Texto digital de Olvidar por querer bien
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- Agustín de Salazar y Torres
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- Agustín de Salazar y Torres Probable
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Olvidar por querer bien. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/olvidar-por-querer-bien.

OLVIDAR POR QUERER BIEN
AUTO AL NACIMIENTO DEl HIJO DE DIOS, INTITULADO: OLVIDAR POR QUERER BIEN DE DON AGUSTÍN DE SALAZAR PERSONAS QUE HABLAN EN ÉL. PRIMERA JORNADA descompuse sus moradas. Mas hay de mí, que un Miguel, Montañas de Palestina Solo con una palabra, cuyas cumbres elevadas hace que baje al Abismo abordáis con esa Esfera, acompañado de cuantas siendo Atlantes de su estancia: cuadrillas me obedecieron; Aves, que ocupáis el viento pero con mis fuertes garras, fieras, que abatís montañas, por empeñar a vengarme aires, que corréis ligeros de su máquina estrellada, fuentes de bruñida plata: desencajé los dos Polos, Tierra, madrastra del hombre, con harta causa madrastra. y eclipsé sus luces claras. escuchad, estadme atentos; Sabed, pues, montes, y selvas, y si acaso en mi arrogancia que traigo el alma abrasada no habéis notado quien Soy en más ira, en más incendio, oíd, que Luzbel os habla, en más penas, en más ansias, en mongibelos mayores a cuyo precepto tiemblan y en más insufribles brasas, las infernales escuadras. Yo soy quien al mismo Dios en mirar que una María, se atrevió pese a mis ansias! (aquí el corazón se pasma,) escandalizando el Cielo, que fue justa, y Santa siempre, venga el rocío del Alba! que fue Pura, y siempre intacta, ofreció Virginidad a su Criador (oh rabias! aún a decirlo no acierto pues cómo la hallo casada? Dios te salve, Pura Estrella, Este misterio no alcanzo: Señora llena de gracia, mis envidias no bastaban pues la tercera Persona sin tantas desdichas, Cielos? ya te cubre con sus alas: pues presumo (ay suerte avara!) el Señor Dios es contigo, que ha de ser esta Mujer Pura, y Soberana Infanta, quien mi cabeza quebranta; pues le enamoraste tanto, mas yo trataré de modo. que hoy a tus Entrañas baja: Bendita seáis mil veces que el hombre vil a mis plantas pague::- para Estrella trasmontana Fiero Cocodrilo, entre todas las mujeres, qué discurres? en qué andas? que hijas de Eva se llaman. Gabriel, en que el hombre pene, Para templar la quietud y en esta espelunca opaca de nuestros llantos, y ansias, pague lo que el pensamiento dadnos, Señor, a tu Hijo, duda, teme, y nunca alcanza. cumplid, Señor, la palabra. Bárbaro, de darle penas, Dadnos, Señor, a tu Hijo hoy mayores riesgos sacas. cumplid, señor, la palabra, Músicos son de estas voces Riesgos? en qué? . El Cielo quiere, Profetas, y Patriarcas, que se te oculte la causa cuyo misterio no entiendo, de tan Divinos Misterios; y así sin que entiendas nada si más no se me declara. Quién eres joven hermoso? de lo que el Cielo permite, en confusión intrincada, porque confusa, y turbada oirás y quedará en ti me tienen ya tus razones, me dejan ya tus palabras. la duda como se estaba. Traza, que yo haré de modo, Yo soy, cándida María, un Ministro de la Casa que no se me oculte nada. de aquel Salomón Eterno Pues yo a una hermosa Azucena, y pues fuiste preservada a una Deidad Soberana de aquella primera culpa, a una Escala, Torre, y Huerto, de aquella primera mancha, Puerta, Ciudad, y Muralla, hoy me manda, que te diga para restaurar el Hombre, en tan divina Embajada, parto ahora a visitarla que en tu Vientre virginal de parte del Dueño mío. quiere tomar carne humana. No te entiendo; ha de la estancia Qué confusa batería de ese cavernoso albergue, de dudas al pecho asaltan! castigad esa canalla. Pues como puede ser eso, si a Dios le di la palabra Para templar el rigor de observar siempre pureza, de nuestra culpa, y desgracia, y de permanecer casta? lluevan las nubes al justo, El Dios solo sabe. venga el rocío del Alba. pues que tiene revervada Lluevan las nubes al justo, el Espíritu Divino él en sí mismo la causa: y en fe de aquesta verdad, ya permanece preñada tu amada Prima Isabel hoy en la edad más anciana. Pues Yo postrada en el suelo, confieso, que soy la Esclava del Gran Señor que te envía, y que mi humildad ensalza. Gloria a Dios en las Alturas. y en la Tierra paz, y gracia. Gloria a Dios en las Alturas, y en la Tierra paz, y gracia! Ave, por que sea bendito el Fruto de tus Entrañas, Qué es esto, Cielos? qué es esto? detente voz, que me matas. Orbes, escuchad al Cielo, que alegres albricias canta. Verbum caro faetun est. Agradecedle la salva En habitabir in nobis. Queda a Dios, Paloma intacta, por que yo parto gozoso peinando Esferas sagradas. Huyendo voy de mí mismo: Hombres, fieras, prados, plantas, huid de mí. huid mi fiera saña. que esgrimo contra todos hoy mi rabia. Válgame el Cielo! de qué proceden luces tan claras? quien causa tantos candores? y quién tantas glorias causa? Asombrados los sentidos discurro toda mi casa buscando a mi amada Esposa con más que amorosas ansias pero en su Retrete (ay Cielos en éxtasis elevada todo el Cielo miro en ella, y el alma absorta, y turbada, cobardemente se ofusca, y dulcemente se abrasa. Válgame el Señor Divino, que se alberga en mis Entrañas esto es ilusión, o sueño? no que son verdades claras: ya de recogerme es hora. Joseph? . Dulce Esposa intacta tan tarde sin recogeros? En la labor ocupada he estado, y en la Oración. Declararele la causa; mas no me parece justo por que si mi Dios gustara me lo mandara también el Ángel en su Embajada. Declararé lo que he visto? mas si estas luces exhalan de las glorias de María para que se arrasta el alma? Dejad que ponga la vaca donde vos ponéis las plantas que quien goza glorias tantas aquí sus labios retoca. No Joseph, a quien le toca esa humildad es a mí alzad, pues, no estéis así; llegad, llegad a mis brazos goce el alma aquestos lazos, pues tal dicha merecí. Sois cándido Dueño mío émula al cuarto Farol; con lo que prestáis al Sol se alumbra el Tridente frío El ser sois de mi albedrío, cuya beldad singular muestra, dando asombro al mar gloria al mundo, luz al aire, valentía en el donaire, y donaire en el mirar. quien En fin, sois, María, a adoran mis pensamientos. en quien admiro portentos, a quien amo sin desdén quien, por que con luz estén da a los Cielos claridad quien agrega a esa beldad un amor, que eterno viva quien libertades cautiva quien roba la libertad. Dejad, dulce Dueño mío, de alabar ya mi humildad. De esa hermosura, y beldad no habrá en mi jamás desvío. A vos rindo mi albedrío, Mi albedrío a vos ofrezco. Con vos nada ya apetezco. Del siglo nada me agrada. Sin vos Señor, todo es nada. Sin vos, mil penas padezco. Ya, que os recojáis espero. Ese gusto quiero daros. Todo mi anhelo es amaros. Y yo adoraros infiero. De vuestra virtud lo espero. Yo esa dicha me prometo; soy vuestro esclavo en efecto. No sois sino mi Señor. Quien vio Santidad mayor! Quién vio Varón más perfecto! Hermosa Laura: . Ay de mí! Tú con llanto? tú con ceño? quién dio lugar a tus ojos para parecer más bellos? en cuatro meses de ausencia tanta mudanza en ti veo? Quién a tus hermosas niñas, conchas lucientes del Cielo, Sacó perlas, a pesar de los nácares de adentro? Qué es esto, dueño querido; Ya, señor Silvo (yo muero!) quiso mi padre (ay de mí! para qué la vida quiero?) que os pierda (temblando estoy! y que muera, pues que os pierdo. Cómo perderme mi bien? Como fue mudable el tiempo. Qué mudanza, sí te adoro? Todo nuestro amor fue sueño. Sueño llamas nuestro amor? Sí, pues acabó tan presto. Son celos? . Pluguiera a Dios. La causa, mi bien, espero. La causa es morir. . Qué dices? Que tal el corazón tengo, que si procuro animarle, late el volante del pecho, diciendo: Calla tu mal, si es que ha de vivir tu dueño. Mas me matas de esa suerte; dime, señora el suceso. Casome mi padre Silvio: mira si tanto veneno podrá dividir un alma, y dejar con vida un cuerpo. Bien, Laura, habré menester más valor; valedme, Cielos, . en este terrible lance! Qué dices? . Lo que no puedo decir sin morir pues vivo sin poder hallar remedio. Yo lo impediré a pesar de cuantos lo hubieren hecho, dando muerte a ese tirano. Eso es perderme y perderos. De modo, que llevas gusto de gozar ajeno dueño? Llevo gusto de morir y voy trazando mi entierro. Así tanto amor agravias? Nunca te agravio mi pecho. Pues cómo quieres casarte? Yo casarme? quiera el Cielo, que antes de poner el yugo, me ahogue mi sentimiento. Yo soy tu esposo mi bien. Ya es tarde, no puede serlo. Quién lo impide? . Mi fortuna. Quién fue la causa? Un precepto Y me has de olvidar? . Es fuerza. Y mi amor? . Ese fue viento. Mi firmeza? . Fue soñada. Y te perdí? . Sin remedio. Quién es el dichoso? . Tosco. Ese es mayor sentimiento; y por un bruto me olvidas? Por qué mi honor es primero: y a Dios Silvio, Silvio, a Dios, que ya por el monte el eco de mi esposo da en mi oído; y pues se acabó ese tiempo, haz cuenta fue nuestro amor flor deslucida de almendro. que nace en brazos del Alba y viene muerta naciendo. Aguarda, Laura tirana que si no muero primero, que tal agravio permita fábula seré del Pueblo; No tenéis que os reír. Tosco, y Albano son estos Eres un Simple, un menguado. Y pues escapar no puedo de hablarles, en tantos males remedio y paciencia Cielos. Silvio, seáis bienvenido. Vos, Albano, bien estado. No sabéis que me he casado, de que estoy ya arrepentido? Mucho me huelgo; ah pesar! . No seas soberbio jumento. Sabéis si este casamiento se ha hecho a luego pagar? Qué has de ser dichoso infiero Laura es la novia. . Qué Silvio, casaos vos por mí os daré encima dinero. y Yo sé, que con Laura gana tu amor por hermosa, y bella. Y sabéis vos si es doncella? No es gallarda? . Ni aún pabana; Laura es discreta, es hermosa: ay de mí que estoy sin juicio! Ahí está a vuestro servicio aunque para vos no es cosa. Yo no entiendo tu pasión: como di, tan mal la quieres? Por qué todas las mujeres tienen mala condición. Si es altiva, es intratable; Si es necia, es impertinente; es hermosa, nada siente; Si es fea, es irremediable. Sí Si es limpia, es muy melindrosa; es sucia, es un satanas; Si soberbia un barrabás; Si si habla poco, maliciosa. Si no la quieren, se emperra; y si la quieren, no quiere si no hay paseo, se muere; y habiéndole, todo es guerra. La más fina, es la más perra; la más sabia más errada y la más cuerda, taimada; las más dócil, más entera; pues sí la entrega el marido algún poder algo cuerdo aquí es, tío, donde pierdo, y con razón, el sentido. Es una cruel arpía, entra con fuerza a mandar y el pobre viene a pagar lo que llaman gurrumina. otras mil cosas, el tal ha de callar como un muerto; y si no tenga por cierto que habrá azote garrafal: de manera, que en rigor, Si lo quieres entender para un hombre la mujer la ninguna es la mejor. Bien estudiada en ti está del casado la tragedia. Cada uno cuenta en la feria como en la feria le va. Con tu esposa con quietud te gozarás con reposo pues que fuiste tan dichoso. Tal tengáis vos la salud. Ya mi vida va perdida; mas sabrela reprimir por que el placer de morir no me vuelva a dar la vida. . Traigo una pena mortal, tal, que el alma me suspende, y aunque mi mal no se entiende, ya sé que es grave mi mal. Mi dolor es mi caudal. y de él solo me alimento; y aunque replicarle intento por que lo pide mi suerte, hallara fácil la muerte, si me faltara el tormento. Qué es esto, Dios, que entre penas de siempre eternos desvíos Siendo como oprobios míos las alabanzas ajenas, a más rabia me condenas? pues María (oh mal cruel!) de visitar a Isabel viene preñada y me admiro; mas miento, que aunque lo miro, te has engañado, Luzbel. Mas no está casada, Cielos? no es mujer? no hay que dudar: pues por qué no han de cesar mis temores, y desvelos? Ángeles (qué desconsuelos!) Joseph puro! estoy dudoso; pues cómo, siendo su Esposo? hay máas infeliz estado! Recelando este cuidado del preñado está celoso. Aquí, invisible (qué error!) pretendo (qué rabia, y pena pues mi dolor me condena, examinar el dolor: no quiero vuestro favor: Cielos, vengan más rigores. Solo estos castos amores tengo de experimentar; pero qué nuevo pesar quieren darme estos Pastores? Ah del Valle. . Ah de la Selva. Silvio, Laura. . Laura, Silvio. Bajad al Valle, Zagales. Laura, rueda de esos riscos. . Veréis el mayor portento::- Oiréis el mayor prodigio::- Que ha dibujado la fama. Que jamás vieron los siglos. Y a vuestras voces sujeta::- Y a vuestro acento rendido::- Aguardo vuestro suceso. Estoy a oírlo propicio. Dame, Laura, por tu vida, si es que no las has perdido, una de las dos orejas. y oirás lo que te digo. Atended a mis palabras tío. y oiréis::- . Yo lo diré, La nueva más venturosa, y de mayor regocijo que habéis visto en vuestra vida, Pues bien, qué os ha sucedido? Sabed, que de Nazaret, por dilatados caminos, María y Joseph su Esposo de visitar han venido a Isabel su Prima y vuelven los dos por nuestro cortijo. Qué decís! habléis de verás? Digo que yo los he visto y aún hablado . Y dónde quedan? Cerca de ese Lugarcillo, que sirve de guarnición a la falda de ese risco. Venía María hermosa sobre un tosco jumentillo tan ufano en verse preso con aquel peso divino, que parece que decía. aunque con burral estilo: traigo que Humillaos, montes toda la Gloria conmigo. Traía en su hermosa cara, cuajada de terso lino un volante rebozado. al descuido y sin aliño; Salían por el rebozo tal vez los cabellos rizos a cuyo explendor Apolo escondió su luz corrido. Has visto al amanecer abrir los cogollos finos llenos de aljófar, y perlas, de la Aurora desperdicios? No heis de llevarme por eso que habiendo a María visto, quién para contar sus gracias no ha parecido entendido? No has visto los Cinamomos por esos valles floridos? has visto Claveles rojos? has visto hermosos Narcisos? pues Cinamomos, Claveles Aurora, Sol, y Narcisos, en comparación de aquella, a cuyas plantas me rindo, sombra oscura parecieron, y breve luz del Sol mismo. Y para decirlo todo, aunque asombrado y corrido, visteis el Sol en los brazos del Alba recién nacido, Yerto el corazón no muevo. con cuya vista los prados Válgame el Nombre digno y los arroyuelos limpios de la Aurora Soberana ostentan más lozanía, que ya por el valle miro! adquieren mayores bríos? Y a mí me valga el Infierno pues con más puros candores, pues afrentado, y corrido y con más brillantes giros de esa Mujer voy huyendo daba vida, daba ser, deme su amparo el Abismo, daba gloria, daba alivio Salgamos a recibirlos. a los prados, a las fuentes, Y en amantes regocijos y las selvas. . Tente, tío, la bienvenida les demos. a los pájaros canoros Pues cantad todos conmigo. al más fresco vientecillo, a las montañas, y arroyos, La Morena de más Cielos, ah:: no sé lo que me digo que tiene el camno Turquí. en flores, y verdes años. mayorazgo es del Abril. han visto una fuentecilla con el rostro cristalino, Toda de flores formada, toda de glorias vestida, y no has visto una azucena como tres y dos son cinco? dulce acento de la vida No has visto: . Detente, Tosco, Sois Soberana Casada, tan alta, tan sublimada, no miras que vas perdido? que aunque en amantes Vaya muy en hora buena, desvelos quiera remontar los vuelos que es mi mayor regocijo no os alcanzará mi pluma, no topar comparación porque sois Señora en suma, en todo cuanto hay nacido, la Morena de más Cielos. para alabar a María. Espejo de luz hermosa Es verdad, yo lo confirmo, golfo de Soles, adonde que en todo aventaja a todo lo más Divino se esconde ese Oriente peregrino. al lince más animoso; Bien merece tanta gloria aún lo menos misterioso quien tal dicha ha merecido. de cuanto venero en ti, Por nueva tan venturosa por grande se huye de mí, viváis, Albano, los siglos del pájaro que en Arabia, que hay en ti luces más bellas, que en todo el vulgo de estrellas, entre abrasados zafiros que tiene el campo Turquí. de su ser mismo renace, Tus infusas perfecciones a imitación de sí mismo. lucieron desde la cuna Callad, villanos, cobardes que por ese Cielo Empireo Sin que hubiese luz ninguna con sospecha de borrones; a quien me atreví soberbio, tan iguales tus acciones y a quien ultrajó mi brío, son tan puramente extraños que en aromos voladores resplandores contra engaño; que en desmenuzados vidrios que esta Divina verdad tan altos os eche, que se verá en la ancianidad, seáis del viento desperdicios. y en flores y verdes años. Qué voz tan tremenda es esta No hay pinceles, ni colores El pecho aún no late timido. Cielos, en qué ha de parar? que puedan formar pintura Venid, Joseph, a mi casa de tan sublime hermosura y con mano liberal, ni en las luces, ni en las flores; de aqueste pobre caudal mas de todas las mejores disponed, señor, sin tasa. se ofrecen de mil en mil, Laura, no seas es casa y con despojo gentil, aparéjame el pollino para dibujarte hermosa, que a Joseph ha todo el camino se te vinculó la Rosa se le tengo de ofrecer mayorazga del Abril. y échame luego a cocer Levantad el rostro honesto: a María, un menudo de cochino. estáis descontenta acaso? Ven, Esposo. . Qué recelos! Dios sabe el placer que paso, vamos mi Bien: fiera herida! . aunque no le manifiesto. quitadme, Cielos, la vida, Joseph, no habláis? qué es esto? o dadme paciencia, Cielos. celebremos tan buen día. Ea, hermosa María Laura. . Terribles desvelos. no estéis con tanta tristeza Advierte. . No hay que advertir. que no es bien que esa belleza Escucha. . No te he de oír. no esté con más alegría. Sabré morir por que amé. Joseph y Señor, penosa Sabrás? Sí. está vuestra voluntad, Pues yo sabré, con menos ceño mirad por que te quise, morir. a vuestra Prenda, y Esposa: JORNADA SEGUNDA encapotada, y quejosa la voluntad y el desvío! Tú tienes atrevimiento qué es aquesto, Esposo mío? bárbaro Esfinge, a ponerte mirad que temo. en rigor de esta admirable Clausura que encapotarse el amor a los umbrales celestes? es que padece algún frío. No adviertes, que en esta casa Miro un rostro peregrino, vive María, a quien debes bella emulación del Sol; temer Judith valerosa, pero no, que su arrebol Si eres tirano Holofernes? le contemplo en vos más fino: en qué la idéa vacila? hallome, Señora, indigno qué anhelas, o qué pretendes. de merecer merced tanta, si han de salirte tan mal y así humilde a vuestra planta tus conjeturas crueles? perdón os pido Señora, No te cansas de emutarme? que quien ese rostro adora, déjame, Gabriel, que intente, hasta el Cielo se levanta pues es prudente Joseph, Bien haya quien os parió, si con celos hay prudentes. Tal honestidad no vi. El preñado de María Si fuera Laurilla así, oscurecerse no puede: como la quisiera yo! él no es virgen? yo no he sido Amor casto me infundió Argos vigilante siempre este modesto mirar. a su honestidad, y sé, Yo bien quisiera olvidar que parte en esto no tiene? a Laura, mas no es posible; pues qué misterio se encierra este dolor tan terrible, de María en el Albergue? Preñada María está En ella: buen quebradero tu mucha deshonra advierte. de cabeza te tienes va Válgame Dios, qué saeta A él no le atormentan celos? entró en el alma tan fuerte! Qué importa que le atormenten Marta preñada! Cielos Yo he de ganar la victoria. quién del amago no muere? Será ganar a perderte. sin duda no he reparado Trueno seré desgajado en ello, por que no puede esa máquina Celeste. de haber otra causa para Yo rayo que a tus ardides no morirme de repente. despedace, abrase, y queme. Pues buen remedio, ansias mías, Fuego serán mis palabras miremos atentamente que su deshonor recuerdan. aquesta deshonra horrible, Las mías contra ese fuego será vuestro sin más breve. tendrán candidez de nieve María es toda pureza pues Gabriel, a la batalla. y en ella caber no puede Ea, Luzbel, a vencerte mancha de culpa, y es Dios Puede mucho aqueste brazo. el que sus obras defiende. Mas el Brazo de Dios puede. Pero no es Ángel María Yo me atreví al misino Dios. no es el Sol resplandeciente, Qué ganaste en atreverte? cuyos brillantes candores Vengarme de Su Poder. siempre viven nunca mueren? Callá, ingrato, no blasfemes No es de la Estirpe preclara pues a vencer a Joseph. de David, Rama eminente A que en él veas tu muerte. que en fragrancia, y hermosura ella a sí misma se excede? Cielos si será verdad No es la Zarza, que abrasada, aquesto que me sucede? más la virtud resplandece? sí, que no puede dudarlo el misno que lo padece: No es la Aurora, que al valor se vivifica luciente? María ha muerto mi vida; No es la Judith valerosa, yo amante, y ella imprudente y la Abigail prudente? ella inorata, y alevosa. Pues albricias, que con esto O pese a la lengua aleve vivo, si el dolor no miente. que tal dice! y pese a mí, que permito que lo cuente Ese es discurso amoroso, sin que a fuerza del dolor mira el preñado patente en el pecho se me quiebre y si tú no has sido causa el corazón a pedazos, el desdoro que te adquiere. tierna, y dolorosamente. Mas no es María mujer? Ya está Joseph en campaña Si es. . No pudo ofenderme? No pudo. ea, no llegas? qué temes? Absorto quedo al mirarle; Válgame Dios! mas qué es que me sucede? qué laberinto es aqueste? mis traiciones me acobardan? Tú en su preñez no eres parte. Mi vencimiento me asiente Es razón muy evidente. Dios podrá darte consuelo. En él es bien que le asaete. Que está preñada, no hay duda si un infeliz le merece Fuerte argumento es aqueste! Ya que en confuso letargo Obra puede ver de Dios. el Cielo quiso ponerte Qué consuelo el alma siente! porque se quiten tus dudas Yo Solo te desengaño. casto Joseph, oye atiende. Mas como se compadece El preñado de tu Esposa preñez, y virginidad alto Misterio contiene; mucho más mis dudas crecen. Dios, por redimir al hombre Yo verdades te amonesto. quiso en su virgíneo Vientre Qué ahogos! Cielos, valedme! tomar la mortal librea: golpes por qué a sufrir tantos mira si es favor aqueste, no basto yo solamente: para que tus penas ¿qué puedo hacer? en glorias se truequen Entregarla pues Padre de Dios a que se cumplan las leyes, ya llamarte puedes; y que muera apedreada. del Espíritu Divino Mas muera María. es está obra excelente Tente el como, él solo lo sabe porque es el dechado en quien pues que solo a sí se entiende. toda honestidad se aprende. Esta es aquella Doncella, Ay Esposa de mi vida! que los Profetas ofrecen dejarete? dejarete? que ha de dar el Fruto ópimo. mas no me atrevo. con que el hombre libre quede; No hagas tal, queda en paz, Joseph dichoso, porque no lo merece vuelve a ver tu Esposa, y cree, Ya yo me espantaba (ay triste!) que Dios te ha venido a ver que los consuelos viniesen con nueva tan excelente. Sin que pisase la sombra Quien aquesto llega a ver, que los males me prometen: como de gozo no muere? de bienes a males, dicen Aguarda, Querub, que puede que se pasa fácilmente; también matarme el placer: pero de males a males Ay mi Soberana Ester! hallo yo que es más frecuente; perdonad tan grave exceso; ay de mí, que ya mi dicha vuestro esclavo me confieso, todo el bien en mal convierte! y si me favorecéis venga un bien sin mal, pues todo mi mucha humildad veréis: cabe en mi esperanza breve dejad que viva en Vos preso. y pues que tan afligido cual pintada mariposa, tu Bondad, Señor, me tiene que a la luz de una candela haya remedio a mis males. avarienta se desvela, Oh pesé al Infierno aleve! de su explendor cuidadosa; que lágrimas de Joseph así yo, María hermosa puedan bastar a vencerme! Solícito vuelvo a casa Vete al punto, engañador, a ver la luz que sin tasa intrincada Esfinge, veré arde en hermoso arrebol: o haré que pruebes mi brazo. mas Vos, mi bien, sois el Sol Ya yo pruebo a obedecerte, donde mi alma se abrasa. Socorro, piadosos Cielos, vengo yo como nacido. Dame, señora, una mano, Hasta ahora no ha caído. De tu atrevimiento ingrato Esa es de Tosco mi esposo. De tu amor (ay dueño mío! Luego quise yo decirlo. Se halla corrido mi honor. Haz que me abrasen tus soles. Mi afecto se halla corrido. Podrate dar tabardillo. Ay de mí! que a cada paso Para ti ya son nublados. haya de hallar mi peligro Y en mi cabeza llovido. y me persiga este engaño! Yo daré muerte a tu esposo. mucho de mis ojos fío. Temblando estoy hecho un ovillo. Si he de morir, sea venciendo Será perderme más presto. pues muriendo, estoy vencido. Lindamente ha respondido. Voyme. . Exhalación volante, Pues lo que no puede el ruego, donde en rayos fugitivos podrá la fuerza. dejas burlados los ojos, A espacito que están ciegos de haber visto; haya paz entre dos ruines: adonde, causa, y objeto loado sea Jesu-Cristo. de este mi mayor delirio, Yo, esposo Silvio, sí, cuando::- mueves las plantas, que vuelan Ay suceso más impío! sobre sendas de suspiros? No se turben sus mestedes Pastor, aquestas montañas, que soldemente he venido tan para mi mal venido, por si en caso de discordia que me sigues y me pierdes, ser tercero necesito. incrédulo a los avisos Yo, Tosco, he venido solo, no Sabes, que en fe jurada como sabéis que os estimo en las manos del destino no más de::- . A estimar a Laura. soy ajena? tengo amor Mas yo vengo prevenido y doy, que de esto me olvido, de un veneno, para que por mi honor he de pagar pueda morir sin sentillo; la sé que juré al marido; en la Ciudad un Boticario esto he de cumplir, porque (que yo nunca he conocido) se castiga en nuevos ritos aquesta rosca me dio, con la vida, y tú no atiendes y dijo: Aquí va escondido a mi honor, ni a mi peligro. con que podrás darla muerte. No ves que mi amor no cabe en todo yo, y sale altivo Todos son engaños míos a explicarse por los labios que por que no tengan paz impaciente como río? esta industria he prevenido, Y mi honor? . Yerros de un loco, pues no puedo de su vida de la vida son peligros, ser el ingrato Ministro, no del honor. porque aquesta cala tiene Encanto de mis sentidos, déjame, a María por asilo que no sé qué responder: pero en lo que para quiero déjame por Dios te pido. ver a esta parte escondido Cera seré a tus palabras. Hablando entre Yo a las tuyas seré risco. qué Qué discurso a descelaro, Aquí, señor de mi alma, os desvela con instancia? nadie ha de poder librarme. Para vos no es de importancia. Llámame a mí, que si haré, Pues qué queréis? Cielos hermosos, qué haré para poder consolarme? Qué? mataros. pero muera, o no, fingido Ya que el rigor no se aplaca, propondré un desmayo yo: ni el llanto, que en mí se ve, Ay de mí! me habéis de decir, por qué La purga obró, me queréis matar? . Por flaca, pues que sin sentir se ha ido. enguillotrada, a destajo, por Silvio andáis, selo yo. Bárbaro, cruel, tirano, qué ha hecho tu infeliz suerte? Yo por Silvio? . Pues si no, di, cómo diste la muerte por qué os ponéis tanto ajo? sin culpa a un Ángel humano? Mi verdad siempre es desnuda, yo de ello he sido testigo; vuestra crueldad es avara. y pues ya no hay que esperar, La untura de vuestra cara yo te ayudaré a horcas. lo está diciendo, aunque es muda. En cortesía a rogaros Pues tengo guardado trigo? llego, que de mí os fieis, A saber en qué ha parado dejaos matar, pues sabéis la causa de Laura, vengo; lo que gano por mataros. y si corre riesgo, tengo Pensarlo solo me ahoga hoy de morir a su lado. con el llanto que destilo. está mi vida en un hilo. Voces al entrar en casa Presto estará en una soga. me parece que escuché; Andad conmigo más franco y pues nadie aquí me ve, en tan desastrados plazos, he de saber lo que pasa. dadme siquiera los brazos. Silvio, y Albano han llegado, Eso fuera quedar manco. y han de probar mi disgusto: Tosco, aqueso es maltratar pongo en ellos algún susto, vuestro honor. . Estáis llocida, pues yo muero de un cuidado. y Eva no se vio vestida hasta después de pecar. jamás el Sol vio una arista Ay, qué tempestades! quedo, de mi honor en el crisol. que es llover sobre mojado; Sol En lo que no ha visto el por san, que se ha levantado: es donde os perdéis de vista; Dios de mi alma, qué miedo! mas si morir ahorcada Cielos, si a piedad obligo, os parece que no es bueno aunque ofendidos estéis, probad de aqueste veneno pues que rendida me veis, que traigo en esta empañada. cese, Cielos, el castigo. Habrá otro infeliz estado. Laura no es la que he escuchado? que se compadezca a aqueste; Silvio no es este que he oído? que a mi cuidado me cueste de estar él aquí escondido de estos vide el cuidado! recelo un grave cuidado Si no como, soy perdida: Pues Tosco con miedo está, quiero comer (pena grave! robarla he de pretender. que más vale que se acabe Pues yo la he de defender esta miserable vida; . Oh tú, cualquiera que seas, si el Cielo ayuda me da. mi ansia, mi rabia, celos, Pues yo, por que cautelosos verás en mi fortaleza. casi advertís mis cuidados, Sí me sigues, a la mía os dejaré sepultados se humillará tu soberbia. en abisinos horrorosos. Pues guía donde quisieres. Pues ven tras mí. . Te siguiera hasta el infieno mi brío. Y yo lo haré de manera, Mas qué repentino asombro ::- que esa palabra se cumpla, Mas qué confusas tinieblas ::- si el Cielo no te refrena; Qué opacas oscuridades ::- todas mis trazas me salen Miren si aquesto es bajeza. al revés; y pues se queda La región del aire ocupa? solo este Tosco, en él Sin la luz al mundo deja? se vengará mi soberbia. Borró al día los candores? Dios mío, si está mi casa Digo, que es mi suerte negra. se ha pasado a la Noruega? Alumbrad mis pasos Cielos. aquí algún Santo Gallego La voz de Laura es aquella. me ayude. . De esta manera Aquella es la voz de Laura. el socorro has de tener. A Silvio : qué haré, penas? Ay Dios mío que me llevan Silvio. . Ya topaste a Silvio. los diablo! María hermosa, o quien ahora te viera! Señor, padre. . El labio cierra, que a tus soberanas luces y sígueme. . A tu arbitrio todo es Sol, nada tinieblas. pendiente mi vida llevas. Calla ingrato, que me ha muerte ese nombre. Que me fuerza, Ahora irritando a Silvio socorro, tío socorro,; de ver que a Laura no encuentra, mas ya he topado una puerta, haré que dé muerte a Tosco. por ella me vio; mas ya me había ido por afuera Ya volvió el día a su ser: En esta cuadra primera qué novedad es aquesta? dejando encerrada a Laura, todo mi desvelo intenta Estarás tú muy ufano sacar a la calle a Silvio. por qué tu ingrata cautela Laura hermosa, Laura bella. aqueste enredo ha trazado? Escabe he quiere hacer pues sabe, engañosa bestia, este que tanto Laurea. que va Albano, Laura, y. Silvio. Mas aquí no oigo el tirano, en amable amistad, quedan. que goza mi amada prenda? que si esta casa a María matarele entre mis brazos. tuvo hospedada, y en ella sus Sagradas Plantas puso, como quieres, di, que hubiera Muere . Válgame cualquiera Sro, pendencia, odios, ni rencores? que esté más a mano. y así hoy tus empresas Qué mal conoces mis fuerzas! te han de salir mal, pues ellos Mas vive Dios, que no es Tosco: yo confieso humildemente todos sus amores dejan mis graves inobediencias; por el amor de María. pero quien (ay Dios!) Señora, Déjame, no me refieras tan grande dicha creyera? lo que ya sé. . Por qué no? Solo vos, Aurora Sacra, Por qué mis males me acuerdas tengo por clara evidencia solo en nombrar a María. que de este bien sois capaz, Pues di, no es bien te estremezcas y así perdonarme es fuerza. de oír su Nombre Soberano? Solo Dios, amado Esposo, Es verdad, ya lo confiesa para cumplir la promesa, mi voz, que rendirme a mí, mi humilde pobreza busca, solo ese Nombre pudiera olvidando su grandeza pues que rinde mi arrogancia su indigna Madre me hace y deshace mi soberbia. y quiere que el Padre sea Surca abrasadoras llamas, un humilde Carpintero blasona soberbio en ellas hecho con igual pureza. que ya del hombre dichoso Quién en el mundo ha nacido, el mayor gozo se llega. ni nacerá, que merezca tanto bien, y tanta gloria Hermosísima María, tal gozo, dicha tan nueva? pura, y cándida Azucena No has mirado una redoma mas que las Estrellas casta Señora, que de agua llena pues te coronas con ellas si del cristal la despojan, a quien esa Luna hermosa el agua en ondas traviesas con sus candores te besa contornos de tersa plata el Coturno, y es su dicha unas con otras se encuentran? el verse a tus plantas puesta y si intentan salir juntas, Alto Ciprés encumbrado. mas en el cuello se estrechan? con tan sacras excelencias, Pues así en mi corazón que llegan al mismo Dios son los gozos de manera que es la Cima más excelsa que procuran salir juntos Tersa, y intacta Paloma, para alivio de la lengua; que sola tú representas por todo el pecho se explayan de tu pura castidad hallando angosta la puerta la más realzada grandeza: y allá en el alma, su centro Pacífica, y dulce oliva, tan confusos se atropellan, bella de los Cielos Puerta, que las palabras me faltan Sacro jardín deleitoso para glorias tan inmensas. adonde Dios se recrea: Hay en la India una flor Inexpugnable Palacio que tan humilde, y pequeña de la mayor fortaleza nace, que las demás flores Espejo lustroso, en cuyas que en el valle el garbo ostentan, serenidades perfectas por su poca ostentación, se vio lo grande ser más jamás a ella se llegan: se vio crecer la pureza: hiérenla del sol los rayos Nave hermosa de bonanza al séptimo mes, y apenas en cuya clausura excelsa su explendor la vivifica lo soberano de un Dios, cuando descollada muestra hoy hecho Hombre se estrecha: tal fragrancia, y hermosura y al Cielo tanto se eleva. que humildes todas las flores, por su Reina la confiesan: Pequeña planta nací, pero con su Omnipotencia, el Sol de justicia Dios miró mi humildad, y en ella hirió el rayo de su gracia, y así esta rara fineza al Sol ha de atribuirse y no ha que yo la merezca. Cielos, A quien no enternece, aquella beldad suprema! Mi dicha es ser vuestra Esposa. Ay mi soberana Perla! Sois mi Dueño? Pues por ti::- . Qué sentís? Solo me pesa::- . Decidlo. El edicto grave, que hoy ha promulgado el César. Si es precepto, en mí veréis un dechado de obediencia. Ha dado el Emperador hoy un pregón en que altera el vulgo pues en él manda, que todas las descendencias vayan juntas al origen cuantos sus vasallos sean, por que quiere registrarlos; y de esto saber intenta, por este modo, y camino cuantos hay que le obedezcan. Esto me tiene, Señora con un género de pena por miraros tan preñada, y considerar que es fuerza el partirnos a Belén, por ser allá la cabeza adonde nuestro linaje su mayor blasón ostenta, porque del grande David, aquel Santo Rey Profeta su estirpe, y origen tiene toda nuestra descendencia. No os aflija, Señor nada. que sin duda el Cielo ordena este camino, por que sea para gloria nuestra. Ay amante, y dulce Esposa! quién grande poder tuviera solo para regalaros! pero son cortas mis fuerzas. Aquesta ha de ser la casa, si no me engañan las señas. Por el resplandor que goza, es fuerza, Silvio, ser ella. Voto a san, que he de decir mas de soventa ternezas. El corazón a sus plantas vengo dispuesto a ofrecerla. Pastores, a quién buscáis? A quién? a su Remanencia, y a la Señora su Esposa, que es la riquísima Perla que en la Concha de la Gracia crió la Divina Esencia. Sabed, muy grande Señora que a los cuatro en nuestra Aldea sucedió un fracaso, que pudo de su contingencia resultar graves peligros y por la intercesión vuestra, libres nos miramos de él; y todos juntos en muestra de justo agradecimiento hoy a aquesas plantas puestos, os ofrecemos las vidas que es a tanta dicha deuda. Esos agradecimientos le dad a la Real Alteza, que es a quien se debe solo que ya penetrar se deja que son milagros, que Dios por sus criaturas muestra. Oh perfección soberana! que divinamente muestras, que has de ser de pecadores amparo, norte, y defensa! O si en mi lengua se hallaran, Señora, palabras tiernas requiebros, gracias, virtudes, conceptos, y preeminencias, que decir por los favores que debo a la gracia vuestra! Pero si son infinitas, es corta la humana ciencia a referirlos, y así en el silencio se quedan. Como en silencio vosotros sois unas géntiles bestias: la Luna, dice importuna. te viene pintiparada pero ella es una menguada ponerse a tus pies la Luna el Sol, sin duda ninguna a tu vestido hace salva; pero es su melena calva, comparada a su arrebol: él dijo esta Niña es Sol yo dije, no sino el Alba. Naciste purpúrea Rosa al albor de la mañana y tu Santa Madre Ana te concibió milagrosa: la culpa, que no reposa, pensó hallarte en su desgracia. quedó al verte triste, y lacia, y se puso a preguntar quién me la podrá quitar? y huyó quien dijo, eso es gracia. Esa tan pura beldad, aquesé puro crisol, adonde bien puede el Sol aprender honestidad; mi ingenio en desigualdad no explica requiebros tales porque no se hallán iguales a tus tan altos decoros pues díganlos en sus coros los jilgueros Celestiales. Diré que son el del Cielo cada arco de vuestra ceja? no, porque el tormento deja asombrado, y con recelo. Compararé con desvelo tus niñas a las Estrellas? no haré tal, que son centellas de amor Divino de Dios, y aunque ellas son solas dos, no han de competir con ellas. Oh qué gozo siente el alma! . Señor Divino, que sean de María estos Pastores naturalmente Profetas el Cielo el sabor os pague, Edades viváis eternas. A Dios os quedad, Joseph, que el ganado nos espera. Y como que con él quedo: . él os dé la vida eterna. Tosco, a la falda del río tome el ganado la vuelta, porque vamos a Belén para cumplir la obediencia del precepto, que promulga hoy por su mandado el César. Vamos de aquí. Qué humildad en aquel rostro se encierra! Qué gloria que da al mirarlos! Qué soberana presencia! . Ea, Esposa, a preveniros. Vamos, mi Joseph, si es fuerza. Con vos, qué hay que no sea gloria? Con vos toda dicha suena. Oh qué linda perfección! Qué honestidad! Qué belleza! Ya de otra suerte te miro Laura. . El corazón se alegra Silvio, porque yo también te miro de otra manera. Ya mis amores arrastran más soberana violencia. Y ya mi celo amoroso arrastra con tanta fuerza. Qué mudanza tan segura! Qué feliz dicha es la nuestra Porque sea nuestro amor:: Porque nuestras ansias sean:: Olvidar por querer bien, en tan felice tragedia. JORNADA TERCERA Quien dijera, en pena tal, mal, que callarle prometo y el secreto quebrantara, Sin quebrantar el secreto! Quien mostrara un accidente de lo ardiente de su pecho, hecho siempre a emulaciones y a abrásase a envidias hecho! traigo una pena mortal. tal, que a decirla no acierto: cierto es mi mal, mas si es mío, qué milagro que sea cierto? Danme en María los ojos enojos, y con desvelos celos, y a muchos dan vida, y a mí me matan de celos. Para dorar este encanto, tanto mi muerte apetezco que merezco ni castigo porque sé que no merezco. Mas si no hallo en mi fortuna una dicha, como intenta si es mi dicha y pensamiento? que en este prado, que ameno parece, que del Diciembre no le ha conocido el hielo, hoy lo que falta del día Que a todos mis males siempre con estos viles encuentro! mas por adquirir noticias me he de introducir con ellos. Qué apacible está la selva! Después que la tierra adentro en Belén hemos pisado todo me parece Cielo. Buenas tardes, gente honrada. Bienvenido, Caballero. Para dónde es el viaje? Si es que sabéis el precepto, que el César ha promulgado, ya miraréis nuestro intento. La misma razón me lleva, si es verdad; pero miento! porque caminemos juntos de hallaros aquí me huelgo. en él he visto, que temo, que ha de haber una del diablo de haber hallado este encuentro. Ya que en la Aldea os casasteis, y por no perder el tiempo fue luego nuestra partida si os parece celebremos pues hay ocasión, la boda. Como Laura guste de ello, es el de Silvio mi voto. Digo tío, a todo esto, este casamiento acaso es como hacienda de suegros lo vais todo comunicando? Esto es celebrar tu dicha. Cada cual quede decir al asunio qe le dieron en la fiesta, que a mi boda pretendió nacer nuestro Puebio. Diga Silvio. Pues mi asunto es, si acaso de él me acuerdo, en cuatro Décimas dar y probar, que aunque olvidé. me quede siempre queriendo. Por apaciguar desvelos, y disculpar un rigor por un soberano amor causé unos humanos celos: Cesen aquí los desvelos pues para mejor amor en ti me quise enseñar, por acertar a querer y errando en ti, aprender a amar a un Sol ignorado, pues fuera perder errando lo que acertando ganara cualquiera me desnudara, si la causa ve que ame; y así el mío acierto fue, pues cualquiera me diría que olvidando te querré: qué puede ser? . Eso es ello, Y como intentó mi amor Solo esas ideas puede acertar siempre a querer, fabricar el pensamiento. no reparé en ofender No acertó. por mejorar el favor; Un disparate será. no fue yerro, fue mejor Yo te lo confieso. amor, con que me disculpa: Pues acaba de decirlo. Y pues solo a ti te culpa El representante, necios el amor que me enajena cuando en distintas comedias no me des a mí la pena hace papeles diversos. de amor, que no amarle es culpa. Dices bien. . Pues Laur diga. Y si en amarte perdí, Ya os obedece el intento. mas en otro amor gané, A las letras de MARÍA, y cuando más te olvidé ese sagrado portento menos me olvidé de ti: de Joseph amada Esposa Sin servirte te serví, cinco décimas me dieron. adorete, sin amarte. Para mi infernal nación dejete, sin olvidarte solo me faltaba aquesto. por poder hoy, de esta suerte, María es, que Dios envía, amarte, sin ofenderte Muro de gran fortaleza, y quererte, sin dejarte. Monte de excelsa grandeza, Muy bien definido está. Madre, que la Gracia cría, Algo pica el salmorejo Morada hermosa del día, y aunque no me ha dado gusto Mística Rosa olorosa es en sin plato compuesto. Manzana a Dios muy sabrosa, Diga Tosco. . Pues empiezo. Mar de clemencia estendido, Que diga una quisicosa Misterio no comprendido fue, Albano, el pensamiento, Margarita muy preciosa. y si no aciertan, son Alba del mejor candor, unos grandes majaderos; Azucena en fértil prado atención, porque así dice: A miño nunca manchado, Cuál es aquel monstruo fiero Asilo, que da favor que solo le hizo un padre Aura excepta del rigor y dos mil padres le han hecho Archivo de la humildad, Es arrogante, y humilde, Ara de la castidad, y severo desesperado, Abigail Soberana, amado, y aborrecido, Ángel en forma de humana es ignorante y discreto Alma de la honestidad. es muy rico, y luego pobre, Rama de David fecunda es villano y caballero, Rosa en Jericó fragrante él es su Rey, y vasallo, Refugio del caminante, es blanco, y a veces negro Regia Estrella matutina, es valiente, y es gallina, Risa del Sol peregrina. tiene dos ojos y es tuerto; Raquel de Jacob más puro, es, en fin, lo que no es Ruth del triunfo más seguro, y sin que le falte un pelo, Restauradora del mal, todas estas cosas tiene Reina pura, y celestial, sin tener nada de aquesto. Rocío, Red, Río, y Muro. Si en todo te contradices, Inmensa bondad de amor arado, Imán, que atrae al Incendio de amor sagrado, Inmediata del favor, India del caudal mayor, Inefable en caridad, Índice de la bondad, Incomprensible a nos, Imitadora de Dios Iris de más claridad. Águila. . Calla, mujer. Amatiste. . Nada siento Avisar. . Oh qué tormento! Astro Ya no habrá poder Alcázar. Qué puedo hacer Asilo. Mal inhumano! Asiento. . Dolor tirano! Amaranto. . No lo entiendo! Aprisco Yo estoy muriendo! Antídoto soberano. Vitor Laura, que ella es quien se ha de llevar el premio. Y yo he de llevar las penas. Ay, y qué cara que ha puesto! San Balán sea conmigo Villano, si de mi esfuerzo escapáis, será en cenizas desvaradas en el viento. No lo dije yo, que había de haber una del infierno? Pues elogios de María os ofenden? . Vive el Cielo, que a mis manos ::- Huye Silvio. . Huye, Laura. Socorrednos. María, puesto que en vos todo el amparo tenemos. Ah villanos, que a ese Nombre ya no puedo, ya no puedo mover las plantas, cobardes; y pues vengarme no puedo, Stigia, recibe en ti el más infame Lucero, Ya, Soberana María, de este risco en cuyo Oriente, a los muros de Belén tus dos Soles amanecen, se divisa la Ciudad con la escasa luz que ofrece ese Planeta, que va a bañarse en Occidente, todo de veros se alegra; mas qué milagro, si tiene vida todo en vuestros ojos, que sin ellos todo es muerte? Los pájaros en el aire con gorjeos diferentes, en viendo tu faz serena entonan dulces motetes. Aquel sonoro arroyuelo. hijo galán de una fuente encarcelado entre plata, por mirarte se suspende. las flores viéndose presas de la crueldad del Diciembre brotan diciendo, a esta Aurora nuestra dicha se le debe. Solo el aire, pu a Estrella, se muestra más inclemente, pues ingrato a tanta gloria, descortésmente nos hiere; sabe el Cielo: . Basta, Esposo, el sentimiento se enfrene que quien lleva a Dios consigo, no hay pena que le moleste; antes, si acaso no os canso, y si mi amor lo merece mientras a Belén llegamos, os suplico humildemente, de nuestros sacros Anales me refiráis la progenie. Qué perfección tan dichosa! humilde el alma, obediente, y ya pronta se sujeta: escuchad atentamente. Abrahám, a quien llamaron el gran Padre de las Gentes, a Isaac engendró, que fue el espejo de obedientes. Isaac engendró a Jacob en cuya Escala contienen tantos misterios que admiran al Serafín mas ardiente; y Jacob engendró a Judas, aquel Capitán valiente. por sucesor a Abiud Alharés Zarán, y Judas. que gobernó en paz decente, en cuya Historia comprenden con el título de Grande de la culpa y de la gracia la restaurada Progenie. sentidos bien diferentes. Abiud tuvo a Eliacín, Pharés engendró a Efrón, y Eliacín a Azor y vuelve Esrón a Arán el prudente, al Cetro a Sadoc que fue y Arán a Aminadab; heredero de sus bienes. este a Naasón y se advierte que en su Tribu en sana paz Sadoc engendró a Achin y Achin a Eliud, y al verse gobernó bien cuerdamente. Naasón tuvo a Salmón con Príncipe tan discreto Salmon a Booz de Rut tiene mil bendiciones le ofrece. Eliud al Venerable que a Obed de Rut engendró; Eleazar; Eleazar tiene este a Jesé; Jesé suerte por hijo a Matán mi avuelo; a David, de Dios amigo y Matán (dichosa suerte!) amado y querido siempre. tuvo a mi padre Jacob; David hubo a Salomón Jacob a Joseph, que ofrece a cuyo saber se ofrece la vida a esas plantas puesto, la duda, si fue su vida y confiesa humildemente el anzuelo de su muerte ser Esposo de MARÍA, tuvo a Roboan en fin; Reina que el Padre previene Roboan, según se infiere para que al mayor Infante tuvo a Abias, este a Asa el Pueblo humano liberte detestable, e imprudente. que ha de ser JESÚS, a quien Asa al Santo Josafat y Josafat penitente Cristo llamarán las gentes. De vuestra voz, dulce Esposo, al ínclito Rey Jorán; el alma ha estado pendiente y Jorán en tiempo breve y de haberos escuchado tuvo a Ocias; Ocias tuvo inefable gusto siente. a Joathan, según se lee Ya a Belén hemos llegado, Joathan tuvo a Achaz; después y en ella, Señora, puedes que de aljófar se guarnece descantar de las fatigas, el pelo, tuvo a Ecequías; que en el cámino se adquieren; Ecequías al rebelde, parientes tengo, que sé e idolatra Manasés; nos hospedarán corteses: aunque después se arrepiente. porque quien a un rendimiento Mana es engendró a Amón y Amón a Josias qué aprenden el favor no le concede? muchos Profetas costumbres de este Varón excelente. Al grande en valor Josias Busca, Joseph dichoso, los pasos siguiendo viene mejor albergue, Jeconías en la injusta que no has de hallar consuelo transmigración que el rebelde, y tirano Egipcio hizo en tus parientes. Por qué, voz, me desconsuelas al pueblo más obediente; en ocasión tan ingente, cuando cauteloso el aire r aqueja tan crudamente? No fíes en los hombres, las fieras pueden dar lo que ha de negarte el hombre aleve Por qué en fieras ha de hallar alivio un Dios, que obedecen Ángeles, y Serafines? no es bien los hombres le nieguen Por qué humilde entre pajas nacer pretende, y es misterio, que él solo le comprendo. Ya, Joseph, se llega el plazo, y pues él así lo quiere, cúmplase su voluntad como la nuestra obedece. Y adonde vos, podré hallar el consuelo que me ofreces que ya con la oscuridad todo de vista se pierde? Ese Paje de hacha guiarte puede aunque sobran las luces donde Dios viene. Sacro y Divino Criador dete el Cielo parabienes pues ostentas tu Grandeza en lugar tan indecente; sígueme Divina Aurora, que al dichoso que merece ser tu Paje el Cielo envidia si es que el Cielo envidiar puede. Guía, alado Paraninfo. Toda el alma se suspende. Venid, Esposo, y Señor. No hay dicha que a esta llegue La dicha es mía, Joseph. Solo yo soy quien la tiene Eternamente soy vuestra. Vuestro soy eternamente. Eternamente mi rabia. mis males siempre crueles mi dolor siempre inhumano mi tormento ingrato siempre ha de terminar astuto ha de penetrar ardiente ha de especular altivo ha de asistir impaciente, (que me tenga tan sujeto el que reina justamente! a pesar del mismo Cielo sobre los Orbes Celeste: pues ha de probar mi furia aunque al mismo Dios le pesé. O pese a mi corta dicha! todo mi valor fallece, todo mi brío se postra: yo rendido de esta suerte! Pues aunque más iras lluevan aunque más males me cerquen. contra Dios, y contra el nombre he de ser contrario teme, vil hechura, mi furor, que contra ti se enfurece. Pero un Pastor de estos montes baja: o si aquí pudiese darle unos celos, con que de María no se acuerde! Albano y Laura a esta parte me mandaron que viniera y de haber bajado al valle no hallo rastro, ni senda. Laura hermosa, que tus ojos me traten de esta manera! Quién aquí ha nombrado a Laura? Tosco? es Si tu belleza de premiar mi mucha fe me ha dado premisas ciertas, a cuando aguardas, mi bien? Vos ingrata, aguarda, espera Qué quieres? Sin conocerte no te has ir. No me detengas, si has de nombrar a María con esa duda te queda. No te has de ir, viven los Cielos, ingrato, sin que yo sepa qué favores tienes. Mira que lo diré. Pues qué esperas? Ella me adora, yo miento. . Tan fuera de mí me dejas que no le ha quedado al alma el uso de las potencias con las sombras, y aún no acierto a seguirte; mas qué intenta mi pensamiento, pues fácil me obliga a que aquesto crea? Por querer bien a María, no olvidamos: yo creyera, que es impuro aquese Sol, y la luz de las Estrellas: primero, que Laura amara, lo que a María no sea: y yo la promesa juro porque el alma satisfecha, el injusto amor alvida, lo hidalgo de su fe acuerda. Silvio. Di, voz, qué me quieres? Como a María aborrezcas, yo haré que goces a Laura. Calla tu atrevida lengua. que voz de demonio es la que aquesto me aconseja. María, tu puedes sola. Ya yo me voy, ya me fuerza impuso grande a dejarte; y pues vencido me dejas. abre Infierno, las entrañas para sepultarme en ellas. Silvio, Laura, Tosco. Albano? a qué buena ocasión llega! mas disimular importa, que no es justo darle cuenta de unas locas fantasías, que engendran viles sospechas; y es más noble mi intención que esto es un agravio, esta es una rabia, una ira, una injuria, una violencia un delirio, un frenesí, una pasión, una pena, un letargo, una ilusión, y en fin, una justa ofensa tal, que solo es pronunciarla mayor mal, que padecerla. Silvio amigo? Albano? ya estrañaba vuestra ausencia. Aunque los miedos me de la pasada refriega todo se ha echado al olvido mirando noche tan buena. A quien no alegra el mirar en ese vulgo de Estrellas tantos brilladores rayos en cambiante competencia? Las aves y los arroyos parece que la celebran unos con lenguas de plata y otros con arpadas lenguas y pues flores, valles, prados tanto regocijo muestran, a su imitación nosotros nos alegremos es fuerza; ya Tosco, y Laura tendrán bien prevenida la cena, y hacia esta parte les dije viniesen presto con ella. Sin duda vienen, porque parece que voces sueñan. Socorro, tío, socorro. No me dejes, Tosco, espera. Qué es no me dejes? ay tío! Qué es lo que tienes? sosiega. Tengo, que tengo, que tengo. Laura mía? Vengo muerta. duran Miradme Silvio, miradme. Qué tenéis? Si se os remiembra conoceisme si soy yo? Loco está. Dadme otra vuelta, y miradme muy atento. Tú eres? Mirad las señas, cuasi este lado so tuerto. Es verdad. Por vida vuestra, qué os parece si soy yo? Dinos. Laura, esta tragedia, Si haré, sí con el temor puedo desatar la lengua Yo os lo contaré mejor si el señor miedo me deja. Mandástenos a los dos, que la cena se prevenga:: Ay cena de mis entrañas! vertida en el prado queda. Y al pasar por aquel valle, que de trébol, y de adelfas de espadañas, y de juncias agradable vista ostenta vi que rompiendo del Cielo claraboyas y vidrieras:: Vi, que rasgando las nubes, las nubes, y las centellas fueron tantas, que cegaron a la vista más atenta. Bajaba un galán mancebo vestido de tersa tela, a cuyos rayos fue sombra aquese cuarto Planeta: Vi un pájarote más bello que el Ave que se renueva en Arabia cuando muere, y se vive de sí misma con una cara sin pico, y por ojos dos estrellas, que por rayos se tomara el Sol su rubia madeja cantando mejor que Laura, hacia nosotros se acerca con un semblante risueño, con una risa modesta, después de haber repicado al hombre paz en la Tierra y gloria en el Cielo a Dios en aquesa altura excelsa. Nos dijo, que el Sacro Verbo, que el Padre en su pecho encierra, esta noche había nacido de una tan pura Doncella que antes, y después del parto intacta, y pura se queda. En un portalillo humilde, dijo, estaba esta Grandeza, y a la inclemencia del Cielo, de amor abrasado tiembla: id luego a verle, Pastores puesto que la dicha es vuestra. Que si aquese Empireo Solio para él esposada estrecha hoy, por dar al hombre vida, entre animales se alberga. Y luego al instante dando una celestial carrera en armónicos estruendos todos los aires se anegan: escuchad, que en mis oídos ya suenan dulces cadencias. Gloria in excelsis Deo, y paz al hombre en la Tierra hoy de buena voluntad los Cielos le lisonjean. Por quién el Cielo Divino hoy tanta gloria frecuenta? Por el hombre por el hombre. Por el hombre? dicha inmensa! Y a quién, para gloria tanta, nos promete aquesta fiesta? Al Mesías, al Mesías. Y quién le obligó a bajar de aquesa Celeste Esfera? Amor solo, solo amor. Amor? qué felice nueva! Quién es la Aurora, que el Sol al mundo nos manifiesta? María. María? luego dije, que había de ser ella. Id a Belén, Zagales. que manifiesta que aquí es moneda corriente. Dios en humano traje Oh feliz culpa, que has sido su Omnipotencia. digna de tan gran favor Vamos al punto Pastores. pues que miras al Criador Vamos, nadie se detenga con encarnado vestido! y cada uno que lleve lo que alcanzaren sus fuerzas Vamos celebrando alegres nuestra ventura con fiesta. Pues apercibe un cantar. Pues a mi cargo lo deja: Zagales del Valle, en llegando allá veréis venid, y llegad lo que mi pergeño encierra. que un Arroyo ha nacido. que es Padre del Mar; venid, Zagales, que el valor es moverse, corren, pararse. En este Portal sin duda Vos, Soberano Hacedor, está el Divino Portento con lágrimas en los ojos? que el Ángel nos anunció. causó el hombre esos enojos? Es verdad, porque allí veo sí, que es grande su rigor. a María, y a Joseph: Quien del hombre vil la mengua cuanto de verlos me alegro! y las finezas de Dios no nos conoce, Señora? podrá distinguir mi Dios, De cólera rabio, y tiemblo, Si Vos no movéis la lengua? porque a mi pesar escucho Parece que vuestro Padre glorias, que yo no comprendo. os desamparó? Consuelo Soberano Señor mío, pues estáis templando al hielo, Virgen Sacra, y Joseph cuerdo, al calor de vuestra Madre: quien, para decir el gozo qué Madre! Ay más favor y que acá se encierra en mi pecho ni más crecida ventura de tantas glorias, tuviera que siendo una criatura un mediano entendimiento! ser Madre del Criador? Mas si prodigios de un Dios Quisísteis, para que cuadre y de Su Madre misterios, al hombre vuestro renombre han agostado las plumas, de ella nacer Dios, y Hombre, y anegado los ingenios, y haceria Virgen y Madre. agraviaré pronunciando, Gracias doy a vuestra Alteza, ofenderé discurriendo, Señor, de haberme elegido seré Ícaro de cera por vuestra Madre, y querido y seré Faetón soberbio nacer en tanta pobreza: pues cuando más me remonte tanto llorar y sentir me dirá mi atrevimiento: por suave lo tendréis Ya es turbante Guadarrama no más de porque sabréis. de la cabeza del viento. que nacéis para morir: Pues dejan de decir algo en esas penas prudente adonde hay triste bueno, enseñas al pecador es ingratitud muy grande, pague con llanto este amor, y es un conocido yerro; y así digo, que esta noche con tanta gloria le veo, que en el Cielo muestra estar o que en ella asiste el Cielo. Parida (oh Virgen!) estáis por inefable decreto que mi rustiquez no alcanza, de un Niño, que es Hombre, y Verbo; de Estrellas se ve adornada vuestra Cabeza, y el Cuerpo vestido de resplandor, y está a vuestros Pies inmensos tomándose por remate la media Luna del Cielo. De esta causa de las causas no comprendo los efectos, pues que para investigarlos vacila el discurso ciego. De Abril se viste Diciembre ya es Primavera el Invierno brinco de cristal las fuentes se hallan gozosas al hielo. Los arroyuelos se ríen, aunque cautivos, y presos, libreas le viste el aire de vidrio volado al viento. El Cierzo galas ofrece, pues entre turbantes tersos blancos penachos de escarcha en plata los riza el Cierzo. Mírase el hielo abrasado y temblando el mismo fuego puesto el Cielo en un establo, y en un pesebre su Dueño: lo inmortal vuelto pasible, medido lo que es inmenso, pesado el hombre tirano, y los favores sin peso; y como el Demonio ignora tan soberanos portentos, brama, gime, llora y pena loco, atrevido, y resuelto; mas qué me espanto, cuando es, Si a buena luz lo contemplo, soberbia, y loca hermosura en sus volantes de hielo? Aqueste armiño, o pellico con humildad os ofrezco aunque de encarnado ya vestido, mi Dios, os veo: gala, Señor sembráis de ricas perlas a trechos, mirad, que. se desperdician no hay para pagarlas precio: todo de veros llorar tiene su gozo, y contento: a girasol la mosqueta aspira, el jazmín y almendro adelantan su fragrancia; y para tanto festejo, camafeos son los riscos, airones los robles secos. Yo, Soberana María como aquí no me enternezco con este Nombre, y el alma va por los ojos saliendo?) os ofrezco estas mantillas con que abriguéis al Cordero de Sion que humilde está a la inclemencia sujeto: desnudo nace, y de estar desnudo, Señora, infiero, que es hacer gala del traje: Tronco sois Excelso, y Regio y pues sois Tronco y desnudo, bien claramente contemplo, que estar desnudos los troncos es la gala del Invierno. Yo el corazón os dedico, Iris del Celeste Reino pues a fuego manso, ya se va de amor derritiendo; y si vos, Virgen hermosa, le albergáis a vuestro pecho, qué importa que el aire escarche los arroyuelos risueños? aqueje qué importa que el Cierzo mirtos, lentiscos, y fresnos? qué importa que en tersa plata no paguen al mar el feudo, las fuentecillas traviesas? y qué importa que con riesgos a las puertas de las cumbres las suyas cierre el Enero? Yo en este zurrón, Señora, toda mi es peranza aliento. traigo miel manteca y queso pan para que hagáis las papas; Yo de vuestras peticiones pero el Niño es Pan del Cielo: seré Nuncio y Mensajero. Qué gloria el Portal circunda! Y yo seré quien destruya vuestras obras de mirarlo me enternezco: de esas elevadas cimas Calla, fiero que hasta ahora no has alcanzado surcan puros Zagalejos, tan soberano misterio. y en campos de oro apacientan rebaños de pluma al viento. Dios humanarse y nacer! no lo creo, no lo creo. El aire y la nieve cruzan Vete, fiera. ondas de cristal, haciendo tornos de bruñida plata, A mi pesar. ese mandato obedezco. y aciertan (raro portento!) Pues vamos dando noticia en mariposas se vienen a los convecinos Pueblos. abajo los Elementos. Pues toca, y cantemos. El Niño la oferta os pague, y reciba vuestro celo. Y aquí, Senado discreto ::- Olvidar por querer bien, La devoción de María, y Divino Nacimiento, que se alienta en vuestro pecho, da fin, Coliseo Noble; que os ha de dar gracia, y bienes, tened, Pastores, por cierto. perdonad sus muchos hierros. El norte fijo es en quien FIN DE EL AUTO
