Texto digital

Texto digital de Playa de Sanlúcar

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Bartolomé Cortés
Atribución estilometría
No es posible No concluyente
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Playa de Sanlúcar. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/playa-de-sanlucar.

Logo BICUVE

PLAYA DE SANLÚCAR

JORNADA PRIMERA

Bien claro mostráis Lupercio el mal de que padecéis, pues el gusto aborrecéis, y le despreciáis por necio. Sí, que es razón opinada, ibien fácil de entender, que en el mal, y en la mujer no hay cosa disimulada. Enfermo estoy, que ha gran tiempo que padezco de una herida, y quien me ha de dar la vida ha de ser el mismo tiempo. Mas pienso que se ha olvidado del recurso que retiene, que aún el tiempo se detiene sile aguarda un desdichado, Y su fiera dilación atal tiempo me ha traído, que a la cara me han salido impulsos del corazón. Lupercio del poco gusto de quién sois, señor; me pesa tanto, que ya el alma empieza a sentir vuestro disgusto Mas vuestra herida, y dolor como tengo presumido, imagino que han salido de las batallas de amor. Y como en tal guerra el tiempo es quien cura las heridas, queréis que vuestras heridas las cure también el tiempo. Mas tengo por cierta cosa, puesto que tanto se tarda, que herida que tanto aguarda no debe ser peligrosa. Divertid melancolías; y al pesar haced retiro, que aquestas que en vos admiro las padezco como mías. Aquí en esta Playa hay damas, y os podéis entretener. D . A cabará de encender . mi pecho amor con sus llamas, que viendo no hay hermosura que iguale a la de isabela. el ser a mi muerte expuesta mi desdicha me asegura. Condúcenme pensamientos a bombardas de memorias, y alardes amor sus glorias por aumentar mis tormentos. Dice lo que a todos dad con que su ser acredita, y que si triunfos me quita en mi mala suerte está, condolido, y con buen celo hoy Don Pedro me consuela; pero no siendo Isabela lo demás es desconsuelo, que ella como más que humana mi consuelo puede ser, aunque él lo pretende ser, por ser mitad de su hermana. Perdonad si inadvertido Don Pedro no os he hablado, que me ha tenido un cuidado elevado, y suspendido. O . Los pensamientos de amor son imanes atractivos, que no hay mármoles esquivos que no suspenda el amor. Vamos que aquí hallaréis mil damas, y bizarrías, Plega adios desdichas mías que el vivir no me acabéis. . Un vestido, y un dobión señor te vendrá a costar este que te quiero dar. Él viene a buena ocasión. Don Pedro es el que está aquí, y este papel de su hermana mi esperanza salió vana, cosa que nunca entendí. Cómo vienes tan contento? qué traes de nuevo Polanco? Traigoque darte en un blanco un negro entretenimiento, que importa no declararse. Con eso me desanimas, porque el gusto por enigmas jamás allega a lograrse; mas la que dices agora cualquiera duda des hace, que las sombras donde nace son desperdicios de Auroras Bien claro me muestras ya sus reflejos soberanos, que está mi vida en tus manos, como en esa enigma está. Bien la puedes declarar. y decirme lo que sientes, pues faltan inconvenientes que lo puedan estorbar. Como un vestido me des direlo señor volando, Lo que me pides te mande y te acreciento otros tres, Pues alto, digo señor, que de un ejército fiero, donde es belleza el acero, y las trincheras amor, salieron cinco soldados todos armados de nieve, a quien el Sol no se atreve, por verlos tan bien armados. Una manga les guardaba, que aunque valientes soldados, en el estar encerrados toda su victoria estaba- Pero los cinco no más salieron a un campo blanco, de que es testigo Polanco, sus armas lucieron más. Entre los tres una flecha tal pudieron sujetar, que la hicieron llorar después de verla deshecha. Dos lenguas que le quedaron que hablaban parecían en las quejas que ofrecían si bien miradas hablaron. En forma de un escuadrón todas se aunaron disformes, y en unidades conformes, promulgaya su pasión. Aquestlo me reveló cierta Deidad celestial, y un pedazo de cristal este certado me dio. El discurso es extremado, mas es de Polanco en fin. D . El ser de mi Sera fin mi placer ha acredirado, según el alma recela, y el gusto que he recibido. Este papel que ha traído es de la hermosa Isabela: su más no importa que su hermano aquí delante se halle, puesto que sabré engañarle por estilo cortesano. Dame Polanco el papel, donde mi vida se cifra, que con tan divina cifra mi amor gozara un laurel. Señor, aquí esta, y advierte en su traición conocida, que aunque viene a darte vida, a mí me ha de dar la muerte, Como tan dueño, y amigo quiero que leáis, Don Pedro, porque sepáis lo que medro siendo de mi mal testigo. Señor, no lo des a él, advierte que es de Isabela, El alma en temor se hiela después que vide el papel. Lupercio, con el favor tan grande que me hacéis nueva obligación ponéis a mi voluntad, y amor: es justo que le leáis, puesto que a vos se os envía. Leeole por vida mía, porque mis dichas sepáis. Por ella vuelvo a jurar que no lo tengo de hacer. En mí es fuerza obedecer, como es en vos el mandar. Después que en medio de elerapto curso de las tinieblas Nocturnas go cé de tu Sol Radiante, por quien las sombras de mis penalidades frustré, y quedé desficada en ti mesmo, has ta que la sombra de mi hermano se nos opuso, por quien perdí tal glo. ría; estoy penosa por conocer tú sentimiento. Esta noche te aguar- do, y porque te acuerdes te envío ese retrato. Dios te guarde, Qué del papel se cayó este retrato imagino: . mas por ser como es divino tengo de guardarle yo. Solo la curiosidad me mueve a estilo grosero, y por ella saber quiero quién es aquesta Deidad. Ya Don Pedro los rigores agradezco de mi estrella, pues ya los gozo por ella duplicados en favores. Ya la tempestad tirana de mi confusión perece con la luz que resplandece de otra Iris soberana. Ya del mal de mi cuidado seguramente navego, y aunque en él estuve ciego, al desengaño he llegado Ya he gozado mi esperanza a pesar de la fortuna, porque tal vez la fortuna de sus rigores se cansa. De que postréis el disgusto Don Lupercio me he alegrado, que también parte he alcanzado de vuestro crecido gusto. Polanco tiene el retrato, y me importa no le ver, que se vendrá a conocer, y será grosero trato. Después me le podrá dar, y despacio en él veré lo que eterno adoraré, y siempre he de contemplar. De aquel Vergantín Morisco tiran dos mil mosquetazos, y un navio hacen pedazos, que es en el agua ovelisco. La mar la quiere tragar entre sus confusas olas, las gabias parecen solas, va se acaba de anegar. Un hombre viene nadando con una espada en la boca, que es a su inclemencia roca; pues la viene sujetando. Ya dentro en la Playa está, y libre de aquella guerra. Gracias a Dios madre tierra que puedo besarte ya: ya que estoy dentro de España venga la muerte atrevida, que ya le ofrezco la vida al silo de su guadaña. Si no me engaña el cuidado siento lastimosas quejas, que alguno está padeciendo (no en aquesta Playa amena. Lupercio está aquí, y mi herma Nunca Don Pedro estuviera, que yo le aborrezco tanto cuanto firme amor me muestra. O . La hermosa Narcisa viene. Y mi adorada Isabela, que a tal pesar tanta gloria era fuerza que viniera. Cerca está ya de nosotros, dando por el aire quejas. Sabe el Cielo me lastiman sus disgustos, y sus quejas. Mil veces pienso besaros mudas debiles arenas, pues me hacen oblación hoy en vos tristes tragedias. Levantad noble hidalgo, que no es bien de esa manera tan herido, y maltratado os dediquéis a la tierra. Pero nos haréis favor de darnos relación cierta de cual ha sido la causa de que estéis de esa manera. Es justo el obede ceros, si el decirlo yo es de fuerza, por hacer que el corazón menos tal desdicha sienta Yo nací en la gran. Toledo, Ciudad tan ilustre, y bella, como la fama acredita, y sublima su nobleza. Luego la fortuna varia le puso a su curso espuela; y dio vueltas contra mí siempre su inconstante rueda. Crieme en juegos púriles hasta edad de adolescencia, adonde en veinte y dos años tuve infinitos de penas, A todas las contraste con mi regalo, y hacienda; que fue muro a su rigor, barbacana a su inclemencia Pero naci desdichado, y a quien desdichas le cercan no importa hacienda, y regalo, calidad, armas, y letras. Solicité cierta dama tan sabia como discreta, tan discreta cuanto noble, y tan noble como honesta, Un año y medio pasén entre lágrimas, y quejas, hecho Tántalo del gusto, y Sílifo de mis penas. Mas lo que no hizo el tiempo, dadivas, régalo, ofertas, llegó a vencer el decirle me calaria con ella. Algunos días la hablé, adonde el cielo quisiera no gozara de tal gloria para no poder perderla. Díjome un criado mío, que una tarde en unas fiestas un Caballero le hacia cuidadoso algunas señas. Yo combatido, de celos aguarde que anocheciera, desesperado esperando, combatido de quimeras, Apenas anocheció cuando tomé una rodela, y salí a saber mi daño, sin más armas, ni defensa. Apenas allegué al puesto cuando conocí a su puerta que estaban dos embozados, y que ella estaba en la reja. Entonces sentí abrasarse mi pecho en las llamas fieras de el volcán Siciliano, que tantoinos celos cuestan, Saqué la espada atrevido para conocer quien eran, conocieron mi intención, y pusieronse en defensa. Al uno di dos heridas, y al otro hice una puerta por donde el alma saliese en cambio de aquella ofensa. Forzoso fue el ausentarme, que donde se halla fuerza, no importan obligaciones de patria, padres, ni prendas. Dejé el amor de la patria; los favores de Florela, y de todos mis amigos amistades, y finezas, Embárque me a Nueva. España, siempre me corrió tormenta en los mares de mis ojos, que no cesó su inclemencia, Bien entendí que tanta agua tuviera bastante fuerza para mitigar el fuego de mis celos, y sospechas, Pero fueron salamandrías, que de incendios se alimentan, y a más fuego viven más, como más viven mis penas, Desembárqueme confuso, lamentando mis tragedias, que las tragedias de amor es muy justo que se sientan. Allí estuve mucho tiempo, donde en la peña de ausencia fue Promoteo mi gusto, pensamientos, aves fieras. Allí fue nuevo Eijión, que de memorias la rueda torcia el entendimiento por hacer mi muerte eterna, Supe en fin que se casaba aquella ingrata Florela, que no hay firmega en mujer, donde se antepone ausen Embarqueme en este aviso, surcando mares soberbias, siendo el timón el deseo, y mis suspiros las velas. Mas a la invencible España vista le dimos apenas, cuando este Turco navio nos persiguió a remo, y vela. Ganonos el varlovento, luego a disparar empieza de sus iracundas balas con intolerable fuerza. Diez y nueve hombres que había nos púsimos en defensa, por defender, y ofender precepto en fin de la guerra. Murieron todos los más, y a mi cinco heridas fieras e dieron que son el puente;, que pasan a muerte eterna, El navio se perdió; y yo en las olas sangrientas. fui Delfín para librarme de aquella fiera tormenta, Colorizando cristales, ilumine las arenas, hasta que llegué a ampararme de vuestra mucha nobleza. Aquesta ha sido mi historia, mi desdicha ha sido aquesta; perdonad si os he cansado en hacer relación de ella. Mas ya la sangre me falta, y la muerte viene cerca, perdonad, no puedo más, que el cuerpo paga su deuda. Grande lástima me ha hecho Hame dado mucha pena el verlo tan mal herido. El diablo inventó la guerra. A Dios señores del alma, a Dios ingrata Florela, a Dios patria, a Dios amigos, a Dios regaladas prendas. Estas palabras que dice son para mi pecho flechas. Para el mío son espadas, pues que me mata con ellas. El alma doy al deseo, pues que no tengo otra prenda, porque a Flórela la lleve, que ella ha de ser mi heredera. Pensamientos la acompañen, y mis memorias funestas, que pues a su templo fueron es bien les valga la Iglesia. A su imagen soberana un tiempo sacrifíquelas, y pues las conozco suyas: es muy justo que las vuelva. Hacia aquí nos desviemos, que no quiero que nos vean, que quiero sentir también aquestas lágrimas tiernas. El alma se me deshace de ver acción tan funesta, que no hay corazón de bronce que una muerte no enternezca Ay! quién pudiera curarle! quien nueva vida le diera. Hay rigurosa Narcisa! Ay adorada Isabela! La soledad me acompañe, hasta que mi vida muera, que es bien que la soledad me esté haciendo asistencia. Quién a Narcisa obligara! Quién a Dn Pedro no viera! Quién a mí Lupercio hablara! Ay quien hablara al sabelal Ya siento llega la muerte con su guadaña sangrienta; pero vale deteniendo, porque más sienta estás penas, que es propio en un sinventura, si acaso morir desea, faltarle la fiera muerte, que aún la muerte no halla apenas Lástima, y amor a un tiempo juegan las lanzas parejas, uno me obliga a piedad, y otro, que le estime, y quiera? Más concededme señores aquesos brazos siquiera, para que vaya con gusto a gozar la vida eterna, Sellos son con que ya el alma sella lo que quiere, y precia en fe que será mi casa para curaros muy vuestra? A la mía he de llevarlo si me concedéis licencia. Favor Soberana Virgen, favor Soberana Reina: a Dios engañoso mundo, a Dios hermosa Florela. A mi casa ha de ir, que su vida ha de ser cierta, que este ha sido algún desmayo, y ha de alentarse por fuerza. Vuestro gusto Don Lupercio es muy justo que obedezca, Ya presumo que espiró, que lastimosa tragedia! La falta de vida en él es fin de la que en mi queda. Quien pudiera estar gozando de aquella Deidad tan bella que es hoy gloria de la Playa, pues en ella está Isabela. Aquí es ocasión su hermano a que deje su presencia, que no hay gusto a quien disgusto no le haga competencia, El ausentarme de aquí téngolo de hacer por fuerza, por dar lugar que a Narcisa por mí la hable lsabela. Nuevo Tobias me admiro en aquesta penitencia; pero trocarala yo a un tonel de Valdeiglesias. Qué transformación ha sido la que amor hoy en mi muestra, pues que de un duro diamante me reduce a blanda cera! Mas fue sangre de cordero el coral de aquellas venas, que pudo labrarme el alma, y cultivar mi dureza. Yo confieso que le quiero, y esto por fuerza de estrella, que no hay verdadero amor adonde clima no fuerza. Mucha admiración me ha hecho ver Narcisa hermosa, y bella, que postres tu voluntad tan sin ocasión, ni fuerza a un hombre, que sus desdienas entre heridas lamenta, y hoy al silo de la muerte tiene la vida sujeta, Para tan grande rigor como contino profesas, amor tan acelerado no esta bien, ni tal fineza. Mas bien está que a Don Pedro, pues te quiere, adora, y precia, le quieras, ames, y estimes, y por tuyo favorezcas, Bien sabes que ha un año, y más que con tu esquivez refrenas por su amor fieros desdenes, rigores por su firmeza, No ignoras que gusto suyo ha sido el ser yo tercera, pues quiso que yo te hablara no más que por que lo fuera. Obligación es muy justa, hermosa Narcisa, aquesta, y el pagar la es muy de vido que es muy precisa esta deuda. No niego por ningún modo lo que dices, Isabela, confieso la obligación, si obligaciones son deudas, Mas no las puedo pagar. porque el derecho me observa, que soy menor, y el menor no puede perder su hacienda. Ha pleiteado tu hermano en contra de mi inociencia siendo su gusto el Oidor, si fue el deseo su Audiencia, Su voluntad fue el Fiscal, la cual hizo diligencias, hasta ver si le otorgaba amor alguna sentencia. El Procurador memoria, viendo aquestas diferencias al Letrado entendimiento entrambos pleitos le enseña, Dice que tiene jasticia, y que vencerme pretenda, sin ver que tengo yo más, y ha de valer mi defensa. Hallolo todo en favor, Letrado, Fiscal, Audiencia, Escribanos, Alguáciles, Tribunal, Sala, y Sentencia. Diéronle en fin contra mí las tres injustas sentencias, y procuró ejecutarme; pero presume en defensa. Al Pribunal del amor apelé de esta sentencia; y como de recto Juez recibí mi causa a prueba. Salió que me ejecutase, supuesto que es cosa cierta no valer la ejecución adonde faltan las prendas. Tu hermano perdió el derecho mintieron sus diligencias, pues él no puede cobrar, ni puedo pagar su deuda. Aquese que ves herido, el deberle es cosa cierta, y como acreedor de amor he de pagarle por fuerza. Hizo en tiempo su escritura que yo tuve edad perfecta, y a su saneamiento hice. de mí misma la hipoteca. En mi alma, y corazón ha hecho su fínca, y renta, donde amorosos tributos. la piensan hacer eterna. Esta por última gana, la otra pierde por primera, que amor, y pleiro es ventura, y el que la tiene ese acierta. Bien tu causa has defendido, Narcisa; mas miro en ella falto de dicha a Don Pedro, y a ti prósperada en ella. Sin razón, y sin justicia vences, que siempre atropella la suerte mil imposibles, si acaso la suerte es buena. Tener razón de su parte, y justicia, es cosa cierta: mas no hay razón, ni justicia donde el favor hace fuerza. En el Tribunal de amor es cosa cierta,lsabela, solo vencer la justicia, y no del favor la fuerza. Allí no valen padrinos, la verdad va desenvuelta, porque es amor la justicia, y es tu justicia derecha. ̱. Si amor, hermosa Narcisa, solo en las sentencias viera, dijera yo que era recto; pero en cosa alguna acierta, Es ciego, y no puede ver, y así de ordinario hierra, que es Juez apasionado, se informa de verás. Como es pobre es codicioso; y siempre procura hacienda, tiranizando las almas, que está es su mayor riqueza, Advierte agora, Narcisa, si es cosa sabida, y cierta ser engaño lo que juzga, y falso lo que sentencia. Pero aquí viene Lupercio, no quiero que nos entienda. que aunque es alma de la mía no quiero que aquesto sepa, Dichosa mi fortuna, pues hoy llego por el mar de mi gusto caudaloso en la nave de amor, en que navego al puerto deseado, y deleitoso de mi Isábela, a cuya vista entrego el alma, y el vivir dulce, y sabroso: mas es pequeño don el que consagro a tal reliquia por tan gran milagro. Poder hablarla gran milagro ha sido en parte tan capaz de mis desvelos, donde puedo gozar entretenido del aura de su boca los anhelos, que al ambar, y al almícele han ofendido en clausura de blancos paralelos: mas si su aliento todo olor apoca, cristal deslustran perlas de su boca mi Isábela querida. mi bien, y dueño mío, que estrella venturosa se ha mostrado hoy de mi parte con precepto pio, que me haya conducido, dueño amado, a ver tu rostro hermoso? Rindió su pecho, y mío mi suerte misma, y mi contrario hado, porque viniese yo a oftecerte el alma, dejando el mar de penas puesto en calma. Voy a buscar las calzas, o el vestido que me ha de dar mi amo, y los doblones que con tanta razón me ha prometido por premio de un papel, y seis tengiones. Oh dichoso papel, santo vestido, y más dichoso amor, pues hoy me pones con los magnates de tu corte bella, haciéndome también capaz en ella. Polanco es este, preguntarle quiero si el nombre sabe de acuel hombre herido, que con certeza de él saber espero, o si acaso su muerte cierta ha sido. Polanco. . Cielo, Sol, Lucero, la suela del chapín, señora, pido para besar: qué mandas? Que me oigas con secreto, De tenerlo, señora, te prometo. Hoy las Calandrias, y los Ruiseñores. voces aumentan a tu bienvenida, olor espiran las fragrantes flores, la pálida Pómona cobra vida, y acrecienta sus gustos, y colores: hoy Amáltea queda enriquecida, que como eres Aurora vida has dado a todo, con tu aliento regalado: Montones de esplendor el Sol pregona; que de parias le rinde a tu hermosura desde su negra; si abrasada Zona; cuando contemplo aquesa luz tan pura, que es más la que él por ti se galardona, que la que su valor nos asegura, que eres tú sola, Alba, Esfera, Dia, Sagrado Pitio, y la esperanza mía: Neptuno forma en sus cristales puros mil Gigantes de perlas desarmados, formando ya de aljófar fuertes muros, si castillos de nieve levantados, donde todos se juzgan mal seguros, y a tu beldad rendidos; y postrados, que los vence, sujeta, y amancilla el lustroso candor de tu mejilla. Agradezco, mi bien, lisonjas tales, que aunque lisonjas quiero agradecerlas por nacer de tu pecho, . Son verdador, aunque harto impropias a valor tan alto. En fin, Don Nuño dices que se llama, Ese nombre confieso que es el suyo. Y las heridas son de algún peligro? La falta de la sangre fue la causa de parecer que su cruel desdicha paraba ya en el filo de la muerte; pero el peligro es poco. . En albricias este diamante toma; que te ofrezco. Vivas más años que ha tenido el mundo por la bizarra oferta que me haces. Y advierte, que le hagas saber lo que te he dicho. El Mercurio seré de tu embajada; con el silencio que es razón que sea. A Dios querido dueño, y señor mío. A Dios amada, y regalada prenda, vasa del edificio de mi vida. A Dios Polanco, y en lo dicho advierte, , c . Tu esclavo pienso ser hasta la muerte; mi amo es este, pienso no me ha visto; quiero disimular, hasta que él vea que estoy aquí, y que el dinero pido, que con doblón, vestidos, y diamante yo seré Caballero a poca costa. Polanco, bienvenido: aquesos brazos me dad mil veces . Yo, señor, pido lo que conoces tú que es justo darme. El retrato me dad de mi Ángel bello, de cuyo cielo hoy Arlante he sido, que pues Hércules soy, es bien que pueda tenerle en hombros mientras tu descansas del peso del cuidado que has tenido, y en ferias te daré lo que me pides. Del Mercader, señor, es ese tejro, que en queriendo huir, concierta, y paga, alega luego condiciones nuevas, y prueba los defectos de los generos de las mercaderias que ha comprado: de aqueste modo mismo me pareces, pues condición me pides de un retrato, y si le doy, alegas de pagarme; y si no, me parece que lo niegas. Bien puedes ya hacer lo que quisieres, a tu gusto remito mi justicia, que retrato no he visto, ni Ángel bello, ni Atlante soy, ni Alcides te contemplo, ni sé lo que me pides, . Si burla ha sido, ya basta para burla, buen Polanco: dame ese Sera fin, en quien adoro. Ni sé de Sera fin, ni yo te cutiendo: o tu durmiendo estás, o yo señando. No hay aquí que soñar, dame el retrato; o vive Dios que te haga mil pedazos. Si lo haces, señor, por no cumplirme la palabra de darme los vestidos, ya quiero la mitad de lo mandado, hagamos conveniencia en lo propuesto. Aquesta daga, infame, mal nacido, hará me restituyas este hurto, que está es la conveniencia más perfecta. Yo no entiendo por Dios que hurto es esté, que Sera fin, retrato, ni embeleco; no quiero que me des cosa ninguna, pues me sale más caro que pensaba. Ah cobarde, villano, vive el Cielo que te quite la vida dos mil veces, Por Dios que está muy buena aquesta historia: tras haberme, señor, desheredado, y dejarme hecho Adán sin la higuera, querer hacerme agora pepitoria, y sacarme del alma este retrato, que ni lo he visto yo, ni tu conoces? Cosa posible ha sido el engañarme, quiero ver el papel, haber si es cierto. Oh amor infame, aquesta hazaña es tuya; mal haya el mal nacido que te estima, mal haya el que dijere que eres noble, y yo, pues que lo he dicho tantas veces, sin mirar que eres nieto de la espuma, y de aquel dios herrero infame hijo, do aquel tizuado, y con e una pierne que bastaba ser cojo vive Cristo para que no hiciera cosa buena. Porque me acuerde dice, que me envía este retrato: matarle quiero, pues es tirano de Deidad tan bella. Señor, yo lo daré; Jesús qué es esto? así quieres matar al buen Polanco? Agora te daré el alma, y la vida: dame esos brazos. . HAy tal locura! o tú, señor, tematas el juicio, o por tu gusto quieres que lo pierda. pues me haces increyente que yo tengo ese retrato que en mi vida vide: digo que no lo tengo. . Muere infame? que solo con la vida has de pagarme. Señor, señor, señor, déjame agora, que yo te ofreceré lo que me pides, Cómo es posible, amigo Dn Lupercio, con un criado tal descompostura, adónde hay tal ingenio; y tal prudencia? O el juicio ha perdido, o no lo entiendo; un retrato me pide, que imagino que no se le halla dueño, o quien le ha hecho, ni menos yo le he visto. . O malnacido, la vida he de quitarte, y agradece a Don Leonardo no hacerlo agora: perdonad, que pasión me obliga a irme. . El Cielo, Lupercio, os guie, y guarde: de quien dice, Polanco, es el retrato qué oculto tienes? Pienso que es de Isabela; una dama a quien sirve ha muchos días, poniendo en ella toda su esperanza. Y sabes tú si acaso corresponde. ella a la voluntad de Don Lupercio? Conformados están sus corazones, y almas, y voluntad un sitio ocupan, y ella se escribe agora por momentos muchos papeles con dos mil ternezas, cédulas del amor, en quien se emplea, y le hace cada dia mil favores, con que hace su suerte venturosa, si bien agora buen testigo ha sido el peligro tan grande en que me viste de la verdad que te depongo, y digo. El que afirma mejor eso que has dicho, es mi corra ventura, y mala dicha, Mira si hay en que sirva a tu persona, que lo haré, Leonardo, como sabes. Estimo buen Polanco ese cuidado; guárdete Dios mil siglos. Y a ti te dé la vida con tan buena salud como deseas. Que aquesta ingrata Ilabela corresponda a Don Lupercio, y a mí me quiera matar con desdenes, y con celos! Es él más noble que yo? es más galán? vive el Cielo que ha de obligarme a hacer con él algún desacierto Tiene acaso más hacienda? o él es mayor Caballero? qué oficios tiene; o que cargos que no tuve yo primero? Pero ha sido mi fortuna la que ha promovido aquesto? esa sola me sujeta, y me postra por el suelo. De ella, y de los fieros Astros con justa razón me quejo, pues ellos son solamente los que ofenderme pudieron Mas ay Isábela mía; que los que yo paso es cierto que son de tu cielo hermoso rigurosos movimientos. Los que influyen en mi agravio son los astros de unos celos, que me deshacen el alma en un fiero mongivelo. Tú eres la fiera homicida de mi vida, y pensamientos, pues en tu desdén acaban, cuando en él tienen su centro Ten piedad, fiera enemiga, de verme así padeciendo al rigor de tu crueldad, y a la esquivez de tu pecho. Un nuevo Milón me admiro en mis hazañas, y hechos, de quien ha temblado el mundo y aún el Trisance, y Etebo. Y hoy en el árbol me hallo, que entendí romper por medio, cogidas entrambas manos sin hallar ningún remedio. Aquí de robustas fieras he de ser corto sustento, que serán los sepulcrales que den alivio a mi cuerpo. Tu voluntad es el árbol, las manos mis pensamientos, y las fieras que me comen son estos pérsidos celos. Pero qué papél es este que está en esta arena envuelto veré lo que manifiesta, si antes el vivir no pierdo. Después que en medio del rapto curso de las tinieblas Nocturnas go cé de tu Sol Radiante, por quien la sombras de mis penalidades fustre quedé deificada en ti mismo, has- que la sombra de mi hermano se osepuso, por quien perdí tal glo. a. Estoy penosa por conocer tú mtimiento. Esta noche te aguar- o, y porque te acuerdes te envío seretrato, Dios te guarde. sin duda que este papel sele ha caído a Lupercio: esta letra es de Isabela, si bien para mí veneno. Aquí le ofrece un retrato; hay Dios! quién pudiera verlo, que aunque es enemiga mía, vive dentro de mi pecho. Quién habrá sido el ladrón de aquel pedazo de cielo, don de mi esperanza vive, precreo el pensamiento? suscarle quiero, más no, que será mi daño cierto: mas en dejar de buscarle loda mi esperanza pierdo. El viento le habrá llevado, hay quien pudiera tenerlo; pero con robo de un Ángel ha de volar más ligero. Don Leonardo. ̱. Don Pedro, melancólico venís: ̱ No sé que pasiones tengo, que me afligen harto el alma. Pésame mucho, Don Pedro, lo quisiera remediarlas, siendo posible el hacerlo. La voluntad, D Leonardo, tomo es razón, agradezco, Un negocio se le ofrece a mi señor Don Lupercio, te aguarda, Leonardo. Es forzoso obedecerlo. A Dios amigo Leonardo. A Dios amigo Don Pedro, acabando voy la vida entre desdichas, y celos. Que más verdades, honor, en contra de vos pretendo, que las lenguas de un papel, y este retrato que veo? Este callando pública de mi hermana el pensamiento, si el otro con lenguas mudas es de mi afrenta parlero. Pero es aquesta ilusión? que de mi hermana no creo que por tener sangre mía hiciera tal desacierto. Mas no la abones amor, por ser mitad de mí mismo, sino juzga aquesta causa con justicia, y con derecho. Que no tiene culpa dices, advierte amor que estás ciego, pues no ves lo que he perdido, y lo que por ella pierdo. Mira que mi deshonor a voces está pidiendo la venganza, y el castigo de pecho que fue tan reo, Aquí presenta testigos, mira amor si aquesto es cierto mas pues eres contra mí yo te sacaré del pecho. Que donde se pierde honor no hay amor de padre, o deudos, que honra que una vez se pierde, no la pueden volver ellos. Hermano, como tan triste, melancólico, y suspenso? Esta sombra lo dirá, que es alma de lo que siento, que en casos de pundonor el hablar es grande hyerro; y es bien que hable una sombra cuando no habla el acero. Cómo isábela cruel correspondes a Lupercio, y con papel, y retrato quisiste favorecerlo? Dime ingrata, y atrevida, como a tu nobleza has hecho tan afrentosa ignominia, por ser tan fácil tu pecho? Como la honra has quitado a mí, a tu padre, y tus deudos, sin temor de Dios, y el mundo, al del castigo supremo? Pero yo sabré curar esta enfermedad que tengo, pues tengo tan conocida la gran virtud del temedio. Quitaré tu infame vida, y sacarete del pecho la sangre que tienes mía, aunque no tenerla es cierto, Detente hermano un instante, sujeto estoy al fiero Minotauro, detente hermano Don Padro, y conoce la disculpa que yo de mi parte tengo. Quitó sele a aquel retrato parte del oro del cerco, y por eso le emvié ayer en casa un Platero? a Beatriz se le perdió. Lo que conozco que pierdo es el oro de mi honor: el matarte es buen remedio, Favor Cielos soberanos, piedad hermano Don Pedro. Hoy pagarás a mis manos el delito atroz, y feo fui labrador de mi honor, que con los años, y el tiempo le cultive en mi nobleza, dando envidia a muchos Reinos Pero apenas tuyo flor, cuando un levante soberbio del gusto de una mujer me le postró por el suelo, Imposible es levantarle, porque hay mujer de por medio, y el honor en la mujer es flor al rigor del viento.

JORNADA SEGUNDA

ACTO SEGUNDO. Amor, agora es tiempo, (te si me has de hacer alguna vez favo que me ayudes con tiempo, y pierdas para mí tantos rigores. Solo tu favor pido, pues ves que yo sin él estoy perdido en este laberinto, y en espacio sucinto pienso perder tan estimado lauro Si no me das el hilo. siendo Pasife de mi justo asilo, jo sin jarcias, y sin velas návego por el mar de aqueste engaso donde hechas centinelas, mis desdichas conocen, y mi daño, perdido el regimiento, más espero de ti mi salvamento, Presumo que ya es hora que mi Lupercio venga para hablarlo Ya ha salido mi Aurora, quiero más cerca llegarme para hablarla. . Es mi Lupercio Es quien eter no vive en tu despre (cio: yo soy, hermosa Isabela, quien más que al vivir te quiere, yel que por quererte muere, y está por tu amor en vela. luego de tu amor me hiela, y cuando hiela me abrasa, que es el desdén una brasa que al más lejos de querer en celos le hace arder, yen puros celos le abrasa: Yo soy blanco de tu amor, ya quien hoy tu amor da muerte, que si tu desdén es muerte, sambién es muerte tu amor, Es mi muerte tu rigor, cuando tu amor mi tormento, mira que contrario siento, y que enemigos son todos; yepuesto que por todos modo son mi fin, y mi tormento. Lo que quieres aborrezco, aborreces lo que quiero, con aquesto desespero, y en estas penas padezco. Ya tu rigor apetezco, y no quiero que amor tengas; ni que con él te entretengas, que es mi muerte conocida: deme tu desdén la vida, con que amor a más no tengas. Advierte que esos desvelos pacen, querido Lupercio, de algún engaño algo necio, causadores de tus celos. Olvida aquesos recelos; pues conoces que te quiero, y solo servirte espero con el alma, y con la vida. que esta es acción conocida de un amor tan verdadero. Luego a Leonardo no quieres Hasta su nombre me enfada. Basta, ella está declarada: que es fortuna lo que quieres! en fin mi bien, que soy tuyo? Tú eres mío solamente. Parece que viene gente. A Dios. Él te guarde. Restituyo mi dicha a mi mala suerte, como a su ser declarado, que dicha en un desdichado son favores de la muerte. Un hombre está en la calle, y la ventana está abierta: si está Isábela dispierta, o aqueste quiere hablarle! si ha salido mi Isabela, y habló por mí aqueste necio! Presumo que este es Lupercio, según el alma recela. Dos hombres están aquí, y no lejos de mi puerta, puerta a quien admiro abierta, al honor que vive en mí, Echarele de la calle por el Cielo soberano, o con esta fiera mano la vida pienso quitalle. Despeje la calle luego, o que se vaya le haré, Primero e mataré. En ira, y rabia estoy ciego, Yo primero aquí he venido, y tengo también que hacer, y así se puede volver del modo que se ha venido. Marárete vive Dios, o te haré mil pedazos. El valor de aquestos brazos verás, A los dos los tengo de conocer, y de aquesta suerte, y modo a mi duda daré un todo, y vendrela a deshacer. Yo sabré satisfacerme del yerro que has cometido, Aqueste acero atrevido hoy tu vida la de ofrecerme. Puesto que sois Caballeros . Tal tiempo, en bronce de calidad, y nobleza, constreñid esa braveza, y sosegad los aceros. Don Pedro es este, y no quiero que conozca que yo soy, Por esta calle me voy, porque de aguardar espero que me conozca Pedro. . Lo que les dije hicieron, y luego al punto se fueron: solo en confusiones medro, no les pude conocer. Si biun presamo, se fueron porque a mí me conocieron y me deben de ofender; porque tengo presamido que el más valiente ofensor está lleno de temor delante del ofendido: que es cierro que me han mastrado pues sin hablarme se fueron, que ellos sen quien me ofendiero, y yo soy el agraviado. Aquí me importa callar, porque en quilates de honor el callar eslo mejor, que es muy buen toque el callan Yo estoy muy agradecido, Luporcio del gran favor. Por no igual a ese valor estoy en parte corrido; pero en fin la voluntad conoceréis con que os sirvo. En ignorarla os desirvo; y agravio nuestra amistad, que bien conocéis que el tiemp que yo en vuestra casa he estado ser muy vuestro he profesado siempre. pienso estampar, porque al mundo sea testigo de tal dueño, y tal amigo como me ha querido dar. Pues relación me habéis hen de lo que a Isábela amáis, tengo gusto que sepáis la confusión de mi pecho: el atención os suplico. El tenerla me es forzoso pues gano tal bien en ello. Digo pues. Atento os oigo. Salí del mar cual sabéis, herido, anegado, y solo, hecho monte de rubí. si en la vista; y talle monstruo A vuestra vista llegué, de muerte gozando logros por desperdicios de vida, tesoros que estiman pocos. De verme tan mal herido me agasajastéis penoso, que es ajustada esta acción aun pecho noble, y piadoso. Llevasteisue a vuestra casa, donde he gozado el tesoro de amistad, y de piedad, que en quilates vence al oro, Tuve por vuestro cuidado, y por Médicos famosos conocida mejoria en trance tan peligroso. No fue tanta, que no fue menester pasar forzosos cuatro meses en la cama para gozarla del todo. Estando en tales disgustos, un día en la cuadra oigo sentos pasos, conducidos a mi cama cuidadosos. Conocí que era mujer, si bien embozado el rostro, a quien parto presumí de sepulcio luctuoso. Diome un recado, y partiose; yo en crepúsculos respondo, por ver que era toda sombra, o de la noche un aborto. Luego el suecesivo día volvió a verme, y trajo otro, y diome algunos regalos, y unos doblones en oro. Visitome muchos días, adonde le fue forzoso decirme donde nacia el favor tan amoroso. Y esto a persuasiones mías, después de hacerme mil votos de ocultar su fama, y nombre, como en la nobleza es propio. Díjo me que era Narcisa la que con pecho amoroso me admitió dentro del alma, sin ver peligros notorios. Su calidad me propuso, y su valor imperioso, partes por quien hoy me admiro confuso, si no penoso. Su calidad no me admira, ni su valor poderoso, que valor, y calidad en mi nobleza son propios? Confusiones me combaten, y en confusiones ignoro, si este es celo de piedad, o si celo es amoroso. Pero el ser de piedad niego, que no hace falta un arroyo donde está tu mar divino tan abundante, y tan hondo. El ser amor no lo creo, que es este amor muy impropio, que ni me ha visto, ni hablado, ni conoce, ni conozco. Yo soy aquí forastero, a ti te conozco solo por deudo, amigo, y señor, que es cierto que no tengo otrod No tengo aquí más hacienda que la que mi padre propio tiene gusto de enviarme con algún criado en oro. Combatido de quimeras me hallo de aqueste modo, contemplando en mi Florela, que más que el vivir la adoro. No sé Lupercio que haga, vuestro gusto aguardo solo, en medio de obligaciones, y de un amor tan forzoso. El gusto que he recibido de vuestra suerte, y ventura, mi amistad os asegura, como tenees conocido. Mas puesto que a mi elección hoy remitis vuestro gusto, aconsejaros es justo la ver lad de tal facción. Que a Flórela amáis decís, mujer ausente, y casada, acción que está declarada por las penas que sentís. Bien claro está de entender, que si está ausente, y casada de vos estará olvidada, que es en efecto mujer. Que ahora amándola estéis; y olvidarla no podáis, como ha tanto que la amáis no es justo que la olvidéis. Pero no amarla tampoco en modo tan excesivo que al gusto os hagáis esquivo, y que le estiméis en poco. Ella es cierto no se acuerde de vos, ni que os tenga amor, que es Enhimera su ardor, que en un Sol nace, y se pierde. Es el amor de mujer variable Sol de Enero, que el celaje más ligero puede su luz deshacer. Es el mayor variar la mejor firmeza suya, y es fuerza en ella se incluya la regla del olvidar. Narcisa es hermosa, y bella, rica, afable, y virtuosa, honesta, sabia, amorosa, que todo se cifra en ella. Es la mayor hermosura que jamás ha visto el suelo, tanto, que es deidad del cielo, mas que del suelo criatura, Y puesto que tal valor solo a quereros se anima, y por tan vuestra os estima, es bien la tengáis amor, Y podéis Nuno advertir, que el señor de más poder se holgara de merecer solo el poderla servir. Solo a vos os está bien el querer a tal señora, que el ser de su Sol Aurora a entrambos os está bien, Aunque un gran competido? tendréis en el Duque otavio, que este es el mayor agravio que os pudo hacer el amor. Nú, Lupercio, vuestro precepto es forzoso obedecer, y ya desde aquí a querer a Narcisa me prometo. Y cuando ella no tuviera las partes que vos decís, porque vos me las decís la adorara, y la quisiera. Si algún bien me ha hecho amo o en el mío se ha mostrado, es haberme señalado tan grande competidor. Que el competidor es prueba, adonde el Águila amante, como en fuente radiante mas sus amores renueva. Esta pienso que es la calle, según las señas me han dado, por quien vengo tan cansado, cuanto harto de buscarle: pero a estos que aquí están he de preguntar si he errado. (do Guárdelos Dios. . Bien llega Jimeno? . Señor. e Hoy están los Astros en mi favor, pues con tanta bizarría aumentan la suerte mía de gusto, y glorias de amor. Qué hay buen Jimeno de nuevo? mucho me alegro de verte. Y yo de la misma suerte, en ver señor que estás bueno: dame agora aquesos brazos, pues sabas que los merezco. Aquí están, y dime al punto, que hay en Toledo de nuevo? Yo de mi parte D Nuño tendré gusto de saberlo. Digo pues sucintamente, Di, que te oímos arentos, Como son, hermosa Elvira, el buen Don Nuño, y Lupercio dos mitades tan del alma, que estarán juntos entiendo: mas estos son que aquí están; ̱. No le digas a Lupercio, Polanco, que soy Elvira. Luego he de negarte? . Espero en aqueso gran favor. Cumplirelo, y diré como a Don Nuño has buscado con secreto, yte le vine a enseñar. Eres, Polanco, discreto. Gloria Dios que ya te hallé. ̱. Vienes loco, qué es aquesto? Buscando vengo a Don Nuño tres horas ha, porque quiero que le conozca esta dama. En el alma lo agradezo: búscasme a mí mi señora? A vuesarce Caballero, Señora mandar podéis en que os sirva. . Quiero que a este papel solamente vuesarce responda luego, con cargo que importa mucho el ocultar el secreto, Lo que me pedís, señora, digo a fe de Caballero que lo he de tener por ley. Aquí a que leáis espero. Esta mala cortesía perdóname Oon Lupercio, por ser fuerza. En ello recibo yo mucho gusto: llégate Polanco; y dime si hoy acaso has visto al cielo que tanto adoro, y estimo, y en quien tengo el vivir puesto? No quisiera que me oyeran: sabrás, señor, que Don Pedro anda ya muy cuidadoso, si enfermo del mal de celos. De quién los puede tener? De ti, que eres causa de ellos. Mi desdicha fue la causa, que yo no lo he sido de ellos. Por el papel que perdiste, que junto con el retrato pienso que le halló Don Pedro. Llégate más a este lado, y di, Polanco, aunque en eso mi muerte está solamento. Y dice. Llégate aquí, y habla quedo Dígame señora mía: correrá un poco de velo, si un la cayo se lo pide? Que lindo es el majadero, Si lo hace por picarme, mire que soy de Toledo, y del modo que me envidan, de esa misma suerte quiero. Pues ni quiero, ni le envido, y tenga hidalgo por cierto, que no le pienso querer aunque envide su dinero, Ea ya señora mía, menos rigor, que prometó que lo tengo mucho amor, Pues yo ninguno le tengo. Qué hable este mal la cayo con Elvira, vive el Cielo. Quién me dices que la habló? Nadie. . Eso sí. Ya es tiempo dice la hermosa Narcisa en que desea en extremo se ejecute su cuidado, y se logre mi deseo. Ay si es verdad lo que dice, mas pienso que estoy durmiendo; pero no, que amor es Dios, y pudo hacer aquesto. Vamos hermosa señora, y aguárdame aquí Lupercio mientras respondo. Vuestra vida guarde el Cielo: en fin me dices, Polanco, que ha sabido ya Don Pedro que a Isábela sirvo, y amo? Y lo que piensa es lo cierto; pero aquestos que aquí vienen son Don Leonardo, y Don Pedro: quieres hablarles? Antes aquí quiero que nos ocultemos, que desde aquí he de saber lo que me dicta el deseo en el alma, y pensamiento. . Que hermosa que está la calle, el sitio, y modo es muy bueno, agradable es a la vista, todo en ella está perfecto. Entrambos pusieron mano a los fulgentes aceros, y fue forzoso el ponerme a dividirlos en medio. Apenas hube llegado, pienso que me conocieron, se fueron en un instante, sin poder yo conocerlos. Sabrás amigo Leonardo que se me cayó el sombrero, y por alzarle alce otro, no sé quien fuese su dueño. Aqueste es que ves aquí, que aquí he querido traerlo por salisfacerme solo de la confusión que tengo. Yo le tengo de engañar, pues tanto me importa en ello; direle que es de Don Nuño. Advierte amigo Don Pedro que este sombrero es de Nuño, y Nuño es su propio dueño. Y el que hoy el honor me quita y por quien pude perderlo: a mí me importa matarlo, Leonardo, con gran secreto, si te parece. . Si te importa yo mismo pienso hacerlo. Válgame Dios! que a D Nuño intentan matar aquestos! aquesta es traición sin duda. Vamos a tratar de aquesto, A las razones que han dicho me parece a lo que entiendo que a nadie no han conocido, que es lo propio que deseo. Perdonad por vuestra vida el estilo tan grosero que he tenido. En cualquier suerte que me tratéis soy contento Llégate Jimeno, y di lo que empezaste. Si impedimento acaso tiene de haber, no decirlo es lo más cierto. D Di, Jimeno, por tu vida. Digo, señor, al momento, que es muy justo obedecer tan insignes Caballeros. Sabrás famoso Don Nuño como tus padres me dieron dineros que te trajese, juntamente con un pliego, adonde por él sabras como todos quedan buenos, y con muy buena salud. Mil gracias le doy al Cielo. De mi parte buen Don Nuño crecidamente me alegro. Digo agora lo que hay que saber dentro en Toledo, que se ha casado Florela es agora lo más nuevo, dando ocasión a que digan que te tuvo amor ligero, Ya no quiero saber más, no me digas más Jimeno, que yo sacaré del alma memorias que de ella tengo: mas no, que la quise bien, y es imposible el hacerlo, que las memorias de amor nunca las acaba el tiempo. No os apasion éis n Nuño con tan varlos pensamientos: vamos, y os divertiréis. ̱. Mira que unos Caballeros han concertado matarte con particular secreto: en este puesto lo oí ahora. . Ellos bien lo pueden concertar, pero yo por cierto tengo no saber quien puedan ser, porque enemigos no tengo. J. A la espada de un traidor, y a los filos de su enredo no es pastante a resistir de la inociencia el coleto. importa la prevención, aunque esta dijo un discreto, que era legitimamente hija del pálido miedo: mas aquí importa el cuidado. Presumo amigo Jimeno que te engañaste al oírlos. Quiera Dios que mienta en ello. Siete meses hace hoy, que desterrado de la Corte, sin culpa haberme hallado, y estoy gozando el bien único, y solo el Rey me tiene por su gusto solo del Duque de Medina, tan nombrado del Gargano, Apenino, hasta el Páctolo; mas no he sentido tanto este destierro, cuanto de un cruel desdén el crudo hierro. Apenas allegué a Sanlucar, cuando a una belleza el alma rendí luego; si la estoy con el alma ya adorando, abrasado en su amor, y vivo fuego: pero soy mariposa, que volando solicito mi muerte, y ando ciego, sin saber que ha de abrasarme su luz pura, y que ha de ser mi muerte su hermosura: quiero a Narcisa, y a Narcisa adoro; mas es en bronce, y mármol hielo frío, y aludo amor que tiernamente lloro, pues no puedo ablandar su pecho impío con ruegos, ni favores, plata, y oro, antes está más vivo su desvío, con que mi muerte más continua crece, y mi inocente vida en él perece. Pero tal vez la industria vence estrella, y esta me ha de valer, como imagino, que es imposible goce yo sin ella el bien que me promete mi destino a pesar de mi suerte; y mala estrella, que en todo ha sido adversa de contino, pues que de envidia con mi dicha frisa, quitándome favores de Narcisa. Cuidadoso, si cauto, a una criada le hablé de mi amorosa pena, por quien quedó perpleja, si turbada, y de todo valor falta, y ajena; mas de mi amor hallándose obligada, rompió de su temor fuerte cadena, y dio me relación satisfatoria del mal propicio, si de ajena gloria: díjome que a Don Pedro adora, y ama, y obligada responde a sus papeles, acción que ya la voladora fama atrevida colora en sus pinceles, y que esta noche dejara la cama. y bájará a hablarle en los laureles que este hermoso jardín sustenta, y cría; pero aquesta victoria ha de ser mía. Tened ánimo valor en esta acción tan devida; pues ves que le va la vida solo en esto a vuestro honor: Que muera importa mi hermana y es conveniente que muera, que mujer que es tan ligera no la quiero por hermana. A quién habrá que no asombre, que en causa tan poco cuerda, por una mujer se pierda la fama, y honra de un hombre! Mas aunque no la perdí yo, la sabré restaurar. que jamás le he de faltar al honor que vive en mí. ̱. . Temprano habemos venido y el aguardar es forzoso. A tu gusto poderoso estoy sujeto, y rendido. Dije a Leonardo que aquí me aguardase, y no ha venido: irme es bien. Ruido de gente suena hacia mí; de aquí tengo de quitarme mientras logro mi ocasión. . Cuántas da el relos? ̱ . Doce son. Ya es tiempo de aventurarme, pues son aquestas las llaves que me ofrecen con franqueza de Narcisa la belleza entre mil flores suaves. A Dios amigo querido. Aquí te pienso aguardar No he podido sosegar hasta que al puesto he venido, que como el alma está en él, estar el cuerpo es forzoso, si bien estoy temeroso después que me quité de él. ̱. Este que está aquí es Leonardo mal he hecho en no aguardarle; pero yo llego a hablarle, si bien algo me acobardo. Estad Leonardo advertido, que la dicha de mi suerte está en que demos la muerte a este Don Nuno atrevido. Aquí amigo has de quedarte, que es fuerza que ha de venir, y luego le has de decir, que alguien procura matarte, que importa que él contigo venga adonde he señalado, que yo quedaré vengado de traidor tan enemigo. Ya sabes que he de cumplir tu gusto. . A Dios. Él te guarde. Y yo a Isabela mi hermana cauteloso engañaré, y a ese lugar llevaré a matar. ̱ . Tirana voz, qué intentas, o que dices, por quien el alma se hiela, que has de matar mi Isabela tan arrogante me dices? Qué es aquesto, vive el Cielo que este es Don Pedro su hermano; hay traidor fiero tirano, causa del mal que recelo. Este Pedro traidor, por aqueste infame hecho me quita, a lo que sospecho, triunfo, y gloria de mi amor. Yo aguardaba que viniera con las llaves del jardín, porque solo era mí fin aguardar no más que abriera. que después yo le echara de la calle a cuchilladas: más han salido trocadas, que esta es propia suerte mía; y por solo su traición vengo tal bien a perder; pero yo le haré prender, y gozaré otra ocasión. Pienso que me he dilatado, pues ya Don Pedro ha venido? Leonardo, has sido sumamente deseado, Prometo Don Pedro amigó, que con muy grande cuidado a ese Don Nuño he buscado, y no le he visto. . Digo, que estoy yo muy satisfecho de tu sangre, y tu valor. Mañana será mejor la ejecución de tu pecho. Con su mismo engaño he de ir, y he de concederle todo: yo pienso que de ese modo mejor hemos de salir. Vámonos, y podrá ser le encontremos en la calle, que yo prometo llevarle donde muera. Eso ha de ser, y pues que ya viene el día yo he de seguir este enredo, puesto que gozar no puedo el bien de la suerte mía. Detén la soberbia mano Don Pedro de tu rigor; no te abrase el esplendor de ese cielo soberano. Hoy eres fiero tirano de la vida, y hermosura de la más bella criatura que hizo naturaleza, cuyo primor, y belleza a la muerte me apresura. Tal víctima no dediques en las aras de la muerte, pudiendo lograr mi suerte con que a mí me sacrifiques. Justo es Don Pedro que apliques hoy tu cuchillo a mi cuello, que no es bien que angel tan bello tan gran tormento padezca, ni a tan gran rigor se ofrezca, pues no hay causa para ello. No des con sangre de tal paloma, porque en solo verla, roma la Primavera colores. Desvanécense las flores de admirarse tan pomposas de mil cambiantes hermosas de aquella sangre inocente, a quien venero presente con lágrimas lastimosas. Elvira quiere ser mía, y esto es Polanco lo cierto. No me agrada ese concierto, Jimeno; por vida mía; más hablarele a mi amo, y después lo trataremos. Soy Jimeno; y sin extremos. Pues yo Polanco me llamo. Eres Polanco, . Sí señor No te dije que asistieses, y que continvo estuvieses en la calle de mi amor? El quitarme fue forzoso para venirte a buscar, que no te había de hablar desde allá. . No reposo, temeroso de algún daño, porque se suele sentir antes que haya de venir, si no llega el desengaño. Di Polanco lo que quieres, o mira lo que me pides. Solo que a Isábela olvides te pido, señor, no más. Eres un mal nacido, y ruin, donde la maldad reside, puesto que hoy quieres que olvide tan hermoso sera fin; anda villano, o verás Señor, esto que te digo como criado, y amigo el ser forzoso hallarás, que es cierto que si adorando a aquesta Isábela estás, no la has de ver ya jamás, aunque la estés procurando. Su hermano llegó a su casa; y alborotado; y confuso Un erna fiero, y difuso el alma, y pecho me abrasa, Y dijo, que la quería llevar al campo a holgar: harto te digo. ̱ . Este es propio azar que influye la suerte mía. Por la ventana me habló, y esto dijo te dijera, Es imposible que muera, pues que de mí se acordo, y tú en lo que digo advierte. Si este a Elvira piensa hablar, yo le tengo de matar, porque es delito de muerte. A Don Nuño le di aquesto, por si acaso no volviere, y que de donde estuviere le pienso avisar bien presto. . Dice que a Don Nuño aguarde, que está en casa de Narcisa, porque su cuidado y prisa no dan lugar a que aguarde: obedecer es forzoso; que esta espada es Toledana, y yo Polancó famoso Pero agora quiero hablarle a Jimeno, para ver si a mi Elvira ha de querer, que será fuerza matarle. Dígame señor Jimeno, cómo ha de quedar conmigo? O su amigo, o enemigo, y con. Elvira. . Eso era bueno a no tener yo esta espada, T. Jimeno soy, y esta es mía Si no has de morir desvía. Pues recoge esta estocada, Ten lástima de mí mismo, y estás heridas repara. Guarda Polanco la cara, o te despacho al abismo. Si acaso Lupercio ha sido parte en estas cuchilladas, serán en mi trasladadas, como el disgusto lo ha sido. Si fue aqueste el Duque otavio, que de aquí le quiso echar. A El vira tengo de amar. Cierra villano esos labios. Que aquestos que vienen son es lo que puedo inferir: por Lupercio he de morir, pues es mía la ocasión; aquí veréis lo que valgo, y lo que vale este acero. Muerto soy. Morir espero, si de los pies no me valgo. La muerte os tengo de dar a entrambos como villanos. Pues no me valen las manos hoy los pies me ayudaran. Como cobardes huyeron de aqueste acero el rigor, por conocer su valor, a quien continuo temieren, ignoro que pueda ser. que Lupercio no esté aquí, que aunque es otro yo sin mí, no lo acabo de entender. Qué notable confusión mi suerte me ha conducido en verme favorecido, y lleno de tal pasión. Rigurosa es la ocasión, ya se desvarata el alma, mi vida se queda en calma en ver que con tal rigor, por gozar un nuevo amor pierde un amigo del alma. A penas conocí el bien, cuando luego el mal llegó, que nunca a mí me faltó de la fortuna un valven. C Persígueme, su desdén, siendo mi eterno enemigo, por quien hoy pierdo un amigo de calidad, y valor, que no hay perdida mayor que perdida de un amigo. Si le ha muerto el Duque horavio, si él ha sido su homicida, si le ha quitado la vida; pero no le ha hecho agravio, Consejo fue poco sabio que Lupercio me asistiera, ni que conmigo viniera; pero presumo de cierto, que cruel Don Pedro le ha muerto, pero yo haré que él muera. . Prolija ausencia, y larga, se pultura de gustos, y contentos, donde con pena amarga te muestras Falaris en los tormentos, quitando gusto, y gloria, (toria, que está es tu empresa de cualquier vi- ya tronqué tus prisiones, y fieras, y arrogantes ligaduras, repudiando pasiones un tiempo para mi fieras, y duras, en ver que gozo ya mi patria amada. De Sanlucar he estado ausente un año, y más, de día a día, en Madrid, dilatado, gozando efectos de la suerte mía, adonde en pretensiones (nos. gasté mi hacienda, si aumente pasió Aquestos son los prados, que le están adornando sus riberas, y aquestos los collados, que roban de las fuentes lisonjeras con las urnas de grama cristales puros, que A quisón derrama, Aqueste es el ganado, que buscando el boorco entretenido, si manso, y descuidado al gigante de junco presumido de la vida le priva, y en mares de azucenas lo derriba, Aquestas son las peñas, albergue donde el Sol su curso para, que con las ciertas señas estorban la carrera a su luz clara, que a la vista parece que con ellas el Sol se desvanece. Prados, peñas, y fuentes, sefiros blandos, bellos ruiseñores, concurrid diligentes con alas bellas de canbiantes flores, y decidla a Narcisa, que el desco de verla me eterniza. Decidla que su padre en livación le ofrece el alma, y vida; que como soy su padre. como a deidad la tengo preferida, y la estoy estimando, si el amor paternal la está adorando. Piadosos troncos, y ramas, si acaso piedad tennís este huésped recibid, que piadoso os viene a ver por dar vida a un inocente aquí he venido, haced. que esa capa de esmeralda de nadie me deje ver. Allí quedan mis criados, y aquí me quiero esconder, que por salvar una vida es justo que me ayudéis. De esto me avisó Polanco, y de aquesto os avisé, porque en mis actos, y acciones tengo gusto que os halléis. Todo lo que me habéis dicho, él me lo dijo también, y de vuestra letra; y mano me dio también un papel, por el cual supe que aquí estabáis. . Forzoso fue, buen Don Nuño, el avisaros, para que esto remediéis, porque sin vuestro valor presumo no lo he de hacer; pero aquí nos desvremos, Lo que dices está bien. Agora ingrata Isabela aqueste acero has de ver hecho pincel en tu sangre, pues fue tu pecho papel porque algo del deshonor tengo de cifrar en él. Don Pedro, hermano, señor, (bre- templa tu furia cruel. Qué es esto? aquí mata un hom a una hermosa mujer: este acero ha de librarla, pues tengo valor en él, No has de ser fiero Gain detan inocente Abel mientras yo tuviere vida. Morirás también con él. Eso no, porque esta espada lo sabrá bien defender. Y esta quitara la vida a quien los quiera ofender. Y aquesta ha de ser sagrado que a todos ha de valer, que yo soy el Duque otavio. Hoy me tienes a tus pies. Esa hipócrita humildad bien la puedes esconder, que de mi siero rigor no te ha de poder valer: ponedle al punto en prisión. Qué delito en mí se ve, señor, para aprisionarme? Forzoso es obeder, que una traición, y tan grande el castigarla es muy bien. Puesto que tanto favor, invicto Duque me hacéis; a mi hermano dejad libre, que aunque me quiere ofender, es bien pierda yo la vida, y que no le castiguéis, que será mayor tormento que no morir a sus pies el admirarle pugnido de vnestro rigor cruel, que es en efecto mi hermano. Perdonad, que esto ha de ser, Leonardo me ha de pagar lo que voy a padecer, que pues él lo publicó, es bien lo pague también. Presumo que el Duque horavio a Dor Pedro hizo prender por quedarte con su hermana. Esto presumo también; pero morirá primero: justo es que muerte le den nuestros honrados aceros. Si ignoráis quien puedo ser, sabed que yo soy Albano, que estoy pidiendo a esos pies la libertad de aquel hombre. En los vuestros me tenéis, pero podéis perdonarme; más para que no os quejéis que no pretendo serviros, gusto a Isábela llevéis a vuestra casa entre tanto que está confusión sabéis. Es el favor de tus manos. Como el castigo ha de ser. No ha podido ser mejor el tiempo en que yo llegué, pues llevo un ángel conmigo? Llegó Albano por tu bien. Aquí a tus plantas estoy, agraveciendo también la piedad que hoy has mostrado. Esto fue fuerza hacer: quedaos con Dios, y mandadme. Aunque no me conocéis, por muy gran criado vuestro me podéis, señor, tener; y él no descubrirme agora podéis señor entender, que es fuerza, y no voluntad quien tal me obliga a hacer; pero yo os doy mi palabra por quien soy, y por mi fe de declararos mi nombre, y mi nobleza también; en la cual sendréis, señor, por aquesta gran merced un noble amigo, y criado, de quien serviros podéis. En la misma obligación advertid que me tenéis, que vuestra gran cortesía merece aquesto más bien. . Según manifiesta el alma Lupercio pienso es aquel, alma del alma que tengo, pues vida a mi vida fue. Huéspeda de mi Narcifa esta deidad ha de ser, a siendo angel de tal cielo, que es más cielo que mujer. Vamos, Lupercio, y advierte que esto ha sido por tu bien, que no hay desdichas, ni males, que al fin contento no den. Al tiempo, y mi buena suerte se lo pienso agradecer, que esta piedad tan divina de entrambos huyo de ser.

JORNADA TERCERA

ACTO TERCERO Bien sabes Narcisa que adoro a Lupercio, y que es de mi vida la vasa, y el templo. Escríbile un día no sé que requiebros, y entre ellos también mi retrato mismo. Presente mi hermano pienso se le dieron, y al tiempo de abrirle fue el retrato al suelo Mientras que leía lo guardó Don Pedro, porque conoció que era yo su dueño. Quedose confuso mi amado Lupercio cuando vio faltaba el retrato bello. Mas porque mi hermano pudiera entenderlo, resistió el pesar, y enojo soberbio. Pensó que un criado pudiera tenerlo, y para pedirlo buscó mejor tiempo. Vinose mi hermano, y él quedó suspenso, viendo que el criado negaba el tenerlo. La daga sacó para abrirle el pecho, por vengar su pena, y desabrimiento. Pensó que er a duda estarlo pidiendo, y sacó el papel por volver a verlo. De que lo embié se prometió cierto; y al criado intenta que que de allí muerto, Acudio a las voces allí un Caballero, dícese Leonardo, atrevido, y fiero. Cayose el papel a mi buen Lupercio, y aquesten le alzó, cauto, si indiscreto. Procuró servirme amoroso, y tierno: mas en mi rigor nunca halló tiempo. Conoció el papel, que era de Lupercio, y formó mil quejas por el mismo viento. El anda celoso, medios previniendo para verse sano del mal de sus celos. Dice que me estima, yo no puedo verlo, que mientras me quiere, yo más le aborrezco. Advierte Narcisa, que a Leonardo temo que sea ocasión del mal de Lupercio. Pero digo en fin, que vino Don Pedro muy triste a hablarme pálido, y suspenso. Hizome mil cargos, condenó mi yerro, donde mis disculpas de nada sirvieron. Quisome matar, mas fuile huyendo a su fiero brazo, y a su ingrato acero. Oculteme en casa cantidad de tiempo, hasta que el rigor fue fuerza el perderlo; Pero en una noche, atrevido, y fiero, intentó llevarme a un monte desierto. Y esto con engaño, más pude entenderlo, y por un balcón se lo dije al viento. Un noble criado oy o mis acentos, y luego los dijo a mi amado dueño, En fin me llevo, pero apenas veo que el orazo atrevido levantó el acero, cuando conocí que tu padre mismo con grave osadía se le opuso en medio. Salió el Duque otavio, Don Nuño, y Lupercio, que pienso sin duda que los trajo el Cielo. Prendió el Duque otavio a mi hermano luego, sin poder librarle lastimosos ruegos. A tu noble padre luego me ofrecieron por muro, y amparo, por bien, y remedio. Que en tales desdichas como te he propuesto, solo en su valor pudiera tenerlo. Hermosa Isabela tu fiera desdicha, aunque me da pena, nada no me admira. Porque son mayores las que admiro mías; y con más rigor me quitan la vida. Adoro a Don Nuño con el alma mía, después que en la Playa vide sus heridas. Dilatado tiempo finezas crecidas hemos aumentado, dando a amor envidia. Ese Duque Otavio tirano porfía vencer mi rigor con gran bizarría. Sus necios r quiere que reciba, y falsas ofertas de oro, y plata riras. Pero es imposible, que soy peza viva, y no han de ablandarme sus falsas caricias. Mas ya ha conocido las crueldades mías, y quiere vengarse con gran tiranía. Díjole a mi padre, que él me casaria con un Caballero de su casa misma. Encargole mucho el cuidado, y prisa, y que hacerlo luego mucho con venía. Concedió mi padre en la muerte mía, que dar él el sí fue perder mi vida. Por verme no más son estas visitas que este fiero Duque hace cada día. En tu nombre viene, y a ti las áplica; pero su intención ya está conocida. Agora me casan, Isábela mía, qué tengo de hacer en tales desdichas? Morir es mejor, ya no quiero vida, que vida sin gusto es aborrecida. Hoy pierdo a Don Nuño, y pierdo su vista, por quien aumente mis glorias, y dichas. Agora verás por estas primicias si ha de darme el tiempo mayores desdichas. Tu padre, y el Duque horavio vienen a verte señora. El morir tomara agora, por favor, no por agravio. ss Divierte ese sentimiento, y no lo des a entender. Difícil son de esconder disgustos de un casamiento. ̱. Por ver a quien hoy me mata vengo con tan gran cuidado. Siempre señor me has honrado como quien eres. Ay ingrata! bien sabes famoso Albano que es esta mi obligación. ̱. Deshace mi corazón la vista de este tirano. ̱. A darte la nora buena bella Narcisa he venido del nuevo esposo, y marido que darte tu padre ordena, dendo mío muy cercano, y aquese valor igual en ser noble, y principa! y hombre de quien yo me fío. Agradezco a Vuecelencia el favor, honra, y cuidado; si bien haberlo excusado mi padre muy justo fuera. Influencia es esta de mi desdicha; no hay si no paciencia. ̱. Narcisa, con su imprudencia. no conoces esta dicha: su Excelencia te ha casado, y a todos nos está bien. Por vencerle su desdén aqueste engaño he trazado solo por tener lugar para verla, y para hablarla he fingido de casarla; mas no lo puedo lograr, porque su gran tiranía va aumentando por momentos, todos para mi tormentos, hechos en la suerte mía. Querer casarme, señor, tan sin tiempo, y sin mi gusto, es solo darme disgusto, y tratarme con rigor, A hacerlo obliga el amor; y el amor es quien obliga, por él es jnsto se siga del casamiento el camino, que como es acto divino el amor le ajusta, y liga. Mas no presumáis de mí que el amor me ha de obligaz, que no le he dado lugar, ni jamás le tuvo en mí Mas digo que prometí en mi vida no casarme, y es en vano porfiarme, ni estimularme a hacello, que es tan fuerza aborrecerlo, cuanto imposible obligarme: Cuando no fuera forzoso, hija Narcisa, el hacerlo, fuera justo el defenderlo con pecho tan riguroso. Yo como padre, y piadoso, ya tan decrepito, y viejo, como a hija te aconsejo; y tú, pues ves que te importa, esos rigores acorra, y recibe mi consejo. Conveniente es que obedezcas bella Narcisa a tu padre, que consejo de tal padre no es razón desobedezcas. A él es justo que te ofrezcas, obedeciendo su gusto, pues lo que pide es tan justo, y te está tan bien a ti, que hallas en él por mí tu merecimiento justo. Hoy enferma me prometo, si enfermedad es casar, ambos me queréis curar sin ver del mal el objeto, ni conocer su sujeto: y con Bran solicitud procuráis darme salud, cosa que no se imagina, pues donde hay más medicina allí falta más salud. ̱. A tan gran resolución no hay verdades de importancia, porque hay muy grande distancia desde el gusto a la razón. El estar apasionada con pasión tan infinita causa mi gusto no admita, ni de él te halle obligada; pero en fin con mi consejo será fuerza reducirla. Ay quien pudiera decirla, que es mi Aurora, Sol, y espejo! hay soberana hermosura, quien tan solo te obligara; mas es tirana, y abara hoy para mí mi ventura, Pero Isabela está aquí, y no la he visto hasta agora, mas es de este Sol Aurora, y ha lucido poco en mí. Forzado la quiero hablar, que de no hacerlo imagino que a pesar de mi destino la he de dar que sospechar. Con razón bella Isavela he presumido de ti, que formas quejas de mí por tu hermano, . Su cautela agora ocultar pretende con hablarme de este modo, que bien presume que todo su engaño no se le entiende. Antes invicto señor con el alma, y con la vida os estoy agradecida, que ha sido mucho el favor que continuo me habéis hecho, pues por vos la vida tengo. Mucha obligación os debo, Soy muy vuestra. Hh hecho el Duque un notable engaño por vengarse de Narcisa, cuya maldad se eterniza en los mármoles del daño, que es cosa muy natural en amante despreciado estar continuo estampado el deseo de hacer mal. Libertad daré a tu hermas con notable brevedad. Conforme a tu calidad es el favor soberano. Y aquesto tiene de ser, según el alma me avisa, en las bodas de Narcisa. Tarde, o nunca habrá de ser. Yo señor tomo a mi cargo el lograr vuestro deseo. Es mi ventura Pigmeo, si Gigante su descargo, Que quiera el Duque otavio con tal rigor casar a mi Narcisa Por la posta mi agravio voces aumenta, que acómula aprisa yme habla centinela (bela. que el Duque adora, y ama a mi Isa- Que a pesar de mi gusto quiera dar el Duque ajeno dueño: s fiero injusto! (este es sueño, Si acaso estoy durmiendo, o mas el alma me avisa, e el Duque a mi Isábela tiraniza. Quien será aquel dichoso que goce la beldad, y hermosura se un angel tan hermoso? (eriatura Que hoy tengo de perder de tal lan divinos favores, (res! he de ver que el Duque le haga amo nas no me persuado (pueda haber engaño en tal belleza; Si ya se habrá mudado se mi cella Narcisa la firmeza: has no, que es fuerte muro; has muro de mujer no está seguro, sa le dará la mano, sale dirá ternezas regaladas, la estará muy ufano tver sus esperanzas empleadas con tan dichosa suerte, (vida le da a él, cuando a mi muerte Paréceme que veo alsábela en aquellos fieros brazos, donde por trofeo ha suerte goza con dos mil abrazos con tiernas caricias dedican al amor tiernas delicias; pero viven los Cielos ha de morir el Duque mal nacido, A manos de mis celos y tiene de acabar el cruel marido: no gozara mi prenda, que es fuerza que este acero la defienda pero si ella ha gustado, aorir yo solamente es lo más cierto, si bien un desdichado (ro. cuando más vida tiene está más muer Yo soy el que hoy perece, (crece: cuando un tirano amor se aumenta, y gócese largos años, que yo me voy dónde jamás me vea Hh infames desengaños, mal haya el mal nacido que os desea pues nunca habéis venido sin traer el pesar a vos unido. Oh famoso Don Nuño, Oh Don Lupencio, aquí me alegro de hallarte, solo para darte cuenta de mis crecidos pesares. Mucho me alegro de verte Don Nuño en aquesta parte, para hacerte saber mis muchas penalidades. Sabrás que arrogantes celos hoy la vida me deshacen. De celos hoy han nacido Don Nuño todos mis mares. El Duque otavio me mata. Ese ha podido matarme? Aquese un ángel me quita. Aquese me quita un angel. Válgame Dios, si es Tupercio con quien procura casarle; . pero no, que aquestas quejas de gran sentimiento nacen. si es el galán de Narcisa, porque esrás peras dispares no pueden nacer de menos; mas hay le altad, perdonadme, que a un hombre que tiene celos sus mismas sospechas hacen que se ofenda de sí mismo, y a los amigos profane. Si adora Nuño a Isabela, y esto le obliga a quejarse! si será verdad aquesto! mas no, que puedo engañarme. Los brazos me dad Lupercio, que es forzoso el ausentarme por no ver tales desdichas, ni admitir desdichas tales. Mucho siento tu partida, que como somos mitades aquesta transmigración el vivir ha de quitarme: a Dios amigo Don Nuño, Él, n Lupercio, te guarde. Mas como he dejado yo que Don Nuño se ausentase, mal he hecho: aguarda, espera, que quiero ir a acompañarte, para padecer contigo, pues son tan unos los males. A dónde irá mí señor, que más ligero que el aire, velocidades desmiente con alas de mil pesares. Enrreconfuso, y turbado videle, y llegué a hablarle, y sin oírme palabra se fue mudado el semblante. Llégare Jimeno acá. No sé si podré hablarte, que él no saber de mi amo aquestos efectos hace. Ahora se fue de aquí sin señalarme a que parte, aunque el alma lo dirá, puesto que fue a acompañarle. No sé si acaso me oyó, que agora llegué a hablarle, y le dije que Leonardo intentaba de matarle; y que cuando el Duque otavio prendió a Don Pedro, ese infame lo tenma concertado, y a via de ir a acompañarle, Yo no sé si lo ha sabido, y ahora quiere vengarse; poro yo tengo de ir a ver si puedo hallarle. Hay más desdichas, que es esto, acabad ya de matarme, que mejor será morir, que gozar tantos pesares. Hoy del fiero Leonardo, que un tiempo le di nombre de mi amigo ya mi venganza aguardo, (go puesto que en todo ha sido mi enemi- y con vario modo en todo me mintió, si faltó en todo, El por guardar su fama, la mía depravó fiero atrevido; mas mi agravio me llama, y el verme aquí solo impugnido a que tome venganza, si fundo solo en esto mi esperanza Ya por aquella puerta que questa torre tiene hacia aquel río haré mi dicha cierta con darle mauseolo helado, y frío, término de su vida, y fin de su maldad tan conocida, Con particular cuidado Don Pedro me hizo llamar, álgome quiere hablar de sus negocios. Don Leonardo; bien llegado Aquí estoy D Pedro amigo aguardando tu precepto. Cómo hidalgo te prometo que me alegro de verte. Es de amigo toda aquesa voluntad, y sabes como lo he sido. Siempre estoy agradecido a tu muy noble amistad; y advierte que la cerreza que de ella siempre he alcanzado me tiene tan obligado, cuanto tu mucha nobleza, yagora tengo de ver en lo que decirte quiero, si tú eres tan verdadero, como yo lo pienso ser. En ello importa el secreto, y aquí nos oyen las guardas, y no estamos bien aquí, porque me está mal a mí. Que tardas en mandarme te prometo, pues sabes el mucho gusto con que te pienso servir. ̱ . Allí habemos de subir. Vamos, si tú tienes gusto, ̱ . Más seguros estaremos de que nos oiga esta gente, y sin este inconveniente hablar de espacio podemos: aquí te puedes sentar, que yo tomo aqueste asiento. No sé que disgusto siento, . que me da grave pesar. Que agora me digas quiero de Don Nuño lo que sabes. Hoy abro con estas llaves . las puertas de lo que espero: que n Nuño no es culpado es lo que he sabido, y sé, y si acaso le culpé, fue por haberme engañado. Don Lupercio es quien recibe agora nuevos favores, y con muy tiernos amores muchos papeles le escribe. Estando en la Playa un día uno lei de tu hermana, que le envió. . Ay tirana, que buena anda la honra mía Leonarde, con eso obligas al valor que vive en mí a que te arroje de aquí, . porque a nadie no lo digas. A manos de mí traición hoy vengo a perder la vida. Dar muerte a tal homicida he tenido por blasón, y que fue homicida es cierto de mi honor; y de mi honra, pues publicó mi deshonra en un caso tan incierto. Con justa razón promulgo aquestas quejas aquí, que quien tal me dijo amí más bien se lo dirá al vulgo. El amigo que a otro amigo de su honor dice las faltas, es dar señales muy altas de declarado enemigo, El fue arroyo que corriendo sin ser de cristal su lengua, con las guijas de mi mengua a todos fue descubriendo, Pero yo con brazo pio, porque más no descubriera, ayudele a su carrera hasta el albergue de un río. Pero gran pesar me ha dado de que aquella voz tirana la flaqueza de mi hermana haya así manifestado. Atrevido, cuanto necio me dijo en afrenta mía, que mi hermana le escribía a este traidor Lupercio. Bien que yo lo he presumido; siendo testigo un retrato, mas nunca entendi tal trato de aqueste amigo fingido. Pero está muy declarado, si bien por verdad se alcanza, que el que hiciete confianza ha de quedar engañado. Mal de Nuño presumí, mas no tengo culpa yo, pues Leonarno me engañó cuando crédito le di. De Lupercio confieme, y a mi casa sé lleve con muy noble amor, y fe, y en fin también engañeme. Pero tengo conocido que siempre el engañador se queda con lo peor, aunque pague el ofendido. . Ella vendrá señor en lo que digo, que es fuerza mis preceptos obedezca, y conozca que importa que se haga, pues en ello alcanzamos tantas honras por ser el desposado de tu sangre. a tu gusto rémito, buen Albano, que asigues el lugar, el tiempo, y día en que se ha de hacer. Tu gusto solo es el que pienso estar obedeciendo. Yo tomo a mi cuenta ese cuidado, pues no pequeña parte alcanzo en ello de gusto, y de contento. En todo espero efectos de tu mano poderosa Siempre te he de servir como conoces. Al . Aquesa obligación tengo por mía. . Solo en esta ocasión, fortuna varia, te pido favorezcas mis intentos, que agora tu favor es necesario para que yo consiga aqueste enredo, medio que me promete un imposible, que siento que sin él no he de alcanzarle, Yo he dicho que es Dn Juan de Hinestrosa el Caballero que casar pretendo, hombre calificado, y de mi sangre; Albano se promete que esto es cierto: Don Lupercio es mi amigo, y he de hacerle entera relación de este negocio, y que a Narcisa yo gozar pretendo, yes fuerza se disfrace en otro traje, llamándose Don Juan de Hir y la noche que se haga el despeforio estaré prevenido yo en su casa, y con facilidad podré robarla, industria por quien ya pienso gozarla. Visto que Don Leonardo no parece, agora al buen Don Nuño le hacen cargo de su muerte, por verlo que está ausente: su criado está preso, hasta que diga, si sabe acaso donde está su amo, Lupercio es este, Este, es el fiero Duque. Este ensalza mi suerte. Mi suerte aqueste postra. Aqueste ha de ser mi bien, Aqueste ha de ser mi mal. Hablarlo quiero. No quiero que me vea. y pretendo volverme. . Don Lupercio. Vuecelencia me mande en que le sirva pues me prometo en esto ser dichoso: cortesía me obliga más que el gusto que tengo de hacer esto que digo, pues solo mi deseo es que me pague los pesares tan grandes que me ha hecho. Mucho me importa amigo Don Lupercio nos veamos después, porque pretendo repelarte un secreto de importancia, donde noblo serás fin desposarte, y otro tienes de ser, siendo quien eres, Digo señor, que cumpliré tu gusto con la gran prompritud que se requiere. Por ti he de ser dichoso, a Dios te queda. El guarde a Vuecelencia muchos años, No acabo de entenderlo, vive el Cielo; nobio dice seré sin desposarme, y otro siendo quien soy: extraña cosa! sin duda que fábrica algún enredo, y quiere que se logre por mi causa. El quiere que me finja algún marido, porque yo solamente de este modo pienso ser otro sin dejar de serlo, y pues tanto me encarga este cuidado, sin duda que le importa en gran manera: ya no tiene remedio hacerlo tengo solo por ver el fin de aquesta historia, que posible será quedar sin gloria. No vengo a pedirte albricias, ni a que tú me las ofrezcas, que solo vengo a exponerte, si no lástimas, tragedias. Llevé el papel que me diste a tu adorada Isabela, cuyo porte traigo expreso en este lado; y cabeza Ya aguardo a saber que es eso Pues no puedo darme priesa, porque esa está reservada a quien pagó mi estafeta; pero en fin digo señor. que di el papel a Isabela, y enternecida leyole inundándole de perlas. Díjome que le aguardara mientras me daba respuesta; y poniéndose a escribir hizo un rasgo, y cuatro letras. No tuvo lugar de más; que llegó Albano a la puerta, y fue fuerza no escribir, temiendo que no la viera. Muy pesarosa me dijo qué importaba me escondiera, porque Albano no me viese, fui me fuerza obedecerla. Fuime a entrar en la cocina; no pude hallar la puerta, y entreme en su mismo cuartó, por buscar una despensa. Volvía salir tropezando, y vi a Albano algo cerca, y más cerca mi desdicha, pues jamás estoy sin ella, Vi un algive, y presumi que de ccistal careciera, y arrójeme dentro de él, si bien asido a las piedras. A llí estuve grande rato, hecho Fauno de cisterna, la mitad dentro del agua, la otra, ni dentro, ni fuera. En este tránsito oí que Albano a Narcisa bella pretendia de casarla, y aquesto con muchas verás. Con particular instancia la decía que viniera en hacer el casamiento que él, y el Duque horavio ordena Si es aqueste el casamiente que él, y el Daque Oravió intentan que se ha de hacer conmigo, mas no hará maldad tan necia. Pero estando como digo llegó al algive una negra, para echar en una pila agua de aquella cisterna. El cubo dejó caer con tan arrogante fuerza como aquí te significan los cascos de mi cabeza Entre aronito, y confuso di diez gritos, y cien quejas, donde temblando de miedo hice huir a la negra. Salí de allí presuroso, y descendí una escalera, lcorta para mí, aunque larga, pues fui rodando por ella. Entreme así en una sala, albergue de cinco bestias, tan sucinto, que yo solo no pude caber con ellas, Mas apenas me sintieron, cuando se dieron tal priesa, que me dejaron sin habla, y molido con las piernas. Volví a salirme de allí, y por una pared vieja di dos saltos, y libreme, trayendo la vida incierta, Ya no te quiero servir, hagamos al punto cuenta, que no quiero tener amo que pague en esta moneda. Porque uiendo enamorado tengo de pasar por fuerza mil torbellinos de palos en el cuerpo, o la cabeza. Ven acurarte Polanco, que obligaciones son esas que me pones por momentos. e Muy grande favor me dejas; esta es acción propiamente de Letrados, y Poetas, que pagan siempre en palabras, y dan amenudo letras. . Para lo mucho que pierdo. es el sentimiento poco, pues ya no se ha vuelto loco mi entendimiento, si es cuerdo: Que haber yo a Nuño perdido, Isábela has de entender, que ha sido solo perder cuanto tener he podido. Confieso bella Narcisa, según lo que a ti te escucho, que en perderlo pierdes mucho, y es mal que en el alma frisa, que perdida de un amante no es fácil de restaurar, Sabrela recupetar, pues tengo valor bastante: darasme aquese vestido, y tú el mío te pondrás, que después de mí labrás esto que tengo fingido. Y esto advierte que ha de ser sin que mi padre lo entienda, que es fuerza de mí se ofenda en llegándolo a entender. Cierta estás del mucho gusto con que servirte deseo, pues no tengo yo otro empleo mas de obedecer tu gusto. Pero mira bien primero lo que pretendes hacer, que el no hacerlo suele ser de muchos despeñadero. El aviso te agradezco, pero ya no hay que mirar. Ya me voy a desnudar, pues que servirte apetezco. . El vestido de Isabela Elvira te has de vestir, y a ver a Jimeno has de ir. Será tu gusto cumplido. Dárasle aqueste dinero, pues por su amo padece, que justamente merece. le haga merced, y quiero que sea con gran secreto, porque lo importa, a mi honor. A obedecer tu valor tengo mi gusto sujeto. De mi padre he de tomar el uno de sus vestidos. por quien mis males crecidos presomo desaumentar. Ya por inculto camino, o por empinados montes, desvaneciendo horizontes, he de seguir mi destino Clicie he de ser de tal Sol, y Endimión, si el Diana, mientras su planta tirana es eclipse de su Sol; Aquí sin culpa alguna quiere el Duque que padezca y en este rigor perezca, sin ver el Sol, ni la Luña. Aquí todo es confusión, todo noche tenebrosa. todo es pasión rigurosa, y todo fiera pasión. Solo grillos, y cadenas estoy de continuo oyendo, con un lamentable estruendo con que acreciento mis penas. De una voz de cuando en cuando oigo el Eco, horrible, y necio, que de su amigo Lupercio continuo se está quejando. Ser algún diablo presumo que Plutón ha sentenciado. a estar aquí desterrado por enemigo de Juno, Esto que dije a entendido, él se viene hacia mí. Hoy vengo a morir aquí por un amigo fingido. Cerca parece que está; muerto soy, que he de hacer? Por una ingrata mujer mi vida en tal punto está Hoy pobre Jimeno mueres sin haber hecho delito; aquí a rezar me remito, si me dejan displaceres, que en solamente acordarme de las huérfanas tabernas a hacen mis p y nunca puedo alegrarme, No sé a quien pueda culpar de aquesta cruel prisión; porque es injusta razón quiera a nadie disculpar. Culpa a mi hermana confieso por haber sido liviana; pero pues era mi hermana yo castigara su exceso. A Nuso intenté matar por consejo de Leonardo, que consejo tan gallardo él solo le pudo dar. Pero luego al Duque horavio le descubrió este secreto, por quien hey estoy sujeto al rigor de un fiero agravio. Revelole esta traición, y el Duque entendió ser cierta, que fue a abrir la fiera puerta de aquesta cruel prisión, Luego a Leonardo arrojé a un río desde una torre, por quien ir la fama corre que yo mismo le maté. Por aquesto el Duque otavio me pusó en esta prisión, donde aumento mi pasión con la priesa que mi agravio, Un guarda me dijo aquí, que mi hermana lo quería, y que el Duque la servía, acción que me ha muerto a mí, Si bien fuera lo mejor, el acabar yo la vida; que solo el morir es vida a quien le falta el honor. Pero qué ruido es este que está tan cerca de mí? El diablo viene hacia aquí: aquí no hay rezar que preste. ̱ . Hacia mi se va llegando este ruido confuso. Aqueste tumor difuso la vida me está acabando; ya me tiene de los brazos, hoy me arroja hasta el infierno. Tu poder será muy tierno para el valor deestos brazos: si no me dices quien eres la vida te he de quitar. La vida te he de quiaar, si no me dices quien eres. Vive Dios que todo el mundo careciera de poder; pero agora lo has de ver con arrojarte al profundo. Diablo como tú seré si me dejas con la vida. Tu arrogancia presumida de este modo desharé. No sé si es esta ilusión, o es algún encantamento; pero solo lo que siento es esta fiera prisión. Porque de toda arrogancia, ni bazarra valentía no teme la fuerza mía, desde el Indio, hasta Numancia. otra vez vuelve a venir, según me dice mi miedo: Jesús, Jesús, ya no puedo menearme, ni aún huir. Aquí pienso que ha de estar; según los guardas dijeron, Por entender que se fueron me pretendo levantar; que fueron gran cantidad los que a mí me del ribaron, y los huesos me quebraron con tal rigor, y crueldad. Pero aquí viene una luz, que lo ha de ser de mi entierro: quiero huir, mas el hierro me estorba. . Jesús, y qué notable rumor! de un fiero caos es retablo. Presumo que aqueste diablo el algún enterrador. Sin duda que este es Jimeno, llegar a hablarle quiero, S Si eres diablo Caballero ten lástima de Jimeno. Mira Jimeno que Elvira es la que viene a buscarte. Desde aquí quiero hablarte, que me parece mentira, que vienes con ese engaño a ponerme en otro aprieto como al que estuve sujeto, Dame la mano. Harasme daño? No, seguro puedes llegar. Bien sabe Dios con que miedo No temas, estate quedo. Ahora te he de abrázar. Este dinero recibe; que aquí Narcila te envía. Con que gusto; y alegría hoy Jimeno le recibe. Mañana saldrás Jimeno de aquesta fiera prisión. Hoy fenece mi pasión, ya todo pesar condeno: Abacue llegas a ser. de este pobre Daniel, que en un lago tan cruel me traéis plara que comer Ten aquesto por muy cierto, y queda a Dios, Él te guarde, mira que no vengas terde, que podrá ser me halles muerto. También Don Pedro saldrá, que al Duque fiero, y titano hoy se lo ha pedido Albano, y de aquese acuerdo está en honra del casamiento que se hace de Narcisa, en cuyo cuidado, y prisa manifiesta su contento. Este día de mañana aguardaré de tal modo, que aguarde en un hora todo lo que puedo a una semana. Y será con tal deseo, y con tanta bizarría aguardaré aqueste día mas bien que si fuera Hebreo. A menos, y hermosos prados, pináculos, y Horizontes, bellos, y arrogantes montes, frondosos olmos copados, por mí seréis abrasados con los suspiros que inspiro, que un erna en cada uno tiro, siendo todos mongivelo que me abrasan, por un hielo que me abrasa su retiro. Perdonadme bellas aves que os conquiste vuestros muros, que están de mi mal seguros vuestros acentos suaves, No importa guardar las llaves de vuestra seguridad, porque mi grande crueldad da lugar que se presuma que a esos brocados de pluma no da mi fuego piedad. Siento el veros abrasados con tan infelice suerte, que hoy a farias de mi muerte quisiera veros librados. Ya os promulgo desdichados, pues con tan injusta causa doy a vuestras vidas pabsa; pero consolaos conmigo, que aunque hoy os soy enemigo volveré por vuestra causa. Con alas de blanda cera fui Dedalo conducido, por quien el monstruo vencido pasé del Sol la carrera. Pero tan alto subí con las alas de un engaño, que al calor de un desengaño toda mi industria rendí, Los brazos de un manio río condolidos me hospedaron, que piadosos se mostraron con quien lo fue tan impío. Aquí he salido a este valle solo, pobre, y sin dinero, morir solamente espero, que esto solo es bien que halle. Ecos oigo a mis oídos, deben de ser de las peñas, que con voces, y con señas se muestran enternecidos. Hombre es aquel que está allí, y Nuño a lo que imagino, La fuerza de mi destino me hace salir de mí; Leonardo es aquel, que espero: matarele vive Dios. Mirad Leonardo por vos, pues conocéis este acero, que a un traidor tan notorio de intención, tan depravada decir que saque la espada es libelo infamatorio: acierro que el grande pierde mucho, cuando haga de tu infamesangre paga, con que se lave tu yerro, Mas abriéndote ese pecho sacaré tu mala sangre; que es muy justo se desangre sangre que no es de provecho. Si importan satisfacciones, esas Nuño quiero darte. ̱. Hoy Leonardo con matarte han de dar fin tus traiciones, y aunque está ya recibido admitir satisfacción, ha de ser en ocasión que no esté nadie ofendido. Que tengas razón, o no, o acaso esté yo sin ella, matarte tengo sin ella, pues tu intención me ofendió. A aquesto se determina mi brazo, y mi corazón, porque siempre la razón es el muro del gallina. Fuerza será defenderme, si bien tengo conocido que tú has de ser el caído, si pancuras ofenderme. Al veneno de traición es antídoto el acero. L Monstruo de Libia eres fiero con tus fuerzas sin razón : o Mi cansancio se ha aliviado por venir a ver qué es esto; no pude llegar más presto, aunque bien lo he deseado, Pareciome que bajaban de entre estos robles hojosos dos hombres, y que animosos, y atrevidos pelcaban. pero nadie no parece, sin duda que me en gañé. Hoy tu deslealtad, y fe por mal nacida perece. La lengua de aquesta espada dirá mi mucha nobleza. Ya por aquesta aspereza sale mi ilusión formada. ellos son, agora quiero con arrogante osadía conozcan mi valentía, y valor de aqueste acero. El que la espada atrevida fulminare por el viento, pagará su atrevimiento con que le quite la vida. Del dios tonante eres monstruo yo me humillo a tu braveza. Yo me rindo a la belleza . que manifiesta tal rostro: solo vuestra bizarría pudiera, señor soldado, mi enojo haber aplacado. Vuestra mucha valentía mucho me aficiona a ver, y os ofrezco a vos la vida. Si no es nada aquesa herida seréis amigos los dos. Don Nuño es este, y Leonardo, disimular me convienes que algún gran misterio tiene desafío tan gallardo. Cuando fuese aquesta herida la puerta para mi muerte, tuviera por feliz suerte obedecer. Con el alma, y con la vida aquesa acción agradezco. Yo por vos soy muy su amigo, tanto como fui enemigo. Hoy a serviros me ofrezco: vos hidalgo habéis de hacer hoy otra cosa por mí. Forzosa cosa es en mí que os haya de obedecar. Advertid que soy fiador de vuestra noble persona, y mi valor os abona: importa volver conmigo, para que deis un descargo, que os hacen hoy un gran cargo en Sanlucar. . Digo que solamente por vos la dilación hago corta, puesto que decís que importa al pundonor de los dos. Agora es fuenza volver a dar mi satisfacción, porque de vuestra opinión por mí no podáis perder, pero ignoro de qué suerte se me atribuye tal mal, De una mujer principal os acomunan la muerte. Causa bien penosa, y grave, y en daño de mi valor, La calidad de mi honor solo aqueste agravio sabe, Vamos, hidalgo, que quiero quitaros la obligación por darle en el corazón asiento más verdadero. Y porque también se cure Leonardo de aquesta herida, que yo con alma, y con vida es justo que lo procure. Estimo aquese cuidado con tal voluntad, y gusto, que juntamen te le ajusto a la honra que me has dado. Hoy mi fortuna ha queridó hacerme tan venturosa, que a toda mujer dichosa en ventura le he excedido. Pero no quisiera yo hallarme en lugar tan alto, que es propio hallarle falto la que como yo subió. Esta noche Don Lupercio mil laureles me acrecientas, que tal valor solamente se reserva a tu nobleza. Un imposible es notable el que quiere Vuecelencia que haga contra mí mismo. Aquesto Lupercio es fuerza, y advierte que soy tu amigo, y con aqueso me sellas con dos mil eses el alma, si a mí me pones cadenas, Lograré tu voluntad. Pues Lupercio adios te queda y advierte que estoy hecho Argos donde he dicho. Que este intenta hacer tan grave traición, y le he de ayudar en ella! Bien sé que ofendo a Don Nuño pero ya hacerlo es fuerza: pero no quiero hacerlo, que es contra mi aquesta ofensa, Pero ya he dicho que sí, y me es forzoso el hacerla: a Jimeno, y a Don Pedro por honra de aquesta fiesta les ha dado llbertad: no entiendo aquestas quimeras. A Don Pedro le propuso aqueste engaño que intenta, y acompañándole está en una cuadra secreta. Díceme que en el discurso de aquesta boda funesta, ha de ser fiero Paris de aquesta inocente Elena. Mi pálaora he de cumplir; pero forma mi honor queja, y cuando calla mi honor me está matando vergüenza. Es mi señor Don Lupercio? Dónde vas con tanta priesa? A decirte que me instruyas en aquesta nueva ciencia. Dijísteme que mudara mi nombre, apellido, y tierra para asistir a esta boda, Tu nombre se me ha olvidado, el mío no se me acuerda, importa que me lo digas, para que a decirlo vuelva, que Albano me preguntó mi nombre, y el de mi tierra, y le dije me aguardara, y lo daría por letra, Mira Polanco que importa que tengas en esto cuenta: Don Juan soy de Hinestrosa; y tú te llamas Fonseca. . En la memoria tendré este nombre me expresas; pero ya se me ha olvidado, quiero aguardarle que vuelva. Mucho me alegro señor que des tan presto la vuelta, Aquesta es la calle adonde el alma di a una belleza: ay Narcisa de mis, ojos, ay Narcisa hermosa, y bella. Ay Don Nuño de mi vida, hay hermosísima prenda. Ay desdenes de una ingrata, y que caros que me cuestan: hay corazón de diamante, hay rigurosa Isabela. Aquesta si no me engaña es de mi casa la puerta, grande fiesta, y regocijo es la que agora celebran. Ab. El Duque otavio atrevido hacer tal maldad intenta! pero es aquesta mi espada, y es mi hija la que lleva. El que se queja es mi padre. y a esta invención que intentas. . Alguién ofenderle intenta, más vengarale este acero. Este ha de ser su defensa. Aunque en los años soy viejo, en el valor, y la fuerza soy Demostenes furioso. Todos es justo que mueran, pues ofenden tal valor. Si señor, mas yo quisiera que esto fuera desde lejos, Hoy hace este acero prueba Aqueste es rayo atrevido, que los abrasa; y los quema. Aunque más huyas, Jimeno, verás que mi espada es esta. Hidalgos nobles, y honrados, a vuestra mucha nobleza suplico que os reportéis. Muera aqueste iófame, muera. Ved que soy el Donque Otavio, y es fuerza oírme, que es regía en la ley de cortesía. Olmos a Unecelencia. Yo confieso, noble Albano, que fingí traición tan necia por vengarme de Narcisa, porque fuecasta, y honesta, y porque no quiso oírme mis palabras, y mis quejas, he intentado de robarla con esta invención acerva. Lupercio es este que dije que se casaba con ella, él no ha sabido el engaño, cásale agora con ella, tomando yo por castigo solo conocer mi pena. Señor, yo no soy Narcisa, mira que soy Isabela. Y yo señor soy Elvira, y me has tenido por ella, porque con aqueste engaño no has conocido el ausencia que mi señora Narcisa ha hecho de tu presencia. Yo gusto de que se casen La burla ha estado muy buena Aquí tenéis a Narcisa a tu voluntad sujeta. Y a mí señor me castiga también con la misma pena. Dele la mano a Don Nuño, y Don Lupercio a Isabela, Yo tengo crecido gusto. Hoy mi valor se acrecienta, Lupercio en ser mi pariente? mi voluntad es muy vuestr Agora importa también que queden las paces hechas con Pedro, y Don Leonardo, Tengo gusto de hacerlas, entrambos se den los brazos. Es justo que te obedezca siendo criado de entrambos. Mi vida será muy vuestra, Agora falta que Elvira, como mi adorada prenda, me dé la mano de esposo. ̱. Yo me he de casar con ella, que me toca de derecho. Luego he de quedar sin ella? Eso habrá de ser forzoso. Yo solo quedo sin fiesta, aunque me hacen merced de no darme tales penas, que pienso si me casara que en un hora me muriera. Vámonos a celebrar aquestas bodas con fiestas, con saraos, y regocijos. Y daremos sin con ellas a la Playa de Sanlucar, de quien mi Autor, y el Poeta piden perdonéis las faltas que hubiereis hallado en ella.