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Texto digital de El parecido en Rusia

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El parecido en Rusia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/parecido-en-rusia-el.

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EL PARECIDO EN RUSIA

JORNADA PRIMERA

ACTO PRIMERO. 4.A Si le veamos del Imperio Sirio, como de la aldea es Rey Federico: de Caale ea le asle elleca leaeo lee porque aunque fortuna nos le dio abatido, las dichas renacen del valor invicto, Quién, cielos, hacer pudiera verdadero lo fingido, para ensalzar estos siempre altos pensamientos míos! Quién creerá, que habiendo humilde en esta aldea nacido, donde me sirve el arado de alfanje o corbo cuchillo; tal vez me parece a veces este sayal mal tejido, (a la luz que da mi estrella) oro o púrpura de Tiro; Y en fin, cuando considero, que amante y desvanecido, puse en Cristina los ojos, que es señora del invicto, grande Reino de Moscovia, de Caale ea le asle elleca leaeo lee tal vez, que a caza ha salido en el campo, donde a solas nos hemos hablado y visto; ella oyéndome, porque dice, que soy parecido a un Conde que favorece, o por amante o por primo, que Federico se llama; y yo escuchando rendido tantos fingidos, pues me llamo Federico como él; ya me conformo de suerte en mis desvaríos, que soy Federico el Conde, y el labrador Federico: pue pues si de ella enamorado, y de ella favoreciedo, inspirado del deseo que acá en el alma concibo, por Rey me aclama la aldea; viva vuestro Rey, amigos, que ya dentro de mi pecho me respeto yo a mí mismo. Parece que lo ha tomado. de veras. No hay con seguillo el humor, y que nos haga a todos grandes de chicos. Los bríos de este muchacho cuanto me alientan los míos, que al lado de mi fortuna, tanto ha ya que están rendidos! 3En fin, hermano, eres Rey? Sí, Dionisia, el cielo escritos tiene todos los sucesos, en el papel de los siglos: puede ser que alguna hoja, trate del suceso mío, y también que el siglo de oro, sea para mí el que miro. Rey me han hecho los Villanos. Rey te han hecho, y te suplico, que me hagas alabardero de la guardía, que es oficio que andando a palos con todos, si alguna vez me amorno con Filena, y no me quiere a mí por mí; es muy preciso me quiera palo por palo: y desde hoy plaza pido, que dé palos con licencia de su Majestad. Amigos, ea, hacedle una corona, con que represente al vivo, ser Rey; que a su altivo ejemplo también dichosa me finjo, pues se rinde a mi cuidado el Almirante Basilio. De estas flores puede hacerse. No hagáis tal, porque es preciso, se marchiten al instante, y quiero imperio más fijo. Un ciprés está allí en frente. Cuando vencedor me miro de la fortuna; icorona me has de ofrecer de rendido? 1. De estos álamos se haga. Negros y blancos los miro; no quiero esperanza en blanco, ni lutos que entran floridos. Hoy truje para la olla, un repollo blanco y lindo, con él puedes coronarte, si es que no está muy cocido, y serás Rey de las berzas. Loco estás. Oh tú sin juicio. 3 Es posible que me falte, para coronarme altivo, una rama lisonjera de algún siempre verde mirto? Laurel, que al sol dedicado, y de él siempre fugitivo Siguiéndole cauteloso haces desdén del cariño; adónde estás? Hacia esta parte va el águila. Haced, Basilio, que la suelten los alcones, y haga la gente ruido; paraque suelte la presa. Al valle. Qué es lo que miro! Una águila caudalosa, fiera hermosa del Olimpo, que de la sed fatigada le bebe al sol los suspiros; de un raño, y de un tafetan que en las garras lleva asidos, defendiendo los trofeos, trepa el aire giro a giro. Ya la siguen los alcones, blandiendo en vez de cuchillo, sañudo, el corte del ala, sangriento el garfio del pico. Ya pelea contra todos, y ya del tropel vencido, soltó el ramo, que a esta parte viene a parar fugitivo. A cogerla A restaurarla. Tened, que a mis manos vivo y es un laurel, a quien todos obedeceréis rendidos que si el cielo me corona, ya por Rey me habrá elegido. Ea hijos, que los cielos no hacen acaso podigios: festejad mis esperanzas, y decid todos conmigo:- Pues ya le corona, el cielo divino por Rey de la aldea, viva Federico. 3 Quién se llevó la corona? 1. Un Villano parecido tanto al Conde, en rostro y talle, que parece que es él mismo, a quien los demás Villanos, van aplaudiendo. ̱. De oírlo, se me desalienta el alma. Yo su valor siempre admiro, cuando veo la hermosura de su hermana, a quien me rindo. ̱. Seguidlos, a ver que intentan. 2. Para servirte nacimos Me parece que has quedado, gran Jacobo, de haber visto a este labrador, suspenso. No sé que al verle imagino; mas ya que solos estamos, de ti solo el alma fío, porque has de ser compañero de mi fortuna, Basilio. Que mal haces, cuando tienes en mí el mayor enemigo. Pues qué imaginas ahora? Qué basta ser parecido, (para inquietarme mis dichas,) este, al Conde Federico. El y Cristiana, Duquesa de Moscovia, que son primos hermanos; a mí tutela sujetos como sobrinos, hasta ahora se han criado, que llegó al tiempo preciso de coronar a Cristina, y volverla el Señorio, como los dejó su padre, en su testamento escrito. Y como ha ya veinte años, que el tiempo siempre propicio, (bien que a precio de traiciones) constante en sí me ha tenido; previniendo cauteloso, que renunciando el dominio de Moscovia, y que Cristina queriendo bien a su primo Federico, podría ser que ambos ha dos advertidos (de alguna traición secreta, que acá en mi pecho conspiro mi bien estar desbaraten; me desespero, y me rindo al más atrevido intento, que ha escaudalizado el siglo. No te admires de escucharme, que todo cuanto te digo, es en fe de que este Imperio tuyo ha de ser como mío. 3 Tuyo soy, que me previenes? Que está a tu gusto mi arbitrio. ̱. Fiando pues de ti solo mis pensamientos altivos, (para honestar mis cautelas) notando que es uso antiguo de Moscovia coronarse, con marcia! estruendo altivo en campaña sus Monarcas; prevengo que en este sitio hoy Caristina se corone, paraque: no te lo digo: después lo dirá el suceso Ah corazón fementido! ̱. Previene pues la corona; y al probármela atrevido, cebose un águila en ella. íAh leal abel; Que en ti miro, . remontadas mis lealtades hasta el firmamento mismo! A Quítome pues la corona y aún al llevarla predijo: porque no es para tus tienes te la robo, y te la quito. Cuando oí, que allá en el aire, los pájaros que han nacido, de esa Reina de las aves vasallos, con bruto instinto, a ella se la quitaron; volví a decirme a mí mismo, a quien que se quede con ella, ha de ser Rey? Federico, viva por Rey de la aldea. Viva. Pronóstico ha sido, que a mi lealtad dio esperanzas, y asombro a sus desvaríos, ̱. 3 Qué ruido, amigos, es este? 1. Es que al labrador que has visto, con todas las ceremonias que observa el Augusto Rito; dieron la obediencia todos los demás, al piede un risco, bruto dosel de su imperio. 2. Y de todos aplaudido a esta parte coronada vuelve del laurel invicto. 4. Pues ya le corona el cielo, divino por Rey de la aldea, viva Federico. ̱.3 Quién ha de vivir, Villanos? Esto importa: ved amigos, que es el Señor Juan Jacobo. Zape. juego es consentido hacer Rey entre nosotros, y a mi hermano han elegido: perdonad el desacierto. Y haberos yo conocido gran Señor: por más que hago, pienso que aquesto que finjo, es verdad. ̱. Válgame el cielo, qué rostro tan peregrino! alzad: Basilio? ; qué mandas? ̱. Dime; yjacaso has nunca visto más peregrina hermosura? Ya con mis celos precisos. También, Señor, en la aldea anda el sol de peregrino. ̱. Será mía, vive el cielo, y vosotros no atrevidos otra vez el laurel sacro::- más reportarme es preciso que ha llegado la Duquesa. Aquí está. 3 Qué es esto, tío? Que me han dicho que siguiendo un águila habéis venido, que os llevaba la corona, que con aplausos sestivos, prevenistéis a mi imperio. Mande al Conde vuestro primo Federico, gran Señora, que haga prevenir el sitio, donde habéis de coronaros (eque halagüeño cocodrillo mi traición la lisonjea!) A atento a vuestro servicio la corona que os previene, un pájaro fugitivo me robó. En aquesta aldea, gran Señora, al tiempo mismo se juntaron los Villanos, por su costumbre y estilo, a elegir ann. Rey entre ellos, y eligieron a mi hijo. ̱. Enojado contra el ave, o envidiando el latrocinio, en alcance de su vuelo, todos hasta aquí venimos: Donde cayó la corona; con la cual poco advertidos al nuevo Rey coronaron, los labradores que has visto A este instante llegaron; y me ha ofendido ver, que profane un Villano con con su mano el lauro invieto. Peor fuera, llegando al suelo, que lo que tárdase el brío en levantarle, estuviera su pundonor abatido. Luego en tenerle en mis manos, mas fue lealtad, que delito, pues a la tierra humillado, su honor no llegó perdido. Este rústico discreto me ha de hacer perder el juicio, Mal año, y cual se conoce, que ha estudiado el catecismo. Y ahora que venturoso, Señora, a tus pies me miro, esta planta, que a tus plantas nuevamente ha florecido; quisiera que fuera el cetro, que enlaza ignorados ritos, del Sonte, al Eurimidonte, del Oronte, al Apenino. Levantaos: cómo tanto, se parece a Federico; la corona que me aguarda, ver en sus manos estimo: y el presagio de perderla, vuelto en mayor regocijo, he de aplaudir conque vaya adelante lo fingido. Tío, de estos juegos, siempre os haced desentendido: y esa corona dejadla, que ha heredados señorios, no hacen falta los laureles; que el que solo un laurel quiso, para más de aquel que aguarda, no halla en si méritos dignos, Llevad adelante el juego, prosigan los regocijos, que aunque en rústicos acentos, me holgaré también de oírlos. Qué alentado es el Villano! Ser puede de un César hijo. 3 Celio? 3 Qué queréis, Lisardo? No advertís cuan parecido es aquel viejo villano, a Demetrio nuestro amigo? A no saber que era muerto aunque mozo le perdimos, dijera que aquellas canas, negras las vi en otro siglo. Ea, vuelve a coronarte. Por quién me coronas, dilo? Por Federico. Ese nombre, también, Señora, es el mío: Como se alegra el Villano, de mirarse engrandecido. 3 En fin; quedo de tu mano hecho Rey? Así lo afirmo. Quédate con la corona; y pues eres parecido tanto a él, reina en tu aldea, y en el mundo Federico. Equivocas tus razones, escucho con dos sentidos: plegue a Dios, que tú a las mías, también atiendas con cinco. Así lo veamos del Imperio Sirio, como de la aldea es Rey Federico. espera. Aguarda, hijo mío, Vete de aquí. 3 Yo? en un brinco. Bien pensarás, Federico, (criado siempre en mi casa, donde por Padre has tenido, a quien por Señor te aguarda) que eres hijo de Leonido; jmas quien más que yo se holgara, de que lo fueras? Mas, hijo, (que aunque no lo seas, basta hoy parecerlo, el deberme la vida con la enseñanza) ya es tiempo que te declare lo que la lealtad del alma; tuvo oculto hasta este tiempo, que que viendo señales tantas de que el cielo te previene, restaurador de tu Patria, vencedor de tu fortuna, y protector de tu fama; ya reventando mi pecho, que hasta hoy estuvo en calma, me parece que te ofende, cuanto en decírtelo tarda. La gran Cristina, Duquesa de Moscovia propietaría, y ese Conde Federico, Federico y tu hermana de dos hermanos sois hijos; (bien que de segunda rama, los dos) y todos sobrinos de ese monstruo, que a las ansias del reinar, ha cometido tanto insulto, y muertes tantas, que ya la tierra que pisa, de tolerarle causada, por no sufrirle en sí misma, pienso que no se le traga. Juan Jacobo, ese Tirano, (que fiado en su arrogancia es más Señor de Moscovia, que tu prima, y su Monarca; tercero hermano de vuestros dos Padres (que el Cielo hayan) quedando vosotros niños, a su tútela, encargada quedó la crianza vuestra, al tiempo que él se fiaba de mí, como de Criado más antiguo de su casa. Declarome, que tenía intento (notable infamia) de daros la muerte a todos, antes que a la edad lozana llegaséis, porque quedando él solo de su prosapía, por herencia la corona de aqueste Imperio heredaba. No me opuse a sus designios, que la intención declarada de un traidor, si a quien la fía muy de su parte no halla; la prosigue con su muerte, que en la oposición se arraiga, o. y a puro cortar cabezas, vuelve a nacer su esperanza: Mándome que os diese muerte, una noche a ti y tu hermana, con intento de después ir prosiguiendo su rabia, en tu primo hermano el Conde Federico, y en su hermana Cristina, que ya es Duquesa:- Mas esta historia es muy larga; volvamos a tu fortuna que es por tantas partes rara, Mándome pues; como he dicho, con indomita arrogancia, que a ti y tu hermana una noche muerte os diese en tierna infancia. A este tiempo, fiera entonces, gran peste en Moscovia andaba, con cuya disculpa quiso a su cautela dar armas. Pero Dios, que en las mayores penas, siempre nos ampara; ordenó que de la misma Peste, que a todos tocaba, dos niños se me muriesen a mi entonces; conque ufana mi lealtad, de ver a costa de mi sangre y de mis ansias, libres dos Príncipes míos; mis hijos puse en el arca funeral; y a Juan Jacobo le engañé con dicha tanta, que aunque se entierran sus Reyes, (de Moscovia antigua usanza) con las galas que se adornan, y descubiertas las caras; vistiendo a mis muertos hijos, de los Príncipes las galas: como a todos el contagio, tanto los rostros trocaba; él no pudo conocerlos, con que quedó publicada tu muerte, y la de Dionisia. Y yo entre las Urnas varias del entierro de los Reyes, coloqué en la misma estancia, los cuerpos de mis dos hijos, que en gloria inmortal descansan. Mal seguro del secreto, s supe después, que trataba de matarme Juan Jacobo, y huyendo de su arrogancia, fingiendo que en una aldea, me dio el mal, que a todos daba; fui dichoso, en que creyese mi muerte; por cuya causa, casi tantos años, hijo, como tienes, ha que anda peregrinando este viejo por ti, Provincias estrañas. Enseñete cuanto supe, tanto de letras humanas, como leyes, cortesía, y destreza de las armas. Troqué vuestros nombres luego de Alejovithz, y de Juana, en Ferérico y Dionisia, que son los que ahora os llaman; y el mío que era Demetrio, en Leonido. Oh tiempo haya, plegue a Dios, en que nos vuelvan los nombres que nos aplaudan, que a tu valor lo confío, si ya sacudida el ala de la prisión de la noche, te ves a la luz del alba. Y aunque es verdad que a Moscovia, volví, tan lleno de canas, que aunque Jacobo me ha visto, no me ha conocido en nada; y aunque es verdad que en aquesta aldéa que está cercana de la Corte de Moscovia, os sustenta mi ganancia; no me he atrevido hasta ahora a manifestarme a causa de asegurar nuestras vidas, que en grande peligro estaban. Ea, hijo, que aunque seas mas que yo, tus deudas pagas en confesarte mi hijo por obligaciones tantas, ya no quiero yo más dicha, que la tuya; busca traza, (pues que Cristina te escucha, y tu rendido la amas) y ocasión de prevenirla, en los peligros en que anda; que Juan Jacobo, en pudiendo, vida y honra ha de quitarla. Llévame a mí por testigo de tu verdad a tu Patria. Ese dragón que inficiona cuantos nobles pechos trata, muera; pues matarme quiso, que para hacer la probanza, lágrimas hay en mis ojos, experiencias en mis canas, memorias en mis afectos. lealtades en mis entrañas, papeles hay en mi seño, que algún intento los guarda, firmados de este traidor, que su vil traición declaran. r; (̱. Mal nacidos intentos, que tropezando en viles pensamientos, a cada aleve paso me muestras las premisas de un fracaso; mis sobrinos menores de mi altivez probaron los rigores. Demetrio peregrino, huyendo mi furor, se abrió el camino, a su contraria suerte, pues buscando la vida, dio en la muerte; que no hay hombre dichoso, hasta el duro descanso del reposo. Federico y Cristina, probarán mi rigor y su ruina, hoy con tanto secreto, que a mí que causa soy, niego el efecto. Mas mi sobrino viene, el Conde Federico; aquí conviene, pues algo está apartado el sitio, ejecutar lo imaginado. Aquí mi tío espera; y no sé que es su intento o quimera, que un veneno secreto que máquina, me mandó prevenir, porque a Cristina y al honor de los dos, muy en secreto, matar a una persona de respeto importaba. Mas sea quien quien fuere, mi piedad el cielo vea; pues va tan prevenida la confección mortal, que aunque la vida estorbe, o el aliento, por quince horas no más; luego al mo- mento, volverá en su sentido, cualquiera que el veneno haya bebido. No he podido a mi prima ver hoy, a quien mi amor constante estime; pero en fin por si acaso lo ignora, y estorbar quiere el fracaso, de uno y otro le doy aviso en este papel, que sus traiciones manifeste. Mas ya llega mi tío. ̱.3 Sobrino? 3 Gan Señor? ̱. Ya el amor mío, la tardanza os culpaba. Sin razón, si en serviros me ocupaba: prevenido el veneno tenéis aquí, pero de dudas lleno, saber de vos quisiera::- Vámonos paseando esta ribera, (aquí matarle intento,) y a solas os diré mi pensamiento. Yo, sobrino, quisiera, casaros con Cristina. on traición fiera! que a la luz de su suerte, hoy le estás alagando con la muerte! No habiendo inconveniente, en que adorne el laurel mi altiva frente; no habrá Rey extranjero, que admita a la Duquesa. ; Ya qué espero? Mira cuanto tu suerte se asegura. Confesaré a tus pies, que soy tu he- chura. ̱. Dame los brazos que esto y más me reces: y en ellos morira. Jesus mil veces! Válgame el cielo! ̱. Apenas esmaltó con su sangre las arenas cuando espíritus vivos, Salieron por el aire fugitivos. Muerto está; mis desvelos, de lograrse acabaron sin recelos; pues muerto Federico, con el secreto que mi acción público, ya viendo con cuidado, prevenido el veneno, que he guardado hoy morirá Cristina; mas por si alguno hacia el jardín se inclina al delito el recato le aconseja, que por aquesta reja que cae el monte, baje despeñado este cadáver; todo asegurado está, pues no se siente ni voz, ni huella de que pase gente. Infeliz joven, a mi error disculpa, pues tubiste la culpa, de auticipar tu muerte, con nacer venturoso. De esta suerte, puedo de mi traición estar seguro: ni rastro hay ni señal; ya me aseguro con tal principio de lograr la empresa de matar la Duquesa, y de quedar sin nombre de tirano, dueño de aqueste Imperio soberano, Por el Conde Federico mi primo, en aquestas selvas, fatigada la memoria, se anda buscando así misma. En este estanque que el cielo, Sirve de espejo de perlas, donde cuando nace el alba, también se mira alagüeña; a solas los dos nos vimos tal vez templando ternezas; que no hacía poca el agua, en volver su fuego en perlas. Si acaso estará escondido, entre las fecundas hierbas, que cercándole amorosas del sol este cristal celan? Puede ser; quiero burlarle, que cuando hallarle no pueda, en él veré su retrato, si me retrato a mí misma. Fortuna, no por cobarde he de perder las empresas, que me ofreces; pon un clavo tú en mi aplauso, y yo en tu rueda. Recién herido un cadáver, (que aunque regando la tier con su sangre, no florece rudo el tronco entre la arena) hallé oculto en este monte, y al reparar en las señas, de su rostro y su vestido; viendo mi retrato en ellas, conocí ser Federico mi primo: el cielo le tenga a él en mayor descanso, que a mí en su imagen me deja. Siguiendo el rumbo, que el hado por tanto indicio me enseña, y el espíritu amoroso, que Cristina, en mi gobierna; viendo que tan primo hermano soy, como el difunto de ella, y que si no es por su imagen, no ha de amarme aunque la quiera; mis vestidos de Villano le spuse; y de esta manera adornado con los suyos, sigo el norte de mi estrella, que no sin motivo grande, ordenó la Omnipotencia de Dios, que a mi primo tanto en todo me pareciera. Pues no solo unas facciones nos dio, sino una voz misma: conque vivos parecimos, uno mismo en rostro y lengua. Mas ver quiero en el espejo de este estanque; si concuerda mi gala con la del muerto. Qué señora, y que suspensa, calla el agua!; Mas qué miro? Su adorno en él me bosqueja tan al vivo:; Mas qué veo? Siempre galán::- Siempre bella::- Miro en el agua a mi primo. Veo en él a la Duquesa. Sí es engaño? Si es lisonja? No, que es él. Cierto es, que es ella. 3 Federico? 3Curistina? 3 Primo? 3 Señora? Aquí empiezan a encumbrar mis pensamientos, la fábrica de su idea. No os había visto hasta ahora. Yo sí; que en aqueste misma parte, el alma os he ofrecido. No ha mucho, no, que a mis penas, yo comunique esas glorias. Ya no hay que temer cautelas pues de ella favorecido; tengo suerte en dicha ajena. Y pues así se ha engañado; prosiga el disfraz, y sea, quien en su amor me asegura, continuando mis finezas: hay en fin, señora, en que altura está, amor, con vuestra alteza? En tan grande altura está, que en esa cercana aldea, porque tiene vuestro nombre, e imita vuestra presencia, gusto de ver a un Villano, que hoy dejé reinando en ella: más decid,; qué hay de Alemanía? Aquí es fuerza que me pierda, porque no estoy en el caso. 3 Insiste terrible el César, en hacer guerra a Moscovia? Yo no sé qué respunderla: solamente a mí, señora, vuestros ojos me dan guerra. Divertido por los de aquesta vecina aldea, campos, anda buscando Cristina la muerte, que ya la espera. Ella está aquí; con quien hablas 3Cristina? 3 Tío? Que idéa::- Con mi primo estaba hablando. Si él se engaña, que hay que tema! . en tu busca, ibamos juntos. may ̱. Hay más confusas quimeras! Ya temo que en mi repare. ̱. Cielos si su muerte es cierta; ade quien es aquesta sombra, que al vivo en él me atormenta? Yo he de hablar a Juan Jacobo. Yo he de hablar a la Duquesa. ̱.3 Qué es eso? Muos aldeanos, de esa alquería pequeña quieren a los dos hablaros. Dejadlos llegar. Si muestra el poder en la justicia, la igualdad con que gobiernas::- Mi padre y yo, gran señora, con ansias del alma tiernas, de mi hermano::- De mi hijo, que muerto hallé en esa selva::- justicia pido a tus pies. Piedad pido a tu clemencia. ̱. Válgame Dios Ahora caigo en admiración más nueva! Pues sin duda, este que miro que por su primo respeta Cristina; es el labrador, que lloran muerto en su aldea, que en todo a él parecido, guiándole su soberbia, disfrazándose en sus galas, finge que es quien muerto queda. Fuerza es seguir el engaño, porque mi traición no entienda, que después para culparle, ya empiezo a inventar cautelas. Cual siento ver a mi hermana, y a Demetrio en tantas penas! Tiempo habrá en que mi fortuna, pague a entrambos su fineza. 3 No respondes, gran señor? 3 No habláis, invicta Duquesa? ; Pues quién la muerte le dio? No se sabe. Diligencias Viva el sol de Rusia, haced, y avisad luego. Marqués, la Villana es bella. y por ella estoy perdido. Yo también muero por ella, mas si mi intento se logra, no has de alcanzar su belleza. ̱. Vamos, sobrinos. Los cielos den consuelo a vuestras penas, y fiad de mi justicia, cuando el agresor se sepa. Quién dio la muerte a mi hijo, plegue a Dios, que a manos muera de su infamia. Plegue a Dios::- ; Cómo habláis de esa manera, delante de mí, Villanos? Es la pasión::- Es la pena::- Señor, que a los dos aflige. Que el alma les atormenta. No sino el delito aleve; que cometió mi soberbia, que mudo al cielo le pide venganza, en sentidas quejas. Según se le inquieta el alma, no hay verdad en las sospechas, si aqueste no ha muerto al Conde. Vamos pues. íRara violencia! Ya se acabó mi esperanza. Ya mis desdichas empiezan. Ya mis recelos prosiguen. Ya mi ambición me violenta. Ya se conciertan mis dichas. . O ya los cielos conciertan, el que Demetrio, y mi hermana, ventura conmigo tengan. Vivan Jacobo y Cristina. Vivan; y paraque sea el que llanto fue, sestivo aplauso a nuestra Princesa; vamos delante, diciendo con bailes, voces y fiestas::- Viva el sol de Rusia, muchas primaberas, porque con sus luces, su reino florezca. 4z. o ACTO SEGUNDO.

JORNADA SEGUNDA

Ye se ha morido el zagal, más erguido, y más bizarro. Y sin ser asno; que dieras porque yo fuese el matado? Por no verle lamentar diera de gana un ducado. 3 Y cuantos ducados dieras, por ver lamentar mis cuartos? Y no me hagáis tanto, que os diga con desacato, que sois judía. 3 Por qué? Porque andáis en malos pasos. 3 Hayzagala en el aldea que sufra lo que yo paso? 3 Hay zagal que haya, Filena, sofrido lo que yo callo? 3 Qué habéis hallado en mi menos? Siempre heis de estar reprochando mis cosas? Divorcio pido. 3 Qué es divorcio? Es descasarnos. 3 Eso es divorcio? Eso es. Y quién divorcia? El Vicario. 3 Y divorcia presto? Presto. Y después de divorciados, qué haremos? Cristo con todos; cada oveja con su ato, cada lobo por su senda. Digo que es cosa de santos: gen fin, el hombre que pasa esto y lo demás que callo remedia con el divorcio todó su mal? Caso es llano. Pues divorcio; mas sobre esto después hablaremos largo, que con un señor ahora, viene hablando acá Muésamo. Hasta ahora no he tenido lugar, quietud, ni descanso, para ver unos papeles. que en los vestidos he hallado del muerto, cuya fortuna sigo en su mismo retrato, tan dichoso, que ningunó en un leve indicio ha dado; que aunque ha sido corto el tiempo, pues seis horas no han pasado después que esto ha sucedido; con intención y recato, tal he respondido a todos, que a todos tengo engañados: suerte ha sido, mas que ingenio. Dios me alumbre en riesgo tanto. Pues ya murió Alejovithz, y tan buena ocasión hallo, de decir a Federico, quién es Dionisia;; qué aguardo? Ya estoy muy viejo, y no puedo darla más seguro amparo, que decirle que es su hermana, paraque puedan entrambos cuando ella sepa quien es, y él quien soy; (por sí yo falto) prevenirse a las cautelas, de este ambicioso tirano Leonido, y habéis me traído la corona? 3 Filena? 3 Qué hay? Reparo en que está allí Federico, el muerto vivo y galano. Esta, Señor, la corona es, que a un hijo desdichado (que sin ser Rey se la puso) hoy le ha servido de lazo: derríbole el paso en tierra, que es neutral el laurel sacro; para los vasallos, tronco, y para los Reyes ramo. 3En fin, murió vuestro hijo? Ese monstruo temerario, que disfrazado en la vida. anda Ba anda en la muerte embozado; el hado fatal e impío me le quitó, arrebatando como tiene de costumbre, los pensamientos más altos: murió a manos de su suerte. Esa es mentira. No paso por eso, viéndole vivo. Dime, ino es este tu hermano? Dime, ino es este tu hijo? Pluguiera a Dios: apartaos. Dejadme: (oh tristes memorias) 3 Que os han dicho esos Villanos, que os dejan enternecidos? Fue Federico un retrato vuestro, y como no os han visto hasta hoy estos dos villanos, dicen que sois Federico: perdonad, que pueden tanto las lágrimas, que los ojos la voz del alma arrojaron. Ea, el pasar no os ahogue, que del asán lastimado, que os aflije; he de serviros como hijo, y como hermano. Dejad el llauto, Demetrio, enjugad vos, Juana, el llanto:- amas qué digo? El amor ciego los vino a nombrar a entrambos. 3 Qué oigo?;como por mi nombre hoy el Cónde me ha llamado? Mi nombre es, Señor, Dionisia, Y el mío Leonido. Hablando, iba en duda de los vuestros, de que ya estoy acordado: y así Leonido y Dionisia, del muerto no hay que acordaros, que en mí su retrato vivo, tendréis siempre firme amparo. Por mí, Señor, (la ocasión de declarar me ha llegado; la lealtad los cielos guíen que hoy se acredita en mis labios, por mi señor, que a los tiempos doy feudo en caducos años, pues ya el polvo, hecho yo tierra no siente apenas mis pazos; no estimo vuestros favores, tanto como el agasajo, que hacéis a la que pensáis que es prenda de algún villano; Siendo::- Ya la ceremonia comienza en sestivo aplauso. Adiós, y habladme después, Leonido, sobre este caso. Duque de Moscovia os haga el cielo. Él os guarde a entrambos. Llegó el tiempo aleve de aquel día, que horrores suponiendo a mis intentos, las leyes de la infame tiranía, se establecen en viles pensamientos: murió ya Federico, y mi osadía no previene alborotos ni escarmientos, que en virtud del veneno y sus contagios, vuelve un traidor en dichas los presa- gíos. Y así, muera también hoy a mis iras la Duquesa infeliz, que por mi abono, no alcanza la verdad a las mentiras, con que trágicamente la corono: vuelva en funestas y en! sangrientas piras, hoy las escalas de su excelso trono, adonde tropezando con su muerte, he de subir a coronar mi suerte. Estas las mesas son, donde opulenta mi ambición le previene entre sabores del manjar el veneno que hoy intenta ser áspid, encubierto entre las flores. La tragedia mayor se representa, en aqueste teatro de dolores: oigala el mundo; que el papel violento de la traición en ella represento. , h , Descubro el plato; y porque el m do crea, que que en nada se convierte su luz pura, polvos confeccionados de Medea, hoy reduzcan en polvos la hermosura. Si alguien me ve? No hay nadie que me vea: solo yo me recato a mi censura, que de tan vil acción en el abismo, un traidor se recata de sí mismo. Ya revuelto al manjar queda el veneno, y arrojando el humor emponzoñado, hinchando el pecho de traiciones lleno, cual vívora cruel he descansado. , De que le sirve la virtud al bueno, si el malhechor es dueño de su hado? Muera el traidor, mas viva como pueda si hay ortuna, y su rueda siempre rueda. Del atafmbor ruidoso los contentos, incitan al aplausó por clarines, cuyo clamor, en trágicos acentos, presto se ha trocar en los confines en borrasca fatal, cuyos lamentos no anunciaron leales los delfines, que aunque está embravecido tanto el noto calla traidor, aunque lo ve el piloto. 4. Viva el fénix de Moscovia, los años del otro fénix, que en su hermosura constante, nace en la cuna que muere. Reina del Septentrión:- Gran Monarca del Poniente: Grande Emperatriz de Rusia:: Señora de inmensas gentes::- Gran Duquesa de Moscovia: Vive:- Goza:- Eternamente:- Los aplausos de tu fama. Las almas que te obedecen. Vasallos los más leales, que han tenido cuantos Reyes, han peregrinado el orbe, con su fama, y sus laureles. Basilio Enío, Almirante de Moscovia, primo, que este título que os doy, os basta, pues que a todos los excede; Tío, Señor, Maestro y Padre, a quien este Imperio debe la observancia de mis años, la guía de mis niñeces; quien no satisface a tantos beneficios cuando puede; vil pensamiento le rige, infame sangre le mueve. Esto, digo, Tío, y Padre, Maestro y Señor, mil vece títulos, con que amorosa pienso respetaros siempre; porque no penséis que ahora, que esenta al yugo obediente de sobrina, coronada me habéis visto de laureles, el gobierno he de quitaros; en vos queda eternamente justificado en aplausos, y proseguido en mercedes. Todo es vuestro, no mi mano, que esta es tuya, y yo mil veces. Señora, el ser vuestro esclavo, estimo yo solamente. Fortuna, si has de arrojarme, no me subas más, detente. ̱. Oh cuán altivo el villano finge todo cuanto quiere! Puede ser que, su soberbia presto la vida le cueste. Todo el Imperio que mando a vos sujeto se quede como hasta aquí; y obedezcan cuantas órdenes le diereis: lo que hiciereis doy por hecho, lo que ordenaréis por suerte, vuestra palabra es la mía, mi acción la que vuestra fuere: mas con condición, Señor, (perdonad que os aconsejé, porque es traidor el afecto, que no dice lo que siente) Mucho de vos en Moscovia se murmura comunmente, ni todo será mentira, ni todo verdad parece. Doy que lo que menos monta, (que es notaros de impaciente con todos cuantos molestan, para aquello que pretenden cómo es de costumbre en todos) sea verdad solamente: ni aún en eso poco afable nadie os vea, aunque os moleste; que nadie pretende, Tío, sin tener porque le premien. Y ya que en Imperios grandes, premiarse a todos no puede; a todos se de esperanzas, y más a quien lo merece, por las letras y las armas; que de un mal despacho, a veces nace un despecho peor: y tal vez un pretendiente, por una buena palabra a servir de nuevo vuelve. De otras cosas que no son dignas de un hombre eminente, no trato, porque no creo, por más que el pueblo lo cuente, que en vos quepa la injusticia, que en vos la verdad se quiebre, que en vos la maldad se halle, que en vos la traición se intente, que en vos el honor se pierda que en vos la pasión se ciegue. No es posible; que el que guía su apetito así rebelde, por no perder el de hombre, el ser de bruto engrandece Pues como es posible, como, que en vos se hallaran crueles, de vicios siempre mortales tantos indicios aleves, al contrario procediendo? Miente el vulgo, el vulgo miente, que Juan Jacobo es mi Tío, y ha de ser Atlaute fuerte de mi Imperio desde hoy, que en su gobierno y sus leyes, en su ejemplo y en su amparo, en su justicia y suerte; regirá como hasta ahora tan leal como valiente tan activo como atento, tan piedoso como fuerte, dando por la fe su sangre; paz a la patria en sus leyes: Salud al pueblo en sus manos: lealtad al orbe en sus Reyes; ejemplo al mundo en sus obras; igualdad en si a su suerte; ayuda al Papa en su Iglesia; y a Dios se en guardar sus leyes. Viva nuestra gran Duquesa de Moscovia eternamente. Ya la lealtad os aplaude, señora, en voces alegres. Que ufano el pueblo os escucha, Y que en vano a mí me mueve, que la ambición los oídos de cera, en yerro los vuelve. Ay Alejo malogrado! Y como si aquesto vieses se animara tu esperanza! Oh si al descuido pudiese hablar aquí con Dionisía. Hacia a mi Basilio viene. Yo me aparto de mi padre. Yo he de hablarla aunque me peguen. 3 Qué aguardáis? Llegad, vasallos, todos a pedir mercedes Y vuestra Alteza, a la mesa, también, gran Señora, llegue: porque es ceremonia antigua de los Moscovitas Reyes, el día que se coronan, el comer públicamente en el Palacio que asisten, Vamos, Tío. Llegó el breve término, que de la vida le falta ya. Qué hay que esperes? Tío, tomad este lado y vos, Federico, aqueste. Ya han empezado a comer; no es posible que yo llegue, a mejor tiempo a pedirla: yo vo. Mogiganga, tente. Rézame tú, tan en tanto un responso, porque pregue a Diós, que me dé una cosa. Si has de hablarla, mas no esperes. Las piernas se me reílan, de mirarla soldemente: para entrar con buen pie, digo, Jesús, María y Jusepe. Ya del veneno ha comido: presto obrará el accidente. Deogracias. 3 Quién sois? Yo soy un banco de este banquete, pues que me he puesto en cuelillas 3 Qué nombre tenéis? De Jueves de compadres: Mogiganga, para lo que le cumpliere. Qué gracioso es el Villano! Y dime,; qué es lo que quieres? Mala me siento, Jacobo. ̱. 3 Qué sentís? Nada: traedme la bebida. Con ella obra. el veneno fácilmente. Y en fin,; qué pedís ahora? Que su jamestad me diese una cosa. 3 Qué es la cosa? No le indilgue cortesmente, mas yo volveré a decirlo; en fin yo quijera en breve, una bula de congorcio. No te entiendo. 3 No me entiende? Pues ello en orcio se acaba lo que sóprico; olvídeme del nombre, que es revesado: válgate Dios por calletre. De cabeza lo sabia, como el sacristan el requien. 3 Divorcio? Su Señoría habló como un Holofornes. Divorcio pido en esento, de mi mujer. Qué accidente tan terrible! Aparta a un lado . Mog. y Fil. porque su Alteza, parece que está desasosegada. Mala estoy. 3qué es lo que siente vuestra Alteza? La bebida está aquí Canten y alegren, los músicos a Su Alteza. Mortal congoja me viene. 4. Viva el fénix de Moscovia, los años del otro fénix, que en su hermosura constante nace en la cuna que muere. Tened, no mandéis cantar que por mis venas se extiende un intolerable ardor, que el sentido me pervierte me embarga los movimientos, y la lengua me entorpece. Qué congoja! El corazón no sé que fatigas siente, que de su centro: jay! Yo muero! Qué sudor! Qué ansia tan fuerte! Pero no: no es nada: si es, y mucho. Cielos, valedme, que el espíritu:: favor: amigo:: Jesus mil veces. Válgamé Dios! Qué es aquesto! Gran desdicha! Dolor fuerte! Ah gran Señora! Ah Cristina! Pesar grande! Dura suerte! ̱. Sobrina, Señora, Reina, ya ni respira, ni siente, logró mi traición su intento. Canten; puesto que ella muere en aplauso de mi infamia, pues heredo el Cetro aleve; viva el fénix de Moscovia, los años del otro fénix. Mi bien, Señora, mi vida: ya nadie en su vida espere, que pues no volvió a mi vida, sin duda es cierta su muerte. Trasción. El pecho se irrita, No estó de ahorcarme un escalón ̱. Aunque fiera, el alma teme. Venganza. El mundo la pide. Yo haré que el mundo me tiemble. justicia. Todos la invocan. Si he de hacerla, no la esperen. Muera el traidor. 3 Quién hay que crea Eso es justo. Mas hacia acá se vuelve paso a pase Más justo es el que yo reine. . Moscovitas, sosegaos, y si fue traición aleve, la muerte de la Duquesa, Como público muera quien la dio la muerte. Pues muera. ̱. Aqueste villano, Voy Señor al instante. a mis cautelas crueles, hoy morirá porque altivo, mi dicha estorbar no intente: Es tal la pena llevemos el cuerpo todos, (porque enterrarla conviene, luego al punto porque acaso no vuelva del accidente) que de enterrarla en secreto yo daré disculpa urgente. Vamos pues. 3 Qué es lo que miro? Cayósele de las sienes la corona, y dio en las mías; mas ya a las suyas la vuelve mi lealtad, que no la estimo, si la heredo con su muerte. Qué prodigioso suceso! :̱. Qué lastimoso accidente! Ea fortuna, ahora es tiempo de que asegures el eje de tu rueda, hasta que ciña la Real diadema mis sienes; que una vez puesto en el trono, aunque a ti misma te pesé, yo haré que mis ambiciones, multipliquen mis laureles. Mogiganga,; qué es esto? Que tan mustió y macanche te hayas puesto! 3 De qué es tu pena fiera? No estó de ahorcarme un escalón Siquiera. 3 No he de estar de estas dudas, dado a mi suegra, como al Diablo Judas; y en fin, hoy (qué desgracia!) que de Cristina merecí la gracia solo porque yo había de divorciar se muera el primer día? Mas vamos a la aldea; que tú lo has de pagar, 3 Quién hay que crea lo que contigo paso? Mas hacia acá se vuelve paso a pase el Conde Federico. Mogiganga. Señor. Como público mi pena sin que en ella alivio tenga! Busca a Leonido, y dique al punto venga, a verse aquí conmigo. Voy Señor al instante. Y yo te sigo. Yo os voto al Sol, Filena, que heis de pagarlo todo. Es tal la pena en que estoy confundido, que aconsejarme es fuerza con Leonido, antes que en más quimeras me empeñe el hado en mis fortunas fieras. Del entierro tratando queda ya Juan Jacobo, y yo aumentando mis fieles sentimientos, salgo a ofrecer mis quejas a los vientos; que de mi lastimados, me consuelen, oyendo mis cuidados; que es tal su tiranía, que ha querido enterrarla él mis mo día. Y diciendo, que importa por sosiego, de la lealtad depositarla luego; fueros rompiendo, atropellando leyes de las inmunidades de los Reyes, sin saber quien se oponga aqueste día, a tan fiera y aleve tiranía; queda a todos culpando, con que to- dos temen su furia por diverzos modos. Estos son los papeles, que muerto Federico, en los crueles depsojos de su vida, dejó para guiar mi fe fingida. De Alemania son estos; ya en ellos hallaré los manifiestos También me avisan en un papel principios que convengan, paraque por el muerto a mí me tengan. Aqueste es un retrato, y es de Cristina bella, que esto rato dando mi fe por cierta, me favorece aquí después de muerta. Triste de mí que amante, he perdido fortima tan constante! Este papel del muerto para Cristina es; y en él advierto notables confusiones, si atiendo con razón a sus razones. Prima, nuestro tío Juan Jacobo me ha mandado en secreto prevenir un veneno para matar una persona de importancia; no puedo resistirme y a la ejecución habiéndose fiado de mi. O cruel aleve tío! On mil veces fatal descuido mío! O necia culpa mía! Yo he sido quien quitó la luz al día. Cielos, que yo también fui su enemigo! Mas loco estoy; recobrome y prosigo. Mas por si acaso vestra Alteza tiene noticia de su enojo, o él le ha dado cuenta de su intento, y quiere remediarlo piadosa; la aviso que la ha confección va de suerte preparado que no matará a quien la gustare, bien que le quitará el sentido por quince horas: pero luego volverá en él, co- io de antes, y:: O ventura! Mas dudo lo que veo, vuelvo a leer, que es fácil el deseo. Mas por si acaso vuestra Alte- a za tiene noticia de su enojo, Oh papel venturoso! o Federico grande! Qué piadoso, que leal tu corazón ya te anunciaba el terrible dolor que te esperaba! Pero, contento mío, poco a poco, que importa por un rato no estar loco, paraque logre a un tiempo mi esperanza el mérito, el remedio y la venganza. Al volver a leer dudo y recelo, por no echar a perder este consuelo. También me avisan en un papel Sin firma, que para los dos nunca y ha habido seguridad de Juan Jaco- aibo, y ponen por testigo al Almi- a rante, que es Basilio Enio. Yo me veré con él, y avisaré de lo que hu- y . Guarde Dios a vuestra Alteza. Según lo que he leido, Jacobo mató al Conde, y atrevido dio a Cristina muerte; y envidioso en la suya en mi suerte, procurará la mía, si en la verdad está de mi osadía. Pero ya que hay que advierta si Cristina no está del todo muerta? Voy a que no prosigan el entierro. 3 Señor? 3 Pues que te obliga, Basilio generoso, a venir tan turbado y receloso? A decir que te guardes de intentos de un traidor siempre co- bardes; que aunque de mí se fía, no sufre mi lealtad su tiransa. De ti saber espero, muchas cosas después, que ahora quiero, aunque la den por muerta a Cristina mirar. Ya está la puerta del Panteón cerrada donde Cristina está depositada, cuya llave confía solo de mí, su infame alevosía; que como es tan tirano, hoy tiene todo el orden en su mano: quiso depositarla Sin prevención, él dice por vengarla del Villano atrevido que de aquesta ocasión la causa ha sido, y sosegar el pueblo alborotado, cuando el traidor le deje castigado. Qué Y yo te lo aseguro, 3 Qué dices? Lo que escuchas. ̱. Con tal prisa he dispuesto Válgame Dios! Qué haré? Aunque son muchas las penas que te asaltan, muchas por padecer, Señor, te faltan. Dime, si eres mi amigo, 3 que intenta Juan Jacobo? Aquí consigo la fe que me confirma, en la carta que ayer le eché sin firma. Darte la muerte intenta, y aún pienso del afán con que violenta de Cristina la muerte, que él ha sido la causa. 3De qué suerte? Después lo sabrás todo, que ahora más te importa buscar modo de oponerte a sus iras, que asegura fiado en sus mentiras, que tu traidor has sido, 3 Qué dispones? un Villano que al Conde parecido, le mataste alevoso, por seguir tu fortuna más dichoso. Esto pasa; tu ahora preven el medio que tu mal mejora, que siendo leal en todo, siempre a tu lado me has de hallar de un modo. Basilio, premie el cielo, AY es? Que el pueblo se inclina, tu lealtad, tu amistad, tu fe, tu celo, que siempre:: Aquí me tienes, Señor, a tu mandato. A tiempo vienes que en ti::- A Jacobo veo; Tu intento reverencio; no nos vea aquí juntos. ̱. Obre el silencio, Tu deseo, premiaré como amigo; sígueme tu Leonido. Ya te sigo. Y fiame la llave del panteón, Basilio. Riesgo es grave; pero por ti aventuro todo mi honor. Y yo te lo aseguro, y pagarte prometo, con la vida y el alma este secreto. ̱. Con tal prisa he dispuesto que entierren a Cristina, con pretexto de que en si no tornase; que ciego aún no aguardé se embalsa mase, temiendo sí le abriesen, y el veneno en el cuerpo conociesen, que también conocieran, quien fue el traidor cruel cuando allí vieran, que yo a su vista de cuidados lleno, revivían la sangre y el veneno. Venganza el pueblo pide, y mi ambición que sus intentos mide, máquinas me dispone, porque sin resistencia me corone. Ordeno más tirano, de todo echar la culpa a ese Villano, que en público castigo, pague innocente lo que aleve sigo. 3 Basilio? 3 Qué dispones? pueblo alteracio- ̱. Por excusar deel nes, (con secreto esté lo que te he dicho y el efecto) de tener comprobado, lo que de Federico te he contado, y de tener por firme, lo que acaban ahora de decirme. AY es? Que el pueblo se inclina, a que el Villano dio muerte a Cris- tina, sin duda confiado, en que de mi sobrino fue traslado, con que a todos engaña; y ahora con aquesta infame hazaña, quedar el Cetro solo, intento divulgar de polo a polo. Tu intento reverencio; pero el caso es terrible. ̱. Obre el silencio, y la verdad sabida; quien ha pecado pague con la vida. a. 3 Quien duda que tú seas quien pague los delitos, que así afeas? ̱. Y quién tendrá recelo, de que fue el malhechor quien llora el duelo? , á ̱ Hie Basilius 1. Antea Vodolomiro Primus Católicus Otriusque Rusia, Moscovia Princeps. Híe, Jorestas. Hie, Jeorgiúsl. Híc, Demetrius l. Híe, Jeorgiús 1l. Hío, Alejander Daniel. Hie, Simon Joannes. Hie, Cristina Virg. Híe, Alej. e Joan. Infán. Conde Federico, ilustre valor y espíritu tengo, Conde Federico, ilustre rama del laurel excelso, que en el jardín de Moscovia, creció en fecundos renuevos; aqué intentas conmigo a solas, dentro del Panteón funesto, donde tu prima Cristina, goza ya descanso eterno? A mi casa me llevaste, y en ella el traje grosero de Villano te vestiste; mandasme que traiga luego mis armas, porque te importa: acompañote resuelto, que en el peligro, aunque anciano, valor y espíritu tengo, y más de mi Rey al lado, que nunca perdió el acero, por mío; y el de mi espada, tiene el valor de ser viejo. La puerta abriste animoso del Panteón, entramos dentro, donde el hacha que me has dado no me alumbra, pues voy ciego. Acaba de declararte; sepa yo, señor, tu intento, mas que para aconsejarte, para ayudarte dispuesto. Leonido, haberme fiado de ti, ha sido satisfecho Ca de quien eres, por razones, que te han de admirar muy presto. Murió Cristina mi prima; repentino fue el suceso; traiciones hay en la envidia; y en la traición hay venenos. Aún no ha quisice horas cabales, que murió, y aunque no tengo esperanza de su vida, bien que me sobra el deseo; a examinar he venido, si natural o violento fue este accidente, que al orbo quitó en su luz otro cielo. Sígueme, Leonido, y pisa con veneración y miedo la tierra en que nuestros padres, hablan mudos veven ciegos. Salve patria uviversal, que en este humano destierro, la propia tierra del hombre, viene a ser su monumento::- Salve descanso común, que en el mortal cautiverio la libertad de las almas, es la prisión de los cuerpos: Y tu Cristina, es posible que estás de mi voz tan lejos, que del eco de mi alma, no llega a la tuya el eco? Y vosotros siempre amados hijos del leal Demetrio, responded a vuestro padre, que viene gozoso a hieros. Más,3 Federico? 3 Qué dices? Leed de ese monumento el epitasio. Aquí yacen dos insantes según leo. Ves; para después te acuerda do lo que ahora te advierto. 3 Tendrás añora tu valor para otro? 3 Cuál? El más nuevo, que en bronces dejó la historia para instrucción de los tiempos. 3No vas a mi lado? Sí. Pues di, que nada recelo. No puedo decirlo; pues el continuo movimiento de este reloj; los instantes me acusa, que no aprovecho, y ya me quedan muy pocos, que desperdiciar. Dejemos las armas en este lado; la luz aquí queda ardiendo; sígueme. 3 Dónde vas? A sácar del monumento a Cristina. Ayúdame con brío, levantaremos la losa. Detente, aguarda, y mira que el riesgo: El riesgo solo está en la detención; saquémosla ahora, y luego sabrás cuanto importa a todos esta acción. Ya te obedezco. Pues dúplica los impulsos, a tu valor, que un momento, nunca ha sido tan precioso como ahora; pues advierto, que a las quince horas no faltan sino minutos. YY en eso que misterio hay? Ay Leonido! Después sabrás el misterio de la mudanza del traje, y el arrojo. Ya esta abierto. Pues déjame entrar en él. 3 Qué haces, Señor? Poco tiempo te tardará el desengaño: levantémosla con tiento y veneración, y fuera de la urna la saquemos. , s; Ya lo está:; qué más pretendes? Que leas en este pliego, tus dichas; y te prevengas para otras mayores luego. De una en otra turbación, van mis dudas. Lee. Ya leo. A poco más de las doce murió; ; pues como ya siendo cerca de las tres y media de la mañana; no ha vuelto? Corazón, no me presajíes males: dejadme a lo menos engañar mis esperanzas. Perdone Cristina el regio decoro, que mi cuidado disculpa mi atrevimiento. La respiración y el pulso descansan; pero, si atiendo a que subaiste el calor natural, y a que su aspecto resplandece, como vivo, sin asombrar como muerto; confío en que se han logrado mis diligencias. Y es cierto cuanto aquí dice? Ay de mí! Ya lo has leido. Volviendo con lento paso va el pulso el contimiio movimiento a su ejercicio: ya alienta. Leonido, en este pañuelo, vierte ese espíritu, para que aplicado le de esfuerzo a sus sentidos, que van cada vez a más despiertos. Ya abrió los ojos, victoria por la lealtad y el afecto. Albricias, lealtades mías, Dios me valga!; Qué es aquesto? 3 Qué ilusiones, qué fantasmás, qué horrores, que devaneos, qué ideas, que fantasías son los prodigios que veo? Yo no estaba no ha un instante, entre el aplauso opulento, del festejo de mis glorias dándole al mundo festejos? Pues qué mudanza es aquesta? Tanto han podido los tiempos, que en un instante abreviaron los largos siglos de un cetro? Esto es, Señora, esto as Cristina, el poder violento de un tirano, este el aplauso, que Juan Jacobo os ha hecho. Él fue cocodrillo astuto, él fue el áspid encubierto, que os mordió entre lo florido que os hechizó entre los ecos; y yo el humilde vasallo, que os respetó siempre atento, que os quiso siempre constante, que os miro siempre alagüeño: y en fin, que muerta os da vida, mas aunque niño pequeño, Amor es dios; y en el mundo obra milagros de afectos. 3 A quién, Villano? Pues vos: No prosigáis, que no quiero que me agradeséáis, Señora, en otro amor mis deseos: como yo por mí os adoro, yo por mí he de mereceros. que quien tan propio le goza, no busca el mérito ajeno. Federico está aquí vivo, vuestro primo el Conde es muerto. Labrador pretendo altivo, y amo cortés Caballero. De los dos tengo las señas y sangre de entrambos tongo, y la lealtad con que os sirvo, vale por mil, vive el cielo. Qué no eres el Cónde? No. Y eres Federico? Es cierto. 9u Pues sino, el Conde::- 3 Qué dices? ; Serás Villano? Eso niego. ; Pues quién eres? Soy tu primo: Sin ser el Conde? Sin serlo. 3 Quién lo asegura? Tus firmas. 3 Adónde están? En mi pecho. 3 Quién te las dio? Mi ventura. Y quién las guarda? Mi afecto. Quién me dio vida? Mis ansias. Quién te obligo? Tu respeto Y no eres el Conde? No. Pues qué es del Conde? Ya es muerto. Y en fin no hay más Federico; que tú ya. Yo solo heredo por mi valor los blasones, de su ilustre nacimiento. Juan Jacobo mató al Conde, yo sus vestidos resuelto tomé, donde los papeles que son tuyos, aunque ajenos admitiéndolos por míos, mi esperanza entretuvieron. Yo soy, Señora el Villano que elegido Rey por juego, por el viento la corona, me arrojó tina águila al suelo. Yo soy quien aquesta misma corona te ofreció atento, dos veces, viva la una, y otra ahora, que del riesgo mortal te he sacado libre. Y en fin; yo soy, fuera de esto, tan tu primo hermano, como Federico el Conde muerto. Dígalo Demetrio ahora. Pues me llamaste Demetrio, todo es verdad, cuanto dices, admiración cuanto veo. Tus dos primos, gran Señora, que oído habrás que murieron cuando niños; Juan Jacobo, los quiso matar soberbio, y yo los libré leal. Federico es uno de ellos, que hermano del muerto Conde, por mi lealtad ya es tu dueño. Y aquel jaspe embáls amado, que ha dos Ángeles da incienso; (y a ti advertí que mirases cuando entramos: Bien me acuerdo. Deposita en mis dos hijos las lealtades de mi pecho. Aquí Alejovithz y Juana yacen, dice el mausoleo, y los dos vivís a costa, de mis dos hijos pequeños, Alejo, dame los brazos, que ya te lloraba muerto, y segunda vez mis hijos; te dan la vida en su entierro. Y vos, Señora, las plantas, que por mi lealtad merezco, pues muerto ya Federico, vivo a Federico os vuelvo, Vamos de aquí, Federico, que tan notables sucesos, cuanto me admiran pasados, dan que temer venideros. En la aldea con Leonido, podéis vivir de secreto, hasta que todos mi nombre me llamen, y a el Demetrio. ; Pero decidme, en que estado queda mi amor? En el mismo que estaba con Federico, y aún más allá de su afecto; que a quien le debo la vida, también la mano le debo. Permitidme que la bese, en tanto que la poseo; porque el cariño se ensaye en la escuela del respeto. Pues a que muera el tirano si os importa que sea presto. Ved, Señores, que la noche su manto va recogiendo. Decís bien: a disfrazarme. Decís bien, al escarmiento de Jacobo. Adiós, Cristina. Adiós, Señor: pero os ruego que cuidéis de vuestra vida, puesto que de dos sois dueño. Yo cuidaré de la vuestra. Amigo, Padre, Demetrio, cuídala como a tu hija, y tu Reina; pues ya empiezo a premiarte, con lo más sublime, lo más supremo que hallo, que es la confianza con que a Cristina te entrego. Vivas con ella mil años, Señor, y permita el cielo:- 3. Acabar con la vida de Jacobo, y dilatar las dichas del Imperio. ACTO TERCERO.

JORNADA TERCERA

̱. 3 Qué hay Almirante? yo he hallado por más que lo examiné, ni el menor indicio que nadie al Conde haya culpado. Al Villano has de decir, Basilio, si no pretendes al lado de quien defiendes hoy a mi enojo morir. Como aún no está declarada la verdad que busco en vano, temo al llamarle Villano, la indignación de su espada. Ya en este Imperio en rigor, no hay más lealtad que mi ley. Si ese Villano no es Rey aquién te niega por Señor? aMas como se ha de probar, que verdad la traición sea, si no he dejado en la aldea, hombre por examinar? Volví, y en conversación varias materias tratamos de Estuardo, y todos le hallansos, muy conforme a la razón. ̱. VVive Dios que me desvela mas qué imagine el Villano! Mas ya mi intento tirano ha dado en otra cautela. Ahora, Basilio, a este aleve rústico, que introducido en el Conde, hoy fementido a tanta empresa se atreve; he de hacer que se condene de mí a él. Si esto es así, muera el alevoso allí. Pues el prevenir conviene a los Jueces. Llamarelos al punto. ̱. Con ellos fiel detrás de aqueste cancel confirmaréis mis recelos; que como a Príncipe, a veces, suele hablarme aquí el Villano. Yo voy (plegue a Dios, tirano . que el castigo que mereces, te dé el cielo) Espera, di; qué hay de la Villana hermosa? Tan esquiva y desdeñosa, respondió como hasta aquí. La primer mujer ha sido, que respondió sin agrado, a un Príncipe enamorado, que se le muestra rendido. Mueras primero a mis manos, que logres tu amor cruel. ̱. Ella vana, altivo él, han puesto estos dos hermaros en duda mi tiranía, pues el opuesto a mi honor, y ella contraria a mi amor, hacen temblar mi osadía. Ir a delante no puedo, que de haber hasta aquí entrado un tanto cuanto enturbiado esto:; mas qué me da miedo? Mándome si he de decirlo. hoy hoy Dionisla que viniese a Palacio, y que le diese este papel a Basilio; y a se que tal no llevara, si la labradora nueva, que blando como una breva me trae, no me lo mandara. 3 Mas donde hallaré a Basilio, que temo dar con el lobo del marrajo Juan Jacobo? ; Dónde vais? Si él llegó a oíllo, no hay con paciencia, y morirme. 3 Dónde vais,? A consesarme, que por si mandáis matarme, yo quisiera prevenirme. ̱. No os turbéis. Ya estó metido en la red, Jesucristo mío, tened misericordia de mí. ̱. 3 Qué papel es esé? Puedo decir, que llego a turbarme, que es, Señor, para limpiarme, lo que sudo con el miedo. ̱. 3A quién le traes? A un Señor. 3Ese papel de quién es? Pienso, que es para Basilio, ̱.3De quién es? 3 No he de decirlo? Suelta, y dilo. No Señor, porque si Dionisia sabe que no se le dejé a él y que la nombré; cruel temo que conmigo acabe. Señor, no te dé cuidado, que ese tirano me quiera, que en Dios todo el mundo espera verle presto cactigado. Muchas cosas hay que hablar; en la fuente aguardaré del prado, donde estaré cuando el sol se vaya al mar; verás una prima mía, tan parecida a la muerta Duquesa, que nos despierta, sus memorias cada día. No le faltaba a la empresa, que sigue mi acción tirana mas que ver otra Villana, parecida a la Duquesa. Dime tú, ; qué labradora es la que ahora ha venido? No sé quien es. Prima ha sido del ama que es con quien mora. Habla grave, y anda tiesa, y yo que estó enamorado, de ella (si a se mía) he dado en llamarla la Duquesa. ̱. Calla, Villano: mas ya viene el almirante allí; vete, y a Dionisia di, que a verla Basilio irá esta tarde. 3 Según eso le dará la carta a él? Luego le daré el papel. Las patas, Señor, le beso, porque me quitó el trabajo; y voyme presto, no sea si se enoja, que a la aldea me envíase por atajo. ̱. Yo, esta tarde disfrazado, de averiguar necesito, si más que amor, es delito, del Almirante el cuidado. Ya los dos Jueces, Señor, como me mandaste, están a tu mandato. Hoy verán las cautelas de un traidor. Todos, Señor, deseamos verte coronado a ti. Si es lo que dices así, todos por Rey te esperamos. Aunque rendidos están delante de su presencia; mas es temor, que obediencia, mas es lisonja, que afán. Los despachos que ordené, egos son esos? Gran Señor, sí: jhas de firmarlos aquí? No, luego los firmaré; y tratad de recataros, porque Federico viene; y el convencerle conviene, para haber de aseguraros. Mas ya pienso os vio. (Aquesto finjo, por si acaso niega lo que intento.) Mas ya llega: no importa, recataos presto. Vamos. Aunque no he podido prevenirlo, temo en vano, que a este tengo por tirano, como aquel por bien nacido, No es posible que me niegue lo que intento que me diga, que ha de convencerle ahora la verdad con mis mentiras. Ya he avisado a Demetrio, que luego que pase el día, venga a verme con mi hermana, dejando en casa a Cristina: que pues él tiene guardadas de Juan Jacobo las firmas; que de la muerte de entrambos el vil mandato atestiguan, de los testigos que tengo dispuestos reconocidas; y reconocido de ellos Demetrio, por su noticia, declarando de Jacobo todas las alevosías; le he de hacer prender, y luego venga a juzgarle Cristiva. 3 Federico? 3 Juan Jacobo? Con qué altivez que mira! Corrido estoy vive el cielo, de verle opuesto a mis dichas. 3 Qué miráis? Que no nos oiga nadie; porque ya que altiva, vuestra presunción villana, a tan grande intento aspira; no quisiera, vive el cielo que ya la verdad sabida, perecies en con infamia, los bríos que os acreditan. No os entiendo. ̱. No os deis tanto a esa turbación precisa, y dadme atención, que luego yo os oiré a Vos con la misma. Bien sabéis que sois Villano, y que en fe de la osadía, que os mueve a imposibles cosas, por el valor que os incita; parecido a mi sobrivo el Conde, muerto a las iras de algún traidor alevoso, que oye atento lo que admira; (con esto animo el engaño) los vestidos que traía os pusistéis; y en fe de ellos, 3quien duda que Vos seríáis quien, por quedar solo al cetro, distéis la muerte a Cristina? Recelos hay que lo apoyan; testigos que lo confirman; sucesos que lo lamentan; y fama que lo acredita. No puedo hacer más por Vos, que encaminar vuestras dichas, por otra parte, ayudándoos a que os vais a otra Provincia. Allí donde no os conozcan, podéis emplear activa la fortuna, que os arrastra atado a su rueda esquiva. Cuarenta mil doblas de oro os tengo ya prevenidas, paraque podáis con ellas, probar ascendencias limpias. Idos antes que Moscovia me adore en Su Regia silla, porque una vez coronado, fuerza será hacer justicia. 5í Si él confiesa, atrevimiento fue notable. En su osadía morirá. Yo en Dios espero, ver su lealtad aplaudida. Si en lo que soy no me halla- ra de quien fui tan nuevo enigma, venciérame la cautela que inventó tu tiransa. 3. Juan Jacobo? Qué decís! Qué soberbiamente fija su esperanza en las cautelas, que se han de ver desmontidas! 3 Qué miráis? Quisiera atento, recatar aún mi voz misma, que aunque he de decir verdades, nadie gustará de oírlas; que hay verdades en el hecho tan viles y tan indignas, que a poder no ser verdades, fuera mejor ser mentiras. ̱. Cebado a la luz del oro, y amedrentado a mis iras, a confesar que es Villano sin duda se determina. Juan Jacobo, hablemos claros; grande mal os pronostican vuestras traiciones, aún más, que vuestra estrella enemiga. 3 Qué vestido de Villano? 3 Qué traición? Qué alévossa? 3 Qué cautela? Vive el cielo, que a no mirar advertida mi atención, que os debe el alma la crianza de la vida; que aquí os la quitara ahora, bebiendo en su sangre viva, ese ponzoñoso aliento, que dio la muerte a mi prima. Bueno es, haberla vos muerto, mandándome con malicia, que un veneno previniese, porque importaba a Cristina, matar con él a un traidor:- 3 Qué escucho? Rara injusticia! Traición grande. Mucho importa, ya no perderlos de vista. Y bueno es haberle dado, vos veneno en la comida, haciéndome a mi instrumento, de una acción tan fementida::- 3 Qué decís?; Estáis en vos? No os turbe la alevosía, sino tratad de ausentaros, antes que el laurel me ciña la frente: porque aunque ahora, tío, el respeto me obliga, de deberos la crianza; una vez puesto en la silla, no es posible perdonaros, porque si obra compasiva la sangre aquí, rigurosa obrará allá la justicia, ̱. Qué esto sufra! Vive el cielo. Esto importa. No prosigan los sentimientos ahora: callar es cosa precisa hasta después, ̱. El Villano, sobre mi estrella domina: isín alma estoy!; Qué queréis? Que vuestra Alteza se sirva de firmar estos despachos. ̱. Dad acá si correnprisa. Estos son. Viven los cielos, que una traza el alma árbitra, con que a pesar de su engaño; conozcan su villanía. Sobrino, aquesos despachos, muerta una vez mi sobrina, a vuestra Alteza le toca firmarlo. Que conocida está su intención tirana, y que en duda mi osadía; que aunque parecido en todo soy al Conde; no en la firma, con que intenta Juan Jacobo, dar por verdad sus mentiras. ̱.3A qué aguarda vuestra Alteza? 3 Cuáles son? (oh como aviva . los aprietos al discurso!) Estos son. Ya hecho las firmas. ̱. Amigos y confidentes, mirad si cuando venía temí con razón que os viese! Sin duda visto os había el Villano, que alevoso me culpó en lo que me indicia; mas en sus firmas veréis, ahora las lealtades mías, que aunque se parece al Conde, no son del Conde las firmas. Ya están, Canciller, firmadas. Tío, oíd. Veamos las firmas. No es del Conde. Y este pliego dice así. Mi industría viva. Yo soy Federico, primo de la Duques a Cristina, decreto que Juan Jacobo es traidor, y ella está viva. Prendedme en Palacio luego, y echad la culpa a la firma, que porque no se nos vaya, finjo en aquesta la mía: y cuenta con el secreto, advirtiendo que al que sirva leal, el premio le espera y al rebelde la justicia, Notable caso! El secreto es menester. Siempre fina se os mostrará, mi obediencia. a ̱. Guardeos Dios, Y él os dé vida: desde aquí quiero escucharlos. 3 Qué hay, amigos? Tu malicia es verdad que no es errada Albricias, cautela, albricias. Las firmas lo manifiestan. Y son las que me acreditan. ̱. Pues muera el aleve. 3. Muera:- (Jácobo; y el Conde viva.) Bien el arbitrio me sale. Preso esté en su sala misma, hasta que por la mañana, todo el delito se escriba. ̱. Ya soy Duque de Moscovia. Cuanto ocasiona la envidia Cuanto puede la lealtad. Y a cuanto el amor obliga. A solas mi voluntad, cuando a esos campos asiste, se consuela, que es de un triste consuelo la soledad; en ella la amenidad de estas selvas me divierte, donde atendiendo a la suerte de que ayer me vi rendida, aunque es penosa esta vida, es mejor que aquella muerte. Solo agradecer quisiera, el amor de Federico; que aunque muerto le publico, vivo el alma le venera: y así, pues retrato era del vivo el muerto; yo trato de amar al vivo, a quien grato mi afecto ofrece indeciso, en memoria de que quiso, toda el alma su retrato. En tu busca, prima mía DDa ven- vengo aquí, y por otra parte, pensé que había de hallarte, en la fuente al fin del día: que como la noche fría llega, y la flor se entristece, pisándola tú, parece, que vuelve a nacer la flor, que a falta de resplandor del sol, a tu sombra crece. Aa si un hermano viviera que tuve yo, a quien tirano mató algún traidor; que ufano, prima de verte estubiera: porque quiso de manera a la infeliz, con fe altiva, que mirando cuanto aviva tu rostro en tu hermosa cara; sin duda se consolara, de la muerta con la viva. Aunque sea fautasía, plegue a Dios, que yo te vea coronada en la aldea, con que a él le vi algún día: y así si el cielo te envía la corona como a él, recibela siempre fiel, que no te la quitará Federico, que amará su retrato en su laurel. Allí está la mi serrana, que cuando el sol baja al valle, al mirarla, se retira de celoso, o de cobarde. Mogiganga, presto has vuelto. Es que en volandas me trae aquel muchacho con alas que es ciego a nativitate. Y que nuevas de la Corte has traído? Al que es amante, que el alma sino le vuelve, no le agradan novedades; pero en sin traigo a las primas, memorias de dos galanes: a ti del galán Basilio, que vendrá a verte esta tarde, donde dices que le esperas: logre amor estas deidades. Del villano Mogiganga traigo otro a ti, de mi parte, que haciendo letras las flores, te escribe en estas amante: recibe las copras, que un grande amigo estodiante me las hizo en quinco días; pienso que ayer por la tarde. Así el Villano entretiene mis melancolías. Hazme, Dionisia, así Dios te ayude, que tu parienta me ame. 3 Qué quieres? Casar con ella. 3 Y Filena? Divorciarse quiere, y yo no se lo impido. Todo aqueso es disparate; aún si casado no fueras::- 3 Hay más de matarla de hambre, oh acusarla de coneja, que a cada tres meses paré? 3 Como tan tarde, y tan solas, en el campo? 3Tío? 3 Padre? Norabuena a nuestros ojos vengáis con bien. Dios os guarde: co como premian los cielos a la vejez mis lealtades, cuando me llaman dos Reinas una tío, y otra padre! Hijas, todas las fortunas así en bienes, como en males, tienen fin, porque en ninguno no son ningunas constantes. Federico, que heredero es de aqueste Imperio grande, me ha mandado, mi Dionisia, por sus cartas esta tarde, que al Palacio aquesta noche te lleve, y aunque ignorante estoy, de lo que nos quiere; no tienes que temer, antes por si acaso mi discurso hoy verdadero me sale, acuérdate que has vivido siempre al lado de tu padre, que está viejo, y necesita hoy que tu lado le ampare. Esto ordena Federico, y que sin mudar de traje, como ya me ha prevenido. conmigo los memoriales lleve, que de Juan Jacobo las traiciones desbaraten. Ya penetro sus intentos. También mandó que dejas? en la aldea a vuestra Alteza por si no sucede el lance como piensa, aquesta noche; que si sucede es muy fácil, el volver por vuestra Alteza, pues tan cerca está este valle de la Corte. Bien lo mira; idos pues, no se haga tarde. Mucho, Señor, ofendiste mi lealtad, si imaginaste que en cuanto viva Dionisía no ha de servir a su padre. Mas a que a la Corte ahora? No es posible el dilatarse; después lo sabréis: vosotros oídme. Escucha tu aparte. Prima, un galán que me quiere, vendrá esta noche constante, a hablarme como otras veces, de esta fuente junto al margen; aguárdale, y en mi nombre me disculpa, pues que sabes que esperarle es imposible. Bien está. Segura parte de que en servir tu sobrina ninguno ha de descuidarse. Y más yo que por sus ojos ando ciego. Dios os guarde. Sobriva, aDios, vamos, hija. Si voy muerta, Dios lo sabe. . Y Dios sabe lo que temo, que suceda algún desastre, que empeore mi fortuna, 3Cuál es la fuente, zagales, del prado? Aquesta que miras. Cuantas veces en su margen le di el alma en mis deseos, al triste que muerto yace! Sentémonos en su orilla, y este disfraz me repare, de que nadié me conozca. Ya que no nos oye nadie, Filena, di,; cuando tratas de acabar de divorciarte? 3 Pues qué prisa corre ahora? Es que quijera casarme, con otra, que es más bonita; y así, descásate, o dame la palabra de morirte, que yo la doy de enterrarte. 1. Esta es la fuente, y es ella por las señas. 2. No repares en nada, que ya Jacobo, es Rey; y hemos de agradarle en todo aunque injusto sea. Gente viene hacía esta parte; quiero llegarme hacía ellos por si alguno llega a hablarme. 1. Dionisía. Esperando estaba, junto a la fuente. 2. No hables mas, sino ven con nosotros. ñla Hay de mí! 3 Qué es lo que haces, que no vas a defenderlas A Leonido! No le llames que no podrá defenderte. Vamos todos a avisarle, que nosotros no es posible, librarla sin que nos maten. ̱. Esta es la sala donde retirado este rústico audaz la muerte espera, por más que en su fortuna confiado, quiso oponerse a mi ambición severa: dormido en una silla recostado, la muerte ensaya, que le aguarda fiera, sino es ya que inocente en sí se fía durmiendo en desmentir mi tiranía. Ah qué ocasión he perdido! Que el Canciller, y los Nobles, han entrado; qué recelos! 3 Cielos, no es esta Cristina? qué confusión! qué temores! 3 Mas qué es esto? Yo me rindo a las vanas ilusiones, que en resuelts sombras viven, imágenes de la noche. Sin mí estoy! Hola criados. Morirás; porque alevoso 1. Ya obedientes te responden, trayéndote la villana como nos distes por orden En vano a piedad me mueve, el cielo con sus horrores, que el hado a fuerza de estrellas, violentar puede a los hombres. Sin razón inquieta el alma 3 Qué es aquesto, gran Señora? teme el riesgo en que se pone que aquesta es causa del cielo, y él me ha de dar sus favores. Por más que una sombra incierta me amedrente y me congoje, si preso el Villano está muerta Cristina y el Conde; a qué hado puede haber tan ciego, que del Reino me despoje, cuando esperan mis vasallos que mañana me corone? A fuera ilusión mentida, a fuera, vanos temores, que en riesgos imaginados, me irritáis dándome voces. Y tú, resuelta Villana, que nacida en paños pobres desprecias púrpuras ricas que mis afectos te adoren; hermana de mi enemigo; porque otra vez no desdores la Majestad; con desdenes, hoy a mi apetito indócil, he de ver::- Detente, aguarda, monstruo fiero, en lugar de hombre, o sino suelta la espada, que me ampare y te destroce. 3 Cielos, no es esta Cristina? Sus pende el airado estoque, vivo imán que de mis hierros eres ya sobrado norte: si yo te quité la vida, traidor fui, no te provoques contra un rendido, pues eres moradora de otros orbes. Morirás; porque alevoso hoy asegundas el golpe que erraste contra mi vida, porque con alma te asombre. lay de mí! No te levantes, sino quieres, que la indócil hebra de tu infame vida antes con antes se corte. Aunque herido, no es posible, que mis alientos se postren. 3 Qué es aquesto, gran Señora? Deteneos, vasallos nobles. Quedo, que auda brava zurra: escucha, y no te alborotes. ̱., Qué es esto, vasallos míos! Nadie obedece a traidores, cuando los vasallos tienen Y a Demetrio y a Basilio, tan legitimos Señores. Alejo soy. Yo soy Juana. Yo Demetrio. Y tus traiciones, Jácobo, se averiguaron ̱. Ah pesar de mis rigores! Matémosle, que es injusta la piedad con los traidores. Hiciéronme desdichado, los hados siempre feroces. Ni a mí más supremos dones: Ven Filena. 3A dónde? A darle, Felice mi semejanza: no más de con un garrote. Esperad, vasallos míos. Suspended la furia noble, que antes que muera, es preciso, que confiese lo que oye en justicia, porque el Reino quede en mí sin opiniones. 3 Conoces estos papeles? Ah traidor! Por más que torpe Esperando en el concurso, nuestros defectos perdone, la vista tengo, conozco tarde, que mal correspondes a mis confianzas: míos míos son. Llevadlo, donde delante de todo el pueblo, se confirmen sus traiciones, Ya queda envuelto en su sangre. Deja esos vanos temores: cuando yo te doy la mano, nadie duda en tus renombres: Y a Demetrio y a Basilio, dichosos mis premios honren; Basilio, dando la mano a mi hermaba, por lo noble que ha estado siempre a mi lado; y Demetrio ufano goce cuantos cargos a mi tío le quitan por sus traiciones, y a mi lado le obedezcan todos como a mí. Mayores premios, no tienes que darme. Ni a mí más supremos dones: en mi tendréis un esclavo. En mí quien siempre os adore. . Felice mi semejanza: que me elevó a tus favores. Es verdad; pero mi mano, y un Reino que me corone, te lo debes a tu sangre, y a tus invictas acciones. Vivan Alejo y Cristina mil años. Vivan pardiobre, y si ustedes les parece, digamos el acabose: Esperando en el concurso, nuestros defectos perdone,