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Texto digital de El origen de nuestra señora de las Angustias

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Atribución tradicional
Antonio Fajardo y Acevedo
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Antonio Fajardo y Acevedo Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El origen de nuestra señora de las Angustias. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/origen-de-nuestra-senora-de-las-angustias-el.

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EL ORIGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS

JORNADA PRIMERA

l . , h , d , : TORNADA ̱. Espíritus del abismo, qué nueva fábrica es esta, cuyo pórtico me asombra? qué nunca vista apariencia en forma de tres prodigios a la vista se presentan. s. Ya de varios instrumentos en cláusulas bien compuestas las voces el viento ocupan debajo de punto, y regla. Quiero oír, no por el gusto que me ha de causar la letra que música de los Cielos solo para mí no es buena. 1. Ya que a María Reina de las Estrellas puras; esemra del pecado, no le tocó el veneno de la culpa, a Pues de tantos naufragios. PRIM ERA Granada heroica triunfas, tu Protéctora sea la dulce Reina, que es vida, y dulzura 1. Si Angustias has tenido en tanta pena dura; (gustias. glorias serán ahora, que en María son glorias las An- 2. La Casa de María en este sitio funda, que él siglo venidero levantará su Templo hasta la Luna 1. Edifique tu celo con sabia arquitectura Palacio ahora humilde, custodia a tanta Majestad Augusta. 2. De las Vírgenes bellas la advocación vincula, que a las Vírgenes Satrás se presentó otra vez la Vige Para 1. El Segundo Piligo, y la Romana Curia defenderán tu celo, que de laIglesia son las dos Colunas 2. Presto tendrás efigie, que a la mayor clausura del Católico rompa con mano liberal las puertas duras 1. Para Hospital dedica el Cielo a las criaturas este sitio que adornan del Águila Reallas pardas plumas 2. Queda en paz, y dichosa tu próspera fortuna goza con pecho humilde, (busca. que la humildad el mismo Dios la Infierno, qué es lo que escucho? no les bastaba a mis penas haber perdido la gracia en la desgracia primera, sino que Dios cada instante al hombre ampare, y defienda? A una criatura humilde, formada de vil materia (amasada con sus manos) para que refugio tenga Casas fábrica, que a mí me turban, si ellas se elevan? Qué quiere el Cielo conmigo? no soy la luciente estrella, cuya soberbia al Sol mismo se atrevió? mi inteligencia al mismo Dios no se opuso? cuya angelica soberbia acaudillé, y de su Imperio toda la parte tercera, arrastrando con la cola mi intento hice que siguiera, cuya altiva vanagloria hizo gloriosa mi empresa? Vencido salí, es verdad; mas que mucho me vencieran, si contra tres peleaba, no siendo iguales las fuerzas? por cuya causa ofendido en su propia Imagen misma me vengo cuya fortuna lleva mi clavo en su rueda. Vívora fui de aquel tronco, que mordiendo la corteza inficionó mi veneno del hermoso fruto el néctar; por cuya causa llorando los hijos de Adán sus penas, invocan a esta, su Nombre quisiera callar mi lengua, porque la Meme mata, Ame ahoga, Rerevienta el pecho, porque me anegue forman un mar las tres letras; la l mi yerro pública, la A mis ansias aumenta: ya lo he dicho, aunque con fral más sentidas, que compuestas, A esta pues invocan todos, gimiendo, y llorando, en esa oración que nunca escucho, porque aborrezco al que reza diciendo: A ti te llamamos deesterrados hijos de Eva, porque un Ave sea repato de lo que una Evayerra. Si en Adán pecaron todos, como del limo, y la tierra, que esemra no fue de culpa, naciendo María de ella, permite Dios que María sea la misma limpieza? Esta vez su Nombre Sacro pronuncién, sin que pudiera sujetar mi lengua, efecto fue de la causa primera sin duda, porque al nombrar a María, a quien veneran en su pura Concepción los Coros que la respetan; quita la veneración los estorbos a mi lengua Ofendido en mi concepto hoy, que la lusticia recta me ha negado los oídos, y confirmó mi sentencia, tenga el alivio del reo, que siempre del luez se queja; Por qué así me castigáis? un delito tanto pesa que de la misericordia tenéis cerradas las puertas? Mas ya colijo la causa, si arrepentirme pudiera, y capaz de aquesa gracia me viera en vuestra presencia, nadie dudara el indulto, que vuestra bondad immensa en viendo que llora un alma se olvida de las ofensas Yo de substancia más pura no soy criado en la excella Corte de vuestro Palacio? pues por qué para mi afrenta negándome vuestras luces me condenáis a tinieblas? Para qué edificáis Templos? y si es la nave la iglesia con una tabla le lobra, pues la Fe se libró en ella. No bastan tantos prodigios contra mi angelica ciencia qué reserváis de mi astucia? sino que también pretenda después de haber expelido de esta Granada la fecta hoy, que quede instituida la Católica Feen esta, Si ha conquistado Fernando a pesar de mi cautela la Jliberica coyunda, que fue llamada lliberia, fundando con su FeSanta otra Santa Fe, que sea nuevo espejo en que se mira cada mañana la vega. Si ha puesto sus estandartes sobre las Torres Bermejas, y al dominio del Alhambra le han dado paso las peñas, porque la peña partida paso le dio a sus banderas. Si triumphó de la Alcazaba tan elevada eminencia, que al nacer del Sol los rayos sin el guarismo le cuenta. Si ha hecho de la Mezquita Sagrario, si fijó en ella la Sagrada Ave María un Pulgar, otra vez tiembla mi pecho, porque concede la voz lo que el labio niega. Pues si bastan tantos triumphos. de qué sirve la grandeza de instituir Patronatos, fundados en la carrera de Génil, porque él que funda entre dos ríos su hacienda, está expuesto a los peligros de las corrientes deshechas, Mas pese a mí, que el concepto clara me da la evidencia, pues siendo de las Angustias la advocación que hoy espera esta Imagen Soberana, entre el Dauro, que oro obstenta, y Génil, que ofrece plata, le estará el llanto de perlas. Mas que importa, no soy rayo de aquesa celeste Esfera? no soy el cierzo furioso que me vengo en mieses tiernas, y halagando con lo blando, al paso que abrasa hiela? Disfrazado en la langosta no hago que el Sol se escurezca, y en nubes de alas tejidas. corto las hermosas telas, granos de oro en el Estío, y en el Abril Primavera? En el Otono no mancho con la tinta de la niebla lo encarnado de las pomas? No dejo toda la selva por el Invierno desnuda, y puesta en tanta miseria, que aún no se viste de hojas hasta que llegan las nuevas? No soy relampago altivo, que suelo arrojar centellas? No hago estremecer los montes? no altero las olas crespas, del mar, y soplando el Noto no suelo apagar las velas? Pues mi poder de qué sirve? que importa que me haga guerra el Cielo, si los humanos solo de mirarme tiemblan? Al arma contra los Cielos, de las moradas letheas General, con mis excuadras saliéndole a la defensa, he de estorbarle los pasos a cualquiera que pretenda con Angustias tan gloriosas aumentarme a mí las penas, De Farax Avensaras tomando la forma, misma, en quien la crueldad habita más rigurosa, y sangrienta, he de introducir mi rabia, y disfrazar mi cautela. De Zoraya enamorado, por robarla sé que intenta; acaudillando Moriscos de la Alpujarra, y la Vega, ascender a la Corona, y si consigue la empresa, por sus manos mi venganza será mayor, y más cierta. Por un Templo que edifica la Ley de Dios verdadera, he de abruinar cuantos tiene fundados con su licencia. Los Curas, y Sacerdotes ultrajados por la tierra, de Faraj Avenfaraj han de besar la chinela. Los ornamentos sagrados, los Calices, y Patenas han de servir de bajilla al Sarraceno en su mesa. No me ha de quedar efigie que la Cristiandao venera, sin sen del viento despojo, o del incendio pavesa, hasta que no quede más reliquia que la de Meca. De aquesta roja Granada memoriamo quede apenas, oscurezca el Sol sus luces, la noche su manto tienda, la Luna paje de hacha del Sol apagada muera, Las damas de ese Palacio, si son las, damas estrellas, temerosas de mi enojo guarden lo que centellean. Tiemble la tierra a mi impulia abra sus senos; y en ella por conductos de cristales exhalen fuego sus venas. Aquesa fábrica hermosa desplomad al suelo venga en pedazos, que por lo menos al berla sobre dos ejes movible parece que tirúbea. . Ya el terrémoro es la caja, la batalla te presenta el Príncipe del abismo: guárdate Granada, gueraa. . ̱. Tálego, porque concluya, sabe qué es sensacrinan? ̱. Convertir la cera en pan, y lo demás Alesuya. s. Mire que todos los días al Alba por las mañanas ha de tocar las campañas. Yo pense, que las folías, Tenga siempre por deleite aunque deje de dormir, salir de noche a pedir para la lampara. . Acelte. ̱. Si vinieren forasteros torrales con mucho amor los velos. . Pues no es mejor el correrles los sombreros? ̱. Tenga más viva eficacía y al pobre. Dios le socorra, y pues me he entrado de gorra en el plato de la gracia escuche estás revondillas. Mejor es oír sermones. i. También yo con dos razones convierto mis gorroncillas. Yo les entiendo la treta ya la que más diestra saja en pescándole la caja luego escurro la vaqueta. Linda vida es ser gorrón, mi ejercicio no condeno, supuesto que por ser bueno me aplico a la devoción, De esta hermita sacristan vengo a ser desde este día, y ya todos por María no me pegan, y me dan. Lacera me maravilla que junta esta devoción, aunque hay sastre cual ratón que me roela candelilla. Mi virtud no es como quiera, pues en sola una vigilia para toda mi familia hice una casa decera. Si en la taberna me siento, digo viendo la concordia obra es de misericordia dar de beber al sediento. Y la mayor maravilla que por mi virtud se ha obrado, es que el habito me han dado, y a la Virgen la Capilla. Cuando llego al mercader, tome de mí este ejemplar, digo que voy a comprar, y le procuro vender. El gorrón que es arbitrista con mi industria pasará, alguno oyéndome está, que es seglar, y que es gorrista. Como es mi virtud sencilla, aunque soy tan linda pieza, anda al uso mi cabeza, porque está es la vacinilla. Vayan bustedes echando, que yo lo iré recogiendo. Jesús lo que va cayendo, aparta que vienen dando. Yo tomara en conclusión una demanda cada año, como la de este rebaño para arrebañar vellón. Si esto dura veinte días, dejaré a los taberneros las faldriqueras en cueros, y a los Barberos, vacias. De las Angustias perfecta una lmagen he pedido a Toledo, y no ha venido. Calle, que si mucho aprieta haré un milagro al instante. Si es milagro, le consagro. Pero sepa que el milagro le guardo para adelante. s Salveos Dios. Hablar no puedo viendo sus rostros divinos: de dónde sois, peregrinos? 2. Somos de Celí, y Toledo. De Toledo? hablad ahora; el alma está alborozada: y a qué venís a Granada? 1. Lo mandó Nuestra Señora. De veros estoy gozoso: y a qué viene? 2. Yo colijo que viene a ver a su Hijo, y advierto que es poderoso. 1. En tanto que le buscamos, aquí dejarla queremos; pero presto volveremos. los Cielos os guarden. 2. Vamos. Señora, el velo corred, que en parte segura estáis: responded, cómo no habláis? Háganos vusted merced Aunque parezca grosero a vuestras luces divinas, he de correr las cortinas. Ve aquí el milagro primero. Dolorida Imagen bella, de nuestra tormenta puerto, a un tiempo te admiro huerto y él, cerrado, y del mar estrella Por que tu grandeza advierte el mundo, al mirarte ansiosa siendo la purpúrea rosa, Eres del Cielo la puerta. Efigie, cuya belleza venero al ver lastimada, si sois la Palma elevada, Quién os negará la Alteza, En tanta congosa, y pena vuestra Pureza se ensancha, porque no tocó la mancha al candor de la Azucena. Escala, por cuyo gozo logramos, que en vos estriba, la gracia del. Agua viva cuando sois cerrado Pozo En vos de Dios encarnado nos da el Amor sin igual lo palizo del Portal, y del Lirio lo morado. Contra la escamada frente, a quien huellan vuestros Pies, cuando os admiro Ciprés sois de la gracia la Fuente. Hasta veros colocada admitid mi humilde celo, pues a ser venís del Cielo la Patrona de Granada. : , o Avenfaraj valeroso, a quien ha dorado el Cielo de las dos amables prendas. de la prudencia, y esfuerzo, cuya sangre generosa en el Granadino Reino siempre fue tan aplaudida. de la fama en dulces Ecos, rama del ilestre tronco de Avencerrajes, que fueron primeros en la desdicha, si en la estimación primeros: qué nos quieres, que nos juntas con recato, y con silencio? Oh como a mi vanidad sueñan bien los epitectos de esta soberbia lisonja, pues soy el primer soberbio: En la forma de un cruel a los humanos me muestro, pues poco se diferencia un cruel sanguinolento a un demonio, por vengar de mi rencor el desprecio, y por borrar las memorias, a quien consagran afectos los hombres en una Imagen; solo al pronunciarlo tiemblo: qué mucho siendo de Angustias que las tenga mi despecho, Mas yo rugiente, león, que así lo pública Pedro, haré para mi venganza que hasta el. Polo contra puesto se eternicen las memorias dé rigores, y escarmientos. No han de librarse a mi saña. los pueriles años tiernos, ni las canas venerables en el más caduco viejo. No la más purpúrea rosa, Reina del jardín más bello, de la juventud fragrante dulce lisonja del tiempo, Resucitaré en el Orbe de Diocleciano lo fiero, tiñendo de martir sangre todo el Granadino Imperio. Y ojala que la extinguiera de todo el mundo el veneno de mi rigor. , No prosigues? Atendedme, que ya empiezo. El Católico Fernando, que fue del Español Cetro Rey valeroso, y prudente, por político, y discreto. Después que ochocientos años nuestras armas poseyeron de aquesta Isla de España el dominio con esfuerzo. Y después que Don Pelayo le dio al Castellano Imperio nombre, y que sus descendientes le ensancharon con su aliento. Siendo en lenguas de la fama por valerosos guerreros celebrados (porque estaba Mahoma entonces durmiendo.) Todo el poder Africano se retiró a aqueste Reino de la más bella Granada, que Reina del universo Merece ser la Corona de cuantas Ciudades fueron de las plumas, y las lenguas la admiración, y el empleo, Era su jurisdicción desde el celebrado puerto de Gibraltar, hasta Murcia? siendo un ameno remedo en sus sierras, y sus valles del Paraiso primero, Siendo pues Rey de Granada el valeroso guerrero Avilhascen, de linaje de Alamares, siempre eternos, en los años del Cristiano como mil y cuatrocientos y ochenta, y de nuestra hijera, que es la del Alarbe Imperio ochocientos y noventa y dos, sucedió el progrese infeliz paral el Cristiano, para el Soarraceno adverso, de la conquista de Zara, origen de tanto pleito, de ruinas, y de destrozos, y de perderse en efecto. Por las discordias civiles el glorioso nombre nuestro Abi A bdala, que Reíchico llama el Cristiano en efecto Después que en sangrienta guerra de diez años, cuyo asedio de Jerusalén, y Roma olvidar hace los cercos, entregó aquesta Ciudad, y lo restante del Reino, y pasando a Berberia; en la guerra de Marruecos, quien no defendió lo propio murió buscando lo ajeno. Son las capitulaciones con que ejecutó su entrego muchas, y las precisas el mirar, rigor violento! que habiendo contravenido a lo tratado, y despuesto, nos hacen negar la ley del Profeta verdadero, que dejemos nuestro traje, la lengua de los abuelos, nuestras zambras, y júvilos, y que a los niños más tiernos con el lenguaje Cristiano den escuela sus Maestros. Yo irritado de este agravio, en ira encendido el pecho, viendo tan buena ocasión a juntaros me resuelvo, Como consentirse pueden tantos oprobríos? primero. quitro yo una muerte honrosa, que un nfame minosprecio. Por que estos vi les Caistialos, sin Ley, sin Fe, y juramento nos faltan a la palabra? mas si a buena luzlo veo el ser persidos, y infieles de nosotros lo aprendieron. Querer mudarnos los trajes, es tirar a empobrecernos, porque más de tres millones valen los adornos nuestros. Cuatrocientas mil personas que han de vestirse de nuevo, qué no costara? yo el traje, de estos fementidos perros! Los oficiales Moriscos vendrán a quedar con esto pobres, sin tener que hacer? ha tirano cautiverio! Las bodas, y regocijos, y el albeñarse el cabello, si es ceremonia, quien puede privar que lo ejecutemos? Por qué teniendo caudales han de privarnos de negros, que imiten nuestras constumbre! nuestra ley santa siguiendo? Querer extinguir la lengua es el agravio más fiero, cuando todas las Naciones de su idioma hacen aprecio. Yo en fin por tantas razones ofendido me prefiero a una honrosa libertad que hoy nos encámina el cielo; La guarnición del Alhambra no llega a tener docientos soldados, que tomen armas, en quien libran sus esfueszos. Todo el común se compone de advenedizos, que fueron más llamados del deleite, que incitados de aliento El Albaicín solo tiene diez mil Moriscos, y luego la Vega, y las Alpujarras docientos mil, cuyo esfuerzo ha de ultrajar al Cristiano si abrazan nuestro deseo. Todos son Mahomeranos, en quien se cumple el proverbio, siendo, lobos disfrazados, aunque con piel de corderos. Yo seré vuestra cabeza, que por mi nobleza espero poner mi silla tan alta, que exceda del pensamiento. Vuestro Rey seré, Moriscos, y si obedecéis mi cetro, yo haré que vuestra venganza sirva al mundo de escarmiento. Vengaréis de estos Papaces el rigor con que quisieron con censuras, y con penas forzar vuestro entendimiento, de la justicia violencias, y tiranías del pueblo, privando a los descreídos de aqueste Reino, que es nuestro. Y porque vuestra esperanza se aliente a lo que la aliento, tres pronósticos sagrados de Moraburos discretos se han hallado aquestos días, tres jofores verdaderos, anuncios de nuestra dicha, y ya se ha cumplido el tiempo Pues a qué aguardáis? levante el brazo, si oprimió el cuello vuestro valor arrogante, lo que es nuestro restauremos, que una vez introducidos en estos desasosiegos, es fuerza que nos ayuden el Turco, Fez, y Marruecos. Y cuando todo faltara; yo solo, viven los Cielos, basto para darles guerra: responded, que ya os espero. Aunque de vuestra prudencia quedamos tan satisfechos, como admirados de ver razones que habéis propuesto, quiero con vuestra licencia las oblecciones poneros que a nuestra dificultad se ofrecen en tanto riesgo, Lo primero es, que el Monarca que hoy veneramos por dueño, conociendo que es tirano, es poderoso en extremo, Su prudencia es celebrada, pues le aclama el Orbe entero, admirándola por rara el Salomón de estos tiempos. Y a un empeño tan preciso, es forzoso que haga empeño, consiverando advertido a la inquietud de su Imperio. Lo segundo es, que logrado hacer el levantamiento, si asistimos a Granada desamparamos el Reino, Luego se ofrece la duda de que hay muchos que contentos en la esclavitud no quieran resolverse a este pretejto. Y aunque es verdad que la tierra por ser tan agría en extremo, nos ayuda, dificulto lo que obrarán con el tiempo, Salvo mejor parecer, si se admite mi consejo, juzgo por más acertado, que con cautela, y secreto lo dispongamos de forma que se logre nuestro intento. Si con favor nos da amparo el África, será cierto que dividiendo las fuerzas se logue nuestro deseo. imploremos tanto auvilio con dadivas, y con ruegos, que si tenemos socorro el vencerlos será cierto. Aunque de vuestras razones lo advertido considero, una desesperación nunca busca tanto acuerdo. Que es el Monarca Puilipo Segundo prudente, es cierto mas al que el Cielo castiga le priva el entendimiento. Mirad si con su prudencia inadver tido os ha puesto con la pragmática a todos yugo pesado, y grosero. No hay principio que no sea dificultoso, y es cierto, que una vez determinados irá abriendo puerta el tiempo. El ser la tierra difícil es más causa de moveros, puesto que desde las cumbres, sin más armas que el aliento; y las peñas desgajadas, para un ejército entero basta con pocos soldador. Los pasos son muy estrechos para la caballeria, y hay barra scos, en que espero que han de perder la esperanza de que puedan ofendernos El conocer los soldados que nos puedan ser afectos; hasta llegar la ocasión ha de descubrirlo el tiempo. Lociarto es, que del Profeta siguen los más de secreto la ley, y habienlo ocasión tienen de mostrarle afectos. Pedir a África favor es muy prudente consejo; mas no admite dilación el haber de resolvernos Y cuando todo faltara, yo que en esto estoy resuelto tengo de sacar la cara; aunque a morir me resuelvo. Pues trasternaré los montes, bajaré fuego del Cielo, y lograré a su pesar la libertad de este pueblo. , Viva Farax el invicto por soberano Rey nuestro. En esta calamidad como a Rey le coronemos. Viva vuestra libertad, que es solo lo que pretendo. Como a Rey te coronamos. Túeres Rey, y señor nuestro Pues si ya como vasallos me obedecéis, mi consejo es que vayan dos espías poblicando este suceso por la Vega; y por el Valle, y dispongan con secreto el que la noche de Pasena, en que a Cristo Niño tierno le festejan los Cristianos, al Albaicín encubiertos vengan ocho mil soldados, para que cuando el festejo los tenga más descuidados a un tiempo demos en ellos. Y para que la cautela logre seguros aciertos, con turbantes a lo Turco vengan, que si descubiertos fueten de algún accidente, la solpecha hará más riesgo creyendo que el Gran Señor favorece nuestro intento. por tres diferentes partes habemos de aco materlos, para divertir sus fuerzas con la confusión, y estruendo, Romperemos las prisiones, que si en libertad los nuestros se ven, tienen de ayudarnos, arrojados, y resueltos. Y siendo Granada huestra, las riquezas de los Templos nos darán para las armas, enbiando al África luego. No habrá imagen que no sea hollada de los pies nuestros, y no habrá Papaz Cristiano que no entreguemos al fuego. Del rigor de la cuchilla han de ser mísero objete todos nuestros enemigos: así se logra mi intento. Pues a la resolución vaya Daud, Me prefiero a ser el que solicite en el Africano suelo favor. . De nuestras acciones será la dicha el silencio. : d manchando los blasones Bella Zoraya mía, de quien aprende luces todo el día, pues se ve tan ajada su nobleza, tuya beldad hermosa les da mátices al jazmío, y rosa, deidad idolatrada, to el templó del alma venerada, y porque hoy (penas fieras! a quien (dichoso empleo) sacrifico por víctima el deseo: qué pesar, qué tristeza menoscaba el primor a tu belleza: des el ver qué aGranada. Mira dueño adorado que creces el cuidado a mi cuidado y que la Primavera, que se compone en tu divina esfera, saca con menos luces las flores a estos campos Andaluces. Los pajarillos que con dulce salva, para que salga el Sol cantan a Alba, viendo el Cielo eclipsado olvidan el festejo celebrado. Las fuentes que risueñas espejos de cristal entre esas peñas narcisos de los Cielos se enamoran, en vez de risa tu tristeza lloran. Las fieras temerosas. huyen por esos montes presurosas. El abejuela que con ml primores la golósina saca de las flezas, confusa, y suspendida de tus luces espera nueva vida; qué tienes? Ay Fernando, que mi pena de tonos los sentidos me enajena, Qué tengo me preguntar, muchas desdichas, juntas; y si estás olvidado acordar telas quiere mi cuidado, Por ti Fernando mío dejé la casa de Muley mi río, de su sangre, que en tantas ocasiones fue lustre de este Reino desdichado, en tu padre se ve experimentado, como pudiera la mayor vileza, No refiero su historia, por no ser torcedor a tu memoria, de esterrado se mira en las galeras. Solo lo que te acuerdo (para aquí solo te procuro cuerdo) donde eres Venticuatro (ay desdí- por ocasión tan leve (chado!) ministro infame, a tu valor se atreve o porque con desculdo, o con cuidado una daga en la cinta te han hallado en su Cabildo, to han tenido preso (al ver este rigor, quien tiene seso?) A esto se añade, que desde este día vender quisiste la Venticuatria para pasarte a Flandes, (des, siguiendo de tu impulso impulsos gran y dejarme en tu ausencia desdichada tan sin consuelo, como enamorada, que habiéndola vendido el precio del oficio han suspendido, que tu desesperado, (do, la Ciudad, y el dinero has desprecia que a Bezuar te has venido donde tienes, parientes muchos, pero pocos bienes Este tormento paso, mira si tantas penas son acaso. Suspéndanse tus pesares, adorado dueño mío, que en medio de tus congojas hoy se dispone tú alivio. Todos mis parientes viven muy hacendados, y ricos este valle de Lecrín, en toda España aplaudido. Yo que de tantas injurias la venganza solicito, dejando de mi Real sangre nueva memoria a los siglos. Viendo que en las Alpujarras ay Monfíes infinitos, que con tropas de soldados las pueblan como bándidos. Y sabiendo la ojeriza con que miran los Moriscos, como opuestos a su ley del Cristiano los designios, y las crueldades que han hecho airados, y vengativos hoy un Cadiar, y Poqueira de Granada en los Ninistros, que mataron a cincuenta de orden del Zaguer, mi tío, que se armaron con sus armas, y se han subido a los riscos, y en Júviles hecho fuertes. Yo viendo que a mi designio viene bien esté alboroto, hoy a Bezpar he venido, donde espero que la suerte disponga el intento mío, y Rey de las Aspujatras vengarme en mis enemigos. Si se logra mi intención, que por segura la afirmo, serás a mi lado Reina, pues en mi ley no es delito, y tendrás a tus finezas quien siempre te adore fino, quien te venere constante, atento, y agradecido. Ay Fernando, si los Cielos consiguieran tus designios. Será para ser tu esclavo, que es el blasón más altivo, Señor, mira que ha llegado de Avensarax un aviso, en que se levanta el valle de Lecrín, y fugitivo del gran Marqués de Mondejar se acerca hacia aqueste sitio. Con dos banderas tendidas bajan por aquellos riscos, y Rey de las Alpujarras le publican los Moriscos. Como Rey viviendo yo Valoris? deudos, amigos, acaso se os ha olvidado de mi nacimiento altivo? Como podéis consentir, que un igual pueda regiros? no soy de los Alamares, Reyes de Cordova invictos? Mi linaje de Valor el Asia no ha conocido desde la muerte de Alí, de nuestro Profeta primo? Yo solo soy vuestro Rey, y mi valor peregrino será para defenderos admiración de los siglos. El nombre de Don Fernando, que renuncio, y desestimo, trueco por Avenhumeya, favoreced mi destino , Viva el gran Avenhumeya, , Siendo dosel este olivo, corona tus sacras sienes de laurel, o verde mirto? Viva el granta ven humeya. s, Viva Farax, cuyo brío será nuestra redención, aunque viene fugitivo. n, Nuestro Rey Aver humeya viva siempre esclarecido, , Faraj el Avencerraje solo es quien ha de regiros. Qué es esto, pues cuando llego de ser vuestro parrocinio, y al borotada Granada tiembla mi valor, y brío cuando vengo coronado del Albaicín, y el peligro del riesgo nos amenaza, os hallo ahora divisos? Vuestro Rey tengo de ser, o por el Cielo divino que he de haceros más pedazos que hay luces en ese Olimpo. Farax, pues como te atreves, sin considerar altivo mi calidad, mi poder, y mi valor siempre invicto? Yo solo soy quien merece ser quien tiene de regiros. Yo solo soy vuestro Rey, o muestre el acero fino quien merece la corona en campaña. . Bien has dicho, que he de hacerte más pedazos que has engendrado atrevidos pensamientos. En mi esfuerzo hallará tu vida el silo. Deteneos, deteneos, que sin que salgáis al circo ha encontrado mi prudencia el modo de conveniros. Cuando se advierte tan cerca el rigor del enemigo, pretendéis que aqueste pueblo quedé sin tales Caudillos? Nobles sois, y valerosos ambos, y ninguno indigno de la corona, y el cotro de Reinos más estendidos. Pero tiene Aven humeya muchos parientes, y ricos, que pueden en nuestra empresa dar feliz logro al designio. Sea Aven humeya. Rey, y Farax esclarecido nuestro lusticia Mayor, que es su igual en el dominio. De su valor, y experiencia el levantamiento fío dotodas las Alpujarras. Bien mi intento he conseguido pues tengo ocasión de ser de los Cristianos cuchillo; no se librara a mi faña nada, digo que lo admro, porque quiero que me deban está fineza mis bríos: por mi Rey beso tu mano. . Yo te estimo por mi amigo, Farax, y será este Reino mucho más tuyo que mío. , El Farar, y Avenhumeya vivan. . Arellos, amigos, no se libren en la sierra, ejecutad mi castigo. Mondejar nos ha alcanzado A la sierra amigos míos, pues ha de favorecernos sa intrincado laberinto. Faraj por las Alpujarras vaya publicando a gritos, tomen los lugares armas, porque sepan los Moriscos que tienen Rey, y langosta sea del Nombre de Cristo. No quede Templo seguro mientras que yo me retiro con nuestra gente a la sierra, Ya se ha llegado el castigo, y acote para el Cristiano. Mueran estos fementidos. A la sierra. . A los lugares. Mahoma vaya contigo . No los sigáis, que las breñas cobardes, y fugitivos los amparan, y la noche con agua, nieve, y granizo a mi ejército amenaza, y hasta que por el Olimpo el Sol dore aquestos montes me embarazan el seguirios. Hh cobardes, aguardadme, que aunque viejo tengo bríos para mayores empresas. Suspender quiero, que altivo no se desmande mi campo; toca a recoger, y el sitio para pasar esta noche sea el fragoso retiro que hay en estos encinares, porque resistan el frío mis soldados, que mañana yo procuraré extinguirlos, porque estos perros conozcan los vasallos de Pilipo,

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Bien pudiera mi afición, hermosa Doña María, tener reconocimiento por lo que tiene de fina. Que no hay méritos conozco en mí; pero más altiva fuerza de amor me avasalla al verte más aplaudida. Si pudo amor obligarme con flecha que al alma tira siendo humilde, y son de amor glorias el unir distintas. La yedra que humilde nace, y el olmo que al Cielo aspira discúlpeme los deseos; que aunque de sangre Morisca, conocida es mi nobleza, si la tuya es conocida. El pagar un buen deseo con despechos, y con iras ímplica; pero el engaño no cabe en la sangre limpia. Conozco vuestros afectos, que aunque a mí se me dedican son cadenas de la imagen de Zoraya vuestra prima. No ignoro que apasionado su hermosura peregrina os tiene con justa causa, que su perfección admira, y lo pregona su nombre, que Zoraya significa la hermosa estrella del Alba en vuestra lengua Morisca. Idolatra de sus luces las finezas os publican, que por siglos dilatados las aplauden las noticias. Quien tiene tan buena estrella sígala, que si hoy no es fija, una voluntad errante sus bellas luces eclipsa. Es Don Fernando Valor de aquesta Venus divina el Adonis, y se dice, que ocasion vuestra envidia. Ausente del Alpujarra ved que no falta quien diga, que a ser imán de Granada la han llevado sus caricias. Y ved que para un despique no soy, que soy tan altiva que no espero suplir faltas aún de la dama más linda. Demás que mi voluntad no puedo decir que es mía mientras viviere mi padre. que es quien cuida de mi vida. A tomar la posesión a este lugar de Guecijar viene de un poco de hacienda, que con la demás arrima. Y aunque la tiene pagada, le ha costado el conseguirla pleitos, que nos dilataron en Gravada muchos días. Y como una mujer sola no está bien, quiso advertida su prudencia que asistiese, estando siempre a su vista. Esta causa de mi ausencia ha sido. . Vuestra noticia estimo, y vuestra prudencia me suspende, y me castiga. Que yo he querido a Zoraya no negaré, que si activas lo publican mis pasiones, fuera negarlo osadía: y no por las conveniencias un noble dice mentira, Mas viendo las que concuerdan en vuestras prendas divinas de caudal, juizio, y nobleza quise aspirar a esta dicha. Perdonad mi atrevimiento, y puesto que se resigna la elección en vuento padre le haré parte de la mía. Qué hay en Granada de nuevo? pagaré vuestras noticias con las de acá, Solamente, que una Imagen de María que los Ángeles trajeron, y en una pequeña ermita dejaron, por milagrosa con devoción peregrina con nombre de las Angustias. toda Granada visita. Vila, y encendió mi afecte; porque el que una vez la mira luego se ofrece su esclavo. Os prometo por mi vida que provoca a devoción, y si pudiera erigirla un Templo, que competente fuera a Deidad tan Divina, la mejorara de Casa: ella tendrá conocida. la fuerza de mi deseo Por acá ha avido estos días infinitas novedades, esperando una desdicha: atrevidos los Mensies, que por las sierras habitan como bandidos, perdieron el respeto a la justicia, y ejecutando el rigor que gobierna su ojeriza, poblando el campo de muertos, con cruelades infinitas nos tienen bien temerosos: quiera el Cielo que mentira sea lo que se suspecha. Que no haya quien los reprima? si es la sospecha? . Qué intentan porque de una vez se eximan del jugo. un rebelión, y pueden. . Señora mía, mira que te andan buscando tu padre, y Doña Francisca Jivaja, que los Moriscos por estas sierras caminan, y vienen hacia el Lugar con sus banderas tendidas, y con tan grande algázara que juzgan que se encaminan a darnos a todos muerte, Ea, qué aguardas? aprisa, mira que van a la Iglesia todos, que en ella imaginan hacerse fuerres. . Ay Cielos, y mi padre? . Con tu prima te está en la iglesia esperando. Sempre temí esta desdicha: vedid, porque os ponga en salvo, aunque me cueste la vida Señora de las Angustias doleos de las ansias mías. Seguidme pues, De estos perros nos librad Mirgen bendita. . Adónde vas señor de esta manera? A ver al Presidente, que me espera, que con la novedad de este suceso necesito de hablarle. . Te confieso que todos dependemos cuidadosos de tu cuidado. . Espero que gloriosos sucesos de Moriscos sean castigo. Qué se ve tan pujante el enemigo? Si con cuidado me escucháis atento lo sucedido referir intento. Desde aquel infelice, y triste día que Avenhumeya (fiera tiranía!) negándose vasallo, fue inhumano Rey de las Alpujarras, y que en vano siguiéndole sin fruto nuestra gente, la corona asegura de su frente. A venfaraj, soberbio, y atrevido, poniendo las piedades en olvido, logrando pensamientos inhumanos, azote fiero fue de los Cristianos: labrador que con señas enemigas cortó más cuellos, que en el campo espigas, y con rigor, crueldad, y saña fuerte la guadaña vibrando de la muerte, de Cristianos cadaveres su anhelo quiso poner puntales contra el Cielo. Trocando sus rigores al matizado paado los colores, pues el candor de la azucena hermosa transformada se vio purpúrea rosa: el jazmín tierno; cándido, y fragrante, tojo clavel se mira en un instante. y los Templos al celo dedicados deshechos, profanados, y arruinados. Con furias tan atroces, que el sentimiento suspendió las voces, no eligió la malicia cosa que no lograse la injusticia, Y en fin vengando la sangrienta saña de martires se puebla la campaña: y si el suceso referir intento, pronunciando el dolor falta el aliento. El Alpujarra toda levantada amenaza peligros a Granada, Pues su poder alcanza en este día la Costa de Marbella, y de Almeria con fuerzas a las nuestras desiguales, que amenazan ruinas más fatales. Yo estoy determinado de salir con ejército formado, y he dado aviso para que la gente venga a Granada: dejaré prudente al Conde de Tendilla, que hijo mío esta Ciudad gobierne con su brío, y he de seguirlos por lograr la suerte de encontrar con el triunfo, o con la muerte. El de Mondejar va para su estrago. Presto espero invocar a Sántiago. . Tenga cuidado, que creo que de la hermita se olvida, Señor, yo tengo una vida a medida del deseo, El mayor bien viene a ser servir a tan gran Señora, a quien toda el alma adora. Bien me lo puede creer: aquí de los labradores sacá mi astucia, y trabajo la cecina, y el tasajo, que les entiendo las flores, Luego aquí los ganaderos leche, queso, y reque son me ofrecen, y hay ocasión que dejan mi gusto en cueros. Luego de los hortelanos la fruta, sin ser a escudos, suelo trocar por menudos, que son mis pies, y mis manos. Y aunque imputan que mis sisas dan a la limosna palma, al que es un Juan de buen alma yo se lo digo de Misas. Y en fin con mucha virtud si hay enfermo con dinero, porque dura desespero cuando alcanza la salud. Tálego, procede ciego si es codicioso en rigor. Pues el dinero, señor, no está bien en el tálego? Al pobre (que es instituro de nuestra santa Hermandad) hóspede, por caridad. Sin dineros, oste puro. Dígame hermano, qué intenta si no es venta con dinero? Yo haré siendo su tercero que no tenga mala venta. Aquí para entre los dos, mire si eso solicita que he echarle de la ermita, y tiene de irse con Dios. Eso no admito este día, enviarme con Dios no es cosa; que en esta ermita dichosa ay Dios, y Santa María. Granada anda alborotada de los Moriscos. Qué hierros, y por causa de los perros conmigo la hace cerrada. El de Mondejar camina con ejército. . Fiambre fuera con él, que mi hambre tiene mucho de canina. El de los Velez ha entrado por saber más la Alpujarra. A la sombra de esa parra yo también fuera soldado. Como señor tuvo apenas aviso, y logró su ardor. Yo en esta ermita, señor soy de las bolsas ajenas, y aunque me tienen por lego no lo soy para pedir, porque para recibir traigo conmigo el tálego. Si el Cielo pretende asir con codicia, intentos vanos son, que ocupadas las manos es imposible subir. Subiré siendo importuno si me dan, pues eso valgo; pero si mi dan con algo no quiero interés alguno. Para que pida le escojo, pero no ha de ser tirano. En viendo meter la mano se me va tras ella el ojo. Tenga desde aqueste día cuidado, Tálego hermano, y recójase temprano. Qué más que al Ave María? A la beldad de Zoraya rinde la estación de Flora colores, que matizados son de su frente corona. Veneno para mi oído la música me provoca a tirano disimulo, porque a mi venganza importa. Oh como me lisonjea la música armoniosa el gusto, cuando celebra dichas que mi esposa logra, No solo del Alpujarra espero verte señora, dulce dueño de mi vida, si no Emperatriz de Europa. Verte cercada de aplausos hace mayores mis glorias, ojala con mis deseos Fénix te aclamaran sola. Mas que causa menoscaba mi bien, la felice copia de mis dichas, y tus triunfos, qué tristeza te ocasiona? No sé qué desvelo turba al mirarme tan dichosa mi quietud; serán recelos de Doña Beatriz de Rojas tu mujer, Fernando mío, que obligaciones que tocan al pundonor, no se olvidan; y aunque me juzgo señora de tu voluntad, sespecho que no me dure esta gloria. A mi próspera fortuna suceden las cosas todas felizmente, y se asegura la quietud de mi Corona. Rigores de Avenfaraj la establecieron de forma que todas las Alpujarras son de mis plantas alfombra. Las armas del enemigo no temas, Zoraya hermosa, que ya a mis ruegos movida el África se convoca. No me noscaven los celos las dichas que el alma goza, que vives eternamente imagen de mi memoria. Cantad, celebrad del alba la estrella, y voces sonoras mientras que corquisto Reinos diviertan mi dulce esposa. En los ojos de Zoraya el día dos soles logra, y en tanta luz los deseos se abrasaron mariposas. Si en sin es fuerza ausentarte, para que repiten glorias, que la memoria fatigan cuando aumentan las congojas: Yo haré vertiendo tu sangre que mi venganza conozcas. A mi ejército mi vista con toda presteza importa, porque el pero en Alemanía darle a tu frente corona. Y antes que el tiempo de fuerzas al enemigo, es forzosa esta conquista; contigo mi tío el Zaguer de escolta queda: yo seré tan breve, que mi afecto se conozca. En la plaza de Júbiles segura quedas, señora: dame los brazos, y a Dios. Vaya contigo Mahoma. . Dejadme sola, ha tirano, con finezas cautelosas pretendes lisonjearme, cuando burlaste mi honra? Pues yo juro por los Cielos, de cuyas bellas antorchas aprende luces el día, y borrá la noche sombras. Por mi sagrado Profeta que la venganza disponga, y que pague tu cabeza el duelo de mis congojas, Tu debiéndome el honor a otra das nombre de esposa? pues ya todos los cariños serán cautelas traidoras. Escribir quiero a mi primo, porque mis penas socorra, que yo sé que fino amante mis esperanzas disponga. Guárdate de mí, alevoso, que pues el gusto me robas será tu muerte escarmiento de inadvertidas lisonjas. (ahoga, Tu muerte busco, mi dolor me pagará tu cabeza mis zozobras. Farax, qué es lo que pretendes, pues se malogró la empresa a que con tanto secreto veniste a Granada? sepa tu intento para ayudarte. A qué bajas a la vega y emboscada nuestra gente dejas en aquellas huertas de esotra parte del río? Mi intención, Daud, es esta. Avisados los Monfíes, de que el Marqués de Mondejar con ejército ha salido a buscarnos a las sierras, de un Alarife Morisco, que la gente de más fuerza toda al Marqués acompaña, y él lo sabe con certeza, porque dentro del Alhambra cierta obra le encomiendan, y que por Generalife era fácil que pudiera entrar nuestra gente, y que él con los Moriscos que alientan nuestra facción, un asalto daría en la plaza nueva para divertir la gente, porque la Ciudad no pueda embarázar nuestra dicha. Y siendo esta noche cierta la que estaba diputada para esta facción, ordena el Cielo tan grande estorbo, como que está tarde misma hayan entrado mil hombres de Vueda, y de Baeza, y que el Conde de Tendilla con rigor, y con violencia en las casas de los nuestros el Albaicín los hóspeda. Luego con sagaz cuidado, temiendo alguna cautela, metió cuatrocientos hombres, que el Alhambra señor ean. Y habléndome dado aviso, porque el campo no se pierda bajé con todo secreto por la falda de la sierra, Y a esta hermita, en que recogen a los pobres que se quedan por no abrirles la Ciudad en anocheciendo fuera, y donde curan enfermos labradores de la vega, pretendo dar un asalto, y porque mejor se pueda conseguir nuestro deseo, con aquesta estratagema, engañando al sacristan haremos que abra la puerta: en abriendo, a nuestra gente llamarás con una seña, y llevando prisioneros cuantos en ella se hospedan, profanaremos la hermita, sin que quede cosa en ella: y logrado mi designio emos a la sierra. L Perdona Farax invicto el que me parezca necia por lo que al riesgo se pone tu resolución; que adviertas es bien si somos sentidos el que de Gravada es fuerza que salga Caballeria, para asegurar la Vega: y si nos cortan el paso corren riesgo las banderas, crédito de nuestras armas: y que facción tan pequeña como robar una hermita no pide tan grandes fuerzas. Repara loque te advierto, que si lo ve tu prudencia es acción desesperada. Ay si mi intento supietas. . Qué Alqueria, que Palacio te obliga? en una pequeña hermita, que cuatro enfermos están, la venganza ordenas? Ay Daud, que en esta hermita un gran tesoro se encierra: . es verdad, porque es María de las Angustias: quién viera que a mi persuasión movidos profanaran su belleza. Y quien ha de descubrirle, dado que esa verdad sea, para que pueda lograrse? El sacristan de la Iglesia nos dará razón. . En fin te resuelves? . Llega, llega, y fingiendo alguna instancia oblígale con terneza. Sin que tenga voluntad no me obliga, que me fuerza. . Yo haré profanar tu hermita, y por venganza más fiera . porque se borre este nombre no ha de quedar una piedra del sitio en que pudo estar de Génil en la carrera. Amigo, queréis abrir a dos hombres que ahora llegan, y como es el tiempo tal sentimos quedarnos fuera de poblado? no responde camarada. A esotra puerta. Ruégale más. Señor mío la necesidad os mueva. No tengo, perdone hermano, Ved que el frío nos aprieta, Si él caminará con vota, yo sé que no lo sintiera. Queréis abrirnos? . no quiero amigo, Dios le provea. Aqueste con la codicia se ha de enternecer, que adviertas es bien, que porque el dinero con que vengo de una feria no me roben, te lo ruego. Venga hermano en hora buena: aguárdeme, que ya salgo. Haz a la gente una seña: Qué es esto? cosa que el diablo me dé silvando culebra. Nada receles amigo. Dónde el compañero queda? Ya viene, dadme la mano. No parecéis de esta tierra: de donde sois? De la Mancha al pie de Sierramorena. Bien lo pública el olor, sin duda que vivís cerca de la casa del azufre: tomad; suelta, que me quemas, Tengo el higado abrasado. No es muy buena gracia aquesa que ahora con lo salado os vengáis con esa flema, Acude, Daud. Ay Cielos, traición. . La boca le sella con un lienzo, y una daga, si hablare más, le atraviesa. No diré, esta boca es mía señores dónde me llevan? Al Alpujarra, camine. Parezco gallina ciega. Amigos, robad el Templo, 1. Villano, hay quien lo defienda. 2. No has de lograr la intención de tu tirana soberbia. 1. Que esta Casa de María ser un Templo sacro espera. 2. Siendo Aurora de Granada, su Protéctora, y su Reina, Pese a tal furor, huyamos, que por aumentar mis penas tienen fuerzas superiores, que asisten a su defensa. . 4. El llevarse al sacristan, porque así conviene es fuerza. Cuando yo compadecida te favorezco, deshecha, minorando tus pesares, tus fatigas, y tus penas, y te puedo asegurar que mi piedad es fineza. Yo te prometo la vida a todo trance resuelta, dame parte de tus ansias. No solicito clemencia, que habiendo muerto mi padre la muerte lisonja fuera, aunque te estimo señora el que con tanta modestia me trates, siendo tu esclava, Pues mi cariño te deba que me cuentes el suceso. Pasa de aquesta manera: si pareciere crueldad lo que refiere mi lengua, a la historia me remito, ella dará la respuesta. Desde Granada venimos habrá diez dias a esta villa de Guecijar, que es en esta Taba Cabeza, a tomarl posesión de buen pedazo de hacienda, que por bienes de fortuna mi padre a la suya aglega. Y el segundo día de Pascua, en que celebra la Iglesia el Nacimiento de Cristo, que en pobres pajas se alberga, Estando bien descuidados, siendo superior cabeza el Licenciado Jivaja, mi tío, que la gobierna, Tuyo carta de Almería, en que le avisan, y ruegan se retire con la gente, que los Moriscos intentan rebelarse, pero al punto que tuvo el aviso llegan las cuadrillas de Monfíes, que con tirana violencia lo abrasan todo, inducidos de dulzainas, y jabeyas. Llegaron con grande estruendo tremolando las banderas, despreciando nuestra Ley, y publicando su fecta. Con temor, y confusión toda la gente se llega a una torre, que apartada junto a un Convento se muestra, que del Fénix Augustino oblervan la santa Regla. Procuran hacerse fuertes, y los Religiosos entran. y hasta docientas personas, metiendo su providencia todo el bastimento, y agua que les concedió la priesa. Entre los demás, mi padre, y yo entramos (mejor fuera haber muerto a sus rigores, que a las penas que se acercan. Como lobos carniceros, que en el ganado se cevan, la ojeriza, y el rencor aquí sus furores muestran. Arrojaronse a los Templos con osadía resuelta, robaron los ornamentos, haciendo por mayor besa de los frontales vestidos, y con altiva soberbia derribaron los altares, los retablos hacen piezas. y en las Imágenes santas toda su cólera vengan. No hay maldad que no ejérciten, y del fuego la violencia, lo que fue veneración, hoy en escarmiento trueca otro día demañana junto a la torre se acercan; pidiendo que les rindiesen las armas a buena guerra, y les salvarán las vidas, porque vaya donde quiera cada uno. Las mujeres piden con lágiimas tiernas, que este partido se admita: más, o tirana violencia! que su cautela, y engaño en breve tiempo se muestra, mi prima, y otra doncella, noble también, que se llama Doña Leonor de Vanegas, y con ellas Pedro Horozco, anciano de muchas prendas, cuando de un arcabuzazo le hicieron medir la tierra. Retiranse temerosas, confusos la puerta cierran los demás, que fue lo mismo que cerrarla a la clemencia. Quedó mi prima cautiva, que del peligro la priesa no dio lugar a otra cosa: y viendo que no se entregan los nuestros, pusieron fuego a la torre, y con presteza por una esquina que rompen, trayendo mucha madera en la boveda la entraron, y con acelte, y con leña la encendieron, con que todos nos quemamos sin defensa. Ya con la muerte a los ojos en una traición tan fiera, gimen con suspiros tristes, lloran con lágrimas tiernas, el hijo llama a su padre, el padre al hijo vozea, la esposa busca al esposo, y en confusión como aquesta el remedio es descolgarse al suelo por una cuerda, y a merced del enemigo entregarse: aquí renueran los tiranos el enojo. Con ira, con impaciencia, con vesetadas, y palos los desnudan, y atormentan: y así como van llegando los atán con una cuerda, y después como tiranos les dan la muerte sangrienta. Mi tio, y los Religiosos. a no entregarse resuelta su voluntad, se abrasaron y otros muchos que se quedan. Mi padre, mi prima, y yo en fatiga como aquesta fuimos cautivos a Cobda, donde mi mal se renueva. Cuarenta Moros de guarda nos pusieron, porque intentan remitirnos a Marruecos. Aquí señora se llega la crueldad, que el corazón en el pecho me atraviesa. Luis Montesino, ay dolor! (de Solis) mi padre, espera en una casa de enfrente que la muerte lisonjera, minorando sus tormentos acabe con tantas penas Allí (mi dolor me ahoga) por irritar mi paciencia. me ponena una ventaña a ver la mayor tragedia que en el teatro del mundo la fortuna representa. Sacán mi padre al suplicio, desnudanle (que vergüenza!) y por los dedos pulgares de los pies con una cuerda le cuelgan de una garrucha, y del verdugo la fiera crueldad con una nabaja divide pieza por pieza el cuerpo, y porque invocaba aquel Nombre que respetan la tierra, el Cielo, y infierno, le rompen con una piedra la boca; mas no es bastante quiébranle dientes, y muelas: y viendo que contiuua le cercenaron la lengua, después le arrancan los ojos, cortan nárices, y orejas, y con el humo, y el fuego su espíritu al Cielo entrega. Este es mi dolor, señora, mira si con tanta ofensa podrá aliviar mi tormento lo infelice de mi estrella? Confieso que me lastima tan bien sentida terneza; pero está muy merecida la venganza a tanta ofensa. Como no coasideráis, debiame, que la modestia. tal vez con perte en furores. la que acreditó paciencia? A mí, a lo manos me agrada la venganza. . Degenera de noble quien no es piadoso. Ay señora; el de Mondejar ha rompido los Moriscos, que huyendo van a la sierra; el Zaguer se ha retirado, con que quedan prisioneras las mujeres, Z. A la Santo, que es aquesto? . qué se muestr variable la fortuna, o ya próspera; o ya adversa. Pero Zoraya yo espero que con el silencio tengas libertad, y te prometo de no descubrir tus prendas. Yo te estoy agradecida. Vamos que la gente llega. s Soldados, y amigos míos, gloria ilustre de Granada, admiración de la Europa, y honor de la invicta España, iderad advertidos, C que estando en las Alpujarras no ocasione algún desorden malograrnos tanta hazaña. El Castillo de Júbiles ya a mi devoción se allana, porque el grande Alonso de Cardenas, con las Armas Españolas le posee. Ya al ejército, que estaba quejoso concedí el saco, porque logre sobre tantas fortunas alguna dicha el que por servir trabaja. El triunfo de aqueste día es celebre, porque pasan, sin las riquezas, y joyas, seda, oro, aljófar, y plata, de mil y trecientos hombres rendidos, y se acompañan de dos mil y cien mujeres: la victoria ha sido rara. En el Lugar los cautivos se repartan por las casas: las mujeres en la iglesía se recojan; y en su plaza. Quinientos hombres asistan a las mujeres de gaardía, hasta que viniendo el día las retiren a Granada, que yo para otra facción, a que estoy haciendo falta, a las Guájaras camino. Harase como lo mandas, A Dios señores soldados. En paz Vuecelencia vaya. Duélete de mi fortuna. Yo procuraré librarla, aunque me cueste la vida. Quién vio tan grande desgracia Zoraya hermosa cautiva! Alá, tu favor me valga, que he de darla siberrad, o perder la vida. . Airada la suerte, amenaza fin lastimoso a mi arrogancia. Si me sigues, yo te ofrezco libertad. . Mira Cristiana que a grande riesgo te ofreces. No me afrentes, ven, y calla Es Zoraya? . Solo sé que soy una desdichada esclava, cuyas desdichas mas allá del sentir pasan. Quién eres tú? Soy te primo que tu hermosura idolatra: sígueme, que te aseguro librarte. . Esclava, no me signes? Ya los Cielos se han dolido de mis ansias: la fineza te agradezco, a Dios ilustre Cristiana, que mi reconocimiento será eterno. . Toca al arma, porque asiste el enemigo en la gente de emboscada. Cielos, que alboroto es este voy a saber quien le causa, Sígueme por esta sierra, mi amorrte preste sus alas. Cierra España, Santiago. Ya yo sigo tus pisadas. , que haya en el mundo, señores, quien quiera vida tan mala como la de Juan Soldado, pudiendo estarse en su casa, que siendo yo sacristan, como un padre lo pasaba, y me trajese a los Moros una cobicia endiablada! Pero gracias a la Virgin, que me escapé con mi maña por unos cerros de peñas que jamás subieron cabras. Y pues yo pude bajar, y está flaca la muralla, por ser sitio inexpugnable he de hacer, si me acompañan, ganar el sitio eminente de las Guájaras, y España. Al nombre de los Tálegos se deberá acción tan rara; pero aquí viene el Marqués de Mondejar. De esta carta he sabido la derrota de Júbiles, y me espanta de que con la confusión sueedieron mil desgracias, y lo que más he sentido que se escapase Zoraya. Deme los pies Vuecelencia. Quién sois? Señor, de Granada sacristan de las Angustias. Y qué os trajo al Alpujarra? Avenfarax, y otros Moros, que ausente vos intentaban robar la Hermita, y hacer profanar tan santa Casa; pero defendió la Virgen su atrevimiento, . Que rata desvergüenza! vive el Cielo que he de tomar la venganza. Buena ocasión hay ahora: a las Guájaras sus armas, gran señor, se han recogido, y perdió en una batalla el crédito nuestro campo, y estuvo . Rara desgracia! Muy a pique de perderse. Don Juan de Villarroel trata de dar asalto al Peñón, y siguiendo su arrogancia más de quinientos soldados llegaron a la muralla. Travose la escaramuza, y fue tan grande la carga de piedras, lanzas, y tiros, que sin poder aguantarla, los soldados se retiran, despeñados con infamia, Murieron en el encuentro, y viviran en la fama, Don Luis Ponce, gran soldado, y le siguió las pisadas luego Agustín de Venegas, que era un rayo por la espada. También Gonzalo de Oruña, al Veedor Ronquillo matan; Don Juan de Villarrcel murió vengando su rabia. Don Gerónimo Padilla, y otros muchos acompañan su desdicha, y por las peñas se despeñan, y al ver que andan travados unos con otros por la eminéncia más alta que está en el Peñón, astuto me pudo escapar mi maña. Por las quiebras de las peñas bajé, y con presteza rara te vine a dar el aviso: ea señor, toca al arma. Síganme los más briosos, que por la Virgen Sagrada de las Angastias te juro, que han de ganarla tus armas, Soldado, yo me resuelvo dar crédito a tus palabras, y en la Virgen la victoria fio de las dos venganzas: toca al arma, y sigan todos a este hombre. , Al arma, al arma. Soldados, el enemigo se presenta, y pues es tanta la gente, como las fuerzas, acabemos lo que falta, que si ahora le vencemos os he de entrar en Granada, porque el Rey Avenhumeya se corone en el Alhambra. Vendidos somos sin duda, pues por las sierras más agrías vemos que nos acometen donde falta la muralia. Ea Españoles famosos, que ha de ser nuestra la plaza en la Virgen lo confío, que por la parte más baja con cuatrocientos mosquetes. Bernave Pizaño marcha, y le sigue Juan Lujan, y con ciento y veinte lanzas va Pedro Ruiz de Aguayo, que a Cordoya siempre ensalza, por si sale el enemigo la vuelta del Alpujarra. La pieza de Artilleria ha dado aviso a las armas: ea soldados valientes, Sántiago, cierra España. Viva el grande Avenhumeya ̱. Viva Don Telipe de Austria. , Que nos corta el enemigo, mejor es rendir la plaza. ̱. Perros, y a viene Tálego. a repicar las campañas. Soldados, viva Piligo Segundo Español Monarca, y de tan grande victoria se le den aDios las gracias, pues nos ha dado este triunfo la Patrona de Granada.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Ya que mi valor heroico obediente a tus desiguios te ha sacado de Júbiles, y del tirano dominió de HAvenhumeya, Zoraya, merezca a tu Sol divino alguna luz, que me saque de tan ciego laberinto. Como si librarte intentas te vuelves hoy al peligro? pues apenas a ese monte llegué, señora, contigo, Paris de mejor Elena, pues te robo, y no te rindo; cuando a Ojijar me mandaste que vuelvardime el motivo que tienes, porque sespecho de tu amor, como tan niño, que a la senda de mi dicha quiere torcer el camino. Diego, mi sangre es la tuya, y asentado este principio, quien concede el parentesco no ha de negar los designios. Y así entre estos verdes sances, que de Ojijar por vecinos son tudos troncos, por ser montaraces de los riscos: pues me escuchas quiero darte parte del intento mío. Ya sabes que Avenhumera, Don Fernando Valor digo, que disfraza en lo Cristiano con el traje lo Morilco. Ese intrulo Rella quien o su maña, o artificio, como el cristal por conductos a la alteza le ha subido de mi hermosura obligado, o de su amor, que es lo mismo, que no se libra lo hermoso cuando quiere el apetito; rindio de mi casto honor (como no muero al decirlo) la fortaleza con pactos: más que mucho, si es estilo hacer pactos muchas veces por ocasión de los sirios. Entró una noche en mi casa al jardín, introducido de un criado, que a no haberlos hubiera menos delitos. Yo entonces con el asombro quise dejar lo florido del pensil, en que gozaba del céfiro fugitivo cláusulas armoniosas, que entonaba en el retiro, Mi bien, esposa, mi dueño, Zoraya divina dijo, que amor en pocas palabras disimula mucho hechizo, Yo te adoro prosiguió, no así te vayas, bien mío, que no merece esa muerte quien se pública rendido, Lloró, pero fue su llanto para mí el del cocodrilo, pues al escuchar sus quejas me dio la muerte el cariños Persuadida a sus razones, piadosa, y cruel conmigo a un tiempo en mi batallaban con el honor el delito. Qué mal hace la que escucha, pues tantas veces se ha visto que guardándose los ojos entra amor por los cidos. Cogió mi mano, y besola; Diciendo cristal, o armino, si eres nieve a tanto fuego como no te has derretido? Y al pie de una hermosa fuente, cuyo raudal fue testigo de la palabra de esposo: en fe de ser mi marido lo que paso entre los dos ya puedes tu colegirlo. A hurto de mi río hablaba todas las noches conmigo, pasando las horas de ellas en reciprocos cariños. Cuantas veces dije al Alba como tan presto has venido a darme muerte, pues muero de día, y de noche vivo? Al fin salió de Granada, sin haber antes cumplido la palabra, y con engaño me sacó, y traje consigo. Y al cabo de algunos días, reconociendo lo tibio de su amor, quise saber la causa de sus desvíos. Y me respondió, que estaba cansado, y arrepentido: dijele que me cumpliese la palabra; a que me dijo: Zoraya, yo soy casado; si con engaños fingidos te goce, la culpa tienes, quéjate al hado, o destino de tu estrella, que a livianas no sujeto mi albedrío. Yo quedé a tales razones ardiendo en ira encenoido el pecho en vivos volcanes, que aún ahora no los reprimo. Darle la muerte deseo, mas no puedo conseguirlo si me ausento, y aunque estaba fuera ya de su dominio para quitarle la vida, hoy me arrojo al precipicio. Con tu ayada, he de matarle, muera aqueste fementido, que ha triunfado de mi honor: manchado está, si antes limpio. Sangre pide aquesta ofensa, con sangre a labarla aspiro; matémosle, que yo ofrezco ser tuya, si lo consigo. Ni a ti te está bien que viva, si quieres ser mi marido: ofendida está tu sangre, obra pues como ofendido, que quedas mal si no matas al que la ofensa te hizo. Esto te suplico, y ruego, y si cobarde, o remiso no lo ejecutas airado, por el Profeta divino (que es Mahoma) a quien venero, idolatro, y sacrifico, que he de matarle yo sola, para que quede a los siglos de Habenhumeya, y Zoraya la traged a, y el castigo. Zoraya, de tus agravios toca a mi valor invicto la satisfacción, por noble, y amante, el empeño es mío. Hoy mataré a Avenhumeya, sin que basten a impedirlo sus parciales, y aliados, o moriré en el peligro, que el que arriesgado no adora, no puede decir que es fino. Si ofendió tu casto honor el aleve fementido, hoy pagará tanta deuda al rayo de aquestos silos. Esta palabra te ofrezco, y de nuevo la confirmo, que para matarle llevo hasta los celos conmigo: mira tú si llevo celos como he de salir vencido? No te quiero yo arriegado, prudente te solicito, que más triunfa la cautela muchas veces que los bríos. Haré cuanto me ordenares, Zoraya, si a ti te sirvo, aunque la ventaja al noble siempre le deja mal visto. Antes que todo es mi dama cierto cortesano dijo, y antes que todo soy yo Dices bien, ya no sey mío, y a tus ordenes sujeto has de lograr tus designios, Pues sígueme, que ya entramos en Ojijar, sin sentirnos las guardas de Aver humeya. Y ya del Palacio piso la cuadra. . Feliz fortuna. Válgame Alá, si es delitio de la idea! . Si es engaño, Como es posible, dormido puede estar, y descuidado hombre que tiene enemigos! , Sagrada Deidad, espera no te ausentes al Empirco adornada de luceros. Ya retirarte es preciso, Aguerdaré la ocasión en esta cuadra escendido. . Mas quien está aquí, Zoraya Señor, que causa, o motivo. Tu hermosura me obligaba; de verte libre me admiro, cuando te juzgué cautiva. Tanto te debo, bien mío? con los cariños le engaño. . Gran señor, qué causa ha sido la que inquietó tu sosiego? Nada fue bien podess iros, porque es Zoraya mi vida, y ella no corre peligro. , luzgando que habías llamado para vestirte salimos; aquí tienes el espejo Cristal es, y tu narciso, mírate en él. Solo en ti. adorado bien, me miro. Esto escucho, y no le mato: mas el acero bruñido me vengue, pues está solo. Ah cobarde fementido, a traición matarme quieres? en el espejo te he visto, Qué diré: turbado estoy. Yo estoy muerta. Ingenio mío, sacame de aqueste empeño. Gran señor, cuando te sirvo así premias mis lealtades? hoy que debes a mis bríos la libertad de Zoraya, pagas así el beneficio? En poder de los Cristianos estaba ya, y v menospreciando la vida la saque de aquel consticto, y este acero te presento por triunfo del enemigo. Qué dices? dame los brazos: Señor, la verdad te ha dicho. Yo premiaré tus lealtades, y haré que a mi lado mismo reines, porque de Zoraya así pago los servicios. Seis mil Turcos que Daud de de Argél ha conducido a la Alpujarra, gobierna, todos estén a tu advitrio, que el premio de los vasallos hace a los Reyes bienquistos. Así lograré mi intento. No quieres señor decirnos, que te obligaba a dar voces? Soñaba (si es baticinio) que en esa Región primera se me había aparecido María de las Angustias en un celestial, y rico Trono, que solo adornaban Ángeles, y Paraninfos. Su Calzado era la Luna, cuando Corona el Sol mismo, haciendo sus luminares a la tierra Paraíso. Su Corazón lastimaban siete espadas, o cuchillos, que son los siere Dolores que padeció por su Hdijo. Díjome: Deja la fecta, y sigue la Fe de Cristo, Fernando, cuando a esta voz desperté despavorido, y te hallé para mi dicha libre, donde te recibo en mis brazos, prenda hermosa, dulce imán de mi albedrío. Señor, aunque son los sueños verdaderos, y fingidos, no hay que creor en ninguno, que es de la idea delirio. Manda prevenir tu gente que Avenfarax con desinio de ser Rey de la Alpujarra acaudilla sus vecinos. Castigaré su osadía. liego? . Señor. De ti fío mis fortunas. . Tú verás con la lealtad que te sirvo. Ea señores soldados, ya la ocasión ha venido, pues llega el Águila de Austria a la Alhambra, donde asisto. De Granada la nobleza que ha salido a recibirlo le acompaña: ya presumo que se apea del estribo. Mas que me admira que traiga carroza, si es el Sol mismo: la primera es que vio España; hoy de Granada los hijos obedientes le acompañan, mostrando el afecto fino. Plaza a su Alteza. ̱. Y replaza. Quién sois? ̱. Dóminus boviscum: presto me habéis olvidado; sacristen o monacillo de las Angustias, y quiero en la fiesta introducido ser oficial en la guerta, pues entiendo jos oficios, Y cómo os llamáis? ̱. Tálego, aunque ahora está vacio. Plaza. . Retiraos. Aquesto es bueno para el Retiro. Dele al Marqués de Mondejar tu Alteza la mano. Primo, General, mis brazos sean yedra de ese muro altivo. Señor, vuestra Alteza honra munho a un soldado. El que ha sido rayo de Marte en la guerra merece premio más digno. Señor, mirad que soy viejo, y que el favor que recibo es tal, que puede volverme hoy a la edad de los niños, y a fe que cuando muchacho, como vos tenía bríos. No lo dudo. Aquí entro yo, Gran señor, yo os he servido mas de cuarrocientos años. No puede ser lo que has dicho Como no, si yo contaba cada instante por mil siglos. Cómo en ese traje vienes? Soy soldado fugitivo, y ahora vengo disfrazado. Pues di, por qué te has huido? Porque sobre esta sotana me dieron otra. En qué sirio? En el sitio de la espalda, que me hicieron dar mil gritos; y de la Alpujarra vengo con una dama, que vino también a hablar a tu Alteza. Dejadme entrar. Qué ruido es ese? . Una mujer sola llega aquí. . Príncipe invicto, valeroso Don Juan de Austria, hermano del gran Pilipo Segundo, que guarde el Cielo, y aumente la vida a siglos. La infeliz Doña María de Solis, cuyo apellido la nobleza de mi sangre, gran señor, os habrá dicho, a buestras heroicas plantas llega humilde, pide auxilio por mujer por ofendida, por huérfana, y sola os pido que a la justicia que tengo no me cerréis los oídos. Mi padre, que tantas veces con pluma de acero ha escrito triunfos, y victorias vuestras en los pechos enemigos. A manos de Avenfarax, aquese fiero Caudillo, murió martir, invocando la Sagrada Fe de Cristo Nueve insignes Colegiales del Colegio esclarecido Eclesiástico, constantes son martires Granadinos, Sin otros muchos que dejo, cuyo coral extínguido al Cielo pide venganza, y a vos, Príncipe, castigo. De esa montaña de nieve, o gigante cristalino, arroyos corrió de sangre Génil, galán de los ríos. Los Sacerdotes que estaban celebrando los Oficios, no respetaron, y el Templo violaron n El Sagrado Sacramento, que un Sacerdote escondido por temor de los infieles llevaba en pecho sencillo a un Católico, intentaron los aleves fementidos robarle, y el Sacerdote reconociendo el peligro le consumió, cuya causa fue causa de su martitio, porque siempre los culpados, crueles, y vengativos, como en el Juez no pueden se vengan en sus Ministros. Señor, si es el Sacramanto vuestro timbre esclarecido, como la inmunidad rompe un bárbaro advenedizo? Pues Católico os aclama el mundo, ahora os suplico, que os enternezcáis, que bastan a enternecerse los riscos. De este sangriento rebaño señor nada dejéis vivo pues del Pastor de la Iglesia no quieren volver al silvo. A daros esta noticia de la Alpujarra he venido, que mal puede castigarse, si no se sabe el delito, Defended a Dios, señor, que el acero vengativo cuando peligra la Fe no parece bien ceñido. No porque valor os falta a la venganza os incito, sino porque en vuestro brazo hoy pone Dios el cuchillo. Si está levantado al aire dejadle caer altivo, que es rayo el acero vuestro, y tienen los rayos filos. Conquistad esa eminencia, gigante desvanecido, tuyo nevado copete al Alba parece Olimpo, La empresa es dificultosa, mas no temáis el peligro, que si a Dios lleváis desante no habéis de errar el camino. El ejemplo os da Fernando, que en esta conquista hizo prodigios, de cuyas glorias están llenos los archivos. La Virgen de las Angustias fue su amparo, y patrocinio, y la presentó a esa hermita, según refieren los libros. Perdonad que me dilate, gran señor, porque es preciso que de esta Imagen no ignoren el origen, y el principio. De otra Copia que en Toledo venera el Culto Divino con advocación gloriosa de las Angustias, ha sido de quien viene derivado a esta efigie el nombre mismo porque teniendo noticia los Reyes de sus prodigios, en las batallas, y lides siempre invocaron su auxilio, con que siempre vencedores salieron, y no vencidos, A esta Copia que traían los Católicos Caudillos, las Angustias la llamaron, hasta que ya con cluido el asedio de Granada la colocaron benignos en las Vírgenes, ermita que hoy está entre los dos ríos. Un buen Cristiano, llamado Alonso de Bustos, quiso hacerla Hermandad, trayendo los instituros antiguos de Toledo; mas no tuvo efecto (el Cielo lo quiso) hasta que un día llegaron dos máncebos peregrinos, y dejando esta Señora con el manto algo caído sobre el soberano rostro se fueron: qien habrá visto en tan poca nube el Cielo disfrazado, y escondido? A Bustos se la encargaron, y llegando compasivo a hablarla, no respondiendo le corrió el velo al Sol mismo. Toceronse las campañas milagrosamente, y pios los Católicos fundaron para María el Horpicio que hoy goza, pequeño albergue, Palacio pobre, ya rico. La Imagen antigua era de talla, y todo el vestido de negro, y oro. La nueva desde el rostro a lo ceñido de exculturarlo restante de arnazón y discursivos los Arrifices serraron los dos cuerpos, que hoy unidos desde la cintura abajo, es la primera que se hizo: y de medio cuerpo arriba, la aparecida, prodigio milagroso, en quien hallamos un concepto en dos sentidos, Llevad su Esigle Sagrada en vuestro estandarte altivo, que así llevaréis seguros la victoria, y patrocinio. Volved por Dios, por la Fe, castigad al Paganismo; y acordaos en la venganza de la ofensa a que os incito. Cuatrocientas Amazonas vienen gran señor conmigo, feriando a lutos del alma lazos que prendieron tizos. La disciplina de Marte para los hombres se hizo: mas también en las mujeres suele disfrazarse el brío. Como parciales me siguen, y sujetas a mi arbitrio mis ordenes obedecen: mándame que a los Castillos envista del Alpujarra, verás si yo los conquisto. A qué aguarda vuestra Altezas el cabado bronce herido se queje al viento, y el parche gima, porque si yo envisto rendiré las Alpujarras a las plantas de Philipo. Señora, de tanto agravio presto llegará el castigo, y hago juramento al Cielo sobre la espada que ciño, y a la soberana Virgen de las Angustias, que altivos mis Reales estandartes han de coronar los riscos de esa montaña de nieve, cuyo cristal derretido se ha de ver, si antes diamantes, hoy cotales, y jacintos. Todas las fuerzas del Reino sujetas a mí dominio se junten, Marqués, guardando las ordenes que público. A vos Mondejar encargo la fuerza de este Presidio, el Castillo, y la Alcázaba, y Torres Bermejas, sitios donde son el plomo, y bronce parcas contra el enemigo, Los nobles de Andalucia ayudaran mi designio, pues me ofrecen sus haciendas, sus vasallos, y sus hijos. En sin lealtad de Españoles, como dijo Carlos Quinto, que sin leales un Rey es pobre, y con ellos rico. A cargo de Don Enrique Enriquez está el Partido de Vaza; y a Don Garcia de Villárroel, invisto Almeria le he encargado, Salobreña al no vencido Diego Ramirez delluro, de Almuñecar el Presidio a Don Lope Valenzuela; y Mótril está al arbitrio de Dn Luis de Valdivía: al Capitán, y Caudillo Navas de la Puebla toca: las Fuerzas, y los Castillos de la Calahora Fiñana al valiente Granadino Juan Ferez de Vargas, que es de Granada espejo limpio: a Don Diego de Castilla, señor de Goa, en quien cifro el valor, y la nobleza, le encargué su Señorio. Don Diego Ponce defiende al Padul: Hernan Carrillo al Alama: y al Venticuatro de aqueste ilustre Cabildo, que es Don Alonso Mejía, las siete Villas le fío. Con Don Antonio de Luna, Don Luis de Cordoba invictos han de retirar valientes por la Vega a los Moriscos. El gran Marqués de los Velez, osado, como atrevido, conquistando entra por Murcia los pueblos circunvevinos, hasta incorpotar su gente con la mía; ea hijos, Dios está de nuestra parte, y envistiendo a un tiempo mismo, de almaizares, y surbantes haremos tapetes ricos. Y para que el triurfo sea feliz desde su principio; el Retrato Soberano en mi estandarte esculpido AUOAIEIAT OUIIAIIA, por cuyos divinos filos de siete espadas, a todos pasaremos a cuchillo. Y yo, señor, en venganza de mi padre, ahora os pido licencia para salir a campaña, por Caudillo de todas las que me siguen tranzado el arnés bruñido, que no asustarán mi pacho de las yeguas los relinchos, el eco de los clarines, ni de las balas los silvos. Qué decís? Dice muy bien: a los Cristianos volsillos no han destruido? pues vayan a destruir los Moriscos. Aunque es indecente quiero que vengáis a ser testigo de la venganza. Tálego, tú que noticia has tenido de la tierra que es fragosa, según soldados me han dicho, has de ir por espía, Y yo te premiaré. Lindo. A Dios Marqués de Mondejar Id con Dios; pero mi brío siente quedarse encerrado, Por qué? Porque me han traído una espada de Toledo, y deseaban mis bríos probar en Avenfaraj si cortavan bien sus filos. Mas me servís en Granada hoy, que en la campaña, primo Pues señor dadles por mí un Sántiago a los Moriscos, La Virgen de las Angustias vaya con nosotros, hijos, a cuya colocación al Católico convido, si me da victoria el Cielo. , Al arma, y viva Pilipo, Yo para mi chimenea he de traer un morillo. Valerosos Sarracenos, que descendientes de Sarra habéis dominado heroscos, la Europa, África, y Asia, la gran Tartaria, y Egipto, con las Provincias de Arabia, la Armenia, la Palestina, Babilonia, y cuanto alcanza del Sol la veloz carrera, desde que madruga al Alba, hasta que duerme, si duerme en traspontines de plata, Pero para que me canso en refetiros hazañas vuestras, que hoy España borra con la tinta de la infamia. Ya el León sangriento ruje ya ha venido Juan de Austria a oprimir nuestras corvices con la esclavitud pesada. Mirad a que brazo fía Philipo sus esperanzas, sino a un muchacho sin fuerzas para conquistar murallas. Nolevante tanto el vuelo, pues ya otra vez por esclavas tuvo el Imperio Otomano las águilas de Alemanía. De Cénete el Marquesado defiende el Malech, con saña, gobernando a un tiempo mismo a Almanzora, y su comarca. El Partido de Poqueira a Avenhaboo se le encarga, y Ferreira juntamente: a Avenquemenen las Tahas de Marchena, y lucar, solo Orgiva gobierne Jaya. A Jironcillo las sierras. de Filabres intrincadas Gador, Albendatí, el Valle de Lecrín, y la campaña de Almuñecar, Salobreña, cuya guarnición hoy pasa de sesenta mil soldados, que son sesenta mil parcas, Solamente Avenfaraj se me rebela, y le vanta con cinco mil mal contentos, y hizo que se rebelaran la sierra de Ventomiz, Caniles, y Fregiliana; y en su Peñón se defiende, por ser una de las plazas mas fuertes que el Orbe tiene; pero sabré jujetarla, De mi parte a Avenfaras escribirás una carta, diciendo que partir quiero con él el Reino, que salga a incorporarse conmigo, que si en fe de esta palabra viene, será su cabeza escarmiento al que levanta torres, que se desvanecen por ser del viento fundadas. Haré, señor, lo que ordenas. Y puesto que en Verja se halla con su gente el de los Velez, toque mi ejército al arma, que ha de ser mi esclavo antes que vuelva a nacer el Alba. Tu acaudillando los Turcos has de llevar la manguardia, y quede a mi cargo todo el cuerpo de la batalla. Tu Zoraya ven conmigo, dueño mío, . En la campaña su muerte tengo segura, . y no sabrán quien la causa, Pues a mi padre, y hermana he pedido por mis cartas, dando por ellos ochenta cautivos, aunque se hallaran en poder del Gran Señor, y no responde a mis cartas; hoy Mondejar entraré a sacarlos del Alhambra, si antes no sirven de canje el de los Velez, y el de Austria. La vida ofrecemos todos en tu defensa: te engañas, . que antes tengo ya tu muerte para esta noche trazada, por tener de parte mía a los Turcos, y a Zoraya, . Ea Españoles valientes, por Dios, y por nuestra patria perdamos las vidas todos, y por Pilipo, Monarca de dos mundos. Satracenos a ellos, . Ahora canalla veréis si es el de los Velez brazo derecho de España. Pésame de haber llegado tarde, que ya las excuadras enemigas se retiran a Galera; mas las armas marchen, que hoy ha de ser nuestra Seguid el alcance, al arma. Ya hemos ganado el Peñón, fuerte de Frigiliana, Ea Marqués, a Galera, y antes que fuertes se hagan se dé el asalto a sus muros. , Vamos, señor, que se escapa Avenfarax, y deseo darle cuatro cuchilladas, tales, que por la menor salga a pasearse el alma. Vamos, que ha de haber allá capetuzas coloradas A, Oh pese al rigor del Cielo! Pese a Mahoma, y mi rabia. El campo está derrotado, Toda la nobleza falta del ejército. . Y los tuyos desamparan la campaña. Ah cobardes Sarracenos, Tu cobar de has sido causa de que nos perdamos todos. Advertid que a las murallas de Galera se avecinan ya las banderas Cristianas. Pues el fuerte de Galera en esta ocasión nos valga: y a mí el poder del infierno. . Guerra, guerra. , Al arma, al arma. A ellos, señor, que huyen: Ya es preciso hacerles cara. Mueran estos Sarracenos, , Viva África. Otos, Viva España. A, Rínde la espada Cristiano. Hombre, mira que te engañas, que soy Moro voto a Cristo. Mientes, que el traje declara que eres Carólico. . Mira Turco, que a un Clerigo matas; Abeo, Papaz eres? Papaz soy, y si aprietas seré Papa, , Te llevaré prisionero, para que te quemen. Ascuas. , O ríndete, o muere. Escucha, dime antes, cómo te llamas? , Avenaboo de Dragur. Laud? pues yo soy guitarra, Por aquí, que van huyendo, , Hacia aquí la gente abanza: déjame pasar. . Ahora has de saltar por las vardas, y el alma te he de sacar en la punta de la espada, Pues será de aquesta suerte. Pero no muerdas, si ladrás; de la cabeza el turbante se dejó en las cuchilladas; por despojo me le pongo, Muere perro, Hay tal pabana; mira que yo soy Cristiano, a Cristiano, y con tocas blancas. Mor isco de esta manera tomaré de ti venganza. Que ni me valga lo Moro, ni lo Cristiano me valga! no me conoces? Quién serés? Escucha, mucho me espanta que un Tálego no conozcas por lo que tienes de dama. Sígueme, y calla, cobarde. Pese al Cielo que me trata de esta suerte, aunque me llevo hoy de Avenfarax el alma, qué importa, si por María Rvenhumeya se salva? Aeniego de mi cautela, mi espíritu es el que habla. Muera, que a Mahoma ofende. Con esta losa, sellada quede su boca. Villanos, solo María me mata, cuyo Nombre en cinco letras es para mi cinco llagas: mas ya que muere este cuerpo iré a otro, aumente llamas el infierno, pues hoy vence la. Patrona de Granada. . María de las Agustias es de este efecto la causa, porque al ver el estandarte con su Esigie Soberana al brazo faltó el aliento, y al brío faltó la espada. Zoraya, muera este aleve, que ha perdido la Alpujarra- Muera aqueste fementido. Vasallos. No hay quien te valga. Valedme vos Virgen Pura de las Angustias Sagrada, si abogada nuestra sois, abogad ahora en mi causa. La misericordie en Dios es cierto que nunca falta: no permitáis que se pierda, pues cuesta a Dios tanto, un alma. Con lágrimas solamente abrió el soberano Alcázar David, y la Magdalena sus culpas lavó con agua. Que se escapa Avenhumeya. Mucho ha de ser si se escapa: mas quien está aquí? Fernando de Valor, que hoy a tus plantas pido confesión, pues muero como Católico. . Basta, que lo que Moro me ofendes; Cristiano me desagravias, en mis hombros a la sglesia te llevaré dicha extraña! . , Africanos valerosos, coronemos la muralla de Galera, que se pierde todo perdiendo esta plaza, porque todas las riquezas nuestras en ella se guardan. No es fácil que la conquiste el Cristiano, que la guarda Mahoma, y es su eminencia por inexpugnable, y alta coluna del firmamento. Soldados a las escalas: perros aqueste estandarte pondré sobre esas murallas: la Virgen de las Angustias sea con nosotros. . Arma. Ea Príncipe famoso, a ellos, y viva Austria, A ellos, pléguete Cristo, y muera aquesta canalla. Ea Marqués de los Velez. Perros, hoy a cuchilladas sobre esas menguantes lunas tengo de poner las plantas. Huyamos; porque María de las Angustias ampara hoy al Cristiano, o, Victoria. Ea, que es nuestra la plaza; sobre el fuerte el estandarte de la Virgen Soberana trémolo por la victoria, en hacimiento de gracias. , Viva España. , África viva Pasad a cuchillo a cuantas personas del Agareno se hallaren: no que de nada que la ojeriza reserve de la senetud, o infamia. Pues hoy Tabara, y Enriquez Doria, y Don Luis de Ayala en el asalto murieron, mueran todos. , Arma, arma. Sígueme Zoraya hermosa, que no has de servir de esclava al Cristiano mientras viva la vida que te idolatra. Ven a Teruan conmigo, que mi fineza en la Playa, Astrólogo del suceso, dejó una barca flerada para librarte. Pues vamos, pagaré fnezas tantas. Señor, muy bien lo han pagado seiscientas personas faltan de nuestro campo, y del Turco a cuchillo nuestras armas pasaron a siete mil. sin reservar de la parca cuarrocientos niños Y ay gran señor de aquestas galgas muy cerca de cinco míí; todas perrillas de falda, cautivas: mas yo quisiera darles a comer zarazas. Pues a Galera, y a Guejar gané, y toda la Alpujarra queda por nuestra, Marqués marchemos luego a Granada, donde quiero dar sepulcro a los nobles, que descansan en mayor Imperio, haciendo urna breve aglorias tantas, Todo el faco a los soldados que se hallaren se reparta. Señor, es mucha riqueza, pues solo semillas bastan para dar socorro un año a doce mil hombres; plata, telas, oro, perlas, joyas, y riquísimas alhajas, es cantidad excesiva. , Marqués, aún es corta paga: una vida tiene precio? No señor, Pues si en campaña la vida ar riesga el loldado, justo es darle lo que gana. Nuevo Alejando, tu nombre viva eterno, , Viva Austria. El gran Pilipo Segundo me avisa por esta carta, que a Cordoba viene a Cortes, y me mandó despachara. a su Alteza que viniese, que en Guadalupe le aguarda, y es mucho no haber venido: mi solicitud le aguarda, toda la Ciudad le espera por horas con fiestas varias, unas de indomables brutos, y otras de ligeras cañas; mas sin duda a la carrera de Genil llega ya. . Plaza. Feliz día . Plaza pido, aunque sea plaza vaca. Señor, en hora dichosa llegáis, porque hoy se traslada la Virgen de las Angustias de de la ermita a la Casa que ha labrado de limosna el celo, y piedad Cristiana, Pues ha permitido el Cielo después de victorias tantas que en su translación me halle, en hacimiento de gracias la he de llevar en mis hombros, y desde hoy que de fundada la Hospitalidad en ella, y en el terreno que alcanza hasta el Dauro, le señalo termino de ochenta varas para el Templo, y le concedo la immunidad que se guarda a los Palacios Reales, Hermandad Real se llama desde aquí, en cuyos Padrones Philipo Segundo de Austria, y la Reina mi señora, y yo, hemos de ser las vasas, y los primeros Hermanos de esta Efigie Soberana, teniendo por armas, y orla las Águilas de Alemanía, La Ciudad, y los Cabildos, y el Real Acuerdo acompañan a la Emperatriz del Cielo, porque hoy es cielo Granada. Hoy los Coros del Cielo cantan suaves, que en el Ave María está la Salve. En este Sagrado Templo hoy os dejo colocada, Sagrada Ester . Palma. oliva. Fuente de Divina Gracia. Pozo. . Lirio, Cipres. . Rosa, De la cobdivina Escala. Señor, a tus plantas pido en premio de mis hazañas la Religión. Elegís como noble, y como sabia. Yo pido la sacristia, porque en ella no hará falta el vino puro, aunque esté a peligro entre dos aguas: pues murió Alonso de Bustos, si con Florilla me casas, los dos en aquesta hermita haremos la vida santa. Yo te premiaré Tálego. Yo lo soy, pero sin blanca. Y en tanto que a mayor triunfo llegan vuestras alabanzas, María de las Angustias, perdonad ahora las faltas de mi pluma, que os ofende, Y acabe de la Alpujarra el Rebelión, triunfando la Patrona de Granada.