Texto digital de La peregrina del cielo
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- Félix Persio Bertiso
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La peregrina del cielo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/peregrina-del-cielo-la.

LA PEREGRINA DEL CIELO
JORNADA PRIMERA
e d d cod?do d e do do da eo co co s LA PEREGRINA DEL CIELO COMEDIA FAMOSA CÓNUNA LOA NUEVA ÉN ALABANZA de la letra L. POR FELIN PERSIO BERISO Hablan en ella las personas siguientes. Este camino espacioso. aqueste jardín que miras, alsombra Turca, que tejen azmines, y clavellinas: Este camino sembrado de flores (hermosa niña) dulce alámeda de sances con música de abecillas: Este camino esmaltado de rosas, que ambar respiran, A onde adonde todo es deleites, gustos, bailes y comidas, por entre alegres Pares. va a dar a una casa mía, que aquellos montes encubren entre sus negras neblinas. Esos soles de tus ojos, bellísima peregrina, de tu frente el alabastro, las rosas de tus mejillas: los pequeñuelos diamantes que entre los corales brillan de tu boca, y de tus manos la blanca nieve encendida. los donaires, y la gala de la Primavera linda. de tu edad, que de mil Mayos es abreviatura, y cifra: ahora es tiempo que triunfen, ahora es tiempo que rindan de las más heladas almas el Imperio, y Monarquía. Ese traje penitente, aquesa humilde esclavina, déjala para el postrero terció inútil de la ida, para el desdén de los años, y el ocaso de los días, cuando su Hibierno enfadoso a los hielos se retira. Que cuando el rosado Oriente de tu juventud florida. rosas de nácar despliega entre nieve, y maravillas: Cuando empieza de tu aurora entre aliósares la risa; y el alba de tus donaires. vertiendo perlas le mira. Ahora, ahora es el tiempo de gozar entretenida. los tesoros de la tierra, sus glorias, y sus delicias, De que te idólatre el mundo, de que te obedezca y sirva Nápoles y Milan bella con lamás y telas finas. con damascos y tabies, raso, espolín y telillas, y con oro y plata y piedras los abortos de las Indias. Flandes con galas y puntas, con seda y loza la China, Portugal con gasa y tocas, véngalas, dulces y almivar. Venecía con sus cristales, Holanda con lencería, y con sazonadas frutas las Huertas, Parques y Quintas. Con caza y fieras los montes, el agua con pesquerías, con sus flores los jardines, el aire con cuanto cría: Los galanes con torneos, con músicas y Poesías, y todo el resto de el Orbe con cuanto inventa, y fabrica. Y si de todo esto junto quieres desde aqueste día gozar el mapa abreviado, sígueme gallarda Ninfa Que en la falda de estos montes, torres de esmeralda fina, que sustentan de los cielos las bovedas cristalinas, está mi Cortey Alcázar, donde a tu gusto rendida verás de tanto deleite la dulce volatería. Quién eres tú, que tan rico galán y alegre me guías a tú a tu estancia? . Soy el Mundo señor de esta Monarquía, de los gustos y deleites donde con dulces caricias gozan todos mis amigos en paz regalada vida, festines, músicas, bailes, mesas francas, alegrías, juegos, saraos, dignidades, honras, y soberanías. Ay cielos, qué pesares! mi jornada comienza por azares: el enemigo más cruel que tengo, de quien huyendo vengo, hallo ahora a mi lado: en sus manos he dado, y sola en un desierto, el corazón helado se me ha muerto. Terribles desconsuelos, Ángel mío, favor, valedme Cielos, ayudad mi devota Romería, y dad a mis intentos valentía. El cielo busco, a la Ciudad sagrada de la Religión santa es mi jornada, pusalén, divina Esposa e sacadme de este lazo: en vos confío Virgen divina, Estrella, y Norte mí o Paloma sois sin hiel y sin mancilla favoreced a aquesta palomilla. Calla divino encanto, no me infames; hay más contrarios que contra mi llames? Oh pesia mi potencia; aquí importa mi astucia; y diligencia: para mi afrenta y daño a todo el cielo llama; ahora engaño ahora vil Deleite ahora he menester tu hermoso afeite, ahora Vanagloria, ahora es el salir con la victoria: Lacivia ahora ayudenme tus Troyas, tus aparentes gustos, y tramoyas. Hermosa Peregrina, dame la mano cándida, y camina, que por aqueste prado, que el Solp mis glorias gozarás allá en mi Quí Esposo solgron alma pareces del Sol, volviose noche su rosado día, gualda el carmín; Estío el bello Mayo, su Sol en el ocaso del desmayo, sus luces eclipso. Perla divina gallarda Peregrina vuelve en ti: no responde, voy a mi Quinta, a donde los vicios todos moran, que mi deidad adoran, traerelos a este prado de flores coronado; y vestido de Abriles y de hierbas, trairán aguas de olores, y conservas? y vuelta en sí con músicas, caricias, regalos y delicias, procuraré engañarla, divertirla, vencerla, enamorarla, y de su voluntad hacerme dueño: quédese ahora en este triste sueño sepultado su nacar y cristales, y al arma; al arma furias infernales. Venturosa Peregrina, bello desmayado lilio que postró en tierra del Mundo la borrasca, y torbellino. Restituye a tu hermosura el jazmín, rosa, y narciso, que en el cristal de tu frente se enamora de sí mismo. Vuelve en ti, escúchame atenta Ay Dios! ay cielos! qué miro? quien eres joven hermoso, bello Marte peregrino Quién eres tú, que alegrando las flores de este retiro, alma pareces del Sol, y aliento de mis suspiros? Soy el Ángel de tu guarda, que apiadado y condolido de tus lágrimas y quejas. a alentar tus parasismos, porque el camino no hyerres, como Dios de ti me hizo Ayo, y Guarda vigilante; que te advierta los peligros, tomando esta forma humana aparecerte he querido, para ilostrar tus tinieblas, y dar luz a tus abismos. para consolar tus penas. para avivar tus designios, fortificar tus intentos contra el Mundo tu enemigos Ju ment con encantos, y hechizos introducirte rendida en la tropa de sus vicios. Siendo tu racional, quiere convertirte en fiero Grifo, en insensible peñasco, tronco humano, y mármol vivo, Si te conduce a su Quinta por este alegre camino, quedas luego condenada a eterno fuego y suplicio. A las cárceles horrendas, cuyas cadenas y grillos son Dragones, y Serpientes, llamas vomitando a silbos. Cuyos tristes calabozos de alquitranes derretidos, son confusión de blasfemias, llantos, ansias, y alaridos, eternas oscuridades, prisión de aquellos malditos, que a Dios escupen veneno entre blasfemos gemidos. Déjalo pues, no lo sigas, sigue el impulso divino, que a Jerusalén te guía con ese humilde vestido, Allá te espera tu Esposo, (allá en la Religión digo) más galán rico, y amante que ese galán fementido, ese Mundo que te engaña ofreciéndote mil siglos de regalos y deleites, todo aparente, y fingido. Tu Esposo si (Peregrina) ese si te ofrece ricos imperios corona, y cetro, pompa, y regalos divinos. Ese sí, que por tu amor finezas y extremos hizo, hasta dar por ti la vida en un golfo de martirios. Míralo en tantas figuras desde los albores mismos del Mundo representado, impreso y pintado al vivo, Míralo en Abel, al cielo ofreciendo sacrificio, ya las manos de su hermano muerto después, y ofendido, Míralo vertiendo sangre mar a mar, no hilo a hilo, cielo pendiente de un leño vuelto en sangriento rocio, Míralo en el bello Isac sobre la leña, rendido a el cuchillo de su padre, sin resistir el cuchillo. Mira el pece de Tobias de tres anzuelos asido a la caña de la Cruz, hecho de su sangre el río. Mira el cándido Cordero, que vio el Precursor divino, con púrpura de sus venas lavando culpas, y vicios. Mira el pan de Gedeón, por solo darte Pan vivo, de una lanza atravesado, y clavado en un encino. Mira a el bellísimo Esposo (que ostenta en su rostro lindo Soles, Estrellas y Cielos, rosas, claveles y lilios) solo, maniatado y preso, afrentado, y escupido, Cielo lleno de salivas, Sol de ignominias vestido. Y así tan amante tuyo, yen ti. y en tus amores tan fino, que por ti sola hiciera, lo que por un Mundo hizo. Este (Peregrina hermosa) este es Amante y Amigo, este sí, que por quien ama la vida ofrece a el peligro. Este sí, que hace finezas, este sí, que es noble y rico, y puede dar Monarquías, y tesoros infinitos. Acuérdate del Tabor, donde hizo alarde lucido de las glorias y riquezas que promete a sus queridos, Este si es Príncipe amante, que merece por sí mismo tu afición y tus extremos, ser amado, y ser querido. Estos primeros impulsos puestos ya en el ejercicio, este ardor tuyo y deseo de buscarlo y de seguirlo: suyos son, a él se los debes, y de su amor han nacido; afición es, que te tiene él te mueve a este camino. Siempre tiene la virtud oposición y enemigos, su camino es escabroso, difíciles sus principios. Montes de dificultades, borrascas y torbellinos la atemorizan y espantan, santalmás y laberintos. Pero todo eso se vence con los divinos auxilios, valor te ofrece tu Esposo, entre nubes escondido. La Estrella del mar María ti. te ofrece alientos y bríos contra el mundo y sus memorias, sus ardides, y artificios. Aquesa casa de campo, que miras entre esos riscos, donde pretende llevarte este Pirata maldito, es la infernal Babilonia, confuso centro y abismo de los vicios y torpezas, que siguen su barbarismo. El Ángel soy, que te guarda (Peregrina) este es mi oficio guiarte a el cielo con vivas inspiraciones yavisos. Ya saliste de los lazos del Mundo, ya te has vestido de la penitencia el traje este es (niña) su camino. Ya echaste mano a el arado. prosigue pues (bello armiño) no le dejes, no le sueltes, que será fatal delito. Ya saliste de Sodoma, voces te da el apetito, no vuelvas el rostro hermoso a su incendio ni a sus gritos. No creas del Mundo engaños, yo te acompaño y asisto, sígueme a la Ciudad lanta, no temas, que yo te guío- Ay dulce luz de mis pasos, ay Ángel, hermoso mío, ay que alegre, hay que alentada me siento con tu presidio. Vamos (bellísimo Fénix) que en fuego de amor divino, allá en la Arabia del Cielo eres aroma encendido. Bien le debes a mi amor los los favores prometidos: vamos, Norte de mis ojos, y Sol que hoy me ha amenecido. retrato soy de Tobías, enséñame tú el camino, antes que al Mundo encontremos, Sígueme pues. . Ya te sigo. h, Aquí quedó desmayada aquella mi Peregrina, que a Hierusalén camina, que es la Religión sagrada. Dadme (deidades hermosas) esos dulces, esas flores, confervas, y aguas de olores, y aquesas joyas preciosas; que ansi la pienso engañar, y divertir del camino: ese pomo peregrino (Lacivia) me puedes dar, rociaré su rostro hermoso con esa agua. Tu Codicia dale flores. Tu Auaricia joyas mil de oro precioso Tened los dulces a punto: mas qué es de ella? dónde está fuese; engañado me has pesia a todo el cielo junto, El socorro, que pedía sin duda le han enviado: de las manos me han quitado la victoria. Quién sería el que de aquí la llevió, su Esposo a quien voces daba, o el Ángel, a quién llamaba? no puede ser otro, no. Su Esposo sin duda sue aquien ella disfrazado; y en el Pan Sacramentado ve, y adora con la fe. Su Esposo, que en aquel Pan vestido de galas blancas glorias le da, y mesas francas como su amante, y galán. Su Esposo, que desde allí con aquel disfraz de gala la enriquece, y la regala, y da fuerzas contra mí Su Esposo (ay de mi infelice) que allí tiene su dosel, y en aquel blanco papel requiebros le escribe, y dice. Su Esposo, con quien aquella ingrata allí comunica; y de sus favores rica con desprecios me atropella: Y a quien allí disfrazado adora, quiere, y venera, y a quien allí aquesta fiera alma, y corazón le ha dado. Su Esposo (de pena rabio de quien tan prendada está, que mil veces morirá, antes que hacerle un agravio. Pues a pesar de su Esposo la he de seguir y buscar, aunque me la esconda el mar en su abismo proceloso: Aunque el Ángel más valiente liib la la desienda a cuchilladas, con mil rodelas yespadas, y con un rayo impaciente. Que el (sin duda ) le ha enviado ahora en esta aflicción aquel Ángel valentón, (que la guarda desvelado) que la desienda de mí: pero (a pesar de los cielos) om mía ha de ser, que mis celos mp ya son infiernos ansí. Guerra pues, que mi desuelo la buscará en todo el mapa; seguidme, que se me escapa isano la Peregrina del Cielo.
JORNADA SEGUNDA
ACTO SEGUND obo Ya libre del Mundo estás, por este camino estrecho mo de abrojos y espinas hecho, a la tierra Santa vas; que es la sacra Religión, centro de la santidad, in de la virtud y piedad, ooflo al y tierra de promisión Verás en este camino varias hermitas extrañas, de Hermitaños y Hermitañas, que viven a lo divino. En una está la Paciencia, en otra el santo Temor, en otra el divino Amor, la Pobreza y la Obediencia. la Lección espiritual, la dulce Contemplación, el Ayuno, la Oración. l dol la Castidad celestial, la Diciplina, el Cilicio; el Silencio, la Clausura, qujo el Trabajo, la Amargura, la Humildad, el Sacrificio; y otros hermitaños mil, que en este camino y sierra Ángeles son de la tierra y flores de aqueste Abril. Ay Ángel mío, si fuera mi dichay méritos tantos, que estos Hermitaños santos y Hermitañas ver pudiera! Dime, aquesta hermira bella de quién es? (qué hermoso risco!) Del Seráfico Francisco, vive la Pobreza en ella. Podrela ver? . Sí, y hablar. Querrá ser amiga mía? o Y en su pobre compañía toda tu vida has de estar Que aunque está su hermita acá, acompañando a el Cordero, casi todo el año entero en la tierra Santa está Llamarela? . Porque no? y se alegrará de verte, de tratarte y conocerte. Quién llama? Deo gracias. . Yo, salve, divina hermitaña, deidad de aquestos desiertos, B iel fiel desengaño del Mundo compañera del Cordero. Esta Peregrina hermosa, bien disfrazado hucero, entre estas nubes de frisa del Mundo viene huyendo: Camina a la tierra Santa con encendidos deseos de estary morir en ella desde allí asaltando el cielos Y quiere ver de camino los penitentes y austeros Hermitaños, y Hermitañas, que abitan aquestos Yermos: Y visitar sus hermitas, alentando con su ejemplo sus valientes desengaños, y sus devotos intentos. Dame los brazos, y dime, quien eres flor del desierto solitaria torblilla, de este risco hermoso dueño. Prospere Dios felizmente tu jornada y pensamientos, toma mis brazos, y escucha si en esto sientes consuelo. Yo soy la Pobreza humilde, que contra el Mundo peleo, sus tesoros y riquezas tratando con vil desprecio. En mi dulce compañía has de vivir todo el tiempo que en la Religión gozares correspondencias del Cielo: conmigo estarás segura de los penosos desuelos, que acompañan las riquezas siempre naufragando en ellos. Serás bien aventurada, siendo pobre, pues sabemos, que a los pobres en la tierra les promete Dios el Cielo. Die los Apostoles santos se rás retrato y bosquejo, que fueron a lo divino mis Dicípulos primeros. Y serás del mismo Cristo viva imagen, pues le vemos morir tan pobrey desnudo, que su cama es un madero. Y Peregrina, que pases (sin temer ladrones fieros) el camino de esta vida, cantando Himnos y Versos. Quieres ser pobre conmigo? Quiero mil veces, y quiero ser tan pobre, que parezca del mismo Job un remedo. Logre el cielo tus impulsos, (o delicado renuevo) de modo que árbol gigante, compitas con los Luceros. Y para que más te animes, y más arda el Mongibelo de tu devoción; advierte, mira y contempla el modelo, la estampa, copia, y traslado del humilde y verdadero pobre de espíritu; aqueste es el César; el Pompeyo, y el Capitán de los pobres. este es Francilco, el espejo de la Humildad y pobreza, a quien tantos van siguiendo. El premio de sus hazañas son sus llagas, que del diestro Capitán en las batallas, las ti. las heridas son el premio. Seráfico Padre mío, bello Serafín, que ardiendo en llamas de amor divino sois el Fénix de su fuego: Tan encendido en la esfera de vuestro endiosado pecho, que revienta por la boca de aquesos cinco barrenos. Alentad vos (Padre amado) esta centella (que el Cielo en mi corazón enciende) con muchos favores vuestros. Ardán, (Padre de mi vida? mis ansias y pensamientos en este volcán divino de vuestro amoroso incendio A vos os voy yo buscando, vuestras huellas voy siguiendo, vuestra pobreza es mi gloria, vuestra desnudez deseo, vuestro desierto procuro, ser vuestra sombra pretendo en la tierra Santa, a donde peregrina busco el puerto. El Mundo es engaños todo, ti. su embustey pompa aborrezco, de el huyo, dadme victoria contra sus asaltos fieros. Persevera (hija querida) que en los peligros y riesgos de tu peregrinación yo mi favor te prometo. Ay Serafín de mi alma, que tantas dichas merezco, que de un Cera fín y un Ánge! son mis Argos los desuelos Pues con tan cierto socorro, con tan divinos consuelos, caminemos (Ángel mío.) Despídete, y caminemos. Adiós hermosa Pobreza, Hermitaña de los cielos, hasta que en tu compañía se logren mis ardimientos, Adiós tierna Peregrina que te haga (en breve tiempo) del desierto de Francisco Paloma, Flor, Palma, y Cedro, Por aquesta aspereza, inculta habitación de la Pobreza, de quien es atalaya aqueste risco, retiro y soledad de aquel Francisco; de quien tantos agravios lamenta el alma sin mover los labios: por aquí me dijeron que camina aquella fiera, aquella Peregrina, que siéndolo en el traje, en la hermosura, galas y linaje, más peregrina ha sido en burlarse de mí, pues ha sabido engañar mis desuelos, resistir mis violencias, burlar mis daligencias, y huir de mis celos pero que mucho si la guarda icela aquel Ángel, que hecho centinela es de noche y de día su Defensa Maestro, Amparo; y Guía? Y que mucho, si ahora en su retrete su favor le promete este Francisco, este elegante mudo, esté pobre desnudo más rico y con más galas, que el Serafín que bate más las alas? Y sobre todo aquesto, la Pobreza le ha ofrecido tesoros y riqueza, descansos, triunfos, glorias, laureles y victorias: miren de quien se fía de una Hermitaña vil, de una Harpía desnuda, sola, hambrienta, aborrecida y promete tesoros presumida. En qué estriba? no sabe esta ignorante, que Francisco su amante, roto y pobre ha quedado: y que su Padre lo ha deseredado? Mas para que me cansoy me fatigo? su huella es esta, como no la sigo, y el tiempo gasto en quejas? espera ingrata, que aunque más te alejas, escaparte no puedes de mis ardides, máquinas, y redes, que he de alcanzarte, y tienes de ser mía, a pesar de esa Estrella, que te guía. Jesús, mi bien, hay Dios, ay dulce Esposo, qué sueño tan penoso! qué tristes ilusiones! que que representaciones tan vivas de las glorias, que dejé allá en el Mundo, que memorias tan flamantes, que al vivo representan los gustos que perdí, con que atormentan mi debil sufrimiento! mas hombros pide, mas, este tormento: dejadme fantasías, glorias, si ya os perdí, ya no sois mías. Aquella voz, que oí, si fue soñada, o fantasma del sueño fabricada entre su confusión, y su neblina? Por acá Peregrina. Ay cielos, otra vez clara y sonora oigo la voz: pues yo no duermo ahora, ni aquel puede ser eco repetido. El camino has perdido. Quién será (cielos) este que me advierte qué voy perdida? Ay Dios, ay cielo, hay muerte, el Ángel me ha dejado, ay de mí sola en este despoblado, y entre tantos orrores. Vuelve a tras, que te pierdes. . Qué temorles que confusión! qué penas! de mármol soy, un hielo son mis venas. Por un rato, que al sueño di rendidos. los ojos, y sentidos, y el cuerpo fatigado, tantos riesgos, y penas me han cercado! Cuanto miro es escándalo y neblina: no duerma quien al cielo peregrina. Perdida vas. . Ay Ángel de mi vida que te perdí; por eso voy perdida, pues cual será el camino? dímelo tú, Pastor, o Peregrino, que así te compadeces, y de verme perdida te enterneces; gu guíame, si no quieres que me pierda. Echa a la mano izquierda por ese prado. . Vaya Dios conmigo: ya voy. . Sigue mis ecos. . Ya te sigo. pera, No lo sigas, ten ten el paso, no le sigas oce conoces aqu que te llaman y convidan a que dejes el camino que llevas (hermosa niña? Sabes de quién son? . Ay bella deidad de aquestas campiñas, como puedo conocerlas si Extranjera y Peregrina me hallo en estos desiertos? Pues escúchame advertida. Por aquestas soledades trae el Mundo una cuadrilla de bandoleros Esfinges, de Cocodrilos Harpías, de vicios abominables, ministros suyos y espías, que son la Gula, el Deleite, el Ocio y torpe Lacivia que a todos los Hermitaños y Hermitañas, que aquí abitan, dando asaltos por instantes, combatiendo noche y día, procuran con mil ardides de rigor y de caricia engañar, sacar del Yermo, y llevar a que le sirvan. Pero todos peleando con las armas defensivas de los auvilios del cielo, y de la Oración divina, con ayunos y asperezas, cilicios y dicaplinas, como con lanzas y espadas, ródelas y artilleria: resistimos sus asaltos, reparamos sus heridas, y vencemos sus batallas, diestros ya en esta milicia. Porque el Capitán divino, que en ellas nos ejercita, nos enseña su destreza, nos infunde valentía. Este es aquel tierno Amante, que nuestro amor solicita por nuestro amparo y defensa, dando su sangre y su vida El que en aquella batalla del Caluario, tan reñida, muriendo como Cordero, como León resucita. Para que así, sus soldados en las guerras y conquistas, valentía de Leones obstenten, sin cobardía Y así, cuando en este Vermo, que es la campaña, fatiga el contrario algún soldado de los nuestros, en la esgrime salen luego a su defensa todos los que en las garitas de estos santos Oratorios, como en presidios habitan: Pues como no, solamente contra nosotros militan, procurando derribarnos, con trazas mil, que máquinan sino sino a cuantos peregrinos por estos Yermos caminan a Jerusalén, cumpliendo sus votos y Romerias; Por eso, yo, que conozco sus voces, redes, y minas, y escuché que te engañaban, salí de esta hermita mía a darte favor, y aviso de sus astucias malditas para excusar con mi ayuda tu precipicio y ruina. El cielo (Hermitaña hermosa) te pague una acción tan pía, con socorro tan a tiempo, y un favor de tanta estimas en triunfos, palmas, laureles y victorias infinitas que alcances de tus contrarios y sus armas enemigas, Que si tú aquí no me amparas sin duda me precipitan Dime, en sus mismas palabras el engaño no advertías? Apartarte del camino, por donde el Ángel te guía, y decirte que a tras vuelvas, y que por el vas perdida, no echas de ver qué es engaño? y que es contra la dotrina del Evangelio, que dice: Quién al arado se aplica, no vuelva a tras? y decirte, que a mano izquierda prosigas, no ves que es ese camino el de las almas precitas? No te acuerdas, que el Juez divino, el último día, los condenados pondrá a su mano izquierda misma? Hay hermitaña del cielo, que como a el sueño rendida del cansansio del camino me quedé entre esas encinas; y cuando desperté, y sola me vi sin la compañía del Ángel, que me guiaba, tan triste, tan afligida me hallé, y sin mí, con la pena, que imaginé inadvertida, que el camino había perdido, y aquellas voces serían de caminantes piadosos, que mi yerro me advertían! Eres en este camino muy principiante, y novicia, por eso de sus peligros no estás ahora advertida, hasta que el Ángel divino de tu guarda te los diga. (Niña) en aqueste camino no hay sueño, todo es vigilia, no hay descanso, todo es pena no hay noche, no, todo es día. No hay tinieblas, todo es luces, quien duerme, pierde la guía, quien descansa, pierde el premio, quien busca Esposo y delicias, ha de velar, y estar siempre con la lampara encendida, que si se duerme y se apaga, pierde el Esposo, y la dicha. No te acuerdas de la historia, que el Evángelio nos pinta, de aquellas Virgines diez? pues esto nos significa. Por eso te dejó el Ángel cuando te vido dormida ofendido de tu sueño, de tu pereza, ya idía. Mas el volverá no temas, no llores, no no te aflijas, ya está Jerusalén cerca, casi de aquí se divisan sus torres y S, y yo te haré compañía, hasta que vuelva tu Ángel, a consolar tus fatigas. Con que puedo yo pagarte tanto amor y cortesías? dame los pies (blanco armiño bello jazmín, dulce amiga) y dime (por mi consuelo) quien eres; que la alegría, y hermosura de tu rostro tiene mucho de divina. Y dime también si es este el camino, que registra la tierra Santa, que busco. Esta es (tierna corderilla) no te espante su aspe ni sus abrojos y espinas ni ver que solo hermita ño y hermitañas hoy la pisan Que también por sus rigores caminaron tiernas niñas, que apenas vieron del Mundo las auroras, y la risa. Por aquí caminó alegre la celestial Catarina, biasón eterno de Sena, ya del cielo Estrella fija. Por aquí caminó Eustoquio de Paula hija querida, Jetrudís, Ines, Teresa, Marta, Isabel, Margarita, y otras cien mil, que siguiendo a el Cordero sin mancilla, que entre lilios se apacienta, gozaron su compañía. No te asombre de esta senda los trabajos y agonías, y verla toda sembrada de cilicios, diciplinas, desnudez, ayuno, hambre, ásperas jergas y frisas que por aquí tan al cielo alza los ojos, y mira. Ves esta Ciudad de perlas que Estrellas y Soles brilla, con murallas de oro fino, y puertas de pedrería? Ves este Alcázar Etereo, golfo de gloria infinita, donde el Dios tres veces Santo luz inaccesible habita? Pues allá va aquesta senda, allí gozan regia silla los que de aquestos rigores vencen la aspereza esquiva. La Castidad, soy, que en carne vivo tan cándida y limpia de sus vapores, que al Ángel mi pureza se anticipa. Con Ángeles comunico, y el Ángel se me arrodilla, y así le miré postrado a Juan el Evángelista. Adiós conozco yo sola. Cuando en el mar la barquilla de Pedro corrió tormenta, entre su orror zabullida: acudió Cristo al socorro; y allí de cuantos peligran, solo Juan virgen y casto le conoció allá en la orilla. Mas que Dios para ser hombre, por mostrar cuanto me estima escogió una Madre Virgen. Rosa intacta, y no ofendida. si la si la quieres ver, espera, te correré la cortina del Altar, mírala ahora de galas del Sol vestida. Esta Emperatriz hermosa sin mácula concibida Capitana es de los castos, y título de mi hermita. Dama de aquesta Princesa serás en mi compañía; centella de este Sol bello, de esta Luna estrella fija Perla serás de esta Aurora, de esta Luz argentería, privanza de aquesta Reina y pompa de su familia. Peregrina Virgen bella, en todo tan Peregrina, También el Ángel tesí aste, que se ostentó Peregrino Dios en haceros tan linda. Peregrina de mis ojos, a quien el Sol da esclavina, su resplandor tunicela, báculo hermoso Isaias, sandalías la blanca Luna, toca las Estrellas limpias, y las conchas, y veneras los Luceros que más brillan. Peregrina soy, Señora, por sola y por Peregrina merezca yo vuestro amparo en aquesta Romería. obo Desde mis años primeros habéis sido afición mía, dueño de mis pensamientos, mi refugio y mi Madrina. Ahora es tiempo (bien mío) que vuestro favor me asista, vuestra he de ser, a pesar de mil Mundos que me impidan: Cerca está la tierra Santa, Estrella sois, sed mi guía, pues me dejó por mi culpa el Ángel, que me asistía. Yo mi favor te prometo, prosigue, hija querida, que también en tu defensa tienes a lusta, y Rufina. Ay Reina de las piedades, quien duda, quien desconfía de vuestro amparo? si toda sois dulzuras, y caricias. Ay Virgines Sacrosantas Rufina, y susta, tal dicha quien con tales protectores a imposibles no se anime? También el Ángel tesí aste, que a tu amparo Dios dedica: y nunca yo te he faltado, perdídome si de vista. Ofendido de que el sueño peregrinando te rinda, mas ya (niña) con tu enmienda mi sentimiento se olvida. Prosigamos que ya el Sol del mar la plata ilumina, y está ya la Ciudad cerca, a cuyas glorias áspiras. Ay (Paraninfo del cielo) que alegre, dichosa, y rica estoy con tantos favores! obo déjame que me despida de esta divina Hermitaña: a Dios hermosa Sibila, con conmigo vas en el alma y el corazón esculpida. Adiós que en la Caudad santa nos veremos muy aprisa, do nos gocemos de espario, Vamos Ángel mío. . Camina,
JORNADA TERCERA
ACTO TERCERO Amigas soledades, espacioso retiro de los años, centro de las verdades, y espejo, en que se ven los desengaños, ahora se que ha sido el tiempo que os perdí, tiempo perdido. En vuestra dulce calma de tormentos del Mundo combatida, siempre ha hallado el alma tranquilo puerto, y recatada vida, desengañada y cierta de que sois de la gloria llave y puerta La soledad no es muda, pues habla su silencio en lengua santa en la peña desnuda, en el monte y el árbol y la planta, que a el Autor soberano sin lengua alaban en lenguaje arcano Este arroyo elocuente, que lleva a el mar en perlas un tesoro, y esta sonora fuente lo arpas son de cristal con trastes de oro, con quien las avecirlas le cantan a mi Dios dulces letrillas. En estas soledades que rica vivo, siendo la Pobreza! que más felicidades que no haber menester que más riqueza! si por divino modo nada deseo, y hoy me sobra todo. Dejome cuidadosa aquella principiante Peregrina, ú que por esta escabrosa senda a Jerusalén veloz camina, si habrá llegado sin peligro al muro? si, que era el Ángel santo su seguro. Ay Dios, quien lo supiera? quiero a Jerusalén mover la planta, porque mi compañera la Castidad, y la Obediencia santa, que allá es fuerza la encuentre, la acompañemos, cuando en ella entre, Esta es la tierra Santa Que ya mi dicha es tanta? que he merecido tantos salve, no tierra Santa, cielo Santo, Jardín del clavel blanco y encarnado, que después se volvió Lilio morado; Tálamo del Esposo y Lagar del Rácimo milagroso, bila Monte del gran banquete, que venero, do Abrahan vio entre espinas el Cordero, y sanando su gente dore no Morsen vio en el madero la Serpiente. Salve Religión santa y consagrada, tierra de promisión tan deseada, tu muro adoro, beso tus umbrales, dlelobia y venero tus puertas celestiales, b llorando el mundo olvido, y el tiempo inútil que sin ti he vivido. Jerusaled hermosa, del Amante divino bella Esposa, Serraba a lo divino enamorada recibe esta ovejuela en tu manada. Custodio mío entremos Antes de entrar a la Obediencia hablemos, que esta hermitaña de sayal cubierta e nos ha de abrir la puerta: su hermita es esa, llama Ya salerbello Sol! hermosa Dama! Cz y0 Guárdete Dios (centinela de esta Ciudad misteriosa, Salve Cortesano es celso, que al Rey en su Corte gozas: Esta Rosa peregrina, de tu amistad deseosa, en la ciudad Santa quiere entrar humilde y devota. Hasta llegar a sus puertas, en esta fanta derrota ha padecido naufragios, dignos de inmortal historia, del mundo asaltos valientes, rigores, luchas, congojas, peligros engaños, redes persecuciones, zozobras, Y de estos fracasos todos. ha salido con victoria, hasta llegar a tus brazos, y a estas murallas gloriosas, Bellísimo tamillete de flores, lilios y rosas, que arrancadas de la tierra, son ya del cielo lisonja. Preciosa esmeralda niña; pequeño grano de aljófar; y perla que lloró el Alba, siendo ese traje la concha. Bien vengas, y deete el cielo tantas ayudas de costa, que de aquesta Ciudad seas una, Estrella, Sol y Aurora. Yo soy la Obediencia dócil, que a la Castidad hermosa y a la Pobreza acompaño, en dulce unión amorosa. Con nosotras (bella niña) viestas como en la gloria, sujetando a una Prelada tu voluntad generosa. Yo te confieso que es esta la hazaña más heroica, que por el divino Esposo, hace el alma que es su esposa. Porque vencerse a sí misma, es la más alta victoria, digna de esposas de Dios, que son sacras Amazonas. Pero bien considerado, hay ganancia más preciosa? hay vida más descansada? ay libertad más honrola? Hay quietud más soberana para un alma escrupulosa, que dar yo de mis acciones el gobierno a otra persona; Y que obedeciendo humilde su gusto y sus leyes todas, acierte yo en todo siempre cuando quica hierra esotra? Y que sin andar buscando caminos, ni ceremonias, ni modos para salvarme, sepa yo claro, y conozca, que me salvo, obedeciendo obra mi Prelada celosa de mi bien y que es aquesta del cielo la senda propia? Que me respondes, alada. apacible mariposa, no o que a la luz del desengaño a das ya vueltas orgullosa? Quieres de mi compañía. la clausura Religiosa muda siempre a los preceptos y obediente a todas horas? Sí quito (Obediencia santa) y entre las saladas ondas del mar de la Religión seré nave de sus flotas: siempre a el timón obediente, ya el navegar animosa, siguiendo de mi Prelada los rumbos, y las derrotas. Pues navega felizmente, tan veloz y viento en popa, que llegues, venciendo golfos, a las Indias de la gloria. Entremos pues (dulce amiga) que ya el alma se alboroza viendo sus glorias tan cerca. Espera un poco, qué importa que entren en tu compañía mis dos amigas graciosas la Castidad y Pobreza, no tardarán, que ya es hora. Porque vienen cada día, a visitar fervorosas aquestos lugares fantos, y entre tanto, a la Patrona y ejemplo de la Obediencia quiero que adores ahora. Esta es la Madre Teresa de Jesús, retrato, y copia del alma santa obediente. Oh Capitana animosa de tanto ejército humilde tanta escuadra numerosa! Del mundo, y de sus batallas soberana vencedora. Atlante de la Pobreza y de la Castidad Roca. De las almas que a Dios buscan, santísima Protectora; debajo de vuestras alas me amparad, Madre piadosa. s. No faltaré a tus desieos, siempre seré defensora tuya en todos los peligros, vigilante y cuidadosa. Pues con vuestro patrocinio siempre saldré victoriosa, vengan riesgos vengan furias, Tigres, Pardos, Osos, Onzas, que para luchar con todos tengo fuerzas milagrosas. Ya vienen mis dos amigas que han de ser tus valedoras. Aquí está la Peregrina, a los umbrales y puerta de la Jerusalén Santa libre de peligros llega. Notablemente me alegro. A buen tiempo (damás bellas) llegáis, que este blanco armiño hoy en Jerusalén entra: y acompañaremos todas tu devoción, y finezas. Aqueso nos ha traído de nuestros Vermos y Celdas, cuidadosas de su entrada, solicitas de sus medras, alegres de su ventura y de sus aumentos ciertas. (Peregrina) ya del cielo las antesalas paseas, dichosa tú que tan viña tanta se tanta valentia ostenta. Ya (bella púpila mía) triunfas del Mundo y sus guerras, ya de su Reino saliste, ya estás en la Santa tierra. Ya tus ardientes deseos han subido hasta su esfera, aquí tus penas se acaban, y aquí tus glorias contienzan Aquí en nuestra compañía serás (despreciando altezas) Ángel que (viviendo en carne) puro espíritu parezcas. Serás blanca Tortolilla, que enjaulada entre las rejas y muros de la clausura, llorando el cielo enternezcas. Serás un eco divino, que la tiendo entre estes peña, repitas del mismo cie los acente Serás del divino Esposo a, prudente Vir que con la luz encendida, cas. sus dulces boda Serás un Diamante casto, en quien el Sol reververa, y un Serafín encendido, que mires a Dios más cerca. Serás cristalino Espejo, en quien Dios se mire y vea, quedando así tan hermosa, que compitas con su idea. la Paloma; Serás serás nevada Azucena, serás Cherubio humano. serás con alma una Perla, serás un Fénix de amor entre brisantes centellas, y adios verás cara a cara; que es premio de la pureza. Ay (Obediencia) que alegre que embelesada, y suspensa me han tenido tus verdades! que consolada me dejan. Precursora eres del cielo, rayo de luz es tu lengua, siempre seguiré tus pasos U amante de tu belleza. allono riga Y de los dos Serafines z Pobreza, y Castidad bella seré inseparable sombra, orp y perpetua compañera. Huyendo vengo del Mundo, ya he llegado a vuestras puertas, gracias al cielo, a mi Ángel, y ugo y a las devociones vuestras. Adiós, a Dios Mundo aleve, imaginada quimera, fantástica Babilonia, todo embuste y apariencia. Vívora escondida en flores, n pildora de oro cubierta, que son soñados tus gustos, y tramoyas tus grandezas. A la Religión divina (como Palomilla tierna) voy huyendo del Milano el pico, y uñas sangrientas. A la Jerusalén santa hoy peregrina me entregan mis peregrinos deseos mis peregrinas firmezas. Vamos (amigas queridas) vamos, abridme las puertas, para entrar, donde en sus aras víctima del cielo sea Entra, que ya voy contigo, para acompañarte en ella, Argos tuyo, hasta que goces en lo? en el cielo silla Eterea Entra mil veces dichosa Oriental preciosa perla, por quien el Mercader sacro dio el caudal de sus riquezas. Entra Florecilla hermosa, que en tierna edad te sujetas a los golpes del arado, i que lastimando hermosean. Entra, brinquino de flores donde al Sol y al Alba bebas aljófares soberanos: mas ay, qué voces son estas? pique o quipiedo es Nadando en golfos de fuego, bebiendo un mar de ponzoña, en los ojos dos diluvios, y en el alma dos mil Troyas, siguiendo a esta Peregrina, que un Ángel solo me roba, a cuchilladas pretendo sacarla de su custodia. Aquesta es la Ciudad santa, sino han entrado ya ahora se la he de quitar; mas cielos es aqueste sueño, es sombra? la Castidad es aquella, y la Pobreza es esotra; y la Obediencia, que unidas la están amparando todas. El Ángel está a su lado, aquí se acabó mi historia, no tengo yo valentía contra este cristal de roca; que ayudada de estas tres soberanas Amazonas, no contrastaran su orgullo las infernales mazmorras, Cuantas furyas, vestiglos vomita el infierno, y brota el Can Cerbero en veneno, la Estigia laguna en olas. Cuerpo a cuerpo, a cada uno bien me atreviera yo a solas, mas a todos cuatro juntos un Mundo es cobarde tropa. Perdido soy; de las uñas me quitan esta Paloma: reniego de cuantas redes el voraz infierno aborta, Ay que me burla una niña, que hazaña tan milagrosa que una florecilla fragil, que una delicada rosa, que por el capillo apenas en tierna niñez asoma los dobleces carmesies de sus bellísimas ojas, invencible a tantos vientos, diamante a tantas lisonjas, se escapa de mis ardides. pesa mis gazañas todas. Que en tan delicados años la fe, y la potencia heroica de Dios, ponga valentía para conquistar coronas! Y que prometa tres votos y una clausura penosa en eterna sepultura una Niña, una Amapola, un tierno Azahar con alma! un átómo de persona! un vaporcillo, que a penas en el aire tiene forma! Y que en sus hombros reciba tres torres de Babilonia, que hacen gemir los gigantes! haza. hazaña es de Dios gloriosa Aquí de todo el Infierno: mas ya en vano mis congojas el aire anegan en quejas, pues miro ya victoriosas a la Castidad celeste, y a la Obediencia devota. a la Pobreza y a el Ángel, que mi trajedia ocasiona. Ya está fuera de mi imperio, y a las puertas de la gloria, sagrada, que es la Relí la Jerusalén hermosa; donde no alcanzan mis fuerzas, donde mi espada no corta, porque estas tres hermitañas su filo brillante embotan. Aquestas tres hechiceras aquestas tres envaidoras, que me han quitado más triunfos, que el mar a engendrado conchas. Ya co triunfante; dos, de mí donde siempre venturosa Águí Perla será de la Auror de G y de su Cordero Esposa que fuera La que yo ent despojo de mis victorias, de mi carro presa humilde, y de mis pies vil alfombra. Ya se perdió aqueste lance, torpe afrenta de mi gloria, ya es ajeno este tesoro, ya no es mía aquesta joya. Voyme a buscar por el orbe entre las vulgares tropas, mil almas a quien engañe, que aún serán por esta, pocas Rabia escupo, fuego arrojo, veneno es mi sangre toda, guárdense de mis engaños cuantas pretenden ser Monjas. Desesperado va el Mundo. Tal pierde. . Aquí fue su Troya. Siempre contra nuestras armas sus ardides se malogran, Hasta el postrer desengaño te siguió su afición loca. ato Hasta aquesta puerta santa detrás de ti corrió postas. Ya triunfas de sus ardides victoria (cielos) victoria; entra (bella Peregrina) dlonde entre todas nosotras, comiences a ser del cielo hermosa brillante antorcha, resplandor de sus estrellas, y luz de sus claraboyas. Dando fin con este triunfo y aclamación victoriosa la Peregrina del cielo, al principio de sus bodas. LOA Roma
