Texto digital de La perseguida Amaltea
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco Agustín Tárrega
- Atribución estilometría
- Francisco Agustín Tárrega Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La perseguida Amaltea. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/perseguida-amaltea-la.

LA PERSEGUIDA AMALTEA
JORNADA PRIMERA
Gallardamente ha corrido aquel lebrel Irlandes. Es Duque muy escogido: no hay tan buenos cuatro pies en todo el suelo escondido. Pasemos Conde la fiesta, que es carga muy calurosa, a sombras de esta floresta. Aunque la estancia es viciosa, otra seyo mejor que esta. otra mejor puede haber? Sí, de un montañes honrado, que vive aquí retirado en su casa de placer. Es Hircano? . Sí señor. Ya le conozco, y aún tengo causas de hacerle favor: pero ahora solo vengo a pasar este calor. Venga la gente, y quiza le haremos una visita. Quién esas presas me quita; la vida me quitara. Loca mujer tú no ves que pierdes caza y porfía? Por salir con mi interes, quiero que digáis que es mía: que yo os la daré después. Y si no, ya me aparejo a que probéis mi valor: si no seguis mi consejo, tragaréis este asador espetado en el conejo. Es Marfisa la Francesa que con Orlando pelea Aunque soy de menos presa, villanos soy Amaltea la gallarda montañesa. Punto menos que esa dama, porque aventuras no sigo. Hola montero, a quién digo? vuelve el rostro. . Quién me llama? El Duque. . Oh señor tú vienes a muy buena cuyuntura, porque la furia refrenes de esta brava que procura echar afondo tus bienes. Tendrá muchos valedores, con que se deje mirar. Por livianos pundonores no quiere a vida dejar ni caza, ni cazadores. Este conejo han movido sus galgos, pero los nuestros a los suyos lo han cogido: pídele. . Grandes maestros a la caza habéis traido. Su poco saber me espanta, la caza no suele ser del dueño que la levanta? Sí, mas no de la mujer, si hay otri que se adelanta. Pues la goza quien la mata como a dueño del cautivo. Esa caza no se trata en los montes donde vivo, porque no hay persona ingrata. Si me perdéis el decoro, venablo traigo en la mano que en sangre humana le doro: mas ya viene por el llano el montañes Polidoro. Soltad la presa, no sea de vuestra muerte ocasión. Qués esto bella Amaltea? Estos monteros, que son verdes en seso y librea, Me quieren atropellar. No os espantéis, que hay aquí quien solo os quiere agradar. Nadie delante de mí, la sirva, que no hailugar. Yo solo tengo licencia de ella. . Seréis su galán. No me basta la paciencia, hombres no conocerán, que no hay hombre en su presencia. Gala es esta para el suelo, y tampoco vea yo, que no sepa ques del cielo. Seréis su hermano. . Eso no. Pues quién sois? . Soy su recelo. Envidia os tengo. . No doy licencia para tenerla. Luego mal librado estoy? Es mucho llegarse a ella, y envidiar lo que yo soy. Si la envidia va apegada con la misma posesión de la riqueza envidiada, de la envidia al galardón no hay cien leguas de jornada. Qué gallardo entendimiento. Polidoro que te arrojas? habla con ellos a tiento, mira, calla, que me enojas: que estos cazan por el viento. Divina prenda del cielo, en quien su imagen campea, para sacarme del suelo, dame licencia que sea envidia de tu recelo. Cazadora de aficiones, que a los más libres sujetas, y blandamente dispones los ojos pars saetas, y por redes las razones: Dime tu estado, si quieres: sabre por quien me perdí. Jesús qué súbito quieres? Súbito señora di. Eso allá entre tus mujeres. Que en las montañas solemos con más honra, y más recato agotar esos extremos. Porque sepamos tu trato, señora no le sabremos? Damos al más fiel vasallo, cuando queremos seguillo, diez años para pensarlo, ocho para descubrillo, y seis para recaballo. Veinticuatro he yo contado. Y aún entiendo pocos son. No sino allá en vestro estado, que viene la profesión al medio del noviciado. Amiga mucho parláis con gente dese jaez: poco a poco me enojáis. vamos a casa. . Esta vez recelo no le tengáis. Qué os dice vuestro recelo? Que de vos no me asegure. y a vos la envidia? . que el cielo desa belleza procure, esto si que viene a pelo. Ah Amaltea bien entiendo, vos procurad vuestro igual, déjaisme pobre y muriendo, no mezcléis oro y sayal: que será tosco remiendo. Mi recelo me acouarda yo me voy, a diós, señores venid que Hircano os aguarda. Tu públicas tus amores, y al fin posee quien guarda. Es Hircano vuestro padre? Solo os puedo asigurar que fue su mujer mi madre. Pues yo os quiero acompañar como tal servicio os cuadre. Gran merced recibiría, si el recelo me dejase: y si vuestra compañía la suya no me quitase. Luego no queréis la mía? No, que la envidia es contraria del recelo que ha nacido de la misma. . Temeraria será, si en mí no ha tenido causa de ser voluntaria. Quién es este. . Soy Eduardo vuestro Duque. . O mi señor, Y vos máncebo gallardo? Polidoro un cazador. Y vuestro padre. . Este dardo. Muy noble padre tenéis. No todos tienen valor. No os pido me lo presteis. Quiza Conde ques mejor de lo que vos pretendéis. Y aún yo lo se. . Su nobleza con vuestra venida hoy muda su baja naturaleza. Mas vale ser noble en duda, que villano con certeza. Duqué es este caballero? Para serviros mejor. Estáis contenta? ya espero algún mate de señor, según va mal el tablero. Calla cazador de celos: que sin saber que te adoro, te vas a caza de duelos. Vos iréis con polidoro y en tanto haremos dos vuelos. Y aguardemos a cenar (Dios. vuestro padre Hircano. . A Que no me queréis llevar? No Conde, que entre los dos no cabéis sin reventar. Hola recoged la gente, que yo quiero ver a Hircano, con el Conde juntamente. qué os parece del serrano? Qués la serrana ecelente, Qués divina. . No os pregunto de ella. . Pues de ella entendía. Ya allegamos a ese punto? Yo soy Duque el que vivía. Y aún ya me oléis a difunto. Amaltea es bien nacida, y de una casa heredera, y en noblez aconocida, y por los aires de afuera antigua y no corrompida. No es locura pretenderla. Yo os doy por bien empleado si os casaredes con ella. Polidoro me ha dejado de celos una centella, Que en la yesca de mi furia va prendiendo a toda furia. Si es el quien yo me sospecho, esos miedos de esa injuria, serán de poco provecho. Y aún a mí me va interese en que perdáis los recelos. Como el amor se atraviese, he de tener de vos celos. Bien sería, si eso fuese. Mira, si árbolo esta caña, Hare que en tus cascos sea de tu muerte la guadaña, habla al fin con Amaltea? Si habla, si la acompaña. No te digo Julian que de esa suerte respondas. Qué dices? . Si le es galán? Mucho escarbas, mucho ahondas. Mas hondo os entra mi pan. Quién dices si le es amigo? Polidoro. . Has de jurar que si la verdad te digo, que callaras. . A callar mi fey mi palabra te obligo. Júralo más. . Por la fe que me salva, y yo sustento, te juro que callare. Pues por ese juramento te digo que no lo sé. Estas burlando de mí? Quiéres, Hircano, que mienta? vela mejor sobre ti, si temes alguna afrenta, yo esto alcanzo, y esto vi. Y mándame dar ración, porque me vaya al ganado. Digo que tienes razón: y aunque mozuelo, me has dado una importante lición: Tú la dejas ir sin miedo por esos montes vecinos, mal descubriras su entredo a sombra de tantos pinos, si es bastante la de un dedo. Caza a su gusto y no hallo que su honor siguro este si alguno quiere cazallo, que cazadores de apie suelen salir de a caballo. Armaredes a la caza, y síguela por la huella: y atinada te embaraza ver que puede caer ella a vueltas de lo que caza. Alabas estas montañas, por ser de gente sencilla: y sufren menos marañas muchos ojos en la villa, que ninguno en las cabañas. No digas más; yo te creo, y desde ahora me acojo a ver más de lo que veo. Perdona, si te di enojo: y agradece el buen deseo. Pide ración, y ve al hato. . . Mi descuido has entendido, maldición de mi buen trato, y no sabes que ha nacido del, y no de ella el recato. Que en ser hijo de Eduardo por lo que mal estaría, con diligencia le guardo, ya sale de montería algo triste: aquí le aguardo. Mucho corres. . Soy un viento. Y cuál? . Él de tus rigores. Qué sientes ahora? . Siento un levante de favores que causa tu movimiento: Que ha levantado mareta en las olas de mis bienes. Calma correy muy quieta; mas tu Polidoro tienes movediza la veleta. De quién te quejas? . De ti. Qué te hice? . Has te mudado. De quién me mude? . De mí. Y por quién? . Por un estado. Rico? . No. . De gusto? . Sí. Qué sientes? . La propia muerte. Y qué has perdido? . La vida. A quién culpas? . A mi suerte. Quién te mata? . Quién me olvida. Casi me arrojo a creerte. Ay Polidoro. . Ay ingrata. Julian, esto es aquello. Amigo quién te maltrata? Tú que a la nieve del cuello buscas con fundas de plata. Tú que a nuevas abusiones inclinas tu corazón: tú que entre nuevos varones no querrás mi corazón para cebar tus halcones. Tú que de riquezas falto, humilde encogida y triste, no sin mortal sobresalto, tan arriba me subiste para echarme de tan alto. Tu Amaltea que algún día procuraste mi placer: tú que eres mi alegría: tú, que tú no quieres ser, y áspiras a señoria. Acabaste de decir? pues sabe que mi disculpa está en callar y sufrir: que no debe tener culpa, quien calla a tanto reñir. Amigo del alma mía. Ah mal nacida, esto espero? Bien dijiste mi alegría, que yo señora quiero, pues quiero tu señoria. Ni me trates del cruel, ni me notes de liviana: que mal podré siendo fiel, colgarme como aldeana de cintillas de oropel. Pide la seguridad que más a gusto deseas! Ya esto pasa de amistad. Que solo porque lo creas, no he de topar en bondad. Dame de esposo la mano, no repares en caudal. Qué lance tan inhumano: aquí sino soy leal, sin duda alguna me gano. Será Duquesa si callo, mi hija de esta manera: mas no, que soy fiel vasallo, el es mozo, ella ligera, quiero salir a estorballo. Tengo a punto la cena. Tu padre viene. . Ay de mí, nuestra desdicha lo ordena. Qué me respondes? . Que sí. Pues calla no tengas pena. Hija. . Señor. . Has cazado? Mas a sabor que en mi vida este conejo he tomado, que sin golpe ni herida se moria de espantado. Es temeroso el conejo. Y más este, que tenía su temor grande aparejo. Ya entiendo su allegoria: que soy matrero y soy viejo Y tiene pihuelas? . No, que un cazador lo ha estorbado. Yo he sido quien lo estorbo. y pondrás las? . Sí, que he dado en conservarlas. . Tú? . Yo. Cuándo las has de poner? Luego en dejando os a vos. Mucho sabe esta mujer, d él se burla entre los dos. Pues yo las he de romper. Oh qué hecho tan ecelente: pues no sabéis como presto tendréis en casa gran gente. Quién? . El Duq. . bueno es e- para el mal que esta presente. (sto Cazando viene a cenar, con un Conde muy su amigo. Esta noche has de mostrar que te has criado comigo: que yo los voy a buscar. Ven tu Polidoro acá, pon nos en orden la mesa. Esta vez comigo ira. Señora de la promesa se te acuerde. . Bien esta. Qué te dice? . Que el poner las pihuelas no me olvide. Él huésped que he de tener si con mi gusto se mide, pienso las has de romper Y siendo con ella igual, puse los ojos en ella: por ser la dama más bella, mas noble, y demás caudal. Sembre por justo tributo cuantas prendas hay en mí: y en cambio de ellas cogí a Polidoro por fruto. Murió la dama querida, y el niño truje a esta sierra: porque comenzo la guerra, donde se acabo la vida. Por ser mi mujer celosa, ha vivido encomendado a Hircano, que la ha criado: empresa dificultosa. Pero ya no es menester; sepan que me ha de heredar, pues Dios se quiso llevar a su gloria a mi mujer. Con la madre me casara de este mozo, si biviera: y Conde de esta manera vuestro temor se repara. Que mi hijo ha de olvidar esta mujer, siendo mío, cuanto y más que yo confío que todo aquesto es burlar. Con vuestra hermana pretendo casalle, si vos gustáis. Con todo señor me honráis: mis nobles ramas estiendo. Artemisa vendrá luego, que vive aquí en una aldea, verá a la bella Amaltea señora de mi sosiego. Queréis que al padre os la pida por vos? . Yo quiero, señor, asegurarme mejor de su estado y de su vida. Antes vuestra pretensión será causa de saberla, respondiendo en el quererla las leyes y la afición. Pues trataréis lo en secreto. Como a vos mejor os cuadre, pues hay partes en el padre de cortesano y discreto. A saber este favor. aunque mi casa empeñara, un palacio edificara digno de vuestro valor. Dadme las manos. . Hircano aparta que es lo que hacéis? que solamente podéis besaros a vos la mano. Iguales somos los dos. Dádmela. . No puede ser: para darla es menester pedirla prestada a vos. Dalda pues a este vasallo, que la merece muy bien. Estos mis brazos os den cuanto vos queréis honrarlo. Tanto alcanza un cazador? Esto y más ha de alcanzar. Tiene mucho para dar quien tiene mucho valor. Y vos Archelaos también honráis mi pobre posada? Ella Hircano es tan honrada, cuanto es estancia del bien. Señor, con vuestra licencia quiero hablaros en secreto: Conde perdonad. . Sujeto estoy a vuestra obediencia. Adelántese con él Polidoro. . Bien iremos, que quiza los dos nos vemos atados con un cordel. En lo de marras se funda. Señor ha venido a pelo, que van mi vida y recelo atados a una coyunda. Solos quedamos ahora, ques lo que de mí queréis? Príncipe ya vos sabéis la fe que en mi pecho mora. Ya tenéis muy bien provada mi persona que os ha sido útil en cuanto ha podido con el seso y con la espada. Todo es verdad. . También creo que hallaréis en mi zaguán entre muchos que allí están, algún honroso trofeo. No desdicen los escudos de las ganancias de paz. Ya sabéis que este rapaz. vino a cerrar estos nudos. Y de manera los cierra, que dando haliento a mi brío, me tengo desque le crío por el mejor de la tierra. Humilde pobre y secreto en mi casa le he criado. De todo estoy informado, venid Hircano al efecto. Es el efecto señor, ha lengua si enmudecieras, que entre las asquás primeras le he descubierto un amor. Una centella mortal de un pecho noble y rendido, aunque en la yesca encendido de su villano sayal. Ama en fin. . A quién, amigo? A mi querida Amaltea. Son casados? . Nadie crea. que soy tan falso contigo, Que los dejara casar. Pues qué pudieras hacer? Donde fuego suele haber, hay humo en aquel lugar. Al humo prendiera luego antes que el fuego encendiera. No hay fuego de esa manera? Principios hay de gran fuego, Señor a punto ha llegado tu hijo en esto que digo, que a ser más padre, que amigo, ya le tuviera casado. Pero atajelo, y concluyo que he de preciar más sin él, ser vasallo tuyo fiel, que traidor consuegro tuyo. Duque repara este daño, que no escriben los autores ni tretas contra traidores, ni fuerzas contra el engaño. Que dado que yo he de hacer cuanto pueda imaginar, tu reino podré guardar, y no una loca mujer. A qué llegan? . A quererse, quieres que lleguen a más? pero con todo hallaras lazos cua puedan romperse. Ataja el rigor primero de esta ponzona inhumana, porque de cuerdas de lana maromas forman de acero. Yo se bien que no se han dado palabra ni prenda alguna. Viose bajo de la luna, caballero más honrado? De muy hidalgo prefiere su bondad a su provecho, lo que has dicho, y lo que has hecho, es justo que se pondere. Y a no estar ya prevenido de Archelaos que la desea por mujer a tul Amaltea, yo le diera otro marido. Beso os las manos señor, por ese buen cumplimiento, que para el Conde no siento en mi riqueza y valor. Pero aquese casamiento como se pase adelante, dará materia bastante para estorbar este intento. Un remedio que quería deciros, quiero callar. Y era el remedio? . Contar al mancebo su hidalguía. Pues murió el inconveniente por quien señor se guardaba. Ahora Hircano trataba de descubrillo a mi gente. Y aún de casalle. . Con quién? Con Artemisa. . Es lozana, noble, rica y cortesana, eso señor te esta bien. Mañana descubriremos su linaje a Polidoro. Bien es que como a tesoro poco a poco le saquemos. Cásese el Conde primero, sienta menos esta empresa: porque al fin es mujer. . De esa misma manera le quiero. . Por las nuevas que me has dado, te quiero dar esta prenda: que vale más que la hacienda que esta tarde auras cazado. Que al fin se casa mi hermano? Con la más bella mujer que en la ciudad puede haber, aunque vive a lo serrano. El Duque lo ha de tratar Es hermosa? . Por extremo. De aquí sin bella la temo. No tienes que recelar, pero sabe que es gallarda. Ay calla, no me la nombres: que igualmente dan enfados ver hombres afeminados, y mujeres marí hombres. Dic es bien por vida mía. No ha de ser cosa imperfeta, ver hombres con cadeneta; y damas en montería? Cace quien ha de cazar, cosa quien ha de coser: que si es hombre la mujer, el marido haura de hilar. Yo lo tengo por muy malo, que una de estas regalada os dará una cuchillada por deciros un regalo. Artemisa mi señora tienes sobrada razón, mas dejada esta cuistión, caminemos, que ya es hora. Cuanto haurá de aquí al lugar dónde vive esa carita? Tres leguas. . Esta visita bien cara me ha de costar. Alguna joya importante le lleva. . Por tu contento como a fuerte le presento un arcabuz, y un montante. Por toda casa se trata ya que el conde es tu marido, desdichado del que ha sido el regalo de una ingrata, que su amor paga en olvido. Han me dicho que en la mesa tu padre le ha dado el sí. Y dicen que yo le di? Basta y sobra esta promesa donde el padre habla por ti. Amigo no me destruyas; calla y estriba en quien eres. Qué he de fiar en mujeres? que están las firmezas suyas presas con sus alfileres. Pero entibia mi esperanza ver que están en parangón su riqueza y mi privanza: que al oro y su condición harán torcer la balanza. Deja por mí su condado: que en tu confusa memoria porque goces de más gloria, quiero formarme un reinado que hará a los del mundo escoria. La ciudad más principal es una Sagunto nueva, y en nombre mío, y en prueba de que a su Rey es leal, la corona sele lleva. Hambre la tiene apremiada, que es su enemiga pobreza, resiste con fortaleza de dos leones cercada, ques la África belleza. Ambos llegan a vencer, y ella con alientos justos echa a vueltas del temer los hijos, que son los gustos, al fuego del bien querer. Entran las almas vecinas en su abrasada frontera, y con obras peregrinas la que fue vencida entera, la vencen en las ruinas. Esta firmeza te leo de esta manera provada. Bien Polidoro la veo, ciudad es esta fundada nuevamente en mi deseo. Bien sabes tú lo que tienes conquistado en mi favor: por que en tu competidor quisiera velle más bienes, paratratalle peor. Ya se alzaron de la mesa, y vienen acá los tres, Pues no es razón que aquí estes. Guárdame bien la promesa. Si guardo. . Beso tus pies. Polidoro vuelve acá, vete amigo con el Conde y una nueva te daré que a tus halientos responde, y tu remedio será. Y no dudes, que es verdad: que lo verás en su efecto. Yo sigo tu voluntad. Dirasle Conde el secreto de su antiga calidad. Y vendréis en compañía los dos de tu hermana bella. Van estos a montería? Hija si de una doncella ques flor de la gallardía. Es Artemisa, que viene a visitaros a vos. Fama de gallarda tiene. ola mirad por los dos: que os importa y me conviene. Tenéis celos? . Con razón. Yo me parto que os burláis. Saltos me da el corazón, . a dios padre. . Hija no os vais. Hoy entro en gran confusión. Qué me queréis? . Amaltea, mi pensamiento que honraros hoy como siempre desea, un marido quiere daros, porque su abono se vea. Con vuestro padre he tratado, que el Conde Archelaos gusta de vuestras prendas pagado de procuraros: que es justa. prenda que el cielo os ha dado. Tened amiga por cierto que muchas de calidad y caudal más descubierto, no hallarán en la ciudad lo que vos en el desierto. No tenéis que recelar, privad los ojos serenos de ese encogido llorar: porque maridos tan buenos son harto malos de hallar. Qué respondéis? . Habla loca, vuelve los ojos acá, no te cubras con la toca. Por los ojos se me va la corriente de mi boca. Señor déjame pensar lo que podré responder. Ahora quieres dudar? Sí, que me siento mujer, y tú me mandas casar. Estos temores no son de provecho con terceros de tan noble condición. No acabáis de resolveros? Temes Duque? . Y con razón. Hija mira que te aguarda el Duque, danos respuesta. Qué cobardía es aquesta? Acaba, qué te acouarda? Será confusión honesta. Pues no respondes, yo quiero hija responder por ti. A qué aguarda pues, que muero? Señor ya dice que sí. Tal de su valor espero. Corre al Conde, y dale nueva de esto que tiene ganado. Allá el interes me lleva. Señor no vaya el criado, vuelve, y espera otra prueba. Paje aguarda ya traspuso. perra que quieres decir? Estos me tienen confuso. ̱. Querras hacerme mentir? no sabes que no lo uso? Mi palabra has de guardar, o te ha de costar la vida. Si no me puedo casar. Calla ingrata fementida. Torna otra vez a dudar? No señor, que lo que ofrezco, se cumple. . Condesa amiga por el Conde os lo agradezco. Vuestra excelencia no diga esto; que no lo merezco, Ni lo acepto. . Cómo no? Porque no puedo casarme. Luego Hircano se engaño? Su maldad quiso engañarme, que nunca me engaño yo. Dame licencia señor que le hable. . Sí, mas sea con llaneza, y con amor. Si será, hija Amaltea, madre del común valor: No como padre te digo una certeza que lloro, sino como a fiel amigo, ya yo se que Polidoro trata finezas contigo. Qué son finezas? . Amores. Ay de mí. . Calla no llores. y se que tenéis andados muchos honestos favores yo te diera a ser tu igual. Su amorosa compañía. Por ser pobre, estarme ha mal? Hija; por tu vida y mía que es inferior tu caudal. Inferior? y de qué suerte. Que de nuestro Duque es hijo, no te demudes, y advierte. No me cabe el regocijo: mucho he ganado en quererte, hay amigo de mi vida. Y también sabrás que ya todas tus prendas olvida, y con Artemisa esta su boda muy concluida, y puedes estar figura. Triste de mí. . La mudanza vive en la humana criatura: cuando clara, ques bonanza: cuando turbia, ques escura. Esta mujer se ha mudado de mil colores ahora. Pues tu galán se ha trocado, no dejes de ser señora, pues te ofrecen un estado. Ya debe ahora saber Polidoro su linaje, ya recibe su mujer, ya le haura contado el paje tu mudanza y tu querer. Y se casara sin pena, y tu quedaras burlada. Aquesto mi dicha ordena. pues al Duque si te agrada, respondere como buena: No te de aquesto cuidado. Yo quiero darte placer. Señor un poco he dudado, por ser de cera, y por ser mi padre acero templado. Mas ya te digo sin miedo. ques Polidoro mi esposo. Hay tal manera de entredo? lengua de un pecho alevoso que asiguras? . Lo que puedo, Señor yo digo que miente: y cuando diga verdad. Y mi hijo tal consiente? No has de perder calidad, aunque mi casa se afrente. Vil mujercilla pondera cual de dos medios te agrada, y en uno de ellos espera: quedar señora y honrada, o ser de un Duque ramera? Resuélvete, que ha de ser una de dos. . Pues yo escojo ser Duquesa, y ser mujer, Quieres matarme de enojo: piensas que tal has de ver? Pues mira bien lo que digo que ni casada querre que te logres con tu amigo: que soy Hircano, y seré tigre de Hircania contigo Perdona el poco respeto señor. . Refrenad la furia: sepamos este secreto reparemos esta injuria; que a leyes estoy sujeto. Polidoro viene va con nuevo aliento y vestido, él la verdad nos dirá: Qué galán y que lucido? todo de perlas le esta. Dadme las manos, y hablad padre y señor por los dos: que yo con seguridad de que hoy nazco para vos, hablo según es mi edad. Hijo seáis bien venido para aliviar mi vejez; que tengo por buen partido, por gozaros de una vez, de que nazcáis ya crecido. Dadme lugar a que abrace a quien mi hija ha de ser; si ya por daros placer, no hay alguna que embarace vuestra boda y mi placer. Duque vos me honráis con eso: porque ya de muy atrás vuestro servicio confieso: No me ha mirado jamás, y la mira con exceso. El paje le haura contado de mi padre la mentira. Si Amaltea me ha burlado, cómo tan tierno me mira? confuso estoy y admirado. Mas cásese, que ya tengo mujer y de esta manera cumplo mi gusto y me vengo. Cunada? . Señor quien fuera la esperanza que entretengo, Para decir lo que siento, la merced que me habéis hecho. Pues de vuestro casamiento tan suave tengo el pecho, ques ámbar puro su aliento. Un abrazo os quiero dar. Esposa muy bien hacéis. Mira si te quiero honrar. Señora no me abracéis, que soy toda rejalgar. Gozad en ser venturosa, con vuestro alegre marido. Adónde vas tan furiosa? Hame señor ofendido un hombre que se desposa, Porque sin duda crey, si el tiempo no me faltara, que se me dijera a mí. En tus descuidos repara. Cuñado vuelve por ti. Esposa más le diré, y le besare la mano, como la mano me de. Yo me voy. . Seguilda Hircano. Dónde vas hija? . No sé. Yo quiero disimular con el Conde, por saber en que para este pesar. que no embalde esta mujer se puede tanto quejar. Polidoro estas contento con la mujer que te doy? Yo he de seguir vuestro intento. No estas muy alegre? . Estoy cerrando mi casamiento. Han me dicho que has querido bien a la hija de Hircano, no me niegues lo que ha sido. Si al Conde ha dado la mano, mal seré yo su marido. Casareme por ahora, y después tratare de ella. Hágase hijo en buenora. Digo hermano, que es tan bella como brava esta señora. El Duque sabe sus mañas. De qué se pudo enojar? Tiene quimeras extrañas: diole antojo de cázar ahora en esas montañas. Y porque Hircano quería estorbarlo, se enfado. Graciosa melancolía. Gracioso donaire. . Yo otro nombre le daría. Vamos; que sois maliciosa. Y vos muy enamorado. No tiene buen desenfado? Y es para mujer hermosa. No estáis desotra pagado.
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda Julian ya me han contado, que no es tu ingenio de aldea. Hátelo dicho Amaltea? pues a fe que te ha burlado. No, que todos los serranos, lo dicen. . Pues todos mienten, nunca discreciones cuenten de pobres ni de villanos. Que son piedras aunque finas, por labrar. . Déjate de eso, basta que yo lo confieso, y basta que no me atinas. Con todo quiero saber si estas bien con tu señora. No me acuerdes por ahora de tan cansada mujer. Que por saber, y no cierto, que por un consejo mío, su padre de su amor frío el secreto ha descubierto: Rostrituerta, y cahareña me mira. . Que necedad, que poco sabe a ciudad: Tiene condición de peña. Ay Julian, si quisieses en un negocio ayudarme: y si quisieses ganarme, sin que por ello perdieses. Qué gran socorro me harías con el aire de esa boca. Qué me mandas? . Cosa poca. Pues no pidas niñerías: Que te deseo servir aficionado a tus prendas. Pues cosa quiero que emprendas que me importa el bivir. Ya sabes que a Polidoro mi esento pecho le di: que ha dos días que le vi, y doce mil que le adoro. Esta serrana me mata tirana de mi contento despintando en un momento cuanto en mi gusto se trata, Querría descomponerla con él si posible fuese, en cosa que el entendiese ques menos buena que bella. Que yo la miro con ojos que va buscando ocasión para darle el corazón, y quitarle sus despojos. Has porventura sabido si mira en otro lugar? o serás para jurar que tiene un galán fingido? Julián dame favor, pues no hay favor que me valga: que no hay verdad más hidalga que un buen mentir por amor. Que yo se que ha de creerte: y toma esta niñería. Aunque mintiendo querría poder señora valerte: Y mintiendo haurá de ser, solo porque tú lo quieres: que llegan pocas mujeres al valor de esta mujer. H Pero déjame con ella, que ahora tengo ocasión. Rendirás mi corazón si salgo con mi querella. Dete amor su diestra mano. Antes que el cielo anochezca he de hacer que la, aborrezca. De esta manera me gano: Vete, que viene Amaltea. Adiós amigo Julian. Ah fementido galán, malaya quien más te crea. Que por una niñería de un sí que no dije yo, me castigas con un no, qué es muerte de mi alegría? Y que con todo no pueda dejar de ser tu cautiva: o fortuna abara esquiva tu rueda al mal nunca rueda. Pues mi señora ques esto? Julian has me escuchado? Sí señora, y he llorado con tú mismo presupuesto. Que en mis pobrezas también, y entre mis tristes rincones, lamento las sin razones de un mal pensado desdén. Y quién te desdeña amigo? Una mujer me desdeña que se me ha vuelto de peña, y fue de cera conmigo. Una tigre que quería, y era fin de mi pesar, que no me quiere mirar por no se que fantasía. Mal hayan vanas firmezas, dime tu pena Julian, que siempre los tristes van a casa de las tristezas. A la que fue mi cuidado, y es ahora mi dolor, un falso competidor le ha dicho que tomo estado. Que me caso de secreto con una enemiga suya. Eso han dicho? amor destruya mal de tan rabioso efecto. Lahierba que me ha tocado, te alcanza. . Si mi señora. Desdichado del que llora desdén tan poco tratado. Y en fin no tienes remedio? Solo decir la verdad. Y con que seguridad. Con escribir, ques buen medio. Pero si tú no me ayudas, haz doblar por mis cabellos: pues sabes que soy de aquellos que tienen las manos mudas. Digo que no se escribir; quel manigo del arado de la pluma me ha privado. Sin ganas me haces reir. Y ordenaras tú el papel? Sí señora en buena suma. Pues yo llevare la pluma como secretario fiel. Saca las escribanías. Ya voy, qué gallardo entredo? Sentir tus ansias no puedo, tan hecha a sentir las mías. Aquí traigo el aparejo: escribe. . Cómo diré? Di, Contrario de mi fe. Bravo título. . A lo viejo. Contraria quiero poner. No, lenguaje es ordinario llamar de la fe contrario al hombre ya la mujer. Quien ha dicho que me caso, no esta bien con mi contento. Qué gallardo pensamiento: Si no es gallardo, es al caso. Di más. . Que la compañía que mi padre me ha buscado, si te vence en más estado, no te iguala en gallardía. Y cuando mi mala suerte me rinda en igual batalla, ha de ser para afrentarla, y será para quererte. Estoy por no escribir esto, que arguye desconfianza. Escribe, que mi esperanza no es rendirme tan presto. A Polidoro he mandado llamar, y tarda en venir. Y qué más has de decir? habla, de que estas turbado? Polidoro viene. . Espera. No puedo en tu compañía. Toma tu carta. . Sería mi muerte de esta manera. De que sale tan turbado aquel mozo? más ay Dios: papeles escribís vos, y con el rostro mudado? Mas blanca tenéis la cara que el papel: qués esto amiga? El papel mismo lo diga, que mi inocencia repara. Contrario de vuestra fe: quién puede ser el contrario? Vos seréis, ques ordinario. Sin duda yo lo seré, Apenas mirarlo oso. Es un papel de Julian. Vuestras manos lo dirán, alivio de algún celoso. Bien va, que la compañía que mi padre me ha buscado, si te vence en más estado, no te iguala en gallardía. Y cuando mi mala suerte me rinda en igual batalla, ha de ser para afrentarla, y ha de ser para quererte. Con buen intento os casáis. Callad, y oíd lo que os digo. Estas burlas son comigo? a vuestro esposo burláis? Pero de cualquiera suerte, es en mi daño el papel, que si bien se mira en él, solo mi agravio se advierte. Que no es posible, traidora, que las culpas que excusáis, tengan por más que digáis, nuevos principios de ahora. En mi tiempo comenzaron, falsa habéis sido comigo; declaradme ya el amigo que vuestros ojos mataron. Decidme quien ha de ser, el que habéis de respetar? bien hacéis en procurar que os quiera yo por mujer. Sobre esta carta de pago la librare a esta figura, no os quejéis de la ventura, si hago con vos lo que hago, Pero yo sabré quien es de Julian, esta pieza, y el toldo de su cabeza le rompere con mis pies. Yo me casare al momento con mayor seguridad. Hasta saber la verdad, no cerréis el casamiento. Julian podrá deciros, quete se fue de aquí turbado, si os hizo mi pecho honrado, más buenas obras que tiros. Y la verdad que os dijere, creelda muy en buenora, habladle. . Si eres traidora, ya no hay remedio que espere, Yo me voy desesperado. Yo quedare con más gusto, que tu celo, aunque es injusto, me ha un poco asegurado. Si el animal no respira, cuando su vivir no es cierto, para conocer si es muerto, en un espejo se mira. Espejo ha sido el temor que causan estos recelos, y han le enturbiado los celos, que son halientos de amor. Bivo está mi Polidoro, para mí, si no se muere. Julian dice que espere, en sus palabras adoro. Ya no se que entredo siga en esta amarga dolencia, porque amor es pestilencia que de todo gusto priva. traigo traza de un entredo, y no se como entablarlo. Entre dos causas me hallo, de mi esperar, y mi miedo. Ya estoy puesta en la ocasión: dame amor tu diestra mano, no te muestres inhumano pues tienes mi corazón. Amaltea en este puesto, parece que estas con pena. Estoy de mí tan ajena, y aún no digo mucho en esto. Pues esta mi corazón en otro ajeno poder. Y dime podré saber de tu dolor la ocasión? Harto injusta es. . Yo lo creo, pues di que son tus recelos? señala ocasión por celos. No los tengo, ni los creo. Ya yo se que Polidoro por seguir sus propios gustos, te dará aquesos disgustos, mezclados con ese lloro. Y ahora haciendo donaire, por amartelarte más, que en lo que muestras que estas pidiendo celos del aire. Di quieres le ver venir bebiendo los aires vanos, y que cruzadas las manos perdón te venga a pedir? Yo te diré de que suerte. Señora si aquesto haces, me cobras eternas paces, y me libras de la muerte. No sabes algún serrano, que le duelan tus enojos? Solo se de unos antojos de un primo mío liviano. Que de mil soberbias lleno, me pretendió por mujer. Puédese el nombre saber? Él se llamaba Mileno. Y era galán? . Montañes, de estos que os dan a pedazos Jabalís a puros brazos, y gamos a puros pies. Moreno, lleno de cerdas, ronco de voz, mal vestido. Mucho le has aborrecido pues tanto de eso te acuerdas. Hecístele algún favor de estos que anadie perdonan, que los deudos aficionan en ley de sangre y amor? Antes le arroje más alto que sus mismos pensamientos. Desuenturados halientos, peligroso sobresalto. Mi padre lo había sentido, y despidiolo de casa. Bien hizo, con esta brasa tengo mi fuego encendido. Pues mira tú has de escribir este papel a Mileno: di que el celoso veneno te tiene para morir. Tratándolo como a esposo, y mostrársele a mi hermano, porque su amor inhumano, yo se que te es enfadoso. Diré que guarde el secreto, porque importa a mi sosiego, y acabárase su fuego, y dejarate en efecto. Escribe pues. . Ay qué temo que el Conde no ha de callar. No tienes que recelar, escribe, no tengas miedo. Cuando no salga tan bien como digo, no lo enseñes. Temo que no me despenes. Qué melindroso desdén: Vamos, que de compa sión; pierdo a tu causa un ducado. Yo te lo daré dorado con oro del corazón. Y a decirte la verdad, tu Polidoro me ofende, cuando me acuerdo de un duende que me llora en la ciudad. Ahora bien voyme a escribir. Tú lleves muy buen despacho: ayuda ciego muchacho amor pues sabes mentir. En fin envío el temor la sangre al corazón fiel, porque no has visto señor, rostro honesto sin color, ni temeroso con él: Vime parte en el engaño que te urdia mi señora, y asi récele. . A traidora, que tan antigo es el daño, y vengo a saberlo ahora? Señor no me maravillo, que este dolor verdadero, que nadie pudo sufrillo, siempre lo sabe el postrero el que más ha de sentillo. Y queé a Mileno escribía? Esta por su casamiento lleno de melancolía. Cuando tuvo pensamiento de pretenderla? . Algún día. Y que no lo supe yo? Halo señor estorbado su padre de ella, que vio desde lejos su cuidado. Ya qué privanzas llego? Nunca regalos de amores públicos pasos caminan, porque los buenos dotores, como a siebre los atinan por los pulsos exteriores. Mira el papel lo que arguye, y mira por el tu daño. Esta mujer me destruye, cuyo dolor acompaño, y como sombra me huye. Oh malicia, o falso entredo, que aspiras solo a matarme. De su furor tengo miedo. Bive Dios que he de casarme: pero no vivir si puedo. De muertos tratamos ya? Si estos villanos me venden, en ellos se apagara el fuego que ellos me encienden, y ceniza los hara. Huye también de mi furia villano. . Yo me voy luego, aunque un mandado no injuria. Eres leña de mi fuego, y eres yesca de mi furia. Vete. . Sin alas volando me voy. . A celos rabiosos, que pequeñuelos brotando llegáis a ser poderosos, por nuestras almas trepando. Por ellas es vuestro vuelo tan alto como su nombre y conforme acá en el suelo plantado un árbol de hombre parece un árbol de cielo. En balde os quiero apartar de mi loca fantasía, porque soy a mi pesar, la sed, y la hidropesía, y el agua que ha de dañar. Mas ya viene la semilla que en mi pecho os ha sembrado, traidora sobre sencilla. Pues ya estas desengañado, hablarte no es maravilla. Julian me ha dicho ahora, que te deje satisfecho. Ingrata, falsa, traidora, un cocodrillo en el pecho fingidamente te llora. Aque vienes a sembrar tu solapado veneno? vete déjame llorar, no agravies a tu Mileno, pues me quieres agraviar. Bien entiendo tus mentiras fundadas en tu fingir, no llores, mas no te rías, acábale de escribir la carta que le escribías. Toma enemiga el papel, mas no, que ha estado conmigo, que según estoy con él, ha de matar a tu amigo la ponzaña que hay en él. Pero tú con tus dulzuras templaras esta acedía. Ya con nuevas desuenturas afliges esta alma mía, y otro daño le procuras. Julian no te ha contado para quién era el papel? pues que Mileno, o pecado me renueves si por él, vive en tu casa olvidado? No sabes mi proceder, que me respondes? . No es bueno que así me quieres vender? Cómo es para Mileno, lo que es para una mujer? Mas como tu pecho vario falsa Amaltea, se olvida de lo ques más necesario? mira esta carta perdida, a mujer dices contrario? Y a quien se puede aplicar esotro del casamiento sino a tú? . No hay que dudar. No finjas, que el fingimiento condena en vez de abonar. Y por rematar razones, porque voy embelesado a causa de tus ficciones, el villano me ha contado villana tus sin razones. Confeso muy a la clara, que a tu Mileno escribías; calla enemiga, y repara secretos que pretendías, que el por tu causa callaba. Hay tal maldad en el suelo? No, que la tuya es mayor de cuantas ha visto el cielo. Ya entiendo Julian traidor, tu ponzoña, y tu recelo. Pues porque soy Amaltea, si entre tu sangre no hago que esta malicia se vea, tu verás como le pago, porque mi abono se crea. Yo quiero hacer en un punto que tú mismo me acredites contra todo el mundo junto. De falso arrojas envites, . tú debes tener mal punto. Pues hijo que habéis pasado con Amaltea? . Un antojo A más creo que ha llegado, que ella sale con enojo, y a vos os hallo alterado. Mirad hijo lo que hacéis mientras tenéis libertad, y si por dicha debéis, reconoced, y pagad, que muy padre me hallaréis. Mirá muy bien lo que es justo, escoged la más querida, sin que temáis mi disgusto, porque mujer y comida ahitan, no siendo agusto, El Conde me solicita por Amaltea, y por vos Artemisa me visita, y el más libre de los dos de consuelo necesita. Yo con mañosos rodeos, ni doy desvíó ni salida, que son más justos empleos, solicitar vuestra vida, que apresurar sus deseos. Con todo quiero saber sin duda, quien es mi nuera. Que más te puedo deber fortuna? de esta manera, todo buen padre ha de ser. Señor pues tratas conmigo llanezas de corazón, no de padre, mas de amigo, a deciros mi afición, mi fe, y palabra obligo. Yo quiero, y vivo celoso: pero salgamos de aquí, hablemos con más reposo. Fiate hijo de mí Yo soy más que venturoso. De común consentimiento Mileno tu pecho fiel tomando mi pensamiento te da por este papel palabra de casamiento. Ya tiene lo que desea la fe más firme y sigura; para que el mundo lo vea, por esta carta lo jura, y así lo firma Amaltea. Bien hace gallarda empresa, gran papel, grande favor. Paréceme que te pesa. Cuando el desdén y el amor comieron en una mesa? Antes me has dado la vida, que en un abismo se entraba malo y de mala salida: que en efecto me casaba con mujer no conocida. Tú sin duda me has borrado memorias de esta mujer, libre estoy, pues he sacado que fue casa de alquiler, pues tal cédula ha dejado. La seguida no esta mal. Antes lo contrario siento, por que da de su caudal seña para casamiento, y pierde al fin la señal. Estas bodas corresponden a las casas empeñadas, cuando sus daños esconden; que muestren libres entradas, y celan lo que responden. Cébeme con la pintura del bello rostro aparente, engañome la figura de la fingida serpiente, con matices de hermosura. No es tanto el daño. . Reniega, hermana de esta salida, no me casare en mi vida ni con mujer que me niega; ni con dama prometida. Has de saber que Mileno me ha fiado este papel, y has de guardar en tu seno lo que has visto. . un pecho fiel sabe callar lo ques bueno. Yo me ofrezco de callar, con que me dejes decir que no me quiero casar. No ha de ser tanto el no abrir, que llegues a reventar. Con Polidoro bien puedes razonar estas solturas, con el descubrir las puedes, porque quedan más figuras de esta manera mis redes. De esa suerte más conviene que vos le mostreis su daño. Mayor eficacía tiene noble hermano un desengaño, que por dos cáminos viene. Finjamos sobre concierto, que concertados no estamos. Eso será lo más cierto. Vamos a emprenderlo. . vamos que ya con vos me divierto. Que os debo un grande tesoro. Qué tan grande? . Es mi alegría. Luego habéis provado el lloro? No prove, pero sentía ya los mujidos del toro. Espera villano espera, traidor mentiroso ingrato. Huir quiero del retrato de la muerte verdadera. No tengas tal confianza, mas ya tu carrera afloja, que en ser la mentira floja, con poco haliento se alcanza. No me mates dame vida para decir la verdad: porque diré tu bondad satisfecha y conocida. Sabes traidor lo que has hecho? Todo lo otorgo y concedo ahora que arrojo el miedo al interes de mi pecho. Por aquí sueña ruido, pero escucha ques aquesto. Qué interes te ha descompuesto? eres al fin mal nacido Y quien me quiere tan mal que con mentiras me vende? Artemisa que pretende tu ruina universal. A traidora así me pagas? Así procura valerse, que su caudal ha de hacerse, de lo que tú te deshagas. Esta lengua es el reparo del daño que te decía. Jamás se pierde quien fía del cielo, que no es avaro. Ah visto que tus bonanzas levantan su tempestad, ha visto ques tu beldad muerte de sus esperanzas. Conoce que Polidoro te quiere bien, y la deja, porque es su enfado y su queja rigor cuajado con oro. Quiso dalle la batalla, y vistos sus valedores, hállolos tan inferiores, que no quiso presentarla. Vino comigo a partido como aleve y mal mirada, y emprendimos la jornada de aquel billete fingido. Ganela yo con huir, cuando vide entre la gente tu galán indiferente, que yo le hice venir. Oh traidor. . Oh vil villano. El serlo doy por disculpa. Tu confesaras tu culpa, o has de morir a mi mano. Qué públicamente quiero que digas esta verdad. Aquí de vuestra bondad hay dos testigos primero: Y testigos que han de ser queces de lo que ha sido. Es posible que podido tanto favor merecer? Eduardo mi señor no cóndenes mi soltura, que una maldad no se cura sino con tanto rigor. Vos quedáis tan abonada, que en honra trocáis la mengua. No puede contra una lengua vengarse sino una espada. Aunque me siento corrida de que diga esa señora, que por mis prendas mejora que alguno por mí la olvida: Que el olvido presupone memorias que lo merezco. Pues a valeros me ofrezco, ningún discuido os abone. Ya me han contado Amaltea, y muy en vuestro favor, el secreto de un amor que gustaré que se vea. Proseguid vuestras hazanas, que yo os doy ancha licencia, pues tenéis correspondencia con prendas de mis entranas. Y para hablaros más claro, mañana por todo el día habéis de ser hija mía. Yo he sido vuestro reparo. Venid comigo, y sabra vuestro padre mi contento, Qué respondéis? . Lo que siento vuestra lengua lo dirá. Quiero romper la pasada, y hagamos cuentas de nuevo. otra cédula me llevo en el alma atravesada. Miedo tengo. . A Julian perdonaldle por mi amor. Deje de seros traidor, y mis brazos le valdrán. . Bien asigurado quedo con aqueste desengaño; y acaba mi mal y daño, si dar sin a mi mal puedo. Qué pénsase con tal traza y tan villana invención Artemisa tal traición: el corazón se me abrasa. Una regla voy sacando de las que son más certeras: que porque quieran de veras, han de quererlas burlando. pon ofid Ella me viene a rogar, la villana fementida. Polidoro de mi vida, que siempre das en callar. Dime porque no me sigues? porque de mí te defiendes? a las fieras lazos tiendes, y a quien te adora persigues. Porque me niegas tu vuelo, pues que conoces mi amor? no me dejes cazador metida en tanto recelo. Olvida. . A quién. . A la fiera. Cuál? . A Amaltea. . Oh que bien. Qué te trata con desdén, mudable, falsa, y ligera. Yo lo se de lo más fino de su aleve corazón. Porcierto con gran razón medras por ese camino. Artemisa yo he sabido de la boca de Julian, del papel, y del galán, que todo por mi es fingido. Se del modo que escribió aquella carta Amaltea, y se que alguno desea descomponella. . Y soy yo? Quién lo duda? . A Polidoro, y como estas engañado, y de puro enamorado al cobre miras por oro. Señora si engaños son, déjame vivir con ellos: no trates de mis cabellos, déjame con mi lición. No quiero mujer tan hecha a levantar estos males, que en mí se hallaran iguales a la primera sospecha. No descompongas las paces de un hombre y una mujer mintiendo porque es hacer por aquello que deshaces. Y dime creerlo has de un papel que va a Mileno? Al alma llega el veneno que por los ojos me das. Hablemos en buen romance, conoces este papel? Bien lo conozco. . Así en él has de ganar este lance. Resta ahora que tu dama te despinte lo que has visto. . Con cuanta furia resisto lo que me infunde mi llama. Esto me ha dado la muerte, ha mujer, falsa, engañosa, mas que sierpe ponsoñosa, mudable más que la suerte. Mas que la espuma liviana, más intratable que el viento, más cruel que el pensamiento, más fiera que tigre Ircana. Mas traidora que Medea, mas que Circe encantadora, más adúltera que Flora, y tanto como Amaltea. A los últimos accentos de tus voces, acudimos hijo, los que ya vivimos a costa de tus halientos. El Duque me ha dado aviso como por grande favor quiere igualar con su honor casa que tanto te hizo. Y aunque el solar reducido, tan gran huésped no demande, razón es que quepas grande, donde pequeño has cabido. Para hospedar tu grandeza entre mis simples serranos, he de soltar con tus manos la alforja de mi nobleza. Da melas. . Hircano espera. Parece que esta enojado. Al honor que tú me has dado todo aquesto se debiera. Mas de tu hija he sabido por cierta revelación, que merece en galardón otro igual para marido. Puedes buscar un serrano, que sea lo que no soy, y este consejo te doy por más cierto, y por más sano. Algún deudo será bueno, sabes con quien he pensado, que es galán, ricoy honrado. Con quién señor; . Con Mileno. Ay de mí. . Puedes hacer, que luego un correo parta, y ella escriba en una carta de que será su mujer. Que así vendrá más siguro, sin temer mi casamiento: Julian irá, que es viento ligero, pero perjuro. Señor qué quieres decir? Lo que me conviene a mí, que sabra correr por ti, pues por ti supo mentir. Esto no os estara mal, y luego podréis hacerlo. Cuanto menos me atropello, mas me atropella mi mal. Quierome desobligar, y acabar con esta pena. Ahora mi dicha ordena que este me venga a rogar. Señor si no os da contento mi hija por lo que gano, cerremos de vuestra mano con el Conde el casamiento. Que la pide y la desea. Norabuena, o Conde amigo, sin duda estabas contigo tratando de tu Amaltea. Sí señor, pero al reves de lo que tu pensaras: y pues estamos no más de esta dama y de los tres. Quiero decirte mi pecho, y es que esta noche he pensado, que el matrimonio sagrado es un lazo muy estrecho. Aa me causado agonía, el ver sus obligaciones, lazos, redes, ocasiones, disgustos, melancolía. Este sabe lo que ha sido. Perdonadme por ahora, que no os faltara señora otro tan noble marido. Y quiza de aquesta sierra, con quien podéis concertaros: que temo que ha de enterraros, quien os saque de esta tierra. Ay Artemisa. . Señor tan gran mudanza? que ha sido No es hada más he querido asigurarme mejor Algún pariente señor le buscad. . Esto es muy bueno. Han me dicho de un Mileno ques rico y gran cazador: Tanto que me hace creer que la caza más guardada le tiene palabra dada de dejársela coger. Con él la podéis casar. Ay triste de mí. . Qués esto? en confusión estoy puesto, sin duda que es motejar. Los dos en Mileno han dado, misterio debe de haber; venid honrada mujer. Y vos hacéis como honrado. Polidoro sin oírme me condenas y maltratas? tú verás, si no me matas, si soy bonrada. . Y muy firme. Vámonos Conde. . En buen hora, dónde vas? . A mi aposento, yo muero si no escarmiento, o mal nacida o traidora. .
JORNADA TERCERA
jornada tercera Vete bárbaro salvaje, hombre de conciencia rota: bruto en aparencia y traje, que no te queda una gota de sangre de mi linaje. Envaina la espada aguda, no me busques nuevos daños. Si te ofende quien te ayuda, desnudos van mis engaños, mas que mi espada desnuda. En mi destierro he sabido que te casas y me dejas, y así furioso he venido a matarte con mis quejas, y con hierro a tu marido. Dónde bive? dame cuenta, del lugando esta guardado: que ante mis ojos consienta ver a Mileno afrentado, y glorioso a quien me afrenta? Juro por el cielo eterno que he de vengar esta injuria. Dónde vas tan sin gobierno? Sin celos era una furia, con celos soy un infierno. Mudaras de condición, cuando huyas de su abismo. Mis males infierno son, y así padezco en mí mismo tormento sin redención. Dentro mi pecho imagina fuego que al eterno iguala, y a tu cielo se encamina por la boca donde exala humo de pez y recina. Siente el alma el rigor fiero, y bien como irracional brama en mi pecho grosero ques el toro de metal, por ser formado de acero. Y tú que con pies esentos de mi mano fiera huyes burlando de mis tormentos, abramidos atribuyes lo que son tristes lamentos. Pues soy fiera, no refrenes, los rigores que hay en mí, déjame, que me detienes? maten este laualí los monteros que allí tienes. No defiendas la hermosura de tu Adonis regalado, tirana de mi ventura. Soberbio estas y enojado: mira que soy piedra dura, Y de mármol que divierte a quien da fuerza a tu brío. Bien dices, que desa suerte tienes para mí lo frío, y para otro lo fuerte. Pues guarda que no te sienta quien castiga orgullos vanos. Libre estoy de esa tormenta, no me mataran sus manos, pues con las tuyas me afrenta. Mileno siempre me hallo, y lo que es valor no olvida el ser del amor vasallo: así tú me dieses vida como yo puedo matallo. Así las entrañas tuyas pudiese yo conquistar, sin que mi entrada rehuyas, como puede libre entrar este mi brazo en las suyas. Y si probarlo te agrada, aguarda verás la prueba. Donde fiera mal domada el ciego enojo te lleva? envaina, dame la espada. No hables más. . Ah rigor, por quién rabio, y por quien muero. De quién te quejas? . De amor, que ha destemplado el acero con brasas de su temor. Toma, yo estoy satisfecho del rigor con que me pagas, lo que mandas esta hecho: y resta ahora que hagas sobrevaina de mi pecho. Sírvete de ella. . Ay de ti. Guarda más tu esposo fiel, que estará mi espada así más sigura para el, y más cruel para mí. Y mira si estoy domado, pues mi celosa pasión en humildad has trocado. Nadie tiene compasión, más presto que un lastimado. Es posible que serenas, para mirarme esos ojos? Lágrimas son bien ajenas Mileno de tus enojos, porque nacen de mis penas. Mas te dañan, si ponderas lo que son. . Ya lo he notado. Pues si lo sabes qué esperas? Algún remedio fundado en verdades lisonjeras. Solo Amaltea querría pues te casas, un favor, que fuese con su acedía regalo para rigor, y pena para alegría. Y así para mi sosiego, site parezco villano, solo Amaltea te ruego que me des sola una mano, para quitármela luego. Mira cuan poco te pido: y si es haliento arrogante para tu desdén crecido, no me la des como amante, dámela como a cuido. Dámela para subir al cielo que he de dejar. Eso me osaste decir? mas quien no sabe estimar, tampoco sabe pedir. Toma bárbaro tu espada, y vete de mi presencia, que la mujer desdichada que concedé una licencia, ninguna tiene negada. No me pierdas el decoro, vete grosero de aquí, no te vea Polidoro: que me aborrece por ti, y aborreciendo le adoro No te vas? quiero dejarte, por no quitarte la vida. Mujer que puedo buscarte tan celoso, y tan rendida, y tú que puedas casarte? Leones domesticados con el rigor de estos brazos, celosos toros domados, tigres en varios pedazos, ante los ojos sembrados; Venid a que me avergüence cada cual con sus gemidos: aquí mi agravio comience, donde todos sois vencidos, y una raposa me vence. Casa ingrata, pues que puedes sustentar los que aquí viven, ya que la entrada me vedes, mis sospiros te reciben tocando con tus paredes. Mueran en ti los que son tiranos de los cabellos de mi perdida ocasión, y muera también con ellos yo como ciego Sansón. Ya comienzas a temblar, ya te alcanza mi veneno. o Este que siento gritar orr se me antoja que es Mileno? mas él es, no hay que dudar. Mi destierro ha quebrantado, sin duda que de estos cuentos a mi hija ha motejado, que gritas hola, que halientos a mi casa te han tornado? De esa suerte me obedeces, que con estas pretensiones ante mis ojos pareces? A buen tiempo te dispones a reñir? . Tú lo mereces. Pero dime qué querías? Estorbar el casamiento de tu hija, que mil días crece mi fuego violento entre sus cenizas frías. Yo te juro que no es cierto su casamiento, que ayer se ha un estorbo descubierto. Más cierto mal puede haber que tener el bien incierto? Salí por vuestra inclemencia de vuestra casa arrojado, padecí porque la ausencia de la prisión me ha enseñado a tener mucha paciencia. Si la misma mansedumbre es de mi enojo maestra, perdonad la pesadumbre. Contino la boca vuestra ha de seguir su costumbre. No sabéis que es mengua mía que se diga por la sierra que a riquezas y porfía hombrecillos de otra tierra se me lleven mi alegría. Tío no sabéis, que son estos brincos repartidos entre olandas y almidón; flacos cuerpos sostenidos a fuerza de guarnición. Siempre tendréis decendientes, buscad hombres y serranos, pues tenéis buenos parientes: que cuando les falten manos, os ayuden con los dientes. Veréis de la dulce madre nietos que luego al nacer aunque la edad no les cuadre, padres y aún más pueden ser de quien quiere ser su padre. La verdad Hircano es esta; y porque estoy más prendado de quien la vida me cuesta, mañana solo y armado volvere por la respuesta. Humilde a mi prima os pido. Qué buen modo de rogar? Respondedme agradecido: o sabed que he da matar a quien fuere su marido: Y aún a vos, si a mi intento . no me hacéis buena amistad. Oh loco sin fundamento, no hay ciencia con humildad, ni celos con sufrimiento. Con mi honor anda perdido mi dulce amado reposo, que por la sierra esparcido corre al aire contagioso que de la corte ha venido. A mi hija comprende prometida y no aceptada; Polidoro la suspende con una casa cerrada con sospecha de que hay duende. Yo con mis años cansados llevo mal los desafueros del paso de mis cuidados, porque los mozos ligeros hacen los viejos pesados. Ya le conte tu bondad, mas no creyo temeroso de la pasada maldad. Nadie cree al mentiroso, cuando dice la verdad. Cóntele como Artemisa te burlo con el papel. Y qué dijo? . Con gran risa me llamo engañoso fiel, vestido de tu devisa. Al fin lo tiene por flor? Y le llama necio enredo, porque piensa este señor que si antes mentí de miedo, miento ahora de temor. Con todo bien conocía que el quisiera hacer verdad la verdad que le decía, y a poca seguridad mas que está lo creería. Ahora bien yo quiero hablar con Artemisa. . Aquí viene. Pues voyme yo. . Qué lugar que menos testigos tiene, suele más aprovechar. brir No me aprovechan enredos. ni regalos me socorren; fortuna mis bienes corren entre esperanzas, y miedos. Polidoro se entretiene sin dejarme, ni casarse: y sin osar declararse con las certezas que tiene. Yo voy buscando ocasiones para perder esta triste, que todo mi bien consiste en entredos y traiciones. Una traigo imaginada, que ha de ser de mucho efecto. Que estas hablando en secreto señora tan elevada? Dime es algún pensamiento que tienes en la ciudad? Digo que dices verdad, que allá vive mi contento. Cansada estoy de cázar. Y tienes mucha razón, porque la caza es traición; pues consiste en engañar. Quiero pedirte que hagas sola una cosa por mí, pues no te va nada a ti, y mis penas satisfagas. Por los regalados ratos que te vedan estas peñas, por las cortesanas señas, y por los honestos tratos: Por los asomos y fines que allá con Reyes te pasan, y por las bocas que besan las huellas de tus chapines: Que me vuelvas el papel que te di. . Tienes razón. Que no se porque invención mi esposo ha sabido de él. No culpes mi desatino, l pues mi bien está en tu mano, bien ves que pierdo, y que gano. Cómo que a sus manos vino? Hase visto tal maldad? o galardones villanos, que hasta los propios hermanos no guarden fidelidad. Hy tal maldad en el suelo Cómo finge la traidora. Un tanto con esto ahora de mi pena me consuelo. Pues has de saber señora, que el papel tiene mi hermano, y él lo volverá a tu mano, si se lo pides ahora Pero solo has de fingir que quieres bien a Mileno, y quel celoso veneno te tiene para morir. Diciendo que ha muchos días que tu libertad le diste, y que todo lo heciste por ver lo que en el tenías. Que como te quiere bien; no me espanto que esto haga: que con aquesto se paga de tu furioso desdén. Con esto te olvidara, si tu dices que es tu esposo: y viviras con reposo, y tu papel te dará. Lo que dices quiero hacer: más recelo que este engaño haya de ser en mi daño. Muy bien me puedes creer. Cree que también procuro tu quietud y sosiego, entiendo con este fuego dejar mi pleito seguro. Pues yo hare lo que dices: mas tu hermano viene. . Así? Pues yo me quiero ir de aquí, Calla, no te escandalices. No digas que yo te dije de su pasión y recelos: pues ves que un hombre con celos cualquier ocasión le aflige. Hacer que estoy triste quiero, y llena de confusión, saltos me da el corazón, en la campaña te espero. Oh mi señora aquí estáis? Y confusa. . Bien lo creo, que vives con tu deseo, y a donde te manda vas. Tristeza pinta el color de ese tu rostro gallardo: que lo amarillo y lo pardo son matices del dolor. Huélgome que lo ha mostrado quien puede, sin resistillo, en lo pardo y amarillo pintar blanco y colorado. No digo que es a repelo del honor tu proceder: porque se como mujer mas de duelos que de duelo. Solo te quiero pedir un favor, y lo has de hacer que a petición de mujer no es justo contradecir. Yo puedo hacerte favor? que me pides? dilo pues. Camina, que hasta en los pies lleves plomo de temor. Aquí verás si es honrada. Cuán cerca estoy de mi fuego. Pero escucha, ten sosiego: que la guerra esta travada. Suplícote que me des este papel que te ruego: que es la causa de mi fuego, y de la pena que ves. Se que te le dio Mileno. Y el papel es tuyo? . Sí. Qué es lo que oigo? Ay de mí. Escucha, que esto es muy bueno Al fin señor es mi esposo. Oh falsa, que tal he oído, de rabia pierdo el sentido. Calla, escucha ten reposo. Ven acá, pues no decías que a Polidoro adorabas? que tu libertad le dabas, y por su causa vivias? Qué fue? . Que de su querer burlaba y de sus fatigas. Menos os entiende amigas, quien más os piensa entender, Dame lo que he demandado, pues sabes lo que has querido: y sabes ques mi marido, aunque mintiendo me enfado. Este grosero me muele. Tienese más que fiar? Ya me muero por hallar quien me mate y me consuele. Dónde vas? . Desesperado a desfogar mi veneno. Triste de mí. . Rompe un trueno de esta cortina el nublado. Pero matarte es mejor: muera quien me da la muerte, pero no, que de esta suerte te valgo con mi rigor. Hasta el rigor me defiendes? ha desdichada mujer. Qué puedes tu merecer? si en tal vil precio me vendes. He de ver con esta palma desconocida Amaltea, a postigos por donde vea los rincones de tu alma. He de ver siendo quien soy, en el enves de tu seno el lugar do esta Mileno, y el lugar dónde no estoy? No quiero acabar tu vida, que está en muy hondo lugar: y si te llego a matar, saldrá vivo por la herida, Temo que al fin de la prueba a despecho de su Parca; nazca al mundo como abarca, por las abarcas que lleva. Pero de qué me congojo? si está mi enojo me avisa ques honrar mucho tu risa, el mostrar tanto de enojo. Cásate con tu escogido, cumple la fe que le has dado. Mas celoso que enojado te muestras, mal me ha salido. Yo siempre suelo estimar más amenazas por celos, pues no hay sin amor recelos, que músicas por rogar. Tú sola en esta ocasión puedes valerme, si quieres: di la verdad, por quien eres, no sufras mi perdición. Pues tus consejos han sido causa de esto. . Muy bien dices, señor no te escandalices, bueno estas sin ser marido. Si la mujer ha entregado palabra de casamiento, y si tiene el pensamiento en su Mileno ocupado: No le demos pesadumbre: que no ha de ser de razón para dos una afición, que no es de casta de lumbre. Un billete has visto suyo, y un papel de casamiento: y aquí sin dalle tormento, ha confesado ser suyo. Qué más quieres? vine, y viva. Oh mal nacida: o traidora: aquí moriras. . Señora tan ingrata y tan esquiva? Con la espada de tu hermano (quiero matarte inhumana, porque tu sangre villana la saque acero villano, Defiéndeme Polidoro: ayudadme cielo santo. De sus bravezas me espanto. En sus bravezas adoro. Aquí gritan, vamos presto. Con la sangre de tus venas daré color a mis penas. Hija Amaltea ques esto? Nada padre, cosa es poca. Oye, escucha; no te pierdas. Pues sois cuerdo, y tenéis cuerdas mandad atar esa loca. Loca yo? . Dame la espada. Haz senor que te la de. Luego padre os la daré en esta perra envainada. Tenedla, que se me escapa. Será la vaina excelente de la piel de una serpiente más duradera que sapa. Polidoro no me cuentas de este enojo la traición? Sabed mi señor que son obsequias de mis afrentas. Quiérese desesperar por mi boda, y no esperéis más razón. . Loca me hacéis? pues yo lo quiero esforzar. Quiero asir de la ocasión que Polidoro me ha dado, señor, pues eres honrado, pues sabes tu obligación: Dame la mano obligada a darme gusto. . Eso no, no la dará mientras yo la tenga puesta en la espada. El caso de esta promesa no puedes romperle ya. Cortarle puedo, y será de él tanto monta la empresa. Es esa gentil razón? si os valéis desa cautela, haré que sirva a esta vela vuestro pecho de blandón. De nuevo te descompones, no esta bien asegurada? la mujer que en tal jornada hace manos las razones, Mandalde vos que refrene sus enojos. . Yo lo mando Ahora sí, que me ablando: pues sabes que me detiene. Ella me ata. . Y en que fundas esos lazos? . En que os quiero confesar que soy Henero de que hicieron mis coyundas. Esta corre a toda furia, vente comigo. . A qué parte? A dónde pueda encerrarte, que así esta bien una injuria. Oh padre desuenturado. No estoy loca. . Loca esta, Tú lo dices? . Sí. . Y será la verdad pues lo has causado. Suelta la espada. . No pierda la ganancia que le toca. Nunca se tendrá por loca, hasta atarla en una cuerda. Déjala. . Ya la he dejado: que esto es pagarme señor de alguna que por tu amor de alguna mano he quitado. Cásate que yo me voy a morir desesperada: que pues me quitas la espada: cuerda tengo, y loca soy. . Seguilda Hircano. . Amaltea dónde vas? espera, aguarda, ha vegez cansada y tarda: malaya quien te desea. Como el viento se traspone. . Él no la puede alcanzar. ella se quiere matar: perdonad padre, y perdone La honra, que el gusto es tanto que se rinde y atropella, a seguirla por la huella por él tanto me adelanto. Ves que como el viento vuela, y pretiendes la seguir? Si por ello he de morir. Dónde sigues tu cautela: Dame la mano, que muero solo en verte tan rendido. Suéltame, . Conde querido, de tu venganza la espero. Que este no hara bondad vuelve por mí, que conviene: porque has de saber, que tiene prendas de mi honestidad. Que le echiza esta ramera. Eso callabas hermana? Quién confiesa que es villana, hasta la hora postrera? Polidoro, no te digo mas de lo que has escuchado, y mira que soy honrado, y ques tu padre el testigo. No te tienes de partir, sin que te cases con ella. La que miente en tal quererla, en todas supo mentir. Contento estoy porque trazo de pagar a esta atrevida, sin que mi padre lo impida. Envainad, dadme un abrazo. En la fuente de la palma, como queráis, os espero: adonde, si puedo, quiero sácaros, villano, el alma. Con armas para los dos acudí a saber quien miente. Yo lo haré, y será la fuente sepultura para vos. Y así quedamos pagados del enojo y de la afrenta, queréis más? . Ya estoy contenta de veros bien concertados. Mañana se casara con vos, si de esta no muere. Qué tanto queréis qué espere? Todo por mejor será. Adiós padre. . Adiós hermana. No muestran quedar unidos, pues se van tan divididos. Callad, que es pretensión vana Yo me voy a componer, aunque no estoy muy segura. Mayor seso y más cordura hubieras tu menester. Y aún el mío no es bastante para aclarar lo que veo: que esta casa de recreo es un mesón de Atalante. Con todo no he de asistir en matar mucho esta brasa: ques mi hijo el que se casa, y su gusto he de seguir. Que entra con menos afán la curiosidad discreta al laberinto de Creta que en el pecho de un galán. Por aquí se me ha escapado sin volverse a mí, recelo, desigual caza le he dado: que va cargada de celo, y yo voy de años cargado. Hy desdichada Amaltea, tú serás mi fin postrero, ya la muerte me rodea, porque no hay despeñadero donde la tuya no vea. Mas ay Dios, sobre la cima de aquel risco se aparece. Aunque el lugar pone grima. por la ocasión que me ofrece, mi buena suerte lo estima. Hija que quieres hacer aquí estoy. . Ay desdichada, mi padre es este. . Mujer quieres morir despeñada: Sí, pues muero por querer. Qué desventuras te ciegan? que desvíos, que embarazos esta obediencia te niegane ha si llegasen mis brazos adonde mis voces llegan. Para que hiciese el rigor lo que la piedad no puede. Querido padre, el amor que me has tenido, no vede lo que importa a mi honor. No me estorbes, vete. . Espera los postrimeros abrazos, y mi bendición postrera, baja. . Bejare a pedazos, que es guardar mi fama entera. No es Cristiana esa quererla, ni eres hija agradecida. Huye, que el mal me atropella, no estes al fin de mi vida, pues fuiste el principio de ella. Por qué me tratas así? Porque mi mal no dilates. Pues eres de piedra? . Sí. Échate, porque me mates, cuando caigas sobre mí. Quiza querrá mi ventura por no serme más esquiva, que caigas en coyuntura que yo muera, y quedes viva topando con mi blandura. Pero aguarda, rogare a la tierra que se ablande, con los ojos que mire ese tu rigor más grande, has bien pagado mi fe? Espera qué seña es esta? Por ser en mi compasión; de esta caza es la respuesta un puntal cada razón que retumba en la floresta. Padre, por no obedecerte, porque no puedo servirte, quiero cerrar de esta suerte las orejas por no oirte, y los ojos por no yerte. Oye, aguarda, escucha, advierte. ella echo con mano fuerte tuviendo muy bien asidos a los mejores sentidos los candados de la muerte. Ya se despeña, ay de mí. Unos ecos lastimosos he sentido por aquí, tan tristes y tan penosos, que entiendo que yo los di. Mas ay Dios: qués lo que veo? que tragedia desdichada, se le ofrece a mi deseo? Ya con la muerte abrazada querido padre peleo. Hasta aquí mi poco seso hizo sus operaciones: ya mis agravios no peso, que mi cuerpo, y sus acciones se caen ya de su peso. Hircano es este sin duda, ha señor? . Hijo querido, del Cielo viene tu ayuda, la vista de esta te pido: que será tuya sin duda. Yo te la doy por mujer, socórrela como tuya. Adiós mundo, a diós querer. No es posible, que se huya tu vida de mi poder. Padre por donde has subido, a matarme? . Ay de mí, sus rigores he sabido, que ha de estar sobre de sí, para ser favorecido. Quita la benda. . Es perderme. Cómo así? . Temo su ira, y no podré guarecerme. que quien sin ojos me mira, con ojos no podrá verme. Baja ques con ella luego. Dónde me llevas cruel? Un ciego, lleva otro ciego. Yo serviré de laurel para librarte del fuego. En igual competencia se han hallado con las mejores armas que han podido, el amor de un amante aborrecido, y el amor paternal de un hijo amado. El uno sobre peña encastillado, que como niño busca lo crecido, el otro como viejo desualido, en las campañas rasas alojado. Diéronse la batalla muy terrrible, y cuando el niño ya vencedor era con fuerzas y poderes de su abismo. Pasosele al contrario una bandera, y así se defendíó, que no es posible resistir al amor, sin amor mismo. Huyes de tus valedores? escucha ingrata, y advierte que eres cifra de rigores, que estando en los de la muerte, no son mis brazos peores. Yo te di por ser tan firme, pudiendo ingrata vengarme, sin quererme, y sin oírme, los brazos para matarme, y los ojos para huirme. Vuelve si quiera a mirar si soy yo quien te persigue. Qué consuelo puede dar la que halla un enemigo, dónde un padre piensa hallar? Señor servidme de escudo. Amiga ya es excusado, que soy tu esposo, y no dudo que igual fuerza te me ha dado que socorrella no pudo. Tu confesaste perdida que eras muerta, y es verdad, paga pues agradecida, hazme nueva voluntad, pues te hice nueva vida. Mira señora que en ti todo mi remedio fundo, dáme lo que yo te di, pues por mi vuelves al mundo, vuelve en el mundo por mí. A tu Polidoro olvida, prenda para ti ingrata, desigual es la partida, él te arroja levantada, yo te levanto caida. Si te parezco villano, si te ofenden mis despojos para darme esto que gano, vuelve a cerrar los ojos, y dame ciega la mano. Y todas han de decirte que no quieres por perderme, menos que muerta rendirte, ni menos que ciega verte, o de este mundo salirte. Es verdad, o padre fiero lo que dice? . No me cuido de mentiras, ni las creo. Verdad es, pues esta mudo, y tú mudo estas parlero. Pues mira bien lo que intenta, que aunque vengan a faltarme penas con mano sangrienta: villanos pienso matarme con las manos de la afrenta. No me sigas enemigo, ni procures remediarme. Hija escucha lo que digo. Padre no puedo librarme de muerte que va conmigo. Si aseguras mi contento, yo estorbaré su rigor. De lo dicho me arrepiento, Mileno, que fue un favor prometido en el tormento. Si se mata? . Y si la matas con estorbarle esta empresa? Tan falsamente me tratas? donde hay amor, no hay promesa. De un ingrato, obras ingratas. Mas debes de parecerte a quien es tu mayor parte, que turbia corre mi suerte, casi estoy yo por matarte, porque no estorbes su muerte. Peña que teatro has sido donde amor me representa con figuras de su olvido, la tragedia más esenta que hasta la muerte he seguido. Si una mujer te seguía cansada de padecer pena menor que la mía, catreda debes de ser do leen mi cobardía. Quiero tomar por consuelo de mis penas immortales, que con esto me consuelo, acabar todos mis males cayendo de hay al suelo. Pues yo me daré la muerte, mas esta daga es mejor, y podré de aquesta suerte quitar la fuerza al rigor, que tantas veces da muerte. Ella acabe la inclemencia de mi dolor inhumano, pues no puede mi paciencia fenecer a mejor mano ni a más ínica sentencia. Muera Mileno, que es justo. Hombre qué quieres hacer? tanto te aprieta un disgusto? Eres remora, o mujer de mi muerte y de migusto? Pues tu fortaleza es tanta, que a despecho de mi suerte así mi orgullo quebranta, que los tragos de la muerte, me sacas de la garganta. Quién eres? . Soy un trasado de tu propia desuentura, ya Mileno desdichado he sabido la locura que te trae a tal estado. Y quiero darte la vida, porque ya en mi mano esta la mano de tu querida. No hay en ti tal piedad ni en Amaltea acogida. No te llámaras dichoso, si una traza puedo darte con un orden milagroso por donde venga a entregarte la fey palabra de esposo? Tú das fin a mi tormento. En este papel se vea ministro de tu tormento, donde te ofrece Amaltea palabra de casamiento. Qué miras? esa es su mano, en qué dudas? en qué piensas? No dudo, ni pienso en vano, que para tantas ofensas, viene el remedio temprano. Pues han aquesto movido, solo en ver que por su amor hayas tanto padecido, quiero aplácar tu dolor, pues tan bien lo has merecido. Quién me hace este favor? Después te diré mi nombre a vueltas de mi dolor. Si esto no es falso, no hay hombre más venturoso en amor. De esta vez he de dejar mi partido más seguro. mujer tanto has de costar? que de fuerzas te conjuro, sin poderte derribar. Que yo haré que polidoro te galardone, y te crea. Cuando mereció Amaltea señor tan grande tesoro? Que esto pasa? . Y mucho más. Bien es que yo los corrija, enjuga esas fuentes hija, con que a tu cielo verás Calla, que yo dejare tus injurias reparadas, ruido siento de espadas: que puede ser? no lo sé. Sin armas, Conde traidor, me matas? dame otra espada. La tuya esta bien quebrada, por la quiebra de mi honor. No huyas, . No ves villano que esta no se llama huida? Mi vida pierda la vida, dame amor tu diestra mano, Conde aguarda; amigo espera. Trato de honra, y no hay lugar. Tú daga te hará esperar. Muerto soy. . Antes quisiera Amiga, qué es lo que has hecho? Señor en estas jornadas las armas aventajadas no están bien si no en el pecho. Bien haya tu proceder, que reparo de su vida: La daga estaba corrida, y así se quiso esconder. Esta el conde desmayado? Sí señor. . Pues a mi ruego manda que le lleven luego donde pueda ser curado. Que yo estoy arrepentido de que esto haya así pasado; y fuera bien excusado. Eres al fin bien nacido. Hola llevalde a curar, que nosotros os seguimos. Con buena caza salimos: muerta nos hara sudar. Hijo esto por qué ha sido? Después lo podréis saber No me podiste vencer, esta ingrata me ha vencido. Hijo, pues tu buena suerte te ha querido defender por manos de esta mujer de las manos de la muerte: Es razón, porque lo debes, que hagas su voluntad: que yo se que no es verdad la causa porque te mueves. De Artemisa me han contado que con mentiras la vende. Nunca la verdad se entiende de un testigo apasionado. Ella y sus padres serán de su verdad los testigos. otros, y no tan amigos, si quieres, te la dirán. Uno que la diga sobra. Bastara Mileno? . Sí. Qué ofreces? pobre de ti. Lo que haré poner por obra. Llamadme padre a Mileno, que el contara como fiel, que jamás tuvo papel de mi mano. . Todo es bueno. Que en la pasada congoja no puede caer en esto. Lo que dices haré presto. Mi mal por puntos afloja. No hay para que irle a buscar, que el viene como queréis. Gallardo primo tenéis. Si señor, para matar. lona Con engaño, o como quiera he de salir con mi intento, que gracioso casamiento: que de ventura me espera: Artemisa, mucho estimo este favor que me has dado. Sobrino seáis bien llegado. Vengáis en buenora primo. Conmigo tanto querer? Todo en su lugar esta. Paréceme que soy ya lo que luego haure de ser. Es el Duque mi señor, y Polidoro su hijor de bellos me regocijo. No sabe más el traidor. Primo con seguridad de que tu trato no es doble, que suele la sangre noble ser grana de la verdad: Tienes algún papel mío de regalos y favores, donde funden tus amores y donde fundes tu brío? He te dado por escrito palabra de casamiento? de mi verdad, que al momento pagare, si tal he escrito. Quiéres mayor esperiencia? Esperemos lo que dice. la Polidoro que te hice, que así pruebas mi paciencia? Ya que tu brazo violento, que el lo dice estando armado, a mi hermano me ha dejado falto del vital haliento: Porque me niegas la mano? que ya con sangre la pago. que te hice? o qué te hago? Qué te querellas en vano? Conoces este varón? No le conozco? . Pues él ha de decir el papel donde fundas tu intención. Es Mileno por ventura? Mileno soy. . Bueno es esto, por el cielo te amonesto, y por su luz clara y pura, Y por la verdad sencilla, que es semejanza de Dios, que nos saques a los dos de congojay de rencilla. Muestra un papel que me dicen que tienes de casamiento. Si a tu sangre y a tu haliento tus obras no contradicen; Y si me quieres perder Mileno con tu respuesta, pues concertado con esta todo se puede creer: De rodillas te conjuro que entres en cuenta contigo: que aborrecida te digo y como buena te juro. Que me matare al momento ante tus ojos livianos, ya que no pueda con manos, reprimiéndome el haliento. Mas eres noble, y no creo usarás de este rigor. Aquí me llama el honor, y aquí me llama el deseo. Pero venza la verdad. teneisme de tal manera, que por serviros, quisiera mentir, y decir verdad. Artemisa en conclusión me ha entregado este papel, no quiero valerme de él, pues no fue por mi intención. Polidoro por casarse contigo, de tu Amaltea le tomo, todo se crea de quien se ve enamorarse. Perdona señora hermosa este enfado y esta pena: pues para dejarla buena, os dejo a vos engañosa. Y el engaño en las mujeres es oro en azul brodado. Por el honor que me has dado, te daré cuanto quisieres. Un abrazo quiero darte. FIN DE LAF Grande ventura he tenido señora, pues he podido de esta manera abrazarte. Esto falta a mi sosiego? muera quien en hombre fía. Polidoro todo el día te busco perdido y ciego. Para qué? . Para avisarte que vivas apercibido: que un engaño te he sabido de quien no podrás librarte. No riñas con el espada que el Conde te ha de ofrecer. Qué me puede suceder? Esta por medio quebrada. Sus pajes me lo han contado. Oh traidor: aún esto más? pero tú me pagaras lo presente y lo pasado. No deja de estar herido de tu mano aconortada: quiza trocaran la espada. No, que de mi mano ha sido. Esto falta a mi querella? bive amor que has de morir. Hijo quereisa seguir? Y tratar paces con ella. Estas nos estan muy bien si las podéis alcanzar. Yo las pienso asegurar, si hay paces, donde hay desdén. Yo con su hermano querría que me hicieseis amistad. Si es esa tu voluntad, tu voluntad es la mía. Ya mi posada os espera. Y la cena en el jardín. Yo me voy, y tenga fin la perseguida Amaltea. GUIDA AMALTEA
