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Texto digital de El obligar ofendiendo

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Juan de Mesa Villavicencio
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El obligar ofendiendo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/obligar-ofendiendo-el.

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EL OBLIGAR OFENDIENDO

JORNADA PRIMERA

De las nuevas que te doy, las albricias no te pido, mira tú cuales han sido. Y mira tu cual estoy, pues la fortuna inconstante me declara tan temprano, o infeliz por buen hermano, o traidor por firme amante: pero es cierto que viste aquí al Duque mi señor? Ahora en el corredo de palacio le vi. . Ay triste embajador de mi hermano vine a pedir la hermosura de la Infanta, a quien procura dichoso enlazar la mano. Mas yo rendido a su amor, PRIMERA vengo a culparme ignorante, si me niego al ser amante, por servirle embajador. Y aunque mi lealtad porfía por conservarme leal, amor que es Dios inmortal, ciego a ser traidor me guíad luzgué al Duque mi señor ocupado en sus trofeos marciales, sin los deseos que solicitó mi amor. Con que he dilatado el das su retrato, y es forzoso darle ya, porque celoso de dos fuertes llegue a estar, De la tabla, pues procura, que yo sin remedio pene, y de a dueño, porque viene a dar alma a la pintura. Pues yo espero hacerte un gus Si es locura no la digas, (to. Como generoso obligas, jamás a Gísela pudo ver, ni su retrato vio, que la fama le sirvio de saeta al Dios desnudo para dejarle abrasado, y rendido a sus despojos, Por eso viene a sus ojos (to a examinar su cuidado: mas di el medio, ya le advier decidle mal de ella. . Clara ve tu mentira en su cara. Ah de ser de lo encubierto el Duque. . Mi mal creció, su nombre. . Tú miedo espanta. Dile males de la infanta, pero no las oiga yo. No se juzge en mi valor por mienos gloriosa parte, que incitar altivo a Marte, seguir humilde al amor: cuando entregando al olvido sus triunfos se ve en re flores de Venus a los favores el mismo Marte vencido. Señor mío. . Oh buén Clarete! Cómo tan solo te miro? El cielo por quien suspiro, mayores ansias promate: dónde está mi hermano? . Ahora fue a ver al Emperador; mas cual ha sido, señor, porque la causa se ignora, lo que a Aquisgran te ha traído te darí pena el pensar, e Buda sin pensar? No puede el alma aguardar la flema con que ha querido tratar mis dichas mi hermano, Que te ha servido recelo, cuando a servirte me ajusto: porque si la Infunta es cielo, en mi opinión es hlumano. Cómo? . Porque aunque es divina su hermosura en lo exterior, defectos en lo interior disimula una corrina. Pues qué accidente padece? Desdoro de su hermosura es lo que el vulgo murmura. Cuando mi favor te ofrece Premios dame desengaños. Bien se logran mis deseos: . ya sabes que los manteos ocultan inmensos daños. La Infanta es hermosa en fin, más señor dan a entender. que más que para mujer es buena para jardín. Pues desaguando accidentes, porque humores se descarten, en su cuerpo se reparten mas de cuatrocientas fuentes, Con que ha estancado el granero de los garbanzos, y yo, aunque los como bien, no los aplico a mi puchero. porque dejan desechados de mil tendederos cogerse, donde pasan al venderse plaza de bien remojados, Notable defero. . Es nada para esorros que sabrás. Aún queda más? . Queda más, y si lo menos te enfada, con mucha mayor razón que el placer como el ipesar le da mal de corazón: que digo verdad sospecha, . Calla infame. . Aunque da más, la tal Insanta. . En que das. No tiene pierna derecha. Cómo así? . La que lo es conforme el sitio, y lugar, me afirman que viene a estar torcida, y el pie al reves. Y aún queda más. . No lo di tu lengua, cuando mi fe desmiento lo que no ve, por lo que su luz obliga. Y así juzgándome amante de lo que advierte su objeto, de cuanto oculta imperfecto, su visto me hará ignorante. Pues causando con lo hermoso al alma dulce inquierud, a, en lo interior la virtud suple lo defectuoso, Humilde pido perdón: pues el haberte ofendido con buena intención ha sido. Verra la buena intención tal vez, con que es acertado el callar, y obedecer, que el hablar no suele hacer a ninguno buen criado. De tu consejos dibujo, a mis costumbres sacando, hoy me has de ver profesando el silencio de un Cartujo Y pues tanto reverencio tus preceptos este día, me voya la portería A por figura del silentio. Qué te pareció el retrato? Nunca en retraros empeña voluntad, pues con el dueño e que pincel anduve ingrato? antes prima te promeco, que de verle retratado en mi apren sion ha hallado su estimación mal concepto, pues a ser la genirieza del retrato en el segura a desvelar mi hermosura aféctara la fineza de venir él disfrazado, Entre Príncipes ha sido el estilo recibido brindar se amor retratado. Mal tu opinión desabona al de Ungría, que procura, no enmendar en la pintura defectos de su persona, si no el estilo guardar, debido a las majeltadas, Ein vano me persuades. Pues que llegas a juzgar de enviarse retratado. En la opinión que conquisto, que no es bueno para visto el que enamora pintado. Y así en fe de esta opinión, prima, puedes el arcierta, que en mi pecho no despierta, ni aún indicios de afición. Para mí, que tan ingrato como tú el pecho no tengo, pues va cuidados prevengo, tiene más alma el retrato Vete a espacio si te agrada, porque si visto después tan bizarro, y galán es, te habrás de quejar burlada. Quién son las dos que ha salido cuyas luces reverenció? Silencio. . quién so? . Silencio Habla pues, . Silencio pido Dime quien son. . El decirlo, que te parece la Infanta? y el callar no puede ser, y así señor, manda hacer con la lengua de tornillo, Un criado que ajustado al sí, y al no venga a estar, que hablar le puedes mandar, mas no callar a un criado. La risa a que me provoco, blando rigor te promete, hable el criado, Clarete, mas ni tanto, ai tan poco. A un hablador es locura impedir si se deslengua, es fruta en plaza la lengua, para que guarde postura, Aí señora un forastero, con mil donaires se ofrece a la vista. . Y es el Duque si mis ojos no me mienten, que en sus niñas le copiaron con amorosos pinceles. A la sombra de la tabla, que miré tan tibiamente, dándome nuevos cuidados, alma infunde, aliento ofrece, cielos, el hombre que miro sus mismas partes contiene! Cuál de las dos es la Insanta? Buena ocasión para hacerle que a la Infanta no se ineline: esta que a este lado tiene el imperio de las luces, Matilde es. . Y es quién ofrece inquietud sabrosa al alma. Qué importará que les trueque . Como la veneración, los nombres, si se ha quedado de la Infanta a manto siempre? donde advierto que engañas la voluntad no se puede, Cómo puede parecerme la breve luz de una estrella junto a los irayos ardientes del sol, que en Matilde abrasa? No esperes que te caliente. Porqué? . Porque tiene el alma como su cuerpo de nieve. La hermosa antorcha del día puede a su luz encenderse, que sin mendigar sus rayos, ensayos de noche bebe. Mucho le mira Matilde, y la ocasión mucho puede, quiero llevarla de aquí: vamos prima. Aunque me ausentes el cuerpo; en el queda el alma, que importará que melleves, si ha de poder su memoria tanto como si le viese? Pues a los ojos avisa; que no den tan fácilmente puerta al alma, porque a mí tan bien prima me parece el hombre, que estoy mirando, que cuando el Duque no fuese, como desigual no sea, otro no ha de merecerme. Deme los pies vuestra Alteza, Llega a mis brazos. a que besa deja primero tus pies. Alza del suelo, y advierte a mi desvelo el estado. que mis pretensiones tienen, señor, a tus dioses niegues, siguiendo de Cristo el nombre dice Enrico, que te ofrece de su hermana la hermosara. Estimo el inconveniente, pues sin mi culpa podré seguir rumbo diferente, Ya sale el Emperador. Quién le acompaña? . La gente . Luego diré los demás. es mocosa, adozenados hoy los potentados vienen, El Marqués de Brandemburch en mi hermano? es, señor, aquel que mueve a venerable respeto, bañando el pecho de nieve el de Sajonia es aquel; Huélgome de conocerle. Qué bien esto me parece, Quién esta mudanza causa El Dios Clarete. Gracias demos al cielo soberano por los grandes favores, que te ha hecho, victorioso dejándote, y ufano, de tu valor el orbe satisfecho. La cuchilla desnuda vio en mi mano, Enobligando a vestir de acera el pecho, la rebelde intención de mis vasallos, provocando mi enojo a castigarlos. De la elección se vieron mal concentos, que se hijo del Imperio en mi persona, queriendo sus injustos pensamientos poner en infiel frente la corona, Pero sujetos ya, ya sin alientos; mi clemencia piadosa los perdona, porque el rigor hasta vencer ha sido, y el perdonar victotia sin olvido, Si en tu servicio mi valorempleas, montes sabrá allanarte mi deseo. Bien sé, Duque famoso, que deseas aumentos míos. . Solo el dulce empleo de Gísela procuro, porque veas mi lealtad del estado que poseo, a tu ejército doy seis mil soldados. Y al premiarte mi amor seis mil cuidados A Enrique quiero hablar. Déjalo ahora, después habrá lugar, que de esa suerte sin acompañamiento, cuando ignora quién eres sin aplauios ha de verre? Conocido el respeto se mejora un soldado, semor, llego a piiecere, Alza quién eres? su presencia agrada. Muy bien puedes fiarte de su espada. Quién es? . Quién mis deseos ha tenido de serviros, señor. . Acorta plazos, quien ha de ser si no es, que Marte ha sido el que de niño trajo Marte en brazos. El Duque mi señor es. . Conocido tarde, tarde merezco tus brazos. Tanto favor señor? . Adiós pluguiera como es bizarro, que gentil no fuera, Duque tan sin pensar os merecemos Marqués tanto favor me desvanece. Mi afición en serviros hará extremos: celoso estoy. . Mi amor os lo merece. Bien es que la venida celebremos del Duque. . Del Marqués que te parece, que es padre de Matilde? . Bien segura hija de tal valor es su hermosura Duque vuestro valor juzge ocupado en la guerra, que el Daco os da imprudente, Júpiter valedor de mi cuidado, victorioso laurel ciñó a mi frente. Y os pasasteis a amante de soldado. Amante Marte fue si Dios valiente. a guerra referid. . Estadme atento, diré el origen con el sin sangriento. Y ace la fértil Ungría entre el Danmbio, y los Alpes, aquel todo primaneras, de estos el cielo turbante, Delicias aquel a Flora produce, que la regalen, y estos al cielo parece, que le asisten los umbrales, Tan empinados, que a ser escala de los gigantes, pudieran temer los Dioses, que su soberbia lograsen, Anseria, Bonemia, Esclavonia, Misia, y el mar arrogante Adríático, y Polonia, la ciñen las cuatro partes. Dejó de varías naciones otros tiempos sujetarse, poco imperio para todas, para una sola muy grande. De aquellas digo, que fueron en defenderla inconstantes, pues llegando a poseerla, no supieron conservarse. Bacteón, que en las Panonias Roy se coronó arrogante, en su cuello los pies puso, sola esta gloria le baste. Ganar sapo el Reino bien, aunque mal supo guerdarle, pero el vencer es fortuna, no es mucho que se mudase. El Segundo Emperador, que en Roma dejó adorarse, y a quien llamaron a voces de la república padre. Dura sementera de armas hijo, pisando su margen si armas, siembra Otaviano por fuerza ha de coger sangre, Cuerpos que derramán vidas fuentes fueron de corales, que al Istro más caudal dieron, que su origen sabe darle. Vencido quedó Bacteón, no le llamaré cobarde, que harto valor ejercita, quien vencido morir sabe, El sucesor de su imperio con tiempos más favorables, recupero sin el todo, casi la más útil parte, Pero el divino Trajano entre ejércitos marciales, eno jado fue a vencerlo, pero perdónole afable. Agregando a la Provincia Ungara toda la parte, que Panonia baja llaman, y entre el Leita y Sabo yace. Los Ungaros, que su origen de Ungría la antigua traen, sértil por las fuentes dulces, de quien el Táis río nace. Genteilustre, y belicosa, en quien han podido hallarse, para soberbios castigos, para rendidos piedades. Tan valientes, yan heroieos, que en parálelos iguales partieron jarisdicciones de valor con el Dios Marte. La sujetaron después, poniendo coyundas graves en su cerviz, enseñada con los tiempos a mudarse, O ya fuese más valor, o más fortuna, constante ha estado sin sacudirlas por tan prolijas edades, que han llegado a suceder en mí sus tranquilidades, hallándome a un tiempo mismo, si justiciero suave, mas para que no sosieguen, pero porque no les falten ocasiones a sus hijos de ejercicios militares. El Duque de Dacia Cupa, pretendió por bien de paces le restituya a Panonia, queriendo desheredarme de los derechos que tengo, como si fuera tan fácil, que lo que sangre ha costado, precio que infinito vale, sin ver que de la fortuna las sinrazones me ultrajen, y habiendo valor en mí, se vuelva a perder de vale. Viéndopoves, que no consigue lo que pretende, que marchen manda ejércitos copiosos, dando al viento tafetanes, Por mi Reino entro feroz, pero los cielos que valen mi justicia en mi defensa, debieron de conformarse, Salgo a resistir su furia, y según hizo don aire de mis gentes, embestirle me ocaliono que dudase, los campos puestos en orden para romper, señal hacen, siendo la palestra entonces cama de campo de Marte, el más cobrarde se alienta al son de trompas, y parches pero a los belicos ruidos, como puede haber cobardes? Tan crudamente pelean. que el que se juzgó bastante a conseguir la victoria, al herir se ve cadaver. Tan travada, tan dudosa dejó la guerra mirarse, que ambos dijimos victoria, sin verse vencido nadie. De la sangre el polvo huyendo en remolinos esparce, noticias de la crueldad, porque al Sol purezas manche. Los caballos que sin dueños no obedecen a los antes, donde buscan esmeraldas, claveles hechizos pacen. En tanta sangre nadaban los cuerpos, que a estar capaces de bebérsela, pudieran otra vez vivificarse, En la batalla discurro, si no valiente, constante, ni ocioso para matar, ni para morir cobarde. Tan ofrecido a los riesgos: que si quisiera encontrarme, la muerte hallarmespudiera sin la pensión de cansarse mas debió de parecerle mejor acuerdo dejarme para ayudarla, que en tanto matar no es mucho se canse, vi a mi conrario en mi gente hacer estragos mortales, tan valiente, que disculpo al que esperarle no osase En un caballo tan suelto, que debieron de calzarle; por herraduras los vientos, sino es que el viento dejase reducido a los preceptos de la gineta galante, que leyes le imponga el freno, V que la silla le abrece, Tan uniforme el Centauro, que si llegaba a pararse, a los ojos parecía un obelisco de sangre, Tan veloz, tan fiero andaba, que pareció a un mismo instant cometa que anuncia estragos, siendo rayo que los hace. Y como estaba sediento, de rojo humor su coraje, en cada hejida se bebe u na fuente de corales. Buscando andaba la forma para poder colocarle, materiales que a los siglos prestar duraciones saben. Pero como su valor pidió los más inmortales, quiso que fuese en sí mismo, y se previno de jaspe. pero como en mí mi aliento temer peligros no sabe, salí a buscarle furiose, y reportado a esperarle, que al enemigo valiente con ánimo ha de buscarse, pero no tan sin acuerdo, que se pierdan con hallarle: Envísteme valeroso, esperole, y al llegarse, huyó el cuerpo, y pasa el hasta por un lado sin tocarme, Y librando en mi presteza ejecuciones fatales, de un revés hago que elija para monumentos el valle. El Duque muerto empezaron sus gentes a retirarse, yo a dar gracias a los Dioses de victoria semejante. El campo quedó por mío, y sin seguir el alcance, pasé a los ocios de Venus de los rigores de Marte, de lo fiero, a lo apacible, de lo cruel, a lo afable, y en fin adonda rendido a las luces celestiales de Gisela, logre el alma los premios de firme amante. De vuestro mucho valor no pudieran esperarse nenos felices sucesos, Rara victoria! . Notable! Y en sin de lo que os estimo, quisiera que os informasen con las obras los deseos. Solo favores tan grandes sabe estimar el silencio. Dejad bultos de metales, conoced a un solo Dios, si gustárs, que os acompañe mi hermana en dulce himeneo. qu - Aquestas dificultades (. estimo, puesto que alivian en mi empeño mis pesares, de Enrico su hermana a quien la fe de su Dios abrace, que yo solo por Matildo haré a Júpiter ultrajes: y a bien podrán mis deseos, sin mi culpa retirarse, de Císela a ser despojos de Matilde en los altares. Qué importa, que con el trueco de los nombres idolatre al de Matildle, si cree, que es Matilde la que nace, a ser alma de los días, y siempre se queda amante de la hermosísima Infanta, En fin en cuanto durare el engaño tu esperanza se anima menos cobarde, y de corrida la infanta le desprecia, Enrico sabe sus cuidados, y se ofende, medios todos, con que es fácil, que el casamiento del Duque se trabuque, y se baraje. Dices bien, porque yo viva pase el engaño a delante, y ven que quiero escribiendo a Matilde suplicarle, que mis engaños ayude, dándole de todos parte, pues si vive aficionada al Duque, habrá de ayudarme como interesada en ello. Divinamente pensaste. Hermano. . Señor. . Escu- que pretendo consultarte (cho cuydados nuevos, que el alma la afligen, y la combaten. Con toda el alma agradezco favores, que son tan grandes. De Gisela la opinión pudo a pedirla obligarme, vine a verle, y a su lado entre más bellos celajea. vi el sol de Matilde hermosa; que noche a la Infanta hace porque una estrella en presencia del sola un brillar no sabe. De la Infanta el casamiento fácilmente se deshace, pues como aceptar de Enrica; la condición ignorante de engañar mi religión, quedó libre, los suaves explendores de Marilde merecer pretendo amante! si no logro esta esperanza morire, para lograrse. tepido hermano el con sejo, pues es fuerza que se agravie Énrico, si tan apriesa con ella intento casarme, que ha de creer justamente, que es mi pensamiento fácil, para su agravio nacido de mudanza semejante. g Señor retírate ahora, pues hay ocasión bastante para no cansarte, y luego puedes al Marqués tratarle de tus nuevas pretensiones: si por mi llega a ausentarse . vivirá mi amor que así no habrá quien le desengañe. Y mientras ausente vivo, si vive ausente un amante, habrá valor que resista de la auscacia los pesares? no puede ser pero hermano si ese es el madio importante prevengasa mi partida, Amor, tu deldad me ampare. De la Infenta desmentida vengo, buscando ocasión u para advertir mi afición al Duque, que aunque perdida llega a verse mi esperanza; pues se ha de casar con ella muchas cosas atropella de los hombres la mudanza, La Infanta es esta, forzoso llega a ser en mi cuidado. cuando me miro empeñado, hablerla galán, no esposo. De vuestra rara hermosura celebrada la opinión, fue víctima el coracón, porque no hay alma segura, nunca de vuestra prisión. a Conformes con mi deseo. (que esto no es fingido ) veo sus amorosas pasiones? mirad si se ha equivocado vuestro amor, o divertido Parece que le he leido toda el almaa mi cuidado: . siempre vuestira luz adoro, sin que equivocos permita. Agradecer solicita esa verdad mi decoro. No en vano son mis recelos, hablando los dos están. Matilde viene, y darán estas ocasiones celos a sus ojos, y así quiero . estorbar las ocasiones, pues hay noche, y hay balcones, y está más solo el terrero, aunque a padecer me obligo esperaado, os quiero hablar a donde pueda gozar tanta dicha sin testigo, Siempre estaré agradecida. a vuestro amor. . Qué temor! Solo pretende mi amor, que no lo estés en tu vida. . Qué es lo que hablabas aquí ahora con el de Ungría? Díjome, que me quería, y yo se lo agradecí. En lo que llego a adorar, osas los ojos pones? Pues llegándo me a querer téngole de despreciar? Sí, cuando ves que por él mis ansias muriendo están. No prima, que es muy galán, para ser yo tan cruel, Porque mis celos limites sacare tus ojos yo. Si el alma le aposentó, qué importa que me los quites? ga Despojárete la vida, por privarte de esa palma, También sabrá con el alma irse su memoria unida. Tú, competencias me ofreces, Poco a poco? Infanta, y sabe. que ni naciste más grane, ni más aplausos mereces. Para haber de responder a tan loca libertad, compuesta la autoridad, toda yo me he minester, Confiésote que has nacido mi igual, mas siempre a mi lado te has criado, y te has honrado con haberlo merecido. Mi mano besaste, y cesa, la igualdad con esto, prima, que competencias no anima jamás quien la mano besa. Mio el Duque viene a ser, y así prima no es razón, que desdore tu opinión tu libiano proceder. Pues aunque ardiendo a sullama este tu amor mal nacido, mientras fuere mi marido no has de pasar de su dama. Sosiégate, y no te alteres para provocarme más, porque si celos me das, publicaré que lo eres. Que tal sin razón obliga tu imperio? amorque me veo despreciada en mi deseo, y atrevida mi enemiga? Pero amor? ya os he debido el que me hayáis empeñado, y os he de dejar logrado. o verse el mundo perdido.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA segunda Antes que llegue a decirte de mi dueño los cuidados, quiero, Isabel, que me digas, puesto que de espacio estamos, que partes tan de cudicia tiene la Infanta, dejando a parte en lo natural, lo donairoso, y bizarro, para que sin ver lo hermoso, tanto Rey, y Potentado solicitos la pretendan, Tú solo estas ignorando lo que sabe el mundo todo. Yo lo ignoro, . No me espanto que lo que es virtud ignores Vamos, Isabel al caso. Énrico a quien Alemanía, en su imperio ha venerado por se gundo de su nombre, o verse el mundo perdido. si primero en los aplausos, Nacio Duque de Babiera, mas de espírutu tan casto, que aunque está casado, solo tiene el nombre de casado, pues voto hicieron el día mismo que se desposaron, marido y mujer, a diós, su castidad con sagrando, con que sucesión no esperan, y como hereda el estado Gisela, todos procuran merecer su hermosa mano. Lo mismo me hiciera yo, que ya de mirar me canso las finezas en ayunas, y hacer extremos Orlandos, por una Venus desnuda, un Adonis remendado, que en logrando sus deseos, comen los pobres, si a caso hay algún rico, que quiera trocarle cuartos acuartos. Este si que es lindo empleo, donde el amor bien mirado, halla deidad para el gusto, con estado parare gallos mas dejando lo picante para la pimienta; extraño esa templanza en el César, sabiendo que juntos ambos entre unas sabanas duermen, Santa materia de estado es esa, porque desmienten de esa manera lo santo. O tiene mucha virtud, o poco calor entrambos, Luego tú no harás lo mismo, si por dicha con jugamos? Respóndete con un cuento; uehos Licenciados a una Catedra sevieron opuestos dos los más sabios, en su abono el uno dijo, que ignoraba los regalos dulces de amor, por no hacer falta al estudio, y llegando el otro, refirio esto, diciendo, Aquí se ha alabado de que no sabe lo que es mujer el señor fulano, por no dipirtir el tiempo del ejercicio sagrado de las letras, y yo digo, que es mucha virtud, más hallo, que es poca curiosidad. Yo mi culpa confesando, como nunca merecí el nombre altivo de sabio. con mujeres soy curioso, y de castizo me alabo. Pero escucha lo que importa este papel? no le hallo ̱g si se ha perdido, Clarete. si lo sabe Agesilao, volverás a ser rácimo, pues no escapan de horcados los alcagüeres que pierden los billeres da sus amos, Qué tienes? . Antes me falta, que es por lo que estoy temblando Pues qué te falta? . Un papel pero volando me parto haber si le dejé en casa, Vete pues, que siento pasos, Yo siento, que si el papel perdí y lo sabe mi amo, que habrá mojicón ocal, y habrá garrafa sopapo, e Que me queréis pensamiento dónde me lleváis cuidados? Isabel. . Señora mía, Di a Matilde que la aguardo, Adónde? . En la galeria. Voy a servirte volando. . Donde averiguar procuro sus dichas, y mis agravios. Aunque ausentarme el medio, que ha de aliviar mis enojos, por no faltar a sus ojos, no me valgo del remedio. El Duque, o amor tirano! que al primer hombre que fío la altivez del albedrío, me despreciase villano. Aquí está laluz que adoro? el imposible de amor, a quien para su esplendor mendiga el sol su tesoro, Yo me quiero retirar, pues bajeza viene a ser aguardar una mujer la lleguen a despreciar. Sin decir la he conocido la pienso advertir mi amor. Mas será el desdén mayor escuchado, que sabido, espero, y me deberás amor en tan ciertos daños, sin gustos, desengaños, antes de empeñarme más, Dificultoso sería errar hoy un peregrino, cuando en el masmo camino hasta un lucero por guía, que dichoso anuncio ha sido! Yo sé que no ha de bastaros, porque mal podrá guiaros lucero que está perdido, Que asiste en su cielo veo, mal en sí se perdería. Donde perderse podría. como en sí mismo el deseo, adónde vais? . Imagino, señora, que adonde estoy, al cielo Matilde voy. Pues no es por aquí el camino, no me engañan mis recelos, veneno en penado baso es mi amor, pues cada paso es un abismo de celos. Yo vengo bien informado, porque el imán que me guía de su luz al norte, fía los pasos de mi cuidado, Errado piloto vais en el polo, que os he visto, pues erráis el de Calixto, cuando en el Ártico dais. Que acierta, y hierra ha inferido mi amor de lo que ha escuchado, acierta porque ha llegado, yerra porque no es querido, que en tal manera de amar he llegado a conocer, que el acertar, es querer; y el ser querido llegar. Vuelve atrás el paso errante, que si amante, peregrino a Matilde es el camino, habéis pasado adelante. Vuelve atras, y no os canséis, porque cuantas pasos días adelante os alejáis de la gloria que emprendéis, Entre medroso, y amante, que es advierte mi cuidado, menos mal no haber llegado, que haber pasado adelante, El que no llega encogido pere temores, espera, pero el que que pasa se viera, siendo amado detenido. De que infiero a mi pesar, que hay mucho que padecer, pues no me llega a querer la que me deja pasar Bien claro está de inferir cuando sin razón os quejáis, pues vos adelanto vais, cuan os quieren impedir, Que os cuarrá Matilde es llano, teniendo conocimientos E de tantos merecimientos, como os hacen soberano. a Mas la debe de impedir el ver entre duda tanta, que os podrá querer la Infanta, a quien venís a servir. Y aunque pedirle podrá su heneplácito, creo, por lo que sé, su deseo, que nunca le alcanzará. Matilde a la infanta debe amor, y amistad seal, y hará Marilde, muy mal, S si ta ai dora se le atreve. A vos os quiere amorosa la Infanta, y ella también sabe como os quiere bien, y es suerte muy peligrosa rendirse Matilde, empleó, de quien de la infanta es, pues se habrá hallar después burlada con su deseo. A Matil de he de adorar, no la puedo persuadir. Elia no os ha de admitir, dando a la Infanta pesar. Cómo esposo me ha juzgado de la Infanta, no se atreve . a estimarme. . Como mueve mi cerazón su cuidado? quien sufrió mayor desdén? La Infanta para quererla a me dará licencio. . Si ella os la diere, yo también. . Mi dicha el amor concierta, pues con que la Infanta digas que lo permite, se obliga a hacor mi ventura cierta. ̱. Hallar solo a vuestra Alteza estimo, que deseaba advertirle mi firmena, después que sé su mudanza. Siempre estimaré serviros. Oíd en breves palabras las finezas de un amigo, que ya como amante os habla: desde el venturoso día, que via la divina Infanta, quedé a sus luces rendido, tanto que el alma dudaba, si la sacrifique entonces, o antes de verla le estaba, pues repasé mis acciones? y entre confusiones tantas no supe si se la di, pero me hallé sin el alma. Pero que mucho, que fuese tan violenta, tan tirana la acción, siendo su hermosura de aqueste efecto la causa? Entre confusas ideas mil veces la veneraba, Sol que amaneció a cogarme, pues al peinar la maraña, su rubia madeja de oro, como aveja le libraba, rayo a rayo perfecciones, para engalanarse el Alba. Pero qué importa que sea tan altiva, tun gallarda, si auaque es más bella que todas, es más que todas ingrata? Esto es en cuanto a mi amor, la finaza ahora vaya, que le debéis como amigo al silencio de mis ansias, Su casamiento convos se trató, y como ganaba mavor aumento su empleo, los negué a mis esperanzas g la lisonja de vivir, en las dudas engañadas excusé la competencia, por ser de mi amor ganancia, no empeñar las bizarras, para quedar desairadas, porque siendo vos quien sois, si Enrico de vos se agrada, a la Infanta no la obligo, causas son todas que bastan a que reprima deseos, por ser todas tan contrarias Hoy que por cierto he sabido, que vuestro amor se declara, galán de Matilde hermosa, quiero que a mis confianzas deis permisión de servirla, que estando desengañada de que amáis en otra parte, será posible oligarla, si advierte, que en mis desvelos, mis finezas, y constancias, al toque de sus rigores que dan más acrisoladas. Pedis Duque, la licencia con tal modo, que si hallara lugar en mí su hermosura, fuera imposible negarla, Obligalda, pretendelda, sermids, y agasajadla, hasta que a vuestros su piros se riada esquiveza tenta, que de alcanzar vos victoria, tanta parte a mí me alcanza, que no podré ser dichoso hasta ser vuestra la Infanta. Mil años os guarde el cielo. Para fin de vuestras ansias ruego a amor que os de victoria, pues es de los dos ganancia. Ya por lo menos, cuidados, un gran enemigo os falta, esperar, y padecer conviene, que es cosa clara, que si el padecer obliga, vence la perseverancia. A Enrico hablará mi amor, que si de escuchar se agravia, las mudanzas del de Ungría hallatán piadosa entrada mis ruegos a sus oídos, mis servicios en su gracia. En sin licencia te ha dado de amar a la infanta! . Sí que a pedirla me atreví, viéndole tan engañado con el trueco de los nombres, Pues parece caso extraño, que haba durado el engaño tanto tiempo, . No te asombres cuando en su pena contento no consulta su dolor. Ello con bravo temor al pobre Clarete siento, que en llegando el desengaño ha de pretendarte corrido vengarse, y habré tejido a yo la tela de mi daño. No es de valientes temer los riesgos imaginados. ̱. Tampoco entre mis cuidados, temor llegaras a ver, si al enojo que me espera, de su grandeza ofendida, muerta esta vida, otra vida en tre algodones tuviera, O si tú señor, pues eres la causa de mi pesar, te dispones a esperar su enojo con mis poderes. Pero si esto no ha de ser, y el desengaño es preciso, no digas que no te aviso Clarete, que hay que temer Pero pena no me den estos recelos igual, aún es el día del bien. Y cómo llevó, señor, la declaración de amante? Con muy risueño semblante, . si bien causando a mi amor enfado, quedé advertido, que el de Sajonia también, que idólatra su desdén, la licencia había pedido, y temo al competidor en fe de mi poca suerte, Clárete. . Que viene advierte. Quién? . El Duque mi señor. Diste el papel. . No le edado porque no he visto a Isabel, en sin pareció el papel, en fiambre consultado. . Bien lo apasionado infiero de tu corazón hermano, supuesto, que tan temprano asístes en el terrero. Es donde el alma procura obligar con asistir al Oriente en que lucir sabe el sol de su hermosura. Mil caballeros están, y el Duque está en el terrero. Para mi amor, que grosero, A mis ojos, que galán. Si vuestro afecto procura ver milagrosos despojos, volved, verán vuestros ojos el pais de la hermosura, Son hermano, soberanas, pero en Matilda parece, que él sol Infante amanece, perfilando nieve, y granas. pues mientras no llega el mal . Para acrecentar sus celos esta flor he de errojar, En mi mano ha de quedar, Mía ha de ser por los cielos su elta. Aje. Primero la vida daré. . Quitárete yo la flor y vida. . Eso no, que hay valor, que te lo impida Remedio muy necesario es, que me la deis los dos, haciéndome vos y vos, florido depositario, mi cuidado contribuia, competencias interponga celos, que tengo mondonga y puede ser que sea suya. Fue descuido, o fue cuida el caerse aquella flor? Son tus celos, o tu amor quien eso me ha preguntad Todo fue. . Pues no te alteres, que aunque el recato lo impada, como sea yo querida, sea lo que tú quisieres. Tu padre viene. . Aún porfías, Aún la quieres? . Porfiar, quien nos podrá averiguar en mil noches en sus días, cuya la flor ay sido? y así el que quede con ella, si no es de su dama bella, se ha de ver arrepentido. Si es de Matilde, la doy, Despreciome con despejo, Por de la infanta la dejo. Infierno de celos soy, ya que tengo que esperar en tan cierto padecer? Que más dichas ay que ver, si le merezco obligar. Qué sentís de esta opinión? pero no sentiréis bien de ver, que opuestos estés, y Matilde en el balcón, de este sabré, escucha. . Yo? La causa que los provoca dime. . No traigo la boca, que en casa se me olvidó, que como aquesto temía, y sé que no sé callar, me la dejé por no hablar, con que esta boca no es mía, Con quien hablaban aquí tus dueños? . No sé, señor, solo por aquesta flor opuestos a los dos vi Cayose, a un tiempo llegaron, y trino competidor, pretendí ser de la flor. Suéltala. . Me la fiaron en depósito, y no ignoras? Me la defiendes, a fuerzas? Diré a voces que me fuerzas, supuesto que me desfloras: Qué diferentes cuidados traía. . De sus enojos me voy huyendo. . Ay despo- fieros, por mi mal hallados, (jos Pero conviene en rigor, desengañarlo primero, porque que piense no quiero, que soy dueño de la flor. Porque en fin temer no es yerro, que mi suerte desdichada, de una Infanta desflorada quiera fabricarme un perro. El hombre que honrado ha sido, honrados los hijos copia, pareciéndose la copia, al origen que ha tenido. En las hijas no ha podido, hacer el traslado igual, y pues son de natural más frágil serán, honor, borrones en que el pintor, no hacerto el original. Tienen su declinación, todas las cosas humanas, el tiempo nieva de canas la jubenil perfección: Hombres que retrato son del valor pueden hacer, que honor conserve su ser, mas si es fuerza declinar, como ha de ser, sin parar en manos de una mujer? De qué provecho habrá sido mor tanto honor ganado entre ejércitos amado, y entre riesgos atrevido? Si una mujer le ha perdido, hay honra, ya que no son para ganar opinión, no supieran conservarla, pero es menos el ganarla, y es difícil al varón, Que sirve a mis pundonores andar entre mis sentidos, de vigilancias vestidos, si Matilde con amores los está perdiendo en flores, queda poco recatada, pero el galán que la agrada, en vano llega a esperar fruto que no le ha de dar, flor que se mira cortada. Pídeme satisfacción mi honor, y confuso advierto, que aunque es el agravio cierto, los cómplices no lo son: haciéndome aquí marido de dama, que sin embargo ha hablado con otros largo, y por ventura tendido, Señor Marqués si ha pensado vuestra Alteza, que yo soy quien causa a tus celos dio, vive a se muy engañado. Vil pícaro. . Y porque en esto no tengas más que dudar, que no le he dado lugar en mi corazón protexto. Págueme tu infame vida tu atrevimiento, ce Y también juro de no querer bien a Infanta que esté florida. Pues de dos siendo ofendido, está el cuidado encogido, sin saber determinar, cual culpado llega a estar, y en duda los dos han sido de estas dudas, de estas penas. Matilde me sacará, que en mi agravio lo sabrá. Doite amor mil enorabue por la dicha que me ordenas. (nas Matilde. . Padre y señor. Ese es nombre (qué rigor!) de mucho honor, y interés, y no quiero me le des, ( hasta que tengas honor. Cuando, como, tu entendido, señor, tu lenguaje extraño. Mas reportado en el daño un desengaño repido, a quien amor has tenido? Señor. . Di por vida mía, Pues si en saberlo porfía, tu respeto sin enojos, cuidado debe a mis ojos Quien vio mayor confusión, Estaban Duque de Ungría: Y él te correspónde? . Creo que agradece mis favores, y en sus ojos las mayores finezas del alma leo, Y era por ti el galanteo, que aquí le vio hacer mi honor Sí señor, pues una flor estimaba por ser mía, Ese aún me nos mal sería, retírate, . Qué temor! Que al Duque deja culpado este testigo se ve, mas como en su abono fue, el juez le da por tachado Agesilao ha ilegado, y le quiero examinar, que no se podrán tachar, recelos pues es forzoso, que no sea sospechoso quiien canta si va a jurar. Dónde me llevas amor? Ajesilao. . Qué mandáis? Quiero, que restituyáis a vuestro amor esta flor. Aunque tiene gran valor su dueño, aquí la dejé, porque del mío no fue, y que no os ofendo es llano, pero dádsela a mi hermano, que la estimará su fe, Estos dos han concordado en la información que he hecho, dejándome satisfecho, de que es el Duque culpado, pero más averiguado su delito he de dejar, para poderle obligar a satisfacer mi honor: el viene aquí, mi valor le pretende examinar. En tan loco, y ciego abismo se llega mi amor a ver, que ni le acierto a entender, ni yo me entiendo a mí mismo De tan ciego barbarismo en vano espero salir con juicio sin morir: don Esteban valeroso, escuchad. . Seré dichos como os merezca servir. La curiosidad me obliga a ver que mi padre intenta. Despeñándome en mi afrenta voy siguiendo a mi enemiga, pero no sé lo que diga, de ver a los dos así tan solos, cielos de mí te ned una vez piedad, pero celos escuchad, y desengañaos aquí. A ser venisteis de Gisela esposo y así os llama dichoso con razón Alemania en merecerla por ser discreta, y bella, y por haber llegado a ser señora de un tan grande estado como es el de Babiera, porque de Enrico sucesión no espera, Pero vos divertido este cuidado ocasión me habéis dado, de que viva ofendido, pues con ciegos deseos darigis a Matillde galanteos, cuando la Infanta os llama su marido, y cuando no tuviera impedimento, tan grande vuestro injusto pesamiento, y después vuestra esposa se llamara, en término de ofensa se quedara, haber sido galán, cuando severo el vulgo novelero, con vista propia, y con pasión ajena por mala la condena, y con razón señala, que ha sido mujer mala la que liviana ha sido, aunque el galán se llame su marido, pero se sujeta (oh lance riguroso!) a que no pueda ser otro su esposo y a que tema de la gala olvidado, que porque fácil fue, puede ser mala, (de pues lo que estima amor cuando preten llega la posesió, y al alma ofende Matilde en fin de mi valor es hija, y puesto que me aflija ver que fácil ha sido, y mi honor por su causa deslucido, la prudencia no ignora que a nacido mujer cuando señora: vos a su liblandad causa habéis dado tan casado no estáis, yo sol horado quien que honor las causas cuerdo alcá cuando al satisfacción, huye vengaca. (ca que a su imperiosa luz, solo se alienta Dispon le bien, amor a mi deseo. Aún lo miro, y no estoy en lo que veo mas agiuardad la pena que conquisto, oíd celos lo mismo que habéis visto, Genero so Marqués, pues habéis (dado causas a mi cuidado, para que os diga mi mortal fatiga, ya es justo que os lo diga, aunque el dolor que me congoja quiera, que sin decirla muera de Gisela la fama a ser suyo me llama: dio crédito el oído, y a su beldad me confesé rendido, vine a ser sus despojos, pero como esta causa es de los ojos, y no les ha agradado, oidor me culpa, juez apasionado, pues mal puede juzgar solo un sentí. pleito que a dos se mira remetido (do por mi embajada (oh fuerte rigurosa) la pedí por mí, esposa, vine después a bella, y la que sol juzgaba, miro estrella, con que el fuego del pecho frío en la voluntad, carbón se a hecho, y así negro señala, que si ha de ser mi suerte, sera mala (ra como al abrir los párpados la auro vertiendo risa cuado aljósar llora, la estrella que lamanece, a su luz la prestada desvanece, bebiendo de la aurora en cada rayo un luciente desmayo, y demás luz borrada la que estrella se vio, se mira nada; o como luz se ignora, la que estrellas borró, naciendo aurora (aunque más que ellas vale) cuando rayando montes el sol sale, el laminar mayor para su afrenta, tal a mi amor perdido con Mátil de Císela ha parecido, pues si amanece aurora su luz bella es Gísela cadaver de una estrella, y si por sol el día la decora, noticia apenas es de que fue aurora. luzgad vos de este efeto la causa de mi amor pues sois discre y entre congojas tales (to, también de paso juzgaréis mis males, pues sigue (ay desdichado!) un amor imposible mi cuidado. Quién tuvo igual contento? quién tal peña sufrió! quien tal tora Mi agravio a ser terrible (mento! para si vuestro amor es imposible, Matilde no os merece, No la merezco yo. Pues como ofrece, vuestra voz desconsuelos a mi agra cuando de pena rabio? (bio, infamada mi casa por mi hijas Ese temor no aflija vuestro valor, Marque u injustamente, porque como arrojado es imprudente, conesoos, que es Matí de tan hermosa, que púrpura su sangre dio a la rosa, en fe de que se arguya, (ya, que es madre del amor, como alma su y que de su verdad, es copra el cielo, os confiesa mi amor en mi desvelo, y es también tan honrada, tan severa, que si menos lo fuera, se viere escrupulosa, no debo a su hermosura más favores, que incendios de mi pecho abrasadores, de esto seguro os dejo, y para mi dolor pido consejos Pues qué causa os impide para alentar mi honor que cielos mide? Temer algún enfado con Enrique. Dejadme ese cuidado, sa cáreos del empeño, pues de mi agravio sol horado dueño Esto ha de ser ahora de esta suerte. Ser quiero agradecida, Duque ad. Marques aguarda, escucha (vierte, Confuso estoy. Mi turbación es mucha. Duque de Ungría, yo he oído vuestro amoroso desvelo, Señora, si estois mirad. No os turbeis, porque antes vengo a daros la agracias, Duque, de la elección que habéis hecho, Señora, si tan humana en mi favor os merezco. Y tan obligada, Duque, como piden los extremos, ed que debo a vuestras finezas. Esto, Marqués, os advierto, porque no os quejéis después a desairado en los empeños. Cómo quedará mi honor si de cobarde le dejo? Castigad en vuestra hija tan liuianos desaciertos, el Doque viene a ser mío, y quien con tampoco acuerdo, quier sin mirar su decoro solicita dueño ajeno, pues se ocasiona la injuria, quedese con el desprecio, que es muy acosta del alma ese intertado remedio, Y que me quede sin honra mirando humanos respetos: perdonad, que pide el caso más brevedad, Gs que es aquesto ti que está pasando por mí, pues con ser quien lo padezco, vengo a ser quién más lo ignoro? Mas debe de ser (a cielos!) que estoy tan hecha a los males, que son forzoso alimento del alma, con que no es mucho, si manjar no diferencio, que pasen por ordinarios, sin verlos el sentimientor cuando quiero provocarme, a rigores, no me atrevo, porque el ejercicio está de las acciones tan muerto, para obrar en mi favor, que cuando valerme quiero del alma, me falta el alma. Y siendo de agravios cenntro la tienen tan oprimida, que si procura allá dentro respirar por desahogo, por darle mayor tormento, la obligan a que suspire, y le tapan el anhelo; y es sin duda que estoy muerta, porque a vivir fuera cierto, que al concierto del Marqués, y el Duque, mas esto menos, que lo que mirando estoy, y quiere mi sufrimiento, a que desvanezca a mis ojos la injuria que miren ellos. El fin de vuestra esperanza se a dichoso pues veo que solicita mi padre mi venture. . Cómo es eso? Mas la Infanta viene, adiós, Duque, y después nos veremos que el tiempo dará ocasión. Mas que nunca la de el tiempo, si eres tú la que imagino; mi padre dijo? Yo quiero, aunque falte en mi decoro a los debidos respetos, quejarme a un ingrato de ellos: Mas si me hubiera engañado, y estuviera abarreciendo lo mismo que el alma adora; cielos ayudadme, cielos, que porque fuera la Infanta la que por Marilde tengos negara la adoración ggo de cuaentos dioses venero. Pero no es locura en mí querer con libiano acuerdo solicitar yo mi agravio, qu vive Matilde, no es llano que cuantas veces me ofrezco a sus ojos, ocasionó a mi amor tantos desprecios. Mejor es irme sin verle, y pues causa mis tormentos, sienta los rigotes yo, mas no sepa que lo siento. Vive Dios que he de salir, e de este engaño de este sueño. ( con clardiad, he de hablarla, señora entre luces ciego, que un desengaño dichoso deis a mis dudas pretendo. En que puedo yo importaros, o locos de amor efectos, . que me esté mal el oírle, y por escucharle muero: mi herma no viene, y no es bien atenta a mis desagravios, que me halle con vos. . que espero, esta es la Infanta sin duda, yo vuestra deidad venero, yo os adoro. . Proseguid, vinamos alma, cobremos nueva vida. . Viene Enrícol e No temáis, pues yo no temo. Desde que os vios adoré, Dejado para otro tiempo, y que os espero advertid. si se cierto que en su pecho . A la luz de vuestro incendio mariposa giros doy. Mirad Duque, que os espero Siempre he de ser vuestro esclas eno, No os arrepintáis. No puedo. Qué desengaño tan dulce! Oh qué impensado contento,

JORNADA TERCERA

JORNADA tercera Solo mi amor pretende, la piedad del oído, al pudo por en vos tan advertido, escuchad mis verdade solo atención os pide, no piedades Quién oye favorece tacitamente. . Bien se compadece que le deis atencio, y pues no ofede el escuchar, sin que favor se llame. pues no es justo que infame el mieda en vuestra honesta biza areción que solo es de cortesía (rria Sabe ser el amor tan eloquete, cuando llega a informar delo que siente, Pead, señora, vos quien os merece, que olvidado el desdén de serlo deja, quien os obliga, o quién os aborrece Pero quiero añadirme mayor gloria o decrecad mis dichas, o mis daños, con llegarme a deber esta vicoria, y quiero acrisolarme, por saber cuanto puedo aventurarme, bien podéis ir hablando, que de el oído el alma retirando, no podré peligrar de haber oído, si os concedo sentido sin sentido. Oídme vos, y como fuere sea. que si mi se granjea ser de vos escuchada, contenta quedará, sino premiada. A pedir vuestra mano en nombre vine de mi ciego hermano y bien le llamo ciego, si mariposa, ya de vuestro ruego, de su luz se retira, ya beldad que es menor areto aspira, pues de vos olvidado a Matilde dédica su cuidado, Apenas, pues, os vi, cuando rendida el alma os di, sacrifique la vida, y para mavor palma, en cada pesamiento os diera un alma, porque ingrato un lisonjero si en mis males violentos al más hubiera como pentamientos, y esto es poco, basta esto el Duque causas dando avuestra queja, vuestra hermosura por Matilde de arda todo el firmamento. Yo os sirvo, el os ofende, (ja, y tanto que pretende con injustos intentos engañar vuestros castos pesamientos tiene disculpa mintiendo, con dobles intenciones, almas dado a Matilde, a vos razones testigos en mi desprecio, a mí, y al de Sajonia nos ha dado licencia de obligar vuestro cuidado, si no fuera verdadero? esto quise advertiros, porqe no se mal logren mis suspiros, hoy donde habrá sufrimiento, ganándole las armas con la queje, y a solas construyendo desengaños, Aguardad, fuese, y dejome en noticias padeciendo, en dudas agonizando, y en fin, razones muriendo. Cielos, como puede ser, que haya en mi vida sujeto capaz para tantas penas? mas tienen a lo que entiendo horas también de descanso, no porque el quedar suspensos sea piedad en los males, si no por volver a tiempos a afligir con mayor fuerza, y a dar muerte más violentos, que si siempre atormentaban, la costumbre hubiera hecho (cuando durará la vida) que no hubiera sentimiento, Pero para que me aflijo? ni para que me concedo pesares adelantados? finje quererme y me engaña? para que a suspiros míos Si ha mentido Agesilao? si que pretende mi empleo, y en los ardides de amante pero no, que no citara con quien puedo averiguarlo, como puede haber cordura, que a estas sin razones baste, mas, suspiros, deteneos, que hay mucho que averiguar en esta causa, y no quiero, si esto no ha sido verdad haber pasado el tormento, Sola está la Infanta hermosa; dale, amor a mi desvelo, como tan dulce ocasión, de la ocasión el cabello. A ver si contra un rendido, rayos forja vuestro incendio, de parte de mis suspiros, a vuestros rigores llego, Así lo sabré, a no estar tan hecho mi casamiento, daros pudiera esperanzas, teniendo mejor acuerdo. Mas qué os puedo responder? cuando tan conformes veo, al de Ungría con mi hermano, y a mi obediencia con ellos. Si no hay otro inconveniente para ser esclavo vuestro, hazerme podéis dichoso. De qué suerte? rabio, peno. ̱.. Porque el de Ungría, señora, como villano grosero, desprecia vuestra hermosura con tan ingrato despego, que llegándole a pedir permisión para quereros, la dio en fe de su mudanza, Qué más desengaño espero! mas pues no muero de oírlo, es sin duda que no siento. Bien juzgo que os ha pesado de oír su injusto desprecio, y por no daros más pena me retiro, agradeciendo la ocasión a su mudanza de llegar a mereceros. Qué pueda tanto el honor! que obligue a tanto el respeto, que apurando me pesares, los ha de guardar el pecho, porque no pierda el decero sus severos privilegios, cuando en dar voces se logran alivios, si no remedios? Mas mejor es que no salgan los suspiros, pensamiento, si el dar lástima no basta a que os procuren consuelos, ignorese vuestro dueño, mur ámonos allá dentro, Hermana. . En vano se anima el alma. . Determinado hoy a resolver tu estado, viendo cuan poco te estima el de Ungría, he preferido a Sajonia en mi elección; pues con igual opinión tu hermosura ha merecido; hoy la mano le has de dar. Tú, señor? . Esto ha de ser. Mira. . Ni tengo que ver, ni tienes que replicar, pues de tu obediencia fío, que excusándome el disgusto, solo ha de querer tu gusto lo que dispusiere el mío. Al de Sajonia? es querer, que estime lo aborrecido. Pues hoy te he de dar marido; y el de Ungría no ha de ser. . y en muerte tan escondida, que no te sienta venir, porque el placer del morir no me vuelva a dar la vida, Para que pueda morir ua triste que lo desea tan secreta ha de venir, la muerte, que no la vea, porque volverá a vivir. Y así; pues para lograrte, te espero tan desmentida, que no te sienta la vida, si he merecide obligarte, ven muerte tan escondida. Tan conforme en padecer estoy, que si puede haber, en el padecer contento, por no hallarme sin tormento, no la quisiera tener. Y aunque deseo morir, si es que puedo conseguir alivio en verme espirar, de suerte me has de buscar, que no te sienta venir. La causa que me provoce a llegarte a desear, tan en el alma me toca, que la pena ha de doblar, si la pronuncia la boca. Lisonja será el venir, sin que te llegue a sentir, ven, pues, para que consiga, sin obligarme a que diga, porque el placer del moriro No sienta, no, tu pisada cuando vengas, porque infiero de lo que eres deseada, que el placer de ver que muero me deje resucitada. Si un mal a morir convida, un placer hace vivir, ven, pues tan desconocida, que el llegarte a conseguir no me vuelva a dar la vida. Hoy has de rendir vilano la infame vida a este acero, siendo el blanco de más iras, No quiero ser, ni aún su negro suspende el rigor airado, y no te enojes sin tiempo, que no ha llegado mi hora, y en llegando te prometo, que sin que te cueste enfado, me sabré yo dar por muerto, no me des adelantado lo que atrasado aún no quiero. Mas tus burlas me provocan, Qué es esto? tan descompuesto en Palacio, y a mis ojos, Llega, serás mi santelmo, cuando zozobra mi vida, entre tormentas de acero, No temas, cuando te amparo. Qué es temer? no tengo miedo, ni al agua soberbia en ondas, ni en rayos al clemento, que ardiéndose se conserva, que en ti admiro dos efetos del laurel contra los rayos, y contra el cristal de fuego. Señora, bien me disculpa de tan locos desaciertos la ocasión que me provoca. Ninguna que importe advierto, Bueno será asegurar para después estos miedos, A vuestra Alteza suplico rendido a los siempre tersos eburneos jazmines, que han sido hermoso desprecio de cuanto blanco produce, del Alba el primero aliento, que pues quedó por fiadora de los enojos severos, de mi dueño que le pida, palabra que en ningún tiempo volverá a hacerme este cargo, para cargarme de seños Yo la doy. . Y yo la fío. Mil años os guarde el cielo, Ma disculpa ha de obligaros, si me oís a mereceros, mas piadosa que cruel. Ya con otra duda vuelvo, mandasme que alsecretiaro avise. . Para qué necio? Para que el dicho perdón escriba, y para que luego, me le firme vuestra Alteza; que a ser infelice llego, tanto que en otra ocasión se acordara de mi yerro, y no del perdón, y así por testimonio le quiero. Vete, y dile que la escriba. Mil años os guarde el cielo, Ya espero vuestra disculpa, aunque si para perderos os gano será martirio. Ya con otra duda vuelvo, si después cuando te enojes, no me dejas, que primero que ejecutes el castigo, me valga del previlagio, y una pobre vida sola, que en conciencia que no tengo otra que vivir después: es de tu furia trofeo. de que me vendrá a servir el perdón? , Calla grosero, no basta haberte valido. del favor de todo el cielo de Gisela, y que por mí te perdone su respeto, cuando mi palabra no? C̱ Avísanme los ejemplos, que enojado un poderoso, suele atropellar respetos, y suele quebrar palabras. Pero si basta el empeño de tu palabra, y su abono, mil años os guarde el cielo: ahora mientras averiguan, si es bien hecho, o no es bien hecho, iré a dar este papel, que en tantos sustessme ha puesto con jugar al esconderse a Matilde, que sospecho que es dar carrete a la traza, para que dure su entedo, aunque a haberlo visto el Duque no fuera yo tan contento. Soló de vuestra hermosura la fama, y a sus acentos dando el alma en los oídos, os di en ella tanto imperio, que con hallarme ocupado entre marciales extremos, tuvo primero acogida en mí el cuidado de Venus, La primera diligencia de mi amor en mis afectos, fue intentar mi mayor dicha, pues solicitando luego vuestra mano, procuré con gloriosos rendimientos. Llamarme dueño del mundo solo en fe de esclavo vuestro, vino con poderes míos mi hermano, y divertimientos propios, le hicieron andar perezolo en los ajenos, sino es que las ansias mí d esta suerte lo entendieron, que quien amar sabe tanto, siglos juzga los momentos; y del deseo llevado, o traído del deseo vana a veros, siendo entonces las postas mis pensamientos, Juzgad si la fama sola me obligó a tales extremos, que obrarían en el alma verdad, y conocimiento. Si el fuego en la llama abrasa, que hará tocando en el centro? si el solten distante astije, que hará en su epiciclo mismo? Veros en fin merecí, y a tan divinos reflejos, quedó mi amor, con más luz, tan deslumbrado, y tan ciego que la suerte de miraros fue estorbo para no veros, pues los ojos engolfados en tanto sol se perdieron Que mucho si al ave Reina na bastaron privilegios entre vasallas estrellas, Regiamente presidiendo en el trono de la luz, Monarca de los laceros. La primera vez os vi a vuestro la do asistrendo, Matilde, que como noche de ese día diferencio, porque si la juzgo flor, es pleveya, compitiendo la majestad de la rosa, que en vuestro ser considero. Si estrella vave a merced, de vuestros rayos soberbios, pues vos como sol le dais los comunes alimentos. Si mujer compite en vano, porque vuestro ser perfecto os desmiente de mujer, y deidad os labra el templo, Pues mirad si siendo vos (como lo dicen ejemplos) rosa día, sol, deidad, os dejara; presiriendo en mi desvelo a quienes, cuando con vos la corejo, noche, flor, mujer, y estrella, Pues si verdad os confieso, cuando ventura la llamo, y si por luz os venero, cuando la desprecio sombra, porque con ingrato pecho sorda a mis quejas os hallo, Matil de os quise, y os quiero Infanta, porque no admite ja más engaño el deseo, a las dos juntas os vi; y anticipando en mí mismo los deseos de serviros, las ansias de conoceros, pregunté cual de las dos eráis vos, y me dijeron, engañándome en los nombres, que eráis vos Mariida, a tiempo, que os diferencié en el nombre, mas no en el cononimiento, de que sola vos viváis reina de mi ponsamiento, Quedé lleno de pesares, quedé sin sentido, viendo que ser esposo de quien por Infanta entonces tengo, era de perderos causa, y encogido en mis tormentos, ni vuestro amor solicito, ni el suyo entonces desprecio, porque estando con Enrico tan adelante el concierto, no era posible serviros an público, y no pudiendo ela forzoso morir mi esperanza sin remedio, Y así fue estudio del alma, adorándoos allá dentro entretener la otra parte, por no llegar a perderos, Considerad; si a ser vienen mis amorosos extremos, dignos de vuestros castigo y de vuestros dulces premios, pues en las dudas de amante, y en las verás de lo mismo, debéis alo padecido obligaros ofendiendo: el autor de tanto engaño fue aquel loco con que os dejo advertida la disculpa de mirarme descompuesto. Os vais y sin responderme me dejáis, hermoso dueño, o es por no dar a mi amor los favores que os merezco? Cuando pude no quisisteis, y cuando queréis no puedo. Que desgraciado nació el billete, que mi dueño escribió para Matilde, pues cuando dársele puedo. a Isabel, se queda en casa, cuando le traigo, no llego a ocasión, y en esta sala que pensé tenerla, ciego al Emperador no vi, el si el papel, más resuelto apenas me le quitó, cuando me escapé huyendo, porque no es bueno esperar el porte de ta les pliegos. Allí se empieen los males, an este buscar pretendo la dicha que faltó a aquel, aquí está el Duque, yo llego. Cuando pude no quisisteis, y cuando quieres no puedo; bien nacido amor, morir será el último remedio. Gran señor, y a el secretario me dio escrito aquí el decreto. Que por un pícaro, un vil, un aleve, un embustero, perdí la gloria mavor. A que le firmes espero. Todo lo que vivo deja de ser noble el sentimiento pagarme tiene Clarete con su vida el bien que pierdos Malo es esto, pero ya el perdón seguro tengo, aquí la pluma te aguarda. Traidor. . Señor. . Cuando por ti, mal logró la dicha (muero mayor, el más dulce premio, que en la ley de amor, altivos merecieron mis deseos, a verme te has atrevido? Que estoy perdonado alego, que no me toques, de parte de la Infanta te requiero, Villano muere, pues yo por tu causa estoy muriendo; De parte de tu palabra otra vez te reconvengo. Yo de parte de mi enojo quiero vengar mis desprecios Ay, muerto soy, vive Apolo, que he de allegar al momento a dar a In Alteza cuenta, que faltando a su respeto, eres un quiebra palabras, aunque decir es más cierto, aunque eres un quiebra cabeo según que la mía tengo, no ha dejado parte que sana esté en todo mi cuerpo. Ay amigo la pasión. Ay enemigo, de asiento, vive la pasión en mí; dime si has sido batanero, que entiendes de mazos mucho. Ya me pesa de haber hecho. contigo este extremo. . A mí me pesa más con extremo, que bien sentaste la mano. Perdón te pido. . Concedo; y si quieres mandaré que te den un privilegio, podrá tener esperanza engañado mi deseo, de que al venir a firmarle podré vengarme en lo mismo, Dame el papel firmare, para que le rompes necio? Porque si tú me le dabas para asegurar mis miedos de tu enojo, y ya tu enojo me ha dejado como nuevos cuando tengo los porrazos, vendrá a servir el decreto de lo que el dar la cebada al rocín, después de muerto. Para otra vez servirá. Fuera lindo majadero en fiar de él otra vez, así tratan los maestros en la escuela a los muchachos, danles una buena, que ellos la guardan, como oro en paño, porque es el impedimento de la azotea futura. Llega el caso, y sin dar tiempo al muchacho de que saque el rubricado remedio, le golpea los embeses, luegó dice muy sesgo, cuando la enseña, otra haréis en que os sea de provecho, O mal haya aquel que fía en más favor! que ser bueno, y en fin, en fin, todos son tramposos los escoleros, que algunos guardan palabras, mas que los Monarcas Regios, dígalo yo, que por mis costillas experimento, que es mejor salto de mata, siempre que ruego de buenos, Tan molido estás? . Ay triste, como la fregona quedó, que a cierta dama servía, que estándola un caballero visitando, estaba ella, junto al ama, que sintiendo una gran ventosidad, tronó la pobre tan recio, que el caballero la oyó: y en fin la desecha haciendo; dio a la moza de porrazos; el caballero entendiendo la treta, era socarrón, tronó también, y al momento levantándose en la moza, pegaba como un Tudesco, Dijo la dama, que hace y merced? y el risueño respondió, creí señora, viendo después de lo hecho, que aporreabáis la moza, que era obligación hacerlo. cuantos aquí estornudaban a traición, y yo me precio de cumplir obligaciones, Como tuyo ha sido el cuento. Si pero no los porrazos, aunque con ellos me quedo, aprended hombres de mí, la fe que tener debemos en palabras que se quiebran, para quebrarnos los huesos. Aunque como Rey me toca castigar, severo, y cruel, la injuria, aqueste papel irritado me provoca. Con más sano acuerdo quiero agradeciendo el aviso, que el cielo darme en él quiero disimular lo severo. Dice, que el Ouque de Ungría despreciando lo que adora; (ra quiere a mi hermana, aunque igno. que es Gisela hermana mía, Y solicitando daños mayores, que el cielo impide en él a Matilde pide, que acredite estos engaños. Mas para que salga vana esta esperanza, a dvertidle, cuidado quien es Matilde al Duque, y quien es mi hermana, Señor, aunque mi nobleza no sufre hermanas pasiones, suplicote me perdones el decarte una flaqueza, que mi honor llega a ofender de mi hija ejecutada, puesto que sin sercasada la pueden llauar mujer. El Duque amante engañado de esta traza se ha valido, y le dejara ofendido solo el mirarme empeñado. Ma. Alatde, en fin, es mujer, pues faltando a su decoro, sus facilidades lloro, esta flor da a entender, que cuando espero mi honor el fruto de rama honrada, ̱ el cierzo de desdichada dejó marchita la flor. y engenza no la procuro, aunque mi valor la alcanza, que no es cuerda la venganza, cuando hay medio más seguro, de justiciero os ha dado Europa justo renombre, cumplido, y con vuestro nombre y me dejaréis honrado. Quién es el que la ha ofendido El Duque de Ungría es. Y débela honor, Marqués? Señor galán la ha servido; y que escándalo haya dado basta. . Pues si más no fue, avudaros no podré. Por quée. . Está el Duque casado Pues aunque lo este ha de dar satisfacción a mi afrenta, que entre esta nieve revienta, como es de fuego el pesar, Leed bien en vuestros años, que por tan nevados son mas para dar el perdón, que para intentar más daños, Pues no lo advertís, y tanto el enojo os ciega, a satisfaceros llega de la pena que sentís. El tiempo, y porqué cruel no me llamen vuestros años, id levendo desengaños en este mudo oepel, que él os dejará advercido en la piedad con que os trato, de que ni precedo ingrato ni el de Vngria os ha ofendido. ̱. Diste el papel? . Ya se di, decir que el Emperador me la quitó será error, mejor es decirlo así. Sin esperanza ninguna habemos amor quedado, morid, y desengañado llorad tan corta fortuna. Estimo vuestra venida, con que me habéis excusado hacera las dos recado, Siempre a tu gusto rendida; anticipo mi obediencia. Alma que puede querer? Hoy el Duque, ha tener luz de su ciega imprudencia, para que el conocimiento no os turben nuevos engaños, os quiero dar desengaños. Duque . Qué es su pensamiento? Esta es Gisela mi hermana, Matilde hermosa es aquella, si una es por Venus estrella, otra es por Luna Diana, el empieo soberano arbitro escoger podréis, la mano a Gisela deis, o a Matilde deis la mano; si a mi hermana has de dejar de dioses el culto invierto, si a Matilde del concierto el Marques se ha de agradar. Bien da el papel a entender, que no está el Duque culpado, pero un engaño he pensado, de que me espero valer, que no ler está a mi opinión bien que habiendo pretendido ser de mhija marido, que de el serlo a su eleción. Aunque es del alma trofeo merecer daros la mano, la obediencia de mi hermano llega a enfrenar mi deseo. No porque el alma os olvida, que en prueba de esta verdad, bien sabrá mi voluntad, si os pierde, parder la vida. Y así para que el valor de vuestras finezas crea, haced que Alemania os vea ser Cristiano por mi amor. . Pues yo que solo en quererte fundo mi amor, mas te obligo, pues sin condiciones sigo la dicha de merecerte, Amor viene a ser civil, el que en interes repara, si aquererte se declara el mío siendo gentil. Ya te merece el favor, y de justicia granjea, que Alemama ser te vea agradecido a mi amor. En sus dudas atrevido, cirgo mi amor le aconseja, porque a si los dioses dejas . por la Infanta soy perdido, No es posible que te acuerdes de tu valor infinito, pues tan ciego en tu apetito, al cielo el respeto pierdes, an por un lascibo gusto, por ilícitos placeres dejar a los dioses quieres, sin temer su rigor justo? Como no tienes recelo, viendo que tu juicio hierra, que se revele la tierra, conjurada con el cielo, si le desprecias profano, negarte el laurel esparo, porque en mí han de ser primero los dioses, que no un hermano, Ve Señor si a tu Religión profanares, no ha de haber quien te quiera obedecer, quien no estrague tu opinión, Y aunque soy hombre civil, te sustentará esta mano, que si te tornas Cristiano, no te llamaran Gentil. . Entre las dudas que toco, tan sin mí me llego a ver, que ni osaré aborrecer, ni amar osaré tampoco, Ea pesares venid, pues que sois acreedores de esta vida, a graduaros alegando antelaciones. El más atrevido llegue, y este poco caudal cobre, que de leves reveldías, por no morir se socorre, y quedaré de esta suerte, como la vida se agote, libre de llegar a hacer tan costosas elecciones, entre los riesgos cobarde; que dudoso me proponen un Reino, que se revele, todo un cielo que se enoje. Si elijo dichas que al alma de amantes gustos coronen, o perderlas con la vida, cuando el juicio sereporte, Pero si fuerza ha de ser, prevénganse las pasiones, para que el alma las juzgue después que al alma se informa para que no me combatan, de Gisela los arpones pretende mi religión, que ciego a Matilda otorgue la voluntad rendimientos, cuyos airosos primores dicen que no hay libertad, que no rindadan, y no postren belleza que no me obliga con ásperas condiciones, a dejar tantas deidades, Veamos pues, que razones alega la Infanta, que el juez ambas partes oye, mas porque razones pido, si todas son inferiores al conocamiento mismo, y basta que yo la adore, para que el alma confiese entre hermosas disensiones, que el pomo de oro merece por diosa de los amores. Pero de esto mismo nacen mas ciegas más confusiones, más foron sos mis tormentos, y más desvelos mayores, porque si a la Infanta elijo, hago que el cielo se enoje, pues a los dioses desprecio, y si porque no se borre su religión de mi pech a Matilde el alma esco habito le corto al gust que le extraña, y desco dema neta, que am siendo igualmente co crueles, y apetecibles aindan, y descompor Vagando pues es los elementos más nobles, llegué penetrando esferas, pase a inquirir de los orbes. Si a una causa, o a más causas deben su acordado móbil, porque si muchas le rigen en primer decreto acordes, no deje los Dioses ciego por un Dios, que es ciego, y pobre, Pero aquí de la razón, si el imperio de los hombres con dos cabezas peligra, porque nunca están conformes, que obraran dos voluntades en dos diserentes dioses, si es fuerza siendo distintas, que ellas mismas se deroguen, de que forzoso se sigue, que en lo mismo que proponen, queriendo obrar cada una, sin ceder jurisdiciones, o uguales se contradigan, o supremas se revoquen, Y barajando decretos, la providencia se ignore, los humanos lo padezcan, y no lo puedan los dioses. Pues si uno solo es capaz, sobran los demás entonces, y no siéndolo es forzoso que tengan imperfecciones. Luego un Dios, causa primera, justamente reconocen ese luminar del día, las antorchas de la noche, de quien abrasarse temon los celestes pabellones, Solo el hombre, que soberbio, ciego en discursos veloces, tropezando ignorancia, da en calificar errores. Pues porque tienen de verse conocimientos mejores en las imagines simples, que en racionales porciones Solo un Dios, confieso, en mí no hallen los demás honores, la razón me desengaña, porque deba en mis pasiones a su piedad conocerle, y a los divinos primeros de Gisela la ocasión de tan dignas confesiones, Solo está el Duque, quiero darle el recado, a vuestra Alteza espero hacer, señor, un gran servicio ahora, Qué me mandáis? La Infanta mi señora, esta noche os aguarda en el jardín. Ya mi obediencia tarda, y así sin que el cuidado se reporte, aré a saber lo que a su gusto importe, tomad este diamante, que quisiera para premiaros bien, que un mundo fuera. . Viva, señor, milaños vuestra Alreza, a la del sol iguala su belleza. Cracias te doy amor, pues has querido dejarme a tu piedad agradecido: Isabel, oye espera. Qué me mandas? . Saber de ti quisiera, si el recado que has dado, Matilde hermosa a darle te ha enviado, en fe de un papel mío, que le llevó Clarete. . Es desvarío pensar que tu papel llegó a su mano. Que no le ha visto? . Es llano. Pues cuyo es el recado? . De la Infanta, que a querer tu herma no se adelanta, el Marqués me mandó que a darle fuera pero que no dijera, que él mandado lo había, sino la Infanta, y en la duda mía, en nada mi obediencia se adelanta, pues digo que el recado es de la Infanta, quieres, dime otra cosa. Guárdete el cielo, o suerte rigurosa! oe quenndo siendo el recado suyo, amor, es cierto, que no ha de hallar vuestra esperanza, puerto jamás en sus piedades, que desgracias nacen mis verdades, pero cuando me quejo, de ser dichoso dejo, pues la infanta le llama; micuidado sea felice, siendo adelantado. La bendición hurtarle, al Duque quiero, para vivir, cuando de celos muero, disculpándome en hecho semejante, de culpas de traidor con ser amante. . , q . Mucho sentiré que salga incierta la diligencia, Marqués, a qué hemos venido? Ya está el desengaño cerca, y aunque sea tan acosta de vuestro respeto, espera: mi verdad, que conozcáis, que igualmente nos afrenta, a mí en el honor, y avos en que en vuestra casa sea. Ruido parece, que siento, vuestra Majestad se venga aesconder a estos jazmines, porque si nos ven, es fuerza nal lograr el de engaño. Quiera el cielo que no searep. Ya tarda el Daque, señora. Todo es fuerza de mi estrella, mas esta vez venceré con mi engaño su influencia. Parece que llaman, - Sí, ve y abre, Y sabel, la puerta, que el tiempo que se dilata mi dicha se desconcierta. ya se acerca mi venganza, Ya es notoria su imprudencia. Cómo has tardado, que ya de esperarte desespera el alma. El que es infelice, tarde a ser dichoso llega, mas ya en tus ojos el alma la mayor gloria interesa. Ya es tiempo que lleguemos. Pues saquén luces apriesa. Un hombre vengo siguiendo, de celos el alma llena, que en el jardín entró ahora, y como sé que me esperan, temo que me hurta la dichas la puerta se dejó abierta, que el dichoso se descuida, ruido hacia esta puerta sueña, y sacan luz, que será? El que hablar con él me vean, está librada mi dicha. Si lo que el alma desea es, que con ella me haller, retirarme es imprudencia, Llegad, y reconocedlos. Rendid las armas al César, Duque de Ungría. . A su no es forzosal a obediencia (bre mas no soy el Duque. . Ay mayor desdicha me espera (triste Mi crédito con Enrique fuerza es, que dudas padezca, pues la ocasión me desmiente. Veis Marqués, como no es cierta vuestra queja. . Respoderos no me deja la vergüenza. Ruido en el jardín senta, y por saber quien le altera salgo, pero en él mi hermano, de mucha gente se cerca, quiero saber lo que ha sido: señor, que ocasión os fuerza a ser guarda del jardín? De amor comunes fiaquezas, y de honor desvelos justos, mas la piedad es primera en mí que el rigor, las manos os dad. . Tengamos paciencia amor, besaré tus pies, pues cuando castigas premias? Amor, pues a fuerza tanta de rayos no hay resistencia, goce el alma fe segura; mi fe dicha tan inmensa. Vos Marqués, sabed del Duq, si honrar a mi hermana atenta, o la daré al de Sajonia. Excusad las diligencias, cuando a vuestros pies rendido mi pecho ese honor espera. Si el bautismo. . Ya he tenido en mis confusas ideas, conclusiones ventiladas, que alumbraron mis tinieblas; y desengaño al fin, seguir mi pecho desea la verdad del Evangelio, siendo hijo de la Iglesia, cuando no fuera por Dios, que es móvil de mis potencias por merecer solamente la hermosura de Cisela. Justo premio es de mi amor, Dade la mano, y prevengan para mañana el baptismo, y para que premio tenga vuestra virtud generosa; subid a la pompa regía embestidura de Rey, os doy en vustra cabeza, poniendo Augusta Corona, porque los ungaros vean, que si a verme venís Duque, volváis Rey a su presencia. Viva el primer Rey de Ungria siglos, y edades eternas, Al vitor salgo también, pues tengo parte en la empresa; El Obligar ofendiendo tenga aquí fin . No le tenga puesto no se ha acabado. Pues qué falta? . Qué Isabela se case con don Clarete: Y sábela, si querrá ellos Si querrá, porque se acabo pidiendo para el Poera el perdón, que su deseo será razón que os merezca.