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Texto digital de La perla del sacramento

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La perla del sacramento. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/perla-del-sacramento-la.

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LA PERLA DEL SACRAMENTO

JORNADA PRIMERA

El Emperador Carlos Quinta, cuyar glerias coronan el Imperio de victorias, en vano Emperador Carlos se llama, aunque ese blasón le dé la Fama; Carlos de Gante es solo su renombre. De Emperador el Papa le dio el nombre, La obedlencia por eso le he negado. Caten aquí un Herege declarado. Qué me dicer, Corchete? . Que no hiclera un niño lo que tú, porque cualquiera, que para, hablar la boca se destapa, lo primero que dice es, Papa, Papa, y cuando más a gritos se desboca, le dan, en vez de papa, un tapavoca. Necio estás, e imprudente: loco, aparta. Prosigo, pues, leyendo aquesta Carta. Animoso, valiente, y esforzado tu victorioso Ejerclo ha juntado. Mientras viva mi esfuerto valeroso nadie puede llemarse victorioso. Contra vos en defensa de la Iglesia, porque de ser Catbólico se precia, las armas toma. . Esa importa peco, que para castigar su intento loco basta, que te acompañe el Palatiao. A leer ciega de cólera no atino. Remedio es selo obedecer al Papa, que de infiel vuestro error así se escapa. Yo obedere: al Papa? . Quién le diera, porque aborrece al Papa, una papera. Y del Emperador ser mul amigo, que es mucho su poder para enemigo. El corazón en iras se me abrasa, y ni aún del Cielo temo la amenaza: contra Carlos, y el Papa me conspiro, un Etana exhalo, y un Valcán resplro. No dice más la Carta? . Extraña pera! No dice mar. El Duque de Lorena; Que más ha de decir su fe sencilla? si su Carta les canta la cartilla? Mas dilación no pide mi coraje, del Papa, y de la Iglesia seré ultraje: libertad de conciencia se publique, porque así mi poder se mi Iriplique. Estos niegan del Papa la obedlencia: pero hacerlo no pueden en conciencia. En tanto, gaín señor, que a Moeflor llego, a donde he de casarme luego luego, con Margárita, su única Condesa, y solo otiginal de la belleza, pues con su perfección cualquier erlatura un bosquejo es no más de su hermosura. En tanto, pues, que vuelvo, tus Seldados atrevidos en todo, como osados, destruvan, y aniquilen cuantos Templos la Iglesia tiene, para dar ejemplos. Altar no se reserve de su erojo, que no sea del rencor fatal despojo. Mi rigor erecure su venganza contra Carlos de Gante, y su esperanza, Con tu licencia a desposarme parto: mientras de tu presencia yo me aparto tus Soldados preven, segundo Marte, que al punte mi valor vendrá a ayudarte. Pues que más os tardéir, Conde, no quiero vuestro valor junto al Dambio espero. Contra Carlos te haré slir triunguante. Temma nuestio valor Caras de Gante. Obedecer al Papa es vitepario. Pues señor bito a Carlos del Taperio, cuando des de leis votos le faltaron, que al Rey Fraéclco Emperador votaron: que su poder lo ampare, y lo defienda, que yo a Carlos, y al Papa en la contienda de sus Sillas intento derribarlos. Puede ser, pero no viviendo Carlos. Mucho mar de su espirlta se aguarda, tu orgullo venza a Carlos, que ya tarda, tu esfuerzo allenta. . Mi rentor se aviva. Viva la libertad. . y Duqearobia viva. . Margarita, que tristeza altella apura, como puede la hermosura juntarle con la fiereza? En ti la naturaleza ha equivocado su fuero, y bien, porque en lo severo de tu dolor rigoroso solo para ser hermoso le unió contigo lo fiero. Cese tu pena. . Ay de mí! Quién la libertad forzó? Parece que cantan? . No: quieres que te canten? . Sí, que canten, Roselía, di. Voy, señora, a obedecerte. . Nada mi pesar divierte, porque en mi pena crecida me da la muerte la vida, solo por darme más muerte. Pues te obedecí, no harár, mientras el cantar se ordena, por cemunicar tu pena? Dime de qué triste estás? Clvil tormento me das, en recatar tu dolor: repara, que en el rigor de una pasión recatada, es menor comunicada, cuanto callada es mayor. Tienes amor? . No en verdad, libre me hallo de querer, que amor no puede tener quien no tiene voluntad. Pues no tienes voluntad? di quién quitártela puede? Mi Padre. . Quién tal concede? Mis de dichas. . Mucho esparan. Han cantado? . No, ya cantan. Mi mal al mator excede. Nobles afectos del Alma la libertad de qué os sirve, si hacéis, sin estar forzados, esclavitud de lo libre? A mi prima hablar deseo, y aquí con Rosella está, que de omarme muestras da, aunque será debaneo: Retirome porque creo, que a Margarita divierte. si mal mi atención no albierte, esta Música. . Garbosa es la letra. . Y senteociosa explicacién de mi suerte. Si pende del albedrío la elección, como es posible, que con gusto se obedezca aquello que no se elige? Dice bien, que la elección de la voluntal depende. Roselia, eso no se entiende, con quien obra con razón. Conmigo habla la canción, puesto que amo por luflueacia: ay. Margarita! . Vilencia no la hay para el albearío. Si la hay, pues no puede el mío excusarle a la obediencia. Justo es el ofedecer, si a la razón no desdice, porque a lo que es sinrazón ninnún precepto hay que obligue. Que estos conceptos no espanten, Ma garita, tu pesar? No prosigan a cautar, Rosella. . Pues que no canteo. No, no quiero que adelanten les dolores que reprimo. Quieres a tu Primo? . Estimo su persona, pero no le quiero. . Eso quiero yo; pues a quererlo me animo. Parece, que te ha alegrado el que a Ramiro no quiera? Margarita, no sintiera verle de ml enamorado. De una me oigo despreciado, y de otra favorecido, amado, y aberrecido sol. . Nada puedes temer, que ye no le he de querer, Roselia, ni le he querido. Con tan claro desengaño mi amor no muda de intento. Posible es que tu tormento mme oceltes? . Rigor extraño! Quién es causa de tu daño? Mi Padre. . Qué es lo que traza mi tío? Sabré lo que pasa. Tu Padre es causa? Por qué? declárate por mi se. Porque por fuerza me casa. Qué dices? . Que este destino. es de mi Estrella enemiga. Con quién a casar te obliga? Con el Conde Palarino. Cielos, lo que aigo, imagino, que es ilusión de la idea: como es posible que crea, que tal rigor se previene? Señora, tu Padre viene. Me vol, porque no me vea. Seguirela paso a paso, por ver si encuentro a Ramiro. Pero qué veo? . Qué miro? Qué han de ver? un embarazo. No, señora, de un acaso vuestra luz se turbe así que si antes me atreví a aderatos, fue porque con la esperanza cegué, pero ya, señora, vi. Ya su desengaño halló en vuestras voces mi cido. La verdad nunca ha ofendido; mas siempre desengañó. Todo Ramiro lo oyó. Si el viejo no se tardara, en la trampa nos cogiera. ̱. Al subir por la escalera un Correo (dicha rara! del Palatino me avisa, que con mi hija, sin tardarse, vendrá mañana a casarse, felicidad indecisa, pues viene tan improvisa. Hija? Roselía? Ramiro? Tío? . Señor? . Padre? . Vecin de tu bien está ya el gozo, que miñana entra tu esposo. Ya en vano amar imagino. . Cómo he de creer, Hado injusto, en tan tirana violencia, que busca mi conveniencia quién quiere forzar mi gusto? Casarme, señor, no es justo, y así, tu poder se tuerza del rigor con que se esfuerza a casarme, o amorla, que todo es uno. . Cumplir, hija, mi palabra es fuerza: Y no pienses que es rigor obligarte al casamiento; porque procurar tu augmento es diligencia de amor. El Condado de Monflor es tuyo, pero tan pobre, que aunque tu sangre le cobre tributos a la nobleza, la calidad, sin riquera, es oro, y parece cobre. Este es, Margarira; el fin, que me obliga a que amorosa tu mano sirva de esposa al Palatino del Rin. Que el hombre bajo, es ruin, y tronco de infeme planta, quien pudiendo no aselanta su honor, su fema, y su ser; porque el que se deja caer, rarde, o nunca le levanta, Mañana te has de casar, bien te puedes prevenir. Pues primero me has de oír. No tienes que replicar. Pues es justo, a declarar: mi Dios, ayudad mi inteno. Escucha su deztimiento. Atiendela. . Qué violencia! . Aquí imperta la prudeneia: . que has de decieme? . Oye atento: Desde que la luz primera de la razón, siempre clata, me hilcabrir los ojos, para que la colas distinguiera, conocí que el Muado era engaño de la verdad, sombra de la claridad, y esto bien claro se ve, porque no se halla más fe en el, que la reguedad. Muerto entoncer en la Cruz, por mi vida, a Cristo advierto; de Justicia es Sol, pues muerto, de su gracia me dio luz: dile palabra a JEsos, Divino Sacramentado, de esposa, a quien he votado en castidad conservarme: pues como quieres casarme, señor si ya me he casado? No me déis esposo vos, pues más noble, y poderoso, que el que me dais, es mi Esposo, hombre, y verdadero Dios. Mira tú si entre los dos, señor, al mejor me inclino: fuera de que el Palativo es a la Iglesia tirano; pues como amará lo humano, quien no quiere lo Divino? Esto de mi resistencia es el motivo, señor: no pienses, que humano amor, en mi causa esta violencia, ai por esto mi obedlencia se niega a tu poderlo, que es tan tuyo mi albedrío por el amor, que coneluyo con decle, que porque es tuyo, seloo tengo por míe. Sin mi gosto no pudirte veto hace. de Castidad. Puer, dime, la inertad acaso tú me lacille? ̱. No, pero mirar debiste, que eres única herenera de Monflor, y justo fatta tu intento haberme avirado, con ello hubiera mirano lo que mas ros consiniera. Y cemo sin dance parte tu casarme has prametio? Mi amor solo a pretenallo en el Esta momentarte, y así, no hay más que casartes Exitana te clición! Fue za horrible! . Cruel accios! Pues por marido me das u Herege, ciego estás, señor en tu sinrazón. Cemo, si Cristiano eres, y tu Fe de ello se precia. con quien se opone: la Llesia calar a mi Prina quiere? A la Ley de Dios prefieres la conicia de tu augmento? Mira, que es tirano intento, Mara, que yerras, señor. ̱. Si, o no sigo su error, de qué me hacéis argumerto? Con libertad de conciencia el Conde al Duque ha seguido de Sájonia, que atrevido niega al Papa da obediencia: Bien conoce mi prudencia, que en esto el Conde va errado; pero viéndose casado con Margárita, quizá tan fiero error dejará, de su virtud oldigado. Qué no te puedo obligar? Margarita, esto ha de ser, tú debes obedecer, y yo te puedo mandar, mañana te has de casar. . Qué esto entre Cristianos pase? que a su hija casar trace con un Hereje nu Cristiano? Primero, que con su mano, con un arrabuz, lo care. A obedecer, y lufrir, Alma; para merecer, que el premio de obedecer consiste en no resistir. . Voy a ayudarle a sentir de sus penas el dolor: ay Ramite! . . Ya el favos de Roselia amar intento, que un noble agradecimiento cerca está de ser amor. . h, Valerosos Capitanes, de cuyo vuelo al remonte mendiga la Fama plumas, para Alas de sus cañones. Carlos Quinto, mi señor, de cuyo valor al toque Clarín resuena de uro con sola su voz el brente, de cuyas plantas excelsas las Águilas más veloces si Imperiales se levantan, porque el pie sobre ellas pones Pero que mucho que ufanos o sus ples el cuello doblen, si es el servirles de trono, ppara que Imperios mejore? Carlos Quinto Emperador, que solo en un puño coge, como esferas de sus manos, las distancias de dos Orbes: venir a este sitio os manda, para que puedan sus voces infundir con sus alientos? Alma en vuestros corazoner. Ya su precepto aguardamos, porque la obediencia logre el aplauso de virtud con la ejecución del orden, Ya del público Sitial Regio Dorel se descoge, para que a dar vida al Mundó el Sol de Alémanla aflome: Y así a voces publicando su immortal Cesáreo nombre, tremolando tafetanes de Banderas, y Pendones, al compaz de los Clarines, de pisanos, y tambores, en elogios de sus glorias armoniosas se equivoquen con sonoroso: matices, vistosas aclamaciones. C - Viva, viva Carlos Quinto, diga en aecentos acordes todo el campo. . Viva, viva, del Ténix a emulaciones. Juvictísimo Monarca, tus vallentes Escuadrones; mas siendo tuyos, ocioso es que ballente los nombre, porque solo con ser tuyos ser vallentes se supone. Mucho te estimo Fernando, que así a mis Soldados honres, y es mul justo, por mi vida, que te lo agradezca, porque con cada alabanza suya nuevas Coronas me pones: y así por usura tengo el que su jalor apoyes; pues para adquirir Imperios pongo a logro sus honores. Ea, Don Fernando, cubríos, y sentaos, no se me note, que permito, que un Jufante, que es mi hermano, no se teque, ni se siente en mi presencia. Tu vasallo sol. . Ea, ponte el sombrero. . Bien estol. Vuestra Alteza no desdore la Majestad con hacer que en pie me ponga. . Enojose: . obedecer los preceptos es rendir veneraciones. Qué prudente! . Qué sagas! Qué advertido! . Los Heroes Militantes, que obedecen como leyes tus razones, ya tus preceptos aguardan. Digo, pues atentos oyen, Vasallos, que de mi Imperio sois Atlantes superiores; pues para que se mantenga mi Corona siempre immeble, si Alelces vuestras lealtades, son vuestras constancias montes. Soldados de cuyo esfuerzo renacen ha hechos mejores en Jovenes Alejandros, en vejecidor Seiplones. Españeles invencibles, no hay elogio que os apropie, que aún lo invencible de más está diciendo Españoles. Ya sabéis como atrevido el sacrílego, el enorme Duque de Sajonia, viendo, que de los seis Electores del Imperio, me faltaron dos, me niega desconforme aclamaciones, que deben darse a los Emperadores, diciendo, que no me llamen erperador Qué provoque a mi respecto un tirano con sediciosos baldones? Vive Dios, y por la Fe de Carólico, y de hombre de bien, que solo me precio de Católico, y de noble, que del Etua de mi pecho brotaré llamas feroces, para que de mis cenizas exhalando los ardores, que en mi coracen vallente, como en un Volcán se esconden, resueltas queden en humo por vanas sus presunciones. y en defeusa de la Iglesia:- Vuestra Majestad reperte tanta cólera. . Lleveme de la pasión: mas recobre su entereza la razón, si hay razón en sinrazones. Temor da el verle enojado. Aquién habrá que no asombre? No contento con negarme de Emperador justos doner, Carlos de Gante me llama, y estimo que así me elogle, porque con llamarme Carlos, aplausos da a mis! safones, que la fama de los cechos vuela siempre con el nombre, No es esto lo que me lrrita, que aunque mis competidores este renombre me usurpen, no es razón que me apasione; pues aunque horrarlo quieran, no es mul facii que lo borren, que por más que al Sol se atrevad bastardas exvdlacienes, el imperlo de sus rayos no lo anublan los vapores, antes su luz engrandecen oscuras oposiciones, que de las sombras vencidas resultan los resplandores. Lo que me enoja, Vasallos (y es mul justo que me enoje) es ver, que porque León Undécimo de este nombre, Pontifice, confirmira contra tantas sediciones, en mí la elección, no haciendo caso del voto del Conde Palatino, que a Francireo, Rey de Francia, aló con doble intención (mas siendo suya cómo sería conforme? Lo que me enoja (a decir vuelvo) es saber que convoque contra la iglesia parciales, que sacrilegos, y torpes negándole la obediencia, sus sacras Leyes deroguen, haciendo que libertad de conclencia todos gocen, los que de sus Estandartes siguen los Vandos atroces: Pero al precipicio va quien estando ciego corre, y llegan sus demasías a tanto (el llanto revace por los ojos, antes que tal ignominia pregonen los labios, porque no explican los sentimientos las vocas.) A tanto llega (oh amigos) el atrevido desorden de Ateistas Palatinos, y de Sectarios Sajones, que sin respectar los Templos, no hay Altar que no destrocen, Sagrario, que no profhanen, si Imagen, que no deldoren, sin reservar por Custocias de Dios, ni aún los Sacerdotes. Hicieran más los Gentiles con Ministros de sus Dioses? Hasta los Virlles Sacros, en que el Sacramento ponen del Altar, para que en ellos los Catbólicos le adoreo, bárbaramente les sirven en sus mesas de Blandones: quien se ciega con la luz, para qué quiere fatoles? Y que no teman del Sol de justicia, ser Paetontes? Para cuando son los rayos, si se permiten Nembroes, que en heregias levanten contra Dios soberblas Torres? Ni de qué sirven las llamas de incendios abrasadores? Si en lenguas de fuego no hablan mudas tantas confusiones? Además de esto (qué injuria!) como alguna Imagen topen de Cristo Crucificado, a balezos descomponen de la Cruz la Santa Imagen. Qué el corazón no sufeque los espíritus vitales, y que sus alas no aflojen el continuo movimiento, que con aire los socorre, para conservar la vida? Mas en dolor tan disforme solo para ser sollezos sirven las resplraciones: los dolores de qué sirven, sino matan los dolores? Pero no sol Carlos Quinto, que a pesar de indignaciones. rebeldes, contra la Fe, y contra los defensores de las depravadas Sectas, y Heréílcaro inlones, valiente esgrimo el acero, de cuyos filos al gelpe fuego brota el pedernal de duras obstinaciones, con que acaban en cenizas. sus encendidos errores? pues qué aguardo, que no empuño el nunca vencido esteque, que en defensa de la Fe es de la heregia azote? Para esto os llamo, Soldados; mueran los Opositores de la Iglesia, y la Fe viva del Alma en eternos moldes, porque aún son para su estampa de cera, el oro, y el bronce. Pues a qué aguardáis, Soldados? Parches al arma toquen: ea, Españoles, desgarrad belicosos lidiadores, los Herejes con las manor, que para eso sois Leones. Viva Carlos Quiato, viva, y marche ya el campo. . Adónde? o Repórtese vuestra Alteza, y envalne el luciente corte de la espada. Qué contento . me da el ver, que así blasone de Católica mi sangre! Sosegaos. . Arrebatome de lo Católico el celo: vuestra Majestad perdone. Ea, señor, qué aguardala? No permitáis, que malogre la dilación nuestro intento: Mueran, mueran los: troces enemigos de la Fe. Su infame raiz se destronque. El Ejército a la vista esté, que aquestas facciones disposiciones más cuerdas quieren, Fernando. . Tu orden solamente es nuestro gusto, y así los ecos entonen que el gran Carlos Quinto viva. Viva, ulva. . No se elogie mi nombre, viva la Iglesia, y la Fe todos pregonen. Ea, Sajonía rebelde, pues selo por mí te opones a la Iglesia; yo haré que castigados tus errores, la Iglesia el cuello levante, y tú la cerviz agobles, Viva la Iglesia, y la Fe, y Carlos Quiero. . Cerone sus Águllas con sus alas de entrancos Mando, los Soles. Qué eres, Margarira, hermosa aún tu nombre lo acredita. Ciertoa, que es la Margarira como una persa preciasa. Perla sol, pues aunque intente de la fuerza el embarazo. como nocue ser mi ocaso del Sol seguiré el oriente. Que en la Sacra Eucharistia oculta caudido broche, se Lo contra la noche, triunfante amanece el día. Pues hoy tu esposo te aguarda, que te toques es preciso. Y porque no entre improviso:- Nunca el mal, amiga, tarda: dame el espejo. Oportuna es la Luna a tu arrelol. Como en un espejo el Sol se está mirando a la Luna. Que en él te veas te aconsejo, porque admires tu beldad. Quién se mira en la verdad, no ha menester mas espejo: Cristal mi Padre en forzar . mi voluntad viene a ser; porque de mi parecer me quiere hacer retratar. Mas aunque forzada trate casarme, y que yo fallezca, podrá hacer que le obedezca, pero no que me retrate. Qué dices? . Si está esparcido por la garganta el cabello? Por da calle de tu cuello se pasea largo, y rendido. Cierto, que aqueste tocado se está blen a tu belleza. No ha de decir tu cabeza que al peso do le han tocalo. Qué el ligue a casarte el miedo Las sortilas. No son vanos . idorbos, porque a las manas vienen cog mille al de El abánien Aire ofrece dar de tu garbo al donaite. Aunque en muclo de da aite, p. Lleva el tocador de aquí. st. Ya ta chedece mi amor, que serví el tocador me toca, señora, a mí. . Bie tacada, y blea preudica estás como de posada. La lisonja el excusada, viéndome tan afligida. Qué sientes? . Una siolencia que manda mi incimación: de qué sirve la razón, si resiste a la obeliencia? Albricias viene cobrando un Criado del Palatino. Cómo venír? . De ramino. Y cómo llegasle? . Andando. Pues llegó, muerte civil a mi vida le promete: como os llamáis? . Yo, Corchete. Pues sírvale a un Alguácil. Y cómo el Cónde ha venido? Como andante enamorado, que no se siente cansado, segón viene de rendido. Este es claro testimonio de que a querer se acomoda. Jesús! Viene con la boda inquieto como un Demorio. Mar albricias no me dals? Yo os la mando. . Ya he notado que de esde hoy soy vuestro criado. Por qué? . Porque me mandáis. Dadnos de Conde noticia. Pues atentas escuchad, es hombre que la bondad, que hay en él es de mallela. De su afa: le condición es su cara el lobrescripto, cierto, que es el Ágelito del Conde como un Nerón. Tan garboso en regalar es, que sin darle motivos a golpes nos mata vivos, solo por llega: a dar. Ya le descortés se pasa, según buena: opiciones, pues siempre malas razones se oyen no mas en su casa. Su modo es bien que moreje, pues hace cruel, e lahumano rostro a cualquie: a tirano, con una cara de Herege. Tanto con viles solapas él contra el Papa se emperta, que ni aún papar de la tierra quiere, por Pamarse papas. Según la Igiesia desprecia mas quiere en su atostaría ser Palre de la heregia, que ser hijo de la Iglesia. Siendo su Criado, no asombre a nadie, que le moteje, que tiene más de hombre Herege mi Amo, que de Gentil hombre. Lindas propriedades tiene. Ya mi muerte se apercibe, Sal, y a tu esposo recibe, que ya con tu Padre viene. Según del rostro le infiere de la novia, el desposado hoy podrá ser bien llegado, ave me Pano lo quiere. Vuestra Alteza, pran señor, en hora dichosa venga a ser de Monflor Laerel, y de su Estato Diadema. Dianema más de Coroza . por ser Herepe le asienta. De ver triste a Margarita . nosté que el Alma recela. Porqué no llega mi esposa, de qué, Cónde, está suspensa? Señor, el no mereceros la tiene de esta manera, a fuerza de la palabra. . Ea, Margarlta llega a que su Alteza levante tu humildad hasta su Alteza. Oh rigor de un Padre lujusto! . A vuestros pies, señor, puesta confiesa ya mi bumlidad: Qué recato! . Qué belleza! Y dice, que indigna se halla aún de ser esclava vuestra. Llagad, señora, a mis brazos, que como en ellos os tenga, no habrá Imperios que no ciña con sus lazos mi grandeza. Mal mi Prima disimula. . Mas alegre el rostro muestra. . Tan fácil, Rosella, es disimular una pena? Mul triste miro a mi hija . plegue a Dios mal no suceda. Ya, Conde, noticia os di de que mi valor espera el gran Duque de Sajonia, para que a pesar del Cerar, pues así a Carlos de Gante llaman, sin que lo me ezca, contra su poder, del Papa tlunfe nuestra fortaleza, y así, si para este efecto me dais, leñora, licencia, sola vuestra mano aguardo, para partir a esta empresa, que con vuestra maro espero llevarme la palma en ella. Pues que se dirá, señor, en el Mundo cuando sepan, que contra el Emperacor Carlos Quinto se ensangrientan vuestras Armas? Cuando él solo catolicamente empeña su vila, por castigar a quien se opone a la Iglesia? Cristiana acción! . Mucho siento, señor, vuestra competencia con el Papa. . Conde, a quien ya el Alma Padre venera, en las razones de Estado aconsejar no es prudencia. A pelear con Carlos salgo, selo porque el nombre pierda de Emperador, que le usurpa a la Majestad suprema del Rey Francisco de Francia. En quien en noble es bajeza, . oyendo esto, reportarse: Vuestra Alteza se detenga, y ya que a casarse viene con mi Prima (qué tal vea!) . celebre sus desposorios; y a el Emperador no ofenda, que en los estrados de paz no se hacen juntas de guerra. Echad a fuera ese loco: qué haya quién a mí se atreva? Salte allá fuera, Ramiro. Fiero rigor! . Qué imprudencia! Ya me algo, y par no ver las desdichas que te esperan, a mi Quinta me retiro hasta que el Cielo conceda lugar, para que mi honor pueda vengar esta ofensa del Emperador, y el Papa. Agadecido, Rosella, . tus finezas pagaré. . Contigo el Alma me llevas. Mirad, señor que es mi Primo, Por eso con vida queda. Señor, ya que dilación no permite en vos la presta can de ayudar ron vuestra persona excelsa al gran Duque de Sajonia, puesto que la noche cierra, no me dilatéis la dicha de que por hijo os merezca: así le he de sosegar. Ya el fin de mi vida llega. . Cuando tanto en ello gano, cómo puedo detenerla? Pues vamos, señor: ve, hija, plegue a Dios, que por bien sea. Mi yEsús, la castidad toda el Alma os encemienda. Pues ya Margarlta es mía, nada ay, Fortuna, que temas. Oye, Cristina. . No quiero. Por qué causa? . Porque temo, que me amartes, y me tengan por demente. . Ya te entiendo: mas óyeme por tu vida. Di breve lo que me quierer. Soplicarte que me quieras, porque un Córchete no caza, sino hay hembrilla que prenda. A mí me trata de hembrilla? no ve que sol mucha hembra: y que presa una mujer no es fácil que tenga suelta. . No seré de aquesta hembrilla, que así de mí se despega. . , . Mientras que de Margarita con el Conde se celebra el tbálamo de su: bodas, o túmulo de sus penas, que Epithalamlos sin gusto de la vida son ejéquias, con mi amor aconsejarme quiero a sulas, que no que la otro consuelo a los tristes, que vacllar con su llea. Desde que a Ramito vi le quie, que mayor prueba del crédito de mi amor, que estar llorando su ausencia? Juellnado a Margarlta le ti: para que me acuerdas, memoria, los sentimientos, si ya no sirven las quejas? De su belleza lamis mereció corre pondencia: pero quien amor no tiene cuando afectos recompensa? Desengañada de oírla, sino mintieroa las señar, que en la voz suelen ser dudas del oído las eridencias, mi finera agralacer promete, no sé si crea esta suerte, que ser mía basta a no ser verdadera; mas si no miente el cído pasos a esta parte suenan. Quién er? Quién ra? . Yo, Rosella Margarita, pues qué buscas a oscuras en esta pleza? Vengo a valerme de ti. Qué es, señora, lo que ordenas Con mil confusiones lucho. Qué mientras que se encomienda aquí mi Alma al Soberano Sacramento de la Mesa del Altar incemprensible, a dvértidamente cuerda, al tirano dueño mío, si me buscare, entretengas, diciendo, que a desnudarme (Dios mi castidad defienda) he entrado, que breve iré. Respóndate mi obediencia. Pues guardar Castidad he prometido A vuestro Amor, gran Dios Sacramentado, No permitáis, que en mi decoro ajado El Voto Virginal que le ofeniido. Bien sabéis que obeciencia sola ha sido La que a dar hoy la mano me ha obligado, Mas no la veluntad, que os he donado, Porque a Vos solamente os he querido. Por ser flaca, mi Dios, mi resistencia Favor os pise aquí mi vigilancia, Defendedme, Señor, de su violencia. Tenga lo casto en mi perseverancia; Porque virtud no faera la obeliencia Si por ella perdiera la constancia. Puer en todo so herlado tú solo, Señor, imperas, hágase tu velueta en el Cielo, y en la tierra. Mas que Música sonora arrebata mis perencias? Margárita, ya los Cielos te favorecen, no temas, que el Voto de Castidad, que ofreció a Dios tu pureza, y la obedlencia a tu Padre, te paga de sta manera. Margárita, Margarita? La vez el Conste es aquesta. Marcitas el temor pierie. y sane para que veas, . sin ser visa eeraguno, de gu Plaré ls termentas, que empiera ya: padecer. Sola vuestra Omoiperencia pudse: a llorar. Señas, de caers mi sloneza. Buscando anda a Margarita el Conde, avisarle es fuerza; pues lo que me aijo hice, porque disgusto no renga. Y a te buscan, Margarita. No la hallo aquí, llamarela: gran Condela? . Amada esposa? Mira; que tu esposo espera. Mi esposo es soso Esús, que es a quien el Alma acepta. Y él por espusa te escoge. Por qué quetida Condesa de Monflor huyes de mí? Ya la tope, dulte esposa, Quién así el sosiego inquieta de mi casa? Mas qué miro! Vos tolo aquí con Rosella? Reselia aquí? Estoy confuso! que el Conde aquí a dar viviera, y que en todo a jueste cuarto Margarita no parezca? Marga ita atendesa todo, Ya, Custodia, estoy utenta. Qué, señor, no respuedéis? Así agravia vestra Alteza, el decoro de mi hija? Preciso es, que por mi vuelva. . Señor, si de mi recato tienes alguna sospecha te engañas. . Roselía, calla: Aún no merezco respuesta? . De lucendios sorjo volcanes, . de rayos conspiro flechas. Vuestra hila, Conue, ha burlado. mi respecto torpe, y ciega con ausentarse de mi: nop qué esto sufra mi grandeza? Y saliendo yo a buscarla, porque me dijo Rosella, que desnudándose estaba viné aquí (el pecho, rebienta!) a donde a Rosella halle, a quien juzgando ser ella me hizo requebrarla amante, a oscuras, la cortingencia. Yo también vine a llamarla, para que a acostarse fuera. Mi hija falta de mi casa? Denme los Cielos paciencia: qué aguardo, que no la busco? Aquesto camó mi fuerta: ay, hija del Alma mmía! . Yo vol a llarar su ausencia. . Y yo a prevenir venganzas, que satisfagas mi ofensa. . Libre estas yí, Margarita, ven a dond: Dios te lleva. Pues en todo lo criado tu solo, Señor imperas, hágase tu veluntad en los Cidos, y en la tierra. . RRRA4.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA e, Margarita, a este lugar te manda . Esposo traer, que a quien sabo obedeser favorece con mandata Entre estas peñas tajadas, que hechas hocas, y partidas con estar del tiempo heridas, no se quejan lastimadas, antes firmes como rocas. alabando a Dios sin menguar, porque carecen de lenguas sus toturas se hacen bueas. Y se ve, pues, de corrientes de cristal, si empre halagueñas. a las becas de las peñas, sirven de lenguas las fuentes. Cuyas rocer siempre rudas verás, si en ellas reparas, que son como el agua claras, y como las peñas mudas. Entre estás está una Cuera, por donde el Dadubio pasa, si vien lo de turca tasa. para que agua el campa hiba, Grata haliras, y prepicia habltación al peserría, siendo conega de a Perla, que escoge el Sol de justicia. Donde amoroso, y Clemente Margarita, su favor te hará con su resplaudor Perla del mejor Oriente. A tul pieles hallarás, telar de aqueste Desierto, de Brutas, que en él han muerto: queda, Margarita, en par. . Detén, Parauinfo el vuelo, que hasta el Empirto acceleras: pero Ángel no parecieras sino volaras al Cielo. Alma, yi a la soledad Dios hog a traílo, y er prueba, de que os ama, pues hace vuestra voluntad. Entre penas escogida os tiene oculta una choza, que para que serís su esposa quiere que este la recogida. Él os libró del tirano yugo de un esposo infiel, sed Almai su amor hel, pues él con vos es humano. Ea, dejal las vanidades. del Mundo llienjar mudas, porque verdades desnudas no hay más que en las soledades. Fuera prophano vestido, por más falso más vistoso, que en el Mundo lo engañoso solamente, es lo ducido. Fuera, uller emparazos, a fuera, a fuera toledos traldores, pues que de enredos os valéis para hacer lazos. Fuera, manillas ociosas, que con envueltas acciones de las manos sois prisiones, pues teneis lugar de esposar. Los sarcillos se desprenda resuelta mi voluntad, porque esté la libertad segura de quien la prenda. No son acciones infieles desnudarme, que sin duda verme del Mundo desnuda procura quien me da pieles. , Señor, Sacramentado, ya el Alma amante, y rendida por verle de Ves testida, del Muedo le ha desuudado. Y pues del tirano Conde me libralí, y de un lojusto Padre, que opuesto a lo justo, vuestro amor no corresponde, No me dejéis, Esos mío, Divino Amante halagüeno, Señor abibluto, y Dueño, fingolar de mi albedrío. Pero pastos siento, encierta Cueva, en tu seno profundo mi desnudez, pues del Mundo me esconde el Cielo en la tierra. Viva el Conde Palatinos mueya el de Monflor tirano. No dejemos en su busco lugur, que no registremos, Aquí ocultos estaremos mientras pasan los Soldadas, que es poca muesa comida, y ellos comen como Alanos. Sí, Glla, que los más guenos, para huéspedes son malos. porque andan tan hambrientos, tan gandidos, y tan flacos, que cometán soliman, por comer solo un bocado. Retiraos, que ya llegan. Ah Gila? . Qué queréis, Bato? No veis acullá un vestido, con muchas juyas tirado. Sí. Bato. . Vello a coger, Estáis loco, menterato? No velí, que os puede venir por cogerlo mucho daño, que da indicio de que alguna señora aquí han desnudado? Decís bien, yo me retiro, quizá, los que van llegando, serán los Ladrones, que aquí la ropa dejaron, aunque parece dudoso. Dejadme solo, Vasallos, que entre tanto, que no tomo satisfacción del agravio con que el Conde de Monflor, y su vil hija burlaron mis esperantas, ni aún solo conmigo tengo descanso. Soledades, que desdudas siempre estáls de los engaños, no me encubráls alevosas el bien que vengo buscando, mirad que la fama pierdo, si a Margarita no hallo. Sí serán Ladrones estos? No, que él uno trae colgando un Cordérito del cuello. Quiza me lo habrán hurtado. Donde el Conde, y Margárito de mis iras se ocultaron? Decidme donde se encubre mi hija, Cielos soberanos? Pero qué es lo que estoy viendo? a qué es lo que estol mirando? Si es engaño de la vista. Si es de mi deseo engaño. Ambos miran el vestido. Pues no serán ciegos ambos. No es este el ropaje, Cielos, que le sirvio al Cielo alrado de Margárita de nube, para despedirse rayo? Mayor es mi mal, porque este vestido era el ornaro de mi hija el día que Infelia sus bodas se celebraron: él es, en que me detengo. Pues él es, qué me dilato, que no matizo de flores el aire con sus pedazos? Hay más extraño suceso! Pesares, estoy soñando? Estol desvarlando, enojos? ya con mi enemigo hedado. Pues como aquí, señor, vos venisteis? . Solicltando tu vida, para matarte. Como te atreves, viano, a ponerte en mi presencia? Cuando le verme invignado no hay Polo fijo en el Orbe, que de mí no esté temblando? IEsus Bato, que lo rine. Debe de estir enojado. Pues por que tengo de huir de ti, señor si el acaso de buscar a Margarita, porque vuelva a tu regazo, aquí me ha traído, adonde aquestos despojor hallo, indicios, de que quicí fieras la despedazaron. Ay, hija del Alma mía, cómo no me acaba el llanto? Venid acá desperdicio: de aquel treforo robado. Deja, infame, tus cautelas, nada me cojas, y vamos adonde sean tus ultrajes de mi ofensa desagravios. Pues di, yo en qué te ofendí? En qué? En haberme engañado calando conmigo a tu hija forzada: mira, lo humano, como estimaré el que lnreotes, traidor, volver a juntarnos. Traldor lo fui con mi hija, que a ella, por ti, le he faltados Na me lujuries de esta suerte, pues ves, que en sangre te igualo? y añadiendo lo Carólico a lo Noble te aventajo. Aqueste es Cristiano viejo. Y el otro Herege muchacho. Bárbaro indigno, imprudente, atrevido, loco, osado, como no es mi respecto duro freno de tus labios? Pero puesto, que blasonas de noble, y de temerario, los pies me besa, porque puedas presumit de honrado; pues de tu bajeza, al trono de mis plantas te levanto. Ya conozco que la fuerza, que dice a mi blja, así la pago: no así me eltrnjes. Ay Di No ver com lo ha arrojudo? Lástima meaver el pabre vicio arrastrado, y caído por el suelu. Muchos caen por arrojados. Permíteme levantar, Yo te excusaré estrabajo, llerándote a que me sirvas de escabel a punti lazos: levanta, y ven, porque vean tur afrentas mis Vasallos: que de mi enojo, por tu hija, has de ser fatal estrago. . Ay, hija, tarde me pesa el haberte viorentado: bien conozco que es castigo de Dios el que estol pasando. Que no vienes . Ya te sigo, gran señor. . Ten miedo, Carlos de Gaote, que contra ti va el Palatian indignado. . Glla, Gila, ya le jueron, . y el vestido se dejaron. A mueso Amo Don Ramiro podemos ira llevario, y decirle lo que pasa, para que le divirtamos. Aguardaos, que hacer quisiera, sa es el retento aiviarlo de la tristeza me tiene, una chanza. Que, es menguado? Que os pongái este vestido, pues no hay quien piela estorbarlo: he iré a llamarle corriendo, y a decirle, que he topado aquí una señora, que por él viene preguatando: que en viéndoos a vos vestida, sin duda ha de reír un rato. Tan mal me ha de estar, simpión, a mí el traje cortesano? ponérmelo quiero, simple, solo por delengañaros. Pues por ed el Pan, y el Vino, para bacerlo, aquí a este lado: ea, vestiós aprisa. Pues dame esas arrumacos. . Esta sin duda es medida; mas no tiene ningún Sanio: no sea el Diablo, que sea liga, de las con que pesra el Diablo: que es estt, Bato? . Vallena. Ls vestidora desaimado. Ponchs el pieearte. Qué pico: Sol Fapagayo? Anos poncielos sartidos? Pues que, no se truen colgando? Sí, pero de las orejas. Estos son buenos colgajos: y qué lon estas? Pulieras. Pues teman el puljo, hermano? No, que en las manos se ponco. En buenos entedos undo: ya me las puse en los dedos, y son uvi tuen embarazo. Ebrédanse en las muñecas. En las muñecas? jugamos? Parecéis cosa pintada. Pensáis que lo algún Retablo? Para que ría tono un conto voy a llemar a mueso Amo. . Cierto, que de verme así . el cuerpo me está ballando: que no hay gusto para el cuerpo como verle bien tratado. El afecto de tu amor es, Rosella, extacrdinario, no extraño, que es amor preprio, y es muchó peor, que el extraño. Amo de verás, Cristina, y no solo porque le amo buscando vengo a Ramiro, sino porque mi cuidado quiere aulsarle de todo. Pues si todo has de contarlo, es mul largo cuento, y yo no me meso en cuentos largor, que de Córchete la ausencia estoy, señora, llorando, y por falta de Corebete esta hembrilla no ha casado, Mi Amo, y Bato tardan mucho: siéntome, que me he cansado, que son pesados por graves estos pasos cortesanos: Aquí está un arroyo, quiero en él contemplar un rato. Bato, di, nauesa señora por aquí vino? . Verando, él de atinado viene, qué curla le esta esperando! Vamos, Cristina; mas tente? Por qué? De qué te has turbado? No ves aí una mujer? (es esto ilusión, o encanto? Que aunque el rostro no descubre, por estarse contemplando en un arroyo, parece, si no es mi discurso falso, a Margarsta? . A lo menos, si ambas no nos engañamos, aquel vestido es el suyo. Bato, dime? . Qué? . Si acaso a puesa mujer, qué aices, por mi preguntó? . Volando lográndose va mi burla, . porque ya se va alegrando: Pero ya diviso a Gila, me he de hacer disimulado. Lleguemos a ella. . No llegues, no sea que sea el Diablo, que de mujer en los Yermos ande tentando Ermitaños. Ay, Margarira! . Ay, Corchete! En el agua me he mirado, y mi retrato veo en ella, como en un espejo claro. Bato espera, que más es de lo que has imagiando: No es aquesta Margarita? Sí, que aunque el rostro no alcanzo a verle, por el vestido, que ella es, tengo averiguado, y he de perder el sentido. La Jornada prosigamos, que parece de Comedia, pues la hacemos paso a paso. Aguarda, que he de salir de esta duda. . Aún ahora entramora Abismo sol de discursos. Pues tardan, yo me levanto. . que he sido la más mirala, que se ha visto en estos campos. Llegar quiero, que dse va. Pues que se va, yo la atajo. Pero Margarita aquí, a que fin, Cielos sagrados? Ma garlta? . Prima? . Cielos viva estatua sol de marmor Ramiro aquí? . Aquí Roselia? Con más dudas he encontrado. Glla sol, no Margarlla, qué me sacudis entrambos? Yo me he burlado; pues qué otras dos mujeres hallo: decid quien son estas, Gila. Yo le mismo estoy dudando. Bato, dime qué es aquesto, sázame ya de este encanto: ven acá, dime, es aquesta la que por mí ha preguntado? Dilo, acaba. . No, señor, que estel tamblén ignorando lo que veo. . Gila, de donde este vestido has sacado? dilo. . Aquesa misma duda fue cansa para apartarnos de si á tu Quinta, Ramiro, a solicitar tu amparo, porque yo, y Cristina viendo aquesta mujer, juegamos, ser Margarlta, porque de su casa le ha aulentado. Qué es lo que dices, Rosella? Que la mí ma noche, cuando en el lecho la esperaba, el Palatino terano, celebradas ya sus bodas, ocultándose en su cuarto, se despareció, dejando Padre, casa, pompa, y sausto, Y desde entonces su Padre perdido la anda buscando, y el Palativo también, causa, que a mí me ha obligado a solicltarte para darte noticia de cuanto ha pasado. . Cómo fue? Esto er para más de espacio; y pues ves aquí el adorno, con las joyas, y el tocado de tu Prima, averlgüemos como ha venido a las manos de esta Villana. . Y le está el vestido como a un palo. Extraño taso! Ahora importa, que de esta duda salgamos: Quien, Bato, apueste vestido a Glla le dio? Presagios . de violentar a mi Prima estuve siempre aguardando. Pues que peosar el vestido, que ves a Gila, te ha dado, sabete: . Yo he de decllo. No si no ye. . Decid ambor. No, señor, no somos zambor. Acabad, decido breve. Este vestido, señor: En este campo lo hallamos. Lo vistoso de sus flores hace su tela de campo. Y ocultándonos los dos detrás de aquese peñasco, desde allí ocultos lo vimos, luego dos hombres llegaron, uno era barbado viejo. Y otro meza desbarbado. Vieron los dor el vestido, y aún mismo tiempo admirados lo llegaron a coger. Y viéndose el uno, y otro, como si espantajos jueran, se quedaron espantados. El mozo de ver al viejo triste, confuso, y llorando, ir a coger estas cosas, le dijo escoleritado, deja infame; y porque el viejo le jue entonces a la mano, arrojándole a los pies le dio muy guenos porrazos. Qué es esto que escueho, Cielos! Decid, y no se nombraron? Sí señor, el mozo es el Conde Plantino. . No, que es el Conde Plantinlano, este, al viejo se llevo, y el vestido se dejaron: Y yo para divertirte, por no verte suspirando, a Glla la hice vestir, y al punto a llamarte parto, para que a verla vinieras, diciendo, que me he encontrado una mujer mul bizarra, y al venir, señor, hallamos estas, dos, que yo no he visto: perdóname si te canso, y básteme por castigo haber sido yo el burlado. Bato, no hay que perdonarte, yo te estimo el agastajo. Sin duda; que el Palatino con el Conde se ha encontrado. Esto, señor, ha pasado. Eso es lo que estéi sintiendo: Bato, vete adelantando, y tú, quítate esto, y anda mientras hosotros llegamos. Comedia es esto, pues mudo de ropaje a cada paso. Gila, no sabremos quien son estas que aquí llegaron? Allá, Bato, lo sabremos, que a buscar vienen a mi Amo; vámonos, que vol corrida, de que me hayan visto, hermano. . Qué detérminas hacer, Ramiro, en aqueste caso? Ven, Rosella, para que con tu voz más informado de como faltó mi Prima, busquemos remedio al daño: y después por todo cuanto incluye aqueste Horizonte en sus contornos herlazos, si algún retiro la entubre, o la oculta algún penasco: que estar aquí sus adornos, mas es prodigio, que acaso. Yo pienso de su virtud, que fue influjo soberano. A lo mi mo asiento, ven sabré pagar tu cuidado, como es justo. . Bien merecen mis afectos tus hálagos: Ay, Margarita, los Cielos sean de tu vida reparo. Oh, infiel Palatino, teme el impulso de mi brazo. Ay, Corchete, si mi amor lo prendieras con tu mano. . Desde que en estas penas de pieles adornada nada me da del Mundo señas, porque en las soledades, ni aún por señas se ven las vanidades. De mi Divino Esposo, cuyo amor acrisola, sola tantos favores gozo, cuantos yo necesito, que como es Dios, en dar es infinito, De mi Padre la triste memoria me molesta, esta sin dejarme me enviste, que de mi extraña historia para acordarme el mal, solo es memoria De haberme yo el vestido dejado en el Desierto, cierto, que el yerro be conocido, porque puede de señas servir para buscarme entre estas peñar. Mas ya que es imposible el poder remediarlo, hallo, en pena tan terrible, es bien, Señor, que os pida, que me excuséis por él ser conocidas Pero si Dios me guarda, por qué no me recojo? Cojo por esta peña parda, para entrar en mi Cueva, adonde ni aún el Sol de mí dé nuevas Pero ya la hambre apura mi vil naturaleza, esa nunca vive segura; vol, pues, a mi retiro; mas, Cielos, qué es esto que aquí miro? Aquí está una cestilla: quién aquesto previno? Vino tiene, y Pani marabilla este caso cortiene, porque hallas Vino, y Pan, misterio tienes Come, come, Margarita, del Pan, y del Vivo bebe, que como del Sacramento del Altar amante eres, providentia es de su amor lo que acaso te parece, pues de sus Misterios hallas memorias que te consuelen. Bien, Soberano. Señor, conocí por las mercedes, que siempre de Vos recibo, aunque indigna de ellas siempre, que era favor como vuestro. Bato, sos impertinente: qué importa que se perdiera la cesta? Decidme, tiene mas que Pan, y Vino, hermano? Gila, por qué ha de perderse? vamos por ella; mas, Cielos, JESUS . Qué alboroto es ese? No veis el monstruo, que ya cogió la cesta? . Detente, que no es monstruo, mujer es, que está vestida de pieles, y es linda como mil perlas; cierto, que a amarla me mueve. Ya la miro desde aquí: veamos si come. . Ay! que gente entre aquellos troncos siento, y estorba el que en Dios contemple: llevándome el Pan, y el Vino, aquí la cesta se quede: que para que no me vean a contemplar es bien entre del Sacramento admirable los Misterios, que comprenden. Ya se entró, y deja la cesta. C. Que el Pan,, y ol Vino se lleve me juelgo, porque con ello se mantenga, y se sustente. Yo también me juelgo mucho; que juera, Glla, que juese el dueño de este vestido esta mujer? . Contingente puede ser: coged la cesta, porque mañana he de traerle en ella más Pan, y Vino, que no sé qué impulso puede moverme a esta Caridad. Glla,, Dios puede moverte: vamos, y preguntaremos, si es que acertado os parece, qué señas tiene, la Dama, que mi Amo perdida siente, Que se llama Margarita dice. . No hay que detenerse, vamos, por saber si es ella, a que sus senas nos cuente, sin que de lo que hemos visto el secreto se revele a ninguno. . Callad, vos, que mi voz callar premete. El Emperador excelso aquí me manda que llegue, mientras sale con el Duque de Sáronia, a proponerle, que al Pontífice obedezca, porque mucho le convienes Señor, eso era excusado, si no coger, y al rebelde hacer, aunque no lo quiera, que el pie al Pontifice bese, y a el Emperador también, o muera, si no quisiere. Qué Catélico fervor! Esto sí, pues no se vencen los rebeldes con razones, cascarles por ver si entienden. Qué será lo que aquí Carlos de Gante decirme quiere? 1. Querrá ver si ha obedecer al Pontífice te avienes, no puede ser otra cosa. Pues en vano lo pretende, porque al Pontífice nada tengo yo que agradecerle; antes me tiene injuriado, pues solo por ofenderme contra mi gusto ha querido, que Carlos de Gante impere, y así él solo le obedezca, pues esta gracia le debe. Ya llega él, Duque, señor. 2. Ya te aguardan. . Que me esper que quiero con lo jadignado provocarles lo valiente. Vuestra Alteza bien venido sea, porque cuerdamente tantas, tan civiles guerras con paz tranquisa sostieguen. Don Fernando es el, que me habla, no quiero, ni aún atenderle: ay tal desprecio! Qué Carlos me llamase, y no saliese a recibirme? Qué asíí Carlos de Gante, me afrente,? Que no me haya respondido! Estoy por hacer que vuele de mis brazos con las alas hasta la Región Celeste: pero la prudencia importa. El que yo no le hable siente: así intento despreciar de Carlos las, altiveces. Vuestra Alteza bien venido: Qué alí el respecto me pierda, y que el respecto me enfrene del Emperador mi hermano? Volme, porque más le pere, que pues me desprecia Carlos, razón será que me vengue en despreciar al Infante. Esto mi valor consiente! ya no puedo repertarime, pues las esplazas me vuelve. Loco, bárbaro, tirano, como así sin responderme te vas? Tente, no me vueltas le espalda; mas detenerte no es blen, pues volver la espalda, Jndicio es de que me temer, y no es mul fácil el que huye por cobarde, detenerse, y por la vida del César: Pues, Infante, qué le ofrece? Qué vanidad! Qué soberlía! Que vuestra Alteza se temple, y oiga yorque le hablo yo, y si no quisiere verme, puede taparie los ojos, porque son tan vehementes los rayos, que de mi exéalo, que podrá ser que lo cleguen. El único Emperador Carlos Quinto, cuyas sienes, para que sean Cormnas son honor de los laureles, por mí a tu Alteza propone, que si tu valor conviene en obedecer al Para, porque hacerlo, Duque, debes, a que vendrá en cuantes partidos, por la paz, le propusieres, menos dejar el Imperio, que como (añnque lo metejen) lo tiene por elección, y confira ación soleviné del Papa, los, que otros dan, como de muchos depende, es precisto que convengan todos, para que lo entregué a etro: y que a otro reciban, mientras que Carlos viviere, es imposible, porque es a la Iglesia conveniente, que es Columna, en que constantes contra heretiros valvenes se manteogan perdurables Católicos Capiteles. Esto es lo que te propone, mira tú lo que resuelves. Pues si eso pretende Carlos, por qué a tratarlo no viene? Porque al Pontifice está escribiendo, que no intente salir él a la campaña, porque él basta a defenderle, por esto no sale. . Yo discurro que es por temerme; pues habiéndome llamado, el venir le hizo esconderse. Y así le puedes decir, Fernando, resueltamente, que también le escriba al Papa, que no quiero oberecerle; y que en campaña por fuerza haré que el Imperio deje. Sacrílego, infiel Sectario, Apastata, tú te atreves a responderme eso a mí? Carlos había de temerte? Cuando con solo su nombre el mayor valor se vence. Yo lo veré en la campaña. A verlo no has de atreverte. Claro está, que si sere conde, como ahora, no he de verse. Con tu muerte esa ignominia le castiga solamente. Como muerte quieres darme, si yo solo soy la muerte? Ea, Soldados, a ellos. Sántlago, Españoles fuertes. t Ten, Don Fernando que el eso? Castigar a, quien te ofende. Quién puede cfnderme a mí? Yo, señor, cuando, túrbeme. . Temor da solo de verlo, no hay quien de Carlos no tiemble. Leeré lo que al Papa escribo: qué a mí quieran oponerse, cuando de verme se turban? El Duque, señor, no quiere dar al Papa la ofediencia, si a dejar no te resuelves el Imperio. . Grave error! Vuestra Santidad no intente salir a campaña, que no es razón, que así se arriesgue la Cabeza de la Iglesia, cuando para defenderle, solo vive Carlos Quinto. Como a la Igiesia me lleguen por Dios, que enojar me hacen. Iras el pecho tebiente, . y entienda que mi furor, no su vista me suspende. Carlos, si tú me llamaste a que contigo me viese, por ver si me convensa, como tu hermano refiere, a dar obedlencia al Papa:- Perdone, que le aconseje, vuestra Santilad, que hallo, que esto es lo más conveniente. Cómo a hablarme no saliste? no ves que es dar a enterderme que me temes? No respondes? Pues yo huré que títubees, y cuando quieras pedirme ne tarbado a hablar no aciertes. Vuestra Sautidad hará lo que más nos conviviere, que a mí no me toca más, que pelear, y defenderle. Teme, Carlos, mi furor. Quién, Infiel, ha de temerte? Ven, Feenando. . Así te vás? Vive Dios que he de oponerme a ti, y así que te venza, osado, atrovido, y fuerte al Pontisice, y al Mundo haré que son pies me besen Dios guarde a tu Santidad basta, vol a quella llevenvas. El castigó su soberbia, con despreciarlo prudente. Viva vuestró Emperador, a pesar de los rebeldes. Viva, para ser Column de la Iglesia eternamente . Viva, para que la fama por immortal te celebre. Qué miro, Cielos! Qué Carlos de Gante así me desprecie? Y, que abortando los rares, que en fai coraje le encienden, no convierta con su ardor en vil cenizl a uleve, que de Volcanlo acredite, por ocultar lo valiente? y que enla Raya me hallo, y eltan los Campos presentes, Sollares trcal al arma, el Cerla, y el parche suenen. Quién a Daque, qué te irrite? quien hay que tu imo inquiete? Dusen hay que prenserte quiera, que yo sere tu Cnchete? Y por la Inquínciós Santa, que le aindare a prenderte. Qué dlcer? . No me arrepiento, aunque cruel te impacientes, señor, porque es Santo Olicio el prender, a ln Herejes. Pues para prenderme a mí quién basta? . Los alfileres, que con ellos sin lentir aún el más libre se prende. Mucho me he alegrado, Conde, de que a tal tiempo viniésela, cómo queda vuestra esposa? Vuestra Alteza no la miente. Por qué, Cónde? Pues tao presto os ha disgustado? . Ese es caso pesado, y no lo lastimes, pues, le duele. Que el Cielo de mí la oculte! Si señor, que indignamenis. (aún de acordarme me arojo) a la misma noche, que alegre en el lecho la esperaba para que sus braces fuesen, con los lavos mma sunses, de Amor el nudo mansaeto te ausentó, sin sabler cond que tal conmigo le haciese Mas permíteme que calle y que mi afrenta no cuente: solo digo, que su Padre ansioso, y sin detenerse, aquel la noche salló. a buscarla, con osuele la oveja, que menos echa al corderillo reelente. Encontrándole yo acaso, que también sin detenerme salí buscando a los dos, por darler a entrambos muerte, conmigo lo trate, para que escaño me sitva siempre en que muntar a caballo, sin permitir que trajese el vestido de mi esposa, que estal a arrolado en este Desierto, a quien, el Davubio noto de cristal guarnece. Sin tener noticia adonde pudo engañosa ocultarle Margarita, ni porque en tal soledad pudiese dejar las soyas, y adornos de su hermosura lucientes. Y pues de mi indignación la causa has sabido en breve; manda, pues que te he encontrado, cuando vengo a obedecerte. Raro caso! Mas tre a imsra, que la indignación os clegue contra el Conde de Monflor, por que él qué culpa tiene, A a vuestra Alteza la ció, de qué su hlja se fuese? Si tiene cuipa, porque a casó tiranamente caumigo, contra su gusto. Pues si es alrí, bien panece. Padezcas tú en los Infiernos, porque tal cosa no aprutbes. Conde, lo que importal ahora es procurar) que se venpuen los desprecios con que Carlo de Gabre (que no reblente mi enojo!) aquí me trato, sin llegar a merecerle, que ni aún me viera la cara Pues quien bo de poder verte si eres Herege? y tan fiero, . que pareces herbo adredes? Pues si eso ellasar, qué aguardas? castiga tan insolente maldad. . Voy a prevenir mis nunca vencidas Huestes. Y yo la Caballerla. Pues todos al aire alternen, viva la libertad. . Viva, . viva, y los dos Polos tiemblen. Has, Córcbete, que me traigan un caballo, y tú has de traerme a ese tirano del Conde, con la ración juntamente, que le tengo señalada, que quiero hoy engrandecerle con dársela por mi mano, que su humildad lo merete: y mientras a la campaña vol, tu preso has de tenerle, A mí me haces Alguácil? mal haya quien es Corchete, y quien, aunque se lo mandes, para hacer mal te sirviere: y si miedo no tuviera, voto a Dios: . Qué habías de hacer, borracho, loco? . Dejarte salir con cuanto quisieres. . Crezcan mis iras, y enojos, mi rigor experimente el vil Conde de Monflor, y en su mima afrenta pene; porque verle padecer solo tengo por deleste. Y si de su hija suplera, aunque la ampare clemente el Cielo, de él la sacara sin escalas; al cordeles, que para asaltar su altura alas son mis altiveces: sino es que de Margarita, no ré, no sé si sospeche, que se iría con Ramiro, porque atrevido oponerse a mí, y partirse a su Quinta, sin bastar a detcuerle los nupcialesaparatos, cuando lba yo a ennoblecerle, de ausentarse aquella noche, sino premisa evidente, de mis celos, y su infumia, probacilidad parece. Qué aguardo que no examino, insignado, y diligente, la verdad de aquesta duda? Hola, el caballo traedme. Ya tiener aquí el caballo: plegue a Dios, que lo despeñe. . Llegue el Conde, que me agrada ver, que sea tan obediente a todo lo que le mando, Posible es, que así me afrentra? . Lloras? . No quieres que llore, si me tratas de esta suerte? No fueras su suegro, y no te tratara tan vilmente. Ay hija, y quien tu vista restaurara con su muerte! Mul bien te asienta ese traje, aunque loco triste eres. Cómo él es tan malicioso lo trata como a ianocente. Loco soy, y loco he sido. Por eso atado te tiene, y día del juscio ha de ser cuando de loco te sueltes. Loco sol, porque a mi hija la case violentamente contigo: mas de flaqueza en ple no puedo te erme. Toma, toma tu ración, para que te recuperes, porque hoy pretendo honrarte, y aul comer quiero verte. Gentil ración es por cierto, llegarle a dar cada veinte y cuatro horas, y no más, una semita, que puede parm le con una sierra, a quien no tiene, niun diente. Come. Ni aún esto merezco, Pues come, merir no quiere, y aunque a el el mascar lo causa, a lo que musca lo muele. Qué no te muevan mis canas! Qué buenas barbas que tienes. Y las tiene mul bien hechas, - sin que ninguno lo afelte, y hacer el papel de Barba por eso a pelo le tiene. Ea, llegal el caballo. . Aquí está. . Llegad, tenedle. Altos están los estribos, los bajaremos. . Detente. que subido sobre el Conde . podré alcanzar: a ponerte. viejo vil, por qué no llegas? No viejo le vituperes, pues anda a garas, porque, ni aún hacer pininos puese. Mira, que este es mucho ultraje. Como esta honra no mereces no me espanto que lo sientas. . Pues me derribas, advierte, porque se enfrene la ira, que tanto te ensoberbece, que far suerza que bájara yo, para que tú sobieses. Vea, que hasta salir al campo quiero que el caballo lleves. Ya voi: Ramito que bien . dijiste, que por no terme padecer te ibas: mi Dios, tu Muedecidia acepte estas afrentas, que aquí pasezco tan justamente. Esta ocasión pata bair de este Amo me da lugar, porque ya al tún de mandar para mí puede sercir. Bien en irme ha discuraildo, porque de que en lo tirano sirva a un Herege no Caristlano Dios no puese ser servido. No he sido a la Iglesia lafiel, pues la sigo, y la confieso, que de la Fe el suave peso le tiene mi Al napor fiel. No que sirva la impiedad a un Hereje me meteje. pues tiene cara de Hereje tamblén la necesidad. Ay si yo a Ramiro hallara, a ser su criado me fuera, y de valde le firviera, solo porque me manda al Desde que al Emperador vi defenderse alentado, le prometí der su criado a mi Dios, y a mi Señor. Con penas nava suecintas él a su Quinta se aparta, y pues estoy a la cuarta, bien puedo meterme en quiotas. A buscarlo voy, y plegue adiós, lo halle, y a la hermosa Cristina, por que sen esposa, que a este Corchete se pegue. De su tío infarmacios hacerle mi amor premete, no se españten, que un Corchete nada pierde en ser soplón. Del Sol el calor, mi Dios, me vivifique amoroso, que a no ser el Sol pladoso no se pareciera a vos. Quinta es aquella a fe mía: uní, pues: sus! qué pintada Tigre, y aunque remendada, no me parece que es pía. Monstruo será, que el cabello es de gente, y no es igual que en un tan fiero acimal pueda caber tanto bello. El frío pone cadenas a mis ples, contriste calma. Sin duda alguna está es Alma de algún Tigre que anda en penar. Que disparates tan fieros no los dijera un muchucho, Alma es esa de Borracho, pues se me aparece en cueros. Quién por esta senda pasa? No paso, al hallo lugar, aunque me quieran pasar posa, pera, pila, y pasa. Mas vol, en qué me detengo? Llega, llega dónde estoy. No, que ni tengo, ni voy, y en aquesto vol, y vengo. . Córchete es, y ya le naido, porque el miedo le ausentó, y el cierto, pues no me habló, el que no me ha conocido. Si no es, que aquí conocerme pudo, y se partió a avisarle a su Amo, y a llamarle porque luego venga ha verme. Oh qué memoria tan fiera! pero la sospecha es clara, que el criado aquí no ligara, si con su Amo no viviera. Señor, a quien correspunde solo vuestro amor, haced, si es merezco está merced; el que aquí no me halle el Conde. Qué lástima! . Araja, ataja. No es posible remediarlo. Despedido de un caballo despeñado un hombre baja. Cielos Divicos, favor. Socorréranle mis brazor, sino baja hecho pedaros; cobrad aliento, señor. Mas qué miro, Santos Cielos! o No es el Conde Palatido? Favor, Espeso Divino: bien pensaron mis recelor. No hallo por donde cayé, ni le pude conocer. Ya recobrando mi ser mi esfuerzo a gozar volvió de vlviente el atributo. Mas qué es esto? donde me hallo: Del despeño de un caballo como me ha librado no broto? Yi me mira. . Si es quimera lo que veo? No es mi esposa? Ella es; mar como piadosa puede ser quién fue tan fiera? Qué es esto? sano le admiro, que con un Tigre ha encontrado: aquí estoy a vuestro lado: mas, Cielos, qué es lo que miro? Que sois noble se acredita: No es Ramiro este que veo? No es este el Conde, deseo, y aquesta no es Margarlta? Mi Primo, y el Cónde! Dios vadme a las en este caso. Detén, alevosa, el paso, que el veros aquí a los dos la solpecha ha consirmado, de que me habéis ofendido. Detén el labio, atrevido. Cómo eso de mí has pensado? Con darte muerte inhumana mi rencor se ha de vengar . por poder después gazar por fuerza aquesta tirana. Conde, Primo, aquí los dos? quien vio tan terrible empeño! Pero pues vos lois mi Dueno favorece! me mi Dios. Qué valiente! . Qué brioso! Soberabo singular . Sacramento del Altar, favorecedme piadoso. De la Fe por lucimiento en todo resplaudeciente, siempre er el mejor Oliente la Perla del Sacramento. Quién a Margarita encobre de mi vista? Fiero encanso. Margarita (cruel espanto!) aquí ya no se descubre. Arma, guerra. . Ya me inelta el Parche, y su voz me llama al asonto de mi fema. Esa te desacrecita; mas yo te sabré buscar. Yo a buscarte he de velver: Cielos, como puede ser, que se pudiese ocultar Margárita? Extraño asombro. Que mi Prima a mis desvelos se ocultase: Santos Cielos, con julla razón me asombro. Ya con los rayos que vibra del Sacramento el Retrato, como Esposo tuyo grato de los peligros te libra. Toma aquesta Imagen pura de lu Miiterlo admirable, . que con su amor lrefable estatís siempre segura. No sé, qué temor me obliga para apartarme de aquí. Ua gran respecto hace en mí, que aqueste empeño no siga. . Pues librarme facilita con tal custodla mi Dios, Paraninfo entre los dos, conforme la voz repita. De la Bepor lucimiento en todo resplandeciente, siempre es el mejor Oriente la Perla del Sacramento.

JORNADA TERCERA

RRARAA4 JORNADA SEGUNDA Sin haber contado cosa yo, al Bato mi marido, a quien de hermano apellido por ser vaz más amorosa, he sacado por las señar, que la que esta Cueva habla es la Perla Margarita, de quien son concha estar peñas, Hija del grande Leopoldo, Conde de Monflor que ercla su nobleza a la más alta combre del más Regio toldo, A quien según un Selcado a mi Amo de ha referido, le tiene hoy mel abatilo el Paratido indigrado. Porque su hija le dejó en la noche de sus todas, y atenta, y curinia, todas esta: cosas he oído yo. El vestido, que me hallé, tira lo en este Desierto, suyo es, pero ahora lo cierto más claramente sabré. Que desde que aquí la vi a Carilal me cominueve, y aunque sé que a mí me mueve, no sé qué me mueve a mí. Pan, y Vino le previno traerle mi amor sin afín, y es bueno como el buen pan, claro como el agua el Vino. Esta es la Cueva, aquí grita mi celo, aunque más la asombre, que ella saldrá, si es su nombre: Margarlta, Margarita. . Margárita, la piedad (así la obligo) te mueva: Válgame Dios! de la Gueva sale lnmensa claridad. Quién me llama? . Una mujera Solo me pudo ese nombre sacar, que si fueras hombre no me habías de hacer mover. Quién etes? y a qué me llamas? Llamarte mi amor previno por darte este Pan, y Vino. Oh, mi Dios, todo lo inflammas Quien te mueve a tan piadoso efecto? . La piedad sola. Todo, Señor, lo acrisla vuestro fuego poderoso: ten que otra vez esta cesta con Pan, y Vino aul hallé, Por elvido la dejé debajo de ese árbol puesta, por poberme un bien lucido vestido, que aquí arrojado me tepé. . Toso quiado, Señor de vor ha venido: mi vestido este ha de ser: y dime, cuyq es porsabes? De alguna noble mujer afirma que es su valor; pues por su raro suceso tiene el Palatino preso al gran Conde de Monflor. Que ambos a un tiempo se hallaron aquí el vestiro. . Qué pena! pero Dios tudo lo ordena. Mas fuéronse, y lo dejaron, cuando por la cesta aquí volví con mi esposo yo que por Tagre te temió, que eras mujer conotí; y a ti con tan gran violencia se incliró luego mi amor que pienso, que este servor en mí, es soberana influencia, Y luego que nos reptistes, en esa grota te entraste, y la cesta te feraste. Esta es, que abra me trajistes, De de entonces prometí ve irte a traer que comer. Cómo llegaste a saber mi nombre? Y el tuyo di- Grla qe Jamo, y sabrás. que a ul tu nombre he sahido, Cala, que siento ruido, y después me lo dirás: dame el Pan, y el Vino, amiga, y Dios te le pague: nasa digas. Yo seré callada, que en ti no sé que me obliga. Vuélveme manana a ver, porque de decirme acaber el como tu quien sol sabes. . El amor me hará volver. La pena me ha enternecido, del gran Conde de Monflor. Ime será lo mejor, oues los dos no me han sentido. . Lo que Cérchete ha contado Jopesi le me parece. Que tanto el Cónde padece! El pecho se mé ha driitado tanto, que dando desmuyos, aún el fuego allá en su cumbre, para incendio de su lumbre, darán materia mis rayos. Y yo esty hecha un veneno; mas como a mi amor Corchete llegue a prender como un cohete, espantaré como un trueno. Que lo que me has relatado mi tío ha pasado? . Es patente, y lo dicho por presente recibe de lo pasado. Qué pena! No he descubierto el que he visto a Margarita, y su virtud acredita estar en este Desierto. Esto no se dificelta, pues cansándonos temor del Conde y de mi valor, sin saber como, se oculta. Pero a Rosella aquí miro, que esta hablando con Cristina. Llamar mi secendio sulida, Hadras de enojo respiro. Contra quién son los enojos? quien hay que pueda lrritarte, si basta solo mirarte, para morir por tus ojos? Ramiro, mi pena es mucha. De qué nace? . De un furor. Y quién lo causa? . El Amor. De quién es. Roselía? . Escucha Ya sabes, que con mi sangre generosamente bruñen las Corona. sus esmaltes, y las Púrpuras sus lustres. Mi Padre Fernando Decio, a quien parque se sepulte funesto lalpelo tapa, cadáver mármol lo cubre, Con el Conde de Monflar, tu Tío, por quien presumen en Transilvania los Cetros de que Reyes los empuñen, y por quien Albania altiva blasona en hechos ilustres de tanto tronco ser planta, porque el Laurel la circundes De cos lustros me dejó, para que se canjeture cual serla la luz por quien tanta sombra lustituye. Desde que te vl te amé; mas callo, no es bien prenuncie afectos, que en incitar venganzas solo discurren: con justa rarón a ser Deldad Amor te latroduces; pues sin que le vea tu llama socendios son los que irflayes. Que te ibel naste a tu Prima (os veráan que te articule; mas disimale de precios quien sus agravies descubre) no culpo tu inclinación, a mi Estrella es bien que culpe, que los influjos, que aparta, es difícil que se junten. Casola su Padre, en fin, por fuerza, y para que excuso de digresiones mi lutento, ella tu obediencia comple. Pero aquella misma nocae, sia saber como, le huye: sale a buscarla su Padre, el Palatino discurre, por vengarse de los dos, los leños menos comones. Preso se lleva a Leodoldo, que acaso con él concorte: hanane aquí su vestido dos Vilanos, sin que luces tengamos de Margarita. Vive de estas inqui:tudes a avisarte: mis finezas agrinleces, en resumen saves lo que el Conde pasa. Pues ea, Ramiro ilustre, de prisión el Conde salga, el Palatino su frustre, la Fama al antiguo honor de tu sangre restituye. Mar no eljera a saber o el fiern encuentro que tuve con Margarita, y con él, pero mi pecho lo oculte. Corchete, ayuda a matarlo, Bascará, que lo procure, que no sol yo Beticario para que a matar ayude; pues dan ayuda de costa para morir sus menjurjes. No me respondes, Ramito? El que respos derte rebuse no te espante, que corrido me tiene el que me estimules a lo que es mi ofiligación: Y así, pues, hoy contra el Daqua de Saro la el lnvencible Emperador llama, y une Catlálicos Escuaaraves, mivalar es bien le busque: que yo en la campaña haré, que del Palatino enturbie la sangre el Danubio todo, y que en púrpara se lnunde. ara eso dema a un Barberos que lo pique, o que lo punte, porque son con sus lancetas de las venas, pica huye. Quena en la Quinca, Roselía, que yo haré que al Conde turben los rayos de mi venganza. quiera el Cielo que viácules con su muerte tus blasones ve la Fama en el volumen. Para ser tuyo, mi bien. Mi bien, en serlo se incluyes Mucho le debo a tu amor. Le pagaris? . Qué eso dudes? cuando será? . Cuando vuelvas El Cielo quiera que triunfbes. . Y tu Cristina, qué ices? me quieres? . Que eso pregunter tua sol. . Permita el Cielo. Qué? . Qué contigo me entuya para er tuyo, y tu tuísimo sin embuste. Ay infelice de mí! Qué er esta ?escucha. . Qué escucho un cardo, que yo no quiero, que los oínos me zumben. ̱. Ay de mí! . Qué voz es esta Será de algún lacabuche, que aquí el vientre de mal año sacara, si nos engalle. Cielos, prestadme paciencia, Que se la den los que sufren. Lástima me da: sabré ne quién es. . No te aventures. Qué temes? . Tedo cuanto hay, que mi miedo nada ejeluye. r Así labré quien se queja. Quién mis afrentas descubre? Válgame Bios! No es Ramiro? . Quién eres te, que aunque apure por conocerte la vista, tu flameza la confande? Cible es. Cielos Divinos . que tanto me desfigure No hay seña, que en ti me alumbre para poder conocerte, porque en los huesos encubres el esplrita. . Que es Alma de carnitero se arguye, que por la carne que quitan los huesos serierne cubren. Quién cres vivo cadáver? Sol, pues verme te confunde, tu Tlo, el Conde Leopoldo. Válgame Dios! que así injurie un tirano tu nobleza? Mis ojos lágrimas suden de congoja, y sentimiento de no vengar tal deslustre. No le dé señor, más ojos, que él hartor jabones sufre. Vete, y más no me enternezcas. Pues como quieres que use contigo tanta crueldad, si por vengarte a bien tuye buscar al tirano Conde, fin que nada diriculte? No, Ramiro, no hagas tal, porque de su boca supe, que a Margárita tepó acaso, cuando que impute de llviandad su virtud, desde esar excellas cumbres le precipita un cabill. porque (aetón le tresomple, que a socorrerle llegó, y entonces tu (rome a gusties memoria) también llegaste, por cuyo acaso presume, que tú te llevaste a mi hija: y que porque disimale su fragilidad con toscas pieles su de ito encubre: fin advertir, que es incirio, con evidencias, concluve el que él, y yo nos topamos, sin saber quien la desoude el vestido en un Desierto, de donde infiel me conduce preso: y porque te halló dan Margarlta (qué dure mi vida con tanta afrenta, sin que de una vez caduque!) me han puesto en este lugar, para que el tiempo me lejurle, hasta ver si alguna fiera me aniquila, y me destruye. Pues sabed que Margarlta vive: señor, no te apures, que acrisolando está el Cielo, entre peñas, sus virtudes: a dónde? Du carla iré, después que pestre, y anule del vil Conde la soberbia, aire siendo de tal nube, aunque hallarla es razón que por imposible lo juzgue, que del Conde, y de mi vista sin saber como, le es cuere: mas pasos siente. . Pues vete, que este es el Conde, que acude a ver si mi vida acaba. Pues eso de mi prelumes? yo al Conde buscando vengo. Las Guardas que al Conde puso están hablando con él, qué mal mi precepto complen, cuando les tengo mandado, que ni aún su velezzalen: Como quebrantáia villanos, el mandato que os impuse? Este es el Cende, Ramiro. Señor mío de aquí huye, no nos trate como a cueros, y la badana nos surte. Villanos, no respondéis? Qué eso tu roz articile? cuando a ti villana te hacen tus ullesi gratitudes? Ramire es: cómo, traidor, sin que mi temor te tarbe, delante de mí te pones? Porque noble te propuse, que te había de buscar, aunque la vida aventure, y tú a buscarme has faltado; mira quien lo noble luce. Loco, villano, atrevido, para que mar no me culpes, con tu muerte pagarás el que mi valor calumoles, y el que lufame a Margarita en toscas pieles ocultos. No calumules su virtud. Muere, porque no censures su castidad. . Señor, tene: . Remito, espera. . No excules su muerte, que ha de morir aquí como los Atunes: mas no para echarlo en sal, que no queremos que dure. Tú eres contra mí, villano? por qué de servirme buyes? Porque eres un mal criado, y un buen Amo es bien que busque. Pues cómo huiste de mí? A sí, porque no lo dudes. Muere, lnfame. . De mi pecho rayos su velcán escupe. Así motirás; mas Clelos, . caí. . Tu muerte apresure mi brazo. . Tente, Ramiro, no le mates. . Que te reonles su muerte? Que un vil acaso así mis erfuerzos burle! No lo deteigas, infame, deja, deja, que ejecute mi muerte, porque más quiero, aunque el Cielo se disgulle, morir aquí, que deberte el que mi vica procures. Alza la epaca, cobarde, que no quiero que acumules al acaso, lo que solo es valor que te desluce. Ahora verás, pues, tu muerte, . aunque los Cielos te ampares. Conde, señer. . Quita, necio. Ramiro? . No me repugnes, porque no vengarme, es dar ocasión a que me cuipen. Socorred al Conde, amigos, que de sus voces se arguye, que está riñendo. . Ramiro, vete, que su gente acude. Le daré la muerte, a ver si el vivir le restituyen. Aqueso es aventurarte. Cuando, valor, me detuve tanto en matar, o vencer? Me voy por la muchedumbre de Soldados, que se acercan, que aunque cobarde me acuses, no me quitarán la gloria de que a mis plantas lo tuve. . Atajadlo. . Quitra el Cielo, que su vida se asegure. Deja no, no le ligalí. Qusente pacada pesa lumbre E Cievaque es quien permile, que con pre aglos me pnuncien un fuión que me despeña, y on hombre que me deslustre. Cormr es de culgan, villanos, en guardarg vertiendo fuego . de racia estol, mas que lama los Alcázates de azafre) a ese viejo, viinfame. Señor. Navta hay que es disculpe: venareme en este viejo, aunque el Mundo lo murmure. Mira e te al la vida, no de infúmeme calumoles. Tal me vices? Arrlale, que nonue e osi sin ansotí el que pude. ante Saetados. a Ramiro, que es ten use de pierna el que es valiente, con el que cobarde vuye: arrojalo, qué aguarláis? No ingrata la fama usurpes de Ramiro. . Cola nerio: qué e esto que al habré croje? Madó el Duque a lus Solvados que a un Cruclfijo se apuntea, blanco siendo de los tiros de Molquetes, y Arcabuces. Qué sufran estollo Cielos! Ponén en aqueste roble esta Imagen, que promulgue, hecha bocas a balazos, la irá que mi pecho loduce contr. Carlos, porque así augmente sus pesadumbres. Ya la puse, gran señor. Así mir iatentos lucen: qué es esto, Cónde? . Vengar en bárbaras senectudes mis afrentas. . Ya noticias de vuestros Soldados tuve, como el sobrivo del Conde se atrevió a vor. . Vengareme aunque el Cielo se conjure contra mí, en él, y su hija, y en Ramito así que ajuste triunfar de Carlos de Gante, Nada hay que lo dificurte, que de invencibiés Sol ados es tanta la muchedumbre, que tenemos, que a cincuenta, si no a más, porque los sun en a cada uno de los suyos les cabe, y aunque procure oscaparse de nosotros, no podrá, que no descubre Bado el Danubio, por dondo el poder huir asegurer. Pues, señor, a qué aguardamos? Carlos . Gante se frustre. Pena de la vica, nadie a aqueste viejo le ayude. Ya todos te obedecemos. Quién nos lnjurie caeuque, la libertad viva. . Vica. Viva, y muera Carlos, Duque. Pues solo me han dejado de esta suerte arrojado. que alzar por mi flaqueza no puedo la cabeza, lames te mi memoria, para rendir la vica aquí su historia, a mi haja, aquesta pena es la que me condena a morir de esta suerte, y con razón la muerte mi triste vida gasta, porque estorbarle quise el vlvir casta. Cuando de esto me acuerdo no sé cobo no pierdo el juicio lastimado del enorme pecado, que me desacre lita, ay, Marzarba hay hijal ay, Margarita! Uaa vez me ha llamado, y sale mi culdado por saber si ha venido la Pastora que ha sido de mi vida el aliento con traerme han, y Vino, por sustento, Margarira no muera hasta verte. . Qué fiera esta vez me lástima; y pues que Dios me anima, y la pledad me inflanma, salir quiero a saber a qué me llamas Pero qué miro, Cielo? Arrojado en el su lo contemplo allí un Anciano, o pelar inhumano! Razón es que me aflija, pues que llego a merir sin ver mi hijas Socorrerle pretendo, mi JEsús, porque entiendo, que el fervor que en mi yace, de vuestro impulso nace, porque justa no frera la piedad, si de Vos no procedieras Pasos acla aquí siento: quien mi triste lamento oye en este retiro? Pero Cielos, qué miro? Tagre es el que reparo, y no puedo en el huir tener amparo; Si vienes a acabarme, puco de perazarme te rostará, cruel fiera, que en ausia tan severa el corazón tus brazos de dolvi me hallarán hecho pedazor Por fie a me ha tenido, . no te engañe el vestido, porque humana criatura soy, que en tanta ternura (verre salí a favorecerte. Pues cime, quien (ay Dios!) pudor verir a mi gemido? Haber en tu voz oído (ay mi JEsús:) mi nombres Y porque más me asombre, qué nombre te acredita? Mas qué miro? No es mi hija Margarisa? Margarita me nombro, y me ha causa lo asombro, que este nombre te cuadre: Mas qué veo! No es mi Padre? Ya el Alma se enternece: este dolor, mi Dios, a vos le ofrece. Llega a mis brazos, hija, que en pena tan prolija recibir hoy recelo solo con el consuelo de haber llegado a verte. Pues, señor, por que estáis de aquesa suer Porque el Conde tirano, Palatino inhumano, de este modo me puso: pero Diar lo dispuso, para castigo mío, por forzar mi poder a tu albedrío. Los dos en al Desierto, hay hija que te advierto en lance tan preciso lo que el acaso hizo cuando nos apartamos. y buscándete (ay triste!) nos tepamos. Porque cese tú duda en él, de ellos desnuda los dejé, y de este modo, a ulvir me acomodo, de todo destiruida. de pieles como ves siempre vestida. Y como te ausentaste la noche que dejaste al Conde? Pero tuido a esta parte he sentido, no sea que el tirano en mi busca aquí venga: ay, inhumano! Vete, aquí no te vea. El almao desca. O, no llegue mi muerte, hasta que llegue a verte. A nadie de mí digas. Ea vano, pues soy Padre, a eso me mi aliento le corrija, (obligas: que ya con ver a mi hija fortaleza recobro, y pues esfuerzo cobro, mi esplr ta se anime, contra el tirano cuel, que así me oprime. , l De aquesa suerte ha tratado del Paradno el ripor al gran Con le de Merflor, después de haberlo casado con su hija a su disgusto? Todo lo que he referido ha pasado. . Aqueste ha sido castigo del Cielo justo. Pero, y Espaldar. Constante, que con él triunfes espero, . porque tu pecho de acero le di valor de Diamante. Al Diamante correspondo hoy en la Fe que eternizo, que no da valor el viso a Damante si no el sondo. Por tu esfuarce Emverador ̱. Ben hicieron, que si ha elperio le dlieron, é ̱ a . Vanda. . Ya no hay demanda, que malle queda ponerta, por no quien ha de vencerte, si Diosile es de tuvanda? Mi Dios, aindadme Vos, auí a la Feransega porque en desendierla me hago hoy se la vanda deo. El Espadío. No es posible vencerielota Caristlano. Vencil lo es tode lo humano, sola Bi es lavencime. La Coona. En ti blasona de Juderla? Ya está olado tu Imuerio, quescragro te no el Papa nCtaa. Pera es altar mi grandera, me postro a su Magisterio. pues pongo a sus ples mi Imperio por levantar su caheza. E Cetro. . En ta mano calma no tendrá. . Y aquesto es llano porque el Catro soberano es de su mano la parma. Nunca ha legado a mirarte tan airoso la tampana, primar Júpiter de Epaña, Quinto le Alemania Marte. Ese el elogió succlato, con que tu aplauso lo trata, que Carlos hasta a la plata le da valor con ser Quinto. Nunca congana mejor a la Campaña salí, tiemble Sajena de mí, que aunque en número mayor al mío, su Campo excede, mientras que Dios me amparare, y yo por su Fe peleare contra la Fe nadie puede. La otra parte del Danobio los contrarlos han cagido, y en sus riberas tendido es su Ejército un Diluvio. El paso nos han cerrado, y a peligro nos por emos, señor, si pasar queremos, por no conocer el Bado, Según me pade informar aquí esta Ramiro, él es: o, señor, dame tus ples. Oh, Bato, a aqueste lugar, qué hay que te obligue a venir? El que Roselia me envía a verte, y el que este día lu guerra quiero seguir. Y cómo Rosella está? Buena, aunque con grave exceño llora por ti. . Qué es aqueso? Es un Villano, que da en que ha de seguir la guerra, y es mi criado. . Ese desvelo parece influjo del Cielo. Señor, no sé que se encierta en mí, que de oír vuestro nombre, luego a seguiros me inclino, como a una burra un pollido. Yo es los gradezco, buen hombre. Quita, vecio. . Aparta, Bato, no temes que con molestia, tratándote como bestia, toonea aqul arre Bato? Ové leterminas hacer? Imbestir, y perear, y aunque el Danublo sea un Mar, por sus corrientes romper. Ne es mevester, gran señor, que yo el Bado muy bien sé, y por él te pasaré. Lnes Ángel, oh Pastor? Yo Ángel? . Bien te marabillas, si es que tu patas retratas, que Ángel es también de patas el Demorio de Patillas. Que tú el Bado sabes? . Sí. Mira, señor, si es fiel. Bien puedes fiarte de él, que aunque le adviertes aquí Villano, lo es sin malicia. Bien lo advierto en su eficacía, que de Dios tiene la gracia, quien defiende su justicia. Aquí no hay más que esperar, toma, amigo, esta cadena, y luego al lestante ordena enmo el Campo ha de pasar. señor, pues tienes caballor, sien pueden dos Caballeros tojer a los Mosqueteros en las aucas, y pasallos. Con esta invusirla se entabla, señor, el que venzáis vos. Sí. Ramiro, porque Dios por este Villano vaola. Fernando, no hay que perder la ocasión que es oportuna, con ella sin duda alguna hoy baremos de vencer. No hay que detenerle en nada, id todos los Caballeres en ancas los Mosqueteror, y lleven cuerda calada. Vol, senor a obedecerte. . Y yo también a servirte. . Vol Palatino a rendirte. Yo también. . No quiero, vete, para que me hay de segair, si solo me has de dejar? Pues si me quieren matar no hauieres que eche a buir? . Mientras todose Campo uarca os quiero pedlr rendido, señor, para pefender a la Iglesia, vuestro auxilio. Señor, vuestra causa sola me muere: pero qué miro! Despedazado en un roble, ay Dios, está un Crucifijo! Decidme, Señer linmenso, quien es el tarpe atrevido, que segunda vez nunctos en árbol, mi JEsos quiso? Vos, Señor, hecho pedazos? Vos a balazos heriro? Para qué, Señor, los rayos son de vuestro poderio? Pero sois Dios no me espanto de que seáis tan beniguo, porque en Vos lo poderoso se muestra en lo compasivo. Vos, Señor, de esta manera? Pero como inadvertido ante vuestra Majestad . la Imperial Corona ciño? a vuestros sagrados Plea la pongo: mas si consigo el ponerla a vuestrus plantas, que más glaria solicito? Ay, mi JEsus! Recibid por las heridas que os hizo la injurio de mis afectos aquestos tiernos suspiros: que si es vuestro corazós gonsuelo del aflgido, y los suspires del Alma del amor os dan invicio las puertas de vuestre pecho se abren para recibirlos. Ea, Señor, a vengaros de los Hereger impíos, y sean esas heridas, que los depravados tiros de sus atrojos han hecho en vuestro Cuerpo Divino, bocas que rayos disparen de venganza a consumirlos, que tamblen lo poderoso se estenta con el castigo. Ay Dios! Si como el dolor de veros me ha enternecido, el corazón a pedazos se partiera de contrito; porque no es amor entero el que no es lo da partido. Ay miEsús! . Todo el Campo, señor, el Bado trarquilo va pasando: Mas qué reo! la Corona, y Cetro caídos? Vos tan triste, y lastimado? Con justa razan me admiro: Qué es esto, señor? . Tener a todo un Dios ofendido. Vamos Fernando, a triunfar del Sajón, y Palutino: que quien contra Dios se atreve, seguro lleva el castigo. Si un Carlos Quinto pesea, basta a que que len vencidos. Sacramentado Señor, que oculto entre Pan, y Vino, a la Fe estáis descubierto, y a los ojos escondido. Pues tan lúmensos faro:es de vuestra mano recibo, por cuyas gracias el Alma amorosamente os riodo, porque a favor de lo immenso solo es paga lo infiulto, os pido que del Hereje triunfe herosco Carlos Quinto: pero si os desiende a Vos, como purde ser vencido! Y por mi Padre tamalen Tumenio Dios os suplico, satisfecesón de su colpa sea lo que ha padecido. Y lo poco, amalo Dueño, con que ludiguamente os sirve que yo solo en vuestra gracia me fando para pediros. Y mi esplritu metezca del Alma el corfos tativo, en el Pan del Sacramento, aquesto, Señor, os pido, porque gote del retrato el original al vivo. Margarita, todo cuanto con afectos repetidos le has pedido hoy a tu Esposo te lo concede benigao. Carlos Quinto vencerá a tanto Herege enemigo: tu Padre quedará libre de los rigores Impíos del Palatino, pues Carlos, para timbre esclarecido, el Toyión merecerá por premio de que al Divivo Sacramento ha venerado, de quien el Cordero es signo. Y en el Empireo te espera, para celebrar contigo sus bodas, que para Esposa amorosa te ha escogido. El Palatino verá castigado el vil altivo orgullo de su soberbia, conociendo, que has vivida en perfecta Castidal. Y padecerá lo mismo con tu Padre, que con él ya tu Padre ha padecido. Pues su error conocerá, perla que dejás escripto con la pluma de una pledra, que fue superior Ministro quien te sacó de tu casa, y te trajo a este retlro. Queda en paz, que estor son todos de Dios soberanos juicios: hoy, Margarita, verás el Sacro Cuerpo de Cristo, goz ando de su Retrato Oh Seberano Señor! Con qué podré retribultos un beneficio tan grande, un favor tan excesivo? El Alma, el Alma otra vez, mi JEsus, os sacrifico, que no es verdadero amor afecto no repetilo. Cen gozo más eficaz, y con deseo mar activo vuelvo a ver a Margarita. Ya siento pasos. . Qué miro? Senora, yi vuelvo a verte. A mul buen tiempo has venido, En qué te puelo servir? Manda, qué no ré qué miro en ti, que obligue a mi amor a verte con más cariño. Yo te lo agradezco, amiga: o celo caritatión! Qué me mandas? . Dime tú, como mi nombre has sabido? Por lo que he oído decir a mi Amo Don Ramiro, a Rosella, y a Cristina, a quienes trajo el destino a su Quinta, en quien por tí derraman tiernos suspiros. Y tenléndote por muerta, lietan al ver el vestido, que te dije que me hallé en este campo: y colijo, que tú eres Margarita por las señas, querte he dicho, gran Cándela de Manflor y de quien diren que prlmo es misenor. Yo soy, Glla: y lo que ahora te suplico es, que tú al Emperador has de llevar el más rico Tesoro, que en esta Cuera tiene ol amor escondido, cuyo valor es sin precio, porque todo es iufivito: un Retrato es del Augusto Sacramento, cuyos brillos. por athomos selamente contienen del Sol los giros: Tú le has de llevar, amiga, y dile, que yo le envío, que desde el Cielo a mis manos le trato Nunclo Divino: que él en lugar más decente le pondrí de Dios movido. Arma, arma. Guerra, guerra. Según se escuchan los tiros, cerca de aqueste Desierto los Campos le han embestido. Esposo mío, y Señor, mirad por vuestros Caudillos. Mas ay, mi Dios, qué es aquesto? Qué sienter? . Que ya el hilo de la vida corta la hebra de las Parcas el cuchillo, que el uso de la razón lo siento ya entorpecido. Puede ser que sea flaqueza, . come, que aquí te he traído Vino, y Pan. . Amiga, no, que ya el tiempo se ha cumplido, ya el puso late sin orden: qué tremendo es el conflicto de la muerte! qué espantoso! Quien no teme vuestro juicio, mi Dios, si le ejecutado sobra en él para temilo? Y i la lengua se enmudece, ya el allento que en suspiros quiere desahogar el pecuo, se resuelve en parasismos. Ya de su organización, que se desuuen distingo los sentidos: Oh, qué sordo a las voces está el oído! Que ciega a la luz la vista: el olfato, que remiso: el gusto, que sin sabor: y el tacto, ay Dios, que sin tino: pero sentides no fueran, si al morin fueran sentidos. Ya el cuerpo se descoyunta, ya solo espantos diviso, y con nuevo horror me asombro a enda vez que me animo. Ahora, mi Dios, ahora, dadme, dadme vuestro auxillo; pues siempre fue vuestra gracia de mis congojas asilo. Y a los dientes se traspillan, ya el discurso es pe delirio: los espíritus vitale; tan débiles los percibo, que solamente los siento en que no puedo seatirlos. Ya las voces tropezando no aciertan con el camino de la lengua, y va los ecos aves son de los gemidos. Mi espíritu os encomiendo, ea, mi Dios, recibidio, que aunque el desaliento aliento, ya en lo que resplro espiro. . Ven, ven Elposa querida, ya que el Amor Divino la Perla del Sacramento gozará el claro roclo. Hincada le que lo muerta; en vano el dolor reprimo: vol a avisar a Rosella, y a Cristina este prodigio: porque luego obedecer su preceoto determino. Arma, arma, guerra, guerras Viva, viva, Carlos Quiato, Emperador de Alemania. Qué aún estando tan herido no quieras rendir la espada? Mi infausta Estrella maldigo: herido, y aún casi muerto estol, pero no rendido. Pues así te rendirás. En vano ya me resisto, Fernando, tuya es mi espada, la vida solo te pido. Yo pedírsela prometo a el Emperador. Ramiro, si ya sin fuerza me ver, que más pretende tu brío? Darte la muerte, tirano; pues de esta suerte consigo restaurar de Margarita el honor que has ofendido, por haberme visto acaso, cuando llegué compasiivo a socorrerte en tu caída, sin haberte conocido. Del temor que me dio entontes, ya su vi tad imagino. Pues muere aera tirano, porque con este casago el tratarme como loco he de . No le mates, y pues al Conte oetrallo de Monstor i quien las Guardas que le puso s enemigo, por entrar en la baralla lipre dejaron, desde hoy enfulza lu determino. Vuestra Majestad me honra. Ya vuestra historia se fabizo, que de ella blen loformado me tiene vuestro sobrino. Ya al Daque tienes rendido. Y a tus pies esclareos Empera orte enfieso. Mucho me alegro eolto como va es Empera lor quién Carlos de Gante ha sido? Corrido estal. . Ea, levadle a curar. . Yo te mpesco, que le permito la vlda. Si lavite, hermano mío, yo ha e lo que convirlere. El Toiión también le quito al Palatino, y al Cande de Muestor se la aajudico: del Voto que de Erector en el Imperio ha tevido. le privo también, que yo lo rabré dar al más digno. Qué esto escucho, y que no muera? Mira si yo fui aivino, en huir de tu servicio, porque es corazón me diro, que por Hereje te habían de tratar peor que a un Judio. Que ya murió Margarita! Es cierto lo que me has dicho? Ahora verás si es verdad, que de aquese áspero sirio, en una profunda Cueva, murió como lo repito la Condesa de Monflor Murgarita. . Qué es lo que he oído Ella me ljo al morir, que un Retrato peregrino del Bivino Sacramenio. que está en la Creba metido, a quien pintó Soberano menso Tincel Divico, a vos, señor, es lo diera. y a traerlo no me he atrevido de respecto de la Imagen: llegad, y cren lo que digo. Ay hija el Alma mía. Oh, qué asombro! Qué procigio! Su vida ha sido almirable. Llegar a verla es preeilo. que colecar determino este Retrato en Colonia, Qué Divino resplandor! Hincada una mujer miro disunta ya, y de un Retrato del Sacramento diviso tantos rayos exbalarse, que es de Soles un abilino. Le brutas manchadas pieles la ciñe tolto vestido, y en un peñalco a sus pies (raro a siombro!) el a esculpido. . Del Conde mismo Aquí yace Margarita, a quien Dies llorarla quiso, por la devoción que al Santo Sacramento le ha tenino,. En él disponien do altivo y a quien guardo Castidade desburó enfurecido, en este loculto retirn un Celestial admirable Sacro Ángelleal Ministro, la noche de su coniortio aunque a buscarlo salieron, del tiranó Pasatino. Ay, Margarita! dichor tú, que virir has sabilo. Esta es mi hija, gran señor, que has tecilo, que no sea. a enra vina imagino, que dello el tener aliento que aduí vitúnome arrejado, para venir a a vistiros, me cousotró con lu alivio. Ella aquí se demuró llevada de Amar Divino, ̱. Bien lo muestra aquel vestido . Me huelgo por Jesucuristo. por vestirle aquestas pieles. que te hallaste. . Yo por Tigre . A mi hija solo debo la tuve cuondo ioa huido: que también hace el temor milagros, y Baliliscos. Ved, Conde, a quien lnjuriaste. no te acuerdas? Ya conezco mi delito, y que permisión Divina fue llevarme el precipicio del cabello a que a sus pies vielle mi orgullo rendico. Sin duda quien la libró en el cheque que tuvimos de nuestra vista la trajo a vivir ha aqueste sitio. Lleve su Cuerpo mi Campo, que colecar determino este Retrato en Colonia, por memoria de les siglos, a cuyos pies a su Cuerpo le daré sepulcro digno. Y ahora traed un caballo, que quiero que en él lucido vaya Leopoldo, y lo lleve estirando el Palatino, y al estrivo también puesto monte en él. (raro a siombro!) el a esculpido. . Del Conde mismo está ya el caballo aquí, que ayer, señor, le cogimos solo, detrás de aquel morte. Sacramento le ha tenino,. En él disponien do altivo mi Ejército andaba, cuando y a quien guardo Castidade desburó enfurecido, to, y me arrojó en este monte, sin ser de ninguno visto, aunque a buscarlo salieron, sin duda aqueste castigo es del Cielo. . Yo te ruego, señor, por el regueljo, El caballo prevenido Esta es mi hija, gran señor, que has tecilo, que no sea. está ya, Conde montad. Obedecerte es preciso. que aduí vitúnome arrejado, Pestra el Cielo mi soberbia. ̱. Bien lo muestra aquel vestido . Me huelgo por Jesucuristo. estas ventas que recibo. . Muchas merecéi:, Conde Del Villaco del Danublo No me olvido, dueño te hago de todo cuarte incluye este distrito, Y yo apradezco, señor, que así honréis a mi marido. Isvictisimo Monarca licencia, señor. te pido, para que mi esposa sea Rosela. . Solí moy digno, Ramiro, de su hermosura. Yo, gran señor, os lo estimo, Esta mi bien, es mi mano. Yo con el alma la admito. Y tú qué dices, Cristina? Que te quiero siempre- dicho. Pues dame la mano. Toma, Corcbete, que me bos prendid como Alfiles. . Un Carcheo Alguácil es de los finos. Vamos, porque marche: Campo, mientras al Papa le escribo, que agravezco que a compaña su Santidad no ha salido: y que vencidos quedaron el Sajón, y el Palatino. Y al gran Duque de Colonia, que por estar impedido de la gota no salió a pelear con el impío Duque de Sajeria, a quien aviro de mis motivos, il blen sus Soldados todos me ayudaron a rendirlo. Por tu carta no salió el Papa. . Yo se lo estimo, Y el Bachiller Acevedo de esta suerte ha discurrido la preciosa Margarita, a quien con favores hizo La Perla del Sacramento el Soberano Roclo.