gracia y yo a mi salvo pretenda. Por esta parte bajó tras de la corza ligera mi Ines, más ella está aquí; pero que gente es aquesta? el Rey, y don Basco son, sino me engaña la idea. Mi padre ha llegado; ay triste el ser conocida es fuerza: siempre por la posta vino. lo que nunca se desea: señor? . Mi Ines? Qué hombre es este que a impidir mis glorias llega Este es don Pedro de Acuña un hidalgo, que a esta aldea se retiró de la Corte. Conózcole bien. . Ya es fuer el hablar al Rey, yo llego: señor vuestros pies merezca don Pedro de Acuña. . Alzad aquí os conocí apenas: mucho tiempo ha que no os ve Hice de la Corte ausencia cuando la hizo vuestro padre para pisar las Estrellas. Conocéis esta Aldeana? Si la conozco, Ines llega, es mi hija, gran señor, besa los pies a su Alteza. Porque tu Alteza, señor, aquí no me conociera en aqueste humilde traje pretendí encubrir quien era: a vuestros pies el castigo mi culpa, señor, espera, no perdonéis mi ignorancia. Si ahora a la tierra llega postrado el Cielo, no habrá vida segura en la tierra. l. Hh falsa! . Abrasando mira. Vivas edades erernas. Este es el mejor camino para rendir esta fuerza, llevarlos quiero a la Corte, con industria, estando en ella mis deseos tendrán fin, y satisfacción mis penas: don Pedro? . Señor. pues quién te tanto le sirvio en la guerra a mi padre, es bien que esté en esta Aldea pequeña? yo no cumplo con quien soy, don Pedro si no se premian, como es razón, los servicios galde vuestra heroica nobleza, y así gusto de que asista vuestro valor, y prudencia. a mi servicio en la Corte. e . Señor, vuestra Alteza vea que estoy ya cansado, y viejo. Aquesto ha de ser. . Paciencia, d y obedecer a mi Rey. Contra mi dio la sentencia. e . Oh como dura la vida, en el que no la desea! Carcia don Basco, vamos; advertid que luego sea la partida, Dios os guarde, gozaré de su belleza. Viviré desesperada, Contento estaré con verla. Dárame muerte el poder, contra quien no hay resistencia. JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Locura puede llamarse. este amor, u desparío, pues no puede limitarse; y cuanto más lo desvío de mí, mas quiere acercarse: En mi grande diligencia hallo mayor resistencia en doña Ines, pues porfía, adorando a don Garcia, que muera con tal violencia? Ahora el Rey mi señor la está quiriendo también, y le trata con rigor, que a todos muestra desdén, y solo a Garcia amor, y pues no tengo ventura de gozar esta hermosura, con que mi amor se corone, si fuere traidor, me abone un frenesí, una locura. Don Garcia me pidió que su amor no descubriera a su Alteza; mas no vio que en el Sol de aquella esfera, me abraso, y consumo yo. Don Basco? . A ocasión buena el Rey salio. . Qué es aquesto? Mi venganza el Cielo ordena. Voces dais vos descompuesto? Aflígeme cierta pera, señor, y no puedo más, y es ver que engañado estás, pues cuando tu pecho ofreces a Garcia, y favoreces con las honras que le das, entonces te está ofendiendo; pues cuando por doña Ines el sentido estás perdiendo, señor, don Carcia es el que a Ines está queriendo: como ha de darte favor si los pide para si el dueño de sus amores? y si te lo he dicho ansí, es para que no lo ignores. Responderte puedo apenas; que don Garcia es traidor? que puedan sus nobles venas en prender tal? . Si señor, de traición las tiene llenas; que es un presumido, un loco, a todos nos tiene en poco, porque es señor tu privanca. Basco, pues habrá mudanza si esos desengaños toco; fía el castigo de mí. morirá viven los Cielos: a mi se me atrebe? a mí? bien dicen que son los celos un ardiente frenesí pues si a doña Ines quería, como conmigo fingía siendo el tercero?a qué fin? Si este estorbo quito, al fin vencerá a Ines mi porfía: don Pedro de Acuña viene con don Garcia. . Qué haré? disimularme conviene hasta que a solas esté con él, mi enojo se enfrene. Dame tus pies. . que esto pasa . el alma en fuego se abrasa de venganza levantad; d para mí tenéis es casa. A lo zamo me ha mirado el Rey, y se ha de mudado cuando ha visto a mi señor, será peor que peor si su amor ha penetrada. Don Basco solo con él, y esta mudanza al mirar por Dios que es caso cruel, pescuezo a mi mal pensar. ya vais oliendo a cordel: ocasión es más barata la que me ofrecen mis pies, más vale salto de mata ya entienden; pues si así es, queda a Dios privanza ingrata. Qué es señor lo que decís? leal siempre he de ofreceros la vida, si en mi advertís. Yo en vuestra casa he de veros pues a verme no venís, tres meses a via (ay de mí) tres mil siglos para mí pues muero a un desprecio asido: que a la Corte os he traído, y apenas os veo aquí. que he de hacer, morir me sient sin poderme remediar de don Basco; ya no siento los celos, mayor pesar me afligon, y dan tormento. Qué triste, que pensativo mi enemigo esta? temer, con razón puede; el altivo desvanecido caer, que ya en la privanza vivo del Rey, con justa razón, y como su corazón para dos es corto centro, el salió, y entre yo dentro justa paga a su ambición. Esas quejas agradezco, nacidos de los deseos, el honrarme, aunque lo merezco, ya sabéis que mis trofeos a vuestros pies los ofrezco. Satisfecho estoy por Dios, salios a fuera los dos, y quédese don Garcia. que hablarle a solas quería. A mí, gran señor? . A vos. Válgame el Cielo! qué es esto? ya mis temores aquí. el peligro conocieron. . Cerrad, cerrad esa puerta. Ya la he cerrado, señor, y mis temores la abrieron. ̱. Escuchad. . Señor, qué tienes? que pálido lirio has vuelto tus labios; y en las mejillas. la púrpura van perdiendo? No te espantes, porque estoy de tal manera, que pienso, que antes que vengue un agravio me ha de ahogar un sentimiento. Pues quien en el mundo puede ser Ícaro tan soberbio que contra el Sol de tu Alteza alas de traición se ha puesto; Uno, que desvanecido, presuntuoso, y soberbio, altivo, arrogante, ufano, bárbaro, arrebido; y ciego, con alas de débil cera, que mi privanza le ha puesto, quiso llegar hasta el Sol enque me abraso y me quemo, siendo Águila caudalosa, mas castigara su intento cuando calientes las alas, y deshechas desde el Cielo castigada su soberbia, mida de la tierra al centro. Don Basco es quien me ha vendido el mi amor ha descubierto: que he de hacer? dudoso estoy, fingiré que no le entiendo. Declárate más conmigo, de mi lealtad satisfecho, que sabré quitar la vida poniendo la mía a riesgo al que se oponga a tu gusto, porque no es prudente acuerdo castigar tu por tus manos a un traidor, si acaso es cierto, Ya me ha entendido es traidor pues se disculpa. . Digo esto en forma, que has dicho aquí que es tu privanza el sujeto que te ofende, y la privanza es blanco que en el real pecho de un Rey, esta puesto, y tiran envidiosos lisonjeros las balas de la malicia, y algunos están tan diestros en esto, que al primer tiro echan el blanco en el suelo. En tu disculpa, traidor, tu culpa conozco, y veo, conoces que estás culpado. y quieres con tus enredos atribuir tu delito a hidalgos caballeros, y atraiciones me previenes? Ya me falta el sufremiento, cese lo que comencáis, Fernando, señor el tiempo no os ha dado desengaño de mi sangre, y los trofeos de mis ascendientes nobles que leales os sirvieron; pues como pensáis que yo puedo ser ni he sido menos? declaradme aquesta enigma. Garcia esto es lo que quiero, conocéis a doña Ines? Si señor. . Sabéis que tengo en su divina belleza todos mis sentidos puestos, y que es la esfera dichosa de mi amor, y qué es mi dueño? Bien lo sé. . Si lo sabéis, como atrevido, y resuelto os oponéis a mi gusto? vos entrelamante, y discreto para mejor proseguir vuestra intención; sin el riesgo de mi poder, cauteloso os fingisteis mi tercero; buena lealtad, buen amigo: pensad que de este aposento no saldréis (si vive Dios) sin que mil veces primero vuestro corazón visite la punta de aqueste acero, sino decís la verdad. Yo señor os lo prometo como quien soy. . Pues decid, queréis a Ines? . (Ay Cielos) si señor. . Y ella? . me quiere. Hacéis de mí menos precio? vive Dios. . Detén la espada, y advierte que no te ofendo. Pues no decís que os queréis? Que nos queramos, es cierto, pero escucha la disculpa de este amor, y podrás luego vengar tu enojo en mi vida, que a tus pies rindo, y ofrezco? digo señor, que ha tres años que los ojos tengo puestos en doña Inos, y me ha dado favores, si bien honestos. Cuando con la voluntad nuestro amor iba creciendo, para nacer de dos almas una, y de los dos un cuerpo salio, señor, vuestra Alteza a caza un día a lo fresco de una fuente, que ofrecía a un sance, risueño espejo, Pasó la siesta, y mandó pintara mi galanteo, y le pinte, bien se acuerda. Proseguid, quebién me acuerde La dama que encarecí doña Ines era el sujeto, que en esta ocasión salió a caza a aquel mismo puesto, siguió tu Alteza una corza, que ella venía siguiendo, vistela, pago a sus ojos tu amor el tributo, y censo. Yo llegué entonces, y tú me encareciste el incendio en que tu pecho se ardía, y se abrasaba el deseo. Dijísteme que la hablara, tus penas encareciendo, y ponderando tu amor, tu disgusto, y tu tormento. Viéndote yo en tal estado tomé por mejor acuerdo no declararte mi amor, pues fuera doblar con eso el tuyo, que en tales casos, si un Rey hallara otro opuesto mas quisiera, que el amor se aumenta más con los celos, aunque en mí ha sido al rebes, pues desde entonces he puesto mis sentidos en prisión, ya mi lealtad libre dejo, que en mi sujeta, y enfrena de esta suerte mis deseos a mi afición mi nobleza, a mi apetito el respeto, a la memoria un olvido, a la esperanza un consejo, a las correspondencias en cárcel perpetua tengo, porque son las más dañosas, y causan más desaciertos; y entre aquestas confusiones encontradas, padeciendo, pago al amor lo que es suyo, so ya mi lealtad lo que debo. Corta señor mi cabeza, si es que en aquesto te ofendo, que porque contento vivas, quiero yo morir contento. Levantad, dadme los brazos. Ese favor no merezo, aquestas honras señor, no son castigo, son premio. Pues si yo soy el culpado que vuestra dama os pretendo, queréis que yo os dé el castigo, siendo yo quien le merezco? del amor, de la le altad, de la sangre, que hirbiendo tienes en tus nobles venas, Garcia, estoy satisfecho; y pues me has dicho que puedes tener ese amor sujeto y puesto que tus favores no ha pasado del respeto los umbrales, y que puedes dar esa esperanza al viento, una palabra has de darme, Temo el rayo que dio el trueno. Cumplirasla? Geeso preguntas? Antes de dall a primero mira lo que haces? . Digo que perder la vida es menos, en que yo pueda servirte. Pues con eso escucha atento; Ines es a quien adaro, por quien vivo, y por quién muero ya lo sabes harto he dicho, vencete que yo no puedo. (do EsC pues con vida he quedado, en tan extraña suerte, no estimo Rey la vida, dame muerte. Maldiga el Cielo tan infame lengua, pues que para su mengua a su Rey le concede una palabra que cumplir no puede, pues si tiene el imperio, y señorio, ines, de mi albedrío, estando en este empeño, he de mandarlo yo, no siendo dueño? si a su albedrío solamente quedo, y olvidalla no puedo, el Rey palabra pida, a quien es dueño de mi arbitrio, y vida, no a mí, que esta furia, en esta calma soy un cuerpo sin alma, y sombra sin sentido. engaño de lavida solo he sido: pues de no haber ines mal avisado, al Rey pelabra he dado, cumplírele a su Alteza, que esta acción es debida: yo saldré de la Corte, y su presencia, librando en el ausencia mis penas pues ha sido ella sola la madre del olvido; mas el que siendo amante amó de verás dirá que son quimeras; y el que tal dice miente, (sente. que el amor más se aumenta estando aún Mas que he de hacer? que si en Lisbos olvidarla no puedo, quedo si me ausento, tampoco, pues qué remedio si estas dudas toco? mas si aquí puede haber algún camino, a la ausencia me inclino, porque el ver a mis ojos, que rinda Ines por fáciles despojos su amor, aunque por fuerza, a un Rey in tirano de mi gusto, (usto muerte: si esto es cierto, si de aquesta suerte Palacios dijo, y si me dan las breñas atahud en sus peñas, (chado. moriré consolado, que este sepulcro es propio a un desdí Mi padre ha salido ya? Apenas al Sol el día dio muestras de que venía cuando él salió. . Dónde va, si sabes, tan demañana? Señora, pienso en verdad, que fue a ver su Majestad. Está el lienzo a la ventana? Me había de descuidar? cuidado el cuidado tiene. Por si don Garcia viene, que le vea, y pueda entrar, que esta es la seña Luonor, para que sepa que aquí no está mi padre, y ansida gozo sin riesgo su amor: triste estoy. . Déjate de eso, no te des a tu pasión; qué temes? . El corazón pronóstica un mal suceso: el Rey. . Su afición le abona. Porfía. . Y te tiene amor. En su intento. . Y es señor. Y temo. . Es buena persona. Qué dices? . No digo nada. No te nedicho. . Ya me acuerdo Que no hables. . Siempre pierdo yo por bien intencionada, mal haya mi natural, que pudiendo ser primera, trabajo por ser tercera, aunque de Casa Real. Pues ya sabes mis intentos, y que Garcia es mi vida, a quien la tengo ofrecida, y alma es de mis pensamientos, refrena aquese maldito natural a que te ofreces, porque no es para dos veces el perdonar un delito. A mi ama doña Ines avisa que estoy aquí. Carámbola, vesla allí. U. Qué traes? . La vista al re De qué suerte? . De esta fue Tente necio, donde vas? Vengo mirando hacia tras, por sí me pesca la muerte. Qué dices, acaba? . Digo, que el Rey mi señor . Ay tris que mal principio tuviste. Pues yo los postres maldigo, Acaba; que de esa suerte al alma tormentos das, y paso de más a más los límites de la muerte. Llegó a verle, y le miró, en fin, el Rey con enojos, y muy severo, a sus ojos una compuerta arrajó, con el rostro arrempujado, y en él la color perdida, y la cólera encendida. Dices que estaba enojado; acaba? . Aquesto me toca; porque si no lo pondero de aquesta suerte primero, parecerá cosa poca; y díjole a don Garcia, yo tengo que hablar con vos, quedando solos los dos. Ay Cielos! desdicha es mía, Si no me engaña la vista, allí viene mi señor, él te lo dirá mejor, que yo soy muy mal prosista; A recibirle saldré, con el alma, y con los brazos, confirmen estos abrazos los quilates de mi fe. Tente, Ines (ay Ángel bello!) Pues por qué? qué ha sucedido? el corazón tengo asido, e colvado de un cabello: escucha, dime, es verdad, que el Rey. . Aguárdate, espera salios los dos allá fuera. Harelo con brevedad. Leonor, mira que te espero, senbido el resto que tengo. Mi mal juego te prevengo. son malas cartas, no quiero. Ya estamos solos, Ya sabes, ines, como el Rey te adora, (que ignoraba hasta ahora que tu temas las llaves de mi amor, y de mi pecho; que me hizo tu tercero: sigo, pues, mi mal postrero, ydejo lo que esta hecho. Eese traidor de don Basco, eseinfame, cauteloso, asienta de su linaje, si nacimiento heroico. Este que ha firmado paces con la traición envidioso queñadle goce la gracia del Rey, si no fue re él solo. ste que ha sido mi opuesto, ques pretende ciego, y loco simariposa a la llama dtaquesos soles hermosos. porque yo te pierda Ines, él con sus trazas, y modos Egane, a su Alteza ha dicho, seyo idolatro en tus ojos. segándole a ve dijo, Garcia, un negocio tengo que tratar con vos, importa el que estemos solos. Y en fin me dijo, traidor, atrevido, cauteloso, pues si pretendes a quien estimo, quiero, y adoro, y es dueño de mis sentidos, pues su amor me tiene loco? que mayor traición, traidor? que nunca lo fui respondo. Confésele nuestro amor, atrebido, y animoso, que como busco la muerte, no me dio pena su enojo. Palabra le he dado (ay Dios) si la he dado, ya la doro, de no hablarte, de no verte, y borrar del pecho todo tu retrato, que el amor clavó con sus flechas de oro. Queda a Dios, que yo me voy afligido, y temeroso, a las soledades triste, a pedir a amor socorro, piedad, amparo, defensa, consuelo alivio, reposo; respuesta a mis tristes quejas, remedio a aquestos ahogos, paciencia para sufrir esta fortuna que corro, esta pena que me aflije, este lazo en que me ahogo: y en fin a perder la vida, pues no viéndote, es forzoso que muera, pues el no verte y morir, en mi es lo propio. Pues eso te afligue, di? cuando tus desdichas oigo, en tu mayor desconsuelo el mío halla su abono: y supu que me quieres, y te adoro, y que tú no has preten dido dama suya, mejor modo tenemos en nuestro intento, porque siendo tú mi esposo, el Rey no lo ha de impedir, mi bien, esto no es estorbo. Esa palabra que has dado de no mirarme, es un soplo porque el que humando las cumple. aunque tenga amor es poco. Qué consolada que estás, cuando ves, Jues, que arrojo pedazos del corazón en los suspiros que formo? Aún señor, en un incedio, del abismo fiero aborto, su casa se le abrasó, y su riqueza, y tesoro en pirámides de humo iba al estrellado globo; llegó un criado al señor, con voces, quejas, y lloros, mírole, y dijo, que tienes? y turbado dijo: todo en voraces llamas arde tu palacio suntuoso, tus galas, y tu hacienda ya es carbón, y devil polvo: el señor dijo: y mi esposa? respondiole: puesta en cobro: y con semblante risueño, apacible, y generoso le dijo pues esa prenda se libro, piérdase todo: pues lo mismo digo yo, que importa, viva mi esposo, que con la vida se alcanza, si lo más dificultoso, que si el mar, y el viento riñen encontrados, y furiosos iz el Sol después, mete serenado el Cielo hermoso. Pues mi palabra? . y mi amo pues mi sangre? . y mi deco Pues el Rey? , y mi deseo Y mi lealtad?. . yo la abono Señor, ya me doy por muerte Qué traes borracho? Un retorno de malas nuevas Qué has visto? . Al Rey, que antes undemonio quisiera ver; ya no doy por mi salud un cohombro, ya subirá la escalera. Podré sabr sin estorbo de su vista al corredor; Si te das priesa, habrá modo: Quédate a Dios. . él te guar Mármol frío, helado tronco he quedado. . Aguarda, espe Por cierto que es mal negor al primer paso la nave dio al traves en el escollo, roto mi barco, a esta orilla, que anda este mar borrascoso Eres retrato? . Ay de mí, Eres sombra de ti propio? que no es posble que sea lo que en ti contemplo absorte de mirar tu destraimiento, de ver el poco decoro con que se me atreve un homo falso traidor, alevoso. Aquí importa mi valor. Escurrome poco a poco. Así cumples la palabra? Doy otro paso. . Que dice no respondes? . Demos otro Señor. . Yo he de responde Con este, en salvo me pongo a. Si a tu Alteza, don Garcia, poco cuerdo, y entendido, acosado, y perseguido del rigor, y tiranía de su inclemente porfía, te dio palabra, señor, de no verme, fue temor devido a un Rey poderoso, claro está, pues si es mi esposo, como ha de olvidar su honor? la vergüenza arrojó el velo, mi amor descubrió su fe, y pues ya claro se ve, de mi gran constancia el celo, tu esperanza dale al hielo del desdén, y del olvido, que tan amante he nacido, que es imposible poder, así llegarte a querer, ni atí ponerte en olvido. ̱. Tente, espera, no prosigas que en tu pensamiento extraño, quiero, o culto el desengaño, mas no quiero que lo digas: mas que me ofendes me obligas con aquese disfavor, en ti verás mi rigor, y en ti acabe tu alborozo, que pues que yo no te gozo, no ha de gozarte un traidor. No te doy la muerte aquí; y me vengo en tu cabeza, porque en amor mi flaqueza no entienda el mundo, y ansí sil punto saldrás de aquí deesterrado a tu pesar que en mi Reino no has de estar yasí de una misma suerte, jotendré vida, tu muerte, yo he de querer, tu olvidar: qe es lo que esperas Villano? hete. . ay cielos. Yo me v Yo siempre contigo estoy De ti apartarme es envano Tuya es mi vida, y mi, mano. Vete. . Ya obedezco, y callo Qué te vas? De imaginarlo muero, cumpliré la ley: oye, mi mujeres, Rey, doña Ines, yo tu vasallo y no te entendi jamás, el traidor que te ofendido a tu privanza ha subido, algún día lo verás, y pues engañado estás de don Basco, y tu pasión, voyme, que es justa razón que yo obedezca tu gusto, y que tu cumplas es justo señor con tu obligación. Oblíguete aquí, señora, ya que no mi amor, mi pena, yo soy el que en la cadena de tu rigor preso llora, libre va tu amante ahora; y yo quedo por despojos en la cárcel de tus ojos, rigurosos alguáciles, pues con sus baras sutiles prenden para dar enojos. Yo cómo puedo quererte? no es engaño, y desvarío pensar que lo que no es mío puedo mandar, y ofrecerte? una fortaleza fuerte, de todas piezas armada, amor tiene en mi fundada, y es el gusto tal castillo, que no lo rindo, ni humillo a tu poder, ni a tu espada. Su Alcaide vengo a ser yo, mis sentidos sus soldados, mis potencias, los dorados rneses, que amor me dio, y por fosos me dejó y muros mi honestidad; sus almenas mi verdad, bastimentos mi razón, municiones mi afición, banderas mi calidad. las advertencias mis tiros, las centinelas mi amor, contrafosos mi rigor, y las balas mis suspiros, los tambores mis retiros, el clarín será mi boca. con que mi gente provoca; tu forma tus escuadrones. trémola al viento pendones llenos de arrogancia loca. Mientras yo con gran presteza orden doy a mis soldados, tu da a tu poder cuidados con arrogancia, y fiereza, porque en esta fortaleza, mas es amor que el poder, y vencido te has de ver, pues dice mi amor ufano, que muera el poder tirano, que mi amor ha de vencer. . No sé si en este desprecio juzgara cual es mayor, su desacato, o su amor; mas pues del poder me precio, en porfiar no soy necio, que el poder, Dios soberano, me ofrece victoria ufano en aquesta suerte exquiva, pues es cierto, el poder viva, y muera el poder tirano. JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA
Leonor, mientras que los amos dan alivio a sus congojas, dando trazas, dando modos para estar en paz dichosa a gozar su amor, sin miedo del Rey, que tanto lo estorba, con el rigor que tú sabes: que si luz tuviera agora de que mi amo no estaba desterrado de Lisboa, y aún de todo el Reino hicien y era la mayor lisonja) a él quitarle cabeza. y a mi ponerme en la horca, guarda a fuera, Dios me libre digo, pues, que a mí me impor saber en que ley vivimos, que ya que aquí a riesgo ponga el pellejo, he de estar cierto si salimos con victoria, que yo seré tu despejó, siendo tú quien me despojas; qué dices Leonor? . Que si Pues yo tengo linda esposa, dame esa mano. . No es ni Pues por qué? Por cierta historia. Quién lo impide? Un pensamiento. Son celos? No Carámbola. Dilo, Pues. Darate pena. . No los Pues oiga: ya sabe que no le quiero? Ya lo sé. . Y que es miga aquel lacayo bermejo: supuesto que no lo ignora, y que no lo ha de sentir, digo que antes de dos horas me caso con el tal hombre. Válgame santa Teodora! hablas de verás, Leonor? Un hombres barbado llora? ̱. No son lágrimas. Pues que son? Ditelo, pues que lo ignoras: este la concha del mar: Válgate el diablo por concha! desde Montalvan aquí no la ha visto una persona. Viste a San Lucar? Mil veces, Allí pescan estas conchas, yotras tantas las verías. Bigo, pues, que entre las rocas, que están rizando salitre, lecrían estas, y forman en su cóncabo pequeño, teniendo en guarda, y custodia unpescado, que se llama lostión en lengua Española: Para sacarlo, no es fuerza, dime, primero le rompan, algunos pedazos salten del golpe? pues de esa forma esconcha mi corazón, y el ostión mi Leonora, como se sentó a comer el la cayo a quien adoras en la mosa de mi pecho, duiso que fueras tú sola sisustento, y con la piedra delos celos, de tal forma dio a la concha, que saltaron estos pedazos que brotan hmis ojos, que son Leonor, torazón, pescado, o concha. ̱. Yo soy tuya, y me desdigo. Pues con eso toca. . Toca, s. ̱. Es verdad el desposorio? No, que fueron mentirosas, Pues jura. , Por vida tuya, Es juramento a mi costa; di por la tuya, taimada, que es luz de aquestas antorchas. Sea lo que tú quisieres. Eres flor de las fregonas, Tú el Abril de los lacayos, Tú la más brillante moza, y el estropalo de Venus. Tú la almo haza de Troya (digo del caballo Griego) porque es justo que conozca tal lacayo a tal caballo, tal caballo a tal persona. Aunque somos los sirvientes gente a todo ruedo, y broza, sabemos enamorar a lo que se usa agora. Digo mi bien que así sea, que de esa suerte se logran mejor nuestros pensamientos, y así si el Rey no reporta y enfrena su loco amor a sus penas, y ansias locas, tan bien ay Rey en Castilla, a él iré que nos socorra, dará alivio a tanto fuego, pues sabiendo nuestra historia claro está que ha de ampatarnos y pues mi suerte dichosa merece que tú mi Ines a seguirme te dispongas, ya no temerá el poder, y trataremos la forma de partir, si no hay remedio. Señor, no miras que adorna ya sus balcones Oriente de unas colgaduras rojas, para que se asome el Sol? vamos a nuestra mazmorra (quiero decir a la quiura) que hay una legua nocorta, Árgel de nuestro destierro; y ya sabes lo que importa que no nos vean pues piensa el Rey que agora remotas tierras ocupas, señor; no descubra la tramoya, y des tú en Canta la Piedra, y de yo en llora la horca. Saliendo por el postigo, que besa del mar las olas su playa, seguros vamos de que nos vea persona; lo dicho dicho. . Así queda, tu mandamiento es mi gloria, En ti está mi voluntad. n contigo todo me sobra. Pues que merezco tu amor. Pues estoy en tu memoria. Quíteme el Rey la cabeza. Del Rey me aflijan congojas. Yo laurel seré a sus rayos. Yo a sus ruegos seré sorda. Eco seré a tus amores. Yo a tus mandamientos roca: no te vas? . A Dios te queda: dichoso soy! Soy dichosa! Nuestro pleito, cómo queda? Cómo? de la misma forma que el de los amos. . Andujar. Hh taimado! Ah socarrona! e. Los consejos que me das acrecientan mi dolor, no admite consejo amor; que con él se aumenta más: y así don Basco te digo, pues adviertes mi pasión, uetrates en conclusión de remedio pues mí solamente con pensar que he de venir a alcanza sosiego en mi mal cruel. dame tu agora esperanza, pues me la da mi fatiga, que a más tormento me obliga oír tu desconfianza; o pensare en mis amores, y en mi celosa porfía, que dijo verdad Garcia, en que me sirven traidores, Pues señor de mi lealtad, del amor, y del deseo en que en servirte me empleo, puedes creer tal maldad? a traidores das oído? a cautelosos das fe? ya en mi fortuna se ve cuan desdichado he nacido: no quisiera en mi desgracia, que estos fingieran aquí algún enredo de mí para echarme de tu gracia, que esto llegaré a sentir aún más que la propia muerte; que en llegando airado a verte, para mi será mayor. Justamente mi esperanza empleo don Basco en ti. Si me creyerás a mí, tomando justa venganza en la cabeza alevosa del traidor que has desterrado, yo sé que hubiera alcanzado tu amor vitoria dichosa. Muerte le di en su destierro, pues en aquesta conquista morirá en fin sin la vista de doña Ines. . Eso es yerro. Qué dices? . Qué es evidencia si dos meses han pasado; y un favo dará esta la consecuencia alo que mi ingenio alcanza que el vendrá de noche a bella, de aquesta suerte, ella, no ha de perder la esperanza deperder a don Garcia, sies que se hablan los dos. l Pues de esta vez, vive Dios que ha de acabar mi porfía, mi cuidado, y mis desvelos, con amor, o con violencia, degrado, o con resistencia hhe de rendir, y mis celos acaben de aquesta suerte, yasi acabará el amor de aquel villano traído, la que no le di la muerte, En servirte quedo ufano, ssoy tu esclavo. . Ven conmigo, Ya señor tus pasos sigo. Venceré un desdén tirano . Ha nave de los vientos combatida, sesoberbias olas azotada saentre la borrasca, y si arrojada pen la roca, y queda dividida. (na tabla al piloto agradecida pofrece, entre espuma levantada hacándose de ella, la alentada esidad le dio en el puerto vida. panave soy, la mar el Rey airado siento su poder el desconcierto sca, que mi nave ha quebrantado: Apiloto es mi amor, y será cierto E dichosa, si es en mi cuidado or la tabla, D Garcia el puerto. De una carroza, señora, sira el Rey se apeó llbe a verte . Qué dices? so que tú has oído. . ay Dios! mi padre? . No está en casa, este punto salió, No me dejes un momento solo con el, muerta soy. Ines de verme te admiras? Admírome, y con razón, pues que se dirá de mí, cuando vea el vulgo atroz, que un Rey me vivita (ay Cielos) consider adlo señor (muerta estoy hablar no puedo.) Sosegad, volved en vos, ya vuestras mejillas bellas la púrpura que se huyó: disculpa tengo bastante para vuestra indignación, que si un vasallo os quité, hoy encanbió, un Reyos doy, y amor en el trueco gana, pues se rinde en conclusión a vuestros pies mi poder, a ese desdén mi valor. Esto habéis de hacer, qué importa, tomad aqueste volsillo. Tal palabra me rindio. Qué dices? . Que sin aquesto sirviera a su Alteza yo. Su remedio, y su sosiego. espero solo de vos. Señora; ya a don Garcia no has de ver, que mi pasión le desterró, porque ingrato a mi poder se atrebío; consue los ha de buscar de perderte, ya tu amor ha de olvidar, que en la ausencia, que cuidado no acabó? imposible es verte más, como el olvidarte yo; mujer eres, dame engaños, que arrogante, y libre azor para tan humilde presa, orto para tan pequeña ave las alas libres batió, Don Garcia es ya mi esposo, suya he deser, y lo soy? y aunque dices que está ausente, es engaño, es ilusión que está muy cerca de quien en su vista vida halló. Qué dices cruel? qué dices? en Lisboa está el traidor? No ha de estar, si su retrato mi firmeza lo copió en mi corazón, de suerte que si no es la muerte, no bastará para borrarle tu poder, ni tu rigor? Libre, y soberbia has andado, incauta, tu perdición buscas, porque no es defensa para un amante señor poderoso un desengaño, que es niebla poca, agran sol, poca nieve a mucho fuego, desdén poco a mucho amor: Viste arroyo, que tal vez en río se convirtió, por la piedad del Estío que la nieve desató arrancar la fuerte encina solo porque oposición halló en el raudal valiente cuando junco, hierba, y flor, con solo humillar sufrente su fortaleza rindio? No viste tal vez el rayo causado en libre región que arrojado de la esfera, el golpe terrible dio en una espada, y su acero fue despojo de su ardor, aina por humilde defensa, o impedimento en ella, la perdonó? Tu olvidada de este ejemplo, ahora muestras valor, haces casa a la soberbia, templo niegas a mi amor, porque si en raudal, o tayo el amor me convirtió, si tú no humillas tus bríos a mi fuego a mi rigor, fuerza es que quedes vencida en tu misma ostinación. Morir quiero, y no vencer, y imaginar es error que puedas borrar del alma quienes dueño de su acción: tú has podido desterrarle, pero que le olvide yo no podrás, que uno es fortuna, pero el que yo tengo amor; y no es posible que triunfe fortuna de mi elección. Aquesta invencible fuerza a mi industria se rindió, mira que hay mucho que hablar. Bien está. . Ya mi pasión aquestas ingratitudes, y mi privanza borró, Ya no tengo que decirte. Ni más que escucharte yo. Cuando logre tus finezas no lo tendré por favor. Yo me sabré defender de tus lazos: ven Leonor. Ya yo te sigo: don Basco lo dicho dieno, y a Dios. Si mi poder no venciere, dejare de ser quien soy. Quien soy dejaré de ser sino venciere mi amor, Gracias a Dios que acabaron de hallar una mujer firme, cosa que nunca se vio, Ha señor, no me dilates al decirme la ocasión de tu tristeza, y pasión? Deja, necio, disparates. El disparate yo digo que es el tuyo, pues ha dado en andar envelesado, y hablando siempre contigo: señor, a alegrarte prueba, diviértete entre estos tamos, valle triste, donde estamos destartados hijos de Eba: qué te afliges desahogar puedes el pecho conmigo. El mal que siento te digo, es un temor, un pesar, que no consiente reposo. Pues di lo que puede ser? Que en fin Ines es mujer, y que un Rey es poderoso. Pues eso dices, señor? el dudar de esa firmeza es agraniar su belleza, y desdorar su valor: aqueste es el mejor medio, pues ella quiere pasarse a Castilla, y desposarse. Ese solo es el remedio, pues ha querido mi dicha que fnes se ha determinado a seguirme, si a mi lado va, no hay que teme desdicha, que el Rey verá mi lealtad, y en estas oscuras nieblas dará luz a sus tinieblas con el Sol de mi lealtad: mañana hemos de salir de Lisboa, esto ha de ser, a doña Ines he de ver esta noche, prevenir puedes los caballos luego. Y esta noche he do le contigo? Claro esta. . Pues yo te digo que esta turbio, reniego de mí tu vas acaballo, y yo en la cavalgadura del que nacio sin ventura, bien en está cuenta me hallo, de callos tengó empedrado este pie, no hay que afligirte, que más vale solo irte, que no mal acompañado. No hay que hablar, estoha de ser. Pues ya anochece, señor. Vamos, pues. . Un gran favor a Leonorilla he de hacer. Luego vendrá, ten cuidado, y está Leonor al balcón, no se pase la ocasión, Yo voy (esta noche he dado a don Basco la palabra de que al Rey entraré aquí, del oro obrigada, si que el oro diamantes labra, y el imposible mayor allana, esto es cosa cierta; ya vendrá turbada, y muerta estoy) . Qué piensas, Leonor? Tengo miedo, que si viene, como suele, a aquesta calle el Rey, que podrá matarle. El daño el miedo previene, no temas, vete a esperar. Sin alma voy, nisentido; si don Garcia ha venido, mal podrá su Alteza entrar. Mi padre? . Tosiendo está. Voy a ver si se ha acostado. . Sacadme de este cuidado enr no sé que haga, o que diga, más abrir la puerta quiero, y el que llegare primero san Pedro se la bendiga. Las once son, y Leonor habrá lo que le mandaste hecho, que es dejar la puerta abierta, y a aquesta parte ha de estar llega; el despecho vence las dificultades, hoy conocerás mi amor, y mis deseos leales, que siempre son de servirte (de esta suerte he de vengarme de la ofensa que me hizo doña Inés en despreciarme.) O por fuerza, o por amor rendiré aqueste diamante. Gracias a Dios que llegamos, señora nuestro paraje, buen ánimo, entremos dentro, que mi Leonor vigilante, y advertida, apostaré que de la puerta un atlante está hecha. . Gente viene. Dónde el caballo dejaste? Donde ha quedado otras veces, sobre su palabra pace en un padro ameno, y verde. Carámbola no le ataste? Sí señor, pierde cuidado. Se han parado? . Sí. Coye, tate, quedo, que es noche del Corpus. De qué suerte? . Los gigantes se han dejado, vive Dios, arrimados en la calle. Dices bien, dos bultos son. Qué dices? son dos millares de hombres, y bien armados. Bien ves? . Pues ahora sabes que el miedo es lince, no ruego! Que estos lleguen a estorban tal ocasión! . Qué querrán est Podrá ser que aguarden a sus fregonas, y tardan. Si es el Rey, que como amanto ronda esta calle? . Será: vámonos de aquí, no aguardes a averiguar sí es, o no. Calla, que desengañarme pretendo, que mil sospechas ya me afligen, y combaten. Pues cómo has de conocerle? De aquesta suerte es muy fáci ellos están en la esquina, yo dando vuelta a esta calle bajaré por dónde están de paso. . Y si hombre se haz y si es el Rey, y te pesca: Deja ahora disparates, que si ven pasar un hombre sin cuidado, recelarse, es imposible, y me importa que de aquí tú no te apartes, que es darles que sospechar. Pues aquí quieres dejarme conociéndome? . Esto impor Señor, que el Rey, es un Ánge en condición, y jamás sospechó nada. Ea, baste. Aquí aguardo hecho una esta de esta pared. . Qué dilaten estos mi gusto! don Basco? aquí llego a recelarme que don García es aqueste, y si es él, he de acabarle, para que acaben mis celos. Sosiégate cosa es fácil el conocerle, y si es cierta tu sospecha, yo he de darle el castigo merecido, ni sombra para el cobarde hasta aguarda en este puesto, que aunque el mundo lo estorbase esta noche es de lograr sus deseos. . Dios te guarde. ̱. Ya ha llegado la ocasión, sia conocerme llegasen aquestos, sean quien fueren; que he de hacer que? animarme, y aunque sea el Rey, o Roque, he de afirmarme con aire: será obtuso o será agudo? no, no, lo recto me aguarde, yle ofenda: ya le envisto, turbo partís? disparate: atajo; rebes sacáis: conclusión hago, y Dios guarde del infierno el alma triste que al póbrete le afufase: bien ensayado esta ya, pero si el papel errare, paciencia, que la destreza, sin la dicha, poco vale: mas un bulto se me acerca aquí es fuerza ejecutarse mi destreza; mas ya digo, que será gran disparate, que el que la ocasión no excusa, es un tonto, es un orate, yes un vinagre torcido, que es algo más que vinagre: quiero seguir a mi amo, que aquí volverá a buscarme yo le buscare a él. esto es lo más importante . El se va, seguille tengo, y conocerle. . Fiarle puedo a don Basco esta empresa, si es Garcia he de matarle, con todo quiero seguirle: que así el Cielo me dilate llgezar de esta ventura, y acabar tantos pesares! gente viene; si es don Basco? Yo he dado vuelta a la calle, y por prisa que me di, vive Dios que llegué tarde, que se quitaron del puesto. Imagino que el conarde de don Garcia era aquel, don Basco. G hay más triste lance, el Rey es, perdido soy. Entremos, no se dilate mi ventura esta es la puerta, abierta está. . Fuerte trance, es sueño, o es ilusión? sin duda que a los combates del poder, aquesta fuerza se rindio; si lues fue fácil? no hay que fiar en mujeres. Qué te detienes? qué haces? temes? . no señor. Re. entremos Si han de acabarme sospechas tan evidentes. entraré a certificarme, y muera yo de una vez, el Rey con mi vida acabe, pues acaba con mi amor. Entra, que yo voy delante. Rayos en los ojos llevo como en el pecho volcanes . Un hombre sombra, o fastasme me sigue y ha de alcanzarme que estoy cojo de este pie, y no puedo menearme, corriendo he dado la vuelta, y he vuelto a la misma parte donde me dejó mi amo, y él no ha venido a ayudarme; san más que Santo querrá a un alcahuete ayudarle, a este lado me agazapo que la noche oscura hace, y se pasará de largo el que me sigue el alcanze. El traidor se me escapó. Yo tómora el escaparme. Don Garcia era sin duda, mira si desprecio hace el traidor de tu poder; pero al fin tu Alteza alcanze esta noche su deseo que luego podrá vengarse de Garcia pues es cierto que él esta en Lisboa. . Andares. don Basco es, y ha imaginado. que el Rey soy, que en esta parte le esperaba, esto es sin duda, pero valdreme del arte para escapar con la piel, de Rey he de graduarme:) que vasallo tan leal tengo en vos Basco, inviolable ha de ser nuestra amistad. Tu hechura soy. Sois mi imagen, oíd don Basco, un criado de este tal un bofonicante (por aquí pienso saber si estoy culpado) se sabe si va con él? . Ese es la estafera? . Baste, baste que yo sé que me es leal, y que no ha de hacer ultraje a su avolorio en mi daño, y aunque le encontréis dejade si queréis hacer mi gusto, que ese para mi es muy grande. Tu mandamiento es mi gloria mas dejando aquesto aparte, lleguemos que está es la puerta, y esta abierta, y se hace tarde, logra señor tus deseos; si doña sues es diamante en su ostinación Tarquino sé tú de tus hne cedades. Peor es estor yo estoy ahora con cierto achaque, no estoy para tarquinada, idos don Basco, dejadme, que importa que yo entre solo. Señor eso no me mandes que no te he de obedecer. Esto es malo he de enojarme? Si no me quitas la vida no solo no he de dejarte denoche en tal ocasión, y con el riesgo que sabes. Si por más que lo procuro no he de poder escaparme, elijo el me nor peligro que doña sues, o su padre, o don Garcia, si acaso ha entrado ya han de librarmes entro, pues. . Entre tu Alteza Ruido siento, Garcia habrá venido, aguardarle en esta sala primera quiero agora, que mi padre aún no se ha acostado, y es el sentirnos cosa fácil. Turbada llego, y mortal, que el Rey primero llegase! ya esta hecho, que he de hacer, diré que pude engañarme y pensando era Garcia le abrí la puerta. . Que haces Leonor? vino don Garcia? En aqueste mismo instante: entra señor, yo he cumplido mi palabra. Ea pesares ahora es tiempo, venid aafligirme, y acabarme. Mi bien, seas bien venido Fiad en mujer: ah fácil! A la puerta de mis ojos desatada en risa sale toda el alma a recibirte. Venciola el Rey, que ignorante pensaba yo que pudiera haber mujer tan constante que pudiera resistir el poder fuerres combates! pilando brasas estoy. Garcia? . Tente, y no pases de al, que no soy Garcia, que ya el traidor de tu amante. a mis manos queda muerto. Cielos, que escucho! o Olvidarte puedes, y premiar a quien santo debes; no le pagues mala mi amor, ten piedad de un Rey que llega a postrarse aamor, como el más humilde, Señor, qué dices, que haces? que emprendes? formar no puedo palabra, porque la sangre recogida al corazón quiere en su fuego ahogarme: mas qué es esto? yo me rindo ami pasión en un lance en que he de mostrar al mundo hoy los súbidos quitales de mi amor, y mi firmeza? Qué detérminas? . Matarme, con las manos, con los dientes, cuando el acero me falte, frimero que vuestra Alteza prosiga acción tan infame. ̱. Ay dichoso desengaño! llorabuena yo te alcanze. Traidora, ti er ha n No me afrentes, no me ultraje que entendí que era Garcia. Ya desengaños no valen, hoy por fuerza he de alcanzar lo que por amor negares. Primero verás al Cielo de esos polos desquiciarse, que los peces hagan nido en la rierra, y que a los mares acuchillen con las alas su salitre, libres aves, que vuele al Sol una roca, y ser cosa fija el aire que pueda rendirme a ti, y de Garcia olvidarme. Valiente resolución, Don Basco llega a animarle, que las Porcias, y Lucrecias ya mutieron, no desmaye. Ah traidora, y vil criada! Ya es melindre, ya es ultraje regatear una mano. Qué haré Cielos, amparadme. Por fuerza ha de ser. . desvía Sin que primero me mates es imposible. . Qué es esto? no es mi esposo? son verdades o ilusiones del deseo? Yo he echado muygéntil lanze No eres don Basco? . No soy si no el que quiere ver antes su muerte, que no su afrenta. Muerta estoy. Villano infame, vive Dios que he de acabar de una vez tantos pesares. Señor tente huye Garcia. Eso no. . Suelta. . En que trance tan apretado me veo! daré voces a mi Padre; padre, y señor. . Que es aquesto. Deja Ines, deja que acabe su Alteza aquí con mi vida, tantas ansias, tantos males, yo me ofrezco, ya me postro, salpique tus pies reales mi sangre, si tu rigor basta a aplacar esta sangre. Ines da voces; qué veo? Aquí es fuerza reportarme hasta mejor ocasión. Señor, . Alteza aguarde, que pienso que le han sentido, no entre en su cuarto. , . Dejadme: de Scila en Caribdis di, juntose todo el linaje. Qué es esto. . Sosiega. Mataré a este vil. . Dejadle. Veisme aquí desgraduado. Ines gran señor, sacadme de esta confusión que miro. Fuerte ocasión! escuchadme que he de hacer dudoso esto en este terrible lance, en este confuso abismo, dos accidentes distantes, y dos fuegos diferentes me consumen, y combaten. Ya sabéis que don Garcia es de doña Ines amante, y es su esposo, esto ha de ser; pues cuando está en dos a man poder, y amor compitiendo, el amor queda triunfante, y el poder queda vencido, porque su comedia acabe. Y no el deseo en serviros jamás en Juan de la Calle.
