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Texto digital de Píramo y Tisbe

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Pedro Rosete Niño
Atribución estilometría
Pedro Rosete Niño Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Píramo y Tisbe. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/piramo-y-tisbe.

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PÍRAMO Y TISBE

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA Que tienes, amo aturdido, que das en andar doliente? y según lo impertinente, parece que te has vestido la carade un pretendiente. Que tienes, triste señor. que tu semblante me avisa de algún secreto dolor? si morir quieres aprisa, tratalo con tu Dotor. El pondrá mortal nivel a tu grave enfermedad, no te aprietes tú el cordel, pues que lo puede hacer él con tanta facilidad. No eres tú a quien sin razón traes con tu perfección en to la esta gran Colonia, las damas, que es confusión, la Ciudad, qué es Babilonia? No eres tú por singular en gala, y garbo llamado el gallo de este lugar? pues como has de gallear, si estás tan despepitado? No tienes, Píramo, di, lindas partes, y aunque me halle. apasionado por ti, tantos ojazos, y un talle, que le cogerán aquí? Si te da el deber cuidado la gala que hoy has sacado al mercader avariento, déjale ese sentimiento a él, que te lo hañado. Señor, preguntar quisiera, si la tristeza que tienes es por amor o celera, tabardillo de las sienes, o achaque de la mollera? Porque si aceloso vas, no hay cosa como dejarlo; y si enamorado estás, no hay cosa como no estarlo, pera no estarlo jamás. Y es facia? En mí, señor, es voluntario su fuego, que como es niño el amor, en deste tandolo, luego le traigo del andador, Ay de mí! Por qué suspiras? Por amor. . Qué ceguedad! Soy sujeto de sus iras. Que le indigna? . Mi verdad, Pues ablándale a mentiras. Yo adoro. . Y correspondido? Así lo entiende mi fe. Pues por qué andas amarrido? Porque nunca me quiete, ni quetiendo, ni querido, que el que quiere como yo, aunque esté en feliz estado, de amante desconfiado, de si es admitido, o no, jamás le falta el cuicado; y el que es como yo admirido, siempre está con el desvelo de los miedos del olvido, y nunca falta recelo, ni queriendo ni querido, Acaso tu sentimiento es dinero, pues ansí lo escondes tanto de mí? Escúchame. Isopo, atento. Ya te escucho atento, di, y advierte que te has dejado rogar, para hablar conmigo, y no quidera en pecado, que sucediera contigo lo del músico rogado. Ya conoces el hechizo de los hombres, el portento de la hermosura, el milagro del donaire, el debaneo de cuanto joven gallardo, aras de sus pies haciendo, en mudas ofrendas queman los sentidos por incienso. Tisbe, digo, aquel prodigio, en cuyo hermoso cabello dócil le dilata eloro, a la ley del peine expuesto en cuya frente las vidas tienen peligre tan cierto, quen ninguna, como en ella es el amor tan arquero, en cuyos ojos las almas. solicitando el veneno, sin advertir lo que mata, siguen por lisonja el riesgo. Él mes galán de las flores en sus mejillas, que diestro equivocó atentamente la rosa, y jazmín a un tiempo. En propoición cristalina vive el olfato, atendiendo mas al azahar que alienta, que a los que respira el viento Vil competencia el rubi a sus labios, supuesto que la parte de animado le lleva de más perfecto. Concha de carmín, adonde como más sutil maestro, sin diligencia del Alba cuajó las perlas el cielo. Para enamorar a Flora mas suave, y alagueño ladrón el Céfiro manso, que hará de hurtarla el aliento. Durables ampas víncula la blanca nieve en su cuello, y en sus manos, sin peligro de que la derrita el tiempo. Su gala en talle bizarro, su airoso garbo dispuesto, móvil es, tras quien se arrastran los más vanos pensamientos, librando toda la vista de sus pies al movimiento, veo que se huella bien, pero nunca con que veo. Posible es que en estas partes, siendo tan be no d la hermosura, que el discurso, la belleza, que tiengenio. Si, pues quien atentan ente la oyere, y la viere a un tiempo, bien sé yo que al corazón antes llegará el veneno en voces por el oído, que por los ojos en fuego. Tisbe es esa, en cuanto puede retratar pincel grofiero de la que cepio el amor en la samina des pecho. Esta pues, desdín humana desde sus años primeros, niña la estimo el amor de sus ojos, aunque ciego, y de mis primeros años con su hermosura crecieron a un misme paso en mi alma las dichas, y los deseos. Como tan juntas están nuestras casas, pues advierto, que solo para partillas, hay una pared en medio. Dio licencia alaniñez la vezindad, dando luego poca sospecha a sus padres los jugueres de aquel tiempo, como si el amor no fuera niño también, y en los mismos jugueres con sus iguales no se fuera introduciendo. Tan preciso fue el amarnos desde aquel punto, que luego aquellos simples cariños eran amantes requiebros. Que antiguo es en el amor no consentir el sosiego a un enamorado, pues yo sin saber lo que siento, desde la primera vez que a Tisbe hice mi dueño, si no la veo, me aflijo, y me asusto si la veo; si la hablo, me ata la lengua aún más que la edad el miedo; si la nombro, la alegría me alborota todo el pecho, en los libros de los Dioses amorosos hurtos leo, y solo para envidiarlo comprendo lo que aprendo. Para escribir con su nombre, la pluma mil veces pruebo, despierto sueño mis dichas, durmiendo mis males sueño, en Tisbe tengo el sentido, en Tisbe mi pensamiento, o amor tan afecto cabe en un corazón pecaeño! porque si eres Dios no mides las penas con el sujeto; Fue despertando en sus padres la malicia aquel exceso de la pueril travesura, y como cuerdos temieron, que creciendo con los años aquel confirmado empeño que habís hecho la inocencia, lo hiciese el entendimiento. Retiranla de mis ojos, niégan la a mis galanteos, y veo que ya discurro en lo mucho que lo siento, pues con terneza, y razón derramo (ay de mí!) y padezco las lágrimas como niño, y como hombre el sentimiento. Torpe a mi casa camino, y en dila, sin entenderlos, enciendo el aire en suspiros, en ansias me quejo al cielo, anego en llanto los ojos, confundo en voces el pecho, muevo a lástima mis padres, pregúntanme lo que siento, y por no decir que son de amor aquellos extremos, sin poder contar la causa, solo mis pasiones cuento. No quedó en mi casa parte, estando correspondiendo a la suya, ni resquicio que no examine el deseo, y andando una vez llorando. en el último apotento, inhabitable por alto, porque para enternecerlo, pense que era diligencia el tener más cerca el cielo. Acaso en una pared que hace a entrambas casas, veo un resquicio, que se abrió con la caduquez del tiempo, bastante a caber por él la vista, y tan grande luego con la punta de una daga, que hoy para correspondernos, caben los brazos, y solo no caben nuestros deseos. Allí, pues, estaba, cuando por la parte de allá dentro veo a mi Tisbe también, que acechando por él mismo lugar estaba a mi casa, y era, que el mismo despecho la ocupana el corazón que a mí, y con igualtormento buscaba alivio en su queja, piedad buscaba en los cielos, ya en lo escondido por triste, ya por solo en lo secreto. Solevizarte la dicha, encarecerte el contento, fuera error, dígalo aquel que la esperanza perdiendo del bien, halló de una vez en la dolencia el remedio, en la pena el desahogo, seguridad en el riesgo. como enfermo en el peligro, como triste en el destietro, como impaciente en los males: pues quien no se ha hallado a un tien de achaque de un bien perdido (po triste, impaciente, y enfermo? desde aquel día hasta agora por aquel sitio nos vemos, sabiondo solo este amor una esclava suya, haciendo, para escribirnos con ella, confidencia de su pecho. Y años ha que por aquel. sin despertar el recelo de las familias, les damos quieta lisonja a los pechos, y para templar la sed, que está en las almas ardiendo, se contentan nuestros labios con beberse los alientos. Este es, Isopo, mi mal, que hasta ahora te encubierto, que de muyamante paso, y de muy dichoso temo. Ello me costó el rogar, porque una vez lo empezases, y ya porque lo dejases, te quería conjurar. Con tan ilustres pinceles la has retratado, que digo, que era en retratar contigo un niño de tera Apeles. Aunque el nombre me encubriera, o tu respeto, o tu olvido, al punto en lo parecido pienso que lo conociera, Si tú supieras que yo gengo de su casa agora, y que de su prima Anrora este papel que me dio, te traigo. Pues a que efecto su prima me escribe a mí? Que sé jo, selo advertí, que con muy grande secreto, que es para mi gran trabejo, me dio el papel que leerás, que habrá ocho días, o más que se mudo al ovarto bajo. de su casa, donde esta, no sé yo porqué razón hóspedada. . La ocasión este papel nos oirá. Piramo. . Hipórito emigo, En mis males, y en mis bienes como tanta parte tienes, siempre descanso contigo. Nuestra amistad verdadera es eterna en mí; y en vos. Quedemos solos los dos. Pues salte, Jlopo, allá fuero, Pues que ya sé del rincón el aguiero, por él hablaré a Nise cruel a manera de ratón. Dime, Hipólito, el pesar que tu corazón aflije. Si hasta aquí no te le dije, ya no le puedo callar. Ese Dios, que sus despojos son corazones humanos, que penetra con las manos cuanto no ve con los ojos. Para el incendio que llora mi loco altivo ardimiento, tomo por dulce instrumento los bellos ojos de Aurora, de Autora, que es apesar de la que sus luces cria quien leyes dispensa al día ya en la tierra, ya en el mar está, pues, deidad que ha sido hechizo de mi cuidado, hasta agora la he adorado con fe de correspondendido. El otro día en el Templo porque a una dama que fue antes dueño de mi fe, y ya olvidada contemplo, llegué a hablar en cortesía delante de Aurora bella, lo juzgo delito ella, y fue en mi galantería. Quién vio tan injusto fuero? pues si a mar me detérmino, es ser con mi dama fino, ser con las damas grosero, y piensa cuando atropella el pecho, y el alma a un paso, que hacer de las otras caso, es hacerlo poco de ella. Pues Aurora así enojada del que pareció desprecio, de un desengaño tan necio creyó su fe mal pagada, y envuelta en el desvarío, que la ciega, y que me abrasa, se mudó al punto a la casa. de Clearco, que es sutío, padre de Tisbe la hermosa, causa del comun desvelo, bello imposible, que el cielo formo de jazmín, y rosa. Allí, pues, habráocho días, que vive tan sin razón sorda a mi satisfacción, negada a las ansias mías; y hoy que ya determinado a entrar en su cuarto fui veo que en él; ay de mí! un joven recién llegado, con un gallardo vestido de color, de todos era, y de mi adorada fiera mas que de nadie admitido, pues ella los embarazos rompiendo de lo modeso, fue quien al joven más presto le arrojó al cuello los brazos. Que con tan indigno trato se vengue la voluntad, y se pase a liviandad, solo portema el recato? Pero quien el joven fuese, por estar lejos, no vi, ni sus palabras oí, más bástame que lo viese. Sin duda allí me vengara celoso, triste, y difunto, si bajando al mismo punto Clearco, no lo estorbara, con él mi enemigo dejo. Esto pasa con Aurora, pues lo pido, dadme agora, Píramo, vuestro consejo. Pues ya mi pecho fiel para el consejo se apresta, dejad que os dé la respuesta en leyendo este papel. Quién tuvo amor más constante? Mi pecho. Yamáis también? Sí, más ignoro el desdén. No es poca dicha de amante. Prevenir pretendo así, seyendo el papel agora, si lo que ha escrite Aurora, le importa callar aquí. Dichoso vos, que de amor gozáis en dulce sosiego, sin obrasaros el fuego, sin accidente el favor: dichoso vos, y ay de mí! que amando de lo que quiero, ofendido estoy, y muero del agravio. . Ya leí. Pues qué consejo me dais? Con esta ocasión que hallé a mi Tisbe ver podré. Qué decís? . Que lo leáis. Que puede importarme a mí no es para vos el papel? Sí, pero consiste en él vuestra dicha. . Dice así. Los amigos, señor mío; mas que ve mi pecho amante? Qué es lo que os perturba agora? Ver que es la letra de Aurora esta. . Pasad adelante. Los amigos, señor mío, han de serlo para todos los lances; yo sé que lo sois tanto de Hipólito, que solo conavos pudiera declarar. me; yo estoy tan enamorada, co- mo quejosa de su trato; y así os suplico que vengáis a verme, pa- ra que oigáis mis sentimientos, y él se enmiende con vuestra re- prensión. Dios os guarde. en nuevas dudas perplejo queda mi discurso vario. Veis como no es necesario, Hipólito, mi consejo? Antes el aconsejarme mas que nunca he menester; porque que tiene que ver ofenderme con amarme! Eso con hablarla yo, declarado quedará. Y disculpas no hallará, quien los agravios halló? Un honesto proceder nuncad Mal conocéis lo que puede la venganza en la mujer. Yo voy a hablarla. Yo en tanto a Clearco, que es amigo, subiré a ver. . Y yo sigo tus pisadas con mi llanto. Vamos a esta acción dudosa. Veréis la fe de mi pecho. Si quedaré satisfecho? Si veré a mi Tisbe hermosa? En efeto, prima mía, celosa yo, y enojada, viendo mi fe mal pagada, hice el no verle porfía, y ha ocho días que así sin ver a mi amante muero; mas que hoy he de verle espero, con un papel que escribí; estos ha que convidada de tu padre en este cuarto, donde de ti no me aparto, estoy, o Tisbe, hóspedada, hasta que hoy vino de fuera mi hermano, que ha tantos días que en militares porfías sigue la Marcial bandera, y contenta yo, que el plazo llegó de tan larga ausencia, con uno, y con otro abrazo le recibí, y más gustoso está mi pecho fiel, aunque haya venido él, de que vengaa ser tu esposo, que por eso vine yo a ser tu huéspeda, aunque hasta hoy te lo callé, y tu padre lo encubrío. Ya lo llora mi tormento, La primera eres, a quien o diseustándola esta bien, la entristece el casamiento. Sintamos mudos enojos. Lloras? . Yo llorar? porqué? Pareciómelo. . Antes fue celebrarlo con los ojos? en el alma de ansias llena . sea con nuevo pesar el no poder descansar, nuevo linaje de pena. No es mi hermano muy galán? Sí. Aurora, perdón te pido, . Agradecido el favor dueño del pecho querido, . que cuantas palabras van al labio, sin alma son, y así mi fe las revoca, porque las dice la boca sin saberso el corazón. Ya he visto, prima, pasar a quien esperaba yo. No es Píramo quién pasó? Ya tambi en le he visto entrar. Cielos, él era. . Y así porque no nos halle hablando mi hermano, y tu esposo, cuado será gran delito en mí, supuesto que agora arriba, aunque despacio estará, con tu padre hablando está, te ruego, porque reciba este alivio mi pesar, que por esa reja, adonde la escalera corresponde, lo mires, para avisar, porque ya de entrar acaba. Si fuera Píramo agora quién a mi primr enamora? esto solo me faltaba. Entra, y acecha. Advertidos anecharán sus desvelos lo sojos, pero mis celos los ojos, y los oídos. Dichoso el enojo fue, señora, que habéis tenido, pues por él he merecido ser llamado. . Qué escuché? Ya nuevamente admitido, para ser de mi estimado, no solo sois el llamado, pero sois el admitido. que me hacéis, señora, en él recibí vuestro papel. Quedamos buenos, amor) Juzgaréis a liviandad, señor Píramo, a mi casa llamaros, cuando en el duelo de este amor que nos arrastra, diz que ha de ser del amante siempre la mujer rogada; y yo digo que al revés ha de ser; mirad que rara proposición. . Lances hay adonde es el ruego gala. Despacio va la visita. Quién viera a su prenda amada? Cuando está el galán celoso, sin ocasión de su dama, que a veces de tal manera los sucesos se enmarañan, que vapores de apariencias nubes de celos levantan. No será agora alo menos, que hay evidencias tan caras. Entonces dicen algunas, que la ivocencia las salva, y que el dar satisfacción, es hacerse ellas culpadas; que error! porque entonces es cuando ha de solicitarla, porque como en la sospecha es el dar satisfacción humi dad con arrogancia; y así en este lance esta con estimación doblada; mas ay, Rosa, cuando ruega, pues satisface, y no agravia. O que a mi costa has hallado esa novedad extraña! Toda la atención ocupo en ver sí mi Tisbe baja. Diz en también que buscados han de ser, cuando con causa. están celosos, y yo soy de la opinión contraria, pues buscar una mujer a un hombre cuando se agravia, es tener en poco así a él, pues si averiguada la afrenta, le solicita desatenta, o engañada, o quiere que su desprecio siempre se lo de en la cara, o quiere que poco honrado le consienta aquella infamia. Pues como consiento yo esto que a mis ojos pasa? Pensamiento, dile a Tisbe, que estoy dentro de su casa. Vamos agora al segundo. lance, en que le está a la dama bien solicitar su amante, que es el mismo que me pasa; pero parece que estáis con algún récelo, nada. os perturbe, que hay persona de muy grande confianza para avisarnos; si acaso alguién a este cuarto baja? Bueno es estarme agraviando, y guardarles las el paldas. Que pueda tanto mi amor, quer será acaso la alegría de veros desenojada, (te! proseguid. . Hh ingrato aman Yo os llame para contaros mis quejas. No ha de escucharlas: yo estoy muerta. Oídme atento. Diré, aunque mienta, que bajan. Mucho os merece mi pecho, Salga a impedirlo mi rabia. Sabed, pues. No he de sufrirlo: . mi padre, y tu hermano bajan. Ay de mí! válgame el cielo. Ya vi a Tisbe, albricias, alma. Escóndete por tu vida, no te vean cuando salgas. Para que pues no es mejor que se vaya? . No reparas lo que se aventura en eso? Que una vez, cuando en su casa veo al dueño de mi vida, no sea posible hablarla? Yo me debí de engañar, y es mucho mejor; qué rabia! que el señor Píramo al punto, antes que bajén, se vaya. Con mucho desabrimiento mi querida Tisbe habla. Mejor es, pues te engañaste, que vuelvas, prima, y repara. de nuevo, para que yo diga a Píramo mis ansias. Eso es lo que yo no quiero: No señora, no se vaya. No es mejor que vuelva a ver, si alguien a estorbarnos bajas No sabes tú, que con vería se alimenta toda el almas Enidos. . ay tal prisa Tiabe, advierte, Ingrato, calla, y vete si de mi vida no quieres tomar venganza. Señora. . Qué dices, Nise? . Si Hipólito entenderá qué ha andado de cuadra en cua- buscándote mi señor, y sabiendo como estabas con tu prima, para verte, Con qué esposo? . Con él señora, que a las sagradas Con mi hermano? Pues te casas? Y con muchísimo gusto. . Forastera en el fingir, Pues cómo? Ay de mí! Qué aguardas? i. Y con mí señor agora su amigo Hipólito baja adarte la norabuena. (das? Suerte feliz! . Que te tar. . No he visto mayor belleza Ha mudable! Ha false! . Ya no es posible que se vaya, que bajan por la escalera. Pues entrate en esta cuadra. . Aunque obedezco a mi padre Es posible que este lance sin esotro no pasara? Denme venganza los cielos. . Decidme vos en qué os sirvo? Denme los celos venganza. . Porque no parezca en nada Pues ya me he desengañado . Qué cuerdamente, que atenta con evidencias tan claras, volved al alma, finezas, volved al pecho, esperanzas. Llegad, hijo Cello, a hablar a vuestra esposa gallarda. Voluntario sacrificio me iré a ofrecer en sus aras. No es muy bobo, aunque parece tantos sentimientos vivo, y tantas muertes con alma? Adisimular me obliga la obediencia, y la venganza. a los ojos que le hablan? drá . Afable me avisa Aurora, que está ya desenojada. acá con tu esposo baja. (mio. . Haced dichoso un intento, luces del Sol de esos ojos se atrevió con libres alas. no sé qué responda el alma. Débame el honor de Tisbe no salir a embarazarla. En su hermosura se miran como en espejo mis canas. que la de mi esposa en cuantas figuró la pluma en letras, escribió el pincel en tablas. por lo que teme quien ama, quisiera que la experiencia conmigo os acreditara. conveniencia el casamiento, solicitad mi esperanza. respondió. Deidades sentas, porque no acabáis de un rayo a un infeliz, y a una ingrata? Con que recato me anima a lo que yo descaba! Gozad, bellísima Tisbe, vuestro esposo edades largas. algo necio. . Quién aguarda . Guardeos el cielo mil años. Qué haya en mis celos templanza? Con tres sentidos he hablado, pues con aquellas palabras para conmigo dilato la boda sin reusarla, para con ellos parece que es modestia el dilatarla, para con Píramo sirve. la modestia de venganza. (do Vamos, hija. . A compañan vuestra beldad soberana iremos mi hermana, y yo. Porque Píramo se salga, abierto quedará todo. Estás ya desenojada? Ya lo estoy volvedme a ver, Aipólito, cuando se haya ido mi hermano, que entonces podremos vernos. Hh ingrata! Ha falso amante! . Ya voy a la parte acostumbrada, no a verte, sino a morir otra vez de tus palabra:. Yo también iré, no a verte, sino a morir de mis ansias. Venid, señora. Venid, hija. . Qué dolor! Qué rabia! , . De tan mudable mujer denme los cielos venganza; penas, allorar olvidos, celos, a sentir mudanzas. , . Pues cómo te has atrevido, , - Este me cansacon estó, Esta es la tapia dichosa, por la cual se comunican Píramo, y Tisbe, y se explican sin comento, ni sin glosia; yo que a Nise tengo fe, y me dan sus ojos pena, que tiene por ser morena vinculado el no sé qué, aunque es la perra, si hago de mi amor alguna seña, de casta tan zahareña, que ladrá cuando la halago; por la tronera sutil he de ver si puedo hacella, Tisbe mecánica a ella, ya mi Plramo civil. Nadie este puesto visita, si no es yo, que sé el amor de mi ama, aunque el rigor de su padre le marchita: un cordel he menester, para tender este paño al Sol, que si no me engaño, le vi en este sitio ayer: ya le hallé. . Pero qué veo? no es aquella Nise? . Voy. a tenderle, porque estoy, muy de prisa. Yo ceceo. Quién llama? Un enamorado . Quién es? No me has conocido? llopo desvergonzado, a subir aquí? . El amar disculpa este error molesto,. y agora me he de vengar. Nisceo tu colorr comienza alumbrar el día crepúsculo de Turquía, membrillo cocho de amor, si es acaso el que ha traído a tender a estos oteros algunas bragas de anteros, o algún pañal de Cupido, puas envuelves mi cuidado con tan desdeñoso alarde, lávame, así Dios te guarde, el que yo tengo pegado. Con esto le engañaré: ya está mi amor más humano. A. Pues dame, Nise, una mano. Mete el brazo, que si haré. Dámela, moreno hechizo de mi corazón siel. . Pues vino a pelo el cordel, haré un lazo corredizo. Mucho tardas, porque en mí como soy tan tierno amante, es un siglo cada instante, Nise mía. . Vesla aquí. Ay, ay. . Celebre tu labio que se ha humanado mi amor. No me hagas el favor con tanta fuerza, que rabio. Pues más rabiaras agora, que atado a aqueste madero dejarte esta brazo quiero. . No apriete tanto, señora. A Dios; lógrose la fiesta. Te vas repara advertida, si la mano se te olvida, que todavia me aprieta. Oye, de amarme no trate, que le costará temerme al muy bergante el quererme, y busque quien le désate. Espera, que he de buscar, o cómo, si quedo atado? señores, habrá pasado. tal modo de enamorar a ninguno? si doy voces, será peor, que vendrá mi amo, y me molerá como una cibera a coces. Con este otro brazo llego la lazada a deshacer, pero como he de poder, que está dado un nudo ciego? Perra, que a burlar aciertas, pues con fingidos abrazos tú me has cogido entre lazos, yo te cogere entre puertas. Sin sosiego. . Tente, espera Qué haces aquí? . Yo que sé Apártate, lo veré. ̱. Yo me hólgara, si pudiera. Apartate. . Hay tal porfía? no puedo? . Que atrevimiento, villano, en este aposento, donde apenas entra el día, tú te has atrevido a entrar? Yo estoy con ausia penosa, como el que alcanza una cosa, que no la puede alcanzar. Qué haces? . Estar atado. Por dónde? . Por la muneca. Por qué? Por hacerme muñeca. Y quién te ato? . Mi pecado, o Nise, que en ella topo quien burle así mis dolores, haciendo que mis amores sean fábulas de Isopo: corta con la daga, acaba, el cordel, que me desuella: Eso solo me faltaba. Ya lo corté! . Ya que a ver me he llegado sin atar, pruébame agora a pegar, verás como echo a correr. . otras veces más dichoso en este sitio busqué a mi Tisbe, y ya no sé si veré su rostro hermoso. Retirado albergue mío, en que diferente estado otras veces he buscado al dueño de mi albedrío. Ya ta he visto, y temeroso, como si fuera el que ofende, aún no me atrevo a llamarla; tanto un agraviado teme. Él es, pero tan turbada su mismo agravio me tiene, que aún no le acierto a llamar; tanto un agravio suspende. Tisbe. . Píramo. Dirás, dueño de mi pecho aleve. De tu aleve pecho dices? y dizas bien, pues me ofendes. Yo te ofendo, cuando tú me dejas tan fácilmente? tú te casas, yo te pierdo, no te mereció mi suerte, mira que será de mí, cuando sin ti llegue a verme? no ya furioso mi pecho de ti se despide ardiente, tierno sí, que la memoria es la que más me enternece: a Dios. Ha cielos! qué un hombre así finja cuando ofende, y una memoria engañosa lo que una verdad le cueste! Y goza, goza a tu esposo, Tisocema, el alma fuese sin advertir que la agravias al lenguaje de otras veces: goza a tu esposo mil años, y a Dios. Píramo, detente. Si lo estoy yo defeando. como no he de detenerme? Ingrato, por que me engañas? porque me engañas aleve? si eres tú quien me ha ofendido, si tú quien me ánimas eres a que te deje, porque te quejas de qué te deje? Niega que quieres a Aurora, y llamado de un villete, tan puntual, como amante, venirte a satisfacerte; pero en llegando a pensar que tú tan ingrato eres, seré yo la que me vaya. Espera, Tisbe, detente. Que poco quien lo desea ha menester que le rueguen! Pues porque de mi fineza escrúpulo aún no te quedé, y veas que eres tú sola quien falta a corresponderme, este es el papel. Si acaso es para satisfacerme, harro el pecho lo desea, harto el alma lo pretende: ya leo. Como ran presto; ay de mí! Hipólito, vuelves? Vuelvo a verte, si el amor tanta dicha me concede. Si mi hermano acaso baja, que fue a mirar solamente, si puede hablar a su esposa, a solas: mi pecho teme. No temas, que yo sabré aisimular fácilmente. Mira, mi bien. . Por oír ese favor solamente, mil veces daré la vida. Volved al alma, placeres. Agora conocerás que eres tú la que me ofendes. Hacia aquí la vi venir; no quiere quien no pretende. decir a solas su amor al mismo objeto que quiere. Ay de mí! Cello me ha visto, o quien pudiera esconderse, sin que lo viera! Un papel escondió turbada al verme, y me da que sospechar. Qué es esto que me rucede? No me respondes? . Peor es esto; hay lance como este. Píramo, de allá me habla, sin ver quien está presente; quiero encubrir el resquicio ahora, como puciere, y hablar reció, porque oiga a Celio. En qué te detienes? Señor Celio. Este es el nombre. de su espolos ha dura suerte! Tan presto sabéis la casa? Es muy curioso quien quiere; desde aquese mirador, que la Ciudad comprende, os vi entrar, y quiero ya que en mí aconocer se empiece, que es amor, no conveniencia lo que a quereros me mueve. Pues para que más despacio pueda hablarte, quiero hacerte mas seguro el agasajo. Ya mi amor te lo agradece. Mientras yola reconocer salgo allá fuera, si viene, en aqueste caracol, que por aquí ocultamente: sube al cuarto de mirio, y por donde algunas veces suele bajar de secreto a visitarme, y a verme, te esconde, puespor agora con la novedad presente nadie bájará de allá. Qué sepas solo pretende mi pecho, que soy tu esclavo. Y yo quien te adora siempre: entra mi dueño. Qué es esto? . Ay de mí! Qué infeliz suerte! Qué leáis cuando entre? A buen tiempo bajo a verte! Él lo vio, perdida soy. Yo, señor. . Señor advierte Si porfía, es nuevo empeño, que es de su hermana el viliete. Son unos verlos. . Así mi noble amistad le ofende? así se ofende el honor? Vi a estatua soy de nieve, Apenas acierto a hablar. Muda esto Y qué contienen? Den me paclencia los cielos en tan varios accidentes. De dos amantes la historia. Eso es lo que ver pretende mi fe, para que en su escuela lo que aún nosabe, se enseñe. que he de hacer que si le enseño, . Ea, idos que es diferente ya le ve lo que se pierde, y si no quedo indiciada. Qué hace Hipólito contigo? Que poco dura la suerte. Volvia a ver a mi hermano. Y se esconde para verle? Pena triste! son tan malos, que aún no son para leerse. También da risa lo malo, como lo bueno suspende; enseñadmelos. Hh cielos! Recatarle, y esconderle? ya esfuerza que mi sospecha la dificultad apriete. Que poco Aurora tu prima en empeños como aqueste se embarazará; porque de sus virtudes no aprendes? Advertid que Aurora. . Yo? . Disuadirme en vano quiere. No tenéis que responderme, . Éntrate, Aurora, allá dentro, que bástame lo que oí para culparos. Que siempre la desdicha encadenada con muchas a obrar empiece? No quiero que os disgusteis, . Hipólito. . No me tienes señor Celio conleerle. Ya os he dicho que también lo que no es bueno divierte, y quiero verle. El aprieta, ya no es posible esconderle, Dadmelo Vésale aquí, ya os escaté de suerle cuanto pude no os quejéis de mi sevisguste os diere. Dice así. . Ya me dejó satisfecha. . Que de veces dañoso ha sido el panel! el lance, si Celio baja, pues él honrado, y valiente a valor remitirá lo que yo a cordura. . Denme disculpa hierros de amor. Ya mí las llamas crueles. Nada disculpa un mal trato, nada un fácil accidente. qué es esto, cielos, que he visto? No os disculpáis. Qué os parece? Que era razón encubrillo: hay honer! ah hermana aleve! Nunca para tanto mal me hubieran dado el villete! Quién os le dio? Hállele acaso, ya lo que a mí me parece, es burla de algún ocioso. y tu Hipólito, prevente a no volver más aquí. Con mucha pasión procedes; que Aurora. No me repliques, que dar disculpa, que nada bastará asatisfacerme. Quédate aDios. El te guarde. Venid, esposa. Que puede Antes la vida me cueste: uclante . Ciego voy. Ay Píramo! Vengareme en esta vil, que me afrenta. Qué así se vaya, y me deje? Qué así unafe se malogre? Tanto una desdicha puede? Qué me vaya sin hablarle? qué así un honor le atroperle? Yo buscaré a mi enemigo. Pero yo polveré a verle. A hablarla volveré luego. A Dios malogrados bienes. ̱ A Dios perdida esperanza. Un volcán mi pecho enciende. Un áspid guardo en el seño. Una víbora me muerde. Penas, a sentir desdichas. Hojos, amorir de ausente. Cordura atajar agravios. Desengaño a ser más fuerte. Honor, a trázar venganzas. Celos, a darme la muerte.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Dice un sabió en pareceres, que más parecen refranes, ni subas a los desvanes, ni te fíes de mujeres. Yo Nile, que más porfío, mientras más desvan arguyo, que me emperro por ser tuyo, y me engato por ser mío. Sin reparar en tu enredo, de mi amor, rata enemiga, he de andar de viga en viga hasta cázarte, si puedo. Pel de los diablos espera, pues sabes que soy tu amigo; no te a horrarás conmigo, aorrarte si quiera? po Es mi estrella; ̱. Esto me mata, y me hace el juicio perder, tan bien diz que ha de tener su estrellita una mulata: mas si reparo en las bellas luces de sus ojos dos, veo en ellos, vive Dios, que tienes un par de estrellas. Seor llopo, yo le ofrezco, que corre muy por mi cuenta. No vi esclava tan exenta. Soy más libre que parezco, y aunque verdad acostumbres, si quieres tener amigas, jamás los requiebros digas, que suenen a pesadumbres. Ya que tu fe me aconseja, da un ejemplo a mis antojos. Ni a tuerta digas, mis ojos, ni llames madre a la vieja. Así el cariño celebro. Piensan que es chanza el cariño. ̱. Siempre el requiebro es muy niño. Pientan que es pulla el requiebro. Ya la boba que se envova, ponré mi alma llamar? Por ti lo puedes dejar, por no tener alma boba. Arancel de más primor no he visto en toda mi vida; pero a que fue tu venida: Adónde está tu señor: Haciendo veinte sonetos a tu señora estará. Luego tú lo sabes ya? Soy cárcel de sus secretos. pero él sale. . Señor mío de mi alma, y de mi vida. Seas. Nise, bien venida. No es tan festejado virtío rico como una tercera. Qué dice Tisbe gallarda? Si algo ha de darme, ya tarda No hay tan segura estafeta. Toma este volvilio, y fía tu libertad de mi amor. Eso es correrme, señor. Tómalo por vida mía. Quién fuera agora su rufo? Llega, y abrázame agora en nombre de tu señora. Mas que no la huele el tufo. Aquella luz de tus ojos de cuyo dulce mirar tiene el desdén que sentir, tiene el amor que llorar. De achaque de tus cuidados tan doliente agora está, que el color de sus mejillas le acusa la enfermedad. Melancólica, y llorosa, no sé que la rinde más, o el llanto, como cruel, o el dolor, como mortal. Hoy retirada en su cuarto la hallé con tanto pesar, que enterneciera sin duda el alma de un pedernal. Hajada la compostura el cabello sin rizar; sin atención lo gallardo, sin afecto la deidad. Con desazón el agrado, sin luces lo celestial, acaso todo lo hermoso, mas tan hermoso, que a estar donde la pudieses ver, te la hiciera desear aquel bello desaliño, dichosa aquella beldad, que a todas horas le hallan la hermosur a puntual. Daba unos suspiros ella tan profundos, que del hay suave, todos los vientos se dejaban penetrar. Las lágrimas, que en taudalos se desataban del mar de su pecho, en vano enjuga con un delgado cambray. En vano, pues, cada vez que las pretende enjugar, es como la presa el lienzo, que en su líquido cristal, todo aquello que le oprime, le da más fuerza al raudal. Llegué, y dijela. Señora, no llores, no llores más, que no agradece tu amante lo que no te ve llorar, y aún plegue a amor que con verlo se obliguen los hombres ya. Alzo los ojos, y vlla desuerte, que a replicar la volví: Mas tan hermosa llorando, señora, estás, que en tu hermosura has hallado la razón para llorar. De perlas le estaba el llanto, amor vendado, y rapaz esmalta con estas perlas tus flechas, y tu carcaj. Sollozando en sin me dijo, y entre el sentir, y el penar, empezando la razón, y volviéndola a empezar: Ve, y dile a Piramo; aquí el detenerse quizás era porque con tu nombre se quería regalar. Dile a Píramo, que soy suya, del hado a pesar, y que de mis ciegos celos estoy satisfecha ya, y que lo he de ser aunque a menazan a un compas a mi ganganta, y mi pecho con el lazo, y el puñal; y sacándose del dedo este ami lo donde están cifradas estas memorias en dos manos, que se dan, me mandó, que de su parte te le diese, y que de hoy más en nombre suyo le traigas, en fe de su voluntad. Veslo aquí, que riesta suerte te ha querido asegurar, en los diamantes lo firme, y en el oro do leal. La prenda beso mil veces, y en nombre suyo de hoy más. en el dodo la traeré hasta la muerte; ojala. que en sus brazos me cogiera el último respirar! s. quito esta sortija, y pongo el avillo en su lugar No vi labos más extraña, cierto que pudiera dar gana de tomarla a una dalgarada de tomar Dile al dueño de mis ojos, o Nise, que del afan continmo del Sol mi fe excede la eternidad. Dile, que es suya mi vida, poco es la vida, si hay alma, que de no sor suya quejosa puede quedar. Dile, que es suya mi alma; y dile em fn, que el desmán con algún tirano azar hacerme poco dichoso, pero no poco leal. Ya tu conoces a Celio. Qué es conocerlo no más? antes es tan nuestro amigo, que no hay quien lo pueda echar a palos de nuestra casa, que cada momento está con mi amo, y ha travado. con él muy grande amistad. Antes vilitarme tanto parece curiosidad. De que la puede tener, si aún no lo sabe el lugar? y es fuerza que sea el postrero, que lo llegue a imaginar. Pues oye aquesta advertencia. Y Hipolito? . No tengáis cuidado, que otro recado. de Aurora le quiero dar, que me ha dado para él. Mulata de Barrabas; pues te haces un poco de oro, déjate de mi limpiar. A buscaros todo el día he andado. . No prosigáis. sin ver lo que os quiere Nise, que os ha venido a buscar. De qué parte? Dice Aurora, que esta tarde afestejar a mi señora se juntan, que melancólica está, y que podéis disfrazado con los Músicos entras Dile, que por ver sus ojos imposibles vencerá mi pecho. . No me parece. que es este tan liberal. Y tu por la nueva toma; Nise, esta diamante. . Zás; cándil, porque es lo mismo que un cándil su claridad. La envidia que tiene Isopo: yo me voy. ̱. No hay que tratar de salir, que viene Celio. Pues escondete. . No otro recado que darle? pues agora importará. No, pero tengo un embuste: entre. . Embustera ademas? Piramo; pero qué veo? que haces tú, Nise, acá? este es Hipolito; ah cielos! cierta es mi desdicha ya. Venía. , . Pero no repare Celio Yo lo diré. Al llegarse a mi sagaz, reparé en aquel anillo de Píramo sin pensar, y parece en su labor a uno que mi esposa tray; mayor pesar fuera este. Cómo mi senera está de grades melancolías con aquella enfermedad, y solo para alegrarla, galante tú, y puntual, no hay fiesta que no le hagas, cierto es que has de procurar su salud, pues luego al punto con ella te has de casar. Cielos, si es él? . Y esta tarde en el jardín alegrar con música la pretendes, hele venido a rogar, que dos criados que tiene el señor Piramo. . Ay tan extraña confusión! que tenga a un tiempo en mi ma la vista curiosa allí, el oído atento acá, él para satisfacerme, y ella para sospechar, Que diestra, y suavemente saben tañer, y cantar, nos los preste, porque así con los que estamos allá harán linda consonancia. Oigan donde vino a dar. Amor paga mis congojas, Cielos, mis penas lograd. Q ,) en el anillo, quitar le quiero, y poner estotro, que traía en su lugar. Pues nada me satisface en uno, y otro pesar, de este mismo he de valerme, quiero proceder sagaz: muy advertida has andado. Ya yo le he dicho que irán. Pues voyme, lleven templado, que es gran culebra el templar. A Dios, señora embustera. A Dios, señor ganapan, . Para apurar mis sospechas, quiero mi engaño esforzar, pues a buen tiempo he venido, entrambos me iréis a honrar, porque con algunos mores ingeniosos divistáis a Tisbe, y porque mi pecho conozca vuestra amistad. Gran dicha! yo iré a serviros; Tisbe, hoy veré tu beldad. Yo también, pues él me lleva, no he menester el disfro Qué haces, hombre, que al peligro te vas tu pian pian? Esta tarde en sus acciones leeré mi bien, o mi mal. Pues yo voy a prevenir con que os pueda festejar. . No faltéis, pues yo os lo ruego. Tiad de mí que no hará. A lo que agora venía (así lo he de averiguar) es a que aquella sortija que os alabe ayea, me hagáis merced de darme, pues siempre la traéis en el dedo. . Ay, que en aquel puso la otra, y si apreta la verá. Para hacer otra por ella, que es de labor singular. Veisla aquí. Cogiole vivo. Hojos, qué es lo que miráis? trocola, viven los cielos, ciertas mis sospechas van. Si no la hubiera trocado, él la viera a mi pesar: Si trocado no la hubiera, aún tuviera que dudar. Ahora digo qué mi amo es bravo maesecoral. Yo la tomo, porque así le pretendo asegurar, que no hay segunda intención en mi pecho, cuando la hay: haceisme mucha merced. Si acaso es tahur el tal, no le doy por la sortija a mi amo un alacran. Si a Tisbe el anillo falta, desdicha no hay que esperar: O qué impensada alegría en verme Tisbetendrá! Que ardientemente se aviva este incendio, este volcán! Pues cuando entendí no verla. Cuando lo entendi apagar. He hallado nuevo camino. Crece en nuevas llamas ya: iréis? . Sí . Pues yo me voy. Id con Dios. A Dios quedad, . Vaya, y vayalos llevando poco a poco, y llevará, sino un pancomo unas nueces, unas nueces como un pan. Alegra, Tisbe mía, el rostro bello, porque el alegría desempeñe el espejo donde se mira mi semblante viejo. Sosiega mis enojos, avivando las luces de tus ojos. Atiende con la vista, y el oído en el espacio del jardín florido, en distintos olores el ivave concurso de las flores, y en ecos diferentes el líquido concento de las fuentes. Hija, de qué tristeza u bellez no eres por tu belleza aventurada, de toda Babilonia celebrada? no eres por tu nobleza ilustremente honrada del respeto de la gente? no eres por el ingenio que te esmalta la aplaudida tú sola? qué te falta? Si últimamonte eres de la copia capaz de mis haberes: el dueño, y solo siento no comprar con el oro tu contento, pues tanto para tuyo se apercibe. Dichoso el pobre que contento vive. Suspende, prima mía, esa grave cruel melancolía del corazón agora. Aliéntate conmigo, y con Aurora. Encontré con el viejo impertinente. Con Nise podrá ser que algo me aliente. Claro está, pues leal, y agradecida solicito el aumento de tu vida. Si habrá a Hipólito hablado? Si con mi dulce Piramo habrá estado? Hablaste? Al momento, y dijo que vendría como un viento. Vistele? . Y dile al punto tu recado, y queda más contento que un pagado. Nise, ya estás acá? Pues dónde estaba? Viendo que a mi señora festejaba mi señor está tarde tan amante, que no escusa lo esposo a lo galante, fuile apedir a Píramo el vecino sus Músicos, que en esto detérmino que mi fe se adelante. Sospechas ciertas son, pues vigilante a las manos le miro, y en ninguna tiene el anillo, que infeliz fortuna! Y en su casa me halló a esta diligencia. Pues quién, Nise, te dio tanta licencia? Si lo he errado, perdona. Yo se lo estimo; que su amor abona, Y quién estaba allí? Ha hermana aleve! Hipolito. . No sabe que se atreve aprofanar su amor. . Si ella supiera lo que pasa, su lengua enmudeciera, mas yo se lo ne callado por mi particular razón de estado. Y a los dos he pedido, que vengan al jardín, y han prometido de venir puntuales . Qué decís? Qué gustosos, y leales vendrán a divertir mi Tisbe amada. Ya parece que estoy más alentada. Nise, benas albricias he de darte. Nací para servirte. Oíd a parte: Señor Cesio, el que es honrado con la obligación que vos, parece mal, vive Dios, lo fácil que habéis mostrado. Que Política ha enseñado, que trate la ley casera, que ningún hombre en la esfera que vos habéis de tener, traiga a su hermana, y mujer quien las festeje de afuera? Quédese esta diligencia al infame, al hombre vil, que en ese trato civil viúcnla su conveniencia, el honor es una ciencia tan pura, que si de atento desiste un hombre un momento en la pariencia, o la acción le mata como infición el que sale como aliento. Aquel que procura serlo, sea cual fuere su estado, no solo ha de ser honrado, si no que ha de parecerlo. Solicite merecerlo, no con livianos despojos, ni con fáciles antojos, que en cualquier exterior mengua da que decir a la lengua, dando que ver a los ojos. Hablaste advertidamente. Soy mujer de gran cabeza. Si le dice mi flaqueza: mas no dirá, que es prudente. He querido atentamente escucharos, porque son los lances de la opinión de tan sutil argumento, que el más leve pensamiento embaraza una atención. No lo yerro de ignorante, ni de fácil, que ya sé que en esto solo daré que notar al vulgo errante: ni de poco vigilante a mi altivo honor, y hallo, que es forzoso aventurarlo. La causa en mi pecho encierro, yerrolo, y sé que lo hierro; luego hay razón para errallo; quien incierto se aventura por algún discurso vario, el juicio más temerario en el vulgo se procura; mas quien cuerdo se asegura, ejecuta sin amago, que es con cauteloso halago su vista el mejor testigo, y el la jura en el castigo, y depone en el estrago. Sin duda que ha sospechado algo de su hermana, haced lo que os toca, y proceded como os lo manda el cuidado. Ya van viniendo al jardín los Músicos, y la gente, no hay si no entrar, y se siente cada dama en su cogín, y cada galán también sobre otro en lugar de silla puede poner la rodilla. Cómo os halláis? Yo muy bien; que no es tan poca, señor, la lisonja que me hacéis. A mi amor se la debéis. Yo la estimo por mi amor. Quién vuestra salud desea: apenas acierto a hablar; bien se puede adelantar a que su afecto se vea. Vos seáis muy bien venido (muda de verle he quedado) . adonde sois estimado tan bien como recibido. Yo me acuerdo algunas veces de vuestras galanterias; mas cómo pasan los días! Son lances de la ninez. Después acá a lo que infiero, jamás a Tisbe habéis visto. No, señor: mal me resisto. No sabe él del aguiero. Cada paso es un indicio, cada acción es un pesar, y cada atento mirar, leda Feliz yo, que a mereceros llego en aquestos retiros, pues logro tanto en serviros, y gano tanto con veros. Yo en su nobre lo agradezco: mal mis afectos reprimo. . Y yo en el alma lo estimo. Varios tormentos padezco. Aca estamos todos. Bien. . Ha perral Pues como así no has entrado, lsopo, aquí con tu equivoco también? Ea, ya que habéis venido, sentaos, que yo seré vuestro Juez, y atenderé con la vista, y el oído, Doy principio a la llaneza, Yo me siento a vuestro lado, dejando en pie mi cuidado. Yo junto a vuestra belleza. Ponte, Hipólito, a este lado, A esto el jardín da lugar. Pardiez que me he de sentar. ̱. Yo no, que va esoi sentado. Cantad. . Aquella letrilla que hizo Píramo, ha de ir. Vaya. . Afe que es para oís, sino hay sordos para cilla, Que medio hallará mi amor, Gloris, en un imposible? No hallo medio más sufible, que morir de ese rigor. y que porque la beldad que quiero, de otro dueño considero; dime, Cloris, que he de hacer? Oh morir, o padecer? Yo moriré? . Tu morirás. Y no le veré? Y no le verás, que es más muerte lo demás. El consejo que me has dado, desesperado le admito. En tu pesar infinito no hay medio más acertado. Si cesa ansí mi cuidado, mas quiero el último sueño, que ver ajeno mi dueño: Cloris, aquesto ha deser. Dejarás de padecer. Yo moriré? . Tu morirás. Y no le veré? ̱. Y no lo verás, que as más muorte lo demás. Sospechas, dad otro paso. Por mí sus penas han sido. Si lo habrá Tisbe entendido? Qué ajenos están del caso los señores, y muy manso hanla mi amo sus dolores por boca de los cantores, como por boca de ganso. Lindas voces, y extremada es la letra? . Hizola amor, nucho siente aquel rigor. De perder la prenda amada no queda consuelo. . No; la primera otra que halle yo que ha de consolarle. Tú lo sientes como yo. Quién dirá versos ahora? Yo los diré, aunque parezca que en esto me desvanezca. Qué divertida está Aurora! De qué sirve la advertencia que prevengo en lance igual; que si ha de venir el mal, no es menester diligencia. (los! A unas memorias. . Hace- bien podéis agora dar otro paso hasta llegar al centro de los desvelos. Qe me envió una damaa mí diré dos decimas. . Brabo! es Poeta por el cabo. Vayan, pues. . Dicen ansí: Ya es fuerza que considere en esta acción, Nise mía, que quien memorias envía, no las precia, o no las quiere: miedo no, derecho adquiere mi pecho con tu favor, porque piensa mi temor, atropellando mis glorias, que quedarte sin memorias, es quedarte sin amor. Cuando ser tuyo engrandezco esta material memoria, es poco aplauso a la gloria que de ser tuyo merezco, no porque no la agradezco, mas porque mi amor conferma con la causa que le informa, y amor que a tu amor se feria, no ha menester la materia para conservar la forma. Ese amor bien merecido tiene cualquiera favor. Quién duda que aquel amor estará correspondido? Bien celebráis vuestra dama. Sí, más muy desconfiado habláis en vuestro cuidado. Récela mucho quien ama: Esperad más, que también os quejáis de su inconstancia Es arrogancia no temer siempre el desdén de la fortuna. . Si estáis advertido, y satisceho, o Piramo! de su pecho, y de su amor, no temáis, porque si es, como será vnestra, yo sé que advertida, no será de otro en su vida, yo sé que no olvidará. Eso será asegurar la vida a mi pecho amante. Eso será ser constante. Aquí no hay más qué esperar? que intenta mi confianza? que en tal caso mi tormento da lugara sentimiento, mas no le da a la venganza. Prosiga Hipalito. . Atenta Feliz prisión, feliz de mi sentido, ln industria, el consejo sabio, si allí averiguo un agravio, examine aquí una afrenta; y aquí es forzoso atender, siendo sospecha villana, que está en efeto es mi hermana; y estotra aún no es mi mujer. Yo también subo al Parnaso con mis consonantes. . Ya cualquier menguado le da su carrerita al Pegaso. Satisfacciendo unos celos a una dama. . Quién ignora que será la dama Aurora? El papel, viven los cielos, dabaa entender esto mismo. Hice este soneto. . A mí quiere asegurarme así. Decid: qué penoso abismo) en la acción que me culpas enojada, no fuera tu hermosura la agraviada, que fuera mi buen gusto el ofendido. Pesar es, no favor, el conseguido. del sujeto, que al alma no le agrada, necio será quien intentare nada para solo quedar arrepentido. La gloriosa ambición de merecerte; para que en otro empleo se divida, no deja nunca su atención ociosa. Triunfa, pues, satisfecha de tu suerte, porque eres muy deidad para ofendida, y para aventuruda muy hermosa. Sin duda que ya se habrá satisfecho quien os ama, No puede mentir la llama que en mi pecho ardiendo está. Sosegad vuestro cuidado, que ya se habrá persuadido. Quiero atajarla advertido. Esto ya está declarado. (ta; Cantad. . Hable poco atén si Clearco lo ha entendido? Pues que mi amor se ha perdido honor, venguemos mi afrenta. Un como menos pesado que el cantar le llevaréis. de mí, recitando seis quir tillas de pie quebrado. (to Dilas, pues. Yo estoy difún hasta hablar a quien me ofende. Nise, escucha. Nise, atiende. Oigan primero el asunto. Dile a Píramo, que aquí me espere luego. . Si haré. Dile a Hipólito, que esté aquí luego. . Harelo así. A una fregona cruel, que le pidió a un Cortesano por un relquicio la mano, y le ató con un cordel. Corina, en mi ciego intento no gasta el amor tirano; más virotes. Que me ha dejado aquel cuento gana de darte otra mano de azotes. Tu condición de peñasco al pedir por la gatera mi manejo. Bien vi que me daba chasco, mas no entendí que me diera cordelejo. A un duro poste liado, y a tus embustes llore tú quiiera. Mas ya que estoy desligado, de moneda pasaté Perulera. Tan diestramente el oficio de verdugo con ventaja ejecutaste, Qué me has dado gran indicio, que en algún hombra de paja te ensayaste. Y así, Corina cruel Ya mi destino te infama, pues le plugo. Llegando al alma el cordel que me empiecepor dama un verdego. Huyendo el lazo, y la hueca rotura, de amarte más, no se trate. Que el que hoy a la muñeca, mañana me lo echarás al gaznate. Lindos versos. Bueno ha estado. a. Bravos desatinos. . Ello taabajo cuesta el hacello; mas no se busca prestado. qué al fin de hoy más no me ama el señor!sopo? . Señor, cadacual tiende el amor donde le alcanza la dama. Ea, volved a cantar. Este viejo regalón porque no tiene un capón, que le cante sin cesar? , s La esclava la llegado a hablar con disimulo finjido a este Piramo al oído: Aquí me manda esperar. Hay mayor atrevimiento? Nise a Hipólito le ha hablado. Yo volveré con cuidado. Ya culpo mi sefrimiento. No prosigáis, que ya es tarde. Ya anochece. . Pues a Dios. Guardeos el cielo a los dos. de Esperad me en este puesto, Hipólito, que ya vuelvo: Luego a vulver me resuelvo. Válgame el cielo, qué es esto? Mal mi cólera reveco. Yo volveré luego aquí. Aversos holgado? . Sí. Pues yo no. Ni yo tampoco, - . Aurora ruía. Solo he quedodo, y confuso dentro de apueste jardín, sin saber para que fin, puesto que no lo rehuso. Me dijo Celio, que en tanto que baja, le aguarde, y ya la noche cubriendo va todo el suelo con su manto. A un mismo tiempo de Aurora el precepto me mandó, que aquí la esperase yo, dudoso discurro ahora. Qué querrá, cielo? si acaso ha sospechado que soy amante de Aurora, y doy mayor evidencia al caso? Con que me encuentre con ella. . Tisbe, mi bien. hablanndo, no sé que hacer; mas que dudo? yo he de ser, cuando mi honor se atropella . Tuya he de ser, remiso, y considerado? Eperar a Celio intento, que en todo acontecimiento esto le toca al honrado. Salí a la calle, y primero que entraste, abrio mi decoro con la ganzua del oro el pecho del jardinero. Él me ha antrado, mas ya está la noche tan declarada, que a la parte señalada apenas acertará mi planta. Si habrá venido mi amante? Si esta es Aurora, advertirla quiero agora todo lo que ha sucedido. Ce, Hipólito. Si habrá vuelto? Si vendrá mi querida Tisbe? Ya he llegado. La porfía con que vanamente lucho, me trae al jardín . Aurora, esto me ha pasado agora. Más qué oigo? Más qué escucho? Sin alma estoy. Mataré. Piramo. . Pere está voz- me su pende más atroz. Agora me vengaré. Ay de mí! que escucho? aunque me llegue a perder: Antes moriras. . Acuí podemos, Pirano, hablar, nues nadie nos ove agora. No venga Cello. Ah trardora! Este es mas fuerte pesar: hay infame hipo Hacruel hermana! Nada receles, que yo entre aquestos laureles me esconderé. . Oh infiel! Qué así le pierda mi honor? Por ti perderé la vida, Y yo el alma. . Agradecida está mi fe de tu amor. No sé qué remedio escoja para atajar este daño. Pero así atajarlo espero. Tú eres mi esposo. . Yo soy tu esclavo. . La fe te doy del alma. . Matarlos quiero. Silvio, Floro. Mas ya es tarde; Clearco es este, qué haré? No me iré. Mitio; aDios. El te guarde. Silvio? Esto importa, señor. Celio. . Atajarle es forzoso, no encuentre con quien me ofende Divertirle aquí pretende mi cautela. . Receloso de que no me escuchen, quiero estarme aquí hasta que pueda salir. . Que esto me suceda? qué vuicáis? . Ha dolor fiero! nada; y vos? . Yo tampoco, de mi afrenta, y mi enemigo no ha de haber otro testigo; encubrirle quiero. , s Poco oisimulo, aún no se haido el traidor, a hablarle voy. Aunque tan turbado estoy, con acierto he discurrido no le ha de haber. No ha de haber quien nos ofenda a los dos. Confuso estoy, vive Dios. De aquí no me he de mover. Honor, pues que no hay lugar de vengarme, callaré: a Hipólito para que agora le hice esperar? yo me voy, porque a mi hermana he encontrado, y vuelvo agora a acompañarla. . Él lo ignora, y yo a Tisbe, así lo allana con disimular. Que si agora no he encontrado a Hipólito, luego honrado le he de venir abuscer. Si por algo me resisto, es porque no han visto agora Celio, ni Clearco a Aurora. Ninguno agora me ha visto. Id con Dios. Yo voy a hablarle. A Hablar a Piramo voy, a que sepa que aún estoy (nor con valor para matarle. No os vais; fuerza es en mi ho. encubrira mi enemigo. Basto yo paratestigo de uno, y otro deshonor: ya me voy. . Y yo también; que padezca en una esfere de una infame, y de una fiera la deshonra, y el desdén? Válgame el cielo! Hipolito. . Ya ha llegado. Atended. Estoy turbado. Escuchad. Todo soy hielo. Fiarme quise de vos para cierta diligencia, y hasta mañana paciencia habéis de tener; a Dios. Todo lo he oído, y si infiel porfláis tan desatento, harcisme que más sangriento me vengue altivo, y cruel. Salió vano mi temor. Mañana me vengaré. Mañana la calaré. Aquí le acabó mi amor. Alienten mis esperanzas. Callemos la pena, labios. Remediemos algo, agravios, Muramos, desconfianzas,

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Este sitio eminente, arbitrio del desierto, y del poblado, fiel correspondiente a las ansias del pecho enamorado siempre hasta agora ha sido; hay perdida osperanza, hay bien perdido! Este albergue escondido aún a las huellas del casero trato el tiempo que he vivido fue sin adorno, pompa, ni aparato teatro de mi historia; hay difunto placer, hay muerta gloria! Ilustre patria mía Babilonia, coyunda del aldea, que en profunda armonia el Tigrís con un brazo te rodea, no te has regado tanto de sus cristales, cómo de mi llanto! O tu Ciudad famosa, inmortal a pesar de las edades, desde hoy más gloriosa con eternos aplausos que te añades, ya los tendrás seguros por tus amantes, mas que por tus muros! De mi pasión vencido viene a buscar mi pecho a quien adora, porque a su vista asido se lleve el cerazón que la enar y acaben mis enojos antes que de mis penas, de sus ojos. De mi padre forzada, mañana de otro dueño ser espero, y antes que aventurada al Incendio en que arder me considero, quiero en la despedida buscar la muerte por temer la vida. Pero allí a Tisbe veo. Pero allí está mi amante desdichado. Tisbe de mi deseo. Infeliz de mi amor tan malogrado. Espiro mi elegría. Píramo de mis ojos. . Tisbe mía. Tuya si, pero que importa, malogrado amante mío, serlo, si a pesar de entrambos, obra imperioso el destino? que importa que nuestros cuellos con el lazo del cariño al yugo de amor estén apaciblémenle unidos, si grosero Agricultor de parte del hado esquivo, libremente desenlaza en ellos los albedríos? Que aprovecha que suaves arrallos enternecidos, tórtolas que un ramo ocupan, quieran abrigarse a un nido, si encubierto cazador con la alteración de un tiro, si no las fulmina al plomo, las aparta al estallido? Porible es que la violencia pueda escurecer los visos del Sol, que en las almas arde? ha tirana ley del siglo! como a esclavitud reduces lo que el cielo libre hizo? Sabrás, pues, si no lo sabes; con que dolor lo repito! que mi padre (dura suerte!) (uo!) me ha mandado (imperio esquí- que mañana (fuerte lance!) me casa (infeliz destino!) y yo desdichada (estrella!) le respondí. . Acaba, dilo, y muera yo de escucharlo, antes que de prevenirlo. Lerespondí, que sería de mi pecho obedecido, y que mañana. . Detente: harto con eso me has dicho, para morir eso basta, que en el espacio del vidrio no hace eficaz el veneno lo mucho, si no lo activo. Es posible que alafe, que tanto has encarecido, a la primera experiencia le faltara todo el brío a aquel amor que empezó casi con nosotros mismos, que alentó, como alentamos, y creció, cómo crecimos? De compasiva siquiera no te obligara a imprimirlo en la eternidad del alma, el andar tanto contigo? Cien fácilmente se arroja a romper con el amigo, que dentro del corazón tuvo algún tiempo acogido, por frágil que el árbolsea, de los Cierzos sacudido, de muchos soplos le arrancan las flores que ha producido; pues como, como las flores del amor, que en el distrito de tu corazón plantaron los tiernos afanes míos, regaron mis tristes ojos, y con igual beneficio y las conservó la atención, y las cultivó el cariño, al primer soplo del Cierzo de un imperio antojadizo se hajan, o se marchitan? y las que hasta agora han sido tarea de mi cuidado, tan des ucidas las miro, que son lástima a los ojos, las que eran al alma hechizo? yo te perdí. . Yo te adoro. Ay de mí! Siempre eres mío. Yo muero. . Tuya he de ser Qué has de hacer? Morir contigo. Quién nos aparta? Los hados. . Por quién? El temor lo hizo. Temores tiene quien ama? Remedielo algún arbitrio. Mal se animará quien teme. Proponio, y verás mi brío. Haraslo? Aunque sea matarme. Serás mi esposa? A eso áspiro. . Oye. Propón imposibles. Ay mi bie! . Ay dueño mí lunto a la fuente de Apolo yace el sepulcro de Nino, hijo, y marido de acuella gran Reina de los Asirios, Semiramis valerosa, que con soberbio artificio ciñó a toda Babilonia de esos muros, que los siglos entre los siete los cuentan por uno de sus prodigios. Ya sé que el sepulcro yace casi una milja vecino de la Ciudad, destinado, por ser lugar escendido, en cualquier lance que hay a duelos, y desaños. Ya sé que ecornece está de mil árboles distintos, y entre ellos hay un moral, cuyo blanco fruto en hilos, presos de sus ramas penden piñas de aljófares finos. Ese, pues, ni orel sagrado al gran Júpiter Olimpo, que de mil hurtos de amor tálamo, y dosel ha sido con el tronco, y con las ramas, no hurtos de amor lascibo, sino de nuciales teas, gloriosamente encendidos. será de nuestros amores. (mo, Prosigue. . Agora me anis pues parece que deseas lo prepio que solicito, Mal sabes de una mujer resuelta el valor, y erbrío, Podrás salir de tu casa, Tisbe mía? . Ya te he dicho, que estoy resuelta, y que es más que el hacerlo, el repetirlo. Pues esta noche en todo el carro en el abismo de las andas ese Dios, que con afán repetido acaba un día en el Velga, y comienza otro en el Indio. Mientras yo disimulado de Hipólito me despido, que cada noche en mi casa consulta su amor conmigo, Isopo te esperara, para que con él al sitio señalado te en camines, donde a los Diosos testigos haremos de nuestra fe, donde a sus aras al digno culto de Imíneo hagamos de las almas sacrificio, y luego volviendo a ser dueño de mi casa, y mío, pueda decir libremente, que estoy casado contigo. Tisbe, celebre este amor el mundo en aplausos dignos; mi bien, ejemplar seamos de amantes enternecidos; esposa, materia demos a las plumas, o a los libros, y si Estrella rigurosa, o Astro menos propieio impide la ejecución de estos amantes disignios, al cielo jupo mil veces de gastar todos los silos de un puña en este pecho, en cuyo alberje suecinto toda su beldad se abrevia todo mi amor no hacanido. Digo, pues, que luego al punto que a ochezca, detérmino, antes de cerrar las puertas, quedemos a un tiempo mismo entrambos de las finezas gloriosamente vencidos. Llevaré un blanco cendal, bandera del amor mío, que desplegaré a los aires en fe de la paz que afirmo, porque a la luz de la Luna me descubras que confío colgar aqueste cendal en el templo de Cupido. Muda la lengua encarece lo que el labio no ha podido. Para cuando nos veamos guarda todos los cariños. Aún dudo la dicha mía. No dudes lo que te estimo. qué he de tenerte en mis brazos? Que te he de ver en los míos? Loco estoy. El juicio pierdo. Noche, abrevia tu camino. Pues ya parace que el Sol se va arrojando al abismo. Ardiente Antorcna del día. Blandón de la noche tibio. Apágate ya en las ondas. Enciéndete ya en sus visos. Para que alcancen mis brazos. Porque consigan los míos. Todo cuanto he deseado: Todo cuanto he pretendido. No nas de poder alcanzarlo no has de poder conseguirlo Más qué escucho? Mas qué oigo? Triste voz! Terrible aviso! Señora. Con quién hablabas? Señor. . Hablabas con migo? cómo ha de caber olvido? Con tu prima Aurora hablaba, . Vivas infinitos años. que hasta este secreto sitio te quiso entrar a buscar, y yo que a guardarte asisto, viendo que ella porfiaba, le dije con algún brío, no has de poder alcanzarlo. A que mal tiempo lo has dicho. Yo con Hipólito hablaba, que agora a verte ha venido, y viendo que no te hallaba de la casa en ningún sitio, acá se quiso meter, y dije a su desvarío, viendo que así porfiaba, no has de poder conseguirlo. En fuerte ocasión hablaste. Mas qué teme el pecho mío? Mas qué récela mi pecho? Poco quiero, si confío los discursos a un acaso. Suspensa está. Que le han dicho? Poco quiero, si suspendo de un acaso los sentidos. Afuera, vanos delirios, Afuera, locas ideas. A señora. A señor mío. Baja al punto, porque anda mi señor dando unos gritos, que los pone en el desvan; como no los has oído? Hipólito con la mosca que suele, a verte ha venido; baja aprisa, porque viene cuidadoso a lo que he visto. Yo me voy, aDios, mi bien. Acuérdate de lo dicho. En quien tanto lo desea, Para vivirlos contigo. . Isopo. . No le he de hablar. A Poctilla. . Picome. A mentecato. . Agraviome. Llega, y volvérete a atar, que después que sé que un poco levantas estas coplillas, me has hecho muchas cosquillas de amarrarte como a loco. Perra, ya entiendo tus pullas, y que cuando más me pierdes, no me picas, que me muerdes, no me hablas, que me ahallas, y pues mis palabras tiernas no las acogiste bien, al paso de mi desdén- vuelve tu amor entre piernas. Pícaro, a un negro al momento me entrego, porque te mate. Ese es vulgar disparate, no es encarecimiento. Yo te buscaré agraviada. Y yo te he de echar diez mazas. Esperame. . Con carazas. Qué liviandad! . qué locura! Corida voy. . Y aperreada. Yo mataré a quien me agravia, No te temo, aunque te escucho. Por qué? Porque ladrás mucho. Y aún muerdo. Será con rabia. Que con Píramo quedaba Hipólito, me envio agora a decir, y temo del arrojo de su amor, que venga cuando mi hermano con el semblante, y la voz equivocamente tiñe, y amenaza mi afición, desabrido con su esposa, también dilataba hoy la boda, pero infistido de Clearco, concedió con falsedad, que mañana sería; mas bien sé yo, que fue doblez de su pecho, pero no sé la ocasión. Si viene, y le encuentra, temo. de su altiva condición, que no ha de querer que sea mi esposo, sino al rigor del acero remitir su agravio, si le creyó, que hay hombres tan captichosos en los lances del honor, que piensan que solamente la muerte del ofemor, y no los medios más cuerdos les redima la epinión: que de confusiones juntas aflijen mi corazón! Aurora. . Dónde caminas pázaro incauto, al ardor de la Antorcha de mis ojos, sin atender que es señor, buscar la luz tan a costa de la vida de los dos? vuelvete Cómo podré, si ya inmóvil se quedo la planta, y solo me dejas, en viéndote el corazón, con elección para verte, y para dejarte no? Advierte, mi bien. qué temes? . Mi hermano. Hatirado amor, en que de verbas templado tienes el dorado arpón! pues, Aurora yo confieso, soy tu igual; pues que me quieres? ya sabes que noble soy, que mal pudiera atreverme sin serlo a tu hermoso Sol. No he podido en todo el día encontrara mi ofensor, para vengarme en su sangre. Si él viene, perdida soy. Pobre soy, o dueño mío! Qué es lo que escuchando estoy? Pobre soy, aunque no tanto, que se haje mi pundonor; que es lo que a tu hermano puede. De enojo rabiando estoy. Ocasionarle a dejar malogrado tanto amor? no ha de ser cabsa, mi bien, para que te pierda yo. Pues di presto lo que intentas, dilo, que será mejor; y conocerás en ello adonde llega mi amor. No lograrán sus intentos. Perdona, si mi ambición se atreve a tan alta empresa; Aurora, merezca yo. desde luego de esa mano la dichosa posesión. Ven donde en dulce Imíneo en nuestros cuellos amor enlance aquella coyunda. de la pacifica unión. Ven donde te sirva el alma, la voluntad, el amor de quien te adora: Ha villano! Vente conmigo Y mi honor? . O aleve! No te de pena, con tu espovas. . Y no cuando adorando te estoy: Mucho me pides. Yátemes? . Esto es recato. dende tan indigna afrenta, Es temor. Es querer, no aventurarte. Mas no es quererme. Pues yo me detérmino a seguirte: a Dios, Tisbe, Celio a Dios. Ven donde serás mi espora: No será viviendo yo. Ay de mí! Válgame el cielo! Esperad . Perdida soy. Adónde, hermana cruel, adonde, amante traidor, vais a arrastrar por las calles todo el lustre de mi honor? villanos. . Antes que ciego os despeñe la pasión, os advierto que es mi esposa. Quién mayor desdicha vio? Antes de este noble acero serás despojo. . Mejor es que la palestra sea sin escándalo, ni error. Pues vamos donde mi espada os castigue. . Qué rigor! En el sepulcro de Nino veremos cual de los dos tiñe las flores del campo con su sangre. Vamos. . No habéis de casaros. . Cielos, acabe conmigo hoy mi desdicha, y viva Aurora, dueño de mi corazón, Venid a matarme, penas. Vamos a vengar mi honor. Muerto voy. Sin alma quedo. Ya perdí a mi Aurora. . Yo. . Voylos aleguir. . Yo voy volveré luego a sacarte el infame corazón; villana, sefomentó Cerro, y fueronse; ay de mí: que he de hacer? perdida soy; mas él no sabe el secreto que en aqueste caracol se encierra, por él pretendo pedir socorro, y favor a Clearco, dando voces, pues sale a su cuarto, y yo sé que está ya recogido: tío, Clearco, señor. Quién me da voces? Autora; bajad a prisa, que sois menestes para el remedio de un tragedia, y mi honor. De tu honor, y una tragedia, dime, Aurora, la ocasión. A Hipólito: qué congojad! mi hermano? qué turbadión! le encontro hablando conmigo. Resiere el caso veloz, que agora el remedio pide, y no la reprensión. Al sepulcro de el Rey Nino desafiados los dos han ido. . Voy a seguirlos, y pues ya se recogio Tisbe, y estará acostada, callarle intenta mi amor hasta mañana el suceso, que ha ocasionado tu error. Yo también iré a seguirlos para templar su rigor con mis lástimas. . Hh cielos! no basta el récelo, no de mi hija? . Esto ha de ser. a decir que me acompañe a Nise. . Tú estás mejor en mi cuarto en todo calo; sube, Aurora, . Mi intención en saliendo él lograré, yando adonde van los dos. Honor, hay más infortunios? Hay más desdichas, amor? h. Anda, señora, que en todas tus colas desalentada, por lo espaciosa, y turbada parece que vas abodas. Ay de mí, que de temores me cercan! . Agoradas en el chiste de que estas cercada de mil horrores? No me uflijas. No quisiera; más tango, que más no puedo con uno que llaman miedo, amistad tan verdadera, que me aconseja que tenga providencia de advertido, y me lo tengo temido aún antes que el daño venga La Luna entre pardas nieblas, su luz ocultando va. Y por esta parte ya se asoman nuevas tinieblas. No oíste, llopo, un gemidoo al salir de la Ciudad, que en triste profundidad al teró todo el sentido? No lo ní, más certifico, esto yo lo juraré, que al salir de ella escuché, que rebuznaba un borrico. Y no viste que importuno pájaro en voz lamentosa alcándara hizo umbrosa un verdinegro aceituno? No, pero vi de camino en una cueba frontero de un pozo, que un tabernero aguaba un cuero de vino. Qué creeré de tanto aviso? ̱. Yo que se quejo creería alguien, porque le dolía, y el pájaro porque quiso. A la poca luz que al prado presta la Luna indecisa, el sepulcro nos avisa, que al sitio habemos llegado, así Píramo viniera. ̱. Con Hipólito quedaba, y a que se fuese aguardaba para seguirte. . Que fiera oscuridad! Es posible que os quisieses aplázar, habiendo otros, a lugar tan espantoso, y terrible? que este moral; y esta gente es lonja donde contratan cuantos animales tratan de aremorizar lagente. Tigres hay blancas, y negras, de pieles agedrezadas, que son a ellas comparadas, muy apacibles las suegras. El efantes a manadas, que en no tener coyuntura, parecen a la ventura de pretensiones cuitadas. onzas de especie ligera, que según ligeras son, parecen en conclusión del peso de una frutera. Leones, no hay bruta alcoba de aqueste monte vacia, mas que una barberia nos pintan; esto lo adoba. Ay de mí, qué inquietos luchan los elementos airados, y unos con otros rozados en travada lidse escuchan! Sierpes de fuego irritadas bajan a morder la tierra, o como encienden la guerra en huestes desordenadas! Y según la nube siente, tan tremendas señas son de que rompe el Embrión algún escándalo ardiente. Oh Júpiter soberano, ya que tu cólera quiso estremecer al aviso, suspende el rayo en tu mano, ̱ Andallo, ya me deslumbran con temores espantosos. (rosos De cuando en cuando horro- los relámpagos alumbran. Exequias al Sol dispone; y dando alma desmayo, sirve de temores llevo, de triste sordina el trueno, de blandón funesto el rayo, y en caliginoso coche asiste a la confusión llorando, y las nubes son lutos que arrastra la noche. Ay, ay. Qué tiene? alienta mis temores. . No eranada, ayera, que una Gabada me tomaba por su cuenta. Válgame el cielo! ̱. Gran mengua récela mi corazón. Qué es aquello? . Es un leon que yo le entiendo la lengua. Segunda vez más cercano el rugido se escucho. Pues perdona, porque yo romo el moral con la mano. Aguarda. otro amparo llama; porque no soy te aseguro tan honrado, que aventuro la vida por una dama. qué he de hacer, pero ay de mí? el espantoso animal a la luz accidental, segunda vez alumbrada de otro relampago, infiero que se va acercando fiero. Primero soy yo que nada. Aquese cendal que embrazo le arrojaré, porque en él vengue su furia cruel, y no me quede embarazo para huir, no pararé hasta esconderme; que así quieras vengarte de mí? porque, Júpiter, porque? Oste puto lo que pasa, el ruido que hace el leóna oye, es un gran comisón, no le llevaré a mi casa; si yo me quedara allí, ya me hubiera a mí comido; que es comido? y digerido. Ay infelice de mí! ̱. De tan profunda razón infiero que está tragada, y que habla la desdichada desde el vientre del león. Píramo. En tan triste casma, nina, otro santo no mientes, aún con el alma en los dientes tiene a Píramo en el alma; yo apuesto que la ha tragado con meño; rosas, cartón, ropa, basquiña; jubón, polleras, y verdugado. Aunque la noche ha intentado deslucir la dicha mía, no podrá, pues mi porfía hasta la parte ha llegado señalada, y la tormenta se va quitando importuna, y del rostro de la Luna el denso ceño se ausenta, ya sin los oscuros velos alumbrando al mundo grata, es bello fanal de plata en la nave de los cielos. No turna Antorcha, en mi mal no me niegues tu arrebol, para que descubra el Sol de quien es Alba el cendal. A señor león, es hora de bajar? . Pero qué escucho? con mil sobresaltos lucho. Ay de ti pobre señora! Quién es? . Eres tú, señor? Dónde estás? Ya bajo allá. Adónde mi Tisbe está? Pregúntalo a mi dolor, y truéquese el natural hecho a las burlas aquí en nuevo lenguaje en mí, oye, Píramo, tu mal. Llegamos hasta laparte señalada, penetrando (na con que pena he de darte esta nueva lastimosa!) cuando un ani al feroz, un leon, que en furia atroz montes, y selvas acosa, se nos opuso gentil. Yo que en honrosas acciones nací sin obligaciones; mal haya la sangre vil! dejé a tu esposa, y trepe este tronco, y desde allí tristes lamentos oí, tristes quejas escuché: claro está que su fiereza voraz con ella andaría, y que el animalsetía sepulcre de su belleza, claro está que hajó su pura bella imagen de cristal, que soso lo frracional no respeta la hermosura. Yo voy ha dolor terrible! por esta selva a buscar quien te vengaa consolar, que solo yo, es imposible. . No lo creo, no lo creo, miente tu lengua atrevida; Tisbe, mi bien, dónde estás? escucha las ansias mías; pero ay de mí! en el cendal, si no me miente la vista, mis pies se han embarazado, que presto de la desnicha se apuran tocas las señas, que pensó la fuerte esquiva que era verdad no creerio, y era que me lo fingias. Ya lo creo, ya lo creo, pues basta que me lo digan aún en canvientes renglones púrpuras letras escritas en el papel de este manto, que tantos males me afirman. Esta era, Tisbe, la seña de verte, y ya certifica, que no te verán mis ojos, cuando el hado lo destina; las señales del alivio son del estrago premisas, está es tu sangre; a rigor! como no sale la mía, y enlaza el dolor en muerte la que unió el amor en vida? Aún materia no has dejado, fiero animal, con tus iras, para que con mis gemidos, como tu conforte misma los muertos cachorros suele, a mi esposa dé la vida. Holos ingratos, que hacéis, que en tan extraña desdicha. del difunto bien que os falta, las invencibles cenizas no os ciegan? poco se siente, ojos, el mal, cuando alivia el desahogo del llanto las penas, que las vertidas lágrimas son pesadumbres que del corazón se quitan. Ha Deicades! Consentisteis. este estrago, porque había segunda Venus humana, que excediese a la divina. Si fue castigo, que culpas, Júpiter injusto, miras? de cuando acá tus rigore excesos de amor castigan? No sé yo cuanta flaquezas lo eterno desacreditan; lo divino ditimaden, lo grande desautorizan? Repitatalo en varias formas: en torpes indignidades la cautelosa lascivia. Dígalo ya con Europa del toro la pielmentida, hable con Leda del cisne la blanca pluma mentida, la pluvia de oro con Danae mudamente lo repita, y Holóbrame paciendo las verdes hierbas que pisa, llorelo Alcumena errando su esposo, cuando le imitas, y Sémele cuando quiso gozarte en tu forma misma. Supuesto, pues; que tú sabes rendirte a numanas fatigas, ningunos como tus ojos; dilo tú con más altivas presunciones, te pudieran arrastrar desde tus sillas? Tú, pues, la forma has tomado, los ejemplares lo digan. de aquel león; tu robaste. mi prenda, esta sangre es hija de tu industria, que no es suya pues no me ahoga la mía. Deme a mi esposa: mas cuando, cuando el poder si se irrita, abrió el oído a las quejas, qué culpan sus demasias? Mas que humano es mi dolor, y mi agravio solicita, de más que humana venganza, satisfacciones altivas, pues que remedió inspirar contra ti mismo la vida me sobrapara poder al canzarte, de ella misma; desposcida he de ir al sacro solio que pisas, y en él; pero que locuras; No hay más verdad que la muerte, yo ocasioné tu ruina, yo te pedíque vinieses a este sitio, ya sabia que en él en diversas grutas se albergan fieras distintas: Qué culpa tienen los Dioses, si naturalmente guían las cosas, y los mortales los riesgos se solicitan? Selvas, ya de vuestro Abril el término se limita; montes, ya de vuestro Sol le llegó el Ocaso al día; flores, ya de vuestra Aurora el rosicler se marchita; troncos, ya expiró el amor, que en vuestras cortezas viva; fuentes, y a murió la bella que pisaba vuestra otilla; fieras, ya os vengo la fiera de la cazadota altiva; aves, ya en la humana gracia si lvestre alcón se encarniza; Dion, ya de vuestras ondas murlo la más bella Ninfa; Agua, viento, fuego, tiera ya no tenéis alegría, y pues yo la culpa tengo que le falten tan aprisa a Sol. Aurora, y Abril luz, Imperio, y Monarquía a amor cazadora, y bella, beldad, arpones, y vista a alegría, ninfa, y garza, alas afectos, y vida, pague yo la pena: yo te vengaré, Tisbe mía, de mí mismo, este puñal que alternadamente afilan las tres parcas, el ministro quiero hacer de mis iras. Selvas, flores, montes altos, fieras, aves, fuentes frías, ríos, elementos varios, atestiguad mi desdicha: y tú, viviente sepulcro, de aquella beldad divina, vuelve, y juntarasme en muerte con quien adorana en vida; alma, que ya de la humana estrecha cárcel te libras; espíritu, que vagando los campos Eliseos pisas, esperame, que violento estoy sin tu compañía. Cendal infeliz, que fuiste la seña de mi desdicha, revuelto en ti de mi muerte haré más dulce la herida. Sangriento padrón de seda, que aparde los siglos vivas, pues tu sangre recibiste, recibe también la mía. Tisbe, pero no me basta un golpe? ah rebelde vida! con este. Píramo. Ha cielos! Tisbe, Tisbe. Ya publican mi nombre los aires leves: si es mi esposo, quie ile intimas Píramo. . Tisbe. Hacia aquí le escuché, ya de mi dicha sin duda ha llegado el plazo: mi Piramo. . Tisbe mía. Qué es esto? . Morir Ay triste! tu mueres? . Y tú estás viva; Viva estoy. cuando viniera de un desdichado la dicha menos que a tiempo; ay de mí! de no poder conseguirla? Qué dices? Tiebe, que muero. Quién te hirió? Mi mano misma. Ha cielos! . Creí tu muerte. Ay de mí! . Ay esposa mía! llégate a mí, y en tus brazos. (ya los pulsos se retiran) y en tus brazos (trabajosas ya las palabras se explican) moriré contento. . A quien le sucedió tal desdicha? Ya muero. Hay perdido dueño! Gustoso, como tú vivas, Dame en el último abrazo el alma que ha sido mía, Recibe, o Tisbe mía, de mi aliento en el último lance de mi vida esta postrera exhalación, que unida a tu respiración dejar intento. Vive tú por entrambos, y el violento destino riguroso en la partida deje a tus verdes años añadida la vida que a mis años le descuento. Mintió el cendal, que si verdad dijera, aún fuera más lo acerbo de mi suerte, y así fue providencia que mintiera. Quédate ya, que a ser posible hacerte sacrificio del alma, te le hiciera, como aquí te le hago de mi muerte. Píramo, esposo, mi bien, espera (qué pena!) escucha, que con mi vida (qué anfia! restaure (suerte dura!) la tuya; pero que intento en tan infeliz fortuna? ay de mí! que ya el aliento en marañado se añuda, ya se traspillan los dientes, ya los ojos se deslumbran, presagios ya del desmayo los cabellos se espeluzan, y crecido el pecho ya, los alientos se le hurtan, ya sin elección el tiento, torpes las acciones usa, ya el corazón tarde late, y desordenado pulsa, y ya en últimas tormentas todo lo vital fluctua: ha cielos, ya el parasismo postrero rindió la turba de potencias, y sentidos! Píramo ya no me escucha: mi bien, ya espiro mi bien; esposo, en vano procura mi afecto lo que no puedes que he de hacer, deidades sumas? que os han hecho estos amantes, que en ellos gastáis las furias? Son estos, Píramo mío, los empleos en que fundas el logro de nuestro amor? son estos de las ternuras los fines tan deseados? la infeliz joben! qué duras en amables partes siempre las estrellas se vinculan. Ay, ojos, que tantas veces les disteis a mis locuras para mi alma cariños, y para mi amor disculpas? Qué habéis hecho de las luces? donde hallaré quien les supla la claridad a los míos, si se enojan; o se turban? Llegad, llegad a mis labios, si ya entre tantas angustias el hado cruel no aspiraba de esta postuma ventura, herida cruel por donde salió aquella alma, que nunca excedio de mi deseo. Por ti, por ti le asegura vida mi aliento al cadaber, anima otra vez difunta, gloria de mi corazón, que ya en acentos confusa sale por la voz mi vida a incorporarse en la tuya. Pero ay de mí! qué pretendo? vanas ciligencias usa mi amor, que en cortando el hilo ejecutiva, y aguda la inejorable tijera de la parca, nunca, nunca, ni mortal mano le suelda, ni humano poder le anuda. Pero tú, Píramo, yaces difunto por mí, y no acusa la dilación de mi muerte la presteza de la tuya, cuando tú solo a una seña creíste mi muerte injusta, con lo intrepido lo amante, y con elocuencia muda me persuades lo mismo. Yo que sin seña nin guna la misma experiencia creo, dudo mi muerte; ah perjura fidelicad la que solo apar de los años dura! Pues no, Píramo, no, esposo, mayor causa me estimula a que te acompañe, dame esa mano, y con la punta del mismo puñal, porque un acero nos consuma, heré que el mundo conozca el valor que el pecho ocupa, aunque vea, aunque repare que con groseras dispuras todos los siglos del mundo la barbaridad nos cuipan. Y así, o sepulcro famoso, que al Sol llegas con la punta, solo un mármol ocupando, en tu espacio nos sepulta. Y así, o fuente, simulacro de Apolo, en tus aguas puras con esa peremne lengua a los siglos lo mormura. Y así, o moral, que hasta agora produces cándida fruta, tiñela en la amante sangre que tu grueso tronco inunda. Y así, o Aurora, que ya peinas la madeja rubia, preside, preside al caso más raro que el Sol alumbra. Y tú, malogrado amante, espera, que ya se junta mi espíritu con el tuyo, y mi sangre con la tuya. Sepulcro, fuente, moral Aurora, amante, esta es una de las mayores hazañas, que el amor contará entre sus for tunas; y en cultos versos cantarán las plu Allí a mi enemigo veo. Ya mi enemigo me busca. La Aurora le ha descubierto. Ya la noche no le oculta, Qué intentáis? Sacad la espada, Nunca mi valor lo duda. Esperad. Oíd. . Tened. Suspended la ardiente furia. Aquí a Píramo dejé. Qué ven mis ojos? Que dudan mis sentidos? . Ellos son. Ha malograda hermosura! Hh desdichados amantes! Ay de ti, vejez caduca! Bravo dispárate han hecho! Muévate esta desventura. Este ejemplar me ha templado, Pues qué dices? Que ya es tuya Aurora. . Démosles, pues, a sus cuerpos sepultura. Y de Don Pedro Rosete fin a la tragedia dura de estos amantes en cierne, cuyas almas importunas se fueron de mancomún a los infiernos sin duda.