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Texto digital de Los pastores de Belen

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los pastores de Belen. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/pastores-de-belen-los.

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LOS PASTORES DE BELEN

, , e - Tanto alboroto en mi casa, tanta turbación, qué es esto? por qué tantas inquietudes? de qué son aquestos miedos? qué puede haber sucedido, i la prenda que más quiero que eres tu Elisa) te hallo las hermosa, que el Sol belló? acaso entre los criados a habido algún desacierto, escuidos a que parar vienen a la costa de los dueños? los ha robado la casa, en los escarchados hielos, que el Diciembre nos arroja, gún ganado se ha muerto? ablad hablad, y no hagáis, he de sentir algo de esto, de el silencio con que os miro me deje muerto en silencio, lisa, Elisa? . Señor. . Tmael? A hablar no acierto. A Bato? Cullado estoy. Quién sois vosotros? Teneos. Qué me tenga me responden mi casa? vive el Cieló, de si hal mácula en mi honor, según las premisas ven, que he delimplarla esta noche con sangre de vuestros pechis. Eleázar, señor, espuso. Tú me detienes, qué es esto? Defender mi honor, y el tuyo Téngale, señora; huego, y que ojos que mu echa. Hablad hablad Caballeros, y pues estáis innocentes, mi innocencia os encomiendo. Eleazar, gran decendiente de aquel linaje supremo, que desde David venera el Belémítico pueblo, Cirino soy, Presiderte de Siria, de Roma vengo, que el gran Otaviano Augusto, señor del Romano Imperio, y dueño de las que el Orbe tiene Provincias, y Reinos, viéndose en paz en su solio por cuiosidad, o celo de su insigne Monarquía, ha promulgado un decreto: Que se describán, y alisten desde el grande hasta el pequeña, cada cual en sular, donde sus progenitores fueron, A promulgar tal rescritto vinía Berén, y sabiendo que seis, Eeazar, el Juez. como os hallé ausente, luego quise venir a buscaros a esta grunja que me han hecho relación de sus grandezas, que experimentadas veo. Vine con pocos criados, este es el disfras que tengo; pregunso por vos al punto, que a caza estabáis dijeron. Espaciome por la casa; llepo hasta vuestro aposento; encuentro esta labradura. (que ya conocido tengo ser vuestra esposa, mil años en los lazos de Himeneo la pocéis, sin que os inquieten penas, agravies, nicelos) y teniéndola por otra, y viéndela que en un lienzo bordando estrellas hacía: tan lucidos paralelos, que reverberando juntos los de su cara luceros, todo el lienzo parecía. otro, hermoso firmamento: comienzo a travar palabras, lícitos fueron requiebros, si este nomibre tener pueden palabras de pasatiempo. En esto estábamos, cuando mis criados, y los vuestros, unos sin turbarse mudos, y otros turnados dijeron. que ya estabáis en casa, y fue entraros acá tan presto, que turbada vuestra esposa, yo confuso, ellos con miedo, husmas, solo a ser causa de los que tenéis recelos. Esto es todo lo que pasa, y estoy corriendo; os confieso, de venira dar descargos de las culpas que no tengo. Basta, señor Presidente, cuanto me habéis dicho creo; descansad aquí esta noche, y mañana partiremos; pues está cerca, a Balen. a publicar el decreto. Hacer vuestro gusto estimo. Ry Elifa, y como temo, que me ha de abrasar el alma el vulcan que está en mi pecho? Hola. . Señor. . De ese orden, A que haya camas y aposentos para todos. . Nora buena. Vamos, pues; mientras de cenar es tiempo descansaréis. . Que me place: Julio, qué dices? . Qué pienso es milagro el escaparnos de las manos de este Hebreo Ay Dios, y qué sobresalto! mal hayan amen los juegos, pues por lícitos que sean, de ordinarió no son buenos. Apenas ré dónde estoy! Y acaso acán lo sabemos? juro a Dios que estoy temblando, no hay si no despacharme presto, no se vuelva a enquillotrar; y nos dé por los guargüeros. ̱ Qué recado has de llevar? Lo ordinario; denme sevo, la arina, el pan, y el aceite, y me partiré al momento. Mañana te irás. . Señora, yo men escapado del trueno, y no he de aguardar al rayo. Con cuanta tristeza vuelvo. ̱ . Elo aquí otra vez. . Valor. . no hay que si disimulemos. Elisa mía, bien ves la ocupación que tenemos; del huésped la calidad, de su embajada el respeto nos obligan a que hagamos aún más de lo que poderaos, yo vengo cansado, tú. que a todo basta tu aseo, haz aderezar la cena; vaya Ismael al momento, despueble los Palomares, despoje los gailineros, y cúmplase de manera, que no sea cumplimiento. Tú verás como lo aliño: venid tudos; vamos presto. de ̱ . Tú verás como lo aliño: venid todos, vamos presto. E irse contenta, y dejarme, triste, solo, y descontento, qué puede ser? Es, honor, responded, y averigüemos si tiene justicia. Elisa, o si mucha razón tengo. Si no estuviera culpada, es mul evidente, y cierto, visto ya como la hallé entre sobre salto, y miedo, desgrañadas las mejillas, y el clavel del labio muerto, que me dijera: Eleazar. esposo, marido, o dueño, indicios tenéis bastantes para sospecha, y no quiero guisar a Cirino, no, porque no diga soberbio: como de las manos, que tan bellas le parecieron. Mas no puede ser, que Elisa, obediente a mis preceptos, guise, aliñe, y aderece, contra su dictamen mismo, no por gusto que la instigue, si por ver, que yo la ruego? en puede ser; pero no, no puede ser, que a ser esto, bien pudiera aquí decirme, como otras veces lo ha hecho, con un gusto no ha de ser, lo haré por obedeceros. Y ya que no replicara, no fuera muy buen acuerdo, que deteniéndose un rato, preguntándome el misterio de aqueste edicto del César, o mostrándome en el gesto, al despedirse algún rasgo de poco gusto, y contento, me diera a entender, que iba, digamos de los cabellos, a obedecerme sorzada, desabrida a hacer mi ruego? Claro está, no hay duda, no; pero tened, pensamiento; en no audar con ceremonias, y en praceder sin todeos, saco que está libre Elisa. El antecedente grueno, porque siempre cuando hay culpa, porque no la vean en cueros, esto es, que todos la noten, sea aptovecha de remiendos, con que el engaño la viste, y la disfraza el ingenio: aquí pues se ha procedido con el desahogo mismo, que si no hubiera sospechas; luego no hubo culpa? luego en irse san presto Elisa su invocencia ha descubierto. Está bien, pero con tudo. con todo tengo en el pecho un galano que me roe, un volcán con que me quemo. Porque por qué Elisa había de tener divertimientos, escuchando, ausente yo, lisonjas de furastero? Porque la mujer que escucha, y estando ausente su dueño, que otro la trate de hermosa, e o es tener poco respeto, o es mancillarle el honor, sino en obra en pensamiento. Mas de este sabré mi agravio. Con hartos temores vuelvo a despedirme. . Qué hay Bato? Que están los ganados buenos, hay cordero a marabilla, y que me despaches quiero. No, no te pregunto ahora del ganado, cuando pierdo las ganancias de mi honor: dime dime aquíen en secreto, qué hacían Elisa, y Cirino, cuando yo llegué? . No puedo condenarla en una mota. Vive Dios, villano? . Quedo, quedo, que yo lo diré. Luego hay qué decir? A Cielo.! quién ha de poder oírlo? más valdrá que lo dejemor que es mejor agravio en duda, que no agravio manifiesta. Pero en recelos de honor, como ha de haber sufrimiento? Diq di lo que has visto Bato. Cómo yo so vuestro atero vine por recado a casa. . Adelante. Y cuando llego los vi está:- Detente, aguarda, mas dilo, dilo ya presto. cómo estaban? . Asentados. Cuánto trecho uno del otro? Muy juntos. Cómo juntos? No había emmedio. vemte patas de distancia. Ya he cobrado algún consuelo: estaban solos? Solizcos. . Esto es malo. Porque pienso, que estaban, si no Marta, Dorista, Albana Sreco, asmael, Jused, y yo, y Cirino, y su excudero. Eso me alegra, mas dime de qué trataban? . Dijeron toda la gelandragía. de vuesas padres, y abuelos. Y qué más? . Se fingió Elisa ser vuesa criada; y luego; mas esto no he decirlo, aunque me mates. . A Cielos, qué será? mi afrenta aguardo: acaba, Bato. . Ya espienzo; no ha de dejar resollar? Digo que después, al tiempo que oyéndote nos turbamos, vide si mal no me acuerdo, que se enquil lotraron. . Qué? dime, aguarda, cómo es eso? Digo que se enquillotraron. De qué modo? . So grosero, y no lo acierto a decir. Se abrazaron? . Ni por pienso. La tomó la mano? . No, mucho más hue. . Cómo necio? Yo no entiendo estos quillotros, díjola unos amorueños, de que era Sol, que era Luna, y otras conas. Todo ello no fue más que hablar? . Y es barro que con ser yo mucho, y prieto se me hacia, un agua la boca? Honor no hay si que callemos, que son flaco: los indicios, Enispetanta, y no es bueno, que le sombra de un agravio se haga agravio manifiesto. Vuelvese, Bato, al ganado. Muy gentil postilla llevo. ̱. Campos, escuchadme, oídme, que quiero en vosotros hoy, conferir las confusiones, que afligen mi cora zón. Cuando de Belen me avisan, que vaya a decir quien soy, cumpliendo con el edcto de abíano Emperador, cuando gozoso de ver, que el sacro Cielo me dio, por Esposa una MARLa, más bella que el mismo Sol, y cuando en sus ojos veo la castidad que voto primera vez ella, y yo hallo, que su vientre hermoso con crecida proporción hace que pierdan del suelo las basquiñas dedos dos. Preñada ven MARÍA, y como no tengo, no, parte en su preñez, me hallo en la mayor confusión. Si quiero disimular, sale al encuentro mi honor, y dice que no consienta cosa en ofensa de Dios. La santidad de mi esposa me convence, con razón, pues si es pura una limpieza, es su pureza mayor. Pues entendido yo de esto haré bien acaso yo en manifestarla al Juez, y del vulgo a la voz muera apedreada? Ay Virgen antes muera yo por vos? Pues dar cuenta a sus parientes, y decirles, estas son las honras, que me habéis dado, cuando yo entendido estoy de su grande saltidad, será justicia; no, no, fuera que es grande bajeza, en quien honrado nació, aunque se muera calando, descubrir su deshonor. Luchando estoy con mil dudas, sin dar determinación a la una, ni otra parte, y así el ijo por mejor: poner tierra de por medio: divídase un corazón, que era escrinió de dos alinar; quedan:, maría, con Dios, que sin duda Dios es todo esto que no alcanzo yo: quedaos vos en Nazareth, y demme a mi desde hoy alvergue incultas Provincias, pues mi Patria le negó. Un sueño me aflige: quiero dormir un rato, que voy nini cansado del camino, y muy muerto del dolor. Joseph, hijo de David, no hayas temor, deja el miedo, y vuélvere con tu esposa. que es más pura que los Cielos. El preñado de su vientre es el soberano Verbo, concibido allí por obra del divino Paracleto Parirá un hjo maría, y le pondrás en el Tomplo por nombre Jesús, que viene a salvar al universo. Válgame el Dios de Ilrael, que haya merecido yo, tanta dicha, tanta gracia, tal grandeza, tal fazor! Ay maría, Esposa amada, como habéis de dar perdón a quien dudoso, y confuso se puso en dudas con vos? A vuestros pies voy a echarme, que aunque vuestro Esposo soy, soy la custodia de quien es a todos superior. Pídame albricias el mundo, pues vuelvo a ser desde hoy el Esposo más dichoso, y el Padre de un Niño Dios. Del infierno salgo aquí a averiguar unas dudas, que ya parserás, ya mudas, me tienen fuera de mí. Dios está profetizado, que se tiene de humanar, porque venga el hombre a estar redimido, y coronado. El modo con que ha de ser lo ignoro, con saber tanto, y por más que me quebranto jamás lo llego ha estender. Que de Virgen nacerá, dicen muchas propecias, y yo con astucias mías por saber cual la será, las voy registrando todas, y ya pensé era MARÍA la de Nazareth, si un día no oyera cantar sus bodas. En Belén pensé también, que era una Elisa, y casó con Eleazar que quedó electo juez de Belen. Y en fin, aunque de estas dos tengo pocas esperanzas, con todo armo asechanzas por si las elige Dios. Eleazar, y Joseph son de aquestas dos los esposos, tienen mucha confusión. Los dos son primos hermanos, los dos vienen de David, y los dos de aquesta lid serán mis pies, y mis manos, porque si meto rencillas, que a sus esposas den muerte, vendré a alcanzar una suerte buena a las mil marabillas. Con el disfraz de un Pastor, que murió de estos pastores, haré mis tiros mejores, Scual astuto cazador. Basten, bastendos recelos, no me acordéis confusiones, que se mueren corazones en enfermando de celos. Elisa es mi esposa, cielos, de mi al es la mitad, mas es tal la enfermedad, que cansa un rasco de honor, que en los brazos del dolor desmas la voluntad. No quiero, que este en Felen, ni que esté en la granja quiezo, sin que Cirino primeto se parta a Jerusaléin. estos campos más bien estará entre mis Pastores, que aunque hay lobos robadores, que acometen al ganado, para el honor en poblado, también hallobos mayores, Vendré a verla cada día, y también me haré Pastor, que ya es de Belen la flor la cabaña, y alquería: Sea aquí la Elisa mía, y en nis fraz de labradora, de cuanto tengo señora, que es justo que haya también en Pastores de Belen una estrella por Pastora. Per Dios, que pica nuésamo, como si a la pusta huera, hun vido, y que galopera? Huye por ver que le amo. Cuál pilgüero que al reclamo, cuando el aire conta en vuelo suele velver sin revelo a mirar a quien le llama, así vuelve quien te ama, Elisa, a varse en tu cielo. Mo entendí yo esposo amado, me hablaras tan umonaso, mas eres en sin mi esposo, aunque estés más enojado. Ya se acubado el enfado, no me trates más, Elisa, a Doristo, a Gil, y a Albano, diles, que viene el verano, pues mí eposa el campo pisa. Voí a llamarlos a todos. . . Brito desea, señor, volver a serán Pastor, que aunque por diversos modos me acomulan mil apodos, solo para desivcirme, siemorequí en servirte fieme. Ya te juzgabamos muerto, mas pues que estás vivo es cierto, vuelve desde hoy e servirme. Vivas mil años: valiente . va . Qué ruido es este? El haber sabido de tu venida la gente: Será aquí tu pretendiente. Elita, cada. Pastor, cada cual querrá mejor tenerte alegre, y gustosa, ya vistiéndote de rosa, ya entamándote con flor. Ela, que viene la pastora, ela, que viene la que los campos dora. Más bella que el alba viene de Belen, y en el campo hay quien le haga también salva, ra y así los pastores la cantan ahora. Ea, que viene la pastora, @. Par Dios, que os he conocido, aunque estáis tan disfrazado: aho adónde está el ganado? está en aquese egido: este Pastor malicioso tiene de echarme a perder. Mirad, yo pretendo ser vuestro alcahuete famoso. Ya sé, que aquí os habéi hecho Pastor, diciendo tenéis gran ganado, y pretendéis alcanzar solo un provecho, que es solicitar al ama, viniendo desde Belen las noches que os esté bian; y aunque mi leatad se infama, os soltan aficionado, que en todo os he de ayudar. Toma este doblón. . Tomar, eso, no, yo esto pugado. Dame los bravos, y di tu nombre? E . Brito me llama, y hoy he entrado con el amo. y hoy levendo ya por ti ̱. En mi tendrás mejor paga. No hal si no punto en lu hoca. El callar a mí me toca, tu industria lo demás haga. De todo cuado albertido, pier drnuésamo cuidad que yo andaré de ella al lado mas que si fuera marido. Si riyere, si llorare, si velaré, si durmiere, si comiere, si bebiere, si callare, o si parlare, de todo le avisaré, y a Dios; que me yo a almozar. . Ba. Aunque vine con pesar, con más pesar volveré, porque me volveré en calma sin el nima que traía, que ya aunque triste venía, al fin venía con alma. Campo de Belen, guardad la prenda que os deposito, mirad que vale infinito, y que es mi esposa mirad. Árboles, que estáis con luto, dejaos tocar de sus manos, que son dedos soberanos; y si os tocan tendréis fruto. Prados vestios ya de Abtil, y haced un hermoso ensayo, que en su cara hallaréis Mayo que os preste unas rosas mil. Corred atroyos caudales, hechos prata sonorosa; y al irse a mirar mi esposa no corráis cuajaos cristales. Pastores miradme bien por aquesa prenda bella, pues me han de dar cuenta de ella los Pastores de Belen. En vuestras plantas, MARÍA; pongo mi boca otra vez; y dudé en vuestra preñez, perdonadme, esposa mía. Mil veces dichoso el día que me desposé con vos, pues que vendremos los dos; porque a todo el mundo cuadre, yo a ser putativo padre. vos Madre propia de Dios, Bien nusiera estar quejoso, MARÍA, de vos, pues viendo que entre mil dudas muriendo no podía hallar reposo, no me dijisteis: Espolo, quietad vuestro corazón, que este preñado as, y son dones, que el Cielo venera, que con esto yo saliera, MARÍA, de confusión. Bien saben los altos Cielos, que no os culpé, esposa mía, sunque más me acometía un escuadrón de recelos: No tendré, no tendré celos de veros preñada así; ya de confusión salí, ya mi duda se destierra; pues de cuanto el Cielo encierra me han hecho custodio a mí. Sabe Dios, esposo amado, lo que mi alma senus; viendo lo que os afligia mi vista con el preñado. Y si el secreto he guardado sin descubrirme con vos, es por ser obra de Dios, aunque al Cielo le pedía, o que como yo lo sabín los supiésemes los dos. Besta de satisfacción, quédese esto aquí; y ahorna a pretendo daros, señora, de otras nuevas relación: ya habéis oído el pregón, que manda dar Otaviano; y como en Belen es llano qu ir a escribirime, lo siento, que no quisiera un momento déjaros ya de mi mano. Pues no podré yo ir también con vos? . Si querida esposa, mas es la tierra fragosa, y hay mucho de aquí a Belen. Se No hay cansancio para quien. tiene tinor. Es la verdad: hay mala comodidad. Apie no me cansaró. y̱̱. Y habéis del, Vagen, a pie? Sí Josephao. . Qué unluntad! á̱n , . ̱. Esta mujer no es casada? no dice la crophecia; que nacera de una Virgen? pues qué mearquiera, e instiga? qué me surba que en llegando fe a mirar esta Malo me parede que mis fueraa: amas se derriban? las haya, o no de nacer de ellas el que esperan Mañas, sea de Dios el preñado, o sangre de Joseph misma: estorbemos que no vaya a Belen, que es la escogida tierra, que dijo Micheas, que aunque maría no es rica, para ser Madre de un Rey, que a Israel gobierne, y rija, y es más cierto que será de Eleazar la bella Elisa, con todo, como ya he dicho, A RlA me atemoriza, ARIA me pone en dudas, y MAlA es mi homicida. Yhaya de engaño señora. Qué ay, buen hombre? Yo venía de Belen con unas cartas para un Joseph, que decían vivía en aquesta calle. Y aquesta es su casa misma, yo soy por quien preguntáis: quién de Belen os envía? Ereazar tu primo hermano. ̱. . Eleazar? mucho me admira, que siendo el tan poderoso, tanta la pobreza mía, se acuerde de aquesta casa, que aunque un linaje, y familia nos dio sangre por igual, lo que ya el mundo práctica, es, que los más poderosos de los más pobres se olvidan. Paes no es Eleazar así, antes con entrañas pías, viendo que de Bazareth, ir a Belen os obliga a cumplir con el edcto, y que es jornada prolija, quiere que os estéis en casa, porque él tiene gran cabida con Cirino el Presidente, y mandará, que os escriban, con que me deis el poder, que en esta carta os avisa. Gran favor! Qué sea posible, que siendo yo a quien se humillan tantas tartaras legiones, de esta mujer a la vista estoy tan anquilado, que la sangre se me enfría, los huesos se descoyuntan, y el corazón me palpitan? qué tienes, mujer, conmigo, que me postras, y aniquilas? qué tienen tus bellos ojos, que me matan, si me miras? Vamos, comeréis entanto, que os despacho. . Proveida traigo mi alforja: escribid, y mirad que estoy de prisa: por la carta volveré. . . Sea así. Bien se encamina mi engaño; que esta mujer tiene mucho de divina. . . Ya, Virgen, conoceréis (claro está) como es envidia del demonio este despacho. No valdrán sus fullerias. La carta dice: no creas las palabras, y mentiras que el portador te dijere, Joseph, a Belen camina. la firma dice: yo el Ángel. Y yo me atengo a esa firma. Ah immenso Dios de litael! ha su ama sabiduria, y como no valen trazas contra tus fuerzas divinas. MARlA, mi bien, Espola, mañana en aquese día me he de partir a Belen. Y yo iré en tu compañía. Campos con el hielo secos, que con rústico dictamen parece que arrastráis lutos por las flores que enterrasteis. Árboles, que ya desnudos del esmetaldino e malte, aguardáis, que os vida Abril, dándoos tela, y siendo sastre. Parleras aves, que ya con el frío os olvidasteis de ser parlerás, queriendo que os tengan por mudas aves Tened lástima de mí, y todos acompañadme, pues con los pesares vuestros olvidaré mis pesares. No me pesa por dejar las fiestas, galas, y trajes de la Ciudad, si no solo por dejar mi dulce amante. Ay Eleazar! cuanto siento, que hayan sido celos parte para que tú te lastimes, y yo de llorar me cause. Yo he salido a muy buen tiempo aquí pretendo acacharme e ir engullendo en la alforja yo que dice, y lo que hace. Ay esposo! Bien comienza, asiento en la frente: ayes. Si tu supieras mi fe. Engullome, fe: adelante. Mi lealtad. . Lealtad. Mi amor. . Amor. Mi pecho constante. . Constante. Mis ansias. . Ansias. Y mis pesares. . Pesares. Y mis suspiros. . Suspiros. Que van lastimando al aire. Aire escuchar más de esto; par Dios, mi ama es un Ángel. Yo sé si aquesto supieras, que supieras perdonarme. Linda ocasión he gozado: . nuésama, qué querra darme, y la daré aquí un papel, que le ha de quitar mil males? Si es de mi esposo, te mando las albricias. . Olvidadle, pues os olvida, y quered al que os busca. . Tate, tate, oste puto, guarda pablo, ya sois, Brito, alcahuetante? a mí me muelan a palos y si yo no hiciere que os aspen. Villano, descomedido. No te alborotes. . Infame, con quién hablas? qué me dices? Quiero nevar jque calla. Mas me holgara que estabiara a, u mi amo, que hartarme de madroños. Ba Ea, por qué reñís, cuando os traben esclavos a vuestros pies, que quieren capiivos antes gozar de esos bellos ojos, que tener mil libertades? un Pastor sol, qué miráis? en Belen vivo, miradme, porque conozcáis mejor al propio que vos matasteis. Ay de mí! Cirino es este. . Turbada estáis. . No os espante que estoy sola, y soy mujer, y es de mujeres turbarte. . . Ya te he puesto en la ocasión lo demás tú te lo sabes. . . No es, Brito, grande bellaco? ̱ . Elisa, los miedos basten; por el César, de quedarme hecho Pastor de Belen, para servirte, y amarte. Cirino, no se acostumbra en mujeres principales, cuando hay marido por medio tratar de otras voluntades, porque si a mis pies pusierais la luz del Pianeta errante, cuanto en perlas da Zailán, y cuanto en oro Ofr bate, no hiciera a mi Esposo agravio, aunque a costa de mi sangre, o en mis brazos te matara, o fuera en los tuyos martir. Pues si a ruegos no te mueves. Qué piensas hacer? Gozarte por fuerza . Yo daré voces. Será dar voces al aite. Apártate. . Estoy resuelto. Hola, hola. Aunque más llames. Gil, Pascual, Antón, Torindo, adá va el lobo, atajadle. Qué ocasión pierdo! Es el Cielo, que me defiende. A compadre, echad por aquella senda, porque hal lobo, que con hambre no dejará ovejue a a vida. Yo voivolando. es Alún Ángel te trajo por aquí Bato. Co Mis patas . Dios te lo pague. ep Y a ella libre de los lobos, unesama, que los hay grandes. Ahora, que la noche me presta el negro manto, capa que suele ser de pecadores; mientras del Sol el coche traspasa sin quebranto al antipoda luces, y fulgores, o con recelos mayores, con ansia, pena, y llanto, me vengo de Belen a la cabaña a ver con quien mi Elisa se acompaña. Despidiose Cirino con mucha cortesía, y aunque más lo encubrió, se partió triste Sé qué torció el camino por hancia mi alquería, que aunque vista la tiene, en verla insiste. Estúveme recatado, donde Pastor se viste, toda su gente envía, y él adonde estará, falta paciencia, Co cuando es contra mi honor la consecue- Velad velad, Pastores, y(cia. que hay loho en mi ganado, y pretende la oveja más querida: Sed todos cazadores, que es enemigo osado, y es muy fácil matar la rez dormida, Quede el honor con vida, op porque el honor violado en un hombre de bien, es muerte lenta oto que matándole va su misma afrenta, Mas qué luz prodiciosa se me ofrece a la vista, que parece que abra a mi cabaña? Hay regalada Esposa! quién habrá que resista llama que el Cielo arroja tan extraña? árdase la montasía, sea futal conquista de mis bienes, ganados, y despojos, y no muera la lumbre de mis ajos. No haí que desmajar, ten brío ea no temas perder tu honor que yo te sacaré en hombros. Válgame Dios, qué de asombros combaten el pecho mío! Qué te he de pagar confío esta vida que me das. Si a Elisa gozado has, de qué tranes tanto dolor? qué es lo que te aflige? . Honor, . qué os que la que escuchar más? Elcázar aquesto oyendo . le dará la muerte a Elisa: ea el suceso me avisa. Escúchame. . Ya te atiendo. Cómo la ocasión perdí de esta tarde, que ya sabes, tanto en sus ojos suaves esta tarde me embebí, elo que atrevido pretendí gozarla en yéndose el día; tendió, pues, la noche fría todo el luto de su manto, cuando en su albergue me planto a oscuras, solo, y sin guía. en tanto que Elisa entrara, que entró bañada la cara, con e aljosar llorando. Tomó el suelo por estrado, y dijo con gran pasión: Lágrimas, esposo, son los que me quedan despojos? y en esto tiro a los ojos pedazos del corazón. o Viéndola estuve llorar, ela contando, solo con verla, cada lágrima una perla si se acertira a cuajar: o quedó el campo de azahar regado a las maravillas, y aunque pretendo encubrillas las lágrimas que sobraron, salpicadas se quedaron en rosas de sus mejillas. Púsose a hacer oración, y cuando quise atrevido dejar de estar escondido, y aprevechar la ocasión. Gro vi al punto (qué confusión!) que sodo el Cielo se abría con una voz que decía: en noche que el Salvador nace con tanta alegría. Dijo la voz, y al momento toda la casa paliza, entre pavesa, y ceniza llamas arrojaba al viento: mas aunque temí el portento, y hallé tales embarazos, a Elisa cogí en mis brazos; saquela del fuego, y luego sentí puñales de fuego, que el pecho me hacíán pedazos, Seltela, y cuando pensé verme de su Cielo al lado, de un cadáver abrazado tan solamente me hallé: muerto entre miedos quedé; di voces; huyó la sombra, que ser la muerte se nombra: a ti te llame, llegaste, y como sabes me hallaste tendido en la verde alfombra. Esto, Brito, me ha pasado, y así escarmentado de esto, no quiero ser más molesto a la que el Cielo ha amparado. Guarda, Brito, tu ganado, y guarda lealtad a quien tiene en su casa este bien en cabañas de Pastores, y no es bien que hayas traidores en Pastores de Belen. Hasta aquí, Cielos, llegaron las dudas, y los recelos; aquí cesaron mis celos; lo que los ojos dudaron me aseguran los oídos: campos, dadme bienvenidos, y haced gala de mi pena, pues cobro esta noche buena todos mis gustos perdidos. Mase vido tal desgracia. Algún dimuño lo ordena. Huejo tan grande no he visto. Sáquese a nuesama huera, y más que se queme todo. Por diobre, que ella es tan buena, que basta a apagar las llamas. Acabad, démonos priesa. Reniego de quien me hizo, pues tan poco me aprovechan mis engaños, y cautelas, ya habrá entendido Elrázar de su esposo la innocencia; ya, Cirino, temeroso, no pretende hacerle fuerza; ya queda, Elisa, por santa, pues el Cielo la remedia, y yo con mayores dudas, siento ya mayores penas. Pero no dijo Cirino, que oyó que esta noche era la que nacerá el Mesías? Sí, si: pues qué me atormenta, sino está Elisa preñada? Ay de mí, que se me acuerda de la mujer de Joseph, que aunque estorbé que viviera a Belen, Dios, o algún Ángel pueden ya en Belen tenerla! Qué haces aquí solo, Brito, por qué diabros, di, te quejas? es por que has vido el milagro, que aunque tal el fuego era; no quemó nada en las chozas, y Elira escapó muy buena? Solo tengo ese consuelo. Así la salud te venga, . hagamos lumbre, que ya deben de ser las cuarenta, y están rabiando las tripas. Ea, adereza esa leña, que aquí hay yesca, y pedernal. Ya te la dejo bien puesta; sopla, que eres buen soplón, mientras voy por la caldera. . Harta lumbre dan mis ojos, para que el monte se encienda, sin tener necesidad, de hacer otras diligenojas; pero con todo, cumplamos con el oficio. A Mirena. juro a Dies, que me cargáis como si fuera una bestra. Por eso que sois buen mozo. Y vos acaso sos vieja? miren aquí lo que traigo. Bota, poca lumbre es esta. No hay sí que sopremos todos. Pues qué hacen que no espiezan? Haya cuidado en guardar. El qué? . La puerta trasera. Yo no pienso soprar más. De menuza el pan, Mirena. Esa sí. Dizque ha venido nuesamo? Gallarda flema, ahora estáis por saberlo? sobre su tordilla yegua se puso en un aire acá, y cuando pensó hallar muerta entre las llamas a Elisa, la hal o tan lana, y tan buena, que es bendición, y me han dicho nos han de saltar la cena, aunque hayan ellos cenado. En fin, esta noche hay fiesta, y les habemos de quitar a nuesama la tristeza. Todo lo que has dicho creo. Lo que es Brito, en mi conciencia, que merece mil azotes. El tendrá su justa pena. Señor Chitón. No hayas miedo: mi esposa nos oye; ea llégate a cenar con ellos, por que desde aquí yo, y ella gustaremos de miraros. Gracias a Dios, que me deja veros, esposo, contento. No quiero, Elisa, pendencias, porque cesando la cabia, que cesen ellas es fuerza. Cómo estás? . Cómo contigo. Siéntense, y parién de verás. y . A buen tiempo vienes, Bato. Calentarme quiero ahuera, que estoy titando de frío. Mas arre allá. . Tengan cuenta, y como ha pueso la lumbre. Hay si volverá encenderlla. Siempre alborotas el hato. Q . Digo que las migas cuezan, y comamos como lantos, muestra el caldero, Mrena, que esto se ha de hacer así. Aho, que derramas las medias. Tú, Brito, no dices nada? E . Está con una tristeza ydado a todos los demoños. Que te agarren. . Que te prendan. Vengan cucharas. La mía aquí está en mi galsopeta. Señores, cuenta, y razón. Adiós daremos la cuenta. . Escrúpulos de la honra, O Elila, demanera, que si no es con un milagro pocas veces se remedian. Tal me vi entre confusiones, que ser un loco quisiera, por no sentir con juicio las lástimas de una afrenta, ya el Cielo lo ha remediado, con darme a entender por señas la santidad, que te asiste, las virtudes que te cercan. Perdón me darás, quién duda? cuando sabes que mis quejas eran por duererte tanto, y por quererte más eran. A de la cabaña, a de la cabaña, Hola; id, y mirad quien vocea. A compasíen me ha movido la voz lastimada. . Él, dejere el comer, y vamos. Vamos todos. . Todos venga. Pero adviertan, que ha de señalar nuesamo quien entre en la caponera. Dejémosle ir a este viejo. Qué con ser tanta miciencia, que alcanzo, entiendo, y penetro las más oscuras materias, no acabe yo de apurar estas dudas que me cercan? de si nace Dios, o no, de sí es, o no alguna de estas la que ha elegido por Madre, que me rompa la cabeza? Que tenga por ambas partes razones, y que no pueda determinar la verdad? reniego de mi paciencia. Que haya venido, MARÍA; a Belen, sin que pudieran mis cautelas desuadirla? reniego de mis cautelas. Qué, en fin, de la casa sois de David? pues de de esa misma traigo origen, escuchad, y sabréis mi descendencia. Aquel grande Patriarcha, que fue tan grande, que pudo suchar a brazo partido con un ángel en es mundo. Aquel en amores inonstro, que estuvo casitres lustros, ya entre escarchas de Diciembre, ya entre los rayos de Julio. Aquel que por providencia fue tan fértil, y fecundo, que en hijos, que tuvordoce, las doce Tribus compuso. irobdigo, que engendrando en cuarto lugar al uno, que fue a Judas, dio el origen al tinaje, que construyo, tan llevo de privilegios, tan adorado de sudurtos, que haber Dios de nacer de él, es el colmo de sus triunfos. Judas, en Tamar su huera; sin conocerla confuso, porque mi disfraz, y mujer, que a un hombre engañen no es mucho: tuvo a Puates, ya Zaran, que enn umparto al talir juntos, casirineión, por ser el primero, o el segundo. Phates descendiendo a Egipto, con abuelo, y padres suyos; cuando llevados del hambre se acudieron al refugio de Joseph, como Virrey, aunque pagando tributos, engendró a Esrón; este a Aran: Aran al momento tuvo a Aminadab, el cual fue tan valeroso, que al punto, que huyendo de los Gitanos a llegaron al mar Rubio, cuyas divididas aguas, hechas cristalinos muros, les mostraban paso abierto, tan florido como enjuto: viendo que se rehusaban de pasar las doce Tribus, él animando a la suya, al mar se arrejó con gusto, mereciendo por la hazaña ser Capitán de los suyos, Aminadab engendró a Naaión: Naasón estuvo en el desierto por Duque, y engendró a Salmón; que por casar con Raabramera, per privilegio, y indulto, por la piedad, con que en salvo los Exploradores puso. Salmón, engendró a Booz, que en esos campos difusos, que ahora mis mozos labran todas sus labranzas labran todas sus labranzas tuvo, aquí en esta propia parte, pienso fue donde dispuso, que a la espigadera Ruth soltasen manojos muchos. En ella engendró Bonz a Obed; y Obed (no lo dudo) engendró a Jesé: y Jesé, al Pastor bravo, y robusto, que tal vez en este monte, cogiendo a manos un bruto, entre sus brazos le hacía echar el ústimo buso, Al que con sola una piedra, que entre el cáñamo compuso; le dio la muerte a un Gigante, y a su Rey glorioso triunfo. sal que de Pastor fue Rey al que perseguido anduvo, al que alcanzo mil victorias, al que en trabajos algunos se hizo todo corazón, por no desmayar del susto, a David, en fin, que basta con decir el nombre suyo, para que claro se vea cuanto te he dicho en confuso. David, ya primero Rey, de esta Casa, y de esta Pribu, pagado de la belleza, que miró punto por punto en la hermosa Bersabé, costando el gozarla mucho, engendró al Rey Salomón, Salomón, poco profundo de ciencia, y sabiduria, como se ve en los asuntos, de cuanto escribó llevado del santo espíritu el pulso, tuvo principios tan buenos, tan loables, y tan justos, que los fines, ya no tales, parieron dudosos frutos. A Roboan engendró, en cuyo tiempo, y en cuyo Reinado, las Tribus doce siguieron diversos rumbos. Roboan engendró a Abiase Abias, a Asa, Rey justo, Asa, a Josafat, y este a Joran, que a Ocias tuvo. Tres Reyes callo entre estos. no te parezca descuido, cuando el callarlos se hace por algún defecto oculto. Ocias, tuvo a Joatan, Jontan, a Acaz, que dio al mundo al gran Enequias, Rey de los más santos que hubo, pues por él degolló un Ángel del Asiriano tumulto ciento y ochenta mil hombres, que amanecieron defunstos. En equias, engendró al Rey Manases, que en fruto subo a Amón, Rey infeliz, pues por algunos rascuños de mocedad, rindió el alma entre puñales agudos. Dejó a Josias tan santo, tan perfecto, tan ha gusto de todos, que en sus crequiar todos arrastraron lutos. Engendró Jusias, pues, a Jeconías, y algunos hermanos, cuando viniendo el soberbio Rey Nabuco, y haciéndoles, que inclinaran las cervices a su yugo, los traspasó a Babilonia, como a esclavos (qué infortunio! pues la gran Jetusalén desechos todos sus muros, su Templo todo asolado dio a sus placeres sepulcro. Después de este cantiverio, ya sin título ninguno nació Salaciel, el cual a Zorovabel produjo, Zorohabel, engendró a Abiud: Abiud, tuvo por hijo a Esaquín; y este engendró a Azor, varón sumo, Azor, engendro a Sadoc, Sadoc, a Achín; este al punto a Eliud, Eliud, luego a Eleazar, Eleazar, tuvo a Mathan mi abuelo; el cual en hijos que tuvo muchos, fue Jacob el mayorazgo, cuya descendencia, juzgo tienen casa en Nazaret, y en la montaña hal algunos. Por mi padre aquí en Belén soy Juez ahora, mis gustos es amparar a quien fuere rama del tronco fecundo de Juda, por eso os ruego que no, por si acaso os cupo la capa de la pobreza (pues yo mi pecho os descubro) os encubráis recatado, ni aquí os revocéis confuso Cáígate la bendición del Dios de Ifrael, y en nietos veas propagado el mundo: estimo tu ofrecimiento, agradezco tu favor; pero no, Eleazar, no quiero, si no que me des licencia para partirnos. . El Cielo os acompañe. . Hhy señora, dadme los brazos, que siento en mi alma veros ir, ya tan noche, y con tal hielo. Dios te guarde, Elisa. . Hola. vaya con este buen viejo, uvo. o dos, hasta las puertas de la Ciudad. Yo, qué sepo, iré, señor. No te admito, venga otro. Vaya presto Gil. . Yo veí: Adiós. . Adiós. , ṉ̱ Pastores dejad el temor, y escuchad, que os amonesto una dicha muy feliz, y el mayor de los contentos, ya el Salvador es nacido; id todos al punto a verlo, que en Belen en un pesebre: está en pañales envuelto, Aquestas señas os doy, dejad ahora los medios, y con fiesta, y regoaijo adorar al Niño tierno. Dichosa mil veces sea mi cabaña pues que vengo a oír música tan alta, y a escuchar tal nueva allego: Señor, qué habemos de her? Señora, dinos, qué haremos? Que vamos. . Que vamos todos Quédese el ganado al sesgo; que esto no puede perderse. Señor señor? Mas qué es esto? Gil es, que viene pasmado: No se le aleanza el resuello. Señor, señora, Pastores? Qué traes, que traes? ten so fuego, Fui señor, come mandaste, a guiar al forastero, que él, y la mujer, por diobre, por unos fantos los tengo. Llegamos a la Ciudad, fui a las posadas con ellos, y en todas ellas no hallamos. posada, ni alojamiento. Con las puertas en los ojos le daban al pobre viejo, sin poder recabar nada sus caricias, y sus ruegos. A la he, que quije entonces. a la cabaña volverlos; pero yendo dando vuelta a las murallas, y viendo un derribado portal, entre cuya paja, y heno; estaban allí alojados, solos un vuel, y un jumento: Allí quisieron quedarse hasta mañana; con esto despidiéndome, tomé mi camino; y por el medio (no lo he de saber decir) vi, que salió desde el. Cielo una procesión de lucas de mil Ángeles tañendo, y más de dos mil cansando y villáncicos más de ciento. Atolóndreme de modo, que rodando por los suelos. me preguntaba por mí, y me bucaba a mí me mo. Levanidme como pude, y tropezando, y cayendo, aquí llege huyendo ahora: de un ejército de miedos. Según las señas del Ánjel, y lo que Gil ha propuesto, que es Madre del Salvador la que aquí tuvimos creo: Ay tal desgracia! . Señor, vanos sin más detenernos. Ea, todos nos seguid. Oye, Gil Qué quieres? Quiero decitos, que oléis mul mal, y así quiero advertir esto, porque dejéis esta noche los calzones al sereno, a - Este, regalado esposo, es el fruto de mí vientre, que sin dolores de parto sale a mis ojos alegre. Este es el Dios de Trael, de Patriarchas, y Reyes. que según dijo el Profeta le he reclinado al pesebre. Este es a quien ya del Cielo cantan divinos motetes, y de la tierra Pastores han de llegar presto a verle, Este es el sin nuestro Hjo, llegad, y reconocedle, que aunque en él no tengáis parte le habéis de amar mucho siempre. Quisiera yo, esposa mía, poder pagarte mil veces los favores que me haces con tan divinas mercedes. Ya que en mi cabaña os tuve tierno Iufante, Omnipotente Virpen bella, varón justo, y no merecí que fuese tan feliz su albergue pobre, como es este rico a bergue, vienen todos mis Pastores regocijados, y alegres, a ver como siendo Dios os halláis entre la nieve. Ya os miramos despedir rayos tan resplandecientes, que en la Ciudad se levantan Sy en tado el Orbe amanece. Y así rendidos, señor, a vuestras planta le ofrecen, si los pechos abrasados, los corazones sieles. La berdición de mi Hijo caga Elacer, en tus bienes, en tu cala, en tu familla. Señor, llegaré a ofrecerle? Qué las unofrecer, tonto? Q . Qué? Señora, yo só un pobrete, que como de mi trabajo, he yendo a mirar mis bienes, ha lé, que podía traeros esta sarten, en que hicieseis papas al Niño, y cucharas pienso os traigo por quererle, y este Cordeno, que es bueno, para que los dos al muercen. Yo lo estimo, andad con Dios. Y aquí, Senado, fenecen los Pestores de Belen; pero por si acaso hubiere cenfurador malicioso, Lozano su Aurhor advierte, que le escribió en cuatro días, breve lad, que me parece digna de que se le suplan los defectos, que suviere.