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Texto digital de La perla asombro del mar en la merced de su aurora, vida y muerte de Santa María de Cervellón y Socors

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Jaime de la Torre
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Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La perla asombro del mar en la merced de su aurora, vida y muerte de Santa María de Cervellón y Socors. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/perla-asombro-del-mar-en-la-merced-de-su-aurora-vida-y-muerte-de-santa-maria-de-cervellon-y-socors-la.

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LA PERLA ASOMBRO DEL MAR EN LA MERCED DE SU AURORA, VIDA Y MUERTE DE SANTA MARÍA DE CERVELLÓN Y SOCORS

JORNADA PRIMERA

Que me dices Ramille te de este Vesubio, este incendio, que cuando espira más llamas, llama más nieve a mi pecho? Si al descuido con cuid un Lacayo en este tiempo, puede al Señor prevenir de un contratiempo los riesg haz de tus narices ojos, de los ojos sentimiento, y del sentimiento aliño: Que un Ramíllete está bueno, si es con estas perfecciones ante cualquier Caballero; que en lo Galán, Noble, Amante divierta el ciego tormento de los ojos, con sus hojas, del olor, con lo alagüeño, del ohido, con el nombre, de las ansias, con lo bello, del primor, que le compuso entre matices diversos; rubricando en cada flor, con artificio discreto, cuidado, primor, aliño, hojas, contratiempo, riesgos, y al sentimiento matices, para alivio del tormento. (corto, Mucho has dicho en tiempo toda el enigma te entiendo: y comprendiendo, que alcanzas la creta de mis afactos, es bien te explique la causa de haber venido a este puesto; por salir del laberinto donde enredado me veo. Que si con Dédelo astuto me das el hilo, y le pierdo, las alas fábrico sabio para escapar con acierto, siendo pirata del aire con más venturoso vuelo de los rigores de amor, que viene a prender con hierros. Y pues en el Muelle estamos, inquiriendo aviso cierto de si ha llegado mi hermano, de Mallorca, como espero, antes que dentro volvamos, quiero sepas el secreto, explicando en cada voz, entre asombros de otro Delos, creta, enigma, laberinto, astucia, amor, causa, afectos, y el hilo de los rigores, para salir de los hierros. Sabrás, pues, que habrá dos años, que es blanco de mis intentos, Punto en boca Señormío, pues del Vergantín que vemos, salta a tierra en un Esquife un Noble Joven dispuesto, Antes de informarte, advierte, que será bien esperemos. Que hay que esperar, si a nosotros él se viene, dicho, y hecho. Calla, y déjale llegar, que como viene extranjero, querrá tal vez informarse, que es noble indicio de cuerdo Noble Caballero en quiea campean, según el talle, las tres potencias de un Noble, que es valor, cordura, y sangre Permitidme lo atrevido, y disculpad lo ignorante, que no es error preguntar el que forastero sale dende el Mar, a estas orillas desmintiendo los pesares; Si a caso por dicha, o suerte sabéis en que casa, y calle este Caballero vive, a quien mi deseo amante de un hermano suyo lleva aqueste pliego, miradle, que por él me informaréis. Del Señor Orate fratres. Basta callar Ramillete, déjate de necedades. Forastero, noble, y cuerdo, de quien ya me ha dicho el traje, que en tres puntos conserváis nobleza, punto, y donaire. Yo soy este Caballero por quien discreto, y galante preguntáis, llegad amigo a mis brazos, que constantes, siendo lenguas de mi afecto, hos dicen al enlazarse, sin razones la razón, que tienen si unir se saben con los vuestros, que me indican felices prosperidades. (honráis, Cuando en los vuestros me en palmas veo elevarme por vuestras manos, que ahora de nuevo más feliz me hacen. Antes que aplique los ojos a leerla, el acceptarme mi casa humilde, ha de ser mi honor en vuestro hospedaje. Bien excusarme quisiera; pero viendo, que no valen réplicas a un obligado, no excuso yo el obligarme. Este Forastero entiendo que lleva lleno el gasnate de aguardiente, que en su tierra es el mejor jocólate. No digo dejes locuras. Y vos Señor perdonadle, que este está siempre de humor. Y se conoce al sangrarme. Con vuestra licencia ahora, quiero la carta me allane, en sus ringlones las dudas, que el corazón me combaten; pues no hay secreto escondido por quien ser amigo sabe. Rompiendo el nema, así dice de este papel el Caracter. Aquí va Don Garao de For- miguera para utilidad de la Coro- na, él te informará de mi salud, dan- dote justificada disculpa de no haber cumplido de lo que te escribí, de partirme para esa Ciudad. Sabrás como su Majestad, en estas guerras contra el Moro, me ha elegido Go- vernador del Campo: Con todo te suplico asistas a tan leal Servidor a su Rey. Acates a su Amigo, y Eneas a su Dios, que será hospedarle, hon- rarnos, quedando yo siempre supli- cando a Dios te guarde. Mallorca, y Deciembre a to. de r24. Tu Hermano Mallorquín es el papel, pues al abrirle, al instante alcaparras de escaberje, me dio en tusos de vinagre. Dende el Cenit al Nadir, el Sol de su Esfera mane luces, para que reluzca a vuestro esplendor brillante. De nuevo ahora el afecto, con dicha, y gozo admirable, las gracias fiel hos tributa por darme amigo tan grande. El Cielo, y mi hermano en vos, cuando estaba entre Uracanes de unos civiles tormentos, que con arpón penetrante al corazón le introducen mas lenguas, porque más calle; pero dejando al silencio estos por míos, recabe de vuestro agrado, mi ruego saber la causa que os trae de Mallorca, a Barcelona, dejando encendido a Marte, del que infiero oculto enigma de algún asombroso lance. Obedeciendo os respondo, porque yo a mí no me falte, que tan otro yo, os estimo, que es otro en vos transformarme. Apenas del Sacro Imperio, de aquel soberano Atlante, que inmenso Señor, domina del Orbe las cuatro partes. Decretó, que de las Islas, que el vulgo llama Beleares, nuestro Rey Conquistador al Moro infiel extirpase; cuando la Nobleza heroica en los reencuentros Diamante, y en las empresas Carbunco, supo Topacio elevarse. Elogió en que Barcelona, con portentosos realces, inmortaliza en su Esfera Adalides Catalanes. Asistiendo a nuestro Rey, tan fieles, y tan constantes, que de sí mismos se olvidan, dando asunto a los Anales. Viendo en fin, que en tanto aliento, entre otros supo exaltarse Don Garao de Cerbellón, con victorias Militares, a quien Numa vio la tierra, cuando Alejandro los Mares. Fuimos los dos tan amigos, que en placeres, y pesares, los gozos, y los disgustos siempre nos han hecho iguales. Y disponiendo Mallorca, que yo por negocios, parte, útiles a todo el Reino, para esta Ciudad constante? Y viendo, que ni en la muerte nuestro amor pudo borrarse; mi hermano a vos me remite, y veo me honráis tan antes de conocerme, que juzgo, que es mi norte vuestra sangre Y aunque es verdad, que elegi le habían por tal viaje, para esta nueva Conquista convino más el quedarse. Trocáronse aquí las suertes, y quiso Dios se trocasen, porque de vos conocido tan altas glorias gozase. Ordenan, pues, que yo venga, porque intentan más honrarme ellos al trabajo quedan; pero esto quede a la parte, para que en breve os refiera lo que al caso es importante, Quinientos hombres gobierna vuestro hermano, y tan triunphar Marte, y Belona le admiran, porque vencedor le aclamen. Esto es lo que a mí me toca deciros, y en lo importante de su empleo, lo demás ya lo habéis oído, y baste haberos dado noticias de vuestro consuelo, grandes Atendedme ahora a mí, porque sepáis mis afanes. Don Garao comunicome algunas veces afable, otras veces más severo, recuerdos de su linaje. Cartas, que a su hermano, atento le escribio, cuerdas, y amables, que es indicio del sujeto, frecuentemente el dictamen. Y suspenso en fin me tiene, ver, que no hay carta, que pase, por descuido a sus recuerdos: una hija del Cielo imagen. Por lo noble, que le pintan en hermosura, y donaire, virtud, prudencia, y discurso, que es de la nobleza esmalte. Y al despedirme me dijo, con alagüeño semblante, dándome un retrato suyo, que se le envió su padre, y que a Don Guillen dijese, con afectuoso lenguaje, que es su gloria su sobrina, y gustaba se casase, para aumento de su estirpe, y de su consuelo engaste. Que ya sabe sus virtudes, y que no hay de esto tratarle, porque conservarse virgen, es su intento, pues es Alpe, a los arpones de amor, caso digno de admirarse, en poca edad, tal retiro, siendo en vida, y virtud, Ángel, por cuyo efeto una carta, a Don Guillen he de darle de su parte, con un corte, de que pienso ha de adornarse. Esto es lo que me ordenó, vos habéis de encaminarme, porque por verla me muero, no es poco, el retrato cause en mí, efectos tan crecidos, para el tormento bastantes. Mirad Don Ramón amigo si tiene bien, que asombrarse mi corazón, que entre dudas, sulca mares insondables. Haced ahora os suplico, para alivio de mis ayes, de su nacimiento, y vida, en que puede sosegarme, hasta aquí un diseño breve, porque vuestro acento suave, haga a mi fatiga, alivio, para poder tributarle, con debido rendimiento, laurel de glorias durables. Corresponder es preciso, a cuanto tú me mandaste, que aunque vienes de camino, pues gustas, no es molestarte. (Ay de mí todo el aliento me ha faltado al declararse) . Don Ramón, que os suspendéis? No señor, que es admirarse. Suspenso a lo referido, digo amigo, que exaltastes mis glorias, pues, que veniste, con tu persona, a ilustrarme: Reconcentrando en mi pecho las memorias, que acabaste de referir de los nuestros, con victorias tan pujantes, dándome la enorabuena, te la doy, también, pues nacen, de una causa dos efectos, para mejores realses. Nació este prodigio hermoso, y tan singular se aplaude en el Orbe, que le rinde la fama celeridades. Año mil ducientos treinta, a los ruegos eficaces, del grande Pedro Nolasco, Fundador del fiel rescate, pues Guilién de Cerbellón, que en soberanos quilates Noble, devoto, y prudente se elevó a Dios cliscie amante, al Sol más resplandeciente, de limosnas singulares, y oraciones, con ayunos, que al Cielo sacro combaten: Después, que el Cielo divino, en el lazo relevante, del matrimonio a su estirpe le negó el fruto estimable. Dejando por esta causa, a los Redentores Padres de la Merced, que fundó la que es de favores Madre, todos los bienes, y rentas, a su familia tocantes, para rescate de pobres Cautivos, que el rigor pasan del Barbarismo inhumano, Asor de rendidas aves, y aeceptado el sacro Obsequio, en nobles prosperidades, del gran Nolasco movida, les dio en ricos cambiantes, esta Perla, que al nacer, ya salió en virtud gigante, tanto, que el infierno junto teme al mirarla cobarde; Todo un cielo me parece, su soberano semblante, pues siendo estrellas sus ojos, jamás se vieron errantes. Creció asombro de prodigios por pasmo de estas edades, tan recatada, y divina, que jamás se miró a nadie, por ser blanco de su idea, tratamientos celestiales, liciones contemplativas, y discursos perspicaces. Su madre Doña María, que en esto sabe encumbrarse, bien, que se case desea, mas no intentan evitarle su buen deseo, y así no hay medio con que se trace, ni modo de persuadirla, o remedio que lo alcance. Y ahora que ya la edad la asiste con el examen, del discurso, y la razón, persevera vigilante, en su constancia, y virtud, que a los álagos, es Jaspe, a la persuación, es bronce, y a los rencuentros, diamante Este es en breve, el bosquejo de esta Perla, que en los Mares, del Mar de María, crece, por gloria de sus raudales. Cuanto va señores, que estos dos han de apurarme? déjense, pues, de sermones, que yo ya se predicarles. Admirablemente atento, y confuso estoy de hallarme tan suspenso a tus razones, mucho aquesta Perla vale. . Entremos a la Ciudad, para que amigo descanses en mi casa, de la pena que el Mar ha podido darte. Vamos que en todo soy tuyo por las mércedes me haces. Vamos, y vámonos presto, que ya para luego es tarde. , n Hoy que inmenso sois Señor, pues que a los pobres amante, les eucumbráis vigilante a la esfera superior; bien se conoce el amor, que les tiene vuestra Alteza, pues siendo solo pavesa entre ellos, a mí me honráis, y cuanto más les quitáis, más rica hacéis la pobreza. Hoy quien como Pablo fuera, que cuanto ha escrito imitara, y que su vida juzgara no ser vida verdadera, sino vida, que en la Esfera de Cristo amante bebió luces de vida, que no puede vivir el que vive sin Dios, porque no recibe vida, quien sin él vivió. Viva, pues, a vuestros ojos, no me aparte Estrella amante de tu consuelo un instante, para desmentir antojos de este mundo, que entre abrojos, los hijos de Adan alaga, y después Monstruo les traga en su propia confusión, que estos los favores son con que falso el mundo paga. No tiene de que temer el que a su lado a Dios tiene, si con su gracia previene como se ha de defender, siempre que llego a leer del mundo la pertinacía, menos temo a la desgracia, pues de ella puedo guardarme, si sé, mi Dios, conservarme con tal merced en tal gracia. Hidra en cabezas diversas, que mi rabia fulminó, con más horror, que Medea, y más riesgos, que Nembrot: Ya que la gracia perdí por mi ciega presunción, han de conocer los hombres, que el saber no me quitó aquel que todo lo puede, pues que a mí me derribo, vomitando ya el veneno, que oculta mi corazón; Vengo de envidia irritado contra esta Virgen, que en flor, con su portentosa vida mi esperanza malogró. Aquí de todo el infierno, aquí de todo el horror; no haya engaño, que no invente, astucia, ni travazón, que no ejecute mi zaña, con atrevimiento atroz: Viendo que el grande Corbera, que es su amante Confesor en Argel está cautivo, porque en Renes se quedó, cuarto voto de su Regla, que es mi dura obstigación. Valdreme de aquesta Carta, que a su Padre le escribió, pues pude por mis enredos al descuido hallarla yo, y dándole con la firma a los ojos de empelión, intento, confusa sienta lo activo de mi rigor. Leyendo la admiro aquí, escuchar quiero su voz, aunque mi tormento sea, por aplicarle el arpón de mi cautela, en su daño, por su congoja mayor; Sierpe aquí cruel me escondo, para enroscarme Dragón; No estoy, Señor, afligida, pues que así lo queréis vos, de que me falte el consuelo de Corbera, aquel Varón, que el espíritu me rige, porque viva en vuestro ardor. Cuatro Meses ha que falta sin que tenga aviso yo de como se halla en Argel entre gente sin razón; pero confío, que presto vendrá, con vuestro favor. Ahora es tiempo que empiece con ardimiento veloz, . a excitarle todo el fuego, que mi ponzoña encendió. De esta suerte el papel vuelvo; aquí, pues, de la traición, ya entre las hojas le escondo de este libro, que mi ardor le envuelve, para que encuentre a pesar de su fervor entre las chispas, que arrojo en su gloria, su pasión. No sé que siento en el pecho, pues en él se conmo vió un incendio, que le aumenta congojas al corazón. Divertir quiero el afán con esta moral lición; aquí el Capítulo empieza; pero no, que revolvió tal vez el viento las hojas, buscarle quiero; pero, qué es esto que ven mis ojos? si es engaño, o si es error? Engaño? no puede ser, que estaletra él la escribió; su firma en fin me lo dice, y dice en este tenor: Siento más la ausen cia de esa Ciudad, que no los tra bajos que padesco a la actividad de los rigores de Argel en mi cautive río, donde quedé en Renes, para que queden aliviados los pobre Cautivos Cristianos por esa nues tra Redención. Vind. me ento miende a Dios, y encomendará tan bien a Doña María su hija; De parte hago lo mismo, y que no se desconsuele, que Dios es Grana dre. Él nos asista, y le guarde Su más cierto Servido Bien dije yo, Señor mío, que con alguna aflicción iba vacilando el pecho, cuando el golpe presumió; Cautivo está mi consuelo, dadle libertad, pues sois; pero que digo, ay de mí! que sois vos Divino Autor. Vuestra voluntad se cumpla, pues que así lo decretó, conviene de aquesta suerte. Y así con gozo mi Dios a vuestros pies soberanos admirándoos sacro Sol, rendida las luces busco perla a vuestro resplandor. Rómpase mi pecho concha, pues Mariposa voló, para abrasarse a la llama en la esfera del ardor. Gustosa estoy, y el papel que atormentarme pensó, sea blasón del consuelo de vos, en cuyo arrebol a pesar de contratiempos, de crueldad, y de aflicción, nada temo Jesus mío, pues que sois vos mi valor. Todas las desgracias juntas contra mi entiendo que son; pues que con mis propias armas a mi pesar me venció. Voyme al Cahos del Infierno a inventar, pues se frustró este combate, otras chispas, que arrojen fuego mayor. . Vuélvome ahora gustosa, al libro en que se escondió tal vez el áspid, porque su pico fuese mi honor. Hija del alma querida, (dichoso es el Padre que . llega a mirar tanta dicha cómo aquí mis ojos ven!) Paréceme que suspensa estás, un tanto, porque hasta ahora no he venido a verte? si no es tal vez sea haber sabido acaso el cautiverio en Argel del amable Fray Corbera, que por Redentor se fue de los Cristianos Cautivos, que presos se hallan en él. Sosiega no te congojes, porque presto le has de ver; a demás, que muy bien sabes, que no debemos querer, jamás de nuestro Dios, más de lo que él dispone; pues quién hace dicha del susto, y de la cárcel laurel, es quien más felice goza glorias de un durable bien. Viste en el campo el Almendro, que se quiere amortecer de puro seco, y el arte le vuelve a reverdecer, porque en la raiz le ponen un clavo agudo, con que a poco tiempo remoza con pocas perlas su tez, que en esmeraldas sus hojas, le llegan a componer un potosí de sus flores, que le hacen rico vergel, ganando de aquel tormento, que le aburó, como ves; a pesar del hierro duro hojas por más renacer, elevándose immortal, porque supo amable, y fiel sufrir el golpe del brazo, que por su remedio sue? Del mismo modo hija mía, eres el Almendro, a quien la mano de Dios dispuso darte este susto, por ser Tú, en el sufrimiento tronco, que es blanco del Rosicler, de su Santa inspiración; Ya lo llegas a entender más bien de lo que te digo; consuelo el Cielo te dé para alivio de tu afán, lauro immortal de tu Fe. Padre, y Señor cuyo celo venera mi pecho fiel, como es justo, cuando el Cielo quiso me dieses el ser. Y cuando con noble agrado miro Padre me queréis, mas por ser cosa de Dios, que por vuestra prenda ser. Aprecio, que le coloco en el alto capite! de aquel Zafir estrellado con mi fino agradecer. Verdad es, que en este libro en una carta encontré dos noticias, que me dais; pero, ni estas el placer me han trastornado Señor, viendo que en todo vaiben quien tiene a Dios a sus ojos no le es fácil perecer. Y aunque yo por mis errores (Padre mío bien lo sé) sus auxilios no merezco quiero estar tan firme en él como en el Almendro mismo la naturaleza ve tanta flor, que en blanca nieve se ve en copos componer, y tal vez el aire amante, o de envidia, o descortés le combate perfidioso, que dende el copete al pie le despoja aquel adorno que en flor supo enriquecer. Acaso, pregunto ahora, donde ha de permanecer la fruta de aquel Almendro? en la hoja, qué ajada veis dividida de aquel árbol, ya se ve no puede ser. Luego el fruto preservado en el tronco ha de tener la posesión; pues constante al rigor, y al altivez del aire, que la azotó en el silvestre vergel, no quiso apartarse unido de aquel Autor de su ser. De aquesta suerte mi pecho agradecido al nivel de tan divinos favores, solo responderos sé, que por más, que cualquiera me intente descomponer, he de quedar más airosa, pues unida cual Ciprés con una rama, y con otra, no me apartaré de aquel Árbol de la Vida, cuando fiel le confieso deber despojada de las hojas del mundo en tanto tropel, El fruto me conservó en este tronco en que veis, que para salvar los hombres murió mi Dios, viendo que es Árbol Sacro, Flor en Fruto, Cordero, Pastor, y Rey. Árbol Sacro, en que pendió, la causa de nuestro bien. Isaac que el peso llevó del hombre altivo Babel, Flor, y Fruto, que a sus plantas nos le sabe conceder. Cordero, que en sacrificio muere, y da vida también. Pastor, que a la oveja errante, sabe a su aprisco volver. Y Rey, que al Reo perdona, si llora humilde a sus pies. A sus pies oveja simple, confieso le agravie, pero Padre, este es el Padre verdadero, en que se ven, consuelo, favor, y amparo, pues todo se debe a él, para blasón de la vida, en que florecer se ve, árbol, sacro, flor en fruto, Cordero, Pastor, y Rey. El Cielo, María amada, conduzga tu proceder, al Alcázar elevado, de la alta Jerusalén, donde el gran Pedro Nolasco, procura immortal docel, a quien nosotros debemos, el fruto de este placer. Entrarme quiero a mi cuarto, no te quiero suspender, la lición ques tu recreo: (quién más dichoso se ve?) . . Señora, como mandaste, vengo avisarte, de que tu madre ha llegado ja: mira, qué intentas hacer? Entrar a verla es mi gusto, vos, Señor, mi norte sed, cerrad mis ojos, pues que entra la muerte por ellos sé. Vamos Mosqueta. Ay de mí! como escaparme podré de sus pláticas, que al punto, si empieza, me ha de moler! . Ya que de vos asistido, despaché con breve espacio, el negocio porque vine, ahora es tiempo volvemos, a los pasados asombros, que son en suscintos lazos. Duelos de amor, y desdén, en papel, cinta, y retrato. Y, pues sabéis es preciso, el no volverme, entre tanto espero otro orden expreso, escuchadme ahora un rato. Mi amigo sois, no lo dudo, vuestro lo soy, esto es claro; y en un amigo con otro, no ha de haber labios cerrados. Ramillete es tan discreto. Si serlo puede un Lacayo. Que asolas me ha dicho a mí, habiéndole preguntado, la causa de haberos visto, amante disimulado, y un tanto suspenso, pues vuestros ojos eclipsaron, cuanto el corazón oculta, Etna de nieve, y de rayos, al declararme yo clisie, de este Sol, bello milagro, que en este retrato os dice, ser solo un Cielo su espacio, y no el lienzo, que al pinsel, puede culpar de liviano. Díjome, pues, Ramillete, que vos amante alentado, mariposa de sus luces, de su amor volando al blanco, Águila de sus albores, viviades abrasado, al imperio de sus ojos, con honestidad muy cauto: Pero, que apenas supiste, por haberme declarado, que por este efeto vine, con esta carta, y retrato, cuando Ácates verdadero, y más famoso Alejandro, dejastes, no siendo Apelles, de adorar el simulacro, de esta Cámpaspe Divina, de María, honesto blanco, de las virtudes supremas, que su modestia adornaron. Quién habrá visto jamás, con espíritu gallardo, fineza de un noble amigo, como la, que jo en vos hallo: Pues no quiero me gané is este es Ramón el retrato. Yo he de valeros en todo, acceptad este agasajo, ja es vuestra, Doña María, mirad, pues, como aquí os hago, fineza, contra fineza, poniéndole a vuestras manos, para pagar, como amigo, lo que os rindo, como honrado. Brava fineza por cierto; por esto dijo un Letrado, que dar la dama en pintura, es de amor prodigio raro. Confuso estoy por mi vida, . si aquí acepto ese retrato; si no le acepto también: porque siempre en todo caso, y políticas de amigo, yerro los primeros pasos. Si no le aceto también: porque a mi propio me falto; y aunque primero soy yo, entre Nobles, es muy llano primero faltarse así, en casos de amor, mediando leyes de fe, y amistad, que son drechos de un honrado. De qué os resolvéis amigo? Acabad? No ay, que excusaros, acceptadle, pues, que fino Adonis, de él os aclamo. Primero, que amante fueso y amigo vuestro Don Garao, fui Noble; y con este fuero, a mi nobleza le añado, el poder de la amistad vuestra, que por ella alcanso; si antes, que todo es mi dama, antes, que todo aventajo, mi propio amor, a mi amigo, y así queda averiguado, cuando al hecho no hay remedio que se quede en vuestras mano, y de ellas rendidle al pecho, centro, y lugar acertado, para que el original, siendo de su copia un rasgo, desmiente estos cumplimientos y a lo que importa acudamos, pues, Don Guillen nos espera, padre de este bello encanto. Bien decís, que de indeciso aqueste punto, hasta el plazo, de haber hablado a su padre, que nos está esperando, lleguemos, puesto no es bien, que aquí nos entretengamos. Y así, como antes me quedo, advirtiendo, que el retrato guardo solo para vos, y así como antes quedamos. Entre gustos no hay dispura, escribió un Autor bisarro; y, yo también entre amigos, digo no ha de haber enfados. . Prima del ama querida, gracias, que el divino Cielo, me ha permitido este rato, lograse en ti, por mi intento. Como lo pasta tu madre, (disimular es mi empeño, . que no es bien, que le divulgue, que por su aviso aquí vengo) dichosa yo mi María, que por mi gloria te encuentro, para que seas el norte, hoy de mis pasos sin riesgo. El Cielo en bien te conduzga, prima, pues, que su decreto permitió, que aquí llegases, como a luz de sus reflejos. Señora tu madre llama. Vamos a verla al momento, entra prima, que a tu vista tal vez hallará sosiego. Vamos pues, que tú lo ordenas (de aquesta suerte pretendo . con vencerla, porque alcanse de esta visita el afecto.) . Don Guillen no ha de pasar, vuestro decoro de ahí, que sobran los cumplimientos, cuando llego a conseguir en vos, tanto, que admirar; y en mí tanto, que cumplir. Ya veo, que vuestra hija, en uno, y otro confín, es Perla asombro del Mar, en la aurora más gentil. Dejad señor ceremonias, que es Don Garao, Mallorquín. Y se ofende de que vos hos canséis por él, y en fin en vuestra edad no permite, su modestia varonil, que paséis más adelante. Si esto es, hagolo así. Dios hos guarde hasta mañana. En el celeste Cenid, coloque el Cielo el aplauso, que ambos podéis adquirir. . Laus Deo, que se fue el viejo. Corrido estoy vive Dios, del ingenio tan sutij de Don Guillen, que es un pasmo lo que de su boca ohí. Tan obligado me deja, que solo hos puedo decir, que he llegado a Barcelona, por guardarme a mí, de mí. Bien sabéis que es ya preciso, que asolas me dejéis hir, por lo que habemos tratado, sin que se pueda impedir. Los dos hos hiréis en casa, porque en despachando, allí acudiré puntual, viendo, que llegué a sentir, que es Perla asombro del Mar, este prodigio feliz, María de Cervellón, de Barcelona zafir. Pues solos hemos quedado escucha atento, Señor. Doña Isabel, por ti muere, su pecho me descubrió, dijele también tu intento, en muy buena ocasión. Perdona si te ofendí, No ofendiste, antes bien yo albricias pretendo darte, por tan celebre favor. Ya estamos en la calle ancha, y puedes por más blasón, darme en premio, un no se que, que oculta Cielo de un Sol, algunas veces nublado, si ahora no serenó. Ay infelice de mí? Muere el infame ladrón? Valedme Cielos, valedme. Yo conozco aquella voz, Isabel es, voy tras ella, sea el Cielo en mi favor. Infames, canalla vil, moriréis a mi furor. Ay infelice de mí! Ay de mí, que muerto soy! Contra todos atropella, mi amo como un León, ya se escapan los ladrones, y él su enojo moderó, a vista de cierta dama, que la acompaña veloz. Voyme tras ellos puntual, que no me culpen busón. . Ya es hora, que de Plutós, toda la infernal ponzoña, brote en confusos incendios, rayos, que tal fuego arrojan. Bien me va saliendo el lance; pues en la confusa tropa, del rumor de aquella gente, hirieron a poca costa, un criado de Isabel, por quien Don Ramón, sin nosa de descortés, al momento, con diligencia famosa, la cuadrilla desbarata, de aquella gente alevosa. Atando un pañuelo al brazo, de la herida perniciosa, del criado de esta dama, y ella a sus brazos recobra, acompañole a su casa, con modestia decorosa, alentose, y muy afable, dispidiole amable, y docta, dándole mil parabienes, de este lance por su gloria. Este ha de ser el motivo, de mi rabia cautelosa, contra esta Doña María, que así mi Imperio trastorna, La furias infernales, veamos si con mí todas, con estucias, con engaños, con enredos, y lisonjas; destrubiremos de una vez, con nuestras llamas fogozas? la Perla asombro del Mar, en la Merced de su Aurora.

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda Cuidadosas del suceso de a noche, ha saber me envían mis señoras, como te hallas del susto, y tan suspendidas: Porque solamente ahora les ha llegado noticia sin ser tuya, y así juzgan debe ser cosa fingida. (cias) No ha sido cosa (adios gra- pues el lance paró en dicha; y porque gusto lo sepas, escucha Mosqueta mía. No hay duda señores, que ya habrá volado la mina, del soplón de Ramillete, reventando mil mentiras. Mi amo me envía, a que: pero mis ojos que miran? Mosqueta acá? guarda pablo, que es bellaca sabandija. . Escondido escuchar quiero, lo que aqueste duo trina, con paseos de garganta, dos parlerás avecirlas. Ya sabes como te hallé, en el coloquio tenías, con Ramillete ayer tarde, en la casa de mi tía. Ya sabes también, que allí estuvieron de visita, Don Ramón, y el forastero, con Don Guillen, y me admira lo que mi tío le alaba, pues, que dice, su noble hija le daría en casamiento. s. Casamiento han dicho? xispa. Pero como no hallan fácil decirlo a Doña María, que en esto, honesta repugna intentan yo se lo diga. Esto presupuesto atiende; bien viste la cortesía, con que mi tío a los dos les despidió; que la prisa con que se fueron, sin que pudiese lograr la dicha de verles, ni hablar entonces con Ramón, a quien estima el corazón abrasado en su fuego; Esto es ceniza. Y después de poco ranto despedime yo con risa, me vine a casa, y delante del acaso inadvertida, en la calle ancha encontré mucha gente confundida, del tropel de unas espadas, que hacia a nosotros venían, hiriéronme allí a un criado aquellos mismos, que hubían a no pensar, en el brazo, mas no fue mucha la herida. Apenas él se quejó, desmáyeme, y por mi dicha Don Ramón allí se hallaba, que atento les componía. Sabe mi desmayo, y llega, y al criado luego aplica, en el brazo su pañuelo, para detener la herida. Me acompaña a casa amante, recobro del susto, y fina le agradesco el agasajo, y él después su amor me explica. Declarose en fin mi amante, y mi esperanza le anima: fuese, y dejome confusa, (cuan poco duran las dichas?) pues al desatarle el lienzo, en él envuelto venía, . este retrato, y advierto ser la copia de mi prima, que aunque ofenderme no puede, siento dos ofensas mías; una, es contra su recato; otra, usar tal grosería en mí, si amante fingió allá amagos, que acá irritan. Celos aún del aire mata, sepas, que estas son mentiras de Ramillete, que en flores también guarda alguna espina. Ya no puedo sufrir más, esta desecha es precisa, disimulando sus solfas, así mi compás lo guía. . Bella Isabel cuyo garbo, toda Beldad desafía, pues si te compite humana, la podrás vencer divina. Mi amo licencia espera, pues fluctuando suspira, por verte con el cuidado, entre Caribdis, y Sila. Dile, que entre; esto es preciso; dadme descanso fatigas. . Voy obedeciendo airoso. Brava está la Mosquetilla. . Vete Mosqueta, y dirasles, que en recompensa debida, agradesco el buen cuidado, con mercedes muy crecidas. Con tan buen recado juzgo, que del susto arrepentida, mi señora sabrá darme, alguna joya de albricias. Voyme pues. Dios te conduzga. De esta vez me hago muy rica vas Vasilando esto y asombro, de mi fortuna enemiga. Hermoso adorado num de este corazón feliz, dende que en grato holocausto, a tus aras le rendí. Alienta con esos rayos, esta humil planta, que en sí, de corrida no se atreve, entre otras flores salir, cuando amortecida estaba, de aquel desaire infeliz. Ahora, pues, que ya el Cielo, de tu hermosura gentil, sin riesgos de Faetonte, sendas de luces seguí. Permite bella Isabel, bella dije, estoy sin mí, que siempre lo bello arguye, temores, que discurrir. Un siglo ha sido, bien mío, este nocturno con fín, que entre opacas sombras pudo en ti, alejarme de ti. Dame con tu mano palmas, que no es darme manos, sí, las manos blancas no ofenden, en álagos de Jasmín. Bueno está? Precioso está muy bien Don no está mala la hironia Sois muy galán: Ay de mí! el fuego a los labios sale. Ya no puedo resistir. Planta sois, pero el veneno ocultáis en la raiz; que sois Faetonte entiendo, pues despeñado venís, este retrato os dirá que sois amante muy vil. Tomadle, ya, no os turbéis, que no es mi intento impedir a vuestro pecho la dicha de gozarle, proseguid falso Adonis el estilo de vuestro intento ruin, con que por disculpa ya, culpa a la culpa añadís. Mirad, advertid, que yo Qué hay que admirar, y advertir? Que este Retrato no es mío. Cómo no es vuestro, si aquí este pañuelo es testigo de esta contienda civil: Que no es tuyo, espero digas? Que es tuyo, y fue mío sí. Digas, que de él no cayó, y que yo escondido aquí no le hallé para mi mal entre sobresaltos mil? Como tu pudiste hallarle escondido en él, si a mí Don Garao me le enseñó? y puede ser que al desliz de un acaso inadvertido diese en tus manos, en fin. No saldréis con vuestro intento bárbaros, que así adquirir intentáis al riesgo gustos, haciéndome a mi infeliz; de esta suerte pagaréis lo que buscáis. Ay de mí! Muerto soy! Valedme Cielos! Tened Don Ramón, oíd? Señor déjate de cuentos, que es Don Garao, yo le vi dende la ventana, y muchos le llegan a perseguir de modo, que si no vas darán a su vida fin. Permitid Señora, que aunque haya riesgos mil vaya a defender su vida. . Idos presto. Voy tras ti. Corazón buenos quedamos, Noble sois, y consentís engaños, lances, y asombros causa de este frenesí? Mientras el furor detengo de este adverso polvorín, retiraos, que os conviene. Así lo intento cumplir. De ellos Señor no temas, pues soy a tu lado un Cid. Hola, Filena, Criados, cerrad la puerta, mas sí un hombre se ha entrado, ya es en vano cuando aquí. Al sagrado de tus luces, bella Deidad, que en reflejos siendo Águila de tus rayos busco tu amparo en mi riesgo. Disculpa en mí lo atrevido, cuando atrevidos, y necios diez hombres enfurecidos con rabia, zaña, y denuedo, me acometen intentando dar la muerte a un Caballero a quien defendió mi espada, hasta que le puse en puesto donde resguardó su vida en uno, y en otro encuentro. Y después viéndome yo en más riguroso aprieto un Caballero me ampara, y su espada me defiende. Llego a valerme de vos, cuando Isabel considero por las noticias famosas, que un amigo verdadero me ha dado Señora grandes, que en este lance contemplo, que vengo a salvar mi vida a vuestro Sol, por quien muero. Con lo que decís conozco, que sois vos el Forastero, que Ramillete me ha dicho, y así quedad con sosiego. Ya está el rumor divertido, y cuando libre te advierto en el cielo de ese Sol estarás Garao contento: Pero tu Tío, y tu Prima he visto Isabel de lejos, que a visitarte vendrán, ya me parece les siento. Caballero aquí es forzoso en este cuarto esconderos, porque es mi Prima tal, que si os halla aquí recelo, que se volviera; porque hombres no quiere a su objeto, además, que os está bien to de una Dama. el re Si mira su amor respetos? Enjaulémonos aprisa, que será del mal lo menos Por vos Señora, y por mí, como mandáis obedesco, Haviendo al pasar sabido Sobrina mía el travieso lance, de unas cuchilladas, que sucedió, a verte vengo, y pues no te hallo asustada, ya que no es cosa me vuelvo, que tu Tíanos espera, y ya sé también, que el Cielo del otro pasado susto quiso suspender lo adverso. El Cielo bella Isabe te próspere para empleos de su soberano agrado, que es de las Almas el centro Tio bien es que a mi Mado le digáis algo, que es cierto, que en su tullidez prolija, tiene por consuelo el veros. No puede ser por ahora que no estoy de cumplamientos Y es que a la Merced nos vamos después tal vez nos veremos, y si no para el Domingo isabel mía te espero. Dile a mi Hermana, que y volveré a verla muy presto Hasta cuando Señor mío, este vario Mongibelo ha de extinguirse entre causas de tan contrarios efetos? El intento dé mi madre entre mí asolas comprendo, y de mi Prima las voces como de Sirena temo. Un prodigio soberano, Ramillete, en ella pienso naturaleza imprimio a goy por lo hermoso, y lo discreto. Mas a lo devoto incita, que no conmueve al incendio; cierto es, que Doña María crece para luz del Cielo. Me pena el rato tan breve de gozar este consuelo. El tiempo lo pide así. Ya el Domingo nos veremos Adiós amable Isabel, y suplica al alto Dueño de las almas, que encamine con su luz, mi entendimiento. n , . Gracias a Dios, que salimos de nuestro escondido enredo. Vuelvo a deciros Señora, ya que impensado el agüero, hoy por las desdichas, dichas me va doblando el tormento, por lisonja del dolor que me oprimia primero. Y discreciones dejando, pues ya sabéis por extenso mi hacienda, y mi calidad, y de hallarme aquí el intento, sin faltar a lo político oíd un amante empeño. No ignoráis, que a Don Ramón vida, honor; y amparo debo, y que en su casa, y su lado de este Sol soy Promoteo, porque con los ojos logre de tanta luz un bosquejo. Ya que el rumor ha cesado al pristino lugar vuelvo donde sin herida alguna bien seguro a Garao advierto. Cierta sospecha introduce en mi corazón de nuevo, cuando miro que Isabel le alaga con grande obsequio: Argos de mi propio mal, de mi bien entre recelos, Sentinela en sus palabras mi muerte escuchando espero. Y habiendo sabido ya, que por la luz por quien llego a esta Excelente Ciudad, sino se abrasa; resuelvo dejar el rumbo a que vine, y no discurráis es yerro; porque un amor que es pintado no está tan constante al lienzo, que el mismo pincel sin culpa no le mude a otro sujeto. Un Retrato suyo tuve, dóisele a él, pero veo, que jamás Ramón le admite con uno, y con otro ruego. Ahora entra mi papel, pues me mandaste al momento, que se le entregue a sus manos, y yo con fuerza de ingenio al pañuelo le escondí entre dos dobles, y un pliego con un escondido siudo bien a mi cuidado estrecho. De gran cuidado he salido, pues ya del Retrato encuentro en mí, evidente disculpa, y en Isabel sentimientos. Esto presupuesto ya, bien es, que os declare el pecho el amor, que recogido estaba como en su centro. Como la Esmeralda fina, que en la mina está, encubriendo de polvo, y tierra lo hermoso de sus verdores perfetos. Dende ahora Isabel mía, a las aras de tu Templo la Esmeralda de mi amor a pesar del polvo dejo, no es villama el mudarse cuando hay un amigo en medio. Si no es que el mudar le deje ya sin medios, ni remedios. Recibe Dueño adorado estos amantes deseos, que para tuyos son míos, si por míos, poco ciertos. Responde Isabel Divina, acaba, y declara presto tu voluntad, que ya aguardo la dicha de mis deseos. Mi vida en su boca aguardo, o ya mi muerte: acabemos pensamientos de una vez si es muy alto el pensamiento. Apretada está la plaza, mi amo, y yo vamos buenos, es mujer, y la más firme se conoce en el aprieto. Confusa estoy cuando alcanso que de Don Ramón los celos con su verdadero amor son de amor muy verdadero. No corresponder amante de Don Garao a los obsequios, también será grosería; y así responde mi intento: Con debido aprecio el alma intenta grata ofreceros en recompensa debida, cuanto debe a vuestro pecho. Esto escucho? Ah bella ingrata! que bien, que dijo un Proverbio, que un clavo otro clavo saca, si un fuego apaga otro fuego. Viendo que mi amo tarda voy a buscarle, que pienso no haya dado en otro lance, que me cause otro recelo. Harás muy bien Ramillete, búscale pues, que con esto aumentarás en hallarle a nosotros el consuelo. .. Con tal licencia Señora ver si le encuentro pretendo; pues en mi es obligación, lo que en los tres es Imperio. ve Eso si alentad amor vuestro primitivo incendio, pues en Don Ramón no cupo la causa de mis recelos. Ya que se han ido, y asola queda Isabel a buen tiempo sin haberme visto, salgo ha decirle el mal que siento. Ya que el engaño ha querido con el desengaño airoso d enseñarme tus engaños, fiero hechizo de mis ojos. No vuelvo para informarte del suceso, cuando asombros alcanzo a mi pena ciertos, pues paran en mi desdoro. Goza feliz a tu amante para mi tormento solo; cúlpame ahora el Retrato, y el pañuelo por tu antojo. Sin que yo te culpe fiera, de Cocodrillo los modos; buen modo de agradecer aprendiste en el contorno de aquellos injustos celos, pues se que lo sabes todo. Queda en paz tirana, y presto tus linces traidores ojos, cuanto más flecharme intentan, es cierto han de hallarse topos. Porque vívoras no encanten, ya de sus silvos me escondo: Qué es esto que por mí pasa, enigma soy de lo que oigo, ni acierto a responder, cuando veo que es justo su enojo. . Hablemos Don Ramón claro, mucho hos quiero, no lo ignoro, y tanto, que el alma sabe cuanto he sentido tu enojo; es verdad, que a Grao hablé, y sin pensarlo me informó, del recelo en que luchaba, mi pecho a tu amor celoso. Supe tu justa disculpa, y agradecida, y gustosa de ampararle en este riesgo, declaro su amor, y solo sin darme por entendida, con equivocos respondo. Calla, que solo has hablado para perderme en el golfo de tus palabras: no es nada decirle con rumbo airoso. Con debido aprecio el alma grata intenta ofreceros, en recompensa debida, cuanto debe a vuestro pecho. Corrida estoy? Esto sufro, . yo Don Ramón, cuando, como, le respondí a sus acentos lo que dices. Es muy poco? Mas declararte es preciso, por no buscar presurosa, ado la muerte en donde vivía, feliz a un tiempo, y gustosa. Si yo te ofendí, mi bien, mi vida, mi amor, mi esposo, un rayo el pecho me parta, escúchame, pues, un poco. Que ay, que escuchar, si eres mi mal, mi muerte, mi asombro, mi pena, mi orror, mi engaño, mi desconsuelo, y mi en ojo. Vengo a decir a Isabel, de María el feliz gozo, que ha tenido en la venida de Fray Bernardo: mas qué oigo! Si es verdad lo que dijiste, en mi propio me reporto. Verdad es mi bien, mi dueño, y pues ya feliz recobro, del susto en que parecía, solo en ti verdades noto Si es de esta suen bel, mi dicha, mi amor, mis ojos, en el templo del amor he de verme más dichoso. Cielos, que es esto que he visto, enfrénenme mis enojo o que el disimular conviene, y así lo sabremos, todo. Serás firme Isabel mía? Serás constante mi Esposo? Seré constante en mi fe. Seré más firme que el oro. No quisiera que mi tío nos hallase a los dos solos, si acaso viene, y así. Ya te entiendo, me acomodo a tu gusto, y así amante, ya girasol de tu rostro, sin apartarme pretendo T obedecerte gustoso. Dejar este puesto quiero, más cuerdo, que sospechoso, por no perderme, y perder, de este lance el juego todo; pues al salir han de verme; yerro el lance si me escondo; si hablo a Isabel la irrito; si a Don Ramón me arrojo: Voyme pues por la desecha, por ver si callando gozo, el remedio de este mal, con el silencio más pronto. . El Cielo Ramón prospere nuestro empleo decoroso, para aplauso de la dicha, que en mi corazón depongo. Felicidades eternas, del Sol en lucido trono, rinde a tu firmeza en astros, por la luz, que a tu Sol toco. Feliz vo, que he conseguido salir de tantos ahogos, pespués de horror, y borrasca riesgos de un mortal asombro. . Nunca es tarde, cuando el Sol mis pasos con su luz guía, pues, llego Sacra María, . con libertad al farol, de tan inmenso arrebol, como mi pecho afesora, y en dos años, que Señora falté yo, sin faltar vos a la Perla del Socos, amparastes bella Aurora. Gracias hos doy, cuando admiro, hoy hallarme en Barcelona, y a vuestros pies, pues blasona, el amor con que respiro, porque obligado suspiro, al favor que me habéis hecho, y en llanto humilde deshecho mi corazón hos consagro, libre ya con tal milagro, en la prisión de mi pecho. Salve, pues, Virgen Divina, pues sois Madre Redenptora, en cuya merced mejora mi libertad, que se inclina al puerto, que le destina vuestra amorosa centella; porque firmase la guella, sin tropesar en mis pasos, pues de mis yerros los lazos. dorasteis con buena estrella. Con este consuelo ya, Madre, y Señora levanto, . viendo en todo me horáis tanto, como el afecto dirá: Ya mi venida sabrá, la casa de Cervellón, retirarme es ya razón, no faltando al cumplimiento debido, cuando al Convento, dio con su celo blasón. . J. En este aprieto, mi Dios con mi gemido hos suplico en lágrimas, que hos dedico, con vuestro auxilio veloz, que este combate feroz, miriguéis, pues, que violento, causa a mi alma tal tormento, en que vasilando a losas, fluctua en activas olas, del mar de mi sentimiento. Mi Padre, con mis parientes intenten, que tome estado, ya mi Padre ha declarado, que Caballeros prudentes, virtuosos, y conducientes al porte de mi nobleza me quieren, y que es bajeza en esto el no responder: Decid, Señor, qué he de hacer si hos consagré mi pureza? En Babilonia dudosa de unos confusos anelos, entienda yo mis desvelos, pues mi astucia cautelosa, Quién causa este desconsuelo, con tormento tan extraño, y da aumento a mi dolor. Seguir quiero con fervor, de este pensamiento el aire, dejando solo al desaire, Recelo, Engaño, y Temor. Que debe hallar el temor, si es muy grande la flaqueza, y de mi Padre el anelo:- pero con mayor consuelo, por otro rumbo me quiere otra voz que me prefiere, Valor, Fortaleza, y Celo. Siempre tímido vivió, con valor su fe enriquese, que hay flor, que en la tierra, luego no más gracia encierra pureza, que obedecer, pues hallo que al parecer, El que, No obedece, Yerra. Ya el corazón en batalla, pues con uno, y otro modo:- lo admiro con más certeza: a su memoria dudosa, infunda asombros extraños: porque caiga a mis engaños, vencida de sus temores, aunque siempre los herrores, facilitan desengaños. Receloza está María, del sobresalto en que pena, y que la asista me ordena, la Celeste Jerarquía; en vano Luzbel porfía, su blanco candor tisnar, porque constante, y sin par, Dios su esposa la decora, y es por su madre Aurora, la Perla Asombro del Mar. - Recelo! Engaño! Temor! , - Valor! , - Fortaleza! , Celo! - El que no! - Obedece! Terra! , . Se halla! , - Todo! , . En la pureza! Luego será más fineza, ya virgen permanecer, pues candor, y obedecer Se halla, Todo, En la pureza. Ya me resuelvo, porque: me aparto del lazo, y red- de María, que me abona:- Luego con razón blasona, mi pecho votar pureza; pues me dará su nobleza, Fe, En la merced, Por corona. Y tu monstruo lisonjero, vete a tu fuego vencido, pues, que cahiste Luzbel, dejando con más laurel, está Perla, que ha burlado, a tu engaño declarado, Fiero, Atrevido, y Cruel. Pues, que a su sacra eficacía, solo encuentro en ardor tanto, y en castigo de mi intento:- Penas, a mi pena aumento, y de su virtud rendido, será mi eterno gemido, Desgracia, Llanto, y Tormento Ya dende ahora mi Dios, mi pureza hos sacrifico, y con ella amante explico vuestro amor, a cuya voz, eco se eleva veloz, el espíritu que ofrece su aliento, a quien le engrandece, para engrandecerle más, y así la pureza es más, que más en lo menos crece. Tu madre me ha dicho, que esta mañana ha sabido, , . Feel , En la merced! , Por corona! Fiero! Atrevido! Cru Desgracia Llanto! é, , . Tormento que tu confesor Corbera predica, y pues tus destinos, a obirle se inclinan siempre dice, que al instante mismo vayas a ponerte el manto tendrás el gozo cumplido. Ya que constante reluce de su pureza en lo fino, pues no hay que temer en en ell, me vuelvo al Sagrado Empireo Vamos al momento, pues que es tan gustoso este aviso, que el detenerme ya culpa el gozo del pecho mío. Viváis los dos tan felices en dilatado distrito, cuando el dichoso himeneo mis dudas ha desmentido. Y viendo, que vuestra historia me hallana en lo referido, antecedentes temores, asombros del pecho mío. Y ahora, que vuestro intento veo, que a buen fin ha sido, cuando casados estáis, tan amantes, y queridos, que yo propio los aplausos, me doy, y os doy porque en siglos venideros poseáis la immortal gloria de finos. Engrandecido a las honras, y al lado del dueño mío, que amante el pecho decora en obsequios tan divinos. Después, que en vuestra hija vi, que siempre imposible ha sido, disuadirla de su intento, siendo en pureza prodigio. Amante puse los ojos en Isabel, y tan fino, que sospeché recelozo, lo que a veces hos he dicho. Declaré los sentimientos, ella también con suspiros, otros celos, que un retrato, y un pañuelo han conmovido. De cuya fiera borrasca, en un lance inadvertido, Iris serenó mi Cielo, Don Garao en todo entendido. Y ambos a dos satisfechos, trocando en amor lo tibio, entre amigables requiebros, los parabienes nos dimos. Llegasteis vos a este tiempo, el suceso habéis sabido, ya satisfecho quedáis, del enojo precedido, pues con mi mano a Isabel, para mi consorte elijo. Acierto, que al lado vuestro, más glorioso le imagino. A cuya elevada dicha, dulce esposo, amable tío, después de riezgos, y sustos, gozo el fin apetecido. Señores, que así os estéis discurriendo en estas horas, entes de razón el tío; Isabel, versos, y prosas; el Mallorquín, si es buen tiempo; y Ramón nuptial historia, me admira, cuando aquel Ángel de vuestra hija tan dichosa, hoy ha sido en la Merced, milagro de Barcelona; porque escuchando el sermón de Fray Corbera, que en pocas palabras, muchos ardores encendió su alma amorosa, ponderando la excelencia de las Virgines gloriosas. La pureza encareció, con celo a nuestra memoria, quedó amante Serafín, al ascua de aquella boca. Doña María un portento en éxtasis maripoza, a la luz de Dios eterno, dijo en voces servorosas, con lágrimas, y suspiros, miente el mundo madre heroica, con las glorias que promete, pues paran en vana gloria. Admirado allí el concurso, dejó con gracia garbosa, y honesta en su disimulo, se fueron del templo prontas. No cabo de gozo en mí, en todo es tan portentosa, que su vida, es toda enigmas, de más soberana historia. Voyme a ver este prodigio; queddos con vuestra esposa, que a mí me arrastra esta Perla, a más soberanas glorias. Raro prodigio por cierto, siempre ha sido milagrosa, vamos a verla, por ver con su gracia nuestras honras. Vamos esposa querida, pues mayor consuelo goza, a candores de esta Perla, quien su fineza atezora. Lleno de contento voy a hallar la perdida posta. de Don Garao, a quien las perlas, se le convierten en conjas. . h, Acceptad querido esposo en sacrificio eficaz, este obsequio humilde, que hos quiere el alma entregar. Vaya a fuera aqueste enredo, enigma de vanidad, que presagios de Absalón, al que es buen hijo, están mal. Y vosotros, que la vez desprendidos lisonjeáis, aprended con el castigo, vuestra vana libertad. No quede cabello en mí, Dios amante, y liberal, que de peinado corrido, no pague su necedad. Al suelo esta vana pompa, de esta fuerte he de arrojar, que torre sin fundamento ve su caída fatal. Y si el libre pensamiento en el expresos están, no es bien pague cual Sansón, quien corta el cabello ya. Bien sabéis, que el árbol loto la fingida antiguedad de las virgines, vestales mandaba en su ley colgar. Porque es árbol del olvido, y las que entraban allá al templo se consagravan en perpetua castidad. Y con soberano asierto esto ordenaron allá; porque quien a Dios se ofrece. ni un cabello ha de llevar, que tenga acuerdo del mundo, que es siempre amigo fallaz. Ya me he despojada yo, de este adorno accidental, y en desperdicios al suelo, por trofeo ha de quedar. Cielos divinos, qué es esto! ya no puedo tollerar, es un prodigio de Dios, en vano intento estorbar sus deseos, pues, que vive, ya constante, y ya eficaz en su propósito santo, y en mi es culpa el porfiar. Sol de justicia nacido de esa Aurora celestial, mi pureza hos sacrifico con afecto, y voluntad. Llega elevada María, a mi solio soberano, donde haciendo al mundo puntas, sabrás acertar al blanco: que este es el pago, del que de su cabello corta los lazos. Sube engrandecida Perla, a la sombra de mi manto, y has de ver, que el mismo Mar te obedece por milagro: (manso. porque es amago, del que oprime las olas, serle el Mar A vuestras plantas Señora, tan rendida me consagro, que nunca dejar quisiera, esa esfera en que me abraso, que es mi cuidado, (mano. adquirir lo celeste, dejar lo hu- Pues he llegado ofrecer mi pureza, que a tal hombro- llega a dicha en admirar, que triunfa de toda red, u dominando a Bersabu, yerro, que al oro desdora:- n . de un Dios llega la Perla A en la Luego la fineza ahora, ga a aquilatar, Asombro del Mar, Merced de su Aurora. Vuelve, vuelve María, en tu recuerdo, que a quien al mundo olvida, no olvida el Cielo, y verás como el nombre por tus milagros, en Socos se transforma por feliz lauro. (esto? Qué es esto? Ay de mí! qué es que con eco celestial, luces, que no ven los ojos sabe el pecho registrar? Y pues que vi, que a sus plantas se ha llegado a sujetar, todo el ímpetu del viento, toda la furia del Mar. Sin estorbarle pretendo, hasta que se vaya, estar a la mira, por si alcanso otro asombro singular. , . La Perla! ̱, Asombro! 2, - Del Mar! n - En la Merced! , . De sul - Aurora!

JORNADA TERCERA

jornada tercera Mucho Don Garao agradesco al Cielo de que los dos, ya de la duda salimos de aquel pasado rumor. Es verdad, y ahora que alentado el corazón al discreto desengaño pide tu oído mi voz. Sepas, que viendo mi afecto con uno, y otro favor, tu fineza en mi hospedaje, que mi lealtad decoró. Asistiendo en mi cortejo, y en aquel trance feroz, saber, que en riesgo, tu vida, por dármela a mí se vio. Dejar tu primero empleo, por haberte dicho yo, que era el mío inadvertido, no fue fineza menor. Y no admitir el retrato, que tanto engaño causó, la causa fue, que pusiese los ojos fijos al Sol de Isabel, tu amada esposa, que siglos viváis los dos, logrando en excelso vuelo, la edad del ave, que en flor renace otra vez más bella, del fuego a donde murió, engrandeciendo su estirpe, con admirable primor. De que resultaron lances, que me declaró tu amor, y viendo en fin, que después, en la Merced sucedió el aquel prodigio, que vi de Corbera en el Sermón, del cual tú ya me dijiste, Remíllete te informó, y que persevera firme, Doña María, a quien hoy, ya de Cerbellón el nombre, le mudan al de Socos. Porque afirman, que en el Mar, según la pública voz, socorrió frecuentamente, al que en riesgos naufrago. Y que yo en todo he sabido, por compensar con amor, a lo mucho que te debo, como mi fe confesó. Viendo, que el tiempo hoy pretende, nos apartemos los dos, ya es preciso, que me vuelva a Mallorca, pues llegó el término de aquel plazo, y que así a los dos nos juntó. Ya estoy en fin despachado, como sabes tu mejor, y vista también la carta, que tu hermano me escribió. Ya veo en fin la fortuna, que adversa no permitió lograse yo en Barcelona de tantas, solo una flor. Puesto, que en Doña María se aumentó la devoción, y con ella la virtud, tanto, que el Cielo la honró, milagrera hacerla en vida: Basta, a que esta digresión perdona, y permite amigo, por lo mucho te enfadó mi persona, en este tiempo, de tus brazos el favor. Aqueste es cuento de cuentos, que bien, que lo decifró; pero juzgo, que la suma no se reduzga a su error. Con el corazón respondo, porque con la lengua no viendo, que en pocas palabras da más clara explicación. Llega a mis brazos amigo, que al despedirse sintió, docto el corazón la pena, y el labio, tosco el dolor. otro cuentecillo va, pero tu esposa, señor: mas no hay miedo, que se pierda, que su lengua es un Reloj. Mirtío se está muriendo del echaque, que le dio, de allí vengo, está muy malo, y así esposo, es bien que yo a su asistencia no falte. Y vos, que intentáis, señor, cuando hos miro de partida. Esto jutáralo yo, que cuentecillo faltara, cuando ya Isabel por Dios, tío, enfermedad, y llanto, nos lo pone en relación. Solo Isabel entendida, en este traje intentó toda el alma persuadiros, que ya de partida estoy. El haberos molestada, es cuanto el pecho sintió, sintiendo también del tío este accidente feroz. Y a vuestra pena quisiera daros alivio, pero viendo, que Dios lo dispone reprimo al labio la voz. Mas siempre a vuestro precepto, señora dispuesto estoy, que ni el partirme ha de ser despartirme de los dos. Ya que te vas a Mallorca solo te pido un favor, y es, que pagues mis servicios, con aceite, y salchijón. A entrambos el responderos mayor pena me causó, cuando en Isabel admiro, cuidado, pena, y dolor: Y en ti Don Garao la ausencia, que intenta privarnos hoy de amigo tan verdadero: Mas no puede más la voz, voy a acompañarte amigo, hasta el Muelle, y tú, Señor? Ya sabes lo que has de hacer. De todo advertido estoy. Bien es, que a tu tío asistas Isabel mía, mas yo te advierto, que no te enojes, pues Dios así lo ordenó. Dios te guarde Isabel bella. El Cielo os conduzga a vos. Vamos amigo, que es tarde. Vamos, señores a Dios. . No aflige el; que da consuelo; cuando amor piensa le quita; porque no es quitarme un bien, llevarle a gozar más dicha. Cuando el padre me quitáis, no se empaña el corazón de gemir, que no hay razón, de hacerlo cuando le amáis, pues vos siempre os demostráis, tan amante en vuestro celo, que intentáis darnos el Cielo, y así, que me honráis bien se si me le quitáis, porque, no aflige, el que da consuelo. La vid si llora, no llora, porque sentimiento fea, si solo porque campea al fruto, en que se mejora de la segur, que la honora, siadmira al bien, que le irrita, viendo el brazo facilita, quitarle el tronco incapaz del fruto; y ve le da más, cuando amor piensa le quita. No es quitarle al corazón, de un golpe todo el aliento, si le queda sentimiento, por causa de su blasón, y alentando en su pasión con sobresalto, y vaiben, mérito hace del desdén, aún en lo espiritual, dando remedio a mi mal. porque no es quitarme un bien. Vuestra excella voluntad se cumpla en todo, mi Rey, y el decreto de la ley, venga en mi padre, y mirad, que de vuestra immensidad, alcanzar mi amor capricha, a pesar de la desdicha, consuelo, y padre a los pies vuestros, pues llamarle es, llevarle a gozar más dicha. Ya que Don Guillen murió, padre de esta, que procura con su vida milagrosa, castigar mis travesuras, invente mi engaño ahora, ya con cautelosa astucia, que el hábito Mercenario, a negro luto reduzga, porque fácilmente alcance, cuanto mi furor berrunta, Sea, pues, Doña Isabel, la que la historia introduzga, ella sea, aquí conviene le dé a mi cuidado astucia, para vencerla, si pueden, esfuerzos contra fortuna. Cumpliose el termino ya, Prima del alma, a quien juran todos mis sentidos blanco hoy de mis potencias juntas, En que a más vida pasase, Fénix immortal con plumas, de otro vuelo remozado, tu padre a la esfera suma. De cuyo valor, mi pecho interezado promulga, tan vivo tu sentimiento, que por él, muerta me juzga Pero al corazón le queda entre el rigor de la angustia el descanso, al conformarse en que es Dios quien lo efecto Resignada en su decreto, tu voluntad no fluctue, si obedeciendo a su Imperio, amable jamás repugna. Cumple con tu esposo amante, si a sus voces no te excusas, con tu punto, y tu nobleza, como que las ansias tuyas sean al punto vestirte, de funesto luto, en cuya lúbregues triste se explican las funerales angustias; de la muerte de tu padre; porque el mundo ya murmura, no has de dejar el vestido. de la Merced; y esto culpan por tres principales causas; la primera es, porque usa, ya por razón natural; ser única la segunda; y la última digo en fin, que no solo en Cataluña, pero, que en el mundo, todo el luto se observa en sunma. Y aunque se, podrás decirme, que en sí los habitos nunca son gala, ni ser lo pueden, pues siempre luto promulgan. Digo, que esta razón vale, con aquellos, que por funma devoción han profesado, Religión, voto, o clausura. Esto, lo que has de hacer es, porque aquí con todos cumplas: Entrome a ver a tu madre, porque tú asolas discurras, cuanto te he dicho María, viendo en esto dificultas. . Ay de mí, Cielos! qué es esto? mas el pecho ahora duda en esta empresa más, que antes, cuando entre riesgos se inunda. Esto si infierno horroroso, exprimente hoy las furias de nuestro rigor, quedando entre sospechas confusa. . En vuestro celo me abrazo, divina Aurora, que pura sois Madre del Redentor, que redimió nuestras culpas. Asistidme en ese lance, que en esclavitud injusta al entendimiento oprime, la idea en sombras oscuras, que yo a vuestros pies Señora, con devoción, y fe pura, vuestro hábito vistiré, si el Cielo no lo perturba. Profesar pretendo ya, pues, que mi dicha, y ventura, me promete en esta empresa, que más glorias me asegura. Sed norte de mis intentos, Princesa del Cielo augusta, que hoy en vuestro manto busco, darle centro a mi fortuna. . Cuanto explica vuestro labio, más extensamente se, pues vuestro Tio lo dijo antes de morir, y es bien, que a su Madre le digáis, que cómo lo sabe hacer se conforme a Dios con todo, porque es Padre, y porque es Rey. Padre, que consuelo da, Rey, que manda con la ley, a quien sujetos estamos, como Don Ramón sabéis. Y en cuanto a Doña María, bien su propósito veis, defenderla a mí me toca en todo, y comprended, que apenas murió su Padre, que en el celeste vergel en astros floridos goza, fruto de eterno placer; cuando ni luto vistió, antes bien, constante, y fiel, pidió el hábito del Convento, para profesar después. Muy bien sabéis su virtud, pues, como así pretendéis, pocos celosos de Dios, los deudos desvanecer esta santa inspiración, en que inflamada la veis? Dejadle seguir un curso de tanta luz al nivel, porque no puede eclipsarse, si Dios la quiso encender. Vistes dos luces opuestas, una encendida, otra, que acabada de apagar, distante un tanto, encender se sabe por aquel humo de aquella otra luz, de quien sin perturbarla la llama, pudo hermosa renacer? De esta suerte Don Ramón, todos entender debéis, que está encendida María, noble sois, ya sabéis bien, a los humos de la luz, que murió por renacer, a mayor luz, que respira, hoy su gloria engrandeced. Decid a todos los deudos esto de mi parte, pues, no es bien se le niegue a Dios un olocausto tan fiel. Grande capilla es el Padre, Fraile me hago de esta vez, para alcanzar a su cuenta algún Rosario de Argel. Padre Bernardo, gustoso, a lo que dicho me habéis con vengo, porque jamás he intentado suspender, el propósito a mi Prima; antes en todo vaiben, admirado al raro ejemplo de su santo proceder, defendí en un tiempo amante, si ahora pariente, y fiel, con razones, la razón de su pureza, al tropel de bocas impertinentes, que la intentaron morder. Y el haber venido yo a hablaros, mi Padre fue, de los deudos conmovido, y así os digo perdonéis; pues lo más que me movía, era ansí su Madre ver, Noble, sola, cuidadosa, y con una hija en quien casada tal vez hallara, un báculo a su vejez. Voyme, pues, contento Pade, con esta respuesta, y se, que no puede estarnos mal, lo que Dios dispone en bien. Id con Dios, y de mí pae, a su Madre le diréis, que Dios da ciento por uno, ve Él os dé su gracia, Amén. Entrarme a la Iglesia quina Yo aquí me he de detenei, porque el corazón me dice, entre a la Iglesia también, que dejar al amo el criado, viejo en este mundo es. Ya estoy dento de la Iglesia; pero mis ojos, que ven? allí en el Altar Mayor, con soberano placer, Doña María con capa de Fraile de la Merced, y que está diciendo a voces, puesta a los sagrados pies de María, estos acentos. Ya madre, que profesé vuestra regla aquí os suplico mi corazón acceptéis. e- Ya, que en este nuevo estado el Cielo sacro Jasmín, en la merced os eligen hija de su Emperatriz; porque amante le habéis dado, vuestro corazón rubí, en cuatro votos, que asombran al más bárbaro Páis. Bien es, que a Dios deis las gracias, si habéis llegado a adquirir, con tantas dificultades, vuestro deseo feliz. Ya gozáis monja profesa, en este noble pensil, los favores de María, con el hábito vestís, con los institutos sacros, que en ese nuestro con fín, el grande Pedro Nolasco Padre supo instituhir, a cuyo reflejo el Cielo, solios pretende elegir por Fundadora, y Prelada de monjas, que en santo fin, al blanco de esta gran Madre, quiere en su luz dirigir. Después, que en fin vuestro Padre, murió para más vivir, renunciasteis con la Madre, aquella casa gentil, que en la calle de Moncada, fue de vuestra flor jardín; adonde en Santa María de la Mar, para vivir en mejor vida, pudiste el Bautismo conseguir. Erigiendo por recato, otra más pequeña aquí, cerca de nuestro Convento, donde modesta vivir quisisteis con vuestra Madre, en cuyo suelo gemis de vuestro Padre la muerte; más Dios lo dispuso así, para que podáis más libre, vuestros deseos cumplir, No ignoro tampoco, que supisteis distribuhir, entre pobres, y Hospitales, vuestras riquezas, y así viendo, que en todo constante a los riesgos resistis, con muerte de vuestro Padre, con encuentros mil, a mil, tan con conforme a los decretos, del estrellado zafir, por lo mucho que me incumven vuestros aciertos a mí, os digo perseveréis, con esfuerzo varonil, fiel, atlante, y Fundadora, aplicando la cervís, a la carga de la cruz, con tolerar, y sufrir; daros aquí documentos, no pretendo, y advertid, que al que teme, y ama a Dios, no se le ha más de decir. Padre mío, a quien el alma casi asustada entre sí, venera para el respeto, por tesoro de otro ofir, a las portentosas voces, de tan sacro Querabín, con el silencio respondo, por satisfacerme a mí, cuando me hallo tan indigna del favor, que hoy conseguí en vuestra Merced por gracia, donde veo instituhís, con recuerdos, que del Cielo bajó Madre a construhir nuestra Reina a Barcelona, santificando el Páis, con sus plantas soberanas, nuestro orden, que en el viril de su engrandecido celo, adquiere elogios sin fin, por el gran Pedro Nolasco, cuyo norte he de seguir, a vuestra sombra mi Padre, para que pueda cumplir, aunque frágil de mi parte, cuanto afecta prometí. Id en paz Madre María, y siempre cual Sol lucid. El Señor quede con vos, pues, que con él me asistis. Salve Reina de mi amparo, vida, que viviendo en ti, riesgos no temo, ni asombros, si mis pasos conduéis. Esto Ramillete has visto? mucho que pensar me das, con todo lo referido. Es prodigio sin igual nuestra Divina María, y os digo aquí con verdad, que al hablarle Fray Corbera, con reparo singular, me pareció que vehía, de su labio de coral, salir llamas encendidas, con soberano volcán. No hay que dudar Isabel, cuando el alma absorta está, de ver, que en todos conflitos, con admirable ademán, por trabajos, por abrojos, por riesgo, y calamidad, siendo un asombro su vida, pasa alegre, y prespicas Águila, a beber las luces, de la excelsa Majestad, hasta amansar con el pie, borrascas del fiero Mar. Pero no advertís atentos, como Boréas pertinaz, embravecido divulga, a soplos su actividad. Parece que hace gran vieno Y a mí, que se enoja el Ma En cuidado estoy esposa cuando navegando va, para volvernos a ver, Don Garao en esta Ciudad, pues, que así me lo escribió Dios nos le conduzga en pasa Del pasado Forastero se tiene noticia ya, que se embarcará muy presto, Qué es esto? Mosqueta ací? Gracias a Dios, que del suso he salido sin pensar; vamos a ver a tu Prima. Vamos con puntualidad Que te admiras Ramillete, Porque me has hallado acá? admire el busón, admire, y otra vez, ver, y callar. . Quién me ha llevado señores, a tanto enredo fatal, me imagino expuesto, pues, de un lance, doy a un azar. . A pesar de mis horrores, y a pesar de mi fatiga, ya María me vencio, dándole así a mis desdichas, otra desdicha mayor, ya triunfando de mis iras; pues, que no han valido en ella, trabajos, crueldad, mentiras, infernal rigor, que no les resistiere divina, cuyos prodigios el Orbe, con alabanza crecida, aclama por mi tormento, viéndola tan peregrina; (que siempre la admiración, al corazón se encamina, asombro al primer diseño, si la verdad califica;) Esta, pues, Perla del Mar, Asombro, luz, norte, y guía, las naves de la tormenta, pisando las aguas, libra, y con aplauso común, estas glorias se publican. A cuyos grandes portentos, y a cuya admirable vida, vencido todo el infierno, con mis tormentos suspira. Mas en noche tan oscura, verla salir no me admira, cuando con aquesta antorcha sabrele fingir ser día. Nunca en sosiego descansa, esposo del alma mía, quien sin vos quietud intenta, y por eso determina descansar mi amor con vos cuando el alma se oprimia, a los horrores del sueño, que de tanta luz me privan, a vuestra Iglesia voy, pues vuestra Estrella me guía. Ya está delante de el? Te o, aquí conviene aturdirla, representando a su idea, ilusiones con porfía, muévase un rumor feroz, que entrar al Templo le impida, apagar la antorcha quiero. De esta suerte confundida, no lograrás tu consuelo. Valedme Virgen María! Pues tú le opusiste sombras, no le faltará mi Aurora; Vete a tus tormentos va, pues se aclama vencedora, por Perla Asombro del Mar, en la Merced de su Aurora. , . Porque su vida merece, que la noche se le haga día. ha A vuestra casa, Señor, amante vengo, y rendida, cuando las puertas cerradas, de aqueste logro me privan. Hoy, María del Socorro, has de ver engrandecidas tus virtudes, pues, que el Cielo (nima. te advierte, que no temas, pues te a- Abranse luego las puertas, y al punto se harán más ricas, porque la Aurora del Sol. (na . a Perla aprecia por más fi- A vuestra vista gran Madre, gozo glorias sin medida, viendo encolmados favores, me hacéis del recelo dichas. Redentora Soberana de esta pobre navecilla, llegue a tal puerto el deseo, que en vos su norte imagina. En olocausto consagro mi corazón tan rendida, que el rendimiento elevada, el deseo a las caricias. Pues esclava a vuestros pies, publicarán mis rodillas, que en la tierra no merezco mas, que ser rea, y cautiva. Pero, pues sois Redentora, redimidme de las vistas del enemigo común, que mi riesgo solicita. La voluntad os consagro, y el corazón se dédica, maripoza a vuestras luces, sin perecer de atrevida. María Socos mi amante, por tu virtud milagrosa, como es posible, que estés tan de espacio a aquestas horas? cuando mis sagrados hijos naufragos al Mar se ahogan, sin que tu anhelo sagrado, en tanto horror les locorra. Si quieres acompañarme, y en conmigo, que las olas del Mar fiero aplacarás, por blasón de tus memorias. Siempre a vuestra voluntal mi fe, afecta, y fervorosa está, pues sin merecerla me hacéis tan crecidas honras Sígueme, pues, que a tu lado me tienes, vamos ahora, a socorrer de improviso, a los pobres, que te invocan. Piedad Cielos, que la Nave entre las aguas se ahoga. Socorro Virgen María, libradnos de esa congoja. Pues, que María aplaca, del Mar las ondas, no peligra entre riesgos, el que le invoca. 1 Qué prodigioso suceso, una mujer Religiosa, con hábito Mercenario, el Mar sosiega de forma, que la bonanza debemos, a su áncora poderosa. 2 Gracias al Cielo le demos, viendo, que en playas dichosas habemos tomado puerto, después de tanta congoja. Gracias os doy Reina Madre, de que siendo intercesora, a vuestro lado adquiriese, de este acaso la victoria. Ya queda la Nave libre, ya estamos en Barcelona, y en el propio puesto a donde han de aplaudir esta historia, para aclamarte a su tiempo, con una, y otra memoria, de Barcelona el honor, y de Cerbellón corona. A favor tan infinito, solo el silencio Señora, puede intentar el obsequio, sin género de lisonja. Queda María en mi Templo, hasta que en su luz la Aurora te enseñe el día feliz serrrándose el Templo ahora. Vuestra voluntad se cumpla, quedando el alma gustosa de quedarse a vuestros ojos, que hacen de las penas glorias. Yo juzgo el Cielo ha querido Don Garao, que en esta casa vieseis de Doña María maravillas tan sagradas, que si antes fueron prodigios, hoy más milagros se aclaman. Venís, por vuestros negocios, como me dijisteis, y ha vuestros ohidos noticia de esta noble Catalana, tan portentosas, que creo habéis de admirarla Santa, antes de volveros, pues, pobres, y enfermos la llaman en cárceles, y hospitales, milagrosa declarada; Y ahora impensadamente, ya sabéis, que atropellada la tiene esta enfermedad, por cuya entendida causa, Isabel ha hido a verla, pues comulgarla trataban. Allí está para asistirla, ahora solo me falta S6 deciros, que ellos dirán lo demás con eficacía, No me viene a mí de nuevó de sus gloriosas hazañas, cuanto dijisteis, pero decidme de una borrasca. Ya os entiendo, no habléis más, escuchad, pues tanto os cuadra. Sabréis también, que ha dos años se dice por cosa clara, que el Cielo le habrió las puertas de la Iglesia, y con feerara, habló con la Virgen bella, que del Altar en las aras con su rostro nos explica en la Merced estas gracias. Y que al mar las dos se fueron pisando firmes las aguas, para librar un Navio, que al África naufregaba, donde hiban los Redentores de la Merced, celebrada en el rescate, por pía, Noble, Militar, y Sacra. puiéndola el Prior sinio tan de mañana Ptodas las puertas supo el milagro, y la causa fue mandárselo, que nunca ella se lo declarara. Quedó admirado el Prior, y mucho no se declara este suceso, pero ya sabréis cosas más raras. Suspenso me habéis dejado. Esta mujer es muy santa, y en Mallorca refirieron su vida en mil alabanzas, que cuando el mundo lo dice, siempre es más de lo que aclama. Pero, qué voces son estas? No son si no campañadas, la Merced que toca a muertos, mirad que voces tan altas. Esposo, y Don Garao, que el Cielo os trujo por otra causa, ya murió Doña María, que yo en su muerte me hallaba. Quedó al finir tan hermosa, como en vida celebrada, dio el espíritu a su Dios, y volando al Cielo el alma, despide tan grande olor su cuerpo, que la fragancia, mas divina la acredita, que no la autoriza humana. Toda Barcelona acude, cullidos, y cojos sana; y aún muerta hace prodigios, tanto, que con soberanas demostraciones de gozo los Padres la aconsolaban, en aquel transe, y atentos se pasmaron de sus gracias. Vamos a verla en la Iglesia, donde el vulgo a voces altas, Santa María Socos, a boza llena la llaman, Raro prodigio por cieno, digno de renombre, y fama, en los anales eternos, de Noblezas Catalanas. Vamos a ver este asombro, blasón de nuestras hazañas, que ilustrará a Barcelona, con sus Reliquias Sagradas. No acaba aquí la Comedo, pues sabrán como se casan, Mosqueta con Ramillete, que así mis amos lo mandan; no ahora, que solo es tiempo de ver la difunta Dama, monja, madre, luz, y espejo, de virtudes soberanas. Que no dejes este hum y estás ya a la barbacana, de la muerte Ramillete? También mueren las Bel Vamos siguiendo los amos, por ver maravillas sacras. Vamos, que después sabrán, cosas de Mosqueta raras. . Ya que todos mis desvelos mis estucias caprichosas malograron fementidas lo activo de su ponzoña. Me voy a llorar burlado a las lúbregas Masmorras, entre incendios, entre horrores, entre fuego, entre congojas, entre tormentos, entre iras, y eternamente entre sombras. Ya habéis visto este milagro; ahora es bien, que devotas nuestras almas, a diós rindan, las grancias de tantas glorias; como en nuestra Santa Madre concedió, a quien Barcelona, estos días en concurso, admirada, y numerosa, alegramente obligada, si piamente deudora, ya con primicias de Santa, en este túmulo adora. Su cuerpo lo aclamará, pues pregonará con gloria, lo immortal de sus milagros, que nuestra Ciudad coronan. No atribuyo a novedad, su muerte tan prodigiosa, cuando se, que fue su vida, un milagro a las historias. Cerbellones, y Corberas, con mayor razón, ahora os podéis gloriar felices, viendo su sangre acrisola, nuestra María Socós, Monja en la Merced dichosa, su Religión Militar, Noble, Real, y Redemptora, si de las madres la aclama, la primer columna heroica, después de su gran Patriarca, con elevadas memorias; su primer Santa la aclames para añadirle pomposa, a su Cielo aquesta estrella, en cuya luz nos socorra. Con admiración cristiana, con aclamación devota, arguyo ahora confuso, cuanto el alma en glorias goza, de su ya admirable vida, de su pureza devota, de su constancia eficaz, de sus milagros sin nota, y de su muerte, que en fin nos desmiente con aromas ámbar exhalando suave, ser humano (rara cosa) sepa el Orbe este prodigio, que por cuanto a mí me importa, clarín pretendo encumbrarme. de sus glorias, en Mallorca. Viendo este prodigio raro, las lágrimas se transforman en soberana alegría, con mucha razón, pues honra, su memoria nuestra sangre, dando a Cataluña toda, mayores triunfos su cuerpo, que en sin sus croes, victorias; y ya, que el Convento empieza, a celebrar hoy sus honras, porque el tropel de la gente, a que lo haga les provoca. Aclamemos nos asista, por tutelar protectora, por cuando la Iglesia Santa, con sus voces poderosas, Santa la publique, viendo sus milagros lo pregonan. Ramillete estoy sin mí, emulamente gustosa, no hay sino, que dejar burlas pues las tramoyas arte, Nundo, son un viento, te solo un soplo las borra. A nuestra Madre Socós, por ejemplar, y devota es bien todos imitemos, pues a sus huellas dichosas, con la gracia soberana, alcanzaremos la gloria. Y con esto labrán, que Mosquetá se pone a Monja, y juzgo será de Misa, pues es gran predicadora; yo viendo en fin lo que pasa, para coronar la historia, con la muerte de sus Padres, y Tios maravillosa, del mundo las carambolas, del Prior el santo anhelo. que en su virtud le atesora, de Ramón, y de Isabel, la conformidad lustrosa, de Garao el pasatiempo, y del Diablo la mámola, detérmino hacerme Fraile, mas mi mal no se acomoda; y en fin quiero retirarme, a hacer vida milagrosa, quedándome como antes, en casa; pues, que mis obras me acreditan jubilado, por tonante de la sopa. Mas dejando a parte burlas, con devoción fervoroso, la vida, muerte, y portentos, de esta Santa me alicionan, a que santamente viva, porque acabe bien mis horas. Con que mi devoto afecto, divinamente la invoca. Con que mi pecho rendido su socorro ilustre nombra: Con que amante el coracon, con devoción cariñoza. Con que a tan santo explo hoy con las potencias todas. Con que nuestra Orde Sagra, con su Madre Majestuosa. La aclama. La invoca. La aplaude. Y la nombra. La Perla Asombro del en la Meced de su Aurora. Y aquí da fin la Comedo de la Perla en Barcelona, como al Autor perdonéis, las faltas, que en ella sobrano